GeoLaciana 2019

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GeoLaciana

III Jornadas de Geología del Aula Geológica Robles de Laciana

GeoLaciana 2019


GeoLaciana 2019 III JORNADAS DE GEOLOGÍA DEL AULA GEOLÓGICA ROBLES DE LACIANA Robles de Laciana (León), 2-5 de julio de 2019 ORGANIZADORES:

Aula Geológica Robles de Laciana

Asociación Amigos de Sierra Pambley

Instituto Geológico y Minero de España

PATROCINADORES:

Diputación de León

Junta de Castilla y León

Parque Natural de Babia y Luna

Ayuntamiento de Villablino

Ayuntamiento de Murias de Paredes

Ayuntamiento de Cabrillanes

Ciudad de la Energía

Junta Vecinal de Robles de Laciana

Real Jardín Botánico de Córdoba

CaixaBank

COLABORADORES:

Ardilla común

Asociación Cuatro Valles

Instituto Leonés de Cultura

-Asociación Cultural El Roble -Centro de Turismo Rural La Bolera -Hotel La Brañina -Hotel Orquídea Real -Albergue Turístico El Cordal de Laciana -Hotel Rural La Campanona -Laciana Natura

-Aparthotel Portal de León -Hostal La Terraza -Albergue Turístico Francisco Giner de los Ríos -Escuela de Esquí Leitariegos -Radio Laciana -Informática Laciana

Coordinación, diseño y maquetación: Rodrigo Castaño de Luis ISBN: 978-84-09-11369-9 Depósito Legal: LE 587-2019 © De este volumen: Asociación Amigos de Sierra Pambley. Aula Geológica Robles de Laciana © De los textos, fotografías y figuras: sus respectivos autores

Androsace villlosa

Rioscuro de Laciana

Edita: Asociación Cultural Amigos de Sierra Pambley. Plaza Luis Mateo Díez, s/n. Villablino, 24100, León. Tfno. 987471984

Ladera este del pico Muxivén (Lumajo)

Tritón alpino

Imágenes de portada: - El río Sil y los picos La Orvia y El Cuerno vistos desde las inmediaciones del puente de las Palomas - La laguna de Las Verdes, en Torre de Babia - Espeleotemas de tipo antodita en la cueva La Ensancha (Lumajo)

La propiedad intelectual de los textos, figuras e imágenes contenidos en este volumen corresponde exclusivamente a sus autores. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, de sus textos, de sus imágenes o de sus gráficos, solo puede ser realizada con autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. La reproducción y/o uso de los datos incluidos en esta obra con finalidad educativa, divulgativa o investigadora deberá ir siempre acompañada de la pertinente cita bibliográfica, en la que deben constar el nombre de los autores, el título del artículo y la mención a este volumen.


El Patrimonio Geológico de la provincia de León Lugares de Interés Geológico e inventarios R. Castaño de Luis

L

as pinturas rupestres de la cueva de Altamira, el Coliseo de Roma, la Alhambra de Granada, la Gran Barrera de Coral, el lince ibérico,… Al leer estas palabras, seguramente hayan surgido en tu mente las imágenes de aquellos elementos a los que designan, elementos únicos y singulares perfectamente encuadrados en el espacio y en el tiempo. Es muy probable que haya aflorado en ti el deseo de conocerlos o, si ya lo has hecho, de volver a visitarlos, movido por una mezcla de curiosidad y de admiración. Entenderás que no solo tú, sino cientos, miles de personas, deseen aprender todo lo que estos recursos pueden enseñarnos, así como las circunstancias que han hecho posible que estén donde están, tal y como están. Comprenderás perfectamente que los investigadores tengan a estos elementos en su punto de mira, ya que, en algunos casos, por su representatividad, constituyen los mejores ejemplos entre todos sus similares, y en otros casos, por su singularidad, aportan información exclusiva que no estaría disponible si no existieran. No te extrañará que las autoridades de los lugares en los que se encuentran tomen las medidas legales necesarias para que, aun permitiendo su uso y disfrute por parte de los visitantes, su conservación no se vea comprometida y se evite cualquier riesgo de degradación. Tampoco te resultará extraño que las poblaciones próximas, o incluso los países en los que se localizan, los promocionen como una seña de

identidad y como un recurso turístico y que vean en ellos un motor de la economía local, promoviendo la creación de toda una industria que se beneficia del privilegio de contar con esos elementos en su territorio. Y es que, precisamente esos elementos que nos hacen sentir privilegiados por su carácter modélico o por su singularidad, por su rareza, por su belleza, por toda la información que custodian, y a los que a su vez otorgamos ciertos privilegios para perpetuarlos en el tiempo, son los que conforman nuestro patrimonio, sea del tipo que sea. Y siguiendo este mismo

planteamiento se erige el Patrimonio Geológico, una forma de patrimonio que aglutina a todos aquellos espacios o elementos geológicos que tienen un elevado interés científico, cultural y educativo y que constituyen una auténtica seña de identidad del territorio en el que se localizan, posibilitando su uso con fines muy diversos. En este sentido, con el objetivo de garantizar su conservación y de minimizar los riesgos de degradación, estos espacios requieren la toma de las medidas adecuadas que permitan gestionarlos de la forma más eficiente posible.

“Ha llegado el momento de proteger el patrimonio natural y el ambiente físico, porque el pasado de la Tierra no es menos importante que el de la Humanidad. Es la hora de aprender a conocer este patrimonio y, por eso, leer este libro del pasado, escrito en las rocas y en el paisaje antes de nuestra llegada.” Declaración Internacional sobre los Derechos de la Memoria de la Tierra. Digne, Francia. 1991

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Lugares de Interés Geológico con alto valor histórico y cultural. Izquierda: Las Médulas, una explotación romana en la que se recuperaba el oro contenido en los materiales miocenos de la Cuenca del Bierzo. Derecha: estratotipo de la Formación Mansilla de las Mulas (Mioceno) en las inmediaciones de Villasabariego y de la ciudad astur y romana de Lancia, en el que existen varios eremitorios rupestres (como las Cuevas Menudas) y diversas trincheras construidas, posiblemente, durante la Guerra Civil.

El Patrimonio geológico De un modo más formal, tal y como recoge la legislación española en la Ley 33/2015 de Patrimonio Natural y de

Biodiversidad a través de su definición, el Patrimonio Geológico es “el conjunto de recursos naturales geológicos de valor científico, cultural y/o educativo, ya sean formaciones y estructuras geológicas, formas del terreno, minerales, rocas, meteoritos, fósiles, suelos y otras manifestaciones geológicas que permiten conocer, estudiar e interpretar: a) el origen y evolución de la Tierra, b) los procesos que la han modelado, c) los climas y paisajes del pasado y presente y d) el origen y evolución de la vida”. En esta definición resulta patente que, aunque los recursos que forman parte de este tipo de patrimonio natural están ligados a procesos y elementos geológicos, y tienen por tanto gran interés científico y técnico en lo relativo a campos de la Ciencia como la Geología, no pueden desligarse de otros aspectos económicos, culturales o recreativos que los vinculan con la sociedad.

La Vega de Liordes, en el sector leonés de los Urielles (Macizo Central de Los Picos de Europa) es un Lugar de Interés Geológico con gran valor desde el punto de vista estratigráfico, tectónico, geomorfológico, hidrogeológico y mineralógico. Pero además, también se trata de un espacio de alto interés en lo referente a la flora y a la fauna, y forma parte de un espacio natural protegido como es un Parque Nacional.

La finalidad del estudio del Patrimonio Geológico es identificar y valorar los lugares que se ajustan a esta definición y, posteriormente, promover su correcta gestión, tanto a nivel administrativo como social, de modo que se favorezca su uso a diferentes escalas (educativa,

recreativa, divulgativa, etc.), velando en todo caso por su conservación.

Lugares de Interés Geológico Los elementos y lugares geológicos que, por alguna causa, tienen una relevancia especial que los hace destacar sobre otros presentes en su entorno se denominan Lugares de Interés Geológico (LIG) y, en su conjunto, configuran el Patrimonio Geológico de un territorio determinado. Cabe destacar que el término “geológico” es demasiado amplio y que en realidad engloba a todas las disciplinas que forman parte de esta rama de la Ciencia, por lo que en la práctica puede hablarse, de forma más concreta, de Lugares de Interés Estratigráfico, Tectónico, Paleontológico, Geomorfológico, Hidrogeológico, Mineralógico, etc. En ocasiones, especialmente en las publicaciones más antiguas, es frecuente que estos lugares geológicos de especial relevancia aparezcan referidos como Puntos de Interés Geológico (PIG); sin embargo, esta denominación resulta poco recomendable porque puede inducir a la creencia errónea de que dichos lugares tienen muy poca

En el puerto de Vegarada puede reconocerse un modelado glaciar espectacular; sin embargo no figura como LIG en ningún inventario oficial. Esto se debe a que tanto en el contexto nacional como en el provincial existen otros lugares que muestran formas o procesos similares y que, por algún motivo, han obtenido una puntuación más alta en su valoración. Este lugar tendría cabida, sin duda, en un inventario de carácter local, o tal vez en la actualización de uno de ámbito superior, en función de los nuevos criterios aplicados o del estado de conservación de otros LIG similares previamente reconocidos.

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Varios enclaves geológicos con alto atractivo visual. 1- De tipo estratigráfico; turbiditas en el estratotipo de la Formación Pandetrave (Grupo Pando, Carbonífero tardío) en el puerto de Pandetrave. 2- De tipo sedimentológico; ripples en un afloramiento de lutitas del Carbonífero próximo a Piornedo. 3- De tipo tectónico; apilamiento antiformal de Cuesta Rasa, situado en la base del Dúplex del Mampodre, visto desde el pico de Todos los Vientos (Acebedo). 4- De tipo geomorfológico; el Saltón de Redipuertas, una de las numerosas cascadas que vence el río Faro antes de su confluencia con el Curueño.

extensión, cuando en realidad no siempre es así. En este sentido, un LIG puede ser puntual (un elemento de tamaño reducido), pero también lineal (por ejemplo, una sección estratigráfica, el curso de un río,...) u ocupar un área más o menos extensa. Además, un mismo LIG puede presentar un único tipo de interés, o 2 o más de forma conjunta (por ejemplo, muchos yacimientos de fósiles tienen interés paleontológico, pero también estratigráfico). También resulta habitual que un LIG tenga relevancia desde la perspectiva de otras formas de patrimonio (no geológico). Por ejemplo, existen cuevas que hace milenios fueron habitadas por poblaciones humanas y que, por tanto, tienen interés no solo geológico, sino también arqueológico; la apertura de algunas canteras ha puesto al descubierto secciones estratigráficas de gran interés geológico y que, por el contexto en el que se sitúan, están estrechamente ligadas al Patrimonio Minero y Cultural; muchos LIG, especialmente los que ocupan áreas extensas, forman parte de ambientes de gran valor faunístico y/o florístico o incluso de áreas naturales protegidas; y así, existe una lista interminable de situaciones similares posibles.

Los inventarios Un inventario es un listado de los Lugares de Interés Geológico de una región determinada. En ocasiones se emplea el

término catálogo como sinónimo de inventario, si bien este término suele reservarse para listados de tipo oficial, desarrollados al amparo de una ley o de un decreto.

En el entorno de Riaño, la intersección de dos fracturas de gran envergadura (Fallas de León y de Ventaniella), favoreció el emplazamiento de numerosos cuerpos intrusivos de edad tardivarisca. Asociados a ellos tuvieron lugar procesos hidrotermales que dieron origen a varias mineralizaciones de alto interés científico y patrimonial (yacimientos de antimonita en Burón y Riaño, arsenopirita en Puente Bachende, oro-uranio en Salamón, calcopirita en Las Salas, mercurio en Lois, fluorita en Burón, etc).

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Minerales procedentes de algunos yacimientos de alto interés patrimonial de la Zona Cantábrica. 1- Azurita de la mina La Profunda (Cármenes), una de las mineralizaciones de Cu-Co-Ni-U-Au presentes en el área comprendida entre Villamanín y Cármenes. 2- Villamaninita, un raro y complejo sulfuro de cobre, hierro, cobalto y níquel procedente de la mina Divina Providencia (Villanueva de Pontedo). 3- Pirita dodecaédrica en una matriz rica en dolomita, recogida en una de las minas en las que se explotaron las mineralizaciones de talco del entorno de Puebla de Lillo.

A la hora de elaborar un inventario siempre hay que tener presente, como punto de partida, cuál es el objetivo final del mismo. Si bien es cierto que, por definición, el Patrimonio Geológico tiene una importante componente científica, pero también social, educativa y divulgativa y, por tanto, todos estos aspectos deberían tenerse en cuenta a la hora de seleccionar los LIG que forman parte de cualquier inventario, también es preciso ponderar el peso que tiene cada una de estas componentes según el uso final al que se destine. Por ejemplo, un determinado enclave puede tener un interés científico muy elevado, pero si carece de atractivo visual o de accesibilidad adecuada, es muy probable que no tenga cabida en un inventario cuya finalidad es la promoción turística de la región en la que se encuentra. La confección de un inventario plantea muchas más dificultades de las que, a

priori, cabría esperar. Muchas de ellas son inherentes a cada territorio concreto y sus características fisiográficas, a los requerimientos de la entidad u organismo que lo solicita y a una interminable lista de factores que, de una u otra forma, pueden influir en el desarrollo del trabajo. Sin embargo, existen tres aspectos que siempre hay que tener en cuenta y que, de una u otra forma, deben ser correctamente gestionados para eliminar, o al menos minimizar, el posible efecto negativo que podrían tener en el resultado final; estos son: -El grado de conocimiento que existe sobre la región en la que se realiza el inventario. No todas las zonas del planeta cuentan con el mismo grado de conocimiento geológico y esto, evidentemente, dificulta o imposibilita desarrollar inventarios en áreas en las que apenas se ha desarrollado investigación científica. Además, la interpretación

geológica de un espacio concreto puede cambiar a lo largo de los años, a medida que los investigadores aportan nuevos datos o descartan interpretaciones previas. Esto puede implicar que un determinado lugar que históricamente no haya mostrado un tipo de interés especial, pase a poseerlo, y viceversa. Por ello, la elaboración de un inventario siempre debe pasar por una fase de documentación muy exhaustiva. -El sesgo de valoración de los autores del inventario. Todo inventario pasa por una fase preliminar en la que los autores u otros especialistas plantean un listado provisional de posibles Lugares de Interés Geológico que, tras su debida valoración, pueden ser descartados o bien incorporados en el inventario final. Obviamente, la propuesta de cada investigador se basa en su propia experiencia y en sus conocimientos, por lo que lo más probable es que esta consista en lugares

La problemática de los Lugares de Interés Paleontológico El patrimonio paleontológico suele presentar un riesgo de degradación alto, especialmente por su atractivo y exposición a conductas incívicas o a recolecciones poco cuidadosas. Además, la inclusión de un Lugar de Interés Paleontológico en un inventario no garantiza que su gestión sea la adecuada (por ejemplo, el yacimiento de graptolitos de Salas de la Ribera, integrado en uno de los Global Geosites de la provincia de León, fue destruido durante las obras acometidas en la carretera N-536 en junio de 2015). Esto, sumado al alto valor científico de los fósiles y al hecho de que conforman un tipo de patrimonio no renovable, hacen deseable la aplicación de medidas de gestión adecuadas sobre muchos yacimientos. Fósiles de algunos yacimientos leoneses de gran valor patrimonial. 1- Trilobites del género Solenopleuropsis del Cámbrico de Los Barrios de Luna. 2- Graptolitos silúricos (Colonograptus deubelii) del malogrado yacimiento de Salas de la Ribera. 3- Blastoideo devónico (Pentremites) del célebre yacimiento de Colle, ya estudiado en el siglo XIX por Casiano de Prado y Philippe Edouard Pouillieter de Verneuil. 4- Cefalópodo de tipo ortoceras del Carbonífero procedente de la sección de Oseja y Pío de Sajambre. 5Equiseto estefaniense (Asterophyllites) de la cuenca carbonífera de La Magdalena. Barras de escala = 5 mm.

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inventario no está condicionado por factores personales. Como se indicó con anterioridad, los Lugares de Interés Geológico destacan por su importancia científica, cultural, educativa, paisajística e incluso recreativa. Cuantificar dicha importancia requiere una planificación previa y una valoración muy detallada de todos los aspectos que puedan influir en los tres parámetros básicos que definen a un LIG: -su valor intrínseco, es decir, su interés desde el punto de vista científico, que en muchos casos puede ser múltiple y abarcar dos o más disciplinas distintas;

Sección pulida del coral rugoso Cantabriastraea cantabrica, del Devónico Inferior, procedente del yacimiento de Colle, un Lugar de Interés Paleontológico en el que este organismo tiene su localidad-tipo.

que conoce, bien por ser destacados en lo que a su especialidad se refiere, o bien por ubicarse en áreas geográficas en las que ha trabajado. Para evitar los posibles sesgos generados por esta circunstancia, es importante que en el equipo de trabajo existan especialistas de todas y cada una de las disciplinas que se pretenden valorar en el inventario, y que tengan, además, suficiente conocimiento del área geográfica que cubre el mismo. -La disparidad crítica de los posibles autores del inventario. Un mismo enclave geológico puede ser valorado de distinta forma por varios investigadores distintos.

El conocimiento que tengan del lugar y/o de otros similares, la importancia relativa que le otorguen a los elementos que forman parte de él y, por supuesto, un sinfín de factores personales, podrían conducir a una amplísima diversidad de criterios. En condiciones ideales, la elaboración de un inventario sería plenamente objetiva. Sin embargo, dada la extremada dificultad (prácticamente imposibilidad) que plantea alcanzar este extremo, es muy importante establecer un método de trabajo, una serie de criterios y un conjunto de protocolos que ayuden a los autores del inventario a alcanzar un grado de objetividad aceptable y que garanticen que el

-su potencialidad de uso o, lo que es lo mismo, el tipo de actividades que pueden desarrollarse en ese lugar por su naturaleza, por su accesibilidad y por la presencia de determinados servicios u otras formas de patrimonio en su entorno; -su riesgo de degradación, tanto de forma natural por la propia naturaleza del LIG (fragilidad), como por afecciones debidas a otros elementos naturales (vulnerabilidad natural) o por actividades humanas (vulnerabilidad antrópica). Todo inventario se realiza dentro de un ámbito geográfico determinado; así, existen inventarios globales, internacionales, nacionales, autonómicos, provinciales y, por último, de carácter local. De este modo, un elemento geológico puede formar parte de un inventario local (realizado, por ejemplo, en el territorio de un municipio), pero no de otro de ámbito superior.

Distintos enclaves que forman parte del LIG Manto del Esla, un Lugar de Interés Geológico de relevancia internacional (Global Geosite) que, por su gran extensión, puede considerarse un área compleja. 1- Dúplex de Primajas (Primajas), un complejo apilamiento que involucra a rocas cámbricas y que se sitúa en la base de la Unidad del Esla. 2- Relación entre el Manto de Corniero (autóctono relativo) y el Manto del Esla (alóctono relativo) en el entorno de Valdoré. 3- Sinforme de Aguasalio, un pliegue que condiciona en gran medida la estructura del Manto del Esla, visto desde las inmediaciones de Corniero. 4- Algunas estructuras laterales que afectan al Manto del Esla, como el Antiforme de Peña Rionda o el Sinforme de Peña Quebrada, vistas desde La Ercina.

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Izquierda: panorámica de las Hoces de Vegacervera. Derecha: sala de Maravillas, en la Cueva de Valporquero. Ambos lugares forman parte del complejo fluviokárstico de Correcillas-Fresneda-Peña Viva-Valporquero. Por su innegable valor científico, paisajístico, didáctico y recreativo, ambos espacios forman parte, de forma conjunta o por separado, de la mayoría de inventarios desarrollados en la provincia, incluidos los de ámbito nacional e internacional (el karst del Valporquero es un Global Geosite).

La finalización de un inventario no debería considerarse como un fin en si mismo, sino más bien como la consecución de la principal herramienta para alcanzar los auténticos objetivos del estudio del Patrimonio Geológico: su conservación mediante la gestión adecuada, su uso y disfrute como recurso turístico, de desarrollo local y de identidad de un territorio, y su divulgación, fomentando su utilización como recurso educativo a todos los niveles.

El Patrimonio geológico en la provincia de León Las rocas de la provincia de León narran una historia geológica que se viene desarrollando desde hace más de 600 millones de años. Su territorio es sumamente complejo desde el punto de vista geológico. Las montañas del norte y del oeste de la provincia se distribuyen en tres zonas del Macizo Ibérico (Zona Cantábrica, Zona Asturoccidentalleonesa y Zona Centroibérica), con un claro predominio de rocas paleozoicas y

con toda clase de estructuras deformativas, generadas por diversas orogenias. En estas zonas montañosas, la diversidad de formas de modelado es muy elevada (de origen fluvial, kárstico, glaciar, periglaciar, gravitacional, etc.). Las zonas más llanas situadas en el centro, sur y este de la provincia, así como el centro de la comarca de El Bierzo, forman parte de dos cuencas cenozoicas (la del Duero y la del Bierzo, respectivamente), en las que la deformación tectónica es mucho menor, pero donde distintas formas de modelado dan origen a paisajes muy variopintos. Aunque apenas están representadas en el contexto provincial, también existen rocas mesozoicas, formando una estrecha franja al sur de la cordillera Cantábrica. Estas rocas, cuya importancia desde el punto de vista paleogeográfico es muy destacada, dan origen a paisajes muy singulares y han sido objeto de numerosos tipos de aprovechamiento a lo largo de la historia. En la provincia existen rocas de edades muy diversas, estructuras tectónicas que

narran la compleja historia geológica de buena parte de la Península Ibérica, yacimientos de fósiles de gran relevancia científica, depósitos minerales exclusivos, formas de modelado de todo tipo,… En resumen, la diversidad geológica de León es muy alta o, lo que es lo mismo, León es una provincia muy geodiversa. Del mismo modo, tal y como puede suponerse, cuenta con un rico y variado Patrimonio Geológico, constituido por numerosos Lugares de Interés Geológico de relevancia provincial, pero también hace una amplia contribución al catálogo nacional y varias aportaciones a los listados de Lugares de Interés Geológico de relevancia internacional.

Antecedentes El Patrimonio Geológico no siempre ha sido valorado del mismo modo que en la actualidad. Es posible que la concepción histórica de la Geología como una disciplina orientada a la explotación de recursos, a la minería y al desarrollo de obras de ingeniería civil, haya eclipsado su enfoque desde un punto de vista patrimonial, y puede que aquí radique la

Los distintos tipos de interés de los Lugares de Interés Geológico A la hora de realizar la valoración de un espacio geológico determinado, la mayoría de los inventarios tienen en cuenta su interés científico, su interés docente, educativo y turístico y su posible asociación con otros elementos del patrimonio. Sin embargo, en última instancia y dependiendo del nivel y del objetivo final del inventario, se le otorgará mayor preponderancia a un tipo de interés que a los demás.

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Estratotipos de las Formaciones Barrios y La Serrona, dos secciones de referencia del Ordovícico de la Zona Cantábrica, en el entorno del embalse de Los Barrios de Luna. Ambos forman parte de un Lugar de Interés Geológico con gran valor científico.


Panorámica del Sinclinal de Alba desde el valle del Cuartero (Mallo de Luna). Esta estructura forma parte de la Unidad de Somiedo y presenta una sucesión de rocas paleozoicas muy completa. De hecho, a lo largo de su extensión existen varias secciones estratigráficas de alto interés científico y patrimonial, como las devónico-carboníferas de Santiago de las Villas, Olleros de Alba, Piedrasecha y otras similares, o la del valle del río Luna, una sección de referencia con rocas de edades comprendidas entre el Neoproterozoico y el Devónico Medio y que forma parte del listado de Lugares de Interés Geológico de relevancia internacional (Global Geosites).

causa por la que, tanto a nivel administrativo, como legislativo y social, el Patrimonio Geológico se haya visto algo arrinconado y por la que su estudio se haya demorado en el tiempo, algo bien palpable si se efectúa una comparación con otras formas de patrimonio natural. Sin embargo, a partir de los años 70 del siglo pasado, la situación en nuestro país cambió de forma significativa y se acometieron las primeras actuaciones para identificar e inventariar su Patrimonio Geológico, de cara a encaminar su situación legal y la percepción social del mismo hacia un punto que fomentase su uso y disfrute, a la par que su conservación.

Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico - Sector leonés de la Cordillera Cantábrica

Puntos de Interés Geológico del sector occidental de la Cordillera Cantábrica (vertiente meridional) en la provincia de León, tal y como aparecen referidos en el Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico (Elízaga et al. 1983). Los autores realizan una prospección previa de localidades relevantes que conforman un “inventario general” y que incluye 61 lugares de 13 tipologías distintas. Finalmente, tras su valoración, elevan 17 de ellos a la categoría de Punto de Interés Geológico. Tipología de los Puntos de Interés

Puntos seleccionados solo en la 1ª fase

Puntos seleccionados de forma definitiva

Izquierda: estratotipo de la Fm. Candanedo (Mioceno inferior-medio) en Candanedo de Boñar. Esta sección ha aportado mucha información sobre la sedimentación fluvial en sectores proximales de abanicos aluviales que tuvo lugar en el borde norte de la Cuenca del Duero durante el Mioceno. Derecha: abanico de Modino en Valporquero de Rueda, de edad similar a la de la Fm. Candanedo (imagen izquierda). Un estudio comparado de ambas litologías permite conocer las diferencias entre sus respectivas áreas fuente y su evolución y, por tanto, reconstruir parte de la historia geológica de la cordillera Cantábrica durante la Orogenia Alpina, la cual rejuveneció su relieve y posibilitó el establecimiento de la nueva red fluvial que dio origen a los abanicos aluviales característicos del borde norte de la Cuenca del Duero.

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Dos LIG situados en la Cuenca del Duero. Izquierda: cárcavas en los sedimentos miocenos al este de Barrientos, que fueron depositados en un ambiente fluvial meandriforme y, finalmente, modelados por la actividad fluvial pleistocena y los usos humanos. Derecha: cerro testigo o, en términos locales, “otero” o “jano”, al sur de Rebollar de los Oteros. Estas superficies planas y elevadas son restos de las terrazas fluviales que se extendieron en este sector de la Cuenca del Duero en el Pleistoceno.

A continuación se enumeran algunos de los primeros trabajos sobre el Patrimonio Geológico de la provincia de León.

Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico Este trabajo, desarrollado por investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (Elízaga et al., 1983), es el primer inventario formal desarrollado en territorio nacional, y sentó muchas de las bases metodológicas aplicadas en trabajos posteriores. Los autores plantean una “prospección e inventario general” de lugares relevantes a lo largo de diversas regiones geológicas del país y después, tras un minucioso análisis, elevan al rango de Punto de Interés Geológico aquellos que alcanzan una mayor valoración.

Atlas del medio natural de la provincia de León Este volumen analiza los espacios naturales del territorio provincial desde la perspectiva de varias áreas de la Ciencia. Un capítulo de la obra (Alonso Herrero y Gallego Valcarce, 1995) se centra en el Patrimonio Geológico de León y propone 69 Puntos de Interés Geológico, de los que aporta imágenes y una concisa descripción de su tipo de interés.

Patrimonio geológico de Castilla y León Esta publicación (Nuche del Rivero, ed., 2001) no constituye un inventario propiamente dicho, ya que no ofrece ningún listado de LIG. Sin embargo, a lo largo de sus capítulos (uno de ellos dedicado a la provincia de León) y de las descripciones que plantea, pone de

manifiesto la relevancia de los aspectos geológicos en muchos espacios naturales de la comunidad, y destaca algunas áreas por poseer rasgos geológicos sobresalientes.

Inventario provincial de Lugares de Interés Geológico La ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de Biodiversidad indica que las administraciones públicas son las encargadas de la protección del Patrimonio Geológico, por lo que una vez promulgada, algunas comunidades autónomas decidieron realizar inventarios en su territorio. La Junta de Castilla y León encargó un inventario a varios investigadores de la Universidad de León. Como experiencia piloto, se acometió esta labor en las provincias de Palencia y de León, de modo que sirvieran para establecer una metodología de trabajo aplicable al resto de provincias. Finalmente, en la provincia de León se identificaron 97 Lugares de Interés Geológico (Fernández-Martínez y Fuertes, coord., 2009; ver pág. 10), de los que los autores aportan una descripción detallada, su estado de conservación, su potencial de uso, las amenazas que podrían deteriorarlos y posibles medidas para evitarlo, adaptadas en todo caso a cada lugar en particular.

Inventario español de Lugares de Interés Geológico (IELIG)

Afloramiento de conglomerados, arenas y lutitas del Cretácico Superior (Fm. Voznuevo) en Brugos de Fenar. La escasez de rocas de esta edad en el contexto provincial, la calidad del afloramiento y la posibilidad de observar su relación con otras sucesiones paleozoicas y cenozoicas, lo convierten en un Lugar de Interés Geológico.

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Tal y como indica la ley 42/2007, es la administración pública la responsable de elaborar un inventario general de LIG en el territorio nacional, con la colaboración de los gobiernos autonómicos y otras instituciones de carácter científico. En el Real Decreto 1274/2011 se encomienda al Instituto Geológico y Minero de España la elaboración y coordinación de este inventario. El proyecto, actualmente aún en desarrollo, se está llevando a cabo


en varias fases, de modo que en cada una se abordan distintos dominios geológicos del país. En la provincia de León se han completado ya las Zonas Cantábrica y Centroibérica, en las que se han inventariado 56 LIG de relevancia nacional (ver pág. 11). Este inventario puede consultarse en la web del proyecto: info.igme.es/ielig

Proyecto Global Geosites Se trata de un inventario de ámbito global promovido por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) y la UNESCO, como paso previo a las posibles medidas de protección de la geodiversidad que se tomen a nivel internacional. Dentro de los contextos geológicos más representativos de cada país, se efectúa la selección de los Lugares de Interés Geológico de relevancia Internacional o Geosites (García-Cortés, ed., 2008; CarcavillaUrquí y Palacio Suárez-Valgrande, 2010). De los 144 Geosites seleccionados en España, 5 se sitúan en León. Sus denominaciones son: Región del Manto del Esla, Paleozoico del Valle del río Luna, Valporquero, Silúrico de Salas de la Ribera (actualmente muy degradado por la ampliación de una carretera) y Picos de Europa (compartido con Asturias y Cantabria).

Inventarios locales Se desarrollan en territorios de entidad menor que la provincia y pueden tener finalidades muy diversas, aunque generalmente persiguen poner en valor los recursos locales y favorecer el turismo sostenible. En León se han llevado a cabo varias actuaciones de este tipo, como las que se describen a continuación.

Modelado glaciar y gravitacional en la vertiente septentrional del macizo de Mampodre, un Lugar de Interés Geológico de relevancia nacional desde el punto de vista geomorfológico y tectónico.

Guía del Patrimonio Geológico de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga La Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga abarca dos municipios de la Montaña leonesa: La Pola de Gordón y Villamanín. Este espacio cuenta con numerosos valores naturales, entre los que destaca su sobresaliente Patrimonio Geológico. Por ejemplo, la mayoría de las unidades litoestratigráficas del Devónico de la vertiente meridional de la Zona Cantábrica tienen aquí sus estratotipos; la cuenca carbonífera de CiñeraMatallana ha aportado datos de valor incalculable sobre la flora del Carbonífero; ya cerca de la divisoria, los modelados glaciar y periglaciar cuentan

con algunos de los mejores ejemplos de la provincia. Por todo ello, y con el fin de promover su puesta en valor, el Ayuntamiento de La Pola de Gordón editó esta obra (Fernández-Martínez et al., 2011) en la que se hace un recorrido por la geología de la Reserva a través de sus Lugares de Interés Geológico.

Guía del Patrimonio Geológico de las comarcas de Cuatro Valles Este proyecto fue promovido por el Grupo de Acción Local Cuatro Valles, con el fin de poner en valor los recursos geológicos de las comarcas que integran este territorio de la Montaña leonesa (Laciana y Alto Sil, Babia, Luna, Omaña, Alto Bernesga, Alto Torío y La Cepeda) y de potenciarlos como señas de identidad En la provincia de León existen numerosos espacios con recursos paisajísticos muy atractivos, por lo que tienen una vocación turística y recreativa indiscutible. Estos parajes suelen ser frecuentados por aficionados a los deportes de montaña, al senderismo y a la naturaleza en su sentido más amplio. El paisaje de muchos de ellos tiene una componente geológica muy evidente, que en algunas ocasiones -aunque no siempre- es objeto de interpretación en los materiales publicados por los organismos o entidades que promocionan ciertas rutas de senderismo u otras actividades desarrolladas en la montaña (folletos, paneles,...). Las imágenes ilustran tres ejemplos de parajes de la Montaña leonesa con un atractivo visual muy alto, por lo que suelen ser frecuentados por senderistas y amantes de la naturaleza, y que además tienen interés geológico, por lo que figuran en diversos inventarios de Patrimonio Geológico. 1- Pliegues en el valle de La Cueta (interés tectónico). 2Modelado kárstico en las Vizarreras, muy cerca del valle de Sancenas (interés geomorfológico). 3- Laguna de las Verdes, de origen glaciar, en Torre de Babia (interés geomorfológico).

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El Macizo Central de Los Picos de Europa (Los Urrielles), visto desde el Mirador de Piedrashitas. Existen miradores que, sin estar ubicados físicamente en un espacio de alto interés geológico, ofrecen vistas de buena calidad de otros lugares que sí lo poseen, lo que ofrece la posibilidad de ponerlos en valor desde un punto de vista interpretativo y facilita su uso con fines didácticos y recreativos. Por eso, algunos inventarios incluyen miradores como Lugares de Interés Geológico.

territorial, como reclamos turísticos y como herramientas didácticas y divulgativas. Este proyecto se materializó en la publicación de una guía y un mapa

gratuitos (Castaño de Luis et al., 2013), que también se encuentran disponibles en la web www.cuatrovalles.es. En ellos se ofrece una visión general de la

geología y del Patrimonio Geológico de Cuatro Valles y de cada una de las comarcas que forman parte de este territorio. La guía incluye un total de 58

Lugares de Interés Geológico de la provincia de León (inventario provincial) 010203040506070809101112131415161718192021222324252627282930313233343536373839404142434445464748495051525354555657-

Serie del Paleozoico en Los Barrios de Luna Cabalgamiento del Manto del Esla en Valdoré Sinclinal de Peña Galicia y sección del Devónico en Aviados Discordancias progresivas y paleorrelieves del Carbonífero en Ocejo de la Peña Jou del Trasllambrión Difluencia glaciar del Boquerón de Bobias y morrenas del Naranco Turbera de Fonfría Yacimiento paleontológico de Colle Cuenca alta de los ríos Luna y Sil Cascada de Nocedo Complejo glaciar de Mampodre Cueva de Valporquero Cueva de Valdeajo Desfiladero del Beyo y olistolitos de Sajambre Desfiladero del Cares Hoces de Vegacervera La Vega de Liordes Sinclinal de Aguasalio Cretácico discordante en Colle Estratotipo del Grupo La Vid Yacimiento arrecifal de la Formación Santa Lucía en el Arroyo del Puerto Sección del Carbonífero marino en Olleros de Alba Sección del Devónico en Adrados Yacimiento arrecifal de la Formación Santa Lucía en El Millar Afloramiento mesozoico y terciario de Brugos de Fenar Yacimiento arrecifal de Matallana de Torío Desfiladero y fuente sulfurosa en Llánaves de la Reina Laguna estratigráfica y estratotipo en el Arroyo de Barcaliente Estratotipo de la Formación Valdeteja Mina La Profunda Mina La Providencia Talco y piritas de Puebla de Lillo Modelado glaciar y periglaciar de Tres Provincias-Hoyo Empedrado Meandro del río Esla y rocas volcánicas en el entorno del Pajar del Diablo (Crémenes) Yacimientos del Carbonífero marino en San Emiliano Bloque errático entre Puebla de Lillo y Redipollos Mirador de Piedrashitas Yacimientos de cinabrio en Riosol y el Puerto de las Señales Manantial termal de San Adrián Till subglaciar de Villaverde de la Cuerna Valle del Marqués Hoces de Los Calderones de Piedrasecha Hoces de Villar-Ciñera Valle de Arbas Yacimiento de trilobites en Los Barrios de Luna Discordancia angular entre el Precámbrico y el Cámbrico en Irede de Luna Valle de Lumajo Cueva de Coribos Fluorita en Burón Macizo de Peña Corada Fallas en las calizas de Mallo de Luna Complejo morrénico de Valdelugueros Laguna y morrena de Respina Valle de Sáncenas Rocas ígneas en Horcadas y captura fluvial de Peña Cantoro Ripples de Piornedo Hoces de Valdeteja

10

58596061626364656667686970717273747576777879-

Conjunto glaciar-periglaciar de Arcos de Agua-Peña Cefera Valle glaciar del Boeza (Campo de Santiago) Restos glaciares de Páramo y Susañe del Sil Yacimiento de scheelita en Ponferrada Superficie finipontiense de Brañuelas Glaciares rocosos de Valdeiglesia-Braña Librán Terrazas del Boeza Aragonito azul de mina Antonina en Requejo Estrías glaciares de Palacios del Sil Captura fluvial y depósito glacio-lacustre del Puerto de la Magdalena Deslizamiento en Tejedo de Ancares Encajamiento del río Cúa en Cariseda Circo y valle glaciar del Cuiña Depósito fluvioglaciar de Sorbeira Conjunto morrénico de Campo del Agua-Porcarizas Río de piedras de San Andrés de las Puentes Fuente del azufre en Ponferrada Alteración del granito en Montearenas Las Médulas Sección del Paleozoico inferior y yacimiento de graptolitos en el embalse de Peñarrubia Yacimiento del Carbonífero en Valdesamario Pórfidos en la mina El Feixolin

808182838485-

Captura fluvial del río Eria Grézes litées de Truchas y Saceda Modelado glaciar del Macizo de Vizcodillo Morfología periglaciar y campos de piedras del Teleno Morrenas y lagos de La Baña Captura fluvial del río Llamas en Tabuyo del Monte

86- Estratotipo de la Formación Vegaquemada en La Acisa de las Arrimadas 87- Afloramiento de la Formación Candanedo en Lugán y estratotipo en Candanedo de Boñar 88- Las Torcas de Barrientos 89- Lecho móvil (canales braided) en el Arroyo de Riosequín 90- Puntos de observación geológica en Rioseco de Tapia 91- Endorreísmo en Tierra de Campos 92- Estratotipo de la Fm. Mansilla de las Mulas en Villasabariego 93- Estratotipo de la Formación Barrillos en Vegas del Condado 94- Cárcavas en Quintanilla de los Oteros 95- Estratotipo de la Formación Villarroquel en Villarroquel 96- Jano en Rebollar de los Oteros 97- Canales braided en el río Duerna


Lugares de Interés Geológico de la provincia de León (inventario nacional y Global Geosites) 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48

Cabalgamiento basal de la Unidad de Somiedo en Vegacervera Dúplex de los Beyos Duplex de Pambuches El Manto del Esla en Peña Rionda y Santa Olaja de la Varga El Manto del Esla en Primajas. Dúplex de Primajas El Manto del Esla en Valdoré y Verdiago Sección de la Escama de Correcillas por el río Torío y desde el Mirador de La Atalaya de Valporquero Sinclinal de La Cueta. Estructuras plegadas y falladas en Cacabillo y Quejo Sinclinal de Peña Galicia y sección del Devónico en Aviados Discordancias sintectónicas (progresivas) y paleorrelieves en el Carbonífero del valle del río de La Duerna Complejo glaciar del Trasllambrión y Canal de Dobresengos Difluencia glaciar del Boquerón de Bobias y morrenas del Naranco. Glaciarismo y periglaciarismo en los valles de Lechada y Naranco Turbera de Fonfría y lago glaciar del Ausente Yacimiento paleontológico de Colle Captura del Luna por el Sil y planicie de Piedrafita de Babia Cascada de Nocedo Complejo glaciar de Mampodre Complejo kárstico de Valporquero Glaciares rocosos de San Isidro-Fuentes de Invierno La Cueva de Valdelajo Desfiladero de Los Beyos Desfiladero del Cares Hoces de Vegacervera Modelado periglaciar de Brañacaballo Retrocabalgamiento de Las Bodas Poljé de Liordes Sinclinal de Aguasalio Discordancia Paleozoico-Mesozoico en Colle Estratotipo de la Formación Pandetrave Estratotipo del Grupo La Vid Paleokarst en la Formación Santa Lucía (Devónico). Sierra de los Grajos-Valle de los Navares Precámbrico (Ciclo Cadomiense) y Paleozoico (Ciclo Varisco) del valle del río Luna Sucesión arrecifal devónica en la sección de Arroyo del Puerto Sección del Carbonífero en Olleros de Alba Sección del Devónico en Adrados Sección del Devónico en Huergas de Gordón Sección mesozoica de Brugos de Fenar Sección del Devónico Medio en Matallana de Torío Formación Curavacas en el desfiladero de Llánaves de la Reina y fuente sulfurosa Hoces de Valdeteja y estratotipos de las Formaciones Barcaliente y Valdeteja Yacimiento de Cu, Ni y Co de La Profunda y Providencia Yacimiento de talco y piritas de Puebla de Lillo Granodiorita de Peña Prieta-Agujas de Cardaño y valles glaciares de Cardaño y Hoyo del Empedrado Meandro del río Esla y rocas volcánicas en el Pajar del Diablo Estratotipo del Saberiense Mélange del Porma Sección del Carbonífero en San Emiliano Bloques erráticos y depósitos glaciares en Puebla de Lillo y Redipollos

Puntos de Interés Geológico (PIG), organizados por comarcas, de los cuales se aporta una descripción sencilla y abundante material gráfico. En todo caso se procuró que los PIG seleccionados fueran accesibles, representativos del territorio, atractivos desde el punto de vista visual, sencillos de interpretar y que fueran capaces de soportar la afluencia de visitantes sin degradarse.

49 50 51 52 53 54 55 56

Captura fluvial del río Eria Grézes litées de Truchas y Saceda Lago glaciar de Truchillas Modelado glaciar del Macizo de Vizcodillo Morfología periglaciar y campos de piedra del Teleno Morrenas y lagos glaciares de la Baña Pizarras de techar del Sinclinal de Truchas Valles glaciares y crestones calizos en Peñalba de Santiago

57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69

Estratotipo y afloramientos de la Fm. Candanedo Escarpes del río Torío en los alrededores de León Sección de Villasabariego-Mansilla Estratotipo de la Fm. Vegaquemada (La Acisa de las Arrimadas) Estratotipo de la Fm. Barrillos en Vegas del Condado Estratotipo de la Fm. Villarroquel en Villarroquel Lecho móvil (canales braided) en el Arroyo de Riosequín Las Torcas de Barrientos Canales braided en el río Duerna Jano en Rebollar de los Oteros Endorreísmo en Tierra de Campos Cárcavas en Quintanilla de los Oteros Cárcavas y modelado fluvial en Villanueva del Árbol

Posteriormente, en una segunda fase, se señalizaron en el campo los 28 PIG más transitados y/o accesibles de la guía y se desarrolló una aplicación para dispositivos móviles, que ofrece una descripción muy detallada de cada uno de ellos y en la que la información se estructura de tal modo que el visitante puede reconocer los rasgos geológicos de cada PIG de forma autoguiada.

Este dominio geológico será abordado en fases sucesivas del Inventario Español de Lugares de Interés Geológico.

G1 Región del Manto del Esla (Cod. OV-01) Contexto: El Orógeno Varisco Ibérico G2 Paleozoico del valle del río Luna (Cod. PZ-02) Contexto: Series estratigráficas del Paleozoico Inferior y Medio del Macizo Ibérico G3 Silúrico de Salas de la Ribera (Cod. PZ-07) Contexto: Series estratigráficas del Paleozoico Inferior y Medio del Macizo Ibérico G4 Valporquero (Cod. SK-08) Contexto: Los sistemas kársticos en carbonatos y evaporitas de la Península Ibérica y Baleares G5 Picos de Europa (Cod. SK-04) Contexto: Los sistemas kársticos en carbonatos y evaporitas de la Península Ibérica y Baleares

Otros inventarios El Patrimonio Geológico leonés también ha sido objeto de otras publicaciones con una finalidad muy específica o dirigidas a un tipo de público en particular. Sirva como ejemplo la siguiente obra, que se ajusta a la perfección a uno de los principales objetivos del estudio del Patrimonio Geológico.

La Sierra de los Grajos en las inmediaciones de Villafeliz de Babia. Se trata de un LIG de El Lago Ausente, en la Sierra de Sentiles. Esta cabecera del valle del río Porma relevancia nacional por su espectacular modelado glaciar, periglaciar y kárstico, y por la exhibe unas formas glaciares espectaculares, que en algunos casos han sido presencia de un paleokarst muy importante desde el punto de vista paleogeográfico. afectadas por la minería de talco y por la presencia de una estación de esquí.

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Figuren o no en inventarios de Lugares de Interés Geológico, muchos espacios de la Macizo de Peña Ubiña, visto desde las cercanías de Torrestío. Esta colosal muralla provincia cuentan con iconos cuyo origen tiene una base geológica, tal y como ocu- ejemplifica cómo las características geológicas de un territorio pueden constituir una rre en el Alto Esla, siempre presidido por Peña Ten y sus singulares circos glaciares. de sus principales señas de identidad y uno de sus principales reclamos turísticos.

Puntos de Interés Geoeducativo de la provincia de León Esta publicación (Fernández-Martínez et al., 1998) tiene una finalidad muy clara: promover el uso con fines educativos de

una serie de lugares geológicos relevantes. Los autores proponen un total de 22 Puntos de Interés Geoeducativo (PIGE) a lo largo de la geografía leonesa, agrupados en distintas temáticas (Puntos de Interés Geomorfológico, Tectónico y

Estratigráfico, Mineralógico, Paleontológico y Medioambiental). Cada PIGE viene acompañado por información suficiente para su localización y por una exhaustiva descripción de sus características geológicas, especialmente de aquellas que mejor se adaptan al nivel educativo del público al que está dirigida la obra. Además, realizan propuestas de uso educativo y de actividades para desarrollar con los alumnos, adaptadas a cada PIGE en función de sus características y de sus valores más destacados. Cada PIGE cuenta también con una batería de imágenes que lo ilustran de una forma clara y atractiva. En definitiva, esta guía constituye una herramienta de apoyo para los docentes cuya labor incluye transmitir la importancia de las Ciencias de la Tierra a sus alumnos, en la que pueden encontrar una serie de propuestas eficaces para llevar a cabo esta labor de forma práctica y optimizando su esfuerzo.

Agradecimientos La provincia de León se caracteriza por su abrumadora diversidad paisajística, y esto se debe a la extensa y variada lista de elementos, tanto naturales como culturales, que desde hace millones de años están interactuando en este territorio, del cual ahora podemos disfrutar y del que tantas cosas podemos aprender.

A la Dra. Juana Vegas Salamanca (IGME) y a la Dra. Esperanza Fernández Martínez (Universidad de León) por la revisión de este artículo y por sus valiosas aportaciones.

