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Año IX.- Núm. 93 - Septiembre 2019 PROMOTOR José Luis Cuendia, «Guendy» DIRECTOR Francisco Trinidad COLABORADORES Eugenio R. Meco, Pepe Haro Castaño, Ma Bernarda Ballesteros, Carlos Flaqué Monllonch, Glyn Griffits, Ricardo González «Completu», Salvatore Grillo, Javier Madroñero, Narciso del Río, Juanjo Gallardo, Monchu Calvo, Antonio Ramón Ferrera, Cristina Capracci, Gustavo Velázquez, Cora Coronel, Justín del Barrio, Arturo de las Liras, Juan José Alonso, Ilona Gogh, Jan Puerta, Albino Suárez, Gloria Soriano, Ildefonso Robledo, José Manuel Gonzalo, José Mª Ruilópez, Juan Depunto, Juan José Pascual, Viviana Genta, Nadima, Antonio Martínez, Ángeles Pereira Perera, Claudio Serrano, Mario Eduardo Blanco, Pepe Latas. DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA José Luis Cuendia DIRECTORA DE COMUNICACIÓN Lola González DISEÑO y MAQUETACIÓN Francisco Trinidad

Contenido

Nuestra foto del mes de agosto................................................................5 Julio de la Fuente, director de cine.........................................................7 Dánae...................................................................................................... 17 José Luis Cuendia, “Guendy ” Mi coche del futuro................................................................................. 31 F.T. Explosión en la Avenida de los Tesalianos............................................35 Gloria Soriano Los caminos del pasado..........................................................................39 Monchu Calvo Lanzarote................................................................................................43 Juan Depunto Bimenes, un concejo por conocer...........................................................55 Ricardo González “Completu ” El soldadito de plomo............................................................................122 Claudio Serrano/ Nadima Anna Kushnareva................................................................................ 131 Fotos de Irina Dzhul Sombras................................................................................................ 137 Fotos de Pepe L atas Repertorio de Fotógrafos Españoles.................................................... 148 Jaime Jasso........................................................................................... 163

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Moldeando la Luz es miembro de la Royal Photographic Society

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Nuestra foto de portada: Guendy


Presentación Más madera No es difícil recordar, ante cada nuevo reto, aquella por otra parte inefable escena de Groucho Marx en “Los hermanos Marx en el Oeste” alimentando la caldera de la locomotora y gritando “Más madera, es la guerra”. Más madera, efectivamente, aunque nosotros solo participemos en la guerra contra los lugares comunes; más madera, nos decimos a cada nuevo número de Luz y Tinta. A veces aportando nuevas ideas y nuevos retos; a veces sembrando iniciativas para números más adelante recoger frutos que poco a poco van enriqueciendo nuestra publicación, cada día más sólida en su apuesta por la calidad; calidad fotográfica y calidad literaria, que tanto monta, diríamos abonándonos al tópico, aunque huyamos de ellos como de la peste. En este número incluimos una de estas apuestas y el futuro nos dirá el recorrido que le espera. Ya desde el principio nuestros lectores habrán advertido que la portada cambia con respecto de otros número. No se trata, como suele ser habitual, de una foto significativa, previamente publicada en Moldeando la luz. En este caso ocupa nuestra portada el rostro del cineasta Julio de la Fuente al que se entrevista en las páginas interiores. Y esta es nuestra apuesta de este número y nuestra propuesta para los siguientes: a partir de ahora, sin que nos marquemos una continuidad número a número, sino que será el azar quien nos marque su propio destino, incluiremos entrevistas significativas y no siempre ni por obligación relacionadas con el mundo de la fotografía. En otro orden de cosas, en los comentarios del número anterior, el 92, se nos ha pedido en más de una ocasión que incluyamos más “tinta” en cada número de Luz y Tinta; y se nos indica que el nivel fotográfico alcanzado es satisfactorio y que sería deseable un mayor número de colaboraciones literarias para equilibrar lo que desde el título parece proponerse a partes iguales. Posiblemente quienes lo proponen tengan algo de razón, pero desde la dirección de la revista me gustaría dejar dos reflexiones: el equilibrio entre la luz y la tinta está más logrado de lo que aparenta y de lo que quienes piden “más madera” literaria suponen. Un simple vistazo al sumario de este mismo número nos devuelve la imagen cabal de este equilibrio. No debemos olvidar que secciones como la de Nadima y Claudio Serrano aprovechan ese encuentro luminoso entre fotografía y literatura o que otras propuestas, como la del Repertorio de Fotógrafos españoles inciden en la misma visión, por no decir nada sobre las apuestas que pudiéramos considerar como exclusivamente literarias, como la de Gloria Soriano que siempre acompaña su texto de excelentes fotos. Aún así, la dirección de la revista trabajará en números posteriores por incorporar más colaboradores literarios, dentro de la dificultad que supone convencer a los amigos para que aporten lo mejor de su arte de forma gratuita cuando es necesario comer todos los días y algunos más de una vez.

Francisco Trinidad

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En la anterior red social la foto del mes sustituyó al fotógrafo del mes, Jesús Álvarez fue entonces también elegido fotógrafo del mes. Luz y Tinta le dedicó un especial a sus trabajos fotográficos en el número 81 cuya portada era una de sus prominentes fotos. Enlace al número 81 de Luz y Tinta: https://moldeandolaluz.com/profiles/luzytinta/luz-y-tinta-no81

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Nuestra foto del mes de agosto

Jesús Á lvarez Rodríguez

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Fotos: Guendy

Julio de la Fuente, director de cine

No cabe duda de que Julio de la Fuente —Grado, Asturias, 24 de junio de 1961— es un hombre entusiasta de su profesión, el cine, del que habla con pasión nacida de una fuerza interior que le ha ayudado a vencer todos los obstáculos, y no han sido pocos, para consolidar una ilusionada trayectoria como autor de cortometrajes que no han vivido de espaldas al éxito. Hablando con él se descubre esta pasión —habla con entusiasmo y con una voluntad decidida de dejar clara su postura y su apasionamiento, que no fanatismo—, pero se descubre, además, a la buena persona que impulsa todos sus actos. Un solo ejemplo: atenazado por las deudas que le han dejado sus últimos proyectos no duda sin embargo en ofrecer su colaboración, desinteresada y gratuita, para actividades sin ánimo de lucro como todas las que impulsa o confluyen en Moldeando la luz. Recientemente ha dado a la luz, y nunca mejor dicho, su primer largometraje, El último invierno, que está en fase de distribución y del que LUZ Y TINTA ya se hizo eco en números anteriores. Con tal motivo mantuvimos una larga entrevista con él en la que pudimos recabar los datos necesarios para enmarcar su trayectoria cinematográfica, pero también para intimar con alguien con una gran virtud totalmente insólita en un director de cine, la modestia, que hace presente en cuanto toma la palabra que sirven para comprender un poco más cómo un funcionario de Correos, hoy jubilado, ha dedicado su tiempo libre, sus horas de descanso y sus posibilidades económicas a una actividad que le ha llenado personalmente aunque le haya supuesto ciertas dosis de sacrificio en las que no se recrea pero tampoco elude. Sus palabras nacen del entusiasmo pero se asientan en la realidad.

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Entrevista con Julio de la Fuente —Es usted guionista y director de múltiples cortometrajes galardonados. ¿Cómo ha afrontado su nueva actividad como director de un largometraje? ¿Es muy traumático el cambio de formato? —Lo bueno del cortometraje es que te da una libertad infinita a la hora de afrontar tanto su rodaje como su montaje, como previamente en la elección de actores. Al ser mi propio productor, junto con mi mujer, estos aspectos los controlamos directamente, sin injerencias ni sugerencias externas. Por eso, al haber afrontado de la misma manera el largometraje “El último invierno” encuentro pocas diferencias entre uno y otro formato, porque al final soy el dueño total del producto. La diferencia más significativa, aparte las posibilidades estéticas que se desprenden de uno u otro formato, es la duración del trabajo: más días de rodaje, más filmaciones, más horas de montaje y, por supuesto, …más presupuesto. —Larra hace doscientos años dijo que escribir en España es llorar. ¿Hacer cine es también llorar o, como poco, suspirar? Porque parece ser que le ha costado once años materializar el proyecto. —Larra era un romántico y yo también, para bien o para mal, me siento un romántico y por lo tanto me siento identificado con su idea. Aunque el cine, a diferencia de la literatura, tiene otras aristas y otras posibilidades. Posiblemente el cine sea lo más bonito, pero también lo más duro y difícil. Aunque me gusta afrontar los retos difíciles, porque

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cuando los supero —y puedo decir que soy constante y perseverante— encuentro la satisfacción total. En el caso de “El último invierno” se han dado distintas circunstancias para ir alargándolo durante tanto tiempo. En primer lugar, que desde el principio quise contar con Ana Torrent en el papel de profesora acosada, que le gustó desde que leyó el guión; pero, además confluyó otra circunstancia dilatoria, como fue el hecho de que otros proyectos anteriores se fueron colando mientrs encontrábamos la financiación necesaria para hacer frente a los 50.000 euros que nos costó la producción al final. —“El último invierno” se estrenó en mayo. ¿Cómo va su promoción y distribución en la actualidad? ¿Cómo lo ha recibido la crítica? —La crítica, bien, ha respondido a las expectativas que teníamos puestas en el proyecto. En cuanto a la distribución, salimos sin distribuidora y hubimos de afilar nuestras propias posibilidades para que llegara al Odeón, Cinesa o Palacio de la Prensa, de Madrid; así como a Laboral

