
Mujeres solidarias y multitasking












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Rosalía Arteaga Serrano Presidenta
La incidencia de la mujer a lo largo de la historia de la humanidad es evidente, pero también lo son los afanes por tratar de minusvalorarla, de ocultar su presencia, de minimizarla, a través de leyes, de prácticas culturales, de segregaciones y medidas diversas.
Por ello, se ha hecho tan necesario, no solamente celebrar el Día Internacional de la Mujer, sino también la vigencia de leyes que protejan sus derechos y, sobre todo, mencionar, volver visibles las trayectorias, hablar sobre la historia de las luchas femeninas por encontrar aquellos espacios de igualdad que tanto buscamos.
En las páginas de esta publicación, se hacen presentes voces diferentes que, desde posiciones diversas, analizan la trayectoria y también las dificultades de la mujer por conseguir los espacios a los que tenemos derecho, y se señalan también las fortalezas de la mujer a la hora de aproximarse a los campos de ejercicio laboral, político y social.
Se relievan las condiciones de la mujer, sus fortalezas, las capacidades múltiples que nos son intrínsecas y que tienen que ver con los roles que nos han tocado desempeñar a lo largo de los tiempos.
ejecutiva de FIDAL
Si miramos el campo de la educación, nos encontramos con la evidente feminización de las tareas al frente de niños y jóvenes en las aulas escolares, ya que la mayoría de los profesionales de la educación son mujeres, como podemos comprobarlo en la mayor parte de países del mundo.
Esta constatación debería ir acompañada de una modificación de paradigmas que tienen que ver con una sociedad más equitativa, en la que primen los principios de igualdad de oportunidades en los diferentes campos, sin embargo, esto no es así y todavía la cruda realidad aún evidencia inequidades en el tratamiento de los sexos.
Ser mujer implica retos que se multiplican cada día, que exigen más y continuados esfuerzos; por ello, nuestro homenaje a las mujeres en este mes de marzo y nuestro apoyo constante a sus ejecutorias e iniciativas E

EDITORIAL
IGUALDAD DE OPCIONES


EL CORAZÓN DE LA EVOLUCIÓN. MUJERES SOLIDARIAS Y MULTITASKING: UNA MIRADA PROFUNDA
María Celeste González Lobo


LOS PERSONAJES FEMENINOS Y LA GESTIÓN SILENCIOSA DE LOS MUNDOS NARRATIVOS
María Gabriela Tamariz
Rosalía Arteaga Serrano 1 12
LA ÉPICA SILENCIOSA DE LOS DETALLES
Martha Gutiérrez Lobo

NINA SOLAH: EL ARTE DE LIDERAR CON EQUILIBRIO Y HUMANIDAD Edu@news


COLECCIONABLE
PALABRALOGÍA EL ETERNO FEMENINO Fausto Segovia Baus
ECUATORIANAS ASOMBROSAS Edu@news 13
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APRENDER PARA SERVIR; SERVIR PARA TRANSFORMAR
MUJERES MOVILIZANDO EL MUNDO… EL PODER DE LA VISIÓN COLECTIVA
María Isabel Salvador


ESCUELA DE LIDERAZGO
CUANDO LIDERAR ES RESISTIR:
SER MUJER EN ESPACIOS DE PODER
Alexandra Alvear 24
ESCUELA DE LIDERAZGO
MUJERES CAMPESINAS EN LA CONSERVACIÓN DE LA AGROBIODIVERSIDAD: INTERRELACIONES FUNDAMENTALES PARA SISTEMAS AGROALIMENTARIOS SOSTENIBLES
Andrés E. Arciniegas Fárez



Presidenta ejecutiva de FIDAL
Rosalía Arteaga Serrano
Directora ejecutiva de FIDAL
Claudia Arteaga Serrano
María Gabriela Arteaga Serrano
Consejo Asesor Pedagógico
DESDE LAS AULAS
CIENCIA SIN BARRERAS: IMPULSANDO A NIÑAS Y MUJERES HACIA EL FUTURO CIENTÍFICO
Directora de comercialización de FIDAL
Mónica Trujillo 17


