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ISSN 2256-2761 Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

T E RCE RA EDI CIÓ N - 2 0 0 0 E JE M P LARE S - J UN I O 2012

(UNA ENTIDAD SIN ÁNIMO Y SIN LUCRO)

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L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

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Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

CONTENIDO EDITORIAL……………………………………….4 POESÍA…………………..……………………….5 Miguel Ángel Guerrero Ramos, John Alexander Gómez Karib Gómez Pinzón John F. Galindo Caterine Betancourt Amaya Mario Murcia Gómez Angela Mendoza Osorio Angela Celis Tarazona Angye Gaona EPISTOLARIOS………………………………….19 Edda Cavarico Nicolás Reyes Amaya CUENTO…………………………………………..26 John Rozo Jesús David Luzardo Andrés Mauricio García Andrés Jiménez Suárez Jorge Andrés Garavito ENSAYO……………..……………………………45 Luisa Fernanda Penagos Camilo Alfonso Salazar Jennifer Natalia Mendoza Ilustración: Camilo Colmenares

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DIRECCIÓN CULTURAL BUCARAMANGA

CINISMO SIN ISMOS

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS DIRECC IÓN DE BIENEST AR DIRECCIÓN DE BIENES TAR UNIV ERSITARIO ÁREA DE ACOMPAÑAMI ENTO INTEGRA L PROGRA MA GESTIÓN DE PROYECTOS

ISSN 2256-2761 Director Jorge Garavito Director Editorial

Rector Moisés Wasserman Vicerector Julio Esteban Colmenares

Nicolás Reyes Consejo Editorial Ángela Mendoza Álvaro José Claro

Directora de Bienestar Universitario Lucy Barrera Decano de la Facultad de Ciencias Humanas Sergio Bolaños Cuellar

Jorge Garavito Omar Andrés Gómez Corrección de Estilo John Freddy Galindo Córdoba Alba Lucia Gutierrez Diagramación Byron Naranjo

Directora de Bienestar Facultad de Ciencias Humanas María Elvia Domínguez Directora Departamento de Literatura Carmen Elisa Acosta Peñalosa Coordinadora Programa de Gestión de Proyectos Estudiantiles Elizabeth Moreno

Portada Lopa Ávila Ilustraciones Camilo Colmenares Gabriel Castillo Luisa Penagos Nicolás Reyes Esteban Manrique Rubby Flechas Piedad Sánchez Impresión GRACOM Gráficas Comerciales

Ilustración: Camilo Colmenares

http://cinismosinismos.wordpress.com/ cinicoteca@gmail.com


Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

Fotografía: Rubby Flechas

“…para no sentir el peso horrible del tiempo,  que os quiebra la espalda y os inclina hacia el suelo,  tenéis que embriagaros sin parar.  ¿Pero de qué?  De vino, de poesía o de virtud, como os plazca. ” Charles Baudelaire

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E D I T O R I A L

C

erca de cuatro años han pasado ya desde entonces; pero por más tiempo que nos echemos encima, el panorama sigue siendo parecido. Primero pensamos en una estructura, en un grupo, algo capaz de generar polémica y asombro alrededor de las letras, y los diez que por entonces nos reuníamos en un café de Bucaramanga a hablar sobre ese gran vacío en la ciudad, decidimos dejar de preocuparnos y empezar a ocuparnos en ello. Fue entonces cuando nació la idea de la revista “Cinismo Sinismos”, que surgía del grupo que meses atrás habíamos conformado con el mismo nombre, el mismo grupo con el que habríamos asistido como invitados al XVII Festival Internacional de Poesía de Medellín, en su versión Santandereana. Cansados de no encontrar un espacio para difundir la producción escrita contemporánea de la región, decidimos empezar la empresa, por pretenciosa que pareciera. Tres semanas después ya sólo éramos dos. Ahora, que ha pasado el tiempo y después de varios aciertos y otros tantos errores; seguimos vigentes, y aunque nuestra persistencia suscite aun algo de polémica, es precisamente eso lo que nos mantiene, a pesar de estar, como diría Edson Velandia “sin ánimo en la billetera”. La revista Cinismo Sinismos violó la tranquilidad de muchos de los que estuvieron sentados plácidamente en la palabra, desde la institucionalidad, sin aportar ciertamente mucho para la creación de un ambiente propenso a la creación literaria. Un día cualquiera aparecimos y al parecer nos quedamos. El surgimiento paulatino de grandes talentos contemporáneos en la escritura ha sido desde aquel comienzo nuestro acompañante, y creemos que de una u otra manera las cosas han empezado a gestarse para dar espacio a un nuevo panorama abierto a la creatividad. Cinismo Sinismos no es tan solo una revista de literatura; es un espacio, una ventana a la producción literaria contemporánea, que incluye en sus páginas las producciones de renombrados y anónimos escritores con la firme convicción de que la escritura no tiene dueño, y que es precisamente el ejercicio de escribir el que traza la literatura como un oficio. Nos enorgullece ver que se nos han adherido algunas personas muy valiosas, que después de todo contamos con un equipo editorial sólido, y con una revista que ahora hace presencia en cuatro ciudades santandereanas y en la capital del país. Celebramos nuestro cuarto número firmes en el propósito de no hacer nada, de hacerlo todo. Cinismo Sinismos Una entidad sin Ánimo y sin Lucro.


Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

P O E S Í A

7 Fotografía: Piedad Sánchez


L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

Miguel Ángel Guerrero Ramos Actualmente estudia sociología en la Universidad Nacional de Colombia. Finalista del I Premio de Literatura Palindrómica REVER 2011, del Primer Concurso de Relato Corto Histórico de la  Editorial Meyalihuitl y de la IV Muestra Cryptshow Festival de Relato de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción. Ha publicado microrrelatos y poemas en algunas páginas de internet y en algunas revistas digitales.

Espejos de música y aire Espejos de música En los espejos de música los recuerdos brillan intensamente. No es nada nuevo, ya sabes que en los espejos de música los pensamientos se agotan en los reflejos de tus labios, que ellos captan la luz íntima que sale por los turpiales de tus ojos y sus mil fisuras, y que en ellos, en los magnos e iridiscentes espejos de música de líquido cristal biselado, los corazones de papel pueden hacerse cenizas junto a la hoguera incandescente de los recuerdos. Así como también sabes, guiada por un rayo sabio de intuición, que los espejos de música son y serán siempre nuestras emociones, y que ellas no devuelven ni devolverán nunca los reflejos de tu piel, sino los ecos de tu corazón. Espejos de aire La superflua y etérea carga del aire se llena de misterio, e incluso de ternura, en el performance de las hojas que danzan bajo el arrullo moderado del sol. Los ojos sabios y espejeantes del lago lo saben, pues su sabiduría radica en ello, en la mística cenicienta de las férvidas y sedosas caricias de la brisa.

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John Alexander Gómez Nace en Bucaramanga a finales de los 80, ciudad en la cual aún vive mientras termina sus estudios de Filosofía en la Universidad Industrial de Santander, textos suyos han sido publicados bajo el seudónimo de “Demetrio Caicedo” en el periódico de mayor difusión de la ciudad santandereana.

Cosas que no sé Hay tantas cosas, querida mía, que no sé.

El Sueño de la Muerte

No sé, por ejemplo, tu sonrisa, gigante bajo el cielo amplio de una tarde de verano, cuando acerco mi boca a tus oídos y te susurro las fábulas del viento.

Me encuentro en un inmenso mar de celestes aguas y alba espuma, recostado en una balsa trémula empujada levemente por las olas, a mi lado un hombre viejo me No sé, ya dirás, ese calor susurra: que desprende tu sexo en invierno, “Duermes ahora en el regazo en el que fácilmente se podría níveo derretir un nevado. del vestido de novia de la imperecedera, No sé tampoco tu melena color la de negras alas, mujer que no es óxido mujer, que te cae rizada por la espalda la que danza desnuda entre las y que deja manchas cobrizas tumbas sobre los lunares de tu cuello. con los senos hinchados de tanto amamantar suicidas.” Hay tantas cosas, querida mía, que Yo, horrorizado, me levanto, no sé, clavo mis dedos en la madera que no sé si quien habla es el húmeda, recuerdo el pecho me aprieta, el calor me o la idea de lo que pudo ser. sofoca y pretendo cavar hacia la superficie. Arriba los astros sonríen a la flor de la cicuta que decora mi sepulcro.

9 Ilustración: Luisa Fernanda Penagos


L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

Sucesos Me parece increíble que existan cigarrillos de sabores, y que sus espirales de humo blanco se pierdan, infinitas, en el cielo. Es realmente patético que mientras un domingo estamos jugando con la muerte tengamos que ir, al día siguiente, a trabajar a las 8 de la mañana. Tremendamente divertido es que un pueblo le tenga miedo a sus gobernantes, y que salga a votar cada tanto, más que por convicción, por miedo. Y es curioso que en el asiento de al lado en un bus viejo, vil chatarra, con tan solo una sonrisa nos llenemos de ilusiones. Pero lo más extraordinario de todo esto es que la vida sea la sombra de una sombra, la sombra de otras vidas, y que en lugar de seguir la senda del osario nos aferremos, fuertemente, a nuestras máscaras.

Ilustración: Camilo Colmenares

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Karib Gómez Pinzón K. Gómez. Nació en Bucaramanga hace 27 años. Actualmente vive en Bogotá, donde adelanta estudios en Español y Filología Clásica en la Universidad Nacional de Colombia.

CUERPO PESADO I La espuma de Céfiro atraviesa un lugar sin nombre del cual soy eternamente fugitiva. Mientras, las horas infectan de miedo los callejones de la ciudad que los hijos de la noche llaman Mutante. Camino aprendiendo las palabras de los sepulcros parlanchines, menos esa que habla de la destrucción del cuerpo. Aparece entonces un señor con bigote que obstaculiza mis ideas y afirma no aceptar tal muestra de majadería; parece que no ha notado mis alas, espero no haya visto mis cuchillos. Sin embargo, y a pesar de que sus ojos nunca han observado lo que es el tiempo, cree en él, y con un gesto solemne rebate mi noble olvido. Me dice que un tic tac lejano lo atormenta y no puede dormir con la luz apagada, que el hedor de su carne le grita: ¡Cansancio! Como ya no soporto la censura de ese viejo que me habita, cruzo la línea dorada de su espina a ver qué pasa…no pasa nada. ¿Acaso esto es lo que llaman estar muerto? II Vago despacio intentando seducir la sorpresa, siempre esquiva; persigo su pelo negro y sus labios sanguinolentos como una rata husmeando en las alcantarillas de la duda. Mis seres despiertan al oír el murmullo del río. El sonido de aquel golpeteo de agua y piedra descompone, como un polígono mágico, la luz de la que fui una sombra. La luna cada vez más transparente, parece la pupila de dios apagándose. Brilla el sol como un hechizo sobre las hojas secas de mi alma, arrebatadas de su estasis por el viento y sin dirección alguna en el robo feliz de la mañana. ¿Acaso esto es lo que llaman estar vivo?