Bibliografía Alonso Herrero, E. y Gallego Valcarce, E. (1995). Puntos de interés geológico. En: Gallego Valcarce, E., Alonso Herrero, E. y Penas Merino, A. (eds.), Atlas del medio natural de la provincia de León. Instituto Tecnológico Geominero de España, 94-95. Carcavilla Urquí, L. y Palacio Suárez-Valgrande, J. (2010). Proyecto Geosites: aportación española al patrimonio geológico mundial. Instituto Geológico y Minero de España. 231 pp. Carcavilla, L., Delvene, G., Díaz-Martínez, E., García Cortés, A., Lozano, G., Rábano, I., Sánchez, A. y Vegas, J. (2014). Geodiversidad y Patrimonio Geológico. Instituto Geológico y Minero de España. 21 pp. Disponible en www.igme.es Castaño de Luis, R., Belinchón, G. y Llamas, O. (2013). Guía del Patrimonio Geológico de las comarcas de Cuatro Valles. Asociación Cuatro Valles, León. 108 pp. Elízaga, E., Palacio, J., González Lastra, J. A. y Sánchez de la Torre, L. (1983). Inventario nacional de los Puntos de Interés Geológico del sector Occidental de la Cordillera Cantábrica (vertiente meridional). Instituto Geológico y Minero de España. 123 pp. Inédito. Fernández-Martínez, E. (coord.), Alonso, E., Matías, R. y Domingo, J. M. (1998). Puntos de interés geoeducativo de la provincia de León. Edición de los Autores. 166 pp. Fernández-Martínez, E., Alonso Herrero, E., Castaño de Luis, R., Cortizo Álvarez, J., Fuertes Gutiérrez, I., Redondo Vega, J. M. y Santos González, J. (2011). Guía del Patrimonio Geológico de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga. Ayuntamiento de La Pola de Gordón, 236 pp. Fernández-Martínez, E. y Fuertes, I. (coord., 2009). Lugares de Interés Geológico. León. DVD. Fundación Patrimonio Natural; Junta de Castilla y León. García-Cortés, A. (ed., 2008). Contextos geológicos españoles, una aproximación al patrimonio geológico español de relevancia internacional. Instituto Geológico y Minero de España. 235 pp. Nuche del Rivero, R. (ed., 2001). Patrimonio Geológico de Castilla y León. Enresa, 515 pp. WEB Inventario Español de Lugares de Interés Geológico (IELIG): info.igme.es/ielig Para citar este artículo: Castaño de Luis, R. (2019). El Patrimonio Geológico de la provincia de León. Lugares de Interés Geológico e inventarios. GeoLaciana 2019. Aula Geológica Robles de Laciana. Pp:1-12.

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Geomorfología glaciar en el valle de Torre de Babia (Cordillera Cantábrica) 1

2

2

V. Alonso , A. Rodríguez García , A. Suárez Rodríguez

1) Universidad de Oviedo. Departamento de Geología 2) Instituto Geológico y Minero de España; Unidad de León

E

l valle de Torre de Babia presenta numerosas formas del relieve de origen glaciar y periglaciar. Este valle se encuentra en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica, en la comarca leonesa de Babia (Figura 1). Por su parte, esta comarca limita al norte con el concejo de Somiedo, en la comunidad autónoma de Asturias; y, en la provincia de León, con las comarcas de Laciana al oeste, Omaña al sur, y Luna al este. La morfología glaciar y periglaciar de la Cordillera Cantábrica, ya conocida desde la primera mitad del siglo pasado (Obermaier, 1914), es el resultado de los cambios climáticos del Pleistoceno (2.58 millones de años-11700 años) y Holoceno (11700 años-actualidad). La alternancia de períodos fríos con otros más cálidos modificó un relieve cuyos rasgos principales ya habían sido establecidos en el Terciario (66-2.58 millones de años), cuando la convergencia de las placas Ibérica y Europea produjo un rejuvenecimiento del relieve de esta zona (Marquínez, 1992). Los glaciares que se formaron en las etapas frías desaparecieron hace tiempo, pero dejaron diversas formas erosivas y depósitos distribuidos por toda la cordillera. Durante el último periodo frío del Holoceno, la Pequeña Edad del Hielo, se formaron nuevas masas de hielo glaciar en las zonas más elevadas. La comarca de Babia presenta un relieve glaciar particularmente interesante (Alonso y Suárez Rodríguez, 2004) ya que en él se pueden reconocer más

depósitos glaciares que en otras áreas de la cordillera, especialmente en su vertiente norte. Esto puede deberse a varias causas: a) Las laderas, en esta zona de Babia, presentan pendientes menores, lo que favorece la conservación de los depósitos. b) El clima, más seco, condiciona que los procesos erosivos sean menores. c) Adicionalmente, el clima frío y seco no favorece el desarrollo de suelos potentes o de una cubierta vegetal densa; estos condicionantes, junto con la escasa vegetación de la comarca, favorecen el reconocimiento de los depósitos glaciares.

El valle de Torre de Babia presenta un trazado N-S y es recorrido por el arroyo de Torre. En la cabecera del valle se encuentran las cumbres del Montihuero (2180 m) (Figura 2), Las Coloradas (2106 m), Peña los Años (2157 m) y Peña Chana (2105 m), al noroeste, y la Peña del Congosto (2088 m), al noreste. En esta cabecera también se observan varias lagunas de origen glaciar como las lagunas de Las Verdes (1725 m), al noroeste, y la Recoleta (1785 m), al noreste. Por su parte, el arroyo de Torre, con un recorrido de algo más de 10 km, confluye con el río Luna, que en esta zona presenta un trazado O-E a lo largo

Figura 1. Localización geográfica de Torre de Babia.

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Figura 2. Ladera noreste del Montihuero (2180 m).

de un amplio valle de fondo plano y pendiente muy baja. El sustrato del valle presenta una gran variedad de litologías: calizas, dolomías, margas, areniscas y lutitas. Esta variedad litológica es un factor condicionante fundamental en la distribución y morfología de las formas glaciares y periglaciares.

1. Formas glaciares y periglaciares En los valles de origen glaciar, en general, y en el valle de Torre de Babia, en particular, se pueden observar dos zonas

(ver mapas geomorfológicos): a) una zona de acumulación de nieve y hielo en las cotas más elevadas y b) una zona de ablación o fusión de hielo en las cotas inferiores. En las zonas de acumulación el flujo de hielo tiende a presentar una trayectoria convergente con el sustrato rocoso, generando fundamentalmente formas glaciares erosivas, mientras que por el contrario, en las zonas de ablación esta trayectoria es divergente, generando fundamentalmente depósitos glaciares.

1.1. Formas erosivas En la cabecera del valle de Torre de Babia no se reconocen circos glaciares bien definidos, observándose, sin embargo relieves con divisorias complejas y zonas de difluencia como Los Malvosinos (2042 m), la Collá de la Fuente del Corisco (1947 m) o el collado de Veiga Redonda (1776 m). Este tipo de relieve se interpreta como el resultado de la alternancia litológica de unidades competentes (calizas, dolomías y areniscas) e incompetentes (margas y lutitas). En la zona de acumulación de este valle también se reconocen buenos ejemplos de cubetas de sobrexcavación. Estas formas glaciares son depresiones topográficas originadas por la convergencia del flujo del hielo con el sustrato y su consecuente erosión. En la actualidad, estas zonas relativamente deprimidas están ocupadas por lagunas, como Las Verdes (1720 m) (Figura 3) o la Recoleta (1790 m), o por turberas.

Figura 3. Laguna de Las Verdes (1720 m).

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Otras formas erosivas que se reconocen en el valle son las superficies pulidas. Un buen ejemplo de estas formas lo constituyen las laderas y los montículos rocosos pulidos y redondeados que se observan en el entorno de Torre de Babia (Figura 4). En el caso de las laderas pulidas, situadas inmediatamente al norte del pueblo, el desnivel de las mismas (130 m) indica el espesor mínimo de la lengua glaciar que las erosionó. La mejor forma de observar las superficies


Figura 4. Superficies pulidas y till antropizado en la ladera noroccidental del Pico Grandas (1566 m). En estas terrazas existen pequeños afloramientos cuyas características indican que se trata de depósitos de origen glaciar. Claves: R: roca; Rp: superficie pulida; l: depósito de ladera; t: till antropizado. Líneas: continuas: límites de depósitos; discontinuas: límite del glaciar de valle.

sustrato calcáreo. Próximo a este bloque errático se pueden observar otros de menor tamaño.

pulidas es en el campo y desde cierta distancia, pues a escala de afloramiento la meteorización dificulta su reconocimiento.

1.2. Depósitos Los depósitos de origen glaciar o till frecuentemente son acumulaciones de fragmentos de roca heterogéneos en composición (carbonatados y silíceos), tamaño (arcillas, arenas, gravas y bloques), forma (de angulosos a subredondeados), desorganizados (sin o con escasa estratificación) y sin compactar. En el valle de Torre de Babia se han diferenciado tres tipos de till, atendiendo a su grado de conservación: a) till sensu stricto cuando se diferencia claramente, suele estar formando morrenas o recubriendo las laderas; b) till en terrazas cuando ha sido modificado por el hombre con fines agrícolas; y c) till en campos de cultivo cuando ha sido intensamente modificado por el hombre. Alonso (2019) señala, para una zona próxima (Macizo de Peña Ubiña), que la mayoría de las terrazas antrópicas están constituidas por depósitos de till, con clastos con morfologías típicas de un transporte subglaciar (morfologías de tipo bala y plancha), e incluso, cuando han sido desenterrados recientemente, con superficies pulidas y estrías. En el caso de los campos de cultivo, aunque en estos no se pueden reconocer las características originales de los depósitos que los constituyen, en los muros y montículos de cantos y bloques construidos y acumulados por labores de limpieza, se pueden encontrar clastos con características, que como en las terrazas, indican un transporte glaciar (Figura 5). Los bloques erráticos son fragmentos de roca relativamente grandes cuyas características (litología o morfología) difieren de las de la roca sobre la que se encuentran. Estos bloques se interpretan como fragmentos rocosos transportados por el hielo y depositados por la fusión de este. El estudio de su distribución es importante porque permite conocer la trayectoria del flujo del hielo y el espesor mínimo, en esa zona, de la masa de hielo

que los transportó. En el valle de Torre de Babia existe un buen ejemplo de bloque errático en las Peñas de la Mata (Figura 6). Se trata de un bloque de cuarcita de dimensiones métricas apoyado sobre un

En ocasiones, los depósitos de till se disponen formando cordones alargados, denominados morrenas. Estas formas se denominan morrenas frontales, laterales o de fondo, según se hayan originado en los límites frontal, lateral o de fondo de la lengua de hielo. Es frecuente que el retroceso de una lengua de hielo abandone varias morrenas subparalelas, formando complejos morrénicos. En la zona de estudio, destaca el complejo morrénico situado al sur de la localidad de

Formas del relieve Formas glaciares y periglaciares

Formas fluviales y lacustres

Formas de ladera

Till

Laguna

Talud de derrubios (canchal)

Abrasión glaciar

Zona encharcada

Movimiento de ladera

Glaciar rocoso

Arroyo

Divisoria hidrográfica

Cresta de morrena Zona de difluencia Límite del hielo glaciar Canal nivo-torrencial Bloque

Símbolos topográficos Curva de nivel principal Curva de nivel secundaria Pico Camino Pista

Formas antrópicas Till antropizado Campos de cultivo Terrazas antrópicas Población

Carretera Mapa geomorfológico del entorno de Torre de Babia. La leyenda incluye las unidades del mapa geomorfológico del entorno de la laguna de Las Verdes (página 18).

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Figura 5. Afloramiento de till antropizado en el valle de Torre de Babia. Se observan clastos heterométricos, con litologías y formas variadas y, en ocasiones, pulidos y estriados.

una reptación de derrubios en una zona con permafrost de montaña y su presencia puede constituir un indicador climático. Los glaciares rocosos se clasifican como "activos" cuando contienen hielo intersticial y movimiento; "inactivos" cuando presentan hielo pero con tasas de movimiento nulas o muy bajas, y "relictos" o "fósiles" cuando no presentan hielo ni movimiento. Cuando estas formas son activas, al tratarse de derrubios congelados, se caracterizan por tener los bordes laterales y frontal con una pendiente elevada (ver Fig. 4 de Alonso, 2017), mientras que en las formas relictas o fósiles, como es el caso de las formas de la Cordillera Cantábrica, al haber desaparecido el contenido en hielo, la pendiente disminuye. En esta zona de la cordillera, se localizan generalmente dentro de antiguos circos glaciares con orientaciones próximas al N (de NO a SE), con los frentes, generalmente, por encima de los 1300 m (Alonso, 1989) y en sustratos silíceos. En el valle de Torre de Babia destaca el glaciar rocoso de Yegüero (Figura 8), localizado en la ladera oriental del Montihuero, a 1700-1800 m de altitud, formado por fragmentos de rocas carbonatadas y suprayacente a un sustrato lutítico. Este glaciar rocoso es uno de los pocos de la Cordillera Cantábrica formados por materiales calcáreos.

2. Fases glaciares y periglaciares

Figura 6. Bloque errático cuarcítico sobre un sustrato calcáreo en la ladera suroccidental de las Peñas de la Mata. El desnivel entre este bloque errático (1445 m) y el fondo de valle (1275 m) indica un espesor de hielo mínimo de 170 m.

Torre de Babia. Este complejo morrénico está formado por un número bastante elevado de cordones. Algunos de estos cordones presentan un relieve tan poco marcado que su identificación sólo resulta posible utilizando fotos aéreas. Estos complejos indican varios episodios de retroceso del frente glaciar con sendos episodios de detención y estabilización de dicho frente. El complejo morrénico del valle de Torre de Babia es comparable al descrito por Alonso y Suárez Rodríguez (2004) y por Santos González et al. (2018) en la parte baja del valle del Lago de Babia. Los depósitos de obturación glaciar son sedimentos de origen fluviotorrencial o lacustres represados lateralmente por glaciares de valle. En el valle de Torre de Babia existe un buen ejemplo de depósitos obturados en la majada de Vega Vieja (Figura 7). Se trata de sedimentos de origen gravitacional (debris flows) represados por la morrena

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lateral del glaciar de valle de Torre de Babia. Los glaciares rocosos son las mesoformas más características del medio periglaciar en zonas de montaña (áreas con "permafrost alpino", suelo permanentemente congelado al menos durante dos años consecutivos). Son depósitos formados por derrubios cementados por hielo que se desplazan ladera abajo con velocidades que pueden alcanzar varios centímetros al año. En planta, a menudo se presentan como formas elongadas con crestas y surcos, similares a las que presenta un flujo de lava viscosa, arqueados en sus frentes. Topográficamente pueden ocupar el fondo de antiguos circos glaciares (en este caso, es posible que tanto los clastos como el hielo hayan tenido un origen glaciar) o bien localizarse al pie de laderas que no presentan circos, con un origen entonces claramente periglaciar. En ambos casos, son interpretados como el resultado de

La posición topográfica, las relaciones geométricas y el grado de conservación de las formas glaciares anteriormente descritas permiten proponer al menos tres fases cronológicas: fase de máximo glaciar, fase de retroceso glaciar y fase de glaciares rocosos. En la fase de máximo glaciar se incluyen las formas glaciares que indican un mayor espesor de hielo. Entre estas formas se incluyen el bloque errático y los pulidos glaciares localizados en el Pico Grandas, y cuyo desnivel respecto al fondo de valle permite calcular una potencia de hielo de al menos 170 m. En esta fase el valle de Torre de Babia, así como el valle del río Luna, estuvo ocupado por el hielo, estando su frente topográficamente más bajo que la confluencia entre el arroyo de Torre y el río Luna. En la fase de retroceso glaciar se incluye el complejo morrénico del valle de Torre de Babia. La posición de este complejo y el desnivel de las crestas de los distintos cordones respecto al fondo de valle indican un espesor de hielo más bajo que el de la fase anterior. Por último, en la fase de glaciares rocosos las grandes masas de hielo de las dos fases anteriores se redujeron a depósitos rocosos con hielo y nieve intersticial.


Figura 7. Límite del valle glaciar de Torre de Babia y depósito de obturación asociado en la majada de Vega Vieja. El límite del antiguo glaciar de valle se ha interpretado atendiendo al límite de las superficies rocosas pulidas (Rp), la posición de la morrena (m) y el principal cambio de pendiente en la ladera. Por detrás de la morrena se puede observar un depósito en forma de abanico (ob), interpretado como un depósito de obturación represado por el antiguo glaciar de valle y su morrena lateral. En la actualidad este depósito de obturación está relacionado con procesos gravitacionales de tipo flujo (debris flows), quedando pendiente de determinar si en los estratos inferiores de este depósito existen otros relacionados con procesos torrenciales o lacustres. Tras la retirada del glaciar de valle, los depósitos glaciares fueron afectados por movimientos de ladera con menor o mayor grado de deformación (deslizamientos (d) y flujos (f) respectivamente). Claves: R: roca; Rp: superficie pulida; m: morrena; ob: depósito de obturación; d: deslizamiento; f: flujo;. Líneas: Continuas: límites de depósitos; Discontinuas: límite del glaciar de valle.

Figura 8. Glaciar rocoso de Yegüero. Claves: R: roca; g: glaciar rocoso; t: till; c: canchal; f: flujo; ac: depósito aluvio-coluvial. Líneas: continuas blancas: límites de depósitos; continuas marrones: escarpes gravitacionales; continuas moradas: canales nivo-torrenciales; discontinuas: cresta. El glaciar rocoso de Yegüero se caracteriza por estar constituido por materiales calcáreos y presentar una cresta frontal muy arqueada y con una fuerte pendiente (g). En su frente y flanco septentrional se observa un depósito también calcáreo, heterométrico y con varias crestas y surcos pero de pequeñas dimensiones (t). Es difícil interpretar el origen de este último depósito, pudiendo tratarse de un complejo de morrenas o bien de depósitos de ladera afectados por procesos periglaciares. Mapa: panorámica Google Earth.

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Mapa geomorfológico del entorno de la laguna de Las Verdes. Leyenda en el mapa geomorfológico del entorno de Torre de Babia (página 15).

3. Otras formas de modelado En la actualidad, los únicos procesos geomorfológicos vinculados a la acción de la nieve o el hielo en el valle de Torre de Babia son las avalanchas de nieve. El poder erosivo de estos procesos es muy alto, siendo capaces de excavar canales, tanto en la roca como en los depósitos de ladera. En el presente trabajo, estas formas del relieve se han clasificado como canales nivo-torrenciales, debido a que se trata de formas modeladas por diferentes procesos en función de la mayor o menor presencia de nieve y agua. Entre estos procesos se incluyen los nivales (avalanchas de nieve), los gravitacionales (flujos densos de fragmentos de rocas y lodo), y los torrenciales (corrientes de agua y lodo).

Figura 9. En la foto se observan varios canales nivotorrenciales. El origen de estos canales se relaciona con la erosión asociada a tres procesos principales: a) avalanchas de nieve (principalmente avalanchas canalizadas de nieve húmeda), b) flujos de derrubios (en la esquina inferior izquierda de la fotografía se observa un escarpe erosivo, afectando a un depósito de till y posiblemente relacionado con un flujo de derrubios) y c) corrientes torrenciales (en activo en el momento de tomar la fotografía, coincidiendo con la época de deshielo).

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Toma básica de datos en Geología Mediciones en el campo y manejo de mapas topográficos y geológicos J. I. Peláez Fernández

Introducción, objetivos y equipo para la toma de datos geológicos en el campo La Geología, como ciencia que estudia el origen, la formación y la evolución de la Tierra, se basa en la descripción y análisis de los distintos materiales que la componen y de la estructura que presenta. En superficie, esta información se obtiene de forma directa en los lugares donde son visibles o afloran estos materiales (el sustrato rocoso). Por eso se les denomina afloramientos. Una vez identificado un afloramiento, el primer paso es hacer un reconocimiento general del mismo, definiendo sus límites, las variaciones litológicas principales y la estructura general. Esto permitirá definir puntos significativos con la información más relevante, y que será necesario situar con precisión. En la actualidad, esto se consigue fácilmente con la utilización de receptores portátiles que captan las señales de los Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS). Conocer las características y principios básicos de funcionamiento de los sistemas GNSS es necesario para poder utilizar y configurar de forma adecuada estos dispositivos, de tal forma que se puedan obtener unas coordenadas precisas de los puntos elegidos. Este es uno de los temas tratados en este trabajo y constituye uno de sus objetivos. Una tarea adicional importante que realizar en un afloramiento es la de identificar y medir todas las superficies y lineaciones geológicas que se consideren importan-

tes. Para ello, se usa una brújula con clinómetro (o una brújula y un clinómetro separados) y, ocasionalmente, un transportador de ángulos. Todas las descripciones, obtención de coordenadas y mediciones que se hagan en el afloramiento deberán ser anotadas de forma adecuada en un cuaderno de campo. Es otro de los temas tratados en el presente trabajo, constituyendo otro de sus objetivos. El último paso será la anotación de todos estos datos, mediante símbolos gráficos y numéricos, en un mapa topográfico de la zona, que es la base para la realización del mapa geológico. Para manejar los mapas topográficos es fundamental tener un conocimiento básico de los sis-

temas y marcos geodésicos de referencia (o redes geodésicas), así como de los tipos de coordenadas que se utilizan en la actualidad (principalmente geográficas angulares y universal transversa de Mercator o UTM). Este tema también forma parte de este trabajo como último de sus objetivos. Para los estudios de campo, aparte de la brújula, del transportador de ángulos, del receptor GNNS y del cuaderno, mencionados anteriormente, es importante disponer también de una lupa geológica de mano, un martillo de geólogo, un cincel, una cinta métrica, bolsas para muestras de diferente tamaño, una cámara fotográfica, una pequeña regla o escalímetro y varios marcadores.

Figura 1. Equipo básico utilizado en los trabajos geológicos de campo.

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Medición de estructuras lineales En las lineaciones geológicas (como las direcciones de corriente, ejes de pliegues o estrías y fibras de crecimiento mineral sobre planos de falla) se registran la inmersion (plunge) y la dirección de inmersión (plunge direction, trend). Para ello se usa una brújula y un clinómetro (o una brújula con clinómetro incorporado). La inmersion de una lineación es el ángulo de inclinación respecto a la horizontal medido sobre el plano vertical que pasa por dicha lineación. El valor está comprendido entre 0º (horizontal) y 90º (vertical). Figura 2. Concepto y forma de medir la dirección o rumbo, la dirección de buzamiento o azimut y el buzamiento o inclinación.

Medición de superficies y lineaciones geológicas en el campo Como ya hemos visto, una de las tareas básicas en cualquier estudio geológico es la medición de direcciones y buzamientos sobre las distintas superficies y lineaciones. En un afloramiento rocoso vamos a encontrar dos tipos básicos de estructuras o geometrías a medir: superficies planares y lineaciones u orientaciones.

Medición de superficies planares Hay dos maneras de medir las superficies planares (como superficies de estratos, planos de falla, juntas o diaclasas): 1. Midiendo su dirección o rumbo (strike) y su buzamiento o inclinación (dip). 2. Midiendo su dirección de buzamiento o azimut (dip direction, azimuth) y su buzamiento o inclinación (dip). La dirección o rumbo es el ángulo que forma una línea horizontal del plano a medir con el Norte. Su valor varía entre 0º y 180º. La dirección de buzamiento o azimut es el ángulo que forma la dirección de máxima pendiente de la superficie con el norte, medido en el sentido de las agujas del reloj. Su valor varía entre 0º y 359º, para las mediciones habituales con precisión de 1º.

a. Anotar la dirección o rumbo, el buzamiento o inclinación y el cuadrante de orientación del buzamiento o inclinación (quadrant dip direction). Un ejemplo de anotación sería 075º/40ºS (o 075/40S). Aunque no es necesario, si tenemos en cuenta la definición de la dirección o rumbo, y para separar de forma más clara ambos tipos de notación, se pude añadir en este método la indicación del norte (N) y la orientación hacia donde se mide (E o W). La anotación sería en este caso N075ºE/40ºS (o N075E/40S). b. Anotar el buzamiento o inclinación y la dirección de buzamiento o azimut. La forma de anotación internacional sería 40º/165º (o 40/165). En España, se suele utilizar cambiando ambos términos de lugar, es decir, 165º/40º (o 165/40). En todos los casos se trata del mismo plano, aunque la forma de anotar su orientación varíe. Para evitar confusiones entre los valores de la orientación del plano y de la inclinación, se utilizan siempre 3 dígitos para el primero, añadiendo un 0 a la izquierda en caso necesario, y 2 para el segundo.

