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COLEGIO JULIETA DELFINO LENGUA Y LITERATURA EDUCACIÓN TECNOLÓGICA

RELATOS POLICIALES 2º AÑO 2016


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LA MÁGICA AVENTURA DE LEER Y ESCRIBIR

Los invitamos a disfrutar de la lectura de esta selección de relatos policiales pensados, imaginados y escritos por los alumnos de Segundo Año del Colegio Julieta Delfino. Cuando, allá por fines de septiembre, comenzamos a descubrir el mundo del género policial, su estructura, planteos, juegos de razonamiento, búsqueda de indicios y todos los elementos que lo definen y hacen único, no nos imaginábamos que el final del proceso iba a culminar en estas producciones que queremos compartir con toda la comunidad del Julieta. La experiencia como lectores del género, el intercambio de ideas y conocimientos, la lectura atenta del material y, sobre todo, las ganas y el compromiso asumido frente a la propuesta de participar activamente permitieron alumbrar esta colección. Escribir es mostrar parte de uno, de asomarnos a nuestros sentimientos, de compartir con otros nuestra imaginación y creatividad. Deseamos que nuestros lectores se contagien, a través de las historias, situaciones y personajes aquí narrados, del mismo placer que guió esta aventura y que llega, por fin, a otras manos, a otros corazones.

Alumnos de Segundo Año Profesores de las áreas Lengua y Literatura y Educación Tecnológica. Villa Carlos Paz, diciembre de 2016

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ASESINATO EN EL HOTEL KRÄFTWERK Por Agustina Solari y Antu Serantes

Eran las 23 horas de un jueves. Eran las 23 horas en la ciudad de Viena. Eran las 23 horas y había un cadáver con un disparo en la sien izquierda, un disparo de una bala que, según se observaba a simple vista, se había disparado el propio hombre. Este cuerpo se encontraba sobre el escritorio de la habitación 6 del hotel Kräftwerk. El hombre se llamaba Gundder. La primera en verlo fue la mucama; se asustó tanto que tardaron 25 minutos en sonsacarle que le sucedía. El segundo en verlo fue el gerente del hotel, que no dudó en llamar a la policía. En la comisaría, acostumbrados a que nunca sucediera nada en aquella tranquila ciudad, se sorprendieron mucho al recibir una llamada a la medianoche de parte de un hotel tan simple como lo era el Kräftwerk. A pesar de la hora y del horrible clima, fueron a investigar qué había pasado allí. Estuvieron unas pocas horas revisando: no, no había huellas en ninguno objeto; no, no había rastros ni marcas que denotaran que hubiera estado alguien más allí. Los policías en Viena no eran muy útiles, estaban preparados para casos simples, soluciones poco rebuscadas, estaban acostumbrados a tener simples accidentes de auto, y a veces de violencia de género; pero en este caso en particular no pudieron hacer más que declarar el hecho como

suicidio. Ya

deseaban volver a la tranquila y feliz comisaría, donde estarían abrigados de aquel clima glacial, donde podrían hablar con sus compañeros y tomarse una simple y reconfortante taza de café. De más está decir que ya eran las 3 de la madrugada y no tenían ningunas ganas de trabajar a esa hora. Esto de que lo declararan suicidio no dejaba para nada bien parado al Kräftwerk, se harían teorías y se mancillaría el nombre de aquel hotelito.

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El gerente, viendo que la policía no haría más, decidió tomar él mismo cartas en el asunto y llamar un detective privado que hiciera bien las cosas. Este detective no era un cualquiera: era Hotch Weinnman, el mejor de todos en aquella ciudad; había resuelto en un mes 2 veces más casos que la policía en tres años y no solo eso, sino que además era barato. Hotch llegó al hotel al cabo de 15 minutos y apenas entró comenzó con las preguntas al gerente y a la mucama: -¿Han visto a la víctima tomar antidepresivos o alguna droga en los últimos días? -No, ni cuando limpiamos su habitación hace una semana, ni hace tres noches, ni ayer al mediodía mismo. -¿El sujeto había denotado abstinencia o mala cara en los últimos días? -Mala cara sí, señor. Pero es porque se estuvo divorciando de su esposa y en el juicio le quitó la casa. Por esa misma razón él se hospedaba aquí. -¿Se ha visto al hombre en presencia de otras personas o se lo ha visto en bares? -Sí señor, últimamente no estuvo muy feliz así que se iba cada noche a beber a un bar a unas cuadras de aquí, se llama El Jabalí Tuerto y no tiene muy buena reputación. Y con respecto a si se lo vio en presencia de otras personas… sí, de un hombre llamado Fritz. Él lo traía cada noche después del bar luego de que se pasara con la botella, si usted me entiende. -Hummmm… sospechoso Hotch decidió ir él mismo a aquel bar para ver si encontraba al tal Fritz. Fue disfrazado como la gente que solía ir a aquel bar: mercenarios y motociclistas. En cuanto entró se sentó en la barra, que estaba casi vacía por excepción de un hombre rubio que estaba sentado allí; y pidió un buen vaso de whisky. Se puso a indagar sobre el tema con el barman: si sabía del asesinato de aquella noche, si se creía si era suicidio y al final, luego de tomar confianza, le preguntó por Fritz.

