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Boletín de la Fundación para la Democracia Wilson Ferreira Aldunate | Año I - Nº 2 |

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EL FUTURO, NUESTRA RESPONSABILIDAD Escribe Jorge Bartesaghi Seguramente no fueron pocos quienes al inicio confundieron la labor pretendida por nuestra Fundación para la Democracia, Wilson Ferreira Aldunate con acciones proselitistas de corto plazo. Probablemente hoy sean menos quienes mantengan esa duda, habida cuenta de la impactante aceptación de un millar de compañeros al desafío de integrar una usina generadora de ideas para el desarrollo nacional, y del trabajo sostenido, organizado y fructífero realizado a lo largo del pasado año, sintetizado en el documento de lineamientos básicos sobre políticas públicas.

verdadera síntesis ordenada de la experiencia y capacidad creadora de nuestros compañeros. Este resultado, que sin duda se logrará, será la concreción de nuestra primera etapa, y, fundamentalmente, la piedra angular de acciones futuras, permanentes y continuas que la Fundación deberá llevar a cabo reafirmando su probada vocación de servicio, su capacidad de articular desde posiciones diversas, y su tenacidad para dotar a este país de instrumentos que habiliten el liberalismo igualitario y humanista que pregonamos. El esfuerzo sacrificado y generoso hasta ahora realizado por este millar de compañeros, así como la alegría y frescura exhibidas en la adaptación a los procedimientos establecidos, aseguran el logro de estos objetivos. De la permanencia en este esfuerzo dependerá en buena parte el futuro. Con ella honraremos la responsabilidad asumida, y el nombre institucional que elegimos y nos convoca.

De aquí en más, y a pesar de lo hecho, resulta imprescindible que la Fundación Ferreira Aldunate, es decir nosotros, todos nosotros, echemos por tierra definitivamente paradigmas negativos que vinculan estos esfuerzos académicos con un marketing político circunstancial y mezquino.Para ello, el enorme esfuerzo realizado en el pasado año, deberá coronarse en el presente con la materialización de propuestas concretas para una próxima actividad de gobierno,

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No dudamos que así será.

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El futuro, nuestra responsabilidad Escribe Jorge Bartesaghi

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Hacia una política fiscal contracíclica Escribe Javier de Haedo PAG. 6

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Panorama social: Un primer aporte Escribe Guillermo Fossati

La comunicación entre el médico y su paciente... Escribe Alfredo Toledo Ivaldo PAG.7

El comercio exterior y El comercio agricola (ii) Escribe Jorge E. Fernández Reyes

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Derechos humanos de las mujeres Escribe Laura Nahabetián Brunet


Hacia una política fiscal contracíclica

Otro equipo técnico, igualmente independiente, y más precisamente un Comité de Inversiones, debería determinar el portafolio de las inversiones financieras (en mi opinión en moneda extranjera y en el exterior, como lo hace Chile) a realizar con los fondos excedentes cuando los hubiera, o en la jerga de nuestro MEF en los recientes tiempos de exuberancia, los espacios fiscales adicionales. Lo mismo que la magnitud necesaria para un fondo de estas características, de modo de utilizar “los excedentes de los excedentes” en bajar impuestos y deuda bruta.

Escribe Ec. Javier de Haedo Es necesario producir en nuestro país una regla fiscal que tenga en cuenta al ciclo económico. Que implique, en definitiva y como se dice en el campo, “ahorrar en tiempos de vacas gordas para cuando lleguen tiempos de vacas flacas”, expresión que encierra, precisamente, la definición de ciclo económico. Es posible que la duración de una fase alta del ciclo pueda extenderse más de lo habitual, pero es imposible pensar que no habrá más ciclos económicos ni en el mundo, ni, por lo tanto, en nuestro propio país. Es posible, incluso, que la fase alta muestre tasas de crecimiento poco habituales por lo altas, pero más tarde o más temprano y desde más o menos arriba, se dará una reversión del ciclo.

