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Formaci贸n avanzada Comercio Justo

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Tabla de contenidos Unidad I. Comercio y Desarrollo............................................4 Unidad II. Actores de comercio justo....................................17 Unidad III. Consumo responsable.........................................39 Unidad IV. Comercio Justo y SoberanĂ­a Alimentaria................60 Unidad V. Comercio Justo y gĂŠnero....................................74

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Unidad I. Comercio y desarrollo

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1. Introducción El comercio se ha presentado históricamente como uno de los pilares fundamentales sobre los que sustentar el desarrollo de las naciones, favoreciendo especialmente a aquellas potencias económicas que encuentran en el paradigma neoliberal el sistema económico idóneo para justificar sus actuaciones. De hecho, se puede llegar a detectar una relación directamente proporcional entre el grado de desarrollo de un país y los beneficios que se obtienen del comercio internacional. A u s p i c i a d o p o r u n p r o c e s o d e globalización sin precedentes y siguiendo las directrices emanadas desde las instituciones multilaterales (Organización Mundial de Comercio, Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional entre otras), se han seguido políticas de liberalización que no han reportado el bienestar esperado, sino en ocasiones el efecto contrario. La asimetría de poder entre países del Norte y países del Sur se ha agudizado, incrementando las desigualdades y evidenciando que considerar el crecimiento económico como sinónimo de desarrollo es una visión excesivamente reduccionista. El Comercio Justo admite las injusticias del sistema comercial internacional, y desde el marco de la Economía Solidaria propone un modelo alternativo donde se respeten los derechos de los y las productoras, se pague un precio justo y se favorezca un desarrollo endógeno, autónomo y sostenible.

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2. Globalización Según la Real Academia Española, la globalización se entiende como aquella “tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”, de manera que los orígenes se remontan siglos atrás, cuando las naciones europeas más poderosas comenzaron un proceso de expansión de sus imperios más allá de sus fronteras. Desde entonces, el acercamiento entre diferentes puntos del planeta otrora inconexos, ha experimentado un inexorable avance, mostrando una multidimensionalidad que nos lleva a plantearnos si realmente vivimos en una aldea global y si, tal como afirma Goldsmith (1996), no supone una continuidad camuflada del colonialismo. 2.1 Globalización económica En una primera fase, la globalización ha seguido la ortodoxia del capitalismo neoliberal, tratando de reducir la influencia del estado y dejando que fuese el propio mercado quien asigne los recursos de la manera más eficiente, bajo un mecanismo que Adam Smith 1 denominó la mano invisible. Dicha asignación eficiente, afirmaba Adam Smith, generará riqueza, la cual a su vez aportará bienestar social. Sin embargo, para que este mecanismo funcionara, se tienen que dar unas condiciones de partida que en la realidad nunca se han dado, como por ejemplo una situación de competencia perfecta o una situación en donde los intercambios siempre se realizan bajo el supuesto de beneficio mutuo (Colomer, 2010). David Ricardo 2 amplió las teorías de Adam Smith e introdujo el concepto de la ventaja comparativa, a la postre espina dorsal del comercio internacional, que de forma sintética defiende que las naciones deben especializarse en aquella actividad económica en la que es relativamente más eficiente. Una vez más, en un contexto de competencia tan desigual, la única ventaja comparativa de los países empobrecidos consiste en especializarse en ofrecer mano de obra barata sin protección social y materias primas de bajo valor añadido, de forma que tal como acertadamente señala Eduardo Galeano, “unos países se especializan en ganar, y otros en perder”. Adam Smith fue un economista escocés del s.XVIII considerado por muchos como el padre del capitalismo moderno. 1

David Ricardo, considerado como pionero de la macroeconomía, fue un economista inglés de finales del siglo XVIII que amplió las teorías de Adam Smith sobre comercio internacional. 2

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Resulta paradójico remarcar como, si bien la globalización se ha construido sobre este marco teórico, las grandes potencias económicas adoptaron modelos diametralmente opuestos en sus propios procesos de desarrollo, y a pesar de ello, es contradictorio observar como en la actualidad, “los países ricos tienden a instigar a los pobres a aplicar teorías que ellos mismos nunca han seguido y probablemente nunca seguirán” (Reinert, 2007: 23). Es más, su gran estrategia, afirma Rees (2007: 47) pasa por “imponer un comercio desigual en el mundo, de forma que puedan hacerse con la riqueza natural y la fuerza del trabajo de las naciones más débiles” Bajo este marco, se considera que el crecimiento económico de una nación implicará, por un efecto de goteo o de filtración, el crecimiento económico de otras, y en consecuencia se mejorarán los niveles de desarrollo 3. Recurrentemente los defensores de esta postura se valen de la metáfora de “cuando la marea sube, todos los barcos se elevan” para ejemplificar dicho proceso. Barnevick, P. (2010) argumenta que si hasta la segunda mitad del siglo XX. se podían distinguir tres procesos autónomos en el sistema capitalista, a saber, proceso de producción, proceso de circulación y proceso de realización de producción, regidos cada uno por su propio capital (capital industrial, capital comercial y capital bancario respectivamente), desde entonces se ha ido armando una nueva suerte de capitalismo, (el capitalismo monopolista) que difumina la autonomía de las tres esferas y coloca al capital financiero (incluido el capital especulativo) en una posición hegemónica.

2.2 Globalización en la gobernanza Como se ha señalado anteriormente, el proceso de globalización presenta dinámicas multidisciplinares, afectando a todas las esferas de las naciones, desde la economía, la cultura o la gobernanza. Analizando esta última dimensión, la gobernanza, se constata un progresivo desplazamiento de los Estados-naciones en cuanto a las funciones reguladoras, especialmente en aquellos territorios donde la sociedad civil no puede organizarse y las libertades se encuentran cohibidas. Por un lado, las sociedades transnacionales aumentan el poder bajo un marco económico y político cada vez más flexible y liberalizado, siguiendo los preceptos neoliberales.

Tal como veremos en el apartado 4. relacionar exclusivamente crecimiento económico con desarrollo es una visión que peca de reduccionismo. 3

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Por otro lado, desde la II Guerra Mundial se crearon una serie de instituciones multilaterales, e.g. Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y posteriormente la Organización Mundial del Comercio, que han ido evolucionando hacia unas actuaciones encaminadas a impulsar y perpetuar el modelo económico neoliberal en nombre del desarrollo. Actualmente, los jefes de estado, gobernadores de bancos centrales y ministros y ministras de finanzas de los países industrializados más poderosos se reúnen periódicamente en las conocidas cumbres del G-8 4, el cual fue ampliado el G-14 o G-205 . Son en estos espacios donde se deciden políticas económicas internacionales 6 y, en definitiva, se controla la economía mundial ensalzando las bondades de la globalización neoliberal y la liberalización comercial y financiera.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) La OMC vio la luz en 1995, tras un largo proceso de gestación iniciado a mediados del siglo XX. Actúa como un Secretariado que vigila el cumplimiento de los diferentes acuerdos comerciales firmados entre países, acuerdos que abarcan bienes industriales, bienes agrícolas, servicios o propiedad intelectual (incluidas patentes sobre formas de vida), y que encuentra en su Órgano de Solución de Diferencias la figura para adoptar decisiones vinculantes ante “obstáculos innecesarios al libre comercio”. Oficialmente, el funcionamiento de la OMC responde al principio de “un país un voto”, aunque tal como afirma George, S. (2003), en la práctica nunca se celebran votaciones, y las decisiones se adoptan por consenso (un consenso fuertemente condicionado por los intereses comerciales y económicos, de forma que las consideraciones sociales y ambientales quedan relegadas a un segundo plano). La OMC es controlada por los grandes bloques comerciales como el NAFTA (América del Norte), UE (Europa) y ASEAN (Asia), quienes tratan de aumentar su esfera de influencia y de hacer abrir los mercados de los países en vías de desarrollo gracias a los Tratados de Libre Comercio (TLC). Es reseñable destacar como muchos países pobres no tienen un/a embajador/a permanente en la sede de Ginebra, y la mayoría de éstos, aún contando con representación, no cuentan con el personal necesario para seguir las negociaciones simultáneas y complejas que se

dan en su seno.

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Compuesto por Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia

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Compuesto por los miembros del G-8 más las economías emergentes.

6 En la teoría estos grupos no tienen capacidad formal para implementar las políticas que diseñan, sin embargo, debido al significativo peso mundial de los mismos en la economía mundial, en la práctica sí lo hacen.

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Lo que subyace tras estas organizaciones es que se acentúa el desplazamiento de las decisiones desde los antiguos marcos de los Estados Nación hacia dichos organismos internacionales, que citando a Zubizarreta (2008: 42), aún condicionando el devenir de la ciudadanía de todo el planeta, “funcionan al margen de cualquier regla democrática”. Además, la representación en estos organismos de los países empobrecidos se encuentra lejos de ser representativa en lo que respecta al reparto de poder y su capacidad de decisión es limitada. En resumen, prosigue Zubizarreta, las instituciones multilaterales, las corporaciones transnacionales y los Estados Imperiales forman una nueva dimensión política, económica y jurídica que sustenta el proyecto neoliberal. Ante nosotros se erige la armadura del capitalismo.

3. La paradoja del libre comercio El libre comercio defiende la progresiva eliminación de obstáculos y consiguiente apertura de los mercados nacionales bajo la promesa de que de esta forma se conseguirá que las economías crezcan y todos los actores se puedan beneficiar de los efectos positivos de la liberalización. Los efectos que el libre comercio pueda tener en cuanto a la lucha contra la pobreza están en constante debate, sin existir a día de hoy un consenso unánime. Sin ánimo de alimentar este debate, creemos oportuno remarcar ciertas situaciones que configuran el panorama del comercio internacional: -

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Una aproximación estimativa muestra como un tercio del comercio mundial no es comercio en el sentido habitual del término, sino intercambios dentro de las propias transnacionales, mientras que otro tercio se realiza entre filiales de diferentes empresas transnacionales. De la misma forma, la participación del continente africano en el volumen del comercio mundial es ligeramente superior al 2%, mientras que la de América Latina próxima al 7%. Los países del Sur comercian principalmente con productos básicos, materias primas y manufacturas de ensamblaje poco tecnificadas, mientras que los países del Norte lo hacen con productos y servicios altamente tecnificados y de gran valor añadido. La situación de partida de los diferentes agentes que participan en el comercio internacional es muy desigual: diferentes niveles de productividad, acceso a tecnología, contextos socio económicos complejos, por lo que los beneficios de participación están directamente condicionados por estos factores. Los efectos del libre comercio varían de país en país, y no se puede generalizar. Los Programas de Ajuste Estructural promovidos en su

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día por el Banco Mundial y el FMI con el objetivo de liberalizar los mercados fueron aplicados sin atender las características específicas del contexto socio-económico de los países en cuestión, con fe ciega en que los preceptos contenidos en el Consenso de Washington 7 fuese la receta mágica para alcanzar el desarrollo. El impacto del libre comercio presenta una relación directamente proporcional con respecto al grado de desarrollo en el que se encuentra cada nación, y tal como afirma Reinert (2007: 18) “los vientos del mercado no soplan hacia el progreso hasta que se ha alcanzado un elevado nivel de desarrollo” Tal como hemos señalado anteriormente, la globalización ha otorgado un papel cada vez más significativo a las grandes empresas transnacionales, que cada vez encuentran menos obstáculos para operar, lo cual supone una amenaza para la soberanía nacional, la democracia, la estabilidad económica y las opciones para lograr un desarrollo económico endógeno. Aunque el discurso oficial abogue por la supresión de las barreras comerciales, esto no se da en la realidad. Destacar a este respecto dos evidencias. La globalización busca un mercado global para ciertas cuestiones, pero no para otras. José Luís Sanpedro (2002: 59) señala como “{refiriéndose a la globalización} es el sistema en el que se ha liberalizado el máximo la circulación de flujos financieros y monetarios; con ciertas limitaciones y controles, también los movimientos de mercancías, y más restringidamente aún, los desplazamientos de trabajadores”. Por otra parte, las economías del Norte, defensoras del libre comercio, han establecido para sus propios mercados una serie de barreras comerciales (e.g. aranceles, cupos máximos de importación, restricciones estacionales, etc.) mientras que obligan a los países empobrecidos, so pena de no otorgarles ayuda financiera vía Banco Mundial o FMI, a abrir sus mercados incondicionalmente.

A la vista de lo expuesto anteriormente, ¿es libre comercio sinónimo de desarrollo? Para poder responder esta pregunta, antes tenemos que analizar brevemente qué consideramos por desarrollo y las diferentes acepciones asociadas al mismo. 7 El Consenso de Washington es el nombre que reciben el conjunto de políticas de corte neoliberal que, muchos países empobrecidos se vieron obligados a adoptar, instados por el Banco Mundial y el FMI. Cuando estas políticas se aplican a países endeudados, se denominan Programas de Ajuste Estructural (PEA), y contemplan medidas para aumentar la competencia en todos los ámbitos, para mantener baja la inflación, para concentrarse en las exportaciones y aumentar el volumen del comercio, para liberalizar la circulación del capital, se contempla una reducción de impuestos, privatizaciones (incluidas de servicios sociales) y flexibilización del mercado laboral.

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4. Desarrollo El desarrollo es sin duda el objetivo último de todo territorio. Pero, ¿qué tipo de desarrollo se busca? Durante años el grado de desarrollo de un país se ha medido exclusivamente a partir del crecimiento de la renta o del PIB, sin embargo, a día de hoy parece haberse superado este enfoque reduccionista y, asumiendo que el desarrollo es un concepto multidimensional, se han incorporado una serie de variables centradas en la satisfacción de las necesidades humanas, a saber, educación, salud, seguridad o participación democrática. Este enfoque del desarrollo, deposita en el ser humano la verdadera riqueza de las naciones, y se centra en ampliar las capacidades humanas más allá del crecimiento económico, aunque éste siga manteniendo un peso significativo. Es el paradigma del Desarrollo Humano Sostenible (DHS)8, bajo el cual se pretende construir un entorno el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses La siguiente tabla desglosa algunas de las dimensiones del DHS. Dimensiones del DHS

SITUACIÓN DE LA MUJER El papel de la mujer en el desarrollo es fundamental. Se crearon el Indice de Desarrollo Humano relativo al Género (IDG) –recoge indicadores del DHS desde un enfoque de géneroy el Índice de Potenciación de Género (IPG) – refleja la participación de las mujeres en la vida política y económica-.

MEDIOAMBIENTE La degradación del m e d i o a m b i e n t e a fe c t a especialmente a las condiciones de vida de la población más pobre, sobre todo en aquellos casos en los que el medio natural es su sustento. En esta dimensión se miden indicadores sobre emisiones a la atmósfera o disponibilidad de activos naturales.

SALUD El nivel de desarrollo en salud se mide a partir de indicadores tales como mortalidad infantil, mortalidad materna, incidencia de enfermedades contagiosas, gasto público en saludo, etc.

8 Para ampliar información acerca del DHS, así como los diversos informes de desarrollo mundiales, se puede visitar la página http://hdr.undp.org/es/desarrollohumano/

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RENTA A la producción nacional se le unen indicadores que midan la distribución de la renta, tales como renta media per capita o el indice de Gini. También se cuantifica el nivel de pobreza a partir del porcentaje de población que vive por debajo del umbral de la misma. La relación entre crecimiento económico y desarrollo humano parece ser inversamente proporcional, de manera que cuanto mayor es el nivel de renta de un país, el crecimiento económico adicional parece añadir cada vez menos desarrollo humano.

SEGURIDAD FRENTE AL RIESGO Se refiere tanto a la disposición de fuentes de ingresos para hacer frente a riesgos ocasionados por enfermedades, como capacidad para reducir la probabilidad de sufrir los efectos de la violencia, delincuencia o desastres naturales. Su cuantificación es compleja fruto de la multidimensionalidad ACCESO A TECNOLOGÍA Mide la capacidad de los países para beneficiarse de la revolución tecnológica, véase acceso a Internet o líneas telefónicas contratadas.

EDUCACIÓN Los principales indicadores sobre educación hacen referencia al gasto público en educación, tasas de matriculación o porcentaje de analfabetismo. PARTICIPACIÓN EN PROCESOS SOCIALES Mide la representación de la ciudadanía y su capacidad para influir en los acontecimientos que suceden en su territorio

ACCESO A FUENTES DE ENERGÍA Bajo la premisa de que el acceso a energía posibilita el desarrollo, el informe de Desarrollo Humano incluye indicadores tales como consumo eléctrico per capita, tasa de electrificación o población sin acceso a la misma.

