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Guillermo Rovirosa ap贸stol del mundo obrero 1


Autor: Romรกn Bilbao Arrospide Marzo 2013 HOAC Bizkaia

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GUILLERMO ROVIROSA Apóstol del mundo obrero 1. - ¿Quién fue Guillem Rovirosa? Guillem Rovirosa i Albert nació en Vilanova i Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897. Fue el último de tres hijos de un hogar de campesinos. Sus padres tendrán una gran influencia en su vida. De su padre recordará la pasión por la verdad y de su madre su profunda religiosidad. Estos dos ingredientes, el amor a la verdad y el testimonio religioso de su madre, van a tener gran influencia en la manera en que Rovirosa asumió su vida cristiana. A los 11 años comenzó el bachillerato en el internado de los Escolapios para pasar después a realizar los estudios de ingeniero de caminos en Madrid. Tres años después ingresó en la Universidad Industrial de Barcelona para cursar Industrias Eléctricas y Mecánicas Aplicadas que compaginó con el trabajo, a fin de poder sufragar los estudios. Por estas fechas, también inició un progresivo deslizamiento hacia el escepticismo total que le llevó a abandonar la Iglesia y a tomar la decisión de combatir la religión católica en nombre de la verdad. <<Yo creía a pies juntillas que la base moral cristina era: “Que los buenos al final resultan siempre premiados, mientras que los malos tarde o temprano son siempre castigados”. Mi madre quedó paralítica total a los pocos meses de mi nacimiento. Era la encarnación de la bondad. La expresión de su rostro era siempre la de una persona feliz. Cuando yo he hablado de la cruz gloriosa de los seguidores de Jesús, tenía siempre ante mis ojos la imagen de mi madre. Murió cuando yo tenía dieciocho años, fue un empujón definitivo para 3


desentenderme totalmente del “tinglado católico”, que se presentaba a mis ojos como un negocio bien montado… Caí en un escepticismo total. Decidí, con plena conciencia, no solo desentenderme, sino combatir la religión católica (considerándola como farsa magna) en nombre de la verdad. Yo no sabía entonces nada del slogan <<opio del pueblo>>, si lo hubiera sabido, ésa era exactamente mi opinión>>.

Tras sus estudios será un ingeniero especialista en la dirección de industrias eléctricas y mecánicas aplicadas, y, muy joven, con 25 años, publicó dos libros: la Fabricación de cables eléctricos y Fabricación de condensadores y carretes. Esta formación le aportará una mentalidad científica. En 1922 se casó con Caterina Canals, una mujer muy creyente que jugará un papel decisivo en su conversión y en su vida. <<Era una mujer que yo no merecía: el ángel bueno de mi vida. Nadie como ella ha entrado nunca en mi vida, en mis sentimientos de paz y amor>>. Sus primeros trabajos profesionales los realizó en Barcelona y, en 1929, tras la muerte de su suegra se trasladó a París con su esposa. En la Ciudad Luz reanudará su dedicación a la fabricación de juguetes mecánicos que había iniciado en Barcelona y continuó buscando la verdad. <<Me puse a estudiar tanto como podía todas las religiones… menos la de Cristo. De ésta, pensaba yo, yo estaba de vuelta… Cada descubrimiento era un nuevo placer… Después de enterarme (más o menos) inicié mi trabajo de investigación de la verdad, y aquí empezó la incomodidad. Ya que el fondo de todas estas religiones es el panteísmo, y esto no lo veía claro… Y llegué a la conclusión de que la verdad que yo buscaba no estaba en ninguna de estas religiones, ni en todas juntas. Así llegué al escepticismo total; todo era mentira… En mi hogar y en mi trabajo encontraba la alegría de vivir; y ésto es lo único que me salvó del naufragio… La técnica de mi 4


oficio me daba suficiente satisfacción, y me encantaba el trato con las máquinas. Las máquinas, decía, no traicionan nunca. Yo buscaba un Redentor a mi gusto, y allí donde me decían que había uno, allí iba yo. Después lo dejaba con la convicción de que me habían timado (…) buscaba un dios a mi medida>>.

Va a ser en París, en el año 1932, cuando va a comenzar el proceso de su conversión que el mismo Rovirosa describe así: <<Era finales de 1932 y yo iba distraídamente por las calles de París, cuando me llamó la atención el ver una gran muchedumbre ante la iglesia de San José. Por pura curiosidad, pregunté qué pasaba. Me dijeron que el cardenal Verdier hacía la visita pastoral, y que en aquellos momentos estaba predicando>> Rovirosa solo pretendía verlo, pero también lo oyó durante dos o tres minutos: <<El cristiano es un especialista en Cristo, y de la misma manera que el mejor oculista es el que más sabe de teoría y de práctica de los ojos, así el mejor cristiano es el que más sabe de teoría y de práctica de Jesús. Ésta fue la semilla de Vida que la Providencia amorosa dejó caer en mi estiércol, valiéndose de su servidor, el arzobispo de París>>.

Las palabras del cardenal provocaron en Rovirosa esta pregunta: <<Y yo, realmente, ¿qué sé de Jesús?>> Se dio cuenta <<de que Jesús no sabía casi nada, ni de teoría ni de práctica. Y me entraron ganas de saber algo>>. Tras unos meses de intensa reflexión, a mediados de 1933, el matrimonio se trasladó a Madrid y en el monasterio de El Escorial, se puso en contacto con el padre José Fariña. Éste le regaló el libro de las <<Confesiones de San Agustín>> y le propuso no hablar de religión hasta después de que lo hubiera leído. Años después dejó constancia del talante con que aceptó su lectura.