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El hombre que estaba a la derecha de Hotch resultó ser Fritz. Éste carraspeó un poco al oír su nombre y preguntó para qué lo buscaban. La respuesta fue sencilla: lo buscaban porque se lo había visto en presencia del hombre muerto aquella noche. Fritz, rechistando, acompañó a Hotch a la parte de atrás y comenzó a contestar algunas preguntas: -¿Conocía al hombre que fue asesinado hace unas horas? -No. Sólo era un hombre que conocía de pasada en el bar, y lo había llevado varias veces a su habitación cuando se pasaba con la bebida. Hotch detectó un cierto dejo de mentira en su voz. Decidió cambiar de rumbo el interrogatorio. -¿Usted de que trabaja? -Trabajo de panadero aquí a unas cuadras Hotch se dio cuenta que Fritz estaba sudoroso y retorcía mucho las manos. -¿Usted tuvo mucho trabajo estos días? -La verdad, no mucho; por eso me pasaba las noches en el bar. Eso era mentira, claramente; estaban en pleno invierno, en una zona turística, en plena temporada. Imposible tener poco trabajo. -Gracias por el testimonio -¿Ya me puedo ir? -Una cosa más, Fritz: queda arrestado por asesinato. Hotch tuvo la mala suerte de que se le cayeron las esposas al suelo y se agachó un instante para agarrarlas, pero Fritz lo golpeó con algo, lo dejó en el suelo y huyó. Hotch maldecía y no paraba, hasta que vio algo en el suelo. Era un papel que estaba justo en el lugar donde había estado el asesino un instante atrás. ¡Dios bendiga su buena suerte! En él se leía claro y conciso: HOTEL KÄFTWERK, HABITACIÓN SEIS, SUJETO ALTO Y PELIRROJO. Y abajo un número. Hotch no tenía nada que perder, así que marcó el número y llamó: PIIIIP…PIIIIP… y contestó una voz de mujer: -¿Hola? 7


-Hola señora, soy un detective de la ciudad, estoy investigando un caso y este número estaba en el bolsillo de la víctima. Su nombre era Gundder. ¿Usted lo conocía? -Sí, él era mi ex esposo. -¿Podría pasar mañana a su casa si no le molesta para investigar sobre el sujeto? -Si, por supuesto. Le doy la dirección Hotch la anotó y a la mañana siguiente cuando estaba estacionando su auto en la puerta divisó por la ventana la silueta de un hombre que hablaba con una mujer… EL HOMBRE ERA FRITZ. Hotch, contentísimo, decidió tocar la puerta. Se escucharon pasos en las escaleras y una voz de mujer, la misma de la noche anterior al teléfono: -¿Quién es? -Soy Hotch el detective, señora. Hablamos ayer y usted me invitó a venir a interrogarla -Por supuesto, por supuesto… deme un segundo que ordene un poco y lo deje pasar. Se escucharon pasos en las escaleras y Hotch entró sin permiso sabiendo que Fritz estaba allí. Subió con cuidado las escaleras y entró en el único cuarto de arriba y… ESTABA FRITZ INTENTANDO ESCONDERSE. Hotch lo apresó por el brazo, pero éste intentó escapar por la ventana, sin éxito ya que el detective era un hombre fuerte. Luego de esto vino la investigación: La mujer era la ex esposa del muerto, que se habían separado cuando él la había engañado con su hermana. Ella, loca de ira, le pidió el divorcio y se quedó un largo rato pensando. Luego del juicio ella se quedó con todo y lo dejó a él sin nada. Pero eso no era suficiente, debía matarlo. Ahí entró Fritz, un mercenario entrenado que mataba por dinero. Le dio todo lo que debía saber, los bares que frecuentaba y comenzó el seguimiento. Luego de una semana de seguir a Gundder, Fritz decidió que era hora, le disparó en la sien con un arma con silenciador, la dejó en su mano y huyó tranquilo como hacía todas las noches luego de dejarlo. 8


Con todo esto se pudo apresar a la señora y al mercenario por asesinato. Y el nombre del buen y pequeño hotel Kräftwerk quedó limpio.

