La pasión por el fútbol femenino
Integración de nuevas generaciones

Desarrollo de talento futuro.
Superliga femenina 2025
Dragonas IDV en la Copa Libertadores Femenina 2025




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La pasión por el fútbol femenino
Integración de nuevas generaciones

Desarrollo de talento futuro.
Superliga femenina 2025
Dragonas IDV en la Copa Libertadores Femenina 2025




Editorial
El fútbol femenino barrial es territorio de resistencia. Son canchas improvisadas, uniformes compartidos y sueños que se sostienen con convicción. Pero también es unión, identidad y comunidad. Es un espacio donde cada jugadora carga con su historia personal, y aun así se levanta por su equipo, su barrio y su propio crecimiento. Documentar esto no fue solo un proceso académico o visual, fue un encuentro real con la fuerza de mujeres que, pese a las limitaciones, se permiten competir, disfrutar, reír, fallar, ganar y transformar su entorno. A lo largo de este proyecto recorrí canchas, conversé con jugadoras, entrenadoras, familiares y vecinas que acompañan desde las gradas. Me encontré con historias de esfuerzo que muchas veces pasan desapercibidas, pero que sostienen el verdadero espíritu del deporte. Cada fotografía, cada palabra y cada fragmento que encontrarás en estas páginas nace desde el respeto y la admiración hacia ellas. Esta revista no pretende romantizar las dificultades, ni presentar una versión idealizada del fútbol barrial. Más bien busca visibilizar sus realidades con honestidad: las condiciones con las que juegan, las barreras que enfrentan, la falta de apoyo estructural y la enorme brecha que aún existe entre el fútbol femenino profesional y el amateur. Pero también celebra sus logros, su disciplina, sus pequeñas grandes victorias y el impulso que las mantiene en la cancha incluso cuando la mirada de la ciudad no está puesta en ellas. Quise que esta edición fuera un puente entre quienes juegan y quienes observan, entre quienes viven este deporte desde adentro y quienes apenas comienzan a descubrirlo. A través de estas páginas vas a encontrar imágenes que hablan por sí solas, relatos que conmueven, reflexiones que cuestionan y testimonios que, estoy seguro, dejarán huella.
LA BARRIAL
Número 1 5 ejemplares

Fotografías: Diseñador Fotográfico Tomás Cueva Editorial: Diseñador Fotográfico Tomás Cueva
Director Editorial: Jorge Bueno
Instituto Metropolitano de Diseño “La Metro”
Quito - Ecuador













04
HISTORIA DE MACHACHI

El equipo Turín nació en Machachi como respuesta a la necesidad de brindar un espacio seguro para que niñas y jóvenes pudieran practicar fútbol, un deporte históricamente dominado por hombres. Desde sus inicios, el grupo se organizó de manera comunitaria, con entrenamientos en canchas improvisadas y un esfuerzo colectivo para superar la falta de recursos. La pasión por el fútbol femenino se fue consolidando gracias al compromiso de cada jugadora y al apoyo inicial de sus familia.

La comunidad comenzó a reconocer el esfuerzo del equipo y a involucrarse en su crecimiento. Vecinos y familiares colaboraban en la logística de partidos, celebrando victorias y apoyando en derrotas. Esto generó un sentido de pertenencia que fortaleció la identidad del equipo desde sus orígenes. A través de los años, Turín no solo se consolidó como un equipo competitivo, sino como un proyecto social, transmitiendo a nuevas generaciones la pasión por el fútbol femenino y demostrando que el deporte puede ser un motor de inclusión y desarrollo comunitario.

