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N煤m. 41 Diciembre 2014

Fot贸grafo del mes: Albert Navas

Las Islas Griegas San Pedro de Eslonza

Gian Paolo Barbieri La timidez de la belleza De Elizondo a Etxalar


PROMOTOR José Luis Cuendia, “Guendy” DIRECTOR Francisco Trinidad COLABORADORES Eugenio R. Meco, Pepe Haro Castaño, Ma Bernarda Ballesteros, Carlos Flaqué Monllonch, Glyn Griffits, Ricardo González “Completu”, Salvatore Grillo, Javier Madroñero, Narciso del Río, Juanjo Gallardo, Monchu Calvo, Antonio Ramón Ferrera, Cristina Capracci, Gustavo Velázquez, Cora Coronel, Justín del Barrio, Arturo de las Liras, Juan José Alonso, Ilona Gogh, Jan Puerta, Albino Suárez, Gloria Soriano, Ildefonso Robledo, José Manuel Gonzalo, José Mª Ruilópez DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA José Luis Cuendia DIRECTORA DE COMUNICACIÓN Lola González DISEÑO y MAQUETACIÓN Francisco Trinidad www.moldeandolaluz.com Reservados todos los derechos de reproducción total o parcial tanto del texto como de las imágenes. Las imágenes están protegidas por las leyes de copyright internacionales. Para cualquier consulta o sugerencia contacte con nuestro correo electrónico

Año IV.- Núm. 41- Diciembre 2014

5 Las Islas Griegas...........................................................................9 José Luis Cuendia, “Guendy” La timidez de la belleza.......................................................... 29 Eugenio R. Meco El ladrón invisible.................................................................. 37 Gloria Soriano La última broma..................................................................... 41 F.T. De Elizondo a Etxalar............................................................ 45 Juan Depunto San Pedro de Eslonza............................................................. 55 Monchu Calvo Costumbre y usos de una buena sidra................................... 57 Ricardo González “Completu” Día de lluvia............................................................................ 63 Justín del Barrio Gian Paolo Barbieri................................................................ 65 El arte del Cosplay, 2,»PROPMAKING«............................ 77 Juan José Pascual “Jota” Sesión fotográfica con un Skater.......................................... 83 Rafael Balbás Fotógrafo del mes de Noviembre: Albert Navas........................ Francisco Trinidad

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Nuestra foto de portada:

José Luis Cuendia, “Guendy”

Moldeando la Luz es miembro de la Royal Photographic Society

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Presentación El año en que superamos con creces el millón de visitas Una vez en la recta final del año y como quiera que cuando llegue el próximo número estaremos ya en el año 2015, aprovechamos ahora para dar por concluido un año intenso de buenas fotos y nuevos moldeadores. Resulta inevitable pensar en aquello que algunos alguna vez soñamos y que este año se ha hecho realidad: estamos muy cerca de conseguir los mil moldeadores y hemos sobrepasado en este año el millón de visitas, 1.327.210 a la hora de escribir esta presentación. Moldeando la luz, marcó la vida de muchos de nosotros, siendo conscientes de que lo que empezábamos no era un experimento con gaseosa, se trataba de hacer una red social por y para los amantes de la fotografía, y llegamos a Internet para quedarnos; y no solo nuestra red sigue creciendo, sino que además iniciamos un ambicioso proyecto como es el de nuestra revista Luz y Tinta y hoy se puede decir también que es un proyecto totalmente consolidado, cerca de cinco mil vistas en las dos plataformas donde se aloja, cerca de cuatro mil descargas. En definitiva gracias a todos por vuestro esfuerzo, voluntad y positiva actitud; en suma, a la colaboración individual de cada uno de los miembros que integramos nuestra red social, y de forma especial a los que con sus excelentes colaboraciones han llenado las páginas de nuestra revista a lo largo de todo el año. Somos conscientes de que vamos a entrar en unas fechas muy especiales cargadas de cierta emotividad, y como quiera que cuando salga el próximo número ya se habrán apagado las luces de los árboles y nacimientos de todos aquellos que celebran la Navidad, o fiestas del invierno, a todos, os deseamos lo mejor, pero nos gustaría hacerlo alejados de todo tipo de falsos sentimentalismos y de las falsas luces comerciales que alumbran estas fiestas en todas nuestras ciudades, pues seguimos muy preocupados con y sin Navidad ante esta falsa crisis social que golpea cada día a una gran parte de nuestros conciudadanos, esos que estos días no estarán para fiestas porque no tienen nada que celebrar. Así pues, nos vamos a ahorrar bellas frases y falsas utopías, las cosas no cambian con frases bonitas, por el contrario quien crea que algún proyecto mejorará tu vida debe defenderlo. Nos sobran frases huecas y nos hacen falta ideas buenas que combatan las verdades que se vuelven mentiras en cuatro años o en diez minutos. Volviendo a nuestra realidad, estamos seguros que al igual que nos ocurre a nosotros, los administradores de la red social y editores de nuestra revista, a todos, nos regocija que en este camino de la luz y de los sueños fotográficos no estamos solos, cada día se incorporan nuevos moldeadores a esta gran familia, llámese Luz y Tinta o Moldeando la luz. Agradecemos también el apoyo brindado por los más expertos a todos aquellos que se han ido integrando en nuestra red social con el propósito de formarse o de mejorar sus conocimientos fotográficos, también nos congratulamos por todos aquellos que este año han conseguido trabajo y pueden hacer de la fotografía, más allá de la afición, su profesión. Feliz Navidad, para todos los que la celebran. Felices Fiestas para todos.

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Fot贸grafo del mes de Noviembre

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Albert Navas Albert Navas se autodefine como aficionado y en consecuencia como autodidacta; y a continuación ahonda en su definición: “Uno se convierte en un buen aficionado cuando ha superado las preocupaciones del aprendizaje y en sus manos la cámara se convierte una extensión de uno mismo. Entonces comienza la creatividad.” Luego no duda en subrayar su autodefinición con una suerte de aforismo que, más que paradójico, resulta clarividente: “El aficionado no vive de la fotografía, en todo caso vive con la fotografía.” Y efectivamente Albert Navas vive y convive con la fotografía. Los grandes temas de sus fotografías le vienen marcados por la eventualidad de sus viajes y por el compromiso de su edición, que muchas veces se torna en bodegones y fotomontajes. Azar y necesidad, pues, que se resuelven en todos los casos con una edición muy cuidada, a la que acompaña una técnica fotográfica muy precisa y muy ajustada: se adivina detrás del aficionado un cuidadoso estudio y una práctica muy aprovechada de las posibilidades de su equipo y de su relación con la luz ambiente. Y especialmente un ajustado conocimiento de la edición informática. Dentro de esta edición Albert Navas se la juega muchas veces en esa apuesta siempre incierta por el blanco y negro que él resuelve como buscándole el doble fondo a sus imágenes, en ese significativo reto que supone buscarle pliegues y texturas artísticas a imágenes captadas desde otra óptica. Sus viajes —que van de Peñíscola a China o de Almería a Barcelona y San Sebastián, pasando por París o por espacios más domésticos como la villa medieval de Ainsa en Huesca— le imponen tema y momento. Aunque nunca se contenta con aquello que el turista busca en un primer impulso tras dejarse aconsejar por una guía al uso y aunque gran parte de sus fotos están tomadas en momentos y condiciones lumínicas de alguna dificultad, como esos atardeceres, fiestas o fuegos artificiales a los que sabe arrancarles todas sus posibilidades. Pero principalmente los atardeceres, que a veces combina con momentos de lluvia para arrancarle a la piedra o a los perfiles de los edificios todos sus reflejos.

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Sus viajes —que van de Peñíscola a China o de Almería a Barcelona y San Sebastián, pasando por París o por espacios más domésticos como la villa medieval de Ainsa en Huesca— le imponen tema y momento.

Ahora bien, donde creo que vemos al mejor Albert Navas, aparte de su especial enfrentamiento y tratamiento de la luz del atardecer en paisajes abiertos, es en los bodegones, unas veces preparados por el mismo fotógrafo, y en los que en determinados momentos recurre al fotomontaje, y en ocasiones captados al azar, en el deambular sin más rumbo que el que marca el tiempo de sus viajes: escenas callejeras, retratos robados al paso o macros de flores e insectos… En estos bodegones, algunos de ellos muy imaginativos y todos ellos pensados y repensados y presentados tras una meticulosa edición informática que no busca protagonismo sino resaltar perfiles que de otra forma se perderían, conocemos en detalle a este fotógrafo, muy creativo y consciente de sus límites, que se enfrenta a su mundo circundante con una mirada abierta y con un interés muy concreto por rescatar todo lo que pueda acentuar su creatividad. Como en un juego de espejos.

