Page 1

N潞1 Septiembre 2013

Tu revista de c贸mic e ilustraci贸n

No te pierdas...

Reportaje: Jens Harder Reto literario: Pink

Entrevista a

Mibu no Ookami

1


Forbidden Webzine son: Raki Parra Emma F.M Azahara G. de Vés Bea Galiano Kurisu Toñi Gil Portada: Mibu no Ookami Colaboradores: Mariló Delgado Juan Carlos Seta Alka Francisco Miguez Issher Dark_Lord David Romero Blaya. Platov Irilaya Monti Zeenturi Luray Vacefra Contacto: forbiddenwebzine@gmail.com

2


E

Forbidden N.1

ditorial

Nos presentamos a vos, estimado lector, somos Forbidden Webzine y tal vez hayáis escuchado hablar alguna vez de nuestra ardua empresa, aunque no nos conozcáis. Esta aventura nació un par de años ha del sueño de unos pocos estudiantes de Ilustración que deseaban mostrar al mundo su talento artístico. Y aunque entonces se hicieron llamar Prohibido Spoilers, con el tiempo la idea inicial creció como imbuida por la fuerza de sus corazones hasta convertirse en lo que es hoy. El equipo creativo ha aumentado, nuestra visión ha cambiado y venimos con energías renovadas. Queremos que nuestra revista sea la vuestra, queremos haceros conocer a vos, nuevo artista que empezáis a emerger en los campos del cómic y la ilustración, y también a vos, escritor, pues también gozáis de espacio entre nuestras páginas. Nuestro nombre es Forbidden Webzine, ahora ya sabéis más sobre nosotras y os damos la bienvenida a nuestra morada digital. Staff Forbidden

3


Cómic. Me mira por Raki Parra Ilustración. Templo Mágico por Bea

Ilustraciones de colaboradores: Seta Alka y Francisco Migue Cómic. El Cuento del Bardo (Partes 1 y 2) por Azahara G. de Vés Ilustración. Almas inmortales - Respeto por Kurisu

Ilustración. Un León en la ratonera del Vacío que Vincula por Azahar Entrevista a Mibu no Ookami Cómic. Mitali por Raki Parra Cómic de colaboradores: Dogman por Juan Carlos Ilustración. Requiem a un amor perdido por Kurisu Ilustración. Entre las sombras por Bea Ilustración de colaboradores: Mariló Delgado Ilustración. The Mountain por Toñi Gil Ilustración. Grotaron por Azahara G. de Vés Reto de Septiembre: Pink Relato: Más allá del cielo envenenado por Emma F. M Ganador del Reto de Septiembre Relatos de participantes Reportaje: Jens Harder 4


ez

Ă?

ndice

6 10 12-13 14-15 16 17

ra G. de VĂŠs

20 29 34 36 38 39 40 41 42 44 48 51 86 5


6


7


8


9


10


Bea Título: Templo mágico

11


Seta Alka TĂ­tulo: Por siempre Web: http://subcultura.es/user/SetaAlka1972/ http://setaalka.deviantart.com/

12


Francisco Miguez TĂ­tulo: Ropavejero

13


14


15


Kurisu TĂ­tulo: Almas inmortales - Respeto

16


Azahara G. de Vés Título: Un León en la ratonera del Vacío que Vincula

17


18


Forbidden N.1

19


Entrevista

Mibu no Ookami Chibi artist

Mibu no Ookami es un nombre que ya muchos conocen, al menos si gustas de pasear por la web buscando tus personajes favoritos en forma de los chibis más adorables que puedas imaginar. En Forbidden nos gustan las cosas bonitas y los acabados impecables, así que la hemos invitado a pasar un rato con nosotras.

¡Hola, Mibu! ¿Qué tal? ¡Buenas! Lo primero quiero agradeceros que me hayáis elegido para hacer esta entrevista. Lo cierto es que últimamente estoy que no paro. Commissions, encargos, dibus de pelis que he visto y todavía no he tenido tiempo de hacer… Es complicado dedicarle tiempo a estudiar cuando tienes tanto dibu en mente. Te defines como Chibi Artist, pero igual alguien se pierde en el concepto, cuéntanos un poco, ¿qué dibujas? ¿Cómo definirías lo que haces? Pues en un principio empecé haciendo dibus al estilo manga; que si el típico personaje de cuerpo entero, ojos grandes, pechos bastante más grandes XDD… Hasta que un día me di cuenta de que lo que me gustaba en realidad eran los

20

Entrevista

chibis. Básicamente es la versión “Super Deformed” de los propios perosnajes, es decir, cabeza enorme, cuerpo chiquitín y ojos brillantones. “Mibu Store”, ¿te suena de algo? Hace algo más de medio año que creaste esta tienda on-line para vender camisetas con esos adorables y famosísimos personajes que haces.


Forbidden N.1

Entrevista

21


22

Entrevista


Forbidden N.1

→ ¿Cómo llegaste a la idea de que podías vender esto que haces?

La idea de crear una tienda con mis propios dibujos vino a partir de un par de chicas de DevianArt. Me preguntaron si les daba permiso para utilizar unos de mis dibujos para hacerse unas camisetas, de modo que pensé ¿En serio habría gente dispuesta a llevar mis dibujos en camisetas? Empecé a modo de prueba y poco a poco la gente empezó a hacer sugerencias de personajes que les gustaría llevar. A día de hoy… Creo que son ciento y pico los modelos que hay disponibles en la página y un promedio de unas 100 – 110 camisetas vendidas ya, pero lo que más ilusión me ha hecho a día de hoy es que los actores Graham McTavish y Jed Brophy (Dwalin y Nori de “El Hobbit”) se hayan interesado por ellas y tengan la suya propia. Ahora vamos a pecar de hacer la típica

pregunta, ¡pero es imprescindible! ¿Cuándo empezaste a dibujar? O, más bien ¿cuándo llegaste a la conclusión de que dibujar era lo tuyo? Lo que me hace más ilusión es que Graham McTavish y Jed Brophy (Dwalin y Nori de“El Hobbit”) se hayan interesado por ellas [las camisetas] y tengan la suya propia. Pues llevo dibujando desde pequeña, siempre fui la típica niña que se dedica a hacer monigotes en los márgenes de la libreta… Aunque actualmente creo que lo sigo haciendo. Supongo que empecé a darme cuenta de que no lo hacía tan mal cuando había gente que ponía precio a mis dibujos y empezaban a pedírmelos por encargo. Y ¿qué influencias consideras que → tienes? ¿En qué o quién te fijas?

Entrevista

23


Deviantart me costaría mucho elegir pero entre mis dibujantes favoritas están “Doubleleaf” y “SilvesterVitale”. Y en cuanto a técnicas y materiales, cuéntanos, ¿que usas o qué prefieres utilizar? Para hacer los chibis me resulta más sencillo usar la tablet, ratón y PC. Pero eso no quita que sea capaz de coger un lápiz y un cuaderno y me ponga a dibujar en cualquier lado.

→ He estado muy influenciada

por el manga, el anime y también el comic americano. A mucha gente suele llamarle la atención que suelo dibujar a personajes de comic americano en un estilo más “japonés”. ¿Cuál crees que es tu dibujante favorito? ¿Hay alguno con el que, simplemente, no puedas? Sinceramente no sería capaz de elegir; soy muy muy fan de Luis Royo (aunque mis dibujos no se parezcan en nada a su obra), y me encanta el trabajo de Shunya Yamashita. Luego a nivel

24

Entrevista

Nosotras te tenemos vigilada, pero los que te conocen ahora quizá tienen alguna pregunta extra. Hemos hecho hincapié en los fanart chibis, pero ¿tocas algún estilo más a parte del chibi? ¿Tocas alguna temática a parte del fanart? Pinto al óleo, no me defiendo mal con paisajes, marinas, diseño de personajes… Pero hay que decir que tengo un público que parece solo esperar chibis así que no les voy a decepcionar. Bueno, ha sido una entrevista cortita, esperamos que no te hayas cansado mucho de nosotras.


Forbidden N.1 Por último, ¿hay algún sitio dónde te podamos encontrar a parte de las páginas en Facebook de la tienda y tu chibi-arte? Podéis encontrarme en: -DeviantArt: http://mibu-no-ookami.deviantart.com/ -Página de Fan (Facebook): https://www.facebook.com/pages/Mibu-No-Ookami-Chibi-Artist/201878416548464 -Twitter: @mibunoookami1 -Tienda online: http://mibustore.storenvy.com/

Pues muchísimas gracias por prestarnos algo de tu tiempo, Mibu, ha sido un placer tenerte con nosotras y es todo un honor poder contar con tus ilustraciones para el número.

Ya sabéis, gente, pasad a conocer a Mibu no Ookami, que es maravillosa no sólo en talento sino también en carisma.

Entrevista

25


26


Forbidden N.1

27


28


Forbidden N.1

29


30


Forbidden N.1

31


32


Forbidden N.1

33


34


Forbidden N.1

35


36


Kurisu TĂ­tulo: Requiem a un amor perdido

37


Bea TĂ­tulo: Entre las sombras

38


Maril贸 Delgado T铆tulo: Mariposas Web: emedeme.deviantart.com

39


Toñi Gil Título: The Mountain

40


Azahara G. de VĂŠs TĂ­tulo: Grotaron

41


42


Forbidden N.1

Pink; Reto de Septiembre

Reto literario

Para este número, el primero de Forbidden, decidimos atrevernos a lanzar un reto haciéndolos eco por nuestro blog. Las normas eran muy sencillas: escribir un relato de 1000 palabras inspirado en la ilustración que este mes os facilitamos como inspiración. En este caso, la ilustradora que cedió dicha ilustración fue nuestra querida Raki Parra y os la mostramos aquí para que os hagáis a una idea de lo que viene ahora. Bastante intrigante ¿verdad? El ganador del premio se lleva una copia digital de la ilustración a la máxima calidad para difundir donde quiera; el gran honor de haber ganado el reto, una invitación para participar en AO3 y una libretita hecha a mano con la ilustración, el relato maquetado bien bonito y hojitas en blanco para hacer lo que se quiera con ella. ¡Casi nada! En las páginas siguientes podréis disfrutar de todos los valientes aspirantes que se presentaron al reto, entre ellos nuestro ilustre ganador del reto de Agosto. A todos los participantes, mil gracias por vuestros relatos y seguid escribiendo, ¡vendrán más retos para los siguientes números! Nuestra enhorabuena al ganador y, por supuesto, os invitamos a que participéis en el siguiente. Estad atentos al blog, ¡que no se os pase la fecha! Y ahora os dejamos leer tranquilos los relatos que hemos recibido. De nuevo muchas gracias por la participación.