ESCUELA DE LIDERAZGO
SORORIDAD EN ACCIÓN: MUJERES TRANSFORMANDO REALIDADES
Desirée Viteri Almeida
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ESCUELA DE LIDERAZGO
LIDERAR SIN MIEDO: EL DESAFÍO PENDIENTE DE LA DEMOCRACIA
Cristina Rodríguez
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Ana María Molina 20 26
FIDAL 360
FIDAL ES RECONOCIDA POR SU APOYO HISTÓRICO AL SIEMBRATÓN
Mónica Trujillo
FIDAL IMPULSA EL XVII CONCURSO NACIONAL Y EL XII IBEROAMERICANO DE EXCELENCIA EDUCATIVA
Perla Gaona
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Simón Zavala, Eduardo Castro, Daniel López, Fausto Segovia Baus, José Brito Albuja, Arvelio García, Alfredo Astorga, María Noboa, María Isabel Salvador, Verónica Orellana, Gabriel Cevallos, Francisco Proaño Arandi
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Edición mensual correspondiente a marzo de 2026
ISSN 1390-5406
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Quito-Ecuador
Martha Gutiérrez Lobo
Conferencista, coach, escritora, profesional de la educación. Creadora del Modelo MENAIN-GROW. Embajadora de FIDAL en Colombia marthagutierrezcoach@gmail.com
Hay un tipo de heroísmo que no ocupa titulares ni busca reconocimiento. No hace ruido. Se mueve en los márgenes del día, en los intersticios del tiempo, en esos segundos donde aparentemente no pasa nada… pero pasa todo. Ahí habitan las mujeres solidarias y multitasking: las que sostienen la vida mientras el mundo sigue girando.
Ser multitasking no es solo hacer muchas cosas a la vez. Es recordar mientras se avanza. Es cuidar mientras se produce. Es escuchar mientras se resuelve. Es tener el cuerpo en un lugar y el corazón repartido en varios frentes. Una madre que, mientras prepara la cena, detecta en el silencio de su hijo una tristeza sin nombre. Una hija que acompaña a su padre a una cita médica y, en el trayecto, le traduce el miedo en calma. Una hermana que aparece con una palabra justa cuando todo parece estar desordenado.
La solidaridad femenina no siempre se expresa en grandes gestos. A menudo aparece en las minucias: una taza de té que se presenta sin ser pedida, un mensaje enviado en el momento exacto, un «yo me encargo» expresado con naturalidad, aunque por dentro el cansancio pida tregua. Son detalles finos, casi invisibles, pero profundamente transformadores. Gestos que no suelen entrar en los relatos épicos porque no lucen… pero sostienen.
Desde muy temprano, muchas mujeres aprenden —no siempre por elección— a leer entre líneas. Afinan la observación, captan cambios de tono, microgestos, ausencias. Esa sensibilidad, lejos de ser fragilidad, es una tecnología emocional sofisticada. Permite alternar tareas, emociones y roles con una rapidez que da la
impresión de simultaneidad, cuando en realidad hay una danza precisa entre presencia, intuición y entrega.
En cada etapa de la vida, esta capacidad se resignifica. Cuando son madres, el multitasking se vuelve abrigo. Cuando son hijas, se transforma en memoria viva. Cuando son hermanas, amigas o cuidadoras, se convierte en red. Y en todas esas versiones hay una constante: el impulso solidario de estar para otros, incluso cuando el propio camino se vuelve incierto.
Porque hay momentos en los que la vida se parece a un lago lleno de pirañas: miedo, urgencias, amenazas visibles e invisibles. Y, aun así, muchas mujeres avanzan. No porque no sientan temor, sino porque alguien necesita que crucen o porque han comprendido que quedarse quietas también duele.