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EL GRAN LADRÓN Por Ariana Leiva y Santiago Martínez

Juan era un experto en el arte del robar. Nada se le resistía, y era tan bueno en su oficio que nunca lo habían capturado. Su tranquila vida termino cuando, una noche, descubrió que alguien entró a su casa a robarle. Él estaba muy fascinado por atraparlo, no podía creer que alguien le robara. Porque Juan era el ladrón más temido, nadie había sido tan valiente para hacerle eso. Si no lo encontraba por sus propios medios tendría que recurrir a su mayor enemigo; la policía. Desde ese día empezó a sospechar de sus vecinos y de sus amigos, los cuales, al estar enterados de sus robos, habían decidido vengarse. Pero pasó una semana y no volvió a repetirse, así que Juan pensó que no sucedería de nuevo. Para su desgracia volvieron a robarle por la noche. Y sin dejar ni una pista. A Juan no le quedó más remedio que llamar a la policía con miedo de que lo descubriesen. Ellos decidieron ponerle cámaras de seguridad en su casa para lograr identificar al ladrón, algo que volvió a pasar unas noches después. Gracias a las cámaras, la policía pudo averiguar quién era el que le robaba a Juan por las noches y le pidieron que fuera para identificar el ladrón. Cuando el video comenzó a reproducirse, Juan quedó muy sorprendido porque el que robaba en su propia casa era él. Algunas noches se levantaba sonámbulo y escondía todos los objetos en su casa. Lo que ya había robado.

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LA JOYA ROBADA Por Constanza Acevedo y Rocío Olivares

Un día cualquiera el comisario Sánchez hablaba con el dueño de la reconocida casa de estatuas de Londres, para hacer una inspección de la fábrica. Carlos, un italiano alto y forzudo, salía del lugar. Al llegar a la esquina nota con sorpresa que un grupo de policías venia hacia él. Inmediatamente dio vuelta y corrió hasta entrar de nuevo a la fábrica. El comisario Sánchez le pidió permiso al dueño para hablar con Carlos, ya que lo vio muy sospechoso. Ante el notable nerviosismo de Carlos, el policía decidió que no se fuera y preguntarle qué sabía sobre la joya robada

de la

reina… Carlos negó todo. No pasó mucho tiempo cuando otros de los policías llegó corriendo y le dijo al comisario que el testigo volvió a acusar a Carlos como quien oculta la joya (el testigo era un italiano al que Carlos le debía mucha plata). Por ese motivo, Carlos intentó escapar. Viendo que no tenía posibilidades decidió confesar. Le comunicó al comisario que cuando entró corriendo había escondido la joya en una de las estatuas, aprovechando que el yeso estaba fresco, pero que no podía distinguir en cuál había sido. Al no tener más alternativa, el comisario Sánchez rompió las estatuas una a una hasta encontrar la joya. No tardaron demasiado en encontrarla en el suelo junto con los trozos de yeso. Mientras se retiraban del lugar, con Carlos ya esposado, el dueño, con mucha curiosidad, le preguntó al comisario cómo supieron que era Carlos el ladrón. Ante la sorpresa del dueño de la fábrica, el comisario le contó que la

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verdadera ladrona era la novia de Carlos. Ella era mucama de la reina a quien habĂ­a robado la joya y se la habĂ­a entregado a Carlos para que la ocultara. La joya fue de vuelta a la reina y tanto Carlos como su novia fueron presos por mucho tiempo.

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CIÉNAGA EQUIVOCADA Por Francisco Ceballos

