Issuu on Google+

A LA VENTA EL 19 DE OCTUBRE

Los desorientados

Amin Maalouf alianza editorial

Dossier de Prensa

alianzaLiteraria


“Perdemos la memoria de las palabras, pero no la memoria de las emociones” «Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación»

Amin Maalouf

Los desorientados ALIANZA LITERARIA (AL)

15,50 x 23,00 cm 528 páginas Rústica

Una llamada inesperada lleva a Adam, un profesor árabe de Historia, a regresar a su tierra natal después de veinticinco años de exilio. Todo sigue igual, no ha pasado el tiempo por los lugares que frecuentó. Aquel »paraíso perdido» de la montaña blanca va asociado a los nombres de sus amigos de juventud, el Círculo de los Bizantinos, que pretendían cambiar el mundo y fueron ellos los que terminaron cambiando por una guerra que los separó y llevó a cada uno por distintos caminos. Pero quién es él para juzgarlos cuando vivió un exilio «dorado» mientras ellos se vieron abocados a una situación sin elección posible. Con la ayuda de la siempre bella y rebelde Semiramis, Adam intenta reunirlos. A los que quedan vivos.Los desorientados es la novela más esperada del autor de León el Africano. Quizá la más personal y emotiva. La que condensa su manera de ser, de pensar. La clave de todas las ideas que ha volcado en sus obras. Un «regreso» literario a su país natal, un lugar indeterminado, un no lugar que se convierte en una reflexión universal sobre la amistad, el amor, la memoria, el exilio, la identidad y la necesidad de tender puentes entre Oriente y Occidente, siempre presentes en su escritura.

ISBN 978-84-206-0889-1 Código 3472351

€ 22,00

alianzaeditorial.es

Los desorientados es la novela más esperada y personal del autor de León el Africano. Un regreso literario a su país natal que se convierte en una reflexión universal sobre la amistad, el amor, la memoria, el exilio y la identidad.


Amin Maalouf nació en Beirut (Líbano) en 1949 en el seno de una familia árabe católica. Hijo de Ruchdi Maalouf, poeta, pintor y periodista, estudió economía, política y sociología y, siguiendo una larga tradición familiar, se dedicó al periodismo. Trabajó en el diario An Nahar como responsable de la sección de Internacional y viajó por países como India, Bangladesh, Etiopía, Somalia, Kenya, Yemen y Argelia, en algunos casos como corresponsal de guerra. En Vietnam fue testigo de la batalla de Saigón. En 1975, tras el estallido la guerra del Líbano y al igual que alguno de sus personajes, Maalouf también se exilió a Francia, donde vive con su familia desde entonces y donde durante algún tiempo ejerció como periodista en las publicaciones Jeune Afrique y An-nahar Arabe et International. Actualmente se dedica exclusivamente a la literatura y pasa parte del año en una casa de pescadores de las Channel Islands, donde escribe sus novelas. Sus textos han sido traducidos a más de veinte idiomas.

La mayoría de los libros de Maalouf se desarrollan en un entorno histórico y en ellos combina hechos históricos con la fantasía y los conceptos filosóficos. Sus textos, escritos con la habilidad de un auténtico maestro de la narración, ofrecen una visión refinada y sensible de los valores y actitudes de las diferentes culturas de Oriente Medio, África y el mundo mediterráneo. Amin Maalouf ha recibido el premio Maison de Presse por su novela Samarcanda y el Goncourt por La roca de Tanios. Ambas fueron publicadas por Alianza Editorial en 1989 y 1994, respectivamente, junto al resto de su obra: León el Africano (1989), Las cruzadas vistas por los árabes (1989), Los jardines de Luz (1991), El primer siglo después de Beatrice (1993), Las escalas de Levante (1997), Identidades asesinas (1999), El viaje de Baldassare (2000), El amor de lejos (2002) Orígenes (2004) y El desajuste del mundo (2009). En 2010 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y recientemente ha sido elegido miembro de la Academia Francesa.


Obras de Amin Maalouf en El desajuste del mundo El primer siglo después de Beatrice El viaje de Baldassare Identidades asesinas La roca de Tanios Las Cruzadas vistas por los árabes Las Escalas de Levante León el Africano Los desorientados Los jardines de luz Orígenes Samarcanda