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<<Cuando tomo un libro lo hago, no con un prejuicio favorable hacia él, sino como un enemigo con el que voy a batirme lentamente, si él lo consiente. Con esta disposición tomé <<Las confesiones>> y luché encarecidamente con él. Toda dificultad para mí estaba en aceptar a Jesús como verdadero Dios. La lucha duró hasta el capítulo VII, al fin del cual tuve la dicha de rendirme con armas y bagajes. Fue un descubrimiento de la humildad, la pobreza y el sacrificio encarnados en la vida de Jesucristo y fundamento de su mensaje de Amor, lo que me hizo ver la originalidad del cristianismo con relación a otras religiones. Este mensaje no podía partir más que de Dios. Y no hubiera tenido valor para los hombres si no lo hubiera puesto en un Dios Encarnado. La mayor parte de los cristianos dejan estas cosas de lado, y engrandecen los alrededores. Entonces comprendí mi apostasía a los 18 años. Yo había dejado no a Cristo ni al cristianismo, sino a un sucedáneo que se me había querido hacer aceptar como mercancía de “marca”. Pero la “marca” yo no la conocí a los 18 años, la conocí a los 36. En la Navidad de 1933 yo hice mi verdadera Primera Comunión>>.

Tras unos ejercicios espirituales de tres meses de duración, Guillem y Caterina establecieron un <<pacto tripartido con Dios>> según el cual ambos se comprometen a dedicar su vida al apostolado esperando que Dios proveyese a sus necesidades materiales siempre que ellos vivieran pobremente. A propuesta de un compañero de estudios de la Universidad Industrial de Barcelona se quedó a trabajar en Madrid, ya que éste le ofreció la oportunidad de trabajar como técnico en una sucursal que la empresa catalana Rifá Anglada tenía en la capital. Durante un tiempo compaginó su profesión con estudios en el Instituto Social Obrero, obra promovida por Ángel Herrera Oria, director del diario conservador católico El Debate, el alma de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, futuro obispo y cardenal. La experiencia fue negativa y salió muy 6


disgustado porque se le presentó una sociología religiosa en la que no se trataba de comunión, ni de humildad, ni de pobreza, ni de sacrificio, ni de Mandamiento Nuevo. Pero fue fecunda en el sentido de que impulsó a Rovirosa a buscar otros fundamentos para el apostolado obrero más de acuerdo con los principios del Evangelio y de la Doctrina Social Católica. La guerra le sorprendió a Rovirosa siendo el director técnico de la empresa y presidente, por elección de sus compañeros, del comité obrero. Por motivos de seguridad, tuvo que cambiar de domicilio en dos ocasiones. Primero vivió en la calle Eduardo Dato donde instaló una capilla clandestina. En ella, años después, nos dirá: <<se celebró como mínimo una misa diaria y se repartieron más de 6000 comuniones>>. Poco después pasó a instalarse en un sótano de la calle Bárbara de Braganza. Su estancia en esta segunda morada fue, en opinión suya, providencial. En aquel edificio estaba depositada la biblioteca de Fomento Social de la Compañía de Jesús, y pudo leer infinidad de libros sobre la doctrina religiosa y social que con el tiempo le iban a ayudar a desarrollar sus pensamientos, y a corroborar sus impresiones desfavorables sobre la <<sociología católica>> que había conocido en el Instituto Social Obrero. <<Durante dos años, casi todas las tardes y numerosas noches, yo las consagraba a la profundización de la sociología cristiana,… Lo repito: fue mi segunda conversión, y representaba con la primera un conjunto armonioso. La primera me hizo encontrarme a mí mismo en Cristo; la segunda me hizo sumergirme en el Cuerpo Místico. Los aspectos personal y social se complementaban el uno al otro>>.

Fue entonces cuando brotó en su mente una de las decisiones más importantes de su vida: la de dedicar todos 7


los esfuerzos apostólicos al mundo obrero a fin de devolver a Cristo a los pobres y al mundo obrero. <<Hace veinte siglos se desconocía la dignidad esencial de todo hombre, y el trabajo era lo más vil y despreciable. Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, conquistó para todo hombre la posibilidad de llegar a ser hijo de Dios. Ante Dios no hay pobres ni ricos, sabios o ignorantes, hermosos o feos. Ante Dios solo cuenta ser justos o injustos. Pero al hacerse Hijo del Hombre, Jesucristo pudo escoger su cuna. Y nació en casa del artesano de Nazaret, viviendo en ella treinta años… sin historia>>.

Terminada la guerra y suprimida la sucursal de su empresa en Madrid, Rovirosa entró a trabajar como técnico en el Instituto Llorente, acreditada empresa farmacéutica, pero al poco tiempo tiene que abandonar su puesto de trabajo para ocupar una celda en la cárcel ya que el gerente de la empresa le denunció por haber presidido un comité obrero en el <<Madrid rojo>>. Fue condenado a seis años y un día, pero solo pasó dos meses entre rejas y reclamado por la empresa se le concede el régimen abierto, volviendo a la cárcel a la noche. En septiembre de 1940, 11 meses después, consiguió la libertad.

2. - Rovirosa y la HOAC A partir de 1940 durante tres años siguió los cursos del Instituto Central de Cultura Religiosa Superior para laicos de Madrid donde pudo sistematizar el bagaje social y religioso que portaba de modo disperso. Años después dirá: <<Los libros y las conferencias me enseñaron mucho, ciertamente; pero la gran enseñanza yo la saqué de la vida y del gran libro por antonomasia: el Nuevo Testamento>>.