Reto

43


Staff

Más allá del cielo envenenado Emma F.M

Uno La ciudad que descansaba sobre la costa esmeralda parecía una ciudad abandonada, olvidada por el resto del mundo, y en cierto modo era así; ningún humano la había pisado en los últimos cien años por un buen motivo: el cielo estaba envenenado por unos gases tóxicos que producían la muerte inmediata a cualquiera que se atreviera a poner un pie sobre aquel lugar desolado. El bosque que la abrigaba había adquirido un tono rosado, un color peculiar que indicaba que la escasa vegetación que consiguió sobrevivir al desastre era nociva. La vida animal no existía en su interior, sencillamente murió tras la catástrofe. Nadie circulaba por allí, excepto un viejo dirigible que visitaba la ciudad una vez cada diez años. Sus habitantes lo recibían con los brazos abiertos, era una salvación caída del cielo, su único contacto con el resto del mundo. La nave estaba pilotada por un cyborg creado expresamente para esa tarea, las únicas partes humanas que conservaba eran la cabeza y el brazo derecho, el resto era un armazón metálico. Su nombre era Nueve, se dedicaba a vender artilugios más o menos útiles a cambio de unos gramos de rubí. Aquel era un día festivo en Ciudad Androide, los habitantes más antiguos tendrían por fin piezas nuevas con las que poder repararse. El aire también les deterioraba, aunque de una forma lenta de manera que apenas lo notaban hasta que no podían caminar. A veces adquirían también objetos que no sabían ni que existían pero que en otro lado resultaban muy útiles: televisores, transistores, tostadoras, planchas,

44

Reto


Forbidden N.1 lavadoras e incluso macetas. Los más jóvenes eran los que mayor uso le sacaban, inventaban cualquier cosa con ellas mientras los mayores los observaban estupefactos, ellos no estaban programados para inventar, solo para trabajar en las minas. Leonardo pertenecía al primer grupo, su apartamento estaba repleto de utensilios que él encontraba muy útiles, había logrado construir una aspiradora uniendo piezas de otros artefactos y también una pulidora que le venía muy bien para mantener sus piezas limpias cada semana. — ¿Cuánto cuesta esto?— Quiso saber Leonardo, señalando un teléfono. — Diez gramos— contestó el cyborg. — Eso es mucho. Cinco— propuso de inmediato. — Ocho— se apresuró a decir Nueve. — Seis, es mi última oferta. — De acuerdo, es tuyo— dijo el cyborg. Leonardo sonrió, todavía no sabía que haría con ese utensilio pero le sacaría partido seguro.

*** El androide llegó satisfecho a su casa, su compañero de piso lo notó. Sabía que era un poco extravagante pero le soportaba muy bien. — ¿Qué piensas hacer con eso?— quiso saber René. — Algo que nos llevará a ver el mundo— explicó Leonardo— ¿Nunca has querido saber que hay más allá? ¿Ni cómo serán los humanos? René negó con la cabeza, él era un androide minero no le gustaban las emociones fuertes. — Los humanos tienen dos cabezas, un ojo en cada una y cuatro brazos. Además, se divierten destrozando androides, no quiero ir, gracias— espetó su compañero. — ¿Quién te ha contado eso?— Inquirió Leonardo.

Reto

45


— Es lo que me contaron en la cadena de fabricación cuando me ensamblaron— contestó René, ¿a ti no? Leonardo negó con la cabeza. — Eso son historias para asustarnos, quiero ir a verles y lo haré, aunque sea lo último que haga— aseguró dando un portazo en la puerta del trastero detrás de él.

Dos Leonardo pasó una semana entera encerrado, terminando su invento. Había pasado años estudiando viejos manuales de mecánica y desmontando vehículos del desguace que solo circulaban por los monorraíles para construir el suyo propio, sería uno bien grande donde cupiesen sus herramientas y sus objetos personales. Había conseguido que el trasporte levitase unos diez metros sobre el suelo y que corriese a 100 kilómetros por hora, lo cual ya era un logro porque los que circulaban en Ciudad Androide no sobrepasaban los 30. Atravesarla de un lado a otro podía llevar horas debido a su gran extensión, pero los androides nunca tenían prisa a excepción de cuando caía la lluvia ácida porque esta les deterioraba las piezas y sus reparaciones eran muy costosas. — Listo— dijo Leonardo tras colocar la última pieza de su invento: un farol. Solo quedaba hacer las pruebas, las haría en las afueras para no molestar, todavía no sabía si funcionaría correctamente, solo había probado el motor y el sistema antigravedad. Si funcionaba bien no volvería al apartamento, partiría esa misma mañana hacia rumbo desconocido: a buscar humanos. Así que decidió despedirse de su compañero, no sin antes invitarle a su aventura: — Puedes venir conmigo, hay sitio de sobra. — No, gracias, aquí estoy bien— contestó René con su habitual tono severo.

46

Reto


Forbidden N.1 Leonardo se encogió de hombros. — Pienso volver de una pieza— le aseguró con una sonrisa.

Tres Seis meses más tarde. 804, 672 km más lejos hacia el Este Leonardo encontró una ciudad inmensa donde poder perderse tras haber repostado en numerosas villas donde le hicieron trabajar fregando platos y limpiando letrinas: no podía negarse porque era un androide y los androides valían para eso, para servir. Tuvo que convencerles de que él podía hacer muchas cosas y que podía ganarse la vida de manera digna con ello. Encontró una familia que le comprendió, eran agradables para ser humanos, nada que ver con lo que su compañero de piso había descrito: en realidad, se parecían bastante a ellos, solo que eran más blandos y más frágiles. Recogió toda la información necesaria, siguió estudiando mucho y luego regresó a Ciudad Androide, como prometió para ser conocido como el androide que viajó más allá del cielo envenenado y sobrevivió para contarlo.

http://elewenfm.livejournal.com/

Reto

47


Ganador

Marea roja

Issher

“El mundo no es Armonía, sino pura contradicción. No existe una disyuntiva entre Naturaleza e Historia, no hay lo natural y lo cultural. Toda concepción cartesiana ha sido ya eliminada o, más bien, fundida en el Rojo Crisol. El dominio del hombre sobre la naturaleza es su propia esencia, su manera de ser en el mundo. Este dominio comprendía toda extracción y maleabilidad de los recursos disponibles, y creció en la medida y desarrollo del propio ser humano hasta niveles insospechados. No obstante, el hombre siempre se había situado bajo unos márgenes naturales invariables e insuperables a escala humana. Bajo esta falsa perspectiva dual, nadie pudo imaginar el carácter de la nueva Historia que estaba aconteciendo. Nadie supo entonces que la capacidad de dominio del hombre superaba ya los márgenes naturales bajo los que hasta entonces había vivido. El hombre era, en sí mismo, fuerza natural y, por tanto, Naturaleza e Historia eran una misma cosa”

Faulkner, J.K., Crítica de la Violencia Natural, Libro I, Capítulo IV. En los primeros quince días un mar de algas tintó de verde los mares, primero los más pequeños, aquellos de aguas tranquilas y cálidas, pues resultaba el ecosistema idóneo para la incubación y adecuado desarrollo. Se gastaron millones en limpiar primero las playas, luego las costas, de aquella creciente plaga de algas. Finalmente los propios océanos a base de ingentes cargueros y toneladas de agentes bioquímicos. Mas, al cabo de tres meses, cuando los expertos y tecnócratas anunciaban el fin de la Marea Verde, algo cambió. Fue un ligero cambio, casi imperceptible, en una molécula entre billones. Pero esta pequeña chispa volvió en vano todo anterior avance. A las semanas los mares recién limpiados

48

Reto


Forbidden N.1 volvieron a cubrirse de verde y, ahora, los vientos se vieron colmados de las rosadas esporas que estas nuevas algas expulsaban. “Hay una violencia que no responde al derecho de los hombres, una violencia sin fines, una violencia sin justicia, una violencia mediada, una violencia divina —en benjaminés—, una violencia única, que rompe con la violencia de los oprimidos” Messer, J.M., Diálogos contra los naturalistas. A los seis meses la atmósfera se había cubierto de aquella marea roja. Primero el ecuador, luego el resto del globo. Y, dada su toxicidad, las poblaciones del Tercer Mundo y aquellas en vías de desarrollo, además de las más profusamente pobladas, fueron las primeras en ser exterminadas. Todo un Holocausto... mas, ¿natural? ¿No estaba aquí precisamente la mano del hombre como fuente y causa primera? Aquellos países que disponían de los recursos, pudieron hacer frente a la Marea Roja. No sin grandes pérdidas humanas. Si mares y ríos confluían ahora en el sucio verdor fotótrofo; los campos, los bosques y montañas se habían teñido de escarlata. Ahora aquel aire resultaba irrespirable, los hombres se habían refugiado en las ciudades, bajo máscaras de gas, donde los grandes filtros atmosféricos permitían llegar el oxígeno hasta los pulmones sin colapsarlos de esporas. ¿No era aquello, acaso, el Terror Rojo? ¿Pero un Terror Natural? No. Era el Terror de la virtud humana. “Si le ressort du gouvernement populaire dans la paix est la vertu, le ressort du gouvernement populaire en révolution est à la fois la vertu et la terreur: la vertu, sans laquelle la terreur est funeste; la terreur, sans laquelle la vertu est impuissante” Robespierre, M., Discours du 18 pluviôse an II. Virtud y Terror. El hombre era fuerza natural pero, ¿cómo pretendía arreglar aquello que él mismo había cambiado? El mundo no es Armonía. Es pura contradicción. No hay una Naturaleza idílica, diferente, al margen del hombre. No

