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Ebria alegrĂ­a del canto Pedro Olivella Solano


Ebria alegrĂ­a del canto -AntologĂ­a-

Pedro Olivella Solano

2017


A mi madre, Rosmira Solano, y a mi hermana, Carmen Mileni, a quienes he amado en todas mis ebriedades


Ebria alegría del canto - Pedro Olivella Solano

Libro de Caín (2015)

1 Mi hermano, frente al río,

contempla la alegría líquida y la verde sonrisa de la tierra

2 El canto de los pájaros le picotea el oído como fruta madura, le da de comer a los peces en la mano y el viento lo saluda como al más hermoso árbol del bosque 3 Desde la piedra observo su ancha espalda y escucho el latido de su pecho feliz como el arco iris 4 ¿Le reservaron el paraíso? ¿Llegaré a tenerlo? 5 Mi mano, enérgica, aprieta el puñal; su ancha espalda sigue creciendo.

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2 Abel: tus ganados estropean el trigo, no conocen límite en la tierra y parecen ángeles en retozo sobre mis cultivos

2 Tú no haces fuerza cuando paren las cabras pero mis uñas se quiebran con el suelo para germinar la semilla 3 A Dios le agrada tu ofrenda de sangre y aparta la vista de mis tributos vegetales 4 ¡Mi sudor en la tierra clama justicia!

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Ebria alegrĂ­a del canto - Pedro Olivella Solano

3 En el altar infiel celebro la carne

de la oveja preferida de mi hermano

2 Silenciado el deseo escucho los reproches de Dios 3 Pero es vano el arrepentimiento ante un pecado repetible.

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4 Antes del mordisco en la manzana

el alma no presentía el temblor de la carne

2 El cuerpo sin saberse 3 La desnudez: primera revelación eterna maravilla 4 ¡Gracias madre por enseñarme la desobediencia!

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5 Hermano: somos hijos del barro y del pecado 2 Dios es nuestro enemigo y nos ama solamente de rodillas 3 Lo herí con la herida de Abel como nuestros padres al morder la manzana 4 Heredamos la dignidad de rebelarnos aunque grave de soportar es la ira de Dios Aguantaremos hasta el día en que regrese a pedirnos perdón por su inclemencia 5 La fruta que nos condena y el puñal que nos mancha de sangre nos redimen en sus formas crueles de continuar la vida 6 Escucha hermano: la tierra, 7 veces negada por su creador, maldita y cubierta de espinos, ofrece con sus flores hermosura pero no es el paraíso 7 ¡Cuídate Set de Dios y de mi acero!

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6 La sangre de Abel sobre la tierra

desafĂ­a al poder ilimitado de Dios

2 El odio corroe la grandeza del Creador He puesto al descubierto su debilidad -no es infinitamente buenoy sufre por la herida de mi hermano 3 Le perturba -envidiosoel triunfo de la carne.

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7 Si no fueras Dios, serías mi amigo 2 La envidia nos separa, y la soberbia, defecto que heredé de ti 3 ¡Si perdonaras sin arrepentimiento! ¡Si pudiéramos discutir este asunto de Abel!

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8 Fui mejor marido que Adán: No culpé a mi mujer

2 Ni siquiera pronuncié su nombre para que nadie pudiera señalarla 3 ¡La escondí de Dios!

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9 También fui el mejor padre:

No puse tentaciones a mi hijo Henoc lo perdoné sin marcarlo lo defendí de Dios

2 ¡Y construí una ciudad con su nombre!

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10 Lamec, nieto de Caín,

ven a los brazos de tu amoroso abuelo

2 Hablemos de nuestra valentía de hombres Recordémosle a Dios nuestros pecados: 3 Cuéntame de tus dos mujeres 4 Cuéntame cómo mataste a esos dos intrusos 5 Repíteme que comprendes y amas -por encima de Diosa tu maldito abuelo.

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11 Me encontré de nuevo con Abel y reconoció mi rostro peligroso

2 En su cara no había perdón ni olvido 3 En su cara había miedo: desconfianza de Dios que no pudo protegerlo 4 Miedo de que otra vez yo pudiera matarlo.

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12 Así habló Caín a Dios: 2 ¿Cuándo vendrás a borrarme la marca? ¿Cuándo dejaré de dar miedo? ¿Cuándo me pedirás perdón por tu injusticia? 3 Ponte ¡Oh poderoso Dios¡ este vestido de carne y hueso 4 Siente ¡Oh poderoso Dios! el dolor de un perdido 5 Siente ¡Oh poderoso Dios! el propio abandono de Dios.

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13 En el cementerio de la ciudad de Henoc

la tumba de Caín tiene el siguiente epitafio:

2 Dios lo resucitará junto a su hermano.

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De Signo de pez (2015)

Poema de fe Sospecho que la poesía es un vicio adquirido en las aguas del paraíso. Este indicio de haber sido feliz perturba el pesimismo de mis horas y algún truco circular de la memoria me anticipa el futuro en ese recuerdo. Habito en la deleznable condición del tiempo y no puedo discernir si nunca tuve o perdí alguna vez los dones del jardín. Entre estas ruinas de mi reloj de arena, vuelve Dios a ser cierto.

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La vida Tuve paraíso y creo en la felicidad -pese a todo– No amo el dolor, lo sufro.

