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Premios

MARTES 27 DE NOVIEMBRE DE 2012 ABC.ES

Gabarrón JOEL SHAPIRO ARTES PLÁSTICAS

STANLEY CROUCH LETRAS

M. BARYSHNIKOV ARTES ESCÉNICAS

GEORGE BISACCA RESTAURACIÓN

SIRI HUSTVEDT PENSAMIENTO

THE ECONOMIST ECONOMÍA

M. BACHELET TRAYEC. HUMANA

JOSÉ BASELGA CIENCIA

De Valladolid a Nueva York

Escalera interior en la sede neoyorquina de la Fundación Gabarrón


Especial Premios Gabarrón

Especial Premios Gabarrón MARTES, 27 DE NOVIEMBRE 2012 abc.es

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ESPAÑA EN NUEVA YORK CATALINA LUCA DE TENA

PRESIDENTA -EDITORA DE ABC «Celebremos hoy el estímulo que para la excelencia representan estos premios que se entregan en Nueva York y que llevan el nombre de Cristóbal Gabarrón, un artista español de proyección universal»

Catalina Luca de Tena entrega su galardón al arquitecto Álvaro Siza

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uando los golpes de la crisis parecen ser más fuertes, empujando a todos al abatimiento, España puede responder con una actitud negativa, que es encerrarse en sí misma, o con una actitud positiva, la de abrirse al mundo, que es el caso de los Premios Internacionales de la Fundación Cristóbal Gabarrón, cuya gala de entrega en su undécima edición se celebra en la ciudad

de Nueva York, que sigue siendo el otro mundo, el mundo nuevo, siempre por hacer. Excepcionalmente, este año la gala ha cruzado el Atlántico para reforzar el ámbito internacional de los galardones. Desde que en 2002 vieran la luz los premios, institucionalizados por la Fundación Gabarrón y por ABC, el espíritu es el mismo en el que coinciden ambas instituciones. No en vano,

F. HERAS

los principios que marcaron la labor de mi padre, Guillermo Luca de Tena, y del fundador de ABC, coinciden en gran medida con los de la Fundación y el propio artista, Cristóbal Gabarrón: innovación y vanguardia, exigencia, búsqueda de la excelencia artística o editorial e independencia de los poderes públicos, en muchos casos empeñados en condicionar o limitar la capacidad emprendedora. Y este año, de Valladolid a Nueva York... En noviembre de 1930, que en España son ya momentos de gran crisis nacional, previos a la deriva hacia la catástrofe definitiva, mi abuelo, director de ABC, decide abrir aún más el periódico al mundo, y para ampliar ese punto de vista envía a Nueva York nada menos que a Julio Camba con el único cometido de alegrar la vida a los ensimismados lectores españoles con las cosas, más frívolas o más densas, de los habitantes de Nueva York. Camba deja en Madrid sus tertulias con Pérez de Ayala, Sainz Rodríguez, Juan Cristóbal, Sebastián Miranda, Ortega y Gasset y Belmonte, para quien «la mitad del día de Camba es vuelto de este lado, y la otra mitad, tumbado del otro...». Y a los pocos meses de irse Camba, la República, como una ola de tiempo, se deja caer por la Puerta del Sol. –Yo decidí regresar a España. Por cierto, que en la hoja de desembarque, allí donde cada cual tiene que declarar el objeto de su viaje, puse «Solicitación de un alto cargo», lo que, por un sí o por un no, me valió la más amable acogida por parte de las autoridades del puerto. Huelga decir que aún no he solicitado nada; pero en aquellos días un español que al repatriarse no tuviera intención de pedir algo, se hubiera hecho sospechoso, y a mí no me gusta crearme complicaciones cuando estoy viajando. Me van a perdonar los lectores esta larga memoria de Camba, pero ante los ojos de hoy, las mejores crónicas de aquel tiempo de locos siguen siendo las de este periodista, que supo escribir de lo particular desde la distancia de lo universal. De ahí su garbo, su ligereza, sus ingeniosidades, su levedad de atuendo y su profundidad de contenido, tan excelente, tan celebrado. Celebremos hoy el estímulo que para la excelencia representan estos premios que se entregan en Nueva York y que llevan el nombre de Cristóbal Gabarrón, un artista español de proyección universal, que es la lección suprema en esta hora de España.

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En el corazón de Manhattan La gala La sede neoyoquina de la Fundación acogerá hoy la entrega de los galardones en una ceremonia «dinámica, sobria y formal», donde los premiados serán arropados por un centenar de personalidades Por HENAR DÍAZ

instituciones, así como diversos representantes de la sociedad local y latina de la ciudad. La gala arrancará a las 18.30 horas de la mano de una excepcional maestra de ceremonias, la estrella de los informativos de NY1 Noticias, Carleth Keys. Será ella quien ceda la palabra al «chairman» —traducido al español, presidente— de la Fundación, Cris Gabarrón, quien antes de realizar un breve recorrido por los diez años de la institución en Nueva York, promotora de un intercambio cultural entre España, América Latina y Estados Unidos, situará en el mapa a los allí reunidos la ciudad de Valladolid, principal sede de la institución, donde hace 20 años enraizó este gran proyecto cultural de la mano del artista Cristóbal Gabarrón.

inámica, sobria y formal. Estos tres calificativos resumen, en palabras del presidente de la Fundación Cristóbal Gabarrón, Cris Gabarrón, el espíritu que impregnará la gala que esta tarde acogerá la sede neoyorquina de la institución, The Carriage House Center for the Arts, ubicada en pleno corazón de Manhattan, durante la entrega de sus Premios Internacionales. Han pasado ya once ediciones desde que el artista murciano, en su empeño por trascender a la sociedad y galardonar el trabajo bien hecho en tan diversos ámbitos como la cultura, la ciencia, el deporte o el pensamiento de nuestros días, puso en marcha estos galardones, que siempre han contaPalmarés do con el respaldo de ABC. Como sucediera años Por primera vez en la anteriores en el Teahistoria de esta institutro Calderón, los gación cultural, la ceremolardonados subirán nia se traslada a Nueva uno tras otro al esceYork. Se quiere conmenario, donde se les immorar así dos importanpondrá la medalla de tes efemérides: el 20 anihonor y entregará adeversario de la Fundación más una escultura diy sus diez años de preseñada por él, nueve sencia en Nueva York. piezas únicas que reAmbas efemérides estacogen el espíritu de rán presentes durante el cada uno de los preevento de esta tarde, en miados en sus respecel que se reconocerán tivas categorías. nueve trayectorias ejemLos protagonistas plares: Joel Shapiro (Prede hoy se suman a los mio Artes Plásticas); ya premiados desde Stanley Crouch (Letras); Un edificio histórico de Ralhp S. hace once años. Corría Mikhail Baryshnikov (Ar- Townsend alberga la sede de The el año 2002 cuando la tes Escénicas); George Bi- Gabarrón Foundation primera edición emsacca (Restauración y prendía su camino esConservación)Siri Hustvedt (Pensamiento coltada por un palmarés de excepción cary Humanidades); The Economist (Econo- gado de nombres como el gran editor Guimía); Michelle Bachelet (Trayectoria Huma- llermo Luca de Tena, que timoneó esta casa na); José Baselga (Ciencia e Investigación), durante décadas; el escritor peruano Mario y The New York Yacht Club (Deportes). Vargas Llosa; el ex presidente del Comité Serán los protagonistas de la ceremonia, Olímpico Internacional, Juan Antonio Sapero no estarán solos, sino arropados por maranch o el violonchelista Mstlav Rostroun selecto grupo de un centenar de perso- povich, algunos tristemente desaparecidos, nalidades del mundo de las artes, la cultu- pero que siempre quedarán en la memoria. ra, la ciencia, la economía y las más altas Seguro que ellos, al igual que el resto de

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galardonados, permanecen aún perfectamente «retratados» en el recuerdo de los grandes promotores de estos galardones, como desde hoy lo harán las personalidades reunidas en esta ocasión. Concluida la entrega de los galardones esta tarde, los asistentes serán agasajados con un cóctel de honor y una cena a cargo del chef José Ignacio Martínez, donde el espíritu de Valladolid regresará de la mano de los mejores vinos del Grupo Matarromera. Todo para pasar, desean desde la institución, la «más agradable» de las veladas. A fin de cuentas, con este encuentro de la «cultura» la Fundación Cristóbal Gabarrón está llamada a ser, durante unas horas, uno de los sístoles indiscutibles de la capital del mundo.

