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Núm. 21 Junio 2013

El fascinante mundo del antiguo Egipto, III

Clave alta y clave baja Pequeños retoques La calle, fuente de imágenes La romería de Campigüeños

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PROMOTOR »José Luis Cuendia, “Guendy” DIRECTOR »Francisco Trinidad COLABORADORES »Eugenio R. Meco »Pepe Haro Castaño »Ma Bernarda Ballesteros »Carlos Flaqué Monllonch »Glyn Griffits »Ricardo González “Completu” »Salvatore Grillo »Javier Madroñero »Narciso del Río »Juanjo Gallardo »Monchu Calvo »Antonio Ramón Ferrera »Cristina Capracci »Gustavo Velázquez »Cora Coronel »Justín del Barrio »Arturo de las Liras »Juan José Alonso »Ilona Gogh »Jan Puerta »Albino Suárez »Gloria Soriano »Ildefonso Robledo »José Manuel Gonzalo DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA »José Luis Cuendia DIRECTORA DE COMUNICACIÓN »Lola González DISEÑO Y MAQUETACIÓN »Francisco Trinidad

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Moldeando la Luz es miembro de la 2 Royal Photographic Society

Fotos para el verano Este mes se iniciará el verano. Esperemos que sea verano de verdad y no como la “primavera” que estamos a punto de despedir sin haber sentido la sensación de haberla vivido. Nosotros estamos situados en el norte de España y suelen ser meses de lluvias, pero este año la inestabilidad meteorológica es como si se hubiera contagiado también por la política y económica, no haciendo diferencias entre norte y sur. En otras partes del hemisferio tendríamos que escuchar a los diferentes moldeadores de allende los mares, para saber cómo les va. Lo que sí se presentan son unos buenos meses para viajar, al menos los que vivan en Europa y no estén afectados por esta estafa llamada crisis, que tan bien acuñó el periodista argentino-español Ernesto Ekaizer, pues no podemos obviar que en España más del 27,6% de los españoles en edad de trabajar se encuentra en paro, que más del 50% de los jóvenes no lo encuentran, y que más de dos millones de hogares se encuentran con todos sus miembros en paro, y que el seguro de desempleo en la actualidad solo cubre al 61% de los 5,2 millones de parados. Por ello, con este panorama hablar de viajes me resulta casi frívolo y sobre todo cuando sé de muy buena fuente que varios moldeadores han desaparecido de nuestra comunidad porque no pueden pagar la factura telefónica y el acceso a internet. En la pasada edición comentábamos que este mes presentaríamos el carnet de Luz y Tinta&Moldeando la luz, lo que se hará en los próximos días a través de un post de nuestra red social. En otro orden cosas adelantamos que en los próximos meses nuestra red conllevará grandes cambios, si bien en principio no tienen por qué afectar a los miembros y a sus trabajos. La plataforma Ning en la que se aloja nuestra red social transcurre por lo que se le conoce por “Estudio de Diseño en Ning redes 2.0” en estos momentos está en funcionamiento la beta 3.0. Ning nos ha anunciado que una vez esté en marcha la definitiva para poder hacer su migración al 3.0, el diseño 2.0, tal como ahora la conocemos, seguirá en vigor solo un año. Garantizan que las fotos no habrá que volver a cargarlas, y que habrá muchas, muchas novedades. En un post que se subirá en los próximos días en Moldeando la luz adelantaremos algunas cosas al respecto para que todos estén bien informados. Con relación a las sugerencias de firma de fotos, avatar y datos exif, que siempre han sido sugerencias, queremos poner punto final a los malos entendidos y controversias que tales sugerencias han ido levantando a través del tiempo. A partir de ahora, se seguirá haciendo la recomendación solo en el momento del ingreso; después, y como sugerencia que es, cada cual es muy libre de firmar, incorporar los datos exif o cambiar el avatar de la cámara que viene prefigurado, y no será necesario el cumplir estas recomendaciones para que una foto sea destacada. Con ello, queremos poner punto final a este tema. Y en fin, para quienes puedan viajar este verano y se decanten por temas de fotografía concretos, no olviden que también es importante tener en cuenta todos esos motivos que pueden proporcionar una visión más amplia de los lugares que se van a visitar. Seguro que todos vendrán con una buena selección de fotos y esperamos que en ellas sepan captar el carácter y el ambiente de los lugares visitados. Suerte y Buen viaje. Y en relación con el próximo concurso sobre retratos, adelantar que será la segunda semana de Julio. Quienes no pudieran participar en la actividad de esa semana por estar de viaje y quisieran sin embargo participar en el concurso, pueden dejar su retrato preferido al concurso de igual manera, dejándolo en el correo de Camarito o en info@moldeandolaluz.com. Feliz entrada del verano, o del invierno, según la parte del planeta donde cada uno resida. José Luis Cuendia, “Guendy”


Núm. 21

Junio 2013

Fotógrafo del mes: José Pecci Francisco Trinidad

El fascinante mundo del antiguo Egipto José Luis Cuendia, “Guendy”

Hombre libre Justín del Barrio

Casi un rollo Javier Madroñero

El apoderamiento Gloria Soriano

Corregir fotos sobreexpuestas Antonio Ramón Ferrera

Encuentro con Joseph Claudio Fibla

Pequeños retoques Eugenio R. Meco

La romería de Campigüeños Monchu Calvo

Clave alta y clave baja Pepe Haro Castaño

Suicide Girles Carlos Flaqué Monllonch

La calle, fuente de imágenes Jan Puerta

Entre lo real y lo irreal Ricardo González, “Completu”

Casa natal de Palacio Valdés Francisco Trinidad

Fotografía de portada: Dove

La magia del espejo. Y la doble magia del blanco y negro. Esta foto de Dove aúna ambas. Por un lado, la magia del espejo, ese secreto tan bien guardado por el mercurio de fondo y que nos enfrenta a realidades de auténtica pasión, desde las odiosas ojeras de la mañana, cuando la niebla de la madrugada comienza a diluirse en el arrebato del nuevo día, hasta las arrugas permanentes de un rostro que se enfrenta inmisericorde al paso del tiempo, pasando ineludiblemente, día a día, mañana a mañana, por el enfrentamiento con la máscara que el tiempo ha ido curtiendo sobre nuestra piel, como si el paso de los días fuera una condena o quizás, un espejo secreto, en el que las arrugas y el cambio de color de nuestra piel fuera algo más: acaso el reflejo de lo que no pudimos ser, tal vez la angustia ante la belleza que pretendimos y se quedó únicamente en afeites sin destino en el mapa de la frustración personal. Y la magia del blanco y negro, en fin, que aporta a la fotografía una tercera dimensión. Uno busca colores y matices que se han perdido, imagina texturas y grisallas que el blanco y negro ha barrido como si el arcoiris se hubiera precipitado en el claroscuro de un atardecer lejano, imposible, tocado de la varita mágica de un demiurgo que ha reordenado la escala de valores —la escala de colores— de una manera, ya que no arbitraria, sí al menos tocada de un hálito insomne, el que encontramos en la profundidad de los truenos que vienen rebotando, nube a nube, en las tardes de tormenta. En la profundidad, en fin, de los misterios sin resolver, de las máscaras sin un rostro conocido debajo, de las tormentas sin miedo a la calma que definitivamente habrá de sucederlas. 3