Tal vez el verdadero insight esté ahí: reconocer que esa multitarea constante merece ser mirada con más respeto, más conciencia y más cuidado. Que no todo lo que se hace en silencio es automático. Que detrás de cada gesto pequeño hay una elección y, detrás de cada elección, una enorme humanidad que también educa, modela y deja huella.
Porque las mujeres no solo sostienen familias: sostienen comunidades. Educan con el ejemplo, transmiten valores sin discursos y practican una sostenibilidad profunda, la que no siempre aparece en las agendas, pero garantiza la continuidad de la vida. Su forma de estar enseña a cuidar, a compartir, a pensar en el largo plazo. Y eso también es educación: una pedagogía cotidiana del cuidado.
Y, sin embargo, detrás de esa entrega hay un cuerpo, un cuerpo que se cansa. Que acumula fatiga. Que, aunque no lo diga ni lo pida, tiene límites. Las mujeres han sido heroínas por na turaleza y por historia, pero no por eso dejan de ser mortales. La sostenibilidad —también la humana— exige corresponsabilidad.
Quizá este texto sea, entonces, una invitación para quien lo lee: a corresponder. A comprender. A cuidar a quienes cuidaron. Porque llegará el día —inevitable— en que su capacidad física no esté a la altura de lo que otros esperan ni de todo lo que ellas dieron. Y en ese momento, la verdadera educación, la verdadera comunidad y sostenibilidad se expresarán en un gesto simple y profundo: estar, sostener y devolver, con la misma delicadeza con la que ellas sostuvieron la vida.
¡Que nadie olvide que incluso las mujeres que sostienen todo también necesitan, algún día, ser sostenidas!


María Celeste González Lobo
Escritora. Profesional en educación inclusiva.
Coaching Ejecutivo y Neuroeducación. Creadora del modelo MENAI-GROW Conferencista internacional. Docente de todos los niveles y de Educación Especial Embajadora de FIDAL en Argentina io22ra11na@gmail.com
¿Cuál es el origen de la mujer?
Hablar del origen de la mujer implica comprenderla como parte inseparable del origen humano. Desde la biología evolutiva y la antropología, mujer y hombre emergen juntos como resultado de un mismo proceso adaptativo. Sin embargo, la mujer ha ocupado un lugar particular en la historia de la especie, debido a su vínculo directo con la gestación, la crianza y la transmisión temprana del conocimiento. Su presencia fue central en la continuidad biológica, social y simbólica de las comunidades humanas.
Numerosas teorías antropológicas señalan que las primeras formas de organización social giraron en torno a la figura femenina. La maternidad, la lactancia y el cuidado prolongado favorecieron vínculos estables, lenguajes compartidos y estructuras cooperativas. La mujer no solo sostuvo la vida física, sino también la memoria, las normas y los relatos que dieron sentido a los grupos humanos.


Desde una mirada simbólica y astrológica, la mujer ha sido asociada a los principios de la tierra, la luna y los ciclos: lo fértil, lo cambiante, lo intuitivo. En muchas culturas antiguas fue concebida como portadora del misterio de la vida, vinculada a lo sagrado y a lo invisible. Este simbolismo la situó en un lugar de poder, aunque también de ambivalencia: aquello que se venera tiende, con el tiempo, a ser regulado y controlado.
¿Cuál ha sido su evolución?
Con el surgimiento de sociedades más jerárquicas, la mujer comenzó a ser definida principalmente por sus funciones dentro del orden social. Su identidad se organizó en torno a roles relacionales —madre, esposa, hija— más que como individuo autónomo. Esta transformación no eliminó su centralidad en la vida cotidiana, pero sí la volvió menos visible. El cuidado, la organización del hogar y la transmisión cultural quedaron naturalizadas como extensiones espontáneas de su condición, más que reconocidas como tareas fundamentales.
Desde una perspectiva filosófica y humanista, esta paradoja atraviesa toda la historia: la mujer como origen de vida y sostén del mundo, pero raramente como centro de su propia experiencia. Su tiempo ha estado fragmentado entre responsabilidades múltiples, dando lugar a una forma de estar en el mundo marcada por la atención constante a lo otro. El llamado multitasking puede entenderse, así, no como rasgo innato, sino como una adaptación a la simultaneidad de demandas.
El cuerpo femenino, atravesado por ciclos y ritmos propios, ha debido ajustarse a un tiempo social lineal y productivo, muchas veces en tensión con sus procesos naturales. De allí surge una relación compleja entre tiempo, cuerpo y sentido, en la que la pausa, el silencio y la introspección han tenido poco lugar.
La mujer de ayer, de hoy, del futuro
Pensar la evolución de la mujer hoy, desde una mirada amplia, es reconocerla como sujeto humano completo: biológico, simbólico, racional y sensible. No solo como función dentro de una estructura, sino como conciencia que piensa, siente y busca significado. Volver a esa comprensión no es un gesto de ruptura, sino de continuidad con un origen más profundo: la mujer como parte esencial de la experiencia humana, portadora de vida, tiempo y sentido.
La mujer tiene el poder de romper la herencia del tiempo y enseñar a las nuevas generaciones que el cuidado incluye el autocuidado y que nadie debe desaparecer para que otros crezcan