1"La sede Ubicada en el céntrico distrito de Murray Hill, entre el Empire State y el Chrysler Building, The Carriage House Center for the Arts se ha convertido en punto de referencia del arte español y latino en la Gran Manzana.

La maestra de ceremonias Carleth Keys Presentadora de los informativos NY1 La Fundación Gabarrón siempre ha dejado la gala en manos de periodistas de altura. Si en España fueron Olga Viza y Fernando Ónega los maestros de ceremonias en estos dos últimos años, en esta ocasión el solemne acto contará con la estrella de los informativos NY1, Carleth Keys. La presentadora se integró en el equipo de NY1 Noticias en 2007 y entre sus trabajos ha destacado la cobertura de la visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos.

2 Cristóbal Gabarrón El artista de origen murciano ha diseñado las esculturas que esta tarde recibirán los premiados en Nueva York.

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En el filo de la abstracción Un sinfín de espacios museísticos de primer orden en el arte contemporáneo cuentan con obra de Joel Shapiro, entre ellos el Moma de Nueva York o el Musée d’Orsay en París. Sus creaciones también forman parte del ámbito urbano y monumental. A su renovada aportación a la escultura internacional se suma también su constante investigación en el filo de la abstracción, lo que ha hecho a su obra convertirse en referente en la búsqueda de la construcción geométrica espacial.

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La inmensidad íntima de Joel Saphiro Artes El artista, que ha ido modulando sus obsesiones a lo largo de sus 40 años de trayectoria, se ha hecho un hueco propio en los complejos «pasajes» de la escultura moderna

Para conseguir esa cualidad, el autor se ha servido de dos propiedades: hacer expresar a la escultura la cualidad de objeto macizo y pesado, y aislar el objeto, alejándolo del alcance del espectador y aislándolo de su relación visual con otros objetos, de esta manera “la casita” pierde toda referencia de tamaño». Esa obra obliga al espectador a mirar hacia el suelo y a colocar el objeto en una perspectiva que hace que aparezca lejano y al mismo tiempo seductor. En cierto sentido, lo que contemplamos es un paisaje que tiene tanto de infantil cuanto de metafísico, adquiriendo la obra de Shapiro una cualidad extrañamente memorable.

Apuesta por lo manual Por FERNANDO CASTRO Madrid a fórmula «menos es más», de raigambre minimalista, junto a la sentencia mística de que «el buen dios está en los detalles» ha tenido un influjo enorme en las tres últimas décadas del siglo pasado; de la arquitectura a la gastronomía, de la moda a la escultura, de la escritura a la música, el reduccionismo ha terminado por imponerse como el estilo internacional tras la oleada pop que vino a cerrar el gestualismo matérico que fue el código vertebral del modernismo estético. Joel Saphiro (Nueva York, 1941) es, sin ningún género de dudas, un «heterodoxo» de esa corriente que tiene como grandes exponentes a Donald Judd, Sol LeWitt o Agnès Martin. Si sus primeros trabajos tenían que ver con esa tendencia, afín como es sabido al plegamiento conceptualista, con esculturas de formas geométricas simples, no ha sido, en sentido estricto, un seguidor ortodoxo de ese nominalismo obsesivo. Ajeno a la geometrización y rigidez canónica de los «objetos específicos» y contrario a las pro-

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puestas «desmaterializadoras», Shapiro apostó por un estilo personal en el que va de lo arquetípico a la evocación poética. Uno de los gestos escultóricos decisivos de Shapiro es tan sencillo y radical como el de colocar sus piezas directamente en el suelo, completando el proceso de desaparición del pedestal, que los teóricos del género remontan a Rodin. Este creador recurre a formas fácilmente reconocibles y esquematizadas como las de la casa, la silla o el puente que presenta en escalas reducidas y en materiales de alta densidad. Se enfrenta, como ha aclarado, a lo que se denomina «strong art», esto es a los planteamientos escultóricos que recurren a obras físicas imponentes, de tamaño enorme que sofocan los espacios expositivos. Javier Maderuelo, en su libro de referencia La idea de espacio, ha subrayado la importancia de una pieza sin título que realizó Shapiro en 1973; se trata de una pequeña escultura (de 14x17x12,7 cm), realizada en hierro fundido, con el estereotipo de la «casita». «La presencia de esta obra es —apunta Maderuelo— paradójicamente considerable, su influencia en la escultura posterior también.

Shapiro ha sido distinguido con el Premio Gabarrón de las Artes por una carrera de enorme coherencia y rigor en la que durante más de cuarenta años ha ido modulando sus obsesiones, trabajando con materiales como el bronce o tallando de manera tradicional piedras o incluso a partir de los años ochenta entregándose a trabajar con entusiasmo con maderas. Frente al acabado industrial del minimalismo, Shapiro apuesta por lo manual, sus formas primordiales, esos paralepípedos que coloca en barrocas tensiones alegorizan la gravedad de la vida, la huella que deja la realidad en nosotros y las huellas que somos capaces de imponer en la vastedad del mundo. En los completos «pasajes» de la escultura moderna este artista tiene un lugar propio que nos hace recordar aquella idea que propusiera Bachelard en La poética del espacio de «la inmensidad íntima». Frente a la lógica de los no-lugares, Shapiro parece que intenta reclamar un modo poético de pensar nuestros modos de habitar. Se trata, una vez más, de afrontar una inquietud familiar y de volver a imaginar una casa en la que pueda germinar la esperanza.

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Stanley Crouch, otra manera de ser Premio Letras La vida del intelectual estadounidense ha estado marcada por una constante inquietud y una necesidad insaciable de rebasar metas personales y retos profesionales Por FERNANDO CONDE Valladolid

al vez la mejor definición que pueda hacerse de Stanley Crouch se la debamos a él mismo. Crouch asegura que todo el mundo debería ser consciente de que hay otra manera de ser, más misteriosa, más impredecible, no basada necesariamente en artificios. No se me ocurre mejor síntesis de lo que ha sido la vida de este polifacético autor, crítico, guionista, director, ensayista, actor, intelectual y, sobre todo, amante del jazz. Desde que irrumpiera en el mundo, allá por el año 1945, en la ciudad californiana de Los Ángeles y en un ambiente familiar duro, Crouch ha escrutado y recorrido caminos diferentes a los que solemos pisar el común de los mortales. Su periplo por esta vida lo han marcado una constante inquietud y una necesidad insaciable de rebasar metas personales y acometer, cada poco tiempo, nuevos retos profesionales, artísticos y creativos. De ahí la cosecha —si no larga, sí al menos notable— de obras adscritas a los más diversos géneros, desde la poesía inicial de Esta noche no hay ambulancias para no negratas, publicado por Flying Dutchman (El holandés errante) en 1969, hasta un ingente número de colaboraciones periodísticas en los medios de comunicación más señeros de su país, pasando por ensayos como el inquietante Notas de un juez ahorcado o el no menos punzante El artificial hombre blanco: ensayos sobre la autenticidad, en el que Crouch reflexiona sobre uno de los leitmotiv más recurrentes de su corpus ensayístico: las relaciones entre razas y la superación de tópicos sobre el color de la piel.