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L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

John F. Galindo Bucaramanga 1978 - Autor de tres libros de poesía (Ventanas de otros días 2007- Karaoke Demon 2010 y [L] 2011), ha sido ganador de un par de concursos nacionales de poesía. Mientras espera con pasión desenfrenada el fin del mundo, malgasta sus días dictando clases en una universidad. Actualmente trabaja en su próxima obra titulada La trilogía del Miedo. Su obra no ha sido traducida a ningún idioma.

P O E M A PA R A S E R L E Í D O E N H O R A R I O P R I M E -T I M E Ahora mismo una chica muere en el televisor Los ruidos en el techo no operan con la delicadeza de los espantos del pasado el miedo es otra cosa una droga un lamento una costra pegada en lo más secreto del corazón Ahora mismo una chica corre desnuda por mi cabeza La música secreta de los que beben sangre no para de sonar en los andenes ni en los parques ni en las iglesias ni en los oídos de quienes saben que no existe el tiempo sino un agujero por donde se escapan nuestros peores días peludos como yeguas desbocadas de dolor Subo al tejado y arreglo la antena corrijo tembloroso las señales interceptadas capto ondas espaciales que revuelcan la estática de la memoria -las tías brujas que insatisfechas conspiran en mi contra y no me vencen miran desde la otra orilla mis proezasAhora mismo cierro los ojos y hay miedo en donde antes hubo un bello par de tetas canciones oscuras en donde antes hubo palabras un lenguaje siniestro en el viento que mece las hojas en la mano que abre esta jaula que es mi cuerpo y libera de a poco la fealdad de estas manos que escriben GRACIAS Un tipo guapo se acerca a la pantalla y enciende un cigarrillo luego se aleja sin decir nada y cambio el canal pensando en lo tonto que luce reparo en la baba que decora el mueble

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Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

en mi entrepierna tiesa y olorosa apago la TV y dios deja escapar un lamento por su ojo sucio lágrimas venenosas sobre mi tejado cierro las ventanas rompo las bombillas me arropo y escucho atento las voces que vienen de la lluvia los fantasmas perdidos en la soledad de mi habitación Mi cuerpo es una jaula -una silla eléctrica-un auto sin medidor de velocidad que no me deja bailar con la chica que me gusta ni leerle poemas de amor frente a su ventana porque no tiene ventana porque no tengo ventana porque solo hay fuego donde antes nunca hubo amor

P L E G A R I A PA R A U N A N I Ñ A M U E R TA Algunos idiotas rezan por las mañanas por las tardes por las tardes con lluvia y por las noches –cuando todos duermen- arrullan sus flácidos miembros lloricones como niñas enrojecidos como besos secretos como armas de destrucción masiva hay quienes piensan que en ese trance en ese ir y venir sobre la marea gruesa de los días dios es el camino y la verdad y la vida que el amor fue creado para que duela que los noticieros son más rápidos que la vista que cada buena acción multiplica diez veces lo que recibiremos y tú que solo vas esnifando olvidos has tallado tu cruz cosido tus párpados rezado por la gracia de la calle y de los parques desolados Cuando era niño solía arrodillarme a un lado de la cama juntar mis manos cerrar mi ojos y concentrarme en el misterioso universo que habita detrás de mis párpados y antes de que mi madre llegara hundía mi secreto en la cobija y era feliz como ninguno

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L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

Antes de ser así te veía caminando por los juegos afinabas tu puntería con las latas vacías matabas el tiempo corriendo sola aplastando insectos coronando de piojos tu cabello hermoso y tu sombra se escondía en mi cabeza con la inocencia del que no sabe nadar hasta el día en que nos manoseamos debajo de la mesa y fui feliz Pero el amor duele y seguirá doliendo como duelen todas las respuestas y los raspones en las rodillas después del agua oxigenada y los agujeros negros que jamás conocerán el mar Si todavía me quieres inhala un poco de mi olvido y olvídame mujer que dios viene en camino saltando de contento a destruir las mañanitas de su espantosa creación lija la cruz que lucirás como vestido enciende la música baila y no olvides que detrás de mis ojos mis ojos sangran mientras duermen

ANTICRISTO TELEVISIÓN BLUES Escucho una canción que descaradamente copio y pego en alguna parte de mí y pienso en que no quiero hacerme viejo ni recordar la suma impar de mis fracasos ni detenerme en la hermosa voz de mi franqueza que pasa por la acera de enfrente y saluda con la mano poderosa de los que tienen el miedo como voz a menudo soy un mal sujeto robo cosas en el supermercado de mi barrio burlo la cartera de mi madre me drogo con nostalgia meto mi mano por debajo de la falda de colegiala de mi vecina sordomuda que canta como un pájaro libre cuando moja sus delicadas carnes

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Revista de Literatura - Cinismo Sin テ行mos

15 Ilustraciテウn: Luisa Fernanda Penagos


L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s

¡Oh Señor, sin tan solo te apiadaras de una parte de mí, de mi piel o de mi lengua o de mi pequeño miembro que tanto se parece a ti! Tú sabes que no tengo tiempo que perder que por eso te temo aunque duerma hasta las once que aunque me cueste trabajo he empezado a esgrimir el asco como única patria el miedo como documento Sé que hago lo correcto Señor tú eres la luz y yo las baterías gastadas de la linterna con que ilumino mi camino No he trabajado en ninguna oficina durante mi vida y eso me hace un oponente digno Mis labios están cerca pero mi corazón es lejano y bailo y me hago grande Y sobre este infierno que se quema canto como un blusero viejo que no conoció la televisión ni los dulces de paquete ni la crema para dientes canto como un blusero herido en un cielo sin estrellas Señor si estás ahí no dejes que pelee solo que he entrenado lo suficiente para derrotarte y que mi peso y mis guantes y el protector de mis encías son de la medida reglamentaria para el combate Apaga la maldita televisión de una buena vez y baja de la modorra de las nubes a enfrentar mis puños solitarios mis dolorosos puños de hombre feo capaces de aplastar las flores y las soleadas tardes de domingo en las que mis tías empolvan sus vergüenzas y van a verte DERROTAME que el número de mis caídas es más grande que el de tus milagros ¿Estimado dios, quieres que me levante? ¿Que si pierdo ponga tu retrato encima del televisor?

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recuerda que soy un blusero viejo ahogado en el Mississipi de su pantalón que tengo encías sensibles que amo los trece años de una mujer sin voz ¡Oh! Mi pequeño enemigo ¡Oh! Mi dulce contendiente nockeame de una buena vez y vete pronto que la policía viene y estoy cargado y los viejos como tú ya no corren mucho ya nos veremos otra tarde en el mismo canal a la misma hora en la misma esquina donde cada noche jugamos a perder

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Caterine Betancourt Amaya Oriunda de El Águila, Valle del Cauca. Estudiante en la Universidad de Caldas, de la Facultad de Artes y Humanidades, en el programa de Licenciatura en Artes Escénicas con Énfasis en Teatro. Textos suyos han sido publicados en diversas revistas de dramaturgia y artes escénicas, en una compilación de la Red Nacional de Dramaturgia colombiana, y por la Universidad de Caldas.

Había una tensión que recorrer Había una tensión que recorrer para llegar a ti un largo cordón de plata por el cual pasar sin caer un pequeño nudo que desenvolver sin morder una nota acomodada en el amanecer del salto más corto que no doy para llegar a ti.

Mario Murcia Gómez Nacido en Bogotá. Actualmente es estudiante de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia.

ALBRICIAS Llévate mi carne, sangre, fuego sudor, pelo, piel, sien, lengua, sexo. Llévate mis dientes, dedos, huesos ojos, pies, vísceras, nervios, sesos. Llévate mi dicha, llanto, miedo dolor, angustia, risa, sosiego. Llévate mi existencia, mi aliento mi voz: Palabras, cantos, lamentos. Llévate mi deseo, mi tiempo: Hoy, mañana, el ayer imperfecto.

Llévatelo todo como obsequio que aun siendo todo igual es poco.

Llévate mis colores: Luz, negro Mi batalla, placer, universo Mis gritos, puños, huellas, recuerdos…

Por tu aviso todo te lo entrego. Llévate, pues, Muerte, lo que ofrezco.

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Angela Mendoza Osorio Nace en San Vicente de Chucurí, Santander. Actualmente vive en Bogotá. Es Licenciada en Español y Literatura de la UIS.

I

III

El vacío y su fuerza Dos palabras Sólo una la más terrible

II Ajena a mi propia casa a mi propio cuerpo Es tan lamentable no entrar a ninguna parte y reposar solo, en uno mismo

A falta de enemigos soy mi propio verdugo A una naturaleza así sólo una cosa le queda la poesía. Y pienso, Mientras que en el hombre aunque todo crezca todo se desvanece para la poesía todo es eterno Y la belleza y el horror en el hombre para la poesía son sólo milagros ¿Cómo entonces no pretender el infinito? ¿Por lo menos hasta que muera?

Angela Celis Tarazona Nace en Bucaramanga pero siempre ha vivido en Piedecuesta, Santander. Estudia en la Universidad Industrial de Santander. Quién peor que ella, para hablar de sí misma.

MIMO el hombre triste adula su desgracia, sus ires y venires con aroma de mujer, no conoce victimario pero se sabe víctima.

19 Ilustración: Camilo Colmenares


Ilustración: Camilo Colmenares

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Angye Gaona Nacida en Bucaramanga, estudia Licenciatura en Español y Literatura en la Universidad Industrial de Santander. Ha participado en diversos festivales de poesía, entre ellos el Festival Internacional de Poesía de Medellín, textos suyos han sido publicados en varias revistas virtuales e impresas. Su primer libro de poemas “Nacimiento Volátil” fue publicado en el 2009

LÍNEA DE ODIO NOCTURNO, I N E V I TA B L E En breve te diré: Nada Señorita como polvo Por unas piezas, -¿cuántas?por tus hijos, pero era como no era, es todo: basura Nada, ni culpa: Te vomitan entera los hados en dirección de las prostituidas bajo tus faldas. Por tus hijas entregaste más de lo que pide.

