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Elena Méndez Bértolo EL CONCEPTO DE LA CALIDAD DE VIDA COMO OBJETIVO INTEGRADOR EN LA ORDENACIÓN TERRITORIAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA MIGRACIÓN

1.- INTRODUCCIÓN 2.- DESARROLLO DEL TEMA 2.1. - DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE CALIDAD DE VIDA Y SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA 2.2. - INDICADORES DE CALIDAD DE VIDA 2.3. - DEFINICIÓN Y REFLEXIONES SOBRE MIGRACIÓN, POBREZA Y DESIGUALDADES 2.4. - MIGRACIÓN CAMPO – CIUDAD 2.5. - MIGRACIÓN INTERNACIONAL E INTERCONTINENTAL 3. - CONCLUSIONES 4.- BIBLIOGRAFÍA


1. INTRODUCCIÓN Por motivos de interés personal decidí acercarme al concepto de calidad de vida, entendiendo que la mejora de la calidad de vida de los seres humanos, en todas sus facetas, podía constituir un objetivo en el que integrar la gran mayoría de los objetivos que se esperan alcanzar a través de una correcta planificación territorial, en especial en aquellos modelos que responden a parámetros claros de sostenibilidad. Fue definiendo este concepto cuando encontré una frase que me ayudó a orientar definitivamente el tema, permitiéndome darle un enfoque más multicisciplinal. La frase en cuestión pertenece al autor Christopher Bliss, se encuentra en un artículo de un libro compilado por Martha Nussbaum y Amartya Sen, que está publicado por la Universidad de las Naciones Unidas bajo el título de Calidad de Vida y dice: “los migrantes son evaluadores críticos del estándar de vida, porque votan con sus pies” (Bliss, C; 1998) El tema de la migración está en mi opinión muy vigente. Especialmente en nuestro país, en dónde diariamente se afrontan situaciones nuevas que deben ser tenidas en cuenta en todas sus dimensiones. Por otra parte, es un tema íntimamente ligado a las personas y a los casos y necesidades personales, lo que no hace más que aumentar su interés y complejidad. En este documento se intentará definir en primer lugar el concepto de Calidad de Vida, su evolución histórica y de manera muy breve el desarrollo y utilidad de los índices más comunes para su medición. A continuación se pasará a analizar el fenómeno de la migración enfocándola en gran medida como reflejo de las desigualdades entre las distintas regiones mundiales, haciendo referencia al concepto de pobreza. Para ilustrar el modo en el que la migración envuelve decisiones personales en relación con un proyecto de desarrollo se desarrollará el tema sobre las dos grandes formas en las que este fenómeno se reproduce; la migración campo-ciudad y las migraciones de carácter internacional. De las reflexiones realizadas se obtendrán una serie de conclusiones generales y alguna más concreta en relación con la Ordenación Territorial, que es el campo en el que versa mi formación actual.


2. DESARROLLO DEL TEMA 2.1. DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE CALIDAD DE VIDA Y SU EVOLUCIÓN HISTÓRICA El concepto de calidad de vida precisa un enfoque holístico (Dossa; 1989) Se define como un concepto que refleja las condiciones de vida deseadas por una persona en relación con su vida en el ámbito individual y en la comunidad y en relación con su salud y su bienestar. Debe, desde esta perspectiva, considerarse como un fenómeno basado en la percepción que tiene el individuo frente a varios aspectos de las experiencias, características y elementos objetivos y subjetivos incluidos en su vida. El estudio, por tanto, del concepto de calidad de vida, se compone de la relación de elementos objetivos y subjetivos. Aunque etimológicamente no parezca tener mucho sentido la obsesiva concentración en la medición de este término, sin embargo, esa es principalmente la historia que arrastra en la actualidad. De modo que la evolución de los estudios que versan sobre este tema ha tratado sucesivamente de encontrar los instrumentos de análisis con resultado de combinar, la mayoría de las veces, diversos indicadores de bienestar social para establecer índices que permitieran comparaciones de escala variable en función de los intereses políticos derivados del momento histórico. La consideración del desarrollo con un enfoque economicista convirtió al PIB en un exitoso instrumento, realizado en las décadas del 30 y 40 en un contexto de recesión generalizada, aunque sería falso afirmar que era capaz de medir el bienestar humano (Estés, 1994) En 1954, un grupo de la ONU identificó la necesidad de diferenciar algunos conceptos como "nivel de vida" y de definir indicadores para la comparación. Dependiendo de este organismo se desarrollaron varios enfoques. Durante la década de los 50 y a comienzos de los 60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de las sociedades mundiales hacen surgir la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos, y desde las Ciencias Sociales se inicia el desarrollo de los indicadores sociales, estadísticos que permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de una población. La idea de la “calidad de vida” comienza a popularizarse en la década de los 60 hasta convertirse hoy en un concepto utilizado en ámbitos muy diversos, apareciendo frecuentemente en los debates públicos. Los indicadores sociales fueron muy estudiados y desarrollados desde mediados de los 70 y comienzos de los 80, provocando un proceso de diferenciación entre éstos y la Calidad de Vida. La expresión comienza a definirse como concepto integrador que comprende todas las áreas de la vida (carácter multidimensional) y hace referencia tanto a condiciones objetivas como a componentes subjetivos.