Reto

49


hay un punto de origen mítico al que haya que volver. No hay una Madre Tierra Virgen e incorrupta violada por la maldad del ser humano. La Naturaleza es caos. El mundo es pura contradicción. La labor del hombre no es arreglar ni devolver al mundo a un supuesto ideal pasado y mítico. La labor del hombre es llevar esa contradicción hasta el final. La niña miró a través de la ventana sellada. —¿Cuándo los campos volverán a ser verdes y tener flores? La madre no respondió. Nadie deseaba responder a aquella pregunta y menos aún plantearla. Pero la niña insistió. —¿Cuándo volveremos a pasear en barca? La madre se acercó y cogió de la mano a la niña. Miró a través de la ventana sellada del zeppelin. El Mar Rojo se extendía hasta el infinito, tan sólo surcado por algunas rías de ese sucio verde. —Vamos, hay que ponerse la máscara, pronto aterrizaremos en casa —dijo la madre a la niña.

http://issher.deviantart.com/

50

Reto


El vuelo del Águila

Participante

Dark_Lord El dirigible Águila III avanzaba con paso lento pero firme hacia su destino. En el puente de mando, tres oficiales tomaban nota de lo que iban viendo: — Sin duda se trata de una civilización, mi comandante. — ¿Seguro? Jamás en la vida habíamos visto edificios tan grandes. ¿No podrían ser otra cosa? — Es difícil asegurarlo desde esta distancia. Pero a simple vista, sí que lo parece. — ¿Y si nos acercamos más? El silencio se apoderó de la pequeña sala. El dirigible no era una nave de guerra, a pesar de ser de los mejores del ejército aéreo de Rothengoorg. Sin embargo, su misión era más hacer labores de exploración, aunque llevaba una pequeña tropa de infantería para estar preparados ante cualquier contingencia. — Lo primero es lo primero, debemos actualizar los datos para que los cartógrafos lo reflejen en el mapa y enviarlos con alguna de las palomas mensajeras. Después, veremos. Nadie se atrevió a contradecir al comandante. Era la viva voz de la experiencia. Pasaron varias horas escribiendo sobre lo que se veía: las montañas, el lago lo que parecía el signo de una civilización mucho más avanzada... Cosa extraña, ya que Rothengoorg había sido el primer reino capaz de desafiar la gravedad. Cuando perfeccionaron estas nuevas máquinas voladoras, inmediatamente vieron el potencial militar que se podía sacar de ellas: Gracias a ellas, en los últimos años Rothengoorg había experimentado un crecimiento sin precedentes. — Ya está listo, señor. Revisó una vez más el informe: era bastante detallado: incluía latitudes, longitudes, datos sobre las montañas, los

Reto

51


bosques, el lago... Y esa estaña ciudad. Cogió su pluma y añadió unas cuantas líneas al pie del informe, indicando la fecha y las intenciones de ir a explorarlo a continuación. Lo leyó una vez más y lo ató a una de las palomas mensajeras. — Vuela, pequeña, vuela. El comandante se quedó junto a la pequeña ventana viendo como la paloma desaparecía lentamente en el horizonte. — Bien, muchachos, preparen todo lo necesario para una expedición a pie: armas, provisiones, mapas... La mitad de la tropa se quedará en el dirigible. Si en veinticuatro horas no hemos vuelto, partirá hacia Rothengoorg sin nosotros en busca de ayuda. — Pero señor... — ¡No admito réplicas! Sabemos la importancia de nuestra labor, pero siempre hay riesgos, y eso lo asumimos al alistarnos. Necesariamente, alguien debe volver a informar, aunque sea solo de lo que se vio desde esta posición. ¡Es una orden! — ¡Sí, señor! Los preparativos se hicieron rápidamente. Eran una tropa bien entrenada y en menos de media hora, media docena de hombres estaba lista para bajar a tierra. El dirigible fue descendiendo lentamente hasta posarse en un claro del bosque, a mitad de camino entre el gran lago y la ciudad. El comandante fue el primero en bajar de la nave: — Recuerden: si mañana, a esta hora no hemos vuelto, váyanse — repitió a los hombres que se quedarían custodiando el dirigible — Mientras tanto, comprueben si el agua de este lago es potable. De ser así, aprovechen para aprovisionarse de agua y demás cosas que encuentren por los alrededores. Pero por ningún motivo se alejen demasiado de la nave. La hilera de soldados caminaba lentamente, al tanto de cualquier cosa que pudieran observar. El nerviosismo ante lo desconocido era más que evidente. A pesar de ellos, ninguno desenvaino su espada para abrirse camino. La disciplina era lo primero, y sin órdenes de su comandante o un ataque de

52

Reto


Forbidden N.1 algún enemigo, no mostrarían sus armas. Tras un par de horas de caminata, se habían acercado lo suficiente a la ciudad como para poder ver sin ser vistos. El comandante dio la orden de alto. —Bien, aprovecharemos para reponer fuerzas. No sabemos que vamos a encontrar allí, así que es mejor que nos pille bien. Pero nada de hogueras o cualquier cosa que desvele nuestra posición: limítense a alimentos fríos y ligeros. —¡Sí señor! —Runter, súbase a lo alto de uno de estos árboles, a ver si desde la copa puede ver algo del otro lado. Pero trate de que no se le vea demasiado. —¡Eso es pan comido, señor! Poco a poco, el ágil Runter trepó por el grueso tronco de uno de los árboles con más follaje de la arboleda. Entre tanta rama, sería prácticamente imposible que ningún posible vigía de la ciudad. Aún así, siempre extremaba las precauciones. Aquello no se parecía a nada que hubiesen visto y no sabían que se podían encontrar. Incluso cabía la posibilidad de que ya hubiesen visto el dirigible antes de que empezasen a descender. —Parecen hombres como nosotros señor, pero tienen extrañas vestimentas y artilugios que desconocemos. ¿Y si es una ciudad embrujada por algún terrible hechizo? —En ese caso, nuestro deber es tratar de liberarles. Aunque nos cueste la vida. El comandante reflexionaba sobre sus palabras. Hablar era fácil, actuar era más complicado. Nunca se había enfrentado a ningún mago ni a nada parecido. Siempre había creído que eran solo cuentos para asustar a los niños. Pero eso no era ningún cuento, sus sentidos no podían engañarle. Y sus hombres veían lo mismo. ¿Quizás eran victimas de alguna alucinación? Sólo había una forma de averiguarlo. —Hay que entrar, pero con cuidado. Si realmente es una ciudad, una fortaleza de ese tamaño tendrá un

Reto

53


ejército muy numeroso. Tratemos de pasar desapercibidos. Tener preparados vuestros escudos, puede que necesitemos cubrirnos de sus arqueros en breve. El Águila III esperó seis días el regreso del escuadrón. El agua del lago era potable, por lo que pudieron permanecer allí. Perdida toda esperanza, recogieron unas cuantas pruebas de que el lugar era real: ramas, césped, algo del agua y un trozo de papel que el viento había traído. Estaba en un idioma ininteligible. Por mucho que trataron de descifrarlo los sabios de Rothengoorg, jamás averiguaron que significaban aquellas extrañas palabras: “New York Times. Killed six armed men with sword”.

http://subcultura.es/user/Dark_Lord/

54

Reto


Duelo de caballeros

David Romero Blaya. Platov

Participante

El A.S. Pandora era el orgullo de la flota de Hastings Air Travel Co., una de las más prestigiosas compañías aéreas del Imperio Británico. Tanta era su reputación que la mismísima reina lo escogía para realizar sus viajes alrededor de las colonias. Este dirigible civil fabricado en Inglaterra copiaba los elementos que han hecho famosos a los zeppelines prusianos pero dándole un toque de distinción y elegancia, algo de lo que carecen por completo los germanos. Esta mítica nave, que llevaba acabo la ruta transatlántica que unía Londres con Nueva York, contaba con habitaciones para las tres clases de pasajeros, un amplio salón comedor donde se podían celebrar espectáculos, espacios de recreo y un gran muelle de observación desde donde los pasajeros podían contemplar las impresionantes vistas desde unas pasarelas hechas de cristal reforzado, lo que daba la impresión de estar suspendido en el aire. Fue en uno de sus viajes cuando ocurrió algo insólito que jamás había pasado a bordo del Pandora, el día que se celebraba la cena de despedida antes de aterrizar en Nueva York. Los pasajeros de primera clase bailaban en el gran comedor con sus mejores galas después de haber disfrutado de una agradable cena. Las parejas bailaban al ritmo de un vals de Johann Strauss cuando ocurrió un pequeño incidente: un caballero cuya vestimenta y acento delataban su origen texano invitó a una señorita a bailar. El deplorable aspecto del hombre, el cual parecía haber consumido algunas copas de más, hizo que la dama lo rechazara. El hombre, terco como una mula, insistió, recibiendo una nueva negativa. Harto de que lo rechazaran, el texano cogió a la dama del brazo a la fuerza mientras gritaba que bailaría con él, sí o sí. La dama forcejeaba para zafarse de tan indeseable compañía cuando otro hombre ordenó al texano que dejase en paz a la dama.