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También, en 1940 se incorporó a la Acción Católica y fue nombrado vocal social del Consejo Diocesano de Hombres de Acción Católica. Hasta 1946 Rovirosa fue transformando la vocalía social de los Hombres de A.C. de Madrid en un auténtico Secretariado Social en el que fue preparando a un grupo de hombres del que saldrían los primeros militantes y dirigentes de la futura HOAC. Por aquellas fechas, también conoció al Padre Luis Madina asuncionista, fundador de la <<Ciudad de los Muchachos>> con el que compartió actividades apostólicas en su parroquia de Vallecas. En mayo de 1946, la Junta de Metropolitanos, máximo órgano de dirección de la Iglesia española en aquellos tiempos, a instancias de Pío XII1, aprobaron unas normas de especialización de la A.C. Para esta misión Santiago Corral, presidente del Consejo Nacional de la Acción Católica, buscó ayuda en sus compañeros de la diócesis de Madrid y, a resultas de ello, entró en contacto con Rovirosa a quien ofreció la tarea de organizar y desarrollar la HOAC. Cuando Rovirosa escuchó el ofrecimiento comprendió que Dios había aceptado el compromiso de su conversión de dedicarse por entero al apostolado del mundo del trabajo y de vivir como un obrero en lo sucesivo. Dejó su trabajo en el Instituto Llorente y se marchó a Montserrat <<para poder orar y dar gracias a Dios por haberle aceptado y llamado a la soñada tarea apostólica entre los obreros>>. A partir de entonces <<dejo su “traje de señorito” para vestirse de obrero: sahariana, pantalón de color azul marino y sandalias>>.

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Pronto se constituyó la primera Comisión Nacional provisional de la HOAC2 con el objetivo de convocar, preparar y celebrar la Primera Semana Nacional3. El primer centro que se constituyó fue el de San Marcos, la parroquia de Rovirosa, el día de Santiago de 1946, y, el 1 de julio, sale el primer número de la primera publicación de la HOAC, <<La Hoja>> redactada íntegramente por Rovirosa. Finalizada la Semana, el 15 noviembre de 1946, salió a la luz el ¡Tú! <<La HOAC fue fundada por la Jerarquía de la Iglesia, y ésta, de su sustancia le dio cuanto podía darle: Su propia esencia y unas Normas generales de acción. Simultáneamente, un grupo poco numeroso de sacerdotes y laicos fueron fundadores encargados de dar forma concreta a la idea. Tuvieron que extraer de su propia sustancia no la vida de la semilla que dio la Jerarquía, sino los métodos de cultivo para que la semilla se desarrollara y diera fruto abundante. La cosa no fue fácil, ya que se trataba de una semilla nueva y los métodos y rutinas que se seguían con semillas semejantes no daban resultado con ésta>>.

Convencido de que los obreros son los que evangelizarán el mundo del trabajo, recorrió toda España promoviendo grupos de apóstoles obreros, dando cursillos de formación en horas nocturnas, visitando seminarios en busca de nuevos consiliarios. Puso en marcha el ¡TÚ!, el Boletín de la HOAC para la formación de militantes y los G.O.E.S4.

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Comentando lo que está viendo y sucediendo dirá: <<El apostolado obrero no tenía tradición y ya la tiene, muy pequeña, pero la tiene. Tenemos una tradición pequeña, pero no tenemos jefes, ni doctrina, porque las orientaciones del pontífice debemos adaptarlas a la realidad de España. Y solo con esto queremos realizar un fin imposible: recristianizar el mundo. Esta misión no es para nuestras fuerzas, nosotros no lo podemos hacer, es como si quisiéramos llegar al fondo de la tierra escarbando con las manos. Nosotros no lo podemos hacer, pero Dios sí puede, para Él no hay nada imposible, todo es posible si encuentra almas generosas que se entreguen a su servicio>>

En diciembre de 1947 empezó a editarse el <<Boletín>>, publicación que dirigiría durante diez años. No todo fueron satisfacciones del espíritu durante este año ya que tuvo un golpe dolorosísimo que no pudo apartar de su mente el resto de su vida: la desaparición de su esposa Caterina, sin explicación aparente y sin dejar huella. Todo apunta a que aquella abnegada mujer de inquieta espiritualidad y que tanto había apoyado la vocación de su marido, pasó por momentos de debilidad psíquica y se refugió en algún convento. Diez años después, este episodio fue explotado por los enemigos para conseguir su exclusión de la Comisión Nacional de la HOAC. Por aquellos años se dio una arrolladora expansión del ¡TÚ! y un desbordante entusiasmo en los militantes. También fueron años de choques continuos con los poderes establecidos y con los adeptos a un catolicismo de <<buena muerte>> tantas veces denunciado por Rovirosa, y la organización tuvo que desplegar un poderoso esfuerzo por dotarse de los instrumentos formativos y metodológicos. +)6F:*"&)O$)K:&")$"&),=$0:+%"+)"$:"+',4=,'3*"<=)")$"4=),0'%*:&'%"9:6F:"2&%.%4:+%")*")$" (&=2%7"" 11