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Arte, de Gijón, donde en su estrenos reunimos a 1.000 personas que en su totaltalidad abonaron la entrada, 10 €, al igual que en el Palacio de la Prensa de Madrid, donde nadie acudió sin abonar su entrada. —Y sobre todo, hacer cine en provincias. Que no quiere decir cine provinciano, sino cine con los medios al alcance de una provincia como Asturias en la que el cine no es una prioridad. ¿Cómo ha podido vencer las dificultades que esta situación plantea? —Pues con grandes dosis de ingenio, y no es broma, pero también pidiendo una ayuda al banco, que nos tendrá unos cuantos años pagando réditos y amortizaciones, y con la ayuda, siempre mínima, de algún ayuntamiento, como el de Grado, y de algunas empresas privadas. Y como señalé antes, cobrando una por una las entradas de los estrenos. De modo que a día de hoy, solo el director está empeñado económicamente y lo estará durante años. Hay gente que está en el cine para hacer negocio y conseguir dinero. Pero no es mi caso. —Parece ser que no ha tenido más apoyo institucional que el del ayuntamiento de Grado. Las demás instancias del Principado, ¿le negaron la ayuda o sencillamente no la solicitó? —Solicitamos la ayuda de Laboral Arte de Gijón; sobre todo, infraestructura legal y la posibilidad de estrenar la película en sus instalaciones, lo que conseguimos y fue un auténtico éxito con más de 1.000 espectadores. —Trabaja con el actor asturiano Eduardo Castejón, con el músico asturiano Isaac Turienzo y la cantante Anabel Santiago y son asturianos la mayoría de actores de su reparto. ¿Qué le ha supuesto trabajar con ellos? —Un gran placer y una enorme alegría. Mi apuesta por Asturias y por potenciar todo lo asturiano queda fielmente reflejada en el hecho de que 22 actores son asturianos. Hay alguno de Madrid, pero la mayoría son de aquí. —También las localizaciones han sido íntegramente asturianas: Grado, Cudillero, Gozón, San Esteban de Pravia y Oviedo. ¿Eligió estos escenarios por comodidad (era lo que más mano tenía) o por alguna otra razón? —Todas las localizaciones las conocía previamente y las elegí cuidadosamente en función de cómo se adaptaban a la historia. Pero es que, además, estas localizaciones asturianas se adaptan perfectamente a las exigencias del proyecto y reúnen todas las características que yo necesitaba para transmitir el testimonio esencial de “El último invierno”. —Usted ha declarado recientemente que pretende que “el espectador se enfrente a su propia conciencia y estimular su inteligencia”. ¿Cómo lo consigue en “El último invierno”? —A través de todos los temas que se tocan en la película y que integran su historia: la falta de justicia, la venganza, el maltrato de los profesores en la época franquista, el Alzhéimer, la piedad, la violencia de género… —Tras este primer largometraje ha rodado nuevos cortos —“Al Alba”, “El último adiós” y “La cara del Diablo”— y parece que tiene ya in mente un nuevo largometraje. ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos? —Mi mayor preocupación y dedicación en estos momentos en distribuir los tres cortos: “Al alba”, protagonizado por Carlos Iglesias, en que narro el fusilamiento de mi abuelo y en que yo mismo soy uno de los fusilados, con muletas, en homenaje a un tío mío que así fue fusilado; “El último adiós”, protagonizado por Manolo Zarzo y Ana María Vidal, que narra la última conversación de un matrimonio ya mayor; y “La cara del diablo”, protagonizado por una sorprendente María Patiño, y en el que se recoge una cruda historia de dominación en una familia de las brañas de Somiedo, donde fue rodado.

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Julio de la Fuente con el director de Luz y Tinta durante la entrevista

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Filmografía de Julio de la Fuente » Crónica de una voluntad (2007) » Prisas (2007) » Almas perdidas (2008) » Cielo rojo al amanecer (2010) » Septiembre (2010) » El bus de las ocho y diez (2011) » Acaso no me quieres (2012) » Jazmín (2013) » La clase (2017) » El último invierno (2018) » Al alba (2019) » El último adiós (2019) » La cara del diablo (2019)

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Julio de la Fuente es un director de vocación tardía. Conozco suyos cuatro cortometrajes: «Crónicas de una voluntad», «Almas perdidas», «Cielo rojo al amanecer», «Septiembre», que ha sido el premiado. Cuatro películas rodadas todas ellas en Asturias, en los que, encarando asuntos de cierta potencia argumental (la superación de una mujer que llega a ser una personalidad en el campo de la investigación médica en «Crónica de una voluntad»; un tema tan «fuerte» como lo es la homosexualidad en «Almas perdidas», tratado con discreción; o las víctimas de los matrimonios rotos es «Septiembre»), no es sin embargo De la Fuente un director tan realista como lírico. No importa tanto el gran tema como las miradas de los personajes (y en este aspecto la mirada de la niña Carlota García cuando contempla a su abuelo por última vez desde el coche en septiembre es tal vez el momento más elevado de su cine) y la vida que late en ellos. Es un cine de «tema» (que es lo más flojo del cineasta), pero sobre todo de vibraciones humanas. Debido a ello, estamos ante un excelente director de actores, que busca y encuentra lo que el actor puede dar de sí interiorizando el personaje: y sabe también integrar al personaje en el escenario, trátese de Cangas del Narcea, Cudillero (donde he visto a mí guapa amiga Nelly Mariño) o el mercado de Grado, o bien los numerosos y maravillosos paisajes que Asturias le ofrece. Asimismo es un buen técnico que domina el arte mecánico de hacer cine, imprescindible en un director en sus circunstancias, que de momento está obligado a trabajar con reducidos medios, aunque esto sea muy instructivo, pues le permite valorar cada encuadre, cada movimiento de los intérpretes, cada euro del presupuesto. A pesar de cierta tendencia a la verborrea en algunos momentos, su cine es austero. Acaso haya muy pocos en España capaces de narrar cosas sencillas con sencillez. Ignacio Gracia Noriega La Nueva España · 24 marzo 2012

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Dánae José Luis Cuendia, Dánae (en griego  Δανάη, ‘sedienta’), era una princesa argiva hija de  Acrisio, rey de Argos, y Eurídice, hija de Lacedemón. Fue madre de Perseo con Zeus. A veces se le acreditaba la fundación de la ciudad de Ardea en el Lacio. Decepcionada por carecer de herederos varones, Acrisio consultó un  oráculo para saber si esto cambiaría. El oráculo le dijo que sería asesinado por el hijo de su hija. Para que ésta no tuviese hijos, Acrisio la encerró en una celda de bronce o en una cueva. Pero Zeus apareció cayendo como una lluvia dorada y la dejó embarazada. De esta unión nació Perseo. Otras versiones afirman que en realidad el que sedujo a Dánae fue Preto, su tío, rey de Tirinto, que sería el padre de Perseo. Enfadado pero sin querer provocar la ira de los dioses matando a Perseo, Acrisio arrojó a Dánae y al niño al mar en un cofre de madera. El mar fue calmado por Poseidón a petición de Zeus y ambos sobrevivieron. Alcanzaron la costa de la isla de Serifos, donde fueron recogidos por Dictis, un pescador de la isla, quien crio a Perseo como su hijo. Más tarde, después de que Perseo matase a la Medusa y rescatase a  Andrómeda, la profecía del oráculo, la muerte de su abuelo, se hizo realidad. Esto nos dice la Wikipedia sobre la Dánae mitológica. La Dánae que yo conocí no forma parte de la mitología griega. Vive en Oviedo, estudia, busca trabajo, hace deporte y le encantan series como “El cuento de la criada” y como muchas de las chicas de su edad tiene muchos sueños y frustraciones a sus jóvenes espaldas. No son buenos tiempos para los jóvenes veinteañeros y veinteañeras de nuestro país y en concreto para los de nuestra región, Asturias, entre otras cosas porque son muy conscientes de que el tiempo no es una materia infinita; en el caso de Dánae, lucha a diario por formarse y superarse, al tiempo que busca trabajo, y es muy consciente que su reputación es la moneda más valiosa que tiene. Esta sesión de fotos fue su bautizo en el mundo del modelaje, y sinceramente fue un placer trabajar con ella, siempre colaborativa en las actividades de la sesión, aportando ideas, trabajadora hasta el desmayo pero sin desfallecer, sin perder nunca las fuerzas y el ánimo. Soy de los fotógrafos que piensa que hay que tener cierta experiencia en la vida para tener algo relevante que contar. Las composiciones, los diseños, también pueden basarse en la historia, por ello casi siempre me gusta hacer guiños a ciertos iconos. Es evidente que no todas las cosas se observan del mismo modo. Dánae comprendió a la primera el lenguaje que yo quería trasmitir con las fotografías que le estaba proponiendo. Cuando algo esperado e importante es sustituido por algo similar o conceptual pero sorprendente, el principio de sustitución nos empuja a mirar dos veces. Narrar una historia en un solo fotograma no siempre resulta fácil, pero ese es el objetivo que buscamos con cada toma y poder sugerir estos sucesos al espectador. Tanto Dánae como yo lo hemos intentado, en mi caso de forma reincidente.