El fotógrafo del mes

De la entrevista a José Pecci como fotógrafo del mes de junio, me ha llamado especialmente la atención su llamada a la pasión como elemento generador de la fotografía. Todo lo demás, dice, vendrá por añadidura: la técnica, el estilo, la edición…, todos esos elementos que resumen una forma de ver y de hacer. Pero lo más importante, insisto, es la pasión. Y no es pasión exactamente lo que falta en las fotos de José Pecci. Al contrario. Son las suyas fotografías apasionadas, comprometidas con su entorno vital. Uno se le imagina saliendo de casa diariamente, o casi diariamente, con la cámara a cuestas, atento a lo que ocurre a su alrededor, buscando reflejar todo aquello que llama su atención y que de alguna manera resume su manera de ver el mundo. Y así podemos encontrar en sus fotos una amplia temática, tan amplia como la vida misma, pero vida callejera, de esa que surge a borbotones, que se bebe a tragos apresurados: desde viejos marineros carenan-

do sus barcas a la orilla del mar hasta retratos —y ‘robados’— de mendigos y paseantes, pasando por bañistas y animales callejeros y otras escenas ciudadanas, como la tan cotidiana de alguna mujer tendiendo su colada o la que podemos atisbar a través de los reflejos de un escaparate. Dentro de este mosaico me gustaría destacar la presencia de algunos mendigos y clochards que resumen toda la injusticia del entorno y que vemos especialmente reflejada en la historia de Rudolph que el propio José nos relató en uno de los últimos números de Luz y Tinta; así como la de una variada gama de animales: gaviotas, gatos, gallinas, mariposas… en la que el ojo atento del fotógrafo recoge la ‘otra’ vida que late a su alrededor como en una prolongación de su propia vivencia callejera. Ahora bien, como hombre que vive en una ciudad al lado del mar — en su caso San Fernando, Cádiz, que en su día fue una isla— las escenas 4


marinas tienen en sus fotos una presencia constante, sobre todo en sus últimas fotos. Escenas en las que el mar unas veces se ve y otras se intuye —el vuelo de una gaviota contrasta siempre la posibilidad de horizontes marinos—, unas veces como límite a la tierra adentro en que se mueve el fotógrafo y siempre como fuente de inspiración y recurso inagotable de imágenes que, en muchas ocasiones acuden a la edición informática para resaltar alguno de sus aspectos, como esos cielos del crepúsculo que van del naranja al violeta y del azul al añil, marcando todas las posibilidades de nubes que navegan tierra adentro, pero señalando palmariamente su origen. Otras veces la edición pretende destacar el cromatismo de tomas solitarias junto al mar en las que la soledad, más que abandono, es reflexión y búsqueda de esa belleza que solo los fotógrafos conscientes encuentran en los atardeceres en los que la luz se sumerge en su propio vaivén y procura imágenes de una rara hermosura, en ese equilibrio casi cabalístico entre luces y sombras.

Y las más de las veces su edición nos ofrece virados, en distintas tonalidades, que vienen a subrayar la contingencia del color, matizando las escenas recogidas y ofreciendo un punto de vista muy personal que, apoyado generalmente en tonos pastel, es una transición suave entre el bullicio callejero de algunas de sus fotos y la apuntada soledad de otras. Como si el fotógrafo desapareciera de la escena

y fuera una especie de viento surrealista el que hiciera revolotear toda la hojarasca de la vida, esos fragmentos de realidad que recogen unas fotos realizadas, como se decía al principio, con pasión. La pasión quizás de quien ve la vida de alrededor como una posibilidad entre el arte y el ensueño. Francisco Trinidad

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Nuestro próximo destino será de Luxor a Aswan, parando y haciendo visitas. Quien tenga la oportunidad de viajar a Egipto no puede dejar de lado y pasar de la experiencia de navegar por las aguas del Nilo. Sse puede hacer perfectamente en cuatro noches y cinco días, y son muchas las ofertas que se pueden encontrar, pues existen infinidad de compañías navieras que hacen estos recorridos.

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Se trata de un recorrido maravilloso en el que se puede disfrutar de un paisaje sin igual, en el que contrastan los verdes de sus orillas mezclados con el desierto, al tiempo que es posible asomarse a una importante carga de historia que resulta fascinante. En este recorrido se encontrarán el Valle de los Reyes, los templos de Karnak y Luxor, Edfu, Kom Ombo y File. Antes de tomar el barco hay que tomarse un tiempo en Luxor pues allí se concentran las mayoría de los monumentos del Egipto faraónico, los restos de una civilización como ninguna otra, que guarda una sorpresa en cada rincón de los que se van descubriendo poco a poco. No se puede pasar la oportunidad de ir a conocer a los Colosos de Memmón, una figuras de más de 21 metros de altura que han sido testigos mudos viendo pasar los siglos, soportando las erosiones, los cambios climáticos y temblores de tierra, pero ahí se mantienen viendo pasar el tiempo y haciéndonos recordar que existió una civilización impresionante. Comenzar a navegar por el Nilo es otra de las grandes experiencias que hay que vivir en este viaje, aún a pesar del tiempo transcurrido se comprende cómo Egipto, rodeado por el 8

desierto, floreció como una gran civilización gracias al río que se abría camino entre estas tierras áridas. No sin razón llamó Heródoto a Egipto “El don del Nilo” ya que, sin la riqueza que aporta el río, el país sería tierra roja, un miserable desierto. Además de una fuente de vida, el Nilo es la principal vía de comunicación. Para desplazarse por el medio fluvial, los egipcios idearon todo tipo de embarcaciones, desde sencillos botes hechos con juncos de papiro hasta grandes embarcaciones a vela destinadas a diferentes cargas. La destreza de los marineros egipcios se ponía a prueba cuando se acercaban a las cataratas de Nubia. Hoy la imagen es otra, grandes cruceros cargados de turistas suben y bajan por el Nilo, pero aún hoy sus aguas permiten que podamos pasearnos en faluca por el río mas largo del mundo con sus 6.671 kilómetros de longitud (incluido el Kagera emisarío del lago Victoria, al que en otra ocasión me referiré, pero ese será otro trabajo dedicado a Suráfrica que nada tiene que ver con la experiencia egipcia) el Nilo supera en dimensiones a todos los demás ríos. Sin embargo, solo, sus últimos 1.200 kilómetros recorrían el país que hoy conocemos como el

Arriba, una escena en el río Nilo. A la derecha, templo de Karnak. antiguo Egipto, desde la primera catarata hasta el mar, fertilizándolo y dándole vida. Otra de las riquezas del Nilo es la pesca. Además de fertilizar los campos, el Nilo, ya desde la época faraónica, ha sido rico en pesca, así que durante el trayecto se puede observar como con barcas similares a las utilizadas hace cinco mil años los egipcios siguen pescando en el río. La mayoría de las aldeas que vamos contemplando se emplazan muy cerca del río, ahora sin miedo a las inundaciones que periódicamente tenía el Nilo, ahora impedidas por la presa de Asuán. Aunque esta presa impide hoy que se produzca aquel fenómeno anual de inundación, el paisaje que había alrededor del río no parece haber cambiado. Los campesinos utilizan sistemas de irrigación parecidos a los faraónicos, y el ganado se diferencia poco del que se encuentra representado en los relieves de las tumbas. Junto a las norias y el ganado que pace, pueden verse las casas de ado-


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A la izquierda, retrato de un egipcio

A la derecha, José Luis Cuendia, “Guendy”, en el templo de Karnak

Los faraones del Imperío Nuevo eligie-

ron un valle de la orilla occidental de Tebas como lugar de su último reposo, el Valle de los Reyes

be cercanas a las ruinas faraónicas, se siguen construyendo este tipo de viviendas con adobe, a pesar de que haya también ciudades cosmopolitas como el Cairo o Alejandría. Resulta también sorprendente la pervivencia de algunas fiestas de origen faraónico y que los egipcios celebran aún: por ejemplo, la fiesta del Nilo, la fecha en que el agua comenzaba a subir por efecto de la inundación, pues para los egipcios la inundación era lo más esperado del año y lo hacían con grandes festejos y alegría, pues las aguas de la crecida traían de nuevo la fertilidad de los campos, la abundancia de sus tierras, pero también representa-

ba para ellos el instante inicial de la creación según las creencias egipcias. La fiesta era un canto a la creación, su mundo volvía a ser de nuevo como lo había sido en un principio. Hoy el Nilo ya no es lo que era, la construcción de la presa ha cambiado la personalidad egipcia del Nilo, la construcción de esta faraónica obra de ingeniería hidráulica fue financiada por la extinta Unión Sovietica, sus trabajos dieron comienzo en 1960, bajo el mandato del fallecido expresidente egipcio Gamal Abdel Naser, y fue inaugurada once años después. El objetivo de esta magnánima obra era 11