Pero quizá la HOAC había ido demasiado aprisa y no había medido bien sus fuerzas frente a unos enemigos demasiado fuertes. El hecho fue que el ¡Tú!, objetivo desde hacía tiempo de una furiosa ofensiva lanzada, especialmente por los falangistas y propagandistas católicos, tuvo que suspender su publicación en abril de 1951. Fue acusada públicamente en un editorial del diario <<Arriba>> de ser la instigadora del movimiento huelguístico. En adelante, si quería salir tendría que someterse a la censura gubernativa5. El Cardenal Plá i Deniel trasladó la propuesta a la HOAC que reunida en Pleno de Comisión Nacional decidió no salir antes que someterse a la censura del Gobierno. Cuando esto ocurrió, el ¡Tú! tenía poco más que cuatro años, y en tan corta vida había alcanzado una tirada de 45.000 ejemplares y era leído por más de doscientos mil, pues cada ejemplar pasaba por las manos de cuatro o cinco personas. Este hecho dejó a la HOAC en un momentáneo estado de conmoción y desconcierto ya que muchos militantes se quedaron sin actividad ya que, en buena medida, su esfuerzo había sido orientado hacia la difusión del periódico y, al desaparecer éste, parte de la organización se hundió. La HOAC conoció entonces su primera crisis importante. Los militantes que quedaron tuvieron que hacer un gran esfuerzo en la defensa del movimiento, porque las acusaciones no iban dirigidas exclusivamente contra sus publicaciones, son también contra la misma esencia de la organización. Rovirosa contribuyó con sus escritos a clarificar la naturaleza particular de la HOAC frente a los \

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sindicatos y partidos, haciendo para ello una defensa de la aconfesionalidad de los mismos, a la vez que denunció reiteradamente la falta de libertad sindical, causa mayor del clima de confusión que se había creado en torno a la presencia de los movimientos apostólicos obreros en el seno de la sociedad española. En uno de sus escritos publicados en el Boletín de la HOAC, explicaba la posición de la HOAC con respecto a los sindicatos con las siguientes palabras: <<La HOAC no es un sindicato. Es misión genuina de los Sindicatos de Obreros, al menos en la etapa actual, la de defender los intereses de los trabajadores en los contratos de trabajo y promover el bienestar, y en este sentido la Iglesia los aprueba y los defiende. Se podría decir algo sobre la libertad y apoliticismo de los Sindicatos Obreros. Pero en España los Sindicatos Obreros no están permitidos por la ley. Esta consideración ya nos podría ahorrar otras demostraciones: Si la HOAC es una asociación de obreros y la ley de España no autoriza la existencia de Sindicatos Obreros se deduce que la HOAC no puede ser un sindicato obrero. Pero si imaginamos que la ley civil no fuera opuesta a la vigente, y existiera libertad sindical, entonces, tampoco la HOAC podría ser un Sindicato. Seguramente que en tal caso existirían uno o más sindicatos de signo católico…, pero tales sindicatos tendrían siempre carácter puramente particular, y nunca ser los sindicatos oficiales de la Iglesia. Porque si bien es misión de la Iglesia dar normas para la recta vida cristiana en los ámbitos social y político, no tiene misión alguna como realizadora de tal o cual sistema social o político… Cada católico, con su responsabilidad propia, y en uso de la libertad dada por Dios, tiene derecho y el deber de intervenir en la vida social y política de su propio país; pero nadie puede presentar <<tal>> sistema social o <<tal>> forma de gobierno como expresión de la voluntad de la Iglesia>>.

Rovirosa, también, hizo su <<Encuesta>> (revisión de vida) y la respuesta no fue echar las culpas a los demás, sino que trató de encontrar las deficiencias de su vida de 13


fe. Paradójicamente, mientras él actuaba así, era acusado de <<temporalismo>> por algunos sectores de la Iglesia. Para mitigar esta situación, decidió publicar cuatro páginas semanales a multicopista, que se enviarían a cada diócesis a fin de que pudiesen llegar a manos de antiguos lectores del ¡Tú! También, dedicó muchas jornadas a reflexionar sobre la HOAC y sus militantes. Fruto de ella publicó cinco libros que aparecieron en 1951: ¿Cómo se inicia un grupo de HOAC?; La HOAC, ¿qué es esto?, ¿Cómo nos gobernamos?; Cursillos nocturnos y Profesión. De dos de ellos entresacamos, por su interés para los hoacistas, algunos párrafos: <<Se habla de la HOAC… en España y fuera de España. Algunos tienen ideas claras sobre la HOAC, pero la gran mayoría pisa terreno falso; no la conocen…, pero su desconocimiento consiste precisamente en suponer a la HOAC lo contario exactamente de lo que es. Sabemos que las cosas ocurren así. Así pasó con el Divino Obrero. Y por eso lo asesinaron… La HOAC no es un sindicato; la HOAC no es una cofradía, ni reparte beneficios, ni casas, ni recomendaciones. La HOAC es la vanguardia de la Iglesia que quiere llevar a los trabajadores el mensaje de Cristo, porque Cristo quiere ser también para los trabajadores. Para ello, la HOAC trata de formar apóstoles obreros y forja el espíritu que necesitan tener los que se dediquen a trabajar con eficacia en la política, en el sindicato, o en cualquier institución útil para la sociedad, para que cada día haga menos falta que se den limosnas o que se repartan recomendaciones>>. <<El militante de la HOAC no es ni espectador, ni crítico, es un actor, un protagonista cuyo quehacer brota de un conocimiento real del hombre: el conocimiento real del hombre, se consigue poco a poco, pacientemente, no viene de fuera, exige que uno se encuentre sumergido en el mismo destino, participar en las luchas más confusas y más intensas y en los momentos de alegría. Para conocer a los hombres es 14


preciso haber padecido hambre y sed entre los hombres, haberse jugado la vida con ellos… El militante es el que se encarna en la realidad concreta de aquellos a los que quiere anunciar a Jesucristo porque profesar la HOAC es aquel acto de firme voluntad y de amor decisivo mediante el cual el militante asume ante su alma y ante Dios la responsabilidad de un grupo humano concreto porque de lo que se trata es de estar “con”, de pensar “con”, de crecer “con”. Y esto hacerlo a la medida de cada uno, en su pequeño mundo, mediante tanteos, centrándose en la propia familia, en el sector profesional, económico, social, político, espiritual, pedagógico o en el sector más abandonado>>