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Retorno El verdadero viaje es el retorno a la casa de donde fuimos expulsados.

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Claridad de la muerte Cada día es vida menos. El río de la noche le devuelve las cosas a la sombra. Su corriente nos arrastra aguas abajo. En el viaje tal vez nos acompañen dioses no revelados en la tierra.

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Indagación a la poesía Poco a poco me acerco a su sagrado esplendor. Ciego a la superficie enciendo luz profunda, pez que sabe los caminos de agua en el océano. Más allá de la tinta y del papel, balbuceo la invisible escritura del silencio.

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El pez suicida En el río de las palabras corren las aguas de la muerte y de la inmortalidad. El ahogado resucita a cada instante y se arrastra sobre piedras y arenas, cauce abajo que muere en su propio nacimiento. El hombre, pez en el agua viva, no tiene suficiente corazón para aguantar la angustia del tiempo inacabable: sediento se arroja en las límpidas aguas de la muerte.

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Ocio de la vida Anido en una casa desnuda. El reloj con su tiempo suficiente me seĂąala las horas fracasadas. La hamaca mece ligeramente incierta el peso de la vida en reposo. El mundo se me ha puesto en receso: “estoy solo y conmigo.

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Elegía Altura de templo con campana rota; el repique del silencio convoca soledades: la elegía de un ángel caído.

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Agonía Me arrastro y canto: agonía de un dios que se suicida.

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Diario de viaje Escribo a diario el inventario de mis derrotas para mantenerme lĂşcido. Cierto es que la memoria crea recuerdos de victorias que nunca sucedieron.

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Enemigos Mis feroces enemigos se retiraron del campo de batalla, no quisieron combatir y me dijeron: es en vano pelear contigo, tĂş ya vienes derrotado.

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De Valle del acordeón (2015)

Nacimiento del acordeón Corría el viento disuelto y libre en la Sierra Montaña La mano que construía el mundo dijo: -Hay que atrapar a ese pájaro La voz le respondió: -No hay jaula para el ave del viento Entonces nació el Acordeón.

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Paraíso Bajan los ríos helados de la Sierra de Hielo El Cañaguate es un árbol de oro en la falda de los cerros El mango es una fruta permitida El acordeón es un animal de viento en las manos de Adán

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La amistad de Dios Adán toca un aire de pájaro con su acordeón Dios está ebrio y lo llama compadre.

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Job Señor, puedes quitarme todas las riquezas y aún mi fidelidad sería irrompible; pero si me despojas de las lenguas de mi acordeón no tengo para ti otra música que no sea blasfemia.

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Proverbio vallenato No lleves al altar una ofrenda que no sea tu música; es la única que puede agradar a Dios.

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Otros proverbios Que tu canto no termine en ceniza Que al sentarte a la mesa /solo tengas que agradecerle al cielo Que tu piel no sea el tambor de victorias ajenas Que tengas un compadre prudente que no olvide /el vino de su lĂĄmpara Que la lluvia se oriente por el techo de tu casa Que Dios haya sido amigo de tus padres y conozca a tus hijos

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Oración ebria Viento ebrio que vienes de la Sierra, sácame del rincón triste de la abstinencia; el patio de la lucidez me atormenta bajo estos árboles que cubren la lluvia. Viento ebrio que vienes de la Sierra, condúceme a la vereda borrosa, llévame a los lupanares donde nació mi vida para resucitar de esta muerte sobria. Viento ebrio que vienes de la Sierra, déjame ver al ciego que toca el acordeón para preguntarle dónde está la canción verde. Viento ebrio que vienes de la Sierra, escucha mi temerosa oración, déjame caer en todas las tentaciones.

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Francisco El Hombre En las altas horas del camino nocturno enfrenté al Diablo. Desenfundó su música de fuego y me barajustó como animal furioso. Me quería derribar con la engañosa música de su acordeón. El miedo rasguñaba el agitado tambor de mi pecho. Nunca tuve a un rival tan porfiado y astuto como ese Satanás. Tenía el rabo deshilachado y venía de lejos dispuesto a derrotarme. No le puse la espalda para evitar sus traiciones, pero tampoco le miraba sus ojos encendidos. Cerré las puertas de mis oídos y no le recibí ningún trago. No le acepté sus términos. Le canté el Credo al revés para que supiera de lo que se trataba. Puse delante el nombre de mi Madrina y toqué mi acordeón con los dedos cruzados. Ese fue el Santo Remedio para no perder aquella memorable pelea. Derroté al Diablo y lo puse a beber arena.

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Canto final “…me llevan al cementerio este pedazo de acordeón” Alejo Durán

Cerrar el acordeón es despedirse y volver al corazón de la Sierra Nevada a congelar el agua del canto Aire vacío de música es la estancia final La última borrachera es de lágrimas Nueve noches de parranda fúnebre Queda la huella del pie en las arenas de la vida Alguien recordará que fuimos hierba en las manos del viento

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De Recordatorio del amor y otros incendios (2007) -Inédito-

Invencible Hay un niño mirándote con los mismos ojos que contemplan las líneas verdes de las montañas en los bordes del cielo. Esa mirada extensa que pretende doblegar la distancia. La que busca la otra orilla del mar. Ese niño todavía soy yo. Invencible en el tiempo.

