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“Territorios Inteligentes is a remarkable compendium of leading ideas about urban development. Cities across the globe are at very different stages of development, but each must address the question of how they participate in a global economy. SmartLands suggests a variety of approaches, based on success stories in cities around the world. It is a text that decision makers, planners and city managers ought to have at their fingertips.”

Gary Hack.

Decano of the School of Design University of Pennsylvania

“Territorios Inteligentes is a unique contribution to urban theory and practice. It is both encyclopedic in its coverage of the antecedents of modern planning and quite focused on the innovations of the last two decades. It will be an invaluable tool in translating theory into action, assisting in the global sharing of experiences and raising the quality of debate when policy changes are being considered.”

W. Paul Farmer.

Executive Director and CEO. American

Planning Association (APA)

“Authors are keen observers of contemporary issues in urbanization. In this book, they reaffirms the fundamentals; Cities remain as both works of art and functional entities. Nevertheless new concerns confront the modern urban world: Citizen Participation, Renaissance, Sustainability, Smart Land and the relentless expansion of City Regions. Well travelled, the authors deal with these topics through first hand experiences.”

Liu Thai Ker.

Former CEO and Chief Planner, Urban Development Authority (Singapur)

“... Let me congratulate you on the scope of your book. It is truly exciting that a leading planning intellectual like yourself has designed a publication that spans the earliest ideas about modern planning through to the implications of the digital age and globalisation for our cities. The table of contents looks wonderful ...”

Marcus Spiller. National President, Planning Institute of Australia


“The relationship between urban planning and landscape planning is entering into a new phase, with the chance to improve the overall quality of planning through meaningful cooperation. Landscape architects stand ready to contribute to such interdisciplinary efforts, which ultimately can result in a better built environment. Territorios Inteligentes offer an integrated vision of both City Planning and Landscape Architecture.”

Martha Cecilia Fajardo. President, International Federation of Landscape Architects

“This book provides a rich coverage of the major paradigms and trends that influenced urban planning thought and practice during the past two centuries. It is a valuable addition to the literature, which we hope will be available in English soon so that a wider audience could benefit from the wealth of information it contains. We in AUDI, are fortunate to collaborate in the visionary "Proyecto Cities" spearheaded by Fondacion Metropoli and Prof. Vegara, a glimpse of which is presented in this book.”

Ahmed Al-Salloum. Director General. Arab Urban Development Institute, Riyadh, Saudi Arabia

“I was really excited by the idea to prepare the publication of such a broad and comprehensive overview of contemporary cities. The professional world should be grateful for this courageous attempt to structure and analyze this subject. I expect that Territorios Inteligentes, will be an important contribution to enhance the awareness of space and time among our fellow professionals.”

Jan Vogelij.

President ECTP. European

Council of Town Planners

“Territorios Inteligentes” is one of the most complete publications related to urbanism that I have seen. It is a required reading, not only for urban planners, but also for every person who influence the destiny of cities...”

Jaime Lerner. President. International Union of Architects


Pr贸logo de Jaime Lerner

NUEVOS HORIZONTES DEL URBANISMO

TERRITORIOS INTELIGENTES

ALFONSO VEGARA JUAN LUIS DE LAS RIVAS


Edición: 1ª, noviembre 2004 Tirada: 12.000 ejemplares © Fundación Metrópoli, los autores. Instituciones Promotoras: Telefónica Movistar Federación Española de Municipios y Provincias Edita: Fundación Metrópoli Avda. Bruselas 28 28108 Alcobendas, Madrid, Spain T: [+34] 914 900 750 F: [+34] 914 900 755 citieshub@fundacion-metropoli.org www.fundacion-metropoli.org Diseño gráfico y tratamiento de ilustraciones: Dirección: Alberto Oto, Arquitecto Colaborador: Anuar Fariz, Multimedia Designer. Traducciones: Waikeen Ng Imprenta: Gráficas Monterreina ISBN: 84-609-2698-2 D.L. M- 46586-2004 Impreso en la UE Madrid, Noviembre 2004

Instituciones Promotoras:

Edición: FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

FUNDACIONMETROPOLI


25 AÑOS DE AYUNTAMIENTOS DEMOCRÁTICOS EN ESPAÑA Presentación de Francisco Vázquez Este año celebramos un acontecimiento muy importante en la historia de nuestro país que es el 25 Aniversario del nacimiento de los primeros Ayuntamientos Democráticos. Veinticinco años para nosotros es toda una vida, supone un cambio generacional, pero también es un período muy corto en relación con la magnitud del cambio operado que está afectando a la vida cotidiana de todos los españoles, a nuestras familias, a nuestra convivencia, al trabajo, al deporte, a la salud, a la cultura, a nuestra autoestima, a la recuperación de nuestros valores y tradiciones, y a la forma en la que podemos afrontar el futuro con creatividad y con nuevos horizontes. Hoy día no cabe duda de que nuestros pueblos y ciudades son mejores que los que recibimos al inicio de esta etapa democrática pero sin embargo nuestras ciudades tienen que evolucionar y desempeñar un protagonismo creciente en la vida de los ciudadanos y en la estructura del Estado. Cada vez más las ciudades deben asumir nuevas funciones y una mayor responsabilidad para fomentar los valores de solidaridad y ciudadanía que son más difíciles de impulsar desde los otros niveles de la organización política y administrativa del Estado. Vivimos en un mundo de ciudades. En este libro se explica con detalle que los gobiernos nacionales están derivando muchas de sus funciones tradicionales hacia las regiones, y especialmente, hacia los municipios porque son las entidades con más capacidad para innovar y para operar en un entorno cada vez más abierto y competitivo. En este nuevo contexto

Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias.

internacional las ciudades deben asumir un nuevo protagonismo y tienen un enorme potencial para poderlo hacer. Hoy día el destino de los paises depende del trabajo y de la creatividad de los pueblos y ciudades que los componen. Temas importantes como la competitividad de las actividades económicas, la calidad de vida cotidiana, la capacidad de hacer efectivo nuestro reto de solidaridad y cohesión social, la sostenibilidad de nuestros ecosistemas y de nuestro patrimonio cultural dependerán de nuestra capacidad colectiva para reinventar y gobernar nuestros pueblos y ciudades. El Estado y las Comunidades Autónomas tienen una gran responsabilidad en la tarea de seguir potenciando el papel de los municipios en nuestro país. Las políticas sectoriales que se desarrollan desde los diferentes Ministerios del Gobierno Español y desde las Consejerías de los Gobiernos Autonómicos son importantes, sin embargo, de cara al futuro, es necesario encontrar puntos de referencia, lugares de confluencia para el desarrollo de esas políticas y estos lugares no son otros que los municipios, son nuestros pueblos y nuestras ciudades. Este libro sobre Territorios Inteligentes aporta ideas y referencias para afrontar el reto colectivo de diseñar las ciudades del futuro, aparecen ejemplos innovadores de la escena internacional en los que se ha conseguido un equilibrio entre los aspectos de competitividad económica, cohesión social y sostenibilidad ambiental. Creo que este libro será muy útil para todos los que trabajamos mejorando cada día nuestras ciudades, especialmente en esta etapa tan apasionante en la que vamos a fortalecer el papel de los municipios al servicio de los ciudadanos.

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HACIA LA CIUDAD MÓVIL Presentación de Javier Aguilera Arauzo

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Vivimos desde hace tiempo una época acelerada de cambio tecnológico y este cambio producirá un nuevo modelo de sociedad que alcanzará todos los ámbitos de nuestra vida: a nuestra vida personal, a nuestras empresas y a nuestras administraciones. Nos sentimos a veces como en un barco en medio de una tormenta con el mar picado. Es lógico sentir nerviosismo y confusión en etapas así, pero todos nosotros somos profesionales que tenemos la obligación de pilotar del mejor modo posible el barco del que somos responsables. De hecho, los mejores capitanes son los que saben lo que hacer precisamente en estos momentos revueltos. Los que saben poner las velas adecuadas para el entorno que tiene. Ni más velas ni menos de las que sean precisas para controlar el barco en la dirección que queremos con el viento que sopla. Estas líneas se van a centrar precisamente en eso en cómo afrontar de un modo simple la evolución hacia la Sociedad de la Información de las corporaciones locales con la ayuda del móvil.

Consejero Delegado de Telefónica Móviles España El ámbito de la administración más cercano al ciudadano es sin duda su administración local, su ayuntamiento. En algunos pequeños pueblos esta cercanía se manifiesta del modo más humano, todo el mundo se conoce y uno puede charlar e incluso tomar unos vinos con su propio alcalde y hablarle directamente de sus problemas. Desgraciadamente en la mayor parte de las ciudades esto ya no es posible y existe una cierta lejanía entre administradores y administrados que puede ser acortada utilizando adecuadamente las nuevas tecnologías. Telefónica Móviles pensó en estos temas durante largo tiempo, especialmente en el modo de usar el móvil como la herramienta tecnológica idónea para conseguir recuperar esa cercanía entre ciudadano y administración. El resultado de esta reflexión fue el concepto y el conjunto de servicios que denominamos: Ciudad Móvil.

Una Ciudad Móvil es aquella en que la vida cotidiana de los ciudadanos se ha hecho más cómoda porque el acceso a En nuestra sociedad hoy lo que soplan son fuertes vientos gran parte de los servicios de su Ayuntamiento está en su bolsillo, en su móvil. Imaginen que he pedido una licencia de renovación tecnológica. Cualquiera que haya vivido los de obras o he iniciado cualquier otro proceso administrativo diez últimos años sobre la Tierra habrá visto que los inició y quiero saber como va su tramitación. Un ciudadano de poniendo faxes y hablando por su teléfono fijo y los ha hoy podría ir a preguntar a su ayuntamiento (con el coste acabado con Internet, telefonía móvil, banda ancha, de tiempo y desplazamiento) o podría llamar televisión digital terrestre a las puertas, consolas de periódicamente para interesarse por su marcha. Por el videojuegos, DNI electrónico, etc. contrario, un ciudadano de una Ciudad Móvil habría dado su Sin embargo, en medio de esta confusión nuestra número de móvil al Ayuntamiento al pedir la licencia y experiencia de años creando y vendiendo servicios nos ha recibiría en su móvil un mensaje corto con cada avance que dejado una lección importante que quisiera compartir con realizara su licencia hasta su aprobación. Sin duda alguna ustedes: las personas lo que quieren es que su vida este segundo ciudadano pensaría que su Ayuntamiento cotidiana sea más fácil y provechosa. Como el mundo se ha tiene un trato más humano, más cercano con él pese a que vuelto más complejo la sencillez es un gran valor para las todo eso se ha hecho simplemente empleando personas. Sencillo no quiere decir simple. Hacer una inteligentemente la tecnología existente. El Ayuntamiento llamada móvil es un acto sencillo para cualquier persona (y habría conectado sus procesos informáticos a una pasarela esta es una de las razones de su éxito) pero todo lo que móvil y el cambio se habría producido. El proceso que hay hay detrás de esa llamada no es nada simple. Hace falta detrás tal vez sea complejo pero el resultado para el una infraestructura de antenas desplegada en cada ciudad, ciudadano es claro y sencillo. Hacer sencillo lo complejo es una red que sepa en cada momento dónde tiene que enviar una fórmula infalible de éxito en el mundo actual y aplica la llamada a cada terminal, etc. La magia de una tecnología tanto a empresas como a administraciones. de éxito es hacer simple al usuario lo complejo que hay Si seguimos enumerando ejemplos de uso inteligente del detrás. terminal ya vemos a alumnos recibir sus notas en el móvil


la espera que la incertidumbre y podemos reducirla con la tecnología existente. No estamos hablando de nuevas tecnologías móviles de laboratorio, estamos hablando del móvil común que lleva en su bolsillo o su bolso más del 85% de la población española. Esta cifra habla por si misma y significa que hablar de usuarios móviles y de administrados es prácticamente lo mismo en número de personas, por eso es una herramienta tan eficaz para una corporación local porque le permite llegar a todos. Más adelante, cuando en los próximos años la nueva tecnología Solicitar una pista de tenis municipal poniendo la hora y el móvil (UMTS) esté muy extendida entre nosotros lo único día en un mensaje corto que se envía a un determinado que ocurrirá es que habrá una evolución en lo descrito y se número del Ayuntamiento y recibir un conforme o un código ampliará el número de servicios que se podrán ofrecer y se que se pueda presentar como recibo es algo posible y fácil harán más atractivos al introducirles la imagen e incluso el de hacer. Recibir la agenda cultural del mes en el móvil, las video. ofertas de trabajo, las advertencias de que se acerca el plazo de tributación... Estos puntos suspensivos se pueden Con estas actuaciones tan sencillas lo que estamos rellenar con la imaginación de cada ayuntamiento y con los haciendo es poner nuestro barco para recibir del modo adecuado el viento de cambio tecnológico. Ya no estamos servicios que acostumbre a realizar. perdidos, sabemos cómo hacer útil la tecnología. Telefónica Y no restrinjamos nuestro pensamiento sólo a los vecinos, Móviles ha desarrollado Ciudad Móvil alrededor de una serie pensemos también en los visitantes que llegan a nuestra de módulos de servicios que coinciden con áreas de la ciudad o a nuestro pueblo y pueden recibir un mensaje de administración local como: tiempo libre, atención la saludo del alcalde invitándoles a entrar a descargarse el ciudadano, movilidad urbana, gestión administrativa y menú Ciudad Móvil y así disfrutar más eficazmente de su promoción turística. De este modo los servicios a los visita con la información turística y empresarial que ciudadanos pueden derivarse de un modo más simple de la necesite. propia organización interna de los sistemas informáticos y concejalías de cada ayuntamiento. Hablamos de servicios, Ciudad Móvil, que ya existen en funcionamiento en varias ciudades con muy buena Este primer paso puede ser el primero en una rápida aceptación. Hablamos de recibir (marcando un número en sucesión que consiga cambiar radicalmente el la parada del autobús) un mensaje corto con el tiempo de comportamiento de los ciudadanos frente a las nuevas espera que nos falta. Ya se sabe que nada hace más larga o a padres recibir los partes de ausencia de su hijo por el mismo modo. Imagínense que preguntamos a nuestros ciudadanos si quieren recibir los titulares de los principales acuerdos del Pleno municipal en su móvil. Tal vez nos sorprenderíamos de cuantas personas estarían interesadas en recibirlos de este modo tan fácil. Las nuevas tecnologías pueden modificar incluso el interés de los ciudadanos por lo Público, acercarles a su administración. Sólo hay que ponérselo fácil y la tecnología móvil puede hacerlo.

MOVILIDAD URBANA Movilidad urbana TIEMPO LIBRE Cultura y Ocio

GESTIÓN ADMINISTRATIVA

Deportes

Urbanismo Hacienda, economía Gestión Interna y comercio

Vivienda

Servicios Sociales Turismo

Medio Ambiente Salud

Educación

ATENCIÓN AL CIUDADANO

Ciudad Móvil: Relación de módulos de servicios móviles municipales

PROMOCIÓN TURÍSTICA

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tecnologías. Si conseguimos que el Ayuntamiento y sus servicios se hagan más cercanos como se ha descrito podemos utilizar este impulso para que se acerquen también a otros modos más ricos de ver información como puede ser la página web de la corporación local o provincial. El móvil es el paso fácil que nos puede llevar por la senda de un mayor uso de nuevas tecnologías que se van a hacer esenciales en la vida de las personas en los próximos años. Es difícil llevar hasta un ordenador y hasta una página web al que nunca lo ha hecho antes y no ve todavía su utilidad pero es más sencillo hacerlo con alguien que recibiendo un mensaje corto con una información que le interesa se le invita a ampliarla yendo a una página web concreta. Si es realmente de su interés hará el esfuerzo.

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Tenemos que empezar cuanto antes con lo fácil para poder afrontar estos cambios con soltura. Además la ventaja que tendremos es que al empezar por el móvil no excluye a nadie (ni por formación ni por coste) al ser el dispositivo de comunicación más extendido y comprendido por todas las capas de la población. Podemos decir que el móvil integra más a la sociedad, acerca a todos, no asusta a nadie. También el móvil es el instrumento que nos ayuda a afrontar momentos difíciles de la convivencia. Es el modo de comunicación más empleado en catástrofes o accidentes y a través del que podrían incluso mandarse mensajes masivos de alerta a la población. Frente a problemas como los de la violencia de género su capacidad de saber dónde se encuentra cada móvil da seguridad a las víctimas y permite a la policía ir en su ayuda del modo más rápido, algo que ya se está demostrando en numerosos ayuntamientos. Más del 65% de las llamadas que se reciben en los centros de emergencia 112 se realizan desde un móvil y se ha estimado que en Europa su uso ha salvado de situaciones difíciles, que incluso podrían haberles costado la vida, a más de 10.000 personas cada año.

que vemos demasiado. No podríamos ir de una ciudad a otra si el paisaje de nuestros campos no hubiese incorporado las carreteras. Tampoco podemos hablar por teléfono y hacer nada de lo dicho si no tuviéramos antenas de telefonía móvil instaladas en las azoteas de nuestras ciudades y nuestros pueblos. Antenas de telefonía móvil que no entrañan ningún peligro para la salud, que funcionan a potencias muy inferiores a las de nuestro microondas doméstico, que producen menos campo eléctrico en nuestras casas que el de las bombillas de la lámpara con la que leemos por la noche. Antenas medidas y certificadas por el colegio de ingenieros y aprobadas por el Ministerio de Industria. Con niveles de potencia mil veces por debajo de los límites que la ciencia a determinado como muy seguros y que se han recogido en la normativa nacional e internacional. Antenas, en fin, que son necesarias para el desarrollo de este país, que es necesario que se instalen en mayores cantidades para atender los nuevos servicios móviles. Les voy a dar una regla práctica para interpretar correctamente el desarrollo de la telefonía móvil: cuántas más antenas vean en su entorno, de menor potencia serán y más servicios podrán darse en su comunidad. Por eso esas voces que piden sacar las antenas de nuestras ciudades por vagos e infundados rumores y temores muestran no conocer esta regla. Es igual que si nos dieran miedo las farolas y pidiéramos que sacaran todas de nuestra ciudad y nos pusieran un foco antiaéreo en el monte más próximo para iluminarnos. La solución no es esa, la solución es justamente la opuesta, más antenas, más adaptadas al entorno urbano y con todas la seguridad que da el cumplimiento de la Ley y de sus controles periódicos, tal y como ocurre en cualquier otra instalación de nuestro entorno (electricidad, gas, etc.).

Afrontemos pues sin miedo esta renovación en el modo de relacionarnos con el ciudadano, cuidemos la cobertura móvil como lo que es, un bien para la sociedad, y el móvil Llegados a este punto espero que la mayor parte de será siempre un aliado fiel en estos momentos de cambio. ustedes estén convencidos de que es una suerte contar con un buen servicio móvil (como España tiene) para poder El compromiso de Telefónica Móviles es el de esforzarse por poner en práctica todos estos proyectos. Sin embargo, es el dotar de buena cobertura a cualquier ayuntamiento que desee realmente mejorar la competitividad de su economía momento de recordar que todo servicio se asienta en una infraestructura que a veces no vemos y a veces nos parece utilizando el poder del cambio que posee el móvil.


FUNDACIÓN METRÓPOLI La FUNDACIÓN METRÓPOLI es una institución sin ánimo de lucro cuyo objetivo es contribuir a la innovación y al desarrollo de las ciudades y los territorios desde una perspectiva internacional que desarrolla los siguientes actividades: Proyecto CITIES: Se trata de una investigación centrada actualmente en veinte ciudades innovadoras de los cinco continentes. Participan ciudades como Singapur, Boston, Dubai, Shangai, Santiago de Chile, Sidney, Dublín, etc. y sus principales universidades. El objetivo es identificar las ventajas competitivas de cada una de ellas y las principales innovaciones urbanas. Laboratorio de Ciudades: Sobre la base de la metodología y experiencia del Proyecto Cities, la Fundación Metrópoli desarrolla convenios de colaboración con diversas ciudades y regiones para identificar sus componentes de excelencia y definir proyectos de futuro de carácter estratégico. CITIES Art: Este programa pretende recuperar el papel del arte como motor de creatividad e innovación en el diseño del hábitat del hombre. Creemos que la magia que impulsa el futuro de las ciudades y los territorios puede estar en la fusión de la arquitectura, el urbanismo, el paisaje, la pintura, la escultura y las nuevas tecnologías. Programas de impulso a la Excelencia Urbana: - “Learning from CITIES” - Instituto de Alcaldes - Programa “Fellowships” de formación de jóvenes profesionales - Incubadora de iniciativas urbanas - “CITIES Award for Excellence” - Publicaciones

FUNDACIONMETROPOLI Avda. Bruselas 28. 28108 Alcobendas, Madrid, Spain T: [+34] 914 900 750 F: [+34] 914 900 755 www.fundacion-metropoli.org

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PRÓLOGO de Jaime Lerner INTRODUCCIÓN Nuevos horizontes del urbanismo

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los orígenes del urbanismo moderno

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¿Las ciudades necesitan un Plan? - El nacimiento de los Planes Urbanísticos - Ildefonso Cerdá, una Teoría pionera - El Ensanche de Barcelona, cualidades de un buen trazado - Otto Wagner y la transformación de Viena - Los límites del plan urbanístico - Necesidad de la planificación: la invención del futuro

la ciudad bella

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El arte de construir ciudades - El urbanismo compositivo de Camilo Sitte - La Grand Place de Bruselas Olmsted y el City Beautiful Movement - La imagen de la ciudad - “New Urbanism” en los Estados Unidos de América

utopías urbanas del siglo XX

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¿Por qué utopía? - La Ciudad Jardín de Ebenezer Howard - La Ciudad Lineal de Arturo Soria - Utopías urbanas de Le Corbusier - El sueño americano de Frank Lloyd Wright - Megaestructuras - Utopía en Disneyworld

la ciudad funcional

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La máquina de habitar - La Carta de Atenas: principios del urbanismo funcional - El funcionalismo en la reconstrucción europea - Una nueva capital para el Brasil - Luces y sombras del urbanismo funcionalista. Periferias

la respuesta de las nuevas ciudades

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Nuevas ciudades para la gran metrópolis - La descongestión del Gran Londres - Aprendiendo de las New Towns inglesas - Nuevas ciudades en Escandinavia. Tapiola - Villes Nouvelles en el entorno de París . One City Nine Towns: El futuro de Shanghai

urbanismo y participación

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Complejidad de la sociedad urbana - Derecho a la ciudad y construcción del espacio - Los ciudadanos en la construcción de la ciudad. - Poder local, democracia y ciudadanía - Smart Communities

el renacimiento del centro de las ciudades La puesta en valor del patrimonio urbano en Europa - La Arquitectura de la Ciudad - El Plan para el centro histórico de Bolonia - Nuevas edificaciones para viejas ciudades - El efecto Guggenheim - El renacimiento del Downtown en América - La Avenida de las Artes en Filadelfia

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TERRITORIOS INTELIGENTES 8 9 10 11 12

planes estratégicos de ciudades

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Ciudades y regiones en competición - La ciudad como una empresa: el método de la planificación estratégica La arquitectura como estrategia urbanística - Acontecimiento y ciudad: el efecto Púlsar - Comparando los planes urbanos y estratégicos - “Projet Urbain”, planes urbanísticos con orientación estratégica

la ciudad región

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La escala regional en urbanismo - Los primeros planes regionales. Megalópolis versus superciudades - Nueva cultura del territorio en Europa - Governance - EuskalHiria, la ciudad-región vasca - Valladolid, el paisaje como estructura de la ciudad futura

la ciudad sostenible

214

Territorios sostenibles, un nuevo horizonte urbanístico - La planificación ecológica: Ian McHarg - Agendas 21 Locales - Growth Management. Portland, Oregón - Eco-urbanismo, la filosofía de la simbiosis de Kisho Kurokawa La nueva Carta de Atenas de 2003 - “Try it this way”, una propuesta de la ECTP - Curitiba, capital ecológica de Brasil

la ciudad digital

242

La sociedad del Saber - Innovación y territorio - Los territorios de la nueva economía - La ciudad tras la revolución digital - El Digital Hub de Dublín - One North, Singapur

territorios inteligentes

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Ciudades en un mundo globalizado - La fractura de la globalización - Las nuevas formas de habitar el territorio en el siglo XXI - El urbanismo informal en las ciudades del tercer mundo - El Proyecto Cities y los SmartPlaces Cluster de Excelencia y Perfiles Urbanos - Hacia un Proyecto de Ciudad


TERRITORIOS INTELIGENTES


PÁGINAS INTELIGENTES Prólogo de Jaime Lerner

Jaime Lerner fué alcalde de Curitiba, Gobernador del Estado de Paraná y actualmente es Presidente de la Unión Internacional de Arquitectos.

El libro Territorios Inteligentes, escrito por Alfonso Vegara y Juan Luis de las Rivas, es uno de los más completos que yo he visto de todas las publicaciones relacionadas con el Urbanismo. El libro se orienta a presentar ideas para un nuevo urbanismo contemporáneo y para ello enlaza los caminos más innovadores de la actualidad con las ideas, conceptos y proyectos que siempre han permanecido como referencias en la construcción de la ciudad.

Las ciudades deben perseguir tanto la calidad de vida como su desarrollo siendo conscientes de que una ciudad sólo puede encontrar soluciones de futuro a partir del momento en el que sabe lo que quiere ser. Es preciso no perder de vista la esencia de las cosas y dentro del formidable conjunto de informaciones disponibles en el mundo de hoy es clave discernir lo fundamental de lo importante, lo estratégico de las demandas cotidianas, de manera que sea posible dar visibilidad a un En casi todos los ejemplos estudiados en el escenario de futuro que pueda ser comprendido libro la ciudad es presentada como escenario de y aceptado por la mayoría de los ciudadanos y encuentro y como el lugar donde las personas de esta forma contar con el apoyo de todos en viven y trabajan. Nuestro siglo es el siglo de las el esfuerzo conjunto de construir la ciudad del ciudades. Las ciudades del futuro no serán en futuro. En general, los responsables de la su alma física muy diferentes a las ciudades política económica de los paises no se que tenemos hoy, lo que realmente marcará la preocupan de las ciudades. Muchos porque no diferencia de las “buenas” ciudades será su conocen el problema urbano, otros porque sólo capacidad para reconciliarse con sus moradores prestan atención a los temas económicos. y con la naturaleza. Hoy día el gran reto de las Nosotros no podemos orientar nuestro trabajo a ciudades se centra en el empleo y en la través del único crisol del dinero porque tras los cuestión ambiental y ello va a exigir un gran números está la gente que es lo pacto a nivel planetario que permita encontrar verdaderamente importante de la ciudad. sinergias positivas entre los municipios, las regiones y los paises para la promoción humana Muchos paises aprenderán a ver su futuro a y para alcanzar conquistas fundamentales en el través de los ojos de sus habitantes, a través de horizonte de la calidad de vida. los ojos del pueblo. Esta visión del futuro a través de la gente se ve en las ciudades, y se ¡Las ciudades no son problemas, son ve también en este libro de Alfonso Vegara y soluciones! Lo que realmente permite Juan Luis de las Rivas que es una obra transformar la vida de una ciudad es su fundamental no solo para los urbanistas, sino voluntad de cambio y una visión estratégica y también para todas las personas que conducen solidaria. La clave es que la población sea capaz el destino de las ciudades como alcaldes, de entender lo que la ciudad necesita y que la líderes urbanos, presidentes regionales y mayoría de los ciudadanos identifiquen el políticos en general, etc. El libro Territorios escenario de futuro que se desea. No somos Inteligentes es una herramienta importante para esclavos de las proyecciones. Las ciudades que las transformaciones urbanas a las que tienen capacidad de trasformarse más allá de aspiramos puedan ser comprendidas y las tendencias económicas del entorno, y yo realizadas. estoy convencido de que las ciudades tienen capacidad para transformar un país.

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NUEVOS HORIZONTES DEL URBANISMO Introducción El hábitat del hombre ha estado condicionado históricamente por ciertas innovaciones críticas que han cambiando las formas de habitar, el modo de producir, las relaciones sociales, la organización política, el territorio y las ciudades. La invención de la agricultura permitió que el hombre pasara de nómada a sedentario y surgieron los primeros asentamientos rurales y las primeras ciudades de orientación comercial.

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formación de grandes bloques económicos y la expansión de los mercados.

El hábitat de la globalización son las ciudades y los sistemas de ciudades. Hoy aproximadamente el 50% de la población mundial es urbana, pero en el 2025 el 70% de la población mundial vivirá en ciudades. En los próximos 25 años casi 2000 millones de personas nacerán o pasarán a vivir en las La invención de la máquina de vapor está en el ciudades, especialmente en las grandes urbes. origen de la revolución industrial que durante los Tendremos entonces más de 500 ciudades que últimos dos siglos ha dado lugar al abandono superen el millón de habitantes. Dar una progresivo del mundo rural, al fuerte crecimiento respuesta humana y creativa a este reto es de las ciudades, a la aparición del capital y del quizá una de las grandes cuestiones de la trabajo como factores de producción humanidad. Es un reto que surge de este nuevo diferenciados y al nacimiento de nuevas clases orden económico internacional pero que no lo va sociales como son la burguesía y el proletariado. a resolver el mercado, ni el liberalismo Las diferencias sociales se expresaron con económico, ni las alianzas de los grandes mucha fuerza en el contraste entre el campo y bloques comerciales, ni tan siguiera la política la ciudad, y dentro de la ciudad industrial, en la de cada Estado. segregación entre los barrios burgueses La clave de la calidad de nuestras ciudades en sofisticados y los barrios obreros infradotados y la etapa de la globalización será su capacidad con condiciones mínimas de habitabilidad. para atraer y generar recursos humanos Hoy día estamos viviendo una revolución digital altamente preparados. En este sentido, la que va a afectar de forma decisiva a los conectividad, las oportunidades profesionales, asentamientos humanos y a la forma de vivir y el ambiente innovador, la infraestructura trabajar. En las últimas décadas del siglo XX, y educativa, las opciones residenciales, la calidad especialmente en el inicio del siglo XXI, estamos de vida, el equilibrio social, la seguridad experimentando una de las transformaciones ciudadana, el cuidado del paisaje y la calidad de más profundas y aceleradas de la historia de la los espacios urbanos van a ser factores humanidad que está afectando de forma prioritarios de competitividad. Las ciudades que decisiva a la economía, la política, la sociedad, y tengan más éxito en atraer y en educar a los por supuesto, al hábitat que compartimos. La mejores talentos son las que van a florecer, innovación tecnológica, el desarrollo de las porque las personas son la materia prima básica telecomunicaciones e internet, están de la economía del siglo XXI. Junto al reto de la propiciando la emergencia de un nuevo orden competitividad, las ciudades en el marco de la económico internacional que muchos llaman globalización tienen que afrontar dos temas globalización y que se refuerza con la progresiva esenciales, el de su cohesión social y el de la disolución de las barreras comerciales, la sostenibilidad ambiental y cultural.


El paisaje urbano de la globalización no es sólo el de los rascacielos relucientes, los barrios residenciales de lujo, los club privados y los aeropuertos de última generación, es también el paisaje de la pobreza. En las grandes ciudades se concentran los centros que lideran la economía mundial y la pobreza más atroz, vemos un paisaje de segregación social creciente, la emergencia preocupante de la violencia y la inseguridad, nuevas barreras en el espacio urbano, sistemas privados de seguridad en urbanizaciones de lujo, en edificios representativos y en centros comerciales. Nunca antes las grandes ciudades estuvieron sometidas a una presión tan sofocante y nunca ha sido tan necesario buscar nuevas formas de cohesión social y de protección de nuestros ecosistemas. La economía global aporta oportunidades sin precedentes y está siendo capaz de generar mucha riqueza, la clave es si somos capaces de buscar fórmulas para que estos avances beneficien a todos y no sólo a una minoría. El mercado regula el desarrollo de las actividades económicas, propicia la generación de riqueza y oportunidades de negocio. Sin embargo, el mercado por sí mismo no es capaz de superar la “fractura de la globalización”. Crear un hábitat que contribuya a superar esta “fractura” es un reto al que pueden darse respuestas eficaces en la escala de la ciudad, en la escala de lo local y en el ámbito de la vida cotidiana de la población. Los organismos internacionales

consagrados a propiciar el desarrollo de los paises y a luchar contra la pobreza deberían prestar una atención especial a las ciudades dado que son células esenciales y lugares protagonistas de esta nueva etapa. En este contexto difícil y apasionante, hemos escrito este libro para contribuir al esfuerzo colectivo de diseñar las ciudades de futuro. Las ciudades tienen una importancia creciente en nuestra sociedad y se desenvuelven en un contexto muy complejo, con problemas evidentes pero con un campo de oportunidades que no existían previamente. En este libro hemos llamado Territorios Inteligentes a aquellos con capacidad para dotarse de un proyecto coherente y compartido de futuro; a aquellos que afrontan los retos de la globalización desde un profundo respeto a la identidad local. El mayor riesgo de los mercados globales, como se ha señalado, es la fractura social y la estandarización de los productos y de los lugares. Este libro va dirigido a aquellos que trabajan en las ciudades y a todos aquellos a los que les interesa el futuro de las ciudades. A lo largo de los diferentes capítulos desarrollamos ideas que han construido las ciudades del siglo XX y aportamos referencias que nos parecen importantes para la construcción de la ciudad del Siglo XXI. El texto no se organiza cronológicamente, no es un texto de historia del urbanismo. Presentamos grandes conceptos y proyectos urbanos del siglo XX desde la convicción de que detrás de cada uno de ellos hay valores y contradicciones y que muchas de estas ideas siguen inspirando proyectos actuales. El libro se estructura en capítulos que tratan diferentes enfoques urbanísticos, y en todos ellos, llegamos hasta el momento presente. No es necesario una lectura lineal del libro, ya que cada capítulo tiene su propia autonomía. Sin embargo es importante comprobar que todas estas maneras de enfocar el diseño de la ciudad y la organización del territorio no son excluyentes y tienen todas ellas vigencia en

Nuevos horizontes del urbanismo

La globalización ha facilitado avances importantes pero ha surgido también “una gran fractura” entre los paises, las ciudades, las empresas y las personas que se integran y los que no se integran en este nuevo orden económico. Hoy las diferencias entre los paises ricos y los paises pobres siguen siendo abismales y las ciudades, especialmente las grandes ciudades de los paises en vías de desarrollo, están experimentando con especial virulencia los efectos contradictorios de la globalización.

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distintos contextos. Hoy seguimos haciendo proyectos como el Forum de Barcelona sobre la trama urbana y la diagonal diseñada por Cerdá; muchos de los proyectos que tienen una fuerte componente ecológica al mismo tiempo responden a una visión estratégica clara; el diseño de nuevas ciudades y nuevas comunidades que se están desarrollando en distintos paises del mundo se enmarcan, en la mayor parte de los casos, en una visión regional del urbanismo; los nuevos distritos digitales se integran con proyectos de recuperación de centros históricos; y muchos de los grandes proyectos actuales en entornos metropolitanos complejos tienen componentes utópicos identificables en algunas de las conocidas utopías urbanas del siglo XX. Aportamos por tanto un recorrido selectivo por los principales hitos urbanos que desde nuestro punto de vista pueden darnos claves valiosas para diseñar las ciudades del siglo XXI. Esta es la razón por la cual cada uno de los capítulos se inicia con unas frases introductorias que hacen referencia al significado actual de las ideas y proyectos urbanos presentados. Las referencias bibliográficas y las notas que se incluyen al final del libro permiten profundizar en los diferentes temas tratados. Las ilustraciones incorporan comentarios sobre su significado y relación con el discurso expositivo del texto.

del derecho de propiedad de los ciudadanos. Este libro pretende transmitir que los desafíos de las ciudades en la etapa de la globalización requieren esfuerzos mayores que los planes urbanísticos convencionales. Vivimos en un contexto de fusión de ideas, nacionalidades, lugares, disciplinas, actitudes y creciente movilidad de las personas y de todos los factores de producción. Las ciudades que necesita el siglo XXI son aquellas con la suficiente visión como para alcanzar un equilibrio positivo, generoso y sinérgico en este complejo mundo de realidades nuevas. Las nuevas condiciones de la globalización exigen reinventar la economía, reinventar la política, y también, reinventar el urbanismo. La crisis del urbanismo en muchos paises no es más que el reflejo de la impotencia de los instrumentos y métodos tradicionales para abordar los nuevos retos.

Uno de los temas cruciales en el urbanismo del siglo XXI es el de impulsar procesos de transformación inteligente de la ciudad y del territorio y para ello es necesario definir proyectos que ayuden a la ciudad a fortalecer un determinado perfil, proyectos que puedan ser una referencia en un contexto más abierto y competitivo, proyectos capaces de activar las singularidades y componentes de excelencia y lanzar la ciudad hacia el futuro en una dirección Este libro plantea una “nueva forma de mirar” adecuada. La ciudad del siglo XXI se basará en las ciudades y lo hemos escrito con el la innovación y ésta se produce en la convencimiento de que el urbanismo es intersección entre disciplinas distintas, en la importante hoy y especialmente de cara al confluencia entre filosofías y actitudes diversas, futuro. El urbanismo no debe ser solo un en los espacios físicos de intercambio, en los instrumento para poner en orden las actividades nodos de fusión física y virtual, en los lugares en la ciudad o una obligación administrativa en los que residen las personas más creativas y para evitar las contradicciones entre los usos tolerantes de la sociedad. del suelo, el paisaje y las infraestructuras. No ha Los Territorios Inteligentes son aquellos con pasado todavía mucho tiempo desde que los capacidad para dotarse de un perfil propio primeros planes urbanísticos centraban sus apoyado en sus singularidades y sus esfuerzos en organizar la ciudad, en establecer componentes de excelencia. Un perfil un orden, en repartir los usos y las competitivo para las actividades económicas, edificabilidades, en definir una normativa equilibrado socialmente y sostenible desde el urbanística que fuera la base para el ejercicio punto de vista ambiental y cultural. Hoy resulta


Los Territorios Inteligentes son también aquellos con capacidad para aprender de la experiencia y de las innovaciones de otras ciudades. Learning from Cities, aprendiendo de las ciudades, es un lema que utilizan casi todas las ciudades y territorios innovadores porque hoy el caudal de experiencia y conocimiento para afrontar los retos de las ciudades es inmenso. En este libro hemos recogido los hitos urbanos y las ideas que a nosotros más nos han impresionado como referencia para la construcción de la ciudad y esperamos que sean también útiles para el lector en su trabajo, o simplemente, en su vida y compresión de la ciudad.

Nuevos horizontes del urbanismo

fácil detectar los déficits o los aspectos que funcionan mal de nuestras ciudades, pero resulta muy difícil e incierto, en un contexto de limitación de recursos, identificar proyectos de futuro de carácter estratégico por los que una ciudad en concreto debe apostar. En el último capítulo de este libro se aporta la experiencia del Proyecto Cities -una investigación sobre 20 ciudades innovadoras de los cinco continentes coordinada por la Fundación Metrópoli- para ayudar a la identificación de estos proyectos críticos a través de la metodología de los denominados Cluster de Excelencia.

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Los orígenes del urbanismo moderno suelen centrarse en la segunda mitad del siglo XIX, una etapa histórica muy singular en la que las principales ciudades de Europa tienen que afrontar los retos de la revolución industrial. Es una etapa de intensa urbanización y de concentración de la población en las ciudades que se convierten en los centros de producción industrial, intensidad social y actividad intelectual. En este momento tan singular de la historia de las ciudades surge el denominado Plan Regulador que integra alineaciones, ordenanzas de edificación, zonificaciones y diversas técnicas urbanísticas para dar respuesta a la presión de crecimiento urbano. Al principio del camino del urbanismo moderno encontramos una figura excepcional: Ildefonso Cerdá que escribió su Teoría General de la Urbanización y diseñó el proyecto del Ensanche de Barcelona, uno de los ejemplos más brillantes del urbanismo de todos los tiempos. La geometría aparentemente rígida del Ensanche y el inteligente diseño de la manzana ha demostrado ser un ejemplo de flexibilidad y adaptabilidad en el diseño urbano. Los proyectos olímpicos de Barcelona 92, la iniciativa 22@BCN y los recientes proyectos del Forum ponen de manifiesto la vigencia y permanencia histórica de las aportaciones urbanas de Cerdá. Hoy día estamos de nuevo inmersos en un proceso de cambio de magnitud quizá mayor que la propia revolución industrial, es la denominada revolución digital que está alimentando el fenómeno contradictorio de la globalización y está afectando a la estructura y a las funciones de las ciudades en el mundo. En este nuevo contexto, los planes urbanísticos tradicionales están mostrando grietas evidentes y es necesario definir nuevos instrumentos que den respuesta a la necesidad de inventar el futuro de nuestro territorio. At the beginnings of modern urbanism, we encounter an exceptional figure: Ildefonso Cerdá who wrote Teoría General de la Urbanización (General Theory of Urbanisation) and who designed the Barcelona Ensanche, one of the best examples of urbanism of all time. The apparently rigid geometry of the Ensanche and the inspired design of the urban block, have proved to be flexible and adaptable urban design. The urban projects for the 1992 Barcelona Olympics, the 22@BCN initiative and the recent Barcelona Forum 2004 have shown the validity

and historical permanence of the urban contributions of Cerdá. Today, we are again immersed in a process of change of a magnitude perhaps greater than during the Industrial Revolution. This is the socalled Digital Revolution which is feeding the contradictory phenomena of globalization, and which is affecting the structure and functions of cities around the world. In this new context, obvious cracks are showing in the traditional urban plans, and it is necessary to define new planning instruments that answer the need to invent the future of our cities and regions.


1. ¿LAS CIUDADES NECESITAN UN PLAN? 2. EL NACIMIENTO DE LOS PLANES URBANISTICOS. 3. ILDEFONSO CERDÁ, UNA TEORÍA PIONERA. 4. EL ENSANCHE DE BARCELONA, CUALIDADES DE UN BUEN TRAZADO. 5. OTTO WAGNER Y LA TRANSFORMACIÓN DE VIENA. 6. LOS LÍMITES DEL PLAN URBANÍSTICO. 7. NECESIDAD DE LA PLANIFICACIÓN: LA INVENCIÓN DEL FUTURO.

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los orígenes del

urbanismo moderno


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500 m

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No podemos comprender el urbanismo moderno sin la idea de plan. La planificación urbanística, sin obviar sus antecedentes históricos, adquiere una nueva dimensión con la expansión de la ciudad industrial, con sus problemas y con la necesidad de resolverlos. En una sociedad que comienza a ser urbana el plan es la herramienta en la que concluye la diagnosis y se plantea la terapia 1, destinadas a concretar la forma que necesita la ciudad en el futuro. “Un trazado regulador es un seguro contra la arbitrariedad”, afirma Le Corbusier con su característico énfasis, porque “...hacer un plano es precisar, fijar ideas. Es haber tenido ideas. Es ordenar esas ideas para que se hagan inteligibles, posibles, transmisibles” 2. La lógica racional va a imponerse poco a poco, con su necesidad de mostrar una intención exacta, y va a encontrar en el plan una forma de expresión formulada como regla y como modelo, como estrategia de orden en frente del desorden que parece haberse apoderado de las ciudades. Sin embargo y aunque tienda a confundirse con la planificación urbanística, la mayor parte de lo que hoy se publica bajo el epígrafe de urbanismo apenas tiene que ver con los planes, ya que pertenece a estudios realizados desde puntos de vista y disciplinas muy diversos, o a perspectivas sectoriales -de transporte, infraestructuras, comercio, etc. Esta confusión puede explicarse señalando que lo urbano es una realidad demasiado compleja o indicando que en una sociedad tan especializada como la nuestra el saber se organiza sectorialmente. Diversas disciplinas de la ciudad han tendido más bien a describir que a interpretar las ciudades, casi siempre poco comprendidas 3. De hecho el urbanismo afronta siempre dos grupos de temas. Por un lado la explicación de la naturaleza y de las condiciones de los procesos urbanos. Por otro, las posibilidades de organización física del espacio urbano, lo relacionado con la intervención en las ciudades, mediante planes, programas y proyectos. Es evidente que son las ciencias sociales -la historia, la economía, la geografía...- y las disciplinas técnicas -ingeniería, arquitectura, derecho...las que establecen el marco conceptual de nuestro conocimiento sobre lo urbano. Pero la tarea de hacer la ciudad, de construir su forma física, pertenece a un proceso permanente y dinámico, en el que la sociedad en su conjunto está implicada y del que sólo podemos conocer con precisión algunos momentos estelares. Los planes urbanos pertenecen a estos momentos, porque en ellos se manifiesta cómo se concibe la ciudad en un contexto particular de su evolución histórica. Por ello le damos un especial relieve al denominado plan regulador, al plan de ordenación urbana, con el que arquitectos e ingenieros desarrollan una nueva disciplina al servicio de la ciudad contemporánea. Interpretado inicialmente como un “arte de hacer ciudad”, el urbanismo desvela así su condición de saber práctico, en el que la dificultad no está sin embargo en el plano conceptual, en el conocimiento acumulado y en gran medida dependiente de otras ciencias, sino en la administración cotidiana de los hechos urbanos. Los estudios realizados por Sutcliffe, Hall, Mancuso, Choay, Calabi, Teyssot y otros, nos han permitido conocer, desde su génesis a finales del siglo XIX, la naturaleza y el origen de las nuevas técnicas urbanísticas, su funcionalidad y el papel que han desempeñado en los procesos de desarrollo de la ciudad contemporánea. Han prestado atención a la evolución de los fenómenos de urbanización y a sus raíces culturales, pero también han abordado cuestiones tecnológicas y proyectuales, donde las operaciones de definición del trazado viario, del parcelario y de la Vitoria es un ejemplo que integra diversas formas de hacer ciudad: La villa medieval, el ensanche, la ciudad funcional y los desarrollos periféricos y todo ello integrado hoy en un magnífico sistema verde.

Los orígenes del urbanismo moderno

¿Las ciudades necesitan un plan?

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Aunque destaquemos el valor instrumental del urbanismo, identificado con el plan, no lo hacemos ignorando lo que ocurre a su alrededor. Trabajamos desde la posibilidad de un saber que sirva para hacer ciudad y que está siempre comprometido con la sociedad y con sus circunstancias en cada caso. Los que hoy niegan la viabilidad del plan afirmando que la ciudad es caótica, que es producto del mercado y que es una realidad ingobernable, dicen muy poco. Las ciudades están ahí, pero sería estéril dejar de ilusionarse con su futuro, dejar de creer que podemos mejorar algo. Inmerso en la incertidumbre de los 70, el conocido arquitecto italiano Gregotti señalaba la oportunidad de un urbanismo fundado en la idea griega de técnica, una “techné” o saber sobre lo posible, sobre lo que puede ser de otra manera, dirigido a componer un determinado orden -siempre parcial- en el espacio 4. Además, Europa se resiste a abandonar su profunda cultura urbana.

El nacimiento de los planes urbanísticos. La literatura especializada tiende a centrar los orígenes del urbanismo moderno, desde mediados del siglo XIX, en la Städtebau alemana y en el town planning británico 5, en lugares donde la realidad urbana condicionada por la expansión industrial manifiesta sus condiciones más extremas. Nos encontramos allí con el nacimiento de una nueva técnica, más bien de un conjunto de técnicas dispares -alineaciones, ordenanzas, zonificación...- orientadas no tanto a proyectar la ciudad futura como a administrar lo urbano, a establecer una gestión moderna de las ciudades. Es la Europa en la que se está produciendo un intenso fenómeno de urbanización y concentración de la población en las ciudades, ininterrumpido hasta la primera guerra mundial, ciudades que son los principales centros de producción, de intensidad social y de actividad intelectual. En Alemania, como en el resto de Europa y en Norteamérica, se configura a lo largo siglo XIX una cultura vinculada al reformismo social, desde la que se plantean los primeros modelos para la ciudad industrial -Bruch, Orth, Arminius 6, etc.- buscando resolver algunos de sus vicios, profundamente arraigados en formas inmobiliarias hiper-especulativas -las mietcasernen-. Se consolida entonces un modelo urbano concéntrico y con barrios satélites, derivados de la experiencia londinense y de las ideas de la ciudad jardín, modelo que algunos tratarán de reconducir hacia formas más orgánicas, como el conocido esquema de Paul Wolf 7. Sin embargo la Städtebau alemana surge como una disciplina de construcción de la ciudad orientada desde oficinas municipales, por lo que pronto se concibe como una técnica y no como una ciencia, desde donde se sientan las bases del planeamiento urbano moderno. Esta “técnica urbanística” se desarrolla inicialmente al amparo de la ley prusiana sobre planos reguladores de 1875, con una serie de tratados que introducen la idea de control del crecimiento urbano, apoyados en estudios sobre el incremento demográfico, en la organización por zonas y el control de la densidad, con exigencias mínimas de habitabilidad y formas económicas para gestionar la ciudad, en un proceso que se corresponde con la primera generación alemana de funcionarios urbanistas. Pronto el tema del transporte urbano se demuestra central. El Plan Regulador permite articular así los primeros instrumentos de intervención urbanística a escala municipal: planes de alineaciones, ordenanzas de edificación y zonning, unas reglas nuevas con las que se materializa la ruptura entre el proceso

Ávila: Sistema de parques y principales recorridos peatonales.

Los orígenes del urbanismo moderno

edificación, de sus relaciones, han adquirido un protagonismo específico. Son las operaciones con las que tradicionalmente se ha identificado el plan regulador, con sus raíces sociales y económicas, porque nunca el plan ha sido una herramienta “inocente”.

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de urbanización y el proceso de edificación. De hecho, aunque tienen lugar transformaciones en la ciudad consolidada, el plan regulador es sobre todo un plan de extensión urbana, en ciudades que crecen como nunca habían crecido. Hay dos figuras que destacan, Reinhard Baumeister (18331917) y Joseph Stübben (1845-1936). Baumeister es quien, recogiendo una reflexión todavía emergente, introduce por primera vez el principio de zonificación en su artículo “Las ampliaciones urbanas en sus aspectos técnicos, normativos y económicos”, publicado en 1876, aplicado en Berlín y desde 1891 introducido en el Plan Regulador de Frankfurt 8. Con dicho principio se separan las diversas funciones urbanas localizándose en sectores distintos de la ciudad definidos por el plan. Baumeister, ingeniero, realiza el primer manual alemán de urbanismo, aunque después del de Cerdá. La importancia dada a la estructuración legal de los principios de zonificación, a los problemas de vivienda y de salud pública en ámbitos urbanos, hicieron de este trabajo un documento influyente. Se insiste en la función económica del plan como estabilizador del valor inmobiliario, evidenciando que los planes reguladores en su origen están alejados de cualquier visión utópica de la ciudad y se conciben como instrumentos de control de la construcción de la ciudad desde la base de la propiedad privada del suelo, sin vocación equidistributiva 9.

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Stübben, con una mentalidad más enciclopédica, publica en 1890 un influyente y difundido tratado, “Der Städtebau”, literalmente “la construcción de ciudades” aunque subtitulado “manual de Arquitectura”. Allí establece las reglas técnicas y estéticas de la construcción de la ciudad vinculadas al desarrollo del plan regulador 10. El principio de zonificación, aplicado sistemáticamente por los diversos planes reguladores, y el papel organizador del tráfico, asociado a la exigencia de estructurar funcionalmente los flujos urbanos, serán determinantes del nuevo urbanismo. Pero Stübben también presta atención a los elementos que introducen belleza en los espacios urbanos, aunque en una dirección muy distinta a la de Sitte 11 ya que se centra en temas de mobiliario urbano. En la segunda edición de su manual de 1.910 trata de explicar con esquemas el inmenso crecimiento de las ciudades alemanas -sobre todo después de la unificación- y recoge la analogía a las diversas formas de crecimiento biológico, todavía entonces novedad ya que se comenzaban a difundir las imágenes obtenidas por biólogos como Haeckel. La sustancia vegetal vista al microscopio, su organización celular, permitía contemplar una morfología interesante para interpretar la ciudad: el tallo de una planta o la estructura de un organismo unicelular, de un radiolario. Sin embargo el organismo de crecimiento ilimitado, el artefacto llamado ciudad, se estaba convirtiendo en un complejo mineral cuya materia física se componía de objetos fabricados cada vez más heterogéneos. Esto nos lleva a Gran Bretaña, donde ciudades como Londres -todavía la mayor metrópoli del mundo a principios del siglo XX-, Birmingham, Manchester, Glasgow o Liverpool habían experimentado un crecimiento extraordinario. En 1898 Howard había propuesto ya la idea de Ciudad Jardín, pero es Unwin quien con “La práctica de la planificación urbana” recoge, bajo la forma de manual, la que ya es una gran experiencia práctica, un urbanismo expansivo y caracterizado por la construcción de barrios jardín -garden suburbs- en la periferia metropolitana y al socaire del desarrollo de la red ferroviaria 12. El modelo suburbano británico se despliega desde una estrategia muy diferente a la alemana, ya que arraiga en ciudades donde la revolución industrial había evolucionado con anticipación. El subtítulo del manual de Unwin es elocuente, “una introducción al arte de proyectar ciudades y barrios”, y con el simple enunciado de sus capítulos se descubre un grupo de temas todavía hoy


La primera legislación inglesa que recoge el concepto de Town Planning es posterior a la alemana Town Planning Act, 1909-, porque aunque la cultura urbanística estuviera ya muy desarrollada, era ajena a los planes tal y como se entendían en Alemania. En el contexto británico los planes eran más bien esquemas y desarrollaban una cultura del trazado urbano evidente en las experiencias de las company towns y más tarde liderada por el movimiento Ciudad Jardín, con su lógicas proyectuales 14, con un contenido normativo que era consecuencia de lo establecido por las comisiones oficiales de transporte y de salud pública. Por otro lado, el contexto insular, su paisaje agrario y la tendencia a la descentralización del modelo residencial, materializan una realidad urbana muy diferente a la que tenía lugar en el Continente, en gran medida distante del plan como forma definitiva de regular lo urbano.

Los orígenes del urbanismo moderno

ilusionantes: el arte público es expresión de la vida comunitaria, la condición singular e irrepetible de cada ciudad, la necesidad de cooperación en la planificación del sitio porque el bien común beneficia al individuo. Se recoge así una amplia experiencia práctica y una orientación del urbanismo hacia la creación de espacios residenciales amables, reflejándose ya cómo en la ciudad contemporánea la vivienda ha adquirido un protagonismo específico, en reacción a una situación previa desastrosa 13.

Entre las teorías que emergen sobre la expansión de la ciudad, entre las nuevas técnicas de regulación urbanística, podemos ya intuir dos familias o modelos que siguen hoy siendo dominantes y que no pocos tratan de combinar 15. La lógica dominante en el continente parte de un modelo de ciudad continua de crecimiento ilimitado, organizada por la nueva ingeniería del transporte y de las infraestructuras que aspira a hacerla practicable gracias a un sistema de calles amplias y rectas y por un complejo de ordenanzas de la edificación que garanticen el cumplimiento de los criterios higienistas de habitabilidad. En este modelo permanece la monumentalidad glamorosa, inspirada en los grand travaux del barón Haussmann y en la que reside la urbanidad que aspira a un estilo de gran ciudad, hecho de bulevares y arquitecturas institucionales o corporativas, con grandes casas de alquiler capaces de prolongar el pasado, de dar continuidad histórica a una ciudad concebida como obra de arte que llega hasta nuestros días. Cuando tratemos a Cerdá y a Wagner recogeremos dos momentos de esta lógica urbanística. Al lado y sin duda en interferencia permanente, el otro modelo es el policéntrico que propone la ciudad jardín, con su obsesión por limitar el tamaño de lo urbano, y que es influyente no sólo en Gran Bretaña sino también en Holanda o en los países Escandinavos, con su lógica antagónica que introduce una poderosa tensión descentralizadora. Efectivamente, la lógica de la ciudad continua tiene su origen en la tradición continental europea, en la que las ciudades son el lugar de una economía liberal que duda entre el laissez-faire y el control del centralismo estatal, interpretados por Adam Smith y Colbert, donde crecen simultáneamente la confianza en las bondades del mercado con un concepto del poder político como organizador de la vida. Es el cimiento de la metrópolis occidental, surgida de la revolución industrial. Existe una reacción inmediata contra la fealdad de la ciudad industrial desde Pugin, que exige a la vez su embellecimiento y su adecuación a la “vida moderna”, para que la ciudad continua sea la “ciudad bella”, donde el arquitecto levante una nueva monumentalidad al lado del nuevo programa urbano, incluída una naturaleza atrapada en el jardín, el parque o el balneario. La ciudad discontinua es un reverso y ocurre allí donde el crecimiento económico y físico asociado al capitalismo liberal encuentra un contrapunto “crítico” o modelo antagónico, atado a la tierra, conservacionista y de raíz fisiocrática o radical, más alternativa que ciudad ideal, consciente

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© agefotostock/Eduard Solé/2004


Entre ambos modelos fluye el suburbio como una realidad no querida pero que no se puede o se sabe evitar. Los males de la ciudad dejan una poderosa impronta que trasciende los esfuerzos de su remedio y pronto aparece una percepción cultural que no dejará de interpretar la gran ciudad como lugar de perdición, insano moralmente, dominado por los ideales de codicia individualista del capitalismo emergente. Con su particularismo esta percepción se había desarrollado con fuerza en Norteamérica. La ciudad del arte de la antigüedad y el ideario naturalista -ruralista en Europafundarán el debate sobre la planificación y la oposición hacia una técnica urbanística naciente.

Ildefonso Cerdá, una Teoría pionera. Al principio del camino del urbanismo moderno encontramos una figura que brilla con luz propia: Ildefonso Cerdá. Brilla tanto por su trabajo pionero en la Teoría General de la Urbanización, como por el Ensanche de Barcelona, a la vez fuente y consecuencia de la anterior, un trazado planteado por Cerdá y que el tiempo ha demostrado de extraordinaria eficacia. Como ha señalado Choay 16, al reflexionar sobre los orígenes del urbanismo contemporáneo, el texto inaugural de la nueva disciplina urbanística es la Teoría General de la Urbanización. Escrito casi a la par que su propuesta de Ensanche y publicado más tarde, en 1867, el texto de Ildefonso Cerdá y Suñer (1815-1876), su Teoría General de la Urbanización, se dedica a establecer las bases de un urbanismo “científico”. Y lo hace con tal coherencia que, de facto y a pesar del relativo aislamiento de Cerdá, “inaugura” la nueva disciplina. En el proyecto de Cerdá el concepto de Ensanche, de ampliación de la ciudad mediante un nuevo trazado, evoluciona hacia un concepto más complejo de plan integrador, de herramienta que “estructura” la ciudad. Para ello Cerdá comienza por el conocimiento de la realidad, de lo que ya existe, apoyándose tanto en el estudio de sus diferentes variables físicas -topografía, red viaria, poblamiento...- como en el estudio de las características de la población. Lo excepcional, lo novedoso, está en la interacción entre trabajo de análisis y proyecto, en cómo la capacidad de estudio tiene una finalidad operativa. La ciudad de Barcelona tiene problemas de hacinamiento y falta de higiene en sus estructuras residenciales. Algo que Cerdá explica con detalle y que facilita la primera justificación del ensanche, de una ciudad “más abierta”. Pero el proyecto necesita de un conocimiento preciso del terreno. Aquí Cerdá despliega su saber de topógrafo y realiza un levantamiento preciso del campo de Barcelona, incluida la ciudad existente, la red de caminos, el relieve y los otros centros urbanos, como el entonces importante núcleo de Gracia. Es excepcional en Cerdá la necesidad de una teoría, demostración de que es consciente de que está haciendo algo nuevo con su proyecto de Ensanche ya en 1859. Cerdá representa lo mejor de los intereses del urbanismo y de su disposición al servicio de la ciudad futura, centrada en la urbanización y en la habilitación de los mecanismos necesarios para

Ensanche de Barcelona. Proyecto de Ildefonso Cerda. La aparente rigidez de la trama es compatible con una diversidad urbana extraordinaria.

Los orígenes del urbanismo moderno

de la acción destructora del hombre y de su industria. Frente al mito del Estado, se opone el ideal anarquista de una sociedad colaborativa, integrada en la Naturaleza, capaz de hacer un buen uso de la tecnología, herencia del socialismo utópico. Modelo que sólo surge físicamente en las fronteras de la ciudad continua, como veremos en Broadacre City, donde cada familia dispone de un trozo de tierra, pero con un ideario que siempre corre el riesgo de mezclarse confusamente con la ilusión arcádica o con sueños identitarios.

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conseguirla. Una urbanización entendida como proceso en el que el plan es el garante del desarrollo adecuado de la ciudad, de su eficacia y de su calidad, muy distante del monumentalismo tardobarroco dominante en su tiempo. Su plan fue aprobado en 1860 con polémica y por imposición ministerial, ya que el Ayuntamiento había elegido la propuesta del arquitecto municipal Rovira i Trías, proyecto más de su tiempo, de ampliación radioconcéntrica a partir de una gran plaza y dominado por la lógica beaux-arts. Efectivamente, en el siglo XIX la ciudad europea, engrandecida por las monarquías absolutas y por el sistema aristocrático, estaba envuelta en las tensiones de la revolución industrial y en las aspiraciones de una burguesía capitalista, cada vez más influyente, que comenzaba a pensar en una ciudad de servicios. Haussmann estaba introduciendo en París una nueva forma de concebir las transformaciones urbanas. Mediante la expropiación y la concesión administrativa había orientado el negocio inmobiliario. Sin embargo la lógica estructural del trazado seguía siendo la del barroco.

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Cuando Cerdá introduce la cuadrícula -paradigma racional frente al perspectivismo barroco- y ocupa todo el espacio vacante, dando unas dimensiones a la ciudad que no pocos consideraban exagerada, se rebela contra esa tendencia. Sobre la cuadrícula establece algunas variaciones, como la diagonal o el paseo de Gracia, que se justifican por la necesidad de establecer conexiones de lo existente con los nuevos desarrollos. Su lógica es que el trazado sirva de soporte, sirva a “la independencia del individuo en el hogar, del hogar en la urbe, independencia de los diversos géneros de movimiento en la vía urbana”. Dentro de la trama no plantea un diseño de edificios concretos sino que plantea, en clave tipológica, diferentes posibilidades de ocupación de las manzanas. Es Cerdá, con su plan y con su teoría, quien “funda” la urbanística moderna con innovaciones fundamentales que han llegado hasta nuestros días.

El Ensanche de Barcelona, cualidades de un buen trazado. Cerdá, con su formación, firmeza e ideario reformista, hizo posible una estructura estable para la Barcelona del futuro, una ciudad que hoy se identifica en gran medida con su “ensanche”, y que es la prueba de su eficacia. No interesa aquí demostrar que fuera consciente o no de ello. Su capacidad anticipatoria es función de su interés por los nuevos grandes temas urbanos, como el transporte y la circulación -la locomoción dice Cerdá-, la necesidad de adaptabilidad a nuevas formas edificadas, la provisión de equipamientos urbanos y espacios asistenciales, la incorporación de la ciudad antigua en el trazado, etc. Sobre todo nos encontramos con asombro ante una estructura física de extraordinaria solvencia, adaptada a las condiciones del territorio preexistentes, a estructuras entonces en funcionamiento, como el Paseo de Gracia o las redes ferroviarias, fruto de un conocimiento preciso de las condiciones del suelo -topografía, parcelario, etc- que facilitaron un proyecto coherente y viable en una ciudad, la Barcelona de entonces, que fue capaz de llevarlo a cabo eficazmente 17. Insistimos en una cualidad del Ensanche, su versatilidad-adaptabilidad. Es la cualidad que garantiza la duración del Ensanche y que tiene que ver con su aparente esquematismo. Con frecuencia se reclama a los planes que sean flexibles, sin especificar cómo conseguir dicha flexibilidad. Cerdá propone una estructura muy rígida en apariencia. Pero, como hemos dicho, adaptada a las condiciones preexistentes: la ciudad y los núcleos de población consolidados, las

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Forum universal de las culturas, Barcelona 2004. La trama de Cerda culmina en el cruce de la diagonal y el borde marítimo.


Los arquitectos rechazaron frontalmente la cuadrícula de Cerdá, con una crítica al “mal gusto del ingeniero” que permanece hasta en los escritos de Josep Plá. Pero es esa cuadrícula, muchas veces saturada por la especulación, la que se ha mostrado versátil e inteligente. El trazado ha funcionado como un pentagrama, sobre el que la ciudad se ha ido componiendo de manera diversa, ofreciendo uno de los mejores ejemplos de urbanismo flexible. Así, en la versión definitiva del trazado de Cerdá se eliminaron las edificaciones, prueba de cierta consciencia de que su estructura podía ser completada por arquitecturas diversas. En sus trabajos propone variedad de tipologías edificatorias, pero la evolución histórica de la ciudad impondrá otras en cada momento. La Pedrera de Gaudí, en pleno paseo de Gracia, ya respondía a otros criterios. Y es este potencial adaptativo, soportando el cambio cultural, el que hace flexible el plan de Cerdá. No se trataba de una cuestión de gusto. Pensemos en lo que ha ocurrido en Barcelona en los últimos años. El Ensanche ha funcionado con increíble eficacia, imponiéndose en gran parte de los procesos de cambio, así el proyecto de transformaciones olímpicas, asociado al programa de Áreas de Nueva Centralidad, surge como una secuencia de transformaciones en los bordes del Ensanche, como el Carrer Tarragona o la recomposición del frente marítimo 19, completado con el proyecto del Foro Universal de las Culturas 2004, que tiene lugar allí donde la diagonal encuentra el Mediterráneo. Es como si se estuviera siempre rehaciendo y mejorando el proyecto de Cerdá. La permanencia de la trama, la evolución de los usos y de los tipos urbanos y la fuerza de su resultado son hoy reconocidos en el universo urbanístico. Barcelona a la vez que redescubre a Cerdá, completa su proyecto volcándose hacia el Mediterráneo. La estructura urbana, la cuadrícula y la manzana barcelonesas encuentran así contextos de promoción muy variados, más aún al verificarse que cumplen con ciertos ideales actuales de la ciudad sostenible, esta manzana mixta, es para el ecólogo Salvador Rueda el mejor ejemplo de ciudad continua, compacta y compleja, asociada a la diversidad y a la eficiencia que el modelo sostenible promueve 20. Arquitectos como Carlos Ferrater en su propuesta de cinco nuevas manzanas del frente marítimo siguen demostrando que el patrón de la manzana de Cerdá sigue ofreciendo posibilidades tipológicas vigorosas. Quizás el último de los ejemplos que manifiestan la coherencia y vigencia del Ensanche está en la reciente propuesta del Ayuntamiento para la recuperación del Poblenou. Se trata del espacio del

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condiciones del llano de Barcelona, la red ferroviaria, etc. El patrón geométrico inicial, una cuadrícula formada por celdas de 133 m. x 133m., cuya parte edificable estaba formada por un cuadrado de 111 x 111, con chaflanes en sus esquinas y con 22 metros de ancho mínimo para las calles, garantiza ya cierta adaptabilidad por su gran tamaño. Pero es una cuadrícula versátil, lo vemos en la manera en que incorpora el Paseo de Gracia donde el trazado de las manzanas se va modificando y adquiere formas trapezoidales diversas, hasta ajustarse a la base definida por los elementos antiguos que se consolidan. De hecho Cerdá fundamenta su Ensanche en el sistema viario, con una preocupación por los flujos que le lleva a concebir cada cruce como un nodo viario: por eso achaflana las edificaciones. Cruces que hoy siguen siendo funcionales, soportando una intensidad de tráfico que Cerdá jamás habría imaginado. Cerdá consideraba en su Teoría que el carácter distintivo de la nueva civilización lo dan el movimiento y la “comunicatividad”. Así Cerdá se anticipa con ello a otras reflexiones, como la de Hénard, presidente de la primera asociación de urbanistas en Europa, que al dar prioridad a la comunicación y el transporte busca formas organizadoras, como el carrefour o el boulevard à redans 18.

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Cerdá estuvo comprometido a fondo con la Barcelona de su tiempo, participó activamente en la política, la defensa de su proyecto fue enconada y su figura atacada y denostada 21. Barcelona hoy se presenta sin embargo como un ejemplo de éxito urbanístico y nadie niega la grandeza del proyecto de Cerdá 22.

Los orígenes del urbanismo moderno

Ensanche que acogió a la industria, construido de forma heterogénea ya que desde el principio la industria convivió irregularmente con almacenes y viviendas. Allí se está hoy construyendo poco a poco la denominada ciudad del conocimiento o Barcelona Activa 22@BCN, un plan complejo de reestructuración formal y funcional que aspira a fomentar las actividades asociadas a la investigación, formación y nuevas tecnologías de la información. Se verifica de nuevo la versatilidad que ofrece la trama del Ensanche para ir progresivamente transformando actividades obsoletas sin perder el perfil complejo de un espacio ligado a la producción y al trabajo. El hecho de que la compensación a los propietarios que se incorporen al plan, siguiendo los usos señalados y los condicionantes tipológicos, sea mediante un incremento de la edificabilidad demuestra de nuevo la flexibilidad y adaptabilidad de la solución urbanística del Ensanche. Todavía es posible incorporar los nuevos procesos de producción e innovación formal y funcional en el corazón de una Barcelona “original” y con personalidad propia.

Otto Wagner y la transformación de Viena. Viena es con París uno de los espacios recurrentes de la imaginación urbanística de la segunda mitad del siglo XIX, y la ampliación de la ciudad sobre los vacíos o glacis de la muralla, el Ring vienés, sigue sorprendiéndonos. La transformación de Viena nos va a permitir mostrar una inercia a la que el urbanismo siempre va a estar sometido, la de priorizar la forma más allá de los límites que el tiempo le impone, precisamente en un momento en el que la ruptura entre proceso de urbanización y proceso de edificación comienza a ser evidente. En Viena se percibe como en casi ningún otro lugar el nacimiento de la metrópoli moderna que materializa el pacto entre la vieja aristocracia y la burguesía comercial e industrial, tras la revolución de 1848 23. La figura de Otto Wagner, como la de Camilo Sitte que trataremos, pertenece a la grandeza cultural vienesa en el cambio de siglo y sirve para mostrar la reacción de los arquitectos ante la metrópolis emergente y ante las disciplinas urbanísticas que desde entonces pretenden interpretarla. Sus esfuerzos por ofrecer una solución de fundamento “estético” manifiestan cómo el ideal arquitectónico dominante, inspirado en el Renacimiento y en una arquitectura capaz de ofrecer una solución “global” a lo urbano, encuentra enormes dificultades al quebrarse la antigua unidad entre urbanización y edificación. Otto Wagner (1841-1918) madura como arquitecto trabajando en torno a la Ringstrasse, el gran bulevard en anillo que organiza el ensanche vienés que materializa los ideales de una burguesía liberal ascendente, donde el sector privado explotaba las nuevas casas de alquiler y creaba las bases financieras de la construcción urbana. Wagner, defensor del zoning y de los planes de conjunto o de barrio, gana el concurso para el Plan Regulador de Viena en 1893. Allí experimenta las exigencias de la nueva metrópoli, pero no modifica su lectura de la ciudad como gran obra de arte, pasando de puntillas sobre la dificultad de una obra de arte que es colectiva y que mezcla pasado y presente. A la vez y bajo el lema “Artis sola domina necesitas”, Wagner promueve los

Karlsplatz, Viena, según el proyecto Otto Wagner. Los pabellones de acceso al metro, el pabellón de la Secesión vienesa y Karlskirche.

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nuevos movimientos artísticos como miembro activo de la Secesión vienesa. A cada época su arte, al arte su libertad, dice la Secesión. Y Wagner es de los primeros en proponer como principal criterio lo funcional, destacando la relación entre el arte y lo útil para el hombre y la vida modernos, su “esencia práctica”. La metrópoli es el paradigma de lo moderno, lugar de la velocidad y la incertidumbre. Allí se necesita dirección y el artista, el arquitecto, debe proporcionarla. Una tarea en la que no se esconde este arquitecto burgués, amante del éxito económico como único garante de la independencia necesaria para poder “vivir según sus propios ideales”. Wagner sin embargo amplia su trabajo como arquitecto a la tarea del ingeniero, hace puentes e instalaciones ferroviarias y descubre la importancia del transporte y de las infraestructuras en el desarrollo urbano y en el paisaje de la ciudad.

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Wagner, casi con 70 años, es invitado en 1.910 al Congreso Internacional de Diseño Urbano en New York, allí presenta un ensayo sobre la metrópolis, publicado al año siguiente: “Die Großstadt. Eine Studie inter diese”, en el que plantea la Viena del futuro como una ciudad de crecimiento ilimitado, un diseño en el que la ciudad central se extiende sin discontinuidades por el territorio, con un crecimiento concéntrico a partir de sectores homogéneos. Nadie plantea con tanta claridad la idea de la Gran Ciudad continua como Otto Wagner. Su diseño propone para cada barrio o sector un continuo mixto de casas de alquiler y edificios de equipamiento, dominados por una gran plaza central y monumental, desde la que surgen dos bandas ajardinadas. Insistimos en que Wagner tiene una amplia experiencia urbanística y ha trabajado con intensidad en la ciudad, conoce sus problemas y ha colaborado en el desarrollo de sus infraestructuras. Sin embargo concibe el futuro urbano como una red homogénea y extensible de calles, articulada por una secuencia regular de elementos monumentales. Wagner había escrito, en Moderne Arkitektur, “Sin duda, puede y debe conseguirse que no se realice nada que sea visible al ojo sin que reciba la bendición del arte. Nunca se puede olvidar que el arte de un país es la escala con la que se mide, no sólo su bienestar, sino sobre todo su inteligencia” 24. Sin embargo la metrópoli emergente se estaba materializando en una irregular y progresiva ocupación de su espacio circundante, con una lógica de artefacto poco comprensible, espacio donde lo verdaderamente nuevo es la vivienda obrera y la fábrica, temas que no “encajan” en el modelo de Wagner quizás porque todavía prima en su subconsciente el paradigma de la Ringsrase, de una ciudad de una élite y desconfiada de la democracia popular. Marshall Berman 25 ha mostrado con claridad cómo el cambio urbano es inseparable de la idea de modernidad. En las nuevas avenidas conviven el escaparate y el café con el ruidoso ajetreo de los tranvías y de las masas de gente, una de las primeras características modernas de la ciudad. A la vez la infraestructura de la modernización transforma el territorio. Sin embargo, la experiencia en Viena de Otto Wagner permite mostrar la contradicción del arquitecto ante el nuevo urbanismo, su nostalgia formalista. La necesidad de crecimiento de la ciudad industrial facilita el alejamiento entre plan y proyecto. El plan está destinado a hacer posible la transformación, a habilitar el espacio, tiene más que ver con las estructuras que soportan la urbanización que con la arquitectura que se construye posteriormente. Se produce así una ruptura entre urbanización y edificación, al convertirse progresivamente la urbanización en un proceso de creación de infraestructuras destinado a hacer disponibles los espacios para la expansión y transformación urbanas. Aunque la contribución vienesa al problema de convivencia entre la nueva arquitectura y la ciudad vieja sea excepcional en la obra de C. Sitte, O. Wagner o A. Loos, la contradicción está en que la ciudad ya no puede ser controlada por la arquitectura. El


El antiguo régimen cae definitivamente con la 1ª Guerra Mundial, y en el período entreguerras se produce la irrupción de las vanguardias, con su tendencia a proyectar no ya una ciudad real, sino la genérica “ciudad del futuro”.

Los límites del plan urbanístico. Durante los años 80 del siglo XX muchos comenzaron a hablar de crisis del plan urbanístico. Los autores clásicos de la planificación urbana muestran que el plan urbano asume algunas funciones primordiales 26. La primera ha sido dar acceso, establecer las infraestructuras y el sistema de comunicaciones de la ciudad. La segunda función ha sido organizar los usos del suelo. En relación directa con el plan están los temas del transporte, de la vivienda, de los equipamientos y servicios públicos, y por supuesto, la localización de las actividades económicas. En España el Plan General de Ordenación Urbana ha sido la herramienta urbana por excelencia, soportado desde 1956 por una secuencia de legislaciones urbanísticas que han compuesto su estructura en torno a los propietarios de suelo. No en vano se han llamado Leyes del Suelo. La singularidad española frente a otros países europeos es la vinculación de los suelos a determinado régimen de derechos y de deberes de los propietarios, en los que se confía para la iniciativa urbanizadora. La primera determinación de los planes es la clasificación de los suelos en función de su régimen de incorporación al proceso urbanizador. Con las primeras elecciones democráticas de la posguerra, en 1979, el Plan General recogió la euforia de administraciones locales que vieron en él una oportunidad irrepetible para dar un impulso a la ciudad 27. Pero tras el entusiasmo de los primeros planes urbanos democráticos, la lógica impuesta por el concepto de régimen de suelo ha mostrado como el urbanismo español está sometido a la hegemonía de la propiedad, incluso con las nuevas fórmulas utilizadas por diferentes Comunidades Autónomas que, tras una sentencia controvertida del Tribunal Constitucional, han asumido sus competencias plenas en la materia. Las diferentes propuestas legislativas siguen condicionadas por una lógica jurídica dominante, a veces sometidas a debates interminables, convirtiendo al Plan General, cada vez más, en un instrumento de organización del sector inmobiliario. Durante los años 80 predominaron en España un tipo de planes urbanísticos que desde nuestro punto de vista aportaron una nueva Cultura Urbana de gran valor que supuso una evidente superación de los planteamientos desarrollistas característicos de la etapa anterior. En particular, se superó la visión de la ciudad centrada exclusivamente en términos de viario y zonificación y se enriqueció con aportaciones que derivan del cuidado por los aspectos tipomorfológicos y por un amplio espectro de referencias cualitativas de gran valor. Esta actitud cristalizó en un énfasis por dibujar anticipadamente la imagen final del plan, con una cierta dosis de voluntarismo que sobrepasaba las posibilidades reales que se derivaban del propio proceso de control del proceso de urbanización y de construcción de la ciudad. La recuperación de la herencia histórica y el propio valor dado a la “historia de la ciudad” como elemento de análisis y comprensión, representa

Los orígenes del urbanismo moderno

arquitecto es todavía capaz de ofrecer imágenes globales para el conjunto urbano, pero es el ingeniero el que trabaja en la creación de las necesarias infraestructuras de base. Sólo en casos muy excepcionales como el de Josef Plécnik en sus proyectos parciales -puentes, paseos y edificios públicos- en Libujana o el de Berlage en su proyecto de expansión de Amsterdam Sur, encontramos planes que se materializan como los han diseñado sus autores. Sin embargo proyectos urbanos de Otto Wagner en Viena, Eliel Saarinen en Helsinki o Daniel Burnham en Chicago se quedan en el papel.

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otra importante aportación que contrasta con algunas posiciones anteriores y que, como se sabe, inspiró gran número de intervenciones en muchas de nuestras ciudades. Fué una etapa brillante y corta, asociada a una ilusión colectiva que surgía del significado social del urbanismo de los primeros ayuntamientos democráticos y de una decidida voluntad de recuperar los valores de la ciudad en un contexto disciplinar renovado. El balance global de esta generación de planes debemos considerarlo muy positivo dado que se produjeron aportaciones que han enriquecido nuestra cultura urbana y una valoración sin precedentes del contenido social y del significado político de la actividad urbanística. Durante la segunda mitad de la década de los 80, que fué un quinquenio de gran crecimiento económico en nuestro país, hubo fuertes tensiones de localización, se fué agravando la creciente inadecuación entre los planes urbanísticos y la realidad socioeconómica, se produjeron brotes especulativos sin precedentes y la quiebra del mercado de viviendas de protección oficial, se observan déficits en la oferta coherente de nuevas áreas de actividad económica, e insuficiente inversión en infraestructura urbana salvo las conocidas excepciones de Sevilla y Barcelona asociadas a los eventos de la Expo y las Olimpiadas.

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Poco a poco se consolida la sensación en España de que los Planes Generales, o en su caso las Normas Subsidiarias, son instrumentos quizá necesarios para regular el régimen jurídico del suelo y poner orden en las diferentes iniciativas que inciden en el uso del suelo, pero que han quedado en cierto modo obsoletos para orientar la ciudad hacia un futuro deseable por parte de quienes tienen la legitimidad política de liderar la transformación de la ciudad. Esta crisis de los Planes Generales se evidencia en los siguientes aspectos En primer lugar, la redacción de los Planes Generales no genera el clima adecuado para proceder a un debate abierto y sincero con los ciudadanos y con los diferentes actores urbanos sobre el futuro de la ciudad. Aunque la Ley del Suelo establece unos cauces de participación de los ciudadanos en el planeamiento, la participación real suele ser muy limitada, prueba de ello es que un alto porcentaje de las alegaciones son de carácter impugnatorio y no propositito, y en general, se observa un posicionamiento de los grupos de interés que contratan a los mejores abogados y urbanistas para la defensa de sus intereses. Esto ha generado un distanciamiento entre Plan General y los ciudadanos. Se ha utilizado frecuentemente un lenguaje tecnocrático expresado en planos y textos que sólo entienden los técnicos. En este entorno cada vez más complejo sólo pueden participar los grupos con mayor poder e influencia. El proceso de participación se hace cada vez más distante y burocrático y las metodologías de redacción de los planes no son suficientemente imaginativas para involucrar de forma sincera a las Instituciones, a la Sociedad Civil y a los ciudadanos en general. En segundo lugar, cada vez más, se produce una fragmentación de la reflexión en el territorio derivada de la miopía con la que los Planes Generales han enfocado sus determinaciones dentro de sus respectivos términos municipales. La mejora de los sistemas de comunicación y el desarrollo tecnológico ha hecho que las actividades humanas se localicen en el territorio con pocas restricciones dando lugar a sistemas de asentamiento, a veces difusos y a veces policéntricos, que superan las barreras políticas y administrativas, y por supuesto, los términos municipales. Muchas de las oportunidades de futuro de las ciudades, y la solución de algunos de sus principales problemas, hemos de verlos en un entorno territorial amplio y con un horizonte temporal superior al que habitualmente se encajan las determinaciones de los Planes Generales.


Finalmente, el Plan General se ha mostrado incapaz de incorporar una componente estratégica en el diseño de la ciudad del futuro. Hoy no compiten solo los países, compiten y cooperan en mayor medida las ciudades dado que se encuentran en un contexto internacional nuevo y muy abierto. Es importante que las ciudades puedan dotarse de instrumentos que le permitan definir un perfil inteligente en un entorno complejo y cambiante. Esta carencia de los Planes Generales, unido al creciente protagonismo de las ciudades en la escena internacional, también están contribuyendo a relegar a los planes estrictamente urbanísticos a ser instrumentos necesarios pero no protagonistas de la transformación de la ciudad. Junto a la figura urbanística clásica del Plan General, en las dos últimas décadas han surgido en nuestro país instrumentos nuevos como los Planes Estratégicos, los proyectos urbanos, las Agendas 21, las Directrices de Ordenación Territorial, los Planes Territoriales de Escala Intermedia, etc., que tratan de dar respuesta a las limitaciones señaladas en este apartado y que serán abordados en diferentes capítulos de este libro.

Necesidad de la planificación: la invención del futuro. Vivimos una etapa histórica compleja y apasionante, con una escena internacional caracterizada por los rápidos cambios y por las profundas transformaciones políticas y económicas. Las oportunidades que ofrecen los nuevos escenarios constituyen un aliciente sin precedentes para asumir importantes retos para la recualificación de la ciudad y del territorio, y ello, en un contexto de áreas urbanas en competencia por la atracción de inversiones productivas, y especialmente de cara al futuro, compitiendo y cooperando para la formación, atracción y retención del capital intelectual que es la base de la nueva economía creativa. El marco conceptual del urbanismo en nuestro país debe afrontar retos sin precedentes para permitir que nuestra sociedad responda de forma ágil e imaginativa a las nuevas demandas y a las necesidades de transformación que exigen el nuevo escenario internacional. Los instrumentos de planificación y los mecanismos de gestión, deben evolucionar para superar las rigideces derivadas de la complejidad burocrática que con frecuencia limita la capacidad de respuesta de nuestra sociedad. Aunque para algunos es la especulación inmobiliaria la que dirige el urbanismo, muchas ciudades acuden a famosos arquitectos y confían en que su genialidad aporte las ideas nuevas y las grandes soluciones. En esta tensión entre especulación y creatividad parece moverse el complejo mundo del urbanismo. La magnitud de los cambios sociales y económicos en los que nuestra sociedad está inmersa están en la base de la fragilidad que percibimos del plan urbano convencional, demasiado ligado a factores locales, demasiado rígido para adaptarse a los cambios. El carácter discontinuo y dispar de lo urbano, el encuentro de las escalas territoriales y locales, hacen pensar que cualquier idea

Los orígenes del urbanismo moderno

En tercer lugar, los Planes Generales en España no son hoy día el instrumento adecuado para que los alcaldes y los equipos de gobierno municipal puedan liderar políticamente la transformación de la ciudad. Casi siempre, el equipo de gobierno hereda un plan anterior, si dicho equipo no está de acuerdo con este plan y decide cambiarlo, el proceso de revisión es burocrático y complejo y normalmente dura más tiempo que los 4 años de la legislatura política municipal. En definitiva, el Plan General, aunque sea un instrumento necesario, no es sin embargo un instrumento ágil para la política urbanística municipal y para favorecer el papel del liderazgo como motor de la transformación urbana.

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La ciudad no puede ser reducida a valores de cambio y el mercado es incapaz de resolver por sí solo -con su oferta y demanda 28- los grandes temas urbanos. Muchos neoliberales rechazan la idea del plan por su directa oposición al mercado. Para Hayek, premio Nobel de Economía en 1974 29, la única racionalidad efectiva es la que resulta del equilibrio de las acciones individuales, no hay ninguna racionalidad superior a la de los individuos. Sin embargo, la realidad es tozuda y demuestra una y otra vez en muy diversas ciudades del mundo que el mercado es incapaz de resolver los conflictos urbanos. Pero también es evidente que una planificación coherente no puede hacerse de espaldas al mercado, porque trabaja en el mismo contexto. Hoy, seguimos por lo tanto necesitando la planificación, pero una planificación urbana innovadora, capaz no tanto de descubrir el futuro sino de inventarlo. Se atribuye a J. M. Keynes, también conocido Nobel de Economía, la idea de que el futuro no se prevé sino que se inventa. El futuro de la ciudad y de sus procesos de transformación no puede abandonarse a una lógica descriptiva. Muchas disciplinas como la geografía, la economía, la sociología, adoptan una visión prospectiva desde la base de tendencias históricas o sobre el estudio de fenómenos de cambio experimentados por las ciudades en otros contextos. Son formas de aproximarse a la ciudad del futuro imprescindibles pero insuficientes. La ciudad del futuro no va a ser la mera extrapolación de las tendencias históricas, si no que va a ser el resultado de la capacidad creativa de cada generación 30. Se trata de invertir el proceso de planificación para hacerlo más abierto, más dinámico, fomentando relaciones de abajo arriba y de arriba abajo, un proceso de feed-back permanente, de reflexión sobre la visión global de la ciudad y al mismo tiempo de identificación de los temas emergentes que permiten definir los proyectos críticos o estratégicos de un modelo urbano concreto. De este aspecto hablaremos en el capítulo de Territorios Inteligentes. Sin un esfuerzo de creatividad, sin un esfuerzo de imaginar cómo puede ser el futuro, el urbanismo se reduce al control normativo. El urbanismo innovador busca soluciones creativas a los problemas de carácter social, económico, físico y ambiental que afectan a la colectividad. Está más centrado en la puesta en marcha de un conjunto selectivo de actuaciones prioritarias que tengan “efecto demostración” positivo que en la propuesta de meros criterios generales de carácter difuso y con escasa capacidad de compromiso por parte de los agentes públicos y privados que lideran el proceso de transformación de nuestra sociedad. El planeamiento innovador señala con precisión los cambios necesarios en las actitudes institucionales, en los procedimientos y en los propios instrumentos de intervención. Sobre todo es un planeamiento emprendedor, capaz de definir estrategias y procedimientos e ilusionar a los agentes implicados en su desarrollo. Este urbanismo innovador requiere capacidad de negociación, defensa de lo público y voluntad de acuerdo, asumir los compromisos y riesgos de apostar por opciones concretas, está más interesado en la gestión urbana, el partenariado Público-Privado y en los “Contratos de Ciudad” entre administraciones que en la urbanística burocrática. Finalmente, el urbanismo innovador supera el enfoque regulador convencional y apuesta por el diseño de programas y proyectos con efecto catalizador de una transformación dinámica y positiva.

One North. Imagen del proyecto de Zaha Hadid. El Gobierno de Singapur está reinventando su economía en este espacio de 2 millones de metros cuadrados.

Los orígenes del urbanismo moderno

global sobre la ciudad es realmente “imposible”. Pero el plan siempre se ha enfrentado a una realidad dinámica y cambiante.

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Desde los orígenes del urbanismo moderno y desde la aparición de los primeros planes urbanísticos centrados en los aspectos estructurales, funcionales y de gestión del crecimiento de las ciudades, han surgido de forma recurrente hasta nuestros días enfoques urbanísticos que critican la falta de calidad estética de las realizaciones urbanas modernas y proponen ideas y criterios para mejorar la calidad de los espacios urbanos, la imagen de la ciudad, el sistema de parques, y en general, el paisaje y la escena urbana. Camilo Sitte publicó en 1889 en Viena su libro “La Construcción de ciudades según principios artísticos” que es la obra clave de este nuevo enfoque con perfil historicista que refleja ya la permanente tensión entre modernidad y tradición en el urbanismo del último siglo. Durante la segunda mitad del siglo XX autores como Gordon Cullen y Kevin Lynch hicieron aportaciones teóricas relevantes a la composición urbana y diseño de la ciudad con sus libros “Paisaje Urbano” y “La Imagen de la Ciudad” respectivamente. En Norteamérica se desarrolla un importante movimiento para embellecer las ciudades City Beautiful Movement que pretende integrar la naturaleza y el paisaje en la ciudad. Olmsted diseñó el Central Park de Nueva York y el Emerald NeckLace para Boston que son proyectos emblemáticos. Se aportan conceptos novedosos de gran vigencia hoy día como parque urbano, sistema de parques metropolitanos, Parkway o corredor verde, land art, etc. Finalmente, en este capítulo se hace referencia al “New Urbanism” que es un movimiento que hoy día están impulsando con éxito, sobre todo en Estados Unidos, un grupo de urbanistas que recuperan conocidas ideas del urbanismo tradicional para dar respuesta, desde una perspectiva ecológica, a las contradicciones más evidentes de la ciudad americana.

In 1889, in the city of Vienna, Camillo Sitte published his book, “City Planning According to Artistic Principles”. This is the key text of the new historicist approach that reflects the permanent tension between modernity and tradition in the urbanism of the previous century. In North America, the important City Beautiful movement was developed, with the aim of beautifying the city by integrating nature and landscape. Olmsted designed Central Park in New York

City and the “Emerald Necklace” of Boston, both of which are emblematic projects. Finally, this chapter makes a reference to New Urbanism, a movement that is achieving some measure of success, especially in the United States. The movement is led by city planners that seek to recover familiar ideas of traditional urbanism as a response, from the ecological perspective, to the most glaring contradictions of the American City.


1. EL ARTE DE CONSTRUIR CIUDADES. 2. EL URBANISMO COMPOSITIVO DE CAMILO SITTE. 3. LA GRAND PLACE DE BRUSELAS. 4. OLMSTED Y EL CITY BEAUTIFUL MOVEMENT. 5. LA IMAGEN DE LA CIUDAD. 6. "NEW URBANISM" EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.

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la ciudad bella


Š agefotostock/Steve Dunwell/2004


Hemos visto como, en los orígenes del urbanismo moderno, los primeros manuales ligados a la “Städtebau” se proponían fijar los términos funcionales y estructurales de la disciplina, fomentando la realización de planes urbanísticos. Sin embargo no deja de ser curioso comprobar cómo, desde el principio, aparecen críticas que denuncian la producción de una “ciudad sin belleza”. Estamos ante un tema recurrente del urbanismo contemporáneo: la falta de calidad estética de lo urbano. A la corriente técnica que soporta el moderno urbanismo, apoyada en la ciencia, siempre le acompaña una corriente que insiste en la finalidad estética del arte urbano. Desde el principio la pretensión de un urbanismo “científico”, su ilusión por fundar los modelos de la ciudad futura, se opone a una perspectiva de perfil historicista, reflejo de la tensión entre modernidad y tradición, aunque sin negar la utilidad de las nuevas tecnologías. Esta tensión habla de una diversidad de las tendencias e intereses en origen y cuestiona la aparente hegemonía de lo científico en el urbanismo. El primer intento por establecer, desde una perspectiva estético compositiva, las “reglas” del nuevo arte urbano es el libro que Camilo Sitte publica en Viena, en 1889, Construcción de ciudades según principios artísticos. El punto de partida está en la queja sobre la falta de valor artístico del “urbanismo moderno”: Es muy curioso observar que en la época moderna la historia artística de la urbanización no va al unísono con la de la arquitectura y demás artes plásticas 1. Por ello se propone abordar la urbanística desde la belleza, aspecto descuidado, según él, por los demás autores de su época. Sitte justifica este déficit en el énfasis dado a los “nuevos temas”, sobre todo al tráfico urbano. Por lo tanto, su trabajo como urbanista y su libro plantean un enfrentamiento contra los criterios sectoriales que controlan la naciente disciplina. Educado en un ambiente artístico, Camilo Sitte (1843-1903) era un buen conocedor de la cultura urbana europea, se dedicó al arte y a la arquitectura, estaba comprometido con la docencia y participa en el desarrollo cultural de su ciudad, aunque sin pertenecer a sus vanguardias. Cuando publica su libro tenía 46 años. Su difusión fué extraordinaria, con inmediatas traducciones a diversos idiomas lo cual sorprende teniendo en cuenta que aporta un enfoque urbanístico al margen de la posición profesional dominante. Desde ese momento y hasta su muerte en 1903, Sitte recibe un tratamiento excepcional en el urbanismo europeo, es invitado con continuidad a lugares y foros diversos y escribe numerosos artículos en las revistas especializadas del momento. Ello se debe sin duda a la manera en cómo presenta su interés por la “forma” de la ciudad. Sitte materializa en su libro una explicación atractiva de los espacios urbanos antiguos. Su manera de dibujar las plazas y sus entornos edificados, destacando los monumentos principales, se va a repetir sistemáticamente, y algunos de los lugares a los que Sitte se aproxima, como las plazas de Nancy, la plaza veneciana de San Marcos o la Ringstrasse en el entorno del Hofburg vienés serán lugares definitivos de la memoria de los urbanistas. El material de su libro es resultado de su análisis de ciudades europeas que se habían mantenido en buen estado desde la época preindustrial, casi siempre italianas y alemanas, del estudio de la disposición y dimensiones de lo que se consideraba casual, sobre todo de las plazas y sus monumentos, donde extrae principios que considera útiles para los planificadores de su tiempo. Esta postura analítica y teórica, tal y como señala el propio Sitte en uno de sus prólogos, responde

Boston. El sistema continuo de espacios verdes públicos que Olmsted proyecta en continuidad con la ciudad histórica.

La ciudad bella

El arte de construir ciudades.