Francisco Trinidad

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Puerto de Creta

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Las Islas Griegas En el número anterior pudimos ver como nunca fue tan complicado elevarse a los altares en ese enigmático lugar llamado Meteora. Hasta hace muy poco tiempo, el único modo de subir alimentos a los monasterios era a través de una cuerda y una canasta. El mismo método que se utilizó para construirlos. Atrás dejamos sus siluetas, junto a sus extrañas formaciones rocosas que la erosión diseñó en el rio Pinios, para dirigirnos al Mar Egeo, en busca de otras bellezas, las islas griegas, la religiosa Patmos, el inigualable horizonte de Santorini, o los molinos de Miconos, pues en un lugar del Egeo también giran los molinos; si nos limitamos a la observación de estos molinos blancos que adornan las cimas de las colinas de Miconos veremos que podría tener ciertas reminiscencias manchegas. Pero las barcas atestando el puerto de aguas azules y la animación de sus bares nos despiertan a la realidad y nos permiten descubrir que se trata de una de las islas con más marcha y más cara de todas las islas de las Cícladas. Rodas en cambio ya es otra cosa. Aún más grande —la mayor del Dodecaneso— es la tierra del Coloso del Dios Apolo, que llegó a superar los 30 metros de altura. Es la isla con la que Zeus obsequió a Helios, el dios del Sol, y donde éste se enamoró de la hija de Poseidón. También es la de los Caballeros de la orden de San Juan y la de los mosaicos fabulosos, entre muchas más cosas. Mucho más al sur, está la reina de estas islas, la heroica, la mas grande, la del monte Ida donde nació Zeus, padre de todas las divinidades griegas. La tierra del medio millón de descendientes de la primera civilización europea, la minoíca, que también nació aquí hace 3.500 años. Y donde vino al mundo Nikos Kazantzakis, autor de las novelas que sirvieron de inspiración para las películas Zorba el Griego y La última tentación de Cristo. Hablaré solo de estas cinco islas porque son las únicas que conozco y quizás las que más conocen los europeos, no olvidemos que Grecia tiene casi dos mil islas, y puede que todo resplandezca en ellas, su paisaje, sus iglesias, esos tipos humanos, sus puertos, y que su luz y el mar sean lo único que tengan en común todas ellas. Dicen que para conocer bien las islas griegas hay que visitar lo que se conoce con “Un mar azul de 50 paraísos multicolores”, dividido en las Islas Jónicas, con sus hileras interminables de olivares y viñedos, solo interrum-

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pidas por las playas de arena blanca. La cercanía con Italia y los terremotos que se sucedieron en los años cincuenta marcan su estilo de vida. Las Islas Cícladas son el paraíso soñado que venden las agencias de viajes. Las casas blancas, las extensas playas y la geografía rocosa configuran paisajes de cuento. Las Islas del Dodecaneso fueron las últimas en incorporarse a Grecia y las que ofrecen la mayor mezcla cultural. En sus ciudades y pueblos quedan recuerdos clásicos, venecianos, turcos, británicos… Las Islas del Golfo Sarónico, las más impregnadas de urbanismo, dado que el continente está muy cercano. Es un archipiélago lleno de historia, ideal para una excursión rápida desde Atenas. En las Islas Espóradas aquí la vegetación es exuberante, los pinos muy altos, y las lluvias, salvo en verano, una constante. Los atenienses dicen que una de ellas, Skiros, tiene las mejores playas del Egeo. Las Islas del noroeste del Egeo forman el grupo más heterogéneas y en general son las más tranquilas y solitarias de las islas griegas. Patmos, la isla del Apocalipsis Se dice así de esta isla por que se cree que aquí escribió San Juan, el teólogo uno de los apóstoles de Jesús, el libro de Revelación, o Apocalipsis. Muchos teólogos afirman que es una de las obras más difíciles de entender. Se trata del último libro de la Biblia y narra las visiones que recibió sobre el fin catastrófico del mundo. Fue hacia el año 96 cuando se cree que el apóstol Juan fue desterrado a Patmos, la isla estaba bajo el control de la Roma imperial. En el siglo IV llegó a formar parte del Imperio bizantino “cristianizado”. Más tarde, entre los siglos VII y X, llegó a estar bajo el dominio islámico. Con el tiempo, Patmos quedó abandonada y desolada. Entonces, a finales del siglo XI, un monje griego ortodoxo empezó a construir el monasterio fortificado de San Juan en la ubicación del templo pagano de Ártemis. Poco a poco, los pobladores regresaron y construyeron un conjunto de casas cúbicas blancas en el pueblo de Hora, que aún se encuentra al lado de las murallas que protegen el monasterio, con sus edificios preciosos, callejones serpenteantes y plazas tradicionales. Se puede seguir el sendero bizantino de piedra entre los bosques hasta llegar al Monasterio de San Juan. Para los amantes de la playa se encuentra la abigarrada Kambos, con sus aguas poco profundas y los restaurantes en la misma arena, mientras que de su pequeño puerto parten barcos turísticos hacia la idílica y sombreada playa de Psili Ammos.

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Isla de Patmos, a la derecha una de las calles de Miconos, cuyo puerto se recoge en las dos páginas siguientes


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Miconos Miconos Miconos desborda glamour y ofrece una vida nocturna chispeante. Es apodada con el nombre de la “Pequeña Venecia”, sus bares y sus clubes se concentran junto al mar y el laberinto de callejones del casco antiguo. Tomar unas cañas de cerveza con vistas del sol hundiéndose en el mar Egeo es maravilloso, y los más jóvenes pueden pasarse la noche bailando entre animados turistas, famosos y lugareños. Evidentemente es la isla más glamurosa de las Cícladas y se jacta de su estilo y reputación picantes. En temporada alta, la mezcla de alegres veraneantes, turistas de cruceros, cuya cifra puede alcanzar los 15.000 diarios. Solo se aconseja visitarla en temporada alta si se tiene mucho dinero y cierto gusto por las calles abarrotadas, el estilo de vida lounge embardunado de aceite de las atestadas playas principales y las fiestas sin freno. Fuera de temporada, libre de brillos y famosos emperifollados , se disfruta de una vida local más discreta, con las calles vacias y playas con discotecas de telón de fondo que se cierran en el invierno. Miconos es además el punto de partida del espléndido yacimiento arqueológico de la cercana isla de Delos. Santorini Una escala obligatoria es Santorini. La volcánica y hechicera, la de las verdes praderas y rojas lavas pétreas; la de arenas negras, casas blancas y bóvedas azules; la de las aguas zafiro y la capital construida sobre un cráter; la de la civilización doria que floreció hace tres mil años y del monasterio del profeta Elías y sus místicos monjes. ¿Es posible describir Santorini? Es la vida isleña en todo su esplendor: paisajes mágicos, magnifica vida nocturna, rincones tranquilos, excelente gastronomía y yacimientos arqueológicos con encanto. Es fácil que la estancia en esta isla termine alargándose más de lo planeado y en la mayoría de los casos que se ansíe volver. Los paisajes surrealistas de Santorini embelesan a los visitantes. Se recomienda dormir en una casa de huéspedes en Fira con vistas a los acantilados de colores y comer o tomar algo al filo de la caldera. Se puede dar un paseo en barco y pasar un día en la playa de arena negra en Perivolos, en el lado este de la isla. Y lo que no se puede perder bajo ningún concepto es la visita al pueblo de Oia, para contemplar una puesta de sol espectacular. La visita puede resultar redonda si se

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Santorini, con un espectacular nocturno en las dos páginas anteriores

visitan los islotes volcánicos deshabitados de Palia Kameni y Nea Kameni para ver de cerca un volcán activo, con fuentes termales incluidas. Creta Creta es la culminación de la experiencia griega. Su pueblo tuvo que hacer frente a las ambiciones de todas las potencias que durante todos los tiempos crecieron a orillas del Mediterráneo. Y sus olivos son los más viejos. Mil kilómetros de costa y playas reúnen toda la belleza imaginable. Algunas tienen palmeras y aguas esmeraldas que evocan lejanos mares del caribeños o del sur. Sus edificios son compendio de todas las escuelas arquitectónicas del mare nostrum y de todos los colores y matices del arco iris. Creta sigue siendo el vergel de Grecia. Tierra adentro, en la Creta de los santuarios inaccesibles, de los campesinos callados y de los pastores solitarios, se encuentran los personajes del Cristo recrucificado. En su litoral abundan los Zorbas. Y sus mujeres son de una sensualidad desafiante. La belleza natural de la isla solo puede equipararse a su milenaria riqueza histórica. El palacio de Cnosos es el más famoso de los numerosos vestigios de la misteriosa civilización minoica, mientras que fortalezas venecianas, mezquitas turcas e iglesias bizantinas mantienen viva la historia por toda la isla. Los recuerdos más vívidos serán siempre, sin embargo, los de las personas: la población de Creta, hospitalaria y vivaz, conserva su cultura, y sus costumbres, y las tradiciones centenarias siguen formando una parte esencial del alma isleña. Rodas Cuando los dioses griegos repartían calas remotas, flores silvestres y paisajes majestuosos, parece que fueron muy generosos con el Dodecaneso. Si se añade una rica cultura de influencia italiana, mares de aguas azules, y abundantes emplazamientos naturales e históricos, no sorprende que este archipiélago despierte tanto interés a los visitantes.

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Instantรกneas de Creta. En la foto inferior, un sacerdote ortodoxo.