4.1. Objetivos de Desarrollo del Milenio El embrión de los actuales Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM de aquí en adelante) fueron planteados en la década de los 90 como respuesta a la creciente preocupación que la comunidad internacional experimentaba en cuanto a la situación de pobreza, conflicto y necesidades que padecía buena parte de la población. Entroncados dentro del marco de cuatro grandes áreas, a saber, economía, desarrollo social, medio ambiente y participación democrática, a su vez se desglosan en diferentes objetivos y metas asociadas. En septiembre el año 2000, en la Cumbre del Milenio, se revisaron los avances experimentados hasta la fecha transformándose en ODM tal y como

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hoy en día los conocemos 9. OBJETIVO

META

OBJETIVO 1: ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE

Meta 1.A: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día Meta1.B: Lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes Meta 1.C: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre

OBJETIVO 2: LOGRAR LA ENSEÑANZA PRIMARIA UNIVERSAL OBJETIVO 3: PROMOVER LA IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS Y EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER OBJETIVO 4: REDUCIR LA MORTALIDAD DE LOS NIÑOS MENORES DE 5 AÑOS OBJETIVO 5: MEJORAR LA SALUD MATERNA

Meta 2.A: Asegurar que, en 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria

OBJETIVO 6: COMBATIR EL VIH/SIDA, LA MALARIA Y OTRAS ENFERMEDADES

Meta 6.A: Haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA en 2015

Meta 3.A: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finales de 2015

Meta 4.A: Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de niños menores de cinco años

Meta 5.A: Reducir un 75% la tasa de mortalidad materna entre 1990 y 2015 Meta 5.B: Lograr, para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva

Meta 6.B: Lograr, para 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/SIDA de todas las personas que lo necesiten Meta 6.C: Haber detenido y comenzado a reducir, en 2015, la incidencia de la malaria y otras enfermedades graves Meta 7.A: Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente

OBJETIVO 7: GARANTIZAR LA SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO Meta 7.B: Haber reducido y haber ralentizado considerablemente la pérdida de AMBIENTE diversidad biológica en 2010

OBJETIVO 8: FOMENTAR UNA ALIANZA MUNDIAL PARA EL DESARROLLO

Meta 7.C: Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento Meta 7.D: Haber mejorado considerablemente, en 2020, la vida de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales Meta 8.A: Atender las necesidades especiales de los países menos desarrollados, los países sin litoral y los pequeños estados insulares en vías de desarrollo Meta 8.B: Continuar desarrollando un sistema comercial y fi nanciero abierto, basado en reglas establecidas, predecible y no discriminatorio

Meta 8.C: Lidiar en forma integral con la deuda de los países en vías de desarrollo Meta 8.D: En cooperación con el sector privado, hacer más accesible los benefi cios de las nuevas tecnologías, especialmente las de información y comunicaciones Fuente: elaboración propia a partir de www.un.org

A cada uno de los ocho objetivos se les han asociado una batería de indicadores, desagregados por sexos, que permite analizar la evolución de los mismos.

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Se puede ampliar información en el siguiente enlace: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

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Con la mirada puesta en el año 2015 (fecha límite para alcanzarlos), los resultados son desiguales tanto por objetivos como sobre todo, por regiones. Los ODM no se encuentran exentos de críticas, las cuales se concentran sobre su carácter no vinculante, su centralidad en actuar contra las consecuencias de la pobreza y no contra la causa de la misma, el no preocuparse tanto de la calidad del desarrollo (e.g. el objetivo número 2 habla de tasas de matriculación, y no de la calidad de la educación) o en una visión eurocéntrica. De la misma forma, sus defensores aducen que son fruto de un consenso entre países enriquecidos y empobrecidos, que son realizables (se estima que con un importe entre 50 y 100 mil millones de euros anuales y con verdadera voluntad política serían alcanzables) y que son evaluables.

5. Libre comercio y desarrollo Tras esta breve revisión del concepto de desarrollo y del libre comercio, podemos preguntarnos si realmente uno promueve al otro. Rees, W (2007: 43) responde a la metáfora anteriormente mencionada de “cuando la marea sube todos los barcos se elevan” argumentando que “...la creciente marea económica, en lugar de elevar a todos los barcos por igual, está dejando encallados en los arrecifes de la desesperanza a los buques menos robustos”, y rechazando por tanto la teoría del goteo defendida por los apóstoles de la globalización neoliberal. Clementi et. al. (2010) afirma que el libre comercio tiende a expulsar a los y las productores/campesinos más débiles del mercado en detrimento de las grandes multinacionales y por tanto “no puede sustentarse sin dañar los derechos de otros” concluyendo que al menos en el plano de la cohesión social, el libre comercio no “gana ni convence”. Por su parte Jones y Marti (2009), analizan desde un prisma ideológico neutro los Acuerdos de Asociación Económica10 (AAE’s) entre países como herramientas para la lucha contra la pobreza, y concluye que calificarlo como tal es cuanto menos dudoso. Parece coherente pensar que, siempre y cuando el libre comercio se traccione a partir de empresas privadas guiadas por la maximización de beneficio (y en consecuencia por el mantenimiento de una posición dominante en el mercado), se antoja complicado el asociar el libre comercio a la promoción de los derechos esenciales sin logar ventaja alguna. Aún sin ser estrictos acuerdos de libre comercio, se basan en el supuesto de apertura recíproca de los mercados entre socios muy desiguales. 10

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Por tanto se muestra imprescindible modificar las actuales reglas comerciales si la comunidad internacional pretende atajar las injusticias sociales inherentes al proceso globalizador. Y precisamente el Comercio Justo se postula como una alternativa al Comercio Internacional. Por un lado trata de equilibrar las relaciones de poder existentes entre las partes implicadas (en este caso el Norte y el Sur), incluyendo criterios sociales, éticos y medioambientales en las prácticas comerciales. Durante la siguiente unidad didáctica se profundizará sobre la definición del Comercio Justo, aunque podemos adelantar que éste se basa en “una asociación comercial, que basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye a un desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de las y los productores y, las y los trabajadores marginados, especialmente en el Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, con el apoyo de las y los consumidores, se dedican de manera activa a prestar apoyo a las y los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional”11. En definitiva, desde una perspectiva de la Economía Solidaria, el Comercio Justo “humaniza” al comercio, y permite construir un mercado protegido que promueva un crecimiento endógeno de los territorios

11 Definición de FINE, red informal de las cuatro principales promotores del Comercio Justo en el mundo (Fair Trade Labelling Organization, Internacional Fair Trade Associations –actualmente la World Fair Trade Organization, , Network of European Wordshops y European Fair Trade Associations)

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BIBLIOGRAFIA •

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BARNEVICK, P (2010): Características económicas y financieras de las sociedades transnacionales en el contexto del sistema vigente, en La armadura del capitalismo, Alejandro Teitelbaum, Icaria Antrazyt, Barcelona p.33-79. CLEMENTI, M., BASILE, L.F., D’AGOSTINO, E (2010): Des-acuerdos de libre comercio ¿será cierto que el Mercado genera desarrollo?. Amici dei Popoli, Bolonia. COLOMER, J.J (2010): “la falacia de Adam Smith” accesible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=116564 CONGDE: Unas relaciones comerciales justas. Madrid 2006 . GEORGE, S (2003): Otro mundo es posible si. Icaria editorial. Barcelona GOLDSMITH, E (1996): “Development as Colonialism”, pp.253-266, in Jerry Mander and Edward Goldsmith (Eds) The Case Against the Global Economy and for a Turn Toward the Local. San Francisco: Sierra Club Books. KHOR, M (2006): The Impact of Globalisation and Liberalisation on Agriculture and Small Farmers in Developing Countries: the Experience of Ghana MONTAGUT, X (2005): Cap IX. Comercio Justo y Soberanía Alimentaria en Soberanía Alimentaria. Objetivo político de la cooperación al desarrollo en zonar rurales. Editorial Icaria. Barcelona pp. 321-353 REES, W.E (2007): Globalización y sostenibilidad ¿Conflicto o convergencia? Papeles Nº 98. Centro de Investigación para la Paz SANPEDRO, JL(2002): El mercado globalizado. Destino. Barcelona Subdirección general de Estudios del Sector Exterior (2002): El comercio justo: ¿una vía para mejorar las condiciones de vida de los productores del sur?. Boletín Económico de ICE. Nº 2732, 17 al 23 de junio 2002 ZABALO P.(2003): “El mundo en la disyuntiva entre desarrollo humano y globalización neoliberal”, en Luis Mª NAYA (coord.): La educación para el desarrollo en un mundo globalizado. EREIN, Donostia ZUBIZARRETA, J., ZURBANO, M (2007): Transnacionales y desarrollo. Boletín de recursos de información, nº 13, noviembre 2007. Centro de Documentación HEGOA. Accesible en http://biblioteca.hegoa.ehu.es/ system/ebooks/18058/original/Bolet_n_Hegoa_n_13.pdf?1280473818 ZUBIZARRETA, J (2008): “Sistema de regulación de las empresas transnacionales en el marco de la globalización económica: códigos externos e internos en el ámbito de las relaciones laborales. Tesis doctoral. Universidad del País Vasco. Bilbao .accesible en http:// biblioteca.hegoa.ehu.es/system/ebooks/17490/original/ Sistemas_de_regulacion_de_las_empresas_transnacionales__tesis_.pdf

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UNIDAD II. ACTORES DEL COMERCIO JUSTO

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1. Introducción Finalizamos la unidad anterior presentado el comercio justo como un modelo alternativo de comercio, con implicaciones directas en el desarrollo humano. Esta unidad comenzará deteniéndose brevemente en los orígenes del comercio justo y su evolución, para de esta forma, comprender cómo se conceptualiza el comercio justo en la actualidad. Posteriormente, y habiendo establecido el marco teórico, analizaremos los diferentes actores que toman parten en el movimiento del comercio justo, así como ciertos desafíos que ha de afrontar para que dicho movimiento no pierda su esencia transformadora por la que fue creado.

2. Orígenes del movimiento y definición del Comercio Justo 2.1. Orígenes del movimiento Una revisión histórica de los orígenes del Comercio Justo coinciden en cuanto la fecha, mediados del siglo XX, sin embargo no existe unanimidad a la hora de personificar en una iniciativa concreta el surgimiento del Comercio Justo. Así, algunos expertos y expertas, encuentran sus orígenes en fuentes anarquistas, cuando en EEUU se abrió una tienda cuyo lema era “el coste es el precio”, con la intención de comenzar a construir un modelo económico de no-beneficio sino de cubrir las necesidades. Otros, sin embargo, atribuyen los orígenes a una mujer emprendedora, Edna Ruth Byler, quien fuertemente impactada por las condiciones de pobreza que presenció en un viaje a Puerto Rico, se planteó la posibilidad de ofrecer oportunidades económicas a artesanos y artesanas de países en desarrollo a partir de la creación de un mercado diferenciado 12. En cualquier caso, en ambas iniciativas encontramos dos elementos modulares del Comercio Justo. Las desigualdades existentes entre el Norte y el Sur, y la necesidad de construir un modelo alternativo para atajarlas. En la década de los 60, en el Reino Unido, Oxfam UK comenzó a comercializar productos elaborados por refugiados chinos, a la vez que desde Holanda, organizaciones católicas comenzaron a vender productos del Sur por correspondencia, embrión a posteriori de la primera “World Shop” abierta en Breukelen en 1969. 12

Se puede conocer más a fondo la iniciativa visitando http://www.tenthousandvillages.com

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Analizando los orígenes del movimiento, da la sensación que tal como afirma Gendron et.al (2008), el Comercio Justo global resulta de una convergencia fortuita de diferentes iniciativas promovidas a nivel local y que proponían una forma alternativa de comercio. En cualquier caso, prosigue esta autora, el movimiento de Comercio Justo tal como lo conocemos hoy en día se ha nutrido de cuatro corrientes diferenciadas. La primera, y aunque “no siempre se ha reconocido así” (Gendron et. al. p. 10) se relaciona incontestablemente con el movimiento cooperativo. La segunda de las corrientes tiene que ver con los movimientos caritativos, que encontraron su apogeo tras la II Guerra Mundial. La tercera se refiere a los intercambios solidarios, que emergieron de los movimientos políticos y de solidaridad que buscaban importar productos de territorios del Sur marginalizados política o económicamente. Es interesante notar como estos intercambios solidarios no se fundamentaban exclusivamente bajo la lógica de las misiones religiosas, sino que comienzan a ser utilizados como herramienta de denuncia de aquellas personas militantes que se oponían al capitalismo y al neoliberalismo y exigían alternativas al mismo. Por último, Gendron destaca una suerte de “comercio de desarrollo” generalizada a finales de 1960 por las agencias internacionales de desarrollo y organizaciones religiosas, el cual consistía en “asistir” de alguna manera a las personas productoras del Sur a la hora de producir y exportar.

Figura 1.1 Los movimientos en los orígenes del Comercio

Movimiento cooperativo Comercio Caritativo Intercambios Solidarios

Comercio Justo

Comercio de Desarrollo

Fuente: Gendron et. al (2008), p.13. Traducción propia

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Pincelado por estos movimientos, el Comercio Justo experimentó unas dinámicas de crecimiento constantes, traccionadas por una proliferación de actores (Reed, 2008), hasta el punto que en la década de los 80 y los 90 se vio obligado a profesionalizarse, como reacción al contexto comercial de la época (se produce nueva entradas de oferentes, se empieza a demandar productos de mayor calidad y a medida que se gana mayor cuota de mercado, los productos se ven obligados a cumplir una serie de estándares de salud y seguridad). Este proceso de profesionalización se ve complementado con la creación de diferentes redes de comercio justo que analizaremos en el epígrafe IV.

2.2. ¿Qué es el Comercio Justo? Cabe destacar a este respecto que en la propia evolución histórica del Comercio Justo se han desarrollado diferentes visiones y definiciones de lo que es el Comercio Justo. Sin embargo, la definición que consideramos más completa, precisamente por haber sido elaborada a partir del consenso de diferentes organizaciones que trabajan el Comercio Justo, es la promovida por FINE13:

Definición FINE del Comercio Justo “El Comercio Justo es una asociación comercial, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye a un desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de las y los productores y, las y los trabajadores marginados, especialmente en el Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, con el apoyo de las y los consumidores, se dedican de manera activa a prestar apoyo a las y los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional”.

Esta definición, si bien puede pecar de amplia, es adoptada de manera recurrente por diferentes organismos multilaterales y organizaciones sociales cuando se refieren al Comercio Justo. 13 EFTA, FLO, y WFTO, junto con la extinta NEWS (ver apartado 3.5.) conforman la red FINE que pretende desarrollar una definición del Comercio Justo, unos criterios y un sistema de supervisión comunes y cooperar en campañas y actuaciones de presión política.

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Partiendo de la misma, proponemos a continuación detenernos en los conceptos subrayados en negrita, puesto que se convierten en elementos diferenciadores con respecto a otras prácticas de comercio. 1. Diálogo, transparencia y respeto: las comunidades locales juegan un papel fundamental para garantizar un desarrollo endógeno. Por tanto, es imprescindible establecer canales de comunicación que conecten a la población local con los y las consumidores, tratar de reducir al máximo el número de intermediarios y respetar la cultura y la soberanía nacional de cada territorio. 2. Mayor equidad: como venimos argumentando, el comercio internacional no es una actividad neutra, y tiende a favorecer a aquellos/as que más riqueza acumulan, quienes cuentan con diferentes mecanismos (algunos más explícitos que otros) para imponer sus normas para perpetuar la situación privilegiada que ostentan. Cuando se habla de una mayor equidad, se busca un equilibrio en las relaciones de poder existentes en la actualidad, un mayor acceso al mercado, el pago de un precio justo, la protección de los derechos humanos de los colectivos más desfavorecidos o la garantía de justicia social. 3. Desarrollo sostenible: se busca mejorar las condiciones de vida de las personas productoras y la promoción de sus oportunidades de desarrollo, pero no de cualquier manera. El Comercio Justo promueve un desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: económica, ambiental y social. De esta forma, al pago de un precio justo se unen criterios tanto de respeto medioambiental como de respetos hacia los derechos humanos. 4. Mejores condiciones comerciales: se busca establecer relaciones comerciales estables, basadas en el diálogo, respeto y transparencia. Además se fijan unos precios mínimos de manera14 que trata de minimizar los efectos que puedan sufrir las variaciones en los precios de materias primas, bien por las actividades especulativas o bien por desastres naturales. 5. Apoyo de los y las consumidoras y sensibilización: el Comercio Justo ha de buscar despertar una conciencia crítica sobre los efectos negativos que tiene el comercio internacional en los productores y productoras, así como del poder que pueden ejercer como

14

Se puede acceder al listado de precios mínimos en el siguiente enlace: http://www.fairtrade.net/ 793.0.html

21


consumidoras y consumidores. Por lo tanto, a la actividad comercial se le debe de unir actividades de sensibilización y denuncia.

6. Prestar apoyo a los y las productores/as: además de la asistencia técnica que puedan ser necesaria para poner en marcha o garantizar el buen funcionamiento de una iniciativa de Comercio Justo en los países del Sur, es también una práctica habitual los pagos por adelantado que permitan afrontar los costes de funcionamiento propios de la actividad.

¿

S

abías qué…?

El café es el segundo producto legal más importante en cuanto a volumen de exportaciones a nivel mundial, por detrás del petróleo. En el mercado convencional, los precios del café son fijados por las bolsas internacionales de los países ricos (New York, Londres, etc.), quienes, totalmente ajenos a las condiciones laborales en las que se produce, se dedican a especular con el mismo como si se tratase de un futuro más. En consecuencia, los ingresos de las personas productoras están fuertemente condicionados por la especulación. El Comercio Justo fija y revisa periódicamente unos precios con la idea garantizar unos ingresos mínimos a los y las productores/as

7. Cambiar las reglas y prácticas del comercio internacional y tratar de equilibrar las relaciones de poder existentes en el comercio internacional. Desde la Organización Internacional de Comercio Justo (WFTO de aquí en adelante), que será explicada más detalladamente en el siguiente epígrafe, se contemplan 10 principios a seguir por las organizaciones que trabajan el Comercio Justo, tanto del Norte como del Sur, los cuales recogen la esencia de esta definición.

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1. Creación de oportunidades para productoras y productores en desventaja económica

3.Construcción de capacidades

2. Transparencia y rendición de cuentas

4. Promoción del Comercio Justo, generando conciencia sobre Comercio Justo y sobre la posibilidad de una mayor justicia en el comercio mundial.

5. Pago de un precio justo 6. Equidad de género

7.