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a la idea básica de aprender tanto de la naturaleza como de los maestros antiguos también en las cuestiones de planeamiento. El problema urbano, desde el punto de vista de este nuevo enfoque, no podía ceñirse sólo a la creación de una satisfactoria infraestructura sanitaria o a la adecuada organización de los flujos de tráfico, sino que debía centrarse en el diseño total de la ciudad de modo que esta fuera psicológica y fisiológicamente acorde con las necesidades del hombre. Llega así a la defensa de las intervenciones unitarias de gran escala, planteando un camino de recuperación del papel de la arquitectura en la expansión y en la transformación de los centros urbanos, coincidiendo por otra vía con la idea de control formal de otros urbanistas contemporáneos. Así, al poner de manifiesto el rígido carácter de muchos de los conceptos que se estaban utilizando en su época, crea de hecho un nuevo modo de entender la construcción de la ciudad que acoge pronto innumerables adeptos. Aunque tras la Segunda Guerra Mundial y con la emergencia del funcionalismo, la figura de Sitte se critica e incluso se silencia, más tarde es redescubierto precisamente por los insatisfechos ante el modelo funcional de organizar la ciudad.

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En su tiempo, la preocupación central del urbanismo consistía en organizar el pujante crecimiento urbano con racionalidad y orden. La zonificación y la geometría eran la respuesta a unos objetivos de control del desarrollo caótico de la ciudad y del proceso especulativo. Sitte comprendía estas preocupaciones pero desdeñaba la forma de materializarlas. El libro de Sitte es breve y no está dirigido a contradecir lo que se estaba realizando, sino a llamar la atención sobre un aspecto descuidado, “...nadie se preocupa de la urbanización como arte: se la considera sólo como problema técnico y cuando el efecto artístico no responde a nuestras esperanzas, quedamos sorprendidos y perplejos...”, porque “...concebirlo todo con sistemática rigidez, sin modificar lo más mínimo el patrón establecido, hasta que el espíritu se materialice y todos los sentimientos alegres se ahoguen, es el signo de nuestra época”. Sitte comprendía la necesidad del uso de la línea recta e incluso el empleo repetido del trazado en cuadrícula, en la medida en que facilitaban la respuesta a las presiones del crecimiento. No obstante, ataca el empleo de manzanas compactas como elemento primario de diseño, y plantea la necesidad de los vacíos, del espacio público, concebidos como unidades espaciales elementales -plazas públicas, calles y patios privados- con las que es posible crear un espacio más amable, más esponjado, más humano y rico que el que las ampliaciones densas del momento están produciendo. Sitte sabe que “...ni la vida ni la técnica moderna de la construcción permiten una copia exacta de las antiguas disposiciones urbanas, y hay que reconocerlo si no queremos caer en infantiles fantasmagorías”. Sin embargo insiste en que el arte es imprescindible en la urbanización, porque la forma urbana influye directa y continuamente en las masas populares mientras que otras formas de cultura -teatro, conciertos, etc...- son sólo accesibles a las clases adineradas. Para Sitte, siguiendo a Aristóteles, la ciudad debe ofrecer a sus habitantes una vida mejor, ofrecer una oportunidad para su mayor felicidad. Las características visuales del espacio urbano son centrales en Sitte, y permiten atender a lo que la gente percibe, a su forma de ver y vivir el espacio. Frente a la rigidez geométrica, los ángulos rectos, las simetrías, los ejes y las monótonas repeticiones, el concepto de diseño urbano de Sitte se orienta a la escala humana, a la intención emocional, a la percepción secuencial y a la creación de sorpresa. Sitte no sólo critica, sino que ofrece una alternativa, una nueva manera de acometer la construcción de la ciudad, que intenta desarrollar con éxito diferente en sus proyectos, como en el plan de Ljubljana, tras el terremoto de 1895, en la expansión de Marienberg, en la ciudad balneario de Marienthal etc, o en sus colaboraciones con revistas especializadas como la entonces influyente “Der Städtebau”.


Sitte valora lo realizado por los ingenieros en las infraestructuras urbanas que garantizan el transporte y la mejora de las condiciones de vida, de hecho manifiesta que la vida moderna -tema recurrente en urbanismo- impone limitaciones al trazado urbano. Sin embargo considera también necesario comprender la arquitectura de los espacios históricos y promover, desde esta comprensión, un urbanismo que sea fruto de un ejercicio de “composición artística”. El urbanismo según principios artísticos de Sitte encuentra en la ciudad histórica su modelo y se propone como un perfeccionamiento del sistema moderno de construir la ciudad. Sitte piensa la ciudad con una concepción del arte típica en su tiempo, próxima a la idea de arte total que entonces encarna su admirado Richard Wagner. Los lugares de excelencia del urbanismo occidental, la Antigüedad clásica, el Renacimiento y los espacios urbanos de origen medieval son reconocibles todavía -la plaza presidida por la Iglesia o por el palacio municipal- e identificables con la sustancia que materializa su ideal. Se inaugura así una tendencia omnipresente en el urbanismo contemporáneo centrada en la calidad del espacio urbano y que con Sitte, su figura inicial, puede recibir el nombre de urbanismo compositivo por su énfasis en la naturaleza artística del urbanismo. Un urbanismo muy próximo a la obra de arquitectura y que piensa en la ciudad como una realidad proyectable en tres dimensiones. Sin embargo, para muchos, la referencia al pasado que hace Sitte es profundamente antimoderna. Lo manifiesta brutalmente Giedion cuando considera a Sitte, aún aceptando sus buenas intenciones, un trovador que contrapone sin esperanza sus cantos medievales al fracaso de la industria moderna 2. Como contraste y desde el principio urbanistas como Stübben consideran que el urbanismo propugnado por Camillo Sitte es una componente más del cuerpo de problemas que la profesión urbanística debía afrontar y a la que se pretendía dotar de rigor científico 3. Sitte mide, compara, establece relaciones, trata de conocer las condiciones materiales que dan valor a cada espacio y que pueden ser generalizables. Los principios artísticos surgen del estudio de las reglas compositivas que existen entre el conjunto edificado, los monumentos y las plazas de las viejas ciudades. La admiración de su belleza es un principio en el que Sitte se inspira y desde el que defiende la conservación de esta herencia de inestimable valor. Esto le lleva a preocuparse por el contexto urbano, no sólo como entorno físico del proyecto, sino como conjunto. La consecuencia está en la defensa de la ciudad histórica como tejido, y no sólo de los monumentos, que era la postura oficial en el tiempo de Sitte, de Baumeister que en su manual de urbanización decía que “los antiguos edificios deben conservarse pero aislados y restaurados” o de Stübben que en su plan para Colonia aísla materialmente el centro histórico. Sitte calificaba esta postura como enfermedad de la moda, “insensatez de aislamiento” y defendía el respeto al legado histórico interpretando la intervención en consonancia con el carácter originario del sitio. Con ello formaliza su respeto por el legado histórico, ignorado en la práctica por el urbanismo al servicio de la ciudad moderna. En el diseño de nuevos desarrollos Sitte procura huir de la simetría, buscando un espacio urbano menos evidente, más dramático. Es consciente de que las reglas que busca no son del todo precisas y que necesitan del recurso a la intuición y a la sensibilidad del arquitecto hacia la ciudad. En vez de simetrías, ejes, ángulos rectos, plantea un orden aparente, consecuencia de una composición compensada, con la jerarquización de los espacios y la utilización de las escalas adecuadas. A la yuxtaposición y repetición igualadora de los espacios contrapone series secuenciales con claras intenciones emocionales. Así, la evidencia de recorridos se sustituye por

La ciudad bella

El urbanismo compositivo de Camilo Sitte.

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la búsqueda de la sorpresa y la encadenación de sensaciones. Recomienda que el centro de las plazas debe estar libre y éstas deben ser un recinto cerrado. Pero un trozo de espacio vacío no es aún una plaza, le falta el adorno, la significación y el carácter, por lo que la forma y dimensión de las plazas debe estar en consonancia con la de su edificio principal. Los edificios públicos representativos son la referencia para articular la secuencia de recorridos y espacios, provocando sensación de sorpresa a través del diseño urbano. Es el análisis de la forma histórica de la ciudad el que orienta estos principios artísticos. Así Sitte inaugura el método morfológico, todavía sin la sistemática histórica de Lavedan o Poète, pero totalmente dirigido a fundamentar la “composición urbana”, que puede guiarse por principios extraídos del análisis. No es imitación sino estudio. Sitte mira hacia atrás porque ...las hermosas obras de aquellos maestros deben continuar existiendo de otra manera, que no para una servil imitación poco reflexiva; solamente si investigamos el fundamento de estas obras y si logramos aplicarlo discretamente a las modernas circunstancias, llegaremos a alcanzar una nueva semilla del suelo estéril... Su intento de teoría de la composición urbana, rigurosa sin eludir su parte subjetiva por el trabajo de investigación, tiene la originalidad y vigencia de reconocer la historia como fuente y de abrir el camino hacia el análisis de casos concretos. La agresividad funcionalista niega la ciudad histórica por su incapacidad de adaptarse a las nuevas necesidades. Sin embargo Sitte plantea un camino de aprendizaje y de interpretación, una práctica positiva más útil que la simple destrucción o que la torpe imitación reduccionista.

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Sitte redescubre el valor estético y funcional del espacio público, el interés prioritario de la conformación del espacio urbano desde sus límites arquitectónicos laterales, un espacio que no es sino el positivo de un fondo -su negativo- hecho de edificaciones. Un camino que se va a perder más tarde, en la forma abierta y estallada de la ciudad funcionalista. Hoy las críticas a Sitte, su romanticismo pintoresquista y el supuesto gusto arquitectónico antimoderno se moderan por los valores culturales que su obra sigue ofreciendo.

La Grand Place de Bruselas. Como veremos más adelante, el afecto hacia la ciudad del pasado que Sitte comparte con Ruskin o Vidal de la Blache, pioneros de la defensa de las ciudades históricas, va a ser un tema recurrente. Algunas ideas sobre la ciudad penetran lentamente, arraigan en lo más profundo de una cultura y, con independencia de que lleguen a ser dominantes, consolidan formas de ver la realidad que responden a valores. Con un librito breve Sitte funda esos valores, nos introduce en la historia urbana europea y lo hace de una manera práctica que aspira a abrir un camino de continuidad con ella. La inmediata difusión de su obra y su extraordinaria repercusión en los diversos ámbitos académicos y profesionales no quieren decir que no sea un camino sin complicaciones. Ocurre con Sitte que ha sido más conocido por sus imitadores, sobre todo historiadores, a veces amistosos como C. Gurlitt, autor en 1904 de un fiel Uber Baukunst, y a veces críticos, como A. E. Brinckmann que en su famoso Platz und Monument arremete en 1908 contra Sitte, acusándole de medievalizante y presumiendo de un gusto más clásico, pero acaban coincidiendo en la defensa de la ciudad histórica 4. Como más tarde afirma Elbert Peets: se puede muy bien dudar de que Sitte pueda guiar nuestra mano en las cuestiones de planeamiento urbano, pero ciertamente puede dirigir nuestro corazón. El arquitecto vienés se consolida como defensor de un urbanismo que se va a autodefinir como “Arte Cívico”. Efectivamente, Peets recoge con amplitud la enseñanza de Sitte en el American Vitruvius, manual de arte cívico para arquitectos


Seguidores y coetáneos de Sitte promueven la recuperación de la ciudad histórica con tal fuerza que en algunos casos conduce casi a su reinvención. Podemos mostrarlo con dos situaciones diferentes. El burgomaestre Buls ejemplifica una política urbana arraigada en el orgullo de una ciudad por su pasado urbanístico, y Theodor Fisher nos muestra su incidencia en la docencia y en la práctica urbanística de un arquitecto comprometido. El notable y autodidacta Charles Buls (1837-1914), alcalde de Bruselas entre 1881 y 1899, es el motor de la primera recuperación del centro histórico de la capital belga. En 1893, cuatro años después del de Sitte, Buls publica en Bruselas Esthétique des Villes, un librito con poco más de 40 páginas que pronto se reedita y traduce a diversos idiomas. En Buls, que no es imitador de Sitte y que llega a sus propuestas con cierta autonomía, arraiga el rico ambiente social y cultural progresista de la propia Bruselas y se manifiesta la tan actual tensión entre la pasión por conservar la identidad urbana histórica y la necesidad de modernización de la ciudad. Hay que promover su adaptación a las nuevas exigencias a la vez que poner en valor sus edificaciones monumentales y sus tejidos históricos 6. La preocupación por la estética de las ciudades es como en Sitte un asunto del pasado y a la vez del futuro. Buls está profundamente ligado a la tendencia reformista en urbanismo y su papel como alcalde es simultáneo a su actividad en la crítica cultural y en la exigencia de mejoras sociales, comenzando por el tema de la vivienda. Sin embargo también es consciente, entonces con una clarividencia que se anticipa a su tiempo, de que la modernización de la ciudad en curso produce desarraigo en sus habitantes. Para conciliar las exigencias de la higiene, la circulación y de la estética, objetivo del texto de Buls, no bastan los datos racionales, ya que hay que sustituir el inconsciente artístico de nuestros padres por la búsqueda de lo bello en la construcción de las ciudades. Buls y Sitte se identifican en la prioridad dada a aprender lecciones del pasado. Como alcalde encuentra en la recuperación de la ciudad histórica un mecanismo para recomponer y fortalecer la identidad de sus ciudadanos. Sin renunciar a su inconformismo social, en la ciudad se debe producir un compromiso entre el arte y la modernización. Lógicamente Buls no puede evitar las características contradicciones de su tiempo, culturalmente de transición y en el que emerge el modernismo artístico o art nouveau. Pero su actividad se manifiesta en una política urbana exigente, a pesar del marco difícil. Así encuentra en la restauración de la Grande Place de su ciudad, lugar histórico de excepción que encarnaba los valores comunales, un argumento para crear identidad urbana, valor y sentido de pertenencia. Para ello dirige la restauración como si de un objeto de arte se tratara, reponiendo filológicamente lo que faltaba, como el palacio del Rey o la maison de l'Etoile, promoviendo una verdadera “reinvención” del espacio de la Grande Place. No es el caso discutir la idoneidad de la arquitectura historicista utilizada, estamos ante la primera rehabilitación sistemática de un espacio urbano histórico relevante. Arquitectos urbanistas de relieve como Hermann Muthesius, Fritz Schumacher, Eliel Saarinen o Raymond Unwin 7, destacaron la aportación de Camillo Sitte y defendieron la ciudad del pasado. Entre ellos nos interesa Theodor Fischer (1862-1932) por su papel de puente entre dos generaciones de arquitectos 8. Arquitecto, profesor y urbanista, uno de sus logros más destacados fue la manera flexible de plantear la zonificación en Munich en 1904. Preocupado por la uniformidad que imponía en la edificación un urbanismo basado en la alineación de calles y en ordenazas demasiado simples, propone organizar gradualmente la densidad de lo edificado en

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publicado en 1922, del que es uno de los autores, y con la intención de situar el resurgimiento moderno del arte urbano 5.

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El nacimiento y consolidación del urbanismo funcionalista facilitó el olvido del urbanismo de composición, hasta que en torno a 1950 reaparece al lado del recuperado interés por la cultura de la ciudad histórica europea: el trabajo de S.E. Rasmussen en Towns and Buildings con su relectura de la relación entre arquitectura y ciudad, o esa gran familia de textos afines a Sitte, como “The Urban Scene”, de G. Logie, y el más citado que conocido “Town and Square: From the Agora to the Village Green” de P. Zucker 9. En todos ellos hay una preocupación visual o perceptiva. Pero mientras que el argumento principal de Sitte, la búsqueda de un urbanismo fundado en el aprendizaje en la ciudad del pasado, tiene un grupo limitado de seguidores, lo que definitivamente se universaliza es el interés por los valores perceptivos del espacio urbano.

Olmsted y el City Beautiful Movement. El arte cívico que se desarrolla en Norteamérica con el movimiento para embellecer las ciudades City Beautiful Movement, disuelto con la depresión a partir de 1929-, ejemplifica la fusión de la tradición cultural continental con algo original del urbanismo de los Estados Unidos: su reverencia hacia el paisaje natural, interiorizada en los paisajes urbanizados. Ello no condujo sólo al diseño de parques, tema que también pertenece al urbanismo europeo, sino al descubrimiento del parque como parte de un sistema que permite establecer una relación estructurante entre la geografía local y la ciudad en expansión. Concebido por F. L. Olmsted y C. Vaux entre 1868 y 1870 en sus proyectos para Buffalo, tras el éxito del Central Park neoyorkino, el sistema de parques adquiere vida propia en Boston, desarrollando el principio defendido por Olmsted, la naturaleza embellece la ciudad, a la vez que la provee de amplios espacios públicos para el esparcimiento de la gente 10. Naturaleza inicialmente ligada a la salud y pronto convertida en cauce del ocio cotidiano de una urbe masificada. La clave general aparece al final del libro de Camilo Sitte, en su apéndice sobre el empleo de la vegetación en las grandes ciudades, que su autor justifica en la crítica a la ciudad congestionada e insana, en el anhelo de los habitantes de las casas cuartel urbanas por ponerse en contacto con la naturaleza, el verdor y el aire libre. Sitte

Central Park. Nueva York. Extraordinario ejemplo de convivencia de la naturaleza con el "artefacto urbano".

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función del tipo de calles, su jerarquía y características, con la intención de crear una imagen urbana más coherente; una regulación vigente durante más de sesenta años. Sus estudiantes le llamaban el gran taciturno, pero su trabajo con ellos, ligado a la maieútica clásica -ayudar a nacer las ideas-, fue ejemplar. Con rotundidad afirma, “no tengo una opinión hermosa preparada, escucho la opinión de la generación más joven para medirme con ella”. En sus clases difunde su interés por una estética práctica, comenzando con la idea de que no hay arquitectura que pueda eludir una aproximación urbanística. Sus apuntes para sus clases demuestran su deuda con la aproximación perceptiva de Sitte, revalorizada como herramienta proyectual. Ello no indica una desatención de lo urbano complejo, ya que su dogma urbanístico puede resumirse en que cualquier creación formal debe tener su fundamento primario en la situación económica, técnica y paisajística. En realidad, con una lógica adaptativa, Fischer considera que el tráfico, el habitar y el emplazamiento natural son los elementos básicos del urbanismo. Maestro de arquitectos, Fischer previene del esquematismo que muchos proyectaron más tarde en el modelo de la máquina, olvidando un saber que sólo la ciudad histórica todavía en pie podía ofrecer. Hoy Buls y Fischer pueden parecer sólo atractivos para eruditos, difíciles de comprender o de arcaico gusto arquitectónico, pero sin ellos la historia del urbanismo del último siglo habría sido distinta.

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recoge así uno de los temas característicos de la ciudad de fin del siglo XIX, la creación de jardines urbanos y el uso de la vegetación en avenidas y plazas. Sin duda era un tema que estaba en el ambiente de la época. Pero lo extraordinario del sistema de parques es su gran potencial estructurador de lo urbano, lo que le convierte en una herramienta de primer orden para organizar la ciudad. Uno de los planes más elocuentes de principios del siglo XX, el plan de Chicago, consolida una manera particular de aplicar el sistema de parques, la de una geometría profundamente ligada a la del sistema viario. En el origen de la ciudad europea existen numerosos espacios con abundante vegetación, sobre todo los jardines privados y los espacios vacantes de las ciudades medievales, vinculados al uso de huerta y jardín, a ejercicios militares o, simplemente, concebidos como baldíos de reserva intramuros. Sin embargo, en la ciudad moderna, a partir de la primera mitad del siglo XIX el parque urbano se introduce como elemento novedoso. Se trata de una ciudad sometida a un proceso intenso de densificación y de relleno de los vacíos disponibles. Una ciudad que, derribados sus muros y con la revolución industrial en marcha, empieza a ser concebida como un espacio urbano continuo, más o menos homogéneo y con posibilidad de crecimiento teórico ilimitado. A esta ciudad de tejidos mixtos, llega una naturaleza encerrada en los nuevos espacios libres públicos: los parques, los jardines y las calles arboladas.

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El antecedente inmediato del parque urbano es el jardín del palacio aristocrático, dispuesto muchas veces fuera de la ciudad, en medio del campo. En el singular desarrollo inmobiliario residencial de la ciudad británica, sobre todo en Londres a partir de mediados del siglo XVIII, el square ajardinado permance privado y al servicio de las casas que lo rodean. Los primeros parques públicos fueron los parques cedidos en el lujoso West End londinense, por la Corona y destinados a un público selecto. Pero es a la ciudad industrial, hacinada, artificial y problemática, a la que con el parque llega un poco de naturaleza. Sucede también en las grandes reformas de París, modelo urbano de referencia, a lo largo del siglo XIX. El gusto del emperador, formado en su exilio londinense, le lleva a defender el jardín urbano público. Napoleón III desea, según testimonio del propio Haussmann, ofrecer con generosidad lugares de esparcimiento y recreo a todas las familias, a todos los niños, ricos o pobres 11. El jardín va a dejar de estar asociado al dominio señorial, el Emperador cede a la ciudad sus dos bosques de caza próximos y fomenta la creación de nuevos parques. Una red completada con los grandes bulevares arbolados y un sin fin de plazas, muchas de ellas ajardinadas al modo de squares ingleses, red dirigida por el ingeniero Alphand bajo la supervisión del prefecto, poniendo al servicio de París un enorme sistema vegetal urbano12. Frederick Law Olmsted gana el concurso del Central Park de Nueva York, junto con el arquitecto inglés Calvert Vaux. El parque surge de la voluntad política del Estado de Nueva York de aportar suelo público para crear espacios abiertos -First Park Act, 1.851- que sirvieran para el disfrute y esparcimiento de los ciudadanos 13. En este parque Olmsted aplica su gran conocimiento de la naturaleza y su capacidad adaptativa, resolviendo de manera creativa las situaciones que le planteaba una obra de inmensa envergadura y la compleja geomorfología del solar. Este diseño ha impresionado siempre a la vanguardia artística neoyorquina, sobre todo a Robert Smithson, pionero del Land Art. Olsmted abre un nuevo camino con la lectura del paisaje existente, con una gran capacidad de diseño, de puesta en valor y de recreación del paisaje, apoyada en los propios procesos naturales. Otro proyecto excepcional de Olsmted es el Emerald Necklace para Boston, nombre que recibe el primer sistema de parques efectivamnete realizado y en el que desarrolla de manera muy precisa


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su interpretación de la forma natural del lugar prexistente. Aquí es donde la concepción del parque urbano en Olmsted se hace sistemática: primero porque el parque es un elemento de un sistema articulado de espacios verdes muy relacionado con la estructura urbana; pero también porque se articula sobre el potencial natural local. Se trata de un proceso. Primero recibe el encargo de dos parques, el Back Bay Park -1.879- y el Franklin Park -1.884-, ligado el primero a un ensanche regular de la ciudad sobre el borde del río. A partir de 1.887 desarrolla el “Park System”, un continuo verde formado por parques y corredores ajardinados o arbolados (el novedoso “Parkway”) con origen en el viejo “common” de Boston. El hilo conductor es el sistema de corredores ecológicos, su reconstrucción de los “fens”, recomposición del bosque en galería de los arroyos que fluyen hacia el río Charles. Eliot, discípulo de Olmsted, consolidará esta idea con el concepto de “Metropolitan Park System” 14. Todavía hoy en Boston, en el corazón de la gran ciudad, se sigue percibiendo ese anillo verde que demuestra su capacidad como estructura para soportar una urbanización intensa, y seguir articulando espacios 15. El movimiento para la Ciudad Bella -City Beautiful Movement 16-, surge del interés de las clases medias altas por embellecer y hacer más funcionales sus ciudades y representa el verdadero comienzo del planning en norteamérica, aunque centrado en aspectos formales y en la mejora de la calidad estética y ambiental de las ciudades. La eficacia del sistema de parques de Olmsted se verifica como herramienta urbanística en el plan para Chicago de 1909, redactado por los arquitectos Burnham y Bennet, que dieron vida a las ideas del movimiento para la ciudad bella. Este plan introduce, precisamente apoyándose en la visión sistemática del espacio público, una perspectiva regional y una reorientación de lo urbano a través de un zoning que se apoya en la infraestructura de transporte y en la red viaria principal. El río y el frente del lago determinan una trama en la que se mezclan el modelo en retícula y el radioconcéntrico que trasciende la lógica barroca, todavía evidente en las imágenes que los arquitectos elaboran para el centro urbano. No olvidemos que Burnham es el autor del edificio Flatiron newyorkino, un brillante preámbulo de lo moderno. Figuras como Burham, Manning, McKim, Nolen... hicieron del diseño urbano con perfil paisajístico el centro de su visión sobre la ciudad en los momentos previos al funcionalismo, estableciendo una tradición muy influyente que está en el orígen de ciertos elementos urbanos de calidad que pueden hoy detectarse en diversas ciudades y suburbios de norteamérica.

La imagen de la ciudad. El desarrollo de las ciencias sociales desde los años sesenta del pasado siglo, la recuperación de materias como la ecología urbana o la psicología de la percepción, unidos a la crítica y a la desilusión sobre la ciudad contemporánea, facilitaron un interés por la composición urbana orientado a producir una ciudad más satisfactoria para sus habitantes. La defensa de la ciudad histórica y el interés renovado por el espacio público promueve una nueva familia urbanística que alienta una comprensión de lo urbano en abierta contradicción con el funcionalismo. El método de aprendizaje va a centrarse en lo existente y en la comprensión de sus reglas configuradoras. Un interés por la forma de la ciudad tradicional, basado en una perspectiva cultural y en el análisis de casos singulares que son claros en G. Cullen y K. Lynch, cuyos textos no han dejado de tener influencia. Gordon Cullen desarrolla estas ideas en diversos trabajos hasta agruparlas en 1961 en el libro “Townscape” 17. La sustancia de su trabajo se resume en el epígrafe de uno de sus primeros

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La Imagen de la Ciudad de Kevin Lynch pronto se constituye en el análisis de referencia para los interesados en la estructura de la forma urbana. Lynch combina la percepción del espacio, mediante diversas aproximaciones, con un enfoque antropológico orientado por su encuesta sobre la configuración de mapas mentales. Así instrumenta el estudio sobre cómo un grupo de ciudadanos de Boston interpreta la forma de su propio barrio, Beacon Hill y Scollay Square. Así penetra en el territorio más abstracto de la estructura espacial, sin perder su atención por la calidad física del espacio. El concepto de imagen de la forma urbana y su legibilidad como principal cualidad son las herramientas que consolidan una perspectiva hoy universal. Su investigación concluye en su definición, clásica, de los elementos que constituyen la estructura de la imagen urbana: barrios, sendas, nodos, hitos y bordes. El análisis minucioso de estos elementos básicos, la definición de sus interacciones y su potencial para orientar la acción, confluyen para lograr un adecuado tratamiento de la imagen urbana, una escena urbana más coherente, atractiva e identificable 18. La doctrina de Lynch ha sido ampliamente aceptada, sin embargo y aunque algunos urbanistas utilizan sus conceptos, su incidencia ha sido casi sólo teórica. La preocupación central de Lynch, como la de Cullen o tantos otros, que no es sino mejorar la calidad del diseño urbano a partir de categorías objetivables que permitan cierta evaluación de los resultados, se ha eludido en una práctica dominada por criterios convencionales. Su propósito de crear un arte del entorno, la conciencia de la necesidad de articular edificios y espacios, asignando al espacio libre público plazas, jardines, parques, calles, avenidas...- un papel específico, sigue sometido a la lógica proyectual anodina y a una sensibilidad que huye de cualquier planteamiento valorativo. La intención del método de Lynch -de lectura y de acción- es sin embargo practicable en la escala intermedia en la que la estructura urbana se manifiesta formal y funcionalmente, con gran potencial de aplicación si se desea esclarecer la forma física resultante. Algo que sin embargo se abandona y deja sin control en el hábito urbanístico dominante: el plan se realiza como abstracción -control cuantitativo- y la ciudad física se construye fragmentaria y aleatoriamente. Tampoco el concepto de pattern o patrón, desarrollado por Christopher Alexander 19, que reconoce la voluntad operativa de los principios que ya buscaba Sitte, se aplica. Máximas como: la gente La imagen de la ciudad: barrios, sendas, bordes, hitos, nodos... Temas que Gordon Cullen y Kevin Lynch han presentado con tal eficacia que sus ideas están plenas de actualidad.

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dibujos: “a square to every taste”, el afán por un espacio que le guste a todo el mundo, fomentando nuestra capacidad de crear espacios amables, convencido de que así se mejora la calidad de la vida urbana. Excelente dibujante, el dibujo es la herramienta para comprender cómo percibimos los espacios urbanos. Su punto de vista es el del que pasea por la ciudad. La facultad de mirar le conduce a la percepción en movimiento, a la visión seriada, ya que los lugares urbanos son percibidos en secuencias de imágenes. Se tratará de reconocer los episodios relevantes, los que nos permiten comprender un espacio. La identidad de un lugar parte del reconocimiento de estar dentro de él, de sus límites, y de la preocupación por los elementos que componen su forma -que le dan forma-. La percepción del espacio urbano, el punto de vista del peatón que pasea, es útil para comprender la forma, la función y el significado de los espacios urbanos, y por ello es útil también para proyectarlos. Cullen recorre los conceptos que articulan su experiencia, porque el urbanismo es un arte de la relación: plazas, plazoletas, lugares, contenidos, cierres, pavimentos, diferencias de nivel, muros, estar aquí o allí, etc. Pronto le acusan de pintoresquista, pero su figura hoy se recupera incluso por los ortodoxos de la arquitectura moderna.

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A pesar de estos esfuerzos, el diseño urbano tiende a permanecer al arbitrio de los proyectistas, que se consideran a sí mismos “artesanos” capaces de resistir cualquier evaluación de su hacer experto. En una sociedad obsesionada por los controles de calidad apenas hay reflexión sobre lo que es calidad en urbanismo. La reacción está servida por los que intentan imponer reglas contextuales y prefieren la recuperación de tradiciones perdidas frente a la originalidad de cada proyectista: la ciudad histórica se convierte de nuevo en el manual y el contexto del proyecto en su fuente argumental. Rob Krier lo expresó con claridad: “no hay plazas modernas de carácter público que puedan compararse con la Grande Place de Bruselas, la Piazza del Campo de Siena, la Place Vendôme de Paris o la Plaza Mayor de Madrid”. El análisis minucioso del contexto urbanístico representa un tópico fundamental desde el que enfocar cada proyecto urbano. El contextualismo 20 es una tendencia urbano-arquitectónica centrada en el interés por el entorno físico y la cultura local de la intervención urbana. Desde mediados de la década de los 60 se habla de contextualimo en la Escuela de Arquitectura de Cornell y en torno a Colin Rowe, importante ensayista de arquitectura contemporánea 21. Una tendencia que representó cierta revisión crítica de la historia urbana reciente y que en “Ciudad Collage” encuentra una culta, influyente e irónica reflexión sobre la ambigüedad de los nuevos barrios, cargada de referencias históricas y mostrando la pérdida de simbolismo en el espacio urbano. Se vuelve a hablar del “genius loci”, de la identidad latente de cada lugar, y el genio amado por los paisajistas ingleses del siglo XVIII al hilo de los textos de Alexander Pope y Horace Walpole, se transforma en concepto urbanístico, incomodando a los más radicales defensores de lo “moderno”. El genio del lugar, el sentido profundo que emana de la esencia del sitio, debe inspirar, también lo decía Sitte, la planificación y el diseño urbano. Concepto desarrollado y matizado más tarde desde posturas diversas en el reajuste que en los años setenta se hace del legado urbanístico del Movimiento Moderno, demostrando la necesidad de una sensibilidad más abierta hacia la cultura urbana contemporánea 22. En la revisión del postulado de Sitte sobre el aprendizaje en la ciudad histórica, sobresalen los hermanos Rob y León Krier, con sus primeras propuestas para su Luxemburgo. Bajo el lema de la reconstrucción de la ciudad histórica, y también desde los primeros años setenta los Krier producen imágenes potentes destinadas a crear una nueva urbanidad, de gran precisión y con un mimetismo nostálgico de la ciudad del pasado. En un momento donde la crisis económica había paralizado la construcción, la gran difusión de su trabajo ilustrado influye en una cultura arquitectónica cada vez más dependiente de la imagen. Pertenecen a un grupo de arquitectos europeos interesados por la herencia cultural de la ciudad, como M. Culot, B. Huet, B. Fortier, J.P. Kleihues... 23 Maurice Culot llega a afirmar que la nostalgia es el alma de la revolución, y Bernard Huet, más tarde uno de los artífices de la recuperación de espacios públicos de París como las aduanas de Ledoux y el canal de La Villette o del rediseño de los Champs Élysées, defiende la

Opera de Sydney. Un hito capaz de crear una imagen singular de ciudad.

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necesita pertenecer a una unidad espacial identificable -patrón 14, vecindad identificable- o hay abundantes pruebas de que los edificios altos enloquecen a las personas -patrón 21, límite de cuatro plantas-, discutibles pero extraídas de la experiencia y apoyadas en un amplio estudio, se consideran demasiado elementales. Pero no se sustituyen con otros principios que garanticen calidad. Sin embargo, la idea de un lenguaje generalizable y aplicable a situaciones urbanas actuales y futuras sigue siendo atractiva, aunque exija una coherencia que casi nadie está dispuesto a asumir.

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necesidad de concentrar en la arquitectura toda la complejidad y diversidad de lo urbano. La profunda nostalgia de las viejas ciudades y el rechazo frontal del urbanismo funcionalista son centrales. Rob Krier insiste: la ciudad como conjunto ha sido olvidada en la planificación urbana del siglo XX. Nuestras nuevas ciudades consisten en colecciones de edificios individuales. Cinco mil años de historia urbana muestran que las complejas estructuras de calles y plazas son necesarias como zonas de comunicación y centros de identidad. La ciudad moderna también necesita de los conceptos tradicionales de planificación urbana... dedicando a Camilo Sitte su libro, donde intenta su rehabilitación con un lenguaje “actualizado” 24, una arquitectura urbana al servicio de la planificación de la ciudad, de escala humana y aplicada tanto al orden general como a cada una de sus partes. El cimiento es la historia y una disposición atenta a filtrar la experiencia del pasado en beneficio de la planificación para el futuro. El intenso compromiso figurativo de León Krier ha facilitado su éxito, ya no en la forma de Atlantis utópicas, sino en su alianza con cierta perspectiva ruralista y aristocrática representada significativamente por el Principe de Gales. León Krier diseña entre 1988 y 1991 un barrio urbano en Poundbury, en el condado de Dorchester, new town realizada en un estilo clásico-rural sobre la campiña inglesa. Cerca de Oxford e influida por esta ciudad de colleges, Poundbury plantea un revival peatonal justificado por un urbanismo de escala humana. Su idealizado diseño, de corte arcádico se materializa en un proyecto eficaz y viable 25. La contradicción está en que la recuperación de la historia haya facilitado más una arquitectura auto-referenciada que contextualismo: la arquitectura se inspira en la propia arquitectura, ya sea en su versión culta o popular. Vidler lo adelantaba con claridad en un ensayo denominado Tercera Tipología. Si el modelo fué primero la naturaleza y luego la máquina, ahora la fuente de la arquitectura es la ciudad, considerada como un todo, su pasado y su presente revelados en su estructura física. La arquitectura, quiere desvincularse del experimentalismo abstracto, del funcionalismo que había destruído las ciudades con su estilo internacional. “La ciudad y la tipología se reafirman como las únicas bases posibles para la devolución de un papel crítico a una arquitectura de otra manera asesinada por el ciclo aparentemente incesante de producción y consumo” 26. Los temas morfológicos y topológicos, la estructura urbana y la naturaleza significativa de los espacios públicos, son temas con suficiente potencia como para permitir la comprensión y la mejora de la ciudad.

“New Urbanism” en los Estados Unidos de América. En Norteamérica surge un movimiento de fusión de ideas, a veces de viejas y conocidas ideas, justificado en la lucha contra la suburbanización y la recuperación del diseño urbano, mezclando temas del paisajismo americano y del civic art y relacionado con la reacción ecológica a la utopía burguesa del suburbio. El Nuevo Urbanismo Tradicional -denominado New Urbanism- surge como movimiento en el que un grupo de arquitectos comienzan a difundir con eficacia sus propuestas. El primer episodio aglutinador había tenido lugar con la publicación de Pedestrian Pocket, un pequeño librito que desde el diseño urbano apuntaba a la entonces sólo teórica revolución del peatón 27, donde la creación de nuevas comunidades se plantea a la vez como herencia y como ideal, haciendo del proyecto una herramienta básica en la lucha contra el modelo suburbano. Uno de los que participa

Seaside. Andres Duany y Elizabeth Plater-Zyberk. Un ejemplo característico de la filosofía del "New Urbanism".

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en ese texto es Peter Calthorpe, que con Andrés Duany y Elisabeth Plater-Zyberk forma el núcleo más influyente de la nueva corriente. El New Urbanism se consolida como movimiento en 1993 y acaba promulgando una Carta de principios urbanos, muy relacionada con una larga tradición norteamericana de reflexión sobre los efectos negativos del urban sprawl, sin duda parte de su éxito 28. Su trabajo está relacionado con el de los arquitectos europeos que antes señalábamos, y en concreto con León Krier, que pertenece al movimiento y que ha buscado en el urbanismo tradicional una fuente de inspiración. Krier, vinculado al enfoque morfologista o neo-Sittiano de la declaración de Bruxelles, difunde una arquitectura de corte tradicionalista y gusto pintoresco que en su opinión recoge los valores de las pequeñas villas europeas. Cuando en Poundbury recupera el master plan apoyado en el trazado y en ordenanzas de edificación, acude a Duany para su redacción. Este arquitecto norteamericano de origen cubano hace de “profeta” del nuevo urbanismo 29.

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Duany realiza con Plater-Zyberk en 1981 el plan urbanístico de Seaside y en 1989 el de la pequeña New Town de Windsor, ambas en Florida, donde desarrollaban un código formal para las futuras viviendas. El hecho de utilizar la ordenanza figurativa es ya en sí un manifiesto. Con la construcción de Seaside cobra cuerpo un pequeño renacimiento urbanístico 30, se trata de una nueva comunidad en la orilla del mar y tras las dunas, con un trazado neobarroco definido por calles arboladas a partir de un common central o plaza ajardinada y corazón de esta urbanización de apenas 32 Has., para no más de 2.000 habitantes. El interés de garantizar el disfrute del borde del mar a la vez que se garantiza la conservación de las dunas y el fomento del sentido de comunidad, a través de la organización de los usos y de los espacios públicos, muestran ya soluciones de diseño urbano muy concretas. Además, la definición de patrones formales para las edificaciones con el fin de controlar el resultado final y dar continuidad a los espacios públicos, introduce una lógica normativa abandonada por el urbanismo americano contemporáneo, aunque profundamente vinculada a los trabajos de los años 1920 de John Nolen 31 en la misma Florida. Estas nuevas comunidades urbanas, voluntariamente autolimitadas en cuanto a tamaño y emplazadas en un entorno rural o seminatural, próximo a las ciudades vecinas, consiguen un diseño preciso de los espacios públicos, una escala más humana y la creación de cierta identidad local. En 1998 Seaside es convertida por el cineasta Peter Weir en el escenario de su película “El mundo de Truman”, ejercicio de realidad simulada por los mass media que desvela la real irrealidad del conjunto. El New Urbanism compone su ideario desde diversas fuentes. Su preferencia por el trazado neobarroco, la definición de patrones de diseño urbano y la analogía con la ciudad jardín conviven con una planificación afín al control del crecimiento, a la incorporación del ideal paisajístico, a la adaptación al entorno, a la densificación y a la mezcla de usos. Como escribe Calthorpe, comparte los objetivos globales de una revisión de lo urbano: transformar la Edge City en el contexto de la ciudad región, revitalizar el centro urbano, alcanzar la madurez del suburbio concibiéndolo como un ecosistema. Hoy nadie discute la necesidad de fomentar la pequeña escala, la peatonalización o la mejora del diseño de los espacios públicos. De hecho los principios de la Carta del New Urbanism son generales y útiles para organizar las escalas del proyecto de ciudad sostenible: A. La escala regional: metrópolis, ciudad y villa. B. El barrio, el distrito y el corredor. C. La manzana, la calle y el edificio.


La ciudad bella

No se propone ningún estilo arquitectónico concreto. En Windsor, Duany y Plater-Zyberk eligen un estilo neocolonial, que un erudito podría decir que es más característico de Luisiana que de Florida, o del estilo georgiano de Welwyn Garden City. Pero en la arquitectura propuesta no hay una búsqueda historicista, sino una mezcla de elementos de la arquitectura vernácula con otros desplazados de sus contextos. Es verdad que los tipos edificatorios utilizados y su estilo retro han suscitado cierto rechazo entre los arquitectos. Sin embargo el éxito ha estado asociado a una ciudad atractiva, de escala humana y con espacios públicos llenos de vida y, sobre todo, de gente. Detrás del New Urbanism no vemos tanto un ejercicio original como la recuperación de antiguas y valiosas ideas. No nos interesa por sus propuestas formales, sino por su perfil de movimiento integrador. Ideas ya existentes, sobre todo en la tradición de la Ciudad Jardín y en la experiencia urbanística americana, primero con figuras como F. L. Olmsted, John Nolen, C. Stein y H. Wright 32. Lewis Mumford y Jane Jacobs son referencias explícitas, junto con los autores que han radiografiado con más claridad la ciudad norteamericana contemporánea. Es imposible comprender el New Urbanism sin reconocer su deuda con sus maestros, habitualmente arraigados a la docencia en universidades de prestigio -MIT, Berkeley, Penn, Columbia, Cornell... También hay una importante deuda con la arquitectura del paisaje norteamericana, sobre todo con aquellas figuras más interesadas por la ciudad como Garret Eckbo o Lawrence Halprin 33. Su compromiso con la creación de calidad ambiental les lleva a integrar la visión paisajística y el diseño urbano con los proyectos de arquitectura. El New Urbanism comparte gran parte de las preocupaciones del proyecto de ciudad sostenible, como la comprensión de la región, la conservación de la naturaleza, la prioridad del transporte público, el ideal de comunidad, la gestión inteligente del crecimiento urbano, etc., aunque sus productos sean difíciles de distinguir de otros nuevos barrios, especialmente en Europa. Visto de esta manera nos ofrece la oportunidad de asomarnos a un amplio y creativo escenario urbanístico, que no ha sido hegemónico pero que es ejemplar, en la frontera de la vorágine de las ciudades norteamericanas, un escenario útil a la hora de plantear un futuro para las ciudades. En este sentido dos temas presentes en el New Urbanism tienen ya y van a tener, en nuestra opinión, un papel central en la búsqueda de calidad espacial en el desarrollo de las ciudades: el diseño urbano y la arquitectura del paisaje. Son temas que en España no disponen de tradiciones arraigadas 34. El diseño urbano no es simple resultado del proyecto de lo edificado, pero a la vez no puede ser reducido a desarrollos sectoriales ajenos a la arquitectura, ni siquiera como complementos amables de la infraestructura. Es necesario desarrollar una cultura innovadora de diseño urbano capaz de enfrentarse con el problema específico del proyecto de los espacios abiertos, idónea en cada contexto pero capaz de dar verdadero relieve tanto a los diferentes modos del espacio público como a los espacios libres de servicio. Destacados analistas de lo urbano están insistiendo en la importancia de un buen diseño urbano. Muy relacionada con éste, la Arquitectura del Paisaje es una disciplina que necesita de un impulso institucional y profesional decidido. No se trata del proyecto de algunos parques y jardines, sino la difusión de una nueva sensibilidad hacia el paisaje urbano en su conjunto capaz de plantear temas en los que el paisaje sea observado desde una perspectiva creativa. Como ha sabido mostrar el Land Art críticamente, se trata de reenfocar nuestra relación proyectual con el entorno. La interferencia creativa entre paisaje y urbanismo es cada vez más evidente y, aunque podamos encontrar ejemplos puntuales muy valiosos como el Peine de los Vientos en San Sebastián, donde la genialidad de Chillida se complementa con la arquitectura inteligente de Peña Ganchegui, la tarea pendiente es inmensa ya que el proyecto de paisaje abarca al territorio habitado en su conjunto 35.

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Daniel Burnham, autor del conocido Plan de Chicago de 1909 decía: “no hagas planes modestos porque no tienen capacidad para excitar la mente de los hombres”. La utopía ha sido históricamente un importante motor de las realizaciones urbanas y durante el siglo XX, arquitectos y urbanistas de la vanguardia moderna han mostrado una extraordinaria creatividad e ideas de fuerte contenido utópico que han sido capaces de estimular la capacidad de nuestra generación para hacer frente al reto de organizar nuestras ciudades y territorios. Ebenezer Howard con su Ciudad Jardín vislumbra en cierto modo el desarrollo de ecocomunidades de escala humana y la organización policéntrica de los entornos metropolitanos. El ingeniero español Arturo Soria anticipa los criterios básicos de lo que hoy denominamos TOD Transit Oriented Development o desarrollos urbanos apoyados en los sistemas de transporte colectivo. Le Corbusier con su “Ville Radieuse” ejemplifica la filosofía de la Carta de Atenas y del Urbanismo Funcionalista. La Broadacre City de Frank Loyd Wright es el exponente utópico del sueño americano con una ciudad constituida especialmente por células unifamiliares sobre un paisaje inmenso. Las Megaestructuras constituyen también un sueño recurrente del siglo XX, artefactos-ciudad ideados con los nuevos recursos que la tecnología y la arquitectura ponen a nuestro servicio. Estos artefactos con forma de hub de comunicaciones, de torre biónica o de monte habitado emergerán en el futuro en la medida que nuestras ciudades sean más complejas, compulsas y contradictorias. Finalmente, y de forma genérica, presentamos la denominada Utopía de Disney, es decir la creación de lugares perfectos donde todo está controlado y orientados hacia el consumo o hacia el disfrute de quienes pueden financiar el acceso. Espacios de privilegio como islas en la ciudad real. Daniel Burnham, author of the well-known 1909 Chicago Plan said: “Make no little plans. They have no magic to stir men's blood”. Historically, the idea of Utopia has been an important driving force for urban development. In the 20th century, architects and urban planners in the vanguard of the modern movement that have demonstrated extraordinary creativity and highly utopic ideas, have been able to stimulate the capacity of our generation to face the challenge of planning our cities and regions.

In this chapter, we present the utopia of Ebenezer Howard, Arturo Soris, Le Corbusier, Frank Lloyd Wright and diverse examples of megastructures. Finally, and in a generic way, we present the so-called “Disney Utopia”, that is, the creation of perfect places, where everything is controlled and oriented towards consumerism, or towards the enjoyment by those who can afford to enter. These are privileged spaces that are like islands in the real city.


1. ¿POR QUÉ UTOPÍA? 2. LA CIUDAD JARDÍN DE EBENEZER HOWARD. 3. LA CIUDAD LINEAL DE ARTURO SORIA. 4. UTOPÍAS URBANAS DE LE CORBUSIER. 5. EL SUEÑO AMERICANO DE FRANK LLOYD WRIGHT. 6. MEGAESTRUCTURAS. 7. UTOPÍA EN DISNEYWORLD.

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Al hablar de la utopía Lewis Mumford ponía en boca de Daniel Burnham, autor del conocido plan de Chicago de 1909, la frase: “no hagas planes modestos, porque no tienen capacidad para excitar la mente de los hombres” 1. La ciudad contemporánea ha sido pensada con frecuencia como ciudad del futuro, con la inmodestia de creer que la ciudad puede ser un objeto perfecto y proyectable, utópico. Quedémonos no con la falta de modestia, sino con la densidad con la que el proyecto utópico se ha planteado en la modernidad, en los productos de la imaginación con los que podremos sin duda excitarnos ya que recogen la sustancia de la capacidad crítica y propositiva de una sociedad sometida a cambios profundos 2. La idea de utopía permite penetrar en la complejidad de la cultura urbana de la Europa moderna y en su riqueza problemática. El contenido utópico de la modernidad es evidente, aunque sea múltiple y heterogéneo, aunque en sus fronteras exista desilusión ante el orden efectivo. Podemos hacer recorridos diversos 3. El de la ciudad industrial, desde las Salinas de Ledoux al socialismo comunitario del falansterio, pasando por Port Sunlight y el urbanismo filantrópico y llegando a la casi moderna Citté Industrielle, sueño de un joven arquitecto, Tony Garnier, sobre una ciudad construida por escenas que anticipa la crisis de la ciudad continua. También podemos pensar en la ciudad central renovada, desde su patrón radioconcéntrico, ya sea por el modelo jardín de Howard o por la arquitectura de la Großstadt de Wagner, Berlage, Saarinen. Pero es la fuerza de algunas imágenes como las de la ciudad vertical de Hilberseimer, la que ha consolidado el imaginario arquitectónico sobrio y rígido de la Ciudad Moderna. Apenas podemos ver su orden de movimiento y vida urbana por niveles, orden hecho de trabajo, comercio, vivienda y circulaciones que evoluciona en la ciudad lineal industrial desde Arturo Soria a Miljutin. Una utopía que sin embargo se va a construir en las afueras, siguiendo el ideal de la Villle Radieuse de Le Corbusier. También podríamos verificar la excelencia de algunas ciudades que se están construyendo, al principio del siglo XX, “de acuerdo con un plan”, en la lejana Delhi de Luthiens o en las ampliaciones funcionales de Amsterdam, ciudades cuya traza construye el proyecto de una modernidad emergente. Son productos concretos, vulnerables, donde se formulan y se verifican ideas. Desde sus orígenes, la ciudad y su diseño son un espacio de proyección ideológica. La gran capacidad propositiva de los arquitectos de la vanguardia moderna estaba asociada a una visión globalizante de la realidad. Lo proyectual era dependiente de la voluntad histórica de transformar lo existente. Creían en la posibilidad de un orden nuevo, diferente, aunque se redujera progresivamente a lo estético. Tras el desastre de la guerra lo utópico será progresivamente un sinónimo de ingenuo y de imposible, incluso de nocivo o ridículo. La euforia de la reconstrucción convierte a la historia misma en algo decorativo y lo económico, triunfante en una sociedad en pleno crecimiento, penetra en la realidad urbana de tal forma que cualquier gran proyecto se hace efímero. El proyecto urbano moderno se vulgariza en la reconstrucción y en las periferias y sin embargo permanece en su utopismo. A pesar de que la ciudad contemporánea se va poco a poco alejando de la ciudad ideal moderna, el arquitecto sigue soñando con ella, como lo demuestra Futurama, gran maqueta visitable de la utopía funcional, la ciudad para el automóvil diseñada por Bel Geddes, expuesta en el pabellón de la General Motors en la Feria Mundial (Nueva York, 1939). Las utopías urbanas modernas, con ideas muy diversas de fondo, son a la vez ilusión de orden y arraigo en la cultura y sociedad de una época. Un momento de tránsito, como ha sido interpretada Tenochtitlan, Grabado de 1524, Museo Histórico de Viena. La gran ciudad del nuevo mundo dibujada muy pocos años después de que Tomas Moro publicara su Utopía.

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¿Por qué utopía?

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la ciudad ideal en la cultura clásica o en el Renacimiento: la ciudad al lado de la consolidación de las utopías sociales, al lado del ideario democrático para una sociedad mejor. Pero en la ciudad real sigue triunfando el gran proyecto urbano-arquitectónico, que arraiga en la tradición de los grandtravaux del barón Haussmann, pero que ahora tiene lugar en una ciudad que crece a golpes o fragmentos y que en su crecimiento comienza a reconocer la gravedad de sus problemas, en los espacios segregados por las estructura social, en unos centros cada vez más abandonados o “elitizados”, y en una periferia desigual, a pesar de las inversiones inmensas realizadas en infraestructuras y servicios. Pronto la problemática ambiental reconduce la autocomplacencia del desarrollo hacia escenarios ideológicos más beligerantes, recuperando la referencia utópica, la ilusión de mejorar lo existente que funda la planificación urbana. La mayor dificultad de la utopía urbana siempre va a estar en su credibilidad, en su capacidad para superar la incertidumbre de cualquier propuesta de ciudad mejor. Está en juego la capacidad de la arquitectura para proponer modelos de ciudad. Más allá de la estrategia de la transformación fragmentaria y de la evolución de la ciudad funcional, la utopía urbana es un contraste de la ciudad existente y de su tozuda realidad 4. No pensamos ahora en la utopía excepción, las heterotopía al estilo Foucault, que acaban conduciéndonos a Disneyworld, sino la esperanza de un orden mejor. Algunas intervenciones urbanísticas captan de nuevo la atención general y con gran cantidad de recursos, se convierten de hecho en objeto de propaganda política. Pero hay un componente contradictorio, cuando mayor parece ser nuestra capacidad de propuesta la utopía se eclipsa. Su descrédito tiene que ver con una sociedad plural y compleja que sin embargo encuentra cómodos consensos en torno al consumo y no parece necesitar de comprometedores y conflictivos grandes discursos. Además, cuanto más sabemos, más disperso está ese saber y más difícil parece imaginar el futuro a través de él. La voluntad de dar forma al mundo enraiza en lo que la cultura clásica identificó como ciudad ideal y en lo que en los orígenes de la modernidad se configuró como utopía social. Por ello la utopía urbana moderna es útil, porque nos recuerda un tipo de conocimiento capaz de informar un proyecto de ciudad. Peter Hall ha insistido en la variable ideológica, radical y anarquista, de algunos pioneros del planeamiento urbano, como Howard, Geddes o Mumford, en los que se reconoce una motivación idealista, la búsqueda de una sociedad alternativa 5. El interés de la idea de utopía está en entredicho cuando una sociedad pierde la capacidad de reformularse a sí misma y se conforma. Aunque la utopía no pueda ni deba realizarse, sus accesorios, en palabras de Rowe, son adoptados en todas partes, como ocurrió con la Sforzinda de Filarete, de la cual se copian sus murallas sistemáticamente. Existe así una interacción entre la utopía, asumida en el plano intelectual, y la realidad. La propuesta de Rowe fue asumir la utopía como almacén de ideas, como una metáfora más que como una obligación, como la exigencia de un orden de referencia: “... si lo posible, lo probable y lo plausible abstracto están siempre en una continua condición de intersección, tal vez sea en ese área, el área en donde mito y realidad se fecundan mutuamente, en donde debamos colocar nuestras fantasías, tanto de utopía como de libertad” 6. La clásica definición de utopía de Karl Mannheim todavía vale: “orientaciones que trascienden la realidad... que cuando pasan a efectuarse, tienden a quebrar, parcial o totalmente, el orden de cosas imperante”. Hay también una de utopía ausente, ideas que aparentemente faltan pero que pueden vislumbrarse en el examen de lo existente y ante la invención de lo que todavía no conocemos. Porque como acierta David Harvey en uno de sus últimos análisis, mientras el gran principio de la historia es la “flecha del tiempo”, el propio devenir, la utopía propone la perpetuación de un estado estacionario. La utopía tiene un profundo papel social, espacio para la esperanza en la medida que


Comencemos por las geometrías simples en las que descansa la ciudad ideal contemporánea, por el círculo en el modelo radioconcéntrico, por la cuadrícula y la línea. La arquitectura y el urbanismo al fin y al cabo demuestran la extraordinaria capacidad del hombre para buscar un ideario colectivo en determinado orden espacial.

La Ciudad Jardín de Ebenezer Howard. El trabajo de Ebenezer Howard (1850-1928) representa uno de los grandes momentos del reformismo social. Su peaceful path to real reform, concebido como una alternativa a la revolución, un camino pacífico hacia el mañana 8, cristaliza tras su experiencia en Norteamérica en el convencimiento de que la sociedad industrial necesita un modelo de urbanización diferente. La filantropía del capitalismo industrial británico se sustituye por el ideal social-anarquista del trabajo cooperativo. Howard, periodista de profesión, pertenece a una clase media emergente y aventurera. Tras fracasar, muy joven, en su intento de encontrar oro en el Yukon, se instala temporalmente en un Chicago sometido a la vorágine de un crecimiento urbano sin precedentes. Allí comprueba los problemas sociales de una gran ciudad en formación, entabla amistad con los primeros grupos feministas de la ciudad, muy comprometidos en las cuestiones sociales, y conoce los primeros barrios residenciales emergentes en la periferia, las railway cities como Riverside, diseñada por Olmsted. Vuelve a Inglaterra y decide destinar su vida a la mejora de las condiciones de vida en la ciudad. La ciudad jardín plantea una verdadera alternativa a la gran ciudad industrial congestionada 9, desde el control del crecimiento urbano pero, sobre todo, desde un sistema territorial diferente, no siempre comprendido: territorio -la ciudad-campo-, vivienda, trabajo y transporte. El pacífico camino hacia el mañana es la ciudad social 10 y define una lógica de asentamientos urbanos distinta a la existente: un sistema de ciudades integrado con el campo y como alternativa a la ingobernabilidad inherente a las grandes ciudades. El empeño que puso Howard en conseguir llevar industria a sus ciudades jardín y la dificultad que encuentra, muestran su afán por crear una verdadera ciudad. También desde el principio se empeña en espacios más complejos, en torno a la estación ferroviaria, la verdadera puerta de la ciudad jardín, mediante la creación de una avenida más densa donde convivan comercio y residencia, incluso algunas oficinas. Además, como lógica heredada de las company towns filantrópicas, las escuelas, lo parques comunales, las parroquias e, incluso, el museo, son elementos organizadores de la trama urbana. En su esquema, frente a la ciudad y al campo existe una tercera vía, la ciudad-campo (towncountry), la ciudad jardín construída en la franja agrícola que rodea a la ciudad central transformada. Muchos de los elementos programático del urbanismo posterior aparecen allí prefigurados: el cinturón verde, las ciudades satélite, el fomento del ferrocarril metropolitano, la protección del espacio agrario, la localización periférica e integrada de la industria, etc.. Incluso se anticipa el papel del gran contenedor arquitectónico, que Howard dispone en su ciudad central con sus admirados Palacios de Cristal, imitando el de Paxton. Las imágenes que más se difunden de la ciudad jardín corresponden tanto a un modelo urbano como a un modelo territorial. El modelo urbano radioconcéntrico, característico de la ciudad principal, tiene en su centro un corazón institucional y monumental, protegido por un gran parque

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propone un paisaje imaginado para el proyecto de un espacio colectivo, una utopía siempre geográfica porque representa un paisaje moral 7.

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La difusión del movimiento Ciudad Jardín en Europa y América es extraordinariamente rápida, pero a pesar de ello el carácter territorial de la propuesta se abandona casi desde el principio. Así el urbanista R. Unwin, estrecho colaborador de Howard, pragmático y técnico, redefine la “Garden City” como “Garden Suburb”. La clave de Howard estaba sin embargo en la integración entre campos y ciudades bajo la intermediación del jardín, tanto en la escala pequeña, interna a la ciudad, donde recompone su apariencia, como en la frontera urbana, concebido como parque lineal que rodea y limita lo urbano. En cualquier caso lo que el mercado inmobiliario nos ha transmitido del concepto de ciudad jardín es solo una alternativa humanizada por la jardinería de los barrios residenciales modernos. Es curioso verificar cómo el modelo de Howard resurge hoy desde la lógica de la nueva ecología urbana, transformado la ciudad central en una estrella que tiende a conectarse en sus brazos, articulados por infraestructuras de transporte, con los elementos principales de su sistema planetario.

La Ciudad Lineal de Arturo Soria. El ingeniero español Arturo Soria (1844-1920) 12 despliega una actividad frenética a lo largo de su vida, de influencia cultural determinante y perfil empresarial directamente ligado a la promoción de su idea. Emparentada con la difusión de los temas de la ciudad jardín -”ruralizar la ciudad y urbanizar el campo” sería uno de sus lemas-, la ciudad lineal de Soria es un desarrollo residencial organizado por el transporte público ferroviario, eje central de la ciudad y directriz de su geometría, que se inscribe en el paisaje regional. Los ingenieros de caminos como Arturo Soria representaban, en la España del fin del siglo XIX, la parte más ilustrada y progresista de la sociedad, a la que pertenecían Cerdá, referente crucial para Soria, y hombres de Estado en la tradición de Sagasta. En este sentido es trascendental la actividad de difusión de nuevas ideas que realiza su revista La Ciudad Lineal, proyecto editorial que Soria dirige desde 1897 hasta 1932, ligado a su Compañía Madrileña de Urbanización, y una de las primeras revistas dedicadas por completo al urbanismo, que a partir de 1902 y significativamente lleva el subtítulo de “revista de higiene, agricultura, ingeniería y urbanización”, mostrando la confluencia de temas que le interesaban y donde destacan otras figuras reformistas distinguidas, como Mariano Belmás, arquitecto colaborador en el proyecto de Soria y figura imprescindible de la primera reflexión sobre la vivienda social en España. Soria, como otros reformistas, manifiesta su condición de hombre de acción que sabe que debe habilitar sus propios recursos, teóricos, propagandísticos y empresariales, para hacer realidad su idea.

Ecos de la Ciudad Jardín. Urbanización en San Francisco. Las huellas del proyecto de Arturo Soria todavía permanecen en la trama urbana de Madrid.

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central, que se desarrolla en avenidas concéntricas y bulevares radiales, para llegar a un límite configurado por industrias, cuya transición al campo la establecen las granjas intensivas ligadas a la producción de alimentos de consumo diario. El modelo planetario -pronto también molecular- era entonces una referencia explicativa de indudable elocuencia. Trasladado a lo urbano, las ciudades menores definen un sistema de satélites alrededor de la ciudad central, un sistema de ciudades en profunda interacción con el campo productivo, hecho de grandes granjas, pastos y campos cultivados, característico de la campiña inglesa. Son dos imágenes que muchos urbanistas incorporarán a su elenco de instrumentos para reorganizar la ciudad central continua 11.

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El modelo lineal concentrado sobre un eje de transporte fuerte, tanto ferroviario como rodado, o incluso con la posibilidad de un tercer eje paralelo, los canales fluviales, tal y como lo recoge el propio Le Corbusier en sus formas del habitar, tenderá a convertirse en la referencia del modelo urbano industrial. Es lo que ocurre con los conocidos proyectos de los arquitectos rusos Miljutin y de Leonidov, en plena efervescencia del desarrollo industrial soviético e inicialmente ligado a brillantes diseños. Pensemos que el valle industrial, de estructura lineal a lo largo del cauce, es una constante en el desarrollo de la ciudad industrial europea, ya sea en el Rhur o en el Goierri. En algunas ocasiones es la superposición lineal de infraestructuras la que materializa el denominado corredor industrial. Así en un territorio como Castilla la presencia paralela, a veces en apenas 200 metros, del Canal de Castilla, el ferrocarril y la autovía, entre Valladolid y Palencia, con su singular superposición de tiempos históricos y de expectativas territoriales, cumplidas o no, siguen siendo los principales catalizadores del desarrollo de la región. Los casos son innumerables. La eficacia del modelo lineal de Soria y de sus analogías se centra en la eficacia de un transporte que surge de la ciudad central y continua preexistente. Cuando es posible concentrar el desarrollo urbano en torno a una línea directriz, el modelo demuestra una solidez evidente. De hecho en casos concretos, como Seatle -sobre su bahía- o Curitiba, -sobre sus ejes estructurantes- la geometría territorial de directriz lineal que ha soportado el desarrollo urbano han facilitado un despliegue lineal en el que las acciones en el transporte público han funcionado con extraordinaria eficiencia. Hoy se habla de Transit Oriented Development -TOD-, estrategia directamente ligada a la idea de Soria, aunque abordando la complejidad urbana actual con los recursos tecnológicos y organizativos de los que dispone nuestra sociedad. Uno de los criterios básicos de organización de las áreas metropolitanas actuales, la correspondencia entre los sistemas de transporte colectivo y usos del suelo, encuentran un referente disciplinar en la Ciudad Lineal de Arturo Soria. Proyecto Obus de Le Corbusier en Argel (1932), considerado por algunos autores la primera Megaestructura moderna: grandes bandas de edificación con una autopista en su cubierta y pilotis gigantes para "salvar" la ciudad existente. Imágenes de su arquitectura (Monasterio de La Tourette).

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Todavía hoy se distingue en la trama madrileña la estructura promovida por Arturo Soria, sobre una calle que hoy lleva su nombre. Sin embargo Soria propone su desarrollo urbano alejado de la urbe, en su intento de hacer convivir las ventajas de la ciudad y del campo. Una gran avenida arbolada o bulevar central, de 40 metros, es la directriz de un proyecto destinado a organizar en un anillo la expansión madrileña. Con el tranvía como eje y un “paseo” peatonal paralelo, la nueva ciudad lineal se caracteriza por su condición residencial compuesta por “hoteles” con jardines alineados, con fachada al bulevar los más elitistas y detrás viviendas unifamiliares para la clase media y los obreros. Esta estructura social en sección, negación de una zonificación de origen socioeconómico pero claramente jerárquica, es una de las características contradictorias del progresismo liberal de Soria, que al igual que Howard se autodefine Georgista y denuncia el papel parasitario de la propiedad en la construcción de la ciudad 13. Su reformismo no cuestiona el conjunto de la estructura social existente. En cualquier caso la propuesta de Soria se emparenta directamente con el proyecto de crecimiento residencial periférico que Unwin está defendiendo en Gran Bretaña y las sociedades para la ciudad jardín, a veces bajo liderazgos muy activos como el de Benoît-Levi en Francia. Por lo tanto la idea de ciudad lineal está muy ligada al barrio residencial de vivienda unifamiliar, aunque en el caso de Soria la reflexión sobre el transporte es original y el modelo residencial, progresivamente dotado de diferentes equipamientos sociales, es más autónomo que el que Unwin materializa en la periferia londinense.

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Utopías urbanas de Le Corbusier. Aunque Le Corbusier (1887-1965) protagoniza nuestro capítulo sobre la Carta de Atenas, es impensable hablar de la utopía urbana moderna sin pensar en sus proyectos urbanos, que singularmente sólo se cumplen en su última manifestación, en la lejana Chandigarh. La capital del estado del Punjab en la India es hoy una cuadrícula urbana integrada en el paisaje, como si se tratara de una adaptación del primer ideario del arquitecto y de su geometría, formulados en la Ville Radieuse. Y como si intuyera la dificultad de tal tarea, la de construir una ciudad, no sólo de dibujarla, el maestro pronto renuncia al control total de la obra y se concentra en la ciudadela administrativa y en su arquitectura, lugar excepcional y lleno de simbolismo. Una ciudadela que es todavía sobrecogedora.

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Sin embargo hablar de utopía en Le Corbusier es hablar de su tarea de propagandista, de su prolífica producción de libros al lado de sus proyectos urbanos, que comienza en 1922 con “Ville contemporaine pour 3 millions d'habitants” y en 1923 con “Vers une architecture”. Sigue en 1925 con el libro “Urbanisme” y el “Plan Voisin” para Paris, que matizará sin renunciar a nada en su proyecto para una gran manzana insalubre del centro histórico parisino 14. Pero es en 1935 con su “Ville Radieuse”, donde se recoge con la claridad más absoluta su ideario urbano, determinate en la configuración de los principios directores de la ciudad del Movimiento Moderno. Todo esta anticipado desde 1922, en los puntos en los que basa su ville contemporaine: un trazado viario racional normalizado respecto de las diversas utilizaciones y dominado por el automóvil -entonces ideal de libertad y movilidad-, un centro comercial directivo y de grandes servicios; una zona residencial urbana y una franja de residencias suburbanas -al estilo ciudad jardín- con sus propios equipamientos en equilibrio con un tejido de espacios abiertos arbolados. Se incluía ya una zona de reserva de suelo con vistas a la expansión futura, y aparecen nuevos tipos arquitectónicos: edificios con planta cruciforme de 60 pisos para oficinas y continuos de bloques en “redent” para la residencia urbana. En sus respuestas al Plan Voisin, que causó una profunda impresión y numerosas réplicas, Le Corbusier niega haber querido realmente prefigurar una solución definitiva del problema del desarrollo de París, y afirma que lo que ha deseado no ha sido otra cosa que abrir la discusión sobre el destino de la ciudad; no obstante no deja de mantener su convicción en el realismo de la propuesta y en el rendimiento económico de la operación. No desea destruir la ciudad existente, sin embargo Le Corbusier estaba dispuesto a difundir sus convicciones, que no estaban sólo orientadas por un mecanicismo uniformizador: ¿por qué la ciudad no podría seguir siendo, incluso hoy, una fuente de poesía? “...Una arquitectura bien implantada en su medio hacia tener alegremente la alegría de la armonía y me conmovía profundamente. Enfrentado a los hechos y lejos de todos los manuales sentí la presencia de un factor esencial: el urbanismo, una expresión entonces desconocida para mí” 15. Vivir, trabajar, divertirse, circular; Iuz, verdor, aire para respirar; todo ello con el lenguaje estético del purismo. Sus dibujos lo expresan con una reveladora franqueza. La ciudad de Le Corbusier pertenece en realidad a la lógica de la ciudad preexistente, continua y mineral. Su intuición le permite sin embargo comprender el reto que la naturaleza impone a la nueva ciudad. A lo largo de su obra arquitectónica demuestra una sensibilidad adaptativa que nace del reconocimiento de cada terreno y de sus horizontes. Y su programa urbano pretende una ciudad sobre el parque, un ahorro de suelo -con la consagración del bloque abierto-, una arquitectura “horizonte” consciente del paisaje, en y desde el paisaje.


El sueño americano de Frank Lloyd Wright. La crítica a la ciudad suburbial de crecimiento ilimitado que realiza Frank Lloyd Wright (18691959) en The Disappearing City, publicado en 1932, es uno de los primeros testimonios de la crisis de las grandes ciudades de la época. Anticipa así una visión crítica sobre el riesgo de la megalópolis norteamericana que se pierde de vista, convertida en una gran ciudad invisible porque se extiende sin límites por toda la nación. Si al principio las ideas de Wrigth apenas fueron atendidas, a partir de los años 60 se comenzó a reconocer su capacidad prospectiva como una cualidad más de su genialidad. Wright pertenecía por convicción a una tradición cultural profundamente norteamericana, obsesionada por cómo la Naturaleza se deshace con el obrar del hombre, tradición a la que incorpora su visión del futuro de las ciudades. Broadacre City (19311935) es una cuadrícula paisaje ideada para soportar la urbanización en el territorio del oeste americano. Wright defiende la planta abierta y de crecimiento flexible aplicable a la gran escala: “Una buena planta es el alfa y el omega, porque todo buen plan es orgánico. Esto quiere decir que su desarrollo en todas las direcciones es inherente e inevitable” 18. En su cuadrícula antiespeculativa concebida a las afueras de Phoenix, en el borde norte del desierto de Sonora, inmerso en los años de la depresión económica, su objetivo es que los hogares puedan brillar en el corazón de la ciudad. Es en su modelo urbano para el medio Oeste americano, donde Wright introduce una verdadera fusión de modelos precedentes, aunando transporte y territorio. De hecho adosa una ciudad lineal industrial a su estructura de cuadrícula en el paisaje y propone una zonificación radical sobre un viario estructurante en cuadrícula y con referencias a la “visión orgánica” de los urbanistas alemanes... de hecho Broadacre City es casi la única propuesta realizada desde la arquitectura moderna que concibe una ciudad-región descentralizada. Un proyecto aparentemente ajeno del debate urbanístico moderno, aunque conocedor de su sustancia y heredero del propio pensamiento independiente de Wright. Un pensamiento de corte radical y profunda raíz americana: la mítica agrarista de los primeros colonos, el ideario de Jefferson, Thoreau, etc... 19 capaz de concebir un modelo, criticado por sus contemporáneos o simplemente ignorado, pero que mucho después será redescubierto por su condición casi profética: la ciudad difusa que se deriva del transporte privado. Sin ningún precedente, el corazón de Broadacre City es un complejo de casas unifamiliares con un acre de terreno -4.000 m2- para cada familia, integrada con la ciudad industrial lineal y con una ciudad para los negocios y el ocio. Un ideal para la ciudad de la nueva frontera del Midwest. El

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Su imprecisa y equívoca percepción de lo social 16, incluso de la cultura material en general, facilitaba la mezcla permanente de ideas... “la ciudad es un instrumento de trabajo”, o “el asno ha trazado todas las ciudades del continente, incluso París, desgraciadamente...”. Su aspiración cabe reducirla a la necesidad de construir la ciudad de un modo inteligente, como una colmena diría El Lissitski. Una idea de “organización de la existencia” quizás desorientada por los excesos de la “máquina de habitar”, y al final una ciudad del futuro levantada encima de la existente 17. A pesar de ello, la Chandigarh no monumental, la ciudad asiática real, ofrece hoy a cualquier visitante una imagen simbiótica, de fusión geográfica, alejada de la ciudad inhumana de cemento, vidrio y acero que muchos asocian sin conocimiento a su obra, influídos quizás por el trabajo de discípulos vulgares que, supuestamente se inspiraron -fatal y desorientadamente diremos- en sus principios. No hay gran ciudad, ni gran arquitectura sin talento.

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En usonia la creatividad le pertenece a todos sus habitantes y es ejercida libremente, el arquitecto es un colaborador, un artífice o un poeta capaz de comprender el orden que allí reina. Frente a la especialización, la funcionalidad y la división de los procesos, propios de la civilización industrial, en Broadacre el ciudadano aspira a ser granjero y obrero, artesano y patrón de las artes y de la educación, un hombre que posee plenamente sus facultades. Wright detecta un patrón interno posible en la sociedad, sin duda idealizado pero capaz de influir en la configuración de sus espacios. La educación debe contribuir al conocimiento de esos patrones: la naturaleza, el trabajo, la estética de las técnicas industriales. La arquitectura hace el mundo del hombre. Broadacre es también y por lo tanto, el paisaje mental del propio Wright. Esta ciudad descentralizada, vinculada a una democracia rural se extiende en la pradera cruzando espacios urbanos y rurales, tecnología y arcaísmo, pasado y futuro. Para Wright la descentralización, base de todas las reformas, puede crear las condiciones materiales de una nación de granjeros y propietarios independientes. Siguiendo a George, la renta es sinónimo de explotación y no debe existir. Es la planificación la que debe garantizar la distribución equitativa del suelo. Su marcado individualismo democrático plantea que no debe existir diferencia entre el estilo de vida urbano y el rural. Todo -casas, fábricas, escuelas...- se despliega en medio de tierra agrícola. Al igual que Howard, Wright habla de la unión ciudad-campo, algo que comienza en los hogares y en las familias que componen la unidad económica básica de la sociedad 21. En 1958, poco antes de morir, Frank Lloyd Wright publica “The Living City”, donde recupera el ideario de Broadacre inmerso en amplias reflexiones sobre el papel de la arquitectura 22. La Imágenes de Broadacre y de "The Living City", F. Ll. Wright (1958). Su adecuación a la estructura ortogonal del paisaje del medio oeste americano es evidente (Phoenix y Las Vegas).

Utopías urbanas del siglo XX

contenido utópico de Broadacre City se parece muy poco al de otras utopías modernas 20. Wright se plantea cómo combinar la autocracia representada por un único arquitecto de condado con la igualdad y libertad individual, cómo un plan puede dejar de ser un programa político para ser ante todo una oportunidad de regeneración del espíritu humano. Su planteamiento utópico conecta con la necesidad de que se perciba la integridad espiritual, la armonía psicológica y moral, antítesis de la fragmentación tecnopolita que “ha alienado al hombre de su trabajo, y ha traicionado la promesa de la Democracia Americana” porque ataca el sentido correcto de la tierra, del dinero, de las ideas -en forma de patentes- etc... Wright denuncia la desmoralizadora masificación de la ciudad, por su aceleración de la producción y del consumo, por su sustitución de las verdaderas satisfacciones por placeres vicarios, por la mecanización en condiciones que deshumanizan al trabajador mientras se multiplican los beneficios del rentista. Su crítica a la mecanización recuerda los discursos utópicos de la época con una denuncia de los riesgos de la industrialización, una percepción que en Wright converge con el desastre padecido por los trabajadores y agricultores con la depresión económica a finales de los años 20. En When Democracy Builds, Wright define sus ideas sobre el Estado usoniano, en cuyo centro está la casa familiar. El granjero personifica, en su trabajo de cuidar la tierra, al hombre noble y creativo, capaz de integrar en su hábitat naturaleza y artificio. El eco de Walt Withman, de Ralf W. Emerson o de Thoreau es evidente en la búsqueda de correspondencia entre las cosas del mundo y del alma a través de un espacio interior amplio, armonioso y unificado orgánicamente. Armonía que le lleva a Wright a hacer famosa la sentencia de Lao-Tse: la realidad de un edificio no está en las cuatro paredes y el tejado, sino en el espacio dentro del cual se habita. Espacio arraigado en un suelo concreto y orientado por la certeza de que “Dios está dentro de vosotros”.

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Megaestructuras. ¿Puede ser la ciudad concebida como un gran artefacto? En el mito de la Torre de Babel se reconocerá siempre la ilusión de una ciudad construida como un edificio. La imposibilidad que muestra la historia sobre este propósito no ha desanimado a los urbanistas y arquitectos que siguen, en muchos casos, planteando su posibilidad. La respuesta transita entre la ruina por la soberbia de Babel, el castigo bíblico de la confusión de las lenguas, y una utopía mecánica más o menos realizable. En el desierto de Arizona Paolo Soleri propone su Arcosanti, con un ideario simbiótico que se resuelve en hormigón y barro, y en los cines vemos una y otra vez repetida con formas diversas la torre de Metrópolis, el decorado Babel que Fritz Lang propuso en 1926. El cine lo capta todo. Así la imagen de una metrópolis desarticulada, prolongada al infinito por las carreteras en las road movies, esa visión desde la carretera dominada por el cartel luminoso del Strip de Las Vegas, magistralmente descrito por Robert Venturi en 1978, y confundida con el desierto en los films de Lynch y Wenders, contrasta con una periferia de viviendas apiladas de hormigón y sin alma, al estilo de Antonioni o Goddard. Ambos acaban en el futuro congestionado e incierto de Blade Runner, esta otra Babel donde la propaganda fomenta la huída a “otros mundos”. Escapar de la ciudad. Reiner Banham en 1976 explica la megaestructura como “futuro urbano del pasado reciente”, demostrando lo efímero del esfuerzo. La megaestructura es el gran artefacto, polifuncional y adaptable, concebido como sustituto de la ciudad. Su escenografía está a medio camino entre la ciencia ficción y lo efectivamente realizado por la ingeniería -la central hidráulica, el aeropuerto, la plataforma petrolífera...-. Iniciada por la arquitectura esquemática de Le Corbusier en sus proyectos para Argel, donde con su plan Obús plantea que una autopista se transforma en gran edificio, Banham conduce la megaestructura hasta el ideario metabolista de ingeniería ambiental, dispuesto en el proyecto de 1960 para la bahía de Tokio de Kenzo Tange, asistido por Kisho Kurokawa. Éste, en su proyecto Helix City de 1972, imita la recién descubierta estructura del ADN en un intento de establecer una analogía biológica que modere el impacto del artefacto. Tema que se repite en las propuestas de grandes torres con más de un kilómetro de altura, iniciadas por Wright. Unos arquitectos españoles proponen una torre biónica, inventando un sistema estructural que trata de hacer respirar a lo que no respira. Se siguen proponiendo Torres de Babel y se infravalora el hecho de que la ciudad no es sólo tecnología, sino sobre todo sociedad. Sin embargo en algunos proyectos singulares, como los aeropuertos, donde la lógica del artefacto domina, vemos resultados sorprendentes. Pero el aeropuerto es un artefacto bricolage de innumerables enchufes y prótesis, siempre en ampliación y transformación, distante de la ciudad real que no está sometida sólo a lo funcional: lo veríamos si surgiera de dentro de la tierra la estructura de cualquier metro, invisible y de complejidad sólo explicable por lo que hay encima.

La creatividad del grupo Archigram ha alcanzado una influencia incuestionable, consolidando algunas de las imágenes más representativas del urbanismo del siglo XX (Plug-In City e Instant City).

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importancia dada al coche, al aeroplano y a la autopista, como exigencias de su modelo de ciudad basado en células unifamiliares, está matizada por la integración paisajística y por un diseño preciso de cada elemento. En Wright se mezclan el ideal de libertad del sabio, la curiosidad tecnológica, el instinto original del vagabundo que vive bajo las estrellas y no idolatra a dioses de oro, y la añoranza del fuego del hogar. Algo que casi siempre es muy difícil de aunar.

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Muchas megaestructuras aspiran a sustituir la ciudad existente y casi siempre muestran un entusiasmo grande ante lo que la arquitectura es capaz de hacer. Tras su visita a Nueva York Le Corbusier recuerda cuando las catedrales eran blancas. Manhattan, siempre confundible con un gran artefacto, se parece a ese momento irrepetible de la ciudad europea en el que una Catedral se levanta recién construida y sin ninguna otra edificación alrededor que pueda compararse con ella. La catedral emerge como una ciudad dentro de la ciudad, con la función de cumplir aquello en lo que Babel fracasa. Lo percibe el joven arquitecto Rem Koolhaas cuando describe y exalta el Rockefeller Center, una ciudadela de complejidad funcional incomparable. Entre los que buscan una salida al funcionalismo la megaestructura es el primer camino de orden, como mostraron Peter y Alison Smithson o los arquitectos estructuralistas holandeses. Sin embargo la megaestructura también ha recogido un planteamiento diferente, de crítica a la ciudad existente. Movimientos como los Situacionistas, Archigram o Superestudio, que hoy son revisados con entusiasmo, llegan a la megaestructura a partir de la reflexión de la ciudad tal y como ésta se presenta. La ciudad europea tras la posguerra, su crecimiento intenso sobre patrones que parecen estandarizados, genera el rechazo de grupos de jóvenes artistas y arquitectos que reaccionan proponiendo rebeldía frente a la tiranía de los nuevos objetos urbanos.

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La “teoría de la deriva” que formula Guy Debord en 1956, es uno de los argumentos más conocidos del situacionismo. Debord justifica la estrategia de la deriva que ...es una técnica de paso sin interrupción a través de ambientes diversos... el situacionista es un constructor de situaciones en la ciudad -de microambientes transitorios, vistas fugaces de lo urbano...- que se apoya en la psicogeografía: le interesa el estudio de los efectos del medio geográfico sobre el comportamiento afectivo de los individuos. Se trasciende lo puramente formal o funcional, el interés está en ¿qué está pasando con la gente que vive en la ciudad? De aquí llega a su urbanismo unitario, entendido como la construcción integral de un medio en relación dinámica con determinadas experiencias de comportamiento: hay que pasar de la circulación entendida como trabajo añadido a la circulación entendida como placer, dice Guy Debord en 1959. Es en este año cuando Constant Nieuwnhuys plantea New Babilon, materializando la idea en una ciudad nómada, una ciudad red, laberíntica, ciudad de la eterna partida, realidad suspendida sobre la ciudad real, como una gran “zona amarilla” con el 200% de espacio libre. El interés actual por el situacionismo, tardío, tiene que ver con el rostro aparente de megaestructura incomprensible que tiene la ciudad contemporánea 23. Quizás fue Archigram el grupo más influyente, dirigido por figuras como R. Herron o C. Price. Con extraordinarios dibujos en 1964 proponen Plug-In City, una ciudad enchufable y ambulante que camina por la bahía de Nueva York, y en 1969 su Instant City, una imagen de valor extraordinario para comprender el cambio que se estaba operando en el espacio público. Como si fueran juguetes gigantes, dice Burham, producen una verdadera materialidad, con una influencia directa en el subconsciente de generaciones de arquitectos, inmersas en la actividad diaria de las ciudades. Con sus proyectos Oasis y Fun Palace, cuestionan el espacio público existente y anticipan lo que más tarde, en 1977, materializa el Centro Pompidou, realizado tras un notable concurso por dos de sus jóvenes alumnos más distinguidos, Renzo Piano y Richard Rogers. El denominado Beaubourg ejemplifica en el corazón de París esta lógica del gran artefacto que construye con autonomía una nueva realidad en la ciudad. El poderoso proyecto cultural que

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Sunshine Coast, Sanya, China, 2003; Sinergia Arquitectura (Carlos Lahoz, Manuel Leira y Francisco Clemente), I3 Consultores. La utopía ligada a la megaestructura sigue presente en la actualidad.


En la arquitectura actual permanece un culto inquietante hacia las imágenes de la megaestructura: la ciudad espacial de Yona Friedman, la ciudad enchufable de Archigram, la neobabilonia de los Situacionistas, etc. Megaestructuras vivas y versátiles capaces en apariencia de adaptarse a un complejo de situaciones siempre diferentes. Su libertad, imprevisibilidad, reorganización de las reglas, su diversión... son claves de megaestructuras organizadas como juegos. Sin embargo no son sólo dibujos, porque si la urbanización es cada vez más una cuestión de infraestructuras y la arquitectura debe limitarse a ir rellenando los espacios disponibles, la megaestructura busca la recuperación de la unidad perdida entre los procesos de urbanización y de edificación. El arquitecto va a estar condicionado por la concepción de la ciudad como artefacto, como gran máquina, pero puede añadir otros valores. La megaestructura puede ser un mecanismo para reconsiderar las grandes redes de transporte y una ciudad extensa hecha de grandes contenedores. Utopía o Torre de Babel, la metrópolis sigue animando el imaginario urbano.

Utopía en Disneyland En 1992 el arquitecto y crítico newyorkino Michael Sorkin escribía See you in Disneyland 25, manteniendo que la televisión y Disneyland funcionan de manera similar, mediante la extracción, reducción y remezcla para producir algo totalmente nuevo, un espacio antigeográfico. Disney ofrece un programa de esperanza en cambio permanente desde el telecontrol, capaz de crear al azar un camino único a través de la infinitud del espacio televisivo. La puerta de Disneyland esta en nuestros hogares, en la pantalla del televisor. El mundo Disney, su Disneyland, siempre ha llamado la atención de los urbanistas, el gran parque de atracciones convertido en ciudadela construida por Disney en torno a su propio imaginario, creado para el cine, la televisión y sus derivados. El gran plató cinematográfico se hace accesible y la gente penetra en un mundo de felicidad y alegría sólo moderado por su capacidad de consumo. Estamos en el origen mismo del parque temático, que en su desplazamiento de Los Ángeles a Florida adquiere un perfil diferente asociado al futuro y al espacio, rentabilizando su proximidad con Cabo Cañaveral y otros centros de la NASA. El concepto de parque temático ha sido desde entonces un tema recurrente, que surgen como ciudadelas cerradas al lado de la ciudad real. El juego, más o menos inteligente, de la megaestructura encuentra así una réplica amable, asociada a la recreación de ambientes diferentes a modo de escenarios, una realidad “feliz” que se levanta plena de autonomía en la periferias de las grandes urbes, como una verdadera utopía realizada al servicio de la sociedad del ocio. Disneyland, -The Happiest Place on Earth, afirma la propaganda-, se hace elemento de la memoria de una sociedad que rentabiliza su propio potencial de consumo

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acompaña al centro es el paradigma del vigor de las nuevas funciones urbanas, la cultura como ocio, hoy deseada por los gestores urbanos. Fue precisamente Guy Debord quien esboza, en 1967, el exitoso concepto de la société du spectacle, el cambio social de las clases medias urbanas que acceden masivamente al ocio, al turismo y a la cultura. La ciudad se transforma en un teatro de estrategias culturales. En su Efecto Beaubourg Jean Baudrillard caracteriza este nuevo orden, “...un orden de simulacros sólo se sostiene merced a la coartada del orden anterior. Así, un armazón hecho de flujos y conexiones de superficie da como contenido la cultura tradicional de la profundidad”. Se crea un nuevo espacio en la ciudad que Baudrillard entiende como espacio de disuasión, articulado sobre una ideología de visibilidad, de transparencia, de polivalencia, de consenso y de contacto, sancionado por el chantaje a la seguridad, virtualmente el espacio de todas las relaciones sociales 24.

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Hablar de utopía y mencionar Disneyland no debe parecer sarcástico, tanto si hablamos del original como de sus sucedáneos, como puede ser el consolidado Futuroscope de Poitiers. Cualquier gran parque temático, siempre concebido como negocio, devora los espacios adyacentes ligados al trabajo y al comercio, generando en torno de si verdaderos proyectos urbanísticos, siempre liderados por las instalaciones hoteleras y el invento americano del resort, el espacio hotelero transformado dentro de sus propios muros en un parque para el descanso, en torno a su propio balneario, campos de golf, etc. La escenografía, con un gran despliegue paisajístico, verifica la fuerza de una sociedad capaz y autocomplaciente, dirigida desde la publicidad y el marketing y siempre ansiosa de facilitar instantes de “felicidad”. Son lugares que hablan de los ideales y de los fracasos de la sociedad opulenta occidental con mucha más elocuencia que el mall comercial, tan criticado, y casi con obscenidad si se contrastan con los dramas urbanos que a veces tienen lugar muy cerca. Son espacios rebosantes de éxito, que no podemos eludir y cuyo utillage ha llegado muy lejos. Incluso Las Vegas es ya una gran ciudad temática, no sólo para el juego, sino orientada por el efecto Disneyland hacia el espectáculo y capaz de acoger a familias enteras, con una programación de actividades apta para los más pequeños. También el parque temático ha llegado a las playas, o como afirma José Miguel Iribas, hablando del éxito de Benidorm, ofreciendo a pie de calle un San Fermín permanente. De hecho el parque temático amenaza con invadir el espacio de la ciudad histórica, no ya en su forma aparentemente más amable del festival cultural, ya sea en Avignon o en Edimburgo, sino bajo la forma más escandalosa de una gestión urbana que, muchas veces financiada con dinero público, despliega una oferta de ocio y cultura permanente, sin evaluar con precisión los resultados. Recientemente la corporación Disney ha vendido Celebration, una pequeña nueva ciudad residencial al modo del New Urbanism, con el argumento de que ese no era su negocio. Sin embargo la empresa resiste pérdidas y mantiene sus inversiones, como es el caso de Eurodisney en París, porque para ellos el negocio es a largo plazo. Singularmente París, una ciudad que representa una forma totalmente diferente de ver la cultura, no duda en afirmar en la voz de sus dirigentes que le conviene esta apuesta. Y es que hoy una ciudad, más que nunca, no puede estar dirigida sólo por una idea. Disney ha facilitado así un camino de re-colonización de la metrópolis con sus no-ciudades de fantasía, y sigue siendo la referencia, ya que en cierto modo Disneyland representa una pseudoutopía realizada, inimaginable incluso para el Rey Sol. Colin Rowe intuía que detrás de la fachada de alegría de esa ciudad sin vagabundos y controlada, también existía mucho trabajo, cientos de personas dirigidos con una tensión mayor de la que puede imponerse a un pelotón de soldados. Una ilusión y una diversión laboriosamente prefabricadas. David Harvey hace una crítica sólida a la utopía de Disneyland 26. Nos encontramos ante una utopía degenerativa, que no mira hacia delante sino que fomenta la nostalgia de algún pasado mítico, perpetuado bajo el fetichismo Pasaia, Proyecto Asmoa. Un espacio para la creatividad y la innovación. Inventando la transición de la vieja a la nueva economía.

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y crea atractivos para estimular la economía. El precedente son sin duda los parques de atracciones urbanos que, desde Tivoli a Coney Island, se habian convertido en instalaciones permanentes, abandonando la lógica ambulante que había caracterizado a estas instalaciones, una lógica asociada a la trayectoria que establecen las fiestas locales. El abandono de ese carácter ambulante y su transformación en un espacio de fiesta permanente es sin duda un síntoma del carácter que adquiere la sociedad contemporánea y la explosión del turismo en todas sus variantes.

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En Los Ángeles, donde se creó el primer parque de Disney, Mike Davis aborda un problema de fondo, el de una sociedad que levanta muros de vigilancia y autoprotección, es el reverso de la moneda: “La consecuencia universal e ineluctable de la cruzada por la seguridad en la ciudad es la destrucción del espacio público...para reducir el contacto con los intocables...” 27. Existe una privatización del espacio que recuerda mucho a los Country Club que los británicos levantaban en Madrás o en Ciudad del Cabo y que hoy siguen siendo espacios exclusivos. Ahora afecta a territorios enteros, la Costa del Sol, Amalfi o la Costa Azul, incluso con poblaciones réplica para una élite al estilo Port Grimaud, lugares con oferta de exclusividad en las que el dinero establece las posibilidades de acceso. El extremo de esta tendencia es el extraño proyecto que el príncipe de Dubai promueve en su país, dos penínsulas artificiales en forma de palmera, The Palm, una exclusiva estructura hotelera a inaugurar en 2007 en la que se ofrecen lujosas villas a elegir en estilo paladiano, tipo cottage inglés o a lo Beverly Hills... El parque temático convertido a través del lujo en ciudadela real. La única pregunta posible es, en nuestra opinión, ¿qué queda de la utopía al alejarse de las taquillas y volver a la rutina diaria? La respuesta está sin embargo fuera del parque temático y es la sociedad la que debe atenderla. Disney: Una isla de singular utopía junto a la ciudad real. Ningún visitante puede ignorar el entusiasmo que se proyecta desde estos espacios.

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de la comodidad cultural en vez de en la crítica cultural, que era el componente central de la utopía. Disneyland elimina las complicaciones del viaje en un ensamblaje de diferentes lugares del mundo, plastificados en un lugar de pura fantasía en la que conviven órdenes espaciales diversos. Incluso Epcot Disney se inspira en lo mejor de la utopía futurista y propone una metáfora del poder de control tecnológico, sin eludir referencias a la ecología. No es sólo un sucedáneo, ya que no se trata de un producto banal y manifiesta aspiraciones concretas de nuestra sociedad, bajo una armonía fundada en el estricto control y vigilancia de todo lo que ocurre. De hecho esta lógica de control y seguridad es la que se traslada al centro comercial moderno. Ya el Country Club Plaza de Kansas City, proyectado en estilo neocolonial español en 1927 por J.C.Nichols y considerado el primer centro comercial, supuso un extraordinario cambio. Desde entonces los conceptos más innovadores de centros o parques comerciales introducen el ocio a partir de la reproducción de los valores de los espacios urbanos europeos tradicionales, llegándose a denominar “comercial villages”, y siempre apoyándose en un sistema de calles y plazas, como hiciera Disneyland con el concepto de calle mayor -main street en USA-. Y lo mismo ocurre con el mall comercial, desde que se inaugura el Eaton Center, Toronto 1977, el primer gran Mall, gran calle interior o cubierta justificada por la inclemencia del tiempo en la ciudad canadiense. Su antecedente son las arcadas parisinas y las galerías comerciales de Londres, extendidas a toda Europa y que en la Galleria Vittorio Emmanuelle de Milán alcanzan su cénit monumental. Lo que pasa es que el nuevo centro comercial es popular y ya no sirve exclusivamente a una élite urbana exclusiva. Disney ofrece una ciudad ideal al alcance de todos, de imaginación y de fantasía, un tipo de ocio difícil de distinguir del consumo. La crítica al conformismo social de la idea y de la gente que disfruta en Disneyland, el espejismo de una sociedad pacificada que pasea aparentemente por “el mejor de los mundos” seguirá despertando ásperas críticas. En una conferencia se preguntaba Manuel Castells porqué los intelectuales critican tanto los centros comerciales, siempre llenos de gente, y los aeropuertos apenas reciben críticas. Hay cierta hipocresía o, al menos, incapacidad para identificar la sustancia de lo cotidiano en nuestras culturas populares, sin duda mercantilizadas, pero con algún tipo de consistencia que pocos quieren indagar.