Dicho sea de paso, y porque además de las cuestiones de fondo importan las formas, creo que sería políticamente conveniente que los recursos destinados a este fin se incluyeran “por encima de la línea”, es decir entre los rubros de egresos del presupuesto nacional. Y debería buscársele un nombre atractivo, como por ejemplo “Fondo contra cíclico y pro competitividad”, porque en definitiva de eso se trata: con una regla fiscal de este tipo se tiende a mejorar la competitividad, al utilizarse los recursos extraordinarios en comprar moneda extranjera y ahorrar, en lugar de gastarlos internamente.

Lo que es claro es que la introducción de una regla fiscal que tenga en cuenta al ciclo económico debe realizarse en la fase alta del ciclo y no en la baja. Esto se debe a dos razones: primero, por la razón del artillero, porque se debe comenzar generando ahorros para cuando se necesiten, y segundo, para ganar reputación.

En mi opinión, el gasto primario del SPNF no debería ser superior al 25% del PIB en el nivel de la tendencia. Eso daría lugar a una magnitud de gasto equivalente al de mediados de los 90, corregido por el ahorro que se ha generado por la reforma previsional y al efecto de sacar del presupuesto la inversión en vialidad. Un nivel similar, además, al de 2005-2006, cuando, recuperados de la crisis, se mantuvo una conducta fiscal satisfactoria sin perjuicio de ir reparándose las heridas del pasado reciente.

Pero también es relevante, para iniciar ese proceso, el momento del ciclo político electoral en que se esté y en este sentido creo que el único momento en que se puede plantear de modo de lograr consensos es en la primera parte de un período de gobierno. Para ello es clave la voluntad del Poder Ejecutivo de ese momento, dado que parece previsible que las fuerzas que se encuentren en la oposición van a estar de acuerdo con atarle de algún modo las manos al gobierno para el período preelectoral siguiente.

Nota del autor: Este artículo es una versión reducida y modificada de mi columna en el suplemento “Economía & Mercado” del diario “El País”, de fecha 15 de septiembre de 2008.

A esos efectos, y teniendo claro que se trata esencialmente de una decisión del sistema político, hay varios aspectos que son esencialmente técnicos y sobre los cuales se puede arribar rápidamente a consensos entre los economistas en nuestro país. Sin ir más lejos, un equipo técnico independiente del gobierno pero convocado por éste, puede estimar el PIB de tendencia y la distancia que en cada momento hay entre ese nivel y el observado; también puede estimar la elasticidad entre el PIB y la recaudación impositiva; lo mismo, acudiendo a la experiencia internacional y teniendo en cuenta nuestra relación entre deuda pública y PIB, con la determinación del necesario superávit fiscal estructural (es decir el superávit fiscal promedio anual a lo largo del ciclo económico). Creo que también se debería determinar en el nivel técnico (aunque esto es más político) la magnitud de gasto primario del sector público no financiero (SPNF) asociada al nivel de PIB de la tendencia.

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LA COMUNICACIÓN ENTRE EL MÉDICO Y SU PACIENTE ES EL NÚCLEO CENTRAL DEL PROCESO ASISTENCIAL

los últimos momentos de su vida. Y en segundo lugar porque si cambiamos el sistema quiere decir que hemos detectado fallas en el mismo y no se trata solamente de un ejercicio intelectual o un capricho, por tanto el profesional médico debe transformar su actividad en función del nuevo sistema, lo cual parece una cosa obvia.

Escribe Dr. Dr. Alfredo Toledo Ivaldo Toda reforma de la salud debe ir acompañada de un cambio en la forma que trabajan los médicos ya que los mismos son el cimiento sobre el cual se construye el sistema de salud. También resulta imprescindible fortalecer y jerarquizar la comunicación entre el médico y el paciente porque en ese contacto tan íntimo y personal es donde “se juega” el resultado del proceso asistencial. Estos elementos, que a nuestro entender son fundamentales, están en el “debe” del proceso de reforma de la salud iniciado en esta administración.