Tras definir con precisión lo que era la HOAC y lo que era el militante, trató de encontrar un medio para que la HOAC y sus militantes fueran lo que aspiraban a ser. La solución fue: el Plan Cíclico, basado en la formación por la acción, que renovó de arriba abajo los esquemas de formación de los militantes. Éste no surgió en la mente de Rovirosa como una idea luminosa en un momento concreto, más bien fue el resultado de una preocupación constante por conseguir que los obreros conociesen a Jesucristo y éste fuese el eje de su vida. Rovirosa puso fe en lo que nadie había creído: que el obrero manual que apenas sabía leer podía formarse, podía acceder al conocimiento y a la experiencia de la fe, y también a la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia, y desde ellas podía elaborar un pensamiento cristiano sobre la política, la economía, el trabajo, etc, que fuera vehículo para vivir en cristiano, para construir la comunión y para ser testigo de Jesucristo entre los hombres y miembro consciente de su Iglesia. En esta línea se hizo famosa esta exclamación: <<¡Dios mío!, ¿cómo es posible que el mensaje del Mandamiento Nuevo haya permanecido oculto para los pobres, débiles e indefensos?>>.

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Esta preocupación la plasmó en la elaboración de una serie de cuestiones sobre diversos temas siguiendo el método de Ver-Juzgar-Actuar. Tras un tiempo de poner en práctica estos cuestionarios y evaluarlos, nació la Encuesta Sistemática y el Plan Cíclico. Un proyecto del Plan se publicó en el Boletín nº 60 del año 1952 con el fin de que se pudiese dialogar sobre él y aprobar en la Semana Nacional que se iba a celebrar en la Ciudad de los Muchachos en Vallecas. La propuesta contó con una fuerte oposición y Rovirosa fue acusado: por unos, de haber sido siempre enemigo del ¡Tú! –una de las imputaciones más sorprendentes y faltas de base que jamás le hicieron– y de pretender reducir la HOAC a un grupo elitista con olvido de la acción de masas y, por otros, de ceder a las presiones de la AC. La Semana Nacional no rechazó el <<Plan cíclico>> pero éste quedó en un plano experimental como <<año especializado>> dentro del esquema formativo antiguo de la HOAC. Tras grandes tensiones, dificultades y ataques, fue aprobado en la VIII Semana Nacional, en el año 1953. La crisis comenzó a cerrarse aunque algunos valiosos y destacados militantes abandonaron la HOAC por no estar de acuerdo con el Plan Cíclico.

3. - Rovirosa y Malagón A la muerte de Eugenio Merino la HOAC encontró serias dificultades para sustituirle ya que algunos consiliarios dejaron el movimiento. En julio de 1953, Rovirosa se encontró en un cursillo, celebrado en Madrid, con D. Tomás Malagón y otros sacerdotes, y éste cuando menos lo esperaba fue sorprendido por Rovirosa con la siguiente pregunta: ¿Aceptaría usted ser Consiliario de la Comisión 16


Nacional? El 7 de septiembre, dos meses después, D. Tomás le respondió diciendo: <<soy un consiliario hoacista con todas las consecuencias, que pide a Dios sentir cada vez mayor horror al aburguesamiento sacerdotal… Si La HOAC necesita un santo, yo le aseguro que a mí me falta mucho…>>. En noviembre de 1953, se hacía público el nombramiento de Malagón como Consiliario Nacional de la HOAC. Entre Guillem y Tomás pronto se estableció una verdadera comunión. Ambos eran hombres de fe y creían que su vida debía construirse como respuesta a la llamada de Dios. Rovirosa influyó poderosamente en la teología de Malagón. Pero éste ordenó, profundizó y sistematizó la fe que brotaba de la vida y de la experiencia de Rovirosa. El encuentro de ambos fue de vital importancia para el desarrollo y articulación de los planes de formación. <<Rovirosa aportó el corazón del pensamiento teológico de Malagón y éste lo integró en un cuerpo sistemático de doctrina teológica. La palanca del pensamiento de Malagón fueron las intuiciones de Rovirosa>>. Por eso, no nos tiene que extrañar que dijesen de ellos que eran <<una sola alma en dos cuerpos>>.

D. Tomás, cuando se incorporó como consiliario, se encontró con el Método de Encuesta desarrollado y con un proyecto de Plan Cíclico y realizó el siguiente comentario: <<Se han descubierto los elementos principales del Plan Cíclico hoacista, pero falta todavía mucho. Lo que va del descubrimiento de una fuerza, como, por ejemplo, la electricidad, a su utilización técnica>>. En la IX Semana Nacional, celebrada en Bilbao en 1954 se dio por consolidado el Plan Cíclico y en 1955 se publicó la primera edición.

