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ÁFRICA, LA OPORTUNIDAD QUE AÚN NO HEMOS PERDIDO AINHOA MARÍN

PAPELES DE LA FUNDACIÓN BOTÍN

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ÁFRICA, LA OPORTUNIDAD QUE AÚN NO HEMOS PERDIDO África forma parte del presente y del futuro de España. Por razones geográficas, por sus potencialidades, por sus necesidades. Nuestro continente vecino puede y deber ser una gran prioridad. Es una tierra llena de oportunidades, una región del mundo en la que estamos llamados a ejercer más nuestra responsabilidad, en la que incrementar nuestro compromiso. Es mucho lo que podemos hacer, lo que podemos aprender, lo que podemos crecer, lo que podemos aportar en África. África puede sorprendernos. Nos falta una estrategia estable de permanencia. Las relaciones se han incrementado en los últimos años, pero deben coordinarse y responder a objetivos preestablecidos. No es suficiente con una intervención por razones de seguridad, por exigencias de política migratoria o para obtener rentabilidad a corto plazo de las inversiones realizadas. Para intensificar las relaciones y desarrollar las oportunidades que África ofrece sería conveniente que coordináramos y ordenáramos los diferentes instrumentos de presencia que tenemos a nuestra disposición. Las relaciones comerciales, la ayuda al desarrollo, la ayuda de emergencia en desastres humanitarios y la política de control de flujos migratorios deben apuntar en la misma dirección. Bajo nuestra frontera sur hay 57 países que constituyen un gran reto para España. Hay muchos motivos para aumentar el interés que se ha despertado en los últimos años hacia África. Exportamos más a este continente que a Latinoamérica. En Sudáfrica, por ejemplo, nuestras compañías han conseguido en 2015 más de una tercera parte de los contratos en energías renovables. Estamos ante un mundo que todavía conocemos poco pero que nos puede ofrecer mucho: demanda compromisos exteriores en sectores como el alimentario, las telecomunicaciones, la moda y la confección, los automóviles, los servicios financieros, el ocio y el turismo. El comercio intra-africano puede duplicarse en los próximos años. Tenemos ventajas competitivas en las energías renovables y en el sector bancario.

CRECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA La clase media africana es la que más crece en el mundo. Puede triplicarse y llegar a representar en el año 2040 al 42% de la población. CIFRAS

3,4% 350 1.500

es lo que creció África Subsahariana en 2015

millones forman parte de la nueva clase media africana

62% 7%

empresas españolas están presentes en el continente

de la población tiene menos de 25 años

es el porcentaje de nuestras exportaciones que van a África. Superan las destinadas a América Latina, que representan el 6,4 %

PROPUESTAS Desarrollar una estrategia integral de presencia en África para no ser arrastrados por otros agentes internacionales. Diseñar una ayuda al desarrollo coherente. Aprovechar las oportunidades de inversión en los sectores en los que hay ventajas competitivas como el turismo o las energías renovables. Aprender de la vitalidad del continente. AUTORA

La presencia del español es creciente en esas tierras. Y nuestra contribución al desarrollo económico, institucional y social puede ser relevante.

Ainhoa Marín, profesora de Economía Aplicada

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África es, en este momento, una tierra de oportunidades empresariales, culturales, y geopolíticas para nuestro país. Una tierra en la que debemos aportar mucho. Y no es exagerado afirmar que nuestra prosperidad y un mayor protagonismo geoestratégico y cultural de nuestro país en el mundo

Nuestra prosperidad y un mayor protagonismo geoestratégico en el mundo dependen de las relaciones con África. Su competitividad es similar a la de otras economías emergentes dependen de la prosperidad del continente que tenemos bajo nuestra frontera sur, dependen de que estrechemos nuestras relaciones con él. Aunque tradicionalmente reducida, la presencia española en el continente es cada vez mayor y se ha intensificado, sobre todo, durante los años de la recesión económica. Con una clase media creciente, los países africanos demandan nuevos bienes de consumo, servicios financieros y provisión de energía. Además, el desarrollo de las infraestructuras de transporte y de telecomunicaciones se ha convertido en una prioridad en la actual agenda africana. La competitividad africana es similar a la de otras economías emergentes en todo lo que se refiere a las instituciones, la regulación, la

eficiencia laboral y del mercado, los servicios financieros o la seguridad física. África quiere mejoras en educación y demanda enseñanza del español. África necesita ayuda para su desarrollo, necesita mejorar su gobernanza, su tutela de los derechos humanos, su respeto al Estado de Derecho. Y en esos campos tenemos bastante que aportar. Son muchas las razones para aumentar el creciente interés de España por África, así como también lo son las contribuciones que España podría realizar en esa región del mundo.