La inclusión del término en la primera revista monográfica de EE UU, "Social Indicators Research", en 1974 y en "Sociological Abstracts" en 1979, contribuirá a su difusión teórica y metodológica, convirtiéndose la década de los 80 en la del despegue definitivo de la investigación en torno al término. Los autores Felce y Perry (1995) encontraron diversos modelos para definir el término. Basándose en las tres conceptualizaciones propuestas por Borthwick-Duffy en 1992, decidieron añadir una cuarta. Para BorthwickDuffy, la calidad de vida se define como: 1) La calidad de las condiciones de vida de una persona. 2) La satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones vitales. 3) Y la combinación de componentes objetivos y subjetivos. Definiciones a las que Felce y Perry añaden por último la de calidad de vida como: 4) La combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal ponderadas por la escala de valores, aspiraciones y expectativas personales. La calidad de vida es la fusión de valores emergentes. Es el conjunto de necesidades humanas adaptadas a las condiciones cambiantes de nuestra existencia. Considerar la calidad de vida como un componente articulador de la complejidad nos permite acceder a la idea de la calidad de vida como proceso que integra al sujeto (Alguacil, 2000) Para Blanco Amalio (1988) desde la administración pública se entiende la calidad de vida desde tres ópticas: a) Como aquella disponibilidad de recursos en el ámbito de las necesidades básicas (alimento, vivienda, sanidad, etc.). b) Como la capacidad administrativa estatal de patrocinar la prestación de servicios básicos públicos, especialmente a los menos favorecidos; y, c) Como la gestión social y programatica de alternativas competentes a su desarrollo en términos de justicia y equidad. Desde esta última perspectiva (c) y entendiendo la dimensión política ligada a la ordenación del territorio, es desde dónde se ha intentado contribuir a la conceptualización de la calidad de vida como objetivo integrador fundamental para el planificador. La historia demuestra que los escenarios de desarrollo, producción y consumo propuestos son mayoritaria e intrínsecamente incompatibles con la preservación de la calidad ambiental e incluso de la calidad de la vida. Y es que la meta final del desarrollo socioeconómico debería poder definirse como el


mejoramiento sostenido de la calidad de la vida de los seres humanos. 1.2. – INDICADORES DE CALIDAD DE VIDA Uno de los datos con los que más se ha contado históricamente es el del PNB (Producto Nacional Bruto), que permite una evaluación del crecimiento físico de la producción, si bien ignora la forma en la que reparten los frutos de este crecimiento entre las diferentes capas de la población. En muchos países es frecuente que no se de una correlación entre crecimiento económico y desarrollo humano. El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), en su preocupación por paliar estas deficiencias, ha creado un indicador compuesto: el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide el “nivel de realización de un país” combinando tres parámetros: la esperanza de vida, el nivel de instrucción y los ingresos reales. La agencia HABITAT de las Naciones Unidas, junto con otros organismos de la ONU, elabora una serie de informes anuales referidos a asentamientos humanos, en los que incluyen una serie de datos que contribuyen a cuantificar el nivel o la calidad de vida. Por cuestiones de fiabilidad establezco como los más correctos los datos derivados de estudios de la ONU, como algo generalizado en este trabajo. No obstante, ha de tenerse en cuenta que estos datos al estar elaborados por comparativa a escala mundial, pierden valor a escalas regionales o nacionales, resultando muy generales. En estos datos de HABITAT aparecen así mismo pocos elementos subjetivos por ser poco útiles a la hora de elaborar índices. Los informes del PNUD evalúan los niveles de desarrollo democrático por países a través de gran cantidad de índices. Del mismo modo evalúan la importancia de la igualdad entre sexos. El estudio del papel de la mujer en las distintas sociedades mundiales y a nivel global, y sus condiciones de vida, es de mucha importancia. En 1994, Schalock, realiza un trabajo empírico basado en medidas de calidad de vida y sugiere que los factores más comunes que constituyen la concepción y medida de la calidad de vida incluyen: ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­