«Tengo, desde hace años, la impresión obsesiva de que el mundo al que pertenezco se desdibuja más cada día, y que podría desaparecer estando yo vivo. Mi novela ha nacido de ese sentimiento. En Los desorientados, me inspiro con mucha libertad en mi propia juventud. La he pasado con amigos que creían en un mundo mejor. E incluso si ninguno de los personajes del libro corresponde a una persona real, ninguno es enteramente imaginario. Me he nutrido de mis sueños, de mis fantasmas, de mis remordimientos, tanto como de mis recuerdos. Los personajes de mi novela habían sido inseparables en su juventud, y luego se habían dispersado, enemistado, perdido de vista. Se reencuentran con motivo de la muerte de uno de ellos. Unos no han querido dejar su tierra natal, otros han emigrado a Estados Unidos, Brasil o Francia. Y los caminos que han seguido les han llevado en las direcciones más dispares. ¿Qué tienen todavía en común la dueña de hotel libertina, el empresario que ha hecho fortuna, o el monje que se ha retirado del mundo para consagrarse a la meditación? Algunas reminiscencias compartidas, y una nostalgia incurable por el mundo anterior. Es cierto que su tierra natal es de las que llaman a la nostalgia. Lugar de enfrentamiento así como de coexistencia entre diversas tradiciones religiosas y culturales, lugar de riqueza intelectual y política durante sus años universitarios, ha conocido, desde entonces, una sucesión de conflictos armados que han alterado su carácter y creado esa impresión de un mundo que se desvanece. Algunos de ellos siguen pensando que su existencia no tiene sentido más que en ese país de equilibrios delicados, mientras que otros sienten que ya están fuera de lugar, y que no pueden volver más que de paso. ¿Ese país que no se nombra nunca es el país en el que he pasado yo mismo mis años de juventud? Sí y no. Lo he cogido indudablemente como modelo, pero sería vano buscar referencias precisas a lugares o fechas. Lo que acabo de decir no es, sin embargo, más que una explicación a posteriori. La verdad, es que no he sentido, en ningún momento, que tuviese que llamar a ese país por su nombre. Lo cual es sin duda revelador de los sentimientos complejos que me inspira todavía. Y que me inspirará hasta el fin de mis días.»

Amin Maalouf


La cultura es nuestra única brújula. Entrevista por Laurent Borderie. Recientemente ingresado en la Academia Francesa, Amin Maalouf publica una fascinante nueva novela que mezcla los destinos individuales y el sentido de la Historia. Eran un grupo de amigos en los años setenta, en un país que no puede ser sino el Líbano. Los bizantinos, como se hacían llamar, no compartían la misma religión ni la misma cultura pero sí el amor por su país y soñaban con un futuro que fue truncado por la guerra. Treinta años más tarde, cuando el grupo se ha dispersado por todo el mundo, la muerte de uno de ellos lleva a Adam, el narrador, a buscar un punto de encuentro. Sobre la tumba de Mourad, el amigo que se corrompió durante la guerra, ¿será posible reunir a Naïm, judío exilado en Brasil, a Semiramis, bella levantina de nombre babilónico, Albert, ciudadano americano, Ramez, rico empresario de los países del Golfo, Ramzi, monje, o Nidal, integrista musulmán? La triste realidad de una guerra aún reciente en la memoria se impone. En Los desorientados, Amin Maalouf persigue la misión que se fijó desde siempre: escribir para dar testimonio y combatir los muros del odio.

En esta obra parece, más que nunca, que habla de su propia historia... Los desorientados habla de la época y del entorno de mi juventud. No es mi historia, pero sí una historia que me es cercana. En Adam hay un poco de mí, pero también de lo que yo he soñado, y de lo que otros han conocido. Los demás protagonistas son personajes recompuestos o inventados. Cada elemento de la historia evoca algo de mi pasado. Lo que predomina es el estado de ánimo con el que he construido el libro, detalles de personalidades que me vienen a la mente, facetas, palabras escuchadas que he restituido. Es un libro que rinde cuenta de mi juventud. Sus anteriores libros parecen llevar irremisiblemente a este. Hay escritores cuya primera tentación es contar su historia, luego van de lo autobiográfico al distanciamiento. Yo he hecho lo contrario. Me he ido muy lejos, me he alejado de mí mismo y de mi época con libros como León el Africano y, como un ave rapaz, con cada libro me voy acercando a mi época, a mi tiempo, a mí mismo… Siempre he querido contar la vida de mis ancestros, ir lo más lejos posible e irme acercando. Con Orígenes, llegué a la época de mi abuelo. Una fuente me llamaba, la de mi juventud, de mis amigos, y me parecía que había llegado el momento de hablar de ello pero me lo pensé mucho antes de meterme en ese territorio. Se ha producido de una manera sencilla. He sentido la llamada del personaje de Adam, que está en mí pero no del todo, me he dejado llevar y han surgido los demás personajes.