Cuando uno le pregunta a los pacientes qué es lo más difícil que enfrentan cuando acuden o requieren del sistema de salud, rápidamente responden sobre la dificultad para consultar a un especialista, o que le dan horas muy diferidas, o problemas para conseguir medicamentos, acceder a exámenes y tener una continuidad asistencial por los costos elevados y las limitaciones para conseguir el tiquet o la orden para ver a su médico. El médico no debería estar corriendo de un lado para el otro sino poder concentrar su tarea en una institución pública, privada o universitaria, porque hay muchos médicos que encuentran su camino de desarrollo personal profesional en la docencia y la investigación.

La transformación de las estructuras sanitarias debe necesariamente orientar sus mayores esfuerzos a la sistematización de todos los prestadores a los efectos de optimizar y racionalizar la aplicación de los recursos donde más se necesitan. En la Salud el desarrollo científico y tecnológico son permanentes por tanto debemos ser muy creativos a fin de acompañar este proceso que exige una inversión continua. En un sistema todas las partes coordinan e interactúan y los recursos pueden utilizarse de una manera más efectiva llegando a donde deben llegar en tiempo y forma. Toda reforma tiene que buscar la equidad y destinar los recursos técnicos, humanos y económicos donde más se necesitan. Tenemos que tener la capacidad de identificar dónde están los grupos de población más vulnerables y allí focalizar la mayor cantidad de recursos, eso es una verdadera distribución equitativa de los recursos y un cambio sustancial para la atención que brinda el sistema sanitario en su conjunto.

Esto le está faltando a esta reforma y por eso consideramos que es imprescindible cambiar las condiciones del trabajo médico lo cual redundará en una mayor satisfacción de los pacientes. Tenemos que trabajar para que la consulta ya no se mida por tiempo o por pacientes asistidos. Se debe tener en cuenta que la medicina no es una ciencia exacta, es un arte, el paciente no se para frente a una computadora, pone sus datos, sus síntomas y signos y aparecen resultados. El médico y el paciente tienen que establecer una relación, una comunicación, y eso, en la medicina pero también en otros ámbitos, todos sabemos que lleva tiempo. A veces no es el dolor que aparece en la superficie la verdadera causa del problema del paciente y entonces tenemos que profundizar y llegar a aspectos muy íntimos para hacer el diagnóstico. Eso no se logra de un día para el otro, ni en cinco minutos, ni atendiendo parado o escribiendo o atendiendo el teléfono mientras estamos hablando con “nuestro” paciente.

Tanto desde la óptica del usuario como del médico, el sistema actual tiene carencias que hacen imprescindible un cambio. Fragmentado, asistencialista y con superposiciones que lo hacen ineficiente, este sistema (asistema o “no sistema” como algunos prefieren llamarlo para evidenciar lo poco de sistema que tiene), implica para buena parte de los uruguayos serios problemas de equidad y acceso, en tanto que para el médico propende al multiempleo conspirando fuertemente contra la calidad de vida del profesional, la capacidad de desempeño, la atención adecuada y el apego institucional. Queda muy claro por tanto que toda reforma de la salud debe ir acompañada de un cambio en la forma y en las condiciones en que trabajan los médicos. En primer lugar porque el médico es el eje central y cimiento de un sistema de salud. Si bien todos los trabajadores de la salud, técnicos y profesionales son importantes, en el proceso asistencial es el médico quien tiene la responsabilidad del diagnóstico, de la definición terapéutica, de la contención del paciente y de acompañar al mismo hasta

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No olvidemos que en las manos del médico estamos poniendo en forma permanente y no circunstancial nuestra vida y la de las personas que más queremos. Es un profesional con muchas exigencias del punto de vista formativo, de capacitación y educación continua y regulado en su actividad por Códigos éticos nacionales e internacionales.