Era medianoche, estaba por irme a dormir, afuera había tormenta; y fue cuando alguien llamó a la puerta. -¿Quien será a estas horas?, pensé mientras me dirigía hacia la entrada de mi casa. -¡¡¡Abra rápido. Soy Walter y es una emergencia!!! Inmediatamente le abrí y Walter cayó al suelo -¡Walter! ¿Qué ha pasado? -No hay tiempo de explicar. Usted está en peligro. -¿Qué quiere decir? Le preguntó pero no hubo respuesta. Entonces me di cuenta; él había muerto. Lagrimas recorrían mi cara junto con gotas de lluvia, mirando a un gran hombre que había caído. Adiós Walter Ahora tenía un deber: Averiguar quién cometió este hecho y por qué. No pude evitar notar que, sin dudas, Walter había perdido mucha sangre. Estas manchas podían llevarme a una pista. Debía seguirlas y rápido antes de que el rastro se borrara con la lluvia. Cuando llegué al final de la calle el rastro había desaparecido. Decidí prender mi linterna para intentar poder ver la siguiente pista. Y encontré un callejón en el que había algo parecido a un pequeño espejo que reflejaba mi linterna. Me acerque y descubrí que era un cuchillo. Éste estaba un poco sucio y con una mancha de sangre. Saqué un trapo de mi bolsillo para limpiarlo y una lupa para poder ver con mayor claridad .Lo que decía era: PROPIEDAD DE H. Lamentablemente, el nombre estaba abreviado, por lo que no pude saber de quién se trataba. Pero sabía que empezaba con H. Como en el pueblo no habitaba mucha gente solo pensé en 4 sospechosos: Harry el herrero, Hans el carnicero, Helio el detective y Henry, un criminal que se hacía llamar HIT. Éste último me parecía el más sospechoso, pero se

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encontraba en algún escondite del que no se sabía su ubicación. Por lo que me puse a investigar acerca de los dos primeros, pero ninguno coincidía con el del callejón, ya que Hans tenía el suyo en mano y Harry fabricaba cuchillos distintos al que encontré. Mientras me dirigía hacia el tercer sospechoso, detrás de una puerta escuché un sonido muy peculiar. Me asomé y vi al criminal más peligroso del pueblo:

HIT.

Rápidamente

llamé

a

las

autoridades,

quienes

actuaron

enseguida. Y con Hit capturado, me dispuse a interrogarlo, pero no sabía nada. Él estaba en su guarida planificando un asalto al banco del pueblo. Entonces me di cuenta. Sin duda, Helio estaba detrás de todo esto. Llegué y forcé la puerta de una patada. Interrogué a su esposa y me dijo que Helio se dirigía hacia la casa Nº 39 y luego al páramo. -¡Un momento! ¿La casa 39? -Sí. ¿Sucede algo? Salí corriendo hacia tal dirección, que era donde vivían mis padres. Aunque sabía que no había nadie. Entonces me dirigí hacia el páramo, donde me encontré a Helio. -Bienvenido…. A su tumba, me dijo -Sabias que no deberías estar aquí, ¿verdad?, continuó. -¿Por qué has hecho esto?, le pregunté. -Jijiji (risa malvada)…no lo entiendes…Te odio, eres un insolente que arruinó mi vida. -Ya veo -Así que dime: ¿cómo prefieres morir? ¿Ahogado en la ciénaga o atravesado por una bala?, dijo mientras sacaba un arma de su bolsillo. -Espera -¡¿Qué quieres?! -¿Por qué nunca me pediste trabajar conmigo? Entonces Helio se miró las manos. Por su cara podía notar un profundo sentimiento de arrepentimiento. Se puso las manos sobre la cabeza y, retrocediendo, dijo: 14


-¿En qué me he convertido? -En algo mucho peor que incluso el propio Hit, le contesté. El siguió retrocediendo, pues no sabía lo que había cometido. Hasta que… cayó en la ciénaga .Intenté salvarlo, pero era demasiado tarde. Helio había muerto. Luego de todo lo sucedido, me dirigí a casa. -Oh Walter, como siempre decías: EL HOMBRE CULPABLE CAE EN LA FOSA QUE CAVÓ PARA OTRO

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EL MISTERIO DE LAS ARAÑAS Por Gaspar y Ramiro Pagliarecci