Además de una fuente de vida, el Nilo es la principal vía de comunicación. el de controlar el caudal del Nilo y sus crecidas estacionales. Durante estos últimos 40 años ha protegido a Egipto de sus consecutivas sequias que podrían haber afectado al país negativamente, según palabras de Ayman el Sayed AbdelWehab, experto en temas del Centro de Estudios Estratégicos del Nilo. Pero también hay voces discordantes, el poeta Al Abnudy señaló que “los campesinos egipcios perdieron la fuerza, unidad y cooperación que antes poseían para hacer frente a las inundaciones, pero según él lo más grave son los daños medioambientales causados por la presa, que retiene los sedimentos del río, ricos en nutrientes, y ahora hace necesarío el uso de fertilizantes que debilitan la tierra, y han convertido al Nilo en un canal muerto de agua estancada” El viaje continúa y sus puestas en escena a orillas del río son verdaderos

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cuadros, no hay que esmerarse mucho para que con los ojos de fotógrafo vaya realizando las diferentes composiciones de momentos e instantes que no volverán nunca más, al menos de la manera en que yo las registré en aquellos días, a través de mi Nikon F5 analógica y mi primera Sony Digital: las mujeres lavando en el río, los niños jugando y bañándose, algunos camellos como transporte de carga se divisaban a lo lejos, esos vehículos del desierto, que aunque fue importado en época faraónica, la adaptación al clima extremo del desierto ha hecho del camello su animal característico. Fue el medio de transporte de las tribus que habitaban el desierto y el medio ideal para desplazarse a los oasis o para seguir las rutas de las caravanas. Vuelvo la vista al río mientras en las aguas surcaban las típicas falucas.

Muy pronto nos esperaba un apartado valle, abierto entre las montañas tebanas, El Valle de los Reyes, en las entrañas de sus laderas se esconden los sepulcros de los faraones del Imperío Nuevo. La historia de cada uno de ellos, aún hoy en muchos casos desconocida, aparece representada como testimonio silencioso en los corredores y cámaras de las tumbas, donde dicho de paso, está totalmente prohibido tomar fotos, si te cogen en la hazaña te requisan las cámaras, ya había pasado una experiencia similar y muy desagradable unos años atrás cuando visité los descubrimientos de los guerreros de Xian en China, así que en esta ocasión decidí no correr riesgos y me tuve que conformar con los exteríores del Valle. Los faraones del Imperío Nuevo eligieron un valle de la orilla occidental de Tebas como lugar de su último reposo. Oficialmente se conocía este


Arriba, pescadores en el río Nilo. Abajo, el Valle de los Reyes lugar como “La Gran Pradera”, pero sería el filólogo y egiptólogo francés Jean-François Champollión, considerado el padre de la egiptología por haber conseguido descifrar la piedra de los tres idiomas y haber encontrado el sonido de cada uno de los jeroglíficos, sería él quien en el siglo XIX, le dio por primera vez el nombre de Valle de los Reyes. La elección de este paraje no respondió a una cuestión de azar, sino que seguía la costumbre religiosa de localizar en el horizonte occidental el reino de los muertos. Este carácter funerario se veía reforzado por la presencia de una montaña en forma de pirámide que presidía el valle y recordaba las tumbas de los faraones del Imperío Antiguo. El fundador, Amenhotep I (15271506), hijo del faraón Amosis y la reina Amosis Nefertari, fue el artífice de la renovación de las costumbres funerarias, que poco habían variado desde el Imperío Antiguo, así como el fundador de la necrópolis del Valle de los Reyes. Este hecho le llevó a ser divinizado y adquirir entidad propia como dios celeste. Aunque los tes-

timonios de la época le asignan una tumba en el Valle, ésta no ha sido encontrada todavía. No obstante los descubrimientos de nuevas tumbas y tesoros faraónicos es evidente de que no ha terminado, lo prueba el que recientemente fuera encontrado un nuevo sarcófago que los arqueólogos atribuyen a la tumba de la cantante del dios Amon-Ra. Esto ocurriría durante los trabajos de limpieza de un pasillo que conduce a la tumba del faraón Tutmosis III, lo que prueba según las autoridades egipcias que en esta zona están enterradas personalidades que no eran faraones. El redescubrimiento de este Valle de los Reyes, se produce con la llegada paulatina de europeos a partir del siglo XVIII, significó para este lugar la vuelta al lugar destacado que ocupara en la Antigüedad como última morada de los todopoderosos. Investigadores y dibujantes acudieron a este paraje, y el resultado de sus

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A la izquierda, uno de los colosos de Memmón. A la derecha, una faluca en el Nilo.

trabajos quedó reflejado en diversos estudios y dibujos. Me imagino la emoción que tenía que embargar a los arqueólogos cuando localizaban la entrada de una tumba; emoción que debería de ir en aumento conforme la puerta de acceso aparecía y el sello de la necrópolis real se hacía visible. Ya abierta la puerta, los investigadores recorrían las diferentes salas tomando nota de los objetos depositados para, posteríormente, realizar un inventarío y extraerlos de la tumba, y llevarlos a un lugar más adecuado para su conservación. Es evidente que no siempre ha sido así, pues a través de la historia muchas tumbas han sido saqueadas, y el comercio negro del arte es una realidad que viene produciéndose en Egipto desde los primeros descubrimientos, y en la actualidad con las revueltas políticas en el país y con el vandalismo son varias las organizaciones no gubernamentales que han denunciado el robo de obras de arte. Gabriele Pieke, egiptólogo y secretarío general del Comité Internacional de Museos de Egipto, dice que, además de el Museo Egipcio en El Cairo, en pequeños museos, tumbas y de restos arqueológicos han sido robadas piezas arqueológicas muy significativas y valiosas. Es más, se necesitarán años para comprender y abordar el alcance de los robos, ya que muchos y en muchos de estos lugares carecen de la documentación completa para realizar un exhaustivo inventarío. Hoy las obras de arte más importantes, así como los más notables hallazgos se encuentran en el Museo de El Cairo, pero eso será motivo de otro capitulo en el próximo número de Luz y Tinta. José Luis Cuendia, “Guendy”

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Foto: Luisma

Hombre libre Hombre libre, tu mirada como un puzle formado por miles de miradas, por miles de idas y vueltas, piel bronceada por el viento seco, caminante arrastrando los pies por miles de senderos, entre frondosas arboledas, o entre contenedores o escaparates de modas que ofrecen la belleza del mundo en tu caminar. Caminante de caminos y señales y letreros que se entrecruzan cerca y lejos del ruido de la gente, bajo estrellas que queman al soñarlas, aventuras calladas, ¿huida o búsqueda? Hombre libre. Observo en tu rostro vaivén de cabellos como hojas caídas que forman danza de esperanzas. Hombre libre, mirada a lo hondo, barba blanca de inviernos, mirada hecha de tierra húmeda de días de lluvia, frente curvada de días de esfuerzo y lucha, también ternura, frente agrietada de buscar sentido a las palabras de la profecía. Mirada que vaga por donde vagan los hombres, pájaros y perros, buscando unos el oro y los otros el pan duro, todos intentando encontrar el sabor de la tierra. Hombre libre, siempre a la espera con ojos abiertos creyendo en milagros que no llegan, caminante en donde la luz de cada día la sueñas siempre nueva, caminante por plazas llenas de palomas, bares y gente buscando puertas de par en par abiertas. Hombre libre, vida sin miedo a fantasmas, sin sombras, abrumado de impuestos y peajes, hombre libre que saltas alambradas que te cercan. Mientras otros toman el café de la tarde tú paseas al raso persiguiendo dar fuerza a tus manos, buscando nuevos paisajes tras cruzar el puente, atento a los ecos de algún canto, canto de mi, de todos, pues no quieres respirarlo solo. Hombre libre, libre como encina que llena ella sola el campo, ¿en la noche alguien te espera? Puedes sentir, gritar, callar… Tú eres tu suelo, el cielo, tus manos son tu sueño, palomas en vuelo, con las que puedes sentir, gritar, llorar. Tu hambre es tu única resurrección, eres tu trabajo. Hombre libre, ¡camina! que se hace tarde. Justín del Barrio

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En Canarias, en términos coloquiales, un rollo significa algo pesado, difícil de entender, embrollado…. Algo así es lo que me parece ahora mismo sobre escribir este artículo. Así que no me pienso “enrollar” demasiado. Tuve que llevar a alguien querido a buscar una camilla a un sitio en el que yo no había estado nunca. Habíamos quedado a una hora determinada y me anticipé ligeramente. Aproveché para dar un paseo y me tropecé con estos rollos. Mientras hacía tiempo 20

volví al coche a coger la cámara, ya que me atrajeron sus formas metálicas, frías y fuertes. ¿Cómo iba a imaginar que casi un rollo se convertiría en una foto destacada en Moldeando la Luz? Disparé varias veces entre esas mallas y rollos metálicos. El resultado de esas tomas fueron las fotos que acompañan a la protagonista de este artículo. La piedra enrollada (foto 1), Mallas (foto 2), y el detalle Cruzados (foto 3). Tanto metal, tanta frialdad, tanta CONTENCIÓN. Ahora que estamos en

tiempos de represión por parte del poder dominante, me hace pensar en el bien que hacen estos elementos fotografiados. Y no lo digo desde el punto de vista artístico que puedan tener mis fotos con ellos como protagonistas. A mi manera de ver, estas piezas metálicas, usadas para que de las paredes y taludes de nuestras carreteras no se desprendan piedras que provoquen accidentes y daños en las personas de nuestras islas, son como todo en esta vida.