Turín ha enfrentado desafíos desde la desigualdad de género hasta la falta de apoyo económico e institucional. Cada obstáculo ha exigido resiliencia y colaboración entre jugadoras y la comunidad, convirtiéndose en una oportunidad para fortalecer el equipo. Los entrenamientos rigurosos y la presión de la competencia permitieron desarrollar habilidades técnicas y estratégicas, así como capacidades de liderazgo y trabajo en equipo. Las jugadoras aprendieron a organizarse y apoyarse mutuamente, consolidando la cohesión del grupo. La integración de nuevas generaciones de jugadoras supuso un desafío adicional, ya que era necesario transmitir conocimientos, valores y motivación para mantener la identidad y fuerza del equipo. Cada etapa de crecimiento fue acompañada por un esfuerzo colectivo que fortaleció la cultura interna de Turín. Los obstáculos externos, como la limitación de recursos o la falta de reconocimiento, impulsaron al equipo a buscar soluciones innovadoras y a fortalecer su resiliencia.


Familias, amigos y vecinos colaboran con lo que pueden: transporte, alimentación, uniformes o simplemente su presencia constante.
El fútbol femenino no solo se juega en la cancha, también se vive en cada rincón del barrio. El equipo Turín ha logrado movilizar a su comunidad, convirtiéndose en un símbolo de unión, identidad y compromiso colectivo. No importa el marcador, lo que realmente se valora es la entrega y la pasión. Los encuentros se han vuelto una tradición local, un espacio donde el deporte se entrelaza con la convivencia, la amistad y el orgullo barrial.El vínculo entre el equipo y la comunidad va más allá del apoyo deportivo. Las jugadoras son vistas como referentes por niñas y jóvenes que las observan con una gran admiración. La comunidad aprende que el fútbol también es un espacio para las mujeres, donde se construye liderazgo, autonomía y fortaleza.

Además, el impacto social del Turín ha generado nuevas dinámicas en Machachi. El equipo ha inspirado actividades culturales, ferias y espacios de diálogo que promueven la igualdad de género y la participación comunitaria. El fútbol se convierte así en una herramienta de transformación. Cada logro del Turín es también un triunfo de Machachi. La comunidad ha encontrado en el equipo una forma de reconocerse y proyectar su identidad. Lo que comenzó como un grupo de mujeres que querían jugar al fútbol, hoy representa un movimiento que demuestra que los sueños se construyen con el apoyo mutuo y la fuerza del barrio. Detrás de cada partido hay una red silenciosa de apoyo. Esa solidaridad se ha transformado en el motor que mantiene vivo el proyecto.




El fútbol femenino no solo se juega en la cancha, también se vive en cada rincón del barrio. El equipo Turín ha logrado movilizar a su comunidad,

Con el paso del tiempo, Turín logró trascender las canchas y convertirse en un símbolo de Machachi. Las jugadoras no solo representaban al equipo, sino a toda la comunidad, promoviendo valores de solidaridad, respeto y equidad.
Cada partido era un evento que unía a vecinos y familiares. La participación en torneos locales
permitió que Turín mostrara su talento y profesionalismo, poniendo a Machachi en el mapa del fútbol femenino. Los logros deportivos no solo generaron reconocimiento, sino que también inspiraron a otras niñas a soñar con pertenecer a un equipo de fútbol.

Las jugadoras se convirtieron en referentes, transmitiendo con su ejemplo la importancia del esfuerzo y la disciplina. La comunidad comenzó a valorar el fútbol femenino como una actividad significativa, contribuyendo a cambiar la percepción cultural sobre la participación de mujeres en el deporte.




El equipo Turín mira al futuro con la convicción de que el esfuerzo colectivo puede abrir nuevas puertas para el fútbol femenino en Machachi. Su visión va más allá de ganar campeonatos: busca dejar una huella en el deporte barrial, inspirando a quienes sueñan con vestir sus colores y defender su historia. Uno de los principales objetivos del club es consolidar su participación en torneos de mayor nivel. Para ello, trabajan en la mejora constante de su preparación física y táctica, con entrenamientos más estructurados y una planificación que les permita competir con equipos de distintas provincias. El crecimiento deportivo es visto como una consecuencia natural del compromiso diario.