Era una tranquila y fría noche de 1983 en Edimburgo, Reino Unido. Lo único que se escuchaba era el sonido de los autos recorriendo las calles. Hasta que un grito desgarrador rompió el silencio. Se trataba de Catherine, quien descubrió a su tía muerta en su departamento, rodeada por distintos tipos de arañas y su cuerpo desfigurado por los efectos de las picaduras. Asustada, llamó a la policía y en cuanto llegaron cerraron el perímetro y comenzaron su investigación. Al cabo de 8 horas no pudieron encontrar rastro alguno de que alguien hubiera colocado las arañas en el departamento. Frustrada y convencida de que alguien había puesto esas arañas, Catherine decidió llamar al mejor investigador de todo Reino Unido. Marcus Achantaspis era su nombre. Se presentó. -Quiero encontrar al bastardo que asesinó a mi tía. -¿Podrías llevarme al lugar de los hechos? Se dirigieron al departamento. Cuando llegaron, una cinta que decía “No Pasar” tapaba la puerta. Cortando la cinta, procedieron a entrar donde aun se encontraba tendido en el suelo el cadáver y una caja transparente con las arañas que habían picado a la tía de Catherine. El investigador, con una expresión preocupada, sacó una pequeña libreta y empezó a escribir. Se acercó al cadáver y lo examinó. Luego de eso, le dijo a Catherine “Mi trabajo por hoy terminó, nos encontraremos aquí mañana a las 7:30 am”. Se despidió y se fue a su casa. Se notaba la preocupación en su rostro: era la primera vez que investigaba un caso así. Meditabundo, se fue a dormir. Como habían acordado, se encontraron en el departamento a la hora prevista.

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-Mira esto, dijo Catherine mientras sacaba un periódico de su bolso. En la primera plana decía “Hombre fue asesinado por picaduras de araña: hoy fue descubierto el cuerpo”. -Iremos a investigar de inmediato. Cuando llegaron, encontraron el cuerpo en las mismas condiciones que el de la tía. Achantaspis saco su libreta y vio que se repetía el patrón, eran los mismos tipos de arañas que se encontraban en el departamento de la tía de Catherine.Sin embargo, seguía sin haber rastro alguno de que alguien hubiese estado allí.-Necesito investigar más. Cuando tenga alguna pista te llamaré, le dijo a Catherine, frustrado. -¿Pero, qué sucederá con encontrar al asesino? -No te preocupes, prometo que lo atraparemos. Si necesitas algo solo llámame. Pasaron los días y los asesinatos no cesaron. Fue a investigar cada uno y se repetía exactamente el mismo patrón. La primera plana del periódico de ese día decía “Muere Joseph M. jr, el mejor doctor de Edimburgo”. Al visitar el lugar de los hechos, notó que había algo distinto; allí había sólo una araña. Se trataba de una viuda negra. Decidió investigar más acerca del Doctor. Empezó por sus registros. Tenía un expediente intachable, salvo por un caso en el que se encontraba un recorte de diario que decía: “Doctor deja morir paciente por picadura de viuda negra al no poder pagar el antídoto”. Ahora todo tenía sentido. Llamó a Catherine. -Todavía no se quién es el asesino, pero sé dónde atacará. Hay que apresurarnos. Te veo en Princes Street. -Okey, voy de inmediato. Llegaron a la calle y ella preguntó. -¿Por qué nos encontramos aquí? 17


-No hay tiempo para explicarlo, apresurémonos. Mientras corrían, Marcus saco su libreta y leyó algo. “Es aquí”, dijo mientras señalaba una casa. De repente, vio a una persona sospechosa en el techo. Se acercó lentamente por las escaleras traseras sin ser visto. Vio un hombre con una caja de cristal llena de arañas. Rápidamente, el detective sacó su arma y le dijo: “levanta las manos y ponlas detrás de la cabeza”. El sospechoso intento huir, pero Marcus le disparó en la pierna. El hombre cayó al suelo y rápidamente lo esposó. Marcus empezó a interrogarlo. -¡Cómo te llamas! ¡Dímelo ya! -Mi nombre es Latrodectus. -¿Por qué lo hiciste, maldito? -Es mi venganza. -¿Venganza de qué? -Por no ayudar a mi padre. -¿Tú eres el hijo del hombre que apareció en el periódico por la picadura de araña? -Sí, y ahora estoy haciendo lo mismo que hicieron con mi padre. -Dime, ¿cómo hacías para dejar las arañas sin dejar rastros? -Las tiraba por el conducto de ventilación y las alteraba para que sean agresivas. -Bueno, obtuviste tu venganza ¿De qué te sirvió? -Cállate idiota, tú no sabes nada. -La venganza no traerá a tu padre de vuelta. Ahora estarás en la cárcel por el resto de tu vida, maldito. Catherine se acercó corriendo, abrazo a Marcus y le agradeció. -¿Cómo sabías que estaría aquí? -Porque aquí vive la asistente del difunto Dr. Joseph, y quería completar su venganza, pero gracias a Dios llegamos justo a tiempo. Ahora llevémoslo a la cárcel.