África nos puede enseñar mucho: derrocha energía social, voluntad de cambio y liderazgo femenino España puede aprender también mucho de África. Es un continente joven, no solo por la edad de su población, también por la energía social que derrocha, por la voluntad de cambio, por su carácter emprendedor. África indica la estrecha relación que hay entre el desarrollo sostenible y el cuidado de la naturaleza, así como el valor del liderazgo de las mujeres. Su cultura tiene elementos muy positivos. Podemos, ambos, ganar mucho.


UN CONTINENTE DINÁMICO Los países africanos presentan, en conjunto, altas tasas de crecimiento económico. Para los países de África Subsahariana el crecimiento medio de 2015 fue del 3,4%, por encima de la media mundial. Varios países africanos han presentado tasas de crecimiento económico por encima del 10% (como por ejemplo Mozambique, con un crecimiento del Producto Interior Bruto del 17,6%), y hay varios países con tasas muy elevadas como Níger (9%), Etiopía (7,5%) o Tanzania (6,9%) entre otros. Países como Nigeria, que ya ha superado a Sudáfrica como primera potencia africana, son objetivos atractivos para la inversión extranjera. Según el informe Doing Business 2016, cinco de los países que más han

mejorado sus indicadores de negocio son africanos: Mauritania, Uganda, Kenia, Senegal y Benín. En el mismo informe del año anterior, el continente africano aparecía como el segundo destino más atractivo para las inversiones en 2015, y de nuevo cinco países de África Subsahariana (Benín, Togo, Costa de Marfil, Senegal y República Democrática del Congo) estaban en el top ten de los países que más reformas habían realizado para reducir la complejidad regulatoria y los costes en los procesos de negocio. La clase media africana, que supone actualmente, según datos de Naciones Unidas, unos 350 millones de personas y el 34% de la población mundial, es la que más crece en el mundo. Puede llegar a representar el 42% de la población


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mundial total y triplicarse para el año 2040. A consecuencia de esta tendencia, la inversión extranjera en África ya no está concentrada en los recursos minerales como ha sido habitual en el pasado, sino que comienza a diversificarse hacia los bienes de consumo y hacia los bienes de servicios. Esta tendencia se está produciendo sobre todo en las grandes ciudades y capitales africanas, donde el cambio en

El desarrollo de una nueva clase media ha hecho aparecer oportunidades de inversión en telecomunicaciones, algunos sectores industriales y los relacionados con el ocio y el turismo la distribución de los ingresos impulsa la necesidad de importar nuevos tipos de productos del exterior. De esta forma, están apareciendo en los países africanos, y sobre todo en los centros urbanos, oportunidades de inversión en sectores como el alimentario, las telecomunicaciones, la moda y la confección, los automóviles, los servicios financieros, el ocio y el turismo. En países como Argelia, Egipto, Marruecos y Gabón, el incremento de la clase media está por encima de la media continental (Banco Africano de Desarrollo, 2011). Por otro lado, se espera un importante incremento del comercio intra-africano

que podría doblarse para el año 2020. En el marco de algunos procesos de integración regional, el comercio entre los países miembros crece de forma significativa gracias a la eliminación de barreras comerciales, como aranceles y otros obstáculos no arancelarios, y la mejora de las infraestructuras. Recientemente, 26 países africanos han acordado iniciar un área de libre comercio (Tripartite Free Trade Area TFTA), que pondría en marcha un mercado liberalizado para 638 millones de personas. Los beneficios económicos de este enorme proyecto de liberalización comercial están asociados a la mayor atracción de inversión extranjera. Si funcionara, las ventajas para los inversores internacionales serían múltiples:

Los procesos de integración regional han crecido de forma significativa. Sus beneficios serán proporcionales a la llegada de inversión extranjera apertura de mercados, mayores economías de escala, facilitación del comercio, entre otras.