Vida en el hogar y en comunidad Empleo (incluyendo nivel económico) Propiedades Integración social (familia, amigos…) Estado de salud y seguridad Control personal Posibilidad de elección (incluyendo la oportunidad decisiones)

de tomar


Estos factores, aunque referidos en concreto a personas con minusvalías físicas, resultan muy sintéticos y útiles para desglosar el conjunto de índices que pueden ser buscados he incluidos en la compleja medición de la calidad de vida. Ganando importancia también están los indicadores ambientales. PNUD y PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) publican actualmente indicadores ambientales básicos, basados en los consumos y sus consecuencias más frecuentes. Algunos autores se han encontrado con la necesidad de obtener un modelo de trabajo con el tema de la calidad de vida que proporcione la guía y directriz para la realización de actividades de planificación y evaluación basadas en la calidad de vida. A modo de ejemplo de estos modelos teóricos tenemos el de la siguiente figura (Figura 1) El modelo de calidad de vida predeterminado sirve de punto de partida como índice metodológico para el análisis especializado de una sociedad concreta. Una vez realizado el estudio de los datos obtenidos en dicho análisis, se podrán utilizar para poner en marcha una serie de programas o técnicas en búsqueda de la mejora de la calidad de vida, como objetivo integrador, y de esta manera ser útiles a la planificación de diversos ámbitos territoriales.

Fuente: Robert L. Schalock, Ph. D.


2.3. - DEFINICIÓN Y REFLEXIONES SOBRE MIGRACIÓN, POBREZA Y DESIGUALDADES Quedando excluidos los motivos concretos por los que una persona o bien un grupo social se vea forzado a moverse por motivos concretos, en un momento determinado, (guerra, catástrofes…) y entendiendo la diferencia por tanto entre migrar y huir, la migración envuelve decisiones por parte de quien va de un sitio a otro. “La redistribución de gente es una acción de propósito en que una población responde a su percepción de oportunidades económicas nuevas” (Carvajal y Geithman 1974: 105) La definición de las causas que envuelven estas decisiones es muy compleja. Como también veíamos que lo era definir qué se entiende/siente/percibe por una vida de calidad o calidad de vida. Entre estas casas, no sólo las económicas sino del tipo de educación, salud, acceso a mayores y mejores oportunidades de progreso y desarrollo personal son importantes. Según Lacomba Vázquez (1998), podemos definir la migración como el tránsito de uno a otro espacio social, económico, político y/o cultural, con el fin de desarrollar un determinado proyecto o tratar de responder a unas determinadas expectativas personales o de grupo.Para el autor, el fenómeno se iniciaría en el país de origen, y no sólo con la entrada en el país de inmigración. Comenzaría en el momento en que se da la conjunción de estímulos necesarios como sentimiento de insatisfacción o precariedad (objetiva o no) y expectativas de cambio y ascenso social; antecedentes migratorios en la familia o en el círculo de relaciones próximas, presión social… La migración no es un hecho incierto ya que de hecho no ocurre si no existe el convencimiento más o menos fuerte de que las condiciones de vida presentes van a mejorar. Y como proyecto personal es una muestra importante de las aspiraciones humanas que han de tenerse en cuenta en la Ordenación del Territorio. Pero además de las conclusiones que puedan obtenerse sobre necesidades humanas insatisfechas, los fenómenos migratorios nos muestran otro elemento que no podemos ignorar. Son uno más de los miles de anuncios que nos rodean y nos recuerdan las que debieran ser evidentes desigualdades territoriales, de carácter económico, social o ambiental. En la actualidad, la distancia que separa las riquezas medias aumenta entre los territorios, mientras que las desigualdades internas se agudizan a niveles hasta antes desconocidos. Las diferencias tienen por tanto una doble dimensión: la espacial y la social. Son estos desequilibrios regionales de doble componente, social y económica, los que suponen el elemento determinante que dirige los flujos migratorios.