Condiciones de trabajo dignas, alineadas con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo

8. Prohibición de la explotación infantil.

10. Relaciones comerciales más justas y estables en el tiempo.

9. Respeto al medioambiente

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3. Actores del Comercio Justo La estructura de este apartado nos invita a recorrerlo desde lo local hacia lo global, de cara a acercarnos a los diferentes actores que dan identidad al movimiento del Comercio Justo. Para tener una visiรณn completa del mismo, es imprescindible destacar a, posiblemente, los actores mรกs importantes de todos: nosotros y nosotras. La siguiente unidad estarรก dedicada a profundizar sobre nuestros roles como consumidores, por tanto no lo incluimos en este apartado. A continuaciรณn presentamos a los siguientes actores. Figura 1.2. Agentes del Comercio Justo

Fuente: elaboraciรณn propia

24


3.1. Productores/as Existe un amplio rango de personas productoras, desde aquellas que producen artesanía, pasando por los productores de alimentación, textil o incluso metales preciosos. Desde aquellos que están certificados como productores de Comercio Justo, hasta los que no pueden asumir el coste que esto supone pero llevan a cabo prácticas de producción alineadas con los estándares del Comercio Justo 15. Siguiendo la lógica del anterior apartado, presentaremos a los y las productores/as desde las iniciativas más pequeñas hasta las fábricas de artesanos de Comercio Justo que emplean a cientos de personas trabajadoras. Analizando los/las pequeños/as productores/as¸ partimos de la dificultad inicial de determinar qué personas entrarían dentro de este grupo, puesto que dependiendo de regiones, la definición puede variar. Para unificar criterios, abrazaremos la definición que la Fair Trade Labelling Organization (FLO) utiliza para referirse a los/as mismos/as, la cual los entiende como “aquellas personas que no son estructuralmente dependientes de la mano de obra, y gestionan su propio negocio principalmente gracias a su propia fuerza laboral y la de sus familiares”. En cualquier caso, son agentes normalmente excluidos de los canales habituales del comercio tradicional. A nivel mundial se calcula la existencia de 2.000 millones de personas que subsisten gracias a sus pequeños negocios. En los países del Sur más empobrecidos, el porcentaje de población cuya fuente de ingresos es la anteriormente comentada alcanza un porcentaje superior al 70%. El contexto socioeconómico de estas regiones impide un verdadero empoderamiento, convirtiéndose el Comercio Justo en un valioso paradigma para poder desarrollar sus iniciativas en la medida que:

- En el caso de productos agrícolas, el Comercio Justo da la oportunidad de pagar por adelantado un porcentaje de la cosecha – hasta un 60%-, de manera que los y las productores/as ganan en autonomía financiera puesto que evitan el sobreendeudamiento que frecuentemente han de sufrir. - El Comercio Justo garantiza un precio mínimo, ajeno a la especulación capitalista y que sirve para atenuar los efectos de los desastres naturales que frecuentemente azotan a los países del Sur. 15 Según la Dutch Association on Worldshop (DAWS), en África la mayor parte de actividades de Comercio

Justo tienen lugar en el sector informal, el cual supone entre un 48 y un 72% del PIB, según regiones

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- Una parte de los beneficios obtenidos por estas iniciativas debe ser destinado a invertir en la propia iniciativa y en la comunidad, produciéndose de esta forma un progresivo fortalecimiento institucional. Muchos/as pequeños/as productores se unen en cooperativas con el objetivo de buscar alternativas de producción y comercialización. Las cooperativas de primer grado son aquellas cuyos socios y socias son personas físicas, mientras que las cooperativas de segundo grado son aquellas cuyos socios son otras cooperativas. En cualquier caso, y tal como afirma la Directora de la Organización Mundial de Comercio Justo, Carola Reitnes, el Comercio Justo va más allá de “adquirir productos”. Se trata de “adquirir relaciones a largo plazo con pequeños productores”. Consideramos que los y las pequeños/as productores son la verdadera esencia del Comercio Justo, y su agrupación en cooperativas y asociaciones es una evaluación lógica del éxito del movimiento de Comercio Justo. Sin embargo, tal y como recoge la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo (CLAC), como consecuencia del éxito del Comercio Justo otros actores ajenos al movimiento (i.e. algunas empresas transnacionales) han comenzado a manejar este concepto de una manera cada vez más amplia y distorsionada 16.

La siguiente figura refleja el recorrido que los productos de Comercio Justo realizan, desde que son producidas hasta que llegan son puestos a disposición de los y las consumidores. Figura 1.3 Recorrido productos de Comercio Justo

16 Declaración pronunciada por Víctor Pérezgrovas, Presidente de la Coordinadora Latinoamericana y del

Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo el día 26 de marzo de 2006 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México.

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3.2. Redes de organizaciones productoras Una gran parte de las pequeñas iniciativas de Comercio Justo se agrupan en redes regionales para incrementar su capacitación, recibir asistencia técnica y en definitiva, alcanzar un fortalecimiento institucional y una sostenibilidad en el tiempo. Nos encontramos diferentes redes y con diferentes ámbitos de actuación. Así podemos encontrar redes que se centran en los productos (red Cafeycaffe –Guatemala-), redes nacionales (e.g. Fair Tarde Forum India, PROCOSOL Panamá, etc.) e incluso redes continentales (e.g. Red Latinoamericana de Comercialización Comunitaria (RELACC), Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comecio Justo (CLAC) ,la Cooperation for Fair Trade in Africa (COFTA), o la Asia Fair Trade Forum)

3.3. Asociaciones de Comercio Justo Comenzaremos este apartado analizando la European Fair Trade Asocciation (EFTA), para continuar con la WFTO y la Fair Labelling Organization (FLO).

La EFTA es una asociación de organizaciones importadoras de Comercio Justo que opera en nueve países europeos (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Holanda, España, Suiza y el Reino Unido). El objetivo de la EFTA es dar soporte a sus organizaciones miembro en su trabajo, buscando puntos de encuentro y de coordinación. Facilita el intercambio de información y la creación de red a partir de proyectos comunes. También realiza investigaciones e implementa sistemas para facilitar el intercambio entre proveedores de productos de Comercio Justo y sus organizaciones miembro. Tabla 1.1. Procedencia proveedores productos Comercio Justo en EFTA

Tipo producto Continente

Producto de alimentación

Producto no alimentación

Africa

24%

25%

Asia

13%

49%

América Latina

56%

23%

Miscelánea

7%

3%

Fuente: EFTA (www. http://www.european-fair-trade-association.org)

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La EFTA encuentra financiación del pago de cuotas de sus miembros, las cuales son proporcionales al nivel de ventas.

Organización Internacional de Comercio Justo, (WFTO) 17 presume de ser la auténtica voz del Comercio Justo y el guardián18 de los valores del Comercio Justo. Su objetivo es permitir a los/as pequeños/as productores mejorar sus condiciones de vida facilitando el acceso al mercado a partir de campañas de lobby político, campañas de marketing y de monitoreo. Se centra preferentemente en productos no alimenticios. Los diferentes agentes miembro 19 que encontramos en la WFTO son: - Organizaciones de Comercio Justo: ligadas al Comercio Justo en el estricto sentido de la palabra. Para ser certificadas por WFTO como tal, deben existir evidencias de su compromiso con el Comercio Justo (e.g. los ingresos de productos de Comercio Justo han de ser mayores o iguales que el 50% de los ingresos totales) - Redes de Comercio Justo: entidades legales cuya función principal consiste en promocionar el Comercio Justo a nivel nacional o internacional. - Organizaciones de apoyo al Comercio Justo: organizaciones de Comercio Justo que aún no realizando actividades de transacciones comerciales, se involucran en el movimiento indirectamente a partir de la promoción y el apoyo del Comercio Justo (e.g. organizaciones de lobby, de consultoría, etc.) - Organizaciones asociadas: dentro de esta categoría se incluye aquellas organizaciones nacionales o internacionales interesadas en promocionar el Comercio Justo, como por ejemplo organizaciones donantes. - Personas individuales que destacan por las labores de promoción (investigadores/as, escritores/as, y en definitiva, personas expertas en el campo del Comercio Justo).

17La

WFTO y la Fair Labelling Organization (FLO) son las únicas organizaciones del movimiento del Comercio Justo que contemplan la realización de actividades certificadoras hacia otras organizaciones. La aparición del logo de WTFO o de FLO en un producto, es por tanto sinónimo de cumplimiento de los criterios establecidos.

18 http://www.wfto.com/

19 Estas organizaciones tienen que pagar una tasa de membresía para formar parte del WFTO, la cual se fija en función de las ventas.

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Más allá de las actividades que la WFTO realiza en cuanto a facilitar accesos a mercados, actividades de lobby, etc. nos gustaría destacar las actividades de monitoreo y certificación, que a la postre son las que van a permitir a una organización circunscrita al movimiento de Comercio Justo el poder usar la marca de la Organización Internacional de Comercio Justo . Aquellas organizaciones que quieran ser miembro de la WFTO han de superar una fase de monitoreo, en las cuales se trata de dilucidar su alineación con el movimiento del Comercio Justo. Las actividades de monitoreo constan de tres (en ocasiones puede ampliarse a cuatro) fases:

1. Autoevaluación (del inglés Self Assesment Report [SAR]): en base a una serie de preguntas predeterminadas basadas en los 10 principios del Comercio Justo, se trata de conocer el grado de madurez de una organización con respecto al Comercio Justo. 2. Revisión y retroalimentación: los SAR son revisados por el departamento de monitoreo de la WFTO, quienes retroalimentan la autoevaluación garantizando de esta forma consistencia y calidad en la misma. 3. Evaluación: los SAR’s y la retroalimentación son puestos a disposición de personal externa con amplios conocimientos de monitoreo del Comercio Justo, quienes los evalúan en función del cumplimiento de los 10 principios. Se requiere una puntuación mínima para ser aprobados. 4. Verificación externa: se dará en caso de necesidad de resolver diferencias o en el caso de existir quejas relativas a los SAR’s. En cuanto al proceso de certificación, la WFTO se encuentra actualmente elaborando el 3er borrador de Sistema de Gestión de Comercio Justo Sostenible (Sustainable Fair Trade Managament System [SFTMS]). La idea subyacente del SFTMS consiste en que las organizaciones miembros (desde pequeñas iniciativas productivas hasta importadoras) adopten progresivamente un sistema de gestión alineado con los principios del Comercio Justo, y adaptado a sus capacidades y contextos. Se certifican todas las actividades sobre las que la organización tiene influencia. La organización que se quiera acoger a este sistema de gestión debe cumplir una serie de requerimientos tales como incluir en su Misión su compromiso con el Comercio Justo, tener documentado un proceso sobre cómo fijar los precios, asegurar una comunicación constante con los grupos de interés y, en definitiva ,cumplir con los 10 estándares de Comercio Justo 20. Se puede acceder al Segundo Borrador del STMS en el siguiente enlace http://www.wfto.com/index.php? option=com_content&task=view&id=898&Itemid=303 20

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Tras un proceso de auditoría externa, en el caso de resultado positivo, durante 3 años tendrá la licencia para poder utilizar la marca de WFTO en sus productos.

Fair Labelling Organization (FLO) tiene la misión de conectar a los y las productores/as más desfavorecidos con consumidores/as, promocionar el comercio justo y dotar a las personas productoras de herramientas eficaces para combatir la pobreza. FLO se centra principalmente en productos alimenticios y materias primas (bananas, café, algodón, etc.) FLO está compuesto por 24 miembros (19 iniciativas nacionales, 3 redes de productores y 2 asociaciones miembros): - Iniciativas nacionales 21: despliegan diferentes herramientas para promocionar el Comercio Justo en las poblaciones del Norte. Las respectivas iniciativas nacionales buscan por tanto; sensibilizar a la población sobre los beneficios del Comercio Justo, incrementar el consumo de dichos productos y mejorar la coordinación del Comercio Justo a nivel nacional e internacional y vigilar el correcto uso del sello FLO, para lo cual son quienes otorgan licencias sobre el uso del sello por empresas privadas. En el caso español, dentro de la iniciativa nacional nos encontramos entidades socias y entidades colaboradoras, siendo los:  Socios de pleno derecho: organizaciones con voz y voto en la asamblea general, con una trayectoria activa y reconocida en el impulso del Comercio Justo. En España, las organizaciones socias serían: Alternativa 3, Cáritas España, Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Fundación Ecología y Desarrollo, Fundación Etea para el Desarrollo y la Cooperación, Intermon-Oxfam y CLAC.  Socios colaboradores: tienen voz pero no voto en la asamblea general. Los/as socios/as colaboradores/ as serán personas físicas o jurídicas que, en virtud de su autoridad moral y su notoriedad, aceptan asesorar la Asociación. - Redes de productores: son redes regionales que aglutinan a pequeños/as productores/as. Su misión consiste en convertirse en En el caso español se puede ampliar información en www.sellocomerciojusto.org 21

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órganos de representación de las personas productoras, asegurándose que su voz es tenida en cuenta a la hora de establecer los estándares de Comercio Justo. Además, prestan asistencia técnica para lograr fortalecer las iniciativas locales. Actualmente lo conforman Fairtrade Africa22 , Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo (CLAC)23 y las redes de Productores de Asia (NAP)24. - Asociaciones miembro: funcionan igual que las iniciativas nacionales, con la diferencia que es FLO directamente quien licencia el uso de la marca. Para convertirse en una organización productora certificada con el sello Fairtrade, es necesario superar un proceso de inspección complementado con varias auditorías. Estas auditorías son realizadas por FLO-CERT (órgano independiente de FLO), quienes entre otras cosas se aseguran el cumplimiento de los criterios sociales y medioambientales son alcanzados. Tras la auditoría, que puede durar entre 4 y 6 días, se emite un veredicto, y en el caso que cumpla todos los estándares recibe la certificación de Fairtrade.

22

http://www.fairtradeafrica.net/

23

http://clac-comerciojusto.org/

24

http://www.fairtradenap.net/

31


P

recio justo

A lo largo de esta unidad hemos remarcado como uno de los criterios del Comercio Justo es pagar un Precio Justo a las personas productoras. Pero, ¿cómo se fija este precio? El Precio Mínimo (PM) contempla tanto los costes medios incurridos a la hora de acometer procesos de producción sostenible como los costes que permiten a las personas productoras acceder a los mercados. En caso de que este precio resultante sea menor que el precio de mercado, se aplicará el que más beneficie a la persona productora. Dentro del PM se incluye una prima (Fair Trade Premium), la cual tiene que ser destinada a actividades que promuevan el desarrollo local (e.g. creación de escuelas, rehabilitación de viviendas, creación centros de salud, etc.) Los precios mínimos son revisados periódicamente, o bien cuando los grupos de productores acuerdan solicitarlo. En cualquier caso, existen una serie de pasos establecidos para solicitar una revisión de precios, los cuales consisten en: (1) solicitud de revisión, (2) definición del impacto, (3) investigación sobre viabilidad, (4) feedback y consulta con grupos de interés, (5) aprobación y por último, (6) implementación del PM.

3.4. Importadores Se tratan de “organizaciones que compran productos a las organizaciones productoras, pagándoles un precio establecido de común acuerdo, que les permita vivir en condiciones dignas y acceder a nuevas oportunidades de educación y de desarrollo económico y social. Además, pueden apoyar a los productores y productoras de otras maneras, como por ejemplo, financiando por adelantado la producción, asesorándolos en la mejora de los productos con asistencia técnica y de gestión, etc. También participan en campañas de sensibilización dirigidas a reivindicar la necesidad de introducir criterios éticos en las relaciones comerciales”25. En el Estado español operan nueve importadoras, cada una con su propia identidad: Adsis-Equimercado, Alternativa 3, COPADE (Fundación Comercio para el Desarrollo), Espanica, Fundación Vicente Ferrer, IDEAS (Iniciativas de Economía Alternativa y Solidaria), Intermón Oxfam, MERCADECO (Mercado de Cooperación y Desarrollo), Xarxa de Consum Solidari (XCS). 25 Definición según Coordinadora Estatal Comercio Justo

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En cualquier caso, las importadoras de Comercio Justo: • Buscan un contacto directo con las y los productores, eliminando figuras intermediarias innecesarias que encarecen el precio final. • Pagan un precio justo: que cubra los costes de producción (materias primas, mano de obra) y permita al productor un margen para invertir en el desarrollo de la comunidad o de la organización productora (plus de sostenibilidad). • Prefinancian al menos un 50% de la importación. • Favorecen las relaciones a largo plazo con las y los productores. • Además de la relación comercial, la importadora se compromete a dar asesoramiento y capacitación para el desarrollo de los productos y el acceso a nuevos mercados. • Son transparentes e informan sobre el origen de los productos a las tiendas. • Realizan actividades de sensibilización y presión política.

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Cómo operan las diferentes importadoras del Estado español? ¿Cómo se posicionada ante algunos temas que han centrado el debate del Movimiento de Comercio Justo en los últimos años? El primer paradigma de actuación se centra en mejorar las condiciones de vida de las comunidades productoras del Sur, intentando garantizar unos salarios y unas condiciones dignas (...). Este paradigma engloba una manera de mirar el Comercio Justo conciliadora con el modelo económico en el que vivimos, donde uno de los principales horizontes es vender la mayor cantidad de productos posible y beneficiar así el mayor número de comunidades. (...) La mayoría de importadoras optan por productos comercialmente viables, trabajan básicamente por un Comercio Justo Norte-Sur, apuestan por la certificación de los productos y ven con buenos ojos distribuirlos a las grandes superficies si eso comporta llegar a un público más amplio. (...) En el Estado español, se puede decir que la mayor parte de las importadoras de Comercio Justo no tienen como prioridad cambiar de modelo de consumo, ni de producción, ni de comercio, sino hacer mas digna la vida de las comunidades del Sur. El segundo paradigma de actuación que se dibuja es aquel que entiende el Comercio Justo como una herramienta de transformación social; una pieza mas de una lucha global que apunta a los fundamentos del sistema capitalista. (...) Las importadoras que se encuentran dentro de este paradigma piensan que las causas estructurales de la situación en la que se encuentran las comunidades con las que trabajan son políticas. Por lo tanto su manera de trabajar y operar no es exclusivamente técnica ni comercial, sino de coordinación y lucha política con el resto de las alternativas anticapitalistas, entre las que destaca de manera especial la soberanía alimentaria. (...) Consideran la soberanía alimentaria como una estrategia que da coherencia al conjunto de su actividad y por lo tanto, trabajan para reforzarla tanto en el Sur como en el Norte, no importando productos del Sur que se encuentran ya en el Norte con componentes sociales y ecológicos equivalentes y reforzando los mercados locales en el Sur, entre otras practicas.