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Entusiasta y combativo Como ha escrito Robert Boynton, Crouch es un entusiasta, un individuo combativo y con un apetito insaciable por todo lo que tenga sabor a controversia. Por ello sus obras, pero sobre sus artículos, abordan asuntos candentes en la sociedad estadounidense y recuerdan de algún modo, si bien desde la perspectiva de su condición negra, esos gritos de desafío y llamada que coronan las obras de autores como Roth o Malamud e,

Tras el musical latido del jazz Su prolífica carrera atesora numerosos artículos en las más prestigiosas publicaciones tales como Harper’s, The New York Times o New York Daily News. Fue el fundador en el Lincoln Center del departamento de jazz, un género cuyo pálpito traslada a su artística escritura. Por ésta y otras muchas de sus facetas –colaborador habitual de programas de televisión como Nightline–, el fallo del jurado destaca en el californiano una «combinación única de crítico de jazz, poeta, autor de emocionantes novelas y ensayista de la América actual «con todos sus defectos e imperfecciones».

ZACK ZOOK

incluso, de algunas plumas de la otra orilla como Jelinek o Canetti. Crouch es, además, un personaje mediático en su país. Un habitual de los platós en los que su presencia adoba de pátina intelectual la cotidiana mediocridad. Por supuesto estamos hablando de mucho más que un Ramoncín a la americana. Quizá su presencia en tres por cuarto se acerque más a las figuras de un Punset, un Dragó o, por qué no, de un Cifuentes como el que en los ochenta, cuando la tele programaba algo más que triunfitos, fútbol y corazones, trataba de acercar el jazz al desusado público español a través de uno de aquellos espacios que el ente público tenía a bien emitir. Si aquel Jazz entre amigos siguiera hoy en la parrilla televisiva, Stanley Crouch sería una referencia habitual. En esa faceta de hombre público y publi-

cado, Crouch es un auténtico provocador. Son frecuentes sus frases cargadas de doble sentido, de momio y de profundidad, de sugerencia y de color. Imágenes hechas palabra que tratan de azuzar al espectador/lector. Por ejemplo cuando, sabiéndose buen conocedor de la deriva hedonista y deshumanizada que rige el barco del «american way of life», aseguró que «lo que necesitan los Estados Unidos es un renacimiento. Deberíamos aprender a progresar retrocediendo»; dejando así que el oxímoron obre en la mente de quien lo escucha el milagro de la reflexión. Figuras como la suya, por inhabituales y novedosas, bien merecen este Premio de las Letras que, de esta forma, no sólo se enriquece con la inclusión de nombres infrecuentes, sino con la constatación de que el mundo es tan grande que no cabe en una simple lista.


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Más que una revista Su profundo análisis, su punzante crítica, y sus grandes firmas han convertido a esta centenaria publicación en referencia en materia económica y a nivel global. Además de su revista semanal, desarrolla más de 50 eventos al año con expertos de todo el mundo.

Michelle Bachelet: un personaje de novela Premio Trayectoria Humana Fue la primera mujer que ocupó el cargo más alto del Gobierno chileno, marcado por una fuerte impronta social Por CARMEN DE CARLOS Corresponsal en Buenos Aires

destripa el devenir económico de las naciones a través de un prisma inconfundible, innegociable: la defensa sólida y argumentada de los principios liberales de la política y la economía. Unos principios editoriales que llevan al periódico global hecho en Londres a defender por igual la legalización del consumo de marihuana y el saneamiento de las cuentas públicas.

e ella se han dicho muchas cosas pero, probablemente, las palabras más acertadas sean las pronunciadas por Isabel Allende: «Es, sin duda, un personaje de novela». La escrito-

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ra chilena dijo algo más, «no sé si yo sería capaz de escribirla». La vida de Michelle Bachelet no ha sido fácil. Tiene todos los ingredientes para un «best seller». Hija de militar, profundamente democrático, su vida se transforma en una pesadilla tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet (11 de septiembre de 1973). Su padre muere como consecuencia de las torturas del régimen, su madre y ella, por entonces una joven idea-

Influencia «planetaria»

The Economist, la marca editorial global por excelencia Economía La defensa sólida de los principios liberales de la política y la economía han guiado a esta publicación en sus casi 170 años de historia Por BORJA BERGARECHE Corresponsal en Londres

ondan los 50 años. Van a trabajar de traje, pero la corbata puede ir floja y el último botón desabrochado. Han vivido en varios países y, a menudo, han pertenecido a la elite intelectual dentro de la Administración antes de dedicar muchos años a la revista más influyente del planeta. Son mucho más que periodistas. Y no tienen redacción. En la torre gris que ocupa The Economist en el centro de Londres, sus editores trabajan cada uno en su despacho, rodeados de libros, ajenos al bullicio y a la presión de lo inmediato que caracteriza los espacios diáfanos y abiertos en los que trabajan las televisiones, las radios y la prensa diaria. En una segunda mesa se sienta habitualmente un editor adjunto más joven, orientado a aportar contenidos a economist.com. Reina el silencio en los

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pasillos. Pero su voz es escuchada como al oráculo cada vez que un periodista de The Economist interviene en una mesa redonda. En los círculos influyentes de la capital británica suelen ser presentados con eso de «no necesita presentación». The Economist fue fundada en 1843 por el banquero escocés James Wilson con una misión que trasciende con mucho la mera crónica de la vida económica del planeta. Tal y como recoge cada número semanal de la revista –aunque ellos prefieren denominarse periódico–, nacen para tomar parte «en la severa lucha entre la inteligencia, que empuja hacia delante, y una ignorancia tímida e indigna que obstruye nuestro progreso». Para ser una publicación anónima en la que los periodistas no firman sus crónicas y ni siquiera aparece el nombre del director, The Economist es quizás la obra editorial más reconocible gracias a una voz colectiva, analítica e hiper informada que

Su influencia es, parafraseando el clásico, «planetaria». Es tal que, en un capítulo de 2004 de los Simpsons, Homer salía en una cabina de avión leyendo un ejemplar. «¿Sabías que Indonesia está en la encrucijada?», le pregunta a Marge, su mujer. El cuidado arte de sus ilustraciones de portada es interpretado a veces como un «ataque» contra tal o cual país. Y es acusado a menudo de responder a los intereses de los mercados financieros en sus apuestas contra ciertos países, o contra el euro. Pero la sutileza de sus titulares y pies de foto, la eficacia de sus micro-gráficos y la brillante auto-ironía en sus fe de errores hacen de la lectura de The Economist un ritual semanal para mucha gente. En marzo de este año la revista alcanzó una difusión récord de 1.624.000 lectores: 1.501.000 en su edición impresa y 123.000 online. Por países, tienen 766.000 lectores en Estados Unidos, 210.000 en Reino Unido, 46.000 en Francia y 9.500 España. Y cada mes The Economist es leído en un millón de dispositivos móviles, donde su aplicación para Android y iPhone ha sido descargada más de tres millones de veces. El grupo Pearson, editor de Financial Times, es propietario del 50% de The Economist, en un accionariado que completan la plantilla, inversores independientes y los Rothschild. Su apuesta digital fue tardía y dubitativa, pero la compañía parece haber conectado con una audiencia online compuesta, como explica su consejero delegado, Andrew Rashbass, a The Guardian, por gente «inclinada hacia delante e interactiva», a diferencia del «ritual placentero, inmersivo e inclinado hacia atrás» de la lectura en papel. Un periodismo inteligente hecho para un lector inteligente que ha registrado un 9% de crecimiento de su beneficio este año con respecto al ejercicio anterior, a pesar de una disminución de un 17% en ingresos publicitarios en su edición impresa.

Firme defensora de los derechos de la mujer Desde que ostentó la Presidencia de Chile, pero ahora con más ahínco al frente de ONU Mujeres, la trayectoria de Bachelet se ha caracterizado por su continua defensa de los derechos del género femenino y los niños, impulsando reformas políticas y económicas innovadoras. Esa constante labor en la promoción de la igualdad de género y la educación desde la infancia es la que ha querido reconocer este galardón internacional, cuyo fallo destaca también su postura y talante dialogante con la Comunidad Iberoamericana y en las relaciones con España. ABC

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lista, sufren los suplicios y la brutalidad de la dictadura en carne propia. Era el precio de la clandestinidad por ayudar a los perseguidos políticos y por militar en el Partido Socialista de Chile. Las dos mujeres logran exiliarse en la Alemania Oriental. Política, amor, traición y resistencia preceden su regreso a Chile. El futuro le aguardaba dos sorpresas: La Presidencia de su país y el fallecimiento, durante su mandato, del hombre que provocó un sufrimiento infinito a millones de chilenos.