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A lo largo de la segunda mitad del siglo XX el urbanismo ha tenido una dominante funcionalista evidente en un contexto de reconstrucción, expansión y transformación de las ciudades donde los principios del racionalismo arquitectónico y del estilo internacional han estado omnipresentes. En 1933 a bordo del buque “Patris” en trayecto desde Marsella a Atenas, tuvo lugar la celebración del IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna con el título de la “Ciudad Funcional”. Este evento está en el origen de la Carta de Atenas que es sin duda uno de los documentos urbanísticos más influyentes de todos los tiempos. Con estas ideas se reconstruyó Europa después de la segunda Guerra Mundial y se intentó organizar los procesos de crecimiento y transformación de nuestras ciudades durante décadas de crecimiento muy rápido. Brasilia, la capital de Brasil es un ejemplo paradigmático de la aplicación de estas ideas funcionalistas en estado puro. Pese a la coherencia teórica de los planteamientos funcionalistas para la construcción de la ciudad, el urbanismo real tras la guerra y durante las décadas de los 60 y 70 mostró crecientes contradicciones como la ruptura del espacio urbano, el deterioro de los centros tradicionales y la drástica aparición de las periferias, lugares sin alma y fragmentados, espacios genéricos que se convierten en uno de los retos urbanos más importantes de nuestros días.

In 1933, the IV International Congress of Modern Architecture (CIAM) took place aboard the SS Patris, en route from Marseille to Athens, under the theme “The Functional City”. This event is the origin of the Charter of Athens that is, without a doubt, one of most influential cityplanning documents of all time. These were the ideas by which Europe reconstructed itself after World War II, and by which it tried to organise the processes of growth and transformation of our cities during

decades of very fast growth. Brasilia, the capital of Brazil, is the paradigmatic example of these functionalist ideas applied in the purest form. Today, we see growing contradiction in the results of these functionalist ideas applied to the construction of the city such as the rupture of the urban space; the deterioration of the traditional centres; and the drastic appearance of peripheral areas - soul-less, fragmented and generic - that have become one of the most important urban challenges of our time.


1. LA MÁQUINA DE HABITAR. 2. LA CARTA DE ATENAS: PRINCIPIOS DEL URBANISMO FUNCIONAL. 3. EL FUNCIONALISMO EN LA RECONSTRUCCIÓN EUROPEA. 4. UNA NUEVA CAPITAL PARA EL BRASIL. 5. LUCES Y SOMBRAS DEL URBANISMO FUNCIONALISTA. PERIFERIAS.

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la ciudad

funcional


La máquina de habitar. A lo largo del siglo XX el urbanismo ha tenido una dominante funcionalista evidente, en un contexto de expansión y transformación de las ciudades donde los principios del racionalismo arquitectónico y del estilo internacional han sido omnipresentes. Hoy el sentir general afirma que dicho urbanismo impuso un enfoque mecanicista de lo urbano, exclusivamente orientado por principios de eficacia, y que sus simplificaciones contribuyeron a agravar los problemas que pretendía resolver. Sin embargo sería un error pensar el funcionalismo sólo en términos negativos o creer que fue sólo fruto de la imposición de criterios por una élite de arquitectos y grandes figuras como Le Corbusier. No se trata de un puro sistema de reglas ideales al margen de la política y de la historia, como trataron de presentarla después algunos de sus propios creadores. Tuvo lugar dentro de un proceso largo y complejo, más heterogéneo de lo que suele pensarse, aunque al final corresponda como doctrina a lo expresado, más o menos germinalmente, en la “Carta de Atenas”.

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De hecho, esta formulación sistemática de los principios rectores del urbanismo es única en su género, fue universalmente difundida y, hasta ahora, sus detractores no han sido capaces de elaborar una alternativa equivalente 1. El esfuerzo de sistematización y de definición de un modelo urbanístico fue realizado por los arquitectos del Movimiento Moderno, en el marco de los CIAM y controlado por un pequeño grupo en su síntesis o redacción final. La relectura de la Carta tiene una extraordinaria utilidad para cualquiera interesado por lo urbano. El lenguaje parece arrogante, sin embargo no debemos olvidar que su origen está en los manifiestos de la vanguardia moderna, que son programáticos y propagandísticos, exagerados a veces en su desnuda sencillez 2. Es muy clarificador el trabajo de Sigfried Gideon que con “Space, Time and Architecture. The Growth of a new Tradition”, publicado en 1941, materializa la explicación histórica de la nueva arquitectura y el nuevo urbanismo: “El urbanista sabe a qué funciones se ha de dedicar, su tarea es la de dar a luz un organismo con las potencialidades y condiciones existentes”. Los arquitectos del Movimiento Moderno forjaron sus ideas pensando “la ciudad del futuro”. En un contexto de gran ebullición de ideas y de propuestas artísticas, el urbanismo tenía que ser una respuesta al crecimiento caótico e intenso de las ciudades y a la aparición de nuevos temas en la sociedad industrial europea mediante la construcción de un nuevo orden en el que la arquitectura habría de jugar un papel determinante. Ello sucede en un momento en el que el urbanismo, consolidado como disciplina, puede ofrecer herramientas concretas: plan regulador, zonificación, región, vivienda social... son temas desarrollados desde finales del siglo XIX por los urbanistas europeos. Fue en el seno de la vieja Europa donde se forjaron las ideas funcionalistas 3 que cimentarán la nueva ciudad radiante, apoyándose en una cultura defensora del plan urbanístico y creadora de una nueva caja de herramientas utilizable de diferentes maneras. El antecedente está en una arquitectura que aspira a incorporar dentro de sus procesos la lógica industrial y que encuentra en la vivienda y en la dotación para la vida doméstica, con un planteamiento social igualitario, un campo en el que concretar su ideario 4. La vivienda obrera exponente de la vivienda para una sociedad nueva es el primer campo de trabajo, en una sociedad en la que hay una extraordinaria demanda de viviendas más dignas. Una nueva ciudad para una nueva sociedad, donde la arquitectura ha de jugar un papel preponderante: “En las raíces de la inquietud social de hoy existe una cuestión de edificación: arquitectura o revolución” 5. Efectivamente, en 1907 se había fundado la Deutscher Werkbund, asociación que reunía a diversos artistas y empresarios vinculados al mundo de la producción industrial, para promover


Cornelis van Eesteren 6 (1897-1988), responsable entre 1929 y 1959 del urbanismo de Amsterdam, fue uno de los pocos miembros relevantes de los CIAM -su presidente entre 1930 y 1947- que llegaron a tener una responsabilidad directa en una gran ciudad. Joven arquitecto, brillante y comprometido, introduce en los años 20 de manera interesante la nueva arquitectura en contextos históricos: los concursos para el Ronkin, prolongación del Dam de Amsterdam sobre su río Amstel, y para el boulevard histórico berlinés Unter den Linden, son claros ejemplos. Allí plantea con maestría y casi por primera vez una forma articulada de ver la nueva arquitectura en convivencia con el espacio histórico, convencido de que la estética moderna en su limpia geometría puede añadir valor al espacio urbano histórico. A partir de 1929 realiza el plan general para la extensión de Amsterdam con Van Lohuizen, con una perspectiva siempre comprometida, “la ciudad es un acontecimiento social”, demostrando la sensibilidad hacia el contexto en el que la ciudad se está transformando. Como sus colegas, estaba convencido de la necesidad de nuevas soluciones espaciales en la sociedad urbana emergente y de la capacidad de la Arquitectura Moderna para encontrar esas soluciones, trabajando con expertos de otras disciplinas en la programación y dimensionado de las nuevas necesidades. El urbanismo funcionalista se hace así consistente a través de algunos temas fundamentales, entre los que destacamos la crítica a la ciudad heredada, el ideal maquinista y un proyecto universalizado de vivienda moderna y digna. En primer lugar está la conciencia de que los modelos urbanos vigentes no sirven, funcionalismo como respuesta a una ciudad antifuncional: “La ciudad se descompone, la ciudad no puede durar mucho, la ciudad ya no funciona, la ciudad es demasiado vieja” 7. Opinión unánime de todos los arquitectos destacados, que contemplan aterrorizados la congestión, la insalubridad y el caos de las grandes ciudades europeas. Pero, ¿cuál puede ser el modelo? La industria es la gran fuerza del nuevo orden. La máquina es exaltada por la literatura y el arte, y aunque algunos ven en el nuevo orden una peligrosa “jaula de hierro”, otros llegan a exigir la dictadura de la máquina, paradigma del orden racional. Desde la industria se aportan los conceptos de standarización y organización de la producción. El que se ha denominado orden taylorista o fordista, fundado en la división del trabajo, será la referencia más estable disponible. El tema central sin embargo para el Movimiento Moderno es el desarrollo eficaz de una nueva arquitectura residencial fundada en nuevos tipos y capaz de articular la respuesta a la demanda masiva de vivienda. El problema de la vivienda era una constante en la ciudad europea. La densificación de las ciudades, la falta de higiene y de dimensiones mínimas en las viviendas de la gran mayoría, la gran especulación que existía sobre terrenos e inmuebles, apenas había sido remediada por las nuevas técnicas urbanas. Tras la primera guerra mundial el problema se había agravado. El compromiso social de los jóvenes arquitectos se hacía evidente en este tema, y a él destinaron todas sus energías. Todo ello pertenecía a un programa más amplio, y todos estaban convencidos de que la vivienda era el primer paso de la realización del verdadero objetivo, un orden urbano nuevo.

La ciudad funcional

una renovación estética de los objetos de producción en serie e impulsar así las exportaciones alemanas. En el seno de dicha asociación germinaron las principales ideas que ahora constituyen para nosotros el Movimiento Moderno. Sólo debes concebir la forma y la construcción de todos los objetos en el sentido de su lógica y razón de ser mas elemental y rigurosa, afirmaba en su Credo Henry van de Velde, en 1907. En 1919 Gropius funda la Bauhaus en Weimar y a partir de 1919, igualmente, comenzó Le Corbusier a publicar su revista “L'Esprit Nouveau”.

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Pero fue en los CIAM -Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna- donde se ponen de relieve los retos y los temas comunes. Convocados por primera vez en 1928, en el castillo de La Sarraz por Le Corbusier y Gideon, los arquitectos reunidos definen en la declaración constitutiva el urbanismo como “la organización de todas las funciones de la vida colectiva en la ciudad y en el campo”. Durante 30 años los CIAM fueron el teatro de un intercambio de ideas a nivel mundial, que pusieron al descubierto las tareas del “urbanismo”. Las ideas de estandarización e industrialización de la vivienda, de ésta como “máquina para vivir”, del funcionamiento como lo esencial de la forma, de integración entre campo y ciudad están ya entonces plenamente asumidas. Todo debía ser reducido a sus componentes elementales, determinados por el criterio de lo útil y formalizados con la mayor sencillez posible, casi reduciéndose a formas esquemáticas. Los temas de los CIAM nos hablan de las preocupaciones entonces vigentes. En 1929 se reúne el CIAM II, en Frankfurt, que versa sobre “la vivienda para el mínimo de la existencia” y en 1930 en Bruselas el CIAM III aborda los “Métodos racionales de construcción”.

La Carta de Atenas: principios del urbanismo funcional. En 1933 a bordo del transatlántico “Patris” en trayecto desde Marsella a Atenas, tuvo lugar la celebración de 4º Congreso Internacional de Arquitectura Moderna cuyo título central fué “La Ciudad Funcional”. El urbanismo ya no puede estar sometido a las reglas de un esteticismo gratuito, afirman, su naturaleza es esencialmente funcional. Las conclusiones serán recogidas por Le Corbusier, para algunos sin respetar la diversidad de ideas allí presentes, en un libro publicado en 1943: “La Carta de Atenas”. En este fundamental documento urbanístico se fijaron por primera vez unos principios sistemáticos relativos al moderno planeamiento urbano. El pensamiento urbanístico de la Carta de Atenas 9, revisado por Le Corbusier, se refleja en la siguiente declaración sintética: “El urbanismo es la ordenación de los lugares y de los locales diversos que deben abrigar el desarrollo de la vida material, sentimental y espiritual en todas sus manifestaciones, individuales o colectivas. Abarca tanto las aglomeraciones urbanas como los agrupamientos rurales. El urbanismo ya no puede estar sometido exclusivamente a las reglas de un esteticismo gratuito. Es, por su esencia misma, de orden FUNCIONAL. Las tres funciones fundamentales para cuya realización debe velar el urbanismo son: 1º habitar; 2º trabajar; 3º recrearse. Sus objetos son: a. la ocupación del suelo; b. la organización de la circulación; c. la legislación. Las tres funciones

Periferia de Barcelona. Imágenes del complejo de Azca en Madrid.

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Las Siedlungen alemanas son el primer ejemplo en el que la tipología edificatoria moderna y la morfología urbana están integradas por el proyecto. En 1927, Hugo Haring, secretario de la asociación berlinesa “Der Ring” de arquitectos, dirá: “... el trabajo realizado en la vivienda actual sólo debe considerarse como un trabajo preparatorio, hasta que los problemas del urbanismo hayan encontrado la transformación fundamental y la realización que corresponden a la transformación de la sociedad. La actual construcción de suburbios no es en modo alguno una solución, sino un recurso sumamente insuficiente”. Estas reflexiones de Hugo Haring se constatarán posteriormente cuando se compruebe que ni la vivienda obrera ni la fábrica habían encontrado un espacio auténtico en la ciudad, sino que se habían trasformado en lo que a partir de la posguerra se denomina “periferia” 8.

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Un urbanismo que define su objeto con una amplitud que sobrepasa el marco urbano y la materia propia de la arquitectura. Su carácter esencialmente funcional se justifica por la necesidad de transformar la ciudad heredada introduciendo un nuevo orden que armonice densidades y equipo urbano, que resuelva los problemas circulatorios y modifique la estructura parcelaria. La Carta de Atenas está estructurada en tres partes: generalidades que tratan de las relaciones entre la ciudad y su región; el estudio del estado actual de las ciudades; y las conclusiones que dan origen a los puntos doctrinales o principios del urbanismo funcional. Con independencia del alcance que hayan tenido estos últimos, y a pesar de que muchas de las ideas expresadas no se desarrollan exhaustivamente, sorprende la actualidad de algunos de estos temas y el avance que significaba cuando fueron planteados. La inercia de los procesos urbanos hace pensar en una aplicación siempre demasiado parcial de la Carta, en la hegemonía de cambios cosméticos y de lecturas interesadas, amparadas y beneficiándose del supuesto y necesario orden emergente. El texto de la Carta, sin embargo, permite aventurar un urbanismo sólido y mucho más clarividente del que muchos han planteado. Destacamos el relieve que se atribuye al concepto de región y la importancia dada a la Naturaleza y al patrimonio histórico de las ciudades: La ciudad se sitúa en su región, porque la ciudad sólo es comprensible como parte del conjunto geográfico, económico, social y político que es la región. Las delimitaciones administrativas y de planificación deberían basarse en criterios funcionales. Por ello el plan urbanístico es parte del plan regional. El tratamiento regional de los problemas facilita el enfoque funcionalista. Frente a los conceptos administrativo, geográfico o histórico de región, se adopta la idea de región funcional vinculada al área de influencia de la ciudad. En el Art. 83 se indica que la ciudad debe ser estudiada dentro del conjunto de su región de influencia, el limite de la aglomeración será función del radio de su acción económica. El recurso a la región era sin duda consecuencia de los profundos desequilibrios territoriales provocados por el desarrollo industrial y por la conciencia de que no podían corregirse exclusivamente desde la escala de la ciudad. La Carta manifiesta la influencia del medio natural en la vida de los hombres. La situación geográfica y topográfica, la relación de agua y tierra, suelo, clima -comenzando por el soleamientocontribuyen a modelar la sensibilidad e ideología de los hombres. Incluso se denuncian los desequilibrios territoriales provocados por la enorme concentración de población en las ciudades y el abandono de numerosas tierras. Se dice textualmente: “En lo sucesivo, los barrios de viviendas deben ocupar los mejores emplazamientos aprovechando la topografía, teniendo en cuenta el

Algunos proyectos ejemplares del urbanismo funcional. La propuesta para el Îlot insalubre de Le Corbusier en París; el barrio de Hansaviertel en Berlín.

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fundamentales arriba indicadas se ven favorecidas por el estado actual de las aglomeraciones. Deben ser calculadas de nuevo las relaciones entre los diversos lugares dedicados a ellas, de modo que se determine una justa proporción entre los volúmenes edificados y los espacios libres. Se debe reconsiderar el problema de la circulación y de la densidad. La desordenada fragmentación del suelo, fruto de las divisiones, de las ventas y de la especulación, debe ser sustituida por una economía básica de reagrupamiento. Este reagrupamiento, base de todo urbanismo capaz de responder a las necesidades presentes, garantizará a los propietarios y a la comunidad el reparto equitativo de las plusvalías que resulten de los trabajos de interés común”.

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clima y disponiendo de la insolación más favorable y de los espacios verdes oportunos” (Art. 23). Y se insiste en el valor de la relación con el contexto natural: “Las horas libres semanales deben pasarse en lugares favorablemente preparados... Deben estimarse los elementos existentes: ríos, bosques, colinas, valles, lagos, mar, etc.” (Arts. 38 y 40). El ocio en la naturaleza es una respuesta a las caóticas condiciones de salubridad e higiene de las ciudades que analizan. En la naturaleza los espacios libres, el aire puro y el sol son inagotables. El nuevo modelo de ciudad aspira a que la naturaleza invada la vida de los hombres y envuelva la propia arquitectura. Desgraciadamente la realidad apenas respondió a estos planteamientos, o se creyó que dotarse de espacio vacío y abierto era ya establecer un vínculo con la naturaleza.

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La Carta también defiende que el patrimonio histórico de las ciudades debe ser salvaguardado, tanto edificios aislados o conjuntos urbanos, cuando son exponente de una cultura anterior: “El espíritu de la Ciudad se ha formado en el curso de los años; simples edificaciones han cobrado un valor eterno en la medida en que simbolizan el alma colectiva; son la osamenta de una tradición que sin pretender limitar la amplitud de los progresos futuros, condiciona la formación del individuo tanto como el clima, la comarca, la raza o la costumbre. La ciudad, por ser una patria chica lleva en si un valor moral que pesa y que se halla indisolublemente unido a ella” (Art. 7). Texto que contrasta con el propio rechazo de la Carta a lo que no es puramente funcional (Art. 57), con su despreocupación por el contexto (Art. 66) y con el velado desprecio por la ciudad “envejecida” (Art. 67). Los arquitectos modernos se revelan contra el culto por lo pintoresco y por la historia, contra la utilización de los estilos del pasado con pretextos estéticos en las zonas históricas, temas que no deben tener en ningún caso primacía sobre la salubridad de las viviendas. Plantean la destrucción de tugurios en los alrededores de los monumentos históricos para la creación de superficies verdes, aunque esta medida destruya un ambiente secular es inevitable. Los vestigios del pasado deben bañarse de un ambiente nuevo. Los métodos miméticos son contrarios a la gran lección de la historia, las obras maestras del pasado nos muestran que cada generación tuvo su propia manera de pensar y su estética. Al mezclar lo “falso” con lo “verdadero” lejos de llegar a dar una impresión de conjunto y de suscitar la impresión de pureza de estilo, se llega sólo a una recomposición ficticia, apenas capaz de desacreditar los testimonios auténticos que tan vivamente se deseaba preservar. Aunque pueda considerarse una declaración de buenas intenciones, estos temas son manifestación de que la Carta de Atenas, con su enfoque funcionalista, encierra una verdadera teoría urbanística, cuyo valor es relativamente independiente de las realizaciones que ha inspirado. La estructura misma de la Carta es consecuencia de un método analítico claro y previo a determinadas conclusiones, que surgen de la generalización de situaciones concretas estudiadas previamente. Ver como caótica la situación de la ciudad heredada es permanente en las observaciones de la Carta de Atenas, es el detonante de la búsqueda de un nuevo orden anclado en la razón. En el trabajo previo del CIAM se analizaron hasta treinta y tres ciudades representativas, y en base a estos análisis, se formularon los artículos constitutivos de la Carta que hunden sus raíces en la irracionalidad de una ciudad degradada: “El advenimiento de la era del maquinismo ha provocado inmensas perturbaciones... El caos ha hecho su entrada en las ciudades” (Art. 8)... “La mayoría de las ciudades estudiadas presentan hoy una imagen caótica...” (Art. 71). Tras la crítica demoledora a la ciudad de su época y la propuesta de los remedios, la Carta de Atenas presenta sus conclusiones bajo la forma de puntos doctrinales para el nuevo urbanismo racional.


El trabajo, la segunda función urbana, se ha desarrollado en el marco urbano analizado de forma poco racional. En general, las viviendas están demasiado alejadas de los lugares de trabajo lo cual impone unos trayectos desmesurados y en las horas-punta de los transportes se acusa un estado crítico. La falta de previsión y planificación genera localizaciones conflictivas para la industria y los centros de negocios y oficinas pronto son presa de la especulación. Esta situación problemática demanda exigencias para el futuro que en la Carta de Atenas se concretan básicamente en la reducción de distancias entre los lugares de residencia y los lugares de trabajo. Los sectores industriales deben situarse en zonas distintas de las áreas residenciales, con buena accesibilidad y separados de las viviendas por zonas verdes. El centro de negocios debe hallarse en la confluencia de las vías de circulación que enlazan los elementos urbanos mas significativos. La tercera y nueva función tiene que ver con el descanso, con la calidad de vida y con el esparcimiento, anticipándose a la sociedad del ocio. Se señala que las superficies libres de la ciudad son insuficientes debido a la devastadora acción de densificación llevada a cabo en los dos siglos precedentes. Además, muchas de las superficies libres conservadas están mal distribuidas o presentan una ubicación periférica por lo que no sirven para mejorar las condiciones de habitabilidad en las áreas urbanas congestionadas. Por otra parte, los terrenos que podrían ser utilizados en las horas libres se hallan mal comunicados con la ciudad. La Carta propone que todo barrio residencial debe contar con la superficie verde necesaria para la ordenación racional de los juegos y de los deportes de los niños, de los adolescentes y de los adultos. Para ello habrá que crear una legislación que garantice tales resultados. Las ciudades jardín construidas compartimentan demasiado las superficies verdes para el uso privado, superficies que deben asignarse a fines definidos: parques infantiles, escuelas, centros juveniles, bibliotecas, etc.. Porque el esparcimiento diario debe completarse con el descanso semanal al que se destinarán parques, bosques, playas, colinas, valles, lagos y otros lugares de gran atractivo natural que deben conectarse adecuadamente a la ciudad a través de un buen sistema viario. La cuarta función, determinante de la nueva estructura urbana porque sirve a las demás, es la circulación. De la observación minuciosa de las ciudades de entonces surge el convencimiento de que las vías de comunicación fueron concebidas para el tránsito de peatones o de carruajes y no se adaptan a los requerimientos de la circulación automóvil. Las distancias entre los cruces de las calles son muy pequeñas y las anchuras insuficientes. La red en su conjunto es irracional, poco

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La cuestión de la vivienda es central: habitar es la primera función urbana. En la Carta de Atenas se analiza la situación de las áreas residenciales urbanas, se señala la excesiva densidad de determinados sectores de los núcleos históricos y de zonas construidas a raíz de la expansión industrial del siglo XIX con unas condiciones de habitabilidad nefastas. Se crítica asimismo la ubicación de los barrios residenciales de mayor densidad en las zonas menos favorecidas y la situación de las áreas de viviendas de lujo con poca densidad en los sitios privilegiados, y todo ello, sancionado por una zonificación establecida oficialmente. Se ataca duramente la tradicional alineación de las viviendas al borde de las calles y la arbitraria disposición de las dotaciones en relación a las viviendas. También se hace referencia a la penosa situación de los suburbios. Para paliar las deficiencias señaladas se propone que los barrios residenciales deben ocupar los mejores emplazamientos del contexto urbano, con unas densidades de edificación razonables, debe prohibirse la alineación de las viviendas formando calles y fomentarse edificios de gran altura distanciados entre si, de esta forma, es posible liberar suelo en favor de amplias superficies verdes.

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flexible e inadecuada para las nuevas velocidades mecánicas. Con frecuencia además, la red ferroviaria deja aislados barrios enteros privándoles de la necesaria relación con el resto de la ciudad. Ante esta caótica situación se propone una estricta clasificación jerárquica del sistema viario con un diseño de cada vía en función de los vehículos a los cuáles se destina. Los cruces de trafico intenso deben solucionarse a distinto nivel. debe existir una separación clara entre las vías rodadas y peatonales y las arterias de mayor trafico deben aislarse con zonas verdes. Para conseguir todo ello se da protagonismo a la organización funcional y se defiende la planificación urbana. Cada una de las cuatro funciones debe realizarse en la ciudad de forma óptima y disponerse en sectores concretos que permitan el desarrollo más favorable de cada actividad. La residencia debe disponerse en lugares con amplios espacios, aire puro y sol que son las condiciones esenciales de la naturaleza. Los lugares de trabajo deben disponerse de tal modo que dignifiquen esta actividad humana, separados de las áreas residenciales y dotados de gran accesibilidad. Es preciso además prever las instalaciones necesarias para la correcta utilización y disfrute de las horas libres, las dotaciones y el equipo cotidiano estarán próximos a la vivienda y rodeados de un marco de gran calidad ambiental en cambio las horas libres semanales deben disfrutarse en lugares naturales atractivos del entorno de la ciudad. Por último debe establecerse una vinculación entre estas diversas áreas funcionales mediante una red circulatoria que garantice los intercambios respetando las prerrogativas de cada una. Por ello “el urbanismo es la consecuencia de una manera de pensar, llevada a la vida publica por una técnica de la acción”, es un instrumento capaz de organizar la sociedad. 92

El racionalismo como sistema permitirá el orden funcional de la ciudad. La zonificación radical es el mecanismo eficaz para dotar de rigor racional a la ciudad. Todo debe responder a principios de clasificación y jerarquía. Se acude a la analogía biológica por creerse que la célula viva, elemento biológico primordial, es la máquina perfecta, desde la familia que constituye la célula social. El hogar será el núcleo inicial del urbanismo. Las viviendas se agrupan en “unidades de habitación” de tamaño eficaz que, por agregación, constituyen un tejido residencial organizado desde sus elementos menores, y completadas por el equipo urbano. El sistema viario desempeña un papel esencial en la ciudad -arterias- y la economía de tiempo se considera principio de la planificación: el enlace rápido y eficaz entre las diversas zonas urbanas, origen de un sistema viario jerarquizado y para cada tipo de trafico (teoría de las siete vías). Todo ello conduce a un nuevo concepto de espacio urbano que más tarde se denunciaría como “la pérdida del espacio urbano tradicional”. La alineación de las viviendas al borde de las calles impide el soleamiento de los alojamientos, “mort de la rue corridor!” decía Le Corbusier. El nuevo modelo urbano dispondrá de construcciones altas y distanciadas sobre grandes superficies verdes. Frente a la violencia de los intereses privados, el urbanismo debe organizar las funciones dentro de la más estricta economía de tiempo, sobre un sistema viario eficiente y una zonificación racional. Para ello es imprescindible la elaboración de planes urbanos, integrados en el plan regional correspondiente: la célula de habitación (vivienda) y la unidad de habitación (de tamaño eficaz) serán la base del tejido residencial que debe relacionarse adecuadamente con los lugares de trabajo y de esparcimiento en base a las determinaciones de un plan racional. Los planes son el mecanismo para la ordenación de la ciudad, para prever un crecimiento armonioso de la misma y en definitiva para garantizar que el interés privado se subordine al interés colectivo en la construcción de la ciudad. La carta habla de plan y de programa como estrategias urbanísticas que


Sin embargo el protagonismo del nuevo urbanismo pertenece a la arquitectura, responsable del bienestar y de la belleza de la ciudad: “La arquitectura preside los destinos de la ciudad” ... “La arquitectura es fundamental para todo” (Art. 92) a la que se da prioridad en las tareas urbanísticas. A diferencia del urbanismo de composición defendido por Camilo Sitte y sus seguidores que consideran que lo básico en el diseño de la ciudad es la configuración del espacio urbano, los arquitectos funcionalistas conciben las nuevas edificaciones como protagonistas, la arquitectura produce las “figuras” de una ciudad en la que el espacio urbano es el “fondo” verde y homogéneo, solo interrumpido por las vías de tráfico.

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orienten la transformación de la ciudad y su crecimiento: “Los planes determinaran la estructura de cada uno de los cuatro sectores asignados a las cuatro funciones clave y señalaran su emplazamiento respectivo en el conjunto” (Art. 78)... “El simple plan municipal será reemplazado por un plan regional...” (Art. 83)... “Es de la más imperiosa necesidad que cada ciudad establezca su programa...” (Art. 85)... “El programa debe elaborarse a partir de análisis rigurosos hechos por especialistas...” (Art. 86). Para que ello se cumpla de modo satisfactorio la Carta sabe que el interés privado se ha de subordinar al interés colectivo.

El funcionalismo en la reconstrucción europea. El urbanismo funcionalista era demasiado radical, incluso violento, en relación con la ciudad heredada, y se planteaba casi siempre como una visión utópica, sin duda voluntarista y, para sus detractores, dogmática. De hecho la aplicación de su doctrina no pudo sino ser parcial. Pronto se traiciona la interrelación de temas de la Carta, fácil blanco de críticas o incluso la causa de todos los desmanes urbanos. La Carta eludía la mayor parte de los mecanismos económicos, políticos, administrativos y sociales que organizan de forma diversa la realidad urbana, y que son la verdadera causa de muchos males. Su esquemática racionalidad parecía aspirar a organizar la compleja vida individual y social en la ciudad para hombres arquetípicos, sin diferencias de clase o cultura. A la vez, la ciudad funcional se materializa dentro y fuera de la ciudad existente de la posguerra. En la renovación de los centros urbanos y en los nuevos grandes barrios de vivienda social periféricos, los principios funcionalistas se aplican sistemáticamente, marcando una primera etapa de inversión pública ante la necesidad de alojar a los nuevos residentes de la sociedad industrial y de atender el proceso acelerado de crecimiento urbano. No debemos sin embargo minusvalorar la distancia histórica que nos separa de los momentos de auge de estos planteamientos. En los CIAM de la posguerra ya se hace evidente la insatisfacción frente a la Carta y el interés de los arquitectos por completar sus postulados, de manera que temas como los centros para la vida de la comunidad, crear un hábitat más humano o el corazón de la ciudad serán recurrentes. José Luis Sert habla de la “olvidada quinta función”, la que permite que el colectivo humano que habita una ciudad se sienta participe del proceso de transformación de la misma. Sin negar las otras cuatro funciones sugiere una nueva, la modificación del entorno, la que debe ser origen de una morfología urbana mas rica y de una vida social mas compleja y satisfactoria 10. El problema es cómo. La condena del “mimetismo” y del “pastiche” no se acompaña con ninguna aportación referente a los mecanismos de integración de lo nuevo en el contexto heredado: esa es la tarea de la arquitectura. Se trata de unos principios que pueden provocar en la práctica a un desprecio no declarado por lo heredado, capaz de eliminar partes irrepetibles de la ciudad y de los paisajes del pasado.

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Los últimos CIAM manifiestan las diferencias entre jóvenes y antiguos miembros 11, todos preocupados por la correcta orientación de los procesos urbanos, insatisfechos con lo realizado y conscientes de que la Carta no era la solución definitiva. De hecho algunos autores han visto en la Carta de Atenas -publicada en plena guerra, en 1942 12, mucho después del congreso de 1933- un manifiesto para la reconstrucción de la ciudad europea. Es en el contexto de la posguerra en el que la Carta encuentra la posibilidad de una gran difusión y asegura la continuidad del Movimiento Moderno arquitectónico. La ciudad funcional, salvo excepciones que veremos, ya no se va a construir ex novo, sino en violenta yuxtaposición con la ciudad preexistente o creando partes dependientes de ésta: su periferia. Con el despliegue del urbanismo funcionalista el modelo urbano occidental se convierte en un modelo centro-periferia, caracterizado por la progresiva discontinuidad y heterogeneidad de lo urbano. La dinámica urbana a partir de la reconstrucción de la postguerra conduce a la transformación de la ciudad heredada, a veces sobre las ruinas, en centro de negocios y en conflicto con la cuestión latente de la conservación o de su reconstrucción. La ciudad crece en una economía de base industrial y el mundo rural también cambia definitivamente. En la periferia de la ciudad se produce una eclosión urbana y se difunde un modelo de suburbanización cada vez más intenso. La ciudad gravita entre “downtown” y “suburbia”. Este modelo dual, con su lógica única, participa de una profunda indiferencia hacia la naturaleza, no sólo en su estado salvaje, sino también en el territorio moldeado por el trabajo del hombre, lo que coloquialmente denominados “el campo”. Es ingenuo pensar que la Carta es la causa de todo ello. La clave del fracaso de la ciudad funcional está en su propio paradigma mecánico, en confundir la ciudad con un artefacto que se puede gobernar, no sólo formalmente, sino incluso cultural, funcional y socialmente. La urgencia de la reconstrucción y las dimensiones del crecimiento urbano consolidaron la necesidad de realizar planes urbanísticos aplicando los principios de la Carta. El papel de la administración pública -Estado y Municipio- es fundamental, la construcción de infraestructuras y la dirección de los procesos urbanizadores -con su aparato legislativo- es determinante de una acción directa del Estado en la reconstrucción y en la creación de grandes áreas residenciales. Las ideas de la Carta se despliegan en el marco tecnocrático en el que se consolida la técnica urbanística, imponiéndose por primera vez “estándares” cuantitativos con el fin de garantizar equipamientos y espacios para parques y jardines. Sin embargo, en este contexto de urgencia social, los planes se caracterizan por su contenido abstracto, de perfil estructurador y funcional, y sin aspirar a controlar un mercado inmobiliario que será la causa real del fracaso del modelo. Con la crisis del sistema económico expansivo de los primeros años setenta las voces más críticas encuentran eco y el modelo centro-periferia se discute, poniendo de relieve los problemas. Se cuestiona la zonificación radical y un crecimiento urbano discontinuo y por polígonos, residenciales o industriales, donde los paquetes construídos van colmatando de forma dispar el espacio periférico, intercalados entre la estructura que definen las grandes infraestructuras. Se produce así un espacio semi-ocupado, lleno de vacíos intermedios. Además de los espacios sin uso, se comienzan a detectar numerosos espacios en desuso: vertederos, eriales, áreas de cultivo abandonadas, zonas industriales obsoletas, áreas de construcción marginal, etc. El cambio de los

Unidad de Habitación de Le Corbusier, Marsella.

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La fácil crítica de los principios funcionalistas, que podemos formular a posteriori y en un contexto cultural e histórico distanciado, puede resultar injusta. La realidad ha estado condicionada por la presión especulativa y una urdimbre administrativa y política que han dirigido en cada caso las transformaciones urbanas. Con el énfasis en lo funcional, además de la racionalidad y del rigor técnico en la dirección de las intervenciones urbanas, se planteaba un programa urbano exigente, orientado por objetivos diversos y articulador de una estructura capaz de soportar con eficiencia la vida urbana. La utilidad de los estudios interdisciplinares, la adecuación de los usos a las condiciones preexistentes, la formulación de programas dotacionales minuciosos, etc. siguen teniendo vigencia. La relación entre planes y la consideración de la ciudad dentro de su contexto regional sigue siendo una necesidad. El protagonismo brindado a la arquitectura, su importancia a la hora de crear calidad de vida urbana, incluso la condena explícita del “pastiche”, son valiosas aportaciones. Y el esfuerzo por formalizar “los principios del urbanismo” fue sin duda esclarecedor. Pero es un drama ver cómo los planes inspirados en los principios funcionalistas perderán su contenido arquitectónico, su aspiración a la calidad espacial, convirtiéndose en un complejo sistema de zonas, coeficientes y normas que son el soporte jurídico de un emergente negocio inmobiliario. Recordemos un tiempo en el que el sueño de los arquitectos no parecía un imposible ajeno a la ilusión de un pueblo.

Una nueva capital para el Brasil. En 1823, José Bonifacio, conocido como el Patriarca, propuso que la capital fuera trasladada a Goias y sugirió el nombre de Brasilia. Sueño del Patriarca sobre un lugar deshabitado e inaccesible, hoy capital de Brasil, ciudad funcional concebida como un monumental jardín sobre el paisaje, Brasilia es una compleja capital rodeada hoy de barridas populares autoconstruídas, algunas sobre los campamentos de los obreros que en apenas cinco años construyeron las partes esenciales del proyecto original. Lucio Costa se presenta al concurso convocado para la nueva capital de Brasil con una memoria y unos esquemas brillantes, corazón de lo que será el Plan Piloto de Brasilia en 1957, ciudad para 500.000 habitantes. Planteó una idea sencilla pero que podía desarrollarse y pensarse a fondo si resultaba ganadora del concurso. Nos interesa el proyecto tal y como se plantea en el concurso. El proyecto de Lucio Costa para Brasilia es paradigma de la aplicación de los criterios del urbanismo funcionalista, sin embargo y como algunos autores han señalado con respecto a la analogía de Brasilia con Chandighar, estamos ante la sustitución de una racionalidad mecánica por una racionalidad dialéctica, capaz de entablar una conversación con la cultura y el paisaje locales 13. Lucio Costa reflexiona sobre el significado mismo de urbanizar, de fundar una ciudad en medio de la naturaleza salvaje, un acto de colonización en el que la ciudad es el punto de partida de la organización de toda una región. No piensa en una urbs, sino en una civitas, en un proyecto que

Brasilia, el ejemplo más puro de la síntesis de ciudad y arquitectura inspirada en los principios de la ciudad funcional.

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sistemas productivos, de las exigencias de uso del espacio, de los estilos de vida... va a generar nuevas preocupaciones, entre las que emerge un nuevo sentido de lo histórico y una cultura conservacionista naciente, tanto de los valores culturales como de la naturaleza, que introduce la preocupación por las posibilidades de aprovechar lo existente.

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ha de expresar orden, adaptación y sentido de la medida, algo que sólo puede ser expresado por un esquema de calidad simbólica y monumental. El esquema de Costa nace del gesto de tomar posesión de un lugar: dos ejes que se cruzan en ángulo recto. Este signo se adapta a las condiciones del sitio, a su topografía, drenaje, orientación... un eje se curva y comienza a formar un triángulo equilátero. La ciudad no sólo ha de ser el nuevo centro de la administración del Estado, sino un centro cultural lúcido y distinguido. Los ejes curvos serán los ejes de las modernas vías de tráfico, arterias naturales, con tráfico de paso y local separados, a lo largo de las cuáles se organiza el espacio residencial. Los centros cívicos y administrativos, el comercio y los equipamientos, algunos espacios para pequeñas industrias, la red ferroviaria y la estación, se organizan en torno al eje transversal, que se transforma en el sistema monumental. En los cruces está el distrito financiero y de negocios, con amplias áreas comerciales. En el centro de la intersección plantea una plataforma libre de tráfico de paso, en la que se instalará el espacio para el ocio: cines, teatros, restaurantes, con tráfico pasante bajo la plataforma, que dispondrá de accesos a aparcamientos y a autobuses interurbanos, con cruces de vías a varios niveles, que facilite las intersecciones y giros. Se piensa en la convivencia entre peatón y automóvil -el automóvil no es un enemigo irreconciliable del hombre, afirma Costa-, separando los tráficos más hostiles y creando sistemas peatonales conectados, la ordenada trama de transporte articula los diferentes barrios.

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En la cabecera, un triángulo equilátero simboliza la conexión de la nueva ciudad con la arquitectura antigua, y acoge a los tres poderes, en una terraza de piedra sobre el paisaje circundante. Cada edificio se sitúa en un ángulo de la Plaza de los tres poderes: el Gobierno, la Corte Suprema y el Congreso, cerrando la gran explanada de los ministerios. Espacio que proyecta Oscar Niemeyer como una gran obra arquitectónica. Desde y sobre el triángulo surge una amplia explanada formando una segunda terraza rectangular y adaptada al relieve. Se trata de una técnica arquitectónica oriental reinterpretada para dar coherencia y fuerza monumental al proyecto. Esta explanada es un “mall” para peatones y desfiles, a lo largo de la cual se dispondrán ministerios y otros elementos urbanos singulares que constituyen el corazón de la ciudad. El área cultural está al final con una solución en parque, y espacios reservados para la universidad, el hospital general y el observatorio. Aparte está la catedral, independiente del poder político, con su propia plaza. Es muy atractiva la manera en que Costa razona sobre el centro de ocio, como una mezcla de Piccadilly Circus, Times Square y los Champs Elysées, enfrente del espacio político y al otro lado de la plataforma, desde la Opera a los cafés. Los teatros y cines estarán conectados con pequeñas calles al estilo de la Rua do Ouvidor, con alamedas venecianas y galerías cubiertas (arcades), articuladas por patios con bares y cafés y “loggias” sobre el parque. A lo largo del gran eje hoteles y edificios como las torres de televisión completan la composición. Localizados en el lateral del centro de ocio, se reservan dos áreas para comercio y otras dos para el distrito financiero y profesionales liberales, con la central de Correos, el Banco de Brasil y amplios aparcamientos. También hay un distrito de deportes, jardines botánicos y zoológico. La plaza municipal está en el otro extremo de la plaza del gobierno, sobre el gran eje monumental, delimitada por el Ayuntamiento, la jefatura de policía, la brigada contra incendios y el edificio de salud pública.


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El espacio residencial está formado por secuencias de bloques de viviendas, con disposiciones variadas a lo largo de los ejes viarios y protegidos de éstos por zonas arboladas. En el proyecto original se propone también una segunda banda de servicios que albergaría almacenes, garajes, tiendas, y una tercera banda que acogería plazas, con iglesias, escuelas, comercios y todos los servicios de barrio, en los entornos peatonales. Cierto orden social gradual es posible en función de la tipología y el estándar residencial, pero neutralizado por la estructura urbana, salvo en algunos lugares como el Distrito de embajadas. También se disponen diversos barrios residenciales aislados entre los árboles y amplios espacios para casas unifamiliares. Los principales parques de Brasilia los diseñará posteriormente el gran paisajista Burle Marx. Los Cementerios están al final del eje residencial, Costa dice, para que los cortejos fúnebres no pasen por el centro urbano. El frente del lago se destina para uso residencial, preservando su belleza natural. Entre bosques se disponen diversos centros de ocio y deporte vinculados al disfrute del paisaje: club de golf, club de yates, residencia presidencial, etc. Costa piensa en el proceso de construcción, en los sectores, y por supuesto en la participación de arquitectos diferentes. Para Costa que la idea de estructura global de la ciudad fuera sencilla y fácil de entender no implica necesariamente esquematismo en la escena urbana y es compatible con la variedad y la posibilidad de la escala íntima y confortable. La articulación de las diferentes escalas es la clave de la armonía en la relación entre las diferentes piezas de la ciudad. Brasilia hoy está llena de contradicciones, muchas de ellas características de todas las grandes ciudades latinoamericanas, que quizás en Brasilia son más evidentes al convivir con un emocionante orden monumental y arquitectónico. La Brasilia monumental y moderna se levanta en muy poco tiempo, pero en torno a los barracones de los obreros que construyeron la ciudad hoy hay barrios informales que albergan a más población que la que vive en la ciudad formal. Sin embargo la intensidad de los principales componentes de la ciudad funcional permanece: estructura, forma y aspiración de eficiencia de los sistemas urbanos. Brasilia es así el ejemplo más expresivo de una ciudad construída con los principios del urbanismo funcional. El sueño del arquitecto no es frustrante, la ciudad la hace la gente.

Luces y sombras del urbanismo funcionalista. Periferias. La cultura popular pronto encuentra grietas en el discurso del orden de la planificación urbana moderna. Una película como Rocco y sus hermanos de Visconti (1960) muestra la desolación de la ciudad industrial que crece en la postguerra. Esta se deshace en los amplios espacios en construcción, consecuencia del cambio, y sobre todo, como también muestran ásperamente las películas de Antonioni y de la nouvelle vague, en una periferia de márgenes incompletos en la que ocurre todo aquello que no encuentra espacio en la ciudad y en su lógica continua preestablecida. Cineastas como Win Wenders han prolongado esta narración hasta nuestra ciudad contemporánea. El esquematismo de los criterios funcionales olvida la emoción y los conflictos profundos de la vida urbana, intrincada y susceptible de interpretaciones diversas. La ciudad no puede estructurarse en comunidades urbanas cerradas, comunicadas sólo por el transporte. De hecho es el espacio público el elemento cultural y de relación social cuya ausencia más se nota en la ciudad funcional. El urbanismo funcionalista, aunque haya generado conjuntos urbanos muy interesantes, ha provocado una ruptura con el espacio urbano tradicional. La violenta yuxtaposición en las últimas

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Estas contradicciones fueron denunciadas muy pronto por José Luis Sert en Can our cities survive?, título que da a su reflexión sobre la ciudad al final de su recopilación de las conclusiones del Congreso de Atenas, evidenciando que la ciudad americana ya planteaba un desafío acuciante y diferente de la Europea. Un texto que adquiere un significado muy distinto al redactado como Carta y casi al mismo tiempo por Le Corbusier 14.

La ciudad funcional

décadas de los nuevos sectores urbanos construídos en la periferia, o en los vacíos de la ciudad persistente, presentan con frecuencia conflictos de escala, de tipologías, problemas de pérdida de la imagen tradicional de la ciudad, de su silueta y de algunos elementos importantes de su identidad. El ideario del plan estructurador y omnicomprensivo, característico del funcionalismo, se apaga pronto. Como ha mostado Campos Venuti con elocuente sencillez, al urbanismo de la reconstrucción de la posguerra le sucede el urbanismo de la expansión, que levanta lo que pronto se denomina “periferia”.

La disolución del modelo urbano compacto y la emergencia de una ciudad dividida en centro y periferia propician un desarrollo urbano fragmentario y facilitan, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, una urbanización discontínua y heterogénea sobre el territorio. El desarrollo suburbano fue posible gracias a las grandes inversiones en autopistas y carreteras que propiciaban el uso del automóvil y el transporte privado. El sector inmobiliario y las grandes empresas emergentes de distribución comercial impusieron sus criterios de localización y colonización del espacio. Cuando fué viable tecnológicamente la descentralización de los espacios sofisticados de trabajo y su salida a la periferia se inicia una auténtica revolución en las formas de trabajo, de consumo del espacio y en los estilos de vida. Los nuevos lugares centrales en la periferia conviven con los antiguos del centro de la ciudad, y son los espacios del ocio y del comercio, que mezclan cultura y consumo, los nuevos grandes catalizadores de la ciudad contemporánea. Es la periferia la que se impone en una ciudad que ya sólo puede entenderse como ciudad-región, en un territorio que es como un gran archivo de acontecimientos. La crisis de la ciudad funcional produce un vacío interpretativo. Muchos comienzan a tratar a la ciudad real en la que vivimos como algo caótico e inexplicable. El funcionalismo es la última corriente urbanística que ha intentado entender y dar respuesta a la ciudad en su conjunto. Pero la ciudad sigue evolucionando indiferente de las teorías. La ciudad de hoy, que ya no es reconocible con la mirada, es un sistema urbano complejo en transformación permanente. A. Corboz adjetiva lo urbano contemporáneo con la confusa analogía literaria del hipertexto, la hiperciudad es, sobre todo, un orden difícil de comprender, ninguna de las palabras que nos servían para describir y comprender los fenómenos urbanos parece utilizable 15. Sabemos por experiencia que lo que está teniendo lugar en la ciudad tiene tiempos cada vez más cortos, hechos de acontecimientos concretos, explicables uno a uno, que aparecen caóticos cuando se superponen y es la mirada la única herramienta que trata de dar una respuesta. La ciudad es como un palimpsesto, esa tablilla de la antigüedad en la que se escribe y se rescribe tras borrar lo anterior, quedando pequeñas huellas. No todas las ciudades dan la misma respuesta y a algunos les sorprende que la ciudad europea recuerde temas que ya habíamos visto en la norteamericana, tanto en nuestros nuevos downtowns de la ciudad del capital como en los suburbios residenciales de nuestra pequeña “utopía burguesa” de las clases medias, una ciudad indiferente que se demuestra vulnerable hasta el extremo 16.

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Š agefotostock/Doug Scott/2004


La ciudad funcional

La cultura urbana, acostumbrada a responder a la pregunta sobre la identidad de las ciudades con imágenes históricas, parece incapaz de dar cuenta de un inmenso territorio ocupado, invadido por objetos que no son sino expresión de la actividad económica, lugares del universo social y productivo, donde las exigencias de rentabilidad y eficacia priman sobre el diálogo a sotovoce del medio ambiente y los valores histórico culturales. Complejidad y contradicción que habita en la ambigüedad como predijo Venturi en sus investigaciones sobre Las Vegas. Las ciudades occidentales se componen de espacios heterogéneos, de construcciones en torno a las grandes vías de comunicación y lugares identificados por la publicidad, demasiado similares a pesar de estar muy distantes. Y sin embargo hablar de modelos urbanos en una sociedad plural, de minorías, en democracia, y en permanente debate, es muy arriesgado. Quizás la única salida está en un urbanismo capaz de trabajar con generosidad y modestia en una “ciudad normal”. En nuestras ciudades se puede descubrir aquello que no es necesario inventar, porque ya existe y da fe de una calidad probada 17. Porque es la desigualdad en la calidad de lo que vemos lo que hace que nos preguntemos por cuáles son los territorios inteligentes, en dónde una colectividad parece ser más capaz de afrontar situaciones cambiantes y multiformes. Inteligencia que pertenece a la gente, a las personas y a los grupos creativos. Hoy nos encontramos ante la necesidad de un urbanismo de la transformación, pautado por el paradigma ecológico. De nuevo hay una tarea inmensa para el urbanismo de nuestras ciudades sobre lo que algunos comienzan a denominar “territorios abandonados” y “periferias banales”. Dar forma, estructura y sentido a la nueva ciudad difusa es uno de los retos del urbanismo del siglo XXI.

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"Learning from las Vegas" de Robert Venturi (1972). Pocos autores han sido capaces de mostrar con tanta elocuencia las contradicciones provocadas por la vitalidad de las ciudades actuales.


La Historia nos muestra que los episodios más importantes de creación de nuevas ciudades se corresponden con las etapas expansivas de las civilizaciones. En la creación de una nueva ciudad siempre emerge una simbiosis entre cultura y urbanismo. En la segunda mitad del siglo XX, y especialmente en Europa, la construcción de nuevas ciudades surge como una respuesta alternativa al crecimiento suburbano característico de las grandes Áreas Metropolitanas. Estos grandes proyectos siempre han requerido visión regional, ilusión colectiva, capacidad de liderazgo, compromiso económico de creación de infraestructuras y creatividad para el diseño de un marco de vida y trabajo atractivo en el ámbito de influencia de la gran ciudad. Las New Towns del entorno de Londres, las Villes Nouvelles de la región de París y Tapiola, que es uno de los hitos urbanos del siglo XX, se recogen en este capítulo y aportan un ejemplo excepcional de valentía y de capacidad de respuesta colectiva en el campo del urbanismo. La construcción de nuevas ciudades o comunidades urbanas de escala más reducida no es historia del pasado. En este momento Shanghai está desarrollando un proyecto metropolitano que se apoya en la construcción de nuevas ciudades y se denomina” One City, Nine Towns”. Nunca las ciudades han crecido tanto como lo están haciendo en el inicio del siglo XXI, especialmente en Asia y en los países del tercer mundo. Hoy día en nuestras ciudades debemos asumir retos para los que podemos aprender de los aciertos y errores de los proyectos presentados en este capítulo.

In second half of the 20th century, and especially in Europe, the construction of New Towns arose as an alternative to the suburban growth characteristic of the larger Metropolitan Areas. The New Towns around London, the Villes Nouvelles of the Paris region, and Tapiola in Finland, one of the urban landmarks of the 20th century, are included in this chapter. They represent exceptional examples of boldness and the capacity for collective response in the field of urbanism.

The construction of new town or urban communities at a more reduced scale is not a thing of the past. Right now, Shanghai is developing a metropolitan project based on the construction of new cities, the so called “One City, Nine Towns”. Today in our cities, we must assume challenges in which we can learn from the successes and errors of the projects presented in this chapter.


1. NUEVAS CIUDADES PARA LA GRAN METRÓPOLIS. 2. LA DESCONGESTIÓN DEL GRAN LONDRES. 3. APRENDIENDO DE LAS NEW TOWNS INGLESAS. 4. NUEVAS CIUDADES EN ESCANDINAVIA. TAPIOLA. 5. VILLES NOUVELLES EN EL ENTORNO DE PARÍS. 6. ONE CITY NINE TOWNS: EL FUTURO DE SHANGHAI.

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la respuesta de las

nuevas ciudades


Milton Keynes


El ideario funcionalista de una urbanización eficiente encuentra dificultades para controlar el crecimiento urbano. Movimientos como el de la ciudad jardín trataron de prestablecer el tamaño urbano, pero la realidad era poco gobernable. Las nuevas ciudades se plantean entonces como solución de la metrópolis en expansión. Los historiadores del urbanismo siempre han prestado una atención especial a todo lo referido a las nuevas ciudades. En realidad, hay cierta tendencia a ver en ello el origen de la planificación urbana. En el trazado de una nueva ciudad se manifiesta de manera extraordinaria el nexo que existe entre cultura y urbanismo, convertida la ciudad en la materia misma de lo que una civilización significa. En el acto de fundación de una ciudad se concentra la identidad de un grupo humano, sus sistemas de organización y de creencias. Por ello cada ciudad se ha fabricado algún mito en torno a su origen, más o menos “fundado”. Como hace Víctor Hugo en Nuestra Señora de París, en su capítulo París a vista de pájaro, el relato de cómo era la ciudad nos proporciona la explicación más plausible de la vida en un momento de nuestro pasado. Esto se acentúa en la nueva ciudad, crisol del ideario de una época. La nueva ciudad también se distingue de la ciudad ideal, dominada por un perfil ideológico y contemplativo, porque en ella todo queda reflejado en la estructura material que su construcción impone a un territorio para siempre.

La respuesta de las nuevas ciudades

Nuevas ciudades para la gran metrópolis.

Si miramos con atención a la historia urbana descubriremos que los episodios más importantes de creación de ciudades nuevas corresponden a la dinámica expansiva de una civilización, a acciones colonizadoras. Estas constituyen momentos de excelencia del urbanismo en los que se demuestra el espíritu racionalizador. Por ello domina la cuadrícula en la ciudad de fundación colonial, con 107 significados muy diferentes pero constante en la materialización del acto civilizador sobre un “nuevo territorio”. Pensemos en Hipodamos de Mileto y en la Magna Grecia, o en los romanos avanzando de ciudad a ciudad fundadas al modo de un campamento, o en las bastidas medievales y en América con las Leyes de Indias. En este libro el tema de la nueva ciudad lo observamos como respuesta de la planificación para resolver los problemas urbanos una vez que la industrialización está consolidada. En nuestro caso lo singular es que las nuevas ciudades son una acción de colonización interna, en primer lugar por la imposición que su despliegue supone en el hinterland urbano, reconfigurando el territorio preexistente y mostrando, con extraordinaria eficacia, el nuevo perfil del urbanismo. Las nuevas ciudades se planifican, las nuevas ciudades se construyen en un tiempo muy corto, las nuevas ciudades acogen en su estructura una nueva arquitectura. Pero, sobre todo, las nuevas ciudades son una manifestación de energía urbanística de un rango superior, sólo posible en situaciones extraordinarias. Los episodios de creación de nuevas ciudades en el urbanismo del siglo XX son un referente excepcional de innovación y de capacidad de respuesta colectiva. A lo largo del siglo XX se han propuesto nuevas ciudades en circunstancias muy diversas. A veces la nueva ciudad sigue las pautas del siglo anterior, como las nuevas ciudades balneario, junto a la playa o en la montaña. El fenómeno colonial continúa con episodios de gran calidad como las ciudades trazadas por Henri Prost en el norte de África. También en la primera mitad del siglo XX se proyectan y construyen las últimas grandes capitales, como Nueva Delhi, Camberra o Brasilia. La

Milton Keynes (172.000 hab. en 2003), ejemplo de Nueva Ciudad en el entorno de Londres con tamaño suficiente para consolidar un equilibrio entre residencia, trabajo y ocio.


crisis de 1929 y la reacción en Norteamérica del New Deal produce nuevas ciudades, concebidas como pequeñas nuevas comunidades en la periferia de las grandes ciudades, recogiendo la experiencia de los garden suburbs ingleses y el trabajo de sus introductores como J. Nolen 1. En situaciones especiales se plantean la creación de nuevas poblaciones como una recolonización interior: las ciudades de los polders holandeses, las colonias del fascismo italiano, como Sabaudia, ligadas a la bonifica o saneamiento de espacios de marisma, o a la reconstrucción en la España del franquismo, prolongándose con acciones de colonización agraria. Sin embargo la nueva ciudad en el siglo XX nos interesa como enfoque de los problemas de la gran ciudad expansiva. Las nuevas ciudades son una respuesta dentro de un movimiento a favor de la planificación urbanística 2. Surgen de un debate en las instituciones sobre las posibibilidades de acción y sobre las formas que tiene el sector público de afrontar el reto de la presión del crecimiento urbano y el deterioro de las condiciones de vida de la ciudad existente. La creación de nuevos centros urbanos es, desde el principio, una alternativa radical tanto a la gravedad del deterioro urbano como a la dificultades generadas por los conflictos entre los diversos grupos sociales que habitan la ciudad. No obstante, como afirma Ashworth, “la idea de las ciudades satélite permanece como una propuesta que sólo se abre camino muy lentamente”. Pensemos en que se trata de un proceso costoso y difícil de articular institucionalmente, con una reforma profunda de las expectativas de crecimiento generadas desde la ciudad continua. El proyecto del Gran Londres ha de esperar a la posguerra de la segunda mitad del siglo XX para encontrar un contexto favorable. El marco económico, político y social de la reconstrucción de Europa permitió en Gran Bretaña la vitalidad necesaria para acometer el reto de construcción de las 1 0 8 New Towns.

La descongestión del Gran Londres. Desde el New Lanark de R. Owen y algunas propuestas “originales”, como la de Moffat en 1845 para alojar a 350.000 personas en garden villages a unas 10 millas de Londres, hay en Gran Bretaña un contínuo de planteamientos arraigados en la descentralización urbana. El ideal social cristiano de comunidades habitando en pueblos prácticamente autosuficientes -self supporting village society-, las diferentes iniciativas del paternalismo industrial victoriano y la iniciativa de sociedades promotoras u otras entidades sin ánimo de lucro, favorecieron en Gran Bretaña un contexto creativo, rico en experiencias y muy activo. Pero ni la iniciativa privada ni la sociedad civil podía afrontar el problema urbano globalmente. Fueron precisamente un grupo de urbanistas vinculados al movimiento ciudad jardín 3 quienes promovieron en 1918 el New Towns Group, con la intención de que la construcción de nuevas ciudades se asumiera como política nacional, tanto por el Estado como por los municipios. Letchworth y Welwyn Garden City surgen como demostración de que sólo así habrá una verdadera posibilidad de progreso en urbanismo, aunque sea con los fondos privados limitados conseguidos por Howard. En 1920 una comisión del Ministerio de Sanidad asume la idea y plantea la construcción de ciudades jardines satélites en el entorno de Londres. Pero hasta 1927 no se constituye el Greater London Regional Planning Committee, animado por la experiencia que Thomas Adams realiza en Nueva York. La importancia del sistema de transporte para el desarrollo urbano o la denuncia del efecto negativo de la falta de coordinación entre edificación residencial e industria serán puntos de partida. Como trató de mostrar Adams, el urbanismo debe promover una distribución más adecuada de los usos del suelo 4. Pero son voces como las de Osborn, el


Efectivamente, el informe Barlow surge para afrontar los primeros problemas de declive industrial en Gran Bretaña, problemas de economía regional que se vinculan al crecimiento de las grandes conurbaciones. La concentración de población e industria en los grandes centros urbanos son un riesgo económico y social. El crecimiento se había concentrado entre 1930 y 1937 en unas pocas regiones muy pobladas, pero sobre todo en el Gran Londres. Las zonas deprimidas coinciden con centros urbanos menores donde la industria tiene casi siempre que hacer un esfuerzo extraordinario. El informe manifiesta que la vivienda y la salud pública en las grandes ciudades tienen menor calidad que en las pequeñas, donde hay mejores condiciones de vida. Las desventajas de la gran ciudad, y sobre todo de Londres, exigían acciones de gobierno para corregirlas. Howard y Barlow son las figuras más influyentes en el urbanismo británico de la posguerra, ya que consecuencia del trabajo de la comisión se comienza a crear la nueva máquina de planificación en Gran Bretaña, la que hace posible las New Towns 6. No se podía negar que las grandes ciudades eran el motor de la economía, pero había que resolver sus desventajas, sobre todo los problemas derivados de la congestión. El informe recomienda como objetivo de la planificación la descentralización de la actividad industrial y de su población dependiente. La búsqueda de un sistema urbano más eficiente se materializa en la creación de nuevas ciudades alrededor de la ciudad central. Los nuevos centros para vivir y para trabajar con organización polinuclear garantizan el desarrollo del conjunto de la región urbana. Por ello es importante el concepto de descongestión asociado, ya que no se propone sólo desarrollar otras regiones, sino resolver las disfunciones de la metrópolis. A la vez, las nuevas ciudades son una oportunidad para fomentar una sociedad urbana más equilibrada y justa, creando calidad de vida que alcance de lleno al grueso de los trabajadores. Lógicamente la creación de nuevos centros lleva asociada siempre un problema de transporte, que sus promotores asociaron al desarrollo del ferrocarril metropolitano. A ello hay que añadir lo que en 1933 Patrick Abercrombie desarrolla con Town and Country Planning 7, la cultura de la conservación del campo, de los sistemas rurales de la campiña británica. Este paisaje, y no sólo las ciudades, debe ser objetivo imprescindible de la planificación. El plan urbano, apoyándose en su capacidad de relación como cualidad clave, deberá buscar el acomodo de cosas diferentes en un todo armonioso, para lo que necesita la investigación atenta de los condicionantes locales, comenzando por la historia de la región. Abercrombie no pretende una planificación global de la sociedad y de la economía, lo que busca, desde su aproximación regional, es descubrir cuáles son las condiciones espaciales del desarrollo urbano y cuáles son sus restricciones. En el Plan del Gran Londres -Greater London Plan-, que comienza a elaborar con J.H. Forshaw durante la guerra -entre 1941 y 1943-, recoge sus ideas sin eludir la visión moderna -funcionalista- de la planificación urbana, pero orientadas por las conclusiones del informe Barlow y por la tradición urbana británica. Londres va a cambiar con el nuevo plan, en la medida que éste va a ser muy fiel a dos de los planteamientos más originales del urbanismo británico, la

La respuesta de las nuevas ciudades

ayudante de Howard, con otros urbanistas en Gran Bretaña, quienes señalan que el núcleo del problema está en la inadecuada distribución de la población en el conjunto del territorio nacional. Ya en 1934 afirma que la clave de la planificación ha de estar en la localización de la actividad industrial. Se trata de una vieja aspiración del movimiento ciudad jardín, descentralizar el trabajo y no sólo la residencia. Algo contrario a la producción de barrios satélites exclusivamente residenciales, ciudades dormitorio. El primer paso está en el informe Barlow 5, profundamente ligado a las primeras percepciones de la necesidad de una orientación regional del desarrollo urbano tras la crisis económica de 1929 y el fracaso de algunos espacios industriales.

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Milton Keynes

Stevenage Welwyn Garden Citty Hemel Hempstead

Hatfield

Harlow

Basildon

Bracknell

0 km

10 km

20 km

Crawley


Abercrombie concibe el sistema urbano sobre tres pilares conceptuales: la ciudad como “comunidad”, la ciudad como “metrópolis regional” y la ciudad como “máquina”. Conocedor del trabajo en el plan de Nueva York, Abercrombie asume el concepto de “community” que desarrolla el sociólogo Clarence Perry 9. A partir de la idea de “unidad vecinal” -neighborhood unit-, constituida por núcleos de entre 5.000 a 10.000 habitantes, Perry trata de superar el barrio residencial monofuncional al exigir para cada unidad un mínimo de servicios y espacios públicos, siguiendo la tradición de las primeras ciudad jardín. Se dice comunidad porque se trata del espacio donde vive la gente y en el que deben ser satisfechas sus necesidades, y se convertirá en el principal instrumento de la descongestión, transformado el barrio residencial en un espacio urbano que intenta articular usos mixtos: ciudades nuevas. El control de la industria en el área central -definida como inner ring- se hace complementario al control de la densidad en los suburbios -suburban ring-, con la creación de un gran espacio no edificable -el cinturón verde o green belt- y de una zona exterior en la que se fomenta la protección del sistema agrícola, cuyo complemento son las new towns. A ello se añaden acciones de reajuste de asentamientos de la periferia industrial, renovación de suburbios y de puesta en valor del paisaje natural. Abercrombie no negaba la relevancia de la gran ciudad central ni era ajeno a la visión funcionalista, que dominaba la nueva planificación urbana, la primacía de la movilidad en la máquina perfecta. Sin embargo, su conocimiento de los condicionantes urbanos le permitió introducir un interés central por la ciudad-región, con la que interpreta el conglomerado de la ciudad en su territorio y se aleja de la ideología mecanicista dominante, asociada a una zonificación cerrada. Es así como surgen los dos temas más novedosos de su plan, desde los cuáles se articula la respuesta urbanística a los problemas de la gran metrópolis: el green belt, ese gran espacio abierto de protección que rodea la ciudad y principal herramienta reguladora del crecimiento urbano como límite preciso de la ciudad continua; y la programación de un sistema de new towns, más allá de ese cinturón, programa de creación integral de una constelación de nuevos centros urbanos al servicio de la descongestión residencial y productiva. Tanto las nuevas ciudades como los cinturones verdes se fomentarán posteriormente en todo el país. En la construcción de las nuevas ciudades se va a acumular una experiencia extraordinaria10 : la visión articulada del territorio introducida por Howard, la jerarquización del sistema viario, organizador del transporte público y de la movilidad urbana, la zonificación del espacio productivo, la creación de nuevas unidades residenciales y de nuevos centros comerciales e institucionales... van a conducir a la creación de nuevos espacios urbanos, en los que se produce una síntesis del ideal funcionalista y de la cultura de la ciudad jardín. La construcción de nuevas ciudades fue posible gracias a la creación del marco legal que ofrece la New Town Act de 1946, con un protagonismo claro de la acción pública, dotación de los medios económicos necesarios y gestión corporativa independiente. El alcance del programa lo establecen las cifras de partida del plan de Abercrombie, 500.000 personas en 10 nuevas ciudades de 50.000 habitantes cada una, formando un sistema de satélites a unos 40 km. alrededor de

Londres Central. Algunas de las principales Nuevas Ciudades en la región metropolitana de Londres.

La respuesta de las nuevas ciudades

conciencia de los valores -productivos y paisajísticos- del campo y el eco de la ciudad jardín de Howard 8.

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Londres, justo más allá del cinturón verde, y otros 600.000 habitantes en el desarrollo planificado de ciudades menores ya existentes, situadas a una distancia ligeramente mayor. En 1990, las 28 nuevas ciudades construidas en Gran Bretaña albergaban en más de 700.000 viviendas a unos 2 millones de personas.

Aprendiendo de las New Towns inglesas. La primera nueva ciudad en proyectarse, Stevenage, en 1946 y a 45 km. al norte de Londres, se organizaba funcionalmente a partir de una estructura viaria adaptada al territorio, de acuerdo con los principios de la unidad vecinal, con espacios para industria y con el primer centro urbano totalmente peatonal, donde se concentra el comercio y las funciones administrativas. De hecho, la vitalidad actual de las nuevas ciudades de primera generación nos permite vislumbrar una serie de principios urbanísticos bien aplicados al descubrir un ejemplo completo de organización formalfuncional del espacio urbano. No debemos pensar en una uniformidad de criterios. Cumbernauld, en las afueras de Glasgow, no responde a los conceptos de unidad vecinal y de centralidad utilizados en la primera generación de nuevas ciudades y adopta una estructura lineal. La creación de nuevas ciudades se generaliza en Europa como una solución a la planificación de las grandes regiones urbanas, pero el gran mérito de la experiencia inglesa está en el proyecto mismo de las nuevas ciudades y en la cultura que allí se crea: un concepto de estructura urbana adaptativo, bien emplazado en su territorio; una gran riqueza en la combinación de tipos residenciales sobre un nuevo entendimiento de la relación público-privado; la organización estructural y ambiental del tráfico; la separación del tráfico de paso, ligado a las grandes vías 1 1 2 rodadas, introducción de las áreas peatonales y énfasis en el transporte público vinculado a la idea de centralidad; mezcla de usos urbanos, y desarrollos compactos y con cierta densidad. La ciudad dormitorio, el barrio satélite exclusivamente residencial fue una anomalía y consecuencia de programas sectoriales desligados de la cultura urbanística que aquí mostramos. El concepto de estructura urbana es evidente en Sir Frederick Gibberd, arquitecto redactor del plan de Harlow, exitosa nueva ciudad. En “Diseño de núcleos urbanos” 11 Gibberd hace un esfuerzo por unir urbanismo y arquitectura. Los temas compositivos -escénicos- deben enfocarse primero como temas de ordenación urbanística, con su referencia al contexto general y a la organización del plano, estructura articuladora de espacios, usos y funciones. Gibberd pertenece a ese grupo de arquitectos y urbanistas que comprometieron su esfuerzo con una visión progresista e interdisciplinar de la ciudad. Incluso viviendo en la ciudad que habían planificado, como L. Mumford, que vivía en Sunnyside Gardens. Gibberd se queja de cómo la arquitectura se ha distanciado del urbanismo, sobre todo de sus consecuencias materiales más perceptibles, ya que el urbanismo está ya dominado por la ingeniería del vial. Por ello insiste en que la clave del urbanismo está en la correlación dinámica de los materiales diversos que componen la ciudad. La función moderna del “plan regulador”, es dar al individuo “la mayor libertad posible” y a la vez garantizar en el desarrollo el interés de la comunidad. El plan regulador responde a tres patrones estructuradores: conjuntos edificados, paisaje y circulación. El proyecto paisajístico debe basarse en las condiciones naturales del lugar, mientras que la regulación de lo edificado -usos, intensidades, forma- responde a la lógica funcional. La centralidad, consecuencia de la concentración de espacios colectivos y comercio recibe la denominación de centro cívico. Tanto la industria como las viviendas se definen tipológicamente y se organizan en barrios. Son los espacios que el plan debe componer en relación con el paisaje, un plan que es principio de orden


También es central la lección tipológica de las new towns, relacionada con las propuestas arquitectónicas del Movimiento Moderno, basada en la variedad y en la innovación a partir de las necesidades de las zonas residenciales, de trabajo y de ocio. Hay también interés por fomentar la mezcla de usos no sólo en los centros, pensando las plantas bajas para usos mixtos o intercalando pequeñas edificaciones comerciales y de equipamientos. Con ello, en las new towns se desarrolla un saber eficaz sobre la relación entre espacio público y espacio privado 12. Esta relación adquiere protagonismo en el proyecto de tejidos residenciales, donde la exigencia de privacidad es fácil de detectar. En este sentido ya se habían planteado soluciones residenciales inteligentes en torno a espacios semipúblicos como las Hoff vienesas o las secuencias de grandes patios arbolados de F. Schumacher en Hamburgo, incluso el boulevar à redans que concibe Hénard y que Le Corbusier revisa. Pero ahora se cumple a gran escala y con una increíble variedad. Los aspectos de estructura urbana celular y organización del tráfico son esenciales en el diseño de las nuevas ciudades inglesas. Se propone la organización del tráfico a través de una secuencia jerarquizada de las grandes vías con tráfico de paso, que servirán para delimitar los nuevos barrios, y vías de distribución menos transitadas. Se propone la creación de islas peatonales, mediante vías de acceso perimetrales, vías de travesía, fondos de saco para los coches, pequeños clusters que organizan las viviendas y manzanas que delimitan espacios verdes o parques comunales interiores 13. Se desarrolló la idea de unidad de barrio, con carácter celular y dotada de los servicios necesarios. La relación entre vida urbana y espacio público se funda en la relación entre circulación y forma urbana, algo que ya aparece en la Garden City de Howard. C. Buchanan con El tráfico en las ciudades 14 da el paso definitivo al denominar “áreas ambientales” a los espacios delimitados por el viario principal. Un concepto que será sistemáticamente utilizado en las new towns. El término de “área ambiental” se refiere a las áreas urbanas donde predomina un carácter estancial -residencia, oficinas, comercio, instituciones...frágiles frente a flujos de tráfico extraños. Los corredores urbanos resolverían el problema de la distribución primaria. Buchanam hace una valoración del tráfico en tejidos consolidados con la valoración de tres factores: el estándar ambiental, el nivel de accesibilidad y el coste que puede soportarse en las transformaciones físicas. A través de su diagrama triangular definido por dichos factores hace evidente que a menor inversión menor acceso, pero si se incrementa el acceso rodado, la calidad ambiental disminuye. El problema es que se quiere a la vez garantizar el acceso y proteger el “ambiente urbano heredado”. Tráfico, aparcamiento y transporte público aparecen ya de forma interrelacionada. Cualquier propuesta ha de considerarlos simultáneamente. También la arquitectura desempeñó en las new towns un papel central y ha sido en el contexto norte-europeo y anglosajón donde se ha mantenido una tensión convincente en la relación entre las propuestas de la arquitectura moderna y las tradiciones o modos de habitar el espacio urbano, muy alejadas de la distorsión que hoy ofrecen tantas ordenanzas de edificación, que provocan monotonía.

La respuesta de las nuevas ciudades

entre la diversidad de sus partes. La idea de dotar a las nuevas ciudades de centros vitales es una constante desde las primeras nuevas ciudades a las más recientes, como Milton Keynes o Telford.

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Tras la 2ª Guerra Mundial se desarrollan planes metropolitanos en los que se pone a prueba la eficacia de un sistema de nuevas ciudades. Su desarrollo, antídoto contra la suburbanización, sólo fue posible en contextos muy dinámicos en los que coincidían una clara voluntad planificadora y un crecimiento urbano coherente vinculado a un proceso expansivo de la demografía y de la actividad urbanas. Sin embargo, los planes urbanos, acostumbrados a proponer nuevos barrios alrededor de las viejas ciudades o de sus periferias consolidadas, no siempre vieron en la nueva ciudad un camino útil. Condicionado por la ciudad existente el urbanismo moderno ha tendido en la práctica a un crecimiento “en mancha de aceite”, consolidando el binomio centro-periferia. Podemos de hecho establecer dos familias de planes, en función de si el sistema urbano se concibe como un continuo en torno a un gran centro o se propone como un sistema policéntrico 15. El urbanismo acude a conceptos de las ciencias naturales, con un perfil más mecanicista que orgánico, identificando el sistema metropolitano con el sistema planetario -o molecular: la ciudad central es el planeta y las nuevas ciudades sus satélites.

La respuesta de las nuevas ciudades

Nuevas ciudades en Escandinavia. Tapiola.

En 1950, pocos años después de la publicación del plan de Londres, se proyecta en Estocolmo un sistema de ciudades satélites vinculadas al desarrollo del Metro: Vallingby, Farsta, y Skärholmen. Bajo la dirección de Sven Markelius, el programa representa el compromiso con el ideal urbano y arquitectónico del funcionalismo. No se trataba de centros autónomos, a pesar de concebirse para 50.000 habitantes y de organizarse en torno a un centro cívico de cierta complejidad, sino que están muy ligadas funcionalmente a la ciudad central, sobre todo a partir de 1971, con la creación del Gran Estocolmo. De hecho se programaron a la vez que se iniciaban las mejoras del centro urbano, donde se realizan las primeras acciones de creación de espacios peatonales, 115 Nedrenonmalm en los 50 y Hötorget en los 60. Markelius promueve acciones de planificación en el centro de Estocolmo preocupado por el transporte urbano y la calidad ambiental del centro, pero sin los vacíos de los bombardeos 16. En los años 90 Vallingby y las otras nuevas ciudades fueron muy cuestionadas dentro de la crítica al urbanismo del Welfare State sueco, olvidando que el programa de ciudades satélite se realizó desde un sólido compromiso social y una gran atención hacia las comunidades locales, incluso con la confianza en la posibilidad de una arquitectura participada. El predominio de la vivienda de alquiler ha generado procesos de sustitución social por emigrantes que han propiciado el aumento de la conflictividad. Las críticas eran injustamente proyectadas sobre el programa urbanístico y Vallingby es hoy, para muchos, símbolo del fracaso de la idea misma de “ciudad satélite”. Un caso muy especial es el de la planificación del entorno de Helsinki, denominado en 1962 Seven Towns Plan y en 1967 Uusimaa 2010, cuando se amplia a la región urbana. En concreto, en el área de Espoo se proyecta la primera nueva ciudad, Tapiola 17, como centro de distrito y ciudad capaz de integrar trabajo, usos urbanos y formas residenciales. Tapiola es sin duda uno de lo hitos urbanos del siglo XX, ya que allí se consiguió crear en poco tiempo una verdadera ciudad. Pensada inicialmente como una pequeña ciudad central de 17.000 habitantes, en medio de parques, bosques y lagunas, en 1991 tenía ya 35.000 y es el núcleo de un asentamiento más amplio de 80.000 habitantes. La singularidad de la iniciativa es que primero se construyeron algunos equipamientos públicos, antes de promover las viviendas, ante la necesidad de convencer a inversores y de demostrar la viabilidad del proyecto, con una audacia económica sin paralelo en Europa. La cuidada arquitectura moderna y su integración generosa y sabia en un paisaje valioso

Tapiola


Tres Cantos

0 km

10 km

20 km

Cergy- Pontoise

A-86

Marne la Vallée A-86

St Quentin en Yvelines

0 km

10 km

20 km

Evry

Melun-Sénart


En el Plan Regional de Copenhague de 1954, denominado Finger Plan y realizado por un equipo liderado por Peter Bredsdorff, se utiliza una estructura lineal generada desde el centro urbano que adquiere la famosa forma de una mano. Motivado por el deseo de garantizar la conservación del centro histórico y por una gran tradición de protección del medio agrario, cada uno de los dedos puede considerarse una secuencia o rosario de nuevos núcleos urbanos, cada uno con su propio centro, conectados por ferrocarril y autopista, soportes infraestructurales del desarrollo urbano. Entre los dedos se conservan espacios destinados a granjas y a la protección del paisaje. Esta estructura territorial genera problemas de congestión en la confluencia de los radios y falta de interacción entre los núcleos de los distintos “fingers”. Los programas de nuevas ciudades que a partir de 1960 se desarrollan en Estados Unidos pueden mostrarnos las limitaciones de la idea cuando se aplica fuera de un esquema regional bien perfilado. Reston y Columbia, en el entorno de Washington, o Irvine próxima a Los Ángeles, han sido casos analizados ampliamente. Son ejemplos de ciudades de promoción privada, ligadas a la localización de determinadas actividades tractoras como fábricas, universidades, grandes centros comerciales o country clubs. En general planteaban bajas densidades y el uso sistemático del automóvil, de forma que acabaron por no diferenciarse de la periferia suburbial que caracteriza el paisaje urbano norteamericano. El famoso promotor de Columbia, J.Rouse, promotor del Baltimore Inner Harbour y del Quincy Market en Boston, defensor de una planificación científica y primer alentador de la cooperación público-privada en la renovación urbana, acaba devorado por la vorágine inmobiliaria. Peter Hall acuña el concepto de rousification: la creación de vida urbana aparentemente real, pero tan artificial como lo es un escenario 18.

Villes Nouvelles en el entorno de París. Pero es en la planificación de la cuenca de París donde encontramos un claro ejemplo de continuidad de acción, en donde las nuevas ciudades -las Villes Nouvelles- pertenecen a una estrategia de ordenación metropolitana sometida a vaivenes, pero sostenida en el tiempo. Cualquiera puede verificarlo con un golpe de vista comparando los sucesivos y brillantes Schèma Directeurs- desde el Plan de Ordenación de la Región de París de 1960; el esquema de 1969 -con un horizonte para el 2000- o el interesante esquema de la Bassin Parísien de 1994, definitivamente vinculado a los temas del transporte colectivo y de la consolidación de nuevas centralidades.

Algunas de las nuevas Ciudades en los entornos metropolitanos de Madrid y París.

La respuesta de las nuevas ciudades

conducen a un conjunto excepcional. Arquitectos con talento como Aarne Ervi, autor del plan y del centro cívico, Aulis Blomstedt y Jorma Järvi, autores de viviendas adosadas unifamiliares perfectamente integradas en el bosque, de una sencillez y limpieza de estilo evidentes y, a la vez, muy baratas, o como Raili y Reima Pietilä, autores del área residencial de Suvikumpu, demuestran la posibilidad de una excelente ciudad-paisaje moderna. Así, cuando se prepara para 2003 el 50 aniversario de Tapiola, el justificado argumento central es la fusión allí alcanzada entre el ideario del Movimiento Moderno y el de la Ciudad Jardín. Tapiola, ejemplo real de urbanismo sostenible, es hoy el principal centro de la segunda ciudad de Finlandia, Espoo, en la que se ha ido absorbiendo gran parte del rápido crecimiento de la metrópoli de Helsinki, un ejemplo real de lo que la planificación urbana puede ofrecer en un contexto social y cultural capaz de darle sentido.

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Pero es a partir de 1960 cuando se vincula un programa de descentralización asociado a la promoción de las Villes Nouvelles. La singularidad y continuidad de la planificación urbana en París y su área de influencia se refuerza también con las iniciativas institucionales para organizar una estructura administrativa que hiciera viable la construcción de nuevas ciudades, dentro de la gran tradición francesa de administración pública. Estos esfuerzos de fortalecimiento administrativo del urbanismo cristalizan en la creación de los siguientes organismos: El DATAR 19 se crea en 1963, organizado regionalmente, en 1965 se crea el OREAM 20, en 1968 se crea el Ministerio de l'Equipement et l'Aménagement, etc. 21. Es importante destacar el respaldo de la administración pública francesa a este proyecto de creación de nuevas ciudades que es sin duda una tarea difícil y a largo plazo 22. En 1968 se proponen las denominadas 7 metrópolis de equilibrio, formadas cada una de ellas por una o más ciudades, y en conjunto, constituyen el futuro esqueleto urbano de Francia y son capaces de liderar el desarrollo urbano del país 23. Las nuevas ciudades se plantean en las inmediaciones de estas metrópolis. En 1963 ya aparece claramente definido el marco de referencia conceptual de las Villes Nouvelles en el contexto de la potenciación del sistema de ciudades de Francia: a.- Una metrópoli potente, polo de desarrollo principal, que deberá asegurar un crecimiento demográfico en las mejores condiciones, con la organización de la expansión espacial de las estructuras existentes o, en el caso más afortunado, con la creación de nuevas ciudades. b.- Un eje principal de comunicaciones, constituido por el recorrido de distintos medios de transporte, flanqueadas por zonas destinadas a industrias pesadas y medias. c.- Ejes transversales de transporte viarios y mixtos de ferrocarril y carretera. d.- Transportes públicos rápidos que vinculen las unidades urbanas entre sí y las zonas industriales con los centros de actividad terciaria y con las zonas residenciales. e.- Una red de comunicaciones nacionales e internacionales (aeropuertos, teléfonos, telex, telefax, medios teleinformáticos, etc..) 24 Observamos aquí el muestrario conceptual neofuncionalista, acuñado entonces -polos, ejes, corredores industriales, red de comunicaciones...- y que hoy permanece, al lado de un interés estratégico por el transporte colectivo. En la cuenca parisina es donde las nuevas ciudades adquieren una especial coherencia, como alternativa a la banlieu y como herramienta de descentralización fruto de la necesidad de centros intermedios. Los primeros esquemas directores garantizan el peso de París, su condición de

Imágenes y estilos de vida en las Villes Nouvelles

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Tras la segunda guerra mundial la escasez de vivienda se aborda en Francia con la construcción de los grands ensembles, resultado de una legislación urbanística que los hacía posibles. Se definieron zonas de urbanización preferente y conciertos de financiación. Algunas de estas zonas alcanzaron un extraordinario tamaño, como ocurre en Toulouse le Mirail, proyectada por Candilis y Jossic como un complejo residencial para 100.000 habitantes pero sólo con servicios a escala de barrio. Una acción de esta dimensión en una ciudad de tamaño medio ha tenido como consecuencia una ciudad dual, ya que tras la instalación en Le Mirail de un campus universitario y de otras actividades urbanas, se ha creado una doble centralidad en la región urbana de Toulouse.

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corazón del la aglomeración urbana, y materializan el sistema de nuevas ciudades en dos corredores lineales a gran escala, el primero al Norte desde las nuevas ciudades del Valle del Marne -Marne-la-Vallée- hacia Cergy-Pontoise, pasando por el aeropuerto Charles de Gaulle, y el Sur desde Evry y Melun-Senart hacia Trappes, pasando por el aeropuerto de Orly. Se trataba de abordar el esperado rápido crecimiento urbano evitando tanto la mancha de aceite -la tache d'huileindeferenciada como la saturación en los bordes de los grandes ejes de comunicación, mediante zonas agrícolas y zonas de urbanización concentrada para garantizar la convivencia eficaz de los asentamientos y para asegurar el nacimiento de centros urbanos completamente nuevos. Las nuevas ciudades son núcleos de servicio y, desde el primer momento, el transporte es el tema estratégico más importante. Así el esquema se transforma en el denominado modelo bipolar, caracterizado por la definición de una serie de polos catalizadores del desarrollo urbano, polos interiores (Défense, Gare de Lyon, Bercy, Montparnasse) y polos exteriores (Cergy-Pontoise, Le Bourget, Trappes, Noissy, Evry y Melun-Sénart). El desarrollo del sistema de transporte público será, con las estaciones ferroviarias, el moderador del ritmo de desarrollo del nuevo sistema urbano. Sin embargo el modelo ferroviario está, desde el principio, peligrosamente orientado por recorridos centro-periferia con los consiguientes riesgos de congestión. Mediante agencias técnicas específicas, soportadas por el Estado, se comienza a trabajar en los años 60 en las primeras villes nouvelles: Evry, Melun-Sénart y Cergy-Pontoise. Esta última se crea en el meandro del río Oise, al lado de un bosque que es parque nacional, manifestando el compromiso inicial del proyecto con el paisaje y con su conservación. Uno de los proyectos más ambiciosos es la nueva ciudad Marne la Vallée construída sobre un valle agrícola con una 1 2 0 estructura de 4 núcleos cuyos centros distan 1,5 Km. y organizados en torno a las nuevas estaciones del RER -Reseaux Express Régional-, con un horizonte de crecimiento que entonces se estimaba en 500.000 habitantes para el año 2.000. El Esquema Director de 1994 amplia el marco de referencia regional y se organiza en torno a tres objetivos principales: el respeto de la naturaleza y del paisaje, creando un cinturón verde y amarillo -natural y agrario-; el fortalecimiento de la integración social y geográfica, apoyándose en el transporte público y en le fomento del empleo; y facilitar los intercambios, mejorando el desarrollo de los centros locales y la accesibilidad entre ellos. Las estrategias de transporte público se reorientan a la interconexión de las nuevas ciudades -nuevas redes en anillo- y a disminuir sistemáticamente las necesidades de desplazamiento al centro de París. A partir de los sucesos de 1968 las nuevas ciudades reciben un impulso al asociarse con las “nuevas preocupaciones”, la descentralización, la ecología y la participación. Ya en pleno centro de Copenhague, tras el abandono en 1971 de unos cuarteles, se levanta la singular “Ciudad Libre de Christiania”, una ciudad happening autoconstruida por jóvenes libertarios, al estilo hippie, que se ha convertido en atractivo turístico. Este experimentalismo no dejó de tener consecuencias. Así, es en la construcción efectiva de las Villes Nouvelles donde se desvela su aspecto más controvertido, y directamente ligada a la arquitectura de los nuevos barrios. En un país como Francia, en el que la crítica de los grands ensembles se asoció a la crítica de la arquitectura moderna, a partir de 1968 se produce una tendencia experimentalista en arquitectura muy confusa y de tendencias diversas que va a afectar a la coherencia de lo realizado. En Saint Quentin en Yvelines 25, nombre con el que se rebautiza a la nueva ciudad que se está desarrollando en Trappes, el proceso efectivo de materialización de la nueva arquitectura carece de referencias claras. Se siguen construyendo torres a lo grand ensemble, se edifican grupos de


unifamiliares en estilos neovernáculos y, sobre todo, domina un informalismo, con gestos tecnológicos en las zonas industriales o de oficinas, inquietante a veces por su falta de gusto. Podemos encontrar experimentos figurativos postmodernos al lado de un rudimentario high-tech, y a pesar de que el esquema director de Saint Quentin sigue el modelo británico dominante -el de Harlow-, funcionalista y adaptado al paisaje, configurado por unidades urbanas independientes, cada una con su pequeño centro y todas ellas pivotando sobre un centro de ciudad, el resultado es completamente distinto. Puede decirse que es una cuestión de tiempos y de cultura, así las new towns británicas gozaron de la madurez de la arquitectura de la inmediata posguerra. La conjunción entre urbanismo y arquitectura hace a algunas nuevas ciudades, como Tapiola, lugares excepcionales. Sin embargo el ejemplo de Saint Quentin sirve para mostrar la diferencia que hay entre estructura urbana, diseño urbano y arquitectura. Y todo ello sin cuestionar que allí se trabajó con eficacia y se alcanzó éxito social, ya que pronto se configura una comunidad con una fuerte identidad, arraigada entre sus 150.000 habitantes en 1991. Los promotores se preocupan por crear espacios relevantes por su arquitectura, en los proyectos para los centros de barrio primero y ya en los 80, del centro urbano o corazón de la ciudad, incluso en conjuntos residenciales singulares como los grupos neobarrocos del Viaducto y de las Arcades du Lac, realizados a partir de 1974 por Ricardo Bofill con la máxima de crear un Versalles para el pueblo.

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Sólo unas pocas grandes ciudades como París son territorio de condensación de cultura urbana, donde es posible descubrir la verdadera dimensión de los problemas urbanos. La experiencia de las villes nouvelles se disuelve hoy en un complejo sistema metropolitano en el que se sigue hablando de carencia de infraestructuras, sobre todo de transporte, y de fragmentación espacial y social. El espacio del trabajo está hoy sometido a una transformación profunda y difícil de moderar y muchos de los municipios del entorno de París presentan hoy fuertes tensiones sociales. En una exposición reciente sobre el urbanismo de L'Ile de France, en el parisino Pabellón del Arsenal con el tema “El archipiélago metropolitano” aparecía el lema “territoires partagés”. En su traducción es posible mantener el doble sentido: territorios partidos y, a la vez, compartidos 26.

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One City Nine Towns: El futuro de Shanghai. China está hoy sometida a un proceso de urbanización extraordinario, estrechamente relacionado con el cambio de su estructura económica y a una industrialización sistemática que favorece procesos de crecimiento urbano sin precedentes, más o menos dirigidos por un sistema político muy autoritario pero abierto a la economía de mercado que, fruto de reestructuraciones planificadas, conduce a la introducción sui generis del capitalismo y a un sistemático cambio demográfico, con migraciones del campo a las áreas urbanas típicas del proceso de industrialización y con una gran concentración de población en algunas grandes ciudades. En China hay ciudades que en sólo quince años han pasado prácticamente de ser un pueblo a contar con 3 millones de habitantes 27. En la transición de una sociedad todavía rural a una sociedad urbana, las grandes obras públicas y la inversión en las ciudades adquieren protagonismo. En Shanghai, el espacio metropolitano más sorprendente de la nueva China, está teniendo lugar un cambio que sin duda es expresivo del carácter del desarrollo en curso. Es coherente que en este contexto de crecimiento se planteen estrategias de control de la urbanización, sobre todo en territorios ya muy urbanizados, es decir en las grandes ciudades en expansión, recogiendo la experiencia de las nuevas ciudades. Shanghai, en el delta del inmenso Yangtze y tradicionalmente volcada sobre uno de sus brazos, es una de las ciudades más


La ciudad goza de un estatus especial, ya que su territorio municipal tiene el rango de provincia. Con 6.340 km2 y 13 millones de habitantes, el 51% del territorio ya está urbanizado con una expectativa de crecimiento importante. Se trata de un espacio de morfología plana, sobre la complejidad hidrográfica del delta, con 11 pequeñas nuevas ciudades, 22 pueblos centrales y una constelación de más de 50.000 aldeas, algunas con apenas unas familias, agrupadas en torno a un par de centenares de aldeas orgánicas pero sin una estructuración reconocible. Los asentamientos se caracterizan por un crecimiento desordenado y ausencia de elementos de identidad, consecuencia de un crecimiento rápido e informal. El dinamismo económico de la ciudad, la mejora de la calidad de vida de sus habitantes y las necesidades de acoger el crecimiento esperado condicionan la política urbanística local, que trata de reducir la congestión del área central y evitar los procesos de urban sprawl incoherentes. Hay en proceso importantísimas inversiones públicas en infraestructuras, como el nuevo aeropuerto y el nuevo puerto de contenedores o los ferrocarriles, trenes metropolitanos ligeros y autopistas. En este contexto, el municipio de Shanghai promueve la “Estrategia para el Desarrollo de las Ciudades y los Pueblos de la Periferia”, uno de cuyos programas es One City Nine Towns -Una Ciudad, Nueve Villas-, la creación de un sistema de nuevas ciudades para organizar el crecimiento metropolitano sobre un armazón jerarquizado en torno a la ciudad central que hagan gobernable el municipio y faciliten la prestación de servicios. Para ello se cuenta con la colaboración de equipos de urbanismo internacionales 28. Esta estrategia se resume en la creación de nueve centros urbanos en los distritos periféricos de la ciudad para el año 2015, habilitando allí zonas de mayor calidad para los habitantes del municipio y atractivas para la inversión extranjera, ya que reformar los núcleos existentes es impracticable. Ello es parte de la política urbanística general de fomentar un desarrollo urbano concentrado, con mejores condiciones ambientales y una organización de los usos del suelo de mayor eficiencia, asignando funciones específicas a los nuevos centros. El concepto está inspirado en las new towns inglesas, por su condición de polo multifuncional, con tamaño limitado, bien equipado, capaz de integrar grupos sociales y de adaptarse al paisaje, garantizando espacios verdes. Se busca la cooperación internacional con el fin de elevar el nivel de desarrollo de la periferia urbana y de garantizar desde el principio una planificación de alta calidad, con viabilidad financiera y criterios de construcción exigente. Para ello se organiza un concurso internacional. Al colaborar con grupos de diferentes países se hace un esfuerzo por mantener la tradición cosmopolita de la ciudad. La Fundación Metrópoli por invitación del Shanghai Planning Bureau ha realizado el proyecto Fengxian-Fengheng Ecolinear City, una de las nueve nuevas ciudades para 100.000 habitantes al sur de la ciudad central. Por exigencia de los administradores chinos en la primera fase del programa, fase de planificación, cada equipo debería integrar una reinterpretación de las aportaciones más características del urbanismo de cada país. En la siguiente fase, de ejecución, está prevista la participación de empresas de cada país. El equipo de la Fundación Metrópoli lo hace mediante la aportación de algunos conceptos conocidos del urbanismo español

Shanghai es una de las ciudades más espectaculares y dinámicas del mundo. Sin duda la puerta de la economía China en un mundo globalizado.

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vigorosas de China. Símbolo de su reciente prosperidad es el nuevo barrio de Pudong, con sus edificios de arquitectura high-tech internacional en la orilla que se enfrenta a la característica imagen “europea” de la Shanghai decimonónica.