escuela a nivel mundial. Eso se logró porque se destinaron los recursos que correspondía. Si los uruguayos decidimos que hay que hacer una gran inversión en la salud, hay que hacerla y eso implica inversiones en tecnología, en infraestructura pero también en recursos humanos. Hoy día los recursos humanos de la salud y en especial los médicos están siendo fuertemente tentados para cruzar la frontera y eso nos puede generar un gran perjuicio. El tema salarial es muy importante, el médico tiene la obligación de actualizar sus conocimientos en forma continua, hacer frente al pago de seguros y gastos operativos (consultorio, locomoción, comunicación) y todo eso al final pesa mucho en el presupuesto mensual personal. Pero el salario no es la única variable, también lo son las condiciones de trabajo, el poder desarrollar su actividad dignamente y volcar todos sus conocimientos en la solución del problema que tiene “su” paciente. Si queremos mantener a los mejores y consideramos que con la salud no se juega y es un factor esencial para el desarrollo del país, tenemos que invertir y generar un cambio que no solo impacte en aspectos administrativos y financieros sino que marque una mejora sustancial en la atención.

Es prácticamente imposible intentar un cambio del modelo de atención si no se acompaña de un cambio en las condiciones actuales de trabajo médico. La reforma hoy se construye sobre la hipótesis que modificando la estructura administrativa, financiera y normativa el sistema será mejor. Estrechamente vinculado con esto último, vemos con honda preocupación la falta de pautas sobre organización y distribución de recursos humanos lo que es fundamental a la hora de intentar cambiar el modelo actual de trabajo médico y también el modelo de atención. Esto conlleva el riesgo inminente de que la reforma quede restringida a un cambio en el modelo de financiación, es decir que se limite en un aspecto meramente economicista. Uruguay ha tenido un nivel sanitario de primera línea con destacadas personalidades y especialistas que han hecho

PANORAMA SOCIAL: Un primer aporte (I)

La inseguridad es posiblemente uno de los más importantes factores de atraso en el Uruguay de los últimos años.

Escribe Dr. (Ph.D) Guillermo Fossati

El consumo de alcohol y el consumo de drogas se han hecho problemas muy preocupantes del Uruguay de hoy. Muchos jóvenes pasan gran parte del tiempo en actividades para obtener la sustancia (incluido el robo), consumirla, o recuperarse de sus efectos. La adicción a las drogas está presente en alrededor del 80% de los reclusos de 18 y 19 años.

La inquietud generalizada respecto a lo social tiene fundamentos muy concretos en la realidad nacional. Los niños/as uruguayos surgen cada vez más de hogares material y culturalmente pobres. Son estos los hogares que en buena parte vienen representando la reproducción biológica y social de la sociedad uruguaya de los últimos y los próximos años. Muchos de estos niños acumulan atrasos en su desarrollo (neuropsicológico, psicomotor, cognitivo y educativo) desde muy temprano en sus vidas y terminan luego sumándose a la fila de los desertores, los rezagados, y los excluidos.

Exclusión Social La exclusión social es el resultado de un proceso y no un estado social dado. Los factores que contribuyen con ella se presentan tempranamente en la vida (incluso antes del nacimiento) y se expresan y potencian luego con el transcurso del tiempo. La condición de exclusión social proviene de situaciones donde las personas sufren una combinación de dificultades y problemas asociados al desempleo, a la falta de capacitación laboral, bajos ingresos, vivienda precaria, barrios inseguros con alta delincuencia y criminalidad, mala salud, desorganización familiar, y falta de acceso a una buena educación. Existen, por tanto, distintas dimensiones de la exclusión social, y dentro de éstas, varios posibles indicadores que pueden utilizarse para ilustrar la condición de exclusión social en la que muchos uruguayos se encuentran.