Pionera «Fue la época más dura en nuestra historia y la historia más dura de mi vida. Entonces, una nueva causa se instaló en mi conciencia y en la de todos nosotros: La de los derechos humanos». El recuerdo de los 17 años de Gobierno de Pinochet formó parte de su discurso de cierre de campaña en el 2006, elecciones donde venció en primera y se consagró en segunda vuelta frente al actual presidente, Sebastián Piñera. Era la primera vez en la historia de Chile que una mujer ocupaba el cargo más alto de la Administración pública y la sexta en hacerlo en América Latina. Pionera fue también al recibir de su antecesor, el socialista Ricardo Lagos, la misión de dirigir el Ministerio de Defensa, una Cartera que, hasta ese momento, únicamente se cargaban a la espalda los hombres. Pero antes, Michelle Bachelet había estado al frente del Ministerio de Salud. La vida la había llevado por la senda de la política, pero ella estudió Medicina y se especializó en Pediatría. Agnóstica declarada estuvo cerca de la Vicaría de la Solidaridad de Santiago donde su madre, Angélica Jería, participaba activamente durante la dictadura. Ironías de la vida tuvo de vecino en democracia a uno de sus torturadores. El Gobierno de esta mujer, que podría repetir el año próximo si, como parece se presenta a las elecciones, estuvo marcado por una fuerte impronta social, con reformas a beneficio de los más necesitados, un nuevo orden en el sistema de pensiones para los mayores de 65 años, programas para la infancia y atención especial a las mujeres embarazadas. La imagen de Bachelet subida a un tanque para inspeccionar unas inundaciones como ministra de Defensa dio paso a la de una presidenta que entraba con paso firme en el histórico Palacio de la Moneda: llegó con unos índices de aprobación superiores al 60 por ciento. Su bautismo en el poder fue traumático, movilizaciones estudiantiles y problemas en el transporte de Santiago hicieron que su popularidad se viniera abajo. Con el tiempo logró reconstruir su imagen y despedirse del Gobierno mientras la tierra en Chile temblaba. Logró salir prácticamente indemne de un terremoto seguido de un tsumani que, por momentos, la desbordó. Los errores de coordinación de una tragedia determinada por la naturaleza no impidieron que resurgiera con un perfil de aprobación del 80 por ciento. Seis meses después de abandonar, por la puerta grande, el Palacio de la Moneda, Naciones Unidas la nombró directora ejecutiva de ONU Mujeres. Una frase suya viene a la memoria: «Cuando una mujer entra en política, cambia la mujer. Cuando entran muchas, cambia la política». También la historia y la novela por escribir de ella, «un personaje».


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George Bisacca, maestro y amigo

También al lado del enfermo La lucha del doctor José Baselga contra el cáncer no sólo está en el laboratorio, sino al pie de cama, junto al enfermo. Prueba de ello es que persigue acelerar la aplicación clínica de la investigación biomédica. Asimismo, en su amplia trayectoria como investigador médico sus trabajos han destacado internacionalmente por la identificación de nuevos mecanismos implicados en la resistencia a las actuales terapias oncológicas.

Restauración y Conservación Aportó al Museo del Prado una visión completamente nueva de la restauración de paneles de pintura, campo hasta entonces infravalorado y mal entendido Por JOSÉ DE LA FUENTE Restaurador del Museo del Prado

nte todo diré que George Bisacca es mucho mas que un compañero eventual de trabajo. George es mi amigo, y —debo puntualizar— uno de los más queridos. Nos conocimos en 1990, cuando John Brailey lo trajo para acometer la restauración del «Descendimiento» de Roger van der Weyden. Él ya era un afamado restaurador formado en Italia e integrante de la plantilla del Metropolitan Museum de Nueva York. No hablaba español y yo empezaba a salir de la tutela de José Manso, quien hasta ese momento realizaba las intervenciones sobre las estructuras de las pinturas sobre tabla. Bisacca aportó al Museo del Prado una visión completamente nueva de la restauración de paneles de pintura, campo hasta entonces infravalorado y mal entendido, lo que en muchos casos desembocaba en intervenciones cuando menos poco afortunadas. Desde el principio, George me hizo ver la importancia de considerar la obra de arte como un todo y no como la suma de sus partes. Algo tan evidente sigue obviándose en muchos museos donde las restauraciones de las tablas se llevan a cabo con la labor de artesanos más o menos habilidosos, sin entender que para los pintores la calidad de la tabla sobre la cual pintaban era tan importante como la de los pigmentos utilizados. La relación entre George y El Prado se ha mantenido y reforzado nada menos que durante veintidós años, independientemente de los cambios en la Dirección del Museo. Por suerte para mí, pues una de las cualidades que más admiro de mi amigo es su generosidad, y no me refiero sólo a lo material, es estricto y exigente en el trabajo, pero está dispuesto a enseñar todo cuanto sabe a quien quiera aprender. Esto nos ha permitido trabajar codo con codo en proyectos notabilísimos como los de «Las Tres Gracias» de Rubens, «La Adoración de los Pastores» de Rafael Mengs o «Adán» y «Eva» de Durero, por citar las más importantes, amén de las restauraciones que hemos realizado para otras instituciones.

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Sabe sacarle el jugo a la vida Pero no todo ha sido trabajo. George es un «bon vivant» que sabe sacarle el jugo a la vida en todo momento, disfrutando de lo más sublime, así como de lo más sencillo.

Su clave: compartir conocimientos Ha intervenido con brillantez en la restauración y conservación de grandes obras maestras de la historia universal del arte, tales como El descendimiento de la Cruz de Rogier van der Weyden, Las tres Gracias de Paul Rubens o las Adán y Eva, de Alberto Durero –las tres, importantísimas obras del Museo del Prado de Madrid–. A favor de compartir conocimientos para mejorar la capacidad de todos en la restauración y conservación de las obras de arte, ha impulsado con el apoyo de la Fundación Getty una red internacional de restauradores.

ÁNGEL DE ANTONIO

José Baselga, un primer espada de la oncología Premio Ciencia e Investigación El médico catalán se ha ganado el respeto de la comunidad científica internacional y un hueco en el ránking de los pesos pesados de la medicina mundial Por E. ARMORA Barcelona uando, en las navidades de 2009, a Josep Balselga le sonó el teléfono de su casa y la Universidad de Harvard (EE. UU.) le lanzó la propuesta de dirigir la División de Oncología del Hospital de Massachussets de Boston casi se le atragantan los turrones. Apenas dos años después, pujaba por él uno de los hospitales de mayor excelencia mundial, el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, donde se formó en su especialidad y al que siempre le ha unido un vínculo emocional. Por su intuición, trayectoria, esfuerzo y dedicación, el oncólogo catalán Josep Baselga (Barcelona, 1958) se ha ganado, a sus 54 años, el respeto de la comunidad científica internacional y un hueco en el ránking de pesos pesados de la medicina mundial. En enero de 2013 saltará el Atlántico para instalarse en EE. UU. y dirigir un equi-

C George Bisacca junto a José de la Fuente en los talleres del Museo del Prado

IGNACIO GIL

En mi memoria están indisolublemente ligadas «Las Tres Gracias» a las noches de vino y flamenco en «La Soleá». Si por casualidad te mandan de correo a algún Museo de Reykjavík y necesitas que te recomienden un buen restaurante, llama a George Bisacca y él te dará los nombres de dos o tres, según sea tu presupuesto. Además, es conocido en todo el orbe de la restauración y todavía no he encontrado a nadie a quien no caiga bien.