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Y le servías-sirves No caben los años en tu orificio no terminan de caber hacen fila para entrar. Ni si intentas dispersarlos como al ardor o a la condena. No te sueltan las manos que agarraste a manos llenas. No escaparás. Le servíasSirves


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EPISTOLARIOS

Ilustraciテウn: Esteban Manrique

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Edda Cavarico Periodista, ex-catedrática retirada de la Universidad Externado. Coordinadora de la Tertulia “Tienes la Palabra”, editora de textos para el aprendizaje del Periodismo =ECOE=. Autora de novelas, epistolario y poesía en la Editorial artesanal ECARES. El siguiente es un fragmento de “Cartas Por Enviar”

S E A R R I E N DA Ser propietario es un problema cuando la pobreza rampante cabalga sobre más de la mitad de la población. Señora Carmen : Le escribo la presente para solicitarle que no me exija tantos papeles para alquilar la pieza. Considere que ambas somos mujeres abandonadas por los maridos que se fueron sin decir nada, dejándonos una cuerda de hijos que nos obligaron a engendrar en medio de sus borracheras y malos tratos. Yo, por mi parte, respondo con el arriendo y la extra del pago del agua para lavar las ropas que tengo contratadas con la cooperativa que asea las oficinas del Banco, donde también le pueden dar informes sobre mi buena conducta, pues a muchas secretarias les trabajo por días y hasta la esposa del Gerente me conoce porque me contrata cuando la casa queda al revés después de las fiestas. Ellos pueden decirle que nada se les ha perdido y eso que son desordenados y dejan todo por ahí. La otra parte, es que me dijo la dificultad que existe para arrendar con niños. Vuelvo y le digo, como usted, tengo mis hijos y no los puedo dejar tirados; necesito ver por ellos, cuidarlos y hacerlos estudiar. Una cosa que me gustó es que cerca de su casa hay una escuela y ellos no tendrían que bajar al centro, a exponerse a que les pase quien sabe qué cosa. Especialmente la niña que ya tiene 10 años y la miran con codicia los desgraciados, en la calle, pues es muy bonita; no parece hija mía. Es igualita al taita que es bien plantao. Esté segura señora Carmen Julia, que mis cinco chinos, salen tres a estudiar y dos los dejo en la guardería de Bienestar, que eso sí, me toca llevarlos todos los días, cuando salimos al tiempo, a las 7 de la mañana. Tampoco se preocupe por el gas natural que le puso a la casa, porque no gasto mucho, pero dividiríamos la cuenta. Hacemos el desayunito, changua o caldo de costilla y un chocolatito con pan.

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Después el almuerzo no gasta casi porque lo dejo listo desde por la mañana cuando me levanto a las cuatro y después es solo calentarlo y, por la noche agua´panela. Más bien la cuenta de la luz si debe ser alta, pero también la repartiríamos; yo tengo una lamparita de un bombillo junto a la cama, mi televisor y el radio es de pilas. Lo del teléfono, como es monedero, pues yo pago cuando llame a mis amigas o los niños a sus compañeritos para hacer las tareas; pero eso cuando se nos acaban los minutos del celular. Y cuando entre una llamada, como se corta a los dos minutos, tampoco hay problema; en ese tiempo uno alcanza a decir como está y apuntar el nombre de la señora que lo busca y la dirección del trabajito. Mas bien, como los domingos estoy cansada y tengo que arreglar la ropa de nosotros y la pieza, le puedo cuidar sus niños para que salga a divertirse, hasta si quiere, puede correrse unas polas. Mire señora Carmen Julia, que yo tengo razón; podemos ayudarnos y hasta llegar a ser amigas porque son muchas las cosas que nos juntan. Usted supiera la emoción que me dio cuando leí en la venta de su casa “Se arriendan piezas con cama”, pues tengo la ilusión de que ahora durmamos de a dos en cada una en vez de los tres en una, porque Juanito y Misael patean mucho. Le dejo esta carta, por el afán del trabajo que no me deja esperarla y necesito la pieza ojalá para esta tardecita que tengo tiempo de traer los corotos en la camioneta de un vecino. Yo la llamo por ahí como a la una. Si por cualquier cosa, ayer le dejé el número del celular.

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Nicolás Reyes Amaya Estudiante de Biología en la Universidad Industrial de Santander. Ha participado en diversos Festivales de Poesía. Poemas suyos han sido publicados en algunas revistas literarias de circulación nacional y en dos libros de compilaciones poéticas colombianas: “La palabra en boca de Eros” (Editorial Junio Unicidad, Cali, 2008) y “Suma y Resta Poética” (Editorial Palabra en el Tiempo, Bucaramanga, 2009), ya supondrán quien fue la resta.

F R AG M E N T O D E “ E P I S T O L A R I O S ” Querido monstruo de cinco letras. Las de mi saludo no están en esta máquina, tampoco las de mi despedida; así entonces te quedo debiendo el comienzo y el fin de esta carta. ¿Cómo huir cuando el enemigo eres tú mismo?, ¿cómo huir cuando estás atrapado en un cuarto de tres por tres y te amenaza de muerte tu máquina de escribir?, ¿cómo huir?, ¿cómo hacerlo cuando tus palabras no hacen eco ni en tu propio abismo? Estamos muertos!! no, de hecho nacimos muertos, no hay forma de evitar la enfermedad terminal que es vivir.

Ilustración: Camilo Colmenares

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Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos

Hay tantas cosas por contarte, tanto por responder a aquellas viejas preguntas que con esa delicadeza clavabas en mi espalda, pero… ¡no hay palabras!, que gran problema este, ¿cierto?, y de no tenerlas, entonces ¿que tengo? Una vieja máquina de escribir, una habitación, un cruel baúl, una pequeña cama y un viejo colchón, tengo un traje que heredé de mi abuelo, no es porque sea yo pero se me ve muy bien, aunque sí, tengo en un papel sucio el teléfono de una puta y una pastilla para ser viril (abuelo, sé que dejaste el teléfono y la pasta en el traje para mí), tengo diez hojas blancas y quince amarillas que me amenazan con nunca decir nada, tengo cuatro ojos que me miran desde el escritorio, tres polillas en la biblioteca, treinta libros que me atormentan y mis ojos que no quieren servir, tengo una rosa seca donde deberían estar los lapiceros, que marchita está, tengo el recuerdo de una hermosa joven que me regaló una rosa seca que conservo donde deberían estar los lapiceros, que marchita está, cualquiera se cansa de seguir el ritmo mágico del popurrí de un alma maldita, no hay nada de potable en mí, tampoco en ellos y ellas, pero lo que nos diferencia, mi querido monstruo de cinco letras, es que ellos nunca lo van a decir, tengo varias canciones que escucho y no entiendo, tengo amigos que entiendo, por eso nunca los escucho, tengo varios tragos de más y un gramo entero de locura aun por consumir, tengo siete poemas que compré al precio de mi ruina, y que a veces pretendo escribir, tengo una voluntad de puta que nunca me deja decir no, tengo la foto de un indigente muerto en la entrada de una casa (flores cortesía de la morgue), un par de botas en forma de ataúd y un condenado cadáver que cree ser yo, tengo los cuerpos que he consumido como frutas añejas, y los tengo tan presentes cual si se tratara de enfermedades venéreas, tengo malos y buenos recuerdos, tengo olvidos vestidos de lamentos (o por lo menos eso dicen), tengo nada que decir, un público dispuesto a malinterpretarme y un par de manos en vez de alas que recuerdan que soy tan ruin, tengo varios decadentes voceros de la desgracia, una taza de café y una mancha de miedo en el alma… en fin, habrás podido dar cuenta de que todo lo que tengo no es mío, tengo un par de mentiras y la desgraciada sensación de estar vivo (que lástima). Tengo también, un espejo que me escupe de golpe su mirada. Karen, TENGO TODO Y NO TENGO NADA. Ah, y mientras te escribía adquirí la grata sensación de estar vacío (gracias).

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C O N V O C AT O R I A 4 t a E D I C I Ó N R E V I S TA D E L I T E R AT U R A C I N I S M O S I N I S M O S El grupo Cinismo Sinismos invita a toda la comunidad en general a participar en la convocatoria de la tercera edición de la Revista de Literatura “Cinismo Sinismos”, los interesados pueden enviar sus escritos al correo electrónico cinicoteca@gmail.com con el tema “Convocatoria Revista – género en el cual quiere participar”, teniendo en cuenta los siguientes parámetros: Criterios de contenido: -Tema libre - Estar dentro de los siguientes tipos de escritos: Poesía, Cuento corto, Epistolarios, Ensayo - Deben ser escritos inéditos. - Conservar un alto grado de coherencia y creatividad - Incluir los datos del autor: nombre real (no se aceptarán seudónimos), carrera, profesión u oficio, ciudad de origen, ciudad de vivencia actual, datos propios del autor (premios obtenidos, publicaciones hechas, si los tiene), correo electrónico y teléfono de fácil contacto. Criterios gráficos: - Archivo en formato Word. - Tener una extensión máxima de 4 cuartillas. - Escribir a una sola columna. - Estar escritos con tipo de fuente Arial 10. - Estar justificados. - Interlineado 1,5. -Seguir la forma de citación establecida por la APA. Criterios de selección: - Creatividad - Coherencia. - Cohesión - Puntuación adecuada. - Uso de normas ortográficas. Fechas: -Fecha apertura: 1 Junio 2012 -fecha cierre: 30 enero del 2013


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CUENTO

Ilustraci贸n: Luisa Fernanda Penagos

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John Rozo Nace en Bogotá hace 27 años. Con una educación siempre dada a los libros, termina sus estudios como tecnólogo del SENA en Telemática, sin embargo dedica sus días a escribir cuentos y algo de prosa poética. “Nunca he ganado un concurso, mucho menos relacionado con literatura”. Tiene un blog en el que publica su producción escrita.

HELENA Los vampiros están de moda mientras que los zombies nos tenemos que conformar con algunas películas de cine negro y ser villanos en caricaturas. Las películas han estereotipado a los vampiros como seres que visten de paño y provocan orgasmos a sus víctimas mientras los zombies tenemos hambre maldita y provocamos espanto entre las personas. Bueno, al menos no en todos. Mi madre zombie adoptiva me dice que no debo salir a la calle sino solamente de noche y debo estar cerca a un cementerio porque las personas empezarían a sospechar, sobre todo los grupos ocultistas del sector. Es bien sabido que los humanos nacen de demonios menores aquí en el inframundo y después son paridos en el mundo de ellos, deberían de aceptarme tal como soy así me den arrebatos de comérmelos con tiernos mordisquitos. No sé qué hacer en estos días, no me decido si frenar las cosas o llevarlas al otro nivel, pero no puedo seguir estática en cuanto a nuestra relación. Hace tiempo que llevo saliendo con Mauricio, pero si mamá se enterara se lo comería (literalmente hablando). Él me habla todas las noches a través de un sencillo rito de telepatía para que nos veamos. Me escabullo de la presencia de mis padres y voy a su encuentro mientras escucho como susurra mi nombre entre la oscuridad. Las salidas con él han sido prometedoras, desde visitar viejos mausoleos, hasta embriagarnos con vino mientras lo hacemos encima de mi tumba. Según él, no importa el deterioro de la carne mientras se obtenga placer y yo opino que simplemente me encanta poder fallármelo sin que se vomite, además como dice una amiga, cada cual con sus filias. A veces el problema radica en que es demasiado intenso, desea que estemos todos los días hablando y voy sintiendo que necesito mi espacio, aunque él no entiende de espacios. Sin embargo le siento cariño, aprecio y a futuro presiento que esto se podría volver amor. Bueno, si sigue viviendo porque a veces me cuesta controlarme y no arrancarle ese delicioso cuello.