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Las dimensiones de esta nueva ciudad central son de 1.543 Has. y unas 36.000 viviendas. El 22% del espacio pertenece al sistema general de parques y un 28% del espacio está destinado a terciario logístico e industria. Las principales piezas de la Eco-ciudad Lineal en este centro son: el centro histórico de Fengcheng, fortalecido por una plaza mayor central, y dos desarrollos lineales al Norte y al Sur, cuya directriz la definen dos bulevares parque -eco-bulevares, a la vez corredores de transporte público y organizadores del sistema residencial-, en paralelo al canal que une los dos polos. Entre ellos se desarrollan una villa turística y un espacio industrial entre la estación ferroviaria y el centro histórico, con un paseo y un parque centrales. Se fomenta una buena accesibilidad con el entorno, la mezcla de usos sobre una forma urbana compacta servida por transporte público, zonas peatonales, un sistema completo de equipamientos urbanos y un doble sistema de espacios verdes y de espacios ligados a los canales. Entre estos dos últimos se crea una completa malla verde. La continuidad del sistema incrementa el potencial de identidad local. Se realiza un importante esfuerzo de diseño urbano de los principales elementos y se procura variedad tipológica, asociada a los objetivos de mezcla funcional. Los tipos residenciales se plantean bajo criterios de aprovechamiento energético, con desarrollos bio-climáticos específicos. Nos encontramos así con un proyecto en proceso de ser operativo, pero que sirve para revitalizar la idea de nuevas ciudades en su contexto lógico, una región urbana en un momento expansivo importante. El tema de las nuevas ciudades conserva su atractivo, incluso bajo otros perfiles como recogía en su reflexión William Whyte, defensa de la idea, alergia a la suburbanización y crítica al riesgo de pérdida de identidad en la gran ciudad actual: “Si al movimiento de las ciudades nuevas se lo pudiera despojar de su utopismo antiurbano, no tendría que darse el efecto descentralizador. Muchos de los objetivos y criterios de las ciudades nuevas son excelentes: los tipos de vivienda; la combinación de industria, comercio y viviendas; la inclusión de equipamientos, lugares recreativos y espacio abierto. Estas características son perfectamente aplicables a las zonas más edificadas; a decir verdad y como lo han sugerido algunas personas, tendría sentido sostener que las ciudades nuevas deben estar en la ciudad o muy próximas a ellas” 30.

Proyecto Fengxian-Fengcheng, una de las nuevas ciudades diseñadas recientemente en el entorno de Shanghai.

La respuesta de las nuevas ciudades

que se convierten en argumentos claves en la propuesta: ciudad lineal, bulevar, plaza mayor, calle mayor, paseo de la estación, etc. 29. Tal y como analiza el jurado del concurso, el proyecto de la Fundación plantea la estructura lineal tras una detallado estudio de la región metropolitana de Shanghai, de sus condiciones funcionales, y del carácter socioeconómico del condado. El jurado destaca que el proyecto propone agrupaciones arquitectónicas organizadas a través de la red de transportes y del sistema de comunicaciones, planteando la morfología concreta a partir de módulos unitarios. El concepto lineal de la nueva ciudad parte de la trabazón, gracias a las infraestructuras de transporte en desarrollo, entre la pequeña ciudad preexistente de Fengcheng y la capital del condado, Fengxian City, a unos 16 Kms, ambas con previsión de estación del ferrocarril metropolitano ligero. Fengcheng, fue fundada en 1386, en tiempos de la dinastía Ming, como un fuerte para proteger las costas de la piratería. Conserva una ciudad histórica con algunos rasgos de su traza original, por lo que el viejo centro se incorpora en la propuesta. El desarrollo urbano se concentra a lo largo del corredor indicado, permitiendo administrar correctamente los usos del suelo, planteándose el nuevo centro urbano en Fengcheng.

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El denominado Movimiento Social Urbano surge como respuesta a las contradicciones de la ciudad de la revolución industrial y ante la gravedad del deterioro, segregación y conflictividad social en las ciudades. Los sociólogos marxistas hicieron un análisis muy minucioso de las plusvalías que generaba del proceso de urbanización y de los mecanismos de privatización de los beneficios y socialización de las cargas. Una síntesis de estas actitudes se recoge en el concepto acuñado por Lefebvre de “Derecho a la Ciudad” que quiere expresar la voluntad de hacer la ciudad por y para los ciudadanos. Estos planteamientos incidieron desde entonces en las diversas legislaciones urbanísticas que poco a poco empezaron a recoger mecanismos de participación en el planeamiento urbanístico. Pese a la existencia teórica de participación en urbanismo, la verdad es que con frecuencia en nuestro país ha sido un proceso burocrático y formal incapaz de incorporar a la sociedad civil y a las diversas instituciones en la definición del modelo de ciudad. En un contexto cultural distante a Europa, diversos urbanistas y entre ellos Christopher Alexander con su libro Urbanismo y Participación exploraron mecanismos operativos para una participación efectiva. Denominamos con el término “Smart Communities” aquellas comunidades capaces de vincularse de manera activa en los procesos de diseño y transformación de su ciudad. Casi siempre se requiere liderazgo, participación efectiva y capacidad de innovación. La identificación de mecanismos imaginativos de participación dota de una nueva dimensión política a la democracia local en los procesos de diseño del futuro de las ciudades.

In spite of the theoretical existence of community participation in urbanism, the reality is that in our country, it is frequently a bureaucratic and formal process incapable of incorporating the civil society and diverse institutions in the definition of the model of the city. In a distant cultural context from Europe, different city planners among them Christopher Alexander in his book, “The Oregon Experiment”, explored operative mechanisms for effective community participation.

Nowadays, we use the term “Smart Communities” to refer to the communities capable of linking themselves actively in the processes of design and transformation of their city. Almost always, this requires leadership, effective participation and the capacity for innovation. The identification of imaginative mechanisms of community participation gives a new political dimension to local democracy in the process of designing the future of cities.


1. COMPLEJIDAD DE LA SOCIEDAD URBANA. 2. DERECHO A LA CIUDAD Y CONSTRUCCIÓN DEL ESPACIO. 3. LOS CIUDADANOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD. 4. PODER LOCAL, DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA. 5. SMART COMMUNITIES.

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urbanismo y

participación


Complejidad de la sociedad urbana. La raíz de la transformación del mundo moderno está en el intenso proceso de urbanización que tiene lugar con la industrialización, un proceso que conduce a una sociedad mucho más compleja que la preexistente y que ha dejado de ser básicamente rural y estamental. “En el Occidente europeo tiene lugar en un momento dado un “acontecimiento” enorme y, no obstante latente, por así decir, ya que pasa inadvertido. El peso de la ciudad en el conjunto social llega a ser tan grande que dicho conjunto bascula. En la relación entre ciudad y campo la primacía correspondía aún a éste último: al valor de sus tierras, a los productos agrícolas y a la estructura feudal y de títulos nobiliarios. La ciudad conservaba, con respecto al campo, un carácter heterotópico, caracterizado tanto por las murallas como por la separación de sus barriadas...”. Así da cuenta Henri Lefebvre 1 de la extraordinaria importancia que tiene el cambio hacia un modelo urbano en la sociedad occidental. Una revolución que ocurre definitivamente en la posguerra, y tras la que aflora una sociedad plenamente urbana. Europa está dejando de ser lo que siempre ha sido, una sociedad compuesta básicamente por campesinos. Lefebvre insiste en que frente a la isotopía de la sociedad rural, lo urbano se caracteriza por la alteridad, la copresencia de lo otro. Lo urbano se hace más complejo porque los fenómenos sociales tienden a favorecer una mayor diversidad de situaciones que producen una mayor fragmentación. El vigor dinámico, la intensidad de los procesos que tienen lugar en las ciudades, sus conflictos internos, facilitan una lectura de fenómenos en crisis. Crisis urbanas que se suceden una tras otra. El desarrollo industrial permite en Europa a lo largo del siglo y sobre todo tras la segunda Guerra Mundial, la construcción del Estado de Bienestar. El modelo capitalista evoluciona moderado por la 128 defensa de los derechos sociales de manera casi análoga en los diferentes países, gracias no sólo a la lucha social sino a una lógica de crecimiento económico sostenido que facilita la creación de empleos solventes y el desarrollo de sistemas públicos de protección social, hoy puestos en crisis. Tras la revolución industrial han sido frecuentes las investigaciones y escritos sobre los grupos y movimientos sociales urbanos que reivindican mejoras en las condiciones de vida de la mayoría menos favorecida, la clase trabajadora, en gran medida “recién llegada” a la ciudad y localizada en los barrios de una periferia siempre en expansión. Esta reivindicación poco a poco se plantea como “derecho a la ciudad”. Se inaugura así una viva tradición cultural que idealiza los conceptos clásicos de civitas y de urbs, el ideario de una ciudad de ciudadanos y de un modelo de ciudadanía destinados a superar un modelo social masificado e indiferenciado, una ciudad en la que sus habitantes sean los responsables de su futuro. Tras la rebelión de las masas, los ciudadanos han de recuperar frente al Estado o frente a un gobierno local burocratizado, la participación en la toma de decisiones. Ya Max Weber en su conocido ensayo sobre la ciudad, contrastando las diferencias entre la ciudad occidental y la ciudad oriental, destaca la singularidad de la ciudad europea. No acude para ello a la antigüedad, sino a la ciudad que madura a lo largo de la Edad Media, sobre todo en la Europa Central y en la Italia del norte. La ciudad occidental no es sólo mercado, también lo es la ciudad oriental. La ciudad es ayuntamiento, es decir, un espacio público construido racionalmente por una burguesía urbana libre. Como refleja el lema que hay a las puertas de las ciudades de la Liga Hanseática: Stadtluft macht Frei, el aire que se respira en la ciudad es de libertad. Este ideal de libertad colaborativa, de control colectivo del propio destino, cuya evolución hacia lo social es magistralmente mostrada por Hanna Arendt, se manifiesta polifónicamente y desde posturas diversas, en la búsqueda de un urbanismo de rostro más humano. En el Palacio Público de Siena


Urbanismo y participación

se conservan los conocidos frescos de Ambrosio Lorenzetti, pintados en torno a 1340 y que representan las “Alegorías y los efectos del buen y del mal gobierno en la ciudad y en el campo���. El ideal de buen gobierno participado, casi siempre con una referencia nostálgica a las ciudades de la Antigüedad Clásica o de la Edad Media, encuentra en este y en otros hitos de la historia de la representación un manifiesto de una vida urbana armónica posible. Sin embargo la excelencia de la producción artística no nos debe conducir al olvido de una historia terrible de sometimiento y violencia. El Londres renacentista de la represión de los Tudor no es menos real que la Isla de Utopía de Tomás Moro, un lugar sin lugar que seguimos deseando a la vez que olvidamos la cabeza del Canciller brutalmente expuesta sobre una pica en la Torre.

Efectivamente, la primera percepción de la gran ciudad moderna es inquietante y contradictoria, ya que se percibe como un lugar de perdición y simultáneamente como el espacio de luz y movimiento de una sociedad completamente nueva. Las primeras sensibilidades modernas como Dostoyevski y Baudelaire son testigos elocuentes del drama de la sociedad que surge sobre otra que muere a la vez que manifiestan su entusiasmo por los cambios cuyo paradigma está reflejado en los bulliciosos bulevares, en sus cafés y comercios. Lo han destacado autores como M. Berman o, en términos críticos, Lefevbre: “La organización neocapitalista del consumo muestra en la calle su fuerza, que no reside únicamente en el poder (político) ni en la represión (reconocida o disimulada). La calle, sucesión de escaparates, exposición de objetos en venta, muestra cómo la lógica de la mercancía va acompañada de una contemplación (pasiva) que toma el carácter y la importancia de una estética y de una ética” 2. Sólo algunas obras literarias han ofrecido una visión completa de la experiencia metropolitana: “Berlín Alexanderplazt” de Alfred Döblin, “Manhattan Transfer”, de John Dos Passos o el “Ulysses” de James Joyce. En su ebullición de actividad y de 129 gente, superposición de tiempos en un viaje urbano inquietante. Walter Benjamín insistió en lo fragmentario de la ciudad moderna, en las interferencias con las que se percibe, ya sea Berlín, Moscú o París, existe una ciudad sumergida, las aglomeraciones de hombres son amenazadoras. Döblin lo anticipa al escribir que Berlín -el Berlín de entreguerras- es en gran medida invisible 3. Este eco negativo hacia la gran ciudad es recogido con precisión en Norteamérica por el matrimonio White en un conocido ensayo titulado el intelectual contra la ciudad 4. La crítica a las grandes ciudades fluye de la conciencia de la pérdida de algunos valores humanos y sociales básicos en la confusión de la urbe: comunicación, vecindad, educación, naturalidad, compromiso... temas que siguen estando de actualidad. George Simmel explica cómo el estilo de vida urbano despersonaliza las relaciones y fomenta un marcado individualismo, una actitud que deriva del “violento deseo de distinción” de aquellos que viven en la ciudad -Las grandes urbes y la vida del espíritu, 1911; Werner Sombart demuestra cómo la condición moderna de la gran ciudad está en la concentración de capacidad de consumo fruto de la concentración de capital -Lujo y capitalismo, 1913-; o incluso el Thorstein Veblen en su teoría de las clases ociosas -1899- inaugura la crítica al consumo vanidoso de las clases urbanas adineradas. Sin embargo los pioneros de la sociología urbana se concentraron en el estudio “científico” de las condiciones de vida de la población, compuesta en su mayoría por inmigrantes y obreros, que estaba protagonizando la transición de una sociedad rural a una urbanizada. La búsqueda de un urbanismo de rostro humano encuentra en los fundadores de la Escuela de Chicago un hito indiscutible. Con la publicación en 1925 de The City, por R.E. Park, E.W. Burgess y R. D. McKenzie 5 se consolida su ecología urbana, la investigación sobre el comportamiento social asociado a las condiciones del ambiente urbano en el que tiene lugar como explicación de una ciudad, Chicago, que se caracterizaba por un brutal crecimiento. Allí los barrios de extrema pobreza, como Little Hell,


donde se hacinaban miles de inmigrantes italianos, son el espacio en el que la interpretación ecológica, con sus conceptos de evolución y competencia, organiza el análisis de las relaciones entre grupos diversos tomando conceptos prestados de la ecología. El espacio físico y las interacciones sociales que en él tienen lugar son consecuencia de una lucha por la supervivencia casi darwiniana en un marco de instituciones débiles, de ausencia casi total del “ayuntamiento” de Max Weber. Pero la competición no es la única regla. En una ciudad caracterizada por la inestabilidad y el conflicto, el individuo depende cada vez más de la comunidad. Las relaciones biológicas necesitan de otro nivel de organización de carácter cultural. Así, Park y sus colegas, que buscan un análisis empírico de la realidad, pronto son conscientes de que no es posible un único método de estudio, que la comprensión de las sociedades urbanas exige una multiplicidad de enfoques y perspectivas. La ciudad exalta el bien y el mal de la naturaleza humana, la ciudad es un estado de ánimo, un conjunto de costumbres, de actitudes y de sentimientos organizados que se transmiten en tradiciones. El análisis social de la expansión urbana y del papel que en ella tiene la comunidad y el vecindario, las lógicas de dominio que se suceden en el tiempo, el intento de mapificar sus conflictos, el carácter “natural” de las áreas urbanas y la dificultad o resistencia que la planificación urbana va a encontrar en la estructura social, siguen siendo temas para la reflexión. Crítico con la Escuela, Louis Wirth, autor de “el urbanismo como estilo de vida” 6 y analista del ghetto y de la lógica de segregación, esboza una definición mínima de ciudad: “para fines sociológicos, una ciudad puede definirse como un asentamiento relativamente grande, denso y permanente de individuos socialmente heterogéneos”. Tamaño, densidad y heterogeneidad social son las categorías de análisis. Wirth constata que lo urbano va a caracterizar definitivamente el modelo social: “Reducido a un estado virtual de impotencia, el hombre de la ciudad se ve obligado 132 a esforzase reuniéndose con otros de intereses similares en grupos organizados para alcanzar sus fines”. Esta complejidad urbana enseguida se convierte en argumento crítico frente a las reformas que la planificación pretende imponer en la ciudad existente, una resistencia que ejemplifica Jane Jacobs en su famosísimo libro “muerte y la vida en las grandes ciudades” 7, un trabajo dedicado a Nueva York en el que su autora, desarrollando su propio sentido común de periodista y activista en la defensa de la ciudad existente frente a su destrucción tecnocrática, nos convence de una vez por todas del valor del barrio hecho de calles con aceras seguras, porque están pobladas de gente y de actividad, por su escala y papel en servicio de la vida urbana. La ciudad, la gente y las empresas que las componen, no pueden ser observadas con el mismo microscopio con el que se observa el protoplasma. Las ciudades inertes tienen dentro de sí la semilla de su propia destrucción, mientras que para Jacobs, las ciudades vivas, diversas e intensas contienen las semillas de su propia regeneración, la energía interior para resolver ellas mismas sus problemas y necesidades.

Derecho a la ciudad y construcción del espacio. En la investigación sobre la naturaleza de los fenómenos urbanos y de los movimientos sociales que reivindican mejoras de la calidad de vida urbana, surge una denuncia que se resume positivamente en el lema “derecho a la ciudad” que acuña Lefebvre. En el nuevo proceso de urbanización es la movilidad la que estructura la vida urbana, gracias a una tecnología que lo hace posible y con un impacto definitivo en la morfología urbana. Esta percepción le lleva a Lefebvre a mostrar la tendencia a la especialización en una ciudad que desborda sus límites: barrios

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El nuevo Ayuntamiento del Gran Londres diseñado por Norman Foster. Este edificio simboliza la nueva capacidad de gobierno metropolitano y su búsqueda de proximidad a los ciudadanos.


burgueses, barrios obreros, barrios de profesionales o de funcionarios, barrios comerciales, industriales, de ocio, sanitarios, universitarios, etc., en función del equipamiento e infraestructura dominante. Para Lefebvre, mientras la arquitectura y el urbanismo responden bien a las necesidades de vivienda y de espacio industrial, descuidan sin embargo la vida social y generan un modelo funcional segregativo, dirigido desde la lógica mercantil del negocio inmobiliario. En la ciudad moderna se produce una segregación espontánea, voluntaria, programada, donde el Estado y la empresa, dirá Lefebvre, por arriba y por abajo se empeñan en absorber la ciudad y pretenden acaparar las funciones urbanas. El derecho a la ciudad es un derecho a participar y disfrutar de la vida urbana, es una restitución del derecho a la obra, al habitar participativamente, a la apropiación 8. La apropiación del espacio pertenece tanto al ámbito de lo individual como al de lo cultural y de lo social.

Urbanismo y participación

Los sociólogos marxistas realizaron un análisis profundo de la renta urbana para explicar la naturaleza de las plusvalías generadas por la urbanización. A la privatización de los beneficios generados por el proceso de desarrollo urbano le corresponde una socialización de las cargas, dicotomía que va a plantear el problema de fondo, la falta de justicia social que deriva del acto sistemático de acumulación de riqueza por incremento de las rentas de operadores y propietarios. Este proceso de acumulación, que dirige el cambio urbano, debe ser moderado por una acción pública capaz de garantizar su reinversión en infraestructuras y servicios urbanos. Fue la escuela de sociología urbana de París, heredera de los trabajos de Poëte y Bardet, con autores como Lefevbre, Lojkine, Topalov y Préteceille, la que interpreta materialmente la producción de ciudad, el papel del Estado en la urbanización, la formación de la renta y el análisis de las necesidades sociales. Otros, como Harvey y Castells, difunden la base ideológica que inspira esta nueva actitud y explican la hegemonía del valor de cambio y su repercusión en el uso del suelo y en la génesis del conflicto urbano. Los movimientos sociales urbanos son consecuencia de la desigualdad social que el urbanismo capitalista genera 9, y de la necesidad de una intervención pública que garantice un mínimo de calidad de vida, comenzando en la vivienda y en los servicios y equipamientos urbanos demandados. Tema que va a ser recurrente en el discurso urbanístico, planteando dos posiciones enfrentadas en su interpretación tanto del mercado como del papel del sector público. En el origen el conflicto social están los déficits de un proceso de urbanización que enajena a la colectividad de lo que ella misma genera con el crecimiento urbano. En Europa los diversos desarrollos legislativos han tratado de moderar lo que no deja de llamarse especulación del suelo. Se exigen vivienda, escuelas, parques, centros de salud, etc... es decir, se exige una ciudad fundada en la equidad social.

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La ciudad no puede reducirse a un mercado de intereses, sometido a los condicionantes de la acumulación y del intercambio, cuyo resultado es la sistemática segregación social y la expulsión de los grupos más débiles de las áreas urbanas de mayor calidad. Algunos sociólogos plantean una nueva teoría de lo urbano que permita explicar y construir la ciudad. El valor de cambio, que es hegemónico en lo urbano, debe ser sustituido por el valor de uso, una ciudad al servicio de cuantos la habitan. Se pone en juego un amplio concepto de calidad de vida que hoy permanece bajo la lógica ecológica. Indovina y Campos Venuti muestran las disfunciones generadas en la construcción de la ciudad por la renta urbana: el despilfarro inmobiliario y la necesidad de austeridad, principios hoy del desarrollo urbano sostenible. El análisis de los problemas urbanos se orienta ideológicamente y se desplaza hacia el terreno político, a la vez que se pone en cuestión la autonomía del plano técnico y, sobre todo, la pretensión de explicar lo urbano desde una base científica de molde cuantitativo. Significativamente Castells afirma, tras el análisis de los


movimientos sociales de Dunkerque y otros lugares en los 70, que el urbanista puede convertirse en quien desvela las contradicciones y, por ello, en un agente de innovación social. En frente de un Estado urbanizador aliado del capital, la planificación cumpliría tres funciones: ser instrumento de racionalización y de legitimación de la acción; ser un instrumento de negociación y mediación de las diferentes demandas entre los diferentes grupos del capital y, por último ser un regulador de las presiones y de las protestas de las clases dominadas. Pero la crisis de la ciudad es también la crisis del campo, de la desaparición del mundo rural por la migración de la población a las ciudades y de la recomposición de lo cotidiano. Lo rural se entiende por reducción: “...es rural el territorio que no es urbano”. Se consolida así la oposición “campo-ciudad” que había tenido origen en la revolución industrial. Las ventajas que la vida en la ciudad ofrece respecto al campo, la primera de ellas el trabajo, conducen a que el espacio rural se polarice y tienda a la especialización sobre el armazón definido por el sistema de ciudades. Como dijo Alexander, “la ciudad no es un árbol” porque es una estructura compleja de realidades interconectadas o yuxtapuestas, de tramas e intersecciones de tramas, que no pueden ser reconducida a una sola fórmula. Por ello la ciudad tiende a ser un espacio de ruptura y de innovación sistemática. Es cierto, como expresa Rémy 10, que las dificultades de la vida cotidiana, la violencia y la pérdida de sentido nos hacen muy sensibles a la condición desestructurante de las transformaciones urbanas recientes, pero a la vez surgen nuevas coherencias. La ciudad es también el lugar donde grupos diversos, permaneciendo diferentes los unos de los otros, encuentran posibilidades múltiples de coexistencia e intercambio, compartiendo legítimamente un mismo territorio. Ello no sólo facilita contactos programados sino, sobre todo, multiplica las oportunidades de encuentros aleatorios y favorece el juego de las estimulaciones recíprocas. La 134 solidaridad global puede ser sustituida por una multiplicidad de solidaridades. Sin embargo la relación casi directa que existía entre lugar, forma y función social en el modelo rural es, en la ciudad moderna, una tarea pendiente.

Los ciudadanos en la construcción de la ciudad. La participación de los ciudadanos en el proceso de planificación es un principio aceptado y reconocido por las legislaciones urbanísticas, sin embargo es hoy uno de los temas más debatidos. Tanto es así que se ha llegado a afirmar que la crisis urbana actual es una crisis de participación. Existe una sensibilidad creciente que no quiere seguir consintiendo que los poderes democráticos sigan haciendo la ciudad para la gente pero sin la gente. Porque el aparato de propaganda con el que el poder dota a sus programas, destinado a garantizar el entusiasmo por sus estrategias urbanas es, sin duda, mayor que el destinado a garantizar espacios de participación efectiva. Un tema inquietante es el mal funcionamiento de la participación en la planificación que se articula, en España, con la Ley del Suelo de 1976 y con su Reglamento de Planeamiento. La participación ciudadana tiende a ser confundida con el derecho a la información en el proceso administrativo de aprobación de los planes. La exposición pública no garantiza un proceso participado de toma de decisiones y no debe considerarse sólo parte del control público de la planificación urbana. La participación no puede por ello limitarse a la posibilidad de presentar alegaciones, que en la práctica sólo han servido para defender intereses privados frente a planes en avanzado estado de desarrollo. La alegación adquiere carácter impugnativo. Información pública no es participación, ya que sólo indirectamente y bajo el tamiz de los responsables políticos y técnicos llega a afectar a las decisiones tomadas. La participación consiste en activar procesos en


El problema de fondo está, sin embargo, en la dificultad de generar procesos participativos en los que los usuarios y ciudadanos influyan en el concepto y en el diseño de los proyectos urbanos. Muchos profesionales lo niegan de partida. Y los pocos casos en los que se consigue, como el del barrio de Byker en Newcastle con el arquitecto Ralph Erskine, se convierten en míticos. La compleja y multiforme sociedad tecnológica prefiere confiar en los expertos para resolver los problemas que genera. Sin embargo, al final del proceso, la mayor parte de los problemas permanecen y surgen otros nuevos. Entre los intentos por construir una lógica de participación en los procesos de diseño urbano destaca el trabajo que Christopher Alexander realiza en su trilogía “El Modo Intemporal de Construir”, “Un lenguaje de Patrones” y “Urbanismo y Participación”: Si es posible una nueva actitud hacia la arquitectura y el urbanismo que se oriente a la creación de un marco físico vivo, variado y atractivo para el hombre, esta debe potenciar el papel de los usuarios en la conformación de su entorno. Alexander formula una mirada sobre los procesos tradicionales de construcción de la ciudad, los cuáles dieron forma durante miles de años a los edificios y a las ciudades más bellas del mundo: “Existe un modo intemporal de construir. Tiene miles de años de antigüedad y es hoy el mismo de siempre. Las grandes construcciones tradicionales del pasado, las aldeas y tiendas de campaña, los templos en los que el hombre se siente cómodo, siempre han sido erigidos por personas muy próximas al espíritu de dicho modo. Como verás, este modo conducirá a cualquiera que lo busque, a edificios que en si mismos son tan antiguos en su forma como los árboles y las colinas, como nuestros rostros”. El orden de lo edificado surge de la naturaleza de la gente y de las cosas, de los animales, las plantas y la materia que los componen, dando lugar a logros evidentes y a realidades con vida, donde hay constantes que son responsable de tales resultados. Es posible identificarlas. No hay que descubrir siempre cosas nuevas sino atrevernos a actuar según pautas que conocemos pero que no empleamos porque nos parecen demasiado ingenuas, pueriles y primitivas. La participación es viable si los individuos que componen la sociedad comparten un lenguaje común, vivo en si mismo y útil para la construcción de la ciudad. Los lenguajes que disponemos son tan brutales y fragmentados que la sociedad misma ha dejado de tener un código expresivo que responda a consideraciones humanas y naturales. Alexander se dedica en “Un lenguaje de Patrones” a proponer ese lenguaje común. El marco de un lenguaje parcialmente compartido puede dar lugar al lento surgimiento, aparentemente de la nada, de la “cualidad sin nombre”, a liberar el orden fundamental que nos es propio gracias a unos patrones dinámicos y adaptables al cambio cultural, tecnológico y social. El lenguaje se compone de un conjunto explícito de instrucciones sencillas y prácticas para diseñar y construir, “patrones” definidos a escalas de ámbito territorial y de detalle, formulado de tal manera que todas las personas puedan usarlo en el

Urbanismo y participación

los que los ciudadanos, en colaboración y orientados por especialistas, puedan incidir en las decisiones sobre el futuro de la ciudad. Han sido otras herramientas de planificación las que han permitido, en España, un esfuerzo específico en materia de participación ciudadana. Los planes estratégicos primero y las Agendas 21 se han materializado de hecho como foros de participación destinados a definir y seleccionar estrategias de acción bajo un amplio consenso. En los dos casos, y pese a que sus objetivos son diferentes, los procesos han servido para mostrar la ausencia de cultura de participación y la dificultad de habilitarla, en temas de política urbana general. No así en temas más reducidos en escala y actores. Quizás sean las estrategias de rehabilitación urbana las que, por necesidad, están encontrando un destacado perfil de resultados. No se puede rehabilitar un barrio sin contar con los ciudadanos.

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proceso de diseño de su entorno. Cada patrón describe un problema que se plantea una y otra vez. Explica el núcleo de la solución utilizable con libertad porque se formulan como hipótesis, ya que es una respuesta satisfactoria, por el momento, para la configuración del entorno físico en función del problema planteado. Son 253 patrones recogidos en un libro que demostraba un amplio conocimiento de la realidad, matizado por el grado de convicción que en cada caso los autores tienen de su carácter arquetípico, con un interés práctico que sigue siendo extraordinario 11. No se trata de “el lenguaje” sino de “un lenguaje” que ayude a fraguar distintos lenguajes personales unidos en su raíz y en su sentido, y que en conjunto, posibiliten una expresión colectiva fértil, variada y armoniosa. En “Urbanismo y Participación” Alexander describe un intento de camino práctico para aplicar las ideas anteriores dentro de una comunidad, el plan de la Universidad de Oregón. Defiende que el proceso de construir y planificar en una comunidad crea un marco físico ajustado a las necesidades humanas solo cuando siga seis principios: de orden orgánico, de participación, de crecimiento a pequeñas dosis, de patrones, de diagnosis y de coordinación. El principio de orden orgánico no es formal sino estructural, tiene que ver con un proceso en el que el “todo” emerge gradualmente a partir de “actos locales”. Para lograr este orden la comunidad no debe adoptar ningún tipo de plan sino que debe actuar en proceso para elegir su propio orden sobre el lenguaje común. Las decisiones sobre qué y cómo se ha de construir han de estar en manos de los usuarios, agrupados en equipos de diseño para cada uno de los elementos a proyectar. El equipo de especialistas de la planificación debe proporcionar a los miembros de los equipos de diseño los patrones, los métodos de diagnóstico y toda la ayuda adicional necesaria que precisen para diseñar. El tiempo que necesite el grupo de usuarios para diseñar debe considerarse como parte 136 de su trabajo diario. Hay que evitar un “todo acabado”, porque son necesarios un sinfín de pequeños cambios, un crecimiento a pequeñas dosis. Cada patrón, debe estudiarse empíricamente y ser discutido. La lista de patrones formalmente adoptada debe revisarse anualmente en sesión pública. El equipo de especialistas, trabajando con los usuarios, confeccionará un mapa diagnóstico anual para toda la comunidad que ha de ser de fácil adquisición para cualquier persona que inicie un nuevo proyecto. La consecución paulatina de los objetivos exige una estrategia de financiación y de coordinación participada para la construcción de los proyectos propuestos por los usuarios. La estrategia participativa de Alexander tiene gran coherencia conceptual y se funda en la fuerza que emana del proceso participativo, sin embargo parece poco práctica en las sociedades complejas actuales, fuera de ámbitos muy concretos y controlables como el de una Universidad. Conseguir una participación continua, efectiva y directa de los ciudadanos en la conformación de su entorno urbano choca con problemas estructurales de muy difícil solución. La interpretación del concepto de participación ciudadana generalmente admitida hace referencia a una intervención basada en los liderazgos locales y en las organizaciones representativas de los diferentes grupos de interés, orientada por la moderación de los conflictos de intereses que planes y proyectos generan en cada grupo representado. No todos los individuos y grupos sociales tienen posibilidad de participar con eficacia en el proceso de planeamiento, algunos autores han estudiado las condiciones de una participación ciudadana efectiva: -

Cohesión moral de los ciudadanos que pretenden llevar a cabo una participación guiada por unos ciertos objetivos. Esta cohesión moral del grupo permite el surgimiento del marco organizativo.


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Capacidad de un comportamiento organizativo. En lineas generales, se observa que el grado de pertenencia de la población a asociaciones voluntarias aumenta con los niveles de renta, de educación y de militancia política. Liderazgo competente con sus dimensiones características de “función expresiva”. el líder simboliza y manifiesta los valores del grupo, y “función Instrumental” que hace referencia a la función ejecutiva del líder para lo que requiere habilidad y conocimiento específico. Conocimiento. Un grupo es más eficaz en el proceso participatorio cuando la mayoría de sus miembros conoce cuáles son los temas en debate y tiene una idea más precisa de los medios adecuados para conseguir sus objetivos. Consciencia. Los grupos organizados deben ser conscientes de la correspondencia existente entre los objetivos que persiguen y la eficacia del mecanismo de la participación para conseguirlos. La consciencia depende en gran medida del nivel educativo y de la experiencia participativa de los componentes del grupo.

Urbanismo y participación

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Son condiciones claras pero que en sociedades complejas no siempre se dan, por ello si se aspira a una participación eficaz es precisa la voluntad de incentivar los procesos habilitando los recursos materiales y humanos necesarios. La participación resulta costosa y exige una gran dedicación de tiempo por parte de los equipos encargados de encauzarla. Sabemos que un crecimiento a pequeñas dosis posibilita la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones de la ciudad. Sabemos que es necesario un lenguaje común, y que en problemas de diseño, este lenguaje debe establecerse para hacer inteligible los procesos. Conocemos criterios que no siempre podemos aplicar. Porque el deseo de que el ciudadano sea el protagonista, no sólo como usuario o como 137 votante, sino como responsable de los asuntos de la ciudad, no es siempre sincero. La participación no debe confundirse con la demagogia o la propaganda. En algunos ámbitos se ha criticado con dureza el mecanismo de recurrir a los usuarios porque ello se ha entendido sólo como falta de confianza en el arquitecto, el urbanista y en los mecanismos económicos y sociales actuales de conformación de la ciudad. Los tecnócratas no suelen entender la necesidad de considerar la ciudad desde su valor de uso, y priman el trabajo de los expertos. Pero hay que invertir la dirección del planeamiento jerárquico de arriba/abajo por otro de abajo/arriba planteando la capacidad de la sociedad para definir su futuro. La manera de entender la construcción de la ciudad en un contexto democrático y participativo es ya patrimonio de todos.

Poder local, democracia y ciudadanía. La participación en el proceso de planificación conduce a plantear un nuevo tipo de cuestiones sobre el gobierno de lo urbano y la construcción de ciudadanía, en un marco de percepción crítica de la evolución reciente de nuestras sociedades. Hablar de participación plantea una exigencia de dar más poder a la gente -empowerment the people- y tensiona la capacidad del sistema político para lograr un mayor nivel de compromiso de la gente el los asuntos públicos. Es evidente que en las sociedades urbanas hay gran cantidad de conflictos no resueltos. La industrialización introduce su desorden que fomenta la infra urbanización y la descomposición de la “supuesta armonía” de un modelo previo jerarquizado. La progresiva descentralización del espacio deja únicamente una estructura de servicios, un espacio de flujos más que en un espacio de lugares, y banaliza el contenido simbólico-significativo del espacio, haciendo menos fáciles las relaciones colaborativas. Virilio desvela una identidad que necesita cohesión: “Existen dos leyes en el urbanismo: la primera es la persistencia del sitio. Una ciudad no se reconstruye jamás afuera. La segunda es que cuanto más se extiende el lugar de habitación, más se deshace la unidad de población” 12.


Es en este marco donde se plantea la cuestión del buen gobierno. La cooperación en el desarrollo urbano del sector público y del privado, la existencia de una sociedad civil comprometida. Pero para que el buen gobierno local sea posible es necesaria una mayor autonomía de las ciudades frente a los gobiernos centrales, es necesario un nuevo equilibrio de poder con un mayor protagonismo para las ciudades. David Harvey habla de utopismo dialéctico, en una defensa de “la buena forma de la ciudad” que, como para Lynch o Jacobs 14, está asociada al bien común. La buena ciudad es la que definen sus propios habitantes. ¿Quién debe participar?, todo aquél que se considere interesado, partamos, sugiere Harvey de una ciudadanía que sea autodeclarada, es decir, con voluntad de participar y sentimiento de pertenencia. Los Ángeles se aventura para algunos como el espacio representativo de la condición urbana actual, el desastre de una inmensa y heterogénea región urbanizada sin ciudad. Una realidad caracterizada por el conflicto étnico y racial, por la polarización social y la segregación residencial, por un abismo social entre la élite corporativa de la sociedad en red y los trabajadores en el sector informal que los sirven, entre los suburbios ricos vigilados y los barrios interiores en declive plagados de crimen, entre ciudadanos y no ciudadanos, entre la cultura dominante y las minorías culturales 15. Se trata de una realidad -¿ciudad?- multiracial, multiétnica, multicultural caracterizada por una sociedad múltiple. La asociación de la crisis social y espacial con la crisis socio-cultural de la decadencia del modelo fordista de modernización es insuficiente, hay una crisis en el proceso mismo de modernización, donde emergen las lógicas culturales de la diferencia, y lo que algunos denominan postcolonialismo, la emergencia de los pueblos indígenas. Se atribuye a Václav Havel la observación de que una sociedad civil fuerte es una condición crucial de una democracia fuerte. Una sociedad civil madura es una de las claves de la cohesión social y del equilibrio en la ciudad. Sin embargo en la etapa urbanística caracterizada por la politización del urbanismo y la permanente reivindicación del derecho a la ciudad se veían los conflictos como el verdadero pilar de la democracia y, con ello, de la planificación. Tampoco hay un único modelo de planificación urbana. El modelo de urbanista funcionario, experto que aplica tanto legislaciones como habilidades técnicas en vigencia, seguirá. Sin embargo en un contexto local-global, el planner debe relocalizarse en el nexo de unión que articula el juego entre la administración, la sociedad civil y la economía corporativa. Está en cuestión el papel de los expertos. Hay un conflicto entre el conocimiento procesado por expertos y el conocimiento fundado en la experiencia personal. Incluso el modelo jurídico administrativo -advocacy planning-, impulsando el papel de los fines y no sólo de los medios, evoluciona hacia la política urbana, con una tendencia a convertirse en un proceso de “social learning”, impulsor de un aprendizaje colectivo. El trabajo en El espacio público es el elemento intrínsicamente democrático de la ciudad, calles y plazas son lugares propicios para el encuentro e intercambio entre las personas. Liderazgo y participación dinamizan la transformación de las ciudades.

Urbanismo y participación

Algunos proponen sustituir el término “gente” por “ciudadanos” descendiendo a la arena de la región, de la ciudad, del barrio. Hablar de ciudadanía es hablar de organización política, es hablar de sociedad civil, desplazándose hacia la esfera de lo público. Según John Friedmann este fortalecimiento del protagonismo de los ciudadanos en nuestra sociedad debe incidir en un nuevo carácter de la planificación: La nueva planificación debe ser menos empresarial, más comprometida, menos codificada; debe ser participativa, asociada más a proyectos que a la totalidad del sistema de relaciones de la ciudad; debe buscar la forja de consensos limitados a través de acuerdos negociados y de mediación entre las partes, y debe de proveer de información estratégica a todos los que participan en el proceso de planificación 13.

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problemas de exclusión social y derechos civiles consolida el papel mediador del planificador en colaboración con grupos de la sociedad civil, un planificador convertido en defensor de la contra planificación. Hay que escuchar las “voices from the borderlands”, escuchar las voces de la diferencia, en la búsqueda de nuevos caminos para la acción en las políticas de emancipación donde la diversidad es el principal principio operativo 16. Son perspectivas que desvelan un contexto diferente de trabajo. La colaboración entre todos aquellos que están interesados en el proceso de desarrollo urbano y el compromiso que se exige al urbanista en su función de mediación comienzan allí donde el poder no se ejerce despóticamente y donde la protesta se reorienta hacia la defensa racional de las propias posturas.

Smart Communities. Hablamos de smart communities para destacar el potencial creativo de las sociedades locales. En su esfuerzo por crecer en cohesión nuestra sociedad redescubre lo cotidiano y comprueba, como muchos autores señalan, que lo público puede encontrar nuevas formas de expresión. El espacio público va a ser clave tanto en la forma física de la ciudad futura como en la recomposición de su identidad colectiva. Pero la ciudad es un complejo social de extraordinaria diversidad, así vemos grupos muy cohesionados entre sí, organizados casi tribalmente por lógicas protectivas, y un modelo opuesto de habitante urbano cosmopolita e individualista, ligado a una familia nuclear, vulnerable a pesar de su posición y riqueza. De hecho hay dificultades para encontrar un compromiso colaborativo entre los habitantes de nuestras ciudades. Como explica Dorfles “...la ausencia de cohesión entre hábitat y ser humano, acelerada como consecuencia del nomadismo 1 4 0 y del desarraigo del suelo natal ha conducido al declive del interés afectivo por el paisaje y por el núcleo urbano...” 17, un desinterés que no sólo justifica el desastre físico sino que manifiesta la dificultad que pueden encontrar los procesos activos de participación. A la vez comprobamos cómo hay movimientos sociales que sobreviven a la consecución de sus fines. Ocurre en la medida que aseguran un contexto de colaboración y de experiencia o acción comunitaria, facilitan trabajar y estar juntos. En Europa existe una tradición de enorme fuerza y responsabilidad de las instituciones públicas locales y regionales en la gestión de los asuntos urbanos 18. En la búsqueda de un Estado de Bienestar -hoy discutido por sus costes más que por su necesidad- los retos de las ciudades han sido abordados institucionalmente, aunque en cada país de manera diversa. Como contraste, en Estados Unidos se ha consolidando en las últimas décadas una fuerte y multiforme estructura de movimientos civiles, constituida en contrapoder y enfrentada a los excesos del mercado, movimientos que han estado en el origen de las más interesantes experiencias urbanas, esfuerzos participados de la sociedad civil por hacer de la ciudad una realidad social más cohesionada. La gran tarea pública y compartida de los ciudadanos es descubrir el interés común, algo sólo posible en el marco de universalidad defendido por la modernidad. Nadie tiene el monopolio del interés común, el riesgo está en que la búsqueda de lo común conduzca a la simple abstracción de valores o a la exaltación de la diferencia. Los conceptos de comunidad 19 y de identidad local se plantean al lado de la recuperación de la ciudadanía en una sociedad cada vez más diversa y heterogénea. Con la migración transnacional surgen políticas de la diáspora cada vez más relevantes, con procesos de auto organización de emigrantes en sus lugares de destino: los dos millones de turcos en Alemania, los hispanos en Norteamérica, etc. 20 El incremento de la


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conciencia sobre los problemas sociales y ambientales puede representar un empuje para formas más democráticas de planificación. Mientras algunos plantean privadamente sus objetivos como en las CID norteamericanas -common interest developments-, urbanizaciones de interés común que cifran su éxito en reglas que materializan determinado “estilo de vida”, con diferente rigidez y amplitud hasta excluir de sus privatopías a los que no se ajustan a las exigencias, otros aprenden a reconocer los valores de las sociedades locales, sus potencialidades, sus grupos, su liderazgo, sus estrategias de convivencia: este es el aspecto que deseamos destacar de la idea de comunidad.

The Village of Arts and Humanities es una de estas acciones creativas para fortalecer la comunidad en una de las zonas urbanas más pobres al norte de Filadelfia 21. Es resultado del trabajo de un grupo de voluntarios dirigidos por la artista y profesora Lily Yeh, que reorienta su encargo inicial de un parque en un solar abandonado hacia una acción colectiva. Los habitantes de este barrio devastado por el abandono colaboran en una zona olvidada de la ciudad para reconstruir su identidad comunitaria y crear nueva autoestima a través de acciones artísticas, realizadas por la gente, pintura y escultura espontáneas orientada en talleres y dirigida a la recuperación de espacios, solares convertidos en pequeños jardines y casas existentes mejoradas con murales. Allí se ha conseguido, en unas pocas manzanas, dar un sentido nuevo a lo que parecía arruinado, sin acciones grandilocuentes, con el arte como herramienta para fomentar la colaboración entre las personas y recomponer el sentido de comunidad. En un lugar donde la población se enfrenta diariamente no sólo a la pobreza urbana, sino a los males que la acompañan como el delito y la contaminación, es posible descubrir que la belleza, como síntoma de esperanza, puede estar presente y ser además resultado del trabajo comunitario. Mediante el programa “Aprendiendo a 141 través de las Artes”, se incorpora en el proyecto a jóvenes entre 6 y 18 años en actividades extra escolares o en el verano, incluyendo las artes escénicas, excursiones y acciones con artistas visitantes. Se abre así un amplio abanico de posibilidades para el despliegue de los intereses y talentos personales. Lily Yeh, de origen chino encontró en Jo Jo Williams, un vecino afroamericano enfermo del barrio, su primer colaborador que con su amigo James “Big Man” Maxton han realizado mosaicos de singular atractivo, diseñados por la artista. Representativa mezcla de razas en personas que saben, como muchos de sus vecinos, que la creatividad puede alcanzar cosas que no se alcanzan con dinero. El tema de la comunidad creativa es clave para las Smart Communities 22, entendidas como un conjunto de experiencias destinadas a fomentar el desarrollo económico, el crecimiento del empleo y un incremento de la calidad de vida locales. Son consecuencia de la iniciativa pública o de asociaciones locales que parten del convencimiento de que para lograr sus fines es necesario un impulso colectivo. No es una percepción exclusiva de algunos norteamericanos. Lo expresa con claridad Perulli: “Lo que importa es más bien la capacidad de los actores locales para desarrollar estrategias cooperativas, movilizar recursos locales latentes y atraer otros nuevos del exterior, conectar la propia ciudad con las demás, planificar el desarrollo y difundirlo” 23. Es la fuerza interior de la propia sociedad la que establece su potencial. En este sentido el concepto de clases creativas fomentado por autores como Florida destaca que a al menos el 30% de la población activa en Norteamérica se dedica a la producción de nuevas ideas, de nuevas tecnologías o de nuevos contenidos, personas que trabajan no tanto en el mundo de los negocios como en la ingeniería y en la ciencia, en la arquitectura y el diseño, en la educación, las artes y la industria del entretenimiento 24. A partir de 1998 las exportaciones por copyright de los Estados Unidos superan el 60% del total, caracterizando una economía de dinamismo excepcional. Características de estas


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clases creativas son su independencia, su apertura hacia las diferencias y una definición inconformista de sus intereses particulares capaz de valorar por encima de lo económico situaciones o lugares que reflejen sus valores y prioridades personales. Pueden asumir riesgos y a la vez necesitan mayor flexibilidad en todos los sentidos, sin duda estresados por una tecnología que no les ha liberado del trabajo, sino que ha facilitado que el trabajo invada sus vidas. Aunque no haya estudios que den cuenta precisa de los nuevos flujos laborales y no se sepa cómo incorporar la masa de trabajadores al grupo creativo, se actúa. En Seattle el valor de la comunidad se verifica y se asocia al fomento de un transporte público excelente y a la recuperación de viejos barrios -acciones de restorative redevelopment-, como factores de atractivo en un contexto muy innovador. El énfasis en la creatividad está fomentando un nuevo maridaje entre Arte y Ciencia con efecto cada vez más sensible en la educación, algo que si arraiga puede tener efectos universales.

Son aspectos que nos llevan a pensar en la ciudad de la vida cotidiana, con sus espacios de pequeña dimensión, de la vida habitual en la calle, en el barrio, en la ciudad real en la que existen muchas estrategias sociales eficientes de autorregulación, fundadas como hemos visto en la colaboración y no en la exclusión. Así lo expuso Richard Sennet, al lado de las estrategias impuestas del orden se levantan las del desorden, las lógicas de agrupamiento y convivencia social que se hacen habituales 25. A pesar del declive y de los problemas sociales, estas estrategias espontáneas de convivencia generan muchos casos de vida urbana atractivos. Los adalides del orden deberían tener en cuenta que sus excesos pueden ser terriblemente reductivos. También H. Lefebvre insistió en que es el habitar el que construye el espacio urbano, superando el ideario del conflicto en su filosofía de la vida cotidiana 26. Hoy la sociedad urbanizada tiene una relación diferente con la realidad, es más ociosa. Lefebvre, como ya lo había hecho Daniel Bell, se 143 pregunta, ¿será el disfrute lo que corresponde a la sociedad urbana? Esto afecta a la estructura de las ciudades, a elementos antes tan estables como la centralidad urbana. Preguntemos a quienes han alejado el discurso del uso en favor de la usura. Lefebvre trata de recomponer el imaginario colectivo y con De Certeau insiste en la ciudad como espacio doméstico y de aprovisionamiento. Abre así el camino hacia una visón más natural del espacio público apoyada en lo cotidiano y en su “tercer espacio”, que no es el espacio material que experimentamos con nuestros sentidos, ni la representación de ese espacio, característica en el trabajo de arquitectos e ingenieros, el espacio que es proyectado y gobernado, sino que es un espacio de representación, relacionado con los anteriores donde se mezcla el imaginario personal y el colectivo. El tercer espacio es un espacio abierto a significados diversos, activado por la acción y la imaginación social, complejo e interesante, que interactúa con el espacio de la vida cotidiana y con sus expectativas. Sólo en el tercer espacio, profundamente social y antropológico, espacio de las mentalidades y de las motivaciones, encontramos una oportunidad de explicación de lo urbano. La propia planificación debe abandonar el paradigma tecnocrático y estar abierta a la participación, facilitando formas de comprensión del futuro y de sus incertidumbres. No existe un dilema entre participación e innovación. Así como en el mundo de las empresas se ha comenzado a hablar del coeficiente intelectual de la organización, de inteligencia colectiva, la sociedad urbana debe ser capaz de poner en valor su potencial colaborativo, reinventar el gobierno urbano al servicio no sólo de la eficiencia económica, sino de la construcción de smart communities, espacios cohesionados donde plantear el futuro de los asuntos comunes 27.

The Village of Arts and Humanities, Filadelfia. Una iniciativa de Lily Yeh para transformar algunos de los lugares más deteriorados de la ciudad en espacios de convivencia y solidaridad.


La rehabilitación de los centros históricos en el último tercio del siglo XX ha sido uno de los temas centrales del urbanismo. El Plan para la recuperación del centro histórico de Bolonia fue pionero e innovador y ha inspirado toda una generación de planes en nuestro país. En el debate entre tradición y modernidad y concretamente la integración de la nueva arquitectura en las áreas históricas, sigue ligada a las nociones de estructura, escala de la intervención y adecuación formal y funcional, más que en la imitación figurativa de modelos del pasado. El museo biomorfo de Peter Cook en la ciudad austriaca de Graz es un ejemplo extremo de diálogo compatible. La recuperación de la vida, la energía y el simbolismo del centro de las ciudades es hoy un tema prioritario tanto en Europa como en Estados Unidos, donde la tradición suburbana había debilitado el papel de los down town. El “efecto Guggenheim” ocurrido en Bilbao no es trasladable a otras ciudades mediante la mera construcción de un edificio emblemático. El “efecto Guggenheim” simboliza la voluntad de cambio de una sociedad, la confianza y la determinación de que es posible reinventar y construir el Bilbao del siglo XXI sobre las ruinas de un territorio y de un sistema productivo agotado. Filadelfia es un claro ejemplo americano de recuperación del centro con nuevos órganos de gestión como el Center City District. En esta ciudad la configuración de espacios de orientación temática como la Avenida de las Artes y la Avenida de la Tecnología son un referente de primera magnitud.

The revival of liveliness, energy and symbolism of the city centre is a high-priority issue in Europe as well as in the United States, where the suburban tradition had debilitated the role of the “downtown”. The “Guggenheim effect” which occurred in Bilbao cannot be transferred to other cities simply by constructing an emblematic building. The “Guggenheim effect” symbolizes the capacity of a society for change. It is about the possibility of reinventing and reconstructing,

through confidence and the determination, a Bilbao of the 21st century on the ruined landscape of an obsolete productive system. Philadelphia is a clear American example of recovery of the city center with new management institutions such as the Center City District. In this city, the organisation of urban spaces based on themes such as the “Avenue of the Arts” or the “Avenue of the Technology” is an important reference.


1. LA PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO URBANO EN EUROPA. 2. LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD. 3. EL PLAN PARA EL CENTRO HISTÓRICO DE BOLONIA. 4. NUEVAS EDIFICACIONES PARA VIEJAS CIUDADES. 5. EL EFECTO GUGGENHEIM. 6. EL RENACIMIENTO DEL DOWNTOWN EN AMÉRICA. 7. LA AVENIDA DE LAS ARTES EN FILADELFIA.

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el renacimiento del

centro de las ciudades


La conservación de los centros históricos es, en el último tercio del siglo XX, un tema central del urbanismo. Su trascendencia reside no sólo en la recuperación de la ciudad del pasado, sino en que a su lado surge una profunda reflexión sobre el espacio público y sobre lo que es calidad en urbanismo. En 1965 Charles Moore denunciaba un horizonte poco atractivo de condena a pagar por disfrutar del espacio público -You have to pay for the public life-, a la vez que exaltaba los valores urbanos de Guanajuato, hermosa ciudad del Bajío mexicano, de tradición minera y hoy Patrimonio de la Humanidad 1. La ciudad del pasado sigue teniendo una función en el presente. No se trataba de un tema nuevo, sin embargo a partir de 1960 se desarrolla en Europa una legislación de protección específicamente dirigida a los centros históricos. Es el momento en el que se toma conciencia de la pérdida, de la profunda destrucción sufrida en la ciudad heredada 2. Las primeras acciones de conservación habían sido consecuencia de la necesidad de reconstruir las ciudades históricas dañadas por los bombardeos en la 2ª Guerra Mundial, con casos excepcionales: Coventry en Inglaterra, Nantes o St. Malo en Francia, Regensburg, Dresde o Nuremberg en Alemania, Varsovia en Polonia, etc. Se trataba de esfuerzos singulares donde las motivaciones de reconstrucción imitativa emparentaban con las de recomponer una identidad nacional maltrecha. Ello convive con reconstrucciones mediante nuevos conjuntos proyectados unitariamente, como el de Perret para el Havre, aunque la arquitectura moderna se introduce más bien en un intenso proceso de renovación interior. Los principales antecedentes del concepto de patrimonio urbano están en el trabajo de importantes figuras de la historia reciente de la arquitectura y del urbanismo 3. En “Stones of Venice” John Ruskin había interpretado, por primera vez, una ciudad completa como una obra de arte. En de 1849, con Las siete lámparas de la arquitectura, denuncia cómo las nuevas intervenciones estaban dañando la estructura de las ciudades antiguas. La conocida alergia de Ruskin a las restauraciones -“se saca más de las ruinas de Nínive que de la reconstrucción de Milán” escribió-, por considerarlas degradaciones ignorantes y ciegas, convive con su interés, casi profético, por la arquitectura doméstica, por su papel conformador del tejido urbano: una arquitectura cuya belleza se funda en su continuidad. Ciudades como Venecia y Oxford no pueden ser reducidas a la suma de los grandes edificios civiles y religiosos, a aquello que habitualmente denominamos monumentos. Tradicionalmente han existido dos posturas extremas en el debate de la transformación de los centros urbanos, aquellos que por exigencias funcionales promovían la sustitución de los viejos edificios y los que defendían el mantenimiento a ultranza de la ciudad antigua como objeto de arte y fuera del circuito de la vida 4. Posturas todavía vivas que conducen a no pocas acciones contradictorias. Es Gustavo Giovannoni (1873-1947), discípulo del teórico de la restauración Camilo Boito, quien da un paso más, introduciendo en la conservación del centro histórico una perspectiva urbanística general 5. Preocupado por la dinámica transformadora del sistema urbano, Giovannoni sistematiza la idea de patrimonio urbano sin abandonar una visión prospectiva de las modernas ciudades. Los centros antiguos, sus manzanas y barrios, deben desempeñar una función relevante, deben ser espacios de vida cotidiana, adecuadamente tratados, liberados de las actividades incompatibles con su forma, que se situarán en las nuevas áreas urbanas. Además de ser conservadas como monumentos, las partes viejas de las ciudades pueden ser el corazón y el catalizador de las La riqueza de las ciudades europeas es extraordinaria. La recuperación de los centros históricos realizada en las últimas décadas del siglo XX es una referencia para el urbanismo en el resto del mundo.

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La puesta en valor del patrimonio urbano en Europa.

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nuevas configuraciones espaciales de las ciudades. Conservación e integración son las claves de la doctrina de Giovannoni con una concepción dinámica del patrimonio urbano. Pero la reflexión sobre la necesidad y sobre los criterios de intervención en la conservación del Centro Histórico ha ido madurando hacia un marco más complejo. La conservación fue el primer momento, con motivaciones culturales y apoyada en la consolidación del concepto de restauración. Pero fue el desarrollo de un soporte legal para la política urbanística en áreas históricas, asumiendo las implicaciones del derecho de propiedad de la intrincada trama parcelaria, el que permitió plantear objetivos sociales más amplios. El primer gran esfuerzo es el de la Ley de 1962 francesa, conocida como Ley Malraux 6. Ni la idea de monumento, clásica en Francia desde Mérimée, ni la de “ensemble historique”, eran suficientes desde el nuevo objetivo: impedir el declive de los barrios deteriorados con interés histórico y estético, a pesar de la pérdida de su función, es decir darles una función y revalorizarlos. La lógica de acción en los slums, îlots insalubres o áreas de saneamiento había sido hasta entonces el derribo, una lógica de intervención que desde el barón Haussmann había conducido la expropiación y la apertura de calles, el esponjamiento dirigido a introducir en la ciudad -nuestro centro de hoy que era la ciudad entonces- la nueva vialidad. Sin embargo André Malraux en su defensa de la ley argumenta: “En la mayor parte de los muelles de París al lado de Nôtre-Dame no hay ningún monumento ilustre, sus casas no tienen valor más que en función del conjunto al que pertenecen. Son los decorados privilegiados de un sueño que París ofrece al mundo, y nosotros queremos proteger estos decorados igual que nuestros monumentos. Si dejásemos destruir estos viejos muelles del Sena, parecidos a litografías románticas, sería como arrojar de París el genio de Daumier y la sombra de 1 4 8 Baudelaire...”. La ley se centra en barrios y áreas específicamente calificadas como protegidas 7. La eficacia en dichas zonas contrastará a medio plazo con el exceso de tolerancia en los espacios no protegidos, con consecuencias que enseguida plantean las primeras críticas. Sin embargo la tendencia ha sido a mantener esta diferencia entre ámbitos protegidos y el resto, de manera que la esperanza de conservación se identifica inicialmente con alcanzar dicho estatus. Por lo tanto, fue la lógica cultural la que condujo a un estado de opinión generalizado en Europa y a la constitución de organizaciones de defensa de los centros históricos, como el Civic Trust británico, fundado en 1957, promotor de las “zonas de conservación” 8. En 1963 nace en Friburgo la asociación Civitas Nostra. El ambiente cultural dominante no discute la conservación restauradora de los centros urbanos ni plantea cuestiones de método, domina de hecho el apremio ante la destrucción y el deterioro. En Italia los intelectuales defienden la aplicación del concepto de monumento a su forma urbis. EL ANCSA (Associazione Nazionale Centri StoricoArtistici), surgida en 1961 en Gubbio y liderada por el urbanista G. Astengo, influye en la perspectiva oficial de la restauración, la Carta de Venecia 9. Alguno de los principales promotores, como G. Astengo, participaban de una visión más amplia del centro histórico. En su plan regulador para Asís el principio de la conservación se extendía al paisaje natural y agrario, y convivía con una perspectiva urbanística ambiciosa para el conjunto del municipio. Desde el principio el riesgo de la acción conservadora fue pensar más en las piedras que en los ciudadanos. De hecho, diversos programas de renovación de espacios históricos han producido procesos de elitización -gentrification-, con la consolidación de viviendas sólo para clases acomodadas, y de terciarización con la instalación de comercio de lujo y oficinas en los espacios rehabilitados. Ya para Camilo Boito uno de los temas más sugerentes del centro histórico era su relación con la casa popular, un tema sobre el que volveremos: en una sociedad democrática el


Sin embargo esa ha sido la tendencia, cada vez más interferida por las políticas de promoción turística, dominada por una conservación ambiental apoyada en la visión nostálgica y utilitaria del pasado que desemboca en cierto “ilusionismo urbano”, en un énfasis en el decorado. En los años setenta, en plena crisis económica y estancamiento del crecimiento urbano, la trivialización y descrédito de los resultados urbanísticos inspirados en la Carta de Atenas toca fondo. La planificación urbana, cada vez más desvinculada de la arquitectura, preocupada por la regulación de la zonificación y de los aprovechamientos volumétricos había conducido a una ciudad irrelevante, segregada entre centro y periferia. La ciudad del pasado ofrecía mayor complejidad y diversidad frente al esquematismo rígido de la visión funcionalista, la recuperación del legado histórico permitía a la vez esperar mayor calidad para los espacios urbanos.

La Arquitectura de la Ciudad. La consolidación del concepto de patrimonio urbano exigía una nueva manera de comprender la ciudad histórica, específicamente orientada a su forma física. Los primeros pasos se dan en el terreno de la historia urbana, cuando se realizan los primeros intentos reconstructivos de la forma urbis 10. Para responder a la pregunta de cómo es la ciudad se comienza a recomponer el archivo cartográfico y se descubre que el plano de la ciudad contemporánea puede ser elocuente, nos puede mostrar los vestigios del pasado. A través del estudio del plano urbano y de su evolución se llega a una comprensión más profunda de la ciudad con un relato que recompone su forma y su memoria. No se trata ya sólo de proteger la herencia del pasado, la forma grabada en los trazados de las viejas ciudades europeas, se trata de comprender lo urbano. En 1986 hablábamos de un enfoque morfológico 11 para recoger una tendencia en la que, desde finales de los años 60, coinciden los que sostienen que la forma física es el elemento más estable de la ciudad. Mientras que las circunstancias administrativas, económicas o sociales evolucionan, lo construido tiende a permanecer. Si cada saber sobre lo urbano organiza su aproximación peculiar, la forma física de la ciudad y sus “leyes” puede ser el elemento estable sobre el que podrán articularse las diferentes lecturas. El principal antecedente de este enfoque lo encontramos en el trabajo Marcel Poëte (1866-1950), pionero de la escuela francesa de historia urbana. Los títulos de algunas de sus obras son claros: “Une vie de cité. París, de sa Naissance a nos Jours” (1924-31) o “Introduction à l'Urbanisme. L´evolution des villes, la leçon de l'antiquité” (1929). Influenciado por la analogía biológica, trata de explicar la forma urbana desde sí misma, a partir de su desarrollo en el tiempo, es decir, de su historia. Los planos urbanos y su historia ocupan un espacio central en su método: una lectura atenta de la planimetría de una ciudad permite discernir las fases de su evolución, el significado de los trazados viarios y de los diferentes edificios, los juegos que expresan una fisonomía urbana compleja. Poëte dedica su vida al estudio de París desde su trabajo inicial de bibliotecario del Archivo Histórico de la ciudad. En el Instituto de Urbanismo de París Poëte consolida una manera diferente de interpretar la ciudad, arraigada en el método histórico y en la sustancia social de lo urbano. Una perspectiva que continuarán Gaston Bardet y otros de sus excelentes discípulos 12. Defensor de un arte urbano arraigado en el estudio y en la observación de la ciudad, un arte que encuentra en la ciudad su principal fuente de inspiración, anticipa el método y los fines de lo que

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monumento esencial, el continente, por así decirlo, del mundo arquitectónico debía ser la casa. Por ello Giovannoni reclamó una política de vivienda específica y deploraba la desfavorable transformación del centro en el barrio de los negocios y de las viviendas de lujo.

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hoy denominamos análisis urbano. La forma de la ciudad comienza a ser el centro de la investigación y la historia adquiere un especial valor, como recurso para el análisis y como elemento de evocación, de referencia permanente al hablar de lo urbano. En Italia, lugar por excelencia de la ciudad histórica, se estrechan las bases conceptuales para la recuperación de la estrecha vinculación entre ciudad y arquitectura. El Movimiento Moderno había entrado en Italia de modo peculiar, enfrentado y a la vez asociado a la nueva monumentalidad que proponía el fascismo, entre la desconfianza de muchos arquitectos vinculados a raíces tradicionales. Con una actitud de “resistencia” ante las manipulaciones del régimen, surgen en el ambiente cultural previo a la Guerra figuras como Giuseppe Pagano, cuya actividad se desarrolla ligada a Casabella, revista que entonces dirigía. Su elogio de la modestia fundamenta una sensibilidad y un sentido de la medida capaces de defender la fisonomía cultural del país y de destacar las abundantísimas obras que la crítica histórica califica como “arquitectura menor” 13. Ya desde los primeros años de la reconstrucción la memoria, el contexto y la historia son temas que arraigan en la obra y en el pensamientos de un grupo de arquitectos italianos relevantes. La docencia de la arquitectura se liga a la explicación de la ciudad, en un ambiente favorable para reasumir simultáneamente el legado de la tradición y la nueva arquitectura. Ernesto N. Rogers, líder del brillante estudio milanés BBPR, asume el funcionalismo arquitectónico desde el respeto del pasado, la tradición es “el tronco común de opiniones, sentimientos y hechos de los que un determinado grupo social deriva y en el que el individuo inserta su propio pensamiento y su propia acción” 14. La noción de tradición es paralela a la de historicidad y es el lugar en el que la arquitectura ha de hundir sus raíces para alimentarse y calificarse, como una integración 1 5 0 necesaria de la compleja y diversa realidad contemporánea con el inmenso patrimonio de la experiencia heredada. Giuseppe Samonà, alma del Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia entre 1945 y 1971, plantea también con espíritu abierto, frente a las modas y los impulsos de las diversas corrientes, la búsqueda de arraigo con la tradición más sólida. Y es la historia de la ciudad la que permite ubicar a la arquitectura en el centro de las relaciones entre pasado y futuro 15. Samonà se esfuerza por recuperar “la gran escala”, insistiendo en el valor de los trazados y de la agrimensura, de la estructura esencial del paisaje veneciano donde son reconocibles las centuriaciones romanas. Pero fue Saverio Muratori quien sentó las bases de lo que se ha denominado análisis tipo-morfológico cuando en 1959 publica “Studi per una Operante Storia Urbana di Venezia”, y propone a través de los conceptos de forma urbana, tipo edificatorio y crecimiento investigar la ciudad y su forma, integrando en un todo único el estudio histórico, el análisis arquitectónico y el trazado urbano, al que define como una historia de la construcción. El tipo edificatorio manifiesta una relación estrecha con la morfología parcelaria y el trazado de calles y plazas: “El tipo no se caracteriza al margen de su aplicación concreta, es decir, al margen de un tejido construido. A su vez el tejido urbano no se caracteriza al margen de su marco, es decir, al margen del estudio del conjunto de la estructura urbana. El estudio de una estructura urbana sólo se concibe en su dimensión histórica, ya que su realidad se basa en el tiempo mediante una sucesión de reacciones y de crecimientos a partir de una situación anterior” 16. El edificio en la ciudad no tiene sentido como objeto aislado, en su entorno se descubren las transformaciones históricas, y a través de la relación entre edificio y tejido se explica la identidad del hecho urbano, al margen de otras explicaciones. La tipología manifiesta la eficacia de un análisis que permite establecer una relación precisa entre obra individual y ambiente a través de la historia de la colectividad, planteando un fondo social en el análisis. La forma urbis cobra vida en la estructura de la vida que nos desvela el análisis de los espacios urbanos.


En este contexto surge uno de los textos más influyentes de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX. Publicado por primera vez en 1966, “La Arquitectura de la Ciudad”, Aldo Rossi 17 se interroga por la relación que existe entre hechos urbanos irrepetibles y su arquitectura. Siente la necesidad de volver a entender la arquitectura y el urbanismo como objetos de la misma disciplina. La ciudad ha de ser comprendida desde su forma, en su significado y contenido arquitectónico, que no es ajeno a otros datos de la historia, la sociedad, la economía. Hay arquitecturas que pueden denominarse elementos primarios, por su permanencia y papel organizador de lo urbano; pero también hay funciones que tienden a permanecer con el tiempo, reinterpretadas o con otro sentido, conservando su carácter público -el Foro Boario en Roma, el Palazzo della Regione de Padova-, al mantener su capacidad para contener funciones absolutamente diversas, independientes de su forma. Esta ambivalencia de la relación funciónlugar y función-forma es clave para comprender cómo hemos de trabajar con lo histórico en la ciudad. Clave en cuanto muestra ya la antigua lógica de reutilización del espacio. Aquí tiene sentido la crítica de Rossi al concepto de ambiente, porque éste no es sino un resultado, lo que la arquitectura construye, arquitectura que no depende del ambiente, ni deriva de él, sino que lo configura. Rossi recibe de Muratori los fundamentos analíticos e intenta añadir algo. La ciudad emerge como una gran manufactura, gran obra de arte, pero también como documento, dato reconocible en cada construcción. El tipo está en la idea misma de la arquitectura, “algo permanente y complejo, un enunciado lógico que se antepone a la forma y que la constituye”. Pero la ciudad es lugar, espacio de la memoria colectiva donde se manifiesta la relación singular y a la vez universal que existe entre cierta situación local y las construcciones que están en aquel lugar. La historia urbana queda ligada al inicio, al hecho originario que es un acontecimiento y una forma. Rossi se plantea, por encima de los demás temas, un problema epistemológico, cómo conoce la arquitectura, cómo actúa. Acude al concepto de Ciudad Análoga, citando la pintura que el rico Algarotti encarga a Canaletto, Una Venecia Imaginaria, en 1744. Un Palladio virtual, su puente no construido, el palacio Chiericatti y la basílica de Viceza sobre Rialto... le ilustra la hipótesis de una regla proyectual autónoma, combinación de lugares y materiales preexistentes, cuyo resultado es sorprendente...atemporal. ¿Es Venecia?, el desplazamiento permite pensar en una arquitectura autónoma, independiente de cualquier determinismo local 18. Rossi intuye que en el conocimiento de la ciudad hay algo autobiográfico, como en la historia, donde se compone la experiencia a través del juego de la memoria, un juego sabio, coherente con la realidad y a la vez pleno de subjetividad, alejado de la arbitrariedad porque se apoya en el conocimiento alcanzado. El análisis urbano, de raíz morfológica, se consolida como el momento anterior al plan. Se despliega un esfuerzo sin precedentes en el estudio de la historia de la ciudad, que ha permitido

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La arquitectura cuenta así con un instrumento propio, el análisis de las tipologías arquitectónicas y de su relación con la morfología urbana, para comprender la estructura de la ciudad en sus aspectos estáticos y dinámicos. Aplicado por primera vez en el plan del centro histórico de Bolonia, pronto se difunde bajo el presupuesto ideológico de establecer un proceso paralelo de recuperación de los valores de la forma urbana histórica y del espacio social preexistente. Los estudios morfológicos explican el crecimiento y cambio urbanos, ofrecen una visión global de las ciudades en el tiempo, detectan los “vestigios” del pasado, dan cuenta de la memoria y de la experiencia de los lugares a través de su arquitectura. Por ello han tenido una difusión tan amplia. Explicar las formas de vida urbana y sus transformaciones conduce a interesarse por la historia económica y por la evolución de las estructuras sociales, relaciones en las que adquiere importancia la vivienda que recupera un papel central en el urbanismo.

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desarrollar una forma arquitectónica de mirar la ciudad. No es un tema exclusivamente italiano, por ejemplo, el Ministerio de la Vivienda británico encarga en 1966, como preparación de la Ley del 67, los estudios para la conservación de Bath, Chester, Chichester y York. En ellos participa Colin Buchanan, que plantea un análisis de la forma urbana sistemática para los centros históricos: estudios pormenorizados por parcelas de los usos, estado de la edificación, valores históricosartísticos, áreas libres, escena urbana y tráfico. Ello conduce a una cartografía similar a la que se está entonces desarrollando en Bolonia, pero sin su contenido morfogenético, ya que no cuentan con el análisis tipo-morfológico. Y es que la concepción de la forma urbana por estratos o capas históricas que se superponen y yuxtaponen, sin continuidad precisa, con saltos en el tiempo -acontecimientos-, va a ser definitiva, capaz de evidenciar la simple experiencia de la toponimia urbana. Las ciudades se han construido sobre sí mismas: el famoso Hotel Savoy en Londres se levanta en el solar del antiguo Palacio Renacentista de los Saboya, que miraba al Támesis, del que no queda nada, pero se sigue pagando renta a la Reina y el pequeño tramo que une la puerta del Hotel con la calle principal es el único en Londres en el que los coches circulan por su derecha. En la forma de la ciudad se cruzan los personajes, historias, sociedades y acontecimientos que la han dado forma.

El Plan para el centro histórico de Bolonia. Fue un caso concreto, el de Bolonia, el que permite agrupar y cruzar las ideas, principios y técnicas avanzadas en un plan de centro histórico, haciéndolas visibles para la cultura urbanística general. Para ello fue definitivo que el análisis urbano confluyera con una valoración más amplia 1 5 2 de la ciudad heredada, capaz de considerar que el “patrimonio edificado” en su conjunto era no sólo un bien cultural, sino un bien en sí mismo, con valor social y económico, que no podía ser objeto de despilfarro. Esta percepción se fundaba en la evolución de la sociología y de la historia urbanas desde posturas progresistas. A la valoración de la forma histórica de la ciudad se le añade una valoración radical frente a aquellos intereses que se benefician de la destrucción de lo construido, de la simple consideración de lo urbano desde la perspectiva del consumo y la mercancía. Indovina plantea una reacción ante el despilfarro y Campos Venuti habla de austeridad como principio urbanístico 19. En este rechazo del despilfarro y en esta defensa de la austeridad urbanística encuentra apoyo lo que el análisis tipológico demuestra central en los centros históricos: la vivienda. Y por ello la reflexión sobre el centro histórico acabará conduciendo a otra más amplia, ya que el rigor analítico y la exigencia de calidad generalizada para el espacio residencial se ampliará a la periferia y al conjunto de la ciudad. No se habla ya sólo de restauración sino que se introduce el concepto de rehabilitación, directamente orientado a convertir la vieja ciudad y sus edificaciones en espacios habitables, vitales para el conjunto urbano 20. La reutilización de las edificaciones se convierte en un tema recurrente. Y todo ello en el marco de una crítica profunda a la idea de desarrollo urbano dominante, al urbanismo de la pura expansión aliado de la renovación urbana destructiva, muy próxima al concepto de “derecho a la ciudad”. No en vano algunos autores plantean pensar el centro histórico desde la vivienda popular y desde el derecho colectivo a la ciudad, conscientes de que la “repentina necesidad de sanear los viejos edificios” resuelta “entre una maraña de leyes estatales, capítulos de ordenanzas y repercusiónes del debate cultural sobre la estrecha mentalidad de las superintendencias de Patrimonio”, parecía añadir al deterioro de la vieja ciudad su adulteración. Hablar de vivienda popular nos aleja del


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corpus teórico más o menos científico en el que se funda la restauración, que es menos firme a medida que se aleja del monumento y se ocupa de partes más amplias de la ciudad o de objetos de menos calidad 21. Volvamos a Bolonia.

El municipio de Bolonia, animado por el urbanista Giuseppe Campos Venuti del que es concejal, encarga en 1965 a la Universidad de Florencia y bajo la dirección de L. Benévolo, un estudio detallado sobre el centro histórico. Al estudio le sigue un plan de conservación que es coordinado por P.L. Cervellati 22, conocedor de los trabajos de análisis urbano realizados y cercano, por su experiencia en Venecia, tanto a las ideas tipo-morfológicas de Muratori como a la cultura del plan urbano desarrollada por Astengo. Finalizado en 1969, el plan regulador del centro histórico de Bolonia se hace público un año después con una exposición cuyo catálogo se difunde ampliamente. El trabajo demuestra como el problema del centro histórico trasciende su consideración como cuestión típicamente cultural y se puede abordar con más complejidad: el centro histórico es un problema que afecta al futuro del territorio, a la sustancia misma de la ciudad existente. El análisis detallado de todas las variables urbanísticas, con una referencia permanente a su origen histórico y a su sustrato social, soporta el esfuerzo por poner en valor la vitalidad colectiva de un espacio histórico de más de 600 has. La riqueza documental del plan era consecuencia de su esfuerzo por cartografiar detalladamente toda la información. El plano parcelario es el elemento que estructura esa información, en series de planos que permiten observar la naturaleza espacial del análisis según una lógica comprensible. El estudio histórico está profundamente documentado y, gracias a los ricos fondos planimétricos de los archivos eclesiásticos y civiles boloñeses, se contaba con una información inicial de valor extraordinario. El análisis tipo-morfológico se apoya en los materiales históricos y permite dar una visión integrada y 1 5 3 atractiva del excepcional conjunto histórico de Bolonia. En el Plan del centro histórico de Bolonia se considera que el monumento es inseparable de su entorno, del ambiente que materializado en la configuración espacial del tejido urbano recoge el espíritu histórico de los lugares 23. Se considera necesario sustituir la técnica del “sventramento”, del vaciamiento destructivo de los tejidos históricos para facilitar la renovación tipológica. Para ello se propone el “diradamento”, una limpieza capaz de eliminar falsos añadidos, degradaciones y reformas inadecuadas, con el fin de sanear o restaurar las áreas urbanas históricas y de recuperar la estructura original, menos densa y más vinculada a la lógica de la vivienda, devolver su orden propio y plantear una convivencia de lo nuevo con lo antiguo. Es lo que Geddes ya había denominado conservative surgery, un modo quirúrgico y no agresivo de intervenir en la ciudad. Aquí es donde el problema de la aptitud de la arquitectura moderna para integrarse en los cascos antiguos encuentra solución teórica, frente a las grandes obras de reforma llevadas a cabo a principios del siglo XX consecuencia de los sventramenti. Pero es sobre todo el apoyo dado al plan por los movimientos sociales urbanos locales el que crea un interés nuevo por lo que el saber hacer arquitectónico puede aportar a la ciudad, estableciendo una alianza entre cultura y política urbana. Algo cuyo potencial pronto es reconocido, difundido e imitado. Al abordarse sobre el sustrato analítico se evitan los desastres que las áreas de intervención prioritaria de los sectores de salvaguardia estaban tolerando, por ejemplo, en Francia. La “Legge sulla Casa” de 1973 permite que las instituciones para la construcción de viviendas económicas pueden destinar fondos para sanear barrios deteriorados. De hecho en ese año se promueve un plan para la edificación económica y popular en el centro histórico de Bolonia, que


activa la estrategia del plan, con fondos tradicionalmente destinados a construir vivienda pública en la periferia. Se invierten fondos públicos para la construcción de viviendas económicas, aplicados a la rehabilitación de edificios y de manzanas completas, aplicando a éstas el método tipológico y una estrategia de saneamiento perfectamente explicadas mediante axonometrías. Algunos han señalado que se fracasó en la medida en que no se completaron más que un par de intervenciones relevantes. Pero esta perspectiva cuantitativa es miope frente a la novedad de la aplicación del método, todavía vigente. Pensemos en la pionera oficina para la intervención en el centro histórico de Roma, dirigida entre 1978 y 1981 con gran vigor por Vittoria Calzolari, o en las agencias de rehabilitación abiertas en España a lo largo de los años 80. Festivamente, la Carta del Restauro de 1972 recoge ya la experiencia y el método iniciados en Bolonia. La lectura histórico-crítica es el punto de partida del plan urbano de conservación del centro histórico, dirigida a detectar los valores urbanísticos, ambientales, tipológicos, constructivos, etc. Se trata de un método de trabajo que hoy ya se considera imprescindible para la rehabilitación de nuestros centros históricos. Sin embargo lo singular, desde el punto de vista urbanístico, del caso de Bolonia es que a la recualificación del centro le sigue la recualificación de la ciudad en su conjunto, incluida su periferia. En 1970 bajo la dirección de Campos se aprueba un nuevo plan regulador que sustituye al de 1955. Este plan general representa lo que el propio Campos acuña como urbanística reformista capaz de superar una etapa orientada exclusivamente hacia el crecimiento 24. La salvaguardia del centro histórico se consolida en el marco de una política urbana de contención de la especulación inmobiliaria, para lo cual el concepto de protección se va extendiendo al territorio 1 5 4 en su conjunto, incluyendo los paisajes naturales y agrarios. Algo que no se hace sin reconocer aspectos positivos del funcionalismo, evidentes en al menos tres estrategias del plan, activadas en paralelo a la recuperación del centro histórico: un plan de parques que bajo la denominación de verde urbano concreta cesiones de suelo de los nuevos desarrollos urbanos; la revisión de la movilidad urbana con el proyecto de circunvalación; y la creación de un nuevo centro direccional externo ligado a un recinto ferial, como estrategia innovadora y reequilibradora de los usos en la ciudad. Que no se trataba exclusivamente de una lógica conservadora lo demuestra el hecho de que la misma administración que protege el centro histórico promueve un concurso internacional de la zona Ferial, que con su arquitectura moderna desarrolla una función reguladora de la expansión urbana. Esto es compatible con que el centro histórico de Bolonia siga siendo el corazón de la ciudad. Se recoge así la tradición de Astengo, revisando el conjunto del territorio y anticipando sus valores paisajísticos y ecológicos, algo que se consolidará con el plan de 1985. Que el tema del centro histórico no es un tema cerrado, sino que sigue exigiendo reflexión y creatividad, lo demuestra la propia reflexión posterior de Campos Venuti pensando no sólo en los logros sino también en lo que queda por hacer: “Sin embargo, lo que podía haber sido evitado y no se ha sabido hacer ha estado en el abandono de la protección funcional del centro histórico. En este caso el estímulo realizado en la protección arquitectónica ha sido pagado a un precio demasiado alto. El programar que gran parte de la restauración del tejido histórico fuera realizada por la Banca y la Universidad, que hoy ocupan calles enteras, ha representado un grave golpe al centro histórico y a la ciudad en su conjunto. Así se ha perdido progresivamente en muchas zonas del centro histórico la característica residencial, que constituye el elemento verdaderamente indispensable de la protección real. Podíamos cambiar las condiciones sociales de los ciudadanos -en el fondo en treinta años han cambiado radicalmente las condiciones socioeconómicas en todo


Nuevas edificaciones para viejas ciudades. Si nos acercamos a la ciudad austríaca de Graz, podremos contemplar con sorpresa cómo en su cuidado centro histórico se levanta con forma de burbuja porosa azul metálico el nuevo museo de arte moderno, proyectado por Peter Cook, maduro arquitecto hasta hace poco conocido más bien por su reflexión teórica y por su amplio trabajo de docente. Menos efectista pero también elocuente es el nuevo acceso a Toledo, escalera mecánica adaptada al terreno y semicubierta que Torres y Martínez Lapeña han realizado hace un par de años. Algo ha pasado en nuestros centros históricos para que esto sea posible incluso cuando el discurso de la conservación sigue siendo dominante. La revitalización de los centros históricos europeos es hoy un hecho. Allí donde encontramos continuidad en la acción de conservación y una puesta en valor creativa del centro histórico podemos hablar de éxito urbano. Pasear por las calles de Gerona, de Santiago, de Salamanca, de Granada o de Vitoria es hoy una experiencia gratificante si la comparamos con la que se podía tener hace treinta años, lo mismo ocurre en otros países. Sin embargo una consecuencia imprevisible del desarrollo del análisis tipo morfológico ha sido favorecer un tipo de intervención exclusivamente cosmética, facilitando una visión simplista del plan urbanístico del centro histórico, reducido a una función de catalogación y de control estético caracterizado por su tendencia imitativa. No basta con estrategias de conservación. Sigue habiendo temas sin resolver y polémica allí donde el centro histórico mantiene sus funciones de centro urbano. En la ciudad conviven lo viejo y lo nuevo, lo que la historia propone como valioso y lo que interesa para el futuro. La historia no ofrece las respuestas del futuro. El argumento de Giovanonni, nuevas edificaciones para viejas ciudades, sigue en nuestra opinión indicando dos temas no siempre resueltos: qué tipo de arquitectura debe hacerse en los centros urbanos históricos y qué tipo de funciones debe asumir el centro histórico en el proyecto general de ciudad. La arquitectura moderna desde sus “inicios” es capaz de interpretar el concepto de “ambiente” o “genius loci” sin imitar los estilos del pasado. El edificio de Correos en Viena que realiza Otto Wagner, la ampliación del neoclásico Ayuntamiento de Goteborg que realiza E.G. Asplund, y el edificio residencial con bajos comerciales que realiza A. Loos en la vienesa Michaelerplazt, frente al Palacio Real, son referencias clásicas de adecuación de un edificio “moderno” a un entorno urbano histórico muy condicionado. No olvidemos que en su tiempo motivaron polémicas, como en el caso de Loos que se defendía por su inspiración en el buen hacer de los maestros locales cuando era públicamente denostado, incluso por el Emperador, que decidió tomar otro camino desde palacio para no ver el desastre cometido. Y si es verdad que la nueva arquitectura se impone en muchos contextos, también es verdad que lo hace con mayor comodidad en las ampliaciones de la ciudad existente, como lo demuestran los casos de Berlage en Amsterdam, Dudok en Hilversum, Saarinen en Helsinki o Zuazo en Madrid, arquitecturas que se construyen mientras que sus propuestas urbanas se olvidan. Se podría hacer un recorrido muy especial por la

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el país-, pero son los ciudadanos residentes, de cualquier clase social, en los que descansa la garantía primaria de la vitalidad del centro histórico” 25. Campos también reconoce la falta de previsión en relación con el extraordinario incremento del uso del vehículo privado y sigue afirmando que las partes históricas de la ciudad deben desempeñar funciones estratégicas en la ciudad del futuro. La grandeza de un urbanista como Campos anima a pensar en el centro histórico como un tema siempre exigente.

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arquitectura moderna negada por razones administrativas. En dicho recorrido sobresalen algunos edificios no construidos en la singularísima Venecia: la villa Masieri proyectada por F.Ll. Wright sobre el Gran Canal, el hospital horizontal de Le Corbusier en Cannariego mirando al interior de la Laguna, y el auditorio de L. Kahn en el espacio de la Bienal. No ocurre así con las viviendas que sobre el canal de la Giudecca proyecta Gardella, a la vez venecianas y modernas, o la brillante residencia para madres solteras de A. Van Eyck en el ensanche neoclásico de Amsterdam. Y así podemos llegar a la conclusión de que no son los factores figurativos, sino los factores dimensionales y estructurales -tipológicos por tanto- los más importantes en la conservación del espacio histórico, frente a la conservación cosmética de corte imitativo. El diálogo de lo nuevo con lo existente sigue arraigado en las nociones de estructura, trazado y tipo, en los ajustes de la escala y dimensión de lo nuevo, en su adecuación formal y funcional, más que en su imitación figurativa de modelos del pasado. Incluso el museo biomorfo de Peter Cook nos da una lección de escala y de moderación dimensional que sólo sobresale a vista de pájaro.

Pero el tema permanece abierto donde siguen activadas “estrategias del reuso”, la búsqueda de la reutilización sistemática de espacios abandonados, la conservación de edificaciones del pasado, de viejas fábricas o de tinglados portuarios, temas que siguen permitiendo pensar lo urbano hacia adentro. Ello se debe a que el debate de la crisis en los 70/80 se transforma en los 90 en euforia reconstructiva, lejos de la penuria económica. Se percibe por primera vez con fuerza en el Londres de los Docklands, en Barcelona de las Olimpiadas de 1992 y en el Berlín que recupera la capitalidad de una Alemania unificada. Son ejemplos de complejas secuencias de planes y de proyectos, de gestión y de diálogo entre posiciones diversas, que permitieron modificar objetivos e identificar nuevos caminos de consenso. En estos proyectos urbanos, las arquitecturas 157 construidas hablan menos de tal o cual autor y más de las expectativas de una sociedad, de su grandeza y de sus contradicciones. Es evidente que la bonanza económica fortalece procesos de rehabilitación de amplias zonas urbanas abandonadas por el sistema productivo o infrautilizadas, pero también se trabajan temas cuyo potencial estaba apagado: pensemos en los waterfronts de todo tipo o en la eclosión que tiene la arquitectura paisajística en las ciudades, con nuevos sistemas de parques y jardines. El tamaño de las intervenciones hace que la rehabilitación se mezcle con lógicas urbanas convencionalmente expansivas, en una periferia interior donde el eco de la ciudad histórica permanece por una sólida exigencia de calidad. Con respecto a la adecuación de las políticas de conservación del centro histórico a estrategias urbanas de mayor alcance podemos señalar que se ha avanzado mucho en materia de ordenanzas de protección, se han elaborado catálogos muy sofisticados y se han establecido grados de protección más o menos operativos, sin embargo los objetivos más generales relacionados con la accesibilidad, con la integración en la estructura global de la ciudad, objetivos de mantenimiento y atracción de población, de mejora de infraestructuras, etc. han tenido menos éxito. Los centros urbanos históricos siguen siendo espacios difíciles donde los objetivos de centralidad urbana y de conservación patrimonial parecen en muchos casos oponerse. La introducción de un management urbano eficiente exige en la práctica procesos amplios y sinceros de participación y concertación. La incorporación de la visión estratégica a la definición e implementación de los Planes Especiales es un camino que permitirá realizar avances importantes. En las experiencias de rehabilitación integral que se están desarrollando con mayor Kunsthaus, edificio diseñado por Peter Cook y Colin Fournier en la ciudad austriaca de Graz. El entendimiento de la escala permite diálogos inteligentes entre la arquitectura contemporánea y los espacios de la ciudad heredada.


El efecto Guggenheim. Efectivamente, en algunos casos españoles, como en Barcelona y Gerona, en Santiago de Compostela, en Vitoria o Bilbao, comprobamos que la cuestión del centro histórico trasciende la reflexión conservacionista o patrimonial 26, demostrándose que la percepción museística, es incompleta. Los centros históricos son fundamentales en la reflexión que las ciudades tienen de cara al futuro, siendo diferente el papel que en cada caso pueden desempeñar en el conjunto de la ciudad. Todos los centros históricos no son iguales, no sólo por las diferencias de forma y función, sino porque tienden a interpretarse como centro histórico espacios relativamente recientes. Así se incluyen en su lógica de protección áreas urbanas como los ensanches de población y algunos conjuntos, más o menos homogéneos de principios del siglo XX, como los vinculados al movimiento ciudad jardín, los primeros ejemplos de vivienda social e incluso conjuntos industriales singulares. El caso de Bilbao permite visualizar gran parte de los retos y de las expectativas que centran la cuestión de los centros de las ciudades en Europa, incluidas algunas contradicciones en cuanto a los fines y en cuanto a los formas de transformación planteadas. Bilbao tiene una historia urbana singular, condicionada por acontecimientos definidos: el enclave medieval, su condición portuaria, su atonía en el Renacimiento, una Ilustración de corte provinciano, la eclosión de su modernidad con la revolución industrial y una posguerra expansiva también fundada en la industria, con un final de siglo XX tenso por la búsqueda de una identidad sólida y próspera. Hoy el centro urbano de Bilbao, determinado por sus espacios históricos, cataliza y dirige la vida de un área metropolitana de casi un millón de habitantes formada por un complejo heterogéneo de municipios en transformación. El denominado Casco Viejo coincide con el espacio de la Villa de Bilbao en sus orígenes, que hoy reconocemos con facilidad 27. El Casco es en el siglo XX un espacio popular, un barrio de la ciudad, que a pesar de su contenido patrimonial se irá deteriorando en la medida que se desplazan las

Ciertos edificios encarnan con talento la voluntad de transformación de una ciudad y se convierten en símbolos de las oportunidades de futuro.

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éxito se han creado órganos públicos específicos y estables de gestión. Son órganos que disponen de una amplia capacidad operativa, que cuentan con un soporte técnico importante y que están liderados por un Consejo con representantes de todos los organismos involucrados, que delegan temporal y espacialmente la gestión de sus competencias. Ello facilita la participación de los distintos niveles de la administración y la coordinación de inversiones públicas en el ámbito del Centro Histórico. También es frecuente en las operaciones mejor concebidas que las determinaciones de carácter difuso, para todo el Centro Histórico, se completen con la concentración de programas de actuación en el espacio y en el tiempo con objeto de conseguir una determinada “masa crítica”. También destaca el énfasis en la rehabilitación privada mejorando las condiciones crediticias y fiscales y prestando la asistencia técnica necesaria a los actores que lo necesiten. Finalmente, es cada vez más frecuente en las experiencias innovadoras de rehabilitación el diseño de cuidadosas estrategias de marketing para involucrar a agentes y ciudadanos en un plan que deben sentir como suyo. Lo ideal es involucrar a la población y a las instituciones en la propia génesis del Plan. En definitiva, se percibe un cambio de actitud, están apareciendo nuevos métodos de intervención, especialmente en las ciudades que cuentan con mayores recursos.

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funciones centrales hacia otros lugares de la ciudad. La restauración se aborda con eficacia en los años 80, tras las inundaciones que en agosto de 1983 sufre la ciudad, con la destrucción de edificios y comercios, detonante de la transformación del Casco Viejo. Se declara Área de Rehabilitación Integrada y se redacta un Plan Especial de Rehabilitación, creándose en 1985 una oficina pública para dirigir la actuación 28. El Casco Viejo de Bilbao se rehabilita desde la iniciativa pública, con su soporte económico, manteniendo su condición “popular”, con vinculación al comercio, pero también al turismo, a la hostelería y a la cultura. Para ello se va actuando en los edificios principales tanto iglesias como casas palaciegas, museos y mercado, terminando por el teatro Arriaga, sobre el Arenal. A la vez se desarrolla un proceso paralelo de intervención en los espacios públicos y de rehabilitación subvencionada de edificaciones privadas. La oficina municipal de rehabilitación funciona con eficacia, de forma que hoy casi todos los edificios han sido objeto de alguna acción de mejora. El Bilbao de las siete calles y de la plaza nueva, del Arenal y del Volantín recupera su esplendor. La margen derecha de la Ría, en secuencia desde el Mercado hasta la universidad de Deusto, se compone entonces como fachada urbana moderna y noble. Sin embargo el Ensanche sigue siendo el espacio central de la vida urbana. La margen izquierda había sido ocupada por actividades vinculadas a la industria, al puerto y al ferrocarril. El Ensanche, en el corazón de la ciudad metropolitana, se volcaba hacia su interior, hacia la Gran Vía que acogía los edificios más nobles. Sobre el espacio de la primera terraza fluvial se irá levantando un laberinto de fábricas, en conexión con la Ría del Nervión y con sus pequeños afluentes. La margen derecha, con episodios industriales en el cauce de la Ría, llega al mar en Getxo, lugar tradicional de residencia de la aristocracia mercantil local, mientras que en la margen 1 6 2 izquierda y tras las fábricas, surge el Bilbao obrero, sobre las laderas de Baracaldo, Sestao, Portugalete y Santurce. Podemos así hablar de un Bilbao medieval, un Bilbao mercantil, un Bilbao popular, un Bilbao burgués, un Bilbao obrero. Imágenes socio-formales de una ciudad construida históricamente a ritmos diversos. La crisis industrial y la reconversión derivada plantean grandes incertidumbres. La arquitectura cumple un papel en el renacimiento urbano y está siendo utilizada para liderarlo. El caso de Bilbao es en este sentido excepcional, con la imagen central del Museo Guggenheim que F. Gehry encaja magistralmente en uno de los espacios más difíciles y deteriorados del corazón de la Ría. El proceso de reindustrialización desde finales de los 70 plantea grandes retos, y los problemas sociales y económicos necesitan de estrategias de futuro en las que la sociedad se vuelque con entusiasmo. Esta es la función de los grandes proyectos que tienen lugar en Bilbao al servicio del espacio ya urbanizado, concentrados en la espina dorsal del sistema metropolitano definida por la Ría, corazón del viejo espacio industrial y ante la imposibilidad geográfica de una expansión periférica. El Bilbao del Casco Viejo recoge, como hemos indicado, la primera gran acción urbana, arraigada en los conceptos de restauración y rehabilitación. Pero también el Bilbao del Ensanche, centro direccional por excelencia, está siendo sometido a una adaptación funcional de gran calado. En ella destaca la recuperación de la orilla del Nervión que delimita el Ensanche, espacio de Abandoibarra, donde se construyen el museo Guggenheim y el auditorio Euskalduna, sobre emplazamientos empleados antes por el ferrocarril, almacenes, aduanas y astilleros. Algunos afirman que el encuentro entre Bilbao y el Guggenheim es casual. Pero ello ha ocurrido porque Bilbao tenía una actitud abierta hacia la innovación. Desde el punto de vista de la

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La experiencia demuestra como unas ciudad aprenden de otras. Entornos del Guggenheim en Bilbao y de “The Lowry” en Manchester.