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Me gustaría terminar mi pequeño homenaje haciendo mención a su extraordinaria labor docente como miembro del grupo de expertos —del cual tengo el honor de formar parte— del Panel Painting Iniciative, financiado por la Fundación Getty. Por todo ello, no puedo encontrar otro candidato mejor que George Bisacca para recibir el Premio Internacional Gabarrón de Restauración y Conservación 2012. ¡Enhorabuena, amigo!

po de 800 facultativos que atienden a 123.000 pacientes al año, aunque lo hará sin renunciar a sus vínculos con dos grandes centros médicos catalanes con los que mantiene una relación que trasciende lo profesional: los hospitales Quirón y Valle de Hebrón de Barcelona, con los que espera aumentar las sinergias con el centro estadounidense. En este último, Baselga creó un Instituto, el VHIO (Valle de Hebrón Instituto de Oncología), que se ha convertido en pocos años en un referente internacional. «Mi marcha no será una pérdida sino todo lo contrario porque habrá mucha más interacción entre los centros españoles y el Sloan-Kettering», precisó a los medios cuando se hizo público su fichaje para el hospital estadounidense. Hijo de un médico y una enfermera, Josep Baselga lleva su profesión en la sangre. Quizás por esta vocación, por su empecinamiento y constancia, y porque le atraen los retos, ha logrado en pocos años entrar en la élite mundial de la investiga-

ción en cáncer, convirtiéndose en un referente en la búsqueda de nuevos tratamientos oncológicos. Formado en el laboratorio del doctor Mendelsohn, en el prestigioso Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, Baselga llevó a cabo los primeros estudios en pacientes con anticuerpos monoclonales contra los receptores de factores de crecimiento. Ha tenido un papel clave en el desarrollo de fármacos que han mejorado los diferentes tipos de cáncer, centrándose en el de mama, entre los que destaca el trastuzsumab. En su vasto currículo figura que ha publicado cerca de 200 artículos originales en revistas indexadas y es miembro del consejo editorial de las más prestigiosas revistas científicas del mundo. A nivel internacional, además de su presidencia de la Sociedad Europea de Oncología, ha sido miembro del consejo de dirección de la American Society of Clinical Oncology y es miembro permanente del Consejo Científico de la American Association for Cancer Research y del Ludwig Cancer Institute. Asimismo, ha recibido multitud de premios, entre los que destacan haber sido elegido miembro de la American Society for Clinical Investigation y Alumno Distinguido del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center en 2004 . En abril de 2008 le fue concedido el Rosenthal Award de la American Association for Cancer Research. En noviembre del mismo año fue galardonado con el premio Jaime I de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. En el 2009, la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer lo designó miembro del consejo director. En 2012, ha sido merecedor del premio ABC Salud al «Médico del año». Josep Baselga se licenció en Medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y cursó residencias en medicina interna y en oncología médica en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Hasta 1996 trabajó como adjunto en el departamento de Cáncer de Mama del citado hospital estadounidense.


Especial Premios Gabarrón

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Siri Hustvedt «Para una mujer es más difícil convertirse en una figura icónica» Pensamiento y Humanidades La novelista, ensayista y poetisa americana recibe a ABC en su casa de Brooklyn para hablar sobre literatura, arte, neurociencia y todos los campos a los que se dedica con devoción Por MARÍA G. PICATOSTE Corresponsal en Nueva York

—Además de literatura, usted investiga y escribe sobre neurociencia, psiquiatría y psicoanálisis. ¿Cómo le ayuda a crear y dar profundidad a sus personajes estos conocimientos? —Estoy genuinamente interesada en una pregunta: ¿Cómo se convierte cada persona en lo que es? Creo que esa pregunta me ha llevado a investigar múltiples áreas de conocimiento. Mi curiosidad es siempre perseguir todo lo que afecte a los seres humanos. No estoy tan interesada en las rocas, por ejemplo. La neurociencia, psicología, psiquiatría, neurología, antropología, lingüística son diferentes piezas del puzle. Creo que según el modelo o el área que escojas, vas a obtener diferentes respuestas. Pero si aplicas múltiples modelos vas a conseguir una perspectiva mucho más rica. Mi sensación es que nunca consigo llegar al fondo del asunto y que nunca lo conseguiré. Aún así, me empuja a seguir. —Otro de sus campos de estudio es el arte y su divulgación. —Normalmente caigo seducida por una materia y ya no puedo escapar. Un ejemplo es Goya. He escrito tres veces sobre él y es infinito. Tengo la sensación de que podría seguir escribiendo sobre él hasta mi muerte. Creo que hay algo sobre la imagen que es diferente al texto y para mí es una fascinación constante la que siento por las artes visuales. Por eso creo que nunca dejaré de escribir sobre ello. —En su próxima novela la protagonista principal es una artista visual, algo recurrente en sus obras. ¿Encuentra a los artistas como personajes particularmente atractivos? —Sí. También me parece muy interesante el crear obras, darles nombres y características y plasmarlas en un texto. Sobre todo, porque sus creaciones revelan la personalidad del artista en formas que un personaje hablando no consigue lograr. Creo que son personajes muy divertidos y quizá me esté ayudando a canalizar al artista frustrado que debo llevar dentro. —En su último libro, «Un verano sin hombres», regresa a una narradora femenina. —¡Ya era hora! Había pasado los últimos diez años escribiendo desde la perspectiva de un hombre. No sé de dónde me salió un personaje así, tan cáustico e irónico. Disfruté mucho escribiendo a Mia, pero para

ABC

Incansable afán investigador Su incansable labor investigadora, destaca el fallo del Premio, le ha permitido integrar con una voz única y muy original ideas de la filosofía, la neurociencia, la psicología o el psicoanálisis en su obra literaria, creativa y divulgativa. Igualmente, los numerosos ensayos y artículos de la estadounidense (Northfield, 1955) han contribuido al entendimiento y descubrimiento de las Bellas Artes.

mí es como un alien. Todos mis personajes tienen algo de mí. Pienso en ellos como en los habitantes de mi geografía mental. —Recientemente ha publicado un artículo sobre la improbabilidad de que exista una Stephanie Jobs, una mujer con el mismo poder y una imagen tan icónica como la del fundador de Apple, Steve Jobs. —No creo que sea una causa perdida. En el texto dejo claro que actualmente no es posible, pero hay lugar a la esperanza. En un reciente estudio encontraron que la sociedad espera que las mujeres sean más agradables que los hombres; y que a las mujeres fuertes y poderosas les va mejor si atemperan su carácter con amabilidad. Para alguien como Steve Jobs, quien la gente dice que no era terriblemente agradable, esas

normas no se aplican. Hay una doble moral en funcionamiento. Aún así, creo que hay progresos. Hay muchas mujeres directivas que son brillantes, pero no se convierten en figuras icónicas. Para una mujer es más difícil porque la cultura no las acoge del mismo modo y porque las mujeres empresarias agresivas son castigadas. Un ejemplo es Hillary Clinton. Otra mujer muy poderosa es Michelle Obama, a quien han tenido que promocionar como la «madre en jefe» para rebajar la fortaleza de su figura. —Usted reconoce abiertamente que es feminista, una palabra que se ha convertido en una especie de estigma. —Creo que, en particular en la cultura americana, las mujeres han comenzado a sentirse incómodas hablando de ellas mismas como feministas porque es percibido como poco femenino, como si fueran a ser condenadas al ostracismo social por ello. Mi posición es que eso, en sí, es una forma de sexismo. Que alguien se declare en contra de la actitud discriminatoria contra la mujer me parece que es una posición obvia. —¿Quiénes son las heroínas de Siri Hustvedt? —Cuando era pequeña estaba muy interesada en el abolicionismo y leí la biografía para niños de Harriet Tumban. Ella era una ex esclava en el sur que ayudó a escapar hacia el norte a cientos de esclavos que se fugaban. Se convirtió en una de mis heroínas. Tuve muchas mientras crecí y ahora tengo a Margaret Cavendish, la filósofa y escritora inglesa del siglo XVII. Creo que es muy importante que las niñas tengan mujeres como puntos de referencia, alguien con quien se puedan comparar. — Parece que cada vez es más difícil inculcar el arte de la lectura. ¿Será la próxima una generación peor formada? —La lectura no es la única forma con la que podemos acceder al conocimiento, pero creo que la parte más importante de la lectura es la experiencia, que lo que leemos pasa a engrosar nuestras vivencias, aunque no lo aprendamos con la experiencia directa. Ya sea filosofía, ciencia o literatura, al leer somos capaces de encontrar una consciencia en la página a la que no tendríamos acceso en una conversación o caminando por la calle. Por la sencilla razón de que quienes tuvieron esas ideas están muertos. ¿Cómo podría yo conocer a Kierkegaard y tener el diálogo que tengo con sus obras, aunque me vuelvan loca, si no fuera por sus libros? No puedo imaginar cómo sería mi vida sin todos estos encuentros que me han dado tantas experiencias tan vívidas. —La suya es una familia muy creativa. —Es muy divertido. ¡Es fantástico! Mi hija [Sophie Auster] escribe, compone, actúa. Son cosas de las que yo no sé casi nada y eso me llena de placer. Y con Paul [Auster], con quien he estado casada durante más de 30 años, es igual. Todo este tiempo hemos sido nuestros primeros lectores. Es un fenómeno interesante porque sus personajes y sus historias forman parte de mi vida de una manera muy profunda. Y lo mismo le sucede a él. Ayer mismo terminó de leer una parte de uno de mis libros y me dijo que esa no era la persona que él conocía. Y es verdad. Yo también lo siento con sus obras porque lo que sale de nosotros en los libros que escribimos no es lo que conocemos de la otra persona. ¡Es sorprendente! Si no lo fuera no sería tan interesante. Es una aventura para los dos.