Pero Turín no se enfoca solo en el rendimiento dentro del campo. Su propuesta también incluye la formación integral de las jugadoras, fomentando valores como la disciplina, la cooperación y el respeto. El equipo se convierte así en una escuela de vida, donde cada integrante aprende a liderar y aportar a su comunidad desde el deporte.
La relación con las instituciones locales y organizaciones aliadas es otro pilar del proyecto. Gracias a ese apoyo, el club puede acceder a espacios de entrenamiento, recursos básicos y oportunidades de difusión. Cada colaboración se construye desde la confianza y el deseo compartido de fortalecer el papel de la mujer en el deporte.
A largo plazo, el Turín aspira a crear una estructura que permita la formación de nuevas generaciones. Sueñan con una cantera femenina donde las niñas de Machachi puedan crecer dentro de un ambiente que promueva tanto el talento futbolístico como los valores humanos. Este enfoque garantiza la continuidad del proyecto y su impacto en la comunidad.






Anahí Salas
22 años
Lic. en Diseño Gráfico

27 años



Tengo 22 años y vivo creando mundos visuales. En la cancha, mi sueño es ser la creativa, la que se inventa pases de la nada y le pone color al partido cuando se pone gris. Fuera de aquí, diseño logos para los vecinos, mi gran meta es montar mi propio estudio para que los negocios del barrio se vean profesionales. El fútbol para mí es arte, hay que tener visión y atreverse a ser distinto. Aspiro a pintar un futuro brillante, donde pueda ayudar a mi comunidad a verse mejor. Quiero ser libre, crear con los pies y manos, y demostrar que con talento y corazón se logran cosas increíbles, dejando huella hoy.


Con 27 años, lo mío es enseñar a mover el cuerpo. En el equipo pongo el orden mi aspiración es que juguemos con inteligencia y ganemos la liga siendo disciplinadas. Fuera de aquí, educo sobre salud y deporte, sueño con abrir una escuelita en el barrio para que los guambras crezcan sanos y lejos de los vicios. Me esfuerzo planificando todo porque creo que el ejercicio salva vidas. Quiero ser esa guía que motiva a todos a ser mejores, demostrando que con constancia se transforma la realidad. Mi meta es dejar una semilla en cada persona, enseñando que el juego limpio y el esfuerzo diario son la clave real.

Melany Veloz
23 años
Lic. Pedagogía de la Actividad Física y Deporte

Ana Maria Padilla
26 años
Dermatóloga



Tengo 23 años y no puedo estar quieta ni un segundo. Me dedico a entrenar gente y estudiar el cuerpo humano. En la cancha soy pura potencia, mi meta es correr más que nadie y ganar cada balón por fuerza. Fuera del juego, sueño con un gimnasio propio donde las mujeres del barrio se sientan seguras. Me levanto temprano a moverme y motivar a otros. Aspiro a demostrar que la salud es lo primero y que un cuerpo fuerte construye una mente invencible. Quiero ser el pulmón del equipo y la energía que nunca se agota, probando que con preparación física y mucha garra se pueden derribar todas las barreras siempre.


A mis 26 años, me paso la vida cuidando la piel de los demás. En el arco protejo la casa, mi aspiración es mantener el cero y salvar al equipo cuando todo se pone feo. Fuera de los tres palos, curo heridas y atiendo pacientes, mi gran sueño es que todos aquí aprendan a cuidarse del sol. A veces es duro, pero el fútbol me da equilibrio. Quiero ser esa seguridad que mis amigas buscan al mirar atrás, demostrando que se puede tener manos suaves para curar y firmes para atajar. Busco sanar a mi gente y defender estos colores con el alma, probando que la inteligencia y el cuidado son armas para ganar la vida.