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Hace poco vi a una amiga que estaba en una relación con otro humano y la historia término en desastre. Cuando sus padres se enteraron fueron a hacerle una visita a la familia de él, terminando todo en un banquete/masacre, después fueron por los amantes. Ellos estaban en un cementerio al norte de la capital, cuando los encontraron, obligaron a su hija a comerse al novio pedazo a pedazo mientras sus gritos desgarraban el lugar. Esa vez salió en el periódico una noticia con el encabezado “encuentran cuerpo mutilado por una secta satánica”, yo pienso que debería haberse titulado “padres zombies destruyen amor de su hija”. No entiendo porque los adultos son tan egoístas y no entienden de felicidad. No entiendo porque tengo que hacer las cosas a escondidas, porque este romance debe ser pasajero. Por eso no quiero encapricharme con Mauricio, no quiero amarlo, no quiero ver un día sus viseras saliendo de su cuerpo directo a mi boca. Creo que me pondré a escuchar helena del grupo Misfits. Debo dejar de pensar en estas cosas y concentrarme en los problemas de filosofía. Ahora, según Descartes, ¿un zombie tiene alma?

Helena If I cut off your arms and cut off your legs Would you still love me anyway? If you’re bound and you’re gagged, draped and displayed Would you still love me anyway? Helena Si te cortara los brazos y te cortara tus piernas ¿Me amarías de todos modos? Si fueras obligada y amordazada, cubierta y expuesta ¿Me amarías de todos modos? - Helena (Misfits)

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Jesús David Luzardo Nace en Bogotá, pero vive gran parte de su vida en Bucaramanga, donde estudia Filosofía y Bellas Artes, en la Universidad Industrial de Santander.

Ty r a n i t a r Siempre hubo dos o tres cosas que nunca me gustaron de esta ciudad ¿O eran cuatro?, bueno ya no lo recuerdo muy bien. He perdido mucha memoria desde que estoy muerto pero esto no me ha permitido olvidar aquel extraño día en que dejé de existir. A pesar de que en esta ciudad no suele suceder cosas extraordinarias, tal parece que ha sido el año más freak de toda la historia. Doce veces intentaron tomarse la ciudad los ejércitos guerrilleros. Al final, una tarde, ya tenían los edificios administrativos y la Quinta Brigada tomados y cada día llegaban más refuerzos del norte. Los ciudadanos estaban en pánico y casi nadie salía a la calle. Esa misma noche el presidente se dirigió al país y dijo que enviaría varias cuadrillas para liberar la ciudad, incluso le pidió a los pilotos que volarían el escuadrón aéreo tuvieran buena puntería. Yo miraba a través de la ventana de mi habitación y no sabía si estar eufórico o preocupado. Los insurgentes habían creado la posibilidad de cambiar, tal vez, un poco las cosas. Poderse fumar un faso por la calle y envenenar de dichos y cantos por la victoria del sueño Marxiano. Sin embargo, al otro día llegaron cerca de las diez de la mañana unos aviones provenientes de Villavicencio y Bogotá. Surcaron la ciudad y bombardearon los lugares estratégicos, la gobernación, la universidad, algunos barrios cerca del occidente por dónde se sabía habían entrado los terroristas. A mí no me pasó nada porque estaba viéndolo todo desde mi ventana. Entonces sonidos de cañones venían de la autopista, y que un disparo por aquí y otro por allá y que mierda que sólo veo los destellos de pólvora y la humareda en las ventanas de edificios y casas…

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Ilustración: Gabriel Castillo

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Debído a las festividades celebradas durante la presente fecha, tanto el Ejército Nacional como la guerrilla de las URCC-GC se sientan y negocian un cese de hostilidades. Me alegro y me monto en mi Harley Davidson Fat Boy® por la autopista. Joder que hacía mucho no salía de casa. Varias cuadras más adelante me encuentro con un hombre sangrando en una esquina. Freno y le pregunto qué le pasa. Me dice que le metieron una bala en las pelotas pero que todo bien, que su tiempo le había llegado. Le pregunté si podía hacer algo por él y me sonríe apuntándome su Avtomat Kalashnikova modelo 1947. - Llévesela - ¿para qué? - Para matar al pintor. -El chico que mezcla las pinturas pasa frente mío dos, tres veces pero no se da cuenta de mi presencia, a veces pienso que soy como un ninja de relojería, pero ¡que bah! Sigo mi camino por la autopista y siento cómo poco a poco el calor asfixia cada vez más. Aquí suele hacer calor, sus 28 – 30ºC, pero esta vez parecen como 70º, Me dan ganas de refugiarme en alguien pero Natasha vive cerca de la Gobernación –edificio fuertemente custodiado por el grueso de las tropas disidentes, incluyendo los máximos líderes- y Dolores por el contrario está autopista al este, cerca del R E S

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T A U R A N T E. Escucho una canción en portugués y me decido por la Mantis Religiosa que está en Giron City. Esa carretera me hace delirar, me encanta. Subo el Volumen y la Velocidad. Recuerdo que hacía dos semanas había llegado Kapax a dialogar con las URCC-GC pero estos le dijeron que era un puto reaccionario vendido a los consorcios De Camaron Resort y que se fuera a publicitar sus miquitos y dantas a Bogotá. Kapax les envió una maldición de fiebre amarilla y supongo que desde ahí empezó la ola de calor. 100 Km/h y las 11:00 a.m. fueron suficientes para derretir las gruesas llantas de mi motocicleta. Joder que empiezo a correr hacia una sombrita. Al llegar me siento exhausto. Pienso en que en estos momentos sería delicioso estar en brazos de la Mantis Religiosa siendo devorado lentamente por su Voca. Caigo en un profundo sueño… No sé qué soñé pero al despertar el dinosaurio ya estaba allí. Fui a la caseta más cercana y leí en un periódico que el Dinosaurio había aparecido misteriosamente en el vertedero de la ciudad. Había una hipótesis de que los terroristas arrojaron desechos radioactivos allí y que probablemente pero indudablemente venían de Palestina. Su primer blanco fue, sin duda, la plaza de toros pues fuentes verídicas afirmaron que este TYRANITAR (バソギラス) era carnívoro y se había comido a todos los animales y hombres que allí estaban. Ninguna de las armas usadas había funcionado y se dirigía hacia el downtown. Pienso que a lo mejor en Amsterdam esté seguro así que me monto en mi motocicleta pero noto que los neumáticos están fundidos. Cojo la Avtomat Kalashnikova modelo 1947 y salgo corriendo vuelta a Bucarest. Un taxi se acerca a lo lejos y me pregunta gritando que quién soy. Le digo que tan sólo voy caminando y que quiero ir a Amsterdam. El taxi se acerca lentamente y me pregunta si tengo dinero. Le apunto directamente entre sus tristes ojos mi AK -47 y disparo una ráfaga rápida. El pobre ni se dio cuenta, y saco su cuerpo sangrante del vehículo. Lo enciendo y tomo camino autopista arriba. Busco en la guantera y uno, dos, diez 5 G’s y joder que este es mi día de suerte. Me tiro un par de everst y ¡snif! ¡snif! Salgo como un bólido a más de 80 Km/h (antes llegaba a esta velocidad con la renoleta). La ciudad se nota aún más vacía y al llegar a la autopista central ya se empiezan a ver los destrozos causados por el dinosaurio. Tomo la 72 con rumbo a Amsterdam y busco un poco de placer, un poco de nicotina y de labios tristes para besar porque su hermana estaba en la plaza de toros aquel día. Al llegar algunos pibes se toman unas cervezas en el mítico bar, en las aceras están los mismos culos cansados de mis amigos. Hugo, Paco y Luis se montan en el taxi y les regalo una bolsita. Ellos abren mucho los ojos y Paco la toma, saca una cucharita de hueso chiqui-

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tica y abre aún más los hongos. Hugo y Luis copian el rictus. Se escuchan disparos venir por el sur y gruñidos como de dinosaurio. Los muchachos se asustan supremamente y no saben si salir del auto o quedarse allí. A mí se me ocurre ir hacia él pues no se devolverá sólo por nosotros. Acelero 72 sur y en la radio una guitarra eléctrica estremece la sangre. Voy cuadra a cuadra tratando de seguir el prehistórico animal y lo sentí por el oeste –a lo mejor ya se había comido tanto a los líderes guerrilleros como a la mayoría de comerciantes y empresas de servicios públicos, bancos y supermercados-. A medida que pisaba el acelerador una extraña sensación invadió todo el taxi. Tomo comenzó a tomar un tono verde fluorescente y al pasar por una calle vimos un gran resplandor de huesos formando un esqueleto como el de un Tyrannosaurus sólo que con una piel extrañamente transparente y extrañamente oscura. Se veía como sus órganos se formaban de una serie de otros miembros en evidente estado de descomposición. Luego sentimos como algo caía al techo del taxi y se escuchó un sonido agudo como de una selva entera. Frené en seco y ví como un hombre de avanzada edad pero musculoso cómo un Sansón caía sobre el capó del auto. Le preguntamos si estaba bien y dijo que si, que gracias. Se presentó muy amablemente como Kapax pero ni Hugo, Paco o Luis sabían quién era. Yo le pregunté qué hacía aquí

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Ilustración: Luisa Fernanda Penagos


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y dijo en un tono guturalmente salvaje “ka2@NDo 4 7A B35TIA”. Me pregunté qué podría hacer aquel hombre con unos blue jeans recortados por las rodillas y sin camisa contra un monstruo de más veinte metros. Nos dijo que por favor nos marcháramos pero en ese momento, en nuestra espalda, el terrible lagarto vira directamente hacia nosotros. Le intento apuntar a la cabeza la Avtomat Kalashnikova modelo 1947 y gasto todo el cartucho. El gigante es perseguido de cerca por un helicóptero militar que parece una libélula sobrevolándolo. En un momento sus ojos toman un brillo brillante y lanza un resplandor verde por los ojos, en un instante se ve cómo deshace la materia tanto de los componentes mecánicos como de las células de sus tripulantes. Los átomos rápidamente se amoldan en diferentes lugares de su cuerpo. Vuelvo al taxi pero Hugo ya lo tiene encendido. Paco y Luis me dan dos cargadores más y me asomo por la ventana. Kapax me dice que no le dispare más pero el dinosaurio da un violento gruñido y joder que del miedo apreté el gatillo. Noto como las balas se deshacen en pequeñas estrellas verde fluorescente que se amoldan a su piel. Hugo acelera pero el dinosaurio baja la mirada y nos ve fijamente. Joder que no me voy a dejar desintegrar. Disparo todo el cartucho justo en sus ojos -¡que puntería que tengo en movimiento!- pero entonces un gran gruñido, una estampida y ¡SLAM! ¡SLAM! Clava sus dientes en el taxi y lo zarandea y juepucha que nos golpeamos todos con todos y nadie sabe dónde está realmente o quién es quién. El dinosaurio nos sube y con un gran estruendo mordió tanto el coche que vimos sus radioactivos dientes. Empecé a disparar aprovechando la posición hacia su garganta. Utilicé creo que todo el cartucho que quedaba, el arma se atascó y mis ojos se llenaron de lágrimas. Afuera se escuchaba los gritos de toda una selva entonando cantares antiguos que saben a árbol y a río, a tierra y a hoja, a verde y a jaguar. Luego vi como caía del cielo haciendo un FIUUUUUuuuuuuuuuu justo sobre la cabeza del dinosaurio una bomba –atómica- con un vaquero sobre ella: “¡Jija!”, gritaba. Finalmente un gran ¡BOOOOOOM! No sé por qué tengo conciencia y no sé dónde estoy. Sólo sé que cuando desperté el dinosaurio seguía allí.