Ahora hay mucha gente que odia el dinero, “el vil metal” dice una vieja definición. Pero yo lo comparo con un cuchillo: puede servir para matar, pero también para hacer un bocadillo o una hermosa talla de madera. Todo, absolutamente todo puede servir para lo bueno o para lo malo. De nosotros depende el uso que le demos. Al final parece que me he enrollado demasiado… Javier Madroñero 21


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Cuando mi hija Carmen me propuso ir a comer al restaurante Cariátides acepté con gusto. Era un local moderno, sin barreras arquitectónicas, tenía buen precio y estaba en el centro de la ciudad. Cada cierto tiempo hacíamos una escapada de este tipo junto con su madre, mi mujer. En esta ocasión ella no vino. Andrés la había llevado a Valderas al entierro de una hermana. El maître nos condujo hasta un rincón tranquilo con una mesa redonda. Cerca había una ventana por donde entraba luz natural. A través de sus cristales tintados se podían ver las flores del jardín. El camarero retiró uno de los asientos con brazos y en

por el asunto? Ese dinero va a venir muy bien porque la cuenta está muy mal. Tenéis que dar de baja el coche. Los seguros e impuestos al año suponen mucho dinero, y no lo tenéis. Hemos tenido que ingresar entre mis hermanas y yo tres mil euros porque no había fondos. Nos enteramos cuando mamá me llamó preocupada porque no tenía para pagar a Patricia. —Pero el coche lo necesita tu madre, no se puede dar de baja —dije aprovechando un respiro. —Mamá hace cuatro años que no coge el coche, y es de tontos estar pagando todas esas facturas, máxime cuando nos estamos viendo en la ne-

ese espacio acoplé mi silla de ruedas. Pedimos una comida ligera. Mientras yo tomaba en silencio la ensalada de verduras con queso de cabra, Carmen hablaba de manera torrencial. Su fluidez rayaba la incontinencia. Tenía una locuacidad de cacatúa que me recordaba a su abuela. —Papá, este año Hacienda en la declaración de la renta te devolverá tres mil euros. Si yo no hubiera movido la solicitud de tu incapacidad, sólo te habrían devuelto mil. ¿Te das cuenta de lo acertado que fue tramitarlo a pesar de vuestro desinterés

cesidad de ingresar. ¿De dónde crees sino que os viene el dinero? Mamá no está bien. A saber cómo volverá. Tienes que pensar en ponernos a alguno de los hijos como apoderados, pero a alguien que sea solvente. Hay que seguir los reintegros de cerca y evitar los números rojos. A mí me da lo mismo que sea Luisa, Tefa o yo misma. De Francisco y Andrés no me fío. No son solventes. Francisco tiene pellas y Andrés no acaba de centrarse, no sé a qué aspira. —Es aún pequeño…— balbuceé justo cuando ella estaba acercando el

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Foto: Claudio Fibla vaso a su boca. Sin llegar a beber, lo soltó con energía sobre la mesa y me respondió. —Es lo suficientemente mayor para darse cuenta de que sus hermanas le hemos pagado los estudios, y que tiene que tomar responsabilidades en la vida. Hizo una pausa para relajarse, y continuó con un tono más dulce: —Papá, tienes que ponernos a alguna de nosotras, el jueves te puedo ir a buscar para hacer el apoderamiento. Convéncete: mamá no está bien. Fíjate que me preguntaron en el hospital si jugaba. Dije que no. Yo no creo que mamá juegue, pero ¿qué hace con el dinero? Saca cada día doscientos, cien, trescientos euros… Y el único gasto que tiene es la compra de la casa y las medicinas. —Pero si no hay dinero, ¿Cómo puede sacar? —El cajero se lo da a crédito porque tu nómina es alta. El problema es que después eso hay que devolverlo con muchos intereses. El día que el cajero ya no le dio más, se debían tres mil. Nosotras los ingresamos, pero no podemos estar cada poco saldando deudas. Ya todos los meses transferimos seiscientos euros para la hipoteca. Cuando le recordé que a cambio de pagar el préstamo, tenían una

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vivienda, me respondió como si le acabaran de pisar en un callo con un tacón de aguja. —Pero qué dices, papá, no tienes ni idea. Se debe todo, no tenemos nada, la casa no tiene valor. Al principio solo se pagan intereses, es en los últimos años cuando se empieza a devolver el préstamo más deprisa. Te lo digo yo, que lo sé muy bien, que ya pagué la mía. La camarera se acercó a la mesa para retirarnos los platos hacía rato vacios, y ofrecernos postre y café. Carmen no quiso nada. Para mí, después de consultarme, me pidió un cortado. Aún estaba tomando nota cuando ella ya había reiniciado su discurso. Era como un boxeador golpeando incansablemente a la nada en los tiempos muertos de un combate. —Mamá no está bien. Yo la he visto sacar con la tarjeta y después meter los billetes en el bolso con descuido, hechos un gurruño, sin guardarlos en la cartera. Cuando le conté a la psiquiatra lo que pasaba, no daba crédito. Claro, ella conoce solo lo que mamá le cuenta. —Cuando tu madre queda con ella —dije yo agradecido por esa terapia— siempre regresa feliz. La adora. —Pues ya ves —apuntilló— su queridísima amiga me dijo que momentáneamente la deberíamos quitar

de las cuentas. Mamá ha perdido por completo la memoria a corto. Lo que no puedo entender —observó con recelo— es que la psiquiatra en todo este tiempo no lo haya notado. Dejamos el local sin concretar ninguna cita. Las palabras de Carmen reverberaban en mi cabeza hasta la jaqueca. Anhelaba el regreso de Isabel, mi comprensiva esposa, mi gran compañera. Rodando con la silla iba dándole vueltas a los enigmas con los que mi hija aderezó el almuerzo. En torno a la misteriosa desaparición del dinero había abierto varias vías sospechosas: las deudas de Francisco, la temeridad de Andrés, la pérdida de facultades de Isabel, la psiquiatra y su falta de perspicacia… Necesitaba hacer la digestión. Lo peor de tanto misterio era el deseo intervencionista de mis hijas. Eso me aterraba tanto como la Inquisición. Al despedirnos, Carmen me dio un beso y dijo con firmeza: —Papá, piénsalo, el jueves te voy a buscar para que me apoderes—. Yo le respondí con otro beso, pero sin una palabra. Desde el accidente muchas cosas habían cambiado. Hubo que reconstruirlo todo, empezando por la vivienda. La casa de la empresa, que ya no era cómoda para vivir, la tuvimos que desocupar. Fue entonces cuando mis hijas mayores acordaron comprar este bajo, en parte como inversión, para que nos instaláramos en él. Gracias a las obras de acondicionamiento puedo vivir con una gran autonomía. Después de un periodo de adaptación, mi esposa y yo recuperamos nuestra independencia. Ella queda con sus amigas, va y viene libre, sin ser esclava de un inválido. Yo, con el dinero que me entrega, pago a un ángel de tacones altos y grandes pechos. Viene encomendado por Isabel para soltar al macho atrofiado de parálisis. Cuando mi mujer sale y entra ella, yo, soberano, subo en un carro de fuego, surco los vientos hasta alcanzar el cielo, y me siento todopoderoso en el trono de dios. Gloria Soriano


Corregir fotos sobreexpuestas de cámaras digitales

1. Abrir la imagen. 2. Cargar la luminosidad de la imagen para crear la selección activa ( pulsar Control + Alta + la tecla del número 1). 3. A continuación pulsar CONTRL + J (capa > nuevo > capa vía copiar). De esta forma creamos una capa nueva con la selección. 4. Ahora cambiamos el modo de fusión de esta capa a SUBEXPONER COLOR. 5. Hacemos doble clic en ésta capa (la de subexponer color) y en la sección Fusión avanzada, del cuadro de dialogo, ponemos 60% de Opacidad. 6. Duplicamos ésta capa para intensificar el efecto y reducimos la opacidad de la capa duplicada. Así de fácil conseguimos corregir las imágenes sobreexpuestas. Antonio Ramón Ferrera 25


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Mientras conversábamos, lo fui descubriendo: manos curtidas y sucias, ropa raída y vieja, piel oscurecida por el sol, y su mirada...