La dirección de inmersión de una lineación es la orientación respecto al norte del plano vertical sobre el que se determina el ángulo de inmersión de dicha lineación, medido en el sentido de las agujas del reloj. Su valor varía entre 0º y 359º. Cuando la lineación a medir se sitúa sobre una superficie, se puede medir también el cabeceo o ángulo de cabeceo (pitch), que se define como el ángulo comprendido entre la dirección marcada por dicha lineación y la dirección o rumbo de la superficie planar que la contiene. Este parámetro de medida es útil para dar mayor exactitud a la medida, sobre todo para valores altos de la inclinación o buzamiento de la superficie sobre la que se sitúa la lineación. Se mide con un transportador de ángulos. El valor está comprendido entre 0º y 90º y se debe indicar también el extremo de la línea de la dirección o rumbo desde el que se midió. La anotación de las estructuras lineales se hace indicando en primer lugar el ángulo de inmersión y, detrás, separado por un guión, el valor de la dirección de dicho ángulo de Inmersión. Un ejemplo sería 30º–068º (o 30–068). Cuando se puede medir también el cabeceo, el valor de este se anota a continuación con una separación, quedando de la forma 30º–068º 55ºNE (o 30–068 55NE).

El buzamiento o inclinación de una superficie planar es el ángulo máximo que forma el plano a medir con la horizontal y que se sitúa en la dirección de máxima pendiente de dicho plano (línea que seguiría una gota de agua si se dejase caer por dicho plano). Su valor va de 0º (horizontal) hasta 90º (vertical). En ambos casos se utiliza una brújula y un clinómetro, o bien una brújula con clinómetro incorporado. Para la anotación de las mediciones de una superficie planar se utilizan dos métodos o técnicas principales:

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Figura 3. Concepto y forma de medir la inmersión, la dirección de inmersión y el cabeceo o ángulo de cabeceo.


tivos al 100%, el GPS de EE.UU. y el GLONASS de Rusia, y otros dos ya operativos, pero no al 100% previsto, y que se espera lo estén a lo largo de 2020, que son el GALILEO de la Unión Europea y el BEIDOU de China.

Figura 4. Símbolos gráficos más utilizados para la representación de las mediciones en los mapas geológicos.

La indicación del cuadrante detrás del valor se refiere a la orientación aproximada del extremo de la línea de la dirección o rumbo desde el que se midió, tal como se indicó anteriormente, pudiendo ser N, NE, E, SE, S, SW, W o NW.

Representación gráfica de las mediciones de estructuras Las mediciones, tanto de estructuras planares como de estructuras lineales, deben ser anotadas de forma clara y ordenada en un cuaderno de campo. Las principales se representarán sobre el mapa topográfico de la zona mediante una serie de símbolos gráficos estandarizados o de uso generalizado, constituyendo una parte importante para la realización de los mapas geológicos.

Métodos de posicionamiento sobre el terreno Hasta hace menos de veinte años, las herramientas de que se disponía para la ubicación exacta de un punto del terreno eran topográficas (utilización de aparatos como teodolitos o estaciones topográficas totales) o simplemente basadas en la observación y comparación entre los rasgos identificativos del terreno y los representados en el mapa topográfico utilizado. El primer método era largo y tedioso, y además había que contar con aparatos caros y pesados de transportar;

el segundo, por el contrario, carecía en muchas ocasiones de la precisión necesaria para un estudio riguroso. Esto cambió con la llegada de los primeros equipos receptores portátiles capaces de captar señales de un conjunto de satélites en órbita y determinar su posición sobre la superficie terrestre. A estos sistemas o tecnologías espaciales se les denomina, de forma genérica, con las siglas GNSS (Sistemas Globales de Navegación por Satélite).

Sistemas globales de navegación por satélite (GNSS) Los sistemas GNSS se basan en las señales emitidas por los satélites, en frecuencias de radio, de forma continua y propagación esférica. La confluencia de tres de estas señales en un receptor situado sobre la superficie terrestre, más una cuarta para verificación de posibles errores, proporcionará las coordenadas de su ubicación con precisión. El cálculo de dichas coordenadas se hace, principalmente, en base a la distancia del receptor a los satélites y a la información proporcionada de su posición prevista en cada momento (efemérides). El error de cálculo de la posición va disminuyendo con la captación de señales adicionales de más satélites. En la actualidad hay cuatro sistemas GNSS con cobertura mundial; dos opera-

Figura 5. Esquema simplificado en dos dimensiones de la determinación de la posición sobre la superficie terrestre a partir de las señales, en frecuencias de radio, proporcionadas por al menos tres satélites.

-GPS (Global Positioning System) o inicialmente NAVSTAR GPS: Desarrollado por EE.UU., fue el primer sistema GNSS (operatividad inicial en febrero de 1993 y completa en abril de 1995) y es, con diferencia, el más conocido y más implantado a nivel mundial en la actualidad. Se basa en una constelación de 31 satélites (24 operativos) que se sitúan en 6 planos orbitales elípticos casi circulares, inclinados 55º y separados entre sí 60º, a una altitud de 20.200 km. Su período orbital es de 11h 58min y está diseñado para que sean visibles al menos 5 satélites desde cualquier punto. Hay 2 estaciones principales de control y otras 16 de monitoreo distribuidas por todo el mundo. Usa como sistema geodésico de referencia y elipsoide el WGS84, y su marco de referencia actual es el ITRF. El control es militar (Departamento de Defensa y Fuerza Aérea USAF), pero dispone de un canal para uso civil, cuya señal estuvo disponible sin distorsión a partir de mayo de 2000. Su precisión se estima actualmente en unos 5 m, pudiendo llegar a 2.5 m si se captan las señales de 7 a 9 satélites. -GLONASS (Global'naya Navigatsionnaya Sputnikovaya Sistema): Desarrollado por Rusia, fue el segundo sistema GNSS en estar operativo (operatividad inicial en enero de 1996 y completa, después de una restauración del sistema tras una crisis económica, en octubre de 2011). Consta de una constelación de 31 satélites (24 siempre operativos) que se posicionan sobre 3 planos orbitales elípticos casi circulares, inclinados 64,8º y separados entre sí 120º, a una altitud de 19.100 km. Su período orbital es de 11h 15min y está diseñado para que siempre estén visibles al menos 5 de los satélites. Hay una estación de control principal y otras 4 adicionales de apoyo, más 16 estaciones de monitoreo distribuidas por el territorio de Rusia y países de su entorno. Como sistema geodésico de referencia y elipsoide utiliza uno propio, denominado PZ-90.02, pero que está ajustado al marco geodésico ITRF2000. El control es militar (Ministerio de Defensa y Fuerzas de Defensa Aeroespacial) pero dispone de un canal para uso civil que estuvo disponible a partir de 2007. Su precisión actual es bastante similar al sistema GPS, alrededor de 6m, pudiendo alcanzar un valor inferior a 3 m si se puede captar la señal de 7 a 9 satélites. -GALILEO: Puesto en marcha por la Unión Europea, es un sistema GNSS que comenzó a funcionar en diciembre de 2016; su operatividad completa está prevista para 2020. Constará de 30 satélites (24 de ellos siempre operativos) ocupan-

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to en marcha por la Agencia India del Espacio ISRO para cubrir el sur de Asia y gran parte del Océano Índico.

Sistemas de mejora o “aumentación” de las señales de los satélites GNSS Todos los sistemas GNSS están expuestos a posibles errores al determinar la ubicación de un punto concreto de la superficie terrestre. Esto puede deberse al desvío en la posición o mal funcionamiento de los instrumentos de los satélites, a las perturbaciones producidas en las frecuencias débiles de radio emitidas por los mismos, a los errores atribuibles a los propios receptores de los usuarios (mal funcionamiento, inadecuada configuración, etc.) o, incluso, al posible bloqueo o modificación de la señal, bien casual o intencionado.

Figura 6. Esquema a escala de la posición de las órbitas de los Sistemas Globales de Navegación por Satélite GNSS con cobertura mundial.

do 3 planos orbitales elípticos casi circulares (8 en cada plano orbital con 2 más en cada uno de reserva), inclinados 56º y separados entre sí 120º, a una altitud de 23.222 km. A finales de abril de 2019 están ya en órbita 24 satélites, de los que 2 están en fase de pruebas. El período orbital de los satélites es de 14h 04min y está diseñado para que estén visibles en todo momento de 6 a 8 desde cualquier lugar. El sistema también tiene la importante característica de total compatibilidad con los sistemas GPS de EE.UU. y GLONASS de Rusia, lo que permite a los usuarios de GALILEO poder disponer también de las señales adicionales de esos sistemas GNSS. Como infraestructura terrestre, el sistema consta de 2 centros de control principales, 2 centros de seguridad del sistema (1 en Madrid, España) más otros 5 centros logísticos o de servicios (1 en Madrid) y 31 estaciones de monitoreo distribuidas por todo el mundo. El sistema geodésico de referencia que utiliza es el europeo ETRS89 y como elipsoide el GRS80-GRS2008. El marco geodésico de referencia es el ETRF (asociado al sistema ETRS89), aunque es totalmente compatible con el ITRF mundial (es posible la transformación de valores entre uno y otro con gran precisión). Su control es civil (Comisión de la Unión Europea y Agencia Espacial Europea ESA), salvo para los casos de crisis de extrema gravedad. Está previsto que su precisión final sea superior a la de los sistemas GPS y GLONASS, de aproximadamente 1 m para el servicio en abierto y cercana a 1 cm para el servicio de pago. -BeiDou o BDS (BeiDou Navigation Satellite System): Implementado por China, ha sido el último en iniciar su desarrollo. Comenzó a operar en diciembre

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de 2018 y está previsto que alcance la operatividad completa a lo largo de 2020. La constelación final constará de 35 satélites, 27 en órbitas elípticas casi circulares a 21.530 km de altitud dispuestos en 3 planos orbitales inclinados 55º y separados 120º, 3 en una órbita geosíncrona a 35.786 km de altitud y 5 en órbita geoestacionaria igualmente a 35.786 km de altitud. Está previsto que permanezcan operativos en todo momento 32 satélites. El período orbital de los situados en órbitas elípticas casi circulares a 21.530 km es de 12h 50min, mientras que el de los situados en órbita geosíncrona y geoestacionaria es de 23h 56min 4s (igual al período de rotación de la Tierra). El sistema posee una estación de control y 50 estaciones de monitoreo. El sistema geodésico de referencia que utiliza es uno propio denominado BDCS, con su elipsoide relacionado CGCS2000, y está ajustado al marco internacional de referencia ITRF. El control del sistema es militar, pero dispone de un canal para uso civil. Su precisión actual se estima en unos 5 m para China y gran parte de Asia, y de unos 10 m para el resto del mundo. Aparte de estos 4 sistemas de posicionamiento mediante satélites con cobertura global, existen otros 2 con cobertura regional: -El QZSS (Quasi-Zenith Satellite System) de Japón, que se encuentra operativo desde noviembre de 2018 y cubre tanto Japón como toda el área de Asia PacíficoOceanía -El IRNSS (Indian Regional Navigation Satellite System), conocido comercialmente como NAVIC (Navigation with Indian Constellation), también operativo desde finales de 2018, que ha sido pues-

Para mejorar la precisión de la señal de los sistemas GNSS se han desarrollado los denominados sistemas de aumentación. Diseñados inicialmente para mejorar la seguridad en la navegación aérea, los SBAS (Sistemas de Aumentación Basados en Satélites) son los sistemas de aumentación utilizados con más frecuencia en los dispositivos portátiles GNSS de usuarios particulares. En los SBAS el proceso de mejora de la señal se realiza por medio de uno a tres satélites situados de forma permanente sobre un área concreta de la superficie terrestre, normalmente en órbitas geoestacionarias. Al tener una cobertura parcial, como mucho a nivel de continente, varios países o grupos de países han implementado distintos sistemas en diferentes zonas del mundo. Cada uno de estos sistemas se basa en una red numerosa de estaciones terrestres que supervisan el paso de los satélites de las diversas constelaciones, generando en conjunto las correspondientes correcciones de mejora de la precisión e integridad de las señales y enviando, mediante antenas de comunicación específicas, las señales corregidas a los satélites geoestacionarios del sistema situados sobre la zona de cobertura. Finalmente, estos son los que emiten las señales corregidas a los receptores finales de los usuarios que tengan soporte de la recepción SBAS, que las captan de forma similar a las señales de los satélites GNSS. Hay cinco sistemas SBAS totalmente desarrollados: WAAS de EE.UU., EGNOS de la Unión Europea, MSAS de Japón, SDCM de Rusia Y GAGAN de la India. -WAAS (Wide Area Augmentation System): Desarrollado por EE.UU., cubre la totalidad del mismo (incluidos Alaska y Hawai) y también Puerto Rico, Canadá y México. El sistema, operativo desde final de 2003, consta de 3 satélites geoestacionarios, 2 estaciones de control principales y 38 estaciones de monitorización (28 en EE.UU. 1 en Puerto Rico, 4 en Canadá y 5 en México). Se diseñó y creó para mejorar la señal del Sistema GPS.


Figura 7. Mapa mundial con las áreas de cobertura de cada uno de los sistemas de aumentación en base a satélites (SBAS) operativos (WAAS, EGNOS, MSAS, SDCM y GAGAN) o en fase de desarrollo (AFRICA).

-EGNOS (European Geostationary Navigation Overlay Service): Puesto en marcha por la Unión Europea, cubre todos los países de la Unión Europea más Noruega y Suiza, aunque su cobertura se está ampliando a países del Este de Europa, Próximo Oriente y Norte de África. El sistema está formado por 3 satélites geoestacionarios (2 siempre activos), 2 centros de control principales (1 de ellos en Torrejón, Madrid), 1 Centro de Coordinación, 1 Centro de Servicios (Torrejón, Madrid), 40 estaciones de monitorización de los satélites de todas las constelaciones GNSS (5 de ellas en España, incluidas Baleares y Canarias) y 6 estaciones de navegación con antenas de comunicación (2 por cada satélite), además de una red segura propia de banda ancha para transmisión de los datos entre todas las instalaciones terrestres. Su operatividad provisional se inició en julio de 2005, mientras que la operatividad total del sistema se activó en octubre de 2009. La precisión que se obtiene con este sistema de mejora de las señales de los GNSS (GPS + GLONASS) es, la mayor parte del tiempo, de 1 m o inferior. -MSAS (Multi-Functional Satellite Augmentation System): Cubre Japón, que es el país responsable de su creación, y el área de Asia-Pacífico. La constelación consta de 2 satélites geoestacionarios (también con funciones meteorológicas), 2 estaciones de control principales y 6 estaciones de monitorización (4 en Japón y otras 2 en Hawai y Australia). El sistema, diseñado para mejorar las señales GPS, está operativo desde septiembre de 2007. -SDCM (System of Differentional Correction and Monitoring): Fue desarrollado por Rusia como complemento del

Sistema GLONASS, cubriendo completamente el enorme territorio de la Federación Rusa más algunos países limítrofes. Consta de 3 satélites geoestacionarios más 1 posible adicional, 1 estación de control y una red de 24 estaciones de monitorización (19 en Rusia y 5 en otros países). En la actualidad mejora las señales tanto del sistema propio GLONASS como del sistema norteamericano GPS. Su operatividad completa data de finales de 2018. -GAGAN (GPS-Aided GEO Augmented Navigation System): Creado por la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO) para mejorar la precisión del Sistema GPS, cubre tanto la península de la India como gran parte de la zona sur de Asia y del norte del océano Índico. Consta de 3 satélites geoestacionarios, 2 centros de control del sistema y 18 estaciones terrestres (15 de referencia para monitorización y 3 de comunicaciones con los satélites). Se encuentra operativo desde 2013. En fase de desarrollo hay otros cinco sistemas SBAS: SNAS de la República Popular China, AFRICA para el continente africano, MALAYSIA para Malasia y el área de su entorno, SACCSA para el Caribe, Centro y Sudamérica, y KASS de Corea del Sur.

Precisión y utilidad de los receptores portátiles GNSS En la actualidad, el sistema GPS (con o sin complemento del sistema GLONASS), permite obtener, utilizando un equipo portátil de mano o un teléfono móvil de tipo Smartphone, una precisión menor de 5 m captando entre 7 y 9 satélites e, incluso, menor de 2-3 m si son visibles un mayor número de satélites. Pero, ade-

más, si el receptor permite captar las señales de los sistemas de aumentación de tipo SBAS o GBAS, la precisión puede llegar a ser de 1 m o menor. Al permitir almacenar gran cantidad de información, esta nueva tecnología ha facilitado enormemente las labores de ubicación y registro de datos para todo tipo de estudios geológicos de campo. Esto se ve reforzado por el hecho de que muchos de esos dispositivos permiten cargar en su memoria mapas topográficos detallados o fotografías de satélite con cobertura prácticamente mundial.

Sistema diferencial GNSS (Differential GNSS) o DGNSS con equipos de alta precisión En el caso de los trabajos de trazado y medición de obras de ingeniería o construcciones, en los que se necesita una precisión centimétrica, ésta se puede alcanzar con el Sistema Diferencial (Differential GNSS o DGNSS), que consiste en realizar medidas de posicionamiento por satélites con receptores de alta precisión utilizando conjuntamente dos o más. El procedimiento consiste en que uno de los receptores debe estar situado de forma fija o estable sobre un punto o estación topográfica, de coordenadas conocidas con gran precisión, situada a no mucha distancia, y que dichos receptores soporten la comunicación directa entre sí por medio de ondas de radio. Esto hace que el dato de posicionamiento inicial tomado por el receptor móvil pueda ser automáticamente corregido y reposicionado con una mayor precisión al tener en cuenta la diferencia observable en la estación base. Si, además, se utiliza una red local de referencia con una serie de puntos o estaciones de coordenadas conoci-

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das previamente con mucha precisión, cualquier medida tomada por un receptor GNSS en la zona cubierta por la red o próxima a ella puede alcanzar una resolución incluso de pocos milímetros. Para ello, se utiliza un marco de referencia local o regional muy ajustado para servir de base a nuestras mediciones. En este sentido, en la web del Instituto Geográfico Nacional (www.ign.es), están disponibles ficheros con las coordenadas de alta precisión de un gran número de estaciones de toda España, preparados tanto en formato ASCII como en el formato de las principales casas comerciales de receptores de alta gama (Leica, Topcon, Trimble, Ashtech), para ser cargadas por cualquier usuario que lo necesite con vistas al establecimiento de redes locales o regionales para la realización de trabajos topográficos de precisión.

Interpretación y tipos de mapas topográficos Pese al impresionante desarrollo de los formatos digitales, el uso de los mapas topográficos y geológicos en papel sigue estando plenamente en vigor, sirviendo como medio de respaldo adicional o complementario a los aparatos electrónicos. Además, en la fase de presentación de resultados siempre habrá que pasar cierto número de datos a un mapa o plano en dos dimensiones, por lo que es imprescindible saber interpretar y manejar los mapas adecuadamente. Un mapa topográfico de base es una representación en dos dimensiones de una parte de la tridimensional superficie terrestre. Para pasar de tres a dos dimensiones hay que aplicar algún tipo de proyección, por lo que siempre habrá una cierta deformación o distorsión de los datos, aunque en la actualidad sea mínima debido a los sistemas de proyección y de coordenadas utilizados. Hay dos tipos de formatos digitales de mapas topográficos, y en general de mapas, que son el formato ráster y el formato vectorial: •En el formato o modelo lógico ráster la superficie u objeto a representar se divide en un conjunto regular de celdillas (o pixeles, a la hora de su visualización), a las que se les asigna un identificador (capa, color, etc.) o un valor de un parámetro o variable determinada (altitud, espesor, %, etc.). •En el formato o modelo lógico vectorial los objetos se representan por medio de puntos, líneas y polígonos, tanto en 2 como en 3 dimensiones. Cada uno de estos dos formatos presenta sus ventajas e inconvenientes, dependiendo del uso específico que se le vaya a dar. Los mapas del IGN a escala 1:50.000 y 1:25.000 están disponibles para descarga de los usuarios en ambos formatos en su página web https://www.ign.es/.

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Figura 9. Esquema con el concepto y disposición de las curvas de nivel.

Además de la información incluida en los mapas topográficos fácilmente entendible y representada mediante signos convencionales (ríos y arroyos, lagos y lagunas, embalses, carreteras y caminos, vías férreas, límites administrativos y medioambientales, edificios y construcciones, minas y canteras, escombreras y vertederos, toda clase de estructuras, toponimia diversa, etc.), en ellos aparece otra información que precisa de un cierto conocimiento o explicación previa, como la escala numérica y la escala gráfica del mapa, el trazado y configuración de las curvas de nivel y de sus etiquetas de cota (incluida su equidistancia), puntos aislados de altitud correspondientes a rasgos topográficos destacados (picos y altos, collados, etc.), ... Por último, en los márgenes de la hoja y en la parte inferior de la misma, está la información de tipo técnico, como el tipo de elipsoide y datum, referencia de longitudes y de latitudes, tipo de proyección aplicada, red de coordenadas representadas en la hoja, huso y factor de escala, declinación magnética, convergencia de la cuadrícula y tipo de vértices geodésicos.

Escala numérica y escala gráfica La escala es la relación existente entre una distancia o longitud determinada medida sobre un mapa y su equivalente en la realidad. Si se refleja en el mapa mediante dos números separados mediante los signos “:” o “/” (cociente o relación), se trata de la denominada escala numérica. El primer número es siempre un 1 y el segundo la distancia o longitud equivalente en la realidad. Es, por tanto, adimensional. Por ej.: una escala de 1:50.000 ó 1/50.000 significa que una unidad (cm, m, …) en el mapa corresponde a 50.000 unidades (cm, m, …) en el terreno real, o sea, 1 cm equivaldría a 500 m. Para un idéntico tamaño de mapa, cuanto mayor es la escala (mayor valor de cociente) menor será el área real del terreno que abarca y, al contrario, cuanto menor es la escala (menor valor

de cociente), mayor será el área del terreno real que representa. Aunque se suele hablar de mapas en general, suelen utilizarse nombres diferentes para las representaciones cartográficas en función de la escala. Así hablamos de: •Atlas cuando la escala es muy pequeña, normalmente inferior a 1/1.000.000, mostrando una cartografía correspondiente a grandes extensiones de terreno como países o continentes. •Mapas cuando la escala está comprendida entre 1/10.000 y 1/1.000.000. En este caso, como la extensión representada sigue siendo grande, suele dividirse en partes de forma rectangular a las que se denomina hojas. •Planos o cartografías si la escala de representación es grande, superior a 1/10.000. Son representaciones cartográficas para trabajos de detalle en áreas relativamente poco extensas. El otro tipo de escala que aparece en los mapas es la denominada escala gráfica. Se trata de una representación gráfica consistente en una línea dividida en un número variable de segmentos, cada uno con un dígito anexo de valor entero (en m o km), y que coinciden con las distancias o longitudes representadas en el mapa. Así, midiendo una distancia o longitud en el mapa, se puede saber su distancia en la realidad al trasladar dicha medida sobre la escala o regla gráfica. Esta escala es fundamental a la hora de trabajar, ya que permite la utilización en el campo de reducciones o ampliaciones de los mapas sin perder su validez o reducir su exactitud.

Figura 8. Representación numérica y gráfica de la escala, imprescindible en cualquier mapa.


entre sí (a no ser que se trate de laderas o cortados invertidos, que no suelen ser habituales ni representables por su dimensión), su separación dependerá de la inclinación del terreno (más juntas en caso de mayor pendiente y más separadas en caso de menor pendiente), dibujarán una forma de V para representar valles (tanto más cerrada cuanto más estrechos sean) y tendrán contornos cerrados para representar picos o altos individualizados.

Figura 10. Esquema con la disposición del geoide, elipsoide y punto fundamental de referencia respecto a los continentes y océanos, así como la definición de las altitudes ortométricas (o geoídicas) y elipsoídicas.

Curvas de nivel y puntos aislados de altitud Las curvas de nivel son líneas que representan el relieve del terreno. Se definen como el lugar geométrico de los puntos de este que tienen igual altitud, y se obtienen al cortar dicho terreno con planos horizontales separados por una distancia uniforme. Esta equidistancia varía en función de la escala del mapa, siendo habitualmente de 2 a 5 m para una escala de 1/5.000, de 5 m para una escala de 1/10.000, de 10 m para una escala de 1/25.000, de 20 m para una escala de 1/50.000, de 50 m para una escala de 1/100.000, de 100 m para una escala de 1/200.000 y 1/250.000, de 200 m para una escala de 1/400.000 y de 500 m para una escala de 1/800.000.