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Rodas. En las dos páginas anteriores, su puerto

Ubicadas a lo largo de la costa oeste de Turquía y lejos de la capital, Atenas, las islas del Dodecaneso respiran cierta independencia. Aquí echó raíces el primer cristianismo y la influencia de las invasiones consecutivas de egipcios, cruzados, turcos, otomanos e italianos aún es perceptible en la arquitectura isleña y en la cocina regional. El Dodecaneso cautiva por igual a excursionistas, botánicos, bañistas, surfistas, arqueólogos, historiadores y amantes de la tranquilidad de una playa soleada. Así pues, parte de esa Rodas se convirtió en una curiosa mezcla de pub inglés, cervecería alemana y pizzería italiana. El bullicio de la marcha llega a todas partes. Se oye incluso en las ruinas de lo que fue el templo de Afrodita. Aquí no escapa nada, ni minaretes, ni columnas dóricas, ni niños, ni ancianos. Pero no por eso se debe evitar la visita a Rodas. Solo hay que hacerlo temprano, cuando reposan los pacíficos —después de todo— guerreros noctámbulos y luego, a primeras hora de la tarde, fugarse a alguna otra parte de la isla. A menos que se sea marchoso, muy marchoso, claro está. Personalmente me impresionó mucho el casco antiguo de Rodas; recorriendo los sinuosos callejones del casco antiguo medieval de Rodas, se tiene la sensación de haber descubierto uno de los lugares secretos de la historia. De repente volví a mi adolescencia y a mis lecturas de caballeros templarios. La muralla que rodea la ciudad y que en algunos lugares tiene un espesor de más de doce metros se puede cruzar por alguna de sus once puertas. La ciudad medieval está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pues se trata de una de las fortificaciones mejor conservadas del mundo. En el puerto de Rodas dicen que se encontraba el Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo. Tenía 32 metros de altura y pesaba 70 toneladas. Cada pierna estaba apoyada en ambos lados de la entrada del puerto, defendiendo con su presencia la entrada a la isla, los barcos entraban pasando entre y por debajo de sus grandes piernas. Solo duró 66 años, hasta que un terremoto lo derribó en el años 233 a.C. Los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén dominaron Rodas desde el año 1310, permaneciendo dos siglos, hasta que Solimán el Magnífico conquistó la ciudad en 1522. Necesitó 400 naves y casi seis meses de asedio en doblegar la fortaleza de Rodas, que solo se rindió al agotarse sus provisiones. El Sultán, en homenaje a su heroísmo, permitió la salida de los derrotados caballeros y su regreso a Europa.

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La ciudad medieval de Rodas está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Nosotros no regresamos a Europa por que ya estábamos en Europa, pues el Estado griego moderno se estableció en 1830, después de la guerra de independencia del Imperio otomano. En la actualidad Grecia es un estado democrático, desarrollado, con un índice de desarrollo humano muy avanzado, es miembro de la Unión Europea desde 1981 y utiliza el euro desde 2001, es parte de la OTAN desde 1952, y de la Agencia Espacial Europea desde 2005 y es también socio fundador de las Naciones Unidas, la OCDE y la Organización de Cooperación del Mar Negro. Lo dicho, estábamos en Europa, pero lejos de casa, regresamos a Atenas, que bien se merece otro capitulo, el vuelo desde la capital de la República Helénica a Madrid dura poco más tres horas.

José Luis Cuendia, “Guendy”

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La timidez de la belleza Raquel Calderón ha sido para mi como el símbolo del misterio femenino, su imagen es “un fantástico elogio de la mujer”, evidentemente desde mi punto de vista, pues he encontrado en ella un recurso narrativo para analizar su interior y exterior a través de la fotografía. La conocí a través de Marta, la novia de mi sobrino David, las dos estudian en la Universidad de Sevilla. Marta me comentó que a Raquel le hacía mucha ilusión que yo le hiciera su book de fotografías, pues le ilusionaba posar para mi como modelo. Le comenté que por mi parte no había ningún problema, así que le dije que un fin de semana que vinieran de Sevilla se lo haría encantado. Pasó casi un año cuando Raquel se puso en contacto conmigo, hablamos, y a los dos nos pareció bien y elegimos como escenario una vieja finca donde un día existió un convento de monjas. La sesión fotográfica se fue alargando, pues Raquel estaba muy tensa, a ello se unía su gran timidez, pero poco a poco lo fuimos venciendo y terminamos en la playa de Camposoto, un lugar que sin duda contribuía a la buena relación entre modelo y fotógrafo, pues esta playa es un regalo para el alma, sobre todo en los atardeceres. Cuando se alcanza ese estado de comprensión es cuando se hace realidad la voluntad de escalar, profundizar con suavidad, llegar a esculpir no sólo durante el momento instintivo del disparo, es el origen del propio encuentro con la feminidad, con su propio reverso. Fue así como Raquel se convirtió en el vehículo para la búsqueda del ánimo de mi persona, el autor, el fotógrafo. Hoy al contemplar las fotografías revelo la alternancia de mis sensaciones, de la percepción, de la memoria, pero no más allá de lo que procede el análisis, eso quedará para los que observen el trabajo que aquí se expone. Pues la silenciosa reflexión, la emoción probada, y el contacto visible entre el fotógrafo y la modelo están indefiniblemente registradas en los megapíxeles de mis cámaras después de vencer su timidez y ahora impresas en el papel virtual de nuestra revista Luz y Tinta. En sus imágenes aflora un deseo de ternura, cargada de protección, incluso perfilado bajo el ángulo visual de su juventud, y son estas fotografías las que

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se delinean bajo la onda emocional del recuerdo, todas están cargadas de una velada y protegida belleza. El autor está siempre presente en sus imágenes, hasta el punto de tener que escapar de su propia sombra en las fotografías, siempre con el deseo de afirmar la propia visión de lo femenino, de sus encantos y perfección. Cuando otros ojos vean mi trabajo solo deseo que se compruebe el fuerte respeto que en estos tienen siempre hacia la mujer, y que continuamente intento captar al escribir con la luz, donde mis curiosidades siempre intentan ser formuladas con delicadeza, síntoma de un sincero deseo de comprender el universo mujer, sin caer en voyeurismo. Raquel ha sido todo un encanto dejándose llevar y terminando con el dominio de sus propios posados, tiene un notable don para acometer este tipo de trabajos sin riesgo de caer en la banalidad. La vida da muchas vueltas y nunca se sabe donde terminaremos varados, hoy por hoy tiene muy claras sus preferencias y prioridades y en su mente está el no distraerse de sus estudios, lo cual dice mucho a favor de su madurez. No sé si cualquier otro día volverá a posar ante las cámaras, o si algún día será modelo, o ejercerá con los estudios que ahora está cursando, lo que si puedo decir es que tengo el honor de ser el fotógrafo para el que posó la belleza de Raquel Calderón

Eugenio R. Meco

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El ladrón invisible En los últimos días ha tomado posesión de la casa un invisible que absorbe la energía. He decidido colocar esta noche la cámara en el trípode, y vigilar la regleta donde se enchufa casi todo. Capturaré al ladrón por sus destellos. Si todo objeto emite luz, la de éste, con todo lo que roba a juzgar por las facturas, tiene que ser deslumbrante. Hace un año, fue un ingeniero recién licenciado que vendía contratos de luz, quien una noche de invierno llamó a mi timbre. Al principio no le quería ni oír, ni abrir. Después pensé —tan tarde y aún trabajando, pobre—, y terminé metiéndolo en casa. Me recordó a mi hijo: un brillante estudiante que emigró para encontrar un empleo. El muchacho que estaba a mi lado, había decidido quedarse en el país. Trabajaba de comercial puerta a puerta. Se le veía tan joven, tan inocente. Una víctima más. Le firmé el contrato con las ventajas que me ofreció. Casi le invito a cenar. Cuando llegó el primer recibo me enteré de lo que no me había contado. Estaba atrapada durante un año, salvo mayores pérdidas por penalización en caso de no permanencia en lo que me pareció una estafa. Aquella vez mi ladrón de energía tenía cara: la de un muchacho que ahora se me antojaba pícaro y sin escrúpulos, que no se parecía en nada a mi hijo, aunque me hubiera confiado su desencanto con la entidad para la que trabajaba, o aconsejado cómo disminuir la cuota a partir del primer mes (bastaba con solicitar la baja de uno de los servicios incluidos y no deseado). Aquella deslealtad con su empresa, me desconcertó un poco. Sin duda, pensé, con la crisis todos los valores están patas arriba. Desde entonces, he observado que siempre hay alguien queriendo entrar, bien sea por la puerta, por el teléfono, a través del correo… Me inundan ofertas de gas, ADSL, seguros… Una vez se presentó un vendedor de tarjetas de crédito a quien yo no esperaba. Le había dejado bien claro a la señorita que me telefoneó que lo pensaría, que ya hablaríamos la próxima semana, pero al día siguiente, cuando llegué a casa después de trabajar, había un hombre en mi puerta con el contrato. Me indigné. Él también se indignó. No estaba de acuerdo en eso de atosigar a los clientes. Tuvo que llamar a la central para confirmar

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Cuando llegó el primer recibo me enteré de lo que no me había contado. Estaba atrapada durante un año, salvo mayores pérdidas por penalización en caso de no permanencia en lo que me pareció una estafa.

que ya me había contactado, y justificar cómo estaba empleando su tiempo. Su trabajo no le gustaba, pero necesitaba el dinero. Estaba a punto de perder la casa. Había avalado el préstamo que el mismo banco en el que trabajaba había concedió a su cuñado y que ahora no podía pagar. Todo eso me contó, así, a bocajarro. Después extendió los papeles donde debía firmar, como si con ellos pudiera redimir sus miserias. Pero esta vez no firmé. Quería leer antes la letra pequeña, y eran tantas las páginas, y estaba tan cansada, que no pude. Se tuvo que retirar con el contrato en blanco y la amenaza que cernía sobre su casa, que yo ya dudaba de que fuera verdad. Vender se había convertido en limosnear. El trabajo y la dignidad eran dos palabras en profundo desencuentro. Después de esto, me mantuve mucho más alerta. No dejaba que nadie se acercara hasta el portal. Por eso, que se me haya colado un ladrón, me preocupa. Lo perseguiré. Tengo que encontrarlo. Ya han pasado dos semanas y sigo buscando. El invisible se ha hecho también el dueño de mi tiempo.