Mónica de la Cueva
29 años
Ingeniera Industrial

Andrea Casa
21 años
Estudiante de Eduación Básica


Ya tengo 29 años y me encanta que las cosas funcionen bien. En la media cancha, mi meta es que el balón circule rápido y sin errores, organizando el ataque. Fuera del fútbol, trabajo entre máquinas y procesos, mi sueño es dirigir una gran planta y mejorar cómo trabajamos todos. Pienso que el equipo es un sistema que debe ser perfecto. Aspiro a ser el cerebro que conecta todo, demostrando que con orden se gana más que solo corriendo. Quiero construir un futuro sólido, optimizando cada recurso y cada jugada, para probar que la eficiencia y la mente fría son las que al final levantan las copas importantes.



Soy una guambra de 21 años, vivo entre cuadernos y balones. En la cancha, mi sueño es aprender de las mayores y ganarme el puesto con humildad y garra. Fuera del juego, quiero terminar mis estudios para enseñar a leer a los niños que lo necesitan. Me esfuerzo mucho con las tareas y los entrenamientos nocturnos. Aspiro a ser esa profe cariñosa que cambia vidas en el aula. El fútbol me enseña que si te caes, te levantas, y eso quiero transmitir, que la educación y el deporte son las alas para volar lejos. Quiero cumplir mis metas y demostrar que la juventud es la fuerza que empuja al mundo entero ahora.

Soledad Caiza
46 años
Niñera

Rocío Caizaluisa
28 años
Trabajadora Social



Tengo 46 años y mucha vida recorrida. Me dedico a cuidar niños ajenos con el mismo amor que si fueran míos. En la cancha, mi aspiración es jugar hasta que el cuerpo aguante, probando que la garra no envejece jamás. Fuera de aquí, mi sueño es ver a mi familia tranquila y tal vez poner un negocio de comida, porque tengo buena sazón. Vengo a sudar y a olvidarme de los problemas. Quiero que me vean y digan que nunca me rindo. Aspiro a ser el ejemplo de resistencia, probando que una mujer luchadora sostiene el hogar y también la defensa con puro corazón, sin importar los años ni las dificultades del camino.


Con 28 años, no soporto ver a la gente sufrir sola. Me dedico a ayudar a familias con líos en el barrio. En la cancha, mi meta es que juguemos limpio y unidas, siendo la voz que anima cuando vamos perdiendo. Fuera del césped, lucho por los derechos de los vecinos, mi sueño es dirigir proyectos para que a nadie le falte apoyo. El fútbol es mi forma de hacer comunidad. Aspiro a ser esa fuerza tranquila que une al grupo, demostrando que la solidaridad es la mejor táctica para ganar. Quiero sanar heridas y construir un tejido social fuerte, donde todas nos apoyemos para salir adelante en la vida y el juego.




Mariana Quinaluisa
65 años
Jubilada
Tengo 65 años y he trabajado toda mi vida entera. Ahora disfruto mi descanso, pero no me quedo quieta en casa. En la cancha, mi aspiración es divertirme y enseñarles a las jóvenes que el carácter vale más que la velocidad. Fuera del fútbol, mi sueño es tener salud para ver a mis nietos ser gente de bien. Vengo porque el deporte me da vida. Quiero ser la abuela que todos respetan, la que demuestra que mientras haya ganas, se puede seguir pateando el balón. Aspiro a dejar un legado de amor por la camiseta, probando que la pasión es un fuego eterno que nunca se apaga con el tiempo.









El 2025 ha marcado un punto de inflexión en la composición de la selección nacional. La Tri ha dejado de ser un equipo basado puramente en el torneo local para convertirse en un conjunto liderado por jugadoras que militan en ligas de alta exigencia en el extranjero. El crecimiento de figuras en el fútbol de España, México y Brasil ha inyectado al equipo una madurez táctica y un ritmo de juego mucho más físico. Este roce internacional permite que la selección compita ahora con una mentalidad más ambiciosa, buscando proponer los partidos y no solo replegarse ante los rivales de mayor peso.