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4. - Rovirosa y la Democracia Cristiana A partir del conflicto surgido con la suspensión de semanario ¡Tú!, la presencia de la HOAC en el seno de la A.C se fue haciendo cada vez más incómoda con el consiguiente deterioro de las relaciones entre la propia jerarquía y la Comisión Nacional de la HOAC. Constantemente se acusaba a la organización de <<temporalismo>> y de contar entre sus filas con <<infiltrados>> que provocaban desviaciones ideológicas. La historia, también, nos ha legado documentos originales que demuestran el deseo del Régimen de Franco de que la HOAC desapareciera. En el mes de mayo del año 1951 un conjunto de cartas se cruzan entre ministros, los Cardenales Herrera Oria y Plá i Daniel, y el mismo Franco. A título de ejemplo reproducimos unos párrafos de la carta que el ministro Martín Artajo envió a Franco. <<Mi general: vengo de estar dos horas con el Cardenal Primado. Le he hecho notar cómo la prensa extranjera explica, en daño de todos, las discrepancias que marca la A.C. con el Régimen a través de la HOAC. Me asegura que es falso que esta organización haya intervenido como tal en los sucesos político-sociales de estos días. Y cree injusto y erróneo que, en las notas de prensa, se la envuelva con comunistas y separatistas. Titulares como el que me entrega –y acompaño– entiende que servirían tan solo a los fines de esa propaganda extranjera>>.

En medio de este clima, la jerarquía española quiso reorientar a la HOAC en la línea de la ACLI, movimiento de A.C italiano muy ligado a la Democracia Cristiana. A. Bonet6, en abril de 1955, pidió a D. Tomás que la HOAC se

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sumara al proyecto que se había iniciado en España de crear dicha organización política. D. Tomás le contesta que las decisiones en la HOAC las toman los militante a través de sus órganos competentes y que si esa es la decisión de la Jerarquía debía comunicarlo a los militantes para que éstos decidiesen si aceptan la propuesta y la secundan o, por el contrario, no están de acuerdo. Rovirosa se sumó a la opinión de Malagón. Esta oposición pasará factura a Rovirosa, ya que en 1956 fue destituido como director del Boletín de Militantes sin ninguna explicación válida, aunque era evidente que muchas de las opiniones vertidas en la revista no gustaban a personajes significados de los organismos centrales de la A.C7. La impresión generalizada de los que siguieron de cerca aquellos episodios desde el lado de la HOAC fue que se habían intensificado las presiones que las autoridades políticas ejercían, ya desde la fundación de la HOAC, sobre ciertos sectores de la A.C. que tenían cargos de responsabilidad en el régimen. Tras la sanción, él se retiró discretamente, y, en el mes de enero, realizó una reflexión muy profunda sobre la Iglesia y la eclesialidad del militante hoacista bajo el título: <<Sentir con la Iglesia>>. <<La Iglesia es una institución humana y un misterio, y porque es un misterio, es objeto de fe. El misterio de la Iglesia no es distinto del misterio de Cristo, sino que es su prolongación hasta el fin del mundo. Durante treinta y pico años, Dios fue un hombre: Jesucristo. T

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Desde Pentecostés hasta el fin de los tiempos, Dios es un conjunto de hombres: la Iglesia. La Iglesia es, en cierto modo, Dios, sin que lo sean ninguna de las personas que la componen. Lo mismo que Cristo dejó de su paso por el mundo su doctrina, sus milagros, su testimonio, también dejó sudor, lágrimas y las secreciones de su cuerpo. Quienes miran sus milagros y su doctrina no tienen dificultad en reconocer en Él al Hijo de Dios. Pero los que miraban su sudor, sus lágrimas o sus secreciones, se veían obligados a creer que aquello no podía ser de Dios. A la Iglesia le pasa lo mismo. Los que miran su doctrina y sus milagros no pueden menos que reconocer que “aquí está Dios”, pero los que miran solo la conducta y la vida de ciertos cristianos, pueden sentir nauseas y apartarse seguros de que Dios no tiene nada que ver con “eso”. Por lo tanto, sentir con la Iglesia es lo mismo que decir: sentir con Cristo aquí y ahora>>.

5. - La hora de la tribulación La tentación de la Democracia Cristiana también había conseguido <<tocar>> a algunos militantes que aprovecharon la ocasión para acusar a Malagón y, sobre todo, a Rovirosa8. Estas denuncias llegaron a Bonet, Vizcarra, Tarancón y hasta el mismo Cardenal Primado. En este contexto, Correa Veglison, miembro importante del Consejo Superior de los Hombres de A.C. y coronel del ejército, director general de urbanismo de Madrid y creador del Sindicato de Hostelería, presentó la <<ficha policial>> de Rovirosa acusándole de desarrollar actividades políticas relacionadas con el Partido Comunista y con el Frente de Liberación Popular (FLP). Al mismo tiempo, el gobierno de ^

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Franco presentó ante la Santa Sede el problema que le creaba la existencia y orientación de la HOAC. Todas estas acusaciones, también, llegaron al Cardenal Primado y él, que hasta entonces se había distinguido por su defensa de la HOAC, cedió, y, el 4 de mayo de 1957, llamó al consiliario D. Tomás para poner en su conocimiento la delicada situación en que se encontraba la organización, dado que el Gobierno <<había presentado ante la Santa Sede el asunto de la existencia y orientación de la HOAC>> y, además, <<son los Metropolitanos los que ahora se quejan de la HOAC>>. Forzado por todas estas presiones le dictó una serie de directrices para enmarcar futuras actuaciones. Entre ellas: la prohibición de que Rovirosa realizase propaganda pública de la HOAC porque <<un hombre separado de la mujer y autodidacta, no puede seguir gobernando la HOAC>>; <<en lo doctrinal>> la HOAC iba a depender del Secretariado del Episcopado, según acuerdo de la Conferencia de Metropolitanos; en el Boletín no se debía emplear el término <<revolución>>, ni emitir condenas contra el Régimen que mantiene <<relaciones normales con la Santa Sede, ni críticas contra el Sindicato Vertical y que <<tenían que seguir la línea de la JOC y la orientación de la ACLI tan queridas por el Papa>>. En definitiva, le pedía nueva orientación en la marcha de la HOAC y si alguno no estaba conforme con lo expuesto, dimitiese. Basilisa López García, en su libro <<Aproximación a la historia de la HOAC>>9 al hablar de este tema dice: <<Tanto los documentos manejados como los testimonios orales coinciden en que el problema de fondo que se estaba planteando era el giro hacia el confesionalismo… El @