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EL MUSEO ITALIANO Por Marcos Cohen y Mauricio Gauna

El señor no la tuvo muy difícil, pues se escondió en uno de los numerosos casilleros del museo, donde los trabajadores dejaban su ropa y pertenencias. Cuando al día siguiente el equipo de limpieza dejó la sala en la que colgaba la reliquia de oro sobre una piedra, el señor salió de su escondite, se dirigió hacia el valioso botín y sencillamente lo agarró, y lo escondió tranquilamente debajo de su bata. Era lunes y el museo estaba cerrado. González conocía bien el museo, ente octubre de 1910 y enero de 1911 trabajó allí como cristalero en la cubierta que protegía la reliquia. Lo había planificado todo bien, menos una cosa: la llave que abría la puerta a la escalera, que le permitiría abandonar el museo, no encajaba. Parecía que su propósito se iba a frustrar. Entonces, oyó unos pasos: se trataba de uno de los plomeros y la única persona que realmente vio a González. El plomero no sospechó nada, saludó y le abrió la puerta con una de sus herramientas. Cuando González abandonó el museo, el plomero decidió ir a inspeccionar la sala principal y cuando se dio cuenta que no estaba la reliquia, inmediatamente llamó a seguridad. Cuando llegaron le preguntaron si había alguien antes, el plomero respondió que sí, que decidió abrirle la puerta de salida. Los de seguridad decidieron ver el lugar; luego de inspeccionar, encontraron huellas en la cubierta de la reliquia. Se pusieron a investigar. Después de varios días de investigación, descubrieron que la huellas eran de González. También descubrieron dónde se ubicaba, se encontraba a diez cuadras del museo. Los de seguridad llamaron a la policía, quienes fueron por González. Cuando llegaron, actuaron rápidamente, así que lo arrestaron sin

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dificultad. Uno de los policías decidió buscar la reliquia, se encontraba dentro de unas cajas. La policía devolvió la reliquia al museo y González fue a los tribunales. Declaró que la había robado y fue sentenciado quince años de prisión.

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FLOR DE LOTO Por Pilar Mare y Oriana Peralta

Era sábado 28 de septiembre, ahí estaba yo un día más, pensando. ¿Qué habrá ocurrido? ¿Cómo? Las dudas invadían mu cabeza y quitaban mucho de mi tiempo. Aún no lo averiguaba. Un 17 de marzo estaba sentado en mi escritorio haciendo papeleos, cuando escuché que el teléfono empezó a sonar escandalosamente. Mi mano se posó sobre él e indeciso lo tomé. No tenía un buen presentimiento. Silencio, es lo único que escuchaba. Mis labios tiritaban gracias a la sensación que esto causaba, sentí que esto no era nada bueno. Al día siguiente, el teléfono volvió a sonar, pero esta vez la voz de un hombre se escuchó a través de él. En un susurro casi inaudible dijo ‘’búscame’’. Más tarde, una familia se contactó conmigo y desconsoladamente me dijeron que encontraron el cadáver de su hijo en su propia cama y con una flor de loto encima de su pecho. La madre, con la voz quebrada, me dijo: -Búsquelo, por favor, y averigüe cada detalle. Su hermano, en un grito ahogado dijo: -¡Mataré a ese bastardo! Me limité a asentir, un nuevo caso estaba en mis manos. Cada jueves el teléfono sonaba y sólo se escuchaba silencio. Al día siguiente sonaba nuevamente y la voz de ese hombre se escuchaba. ‘’Búscame’’. Cada viernes, luego de la llamada, un nuevo caso aparecía. Las víctimas siempre tenían entre 14 y 20 años, y se los encontraba muertos en su propia cama con una flor de loto el pecho. Pero hoy, hoy había sido diferente. El día anterior, viernes, la misma llamada con un silencio desesperante sonó; el día de hoy el hombre recitó ‘’Búscame, tengo a tu hija’’. Sentí que mi corazón se