Reto

55


La bestia se giró para ver quién había osado hablarle así. Descubrió a un hombre alto, elegantemente vestido con un esmoquin, con el pelo y bigote bien arreglados y fumando en pipa. —Señor, exijo que deje en paz a la dama— repitió el caballero, cuyo acento había rebelado que era un orgulloso súbdito de su majestad. —¡Cállese!— gritó el texano— Usted no es quién para darme órdenes. Este grito hizo que la multitud se interesase por la escena. —Ya ha oído a la dama. Déjela en paz o tendré que darle una lección, señor— dijo el británico. —¡Pero, bueno! ¡Nos ha salido gallito, el señor...! —Lord Charles Twinklebottom, señor. Súbdito de su graciosa majestad la reina Victoria, veterano de la guerra de Crimea y miembro de la Cámara de los Lores, ¿señor...? —Richard Ox— dijo el texano con brusquedad—. Soy dueño de toda la producción de ganado de San Antonio y un almidonado caballerete inglés no me va a decir lo que tengo que hacer. —Lord, si no le importa. Es algo bastante diferente— Lord Charles parecía no inmutarse ante la amenazante presencia del sureño. —¡Me importa un bledo lo que usted sea! ¡Y ahora déjeme en paz!— la cara de Ox estaba roja de ira. —Bien, no me deja más remedio— el lord inglés se acercó con paso firme hacia el texano y se quitó uno de los guantes para abofetearlo en la cara con él—. Señor, exijo una satisfacción por el honor de esta dama. Una exclamación recorrió el gran salón. —¿Ah, sí? Veamos, inglés—Ox desenfundó rápidamente un Derringer que llevaba en el bolsillo de su llamativa chaqueta. Los ojos del público adoptaron la forma de los platos de porcelana china que se usaron durante la cena. —¡Je! No me haga reír, señor— el público se quedó con la boca abierta al ver la determinación de Twinklebottom—. He dicho una satisfacción, no uno de esos tiroteos de taberna a los que están acostumbrados en su nación. —¿A qué se refiere?— preguntó Ox mientras volvía a meter su arma en el bolsillo. —A un duelo como caballeros, señor. A espada. —¿Qué?—Ox estuvo a punto de atragantarse con su saliva— Pero... pero... —¿Lo acepta o no lo acepta?— preguntó el lord.

56

Reto


Forbidden N.1 Ox se quedó pensativo durante unos segundos. —Que nunca se diga que un texano ha sido un cobarde al rechazar un duelo. ¡Acepto! Para no causar ningún daño irreparable entre los pasajeros, el duelo se llevó acabo en el muelle de observación del Pandora. El sirviente de Lord Charles sostenía un estuche abierto en el que había dos estoques. El lord inglés dejó que el texano escogiera primero, como todo buen caballero británico. Cada uno de los contendientes se colocó al otro extremo de la pasarela de cristal. Lord Charles saludó. Ox hizo un amago de ello, desconocedor del arte de la esgrima. —¡En garde!— exclamó Lord Charles tras colocarse en posición de defensa. —¡IAAAAAAAAAAAAAAARGH!— el texano se lanzó, espada al aire, como uno de los bárbaros de los relatos de César. Lord Charles solo tuvo que apartarse en el momento preciso para que Ox se estampara contra uno de los cristales reforzados de los laterales. El estruendo de la mole texana chocando contra la superficie fue tal que los presentes pensaron que el cristal se partiría. Lord Charles se giró hacia el dolorido texano y le extendió una mano. —¿Está bien? —Sí, creo que sí— dijo Ox mientras se levantaba con la ayuda del británico y se llevaba una mano a su dolorida nariz—. ¡Que me parta un rayo! ¿Cómo ha sido posible? —Los texanos son muy buenos con las armas de fuego pero en combate cuerpo a cuerpo dejan ustedes mucho que desear. —¡Argh! La próxima vez seré más cortés con las damas en presencia de un caballero inglés. Es usted un zorro, señor Twinklebottom. Me cae bien. —Me alegro. ¿Le apetecería un licor para calmar el dolor, señor Ox? Y así, el lord inglés y el ganadero texano se fueron juntos hacia el bar del dirigible mientras que aquellos que habían presenciado el duelo los vitoreaban. A la mañana siguiente, el Pandora llegó a su destino. http://subcultura.es/user/Platov/ Reto

57


Participante

Dulces de algodón Irilaya

Allí estaba, frente a ella, y con sólo mirarlo Clarity sintió que le faltaba el aliento. No podía expresar con palabras qué era lo que más le gustaba de él, pero lo cierto es que Gido ejercía un magnetismo sobre ella al que le era imposible resistirse. Curiosamente, el joven no era el prototipo de chico guapo al que todas las chicas querrían presentar a sus padres. Y quizás era precisamente eso lo que le atraía de él. Era alto, eso sí, mucho más que Clarity, a la que sacaba más de una cabeza, pero era demasiado delgado. Tenía una nariz aguileña que le daba una fuerte personalidad a su rostro de ojos oscuros y perilla, y lucía un peinado extravagante, con el pelo rapado en prácticamente la totalidad de la cabeza, exceptuando un largo mechón de pelo que le caía por el rostro como si fuera un flequillo despeinado. Siempre vestía unos vaqueros muy desgastados que habían vivido tiempos mejores y que cualquier madre habría insistido en remendar, y unas botas de cuero negro buenas, pero ya entradas en años. Cualquier camiseta le valía para terminar su atuendo y por las noches la misma chupa de siempre le ayudaba a combatir el frío del desierto de Redstone. Guido le tendió una mano sin decir nada; una mano que parecía demasiado grande para su cuerpo escuálido y que tenía unos dedos largos y finos, de pianista, y que Clarity se estremeció al coger. Ambos empezaron a caminar por el suelo arenoso del desierto, sin soltarse. Las botas de Gido hacían tap, tap al apoyarse en el camino y levantaban pequeñas nubes de polvo, así como algunas piedrecillas que salían despedidas lejos de ellos. Los pies de Clarity eran más pequeños y se deslizaban casi de puntillas, siguiendo las grandes zancadas de él, apresuradamente, volando tras sus pasos.

58

Reto


Forbidden N.1 —¿Adónde vamos? –quiso saber ella. —Ya lo verás –repuso él. Y siguieron caminando lo que pareció una eternidad, bajo el cielo raso de un azul eléctrico infinito. Y entonces, sin que Clarity se diese cuenta, el paisaje cambió. No fue una transformación gradual, aunque la chica tampoco podía afirmarlo categóricamente porque apenas había estado prestando atención a lo que ocurría a su alrededor, concentrada como estaba como estaba en la sensación que le producía el contacto de la mano de Gido con la suya. A su alrededor aparecieron árboles, preciosos árboles de hojas del color de las nubes en los atardeceres que presagiaban tormenta y que le recordaban a los dulces de algodón que los personajes de su cuento favorito de cuando era niña comían en la feria. Y había agua. Mucha agua. Como si alguien se hubiese dejado abierta la bomba que abastecía su hogar y ésta se hubiese derramado creando un pequeño mar a sus pies. Clarity no había visto jamás nada igual, pues los árboles que crecían en Redstone eran pequeños y enclenques, y apenas tenían hojas, y el agua era un bien preciado, tan escaso que cualquier gota se cuidaba como si fuera la última. —Esto es… —dijo ella, sin encontrar la palabra exacta que describiera lo que sentía en aquel momento, acercándose a uno de aquellos árboles para acariciar su grueso tronco de color oscuro. —Y todavía no has visto lo mejor. Y era cierto, no lo había visto, porque más allá del bosque, en lo alto de una colina que subieron apresuradamente, con el aliento entrecortado por el esfuerzo, Clarity se encontró con la vista más fascinante que había visto en su corta vida. Demasiado lejos para llegar todavía, pero tan cerca que parecía al alcance de la mano se erguía la ciudad más grande que hubiese contemplado jamás. Aunque, en realidad, era la única que había visto. Los edificios, como espigas en un campo de trigo, se

Reto

59


elevaban hasta el cielo, altos y esbeltos, muy juntos los unos de los otros, como un mar de cemento. Miles de luces cubría su superficie ahora que el sol iniciaba su inevitable descenso hacia el reposo y el cielo adquiría una tonalidad indefinida que nada tenía que ver con el impactante azul del desierto, como si estuviera cubierto por una fina película. El ruido de un motor la sobresaltó y cuando levantó la mirada pudo ver una especie de artilugio flotando en el aire, que parecía un globo. No era el único, había más, como abejas sobrevolando su colmena. —Es Capital. La voz de Gido la sobresaltó y cuando ella se volvió le descubrió observando la ciudad con un extraño brillo de fascinación en los ojos, un brillo que sólo aparecía cuando hablaba de la ciudad de ciudades. Clarity volvió la vista al frente. Era Capital, al fin, la ciudad de sus sueños, el lugar en el que todo era posible, en el que no existían ni el día ni la noche, en el que no había hambre, en el que una vida no bastaba para descubrir todos los modos de diversión que ofrecía semejante sitio. La ciudad de la que Gido le había hablado en tantas ocasiones que Clarity casi podía describirla con los ojos cerrados, a pesar de que nunca había estado allí antes. La misma que habían estado buscando con tanta insistencia y que les había llevado a emprender aquel viaje que les había llevado tan lejos del hogar. Y entonces ocurrió: el cielo oscureció y la visión que se alzaba ante ella desapareció, como por arte de magia. Ya no había bosques de colores extravagantes, ya no había edificios tan altos que parecían desafiar las leyes de la gravedad, ya no había agua descendiendo por las laderas de las montañas, desperdiciada. Y tampoco estaba Gido.

60

Reto


Forbidden N.1 Porque Capital era sólo una utopía. Porque Gido se había ido, tiempo atrás. Y porque Clarity descubrió que aunque ella siempre le había amado con todo su corazón, él la había abandonado, como si fuera una piedra en el zapato. Porque el único amor que sentía ese chico era el amor por su sueño, que era la ciudad de Capital.

http://irilaya.blogspot.com.es/

Reto

61


Participante

Cachivache celestial P

articipante

Monti Lorena insistía en detallarme de forma pormenorizada, cuando no entusiasta, las novedosas aplicaciones de su último y flamante teléfono móvil. La verdad es que siempre procuro aparentar cierto interés por su repetitiva conversación monotemática, pero en aquella ocasión apenas prestaba atención a nada de lo que me decía. Toda mi fascinación la acaparaba aquel voluminoso artefacto aéreo surcado de trazas oníricas incandescentes. —Pues yo afirmaría, sin reparo alguno, que tiene aspecto de cetáceo bonachón y además presenta una aerodinámica balística con acentuada tendencia a la repulsión gravitatoria —pensé en voz alta. —¿Perdona? —dijo Lorena. —Que tiene aspecto de cetáceo bonachón y… —No, si eso ya lo he oído. ¿Pero de qué hablas? —Del dirigible verde aceituna que está sobrevolando la ciudad, naturalmente. Ella miró al cielo con semblante perplejo, luego se volvió hacia mí meneando la cabeza y a continuación alzó la vista de nuevo. —¡Yo no veo nada! —exclamó indignada. Jamás necesitó gafas, nunca utilizó lentillas. Lorena gozaba de una salud visual envidiable y no voy a negar que durante breves instantes me hizo dudar de mi propia percepción. Pero no. El objeto volador seguía allí, consistente, real, navegando entre las nubes como un arcángel acuciado por sobrepeso gaseoso. —Es una aeronave extremadamente evanescente. Resulta obvio que para una correcta sustentación requiere grandes dosis de helio, neón, sueños indelebles y soplos fantásticos entre las colinas del atardecer —dije mientras señalaba con mi dedo la ubicación del dirigible.