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Inquisidores Si estuviera frente a la autoridad paterna. Sentado en la prefectura escolar. De rodillas en el confesionario penitencial. Acusado en los estrados judiciales. Ante todos esos inquisidores, también callaría mi inconfesable adhesión a tu ternura.

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Urgencias Eres más allá del recuerdo un cuerpo. A la memoria le pertenecen imágenes. Acaso sombras esbeltas del paraíso. Otro cuerpo soñado, objeto de vicios metafísicos. ¿Dónde tus materiales formas senos piernas acogerán mi deseo? El que te ama tiene urgencias en la carne para no pensarte poesía sino mujer.

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En clave Hablemos una voz que otro no escuche el asunto que nos incumbe. Para saber que somos nosotros mismos, vine a decirte esto y lo otro. Tú sabrás responderme de tal y cual manera. Hablemos al revés y en clave. Si somos los que somos, nos entenderemos. Inclusive, podremos quedarnos en silencio.

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Certidumbre Porque sé que te amo. Porque tú lo imaginas, el amor ya existe sin ninguna palabra que lo comunique. Porque puede realizarse como un destino en el entorno carnal de los cuerpos o la etérea extensión de la poesía. Porque no dejará de ser aunque nunca suceda. Porque en mí es suficiente su callada certidumbre.

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Plural Por la secuencia de todo lo que he sido, podría decirse que soy una infinidad de hombres disímiles. No es del caso juzgarlos, pues solo el de hoy sería culpable o inocente. Sin embargo, soy el mismo de siempre por la inalterable sustancia de amarte. No es que cada uno te haya amado en su tiempo. Soy el mismo río que se baña en tus aguas.

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Otra forma de la memoria Nadie podrá decir que te he perdido. Los días de ayer, largos y desiertos de ti, no le pertenecen al olvido sino a otra forma de la memoria que puede recordar lo que no ha sido, siempre que sea posible que suceda. Es posible que mi mano pueda tocar tu cabellera si hay un viento que despeina la lluvia. Es posible que puedas dormir sobre mis piernas, mostrándome esa “orilla de tu vida que tú misma no tienes”. Es posible el amor si se ha plantado el árbol que dará la madera a nuestra cama. En fin, es posible anticipar el recuerdo de lo que será hoy o mañana.

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Huída Tu cuerpo es la finalidad de mi memoria. He ido a ti en forma anticipada, a la inmóvil acción. De regreso veo rosas y palabras, frágiles medios de un ángel embriagado por la llama mortal que incendió al paraíso. Mi cuerpo solamente espera repetir como un eco de músculos y carne esa mortal huída.

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Fragmentada Tengo en estos poemas lo que nunca he tenido. Tu cabellera derramada en mis dedos. Tu respiración en un cuarto de hotel frente al mar. (Las olas se ondean como una llama en el viento). Las sombras desnudas haciendo el amor. La inmaterial presencia de tus uñas rasgándome el cuerpo. La vaga compañía de tus otros sentidos, imperceptibles por los cinco sentidos. El diente de la buena suerte desbaratando las maletas del olvido. Un espejo -siempre hay espejos en los sueños y en la literatura- para mirar tu rostro. Estás completa, pero fragmentada como las fichas de un rompecabezas. Discurres en los versos como los ríos de aire que se vuelven música en el acordeón.

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Receta Puesto en recuerdo, el amor se conserva. La memoria estimula el aliño de un cuerpo que fue amado. El tiempo se desvanece en los nuevos apetitos de un placer cocido a fuego lento. La sal y la pimienta son ingredientes insustituibles para servir de nuevo el corazón. Una porción de albahaca en las axilas. Un ají entre las piernas. Miel de abejas en la lengua. Y, por supuesto, el hambre de querer estar juntos nuevamente.

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Canto Padre El vigor del día catorce humedece la siembra. Desbloqueada la contraseña, abre acceso directo la semilla, procedimiento rutinario y feliz en el movimiento de tus ojos. Desde adentro las cosas suceden secretamente. Afuera se despliega un misterio más grande para las ciencias. Resplandece nuestra belleza de ángeles mamíferos. Tu vientre consigue los atributos de la tierra fértil, abundante ternura y otros derivados del amor. El cuerpo madre es ahora más cálido para tu esposo amante, y más bello en su plenitud de regazo.

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Viuda El hijo huérfano de tu vientre podría ser hijo mío. Soy el único sobreviviente entre los que te amaron y se perdieron en las fosas comunes sin memoria. Tan sensual entre lágrimas tu preñez viuda: huella redonda del muerto que no perturba mi lujuria. Tu cuerpo, vivo y fértil, no reclama fantasmas. Ya no importan los celos de esas tumbas furiosas.

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Poética 1 ¡Oh! La mala poesía de amor solo será remplazada por otra mala poesía. Como se remplazan los amantes por otros amantes y se acumulan en el recuerdo como rosas o cicatrices.

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Poética 2 Los malos poetas se salvarán siendo buenos amantes. A los buenos amantes se les perdonará la mala poesía.