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problema surgirá cuando el propio presidente de la HOAC, Manuel Castañón, comenzó a tener contactos con el grupo de Rodríguez Soler… Se trataba de tener dentro de la propia organización un “enlace” que ayudase a hacer posible el proyecto confesional al que no era ajeno Alberto Bonet, persona que, a juicio de algunos, actuó en todo momento en la sombra, alentando la creación de una Democracia Cristiana a partir de una previa militancia comprometida de los movimientos de Iglesia>>. El acta del Pleno de Comisión de la HOAC del 17 de mayo, recogió todas las normas dadas por el Cardenal a la HOAC y recogió, también, la intervención de Rovirosa en la que manifestó <<su sincera y cordial sumisión en lo que a él respecta>>. Con estas palabras se apartaba de la organización a la que había dedicado su vida y a cuya fundación y extensión había contribuidos como nadie. Con esta decisión, una vez más, Rovirosa desarrolló un admirable ejercicio de fortaleza cristiana y desapareció de la primera fila, sabedor de que la <<HOAC no es ya la obra de los hombres sino de Dios. Eso es lo que más apesadumbra a los contrarios, enterarse de quién está detrás de la HOAC, porque los que estamos delante todos somos tan insignificantes y tan inútiles que comprenden que la HOAC nunca puede ser obra nuestra, y como – prácticamente– no creen en Dios no pueden imaginar que el que está detrás de nosotros (y delante y encima) es el mismo Cristo. Y ellos ¡Venga hacer trabajar a la policía para descubrir el misterio!>>. El 22 de junio le llegó a Rovirosa una nueva desventura, esta de carácter físico: al apearse de un tranvía resbaló y una rueda le alcanzó el pie izquierdo, que tuvo que ser amputado un poco después. El accidente prolongó una larga interrupción de su actividad apostólica. La lesión tuvo 22


mal cariz, la cicatrización se demoró con exceso, y cuando al fin se le pudo instalar una pierna ortopédica, ésta le renovaba constantemente la herida, hasta que fue preciso prescindir del aparato y dotarle de una <<pata de palo>> al estilo pirata. Estando así, acompañado del consiliario Domingo Canamasas se trasladó a la abadía de Montserrat. Apartado Rovirosa de la Comisión, el blanco de las acusaciones fue Malagón. En un principio, comenzaron las sospechas sobre sus amistades y relaciones, calificadas de <<poco fiables>>, especialmente su amistad con alguno de los fundadores del FLP; más tarde, se adujeron dudas sobre la orientación que daba en los cursillos. La gota que colmó el vaso fue un cursillo, organizado por la Comisión Nacional, que D. Tomás dio en Carabanchel a un grupo de universitarios que pertenecían al grupo de Cerón (FLP). Malagón fue acusado de utilizar su responsabilidad de consiliario para hacer política izquierdista.

6.- ¡Ahora más que nunca! Apartado en Montserrat, viejo e imposibilitado para moverse, todo hace presagiar que Rovirosa había terminado su labor evangelizadora. Sin embargo, contra todo pronóstico, en su cabeza bulleron pensamientos y proyectos como en ningún tiempo de su existencia que le mantuvieron eufórico. <<Sí, esto marcha. Estamos terminando la etapa de la fe y del heroísmo; aguantado sin saber demasiado a dónde íbamos, con la esperanza puesta únicamente en Cristo, con todas las circunstancias adversas… Pero ahora empieza la cosa en serio… Yo estoy cada vez más entusiasmado y ante mi mente la HOAC va tomando unas proporciones fantásticas. Estoy seguro de que 1958 ha de ser memorable… ¿sabes cuál es el 23


lema que he escogido para esta etapa inválida en mi vida, después de cumplidos los 60 años? Es esta: ¡AHORA MÁS QUE NUNCA!>>.

Su producción más notable en este período fue la llamada <<serie Copin>> (abreviatura esta última palabra de Coperatismo Integral), que empieza a difundirse en cuadernos editados en multicopista a partir de septiembre de 1959. <<En términos generales, empezaré diciendo que, en mi mente, las tareas del Copin no quieren ser otra cosas que una continuación (o segunda parte) de la Acción Católica… La finalidad de las tareas del Copin estriba en que personas formadas en la A.C. conscientes de sus compromisos bautismales y de la grandeza de su vocación a la santidad, se junten en pequeños grupos para ayudarse mutuamente en aquellas formas de vida económica a las que las circunstancias y su vocación les conduzcan… Repito una vez más lo que tantas veces he indicado de que el Copin no puede ser un movimiento, ni una organización, ni un sistema, ni un método, ni nada similar, sino un esfuerzo para ayudarnos mutuamente a purificar nuestro cristianismo en el terreno económico… sin más conexión entre unos y otros que el estar animados por el mismo Espíritu que vivifica la Iglesia>>.