Con cada libro me voy acercando a mi época, a mi tiempo, a mí mismo… alianzaeditorial.es


El Líbano, que es el principal personaje de la novela, no es nombrado nunca... Me he dado cuenta al escribir el libro. No ha sido deliberado. El motivo principal viene del hecho de que los personajes no son reales. Digo lo suficiente para que se entienda que no se trata de otro país. Si lo hubiera nombrado hubiera debido atemperar mi relato. No hay ninguna referencia a un lugar preciso. Mi discurso ha sido más libre al no citar el Líbano. Esta novela me ha parecido que ilustra su ensayo Identidades asesinas. Cuando escribo un ensayo, hay cosas que tengo ganas de decir. Una vez que las he dicho, puedo permitirme encarnarlas en personajes que no necesitan un análisis previo. Esta novela refleja la misma cólera. Esta lucha me ha preocupado siempre. Me habría gustado que el Líbano fuese un faro. El Líbano necesita ser repensado, reconstruido. Y lo será gracias a la cultura. Es esencial, necesaria para permitir el diálogo. La ignorancia lleva en sí el conflicto. El problema del mundo es cultural, la solución es cultural. La cultura nos da la brújula. Demuestra que el encuentro entre los hombres lo posibilita la voluntad, no el destino. ¿Es demasiado pronto para construir un nuevo Oriente Próximo? Eso me recuerda al final de la novela, cuando se dice que Adam está en suspensión, como su país, como este planeta. Estamos todos así. En lo que concierne a Oriente Próximo, a la luz de lo que sucede hoy, se puede pensar que está estancado. Pero la civilización levantina podrá volver a levantarse, y jugar su rol en el mundo. Puede convertirse en un símbolo, el de la coexistencia pacífica como lo era Beirut, pero también

Sarajevo, Salónica, y Alepo, ciudades en las cuales cohabitaban los orígenes de todas las lenguas. ¿Hay que hablar de esas ciudades en pasado o verlas como prefiguraciones del porvenir? ¿Tiene el mundo conciencia de lo que se está perdiendo hoy en día? Esa esperanza no puede desaparecer. Los que piensan de este modo son cada vez más. En su discurso de introducción a la Academia Francesa deseó «minar el muro del odio entre europeos y africanos, occidente e islam, judíos y árabes». ¿Sus libros participan de esta demolición? Me dedicaré siempre a ello. No sé en qué me puede ayudar la Academia, pero pertenecer a esta institución me reviste de una credibilidad que favorece que se me escuche más. Participo en esta lucha por lealtad al Líbano, que no podrá sobrevivir en el odio y el conflicto. Lucho también por lealtad a Francia, que puede participar de esta coexistencia armoniosa. Hay que superar la lógica del enfrentamiento. Es necesario encontrar soluciones. Estos conflictos son una calamidad. Un escritor no tiene los medios de cambiar las cosas pero debe hacerlo. Hay pasos que deben ser dados.


Amin Maalouf ha hecho bien en abandonar provisionalmente el ensayo para volver a la novela. En Los desorientados, muestra que no ha perdido la mano de narrador franco-oriental, y que los sentimientos e ideas que agitan su corazón y su cabeza de exiliado libanés se encarnan perfectamente en personajes recogidos de su memoria, revisitados y aumentados por su imaginación. […] Amin Maalouf nos recuerda que, pese a haber ingresado recientemente en la ilustre Academia Francesa, no ha dejado de ser heredero de las Mil y una noches. Le Journal du Dimanche, Bernard Pivot Su novela es un libro potente y grave que puede leerse también como una parábola geopolítica. “Es Occidente –le hace decir Maalouf a uno de sus héroes– quien es religioso, incluso en el ateísmo. Aquí, en Levante, no se preocupan de las creencias, sino de las pertenencias. Nuestras confesiones son tribus, nuestro celo religioso una forma de nacionalismo...” Del Oriente Próximo y en plena guerra siria, raras veces se ha leído un análisis tan fino como el de Amin Maalouf, libanés exiliado, pero ante todo escritor del mundo, recientemente ingresado en la Academia Francesa. Livres Hebdo Los que conocen el Líbano leerán con el corazón encogido esta desgarradora novela. Pero los demás también se reconocerán en este libro tan personal en el que Amin Maalouf trata un tema universal: ese sentimiento de traición que nos embarga cada vez más al hilo de los años y de los muertos. La traición a la tierra natal que se ha abandonado, los padres con los que estúpidamente olvidamos hablar antes de su desaparición, las amistades que descuidamos, los grandes sueños de juventud que encallaron en las arenas de la realidad donde se les dejó pudrirse. Envejecer, es traicionar un poco. A veces, mucho. Esta novela de acentos dostoyevskianos es un fresco de esas traiciones, grandes o pequeñas, que nos impone el tiempo que pasa. Le Point Amin Maalouf, al contraponer la experiencia de Adam con la de sus amigos desperdigados, pone en escena un perfecto dispositivo de estudio de los sentimientos y los pensamientos que puede suscitar la emigración. No puede no impresionar la amplitud y lo acertado de su introspección. No son exactamente ciudadanos del mundo, ni tampoco ciudadanos de su país natal, pertenecen a una patria interior que ya nada encarna. Adam y sus amigos le confieren al exilio, a los exilios infinitos de aquellos cuyas esperanzas han sido frustradas por el paso de la historia, una figura convincente, cercana y contemporánea. Le Monde des Livres

alianzaeditorial.es

Síguenos en


Dossier de prensa LOS DESORIENTADOS de Amin Maalouf