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Mi coche del futuro F.T. Andaba estos días de atrás en la tesitura de cambiar de coche y la verdad es que, como no entiendo nada de motores ni cilindradas ni esas cosas que los vendedores destacan, acabo fijándome en otros detalles más de andar por casa, como el color, la comodidad del recinto interior o los extras que acumula: navegador, radio, retrovisores inteligentes, el sistema de climatización o, por qué no, la acústica de la radio. Todo ello, ya digo, muy de andar por casa. Hasta que el otro día, leyendo las páginas de motor de una revista, encontré un artículo en el que hablaba del coche del futuro. Lo leí detenidamente, saltando de sorpresa en sorpresa y dejándome imbuir por la sensación de estar leyendo las características de una nave espacial en lugar de las de un coche convencional. El articulista, un periodista especializado en el mundo del motor, no dejaba lugar a dudas. Tras analizar todas las novedades, todos los componentes, todos los avances de un modelo de berlina que acababa de probar, fue concluyente en su diagnóstico: todos los coches del futuro serán como éste: eléctrico, interconectado, inteligente y autónomo. Solamente le faltó añadir la característica que a mi más me sorprendió: además de inteligente y autónomo; y además de interconectado, el coche que yo acabé comprándome era charlatán. Sí, digo bien, charlatán. Mi primera experiencia con él fue acompañado del vendedor, un mozalbete atropellado que me fue explicando algunas de las cosas más sobresalientes del modelo: los sensores de lluvia y de luz, con lo que no hacía falta conectar ni el alumbrado ni los limpias, que saltaban automáticamente cuando fuera necesario; la comunicación con el ordenador de a bordo a través de la voz; la regulación automática de la altura del asiento del conductor y los retrovisores exteriores con cámara; y una serie de pijaditas más que hacían del coche una apetecible fuente de sorpresas que seguramente descubriría en los primeros días. Lo que no me explicó aquel joven diligente y atolondrado era la charlatanería impertinente y persistente de la asistente virtual que llevaba

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incorporada y que, me dijo, me dejaba conectada para facilitarme el primer contacto. Al día siguiente, a primera hora bajé al garaje ilusionado con mi nuevo coche, lo arranqué y en ese mismo momento oí el saludo, menos metálico de lo esperable, de una asistente virtual que se me ofrecía para cuanto pudiera serme necesario durante nuestro próximo viaje. Por decir algo, le di las gracias, a lo que me contestó con un discurso sobre sus obligaciones. En fin. Inmediatamente me avisó de que estaba saliendo muy forzado y podría arañar la carrocería con la columna de la derecha y me mandó mirar la cámara que me indicaba con total precisión la situación del vehículo; y a continuación me indicó que la temperatura en el exterior era de 18ªC, por lo que podía acomodar la temperatura interior a esa misma o subirla un grado para compensar… Cuando ya salíamos del garaje volvió a preguntar. —¿Le apetece escuchar música o prefiere la radio? Para probar el equipo le dije que prefería música. —¿Algo concreto o prefiere dejarlo al azar y que el equipo elija entre sus más de tres millones de registros? Quise seguir probando: —Quiero escuchar “Carmina burana”, de Carl Orff. Y aquí la maquinita charlatana se explayó sin ambages: —Tiene a su disposición doce grabaciones: Eugen Jochum con la Deutsche Oper Berlin, 1967; Riccardo Muti con la Philharmonia Orchestra, 1979; Leonard Slatkin con la 7Saint Louis Symphony Orchestra… Cuando iba por la grabación número nueve, de Christian Thielemann de 2003, me harté y no salté en el asiento de puro milagro: —Vete a tomar por culo —grité, malhumorado y cansado de tanta cháchara. —También la tenemos —me contestó la solícita asistente; y comenzó a sonar el rock transgresivo de “Amor castúo”, el primer tema de aquel inolvidable álbum de 1997 de Extremoduro, Iros todos a tomar por culo.

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Explosión en la Avenida de los Tesalianos Gloria Soriano NICANOR: Yo no soy quien tú piensas. Entérate. Yo soy Nicanor. Llevo viviendo en esta casa cincuenta años. Aquí nací y de aquí no me moveré. No te temo ni a ti, ni a tus sicarios. Te equivocaste al pensar que saldría huyendo ante tu primera amenaza. Que te quede claro. No me sacarás de aquí, ni tan siquiera muerto. Entonces se produjo una detonación que lo convirtió en antorcha. Ellos se alejaron mientras el fuego devoraba la casa.

EL SICARIO: Yo no sabía para que me quería el Don. Cuando me dijo, vente, comprobé que la pipa estaba donde tenía que estar y le seguí. Aparcamos el coche y continuamos a pie. Nos detuvimos a la puerta de una casa con una sola altura pero mucho solar. En la misma fachada había otras puertas grandes tapiadas, negocios cerrados. Al segundo aldabonazo salió un hombre, un tal Nicanor. Me puse en guardia atento a lo que el Don dispusiera. El hombre era un tipo bajo, más hinchado que corpulento, de los que no aguantan un soplido. Eso me pareció. Pero el tío estaba crecido y soltó una monserga que oí perfectamente a pesar de haberme quedado unos pasos atrás. Lo que dijo me lo tuve que tragar. Incluso cuando se midió conmigo, el Don me impidió intervenir. Que no me temía, se atrevió a decir el muy pocas leches. Me cabreó tanto que echaba humo, pero hice lo que siempre hago cuando el cumplimiento del deber me prohíbe descargar un golpe: me rasqué la cabeza. Y rascándome estaba cuando el Nicanor estalló. Era una llama viva y la casa un lanzatorpedos. Volaban las tejas, las ventanas. Nosotros también volamos. Los primeros metros con la estampida. Los siguientes, yo tirando del Don que estaba tocado. Olía a chamusquina y nos costaba trabajo respirar. Volví un momento la cabeza y vi que todo el solar ardía. Por encima del fuego ascendía una gran nube negra.

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EL VECINO: Yo ya sabía que algo iba a pasar. Desde que me mudé a este piso con el barrio aún a medio hacer, he visto cada día desde la ventana la casa de Nicanor. Vivía justo en frente, al otro lado de la avenida. Era una casa vieja y deslucía entre los bloques de líneas modernas, recién construidos. Pero a mí no me molestaba: podía ver el río y la montaña, y no me tapaba al sol. Conocí a Nicanor al poco de llegar al barrio. Yo había bajado a tirar la basura. Él estaba sentado en un banco del bulevar. Le reconocí enseguida, por su sombrero. No se lo quitaba ni al oscurecer. Le había observado muchas veces desde el mirador y sentía curiosidad por su persona. Así que me senté con él. Era una noche propicia para la conversación. Al principio se mostró muy receloso. Desconfiaba de los nuevos vecinos. Los que tuvo antes se habían ido marchando a barrios más alejados donde se instalaron con los cuatro duros que recibieron. Él se había negado a vender su casa. No era una cuestión de dinero. Nicanor se había quedado solo, con las ratas. Se quejaba de que estando toda la manzana vacía, éstas se hubieran instalado en su propiedad. Yo cuando le oí decir eso, dejaron de importarme las vistas y a preocuparme su tozudez. Pero no pude influir para que cambiara de opinión. La explosión me pilló de vacaciones. Cuando leí el titular “Explosión en la Avenida de los Tesalianos”, lo primero que pensé fue en los cristales de mi casa, después en el pobre Nicanor, en como lo habían hecho volar. Qué él se hubiera inmolado era lo último que se me hubiera ocurrido pensar. Parece que no aguantó la presión. A saber lo que le rondaba en la terquedad.

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Los caminos del pasado Monchu Calvo Otro verano que vamos dejando atrás, mientras despedimos las fiestas de nuestros pueblos, o nos reencontramos con amigos a los que solo vemos en época vacacional. Climatología extraña, por lo menos en Asturias, días de mucho sol y calor, y otros que la lluvia nos bendice. Una España que se quema, y otra que nos obliga a taparnos por las noches. Entre medias, y con motivo de las fiestas de Laviana, y en una carpa cedida por el ayuntamiento, montamos junto con miembros de la asociación Los Bribones, una exposición de fotografías antiguas de esta villa, procedentes del archivo de Valentín Vega, que se recuperó afortunadamente, y se encuentra a buen recaudo. Fotos en gran parte inéditas, y que reflejan una visión de gentes y lugares del concejo lavianés, que nos llevan a tiempos pasados. Lugares que ya solo habitaban en la memoria de los mas viejos, y que nos muestran un pueblo con una vida bullente en sus calles, escuelas y barrios. Época plena de actividad, con las minas en producción y las familias de enorme amplitud, que se traducía en escuelas al tope de su capacidad, como muestran algunas fotografías. Al margen de la exposición a la que concurrió mucha gente, se celebraron una serie de charlas de contenido cultural y etnográfico, en las cuales tuve el honor de participar como ponente. La que ofrecí hablaba de los caminos olvidados. Este es un resumen de mi charla. Un día cualquiera en la collada de Arnicio, miramos hacia Piloña, levantamos la mirada y vamos a parar al pico Facéu, montaña vigía del camín Real que socava sus estribaciones. Pensamos que otra de las riquezas en el entorno de Arnicio, es tener en su cercanía el tramo mejor conservado del camín Real de Sellón o Facéu. En general, el trazado de este camino histórico se encuentra, a día de hoy, dividido y sepultado bajo carreteras. Entre La Casilla y el pueblo piloñés de San Vicente se encuentra el fragmento mejor tratado y respetado hasta la fecha. Se considera un camino de origen romano ya que este pueblo adecuaba trazados, en algunos casos prehistóricos, con contrafuertes, puentes, empedrados, etc. y solía buscar lugares de buena visibilidad, evitando valles angostos en los que pudieran ser sorprendidos por guerrilleros de las tribus autóctonas. Muchas de estas vías romanas pasaron a llamarse caminos reales porque los reyes, en épocas pasadas, cobraban los derechos reales a los que hacían uso de ellos. La antigua vía comunicaba la meseta castellana con la costa de Asturias. Los pueblos leoneses de Lois, Burón, Acebedo, Lario, La Uña y Riosol (antigua venta y capilla) eran testigos de su paso. Al concejo casín entraba por el puerto de Tarna y seguía el itinerario que se apunta a continuación: Fuente La Nalona, Tarna, colláu Paréu, vega Baxu, Pendones, La Foz, Bezanes, Soto, carretera de Belerda, piscifactoría, puente romano, Campo de Caso, carretera hacia Infiesto, collada Moñu, Les Lleres, molín de Gobezanes, Gobezanes, collada de Arnicio, La Casilla, Frieru, La