Gloria Soriano

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Foto: Antonio MartĂ­nez

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La última broma Esa invisible cadena que conecta a los gemelos se nos manifestó ya desde muy pequeñas. Huelga —y no viene al caso— enumerar las incontables ocasiones en que se puso en evidencia y a pesar de la distancia que nos separó en la madurez jamás esa misteriosa comunicación quedó interrumpida; hasta el punto de acercar la mano al teléfono cuando la hermana iba a llamar. Lejos de juzgar el hecho como un fenómeno inusual lo integramos en nuestras vidas como algo natural y cotidiano sin perjuicio de aceptar ambas, desde nuestra perspectiva clínica, que fuera materia opinable. Antes de que Mela contrajese el cáncer linfoblástico que la mantenía hospitalizada, ya en fase terminal, tras tediosas sesiones de quimioterapia que provocaban cortos (cada vez más cortos) períodos de mejoría, un pellizco en el corazón me anunció la dolencia con nombre y apellido. Y la enfermedad se extendió, veloz y demoledora, como un incendio en bosque seco. Cuando fui a visitarla su mirada de siempre (pícara y sabia) había perdido el brillo habitual pero me dio a entender que nuestra particular sintonía, una vez más, había funcionado en ambas direcciones. Fue su mano, que era la mía, la que dirigió la elección de la ropa para acudir a su lado: la interior en tonos salmón; blusa blanca a la que agregamos chalina en plata y negro, pantalón y zapatos de medio tacón también en negro, chaqueta jaspeada en los mismos tonos y bolso a juego en símil lagarto. Mi cabello, rapado a maquinilla eléctrica, se deslizó por el sumidero del retrete. Me calé una peluca discreta y, sin maquillaje ni joyas, cubiertos mis ojos por unas gafas ahumadas, tomé un taxi con la determinación de abordar un deber implícito y la resolución de llevarlo a término. Me pasaron a su habitación, individual en atención a su condición de médico, y nos dejaron a solas. En un instante nos transmitimos todo. Mela era viuda con tres hijos de entre 5 y 11 años, a cargo, ahora, de la abuela paterna. Ellos la necesitaban. Yo, en cambio, vivía sola; dedicada a mi consulta. Ninguna experiencia de pareja había resultado lo bastante satisfactoria como para hacerla permanente. Vivía sola y razonablemente feliz. Las dos sabíamos los detalles de la trama; sobraban palabras y explicaciones. Todo estaba bajo control. ¿Una broma más, como las de la Escuela? ¿Como la de nuestros primeros coqueteos? ¿Como las de la Facultad? ¡Una broma más! La última broma.

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Nos miramos y fruncimos los labios, como cuando queríamos contener una sonrisa abierta, y su mirada comenzó a recobrar brillo e intención. Mela tenía tres asignaturas pendientes que llevaban su sangre, que era la mía, y su apellido, que era el mío. Pero era su vientre y no el mío el que las había concebido y dado el primer pálpito de vida. Por el contrario, lo que yo tenía en ese momento podía resumirse en una palabra: Nada. Nada salvo mi gemela. Ocupé el baño y comencé a despojarme de todo. Volví junto a su cama y la ayudé a desprenderse de los goteros. Comenzamos el intercambio. Mela fue poniéndose las prendas lenta y delicadamente hasta quedar vestida. Me ayudó, después, a abrocharme el camisón reglamentario, ponerme las cánulas y tenderme en la cama articulada. Luego me ajustó el oxígeno. Advertí con satisfacción que, durante el proceso, el color volvía paulatinamente a sus mejillas mientras yo empezaba a experimentar una progresiva debilidad, un desmayo fulminante. La interacción seguía viva y activa. Tomó mis efectos personales, puso sus labios sobre los míos y abandonó la habitación dirigiéndome, desde la puerta, su mirada traviesa; la de siempre. Le hice un gesto con la cabeza: “¡Adelante, adelante!”. No era una despedida sino la ratificación de una complicidad. Minutos más tarde entró el equipo médico. El doctor Granda me exploró someramente. Todo estaba demasiado claro, ¿para qué mayores liturgias? “Esto va al galope, colega”, me dijo con la llaneza que debe presidir la relación entre compañeros. Asentí. “¿Necesitas algo?”, prosiguió. Enarcando las cejas le dediqué una sonrisa pálida e irónica. Granda me hizo un gesto de despedida palmeándome un hombro, cambió unas frases con el residente y la enfermera que ni entendí ni despertaron mi interés y, amortiguando la molesta luz cenital, me dejaron sola. Para el mundo, la doctora Melania Trelles moriría dejando a su hermana, doctora Teresa Trelles, la tutoría testamentaria de sus tres hijos y el albaceazgo de sus últimas voluntades. Para los tres pequeños la tía Tere iba a hacerse cargo de ellos y, obviamente, no tardarían más que un suspiro en asumirlo. Para nosotras, Mela y yo, sería la última chanza; el último equívoco. Me sentí tan feliz como extenuada. Cerré los ojos.

F.T.

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Durante el encuentro de Moldeando la luz en mayo en 2014, José Luis García Alonso cargó con su cámara de vídeo y fue recogiendo, uno a uno, los distintos momentos que pudieron vivirse en Oviedo, durante el taller de fotografía nocturna impartido por Carlos Ramírez de Arellano; en Ciaño, durante la visita al ecomuseo de Samuño, donde se pudieron templar sensaciones en contacto con lo más genuino de la minería asturiana; y en el Parque de Redes —una explosión de la naturaleza— donde se confraternizó alrededor de una serie de viandas y una muy entretenida y animada conversación (con la guitarra de José Luis Maylín subrayando algunos momentos) y donde se concluyó la jornada con otro taller de fotografía, en este caso de glamour, impartido por el propio Maylín y protagonizado por tres modelos que pusieron el contrapunto glamouroso de una jornada perfecta en cuanto a convivencia, paisaje y fotografía. De todo aquello fue tomando buena nota la cámara de José Luis García, quien, tras muchas horas de edición, ha concluido una película que resume la jornada, tras haber comprimido las muchas horas de grabación en poco más de 35 minutos. Esta película, que será su regalo para todos los moldeadores en estas próximas navidades, podrá descargarse desde Moldeando la luz en fecha que oportunamente se anunciará.

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De Elizondo a Etxalar Me llamo José Lizarrabengoa y nací en Elizondo, en el valle del río Baztan. Como soy de origen hidalgo y cristiano viejo, me gusta que me llamen Don José. Fui cabo en el Regimiento de Dragones de Alcalá y me destinaron provisionalmente a Sevilla para vigilar la Fábrica de Tabacos, que tantos beneficios proporcionaba al Reyno y andaba con revueltas constantes de sus trabajadoras. En una de estas algaradas me llevé detenida a la más rebelde de las cabecillas. Se llamaba Carmen y al oír mi acento vasconavarro quiso congraciarse conmigo confesándome sus orígenes. Me dijo que había nacido en Etxalar y siendo pequeña la robaron a su familia unos gitanos y se la llevaron al sur. Desde entonces su máxima aspiración ha sido la libertad. Para ello se escapó de la tribu gitana que la retenía y se puso a trabajar de cigarrera*. Esta mujer, enormemente sensual, me volvió loco. Tenía dotes de bruja, si es que no lo era, lo que no me hubiera extrañado nada teniendo en cuenta la zona en la que nació, tan cercana a Zugarramurdi, Urdax y Sara. Pero al saberla compatriota me dejé engatusar y la dejé escapar, lo que me costó un mes de calabozo. Al salir fui a buscarla a la parte de Sierra Morena cercana a Córdoba. Me embrujó. Dejé el ejército y me apunté a la banda del Tuerto, con quien se casó. Aguanté lo indecible hasta que un día lo desafié y maté a cuchilladas. Pero no bastó con ello, Carmen se casó después con un torero llamado Lucas, lo que ya no pude soportar, y entonces la maté a ella. Me condenaron a muerte, allá por 1845. Pero eso no fue todo. Mi espíritu fue condenado por ella a vagar de Elizondo a Etxalar continuamente, lo que llevo haciendo desde hace más de siglo y medio. Os podéis imaginar que conozco bien la zona, y por eso la voy a describir brevemente, para que me acompañéis en este peregrinar mío en círculo.

* Esta historia, que pongo en boca del protagonista José, me la contó simplificada la guía de

la Etxalarko Kultur Etxea (Casa de la Cultura de Echalar) en el viaje que realicé a la zona en el verano de 2014. A su vez está basada en la tradición oral de estos pueblos del Pirineo navarro y en la novela de Prosper Mérimée, al que se la relató la madre de la futura emperatriz Eugenia de Montijo, natural de Granada. Posteriormente Georges Bizet la utilizó en 1875, más o menos modificada, para la composición de su ópera Carmen, cuya famosa habanera está basada en un tema musical del compositor vasco Sebastián Iradier, gran amigo de Bizet. El autor de este relato de viaje resucita literariamente al protagonista para que le sirva de anfitrión por estos bellos parajes. Juan Depunto