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detuvo por un momento, el silencio abundaba en la habitación. El único movimiento notorio era mi cuerpo que no dejaba de tiritar. Intenté buscar pistas, contactar con el número que cada jueves y viernes llamaba. Fue imposible. Luego de un largo rato pensando y pensando, mi timbre se escuchó sonar repetidas veces. Salí disparado a atender a aquella persona tan ansiosa; al abrir la puerta, no había nadie. En mis pies se lograba ver una cajita forrada con algún tipo de papel rojo. Lo tomé en mis manos y entré a mi casa, abrí la caja y dentro se encontraba una nota, ‘’apúrate’’ se lograba leer y seguido de eso una dirección desconocida para mí estaba escrita en ese papel. Salí corriendo de mi casa con la dirección en las manos. Al encontrar la calle y el número, me di cuenta que estaba en un callejón un tanto descuidado, busqué la pista y al encontrarla me sorprendí. En la pared se leía ‘’Ven a Rutherford 427 y te daré a tu hija sana y salva, de lo contrario la encontrarás como al resto’’. Sin pensarlo dos veces, me anoté la dirección y salí disparado. Mis ojos no podían creer lo que estaba sucediendo: mi hija estaba con vida. Estaba atada a una silla con la boca y ojos vendados, al lado de ella se encontraba un hombre de estatura media encapuchado y con un pañuelo cubriendo su boca. Al verme, el hombre se exaltó y dijo con un tono claro y conciso: -Haré lo que prometí. Desató a mi hija y, para mi sorpresa, sacó un arma y su voz se volvió a escuchar. “Por fin un detective que hace bien las cosas”. Un ruido ensordecedor se hizo presente. Un disparo. Meses pasaron de aquel día, estuve investigando el porqué de cada indicio de aquel asesino y sus datos y creo que lo resolví por completo. Él se llamaba Patrick Rothfuss y tenía 47 años. Descubrí que su hija fue asesinada a los 16, por eso las víctimas de Patrick eran de esa edad, aproximadamente. Él la encontró en un campo de flores de loto, eran sus favoritas, por eso estaba en ese lugar cuando se encontró con el asesino; esa era la razón de la flor en el pecho. También, de por qué dejaba a la víctima en su propia cama, para que la familia lo viera con sus propios ojos. 22


Patrick llamó a un detective un jueves y éste no le dio respuestas, sentía que no hablaba con nadie. Por eso me llamaba sin emitir sonido alguno y un día después volvía a llamar, ya que él también lo hizo en ese entonces pero pidiendo que buscaran al asesino. Luego de enterarme de todo, entendí el porqué de muchas cosas y sobretodo de sus últimas palabras. Decidido, me dirigí hacia el cementerio donde estaba Patrick y su hija con un ramo de flores de loto y una nota. Dejé en la tumba de su hija el ramo y en la de Patrick la nota que decía ‘’lamento mucho lo que pasó, ojalá nada hubiese sucedido como sucedió, te prometo que yo encontraré al asesino de tu hija, por ella y por ti. Firma: el detective que lo consiguió’’

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CASO 16 Por Valentina Cabrera y Regina Sollini

Una noche fría de un 12 de julio, la policía entró a mi casa a interrogarme sobre lo que había pasado la noche anterior. Un cruel asesinato cometido por un hombre encapuchado, alto, que llevaba guantes de cuero negro. Al haber sido la única que presenció la situación, las sospechas también cayeron en mí, entonces tuve que ir a declarar. En ese momento, me di cuenta quién era realmente… Mi mejor amigo de la secundaria, Rick Grayson, el “chico malo” de la clase, el que golpeaba a los “nerds”, el mujeriego, el que se escapaba del colegio y casi lo echan 3 veces del 4to año. Luego de declarar, me dejaron ir porque era inocente y me pidieron ayuda para investigar el asesinato. Los investigadores revisaron mi casa para asegurarse, y fuimos a la escena del crimen. Comenzamos a buscar indicios y los porqués de este hecho. Cuando terminamos de juntar las pistas, hicimos un repaso de éstas: un arma 9 mm, un machete y en el pantalón del cuerpo se encontraba su billetera con sus datos personales, lo que nos ayudo a reconocerlo. En su otro bolsillo se encontraba un papel con un número de teléfono. Decidieron llamar, y me preocupé porque era el número de Rick, mi ex compañero. -¿Hay algo que usted sabe que nosotros no, señorita Lilith? preguntó el oficial Williams. -No, para nada, dije insegura. Ignoraron esa charla, y el teléfono siguió sonando. Nadie contestó, como era de esperarse. Siguieron insistiendo, pero la línea siguió sonando. Decidieron dejar de intentar y llevar el cuerpo a la morgue. Después de tres días nos dieron los informes; estos decían lo siguiente: - Marcas de asfixia