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Llinar y les camperes del Sellón. Ya en Piloña, la venta de Pandoles, venta de Viñeru, y descendía por San Vicente y Lozana hacia Infiesto y después continuaba bordeando el monte Cayón con rumbo hacia Colunga y Villaviciosa. En Campo de Caso encontraba uno de los ramales principales que bajaba hacia Rioseco y Laviana, otro descendía desde les camperes del Sellón hacia L’Omedal y Espinaréu. Teniendo en cuenta que las comunicaciones en Asturias, provincia históricamente aislada por la dificultad geográfica, no explotaron hasta avanzada la mitad del siglo XIX y principios del s. XX, el uso de este camino fue ampliamente utilizado como via de comunicación sobre todo por mercaderes. Empezaron llamándose “trajineros o trajinantes”, luego fueron “arrieros” y en tiempos más cercanos “carreteros”. Fueron los

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transportistas del pasado y uno de los gremios que empleó con más asiduidad los caminos reales. “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos” es un dicho popular en alusión a este viejo oficio del que eran partícipes carros, caballos, mulos, burros, pellejos, tinajas, alforjas, etc. Arriería, como palabra, se deriva de arría que significa recua o conjunto de caballos destinado al transporte de mercancías. Es una voz que proviene del “arre” que se usaba para avivar el paso de los animales. Chema Argüelles escribe esta frase: “Los arrieros de Caso llevaban en sus reatas de caballos los productos de la comarca, en particular madreñas y quesos casinos, muy estimados en los pueblos de la montaña leonesa, así como nueces, avellanas y castañas”. Entre otros muchos usos, el camín era utilizado por los arrieros de la marina para llevar salazones, bacalao y


sal desde Lastres, Tazones y Colunga hacia Castilla. Puntos clave en la ruta eran las ventas o alberguerías, capillas y leproserías que se extendían a lo largo del camino. En la collada Moñu existió una malatería. Las malaterías eran hospitales para el cuidado de enfermos de lepra (malatos o leprosos). Se decía que esta enfermedad había sido introducida por las legiones romanas, aunque posteriormente se arraigó por la deficiencia de higiene y alimentación. Las primeras malaterías debieron de ser fundadas como donaciones –era un acto muy grato ante Dios–, pero terminaron funcionando como un negocio más, ya que los bienes que entregaban los enfermos hacían que fuese rentable. Las malaterías dejaron de funcionar en el siglo XVIII debido a la reducción de la enfermedad. En el siglo XIII existen más de veinte malaterías documentadas en toda Asturias. Una de ellas es la de Moñu, que administraba el señor del coto de Orlé, y las más cercanas a ella son la de Tanes, de Comillera (Laviana) y Vallobal (Piloña). A poca distancia la venta Les LLeres, conocida por algunos moldeadores, que allí realizamos alguna sesión fotografía con modelos. Es una preciosa casona asturiana, que data de 1700. En Gobezanes tiramos hasta Arnicio, y de allí a Frieru, donde había una alberguería. El edificio tenía dos estancias cerradas: habitación y cuadra. Había un corral abierto en medio. La estancia en la que se dormía se llamaba “jelechal”. Todo transeúnte, peregrino, arriero, etc. encontraba techo y refugio de los animales salvajes además de evitar asaltos nocturnos de los ladrones. Según cuenta Guillermo Mañana en su libro “A la sombra del Tiatordos”, la venta de Frieru perteneció hasta 1383 a Rodrigo Álvarez de Asturias, conde de Noreña, del que dice podía ir

desde Noreña a su castillo de Lillo sin apenas salirse de sus tierras. Después el edificio pasó a manos de la iglesia de Oviedo. En 1392, Enrique III la devolvió al conde D. Alfonso. Dos años más tarde pasa a propiedad de los reyes. Actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Caso, que desgraciadamente ha permitido que se derrumbe. La venta era administrada por un ventero que elegían los vecinos de Caso. En 1645, Gaspar de Caso toma el privilegio de nombrarlo, aunque él otorga a los casinos la propuesta de seis candidatos entre los que elegir al ventero. La alberguería funcionó hasta finales del siglo XIX. La apertura de la carretera Campo de Caso - Infiesto hizo que ésta perdiese su función anterior y pasase a ser de uso ganadero. También hubo en Frieru una Iglesia parroquial, Santa María la Real de Frieru. En La Llinar (topónimo derivado de la existencia de cultivos de lino en la zona) existía una alberguería que había sido construida por el cura del Tozu en el año 1766. En les camperes del Sellón quedan las ruinas de la ermita del s. XIV devoradas por la maleza. Era iglesia parroquial en 1385 y tenía cementerio. En ella se impartió clase a los niños de los pueblos cercanos. Aún hoy se pueden contemplar los restos de la edificación en la parte alta del camino. En tierras de Piloña este camino discurría por el siguiente itinerario: ermita de Sellón (806 m), venta de Pandoles, Venta Viñeru, Llozana, Otero, Santianes, San Cipriano, Infiesto, puente de Triana, Entrambosmontes, vado de la Caña (puente desaparecido), Capilla de San Antonio del Robledal, Llanu Coya, El Llombón, La Llantada. Esto es de manera somera el recorrido de este antiguo camino, al que poca atención se le presta, pese a la importancia que tuvo.

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Timanfaya es el Ăşnico lugar del mundo, entre los que conozco, donde cobra pleno sentido el cansado dicho de que una imagen vale mĂĄs que mil palabras. Cuadenos de Lanzarote

JosĂŠ Saramago, 1993

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Lanzarote Juan Depunto Hablar de Lanzarote es hacerlo de sus volcanes, de sus originales cultivos, de César Manrique y, ya más recientemente, de Saramago. Lanzarote es la isla más oriental del archipiélago canario, a tan solo 140 km del Sáhara occidental y a 1.000 km del estrecho de Gibraltar. El origen de su nombre es discutido, procediendo según la teoría más aceptada, de un marino genovés llamado Lanceloto (que arribó a la isla en el s. XIV) y según otros de la lanza partida (lanza-rota) de su conquistador J. Bethencourt que llegó en 1402, amén de otras muchas suposiciones más o menos ingeniosas. Sus habitantes primitivos, los “majos” eran de origen bereber, por la cercanía del continente africano, del que arribaron en el s. V a.C., aunque los últimos estudios datan la ocupación humana desde el s. X a.C. En Tenerife, les llamaban “conejeros” porque venían a esta otra isla a vender pieles de conejos. Su superficie es de unos 850 km² y está ocupada por multitud de volcanes, situándose el más alto al norte, la “Peña de Sache”, con 670 m. snm. Su origen volcánico procede de movimientos geológicos que la sacaron a la superficie hace 11 millones de años. La zona volcánica norte, al ser la más antigua, tiene ya una colonización vegetal natural importante que la diferencia del resto de la isla, más desértica. La actividad volcánica más reciente es del s. XVIII y fue terrible; el párroco de Yaiza la describía así: “El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza... Y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra.” Quedaron sepultados por la lava diez pueblos y toda la zona sur de la isla quedó cubierta de lava y cenizas volcánicas. Las últimas erupciones fueron en 1824, produciéndose tremendas hambrunas por haberse quedado sin trigo; hubo importantes emigraciones. Desde Lanzarote a simple vista se ven las islas de La Graciosa (al norte), Lobos (al sureste), Fuerteventura (al sur) y varios islotes deshabitados. Su capital es Arrecife (antes fue Teguise hasta mediado el siglo XIX) y su territorio está distribuido en 7 municipios que suman unos 150.000 habitantes de los que un elevado número son extranjeros, predominando los ingleses. La UNESCO la declaró “Reserva mundial de la biosfera” en 1993, disponiendo el 40% de su territorio de hasta 13 espacios protegidos con distintas categorías de protección. En Lanzarote, como en general en las Canarias, la cocina típica contiene papas arrugás (solas o en caldo), puchero canario, mojo y gofio. Abunda el ganado caprino y sus productos (como el queso). En los postres destaca el “bienmesabe”. Al igual que en las otras islas, son importantes los carnavales, siendo los más antiguos los de Teguise (la antigua capital). En Arrecife, la ac-

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Desde Lanzarote a simple vista se ven las islas de La Graciosa (al norte), Lobos (al sureste), Fuerteventura (al sur) y varios islotes deshabitados. Su capital es Arrecife (antes fue Teguise hasta mediado el siglo XIX) y su territorio estĂĄ distribuido en 7 municipios que suman unos 150.000 habitantes de los que un elevado nĂşmero son extranjeros, predominando los ingleses.