Fuente: SETEM. El Comercio Justo en España 2008. Canales de importación y distribución. Pág 51-52

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3.5. Tiendas de Comercio Justo Las tiendas de Comercio Justo son el principal canal de distribución de productos de Comercio Justo, y las que de alguna manera, cierran el ciclo con las personas consumidoras del Norte. Anteriormente agrupadas en la red NEWS! (European Network Worldshops), fue absorbida por WFTO-Europe. En la actualidad, WFTO-Europe se encuentra en una fase de recogida de información sobre los puntos de venta existentes en Europa. El objetivo final consiste en unir los intereses de las tiendas, tratar de coordinar sus actuaciones y en definitiva, fomentar el Comercio Justo y el trabajo de las tiendas. Gráfico 1. Canales de distribución de Comercio Justo

6% 3% 1% 17% 3% 8% 12%

50%

Otros minoristas Tiendas CJ Supermercados Herboristerías y tiendas de productos ecológicos Hostelería Vending Extranjero Otras distribuidoras

Fuente: SETEM (2009)

Las tiendas de Comercio Justo destacan por realizar tres funciones principales (vender/informar/sensibilizar&denunciar), para lo cual han de cumplir una serie de criterios, como por ejemplo participar en campañas para mejorar la situación de las personas productoras y para influir en las políticas nacionales e internacionales, ser abiertas y transparentes en su estructura y actividades, estar atendidas por personal, sea empleado o voluntario,

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comprometido¡ con los objetivos del Comercio Justo y posibilitar que las personas que están en las tiendas participen en las decisiones que les afectan. En España, en 1986 (con un considerable retraso con respecto a otros países europeos) fueron abiertas las dos primeras tiendas de Comercio Justo por Emaús Fundación Social y Cooperativa Sandino (actual IDEAS) respectivamente. Desde entonces, el crecimiento de las tiendas de Comercio Justo ha sido constante, con la apertura de 7 tiendas de media por año (SETEM, 2009). Cataluña, Andalucía y la Comunidad de Madrid son las comunidades donde más tiendas especializadas en Comercio Justo podemos encontrarnos, seguido del País Vasco.

Momento para reflexionar… ¿Es la venta un fin o un medio del Comercio Justo? Esta pregunta copa uno de los debates más prolijos del Comercio Justo, encontrando posturas que van desde aquellas personas partidarias de facilitar la accesibilidad de productos de Comercio Justo independientemente del punto de venta, y los/as más puristas, que opinan que las ventas no es más que un medio, y el verdadero fin del Comercio Justo es cambiar las injustas reglas del Comercio Internacional. De esta forma, mientras unos/as defienden la venta en grandes superficies de Comercio Justo, otros reclaman un espacio propio para los productos de Comercio Justo aduciendo la contradicción que supone el encontrar productos de Comercio Justo en grandes superficies, las cuales a menudo imponen condiciones asfixiantes a los/ as pequeños/as productores/as y la rentabilidad económica es uno de los principales, sino el principal, criterio a tener en cuenta.

3.6. Administraciones Públicas En los últimos años se están presenciando pasos firmes para la inclusión del Comercio Justo en la agenda política. En 1999 la Comisión Europea adoptó una comunicación favorable al Comercio Justo, lo cual dio paso a incluir el Comercio Justo en diversas directivas, informes y resoluciones. En 2006 el Parlamento Europeo aprobó la Resolución nº2005/2245[INI] sobre Comercio Justo y Desarrollo, con el objetivo de promover el Comercio Justo, haciendo hincapié la importancia de incrementar el apoyo público al mismo.

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Desde entonces, muchas han sido las administraciones públicas locales las que han incorporado el Comercio Justo en su agenda. Existen, desde nuestro punto de vista, dos motivos fundamentales por los que las administraciones públicas deben de introducir criterios éticos, sociales y medioambientales en sus procesos de compra pública. Por un lado por que éstas, elegidas a partir de mecanismos teóricamente democráticos, tienen un fuerte componente ejemplarizante y sensibilizador entre la población. Por otro lado, puesto que los volúmenes de compra pública representan cerca del 16% en la Unión Europea del PIB, con lo cual el impacto potencial de introducir criterios sociales es realmente muy significativo. Muchas administraciones públicas ya han introducido cláusulas sociales en sus actividades de compra 26, pero aún queda mucho camino que recorrer. Y es precisamente en este punto donde nosotros y nosotras, la ciudadanía, tenemos la oportunidad de ejercer presión a las administraciones públicas para que contemplen el Comercio Justo en sus procesos de contratación. Para esto existe la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), un proceso que, aún con ciertas limitaciones, permite que ciertos aspectos puedan llegar a ser tratados en el Parlamento.

4. Conclusión El Comercio Justo se ha nutrido de principios propios de la Economía Social y Solidaria para su construcción. A medida que ha ido madurando en su evolución, se ha visto obligado a profesionalizarse, lo que ha implicado, entre otras cosas, una proliferación de los actores implicados en el movimiento. Desde las personas productoras (normalmente agrupadas en redes) hasta las importadoras, pasando por las tiendas de Comercio Justo, las administraciones públicas y en última instancia, nosotros y nosotras. Cada uno de los actores responde a una motivación concreta, y cada uno tiene su propio posicionamiento con respecto al Comercio Justo, lo cual hace que dentro del propio movimiento de Comercio Justo surjan debates y posturas no siempre convergentes. Sin embargo éstas, lejos de ser negativas perse, aportan una gran riqueza y diversidad al Comercio Justo. El riesgo aparece cuando, espoleados por el probado éxito experimentado por el Comercio Justo, (según datos de Fair Trade España, en 2010 las ventas 26Para

más información visitar el blog http://compraresponsable.wordpress.com/

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se incrementaron en un 82,5%) se incorporan agentes que más tienen que ver con el problema que con la solución, y que abrazan el Comercio Justo por intereses meramente económicos. En cualquier caso, esta unidad pretende mostrar como otra globalización no sólo es necesaria, sino que además es posible.

BIBLIOGRAFIA BOONMAN, M (2011): A success story for producers and consumers. Netherlands. Dutch Association on Worldshop (DAWS) CEP, COR, GRESP (2004): Comercio Justo, Consumo ético. Marco conceptual y experiencias en curso. Centro de Estudios y Publicaciones. Perú CLAC (2006): Declaración de la iniciativa latinoamericana y del Caribe de Pequeños productores de Comercio Justo. FITS. Chiapas. JEUNE, H (2009): Aid for Trade. Is the EU helping small producers to trade their way out of poverty?. FINE KRATZ, A (2011): Standard Operating Procedure: development of fair-trade Minimum Prices and Premiums. Fairtrade International-Standards Unit. GENDRON, C. et al, (2008): The institutionalization of Fair Trade: More than Just a Degradeed Form of Social Action, Journal of Business Ethics. OETTLE, N., GOLDBERG, K., KOELLE, B (2010): The Heiveld Cooperative: a vehicle for sustainable local development. Drynet Case Study. REED, D. (2008): What do Corporations have to do with the Fair Trade? Positive and Normative Analysis from a Value Chain Perspective. Journal of Business Ethics, pp. 4-24 SETEM (2009): El Comercio Justo en España. Cuestión de género. Icaria Editorial WFTO (2009): Sustainable Fair Trade Management System. Second Draft. WFTO. Holanda

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UNIDAD III CONSUMO RESPONSABLE Y POLÍTICO

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1. Introducción Esta unidad comenzará analizando el origen de los problemas relacionados con el consumo. A continuación recogeremos la definición que entre todos y todas hemos construido sobre qué es el consumo responsable. Seguidamente compararemos el consumo responsable con el consumo político, reparando en las diferencias existentes entre ambos. De la misma forma, trataremos de reflejar alguna de las estrategias existentes para que la ciudadanía pueda empoderarse como consumidor/a político/a. Esta sección concluirá con un análisis de las cifras que en el Estado Español se dan en cuanto a consumo consciente. Pretendemos completar este estudio con un análisis de nuestros hábitos de consumo, para tener una imagen más actual. Por ello, incluiremos en este análisis los resultados de las encuestas que se entregarán al comienzo de la presente unidad didáctica. Por último, completaremos el movimiento del Consumo Responsable analizando como desde los territorios del Sur se están implementando prácticas, y las limitaciones que se encuentran.

2. Consumo Responsable: definición participada. 2.1. El origen del problema El papel del consumo en el sistema económico y social actual ocupa una posición primordial en las sociedades del Norte, hasta el punto que las implicaciones del mismo van más allá del simple acto de comprar, encontrando vínculos directos en la construcción de nuestra identidad como ciudadanos. Resulta interesante contextualizar el consumo como una fase dentro de un sistema global que comprende desde la extracción de materias primas, pasando por la fabricación en productos finales, distribución y la eliminación de los mismos. Cada una de estas fases se conecta con la siguiente de una forma lineal, poniendo en serio entredicho cualquier atisbo de sostenibilidad. Posiblemente la más importante de las fases, la que le da sentido al sistema y sobre la que la ciudadanía tiene una influencia más directa, es precisamente el consumo. Cada fase, a su vez, implica una serie de impactos sociales y ambientales asociados, y en cada una de ellas podemos encontrar límites, bien sean

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morales o ecológicos, éstos últimos más evidentes. En cualquier caso, esta cadena es orquestada por las grandes compañías multinacionales, en muchas ocasiones más poderosos que muchos gobiernos 27, y las cuales actúan con unos niveles de impunidad alarmantes. Un breve análisis a cada una de estas fases nos muestra como: A) Fase de extracción: encontramos límites ecológicos. La extracción de recursos naturales se lleva a cabo sin atender la capacidad de la Tierra para regenerarlos. El agotamiento de acuíferos, de reservas de materiales fósiles o la extinción de especies (flora y fauna) son sólo algunos síntomas que refutan esta afirmación. Algunos datos que invitan a la reflexión muestran como en EEUU sólo se conserva un 4% de los bosques originales y a nivel mundial sólo el 20%; para el año 2025 en la India no quedará agua potable o como cada minuto se talan en el Amazonas más de 2.000 árboles. Pero no sólo encontramos límites ecológicos, sino también morales. Efectivamente, la única forma de mantener estos niveles de extracción pasa indefectiblemente por hacerlo a costa de otras naciones. Un intento de cuantificar esta realidad se consigue con el indicador de la huella ecológica, un indicador agregado que muestra la cantidad de superficie terrestre y marítima (normalmente medida por hectáreas) necesaria para mantener una forma de vida determinada. Figura 1.1 Huella ecológica 2007 (medida en hectáreas per cápita)

Fuente: wikipedia

EEUU tiene una huella ecológica próxima a 9 (es decir, si toda la población del mundo consumiera a los niveles de los y las estadounidenses, serían 27 De las 100 economías más poderosos del mundo, 51 son empresas multinacionales.

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necesarios nueve planetas para generar recursos y asimilar residuos). En contraposición, para comprender cómo es posible mantener estos niveles, basta reparar en la huella ecológica de otras naciones más desfavorecidas, como por ejemplo, Burkina-Faso, que tan sólo es de 0,1. En cualquier caso, este forzado “equilibrio” dista mucho de cualquier concepto de justicia social, ya que no se respetan los derechos de las poblaciones del sur (especialmente la población indígena) que han vivido en sus territorios durante generaciones, y ahora se ven despojados de sus recursos naturales por las compañías multinacionales. Sobre este desequilibrio se construye la noción de deuda ecológica, entendida como un instrumento conceptual que pone el acento en la deuda que los países del Norte tienen con respecto a los del Sur como consecuencia del expolio, histórico y presente, de los recursos naturales, los impactos ambientales exportados y la libre utilización del espacio ambiental global. B) Fase de producción: nos volvemos a topar con dos límites. Ecológicos, puesto que en muchos casos los procesos productivos se hacen valer de materiales nocivos para la salud y el medioambiente, se generan emisiones a la atmósfera y a los caudales de los ríos y se producen residuos (tóxicos y no tóxicos) cuyo tratamiento no siempre es el correcto. Además, en muchas situaciones y favorecidos por políticas proglobalización, se impulsan procesos de deslocalización a países del Sur con legislación ambiental y laboral más laxa, replicando estos efectos en dichos territorios Pero además, las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras se caracterizan, entre otras cosas, por interminables jornadas laborales y bajos salarios, cuando no se da explotación infantil. Lamentablemente se calcula que en todo el mundo unas 200.000 personas, privadas de oportunidades de empoderamiento, migran cada día a los núcleos urbanos para buscar trabajo en estos centros productivos, con los consiguientes problemas de hacinamiento (proliferación de slums), de adaptación y su consiguiente marginalización.

C) Fase de distribución 28: las personas consumidoras del Norte encuentran todas las comodidades para que tengan un fácil acceso a los productos. Desde enormes centros comerciales 29, hasta servicios de venta a domicilio o venta por internet. En cualquier caso, reconociendo que el precio de los productos es un factor determinante a la hora de decantar el proceso de compra, es necesario 28 Analizaremos esta fase desde una perspectiva de los territorios del Norte. 29 Por cada puesto de trabajo generado en un centro comercial, se destruyen 4 puestos de trabajo.

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apuntar como éste no suele reflejar el coste real del mismo. Se sigue una práctica de externalización de costes, los cuales se difuminan a lo largo de la cadena en forma de explotación laboral, degradación ambiental etc., aspectos que son de difícil cuantificación. D) Fase de consumo: es sin duda la piedra filosofal de este sistema. Protegerlo y fomentarlo es una prioridad, tanto para los gobiernos como para las grandes multinacionales. Esta posición hegemónica del papel del consumo ha hecho que buena parte de la población del Norte (y cada vez un mayor porcentaje de población del Sur, que emula al Norte) construya y condicione su identidad primaria por su condición de consumidor/a. De esta forma, se crea una sociedad donde las personas son más valoradas por lo que tienen que por lo que realmente son. Se ha articulado, en definitiva, la sociedad de consumo. El peligro de depositar en el “tener” nuestras funciones de reconocimiento social, es que nos perpetuamos en el consumo, puesto que siempre existirá en el mercado bienes que sustituyan al anterior. Y esto es precisamente lo que sucede. En EEUU, el 99% de los productos que se consumen son deshechados pasados 6 meses de su compra. En 1950, nuestros abuelos y abuelas valoraban altamente el reciclaje, la reutilización o el aprovechamiento (prácticas que como veremos más adelante responden a hábitos de consumo responsable), sin embargo cabe preguntarnos el por qué de este cambio de patrones en un periodo de tiempo tan breve. La respuesta la encontramos, una vez más, en cuatro herramientas diseñadas por las corporaciones multinacionales, las cuales han modificado inconscientemente nuestros patrones de consumo 30: - Obsolescencia programada - Obsolescencia percibida - Publicidad - Compra a crédito En cualquier caso, tenemos más productos que nunca, pero sin embargo somos más infelices que nunca. E) Fase de eliminación: hoy generamos el doble de basura que hace 30 años, y ésta tiene que ser tratada. Progresivamente hemos conseguido interiorizar las prácticas del reciclaje, y muchos hogares segregan los residuos sistemáticamente por su composición, normalmente papel, plástico, vidrio y material orgánico. Sin restar valor a estas prácticas, es necesario apuntar como la basura de nuestros hogares sólo representa la punta del iceberg de la basura generada a lo largo de este sistema. Un cálculo aproximado

30 (Según fragmento de la conferencia “Menos para vivir mejor”, celebrada el pasado 14 de Octubre de 2009 en Pamplona, dentro del programa de la campaña “Dale la vuelta, Bira beste aldera”. La conferencia completa se puede escuchar en la dirección www.decrecimiento.info)

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muestra cómo por cada cubo de basura generado en nuestro hogar, a lo largo del sistema se han generado 70 cubos adicionales. Además, existe el riesgo de que el reciclaje conlleve un mayor consumo, o incluso que los tratamientos de reciclado impliquen una mayor contaminación .Es el conocido efecto boomerang del reciclaje o efecto de Jevons. Por tanto, reciclar es necesario pero no suficiente para garantizar la sostenibilidad. 2.2. Definición participada de consumo responsable31 El consumo responsable es una actitud y una práctica que nos permite ejercer nuestra responsabilidad como actores fundamentales dentro de la cadena de consumo. Se trata, en definitiva, de un consumo con preguntas que busca respuestas. Supone en primer lugar un ejercicio de cuestionamiento y de coherencia interna. Una persona que consume responsablemente tiene que ser consciente de que todos los productos tienen un pasado, un presente y un futuro. La fase del pasado pone el acento en el proceso de producción que ha seguido el producto hasta llegar a nuestras manos. ¿Cómo se ha producido? ¿en dónde? ¿en qué condiciones? La fase del presente cuestiona el por qué estamos adquiriendo un producto, tratando de aportar criterios para convertirnos en sujetos capaces de discernir entre necesidades artificiales y necesidades reales. Dicha fase implica no considerar exclusivamente criterios económicos a la hora de embarcarnos en un proceso de compra, sino considerar los impactos sociales y ambientales asociados. Por ello, para poder consumir responsablemente debemos exigir información para de esta forma, valorar las alternativas existentes más coherentes con nuestra ideología. La última de las fases, la futura, implica analizar el cómo me voy a deshacer de él, ¿lo podré reciclar? ¿Podré darle otro uso, más allá de su funcionalidad inicial?