GUILLERMO LINARES

EMBAJADORES DE ESPAÑA Y LATINOAMÉRICA

L

a luz de la cultura, que en Nueva York irradia con especial potencia, ha encontrado un firme aliado en la Fundación Gabarrón. La entrega de sus Premios en nuestra ciudad, un estreno sólo posible por la audacia y tesón que han demostrado a lo largo de los años, confirma la implantación de unos castellanos que son también embajadores de España y Latinoamérica. Como asambleísta en Albany, y antes como comisionado de Inmigración en Nueva York, mi relación con la Fundación se remonta a hace ya una década. Unidos por nuestra común devoción por el arte y, más específicamente, por el arte y la cultura de los pueblos latinoamericanos, hemos colaborado en decisivos programas de promoción de los artistas latinos del Alto Manhattan así como en numerosas exposiciones y actividades.

La Fundación Gabarrón ha tomado partido de forma eficaz, razonada y contundente por la dinamización de las artes visuales y plásticas que, hablando en español, no rechazan el mestizaje ni evitan el contacto con todos aquellos creadores, estadounidenses o no, que conforman el abrumador cruce de caminos de una ciudad que cruza los albores de este siglo XXI con paso firme.

P

ara quien, como yo, siempre defendió la necesidad de mostrar nuestros logros, resulta particularmente agradable haber encontrado a unos cómplices tan atentos como cercanos en la familia Gabarrón, por supuesto en la figura de su padre, luz indispensable del proyecto, así como en el muy profesional equipo que arropa su Fundación. En un periodo de tiempo muy corto han demostrado que la voluntad mueve

montañas y han alcanzado una asombrosa implantación en el tejido vivo de Nueva York. Me refería en el párrafo anterior a Cristóbal padre, al artista y al amigo, al visionario de indeclinable honestidad y al creador junto al que inundamos Manhattan con las atrevidas, imaginativas y emocionantes esculturas de su proyecto «Los Silencios de Colón». Quienes conocemos bien este territorio, hijos naturales o adoptivos de la Gran Manzana, sabemos que semejantes logros sólo llegan mezclando el trabajo incansable, diario, con la ambición del poeta infatigable, sin reconocer otra barrera o límite que el mismo cielo, allí donde entre rascacielos de aguja y nubes de humo blanco reluce el recuerdo de amigos comunes y entrañables como Ted Kheel, indispensable para comprender los increíbles logros alcanzados por la comunidad latina en EE.UU.

**Guillermo Linares ha sido concejal de Asuntos de Inmigración durante las dos primeras legislaturas de Bloomberg y miembro de la Asamblea del Estado de Nueva York.

Una de las esculturas de «Los Silencios de Colón», junto a la Filarmónica de New York

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Mikhail Baryshnikov, una historia de talento Artes Escénicas Con su inquietud innata y su curiosidad para experimentar, se ha convertido en una fuerza renovadora de infinidad de disciplinas Por MARÍA G. PICATOSTE Corresponsal en Nueva York

n 1966 un joven bailarín ruso se incorporó como solista a la compañía de ballet Kirov, una de las más prestigiosas de la Unión Soviética. Lo hizo saltándose la tradicional etapa de aprendizaje exigida a todos los nuevos miembros. A él no le fue necesaria. Su nombre era Mikhail Baryshnikov y, con tan solo 18 años, era ya el bailarín más prominente de su país. Solo tres años después, ya como «premier danseur noble» de la compañía, Baryshnikov era de los pocos bailarines que podían interpretar coreografías que habían sido creadas expresamente para su exquisita sensibilidad y su portentosa técnica. La suya es una historia de talento feroz. Con 9 años comenzó a estudiar ballet en Riga. Pero la capital letona –por entonces un territorio bajo el dominio de la Unión

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Soviética y lugar donde residía su familia– pronto se le quedó pequeña. Había decidido que quería dedicar su vida al baile y allí no podría hacerlo. Con 15 años cambió su ciudad natal por Leningrado, donde se unió a la Academia Vaganova y pasó a estar tutelado por el maestro Alexander Pushkin.

La danza como salvoconducto Esa fue la primera vez que Baryshnikov, por aquel entonces un chiquillo de pelo rubio y sinceros ojos azules, utilizó su genio para la danza como salvoconducto para migrar a un lugar donde ser más libre y explotar al máximo sus facultades. La siguiente fue en junio de 1974 cuando desertó de la Unión Soviética. Lo hizo mientras se encontraba de gira en Toronto (Canadá) con el ballet Kirov. En aquel momento Baryshnikov era ya uno de los nombres más importantes del ballet en el mundo. Hasta tal punto que Clive Barnes, el todopoderoso crítico de dan-

za y teatro del «New York Times», confesó que el ruso era el «bailarín más perfecto que había visto». Pero en la URSS se sentía enjaulado. Sobre todo creativamente, ya que el estricto gobierno soviético le impedía interpretar ballets contemporáneos extranjeros. En Canadá consiguió asilo político y no tardó en encontrar una compañía que lo quisiera en sus filas. Aún así, Baryshnikov no se ató las alas y bailó con las compañías que le ofrecieron los papeles más interesantes hasta que decidió trasladarse a Nueva York. En sus primeros tres años en la Gran Manzana bailó 26 papeles con el American Ballet Theatre (ABT) y 20 con el Ballet de la Ciudad de Nueva York. «Son necesarios energía positiva, talento, trabajo duro y disposición para absorber el máximo posible de la gente con la que trabajas», explicó Baryshnikov sobre esta anómala proeza. Tras esa exigente etapa, el ruso decidió dar un giro a su carrera al aceptar el puesto de director creativo del ABT. Desde entonces y hasta ahora, Baryshnikov ha compaginado con solemne destreza las facetas de bailarín, director creativo, director de su propia compañía e intérprete de teatro, cine y televisión. Con su inquietud innata y su curiosidad para experimentar con cualquier medio creativo, Baryshnikov se ha convertido en una fuerza renovadora de infinidad de disciplinas. Hoy, a los 64 años de edad, Baryshnikov no sólo sigue bailando profesionalmente, sino que ha sumado a sus responsabilidades la dirección del Baryshnikov Arts Center (BAC), un centro multidisciplinar que creó en 2005 y en el que hace de mentor y mecenas para decenas de jóvenes que, como él en su momento, destacan notablemente en su campo creativo.

