10 Magisterio
MIÉRCOLES, 8 DE JUNIO DE 2016
Opinión CON TODA EDUCACIÓN
José Mª de Moya
TRIBUNA
@josemariademoya
Cómo ser profesor y un bloguero de éxito
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ublicamos esta semana una entrevista con Santiago Moll, profesor de Lengua y Literatura de una IES de Badalona, pero más conocido por ser el sonriente rostro que no se esconde tras el blog Justifica tu respuesta. Las cifras son apabullantes: 20 millones de visitas, medio millón al mes, cerca de 40.000 suscriptores a la newsletter y todo esto en tres años de existencia. Sin embargo, en estos tiempos dados a confundir peso con volumen, los números anteriores no son sino el resultante de haber publicado 450 artículos de 1.000 palabras, extraídos de otros tantos libros y en los que Moll invierte de media entre cuatro y ocho horas por artículo. Pero dejemos que el propio Moll nos cuente cuáles son las claves de su éxito, cómo puede un sencillo profesor de Secundaria convertirse en un bloguero de éxito con cientos de miles de lectores: 1. Autenticidad. “Me he dado cuenta de que cuando leen mis artículos sienten que están conversando conmigo (...) Creo que reflejan cómo soy y muestran la Educación que yo imparto y con la que sueño (...) Se puede engañar a la gente a corto plazo, pero después de tanto tiempo hacerlo con mentiras o falta de compromiso sería inviable”. Santiago es el profe amigo y confidente que todo docente
querría tener, con el que poder desahogarse o echar una risas. Esto, amigo, o se tiene o se puede trabajar... pero con mucho esfuerzo, me temo. 2. Determinación. “Muchos blogs empiezan por la motivación, pero esta acaba muy pronto. Hace falta la determinación, que es la motivación a corto y medio plazo”. 3. Originalidad. “No se puede crear un blog si lo que se escribe no es original”. 4. Servicio. “La función de un blog es la de servir, ser útil. En
“La función de un blog es la de servir. En mi caso, intentar hacer mejores docentes” mi caso, intentar hacer mejores docentes”. 5. Tiempo y marketing. “Tardo en escribir cada artículo entre dos y cuatro horas, pero eso es solo el 50 por ciento del trabajo. El resto es cuidar el estilo, enlaces a otras páginas, escribir para que le guste a Google pero también a los lectores...”. Y muchas redes sociales. 6. Paciencia. “Hubo un artículo al año y medio de lanzar el blog que marcó un antes y un después en el blog porque se hizo viral...”. Año y medio después.
TRANQUILITAMENTE
Rafael Guijarro
Optimiza que algo queda
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es ptimizar echar a más gente. Puede que antes fuera una cosa positiva: buscar lo óptimo, o algo así, pero hace ya tiempo que hay que salir corriendo cuando alguien dice que va a optimizar algo; y no digamos si eres tú a quien van a optimizar. Cuando todavía nos fiábamos, todo proceso de optimización se entendía como una mejora que permitía hacer más cosas con menos esfuerzos, y que las cosas costaran menos de lo que costaban antes de optimizarlas. Pero las máquinas lo han echado todo a perder, hacen el trabajo más deprisa, con menos errores y a menor coste que el humano al que sustituyen. Y no te empeñes en competir con ellas, porque siempre lo harán mejor. Al principio, pensábamos que las máquinas iban a quitarnos de los trabajos pesados y que así tendríamos más tiempo para ser más creativos,
desterrando lejos de nosotros los trabajos mecánicos y repetitivos. Así, los contables de los bancos parecen haber ascendido a unas contabilidades más creativas, ya que las máquinas suman y restan muy bien, pero el caos que han organizado con las preferentes y demás artilugios, que ya no son de sumar y restar, sino de imaginar un mundo nuevo en el que nos íbamos a forrar sin pegar ni golpe, han traído el paro y el desempleo de tantas y tantos, incluidos una cantidad inmensa de contables a los que están echando de los bancos, para ‘optimizar’ el negocio, con menos gente y menos sucursales. Y en las demás empresas, también le han cogido el gusto a optimizar con robots y drones, que ya no estamos más que para ver los partidos de fútbol por la tele, muy optimizados para saber mejor si ha sido fuera de juego, o si el árbitro tenía razón.