Revista Audiovisual Facebook: Revista la Chueca http://lachuecamenta.jimdo.com/ - revistalachueca@hotmail.com 35 Tel: 6990809 / Bucaramanga


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Andrés Mauricio García Oriundo de Bogotá, donde cursa actualmente octavo semestre de Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Colombia.

ALGO EN MI BOCA Es un lápiz lo que hay en mis manos, quizás es un esfero bic, o tal vez un portaminas. Entra en mi boca, lo lamo, lo muerdo, lo mutilo y eso me resulta excitante. Quiero salir del salón, porque tengo hormigas en mi culo y ansiedad en mi existencia. Quiero ser un niño de brazos de nuevo. Quiero ser amamantado por mi mama, de nuevo ser arrullado, y quiero salir del salón. Otra vez entra en mi boca, y ahora las puntas filosas y mordisqueadas rasgan la piel de mis encías. Quiero salir, pero ella está en el pupitre de atrás, por eso permanezco sentado, pensando que quiero chuparle sus téticas adolescentes con mis encías ensangrentadas. Necesito un nuevo esfero. Este ya casi está destrozado, tanto hasta haber llegado incluso a chupar la tinta negra, quizás el grafito, o tal vez las minas. Estoy de nuevo en un salón recibiendo clases, y ya no son hormigas las que hay en mi culo, ahora son alacranes y alfileres en mi espiritu. Y ella no está en el pupitre de atrás, tampoco en el salón. He destrozado mis esferos y lápices, al igual que mis encías costrificadas. Tengo ansiedad y mis manos sudan, mientras miro a la ventana conteniendo mi reflejo proyectado en el exterior, y quiero salir del salón, quiero estar afuera, quiero un cigarrillo, necesito algo en mi boca. Por fin me decido y salgo del salón. Lo obtengo, lo enciendo, aspiro, contengo, exhalo, y mis dientes amarillentos se muestran entre una sonrisa ensimismada demostrando satisfacción, pero aun siento ansiedad y no estoy satisfecho. Pongo de nuevo el cigarrillo entre mis labios y con la lengua húmeda saboreo el filtro, recuerdo su lengua, su sabor a nicotina y tristeza, el juego de las dos lenguas, el olor de su aliento, sus tetas, mi lengua de nuevo. Una vez más necesito tener algo en mi boca. No soy un bebe, aun así necesito chupar algo y ella ya no está. Me chupo los dedos, chupo un esfero, como un chicle, y la ausencia me obliga a buscar reemplazo en algún elemento capaz de ser chupado. Fantaseo con ella y mutilo con placer lo que ahora está en mi boca. Quiero ser arrullado y dormir plácidamente en las noches. Necesito un cigarrillo antes de dormir y una cerveza al despertar. Quiero mi

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Revista de Literatura - Cinismo Sin Ísmos Ilustración: Camilo Colmenares

biberón, su contenido amarillento dentro de una botella de vidrio, la cual meter en mi boca, para dibujar con mi lengua el perfil de su húmeda superficie, luego vaciar su contenido en mi garganta, mientras mi lengua entra por el único orificio de la botella. Ya no estoy en el salón de clases, ahora soy una sombra escondida en la barra de un bar, y quiero morder la botella, rasgar toda mi boca, esperando con esto obtener una gran sonrisa cicatrizada. Quiero ser arrullado y aun no calmo la ansiedad. Ahora despierto y a mi lado hay un cuerpo desnudo, con restos de saliva por todo su cuerpo. No es ella, aun así fue mi biberón, fue el pezón que calmo mi hambre nocturna, al que me aferre oralmente. De nuevo soy un bebe, de nuevo he dormido entre los brazos de alguien. Ahora quiero un cigarrillo, el cuerpo desnudo también. Lo encendemos y el humo se disipa en el aire, mientras nuestros pulmones lo contienen. Su imagen también se disipa en el día, ella ya no está. Ahora me desilusiono y enfrento la realidad compartida. Ahora soy un bebe de nuevo y solo deseo jugar con algo en mi boca.

37 elerranteinsaciable@gmail.com http://elerranteinsaciable.blogspot.com/


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Andrés Jiménez Suárez Nace y vive en Bogotá, donde ha alcanzado sus 19 años. Es estudiante de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia. Esta es la primera vez que un escrito suyo es publicado.

LA MANCHA Observo que han caído al suelo un par de álbumes a causa de la imperiosa necesidad de leer por milésima vez un libro que conocí en la clase de Lenguaje en la secundaria y la extraña circunstancia de que en lugar del libro les he encontrado a ellos. O, tal vez, quiera decir que ellos me han encontrado a mí, me han saltado a la cara y yo he alcanzado a reaccionar y evitar un buen golpe. Será a causa de las horas que cada vez se llenan con un poco de nada hasta que se ven rodeadas por minutos eternos, vacíos, incapaces de convertirse en memorables, pero he decidido revisarlos. Paso una página tras otra buscando en cada una de las fotografías mis ojos, mi nariz, mi cabello desordenado. Inevitablemente, recuerdo. Los lugares en que fueron tomadas, los momentos en que alguien ha debido tomar una cámara fotográfica y ha obligado a dos niñas a sonreír con fingida naturalidad, como si fuera tan sólo una mera casualidad reírse de alguna broma y que el personaje detrás de la mira oprimiera el obturador en ese preciso instante. Recuerdo las voces de cada uno de aquellos personajes que cargan con un pasado fragmentado en mi cabeza. Sus gestos. Al cabo de unos minutos he revisado en su totalidad ambos álbumes y me encuentro con que sorprendentemente en ninguno aparece mi cara. Bueno, debo admitir que he encontrado dos caras barridas en medio de un grupo amplio de estudiantes de secundaria y creo [¿o quiero?] reconocerme en aquellos vestigios de existencia, de recuerdo. Me pregunto si al ver esas fotografías, alguno de ellos, después de tantos años, suficientes para crear un abismo que convierta a ese tiempo en pasado, recordará a quién pertenece aquella mancha. Me pregunto si alguno, en este momento, al recordar los tiempos de colegio, me incluirá a mí en sus memorias.

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Después de pensarlo un poco, me doy cuenta que he terminado por convertirme en una mancha. Una imagen confusa, perdida en el tiempo, congelada por el olvido y dejada atrás por el bien de todos, pues nadie quiere ser cruel y decir que no te recuerdan, así que deciden omitir tu presencia y no tener que matarse la cabeza buscando el nombre correcto. Y después de pensar un poco más, caigo en la cuenta de que haberme convertido en esto no ha sido culpa de nadie más sino de la maldita costumbre de joven de no querer aparecer en ningún retrato. Una culpa involuntaria, ahora. Me levanto del sillón y busco dentro de los libros que se han estancado durante un largo tiempo en el armario una fotografía. He recordado haber guardado una. Ésa especialmente. Busco desesperadamente y deseo inútilmente ver uno de mis gestos impreso en el papel fotográfico para siempre. Una imagen. En la fotografía, hay una muchacha sonriendo a la cámara. Ambos estamos transitando un camino pavimentado que se encuentra ubicado en medio de un parque de una zona acomodada de la ciudad. Ella se encuentra en el tercio izquierdo, con la mitad del cuerpo vuelto hacia el objetivo, sonriendo de manera accidental [¡esa sí es una sonrisa convenida por la mismísima casualidad!]. En medio de nosotros está el camino. No hay nadie que camine sobre él. Nadie. Hay unos cuantos árboles alrededor. Y en el otro tercio, como distanciado por explicación ninguna, estoy yo: de espaldas. Llevo un saco claro y unos vaqueros. El cabello hasta el cuello. Una maleta vacía. No hay gesto; no hay ojos; no hay sonrisa; no hay narices ni cejas ni labios. Podría decirse que hay un muchacho en esa imagen, alguien. Pero no que ése sea irremediablemente yo. Dejo la fotografía en su lugar: dentro de cualquiera de los libros. Mis dedos se pasean por las hojas viejas que se encuentran debajo de ellos y me maldigo por no haber compartido ninguno de aquellos escritos con nadie. Al menos, así podrían recordarme. Y entonces, me maldigo aún más por querer ser recordado, por querer haber visto los ojos, la nariz y la boca que veo todos los días en el espejo, en

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Ilustración: Camilo Colmenares


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alguna de esas fotografías; por desear haber tenido que fingir alguna sonrisa para algún estúpido objetivo. Cierro las puertas del armario. Me tumbo en la cama y fijo involuntariamente la mirada en el techo. Tumbado en la cama y con la mirada fija en el techo, espero que el sueño me haga suyo y me lleve de nuevo al mundo en que no temo al olvido, en el que no temo a ser invisible, inexistente.

Jorge Andrés Garavito Jorge Andrés Garavito (garavo Solsiquiera). Hijo de inmigrantes Absurdistanies. Sus textos han sido publicados en revistas electrónicas de literatura, y en Cinismo Sinismos. Huyendo de la ultraderecha, el desamor y la Escuela de historia (todas de la UIS) llegó a Bogotá a estudiar Literatura en la Universidad Nacional.