Encuentro con Joseph En realidad no sé muchas cosas del gran Joseph, lo único que puedo asegurar es que definitivamente aprendió a ser feliz. 27


Lo que me sorprendió de esa mirada fue su fuerza y pureza.

Un mediodía, mientras viajaba en mi auto, me encontré con Joseph. Iba caminando junto a una ruta, en el campo. Caminaba solo, con su carrito y una bolsa en el hombro. Me llamó la atención la velocidad que llevaba, la cual contrastaba con su edad y tamaño. Me acerqué a charlar con él. Era de pocas palabras. Su acento era portugués. Había llegado hace muchos años de Brasil, según pude entender. No recordaba muy bien su edad (hablaba del número 40, así que deduzco que había nacido en 1940, por lo que tenía alrededor de 71 años). Vivía solo en la calle. Comía lo que podía conseguir. Mientras conversábamos, lo fui descubriendo: manos curtidas y sucias, ropa raída y vieja, piel oscurecida por el sol, y su mirada... Me sorprendió. Lo que me sorprendió de esa mirada fue su fuerza y pureza. En un cuerpo tan menudo y maltratado, sus ojos cristalinos y francos, me hicieron pensar en la libertad, en la felicidad y en la autodeterminación como nunca antes lo había hecho. Justamente, donde esperaba encontrar a una persona triste y quejosa; hallé a un ser humano tranquilo y aparentemente feliz. Agradecido y en su parecer sin problema alguno... Y yo, lleno de prejuicios y de problemas... la sociedad llena de prejuicios y de problemas. Todo lo que Joseph tenía en este mundo lo llevaba consigo en ese momento. Mientras hablábamos, le mostré la cámara y se mostró curioso por las imágenes. Le pregunté si podía tomarle fotos para que las personas pudieran conocer su valiente manera de vivir... y asintió con una sonrisa. En realidad no sé muchas cosas del gran Joseph, lo único que puedo asegurar es que definitivamente aprendió a ser feliz. Claudio Fibla 28


Todo lo que Joseph tenía en este mundo lo llevaba consigo en ese momento. Para retoques sencillos A veces, sobre todo cuando uno empieza en ete complejo y apsionante mundo de la fotografía digital, se echa de menos un programa sencillo, que anime a dar los primeros pasos y oriente en las primeras opciones. Pues bien, entre las muchas posibilidades que ofrece Internet, hemos elegido la página www.fotor.com que permite estos sencillos retoques que muchas veces precisan las fotografías digitales recién salidas de cámara: correcciones de luz, de enfoque, de constraste, virados, recortes y otras opciones como insertar texto o enmarcar. Para mayor facilidad, puede usarse en español (arriba a la derecha permite elegir idioma). Como muestra, la foto de la izquierda la hemos sometido a un pequeño proceso en www.fotor. com para dejarla como aparece a la izquierda. Básico y sencillo.

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Foto original

En esta ocasión vamos a cambiar un poco la foto mediante unos pequeños retoques a la misma. Comenzamos abriendo la imagen en el programa Photoshop y con la herramienta selección rápida (tecla W) seleccionamos la dentadura y damos a copiar, seguidamente con la herramienta mover (tecla V) la estiramos un poco en sentido vertical, con la idea de agrandar un poco más los dientes y cubrir con ellos las encías. Ahora vamos a “imagen-ajustes-reemplazar color” y elegimos un tono menos amarillo que el que tenía y damos a ok y para conseguir algo más de brillo en los dientes creamos una nueva capa, elegimos color blanco y un pincel con poca dureza y le pintamos los reflejos a los dientes, luego aplicamos desenfoque gaussiano con un radio de 3,5 pixeles y damos a ok. A esta capa le bajamos la opacidad a 30%, damos a acoplar imagen y luego a duplicar capa; con esta capa seleccionada vamos a “filtro-otropaso alto”, elegimos un radio de 2 pixeles y ok. En ventana de capas vamos a la opción de cambiar fusión y la ponemos en modo “superponer”; esto lo hacemos para conseguir algo más de nitidez. Volvemos a acoplar imagen, una vez la tengamos haremos dos copias de ella, con la primera vamos a “imagen-ajustes-curvas y le damos un valor de salida 113 y 79 de entrada y damos a ok, seguidamente guardamos esta capa en una nueva carpeta, eliminamos la capa que guardamos y vamos ahora a hacer lo mismo con la segunda, pero en este caso los valores son de 89 de salida y 127 de entrada. la volvemos a guardar en la nueva carpeta pero con distinto nombre para que el sistema no elimine la primera que guardamos, y también guardaremos una copia de la original en esta carpeta. Ahora abrimos el programa Photomatix y cargamos la tres fotos. A partir de aquí hay muchas formas de retocar las fotos, así que esta parte queda a gusto de cada cual. Una vez terminado y guardada la imagen cerramos Photomatix y la abrimos de nuevo en Photoshop para dar los últimos retoques. Creamos una nueva capa y con el color blanco seleccionado elegimos un pincel con dureza baja y pintamos el reflejo de los ojos para resaltarlos un poco más, le damos un desenfoque gaussiano con un radio de 3 pixeles y acoplamos la imagen. Eugenio R. Meco 30


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La romería de Campigüeños El camino desde Orlé bulle de risas y conversaciones, que una fila de romeros cargados con zurrones distraen en su marcha a la majada. Algunos suben en caballos y burros, donde se adivinan en su carga cajas con botellas de vino y sidra. Desde lo alto, la fila asemeja a las columnas de un gran hormiguero. Poco a poco los primeros van coronando la empinada cuesta que de Melordaña, con sus rústicas cabañas de tejados de piedra, recoge los rebaños de vacas que miran asombradas el incesante e inusual trasiego de gentes. Los más rezagados, parecen caminar sin prisa, sabiendo que, aunque lleguen un poco tarde, tendrán tiempo para saborear la fiesta y el baile que allí se forma. Un último esfuerzo los deja después de pasar Valloseru, en las amplias praderas de Campigueños. Ante 32

la llegada de los romeros, algunas vacas que por allí pastaban, se apartan precavidas. Poco a poco, los corros de hombres y mujeres van ocupando parcelas de terreno, extendiendo sus manteles, que agrupan a sus allegados y a las pandillas de mozos y mozas que de El Campo, Beneros y otros pueblos de Caso acuden en peregrinación a disfrutar de un día de fiesta y compañía. Pocos se acuerdan de cómo empezó todo. Quizás, primero los pastores que allí apacientan sus ganados celebrarían el fin de la temporada en el monte, y a esa fiesta informal fue sumándose cada vez más gente, hasta convertirse en una gira consolidada año tras año. En un improvisado altar, con una hornacina encastrada en la pared de una cabaña, entronizaron la imagen de una virgen, a la que le dedican una

misa que fervorosamente siguen arrodillados y con respeto. La imagen de los romeros ante la rústica talla denota la devoción que antaño tenían los humildes vecinos del concejo ante cualquier manifestación religiosa, pues a esta iba después acompañado a la comida y el baile, actividad que pocas veces tenían ocasión de disfrutar, y a la que esperaban con impaciencia. De esas fiestas, salieron muchos noviazgos que acabaron en bodas. Allí, en aquel lugar privilegiado, con la sola compañía de las peñas y el cielo sobre sus cabezas, daban suelta a sus ganas de divertirse y bailar, empujados los mas tímidos por el vino y la sidra, amén de algún que otro licor, que les hacían entonar cánticos y tonadas en un entorno plenamente pastoril.