En otro orden de cosas, la generalidad de los uruguayos percibe que en los últimos años se vienen dando cambios negativos importantes en los patrones de convivencia de la sociedad con agudización de distintos problemas sociales. No hay quién no considere y sufra, directa o indirectamente, el impacto de la delincuencia juvenil (en sus múltiples expresiones) con su consiguiente alarma social. No nos sirve seguir en la autocomplacencia al compararnos con otros países del continente. La ciudadanía uruguaya tiene motivos para sentirse preocupada por el clima de inseguridad ciudadana que se vive. 4


El panorama del país cambió sustancialmente a partir de la crisis financiera y social del Uruguay en el año 2002. Según datos del INE, en el período 2001 – 2004, las cifras de indigencia pasaron del 1,32% al 3,92% de la población uruguaya. Las cifras de pobreza en este mismo período pasaron del 18,82% al 32,1% de la población. Dicho esto, justo es reconocerlo, el desarrollo de medidas o planes de emergencia se hacía fundamental. También corresponde señalar que las transformaciones significativas nunca han sido rápidas ni fáciles, y no lo serán jamás. Lo primero es aceptar esto. Lo segundo, y no menos importante, es aprender a reconocer cuando uno no logra progresar en sintonía con las expectativas y los esfuerzos realizados.

un hecho reconocido que las estrategias implementadas han sido insuficientes o inadecuadas para dar solución a la marginación y a la exclusión. La magnitud y dinámica de reproducción de la exclusión social sigue presente y se agravará en el correr de los próximos meses ante el nuevo escenario mundial. El deterioro creciente del activo familiar y del capital social del país que se viene constatando en los últimos tiempos no pudo frenarse. Otro tanto puede decirse de la progresiva y significativa afectación de lo que podríamos denominar “capital cognitivo del país”. Esta realidad, por su magnitud y por su dinámica de reproducción, hipoteca severamente el futuro de nuestra sociedad. Para nosotros el desafío básico no ha de estar en asalariar la exclusión social (indemnizar a los excluidos) mediante "ingresos de subsistencia" sino en procurar políticas adecuadas para favorecer y facilitar la inclusión social. No se corrigen los procesos de exclusión social con este tipo de medidas. Más aún, pueden terminar por transformarse en subsidios de duración indeterminada (cuando no subsidios manipulados con fines políticos), reforzando una cultura de la dependencia crónica. No nos referimos a la cobertura de las necesidades más básicas ni a las acciones complementarias más focalizadas que se requieran para los sectores de la población más desvalidos. La participación del Estado compensando puntos de partida desiguales y equiparando oportunidades, la entendemos fundamental. Siempre se requiere un trato preferencial a los más débiles (condición básica de orden social). Si bien estas coberturas no constituyen excesos y son necesarias, hay que coordinar esfuerzos para atender estas situaciones críticas de mejor forma. Lo intersectorial es ineludible. No hay espacio para despilfarros y duplicación de esfuerzos. Tenemos que controlar la magnitud del gasto público y fundamentalmente gastar bien. Necesitamos un Estado que reafirme la importancia de la rendición de cuentas y la medición de resultados. Muchos de nuestros problemas se explican por nuestras propias prácticas y estilos de gestión. El principio rector es entender y aceptar que mejora aquello que se mide / evalúa, se compara, se reconoce y se recompensa.