Puedo escribirme los gramos más tristes... “…y no hace falta especificar en los ejemplos donde la poesía llevó a la degeneración y al vicio, donde creó confusión en las mentes débiles, capaces de sugestionarse tan fácilmente, llevándolas a conclusiones suicidas o criminales, que nos produzcan duda de por qué debe ser prohibida, que al igual que cualquier otro estupefaciente, es un peligroso psicoactivo del que debemos alejar a la humanidad.” Presidente A.U.V. / Mayo de 2015 En el informe televisivo sobre la prohibición.

Esa mañana me desperté un poco cansado, como si una gran emoción me motivara y entonces recordé lo que había sucedido en la fiesta de los Parra la noche anterior. Nos bebíamos unos “Cañizares” después de salir del bar de Juan Pablo, era normal eso de pasar a terminarla en el apartamento de ellos. Ya había pasado de todo por mi cara y cabeza, desde “Pérez” hasta “Mota”, y yo andaba como sano más bien, si me entiendes, pero eso era normal. Estábamos hablando cuando un mansito que poco conocía, pero yo sabía que era profesor en la Pública, nos empieza a hablar pasito y saca un libraco, “Uy sano, ¿eso es poecha si o qué?” -sisas, ¿quiere o qué?- me dice el man, y yo volteo a mirar el parche y ellos que de una y tales y yo, -hágale, ¿pero acá?-

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-Nada, subamos al balcón y pasamos de sano- y sisas, era Rimbaud, ¿se imagina como salí yo de ahí? Claro que me dio miedo, pero eso como que me impulsó más, ¿si pilla? Es que eso de que lo enajena a uno, de que lo pone a uno a pensar en cosas raras, me sonaba como pasaje a volverse genio o un cuento de esos, por lo menos que lo llevara a una vida más apasionada ¿no? Claro, cuando bajamos, sentíamos que todos nos miraban como bichos raros, o al menos yo sentía eso, y que todos sabían, pero yo andaba más envideado que no le presté atención, no me importó la curtida que me pegué. Si, por ejemplo Roxana no me volvió a hablar, o sea que no era tan video mío, eso se nota cuando uno anda trabado, los ojos y eso cambia, ¿sí o qué? ¿La tomba? No, los policías en ese momento no era que me preocuparan, yo pensé que solo era la probada y ya, dejaba sano, pero que va, cada vez que me ofrecían le hacía.

Fotografía: Jorge Garavito

Sí, me fui metiendo en el video sin darme cuenta, pero solo le hacía a los viejos, si me entiende, porque dicen que entre más nuevos son los poetas, más duro cascan, entonces como, a pesar de todo, mi parche era sanito, (no se ría) pues le hacíamos, pero solo clásicos, sin vernos después metidos en el cuento del underground, siempre sabiendo que era de diversión y ya, por farra solamente, ¿si me entiendes? Para ese entonces yo estaba estudiando historia en la pública, y si, si me afecto un toque la carrera, porque uno empieza a cambiar la forma de escribir, y la forma de leer y eso, y entonces los cuchos, los profes, que qué pasa hombre, que qué anda metiendo y uno, no nada profe, mis amigos y eso, pero ud. sabe que yo soy sano, juicio y tal, y pues de ahí no pasaba, pero eso me preocupaba, porque no quería que se enteraran en mi casa, porque ya que me la pasara con músicos era un problema,

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L a Te r c e r a Te r q u e d a d d e l o s Te r c o s Ilustración: Luisa Fernanda Penagos

que estudiara una humanidad otro más grande, ahora que se enteraran que me chutaba poesía ya era otra vuelta. Fue así, no sé cómo, pero me enrede con una nenita que quería probarla y me dijo que le ayudara, y yo, como envideado, pues le dije donde conseguir, pero la nena conoció fue a un poeta de una, ¿si pilla? Y se trajo algo del man y algo de Octavio Paz, y yo me asusté, porque eso era muy crudo para mí, porque yo me había inyectado franceses y gringos, pero viejos, puro siglo diez y nueve, lo más nuevo y cercano había sido Silva, y era medio inocentona la cosa, claro, comparándola con eso que se traía ella, y yo veo eso, y me entra el remordimiento de mi casa, y pienso de una en mi hermanita y el ejemplo y esas cosas, porque yo sabía que después de eso no sería igual, pero yo no podía decir que no, quedaría muy paila con la nena y ella me interesaba resto. Nos fuimos para el parque Edgar Allan Poe, el que queda ahí en fontana y yo había llevado la guitarra para pasar de sano con la people del lugar, porque eso es lleno de casas, además era un festivo, eso estaba re familiar, y era en la tarde, imagínese. Bueno, llegó la hora, saque a ver eso mamita, y comenzamos, y eso estaba loquísimo, empezamos fue a elevarnos de una, recuerdo cuando Octavio, a sano, pero acá no puedo hablar de eso ¿sí o qué? No pero yo no me arrepiento, después los arboles, el viento, es que nos leímos “Vuelta”, claro, ya nos creíamos de otra raza, una que se une en el tiempo, y que cambia con la temperatura del viento, es que no sé cómo hablarles, esto es otro video. Si, estábamos ahí, cuando llegan los tombos, si, en moto y eso, y se bajan, y de una el pánico, y nosotros que escondemos eso, y yo asustado cuando ella se me lanza y me da severo beso; yo creo que los manes se nos acercaron no porque pareciéramos lectores o poetas, sino porque éramos poesía: ella sobre mí, yo a medio caer, con la guitarra enterrada en las costillas y sin importarme y los ojos cerrados, pálidos de temblor, de miedo y obviamente excitados porque estábamos más leídos que el carajo. Pues los manes llegaron y – Haber, los del show, que se paren para una requisa- y yo me despego y ya hasta me había olvidado, y me paro con cara de enajenado, jajaja, y el man se las pilla, y – Bueno, si se están metiendo algo, si tienen alguno de eso vicios, mejor que hablen, pa que no les vaya tan mal, por las buenas todo se habla- y ya el otro se había encontrado el libro de “Vuelta” y los papeles fotocopia del otro tipo que no alcanzamos ni a leer, y claro de una patrulla, C.A.I., firma y llamada a la casa, pero cuando me entero que la nena era menor de edad, tras, empapelado y si no es porque apareció un parcero que resultó tombo, nos mandan a modelar de una, por lo menos a mí, pero paila de todos modos porque se enteraron en la saca, la casa hombre, y para mí eso fue lo peor:

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-Jorge- dice Margie, la mamá de George mientras lo mira fijamentequé es, por qué- hace una pausa y pasa a sentarse en el sofá sin permitir que él avance de la puerta- ¿por qué me hace esto? ¿Es que le HA FALTADO ALGO ACÁ?- y se le acerca a golpearlo pero el llanto la debilita y no la deja sino recostarse un poco contra él, que en silencio, la abraza e intenta sobarle la espalda para calmarla. En ese momento aparece Camila, la hermana pequeña- ¿Qué pasa mami? Por qué lloray luego mirando a George- que pasa Jorgito, ¿por qué llora mi mamá?-DÍGALE- grita Margie- CUÉNTELE A SU HERMANA QUÉ LO COGIERON HACIENDO, CUÉNTELE POR QUÉ SE LO LLEVÓ LA POLICIA- y soltándose de George pasa a abrazar a la niña- SEA HOMBRE Y CUENTELE QUE LO COGIERON LEYENDO POESÍA EN EL PARQUE CON UNA VIEJA- y la niña empieza a llorar golpeando en las piernas a George- no, no… dígame que no es cierto, ¡mi hermano no!- y Margie la abraza- Vamos mamita, vámonos que ud. ya no tiene hermano- y se pierden por el pasillo a los cuartos. George desorientado, mira sus maletas sobre la mesa del comedor, mira la ventana y ya es gris noche el cielo; como odia los festivos, son un domingo repetido, llenos de tedio como todos los domingos. ¿Aló? Por favor con Carlos ¿Barrios? Marica, soy yo, Jorge Sí, sí…espere No, no, no puedo Escúcheme, me pillaron con poecha en el Poe y mi mamá me sacó de la casa Sisas, y no sé qué hacer Sí Marica me deja quedar esta cheno, mañana busco qué hacer Ajá Eso, ya le caigo Si todo bien, nos vemos. Me fui pa’ donde Barrios y deje las maletas y me senté en el parque con el man a fumarme un cigarro. Yo pensando que hacer, que me tocaría cortarme las mechas y ponerme a trabajar en cualquier mierda, que se me había acabado la vida, ya estaba envideadísimo cuando tras, se me ilumina el coco. Willie, el amigo de Karen, mi ex novia, el man es artesano, y es re buena gente, ese man podía ayudarme; y claro, me pongo a hacer artesanías. Arranqué de una y le conté la vaina al man, y no le gustó de a mucho pero me mostró un man que me podía enseñar y yo le pagaba con trabajo mientras. Así fue que me metí con los artesanos, a la semana ya estaba pagándome una pieza en la Quebradaseca, a cinco lucas la noche, si, un roto completo pero bien, pa’ mientras. Al tiempo ya estaba más relajado, me podía pagar una pieza

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en la veintiuna, donde vivían estos locos con los que parchaba. Nos la pasábamos en la Pública, o dando vueltas en Las Palmas y el San Pío, siempre se vendían cositas. Yo aprendí a tejer manillas, a conocer piedras, a pirograbar el cuero. En noviembre me la botan, consígase doscientas lucas y vámonos pa’ Cartagena, se llena de extranjeros y son las lucas lo que se consigue. Y me puse a trabajar al cien, claro, me saqué casi quinientas y arrancamos. Conocí gente de todos lados, músicos, más artesanos, comerciantes, malabaristas, incluso la parché con un circo. ¿Con el vicio? No, me metí más en el video, ya para mí era normalísimo chutarme par poetas todos los días, incluso le perdí el miedo a los contemporáneos y agarré hasta con los locales, y conocí todo el underground, aunque casi no la parchaba con poetas, porque siempre me parecía video, pero de tanto leer locales, me animé y hasta empecé a escribir. Al principio no era gran cosa, quiero decir que no lo mostraba a nadie, ¿si me hago entender? Pero una vez me agarra un dealer y me la monta, que a quien se los vendo, que el vago sabe quién soy, y me monta la de terror pa’ que yo se los vendiera a él, y me saca unos gorilas y claro, con ellos no me metía, yo siempre fui más bien callado, aunque tampoco es que me la dejara montar, y pues ya atrapado la monté de loco también, y listo, cuanto ofrece, no, muy poquito, pues ábrase y que yo tengo quien responda y que listo, que yo dijera, y sacamos que el man me distribuía más barato y yo se las vendía a él, y pa’ qué pero el negocio es bueno, es que las drogas dejan lucas, eso lo sabe cualquier colombiano, ¿sí o qué? No, yo ya andaba en otra onda, ya era una Rolling Stone, eso era city tras city, sin oficina fija, you know, me recorrí todo el mapita, hasta bajamos a Brasil, a ecuador, a Bolivia, y a Paraguay, incluso a Argentina, y todo de guerreros, a puro dedo. Pues el parche eran las artesanías, pero uno se hacía el video de conocer el underground del lugar, de vender lo suyo por acá, de pillar a quien conoce, ¿sí? Cuando regresé, ya estaba yo re bien, alquilé un apartacho cerca al parque de los niños, seguía con las artesanías, pero el verdadero parche era la poecha, ¿si pilla? Todo empezaba a estar bien, cuando llega la moda de las fiestas, así como yo conocí la tales, pues los manes del vuelto me empezaron a pedir que las fiestas y eso, ¿no sabe? Pues lo contratan a uno para que uno llegue a la fiesta, siempre es con gente de lucas, y en un momento el dealer lo presenta a uno, les dice que uno es el que escribe, que uno es el poeta y a uno le toca curtirse un poco, leerse algo, hablar un rato con los manes, contarles la vuelta y ya, uno se abre de sano, porque siempre es peligro. Claro, me pagaban mucho más, y empezaron a ser seguidas, fincho tras fincho, y yo hasta le fui perdiendo el miedo, cuando llego al apartacho y están los tombos ahí, esperándome adentro, -Solsiquiera, ¿esto es suyo?- y el tombo me muestra los folios, y tras, a modelar. Si, ese era mi Nick, Solsiquiera, y por ese me cogieron, porque el jefe de la tomba me mostró fotos de fiestas y yo leyendo,