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Definición construida a partir de las aportaciones de los y las alumnas de las dos ediciones del curso online de formación “Comercio Justo nivel avanzado”

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3. Consumo político Existe una ligera diferencia entre consumo responsable y consumo político, de forma que no todo el consumo responsable tiene porque ser consumo político. El consumo político encuentra sus orígenes en los países nórdicos, principalmente en Dinamarca. Son precisamente autores y autoras escandinavos los que con mayor profusión han estudiado el consumo político y sus implicaciones, hasta el punto que se ha generado un modelo de consumidor/a político/a nórdico, extrapolable al resto del mundo. Micheletti, et al (2003, p.14) define el consumo político como: “El acto de elegir productores y productos con el objetivo de cambiar prácticas institucionales o de mercado con las que discrepan. Se basa en actitudes y valores de los y las consumidores frente a conceptos de justicia, transparencia o aspectos no-económicos, que tienen implicaciones en el bienestar personal y familiar como consecuencia de prácticas mercantiles y gubernamentales. Las prácticas de consumo político asumen un entendimiento de los productos como parte de un contexto social y normativo tras los cuales existen unas directrices políticas.” Esta definición se convierte sin duda en un buen punto de partida, sin embargo, para tener una visión más completa del consumo político, habría que profundizar en dos matices. Por un lado, los actos de consumo político, para poder ser catalogados como tal, deben de estar deliberadamente dirigidos a conseguir cambios en la colectividad. De esta forma, un padre/madre de familia que compra productos ecológicos para sus hijos con el convencimiento que son más saludable, aún cuando está enviando una clara señal al mercado, no podrá ser catalogado como un acto de consumo político puesto que el fin último de sus actos se basa en intereses individuales.

Por otro lado, para tener una visión completa, habría que incluir como estrategia de consumo político el acto de no consumo. Desde los boicots 32 (pueden ser a marcas concretas, a productos genéricos, a países, etc.) hasta prácticas entroncadas en las teorías decrecentistas, como por ejemplo la simplicidad voluntaria.

32 En el siguiente enlace se pueden acceder a los boicots vigentes en la actualidad: http:// www.ethicalconsumer.org/Boycotts/CurrentBoycottsList.aspx

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S

¿

abías que…?

El término boicot proviene del nombre del capitán inglés Charles Chunninghan Boycott, un gran terrateniente inglés que durante el siglo XIX impuso una condiciones de explotación laboral, a su vez que los derechos humanos se veían reducidos a su mínima expresión. Los y las trabajadores/as, sus familias y el servicio doméstico del capitán decidieron romper toda relación con él, negándose a comprar lo que vendía.

3.1. Estrategias de Consumo Político Podemos identificar hasta cuatro estrategias de consumo político, en función de la actitud tomada por la persona consumidora: estrategia de salida, estrategia de voz, estrategia de compra inteligente y simplicidad voluntaria. Estrategia de salida: consiste básicamente en abandonar el consumo de una marca/producto como resultado de un proceso de reflexión iniciado por la persona consumidora. La herramienta asociada a la estrategia de salida es el boicot. Existen numerosas razones para recurrir al mismo. Desde prácticas irresponsables de empresas (por ejemplo, uso de mano de obra infantil, comportamientos ambientales irresponsables, etc), boicots a productos genéricos/commodities (por ejemplo no comprar textiles fabricados con pieles) boicots a países, etc. En España, la práctica del boicot no es tan popular como en otros países europeos. Diversas investigaciones muestran como a nivel del Estado español sólo una de cada cuatro personas ha dejado de comprar productos o marcas por su comportamiento social o ambiental alguna vez en su vida. El perfil de la persona boicoteadora responde a una persona joven, con niveles de estudio altos y normalmente miembros de alguna asociación social. Estrategia de voz: es la estrategia contraria al boicot. Consiste en apoyar la compra de determinados productos y/o marcas. En líneas generales los consumidores se decantan por las estrategias de salida antes que las de voz. Además, quizás por la escasa tradición que a nivel español existe sobre boicots, la estrategia de voz no se ha observado en España. 46


Compra inteligente: mientras las dos estrategias anteriormente comentadas se centran en el mercado ordinario (i.e. el de las marcas tradicionales), la compra inteligente busca mercados y/o canales alternativos, caracterizados por principios y valores radicalmente diferentes. Dentro de la estrategia de compra inteligente el Comercio Justo se presenta como el principal referente. Simplicidad voluntaria: aunque dentro de la simplicidad voluntaria es frecuente encontrar vínculos con una dimensión religiosa o espiritual (como por ejemplo la comunidad Amish de EEUU y Canadá), también se ha convertido en una herramienta política. La simplicidad voluntaria es la piedra filosofal de las teorías decrecentistas teorizadas por Georgescu, Latouche o Ridoux. Ésta promueve un “desapego del materialismo como reacción al frenesí consumista que nos rodea” (Lodiero, p.90) En definitiva, trata de reducir el consumo con el fin de garantizar la sostenibilidad medio ambiental, resistir al imperialismo comercial y conseguir mayor equilibrio y calidad de vida. La simplicidad voluntaria encaja con la popular regla de las 3 R’s (Reducir, Reusar y Reciclar)33

33 Algunos autores y autoras han ampliado esta regla a 6 u 8 R’s. Reflexionar, renunciar, rechazar, reestructurar, redistribuir, reivindicar, reducir, reparar, reutilizar, retornar, recuperar, etc. Muchos términos pueden encontrar cabida dentro de esta regla. Sin embargo, lo más importante es ser capaz de priorizar entre ellas, y la simplicidad voluntaria coloca en primer lugar la R de reducir.

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CASO DE ESTUDIO Fragmento extraído de una entrevista a Christian Jacquiau*, accesible en la web www.diagonalperiodico.net

LAS TEKEI JAPONESAS, COMERCIO JUSTO DEL ‘BUENO’ ¿Qué alternativas existen a la gran distribución? Las Tekei surgieron hace 30 años, cuando mujeres madres de familia envenenaron a sus hijos dándoles comida con productos de los supermercados contaminados con químicos. A raíz de esto, un grupo de diez mujeres se preguntó qué podían hacer, así que recolectaron dinero y se lo llevaron a un joven campesino pidiéndole a cambio una cesta de verduras cada fin de semana. Se instauró así una relación de confianza entre ellas y el campesino que les brindó productos de temporada sanos y naturales. Estas mujeres pasaron la información a otras y hubo un segundo grupo, un tercero, etc. Hoy el 25% de los hogares japoneses consumen productos agrícolas bajo este sistema de relación directa entre productor y consumidor, es decir unos 50 millones de japoneses. Tekei significa: poner el rostro del campesino en la fruta y la verdura, es decir, que la manzana no es anónima, detrás hay un campesino. La gran distribución ha eliminado esta relación directa. En el fondo, la alternativa consiste en reapropiarse de lo que nos han confiscado. Han roto la relación entre consumidores y productores, hay que conocer el contenido medioambiental y humano que existe detrás de los productos de consumo, apropiarse de los circuitos de consumo, remontarse a toda la cadena y saber quién transporta, cómo se elabora, cuales son las condiciones de trabajo de la gente que lo produce, etc., con los productos que consumimos […] Con nuestra forma de consumo apostamos por un tipo de sociedad u otra. Cuando metes un kilo de tomates en un carro votas por una agricultura productivista, intensiva, contaminante y deshumanizada o por una agricultura sostenible, con agricultores que cobran un salario digno. Todos los días millones de ciudadanos votamos por uno u otro modelo de sociedad. Existe la posibilidad de orientarnos hacia otro modelo de sociedad a través de nuestro consumo. Podemos construir otro modelo, los grandes grupos agroalimentarios fomentan el crecimiento económico y, con un 1% o 2% de consumidores que digan: “así no quiero consumir”, el crecimiento se retracta afectando a la gran distribución, no necesitamos ser un número muy elevado para pesar sobre estos grandes grupos.v * Christian Jacquiau es un pensador y economista francés muy crítico con los métodos de distribución en masa.

3.2. Limitaciones del consumo político Debido a la novedad del concepto, existe aún cierta controversia a la hora de catalogarlo como una herramienta de activismo político. Lo que si se evidencia, tal como afirma Micheletti et.al.(2005), es que se están dando cambios en los métodos de movilización ciudadana, y las generaciones más jóvenes prefieren centrar su participación política en redes menos jerárquicas y más informales que las tradicionales. En cualquier caso, y en la medida que el consumo político se construye desde una base ideológica y moral muy importante, es frecuente caer en cierto paternalismo, queriendo ayudar a costa del sacrificio propio y pensar que somos nosotros y nosotras quienes atesoramos las ideas justas que todo el 48


mundo debería de seguir. Esta suerte de proselitismo no beneficia al consumo político, y acelera el caer en un sentimiento de fatiga o quemazón que ocasiona un alejamiento de los valores inicialmente defendidos. Por lo tanto, es imprescindible encontrar espacios para el disfrute dentro del Consumo Político, y superar la visión de “obligación” por la visión de “elección”. Otra de las limitaciones es que, si asumimos que en el mercado está el centro de poder, hay mucha gente que automáticamente (bien por falta de información (voluntaria o involuntaria) o por falta de poder adquisitivo, quedará excluida de estos procesos. No todo el mundo tiene la oportunidad de participar activamente en este consumo.

3.3. Comercio Justo: del Consumo Político al consumo corriente. Hemos tratado de señalar anteriormente los matices existentes entre el Consumo Responsable y el Consumo Político. El con qué intenciones la persona consumidora se aproxime al Comercio Justo determinará si ésta puede ser considerada como una práctica de consumo político o no. Por ejemplo, si adquiero café de Comercio Justo debido a que la calidad, el sabor y el aroma son superiores a otras marcas sustitutivas, no podremos estar hablando de consumo político en el sentido estricto de la palabra. En cualquier caso, tenemos que tener presente que el Comercio Justo tiene en sus orígenes un componente político muy claro: cambiar las injustas reglas del comercio internacional. Originariamente entroncado en movimientos sociales, la entrada de grandes multinacionales y grandes cadenas de distribución ha generado un progresivo proceso de vaciado de contenido político del Comercio Justo, una especie de trivialización de los principios del Comercio Justo, que ha hecho que dichos productos no sean más que eso: simples productos. No en vano, la constatación por parte de los expertos de marketing de que lo ético vende ha hecho un flaco favor al movimiento del Comercio Justo. Así, numerosas empresas multinacionales han comenzado a crear sus propios sellos de Comercio Justo, difuminando el movimiento y alejándolo de los cambios sociales que éste predica. Xavier Montagut34 afirma que “las multinacionales están intentando apropiarse del comercio justo por un plato de lentejas”, y continúa afirmando

Xavier Montagut es economista especializado en comercio internacional, consumo responsable y comercio justo. Además es presidente de la Xarxa de Consum Solidari. Se puede acceder al artículo citado en http:// www.asaltodemata.org/article.php3?id_article=4 34

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como “se paga un poco más a unos pocos agricultores cuando el conjunto de su práctica comercial es la responsable de la ruina de millones de ellos”. Montagut y Vivas (2006) avisan sobre una instrumentalización del Comercio Justo por parte del sistema capitalista, y concluyen como la clave del Comercio Justo radica en cuestionar el sistema de consumo y la sociedad de la mercancía, y no por tanto en conseguir vender productos a toda costa, ni reproducir estructuras ni planteamientos (más suavizados) consumistas del capitalismo.

4. Análisis cuantitativo del Consumo Responsable en el Estado Español A la hora de analizar cuantitativamente el consumo responsable, adoptaremos una visión del mismo como concepto paraguas, en el cual se incluya el consumo político. Esto es así puesto que, a pesar de la emergencia del consumo político como práctica ciudadana, las investigaciones cuantitativas sobre el mismo son aún escasas, y se centran sobre todo en Bélgica, Canadá, los países escandinavos y en el Reino Unido. En cualquier caso, estos estudios no son lo suficientemente representativos. Los datos y gráficos presentados a continuación se han obtenido de un análisis de los diferentes informes bianuales de RSE publicados por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) en 2004, 2006, 2008 y 2010 respectivamente 35. Éstos muestran como más de la mitad de los y las consumidores/as siguen sin disponer de información relativa a las marcas; además, un 68% de la población no muestra interés ni busca información sobre la marca al efectuar sus procesos de compra.

35

Informes accesibles en www.cecu.es

50


Fuente: CECU

Estas cifras son similares a las personas que afirman haber realizado algún acto de boicot en los últimos años.

Si No NS/NC

2004 59,90% 30% 10,10%

2006 70,60% 26,90% 2,50%

2008 70,50% 27,40% 2,00%

Fuente: CECU

De entre aquellas personas consumidoras que incluyen criterios responsables (éticos y medioambientales) en sus procesos de compra, se observa como cerca de un 60% estarían dispuestos/as a pagar hasta un 10% más por los mismos producto, siempre que se garantice que cumplen con las expectativas sociales generadas. Es interesante notar como desde 2004 hasta 2010 este porcentaje se ha incrementado en doce puntos porcentuales. Con lo que respecta al Comercio Justo, observamos como a pesar de haberse incrementado progresivamente el conocimiento del mismo (en 2010 un 61% de la población afirmaba conocer el Comercio Justo) éste es notablemente inferior cuando se compara con los países referentes europeos. (En el Reino Unido el 90% de la población conoce el Comercio Justo)

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En cualquier caso, y tal como muestra el gráfico, las personas que consumen Comercio Justo de manera frecuente, i.e. han interiorizado y asumido como propios hábitos de consumo de Comercio Justo, se ha mantenido estable en los últimos seis años, en valores en torno al 7%.

4.1. Análisis cuantitativo de las personas participantes en el curso En las dos ediciones del curso online de “comercio justo, nivel avanzado”, se planteó un ejercicio práctico para reflexionar sobre los hábitos de consumo de las personas participantes. Para ello, se diseñó una encuesta de 14 preguntas que profundizaba sobre hábitos de compra, conocimiento de producto y prácticas de consumo responsable. Las conclusiones que se exponen a continuación son fruto del análisis de 136 cuestionarios.

4.1.1. Datos básicos sobre la muestra De las 136 personas encuestadas, el 42% fueron hombres, mientras el 58% fueron mujeres. Respecto a la procedencia, el 79,50% (108) de los mismos fueron cumplimentados por personas que habitan en países del Norte, mientras que el 20,5% restantes (28), reflejan una visión Sur (preferentemente de Latinoamérica)

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Frecuencia de compra; El 52% de las personas que han participado en este estudio, coinciden con quienes siempre realizan las compras en su hogar, mientras que el 46% realizan compras con una frecuencia más esporádica. Por contra, un 2% nunca compra personalmente los productos que consume. Analizando los resultados de manera desagregada por sexos, apreciamos un comportamiento sensiblemente diferente entre hombres y mujeres, de forma que cerca de un 60% de las mujeres son las encargadas de realizar las compras en su hogar, por un 40% de los hombres. Éstos últimos, realizan compras de manera más esporádica, o incluso no realizan nunca las compras de los productos que consumen. Lugar de compra; Se han analizado tres grandes grupos de productos (alimentación, textil y productos del hogar), y cinco tipologías de establecimientos (grandes superficies, mercados de abastos, cadenas comerciales, pequeños comercios o tiendas de comercio justo). El siguiente gráfico muestra los resultados habidos. Gráfica 1. ¿en qué establecimientos compra los productos que consume?

90,0

67,5

45,0 Grandes Superficies Franquicias

22,5 Cadenas Comerciales Pequeño comercio

Alimentación

Textil

Tiendas de Comercio Justo

0

Productos de hogar

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Se aprecia como las grandes superficies y las cadenas comerciales son los espacios de compra más habituales. Por familias de productos, los productos de alimentación son adquiridos mayormente en las cadenas comerciales, seguido de grandes superficies y pequeño comercio. Los mercados de abasto son la cuarta opción para las personas encuestadas. Los productos textiles son adquiridos en pequeños comercios, seguidos de cadenas comerciales y grandes superficies, mientras que los productos del hogar se adquieren principalmente en cadenas comerciales. Las tiendas de comercio justo, tienen un peso residual en nuestras compras diarias. A raíz de estos resultados, planteamos la hipótesis que relaciona la frecuencia de compra con nuestros hábitos de compra. Así, planteamos que las personas que compran más esporádicamente, acuden a puntos de venta a priori más responsables. Lejos de esta hipótesis, los resultados de la encuesta muestran como las personas que compran de una manera más ocasional, en comparación con las personas que lo hacen siempre, recurren un 10% a las grandes superficies, menos a las cadenas comerciales y un 3% más al pequeño comercio. Gráfico 2. Conocimiento de la procedencia de el producto

10%

49%

41%

Si

No

Ns/Nc

También se ha cuestionado si existe un comportamiento diferenciado entre las personas del Sur y del Norte participantes en la encuesta. Se concluye que las personas del Sur tienden a comprar más en mercados de abastos en cuanto a productos alimentarios.

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Gráfica 3. Conocimiento de cumplimiento de criterios sociales en la fabricacion de un producto

13%

11%

76%

Si

No

Ns/Nc

Conocimiento de productos; Más allá de las características técnicas/funcionales del productos, se ha cuestionado sobre el conocimiento del producto desde una dimensión social (la procedencia del mismo, que en su producción no se hayan violado derechos humanos, que se haya producido de una manera respetuosa con el medio ambiente, etc.)

Sa aprecia como casi un 50% de la muestra analizada conoce el origen geográfico del producto, sin embargo, un 76% no conoce posibles vulneraciones de derechos humanos o ambientales ocasionadas por la fabricación del producto que va a adquirir. Preguntados sobre si les gustaría que cada producto llevase una etiqueta que aportase información sobre el cumplimientos de estándares sociales, un 92,5% responde positivamente, por un 3% que no estaría interesado en conocerlo. El restante 4,5% no sabe o no contesta. También se ha cuestionado la posibilidad de dejar de comprar un producto Etiquetas; Un 65% de las personas encuestadas se fija ocasionalmente en las etiquetas del producto, dependiendo del producto principalmente. Un 4,5% no lo hace nunca y un 30,5% lo hace siempre. A pesar de esto, el 63% de las personas encuestadas no está satisfecho con la información contenida en las etiquetas, en contraposición de un 20% que sí lo está.