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Bertiz

Este círculo lo comenzaremos cerca de mi pueblo, en el Señorío de Bertiz, Está situado en el ángulo que forma el río Baztan en su desembocadura con el Bidasoa. Es un espléndido parque natural de más de 2.000 hectáreas, donado al pueblo navarro por su último dueño. En sus bosques abundan los robles y las hayas pero también hay gran número de castaños y alisos; dispone de un precioso y cuidado jardín en el que se desarrollan especies exóticas de diferentes lugares del planeta, a lo que eran muy dados los indianos con suerte que volvían de las Américas, trayendo de recuerdo y prueba toda clase de objetos y árboles. Tras la visita a Bertiz, seguiremos rumbo norte por la carretera que paralelamente al cauce del Baztan va subiendo por el valle suavemente en dirección a mi pueblo, Elizondo. Mi pueblo ha sufrido a principios de este último verano unas importantes inundaciones cuyos daños aún se pueden apreciar en las fotos de su cauce. Y es que ya no llueve como antes. El cambio climático que la contaminación postindustrial ha ido trayendo hace que se produzcan esas tormentas brutales que en poco rato sueltan una enorme cantidad de agua, arrasándolo todo. Elizondo es el municipio más extenso de Navarra, es tierra de hidalgos, como los de mi estirpe, de indianos que volvieron de ultramar, de contrabandistas, de pastores y de peregrinos que acudían a Santiago por la ruta que atraviesa el valle, el Baztan, un valle siempre verde, de clima cantábrico. Tras dejar Elizondo seguiremos hacia el norte rumbo a Zugarramurdi. En el camino pasaremos muy cerca de Amaiur (Maya en castellano), donde estuvo el último castillo bastión de la resistencia navarra frente a los castellanos-aragoneses y que perdimos en 1522, demoliéndolo éstos piedra a piedra y del que solo queda un monolito reconstruido en la Democracia (1982) tras ser destruido 50 años atrás en un acto terrorista. Tras este pequeño e histórico desvío llegaremos a las cuevas de Urdax. En Urdax se da un tipo de bruja especial, la lamia, criatura femenina tremendamente seductora, según algunos emparentada con los lémures. Habitan ríos y fuentes, donde cuidan sus cabellos con peines de oro. Son amables, salvo que se les roben sus peines. En ocasiones ayudan a los hombres en la construcción o asustando a sus niños traviesos. Baroja escribió un libro sobre ellas, prologado por José Mª. de Barandiarán, el cura-antropólogo; en la portada figura el escudo de Bertizarana y en éste aparecen las lamias tenuemente dibujadas. Zugarramurdi se hizo famoso por haber acogido en sus cuevas, durante la Edad Media, reuniones de brujas en los llamados aquelarres; ello dio lugar a un importante proceso por parte de la Inquisición en el siglo XVII, desarrollado en Logroño, que condujo a la hoguera a multitud de estas mujeres. Julio Caro Baroja cita como párrafo interesante de dicho auto de fe el siguiente: “Las 18 personas restantes, fueron todas reconciliadas (por haber sido toda su vida de la secta de los brujos), buenas confidentes y que con lágrimas habían pedido

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Elizondo

misericordia, y que querían volverse a la fe de los cristianos. Leyéronse en su sentencia cosas tan horribles y espantosas cuales nunca se han visto: y fue tanto lo que hubo que relatar, que ocupó todo el día desde que amaneció hasta que llegó la noche, que los señores inquisidores fueron mandando cercenar muchas de las relaciones, porque se pudiesen acabar en aquel día. Con todas las dichas personas se usó de mucha misericordia, llevando consideración mucho más al arrepentimiento de sus culpas, que a la gravedad de sus delitos: y al tiempo en que comenzaron a confesar, agravándoles el castigo a los que confesaron más tarde, según la rebeldía que cada cual había tenido en sus confesiones”. Baroja fue el primero en excavar estas cuevas, aunque su labor fue interrumpida por la guerra civil. Desde Zugarramurdi podemos pasar fácilmente a Francia. Se puede hacer a pie; tras un corto y bello recorrido de 7 km llegamos a Sara, donde sus cuevas también son famosas. Tiene en sus afueras, por el norte, el ferrocarril eléctrico que sube a la cima del monte Larun, con más de 900 metros, desde el que se alcanzan con la vista poblaciones francesas y españolas, llegando a visualizarse perfectamente Hendaya, Biarritz, San Sebastian e incluso Bilbao en días claros. Hay que tener en cuenta que en este lado tan occidental de los Pirineos las alturas medias andan por los 200 metros, por lo que esta es ya una elevación más que considerable y desde luego la mayor de la zona. Sara es históricamente un misterio, pues en la Revolución Francesa quemaron todos sus archivos. A ella la visitaron personajes famosos, algunos incluso residieron, como Napoleón III, su esposa la granadina Eugenia de Montijo, Churchill o Luis Mariano. Dejaremos Sara y ahí empezamos a dar la vuelta, poniendo rumbo suroeste, camino del Bidasoa. Llegaremos a Bera, cuna de los Baroja, donde tienen su casa solariega: Itzea. Esta casa está cerrada al público y los lugareños me dijeron que no se visita porque está vacía; al parecer los herederos se fueron llevando su contenido. Hasta hace poco pasaba en ella algunas temporadas el hermano de don Julio. Continuando un poco más en dirección sur subiremos junto al suave cauce del Bidasoa. Por su rivera, aprovechando la desmantelada vía estrecha del ferrocarril minero, transcurre la vía verde más larga de Europa: llega hasta Estocolmo. A unas pocas leguas alcanzaremos Etxalar, la patria chica de mi muy amada Carmen… Etxalar está sumergido en medio de un inmenso y húmedo bosque. En él predominan las hayas, pero también tiene castaños y de vez en cuando aparecen bastantes plátanos de sombra silvestres y castaños de indias. En las zonas bajas, a poco más de 70 metros sobre el cercano nivel del mar cantábrico, junto a los ríos y riachuelos que surcan estos bosques, hay helechos, avellanos y un musgo tan abundante que invita a dormir en él. También son frecuentes los acebos. Por

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Dos perspectivas de la cueva de Zugarramurdi

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Itzea, caserón de los Baroja en Bera de Bidasoa

encima de los 200-300 metros empiezan a ser sustituidas las especies de caducifolios por abetos negros y blancos, en una alternancia medida con exactitud por la Naturaleza. Se asoma también el ciprés, en medio de tupidos helechos. Y el brezo en lo más alto y seco. En las partes altas de Etxalar, en dirección al norte, hacia Sara, se encuentran las palomeras que también han contribuido a la fama de este pueblo; son vaguadas por las que aprovechando su baja altitud la palomas emigrantes que vuelven de Europa pasan los Pirineos y los hombres les lanzan sus redes para cazarlas vivas; las que escapan caen bajo los plomos de los escopeteros, situados en las cercanías. Cuando hice este recorrido la última vez, acompañado por mi amada, nos precedía un grupo de corzos a corta distancia, pero sin dejarse ver; los identifiqué por sus recientes huellas, tanto de sus menudas pezuñas como de sus detritus digestivos en forma de pelotitas. El Basajaum nos estuvo observando todo el camino, pero al ver que no llevábamos escopetas ni redes no intervino en ningún momento… De Etxalar volveremos a Elizondo para cerrar el círculo que continuamente hago. Un poco antes de llegar de nuevo a Bertiz, podemos desviarnos hacia Leitza para ver un caserío curioso, el del levantador de pesos vasco Iñaki Perurena, el Peru-Harri. En él ha levantado todo un museo de esculturas monumentales realizadas por él mismo y expone las diferentes piedras que en los campeonatos se levantan por este país… Agotados ya de tanta belleza, tanta como para que unos años después Bizet la plasmase en esa especie de zorzico gigante que es su Ópera Carmen, podemos volver a dormir en mi casa, oyendo el murmullo del río Baztan: os invito.

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Etxalar está sum un inmenso y húm predominan las bién tiene castañ do aparecen bast sombra silvestres dias.

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San Pedro de Eslonza En los solitarios paramos de las afueras de León corre el cierzo entre las milenarias piedras del monasterio de Eslonza. El pasado año se cumplieron 1100 años de su construcción. Hoy a duras penas se mantienen en pie sus muros de adobe. En años pasados sufrió el expolio de lo que conservaba y tenía algún valor. Imágenes, muebles, incluso la portada completa de su entrada que fue desmontada piedra a piedra y trasladada a una iglesia de León. Así es como tratamos a nuestra historia. Eso es lo que la protegemos. Pero hoy no toca hablar de esa historia, sino de la relación que tuvo con el concejo casín. Mucha influencia ejerció este desaparecido monasterio leonés, sobre el concejo de Caso, en Asturias. Situado en el municipio de Gradefes, San Pedro de Eslonza (también Aslonza, Alisonza, Slonza), benedictino, y que era el segundo en importancia después del de San Benito de Sahagún, a donde también se mandaban diezmos. De él, solo perviven las ruinas que dan fe de un pasado de riqueza y poder. Todo lo valioso fue expoliado a raíz de la desamortización de Mendizábal, y hoy solo pervive una portada en la iglesia leonesa de San Pedro de Renueva, aparte de otras imágenes repartidas en varios y dispersos lugares. Sin embargo sus posesiones abarcaban gran parte de nuestro concejo, sobremanera las tierras bañadas por el Nalón, desde Tarna a Belerda, así como otras situadas en Bueres y Nieves. Pedro Martínez, abad del monasterio, allá por el año 1228, promulgó un curioso pleito con un vecino de Sobrecastiello, que reconocía que tenia que pagarle los tributos, pero podía ser vasallo de quien quisiera (Cartulario de Eslonza, año 1228). De todas maneras, en la Iglesia de los primeros siglos, el sostenimiento de la misma no era obligado, siendo las donaciones y diezmos las principales fuentes de su riqueza. Martin Diaz de Prado, valiente soldado al servicio de Alfonso VII, recibió el señorío de Tarna y todas las tierras de Sobrecastiellu, hacia el año 1180, según este documento que trascribimos de forma textual : . La donación de Ordoño I a favor eclesiástico de Oviedo (año 857) de las iglesias de Santa María, San Juan y San Salvador, de Alfonso VII la villa de Tarna (año 1142), de Seovano (año 895) “In ualle Caso in loco predicto in uilla Severi, justa flumen uelerda (Belerda) qui infundet in Nilone (Nalón), sin duda atestiguan todo eso, así en el medievo referente a Tarna existe un documento histórico transcendental que achaca la donación que recibe Martín Díaz, submayordomo de Alfonso VII por donación expresa de éste último que concede la villa para edificar un albergue de caminantes, ya que el camino que comunicaba Asturias con León por el puerto de Tarna era la vía más utilizada por los transeúntes para el intercambio comercial. El texto, traducido del latín, reza lo siguiente:

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Toledo 12 de septiembre de 1142 “En el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo. Es conforme a la justicia y a la equidad que cada uno favorezca a aquel que sirvió fielmente. Por esta razón yo Alfonso, emperador de España juntamente con mi mujer la emperatriz Berengaria, a ti, Martín Díaz el mejor servidor de mi casa, por el servicio que me has hecho y el que me haces, con plena libertad y alegría te doy como herencia aquella villa que llaman Taramna (Tarna) situada entre los grandes montes cerca del río Nalón para que edifiques allí un albergue para los caminantes. Digo que te hago donación de la susodicha villa con los montes que limitan por una parte con aquel franco y por otro con el pasatorio. Por debajo de estos límites te concedo todo lo que encuentres, para que lo roturéis y labréis empleando los medios a vuestro alcance tú y tus hijos y todos aquellos a quien les queráis entregar dicha heredad. De tal modo y te lo regalo a ti Martín Díaz, el segundo de mi casa, aquella villa de Tarna con los determinados montes que tu y tus hijos y tus descendientes poseáis perpetuamente y podáis hacer de ello lo que queráis sin que nadie lo pueda contradecir. Si algún en el futuro de mis descendientes ajenos impugnase esta donación mía, intentase violarla o cambiarla conscientemente maldito sea Dios o impotente y sea condenado al infierno con el traidor Judas, eternamente a no ser que se arrepienta y por ese atrevimiento temerario pague al rey mil maravedíes y restituya doblando lo que haya invadido.” Este querido servidor, a juzgar por el magnánimo regalo real, no debía sentirse muy satisfecho de su vida espiritual, pues a su muerte dejó todas sus posesiones al abad de Eslonza, con la esperanza de que las puertas del cielo le fueran abiertas con más facilidad. No sabemos la suerte celestial de este importante casín, nos imaginamos que franquearía sin dificultad la entrada del cielo, a juzgar por el alto peaje pagado, pero si hubiera nacido en una gran ciudad, tendría por seguro una importante calle a su nombre. En Bueres, lugar de su nacimiento, ni se le recuerda en ningún acto de importancia. Hemos descubierto en una reciente visita a Eslonza, el lugar donde ordenó enterrarlo, que no es otro que el monasterio de Santa Mª de Gradefes, fundado en el año 1168, y con noviciado femenino de la orden del Cister. Sus fundadores, Dña Teresa y D. Garcia Pérez, cuyos linajes descendían de la real casa de Aragón. Allí yace en la paz de aquel monasterio, nuestro ilustre y desconocido casín, verdadero terrateniente del concejo. Sin duda el hombre mas poderoso en aquellos años, hoy injustamente olvidado y del que solo unos pocos nos hacemos eco.

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Costumbre y usos de una buena sidra Normalmente una fotografía debería de hablar por si sola sin ser explicada con palabras. Otra cosa son los montajes fotográficos, que lo que nos muestran es una mentira delante de nuestros ojos. Luego está la opción de si lo vemos o no. Algunas fotografías podrían estar dentro de lo normal, salvo que el modelo trucado no se le hubiera ocurrido jamás y ahí entramos los manipuladores, para dejarlos un poco en evidencia o para sacarle los colores de vergüenza, siempre en el buen sentido de la amistad. Esta revista es leída en los cinco continentes. Bueno, que me refiero al apartado de mis compañeros, porque lo mío, no lo lee nadie. Mirando esta pantalla que tenemos delante, los hay que somos de un país y los hay de otro y alguno por los despistes que tienen deben de ser de la Luna. Pero eso si, amantes de la fotografía. Al norte de España en mi zona ( Asturias), tenemos la costumbre de echar un licor derivado de la manzana con unos 4 a 5 grados y, de una forma muy particular que es “escanciando”. Se trata de elevar la botella por encima de la cabeza, inclinarla y que el licor vaya bajando por su propio peso hacia un vaso de cristal ancho y fino que lo colocamos por la zona debajo de la cintura, salpicando en el canto y forzando al líquido a que se abra y quede espumoso.

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El resto de variacio canciador y las consecu bebida. ¿Por qué se hace as darte mi versión partic Nos juntamos los botella de sidra mient tras cosas (mujeres, fot compañeros). Uno levanta la bote la bebida en el borde de que el vaso nos quisiera retumbar de vidrio gol luego, llevado a la boca más ligereza a la lengu blar. Si ya con esto nos mientras bebemos y ha nos acabamos haciend por las veces que lo es el llenado de los vasos. Para esta ocasión pe hacer el montaje fotogr do; y aquí tenemos a n ñero de Moldeando el S a su paso por Asturias este montaje, hasta qu convertido en nuestro El otro escanciador García Merino; que es no tiene ni idea de lo tendré que llevar un d sidra y explicarle el pro nos hagamos con la am También digo que q menesteres es normal q nariz, la barriga, la bra Haced la prueba do ya me contareis como o

Ricardo Gon

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La característica m bida que se obtiene d mosto de manzana es q servida: lanzada desde cuando el líquido golpe ducen unas pequeñas carbónico que arrastra Precisamente, el vaso para que se introduzca se pueda apreciar el aro gún los consumidores que han desaparecido distingue tan bien, lo c nes -la cantidad que se una persona- deban s solo trago, justo despu Los últimos restos se a la parte del recipiente d bios, ya que el vaso sue

Tomado de htt sante.es/ciencia/pre ipor-que-se-escancia

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ones es capricho del esuencias del abuso de la

sí?, pues yo solo puedo cular. amigos y abrimos una tras hablamos de nuestos y criticar a los demás

ella, la inclina y deja caer el vaso y, ya parece como a decir algo. Suena como lpeado con líquido, que a, nos refresca y nos da ua para no dejar de has ponen algo de comida ablamos, pues entonces do amigo del camarero staremos llamando para . ensé que qué mejor que ráfico con algún conocinuestro amigo y compaSeñor D. Juan Depunto s. Él no tiene ni idea de ue se vea en la revista Escanciador de Sidra. r es mi amigo Alejandro s de fuera de Asturias y que es echar sidra. Lo día con unas botellas de ocedimiento; hasta que mistad del camarero. quien es novato en estos que se moje la cabeza, la agueta y los pies. onde quiera que estéis y os ha ido.

nzález “Completu”

cancia la sidra

más peculiar de esta bede la fermentación del quizá la forma en que es e lo alto. De esta forma, ea contra el vaso se proburbujas de anhídrido an el aroma de la sidra. tiene una forma ancha a en su interior la nariz y oma de esta bebida. Semás avezados, una vez las burbujas, éste no se cual explica que los culie echa cada vez que bebe ser consumidos de un ués de ser escanciados. aprovechan para limpiar donde se colocan los laele compartirse.

tp://www.muyintereeguntas-respuestas/ a-la-sidra

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DÍA DE LLUVIA, de Albert Novas.)

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Día de lluvia Otoño, montón de hojas como palabras sobre viejo calendario amontonadas unas sobre otras. Muchas vocales, ¿dónde las consonantes? Cuadernos en el olvido, sobre la arena, donde se borra su escritura al ritmo de estas lluvias de otoño. ¿No las oyes? La edad, los veranos, el sexo. Los besos golpeados por la pedrisca. El recuerdo, los deseos colgados de mis labios que ahora derramo sobre el teclado. Siento me están tintando la sangre, cánticos sobre tinieblas y estatuas. Corazón que se abre y cierra con tan sólo dos latidos: tic-tac y que por mucho amor atesorado siempre encuentra, boca abajo, papeles por los cajones olvidados… Llueve. La gente con paraguas camina por la calle. Oigo el goteo sobre sus tejidos desplegados. Gentes con sus corazones mojados. Se acuestan soñando y despiertan entre lienzos blancos… Noviembre, robles rojizos en cuyas ramas se esconden los deseos como pájaros. Vieja canción que todos recordamos. Plumaje desnudo, los primeros abrazos en calles que olvidamos. Lluvia que araña piel y cristales. Otoño, recuerdos que en el mar son barcos…

Justín del Barrio

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Gian Paolo Barbieri Un artesano de la imagen Hoy os presentamos a otro de los grandes de la fotografía, se trata del italiano Gian Paolo Barbieri, seguro que muchos ya lo conocéis y si no fuera así seguro que algunas de sus fotos os lo recordarán. Es nuestra intención seguir acercando a través de Luz y Tinta a los que según nuestra modesta opinión merecen una espacio de honor en el mundo de la fotografía, los maestros que irán desfilando por nuestra revista no obedecerán a ninguna razón especial, como pudiera ser su especialidad en el mundo de la fotografía, sus temáticas, ni a que los primeros sean mejores que los que les vayan sucediendo, sencillamente para nosotros son los mejores y todos por una u otra razón se merecen el pódium más alto. Gian Paolo Barbieri nació en Milán en 1938 creció entre telas ya que su padre era un tendero al por mayor, puede que de ahí le venga su afición por la moda, la alta costura y el estilo sublime que le caracterizó y que más tarde conoceremos del artista italiano. Estudió en la Universidad Católica de Milán, pero según él fue la fascinación por el cine y la pintura lo que le introdujo en el mundo de la fotografía, pues a los 15 años ya tenía su primera cámara fotográfica, tras un año en Cinecittà llegó a trabajar en algunas películas de Luchino Visconti. Siempre se ha mostrado en deuda con el neorrealismo italiano, en especial con La Dolce Vita de Fellini, que eligió como inspiración para uno de sus primeros editoriales de moda; y sería allí, en Cinecittà, donde comenzó a retratar a los aspirantes a actores, según él, revelaba sus propios negativos en el apartamento donde vivía. Fue en 1961 cuando se convirtió en ayudante de Tom Kublin fotografiando colecciones de moda francesa. En 1965 se unió a la revista “Vogue Italia” don-