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y yo firmando, estaba más hundido que moneda nacional. En la modelo, ya fue otra película. Te mantenían ocupado todo el tiempo, pues me metieron en un patio de “rehabilitación”, un lugar donde te hacían madrugar a hacer ejercicios, luego te sentaban frente al televisor a ver películas terribles, donde todos los poetas eran enfermos que terminaban en la cárcel o muertos, luego nos obligaban a ver el noticiero de RCN (que tortura) y luego la misa, no importaba de que religión fueras, te obligaban a ser católico, y que se enteraran que eras ateo, vi cosas terribles en ese lugar. Después de misa te enviaban a un supuesto taller de Zapatería, hice una cantidad de zapatos, gratis, porque eso era el taller, obligarte a trabajar gratis, y quien se quejaba, la llevaba. El único espacio libre era la noche, y yo, con lo cansado y todo, me las arreglaba para escribir con un carbón debajo de la cama. Me escribía lo que recordaba y hasta sacaba cosas nuevas, y claro, ¿quién dormía? el síndrome de abstinencia es terrible. Sientes que se encoje el cerebro, que todo pierde sentido, dejas de hablarte, si lo dejas seguir acabas como un zombi completo, y créeme, una vez que has sido poeta, lo último que quieres, es ser una persona normal, tal vez por eso lo del suicidio. ¿Cómo me aguantaba yo esta vida? tenía que escapar, no podía soportarlo. Y como no tenía quien me visitara, quien se interesara por sacarme, pues claro, era perfecto para los carceleros y desastroso para mí. No todo adentro eran poetas, habían adictos a la mariguana, al bazuco, a la coca, pero en

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entre ellos se la llevaban mejor que con nosotros, que éramos tres, casi no nos hablaban y nos miraban con mucho desprecio. Ya llevaba como dos meses adentro cuando llegó Freddy, Pedrito le decía yo. Lo cogieron con un manuscrito de una traducción suya de Pessoa, era interesantísimo, leía desde los diez, su papá era poeta y murió en uno de estos lugares. Cuando supo que yo era Solsiquiera, se emocionó, ya me conocía el condenado. Hablamos de Wilde, y la balada de la cárcel de Reading, y nuestras vidas eran ese recluso a morir, y nosotros esos espectadores que lloran por el castigo de otro ¿Qué me calle? Todo bien, ¿está grabando todavía? Listo, con ese man fue que planeamos la fuga, pues en la noche, sabíamos que hacer, con solo mirarnos, señalamos con la mirada y entendemos que hay que hacer. Detrás del salón de zapatería había un espacio que daba al muro del monte. La idea era formar un escándalo y saltarnos el muro en la confusión, que nos mataran si era necesario, pero ahí no vivíamos más. Pero el día que lo teníamos planeado salió una excursión y nos pareció mejor idea. Afuera, Freddy tenía un parche y lo recogería, y me pegó al parche también, teníamos era que apartarnos un poco, así fuera con guardias. Salíamos a la empresa para la que estábamos trabajando, porque un noticiero quería darle reconocimiento a esa alma caritativa que nos enseñaba a como ganarnos la vida honradamente, esta alma desinteresada, estaba listo para su show, cuando suenan tiros y tras, nos volamos y le dañamos la función. Nos pensábamos llevar algún otro pero los mataron, solo mataron poetas los tombos, a mí me hirieron pero nada grave, ¿si ve esta marca en el brazo? De ahí sacaron la bala.

Correo: literaturaphoenix@gmail.com Tel: 31646 5225 - Bogotá phoenixliteraturaarteycultura.blogspot.com


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ENSAYO

Fotografテュa: Rubby Flechas

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Luisa Fernanda Penagos Radicada en Villavicencio, Meta. Profesional de Diseño Industrial en la Universidad Industrial de Santander. Autora de cuatro libros publicados entre enero y febrero de 2010, Editorial de “mi bolsillo”.

EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas” (Juan 1:1-3) En un Universo paralelo, “...En el principio también fue el Verbo. Pero el Verbo no era con Dios, sino contra él. Éste era en el principio con el Hombre. Todas las cosas por él fueron deshechas” (Extravíos 1:1-3) En vista de tales circunstancias, se vio Dios en la necesidad de colocar algún tipo de control para regular el uso del Verbo. Después de terminar el Megaproyecto de la Creación, se tomó un día libre, se fue a su Spa Celestial y en horas de la noche (pues había creado ya la noche y el día) se dispuso a aplicar la técnica de Brainstorming (ya había creado también la lluvia) para hallar posibles soluciones. Dos horas más tarde había garabateado en su cuadernito de anotaciones (aún no existía el PC) varias ideas de las cuales desarrolló largamente una. La idea consistía en asignar a cada ser humano una cantidad exacta de palabras a utilizar a lo largo de toda su existencia. En ese momento Dios todavía no sabía que el Hombre no sería eterno y que no conforme con hablar incongruencias, usaría la boca para devorar la fruta del Árbol del Conocimiento del bien y del mal. Usando su antiquísimo ábaco, Dios determinó que la cantidad justa de palabras para una eternidad como ser humano era de 777.777 veces 7. Esto es, un total de 5’444.439 palabras. Sin embargo, aún no se decidía por la distribución de éstas teniendo en cuenta que habría necesidad de nombrar objetos, acciones, posibilidades morfo-temporo-espaciales, emociones, cualidades, además de las que servirían para entrelazar todas las anteriores. Entonces, en su magnífica generosidad, se le ocurrió que lo mejor era asignar 777.777 veces 7 el uso de cada uno de este tipo de palabras, a saber: sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios, preposiciones, conjunciones e interjecciones. Siete. Y no es que fuera maniaco. Es que el 7 era su número de la buena suerte. Así la cifra aumentó a 38’111.073 palabras por ser humano.

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Ilustración: Camilo Colmenares

Pero entonces se le pasó por la mente que habría unas palabras que serían muy cortas y otras muy largas. En ese caso, el ser humano podría aprovecharlo y usar todas las muy largas, escapando al mecanismo de control. Y vio Dios que no era bueno. Como su ábaco ya no daba abasto para tales operaciones aritméticas, Dios optó por simplificar el asunto tomando ahora como referentes las letras. Dios aún no sabía que llegarían a existir, en la historia del Hombre, no menos de 77 veces 7 alfabetos. Tampoco tenía conocimiento de que cada alfabeto constaría de un número diferente de letras (por ejemplo el fenicio tendría 22 letras, mientras que el devanagari, 52). Menos todavía podría imaginar que los chinos se inventarían el ideograma que, equivalente a una letra, sirve para denominar un objeto, acción o cualidad y hasta las tres cosas juntas. Echó lápiz otras dos horas y con ayuda de algunas especulaciones astrológicas, determinó que 29 letras eran más que suficientes para todos los sonidos pronunciables. Como puede verse, nuevamente aparece el 7 (29, formado por los dígitos 2 y 9, donde 9-2 = 7), y es que era su número de la buena suerte.

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Entonces, en su magnífica generosidad, determinó que cada letra pudiera ser usada 777.777777.777 veces. Teniendo presente que para Dios el alfabeto debería constar de 29 letras (es decir, el Alfabeto Divino por antonomasia es el del idioma español, todos los demás son apócrifos*), el total de letras disponibles para cada ser humano se elevó a (aquí un chorro de números; lamentablemente Dios no disponía de la tecnología necesaria para llevar a cabo semejante operación exponencial). Y vio Dios que todo era bueno... En ese momento se daba Dios por bien servido con los resultados obtenidos y fue a pasearse alegremente por el Jardín del Edén, satisfecho de ser un dios justo, generoso y sabio cuando, al pasar junto al Árbol del Conocimiento del bien y del mal, se percató de que sólo había 776 manzanas. Faltaba una. Como se ha dicho antes, para Dios el 7 era su número de la buena suerte. La desaparición de una sola manzana ponía en peligro la armonía del Megaproyecto de la Creación. Iracundo, Dios buscó al culpable y lo halló. Es decir, los halló. Sin darse tiempo a pensar, los expulsó irreversiblemente del Paraíso. Por esta razón, los seres humanos disponemos de una cantidad inacabable de letras para organizarlas de la manera que mejor nos parezca... es un recurso prácticamente ilimitado, ya que Dios había hecho sus cálculos para una vida eterna. Por esta razón también, una de las mayores fuentes de malentendidos es el Verbo. Porque Dios no había previsto que tendría que expulsarnos del Paraíso y que, por lo tanto, no daríamos el mejor uso a este recurso. * Esta afirmación sólo es válida para el texto en cuestión y no representa la visión particular de la autora. Leyendo La seducción de las palabras de Álex Grijelmo.

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Camilo Alfonso Salazar Graduado de Filosofía de la UIS (Bucaramanga), cursando maestría en la javeriana, Bogotá. Oriundo de Floridablanca, Santander.