La sede renueva cada dos meses sus exposiciones temporales, mientras que su programa de becas permite conocer el trabajo de jóvenes creadores

The Gabarrón Foundation, puente entre culturas The Carriage House Center for the Arts Diez años después de su puesta en marcha, se ha consolidado como un punto de referencia del arte español y latino en la Gran Manzana

Una innovadora mirada a la coreografía clásica Su conmovedor lenguaje corporal, lleno de tonalidades y matices, ha sido reconocido a lo largo de su trayectoria con multitud de premios, entre ellos el Kennedy Center Honors, el Premio Commonwealth o la Medalla Nacional de Honor. Baryshnikov ha sabido conjugar a la perfección su dedicación a la coreografía clásica con una mirada sobre otras disciplinas, como el arte, el cine y el teatro. Ahora se afana en trasladar su legado a artístico a las jóvenes generaciones a través de la fundación que lleva su nombre, convertida en un confortable hogar para los amantes de las artes escénicas.

Por HENAR DÍAZ Valladolid

n los 70 ya había visitado varias ciudades de Estados Unidos para conocer su cultura, su sociedad y sus movimientos artísticos. Entonces me plantee pasar temporadas más amplias, realizar exposiciones y estrechar lazos». Cristóbal Gabarrón recordaba así en estas páginas, hace justo un año, sus primeros contactos con el continente americano. Fue en 1986, después de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) le encargase la realización de un mural con motivo del Año de la Paz cuando el artista se decidió a vivir en Nueva York de forma más estable y compartir tiempos igualmente en Europa y en España. «Nueva York es la ciudad y Estados Unidos el país que ha hecho lo que soy, que me ha dado las mayores oportunidades, donde he aprendido y sigo aprendiendo y don-

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de he entendido lo que es la democracia más real del mundo», decía también entonces. Fue en esos frecuentes contactos con la sociedad norteamericana donde Cristóbal Gabarrón se empapó de su filantropía hasta tal extremo que quiso adaptar su modelo social en España creando una primera fundación. Consolidada ésta, diez años más

tarde, se decidió a aportar «un nuevo grano de arena», esta vez en la sociedad neoyorquina. «Quería dar a conocer con más eficacia la riqueza cultural española y latinoamericana en Nueva York y, a la vez, servir de lanzadera para programas y exposiciones de artistas americanos en España», recuerda el ahora director de The Gabarron Foundation, Juan Manuel Gabarrón. De esta forma nació el 22 de febrero de 2002 la sede neoyorquina de la institución, de la mano del también visionario Theodore Kheel, y con el apoyo del entonces ministro de la Presidencia, Juan José Lucas, quien participó en la inauguración consciente de la importancia de proyectar la cultura española más allá de sus fronteras. «Fuimos creciendo orgánicamente, con las primeras exposiciones y actividades temporales, a la vez que nos dábamos a conocer poco a poco», apunta Juan Manuel. Este internacional Centro para las Artes –así se le conoce en la Gran Manzana a la sede de la Fundación: The Carriage House Center for Arts– tiene su sede en el corazón de Manhattan, en un edificio construido por el


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Entrevista

«Somos un nuevo estímulo para acercarse a España» Juan Manuel Gabarrón Director de The Gabarrón Foundation

célebre arquitecto Ralph S. Townsend. Gabarrón adaptó y remodelo este espacio declarado de interés histórico-artístico, de unos 800 metros cuadrados, para convertirlo en un centro cultural y de exposiciones. Hoy The Carriage House Center for the Arts se ha consolidado como un punto de referencia del arte español y latino en Nueva York, con el constante impulso de exposiciones y proyectos bajo la propuesta de enlazar las culturas europeas y americanas. «Tenemos una actividad intensa en la que los neoyorquinos de prácticamente todos los sectores pasan por nuestro centro para diferentes actividades y disfrutan del encuentro con la cultura española y latina. Hemos pasado de renovar las exposiciones cada seis meses a hacerlo cada dos y hasta cada mes y, además, colaboramos puntualmente con universidades españolas y americanas, el Ayuntamiento de Nueva York, comunidades autónomas españolas y consulados y embajadas de prácticamente toda Latinoamérica», detalla Juan Manuel. Pero como en todo, los comienzos no estuvieron exentos de dificultades. Debían arraigar una masa crítica con el fin de afian-

zar su «anclaje» a los «cimientos culturales» de la ciudad. «La oferta cultural en Nueva York es muy amplia y la competencia también. Para incidir verdaderamente en esta ciudad hay que llegar tanto a los jóvenes como a los mayores; a personas de diferentes nacionalidades y a diferentes perfiles profesionales».

De carácter privado The Carriage House Center for Arts ha desarrollado su actividad como cualquier fundación americana de forma privada. Nunca ha tenido una dotación del Estado español –sí alguna colaboración puntual–. Sus aportaciones anuales vienen principalmente de patronos individuales y corporativos que permiten desarrollar los programas de trabajo establecidos en cada una de las reuniones del patronato, a lo que hay que sumar el significativo apoyo financiero de la familia Gabarrón, fruto de los ingresos que el artista murciano genera con su actividad artística. Con el paso del tiempo, el proyecto neoyorquino se ha ido consolidando como un puente para intercambiar lo mejor de cada cultura, sacando a la luz también la novedosa creatividad de un buen número de artistas noveles a través de su programa de

El artista, junto a una de sus obras, en el Jardín Botánico de Miami Beach

Ganar proyección en EE.UU. Uno de los objetivos de The Gabarrón Foundation para el futuro es trabajar para proyectarse «mucho más» sobre el territorio norteamericano y de Latinoamérica, avanza su director. Asimismo, quieren abordar proyectos más amplios en la ciudad de Nueva York.

ABC

becas. ¿De qué proyecto se siente Juan Manuel Gabarrón más orgulloso? «Siempre del presente», asegura instantes antes de recordar que se encuentran en plena celebración del décimo aniversario de la institución en Nueva York, motivo por el cual ha tenido una frenética actividad durante todo el año. Así, la conmemoración arrancó con «Save the Culture», una exposición de fotografías realizada en colaboración con Naciones Unidas sobre las culturas del Amazonas y africanas. «Fue un potente proyecto cuyas obras pudieron verse no sólo en la sede de la Fundación, sino en las pantallas de los ocho quioscos digitales de Times Square, frente a los que transitaron seis millones de personas». El Concurso Infantil de la Pinacoteca Reina Sofía –realizado por primera vez en la capital norteamericana–, la clausura oficial del Año Internacional de los Bosques en Naciones Unidas, así como la exposición de artistas emergentes españoles y neoyorquinos «Two Hemispheres» –en marcha aún–, son otras de las actividades programadas este año al que se pondrá el broche de oro con la entrega de los Premios Internacionales de la Fundación. «Supondrá una nueva dimensión para los galardones, consolidados como una referencia en España, pero que alcanzan ahora una perspectiva más internacional al presentarse en la capital cultural y financiera del planeta», considera Juan Manuel Gabarrón, absolutamente seguro de que «seguirán creciendo».

1. Una obra de la muestra «Save the Culture», proyectada en un quiosco digital de Times Square. 2. El alcalde Michael Bloomberg firma en el libro de honor de la Fundación. 3. Meryl Streep y Al Gore, en una visita a la sede neoyorquina de la institución