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- Moretones en el abdomen - Cortes en los brazos - Un balazo en la pierna Y lo más curioso, que hizo la preocupación de los investigadores aun mayor: un papel en su boca, que decía… “la venganza es muy dulce: venganza N°16”. Esto despertaba más sospechas aún, ya que quería decir que el asesino tenía antecedentes, pero de los que nadie sabía. En ese momento empecé a dudar de lo que debía hacer, si acusar a Rick, porque a pesar de que fue mi amigo tenía más de 15 casos abiertos que la policía tenía que cerrar. Si lo descubrían, podría vengarse de mí, como hizo con otras personas. Pero si no lo hacía, la policía podría volver a mí, dejarían otro caso abierto y este tipo seguiría ahí afuera matando gente, lo cual era injusto. Decidí buscar un viejo amigo policía, y contarle lo que estaba pasando. Así que lo hice, lo llamé para encontrarnos. Cuando ya estábamos en el bar, le conté lo que vi, lo que investigaron, y mis dudas sobre qué hacer. El dijo que si declaraba, nada me pasaría. Porque él me iba a proteger. Entonces lo hice, declare y di todos los datos personales de Rick Grayson, haciendo que el cayera preso, con cadena perpetua, poniendo en juego los otros casos, ya sabiendo que el asesino era él. Y gracias a este hecho, me di cuenta que investigar era mi trabajo perfecto. Hoy, 2 de marzo, soy parte del cuerpo especial de investigadores.

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EL CASO DEL DETECTIVE MAURO Por Yamila Tubello

Había una vez una mujer llamada Juliana, que vivía en uno de los barrios privados de su ciudad. Un día sintió la necesidad de llamar a un detective porque estaba aterrada, sabía que había un asesino que la quería matar. Habló con el detective, le dijo que su nombre era Mauro, y Juliana le contó lo aterrada que estaba porque sabía que había una persona que quería acabar con su vida y le dijo que hiciera lo posible para encontrarlo. Luego de terminar su nerviosa charla, Mauro empezó hacer preguntas. - ¿Había o hay alguien que te tuviese envidia o quisiera toda su fortuna? ¿Tuvo algún novio celoso? -No recuerdo a nadie que me tuviese envidia, pero sí tuve un novio pero falleció en un accidente, contestó ella. Mauro la siguió interrogando. - ¿Alguna vez la amenazaron? -Si, hace unos días encontré una nota debajo de la puerta. Mauro preguntó si le podía mostrar la nota y Juliana se la dio. Cuando le entregó la nota, el detective quedó muy impresionado por lo que ecía…”Cuida tu espalda”. El hombre se tuvo que retirar e irse a su casa; en ese entonces, Juliana gritó porque una flecha rompió la ventana de su cuarto. Mauro regresó rápidamente hacia la habitación, se asomó a la ventana y vio a una persona corriendo a un bosque que se encontraba atrás de la casa. Salió y vio a unos niños, a quienes preguntó si reconocían de quien era la flecha. Uno de los 26


niños era mudo pero, como sabía dibujar, le hizo un dibujo con lápiz y papel que le había dado el detective. Cuando terminó su dibujo, Mauro lo agarró y fue a preguntarle a los vecinos si sabían cómo se llama el hombre dibujado. Un señor que estaba caminando le dijo que se llamaba Matías y que lo vio corriendo al bosque y entrando a una casa abandonada. El detective fue hacia donde le indicó el hombre. Sin hacer mucho ruido, entró y vio a una persona que estaba despaldas. Agarró una soga que había en el suelo y lo ató. En ese momento, Mauro empezó a hacerle preguntas. -¿Qué es lo que quería? ¿Quién es? El hombre se negaba a responder. Mauro, elevando la voz, le dijo que le contestara por qué tiró la flecha a la habitación de la señora Juliana. El señor le dijo que él no tiró ninguna flecha, a lo que el detective le dijo que no mintiese porque al entrar a la casa vio el estuche de sus flechas. Después de muchas horas insistiendo para que hablara, el hombre pudo decir toda la verdad. Era el antiguo novio de Juliana y que se quería vengar por haberlo dejado. Después

de soltar toda su verdad, el detective llamo a la

policía y se lo llevaron. Mauro volvió a la casa de Juliana para contarle lo sucedido y que estaba todo resuelto. Juliana pudo quedar tranquila y feliz.

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ÍNDICE BREVE PRESENTACIÓN…………………………………..

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ASESINATO EN EL HOTEL KRÄFTWERK…………….

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EL GRAN LADRÓN…………………………………………..

10

LA JOYA ROBADA…………………………………………..

11

CIÉNAGA EQUIVOCADA…………………………………..

13

EL MISTERIO DE LAS ARAÑAS………………………...

16

EL MUSEO ITALIANO………………………………………

19

FLOR DE LOTO………………………………………………

21

CASO 16……………………………………………………….

24

EL CASO DEL DETECTIVE MAURO……………………

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29


Relatos policiales