Las curvas de nivel son siempre cerradas (si no lo hacen en una hoja topográfica lo harán en la hoja vecina), nunca se cortan

Los puntos aislados de altitud representan puntos significativos del terreno (como cimas de picos o altos, collados, resaltes o fondos de depresiones) y se ubican en el mapa con una marca en forma de punto y un valor numérico adyacente con la altitud o cota. Estas altitudes, en España, al igual que en el caso de las curvas de nivel, están referidas al nivel medio del mar en Alicante. Las curvas de nivel y puntos aislados de altitud constituyen el mejor sistema de

Lo normal es representar dos tipos de curvas de nivel: •Las curvas principales, maestras o directoras, que se representan con un trazo continuo grueso y con un número, a modo de etiqueta, que muestra el valor de la altitud. Dicha altitud está referida a un punto determinado de comparación de valor conocido y que, en España, es el nivel medio del mar en Alicante, medido sobre el mareógrafo allí instalado. •Las curvas secundarias o auxiliares, que se representan con un trazo continuo más fino y sin número que refleje su altitud. Se suelen disponer cuatro entre cada dos curvas principales o maestras. Adicionalmente, las depresiones o zonas con relieve negativo se suelen representar con un trazo discontinuo, distinguiendo también entre curvas principales o maestras y secundarias o auxiliares. En ocasiones se aplica un efecto de sombreado adicional para resaltar aún más el relieve. Cuando se trata de mapas a pequeña escala que representan áreas grandes, se suelen utilizar a menudo franjas de colores para representar las altitudes, en sustitución de las curvas de nivel.

Figura 11. Cuadro resumen con las principales características de los sistemas geodésicos de referencia actualmente en vigor de ámbito mundial (WGS84) y ámbito europeo (ETRS89), del sistema geodésico anteriormente utilizado en Europa (ED50) y del histórico sistema geodésico o datum geodésico de ámbito exclusivamente español (Datum de Madrid).

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geográficas angulares o geodésicas de longitud (λ) y de latitud (Φ), que es el más natural para representar posiciones sobre un elipsoide. Pero, además de los parámetros anteriores, para poder utilizar de forma práctica un elipsoide, es necesario establecer un sistema de referencia para el origen de las coordenadas, tanto en longitud como en latitud, y la dirección que define el Norte. Para medir las latitudes se usa de referencia el Ecuador y para medir las longitudes se suele tomar bien el meridiano de Greenwich o, más recientemente, el meridiano de referencia IERS o IRM (muy próximo al de Greenwich, a unos 102 m al Este y que pasa por el centro de masas de la Tierra). Las altitudes en todos los trabajos topográficos y cartográficos suelen referirse respecto al geoide (alturas ortométricas o geoídicas), o respecto al nivel del mar (en España medido en el puerto de Alicante). A todo este conjunto de parámetros, que sirven para definir completamente un elipsoide y establecer la relación de este con un sistema de coordenadas a aplicar sobre él, se le denomina datum geodésico o sistema geodésico.

Figura 12. Cuadro resumen de las redes y marcos geodésicos en España.

representación del relieve, ya que permiten tener fácilmente una rápida y efectiva visualización de la morfología del terreno, obtener perfiles a escala en cualquier orientación y calcular de forma rápida los volúmenes de cualquier forma del relieve, tanto positiva como negativa.

Elipsoide, geoide y datum o sistema geodésico. Sistemas y marcos o redes geodésicas Concepto de geoide, elipsoide y datum o sistema geodésico El geoide se define como la hipotética superficie de la Tierra que uniría los puntos de igual gravedad prescindiendo de la existencia de continentes y considerando el nivel del mar en equilibrio, sin influencia de vientos, mareas, presión atmosférica, etc. No puede definirse mediante una fórmula o expresión matemática debido a que no es una superficie regular ni simétrica, ya que la gravedad presenta variaciones de unos lugares a otros debido a las diferencias de composición mineral en el interior terrestre y a la presencia de la gran masa de agua de los océanos.

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Como solución se considera el elipsoide o esferoide, que se define como una superficie tridimensional hipotética, regular y definible mediante una fórmula matemática (puede generarse por revolución de una elipse alrededor de su punto central), que se aproxime lo más posible a la superficie del geoide y que sea tangente al mismo, es decir que coincidan en un punto de base fundamental, a partir del cual, podamos medir la desviación respecto a aquel. La forma real de la Tierra se asemeja en gran medida a esta figura geométrica tridimensional, ya que es una esfera algo achatada por los polos, siendo su radio ecuatorial de aproximadamente 6.378 km y el polar de unos 6.357 km, con una diferencia de unos 21 km. Su aplastamiento es, por tanto, de 42 km, es decir, un valor realmente mínimo del 0.329%. El elipsoide se define por los valores de su semieje mayor o ecuatorial (a), su semieje menor o polar (b), su achatamiento o aplanamiento (f) (relación entre a y b, f=a/(a-b)) y por su punto fundamental de coincidencia o anclaje con el geoide, definido por sus coordenadas

A medida que los sistemas de medición han ido mejorando en exactitud, numerosos países fueron definiendo diferentes datums o sistemas geodésicos de referencia para que se adaptasen lo mejor posible al geoide en su territorio, haciendo tediosa y compleja la transformación entre ellos para la realización de cartografías de conjunto. Para poner fin a este problema, a partir de los años 50 del pasado siglo XX, comenzaron a definirse datums o sistemas geodésicos de uso común que se adaptasen bien a grandes extensiones de territorios, hasta llegar a los sistemas actuales de uso continental o global. En la actualidad hay un sistema geodésico de ámbito mundial denominado WGS84 (World Geodetic System 1984) y otro oficial en toda Europa (Unión Europea y países del entorno) denominado ETRS89 (European Terrestrial Reference System 1989). Sus principales características junto con las del anterior Sistema Geodésico Europeo en vigor ED50 (European Datum 1950) y las del antiguo Sistema Geodésico Español denominado Datum de Madrid, pueden verse en la Figura 11. En el caso de los sistemas geodésicos actuales, como el WGS84 y el ETRS89, el punto fundamental o de referencia ya no se define en superficie, sino que al tratarse de sistemas geocéntricos con coordenadas X, Y, Z, su punto de referencia (origen) está en el interior terrestre, concretamente en su centro de masa. Este se puede definir con precisión centimétrica a partir del modelo de geoide establecido en superficie a partir de una gran cantidad de mediciones de los parámetros gravimétricos. El


último modelo establecido de geoide con carácter mundial es el denominado EGM2008. Transformación de coordenadas entre sistemas geodésicos Las coordenadas de un mismo punto del terreno tienen valores diferentes según el datum o sistema de referencia. En el caso del ETRS89 respecto al ED50 las diferencias son aproximadamente de unos 120 m de desvío en X hacia el Este y de unos 210 m de desvío en Y hacia el Norte. La transformación exacta de los valores de las coordenadas de uno a otro sistema geodésico con precisión es de una cierta complejidad matemática, ya que implica no sólo traslación sino también rotación y aplicar un factor de escala. Afortunadamente, los propios dispositivos de mano GNSS permiten cambiar los valores de coordenadas de uno a otro sistema con una adecuada precisión a nivel de usuario. Igualmente, se puede realizar la transformación utilizando programas específicos de uso libre existentes en internet, a modo de calculadoras geodésicas, bien en línea o bien en un ordenador tras su descarga. En este sentido cabe mencionar el PAG o Programa de Aplicaciones Geodésicas, del Instituto Geográfico Nacional, que está disponible en su página web, o el servicio en línea de transformación de coordenadas del IGN (https://www.ign.es/wcts-app/). Debido a las diferencias de coordenadas entre los sistemas geodésicos de referencia ED50 y ETRS89, los mapas u hojas topográficas elaboradas por el IGN en el nuevo Sistema ETRS89 tienen vértices delimitantes diferentes a los de los anteriores mapas u hojas elaboradas con el Sistema ED50.

(vértices o hitos topográficos de obra), pero que se levantan periódicamente por equipos de posicionamiento GNSS; otras son activas, con equipos instalados de forma permanente (antenas y receptores de señales de las constelaciones de satélites, estaciones astronómicas de radiotelescopios y láseres, etc.), que registran de forma diaria o frecuente la posición de dichas estaciones. Los marcos geodésicos principales son: -Marco Geodésico de Referencia Terrestre Internacional (ITRF), que ha sustituido en la práctica al marco original asociado al Sistema Geodésico WGS84. Está definido y soportado por el Servicio Internacional de la Rotación y del Sistema de Referencia Terrestre (IERS), organismo creado conjuntamente por la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica (IUGG). La última actualización data de 2014 (ITRF2014), siendo establecida con los datos proporcionados por 1499 estaciones correspondientes a 975 lugares de todo el mundo. -Marco Geodésico de Referencia Terrestre Europeo (ETRF89), que es el marco del sistema geodésico ETRS89 y fue establecido en 1989 con los datos proporcionados por 129 estaciones distribuidas por toda Europa. Es un marco geodésico fijo anclado a la posición en 1989 de la parte europea de la placa tectónica euroasiática, aunque sigue actualizándose cada varios años a partir de los datos de las estaciones europeas del ITRF. La última actualización data de 2014 (ETRF2014).

-Red GNSS EUREF de Estaciones Permanentes (EUREF PN o EPN) y Marco de Referencia Vertical Europeo (EVRF). Es, a nivel práctico, la evolución del marco ETRF, sustituyéndolo en gran medida como marco de referencia geodésico europeo. La red EUREF PN está constituida por 335 estaciones, 40 de las cuáles se encuentran situadas en España, que realizan la medición continua por GNSS y SBAS de su posición; y el marco de referencia vertical EVRF consta de 13 puntos de referencia para determinación y estandarización de la medición de altitudes. -Servicio Internacional GNSS de Estaciones Permanentes (IGS). Servicio internacional independiente creado en 1994, que está soportado y mantenido por más de 200 Agencias, Universidades e Institutos de Investigación de más de 100 países. En la actualidad forman parte de este servicio 508 estaciones GNSS, cuyos datos se incluyen también en el marco ITRF. Marcos o redes geodésicas de referencia en España En España existen varias redes o marcos geodésicos de referencia, desde las clásicas más antiguas y pasivas hasta las más recientes activas con equipos permanentes de captación de señales de los satélites de las constelaciones GNSS y de los de tipo SBAS. Como complemento a esta Red Nacional de Estaciones Permanentes, casi todas las Comunidades Autónomas han implementado sus propias redes de estaciones permanentes. El acceso a sus datos

El sistema geodésico ETRS89 fue diseñado para ser compatible con el sistema mundial de referencia WGS84 ya que, aunque no sean exactamente idénticos, sí lo son, en la práctica, a nivel de usuario. Marcos geodésicos de referencia en Europa y resto del mundo Los marcos geodésicos de referencia constituyen la materialización de los sistemas geodésicos de referencia, lo cual significa definir las técnicas aplicadas en la medición, establecer los métodos de cálculo y levantar las coordenadas de los puntos. Un Marco Geodésico Terrestre (TRF) quedará definido por un conjunto de estaciones o puntos de medida, bien con extensión local, regional, nacional, continental o mundial, y que tienen unas coordenadas bien determinadas. En la actualidad hay un gran número de estaciones de medida distribuidas por todo el mundo que se utilizan para el establecimiento de varios marcos de referencia o redes geodésicas de referencia. Unas son clásicas, pasivas y de obra, heredadas de las redes geodésicas antiguas

Figura 13. Esquema con la disposición de las coordenadas angulares geodésicas o geográficas (longitudes y latitudes).

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Proyección y coordenadas UTM. Husos, zonas y factor de escala Como hemos visto anteriormente, el principal problema existente desde que comenzaron a utilizarse las coordenadas geográficas es el de pasar de un sistema de medición angular tridimensional (posición sobre una superficie elipsoidal curvada) a una representación en dos dimensiones (como los mapas y planos utilizados habitualmente). Este proceso de transformación de tres a dos dimensiones se denomina proyección. Todas las proyecciones originan algo de deformación, siendo tres las magnitudes fundamentales que pueden verse afectadas: las superficies, los ángulos y las distancias o longitudes. Sólo se podrá conservar una de las magnitudes anteriores, y se intentará reducir al máximo la deformación en las otras dos; y el problema tendrá más importancia a medida que se quieran representar áreas cada vez mayores.

Figura 14. Porción de mapa topográfico con indicación de las coordenadas geodésicas o geográficas y las coordenadas UTM.

puede hacerse desde la página web del IGN mencionada anteriormente. La de Castilla y León se denomina ITACYL y consta de 49 Estaciones, algunas compartidas con la red nacional; su dirección web es http://gnss.itacyl.es. El acceso a todos los datos concernientes a las redes españolas existentes, incluida la descarga de ficheros de datos, puede hacerse a través del servidor del Área de Geodesia de la página web del Instituto Geográfico Nacional http://www.ign.es.

Coordenadas geodésicas o geográficas Los sistemas geodésicos de referencia y su materialización física sobre la superficie terrestre, los marcos geodésicos, nos permiten definir una serie de coordenadas geodésicas angulares en forma de longitud y latitud (las coordenadas geográficas), y así marcar la posición de cualquier punto sobre dicha superficie, representada por medio de un elipsoide. La longitud es la distancia angular que hay entre el meridiano que pasa por un punto determinado y el meridiano de Greenwich; varía entre 0º y 180º hacia el Oeste o hacia el Este (longitud W o longitud E). La latitud es la distancia angular que existe ente el paralelo que pasa por un punto determinado y el Ecuador; su valor varía entre 0º y 90º hacia el Norte o hacia el Sur (latitud N o latitud S).

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La notación es en formato sexagesimal con grados, minutos y segundos, pudiendo añadir décimas, centésimas y milésimas de segundo si fuese necesaria una mayor precisión. Las coordenadas geográficas varían según el datum o sistema geodésico de referencia, por lo que es necesario mencionarlo también junto a los valores de las coordenadas. En los márgenes del mapa de las series MTN50 y MTN25, a escala 1:50.000 y 1:25.000, del Mapa Topográfico Nacional, se indica la división en grados y minutos, tanto en el eje X de longitudes como en el eje Y de latitudes, mediante una marca y un valor numérico más grande para los grados, uno menor para los minutos, y una subdivisión de 10 en 10 para los segundos sólo de tipo gráfico. Además, en las esquinas de cada hoja de estos mapas, se muestran sus coordenadas con una precisión de grados (º), minutos ('), segundos ('') y décimas de segundo (''.). En cada meridiano la distancia por cada grado permanece aproximadamente constante (en realidad varía mínimamente debido al achatamiento en los polos), equivaliendo a unos 111,13 km si se toma para el cálculo un valor del radio medio terrestre de 6.371 km. En los paralelos la distancia por cada grado varía desde un valor máximo en el Ecuador de unos 111,33 km hasta un valor de 0 en los polos.

La proyección que se aplica de forma más generalizada en la actualidad es la denominada Proyección Universal Transversa de Mercator o UTM, variante de la ideada por el geógrafo G. Mercator a mediados del siglo XVI, e ideada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. en la década de 1940. En la UTM, la proyección perpendicular de cada punto del elipsoide, que representa la superficie terrestre, se realiza sobre la superficie interna de un cilindro que se sitúa transversal, con su eje paralelo al plano ecuatorial de dicho elipsoide. Para que las deformaciones sean mínimas y no aumenten progresivamente hacia los extremos E y W, no se proyecta el elipsoide entero de una vez, sino que se hace de forma parcial un determinado número de veces (proyección compuesta). Para ello se gira progresivamente la superficie cilíndrica a intervalos de 6º hasta cubrir la totalidad de la superficie elipsoidal. De esta forma, se divide la superficie terrestre elipsoidal en 60 franjas, a modo de gajos de una naranja, de 6º de anchura o longitud cada una, que reciben el nombre de husos y que se numeran del 1 al 60 comenzando desde el antimeridiano o meridiano opuesto al de Greenwich y en dirección Este. Los paralelos en esta proyección aparecen como líneas curvadas convexas respecto al Ecuador y de trazado simétrico con relación al meridiano central del huso. Se consigue con ello que las distorsiones dentro de cada huso sean pequeñas, pero, para reducirlas aún más, en vez de ser el cilindro tangente al elipsoide, se ha hecho secante a cada huso, con lo que se definen dos planos de corte verticales, uno a cada lado del meridiano central de cada huso y paralelos a este, a una distancia que varía algo según la latitud. La deformación que afecta a todos los mapas, al ser consecuencia de la aplica-


Figura 15. Esquema del elipsoide terrestre y su proyección sobre un cilindro transversal secante, base del sistema de coordenadas UTM. En la imagen de la derecha se representan a escala la mitad de los husos (30 de los 60 existentes).

ción de una proyección, se suele indicar respecto al centro de estos mediante un valor denominado factor de escala (K), que se procura sea lo más próximo a 1, o sea, sin ninguna deformación. A lo largo de las dos líneas de superficie coincidentes con los planos de corte, definidas en cada huso, no hay deformación (factor de escala K = 1); hacia el interior entre ambos planos, el factor de escala es ligeramente inferior a 1 (K = 0,9996 en el meridiano central) y, hacia el exterior de cada uno de los dos planos, el factor de escala es ligeramente superior a 1 (K = 1.000979 en ambos extremos del huso). Con este sistema de hacer los cilindros de la proyección secantes al elipsoide se consigue que la distorsión lineal esté comprendida entre un mínimo de -0,04% y un máximo de +0,0979%.

Sur, cada una de las cuales tiene un ancho de 8º excepto la situada más más al Norte (la denominada X), que tiene 12º de anchura, ya que alcanza los 84º de latitud

y no los 80º. La notación que se les aplica a las zonas es mediante letras mayúsculas: -C, D, E, F, G, H, J, K, L y M de Sur a Norte

Debido a su forma, la anchura de cada uno de los husos varía entre un máximo en el Ecuador de unos 667,958 km, hasta un mínimo de 0 km en los Polos. Sin embargo, la proyección UTM sólo se aplica hasta los paralelos 84ºN y 80ºS debido a las grandes distorsiones que se producen en las latitudes más cercanas a los Polos. La diferencia de 4º entre el extremo N y S se debe a la conveniencia de incluir todas las tierras emergidas de los extremos septentrionales de América y Eurasia, algo que no es necesario en el hemisferio Sur, ya que una parte de la Antártida queda excluida de todas formas. Para la representación cartográfica de las latitudes mayores de 80º en el hemisferio Sur y mayores de 84º en el hemisferio Norte se utiliza la Proyección Estereográfica Polar UPS (Universal Polar Stereographic). Para completar la rejilla UTM, los husos se dividen en 20 zonas o bandas siguiendo la dirección de los paralelos, 10 en el hemisferio Norte y 10 en el hemisferio

Figura 16. Esquema tipo del hemisferio norte de un Huso, con representación de su forma, límites y valores de referencia de las coordenadas ortométricas UTM. La imagen de la izquierda corresponde a la forma real a escala de la mitad norte de un huso.

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Figura 17. Mapa mundial esquemático con la disposición y nomenclatura de la rejilla UTM.

en el hemisferio Sur -N, P, Q, R, S, T, U, V, W y X de Sur a Norte en el hemisferio Norte Se excluyen las letras I y O para evitar la confusión con los números 1 y 0, y tampoco existe la letra Ñ al ser un sistema de origen anglosajón. Toda la rejilla es regular salvo en dos casos, ambos en el extremo norte de Europa (rejillas 32V y 31X a 37X), en que se modifican sus límites para adaptarse a particularidades territoriales. La confluencia de los husos y las zonas o bandas define los denominados sectores.

•Para el hemisferio Sur X de 500.000 como distancia respecto al Este (Easting) y que es una “falsa longitud Este” e Y de 10.000.000 como distancia respecto al Norte (Northing) y que es una “falsa latitud Norte”. Se consigue así que no haya nunca valores negativos de coordenadas. La longitud va disminuyendo desde el meridiano central del huso (con valor de 500.000) hacia el Oeste y se incrementa hacia el Este. Los valores que se alcanzan en los meridianos límite del huso son distintos según la latitud, dada la forma progresivamente más estrecha hacia los Polos,

por lo que la distancia en metros (valor de X) entre los dos meridianos, separados 6º, va disminuyendo desde el Ecuador hacia los Polos. En la Figura 16 pueden verse dichas distancias a diferentes latitudes. La notación de la longitud de un punto determinado tendrá, por tanto, 6 dígitos si se quiere una precisión de 1 m, 5 para una precisión de 10 m, 4 para una precisión de 100 m y 3 para una precisión de 1000 m o 1 km. Por otra parte, la latitud, en el hemisferio Norte, irá aumentando su valor hacia el Norte desde cero coincidiendo con el Ecuador hasta algo menos de 9.329.300

España está cubierta por ocho sectores UTM, seis para la península más Baleares (29S, 30S, 31S, 29T, 30T y 31T) y dos para Canarias (27T y 28T). Debido a que en el 27T sólo entra la mitad occidental de la isla de El Hierro, esta se suele incluir en el sector 28T mediante el procedimiento denominado de “forzado”, para que todo el archipiélago canario esté dentro del mismo sector. Una de las peculiaridades que caracteriza a la proyección UTM es que los valores de coordenadas no tienen continuidad, ya que cada huso utiliza su propio origen para la medición de estas. Hay dos orígenes por cada huso definiendo dos sistemas cartesianos independientes, uno para el hemisferio Norte y otro para el hemisferio Sur. Ambos puntos se sitúan en la intersección del meridiano central del huso con el Ecuador, pero se les asignan dos valores distintos para ambos hemisferios: •Para el hemisferio Norte X de 500.000 como distancia respecto al Este (Easting) y que es una “falsa longitud Este” e Y de 0 como latitud, en este caso verdadera.

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Figura 18. Mapa formado a partir de imágenes tomadas por satélites Landsat que muestra los sectores UTM que afectan a España.


Figura 19. Esquema con la disposición de la declinación magnética Oeste (W) y Este (E) y la indicación de los datos que figuran en las hojas topográficas a escala 1:50.000 y 1:25.000 del Mapa Topográfico Nacional del IGN respecto a los tipos de norte (geográfico, magnético y de la cuadrícula) y a los valores de la declinación magnética, del ángulo de convergencia de la cuadrícula y del factor de escala, todos ellos referidos al centro de la hoja. Los datos corresponden a la hoja topográfica del MTN a escala 1:25.000 nº 102-1 Quintanilla de Babia (León).

a nivel del paralelo 84º, límite de aplicación de la proyección. En el hemisferio Sur, la latitud va disminuyendo en dirección Sur desde un valor origen de 10.000.000 en el Ecuador hasta algo menos de 1.117.000 a nivel del paralelo 80º, límite de aplicación de la proyección. Las distancias desde el Ecuador hacia el Norte (valor de Y) en la confluencia de los meridianos con los paralelos cada 16º (dos zonas o bandas de anchura) pueden verse, igualmente, en la Figura 16. Por tanto, la notación de la latitud de un punto determinado tendrá 7 dígitos si se quiere tener una precisión de 1 metro. Si la precisión requerida fuese de 10 m, el número de dígitos quedaría en 6, para una precisión de 100 m los dígitos serían 5 y para una precisión de 1000 m o 1 km el número de dígitos sería de 4. En lo referente a la precisión señalada de 1 m, 10 m, 100 m o 1 km, es necesario aclarar que no se refiere a que el punto pueda estar situado en un área que tenga de radio esos valores, sino que se refiere a que el punto puede estar en cualquier lugar de un cuadrado de tamaño 1x1 m, 10x10 m, 100x100 m o 1x1 km y cuyo vértice de referencia es el situado en la parte inferior izquierda. Como ejemplo de notación UTM, y tomando como ejemplo la posición de Villablino (León), que tiene unas coordenadas geográficas en el sistema geodésico ETRS89 de 6º 19' 15.47''W de longitud y 42º 56' 22.84''N de latitud, le corresponden unas coordenadas UTM de ETRS89 29T X=718.583.2 e Y=4.757.598.7, siendo imprescindible indicar tanto la denominación del Sector UTM (huso 29 y zona T) como el sistema geodésico de referencia,

dado que las coordenadas UTM no están asociadas a ningún sistema geodésico concreto y difieren de un sistema a otro. En el ejemplo de Villablino, las coordenadas UTM referidas al Sistema Geodésico Europeo ED50 serían 29T 718.706.6 y 4.757.812.5, por lo que habría una diferencia de 123.4 m en X y 213.8 m en Y. En las series MTN50 y MTN25, a escala 1:50.000 y 1:25.000, del Mapa Topográfico Nacional, puede verse el trazado de la malla UTM sobre el mapa con una separación kilométrica y, en los márgenes, tanto en el eje X de longitudes como en el eje Y de latitudes, el valor numérico de dicha malla cada 5 km en los mapas a escala 1:50.000 y cada 1 km en los mapas a escala 1:25.000. En cuanto a la medición de las altitudes, el uso de la proyección UTM es compatible con cualquiera de los sistemas de referencia habituales que se usan para ello. Las altitudes se seguirán referenciando, por tanto, respecto al elipsoide, geoide o nivel medio del mar, que es lo que se aplica en la mayoría de los países (en España el nivel medio del mar en Alicante, medido en el mareógrafo instalado en su puerto). La indicación de la referencia de altitudes siempre debe de estar señalada en formato de texto en todos los mapas topográficos. La proyección UTM puede clasificarse, en función de sus características, como cilíndrica, transversa, conforme y compuesta. Aunque tiene a algunos inconvenientes, es universalmente utilizada, siendo la recomendada por la Asociación Internacional de Geodesia (AIG) para los mapas cartográficos de uso común

excepto para los de representación de grandes extensiones de territorios.