Desde mediados de los 80 se plantean importantes proyectos de transformación urbanística en el centro urbano de Bilbao 29. El primero fue precisamente fruto de la intención de crear una gran dotación cultural para Bilbao, en la Alhóndiga y en pleno Ensanche. Sainz de Oiza y Oteiza se unieron para crear sobre el viejo edificio un gran cubo para la cultura. Pero la condición de protección del edificio facilitó una polémica local e institucional que arrinconó el proyecto. Otra gran infraestructura todavía a la espera fue el nuevo gran intercambiador de transporte en la Estación de Abando, diseñado por Stirling y Wilford, y desde donde se vislumbra ya la importancia estratégica del metro de Bilbao. Pero es a finales de los años 80, y sobre todo en los 90, cuando se plantean los proyectos que van a cuajar: el nuevo Metro, en pleno servicio hoy día, que proyecta Norman Foster tras un concurso, la ampliación del Puerto que permite liberar espacios en el interior de la Ría, el aeropuerto diseñado por Santiago Calatrava, el importantísimo programa de saneamiento de la Ría y el desarrollo de Abandoibarra, un área de nueva centralidad diseñada por Cesar Pelli, donde funcionan ya desde hace unos pocos años el Museo Guggenheim y el AuditorioPalacio de Congresos Euskalduna. Pronto será realidad el desarrollo completo de esta zona que incluye viviendas, hoteles, centros comerciales, edificios universitarios y una torre de oficinas. Como siguiente proyecto, ya en el horizonte, se presenta Zorrozaurre, una península de más de 50 hectáreas en la Ría que puede ser decisiva en la necesaria segunda revolución urbana de Bilbao, una revolución que permita el impulso de la economía creativa. Para hacer posible los principales proyectos urbanísticos de transformación de Bilbao se creó la sociedad de capital público denominada Bilbao Ría 2000, sociedad en la que participan al 50% el Estado y las Instituciones Públicas vascas involucradas en el proyecto de la Ría -Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia, Ayuntamiento de Bilbao y Ayuntamiento de Barakaldo-. Ría 2000 fue concebida como partenariado público-público para liderar operaciones estratégicas capaces de hacer realidad el denominado milagro de Bilbao. Esta sociedad se creó con un capital social pequeño pero en su consejo de administración estaban representadas al máximo nivel las instituciones involucradas lo cual ha resultado esencial para la credibilidad y la eficacia de la sociedad. El acceso a suelos estratégicos en el corazón de Bilbao que eran propiedad de sus socios y la capacidad de llegar a acuerdos ha hecho posible la ejecución de proyectos clave y la obtención de fondos importantes para poder en el futuro acometer proyectos que el sector privado no acometería.

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planificación urbanística Bilbao es un caso ejemplar: ha utilizado todas las herramientas urbanísticas disponibles, en un articulado esfuerzo del Ayuntamiento, de la Diputación de Bizkaia, del Gobierno Vasco, del Gobierno Central -éste a través de sus sociedades industriales o de entidades propietarias de suelo como RENFE- y de la propia sociedad. Hay Plan General y Planes Especiales para los espacios históricos o singulares, hay planificación regional -Directrices de Ordenación del Territorio-, esfuerzos supramunicipales -Plan Territorial Parcial del Area Metropolitana-, Plan Estratégico, Sociedades Autónomas de titularidad pública con capacidad ejecutiva -Sociedad para la Rehabilitación de Bilbao y Consorcio Bilbao Ría 2000-, incluso foros como Bilbao Metropoli 30. No puede negarse que hay esfuerzo por planificar y afrontar el futuro con racionalidad. Sin embargo es curioso que para el público y para la prensa internacional, el protagonismo lo tiene la arquitectura y la referencia es el Guggenheim. El “efecto Guggenheim” ocurrido en Bilbao no es trasladable a otras ciudades mediante la mera construcción de un edificio emblemático. El “efecto Guggenheim” simboliza la voluntad de cambio de una sociedad, la confianza y la determinación de que es posible reinventar y construir el Bilbao del siglo XXI sobre las ruinas de un territorio y de un sistema productivo agotado.

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El renacimiento del Downtown en América. Nuestros centros históricos son parte de la res publica que articula en la ciudad el espacio principal de interacción, espacio de centralidad y de ciudadanía, en cuanto es espacio de representación, en sentido amplio, pero también espacio de mezcla, de concentración de actividades diversas y generador de intercambios de todo tipo, el principal polo de atracción de los intereses que denominamos urbanos. Estamos pensando en lo que los norteamericanos echan de menos y llevan tiempo replanteando. Un modelo deseado de ciudad y de centro urbano -de downtown-, la búsqueda de un verdadero renacimiento urbano. La ciudad tradicional allí siempre tuvo sus defensores, como Jane Jacobs o Lewis Mumford, que destacaron las ventajas de los antiguos y densos vecindarios, por su riqueza visual, su vitalidad, su sentido de comunidad e incluso por su salud económica. Los primeros estudios sobre la imagen urbana desarrollados por Kevin Lynch habían tenido como objeto de estudio un “espacio tradicional”. Poco a poco se desarrolla una forma de análisis capaz de interpretar lo urbano que añora la cualidad de la ciudad histórica europea. Decía Jane Jacobs 30 : “Las ciudades necesitan los edificios antiguos de tal manera que, sin ellos, es probable que nunca se desarrollarían calles y distritos vigorosos. Por inmuebles antiguos no entiendo esas casas de museo, edificios en un excelente y caro estado de restauración -aunque no dejen de ser también delicados ingredientes urbanos-, sino principalmente una buena cantidad de casas ordinarias, sencillas y de poco valor, y unas cuantas de esas otras, más bien desvencijadas”. Sin embargo la política urbana que dominó durante mucho tiempo en Estados Unidos fue la de convertir el centro urbano en un downtown especializado en oficinas, con lógicas duras de urban renewall, que destruyeron gran parte de los centros urbanos preexistentes sin necesidad de bombardeos. La lógica mercantilista y transformadora de la ciudad del capital, manifiesta incluso en los edificios institucionales, fue radical. Se comprueba en alguna de las ciudades con centros más a la europea, como Boston, donde el Civic Center levantado en los años 70 participaba

Bilbao representa el cambio de una ciudad mediante la articulación de un conjunto de proyectos de conservación, transformación y nueva creación

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El nuevo metro de Bilbao, ejemplar obra pública diseñada por Norman Foster, da una accesibilidad extraordinaria en el contexto metropolitano a los espacios centrales del Ensanche y del Casco Viejo, pero sobre todo consolida una imagen urbana de una extraordinaria modernidad. Es un metro muy eficiente en un entorno metropolitano de configuración lineal. La introducción reciente de un tranvía, las acciones de reestructuración y peatonalización del Ensanche y el nuevo recinto Ferial en Barakaldo -BEC, Bilbao Exhibition Center- completan el programa básico de transformaciones del Bilbao Metropolitano. Hoy vemos el Bilbao de la Ría en el comienzo de una gran transformación, impulsada por la reutilización de la inmensa superficie abandonada por el puerto, el ferrocarril y la industria, con acciones clave de carácter estructurante y otros proyectos activados por parte de los diversos municipios involucrados. Este renacimiento, comenzado con la ejemplar reconquista de la orilla del Nervión en los bordes del Casco Viejo y del Ensanche, es una aventura urbanística de primer orden y despierta un profundo interés. Hoy día, casi todas las ciudades medias y grandes de Europa están inmersas en procesos de transformación relevantes, y en este contexto, la experiencia de Bilbao y el denominado “Efecto Guggenheim” puede ser una referencia de gran valor.

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plenamente de la lógica destructiva. Algunas acciones pioneras de conservación, como el Quincy Market de Boston o la fábrica Ghirardelli en San Francisco, comenzaron no sólo a plantear la conservación de determinados edificios, sino la oportunidad de introducir en los downtown mezcla de usos, fomentando el comercio, los restaurantes, etc. El debate que se genera entonces, visible en la literatura, fue intenso e interesante, se comenzó a exigir una revolución del peatón 31 y se sometió a crítica el modelo suburbano, derivando en una crítica a la invasión irracional del automóvil y de las autopistas en la ciudad. También había detrás una crítica al individualismo de una sociedad incapaz de reconocer el espacio público, a la destrucción de las relaciones de comunidad y ciudadanía en unas ciudades dominadas por la lógica económica.

Pero la acción verdaderamente pionera fue la recuperación del puerto interior de Baltimore, iniciativa liderada por sucesivos alcaldes entre los que destaca el carismático Schaefer, que la lleva a buen fin, y por empresarios que invierten su dinero bajo el cobijo de importantes ayudas públicas. El primer esquema de ordenación de los urbanistas Wallace y McHarg, de 1964, inicia un trabajo que se prolonga hasta los años 80. Se trataba de convertir en un centro urbano vibrante un espacio degradado, el viejo puerto interior y sus muelles abandonados, origen de la ciudad. El programa de renovación por primera vez va a estar basado en un combinado de hoteles, restaurantes y espacios culturales -un acuario, un centro de convenciones, un museo de la ciencia o antiguos y viejos barcos restaurados- al lado de oficinas y centros comerciales, además de parques y espacios públicos. El programa se organiza según un enfoque estratégico y se comienza con proyectos selectivos, que pronto hacen accesible el frente marítimo, una acción que al recuperar la historia fortalece la identidad local. Desde el punto de vista de la planificación se trataba de una situación singular, donde los argumentos medioambientales de McHarg sobre la 167 recuperación del centro urbano en oposición al crecimiento suburbano, tuvieron sin duda influencia al lado de la capacidad y tenacidad de David Wallace, y de su estudio WMRT (actualmente WRT). Se trabajó con continuidad, en medio de grandes discusiones, durante largo tiempo 32. WMRT también a finales de los 60 realizó las primeras propuestas para el Lower Manhattan, en un proceso de recuperación de las orillas que condujo en 1979 al conocido plan de Battery Park. La recuperación del Fulton Market en el Puerto de South Street en Nueva York, manteniendo edificios y restaurando barcos será también un caso ejemplar. Se inicia así en Estados Unidos la hoy más que notable recuperación de los waterfronts, uno de los temas centrales en la historia reciente de la revitalización urbana, ya sea en Amsterdam o en Buenos Aires, en Barcelona o en Génova, ya que hay una lista interminable de ciudades que han transformado o están transformando sus espacios portuarios, recuperando un frente de agua durante mucho tiempo oculto por los tinglados portuarios. Estamos en el origen mismo de la sustitución de espacios antes industriales por espacios al servicio de la sociedad del ocio. Significativamente en Baltimore se inventa el hoy universal coffe-shop. Pero este proceso no está exento de contradicciones, ya que Baltimore sigue hoy siendo una ciudad dual, con miles de casas vacías y abandonadas a la vez que por sus calles caminan gentes sin hogar vagabundeando sin grandes perspectivas, como afirma David Harvey, vecino de la ciudad, cuando habla de la utopía yuppie y cuestiona un partenariado público-privado que casi siempre significa que lo público asume los riesgos y lo privado se lleva los beneficios 33. Pero si pensamos en términos de impacto a largo plazo en Baltimore, la renovación del “inner harbor” ha sido un

Salford Quays de Manchester: ejemplo de un proceso de renovación urbana característico de muchas ciudades en Europa y América, como "El Embarcadero" de San Francisco y el puerto de Toronto.


proyecto de éxito que ha beneficiado a toda la ciudad. Sin embargo, este éxito de proyectos singulares tampoco debe llevar a ignorar la inmensidad de las tareas pendientes en la siempre desigual gran ciudad contemporánea. En el renacimiento de los centros de las ciudades americanas es evidente también que el factor medioambiental ha jugado un papel fundamental. Ha surgido un análisis muy crítico del modelo urbano extensivo basado en el automóvil y una percepción clara de los desequilibrios entre las áreas centrales de la ciudad, los primeros anillos marginales y los suburbios ricos. Vivir en espacios más densos en el centro urbano es una alternativa que hoy se percibe más sostenible que seguir ampliando los suburbios. Curiosamente el argumento del centro urbano se traslada también a la periferia en sus formas, en primer lugar gracias a la tendencia a la recreación espacial de ambientes típica del urbanismo norteamericano. Así los conceptos más innovadores de centros comerciales desarrollan una reproducción de los valores de los espacios urbanos tradicionales, de sus espacios públicos, llegándose a denominar commercial villages, sustituyendo el mall comercial cerrado -sobre todo donde el clima lo permite- por un sistema abierto de calles y plazas, tal y como anticipa la calle mayor o main street de Disneyland. Lo novedoso, es que los suburbios, lugar clásico de residencia de baja densidad, se están convirtiendo también en el principal lugar de asentamiento del empleo como veremos más adelante. El crecimiento de las posiciones ecologistas es el elemento que está permitiendo cierto control a escala regional que afecta al centro urbano, algo evidente en los casos de Portland y Seattle. Para hablar de renacimiento del downtown 34 tendríamos que buscar fuera de los casos singulares de algunas grandes ciudades, como Nueva York, Boston o San Francisco, donde la iniciativa de 1 6 8 recuperación del centro está ligada al estilo de vida de las nuevas clases acomodadas. Lo que algunos llaman “síndrome SoHo”, refiriéndose al vital barrio de Nueva York y a su efecto en los barrios de borde, es difícilmente trasladable. El relleno de vacíos urbanos, normalmente con bloques de apartamentos y servicios, pertenece a estrategias sostenibles de densificación urbana y, a la vez, al trabajo de una élite inmobiliaria al servicio de grupos sociales con alto poder adquisitivo -jóvenes o no- que aspiran a una vida urbana más plena: cafés, tiendas, restaurantes, teatros, museos... la vuelta al centro urbano se realiza desde la Edge City, con la reconstrucción del ámbito de lo público y con el fomento de otro tipo de comercio y de mezcla de usos, con la inversión en capital humano, ya que la gente marca la diferencia -community-based planning-, con una revalorización de la función urbana de las edificaciones públicas y, siempre, con un replanteamiento del tráfico urbano 35. La recuperación del área de Embarcadero en San Francisco, tras el terremoto de 1989, del Victory District de Dallas o del centro del pequeño Mansfield (Ohio), la renaturalización del río Don en Toronto, la recuperación de los muelles en grandes puertos como Rotterdam o Hamburgo, el propio Támesis recuperado a lo largo del este de Londres, entre otros, son buenos ejemplos de recuperación del “centro” urbano. Hablamos así de lugares donde la recuperación no se reduce al “centro histórico”. El nuevo frente marítimo de Barcelona sigue por ello siendo ejemplar. El centro urbano puede ser un lugar de sinergias y de interacción entre personas, un lugar de convivencia humana y de emergencia de una clase creativa con capacidad de impulsar la nueva economía.

La Avenida de las Artes en Filadelfia. La vuelta al centro exige acciones combinadas complejas, ya que no se trata sólo de atraer residentes, sino de regenerar mediante usos mixtos espacios abandonados por la gente,


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incluyendo aquellos que son generadores de empleo y garantizan un uso coherente de la ciudad. Entre las experiencias en curso destaca el caso de Filadelfia, donde hay una cultura de recuperación del centro, visible por ejemplo en los clásicos trabajos de Edmund Bacon en la zona de Society Hill que es hoy uno de los barrios más sofisticados de Filadelia, o en sus inmediaciones, y más recientemente, la popular, vibrante, compleja y colorista zona de South Street.

Desde el punto de vista de la transformación del centro urbano Filadelfia cuenta con una experiencia interesante, ya que su Center City District (CCD) ha sido un éxito de colaboración del sector privado en la transformación de la ciudad central. El antes deteriorado downtown, el cuarto de Norteamérica por su tamaño, es hoy un centro urbano sano, más cosmopolita y atractivo. Filadelfia, como otras ciudades de Estados Unidos, sufrió una crisis económica profunda derivada del hundimiento de la industria pesada tradicional y de la deslocalización de actividades que en pocas décadas se desplazaron hacia países emergentes de Asia. El declive económico generó deterioro urbano en amplias zonas de la ciudad y particularmente en el downtown. La recuperación económica de Filadelfia vino asociada a dos aspectos esenciales: las universidades y la biotecnología que han sido los dos componentes de excelencia en torno a los cuales se ha reinventado la economía de la ciudad apoyada ahora fundamentalmente en el capital intelectual. La proximidad al centro urbano de algunos de los principales campus universitarios, especialmente el de la Universidad de Pensilvania, ha sido un factor esencial. Otro de los factores que ha favorecido el proceso de recuperación de Filadelfia ha sido su inserción territorial en el eje Washington-Boston y especialmente su proximidad a Nueva York. También ha sido importante el sistema ferroviario de cercanías de conexión del centro de Filadelfia con su región metropolitana 169 que es muy sólido y atípico en el contexto americano, finalmente conviene señalar las oportunidades derivadas de los lugares históricos de Filadelfia como sede donde se redactó y aprobó la primera constitución de los Estados Unidos. En 1990, y en este contexto de renacimiento económico, se produce un hito en la estrategia de revitalización del centro de Filadelfia con la creación de una Asociación de unos 2000 propietarios del centro de la ciudad denominada Philadelphia Center City District CCD. El objetivo era garantizar el empleo y la eficacia competitiva de un espacio en decadencia, ofreciendo nuevas oportunidades para empresas de servicios y para nuevos residentes. El propósito de crear un espacio de calidad para vivir se materializa en acciones financiadas por fondos aportados por la asociación. Son unas 100 manzanas del centro urbano, frecuentadas diariamente por medio millón de personas, entre residentes, empleados, comerciantes y turistas. El CCD trabaja completando la acción de los servicios municipales, fomentando la seguridad, garantizando la limpieza, el mantenimiento de los jardines, la señalización y otros servicios cada vez más sofisticados. Se han desarrollado programas de mejora física y funcional de las edificaciones históricas, se han financiado acciones destinadas a atraer nuevos residentes y nuevas actividades de calidad, tanto culturales como servicios, hoteles, comercios, restaurantes, etc. La decisión de instalar en el centro un importantísimo centro de convenciones fue clave por su impacto en la creación de una oferta hotelera de primer nivel. La Universidad de Pensilvania es la empresa más importante de la ciudad y uno de los motores de la transformación de Filadelfia. Es curioso que una de las calles principales que conectan el centro de Filadelfia con el campus de Penn se ha denominado The Avenue of Technology y en sus inmediaciones se ha ido consolidando el famoso University City Science Center centrado en la creación de empresas utilizando como materia prima el capital intelectual de las principales universidades del entorno. Siempre ha existido una estrecha


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Vivimos en un mundo de ciudades cada vez más abierto y competitivo en el que la creatividad es un factor diferencial, diversas ciudades empiezan a considerar el valor estratégico de impulsar las actividades artísticas para estimular la creatividad y la innovación también en el ámbito económico. Filadelfia tiene una gran tradición artística y en las últimas décadas ha impulsado de manera excepcional el arte en todas sus facetas. Un ejemplo concreto de esta importante línea de trabajo que está favoreciendo extraordinariamente el renacimiento del centro de la ciudad es la creación de la denominada Avenida de las Artes sobre Broad Street que es el eje urbano central más importante de la Filadelfia. Allí con la orientación temática del arte se está renovando y reorientando las funciones de esta vía urbana. Aquí está la famosa University of the Arts, el nuevo palacio de la Opera diseñado por Rafael Viñoly con unas proporciones espectaculares, teatros, salas de conciertos, residencias de estudiantes, fundaciones orientadas hacia el mundo del arte, institutos, hoteles, viviendas, restaurantes, bares de jazz, tiendas de música, etc. La idea de revitalizar ciertos espacios urbanos con una orientación temática y usos muy variados relacionados entre sí puede encontrar un ejemplo valioso en Filadelfia con estas dos avenidas perpendiculares, the Avenue of Technology y the Avenue of the Arts.

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complicidad entre la Universidad de Pensilvania y la ciudad de Filadelfia en el diseño de las estrategias de futuro, incluso recientemente Gary Hack, el prestigioso urbanista decano de la Penn School of Design, desempeñó durante algún tiempo el cargo de presidente de la Planning Commission de la ciudad.

Otra iniciativa importante para la revitalización del centro de Filadelfia, relacionada también con el 171 mundo del arte, es el Mural Art Program, un programa que trata de fomentar no sólo la mejora de la calidad del paisaje urbano a través del arte popular del muralismo, sino que aspira a recomponer la identidad local, a fortalecer los vínculos de la gente con sus barrios. Propuesta similar a la realizada en otros lugares como Lyon en Francia, el muralismo va llenando espacios, a veces con acciones de indudable valor artístico, y recomponiendo un complejo urbano en el que las heridas del tiempo se manifestaban muchas veces en los paños de muro abandonados que son convertidos en murales, en arte público. Y ya hemos destacado la iniciativa denominada The Village of Arts and Humanities. En este caso el impulso proviene de la sociedad civil, de voluntarios que con el apoyo de algunas de las fundaciones más importantes de Filadelfia deciden intervenir sobre uno de los espacios más deteriorados física y socialmente del norte de la ciudad. Se trabaja con los vecinos del lugar, muchos de ellos en paro y con problemas de droga, delincuencia y marginación social. Se involucran en el trabajo de mejorar sus espacios públicos, plantación de árboles, diseño y ejecución de murales, mejora de las condiciones de habitabilidad de sus casas, y también, se les anima a participar en obras de teatro donde pueden expresar las contradicciones de la sociedad en la que viven. Un trabajo minucioso y a pequeña escala de voluntarios comprometidos con la mejora de su ciudad.

La Avenida de las Artes en Filadelfia. Un interesante proceso de reinvención de un eje urbano entorno a una vocación temática concreta al alcance del peatón


En las últimas décadas del siglo XX empezó a surgir una fuerte inquietud sobre el futuro de las ciudades en un contexto económico de competencia cada vez más global. En este nuevo contexto la planificación urbanística convencional resultaba insuficiente y surge la necesidad de una forma nueva de trabajo. La planificación estratégica es un método de tradición militar y empresarial que se aplica por primera vez a una ciudad en San Francisco en 1982 y en España se introduce a partir de 1987 con el Plan Estratégico de Barcelona en un momento muy singular previo a la organización de los Juegos Olímpicos del 92. Los Planes Estratégicos han intentado superar las limitaciones del planeamiento urbanístico tradicional, muchas ciudades y territorios en nuestro país han recurrido a estos instrumentos que a veces han aportado reflexiones interesantes sobre el potencial económico de los territorios y una dinámica participativa muy positiva, pero frecuentemente han tendido a olvidar la estructura y la forma física de la ciudad y a proponer de manera ordenada un amplio número de recomendaciones muy genéricas de carácter sectorial y aplicables por tanto a lugares muy diversos. Hubo euforia y un cierto desencanto por las posibilidades de aplicación de estos instrumentos. En paralelo, en la historia urbana reciente se ha comprobado como acontecimientos singulares han permitido activar grandes acciones de transformación en las ciudades. Algunos han denominado efecto púlsar al impulso urbanístico que surge del acontecimiento singular. Incluso ciudades como Barcelona han inventado eventos como El Forum Universal de las Culturas para seguir impulsando la transformación de la ciudad.

Strategic Planning is a military and business tool that was applied for the first time to a city in San Francisco in 1982. It was introduced in Spain in 1987 with the Strategic Plan of Barcelona, in a very singular moment leading up to the organization of the Olympic Games of 1992. There was euphoria but also some disillusionment by the possibilities of application of these planning instruments.

At the same time, recent urban history has shown that major events have been used to activate the urban transformation of cities. Some have called the urban impetus given by such major events, the "Pulsar Effect". Some cities, such as Barcelona, have even invented events like the Universal Forum of Cultures in order to continue the transformation of the city.


1. CIUDADES Y REGIONES EN COMPETICIÓN. 2. LA CIUDAD COMO UNA EMPRESA: EL MÉTODO DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA. 3. LA ARQUITECTURA COMO ESTRATEGIA URBANÍSTICA. 4. ACONTECIMIENTO Y CIUDAD: EL EFECTO PÚLSAR. 5. COMPARANDO LOS PLANES URBANOS Y ESTRATÉGICOS. 6. "PROJET URBAIN", PLANES URBANÍSTICOS CON ORIENTACIÓN ESTRATÉGICA.

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planes estratégicos de ciudades


A partir de los años setenta de la pasada centuria empieza a surgir una fuerte inquietud sobre el futuro de las ciudades en un contexto económico de competencia cada vez más global. El papel tradicional de las ciudades como centros de servicios para su entorno regional o centro de producción basado en materias primas o en factores locacionales va diluyéndose. La movilidad aumenta, el desarrollo de los sistemas de transporte y comunicaciones es cada vez más importante y las barreras arancelarias cada vez tienen menor impacto. Nuevos países se incorporan en el escenario económico global y las ciudades se ven afectadas por un marco competitivo que no existía antes. El papel determinante del Estado en la economía se modificaba en un entorno condicionado por el cambio tecnológico y por la reestructuración del trabajo, afectando la línea de flotación del sistema fundado en la mera producción industrial tradicional. Con el desarrollo del sector servicios y la emergencia de la sociedad de la información, al final de los ochenta y a lo largo de los noventa se produce un crecimiento económico inesperado en muy diversas ciudades del mundo. Ante la evidencia de una desigual distribución territorial de la innovación y del desarrollo económico, los Estados parecen impotentes. Manifestación de ello es la concentración de la actividad en las grandes regiones urbanas, y como contrapunto, la intensa difusión de lo urbano por el territorio. La planificación debe, con una mentalidad nueva, reconducir los procesos, garantizar que las ciudades puedan ser los nuevos centros de decisión 1. Una situación llena de diferencias y matices, pero que permite a los especialistas dar más importancia al desarrollo endógeno, el que depende de la capacidad para dar una respuesta local ajustada y conveniente ante los factores de cambio. El valor de los emprendedores locales, su capacidad para aprovechar recursos y aptitudes, su capacidad de iniciativa, son determinantes. Las ciudades empiezan a tener un protagonismo renovado y a ser conscientes de la importancia de sus propias estrategias para conformar un futuro deseable. En cualquier caso, el papel dominante asignado al mercado, en un sistema abierto y más interrelacionado -globalizado-, facilita que las ciudades se vean comprometidas en una carrera competitiva donde sus singularidades y su capacidad de definir una estrategia adecuada son determinantes 2. Surge la pregunta en este nuevo contexto de si a través de una planificación de carácter estratégico es posible conseguir competitividad de las actividades económicas, cohesión social y calidad ambiental. La planificación urbana ha estado al servicio, básicamente, de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, al menos de sus condiciones espaciales. La cuestión es si debe estar más bien al servicio del desarrollo económico, entendido éste como incremento de riqueza y entendida la calidad de vida como una consecuencia. Los especialistas nos muestran que las ciudades son más ricas, son más prósperas, cuando son más creativas. Jane Jacobs aborda, con su singular punto de vista, el riesgo permanente de estancamiento si la ciudades no se reinventan constantemente 3. El comercio internacional y, sobre todo, la invención, la curiosidad, la creatividad en definitiva, son la fuente de la riqueza real de las ciudades. Peter Hall trata de responder a la cuestión planteada señalando que las grandes ciudades tienen sus edades de oro 4. Hall considera que los factores de creación de cultura, de creación de innovación tecnológica e, incluso, de producción de un orden urbano relevante, son excepcionales. Si una creatividad relevante ha sido siempre algo extraordinario, algo escaso y poco duradero, desde la antigua

La diversidad de perfiles de las ciudades y regiones es la base para el diseño de estrategias de futuro diferenciadas.

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Ciudades y regiones en competición.

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Atenas hasta la Nueva York moderna, ¿cómo reactivarlas? Ello no puede conducir al pesimismo, ya que como el propio Hall recuerda, ni Spengler tuvo razón cuando predijo la decadencia de Occidente, ni Mumford acertó al decir que nuestras grandes ciudades están condenadas a ser necrópolis -al menos por ahora-. La ciudad occidental demuestra una gran energía creativa, a pesar de la gran cantidad de conflictos irresueltos, o de los conflictos que todavía no conocemos, las ciudades son espacios llenos de vitalidad. Y aunque parece que nos dirigimos hacia un espacio más indiferenciado, como algunos avanzan, también es verdad que la diversidad permanece y el desarrollo se sigue producciendo aunque inmerso en profundas desigualdades 5. Con frecuencia las estrategias para lograr ciudades más competitivas incorporan riesgos y contradicciones. El programa de la ciudad del capital sigue necesitando los logros del buen gobierno. Al fondo permanece el asunto de si las ciudades podrán abordar con éxito sus conflictos, si resolverán alguno de los problemas emergentes: pobreza, segregación, contaminación, atonía, gobierno inteligente, etc. En este nuevo contexto de competencia entre ciudades la planificación urbanística convencional resultaba insuficiente y surge la necesidad de una forma nueva de trabajo en las ciudades que se ha desarrollado ampliamente durante los últimos 25 años y que se denomina planificación estratégica cuyo enfoque explicamos en el apartado siguiente.

La ciudad como una empresa: el método de la planificación estratégica. Sintéticamente, la planificación estratégica aplicada a las ciudades plantea frente a la planificación urbana dominante, omnicomprensiva, de corte funcional y matriz espacial, una planificación por objetivos. Sin pretender sustituir a la anterior, destaca la insuficiencia del plan urbano convencional 1 7 6 para “dirigir” de manera inteligente la transformación de la ciudad. Como consecuencia se intenta aplicar a las ciudades otras técnicas de diagnóstico y gestión, destinadas a aprovechar los potenciales locales. Podemos así denominar planificación estratégica a la manera de trabajar en la política urbana en un contexto de competencia entre ciudades y regiones aplicando una metodología que facilita tomar decisiones y orientar la acción para el posicionamiento de la ciudad. La planificación estratégica se aplica por primera vez a las ciudades en Estados Unidos (San Francisco 1982), y en España a partir de 1987 en una Barcelona expectante ante los Juegos Olímpicos de 1992. Otras muchas ciudades, provincias y regiones españolas han continuado el ejemplo de Barcelona. Desde España se ha difundido esta metodología a diversos territorios de América Latina 6. Existe una conexión inicial entre planificación estratégica e innovación 7. La planificación estratégica surgió en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, en el que la carrera de armamentos favoreció grandes inversiones en investigación. Tras ella se crea la Rand Corporation, de las siglas research and development, como una “fábrica de pensar” al servicio de las fuerzas aéreas norteamericanas y en el seno de la Douglas Corporation, cuya experiencia en el desarrollo de la innovación tecnológica y productiva al servicio de la industria en la Guerra Fría proporcionó un modelo. Pero ¿qué es planificación estratégica? Como en otros ámbitos de la planificación, no nos encontramos ante una doctrina rígida. La planificación estratégica consiste en determinar las metas a largo plazo de una empresa, considerada como un todo y luego generar planes ideados para alcanzar estas metas, teniendo en cuenta los probables cambios del medio exterior. También


La planificación estratégica se orienta a alcanzar objetivos más amplios que la urbanística, objetivos orientados por la mejora económica y social de la comunidad urbana. Aquí es donde el método y el aparato conceptual se ajusta y distancia. La planificación estratégica va a estar preocupada, sobre todo, del proceso mismo de planificación, en cuanto proceso de toma de decisiones, y muy orientada a crear o fortalecer liderazgo, es decir a identificar quién es el sujeto de la planificación, a consolidar la identidad colectiva de “la ciudad” que planifica. Lo hace también en la medida en que está orientada a alcanzar resultados. Por lo tanto, en una situación ideal, el proceso de planificación debe prolongarse en un proceso de gestión de la acción, donde el agente planificador debe estar presente. Participación colectiva y proceso de planificación son aquí sustantivos. La secuencia metodológica clásica análisis-diágnóstico-propuesta permanece en la planificación estratégica. Sin embargo ésta procura introducir un dinamismo específico orientado a la propia eficiencia del proceso, a sus resultados. Y lo hace selectivamente dirigiendo desde dentro el proceso hacia aquellos temas y objetivos que se consideran más oportunos y prioritarios. La planificación estratégica es una planificación dinámica y focalizada, destinada a definir objetivos concretos, a establecer estrategias para alcanzarlos y a evaluar sus logros y fracasos de cara a corregir el propio proceso -lo que se denomina feedback o retroalimentación-. Para entender lo anterior los especialistas dicen que el plan estratégico tiene las siguientes características: -

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parte de un enfoque integral, integrado y coordinado, favoreciendo la visión global, plurisectorial y a largo plazo de la ciudad, de sus expectativas y posibilidades. está orientado hacia la demanda, a las necesidades de los ciudadanos y de las empresas radicadas en la ciudad. prima criterios de coste-beneficio, es decir, los derivados de una valoración económica precisa de las acciones y de sus resultados, al servicio de la toma de decisiones. se orienta a identificar ventajas competitivas, con una perspectiva de mercado, a fin de mejorar la capacidad económica del sistema urbano. se concentra en “temas críticos”, detectados por el análisis bajo una estructura DAFO debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades-, que permiten cribar lo importante a largo plazo. crea un contexto flexible para la toma de decisiones, estructurando la participación de la comunidad urbana en una organización específica, garante del seguimiento del plan y mediadora entre la acción política y la iniciativa privada. se orienta a la intervención, consecuencia de las estrategias definidas para alcanzar objetivos, su gestión y su evaluación.

Los argumentos de competitividad económica y calidad de vida son dominantes, aunque la segunda acaba por ser concebida como resultado de la anterior, en un proceso pensado a partir de lógicas de mercado y de competencia entre ciudades. El plan estratégico propone la ciudad en su conjunto, sus lugares de excepción y sus cualidades, como oferta al servicio de la posible

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podríamos definirla como el proceso continuo de toma de decisiones empresariales organizando sistemáticamente los esfuerzos necesarios para aplicar estas decisiones y medir los resultados en relación con las expectativas a través de una organizada retroalimentación 8. Otros la definen con más sencillez: consiste en la concepción de un futuro deseable y en definir los medios reales para alcanzarlo 9. Todas estas definiciones se complementan.

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Es lógico que la planificación estratégica conceda un peso extraordinario a los agentes sociales, tanto públicos como privados, ya que éstos son imprescindibles tanto para establecer objetivos como para liderar las estrategias definidas para alcanzarlos. La planificación estratégica tiene más posibilidades de éxito en las sociedades urbanas más articuladas, con relaciones sociales de tipo intermedio capaces de garantizar cohesión social y, por ello, sociedades donde se puede alcanzar un mayor grado de participación y compromiso con el propio proceso planificador. Sin embargo la compleja realidad de las ciudades, en sociedades plurales, muy heterogéneas, conduce a que la planificación estratégica necesite crear su propia estructura de participación, definitiva para la credibilidad del proceso. No suele ser una participación abierta a la ciudadanía en general, sino de una participación focalizada hacia los grupos urbanos dirigentes o representativos, procurando su integración articulada en el plan mediante su implicación en la toma de decisiones. Además, en la medida que el plan estratégico no es finalista ya que pretende prolongarse en acciones para alcanzar sus objetivos, se intentará implicar la estructura de participación creada en la gestión de esas acciones y en la valoración de sus resultados, buscando garantizar su continuidad.

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demanda. La búsqueda de prosperidad económica y de creación de riqueza están en la base ideológica de este proceso planificador, que se amplia también en la medida que el propio contexto empresarial está dominado por una cultura de calidad total, de proceso permanente de evaluación y mejora.

Así, la secuencia metodológica análisis-diágnóstico-propuesta que realiza la planificación estratégica se ajusta o corrige desde el inicio por el predominio del proceso y de la participación. El arranque del plan está centrado en estructurar la organización que va a conducir el proceso de 179 planificación y desde la que se va a realizar la toma de decisiones. Normalmente, al tratarse de ciudades, son los municipios y sus gobiernos los que lideran el proceso, pero asociados a un grupo representativo y diverso de agentes urbanos, públicos y privados, que garanticen y den coherencia a la participación. De cara a conocer opiniones externas a esta organización el planeamiento estratégico va a utilizar diferentes técnicas de encuesta orientadas a observadores privilegiados de la realidad urbana y a expertos de los diferentes sectores. A la vez se pone en marcha una estrategia de comunicación con la ciudad, a través de los mass media para llegar a los ciudadanos, que con frecuencia corre el riesgo de convertirse en propaganda. El segundo paso es el esfuerzo articulado por conocer la ciudad. Se realizan análisis sectoriales, pero sobre todo se incorpora la lógica empresarial al realizar un análisis interno de las características de la ciudad y un análisis externo, orientado a conocer las condiciones del entorno de la ciudad. En ambos van a predominar variables directamente ligadas a la economía: actividades económicas, recursos humanos, competitividad, calidad de vida...en el interno, y demanda, competidores, ...en el externo. Tal y como ocurre en el paso anterior se utilizan diferentes técnicas prestadas del mundo empresarial, como la del benchmarking, análisis comparativo dirigido a descomponer comprensivamente el producto de la competencia, analizando sus ventajas y desventajas para “copiar” aquello que se considere oportuno. El análisis establece así la base de conocimiento que va a permitir más adelante priorizar objetivos, relacionando necesidades, demandas y recursos. Al lado del análisis se perfila el modelo de desarrollo vigente, desde sus variables físicas, económicas y sociales. Lo específicamente urbanístico ocupa en todo ello un pequeño lugar.

Londres y Ciudad del Cabo. Las imágenes desvelan una extraordinaria voluntad creativa.


El siguiente paso concreta los diagnósticos iniciales perfilando las características de la ciudad y su posición en diferentes entornos. A partir de aquí se procede a formular la visión estratégica asociada al futuro que se considera deseable. Para establecer un modelo de desarrollo futuro el plan trabaja mediante la técnica de definición de escenarios. Éstos componen diferentes contextos desde los cuales se plantean modelos alternativos, en función de parámetros precisos. Se facilita así una anticipación de situaciones diferentes que permiten discriminar criterios y objetivos. Se trata de comparar la realidad con el futuro deseado, en función de situaciones previsibles. El resultado es la definición de los temas críticos sobre los cuales se van a establecer los objetivos estratégicos para alcanzar el modelo deseado. Cada objetivo o grupos de objetivos, claramente definidos, llevan asociada una estrategia de acción, que se concreta en proyectos o programas. Se establece la forma de su gestión y los métodos de evaluación -con criterios económicos y de calidad de vida- de los resultados, que permite realimentar el proceso de planificación, ajustarlo o introducir correcciones. En planificación estratégica la evaluación continua o control de calidad permite enfocar las metas a largo plazo. La credibilidad y legitimidad del proceso depende del éxito de la estructura de participación, de su política de comunicación y de la gestión realizada. La viabilidad de las acciones va a depender del compromiso efectivo con el plan de los entes públicos y privados que deben soportar cada estrategia. La adaptabilidad del plan, dependiente tanto del ajuste del método a las situaciones concretas como de la gestión en función de sus resultados, permite hablar de 1 8 0 una flexibilidad real del proceso.

La arquitectura como estrategia urbanística. Lo que está sucediendo hoy en las ciudades más importantes, con amplios efectos, nos permite afirmar que la arquitectura se ha convertido ella misma en una estrategia urbanística. Se trata de algo ligado a lo que más adelante denominaremos efecto Púlsar, pero no sólo, ya que si miramos a Barcelona, a Bilbao, a Londres, a París, a Helsinki o a Frankfurt, vemos que hay ciudades que buscan permanentemente en la excelencia y singularidad de su arquitectura un instrumento para consolidar la identidad local y proyectarse hacia el futuro. En cierto modo fue siempre así, porque la arquitectura siempre ha estado ligada al poder y siempre se ha impulsado en las ciudades cuando éstas han vivido sus “edades de oro”. Pero hay factores que ahora han cambiado. Tienen que ver con la superación de la decadencia de la arquitectura moderna en los años 70, años de recesión económica. Lo dice bien Benévolo 10: “La recherche patiente de los arquitectos modernos ha demostrado, en cincuenta años, que la ciudad en la que vivimos no es inevitable y ha establecido posibles alternativas. Pero corre el riesgo de inmovilizarse en esta contradicción, de ver envejecer sus alternativas sin haber tenido tiempo de experimentarlas y corregirlas, si no se hace una investigación igualmente cuidadosa sobre los mecanismos que impiden la realización de nuevas propuestas”. Las dudas surgieron cuando casi toda la gran arquitectura se había quedado en el papel. Ahora gran parte se sigue quedando, hay mucha gran arquitectura dibujada, pero una parte importante se construye. Otro factor es la convicción del poder catalizador e inductor de transformación urbana de algunos equipamientos urbanos relevantes, sobre todo si


En 1958, tiempos de Pompidou y De Gaulle, se inaugura la cúpula del CNIT, el primer edificio de la Défense, el nuevo barrio direccional de París. Tras incertidumbres y no pocas penalidades, se levanta en 1990 el grandioso Arco de la Défense, concebido por J. O. Von Spreckelsen -arquitecto que había ganado el concurso en 1982-, el barrio, una montaña de edificios de oficinas, un downtown en París, está ya consolidado. Sólo los Docklands de Londres, alrededor del Canary Wharf, y el barrio de negocios de Frankfurt pueden acercarse en Europa a lo que la Défense representa, una ciudad para las empresas internacionales. Pero hablamos de algo distinto y hay que remontarse al concurso de 1970 para el Centro Pompidou, y a la obra de los entonces jovencísimos arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers. Cuando se finaliza, en 1977, pocos eran conscientes de lo que Baudrillard denomina más tarde como efecto Beaubourg, pocos eran conscientes del impacto y de la capacidad de inovación de una obra arquitectónica en una ciudad de la relevancia de París. Se trataba en este caso de un edificio ligado a un proyecto cultural vigoroso, apoyado por el poder público y aprovechado al máximo. En escala y contexto muy diferente, el museo Guggenheim de Bilbao ha podio alcanzar un impacto comparable. Pero no sólo es el efecto previsible de un museo. La Gare d'Orsay, reconvertida en museo bajo la dirección de G. Aulenti, y finalizada en 1987 no tiene un efecto análogo. Si recordamos que se libró de la demolición por poco y que fue el presidente Pompidou quien en 1975 promovió la conversión de la estación en museo, y a pesar de acoger lo mejor del arte francés que garantiza una inmensa afluencia de gente, se comporta como un museo tradicional y su potencial de regeneración urbana es limitado, también por estar en una zona bien conservada y privilegiada de la ciudad. El Beaubourg cataliza un modo de entender la renovación urbana, recreando la vida urbana. Se comienza a hablar de desarrollo urbano inducido, de la transformación progresiva y regenerativa del entorno urbano fruto de una acción arquitectónica y cultural sólida. El presupuesto de mantenimiento del museo e incluso la costosa restauración a la que ha sido sometido el Centro Pompidou al final de los noventa, tras veinte años, dan testimonio de su éxito y de vigencia. El intenso uso que sufre y su lógica constructiva nos enseña cómo un edificio de este tipo queda exhausto en poco tiempo. El éxito de público es excepcional, un equipamiento al servicio de una sociedad exigente pero decidida convulsivamente a consumir cultura. En el París del 2º Imperio, el barón Haussmann rehace la ciudad de una manera programática con el fin de modernizarla y se desarrollan un sinfín de proyectos que hoy, sin duda simplificando, tendemos a identificar con la red de bulevares que dan unidad a la ciudad. Esta acción organizada de “grand travaux publics” se caracterizaba por la creación de una infraestructura urbana moderna, por una red de saneamiento y de canales, de trenes subterráneos y de superficie, por las grandes avenidas arboladas y la nueva estructura de plazas y parques. Si establecemos una analogía entre aquella estrategia y la que tiene lugar a partir de 1980, ahora es la arquitectura la protagonista. A pesar de que la región tiene un programa de infraestructuras sin precedentes, sobre todo ligadas al transporte y casi siempre más visibles en la periferia, es la gran arquitectura la que se constituye en protagonista. La clase dirigente local, liderada entonces por el presidente Miterrand y por el alcalde Chirac, impulsa con ese proyecto de transformaciones puntuales una manera original de rehacer una ciudad. El Beaubourg y el fallido concurso de Les Halles son el precedente. Y con los concursos de La Villette, del Grand Arc o de la nueva Ópera de la Bastilla se da el

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están ligados a una arquitectura espectacular y vanguardista, que se considera creadora de valor. El primer caso fue sin duda el Beaubourg parisino.

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Pero es evidente que la cultura del paseo en la ciudad tiende a ser sustituída por la inmersión en un espacio espectáculo vigilado que va afectando progresivamente a todos los no-lugares o espacios de tránsito, de consumo y de ocio, casi siempre grandes contenedores arquitectónicos inmersos en el cibermundo emergente. La arquitectura cumple un papel en el renacimiento urbano y es utilizada para liderarlo. Un proyecto que no siempre está orientado por crierios de equidad y de desarrollo sostenible. Aunque de forma indirecta repercuta en todos y alcance para todos mejoras incuestionables, la ciudad del futuro corre el riesgo de realizarse desde posiciones de privilegio y para garantizar privilegios. Nadie va a rechazar lo que tiene éxito, porque vivimos en un civilización que aspira a identificarse colectivamente con ese éxito. La arquitectura, mucho más visible que la planificación urbana, lo representa. Los grandes edificios esconden bajo sus cimientos la grandeza y mezquindad de los procesos, su magnífica apariencia permite eludir preguntas sobre la inteligencia del proceso que los hizo posibles. En cualquier caso, el proyecto urbano arquitectónico cumple una función pública de extraordinario valor allí donde se emprende con eficacia. Uno de los casos más destacados es el de la

Estación de Piccadilly en Manchester. Los nuevos sistemas ferroviarios de alta velocidad están acercando entre si las regiones urbanas europeas.

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pistoletazo de salida a una carrera urbano arquitectónica que en París se culmina cuando en 1997 se acaba la Biblioteca Nacional de Francia del arquitecto Dominique Perrault. El argumento central de esta carrera, aunque algunos se resistan a aceptarlo, es la creación de una nueva monumentalidad arquitectónica asignando un carácter a la arquitectura pública que parecía haber perdido su capacidad de representación, su poder para jalonar la ciudad de nuevos hitos y significados que permitan reconocer los nuevos grandes espacios del poder y de la cultura oficial. La Défense, fiel a la lógica descentralizadora de la posguerra, estaba concebida en la primera periferia urbana como un nuevo centro de negocios destinado a descongestionar y complementar el centro tradicional de París. Sin embargo los barrios de Bercy y Tolbiac, a los dos lados del Sena y donde respectivamente se instalan el nuevo Ministerio de Finanzas y la Biblioteca, son resultado de acciones de remodelación urbana muy intensas, gestadas al final de los años 80, acciones de equipamiento que garantizan la centralidad en el centro, que la ciudad de París siga siendo el más sólido polo de atracción de su región metropolitana. Entre ambos conjuntos se despliega una secuencia de proyectos arquitectónicos singulares. Obras emblemáticas como la remodelación del Louvre, capaces de crear esta nueva monumentalidad a la que nos referimos. Pensemos que el éxito no sólo es consecuencia de la inteligencia de un arquitecto, en este caso el experimentado y sabio I. M. Pei, sino de la ambición de proyectos en los que subyacen decisiones complejas. Dedicar todo el complejo del Louvre a la cultura, llegando con la transformación hasta los cimientos del viejo Palacio Real, estación del metro incluida, y recolocando el inmenso conjunto de oficinas del ministerio de Finanzas no era algo fácil. Los nuevos edificios de París son hitos en dialogo, de tú a tú, con los grandes edificios históricos. Sin embargo en otras ciudades importantes, como Londres, Amsterdam o Frankfurt, es apenas visible la voluntad monumental detectable en París, ya que no siempre es posible dar unidad a lo que se está realizando, consecuencia de iniciativas diversas, de aciones públicas o privadas o derivadas de instituciones singulares. Quizás sólo Berlín, en la acción de recuperación de la capitalidad de Alemania, tenga un carácter semejante.

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Un caso excepcional por la claridad y amplitud de sus objetivos es el de Rotterdam, concretamente el área de Kop Van Zuid. Se trata de un barrio residencial que se inspira en los principios del desarrollo sostenible aplicados a las infraestructuras y a la gestión del agua, de la energía y de los residuos. Propone cierta densidad y mezcla de usos. Visitar hoy Rotterdam es una experiencia reconfortante para cualquiera que dude del potencial de la sociedad actual para la creación de espacios urbanos relevantes. Pero lo excepcional de Holanda es quizás la recuperación del ideario del Movimiento Moderno en materia de vivienda, la gran experimentación proyectual y tipológica liderada desde las administraciones públicas, abriendo el espacio a jóvenes arquitectos. Se recupera creativamente para la arquitectura doméstica toda la grandeza que merece y ello con una convicción profunda en lo que la arquitectura puede ofrecer a la ciudad contemporánea. Ejemplos de menor escala y con enfoques similares se suceden hoy por toda Europa, en los que se verifica el potencial de la arquitectura para el principal objetivo estratégico: crear calidad y atractivo locales.

Acontecimiento y ciudad: el efecto Púlsar. En la historia urbana reciente se ha comprobado que acontecimientos singulares como Olimpiadas, Expos, etc., han permitido activar grandes acciones de transformación en las ciudades. Una coyuntura favorable permite alcanzar ventajas competitivas. Crear una oportunidad singular facilita un escenario atractivo, en el cual los objetivos y las estrategias para alcanzarlo surgen con facilidad. Algunos han denominado efecto púlsar al impulso urbanístico que surge del acontecimiento singular, al beneficio que deriva de una oportunidad excepcional. Tradicionalmente el éxito de las ciudades ha estado vinculado a su relación con el mercado, con el acontecimiento de la feria y de la fiesta, eventos que reúnen personas y productos y dan lugar a una rica variedad de actividades. En el siglo XIX las Exposiciones Universales fueron motivo de importantes transformaciones urbanísticas, que en muchos casos dejaron una impronta definitiva en las ciudades. París, Barcelona, Bruselas o Sevilla, tienen hoy importantes vestigios de las antiguas grandes exposiciones. Pensemos en la Torre Eiffel como gran objeto o en el plan de Chicago, como gran proceso, que se activan tras las Exposiciones correspondientes. Es evidente que no es lo mismo trabajar en un contexto favorable que desfavorable. Por ejemplo, el plan estratégico de Barcelona tuvo la extraordinaria ventaja de pensarse desde las Olimpiadas, una oportunidad de gran alcance. Un acontecimiento así es muy preciso, se sabe en qué consiste y permite colaboraciones y compromisos entre agentes económicos y políticos. Sobre todo exige la renovación de infraestructuras y la construcción de importantísimos equipamientos urbanos. Las Olimpiadas son un acontecimiento excepcional para una ciudad y en este contexto es

Atenas y Sydney. Las Olimpiadas, acontecimiento urbano de excepción.

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reconstrucción de ciudad en áreas abandonadas por instalaciones portuarias o ferroviarias, a veces habilitando espacios de extraordinario valor por amplitud y posición en la ciudad. La recuperación de los Docklands de Londres, empezando por el Canary Wharf, al comienzo y en los años 80 muy criticada por los especialistas, hoy es un éxito indudable y se ha diversificado de tal manera que ya es la propia ciudad volcada sobre el Támesis la que regula una transformación con gran variedad de situaciones. Ya casi nadie se acuerda de la quiebra de la inmobiliaria Olimpia & York, e incluso la prolongación de la línea de metro Jubilee esta concluída.

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pertinente la analogía astronómica del “púlsar”, una estrella que emite en intervalos regulares y cortos una energía de gran intensidad. Contar con esta energía, que sacude con fuerza la rutina de una ciudad, facilita un planteamiento estratégico incluso en ciudades ya ricas y creativas. Por ejemplo Hamburgo vinculó a su codición de sede olímpica el gran proyecto denominado HafenCity, sobre espacios portuarios abandonados, al no obtenerse la candidatura el proyecto avanza pero a un ritmo diferente y debe rediseñarse renunciando a algunos de sus grandes equipamientos locomotores. Sin dudar del vigor y dinamismo de las grandes ciudades, de su potencial de renacimiento tras momentos más apagados o críticos, hablar de púlsar es hablar de la búsqueda de un acontecimiento que facilite el renacimiento urbano. En Barcelona, Sydney, y hoy Atenas, las Olimpiadas, en Roma y en Santiago de Compostela los jubileos, en ciudades como Glasgow, Oporto o Tesalónica, la capitalidad europea de la cultura, en Génova el centenario de Colón, en Sevilla o Lisboa las Expos, en Berlín la recuperación de la capitalidad, representan casos ejemplares bien conocidos. Todas las ciudades aspiran a acoger un evento relevante que le permita poner al día su infraestructura y desarrollar una gran estrategia publicitaria a escala global. Expos, Olimpiadas, capitalidades de la cultura, certámenes internacionales, incluso Años Santos y Jacobeos, son acontecimientos desde los que se propone una gran actividad, edificatoria y de infraestructuras, origen de estrategias y desarrollos urbanísticos excepcionales. La consecuencia es que en nuestro contexto globalizado existe una gran competencia entre las ciudades para obtener esta oportunidad, para ser sede de un acontecimiento de relieve. En el Berlín que recupera la capitalidad de una Alemania unificada, la inversión pública y privada es aún más excepcional que 1 8 6 en el caso de muchas olimpiadas, aunque aquí la excepción estaba marcada por el muro y por su derribo que permite redescubrir una ciudad herida y vacía con un gran esfuerzo para recuperar sin traumas su condición de gran capital Europea. Barcelona, que tuvo mucho éxito en asociar la celebración de los Juegos Olímpicos del 92 a un completo e inteligente programa de transformaciones urbanas, ha inventado un evento: El Forum Universal de las Culturas que le ha permitido de nuevo acelerar la inversión en la ciudad, recuperar más frente marítimo y dotarse de unos equipamientos excepcionales. Las grandes ciudades mantienen su ventaja ya que son capaces de movilizar recursos y argumentos con mucha mayor continuidad que las menores. Las ciudades medias tienen mayores dificultades para conseguir un acontecimiento singular de relieve que facilite la propia promoción. Sin embargo, y como lo demuestra en caso de Bilbao, es posible redefinir el perfil urbano y buscar elementos catalizadores de las intervenciones de recuperación. La provisión de grandes equipamientos, en las ciudades medias casi siempre espacios culturales, ha sido el argumento para introducir un elemento de excepción en la ciudad, no sólo para liderar la remodelación y mejora urbanísticas. Pero hay lecciones extraordinarias, así ciudades menores como Gerona llevan tomando decisiones y actuando sin grandes acontecimientos, convirtiendo sus temas cotidianos en acontecimiento: la universidad como estrategia recuperadora del centro histórico, el río como clave para la mejora de la imagen urbana, una simple estrategia de color que engrandece la arquitectura, los espacios públicos articulados, etc. Los centros urbanos de escala menor también necesitan encontrar argumentos. A veces una actuación en red puede crear sinergías interesantes. Sobre todo cuando estas redes se desarrollan sobre estructuras físicas de prestigio: como el Camino de Santiago en España, los Canales del Sur de Francia, de Inglaterra o de Alemania, las redes de Haciendas en México o de Pousadas y Quintas en Portugal, que imitan nuestra conocida red de Paradores, etc.


Comparando los planes urbanos y estratégicos.

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Pero si la tradición occidental ha sido buscar la gran idea, el mejor proyecto, a través de concursos abiertos, hoy la garantía parece estar demasiado vinculada al nombre del arquitecto. Como una consecuencia más de la denominada globalización, como estrategia de marketing urbano, parece imprescindible acudir a los arquitectos más famosos, dotados de una imagen de marca reconocida, para garantizar la solvencia del proceso. Así esa nueva monumentalidad de la que hablábamos en París, se difunde universalmente de la mano de un grupo no muy numeroso de arquitectos internacionales que lideran la feria de la arquitectura.

En casi todos los países de Europa, el plan urbano ha sido progresivamente reducido a un instrumento administrativo de regulación de la actividad edificadora y de control de los usos urbanos, un documento de carácter normativo cada vez más complejo y alejado de su vocación inicial y global de “dar forma” a lo urbano. No en vano la crítica comenzó aquí, desde la forma, lejos de una administración que se había apropiado del instrumento abrumada por la creciente complejidad del negocio urbano. La planificación urbanística convencional aborda con dificultad un contexto complejo, cada vez más imprevisible e inestable. Por ello, si el plan general de ordenación municipal ha sido el instrumento estrella de la cultura urbanística europea, su puesta en crisis puso en crisis al conjunto de la disciplina. La crítica puede resumirse en la acusación de rigidez y de ineficacia, acentuando su fracaso como instrumento de reequilibrio territorial, de control de la especulación y de creación de calidad ambiental. La redacción de los Planes Generales no está hoy generando el clima adecuado para proceder a un debate abierto y sincero sobre el futuro de la ciudad. 187 El planemiento estratégico ha sido promovido por ello bajo el argumento de crisis de los instrumentos convencionales de planeamiento. Los planes estratégicos y otras formas programáticas o pragmáticas de intervenir parecen más capaces de enfrentarse al cambio que el plan urbanístico, más capaces para responder a las nuevas demandas sociales y a los cambios tecnológicos y productivos. Sin embargo, pronto aparecen las limitaciones de un método aplicado universalmente y la reciente experiencia de planificación estratégica ha producido tanto euforia como desencanto. Aunque muchos planes estratégicos han intentado superar algunas de las limitaciones más evidentes del planeamiento convencional y han contribuído a la concienciación de las instituciones en relación con el potencial de sus territorios, aportando cierta terapia participativa y de dinámica ciudadana, con frecuencia también han tendido a olvidar la estructura y la forma física de la ciudad, o han sido demasiado generales, “racionalizando la evidencia” y escribiendo de forma ordenada las opiniones de unos y otros con escasa componente innovadora. Estamos ante un proceso organizado de decisión, aplicable a estructuras complejas, que define unos objetivos, las medidas para alcanzarlos y evalúa sus resultados. Es evidente que cuando su marco de aplicación es la ciudad, conceptos como toma de decisiones, definición de objetivos, anticipación del futuro, etc., plantean dificultades inexistentes en una empresa. La ciudad tiene una naturaleza social que no es homogénea. Diferentes grupos tienen diferentes intereses y lo que ocurre en la ciudad depende de una multiplicidad de decisiones libres imprevisibles, sometidas a tensiones dispares. Una ciudad no es el resultado de lógicas de diseño, producción y venta de un determinado producto. Esta naturaleza social de lo urbano va a establecer las condiciones de la aplicación a las ciudades de la planificación estratégica.


Efectivamente, uno de los beneficios de la planificación estratégica, en el que insisten sus especialistas, es que trata de contemplar de manera integral la complejidad de lo urbano y de su entorno, sobre todo en sus aspectos socioeconómicos o políticos. La cuestión es si el plan estratégico llega efectivamente allí donde se propone. No parece discutible que el plan estratégico es una herramienta idónea para establecer objetivos a largo plazo, para facilitar la interacción entre los agentes económicos o sociales locales y para crear o fortalecer liderazgos. Los expertos dicen que el plan estratégico tiene un enfoque sistémico. De hecho, en sus programas se recupera la casi olvidada “Teoría general de sistemas” 11. Se hace para mostrar su ambición comprensiva y la intención del proceso por evitar el reduccionismo, normalmente de tipo mecanicista, que dicen que ha caracterizado el estudio de los fenómenos urbanos. Se procura una visión holística, del todo, concluyendo sin demostración y de partida que a pesar de las limitaciones, se puede comprender con eficacia la realidad en su complejidad. Un sistema es una realidad compuesta por un complejo de elementos y sus interrelaciones, que se caracteriza por ser algo más que la suma de sus componentes. Son cuestiones muy atractivas y que tuvieron gran éxito en una etapa concreta de la planificación urbanística, entonces este enfoque parecía el idóneo para aplicar a la ciudad. La Teoría General de Sistemas se defendió como método para la planificación 12. Al lado de la aplicación de esta teoría y como consecuencia surge una fe casi ciega en los modelos. Aplicados a lo urbano fueron capaces de ofrecer resultados muy significativos en la explicación del comportamiento de los valores del suelo, de sus relaciones con el transporte y sus costos y con la localización de la residencia y del trabajo en situaciones condicionadas por viajes pendulares diarios 13. De hecho en los sesenta se realiza un gran avance 1 8 8 de la ciencia urbana con base cuantitativa, en la medida que los modelos se apoyaban en variables fácilmente recogidas por las estadísticas: demografía, distancias, flujos de vehículos, superficies, etc. A pesar de la euforia inicial, la apliación de la visión sistémica y sus modelos a la ciudad en su conjunto pronto se enfrentó a un balance no muy positivo. Sabemos de las limitaciones de los planes urbanísticos y de la necesidad de plantear pragmáticamente horizontes abiertos a un futuro incierto dependiente de cambios, externos e internos, difíciles de predecir. Esto no quiere decir que estos proyectos de futuro no sean positivos para las ciudades. Hoy, más que nunca, las ciudades dependen de su propio dinamismo, de su capacidad creativa. La planificación estratégica es una respuesta que aspira a pensar desde la lógica local, y desde las singularidades, fortalezas y debilidades para definir un camino en un contexto global abierto y complejo. Algunos intentos de integrar planes urbanísticos y planes estratégicos han dado buenos resultados. Quizá necesitemos una nueva generación de planes urbanísticos con orientación estratégica, auténticos Proyectos de Ciudad.

“Projet Urbain”, planes urbanísticos con orientación estratégica. Las planificación estratégica debe superar el riesgo de no alcanzar los objetivos marcados. Interesados por la forma física de la ciudad, necesitamos herramientas capaces de proyectar sobre el espacio los factores que pueden articular y materializar dichos objetivos. Es posible un verdadero proyecto urbano organizador y director del proceso de transformación urbana, reconduciendo la estrategia y convirtiendo el hecho de elaboración del propio proyecto en acontecimiento.


Bernard Huet propuso el proyecto urbano como un intento de “concentrar en la Arquitectura toda la diversidad y complejidad de lo urbano” 14. El primer momento del proyecto es el esfuerzo de conocimiento de la situación concreta. A través del análisis de cada hecho concreto la disciplina arquitectónica desarrolla una técnica autónoma. La ciudad es un manual de arquitectura realizado. El proyecto se acoge a títulos que parecen anhelar en pocas palabras un universo de sentido: el juego sabio, la presencia del pasado, la reconstrucción de la ciudad, la ciudad análoga, etc. Hay relaciones claras entre el emplazamiento geográfico, la forma urbana y la escala de sus edificios en tanto que son elementos mutuamente determinados, configuradores de un paisaje que va a fundar cualquier transformación futura. Algunos hablan de genius loci, pero todos coinciden en destacar el valor de lo local, la necesidad de que la innovación se apoye en lo que en cada región, ciudad o barrio es específico y que se puede reconocer en su estructura física. Esta ha sido la participación del análisis paisajístico y urbano en el posible éxito, el de acercarnos a una comprensión eficaz de la forma física del territorio y de lo construido, de sus componentes y sus condicionantes ambientales. La consecuencia ha sido recuperar cierto sentido profundo de la ciudad que se mantiene en la coherencia de la relación entre arquitectura y forma urbana. En este contexto el análisis ofrece el marco de relaciones. También las infraestructuras, servicios y equipamientos tienen un papel central en la configuración de la ciudad moderna, no sólo desde una óptica organizativa sino como factores configurantes de nuevas situaciones urbanas y lugares de excelencia. Las interconexiones entre viviendas, servicios, grandes equipamientos e infraestucturas son el soporte de ese nuevo tipo de relaciones sociales que configuran, en gran medida, la ciudad moderna. Se intuye así la complejidad creciente de una situación nueva, siempre cambiante, en la que la ciudad actual está inmersa. Frente al plan regulador algunos defienden la construcción de la ciudad mediante partes formalmente completas, a partir de las relaciones definidas por los análisis, recuperando las complejas imbricaciones entre necesidades, modalidades de uso y representación que determinan la validez de toda arquitectura. La ciudad posee un significado porque podemos identificar en ella, desde una perspectiva morfológica, una “homogeneidad de representación arquitectónica independiente de las épocas de su construcción” 15. Una arquitectura formalmente completa capaz de representar no sólo una contradicción genérica (una imagen), sino una serie de condiciones reales (un proyecto). Hay aquí un concepto del proyecto como proyecto de construcción social que trasciende lo arquitectónico. Pero si el análisis está dirigido a la intervención, es casi inevitable que se busque una integración analisis-proyecto, de modo que analizar estructuras urbanas se confunda con proyectarlas. Por ejemplo, la preocupación por los aspectos morfológicos en un contexto básicamente arquitectónico -que aspira a producir arquitectura- deriva hacia la concepción unitaria de las intervenciones urbanísticas y arquitectónicas. Proyecto y conocimiento se aproximan y el proyecto urbano no se distingue del arquitectónico ya que ambos se dirigen a dar forma a la ciudad, es decir, a definir su arquitectura 16. Sin renunciar a la estructura global de la ciudad -que ya existe...-, los proyectos parciales parecen el único sistema de intervención coherente. La ciudad crece sobre si misma, se rellenan los espacios vacíos y mejoran sus deficiencias, se impone la complejidad del collage, es

Planes estratégicos de ciudades

Ningún ejemplo mejor que el francés para encontrar en le projet urbain una verdadera estrategia para la ciudad futura. Es una demostración de que los mecanismos proyectuales complejos en la construcción de la ciudad pueden constituirse en centro de un proceso de planificación estratégica sobre la base establecida por los elementos espaciales en cuya transformación va a descansar la ciudad futura.

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PROJETS, OPERATIONS ET PROCÉDURES D`URBANISME ASSOCIÉES -procédure pré opérationnelle -procédure d`aménagement en cours (ZAC, PAE...) TERRITOIRES DU PROJET -étude sectorielle en cours -étude sectorielle à engager INTERVENTIONS SUR LES ESPACES PUBLICS -espaces publics requalifiés en liaison avec la plateforme tramway -aménagement d´espace public en cours ou à l´étude -aménagement d´espace public complémentaires ACTION RELEVANT DE LA POLITIQUE DE LA VILLE -requalification urbaine et intervention sectorielle -périmètre OPAH

RESEAU TRAMWAY ET EQUIPEMENTS ASSOCIÉS -parking d'échanges programmé -parking d'échanges a programmer -pôle intermodal -station tramway l -ligne de tramway première phase l -ligne de tramway de deuxième phase


Planes estratégicos de ciudades

decir la de la yuxtaposición de unas partes a otras sin solución de continuidad, asumidas tal y como han sido recibidas de la historia y son vividas en la actualidad. El fragmento con su carácter incompleto, es a la vez parte de lo preexistente y se encuentra en el contexto urbano como algo singular. El collage supone la suma de fragmentos interrelacionados por su vinculación al lugar, a las trazas fundamentales del territorio, en muchos casos invisibles. La intervención en la ciudad tendría carácter de modificación de una situación concreta a partir del análisis minucioso de las condiciones de partida.

En una vía diferente, técnicos y políticos coinciden en Francia para concebir el Proyecto Urbano como una herramienta estratégica, dirigida a traducir de una manera articulada las decisiones del equipo de gobierno municipal. Aquí la sentencia de Huet cobra sentido. El proyecto urbano es resultado de una fuerte voluntad para comprender, diseñar y pensar la ciudad. Un estado de ánimo que trata de captar el estado de evolución de una ciudad y plantear su futuro 17. Como manifiesta Panerai, el proyecto urbano es consecuencia de una reivindicación política que plantea una nueva formulación del papel de los urbanistas y de sus relaciones con los ciudadanos y con la administración 18. Pero aunque Panerai está atento sobre todo a la forma urbana y quiere asignarle al projet urbain la condición de reivindicación teórica, en la medida que acerca la lógica planificadora a la estrategia proyectual, el éxito de la nueva herramienta es estratégico y práctico. Pertenece más al campo de la política urbana que al de la arquitectura, aunque ésta sea el vehículo para estructurar las propuestas y materializar los objetivos. El projet urbain es una herramienta capaz de hacer visible lo invisible, ilustrar lo que se considera necesario para la correcta evolución futura de la ciudad. Infraestructura y arquitectura, las dos de naturaleza proyectual, se acercan en esta visibilidad. Como bien dice Panerai, no se trata de un gran encargo 191 de edificación, sino del proyecto de aquello que va a hacer posible la edificación: estamos ante una herramienta de planificación, y se llama proyecto en la medida que la planificación urbanística siempre incluye un proyecto, más o menos flexible o abierto, de futuro. Por ello es importante distinguir el tiempo de la ciudad del tiempo del proyecto. El tiempo de la ciudad es más largo, no sólo porque el proyecto urbano requiera más tiempo por ser más complejo, sino porque en la ciudad la secuencia de elecciones que deciden sobre el proyecto es permanente, en un proceso heterogéneo y coyuntural que siempre está abierto a correcciones y a nuevos planteamientos. El concepto que emerge en la lógica del proyecto urbano es el de espacio público y la realidad nos demuestra que allí donde ha habido cierto éxito urbanístico, el espacio público ha sido protagonista, ya sea París, Barcelona, Salzburgo, Lyon, San Francisco, Munich o Rotterdam. Muchos urbanistas están tratando de encontrar vínculos coherentes entre plan y proyecto. El plan estructural es el que establece las pautas y las grandes ideas o principios ordenadores para una ciudad o región. Los proyectos y programas operativos son los que materializan las acciones concretas precisamente en el momento en el que éstas son viables, porque se está dispuesto a hacerlas ya. Sólo así la estrategia planificadora puede ser adaptativa. El espacio físico y su diseño es un factor ineludible y crear un sistema de espacios públicos articulado y solvente es muchas veces el objetivo más estratégico de un plan urbano. Planes Urbanísticos sin orientación estratégica en un mundo complejo y cambiante y Planes Estratégicos sin atención suficiente a la estructura y al espacio de la ciudad. Son dos aproximaciones diferentes que pueden confluir en un nuevo concepto, el Proyecto Ciudad.

Proyecto urbano de Burdeos: el reencuentro con el río Garona, la recuperación del centro histórico y el diseño y construcción de un sistema innovador de tranvía urbano.


Patrick Geddes y Lewis Mumford ya anticiparon en las primeras décadas del siglo XX la importancia de la escala regional en el urbanismo y conceptos de organización territorial que son de sorprendente actualidad en el contexto de los nuevos objetivos del desarrollo sostenible. El desarrollo revolucionario de los sistemas de comunicación y de las nuevas tecnologías de la información está propiciando una dispersión de las actividades humanas en el territorio de unas proporciones sin precedentes. Hoy día los planes urbanísticos de escala local resultan insuficientes para abordar estas tensiones del territorio y las nuevas oportunidades que se nos brindan. Existe un problema de fragmentación administrativa y de imposibilidad de un gobierno del territorio apoyado en los sistemas tradicionales de división municipal. En este contexto ha surgido en Europa una nueva Cultura del Territorio promovida desde la UE que impulsa un sistema de ciudades equilibrado y policéntrico, el acceso igualitario a las infraestructuras y al conocimiento, el desarrollo sostenible y la protección de la naturaleza y del patrimonio cultural. En paralelo ha aparecido una nueva generación de instrumentos urbanísticos de escala regional que intentan dar respuesta a esta nueva situación. En este capítulo presentamos dos ejemplos que han recibido Premios Europeos de urbanismo por parte de la Comisión Europea y del Consejo Europeo de Urbanistas: EuskalHiría que es el proyecto de ciudad región del País Vasco y las Directrices de Ordenación de Valladolid y su entorno que utilizan el paisaje como estructura de la ciudad futura.

In the first decades of the 20th century, Patrick Geddes and Lewis Mumford already foresaw the importance of the regional scale in urbanism. They defined concepts of regional planning that are of surprising relevance for the present in the context of the new objectives of sustainable development. In Europe, new perspectives on regional development have arisen. The EU is promoting the balanced and poly-centric system of cities; the egalitarian access to infrastructures and knowledge; sustainable development and

protection of the natural and the cultural patrimony. At the same time, there is a new generation of planning instruments of regional scale that seeks to respond to this new situation. In this chapter we present two examples that have received European Planning Awards from the European Commission (EC) and the European Council of Town Planners (ECTP): Euskal Hiria, the city-region project of the Basque Country; and the Regional Planning Strategy for Valladolid and its surroundings, using landscape as the structure of the future city.


1. LA ESCALA REGIONAL EN URBANISMO. 2. LOS PRIMEROS PLANES REGIONALES. MEGALÓPOLIS VERSUS SUPERCIUDADES. 3. NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO EN EUROPA. 4. GOVERNANCE. 5. EUSKALHIRIA, LA CIUDAD-REGIÓN VASCA. 6. VALLADOLID, EL PAISAJE COMO ESTRUCTURA DE LA CIUDAD FUTURA.

la

ciudad región

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PIB Per Cรกpita 2001 > 125 100 - 125 75 - 100 50 - 70 < 50 Indice 100 = Media UE25 Fuente: Eurostat


Patrick Geddes (1854-1933) fue el primero en detectar el potencial de la inserción de la ciudad en su región y de establecer los vínculos entre lo urbano y lo natural, comprometiendo el conjunto del territorio al servicio del hombre, y por lo tanto de las ciudades. El origen de su indagación sobre la región se resume en la máxima de “para planificar, antes que nada, comprender”. La región expresa el conocimiento organizado de ese territorio 1. Geddes introdujo una “perspectiva interdisciplinar” en la planificación urbanística para la que la ciudad es una organización humana arraigada en la historia y en el medio ambiente. Para ello fomenta el análisis regional -”regional survey”-. Afirmar entonces que la geografía regional constituye un fundamento esencial de la planificación era, y sigue siendo, novedoso y radical.

La ciudad región

La escala regional en urbanismo.

La figura de Geddes, como Vidal de la Blache y otros pioneros de la dimensión regional está siendo recuperada por los defensores del medio ambiente. Sin embargo el argumento ambiental por sí sólo, no puede modificar el patrón de crecimiento urbano. Es necesaria una amplia coalición de intereses, si se quiere de verdad incidir con eficacia en modelos urbanos de integración territorial y económica que permitan compromisos y en los que la gente reconozca sus propios intereses. La dimensión regional, unida a la reflexión sobre el desarrollo sostenible y a temas como el growth management, la administración inteligente -smart- del desarrollo y la transformación urbana, son imprescindibles para mejorar la situación 2. En el tiempo de Geddes los planes urbanos estaban básicamente ocupados en la expansión urbana y en el embellecimiento de las ciudades. En “Cities in Evolution” (1915) se interesa por explicar el proceso de desarrollo de la gran aglomeración urbana moderna mostrando ya el fenómeno del “urban sprawl”, e intuyendo la megalópolis contemporánea, temas sin duda también hoy ligados al renacimiento de la planificación regional: no le gusta utilizar el término metrópolis y acuña el de conurbación, concepto con el que explica el sistema urbano complejo formado por agrupaciones de ciudades industriales y otros núcleos próximos que conservan su identidad. Aunque aparezcan satélites o ciudades dormitorio, las relaciones de dependencia son más intensas en la aglomeración urbana que en la conurbación, que es siempre policéntrica y más inestable. En su artículo “The Valley in the Town” 3 Geddes desarrolla la visión que trata de articular, desde una perspectiva global, las interrelaciones entre ciudad y territorio. Con gráficos y diagramas que articulan espacios y saberes, acude a la descripción del trabajo del hombre que cuida y explota la naturaleza: el minero, el leñador, el cazador, el pastor, el agricultor, el jardinero y el pescador. Estos oficios están relacionados con otros oficios urbanos, desde el carpintero al panadero. El estudio de la región permite acercarse así al ambiente dinámico en el que vive el hombre. Hay una influencia decisiva de la ciudad en la transformación del territorio, por ello la planificación necesita del estudio del suelo y del subsuelo, del clima y de la vida silvestre, de los recursos naturales y de los asentamientos humanos, con sus exigencias sociales y económicas. Además cada caso es irrepetible, Geddes habla de un “alma de la ciudad”, del carácter de cada lugar 4. Geddes llega a ser una figura carismática e influye en los primeros planes regionales, de Nueva York y de Londres, en la medida en que influye en sus protagonistas, tanto en la American

Sistema de ciudades en Europa.

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Mumford propone un concepto de región apoyado en el conocimiento y un regionalismo que exprese la esperanza de relaciones más equilibradas entre las actividades humanas y las realidades territoriales. Y todo ello en el contexto de una sociedad urbanizada que necesita acompasar un amplio elenco de actividades diversas, incluidas la agricultura y la industria 6. Anticipa la necesaria búsqueda de un equilibrio entre población, producción y recursos naturales, anticipándose así al desarrollo sostenible, a la necesidad de mantener el consumo de los recursos naturales dentro de los límites de su renovación efectiva. En 1925, cuando su amigo Clarence Stein hablaba de ciudad dinosaurio, Mumford describe la cuarta migración, la localización dispersa de la población en las regiones urbanas por efecto de las nuevas tecnologías -ferrocarril, autopistas, teléfono, aviones, etc.- Anticipa también un concepto de ciudad región donde se produce una interacción positiva entre ciudad y naturaleza, con formas de asentamiento más equilibradas. Sugiere que es necesario garantizar un mínimo de compacidad y mezcla de usos en los asentamientos para un balance regional y social positivos. Los centros urbanos deben ser rehabilitados mediante acciones de “conservative surgery”, idea de Geddes, conservando su centralidad. Todas estas ideas son solo pinceladas que demuestran la gran actualidad y vigencia de su pensamiento aunque en su época no fuera la posición dominante 7. La planificación metropolitana ha sido la única planificación regional desarrollada, salvo excepciones como Holanda, con cierta eficacia en la franja central del siglo XX. Algunos ejemplos relevantes son los planes metropolitanos -Gran Londres 1944 y 1970, Nueva York 1928-31, Región de París 1965- que basaron su éxito en la creación de infraestructuras y de viviendas 8. Pero con el advenimiento de la sociedad postindustrial y la denominada tercera ola de urbanización 9, se está cuestionando el papel de las grandes aglomeraciones en sentido tradicional y su capacidad de adaptación y de supervivencia. La transformación que se está produciendo hoy con el desarrollo de fuerzas centrífugas de localización en el territorio es muy importante, quizá análoga a la producida entre 1880 y 1914, de la que surgió el “regional planning”, “...la metrópoli es al mismo tiempo escenario de expansión y dinamismo, de destrucción y decadencia” 10. El concepto de contraurbanización trató de explicar el declive metropolitano en Estados Unidos y Gran Bretaña, apoyándose en un fenómeno demográfico inverso al de urbanización, con crecimientos difusos y en pequeñas ciudades o en medios rurales, cuando la decadencia del espacio industrial metropolitano era evidente. Otros autores hablaron de desurbanización, como una tendencia “natural” de lo urbano hacia un modelo difuso o interpretaron la dinámica urbana de la suburbanización en un momento todavía embrionario de transformaciones metropolitanas de gran escala 11.

Región urbana de Los Ángeles.

La ciudad región

Planning Association como en Abercrombie. Quizás es Lewis Mumford, admirador de Geddes, quien con más intensidad ha defendido la escala regional del urbanismo. El plan está al servicio de la gente: “La planificación regional no se pregunta sobre la extensión de una zona que puede ponerse bajo el control de la metrópolis, sino de qué modo la población y los servicios pueden distribuirse de manera que permitan y estimulen una vida intensa y creativa en toda la región...Contempla a la gente, la industria y la tierra como una sola unidad...” 5. No hay otra manera de plantear la calidad de vida en las ciudades.

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Las redes de infraestructuras son las que garantizan los niveles de accesibilidad, comunicación y nodalidad origen de las funciones de centralidad, que permiten la corrección del modelo urbano difuso hacia una región policéntrica. Ello debe sin duda al interés que las ciudades han despertado desde mediados de los años 90 en la interpretación de los cambios económicos, la capacidad de actuar de forma colaborativa entre ciudades, de crear sinergias y simbiosis. Lo problemático es que el patrón de cada región varía profundamente, no sólo por cuestiones de desarrollo, sino culturales, con desigualdades en las formas de poblamiento y con economías llenas de intangibles. Las realidades más dinámicas están al lado de situaciones de simple supervivencia, sin duda en Europa menos visibles que en México, Sao Paulo o El Cairo, pero también reconocibles, espacios donde la creatividad o la innovación apenas llegan. Por ello la necesidad de comprender las regiones urbanas permanece intacta.

Los primeros planes regionales. Megalópolis versus superciudades. Existe una desigualdad regional perceptible que se manifiesta en la coexistencia de áreas prósperas y en declive, sin que sea fácil incrementar el potencial local de desarrollo. Los cambios sociales asociados a los cambios en la economía productiva, como el incremento del tiempo-libre, el menor tamaño de la unidad familiar, el deterioro de la calidad del empleo, la emigración desde países pobres... plantean problemas que trascienden la capacidad de muchas regiones. También la exigencia de nuevas inversiones públicas se desarrolla en medio de conflictos de intereses entre ciudades y regiones que no se resuelven abiertamente. Recordemos la ya clásica definición de ordenación del territorio: “expresión espacial de la política económica, social, cultural y ecológica de toda sociedad... cuyo objetivo es un desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del espacio” 14. Domina así una concepción de la ordenación del territorio como disciplina científica a la vez que técnica administrativa y que política, concebida como una aproximación interdisciplinar y global que, básicamente, busca: el desarrollo socioeconómico equilibrado de las regiones; la mejora de la calidad de vida; la gestión responsable de los recursos naturales y la protección del ambiente y la utilización racional del territorio. Imágenes de la investigación desarrollada por el departamento de City and Regional Planning de la Universidad de Pensilvania en 2004. Visión de futuro de “Urban America”. Las “Supercities” Phoenix, Arizona.

La ciudad región

En la interpretación de la región urbana, condicionada por los principios de centralidad urbana y de difusión de los procesos de urbanización, el concepto de límite es fundamental y el problema de la delimitación está en el centro de su dificultad práctica 12. En los extremos están la lectura de la región a partir de sus rasgos naturales y la región funcional. Los límites se refieren a veces al centro en el que se produce una concentración de actividad urbana, centralidad que tiene que ver con dominio y accesibilidad. Inicialmente son centrales los espacios del poder y del intercambio, los espacios “más” ordenados de cada región: desde la perspectiva histórica, la ciudad tradicional, los centros del poder, refugios y mercados. La clave actual en la evolución de la centralidad está en el gran potencial de interacción de la sociedad postindustrial, potencial para articular de forma compleja las relaciones urbanas básicas de producción, intercambio y consumo. Se introduce una concepción de los sistemas urbanos como sistemas en red. Aquí sigue siendo relevante la función de centralidad desempeñada por las ciudades medias, algunas con niveles de desarrollo extraordinarios, que en Francia se han asociado a espacios regionales concebidos como “cuencas de vida” 13.

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La magnitud del propósito requiere observar el territorio con prudencia, intentando comprender las interrelaciones que en él tienen lugar. Sin embargo, como ya hemos señalado, la planificación regional surge a escala metropolitana y aspira a controlar el crecimiento en las grandes ciudades el urban sprawl-. Los primeros planificadores del siglo XX desarrollan una visión que desborda la escala local, algo que comprobamos en casos tan distantes entre sí como el Plan de Chicago de Burnham de 1909 o en los esquemas de Schumacher para Hamburgo de los primeros 20, donde el monumentalismo y la referencia orgánica, en apariencia tan dispares, se acercan por la “escala” dada al esfuerzo planificador. Además de Holanda, territorio planificado por necesidad en su conquista de suelo en los polders, fueron los países anglosajones los que desarrollaron con eficacia la planificación regional, mediante experiencias concretas. El plan de Nueva York daría lugar a la Asociación de Planeamiento Regional de América, y el ya descrito plan Gran Londres, que condujo al desarrollo del programa de las new towns, son los primeros, sin duda apoyados en antecedentes teóricos y prácticos como la planificación del New Deal, con la creación de nuevas ciudades, el trabajo de la autoridad del Valle del Tennessee, antes de la Segunda Guerra Mundial. Al principio la dualidad ciudad-campo (lo rural y lo urbano) fue determinante. Una idea que en la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard es evidente. La “huída” o “vuelta” al campo amplía sus antecedentes aristocráticos y se transforma en el remedio principal de la histeria urbana. Aunque la añoranza del campo tiene componentes derivados de la migración masiva del campo a la ciudad, como nostalgia de los orígenes, culturalmente está asociada a la búsqueda de un espacio 2 0 0 más sano, más natural, en el que librarse de los males urbanos. Sir Patrick Abercrombie mostró como esa cultura de la conservación del campo, de los sistemas rurales más que de la naturaleza salvaje, inscrita en un territorio muy humanizado, podía ser el fundamento de la planificación regional. La consolidación de este paisaje es el primer objetivo de una planificación que debe reorientar la expansión de las grandes áreas urbanas. Pero ya hemos hecho una lectura del plan de Londres de Abercrombie. Su precedente fueron los primeros estudios que en 1921 encarga una entidad privada, la “Russell Sage Foundation”, y que acaban siendo el “Regional Plan and Survey of New York and its Environs”, dirigido a partir de 1923 por Thomas Adams, y con el que colaboran un grupo de expertos entre los que destacan algunos de los fundadores de la “Regional Planning Association of América” (RPAA): Lewis Mumford y Benton Mackaye, uno de los primeros promotores de la planificación ecológica y gran conocedor de la cultura forestal, ambos de ideología radical. En 1929 se presenta el Plan fundado en propuestas para frenar la centralización y fomentar una equilibrada distribución regional de industria, equipamientos y servicios. El plan no planteaba una reestructuración administrativa y, al no contar con aprobación oficial, las propuestas perdieron su ambición original, con un resultado real que es consecuencia de iniciativas oficiales singulares inspiradas en aquellas. La inversión en infraestructuras, con la introducción de Park-ways, la creación de parques y áreas de ocio y, sobre todo, los grandes programas de vivienda social, son los verdaderos logros que han permanecido. Hay casos paralelos en Europa., como la propuesta de E. May para el programa urbano de las “siedlungen” en Frankfurt, entre 1.925 y 1.930, en abierto contraste con la visión dominante en Alemania de ciudad continua, la “Großstadt” o metrópolis con posibilidades de crecimiento


Aunque algunos de estos planes no se implementaron de forma precisa, su influencia fue decisiva: en el concepto de región en el que se funden dos realidades -lo urbano y lo natural-. Estos conceptos se utilizaron en el “Randstad” holandés a partir de 1958; en los Planes de la región de París a partir de 1960, con su idea de equilibrio territorial apoyado en el plan de “villes nouvelles”, o en el plan del Gran Copenhague, de 1948, singular en su concepción del desarrollo urbano futuro -los cinco dedos de la mano-, arraigado en la política danesa de protección del medio rural. Sin embargo la dualidad rural y urbano, ya no sirve para diferenciar realidades hoy tan próximas. Se habla genéricamente de regiones urbanas para referirse al área de influencia de la ciudad, su hinterland, urban fringe, comarca o alfoz, pero los fenómenos asociados a la configuración de ese entorno, interpretados antes como procesos de suburbanización, son hoy más complejos y tienen más que ver con lo estrictamente urbano. El fenómeno de difusión espacial de lo urbano lleva a hablar del nuevo modelo urbano: la ciudad difusa o ciudad dispersa 15, donde el consumo de espacio se incrementa enormemente y donde aparentemente las opciones de localización están mucho más abiertas. El asunto es si estas ciudades podrán abordar con éxito sus conflictos. De hecho hoy la planificación regional encuentra su justificación en fundamentos más amplios, donde el interés medioambiental convive con la búsqueda de eficacia económica y de equidad entre las regiones y sus ciudadanos. Y es aquí donde la organización administrativa del territorio plantea no pocas dificultades. La evolución de la planificación nos enseña que la región, más que un concepto administrativo, es un aglutinador de la experiencia y del saber que puede ser expresado con coherencia espacial. Frente al concepto tradicional de “Megacity” que se ha venido aplicando para describir como una realidad geográfica las más grandes aglomeraciones urbanas, se ha planteado recientemente un concepto operativo de intervención positiva que es el de “Supercities” que puede permitirnos abordar la región urbana destacando sus elementos de identidad y articulación interna y externa. El concepto permite integrar el sistema natural en relación con los asentamientos urbanos y aporta referencias para trabajar a una nueva escala del territorio. Inicialmente este concepto ha sido propuesto en el 2004 por profesores y alumnos de City and Regional Planning de la Universidad de Pensilvania habiendo identificado en el caso de Estados Unidos el papel crucial que hoy y en el futuro van a desempeñar los 12 principales nodos de intensidad urbana del país. Nodos urbanos con problemas diversos pero que tienen la responsabilidad de liderar la economía, los procesos de integración social y las estrategias ambientales del país en un horizonte de crecimiento demográfico espectacular hasta 2050.

Nueva cultura del territorio en Europa. En el proceso de integración europea, la Región -región administrativa, con diferencias importantes entre los Estado miembros- ha adquirido un protagonismo singular, se habla de la Europa de las regiones. Pero si atendemos a los documentos oficiales, no se trata de la simple consecuencia de una forma de organizar la información, sino de un proceso de construcción -algunos dirán

La ciudad región

ilimitado. En este caso se propone la idea de un sistema urbano polinuclear constituido por una ciudad central ligada -trabada- a sus nuevos satélites y adaptada a las condiciones del territorio y del paisaje. Sin duda el tema de la movilidad era clave en la percepción de la región metropolitana.

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La ciudad región

reconstrucción o recuperación- de una cultura del territorio desde la que se pretende, simultáneamente, fomentar un desarrollo económico equilibrado y conservar la diversidad regional, elemento de identidad de Europa. La planificación regional se concibe como un instrumento central para afrontar el futuro, cambiando las escalas territoriales de referencia, pensando en las ciudades como sistemas de ciudades, redes de ciudades, asignando papeles específicos al medio rural, introduciendo las lógicas de conservación de la naturaleza y reconociendo la importancia de las regiones urbanas. El documento “Europa 2000+, Cooperación para la ordenación del territorio europeo” mantenía este horizonte y destacaba la importancia que en la Unión Europea tiene el equilibrio entre las regiones 16: ideal de territorio solidario. Allí se dice que los sistemas de ordenación del territorio deben cumplir esos objetivos conscientes del importante impacto territorial de las finanzas públicas y que la planificación sectorial debe estar inscrita en la consecución de objetivos más amplios.

Si observamos la Estrategia Territorial Europea, subtitulada Hacia un desarrollo equilibrado y sostenible del territorio, sus principales objetivos son los característicos de la ordenación territorial orientada por el concepto de desarrollo sostenible: la cohesión económica y social, la conservación de los recursos naturales y del patrimonio cultural y la competitividad más equilibrada del territorio europeo. El crecimiento y la congestión urbana, la invasión de espacios valiosos y el exceso en el consumo de suelo de un modelo suburbano que se considera impropio de Europa ponen en riesgo estos objetivos. Para conseguirlos simultáneamente se establecen tres directrices que definen el 203 corazón de la política territorial de la UE: El desarrollo de un sistema equilibrado y policéntrico de ciudades y una nueva relación entre campo y ciudad; la garantía de un acceso igualitario a las infraestructuras y al conocimiento; y el desarrollo sostenible, la gestión inteligente y la protección de la naturaleza y del patrimonio cultural. El nacimiento de nuevos instrumentos de planificación con escala regional en países como Italia o España, recupera una perspectiva integradora de la planificación espacial, orientada a organizar los territorios con eficacia, y en la que se observan, lógicamente, sensibilidades y culturas diversas a pesar de objetivos y lenguajes unificados. Nos encontramos con ideas que no son nuevas pero que están formuladas en un contexto singular, inexistente en otros espacios. Pensemos que el renacimiento de la planificación regional en Estados Unidos tiene un profundo origen medioambiental y un alcance estatal, referido a contextos mucho más homogéneos, o que en los países de Asia la planificación regional va de la mano de la difusión de los principios del desarrollo sostenible pero con la escala nacional. En Europa el proceso de integración de la planificación regional da cuenta, sobre todo, de las dos caras de una única moneda: las diferencias territoriales. La cara positiva es la diversidad, la negativa es la desigualdad. Y ello ante un horizonte lleno de desafíos. La planificación regional, en un contexto liberalizador y defensor del mercado, surge como una verdadera necesidad. Por ello la aparición en España de instrumentos de ordenación territorial novedosos -planes regionales, directrices territoriales, planes territoriales parciales...- no está sólo asociada al interés Policentrismo. En la gran apuesta europea para la articulación de sus sistemas urbanos convive como primer objetivo la puesta en valor de la un sistema policéntrico de ciudades.


por la conservación del medio ambiente, sino que es fruto del reconocimiento de la necesidad de coordinar acciones y de articular políticas. Porque en la práctica el territorio está siendo ordenado permanentemente de muy diversas maneras: cada política sectorial tiene una incidencia territorial concreta, ya sea la política del agua o de los espacios forestales, la de costas o la ferroviaria, la de carreteras o las políticas de vivienda, o la simple planificación de los sistemas educativo y sanitario. De hecho decir que en nuestro país no había ordenación del territorio es una falacia, el territorio se ordenaba a través de esa aleatoria yuxtaposición de los planeamientos generales y de la superposición de políticas y planes sectoriales escasamente integrados. La planificación regional sin embargo aspira a interpretar el territorio desde un sentido articulador y parte del reconocimiento de las interacciones que en el espacio tienen o pueden tener lugar. En la variedad de la experiencia europea de planificación regional encontramos referencias útiles para los planes y para su eficacia: la relación entre lo estructurante en el territorio y lo local, característico del entorno anglosajón; la capacidad de concierto económico entre las administraciones para la necesaria inversión en las ciudades, básicamente mediante el compromiso de fondos estatales o regionales, en Alemania o Francia; la capacidad de orientar las plusvalías de la nueva urbanización o el sistema de tutela ambiental en Holanda; o la simple riqueza de la estructura de conocimiento relacionada con la planificación, característico de Italia. La planificación en sus diversas formas, es el único instrumento del que disponemos para alcanzar determinados objetivos, sobre todo allí donde el mercado es incapaz de actuar por sí sólo, al menos en cuanto garante de los intereses colectivos. 2 0 4 Holanda es uno de los países europeos en los que la mentalidad ambientalista está más arraigada, aunque muy condicionada por su tradición de ingeniería civil. La estructura misma de la administración del Estado manifiesta la voluntad de articular todos los factores que hacen la política ambiental o dependen de ella. El VROM, Ministerio de Vivienda, Planificación Espacial y Medio Ambiente, es el responsable general de la política ambiental. Es conocida la importancia que en Holanda tiene la planificación regional, articuladora de la planificación local. Pero nos interesa destacar que en 1989 el Ministerio desarrolla el primer plan nacional de política medioambiental NEPP- y en 1993 publica el segundo. En el contexto de éste y dentro del balance de resultados se publica en 1997 un documento cuya finalidad es la de integrar los diferentes aspectos medioambientales con la planificación espacial. En general existe consenso sobre el papel de la planificación espacial para alcanzar objetivos medioambientales. Algunos expertos están reclamando sin embargo en Holanda una mayor aproximación a lo local. Pretenden una descentralización de la toma de decisiones que permita a las autoridades locales desarrollar políticas medioambientales más ajustadas a las condiciones de su territorio. Frente a la tutela ambiental general, lo que se trata de defender son programas y estrategias ambientales ajustadas a los condicionantes específicos de cada caso, con posibilidades de administrar los conflictos a escala local. El Ranstadt es la región urbana más importante de Holanda, donde se concentran las cuatro áreas urbanas principales: Amsterdam, Rotterdam, La Haya y Utrecht, alrededor de un amplio corazón verde, protegido de la urbanización y destinado a la agricultura, al ocio y a la protección ecológica de espacios naturales valiosos. Hay tensiones derivadas de la congestión en las redes, básicamente en las de transporte. A pesar de que los nuevos programas de construcción de viviendas se distancien del anillo densamente poblado, hacen casi inviable o muy costoso la


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introducción de medidas correctoras. Más allá de las actividades con alto riesgo ambiental, tratadas por la administración de manera específica, se descubre que es el propio funcionamiento de los sistemas urbanos el que provoca de manera creciente los problemas ambientales más difíciles de resolver. Sin rechazar que la legislación ambiental sea el principal instrumento para proteger el medio ambiente, y sin rechazar como referencia los estándares cualitativos, lo que se reclama es una planificación urbanística y territorial capaz de integrar la amplia gama de cuestiones ambientales que están comprometidas en el desarrollo del espacio y en su funcionamiento.

