Cuando las ganas no alcanzan
Brock A., Cruz A., Rojas L., Barrero C., y Rodríguez Z.
“Los jóvenes de hoy noquieren trabajar”,“vagos”, “mantenidos”, “deje la pereza y busque trabajo”, “todo lo quieren fácil”.
Estas son algunas de las expresiones que se suelen usar para describir a los jóvenes de hoy en día, dando a entender que no hay esfuerzo alguno por conseguir un trabajo. Se repiten tanto que hasta parece verdad, las escuchamos en reuniones familiares, redes sociales y conversaciones cotidianas, donde generalizan sin analizar. Sin embargo,deberíanpreguntarsesideverdadesfalta de compromiso juvenil o, por el contrario, falta de oportunidades.
Ser joven en Colombia es vivir entre la ilusión y la frustración, somos una generación llena de sueños, ideas, creatividad y ganas de salir adelante. Crecemos escuchando que la educación es el caminosegurohacia elprogreso,que quienestudia yse esfuerzalograavanzar.Desdepequeñosse nos inculca que el sacrificio trae recompensa y que el trabajo duro siempre da resultados, pero al salir al mundo laboral chocamos con una realidad desfavorecedora en cuanto a oportunidades para los jóvenes. En relación con esto, es evidente que muchos jóvenes en el país se enfrentan a barreras
que no permiten el acceso a un trabajo digno debido a que no solo se trata únicamente de enviar hojas de vida y esperar respuesta. Se trata de procesos largos, exigencias elevadas y un mercado laboral que no siempre está dispuesto a abrir espacio a quienes apenas comienzan.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), la tasa de desempleojuvenilalcanzócasiel20%,duplicando la de los mayores de 28 años, 9,3%. En adición, la economista colombiana y vicepresidente del ANIF Luz Magdalena Salas en una entrevista concedida a la Universidad de los Andes, hace mención de esa estadística y señaló que “esto refleja una desconexión estructural entre lo que el mercado demanda y las capacidades con las que llegan los jóvenes”. También, mencionó que “las empresas suelen exigir experiencia previa, lo que complica más la inserción de los recién egresados”. Cuando el desempleo juvenil duplica al de los adultos, el problema no puede reducirse simplemente a la pereza. Las cifras muestran que existe una grieta que afecta directamente a una generación que, en su mayoría, sí busca posibilidades.
Frecuentemente, se repite que el futuro del país está en nuestras manos, pero pocas veces se reconoce el muro que obstaculiza e impide avanzar. En síntesis, el problema no radica únicamente en la voluntad individual, sino en un contexto laboral que no siempre ofrece condiciones justas para aquellos que apenas están comenzando.
De igual forma, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2024), la transición entre la educación y el empleo representa un desafío para los jóvenes, pues muchos enfrentan dificultades para incorporarse al mercadolaboral,loqueevidenciaquelaformación académica no siempre garantiza oportunidades laborales de calidad (p.34).
Muchos jóvenes cumplen con su formación académica, o siguen en ella, desarrollan habilidades conforme van creciendo y buscan apoyo, pero no siempre es suficiente y aun así enfrentanesasrestriccionesque frenan esosdeseos de avanzar y crecer, que desaniman e indisponen.
De manera que esta situación puede llegar a retrasar la independencia, a afectar emocionalmente y a generar incertidumbre.
En primer lugar, como señaló Salas, uno de los principales inconvenientes para los jóvenes en Colombia es la exigencia de experiencia laboral para acceder al primer empleo, la cual los jóvenes, muchos recién graduados de la media académica, no tienen Debido a esto, se genera una gran
contradicción: sinexperiencia no hay trabajo, y sin trabajo no hay experiencia.
Por ende, esta situación desmotiva y frustra, porque hace que se cree un sentimiento de exclusión en el ámbito laboral formal, lo que lleva a buscar otras alternativas en empleos informales o temporales que en ocasiones no generan mucha estabilidad, otros optan por aceptar trabajos que están muy por debajo de su nivel académico con el objetivo de “ganar experiencia”. Por lo tanto, esto afecta ylimita la proyecciónpersonalyprofesional de los jóvenes.
De hecho, esta problemática ha sido demostrada por algunas entidades oficiales. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el mes de noviembre del año 2024, la tasa de desempleo para la población joven fue de 15,7%, debido a que el mercado laboral colombiano se redujo, lo cual presentó limitadas opciones para las nuevas generaciones. Además, se puede identificar un mayor desempleo para las mujeres con el 10,3%, en comparación de los hombres que se encuentran en un 6,5%.