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tual capital, hay un interesante museo del carnaval. También aquí está el castillo de S. Gabriel (antigua fortaleza contra los piratas) y en el se aloja el Museo arqueológico y etnográfico. En la producción de la isla ocupa un importante papel el trigo, el gofio, la “barrilla” o “algazul” (que es una planta rica en álcalis para elaborar sosa), la cochinilla (parasitaria de un cactus y de la que se extrae un colorante rojo), la papa, el tomate y ahora el aloe vera. Aunque la principal industria es el turismo. En Lanzarote el paseante y su acompañante se centraron en las siguientes excursiones que recomendaría a quien vaya por primera vez a la isla, dedicando un día a cada una de ellas: 1. Parque Nacional de Timanfaya 2. Fundación César Manrique 3. Zona Norte (con Jameos y jardín de cactus) 4. Casa y biblioteca de Saramago 5. Otras (Fuerteventura, viaje submarino, etc.) 1. Parque Nacional de Timanfaya. Los paseante se quedaron ensimismados cuando entraron en este Parque Nacional, protegido en sus alrededores por el Parque Natural de los Volcanes. Viene a ser la zona central del resultado de las terribles erupciones volcánicas surgidas en el s. XVIII que, tras una duración de 6 años seguidos, llegaron a ocupar con sus lavas la cuarta parte de la isla. En sus más de 50 km² aparecen más de 25 volcanes, junto con sus lavas, lapillis (pequeñas piedras) y demás escorias volcánicas muy bien conservadas. Los productos de estos volcanes aumentaron la superficie de la isla ganándosela al océano. Dispone de un centro de visitantes, en el que se muestra la actividad volcánica aún presente a pocos centímetros de la superficie de muchas de sus áreas. El paisaje es espectacular, dando la impresión de que se encuentra uno en otro planeta, de ahí la frase de Saramago que encabeza este artículo. En la costa occidental del Parque Natural están “Los Hervideros”, producto del contacto de la lava con el agua. También merece la pena observar el cercano “Charco verde o de los Clicos”, laguna marina de color verde debido a una especie de plancton vegetal que contiene y que no se mezcla con el agua libre del océano por estar separada de éste por un ancho banco de arena. Los “clicos” eran unos crustáceos que solo se han dado allí y que desaparecieron por sobrepesca en el s. XIX. A los visitantes se les hace una demostración de la actividad volcánica aún persistente, echando agua en orificios practicados en el suelo que en pocos segundos es expulsada como un géiser de vapor; también arrojando ramas vegetales secas a hoyos naturales en cuyo interior la elevada temperatura hace que salgan ardiendo. Igualmente se les proporciona un paseo en camello, en el que es importante seguir las escuetas recomendaciones del camellero y olvidarse de fotografiar hasta que se estabilice la montura, so pena de tener esguinces u otros traumas en el proceso de monta y desmonte como le ocurrió al que suscribe. Se dispone de un restaurante panorámico en el que las viandas se asan con el calor proporcionado por el suelo volcánico. Solamente se puede entrar en vehículos autorizados con guías, sin poder circular libremente, lo cual es una buena medida para su conservación.

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Por fuera del Parque Natural de los Volcanes se encuentra “La Geria”, un original sistema agrícola de cultivo basado en las cenizas volcánicas como aislante y conservador de la humedad nocturna. Se practican grandes hoyos en la superficie hasta encontrar la tierra, se planta el cultivo y se cubre de cenizas; para que a estas no las arrastren los fuertes vientos que se dan en la isla, se elevan muretes con piedra volcánica para su protección, semicirculares (los más frecuentes) o cuadrados. Así han conseguido los curiosos vinos de uva malvasía, denominación de origen de estas islas y vino preferido por Falstaff, el personaje de Shakespeare. 2. Fundación César M anrique. César Manrique fue un arquitecto y artista integral natural de Lanzarote y su mayor descubridor y promotor. Nacido en Arrecife en 1919, falleció en accidente de automóvil en una carretera de la isla en 1992. Consiguió el Premio Mundial de Ecología y Turismo y el Premio Europa, entre otras nominaciones a su febril actividad. Se trasladó a Nueva York en 1964, regresando dos años después para instalarse definitivamente en la isla. En 1967 su intensa actividad, buenas relaciones con el poder local (hizo la guerra como voluntario en el lado franquista, de la que terminó asqueado y quemando su uniforme e la vuelta) y la disponibilidad de agua (obtenida de una de las primeras desaladoras del mundo instalada en 1965) da origen a un turismo respetuoso, pasando de 1 sola persona alojada en el Parador de Arrecife, el médico, a los 2 millones de turistas que visitan la isla hoy día; y de los 30.000 habitantes estables de los años sesenta a los más de 150.000 actuales residentes permanentes actuales. La Fundación César Manrique, fundada por él mismo, es una institución cultural privada que tiene como objetivo la conservación y difusión de su obra. Tiene como principales áreas de acción la protección del medio natural, la promoción de las artes plásticas y la reflexión cultural. En julio de este año 2019, la Fundación y Correos han presentado un sello conmemorativo del centenario del nacimiento del artista lanzaroteño. La Fundación está situada en el Taro de Tahiche, municipio de Teguise. Se inauguró unos meses antes de la muerte del artista. Se ubica en la antigua casa de Manrique, reconvertida en museo. En ella se exponen una colección de arte contemporáneo del fundador y otra representativa de la obra del artista que da su nombre a la institución. El edificio está

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construido sobre una colada de lava volcánica de las erupciones que se produjeron en el siglo XVIII. Su arquitectura sigue el estilo tradicional isleño y dispone de una serie de habitaciones subterráneas localizadas en el interior de burbujas volcánicas. 3. Zona Norte En esta zona, la más elevada de la isla, podemos apreciar su antiguo “Volcán de La Corona”, y los tubos de desagüe hacia el mar, de varios kilómetros de longitud, parte de los cuales son conocidos como los “Jameos del agua”. También podremos contemplar desde el “Mirador del río“ (diseñado por Manrique) a la isla de La Graciosa, “independizada” administrativamente de Lanzarote recientemente, con lo cual han pasado a ser ocho las Islas Canarias. Estos “Jameos” fueron diseñados por Manrique como un centro cultural y turístico. Son las partes de los tubos volcánicos cuyo techo se ha hundido y quedan en ese segmento expuestos al exterior. En ellos hay cafetería con espectáculos y un gran auditorio bajo la lava. Muestran la armonía que continuamente mueve a este artista, mezclando creación, naturaleza y producto turístico. Además, en las pequeñas lagunas que contienen viven una especie de cangrejo ciego, endemismo único en el mundo, de un centímetro de longitud y albino, los “jameitos” (Munidopsis polymorpha). Cerca de los Jameos del Agua, en Guatiza, se encuentra el “Jardín de cactus”, un cactarium que fue la última creación de Manrique en colaboración con el botánico Estanislao González. Se sitúa en una antigua cantera de arena volcánica (la utilizada por los labradores para sus peculiares cultivos) y coronada por un molino de viento. Contiene más

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de 10.000 ejemplares de unas 1.400 especies diferentes procedentes de todo el mundo. También en esta zona norte se puede visitar un gran centro de producción de aloe vera con un Museo del Aloe y su Centro de Interpretación de este vegetal con múltiples propiedades; está en Arrieta. En Haría se encuentra la curiosa “Cueva de los verdes”. Otra estructura derivada de uno de los tubos volcánicos del antiguo Volcán de la Corona. 4. Casa y biblioteca de Saramago Situada en Tías, población algo más elevada en el centro-este de la isla, el Premio Nobel de Literatura la definió como “Una casa hecha de libros” y fue la vivienda en la que pasó los últimos 18 años de su vida. En ella escribió varias de sus obras, como los “Cuadernos de Lanzarote”, el “Ensayo sobre la ceguera” y los siguientes libros (el último publicado póstumo). Se pueden apreciar sus objetos personales, sus cuadros (algunos de Manrique), sus discos, su despacho con su foto trabajando, su cama en la que murió serenamente y sus múltiples libros, tantos que tuvo que adecuar un edificio frente a su casa dedicado exclusivamente a biblioteca y donde hoy tiene la sede la fundación Saramago que preside su viuda, Pilar del Río.

5. Otras Los paseantes realizaron un par de excursiones más que recomiendan: Una a la cercana isla de Fuerteventura, visitando su capital, el

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Puerto del Rosario, y las dunas de arena blanca del norte. Se llega en pocos minutos con unos rápidos barcos, pasando muy cerca del grande y negro Islote de Lobos. La otra consistió en embarcarse en un submarino turístico, con grandes claraboyas para visualizar bien el fondo del mar. Realiza una travesía submarina de una hora de duración, a unos 30-40 metros de profundidad. Interesante experiencia para terminar este viaje a la isla que les hizo recordar a nuestros paseantes, ahora convertidos en intrépidos marinos, las aventuras del capitán Nemo...

Referencias Documentales: 1. https://es.wikipedia.org/wiki/Lanzarote 2.http://fcmanrique.org/casas-museo-visitas/fundacion-cesarmanrique-tahiche/ 3. https://acasajosesaramago.com/ 4. Folletos diversos

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La Fundación César Manrique es una institución cultural privada que tiene como objetivo la conservación y difusión de su obra. Tiene como principales áreas de acción la protección del medio natural, la promoción de las artes plásticas y la reflexión cultural.

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En la Casa de Saramago se pueden apreciar sus objetos personales, sus cuadros (algunos de Manrique), sus discos, su despacho con su foto trabajando, su cama en la que murió serenamente y sus múltiples libros, tantos que tuvo que adecuar un edificio frente a su casa dedicado exclusivamente a biblioteca y donde hoy tiene la sede la fundación Saramago que preside su viuda, Pilar del Río.