62

Reto


Forbidden N.1 —Tú estás muy mal, tío. —Pero si… —Empiezo a estar muy cansada de tus tonterías, en serio te lo digo. —Lorenita, yo… —¡Ni Lorenita, ni leches! Cuando hayas madurado un poco me avisas, ¿vale? —No te enfades, mujer. Mira, ya no veo ningún cachivache celestial —repliqué al tiempo que me tapaba los ojos con las manos. Demasiado tarde. Ella ya había acelerado el paso dejándome atrás y mascullando palabras impropias de cualquier horario infantil decente. Sin embargo, tras analizar fríamente aquel desagradable episodio, llegué a la siguiente conclusión tranquilizadora: “Esa chica es muy mala, no me conviene”. Pasado ese desconcierto inicial, me dispuse a escudriñar de nuevo el firmamento en busca del dirigible fantasmal. Se había alejado considerablemente y siguiendo ese mismo rumbo, lento pero inexorable, en pocos minutos abandonaría los límites de la ciudad. No estaba dispuesto a dejar que desapareciera sin más, de ninguna manera. Recordé súbitamente que, a escasos metros, había una parada de taxis y me encaminé hacia allí sin demora. Cuando llegué, había una larga fila de taxis aparcados acompañados de sus respectivos conductores. Me acerqué al primero de la fila, una berlina blanca cuyo chófer se estaba fumando un cigarrillo rubio y rascándose la entrepierna del pantalón a partes iguales. —¿Está libre? —pregunté. El tipo dio otra parsimoniosa calada a su cigarro e inmediatamente expulsó el humo sobre mi cara. —Como el viento, muchacho. Anda, sube —me contestó abriendo la puerta trasera. El interior del automóvil era amplio, bastante limpio y acogedor. Aunque debo decir que al taxista se le había ido un poco la mano con el ambientador a pino piñonero.

Reto

63


—¿Dónde vamos? —inquirió mirándome por el espejo retrovisor central. —Quiero que siga a una nave aerostática autopropulsada. Tomando como base su trayectoria actual me atrevo a asegurar que se dirige hacia el utópico bosque fucsia compuesto por frondosas concentraciones de árboles violetas y morados. ¿Sabe cuál le digo? El que está a orillas del fabuloso lago verde acuarela en las afueras de la ciudad, un poco antes de acabar el papel pintado. —¿Me estás vacilando, chaval? —No señor. —Bájate del coche inmediatamente. El tono de aquellas palabras no parecía amistoso en absoluto. Es más, su lenguaje corporal destilaba cierta agresividad cargada de nicotina y testosterona mal encauzada. —Oiga, si es por dinero no hay problema —le respondí en tono diplomático. —Escucha bien, nene, como no salgas del taxi ahora mismo, saco la garrota que llevo en la guantera y te doy hasta en la etiqueta de los calzoncillos. ¿Estamos? —Hombre, tampoco es eso. Creo que ha habido un ligero problema de comunicación que… —¡Largo de aquí! —gritó el chófer completamente desencajado. No valía la pena discutir con aquel sujeto, era evidente. Después de sopesarlo durante unos segundos decidí abrir la puerta, abandonar el vehículo y alejarme de allí con la intención de prevenir males mayores. Todavía estaba exhalando un profundo suspiro de decepción cuando, repentinamente, caí en la cuenta. ¡El dirigible! Elevé la mirada a imagen y semejanza de un cañón antiaéreo, tan sólo para comprobar que el cielo se encontraba desierto, vacío. ¿Desaparecido para siempre? ¿Acaso había sido yo el único en percatarse de su presencia? Lamentablemente, tenía la absoluta certeza de que todas esas preguntas quedarían sin respuesta. “Será mejor que vuelva a naufragar un rato detrás de la persiana”, me dije mientras emprendía el camino de vuelta a casa.

64

Reto


Forbidden N.1 A la mañana siguiente, me acerqué al bar de Julián para tomarme el café de primera hora. Como venía ocurriendo en los últimos meses, el local mostraba un aspecto desolador en lo que a clientela se refiere. Que no había ni Cristo, vamos. Julián, el dueño del local, ojeaba el periódico del día abstrayéndose del mundanal ruido. Mientras le observaba pasar páginas silenciosamente no pude evitar que vinieran a mi memoria los sucesos del día anterior. —¿Es de hoy? —le interrogué en referencia al diario que estaba leyendo. Él asintió con la cabeza sin tan siquiera levantar la vista del papel. —¿No vendrá en portada algo de un dirigible verde que ayer pasó por la ciudad? —Pues no, no pone nada —dijo tranquilamente. —Ah. La última esperanza se desvaneció. “Ya va siendo hora de bajar de la higuera”, sentencié para mis adentros. —Viene en la página treinta y seis —me avisó Julián. —¿Qué? —Lo del dirigible, que sale en la página treinta y seis. —¿Y ésa cuál es? —La sección de cultura. ¿Quién lee semejante cosa? —Nadie. Por dicha razón ha pasado desapercibido para todo el mundo. —Pues será por eso. —Por eso será, claro —dije yo soltando un silbido de liberación.

Reto

65


Participante

Armas para el fin del mundo

Zeentury

El ruido de las balas contra el metal era ensordecedor, pero aun así, los gritos de los muertos y moribundos conseguían abrirse paso a través de la cúpula de metal que cubría su cuerpo. Tal vez fuera el líquido en el que descansaba dentro del Briareos lo que permitía escuchar tan nítidamente la atroz sintonía de los que caían bajo sus golpes o eran aplastados por sus pies. Le resultaba difícil volver a pensar en pies y brazos tras tantos años postrada sin ellos. Era una de las virtudes de estar dentro del coloso de metal que era el armazón del Briareos, el poder volver a caminar, y usar los brazos. Lástima que fuera para cometer aquella carnicería. Los guardias seguían llegando, seguían disparando, seguían muriendo. ¿Eran valientes? ¿O tal vez eran tan victimas como ella misma? Hacían lo que el Gobernador Cresek esperaba de ellos. Pocos se podían atrever a desobedecerle, pocos querían atraer la ira del gobernador. Ser aplastados por el Briareos hasta no ser más que un amasijo de carne y huesos rotos sonaba a una condena menos cruel que lo que el gobernador les haría por cobardía, matar a toda su familia y seres queridos y obligarles a mirar. Los Guardias no estaban preparados para algo como el Briareos. Sus pistolas y rifles parecían juguetes terriblemente anacrónicos frente a la elegante maquinaria del acorazado Golem. Tampoco esperaba que los trozos de carnes, de miembros amputados, que llamaban “Troncos”, pero que el gobernador

66

Reto


Forbidden N.1 y su gente llaman “Videntes astrales” se revelasen. Después de todo ¿Qué podían hacer? En teoría eran inofensivos. Un activo muy valioso para el gobernador, y para el archiduque Krazam que lo había puesto al mando. El secreto de los más de veinte años del ilimitado poderío Militar de Crowoll, el imperio del puño de Hierro, que ya casi había conquistado Mundo—norte al completo, y ya empezaba a apuntar sus garras a Mundo—sur. Los enemigos del imperio del puño de hierro pensaban que el secreto de su tecnología militar era un grupo de genios científicos, secuestrados por todo el mundo y recluidos en un bunker diseñando armas para el archiduque. Se equivocaban, el archiduque tenía a los “videntes astrales”. La creación de un “vidente astral” era sencilla; se le suministraba a una mujer embarazada una potente droga alquímica durante toda la gestación, y al dar a luz se obtenía un mutante, un ser con poderes psíquicos. El experimento inicial fue un fracaso. Se pretendía con ese proceso crear supersoldados con poderes extraordinarios, capaces de acabar con los enemigos del imperio. Pero el único poder que obtenían era una limitada capacidad para proyectar su espíritu unos escasos metros de su cuerpo. Los primeros Videntes por poco se libraron de ser eliminados como desechos inservibles, hasta que se descubrió que la proyección astral podía estar limitada en el espacio, pero podrían proyectarse a otros mundos y ver sus maravillas. Los Videntes astrales empezaron a investigar la extraordinaria ciencia que gobernaba aquel los mundos. Una vez de vuelta de sus viajes astrales, los videntes describían los mecanismos y procesos descubiertos, y una auténtica legión de mecanismo creaban y daban vida

Reto

67


a aquellas visiones. En poco tiempo los enemigos del imperio, armados con mosquetes de chispas, sables, y cañones, se vieron enfrentados a soldados armados con avanzados rifles, vehículos blindados, y aterradores navíos que surcaban los cielos. Los “Videntes astrales” eran el mayor tesoro del archiduque, y su mayor terror era que sus enemigos se los arrebatasen. Por ello a todos Videntes se les amputaron brazos y piernas, para que no pudiesen escapar jamás. Algunos Videntes veían en aquel mundo cosas tan aterradoras y brutales que intentaban callarse aquel conocimiento, pero eran obligados en contra de su voluntad con drogas. Pese a los propios videntes, las tropas del archiduque no tardaron en añadir máscaras de gas y gases letales a su armamento. Los enemigos del imperio empezaron a morir en las trincheras, de manera aterradora, con los pulmones destrozados, y los rostros deformados por un sufrimiento indescriptible. Y uno de ellos vio algo aún peor; Un arma capaz de destruir ciudades enteras, de contaminar el aire y la tierra con un veneno invisible y letal que duraría años. El arma definitiva para el archiduque. Y los mecánicos ya habían completado esa arma. No contaban con la Vidente Kareen, ni con la decisión de todos los Videntes de poner fin a todo ello. Durante meses Karren había estado creando con Julius, uno de los mecánico, el Briareos, Una armadura móvil auto impulsada. El cuerpo estaba terminado pero el sistema de control aún era imposible de duplicar con los medios del imperio, por ahora. Pero Julius creo un sistema de control alternativo para aquel golem, que nadie podía haber pensado; La propia Kareen. Todos los videntes tenían alguna capacidad adicional a su proyección astral, en muchos casos tan débil o inútil que no valía para nada.