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Siglo XX Recuerdo el Siglo XX desnudándose el sexo, el cine, las revistas, la Internet, Freud diciendo maldades. Pero en el desacuerdo de esos años me atrevo a proponer como símbolo sexual a las muchachas de los Supermercados (Creo que todos tenemos razones personales). Generosas de rostro, sonríen como un producto. Sus uniformes insinúan las mercancías, su atención es una promesa a los íntimos deseos, sus ademanes románticos al servicio del Capitalismo generan una simbiosis excitante /en la sociedad de consumo. Descarto a las princesas atrevidas e infieles, a las santas y su amor anoréxico por los pobres del mundo, a las desgastadas prostitutas, a las actrices de papel y pantalla, a las peliteñidas de farándula.

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(Excluyo a las de look irreverente porque a ellas pertenece el Siglo XXI -si no ganan los andróginos-) La única competencia para mis candidatas serían las elegantes mujeres de negocios y las bien ubicadas en la nómina de la burocracia, pero se eliminan por sus ambiciones y sus comportamientos masculinos con el poder. Insisto en las muchachas de los supermercados como símbolo sexual del Siglo XX.

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De La abuela Tupe (2003)

Mamá Nicha Mamá Nicha se sabía el desayuno de memoria. Recordaba a prender el fogón con un lucero y a dejar por el camino de humo la huella olorosa de sus manos (a sus hijos los cogía el día durmiendo en una hamaca). El reloj de café daba la hora en que se abría la puerta de la casa. Mamá Nicha era mi abuela india. Tenía olores de madre generosa, como de anís en arepa de queso. Vivió amarrada al fuego de la leña multiplicando el pan en la cocina.

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Tío Pedro 1 Los rayos silenciosos del sol no despertaron esta mañana al gallo que debía romper con su pico el frágil hilo del sueño de tío Pedro en la hamaca. Al medio día, su canto era un sonoro olor a guiso, porque tío Pedro no consentía ninguna indisciplina. Menos hoy, que se atrasaron las lluvias y el tiempo se burló de sus cálculos de entrada del invierno. 2 Tío Pedro sabía cuántos frutos maduros debían tener los árboles del patio. Olfateaba las hembras en celo y distinguía uno a uno los huevos puestos por sus mil gallinas. En la leche adivinaba el pasto de las vacas y conocía el sendero invisible de los pájaros. Su corazón era de miel generosa, pero tenía también un aguijón de abeja y miraba como si fuera el dueño de todas las cosas. 3 Los años contrariaron sus designios y hoy está en el asilo de los dioses ancianos, dando órdenes que nadie le obedece. 60

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Julio Ramos Julio, el brujo, conoce las cuatro verdades. Sabe leer la escritura de la borra de café en la totuma. Adivina el número de la lotería que jugará mañana. Sabe perfectamente por dónde le sube el agua al coco. Conoce, porque ha ido en su burro, el lugar escondido que hay detrás de los espejos. Baraja las cartas del recuerdo futuro del destino, donde todos tenemos el porvenir ya escrito.

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La abuela Tupe La abuela Tupe leía la piel viva de los animales. Descubría el eco del fuego en la ceniza y escuchaba la luz del porvenir. Dejaba gente pegada en los asientos y espantaba con su escoba a las malas vecinas. Olfateaba en la palma de la mano el rumbo de la lluvia y podía amarrar hombres con agua de tinaja. La abuela Tupe me enseñó a ver los colores del relámpago, a criar peces en el agua de los cocos y a buscar la comba de los árboles. Sus mejores palabras, me las dijo en secreto y en voz baja. La abuela se murió, pero está viva y habla desde mi sangre.

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Crisóstomo Ramos Cuando Pichocho tocaba el tambor, Julia Padilla, flor del baile, aparecía entre la música: su cadera de agua encendía la cumbiamba. La geometría del ritmo multiplicaba líneas en el aire. Las mujeres repartían guarapo de caña y prendían el tabaco con las estrellas. El cuero del tambor parecía animal vivo, acosado por el galope de las manos. En el tronco de Volador, cortado en luna llena, se repetían las palabras de leche que guarda la madera. Cuando Pichocho tocaba el tambor, apagaba el ojo de luz de la lámpara en el estantillo. Julia Padilla entendía la señal de este hombre vigoroso y se fugaba del ruedo hacia la noche, a esperarlo dispuesta atrás del patio.

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Leandro el ciego Es mentira el verde del árbol. Solo su frescura incolora acoge el cansancio de quien tiene la vida en tránsito y conoce el rigor del verano que desnuda los bosques. Es mentira el color del río. Solo su murmullo cristalino penetra el oído de quien se nutre de su melodía y canta los sucesos del alma como agua de pozo profundo. Es mentira la luz del sol. Solo su cálido color abrasa la piel del incólume cardón en el extenso grito de arena. Es mentira, también, la ebria alegría del canto. Solo es cierto el dolor y la tristeza de su música.

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Rana Méndez Rana Méndez guarda los años en una tinaja. Sabe el lenguaje del barro escondido y me cuenta el tiempo de las piedras biches. Me quiere como si yo fuera de sol y puso en mi pecho un amuleto contra el odio. Ella sabe el sitio de mi soledad y la frágil condición de mi arco iris. Cuando me arrastro en el río de las botellas, me salva de los vidrios rotos y me lleva hasta la orilla de su pecho, donde vuelvo a escuchar el primigenio latido que me arrulló en la infancia. Sus senos tienen los colores de la tierra, su piel, el barro cocido a fuego lento. Huele a música recién florecida y a lluvia sobre fruta madura.