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Bimenes, un concejo por conocer Ricardo González “Completu” Con una población de 1.900 personas y con 32 kilómetros cuadrados, en el centro de Asturias, España, el concejo de Bimenes está situado entre la cuenca mineras del Nalón, Siero y Nava. A sus nativos se les conoce como “yerbatos”, mote, alias o gentilicio que identifica a quienes, en tiempos de la minería de la hulla, se ocupaban de acarrear la yerba para alimentar a las mulas que trabajaban en el interior de las minas. Es conocido como unos de los concejos que forman el Grupo de la Comarca de la Sidra, y es verdad que tomar unos vasos de sidra por esta zona tiene diferente sabor o al menos a nosotros nos lo parece. La Guerra Civil Española dejó su huella en su historia, por haber quedado en zona republicana del Frente del Norte, dejando vestigios de diversos enfrentamientos, hoy casi olvidados. A pesar de su escasa población, habría que destacar algunos personajes ilustres en el campo de la diplomacia, la literatura y el deporte, que por significar alguno, citaré al atleta Melanio Asensio, primer deportista olímpico asturiano ya en el año 60, en Roma. Para el reportaje que nos ocupa, se solicitó al ayuntamiento algún guía que nos ubique los túmulos de Piedrafita y Lancosa así como el Castro de Pico Castiello, el de Millar o el de Sta. Catala, pero no pudo ser por cuestiones posiblemente de tiempo. Quisiéramos visitar los exteriores de algún llagar de sidra, la famosa casa de Les Radios, la Casa Torre (de monumento histórico artístico)

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y el Palacio de Martín Porra, pero esto creo que los haremos en otra ocasión, supongo que por la misma razón. Uno de los lugares que no se puede pasar por alto, como más emblemático del lugar, es la Ruta de Los Molinos y aquí no hace falta pedir favores ni reuniones con nadie. Siempre que se prepara un paseo por las zonas de montaña, digo siempre, se debe ir acompañado y en esta ocasión lo fui por mi inseparable compañero y moldeador Manuel Antonio Centeno Llorente. El recorrido de apenas 2,5 kilómetros de ida y la misma distancia de vuelta, se hace en apenas dos horas pero, si es para fotografía “ tranquila” y sin la presión de quienes no disfrutan de la cámara de fotos, sin darse cuenta del tiempo que pasa, como es el caso nuestro, lo haríamos de dos etapas y días, siendo el primero únicamente para el primer molino que está a unos quinientos metros de las

salida, pero no hay rincón que se pueda pasar por alto y de hecho estuvimos unas tres horas en un pequeño espacio. Molino en perfecto estado de conservación, catarata y remanso del que este último podría ser como zona de baños, seguimiento fotográfico de río, espacios abiertos y mesas con asientos para descansar y comer con comodidad y por si fuera poco, además fácil de caminar incluso si se fueran acompañados de niños pequeños. Al día siguiente, iniciamos la segunda etapa y esta última formación que se comentó, se pasa sin pararse pero, a escasos metros, nos encontramos con un puente de maderas que cruza el río pero apreciamos que la fuerte luz solar nos da de lleno en el río y nos entorpece los momentos fotográficos, así que decidimos hacer este enclave a la vuelta. Poco después, nos desviamos de la ruta, haciendo una bajada escarpada y ayudándonos de un

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bastón para cogerse a modo de guía entre nosotros, hasta la orilla del río, donde se aprecian dos cataratas muy cercanas y un pequeño embalse rodeado todo de un tupido de musgo muy verdoso y húmedo, con grandes rocas, que todo en su conjunto ayuda mucho a los encuadres y a los contrastes de colores verdosos que queremos obtener. Volvemos al camino natural que marca la guía. Alguna rama baja, árboles a media altura, peldaños rocosos a modo de escalera natural, matorral y muchas ganas de seguir fotografiando nos acompañan todo el viaje. Bajadas amarrándose a algunas ramas, por si nos resbaláramos, pero con poca dificultad, y ya nos encontramos con otro puente de madera que cruza este maravilloso río y entorno. Foto de rigor y se continua encontrándonos con un solo ganadero de la zona que nos comenta lugares, zonas y alguna que otra aventura de los políticos anteriores y actuales, responsables, según el, de la dejadez del lugar y la falta de alguna que otra fuente de agua, de conductos calcáreo y libre de contaminaciones, que allí hay. Además nos adelanta que el molino que a continuación visitaremos está abierto, cuestión esta que es como un premio de los gordos para nosotros. Nos comenta nuestro eventual acompañante que el molino lo restauró el dueño y después se murió, para que luego sus tres hijos no se pusieron de acuerdo con las herencias y dejaran manga por hombro todo lo que había sido del padre, y entre ellos el mencionado molino y su precariedad de la apertura de puertas. Fotos de sombras y oscuras zonas en el interior del molino de Honorio y tocar lo mínimo, para dejar todo como lo encontramos. Esta ruta y sin haber parado en el primer molino, nos llevó cerca de cuatro horas y volver a nuestro coche unos treinta minutos, pero se disfruta del paisaje, la fotografía y el encanto del lugar y como no podría

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ser de otra forma y como cualquier conquistador de cimas, nos hicimos la foto de rigor. Las bebidas frías que llevábamos en bolsa riñonera, por supuesto como buenos naturistas, una vez terminados sus contenidos, se doblaron y se transportaron en la misma bolsa hasta un contenedor municipal, pero a la llegada a nuestro vehículo, la sed era atroz y descansamos unos momentos en uno de los bares del pueblo, donde podíamos hablar con quienes estaban allí. Nos relataron que en una ocasión, de hace poco, iban tres amigos para hacer esta ruta y dos de ellos comentaron que el camino bueno era el que ellos decían y el otro discrepaba, por lo que decidieron separarse y saber quien o quienes estaban en lo cierto. El que iba solo hizo la ruta acertada y volvió solo parando en este bar, a la espera de sus compañeros. Pasan dos horas y no llegan y este hombre se había tomado varios vinos en la espera. A cada poco salía y miraba a ambos lados de la carretera, pero no reconocía a nadie. Otras dos horas y más vinos de espera y la camarera le dice que si quiere comer algo, porque llevaba varios vinos tomados e igual le podrían sentar mal, a lo que él dice que sí, que por favor un chorizo frito y pan. Horas después llegan sus amigos, que sin decir palabra, se van al coche que tenían allí aparcado y le ofrecen una fiambrera con comida para que comiera, a lo que él les dijo, que a buenas horas que ya había comido y muy bien y nos decía la relatante que aquellos tres caminantes acabaron discutiendo, creyendo nuestra narradora que saldrían a males. Parece ser que tomaron la decisión errónea y además con terquedad, ya que cuando decidieron dar la vuelta estaban en medio de los montes de Peña Mayor. Es de reconocer que en alguna ocasión los caminos tienden a confundir al caminante y que algunas de las señales de la ruta esta quitadas o borradas. Por lo demás, desde nuestro sitio, aconsejamos esta ruta como una de las mejores de Asturias, por su diversidad de paisaje, arboleda autócto-

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na, río encantador aunque un poco descuidado, colores con naturalezas de verdes frondosos de húmedos musgos y en el que se puede mover todo tipo de edades a partir, según nuestro criterio, desde los diez años. Para esta tirada de paseo, diremos que al final de la etapa no hay cobertura para teléfonos móviles ni fuente de agua para refrescarse, salvo la del río, de la que yo no bebería, por limpia y transparente que se vea. Aconsejamos que si la visita es para fotografía, se resuelva en días laborables, para no tener que esperar a que los viandantes ocasionales, rompan el encanto paisajístico a nuestro objetivo, y si pueden elegir, que sea un día tras al menos cuatro días sin llover y, a ser posible, con nubes bajas, para las tomas en que se vea el cielo.

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Ricardo “Completu� y Manuel Antonio Centeno en un momento de su recorrido

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Fotos seleccionadas durante el mes de agosto de 2019

Se muestran en esta secciรณn todas las fotos semanalmente destacadas en Moldeando la luz durante el mes de referencia.

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_ Moda absoluta, por M.Dasha

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A fter the storm, por Jesus A lvarez

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amigos -playeros -byn, por

Pepe L atas

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A ngelina Petrova, por José Luis M aylín

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A rtistic nude, por Paulina Stpetersburg

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Atardecer entre hierro, por Luis Miguel A ller

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Autumnal still lifes, por Michael

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Beautiful cloak, por Millen

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Casa de labranza, por Juan M artinez

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Cordillera at Dawn, por M aikel Reyfman

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Cuando una gaviota logra llenar un sello, por M aikel Reyfman

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Dancer, por K ezzin

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Detalles, formas y texturas, por Joan A nglas

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Detalles... Observaciรณn en diagonal , por Joan A nglas

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Yakutia. Gran escarcha Momskaya, por A grachev

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El vuelo, por Yuri Gagari

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Feria de calzado, por Rosina Smit

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Halloween and other extravagant trends, por Eric

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Heavens, por JohnA avitsland

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History if forgotten is repeated, por Svetlava


In the old photo lab, por Nodia

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IvĂĄn IV VasĂ­lievich, por Nadima


L a realidad nos confunde, por Ricardo Completu

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Lolita, por Talyuka


M aikel Reyfman

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M area, por Yuri Gagari

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M aternity, por DavidD.

