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Las damas del viento Henry Padilla Londo単o


Los contornos de sus formas, se mezclan entre colores que anuncian el verano. Caprichosas y enigmáticas, viajan graciosas tomando formas, dejando ver mas allá, la belleza que se esconde tras de ellas. Como en bailes espontáneos, se dejan arrastrar por el viento, como moviendo cabellos invisibles, dando miradas coquetas, que atrapan la mirada y el pensamiento. Todas ellas susurran el canto secreto, que es llevado por el viento a todas las que vuelan en los aires, las que visten el cielo de los hombres. Hablan entre ellas, del Señor que las creo, de Aquel que les dio forma y las dejo libres en el aire, dándoles los años de las edades, escondiéndolas en el peso de la gota. Lleven el mensaje a los hombres, les dijo el creador, como la lluvia que desciende del cielo y riega la tierra, y hace que la tierra de fruto, así es mi palabra. Enseñen a todo aquel que las pueda ver danzando en el aire.


Con formas caprichosas, disfrutando de la libertad que el Creador les dio, hacen su tarea, dando refrigerio a los hombres, llevando el mensaje secreto a todo aquel entendido que ve el sello de Dios en la creación. Danzan y marchan, en silencio o con truenos, descendiendo en brisas o en tempestades, ayudadas por el viento que las impulsa a donde Dios las quiere llevar. Nacen en las mañanas, cuando el ojo agradecido las ve como dormidas, todas ellas, como observando. Y poco a poco, empiezan a ascender, desaparecen, llevando su fuerza en su debilidad, donde la mano no las puede tocar. Y mueren en caídas impetuosas, trayendo sus mensajes, viven para morir, mueren por que anhelan vivir. Y en mi rostro la sonrisa agradece a mi Señor, por permitirme ver su belleza, que se dibuja en su creación maravillosa. Henry Padilla Londoño


Las Damas del viento