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Grillo Beto Grillo Beto es delgado como el aire. Transparente y sencillo como el agua. Su odio es un flecha rota y su venganza la sonrisa de caballo. Le bebe la sangre a las botellas y parece un silbido en la madrugada. Conoce la filosofía del hielo heredada de sus abuelos Mamas. Cambió al Dios hebreo, al que estaba consagrado, por los Dioses Arhuacos. La sotana y el cíngulo, por la mochila y el poporo indio. ¡Que Serankua lo guarde! y cuando muera, que lo lleve a vivir en la Nevada.

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De Soles de juglaría (2002) -Inédito-

Lluvia de infancia La lluvia sobre los techos de zinc es una música de mi infancia En el vientre nocturno de la hamaca se mecían mis nueve años - “Están lavando el mundo”, murmuraba mi madre La santidad del agua es un recuerdo antiguo Yo imaginaba ángeles restregando montañas El mundo limpio se acostaba conmigo.

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Catalejo a la luna de mi casa Supe en mi infancia que el Río Cesar era el camino de agua por donde navegaba la Piragua de Guillermo Cubillo. Que el maestro Escalona construyó, con ayuda de los ángeles, una Casa en el Aire. Que Leandro Díaz, ciego de nacimiento, decía que miraba con los ojos del alma. Que el Diablo hacía negocios con los hombres más ricos de San Diego. Los mangos del patio de mi casa se maduraban con el beso de los pájaros. Las flores silvestres tenían labios que sabían a perfumes de todos los colores. Los cerros tenían nombres de mujeres desnudas. En el verano los árboles lloraban la ausencia de la lluvia. En el invierno los agitados caballos del cielo esparcían luminosos relámpagos en los espejos de agosto. Las nubes eran vacas de espuma en los potreros del firmamento. Los gallos despertaban al sol. Bravonel, mi perro, era en verdad un dragón enano que vivía clandestino e infiltrado entre los animales de la casa. Lo decía la tortuga morrocoya, abuela 68

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centenaria del traspatio. El policía doméstico era un gato amarillo al que mamá llamaba el micifuz. Un loro liberal hacía política en el gallinero. El Espíritu Santo se posaba en el techo en forma de paloma y bajaba a picar los granos de maíz de la camándula y los escapularios de la Virgen del Carmen. Recuerdo que la luna era de queso y vivía en la cocina. Mi padre tenía unas manos prodigiosas que convertía en comida para sus 12 hijos todo lo que tocaran.

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Confesión Perdón pido a mi infancia Porque tuve caucheras para matar los pájaros Porque le declaré la guerra a las lagartijas Porque Michín fue mi héroe favorito Porque le tiré piedras al techo de zinc /de un vecino malvado Porque le pegaba patadas a los perros Porque me orinaba en el hoyo de las hormigas Porque culpé a mi hermano inocente /para engañar la autoridad paterna Porque hice trampa en los exámenes de la escuela Porque me hice la paja a nombre de /mi joven maestra Porque intenté culiarme una gallina de la granja Porque quería crecer y emborracharme Porque tuve un trompo charrancho Porque puse cuchillas en la cola de las cometas Porque tenía pecueca en los zapatos /y me gustaba olerla Porque engañé a la señora de la tienda Porque me comí un queso ajeno 70

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Porque aprendí a llorar de mentira Porque a los doce años ya tenía una pandilla y un revólver de palo llamado Tío Conejo

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Cierro los ojos para tocar el acordeón El mundo era un ciego tocando la dulzaina El mundo no tenía colores y la vida era de barro transparente El mundo era un murmullo de hielo derretido El Sol le abrió los ojos y el mundo empezó a colorearse: Los labios fuego rojo del primer deseo El cañagüate hojas de oro El pájaro azul El agua fiel a su origen le regaló su color a los peces La noche reclamó su vestido de viuda El mundo perdió entonces la inicial desnudez Su inocencia incolora Por eso digo, Leandro, al mundo hay que oírlo nuevamente (olfatearlo, si es caso, cuando llueve) escuchar su condición de música tocar el acordeón con los ojos cerrados

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Mis alegrías No uso la metáfora patituerta de los rebuscadores de versos Ni escribo salmos sobre el paño de lágrimas de la Verónica Soy el mejor poeta porque canto sabroso, mientras los otros lloran Estoy contaminado por la risa genuina de los amaneceres en el Valle de Upar Tengo asiento en la calle por donde nunca pasan trenes entristecidos Y al árbol del buen fruto lo abono con mis manos Les rompo en mil estrellas /el corazón a las muchachas Le cierro los bolsillos a los malos amores Y no uso las monedas de la melancolía Soy poeta hasta el último hueso de mi muerte Sin disfraz de mendigo o santo sucio Y me gusta el agua limpia del Guatapurí.

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Remedio para matar las penas de amor No hay mejor metáfora que la de un mango maduro, pájaro vegetal de mil colores, para provocarme las ganas dulces por tu corazón fugitivo. Me mortifica tu ausencia y tu enredo en otro cuerpo es la confirmación de mi abandono. Panocha derretida por la lejanía, a esta honda pena solo puede matarla el canto de otra muchacha. Delgada como el verano deshojado de nubes. Que no sea gordita, ni ingrata con mis manos ciegas.

