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E U C A R I S T I A

D E L

DE

M A Y O

MONICION ENTRADA Queridos hermanos y hermanas: Hoy nos reunimos en torno al altar para celebrar El 1º de Mayo, “Día Internacional del Trabajo”. Nació a finales del siglo XIX. Hoy nos pueden quedar un poco lejos los hechos dramáticos que dieron origen a este día, personas que lucharon por la dignidad del trabajo, pero sigue en pie la misma causa: cada pocos minutos se produce un accidente laboral mortal que la mayoría podría evitarse, siguen sufriendo el paro demasiados millones de trabajadores, la precariedad es cada vez mayor... La Iglesia católica fijó para este día la celebración de San José Obrero: recordamos a este Santo, un carpintero, padre adoptivo de Jesús y a quien Dios dejó como modelo de trabajador. La Iglesia estima la solidaridad del mundo del trabajo y la búsqueda de la justicia social, tal como el Magisterio enseña en la Doctrina Social de la Iglesia. Dejemos que la Palabra de Dios nos ilumine y que el gesto de Jesucristo poniendo su vida en la mesa de la Eucaristía nos fortalezca para alcanzar el plan de Dios en el mundo del trabajo.

RITO PENITENCIAL Perdón, Señor, por el pecado social del paro que destroza a tantas personas y familias.... Señor, ten piedad. Perdón, Señor, por las veces que no hemos sido fieles al compromiso de luchar y construir la unidad del mundo laboral.... Cristo, ten piedad. Perdón, Señor, por consentir la cultura de la avaricia y eficacia ante todo, que no respetan los tiempos de descanso y el compartir familiar... Señor, ten piedad.


LECTURA DE LA PALABRA: • • •

Colosenses 3, 14-24 Salmo 89 Evangelio: Mt 13,54-58

ORACIÓN UNIVERSAL -Por la Iglesia de Dios. Que por la predicación del Evangelio llevemos la salvación al mundo de los trabajadores. ROGUEMOS AL SEÑOR. -Por los gobernantes de los pueblos. Que procuren contrarrestar los desequilibrios económicos y sociales en el mundo de producción. ROGUEMOS AL SEÑÓR. -Por las familias. Que trabajemos por unas leyes laborales que faciliten el tiempo de convivencia familiar. ROGUEMOS AL SEÑOR. -Por los que padecen el paro. Que seamos sensibles especialmente por aquellas familias que se encuentran en crisis por problemas laborales y les falta lo necesario para la supervivencia de los niños. ROGUEMOS AL SEÑOR. -Por los movimientos apostólicos. Que sean testigos de la presencia de Jesucristo en el mundo laboral y no decaigan en su tarea evangelizadora. ROGUEMOS AL SEÑOR. -Por los trabajadores y sus organizaciones. Por los dirigentes sindicales y empresariales, para que a través del diálogo puedan logar puntos de encuentro en sus negociaciones, y así el mundo del trabajo se vea cada vez más fortalecido. ROGUEMOS AL SEÑOR. -Por los difuntos. Por las víctimas de accidentes laborales y por los trabajadores que han fallecido dando sus vidas como testimonio de lucha por la causa de la justicia. ROGUEMOS AL SEÑOR:


DESPEDIDA. Estamos celebrando la fiesta del 1º de Mayo con la esperanza que viene de Dios nuestro padre, a fin de que, como Iglesia, nos comprometamos aun más en la defensa de la dignidad y derechos de los trabajadores. Hemos escuchado la Palabra de Dios que nos ilumina: el trabajo no es sólo un medio de subsistencia, sino también un medio de realización humana. Vayamos a la calle a trabajar en el respeto del derecho al trabajo para todo trabajador y su familia. Jesucristo resucitado nos acompaña en esta tarea. -----.-.-.-.-.----.... --SALMO OPCIONAL SUSTITUYENDO AL 89-JOSÉ DE NAZARET José, un trabajador manual, un sencillo hombre de un pueblo humilde, artesano de todos los oficios, vecino cercano, judío piadoso, fiel. Los Evangelios nos hablan de una peregrinación hecha por caminos geográficos pero la mayor y mejor peregrinación de San José fue la interior. José caminó del Antiguo al Nuevo Testamento. De Yahvé a Dios Padre, el que se le revela en su Hijo de Nazaret, hecho existencia cotidiana ante sus ojos. Como nosotros, no encontró marcado y trillado el camino porque no se poseen los modos de estar con Dios, de seguirle y de servirle. San José estuvo abierto a la sorpresa de Dios, a veces, desconcertado por Dios. El camino de fe de San José se hizo en la realidad de la vida, en el trabajo sencillo, y le condujo al encuentro con Dios en la historia que le tocó vivir. Su misión fue servir y desaparecer amando. Toda su existencia es una peregrinación silenciosa con el misterio al lado, hacia el Misterio


Acercarnos hoy a este JosĂŠ obrero y emigrante como tantos trabajadores, nos invita a salir al encuentro de nuestra propia historia, allĂ­ donde la vida nos obliga a ir fuera de nosotros mismos y a peregrinar hacia Dios en la esperanza de lo cotidiano de Dios desde lo mĂĄs sencillo de la vida.


Ecuaristía 1º de mayo