Fuente: DANE, GEIH
A lo dicho anteriormente se suma que, durante el último trimestre del año 2025, según menciona el grupo proindustria [4], la tasa de desocupación juvenil fue de 14,2%, reflejando que una parte de la población joven no logra acceder a un empleo.

Fuente: DANE, Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH)
Por consiguiente, consideramos injusto o injustificado que, al momento de ir en la búsqueda del primer empleo, de la primera experiencia laboral, exijan como principal requisito experiencias previas, pero tampoco brinden los espacios para adquirirlas. Hay muchos jóvenes dispuestos a aprender,a aportar ideas, a escuchar y a seguir instrucciones, realmente la sociedad no puede exigir resultados positivos cuando no se ofrecen las herramientas necesarias para alcanzarlos.
En ocasiones, parece más fácil juzgar desde afuera de la barrera, pero no se toman el tiempo de ponerse en el lugar de muchos jóvenes que se esfuerzan cada día, por alcanzar cada una de sus metas, para así ser el orgullo de sus familias, de su país y de ellos mismos
Igualmente, se considera que el problema no es propio de cada uno, sino social. Es decir, no todos losjóvenescuentanconlasmismascondiciones,ni con las mismas opciones, cada uno se enfrenta a diferentes y diversas situaciones. De manera que señalar o responsabilizar solo a la juventud es ignorar las fallas del sistema laboral y la misma sociedad.
En segundo lugar, dicen que estudiar es la solución. Sí, la educación es muy importante. No obstante, la realidad llega a ser más dura, porque hay jóvenes que se gradúan y aún así no logran conseguir un trabajo. Es más, algunos terminan trabajando en algo muy diferente a lo que estudiaron, incluso hay otros jóvenes que toman la difícil decisión de abandonar sus estudios porque en varias ocasiones no les alcanzan los recursos para pagarlos. A causa de esto, todo ese esfuerzo deja de sentirse como una recompensa y comienza a sentirse más como un reto con una respuesta incierta y poco gratificante.
Sumado a esto, otro informe resalta que 2,3 millones de jóvenes que corresponde al 21,4%, no estudian ni trabajan. A este grupo de jóvenes se les conoce como “ninis”, demostrando una magnitud mayor del problema. De modo que, va másallá del empeño y responsabilidad; también influye negativamente el poco apoyo a la comunidad joven.

Fuente: DANE, GEIH
A partir de estos datos, lo planteado por la ANIF, la economista Luz Magdalena Salas, y por los informes del DANE y la CEPAL, se comprende que el desempleo juvenil en Colombia es un desafío colectivo. Debido a quede muchos jóvenes seguimos estudiando con la idea de que la educación nos abrirá puertas, pero al terminar nos encontramos con un acceso limitado al empleo.
Cabe señalar que, en muchos casos el accesos a la educación también es complejo, puesto que no todos los jóvenescuentan conlasmismasventajas. Factores familiares, económicos y emocionales influyen directamente en sus posibilidades de participación tanto en el sistema educativo como en el laboral
De igualmanera,la inestabilidadfrente almercado laboral puede generar apatía. Cuando los jóvenes observan que incluso quienes se preparan durante añostienencomplicacionesparaencontrarempleo, se crea un desgaste emocional y una sensación de que el esfuerzo académico no garantiza resultados.
Esto demuestra que no se trata de desidia, sino de un sistema que no facilita el primer paso.
Desde nuestra perspectiva, el problema no está en la insuficiencia de aptitudes de los jóvenes, sino en las pocas dinámicas del mercado. Por eso determinamosque nobasta conexigirpreparación, sino que es necesario generar un enfoque dirigido a los jóvenes que se han preparado durante años en el ámbito académico, brindándoles condiciones laborales directas y reales. De esta manera,no solo se apoyaría a quienes ya están listos para ingresar a este mercado, sino que también se enviaría un mensaje de esperanza a otros jóvenes para que continúen estudiando, con la confianza de que al finalizar su formación podrán encontrar buenas ofertas laborales.