Governance. En los sistemas de planeamiento en los que de hecho se ha producido una cesión casi en exclusiva del poder regulador sobre los usos del suelo a los municipios, y cuando no hay un marco general de referencia, se han producido resultados territoriales de conflicto. Los poderes locales están muy fragmentados y compiten desde la óptica local para fortalecer sus finanzas y atraer ciertas actividades. En un entorno territorial muy competitivo y abierto, en donde la calidad de los territorios es un factor de atracción, resulta importante la coherencia de los sistemas de gobierno y organización territorial con objeto de coordinar las políticas sectoriales y territoriales de un determinado ámbito. Algunos hablan con razón de una crisis de governance en la ciudad, término que no se traduce sólo como gobierno ya que afecta a la credibilidad de la estructura administrativa, y no sólo a la política, y hace referencia al poder de las burocracias locales y a su refugio en la complejidad normativa, fuera del control social. Governance sería gobernabilidad y su ejercicio real, la posibilidad de un despliegue comprensible de la acción de gobernar. Retomemos la lógica del suburbio. El tradicional sueño americano de lograr para cada familia una parcela de terreno amplia en la que ubicar una vivienda unifamiliar aislada ha condicionado el urbanismo de Estados Unidos durante casi todo el siglo XX. Cada familia necesita varios coches, se aspira a poder desplazarse a diario hacia el lugar de trabajo en el propio vehículo particular y a disponer de un parking barato y cercano a cada lugar en el que se desarrollen funciones urbanas, bien sea la oficina, la casa, el centro comercial o el club deportivo. La construcción de autopistas urbanas, el bajo precio de los coches y de la gasolina han incentivado siempre esta forma de vivir la ciudad. Hoy día en muchas ciudades americanas se ha llegado a una situación insostenible con crecientes problemas de congestión de tráfico urbano y contaminación. Al mismo tiempo se ha producido un declive generalizado de muchos centros urbanos. Han salido hacia los suburbios las principales actividades tanto residenciales como de oficinas sofisticadas, y no ha sido posible corregir los profundos desequilibrios urbanos derivados de las fuertes diferencias de renta entre las familias americanas. La falta de solidaridad ha llevado a una creciente fragmentación administrativa, cada barrio quiere tener su propia estructura para dotarse de los servicios que necesita sin compartirlos con otras zonas pobres de la ciudad-región. A pesar de las reinversiones y mejoras, muchos downtown tienen dificultades para seguir siendo competitivos y atraer actividad económica ya que en muchos casos deben satisfacer servicios utilizados por el conjunto de la ciudad región sin que por ello puedan obtener ingresos especiales más allá de lo que su autonomía fiscal les permite. Sin una solución integrada y solidaria al problema del transporte, a la

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provisión de infraestructuras y equipamientos, a las opciones residenciales, etc. es difícil plantear un futuro solvente. Se evidencia así una de las mayores contradicciones de la ciudad americana -y no sólo de la americana-, la incapacidad para proponer sistemas efectivos de coordinación de los gobiernos de los municipios de las regiones urbanizadas, muy fragmentadas desde el punto de vista político y administrativo, y en un contexto en el que el derecho público se enfrenta con dificultad al privado. Se necesita pensar nuevas estructuras para el gobierno de la ciudad-región, no es posible seguir dejando al mercado que tome todas las decisiones. Las ciudades del futuro, en los países actualmente desarrollados van a ser básicamente las mismas en las que ahora vivimos. Muchas decisiones importantes de localización metropolitana las adopta el mercado sin que exista la posibilidad de contrastar ampliamente estas decisiones con el conjunto de los actores urbanos implicados. Más adelante, al plantear los objetivos de un desarrollo urbano sostenible, hablaremos de growth management, abordando así la necesidad y la posibilidad que ofrece la técnica urbanística de utilizar todas las herramientas que conocemos en la gestión eficiente de la ciudad región. Pero la ciudad región habitualmente no tiene un marco institucional y político adecuado. El éxito en la gestión de la ciudad existente -su governance- se funda más en la creatividad y en soluciones idóneas para cada caso que en recetas generales. La escala regional manifiesta la superación que la realidad ha impuesto a los límites administrativos. De hecho el ajuste de las 2 0 6 estructuras administrativas a la escala y a la naturaleza de los problemas urbanos en cada caso, va a ser central. Sin embargo pocos en Europa se atreven a moderar el efecto insolidario del límite municipal, aunque muchos reconozcan que es hoy una dificultad. La interacción entre las escalas de gobierno estatales, regionales y municipales debe reconducirse hacia lógicas de cooperación y concierto, como tratan de hacer Francia, Gran Bretaña o Alemania, donde las decisiones se puedan adoptar con una lógica de coherencia y eficacia. Es el caso de la ciudad de Toronto que ha desarrollado un ejemplar proceso histórico de transformación administrativa y política. Los antes siete municipios independientes que configuraban este territorio se han unido para formar la nueva ciudad metropolitana con un único Alcalde y un Ayuntamiento común, se trata de un proceso muy singular y democrático de fusión de municipios de un espacio metropolitano. Una de las acciones más importantes desarrolladas tras la integración ha sido la redacción del plan metropolitano que ha dirigido Paul Bedford con un notable éxito. Toronto es hoy la quinta ciudad de Norteamérica. Se centraliza el gobierno de la ciudad a la vez que se recomponen las responsabilidades y la fiscalidad local. En este proceso permanecen los siete centros urbanos preexistentes, en torno a lo que antes fueron sus city halls, reconvertidos en centros de servicios locales mediante un amplio programa de consolidación y refuerzo de sus estructuras de centralidad. Es evidente que un proceso de este tipo no se realiza sin grandes tensiones y polémicas. Existe el precedente en Canadá de la gran controversia que en 1953 produjo la introducción del área metropolitana en la provincia de Ontario, para facilitar la gestión del crecimiento de la postguerra. Son experiencias que hablan de una gran capacidad social para el diálogo y una demostración de que sin innovación, también en el terreno administrativo, no es posible liderar los procesos de adaptación a los cambios que están teniendo lugar en las estructuras urbanas.


El primer ejemplo de desarrollo de una planificación regional coherente en España es el de las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco 17. La planificación supramunicipal está regulada en el País Vasco por la Ley 4/1990, de Ordenación del Territorio. En ella se definen los tres instrumentos de ordenación, a saber, Directrices de Ordenación Territorial, Planes Territoriales Parciales y Planes Territoriales Sectoriales. Las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco aprobadas en 1997 organiza Euskadi en 15 áreas funcionales. Para cada área funcional se ha redactado un Plan Territorial Parcial, cuya elaboración suele estar liderada por las Diputaciones Forales correspondientes con la colaboración del Gobierno Vasco y de los municipios afectados. El desarrollo de las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma Vasca ha facilitado una visión del País Vasco como una región urbana policéntrica. EuskalHiria, “la ciudad vasca” en euskera, no es una descripción de una realidad geográfica existente sino la expresión de un proyecto de futuro, un proyecto político, económico, social y territorial tendente a dar estructura y coherencia a la idea de ciudad región en un contexto internacional abierto y competitivo de ciudades globales.

La ciudad región

EuskalHiria, la ciudad-región vasca.

Uno de los fenómenos urbanos más relevantes que estamos viviendo en las últimas décadas a nivel internacional es la emergencia de la ciudad región como una realidad compleja e interrelacionada que plantea nuevos retos y oportunidades para los ciudadanos y para el desarrollo de las actividades económicas, la residencia, el ocio, la cultura, la educación, las infraestructuras y la relación con la naturaleza. El País Vasco puede aspirar a ser una auténtica ciudad-región en el contexto internacional con una población de algo más de 2 millones de habitantes y una densidad de unos 300 hab/km2. La escala del territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco es similar a la de otras ciudades región del mundo. A modo de ejemplo, baste citar que la Ciudad Región de Miami tiene un territorio más extenso que el del País Vasco, la Ciudad Región de Sidney tiene una población en torno a los cuatro millones de habitantes y una extensión superficial análoga a la de Euskadi 18. Cada vez más encontramos personas que viven en San Sebastián y trabajan en Vitoria, empresas de Vitoria que utilizan el puerto de Bilbao, profesores de Bilbao que dan clase en el campus de Donostia, turistas que visitan el Guggenheim y luego se desplazan a Chillida Leku o al Artium, empresas situadas en la Llanada Alavesa que utilizan servicios de consultoría de Bilbao. En definitiva, cada vez con más intensidad se está creando un único mercado de trabajo en Euskalhiria, un espacio cotidiano de relación más estrecho. La mejora de las infraestructuras está posibilitando que las opciones de vivienda, de empleo, de educación, de ocio, cultura y de disfrute de la naturaleza y de los pequeños núcleos urbanos, puedan ser compartidas por el conjunto de los habitantes de este territorio. En la nueva economía, operar globalmente requiere un nivel de complejidad extraordinaria. Tal y como ha puesto de manifiesto Saskia Sassen en sus investigaciones, para que las empresas puedan operar globalmente necesitan el apoyo de un complejo de servicios muy especializado (CSE). Este complejo de servicios especializados (capital intelectual, consultoría, asesoramiento jurídico, de marketing, nuevas tecnologías, transporte, servicios financieros, etc.) sólo puede ubicarse en nodos urbanos de un cierto tamaño, es decir, en ciudades y territorios de una determinada masa crítica.

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BILBAO DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN

CORREDOR PARÍS-MADRID

VITORIA - GASTEIZ

BAIONA CORNISA CANTÁBRICA

EJE DEL EBRO

SANTANDER

BILBAO DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN

CORREDOR PARÍS-MADRID

PAMPLONA-IRUÑA VITORIA - GASTEIZ

LOGROÑO


La ciudad región

La escala del territorio vasco y su alta densidad demográfica confieren un valor estratégico a estos espacios naturales que están conectados entre sí con una red de cauces y corredores ecológicos que aumentan el atractivo global de este territorio. El País Vasco puede así dotarse de la “masa crítica” necesaria para afrontar con éxito el reto de la nueva economía. Para ello es esencial dar coherencia a las sinergias derivadas de una articulación coherente del conjunto de su territorio.

La idea de EuskalHiria o Euskadi Ciudad Global responde a la oportunidad de buscar interrelaciones y complementariedades entre las capitales vascas, y entre éstas y el resto de núcleos de distinto tamaño que componen el sistema de ciudades del País Vasco. La clave es mantener la identidad de cada una de las ciudades, pueblos y aldeas y alcanzar las ventajas derivadas de una ciudad región coherente, equilibrada y competitiva. Es importante hacer referencia al valor estratégico de una integración económica y funcional mayor de las tres capitales vascas y de éstas con la “gran rótula” que incluye además Pamplona, Logroño, Santander y Bayona. Es crítico trabajar en la construcción de perfiles urbanos complementarios basados en la identidad y en los elementos de excelencia de cada una de las ciudades que componen este singular sistema policéntrico de capitales. Ninguna de las ciudades que componen el sistema urbano vasco, de forma aislada, pueden jugar un papel relevante en el nuevo escenario internacional de ciudades globales, ninguna de las capitales vascas tiene la masa crítica para poder ofrecer el complejo de servicios especializados, las infraestructuras, los equipamientos y las opciones que sí ofrecen las ciudades que están operando con éxito a nivel internacional. Sin embargo, la estructura del territorio vasco tiene unas singularidades únicas y presenta importantes ventajas competitivas en el marco de referencia de las ciudades-región actuales, 209 entre ellas vale la pena destacar las siguientes: -

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Singular posición macro-territorial en la intersección del corredor norte-sur París Madrid y dos corredores transversales, Eje del Ebro y Eje de la Cornisa Cantábrica. Sistema policéntrico de capitales. El disponer de tres ciudades o áreas urbanas importantes distribuidas modélicamente en el territorio vasco, a escasa distancia entre ellas y con perfiles y personalidad diferenciada y complementaria es una importante ventaja competitiva. El País Vasco tiene una atractiva red de ciudades de tamaño medio que constituye una de las claves de la integración entre el mundo urbano y rural en Euskadi. Son centros urbanos importantes para el equilibrio global de la estructura territorial y para el equilibrio social. Magnífica red de núcleos rurales que mantienen su identidad, morfología e imagen y que son esenciales para la pervivencia de nuestras tradiciones, costumbres e idiosincrasia. Entre las ventajas competitivas territoriales del País Vasco, debe destacarse también un importante conjunto de 69 centros históricos que constituyen un patrimonio cultural, histórico y urbano de primera magnitud. Destaca por otra parte la Red de Espacios Naturales, muy entrelazada con el sistema urbano, que mantiene la biodiversidad, la calidad paisajística y las opciones de disfrute del territorio por parte de la población vasca.

Estrategia territorial del País Vasco. Sistema Policéntrico de capitales: Bilbao, San Sebastián y Vitoria.


La idea de EuskalHiria o de ciudad región vasca es un proyecto de futuro que se apoya en las cualidades del territorio vasco y que está en la línea de los objetivos territoriales que hoy día ya compartimos casi todos los países europeos, es decir, policentrismo, identidad y complementariedad entre los diferentes asentamientos que componen estas nuevas realidades que hemos denominado ciudades región. EuskalHiria tiene una importante oportunidad derivada y de su localización geográfica para constituir una auténtica “Rótula” de articulación entre el Arco Atlántico y los espacios más dinámicos de Europa. Para configurar esta idea de “Rótula” se requieren actuaciones muy potentes en dos ámbitos complementarios. En primer lugar, una integración más sólida del propio Sistema Policéntrico Vasco de Capitales y una mejora progresiva del “magnetismo” de sus ciudades; y en segundo lugar, un conjunto de operaciones de infraestructura de conexión exterior e iniciativas de cooperación con los territorios vecinos.

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Finalmente, debemos señalar aspectos que podrían sintetizarse en la existencia de una “fuerte identidad” sustentada en lo económico en un espíritu empresarial emprendedor y en la capacidad de adaptación a los cambios y superación de etapas críticas; sustentada en lo político por una singular estructura de gobierno del territorio; y sustentada en lo social, con una lengua propia, tradiciones y costumbres mantenidas históricamente, importancia de la familia, la fortaleza de la sociedad civil y un importante sentimiento de pertenencia.

Valladolid, el paisaje como estructura de la ciudad futura. En las últimas décadas, Valladolid se ha consolidado como el núcleo de mayor tamaño de Castilla y León. A su importante base industrial y a su potencial como ciudad de servicios, a su posición geoestratégica y a su tamaño demográfico, se añade su condición de capital regional, haciendo de Valladolid y su entorno un área metropolitana en formación muy dinámica. En los años noventa surge una demanda de planificación conjunta y coordinada de la ciudad y su entorno, desde cierto consenso social sobre la conveniencia de dar un tratamiento conjunto a los problemas de ámbito supramunicipal, que a menudo degeneran en conflictos para los que se han venido mostrando insuficientes los planes urbanísticos y sectoriales. La respuesta son las Directrices de Ordenación de Valladolid y Entorno 19 cuyo primer objetivo es introducir criterios de racionalidad y eficiencia en un sistema urbano condicionado por desarrollos pensados exclusivamente a escala local y sin referencias territoriales precisas. Se trata de un plan para una aglomeración urbana que está dejando de ser consecuencia del crecimiento de una ciudad central y está comenzando a ser una pequeña ciudad región, un sistema policéntrico de núcleos de diferente tamaño que se transforman con altos costes y externalidades, por falta de cooperación, por el desgaste de la competencia interna y por la colisión de sus estructuras físicas que ya no se someten al dictado de la ciudad central. En un marco de 23 municipios, con 980 Km2 y con una población real de en torno a 400.000 habitantes, la ciudad central, Valladolid, está perdiendo población en la última década mientras su entorno ha crecido espectacularmente, y sigue haciéndolo 20. Por ello hablamos de área metropolitana en formación. Laguna de Duero ya es una ciudad contigua a Valladolid que ha superado los 20.000 habitantes. Siguiendo el curso del Duero y de la paralela vía ferroviaria de Ariza, llegamos a la ciudad meandro de Tudela, con más de 6.000 habitantes, en el extremo del ámbito de ordenación y, cada vez más un municipio residencial, a pesar de un pasado

Segovia y Valladolid metropolitano. Contraste entre las estructuras paisajísticas y el crecimiento urbano.

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notable de relación con la producción agraria. Si en 1990 más del 90% de la población se concentraba en Valladolid, hoy acoge poco más del 80% en datos censales, pero en realidad la variación es mayor. Y aunque el municipio central sigue acogiendo casi la totalidad de los centros de trabajo, el parque tecnológico de Boecillo, muy consolidado, el corredor de la autovía E-80 y el aeropuerto de Villanubla comienzan a establecer la geometría de una tensión deslocalizadora evidente, perfectamente dibujada por los nuevos grandes centros comerciales. Las Directrices, se enfrentan con un cambio, quizás todavía germinal, de modelo urbano: el tránsito de una ciudad compacta a un complejo sistema de espacios urbanos con desarrollo difuso, en un contexto global inestable, vinculado a cambios profundos, no sólo económicos o tecnológicos, sino también en los valores y estilos de vida. El modelo territorial propuesto por las directrices se apoya en la evolución real de la aglomeración urbana. Se trata de aprovechar las tendencias positivas del modelo territorial existente y reconducir las negativas. Para ello el sistema urbano se desdobla en un “Sistema Urbano Continuo” y un “Sistema Urbano Discontinuo”, buscando reforzar la compacidad del primero y controlar la dispersión de usos urbanos en el territorio. Las Directrices fomentan un desarrollo urbano polinuclear, estableciendo centros intermediarios en el entorno de la ciudad central. Asimismo se han definido algunas áreas estratégicas vinculadas a polos existentes -centro urbano, parque tecnológico, aeropuerto, corredores interiores...- y al desarrollo del gran conjunto de espacios urbanos en desuso, reconvertidos en los lugares de oportunidad de la aglomeración urbana. Los nuevos grandes equipamientos de escala ciudad-región deben concentrarse allí, con acciones de diseño urbano de calidad. La mejora de la red viaria, el fomento de un sistema integrado de transporte y la ejecución 2 1 2 de la infraestructura asociada al AVE hacia Madrid, va a incidir con fortaleza en la articulación de los proyectos de futuro de Valladolid. Cada Municipio comprendido en el ámbito de las Directrices tiene una identidad histórica específica, arraigada en las condiciones geomorfológicas y tipológicas de su contexto singular. Entre todos ellos y en sus relaciones consolidadas, configuran una estructura coherente de asentamientos y de organización del territorio cuyos valores históricos deben ser salvaguardados. La imagen objetivo que las Directrices plantean consiste en un conjunto territorial complejo análogo a un mosaico en el que lo urbano se mezcla con un paisaje agrario productivo, y con un conjunto diverso de espacios naturales, montes, bosques y riberas. El sistema de redes de infraestructuras y de servicios articula dichos espacios, dotándolos de accesibilidad y de calidad funcional. El control y la garantía de la infraestructura necesaria debe ser considerado un instrumento clave del control del desarrollo urbano. El Modelo Territorial plantea el desarrollo de una estructura básica de criterios para la ordenación espacial a escalas menores, desde la perspectiva de crear calidad a largo plazo 21. El territorio del entorno vallisoletano es un lugar en el que la singular diversidad paisajística y las expectativas de desarrollo inmobiliario bosquejan un sistema urbano de elevado potencial. Sin embargo la eficiencia y calidad futura de éste se ve comprometida a causa de los desajustes derivados de una competencia interna descoordinada entre los municipios del área y una expansión urbana intensa e indiferenciada que, ajena a los valores ecológicos y paisajísticos del territorio, es fuente de numerosas agresiones ambientales. Las directrices entienden que es el paisaje y sus valores, sus lugares, la clave estructural para el futuro de la aglomeración urbana. En primer lugar se destacan los lugares ecológicamente más valiosos o sensibles, estableciendo un


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sistema de protección estricto. En segundo lugar, el proyecto revisita los conceptos de corredor verde y de sistema de parques, para conformar una red de espacios abiertos que, usados para el paseo y otros usos recreativos, faciliten la contemplación de paisaje, el disfrute del medio rural y el patrimonio cultural, garantizando el contacto directo con la naturaleza. Se sistematizan y reinterpretan los lugares más valiosos, riberas y espacios arbolados, espacios agrarios y determinados elementos lineales del territorio que, como el denso y complejo sistema de vías pecuarias en desuso existentes en la zona, o el conjunto de canales y acequias, riberas y arroyos, vías férreas abandonadas y caminos rurales infrautilizados que la surcan, prefiguran una fantástica estructura inicial sobre la que desarrollar la red propuesta. La incorporación a dicha estructura lineal de una serie de nodos, origen y destino de los corredores, potencia el carácter y el uso de los espacios abiertos conectores con una gran coherencia territorial. El conjunto de asentamientos tradicionales compactos es el verdadero corazón del sistema, son los centros actuales, pero sobre todo son también los centros futuros, de actividad y servicios, dentro de un modelo territorial que pretende reconducir el disperso urbano hacia el continuo de la aglomeración, allí donde las infraestructuras son más fuertes y donde el sistema urbano puede mostrarse más eficiente, o hacia el crecimiento compacto cuya generatriz sea el poblamiento histórico consolidado.

Es el sistema paisajístico, su esqueleto fluvial y su complemento de montes, espacios arbolados y de espacios agrarios singulares el que ofrece una matriz espacial a las futuras oportunidades del desarrollo urbano. No sólo se trata del despliegue de una variada oferta recreativa, sino de la reformulación de las condiciones de uso del conjunto de los espacios, comenzando con la 213 conservación como destino de uso específico - valores, fragilidades, riesgos y agresiones posibles-. Una cuidadosa selección de los espacios tipo es la clave que permite responder a objetivos siempre enfrentados: el desarrollo urbano, el ocio ligado al disfrute de la naturaleza y la protección de los espacios naturales más valiosos, procurando detener la transformación irreversible del valioso paisaje local y orientar el desarrollo a los lugares más idóneos y mejor servidos. En la ciudad-región contemporánea, con independencia de su tamaño, sólo la interpretación del paisaje consecuencia de un profundo conocimiento del territorio va a permitir mantener cierto nivel de coherencia en términos de forma. Sólo el paisaje va a facilitar una comprensión estructural de la forma de la ciudad región, gracias a que su sustrato físico, geomorfológico, permite manejar la gran escala incluso con una lógica visual. Sobre dicho sustrato físico y las alteraciones históricas que el hombre ha ido introduciendo, sobre su poblamiento y sus rasgos paisajísticos, y sobre las infraestructuras que lo hacen accesible, la lectura de la ciudad región sigue siendo viable formalmente. Por eso decimos que la estructura de la ciudad futura, absolutamente dependiente de la existente, es paisajística. Sin embargo para que ello sea útil se requiere un esfuerzo de conocimiento al que todavía no estamos habituados.


La mayor crisis de nuestra sociedad, y también la crisis de la ciudad contemporánea, es la que proviene de la falta de un diálogo inteligente entre el Hombre y la Naturaleza. Nunca antes el Hombre había desarrollado un potencial tan intenso de transformación y destrucción de la Naturaleza, ni se habían percibido de forma tan clara los límites de este Pequeño Planeta. Quizá por esto se ha globalizado también la preocupación por el Medio Ambiente y se ha fortalecido el compromiso ético con la sostenibilidad. Las ciudades son la más maravillosa invención del hombre y al mismo tiempo el máximo exponente de nuestras contradicciones. En este capítulo exponemos las bases de esta nueva situación y presentamos las iniciativas más solventes que a nivel internacional están surgiendo para el diseño de ciudades y territorios sostenibles: Las Agendas 21 Locales; las iniciativas de Growth Management y Smart Growth en EEUU; la Filosofía de la Simbiosis de Kisho Kurokawa; la sencilla y sólida guía del Consejo Europeo de Urbanistas “Try it this Way” y su Nueva Carta de Atenas del 2003; y las experiencias pioneras de Curitiba, la capital ecológica de Brasil.

The greatest crisis of our society, and also the greatest crisis of the contemporary city, is the one that arises from the lack of an intelligent dialogue between Man and Nature. In this chapter, we set out the basis of the new global situation and present the most relevant international initiatives for the design of

sustainable cities and regions: Local Agenda 21; Growth Management and Smart Growth in the US; Kisho Kurokawa's Philosophy of Symbiosis; The 2003 “New Charter of Athens” and the “Try It This Way”, the simple and sound guide developed by the European Council of Town Planners (ECTP); and the pioneering experiences of Curitiba, the ecological capital of Brazil.


1. TERRITORIOS SOSTENIBLES, UN NUEVO HORIZONTE URBANÍSTICO. 2. LA PLANIFICACIÓN ECOLÓGICA: IAN MCHARG. 3. AGENDAS 21 LOCALES. 4. GROWTH MANAGEMENT. PORTLAND, OREGÓN. 5. ECO-URBANISMO, LA FILOSOFÍA DE LA SIMBIOSIS DE KISHO KUROKAWA. 6. LA NUEVA CARTA DE ATENAS 2003. 7. "TRY IT THIS WAY". UNA PROPUESTA DE LA ECTP. 8. CURITIBA, CAPITAL ECOLÓGICA DE BRASIL.

la ciudad

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Territorios sostenibles, un nuevo horizonte urbanístico. El éxito y la difusión del concepto de desarrollo sostenible manifiesta su capacidad para catalizar buena parte del debate cultural, político y científico que se ha producido en los últimos años sobre la cuestión ambiental. Ello se debe, en gran medida, a que ofrece un planteamiento sencillo y fácilmente aceptable frente al problema de la presión que las acciones del hombre ejercen sobre el planeta. Tengamos en cuenta que la crisis del mundo moderno y de su ciencia, es la crisis de la separación hombre-naturaleza 1. Si estamos de acuerdo con esta afirmación en seguida nos damos cuenta de que las ciudades, hábitat humano por excelencia y lugares centrales del modelo de desarrollo económico dominante, están en el corazón de esta crisis. Hablar de ciudades sostenibles es, por lo tanto, hablar de un nuevo horizonte urbanístico. En los años 1960 comienza la toma de conciencia sobre las consecuencias negativas de la acción transformadora del hombre en el medio ambiente y de sus riesgos implícitos, como son el agotamiento o deterioro irreversible de ciertos recursos naturales o el aumento de los niveles globales de contaminación. En un primer momento la crisis ambiental fue observada desde una perspectiva neomalthusiana, donde el crecimiento físico y demográfico conduciría, si no se aceptaba la imposición de ciertos límites, al agotamiento de los recursos 2. Sin embargo pronto será la perspectiva ecológica la que ofrecerá un marco de referencia más preciso, cuando trabajos como los de R. Carson y B. Commoner explican que la crisis ambiental es consecuencia del modelo de desarrollo existente 3. Son necesarios nuevos estilos de vida y formas de organización que eviten la colisión entre el desarrollo y los factores materiales que lo permiten, hay que plantear los principios 2 1 6 de un nuevo modelo de desarrollo. Con la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, celebrada en Estocolmo en 1972, se comienzan a difundir a escala global los efectos negativos del desarrollo que conducen a una revisión de las relaciones hombre-naturaleza. La economía tenía aquí mucho que decir, y es un grupo de economistas coordinados por Georgescu-Roegen los que comienzan a trabajar para definir las bases de “una economía humana”. Se muestra así un horizonte donde el desarrollo local, las necesidades básicas y el desarrollo guiado por pautas ambientales -environmentally led development- o eco-desarrollo comienzan a ser argumentos principales. En el campo urbanístico la crisis del petróleo en los años 70 facilitó que algunas ideas ligadas a lo anterior, directa o indirectamente, se hicieran populares. Es el caso del “lo pequeño es hermoso” de E.F. Schumacher 4, que en 1973 planteaba en su propio título una nueva filosofía para el desarrollo económico frente al gigantismo y la ineficacia de los sistemas industriales que se habían promovido desde la posguerra, en un marco de pesimismo sobre las perspectivas de crecimiento. Sin embargo, con el concepto de desarrollo sostenible la crítica a una ciudad inhabitable se modifica por algo de mayor alcance. Con el informe Brundtland de 1987 5, se centra la cuestión, generando un nuevo concepto integrador, que aspira a tener en cuenta simultáneamente lo local y lo global, el corto y el largo plazo, el medio ambiente y el desarrollo, a través de la consideración del impacto que la sociedad produce sobre el medio natural, y las consecuencias que de éste se derivan para las generaciones futuras. La definición allí propuesta de desarrollo sostenible se adoptó internacionalmente: aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades, hoy consolidada como “definición canónica” 6.


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El Grupo de Expertos de la U.E. sobre Medio Ambiente Urbano, en su Informe “Ciudades Europeas Sostenibles”, nos aclara el sentido de la propuesta: “...el desarrollo sostenible es un concepto más amplio que el de protección del medio natural, ya que implica una preocupación por las generaciones futuras y por la salud e integridad del ambiente a largo plazo. El desarrollo sostenible implica también preocupación por la calidad de vida (no sólo del aumento de los ingresos), por la igualdad de las personas en el presente (incluida la lucha contra la pobreza), por la desigualdad intergeneracional (las personas del futuro merecen un medio ambiente que sea, como mínimo, tan bueno como el que tenemos actualmente, si no mejor) y por el aspecto social y ético del bienestar humano. Presupone también que el desarrollo sólo debe continuar en la medida en que los sistemas naturales lo puedan soportar. Es evidente que la búsqueda del desarrollo sostenible requiere la integración de los diferentes aspectos de las políticas urbanas en un marco globalizador” 7. Se produce un distanciamiento -inicialmente sólo teórico- del concepto de desarrollo dominante, fundado básicamente en el crecimiento. Algo que tiene lugar con la revisión de la relación entre hombre y naturaleza 8, pero que conduce a replantear las relaciones entre países ricos y pobres, justo en el momento en que en el Primer Mundo se está hablando de sociedad postindustrial. Y es que la mejora de las condiciones de vida podría no ser compatible con la conservación y no degradación de los recursos naturales. Poco a poco el concepto de desarrollo adquiere una dimensión más cualitativa que cuantitativa, aunque sigue asociado a la idea de progreso, a la capacidad de introducir procesos de mejora -la ciencia y tecnología adquieren un papel determinante-, y a la posibilidad de actuar en las estructuras económicas, sociales y políticas.

217 Tal y como reconocen instituciones internacionales, desde la Unión Europea hasta la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, las ciudades juegan un papel decisivo en el logro de un mundo más sostenible. Actualmente, más de la mitad de la población del planeta vive en áreas urbanas. En las ciudades se concentran población y actividad, producción y consumo. Por ello las ciudades son una de las principales fuentes de daños ambientales y son también los lugares donde esos problemas se manifiestan con mayor intensidad. La huella ecológica de las ciudades es inmensa y su influencia va más allá de su hinterland o territorio soporte, afectando al ecosistema global. Su impacto se verifica en el consumo energético, del que son las primeras responsables, y en el incremento del efecto invernadero, sobre-calentamiento de la biosfera por aumento de la concentración de dióxido de carbono, cuya emisión se concentra en los ámbitos urbanos. Las ciudades parecen una amenaza para el medio natural, pero son también un importante recurso, por derecho propio, y una de las más importantes expresiones del desarrollo humano. Las ciudades ofrecen uno de los mayores campos de acción para encontrar las posibles soluciones a los problemas planteados. Las ciudades pueden ser mediadoras de las políticas generales y capaces de implicar a sus ciudadanos en las decisiones, fomentando una difusión comprometida de estrategias colectivas responsables. Lo que ocurre es que las ciudades están sometidas a fenómenos de globalización económica que favorecen la ruptura de los vínculos territoriales tradicionales, de las formas locales de cooperación y de la adaptación de la ciudad a su entorno. La ruptura de esos vínculos y estructuras históricas facilitan la importación generalizada de un modelo de ciudad difusa de baja densidad, con una ocupación extensiva del espacio orientada por factores de localización muy abiertos. La riqueza y diversidad que caracterizan nuestras ciudades corre el riesgo de sufrir un terrible proceso reductivo. La máxima “pensar globalmente, actuar localmente”, que surge del


Sin embargo, salvo casos excepcionales, las ciudades siguen creciendo y transformándose con modelos acuñados por la sociedad industrial, con la lógica productiva de su growth machine y con escasas referencias a criterios de sostenibilidad. En este contexto han surgido intentos muy diversos de medir y caracterizar el derroche de recursos que tiene lugar en la ciudad a través del diseño de indicadores ambientales 10. El uso de indicadores y, en general el estudio de la ecología urbana, conduce inicialmente a plantear ciertos límites o a reorientar objetivos y formas de acción. Límites para intentar corregir aspectos de los actuales modelos urbanos, para hacerlos más coherentes con los procesos naturales y más eficientes energéticamente. Asimismo van surgiendo una serie de principios que orientan la intervención urbanística desde la búsqueda de garantía de la salud del sistema urbano y de la capacidad regenerativa de los ecosistemas.

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desarrollo sostenible, podría re-enfocar una práctica fundada en el reconocimiento de las diferencias, comenzando por el reconocimiento de la importancia de los gobiernos locales y regionales. Son nuevos enfoques que se expresan en la ciudad de Seattle, en 1996, o en la exitosa combinación de acciones que ha hecho mundialmente famosa a Curitiba, en las Agendas Locales, surgidas de las conclusiones de la Cumbre de Río de 1992 y en muy diversas iniciativas 9.

Frente a la diversidad que caracteriza a los espacios urbanos, en función de la geografía y de la cultura, y más allá de la internacionalización de muchos factores determinantes -de producción, consumo y formas de vida- el debate está fomentando el discurso sobre modelos urbanos de referencia. La denominada “ciudad compacta” es seguramente el modelo urbano que ha encontrado mayor aceptación en el contexto del debate sobre las formas urbanas sostenibles. Las configuraciones urbanas compactas viabilizan sistemas de movilidad sostenible y facilitan la 219 eficiencia de las infraestructuras urbanas de servicio 11. Además propician el ahorro energético, la mezcla de usos, la vida urbana, la identidad colectiva y la cohesión social. Como anticipara Jane Jacobs, los modelos urbanos tradicionales compactos incorporan diversidad de tipologías arquitectónicas y espacios urbanos que facilitan las relaciones sociales. El ecólogo catalán Salvador Rueda se refiere al modelo urbano mediterráneo, compacto, continuo y complejo, con sus grandes ventajas. Algo parecido ocurre con la adhesión al modelo de desarrollo urbano polinuclear o de “concentración descentralizada”. En todo caso, es imposible establecer criterios aislados únicos sobre cuáles son los modelos urbanos sostenibles y cuáles no. Inciden los aspectos cuantitativos y también los cualitativos y de relación con el entorno, aspectos de escala y de articulación formal. Nadie está dispuesto a afirmar que un cuadro tiene más calidad que otro porque hay más cantidad de pintura o porque hay más verde que azul. ¿Qué ocurre cuando la obra es colectiva y se dilata en el tiempo? Pero la ciudad no es un cuadro, como tampoco es un árbol. En los diversos apartados de este capítulo exploraremos las más importantes aportaciones recientes al reto de diseñar ciudades y territorios sostenibles.

La planificación ecológica: Ian McHarg. La planificación apoyada en la ecología va a situar de nuevo la ciudad en su región, en este caso interpretada desde sus propias características naturales. Además, la perspectiva ecológica introduce en la planificación física una mayor atención hacia la transformabilidad del territorio, hacia los condicionantes que la naturaleza impone al desarrollo urbano. Hay que tener en cuenta que

La arquitectura del paisaje permite establecer el fundamento espacial de un futuro sostenible.


cuando la idea de desarrollo sostenible comienza a hacerse popular ya existe una consolidada tradición de planificación desde presupuestos ecológicos, aunque no haya dominado la práctica. El término “ecología humana aplicada” había sido definitivamente propuesto en 1940 por Benton Mackaye en el artículo “Regional Planning and Ecology” 12. Mackaye aspira a fundamentar la planificación regional en la reflexión sobre la relación del uso de los recursos naturales con las actividades del hombre y sus modelos de comportamiento social. La clave es plantear una planificación regional enraizada en la ecología, y no sólo en la cuantificación socio-económica. Mackaye diseñó el Appalachian Trail en 1921, un recorrido paisajístico a través de una región natural que atravesaba varios estados del Este. En este trabajo pionero aplica los principios del regional planning e intuye relaciones entre hombre y naturaleza que se consolidarían mucho más tarde. Concretamente propuestas de defensa e inaccesibilidad a los espacios salvajes y organización de actividades recreativas pensadas para regenerar la economía maltrecha de las comunidades existentes -food and farm communities -. Algunos ecólogos de prestigio como E.P. Odum 13 destacaron en los años cincuenta la relevancia de una planificación espacial basada en un conocimiento profundo de la realidad ecológica. Los métodos, técnicas y herramientas de la planificación ecológica o de la ecología del paisaje, reducidos hasta hace muy poco a los estudios y planes del medio físico, adquieren relevancia y se recomponen para cumplir “nuevos” objetivos. No es tanto un sustitutivo 14 de la planificación urbana tradicional, sino un complemento capaz de aportar, desde la perspectiva científica, el estudio de los territorios/paisajes, los ecosistemas y sus procesos, un conocimiento de las interacciones existentes entre estos y la acción humana, de cara a la protección/conservación de los valores y 2 2 0 recursos en los ámbitos objeto de planificación. De hecho fue el desarrollo de un análisis capaz de relacionar los tipos de suelo y la forma del paisaje con los usos adecuados en cada lugar, como instrumento de diseño del territorio, lo que permitiría hablar de técnicas de planificación regional y urbanística renovadas. Ian McHarg publica en 1969 “Design with Nature”, quizás el texto que más ha influido en la práctica de la planificación ecológica y del paisaje, en un tiempo germinal en el que se comenzaba a exigir a la planificación urbanística una atención preferente hacia la naturaleza 15. Para relacionar la forma del paisaje con los usos del suelo, la técnica básica que McHarg propuso fue el “overlay-mapping”, a partir de una organización cronológica del inventario territorial, el “layer-cake model”, que permitía estructurar el conocimiento territorial y mapificar la información con coherencia. Animado por el método científico de la Ecología, McHarg comienza su análisis a partir del inventario o censo del ecosistema, prosigue con la descripción de los procesos naturales e incide en los factores limitativos de la transformación, identificando los elementos o procesos que representan valores fundamento del análisis de idoneidad- y determina los límites y la oportunidad de transformación. Como referencia intenta individualizar los indicadores de estabilidad o inestabilidad asociados a la información biofísica. Después, el análisis de la idoneidad de cada área para cada uso del suelo posible buscará la solución de “máxima utilidad social”. Se establece así un vínculo valorado entre la naturaleza intrínseca de los suelos y los posibles usos. Todo ello dentro de una lógica preplanificadora, es decir como herramienta para tomar las decisiones correctas. La aplicación genérica de este método ha conducido a otras técnicas como la LSA -land suitability analysis-, muy útil para las decisiones de planificación espacial. Paisaje es el concepto clave porque está tanto en el origen como en el resultado del proyecto de futuro. En Europa, donde el territorio tiene una historia profunda y está desde antiguo humanizado,


Otro planificador ecológico, Richard T. Forman, desarrolla la teoría de los mosaicos del paisaje -Land Mosaic-, herramienta para describir la susperposición de usos y de espacios naturales, agrarios o urbanos, analizando los cambios y la degradación del paisaje, con la finalidad de buscar mediante modelos la mejor convivencia posible con la naturaleza. Cuando a McHarg un periodista le preguntaba cómo había hecho para que Woodlands, en el entorno de Houston y realizada entre 1970-74, se salvara de las inundaciones que asolaron a otros barrios cercanos, responde que simplemente pensó por dónde va el agua. Plantear hoy la relación entre lo urbano y la naturaleza implica construir nuestras ciudades sin ignorar su interacción con el medio concreto al que pertenecen. Se trata de conocer las reglas, descubrir los límites 17. El pensador noruego Arne Naess 18 distingue entre ecología profunda y ecología superficial, en función del rechazo o no de una compatibilidad entre los intereses del desarrollo y los intereses del medio ambiente. Desde un planteamiento de ecología profunda se rechazan soluciones de compromiso, la idea de desarrollo sostenible pertenece a una ecología superficial, negada por su utilitarismo. Este autor defiende que hay que introducir cambios radicales. Pero ¿puede nuestra cultura industrial y tecnológica, hoy mundializada, reconducirse hacia una integración positiva con la naturaleza? La actual diversidad de las formas de entender la relación del hombre con el ambiente genera gran cantidad de conflictos. Pensemos en actividades como la minería, la pesca, la explotación forestal, la agricultura en sus formas intensivas o la caza, y comprobaremos que todas están sometidas a complejos debates. No es necesario acudir a la industria para descubrir este estado de conflicto. Muchos piensan que la única salida está en el desarrollo legislativo, a escala internacional, pero tenemos ya experiencia de las dificultades de cumplimiento de acuerdos por parte de ciertos países importantes. McHarg nos deja como legado la racionalización de la toma de decisiones en la planificación urbanística en función de las condiciones del lugar, de los valores naturales y del coste social. Sus aportaciones permiten la evaluación de los planes y proyectos anticipando en lo posible el futuro y la necesidad de búsqueda de soluciones creativas. Design with Nature nos brinda una nueva sensibilidad y unas referencias valiosas para un diseño urbanístico con orientación ecológica.

Agendas 21 Locales. En 1992 se celebra en Río de Janeiro la desde entonces famosa Cumbre de la Tierra, conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, que entre sus conclusiones aprueba la Agenda 21, un amplio programa para el fomento de los principios del desarrollo sostenible en el siglo XXI a escala planetaria. Uno de los principios de dicha Agenda es el de potenciar el papel de las entidades locales, incrementando su responsabilidad ambiental. Para ello recomienda que cada comunidad, regional o local, desarrolle sus propios programas, denominados desde entonces Agendas 21 Locales. A partir de la Declaración de Río numerosas organizaciones, municipios y ciudades han ido desarrollando toda una rica serie de experiencias tendentes a avanzar hacia la sostenibilidad local. La propia Unión Europea, junto a la publicación de Libros Verdes y el establecimiento de sus

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el paisaje no puede ser considerado independientemente de la acción del hombre, es siempre paisaje histórico. La estructura antrópica, la forma histórica del suelo, es determinante. Una lectura solvente del paisaje incorpora tanto una comprensión de la naturaleza como de la cultura, precisamente porque pone el acento en su interacción. Siempre la meta está en la adaptación al entorno en cuanto ambiente físico externo y hábitat biológico interno, soporte de la vida del hombre, detectando todo aquello que pueda representar una agresión 16.

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Programas de Acción en materia de Medio Ambiente ha impulsado el Grupo de Ciudades Europeas hacia el desarrollo sostenible que generó en Mayo de 1994 la Carta de Aalborg, la referencia básica de la Unión en la aplicación local de los principios de sostenibilidad emanados de la Cumbre de Río: Carta de las ciudades europeas hacia la sostenibilidad, que recibe el nombre de la ciudad danesa en la que se reúnen los primeros 330 firmantes, entre ellos 80 representantes de las autoridades locales europeas. Se inicia así una campaña europea de ciudades y poblaciones sostenibles, entre los cuales se recoge el desarrollo de Agendas 21 Locales, concebidos como planes de acción local hacia la sostenibilidad. La Agenda 21 surge para implicar a los diferentes componentes de las sociedades locales en un plan de acción ambiental a medio y largo plazo, herramienta concebida como plan-programa y orientada a la definición de acciones concretas y a su seguimiento, en un marco de amplia participación ciudadana 19. Nos encontramos por lo tanto ante la génesis de una verdadera herramienta de planificación, con incidencia en las ciudades, en su espacio físico y en su gestión, donde los principios orientadores tienen origen en el desarrollo del concepto de desarrollo sostenible. Muchos han visto en las Agendas una gran oportunidad para revitalizar la propia planificación urbanística. En algunos municipios se han redactado recientemente documentos denominados Agendas 21 que no responden al nivel de ambición y de ilusión con el que fueron concebidos. Se han banalizado a veces por falta de recursos o por falta de impulso político o por falta de creatividad para articular un proceso de participación efectivo. En otros casos, las Agendas 21 se están convirtiendo en el instrumento estrella de definición del perfil urbano y de los objetivos de sostenibilidad como es el caso de Vitoria con su Centro de Estudios Ambientales y su proyecto 2 2 2 de Anillo Verde que representa una gran apuesta por la excelencia ambiental. La experiencia hasta ahora en España es todavía limitada pero existe el reto de no banalizar estas oportunidades, de recabar el máximo respaldo político y plantear estas estrategias dentro de una visión global y no sectorial de la ciudad. Aportamos en este apartado algunas referencias para abordar con coherencia el reto de la sostenibilidad a través de las Agendas 21. Recordamos lo que recoge el informe de 1996 Ciudades Europeas Sostenibles: “El proyecto de la ciudad sostenible implica creatividad y cambio, pone en duda la manera tradicional de actuar y busca nuevas capacidades y relaciones institucionales y organizativas….La búsqueda de la sostenibilidad exige una revisión de políticas y mecanismos actuales, a la vez que, principios sólidos en los que basar actuaciones respetuosas con el medio ambiente”. Nos interesa en este sentido mostrar cómo las Agendas 21 pueden participar, e incluso favorecer, una mayor profundidad en el estudio de la forma física de las ciudades y en las cualidades materiales que, asociables a la forma urbana, han de tenerse en cuenta por sus implicaciones medioambientales. El Programa 21 de la Conferencia de Río destaca que es muy difícil que los objetivos globales de conservación del medio ambiente puedan lograrse sin que sean asumidos por los poderes locales. Progresivamente han ido surgiendo iniciativas donde municipios, regiones y países tratan de desarrollar sus propias agendas y las estrategias de sostenibilidad son componentes esenciales del proyecto de desarrollo y bienestar de ciudades y territorios, y se abre una nueva etapa de reflexión e ilusión colectiva apoyada en un proyecto de futuro capaz de superar dinámicas de crecimiento secularmente ajenas a su integración con el medioambiente y los procesos naturales. Los primeros temas tratados suelen ser los ligados directamente con los recursos naturales, como las estructuras de aprovisionamiento de agua y de energía, la gestión de residuos, etc., que


Las Agendas 21 necesitan de una profunda reflexión sobre la ciudad y el territorio al que se aplican ya que constituyen una oportunidad poco frecuente para abordar de forma integral el futuro de un espacio más allá de las tradicionales reflexiones de carácter sectorial. La definición de propuestas de desarrollo sostenible en cada ciudad o región comienza en una investigación rigurosa de las características y singularidades de cada ámbito, y sólo es posible si se plantea como un objetivo integrado en un marco amplio, que incluye la cohesión social y la generación de la riqueza capaz de asegurar el bienestar y la disponibilidad de recursos necesarios para abordar los retos del futuro. Con un diagnóstico operativo, capaz de definir y valorar problemas y oportunidades en su propio contexto, se dispone de la base para abordar propuestas realmente efectivas, que incidan sobre las causas de las situaciones detectadas tengan o no en su origen una componente ambiental. Por otro lado la estrategia de participación es un factor decisivo y consustancial a este proceso novedoso, desde donde propiciar procesos de concertación entre instituciones y colectivos sociales. La participación se fortalece si existe un diseño de acciones concretas, donde las propuestas sectoriales surgen de una reflexión global sobre el modelo y sobre su papel en los contextos local, comarcal, regional y europeo. Factores con frecuencia poco considerados en estas estrategias, como la forma urbana, el soporte productivo en sus relaciones con el espacio y con las infraestructuras, las funciones territoriales de la ciudad, el carácter de las piezas que la componen, son claves de las condiciones ecológicas de cada área urbana. De estos factores dependen cuestiones críticas como la posibilidad de implantar sistemas de transporte colectivo verdaderamente eficientes, los niveles de consumo de energía y recursos como el agua, la preservación de la biodiversidad en las ciudades o la coexistencia entre los espacios urbanizados y las zonas libres de su entorno. Las políticas sectoriales de transporte, zonas verdes, integración social, gestión de residuos, abastecimiento de agua, etc. sólo son verdaderamente eficientes y viables si derivan de un modelo urbano previamente consensuado y orientado a lograr los objetivos de sostenibilidad. Más allá de las políticas estrictamente sectoriales, éstas deben derivar del modelo urbano, que no es sólo una suma de iniciativas parciales. Planteamos así como sugerencia metodológica que para la redacción de las diferentes fases que permitirán implantar las Agendas 21, no descuidar el factor espacial, el valor de las formas del paisaje y de lo modos de urbanización en el proyecto sostenible.

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implican de uno u otro modo la totalidad de los flujos materiales y constituyen uno de los factores esenciales de la sostenibilidad. Ajustar las demandas, lograr la máxima eficiencia en la gestión de los recursos, minimizar las emisiones, impactos y productos de deshecho, lograr sistemas de gestión eficientes y financieramente sostenibles, reducir la dependencia exterior, aparecen como una exigencia para la estrategia económica de las empresas, la calidad de vida de los ciudadanos y el cumplimiento de acuerdos internacionales en materia de emisión de contaminantes. Es fundamental la introducción de innovaciones tecnológicas y de gestión para lograr un manejo sostenible de estos sectores estratégicos. También se interpreta el territorio a partir de una lectura ecológica desde la matriz espacial, donde los ecosistemas urbanos están en interacción con otras formas territoriales: los ámbitos de interés natural existentes (sistema de espacios protegidos, Red Natura 2000, ZEPAs, catálogos de espacios y elementos naturales de interés), el análisis de usos del suelo, etc. que permite una caracterización de espacios en función de su singularidad, nivel de protección, valores ecológicos, paisajísticos, culturales, etc. determinando sus potencialidades, las formas de uso y su fragilidad, introduciéndose en el análisis de los sistemas de protección y gestión de dichos espacios. El patrimonio natural y el cultural componen la identidad local, son factores estratégicos de calidad de vida y de diferenciación insustituible.

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La Agenda 21 es un programa a cumplir y la participación es necesaria en su gestión y desarrollo, ya que los objetivos ambientales deben ser monitorizados y evaluados por los resultados. Es un proceso de cambio permanente en el que es imprescindible disponer de la información necesaria para conocer si el territorio evoluciona en el sentido deseable. Los indicadores medioambientales y una cartografía específica constituyen elementos esenciales en una estrategia de este tipo. Estos indicadores son el resultado de mediciones estables de los componentes del modelo urbano y territorial asociado a objetivos concretos de desarrollo sostenible. Permiten monitorizar las situaciones, hacerlas visibles, valorar el presente y tomar decisiones. El seguimiento del sistema de indicadores da credibilidad al compromiso con una nueva forma de desarrollo ante los propios ciudadanos y también de cara al exterior. La superposición de competencias del Estado, de las Comunidades Autónomas y de los Municipios sobre el mismo territorio hace necesario un esfuerzo de concertación importante. Por otro lado, cada vez más, los ciudadanos y las instituciones desean intervenir activamente en las cuestiones relacionadas con el futuro del territorio que habitan. Así, los problemas medioambientales, el desarrollo urbano, el crecimiento económico, las grandes infraestructuras, etc., son valorados y juzgados como aspectos que inciden directamente en la calidad de vida de las personas y en el carácter del espacio que ocupan. Las Agendas 21 Locales deben evitar su estandarización y su sometimiento a la burocracia administrativa, a la propaganda, y concebirse como una oportunidad para el diseño de estrategias de innovación y desarrollo local donde el territorio y las personas sean el soporte de la sostenibilidad.

Growth Management. Portland, Oregón. Con el trabajo de pioneros como Ian McHarg comienza a materializarse una reactivación de las estrategias de planificación de los usos del suelo en EE.UU, una de cuyas claves está en mostrar las contradicciones de la obsesión por crecer según el modelo suburbano -sprawl-. Comienza una revolución tranquila en la planificación territorial 20, a la sombra de servicios federales como el “National Forest” o el “U.S.Soil Conservation Service”, que se anticipan a las ideas de sostenibilidad o ecodesarrollo y que promueve técnicas activas para moderar el crecimiento urbano y sus impactos negativos: Hawaii, Vermont, Maine, Oregón, Bahía de San Francisco, Massachusetts, son los Estados más sensibles. Se va consolidando la conciencia de que hay que construir el desarrollo del territorio con el respeto a sus valores naturales y con un control positivo del crecimiento y de la transformación, de hecho el conjunto de técnicas que utiliza la planificación se las denomina “growth management”. La planificación regional en EE.UU. hunde por lo tanto raíces en el desarrollo, tanto científico como cultural, de la defensa del medio ambiente. Es en ese país, donde el control urbanístico tiene grandes limitaciones jurídicas, el lugar en el que la planificación territorial se reorganiza desde lógicas de protección ambiental. Esta revolución tranquila en el control del uso del suelo comienza a modificar las mentalidades de las administraciones públicas y consolidar la conciencia de las implicaciones medioambientales del modelo urbano dominante. Claro que ello encuentra resistencias, y como todos los avances, nos encontramos con lugares y nombres propios, entre los que destacan aquellos que fomentaron una acción decidida en la moderación del crecimiento urbano y una reinvención de la región 21. Es el Valencia, propuesta de ensanche para el s. XXI. Una alternativa de crecimiento urbano compacto para evitar la urbanización urbana difusa y salvar la huerta. Costa Metropolitana de Valencia, proyecto “Ruta Azul”, con el Espacio Natural de la Albufera al sur.

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caso de algunos Estados como Oregón o Hawaii, al principio interesados sobre todo por la conservación de sus ricos recursos naturales, o de su paisaje agrario, como Vermont o Maine, y pronto llega a las ciudades y a su patrón de crecimiento en donde se materializa el compromiso más difícil. Las twin cities, Minneapolis-St.Paul, Portland o Jacsonville son pioneras con Oregón. En los 70 el gobernador McCall favorece la creación de los Mil Amigos de Oregón, una asociación de voluntarios comprometida activamente con la defensa del medio ambiente. Bajo la directriz de tener persistencia, paciencia y perseverancia, ayudada por el lema de que las cosas se toman su tiempo, en 1973 consiguen la promulgación de una Ley de Uso del Suelo para el Estado, muy próxima a lo que algunos países Europeos están tratando de hacer, imponiendo límites a la expansión urbana, activando las estrategias de transporte público y de vivienda social, dinamizando y coordinando los servicios públicos y facilitando acciones cooperativas entre la administración, los promotores y los empresarios locales. Gracias a la Land Conservation and Development Commision, donde el alcalde de Portland y el Gobernador de Oregón son capaces de trabajar juntos, hay un espacio común que permite abordar los problemas. Así hoy el metro de Portland alcanza a 3 condados y a 24 municipios. Es sólo un ejemplo de cómo se han desarrollado nuevas formas de gestionar el crecimiento y la transformación urbana 22. La asunción de la escala regional y del control urbanístico por el growth management plantea el uso de técnicas cuyos objetivos se pueden identificar a los del desarrollo urbanos sostenible, entre ellos destacan 23: Administrar la localización y el carácter de la expansión urbana; conservar los recursos naturales, las cualidades y características del medio ambiente; asegurar a la comunidad un adecuado sistema de infraestructuras y servicios; conservar o crear la calidad de vida 2 2 6 comunitaria deseada; mejorar las oportunidades económicas y la equidad social; y finalmente, orientar el desarrollo local en sus relaciones con los sistemas regionales y estatales. Peter Calthorpe 24 uno de los primeros urbanistas que ha centrado su interés en el control de la forma arquitectónica desde planteamientos urbanos derivados de principios de sostenibilidad, aplica en su proyecto de 1990 para Laguna West, en el condado de Sacramento, una estrategia de estructura urbana singular: el Transit Oriented Development o TOD. No es una idea original, ya que grandes ciudades como Londres o París llevan años vinculando el modelo de desarrollo urbano al modelo de transporte público, con diverso éxito, también lo han hecho ciudades como Curitiba que veremos más adelante. El transporte es un argumento central en el debate sobre la ciudad sostenible, algo evidente si pensamos en un modelo urbano más compacto y en reducir los costes energéticos. Sin embargo Calthorpe plantea para el Plan Regional de Oregón una planificación que articula transporte público, forma urbana y centralidad de manera muy precisa como esqueleto del modelo urbano futuro. El TOD se convierte con Calthorpe en la estrategia orientadora de la definición de la estructura urbana, con incidencia directa en el trazado viario, en la asignación de usos y en la administración de densidades urbanas. De hecho comienza a trabajar en planes urbanos de aglomeraciones como Sacramento o Portland. La reflexión conduce a replantear la densidad urbana, en un contexto en el que las relaciones residencia trabajo están totalmente alteradas respecto al modelo pendular. La promoción del transporte público exige un tipo de ciudad en el que la densidad sea administrada en una relación muy próxima y adaptada a la vida urbana, a una mezcla inteligente de actividades y usos, vinculada a las condiciones culturales y a la fábrica urbana preexistente. El TOD apuesta por un sistema urbano organizado por las líneas de transporte público trenes, tranvías, autobuses-. El modelo regional resultante se adapta al paisaje, respeta la protección de los lugares más valiosos. No es posible la ciudad en mancha de aceite, un tejido urbano indiferenciado. La política innovadora de transporte público necesita de una arquitectura


De hecho se denomina growth management a todo ese conjunto de herramientas que sirven para gestionar el crecimiento y la transformación urbana, con la finalidad de llegar a un equilibrio entre crecimiento económico, equidad social y sostenibilidad ambiental 25.

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tipológicamente bien definida y responsable. Se ofrece así un amplio sistema de objetivos que deben ser resueltos por herramientas de ordenación urbana y territorial capaces de ser utilizadas combinada o aisladamente en función de las prioridades marcadas. El desafío no es exclusivamente hacer planes o legislar imponiendo reglas rígidas, sino reflexionar sobre la forma del territorio a largo plazo. Por ello siempre se tratará de evaluar los beneficios y los costes del sistema regulatorio propuesto. Se pretende que la acción pública y la iniciativa privada trabajen en sintonía con unos principios generales que la sociedad formula progresivamente.

Son herramientas casi siempre conocidas, la novedad está en su uso combinado, buscando la adaptación a las circunstancias específicas de cada situación. Para ello se necesita de una actitud comprometida de la administración pública que puede ser de gran utilidad de cara a garantizar calidad ambiental en las regiones urbanas. La percepción de los problemas asociados tiene siempre escala regional y las estrategias deben ser definidas con la participación de los ciudadanos, a la medida no sólo de la iniciativa pública, sino sobre todo del fomento de la privada, ya que no se trata de detener el desarrollo sino de establecer pautas coherentes en un marco de colaboración y compromiso. Incluso las grandes corporaciones han detectado la necesidad de ajustar sus proyectos a este nuevo clima, incorporándolo en su trabajo de promoción inmobiliaria. Así el Urban Land Institute publica en 1998 el documento Smart Growth 26, recogiendo con este calificativo -elegante, distinguido, inteligente, aunque también traducible como atractivo o “a la moda”- los valores de la denominada revolución tranquila que comienza en los años 1970. Los objetivos del smart-growth tratan de complementar con eficacia los intereses económicos con los medioambientales. La identidad local, garantizada por la calidad ambiental del desarrollo urbano y el sentido de comunidad, favorecen un espacio de control -formal, funcional y social- donde es posible establecer actividades comerciales o empresariales diversas. Para ello es preciso una mayor densidad, una concentración de lo edificado alrededor de espacios públicos, con diversidad de actividades, y un adecuado diseño que respete los filtros entre lo público y lo privado. Esta concentración permite proteger los espacios naturales y agrarios, incorporados a una economía más saludable. No se trata de reinventar la rueda, porque no se está proponiendo otra cosa que “hacer ciudad”, y de remover viejas barreras -rutinas administrativas- en un momento en el que el modelo suburbano se considera peligroso socialmente, antieconómico y poco atractivo. Sin embargo la realidad de la evolución reciente de las metrópolis norteamericanas dista mucho del modelo sostenible. Las ideas de edge city, de metápolis o de ciudad difusa a las que hacemos referencia en el capítulo 12, parecen confirmar un desarrollo anti ecológico de los desarrollos urbanos en distintos lugares del mundo. Una realidad que pone a prueba la propia capacidad de la planificación urbana para plantear otros modelos, para negar tal homogeneidad y para ofrecer instrumentos de control. Recogiendo la experiencia acumulada, las recientes propuestas de la oficina del Plan Regional de Nueva York, enfoca estos temas bajo el lema de una región sometida al riesgo 27. Por ello las estrategias urbanísticas principales van a estar orientadas a moderar dicho riesgo: mediante acciones fuertes en transporte público, articuladas con acciones de reestructuración de la centralidad y de los equipamientos urbanos, sometidas a una estricta lógica de conservación de las áreas naturales y de mejora de la red de parques y corredores verdes.

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Eco-urbanismo, la filosofía de la simbiosis de Kisho Kurokawa. El filósofo Edgar Morin ha afirmado con rotundidad que “la ecología se delinea como la primera ciencia nueva, una ciencia entre el hombre y la naturaleza, capaz de poner en relación múltiples dimensiones, aisladas hasta ese momento en campos disciplinares diversos” 28. Superar ese aislamiento es un trabajo apenas iniciado. La dificultad está en utilizar responsablemente el conocimiento que la ecología y otras ciencias pueden ofrecer. Sabemos que la relación entre naturaleza y ciudad comienza en el hombre y en su capacidad para establecer relaciones: “...muchos de los problemas generados por la ciudad, e impuestos sobre un amplio entorno natural tienen que resolverse en la ciudad. Todos los elementos espaciales y ambientales pueden ser concebidos como una estructura integrada, para servir de acuerdo con sus capacidades...”, afirma con claridad Michael Hough. Hay un problema proyectual, y no sólo de planificación. Así algunos autores han comenzado a hablar de eco-urbanismo en la medida en que podemos encontrar propuestas elaboradas con principios derivados de la ecología 29. No es un tema nuevo, hay proyectos urbanísticos realizados bajo principios muy próximos a la ecología ya en los años 60 del siglo XX. Ralph Erskine, arquitecto que hoy recibe un merecido reconocimiento, proyecta en 1969 el barrio de Byker, para el ayuntamiento de Newcastle, 2.300 viviendas en 32 has. en un borde urbano semiconsolidado. Construido entre 1970 y 1983, Byker es un desarrollo urbano reconocido entre los arquitectos, aunque cuando se realiza constituye un caso especial, no sólo por su diseño arquitectónico, en el que destaca el gran muro definido por bloques de viviendas que aíslan al conjunto del ruido del ferrocarril y la autopista, sino por la organización de los espacios peatonales, 2 2 8 la integración de lo preexistente rehabilitando un espacio semi-abandonado y por la participación de los usuarios. Muchas de las ideas y de los detalles allí empleados siguen siendo ejemplares. Ocurre lo mismo con Sea Ranch, California, la lógica ecológica conduce en 1965 a un plan de protección de una zona costera, realizado por el paisajista Lawrence Halprin, con un desarrollo de la urbanización en condominios adaptados a unas reglas que respetan unas condiciones naturales singulares. El más conocido es el realizado por Charles Moore, un grupo de 10 grandes viviendas en torno a un espacio central en L, extraordinariamente adaptado a una costa virgen y muy batida por el viento, donde según sus autores, es un principio territorial el que permite organizar la arquitectura, principio que materializa el agrupamiento en torno a un espacio central, la disposición en relación con el relieve, la inclinación de las cubiertas.... en la mejor lógica adaptativa que algunos sólo saben asociar a la arquitectura popular del pasado. Los desarrollos posteriores, de tipo convencional, aumentan el valor de este condominio. Para obtener calidad no sólo es necesario un buen plan, sino también una arquitectura capaz de interpretarlo correctamente. De hecho si pensamos en algunos proyectos de J. Utzon, D. Ladsun, J.A. Coderch, L. Barragán, J. Stirling, M. Bill, T. Ando, H. Herzberger, G. De Carlo... desde fines de los años 1950 puede encontrase un interesante filón de buena arquitectura, arraigada con sencillez en su entorno, llena de modestia y con una profunda relación con la naturaleza. La ecología comienza a orientar desde entonces pequeños barrios en el norte de Europa. Como las 72 viviendas que A. Bonnema realiza a las afueras de Utrecht en 1977, donde se aplica casi por primera vez el concepto de vías de convivencia entre peatón y automóvil -más tarde divulgadas como wonerfs-, y donde la arquitectura se organiza sobre una estructura orgánica que evita las alineaciones rectas de casas en hilera. Uno de los arquitectos europeos más identificados con el proyecto urbano con fundamentos ecológicos es Lucien Kroll 30, conocido por su proyecto piloto para el gobierno Holandés, un grupo de 300


Aquí se puede materializar el divulgado principio, piensa globalmente y actúa localmente que René Dubos, importante científico, acuña inicialmente. En la entrada del Epcot Center de Orlando se puede leer una idea suya: Las relaciones simbióticas implican colaboraciones creativas. La Tierra no debe ser vista más ni como un ecosistema que no debe cambiar ni como una cantera que debe ser explotada por razones económicas egoístas y de corto alcance, sino como un jardín que debe ser cultivado desde sus propias potencialidades para el desarrollo de la aventura humana. La meta de esta relación no es mantener el status quo, sino la emergencia de nuevos fenómenos y valores 32. La filosofía de la simbiosis entre hombre y naturaleza ha sido propuesta y aplicada magistralmente por el arquitecto Kisho Kurokawa en The Philosophy of Symbiosis, en un intento de confluencia de la culturas oriental y occidental 33. El origen está en el metabolismo que Kurokawa comparte en sus comienzos con Tange. En su proyecto Helix City, de 1972, planteaba unas grandes torres inspiradas en la forma helicoidal del filamento de ADN. Como en el Arcosanti que Paolo Soleri piensa a las afueras de Phoenix, la arquitectura es la encargada de levantar un nuevo ambiente total, siguiendo el principio moderno del artefacto aunque relacionado con un argumento ecológico y biológico. La contradicción inherente a estas propuestas se resuelve en Kisho Kurokawa con un atractivo ejercicio de reflexión. La multivalencia de la cultura contemporánea, con el planteamiento de cooperar y de sumar, puede facilitar una postura anticonformista en la que el ideario de progreso occidental aprenda de Oriente y se refunde desde el principio de creatividad. El juego, los modelos no organizados jerárquicamente, como el rizoma de Deleuze y Guatari, permiten enfrentar al dualismo tradicional un pluralismo dinámico: la filosofía de la simbiosis es dinámica, libre y luminosa, es la filosofía de los nómadas de la nueva era. La cultura japonesa ofrece argumentos, como el wabi, o silencio enfrentado a la locuacidad, el hanasuki, la visión estética próxima a la aleteia griega, a la verdad como manifestación, un camino de ambigüedad frente a un funcionalismo ilegible. El espacio urbano, en su lógica de orden y caos característica de ciudades mestizas como Tokio, debe comprenderse como una hecho novelístico y privado, en el que se restaure la sorpresa, el interés y la estimulación de la curiosidad. Cuando Kisho Kurokawa proyecta

La ciudad sostenible

viviendas unifamiliares en hilera alrededor de espacios de agua característicos del paisaje de los Países Bajos y con un diseño muy preciso de los pequeños espacios públicos y semipúblicos. Pero Kroll llevaba trabajando mucho tiempo en este tipo de proyectos, como los trabajos que realiza para las viviendas sociales HLM -habitation à logement moderé- en Francia, en los primeros intentos de rehabilitar partes de los grandes conjuntos residenciales -grand ensembles-, barrios de viviendas sociales en las periferias urbanas, introduciendo la escala humana y espacios más amables entre los bloques prefabricados fruto de una arquitectura racional estandarizada y de bajo presupuesto. Y es que la rehabilitación urbana es uno de los primeros grandes campos que se adhieren a los principios de la ciudad sostenible, porque la acción misma de rehabilitar es una de las estrategias más importantes de sostenibilidad. Experiencias notables de rehabilitación, como las realizadas en Berlín desde finales de los años 1970 en barrios populares como el Kreuztberg, nos plantean la complejidad de recurrir a los principios de la ecología con eficacia 31. Sólo programas públicos con la participación activa de los habitantes han permitido alcanzar objetivos urbanos relevantes en la gestión del agua o en el uso de energías renovables, con un compromiso grande del diseño urbano y arquitectónico: materiales, infraestructuras, disposición de los espacios públicos, uso de la vegetación etc. Reutilizar, reciclar, rehabilitar son palabras que ya encierran principios decisivos para la ecología urbana. Porque es en nuestras ciudades, tal y como ya son, donde hay necesidad de mejoras, necesidad de proyectos concretos fundados en el conocimiento ecológico.

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En los grandes proyectos urbanísticos de Kisho Kurokawa y en sus obras de arquitectura se percibe claramente su Filosofía de la Simbiosis que él cada vez reinterpreta y enriquece de una forma personal y creativa. Simbiosis entre hombre y naturaleza, entre el pasado y el futuro, entre tradición y modernidad, entre oriente y occidente, simbiosis entre arquitectura y urbanismo, entre lo grande y lo pequeño, entre estructura y detalle, y recientemente de manera original y sorprendente, entre tecnología y ecología. En definitiva, una forma estimulante de creatividad que le lleva a descubrir formas y funciones insólitas para las ciudades y la arquitectura del siglo XXI. Kurokawa concibe el Multimedia Super Corridor realizado dentro del proyecto Vision 2020 for Malaysia, se plantea un corredor desde el corazón de Kuala Lumpur, dominado por las torres Petronas, hasta el aeropuerto, con 50 Km de largo y 15 de ancho. Este desarrollo lineal incluye dos nuevas ciudades: “Putrajaya”, la nueva sede administrativa y del gobierno del país, y “Cyberjaya”, una ciudad inteligente, ligada al desarrollo de empresas tecnológicas, centros de I+D y sedes de multinacionales, con una importante Universidad Multimedia. Los elementos estructurales del Supercorredor son la línea ferroviaria de transporte colectivo que conecta en pocos minutos el Aeropuerto con el centro de la ciudad y un potentísimo eje ambiental de 15 kilómetros de ancho que es la esencia del nuevo paisaje verde y tecnológico. Se trata de un proyecto con un enfoque eco-tecnológico característico de la Filosofía de la Simbiosis de Kisho Kurokawa. Este nuevo corazón económico del Estado, de gran ambición, es fruto del impulso político desde la presidencia del país y su desarrollo ha estado influido por los vaivenes de la economía de los tigres asiáticos. Ecociudad de Sarriguren en Navarra. Ecociudades diseñadas por Kisho Kurokawa. Interpretaciones del centro hueco.

La ciudad sostenible

el aeropuerto de Kuala Lumpur, inaugurado en 1996, se pregunta porqué un aeropuerto parece incompatible con un jardín, y organiza las circulaciones de los pasajeros en torno a grandes patios arbolados. La mezcla y la ambigüedad son prioritarios. Temas que empieza a trabajar en 1967 con su Shonan life Town y que repite en sus grandes proyectos urbanos como en el Shenzhen Central Axis Plan, planteado en 1997 como organizador de la ciudad china que ha crecido al lado de Hong Kong, un gran eje verde con una escala que su autor compara con Central Park y con el eje TulleríasChamps Elisées. También en el megaproyecto de Astana, Master Plan para la nueva capital de Kazajastán, de 2002. El espacio verde es el corazón público de un sistema urbano organizado funcionalmente, aunque ha de ser la cultura local la que debe organizar las partes de la ciudad, laberínticamente, de forma autogestionada y compleja. Si la planta urbana puede recordar a Brasilia, su contenido no, ya que el arquitecto limita su trabajo a los grandes espacios y a la definición tipológica y estructural. No son propuestas exentas de contradicciones desde una mentalidad occidental, pero en ningún caso invalidan su reflexión. Trata de aprender de la vieja cultura Edo de Japón, que anticipa una simbiosis en su manifestación teatral, el kabuki. Este teatro se caracteriza por ser popular, es decir por estar abierto a una plural densidad, por favorecer la mezcla, de edades y clases, la fantasía, hecha de abstracción e idealismo como su maquillaje demuestra y por su preocupación por el detalle. El kabuki mezcla tecnología y humanidad, el estilo arquitectónico asociado, el sukiya, es híbrido, y fomenta una centralización descentralizada. La simbiosis es ambivalencia, ambigüedad, como en el rikyu, concepto gris, simbiosis hecha de simpatía y resistencia. Debe haber posibilidades diversas de explicación y de lectura, la cotidianeidad no puede abandonarse ni al imperio de la consciencia budista ni a la racionalidad occidental. La relación con la naturaleza es la de vivir juntos, la de una cultura capaz de imaginar, abierta al goce, capaz de mezclar lo sagrado y lo profano. No es sólo paz, en la simbiosis hay competición y oposición, pero hay también búsqueda de consenso.

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La ecología urbana se está consolidando peligrosamente como una forma de abordar el urbanismo con un desarrollo más teórico que aplicado, con tendencia a fomentar críticas simples de la ciudad existente. Tjallingi en su libro Ecopolis plantea una estrategia urbana atenta a los flujos de materia y energía, con una inteligente explicación de modelos organizados por cadenas y escalas, en una ciudad habitable donde se busca la calidad formal y funcional de los espacios urbanos, y donde se trabaja desde la participación, la implicación social en la resolución de los problemas. Pueden encontrarse analogías con el new urbanism, aunque hay una tendencia modelizadora típica del ecologismo y algunas propuestas muy vinculadas al territorio holandés, como la propuesta de dos redes, una de transporte y otra de agua, en torno a las cuales se organizan la actividad humana y la conservación de la naturaleza. Otros autores como Frey abordan la forma urbana sostenible desde el diseño urbano, proponiendo una valoración comparativa entre diferentes modelos simplificados de estructura urbana: central, en estrella, en satélites o clusters, en galaxia -relacionado con estrategias TOD-, lineal, y policéntrica. Los resultados son ambiguos, además de recordar trabajos ya realizados por autores como Lynch y con una preferencia genérica hacia modelos regionales apoyados en sistemas públicos de transporte 34. Algunos centran el debate en la cuestión de la densidad y de la compacidad de la forma urbana, como ya hemos comentado. La ciudad compacta es, para sus defensores, un modelo urbano socialmente sostenible, que al primar el crecimiento hacia el interior favorece el acceso y el mantenimiento de servicios y equipamientos, aumenta la vitalidad urbana y las relaciones sociales, a la vez que apoya el desarrollo de economías de escala locales, más arraigadas y estables 35. En Gran Bretaña, Holanda, Alemania... hay un importantísimo proceso de densificación en espacios 2 3 2 interiores de la ciudad, apoyado por políticas públicas de contención del desarrollo suburbano, pero también muy ligadas a un intento de fortalecer la economía urbana y aspectos culturales o paisajísticos concretos como la defensa del espacio natural y agrícola. Las ventajas que a priori presentan la formas urbanas compactas se ven limitadas por factores dimensionales, ya que una vez superado cierto umbral se produciría una quiebra de la pretendida eficacia disparándose la congestión, la contaminación, el consumo energético y la reducción de la calidad de vida. Por ello la mejor teoría es la que surge de la reflexión sobre experiencias concretas -a veces denominadas buenas prácticas-, contraste que ofrece lo más interesante del enfoque ecológico. El diseño urbano debe renovar sus planteamientos trasladando al primer plano la creación de un espacio habitable, un espacio de calidad donde los procesos naturales no se reduzcan a formas de camuflaje, sino como descubrimiento de las oportunidades que la naturaleza ofrece en cada lugar, siendo conscientes de las limitaciones e incorporando los datos que la ciencia puede ofrecer al proyecto de los espacios. En la ciudad actual la calidad es más importante que la cantidad 36. Por ello no debemos dejar de descubrir el valor ejemplar de estructuras constructivas y tipológicas tradicionales, donde la relación con el clima o la disposición en los lugares, con sus formas y materiales, facilitan un verdadero manual de arquitectura ecológica.

La Nueva Carta de Atenas de 2003. El Consejo Europeo de Urbanistas -ECTP o European Council of Town Planners- promueve a partir de 2003 con “La Nueva Carta de Atenas” 37 una visión de las ciudades europeas para el siglo XXI. El punto de partida fue un primer borrador elaborado en 1998, sometido a posteriores discusiones, que recogía el nuevo programa urbanístico de adecuación de la ciudad a su medio ambiente y que era ya evidente en diferentes formulaciones de la Comunidad Europea: El Libro Verde sobre el Medio


La profesión de urbanista, cuyas tareas centrales habían sido recogidas en la Carta para los urbanistas de Europa (ECTP, Amsterdam, noviembre de 1986), y en sus anexos (Estrasburgo, diciembre de 1988), sin duda tenía un papel relevante incorporando los nuevos objetivos en el nuevo contexto, no sólo marcado por la integración Europea, sino sobre todo por los grandes cambios sociales, económicos y territoriales que están teniendo lugar en las ciudades y regiones de Europa, con diferencias locales, pero sobre todo con situaciones generales que pueden considerarse nuevas, tal y como recoge en su borrador sintéticamente el equipo de trabajo. El impacto que había tenido en su tiempo la Carta de Atenas de 1933 animó al grupo de trabajo, en el que había un experto griego, a recuperar el nombre y reproponerlo pensando en el nuevo siglo. En este marco, la Carta trata de ofrecer una visión específica a los urbanistas profesionales que trabajan en Europa involucrados en el proceso de planificación y de fomentar mayor coherencia en sus acciones con el fin de contribuir a la construcción de una red significativa y activa de ciudades europeas, sin eludir las diferencias culturales. Un proceso en el que la ECTP se esfuerza por mostrar la relevancia de la planificación espacial, tarea central del urbanismo, para el desarrollo sostenible, ya que éste necesita una gestión prudente del espacio, recurso de naturaleza crítica y limitado, que soporta exigencias y tensiones crecientes. Asimismo el trabajo interdisciplinar, capaz de involucrar diferentes técnicas a diversas escalas en procesos de larga duración, y la cualidad central de la profesión de urbanista, su capacidad de tener en cuenta una gama de problemas y traducirlos en términos espaciales, debían ser puestos de relieve. La Nueva Carta de Atenas se estructura en dos partes. La primera plantea una Visión (Parte A) de la ciudad en el nuevo siglo fundada en el concepto de conectividad. La Ciudad Conectada resume un horizonte urbano caracterizado por la interacción que marca el factor creativo de la sociedad contemporánea más dinámica frente al aislamiento. Visión sobre el futuro de la red de ciudades europeas que requiere: • conservar su riqueza y diversidad cultural, resultado de su larga historia, que liga el pasado con el futuro a través del presente; • conexiones a través de una multitud de redes significativas y funcionales; • seguir siendo competitivas a través de la creatividad y la cooperación; • contribuir decididamente al bienestar de sus habitantes y usuarios; • integrar los elementos artificiales y naturales del entorno.

La ciudad sostenible

Ambiente Urbano (1990); los documentos Europa 2000: Perspectiva para el Desarrollo del Territorio de la Comunidad (1991) y Europa 2000+: Cooperación para el Desarrollo del Territorio Europeo (1994); el Informe del Grupo de Expertos en Medio Ambiente Urbano (1996), y otros documentos como la Perspectiva Europea de Ordenación del Territorio (1997) o Hacia un programa Urbano en la Unión Europea (1997). En estos documentos se consolidaba la aspiración a un desarrollo más equilibrado e integrado de los territorios de Europa, fomentando la perspectiva regional, incidiendo en la importancia de las acciones transfronterizas y asignado un papel muy relevante a las ciudades y regiones urbanas en el futuro europeo. Asimismo se consolidaba el concepto de desarrollo urbano sostenible, proponiendo una articulación de los objetivos de conservación de los recursos naturales con los de un desarrollo territorial más eficiente y competitivo, apoyado en los principios de solidaridad interregional que caracterizaban a la política de integración europea, y con el fomento de una cohesión social que garantice objetivos de calidad de vida al servicio de la mayoría de la población.

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La Carta despliega su concepto de conectividad a partir de sus rasgos sociales, económicos, medioambientales, como condiciones de la panificación espacial. Sin duda para comprenderlo adecuadamente hay que acudir al texto de la propia carta, pero señalamos los principios específicamente urbanísticos recogidos en ella: “...Habrá diversas políticas, medidas e intervenciones en las que el urbanista jugará un papel importante. Incluirán: 1. El resurgimiento del diseño urbano para proteger y mejorar calles, plazas, recorridos y otras vías públicas como enlaces esenciales del entramado urbano. 2. La rehabilitación de zonas degradadas del tejido urbano. 3. Medidas para facilitar los contactos personales y las oportunidades para el ocio y esparcimiento. 4. Medidas para garantizar la sensación de seguridad individual y colectiva, ya que es un elemento esencial para garantizar el bienestar urbano. 5. Esfuerzos para crear entornos urbanos inspirados en la idiosincrasia del lugar. 6. Un alto nivel de excelencia estética en todas las partes de las redes urbanas. 7. La conservación de todos los elementos significativos del patrimonio natural y cultural. Cada una de estas iniciativas se desarrollarán de manera diferente en cada país y en cada ciudad, dependiendo de las condiciones históricas, sociales y económicas locales. Al mismo tiempo, sin embargo, la cohesión dentro de la Unión Europea ampliada aumentará a medida que maduren sus estructuras administrativas y sociales y las pautas en los temas de planificación sean incorporadas gradualmente. A lo largo de este proceso, los objetivos comunes para las ciudades de 2 3 4 Europa llegarán a ser ampliamente aceptados, aunque su diversidad y el carácter específico de cada una serán muy apreciados y conservados”. Es indudable que el Consejo Europeo de Urbanistas comparte el entusiasmo por una Europa más unida, capaz de enriquecerse desde su propia diversidad y capaz, poco a poco, de ir reconociendo la universalidad de sus factores y lugares urbanos de excelencia, desde donde se alcance un modelo urbano compartido. En su segunda parte (Parte B) la Carta desarrolla un marco para la aplicación de esta Visión en la que materializa diez conceptos de ciudad como criterios directores de la acción urbanística: Una ciudad para todos, La ciudad participativa, La ciudad segura, La ciudad saludable, La ciudad productiva, La ciudad innovadora, La ciudad del movimiento y accesos racionales, La ciudad medioambiental, La ciudad de la cultura y La ciudad con continuidad de carácter. Al lado de este ideario programático, sin duda muy general pero incisivo, establece los componentes de la tarea urbanística en su conjunto, no sólo de la función proyectual o planificadora, sino también a la gestión sectorial e intersectorial de las ciudades, a su buen gobierno, al marco normativo y a la administración participada y colaboradora de los asuntos urbanos. Para insistir en la necesidad del fomento de estos componentes, de una nueva actitud, la Carta incluye un resumen de los problemas y retos principales que afectan a las ciudades en los inicios del tercer milenio, definidores de la situación de cambio global que hay que enfrentar. Asimismo desarrolla el compromiso exigido a los urbanistas para hacer realidad la Visión, destacando no sólo su papel técnico, de experto proyectista o gestor, sino su papel de mediador en los procesos urbanos que, por su naturaleza, deben estar dirigidos políticamente con liderazgo y que hay que hacer comprensibles para el conjunto de la sociedad, incrementando su participación y garantizando que el urbanismo esta al servicio del interés colectivo.


Como contraste a la visión preceptiva de corte funcional de cómo deberían desarrollarse las ciudades, con zonas de vida y de trabajo conectadas por sistemas de transporte eficientes, que caracterizaba a la antigua Carta de Atenas, la Nueva Carta procura incidir sobre todo sobre las personas y sus intereses en la ciudad, en su condición de residentes, usuarios y ciudadanos, y en sus necesidades inscritas en un mundo que cambia, casi siempre, demasiado rápidamente.

La ciudad sostenible

Como reconoce la Carta en su texto: “La planificación debe iniciar un proceso de integración de la ciudad entera con su entorno en el que la arquitectura, la planificación espacial y los campos del conocimiento relacionados y la acción profesional, consideren de forma conjunta las zonas de construcción y los espacios abiertos con las referencias culturales, las soluciones funcionales y las valoraciones históricas de cada zona y de sus cualidades distintivas”. Es el conjunto del territorio el que está en juego, incluso allí donde en apariencia el ruido de la ciudad apenas llega, porque hay una exigencia de calidad espacial que depende de la inteligencia integradora de la soluciones dadas a los temas urbanos y a su adecuación a los procesos naturales y sociales.

“Try it this way”. Una propuesta de la ECTP. Sin embargo, en la defensa del modelo urbano sostenible no pueden primar las palabras, en un tiempo como el nuestro en el que puntos de vista opuestos utilizan un lenguaje tan idéntico que a veces las palabras pierden significado. Sólo dónde el objetivo de construir espacios más habitables se materializa en decisiones concretas, fieles a lo que la ecología puede enseñar, ese lenguaje tiene sentido: para explicar la ciudad a partir de la comprensión del medio, de sus condiciones, de sus limitaciones, para proyectar espacios teniendo en cuenta los procesos naturales. Richard Rogers plantea en Ciudades para un pequeño planeta un bello ideario sobre lo que es una ciudad sostenible 38. 1. Una ciudad justa, donde la justicia, los alimentos, el cobijo, la educación, la sanidad y las oportunidades se distribuyan debidamente y donde todos sus habitantes se sienten partícipes de su gobierno. 2. Una ciudad bella, donde el arte, la arquitectura y el paisaje fomenten la imaginación y remuevan el espíritu. 3. Una ciudad ecológica, que minimice su impacto ecológico, donde la relación entre espacio construído y paisaje sea equilibrada y donde las infraestructuras utilicen los recursos de manera segura y eficiente. 4. Una ciudad que favorezca el contacto, donde el espacio público induzca a la vida comunitaria y a la movilidad de sus habitantes y donde la información se intercambie tanto de manera personal como informáticamente. 5. Una ciudad compacta y policéntrica, que proteja el campo de alrededor, centre e integre a las comunidades en el seno de vecindarios y optimice su proximidad 6. Una ciudad diversa, en la cual el grado de diversidad de actividades solapadas anime, inspire y promueva una comunidad humana vital y dinámica. Es evidente la dificultad de alcanzar unos objetivos que afectan a la sustancia de nuestro modelo urbano actual, y de la sociedad compleja que lo habita. Necesitamos incrementar nuestra capacidad de valorar los resultados, más allá de las intenciones, midiendo logros y fracasos. En 2002 el Consejo Europeo de Urbanistas plantea una sencilla pero sólida guía para planificadores urbanos denominada “Try it this way”, dirigida por su actual presidente, el urbanista holandés Jan

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ZORITA DE MAESTRAZGO POBLA DE BENIFASSA

TODOLELLA FORCALL

OLOCAU DEL REY

MORELLA ARES DEL MAESTRE

CATÍ

SANT MATEU

VILLA FRANCA DEL CID ALBOCASSER

ATZENETA DEL MAESTRAT LUCENA DEL CID

CASTELFABIB MONTANEJOS

ADEMUZ

L´ALCORA

PINA DE MONTALGRAO CAUDIEL GAIBIEL JÉRICA NAVAJAS

VIVER

BEJÍS

SEGORBE TUEJAR

CHELVA

CAMPONOBLES

VENTA DEL MORO COFRENTES

CORTES DE PALLAS

JARAFUEL

BICORP

AYORA ANNA

AYELO DE RUGAT ALBAIDA VALL DE EBO

FONTANARS DELS ALFORINS EL CAMP DE MIRRA

PENAGUILA

CASTALLA

PEGO

TEULADA BENIARDÁ BENIMANTELL BENISSA

BALONES BENILLOBA

GUADALEST

XIXONA

XI

núcleos de acceso al territorio | nuclis d'ácces al territori corredores fluviales | corredors fluvials vías verdes y pecuarias | vies verdes i pecuàries áreas recreativas | àrees recreatives

TOSSAL DEL REI

SARANYANA

SERRA DEL SOLÀ

MOLA DE LA GARUMBA

TOSSAL DE SAN SEBASTIÀ

MOLA DE XERT

LA MOLA D'ARES

TÓMBOLO DE PENYÍSCOLA

SIERRA DE IRTA ESPARREGUERA

TOSSAL DE SARAGOSSA

PENYAGOLOSA LA PENYA DESSERT LES PEDRISES

PINA BAILE

RAGUDO

LA MUELA

NEVERA

CARPIO CABEZA DEL FRAILE PICO BICUERCA

SALAGANDOS NEGRETO O CERRO PIC DEL REMEDIO GORDO JUAN NAVARRO

PICO MOLUENGO

REBALSADORS GARBÍ PUIG DE SANTA MARÍA

PICO MARTÉS

PICO DEL TEJO

SERRA PERENXISSA

RODANES

PICO MORRONES

PICO CAROIG PEÑÓN DE LOS MACHOS

PUIG DE NUESTRA SEÑORA

ELS CABEÇOS

ALT DE LA CREU

EL MONDUVER

LA SAFOR

LA CREU

MONT CAPURUTXO

CABO DE CULLERA

CAVALL BERNAT

PICO CINTO CABRA PICO MONTEMAYOR

PICAIO

SAGUNT TOSSAL DE SANT MIQUEL

EL MONTCABRER SIERRA DE AITANA EL CABECET DE LES AGUILES

CABRERA TOSSAL DE LA SAL

PENYA ROJA CÁMARA

FONTCALENT

CREVILLENT TOSSAL DE SANT GAIETA SIERRA DE ORIHUELA

CABEÇÓ D'OR

MAIGMÓ

SIERRA DE CALLOSA

EL MONTGÓ

ALFARO

SIERRA HELADA

OLTÀ

PUIG DE LA LLORENÇA PENYAL D'IFAC

PUIG CAMPANA


Para ello señala en primer lugar los aspectos del desarrollo sostenible a tener en cuenta: el agua; el aire y el ruido; el suelo y el terreno; naturaleza y ecología; energía; residuos; patrimonio y regeneración; riesgos y amenazas; calidad social. Son temas clásicos de la aproximación ecológica a la planificación, con la ventaja de que este documento lo hace muy accesible. La segunda parte esta destinada a caracterizar los pasos del proceso de planificación que pueden llevar a un desarrollo sostenible: la adecuación de las políticas, el diseño del plan, la aprobación de los planes, su desarrollo o cumplimiento y su monitorización, con una clara intención de fomentar la evaluación de los resultados. Cada uno de los aspectos antes señalados puede ser valorado en cada uno de los momentos descritos en el proceso.

La ciudad sostenible

Vogelij, y subtitulada “desarrollo sostenible en el nivel local” 39. Su interés es el de estar concebida como una Check list, orientada a evaluar las propuestas. Sin plantearse como algo definitivo aporta referencias para la planificación que busca los objetivos del desarrollo sostenible, proponiendo exigencias y requerimientos, monitorizando los procesos, contribuyendo a preparar las estrategias. No se plantean soluciones cerradas, se trata de fundamentar una opción: ¿por qué no elegir este camino?

Los aspectos técnicos pueden así considerarse de una manera integrada. Para ello se ofrece unos objetivos mínimos a alcanzar y un protocolo de conceptos y criterios asociados a cada uno de los aspectos del desarrollo sostenible señalados. No podemos en este libro desarrollar cada uno de ellos pero si señalar que están formulados con claridad de cara a buscar su aplicabilidad. Por ejemplo, en el tema del agua se destaca como objetivo la no interrupción de los sistemas superficiales o subterráneos de los flujos de agua. Este objetivo tiene consecuencias proyectuales. 2 3 7 Pero cuando se desarrollan los factores a tener en cuenta, el objetivo se clarifica. Por ejemplo, no hay que tener sólo en cuenta la retención o acumulación de agua, con fines diversos, sino también la infiltración: hay que facilitar la permeabilidad de los terrenos para la recarga de acuíferos por el agua de lluvia. Por lo tanto no se puede pavimentar todo de manera impermeable, sino que hay que garantizar mediante parámetros objetivos, en cada caso, la recarga. Esto sólo puede conseguirse habilitando una reserva de espacios de recarga. Su relación con el sistema de parques y adecuación de la vegetación, cumpliendo no sólo funciones protectoras, delimitadoras o de ornato del espacio, sino incluso favoreciendo plantas capaces de absorber contaminantes, es clara. De hecho en cada caso el programa ofrece una referencia a la calidad del espacio en relación con cada uno de los aspectos tratados. En el caso anterior el agua puede ser un elemento de variación y coherencia del proyecto, tanto en los cursos fluviales como en las zonas de acumulación y reserva. Es decir, lo que se está proponiendo, como ya hicieran McHarg, Hough y otros, es incorporar el sistema natural del agua en el proceso de concepción del plan o en el diseño proyectual, y hacerlo con cada uno de los otros aspectos del desarrollo sostenible. Se sabe que no es posible añadirlo al final, sólo estando dentro del propio proceso de toma de decisiones es viable y real alcanzarlos. Ello conduce a la conciencia de que una sóla acción de diseño puede estar alcanzando varios objetivos y cumpliendo varios criterios simultáneamente: el concepto de espacio público o el simple uso del arbolado pueden facilitar el cumplimiento de objetivos que tienen que ver con el agua, con el ruido, con el usos de la energía, etc. Por ejemplo, si se cumple el objetivo de alterar mínimamente las características geomorfológicas del emplazamiento, no sólo se está garantizando la

Comunidad Valenciana y Valladolid. Elementos de la estructura ambiental del territorio: corredores ecológicos, corredores verdes, hitos paisajísticos y paisajes singulares.


conservación de los suelos, se está fomentando un diseño urbano más complejo y variado, se está ahorrando energía al promover un movimiento de tierras mínimo, se está facilitando un sistema natural de escorrentía y se está ofreciendo un marco adecuado para la coherencia y adaptación del ecosistema resultante. Podríamos seguir explicando otros aspectos de su contenido, pero nos parece más interesante que el lector acuda a la fuente, que lea este breve documento denominado Try it this way que constituye una aportación interesante para facilitar el trabajo de los urbanistas, de los arquitectos y de los responsables políticos de la ciudad. En cuanto al proceso mismo de planificación la ECTP recomienda el uso de herramientas como las Agendas 21 y plantea siempre el proceso de planificación bajo cuatro principios: participación, colaboración, evaluación de resultados y autocorrección. El proceso de planificación debe ser dinámico y exige un gran compromiso por parte de cada uno de los implicados si aspira a ser sostenible. En un camino, es necesario reflexionar sobre lo andado, con información precisa y comunicación a los ciudadanos. El plan o el proyecto se conciben así, desde su origen, como una estratega de conocimiento y difusión de ideas que permite formar una conciencia colectiva con respecto a lo que se está haciendo.