Orientación, declinación magnética y convergencia de la cuadrícula Hay cuatro tipos de Norte fundamentales: norte astronómico, norte geodésico o verdadero, norte magnético y norte de la cuadrícula o malla. De ellos, sólo los tres últimos aparecen reflejados en la información que proporcionan los mapas topográficos. •El Norte astronómico indica la posición del planeta Tierra respecto al resto del Sistema Solar y de la Galaxia. Uno de los diversos tipos de medición, quizás el más inmediato y fácil de establecer, es definir la orientación de su eje de rotación respecto a referencias astronómicas, siendo la más inmediata la posición de la Estrella Polar. Este tipo de Norte no se tiene en cuenta, evidentemente, para la realización de trabajos cartográficos. •El Norte geodésico o Norte geográfico, denominado en muchas ocasiones Norte verdadero, sirve para señalar la dirección en que se encuentra la posición del eje de rotación terrestre. Aunque puede sufrir pequeñas variaciones en su posición, como por ejemplo, por los efectos producidos por fuertes terremotos, es extraordinariamente raro que se puedan apreciar. Es esencial a la hora de establecer la orientación de los mapas topográficos y geológicos. En los sistemas geodésicos actuales la posición del Norte geográfico está definida con una precisión muy grande, ya que el margen de error es, como mucho, de unos pocos centímetros. El Norte geodésico, geográfico o

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verdadero aparece representado de forma gráfica en los mapas topográficos. •El Norte magnético viene dado por la dirección marcada por una brújula desde cualquier punto de la superficie terrestre y depende de la orientación, en un momento determinado, de las líneas de fuerza del campo magnético que genera el núcleo de la Tierra. La aguja de la brújula siempre indicará la posición del polo magnético y no la del polo geográfico o norte verdadero, variando dicha posición de forma continua, pero con una velocidad variable. La diferencia angular entre la dirección del Polo Norte geográfico y la del Polo Norte magnético se llama declinación magnética y varía según la posición geográfica en que nos situemos. Al estar situado el Polo Norte magnético en el Norte de Canadá, durante muchos decenios, la declinación magnética en España siempre ha sido en dirección Oeste, es decir, había que restar a nuestras medidas con la brújula el valor angular de dicha declinación al medir las direcciones, por convenio, en el sentido de las agujas del reloj.

Actualmente, en el extremo oriental de la Península y en todas las Baleares la declinación magnética tiene dirección Este. Esto se debe a que el Polo Norte magnético está migrando a una elevada velocidad hacia el Norte de Siberia. Para Villablino los valores de declinación magnética en los 6 últimos años serían de: 2014 2015 2016 2017 2018 2019 -2º13' -2º04' -1º56' -1º48' -1º39' -1º31’ Las variaciones anuales estarían entre los -08' y los -09', con una media anual de 8'12''. El signo negativo significa que la declinación es Oeste. Si continúa la tendencia de disminución actual, en poco más de 11 años habrá alcanzado el valor de 0º y comenzará una declinación magnética Este. Los valores de declinación magnética para cualquier punto de la España peninsular y Baleares, desde el año 2005, puede verse en la página web del IGN www.ign.es/web/gmt-declinationmagnetica. Para visualizar el valor de la declinación magnética en cualquier lugar

del mundo se puede acceder a la web www.magnetic-declination.com/. En los mapas topográficos, aparece indicado el valor medio de la declinación magnética para el centro de cada hoja y la fecha de toma de dicho valor. •El Norte de la cuadrícula o malla viene definido por la dirección que marcan las líneas de la cuadrícula de coordenadas hacia el Norte, que no coincidirá en la mayoría de las ocasiones con el Norte geográfico o verdadero. En el caso de la proyección UTM, la cuadrícula ortogonal de coordenadas solo estará alineada con el Norte geográfico en los puntos situados sobre los meridianos centrales de cada huso. El valor de la diferencia angular entre el Norte de la cuadrícula y el Norte geográfico o verdadero se denomina convergencia de la cuadrícula y aparecerá reflejado tanto de forma gráfica, mediante una dirección, como numérica en formato sexagesimal de grados, minutos y segundos, para el centro de la hoja o mapa.

Bibliografía y páginas web consultadas y de referencia para saber más Alonso Fernández-Coppel, I. (2001). Las coordenadas geográficas y la proyección UTM. Univ. de Valladolid, 85 pp. Alonso Sarria, F. (2006). Cartografía y Geodesia. Sistemas de Proyección, Cap.1, Temario SIGMUR, Universidad de Murcia, 24 pp. Coe, A. L. Ed. (2010). Geological field techniques. Blackwell Publishing Ltd., The Open University, Milton Keynes, United Kingdom, 323 pp. Consejo Superior Geográfico (2007). Necesidad de un nuevo “Datum”. Dirección General del Instituto Geográfico Nacional, Madrid, 13 pp. Espiago, J. (2016). Proyecciones Cartográficas. Sistemas UTM-ETRS89-Cap. 3. Temario Cartografía para la Geografía, Universidad Autónoma de Madrid, 21 pp. Instituto Geográfico Nacional (2017). Geodesia. Centro Geográfico Nacional, Madrid, 43 pp. Lisle, R. J., Brabham, P.J. y Barnes, J. W. (2011). Basic Geological mapping. The Geological field guide series, Wiley-Blackwell, John Wiley & Sons Ltd., Chichester-England, 221 pp. Pérez Cerdán, F., Orozco Cuenca, M. T. y González Fernández, M. I. (2012). Informe técnico: Especificaciones para la digitalización de la Cartografía Geológica MAGNA en formato digital. IGME, Madrid, 57 pp. Pozo Rodríguez, M., González Yélamos, J. y Giner Robles, J. (2003). Geología práctica. Introducción al reconocimiento de materiales y análisis de mapas. Pearson Prentice Hall, Madrid, 339 pp. Beidou Navigation Satellite System (Official web China GNSS): en.beidou.gov.cn/ EL GPS (Página GPS Española): https://www.elgps.com/ ESA (European Space Agency) EGNOS: http://www.esa.int/Our_Activities/Navigation/EGNOS/ ESA (European Space Agency) Galileo: http://www.esa.int/Our_Activities/Navigation/Galileo/ ESA (European Space Agency) Navipedia: https://gssc.esa.int/navipedia/index.php/Main_Page ETRS-ETRF (European Terrestrial Reference System and Frame): http://etrs89.ensg.ign.fr/ EUREF Permanent GNSS Network: www.epncb.eu/ European GSA (Global Navigation Satellite Systems Agency): https://www.gsa.europa.eu/#close EVRS (European Vertical Reference System): https://evrs.bkg.bund.de/Subsites/EVRS/EN/Home/home.html GLONASS (Official web Russian GNSS): https://web.archive.org/web/20111123091353/http://www.glonass-ianc.rsa.ru/en GPS (Official U.S. government information about the Global Positioning System: https://www.gps.gov/ GSA (European GNSS Agency): https://www.gsa.europa.eu/ IERS (International Earth Rotation and Reference Systems Service): https://www.iers.org/IERS/EN/Home/home_node.html IGME (Instituto Geológico y Minero de España): www.igme.es/default.asp IGN (Instituto Geográfico Nacional) - Centro de Información Geográfica: www.ign.es/web/ign/portal/inicio IGS (International GNSS Service): www.igs.org/ ISRO (Indian Space Research Organisation): https://www.isro.gov.in/ ITRF (International Terrestrial Reference Frame): itrf.ensg.ign.fr/ NGA (National Geospatial-Intelligence Agency EE.UU.): https://web.archive.org/web/20120330004945/https://www1.nga.mil/Pages/default.aspx QZSS (Quasi-Zenith Satellite System): qzss.go.jp/en/index.html SDCM (System of Differentional Correction and Monitoring): www.sdcm.ru/index_eng.html Para citar este artículo: Peláez Fernández, J. I. (2019). Toma básica de datos en Geología. Mediciones en el campo y manejo de mapas topográficos y geológicos. GeoLaciana 2019. Aula Geológica Robles de Laciana. Pp: 19-32.

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El valle de Sosas y las charcas de Valbuena Descripción básica de un espacio de gran valor ecológico R. Castaño de Luis

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l valle de Sosas se ubica en el sector septentrional de Laciana. Su cabecera se sitúa a los pies de las cumbres más elevadas de la comarca, algunas de las cuales, además, marcan la divisoria y el límite provincial. El valle está recorrido por el río de Sosas, que a poco más de tres kilómetros de su nacimiento engrosa su caudal con las aguas del arroyo Glacheiru, un alegre regato de montaña que salva numerosas cascadas a lo largo de su recorrido por el recóndito vallejo que media entre los cordales del Cornón de Peñarrubia y de los picos La Regada y Aspía. A lo largo del valle de Sosas es posible identificar numerosos ambientes de gran interés ecológi-

co, tanto en lo referente a pastizales y áreas dominadas por matorrales, como a masas forestales de carácter mixto. Hacia la parte media del valle, atravesando a cierta altura el cordal que lo cierra por el oeste, se sitúa el valle de Valbuena, el cual comunica los valles de Sosas y San Miguel. En este espacio aparecen pequeñas masas de agua dulce (conocidas como las Lagunas o Charcas de Valbuena), que posibilitan el desarrollo de un ecosistema muy singular y que favorecen la persistencia de pastos a lo largo del verano, hecho que, desde hace siglos, convierte a este espectacular rincón lacianiego en un espacio con una clara vocación ganadera.

Los valles de Sosas y Valbuena como espacios naturales Tanto el valle de Sosas como todo el valle de Laciana forman parte de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Alto Sil, integrante de la Red Natura 2000. En la Directiva europea 92/43/CEE (Directiva Hábitats), que establece las directrices y el cronograma para la creación de esta red, se enumeran todos los hábitats de interés comunitario presentes en el territorio europeo (Escudero Alcántara et al., 2008), estando varios de ellos muy bien representados en esta ZEC. Concretamente, en los valles de Sosas y de Valbuena pueden reconocerse los siguientes hábitats de interés comunitario: -En lo relativo a masas y cursos de agua dulce, destacan las lagunas situadas a gran altitud en el entorno del pico Cornón (como La Txagunona) y las propias Charcas de Valbuena que, como se verá más adelante, son lagunas estacionales de origen glaciar. Sus aguas son frías, oligotróficas y muy claras por la escasez de fitoplancton, por lo que la luz alcanza el fondo sin dificultad y favorece el enraizamiento de las plantas características de este tipo de hábitats, donde encuentran unas condiciones muy favorables y estables. En su entorno, aunque de forma tes-

Panorámica del valle de Sosas de Laciana y del cordal del Cornón de Peñarrubia y Peña Furada, que lo cierran por el noreste. En primer término se observan algunas de las cabañas o cabanas de la Braña de Sosas, un buen ejemplo de una de las principales señas de la identidad cultural de Laciana. (*)

Rebecos con pelaje de primavera

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ambientes psicroxerófilos y dominados por Festuca eskia y F. indigesta, y los megaforbios de montaña, con presencia de genciana (Gentiana lutea), de pequeña extensión y ligados a zonas húmedas, menos insoladas y con suelo bien desarrollado. -También se reconocen diversas comunidades relacionadas con roquedos silíceos, tanto de carácter pionero, como vinculadas a pendientes rocosas o a pedreras móviles (especialmente canchales).

Vista panorámica de la mitad septentrional del valle de Sosas desde la pista que da acceso al valle de Valbuena. Se observa la gran diversidad de ambientes que prosperan en este espacio, los cuales incluyen masas forestales, zonas de matorral, pastizales, prados de siega y áreas de roca desnuda en las cumbres, entre otros. (*)

timonial, también se pueden identificar pequeñas turberas acidófilas, con Sphagnum sp., Viola palustris, Drosera rotundifolia y diversas especies de Carex. -Las zonas de matorral están muy bien representadas en este sector de la cordillera Cantábrica. En el entorno inmediato de las charcas y en el fondo del valle de Valbuena aparecen brezales húmedos atlánticos de zonas de montaña, con brezos de turbera (Erica tetralix), de escasa extensión y desarrollados sobre suelos silíceos y siempre húmedos. Estos, de forma gradual, son sustituidos hacia las laderas por brezales secos europeos con Erica australis, Erica arborea, brezinas o quiruegas (Calluna vulgaris), arándanos (Vaccinium myrtillus), etc. En las zonas

más elevadas que delimitan el valle de Sosas por el este y por el oeste aparecen brezales silicícolas de alta montaña con enebros rastreros (Juniperus communis subsp. alpina), arándanos (Vaccinium myrtillus y V. uliginosum) y brecinas (Calluna vulgaris). En cotas inferiores, pero por lo general lejos del fondo del valle, se desarrollan brezales oromediterráneos con una fuerte presencia de leguminosas, como escobas (Cytisus sp.), aulagas y afines (Genista sp.), en ocasiones espinosas. -Como representantes de los pastizales y de las comunidades herbosas, destacan las formaciones dominadas por Nardus stricta (cervunales), sobre sustratos silíceos de zonas montañosas, los prados silíceos de alta montaña desarrollados en

El Cornón de Peñarrubia: el techo de Laciana Buena parte del valle de Sosas de Laciana se sitúa en el flanco occidental del sinclinal de la Vega de los Viejos; este pliegue forma parte de la Escama de Villar de Vildas, cuyas rocas tienen edades comprendidas entre el Neoproterozoico y el Carbonífero. En la cabecera del valle y a lo largo de su cordal oriental Cornín (2059 m)

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Cornón (2188 m)

afloran diversos materiales del Cámbrico y del Ordovícico, entre los que destacan por su resistencia a la erosión las areniscas y cuarcitas de la Formación Barrios. Estas rocas dibujan un cordal continuo que marca la divisoria con el valle de Lumajo (situado inmediatamente al este) y con el valle del Glacheiru (también al este, Peñarrubia (2105 m)

Peña Furada (1928 m)

pero solo en el sector de cabecera). En él se alzan las cimas más elevadas del entorno de Sosas, entre las que destacan el pico Muxivén (2027 m), el Cornín (2059 m), Peñarrubia (2105 m) y el Cornón de Peñarrubia (o simplemente “Cornón”), que, con una altitud de 2188 metros, se trata de la mayor elevación de Laciana.

Pico Aspía (1972 m)

La Regada (1954 m)

-Las masas forestales están representadas, fundamentalmente, por robledales dominados por rebollos (Quercus pyrenaica), con presencia ocasional de carballos (Q. robur) y de abedules (Betula celtiberica), si bien estos últimos aparecen a lo largo del valle de Sosas formando bosquetes de cierta entidad. Cerca de los cursos de agua se desarrollan pequeños bosques de ribera y en algunas vaguadas, así como en la parte baja del valle, prosperan bosques mixtos con mayor diversidad. Laciana también forma parte de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Alto Sil. Además, en julio de 2003 el valle de Laciana fue declarado Reserva de la Biosfera; por su interés ecológico, la mayor parte de los valles de Sosas y de Valbuena forman parte de la zona de amortiguación de la reserva, si bien el sector que se extiende a lo largo de la vertiente occidental del Muxivén constituye una de sus zonas núcleo.

Aspectos geológicos básicos de los valles de Sosas y Valbuena Contexto geológico general El valle de Sosas de Laciana se enmarca en la Escama de Villar de Vildas (Julivert et al., 1968; Bastida et al., 1984; Heredia Carballo, 1984). Se trata de la más occidental de las láminas alóctonas que constituyen la Unidad de Somiedo de la Zona Cantábrica, la cual representa la zona externa del Orógeno Varisco en el noroeste de la Península Ibérica (Alonso et al., 2009) y está compuesta principalmente por rocas del Paleozoico. La orientación de este valle es paralela a la estructura que presentan las formaciones paleozoicas en este sector, que corresponde al flanco occidental del sinclinal de la Vega de los Arándano (Vaccinium myrtillus) en flor


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Lumajo 10

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Sosas de Laciana

Villager

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Robles de Laciana

Villablino

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Labores mineras Depósitos aluviales

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Canchales

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Glaciares rocosos

11 Mov. de ladera

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0,5 km

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Depósitos glaciares

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Estefaniense

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Grupo La Vid

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Fm. San Pedro

6

Fm. Formigoso

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Fm. Barrios y Capas de transición

4

Fm. Oville

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Fm. Láncara

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Fm. La Herrería

1

Pizarras del Narcea Contacto normal Cont. discordante Falla Cabalgamiento Cabalg. supuesto Trazado de capas

Izquierda: mapa topográfico de los valles de Sosas, de Valbuena y de otros cercanos. 1- Pico Muxivén (2027 m); 2- Alto de Las Rebezas (1926 m); 3- Pico La Regada (1954 m); 4- Peña Furada (1928 m); 5- Pico Cornón (2188 m); 6- Pico Cornín (2059 m); 7- Pico de Sierra Pelada (2038 m); 8- Pico de Elena (1999 m); 9- La Manteiga (1946 m); 10Alto de Fonturbán o Fontrogán (1699 m); B- Valle de La Braña; L- Valle de Lumajo; G- Valle de Glacheiru; S- Valle de Sosas; V- Valle de Valbuena; M- Valle de San Miguel; F- Explotaciones mineras de El Feixolín. Derecha: mapa geológico (Cartografía GEODE) del área englobada en el recuadro del mapa topográfico.

Viejos (Toyos, 2017). La sucesión estratigráfica en la Escama de Villar de Vildas abarca desde el Neoproterozoico (Ediacárico) hasta el Carbonífero, encontrándose el Paleozoico en discordancia angular sobre los materiales del Neoproterozoico. A lo largo del valle de Sosas afloran rocas del Neopro-terozoico (Pizarras del Narcea), sobre las que se sitúan, en el sector medio del valle y en su cabecera, los conglomerados, areniscas, lutitas y dolomías de la Fm. La Herrería (Cámbrico Inferior). En la vertiente oriental del valle afloran diversas unidades del Cámbrico y del Ordovícico, entre las que se encuentran las Fms. Láncara (calizas y dolomías), Oville (lutitas y areniscas) y Barrios (cuarcitas). Por su parte, en el extremo sur del valle, aparecen rocas del Pensilvánico Tardío (Estefaniense) de origen continental, que forman parte de la Cuenca estefaniense de Villablino y que se sitúan de forma discordante sobre la sucesión neoproterozoica y del Paleozoico inferior. En estas rocas existen algunas intrusiones interestratificadas (sills) de rocas ígneas ácidas de

Panorámica del cordal que cierra el valle de Sosas de Laciana por el oeste. En el sector visible en la imagen afloran rocas del Neoproterozoico (Pizarras del Narcea) y del Cámbrico Inferior (conglomerados, areniscas, lutitas y dolomías de la Formación La Herrería). Estas laderas y aristas, cuya altitud media no supera los 1800 metros, fueron subyacentes al casquete glaciar durante la fase de máximo glaciar y constituyeron relieves laterales durante la fase de glaciares de valle; ambas situaciones modelaron su superficie, dando origen a un relieve suave y redondeado. Por su parte, el valle de Valbuena (visible en la parte superior del cordal), pudo tratarse de un collado de transfluencia que conectaba los valles de Sosas y San Miguel durante la fase de máximo glaciar.

composición granítica, similares a las de los cercanos valles de San Miguel y de Orallo (González-Menéndez et al., 2017).

Geomorfología glaciar En el valle de Sosas puede reconocerse un modelado glaciar derivado de las diferentes etapas frías que han afectado a este

territorio desde el Pleistoceno (Suárez Rodríguez y Rodríguez García, 2017). Durante la fase de máximo glaciar, gran parte de este espacio estuvo cubierto por un casquete glaciar, de modo que existía cierta interconexión entre las zonas de acumulación de hielo; solo los picos y aristas más elevados, como los picos Cornón

Las charcas de Valbuena son pequeñas masas de agua dulce que ocupan diversas zonas sobreexcavadas por la actividad de los glaciares. Al tratarse de zonas húmedas en un contexto de alta montaña (donde el agua es un recurso relativamente escaso), tienen un valor ecológico muy alto, ya que permiten el desarrollo de un ecosistema muy singular. Izquierda: dos de las Charcas de Valbuena a principios de primavera; derecha: detalle de una de las charcas, con el cordal del Cornón al fondo. (*)

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Alto de Las Rebezas (1926 m) Collado La Bobia (1773 m)

Muxivén (2027 m)

Los anfibios y las lagunas de montaña Las lagunas de montaña, como las de Valbuena, presentan aguas frías, oligotróficas y muy claras; además, suelen ser poco profundas y en su fondo aparecen fragmentos de roca y algunas plantas adaptadas a medios acuáticos. Estas masas de agua, así como las zonas húmedas o encharcadas que las orlan, constituyen ambientes idóneos para que diversas especies de anfibios, algunas seriamente amenazadas, realicen sus puestas.

Alto de Fontrogán (1699 m)

Valle de Valbuena

Las charcas de Valbuena ocupan varias zonas sobreexcavadas por los glaciares en la parte más alta del valle homónimo, que constituyó un collado de transfluencia durante la fase de máximo glaciar. El valle se extiende desde estas lagunas hasta su confluencia con el valle de San Miguel, siguiendo un dirección NNE-SSO. (*)

y Muxivén, afloraban sobre la superficie del hielo. En las aristas que permanecieron cubiertas por el hielo se reconocen collados de transfluencia, que también actuaban como áreas de acumulación y a partir de las cuales se establecía un flujo divergente. El valle de Valbuena podría tratarse de un collado de transfluencia que conectó los valles de Sosas y San Miguel. Tras la fase de máximo glaciar, el casquete que cubría este sector de la cordillera fue siendo sustituido por glaciares de valle que fluían desde las zonas de acumulación. Dado que el volumen de hielo y detritos movilizados a través de los valles principales era mayor que en los valles tributarios, la excavación era mayor en los La Manteiga (1946 m)

primeros; por ello, muchos valles glaciares tributarios aparecen colgados respecto a su valle principal, existiendo entre ambos un cambio de pendiente brusco denominado “umbral”. El valle de Valbuena es un buen ejemplo de este proceso, ya que en la actualidad se presenta colgado respecto a los valles de Sosas y San Miguel. En la actualidad, la cabecera del valle de Sosas aparece delimitada por algunos de los picos y aristas que sobresalieron por encima del casquete glaciar durante la fase de máximo glaciar, tratándose de elevaciones con perfiles poco o nada redondeados. Hacia la parte media e inferior del valle, las laderas y las aristas que permanecieron por debajo del casquete glaciar y

Sierra Pelada Cornín (2038 m) (2059 m)

Cornón Las Rebezas (2188 m) (1926 m)

Alto de Fontrogán (1699 m)

Tritón palmeado (Lissotriton helveticus)

que actuaron como relieves laterales durante la fase de glaciares de valle, presentan un relieve mucho más suavizado, ya que fueron modeladas por el hielo y por los materiales que este transportaba. En la cabecera y en algunos collados de transfluencia aparecen cubetas de sobreexcavación, que actualmente están ocupadas por lagunas y turberas (como las Charcas de Valbuena). También existen depósitos de till que aparecen de forma dispersa en diversos sectores del valle y que, en algunos casos, constituyen auténticas morrenas. (*) Fotografías cedidas por Luis Fernández Fernández, Policarpo Fernández López y María Argentina Zúñiga Quiroga. Muxivén (2027 m) Otar Quimao (1663 m)

Valle de Valbuena

Valle de San Miguel

Panorámica del valle de Sosas de Laciana desde la Chana Redonda. En su cabecera aparecen varias cimas que superan los 1900 metros y que sobresalieron por encima del casquete glaciar durante la fase de máximo glaciar. Los asteriscos amarillos señalan la ubicación de las charcas de Valbuena.