Edu@news

Edu@news conversó con Nina Solah, gerente de Marketing de TVentas. Su trayectoria es una fuente de inspiración y un referente para las mujeres que buscan emprender. Con una visión estratégica y un liderazgo empático, Nina ha logrado consolidar su marca en un mercado competitivo. Hoy exploramos su historia, su visión del liderazgo y los desafíos de la mujer en el mundo corporativo.
—Si tuvieras que identificar una habilidad «invisible» que no aparece en tu hoja de vida, pero que ha sido clave en tu carrera, ¿cuál sería?
—Creo que es la capacidad de unir lo humano con lo teórico. Como empresarios, solemos enfocarnos en los números y en la relación acción-resultado, lo que a veces nos hace olvidar que trabajamos con personas. Considero que esa es una de mis grandes fortalezas, aunque es un arma de doble filo: lo emocional puede descarrilar los procesos si no se maneja con habilidad. A través de los años y la experiencia, uno aprende a resolverlo de manera eficiente y acertada.
—¿Cómo ha evolucionado tu estilo de liderazgo para construir equipos que, más allá de la eficiencia, compartan el propósito de la empresa?
—La respuesta va de la mano con lo anterior. Estoy convencida de que una persona que se siente vista, escuchada y valorada dará lo mejor de sí. Ser «todo oídos» permite recibir ideas de todo tipo; cuando un equipo siente que su rol, por pequeño que parezca, es respetado, todo fluye. Así es como se permea la cultura de un proyecto: predicando con el ejemplo. La clave es lograr que cada integrante se empodere responsablemente de su rol y de sus resultados.
—Mucho se habla del balance vida-trabajo. En la práctica, ¿cómo decides a qué dar prioridad cuando todo parece urgente?
—A veces es imposible establecer prioridades rígidas porque las mujeres somos muy autoexigentes. El mundo nos ha puesto una vara altísima y queremos ser perfectas en todo: la profesional brillante, la mamá presente, la deportista, la amiga... Es agotador. Con el tiempo entendí que el equilibrio no es perfección, sino dar lo mejor en cada ámbito, según el momento.



Mi familia es mi pilar: mis hijos, mi esposo y mi madre son mi motor. Cuando paso mucho tiempo en la oficina, sé que lo hago por ellos, pero me aseguro de estar presente en los momentos que realmente importan, como una reunión escolar. El tiempo vuela y esos momentos no vuelven. El mejor consejo que puedo dar es entender que la percepción del éxito debe ser propia, no basada en lo que el mundo juzga.
—¿Qué consejo darías a las mujeres que aspiran a cargos de liderazgo en entornos históricamente masculinos?
—Las mujeres somos capaces e inteligentes, pero a veces somos nuestras propias enemigas al dudar de nosotras mismas o caer en el «síndrome del impostor». En entornos masculinos, el reto es aprender a navegar sin perder nuestra esencia. No hace falta adoptar conductas masculinas forzadas para encajar. Lo necesario es empoderarse, mostrar resultados y fortalecer la autoestima. La confianza en una misma es primordial para mirar hacia adelante.
—Mirando hacia atrás, ¿cuál fue ese momento decisivo o riesgo que cambió tu trayectoria?
—Tuve la suerte de contar con el apoyo de dos mujeres mentoras cuando empecé. Su fortaleza y experiencia fueron mi ancla; ellas me abrieron los ojos a escenarios complejos que ya dominaban. Eso fue vital, porque el éxito no viene solo de leer libros, sino de escuchar, asimilar y aprender de quienes ya recorrieron el camino. Mi sugerencia para las mujeres que vienen en camino, y que seguro brillarán con fuerza, es que busquen esos apoyos. A las mujeres nos gusta crear vínculos emocionales y profesionales; aprovechen esa red para construir las bases de su propio éxito E