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de hizo la portada del primer número. Su trabajo para Vogue (en las ediciones italiana, francesa, americana y alemana), le abrió las puertas de las campañas publicitarias promovidas por algunos de los grandes diseñadores de moda (Valentino, Armani, Saint Laurent, Ferré, Versace, Dolce&Gabbana...) En 1968 fue galardonado con el Premio Biancamano como mejor fotógrafo. Sería en 1978 cuando la revista alemana Stern le incluiría entre los 14 mejores fotógrafos del mundo en relación con los creadores de fotografía de moda. Ha publicado importantes libros de fotografía y en “Arte y Elegancia” nos muestra una retrospectiva de su obra por donde desfilan retratos de artistas como Audrey Hephurn, Sofía Loren, Mónica Bellucci, Vivien Westwood… Pero los que más interés nos han despertado desde Luz y Tinta son sus trabajos: “Tahití, Tatoos”, “Equator”, Exotic nudes” y “Madagascar”. Una trilogía sobre el cuerpo y la naturaleza, un trabajo realizado a través de los viajes que realizó en los años 90 por distintos países del hemisferio sur. Todas estas fotos fueron realizadas en formato medio y gran formato, donde busca la forma de los cuerpos, la naturaleza, y la espontaneidad de los nativos que posaron para él. Hoy nos vamos a detener en el viaje que realizó entre Junio y Agosto de 1994 por la isla de Madagascar. Recorrió Madagascar de arriba abajo, deteniéndose en las calles, aldeas y mercados, siempre en busca de temas para fotografiar. Utilizó para casi todas las fotografías una cámara Linhof 4X5 sobre trípode y película Polaroid 55, que permite obtener un control inmediato del encuadre. Por razones de tipo técnico, sólo dos fotografías fueron tomadas en 35mm. Trabajó en todas las condiciones de luz, ya que la naturaleza del lugar y sus ritmos de trabajo no le permitían demoras. Ha concebido este trabajo en términos de ese simbólico color llamado negro. Para él el blanco y negro es un término abstracto, al que han sido trasladados todos los valores. A través de la vida malgache captó el momento decisivo, tanto en el aspecto histórico como en el emocional y estético. A veces cuando ya no podía encontrar aquello que sus investigaciones le habían llevado a descubrir, reconstruía las imágenes y las tomaba inmediatamente después de hacer el encuadre. Penetró en ambientes que escogió, sin forzarlos, para mantener intacta la autenticidad y espontaneidad, puesto que respetar el ambiente es el mejor mé-

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todo para conseguir un estilo. La elección de los objetivos fue también determinante por consideraciones estéticas, de ahí que haya utilizado casi siempre el objetivo normal, para conseguir la máxima profundidad de campo, y rara vez el teleobjetivo para algún retrato. Hemos escogido para hablar de Barbieri su obra Madagascar, porque es una asignatura pendiente de quien escribe ahora este trabajo para Luz y Tinta. Existió un proyecto colectivo para viajar a aquel remoto lugar en el que yo iba a participar, pero al final no fue posible por motivos personales de algunos de los expedicionarios. Lo más cerca que he estado del lugar fue entre Zimbabue y Mozambique, que conste que más de una vez me acordé de Madagascar estando allí pues tan solo nos separaba el Canal de Mozambique, en esa zona del océano Indico entre la isla de Madagascar y el litoral del África Oriental, situado en Mozambique. A tan solo 460 km por el lado más corto Angoche en Mozambique y Tambohorano en Madagascar; fue precisamente en este estrecho donde se desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial la Batalla de Madagascar, una campaña emprendida por los aliados para capturar Madagascar que estaba contralada por la Francia de Vichy y ante el temor de que sus puertos fueran utilizados por los japoneses. Las fotos de Gian Paolo Barbieri en Madagascar son de una fuerza y de una belleza impresionantes. De hecho, es evidente que sus arenas, esas tierras, los bosques de baobab, las escamas de los camaleones, el plumaje lacado de los ibis, las garras de los cocodrilos, la carne musculosa y lisa de los hombres, son todas ellas expresiones de la realidad de Madagascar y proceden de la misma sustancia. Está claro que la fuente viva es la misma para el batracio, el pájaro y la mujer. Se presiente que todo se ha hecho el mismo día, formado con la misma materia, y animado por el mismo soplo de vida. La fotografía en blanco y negro resalta admirablemente esta consustancialidad de cortezas, pieles, pelajes y escamas. Hay que tener el valor de declarar esta paradoja: la fotografía en blanco y negro se acerca más a la realidad que la foto en color, porque la realidad misma está en blanco y negro. El mundo que nos rodea es por sí mismo incoloro. Además, ¿por qué hablar siempre de fotografía en blanco y negro cuando de hecho nunca es ni blanca ni negra? En realidad, este tipo de fotografía contiene

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una gran gama de grises, del más claro al más oscuro, un claroscuro ceniciento, al que se debe su finura y su profundidad. Hay que ir más lejos. Goethe decía que los colores son los sufrimientos que la luz incolora padece al pasar por un medio turbio, sea cristal, agua o cielo. Manifiestan por tanto la pérdida de la inocencia originaria de la luz que, en un “medio turbio” se descompone en los siete colores del arco iris. Lo que ya no me creo es que corresponda a los siete pecados capitales como mantiene el poeta, novelista y científico alemán. Si el hermano Tomás Rost que tanto se preocupa por la tinta de nuestra revista supongo que al ver estas fotos, si las ve y no se escandaliza, pensará que esto es el Paraíso terrenal antes del pecado y la sustancia gris de la isla es el barro original de la creación, que sale de la mano de Dios. La sustancia gris de Madagascar, en la fotografías de Gian Paolo Barbieri, nos hace pensar en el clavo de olor, la mandioca y el café. Es la vainilla, el abeto rojo, pariente estrecho del sándalo, los helechos arbóreos y las orquídeas, visitadas por gigantes mariposas. Un conjunto de colores intensos y olores fuertes, en un clima tropical de estaciones invertidas con respecto a las nuestras (julio en invierno, enero en verano). De todo ese hermoso cuadro imaginario no queda nada en la fotografías de Barbieri. Ni colores, ni olores, ni gusto picante, ningún rasgo pintoresco, pero sin embargo y como ya hemos dicho anteriormente son de una fuerza y de una belleza verdaderamente impresionantes. A sus 76 años Gian Paolo Barbieri aún sigue trabajando, puede que sea uno de los últimos maestros de la fotografía de moda clásica, pero es algo más, por ello hemos querido rescatar para Luz y Tinta otros de sus magistrales trabajos alejados de los focos y los estudios del glamour. Barbieri dice que nunca ha retocado una foto y reniega de la tecnología digital, dice que el Photoshop hace a las modelos cada vez menos identificables, las modelos actuales pasadas por los filtros digitales le aburren porque “carecen de personalidad” y todas parecen iguales. Pero ese es otro tema, muy controvertido por cierto y que un día afrontaremos abiertamente desde nuestras páginas.

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EL arte del Cosplay, 2 »PROPMAKING« Tras haber introducido de forma general el mundo del Cosplay en el número anterior, en los siguientes artículos iré profundizando en los diversos aspectos de este apasionante mundo en el que podremos desarrollar esa potente magia que es la fotografía. Tambiénn iré dando algunas pautas para acceder y congeniar con los cosplayers. Fotógrafo y modelo son dos referentes en simbiosis que en el mundo del cosplay pueden aportarse mucho mutuamente. El cosplayer representa un llamativo y vistoso modelo para el fotógrafo y éste a su vez puede realzar la apariencia y presencia del cosplayer con su técnica artística. ¿Qué es un propmaker? Un propmaker es un artesano que fabrica accesorios para cosplays. El término prop (del inglés: accesorio, complemento) abarca en el mundo del cosplay todos los complementos, figuras, réplicas de armas, herramientas o instrumentos que el cosplayer lleva además de su traje, como parte de la caracterización de su personaje. Los propmakers pueden ser cosplayers que fabrican sus propios accesorios o artesanos que no hacen cosplay pero disfrutan creando este tipo de artículos. Asimismo, la fabricación de los props puede ser totalmente artesana o bien utilizar como base réplicas, accesorios o juguetes del mercado. La fabricación de un prop puede realizarse de múltiples formas en función del presupuesto y materiales disponibles, así como el acabado, funcionalidad, resistencia o apariencia deseados. Además, la práctica de esta afición comprende disciplinas técnicas, artesanales tan variadas como carpintería, moldeado,