LA MANIA DEL PUNKETO Y EL D I S C U R S O R E I T E R AT I V O D E D I O S

(Ensayo ficcionado)

Hoy, como siempre, se sigue hablando. Hay suficientes explicaciones ya sobre el origen o necesidad de la palabra, y en lo venidero de la investigación se continuarán desarrollando. Sin embargo, quisiera hoy (“alégrense, pues todo lugar es aquí y todo momento es ahora”) llevar a cabo la idea de la cercanía entre Dios y, llamémosle, Enrique. De Dios tenemos todos más o menos una referencia. De Enrique, de este Enrique preciso, no sabemos nada. Ni siquiera yo sé mucho de él pero vamos a ir construyéndolo rápidamente para colocarle frente al otro. Enrique tiene 23 años, no se sabe muy bien qué le llevó a la decisión de adherirse al movimiento Punk. Su cuerpo tiene la sensual característica de la desesperación. Es alto, delgado, con voz gutural, más precisa para un cantante de gore, tiene cresta, pero no se la pinta, es negra, negrísima como sus botas y sus camisas. En este mismo momento Enrique está con otras personas, es de noche, tipo 2 de la madrugada, en una mano tiene una botella de tequila y en la otra una llave que no deja de sacudir… Al igual que todos los días, esta mañana Paola está frente al espejo de agua que es su baño, babas le cuelgan de su boca y rozan apenas el cristal en movimiento. Afuera hace sol. …ya tenemos a Enrique, pero ¿qué tiene que ver todo él con Dios? Pues bueno, aquello que Enrique anda metiéndose en la nariz y restregándose en las encías produce un efecto análogo a la acción verbal divina. El perico hace que nuestro amigo hable sin parar, incluso para sí mismo, le impulsa a movimientos repetitivos del cuerpo, como diminutos rituales que quieren rendir honores a algún satánico animal. Incluso, en unas dos o tres ocasiones, la vehemencia de dicho ritual, la repetición de los mismos actos ha sido tal que Enrique ha quedado atrapado en ellos, ha quedado quieto en alguna pose extraña con estertores que indican la necesidad de completud. Embala’o, le han dicho que se llama ese efecto. Este acto de Enrique es, también, parecido

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Ilustraci贸n: Camilo Colmenares

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a los actos repetitivos de los neuróticos-obsesivos. Ellos, como Enrique (y diremos que como Dios) han quedado estancados en alguna acción. Repetir 5, 6, 7 veces el gesto de apagar una luz, o la manía de abrir y cerrar la puerta 3 veces antes de dormir, indican un embale del mismo tono. Pero este embale psíquico quiere ser indicador de una tragedia mayor de ese individuo, pues ellos son la manera de resolver algún conflicto libidinal, un deseo quizás demasiado grande, para ellos, y cuya única expresión es esa repetición perpetua de actos anodinos… Siente a veces ahogos cuando la comida sale, siente el agua rebotándole en la cara, las rodillas le duelen, y de la fuerza que ha hecho algo de mierda ha escurrido de su culo. …a pesar del parecido exterior, Enrique no tiene algún deseo que los actos repetitivos del embale le vayan a obsequiar. Él no es ese sujeto cuya tristeza se expresa en las acciones continuas, él ahora es tan sólo una acción perpetua. Sus palabras atropelladas (como las de sus compañeros) indican que en él el lenguaje ha hallado la expresión perfecta pues es verbo continuo. No hay posibilidad de mediación o de final. Sus acciones transmiten esa acción misma. Él no es sujeto, pues a pesar que habla sobre ciertas cosas que le pertenecen, ellas parecen ser únicamente el medio a través del cual el lenguaje puede expresarse, pues sólo, en él, posee ese acervo lingüístico. Si habla de algo es porque es el único modo de hablar. Para que algo hable debe hablar de algo, parecen ser estas las reglas, pero ese algo que habla no es otra cosa que el lenguaje mismo. Ha logrado entonces, así, la llegada de la anarquía. De seguro los transeúntes que le ven se conmueven y entristecen al observar una vida “echada a perder”. Pero lo que ellos no saben es que él, a diferencia de ellos, pudo acercarse a Dios de un modo tal que les sería insoportable y por eso le condenan, pues en su pecho la envidia de una emancipación siempre late… Abajo, en el fondo del inodoro, en el sedimento de agua y comida, ve su rostro, sabe que todo está mal, que está mal hace ya mucho tiempo, cuenta hasta diez y de nuevo vomita, debes respirar, todo está bien. …en estos momentos Enrique no es un sujeto, pues él no se habla ni habla de sí mismo, es, si se quiere, un autómata del lenguaje, y como sujeto perdido ha perdido a su contrapartida, así que Enrique ha llegado al estado de divinidad. Dios, como Enrique, no posee otra cosa que su sola expresión, Dios es Verbo perpetuo y no puede dejar de hablarse pues de seguro en su silencio estallaría. Enrique hace los gestos de un ritual a ninguna divinidad pues nada puede haber fuera de él, se ha encerrado en sí mismo y en este encierro (diferente al encierro del World of Warcraft) contiene a toda la realidad en su potencialidad

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formal. Los gestos de Dios, que somos nosotros, que es Enrique repitiendo, de manera bastante sádica, el gesto fundacional de la realidad, no pueden detenerse, Dios está embalado y nosotros somos esa repetición que ha quedado en suspenso después de tanto tiempo. Enrique y Dios escupen el rostro de su vecino con la indiferencia, y el gargajo de esta posición no hace más que adquirir la acidez de una tonta manía… Entre el espejo de agua, el espejo del baño y el espejo del fondo de su habitación, Paola parece adquirir existencia sustancial, algo que los dolores de su cuerpo le refutan cada instante, “todo está bien” se repite una y otra vez en el ritual de la baba colgando, todo está bien y una arcada más le cuestiona, algunas lágrimas quizás se han desencajado de sus ojos pero no podría decirse por la presencia masiva de agua venida de abajo. …así que Dios y Enrique se reflejan, y la desesperación y rabia del segundo serán la muestra de algo muy similar en el primero (en la paradoja de un síntoma hablando de aquello en donde ocurre). Pero a diferencia de Enrique, que limpia sus narices al día siguiente y camina de nuevo bajo el sol, Dios no puede salir de nosotros, está encallado en nuestra presencia y condenado a repetirnos. Él no podrá dormir de nuevo, pero ante ello, ante la idea de la necesidad de una noche perpetua que le cobije, es, quizás, por lo que en el universo el color que domina es la oscuridad. Cuando se da cuenta va cayendo, y el ruido de unos cristales y un dolor en los brazos y sangre que se le escurre de los labios, cuando se da cuenta se halla agitada diciéndose “todo está bien” y con la imagen de su familia en el horizonte del asfalto, cuando se da cuenta el juego de espejos le devuelve al suelo del baño y le ratifica la imagen de su cuerpo encorvado y semidesnudo. “Que rico sería ahogarme en este vomito mío” se alcanza a decir mientras recobra la compostura del dedo en la boca.

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55 Fotografテュa: Nicolテ。s Reyes


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Jennifer Natalia Mendoza Nacida en Bucaramanga, Santander, donde aun vive. Egresada de filósofa de la Universidad Industrial de Santander.

L A L I T E R AT U R A Y L O S M U N D O S POSIBLES En esta ocasión nos detendremos a reflexionar sobre la visión de los libros como portales que se abren a mundos distintos, explorados o aún sin explorar, o en otras palabras, abordaremos la cuestión de las letras y con ellas de la literatura, como condición de posibilidad de una dinámica constructora-destructora de aquello que comúnmente se denomina mundo. Partiendo del discurso que el escritor Italo Calvino pronunció en una feria del libro en Argentina, denominado El libro, los libros, en donde plasma sus interrogantes acerca del porvenir del libro, del lector y con ellos, del escritor, ante los adelantos tecnológicos de los procesadores y los nuevos formatos, junto a los cambios en las formas de vida derivados de una época en la que dichos adelantos tienen lugar, los cuales se introducen rápidamente en la cotidianidad de todos, desplazando paulatinamente a la industria editorial que conocemos hasta nuestros días. Sin embargo, al desarrollar su discurso el autor alude a asuntos interesantes en torno al universo del libro, tales como la angustia, la temporalidad, el silencio, entre otros. A pesar de ello, aquí nos enfocaremos en le problema formulado al comienzo, porque se ofrece como fuente de discusión en materia de filosofía del lenguaje y en teoría del conocimiento. Ahora bien, para llevar a cabo esta disertación, primero, mencionaremos que estará centrada en las siguientes palabras: “¿Cuál es el poder de la palabra que el libro mágico encierra? O más bien, ¿tiene el poder de disolver el mundo, de ser mundo ella misma, de sustituir la propia totalidad con la del mundo no escrito?” (Calvino, Italo.1994). De ellas podemos decir que las palabras (como lo muestran las que hemos tomado como centro de la disertación) parecen poseer una fuerza creadora o productiva (como se menciona en la analogía con las fiestas otoñales y la vendimia en el discurso en cuestión), las cuales al resonar en la voz o en la mente de otros se multiplican y desenca-

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denan nuevos mundos a través de lo que suscitan en quien las recibe (por ejemplo, en nuestro caso las líneas ya escritas y las que se seguirán escribiendo); de acuerdo a esa “fecundidad” propia de las letras es que se engendra la posibilidad de mundos diversos, que son construidos con el concurso de la imaginación, pero además, da lugar a su contraparte, pues si con las palabras se pueden configurar mundos también se pueden destruir o modificar los que tenemos, ocasionando un movimiento dialéctico entre la creación y la destrucción propio del fluir de la vida misma. Por otro lado, podemos de igual forma advertir que esos mundos introducen dos cuestiones: una, referente a la interpretación de aquellos mundos creados, dada la relación entre aquel que lo construye (escritor) y aquel que lo recibe (lector); la otra, se relaciona con las posibilidades y límites del conocimiento de esos mundos en términos de acceso y certeza. Por último, cabe notar que lo anteriormente mostrado suscita una problemática que parece atravesarlo y en la cual descansa, a saber, la relación entre ficción y realidad. En tanto que, encierra lo concerniente a la interpretación, al conocimiento y la dinámica de creación característica prolífera de las letras; asimismo, no se puede negar que mientras existan las letras y los libros, podremos mantener viva una de las fuerzas motrices de la vida humana (una de las de mayor importancia), la imaginación, aquella que perpetua toda clase de ambiciones humanas. REFERENCIA CALVINO, Italo. (1994). “El libro, los libros”. En: LEER y releer. No 8. Departamento de Bibliotecas de la Universidad de Antioquia. Octubre de 1994.

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Bueno, de nuevo lanzamos a sus sórdidas mentes la revista Cinismo Sinismos, instrumento, a todo blanco y negro, de la literatura Colombiana… esperamos haya llegado a disgustarles Agradecemos a Bienestar Universitartio y a la Facultad de Ciencias Humanas de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, a la oficina de Dirección Cultural de la UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER y a los pautantes en la presente edición. Así mismo queremos agradecerle a todos los que desde sus variadas posiciones han apoyado a esta revista, en especial a Germán Madroñero Pabón. No nos queda más que continuar.

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ye s F oFt otografía: o g r a f ía : Nicolás NicolásReR eyes

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