María Gabriela Tamariz
Licenciada en Comunicación con mención en Periodismo
Gestora editorial independiente gabytamariz@gmail.com
Habilidades blandas:
lo que hoy necesita el mundo y ayer narraba la literatura
En mi familia las lecturas se heredan. Así llegaron a mis manos adolescentes novelas sobre Isabel La Católica que antes habían pasado por mi abuela y mis tías. Antes había releído el ejemplar de Mujercitas que tenía mi madre. Más tarde, Harry Potter sería una lectura familiar. La universidad y el trabajo ampliarían luego ese mapa lector.
En mi memoria lectora no faltan libros escritos por mujeres ni historias en las que los personajes femeninos tengan roles clave. Por eso, quizá, asocio la literatura con el recuerdo y no con el olvido. Las mujeres nunca han olvidado a la literatura ni como autoras ni como lectoras. Tampoco la literatura ha olvidado a las mujeres: más bien ha reivindicado a personajes femeninos olvidados por la historia. Quienes sí olvidan a las mujeres —autoras y personajes— son los lectores... y la crítica, que suele marcar qué se lee y cómo se lee.

Deslumbrados por protagonistas o clímax narrativos, a veces, no prestamos atención a aquellos personajes que median silenciosamente en los conflictos y garantizan la supervivencia de los mundos narrativos. Y, por esa subvaloración funcional, al pensar en personajes femeninos olvidados, prefiero que pesen más los roles que los nombres y me quedo con Clara de La casa de los espíritus y con Úrsula de Cien años de soledad.
Ambas son personajes sobre los que recuerdo haber pensado: ¿por qué no les hacen caso?, ante una duda o decisión importante. Clara es una mezcla de empatía e intuición: un poder que no confronta pero sostiene, calma y articula. Úrsula, por su parte, administra y vela por el bienestar de todos en medio del caos. Es resistencia y autonomía. Y las dos preservan la memoria de cada familia como una forma de entender la vida.

Cuando Alba está disgustada por el comportamiento autoritario y agresivo de su abuelo y acude a Clara —presencia o memoria—, ella no lo justifica. Explica y, sobre todo, trata de que la violencia no se herede como forma de relación, que se entienda al otro sin repetir el odio. Clara actúa como mediadora emocional intergeneracional.
En una lectura que no busca heroínas, leer La casa de los espíritus es recibir, de manos de Clara, lecciones prácticas de mediación, autorregulación, gestión del vínculo, escucha activa, liderazgo horizontal y gestión del conflicto. Úrsula, en cambio, es un testimonio de gestión de recursos, visión a largo plazo, prevención de riesgos, responsabilidad intergeneracional, resiliencia y manejo de crisis.
El último siglo les puso nombre a esas habilidades, pero la literatura ya las había narrado. Mientras unos personajes viven el conflicto, otros administran la vida. Al no ocupar el poder formal, cuidan el vínculo, el tiempo y la consecuencia. Su trabajo no produce épica, pero hace posible la supervivencia. Y eso es gestión
social ejercida en silencio, solo visible cuando falta. No quiero verlo como un rol o rasgo femenino. Suficiente se ha hablado sobre el desgaste, el silenciamiento y la sobrecarga que ha implicado que históricamente las mujeres sean responsables de esas habilidades. Tampoco como una virtud doméstica idealizada, sino como destrezas de gestión social.
Lo que hoy denominan habilidades blandas aparece en la literatura como una forma de inteligencia práctica que sostuvo familias, comunidades y mundos narrativos. Hoy estas habilidades se enseñan en talleres y escuelas, y se exigen en el mundo laboral. Entonces, ¿a qué adulto funcional de hoy en día no le vendría bien dejarse impactar por estos personajes femeninos, delineados hace más de cuarenta años, y aprender algo de sus competencias humanas?