La Selección Femenina de Ecuador atraviesa uno de sus momentos más emocionantes bajo la dirección de Eduardo Moscoso. El proceso de renovación ha sido clave, apostando por una mezcla de jugadoras con experiencia en el exterior y una “generación dorada” que viene de las categorías juveniles. El 2024 y 2025 marcaron hitos inolvidables: la selección Sub-17 hizo histo-


ria al clasificar por primera vez a un Mundial (República Dominicana 2024), donde alcanzaron los cuartos de final. Este éxito alimentó a la selección mayor para la Copa América Femenina 2025, celebrada precisamente en Ecuador. Con el apoyo de su gente en los estadios de Quito, “La Tri” ha demostrado que ya no solo participa, sino que compite de igual a igual.


El éxito de Dragonas Independiente del Valle durante este 2025 se explica a traves de una planificacion meticulosa.


El equipo logro el bicampeonato de la Superliga de manera invicta, un hito que demuestra la enorme distancia que hoy existe entre su estructura y la del resto de los clubes del pais. Su campaña nacional fue perfecta desde las estadisticas, terminando la fase regular con puntaje ideal y consolidan-
do una defensa que apenas permitio goles a lo largo de todo el año. A diferencia de temporadas anteriores, el club aposto por una profundidad de plantilla que le permitio rotar jugadoras sin perder la identidad de juego. Esto fue vital para el torneo local y la Copa Libertadores.

La clave de este rendimiento reside en que Dragonas no funciona como un equipo aislado, sino como una parte integral del ecosistema de Independiente del Valle. Las jugadoras entrenan en un centro de alto rendimiento con todas las facilidades medicas, nutricionales y tecnologicas, lo
que se traduce en una superioridad fisica evidente en los segundos tiempos de cada partido. Ademas, el club ha sido el principal exportador de talento en 2025, demostrando que su modelo no solo busca ganar trofeos, sino tambien valorizar a la futbolista ecuatoriana en el mercado internacional.

En Ecuador ha recorrido un camino de más de tres décadas, pasando de ser una actividad barrial y de hobby a una disciplina con una estructura profesional creciente, personificada en la Superliga Femenina.


Desde 2019, la creación de la Superliga Femenina por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) ha sido el pilar de la profesionalización. El torneo integra a clubes grandes del país (como Dragonas IDV, Barcelona SC y Liga de Quito) y ha impulsado la creación de formativas Sub-16 y Sub-14.
La Superliga Femenina no solo busca la competitividad interna, sino también destacar en el escenario continental. Los clubes campeones obtienen el anhelado cupo para representar a Ecuador en la Copa Libertadores Femenina, el torneo más importante de clubes en Sudamérica. El fútbol femenino ecuatoriano es hoy un motor de empoderamiento y un espejo de la resiliencia

Kerlly Real 27 años
Defensa / Parma Calcio

Madelen Riera 36 años
Delantera/ Barcelona Sporting Club
Un signo de la madurez de la liga ecuatoriana es la creciente exportación de talento. Las jugadoras ecuatorianas son cada vez más buscadas, especialmente en ligas sudamericanas como Colombia, Chile y Brasil, y en ascenso hacia Europa.


Joselyn Espinales 27 años
Mediocampista / Palmeiras

El éxito de estas jugadoras en el extranjero no solo eleva su nivel personal, sino que también sirve de inspiración para las jóvenes promesas que se forman en las categorías Sub-14 y Sub-16 de la Superliga.



La Copa América Femenina 2025 se celebró en Ecuador, siendo anfitriona por cuarta vez en la historia del torneo continental. Aunque el torneo terminó con el habitual dominio de una potencia, dejó varias lecciones y momentos clave para la Tri.
A pesar del esfuerzo y de un alentador empate 2-2 en el debut contra Uruguay y una victoria de 3-1 frente a Perú, el camino de la Tri se truncó en el Grupo A. Las derrotas ante rivales directos como Chile (1-2) y, de manera decisiva, ante Argentina (0-2) en el cierre de la fase, impidieron a Ecuador avanzar a la siguiente ronda.
El torneo culminó reafirmando la jerarquía de las potencias. La final fue un vibrante clásico entre Brasil y Colombia. Tras un empate frenético de 4-4, Brasil se consagró campeón continental por novena vez, superando a Colombia en la tanda de penales.