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Sobre la predisposición para dejar de comprar un producto que en su fabricación sistemáticamente incumple derechos sociales, un 86% estaría dispuesto a ejercer esta herramienta de consumo político, por un 4% que no lo haría.

5. Consumo Responsable en el Sur Hasta ahora hemos analizado el Consumo Responsable y Consumo Político como una actitud a seguir por la ciudadanía del Norte. Para finalizar la unidad, completaremos el análisis del Consumo Responsable con una visión sur. ¿Cómo se despliega el mismo en las poblaciones del Sur? ¿Son éstas meros sujetos pasivos de la conciencia solidaria que se empieza a despertar en el Norte? ¿De qué herramientas disponen para implementar prácticas de consumo responsable? El surgimiento de nuevas potencias económicas (e.g. India, Brasil o China entre otras) ha supuesto cambios en la arena de la cooperación internacional. Si desde 1950 los flujos de la cooperación internacional hacían un recorrido Norte-Sur, en la actualidad se observan nuevas tendencias que implican un aumento de la cooperación interregional entre los países del Sur. En cualquier caso, la distribución de la riqueza de los habitantes de estos países dista mucho de ser igualitaria. Tan sólo es necesario reparar en el Índice de Gini, indicador que mide el grado de desigualdad en la distribución de los ingresos (o del consumo) entre los individuos u hogares de un determinado país 36, para darnos cuenta que efectivamente muchos países del Sur (y también del Norte) se encuentran muy lejos de ser sociedades igualitarias. Esto hace que aún pudiendo encontrar prácticas de Consumo Responsable, éstas se hagan más por necesidad que por elección. Por ejemplo, mientras que para la mayoría de la población de los países del Norte el autoabastecimiento y la autosuficiencia son prácticas voluntarias entroncadas dentro del Consumo Responsable (e.g. ecoaldeas, comunidades sostenibles, pueblos verdes, comunidades intencionales), en los países del Sur, son más una necesidad que una opción. Lo mismo ocurre con el reciclaje, la reutilización y otras prácticas similares. Por necesidad se reciclan y reutilizan todos los productos como bolsas de plástico, botellas vacías, envases de ropas, muebles, etc., pero no se hace por una conciencia El Índice de Gini comprende valores entre 0 y 1, de manera que valores próximos a 1 indican una mayor desigualdad. Dinamarca es la sociedad más igualitaria (0.247), en contraste con Brasil (0,55), Namibia (0.743), Bostwana (0,61). Se puede acceder a este dato en las páginas 172-175 del Informe de Desarrollo Humano 2010 accesible en: http://hdr.undp.org/es/informes/ 36

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medioambiental, sino simplemente por la imposibilidad de poder comprar productos nuevos. Efectivamente, se detecta que para la mayor parte de la población del Sur es difícil relacionar el rol del consumo con la situación global del país. En líneas generales no se percibe que los actos individuales aislados puedan tener impactos globales. Además, muchos de los y las ciudadanos/as, ni conocen sus derechos humanos ni reconocen sus responsabilidades. En definitiva, el paradigma del Consumo Responsable no se encuentra normalizado en estas naciones. La excepción la podemos encontrar en círculos restringidos urbanos, educados, y de clase media o alta, sobre todo, mediante el trabajo de las organizaciones que trabajen en cooperación al desarrollo y también a través grupos de ciudadanos activos. En cualquier caso, la aproximación a este particular tipo de Consumo Responsable se encuentra más relacionada a las variables de precio y calidad, a las que podríamos incluir una dimensión religiosa o moral (por ejemplo, en los países árabes se evita el consumo de cerdo, alcohol, etc.). Resulta interesante remarcar como ante la pregunta de (sin hablar expresamente ni de Consumo Responsable ni de Comercio Justo) si escogería un producto hecho bajo condiciones justas frente a otro de precio equivalente, la respuesta mayoritaria es no. Lamentablemente las condiciones de trabajo de los países del Sur, las cuales son consideradas como poco éticas en el Norte, son percibidas como normales en el Sur. Con respecto al Comercio Justo, la ciudadanía del Sur aún no ha tomado conciencia de las ventajas que reporta su consumo, y es percibido principalmente como una fuente adicional de comercialización. Además, la mayor parte de la producción de productos de Comercio Justo es destinada a la exportación, principalmente mercado europeo, aunque destaca el progresivo crecimiento experimentado por el comercio Sur-Sur.

6. Conclusiones Vivimos en una sociedad de consumo, en donde el acto de comprar trasciende a múltiples dimensiones sociales (construcción de identidad, reconocimiento y aceptación social, bienestar, etc.). Se han implementado diferentes herramientas, algunas más sutiles que otras, para hacernos dependientes del consumo, con las implicaciones que esto supone: agotamiento de recursos, degradación ambiental, insatisfacción personal, generación de residuos, universalización de las culturas, etc.

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El Consumo Responsable propone replantear el por qué consumimos. Para ello nos invita a, antes de consumir, ver qué es lo que realmente necesitamos, para una vez realizado este ejercicio de reflexión, analizar las diferentes opciones de las que disponemos. El Consumo Político va un poco más lejos y pretende, bajo la premisa que es en el mercado donde se toman las decisiones económicas y políticas más trascendentes, convertirse en una herramienta de participación política. Por último, destacamos como en los últimos años el Consumo Responsable ha experimentado un crecimiento entre la población del Estado español, aunque aún es un término novel. En el Sur, fuertemente por su contexto socio-económico particular, se practican prácticas de Consumo Responsable aunque no se identifique como tal. De hecho, éste se hace más por necesidad que por elección.

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UNIDAD IV. SOBERANÍA ALIMENTARIA Y COMERCIO JUSTO

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1. Introducción El hambre es causa y efecto de la pobreza. Aún cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce expresamente el Derecho a la Alimentación, éste no es disfrutado por todos los y las habitantes del planeta. Tras profundizar sobre los orígenes del hambre, analizaremos algunas estrategias seguidas para tratar de erradicarla, desde la llamada revolución verde hasta el paradigma de la Soberanía Alimentaria. A continuación, entroncaremos el Comercio Justo desde una visión de la Soberanía Alimentaria, para finalizar analizando la efectividad del Comercio Justo como herramienta para erradicar el hambre.

2. Derecho a la Alimentación, hambre, seguridad alimentaria y Soberanía Alimentaria La alimentación, más allá de una necesidad fisiológica, es un Derecho Humano Universal, reconocido como tal por la Declaración Universal de Derechos Humanos promulgada en 1948 por las Naciones Unidas 37. Este derecho fundamental se refiere a una alimentación que aporte todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo físico y mental en función de las diferentes etapas de la vida, adaptándose a las condiciones culturales, sociales y económicas, así como a un espacio y tiempo determinado. Al igual que el resto de los Derechos Humanos, los cuales fueron alcanzados como resultado de procesos de luchas sociales, el Derecho a la Alimentación se basa en los principios de inalienabilidad, universalidad, participación y equidad. Y son precisamente los gobiernos quienes, en la medida que han suscrito los convenios internacionales de los Derechos Humanos, tienen la obligación de respetar, proteger y garantizarlos. Sin embargo, con asiduidad estos gobiernos claudican ante los intereses económicos y la presión ejercida por las grandes corporaciones multinacionales 38 , y descuidan a sus ciudadanos y ciudadanas, especializándose en la producción intensiva de monocultivos con fines de ser El Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce como “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios [...]” 37

38 Se estima que cinco grandes multinacionales controlan, directa o indirectamente, la mayor parte de la cadena de la alimentación mundial. Alrededor de un 70% del comercio de materias primas, y cerca de un 80% de las tierras reservadas para el cultivo de exportación está controlado por empresas multinacionales (ICE, 2002)

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exportados 39. Efectivamente, a medida que los mercados globales sustituyen a los mercados locales, los monocultivos quebrantan el principio de la diversidad, imprescindible para que cualquier ecosistema sea ecológicamente saludable. Surgen de esta forma los desiertos verdes. Pero además, y siguiendo a Shiva (2001), desde que se incluyeron en los acuerdos comerciales de la OMC los derechos de propiedad intelectual sobre formas vivas, las cuales incluiría a las semillas, se construye el caldo de cultivo para que un grupo muy reducido de compañías multinacionales disfruten de los derechos en exclusiva sobre las semillas 40. En muchas ocasiones, estas semillas se han modificado genéticamente para que no se puedan reproducir por medios naturales (lo que condena a los campesinos y campesinas a tener que adquirir las semillas perpetuamente) y para que sean resistentes exclusivamente a los pesticidas producidos por estas organizaciones. Estas condiciones obligan a las personas campesinas a endeudarse, hasta el punto que en India se han llegado a dar dram��ticos episodios de suicidios colectivos de campesinos y campesinas, por no poder hacer frente a las deudas contraídas 41. El hambre es causa y efecto de la pobreza. En consecuencia, cualquier estrategia de lucha contra la pobreza pasa ineludiblemente por la erradicación del hambre. Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) , hay 925 millones de personas desnutridas en el mundo, la mayoría de ellas residentes en el Sur, de los cuales el 75% son trabajadores y trabajadoras del medio rural, trabajadores sin tierra, pequeños agricultores, comunidades indígenas, pastores o pescadores.

Perú se ha especializado en la producción de cebollas, Brasil en la producción de agrocombustibles, desplazando a otros productos alimentarios de primer orden. La República de China ha comenzado a adquirir importantes terrenos cultivables en Latinoamérica y África para satisfacer su demanda alimentaria futura 39

40 Sólo diez multinacionales controlan casi el 70% del mercado mundial de semillas. Se puede ampliar la información en los siguientes enlaces: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_6897000/6897732.stm http://www.diagonalperiodico.net/article3585.html 41

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Gráfico 1. Distribución geográfica del hambre (en miles de personas) -2010-

2% 6%

62%

Países del norte Asia y Pacífico

Africa Subsahariana América del norte y el Caribe

26%

4%

Cercano oriente y África del Norte

Para poder combatir el hambre, es imprescindible conocer sus causas. Resulta paradójico apreciar como en el mundo se producen alimentos suficientes como para alimentar casi al doble de la población actual. Por lo tanto, la pervivencia del hambre no se debe a una carencia de alimentos. Muchos de los países que sufren los efectos del hambre se ven azotados por desastres ecológicos (e.g. huracanes, terremotos o erupciones volcánicas), y por episodios bélicos. Aún cuando estos acontecimientos acentúan y agravan las hambrunas, tampoco se puede considerar como los culpables últimos del hambre. El origen del hambre se encuentra en la injusticia y la exclusión social, política y económica. Los medios de producción raramente pertenecen a los y las trabajadores, los cuales tampoco tienen acceso a recursos como agua, tierra, semillas, tecnología, etc. Y tal como afirma Vivas (2011), “el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce” Además, en las últimas décadas los alimentos se han convertido en una mercancía más, quedando en un segundo plano su función principal: la de alimentar a la humanidad. La liberalización de los mercados que instituciones internacionales (i.e. Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) instaron a acometer a los países más empobrecidos, como supuesta fórmula magistral para superar el subdesarrollo, dieron vía libre para la entrada de estos países a productos fuertemente subvencionados y para el desembarco de grandes grupos

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multinacionales; el resultado fue el desplazamiento forzoso del campesinado local. Por otra parte, los precios de los productos básicos (maíz, trigo, etc.42) se fijan en las bolsas internacionales, y como cualquier otro futuro bursátil, está sometido a procesos especulativos. Esto explica una de las causas por las que el maíz en Somalia y Kenia aumentó un 106% y un 55% respectivamente con respecto al 2010 o en Etiopía el trigo incrementó su precio en un 85%. Las poblaciones con menos recursos no pueden afrontar estas variaciones de precios, aumentando por tanto su vulnerabilidad. Si tal como hemos comentado, el hambre no es un problema de producción, sino más bien de acceso a los alimentos, es necesario apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias, en donde el ser humano recupere la centralidad perdida. Es el principio de la seguridad y la soberanía alimentaria. La seguridad alimentaria ocurre, según la FAO, cuando las personas disfrutan de un acceso seguro a una cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normal y una vida activa y sana. Es por tanto un concepto que relaciona intrínsecamente disponibilidad de alimentos, estabilidad, acceso, consumo y utilización biológica. La soberanía alimentaria es un concepto más reciente y amplio que la seguridad alimentaria: fue acuñado en 1996 por la Vía Campesina43 en la celebración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada por la FAO en Roma, y se articula sobre los siete principios 44 que se citan a continuación.

Contextualizándolo con respecto al Comercio Justo también podríamos incluir a productos como el café o el cacao 42

43 Más información en http://viacampesina.org/sp/

44 Una síntesis de las implicaciones de estos principios puede encontrarse en http://www.rebelion.org/ hemeroteca/otromundo/030809alimento.htm

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P

rincipios por una Soberanía Alimentaria: declaración Vía Campesina

1. Alimentación, un Derecho Humano Básico: la Soberanía Alimentaria es el

2. 3.

4.

5. 6.

7.

derecho de cada nación para mantener y desarrollar su propia capacidad para producir los alimentos básicos de los pueblos, respetando la diversidad productiva y cultural. Reforma agraria: que garantice a los sin tierra y familias campesinas especialmente a las mujeres- la tenencia y el control de la tierra que trabajan y la devolución de los territorios a los pueblos indígena. Protección de Recursos Naturales: la Soberanía Alimentaria requiere del cuidado y uso sostenible de los recursos naturales, especialmente de la tierra, el agua y las semillas. Además de la protección se debe asegurar el acceso a los mismos. Se rechazan los productos transgénicos, los químicos y los monocultivos de exportación y modelos de producción intensivos industrializados. Además, se aboga por prohibir las patentes y comercialización de recursos genéticos por parte de compañías privadas y transnacionales. Reorganización del Comercio de Alimentos: Las políticas agrícolas nacionales deben dar prioridad a la producción para el consumo doméstico y la autosuficiencia alimentaria. Los alimentos de exportación no deben desplazar a la producción local ni desplomar los precios. Esto significa que el dumping por productos subsidiados para la exportación de alimentos debe cesar. Los precios de los alimentos en los mercados nacionales e internacionales deben ser regulados y deben reflejar el verdadero costo de producción de los mismos. Eliminar la Globalización del Hambre Paz Social: los alimentos no deben ser utilizados como un arma, el incremento de los niveles de pobreza y marginalización en el campo, junto a la opresión creciente de minorías étnicas y pueblos indígenas, agravan las situaciones de injusticia y desesperación El desplazamiento actual, la urbanización forzada y la represión a los campesinos no se puede tolerar. Denunciamos la creciente discriminación racial en las áreas rurales. Control Democrático: el campesinado y los y las pequeños productores deben tener una intervención directa en la formulación de políticas agrarias en todos los niveles.

Inspirada en estos principios, en el Foro sobre Soberanía Alimentaria celebrado en Nyeleni en 2007 se definió la Soberanía Alimentaria como “el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”. Vemos como mientras la seguridad alimentaria propone el acceso a alimentos principalmente en el mercado, la Soberanía Alimentaria se centra en quiénes, cómo y dónde se produce.

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La soberanía Alimentaria es un concepto que ha ido ganando en popularidad en los últimos años, y ha sido apropiado por diferentes actores (desde movimientos sociales hasta gobiernos). Sin embargo, y ante el riesgo del vaciado de contenido del término, hay que tener presente que las raíces de la Soberanía Alimentaria surge de las luchas campesinas para crear un discurso fuerte, radical y amplio acerca de las necesidades locales.

3. Las promesas para acabar con el hambre 3.1. La Revolución Verde Se conoce como Revolución Verde al periodo comprendido entre 1960 y 1990 en el cual se buscaba incrementar la productividad agraria como consecuencia del incremento de las necesidades de alimentos causado por el aumento de la población mundial y con la esperanza de acabar con el hambre en el mundo. Se trató, en definitiva, de sistematizar la agricultura como se hizo con la industria en el siglo XIX y extender el sistema a todo el mundo. Los métodos para incrementar esta productividad se centraron en, utilizando la ciencia moderna, el desarrollo de variedades de semillas de alto rendimiento, especialmente de maíz y trigo. Paralelamente, se experimentaron avances considerables en cuanto a innovaciones en la agroquímica, produciendo nuevos plaguicidas y fertilizantes. Durante este periodo, en muchas regiones del mundo (especialmente en Asia y América Latina), la producción de cereales se duplicó con creces, y los precios de los alimentos se mantuvieron estables. Sin embargo, esto no ocurrió a coste cero. •

Como consecuencia de la Revolución Verde se produce una preocupante pérdida de biodiversidad agrícola, abandonando la producción de cultivos tradicionales y más sostenibles con el medio ambiente. Se fomenta la agricultura intensiva y los monocultivos, quedando excluidos los y las pequeños y pequeñas campesinos.

Las semillas de alto rendimiento requieren de una gran cantidad de insumos (plaguicidas, fertilizantes químicos, así como abundante irrigación) para obtener resultados óptimos, sin los cuales los resultados no varían mucho de las variedades tradicionales. Por lo tanto algunos autores llegan a cuestionar la existencia de una revolución en el estricto sentido de la palabra (Dyson, 1996). Además, el acceso a estos recursos supone un coste extra que no siempre puede ser asumido por el campesinado, quedando por tanto 66


excluidos (e incluso hundiéndose en la pobreza) un sector de la población significativo. Por último, destacar que la calidad de estas variedades es inferior alimentariamente a los productos tradicionales, y dan mayores problemas de almacenamiento. Por tanto, la Revolución Verde, si bien ha supuesto un incremento en la producción mundial de alimentos, no apunta a las verdaderas razones del hambre: en consecuencia, el hambre prevalece, especialmente en el medio rural, donde paradójicamente se producen los alimentos.