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Medieval stories, por nadima

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Momento pistacho, por A lbert Navas

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Pirate Cat, por Eleonora

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Portrait of a lok, por Gregory

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Portrait, por Eric


Recuerdos, por K ike

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Redes vietnamitas, por A leksey

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Religiosity, por Vadim Trunov

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Sin humanos, por Ricardo Completu

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Spkit the street, por Ramรณn A rnaiz Santana

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The book house, por Irina

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The pen girl. de SSstudy

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Windy days, por Jesús Á lvarez

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Woman watch, por K ezzin

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El huracรกn Helen en V


Vilavélez, por «Guendy »

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Caricias de luz , por Lorna Aguirre

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In a strange world, por K ezzin

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Gente en un obscuro Callejรณ


jón, por

Oscar Rubén Suárez

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M aternity, por David D

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Punto de fuga. por Postdam

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Rainy days, por Olga

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Retratao emparejado, por Pepe L atas

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Still lifes, por Michael

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Trilogy, por K alynsky

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El soldadito de plomo Claudio Serrano Había una vez un soldadito de plomo con una sola pierna y había a su vez una bailarina de papel con una cinta azul anudada en el hombro y adornada con una lentejuela, también con una sola pierna, juguetes ambos del destino y esclavos del amor que nace de la mirada; y había, cómo no, un duende envidioso, insidioso, malicioso y prepotente que quiso interponerse entre el amor de ambos protagonistas. No contaba el triste duende con las evoluciones del destino, que primero les separa y finalmente les huye en una suerte de fuego reparador que derrite el plomo del que está hecho el soldadito y consume el papel de que está hecha la bailarina, dejando en su lugar, oh maravilla, un corazón con una lentejuela en el que algunos analistas han querido ver una metáfora sobre el comienzo de una nueva vida. Puede ser, o no, qué importa; al fin y al cabo estamos ante un cuento infantil de Andersen, abierto a múltiples interpretaciones y abierto sobre todo a variaciones polisémicas capaces de despertar nuestra imaginación. Por mi parte, en ese pez que primero engulle y luego devuelve al

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Fotos: Nadima

soldadito de plomo he querido ver una variación del mito bíblico de Jonás y la ballena, aunque seguramente sea solo un reflejo de historias cruzadas que enriquecen veladas y ensueños. La versión que nos ofrece Nadima juega con las luces y las sombras y a través de claroscuros y grisallas nos oculta las discapacidades de ambos protagonistas abriendo en cambio las puertas a la belleza que subyace al principio del amor capaz de vencer todas las dificultades, incluso las asechanzas de ese duende envidioso que en estas imágenes no pasa de simple amenaza frente a la impasibilidad del soldado —marcial y arrogante— recubierto de entorchados que le aportan un valor añadido de belleza inalterable. Como contrapunto de las figuras del soldadito y la bailarina, el duende porta una vela, una simple vela que nos remite al fuego, quizás reparador, quizás destructor, que como una premonición aparece en las últimas escenas: fuego que consume, fuego que aparece como una reminiscencia y como la unión definitiva de ambos protagonistas, quizás frente a una nueva vida. Es lo que nos invita a pensar el cuento al terminar con ese corazón de plomo con la lentejuela de la bailarina. Sin duda, más allá de las creencias de cada cual, lo que sí es bien cierto es que el amor es la bayoneta más poderosa para luchar contra cualquier enemigo, sea duende o fantasma, sea portador de todas las envidias y con ellas del fuego destructor, que aquí, en las fotos de Nadima, es solo traslación del mundo de la belleza al reina inmarcersible de los sueños.

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Anna Kushnareva ***

Fotos de Irina Dzhul

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Sombras Fotos de Pepe Latas

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Imagen de Rudy and Peter Skitterians en Pixabay

Repertorio de

Fotógrafos Españoles

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José F. Aguayo Hijo del fotógrafo taurino Baldomero Fernández Raigón, José Fernández Aguayo entró en contacto con la fotografía a los nueve años como ayudante de su padre. Durante la adolescencia fue torero profesional, carrera que abandonó en 1933. A partir de este momento, que coincidió con la llegada a España del cine sonoro, comenzó a trabajar como reportero gráfico, especializado en corridas de toros. En 1935 realizó un reportaje sobre el rodaje del Currito de la Cruz de Fernando delgado, rodaje que le llevó a ser contratado como foto-fija por el operador Enrique Guerner, del que luego sería discípulo. Durante la Guerra Civil española participó en los noticieros republicanos. Después se dedicó a la dirección de la fotografía en cine y a la docencia en la Escuela Oficial de Cinematografía (entre 1958-76) A lo largo de casi 50 años de trabajo, participó en más de 150 películas españolas como director de fotografía Debutó en 1945 con Castañuela del director Ramón Torrado, y colaboró con Juan de Orduña en alguno de los grandes éxitos del cine de la posguerra, como La Lola se va a los puertos (1947), Locura de amor (1948) y El último Cuplé (1957) También participó en otros títulos destacados como Maribel y la extraña familia (1960) de José María Forqué, Mi calle (1960) la última película del director Edgar Neville, y El extraño viaje (1964), de Fernando Gernán-Gómez. Trabajó junto a Luis Buñuel en Viridiana (1961) y Tristana (1971) dos de las grandes obras maestras del director. La primera, en la que Aguayo participó con una excelente fotografía rea-

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Con Ana Belén lista en blanco y negro, ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes, y la segunda basada en la obra de Benito Pérez Galdós, logró sintonía con el tono general de la historia gracias al empleo de los colores ocres y del claroscuro, que le permitieron narrar eficazmente las peculiares relaciones entre los protagonistas de la película. En 1987 recibió el Goya de las Artes y Ciencias Cinematográficas, y en 1996, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes. Tres años antes de morir, la exposición y película José F.Aguayo: imágenes del cine español (Centro Cultural Conde Duque, Madrid) rindió un último homenaje al director de la fotografía español. En el acto de este homenaje comentó que ya no va al cine. “Cuando entro, lo primero que veo es una cama, y a mí eso ya no me interesa”, La fotografía no tenía demasiados secretos para este madrileño de 85 años. Su padre, el popular fotógrafo taurino Baldomero, le enseñó desde bien pequeño el manejo del objetivo. A los ocho años ya le ayudaba en el laboratorio o le acompañaba a las corridas de toros. “Cuando Guerner me propuso hacer las fotos de la película Currito de la Cruz, de Fernando Delgado, lo acepté sin dudarlo. Recuerdo que, al acabar la jornada del primer día, me preguntaron que cuántas fotos podía utilizar de las que había hecho. Mi respuesta fue que yo sólo hacia fotos buenas, que las malas no las disparaba. Había hecho: ‘30 y se aprovecharon las 30”, explica.  Para Aguayo, hacer cine ahora es mucho más fácil que en su época: “Entonces había muy poca luz, teníamos que poner luces por todos lados, hasta las sombras había que Iluminarlas. Sin embargo, ahora con cerillas se puede hacer películas”, dice. Pero Aguayo no es sólo un maestro del pasado, Las películas que se hacen ahora también llevan su sello. Durante 16 años fue profesor de la Escuela de Cine y “casi todos los operadores que hay ahora pasaron por allí”. Para este director de fotografía, la elección del cine como profesión supuso abandonar los toros, su gran pasión. A los 13 años debutó en la madrileña plaza de Vista Alegre y llegó a torear en numerosas plazas. Tenía 20 años cuando decidió, tras una cogida en el coso de México, abandonar su carrera como matador para dedicarse de lleno al séptimo arte. Aguayo culpa de esta decisión a su estatura. “Si no hubiera medido metro y medio, no me habría visto obligado a cambiar de profesión”, asegura rotundo. No se arrepiente de haberse dedicado al cine, pero el toreo es su profesión frustrada. Su casa de Madrid está llena de recuerdos de sus dos pasiones. “Tengo más de diez álbumes con fotos de mis dos profesiones”. De su época recuerda la enorme presión que ejercía la censura y lo complicado que resultaba rodar cualquier escena mínimamente atrevida.

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Premio Goya “Con los desnudos no había problema, porque no existían”, dice. Aguayo recuerda también que en esos tiempos se rodaban películas pornográficas en estudios privados que no se ponían a la venta. La muestra, que recogía 80 fotos fijas, y se completó con una película homenaje rodada expresa mente con motivo de la exposición y la edición dé un libro catálogo en el que se recogen numerosos estudios sobre su vida. La obra contiene testimonios de figuras del cine español que han trabajado con él, como Ana Mariscal, Paco Rabal o Jaime de Armiñán.

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Poema

de Paco Rabal

Por su padre Baldomero gran fotógrafo taurino se calentó con las cámaras ayudándole en su oficio. Pero el toro le tiraba y por fincas y cortijos soñaba pares de ensueño y faenas de delirio. Ochenta veces mató con majezas y con estilo a ochenta novillos serios sin montarse en el estribo. Y nuestro gran novillero de estatura pequeñito pero de gran corazón tuvo que dejar su sitio porque con valor sobrado no alcanzaba hasta el morrillo. Si por su fiereza fuera un fenómeno habría sido. Pero lo fue con la foto en plazas y deportivos retratando lo actual y poniéndole ese vivo carácter de creador que dio su cámara a brillo. Desde Eduardo Maroto

hasta Buñuel el magnífico puso su luz y talento este torero aguerrido porque para mí José Fernández Aguayo, digo, por encima de sus glorias fue un torero para un libro porque juega con las sombras con sus colores distintos poniéndole banderillas al plano más conflictivo. Yo, que he tenido la suerte, aparte de ser tu amigo, de iluminado por ti bien retratado y bien visto hoy agradezco y aplaudo este homenaje sentido que dirige y tiene gracia quien se apellida Novillo. Documentales, corridas películas de prestigio tu nobleza, tu figura que se agranda en lo infinito me hacen Pepito abrazarte con muchísimo cariño. «Poema», de Paco Rabal, en: José F. Aguayo: imágenes del cine español, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 1995.