68


Forbidden N.1 En el caso de Kareen podía controlar los líquidos levemente y solo si estaba en contacto con ellos. Su poder apenas era suficiente para formar una caricatura de un brazo formado por fluidos durante unos instantes. Pero gracias a esa capacidad podría controlar el Briareos, Julios ideo un ingenioso sistema hidráulico conectado a un tanque principal donde se sumergiría Karen, y controlando los circuitos hidráulicos podría mover los brazos y piernas del Briareos. Sellaron el armazón metálico del Briareos con Karren dentro, sin aperturas posibles, ningún punto débil. Kareen solo necesitaba recurrir a su proyección astral para ver u oír fuera de su sarcófago. Los guardias intentaron pararla con bombas, Gas, fuego, pero el Briareos resistía todo sin inmutarse. Y llegó a su destino. Uno de los Videntes podía proyectarse mucho más lejos que sus compañeros y le había descrito la ruta. El lugar donde se guardaba el Arma. Aplastó la última resistencia de los guardias, y accedió al almacén. Allí estaba el Gobernador Cresek. —Aquí acaba tu camino—Le dijo el Gobernador. Karren apenas daba crédito a lo que escuchaba. Frente al Briareos , el gobernador parecía frágil y pequeño, completamente indefenso rodeado de los cadáveres de los guardias. Le hubiese gustado que Julius le hubiese puesto algún medio al Briareos para que pudiese hablar, para que pudiese decir alguna respuesta ingeniosa al torturador de los Videntes. Decidió simplemente aplastarlo. El Gobernador esquivó ágilmente al Briareos, mientas movía con agilidad las manos y los dedos como un pianista. Por cada movimiento del Gobernador un corte perfecto aparecía

69


en la estructura del Golem, le cercenó un brazo, cortó la cúpula donde estaba Karren, y finalmente le segó las dos piernas. El Briareos cayó al suelo, y Karen se salió del armazón junto al líquido que era la sangre del Golem. El gobernador se puso entre Kareen y el Briareos, y le puso el pie sobre el estómago. —¿Sorprendida?— Le sonrió el Governador. _Una explicación corta; El proceso que creó a los videntes astrales, no fue un competo fracaso de su idea original. Uno de cada mil especímenes somos capaces de usar poderes realmente útiles, como este que has visto; La espada astral. Es similar a vuestra proyección astral, pero lo que proyecto es un filo capaz de cortar cualquier cosa en el plano real. Y el Gobernador rió, y siguió riendo. Y clavó una de sus espadas astrales en el abdomen de Kareen. La miraría morir lentamente, indefensa, sin brazos ni piernas. Jaque mate… Karen notó líquido debajo de ella. Sangre y parte del líquido con el que manejaba el Briareos. Y vio el delgado hilo de líquido que aún caía del interior del Golem. Sigue riendo. Pensó Kareen, y controló el líquido.

http://diosesyotrastonterias.subcultura.es/

70

Reto


Brujas

Luray

Participante

—¿Qué es eso? —No sé. Yo creo que es una rata. —Claro que no, idiotas, es un gamusino. —Tú sí que eres idiota,Charly, los gamusinos no existen. —Eso lo diréis vosotros, pero yo he visto montones de ellos. —¡Pero no le des con el palo! —¿Por qué no? Si está muerto. —¿Creéis que estará bueno? —En la parrilla todo está bueno. Y si no, con un poco de pimienta se disimula el sabor. —¿Y de dónde sacamos la pimienta, genio? —Del jardín trasero dela señora Steven. La mujer está ya vieja y si nos ve podremos correr lo suficientemente rápido antes de que nos coja. —Pero la señora Steven ya no vive sola. Tiene a su nieta en la casa, la enviaron desde no sé dónde a trabajar con ella, o eso me contó Robert. —¿Y por qué te fías de este animal? Si no sabe nada y la otra mitad se la inventa. —¡Oye! ¡Que es cierto! El otro día la vi en su patio mientras espiaba la casa. —¿Y por qué demonios estabas espiando la casa de la vieja? ¿Es que te gustan mayores, Robert? —Claro que no, idiota, pero tenía una cesta de manzanas recién cogidas... —Seguro que sabían a limones. —Tu culo sí que sabe a limones. —Venga, no peleéis. Aún quiero saber qué pasa con esa chica, Robert. —¿No íbamos a robarle pimienta? —El problema es que esa chica tiene unos muslos como troncos, nos podría matar de una patada, y alcanzarnos en dos zancadas. Y tiene un culo... un culo enorme, como así de grande. —Te lo estás inventando otra vez... —¡Que no! Tiene unos melones como dos veces tu cabeza. —No me lo creo, animal. Eso tendré que verlo.

Reto

71


—¡Pues vamos a su casa y verás que tengo razón! —Iré, pero solo porque quiero esa pimienta. —Su pimienta es la mejor del pueblo, así que si hay que robar una, mejor la suya. —Bueno, su campo también es el más rosado. Eso querrá decir algo. —Yo creo que es una bruja. ¿Cómo si no iban a crecerle las plantas tan bien? —¿Entonces su nieta también es una bruja? —Pues claro, idiota. Las brujas tienen hijas brujas. Les enseñan todas sus pócimas y luego se comen a los niños como nosotros. —¿Entonces cómo nos vamos a acercar a su casa? ¿Y si nos coge? —¡Pero si es una vieja! —¿Y la otra? La nieta. —Podemos escondernos de ella. Además, aún es demasiado joven para conducir escoba, ¡seguro que corremos más! —¿Pero qué nos hará si nos coge? No sé si quiero ir... —No seas gallina. —A los niños los coge y los encierra. Los alimenta hasta que se ponen gordos y se los come. —¡No quiero que me coma una bruja, Charly! —A los jóvenes más mayores les engaña para tener más hijas brujas. —¿Y si tiene un hijo? —Se lo come también. —¡No quiero ir a esa casa! —No seas miedica, hombre. Mira, ahí está. —Parece que no hay nadie fuera. —Nos podemos subir a ese árbol. Lo he hecho otras veces y se ve casi toda la casa. —Por una vez has tenido una buena idea, Robert. —¿Seguro que no nos va a ver desde ahí arriba? —Deja de quejarte, inútil. Sube aquí, dame la mano. —¿Veis? Toda la casa. —¡Hala! ¿Veis eso? —Es ella, es ella... ¡Os lo dije! —¿Y por qué se da el baño en el jardín? —Pues porque hace mucho calor para hacerlo dentro, ¿no? Mejor para nosotros. —¿Y no nos echará un embrujo si nos pilla mirándola? —¿Y por qué mejor no te callas y así seguro que no nos pilla,

72

Reto


Forbidden N.1 eh, genio? —¿Habéis visto qué domingas? Os dije que las tenía enormes. —¿Y el pelo morado? Nunca había visto a nadie con el pelo así. —Eso es porque es una bruja. —No, de la gran ciudad. He oído que allí tienen todos los pelos de colores. —Eso no puede ser verdad. Serían todas brujas. —Tiene la piel muy bonita. —¿Qué dices, maricón? ¿A dónde estás mirando? —Así morena la verdad es que está muy buena. ¿Serán todas las chicas de la ciudad así? —Dirás todas las brujas. —Siendo tan guapa no puede ser una bruja. Tiene las tetas súper redondas. Eso sí que me lo comería, no un gamusino muerto. —Las brujas jóvenes son guapas para atraer a los hombres. Las viejas solo cuecen lo que se ha cazado. —No puede ser. Tiene el culo muy grande para ser una bruja. —¿Y eso qué tiene que ver? —Pues que no le cabrá en la escoba, idiota. —Pero es de la ciudad. Seguro que en las tiendas hay escobas de todos los tamaños. —No creo que las brujas tengan tiendas. El resto de gente las encontraría. —Puede que por eso se haya mudado al pueblo. ¿Por qué si no alguien iba a dejar la ciudad para venir a este pantano rosado? —Yo creo que a las brujas les gusta el rosa. —A mí también me gusta el rosa. El de sus pezones, quiero decir. Seguro que saben a fresa. —Si todo lo rosa supiera a fresa la hierba también sabría a fresa, idiota. Estaríamos comiendo hierba y no aquí muriéndonos de hambre. —Yo podría comerme sus pezones. —Si seguís hablando así será ella la que nos coma a nosotros. —Creo que nos ha oído, está saliendo. —¿Y eso? Tiene un montón de pelo ahí. —Todas las chicas lo tienen. —Eso es mentira, Charly. La hija del herrero no lo tiene. —Eso es porque es una puta, Tony me lo dijo. Pero las brujas sí que tienen pelo, de cuando se transforman en gatos... —¡Calla, calla! ¡Está viniendo!