Pocos se acuerdan de cómo empezó todo. Quizás, primero los pastores que allí apacientan sus ganados celebrarían el fin de la temporada en el monte... La gaita, y en ocasiones el acordeón, proveía el elemento musical para sus bailes, después de acabada la comida que se distribuía por toda la extensión de la pradería. Algunas parejas buscaban los rincones más apartados para contarse sus amores; en los corros de hombres y mujeres se arrancaban por jotas los más avezados, con la música llenando las alturas y los valles. Todo era jolgorio y alegría en Campigueños. Sin embargo, lo que realmente marcaba la diferencia con otras romerías, era el discurso, que a modo de relato social, un hombre fornido, llamado Cesarón, pronunciaba delante de todos, subido a una peña cercana. Allí, con los romeros a sus pies, y atentos a sus palabras, escuchaba el relato de los acontecimientos más importantes que habían acontecido en el concejo casín. El lenguaje era

mordaz, en ocasiones irónico. Y aquel hombre, al que la generosa bebida le quitaba los escasos escrúpulos que pudiera tener, iba resumiendo historias, amoríos, desavenencias, de tal forma que en medio de una catarsis colectiva, nadie estaba libre de que Cesaron sacara su nombre a relucir, si lo creía conveniente. Algo parecido a lo que en la actualidad vemos en las cadenas de televisión, donde sin pudor ninguno gente anónima desnuda sus almas ante miles de personas, casi siempre por dinero, con la diferencia de que en este caso era ante vecinos y amigos, que como mucho, si la crítica era benevolente, podían invitarlo a unos tragos de vino o una copa de coñac. Nunca se recuerda que a nadie le pareciera mal, y se esperaba por su discurso con verdadera reverencia. Hace años que ya no se celebra esta fiesta. Hoy la majada solo la

disfrutan las vacas que los últimos ganaderos siguen llevando a aquellas praderías. Las nuevas costumbres han contribuido a su desaparición. Posiblemente si llegase el coche, igual continuara. No es así, y fue su fin. Hoy, como recuerdo de la gira a Campigueños, en una de las paredes que se mantienen en pie, persiste la hornacina donde antaño tenían la humilde virgen a la que rezaban. En su lugar, quizás como homenaje a aquel tiempo, alguna mano piadosa ha colocado una estampa con la efigie de Covadonga. Delante, tiene una piedra para que el viento no se la lleve. Es todo lo que pude ver en mi última excursión a Campigueños. Pocos quedan para contarlo. (Estos hechos acaecían allá por el año 1952). Monchu Calvo

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Clave alta y clave baja En algunas ocasiones la falta de luz nos impide hacer una buena foto, otras veces nos pasa lo mismo por el exceso de ésta, y otras veces preparamos nosotros la poca o la mucha luz para realizar fotos en clave alta o en clave baja. La clave alta, la clave media y la clave baja, son las diferentes claves tonales de una foto. El tono es la gama completa de grises, desde el blanco puro hasta el negro intenso; en realidad cada fotografía tiene su propia clave tonal, la clave media es como hacemos habitualmente una foto, es decir con información en todo el histograma, pero cuando tenemos toda la información en el extremo blanco o en el negro, estamos trabajando en clave alta o baja. En una clave alta, debemos tener un exceso de luz, se nos tiene que disparar el histograma en el lado izquierdo, la zona del blanco, pero teniendo información en el negro, o sea que no es una foto sobreexpuesta.

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En una clave baja tenemos poca luz, exactamente lo contrario de la clave alta, debemos disparar el histograma por la derecha y teniendo información en los blancos, o sea que no es una foto subexpuesta. Una vez tenemos las fotos con la luz controlada ya hemos conseguido la primera parte del trabajo, ahora viene la edición. Edición de una clave alta. Abrimos la foto en Photoshop directamente si es un jpg y si es un Raw nos la abrirá Camera Raw, la revelamos y la abrimos en Photoshop, lo primero que haremos es duplicar la capa y aplicarla sobre la otra en modo luz suave, veremos que le damos un poco más de contraste y saturación que es todo lo contrario de lo que buscamos, pero no hay que preocuparse, a continuación duplicamos la segunda capa que habíamos duplicado y la aplicamos en modo trama. Ahora ya empieza a parecer una clave alta. Desde la paleta de herramientas que tenemos

debajo de capas, cogemos una que se llama “crear nueva capa de relleno o ajuste”, cogemos la herramienta tono saturación y desaturamos un poco la foto al gusto y a continuación cogemos desde el mismo sitio la herramienta curvas y levantamos un poco más los blancos a nuestro gusto y ya tenemos terminada la clave alta. La clave baja, de la siguiente manera. Abrimos la imagen en Photoshop, duplicamos la capa y la aplicamos en modo luz suave como antes, duplicamos la capa copia y esta vez la aplicamos en modo multiplicar. Si vemos que se nos oscurece mucho podemos jugar un poco con la opacidad para dejarlo un poco más claro, después desde abajo volvemos a coger la herramienta tono saturación y desaturamos un poco, y con las curvas lo oscurecemos si es necesario, con lo que conseguimos la clave baja. Pepe Haro Castaño


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No son playmates. Top models. Petardas famosas. Son chicas normales, sexys, atractivas, atrevidas, glamorosas; rebeldes, independientes, luchadoras e intensas, como un flash que ciega tus ojos. Son Suicide Girls, bombones de porcelana con almas de acero.

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Suicide Girls (SG) es una palabra anglosajona procedente del Club de la Lucha (Fight Club) una película inspirada en la novela Survivor que escribió Chuck Palahniuk, un ícono literario entre los jóvenes más alternativos. Dicen que de la propia palabra, nació la idea de desnudar y fotografiar a chicas raras e inadaptadas que no encajaban en ninguna tribu urbana se mueven por los after hours y van a los festivales internacionales de Electronic music. El resultado de este brainstorming fue la creación de una website que se ha convertido en una de las más famosas del mundo. Su concepto, desarrollo y gestión está dinamizada por la empresa SG Services, Inc. y el tandem Sean Suicide (Sean Shul) y Missy Suicide (Selena Mooney). “Suicide Girls es un nombre que se malinterpreta, porque parece tener connotaciones siniestras. Sin embargo, las chicas que fotografío son inclasificables: personas extremadamente individualizadas con piercing y tattoos. Sus cuerpos están decorados y realzados de una forma única”. (Missy Suicide, Photographer). Sus fotografías “no buscan la celebración del sexo, ni la excitación masculina, sino la integración social de lo erótico con el arte, la estética y la cultura underground o extrema. A través de sus links, se encuentran 38

chicas que convierten su cuerpo en un soporte artístico móvil, de carne y hueso, con insólitos diseños, ropajes, make-ups, tatuajes, piercing, o incluso escarificaciones. Pero ante todo son almas con sentimientos y una enorme carga de neuronas bien puestas. No se cortan ante nada. Son chicas de estilo Gothic, Cyber, Emo, Punk, Metal, Industrial, Pop, Hardcore o Rocker…, adornadas con peluquerías extravagantes y raramente coloreadas, bajo ropas chocantes y accesorios diversos. Son modelos que esbozan dulzura, dureza, alternancia, desafío, una modernidad diferente a las clásicas “babes” con prótesis de silicona, ataviadas en lencerías a lo Victoria Secret e interminables tacones con exuberantes cabelleras californianas. Son la nueva simbología moderna, que proyecta formas diferenciales de erotismo inteligente, una tendencia que va ganando, día a día, terreno a las mismísimas conejitas del Playboy o a las muñecas bobas de FHM” (Diálogos con una Manzana, Eva Cristina Mesas Escobar. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Máster en Arteterapia y mediación plástica por la Universidad de Murcia). Las chicas de SG aparecen desnudas en reportajes fotográficos. No suelen tener experiencia como foto modelos. La Web publica sus fotos,

