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Rovirosa

Causa de canonización de

Guillermo

HOAC

HOJA INFORMATIVA Nº 12

2012

GUILLERMOS ROVIROSA Y EL CONCILIO VATICANO II La muerte de Guillermo Rovirosa tiene lugar el 27 de febrero de 1964. El mayor acontecimiento eclesial del siglo xx, el Concilio Ecuménico Vaticano II que había sido convocado por el Papa Juan XXIII, comenzaba el 11 de octubre de 1962. Por lo tanto los últimos años de la vida de Guillermo Rovirosa, que vive con total lucidez, coinciden con la celebración (las sesiones de 1962 y 1963) de este acontecimiento de gracia para la Iglesia Católica. ¿Cómo vive y valora Rovirosa el Concilio? ¿Es exagerado decir que muchas de las vivencias y convicciones de Guillermo son recogidas y expresadas en los documentos del Concilio Vaticano II? Guillermo respiró los aires conciliares del Vaticano II. Así lo expresa el que fue Arzobispo de Tarragona, Mons. Pont y Gol pocos años después: «La fuerza del Espíritu va cambiando en viento los aires conciliares del Vaticano II, aires que Rovirosa llegó a respirar». El mismo Rovirosa en carta del 27 de noviembre de 1963 escribe al sacerdote Mn. Casamasas: «¿No os entusiasma el Concilio? Qué charlas más jugosas haríamos!». Rovirosa le daba a la palabra «entusiasmo» el sentido de que la tarea evangelizadora del mundo obrero y del trabajo tenía una oportunidad excepcional en este momento conciliar. Jean Delfosse, un teólogo francés que trató bastante a Guillermo Rovirosa escribe refiriéndose a este tema lo siguiente: «El Concilio fue para Guillermo, como para tantos otros apóstoles de los tiempos modernos que, sin sospecharlo, lo han preparado, la realización inesperada de esta toma de conciencia de los católicos de una necesaria puesta al día» «Verdaderamente, vivimos en tiempos extraordinarios. ¡Cuántas generaciones de fieles que nos han precedido hubieran querido ver lo que nosotros vemos y no lo han visto!», me escribía Guillermo Rovirosa en septiembre de 1963. Cierto, el acontecimiento le ha sorprendido, como ha sorprendido a todo el mundo, pero él tenía desde mucho tiempo el sentimiento de que vivimos en un cambio de la historia de la humanidad y estaba impaciente por ver a la Iglesia organizarse para estar presente en este mundo en mutación Ya en diciembre de 1955 me escribía: «Verdadera-


mente uno siente casi físicamente que de un momento a otro va a pasar cualquier cosa importante y definitiva para un cierto período de la historia y es indispensable ponerse en relación con amigos de otras latitudes que sienten la misma santa angustia». «Santa angustia» es una expresión de Rovirosa para manifestar lo que sentía dentro de si mismo; deseaba esos aires conciliares y trabajaba para que alentaran el servicio de la Iglesia al mundo. Hablaba frecuentemente y con entusiasmo del valor del Bautismo que da a cada cristiano la dignidad fundamental de hijo de Dios y que con tanta fuerza recoge el Concilio en el primer capitulo de la Constitución sobre la Iglesia. Dedicó su vida a formar laicos responsables y comprometidos en la misión de la Iglesia, como recogería el Concilio en esta misma Constitución sobre la Iglesia y en el Decreto sobre el Apostolado de los Laicos. Impulsó una evangelización que reconoce las semillas del Evangelio que ya hay en el mundo (en concreto en el mundo obrero, en sus organizaciones, en su cultura,…) para hacer allí presente a Jesucristo, en línea con lo expresado en la Constitución sobre la Iglesia en el Mundo Actual. Vivió y transmitió con claridad que la Iglesia nace de la Trinidad y que es comunidad que se ha de vivir en el equipo de militantes y expresar a través de la triple comunión de vida, de bienes y de acción, unidos a toda la Iglesia, como lo diría el Concilio en la Constitución sobre la Iglesia. Según estas referencias podemos afirmar que Guillermo Rovirosa sintonizó plenamente con el espíritu del Concilio Vaticano II, al que saludó como un acontecimiento extraordinario. Por tanto, su vida y sus escritos nos ofrecen algunas claves, como las indicadas, para una fructuosa celebración de los 50 años de este acontecimiento de gracia que fue el Concilio Vaticano II.