3.2. Productos transgénicos Uno de los legados de la Revolución Verde son los Organismos Modificados Genéticamente (OMG de aquí en adelante). Como hemos comentado anteriormente, el periodo comprendido entre 1960 y 1990 experimentó importantes innovaciones tecnológicas en el mundo de la agroindustria, entre las cuales encontramos el desarrollo de los OMG 45, especialmente a partir de la década de los 80. La Revolución Verde se convirtió en la revolución de los genes, favorecida por la libertad existente a la hora de patentar formas de vida. Paralelamente a este desarrollo genético, se dieron importantes procesos de adquisición de compañías químicas (productoras de pesticidas) con industrias productoras de semillas, de forma que nos encontramos que las mismas corporaciones que comercializan las semillas, comercializan los pesticidas. No es casualidad que muchas semillas sean modificadas genéticamente (se estima que en torno al 70%) para hacerlas resistentes exclusivamente a los pesticidas producidos por dichas corporaciones. En otras palabras, de esta forma se asegura que quienes compren las semillas, se vean obligados/as a adquirirles los pesticidas. Se cimienta por tanto un círculo vicioso de difícil escape. La propia FAO (2001, p.4) señala como “los OMG, son instrumentos que pueden utilizarse con fines buenos o malos, del mismo modo que pueden ser regulados de forma democrática en beneficio de las personas más necesitadas o manipulados para favorecer a determinados grupos que controlan el poder político, económico y tecnológico decisivo.” Y la realidad muestra como los principales beneficiarios con los OMG son los promotores de la tecnología del sector privado y los grandes productores agrícolas. De 45 El Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, Artículo 3 (g). entiende como un organismo modificado genéticamente (OMG) a cualquier organismo vivo que posea una combinación nueva de material genético que se haya obtenido mediante la aplicación de la biotecnología moderna

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hecho, mientras no se modifiquen los sistemas de propiedad intelectual, los y las agricultores con pocos recursos difícilmente podrán disfrutar de los beneficios de los OMG. Este dilema ético, junto con las consecuencias imprevistas tanto en la salud como en el medioambiente, constituyen las principales interrogantes de los productos transgénicos, y los motivos por los que muchos gobiernos (especialmente en el Norte) no han aprobado la plantación de transgénicos en sus territorios.

4. Comercio Justo y Soberanía Alimentaria Tal como venimos comentando, el Comercio Justo es una disciplina en constante evolución y cuya identidad varía en función del enfoque adoptado. Cuando hablamos de Comercio Justo y Soberanía Alimentaria es posible encontrar espacios conflictivos, que alimentan uno de los debates en el seno del movimiento. Algo por otra parte totalmente comprensible, puesto que tal como afirma Carraro (2009) el “tratar de moverse entre leyes de mercado y valores de justicia, no deja de ofrecernos elementos continuos de debates y revisiones”. En cualquier caso, la inserción del Comercio Justo dentro de la dimensión de la Soberanía Alimentaria analiza los problemas de la agricultura mundial y del sistema comercial imperante. Aún así, siguiendo a Montagut (2006), es cuanto menos ilusorio pensar que el Comercio Justo va a sustituir a las prácticas tradicionales del comercio hasta convertirse en la práctica dominante. Por ello, los valores del Comercio Justo no se han de asociar exclusivamente a una ampliación de mercados, sino más bien en poner el acento en cómo o quién lo vende. En este sentido, el Comercio Justo puede ser una herramienta para los modelos alternativos al modelo agroindustrial dominante, en donde no prima la obtención de una mayor producción a cualquier precio, sino una producción sostenible en la que se mantienen las formas tradicionales agrícolas. Además se excluye el uso de tecnologías que son o pueden ser dañinas para las personas o las tierras, y existe una tendencia hacia la agricultura ecológica. En consecuencia los productos transgénicos se excluyen expresamente de la certificación de Comercio Justo. Sin embargo, bajo el sello de Fair Trade si que cabe la posibilidad de certificar plantaciones de productos, más próximas a las prácticas de

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agricultura intensiva, como puede ser el caso de algunas plantaciones bananeras en América Latina y África. Los productos cultivados para el Comercio Justo son de mayor calidad y más saludable, reportando beneficios para las personas y para el medio ambiente. Asimismo, el Comercio justo promueve un respeto por la cultura de los productores y productoras así como de las formas tradicionales agrícolas durante la producción. Desde una perspectiva de la Soberanía Alimentaria, el Comercio Justo se justificaría para aquellos productos cuyo impacto ecológico de su importación se justifique por los beneficios que pueda aportar su consumo. De esta forma se descartarían aquellos productos que se pueden producir localmente, con componentes sociales y ecológicos equivalentes. En cualquier caso, es interesante apuntar como la Soberanía Alimentaria aboga por la agroecología y por la agricultura campesina, más que por la ecología certificada. De la misma forma, superando la visión del Comercio Justo Norte-Sur (donde el Sur produce y el Norte consume) y entendiendo el Comercio Justo en un sentido más amplio, encontramos los principios de autogestión (los y las campesinos son propietarios/as de los medios de producción, frecuentemente a partir de formas cooperativas de organización), asociatividad (versus competencia) y cercanía con el consumidor final, los cuales son la base para un desarrollo endógeno de una comunidad. Aún así, y tal como hemos apuntado a la hora de definir la Soberanía Alimentaria, el acento en lo local, en las organizaciones campesinas y las implicaciones culturales de los pueblos es fundamental para entender el Comercio Justo y la Soberanía Alimentaria de una manera complementaria.

4.1. Comercio Justo para erradicar el hambre Valga decir de antemano que el Comercio Justo no es la panacea para erradicar el hambre, sin embargo puede convertirse en una herramienta eficaz con un considerable potencial. Los efectos positivos del Comercio Justo varían de una organización a otra, las cuales operan dentro de un contexto único y tienen que afrontar una realidad específica. De esta forma, mientras que para un sector del campesinado el hecho de obtener un precio de ventas más alto será determinante, para otro sector lo será el acceder a prefinanciación o la posibilidad de desarrollar un nuevo cultivo. A continuación agruparemos en

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tres dimensiones, económicas, sociales y medioambientales, la contribución del Comercio Justo en la erradicación de la pobreza, y por extensión, del hambre. Consecuencias económicas: la fijación de un Precio Mínimo garantizado asegura a las personas productoras fuente de ingreso, normalmente superior al precio de mercado 46. En algunos casos se ha llegado a detectar una suerte de efecto dominó en la fijación de los precios, de manera que cuando las redes de Comercio Justo compran la producción de sus miembros a un precio determinado, los precios propuestos por el resto de los recolectores tienden a incrementarse. Los ingresos obtenidos por las personas productoras permiten una mejor planificación de sus inversiones, y en consecuencia, una mayor diversificación del riesgo y una mayor autonomía económica. Por última, la prefinanciación o financiación anticipada permite superar los problemas estructurales que las débiles tesorerías de las familias de productores han de afrontar. Frecuentemente, estas necesidades de dinero para hacer frente a los gastos de la vida cotidiana, hacen que los y las productores tengan que vender sus cosechas a precios irrisorios, o que tengan que recurrir a préstamos informales muy próximos a la usura. Consecuencias sociales: una parte de los beneficios procedentes de la venta de Comercio Justo se destinan a mejorar la comunidad (mejora de centros sanitarios y educativos, sistemas de irrigación y agua potable, etc.), lo cual impacta positivamente en los niveles de bienestar de las comunidades. Pero además, el Comercio Justo da la opción a los y las productores de organizarse en modelos cooperativos, garantizando una formación y capacitación constante. Paralelamente, la participación en cooperativas de Comercio Justo reporta a los agricultores y agricultoras marginalizados una recuperación en los niveles de autoestima y el orgullo por sentirse agricultor. Consecuencias ambientales: se utilizan unos medios de producción respetuosos con el medio ambiente, que conservan la fertilidad de los suelos y protejan los espacios cubiertos por los bosques. Se prohíben expresamente la utilización de productos químicos nocivos para la salud, y además se limita el uso de insumos agrícolas.

Durante la crisis del precio del café ocurrida entre el 2000 y el 2005, las importadoras de Comercio Justo llegaron a pagar por el café verde un 50% que el precio de mercado. 46

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4.1.1. Efectividad del Comercio Justo La efectividad del Comercio Justo en la erradicación del hambre está ganando en importancia en los últimos tiempos. En el Foro de Alto Nivel sobre Efectividad en la Ayuda, celebrado en el año 2008 en Accra, los países del Sur mostraron que para derrotar la pobreza son necesarias herramientas más allá de ayudas de corte asistencialista o ayudas condicionadas a la adopción de determinadas políticas económicas. Y el Comercio Justo orienta la cooperación internacional hacia la potenciación de actividades productivas en los propios países del Sur, generando procesos de crecimiento autosostenidos y endógenos. En esta línea, la Declaración de los Movimientos Sociales, Foro paralelo a la cumbre mundial de la seguridad alimentaria celebrada en Roma en 2009 se entiende la soberanía alimentaria como la solución real a la tragedia del hambre en nuestro mundo.

El Comercio Justo tiene implicaciones a nivel macro-económico. Ciertamente, algunos productos comercializados bajo el paradigma del Comercio Justo tienen un peso muy significativo en las economías del Sur47 . Un cálculo aproximado nos muestra como cerca de un millón de familias en países del Sur se han beneficiado de este sistema. La efectividad del Comercio Justo como herramienta de cooperación al desarrollo es reconocida por la propia Comisión Europea (COM (1999) 619 final), cuando se apunta como el Comercio Justo ha dejado de ser una moda o un nicho de mercado para convertirse en “una de las pocas formas exitosas de ayuda al desarrollo”.

47

El cacao en Sierra Leona o en Costa de Marfil es una de las principales fuentes de riqueza del país.

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5. Conclusiones El hambre, y por extensión la pobreza, es un concepto multidimensional y encuentra en sus orígenes causas políticas, por lo tanto su erradicación pasa por una auténtica voluntad para atajarla. La revolución verde supuso un indudable incremento de la producción agrícola, y una sistematización de la agricultura, pero apenas actuó sobre las verdaderas causas del problema y tuvo considerables efectos colaterales, e.g. pérdida de biodiversidad, extensión de la agricultura intensiva, exclusión social, etc. Tampoco el desarrollo de los productos transgénicos, fuertemente protegidos intelectualmente y modificados genéticamente para ser resistentes y sensibles a un tipo concreto de pesticida y fertilizante respectivamente, parecen proponen una alternativa efectiva para luchar contra la pobreza, sino más bien lo contrario, para perpetuarla. El paradigma de la Soberanía Alimentaria defiende los derechos de los pueblos a elegir sus propias políticas agrarias, aquellas que reporten unos mayores beneficios a su población y respeten la cultura local y los sistemas de agricultura sostenibles. Una propuesta, en definitiva, con una base social sólida, surgida por y para el campesinado y las organizaciones sociales de los países empobrecidos. El Comercio Justo, estudiado desde la perspectiva de la Soberanía Alimentaria, se desmarca de aquella visión condescendiente y conciliadora con el modelo económico en el que vivimos, y pone el acento en su capacidad como herramienta de transformación social, intentando reforzar los mercados del Sur. De esta forma se ponen las bases para que se den procesos de desarrollo endógenos, autogestionados y sostenibles en el tiempo.

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bibliografía CARRARO, F (2009): El reto de navegar en la contradicción. Nº 37, 16 de Julio de 2009, Revista Pueblos. CRUMP, A. (1998): The A to Z of World Development, New Internationalist Publications Ltd., Oxford. DYSON, T. (1996): Population and Food. Global trends and Future Prospects, Routledge, Londres. FAO (2001): Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente, Grupo Editorial, Roma. ICE (2002): El Comercio Justo ¿Una vía para mejorar las condiciones de vida de los productores del sur?, Boletín Económico de ICE Nº 2732 del 17 al 12 de Junio, Subdirección General de Estudios del Sector Exterior . MONTAGUT, X. (2006): Comercio Justo y soberanía alimentaria. En Fernandez Such, F (coord), Soberanía alimentaria (pp. 321-353), Icaria Editorial, Barcelona. NACIONES UNIDAS (1948): Declaración Universal de los Derechos Humanos. Anexo 1. Naciones Unidas. VIA CAMPESINA (2009): Agrocombustibles industriales. Generan hambre y pobreza. Cuaderno 1º Noviembre 2009. VIVAS, E. (2009): Crisis y respuestas en la red. Anuario de movimientos sociales. Icaria Editorial, Barcelona. VIVAS, E. (2011): Los porqués del hambre, por Esther Vivas. Acceso el 26 de Agosto de 2011, de http://comerciojustoelsurco.blogspot.com/2011/08/losporques-del-hambre-por-esther-vivas.html SHIVA, V. (2001): Protect or Plunder? Understanding Intellectual Property Rights. Global Issues, Reino Unido. SHIVA, V. (1991): The violence of the Green Revolution. Third World Agriculture, Ecology and Politics, Zed Books, Londres. ZACUNE, J (2011): ¿Quién se beneficia de los transgénicos? Una industria basada en mitos. Amigos de la Tierra, Holanda.

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UNIDAD V. GÉNERO Y COMERCIO JUSTO

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1.Introducción Actualmente existe un consenso generalizado a la hora de señalar el papel fundamental que la mujer tiene en los procesos de desarrollo de los pueblos. Cuando hablamos de género nos estamos refiriendo a una construcción socio- cultural, moldeada por los años, tradiciones y cultura. Por el contrario, cuando hablamos de sexo, nos referimos a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, las cuales no determinan perse los comportamientos. El sistema género-sexo vigente determina tanto la posición social diferenciada para mujeres y hombres como las relaciones desiguales entre ambos. Comenzaremos remarcando como las políticas comerciales internacionales no han tenido en cuenta dichas desigualdades de género en su formulación, aún cuando sus impactos son más pronunciados en las mujeres que en los hombres. A esto se le une las realidades sociales profundamente patriarcales de muchos países empobrecidos, así como las tareas gratuitas (pero indispensables) que las mujeres tienen que asumir, y que se engloban bajo la economía del cuidado. A continuación haremos un breve repaso a la evolución del papel de la mujer en la cooperación internacional, pasando de una concepción de la mujer en función de sus funciones reproductivas, al vigente enfoque que asume que las relaciones de género son un verdadero obstáculo para el desarrollo. Es en este paradigma donde el Comercio Justo se presenta como una potencial herramienta tanto para la cooperación internacional como para alcanzar una igualdad de género efectiva.

2. Los vínculos entre comercio y género Iniciamos este curso apuntando como el paradigma del libre comercio se ha impuesto en las políticas comerciales globales, y como éste no ha conducido a intercambios justos entre países, perjudicando en líneas generales a los países más empobrecidos. En lo que respecta a las relaciones de género, el comercio internacional no ha tendido a equilibrar el acceso a puestos de trabajo, ni ha diluido las brechas salariales y la segregación laboral por género. Tampoco se han producido cambios profundos en el acceso a la tecnología ni mejores condiciones laborales de trabajadores y trabajadoras. Aunque ni las políticas comerciales ni el desarrollo comercial crean por sí mismos las desigualdades estructurales de género, si que pueden

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modificarlas positiva o negativamente. A priori, y tal como afirma Simonetta Zarrilli, directiva del Órgano de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), se detecta una evidente ceguera de las políticas comerciales con respecto al género, mostrando una preocupante pasividad en este sentido. Efectivamente, las políticas comerciales son diseñadas por y para hombres, encontrando una fuerte perspectiva masculina que invisibiliza el importante rol que las mujeres juegan en cualquier sociedad. Azar et al (2008), analizan los vínculos entre comercio y género en las realidades de seis países latinoamericanos, concluyendo que no se puede apreciar una relación positiva entre género, equidad social y comercio, ya que si bien dichas políticas comerciales pueden generar empleo que supongan mejoras en cuanto a los ingresos, éstos no repercuten directamente en el bienestar de la población. Espino y Salvador (2009) detectan una serie de impactos del comercio desde un enfoque de género, los cuales citamos a continuación. Por un lado, el comercio internacional analizado desde las exportaciones ha generado puestos de trabajo, particularmente empleos femeninos en la industria manufacturera y en las economías semi-industrializadas, pero de la misma forma se han precarizado las condiciones de trabajo. La constante búsqueda de reducción de costes de mano de obra que promueve el sistema económico hace que las condiciones de trabajo generadas sean, en líneas generales, flexibles e intermitentes. Çaotay (2001) señala irónicamente como bajo este modelo, la “ventaja competitiva” de las mujeres como personas trabajadoras reside en que sus salarios son más bajos y sus condiciones laborales son inferiores, motivado quizás por una menor experiencia histórica de las mujeres como trabajadoras, carencias de conocimiento de sus derechos o una deficiente representación sindical (Espino, 2010). Respecto al sector agrario, los estudios son escasos, pero parecen apuntar a que la liberalización comercial en las economías agrícolas ponen en desventaja a las mujeres en comparación con los hombres, de la misma forma que tiende a dar ventaja a los grandes productores, en detrimento de los y las pequeños campesinos y campesinas. En el caso de las importaciones, por el contrario, el comercio internacional ha ocasionado una pérdida de empleos femeninos. La apertura comercial implicó un aumento de la competencia externa, afectando especialmente a la industria manufacturera intensiva en mano de obra femenina. El impacto del comercio internacional con respecto a la reducción de la brecha salarial de género es inconcluso. De esta forma, la visión neoclásica afirma que la liberalización comercial tiende a reducir la brecha

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salarial, mientras que las teorías de crecimiento endógeno apuntan al efecto opuesto (Espino y Salvador, 2009). En cualquier caso, las mujeres no siempre tienen control sobre los ingresos que generan. Además, las consecuencias de la apertura comercial con respecto a la economía del cuidado 48 han provocado un progresivo desmantelamiento de los derechos de cobertura y provisión sanitaria de las trabajadoras, una extensión de la doble jornada o bien una transferencia de las obligaciones familiares a otras mujeres del hogar, como pueden ser las abuelas e hijas adolescentes (Rodríguez, C. (2005) Efectivamente, no se observa que la mayor participación de las mujeres en la fuerza de trabajo se acompañe con una disminución proporcional en su trabajo doméstico no pagado. Si atendemos al papel fundamental que las mujeres juegan en los procesos de desarrollo, resulta necesario dotar a las políticas comerciales de una perspectiva de género, cosa que persigue el Comercio Justo cuando remarca explícitamente entre sus principios el compromiso de no discriminación e igualdad de género.