Tal y como se observa desde El Feixolín, el valle de Valbuena está colgado respecto al de San Miguel, ya que fue menos excavado por los glaciares. Entre ambos se reconoce un fuerte umbral.

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Para citar este artículo: Castaño de Luis, R. (2019). El valle de Sosas y las charcas de Valbuena. Descripción básica de un espacio de gran valor ecológico. GeoLaciana 2019. Aula Geológica Robles de Laciana. Pp: 33-36.

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Los líquenes y la Geología Consideraciones sobre la interacción entre los líquenes y las rocas A. Terrón Alfonso Universidad de León; Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental

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ste artículo constituye un repaso y reescritura de uno ya anteriormente publicado por el mismo autor en la revista “Enseñanza de las Ciencias de la Tierra 2016” (Líquenes y rocas como ejemplo de interacción entre subsistemas terrestres). En él se explican algunos de los principales aspectos de la interacción que los líquenes tienen con los sustratos colonizados por estos seres vivos. Los líquenes son unos organismos extraños que perpetúan en un talo común la historia biológica de dos seres vivos con estrategias vitales radicalmente diferentes. Están constituidos por un micobionte (un hongo en el sentido estricto del término) que es quién condiciona realmente el desarrollo del liquen, y por otra parte un fotobionte (un fotosintetizador que a su vez puede ser un cianobionte o cianobacteria, o bien un clorobionte o alga verde). En ocasiones, no pocas, la cosa se complica y podemos encontrarnos que algunos líquenes perpetúan un talo en el que coexisten 2+1, 2+2 e incluso 2+3 (entiéndanse siempre esos números como referidos a mico+fotobionte).

tetizadoras (Ahmadjian, 1993). Los líquenes han de ser entendidos como un grupo biológico aparecido por diferentes vías, más que como un grupo natural monofilético. Su inclusión en el reino Fungi debiera quedar fuera de toda duda. La relación que mantienen los componentes del talo liquénico ha sido tradicionalmente considerada como una simbiosis mutualista, en la que ambos participantes salen más o menos beneficiados. Sin embargo, en el momento actual cabe describir dicha relación como un parasitismo controlado por parte del micobionte hacia los fotobiontes. El fotobionte soporta un daño moderado, recibiendo a cambio una protección más o

menos eficiente frente al exceso de luz solar, los procesos de desecaciónhumectación, y otro tipo de inconvenientes de índole mecánico derivados de habitar en territorios donde, por lo general, los organismos fotosintetizadores no se aventuran por si solos. Por otro lado, el micobionte se ve claramente beneficiado al recibir los fotosintatos derivados del metabolismo del fotobionte, consiguiendo un aporte nutricional más o menos constante sin tener que recurrir a un proceso lisotrófico convencional. Los primeros líquenes son organismos adaptados a diferentes ecosistemas terrestres desde tiempos remotos. Son conocidos en el registro fósil (Ascomyco-

Pocos, o ninguno, ejemplos hay en la naturaleza en los que la vida sea tan compleja en su organización y fisiología dentro de lo que se entiende como un organismo vivo. Estudiar y entender la fisiología liquénica es un reto apasionante, no exento de múltiples dificultades derivadas de su complejidad vital. Un talo liquénico está constituido por un entramado de hifas fúngicas que encierran y apresan a algunas células fotosin-

Cladonia coccifera (Barrillos de Curueño, León). A pesar de su abundancia y de su innegable belleza, los líquenes siguen siendo unos grandes desconocidos para el público en general.

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son capaces de vivir en cualquier tipo de sustrato (natural biótico y abiótico, o artificial) aunque una gran mayoría habita sobre roca madre. El ritmo de crecimiento no es el mismo en todos los sustratos, por lo que un liquen no crece ni interacciona de igual modo en uno o en otro tipo de sustrato. En todo caso, los líquenes crecen, por lo general, muy despacio, desde 0,1 hasta algunos milímetros al año, pudiendo llegar, en casos muy excepcionales como son los líquenes de biotipo fruticuloso, a crecer hasta varios centímetros anuales. Su lenta tasa de crecimiento va pareja, por lo general, con una gran longevidad.

Los líquenes saxícolas

Los líquenes tienen aplicaciones muy diversas (son fuente de determinadas sustancias con distintas aplicaciones industriales, se usan como forraje para animales, etc). Una de las más interesantes radica en su utilidad para monitorizar la concentración de determinados gases contaminantes en la atmósfera, para lo cual se ha desarrollado una metodología que tiene en cuenta la diversidad y composición de las comunidades de líquenes epífitos (que crecen sobre plantas). En la imagen, Sphaerophorus globosus sobre un viejo roble en Rioscuro de Laciana.

ta sensu lato) desde comienzos del Devónico (unos 440 Ma) (Black, 1972), si bien otros autores (Retallack, 1992) postulan una aparición más tardía, hacia el Pérmico o Triásico (280-180 Ma). Lo que sí se conoce con certeza es que los primeros líquenes bien conservados del registro fósil datan del Eoceno, hace unos 55 millones de años. En cuanto a su distribución geográfica actual, los líquenes ocupan entre el 7-9% de la superficie terrestre emergida, estando presentes en todos los continentes (incluida la Antártida, donde son claramente mayoritarios), apareciendo en los desiertos más cálidos del planeta y en los grandes desiertos fríos, y pudiendo habitar desde lugares con un porcentaje de humedad relativa muy elevada hasta territorios donde el déficit hídrico provoca un estrés casi constante por la falta de

agua, hecho que causa una ralentización e incluso la paralización neta de su metabolismo. Sirva como dato revelador de su capacidad de adaptación a condiciones extremas el hecho de que, en la zona Antártica, solo se consiguen las condiciones de iluminación, temperatura y humedad adecuadas para llevar a cabo el metabolismo liquénico entre 375 y 700 horas al año, siendo incluso mucho menos extendido en el tiempo el mantenimiento de estas condiciones en las grandes cumbres de las más altas cordilleras de la Tierra. Son un claro ejemplo de organismos extremófilos, lo que los convierte en objetos de interés en la investigación de organismos con tal plasticidad y, por tanto, con una altísima capacidad de adaptación a condiciones cambiantes (tanto actuales como pretéritas). Los líquenes

Los líquenes habitan en un gran número de sustratos, pero son especialmente frecuentes sobre todo tipo de rocas, llegando a ser el principal grupo de seres vivos capaces de colonizar ambientes muy extremos (desde desiertos cálidos y fríos, grandes altitudes, etc). Los líquenes que se instalan sobre rocas se denominan saxícolas y suelen mostrar una preferencia por sustratos de diferente pH. Así los saxícolas acidófilos se instalan sobre rocas ácidas, ricas en sílice (como cuarcitas o granitos); entre ellos cabe señalar a los géneros Rhizocarpon, Acarospora, Parmelia, Umbilicaria, Lecidea y Lecanora, entre otros. Los saxícolas basófilos se instalan sobre rocas con pH ligeramente básicos; entre ellos se encuentran los géneros Verrucaria, Aspicilia, Xanthoria y Dermatocarpon. El tándem liquen-roca es interesante no sólo porque la interacción que establecen con la geosfera es la base de la formación de suelos. A pesar de su innegable belleza, de sus extraordinarias formas vitales y de su abundancia y distribución universal, los líquenes son uno de los grandes grupos de organismos vivos olvidados en cuanto al interés científico que han tenido hasta este momento. Son poco o mal conocidos por los naturalistas

Algunos líquenes saxícolas acidófilos habituales en las areniscas y cuarcitas de la vertiente leonesa de la cordillera Cantábrica. 1- Rhizocarpon geographicum (Los Barrios de Luna); 2- Dimelaena oreina (Villar del Puerto); 3- Candelariella vitellina (La Vid de Gordón); 4- Acarospora oxytona (Piedrasecha); 5- Lecidea sp. (Vegacervera); 6Parmelia saxatilis (Palazuelo de la Valcueva); 7- Umbilicaria grisea (Valdeteja); 8- Lasallia pustulata (Montuerto).

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Algunos líquenes saxícolas basófilos habituales en las calizas de la vertiente leonesa de la cordillera Cantábrica. 1- Xanthoria elegans (San Emiliano); 2- Aspicilia radiosa (Puebla de Lillo); 3- Squamarina lentigera (Valdehuesa); 4- Acarospora sp. (Aviados); 5- Tephromela atra (Las Ventas del Caserío); 6- Verrucaria marmorea (Valporquero de Torío); 7- Physcia sp. (Nocedo de Curueño); 8- Lecidea sp. (Valdoré).

y totalmente ignorados por el público en general. En ocasiones aparecen incluidos en grupos biológicos que no les corresponden y muy pocas personas conocen su integración en el complejo mundo de los hongos. Cuánto tiempo llevan viviendo en este planeta, cómo viven, qué relaciones establecen con lo vivo y lo inanimado son preguntas que merecen ser contestadas con claridad.

dicionado por la excreción de diversas sustancias, preferentemente ácidos liquénicos, derivados del metabolismo del componente fúngico del talo liquénico (especialmente ácido oxálico), los cuales interactúan con la superficie de la roca provocando la disolución de algunos de sus minerales constituyentes, e incluso generando la aparición de nuevos minerales (minerales de neoformación).

La interacción entre los líquenes saxícolas y las rocas que colonizan ha sido reconocida desde el siglo XIX, cuando Sellas (1880) puso en evidencia que diminutos parches observados en las rocas se correspondían al liquen Verrucaria nigrescens. A partir de esa fecha han sido múltiples las investigaciones que han participado de la controversia referida a la capacidad o no de los líquenes para degradar los sustratos rocosos y, finalmente, de formar o intervenir en la formación de suelos. Los procesos de alteración acontecen en la interfaz liquensustrato y están integrados por un conjunto de procesos físicos (meteorización física) y químicos y/o biológicos (meteorización biogeoquímica). La meteorización física viene derivada de la alteración causada por el proceso de penetración de las hifas del talo liquénico en los intersticios del sustrato, así como por los derivados de los movimientos de expansión/contracción del propio talo. El proceso de meteorización química está con-

La interacción liquen-roca La interacción establecida entre los líquenes y el sustrato que ocupan estará condicionada principalmente por el tipo de biotipo que los líquenes presentan. El biotipo liquénico se define en función de la superficie de contacto entre el liquen y el sustrato, diferenciándose claramente 3 tipos básicos: crustáceos o incrustantes, foliáceos y fruticulosos. De manera general podemos ver que la relación liquen/sustrato es muy íntima en el caso de los líquenes de biotipo crustáceo (aproximadamente el 100% de la superficie basal del liquen contacta con el sustrato), frente al biotipo foliáceo, que presenta un grado de contacto elevado con el sustrato, pero dicho contacto es mucho más laxo que en el caso anterior. Por último, significar que en el caso de los líquenes de biotipo fruticuloso, el contacto liquen/sustrato se reduce al máximo, quedando en la mayoría de los casos res-

tringido a un simple disco de fijación que no supone más allá de un 5% del total de la superficie del talo liquénico. Es fácil entender, al menos desde el punto de vista teórico, que la capacidad de provocar alteraciones en la superficie de la roca es tanto mayor cuanto más extenso e íntimo sea el contacto entre el liquen y la roca. En el caso de los líquenes saxícolas crustáceos debemos además diferenciar entre aquellos que viven directamente sobre la superficie de la roca (saxícolas epilíticos) de aquellos que lo hacen dentro de esta (saxícolas endolíticos). Estos últimos pueden incluso dividirse en criptoendolíticos (aquellos que ocupan oquedades propias de la roca), casmoendolíticos (que habitan en fisuras y grietas) y los euendolíticos (que generan su propio hábitat en el interior de la roca). Además, no todas las especies de líquenes crustáceos saxícolas tienen un comportamiento de uno u otro tipo, sino que pueden tener una fase epilítica y otra endolítica (de cualquiera de los subtipos mencionados) a lo largo de su ciclo de vida, o incluso comportarse como casmoo euendolíticos en diferentes etapas de su proceso de colonización del sustrato. Desde que Liebig (1853) habló del efecto erosivo de los líquenes sobre las rocas, se ha investigado mucho para conocer los mecanismos erosivos. Señalamos algunos de los principales:

Ejemplos de algunos biotipos en líquenes saxícolas. 1- Biotipo crustáceo o incrustante (Acarospora chlorophana; Puerto de Panderrueda); 2- Biotipo escuamulosofoliáceo (Parmelia caperata; Valdehuesa); 3- Biotipo fruticuloso (Ramalina capitata; La Vid de Gordón).

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minerales desagregados de la superficie de la roca sobre la que habitan, como por ejemplo ocurre con el liquen Parmelia conspersa instalado sobre granitos. Ariño et al. (1995) cuantifican en 25 y 30 mg/m2 la cantidad de gránulos minerales incrustados dentro de los talos de Caloplaca variabilis y Lecanora albescens respectivamente.

Diversos líquenes incrustantes (entre los que destaca, por su intenso color anaranjado, Xanthoria elegans), en un bloque de caliza situado en las proximidades de la Laguna Grande (Lago de Babia) y que ha permanecido en esa ubicación, como mínimo, el tiempo necesario para permitir el crecimiento de estos organismos.

A.- Penetración de hifas: una de las características que mejor definen la fisiología de las hifas fúngicas es su altísima capacidad de penetración en los diferentes sustratos sobre los que se desarrollan. En el caso específico de las rocas y minerales, esta penetración se realiza a través de líneas de fractura en las rocas, o bien utilizando los huecos existentes entre gránulos o los diferentes planos de exfoliación de un mineral. Se generan así importantes efectos mecánicos, al mismo tiempo que inducen o aceleran otros mecanismos de alteración. B.- Expansión y contracción del talo liquénico: el talo tiene una estructura anatómica en general más o menos estratificada, de tal modo que la capa medular (constituida únicamente por hifas fúngicas más laxas) tiene una alta capacidad higroscópica. Debido a la presencia de sustancias gelatinosas presentes o formadas en dicha capa, el talo tiene una alta tasa de contracción/expansión. La repetición de estos movimientos, diaria o estacional, termina por provocar la rotura mecánica de la superficie pétrea en fragmentos, por lo general de <50µm. Este fenómeno actúa conjuntamente con procesos de alteración química y será el corresponsable de la formación de roturas más o menos evidentes en las rocas como paso inicial de su proceso de alteración. Estos procesos no han sido cuantificados como perceptibles en periodos inferiores a 10 años. C.- Procesos de congelación y descongelación del talo liquénico: las hifas del talo liquénico tienen una alta capacidad de penetración en el sustrato y por tanto, como consecuencia de su posible congelación, pueden actuar como auténticas cuñas que provocan la rotura y disgrega-

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ción de la roca colonizada. Estos procesos de congelación/descongelación son tanto más importantes en territorios muy fríos donde han podido ser demostrados diferentes procesos de alteración de rocas y minerales, con la consecuente formación de suelos. D.- Sales orgánicas e inorgánicas: el proceso metabólico del talo liquénico provoca la excreción de sustancias químicas capaces de reaccionar con componentes del sustrato rocoso y, por ello, generar sales orgánicas e inorgánicas. Estos compuestos experimentan procesos de hinchazón y “desinflado” que favorecen la desagregación mecánica de minerales y rocas. Entre este tipo de sustancias, cabe destacar el papel relevante de los oxalatos de diversos tipos. E.- Incorporación de fragmentos del sustrato al talo liquénico: Ascaso y Wierchos (1994) han evidenciado que los talos liquénicos pueden agregar fragmentos

Del mismo modo podemos hablar de una interacción derivada principalmente de reacciones químicas más o menos complejas. Dicha alteración química va, en muchas ocasiones, ligada directamente a algunos de los principales procesos físicos. Por tanto, de su actuación conjunta deriva su efecto sobre la superficie y estructura del material pétreo. En ocasiones se ha cuestionado el papel de los líquenes en el deterioro de los sustratos rocosos, debido al hecho de que los productos del metabolismo liquénico son insolubles en agua y, por tanto, su efecto de alteración debería ser escaso o inexistente (Iskandar y Syers, 1972). Sin embargo, lo que en realidad sucedía era que las técnicas de muestreo y análisis no evidenciaban correctamente el efecto provocado por esas sustancias liquénicas. Con el avance de las tecnologías analíticas se han puesto en evidencia los efectos que los líquenes provocan en la alteración (biodeterioro) de las rocas naturales y en los materiales de construcción, así como su participación en la pedogénesis. De entre todos los mecanismos de alteración química del sustrato derivados de la actuación de los seres vivos, los líquenes intervienen, al menos, en dos de ellos a la hora de solubilizar los minerales. 1. Generación de CO2 durante el proceso respiratorio. El CO2 producido durante el metabolismo liquénico se disuelve en el agua que forma parte de las estructuras liquénicas generando así ácido carbónico. Este ácido acentúa los procesos de solubilización de los minerales por el sencillo hecho de que modifica (generalmente

Líquenes saxícolas casmoendolíticos en las pizarras neoproterozoicas de la Formación Narcea (Portilla de Luna). Estos líquenes colonizan preferentemente las fracturas y los planos generados por la esquistosidad, favoreciendo así la meteorización física y química de la roca.


Izquierda: canchal en la vertiente oriental de la Pica Samaya (Puerto de Panderrueda). La práctica totalidad de la superficie expuesta de los bloques de cuarcita aparece colonizada por líquenes. Derecha: canchal en la vertiente meridional de la Sierra de Chagos (Casares de Arbas); los sectores más inestables de este depósito de ladera no han podido ser colonizados por líquenes, y por ello son delatados por el color blanquecino-rosado de los fragmentos de roca.

acidificando) el valor del pH a nivel local, allí donde los líquenes habitan. Todo ello puede provocar alteraciones en los microhábitats que ocupan los líquenes. 2. Ácido oxálico y otras sustancias semejantes: en condiciones experimentales se ha podido demostrar que la presencia de ácido oxálico (metabolito derivado de la actividad del micobionte liquénico) provoca o acelera la precipitación y/o disolución en rocas y minerales, contribuyendo de manera muy importante al deterioro químico de esos elementos. La presencia de los oxalatos liquénicos se manifiesta en la interfaz liquen/sustrato. En muchos casos esos líquenes excretan otros ácidos (cítrico, glucánico, etc.) que también intervienen en los procesos de deterioro químico de los sustratos rocosos. Es necesario señalar que el ácido oxálico no es un producto exclusivo de los líquenes, sino que otros organismos (asociados a los líquenes) también lo generan (cianobacterias, algas verdes, algunos hongos y algunas bacterias, etc.) por lo que la alteración química derivada no puede ser atribuida, en exclusividad, a los líquenes saxícolas. Otros productos del metabolismo liquénico (agrupados bajo el nombre genérico de ácidos liquénicos, aunque no todos tengan naturaleza ácida) como son los dépsidos y las depsidonas, con bajo poder hidrosoluble, pueden intervenir en procesos de generación de minerales y por ende generar procesos de alteración química de las rocas. Aunque los procesos descritos son universales, la naturaleza de la roca erosionada determina hasta qué punto los líquenes pueden intervenir en el proceso de su biodeterioro. Un buen ejemplo lo constituye el hecho de que los líquenes endolíticos generan exudados que favorecen la disolución de las partículas que conforman las areniscas, hecho que reduce su cohesión y con ello provoca procesos de exfoliación importantes. Algo similar sucede en este tipo de rocas con la movilización del Fe, que puede ir hacia las

capas altas de la roca (dotando a la misma y al propio liquen de un característico tono herrumbroso) o bien ir hacia las capas más profundas de la roca donde precipita y puede llegar a dar niveles más altos que en la roca circundante (Wessels y Budel, 1995). En el caso de rocas graníticas se ha evidenciado cómo la biotita es alterada superficialmente bajo el efecto de algunos ácidos orgánicos derivados del metabolismo liquénico (Song y Huang, 1988; Wierchos y Ascaso, 1994, 1996). Un caso particular es el referido al efecto erosivo que juegan los líquenes sobre las rocas calizas. En este tipo de rocas, el ácido oxálico de origen liquénico provoca procesos de meteorización severa sobre ellas (Syers y Iskandar, 1973). Es de destacar el efecto que tienen en este sentido algunas especies de los géneros Diploschistes, Caloplaca, Squamarina y Protoblastenia. Todos estos procesos, de manera independiente o bien de manera sinérgica, han puesto de manifiesto cómo algunas comunidades de líquenes criptoendolíticos que habitan en areniscas podían llegar a acumular desde 10-100 g/m2 de gránulos (Vestal, 1988). En la Antártida marítima, con muy bajas tasas de pérdida de materia y la práctica ausencia de pastoreo, la acumulación puede alcanzar hasta 2 kg/m2 para una sola especie liquénica (Usnea himantormia) (Kappen, 1993). La materia orgánica generada por los propios líquenes, las excreciones celulares, la actuación de especies fijadoras de N2, el desprendimiento de partículas de la superficie rocosa, el apresamiento de partículas de polvo por los propios talos liquénicos, así como la activación de algunas comunidades bacterianas heterótrofas asociadas a las hifas fúngicas, favorecen la formación de ácido fúlvico o húmico, que juega un papel importante en la formación de complejos con hierro y aluminio, y finalmente generan suelos primitivos (Seaward, 1997; Ariño et al., 1995).

Por otro lado, los líquenes son organismos claramente primocolonizadores, capaces de generar condiciones microambientales favorables al asentamiento de otras comunidades más complejas, entrando a formar parte de las mismas un buen número de plantas que irán sustituyendo a los propios líquenes y que continuarán con el proceso de formación de suelos. La razón fundamental para este proceso de coexistencia, cuando no de recambio, de líquenes y plantas estriba en el hecho de que los líquenes representan las dos características esenciales que las plantas necesitan para vivir: humedad y nutrientes (Harper y Pewndleton, 1993). Del mismo modo, ese efecto pedogénico derivado de la actividad liquénica genera condiciones más o menos adecuadas para el asentamiento de comunidades de animales que terminan por intervenir igualmente en el proceso de formación de suelos. La velocidad o tasa de meteorización que los líquenes provocan en los diferentes tipos de roca es una incógnita aún por resolver. Sirvan dos ejemplos: en el desierto antártico frío, las areniscas son exfoliadas por los líquenes a un ritmo de 3 mm cada siglo, mientras que algunas lavas emergentes en Hawaii presentan, después de 50 años de colonización por Umbilicaria cylindrica, un liquen saxícola acidófilo de biotipo foliáceo, muy abundante en roquedos de alta montaña.