Reto

73


—Baja del puto árbol, ¡corre! —¡No me da tiempo! ¡Nos va a coger! —Salta, inútil, ¡salta! —¡Me voy a matar desde aquí! —¡Que saltes! —¡No me empuj...! —Joder, Robert, lo has matado. —Pues caeremos en blando. No voy a dejar que me coma la bruja esa. —No tendríamos que haber venido, esto pasa por no creerme. —Nadie lo va a echar de menos. ¡Y corre antes de que nos alcance!

http://luray.deviantart.com/

74

Reto


La Gente

RockBirth

Participante

— Kat, ¿crees que algún día podamos pisar aquellas tierras? — No cabe duda. Todo es posible, dicen. – Kat sonreía a la distancia mientras decía estas palabras. La brisa del lago movía sus cabellos rojizos hacia el sol, ocultándose detrás de las colinas que llevaban a las tierras de Alster. ¡Alster! Esther y Kat habían escuchado maravillas sobre aquel lugar: riquezas por doquier, donde llovían diamantes y las casas estaban bañadas de oro; el sol regalaba su tierno calor, un obsequio que sólo La Gente tenía el privilegio de poseer; los aires cantaban los buenos días cada mañana; y sobre todo, La Gente era feliz. — Esta noche – dijo Kat, ante la tenue luz del crepúsculo. — ¡No digas tonterías! – contestó sorprendida Esther – ¿Qué piensas lograr? ¿Ocultar durante toda la vida tu antebrazo? ¿O sólo piensas ir y regresar para contarles a todos lo que acabas de ver? — Pienso quedarme ahí – respondió seriamente. — ¿Y luego qué? ¿Qué hay de Kent y Mariah? ¿Qué hay de mí? ¿Nos dejarás atrás? – Esther no podía dejar de hacer preguntas. Quería asegurarse de que su amiga había perdido por fin la razón, quería asegurarse de que se había vuelto lo suficientemente loca para aventurarse más allá de los muros de Alster, pues sólo un demente estaría dispuesto a ser visto por los guardias de aquel sitio. Nadie había salido o entrado de Alster en años, ¿quién podría estar fuera de los muros sino un extraño soñador? — Puedes venir conmigo – continuó Kat, sin dejar de mirar al horizonte. — No lo sé, no estoy convencida de que sea la mejor idea. — Es más fácil ir de noche y refugiarnos bajo las sombras. Ni siquiera tenemos que acercarnos a los portones; podríamos escalar un muro. — Lo dices como si no supieras lo altos que son. — Sí que lo sé, pero no será gran problema si podemos apoyarnos en uno de los bloques que sirven de acabado en

Reto

75


la cima de los muros. Hay una soga en el patio trasero que mi padre usaba para atar una carreta suya a los árboles. La última vez que trabajó con ella, la dejó por un momento y rodó colina abajo. De cualquier forma, deberá tener alguna otra. — Te ves muy decidida – agregó Esther — Lo estoy. Me gustaría escuchar lo mismo de ti. Ambas guardaron silencio durante un minuto, mirándose firmemente a los ojos. Esther torció los labios y finalmente dijo: — Cuenta conmigo. Ya había estrellas cubriendo el firmamento, brillando aún más fuerte que las luces de Alster. No muy lejos, las colinas que en el día resplandecían de un vivo color rosado, se habían sumergido en el negro del anochecer. La distancia era difusa bajo la obscuridad, parecía que el camino era de nunca acabar bajo el velo de la luna. Pasaron junto a Indor, un lago que no lucía más el azul de sus aguas. Kat pasó al lado de éste y pensó para sí “Nunca más”. Los árboles que rodeaban a Kat y a su acompañante lucían amenazadores bajo las tinieblas, como depredadores dispuestos a atacar. El viento que soplaba los hacía rugir. Caminaron durante dos horas por sus tierras, hasta llegar a la última de las colinas que definían los confines de aquellos lares. Ambas observaron con admiración los muros de la ciudad de Alster. Habían llegado por el lado oriente, del lado contrario a los portones, pues así evitarían ser vistos por aquellos que resguardasen la entrada. Alster se veía todavía más grande y bello por las noches, y a esa distancia ambas pudieron sentir que tenían al alcance de sus manos todo lo que cualquiera pudiese imaginar. Estaba, por fin, en frente de ellas, Alster: la tierra de los sueños. Kat y Esther llevaban puestos unos abrigos de manga larga que, pensaron durante todo el trayecto, tendrían que utilizar durante toda su vida, incluso bajo el desconocido calor de los amaneceres. Antes de bajar colina abajo, dieron un último vistazo al

76

Reto


Forbidden N.1 panorama cercano, buscando entre los árboles a cualquiera que pudiese estar merodeando por ahí. Guardaron absoluto silencio durante casi diez minutos, pero no se escuchaba nada más que sus propios respiros, su corazón latiente y los aires violentos. Se deslizaron apoyándose con las palmas de sus manos, casi recostadas sobre su espalda. Tocaron el suelo llano y caminaron lentamente hacia el muro, que triplicaba por lo menos tres veces la altura de ellas. Kat palpó delicadamente el muro, pues necesitaba poder sentir en carne propia que en realidad se hallaba separada de Alster solamente por una pared. La parte de arriba de los muros terminaba en bloques alineados, tal cual castillo del siglo XV. Kat tomó la soga, que no era demasiado pesada, e hizo un nudo de boza con una boquilla lo suficientemente amplia para poder aferrarse a uno de los bloques. Kat repasó todo su posible futuro en la cabeza, y como si le hubiese leído el pensamiento, Esther preguntó: — ¿Y qué será de nuestras familias cuando no nos encuentren? — Nos aseguraremos de que sepan que estamos bien. No te preocupes por eso. Después de innumerables intentos con arduo esfuerzo, Kat pudo lanzar la soga suficientemente alto y preciso para prenderse de un bloque. Lo habían logrado. Escalaron el muro sin problemas, y al llegar su mirada a la cima y notar la soledad del rincón, sus ojos resplandecieron como la ciudad misma. Kat aguardó a su acompañante sentada en la cima del muro, observando nerviosa a su alrededor. Ambas se vieron a los ojos, satisfechas, y emprendieron un rápido descenso. Tocaron el suelo y su mente se inundó con una sensación de jolgorio incontrolable. Rieron como locas y se recostaron en el suelo, seguras de que por aquel momento, eran las únicas en el mundo. Se sentían vivas.

Reto

77


*** Y ellas dos, junto a cientos de cuerpos apilados, se hallarían silentes junto a la máquina que daba vida a la ciudad. Los pobres diablos, marcados con la desgracia, que ilusos cruzaron los límites en busca de una mejor vida, ahora alimentan con su existencia a La Gente y a su hogar. Alster era el monstruo parasítico que consumía la vida de aquellos que estaban dispuestos a entregársela.

http://paintitup.subcultura.es/

78

Reto


De sueños y pesadillas

Participante

Vacefra

Ocurrió hace un par de días cuando todos dormían, se escuchó una explosión y la tierra comenzó a temblar ¡un terremoto! se oía gritar en la calle, acompañado de sirenas y alarmas; enciendo la televisión donde dan las noticias, pero no hay señal, no importa, todo esta bien, nada grave, de vuelta a la cama. A la mañana siguiente desperté como si lo de la noche anterior solo hubiese ocurrido en sueños, preparo algo caliente para tomar, es en verdad extraño, pero ese día en especial parecía ser demasiado frio, miro por la ventana y el sol aún no ha despuntado. —Será un día duro— pienso, mientras tomo un sorbo de la taza y me doy ánimos para salir del apartamento. De camino al trabajo no dejo de pensar en ella y es que aún cargo conmigo las huellas de su amor, cicatriz que duele por dos, camino y pienso, pienso y sigo caminando y en mi andar soy como hoja que se lleva el viento. ¡Quítate imbécil!— me empuja un señor— ¡Fíjate por donde caminas idiota! —pero no contesta mi agresión, solo sigue corriendo como si huyera del mismo diablo, cuando regreso la mirada al frente veo que no es el único, miles de personas corren, otras gritan, algunas no dan crédito a lo que ven entre los cuales me encuentro yo, después la multitud de personas que corren chocan contra mí y siento como mi cabeza retumba en el suelo y como las pisadas caen pesadas sobre mi cuerpo... después solo hay oscuridad. ¡Luz! Luz segadora que cubre todo a mi alrededor, escucho un zumbido en mi cabeza como si miles de abejas viviesen allí, me intento reincorporar pero no me resulta fácil, mi cuerpo esta mal trecho, sin embargo alguien me ayuda y de

Reto

79


apoco todo se va aclarando, estoy en cuarto de hospital. El zumbido a cesado, aunque me ha dejado aturdido y con la sensación de que estoy en un mal sueño que aún no logro descifrar. La enfermera me da de comer, me mira y yo la miro y parecemos dos cómplices que guardan un terrible secreto, así continuamos por algunos minutos hasta que le pregunto. —¿Cuánto llevo aquí? —Un par de días —volvemos a cruzar miradas. —¿Que ha ocurrido, que es lo que se ve en el horizonte? — No me mira más y se aparte de mí, solo dice— no se, dicen que cayo algo del cielo. —¿Un meteorito? —Quizás. —Un meteorito no crearía montañas alrededor de la ciudad. —Tengo muchos pacientes que atender, por favor discúlpame. La ausencia en sus ojos me dejo pensando un largo rato, hasta que caí en un profundo sueño. Dicen que los sueños son ventanas a otros mundos… yo no lo creo, porque siempre me hayo soñando contigo y pensar que estemos juntos de nuevo aunque sea en otro plano material o mundo me resulta una idea por demás pueril. Cuando desperté me sentía mejor, mi cuerpo solo dolía un poco y la cabeza ya no me molesta, aunque el ruido que la ocupaba antes ahora es remplazado por las sirenas y los cláxones de los coches, me levanto de mi cama y me asomo por la ventana, solo para ver que haya fuera esta ocurriendo el fin de los tiempos. De prisa salgo de mi habitación, el hospital se encuentra al máximo de cupo, por lo que resulta difícil caminar por lo pasillos, los elevadores no funcionan por lo que tomo las escaleras, bajo un par de pisos hasta llegar a la sala de espera, donde se encuentra un enorme televisor en el que están dando las noticias, me acerco y logro ver al reportero usual de la tarde acompañado de un tipo que es alguna clase experto en la materia.