sus pensamientos, anécdotas, enfados y cualquier otra cosa que la chica quiera incluir. Las Suicide Girls controlan sus propias imágenes y la manera en que son retratadas. El estilo fotográfico generalmente está planteado como un homenaje al clásico arte pero centrado en retratos de imágenes de belleza alternativa. Estamos ante un fenómeno que roza la delgada cuerda entre la erótica más atrevida y la rebeldía femenina más excéntrica, verdadero furor en nuestra sociedad actual. Por tanto, intentar desligar su erotismo inscrito para ofrecer una imagen recatada del mismo, sería como hablar de los hippies sin los símbolos y grafismos que los definieron. Suicide Girls no es, por tanto, una comunidad de chicas monas y extremas que se despelotan para provocar diversas respuestas de tipo sexual, es una comunidad creciente con un estilo de vida propio y adulto, que refleja una forma de belleza y feminidad distinta, que se ha convertido en una contracultura sin precedentes; asimismo, constituye un referente con sello propio de Fotografía Erótica contemporánea, como lo fueron, en su tiempo, las pin-ups de los años 50 y 60. Por tanto, que nadie se escandalice por las imágenes que presento, estamos en el siglo XXI y a estas alturas, el ser humano debe-


ría saber distinguir entre inteligencia y la visión más estrecha. Suicide Girls son entidades de otra dimensión, mujeres con las ideas muy claras en cuestión de belleza, sexualidad, arte, tendencias y cultura. Son princesas de nueva ola, bombones de porcelana con almas de acero, que entienden vida y mujer como una fisión nuclear entre los átomos que configuran la estructura de la personalidad desafiante, sensible e inteligente. Desde el punto de vista fotográfico son imágenes que resultan ser una definición muy concreta acerca de las modelos, no sobre el autor de las mismas. El fotógrafo pasa a ser un simple instrumento al servicio del producto. No se pretende generar impactos visuales basados en el efectismo creativo técnico, ni tan siquiera en el destaque del fotógrafo, el quid reside en la plástica atrevida de una intimidad convertida en belleza y ta-

lento. Son chicas standard, pero inmensamente originales y atractivas, en eso radica el éxito del proyecto. Dicen que en la vida de hoy en día, el destaque y la originalidad es la forma de establecer un branding capaz de conquistar meta mercados donde el exceso de información y el estilo de vida es cada vez más denso y superficial. Las SG parece un sucedáneo de esta sociedad excesiva, sin embargo, cuando penetras en su mundo endógeno, percibes un microuniverso letal, extensible, profundo, y pleno de ideas innovadoras y rebelonas. No hay sociedad entendible y desarrollada sin sus partes contrarias de contrapesos. Los contrarios o los adversos se hacen imprescindibles y presentes incluso en la imagen fotográfica. Es la única vía para transgredir lo cotidiano. Si esas dosis de delimitación no se olfatean nuevas perspectivas y nuevas plásticas sensitivas. La vida es

cambio y sin cambio no existen aportes desarrollativos. Carlos Flaqué Monllonch Fotos:

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La calle, fuente de imágenes El pasado año 2011 fue sin duda el inicio de ciertos movimientos reivindicativos donde la sociedad mostraba su descontento con sus gobernantes, con la situación actual y el futuro nada halagüeño que se podría esperar. El movimiento Indignados, constituido a partir de un quince de mayo, movilizó a miles de jóvenes y no tan jóvenes en las principales capitales de España. El descredito político, sumado a la crisis actual, fue el detonante que unió a gente de diferentes creencias políticas para reivindicar un cambio a través de mostrar el malestar en las calles. En Chile, país en el cual resido, los estudiantes hicieron lo propio bajo el lema de “No al lucro”, en clara alusión a lo que supone a nivel económico estudiar una carrera universitaria en este país. Endeudando a la familia del estudiante hasta límites insos-

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pechados. El caso es que la calle fue la mejor vitrina reivindicativa de las protestas. Asistí prácticamente a todas las manifestaciones que se realizaron en Valparaíso. Aunque las más cuantiosas en cuanto a participantes fueron las de la capital, Santiago de Chile. En año pasado, según los propios organizadores de las marchas estudiantiles, fue un poco más calmado, aunque avisan que este 2013 reemprenderán las acciones en la calle. Las imágenes que ilustran este artículo están realizadas desde el prisma particular de mi visión de la causa. Por un lado un intento de mostrar la realidad de la marcha y por otra, intentar plasmar cierta belleza estética que a veces se produce en estas tensas situaciones. Sin duda, la calle en circunstancias normales es una extraordinaria fuente de imágenes a realizar. Cuando

suceden casos como estos, la posibilidad de obtener buenos registros gráficos aumente considerablemente. Para fotografiar una manifestación que uno ya sabe de antemano va a terminar con una refriega policial contra los manifestantes y los encapuchados que aprovechando las marchas crean desmanes en beneficio propio, son muchos los factores a determinar. Pero la experiencia de una marcha anterior o simplemente la intuición al observar los movimientos que se gestan alrededor de uno, permiten obtener fotografías que uno puede mostrar sin reparos de ningún tipo. Lo difícil es resumir entre más de mil imágenes realizadas a lo largo de 2011 y tener que elegir solo tres para ilustrar este artículo. Jan Puerta


El internacionalmente reconocido mimo “Tuga” puso su nota de humor en las marchas. A pesar de que su rostro mostraba la indignación por el lucro de las univesidades.

Un joven, guitarra en mano, canta con los ojos llorosos por culpa de las lacrimógenas. A veces la imaginación de los jóvenes debería servir de ejemplo.

Los lemas suelen ser variados pero entre los estudiantes se tiene claro que la educación gratuita es un derecho. 41


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Entre lo real y lo irreal ¿Qué pensaríamos si un moldeador o moldeadora, que ha expuesto una foto en la web, nos dice a cualquiera de nuestros comentarios “mi foto me gusta así, como la he puesto yo“? Yo pienso que he perdido toda mi razón de ser un poco fotógrafo y acabo de encontrarme con el todo poderoso fotógrafo/a. Así que con todo respeto, me lo salto, no sea que se nos ofenda. Alguien que no admite comentarios, más que él es lo mejor, la más guapa y único en el mundo fotográ-

fico, a mí me deja prendido, pero sin pinzas. ¡Ufff, qué pasada¡ y yo leyendo libros y mirando tutoriales, cuando lo tengo delante, en la realidad, y mostrándome cómo se hacen las cosas y sin rechistar. O este otro que me dice: “ver, pero no tocar y menos retocar“. Ahora resulta que estoy ante un escaparate de superdotados y no me había dado cuenta. Perdonad, compañeros, pero eso lo tengo en el gran Universo que es internet y además no doy la cara

para hacer cualquier comentario, de la razón que sea, pudiendo destrozar, arremeter , copiar, recopiar y requetecopiar, como me dé la gana. En esta web de www.moldeandolaluz.com, entré para que si sabéis algo, me lo digáis y entre todos poder conseguir un gran estatus en fotografía y, sinceramente, creo que somos algunos más los que pensamos lo mismo. En una conversación entre compañeros de la fotografía, uno me preguntó qué cómo hacía las fotos

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de los combates de boxeo, para que salieran los relieves tan marcados, de los músculos y facciones de los boxeadores. Por supuesto que le dije cómo lo hacía, y además con todo detalle. Alguien dijo: “ya sabe lo que tu, mas lo que sabe él.“ Je,je,je… A mí esto me da la risa. ¡Bueno, qué se le va hacer¡ Pero en esta ocasión quiero mostrar una composición de entre lo real y lo irreal. Son fotos muy llamativas, puestas en los escaparates de los negocios, y más cuando se trata de algo reconocible en esa ciudad o entorno. Fotografiamos un entorno cerrado, como puede ser una ventana, puerta, enmarcación, pecera o cualquier cosa que se pueda encontrar en casa. En mi caso, levanto la vista y siempre veo el mismo cuadro, así que, sin mucho pensar, pues el cuadro y ya está. La siguiente escena puede ser algo cotidiano o simplemente las personas cercanas o familiares y yo me encontré con una actuación callejera. 44

Lo que pretendo es que dentro del cuadro sea pintura, pero lo que salga fuera de esa escena, sea de ambiente real. En el número anterior vimos cómo se pasa de una fotografía a dibujo, tanto en blanco y negro, como color. Podría ser una opción. La otra es una variación con el HDR (Luminance HDR), que no es por nada es que este programa destroza en una de sus versiones los pixeles y da la impresión de dibujo, un poco especial Si lo que queremos en más resalte o que nuestro interior del cuadro sea un plastificado con relieves, esta foto la pasaríamos por FILTRO/ARTÍSTICO/ PLASTIFICADO, de nuestro programa Photoshop. Cortamos la foto de superponer y pegamos encima del cuadro. Modificamos el tamaño, si fuera preciso con EDICIÓN/ TRANSFORMACION LIBRE. Con la goma de borrar y modificando el tamaño de pincel, quitamos los sobrantes y guardamos con otro nombre nuestro trabajo.