En el mundo existen grandes regiones de atracción de miles de personas. Personas que a su vez reflejan las fuerzas de rechazo que producen las condiciones de vida de sus territorios originales en un fenómeno que no es en absoluto nuevo en la Historia de la Humanidad. Esta visión de fuerzas compuestas por una gran cantidad de elementos de muy distinta categoría es conocida como la hipótesis de pull – push (empuje – tirón) y aparece con frecuencia en artículos y estudios relativos a procesos migratorios. Relativo por último a las desigualdades conviene apuntar sobre el término de pobreza como este alude a fenómenos que sólo pueden explicarse teniendo en cuenta el conjunto del sistema de relaciones sociales, a pesar de que lo común es reducir el problema a la identificación de indicadores cuyo objetivo es medir y/o describir la situación. Esto conlleva no sólo a un problema de método sino que tiene profundas implicaciones políticas. A menudo se produce un intento de convencer de que la pobreza es un fenómeno autónomo y desgajado del resto de la sociedad y de las políticas públicas. De esta forma, configurado como un problema sin orígenes comunes, no se someten a crítica ni el orden económico, ni el modelo de políticas públicas, ni el sistema de valores sociales. La pobreza debe entenderse en sus diversas manifestaciones y es importante discutir las raíces que explican las profundas desigualdades que se consolidan en nuestras sociedades. Cada perfil de pobreza se corresponde con un perfil de riqueza y derivan de procesos históricos particulares.


2.4.- INMIGRACIÓN INTERNACIONAL E INTERCONTINENTAL La migración campo-ciudad iniciada en el primer periodo de la Revolución Industrial supone un proceso histórico de cambio esencial y trascendente. En este momento el traslado de población y el abandono del campo y sus actividades a favor de los asentamientos urbanos se produce de forma irreversible. Lo urbano y la cultura urbana aparecen entonces como contraposición a lo rural. De la muy utilizada teoría Folk-Urban Continuum del sociólogo Redfiel (The Folk Society; 1947) se recoge la dicotomía de lo rural y lo urbano, lo tradicional y lo moderno, lo folk con lo urbano. El tipo urbano se define por contraposición a una serie de factores que asocia con el medio rural, con una conducta social tradicional, acrítica y personal, homogénea, poco intelectualizada y con un fuerte sentido de la solidaridad de grupo. Este tipo urbano está centrado por tanto en la desorganización social, la individualización y la secularización. El paso de uno a otro se produce de manera casi natural en el momento en el que surge un aumento de heterogeneidad social y una mayor interacción. La pérdida de aislamiento acelera el proceso. La densificación progresiva provoca complejidad social, que es el motor de la evolución histórica, expresada materialmente en la ocupación del espacio. En la actualidad el progresivo abandono del campo, con dirección a las ciudades es un problema importante y productor igualmente de desequilibrios regionales, contraponiendo terrenos vacíos a ciudades saturadas. Y ¿por qué se prefieren las ciudades? ¿se dará marcha atrás a este proceso en el momento en que las clases más favorecidas encuentren en los parámetros ambientales de las áreas rurales el verdadero sentido de la calidad de vida? Julio Vinuesa (1991) argumenta que “se ha dicho que las ciudades son los artilugios más complicados de entre los creados por el hombre, y su extremada complejidad supone que no siempre respondan con la misma efectividad a los requerimientos de las sociedades que las crean para que sirvan como soporte espacial de actividades económicas, como ámbito en el que se hagan más fluidas las interrelaciones, o, sobre todo, como espacio residencial en el que vivir con el máximo de prestaciones y servicios colectivos” Añade que en todos los países la urbanización está ligada como proceso a los niveles de renta más altos y se presenta como la forma de organización social más adecuada para lograr el progreso económico y cultural. Los migrantes se lanzan a una nueva situación y condiciones de vida en busca de estas nuevas oportunidades de desarrollo. Son esas oportunidades, percibidas en el momento de partida como posibilidad, los motores del efecto