La participación de Dragonas IDV en la Copa Libertadores Femenina 2025 no fue solo una representación; fue un hito histórico que situó al club entre los cuatro mejores equipos del continente, igualando la mejor actuación histórica de un equipo ecuatoriano (Deportivo Quito en 2010).
El sueño de la final se detuvo en las semifinales contra el poderoso Independiente Santa Fe de Colombia. El partido se resolvió en una dramática tanda de penales, tras un empate 1-1 en el tiempo reglamentario, donde Dragonas cayó 4-2.
Posteriormente, en el partido por el tercer lugar, el equipo perdió contra Boca Juniors, lo que lo ubicó finalmente en el cuarto puesto. Jugadoras clave como Ámbar Torres fueron fundamentales en esta campaña, aportando liderazgo y goles cruciales (incluyendo un triplete en la fase de grupos).



Ámbar Torres es más que una mediocampista o delantera; es una figura histórica y resiliente del fútbol femenino ecuatoriano. Nacida en Guayaquil, su trayectoria está marcada por el liderazgo y la capacidad de superar adversidades, convirtiéndola en una pieza fundamental para las Dragonas IDV (Independiente del Valle). Conocida por su técnica depurada y visión de juego, Torres alcanzó la cúspide al ser parte de la Selección Femenina de Ecuador que disputó la Copa del Mundo Canadá 2015, portando la histórica camiseta número 10. Esta experiencia no solo la consolidó como una de las referentes nacionales, sino que también cimentó su mentalidad competitiva.
A nivel de clubes, ha saboreado la gloria en múltiples ocasiones, siendo bicampeona nacional con Rocafuerte F.C. e integrando el equipo campeón de la Superliga Femenina con Club Ñañas. Además, su debut en la Copa Libertadores se remonta a los 13 años con Deportivo Quito, donde ya demostró su instinto goleador. Un aspecto que distingue su carrera es su formación integral. El fútbol le abrió las puertas a una beca deportiva en la Universidad de Rio Grande en Estados Unidos, donde obtuvo un título en Ciencias del Deporte. Esta etapa fue crucial para elevar su nivel físico y táctico, dotándola de una perspectiva profesional única sobre el deporte.

Su historia reciente es un testimonio de fortaleza mental. Tras sufrir una fractura grave que la alejó de las canchas por casi un año, Torres demostró una impresionante capacidad de recuperación. Su regreso al campo no solo fue un hito personal, sino

que lo celebró con un gol, ratificando su compromiso y su importancia como motor ofensivo en Dragonas IDV. Es la voz de la experiencia que guía a las jóvenes, con el objetivo claro de llevar al club a conquistar su primera Superliga Femenina.





Su consagración definitiva llegó el 8 de octubre ante el club Always Ready, donde firmó un espectacular hat-trick que selló la clasificación a cuartos de final. Esos tres goles no solo valieron un triunfo, sino que ratificaron su vigencia como estrella. Hoy, Ámbar combina su técnica depurada con un liderazgo inspirador, demostrando en la cancha que su capacidad para definir partidos grandes sigue intacta y que es la pieza insustituible del esquema rayado. En el campo, su estilo destila esa inteligencia superior. Admiradora de Lionel Messi, utiliza su 1,60 m de estatura como ventaja para regatear con un centro de gravedad bajo. Ámbar no solo es líder por la cinta de capitana, sino por conocimiento, aplica su carrera académica en su preparación diaria. Su historia prueba que el estudio y el balón se potencian, construyendo una atleta moderna capaz de dejar un legado duradero.
El 2025 será recordado como el año de la resurrección para Ámbar Torres con las Dragonas de IDV. Tras superar una compleja lesión que amenazó su retiro, regresó justo a tiempo para la Copa Libertadores, inyectando una jerarquía vital al mediocampo. Lejos de sentir la inactividad, asumió el control del juego con una madurez táctica admirable, convirtiéndose nuevamente en el cerebro que el equipo necesitaba para competir con solvencia y creatividad en el máximo escenario sudamericano. Ámbar no solo es líder por la cinta de capitana, sino por conocimiento, aplica su carrera académica en su preparación diaria.