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pintura, electricidad (vg., circuitos de luces LED), manualidades, dibujo, diseño... Los propmakers utilizan todo tipo de materiales para sus trabajos: cartón, madera, gomaeva, termoplásticos, circuitos, resinas, escayola, silicona, pintura, barniz... El objetivo final es crear una pieza lo más parecida posible a la del personaje original. Aunque este artículo se centra en la fabricación de props para cosplay, esta completa actividad se puede trasladar a gran escala al mundo del teatro, la televisión y el cine. El diseño y fabricación de maquetas, réplicas, artilugios, accesorios y complementos es un ingrediente esencial en estas industrias. Piénsese, por ejemplo, en el coche de Batman, las naves Star Wars, el bastón de Gandalf en El Señor de los Anillos o las varitas de Harry Potter... ¿Qué se necesita para ser propmaker? A continuación se describen varias disciplinas relacionadas con el propmaking (fabricación de props) y su aplicación. Como en cualquier actividad artesanal, la práctica y el esfuerzo va desarrollando poco a poco las habilidades que definen a un buen propmaker. Disciplinas técnicas. El bricolaje es la base para la fabricación de accesorios con una estructura resistente y duradera. El conocimiento sobre los diferentes tipos de materiales y herramientas del mercado ayudará a decidir aquella que más se adapte a cada proyecto. Los procesos mecánicos, eléctricos, electrónicos y de programación permiten incluir en los props partes móviles, luces, sonido

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u otros efectos especiales que los harán más llamativos. Dibujo y diseño. El primer paso a la hora de plantearse la fabricación de un prop es el diseño. Es importante reunir un buen número de imágenes de la pieza que queremos fabricar y trazar un esquema con todas las partes, materiales y procedimientos a utilizar para que nos sirva de guía durante todo el proyecto. Últimamente, la creciente presencia en el mercado de las impresoras en 3D, que permiten imprimir piezas plásticas prediseñadas por ordenador ha hecho que varios propmakers desarrollen sus habilidades de diseño hacia esta práctica. Disciplinas artísticas. Los talentos artísticos marcan la diferencia en los detalles de los props. El acabado de las piezas suele pasar por un proceso detallado de imprimación, pintura, efectos visuales, barnizado... con un gran impacto visual en el resultado final. Además es común la aplicación de otros procesos artísticos como la reproducción de figuras mediante resina o el modelado en arcilla. Iniciativa y creatividad. En la práctica del propmaking es muy habitual que las imágenes o material de referencia no sean clara en algunas zonas, o que falten detalles que el propmaker tendrá que añadir con ingenio y creatividad para que armonicen con el resto de la pieza. También es muy importante tener iniciativa y capacidad de resolución de los errores y defectos que puedan aparecer durante el proyecto. ¿Cómo se hace un prop? A continuación se describen brevemente los pasos a seguir en un proyecto de fabricación de un prop, desde que se plantea la idea hasta que el artículo está listo para añadirlo al cosplay. 1. Elegir el prop, buscar recursos y plantear el proyecto. El primer paso consiste en seleccionar el artículo o pieza que se quiere fabricar, obtener toda la información posible sobre el mismo (imágenes, películas, vídeos o

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tutoriales de otros propmakers, consejos...), sobre los materiales, herramientas y procedimientos necesarios para su fabricación y plantear el proyecto con un presupuesto, trabajo, plazos y horarios. 2. Fabricar o seleccionar la estructura base. Lo primero que se suele hacer es la estructura sobre la que vamos a trabajar, que debe ser lo bastante sólida y resistente para actuar como sostén de toda la pieza. Puede ser una tabla de madera con forma de espada, un tubo de PVC (para hacer un bastón de mago, por ejemplo) o una pistola de juguete comprada. 3. Desarrollar la pieza. Una vez que tenemos una base sobre la que traba-

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jar, llega una de las fases más amplias y complejas del proyecto. Hay que ir añadiendo componentes... modificar la pieza base con capas, añadidos, remates... siguiendo los modelos de referencia hasta tener un prop que cumpla con nuestras expectativas. Esta fase incluye cortar, pegar, lijar, añadir circuitos o mecanismos adicionales y todos los procedimientos necesarios para que la pieza esté lista para pintar. 4. Pintura y detalles. Esta es la fase más artística del proyecto. La pieza está prácticamente lista pero hay que cubrirla con imprimación para posteriormente pintarla con detalle, de forma que el coloreado realce

los detalles y sea vistoso y llamativo. Después se puede aplicar una capa de laca, látex o barniz para proteger y fijar la pintura y añadir los detalles finales. 5. Evaluación y presentación. Una vez que la pieza esté liste conviene comparar el resultado con el original, y si es posible con trabajos iguales de otros propmakers, de esta forma se autoevalua el trabajo y se pone en paralelo con otros proyectos para aprender cosas nuevas. Finalmente se puede colocar el nuevo prop expuesto en nuestra habitación, añadirlo a nuestro cosplay o vendérselo a algún cosplayer o coleccionista interesado. 6. Mantenimiento y reparación. Debido al uso, transporte, utilización en eventos... o sencillamente al paso del tiempo, los props pueden sufrir deterioros, roturas o problemas en sus mecanismos. El propmaker debe tener la precaución de realizar evaluaciones y mantenimientos periódicos de sus piezas y reparar o rehacer los props, cuando sea necesario. Con motivo de la publicación de este artículo sobre propmaking, mi amiga y cosplayer asturiana Kei SScene nos presenta una pequeña recopilación de fotos realizadas durante el proceso de reparación de su espada-tijera, fabricada con poliestireno extruido correspondiente al personaje Ryuko Matoi, de la serie de animación japonesa Kill La Kill, fotos 1 a 6. En la foto que encabeza el texto se puede ver a un grupo de cosplayers posando en el fotocall que se puso en el evento Metrópoli Gijón. Kei es la chica que lleva la espada roja en su mano. ¿Puedo sacarme una foto con tu prop? Tal y como adelanté en la introducción del artículo, aquí doy unas pautas lógicas para todos aquellos que se encuentren con un cosplayer o propmaker y quiera acercarse, coger o fotografiar sus props. Demuestra siempre respeto y la educación en el trato. Esto puede aplicarse de forma general a cualquier


persona con la que nos encontremos, pero si queremos que los cosplayers o propmakers nos muestren sus trabajos debemos dirigirnos a ellos con cordialidad y respeto, preguntando siempre si nos permiten coger o tocar sus props y reconociendo su esfuerzo. Pregunta antes de sacar la foto. Esto se puede aplicar tanto al cosplayer en general como a sus props en particular. La gran mayoría de los cosplayers están encantados con que les saquemos fotografías, pero no escoger el momento adecuado, hacerlo sin que estén preparados para ello o sin permiso es una falta de respeto. Ten mucho cuidado con los props. Los props son generalmente piezas hechas totalmente de forma artesanal, con materiales muy diversos, son por tanto artículos frágiles que debemos tratar con el máximo cuidado, primero porque se pueden romper y segundo porque no son nuestros. Personalmente y hasta el día de hoy, puedo afirmar con orgullo que he coincidido con muchos cosplayers y propmakers, les he sacado fotos, mantenemos una buena relación y siempre nos alegramos de volver a vernos en los eventos. ¿Dónde puedo encontrar cosplayers y propmakers?

a

Tal y como comentaba en el artículo anterior sobre el mundo del cosplay, los cosplayers, y también los propmakers suelen acudir con sus trajes a convenciones de cine, cómic, ciencia ficción, manga y videojuegos, así que ese tipo de eventos de ocio alternativo son los lugares idóneos para conocer esta afición. Finalmente, dejo unos enlaces de vídeos que realizan videoaficionados y cosplayers en los eventos. Suelen elegir una canción de moda y cada uno canta en playback una pequeña frase, junto con algún baile, coreografía o posado para mostrar sus trajes y props. Además dejo también dos enlaces donde se ve una sorprendente armadura de Iron Man y una moto de Batman que circula por Japón conducida por su famoso superhéroe.

Enlaces Expomanga Madrid 2014 https://www.youtube.com/watch?v=eV9j67eJyQI&index=11&list=LLoAWDUx1sYuDGKtkjQRAwJw Japan Weekend 2014 Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=7DMF8YfIcKo https://www.youtube.com/watch?v=FsnQ1l8iM8Q San Diego Comic Con 2014 https://www.youtube.com/watch?v=p1fAZxSkfRo ANIMEJAPAN 2014 cosplay https://www.youtube.com/watch?v=bhUwhIvvJ_8 Iron Man con movimiento y luces http://www.youtube.com/watch?v=b_M4-lpdWdE Batman y Batmoto en Japón http://www.youtube.com/watch?v=snS1FeFw0Zw

Juan José Pascual “Jota” Luz y Tinta - 81


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Sesión fotográfica con un Skater Hacía mucho tiempo que estaba buscando a una persona que practicase este deporte y al final Poli Ardizzonne, amigo y compañero de andanzas fotográficas, por mediación de amigos de amigos, localizó a Victor Bolado, un estupendo Skater de Torrelavega. Poli y yo nos solemos intercambiar los papeles para las sesiones fotográficas: en las que el fotografía yo me encargo de la iluminación y viceversa. En esta ocasión yo me quedé a los mandos de mi capturadora de imágenes. Victor Bolado, con apenas 18 años, perfeccionista y exigente, nos corregía y buscaba fallos a cada fotografía, porque aunque uno sepa mucho de iluminación, composición, velocidades y diafragmas, es neófito en el mundo Skater. Lo que para mí era una fantástica fotografía por su luz y composición a Victor no le parecía tan buena, bien porque sus pies estaban separados de la tabla, o porque ésta no estaba horizontal o consideraba que aun podía saltar más alto. Así que no dudaba en repetir una y otra vez los saltos, de modo que fue genial trabajar con él. Coloco aquí algunas de las fotos de aquella sesión y un enlace donde puede verse el resto: https://www.dropbox.com/sh/rlqabrr0qc4sh9n/AAAZoPSgvTJW-cKIG9Ab-S9ua?dl=0

Rafael Balbas

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Foto: Ricardo González “Completu”

También pudier

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Foto: Ionut Caras

ron ser portada

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www.moldeandolaluz.com

Luz y tinta 41  

La revista de la red social de fotografia Moldeando la Luz

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