de atracción de las ciudades. Y es que estas oportunidades no implican la satisfacción directa de las necesidades, sino la existencia de estructuras que articuladas permiten y favorecen la creación de medios y procesos sinérgicos de satisfacción. El fenómeno urbano es la expresión del sistema de valores en curso, la cultura propia de un lugar y una época. Cuando más definidos sean los deseos y objetivos de una sociedad, más tipificadas serán sus ciudades. Nuestro mundo es étnica y culturalmente diverso y las ciudades concentran y expresan dicha diversidad. En los últimos años del siglo XX, la globalización de la economía y la aceleración del proceso de urbanización han incrementado la pluralidad étnica y cultural de las ciudades, a través de procesos de migraciones, nacionales e internacionales, que conducen a la interpenetración de poblaciones y formas de vida dispares en el espacio de las principales áreas metropolitanas del mundo. Lo global se localiza, de forma socialmente segmentada y espacialmente segregada, mediante los desplazamientos humanos provocados por la destrucción de viejas formas productivas y la creación de nuevos centros de actividad. La diferenciación territorial de los dos procesos, el de creación y el de destrucción, incrementa el desarrollo desigual entre regiones y entre países, e introduce una diversidad creciente en la estructura social urbana. En países en vías de desarrollo, fundamentalmente, los movimientos masivos hacia las ciudades son una constante, aún cuando esta ciudad no produzca empleo suficiente. Las ciudades se saturan debido a este proceso. Y la multitud que llega necesita para expandir sus oportunidades de una vivienda, trabajo, acceso a bienes, entretenimiento… En el otro extremo, el campo se empobrece en muchos aspectos debido al despoblamiento. Pierde capacidad productiva y dinamismo, debido al envejecimiento de la población que permanece. Pierde capacidad de adaptación a nuevos cambios y comunicación con el resto del mundo, recalcando el aislamiento característico de estas áreas. Mientras, de manera paralela, la ciudad también sufre un empobrecimiento, al no poder dar cabida a la población entrante. El fenómeno genera serios problemas funcionales y en muchos casos, importantes bolsas de pobreza y marginalidad. La pobreza y la marginalidad que se sitúan en las ciudades favorecen la existencia de gran cantidad de problemas relativos a delincuencia, violencia doméstica y a nivel de calle, consumo de drogas y otras tensiones sociales. Y propician la aparición de rechazos por parte de la sociedad de acogida, pudiendo derivar en racismo o xenofobia. El hecho migratorio no es en absoluto nuevo. Las sociedades y los individuos se han movilizado a lo largo de la Historia poblando y despoblando distintas zonas del planeta. Sin embargo lo que interesa analizar en cada


momento histórico para entender la dimensión del fenómeno son los orígenes y las direcciones de los flujos. La evolución histórica de los fenómenos migratorios habla de cómo en la época inicial del capitalismo, los descubrimientos abrieron nuevos destinos: más de dos millones de europeos partieron para las colonias del Nuevo Mundo en los siglos siguientes; a ellos habría de algún modo que añadir los 8 millones de esclavos africanos trasladados. Fue, sin embargo, a finales del siglo XVIII, cuando aparecen las circunstancias adecuadas para que se produzca un éxodo europeo de gran magnitud hacia América. La independencia de Estados Unidos y las oportunidades que ofrecía el nuevo continente, la mejora de los medios de transporte marítimo, la abolición de la esclavitud (1865) y las necesidades de mano de obra, las malas cosechas en Europa a mediados de siglo, la primera transición demográfica con un fuerte crecimiento de la población, sumado al inicio de la revolución industrial y a la libertad de movimiento de los ciudadanos, hacen que desde mediados del siglo XIX hasta el inicio de la segunda Guerra Mundial, más de 50 millones de personas abandonen Europa con rumbo a Estados Unidos, Canadá, Argentina y otros países americanos, en busca de nuevas oportunidades. En esta época se forman muchos mitos en el imaginario occidental sobre las posibilidades de prosperar en tierras lejanas. A finales del siglo XX, el mercado y el estado han impuesto una nueva lógica a las migraciones dominando este campo, tanto en los países de origen como en los países de acogida. Es en estos últimos años del siglo, que Europa, históricamente emigrante, sufre importantes cambios desde esta perspectiva, que abarcan desde la configuración del norte de Europa como polo de inmigración hasta la transformación de los países mediterráneos del sur de Europa como países de inmigración. En referencia a la migración internacional actual, la persistencia de una fuerte tendencia a emigrar de sur a norte, o de países pobres a países ricos, se explica por diversos factores que mantienen, a pesar de una política de inmigración muy restrictiva, una constante presión inmigratoria hacia los países de la Unión Europea. Estos factores son fundamentalmente tal y como se ha venido desarrollando en este documento, de orden social y económico. A la vista de las últimas tendencias en el mercado de trabajo y de las perspectivas de futuro, la situación en algunos lugares del mundo se presenta suficientemente crítica como para que surja del seno de este grupo de “marginados” o protagonistas de los perfiles de pobreza, una fuerte motivación para expatriarse, fomentada por los medios de comunicación y las imágenes de triunfo social que importan los emigrantes que regresan a su país de vacaciones.