Fausto Segovia Baus / Exministro de Educación / fsegovia.baus@gmail.com
El eterno femenino es un concepto que se refiere a un arquetipo psicológico y a un principio filosófico que idealiza la figura de la mujer. Este término ha sido explorado en la literatura, en la obra de Rosario Castellanos, quien en El eterno femenino desmitifica el rol tradicional de la mujer, presentándola de manera crítica y feminista.
Simone de Beauvoir también aborda este concepto, al cuestionar su uso y las implicaciones que tiene para la identidad femenina. El eterno femenino es un tema recurrente en la discusión sobre la representación de la mujer en la literatura y la filosofía, reflejando tanto su idealización como su crítica.
El eterno femenino es, además, el nombre de una obra de teatro de Rosario Castellanos, quien explora la opresión de la mujer en una sociedad patriarcal, a través de la historia de un personaje llamado Lupita, quien se enfrenta a las expectativas sociales y busca su identidad.
La obra fue publicada en 1975 y se desarrolla en un salón de belleza, un espacio simbólico donde las mujeres pueden expresarse libremente. A través de la historia de Lupita, Castellanos aborda temas como la lucha por la igualdad de género, la búsqueda de la identidad femenina y la crítica a los roles tradicionales impuestos a las mujeres. La obra refleja el contexto histórico del feminismo en México y la opresión que enfrentaban las mujeres en la década de 1950.
La historia comienza cuando Lupita, la protagonista, se prepara para su boda en aquel salón de belleza. Durante su espera, se le coloca en la secadora un dispositivo que provoca sueños profundos, los cuales revelan sus miedos y deseos. A lo largo de la obra, Lupita interactúa con otros personajes que representan diferentes aspectos de la feminidad y la opresión, lo que le permite reflexionar sobre su futuro y su rol como mujer en la sociedad.
La obra está dividida en tres actos, cada uno de los cuales profundiza en las actitudes y reacciones de las mujeres frente a las expectativas sociales. En el primer acto, se delinean las actitudes típicas de las mujeres; en el segundo, se presentan sus reacciones ante estas expectativas; y, en el tercero, se explora la percepción de la mujer auténtica en contraste con la imagen que la sociedad le ha asignado.
El eterno femenino es una crítica aguda a la opresión de género y un llamado a la reflexión sobre la identidad y el papel de la mujer en la sociedad. A través de personajes complejos y una narrativa rica, Castellanos desafía las normas sociales y presenta a mujeres fuertes que luchan por su libertad y autonomía.
Esta obra es relevante en la actualidad porque invita a cuestionar las estructuras patriarcales y a considerar el papel de la mujer en la sociedad contemporánea



Edu@news
¡Prepárate para un desafío de ingenio en el que cada palabra revela la historia de una mujer extraordinaria! Al resolver el crucigrama de la página 16, no solo estarás completando espacios, sino descubriendo las huellas de mujeres líderes que transformaron Ecuador con valentía. ¡Es el momento de que su legado cobre vida a través de tu curiosidad!
TRÁNSITO AMAGUAÑA. Con su incansable esfuerzo, tejió un legado de dignidad y resistencia, demostrando que la educación es mucho más que un derecho: es un abrazo a la diversidad y a la libertad.
MATILDE HIDALGO DE PRÓCEL. Médica, poeta y activista, fue la primera mujer en votar en elecciones democráticas en América del Sur (1924), la primera médica y la primera concejal.
MANUELA SÁENZ. Conocida como la «La Libertadora del Libertador», fue una patriota clave en la Independencia de América del Sur y compañera sentimental de Simón Bolívar.
MANUELA CAÑIZARES. Heroína precursora de la Independencia. En su casa se gestó el Primer Grito de Independencia, en Quito, el 10 de agosto de 1809.
MARIETA DE VEINTIMILLA. Escritora y política, conocida como «La Generalita», fue una influyente pensadora y símbolo feminista de inicios del siglo XX.
MANUELA ESPEJO. Precursora, periodista y enfermera, participó activamente en los actos independentistas y defendió los derechos de las mujeres.
HERMELINDA URVINA. Primera piloto aviadora ecuatoriana y sudamericana, obtuvo su licencia en Estados Unidos, en 1932, marcando un hito en la aviación femenina.
DOLORES CACUANGO. Pionera en la lucha por los derechos de los indígenas y fundadora de la Federación Ecuatoriana de Indios.
MARIANA DE JESÚS. Primera santa ecuatoriana, conocida por su caridad y compromiso social.
ANA PERALTA. Líder ambateña que encabezó una gran protesta contra las restricciones de vestimenta impuestas a las mestizas.
MARTINA CARRILLO. Líder afroecuatoriana que luchó contra la esclavitud y defendió los derechos de los trabajadores en el valle del Chota.
ROSALÍA ARTEAGA. Primera mujer en ocupar la Presidencia de la República y la Vicepresidencia del Ecuador. Maestra, escritora y abogada, lideró el Ministerio de Educación y creó la fundación FIDAL, enfocándose en la educación y el medioambiente.
ISABEL ROBALINO. Primera concejala de Quito, senadora y defensora incansable de los derechos laborales y sociales.
NINA PACARI. Primera mujer indígena en ocupar el cargo de canciller de la República y magistrada de la Corte Constitucional.
CARLOTA JARAMILLO. Conocida como «La Reina del Pasillo», ícono de la música nacional.
PAULINA TAMAYO. Conocida como «La Grande del Ecuador», intérprete icónica de la música nacional ecuatoriana durante más de cinco décadas.
NEISI DAJOMES. Histórica halterófila ecuatoriana, la primera mujer en ganar una medalla olímpica para Ecuador. Cuatro veces campeona panamericana y campeona mundial junior.
Con esta información, resuelve el crucigrama de la página 16.
En este juego no se trata de llegar primero, sino de reconocer tu valor en cada casilla. El objetivo es que compartas un momento de aprendizaje con tus amigas y amigos, no que compitas contra ellos. Así que toma un dado, invita a las personas con las que quieras jugar. ¡Prepárate para descubrir que tu mayor poder eres tú mismo!
Instrucciones
Necesitas un dado y un par de fichas (pueden ser botones o semillas).
Gana quien llegue primero a la meta.