El gobierno del Frente Amplio concibió lo que denominó un Plan de Atención a la Emergencia Social (PANES) e instaló un Programa de Ingreso Ciudadano (IC). Este Ingreso Ciudadano (2005 – 2007) fue luego sustituido por otras formas de transferencia en el marco del denominado “Plan de Equidad” (ampliaciones al valor de las Asignaciones Familiares, etc.). El Plan de Equidad que se desarrolla a partir del 2008 supone un fuerte incremento del gasto público dirigido a la infancia, especialmente a través del aumento de los montos de las Asignaciones Familiares. La única forma de defender acciones, servicios, y programas a largo plazo, es poder probar su justificación a través de los logros objetivamente conseguidos. La población-objetivo de un programa público (educativo, social, sanitario) es su razón de ser. Si no podemos asegurar y objetivamente demostrar logros concretos y beneficios claros en los beneficiarios de estos programas, lo realizado no servirá en sentido estricto y las acciones desarrolladas carecerán sustancialmente de valor. Los parámetros definitivos para conocer cuando realmente una sociedad avanza, cuando está estancada y cuando está retrocediendo, debemos encontrarlos en que sucede con la gente. Los esfuerzos realizados por el Gobierno actual no han dado los resultados esperados. En un escenario de control y poder político y una coyuntura internacional que no deja lugar a posibles atenuantes, no consiguieron cambios efectivos. No lograron concebir mecanismos y medios para fortalecer el desarrollo comunitario local y generar redes sociales de contención. Las carencias críticas en que se encuentra gran parte de la población infantil uruguaya no han cambiado sustancialmente. No lograron ponernos como país en movimiento para iniciar procesos de transformación y mejora educativa con el objetivo de lograr una educación de calidad que no sea excluyente. La incidencia de la pobreza se sitúa aún en niveles superiores a los registrados en los años anteriores a la crisis económica del 2002. En el 2001, tras dos años de recesión pero antes de la crisis bancaria del 2002, la pobreza afectaba al 18,8 % de la población y la indigencia al 1,3 %, valores más bajos que los del 2008. La pobreza es hoy tan preocupante como ayer. Es también

Defendemos entonces la idea de un Estado responsable, garante de la protección y solidaridad social, pero nos alejamos de la idea de un sistema asistencialista, entendiendo a la educación y al trabajo como ejes centrales de la lucha contra la exclusión.

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EL COMERCIO EXTERIOR Y EL COMERCIO AGRICOLA (II)

Ministerio de Comercio, estando algunas competencias subsumidas dentro del MEF).

Escribe Dr. Jorge E. Fernández Reyes

En segundo lugar, ninguna política de exportación, debe estar ajena a las realidades (posibilidades y potencialidades) del sector privado (y público) y de allí que la articulación entre el sector público y privado (en forma constante y fluida) es imprescindible.

Siguiendo los lineamientos básicos expresados en el Documento (I), se desarrollan a continuación los principales aspectos que son necesarios para una “Estrategia País”, en materia de comercio exterior en general, y que naturalmente – con sus particularidades – es aplicable al comercio agrícola o de productos agrícolas (i.e. materias primas o productos elaborados).

Se vuelve imprescindible generar ámbitos de negociación con el sector privado, ya sea a nivel de organizaciones gremiales, sindicales, u organizaciones no gubernamentales, para tener cabal conocimiento e información de los principales actores del quehacer comercial del país.

Los temas a desarrollar son los siguientes: I - POLÍTICA DE EXPORTACIÓN II - INSTITUCIONALIDAD III- ADECUACIÓN A LOS REQUERIMIENTOS DEL MERCADO IV- INSTRUMENTACIÓN

Las instancias de participación del sector privado, permitirán que una Política de Estado, vinculada a la exportación, tenga sustento en la realidad nacional y en definitiva el respaldo necesario para su permanencia en el tiempo, en síntesis su legitimidad, sin perjuicio de las imprescindibles adecuaciones producto de los acontecimientos a nivel mundial.

I - POLÍTICA DE EXPORTACIÓN Las políticas de exportación son esencialmente públicas, porque es el gobierno uruguayo, quién a través de sus representantes, negocia y acuerda en los ámbitos internacionales, regionales y bilaterales, las reglas del comercio, que van a regular las relaciones comerciales entre los países y consecuentemente las que se van a aplicar a los exportadores, incidiendo directamente en la actividad de los empresarios.