Machachi es el corazón palpitante de la cultura Chagra en Ecuador. Esta figura es el equivalente andino del “cowboy” o el gaucho, campesinos hábiles en el manejo del ganado bravo y los caballos en los altos páramos. No es solo un oficio, es un símbolo de identidad. Cada julio, la ciudad se transforma con el Paseo Procesional del Chagra, un desfile colorido donde miles de jinetes bajan de las haciendas aledañas vestidos con sus ponchos, zamarros y bufandas, celebrando la cantonización de Mejía. Es una de las fiestas populares más importantes del país y ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial.


Más allá de estar rodeada por colosos como el Rumiñahui, el Corazón y los Illinizas, Machachi es famosa por lo que brota de su tierra: sus aguas minerales. La ciudad alberga fuentes de renombre, como Tesalia, gracias a la actividad volcánica del subsuelo. Esta geografía privilegiada la convierte en un punto estratégico para el turismo de aventura, ofreciendo acceso a senderos de páramo únicos y tierras fértiles que producen lácteos de alta calidad. Es la capital ganadera del país, donde la cultura del chagra, sus desfiles y la cercanía al volcán Cotopaxi crean un paisaje cultural y natural que resulta ser único en el mundo.

En el corazón urbano de Machachi se erige la Iglesia Matriz, dedicada a Santiago Apóstol, una estructura que va más allá de su función litúrgica para convertirse en un libro abierto de la historia arquitectónica y social del cantón Mejía. A diferencia de otras iglesias coloniales de la capital que ostentan el barroco de la Escuela Quiteña, la iglesia de Machachi presenta una sobriedad imponente, caracterizada por una


mezcla de estilos que incluye elementos neogóticos y románicos, adaptados a la realidad sísmica de la zona. El interior del templo es un refugio de arte sacro que a menudo pasa desapercibido para el turista apresurado. Sus altares y retablos no solo veneran a las figuras católicas, sino que esconden el sincretismo propio de los Andes: los colores, las flores y las formas a menudo evocan la naturaleza agrícola del valle.

La ciudad descansa en el fondo de una hoya interandina, constituyendo un anfiteatro natural único en el mundo, cercado por una guardia de honor compuesta por nueve titanes

La designación de Machachi como el “Valle de los Nueve Volcanes” trasciende la simple promoción turística para describir una singularidad geográfica que define cada aspecto de su vida. El majestuoso Cotopaxi, el rocoso Rumiñahui, los Illinizas Norte y Sur, el Corazón, el Pasochoa, el Sincholagua, el Atacazo y la Viudita. Esta disposición circular crea un aislamiento estratégico que protege al valle de los vientos huracanados y genera un microclima estable. Pero su importancia va mucho más allá de la vista panorámica; estos colosos son los responsables directos de la riqueza del cantón. Durante milenios, sus erupciones depositaron capas de ceniza y lapilli que, al descomponerse, crearon un suelo negro de fertilidad inigualable, convirtiendo a la zona en la gran despensa agrícola y lechera del Ecuador. Además, funcionan como inmensas torres hídricas que capturan la humedad de las nubes y filtran el agua de deshielo a través de rocas minerales, dando origen a las célebres fuentes de agua carbonatada natural. Vivir en este valle significa habitar un santuario geológico donde la fuerza destructiva del fuego subterráneo se transformó en vida abundante. Machachi existe gracias a este abrazo montañoso que nutre sus campos y define su identidad, otorgándole un carácter telúrico, eterno y sagrado que la convierte, sin duda alguna, en la joya más imprescindible de los Andes.
