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Pensar la planificación y el proyecto urbanístico en claves ecológicas conduce no sólo a la adecuación de lo construído a los procesos naturales, también lleva a una amplia reflexión sobre los modelos sociales y económicos vigentes, porque exige un balance global del sistema urbano en los términos de sus interacciones precisas, exige plantear el sistema urbano en su territorio como un ecosistema, en el que las relaciones entre las especies que lo habitan y el ambiente construido entre lo biótico y lo abiótico- sean establecidas objetivamente. La tecnología puede resolver algunos problemas de integración de la ciudad con el medio ambiente, sin embargo considerar la ciudad como ecosistema no es sólo un problema tecnológico, sino que debe conducir a la búsqueda de formas urbanas adaptadas a su entorno natural: “El entorno urbano y los recursos espaciales deben ser diseñados desde una urdimbre de tratamiento integrada, para servir de acuerdo a sus capacidades, como productores de alimentos y energía, moderadores del clima, conservadores de recursos hidráulicos, plantas y animales, ambiente y ocio” 40. Orientar la transformación sería el principal objetivo de proyectar con la naturaleza, de una planificación adecuada en cada contexto espacial. La delimitación de entornos territoriales para el urbanismo que sean coherentes desde la óptica medioambiental es uno de los temas centrales para el ecodesarrollo.

Curitiba, capital ecológica de Brasil. En la cumbre de Río de 1992 se denominó a Curitiba, en el Estado de Paraná, Capital Ecológica de Brasil. En esta ciudad de poco más de millón y medio de habitantes se han desarrollado en los últimos 30 años una serie continuada de acciones orientadas por criterios de calidad urbana y ambiental. Sin duda el liderazgo del arquitecto Jaime Lerner, alcalde de la ciudad a partir de 1970 y más tarde gobernador del Estado, ha tenido una influencia decisiva aunque se trata de un esfuerzo de la ciudad en su conjunto. Señalaremos a continuación las principales innovaciones y los componentes de excelencia que han hecho es esta ciudad un referente mundial en materia de desarrollo sostenible. La experiencia consolidada de Curitiba en materia de Planeamiento Urbano puede ser considerada como la base de los principales componentes de excelencia de la ciudad. Plan Director de Curitiba


La ciudad sostenible

de 1966 adopta un nuevo modelo urbanístico para la ciudad cuyo contenido ha estado vigente prácticamente hasta nuestros días. El sistema de transporte colectivo, los ejes estructurantes, la armónica estructura urbana, la fortaleza de la imagen urbana, el sistema de parques urbanos, las áreas de actividad económica, la elevada calidad de las zonas residenciales etc. que constituyen elementos importantes del modelo urbanístico de Curitiba, pueden atribuirse en gran medida a la calidad del Planeamiento y de la gestión urbana de esta ciudad. Es importante contemplar las singularidades de Curitiba en el contexto en el que se desarrolla, es decir, un país como Brasil de nivel de desarrollo económico medio y un entorno iberoamericano en el que el planeamiento no ha sido una referencia de excelencia en absoluto.

La implantación de la Red Integrada de Transporte de Curitiba -RIT- se inició en los años 70 aportando una solución diferenciada y específica al transporte urbano colectivo que buscó la calidad de servicio y un costo operativo bajo. El sistema se compone de un conjunto de líneas de Autobuses que circulan dentro de la malla urbana de forma integrada con la jerarquía del sistema viario. El eje en el que se apoya el sistema está constituido por vías dotadas de pistas de circulación exclusivas para autobús que se denominan Vías Estructurantes, cuyo objetivo es permitir la reducción del tiempo de viaje, particularmente en el Área Central. Estas vías estructurantes son servidas por autobuses biarticulados, de mayor capacidad con paradas en intervalos regulares en estaciones de embarque y desembarque muy singulares -Estaciones Tubo-. Estas líneas tienen puntos de intercambio con otras de distinto carácter tales como líneas locales o Alimentadoras, líneas circulares o Interbarrios y otras. Algo importante es que el acceso a la red se hace a través del pago de una tarifa única. Quizá el aspecto esencial del sistema de transporte colectivo de Curitiba sea la correspondencia entre las líneas de transporte y los usos del suelo. Se ha realizado una 239 densificación lineal de los llamados ejes estructurantes de la ciudad que son lugares de mayor concentración de actividad y mezcla de usos. La creación de un completo Sistema de Parques es un instrumento que viene siendo utilizado por las autoridades locales de conformidad con las determinaciones del Plan Director del Municipio. Destaca la creación de parques lineales a lo largo de los ríos y en fondos de valle, esto ha permitido evitar el asentamiento espontáneo de población en estas zonas y favorecer la lucha contra las inundaciones. Como resultado de este trabajo continuado a lo largo del tiempo, Curitiba se encuentra hoy con un magnífico sistema de Parques Urbanos y es la ciudad brasileña con mayor proporción de área verde por habitante -unos 50 m2-. Los parques cumplen múltiples funciones, proporcionan espacios verdes, forman una red metropolitana para bicicletas, ayudan a controlar las inundaciones que antaño asolaban la ciudad. Además los lagos artificiales, facilitan el drenaje y embalsan el exceso de agua de lluvia, impidiendo inundaciones en las zonas bajas. Siendo el sistema de parques un elemento importante en la escena y en la estructura urbana, tiene al mismo tiempo una incidencia decisiva en la imagen de Curitiba, tanto la que se percibe desde el exterior como la que perciben cada día sus ciudadanos. El sistema de parques es un factor de equilibrio y uno de los elementos más intrínsecamente democráticos de la ciudad porque lo disfruta toda la población y no solo los más pudientes desde el punto de vista económico. Curitiba ha sido capaz de dotarse de una coherente red de áreas de actividad económica, especialmente la Ciudad Industrial de Curitiba y los Parques Industriales de montaje de automóviles. La Ciudad Industrial de Curitiba se orienta hacia el desarrollo tecnológico y dispone hoy ya de una moderna red de telecomunicaciones que ha propiciado la emergencia del Parque de Software. Los Parques industriales de montaje de automóviles se han ido localizando en distintos


Valorando los logros señalados anteriormente, sin embargo, el auténtico “milagro” de Curitiba se debe a un equilibrio sostenido en el tiempo durante varias décadas de liderazgo de las autoridades locales que han sido capaces de aportar ideas creativas, ilusión, continuidad, capacidad de gestión, y especialmente, capacidad de conectar con los ciudadanos y los diversos estamentos de la sociedad para el desarrollo de proyectos de futuro para la ciudad. Sorprende la brillantez con la que se plantean soluciones a los problemas urbanos. Siempre se superan los enfoques unidireccionales, las soluciones afrontan de forma integrada factores muy diversos tales como mejora de la calidad ambiental, la generación de empleo, el equilibrio social, el ahorro energético, etc. Las familias clasifican la basura para facilitar la recuperación del vidrio, metales y plásticos. Los autobuses viejos se utilizan por segunda o tercera vez para el transporte gratuito a los parques urbanos o como oficinas o escuelas móviles. Los viejos postes del tendido eléctrico se recuperan para estructuras de parques u oficinas públicas como es el caso del edificio sede de la Universidad Libre del Medio Ambiente. Las cajas de madera en las que se envían desde el extranjero las piezas o componentes para las fábricas de montaje de vehículos se utilizan para fabricar paneles con los que construir vivienda social. El Ayuntamiento está desarrollando desde 1989 el programa denominado “Lixo que nao é Lixo”, es decir, “basura que no es basura”. Este programa consiste en una recogida selectiva de los residuos domésticos que se llevan a unos depósitos públicos donde se adecuan para la venta como insumo a las industrias de transformación. Todo este esfuerzo ha permitido una reducción significativa de los vertidos a cielo abierto. De forma semejante el Programa “Cambio Verde” permite el trueque de basura reciclable por alimentos y material escolar, beneficiando así a las poblaciones de baja renta del municipio. Se han desarrollado también programas comunitarios como “Los Faros del Saber” que constituyen unos hitos urbanos que inciden en la imagen de la ciudad y en donde se prestan servicios de centro comunitario, biblioteca, nodos públicos de internet, etc. Curitiba ha llegado a ser un referente internacional debido a su capacidad de innovación y sensibilidad ambiental gozando de una imagen exterior que realimenta la autoestima de los ciudadanos. Los logros de Curitiba en materia ambiental no pueden comprenderse sin tener el cuenta una iniciativa clave, la creación de la Universidad Libre do Medio Ambiente que ha formado a muchas personas, expertos y ciudadanos de a pié, en aspectos diversos relacionados con el respeto a la naturaleza y la innovación en aspectos ambientales. También ha sido muy importante en la gestión creativa de la transformación urbana el Instituto de Investigación y Planeamiento Urbano de Curitiba. Hoy día Curitiba es una referencia internacional, especialmente para aquellas ciudades de países en vías de desarrollo que necesitan afrontar retos importantes con una clara limitación de recursos.

Curitiba, la capital ecológica de Brasil. Sistema de Parques y Sistema de Transporte. En el centro, imagen de la Universidad Libre de Medio Ambiente.

La ciudad sostenible

lugares de la región metropolitana de Curitiba. Algunos son realmente excelentes como el Polo Industrial de Sao José dos Pinhais (Parque AUDI), con muy buena infraestructura instalada, accesibilidad y próximo al Aeropuerto Internacional de Curitiba. No es posible entender el éxito de las Áreas Industriales de Curitiba de forma aislada. Los esfuerzos de Curitiba en materia de planeamiento, en el área ambiental, equipamientos, equilibrio social, etc., han incidido decisivamente en la atracción de grandes compañías. Se trata de una referencia clara de cómo los objetivos de sostenibilidad están profundamente relacionados con los de estructura urbana, sistema ambiental y sistema productivo.

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Hasta ahora, la vivienda, la fábrica, la oficina y la universidad tenían unas fronteras claramente definidas, hoy la revolución digital está transformando los flujos y los nodos de nuestro territorio y permite organizar la sociedad de forma más intensa y más flexible. El trabajo en red, la emergencia de entornos innovadores o la reconfiguración de los puestos de trabajo son referencias que permiten comprender el impacto de las nuevas tecnologías en la ciudad actual y en la futura. Ciertos lugares como el Silicon Valley, la Ruta 128 de Boston, el corredor 202 de la biotecnología en Filadelfia, los asentamientos de Microsoft en Seattle, el Triángulo de Investigación de Carolina del Norte, las ciudades de la ciencia en Japón, los parques tecnológicos de Cambridge, o Bangalore en la India han sido espacios privilegiados de innovación y desarrollo tecnológico. Hacia el futuro, la materia prima básica de la nueva economía serán las personas, el talento y la creatividad. La revolución digital permite reutilizar con mucha flexibilidad las arquitecturas y estructuras urbanas heredadas, y quizá por ello, en el futuro la innovación surja mejor en lugares con fuerte identidad. ¿Construirá Europa sus futuros distritos digitales y nodos de innovación sobre sus actuales centros históricos? En este contexto de búsqueda de un diálogo inteligente entre la tecnología digital y el urbanismo hemos seleccionado dos ejemplos actuales: El Digital Hub de Dublín que está transformando una zona industrial obsoleta del corazón de la ciudad en uno de los nodos de innovación más importantes de Europa y el proyecto One North de Singapur, un espacio de fusión para la atracción de talento internacional y fomento de la innovación dotado de una poderosa infraestructura digital. Certain places like the Silicon Valley, Boston's Route 128, Philadelphia's Route 202 "Corridor of Biotechnology", the headquarters of Microsoft in Seattle, North Carolina's Research Triangle, Japan's "Science Cities", the technological parks in Cambridge, or in Bangalore in India, etc, have been privileged spaces for innovation and technological development. The digital revolution permits, with great flexibility, the re-use of older architecture and urban structures. Perhaps for this reason, in

the future, innovation will arises in places which have a strong local identity. In the context of seeking an intelligent dialogue between digital technology and urbanism, we have selected two current examples: The Digital Hub of Dublin, that is transforming an obsolete industrial zone of the heart of the city into the one of the most important nodes of innovation of Europe; and the One North project in Singapore, a fusion space well-equipped with digital infrastructure to attract talent and promote innovation.


1. LA SOCIEDAD DEL SABER. 2. INNOVACIÓN Y TERRITORIO. 3. LOS TERRITORIOS DE LA NUEVA ECONOMÍA. 4. LA CIUD@D TRAS LA REVOLUCIÓN DIGIT@L. 5. EL DIGITAL HUB DE DUBLÍN. 6. ONE NORTH, SINGAPUR.

la ciudad

digital

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En los años 70 del siglo XX, el sociólogo Daniel Bell acuña el concepto de sociedad post-industrial 1. En su importante esfuerzo de prospectiva trata de caracterizar el cambio en la estructura de la sociedad industrial norteamericana. La sociedad post-industrial comienza a distinguirse por el peso del sector servicios en la vida económica, por una expansión productiva dirigida por una tecnología intelectual capaz de controlar contextos complejos y por la emergencia de profesionales que se configuran como el grupo de empleo predominante. Este cambio de una economía centrada en los bienes a una economía centrada en los servicios sólo es posible, para Bell, por la preeminencia del conocimiento y de la tecnología. Hoy la investigación científica y el desarrollo de nuevas tecnologías son un claro exponente de la relevancia del conocimiento en la sociedad. Bell analizaba la inversión en investigación y desarrollo concluyendo que el cambio tendría un perfil sociológico y no sólo económico: “La sociedad post-industrial representa un cambio creciente y no planeado del carácter de la sociedad, como resultado de la lógica de la organización socio-económica, y un cambio en el carácter del conocimiento”. Aquí ya aparece el concepto de “sociedad del conocimiento” 2. Bell llega a decir que “...la sociedad misma se convierte en una trama de conciencia”, acentuando el intangible de la inteligencia de una sociedad, de su saber colectivo y su aplicabilidad 3.

La ciudad digital

La sociedad del Saber.

Hablar de sociedad del conocimiento es hablar de algo en proceso, que ocurre parcialmente, que hoy se manifiesta tanto en casos de extraordinario desarrollo local asociados a una gran vitalidad social, como en la generación de nuevas élites o en la nueva insurgencia social, comprometiendo el campo de los valores. Efectivamente, la revolución digital tiene que ver con nuestra capacidad de conocer, de disponer de determinadas informaciones, de actuar en consecuencia, aunque no siempre facilite la tarea más profunda de comprender. Estamos inmersos en sus procesos, y lo que podemos esclarecer o vislumbrar no es mucho, más allá de mostrar entusiasmo o de acentuar los riesgos. La alteración de las relaciones sociales en un contexto dominado por los mass-media había sido anticipada por McLuhan, que es el primero que da cuenta de la forma eléctrica de la revolución de la información, en los albores de la revolución digital, cuando en su Galaxia Gutemberg señala que la nueva interdependencia electrónica recrea el mundo a imagen de una aldea global 4. Ya había ocurrido antes. En su conocido pasaje literario Victor Hugo hace hablar a uno de sus personajes más abyectos, Frolo, delante de uno de los entonces escasos y novedosos libros impresos: “esto matará a aquello, el libro matará al edificio” 5, dice el arcediano a la vez que señala la catedral de París. Expresa así el escritor la estupefacción y la inteligencia con la que el gerente de Nôtre Dâme percibe que la letra impresa matará a una cultura que encuentra en la catedral su máxima expresión transmisora. La arquitectura es hasta Gutemberg la primera herramienta de comunicación. Pensadores de la talla de Marx quedaron impresionados por este pasaje. McLuhan en el inicio de la revolución digital recupera esta conciencia de cambio. Muy cerca de donde él escribe se construirá, en un garaje, el primer ordenador personal, alter ego del libro. La nueva sociedad del saber se materializa hoy más en la información y en el acceso a dicha información que, estrictamente, en el conocimiento. La tecnología facilita sucedáneos a la imaginación, individual y colectiva, a través de la posibilidad de una oferta casi infinita de datos y

Edificio bioclimático de la Fundación Metrópoli en Alcobendas, Madrid. Un centro orientado a la innovación en las ciudades y territorios.

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de memoria, de reelaboraciones alternativas en un contexto de comunicación cada vez más amplio. Se puede estar mejor informado y tomar decisiones antes que otros. Todo se acelera, incluso la conciencia de que la sociedad de la información acentúa la desigualdad, ya que los verdaderos factores de innovación no están al alcance de todos. En cuatro o cinco ciudades del mundo hay más premios Nobel que en todo el resto. Hay lugares privilegiados por tamaño y tradición cultural. Las mejores mentes de nuestro tiempo, nuestros “Leonardos”, están dedicados al esfuerzo de crear ese mundo artificial o cibermundo, de naturaleza mineral o biológica, concentrando nuestra ilusión de progreso en la creación de herramientas inteligentes, en una sociedad del saber que sin embargo no sabe si es una sociedad más sabia. Porque la información considerada como una ventaja competitiva no conduce per se a una sociedad más sabia. La red favorece lógicas mercantiles y una promesa de eficacia-confort, seguridad, diversión, mejora... y a la vez la red es también un vehículo para la organización y el intercambio de ideas, abriendo la via colaborativa a un horizonte sin limitaciones. Con sencillez el arquitecto Richard Rogers representa la postura más optimista, partiendo de que la nueva tecnología de la información está transformando radicalmente la sociedad y las mentes de los ciudadanos con las tecnologías sofisticadas están reemplazando a las materias primas y a la fuerza bruta. La red está propiciando la emergencia de una economía creativa. Los intercambios entre arte y tecnología se están convirtiendo en la savia de la nueva economía y de la futura prosperidad. Aprender, vivir y trabajar serán actividades cada vez más solapadas. En este siglo la economía va a depender del conocimiento y el intercambio creativo generará necesidades personales mucho más diversificadas. Las nuevas tecnologías están liberando la educación y el 2 4 6 trabajo de sus lugares tradicionales. Las fronteras perfectamente delimitadas de las distintas actividades del pasado -fábrica, oficina, universidad...- se sustituyen por el trabajo en red. Las pequeñas compañías serán mucho menos dependientes de las grandes estructuras económicas y estarán más sólidamente enraizadas en la estructura urbana compleja y diversa, donde emergerá una red de empleo local diseminado por toda la ciudad, especialmente por los lugares con carácter y atractivo, solapamiento de lugares de arte y cultura con los espacios de empleo y residencia, emergencia de servicios diversificados y recuperación del espacio urbano como lugar de encuentro en la ciudad. La renovación urbana será una constante y serán más vibrantes los espacios urbanos que acojan las actividades de la nueva economía. Esta difuminación de los límites entre el horario de trabajo y el resto de las actividades diarias centrará las ciudades alrededor de núcleos más compactos y mixtos socialmente, lo cual será una premisa de sostenibilidad. Mezclando su ideario sostenible y su confianza en la tecnología Rogers se pregunta, ¿de qué modo puede el diseño de las ciudades alentar la economía creativa? Vida y espacios públicos, educación y adaptación al medio ambiente son los aspectos que considera centrales, con implicaciones en la arquitectura y en la forma urbana: “...a medida que las estructuras se aligeren, los edificios serán más permeables y los peatones se moverán más a su través que a su alrededor... La calle y el parque podrán ser parte del edificio y éste planeará sobre ellos” 6.

Innovación y territorio. El interés por la revolución tecnológica y los cambios sociales no sólo hicieron posibles análisis bien fundados como el de Bell, sino que han avivado desde entonces ensayos de muy diverso tipo interesados por decirnos cómo va a ser el futuro de la ciudad y del territorio, aventurándose


La ciudad contemporánea demuestra su comportamiento como una gran infraestructura organizada por las redes que garantizan el intercambio de personas, bienes, servicios, información. Manuel Castells ha sido una de las voces pioneras en descubrir en las nuevas tecnologías un importante agente de cambio social y territorial. Estamos entrando en una era informacional. En un mundo cada vez más globalizado en su economía, la revolución tecnológica ha afectado profundamente a los procesos de gestión y de información que dirigen la producción y el intercambio. Son fenómenos que suceden casi de repente, por ejemplo la hoy imprescindible world wide web comienza a difundirse a partir de 1995. En su percepción sobre la sociedad de la información Castells ha insistido en el aumento impredecible de la conectividad que crean las nuevas tecnologías -los ICTs, Information & Communication Technologies-, con un incremento de las formas de intercambio tal que el espacio de flujos va a dominar al espacio tradicional, concebido como sistema de lugares. Como consecuencia, afirma Castells, todo lo que vaya a ser relevante de alguna manera para la gente tenderá a organizarse a través de redes 8. Hay también en Castells un tema que es recurrente: la relación entre la red y el yo, al lado de su preocupación por el aumento de la exclusión y de la desigualdad, de la emergencia de un Cuarto Mundo. En la sociedad red es central el papel de la identidad, de la búsqueda de sentido. El proceso de avance tecnológico ha conducido a la percepción de una comunicación ilimitada en convivencia con la fragmentación identitaria, con conflictos culturales profundos. El significado social y vital del espacio y del tiempo en la sociedad informacional está profundamente alterado. Castells muestra como no es posible entender nuestro mundo sin tomarnos la tecnología en serio, y que la acción social no debe renunciar a la racionalidad. Los conceptos de sociedad red o de espacio de flujos son útiles en el intento de buscar explicaciones. Sin embargo su descripción de lo que está ocurriendo en el mundo, con la internacionalización del crimen y el aumento de la pobreza urbana, con la violencia y desastre en tantos paises, es desoladora. Hay una tendencia al nihilismo -individual- y al cinismo -social-, a pesar de lo cual Castells confía en una sociedad formada por personas bien informadas y capaces de comunicarse. Comprender la sociedad red, la importancia de las redes y de sus flujos, de los nodos y de sus interacciones, afecta a cualquier estrategia territorial, y por supuesto, afectará en gran medida al diseño de las ciudades del futuro.

La ciudad digital

en el interior de lo nuevo. Toffler acuña con éxito también al final de los 70, en plena crisis industrial, el término “La tercera ola” 7 , prediciendo una marea de cambio en medio del caos aparente, la señal de una civilización naciente y verdaderamente humana, mostrando temas que hoy relacionamos con la denominada revolución digital: la necesidad de un entorno inteligente, de medios de comunicación desmasificados, predominio de las minorías, aparición de tecnorrebeldes, relevancia de la industria genética, emergencia del hogar electrónico y del teletrabajo, crisis de la corporación, una nueva imagen de la naturaleza, etc. En su torbellino mental comienza a hablar de telecomunidad y confía en la reestructuración del trabajo gracias a lo que denominaba ordenador doméstico. Esta premonición, la del teletrabajo, arraigará como un lugar común creando malentendidos que todavía duran. Sin embargo lo que ha ocurrido es el despliegue del PC, el computador personal y no el ordenador doméstico, que ha influido mucho más en la estructuración del trabajo, comenzando por la fábrica y la oficina y sus tareas, que en la transformación del hogar. Y es el trabajo y en general el proceso de producción de bienes y servicios el que se altera, transformando la vida profundamente.

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La percepción central sobre el espacio de flujos -y su consecuente funcionamiento en red- tiene antecedentes. El automóvil utilizado masivamente, con el consecuente incremento de la movilidad, y el teléfono con sus derivados, facilitaron una primera revolución en las tendencias de localización de residencia y de la actividad, y por lo tanto en los usos del suelo. Es lo que ya en los años 60 analiza Melvin Weber, hablando de “non place urban realm” 9, el dominio de lo “ilocal”, mostrando cómo las nuevas infraestructuras de transporte y de comunicación erosionaban la teoría dominante de explicación de los espacios urbanos y de las pautas de localización de las actividades y de las viviendas, entonces fundadas en el principio tradicional de centralidad. Al incrementarse la movilidad las posibilidades de localización son mucho más abiertas y la pendularidad de los viajes afecta a áreas urbanas muy amplias. En este contexto resulta necesario analizar los flujos y no sólo los centros existentes. Este tema lo aborda Castells por primera vez en su Informational City 10, donde a partir de un prolijo análisis de los espacios donde se concentraba la producción ligada a las nuevas tecnologías en Norteamérica se deducía una nueva lógica de localización y concentración de las actividades innovadoras, para dar valor central a los flujos de información generados por la estructura misma de la actividad y de su sistema de interacciones. Interacciones relativamente independientes de la atracción ejercida por los grandes centros urbanos tradicionales. Dupuy aporta una interesante visión del territorio organizado por redes derivadas de los diferentes sistemas de infraestructuras 11 , donde la accesibilidad condiciona los factores de localización de la actividad económica. Redes cuyos principales centros nodales y corredores son determinantes en las transformaciones territoriales. La sociedad post-industrial, gracias al desarrollo de los ICTs, 2 4 8 se caracteriza por aportar un extraordinario potencial de accesibilidad y de interacción, y si consideramos que accesibilidad e interacción están en la sustancia de lo urbano, no cabe duda de que dicho potencial tendrá un efecto extraordinario en la estructura de nuestras ciudades y territorios. La descentralización espacial tuvo su origen en la facilidad para la movilidad privada y en la disponibilidad de infraestructuras, que hacían mucho más elásticas las opciones de localización y facilitaban la descentralización de algunas actividades productivas. El cambio de modelo tecnológico y el desarrollo de la sociedad de la información facilitaron la crisis del modelo fordista, con el abandono de la gran fábrica autosuficiente. Se producen profundos cambios en las relaciones espacio-temporales que soportan los sistemas urbanos, la distancia se reduce por la facilidad del transporte y por la accesibilidad que ofrecen las nuevas tecnologías. Una contracción del espacio que genera una alianza económica entre la ciudad y su región, fruto del despliegue de una economía vinculada tanto a factores globales como locales por un espacio cada vez más amplio. Se buscan emplazamientos atractivos y bien comunicados. Al abaratarse los costes de implantación por alejamiento del centro urbano, se dispone de mayor superficie para desarrollar actividades que necesitan ser reorganizadas por las nuevas tecnologías. No se realiza de forma uniforme, algunas economías locales salen fortalecidas frente a otras porque la innovación no sucede en todos los casos. La forma urbana dispersa se corresponde a una distribución heterogénea de actividad en el territorio difícilmente reducible a un modelo, ya que el patrón de cada región es diferente12. A pesar de ello la centralidad fundada en la concentración espacial sigue siendo necesaria y las ventajas de lo grande conviven con las ventajas de lo pequeño, compatibles con las nuevas posibilidades de interacción 13.


La ciudad digital

Si tuviéramos que mapificar la compleja ciudad contemporánea, las viejas analogías ya no sirven. Deberíamos acudir a referencias derivadas de estructuras microscópicas o del cosmos, a imágenes fractales y a la organización de partículas, campos y líneas de fuerza, a la configuración de complejas cadenas de materia, a sistemas planetarios y constelaciones, a esas máquinas tan difíciles de comprender, las proteínas, a los complejos códigos genéticos que hoy son interpretados con series gráficas y numéricas, de nuevo una analogía cibernética. Sin embargo, la pérdida de valor del concepto clásico de centralidad en la nueva economía no conduce inmediatamente a su sustitución por un concepto equivalente. Los procesos de descentralización espacial han sido espontáneos y han generado externalidades que nadie ha atendido. La ciudad emergente se caracteriza por su dinamismo, por la mayor interacción y la mayor generación de viajes, con un tráfico siempre creciente, por el incremento de la conectividad -de todo tipo- y sus consecuencias en una sociedad dominada por las reglas del mercado, las relaciones mercantiles tienden a dominar peligrosamente la vida colectiva 14. Históricamente siempre se ha producido una relación clara entre innovación y territorio, y de forma especial, la revolución digital está afectando tanto a los flujos como a los nodos que organizan nuestra estructura territorial. La compleja y dispersa ciudad contemporánea y sus tensiones de transformación son un exponente claro de esta nueva relación entre innovación y territorio.

Los territorios de la nueva economía. Silicon Valley es, con la Ruta 128 de Boston, la 202 de Filadelfia, los asentamientos de Microsoft en Seattle, el Triángulo de Investigación de Carolina del Norte, el enlace entre Londres y Cambridge en Inglaterra, las ciudades de la ciencia en Japón o Bangalore en la India, uno de esos lugares privilegiados de la innovación, donde la denominada sociedad del conocimiento ha expresado sus cualidades particulares, su capacidad para acumular creatividad, desarrollo tecnológico, dinamismo innovador y riqueza. Son lugares próximos a universidades relevantes, pero también cerca de grandes concentraciones empresariales, lugares donde se piensa el futuro, donde se crean muchas empresas y otras muchas desaparecen casi sin historia, y vuelven a comenzar, donde se intercambia información, donde la inteligencia humana tiene un singular potencial de interacción. El Valle del Silicio en el condado de Santa Clara, es el espacio donde la innovación asociada a las nuevas tecnologías ocurrió con una intensidad irrepetible 15. El valle de Santa Clara, al sur de la bahía de San Francisco hacia San José, era en los años 50 un valle agrícola y tranquilo, heredero de la colonización española, donde se habían creado al final del siglo XIX tres pequeñas universidades, la de los Jesuitas de Santa Clara, la estatal en San José y la de Stanford, sobre un rancho denominado Palo Alto. En Stanford, en torno a sus laboratorios de electrónica, emerge la nueva industria, estrechamente ligada a los investigadores, como Heweltt y Packard, que comienzan a finales de los años 30 y crecen al servicio de la industria bélica -instrumentos de navegación, radio, radar, sonar- con la segunda guerra mundial. En 1951 la universidad crea el Stanford Industrial Park, que consolida la idea de promover una comunidad entre la universidad y la empresa privada, gracias a las relaciones entre los graduados y al convencimiento de su promotor, F. Terman. La industrialización de la información tiene lugar aquí, en Palo Alto, arraigada en la idea de que las nuevas tecnologías necesitan de un ambiente creativo y sensible de comunicación, fortalecido por el compromiso de una Universidad sólida y ligado profundamente a la industria emergente. ¿Cómo explicar si no que, en un valle que apenas está dejando de ser rural, se creen la telefonía sin hilos, el lector láser, la calculadora de bolsillo o el computador

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Con la crisis del 72 las grandes compañías comenzaron a despedir masivamente a sus cuadros técnicos, muchos de ellos prefirieron quedarse en la bahía y comenzar de nuevo, creando en muchos casos sus propias empresas. La relajación de la Guerra Fría y el parón de la carrera espacial hicieron que los fondos públicos dejaran de fluir como antes. Se trata de un momento muy especial de flujo libre de ideas. Disponían de revistas, como Popular Electronics y de clubs de debate, como el Homebrew Computer Club, que facilitaban el intercambio de conocimientos y desvelaban los pequeños avances. El desarrollo de las nuevas tecnologías necesitaba vincularse al desarrollo de la economía habitual, a su aplicación en la producción y en la gestión de bienes y de servicios. Los historiadores del PC muestran cómo se trataba también de descubrir nuevos campos, en muchos casos minusvalorados inicialmente, y de desplegar la innovación en ellos. El primer prototipo, el Altair, se crea en 1975, aunque será tres años más tarde cuando con Apple aparece el PC como tal. El desarrollo del software adecuado era imprescindible para su uso masivo. Con préstamos de Xerox, Apple presenta en 1981 su Macintosh. Pero el mismo año IBM presenta su PC y su acuerdo con Microsoft para aplicar su sistema MS-DOS. Comienza la conocida disputa entre Apple y Microsoft y se produce un rápido cambio del mercado, señales del fin de la era heroica y del período dominado por los hobbits de las nuevas tecnologías 17. Porque en el origen de la sociedad red hay muchas personalidades autónomas, incluso outsiders, jóvenes ilusionados que comenzaron en los garajes de sus casas, siempre con gran libertad de creación y de comunicación. Demostración de que el proceso de avance tecnológico no es lineal y de que puede surgir con autonomía de la economía oficial. Algunos vieron los años 80 del Silicon Valley con inquietud, preocupados por la consolidación de la industria de los ordenadores cada vez más madura y sometida a los vaivenes del mercado, por la Modelo: el ADN, una explicación de la realidad. Estructura: el microprocesador, la construcción de una nueva realidad. Ciudad: Barcelona 22@BCN.

La ciudad digital

personal, el video juego...? A lo largo de un corredor de unos 70 km. y apenas 15 de ancho, sobre una superficie de poco más de 1.000 km2, el Silicon Valley comienza a acoger la industria tecnológica, incluidas las firmas tradicionales que comienzan a instalarse allí, que crece inicialmente con la guerra y al abrigo de los fondos para comunicaciones, instrumental y armamento y, más tarde, con el desarrollo aéreo-espacial. Al amparo de la industria de armamentos y de subvenciones federales para la investigación, primero se consolida en el área la industria de semiconductores, entre 1957 y 1968, desde la mítica Fairchild -creada por los discípulos de Shockley, premio Nobel e inventor del transistor, que se había desplazado desde el Este en 1955- hasta Intel, lo que permite una base de empleo que no deja de crecer, hasta alcanzar una masa crítica extraordinaria de empresas. La invención del circuito integrado, el microprocesador, la programación y desarrollo del lenguaje máquina, el desarrollo de los ordenadores etc. son resultados sorprendentes de una situación excepcional. Probablemente lo que ocurre en Silicon Valley sea irrepetible, aunque hay algunas circunstancias de extraordinario interés para comprender cómo tuvo lugar esa concentración de excelencia. Algunos estudiosos destacan en su explicación que la razón de un ambiente tan innovador descansa en la naturaleza de las relaciones que se establecieron entre los pioneros de la nueva industria, jóvenes investigadores y profesionales que cambiaban de empresa con facilidad pero que conservaban sus vínculos personales: “confederaciones interdependientes de equipos de proyecto ligados entre sí por una comunicación intensa e informal, un reflejo de la estructura descentralizada de la región” 16.

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supuesta crisis de la creatividad inicial, el peligro de desaparición de su modelo descentralizado e interdependiente, apoyado en le capital riesgo y con una producción muy fragmentada. Parecía que aquellos que no supieran trabajar para la industria de electrodomésticos, la gran consumidora de innovación electrónica y sin duda liderada por Japón, no duraría. Sin embargo otros analistas han mostrado cómo las empresas del Valle tenían todavía mucho que decir. Surgen nuevas empresas ligadas a los microprocesadores y a sus desarrollos, con un modelo productivo más flexible, con minifactorías orientadas a productos específicos y sobre la base de una clase profesional muy bien formada, leal entre sí y capaz de adaptarse a las circunstancias, en una especie de reedición del modelo inicial. Ya no se trata de industrias productoras de semiconductores, cuya tendencia es a trasladar las fábricas a territorios con mano de obra y costes más baratos, sino de un complejo de empresas de sistemas y de ordenadores. Se renueva la forma de trabajar, el diseño y el proceso productivo tiende a establecer lazos colaborativos. Las firmas, prestadoras de servicios muy concretos mediante el desarrollo de máquinas y programas, necesitan estrategias de producción estrechamente ligados a los proveedores de componentes muy especializados, que se implican en los procesos de diseño según sus necesidades y generan una capacidad de respuesta increíblemente rápida a las necesidades del mercado. La proximidad de unas empresas con otras es un factor determinante de esta rapidez, lo que consolida la red de relaciones entre las empresas del Valle. El extraordinario crecimiento urbano de Silicon Valley ha generado importantes problemas ambientales, falta suelo, se extiende la actividad a los valles adyacentes y coexisten problemas de segregación social con problemas funcionales y de congestión derivados de la concentración 2 5 2 del empleo en algunas zonas y de la residencia en otras. A pesar de esto, pocos discuten el vigor del área, su capacidad de creación, incluso su capacidad para reinventarse. Los que han analizado el éxito de Silicon Valley hablan de la convivencia de factores internos, como lo son las Universidades y su compromiso, con factores externos, en este caso los fondos públicos para el desarrollo de armamento. La creación de redes que permitan la interacción es determinante. Las empresas de innovación en el caso del Silicon Valley tienden a desarrollarse formando “clusters” porque necesitan aprender unas de otras y porque desarrollan ventajas competitivas al trabajar en un entorno innovador de empresas interrelacionadas. Es precisamente la defensa de esta idea, la necesidad de crear clusters, de promover la concentración de empresas de tecnología avanzada e innovación, la que en los años 80 lleva a la promoción de parques científicos y tecnológicos con resultados muy dispares. Se inicia un debate sobre cómo promover la innovación y como crear lugares de excelencia directamente orientados hacia el desarrollo tecnológico. El asunto sobre quién financia y promueve conduce en muchos casos a la iniciativa pública. El caso Japonés muestra cómo la experiencia pionera de una ciudad de la ciencia, Tsukuba, pensada al final de los años 50, evoluciona desde un modelo de concentración espacial creado por la iniciativa pública en el entorno de Tokio, hacia la colaboración de la iniciativa pública y la privada en el más exitoso caso de Kansai, de los 80, sobre un modelo policéntrico, ligado a las ciudades de su entorno, como Kioto y Osaka. Los expertos concluyen que la ventaja de Kansai está en que se ha evitado el aislamiento y que su posición en la poblada isla de Honshu facilita sinergias e interacciones. Es lo que parece haber ocurrido en el caso de Bangalore, donde el Estado Indio decidió concentrar sus esfuerzos en investigación tecnológica. Un éxito que tiene que ver con su pertenencia a un inmenso país en vías de desarrollo donde el despliegue tecnológico opera al servicio de una economía expansiva, en pleno crecimiento.


De hecho, frente a la aparente espontaneidad y singularidad de los espacios donde el desarrollo de nuevas tecnologías comienza, la iniciativa pública ha tratado de fomentar desde los años 80 espacios que bajo la denominación genérica de parques tecnológicos se plantean el fomento de empresas de I+D como una evolución de los espacios industriales. La iniciativa pública selecciona la localización y prepara la urbanización de complejos al servicio del desarrollo de pequeñas unidades productivas y de investigación de condición muy diversa. Al lado de ello surge la necesidad de fomentar la creatividad empresarial, con el concepto de la incubadora de empresas, un espacio de gestión unitaria al servicio de las empresas nacientes, destinado a facilitar su éxito en el mercado mediante el asesoramiento, el acceso a redes de contactos e instituciones de capital riesgo y la prestación cogestionada de servicios básicos. Estas iniciativas se han desarrollado de manera dispar y con resultados muy diversos en paises y culturas distintos, aunque siempre aparece implicada la iniciativa pública y el intento de atraer inversión privada.

La ciudad digital

También es relevante el caso Finlandés, con Nokia como buque insignia, y un profundo soporte público a las nuevas tecnologías.

La capacidad innovadora de las empresas, el uso flexible de nuevas tecnologías, la colaboración con otras empresas, la complementariedad de los trabajadores o las características generales de las ciudades son claves de la nueva organización productiva 18. La innovación ya no es la tarea de inventores aislados sino que surge dentro de redes capaces de difundir la información y en contextos con un alto nivel de formación. La mano de obra especializada, infraestructuras adecuadas y la proximidad de centros de decisión que facilitan la articulación de fondos públicos y privados son factores necesarios. Efectivamente, en el posible éxito de una iniciativa de promoción tecnológica influyen las instituciones y las posibilidades de financiación, pero también influyen las 2 5 3 redes sociales locales, los sistemas de información y de relación que éstas habilitan. Surgen nuevas formas organizativas que permiten aventurarse en iniciativas cuyos resultados no están garantizados. La innovación tiende a producirse cuando la sociedad red, sustancia de la sociedad informacional, funciona 19. La promoción de parques tecnológicos se convirtió pronto en una estrategia de desarrollo económico y de política regional de fomento de la innovación. En Francia el Estado fomenta en cada ciudad cabecera de región un parque tecnológico, con resultados a veces exitosos como el caso de Sofía-Antípolis, cercano a Niza en los agradables parajes de la Costa Azul. En Alemania el despliegue tecnológico crece al amparo de las universidades y, sobre todo, de las grandes empresas, que desarrollan sus propias iniciativas de innovación, con singulares procesos de concentración como el que tiene lugar en la periferia de Munich. España, debido a su configuración político administrativa, presenta una estrategia singular de desarrollo de Parque Tecnológicos en distintas Comunidades Autónomas. El parque tecnológico del Vallés en Barcelona, Tres Cantos en Madrid, la Cartuja en Sevilla, Zamudio en Bilbao o Boecillo en Valladolid, son algunos ejemplos notables, que conviven con la evidencia de que el verdadero desarrollo innovador está teniendo lugar en torno de las metrópolis con más masa crítica y mayor potencial de interacción global, sobre todo en Madrid y Barcelona. En España la interacción entre los parques tecnológicos y las universidades no ha funcionado hasta ahora suficientemente. En Gran Bretaña además de los desarrollos con centro en las Universidades, con Cambridge a la cabeza, la innovación se vincula a esfuerzos urbanísticos de condición muy diferente. Las new cities de última generación fueron capaces de ofrecer espacios atractivos para las nuevas actividades. Pero los gobiernos locales se afanan en vincular los procesos de regeneración urbana


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a la sociedad de la información, planteando espacios adecuados para el desarrollo de empresas emergentes como en los casos de Glasgow o de Newcastle, espacios donde la reconversión industrial había generado un horizonte desolador y donde desde finales de los 80 se realiza un esfuerzo sin precedentes para transformar la base económica. Las estrategias de regeneración urbana están llevando al núcleo del viejo sistema urbano la nueva sociedad red. Hay fenómenos casi espontáneos como la aparición en pleno Nueva York de lo que hoy se denomina el Silicon Alley o callejón del silicio, o acciones mediante programas públicos de renovación urbana destinados al fomento de la nueva economía, como el 22@bcn iniciado en el Poblenou de Barcelona. Todos ellos hablan de que la revolución digital no es algo que tenga que ver sólo con las periferias y que los espacios de las nuevas tecnologías pueden estar en el corazón de nuestras ciudades, donde hay lugares disponibles, posibilidades de sinergia, mezcla de usos y espacios y edificaciones valiososos. La creatividad y la innovación surge mejor en lugares con identidad donde la clase creativa de nuestra sociedad prefiere vivir. Quizá en Europa los parques tecnológicos del futuro sean nuestros centros históricos.

La ciud@d tras la revolución digit@l. M. Christine Boyer en “CyberCities” 20 se ha preguntado sobre cómo la sociedad red facilita una realidad inmaterial en el dominio electrónico, detrás de las pantallas o a través de los nuevos dispositivos electrónicos, que conduce al auge de lo virtual. En el espacio de flujos las imágenes parecen eclipsar al lenguaje, de manera que al fragmentarse la información en imágenes y grupos de datos facilitan con sus contradicciones formas fragmentadas de conocimiento. Ello hace posible cierta retirada del mundo -de la realidad-, ya que la percepción sensorial, sobre todo la visual, es muy sensible a la hegemonía de lo inmaterial que tiene lugar en el denominado ciberespacio, un mundo a la vez real e imaginario. Este concepto, acuñado por el escritor de ciencia ficción William Gibson en 1984 21 plantea la analogía entre la estructura en red de un gran ordenador y la ciudad de Los Ángeles desde el aire. Como si fuera un gran metrópolis sin centro y sin límites, el ciberespacio es la imagen que representa el lugar de esta nueva realidad virtual emergente. N. Negroponte, director del representativo MIT Media Lab, afirmaba en 1995 en su “siendo digital” que la computación no tiene que ver con los ordenadores, sino con la vida, y que la ciudad actual tiene lugar al lado de la ciudad digital emergente. Se está alterando nuestra forma de conocer y nuestra forma de relación con el mundo sensible, incluida la alteración de las relaciones de nuestros cuerpos con su entorno. La analogía de la máquina en la sociedad industrial, con los entusiasmos futuristas que ello despertó fué sustantiva para el diseño de las viviendas -máquina de habitar- y para el diseño de la ciudad. La analogía del ordenador en la sociedad postindustrial -o postmoderna- es inquietante. En el mundo cibernético el código -el programa- sustituye a la norma 22. ¿Cuáles son los posibles efectos de la revolución digital en la ciudad del futuro?: “En el siglo XXI la condición de la urbanidad civilizada se puede basar menos en la acumulación de objetos y más en el flujo de información, menos en la centralidad geográfica y más en la conectividad electrónica, menos en el aumento del consumo de los recursos escasos y más en su gestión inteligente. Descubriremos cada vez más que podemos adaptar los lugares existentes a las

Las nuevas tecnologías permiten abordar una construcción inspirada en la ecología.

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nuevas necesidades conectando de nuevo el equipamiento, modificando la informática y reorganizando las conexiones red, sin necesidad de demoler las estructuras físicas y construir otras nuevas” 23. Como ocurre también con otros autores que han indagado en la sociedad tecnológica del futuro, Mitchell trata con su e-topía de librase del determinismo tecnológico “salvando” temas tales como la importancia del lugar físico y de la presencia en las relaciones económicas. Lo más llamativo será superar la aparente contradicción de un incremento simultáneo de la conectividad y del aislamiento, que en su metáfora-lamento inicial le lleva a Mitchell a demandar la “reinvención del espacio público”. En su reflexión sobre la ciudad digital sin embargo trata de vislumbrar la naturaleza de las mejoras que un medio innovador va a ser capaz de introducir en lo urbano. A la importancia de la infraestructura derivada de las nuevas redes y a su posible adaptación inicial a las estructuras urbanas existentes, añade un futuro capaz de superar la limitación de la pantalla, penetrando en la realidad virtual como si se tratara de superar la limitación del escenario, una realidad aumentada en la que las posibilidades de interacción se multipliquen. La posibilidad de incrementar nuestros ojos y oídos con la nueva tecnología digital, el incremento de objetos inteligentes, su incorporación sistemática al habitar e incluso al vestido, puede ser a la vez ilusionante o inquietante: “Las ciudades del siglo XXI se caracterizarán por ser sistemas de lugares inteligentes, serviciales y adaptables, saturados de programas y de silicio, interconectados e interrelacionados” 24. En un contexto en el que las relaciones entre vivienda y trabajo se alterarán, sobre una concepción diferente y más flexible del uso del tiempo, la ciudad digital será compleja y exigirá a la planificación ajustes que faciliten esa complejidad derivada de 2 5 6 la interacción. Mitchell mantiene que las posibilidades de elección acercarán a los ciudadanos a los lugares más atractivos, por su clima, su riqueza cultural, su paisaje o su ambiente, produciéndose un fortalecimiento en la ciudad de los lugares singulares y de mayor identidad, habida cuenta de la adaptabilidad de las nuevas tecnologías a las estructuras históricas. Consciente del riesgo de una ciudad dual, de la aparición de nuevas fronteras invisibles, la preferencia de este autor hacia la revitalización de la vida local no se menoscaba, manteniendo la ilusión comunitaria, pero ahora múltiple y superpuesta, ya que un individuo puede pertenecer a diversas comunidades virtuales. Frente a la “comunidad sin proximidad” de Melvin Weber, Mitchell confía en que la realidad digital puede fortalecer las relaciones sociales y complementar lo físico. Sin duda donde la ciudad digital es más real es en el espacio de trabajo. Decíamos que el PC, pensado inicialmente como ordenador doméstico, apenas ha transformado la vida doméstica, sin embargo ha alterado radicalmente las condiciones de trabajo, desde el taller o el pequeño comercio hasta el proceso productivo más complejo, convirtiendo gracias al portátil cualquier espacio, ya sea un tren o el vestíbulo de un hotel, en un lugar de trabajo. El valor estratégico de los entornos innovadores; las posibilidades casi ilimitadas de personalizar la producción y el consumo; la viabilidad de vender antes de fabricar; el intercambio de intangibles; la deslocalización de la producción; el extraordinario potencial de control sobre los procesos productivos o la simple reconfiguración del puesto de trabajo, son temas clave para comprender el gran impacto de la sociedad del conocimiento en la ciudad actual y en la futura. Thomas A. Horan, uno de los discípulos de Mitchell trata en “Digital Places” 25 de anticipar cómo la nueva tecnología puede contribuir a crear lugares conectados y habitables, atractivos para la gente y para los inversores. El intento de conciliación entre ciberespacio y lugar físico se realiza a partir de la capacidad de adaptación de la tecnología electrónica. La idea de recombinant architecture


La ciudad digital

-arquitectura integradora- de Mitchell, consecuencia de esa capacidad, hace posible el lugar digital como un fortalecimiento de la idea misma de lugar. Partiendo de los conceptos de lugar conocidos, algunos espacios pueden permanecer desenchufados, en otros la tecnología se adaptará incorporando algunos elementos, y en otros se realizará una profunda transformación, garantizando un continuo de lugares digitales. Los principios que orientan el diseño de los lugares digitales son los de localización fluida, garantía de interacción entre lugares y flujos, plenitud de significado en la sinergia entre espacio físico y virtual, conexiones en el umbral que permiten la conectividad entre ambas realidades, democracia en el diseño en aras de la integración y de la participación de los usuarios. Principios aplicables a escala local, urbana y regional. Horan propone un método para convertir la casa, el lugar de trabajo, el comercio y otros lugares vinculados a relaciones terciarias, como cafés, clubs, etc, en una plataforma tecnológica, conectada mediante un ligero incremento de su complejidad. A partir de la transformación de cada uno de los equipamientos comunitarios se puede llegar al diseño de una intranet o comunidad local digital, recreando lugares perdidos y facilitando espacios públicos, tanto reales como virtuales que permitan mayor relación entre sus miembros. A escala regional es necesario facilitar enclaves globales, desde los valles hasta las avenidas, garantizando la conexión en red. Crear un paisaje integrador es para Horan una respuesta a demandas múltiples que hay que hacer al lado del lugar tradicional y del espacio de la comunidad.

En nuestra condición urbana la revolución digital se mezcla en un dinamismo sistemático con las redes de infraestructuras convencionales. Algunos hablan de un urbanismo hecho trizas 26, astillado, como condición de nuestra sociedad, absolutamente dominada por la compleja movilidad que facilitan los diferentes sistemas tecnológicos. La ciudad es un resultado de procesos socio257 tecnológicos y el urbanismo no tiene carácter sustitutivo, sólo puede ser una remediación de espacios e infraestructuras, cuya tendencia es a privatizarse, redefiniendo las escalas y yuxtaponiendo lo nuevo a lo viejo -la arquitectura recombinante de Mitchell-. El urbanismo quizás no pueda más que activar y desactivar, priorizar o marginalizar situaciones, conectar o no conectar espacios. La arquitectura que surge en esta metrópolis confusa necesita de una nueva manera de mirar. Quizás la de un Cyborg, un híbrido entre hombre y máquina, sea la única posible, una mirada ficticia sobre un territorio que se parece demasiado a los juegos de ordenador como Sim City. Se trata de descifrar de alguna manera la escritura codificada que encontramos al movernos ya no por ciudades, sino por territorios urbanizados. Conscientes de que no son resultados espontáneos, sino consecuencia de fenómenos sociales, económicos y tecnológicos, es fácil intuir que hay en ellos relaciones profundas con nuestras máquinas electrónicas, cada vez más invisibles, porque están insertas en todo. Hay un caos programado, resultado de una economía más urbana que nunca y de una ciudad que se desvanece bajo un ideario de libertad y autonomía. Pensamos en los contrastes entre la velocidad y la espera, el azar, la secuencia de micro-acontecimientos resultado de elecciones concretas que caracterizan la vida urbana cotidiana. Vida en los nolugares, los espacios habitados “en tránsito”, los que caracterizan nuestras ciudades27. Ya no podemos hablar de periferia, porque las formas de relación propias de la ciudad histórica ya no existen, y porque las redes se extienden y dan vida al territorio. La posibilidad de una teoría general de las redes, capaz de explicar su geometría y organización, defendida por Dupuy, contrasta con su superposición con otras realidades espaciales e inmateriales y con el interés mayor de sus fronteras o límites, sus interfaces y sus umbrales, con aquello que sólo es visible a los ojos de un Cyborg: “Lejos de la imagen unitaria que proponían las perspectivas de las


Si la forma de las redes o el impacto de la revolución digital en las ciudades y el territorio fueran más evidentes, descubrir los códigos en el nuevo paisaje urbano sería más sencillo. La arquitectura al servicio de los nuevos usos tiende a generar acumulaciones locales en torno a sus grandes contenedores -malls comerciales, terminales y estaciones, aeropuertos, centrales logísticas o de transporte, etc-, básicamente porque en ellos dominan las situaciones de tránsito y consumo, dominio definitivo de la información que dificulta el rito del paseo. Nos lo ilustra la Medioteca de Sendai, en Japón, proyectada por Toyo Ito e inaugurada en el año 2001, un edificio media, en el que la función informativa prevalece sobre la habitativa, en el sentido de que el habitar está al servicio del conocer y del dialogar. No se trata de un espacio chatarra, sino de un espacio concebido por la voluntad del “estar dentro” de un ordenador, un espacio abierto, flexible y totalmente artificial dispuesto para procurar la interacción entre el espacio corporal y el espacio mental. La estructura del edificio, hecha de columnas tubulares de acero como haces de bambú, con los servicios en su interior, y plataformas limpias a diferentes alturas, materializa esa voluntad.

La ciudad digital

ciudades ideales del Renacimiento, los territorios urbanos de hoy se manifiestan como una yuxtaposición de entidades sin lazos directos entre sí, barrios residenciales, centros comerciales, estaciones y aeropuertos, zonas industriales, servidas por infraestructuras ferroviarias, carreteras y autopistas entrecruzándose”... 28. Seguimos tratando de comprender.

El Digital Hub de Dublín. Irlanda, denominada por los economistas el Tigre Celta, es un caso singular de desarrollo apoyado en el despliegue de la industria de las nuevas tecnologías sobre su territorio. Es significativo que 19 de las 25 empresas tecnológicas más importantes del mundo tengan en Irlanda centros de I+D o plantas de producción. El éxito de Dublín se apoya en muy diversos factores y en una serie de aciertos estratégicos y coyunturas favorables. Una de las razones clave del éxito en la gestión urbana de Dublín y en su capacidad en la atracción de empresas de alta tecnología es la propia eficacia administrativa con la figura del City Manager, con mucho poder, que opera por períodos de 7 años y es elegido por comisiones independientes. Los Alcaldes -Lord Mayor- desempeñan una función fundamentalmente representativa por períodos de un año y son elegidos por los concejales que forman el equipo de gobierno. Hay así un equilibrio entre la componente política y profesional en el gobierno de la ciudad que está dando muy buenos resultados. La apertura internacional de la economía de Irlanda se ha favorecido por el trabajo importante de una agencia nacional que se dedica a la promoción internacional del país. Además, la integración europea y los fondos estructurales han permitido al país en su conjunto, y muy especialmente a Dublín, dar un salto sin precedentes en su economía. La política fiscal ha sido también decisiva con unos tipos impositivos muy bajos para las empresas. Merece destacarse además la atención prestada al sistema educativo en las últimas décadas que permite disponer hoy día de una población con un nivel de formación importante en el área tecnológica lo cual supone una importante ventaja competitiva. Existe además una relación fuerte entre las universidades, las empresas y los centros de investigación. El coste razonable de la mano de obra, y también los moderados salarios de los profesionales de alto nivel, supone una ventaja adicional para la atracción de empresas que barajan distintas opciones de localización en el mercado internacional.

Digital Hub de Dublín. Adaptabilidad de las nuevas tecnologías a antiguas partes de la ciudad en procesos de recuperación

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El idioma inglés, que es el idioma de las altas tecnologías, ha sido adicionalmente un factor diferencial sobre todo para la atracción de compañías americanas o de otros paises que quieren operar en Europa. La fortaleza del sector financiero y su proyección internacional es otro factor decisivo. Es importante señalar también el valor de la diáspora irlandesa, es decir, los sutiles vínculos que existen con otros lugares del mundo a través de los 7 millones de irlandeses que emigraron, sobre todo a EEUU, y mantienen fuertes vínculos emocionales y familiares. Finalmente conviene destacar la política urbanística y la disponibilidad de suelo preparado para la implantación de industrias de alta tecnología y proyectos singulares de excelencia como el Digital Hub. En este contexto nos ha parecido interesante presentar la forma en la que Dublín está abordando el reto de la ciudad digital, y especialmente, los esfuerzos de renovación de la ciudad existente asociados al desarrollo de las empresas de alta tecnología y a la formación y atracción de la clase creativa 29. El proyecto de Temple Bar facilitó la rehabilitación de una parte importante del Dublín histórico, 14 hectáreas que reciben su nombre del desaparecido monasterio templario. Al borde del río Liffey, rodeado de edificios singulares como el Trinity College, el Parlamento, el Ayuntamiento o la catedral de Christ Church, el barrio era un complejo de usos mixtos donde se mezclaban edificaciones fabriles en decadencia con un mixto espontáneo de estructura cultural y de ocio que aprovechaba los bajos precios y se instalaba en lugares muy deteriorados. En 1991 se crea una entidad de gestión con soporte estatal y se organiza un concurso, que gana una agrupación de estudios de arquitectura irlandeses. El programa trata de rehabilitar los edificios valiosos 2 6 0 existentes y completar los solares vacíos con nuevas arquitecturas adecuadas, respetando la estructura original y siempre mediante la promoción de usos mixtos. El perfil inicial de estos usos estaba orientado hacia la cultura -cine, fotografía...- a la vez que se promovía la zona como espacio de tiendas y restaurantes. También se fomentan usos innovadores y ligados a las nuevas tecnologías y se introducen viviendas, incrementando en unos 3000 habitantes la población del barrio. Se ha conseguido regenerar un espacio con capacidad para dar vida al centro de la capital irlandesa. Ello se ha logrado con no pocos costes sociales, hay críticas a un proceso que ha expulsado a sectores sociales débiles, bajo el argumento de eliminar el lumpen existente. El barrio hoy tiene una estructura social distinta en la que predominan de las clases creativas y los turistas, que pueden utilizar el nuevo aparato cultural y de ocio creado. A partir de esta experiencia, en 1995 se propone regenerar la zona noroeste de Dublín, al otro lado del río, surge así el Historic Area Rejuvenation Project, entre el museo nacional y la calle O'Connell, que como en el caso del Temple recibe fondos europeos. En 1999 se define un área de planificación integrada y se comienza a actuar en lugares seleccionados mediante incentivos fiscales a los propietarios. La acción inicial es la del Smithfield Civic Space, el espacio libre público más importante de la ciudad sobre el lugar de un mercado local famoso por su feria de caballos. En uno de sus laterales se está rehabilitando una antigua destilería para un complejo de usos, básicamente de iniciativa privada. En Dublín hay otros proyectos ambiciosos de mejora urbana en la etapa digital, como la introducción de un metro urbano ligero o el proceso de recuperación de los docklands, al servicio del nuevo desarrollo económico y a partir del fomento del nuevo sector financiero. Pero el proyecto más singular y sin duda a la vanguardia de lo que podemos llamar regeneración urbana es el denominado The Digital Hub -el centro o nodo digital-. Lo es porque no se trata sólo de la


The Digital Hub es un proyecto de futuro que establece una zona empresarial de carácter internacional vinculada al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información o ICT's: una iniciativa pública para crear un centro de excelencia para el fomento de la innovación, creatividad, investigación y aprendizaje orientado al desarrollo de empresas vinculadas a la comunicación digital. Se trata de catalizar en Irlanda el sector de los denominados media -información, difusión cultural, arte, música, comercio en la red...-, actuando en un contexto local con perspectivas globales. El Strategy Document del Digital Hub es esclarecedor. La acción se concibe como la creación de una infraestructura de información en Irlanda que permita contrarrestar la vulnerabilidad de un sector inmerso en una economía global. La visión a largo plazo se centra en la creatividad y el aprendizaje. Se habilitan inicialmente 130 millones de euros de presupuesto público y se crea una agencia específica para dirigir los trabajos; a partir de la primera fase, la financiación restante se realiza mediante un public private partnership. Se favorece la revitalización de toda el área de Liberties/Coombe, donde la tradición industrial había creado una herencia única en cuanto a morfología, escala, grandeza y carácter. Se fomenta así la emergencia de una comunidad local con un fuerte sentimiento de identidad 30. La planificación urbana del sector plantea la intrincada trama preexistente como un sistema flexible en el que van encajando las empresas privadas en función de sus necesidades. Dominado por el windmill, un molino de viento restaurado, se desarrolla una acción de cirugía conservativa que va interpretando los diferentes edificios y solares. El proyecto lo desarrolla el Ayuntamiento y algunas empresas públicas dedicadas a la promoción económica, liderados por el gobierno de Irlanda, que a través de su Department of Public Enterprise establece una alianza con el MIT Media Laboratory como locomotora de la idea. Se considera básico que haya una única sede, que se liga a la recuperación de una parte del centro urbano de la ciudad porque ofrece el fundamento idóneo para crear el ambiente que necesita la iniciativa: crear, en un entorno urbano mixto, un cluster verdaderamente inmerso en el centro de la ciudad y donde se mezcla lo nuevo y lo antiguo -¡no sería más fácil irse a la periferia urbana, como en tantos casos!-. La iniciativa plantea prolongar la rica tradición industrial local, promoviendo un espacio para el trabajo moderno. La primera fase de planificación comienza en el 2001, a ésta le sigue una fase de inversión pública para luego facilitar el despliegue de la iniciativa privada. Esta acción de fomento del desarrollo económico se funda en una oferta pública de apoyo inicial a los emprendedores que facilita la instalación de la empresa y le provee de servicios especializados. Pero lo singular de la iniciativa del Digital Hub es que se traslada a un barrio entero de la ciudad por un lado el concepto de incubadora, y por otro el de red interior, básicamente orientada al aprendizaje de los diferentes actores. La versatilidad del viejo “contenedor” y el despliegue de las nuevas tecnologías permiten que en espacios antiguos se habiliten nuevos usos, creándose lugares privilegiados. El caso de Dublín manifiesta por un lado una forma de actuar continua y sin grandilocuencia, con gran variedad de iniciativas, en las que la conservación de los edificios heredados y la renovación de los tejidos urbanos de la ciudad existente son argumentos permanentes. Pero lo que permite avanzar es sobre todo la inteligencia en la búsqueda de nuevos usos y en la combinación de la acción pública y la iniciativa privada, basada en una batería de herramientas como una planificación negociada, una política fiscal abierta o una estrategia de fomento empresarial efectiva.

La ciudad digital

recuperación inteligente de una parte en desuso de la ciudad -un área de viejas fábricas en el barrio dublinés de Liberties/Coombe, alrededor de una antigua cervecería Guinness y no muy lejos del Temple Bar, río arriba-, sino por el carácter de la iniciativa y el proceso de gestión planteado.

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One North, Singapur. Se trata de una iniciativa innovadora impulsada por Jurong Town Corporation -JTC-, la agencia pública de Singapur dedicada a la promoción de áreas de actividad económica. Este proyecto se está desarrollando sobre la zona denominada Buona Vista situada en el corazón de la isla de Singapur. One North es el centro tecnológico de última generación de Singapur, concebido como un nodo de innovación que integra la ambición por la excelencia, la eficiencia y el realismo que caracterizan a Singapur desde su independencia en 1965. Sobre la base de su increíble éxito social y económico, la administración de este pequeño Estado, asesorada por expertos internacionales, proyecta un lugar de excelencia destinado a fomentar la imaginación y la creatividad, un entorno de calidad que estimule la innovación en el pensamiento y en la acción 31. One North tiene una escala pequeña, unas 200 has., y se sitúa en un entorno estratégico para el desarrollo de su perfil en el ámbito de la biotecnología y multimedia. Está junto a los ya consolidados parques científicos, el campus de la Universidad Nacional de Singapur, uno de los hospitales más importantes del país y en las inmediaciones de la “Holland Village” que es uno de los barrios de moda de la ciudad. One North se concibe con una sólida mezcla de usos docentes, de investigación, empresariales, artísticos, comerciales, residenciales y recreativos. Se plantea con un horizonte de desarrollo de unos 15 años. La primera fase se llama la Biópolis y está ya terminada. Esta descripción inicial de usos muestra una elección muy diferente a la habitual, característica de los parques tecnológicos o de innovación tradicionales. No se trata de crear un lugar de trabajo, sino un espacio para vivir y trabajar en donde las ideas puedan crecer. Para ello las nuevas tecnologías, bajo su condición de infraestructura de comunicación y de herramienta de trabajo, están al servicio del proyecto de 2 6 4 crear un ambiente habitable e idóneo. El objetivo del proyecto no es el espacio en sí mismo, sino la gente, aquellas personas con talento que pueden sentirse atraídas por un ambiente único en su esfuerzo por alcanzar la excelencia en sus respectivos campos de trabajo. No sólo científicos, sino también artistas plásticos, músicos, jóvenes con vocación empresarial, etc. Se pretende dotar a esta nueva clase creativa de un espacio agradable, donde puedan desarrollar actividades diferentes, incluidas las de ocio o descanso, y dotado de los mejores equipamientos e infraestructuras posibles -las denominadas world class facilities-. El objetivo del proyecto es muy singular y lo diferencia de otras experiencias internacionales, y no es otro que la formación y atracción de talento, de profesionales creativos capaces de generar innovación que es la base de la nueva economía, y ello, en torno a ciertos sectores clave de futuro que son la biotecnología y multimedia. La creatividad se intenta estimular a través del arte y de los artistas. El magnetismo del lugar, la creación de un ambiente innovador, la capacidad de interacción global, la red de contactos de excelencia asociados al proyecto, etc. son los aspectos críticos que inspiran el diseño urbanístico, la arquitectura, los parques y los equipamientos, y todo ello, con una sólida infraestructura digital de última generación. One-north está siendo diseñado para estimular los sentidos y la imaginación. Los denominados puntos clave o estratégicos del proyecto son: Talento, creando las condiciones para atraerlo para desarrollar las actividades innovadoras que permiten avanzar a la nueva economía. Estilo de vida, garantizando calidad ambiental de los espacios y de las infraestructuras que los sirven. Conectividad, rápida y eficiente entre lugares, entre instituciones y entre profesionales diferentes.

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Proyecto One North. Un lugar donde las ideas puedan crecer.


Decíamos que en One North el espacio está al servicio de la gente. Por ello sus promotores creen que, en el marco de la nueva economía, se necesitan espacios capaces de crear, impulsar y sostener una comunidad vibrante y variada de innovadores, estudiantes, profesionales, emprendedores, investigadores, agentes de capital riesgo, abogados, banqueros, especialistas en comercio electrónico, artistas, periodistas que puedan interactuar, hacer negocios y divertirse juntos. Esta población variada y activa necesita espacios capaces de articular diversión, aprendizaje, trabajo, residencia y vida. El desafío de estos espacios es su capacidad para ser imanes de las personas con talento de todo el mundo, y materializar la innovación con el fomento de actividades de I+D. Para ello se necesita perfilar una coherente identidad local, donde una comunidad sensible a abundantes estímulos y caracterizada por su amplia libertad de opción, desarrolle actividades en las que el espacio público, y que éste sea lugar de contacto social, de encuentro y de experimentación. Los promotores de One North hablan de la importancia de la conectividad, de que cada persona pueda estar conectada con el resto del mundo a través de redes inteligentes de información, conocimiento, transporte, negocios. One North se concibe como una comunidad experimental. El diseño urbano de One-north ha sido concebido por la arquitecta Zaha Hadid. Se trata de un proyecto que se apoya en la realidad existente e incorpora un trazado orgánico. Más que destacar la estética proyectual, que algunos denominan futurista, lo relevante del proyecto es su impronta paisajística y su singular estructuración urbanística, consecuencia de una geometría muy blanda al servicio de la articulación de los mix funcionales. El eje del proyecto es un sinuoso parque lineal central que conecta un sistema de subcentros nodales, casi siempre accesibles desde el parque y denominados gráficamente Xchange, cada uno de ellos con un determinado perfil y orientación temática propia. Son los lugares donde se intensifica la densidad, la mezcla de usos y el intercambio de ideas. El sistema de transporte público interior está muy adaptado al propio diseño urbanístico y conecta perfectamente con el poderoso sistema de transporte colectivo de la Isla. El diseño global de One North recuerda la estructura de un centro histórico europeo con calles orgánicas de escala reducida y una serie de nodos o lugares de reunión, espacios para propiciar el encuentro y el intercambio. Esta interacción humana se produce en el espacio físico, y por supuesto, en el espacio virtual a través de la poderosa infraestructura digital creada.

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Oportunidad, facilitando la sinergia entre la investigación y la industria, favoreciendo la inversión allí donde surgen las innovaciones.

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En este capítulo se analizan las tensiones urbanas y las transformaciones territoriales que están experimentando las ciudades del siglo XXI con diferencias importantes entre Europa, Estados Unidos y las grandes ciudades del tercer mundo. La dispersión y el caos es la principal amenaza. El denominado urban sprawl es el enemigo de la ciudad sostenible. Podemos ver fenómenos de formación de “Edge Cities” en las periferias metropolitanas y asentamientos diversos que distintos autores califican como Exópolis, Metápolis, Ciudad Difusa, Ciudad Genérica, etc. El policentrismo en Europa aparece como una respuesta inteligente que dialoga bien con los sistemas de asentamientos tradicionales y ofrece oportunidades y una luz al final de un camino difícil de dispersión desordenada de los asentamientos urbanos en el territorio Las ciudades del siglo XXI; sean grandes, medianas o pequeñas; necesitan más que nunca la innovación y la creatividad para diseñar su futuro. En la investigación sobre diversas ciudades del mundo que estamos desarrollando en el Proyecto-CITIES se ha puesto a prueba la metodología de los “Cluster de Excelencia” para identificar los Proyectos Críticos que pueden ser la base de un Proyecto de Ciudad. Hemos denominado SmartPlaces a los territorios capaces de dotarse de un Proyecto de Ciudad y de encontrar un equilibrio inteligente entre su estrategia económica, la cohesión y desarrollo social y la sensibilidad y cuidado del Medio Ambiente.

In this chapter, we analyse the urban tensions and the regional transformations that cities are experiencing in the 21st century, and highlight the important differences between Europe, the United States and the large cities of the third world. More than ever, the cities of 21st century, whether large, medium or small, require innovation and creativity to design their future. In the study of diverse cities of the world developed

through Proyecto CITIES, the validity of the “Cluster of Excellence” methodology to identify Critical Projects that can be the basis of a Proyecto de Ciudad has been proven. We use the term “SmartPlaces” to refer to the cities or regions that are able to equip themselves with a Proyecto de Ciudad and to reach a careful balance between economic strategy, the social development and cohesion, and environmental sensibilities.


1. CIUDADES EN UN MUNDO GLOBALIZADO. 2. LA FRACTURA DE LA GLOBALIZACIÓN. 3. LAS NUEVAS FORMAS DE HABITAR EL TERRITORIO EN EL SIGLO XXI. 4. EL URBANISMO INFORMAL EN LAS CIUDADES DEL TERCER MUNDO. 5. EL PROYECTO CITIES Y LOS SMARTPLACES. 6. CLUSTER DE EXCELENCIA Y PERFILES URBANOS. 7. HACIA UN PROYECTO DE CIUDAD.

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territorios inteligentes


La innovación tecnológica, el desarrollo de las telecomunicaciones -con Internet como punta de lanza- propician la emergencia de un orden del que sólo conocemos algunos rasgos. Se generaliza el concepto de globalización. La progresiva disolución de las barreras comerciales, la formación de grandes bloques económicos y la expansión de los mercados son sus características más evidentes. Los hombres siempre han puesto a prueba su capacidad tecnológica desafiando los límites que les impone el medio ambiente. Hoy sabemos que las nuevas tecnologías están modificando las relaciones con nuestro hábitat, aunque no sepamos valorar con precisión el alcance de todo lo que está ocurriendo. A la vez que se modifica la relación de nuestras sociedades con el medio, se alteran las relaciones económicas y sociales. En las valoraciones se mezclan optimismo y pesimismo, y mientras algunos insisten sobre todo en los nuevos riesgos y en los problemas, otros siguen confiando en lo que la ciencia y la técnica pueden lograr 1.

Territorios inteligentes

Ciudades en un mundo globalizado.

En el trasfondo de este balance sintético hay algo inquietante y que tiene que ver con un futuro incierto en gran medida dependiente de lo que observadores como J. E. Stiglitz, Nobel de Economía en 2001, han denominado “el malestar de la globalización” 2. El malestar es consecuencia del efecto devastador que el modelo dominante de globalización tiene en los paises en desarrollo, sobre todo sobre los pobres en esos paises. En las últimas décadas del siglo XX y especialmente en el inicio del siglo XXI, estamos viviendo profundas y aceleradas transformaciones urbanas que permiten pensar en un nuevo episodio de la historia de la humanidad, en el que la economía, la política, la sociedad y, por supuesto, el hábitat en el que vivimos, están afectados de forma decisiva. El proceso de urbanización no tiene 269 precedentes, tanto que se puede hablar de ciudades sin límites 3. En las principales ciudades del mundo y en poco tiempo se está experimentando una gran transformación espacial, que en los paises en vías de desarrollo se corresponde con un gran crecimiento demográfico pero que en los paises desarrollados tiene casi exclusivamente que ver con transformaciones en el consumo de espacio. En 1950, aproximadamente el 30% de la población podía considerarse urbana. En el 2000 el porcentaje de población urbana era ya del 50%. Según ciertas previsiones solventes para el año 2025, cerca del 70% de la población mundial será urbana. Los demógrafos predicen también que hacia el año 2025 habrá más de 30 megaciudades, con más de 8 millones de habitantes, y más de 500 ciudades con más de un millón de habitantes. Un proceso de tales proporciones constituye un desafío social, infraestructural y ambiental extraordinario. No es sólo un proceso cuantitativo, las ciudades son los nodos que articulan y organizan la economía mundial, con un papel de liderazgo creciente y sin el compromiso de las ciudades, los principios del desarrollo sostenible y la continuidad de la calidad de vida en el planeta son inviables. Por ello, organizar las ciudades del siglo XXI es una de las grandes cuestiones de la humanidad. Pero las ciudades, cada vez más protagonistas de la economía, “están expuestas de forma muy abierta a la competencia internacional”, como señaló Sassen 4. La progresiva disolución de las trabas al comercio internacional, la mayor facilidad de acceso a la información y la mejora de los sistemas de transporte y comunicación inciden con fuerza en las ciudades. Hoy día los Estados tienen una importancia decreciente como categoría unitaria en la economía global. No sólo porque

Nueva biblioteca de Alejandría.


A nivel internacional se están produciendo cambios importantes en la estructura y reparto del poder. Especialmente se observan cesiones de poder de los tradicionales Estados hacia las instituciones transnacionales, y en paralelo, fugas de poder desde los estados-nacionales hacia las regiones y ciudades. Muchos Estados son demasiado pequeños y débiles para controlar los flujos globales de poder, riqueza, comercio y tecnología a nivel internacional, y con frecuencia, son demasiado grandes y heterogéneos para representar la pluralidad social y cultural de sus ciudadanos. Por otra parte, los Estados están perdiendo legitimidad como órganos de representación y organización eficiente y las ciudades y regiones están en una posición privilegiada para desempeñar estas funciones. Hoy día, en la economía mundial no compiten los paises, compiten en mayor medida las ciudades y las regiones ya que son los territorios con más capacidad para aportar ventaja competitiva a las empresas y calidad de vida a las ciudadanos.

Territorios inteligentes

se observan cesiones de poder de los Estados hacia instituciones transnacionales y en paralelo, traspaso de poder desde los Estados hacia las regiones y ciudades. Las empresas en la economía global incrementan la demanda de servicios de apoyo a su propia producción, servicios financieros, jurídicos, gerenciales, de innovación, diseño, administración, tecnología de producción, mantenimiento, logística, comunicaciones, distribución mayorista, publicidad... La complejidad, diversidad y especialización de los servicios avanzados, facilita que se contrate con empresas especializadas, mucho más barato que contratar profesionales que trabajen permanentemente en la empresa. Surge un “complejo de servicios” radicado en las principales ciudades, en aquellas que tienen una determinada masa crítica.

Las ciudades pueden crear ventaja competitiva construyendo estructuras urbanas eficientes, 271 infraestructuras y equipamientos específicos para las actividades que se pretende impulsar, programas de formación apropiados, órganos de promoción y apoyo a determinadas actividades, mejora de la calidad urbana y de la calidad de vida, alianzas estratégicas, etc. Cada vez más las ciudades, como las empresas, necesitan conocer acontecimientos y condiciones del amplio contexto en el que se desenvuelven y esto exige nuevos métodos de trabajo y nuevos instrumentos en urbanismo y ordenación del territorio. Los gobiernos nacionales están perdiendo su capacidad para innovar y para dirigir la sociedad en un entorno cada vez más abierto y competitivo, las ciudades deben asumir un nuevo protagonismo y tienen un enorme potencial para poderlo hacer. Hoy día podríamos decir que los éxitos y fracasos de nuestras ciudades van a ser hasta cierto punto los éxitos y fracasos de nuestros paises. Incluso hoy día el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo están reorientando sus estrategias de inversión para el desarrollo de las naciones focalizando su atención en las ciudades. Grandes temas como la competitividad económica, el equilibrio social, la calidad de vida y la sustentabilidad ambiental dependerán de nuestra capacidad colectiva para reinventar y gobernar nuestras ciudades y regiones, y en definitiva, de nuestra capacidad para innovar y compartir estas innovaciones con otras ciudades en un mundo cada vez más global e interrelacionado.

La fractura de la globalización. Efectivamente, el paisaje que está surgiendo no es sólo el de los rascacielos relucientes, de los barrios acomodados, country clubs privados y aeropuertos de última generación. Es también el

Escuela en el barrio de Katutura, Windhoek. Las ciudades del tercer mundo necesitan soluciones inteligentes, con la educación como punto de partida.


paisaje de la pobreza urbana. En el interior de las grandes ciudades se concentran los lugares de privilegio al lado de la pobreza más atroz. Un paisaje de segregación social, donde emerge violencia e inseguridad y se crean nuevas barreras en el espacio urbano, sistemas privados de seguridad que aíslan urbanizaciones, edificios representativos y centros comerciales, creando en ocasiones una presión intensa que nunca ha parecido tan necesario buscar nuevas formas de cohesión social. Con independencia de lo que se entienda por globalización es evidente que ha surgido una “fractura” entre paises, ciudades, empresas y personas en función de su relación con ese nuevo orden económico. La economía global aporta nuevas oportunidades y está siendo capaz de generar mucha riqueza, pero la clave es si somos capaces de buscar fórmulas para que estos avances beneficien a todos y no solo a una minoría. Y el mercado, que orienta las nuevas oportunidades de negocio, es incapaz de superar esta “fractura”. Rogers insiste 5 en cómo el informe del programa de desarrollo de las Naciones Unidas de 1992 revelaba que el mundo desarrollado -una quinta parte de la población mundial- concentraba más del 80% de los ingresos mundiales. Una brecha que se ha doblado desde 1960, y que se refleja también en el propio seno de los paises ricos. A principios de los años 90 la riqueza acumulada por el 1% más rico de los ciudadanos era el 40%, el doble que en 1970. De los datos obtenidos en todo el mundo con respecto al reparto de la riqueza se puede concluir, contrariamente a lo diagnosticado por el neoliberalismo de los años 80, que la desigualdad domina en un paisaje de creciente pobreza mundial, a pesar de los avances tecnológicos. La contradicción está en que la producción de riqueza aumenta a ritmo más rápido que el crecimiento de la población. Desde 1900, la producción de riqueza medida según el PIB global se ha multiplicado por 36, mientras 2 7 2 que en ese mismo período, la población solo se ha multiplicado por 5. Por ello Rogers, en coherencia con su confianza en la tecnología, indica que la sostenibilidad puede consistir en encontrar modos de producción y distribución de los recursos existentes de manera más justa socialmente, más eficaz económicamente y más coherente ecológicamente. Sin embargo la inadecuación de la respuesta tecnológica a las necesidades sociales ha producido un digital divide, una brecha digital que caracteriza la fractura social de la que hablamos 6. Esta brecha surge de la dificultad de acceso de gran parte de la población a las nuevas tecnologías. Su causa inicial está en la elevada exigencia de educación y especialización que estas llevan asociadas, vinculadas a una sociedad orientada por el conocimiento y la capacidad de innovación. En situaciones de pobreza, si no hay nada que actúe desde afuera, se produce un callejón sin salida. Las nuevas tecnologías, al no ser accesibles, consolidan o incrementan la desigualdad porque son imprescindibles para el desarrollo económico. Esta brecha digital expresa una divisoria entre empresas, ciudades y personas en función de su posibilidad de integrarse en las nuevas premisas del desarrollo que dependen de la tecnología de la información. Una brecha que se mide por las diferencias en la calidad de la educación científica, en la investigación en universidades y empresas, en la disponibilidad de las más modernas infraestructuras de comunicación, en la penetración social de Internet, en el número de ordenadores por habitante. Las grandes ciudades de los paises menos avanzados experimentan con especial virulencia los efectos contradictorios de esta realidad. Ciudades que se incorporan al nuevo orden económico internacional y reciben el impacto de la localización de grandes empresas multinacionales, que buscan mercados emergentes y que se apoyan en los recursos humanos más cualificados, a la vez que aprovechan mano de obra más barata, creando espacios análogos en apariencia a los de las ciudades de los paises ricos, con sus arquitecturas excelentes, pero en profundo contraste con la mayor parte de su inestable realidad urbana. Amplios sectores de la ciudad no pueden incorporarse a las


Muchos autores han mostrado las nuevas desigualdades en las ciudades globales y señalado cómo las nuevas economías introducen nuevos riesgos de exclusión social 7. La “fractura” de la globalización se materializa entre paises ricos y paises pobres, entre los que tienen acceso a la economía global y los que permanecen en el ámbito estrictamente local. Y también se materializa en el interior de las ciudades provocando nuevas formas de distribución espacial, procesos de segregación y exclusión, con grandes desequilibrios en la calidad de los infraestructuras y la tendencia a la privatización del espacio. Todo ello afecta profundamente a la planificación urbana, que siempre ha fundado sus principios en el servicio a la sociedad en su conjunto mediante la mejora de los sistemas públicos. Es imprescindible revisar los conceptos de calidad de vida y de bienestar. Amartya K. Sen, profesor indio y premio Nobel de Economía en 1998 hace un esfuerzo extraordinario para restaurar la dimensión ética en la discusión de los problemas vitales de la economía 8. Sus investigaciones sobre qué es la pobreza, sobre los mecanismos del hambre, le permiten un examen de la desigualdad en el que los factores económicos se demuestran profundamente arraigados a condiciones culturales y sociales. La cuestión verdaderamente importante para abordar el tema de la fractura de la globalización está en el potencial de una sociedad para proyectar su propio futuro, en contextos en crisis y superando situaciones de desigualdad. Su capacidad para superar el estado de las cosas y equilibrar las relaciones, garantizar el derecho a tener voz y el derecho también global a la prosperidad humana. Las ciudades no son ajenas a estas grandes cuestiones de la humanidad. A través de la política urbana y del urbanismo pueden lograrse resultados muy positivos de integración social y de equilibrio en el acceso de los ciudadanos a las opciones de uso y disfrute de la ciudad.

Las nuevas formas de habitar el territorio en el siglo XXI. El fenómeno urbano más relevante, la transformación territorial más profunda que se está produciendo en el inicio del siglo XXI está asociada al surgimiento de una ciudad contemporánea dispersa, de escala regional y complejidad desconocida previamente. Con carácter general se han producido tensiones de localización que están condicionando los asentamientos en distintos lugares del mundo y que podríamos caracterizar de manera muy esquemática de la siguiente forma: En Europa y en ciertos paises desarrollados se percibe un debilitamiento de las tradicionales fuerzas centrípetas asociadas a las economías de aglomeración que dieron lugar a la emergencia de la ciudad industrial y de servicios de primera generación de carácter denso y compacto en la que la residencia y las actividades productivas se desarrollaban dentro de los límites de la ciudad.

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actividades globalizadas, permaneciendo en la marginalidad y en la pobreza. Allí donde el medio rural carece de expectativas, el atractivo que ejercen esas grandes ciudades hace que grupos diversos de inmigrantes busquen en ellas mejores condiciones, incrementándose sus poblaciones sin freno posible a partir de expectativas casi siempre incumplidas. Porque el mercado sólo ofrece trabajo de calidad a unos pocos, en función de las actividades económicas que se concentran en ciertos lugares, mientras que la economía de la gran mayoría de las familias se sitúa en el nivel de substitencia, sometida a salarios muy bajos en el sector servicios o a lógicas de la economía informal.

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En combinación con estas tensiones, surgen fuerzas centrífugas -costes de congestión, precios del suelo, nueva valoración de la naturaleza y del medio rural- que llevan a la salida de muchas actividades urbanas fuera de los límites tradicionales de la ciudad. Salen hacia el exterior las actividades industriales, los parques de oficinas, las actividades logísticas, la residencia de media y baja densidad, diversas tipologías comerciales, instituciones universitarias, actividades de ocio y esparcimiento, etc. Surgen así nuevos territorios en entornos metropolitanos menos densos, más difusos y con necesidad de interconexión física y telemática. Podemos hablar de ciudad abierta, ciudad sin límites. En paralelo al esquema descrito de tensiones urbanas se observa la emergencia en el centro de las ciudades de actividades dotacionales y nuevas tipologías comerciales, de empleos cualificados y residencia sofisticada mediante operaciones de renovación urbana o de creación de áreas de nueva centralidad en los espacios vacantes que genera la reconversión económica, el desmantelamiento del aparato industrial obsoleto o antiguas infraestructuras o equipamientos tales como puertos, ferrocarriles, instalaciones militares, etc. En las ciudades de Estados Unidos se observan desequilibrios entre las áreas centrales de la ciudad, los primeros anillos marginales y los suburbios ricos. Los suburbios, lugar clásico de residencia de baja densidad, se están convirtiendo también en el principal lugar de asentamiento del empleo. En 1970 solo el 25% del empleo estaba en los suburbios. Hoy más del 60% del empleo está ya en estas zonas de la ciudad-región. Surgen asentamientos de la nueva economía que se instalan en los suburbios al igual que ya hicieron los grandes parques comerciales y de ocio. El crecimiento residencial difuso ya tradicional de las ciudades americanas y la aparición de nuevas actividades económicas en los suburbios se ha venido produciendo en contraste con la 2 7 4 pérdida de vitalidad y atractivo y con el deterioro de los centros de las ciudades tradicionales. Uno de los principales retos que tienen planteadas hoy las ciudades americanas, como ya se ha señalado en otros capítulos de este libro es la recuperación de los Down Towns. En este contexto ha surgido una masiva urbanización difusa o “Sprawl” como resultado de la incapacidad de controlar el crecimiento urbano dentro de unos límites físicos razonables y con una cierta compacidad. El “Sprawl” genera problemas de tráfico, imposibilidad de aplicar sistemas de transporte público, aislamiento físico y falta de cohesión social, destrucción de espacios naturales y áreas agrícolas valiosas, consumo masivo de energía, etc. Para constatar la magnitud de este proceso en las ciudades americanas basta citar dos ejemplos: El crecimiento demográfico del Área Metropolitana de Nueva York en los últimos 25 años ha sido del 5%, sin embargo, el área urbanizada ha crecido el 60%. En los últimos 50 años la región urbana de los Ángeles ha multiplicado su población por 4 y la superficie ocupada por la urbanización por 20. También el espacio urbanizado en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, se ha multiplicado por dos en los últimos 20 años. El urban sprawl es el enemigo de la ciudad sostenible. Sin embargo hay que tener en cuenta que “Suburbia” es algo más que una colección de edificaciones residenciales; expresa valores tan profundamente embebidos en la cultura burguesa que se podría denominar utopía burguesa” 9. En el suburbio residencial se confunden ideales y estilos de vida característicos de la sociedad contemporánea 10. En su trabajo clásico utopías burguesas, R. Fishman 11 anticipaba la explicación más solvente de la creación masiva de suburbios residenciales, desde sus orígenes victorianos y su arraigo en el countryside style of life, hasta la creación de la primera metrópolis suburbana, Los Ángeles, fundada en el automóvil con la lógica especulativa y de segregación social. El modelo suburbano de la posguerra, apoyado en la construcción de autopistas y en el afán pequeñoburgués de poseer una casa y un jardín, comienza a complicarse con el desarrollo de los centros


No existe sin embargo un único patrón suburbano, y el urban sprawl, gran enemigo del modelo urbano sostenible, tiene lugar de manera diversa en contextos distintos. La búsqueda de espacios más agradables, para vivir y para trabajar, parece posible. Es lo que J. Garreau plantea en Edge Cities 12, el desplazamiento de las funciones del downtown hacia una periferia compleja dotada de lugares con centralidad y accesibilidad excepcional, facilitando complejos sistemas urbanos policéntricos o en constelación. “Hoy hemos trasladado nuestros trabajos, los medios para crear riqueza que son la esencia del urbanismo, a los lugares donde hemos vivido y comprado durante dos generaciones. Esto ha liderado la emergencia de la Edge City”. No son ciudades pero son percibidas por la población como tales, aunque no tengan ni ayuntamiento, ni policía, ni bomberos son lugares donde predominan las oficinas sobre las viviendas, en convivencia con amplios espacios comerciales y lugares de ocio. No en vano Garreau define las primeras y típicas Edge Cities las que surgen en el Silicon Valley, alrededor de San José o Palo Alto, y en el entorno de la Ruta 128 en el Boston metropolitano, donde se concentra la industria informática. Otras dependen de estrategias empresariales, como Schaumburg, junto el aeropuerto O'Hara de Chicago, cuyo origen está en la decisión de la dirección de Sears de abandonar su gran rascacielos del downtown y situar junto al aeropuerto su cuartel general, convirtiéndose en el primer catalizador del área. El entorno de Nueva York, ya sea en Newark o en Long Island; el Perimeter Center de Atlanta, una verdadera segunda ciudad al norte de la circunvalación; o Irvine en Orange County a partir del cruce de dos autopistas interestatales como tantas otras en el área metropolitana de Los Ángeles, muestran el vigor urbanístico del fin del siglo XX. Es evidente que las funciones originales del downtown, centro de negocios y administración pública, lugar comercial por excelencia y nodo principal de los sistemas de transportes, se ve alterado profundamente por el desarrollo de una periferia compleja dotada de lugares con una nueva centralidad excepcional. Es evidente que nos encontramos ante una multiplicidad de fenómenos urbanos que no responden a una lógica única. Lo explica E. W. Soja en lo que él denomina Exópolis 13. Lo urbano se reconduce hacia un modelo policéntrico, fragmentado y discontinuo, una ciudad-región todavía confusa y con un variado y cambiante reparto de funciones entre el Inner City y las Outer Cities.

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comerciales, desde finales de los años cincuenta. Ello coincide en norteamérica con la primera decadencia de los centros urbanos, a pesar de las políticas de renovación urbana. Se trataba de la decadencia del espacio que rodea al downtown, agravada progresivamente con el incremento de espacios abandonados -por el ferrocarril, por los puertos, por la industria, los brownfields sites hoy objeto de acción recuperadora-, y el deterioro de los denominados bypassed areas, espacios inaccesibles desde las grandes vías de comunicación. Las grandes compañías de distribución fueron las primeras en detectar las posibilidades de la periferia, creando centros comerciales en los bordes accesibles de la ciudad consolidada. Fishman se adelantaba a otros autores con su technoburb, valorando el fenómeno de difusión de sedes corporativas y de industria tecnológica a lo largo de vías de comunicación estratégicas. Con ello la centralidad urbana queda totalmente alterada, y los patrones de consumo de suelo también. La capacidad de acumular edificaciones sobre un medio rural hoy urbanizado, donde se mezclan tipologías, funciones, actividades, con cierto predominio de la casa unifamiliar, es determinante también hoy en Europa. Las nuevas claves del sector inmobiliario y las grandes empresas de distribución, ligando comercio y ocio, han sido causa y consecuencia de las nuevas formas de consumo del espacio, al dirigir -ellos dirán detectar- los nuevos estilos de vida y rutinas laborales de una sociedad cada vez más dinámica mediante pautas de localización incompatibles con la ciudad compacta, con su costosa, pero beneficiosa, renovación permanente.

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En un contexto europeo, F. Ascher desarrolla en su idea de metápolis una lectura abierta de los procesos de suburbanización más recientes en las grandes áreas urbanizadas, especialmente en Francia. “…merge una nueva forma urbana, a la que hemos denominado “metápolis”, porque parece dejar atrás y englobar, desde puntos de vista diversos, las metrópolis que conocemos hasta ahora”, dice F. Ascher 14 interpretando esta realidad urbana formada por espacios heterogéneos, no siempre contiguos, consecuencia del crecimiento sobre sistemas conurbados, espacios difíciles de reconocer salvo por los que allí habitan ya que constituyen cierta unidad de hábitat y de actividad. No se puede hablar sólo de periferia o de crecimiento suburbano, ya que hay un sistema de relaciones sociales y económicas que, con independencia del municipio y de otros límites administrativos y a pesar de ser muy recientes, son el sustrato de esa realidad. Un territorio donde lo dotado de sentido aparece como un objetc-trouvé dispuesto para ser incluido en un montaje interpretativo como algo reconocido en el archivo. La Metápolis consiste en un conjunto de espacios que definen una sola área de empleo. Aunque estos lugares sean más o menos dependientes de grandes ciudades, se trata de nuevas unidades de hábitat y de actividad. Es la evolución del campo francés -el bocage- invadido por lo urbano, no identificable exclusivamente con una ciudad o con determinado límite municipal. Pero como en las edge cities, los que allí viven saben reconocerlo. Otro modelo de hábitat actual es el descrito por algunos especialistas italianos como ciudad difusa -”città diffusa” 15-, relativamente independiente de las grandes ciudades, aunque en sus entornos sea más evidente. También ocurre cerca de ciudades medias, en regiones enteras con diversos grados de intensidad, mezclando lo rural y lo urbano. El concepto ciudad difusa se refiere a 2 7 6 territorios en los que la gran actividad económica se organiza sobre la red de carreteras en un sinfín de talleres y pequeñas fábricas mezclados con viviendas y servicios, interaccionando con los centros urbanos tradicionales. Algo evidente en regiones como el Véneto, Emilia-Romagna o Lombardía, pero aplicable en otras regiones europeas como el Rhur, Flandes, el Ródano o incluso partes de Cataluña, sirve para mostrar cómo lo rural -lo que queda de lo rural- y lo urbano sufren una compleja yuxtaposición generada desde los sistemas de poblamiento, incluido su parcelario, y de infraestructuras existentes. Se trata de un “modelo post-suburbano” distinguible en regiones polinucleares con gran interacción, apoyado tanto por las infraestructuras tradicionales como por las nuevas redes. Esta dispersión extrema de residencia y trabajo, con los servicios que suelen asociarse espontáneamente, es un singular caos espontáneo inmerso en un campo muy productivo, intensamente industrializado, a lo largo del río Po, desde Parma hasta Regio Emilia. Con la aparición de estos complejos patrones regionales de urbanización, es lógico que el control de la forma urbana dispersa -control del sprawl- y la propia comprensión de las formas de crecimiento urbano se convierten de nuevo en un tema central, dominante en la reflexión sobre la ciudad contemporánea, a la vez que el tema de su sostenibilidad o las formas diversas y simultáneas de renacimiento de los centros urbanos. Centralización o descentralización, lo que la teoría parecía interpretar como antagónico es puesto en evidencia por la realidad y sucede a la vez. El desafío está quizás en lo que, con perspicacia, el arquitecto holandés Rem Koolhaas denomina “ciudad genérica”, sin confundir la ciudad moderna con la ciudad contemporánea, multiforme y compleja pero que sin embargo tiende a ser -a pensarse- como un universal, como algo con una regularidad sorprendente. ¿Son o pueden ser estas ciudades como los aeropuertos? Koolhaas es fiel a la alergia del arquitecto hacia la periferia o el suburbio, y se mueve en el marco de la megaestructura, de una gran arquitectura capaz de resolver los problemas urbanos. Pero a la vez


En este contexto Europa está apostando por el policentrismo tanto a escala continental con las políticas de la Unión Europea, como a escala regional y de área metropolitana. El policentrismo aparece como una respuesta inteligente que dialoga bien con los sistemas de asentamientos tradicionales y ofrece oportunidades y una luz al final de un camino difícil de dispersión desordenada de los asentamientos urbanos en el territorio. El esfuerzo que está haciendo Europa para dotarse de una sólida red de Alta Velocidad ferroviaria integrada con un buen sistema de aeropuertos y autopistas, y por supuesto, con una potente infraestructura digital, va a permitir a las ciudades medias interactuar en un sistema de ciudades cada vez más integrado y cohesionado. Con estas infraestructuras de conexión de última generación, las ciudades medias pueden ser competitivas para el desarrollo de ciertas actividades productivas en las que son fuertes, pero tienen muchas más opciones para lograr objetivos de cohesión social y sostenibilidad ambiental y cultural. Los sistemas de ciudades equilibrados y con unos nodos coherentes y con gran identidad urbana, puede ser una respuesta ante el desánimo y el caos como única perspectiva de organizar las ciudades de siglo XXI. También el policentrismo se presenta como una opción interesante para la articulación de las areas metropolitanas que son territorios cada vez más complejos. En otras regiones del mundo, especialmente en Asia, América Latina y algunas grandes capitales de Africa, las pautas de asentamiento se orientan hacia el desarrollo de megaciudades con muchísimas dificultades de gobierno, equilibrio y articulación territorial. Posiblemente no haya ningún otro momento en la historia de la humanidad en el que se hayan producido cambios tan importantes o hayan existido tensiones urbanas de transformación tan relevantes como las que se están produciendo en diferentes ciudades y territorios del mundo en estos momentos, y ello, tanto en las ciudades de los paises desarrollados que acabamos de describir como en las ciudades del tercer mundo que presentamos en el apartado siguiente.