OPORTUNIDAD ESTRATÉGICOCOMPETITIVA El desarrollo de África tiene múltiples necesidades. Las empresas españolas han generado en los últimos años habilidades competitivas, sobre todo en ciertos sectores. Es el momento


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oportuno para que esas necesidades y las capacidades de nuestras compañías se encuentren. Podemos contribuir al crecimiento de un continente en el que hay mucho por hacer. España, según las estadísticas oficiales, exporta desde el año 2008 más a África que a los países latinoamericanos, y en torno a unas 1.500 empresas españolas tienen presencia en la región. Sin embargo, y aunque las exportaciones españolas muestran una tendencia creciente, también es cierto que la inversión española en África no acaba de consolidarse, e incluso retrocede en paralelo a la recuperación del crecimiento económico. De igual forma, se observa una alta concentración de las relaciones económicas, tanto comerciales como de inversión, en un número reducido de países, fundamentalmente en el norte de África y en Sudáfrica. El sector con más oportunidades para nuestras empresas es el energético. Las necesidades energéticas de los países africanos son crecientes y en este sector la empresa española tiene una amplia experiencia. La empresa española presenta además importantes ventajas comparativas sobre todo en el ámbito de las energías renovables. En Sudáfrica, por ejemplo, nuestras compañías han conseguido en 2015 más de una tercera parte de los contratos de licitación. Otros países africanos están apostando igualmente por el desarrollo de este tipo de energía. Hay oportunidades en Mozambique, Namibia, Marruecos y Egipto.

En lo que se refiere a las industrias extractivas, el sector energético africano presenta también importantes oportunidades que están surgiendo por la aparición de nuevos productores de petróleo y gas en África Subsahariana, como Camerún, Guinea Ecuatorial, Ghana, Kenia, República Democrática del Congo, Tanzania y Uganda. En Mozambique y Tanzania se han descubierto importantes reservas de gas natural, y la demanda de inversiones en exploración, producción, desarrollo de infraestructuras o equipamiento es creciente. En los sectores directamente vinculados al incremento de la clase media, como son las telecomunicaciones, el sector agroalimentario y el sector bancario, destacan además numerosas oportunidades. Es importante mencionar la casi total ausencia de la banca española en África (a excepción del Banco Santander en Marruecos), a pesar de ser un sector de fuerte presencia internacional en otros

España exporta, desde hace años, más a África que a Latinoamérica. Hay 1.500 empresas españolas presentes en el continente continentes. La industria agroalimentaria española, por otro lado, ha demostrado un alto nivel de


competitividad internacional, convirtiéndose en uno de los sectores más dinámicos en la recuperación económica de nuestro país. En estos sectores, donde las empresas españolas cuentan ya con experiencia en la internacionalización, el ICEX ha señalado oportunidades en países como Botsuana, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Gabón, Ghana, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Malawi, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudáfrica y Zambia. España, como potencia turística, tiene mucho que aportar al desarrollo de este sector en los países africanos

gracias a su propia experiencia desde los años 50. La Casa África colabora con la Organización Mundial del Turismo

El sector con más oportunidades para las empresas españolas es el energético. Las necesidades son crecientes y tenemos ventajas competitivas en las energías renovables en diferentes iniciativas para el desarrollo de la inversión y los


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negocios turísticos en África (por ejemplo el Foro Investour organizado en el marco de FITUR para la promoción de la inversión turística en los países africanos).

Las empresas turísticas españolas deben contribuir al desarrollo y la mejora del nivel de vida de los africanos Es importante señalar que las empresas turísticas españolas, muchas de ellas líderes mundiales del sector, se enfrentan a un importante reto en lo que se refiere a la contribución al desarrollo y la mejora del nivel de vida de los africanos. La inversión responsable en el sector turístico consiste no solo en la creación de puestos de trabajo o infraestructuras, sino también en la contribución a preservar el medio ambiente, el desarrollo local, la capacitación de los trabajadores y el empoderamiento de las mujeres, tal y como señala el informe de la OMT (en colaboración con Casa África: Tourism in Africa: a tool for Development). Son numerosos los países africanos en los que el ICEX ha identificado oportunidades en este sector: Botsuana, Camerún, Gambia, Guinea-Bissau, Mauricio, Santo Tomé y Príncipe, Tanzania y Zambia (entre otros). Asimismo se perfilan alianzas estratégicas entre las empresas españolas y las africanas en diferentes campos: creación de imagen de marca, integración de las tecnologías para

potenciar el marketing o facilitación de los viajes, por ejemplo.