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El ángel del amor amor Tengo un Ángel de la guarda que me acompaña con su acordeón al pecho. Su corazón es de brisa viajera y canta la embriaguez del cielo vallenato; con su música no hay desierto, ni soledad, ni muerte que no pueda ser derrotada.

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Instrucciones para la piqueria Calza tu acordeón con sus propias espuelas. Suelta sobre el teclado los dedos ariscos para azuzar un canto rápido. Desenfunda tu espada de viento. Tu desafío debe trinar como un veneno fatal. Recuerda que apostaste todo tu prestigio y que el escarnio es la pena de muerte que le espera al vencido. Puedes reconocer la superioridad excepcional de tu oponente; pero nunca admitas tu derrota. Siempre habrá algún borracho que salve voto a tu favor.

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Contra la patria (2001) -Inédito-

Nueva canción (Mi abuelo había participado en una guerra civil y le quedó una herida de sangre manchada en su bandera. Mi padre también fue un valeroso soldado de la patria, pero yo no me siento orgulloso de sus hazañas, ni me interesa el mapa de los campos de batalla, ni la ruta heroica de los sables y la pólvora. Mi hijo no conocerá las charreteras de sus abuelos, aunque se trate de una tradición familiar.) Tengo propósitos que difieren de la tradición: He borrado del viento /las banderas de todas las naciones No soy de aquí ni soy de allá Esa música me gusta aunque sea de otra parte Dentro del corazón crece mi planeta azul Soy de este charco de luz sin patio ni fronteras Hundo mis raíces aéreas en los computadores

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Esa es mi nueva canción. Si alguien encuentra mi cédula de ciudadanía de algún país, le ruego por favor no devolvérmela. Sentiré una magnífica gratificación.

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A la memoria de W.W. Reconozco tu plenitud pero lamento no poder justificarte, querido y amoroso viejo. Este futuro mira tu orgullosa barba y te dice que lo más importante no ha sucedido, ni siquiera tu aliento es suficientemente grande para despabilar la historia. Es bueno que descanses en paz en tu pasado sin que te incumba lo que ahora está sucediendo. América se está hinchando para reventarse sin parir. No queremos que nazca otra patria ni masculina ni femenina ni de ningún tamaño. El heroísmo no tendrá la medida de las naciones ni la personalidad tendrá que disolverse en la palabra democrática. Estoy dispuesto a vender este poema en todos los mercados de la tierra para responder al Fantasma de dudoso aspecto y terrible belleza. Le canto a los ejércitos de las mercancías y a su fuerza. Oigo contar a los comerciantes sus ganancias y les celebro sus negocios.

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Devenir Que la palabra contrabando sea un anacronismo Que el himno nacional, una vieja canción olvidada Que las fronteras no queden en ninguna parte Que nadie muera por una bandera Que el único mapa sea redondo y azul Que se vuelvan inútiles los pasaportes Que se cierren las patrias y sus crímenes Que la moneda circule en singular Que “extranjero” designe solamente un estado de ánimo, porque todo lo que divide al mundo está contra el mundo.

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El Canto de la Poesía El canto de la riqueza es el canto de la poesía El canto de la riqueza no es la abundancia sino la satisfacción El poeta no hace obras de caridad porque la poesía no es menesterosa Desde la antigüedad la poesía es de oro y miel de abejas En estos tiempos el lugar de la poesía es el supermercado en las secciones más costosas La poesía es un artículo de la canasta personal.

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El tamaño de la poesía Es perfectamente bello que un holandés ordeñe su apacible ganado para servir la leche tibia de un abuelo austral que le devuelve vinos. La poesía celebra ese libre mercado, la mundialidad de las mercancías sin patrias. La nación ya es una moneda gastada que engendró sentimientos mezquinos como el virus de odio de Chauvin La poesía es del tamaño de la bolita del mundo.

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Ebria alegría del canto - Pedro Olivella Solano

Los derechos del niño y de la niña Que perdonen los héroes y su sangre derramada, pero me opongo -desde mi poemaa que los niños y niñas aprendan a leer con la patria. Le devuelvo a mi arrugada maestra “el premio” de los viernes para izar la bandera. Su historia patria -llena de mentirasno debe repetirse. Esta poesía viene a decir el derecho a no cantar el himno nacional. Posdata: también debe evitarse en las escuelas la nociva enseñanza de poemas, como el tan gravemente difundido de: “Patria, te adoro en mi silencio mudo...”

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Apocalipsis rural (1998) -Inédito-

El padre canta sus dones rurales, elementales y felices, después que el hijo conoce a Jorge Luis Borges Gracias quiero dar al Divino Misterio por traerme al Valle del Paraíso, por mi hijo, que leerá en un espejo el Otro Poema de los Dones de Borges, por la literatura, antiguo artificio que se burla del tiempo, por la posibilidad de repetirme, por la sinceridad amarilla de los cañaguates, por permitir el mango “oloroso, genuino, amable y tierno” como el corazón de Raúl, por los poderes curativos de la yerbabuena, por el achiote y su color antiguo, por el cálido olor de la leche y el mugido de las vacas en la aurora, por la obstinación de los ríos en el invierno,

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por los gestos prehistĂłricos de las iguanas, por la fidelidad del perro en la terraza, por la humildad de los colores de las margaritas, por la hamaca, que me devuelve al vientre /de mi madre, por la superioridad de los sombreros, por la manera de caminar de Matilde Lina, por la Pepita, que no es una metĂĄfora, por la fertilidad de la lluvia puntual, por el canto y el color infinito de los pĂĄjaros, por el camino que por las tardes trae de regreso /a mi padre, por el nombre propio de los Globos de tierra, por la riqueza rural alejada de la soberbia, por el trueque, que nos hace prescindir del dinero y le otorga a los negocios el regocijo de los favores, por las indescifrables formas de las nubes, por la utilidad del calendario de luna, por las 9 noches continuas de los velorios, por la felicidad y la tristeza que son innumerables y tal vez infinitas e inmortales.