El urbanismo informal en las ciudades del tercer mundo. Una de las manifestaciones de la globalización es la inmensa metrópolis auto construida en las grandes ciudades del Tercer Mundo. En los próximos 25 años se estima que casi 2000 millones de personas nacerán o pasarán a vivir en las ciudades y esto va a tener lugar en gran medida en una inmensa metrópolis informal que se levanta en los paises del Tercer Mundo Africa, Asia y Latinoamérica son las regiones del mundo en las que se produce un crecimiento demográfico mayor con una masiva afluencia de inmigrantes desde el campo, en contextos sin

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exalta la compleja periferia. Lo visible en las ciudades contemporáneas es muy parecido, ya estemos en París o en Atlanta, si nos referimos a la regularidad y semejanza de lo edificado que se detecta en los nuevos suburbios y más allá de particularismos locales, lo universal descansa en el culto a la velocidad, al artefacto y a la fuerza de una realidad urbana dinámica y cambiante. Este razonamiento de exaltación de lo existente no contempla ninguna preocupación por comprobar si nos encontramos ante una ciudad sostenible. Koolhaas mezcla provocativamente impresiones 16 en un delirio por el caos urbano, entendiendo la arquitectura misma como una caótica aventura. Los antecedentes de estas percepciones ya estaban en su proyecto concurso para Melun Sénart, en su idea de fases e interfases, de flujos de actividad y de tiempo, con una concepción nodal de los contenedores arquitectónicos insertos en situaciones urbanas complejas. Koolhaas no habla de una ciudad ideal, sino de la ciudad real, de sus fragmentos dispuestos en el gran teatro del mundo con un reparto elegido socialmente.

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capacidad de respuesta a problemas como el de la vivienda y de los servicios urbanos básicos. Se produce una eclosión de asentamientos espontáneos, más o menos marginales o ilegales, en vacíos y periferias, resultado social de la exclusión y de la dificultad de gran parte de la sociedad de incorporación a las principales opciones de desarrollo. La urbanización sucede con tanta rapidez que hace imposible una respuesta de los gobiernos locales para aportar servicios urbanos básicos. Londres, con diferencia la mayor ciudad del mundo al principio del siglo XX, tardó 130 años en pasar de 1 a 8 millones de habitantes. Ciudad de México tardó solo 30 años, entre 1940 y 1970, en crecer lo mismo, y en sólo 16 años volvió a duplicar su población. Es sólo una muestra del explosivo crecimiento metropolitano que están viviendo algunas ciudades del mundo. En el caso de las ciudades latinoamericanas la vivienda auto construida en barriadas recibe muchos nombres, manifestando siempre la evidencia de una sociedad agrupada: convento, cuartel, rancho, corral... Efectivamente nos encontramos tanto con nuevos barrios, levantados habitualmente en el borde urbano o sobre espacios abandonados de titularidad pública -los ejidos en México- y sobre lugares inadecuados para la construcción, como barrancos o colinas, como con desarrollos en el interior de la ciudad, incluida la infravivienda en los centros históricos. En el primer caso se llaman favelas, repartos, ranchos 17, villas miseria, barrios pirata, asentamientos marginales, mocambos etc. Cuando surgen de la reutilización intensa de espacios de la ciudad histórica se denominan corralitos, vecindades o casas de inquilinato, conventillos, ciudadelas, cuarterías. No deberíamos minusvalorar lo que la gente ha hecho por sí misma, porque no es sólo infravivienda. Además de chabolismo en el conjunto de las barriadas auto construidas observamos 2 7 8 un esfuerzo real de construcción social. Muchos grupos han levantado en esos barrios estructuras útiles para sus formas de vida. En muchos casos los que viven en la denominada ciudad informal son asalariados y trabajan en la ciudad formal. Pero es la insuficiencia de sus salarios la que los ha obligado a levantar poco a poco sus casas, adaptadas a las necesidades de espacio de una familia amplia en una economía de subsistencia 18. Hoy sigue siendo útil lo que Turner afirmaba: “...creo que el error habitual consiste en la valoración cuantitativa de la construcción de viviendas, en términos de apariencia objetiva, y que este es un punto de vista no realista; en su lugar, el valor de la vivienda, o más bien del medio ambiente habitable, consiste en su capacidad de respuesta a la situación vital de la persona dentro de la familia y dentro de la comunidad local. En otras palabras, la realidad de los lugares de alojamiento consiste en sus atributos tal y como son experimentados y percibidos y no en sus cualidades o formas materiales” 19. Y es que esta capacidad de auto-organización no sólo se verifica en el tema de la vivienda. Pensemos en el transporte metropolitano y en el comercio 20. Sin el transporte mediante pequeños vehículos, tipo furgoneta, estructurados por rutas en supuesta concesión, como los “peseros” de México o las busetas de otros paises, y sin su lógica capilar sería imposible llegar a lugares remotos de la ciudad, porque sin ese transporte la vida en las barriadas sería imposible, y no sólo en las ciudades mayores como México o Sao Paulo. Otro tema es el comercio en las calles, los tenderetes o tianguis del comercio ambulante que facilitan el acceso de millones de ciudadanos al consumo y que constituye un elemento central de la economía informal. Regularizar el transporte público, incorporar los mercadillos a la economía oficial o mejorar la infraestructura de las barriadas autoconstruidas no es posible sin contar previamente con los actores que están envueltos en esas actividades. Se trata de comprender en cada caso de una forma diferente y profunda la vida de la ciudad.


Una de las dimensiones más problemáticas del desarrollo sostenible es su dimensión social, íntimamente vinculada al concepto de equidad. Problemática a la hora de abordar necesidades básicas, variables en función del contexto en el que se aplica, por la constatación de la dificultad de superar la pobreza uno de los mayores obstáculos del logro de un desarrollo sostenible: “es difícil preocuparse por la protección del medio ambiente cuando la supervivencia es la prioridad” y por tanto “una mayor equidad, tanto por motivos morales como prácticos, se está convirtiendo en un tema clave para alcanzar un desarrollo sostenible tanto en el mundo desarrollado como en los paises en vías de desarrollo” 22.

Territorios inteligentes

En la ciudad informal hay grupos sociales muy frágiles. La incapacidad organizativa, el fatalismo o la desesperanza caracterizan la vida de los miembros de una parte de la sociedad más débil. Oscar Lewis acuñó el nombre de cultura de la pobreza 21.

Aquí es donde una nueva política urbana independiente del simple liberalismo y de su sumisión al orden económico del mercado puede tener un papel relevante. Una política urbana adecuada puede lograr resultados espectaculares en la mejora de las condiciones de partida y mejorar la competitividad de las actividades económicas que en ella se localizan. Pero especialmente puede alcanzar resultados muy positivos en materia de integración social y desarrollo cultural. El Programa Favela-Barrio es uno de los muchos ejemplos a los que podemos acudir. Surge en la ciudad de Río de Janeiro, donde una cuarta parte de la población vive en favelas, con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo. El programa, semejante a otros desarrollados en muchas ciudades de iberoamérica, se despliega aquí sobre 15 áreas que incluyen 90 comunidades, afectando a 250.000 personas, planteando un cambio total del rumbo con el que los barrios de favelas eran tratados en Río. El objetivo principal es el de integrar las dos partes de la ciudad, las denominadas formal e informal. Para ello trata de regularizar los derechos de propiedad del suelo y de las viviendas y de proveer a cada área de infraestructuras básicas, servicios y equipamientos de forma coordinada y articulada. El programa se gestiona en colaboración con la comunidad, de forma que los primeros resultados tienen éxito no ya por lo que se ve, es decir, por la mejora física de los barrios, sino por su capacidad para abrir una vía hacia una sociedad más equilibrada. En los barrios marginales del tercer mundo una acción aparentemente simple puede tener extraordinarias consecuencias. Por ejemplo, pintar por parte de los vecinos las fachadas de elementales barracas con colores seleccionados previamente por artistas internacionales puede suponer una operación arte territorio que constituya la base de una transformación mucho más profunda del barrio, de su capacidad de generar empleo y de su atractivo para residentes y visitantes. Es la estrategia que la Fundación Metrópoli propone en Katutura, el barrio más pobre de la ciudad de Windhoek, capital de Namibia con unos 250.000 habitantes. Katutura significa el lugar donde nadie quiere vivir, un barrio autoconstruido con restos de chapa de aluminio ondulada y donde viven ciudadanos de color muy pobres y muy jóvenes que son el exponente de la ciudad dividida. El arte y el color es el primer paso en la creación de un destino turístico para el millón de turistas de altos ingresos que llegan cada año al cercano Aeropuerto de Windhoek. Este proyecto urbano denominado Arte en Katutura se apoya e una rica tradición local de color y de arte popular, en el trabajo de los propios habitantes del barrio, utilizando mecanismos simples de sintaxis urbana, música, danza, teatro y artesanía que pueden hacer del barrio un museo vivo, y sobre todo, un lugar para recuperar la autoestima y la mirada hacia el futuro.

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Europa Norte América

0.34%

1.11%

Asia

2.67% Africa

3.97% Latino América

2.1%

Pacífico

1.26%


El Proyecto Cities consiste en una investigación sobre 20 ciudades innovadoras de los cinco continentes. El proyecto nació en la Universidad de Pensilvania en el año 1998 y continúa actualmente. Este proyecto está siendo coordinado por la Fundación Metrópoli, que tiene su sede en Madrid, y se cuenta con la participación de diversos departamentos de planificación urbanística y Universidades de distintas ciudades, entre ellas: Toronto, Boston, Filadelfia, Miami, Monterrey, Medellín, Curitiba, Montevideo, Santiago de Chile, Dublín, Euskadi, Windhoek, Ciudad del Cabo, Dakar, Riad, Dubai, Hong Kong, Shangai, Cebú, Singapur y Sydney. Las ciudades seleccionadas hasta ahora podemos considerarlas innovadoras en su contexto, son de tamaño medio a escala global, salvo algunas excepciones, y presentaban una actitud muy abierta a colaborar y compartir sus experiencias con otras ciudades del mundo. Son además ciudades que pertenecen a paises con distinto nivel de desarrollo económico y con muy distintas culturas y formas de organización política y social.

Territorios inteligentes

El Proyecto Cities y los SmartPlaces.

Se diseñó una metodología muy operativa para identificar los Componentes de Excelencia de cada una de estas ciudades y ha sido posible comparar cartografías sobre temas críticos, indicadores, actitudes de los líderes locales, análisis de accesibilidad relacional, condiciones de contexto internacional y otros aspectos que nos han permitido definir los perfiles urbanos y los aspectos en los que cada una de las ciudades presentan ventajas competitivas. Así mismo ha sido posible analizar las principales innovaciones urbanas que se están desarrollando en cada una de estas ciudades. Sobre la base de esta investigación hemos denominado SmartPlaces o Territorios Inteligentes a aquellos que están enfocando con coherencia los retos de la globalización y los riesgos que genera. Se trata de ciudades innovadoras capaces de encontrar un equilibrio entre los aspectos de competitividad económica; cohesión y desarrollo social; y sostenibilidad ambiental y cultural. Hemos aprendido de la experiencia de estas ciudades y particularmente de la forma en la que operan para conseguir buenos resultados urbanos. Ninguna de las innovaciones identificadas puede ser trasladada directamente a otra ciudad y a otro contexto, pero en todo caso, son referencias interesantes. Hemos encontrado algunas de las siguientes características en los SmartPlaces. Los SmartPlaces los diseña la comunidad. El mercado es un magnífico instrumento para regular la economía y para estimular la creatividad y productividad de las empresas, sin embargo, el mercado no es un mecanismo eficiente de organización de la ciudad. En muy diversas ciudades del mundo se ha constatado que dejar la organización física de la ciudad a los meros impulsos del mercado y a las demandas individuales de los diferentes actores no genera resultados satisfactorios a medio y largo plazo, ni tan siquiera en materia de competitividad urbana. En consecuencia, los SmartPlaces no los diseña el mercado y aunque a la hora de organizar la estructura urbana tengan en cuenta obviamente la lógica económica, en el diseño de la ciudad participan los diversos componentes de la comunidad. Los SmartPlaces diseñan su futuro a través del liderazgo, de la participación de la población y mediante procesos que garanticen la innovación, son por tanto territorios con liderazgo fuerte, una sociedad civil madura y notoria cohesión inter-institucional. En este contexto se constata que un liderazgo político coherente supone una importante ventaja competitiva para la ciudad. En algunas de las ciudades estudiadas, Las 30 mayores aglomeraciones urbanas del planeta. Tasas de crecimiento demográfico por continentes. Ciudades de más de 1 millón de habitantes en el año 2025.

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la carencia de liderazgo político es suplida por la sociedad civil a través de fundaciones, ONGs. y el propio voluntariado activo, especialmente en ciudades de Estados Unidos donde el denominado tercer sector es muy fuerte, en otros casos, la comunidad empresarial juega un papel esencial más allá de sus propios intereses empresariales directos. En todo caso, es importante destacar que en las sociedades democráticas, un liderazgo político coherente constituye una importante ventaja competitiva. La cooperación interinstitucional es un aspecto que permite acometer con gran facilidad proyectos que en un entorno de confrontación y de falta de objetivos compartidos sería imposible. En definitiva, los SmartPlaces son territorios en los que viven comunidades activas que han sido capaces de organizarse para inventar y alcanzar un consenso con respecto a un proyecto de futuro. Sensibilidad y responsabilidad ambiental. Los SmartPlaces asumen una nueva ética con respecto al Medio Ambiente natural y urbano y son conscientes de que las escalas de reflexión para abordar con coherencia los temas ambientales no son las divisiones administrativas del planeamiento convencional, y por ello, buscan nuevas escalas de trabajo, especialmente en el ámbito regional y en la denominada escala intermedia. Los SmartPlaces aportan una nueva sensibilidad por los problemas y oportunidades que ofrece el Medio Ambiente, y sobre todo, se esfuerzan en hacer compatible el modelo territorial o el modelo urbano con las singularidades del medio físico, con su razonable capacidad de acogida y con la vocación de las diferentes áreas. Hoy día afortunadamente podemos decir que se está globalizando también la preocupación por el medio ambiente natural y urbano y se asume de forma casi generalizada que es importante evitar impactos ambientales negativos, sin embargo, los SmartPlaces asumen una postura más 2 8 2 ambiciosa de intervención positiva en el medio ambiente, de protección activa, de puesta en valor del territorio, de renovación de los ecosistemas naturales, y sobre todo, de rehabilitación de áreas urbanas degradadas física, social y económicamente. En diversas ciudades de las estudiadas en el Proyecto Cities, se confirma que el esfuerzo de las ciudades y de los territorios en materia ambiental no solo incide en la calidad de vida de la población, es un factor importante de singularidad y competitividad para el desarrollo y atracción de ciertas actividades económicas y un importante elemento de cohesión social dado que el sistema ambiental de la ciudad lo disfruta toda la población. Nos ha llamado la atención la experiencia de Curitiba, sobre todo el impacto social de su sistema de parques y la relación entre el esfuerzo ambiental y su capacidad de atracción de empresas internacionales. En definitiva, los SmartPlaces asumen el compromiso de legar a las generaciones futuras un territorio más cuidado que el que han recibido y con intacto potencial de desarrollo. Hoy día se comprueba que invertir en paisaje y en la mejora ambiental de las ciudades y de los territorios es una de las actividades más rentables económicamente y con importante impacto social. Aquí es definitivo lo que la arquitectura y la planificación física pueden aportar, el valor del diseño urbano y de la arquitectura del paisaje, sobre todo en los sistemas asociados al “espacio público”. Capaces de crear ventaja competitiva. Las ciudades y los territorios son únicos e irrepetibles, en un contexto internacional cada vez más interrelacionado y complejo, y son susceptibles de aportar ciertas ventajas competitivas para las actividades económicas, para la residencia, para el ocio, la cultura y la relación social. En diversas ciudades de las estudiadas, se demuestra que un buen diseño urbanístico permite mejorar la capacidad competitiva una ciudad. Las ciudades no solo son atractivas sobre la base de sus condiciones intrínsecas sino porque han sido capaces de consensuar un proyecto inteligente de futuro. Los SmartPlaces son capaces de desarrollar un urbanismo que les permite crear ventajas competitivas en un contexto de competencia y


Compromiso con la cohesión y el desarrollo social. Los SmartPlaces son territorios en los que se trabaja para lograr la cohesión y el equilibrio social, es decir la “inclusión” de todos los ciudadanos, al mismo tiempo se lucha contra la desigualdad y la “exclusión” de personas y grupos de la sociedad. Los SmartPlaces dedican esfuerzos importantes a la renovación urbana, a la mejora de la calidad ambiental, al espacio público y a la imagen urbana ya que estos aspectos repercuten en todas las clases sociales y grupos de la ciudad. Los SmartPlaces intentan limitar la “exclusión voluntaria” de las elites para crear una sociedad más “inclusiva” en la base. La experiencia de diversas ciudades en el mundo corrobora que el espacio público puede ser uno de los principales puntos de referencia para la vida comunitaria en la ciudad, la calidad de estos espacios públicos y su nivel de utilización es un claro exponente de la cohesión y equilibrio social. Gran parte de los esfuerzos para conseguir una ciudad integrada socialmente no pueden hacerlos las autoridades públicas, y por ello, el dinamismo y el nivel de compromiso de la sociedad civil es esencial para lograr una ciudad equilibrada e inclusiva. Una de las sorpresas de nuestra investigación, ha sido comprobar que los esfuerzos de las ciudades por lograr la inclusión social de todos los ciudadanos tiene efectos evidentes también en la capacidad competitiva de la ciudad y en su atractivo para el desarrollo de actividades económicas. Los SmartPlaces son además territorios que propician el sentimiento de pertenencia y fortalecen las señas de identidad porque ello mejora la capacidad para trabajar en proyectos colectivos. Finalmente, los SmartPlaces impulsan la democratización del urbanismo y los procesos activos de participación como mecanismo eficaz contra la exclusión y a favor del desarrollo social. Estructuras coherentes de gobbierno del territorio. En las últimas décadas se están produciendo cambios importantes: Surgen nuevos bloques políticos y económicos, se reorganizan las funciones de los estados, emergen con fuerza las regiones y las ciudades como grandes protagonistas de la economía global, se fortalece el fenómeno de la ciudad región, la autonomía de muchas entidades locales está conduciendo en ciertos lugares a una estéril fragmentación política y administrativa, los territorios más complejos están ensayando fórmulas de descentralización, etc., en este contexto, las escalas de gobierno y organización del territorio resultan cada vez más complejas y existe un claro riesgo de fragmentación y de un gobierno imposible en territorios con

Territorios inteligentes

cooperación entre ciudades y territorios. Las infraestructuras, los grandes equipamientos y servicios, pertenecen al proyecto de ciudad. Y como ya comentamos en la introducción de este libro, el reto más importante para nuestras ciudades en el futuro será la capacidad para educar y atraer recursos humanos altamente preparados, en este sentido, las oportunidades profesionales, la conectividad, la infraestructura educativa, el ambiente innovador, las opciones residenciales, la calidad de vida, el equilibrio social, la seguridad ciudadana, la oferta cultural y de ocio, la calidad de los espacios urbanos va a ser factores clave de competitividad. Las ciudades que tengan más éxito en atraer y educar a los mejores talentos intelectuales y a los mejores trabajadores son las que van a florecer. Los ciudadanos son la materia prima básica de la economía del siglo XXI, y esto, va a afectar mucho al perfil y a las funciones de las ciudades en el futuro. Los gobiernos locales y regionales pueden contribuir de forma eficaz a la mejora de la competitividad de las empresas y actividades que se desarrollan en sus territorios. Se trata de que cada ciudad pueda definir objetivos muy específicos para dotarse de los factores críticos capaces de generar ventaja competitiva. Es interesante la experiencia de Monterrey y el papel del empresariado local en el desarrollo de un poderoso sistema educativo en diálogo permanente con las empresas locales. En definitiva, los SmartPlaces son capaces de definir un proyecto de ciudad que les permite crear ventajas competitivas para cierto tipo de actividades que son viables en la nueva economía global.

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Territorios inteligentes

una estructura administrativa y política inapropiada. Los SmartPlaces son espacios en los que existe una estructura administrativa y política eficiente o pactos de colaboración inter-institucional coherentes para diseñar y construir el futuro de estos territorios, además son territorios capaces además de crear los órganos adecuados para el desarrollo de proyectos concretos o para el cumplimiento de objetivos específicos, es decir, son capaces de tejer la denominada “Arquitectura Social” necesaria para la eficacia en el desarrollo de operaciones estratégicas. Algunas ciudades como Toronto han desarrollado recientemente procesos de reforma administrativa y política para reorganizar su territorio metropolitano de manera eficiente y democrática. Es importante hacer referencia también a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para crear un gobierno eficiente “Smart-Government” con lo que ello representa para la reducción del peso burocrático y para la emergencia de nuevas oportunidades que permiten profundizar en los aspectos de participación de la población en los temas de la ciudad. La tecnología digital está siendo utilizada por muy distintas ciudades del mundo para mejorar los servicios a los ciudadanos y fomentar también el sentido de ciudadanía

Diálogo con el entorno. Los SmartPlaces frecuentemente encuentran las claves para el diseño de sus perfiles urbanos en la relación con sus específicas condiciones de contexto. En la escala global de interrelaciones urbanas, muchas ciudades han encontrado un perfil singular sobre la base del desarrollo de funciones que las posicionan en el contexto de la economía global. Singapur tradicionalmente ha sido un nodo portuario, aeroportuario y financiero y ahora apuesta por la creación de un nodo de excelencia en Biotecnología; Kuala Lumpur pretende consolidarse como centro de excelencia en tecnologías multimedia con su proyecto del Supercorredor Multimedia; Boston como centro universitario de excelencia que ha permitido un importante desarrollo de la 285 economía creativa; Miami como punto de encuentro entre Estados Unidos y Latinoamérica, etc. En segundo lugar, se perciben oportunidades derivadas de la inserción inteligente de determinados núcleos urbanos en los sistemas de ciudades de su entorno, especialmente en Europa, donde existe una gran tradición urbana y un interesante sistema de asentamientos histórico; surgen oportunidades derivadas de la definición de perfiles complementarios, fortalecimiento de ciertas conexiones, estructuras territoriales policéntricas, desarrollo de funciones supramunicipales e interrelaciones de las ciudades con los sistemas rurales y espacios naturales; es el caso del País Vasco que con su proyecto EuskaHiría está apostando por ser un referente en la nueva Europa. Finalmente, la emergencia de la ciudad región en los entornos de las principales metrópolis ofrece un ámbito muy complejo y apasionante de posibles relaciones; la organización de los territorios metropolitanos y de las regiones urbanas es posiblemente el reto más difícil del urbanismo del siglo XXI. Cada vez más el futuro de los territorios depende de la identificación de su vocación en relación con su entorno y los SmartPlaces son capaces de identificar un perfil inteligente en relación a las condiciones de contexto. No es fácil identificar estos perfiles urbanos sobre la base del urbanismo tradicional orientado a ordenar las actividades urbanas dentro de los límites del propio municipio, se requiere trabajar a distintas escalas territoriales con visión estratégica y conocer los componentes de excelencia propios y su singularidad en relación con el contexto. Innovación. Las empresas que más éxito tienen en los mercados internacionales dedican un mayor esfuerzo a labores de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), de forma análoga, las ciudades y las regiones, a través de la investigación y diseño de estrategias innovadoras, pueden afrontar el futuro con más éxito. Los SmartPlaces son territorios que apuestan por la innovación,

La gente es el principal recurso de un territorio inteligente.


Conexiones con redes de ciudades. En un mundo global, cada vez más, la idea de red y la idea de flujo prevalecen sobre la idea de territorio convencional y las ciudades más globales y mejor interconectadas son las puertas de acceso a la economía y al mundo global. Tradicionalmente los estados han monopolizado las relaciones políticas internacionales a través de sus ministerios de asuntos exteriores y sus embajadas, de cara al futuro, el protagonismo creciente de las ciudades en la nueva sociedad global, hace necesaria una postura más activa de estas ciudades en la búsqueda de alianzas estratégicas. Los SmartPlaces son ciudades o regiones capaces de tejer las conexiones necesarias para participar de forma activa en redes que aportan posición estratégica a la ciudad. Las redes de ciudades pueden basarse en la complementariedad, en la sintonía cultural, en la localización geográfica, en el tamaño, en el perfil urbano, etc, pero en todo caso, estas conexiones entre ciudades facilitan los intercambios políticos, económicos, sociales, culturales y de ideas. La experiencia del Proyecto Cities nos muestra que pueden establecerse vínculos sólidos entre ciudades distantes con las que existe sintonía y vencer de esta forma las barreras convencionales. Al igual que las empresas, las universidades, los centros de investigación y las personas, también las ciudades necesitan establecer vínculos inteligentes y alianzas estratégicas para el cumplimiento de sus objetivos en la etapa de la globalización. Una ciudad que no tiene proyecto de futuro difícilmente podrá identificar las conexiones específicas que necesita, difícilmente podrá crear las alianzas estratégicas que le permitan el acceso a las innovaciones y experiencias en ámbitos específicos en los que la ciudad necesita mejorar. Los SmartPlaces son ciudades o regiones conscientes de que una de las claves del éxito en la etapa de la globalización es la pertenencia a redes operativas a nivel regional, nacional e internacional y que éstas pueden crearse a través del esfuerzo de cooperación e intercambio. La Corniche de Casablanca. Imagen actual y propuesta de diseño del borde marítimo, que incluye la Medina Digital.

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que enfatizan el urbanismo de ideas, territorios que investigan sus singularidades y sus oportunidades, que tienen capacidad para aprender de su propia experiencia y de la experiencia de los demás. Son territorios conscientes que en el siglo XXI el mayor riesgo es permanecer inmóvil y no ser capaces de innovar dado que vivimos en un contexto de rápidos cambios y profundas transformaciones de todo tipo. La experiencia del Proyecto Cities ratifica que la innovación es la forma más eficiente de crear ventaja competitiva. Innovar no es sino inventar a partir de lo ya inventado, de lo que sabemos cómo es y cómo funciona, del saber acumulado en ciudades y territorios. Buenos ejemplos son la experiencia de Curitiba con su centro de pesquisa que ha sido clave en la transformación urbana de la ciudad; la iniciativa de Melbourne con su programa internacional de benchmarking urbano; Sydney con su iniciativa “Sydney Sostenible”, que tanto aportó a singularizar su candidatura olímpica y hoy está inspirando el conjunto de las estrategias urbanas y territoriales en la ciudad región; o incluso; el caso de One North en Singapur, presentado en este libro, orientado a la creación de un nodo de innovación y de atracción de profesionales creativos de distintos paises del mundo. La clave para la innovación en los territorios son las personas, y especialmente, la existencia de una población con un alto nivel de formación. Cuando las ciudades disponen de una importante infraestructura educativa, y sobre todo de centros de investigación de alto nivel, tienen ventajas para la innovación. Algunas ciudades que no disponen de una infraestructura educativa sofisticada están atrayendo talentos intelectuales, empresas y trabajadores cualificados sobre la base de su calidad de vida, de la formación de un ambiente tolerante e innovador y de la existencia de un proyecto interesante de futuro que siempre ejerce un cierto magnetismo sobre las personas, empresas o instituciones que sintonizan con esa visión.

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El concepto de componente de excelencia y Cluster de Excelencia ha sido utilizado por primera vez en el ámbito de las ciudades en el Proyecto-CITIES. Como se ha señalado en el apartado anterior, el objetivo de esta investigación ha sido identificar los componentes de excelencia de las ciudades estudiadas, es decir, aquellos elementos urbanos que presentan un nivel de atractivo y éxito notorio, y especialmente, los relacionados con la estructura física y funcional de la ciudad. Las ciudades y los territorios actuales casi siempre disponen de lugares singulares que han surgido de forma innovadora y que contribuyen de manera especial a la singularidad y al perfil diferencial de la ciudad. Estos componentes de excelencia pueden ser zonas residenciales, centros históricos, nuevos parques de actividades económicas, anillos verdes, áreas junto al mar, parques urbanos, corredores verdes, programas de peatonalización, áreas de nueva centralidad, sistemas de transporte público, aeropuertos, plataformas logísticas, programas de vivienda social, campus universitarios, equipamientos singulares, parques científicos, elementos naturales prominentes, infraestructuras viarias, hitos que configuran la imagen de la ciudad, innovaciones tecnológicas, diseños urbanos singulares, programas de sostenibilidad ambiental, innovaciones organizativas, o incluso, elementos no tangibles pero eficaces de arquitectura social. La clave, sin embargo en la investigación del Proyecto Cities ha sido identificar en cada ciudad el “Cluster de Excelencia”, es decir, el conjunto selectivo e interrelacionado de componentes de excelencia. Lo esencial del concepto de “Cluster” es que sus componentes están interrelacionados constituyendo un Perfil Urbano de excelencia único e irrepetible para cada ciudad. En algunas ciudades los componentes de excelencia son ya una realidad tangible, en otros casos existen como idea o hay que inventarlos. Hay ciudades en las que de cara al futuro se perciben oportunidades excepcionales que permitirán configurar un “Cluster de Excelencia” propio capaz de generar ventajas competitivas en el contexto en el que se encuentran. En el enfoque del ProyectoCITIES resulta importante el concepto de “Strategic Choices” que permiten crear, recomponer o ampliar el “Cluster de Excelencia” de una ciudad. La identificación de las “Strategic Choices” o Proyectos Críticos se ha realizado a través de la investigación desarrollada sobre los componentes de excelencia, y especialmente, mediante la colaboración de los principales actores urbanos que han expresado su percepción de la ciudad actual y su visión de futuro a través de un instrumento que hemos denominado “Cauce de Participación Institucional”. Para la identificación de estos Proyectos Críticos resulta esencial un conocimiento de la manera en la que están afrontando el futuro otras ciudades del entorno competitivo. También es importante detectar las oportunidades de colaboración con otras ciudades que pueden ofrecer innovaciones útiles o perfiles complementarios. Para comprender el significado de este enfoque urbanístico es importante tener presente, como se ha señalado en otros apartados de este libro, que hoy día las ciudades y los territorios se desenvuelven en un entorno muy abierto y competitivo de dimensión global. Hoy día las ciudades necesitan no solo ser competitivas en su entorno inmediato, sino ser globalmente competitivas. Este concepto no se refiere solo a los aspectos económicos sino que es mucho más amplio y significa que las ciudades necesitan singularizarse sobre la base de su idiosincrasia, señas de Proyecto Arquitecturas del Vino, Haro. La imagen de marca en torno al vino, el centro histórico, el barrio de las bodegas, el meandro del Ebro y la accesibilidad son los componentes de excelencia sobre los que se apoya este proyecto.

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“Cluster de Excelencia” y Perfiles Urbanos

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identidad y componentes de excelencia para ser un referente global a su propia escala. Esta es una nueva forma de concebir el urbanismo, no se trata solo de “poner la casa en orden” sino de definir un proyecto de futuro basado en las fortalezas de la ciudad y no solo en la solución de los déficits más evidentes. Para ello podemos tener en cuenta la diversidad de ideas y enfoques mostrados en este libro, sus perfiles diferentes pero también sus posibilidades de convivencia, ya que manifiestan experiencias y conceptos útiles en cualquier caso, conscientes de que no son trasladables, es decir, útiles como material crítico y como referencias estables, Las ciudades que están teniendo éxito en la etapa de la globalización son capaces de descubrir su propia identidad, sus singularidades y sus fortalezas, y al mismo tiempo, tienen capacidad para inventar y construir sus propias “ventajas competitivas” en relación con su entorno y en el marco de un mundo complejo, global e interrelacionado. Cada ciudad puede apostar obviamente por muchas y diversas iniciativas para configurar su futuro, sin embargo, solo algunas son capaces de aportar realmente ventaja competitiva a esa ciudad en concreto en la etapa en la que vivimos. A estas opciones las llamamos “Proyectos Críticos” y se basan en las fortalezas de la ciudad y en sus componentes de excelencia. En las investigaciones desarrolladas sobre diversas ciudades del mundo hemos aprendido que para identificar, y especialmente, para diseñar estos espacios singulares debemos ver, analizar y entender la ciudad con una sensibilidad atenta a lo que es singular en cada caso y que se expresa a través de sus componentes de excelencia. Solo así podremos imaginar e inventar de cara al futuro unos Proyectos Críticos capaces de ser detonantes de la transformación de la ciudad. Estos proyectos surgen habitualmente en la intersección de los componentes de excelencia de la ciudad 2 9 0 y son lugares en los que emerge una dinámica nueva e impredecible que supera las posibilidades asociadas a sus componentes de partida. En algunas ciudades ciertos componentes de excelencia han crecido espontáneamente, en otras, si queremos estimular su emergencia se requiere de un esfuerzo especial análogo al que los científicos crean para el desarrollo de una determinada reacción química. Hace falta un ambiente adecuado, un lugar propicio, unas mezclas en proporciones correctas, unos catalizadores o dinamizadores, un know-how, etc. Los territorios inteligentes son aquellos capaces de diseñar y construir sus propios Proyectos Críticos. Teniendo en cuenta la limitación de recursos humanos y económicos en la ciudad y los límites temporales de los período del gobierno local, la identificación de Proyectos Críticos y prioridades básicas es un elemento esencial de la política urbana. La clave para la definición de un ProyectoCiudad inteligente es identificar con rigor el “Cluster de Excelencia” de la ciudad y alcanzar un consenso respecto a los “Proyectos Críticos” de futuro, este Proyecto de Ciudad se convierte en una referencia clara para orientar las acciones prioritarias del sector público, del sector privado y de la sociedad civil organizada. La metodología de los “Cluster de Excelencia” que estamos utilizando en las investigaciones del Proyecto-CITIES ayuda a identificar los Proyectos Críticos que pueden ser la base de un Proyecto de Ciudad.

Hacia un Proyecto de Ciudad En los albores del siglo XXI están apareciendo situaciones nuevas en todas las facetas de nuestra vida: El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones multiplica


Todos estos cambios afectan también a las ciudades y a la forma de gestionarlas. Hoy día los habitantes de nuestras ciudades interactuan en un entorno global cada vez más amplio que sobrepasa los límites locales y también las empresas que nacen o que deciden instalarse en nuestras ciudades tienen unas exigencias de operar en mercados cada vez más amplios y están sometidas a un esquema de competencia que supera los límites físicos de las ciudad y de su entorno regional inmediato. En este contexto, las ciudades necesitan utilizar como referencia básica para su organización y diseño el contexto de la globalización aunque solo sea porque deben acoger y dar los servicios adecuados a sus ciudadanos y a las empresas que allí se ubican. Cada vez más las empresas necesitan operar globalmente para sobrevivir y cada vez más también una mayor proporción de ciudadanos tienen necesidades de interactuar con ideas, información, territorios y personas situadas fuera de los propios límites de la ciudad. En los últimos años se ha escrito y debatido mucho sobre la competencia entre las ciudades, con frecuencia se ha señalado que no son los estados las unidades económicas realmente operativas y relevantes en la nueva economía sino las ciudades y sus entornos regionales. La cuestión clave es pensar en la naturaleza de dicha competencia, es decir, preguntarse si compiten realmente las ciudades o más bien las personas y las empresas que viven y operan en la ciudad. No cabe duda de que hoy día las empresas compiten, y no solo localmente, sino globalmente debido a la disponibilidad de información, a la creciente transparencia de los mercados y a la progresiva eliminación de las barreras al comercio internacional. Nuestra tesis es que desde la política urbana y desde el urbanismo se puede aportar un soporte básico para la competitividad de las empresas y también y la calidad de vida que puede llegar a marcar una diferencia perceptible por los ciudadanos. La cuestión clave para el gobierno de las ciudades es saber si los alcaldes y los equipos de gobierno municipal o regional pueden hacer algo para mejorar la capacidad competitiva de las empresas de su municipio o de su región, o si en realidad, estos territorios se perciben como competitivos porque lo son las empresas que se han instalado allí. En nuestras investigaciones del Proyecto Cities se constata que las ciudades y las regiones sí pueden desarrollar “ciertas” ventajas competitivas para “ciertas” actividades. Tradicionalmente eran muy importantes las denominadas ventajas comparativas, es decir, aquellas relativas a la geografía, a la naturaleza, al clima, etc. Cada vez más, en la nueva economía prevalecen las denominadas ventajas competitivas creadas por el hombre, y esto sucede especialmente en el ámbito de las ciudades. Las ciudades y los territorios pueden contribuir a la competitividad de las empresas con una simplificación de la burocracia, con una gesten ágil y eficiente del sector público, con

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exponencialmente la capacidad de interacción global a todos los niveles; la apertura de los mercados internacionales introduce nuevas pautas de comportamiento en las empresas que operan globalmente; la actual estructuración política mundial hace difícil abordar de forma justa y coherente la redistribución de los recursos que genera la economía internacional y esto acentúa las desigualdades y genera una gran fractura entre paises, ciudades y personas; la apertura global y los crecientes desequilibrios entre paises está afectando de forma espectacular a los flujos migratorios y en algunos paises surgen problemas graves de integración, creciente inseguridad, etc.; tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York o los del 11 de marzo del 2004 en Madrid, también ha cambiado radicalmente la percepción de la seguridad, los sistemas de protección de los paises y los filtros migratorios, e incluso se está transformando el equilibrio entre libertad personal y mecanismos de garantía de la seguridad colectiva.

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Esta reflexión pone de manifiesto que una parte sustancial del soporte que necesitan las empresas para ser competitivas y de los alicientes que necesitan los ciudadanos para alcanzar cotas significativas de calidad de vida tiene una relación muy estrecha con el modelo de ciudad, con su estructura urbana y con su perfil funcional, y estos aspectos, están gestionados por las autoridades locales. En definitiva, la política urbana es un factor esencial para la creación de ventaja competitiva y calidad de vida sustentable. Una de las principales y más difíciles misiones de los gobiernos locales es orientar el modelo de ciudad en una dirección inteligente, inspirada en la idiosincrasia del lugar, en sus componentes de excelencia y con una importante participación de los diferentes actores. Como señalábamos en el apartado anterior, la clave para los gobiernos locales, que a veces están poco tiempo en el poder, es elegir bien, identificar los proyectos críticos por los que quiere apostar la ciudad y aportar la energía, la ilusión y el liderazgo necesarios para avanzar en esa dirección. Esta es una forma viable de crear ventaja competitiva y magnetismo en la etapa de la globalización, y por eso, el liderazgo es tan importante dado que es el elemento aglutinador que hace actuar de forma integrada a los diferentes componentes de la ciudad. Durante décadas los gobiernos de las ciudades y las regiones se han organizado a través de rígidos departamentos sectoriales que dejaban escasas oportunidades a la interrelación y a la sinergia. Cada vez más son necesarios órganos específicos para el desarrollo de proyectos inteligentes, que casi siempre son proyectos de fusión que surgen en lugares de confluencia o en puntos de acupuntura urbana como los denomina brillantemente Jaime Lerner. No se puede trabajar sólo a una escala, es necesario simultanear proyectos, abordar las diferentes escalas urbanas y territoriales, activar proyectos sólidos, crear interferencias. Algunos de los más innovadores e imaginativos proyectos para el siglo XXI como One North en Singapur se está creando a través de una agencia específica JTC (Jurong Town Corporation) capaz de integrar aspectos de diseño urbano, innovación, universidades, infraestructura, biotecnología, nuevas tecnologías, arte, vivienda, ocio. Otros espacios de la ciudad como las áreas residenciales, ciertas reservas ambientales, áreas portuarias, etc. pueden desarrollarse fácilmente por diversos actores a través de procedimientos convencionales, pero los Proyectos Críticos capaces de impulsar poderosamente la transformación de la ciudad son transversales y requieren una gestión inteligente y específica. La ciudad del siglo XXI se basa más que nunca en la innovación y ésta se produce en la intersección entre disciplinas distintas, en los lugares de encuentro entre filosofías y actitudes diversas, en los espacios físicos de intercambio, en los nodos de confluencia física y

Proyecto Madrid BM30: sistema de eco-bulevares y la Ciudad del Saber. Fundación Metrópoli.

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equipamientos educativos apropiados al perfil de las empresas, con una buena infraestructura digital, con aeropuertos, servicios logísticos, servicios financieros, movilidad eficiente, suelo disponible a un precio razonable, calidad de los espacios públicos, etc., pero especialmente, una ciudad puede aportar ventajas competitivas si existe un “cluster económico” local o una específica composición de actividades y servicios propicios para el nacimiento o instalación de empresas de un cierto perfil. Las ciudades necesitan dotarse de un determinado perfil y un determinado estilo de vida, que si está inteligentemente elegido, será un poderoso instrumento para crear valor añadido y atractivo para cierto tipo de actividades, empresas y personas. Añadir valor a la condición urbana dominante, tanto para la comunidad como para sus individuos, mediante el acierto en las decisiones espaciales 23.

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virtual, en los lugares frecuentados por las personas más creativas y tolerantes de la sociedad. Un espacio de interacción que ha de reprogramar “lo público”, no sólo como forma, sino como objetivo del interés colectivo cotidiano. Como hemos señalado, nuestra sociedad afronta una época de grandes cambios, si el urbanismo permanece al margen de estos nuevos retos de las ciudades en la etapa de la globalización, los urbanistas y los responsables de las políticas urbanas estaremos condenados a desempeñar un papel marginal. Por el contrario, si somos capaces de ofrecer un nuevo marco conceptual y unos nuevos instrumentos de trabajo, en ese caso, el renacimiento del papel de las ciudades irá en paralelo al renacimiento del urbanismo y de la política urbana y podremos desempeñar un papel útil e importante en nuestra sociedad. Los instrumentos tradicionales de planeamiento urbanístico en muchos casos están resultando insuficientes para dar una adecuada respuesta a las necesidades que hoy tienen nuestras ciudades. Nuestra cultura urbanística expresada en nuestra manera tradicional de redactar los planes urbanísticos y gestionarlos corre el riesgo de acabar envejecida y rígida en su burocracia. En la investigación sobre diversas ciudades del mundo que estamos desarrollando en el ProyectoCITIES y a lo largo de lo analizado en este libro se pone de manifiesto que hay una distinción básica entre ciudades al margen de su tamaño, de su nivel de desarrollo económico o de su perfil urbano. Hay “ciudades con proyecto” y “ciudades sin proyecto”. Los SmartPlaces son territorios capaces de dotarse de un Proyecto de Ciudad y de encontrar un equilibrio entre su estrategia económica, la cohesión y desarrollo social y la sensibilidad y cuidado del Medio Ambiente. Nuestra tesis es que los SmartPlaces, es decir las ciudades y regiones que responden al perfil que hemos 2 9 4 señalado en el apartado anterior de este capítulo, son los únicos territorios que pueden con solvencia afrontar el reto del desarrollo sostenible en la etapa de la globalización. La búsqueda de la sostenibilidad de nuestras ciudades podemos basarla en el diseño de un Proyecto de Ciudad innovador, fundado en la vocación del territorio, con un fuerte respaldo social y en correspondencia con las grandes opciones estratégicas de desarrollo económico. La sostenibilidad debemos concebirla desde una perspectiva amplia que incluye sostenibilidad ambiental pero también sostenibilidad económica, social y cultural, que incluye a gente y sus intereses cotidianos. Los SmartPlaces utilizan las estrategias territoriales y el urbanismo participativo para conseguir un desarrollo sostenible y alcanzar un equilibrio inteligente entre medio ambiente, sociedad y economía. La búsqueda de la excelencia y la posibilidad de diseñar un proyecto de futuro no es exclusiva de las ciudades económicamente muy desarrolladas. Pueden alcanzarse niveles de coherencia y equilibrio en distintos estadios de desarrollo. La buena noticia, el mejor mensaje que podemos transmitir a las ciudades con problemas, a aquellas que tradicionalmente se han encontrado fuera de los circuitos del éxito y de la innovación es que ha llegado su momento, que a través del liderazgo, de la participación de sus actores y de un proyecto inteligente de futuro pueden en poco tiempo crear sus propias ventajas competitivas, y cumplir sus objetivos en un mundo cada vez más abierto y con inmensas posibilidades. Como decía Jane Jacobs, tienen dentro de si la semilla de su futuro próspero y vigoroso. El urbanismo del siglo XXI no es un juego de suma cero. La mera gestión de los presupuestos municipales tiene efectos muy limitados sobre el potencial de transformación de la ciudad. Con un Proyecto de Ciudad, con liderazgo y con capacidad de colaboración entre los diferentes actores de la ciudad se multiplican exponencialmente a las posibilidades de futuro, la clave quizá esté que


Desde nuestro punto de vista, para crear un hábitat humano y atractivo en la sociedad del conocimiento necesitamos reinventar el gobierno de las ciudades, necesitamos más poder político y económico para las ciudades y sus entornos regionales, nuevos horizontes de calidad en el urbanismo, fortalecer los liderazgos creativos de la ciudad, idear nuevas fórmulas de participación de la población, mucha sensibilidad por la idiosincrasia local, reforzar el sentimiento de pertenencia y de encuentro que son claves para emprender proyectos colectivos y ser capaces de definir un “Proyecto de Ciudad” orientado desde el interés común. Las ciudades que tengan más éxito en el futuro serán las que consigan un equilibrio inteligente entre los diferentes componentes de la trilogía urbana: competitividad económica, cohesión social y sostenibilidad ambiental. En una economía basada en el conocimiento, en la innovación y en el capital intelectual, los factores de competitividad no son puramente económicos, dependen del equilibrio social y de la calidad ambiental. En el futuro las ciudades grandes, medias o pequeñas van a conseguir ventajas competitivas resaltando su identidad y fortaleciendo sus conexiones globales. Los habitats de la globalización hay que reinventarlos siendo conscientes de que las ciudades y los territorios más atractivos, aquellos capaces de ejercer magnetismo sobre su entorno y de ofrecer calidad de vida a sus ciudadanos serán las que tengan un proyecto de futuro ilusionante y compartido y no solo aquellos que gocen de unas condiciones de partida determinadas.

Territorios inteligentes

los gobiernos locales y regionales tengan la visión y la credibilidad necesaria y sean capaces de poner a trabajar al sector privado y a la sociedad civil en el desarrollo de objetivos y proyectos colectivos. Un Proyecto de Ciudad activa las relaciones y pone en valor el capital humano local.

295


NOTAS Y REFERENCIAS BIBIOGRÁFICAS

remedio radical que ha de utilizar todos los instrumentos disponibles: reforma fiscal, política inmobiliaria, acción en la

Capítulo 1. Los orígenes del urbanismo moderno. 1. Como lo explica Donatella Calabi en su conocido texto, “Il male città: diagnosi e terapia. Didattica e istituzioni nell'urbanistica inglese del primo '900”, Officina ed., Roma 1979.

7. Son modelos previos al de la ciudad jardín, quizás más parecidos al esquema del paisajista J.C. Loudon de 1826, aunque la influencia del modelo radial de Howard es luego elemento de

2. Le Corbusier, Vers une Architecture (1923), en el prefacio a su

contraste. Así en algunos modelos de los urbanistas alemanes

tercera edición, denominada “Temperatura”. Edición en castellano:

aparecen sistemas de parques en cuña adentrándose en la ciudad,

“Hacia una arquitectura”, Poseidón, Buenos Aires 1964.

mostrando una forma de incorporar la naturaleza a la ciudad central

3. “La metrópoli es un sistema muy descrito y poco entendido”, afirma John W. Dyckman en “Planeamiento y centros metropolitanos”, texto recogido en Indagaciones sobre la estructura urbana, Gustavo Gili, Barcelona 1964, pág 205. Parece hoy

296

promoción de vivienda y planificación urbanística.

-modelos de Eberstadt, Wolf y de Stübben para el plan de Berlín de 1910-. Sin embargo la intuición de la analogía biológica está asociada más a una interpretación del crecimiento urbano que a una búsqueda de interrelación entre naturaleza y ciudad.

imprescindible, cuando se aspira a decir tantas cosas, recordar lo

8. Ver Franco Mancuso, “Las experiencias del zoning”, Gustavo Gili,

ya dicho y acudir las lecturas clásicas de la ciudad moderna del

Barcelona 1980. Casi desde el primer momento se diferencian en

pasado siglo. Es el caso de los trabajos seleccionados por el LUB

Alemania dos tipos de planes urbanísticos: el Plan de ampliación

que recoge la colección morada de Gustavo Gili, o algunos de los

urbana (Stadterweiterungs-plan) y el plan de reestructuración

textos traducidos en los 70 por el IEAL, o el más divulgado “La

urbana (Umbau-plan), asociado al plan de alineación de calles

Ciudad”, Alianza Editorial, Madrid 1967, estado de la cuestión

(Fluchtlinien-plan) y de ampliación de calles (Strassendurchbruch),

publicado por Scientific American en 1965.

concebidos como planes de desarrollo de sectores. La edificación

4. Ver Vittorio Gregotti, “El territorio de la arquitectura”, Gustavo Gili,

se actúa mediante planes de construcción (Bebaungsplan).

Barcelona, 1972, p. 184: “¿Es el urbanismo una especie de sentido

9. Lo desarrolla Giorgio Piccinato en “La construcción de la

común o tacto capaz de alcanzar la solución acertada?”. Dice Bruno

urbanística. Alemania 1871-1914”, Oikos-tau, Barcelona 1993. En los

Gabrielli: “Un plan debe definir vínculos sostenidos en motivos y juicios

primeros urbanistas alemanes domina la perspectiva funcional, la

de valor construidos con metodología inequívoca. La validez de tal

concepción del plan regulador como instrumento de control formal

operación residirá no tanto en su pretensión de “objetividad” en gran

y económico de la ciudad, a través del zoning y del reglamento de

medida inexistente, sino sobre la coherencia con la que determinados

edificación. En Alemania el urbanismo reconoce desde su origen un

valores asumidos son efectivamente adoptados. La construcción de

conflicto o compromiso entre derecho público y derecho privado. Se

esos valores debe ser fruto de una búsqueda de naturaleza

discute sobre cuál es “el crecimiento natural de la ciudad”. A partir

estrictamente disciplinar...” (Casabella nº 550, pág. 15).

de 1924, la gestión de lo urbano se implica en el desarrollo de la

5. Muchos historadores han indagado en los antecedentes del plan urbano moderno. En “Verso la città controlatta”, André Corboz -en

vivienda popular y en un mayor control de lo inmobiliario, sobre todo donde urbanistas reformistas lideran los procesos.

“Europa 1700-1992. La disgregazione dell'ancien Regime”, Electa,

10. Joseph Hermann Stübben publica “Der Städtebau, Handbuch der

Milán 1990- analiza cómo con la Ilustración francesa la relación con

Architectur” en Darmstadt en 1890, manual muy difundido que ya

la ciudad se modifica. Si mientras en torno a 1700, intervenir en la

mostraba un cuerpo doctrina coherente, lo que hoy referimos como

ciudad significaba embellecerla, hacia 1800, en cambio, significa

urbanismo. Su actividad como planificador urbano fue muy amplia -

preservarla de determinados peligros definidos a priori, haciéndola

planes de Colonia, Heilderberg, Wiesbaden, Berlín... y trabajos de

al tiempo practicable -sus infraestructuras. En su lógica

consultor en ciudades como Roma o Madrid-.

historiográfica Corboz dice que se pasó del espectáculo al análisis, de la celebración a la acción, del ritual al conocimiento.

11. Como veremos, Camilo Sitte reacciona en 1889 con “la construcción de la ciudad según principios artísticos”, y más tarde Le

6. La figura de Arminius muestra el carácter de su época.

Corbusier reacciona a su vez contra Sitte y su pintoresquismo

Seudónimo de la condesa Adelaida Dohn-Polinski que en 1874

irregular que parecía proponer “el culto a la ciudad trazada por

desarrolla un ensayo sobre los males de la metrópoli, la ausencia

burros”.

de vivienda y la prioridad del alojamiento popular en la base de un


19. Si hubiera que reprocharle algo a Cerdá, esto sería haber

arte de proyectar ciudades y barrios”, Gustavo Gili, Barcelona, 1986

ignorado el mar.

(1ª Ed., 1909).

13. La gran manifestación del interés que despertaba la casa

20. Ver el artículo de Salvador Rueda “Modelos de ciudad: indicadores básicos”, Revista Quaderns nº 225, 2000. Ver también

inglesa es el libro de Hermann Muthesius escrito en 1904, antes de de Manuel Solá-Morales, “Querido León, ¿Por qué 22x22?”, presidir el Werkbund que promueve la vivienda social en Alemania, Das englische Haus, consecuencia de un encargo oficial y de una larga estancia en Inglaterra.

Arquitectura bis nº 24, 1978, singular explicación del ensanche.

21. Estapé recoge el testimonio del profesor Floresta con motivo, en 1959, del primer centenario del Ensanche: “El proyecto.. lo

14. En el manual de Unwin hay un claro desinterés por los asuntos

conocíamos mal; el tratado, ni bien ni mal, y la vida de Cerdá en

económicos, administrativos o de gestión. En ello se parece mucho

absoluto”. Cerdá sufrió en vida una gran incomprensión que padeció

a Sitte, al que cita repetidas veces. Se trata de la forma -no de cómo

con amargura, cuando fallece se encontraba en medio de una

hacerla posible- de ciudades y barrios que funcionen y que sean

delicada situación económica.

agradables.

15. Sobre el origen, los ideales, el desarrollo y la actualidad de la urbanística en Europa, con énfasis en Gran Bretaña, es interesante la trilogía editada por Mansell, Londres, 1980: “The rise of Modern Urban Planning 1800-1914”, a cargo de A. Sutchiffe, “Shaping an Urban World: Planning in the twentieth century”, a cargo de G.Cherry, y “Planning for Conservation: an international perspective”, a cargo de R. Kain. Sigue siendo excepciona el manual de historia urbana de Paolo Sica, “Historia del Urbanismo: el siglo XIX (2 tomos) y el siglo XX”, IEAL, Madrid 1982.

22. Fabián. Estapé, op. cit. (ed. 2001), pág 261. 23. Ver Carl E. Schorske, “Viena Fin-de-Siècle”, Gustavo Gili, Barcelona 1981, que dedica un capítulo a Otto Wagner. Stefan Zweig afirma que si Viena tiene algún significado en la cultura mundial ese es el de demostrar la posibilidad de una cultura superior. Estamos en el corazón contexto que va a hacer posible la construcción de una nueva racionalidad, ver A. Janik y S. Toulmin, “La Viena de Wittgenstein”, Taurus, Madrid 1983. Es una época de transición en la que todo iba demasiado rápido: “En aquella época nadie sabía hacia donde se movía, ni nadie sabía distinguir entre lo que estaba arriba y

16. Françoise Choay en “La règle et le modèle. Sur la théorie de

lo que estaba abajo, entre lo que avanzaba y lo que retrocedía”, dice R.

l'architecture et de l'urbanisme”, Seuil, Paris 1980. Fabián Estapé -

Musil en “El hombre sin atributos”.

responsable de la reedición en tres tomos de “Teoría General de la Urbanización, y aplicación de sus principios y doctrinas a la Reforma y Ensanche de Barcelona” (1867), del Instituto de Estudios Fiscales

24. Otto Wagner, “La arquitectura de nuestro tiempo”, El Croquis ed., Madrid 1993, pág. 113.

en 1971- señaló que la absoluta originalidad y primacía de

25. Marshall Berman, “Todo lo sólido se desvanece en el aire. La

Ildefonso Cerdá en el ancho campo de la elaboración de las

experiencia de la modernidad”, Siglo XXI, Madrid 1988. Berman

doctrinas urbanísticas en el XIX tardó en reconocerse, incluso en

destaca las contradicciones entre modernidad y modernización.

Barcelona. En el tercer Tomo Estapé incluye su “Vida y obra de Ildefonso Cerdá”, reeditada en 2001 por Península.

17. Ver el trabajo de Miguel Corominas i Ayala, “Los orígenes del Ensanche de Barcelona. Suelo, técnica e iniciativa”, Ediciones UPC, Barcelona 2002. Se esclarecen aquí aspectos de la construcción material del Ensanche, verificándose la flexibilidad con la que desde el principio se interpreta el modelo, su inserción territorial, en palabras de Corominas. En el catálogo de la exposición “Cerdá, ciudad y territorio. Una visión de futuro”, Electa 1994, se reproducen con calidad los principales documentos del Ensanche.

18. E. Henard, “Estudios sobre las transformaciones de París”, 1909, en Calabi, D. y Folin, M., “Eugène Henard (1943-1923). Alle origini dell'urbanistica. La construzione della Metropoli”, Marsilio, Venezia 1972.

Notas y referencias bibliográficas

12. Raimond Unwin, “La práctica del urbanismo. Una introducción al

26. Ver F. Stuart Chapin, “Planificación del uso del suelo urbano”, Oikos-tau, Barcelona 1977, texto clásico.

27. A. Menéndez Rexach, entonces Director del ITU, decía en la presentación del catálogo, “10 años de planeamiento urbanístico en España. 1979-1989” (VV.AA, MOPU-ITU-IUAV, Madrid 1989, pág.5): “...quizá nunca se ha producido en España una contribución tan importante a la cultura urbanística...”. La amplitud de lo realizado de la España de los 80 sorprendía en otros países cuya producción urbanística estaba entonces más bien paralizada, como en Inglaterra, Francia o Italia.

28. “Los bienes inmobiliarios son inmóviles, heterogéneos, difíciles de comparar y de evaluar, y su oferta está determinada por rigideces

297


asociadas a su naturaleza”, Paul Claval en “La logique des Villes”,

6. El libro de Buls, con poco más de 40 páginas, “Esthétique des

Litec, París 1985, pág. 121.

Villes” se publica en Bruselas en 1893, cuatro años después del de

29. Friedrich August von Hayek, “Camino de servidumbre”, Alianza editorial, Madrid 1995 -The Road for Serfdom, 1944.

Sitte. Pronto se reedita y se traduce a diversos idiomas. No se puede calificar a Buls como seguidor de Sitte, comparten muchas ideas, lo que indica que dichas ideas estaban presentes en el

30. Ver la profunda reflexión del escrito del conocido filósofo

ambiente de su época. Buls escribe mucho y participa en el debate

H.G.Gadamer, de 1966, “Sobre la planificación del Futuro”, recogido

urbano de su tiempo con luz propia. De hecho su libro se traduce al

en “Verdad y método II”, Ed. Sígueme, Madrid 1992: a pesar de que

inglés en 1899, mientras que el Sitte no se traduce hasta 1945 y

siempre nos encontramos en una situación dada y frente a cierta

en Nueva York, a pesar de ser muy conocido -el RIBA hace un buen

imposibilidad de objetivar, esta conciencia de una realidad

resumen en 1904, pero en general en el ámbito anglosajón el libro

inabordable con exactitud no puede conducir, sin más, a mantener

de Sitte se conoce con poca claridad. Los temas centrales de Buls

el orden establecido. Pensar -planificar es pensar, racionalizar -

son la evolución de la arquitectura doméstica, la forma de los

exige una actitud crítica y en ella cabe la aspiración a mejorar el

trazados urbanos y la conservación de los monumentos. No se

presente.

centra como Sitte en el espacio público. La realización más importante de Buls, la reconstrucción de la plaza y del corazón

298

Capítulo 2. El urbanismo de la Ciudad Bella.

histórico de Bruselas, está dirigida por esos temas y no

1. Sitte, Camilo, “Construcción de ciudades según principios

exclusivamente por el asunto de la plaza. Sin embargo hay un

artísticos”, -Der Städtebau nach seinen Kunsterischen Grundsatzen-,

paralelismo básico entre ambos. Donde Buls se apoya en Sitte y se

Gustavo Gili, Barcelona, 1980, p. 257. La primera edición en

refiere a él es en la observación de los lugares existentes como

castellano del libro de Sitte es la realizada por el arquitecto Emilio

fuente principal de aprendizaje. Buls conoce la primera edición en

Canosa en 1926. La edición de Gustavo Gili de 1980 es una

francés de Sitte, de 1902, que difunde con entusiasmo. Ver Marcel

reedición de la anterior, pero introducida por el magnífico texto

Smets, “Charles Buls. Les principes de l'art urbain”, Pierre Mardaga,

“Camillo Sitte and the Birth of Modern City Planning”, con el que los

Liège 1995.

profesores de Columbia University, Christiane C. y George R. Collins, reeditaron la obra de Sitte en 1964.

7. “Town Planning in Practice” de Unwin -London 1911-, uno de los manuales de urbanismo más difundidos e influyentes, consolida

2. Ver Sigfried Giedion, “Espacio, Tiempo y Arquitectura. El desarrollo desde 1909 a Sitte como maestro para el diseño del centro urbano. de una nueva tradición”, Dossat, Madrid 1978.

3. Stübben celebra el libro de Sitte y éste hace lo mismo cuando

Raymond Unwin, “La práctica del urbanismo. Una introducción al arte de proyectar ciudades y barrios”, Gustavo Gili, Barcelona, 1986.

sale el manual del primero. Más allá de sus diferencias, entre estos

8. Figura relativamente olvidada, primer presidente del Deutscher

dos urbanistas coetáneos hay puntos en común muy importantes,

Werkbund, profesor en Stuttgart y Munich, en sus clases o en su

como demuestran los Collins en su texto. Por ejemplo Stübben

estudio se forman arquitectos de la talla de B. Taut, P. Bonatz, E.

alaba la defensa que hace Sitte de la plaza en turbina, plaza

May, J.J.P. Oud o E. Mendelson. Ver Winfried Nerdingen, “Theodor

rectangular en la que las cuatro calles en sus cuatro esquinas no se Fischer. Architetto e urbanista”, Electa, Milán 1990. enfrentan, en ella no ve sólo el potencial perceptivo sino su condición de organizador del tráfico. Pero a Sitte no le interesa nada la plaza nodo de tráfico, el carrefour de Hénard que Stübben también ensalza.

4. A.E. Brinkmann, “Platz und Monument”, Ernst Wasmuth, Berlín 1923.

9. Ver S.E. Rasmussen, “Towns and Buildings”, University press, Liverpool, 1951; Gordon Logie, “The Urban Scene”, Faber and Faber, London 1954; Paul Zucker, “Town and Square: From the Agora to the Village Green”, Columbia University Press, New York, 1959.

10. Frederick Law Olmsted (1822-1903) es el iniciador de la tradición creativa de parques públicos en los Estados Unidos. Ya en

5. W. Hegemann y E. Peets, “The American Vitruvius: an architect's

su artículo “Public Parks and the enlargement of towns”, publicado en

handbook of Civic Art”, Princeton Architectual Press, New York, 1988;

1870 en el Journal of Social Science, muestra de manera coherente

1ª ed. 1922. Hay en castellano una lujosa versión fascimil, titulada

su idea del parque urbano y de la articulación sistemática de los

Arte Civil y editada por la Caja de Arquitectos en 1993.

espacios libres urbanos, concebidos como parques, plazas ajardinadas y vías parque. Ver Witold Rybczynski, “A Clearing in the


de reservas naturales del entorno metropolitano de Boston. Ver N.T.

Century”, Scribner, New York 1999.

Newton, “Design on the Land”, Harvard University Press, 1971.

11. Recogido en J. des Cars y P. Pinon, catálogo de la exposición

15. Es algo reconocido enseguida. Ya el gran paisajista francés

“Paris-Haussmann”, Pavilion de l'Arsenal-Picard, París 1991.

C. N. Forestier publica en 1906 un pequeño libro titulado “Grandes

12. Jean-Charles-Adolphe Alphand (1817-1891) recoge su experiencia en un magnífico trabajo, “Les promenades de Paris”, 2 Vol., París 1867-1873, y más tarde publica “L'art des jardins”, París 1868. Ese sistema vegetal estaba compuesto de dos bosques

villes et systèmes de parcs” -Hachette et cie., París- que sitúa en Boston el origen de la idea del sistema de parques y habla de la comisión de parques de Chicago, justo en el momento anterior al plan de Burnham.

remozados, tres parques, dos jardines, diecinueve “squares” y

16. Ver William H. Wilson, “The City Beautiful Movement”, Johns

numerosas plazas y arboledas plantadas en las avenidas o

Hopkins University Press, Baltimore 1989.

boulevares, algunos verdaderos jardines. Los “promenades” son los paseos arbolados con elementos de jardín. En total, se crearon o adaptaron 1.934 hectáreas de espacios verdes y se plantaron en torno a unos 100.000 árboles, con una estricta planificación de su construcción, que llegaba a todos los detalles. Alcanzar el ideal de disponer de un jardín cerca de la casa de cada parisino ofrece hoy, como resultado, el confortable escenario del París que visitamos. El

17. Cullen defiende muy pronto una perspectiva diferente en el proyecto de espacios urbanos. Editor de “The Architectural Review”, en Enero de 1944 publica “Exterior Furnishing or Sharawaggi. The Art of Making Urban Landscape”, donde trata de dar prioridad a la percepción del espacio urbano. Ver Gordon Cullen, “Paisaje Urbano. Tratado de estética urbanística”, Blume, Barcelona 1976.

parque urbano a veces inventa una naturaleza donde antes había

18. Kevin Lynch “La imagen de la Ciudad”, Infinito, Buenos Aires

tierra baldía. Es el caso del parque de las Buttes-Chaumont,

1974. La primera edición en inglés, del MIT press, es de 1960.

concebido en torno a 1863, realizado sobre unas viejas canteras de

Lynch fue autor de otras obras importantes como “La buena forma

piedra calizas que habían sido utilizadas como basurero. Un parque

de la ciudad”, Gustavo Gili, Barcelona 1989; o Lynch, K. y Hack, G.

extraordinario por la readaptación de su enclave y ejemplo de

(edición revisada) “Site Planning”, M. I. T. Press, Cambridge M.A.,

articulación de sistemas materiales, formales y funcionales que

1984 (versión castellana anterior, “La Planificación del sitio”, G.G.).

debe ser, sin duda, motivo de envidia del cercano y moderno parque de La Villette, también levantado sobre un espacio abandonado.

13. Central Park se comienza en 1857 y ocupa un espacio de 328 hectáreas, que costaron en 1856 unos 8 millones de dólares, y a las que se les añaden 65 acres en 1863, a un elevado precio. El total de unas 354 hectáreas se extiende entre la 5ª y la 8ª Avenida y entre la Calle 59 y la Calle 110. En las ciudades americanas sólo existían algunos espacios ajardinados, algunas plazas arboladas y los “commons” centrales, herencia de las ciudades planificadas de origen colonial. Los rural cemeteries, antecedente del parque urbano, eran espacios concebidos como un jardín en la periferia urbana. El primer “cementerio paisaje” es Mont Auburn, creado en 1831 en una colina a las afueras de Boston por Jacob Bigelow, físico y profesor de ciencias de Harvard.

14. La idea “Metropolitan Park System” es del ayudante de Olmsted, Charles Eliot (1859-1897), con origen en una atenta preocupación

19. Ch. Alexander y otros, “Un lenguaje de Patrones. Ciudades, edificios, construcción”, Gustavo Gili, Barcelona 1982 (1977). Muchos temas están ya intuidos en Chermayeff, S. y Alexander, Ch., “Comunidad y Privacidad”, Nueva Visión, Buenos Aires 1963.

20. En su influyente “The Language of PostModern Architecture”, Charles Jenks -Academy Editions, London 1977; Gustavo Gili, Barcelona 1980- al hacer el árbol genealógico de la arquitectura, construye una rama denominada Urbanismo Ad Hoc, en la que sitúa el contextualismo. Siendo el historicismo un rasgo general del postmoderno, la idea de contextualismo permite agrupar a los interesados por el proyecto urbano que claramente son antifuncionalistas. Algunos los denominan morfologistas. Pero nosotros preferimos asociar al morfologismo con una prespectiva de prevalencia analítica.

21. Ver Collin Rowe y Fred Koetter, “Ciudad Collage”, Gustavo Gili, Barcelona 1981.

por la conservación de los entornos naturales de las ciudades y,

22. Ver Juan Luis de las Rivas, “El espacio como lugar”, Universidad

sobre todo, los numerosos espacios de titularidad pública allí

de Valladolid, 1992.

existentes. El sistema urbano de parques públicos se articula con el

Notas y referencias bibliográficas

Distance: Frederick Law Olmsted and America in the Nineteenth

23. En la beligerancia contra la arquitectura del Movimiento Moderno destacó la denominada Escuela de Bruselas que en torno

299


a Culot y cercana a Krier, desarrolla una iniciativa editorial, los

residenciales con atractivo para los inversores, pero, dice Scully,

Archives d'Architecture Moderne, con una influencia definitiva a lo

¿es posible hacer dinero construyendo comunidades para los

largo de los años 80 y primeros 90 en los arquitectos “cultos”,

pobres? El tiempo está demostrando que las ideas del New

sobre todo lo ligados a la conservación del patrimonio en Francia y

Urbanism son atractivas en contextos sociales y urbanos diferentes.

Bélgica. Ver la obra colectiva “Rational: Architecture: Rationelle: The

El New Urbanism tiene relevancia no por su originalidad, ya que

Reconstruction of the European City” -AAM, Bruxelles 1978-,

utiliza simpre materiales prestados, sino por su condición de

planteada como una nueva teoría urbana, necesaria para ellos tras

propuesta integrada.

la fractura creada por planes como el de Barsilia.

24. Rob Krier, “El espacio urbano. Teoría y práctica”, Gustavo Gili,

John Nolen publicado en 1927 con el subtítulo de “Achievements in

Barcelona 1976.

Civic Improvements in some American Small Towns and

25. En la Academia real de las Artes de Londres se celebra en marzo de 1992 un interesante debate denominado “Architecture in Arcadia” -ver Architectural Design nº 103, 576 1993- en el que León Krier discute con un grupo de arquitectos interesados en el proyecto de viviendas rurales a partir de los prototipos de granjas y edificaciones del countryside inglés, cuyo punto de partida es la PPG nº 3 inglesa -Planning Policy Guidance, vinculada al Libro Verde del Medio Ambiente urbano europeo- sobre diseño urbano

300

31. Ver la reedición de “New Towns for Old”, significativo título de

Neighbourhoods”, -Routledge/Thoemmes Press, New York 1998-. Nolen, gran diseñador urbano, insiste en que no es el embellecimiento sino el bien común lo que debe orientar el proyecto, y ello necesita de un trabajo interdisciplinar. El trabajo de M.F. Rogers Jr., “John Nolen & Mariemont. Building a New Town in Ohio”, John Hopkins University Press, Baltimore 2001; analiza uno de los trabajos de Nolen al detalle, antecedente directo del New Urbanism.

sostenible. En apoyo a esta recuperación de esta arquitectura, el

32. Ver el conocido trabajo de Clarence Stein & Henry Wright,

Príncipe de Gales crea en octubre de 1992 un Instituto de

“Towards New Towns for America”, MIT Press, Cambridge, 1973, (1ª

Arquitectura. Es en estos foros donde algunos de los arquitectos

ed. 1957).

vinculados al New Urbanism comienzan a ser conocidos.

33. Destacamos dos de los clásicos de arquitectura del paisaje

26. Anthony Vidler, “The Third Tipology”, Oppositions, nº 7, 1976.

útiles para el diseño urbano: Garrett Eckbo, “Landscape for Living”,

Traducido en 1982, Cátedra de Composición II, ETSA de Madrid, en

Architectural Record, New York 1950; y Lawrence Halprin, “The RSVP

“Sobre el concepto de tipo en arquitectura”.

Cycles: Creative Processes in the Human Environment”, Braziller, New

27. Douglas Kelbaugh (ed.), “The pedestrian pocket”, Princeton Architectural Press, 1989; se trata de una publicación que resume un taller de arquitectura con grupos de estudiantes.

28. Ver A. Duany, E. Plater-Zyberk y J. Speck, “Suburban Nation. The Rise of Sprawl and the decline of the American Dream”, North Point Press, New York 2000, libro que concluye con la Carta del New Urbanism.

29. El evangelista, así llama a Andrés Duany la revista Architecture en Mayo de 2000, un número de la revista neoyorquina dedicado al poder de los arquitectos.

York 1970. La importancia e influencia de la Landscape Architecture en las ciudades de Norteamérica es evidente.

34. Es extraordinario el esfuerzo realizado en los últimos años, ejemplarmente representado por la Bienal del Paisaje de Barcelona y evidente en sus resultados: “Rehacer paisajes” y “Jardines Insurgentes”, libros nº 6 y 11 de la colección Arquíthemas, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona 1999 y 2002.

35. Insistimos en que hay tradiciones de arquitectura del paisaje muy arraigadas. Ver por ejemplo S. Wrede y W.H. Adams (eds.), “Denatured Visions. Landscape and Culture in the Twentieth Century”, MOMA, New York 1988.; o P. Walker y M. Simo, “Invisible Gardens. The

30. Puede verse un buen resumen de todo ello en Katz, Peter, “The

Search of Modernism in the American Landscape”, MIT press,

New Urbanism. Toward an Architecture of Community”, McGraw Hill,

Cambridge, Mass. 1994. Sobre la interferencia creativa entre paisaje

New York 1994. Allí aparece un epílogo interesante de Vincente

y urbanismo ver M. Mostafavi y C. Najle (eds.), “Landscape

Scully, importante ensayista de arquitectura, titulado “The

Urbanism. A manual for the Machine Landscape”, Architectural

Architecture of Community”, donde destaca que los proyectos

Association, Londres 2003; en el que participan los arquitectos

realizados pertenecen al mundo suburbano y que la idea principal

españoles I. Ábalos, J. Herreros y A. Zaera.

es la de comunidad. El automóvil es el principal elemento de la desintegración de la comunidad urbana, dice Scully. Son barrios


lo muestran los dibujos de Daumier y Doré, a la vez el lugar de la

1. Ver Lewis Mumford “La ciudad en la historia, I y II”, Infinito, Buenos feria de las vanidades, de las grandes esperanzas y de las ilusiones Aires 1979.

2. La exposición “Les Villes”, organizada en 1994 por el Centro

perdidas de los relatos de Tackeray, Dickens, Balzac... todavía dotados de actualidad.

Pompidou ofrece una panorámica muy valiosa de la cultura urbana

10. El primer nombre que Howard da a sus esquemas urbanos,

europea, desde el Arte y la Arquitectura. Asimismo es interesante

antes que ciudad jardín, es ciudad social. Ver S. Bayley, “La ciudad

“Presente y futuros. Arquitectura en las ciudades”, Catálogo General

jardín”, Ed. Adir. Madrid, 1982; C. Doglio, “La città giardino”, Gangemi

del Congreso de la UIA, en Barcelona 1996. Todavía el mejor trabajo

Ed., Roma 1983 (1953).

sobre la Utopía es el del matrimonio F.E. y F.P. Manuel, “El pensamiento Utópico”, tres tomos, Taurus, Madrid 1984.

11. El modelo urbano concéntrico, característico de la ciudad ideal desde Vitruvio, no aparece nunca fundido con el campo. El campo

3. Ya los hicieron, entre otros, Françoise Choay en “The Modern City:

es hasta entonces lo antagónico de la ciudad. Sin embargo Howard

Planning in the XIXth Century”, Braziller, New York, 1969; y Robert

cuenta con un antecedente conocido en su tiempo, el del paisajista

Fishman en “Urban Utopias in the Twentieth Century: Ebenezer

inglés John Claudius Loudon (1783-1843), editor de Gardener's

Howard, Frank Lloyd Wright and Le Corbusier”, Basic Books, New York

Magazine, que en 1829 propone un modelo concéntrico para

1977.

Londres anticipando la idea del cinturón verde, un modelo

4. Son las ideas que faltan, componiendo una utopía ausente, ideas que aparecen veladas en el trabajo y en la reflexión de

concebido como algo adaptativo a la realidad de la metrópolis, generador de un sistema completo de zonas verdes.

arquitecturas valiosas recientes, contra “... la pobreza de la

12. Ver VV.AA. “Arturo Soria y el urbanismo Europeo de su tiempo,

imaginación de la urbanística europea, su incapacidad de colaborar en

1894-1994”, Fundación Cultural COAM 1996; y J.R. Alonso Pereira,

una definición y construcción de lo nuevo más precisas, su aceptación

“La Ciudad Lineal de Madrid”, Arquithemas, Fundación Caja de

de una idea de futuro como encuentro, su adaptarse a registrar,

Arquitectos, 1998.

eventualmente a combatir las ideas en vez de producirlas”. Magnago Lampugnani, Vittorio en “L´utopia assente. Framenti per una storia critica”, Casabella 487-8, 1983.

13. Henry George desarrolla la doctrina del impuesto único -en “Progress and Proverty”, 1879 -desde el hecho de que los productores trabajan en beneficio de los propietarios del suelo rural

5. Afirma Peter Hall sobre el anarquismo en las ideas de Howard,

o urbano, cuya plusvalía crece contínuamente, da lugar a la

Geddes y Mumford: “La visión de estos pioneros anarquistas no era

especulación y empobrece a las masas. Propone que la renta de la

simplemente una forma construída alternativa, sino una sociedad

tierra pase al estado en forma de impuesto. Soria difunde las ideas

alternativa, ni capitalista ni burocrático-socialista: una sociedad basada georgistas en España, a las que también fueron fieles Howard y en la cooperación voluntaria entre hombres y mujeres, trabajando y viviendo en pequeñas comunidades con auto gobierno”, en “Ciudades del Mañana”, El Serbal, Barcelona 1996.

Wrigth.

14. Le Corbusier, “La Ciudad del Futuro”, Infinito, Buenos Aires 1962; “Hacia una arquitectura”, Poseidón, Buenos Aires 1964; “Cómo

6. Ver Colin Rowe y Fred Koetter, “Ciudad Collage”, Gustavo Gili,

concebir el urbanismo”, Infinito, Buenos Aires 1967; “Les trois

Barcelona, 1981; y Collin Rowe, “La arquitectura de la utopía”, en

établisements humaines”, Ed. de Minuit, Paris 1959.

“Marierismo y arquitectura moderna”, Gustavo Gili, Barcelona, 1981.

7. Ver David Harvey, “Spaces of Hope”, University of California Press, 2000 -Akal, Madrid 2003-.

15. Le Corbusier, en “Los principios del urbanismo”, Ariel, Barcelona 1971.

16. Dice en la Ville Radieuse: “Yo había creado un tipo de ciudad sin

8. Ebenezer Howard, “Tomorrow: a Peaceful Path to Social Reform”,

clases, una ciudad de hombres, ocupados con su trabajo y con su

Londres 1898, y “Garden Cities”, Londres 1902 (“Las ciudades-jardín

tiempo libre”.

del mañana”, en C. Aymonino, “Orígenes y desarrollo de la ciudad moderna”. Gustavo Gili, Barcelona, 1971).

Notas y referencias bibliográficas

Capítulo 3. Utopías urbanas del Siglo XX.

17. Alan Colquhoun en “Las estrategias de los grand travaux”, -ver “Modernidad y tradición clásica”, Júcar, Madrid 1991- manifiesta con

9. La metrópolis industrial es el estadio final de la Gran Ciudad,

inteligencia la contradicción permanente del trabajo de este gran

lugar de ascenso y desatre social, de construcción personal, como

arquitecto: parte de la gran arquitectura de Le Corbusier sería

301


imposible en la ciudad de Le Corbusier, porque necesita la

25. Michael Sorkin, “See You in Disneyland”, en “Variations on a

complejidad de la ciudad prexistente.

Theme Park. The New American City and The End of Public Space”, Hill

18. Frank Lloyd Wright, en “In the cause of Architecture”, 1928. 19. Dice Wright: “está surgiendo una nueva Grecia/ en los bosques de América... Grecia/ era libre, en Grecia cada ciudadano/ se sentía una parte importante de/la república...”. Henry David Thoreau, figura central del Renacimiento Americano, abandona la vida tranquila de Boston y se establece a las orillas del lago Walden; en 1854 publica

and Wang, New Yrok 1992.

26. Ver David Harvey, “Spaces of Hope”, op. cit. Harvey cita el interesante trabajo de L. Marin, “Utopics: spatial play”, MacMillan, Londres 1984. El orden espacial tiene un significado moral y expresa el orden que la utopía describe. Con aciero también alaba La producción del espacio de Lefevre.

“Walden o la vida de los bosques”, primer tratado de ecología

27. Mike Davis, “City of Quartz: Excavating the Future in Los Angeles”,

aplicada en el que explora la vida en armonía con la naturaleza,

Vintage, Los Angeles 1992.

desarrollando una singular autoconciencia capaz de reflejar e interpretar la vida natural en el lago. En 1849 había escrito

Capítulo 4. La Ciudad Funcional.

“Desobediencia Civil” (1849), cuyo rechazo de la lógica del poder es

1. Se ha editado recientemente un documento muy completo e

leído con admiración por Tolstoi o Gandhi. Como Wrigth, Thoreau

interesante denominado la Nueva Carta de Atenas, elaborado por la

admiraba el misticismo oriental, el retorno a la naturaleza es

Asociación Europea de Urbanistas (ECTP), se le ha dado ese

premisa para la renovación espiritual, redescubrir la pureza de la

nombre porque el nivel de ambición y sistematización al que aspira

vida rural, reelaborar una mítica de lo cotidiano.

es similar a lo que en su momento representó la Carta de Atenas, si

20. En este sentido es excelente el artículo de James Dougherty, “Broadacre City: Frank Lloyd Wright's Utopia”, Centennial Review 25, nº3, Summer 1983, p. 239-256.

302

21. Ver Donald Leslie Johnson, “Frank Lloyd Wright versus America. The 1930s”, MIT Press. Cambridge, Mass. 1990. La tesis central de

bien el nombre no tiene nada que ver con una hipotética orientación disciplinar funcionalista.

2. No referimos cada una de las citas de manifiestos, hemos trabajado con el texto de Ulrich Conrads, “Programas y manifiestos de la Arquitectura del siglo XX”, Ed. Lumen, Barcelona 1973.

Wright es: “No private ownership of public needs/ No landlord or

3. Ver Reyner Banham, “Teoría y diseño arquitectónico en la era de la

tenant/ No “housing”. No subsistence homesteads/ No traffic

máquina”, Nueva Visión, Buenos Aires 1971 (1ª edición en 1960);

problems/ No railroads. No streetcars/ No grade crossing/ No poles, No

y Th. Hilpert, “La ciudad funcional”, IEAL, Madrid, 1983.

wires in site./ No headlights. No lightfixtures/ No glaring cement road or walks/ No tall building except in isolated parks/ No slum. No scum/ No major or minor axis”.

22. Comienza con una cita de Paracelso, alquimista, médico y

4. En Hubert-Jan Henket y Hilde Heynen (eds.), “Back from Utopia. The Challenge of the Modern Movement” -010 Publishers, Rotterdam 2002- es posible encontrar a través de muchas voces una perspectiva amplia, crítica y actual de la “arqutectura funcionalista”

filósofo suizo (1493-1541), buscador del secreto último del hombre y sus matices. y de la naturaleza. Wright, F.LL., “La città vivente”. Einaudi, Torino 1991 (“The living City”, 1958). El papel de la arquitectura en la sociedad es central -alquimia quizás-, desde una concepción intemporal: “Architecture is begining, always begining. It was not made by the Greeks nor by the Romans. It wasn't even made in the Georgian Period. It is something that has to be made afresh all the time, as life, as opportunity, as growth changes”.

23. Ver “Situacionistas”, MACBA, Barcelona 1996 y “Teoría de la deriva y otros textos situacionistas sobre la cuidad”, MACBA-ACTAR, Barcelona 1996.

5. Le Corbusier en “Hacia una arquitectura”, Poseidón, Buenos Aires 1964 (1923).

6. Ver Revista UR nº8, 1989, “Cornelis Van Eesteren de cerca”. 7. Le Corbusier en “Principios del urbanismo”, Ariel, Barcelona 1971. 8. En 1981 el filósofo Jürgen Habermas pronuncia en Berlín la conferencia “Arquitectura Moderna y postmoderna”, -ver Revista de Occidente nº 42, 1984- donde destaca el esfuerzo y la singularidad del Movimiento Moderno, aunque la planificación urbana no se reduce a problemas de diseño: “Otra indicación de que en el hábitat

24. Jean Baudrillard, Efecto Beaubourg, en “Cultura y Simulacro”,

urbano intervienen de forma creciente relaciones de sistema a las que

Kairós, Barcelona 1978.

no se puede dar una forma concreta, es el fracaso de uno de los más ambiciosos proyectos de la Nueva Arquitectura. Hasta ahora, no ha


penser l'urbanisme”, escrito en los años anteriores. La edición de la

ciudad. Las aglomeraciones urbanas han crecido más que el viejo

Carta es el primer trabajo de esta secuencia.

concepto de ciudad que la gente sigue acariciando. Sin embargo, ello no es ningún fracaso de la arquitectura moderna ni de otra arquitectura”.

9. La Carta de Atenas se redacta como resultado del 4º CIAM Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna-, celebrado en Atenas -realmente a bordo del buque Patris- en 1933. El texto de La Carta de Atenas es elaborado por Le Corbusier en la Francia ocupada de 1942, y publicado como Le Groupe CIAM-France, “Urbanisme des CIAM. La Charte d'Athènes”, Plon, París 1943; reeditado por Minuit en 1957. Seguimos el texto en castellano de Le Corbusier, “Principios de Urbanismo”, Ariel, Barcelona 1989. El texto de Le Corbusier es el texto más conocido, aceptado en el 7º CIAM, Bérgamo 1949, aunque sin duda dependiente de los puntos de vista del famoso arquitecto.

13. Ver Matheus Gorovitz, “Brasilia, uma questão de escala”, Projeto Editores, Sao Paulo 1985.

14. Frente al texto de La Carta de Atenas elaborado por Le Corbusier en la Francia ocupada de 1942, en el mismo año, José Luis Sert publica con el significativo nombre “Can our cities survive? an ABC of urban problems, their analysis, their solutions” -Harvad University Press, Cambridge 1942- un texto en el que reelabora los materiales del 4º CIAM, origen de la Carta, y los del 5º celebrado en Bruselas en 1937 sobre el problema de la vivienda y el esparcimiento. Sert era vicepresidente de los CIAM. Además de incluir la que él llama “Carta de la Planificación de la Ciudad”, tal y como salió del congreso de Atenas, ilustra con materiales diversos parte de los 33 análisis de ciudades presentados, mostrando las preocupaciones de los congresistas y la mentalidad avanzada con la que enfocaban

10. El 28 de diciembre de 1940 Sert recibe una carta de Lewis

en el CIAM los problemas de la ciudad, evidenciando mayor

Mumford: “Las cuatro funciones de la ciudad no me parece que

disparidad de criterios e inquietudes de las que el siempre

cubran adecuadamente el campo del urbanismo: vivienda, trabajo,

propagandista Le Corbusier transmite. Libro traducido al catalán por

tiempo libre y transporte son importantes. Pero, ¿qué ocurre con la

la Generalitat en 1983.

función poliítica, con la educativa y la cultural, que sucede con el papel desempeñado por las plnatas de los edificios ligadas a estas funciones en la evolución global del proyecto de ciudad?”, -ver J.M.

15. André Corboz, “L'ipercittà”, 1994; en “Ordine sparso. Saggi sull'arte, il metodo, la città e il territorio”, Franco Angeli, Milano 1998.

Rovira, “José Luis Sert 1901-1983”, Electa, Milán 2000, pág. 105-. La

16. Ver artículo de Jacques Herzog, “Terror sin teoría: la ciudad

acusación de reduccionismo surge desde el principio, aunque la

indiferente”, El País, Babelia, 13/12/2003: Herzog, arquitecto de

cuestión estaba centrada en lo que la ciudad parecía necesitar.

prestigio plantea en un artículo oscuro al hilo de la vulnerabilidad

11. Tras la 2ª Guerra Mundial, los CIAM tratan de recuperar su actividad. En 1951 se celebra el 8º CIAM en Hoddesdon, dedicado al centro de las ciudades, y los CIAM 9º -Aix-en Provence 1953- y 10º -Dubrovnik 1956- sobre el hábitat humano -ver VV.AA., “El Corazón de la Ciudad”, Hoepli, Barcelona, 1955-. En los debates del CIAM X, el último celebrado, se produce críticas por parte de algunos de los arquitectos más jóvenes. Ya en el IX CIAM el matrimonio Smithson y Van Eyck, critican abiertamente las cuatro funciones, plantaendo temas como el de la identidad, la necesidad de

insospechada de las Torres Gemelas, un símbolo urbano derribado por el terror, la indiferencia como estrategia defensiva. Las ciudades sin embargo no aman esta indiferencia. Porque admiramos veladamente el vigor de esas grandes ciudades de América, e imitamos de hecho, su urbanismo. Un ejemplo: la prolongación de la Castellana y en las 4 torres sobre la ciudad deportiva del Real Madrid-, precisamente cuando los urbanistas norteamericanos están recreando sus ciudades, volviendo a sus centros y mirando hacia Europa.

reconocer diferencias. Se forma el Team 10. Herman Hertzberger

17. Calidad que hemos de aprender a reconocer. Ver Vittorio

llega a plantear el cambio de uso de los edificios, la “...búsqueda de

Magnago Lampugnani, “La Ciudad Normal”, El País, Babelia

elementos permanentes para la creación de infraestructura urbana...”.

30/12/2000.

Los arquitectos escandinavos ya estaban trabajando desde una nueva “escala humana”, práctica que daría lugar al denominado

Capítulo 5. La respuesta de las nuevas ciudades.

“empirismo nórdico”.

1. John Nolen (1868-1937) es pionero de la planificación en

12. Le Corbusier desarrolla en aquellos años su pensamiento urbanístico. En 1943 escribe sus Entretiens, en 1944 publica “Les trois établissements humaines” y en 1946 se publica “Manière de

Notas y referencias bibliográficas

sido posible integrar las viviendas sociales y las fábricas dentro de la

Norteamérica, elegido en 1926 presidente de la NCCP -National Conference on City Planning-, proyectó 27 nuevas ciudades a lo largo de EEUU, “nuevas comunidades para nuevas condiciones”, capaces a la vez de modernizar y de limitar el tamaño de las

303


grandes ciudades. En “New Towns for Old” (1927; ver Routledge/

10. Algunos estudios generales: G. Golany, “La planificación de

Thoemmes Press, NY 1998) dice “la planificación de nuevas

nuevas ciudades”, Limursa, Mexico 1985; Erwin Y. Galanty, “Nuevas

poblaciones, las nuevas formas de arquitectura y paisaje, la nueva

ciudades: de la antigüedad a nuestros días”, Gustavo Gili 1977;

ingeniería, deben unificarse aún más, pues existe esa oportunidad en

Claude Chaline, “Las nuevas ciudades en el Mundo”, Oikos Tau,

la armoniosa expresión de los ideales de la nueva ciudad”.

Barcelona 1988.

2. Nos apoyamos en un ensayo clásico y explicativo, que da valor

11. Frederick Gibberd, “Diseño de núcleos Urbanos. Escenología y

a las new towns británicas cuando están comenzando: William

plástica”, Ed. Contémpora, Buenos Aires, 1961 (1ª ed., Londres,

Ashworth, “The Genesis of Modern British Town Planning”, Routledge

1959).

& Kegan, London 1954.

3. Ebenezer Howard, C.B. Purdom, F.J. Osborn, W.G. TayloR... 4. Thomas Adams, “Outline of Town and City Planning” (1935),

Layout”, G.L.C. Study, Architectural Press, London, 1978 (“Diseño Urbano”, Blume, Madrid, 1985).

Routledge/Thoemmes Press, New York 1998. Adams insiste en la

13. Ver Clarence Stein & Henry Wright “Toward New Towns for

importancia del liderazgo politico y del conjunto de normas y

America”, (MIT Press, Cambridge, 1973, 1ª ed. 1957).

acciones de la administración para alcanzar objetivos urbanísticos, siempre sometidos a incertidumbre.

14. Ver Colin Buchanan, “El tráfico en las ciudades”, Tecnos, Madrid 1973 (1960). Su antecedente es H.A. Tripp, un experimentado jefe

5. “The Report of the Royal Commission on the Distribution of the

de policía de Londres, que en 1942 publica “Town Planning and

Industrial Population” (H.M.S.O. 1940), Informe de la comisión creada

Road Traffic” que presenta por primera vez la idea de recinto.

en 1937 y presidida por Sir Anderson Montague-Barlow.

304

12. Cultura evidente en textos como “An Introduction to Housing

15. Hay trabajos poco conocidos imprescindibles para descubrir los

6. Ver Peter Hall, “Urban & Regional Planning. Third edition”,

pormenores de la práctica urbanística: Koos Bosma & Helma

Routledge, Londres 1994 (1ª edición de 1972). A partir del informe

Hellinga (eds), “Mastering the City.North-european City Planning

Barlow, y fruto de una secuencia de informes de expertos entre

1900-2000”, I y II, NAI y EFL Publishers, Rotterdam 1997; Coen Van

1941 y 1947, se edifica el nuevo sistema de planificación

Der Wal, “In praise of common sense. Planning the ordinary. A physical

británico: la Distribution of