En tercer lugar, esa estrategia negociadora en materia de exportaciones, debe tener dos ámbitos de análisis y decisión, (i) uno que responda a los intereses generales del país, y (ii) otro que tenga una visión sectorial. Naturalmente, ambos pueden no estar estrictamente en consonancia, pero de la legitimidad a que se hacía referencia anteriormente y la interacción entre los actores públicos y privados, es donde surgen los escenarios alternativos para enfrentar esas disonancias.

La negociación, entonces, va a responder a una estrategia del gobierno, que tiene necesariamente que realizar opciones, pero que necesariamente debe "conocer" la realidad nacional, para poder - válidamente - crear esa estrategia negociadora en los distintos niveles de actuación. Siendo sumamente breve, por razones de espacio, en primer lugar, es el Gobierno quién debe generar (intención y voluntad) una política de Estado (con una visión a largo plazo y sin perjuicio de las variantes que deben realizarse con el transcurso del tiempo), porque el liderazgo le corresponde naturalmente. Existen controversias a nivel institucional dentro de la Administración Central acerca de la conducción política del proceso de negociación, y de los aspectos comerciales, cuando claramente es al Ministerio de Relaciones Exteriores a quién le corresponde la conducción política y diplomática (lo que no significa que fije la política ya que la misma le corresponde al Poder Ejecutivo, en consulta con el espectro político nacional), y los aspectos comerciales y técnicos a aquellos organismos con la respectiva especialidad (uno de los principales actores en el sentido indicado es el Ministerio de Economía y Finanzas, en virtud de que no existe en nuestra organización institucional un

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DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES: ¿Cuánta discriminación tolera la democracia?

Escribe Dra. Laura Nahabetián Brunet INTRODUCCIÓN Si se analiza el proceso histórico de inclusión de los aspectos vinculados a la defensa, promoción y desarrollo de los derechos de las mujeres en las agendas del desarrollo, es posible constatar que los progresos existen, al menos en la retórica política, y esto permite considerar un avance en la igualdad entre mujeres y hombres como objetivo y estrategia de desarrollo, así como parte integral de los derechos humanos fundamentales, pero aún no es suficiente.

ALGUNAS CIFRAS EN EL MUNDO Pobreza: Se calcula que siete de cada diez personas pobres son mujeres. Educación: El 75% de los analfabetos que viven en el mundo son mujeres.

A pesar de que a las mujeres no se les atribuye, ni se les reconoce un papel de relevancia en la contribución efectivamente activa que ejercen en el desarrollo socio – económico de los diferentes sectores clave de las sociedades, habiendo permanecido en una posición marginal y por tanto desperdiciándose sistemáticamente sus capacidades, éstas han tenido y tienen, un rol sustancial en la formación de la sociedad en tanto se les atribuye casi automáticamente a ellas la responsabilidad de la crianza y la formación de los hijos, algo que en las nuevas generaciones ha ido cambiando por la búsqueda de una mayor conciliación en la pareja, y por que la incorporación de la mujer al trabajo lo ha requerido.

Derechos laborales: Las mujeres constituyen el 33% del mercado laboral y el 58% de la fuerza productiva del mundo, pero la realidad indica que esto no ha facilitado el desarrollo de políticas públicas tendientes a la eliminación de la discriminación y al ingreso efectivo al trabajo digno. Los indicadores en general, no revelan la aportación que implica el trabajo no remunerado de las mujeres en el PBI. Violencia: América Latina lidera los índices de muertes por violencia doméstica. Entre el 30% y el 60% de las mujeres, dependiendo del país que se considere, son objeto de violencia doméstica.

Como parece ilógico e ineficiente excluir a la mitad de la población, se potencian las diferencias y se les asignan roles y responsabilidades muy por debajo de sus capacidades y de la aportación que podrían efectuar para la concreción del desarrollo, porque si bien hoy las mujeres tienen más acceso a los estudios y la preparación académica, siguen estancadas en puestos con menores rentas y responsabilidades, incluso se ha demostrado que a mayores índices de formación mayores son las brechas con sus pares masculinos, a igual trabajo las mujeres ganan menos que el hombre.