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Medidas de protección a la familia
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omo consecuencia del inicio del proceso de matriculación en las escuelas públicas y concertadas, ha aparecido en la prensa la información que debido a la previsión de la demanda, la Administración pública se verá obligada a reducir el número de plazas en la etapa de la Educación Infantil. En cambio, será necesario aumentar el número de plazas en la Educación Secundaria. La noticia, sin embargo, merece más atención de lo que parece en un primer momento, pues podría interpretarse el hecho como un simple transvase entre etapas de la oferta educativa. La reducción de plazas en la primera etapa educativa tiene una significación especial: la baja tasa de natalidad. Una de las principales riquezas de un país son las personas que lo forman. Los niños de hoy son los adultos de mañana, las personas que llevaran el país adelante, las personas que trabajarán y crearán riqueza que será redistribuida entre los ciudadanos más desfavorecidos. En otras palabras, serán o son el recambio de los adultos de hoy, pero si no hay recambio, ¿cómo se podrá construir el futuro de la nación?Este argumento, que a priori parece tan evidente, resulta que no lo es para todos. Los políticos y otras personas responsables del futuro,
Los políticos, abrumados por la inmediatez y el presente, olvidan el futuro ¿Cómo conjugar profesión y maternidad sin sacrificar uno de los dos aspectos? Protección a la familia también es hablar de personas mayores o enfermas posiblemente demasiado abrumados por la inmediatez y el presente olvidan, desde hace muchos años, el futuro. Sin personas parece que el porvenir es incierto, por no decir inviable. Esta situación no es un problema específico de nuestro país, está prácticamente en todas las sociedades occidentales con un cierto nivel de bienestar, donde la tasa de natali-
dad tiene una cierta tendencia a disminuir y esta puede ser la razón por la que los gobiernos de estos países diseñan e implementan políticas a fin de incentivar el número de nacimientos. No es mi intención –ni este es el lugar–, hacer una comparativa entre nuestro país y otros de la misma cultura y nivel de vida, referente a la implementación de políticas de protección a la familia, pero ciertamente que nuestro país saldría bastante perjudicado. Cuando se abogan las políticas de protección a la familia, no hay que pensar única y exclusivamente en facilitar ayudas económicas a las familias o mujeres solas que tienen hijos, sino que también hay que diseñar intervenciones más sutiles, como por ejemplo medidas para facilitar la conciliación de la vida familiar con la profesional. La consideración de la carrera profesional de la mujer, que a menudo se convierte en un freno a la maternidad, merece un apartado especial. ¿Cómo puede la mujer conjugar profesión y maternidad sin tener que sacrificar uno de los dos aspectos? La vida profesional se desarrolla en una empresa, ya sea pública o privada, sin olvidar las personas que son empresarias de ellas mismas (auto ocupación). En el primer caso, la empresa pública, existen algunas medidas dirigidas principalmente a la concilia-
ción familiar y profesional, pero en los otros tipos de empresa las medidas son prácticamente inexistentes y, en especial en las pequeñas y medianas empresas en las que, con un reducido número de personal, se hace muy difícil la implementación de cualquier medida. Nuestro tejido empresarial está especialmente constituido por pequeñas y medianas empresas, por lo tanto se necesita un tipo de intervenciones que sean viables en estas últimas. La previsión de servicios es otro de los apartados a considerar en las medidas de protección a la familia: jardines de infancia con horarios flexibles y amplios, sin que eso signifique que los niños tengan que estar ahí desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde; simplemente que se adapten a los horarios laborales de los padres; y lo mismo se puede decir de las escuelas de Primaria, porque la protección a la familia va más allá de la primera infancia del niño. Cuando se habla de protección a la familia se corre el riesgo de considerar solamente las primeras etapas de la vida, pero hay que pensar también en las personas mayores o enfermas, que también forman parte de la familia, pero eso será tema para otra ocasión. Sofía Gallego Psicóloga y pedagoga ® Àmbit Maria Corral