A

lgunos datos para reflexionar... •

Las mujeres, que representan el 51% de la población mundial, no ocupa siquiera el 10% de los cargos políticos de dirección

De los 1,3 billones de personas que viven bajo la línea de pobreza, el 70% son mujeres.

Dentro del mercado laboral, las mujeres perciben el 78% del salario que reciben de los hombres que realizan exactamente el mismo trabajo.

Las mujeres avanzan más lentamente en la escala jerárquica que los hombres

Las mujeres tienen que acumular mayores atributos y apoyos para acceder a cargos equivalentes a los que ocupan los hombres

48 El término economía del cuidado se refiere a un espacio bastante indefinido de bienes, servicios, actividades, relaciones y valores relativos a las necesidades más básicas y relevantes para la existencia y reproducción de las personas en las sociedades en que viven. La economía feminista se aproxima a la economía del cuidado igualándola al trabajo no remunerado realizado en el ámbito del hogar.

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3. Las mujeres: agente clave del Desarrollo Humano Sostenible El Desarrollo Humano Sostenible, tal como vimos en la primera unidad didáctica, es un concepto multidimensional que amplía el significado de la pobreza más allá de un fracaso en los ingresos, e incluye conceptos como la educación, la salud o las relaciones de género. Las mujeres tienen que afrontar diversos factores estructurales que las hacen más vulnerables a la pobreza. Estas desigualdades de género condicionan la división del trabajo, la generación de ingresos, los niveles de salud y educación, etc., hasta el punto que tal como señala Çaotay (2001, p.28) “las relaciones de género permean todos los aspectos de la vida económica, y hacen que las economías sean estructuras de género”. De la misma forma, el papel de las mujeres en los procesos de desarrollo es fundamental, hasta el punto que "si no se introduce la dimensión de género en el desarrollo, se pone en peligro el propio desarrollo. Y si las estrategias encaminadas a reducir la pobreza no potencian a las mujeres, no lograrán beneficiar a toda la sociedad". (PNUD, 1997). Esto es así puesto que las mujeres, a pesar de tener un rol activo en el desarrollo económico y social de las comunidades, históricamente han estado invisibilizadas y han sufrido de procesos de marginalización recurrente. 3.1. Las mujeres y la cooperación internacional al desarrollo La cooperación al desarrollo siempre ha considerado a las mujeres de algún modo, aunque lo ha hecho desde diferentes enfoques. Así, a mediados del siglo pasado el acento se ponía en su bienestar, pero asumiendo su rol reproductivo (el papel de madres y esposas) como el papel más importante que las mujeres pueden desempeñar en el desarrollo 49. En la década de los setenta, en pleno auge de los movimientos feministas, se empiezan a cuestionar las relaciones de poder entre hombres y mujeres, bajo la estrategia Mujer en el Desarrollo (MED). El enfoque de MED tenía como objetivo el integrar a las mujeres en una estrategia de desarrollo predeterminada, considerando a la mujer aisladamente y a partir de intervenciones específicas (Emakunde, 1998)

49

Este enfoque es aún muy popular en el ámbito de la ayuda humanitaria.

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Han sido diferentes los enfoques que han moldeado la estrategia MED. A comienzos de los 70, se hizo especial hincapié en el enfoque que Kaaber (1994) vino a denominar enfoque de igualdad de oportunidades. A mediados de los setenta, y con el apoyo del Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo, se transicionó a un enfoque antipobreza, el cual buscaba generar autosuficiencia económica para las mujeres más vulnerables (Tudela, M., 2009) La década de los 80 presenció un tercer enfoque, el de la eficiencia, caracterizado por la constatación de los “altos retornos sociales” de invertir en las mujeres para alcanzar otros objetivos económicos y sociales. En cualquier caso, y a pesar del reconocimiento de la importancia de las mujeres en los procesos de desarrollo, bajo este enfoque son consideradas como capital humano al que capacitar para poder aumentar su rendimiento. Los esfuerzos de los movimientos feministas socialistas por remarcar que el verdadero obstáculo al desarrollo se encontraba en la relación de subordinación entre géneros, tuvo como resultado que a finales de los 80 se adoptará la estrategia de Género en el Desarrollo (GED 50), donde sobresale el enfoque del empoderamiento. El concepto de empoderamiento, tal como ampliaremos en la siguiente sección, hace alusión al “proceso mediante el cual las mujeres, individual y colectivamente toman conciencia sobre cómo las relaciones de poder actúan en sus vidas y ganan la confianza en sí mismas y la fuerza necesaria para cambiar las desigualdades de género en el hogar o en su comunidad” 3.2. Empoderamiento El empoderamiento es un concepto conformado por diferentes dimensiones, las cuales son fuertemente interdependientes y se retroalimentan entre sí. La propuesta básica de los procesos de empoderamiento, apunta Murguilday (1999), pasan por lograr el control de recursos materiales, intelectuales y culturales, de forma que se gane en autoestima y en definitiva, en poder51 .

La transición del enfoque MED al GED se dio, tal como señala López (2005), con la idea de empezar a pensar el desarrollo en términos de género y superar una visión centrada exclusivamente en las mujeres como grupo que había que integrar en el desarrollo. La transición del enfoque MED al GED se dio, tal como señala López (2005), con la idea de empezar a pensar el desarrollo en términos de género y superar una visión centrada exclusivamente en las mujeres como grupo que había que integrar en el desarrollo. 50

51 Cuando se habla de poder, no se hace en términos de dominación, sino en términos de ganar confianza, fortaleza y capacidades para que las mujeres sean participes de procesos de cambio social.

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Figura 1. Gráfico del ciclo de empoderamiento de las mujeres

Fuente: Diccionario Acción Humanitaria y Cooperación, HEGOA

Centrándonos en el empoderamiento económico, las mujeres han jugado un papel protagonista en el desarrollo de las comunidades, tanto del Norte como del Sur, aunque padecen una preocupante invisibilización y falta de reconocimiento. Mientras que las actividades sociales se llevan a cabo mayoritariamente en el ostracismo del hogar, buena parte de las actividades económicas se desarrollen en la economía informal, retroalimentando la comentada invisibilización. Pero aún cuando se traten de actividades entroncadas en la economía formal, su acceso a recursos, distribución y comercialización de productos es muy limitada (García Coma, 2009). Si entendemos que el empoderamiento económico se construye sobre el fortalecimiento de tres pilares básicos, a saber, pilar personal, empresarial y político, las contribuciones del Comercio Justo con respecto a los mismos se pueden agrupar tal y como muestra la siguiente figura.

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Figura 2. Contribuciones del Comercio Justo al empoderamiento económico

EMPODERAMIENTO ECONÓMICO

PERSONAL

Propiedad de sus propios negocios Tomar decisiones sobre su gestión Autoconfianza

Modelos cooperativos Procesos democráticos de gestión Transparencia No discriminación por género

EMPRESARIAL

Objetivos de fortalecimiento y sostenibilidad Superación de la subsistencia

POLÍTICO

Participación en redes Toma de decisiones en el ámbito del tejido empresarial del territorio

CONTRIBUCIÓN DEL COMERCIO JUSTO AL EMPODERAMIENTO Libertad de Capacitación asociación técnica Redes regionales de Prefinanciación productoras de Inversiones en la Comercio Justo comunidad Toma de decisiones Ingresos justos democráticas Prohibición Fuente: adaptación de García Coma (2009: 7) explotación infantil Respeto medioambiental

El Comercio Justo busca una mayor equidad en el Comercio Internacional, para de esta manera contribuir al desarrollo sostenible. Por todo lo apuntado anteriormente es indispensable contemplar las desigualdades de género y actuar sobre ellas, tal como se refleja en la siguiente sección.

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4. Comercio Justo desde una perspectiva de género Hablar de la feminización de la pobreza es una realidad. En los territorios del Sur los programas de ajuste estructural acometidos en los años 80, generaron una privatización de los servicios sociales, de forma que un sector de la población no podía acceder a los mismos, pero de la misma manera, las instituciones económicas internacionales necesitan de las contribuciones impagadas de las mujeres (nos referimos al cuidado de su familia, trabajos domésticos, etc.) para hacer factibles la ejecución de dichas políticas (López, 2005). Esta doble moral agudiza la situación de desigualdad frente a los hombres, la cual en ciertas sociedades tiene que enfrentarse a creencias religiosas, culturales o étnicas que colocan en un segundo plano a las mujeres. El Comercio Justo presta una especial atención a su situación. Efectivamente, el Comercio Justo ofrece un marco de relaciones comerciales que promueve y garantiza condiciones laborales donde prime la equidad de género, dando acceso a la mujer al mercado laboral en igualdad de condiciones y promocionando su inclusión como miembros en cooperativas productivas. Genera por tanto un contexto propicio para una posibilidad de emancipación en países dónde la discriminación es aún mayor. De hecho uno de los grandes potenciales del Comercio Justo es precisamente su capacidad para empoderar a las mujeres.

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PROMOCIÓN DE IGUALDAD DE GÉNERO WTFO

PROMOCIÓN IGUALDAD DE GÉNERO FLO

La WTFO promueve la igualdad de género a través de cl��usulas no discriminatorias en cuanto a “pago de salarios, acceso a formación, promoción y finalización de relación contractual” A d e más c o n t e m p l a m e d i d a s d e discriminación positiva para animar a las mujeres a que “copen puestos de liderazgo y participen plenamente en los procesos de toma de decisiones”. A d e más c o n t e m p l a l a o f e r t a d e “cuidados de salud, prestando especial atención a necesidades específicas en periodos de embarazo y de lactancia” En cuanto a la remuneración, se contempla que “cuando las mujeres hagan el mismo trabajo que los hombres, reciban el mismo salario. Cuando el trabajo de la mujer es infravalorado, se re-evalúa para lograr la

FLO contempla el empoderamiento de las mujeres como una de las 10 áreas de impacto, enfatizando su impacto positivo en los diferentes informes anuales publicados. S e gún F L O , “ s e p u e d e n h a c e r importantes inversiones en actividades generadoras de ingresos para mujeres, que no estén estrictamente relacionadas con su actividad principal, para de esta forma fortalecer su posición en la comunidad y en la familia” El sistema FLO no contempla “iniciativas preactivas de empoderamiento”

Fuente: Hutchens, A. (2010). Traducción propia

Numerosas iniciativas de Comercio Justo están formadas íntegramente por mujeres, que a través del acceso a la producción y los recursos económicos les posibilita la mejora de sus condiciones de vida y trabajo, no sólo de su propia persona, sino también de su familia. En este sentido, la existencia de unos mayores niveles de renta permiten que el resto de la familia no tenga la imperiosa obligación de participar en la producción, fundamentalmente hijos/as, lo que a su vez pueden recibir formación y educación, accediendo a la cultura y a un mayor y mejor nivel educativo que permite incrementar las posibilidades de desarrollo personal y profesional, especialmente en las niñas. Pero además, la participación de las mujeres en estas iniciativas les permite ganarse el respeto de su familia, sus comunidades y sociedad, facilitando su emancipación y desarrollo como personas. En cualquier caso, y particularmente en aquellas sociedades patriarcales, la participación de las mujeres en organizaciones de Comercio Justo es aún limitada. Con un mayor escepticismo Lyon (2008) resalta esta falta de participación en una investigación centrada en las cooperativas cafeteras de Guatemala, donde muestra como tan sólo el 6% de los miembros eran mujeres y ninguna de ellas ocupaba cargos de dirección, 83


mientras que a nivel global, de las organizaciones certificadas por FLO (incluidas cooperativas y plantaciones), las cifras son menores al 10%. Hutchens (2010) también detecta este déficit en cuanto a la participación, y apunta a que la razón subyacente a esta carencia reside en que en la práctica no son liberadas de sus responsabilidades respecto a la economía del cuidado, con lo cual en muchas ocasiones se pueden llegar a sentir abrumadas. Se muestra por tanto necesario incidir tanto en los aspectos productivos (capacitación técnica, facilidades en la financiación, promoción de modelos cooperativos, etc.), como en procesos de sensibilización y educación que ayuden a superar la concepción, labrada durante años, de la mujer como agente reproductivo. 4.1. La lucha de las mujeres campesinas Para entender mejor la lucha de las mujeres campesinas es necesario reparar en el papel central que las mujeres juegan tanto en el seno de la unidad familiar como en la actividad productiva. La realidad muestra como en los países del Sur, las mujeres son protagonistas de la producción agrícola. Entre un 60 y un 80% de la producción agraria total de los países más empobrecidos 52 es abastecida por las mujeres, quienes poseen únicamente el 1% de las tierras y son victimas de la especulación y el coyotaje a la hora de vender su cosecha. De la misma forma, siguen siendo quienes asumen las cargas domésticas. La mayor parte de las familias campesinas de los países del Sur viven en condiciones de miseria, y para sobrevivir es frecuente la adopción de dos comportamientos: - Endeudarse con la compra de maquinaria e insumos con la esperanza de poder obtener una producción suficiente para tratar de llevar una vida digna. - Que los hombres, siguiendo la división sexual del trabajo previamente comentada, emigren a la ciudad en busca de un mejor salario, de manera que son las mujeres quienes quedan al cargo de trabajar la tierra, sin obtener una remuneración por ello. El Comercio Justo propone una tercera alternativa: que sean ellas mismas las que asuman las funciones de producir pero se les dote de una capacitación técnica, que tengan la oportunidad de unirse en formas organizativas cooperativas y que reciban un precio justo por los productos cultivados. En cualquier caso, el acceso a los recursos y el

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Si realizamos este mismo análisis para la producción mundial, este dato rondaría el 50%

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control sobre los medios de producción es una lucha necesaria para poder generar el cambio social que predica el Comercio Justo. Sin embargo, los roles que tradicionalmente han ejercido las mujeres han contribuido a construir sus realidades y muchas mujeres han interiorizado los mensajes culturales, ideológicos y de subordinación de ellas mismas, de forma que en ocasiones llegan a renegar la realización de “trabajos de hombres”. Es necesario superar esta visión androcéntrica y, desde el respeto a las culturas, concienciar a las mujeres de su potencial, fomentando un empoderamiento inicial a lo interno. El Comercio Justo da la posibilidad a pequeñas mujeres productoras, que por sí mismas no tienen acceso a una cuota de mercados significativos y se ven obligadas a practicar la autosubsistencia, a unir sus fuerzas y utilizar canales de comercialización alternativos que les proporcionan un mayor ingreso. De la misma forma, el Comercio Justo implica el reinvertir parte de los beneficios en la comunidad, como por ejemplo escuelas, centros de salud, redes de saneamiento, etc. de forma que indirectamente estas mejoras reducen la responsabilidad y carga de trabajo de las mujeres en la economía del cuidado. Es el circulo virtuoso del Comercio Justo.

5. Conclusiones El Comercio Justo ha de ser una práctica entroncada dentro de la economía social y solidaria, basado en valores y principios que respetan y fomentan la equidad de género. En cualquier caso, y en lo que respecta a la igualdad de género, no debe de esconderse tras una retórica de género sino actuar directamente en las relaciones de poder entre mujeres y hombres, y ayudar a superar los estereotipos de género que aún prevalecen en muchas de las sociedades del Sur. Por ello el Comercio Justo no se ha de limitar al establecimiento de canales de distribución y comercialización alternativos, sino también tiene que ayudar en los procesos de empoderamiento. Hemos asociado el empoderamiento con una mejora de la autoestima, la confianza, las capacidades, la educación y un mayor control de los recursos. Las implicaciones del Comercio Justo en estas dimensiones son múltiples. Por un lado, dan la oportunidad a las mujeres para tomar conciencia sobre su subordinación con respecto al hombre. Muchas sociedades aún han de superar el androcentrismo que asigna a los hombres las funciones productivas y a las mujeres las funciones reproductivas, lo cual no es

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sencillo puesto que encuentra un gran anclaje en la cultura. De hecho, algunas investigaciones han mostrado como las mujeres rehúsan voluntariamente a realizar trabajos tradicionalmente ejecutados por hombres. Por lo tanto, el empoderamiento de las mujeres no creemos que tenga que ser un proceso radical, sino más bien gradual, adaptado a los contextos y las realidades particulares. De la misma forma, aún tratándose de un proceso endógeno que ha de autogenerarse por la propia persona, es necesaria cierta acción colectiva que permita recrear el contexto adecuado para favorecer el empoderamiento. El hecho de que las mujeres emprendedoras encuentren respaldo en organizaciones más amplias, como puede ser el entramado de organizaciones que tanto en el Sur como en el Norte trabajan el Comercio Justo, es una garantía de éxito y de respaldo. También contribuye al desarrollo humano de la mujer el hecho de tener la posibilidad de disfrutar de procesos de capacitación técnica, acceso a financiación y unos mejores servicios en la comunidad que proporciona el Comercio Justo.

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Formación Avanzada Comercio Justo