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Fotogramas de “Viridiana”, de Luis Buñuel. Fotografía de José F. Aguayo

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Fotogramas de Fotogra

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“Viridiana”, de Luis Buñuel. afía de José F. Aguayo

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Fotograma de “Viridiana”, de Luis Buñuel. Fotografía de José F. Aguayo

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SUEĂ‘OS en el aire sobre la superficie de mar. De igual forma, nos abre una puerta hacia mundos nunca vistos, permitiĂŠndonos recrear antiguas civilizaciones o viajar al futuro, a un mundo postapocalĂ­tico en el que las plantas reclaman la Tierra para si mismas.

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Jaime Jasso Los cigarros siempre han sido un accesorio utilizado por los artistas, sobre todo cuando estaba colocado entre los labios de la musa de un fotógrafo. Sin embargo, Jaime Hernández Jasso consigue que sea el mismo cigarrillo el que se convierta en obra de arte manipulando hábilmente sus fotografías. Este artista mexicano. Que ahora trabaja en California, tiene múltiples talentos, divide su tiempo entre la creación de efectos visuales para cine y videojuegos. Desarrollando pinturas donde se dejan espacios vacíos, listos para incorporar escenas de películas, y produciendo imágenes mejoradas digitalmente. Utiliza mucha parte de su tiempo y talento para crear ciudades futuristas que nos recuerdan a la Metrópolis de Fritz Lang, pero Jaime también dedica su atención a unos paisajes urbanos de escala más pequeña, como los de la serie de imágenes “cigarette City” (Ciudad cigarrillo). Esta serie muestra cigarrillos ardientes. Cada uno revela una ciudad de cenizas, mientras el tabaco se va quemando. Si presta atención, a lo mejor puede reconocer la ciudad gracias a la representación de sus pequeños monumentos grises. Por ejemplo, en el extremo izquierdo de una imagen se puede ver la torre Kingdom Centre y después el estadio internacional King Fahd. Solo podría ser Riyadh, la capital de Arabia Saudi. La obra de Jaime está manipulada al cien por cien, todo lo que se ve ha sido creado en Photoshop. Actualmente trabaja para los mejores estudios de cine. Aun recuerdo la primera vez que vi Star Wars, quedé impresionado y enganchado con la historia, pero sobre todo, con lo que veía, creo que fue una de las primeras veces que tuve esa mágica sensación de estar mirando hacia el futuro. Por eso, es un privilegio poder contar con los trabajos de una persona como Jaime, que ha participado activamente como artista de VFX en grandes producciones cinematográficas, entre ellas, varias de las películas de esta mítica saga. Algunos consejos de Jaime: En primer lugar si esto es lo que quieres hacer, si tu pasión es la animación o los efectos visuales, crea una estrategia, un plan donde tengas diferentes metas que te vayan poco a poco ayudando a llegar a ese ideal.

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Hay muchísima información de software y técnicas en línea y es precisamente eso el problema ahora, que hay mucha saturación de información, todo mundo ahora se olvida de los fundamentos del arte. Hay que aprender a dibujar perspectivas lineares, hay que resolver problemas de diseño desde un lápiz y papel, no hay que dejar que el software resuelva todo, porque el software no ayuda en absoluto en el criterio de diseño, que es lo que separa a un artista de otro. Traten de investigar no solo las técnicas actuales sino un poco de la historia de los efectos, de la animación desde los principios del cine hasta hoy, qué estilo hay, todo eso forja la personalidad del artista. Trabajos personales, Trabajos personales y más trabajos personales, es lo que te va ayudar a auto criticarte, aparte son muy divertidos por que no hay cambios de cliente tienes 100% libertad artística y esto ayuda a formar tu estilo personal y acabaras creciendo tu portafolio. A su vez con esto date a conocer, comparte tus imágenes, acepta el feedback bueno y el malo agradécelo, ya que te da el punto de vista de cosas que aun son invisibles para tu criterio actual pero cuando las corriges, tu nivel de ojo critico aumenta y así sucesivamente. Mis referencias: Siempre fui inspirado por el cine que veía de pequeño, la ciencia ficción. Películas no solo como Star Wars, pero creo que Blade Runner ( la original ) y la saga de Aliens, tanto la de Ridley Scott como la de James cameron, fueron las que más me gustaron. Siempre fui muy fan y soy fan del Cyberpunk de este estilo futurista pero que luce viejo, mecánico como en Akira, Alita Battle Angel y Ghost in the Shell fueron los mangas que me inspiraron también. Caricaturas como Thundercats, Robotech, Transformers, Voltron y todas esas imágenes ochenteras que bombardeaban nuestra TV. Hay tanto de donde escoger , diferentes estilos e ideas espaciales y fantásticas. Hoy en día estoy motivado por la fotografía y la cinematografía, las cuales me han dado un ojo mas crítico y sobre todo un entendimiento claro de cómo una cámara interpreta imágenes. Sigo inspirado por todo esto y por todos los artistas viejos y sobre todo nuevos talentos, tantos estilos e imágenes que me motivan e inspiran a seguir dando más. https://vimeo.com/330377503#embed

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Todo lo que querĂ­as saber y...

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P:

¿La fotografía te costo tu primer matrimonio? Mi matrimonio se está desmoronando. No es del todo culpa de la fotografía. Pero tener un matrimonio fracasado me dificulta crear grandes imágenes.

R

: He dedicado más tiempo a trabajar en fotografía que a trabajar en mis relaciones personales. La fotografía tomará un tiempo, el dinero, las relaciones y la salud, si te dejas te consumirá todo. Como se suele decir, hacen falta dos para bailar un tango. Cada uno tiene que trabajar la relación, pero si pasas más tiempo en internet leyendo sobre fotografía y vacías tus tarjetas de crédito en cristales y luces, y pones tu relación en tensión por ello, entonces tu relación estará juego por algunos cristales y plásticos ¿Qué es más importante? Gestionar tu propio negocio, o tu trabajo, sea cual sea, es muy estresante. Añade a eso que tienes que ser creativo en esos momentos en que el estrés agrava los problemas. Es poner estrés sobre estrés. Tienes que atender a tu mujer, tienes que prestar atención a tu negocio o trabajo, no puedes olvidarte de tus clientes o de tus responsabilidades en el trabajo si eres un trabajador empleado. Eres un cocinero con seis platos a cocinar en una cocina de tres fuegos. La gente le pregunta a mi esposa cómo encontramos el equilibrio. La respuesta es que no lo sabemos. Siempre buscamos el equilibrio, pero estoy empezando a pensar que es algo como esto: Nosotros no buscamos nuestro equilibrio, nosotros tratamos de encontrar nuestro ritmo. Si podemos conseguir esto, entonces estaremos bien. Lo peor es cuando te ves aislado en una relación. A veces te vuelcas más a fondo en tu carrera, de tal manera que no puedes librarte de los problemas de tu casa. Tómate un tiempo libre, deja la cámara y sal a pasear con tu mujer. Las cámaras estarán ahí siempre. Tu esposa puede que no. Conozco un montón de gente muy creativa. Conozco a un montón de gente creativa y solitaria.

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Fotos que despertaron conciencias

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Destrucción del gueto de Varsovia Abril-mayo de 1943. “Lo que era el barrio judío de Varsovia ya no existe. La Crosse Aktion concluyó a las 20:15 horas con la explosión de la sinagoga de Varsovia. El número total de judíos afectados fue de 56.065. Esta cifra incluye a los capturados y a los debidamente ejecutados”. Estas palabras del general Jürgen Stroop acompañan el informe que entregó al general a la mando de la SS, Heinrich Himmler, sobre la represión de la revuelta de los judíos, que tuvo lugar entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943. El conflicto, acabó con la completa destrucción del gueto de Varsovia. El documento, de 175 páginas, incluía 49 fotografías tomadas por un fotógrafo del ejercito alemán. Con estas fotografías se montaron tres álbumes: uno para Stroop, otro para Himmler y un último para el comandante Friedrich Wilhelm Krüger. Las imágenes y el informe se utilizaron durante el juicio de Nüremberg, al final del cual Stroop fue condenado a la muerte (Los otros dos se suicidaron en 1945.) Las imágenes del álbum muestran a hombres saltando por las ventanas de casas en llamas (fueron apodados con el nombre de “paracaidistas” por los alemanes), judíos tiroteados, madres e hijos con las manos levantadas bajo el fuego. Cada fotografía tiene una leyenda concreta ( la que ilustra estas páginas: prisioneros “forzados a salir de los agujeros”). El álbum ofrece un testimonio histórico de incalculable valor; esta cruel evidencia significó la horca para Stroop, que después de un segundo juicio ante un tribunal polaco, fue conducido precisamente al lugar donde había estado el gueto de Varsovia. Esta imagen en particular habla por si misma: los edificios incendiados, los soldados con sus brillantes cascos, el grupo compacto de civiles marchando hacia el campo de exterminio. Exactamente en el centro, una niña de tres o cuatro años de edad abraza lo que podía haber sido un osos de peluche hecho de trapo. Es una de las imágenes más terribles de las atrocidades nazis, con una composición que podría ser un cuadro de Goya. Por ello, en estos momentos la vista se nos va hacia personas como Fernando Paz, cabeza de lista a las últimas elecciones generales por Albacete del partido de ultraderecha y franquista VOX que en sus conferencias niega rotundamente el holocausto nazi. Se da la circunstancia de que Paz se reconoce precisamente como historiador, además de polemista y homófobo reconocido.

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Luz y Tinta nº 93  

Luz y Tinta es la revista de la red social de fotografía Moldeando la luz

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