80

Reto


Forbidden N.1 —Quizás la máxima pregunta filosófica, existencial y religiosa haya sido por fin resuelta, desde ahora la religión, ciencia y cualquier corriente de pensamiento cambiaran radicalmente— sentenciaba el experto. —¿Crees que sean alguna amenaza?— formulaba el periodista y la gente a mi alrededor se exalta, como si les recordaran algo que desean olvidar. —No lo creo, una inteligencia mayor demanda un proceso racional—ético mayor, sin lugar a dudas los problemas ecológicos y de recursos naturales, así como democráticos, delincuencia, enfermedades, hambruna y guerras que nosotros padecemos ya han sido superados en su cultura hace cientos o miles de años – sin embargo la gente no parece estar tranquila con la respuesta del experto. —En otras noticias el gobierno reitera la información de que la ciudad se encuentra rodeada por montañas, por lo que resulta inútil intentar salir de la ciudad, repito, no intenten salir de la ciudad, hasta ahora no se sabe de un paso seguro a través de la cadena montañosa de reciente formación, la cual ha causado ya miles de accidentes, muertes y un número sin definir de desaparecidos –interrumpe el periodista. —Esto es terrible, escuche que estamos incomunicados de las demás ciudades, hasta donde suponemos podría estar pasando en todo el mundo – Grita un anciano en medio de la sala de espera. No me atrevo a decir nada, ni siquiera puedo mirarle a los ojos, solo agacho la mirada y pienso en lo frágil que es nuestra sociedad, esta claro que lo que ocurre aquí no es obra de la naturaleza, pero quizás el experto de las noticias tenga razón después de todo. —Me acaban de informar que estamos a punto de recibir imágenes de las afueras de la ciudad. Tenemos dos cámaras en este momento, una aérea que se encuentra instalada en una de nuestras más veloces naves y una terrestre – mis pensamientos son interrumpidos por el periodista.

Reto

81


—La cámara terrestre graba cerca de las montañas que se encuentran al sur justo a las afueras de la ciudad, podemos ver el gran lago Aeremis, los bosques de arbóreas fénix en el valle, un poco más a lo lejos nuestra ciudad y detrás de ella podemos observar parte de la cadena montañosa que ahora rodea las inmediaciones de la ciudad— describe a detalle el periodista. —Impresionante, son por mucho más altas que cualquiera de nuestros edificios – dice sorprendido el experto. —Un momento, lo sentimos al parecer nuestra cámara terrestre está teniendo problemas, continuaremos con la toma aérea – se le entrecorta la voz al reportero, los espectadores no son más optimistas. Todos se exaltaban con las imágenes, por mi parte yo solo me entristecí, aquel paisaje era especial para mí porque ahí la conocí a ella… a mi amada esposa y verlo diferente me recuerda que todo cambia y todo muere, como ella y este paisaje. Mientras la aeronave se acerca a un cráter en la tierra, podemos ver en el fondo de este un circulo cromado, eso fue lo que cayó del cielo, de este parece emanar una energía invisible y distinta a toda la que conocemos matando a las plantas y animales que se encontraban en un radio no menor de 500 metros, también tiene cables a su alrededor que parecen haberse conectado al suelo, quizás así formaron las montañas. —¡Esperen un momento, alguien está saliendo! –grita el reportero, después de eso no lo volvemos a escuchar. De la nave surge una criatura espantosa: en la parte superior de lo que parece ser su cabeza tiene alguna especie de maleza o hierba, posee dos ojos redondos y oscuros, una piel extraña, lubricada, más bien grasosa, en su andar se percibe malicia, la maldad que solo puede nacer en la parte más oscura del universo, bastaba una mirada para saber que eran los monstruos de los que alguna vez hablo nuestra literatura, aquellos monstruos que solo se pensaban existían en la ficción. Pocos segundos después se perdió la imagen

82

Reto


Forbidden N.1 y comenzó a vibrar la tierra, acompañado de un ruido taladrante que se podía sentir aproximándose por debajo de nuestros pies. Y pensé, si los monstruos de nuestras pesadillas están aquí, entonces no sería ingenuo pensar en volverte a encontrar. Y reí y todos me miraron y yo seguí riendo.

Reto

83


84


Forbidden N.1

85


Reportaje

Jens Harder Conocido artista alemán de cómics que quizá os recuerde en su estilo al famoso Moebius y en este número de Forbidden queremos daros a conocer en caso de que aún no sepáis quién es. Aquí os dejamos un pequeño reportaje para que la próxima vez que oigáis su nombre seáis capaces de relacionarlo con su original forma de contar historias. Primero, una breve biografía: Jens Harder es uno de los representantes más importantes de cómics alemán y de los más reconocidos en Europa. Nació en 1970 en Weißwasser, Oberlausitz y estudió Diseño de la Comunicación en la Universidad de Bellas Artes Berlin- Weißensee. En 1999 fundó Monogatari con Tim Dinther, Kathi Käppel, Ulli Lust, Mawil y Kai Pfeiffer, compañeros de estudios, donde publicaba una serie de tiras cómicas y se encargaban de aunar de forma original el diseño gráfico y otras ramas del arte. Más tarde, llegó su trabajo Leviathan (2003), una serie de tiras que nos habla

86

Reportaje


Forbidden N.1 sobre la vida y la muerte en el mar que lo hizo destacar en el mundillo del cómic. Pero eso no es todo, Jens Harder también ha hecho reportajes en tiras cómicas para el GoetheInstitut de Tel Aviv además de otras publicaciones como “Cargo”(2005), una colaboración alemana e israelí, y ha formado parte de multitud de exposiciones por diferentes partes del mundo, sobretodo en Europa. Otro de sus trabajos conocidos es Alpha(2009), de nuevo en formato cómic, que nos cuenta la historia de la evolución desde sus inicios hace millones de años hasta la llegada de los seres humanos. En los siguientes años se espera la llegada de Beta, tratando la historia de la humanidad, y finalmente Gama que nos traerá visiones de futuro. Para terminar, ha sido capaz de entrar en la Selección oficial del Festival Internacional del BD de Angouleme, gran honor en el mundo del cómic, y recibido y nominado para otros premios en Alemania, Suiza y Francia. Actualmente trabaja como dibujante e ilustrador freelance en Berlín.

“La naturaleza es la mejor diseñadora; la vida, la mejor narradora de cuentos. Por lo tanto sólo nos queda registrarlo todo el papel y de esta forma mantenerlo vivo”

Sobre su obra: Las obras de Jens Harder se caracterizan por su ambición y la mezcla de la cosmología con la historia. Gráficamente usa el bitono y sus herramientas de trabajo son: el bolígrafo, el lápiz y photoshop. →

Reportaje

87


→ Sin embargo, es una estética difícil de

clasificar. Su nivel de iconicidad es elevado, es decir, que se trata de un dibujo cercano al realismo. Quizá más en las líneas, como podéis ver en las imágenes que acompañan este pequeño reportaje, que en los acabados o el color. Quizá se podría meter en ese gran cajón desastre que es la Ilustración Alternativa. Utiliza la línea para crear el tono de cada color, que no son más que colores planos elegidos con un gusto exquisito. Se trata de una línea de una gran riqueza visual que conforma ilustraciones llenas de detalles y de formas que consigen que te deleites en ellas un buen rato. Harder nos muestra diferentes variaciones dentro de su propio estilo, desde una línea más fina a una más gruesa, desde un dibujo más sobrio a uno lleno de movimiento, de límites de coloreados bien definidos a ligeros a ligeras transiciones por medio de líneas de textura. Pero siempre, siempre, con una calidad impresionante.

88

Reportaje


Forbidden N.1 Publicaciones:

¿Por qué Jens Harder? Harder es considerado uno de los más importantes representantes del lenguaje del cómic periodístico alemán, y no nos extraña, su estilo es característico y distintivo. Hemos estado barajando varios ilsutradores consagrados para presentaros en este primer número y decidimos que Harder era una magnífica opción. No sólo tiene una calidad envidiable, sino que está fuera del ilustrador medio al que muchos estamos acostumbrados. Otros artistas que os pueden interesar con un estilo similar pueden ser el ya nombrado y famoso Moebius o Josh Cochran.

Tiras Ruwen, Berlín Monogatari, 1999. NuAera, Berlín Monogatari, 1999. Electricidad Marsella, Berlín Monogatari, 2000. Hotelführer Neue Mitte, Berlín Monogatari, 2000. “Gastrology” en Alltagsspionage, Berlín Monogatari, 2001. Leviatán, Angouleme Publishing Año 2, 2003. Premio Max y Moritz, el mejor alemán de la historieta de 2004. “Reflex” en la lámina 01, Berlín: AvantVerlag, 2003. La participación en la Operación Läckerli. Comicsreportagen a Basilea, Berlín: Monogatari, 2004. “Ticket to God” encargo. Periodismo Comic. Israel-Alemania, Berlín: Avant-Verlag, 2005. La Ciudad de Dios. Angouleme Publishing Año 2, 2006. Alfa: evolutionäre Bildgeschichten, Hamburgo: Carlsen, 2009. Premio Max y Moritz, el mejor alemán de la historieta de 2010. Alfa: direcciones Arles: Actes Sud al. “Actes Sud - El año 2,” 2009. Premio audacia del Festival de Angoulême 2010.

Premios: 2004 Precio Max y Moritz los mejores cómics de Leviatán alemán. 2012: Precio de la audacia del festival de Angoulême para Alpha direcciones. 2012: Precio Max y Moritz, el mejor cómic alemán de Alfa direcciones.

Reportaje

89


90


91


92


Sfaff Forbidden

Aza También la puedes encontrar en: http://voidmageHusher.deviantart.com Bea También la puedes encontrar en: http://dragonstrace.deviantart.com Toñi Gil También la puedes encontrar en: http://blueberry-me.deviantart.com Emma También la puedes encontrar en: http://elewenfm.livejournal.com/ Kurisu También la puedes encontrar en: http://kurisustrife.deviantart.com Raki También la puedes encontrar en: http://rakiparra.deviantart.com

Colabora con nosotros Envíanos un e-mail con tus trabajos (ilustraciones y cómics) adjuntando tus datos: Nombre o nick y dirección de página web a forbiddenwebzine@gmail.com


Este webzine est谩 bajo una Licencia Creative Commons Atribuci贸n-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Forbidden fanzine septiembre  

Aquí el primer número de Forbidden, una revista de cómic e ilustración. En este número reportaje sobre Jens Harder y entrevista a Mibu no Oo...