De igual modo, más allá de lo que se vive en Colombia, esta situación también se repite en muchos otros países. Según la Organización Internacional del Trabajo(OIT), los jóvenes tienen más dificultades para conseguir empleo que los adultos y, cuando lo consiguen, muchas veces es en condiciones inestables o informales. Más aún, pensamos que no solo es difícil encontrar trabajo, sino encontrar uno que realmente permita crecer, proyectarse y tener una estabilidad.
Asimismo, la OIT explica que empezar la vida laboral con trabajos temporales, mal pagos o sin garantías puede afectar el futuro profesional. Es decir, el primer empleo no es solo una experiencia más, sino un punto de partida que puede marcar lo
que viene después. Cuando ese inicio es débil o lleno de obstáculos, el camino se vuelve mucho más complicado.
Por otra parte, creemos que cuando los jóvenes no logran integrarse al mercado laboral, no solo se ven afectados ellos, sino también la sociedad en general.Sedesperdicianideas,creatividad,energía ytalento.Muchosjóvenesestánpreparados,tienen estudios, habilidades y ganas de aportar, pero aun así encuentran puertas cerradas. Esto demuestra queeldilemanoessimplementequereronoquerer trabajar, sino que hay factores estructurales que disminuyen las posibilidades.
En consecuencia, seguir repitiendo que “los jóvenes no se esfuerzan” ignora una realidad más amplia y reconoceresto no es excusar a nadie, sino entenderycomprenderqueel desempleojuveniles una lucha pública
En este sentido, es necesario cambiar la narrativa que señala a los jóvenes. Desde luego, también entendemos que existen casos en los que algunos jóvenes no aprovechan las vacantes que se les presentan o simplemente no llegan a demostrar el mayor interés y disposición. Ahora bien, no significa que se deba generalizar que,porlasmalas acciones de unos, paguen todos. No todos los jóvenes son indiferentes o desinteresados, en realidad, la gran mayoría busca prepararse y superarse cada día.
Afinde cuentas,cada jovenmerece demostrarsus aptitudes sin ser juzgado, porque resultará injusto
que, por ciertos comportamientos de unos jóvenes, se desvalorice el esfuerzo de quienes luchan por construir un mejor futuro no solo para ellos mismos, sino para todos y cada uno de los colombianos. Desde esta óptica, es fundamental comprender que la juventud no representa un problema social, sino un sector que se enfrenta a condiciones estructurales que limitan su desarrollo. Cuando se generaliza y se señala a toda una generación como desinteresada o poco comprometida, se simplifica una realidad que es mucho más compleja y que está respaldada por datos, estudios e informes oficiales.
Así que, reducir la discusión a una cuestión de actitud individual invisibiliza factores como la falta de experiencia exigida para el primerempleo, la desconexión entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral, así como la limitada generación de empleos formales que garanticen estabilidad. Estas situaciones no dependen únicamente del esfuerzo personal, sino de un sistema que debe garantizarcondiciones más equitativas para la inserción laboral juvenil.
Por ello, resulta necesario asumir una postura más crítica y objetiva frente a esta problemática. No se trata de negar que el compromiso propio sea importante, sino de reconocer que el contexto influye directamente en las posibilidades reales de cada joven. Comprender esto implica dejarde lado los prejuicios y analizar la situación desde una visión más amplia, en la que se considere tanto la responsabilidad personal como la responsabilidad
social y estructural. Solo así será posible avanzar hacia soluciones que no se limiten a señalar, sino que busquen transformar las condiciones que hoy dificultanelacceso a camposlaboralesdignos para las nuevas generaciones.
A lo largo de esta reflexión se ha evidenciado que existen barreras como la inestabilidad contractual. Poresta razón,nuestra postura se fundamenta enla idea de que no se trata de justificar el desinterés, sino de reconocer que marca un impacto directo en las posibilidades de cada persona.
En muchas ocasiones, la sociedad tiende a generalizar y a responsabilizar únicamente a la juventud por su situación laboral, sin analizar las condiciones en las que intenta desenvolverse. Se promueve la educación como el camino seguro hacia el éxito profesional; no obstante, cuando los jóvenes culminan sus estudios, se enfrentan a un mercado laboral que no siempre ofrece espacios suficientes para su integración. Como resultado, esta contradicción genera una brecha entre las expectativas que se construyen durante el proceso formativo y la realidad que se vive al momento de buscar empleo. Entonces, esta falta de coherencia entre discurso y práctica es uno de los principales factores que alimentan la frustración.