—¿Cómo les recibe la sociedad neoyorquina? —Te encuentras muchas sorpresas, siempre las más gratas de aquellos pocos que conocen «al dedillo» España y la llevan en el corazón. Para los menos afortunados, que aún no han viajado a España, supone un nuevo estímulo para acercarse. Mientras tanto, les presentamos «pinceladas» de nuestra cultura, arte, geografía, empresas, etc. Eso sí, hay una clara diferencia entre la sociedad neoyorquina, que es la más plural del mundo, a la más puramente «americana» del interior de Estados Unidos, que apenas ha tenido ningún contacto con nuestro país. En cualquier caso siempre, salvo raras excepciones, nos reciben con gran respeto artístico y humanístico, incluso más que el que puedan tener los españoles ante sus compatriotas artistas. —Lograr fondos para financiar las iniciativas en estos tiempos de crisis global es cada vez más difícil. ¿De dónde proceden hoy sus principales apoyos? —Efectivamente, cada vez hay que ser más milimétrico en todas las acciones, desde el punto de vista económico fundamentalmente, lo cual hace que afinemos más aún el lápiz para que las líneas encajen perfectamente. El principal apoyo siempre ha sido el fundador de las fundaciones, el artista Cristóbal Gabarrón, que ha soportado directamente con sus ingresos una parte muy importante de la financiación. No obstante, como entidad independiente, hemos canalizado los recursos de los que disponemos para generar liquidez compensando así, cuando ha sido posible, los gastos de las exposiciones con patrocinadores específicos. Lamentablemente, los apoyos vienen mayoritariamente del lado americano y no

del español, no sólo económicamente, sino artísticamente. —¿Cómo logran que sus patronos se impliquen en su objetivo social y cultural? —La única fórmula que hay para lograr que haya auténtica implicación es convencer con los proyectos, definirlos y sintetizarlos al máximo para que las personas vean todo el potencial e impacto de los programas alineados con la misión de la Fundación. Esta visión y claridad del objeto del programa se tiene que mantener por igual desde los patronos más altos a los jóvenes que hacen voluntariado para sacar adelante los programas, independientemente de la nacionalidad e idioma. —El mundo de la cultura en España está rompiendo lanzas en favor del mecenazgo con el fin de impulsar el sector, algo que en EE.UU. está consolidado. —Se trata de un tema muy complicado que habría que debatir en profundidad ya que contribuyen desde factores religiosos a socioeconómicos. En España se están dando pasos acelerados porque hace muchos años que la sociedad demandaba un cambio. La situación económica ha sido un simple catalizador, como para tantas otras cosas. Sin embargo, la sociedad española es muy diferente a la americana, y ese cambio tiene que ser realizado por todos los sectores, de forma simultánea, tanto en el ámbito legislativo, con nuevas leyes de mecenazgo, como en la potenciación de un público más «activo» en el consumo cultural. Las empresas deberán integrarse orgánicamente en la cultura y el arte mediante adquisiciones y patrocinios, y los artistas deben ser más innovadores y revolucionar los métodos, los conceptos y tratar de tomar la vanguardia a nivel internacional.

Juan Manuel Gabarrón, junto al cineasta neoyorquino Woody Allen


Exposiciones

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Savia nueva en los dos hemisferios Diálogo cultural entre aritstas emergentes The Carriage House for Arts celebra su décimo aniversario con la muestra «Two Hemispheres», que construye un diálogo cultural entre creadores noveles españoles y americanos Por H. Díaz no de los objetivos de la Funda- Mustafa Faruki, Víctor Fernández, Laura F. ción Gabarrón es descubrir e im- Gibellini, Dani Grant, Jennifer Grimyser, Sapulsar el trabajo desarrollado por mantha Heydt, Shirin Hosseinvand, Kang nuevos talentos. Para ello lleva a Lee, Walter Markham, David Pettibone, John cabo, a través de sus distintas sedes –Valla- de la O, Jacqueline Ramis, Simone Rene, Herdolid, Mula (Murcia) y Nueva York–, un pro- nando Rico Sánchez, John Ros, Elena Sangrama de becas para jóvenes artistas que toliquido, Eniko Szucs, Boris Tyomkin, Kapermite sacar a la luz cada año la novedo- tie Urban, Chris Willcox, y Jamie Martinez sa creatividad de un buen número de crea- (procedente del concurso en Facebook). dores noveles. Mientras, el grupo de artistas españoles lo Éste es también el objetivo de «Two He- constituyeron Inma Fiero, Vicente Garcíaa, mispheres», la muestra que acoge hasta el Cristóbal Barbero, Pablo Lambertos, Diego próximo 29 de noviembre The CarriaPardo, Plata Ruiz, y Nerea Lorences. ge House Center for Arts, que pre«Nuestros programas de expotende además, a través de los siciones son muy diversos e in«Nuestro trabajos de artistas emergenternacionales, aunque siemprogramas de tes, construir un diálogo culpre conservan un nexo, un exposiciones son tural entre artistas amerisistema de referencias hadiversos, aunque canos y españoles, reconocia nuestra cultura», exsiempre tienen un ciendo la estrecha relación plica Juan Manuel Gabanexo, un sistema de entre Estados Unidos, Larrón al respecto. tinoamérica y España. La Otra muestra internareferencias a exposición reúne un total cional tomará el relevo de nuestra cultura» de 33 trabajos, 27 proceden«Two Hemispheres» en dites de artistas asentados en la ciembre. El arte conceptual Gran Manzana y otros siete espaafricano es el protagonista de «The ñoles. Los trabajos fueron seleccionaSpirit of Friendship: entre dos aguas», dos de un total de 300 registrados en un con- que reúne pinturas de once artistas contemcurso que la Fundación Gabarrón puso en poráneos del tercer continente más grande marcha a través de las redes sociales para de la tierra. La muestra, que permaneció en que los seguidores de la página web de la Valladolid hasta el pasado 15 de noviembre, institución votaran por su obra de arte fa- surgió como un homenaje póstumo a quien vorita y poder así ser incluida en la exposi- fuera embajadora de España en Zimbabwe, ción. Finalmente fueron un total de 32 las Pilar Fuertes Ferragut, quien llevó a cabo obras seleccionadas por un jurado de ex- durante toda su vida una especial labor de pertos, a las que se sumó otra elegida des- apoyo al desarrollo de la cultura y el arte de Facebook. africanos. «Two Hemispheres» es la primera de una Charles Bhebe, Anthony Bumhira, serie de exposiciones que se llevará a cabo Stephen Garan’anga, Tafadzwa Gwetai, John en la ciudad de Nueva York para, posterior- Kotzé, Wallen Mapondera, Belinda Marshall, mente, viajar a otras galerías de la institu- Misheck Masamvu, Owen Maseko, Tracy ción en España, antes de pasar a formar par- Ann Strydom y Freddy Tauro son los once te de la colección de arte contemporáneo artistas emergentes que, gracias a esta muesde la Fundación. Los ganadores de Nueva tra, tuvieron la oportunidad de exhibir su York fueron los siguientes: Haylee Anne, Sa- obra en Europa. EE.UU será su próxima pamuel Ash, Jason Clay Lewis, Louise Barry, rada.

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Otras exposiciones La colección de Mula se renueva La Fundación Casa Pintada de Mula (Murcia) es un centro de referencia de la trayectoria creativa del artista Cristóbal Gabarrón. Desde su apertura en 2005 han sido varias las propuestas expositivas destinadas a acercar al visitante la obra y trayectoria de este creador internacional de origen murciano. Ahora el nuevo proyecto de exposición permanente de la Fundación en Mula persigue profundizar en un aspecto más desconocido de su creatividad: el origen de las cosas. También en Murcia, el llamado Teatro Circo acoge hasta el 19 de diciembre los trabajos realizados por el pintor para el Washington Ballet, el espectáculo Nuevo Amanecer de José Mercé o la representación de El Celoso Extremeño del Ballet Español de Murcia.

«Entre dos aguas», homenaje al arte africano «The Spirit of Friendship: entre dos aguas», el proyecto que recalará próximamente en Nueva York, se trata de un nuevo acercamiento de la Fundación Gabarrón al arte joven emergente. Las obras de grandes artistas como Picasso, Vlamick, Matisse o Derain no se pueden entender sin tenerse en cuenta sus estudios de máscaras, esculturas o fetiches provenientes de las colonias africanas. Su estética minimalista, abstracta y orgánica inspira también

los trabajos de los once artistas emergentes reunidos en esta muestra comisariada por Cliford Zulu, conservador de la National Gallery de Zimbawe. Además de impulsar la obra de artistas noveles, la Fundación Gabarrón pretende con esta exhibición continuar con su labor de acercamiento y puesta en valor de manifestaciones artísticas que, lejos de los paradigmas más clásicos, constituyen parte fundamental de la Historia Universal del Arte.

ABC Especial Premios Gabarron 2012  

Suplemento especial del diario ABC para la undécima edición de Premios Internacionales Gabarrón, desde Nueva York