Con palabras actuales podemos decir que el Copin fue el <<Proyecto Evangelizador>> que Rovirosa inició en la última etapa de su vida y en toda la obra se aprecia con toda claridad y profundidad su experiencia y solidaridad obrera, y la experiencia mística de toda su vida acentuada por la nueva situación que estaba viviendo. También, en el año 1959, cuando tenía 62 años de edad, escribió el libro <<El primer traidor cristiano, Judas el de Keriot, el apóstol>>. En el capítulo quinto, que titula, <<Judas y yo>>, se encuentran estas palabras:

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<<Para implantar vitalmente el Reino de Dios, Jesús nos dejó criterios abundantes, que se resumen en las ocho Bienaventuranzas, y yo estaba seguro (como Judas) de que para implantar el “reino de los buenos” era indispensables el dinero, el poder, la “fachada”, la “propaganda”, la coacción, el ir bien lustrosos y con la bolsa llena, la política, la apologética bien explicada… El caso era que “los buenos”, con la ayuda de Dios, nos hiciéramos amos de la situación. Esto sería el Reino de Dios, y todo lo demás vendría necesariamente como añadidura. ¿No es clarísimo esto? Yo lo veía tan claro, al menos, como Judas. Todo esto se puede defender con los mejores argumentos del Derecho Natural y de la recta razón, y con palabras inspiradas por el Espíritu Santo en el Viejo Testamento. La “pequeña dificultad” está en que Jesús no quiere implantar así su Reino; y que el Calvario anda por medio… Esta era la realidad terrible: que yo no seguía a Jesús, sino que pretendía que Jesús me siguiera a mí, ya que yo veía las cosas tan claras que no me era posible la más ligera duda. Como Judas; sí, como Judas>>.

Por otra parte, desarrolló en el transcurso de estos años trabajos doctrinales de otras índoles como <<Gremio>>, una colaboración multidisciplinar sobre teología del trabajo, en colaboración con varios monjes de Montserrat; un Almanaque de los hogares obreros, que fue editado por un grupo de militantes catalanes de la HOAC; su libro sobre Dimas <<El primer santo: Dimas el ladrón>> terminado el 17 de julio de 1958; mantuvo una copiosa correspondencia con sus más directos seguidores; redactó cada mes sus Noticias y mantuvo una constante relación con las actividades de la HOAC, sin olvidar su querido Boletín, al que siguió enviando colaboraciones. Tampoco abandonó su trabajo en las Conversaciones de San Sebastián, a las que asistió cuando la salud se lo permitió.

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7.- Sus últimos años Tras el envío del Compromiso temporal, en febrero de 1963, Rovirosa siguió trazando muchos proyectos. Pero de ellos solo llegó a su término el libro titulado ¿De quién es la empresa? Este libro se publicó en la editorial ZYX, en la que Rovirosa tuvo una intervención que él califico de <<secundaria>>. La constitución de ZYX fue un hecho de verdadera importancia en la marcha de la HOAC. Fue obra de un reducido grupo de militantes y consiliarios de la Obra siguiendo el impulso inicial de Julián Gómez del Castillo y Luis Capilla. Su finalidad, que pudiera llamarse <<oficial>> consistía en editar libros de contenido obrero y cristiano a precios asequibles para un pueblo sistemáticamente alejado de la cultura y de la espiritualidad. Pero además de esta razón, que no podía ser más cierta, estaba muy presente en la mente de los promotores la grave inquietud suscitada por el visible recrudecimiento de la ofensiva contra la HOAC en aquellos años de la década 1960-70, en la que, como siempre, unían sus filas los jerarcas del régimen y los prohombres católicos conservadores que seguían encastillados en los organismos superiores del apostolado seglar. El Cardenal Pla, fiel defensor de la HOAC estaba mayor y el acceso a los altos puestos jerárquicos de personas dispuestas a complacer a los poderes constituidos hizo temer que los días de la HOAC estaban contados. Por eso, se pensó que una entidad como ZYX podría constituirse en un centro de resistencia en espera de tiempos más propicios si llegara a suceder lo peor. Como era natural, los promotores quisieron contar con el prestigio y con la pluma de Rovirosa. Éste no se vio como 26


líder de la empresa y se resistió a ser nombrado presidente de Consejos de Administración, pero se prestó de muy buena gana a facilitar el libro; ¿De quién es la empresa? que sería la primera publicación de esta editorial. El experimento de ZYX cargó a Rovirosa con una nueva responsabilidad que se añadió a su acción copinista y a sus incesantes aportaciones a la HOAC en los últimos momentos de su vida. Poco a poco, en estos momentos, su labor se va ir centrando en la editorial ZYX. Tras una estancia en el monasterio del Paular, donde redactó ¿De quién es la empresa?, se estableció en su piso de la calle Víctor Pradera de Madrid. En este lugar sufrió una trombosis cerebral que le dejó paralizado. Se quedó prácticamente sin habla ya que apenas podía pronunciar algunas palabras y solo conservó el movimiento de la mano derecha. Al de poco, fue trasladado al Hospital Clínico donde falleció el 27 de febrero de 1964 a la edad de sesenta y seis años de edad y treinta y dos de plena entrega a la figura de Jesús como la había inspirado el Cardenal Verdier en un templo de París. En su esquela mortuoria figuran dos Bienaventuranzas: <<Bienaventurados los pobres porque vuestro es el Reino de Dios>> (Lc. 6, 20) <<Bienaventurados los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el reinado de los cielos>> (Mt.5,10)

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Guillermo Rovirosa ยกAhora mรกs que nunca!

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G rovirosa biografía marzo 2013  

Breve biografía de Guillermo Rovirosa escrita por Román Bilbao.