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El diablo es derrotado con un acordeón y espera un siglo para ponerse a cantar rock Después de desembarcar del Mar Caribe el diablo había arrastrado el rabo por ese otro mar de arena del desierto en la península Guajira Lo traía deshilachado y herido “Uno nunca se acostumbra a la fatiga”, pensaba, y recordaba su penoso viaje por el Sinaí en el éxodo con el pueblo de Yavhé Los demonios de América eran más dignos y a él le tocaba venir al Valle a cumplir esta cita donde sería nuevamente derrotado Coronaría a su rival, un campesino de Machobayo, con una gloria perdurable y lo dejaría tocando acordeón con el ganado Reabriría el Camino de Jerusalén para las caravanas de Old Parr y de Marlboro y esperaría un siglo para ponerse a cantar Rock.

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Nostalgia rural en la ciudad de Valledupar El edificio de la Caja Agraria mira por encima del techo a sus modestos vecinos A ras del suelo desde el Cementerio Central los gusanos podrían pensar en la tumba inalcanzable de alguien que tuvo una muerte más grande Pero los sepulcros están ciegos y la Procuraduría no encontró mérito para abrir las investigaciones A lo largo de la calle una culebra humana se desliza frente al Royal que hoy tiene a Anaconda en cartelera La nostalgia rural del edifico se percibe desde el Parque de las Madres donde puedo sentarme a pensar que no ha pasado nada bajo la sombra de un almendro, a esperar que llegue García Márquez a conversar toda la tarde conmigo.

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Apocalipsis rural Vivíamos humildemente como reyes rurales hasta que llegó el dragón de cemento y derribó las casitas de bahareque Se abrieron siete sucursales de siete bancos que traían el nombre del gran ladrón La luna y el sol se convirtieron en electrodomésticos Los días y las noches, plásticos y desechables Hoy nos damos cuenta que nuestros hijos no serán príncipes de la tierra sino carne cruda para la ciudad Morirán de hambre en las puertas de l os t emplos h elados d e l as m ercancías donde solamente comerán los que tengan la contraseña del dinero Los que lean los poemas de Harry Martinson tendrán la posibilidad de comprender la tragedia de los niños que mueren debajo de los coches sin llegar a conocer a un caballo Estos tiempos aciagos no los anunció el Almanaque de Bristol

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aunque ya venĂ­an irreversibles caminando hacia nosotros.

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El gigante Atardece y el cielo se llena de mangos maduros Mi padre lo llamaba el sol de los conejos y debía sentir una nostalgia vegetal al contemplarlo En una de esas tardes vio llegar de occidente al gigante que come seres humanos; pero como nadie lo había alertado de sus crímenes mi padre lo recibió confiadamente pues parecía un anciano tierno y bondadoso que regalaba cochecitos de juguete y edificios con ascensores de cuerda El gigante no cabía en la casa ni en los corrales y hubo que construirle corriendo una ciudad con un coliseo mil veces más grande que las ceibas para servirle en bandeja su comida Esta no es una broma yo vivo adentro en el estómago del gigante.

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Mi padre y el tractor Leyendo a Harry Martinson descubrí que el tractor no es ninguna metáfora aunque lo maneje la mujer de Coronel Urtecho Mi padre insolvente con testamento en rojo antes de morir dijo que no podía detener al tractor hambriento conducido por Caronte Mi padre le tenía pánico a los tractores Un tractor llegó a Valledupar y le dijo que sembraran algodón Le prometió ganancias incalculables; pero el tractor no cumplió su promesa y se fue a vivir a un garaje en Novalito con su hermana menor la motosierra Mi padre, desde entonces, le tuvo pánico a los tractores.

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Postal aérea Si me montara en el avión averiado -que llega todos los mediodías a Valledupar como un Ícaro metálico que desafía al solmiraría al valle desnudo sin el simpático traje de algodón de rico transitorio Desnudo como el pollo que se arrancó /las plumas verdes para ir a la fiesta de Piko Rico José Emilio, a mi lado, me diría que la aridez y el polvo reinan copiosamente entre su estrago y preferiría ver de frente a la Sierra Nevada como monumento de Dios en esta tierra donde los hombres no han hecho nada memorable El poeta -me dice- tiene que montarse en un avión con dos propósitos fundamentales: alcanzar una vista aérea de pájaro alcanzar una vista aérea de pájaro alcanzar una vista aérea de pájaro

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El prisionero público Vivo con la mujer inadecuada por no creer que existe la mala suerte El guardián indoblegable del amor no me permite escapar de su cuerpo que me enreda Esa mujer es un teatro de varias mujeres conozco sus personajes de memoria y aplaudo triste o rompo con un puño la mesa del almuerzo Ella siempre es feliz de todos modos con su máscara de cuchillo peligroso La gente murmura y me compadece cuando salgo a la calle con ella esposado como los prisioneros que llevan de las cárceles para los tribunales; le sonrío con la espalda a mis amigas para evitar una bofetada pública Acostumbrado a tener madre he aprendido a querer a esa verdugo en una forma inocente y desvergonzada.