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Stereocaulon, una pátina de meteorización de 0,81 mm, lo que arroja una exfoliación de aproximadamente 1,6 cm por siglo. La tasa de meteorización de la roca por parte de los líquenes depende pues de un sinfín de factores: efectividad en el proceso degradativo por parte de las diferentes especies liquénicas, textura de las rocas, grado de mineralización, velocidad de colonización de las rocas, climatología, etc. McCarroll y Viles (1995) han cuantificado que el grado de meteorización de rocas en el sur de Noruega llegaba a alcanzar valores de entre 25-50 veces mayor que cualquier otro tipo de meteorización en el mismo territorio. Además, los talos liquénicos atrapan partículas de polvo aerotransportadas desde largas distancias, lo que contribuye a las primeras fases del proceso de formación de suelos primitivos. También debemos significar que algunos estudios ponen en evidencia el papel protector que los líquenes pueden ejercer sobre la superficie de las rocas frente a su degradación, especialmente en aquellos lugares en los que el deterioro físico-químico es mucho más fuerte que el biodeterioro (Ariño et al., 1995). Parece por tanto necesario conocer qué especies liquénicas intervienen en los procesos degradativos de la superficie de las rocas y, por tanto, en la formación de suelos primitivos, y qué especies pueden, por el contrario, dotar a algunas rocas de una capa protectora que amortigüe los efectos de la meteorización físicoquímica ajena al biodeterioro.

Liquenometría Cabe comentar, para terminar, cómo los líquenes son herramientas biológicas usadas para cuantificar y medir procesos geológicos más o menos recientes en territorios donde la roca madre se ve colonizada por estos organismos a una velocidad más o menos constante. La liquenometría es una técnica de biodatación de fenómenos geológicos recientes (700-500 años aproximadamente) basada en la

Diversos líquenes saxícolas incrustantes (entre los que destaca Rhizocarpon geographicum por su color verdoso) sobre la superficie de una cuarcita rica en óxidos de hierro.

tasa y/o velocidad de crecimiento de algunos líquenes en sustratos geológicos definidos. Hasta la fecha, esta técnica se ha utilizado especialmente en la datación de morrenas y superficies rocosas expuestas por la retirada de los hielos, obteniéndose así la velocidad de retroceso de los glaciares. Pero esta técnica también permite datar movimientos tectónicos recientes y terremotos (mediante desprendimientos rocosos debidos a fenómenos sísmicos), uso de canteras, etc., además de ser de gran utilidad en arqueología (Bull, 1994). Para ser usado en análisis liquenométricos, un liquen ha de cumplir una serie de requisitos imprescindibles: 1) fácil reconocimiento en el campo, 2) capacidad de crecer en diferentes superficies naturales, 3) presentar márgenes talinos bien definidos, 4) tener tasas de crecimiento y de longevidad compatibles con el hecho que se quiere datar, y 5) que sea posible conocer la tasa de crecimiento de la especie elegida en un territorio determinado. Por este motivo, y aunque han sido propuestos varios líquenes para realizar esta datación, hasta la fecha son las especies del género Rhizocarpon las que más aceptación han tenido en diversos territorios del globo terrestre, especialmente en zonas alpinas, polares o boreales (Dyke, 1990).

El uso de esta herramienta exige conocer con todo detalle la tasa de crecimiento de los líquenes usados, de ahí que debamos ser extremadamente cautelosos y precisos a la hora de validar su uso para cada especie concreta y hacerlo siempre en territorios con unas condiciones ambientales bien conocidas. Uno de los grandes inconvenientes que ha de resolver la liquenometría está relacionada con la delimitación del talo liquénico de una especie determinada ya que, en ocasiones, la coalescencia de diversos talos (individuos) pueden terminar por configurar un único individuo que surgiría como consecuencia del sumatorio de los anteriores. Desconocer este hecho, o no ser capaz de evidenciarlo en estudios de campo, puede generar dataciones erróneas o cuando menos inexactas. Cada vez son más frecuentes los estudios liquénicos que intentan dar respuesta a alguna de las preguntas planteadas anteriormente en cuanto a esa interfaz generada de la relación de estos seres vivos con el sustrato sobre el que se asientan, pero aún estamos muy lejos de conocer con exactitud la multiplicidad de efectos derivados de esta relación liquensustrato.

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Para citar este artículo: Terrón Alfonso, A. (2019). Los líquenes y la Geología. Consideraciones sobre la interacción entre los líquenes y las rocas. GeoLaciana 2019. Aula Geológica Robles de Laciana. Pp: 37-42.

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Los serrines de granito Posibles usos en obra civil de un residuo mineral V. Barrientos Rodríguez y D. Carro López Universidad de A Coruña; E. T. S. I. Caminos, Canales y Puertos

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n este trabajo se pretenden mostrar los posibles usos en obra civil de un subproducto, el serrín de granito, procedente de uno de los más importantes sectores industriales gallegos y españoles, la industria de la piedra ornamental. Este artículo se basa en una completa caracterización geoquímica (Vázquez, 2005) y geotécnica (Barrientos, 2007) desarrollada durante casi una década por investigadores de la Universidad de A Coruña. Además se incluyen las experiencias relacionadas con el uso de estos materiales para la estabilización de otro residuo, el fuel procedente del naufragio del Prestige.

voladura por barrenos y se trocean en bloques menores usando diversos procedimientos. El corte de los bloques de roca se realiza mediante telares que requieren una importante cantidad de agua, cal y granalla metálica para ser eficaces, no así las operaciones de pulido, que se llevan a cabo con discos de corona de diamante refrigerados por agua. Cualquiera de estas operaciones genera estos residuos. Hay que indicar que las empresas elaboradoras no sólo utilizan el granito que se extrae en las canteras locales sino que también importan materia prima de más

de 20 países y, además, la definición comercial según la Norma UNE 22-17085 incluye a determinados granitos ornamentales que petrológicamente no pertenecerían a este grupo de rocas ígneas en un sentido estricto, sino que se clasificarían dentro de otros tipos de rocas. Dados los importantes volúmenes de materiales extraídos, es interesante hallar una aplicación para el uso de los residuos de corte, a ser posible en grandes cantidades como puede ocurrir en obras civiles. Esta idea se ha visto reforzada institucionalmente por el Plan de Xestión de

La relevancia de esta investigación está sustentada en que la industria de la piedra ornamental, y la del granito en particular, constituye uno de los principales sectores económicos de Galicia. Destaca la producción granitera del municipio de O Porriño (Pontevedra), donde se genera la mitad de la producción total de la región y que se ha convertido en la zona granitera más importante de España, permitiendo el desarrollo de prósperas industrias de elaboración y transformación de la roca natural.

Los serrines de granito El serrín de granito es el residuo resultante de los procesos de corte y pulido de los bloques de roca y supone anualmente en la zona una cantidad cercana a los 300.000 m3. Estos bloques son extraídos de las canteras mediante perforación o Fotografía 1. Acopio de serrines a la salida de los filtros-prensa de una explotación de O Porriño.

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les según su plasticidad, aunque si se ajustan a las condiciones granulométricas para el relleno de terraplenes. 3) Según la ITR/01.0/04, de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, los residuos de serrines son considerados como no peligrosos inertes para determinados usos. 4) En cuanto a la estabilidad de taludes, se ha comprobado mediante una modelización cuidadosa que no presentan problemas al respecto, situándose dentro de los valores de factor de seguridad estipulados por la legislación vigente. Históricamente, estos materiales no habían sido caracterizados por completo aunque sí se habían propuesto para diversos usos como la remineralización de suelos, la producción de materiales vitrocerámicos o como fuente para la extracción de feldespatos. También se han propuesto otros usos, como material de adicción en hormigones y mezclas bituminosas o como materiales de construcción y obras, incluso como fillers minerales. En todo, caso estas aplicaciones no han logrado satisfacer a la industria, bien por requerir un volumen bajo de materiales, o bien por suponer la movilización de los mismos, con los costes económicos adicionales que conlleva. Fotografía 2. Taludes con bermas en el vertedero controlado de serrines.

Residuos Industriais e Solos Contaminados de Galicia, PXRISC (CMA, 2003) en el que se aboga por una actuación encaminada a la reducción de los residuos en origen, a la reutilización y/o reciclaje de los mismos y, como opción menos deseable, a su vertido controlado. Para caracterizar estos residuos se pueden usar determinados criterios marcados por las normativas europeas, españolas y autonómicas. Legalmente, según la ITR/01.0/04, de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, los residuos de serrines son considerados como no peligrosos inertes para determinados usos, lo que implica que no se requiera un acondicionamiento especial para realizar su depósito. Además el RD 1481/2001, que regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero, incluiría los serrines como materiales aptos tras ser compactados para las capas de protección y sellado.

Metodología Para realizar el presente estudio se recogieron muestras de serrines en distintas explotaciones de la zona de O Porriño con la colaboración de la Asociación Galega de Graniteiros (A.G.G). Además de las muestras recogidas en las explotaciones para analizar y ensayar en el laboratorio, se tuvo la oportunidad de acceder a un vertedero de serrines. El depósito de estos materiales a lo largo de varios

años de producción en ese lugar lo ha convertido en un banco de pruebas natural para estudiar el comportamiento real in situ del relleno y obtener muestras del mismo, mediante sondeos con recuperación de testigo, con las que poder trabajar en el laboratorio. Con estas muestras se realizaron una serie de ensayos convencionales para caracterizar el material desde el punto de vista de su comportamiento hidrogeomecánico. Estos ensayos se complementaron con la caracterización hidro y geoquímica (Vázquez, 2006), en la que se pone de manifiesto la similitud química y mineralógica de los serrines con las rocas graníticas de las que proceden. Tras los ensayos básicos de identificación (humedad, densidades, plasticidad) se determinó que el serrín de granito es un material de grano fino (silt loam), poco plástico, con una composición mineralógica análoga a la del granito y una composición química enriquecida en compuestos de Fe y cal. La presencia de partículas de acero incrementa la densidad de las partículas sólidas y puede dar lugar, en las condiciones apropiadas, a costras de oxidación que pueden disminuir la infiltración del agua. No presentan tendencia a la expansividad ni a la corrosión de estructuras de hormigón. Conocidos estos datos se procedió a la realización de los ensayos geotécnicos, consistentes en la verificación del comportamiento frente a la compactación de los serrines de granito y la comparación con lo observado en las muestras del relleno (Próctor), del comportamiento durante la consolidación en edómetro para deducir los parámetros de deformabilidad y del comportamiento frente al esfuerzo cortante para conocer los

La situación legal de los granitos dentro de las diversas normativas de obras y residuos se resume a continuación: 1) El RD 1481/2001, que regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero, incluiría los serrines como materiales aptos tras ser compactados para las capas de protección y sellado. 2) Según el PG-3, para obras de carreteras y puentes, serían materiales margina-

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40 cm

Fotografía 3. Vista general de los serrines de granito a la salida de los filtros-prensa.


parámetros de estabilidad. Estos ensayos fueron complementados con ensayos de capacidad de soporte (C.B.R.) para conocer su aplicabilidad a firmes y pavimentos.

Descripción de los resultados Se obtuvieron resultados satisfactorios en lo relativo a aplicaciones en la estabilidad de taludes (ángulo de rozamiento), consolidación o impermeabilización (permeabilidad en edómetros). Asimismo los valores del C.B.R. situarían a estos materiales dentro de los suelos tolerables. Su uso en firmes y explanadas de viales también fue modelizado (Navarro et al. 2008).

mo para la construcción de rellenos. También parece razonable usarlos como material de terraplén de obras lineales, ya que pueden ejecutarse terraplenes de altura moderada con asientos reducidos y sin limitaciones en el proceso constructivo. Sin embargo sería necesario utilizar aditivos estabilizantes en la zona final de la explanada para que las deflexiones generadas por cargas en superficie sean pequeñas. La experiencia en O Porriño con serrines de granito sugiere que pueden ser buenos materiales para estabilizar y mejorar suelos, desde el punto de vista geotécnico. Los ensayos realizados han pretendido conocer en profundidad el material de modo que permita idear eficientemente modelos (numéricos, a escala) que simulen los posibles usos en la ingeniería de los serrines para poder aplicarlos en el momento preciso.

Fotografía 4. Materiales empleados para la estabilización.

Estabilización de los residuos del Prestige

Tabla 1. Resumen de las características de los serrines de granito.

Utilizando técnicas desarrolladas por el equipo análogo de la UCLM situada en Ciudad Real, se simuló el comportamiento de un relleno de serrines como subcapa en un pavimento de una obra lineal y como material de préstamo en obras de tierra, obteniendo unos resultados esperanzadores de cara al uso masivo de este material. Serían materiales marginales, según el PG-3, que podrían ser mejorados con cementos, geotextiles o una eficiente compactación. A tenor de los resultados, los serrines de granito son un buen material de présta-

En noviembre de 2002, el buque Prestige vertió 63.000 t de fuel pesado frente a las costas gallegas en una de las peores mareas negras acaecidas en Europa. Las tareas de recuperación de residuos se realizaron de manera diferente en el mar y en la costa. En el mar se recuperó una emulsión de agua y fuel, sin embargo en el litoral, dada la extensión del vertido y la necesidad de trabajo manual, el residuo producido era una mezcla de fuel, agua, arena, rocas, bolsas plásticas, herramientas de limpieza, etc. De este modo, aunque sólo se recuperaron 45.000 t de fuel, la cantidad de residuos generada fue de aproximadamente 171.000 t. Este residuo presenta una textura líquidoviscosa, lo que imposibilitaba su vertido directo por prohibición expresa de la Directiva 1999/31, de vertederos. Las técnicas de tratamiento de un residuo tan heterogéneo son limitadas, aunque existían unas pruebas satisfactorias de aplicación de una técnica de estabilización/solidificación con cal viva. Por estas razones se planteó el tratamiento de los residuos mediante estabilización; en este sentido se desarrolló una metodología de estabilización que utilizaba no sólo cal viva, sino también serrín de granito.

145

70,9

6,8

40

70,9

6,9

20

70,7

7,1

8

70,3

7,6

145

0,5

5,9

20

0,1

55,3

Tabla 2. Ejemplo de asientos finales para estrategias de construcción de rellenos de 16 m y para las estrategias (S0 y S2) en condiciones saturadas.

Fotografía 5. Resultado tras la estabilización y reposo de 2 horas.

Tras el proceso de estabilización el residuo es sólido y presenta unas características geotécnicas aceptables. Además, se realizaron ensayos de lixiviación cuyos resultados podrían llevar a la clasificación de este residuo como no peligroso, según la legislación vigente, y así, sería posible construir un vertedero para el depósito definitivo del residuo estabilizado. Como resultado de las diversas mezclas, se estableció como la mezcla estabilizada más adecuada para la fabricación de mortero la de 30 % de fuel, 35 % de cal viva y 35 % de serrines de granito. La estabilización permite separar las diferentes fracciones del residuo de fuel y otros elementos ajenos como plásticos o poliestireno. Con la fracción fina se ha demostrado que es posible fabricar mortero de cemento.

Fotografía 6. Adoquín fabricado a partir del fuel del Prestige.

45


y carbonatación de los serrines (calcita) o bien como producto de la oxidación de la granalla y virutas de fleje (green rust). •La superficie específica BET de los serrines es significativamente inferior a la que se observa en materiales naturales de igual tamaño de grano. En realidad, los serrines están constituidos por partículas minerales que, en su mayoría, no pertenecen a los minerales de la arcilla. Ello implica importantes diferencias en cuanto al comportamiento que debiéramos esperar si se atiende sólo a su distribución granulométrica (sin expansividad). •La densidad de las partículas sólidas de los serrines de telar presenta un valor próximo a 3,2 Mg/m3, muy por encima del valor esperable a priori para una roca ígnea clásica o un suelo. No obstante se debe considerar que a los serrines de granito se incorporan granalla y virutas de

Figura 1. Mezclas estudiadas y valoración de las mismas.

0

Conclusiones

•A tenor de los experimentos realizados, los serrines de granito son material de composición granítica, tamaño de grano fino y con baja plasticidad. Su identificación de acuerdo con el esquema del Sistema Unificado de Clasificación de Suelos es la ML. •La mineralogía de los serrines está constituida mayoritariamente por cuarzo, microclina, plagioclasa, biotita, moscovita y clorita, así como otros minerales secundarios, formados durante el secado

4

Profundidad (m)

Con la caracterización básica se han podido establecer los parámetros fundamentales que rigen su comportamiento. En este resumen de las conclusiones se habla de los serrines en general sin distinguir su procedencia, ya sea telar o disco de corte. Los serrines de granito son material de composición granítica, tamaño de grano fino y con baja plasticidad y sin tendencia a la expansividad ni a la corrosión de estructuras de hormigón.

8 w (%) muestras inalteradas LP muestras inalteradas LL muestras inalteradas w (%) LL LP

12

16

20

30

40

50

60

70

WL o WP Figura 2. Variación de los límites de Atterberg (límite líquido, WL y límite plástico, WP) respecto de la profundidad para muestras de serrines de granito procedentes del vertedero.

los flejes, ambas de acero (ρ≈7,87 Mg/m3). •La densidad seca óptima para una energía de compactación Próctor normal se sitúa en torno a los 1,41 Mg/m3, correspondiente a un contenido de humedad ligeramente superior al 33 %. En el caso del Próctor modificado, la densidad seca óptima es cercana a 1.72 Mg/m3, correspondiente a una humedad del 16 %.

Figura 3. Resultado de los ensayos de compactación tipo Próctor normal y modificado.

46

•Para una energía de compactación equivalente a la de un Próctor normal (ρd~1,41 Mg/m3 y ω(%) ~ 33), el índice CBR sería ligeramente superior a 10 %, lo que es característico de explanadas poco deformables (tipo E2). Por otro lado, para una energía de compactación equivalente al Próctor modificado (ρd~1,76 Mg/m3 y ω(%) ~ 17) el índice CBR estaría alrededor de 60, propio de las explanadas tipo E3 (muy poco deformables).


Figura 4 (izquierda). Variación del índice CBR con la densidad seca de probetas no saturadas de serrines de granito. Figura 5 (derecha). Variación del coeficiente de permeabilidad, k, respecto del índice de poros de acuerdo con los ensayos edométricos realizados.

•La exposición al aire de los serrines en capas delgadas húmedas puede conducir a la oxidación de la granalla que contiene y dar lugar al desarrollo de costras de oxidación (hardpans). Cuando éstas se forman dentro de los propios serrines, mejoran su resistencia debido a que presentan mayor cohesión y su rugosidad superficial es muy alta. •Cuando se forman costras superficiales, éstas contribuyen a impermeabilizar la superficie, limitando la infiltración de agua y mejorando la resistencia a la erosión de los serrines expuestos en taludes por acción de la escorrentía superficial. •Puesto que la formación de las costras implica un aumento de volumen, existe la posibilidad de que en obras de tierra en las que se empleen serrines se produzcan modificaciones de geometría indeseadas (p. ej. levantamiento de capas compactadas) o incluso que se desarrollen caminos para el flujo preferente del agua. No obstante, las observaciones realizadas indi-

can que tales fenómenos tendrían lugar, tan solo, en la inmediata vecindad de la superficie. •Los valores de permeabilidad obtenidos permiten establecer la idoneidad de los serrines de granito como material para

impermeabilización y sellado, de acuerdo con el RD 1481/2001. De acuerdo con lo establecido ahí y los valores de permeabilidad calculados se puede establecer que los serrines de corte de granito, una vez efectuada una adecuada compactación,

M1 M2 M3 M4

Figura 6. Resultados de los ensayos de corte directo realizados sobre 4 muestras. Fotografía 7. Costra de óxihidróxidos de Fe formada a partir de la oxidación de la granalla presente en los serrines cuando estos son expuestos a la atmósfera, manteniendo altos contenidos de humedad.

1 cm

cumplirían con los requisitos exigidos para las capas de protección y sellado o recubrimiento de vertederos. •El valor medio del ángulo de rozamiento (34º) de los serrines obtenidos compara muy bien con los valores de resistencia al corte drenada de minerales que típicamente componen los suelos granulares. Por otro lado, los valores de cohesión son muy bajos (~21 kPa, en promedio), tal y como corresponde a un material constituido por partículas sueltas no cementadas. Los serrines de granito se adscriben, debido a sus características granulométricas, a la categoría de suelos tolerables, lo cual limita, a priori, su uso al núcleo o cimiento de terraplenes. No obstante, los índices CBR obtenidos (≥10) permitirían su uso en capas de coronación. El uso de serrines de granito en terraplenes en dis-

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Figura 7. Valores obtenidos de E en la simulación junto a la profundidad considerada de terraplén uniforme de serrines de granito.

tintas obras debe ser analizado con mayor detalle aunque no se descarta su uso en el núcleo de terraplenes.

más sólidas para evaluar el comportamiento de este material como relleno y terraplén, los análisis realizados permiten

ser optimistas respecto a la viabilidad de estas aplicaciones.

Su uso en firmes y explanadas de viales también ha sido modelizado, obteniendo unos resultados esperanzadores de cara al uso masivo de este material. Serían materiales marginales que podrían ser mejorados con cementos, geotextiles o una eficiente compactación. No obstante, su empleo en sub-base no sería apropiado dada su escasa capacidad drenante. No obstante, el simple hecho de que los materiales en cuestión sean adecuados para diversas aplicaciones no constituye una garantía de solución suficiente respecto del problema de su gestión ya que la implementación de tales soluciones debe ser a la vez viable desde los puntos de vista técnico y económico. Pese a lo necesario de una mayor cantidad de trabajo experimental para tener unas bases

Fotografía 8. Vertedero de serrines.

Bibliografía Barrientos, V. (2007). Caracterización geotécnica de los serrines de granito y algunas aplicaciones en Ingeniería Civil. Tesis Doctoral. Universidad de A Coruña. Carro, D. (2009). Desarrollo de un tratamiento de estabilización sobre los residuos de fuel del Prestige. Posibilidades de almacenamiento definitivo del residuo estabilizado y potencial uso como material de construcción. Tesis Doctoral. Universidad de A Coruña. Carro,D., Delgado, J., Vázquez, A., Barrientos, V. y Juncosa, R. (2005). Final disposal of the waste associated to the oil spill of the tanker Prestige through its stabilization with lime and granite fines. Procedings of the International Conference on Energy, Environment and Disasters (INCEED 2005). 1-15. ISBN: 84-89670-53-6. Navarro, V., Yustres, A., Barrientos, V. y Delgado, J. (2008). Settlement of embankment fills constructed of granite fines. Computer & Geosciences, 34, 978-992. ISSN: 0098-3004. Vázquez González, A. M. (2005). Modelización geoquímica de los serrines de granito. Tesis Doctoral. Universidad de A Coruña. Para citar este artículo: Barrientos Rodríguez, V. y Carro López, D. (2019). Los serrines de granito. Posibles usos en obra civil de un residuo mineral. GeoLaciana 2019. Aula Geológica Robles de Laciana. Pp: 43-48.

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TABLA CRONOESTRATIGRÁFICA INTERNACIONAL Y ALGUNAS SUBDIVISIONES REGIONALES

-Unidad antigua y en desuso -Límite internacional definido en una localidad tipo (GSSP; Global Standard Section and Point) y señalado en dicha localidad con un “Clavo de oro” -División basada en edades absolutas establecidas por convenio (GSSA; Global Standard Stratigraphic Ages)

AULA GEOLÓGICA ROBLES DE LACIANA C/ Thanona s/n. 24139 - Robles de Laciana (León) Tfno: 690 28 86 20 / 615 50 52 28 / 616 14 54 69

INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO DE ESPAÑA Sede central Calle Ríos Rosas, 23 28003 - Madrid (Madrid) Tfno: 913 49 57 00 Correo electrónico: igme@igme.es Página web: www.igme.es Unidad de León Parque Científico de León Avda. Real, 1. Edificio 1. 24006 - León (León) Tfno: 987 26 21 71 / 987 26 21 82 Correo electrónico: leon@igme.es


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El Patrimonio Geológico de la provincia de León. Lugares de Interés Geológico e inventarios Rodrigo Castaño de Luis

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Geomorfología glaciar en el valle de Torre de Babia (Cordillera Cantábrica) Victoria Alonso, Augusto Rodríguez García y Ángela Suárez Rodríguez

19

Toma básica de datos en Geología. Mediciones en el campo y manejo de mapas topográficos y geológicos Juan Ignacio Peláez Fernández

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El valle de Sosas y las charcas de Valbuena. Descripción básica de un espacio de gran valor ecológico Rodrigo Castaño de Luis

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Los líquenes y la Geología. Consideraciones sobre la interacción entre los líquenes y las rocas Arsenio Terrón Alfonso

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Los serrines de granito. Posibles usos en obra civil de un residuo mineral Víctor Barrientos Rodríguez y Diego Carro López