Como tendencia, la migración, parece responder a una serie de disfuncionalidades estructurales, entre las que destacan como fundamentales, el desequilibrio entre los ritmos de crecimiento demográfico y del crecimiento económico.

Sin embargo, no son sólo estas deficiencias estructurales las que condicionan el fenómeno migratorio, entendido por Pérez Díaz como un “diseño general que contextualiza la decisión de emigrar a los ojos del emigrante, el conjunto de previsiones y expectativas que le acompaña, al dibujo anticipado de su trayectoria” Esto es importante para entender el modo en el que en función de sus motivaciones migratorias, el inmigrante desarrollará estrategias concretas en el país receptor. El ordenamiento particular de las prioridades vitales en cada caso concreto, viene a condicionar la conducta individual. El impacto de la emigración sobre las economías y las sociedades y las perspectivas de futuro de los migrantes, se puede y debe considerar tanto en el origen como en el destino, constituyendo importantes aspectos de reflexión. En el origen, se articulan sobre tres ejes: evaluación de las transferencias de remesas por parte de los emigrantes, el destino de estos fondos y las perspectivas de futuro. A estos tres ejes, se añade un cuarto de más difícil cuantificación sobre las transferencias culturales que aporta el emigrante a su cultura de origen. La aportación de la inmigración en los países de acogida, no obstante, tiene características distintas. De entre ellas, destacaría los cambios relativos al mercado laboral, del que se puede presupones una cierta autorregulación a gran escala, la creación de nuevas desigualdades de tipo socio-económico y la existencia de nuevos aspectos multiculturales. Sobre este último cambio se podría decir que el proceso de configuración de las sociedades es cada vez más complejo (homogeneizándose en unos sentidos y heterogeneizándose en otros) como resultado de la creciente interdependencia mundial y el consecuente aumento de la movilidad de las personas en busca de nuevos modos de vida y una mejora de sus condiciones socio-económicas. Ante estos cambios es importante tomar conciencia de los fenómenos de interculturalidad que se producen y se producirán independientemente de las políticas de acción restrictiva frene a la inmigración, en nuestros territorios.


3.- CONCLUSIONES Poniendo en relación los conocimientos referidos en este documento, podemos obtener las siguientes conclusiones: •

Parece evidente la importancia del fenómeno migratorio y es de mi interés hacer hincapié en ello, ya que considero que es un tema de gran importancia que ha de tenerse siempre en cuenta en las diferentes políticas de desarrollo nacionales e internacionales. Más aún cuando sea un proceso que genera grandes problemas y como reflejo de las desigualdades persistentes en el mundo.

Podemos pensar entonces en la migración como decisión individual de desarrollo. Decisión que se toma con el influjo de fuerzas de rechazo y atracción (pull-push) y que implica deseos y aspiraciones complejas y diversas.

Los hechos puestos de relieve a raíz de los fenómenos migratorios manifiestan la necesidad de elaborar nuevos enfoques que permitan abordar el fenómeno migratorio y diseñar nuevas líneas de actuación e intervención social con el fin de facilitar la inserción de los nuevos colectivos. Conjuntamente se plantea la urgencia de poner en marcha medidas que actúen como freno a la exclusión y que contrarresten actitudes racistas o xenófobas.

Desde el punto de vista de la Ordenación del Territorio y de la planificación, no tendría ningún sentido excluir al sector migrante da la población, por transitorias que sean sus situaciones. El conocimiento de las sociedades desde las que se emigra resulta tan imprescindible como el de aquellas hacia las que se inmigra y es necesario disponer de una visión lo más global y comprensiva posible del fenómeno.

El reconocimiento de la heterogeniedad de las personas migrantes y la variedad de los proyectos migratorios nos deben hacer contemplar a este sector no como una población homogénea a la que lo único que parece igualar es la exclusión.

En referencia a los lugares de origen, el objetivo sería atacar el fenómeno desde la base, implementando programas y acciones destinados a resolver los problemas estructurales que conforman las grandes desigualdades a nivel regional, nacional y mundial.

Por otra parte, el acercamiento a este tema y el estudio de las decisiones tomadas por los migrantes, de sus causas y consecuencias, puede conducirnos a interesantes reflexiones sobre aquellos deseos y peticiones de la población de cara a mejorar su calidad de vida, permitiendo así ajustar nuestras actuaciones.


4.- BIBLIOGRAFÍA LIBROS: •

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