A causa de ello, no se centra únicamente en la necesidad de generar más empleos, sino en promover condiciones laborales justas, estables y coherentes con la formación adquirida. De lo contrario, se corre el riesgo de normalizar la
precariedad como única alternativa para quienes apenas inician su vida laboral.
Especialmente,sicomosociedadafirmamosque la juventud representa el futuro del país, entonces es indispensable garantizar escenarios que permitan desarrollar plenamente sus capacidades
En conclusión, el desempleo juvenil en Colombia no puede reducirse a una supuesta falta de disciplina o compromiso generacional. Las cifras del DANE, los análisis de la ANIF y los informes de la OIT demuestran que existe una problemática estructural que supera el esfuerzo individual.
Especialmente, si exigen experiencia sin ofrecer posibilidades, promover la educación sin articularla con el mercado laboral y generalizar comportamientos aislados no resuelve el problema, lo profundiza.
Endefinitiva,sirealmentecreemosquelajuventud es el futuro del país, el debate no debería centrarse en juzgar, sino en transformar las condiciones que hoy limitan su desarrollo. Porque una generación sin alternativas no es un problema de actitud; es un problema de estructura.
Además, ignorar esta realidad implica aceptar que el talento joven continúe desperdiciándose. Cada año se gradúan miles de estudiantes con conocimientos actualizados, ideas innovadoras y capacidades que podrían aportar significativamente al desarrollo económico y social del país. De manera que, si no encuentran lugares libres de integración al mercado laboral,
ese potencial se diluye, se estanca o incluso migra hacia otros territorios donde sí garanticen mayor proyección profesional.
Del mismo modo, es necesario reconocer que el desempleo juvenil no solo afecta el ingreso económico inmediato, sino también la estabilidad emocional y la construcción de identidad profesional. Desde una perspectiva social, la etapa de inicio laboral es determinante en la formación de confianza, autonomía y proyección a futuro. Dado que, este proceso se ve interrumpido o limitado por factores estructurales, las consecuencias trascienden lo económico y se convierten en un desafío social más amplio.
También es importante entender que un país que no integra a sus jóvenes al sistema productivo corre el riesgo de ampliar las brechas sociales. La falta de empleo digno incrementa la desigualdad, debilita la movilidad social y reduce las posibilidades de crecimiento sostenible. No se trata únicamente de una problemática individual, sino de un fenómeno que impacta directamente en la competitividad y el desarrollo nacional.
Por otra parte, fortalecer la inserción laboral juvenil no debe verse como una medida asistencialista, sino como una estrategia de progreso. Invertir en garantías laborales estables para los jóvenes significa fortalecer el capital humano, dinamizar la economía y fomentar la innovación. La juventud no representa una carga
para el sistema, representa un chance que, si no se aprovecha, se convierte en una pérdida colectiva.
En efecto, asumir esta problemática con responsabilidad implica dejar de simplificarla. Reconocer que existen factores estructurales no elimina la importancia del esfuerzo individual, pero sí obliga a replantear las dinámicas actuales.
Solo cuando exista coherencia entre el discurso que promueve la educación y las oportunidades reales que ofrece el mercado laboral, será posible hablarde unentornoverdaderamente justopara las nuevas generaciones.
Por lo tanto, la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿seguiremos culpando a los jóvenes por no avanzar, o empezaremos a abrirles las puertas que necesitan para hacerlo?
Referencias
Universidad de los Andes. (2024). ¿Qué pasa con el mercado laboral juvenil en Colombia? https://www.uniandes.edu.co/es/noticias/empleabi lidad/que-pasa-con-el-mercado-laboral-juvenilen-colombia
Huerpe, M. (Ed.). (2024). Estudio prospectivo del empleo juvenil en América Latina: La educación y la formación para el trabajo como eje clave.
Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).(2024).Mercadolaboraldela juventud. Trimestre octubre–diciembre 2024.
https://www.dane.gov.co/files/operaciones/GEIH/ bol-GEIHMLJ-oct-dic2024.pdf
Grupo Proindustria. (2025). Colombia no genera empleo para sus jóvenes.
https://grupoproindustria.org/colombia-nogenera-empleo-para-sus-jovenes/
Organización Internacional del Trabajo. (2024). Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2024.
https://www.ilo.org/es/publications/perspectivassociales-y-del-empleo-en-el-mundo-tendencias2024