Acceso al poder: “La igualdad se probará cuando tantas mujeres incapaces lleguen al poder como hombres incapaces hemos tenido en él.” Hay una contradicción entre el discurso de cambio profundo y renovación, y transformación de la sociedad con el lugar que efectivamente se otorga a la mujer en la política; aún hay mucho de discurso y poco de acción, sin una política pública clara y transversal que marque el inicio de un cambio cultural enfocado justamente en revertir situaciones de discriminación de género.

Tanto en el trabajo productivo, cuanto en el comunitario como en las decisiones de más alto nivel, las mujeres han sido relegadas de la participación y no se reconoce aún la directa y fundamental importancia que éstas revisten en la economía.

La necesidad de vivir en igualdad y efectivizarla en la cotidianidad se ha instalado en la agenda del desarrollo en la medida en que ésta se ha transformado en un bien de tipo político que incluye a la libertad, la dignidad, el derecho a la igualdad y a la no discriminación; por tanto la consideración de los derechos de las mujeres pasó a ser parte sustantiva del propio concepto de los derechos humanos ínsitos en aquél de desarrollo.

Por lo tanto, la desigualdad en el acceso a los recursos y a las oportunidades obstaculiza la eficiencia económica y la sostenibilidad de los países tanto desde sus áreas productivas públicas como privadas. Probado está que “La desigualdad persistente entre hombres y mujeres lleva a la sociedad a un menor nivel de productividad y, por último, a un menor nivel de crecimiento económico”.

Mujeres y hombres son agentes activos de su propio desarrollo, y de éste en general, pero la premisa básica es que los recursos y las oportunidades estén disponibles sobre una base igualitaria.

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CONCLUSIONES En esta perspectiva es muy importante la capacidad para visualizar acciones a la premisa que está detrás de todo esto y que no es otra que: “en democracia, no toleramos la discriminación.” De esta forma es ampliamente compartible la aseveración de Carlos Fuentes en el sentido de la necesidad del mantenimiento de la estabilidad así como la verificación de la efectividad de los derechos en la región ya que “si las instituciones democráticas no producen pronto resultados económicos y sociales para la mejoría de las mayorías, para superar el abismo entre pobres y ricos y estrechar los espacios entre la modernidad y la tradición, podemos temer el regreso a nuestra más vieja y arraigada tradición, que es el autoritarismo.” Así es posible acompañar la afirmación del ex Presidente del Ecuador Osvaldo Hurtado: “cuando la democracia sea capaz de producir resultados concretos y tangibles en los campos económico y social, además de garantizar la libertad y los derechos humanos, y promover la participación ciudadana, sus instituciones se consolidarán en la conciencia colectiva y sus valores pasarán a formar parte de la cultura latinoamericana. A partir de entonces su supervivencia quedará garantizada.” El renombrado novelista uruguayo Carlos Reyles establecía que “la vida nueva no saldrá de moldes viejos, sino que la vida nueva ha menester una nueva concepción de la vida”. En este marco se deben construir, promover y promocionar los derechos humanos todos, por lo tanto la convocatoria es “a superar los límites del subdesarrollo, pero los del subdesarrollo mental, que es el peor de los subdesarrollos, para así poder construir más cerca de nuestros sueños.”

Si usted quiere realizar un comentario, sobre éste o demás artículos incluidos en este boletín, puede hacerlo a secretaria@fundacionwilsonferreira.org.

“Los trabajos académicos representan la opinión de sus autores; la Fundación Wilson Ferreira Aldunate no asume posición al respecto aunque fomenta su publicación y distribución como aporte al debate nacional y a la búsqueda de consensos y acuerdos entre todas las fuerzas políticas”.

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Boletin 2 Fundacion Ferreira Aldunate  

Segunda entrega de la publicacion

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