Pues ya lo tenemos, pero en dibujo, así que en la foto original (si no ha sido transformado su tamaño) buscamos un punto de referencia y con las teclas ALT + CTRL Y EL PUNTERO EN SU LUGAR DE REFERENCIA, y clicando el botón derecho del ratón; tendremos la referencia para clonar, en la foto de trabajo de dibujo, sobre las partes que estén fuera de cuadro y tengan que ser reales. Para las sombras, la forma más fácil es DUPLICAR CAPA, pintar las formas en negro y quitar opacidad a gusto de cada uno. Ahora yo sé que algunos no quieren estos montajes fotográficos, otros si y otros lo dejan en pendiente, por si acaso llegase el momento. También sé que si no ponemos fotos, no decimos cómo lo hacemos y no admitimos otras versiones o variantes, o no entendemos que a unos caemos mal y a otros bien, la vida nos resultará más aburrida. Ricardo González, “Completu”


Casa natal de Armando Palacio Valdés en Entralgo, Laviana. Es una casona típica asturiana, del siglo XVIII, con recrecidos laterales posteriores, hoy reconvertida en Centro de Interpretación Palacio Valdés y dedicada a conservar y divulgar la memoria del escritor.

En 1981 regresé a Asturias, tras varios años en Madrid en los que afilé mis armas literarias y en los que acabé definiendo mi vocación primigenia y lo que habría de ser mi futuro inmediato. Volvía con las alforjas cargadas de proyectos, con muchas ilusiones maceradas en largas tardas de reflexión y con algunas costuras en mi visión del mundo que con el tiempo acabaron en cicatrices. Asturias era entonces, como España entera, una olla a presión en la que hervían aspiraciones de todo tipo larvadas durante la dictadura anterior y que acabarían tomando cuerpo, en muchas ocasiones con éxito y perspectivas de futuro, a partir de aquel octubre de 1982 en el que se materializó el triunfo electoral del Partido Socialista y su llegada a un gobierno que ponía fin a la asfixia y la mordaza de cuatro décadas anteriores. 45


Armando Palacio Valdés nació en esta casa, familia de terratenientes. A los seis años se tr estancias esporádicas en esta casa. Cursó el bac de Derecho en Madrid. Una vez terminados sus e en concreto la Economía Política, se asentó en M época y empezó a hacerse un nombre en los me entre 1875 y 1879, la Revista Europea, quizás la y en la que sobre todo ejercvió la crítica literar de oradores, novelistas y poetas. En 1881 escrib lo que le animó a proseguir el camino de la liter por vida y en la que dejó abundantes muestras d picio, El cuarto poder, La fe, La alegría del capitá muestra de una carrera literaria dilatada que vin a todos los idiomas cultos y llevadas al cine en trayectoria. Aunque vemos que toda su vida transcurrió de vacaciones, sin embargo Asturias, y especia nostalgia y añoranza. De las veintidós novelas q de esas diez, cuatro transcurren en Laviana: El s perdida (1903) y Sinfonía pastoral (1931). Estas

En aquel ambiente de recuperación de señas de identidad, y tras algunas conversaciones con compañeros escritores que estaban tan preocupados como yo por el estado de la casa natal de Armando Palacio Valdés en Entralgo, Laviana, organicé en octubre de 1983, coincidiendo con el 130 aniversario del nacimiento del escritor, una semana cultural cuyo objetivo fundamental era reclamar la adquisición del inmueble por parte del Ayuntamiento de Laviana para convertirlo en Casa Museo. La semana fue un éxito y a partir de ahí, el Ayuntamiento, con su alcalde, Arturo Carrio, a la cabeza, tomó las riendas del asunto y, poco a poco, fue materializándose todo el proyecto. La casa estaba en ruinas y en aquel otoño se hundió además la techumbre, poniendo en peligro todo el proyecto. Pero los dioses de la literatura se aliaron con ciertos vientos favorables y se pudo proseguir en el empeño: comprarle la casa a los herederos, rehabilitarla y conseguir un centro cultural que recordara la figura de Armando Palacio Valdés, escritor realista asturiano y voz que ha llevado a todas las fronteras del mun46

do civilizado la literatura española y el recuerdo de Laviana, tan presente en su narrativa, especialmente en La aldea perdida, novela arquetípica del cambio del mundo rural al de la industria minera. Fueron muchos años de obras, proyectos, reuniones y trabajos que concluyeron felizmente el 23 de abril de 2003, cuando se celebraba el centenario de La aldea perdida. Aquel día por fin, tras aquella larga travesía del desierto, se inauguró el Centro de Interpretación Palacio Valdés en lo que había sido su casa natal y con el objetivo primordial de dar a conocer la vida y la obra de nuestro escritor y de revitalizar su memoria. A partir de ahí, durante un tiempo, esta casa fue uno de mis rincones más queridos. Aquí celebramos ciclos de conferencias y de cine; desde aquí organizamos cuatro Congresos Internacionales sobre su vida y obra y reeditamos, en ediciones muy asequibles y muy cuidadas, algunas de sus obras más emblemáticas, con prólogos, en la mayor parte suscritos por mí, en los que se pretende poner al alcance del lector algunas informaciones y algunas cla-

ves que hagan más comprensible las obras. Aunque quizás lo más importante que se consiguió en esos años de actividad frenética, con un Ayuntamiento de Laviana totalmente entregado a la tarea, fue el hacer que el nombre de Palacio Valdés recobrara el eco y la presencia que se había oscurecido en las últimas décadas tras haber sido una de las voces de referencias en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. Desde entonces, esta casa natal de Palacio Valdés, con su biblioteca especializada, es un centro de referencia que recibe consultas y visitas de todos los estudiosos e interesados en nuestro novelista. En la actualidad, sin embargo, a pesar de la implicación del Ayuntamiento, pero a causa de la crisis que todo lo remece, su luz vuelve a ser un tanto mortecina, esperando quizás tiempos mejores que sean capaces de sacudir la inercia en la que nos han sumido los augures de una economía presidida por la más calamitosa de las gestiones. Francisco Trinidad


en Entralgo, Laviana, el 4 de octubre de 1853, hijo de una rica rasladaron a Avilés, donde transcurrió su infancia, con algunas chillerato en Oviedo, en casa de su abuelo materno, y la carrera estudios, aunque su vocación primera había sido la enseñanza, y Madrid y comenzó a colaborar con las revistas y periódicos de la entideros literarios de Madrid. Dirigió durante más de tres años, a más prestigiosa del momento, en la que tradujo algunos textos ria —de muy afiladas uñas, por cierto— a través de semblanzas bió su primera novela, El señorito Octavio, que tuvo gran éxito, ratura y más concretamente de la novela, a la que se entregó de de su quehacer. Títulos como Marta y María, La hermana San Sulán Ribot, La espuma..., por citar solo unos pocos, son suficiente no siempre acompañada por el éxito. Sus obras fueron traducidas n diversas ocasiones, con lo que se popularizó enormemente su

ó fuera de esta casa natal, a la que solo regresaría en periodos almente Laviana, están muy presentes en su obra, imbuida de que publicó, diez tienen como especenario paisajes asturianos y señorito Octavio (1881), El idilio de un enfermo (1883), La aldea s tres últimos fueron reeditadas por el Centro de Interpretación.

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Foto: Claudia Allala

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Foto: Juanjo

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www.moldeandolaluz.com

Luz y tinta 21  

Luz y Tinta es la revista de la red social de fotografía "Moldeando la Luz" Una red de fotografía y una revista por y para los amantes de la...

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