SUS ESCRITOS «Pero cuando el objetivo de la acción es entrar más y más en el Amor Trinitario, la fuerza de la unión, que es fuerza de amor, irá siempre en aumento: ésta es la fuerza de los débiles, la fuerza del Señor Omnipotente». (Texto recogido en Cuadernos Rovirosa n.º 5, pág. 20).

TESTIMONIO «Fue Rovirosa un testigo excepcional de la fe, vivida en un mundo nuevo en el que nos dejaba la lección de su vida de cristiano adulto justamente en el momento en el que la Iglesia en el Concilio vatica-


no II trataba de describir el cristiano de los tiempos nuevos. En Rovirosa, Dios nos ponía un ejemplo vivo de cómo ese cristiano debe tender a ser. … Su ingente labor apostólica iba avalada por su vida. Vida de pobreza, humildad y sacrificio, las tres virtudes de que tanto hablaba. Le recordamos con su atuendo de obrero, que vestía como signo de su entrega definitiva al mundo de los pobres. Se sentía contento de no tener nada, según aquella frase suya: “El que quiere seguir a Cristo es tanto más feliz cuanto más se va librando de necesidades”… Rovirosa soñaba con una Iglesia de convertidos, es decir, de cristianos adultos, con conciencia de lo que son, capaces de realizar su compromiso bautismal. … A lo largo de sus escritos, tan numerosos, Rovirosa fue desarrollando toda una espiritualidad seglar, quizás el trabajo más serio realizado en España en este sentido antes del Concilio Vaticano II». (TOMÁS MALAGÓN, en Rovirosa, apóstol de la clase obrera, págs. 35, 36, 38).

AGRADECIMIENTOS «Hace tiempo, a mi hija Isabel le descubrieron un tumor maligno en el cerebro y le animé a ponerlo en manos de Rovirosa, cosa que aceptó encantada. Ha llevado siempre la situación con tanto ánimo que, alguna vez, me he preguntado si los parientes no estaríamos demasiado tranquilos. Hace unas semanas decidieron operarla y pedimos a todos los amigos que rezasen y que supieran que lo habíamos puesto en manos de Rovirosa. La verdad es que la respuesta de los amigos ha sido abrumadora. Hace seis días, la operaron. A la entrada del quirófano, una de las anestesistas me dijo que quería hablar conmigo; me explicó que Isabel padece una mastocitosis y que eso podía provocar una reacción a cualquier anestesia, incluidas las que tenían que aplicarle, y que eso podía provocarle a su vez un paro cardiaco. La operación fue perfectamente y la recuperación ha asombrado a los médicos, que nos dijeron que era normal que tuviese problemas para hablar y para mover la mitad del cuerpo y que eso requeriría corticoides. A los dos días la sacaron de la UCI y, a los cinco, la trajimos a casa, donde está estupendamente. Sea lo que fuere lo que debemos a Rovirosa, se han encomendado a él hasta amigos que no suelen rezar, y no pocos. Quizás haya sido ése el mejor milagro. Contribuyo con una pequeña cantidad para la Causa.» J. A. Gallego, Madrid, mayo 2011


ORACIÓN Padre, tú llamaste a Guillermo Rovirosa, le mostraste la grandeza de tu amor, manifestado en Jesucristo, el obrero de Nazaret entregado hasta la muerte y resucitado, y lo enviaste como apóstol al mundo obrero. Concédenos vivir, con su misma coherencia, el bautismo que nos ha hecho hijos tuyos, de modo que en el trabajo de cada día lleguemos a transformar la sociedad según tu voluntad y a transmitir la alegría de la fe a nuestros hermanos. Te pedimos, por su intercesión, ayuda ante la necesidad que te presentamos (...) y el gozo de agradecértela con un mayor compromiso a favor del amor y la justicia. Por Jesucristo, nuestro Señor. (para uso privado) Con licencia eclesiástica, de conformidad con el decreto de Urbano VIII

Para recibir más información, enviar testimonios o comunicar agradecimientos, dirigirse a:

HOAC-Causa de G. Rovirosa C/ Alfonso XI, 4-4º. 28014 MADRID Tfno.: 91 701 40 80. Fax: 91 522 74 03 Correo electrónico: rovirosa@hoac.es www.hoac.es Si usted quiere ayudar a la Causa, puede hacerlo mediante giro postal a la dirección arriba citada o mediante ingreso en la siguiente cuenta: Caja Madrid, c/c 2038-1816-20-6000453679 Promotora de la causa: Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)

Su proceso de canonización se abrió el 8 de julio de 2003


Hoja nº 12 Rovirosa