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El falso nombre Para esquivar las furiosas deudas con unos acreedores mis bienes se ocultaron en el nombre de otras personas inembargables No era la primera vez que renunciaba a mi identidad En Venezuela tuve varias cédulas con nombres de campesinos de Mérida También en La Guajira tuve apodos de contrabando y un alias famoso entre las sobornables cadenas de los chirrincheros La mujer que me quiere no pronuncia mi nombre sino que me llama con diminutivos cariñosos pero cuando se le sube a la lengua el mal genio me ofende con sobrenombres groseros Nadie me llama como me llamaba mi padre

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quien sabía mi único nombre verdadero distinto al de la Partida de Bautismo y al del falso Registro del Notario Mis cosas huérfanas tienen otros dueños aparentes El pañuelo está marcado con el nombre de un hermano Las vacas sobreviven en potreros ajenos El taxi es de la mujer que vive conmigo Los poemas son plagiados y apócrifos Una cédula defiende mi nombre y apellido a otro lo debe estar buscando una orden de captura.

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Delirio en el Guatapurí Surgen del día tristes sonidos claridades que duelen encandilada embriaguez de luz solar derrotas bajo soles inclementes. Lejos de su estación nocturna la poesía me conduce a una hora transparente al mediodía poblado de peces fantasmas de pájaros invisibles que se reconocen por el color de su canto encendido en el fuego del sol. Si también eres nodriza resplandeciente y calurosa que nos abrasa en la mitad del día ¿por qué solamente te buscan en la visión de la noche? Quiero encontrarte sin tu vestido de sombras Contemplar con mis ojos la desnudez que han dicho Octavio, Fernando, Aurelio,

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Harold y Raúl, que fueron primeros Fundar el delirio de un Ícaro que vio el alucinado brillo del día en el Guatapurí y murió ahogado tratando de tocar el sol bajo las aguas.

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Pedro Olivella Solano (San Diego, Cesar, 1967)

Miembro fundador del Café Literario Vargas Vila. Sus primeros poemas aparecieron publicados en El Diario Vallenato y en la antología Nueve poetas cesarenses y Tres canciones de Leandro (1988). Publicó 5 poetas vallenatos del siglo XX (2005). Ganador del Premio Departamental de Poesía del Cesar (2007) con la obra Recordatorio del amor y otros incendios. En el 2009 volvió a ganar el primer puesto en el Concurso departamental de poesía del Cesar con el poemario Valle del acordeón y otras estancias. En el 2015 la colección de poesía Árbol de agua, que se edita en Valledupar, le publicó tres libros: Signo de pez, Valle del acordeón y Libro de Caín. Desde hace tres años reside en la ciudad de Montería. Ebria alegría del canto es su primera antología, la cual reúne poemas de 8 libros, tres de ellos publicados aquí en su totalidad: Libro de Caín, Contra la patria y Apocalipsis rural.

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Contenido

Libro de Caín (2015)

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De Signo de pez (2015) Poema de fe La vida Retorno Claridad de la muerte Indagación a la poesía El pez suicida Ocio de la vida Elegía Agonía Diario de viaje Enemigos

21 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31

De Valle del acordeón (2015) Nacimiento del acordeón Paraíso La amistad de Dios Job Proverbio vallenato Otros proverbios Oración ebria Francisco El Hombre Canto final

33 33 34 35 36 37 38 39 40 41

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De Recordatorio del amor y otros incendios (2007) Invencible Inquisidores Urgencias En clave Certidumbre Plural Otra forma de la memoria Huída Fragmentada Receta Canto Padre Viuda Poética 1 Poética 2 Siglo XX

43 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57

De La abuela Tupe (2003) Mamá Nicha Tío Pedro Julio Ramos La abuela Tupe Crisóstomo Ramos Leandro el ciego Rana Méndez Grillo Beto

59 59 60 61 62 63 64 65 66

De Soles de juglaría (2002) Lluvia de infancia Catalejo a la luna de mi casa

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Confesión Cierro los ojos para tocar el acordeón Mis alegrías Remedio para matar las penas de amor El ángel del amor amor Instrucciones para la piqueria

70 72 73 74 75 76

Contra la patria (2001) Nueva canción A la memoria de W.W. Devenir El Canto de la Poesía El tamaño de la poesía Los derechos del niño y de la niña

77 77 79 80 81 83 83

Apocalipsis rural (1998) El padre canta sus dones rurales, El diablo es derrotado con un acordeón y espera un siglo para ponerse a cantar rock Nostalgia rural en la ciudad de Valledupar Apocalipsis rural El gigante Mi padre y el tractor Postal aérea El prisionero público El falso nombre Delirio en el Guatapurí

85 85 87 88 89 91 92 93 94 95 97

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Ebria alegría del canto. Antología. Pedro Olivella Solano. Ediciones Exilio No 28  

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