LA OPORTUNIDAD CULTURAL En el continente africano, el 62% de la población son jóvenes (menores de 25 años). En términos educativos, se han realizado importantes progresos, pero todavía persisten relevantes retos para mejorar la cualificación. Se necesita mejorar la educación superior, potenciar la formación en las ramas tecnológicas y mejorar la calidad en general de los sistemas educativos. El informe Cervantes de 2014 reflejó interesantes datos sobre la presencia de El español: una lengua viva (Instituto Cervantes) en el continente. De los 12 países con más estudiantes de español en el mundo, cinco son países de África Subsahariana:

En África crece el número de estudiantes de español como lengua extranjera Benín, Costa de Marfil, Senegal, Camerún y Gabón. De forma general, el informe ha documentado una tendencia creciente del número de estudiantes de español como lengua extranjera en la mayoría de los países africanos. Destaca, igualmente, algunas asimetrías, como por ejemplo el caso de Benín, el país de África Subsahariana con mayor número de estudiantes de español, que nunca ha sido receptor de ayuda oficial en este sentido. Igualmente, la enseñanza del


TASA DE CRECIMIENTO PIB

%

2014

Mundial

3,4

África Subsahariana

5,1

Mundial

3,1

África Subsahariana

3,4

2015

11

LOS QUE MÁS CRECEN 2014

2015

%

Etiopía

10,3

Rep. Dem. del Congo

9,2

Mali

7,5

Mozambique

7,4

Etiopía

10,3

Costa de Marfil

8,6

Congo

7,6

Tanzania

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Fuente: FMI

español se extiende por primera vez a países con escasa tradición como Angola, Burundi, Cabo Verde, Etiopía, Gambia, Ghana, Mauricio, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, Ruanda, Togo y Uganda. Sucede en los países africanos, como en otros tantos países en desarrollo, que los déficits educativos son importantes generadores de desigualdades. Tal y como declaró la presidenta de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini-Zuma,

en apertura de la IV Cumbre Euroafricana de 2014: “África es joven y continuará siendo joven en el futuro. Europa está envejeciendo. En un futuro no muy lejano quizá deberemos compartir los recursos humanos de nuestro continente con Europa. Es por tanto de interés para ambas partes que estos recursos humanos estén bien formados”.


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Aunque el nivel educativo en la mayoría de los países africanos se ha elevado en las últimas décadas, no son pocas las oportunidades que tiene España para contribuir a la mejora de la educación de los africanos. A nivel universitario, es posible contribuir con el establecimiento de programas mentores, becas y colaboraciones con universidades.

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España tiene una gran oportunidad de contribuir a la mejora de la educación de los africanos, de su gobernanza, de su seguridad y de su integración OPORTUNIDAD GEOPOLÍTICA África afronta en este momento importantes retos para conseguir una mejor gobernanza, una mayor estabilidad de sus sistemas democráticos y una mayor transparencia. De igual modo la lucha contra el terrorismo, los desafíos de seguridad y de integración regional hacen conveniente una ayuda exterior no solo económica o empresarial. África necesita buena política, España puede y debe hacer política en África. Este enfoque ha sido compartido por los sucesivos Planes África de la Administración española. Ya en el año 2000, el reducido interés mostrado por las empresas españolas hacia algunos mercados, llevó al lanzamiento de

