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Destellos de la Vida

Henry Padilla Londo単o


Abrí mis ojos y pensé en ti, eres la vida que vivo, eres el aire que respiro. Abrí mi boca para decir tu nombre, mi corazón salto en mi al saber que me escuchabas. Cada día es un desafío, desafío de amarte, de verte en cada detalle de mi vida. Amo tus palabras, tus hermosas palabras que alientan mi alma. Anhelo verme reflejado en la pupila de tus ojos, saberme cobijado por la grandeza de tus manos. Anhelo escucharte decir mi nombre, andar en el atrio de tu casa, ver la luz de tu luz, sentirme en casa en tu casa.


Como la tierra seca anhela el roció, como el enfermo moribundo anhela las palabras del amigo, así anhelo tu presencia, Señor.

Déjame ver tu venida, cuando la creación a una se levantara en exclamación y adoración. Rey, mi Rey, mi corazón exclama por tu venida, mi vida te espera. Quiero habitar, allá, donde tu estas, aquí, donde tu habitas. Déjame ver la nueva creación, hermosa y espléndida, donde habitan los hijos de Dios. Eres la canción de mi mañana, la alegría de mi día, el pensar de mi vida. En gozo camino tu camino, en agradecimiento vivo, Gracias Señor, por darme la vida.


Destellos dela Vida