planes de apoyo dirigidos a países o áreas geográficas específicas. Estos planes tenían el objetivo de impulsar la internacionalización en estos mercados “no tradicionales” y considerados de interés. En el marco de estos planes de apoyo geográfico, el primer referente en el contexto africano fue el Plan de Acción para África Subsahariana (2001-2003). Posteriormente, el Plan para África (2006-2008) y el Plan África (20092012), de mayor vocación integral, que incluía la participación de España en la democratización y pacificación del continente, la lucha contra la pobreza y el fortalecimiento de la cooperación cultural. En el marco del establecimiento de casas por parte del MAEC, la Casa África forma parte adicional de la acción exterior del Estado desde el año 2006, y está jugando actualmente, junto con el ICEX, un papel creciente en el marco de la diplomacia pública y económica de España en la región. Desde la óptica de la agenda de seguridad y la presión migratoria, algunos han reclamado para España un compromiso más firme con el continente. Estos nuevos intereses, ya reflejados en la política exterior española, se han traducido en algunas iniciativas de control de los flujos migratorios. Hay quien defiende que es necesario vincular los objetivos de seguridad a la ayuda humanitaria. Y que se destinen mayores flujos a países africanos donde el control de la inmigración y lucha contra el terrorismo sean más relevantes. El argumento no es compartido por todos.


Para incrementar la legitimidad de España en espacios clave a nivel internacional, y la influencia en África, otros actores defienden la necesidad de relanzar la imagen de España en África como donante estable de Ayuda Oficial al Desarrollo, así como de ayuda humanitaria para situaciones de emergencia. Esta otra postura demanda que los flujos no sean supeditados a fluctuaciones derivadas de los contextos de recesión económica, en los que la ayuda española ha descendido considerablemente. En definitiva, no son pocas las aportaciones e iniciativas que se han realizado para aumentar la presencia de España en África. ¿Constituyen

estas acciones una estrategia adecuada? Hay quien señala la necesidad de establecer una estrategia integral después de analizar los intereses y los riesgos nacionales, las buenas prácticas de otros países, de

La imagen de España puede mejorar si la ayuda humanitaria y para situaciones de emergencia no fluctúa según las circunstancias mejorar el nivel de conocimiento de las dinámicas africanas, y, sobre todo, tras conseguir una mayor cooperación


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entre ministerios. Una estrategia de estas características permitiría que España no sea arrastrada por la agenda de otros actores y quede sin capacidad de influir en la elaboración de agendas colectivas (España mirando al Sur: del Mediterráneo al Sahel. Real Instituto Elcano). El objetivo es transformar las relaciones ya existentes en un proyecto de permanencia. No solo para hacer frente a los riesgos que implica la vecindad o para conseguir rentabilidad a corto plazo de las inversiones realizadas. El propósito, más bien, debe ser desarrollar instrumentos estables que favorezcan nuestro crecimiento al tiempo que se fomenta la gobernanza, el desarrollo, los derechos humanos y libertades fundamentales de la región. España debe, por otra parte, fomentar una mayor sensibilidad de la Unión Europea hacia África. Son muchas las aportaciones que España puede realizar al desarrollo humano de los africanos. La realidad es que, a pesar de que África muestra un crecimiento económico por encima de la media, en el continente persisten importantes retos: el logro de un desarrollo sostenible respetuoso con el medio ambiente, el crecimiento inclusivo (que proporcione oportunidades por igual y para todos), la reducción de las desigualdades o la mejora de la educación de la población joven.

CONCLUSIÓN España está llamada a asumir un mayor compromiso con África. Debe conseguir una mayor presencia en un continente de futuro prometedor, como otros muchos actores internacionales ya han sabido ver. Hemos empezado a estar presentes en una de las regiones más dinámicas del mundo. La creciente clase media genera muchas oportunidades. En el sector energético, en el de las telecomunicaciones, en el agroalimentario y en el bancario África necesita experiencia y recursos. África tiene ganas de crecer, de crear. África es un continente con el que estrechar lazos. España puede ser el país que haga de puente con el resto de Europa. Y África debería convertirse en una prioridad geopolítica para España. Por razones de seguridad, por razones de solidaridad, porque es una región que quiere aprender nuestra lengua. Y también porque podemos aprender mucho de su cultura. Para que África sea efectivamente una prioridad sería conveniente que coordináramos y ordenáramos los diferentes instrumentos que tenemos a nuestra disposición. Es conveniente que las relaciones comerciales, los esfuerzos de inversión, la ayuda al desarrollo, la ayuda de emergencia en desastres humanitarios y la política de control de flujos migratorios apuntaran en la misma dirección. Y, sobre todo, para que estos instrumentos sean eficaces, lo que más necesitamos es conocer mejor África.


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