Ayudaste a tu amiga que estaba pasando por un mal momento. Avanza a la casilla 10. 4





Te atreviste a decir «no» a algo que no querías hacer. Salta 2 casillas.






Dejaste de seguir cuentas que te hacían sentir mal con tu físico. Lanza el dado de nuevo. 9




Te interesa mucho lo que se comparte en TikTok. Retrocede 3 casillas para reconectar contigo. 19







Di dos cualidades de tu personalidad. Avanza 2 casillas.





Dudaste de tu capacidad por un momento. Pierdes 1 turno para meditar sobre cuánto vales.




Leíste sobre mujeres científicas. Di un nombre y lanza el dado de nuevo. 23




Menciona a una mujer a la que admires. Avanza 1 casilla.




Defendiste a una compañera de comentarios injustos en el grupo de WhatsApp. ¡Tu valentía te lleva directo a la meta!







Practica decir con voz firme: «no, gracias, no me siento cómodo con eso». Avanza 1 casilla.



Señala a una jugadora y dile cualidades positivas que veas en ella. Ambos avanzan 1 casilla.
Resuélvelo con la información de la página 13.

HORIZONTALES
3. Conocida como «La Libertadora del Libertador».
4. Heroína y precursora de la Independencia.
5. Conocida como «La Generalita».
6. Precursora, periodista y enfermera.
10. Líder ambateña que encabezó una gran protesta contra las restricciones de vestimenta impuestas a las mestizas.
12. Maestra, escritora, abogada, primera mujer en ocupar la Presidencia de la República.
14. Primera mujer indígena en ocupar el cargo de canciller de la República.
15. Conocida como «La Grande del Ecuador».
16. Conocida como «La Reina del Pasillo».
17. Reconocida por ser la primera mujer en ganar una medalla olímpica para Ecuador.
1. Tejió un legado de dignidad y resistencia, demostrando que la educación es mucho más que un derecho.
2. Primera mujer en votar en elecciones democráticas en América del Sur.
7. Primera piloto aviadora ecuatoriana y sudamericana.
8. Pionera en la lucha por los derechos de los indígenas.
9. Primera santa ecuatoriana.
11. Líder afroecuatoriana que luchó contra la esclavitud.
13. Senadora y defensora incansable de los derechos laborales y sociales.
María Isabel Salvador
Directora de Women in Tech Ecuador
Consultora educativa isabel.salvador@women-in-tec.org
En el panorama global actual, Ayumi Moore
Aoki y Anino Enuwa convergen en un propósito poderoso: sus ideas y acciones contagian de buenas energías a millones de mujeres en el mundo; sus visiones están presentes en más de 65 países y han motivado a cientos de empresas y organizaciones a que unan voluntades, recursos y compromisos para transformar la realidad de las mujeres y para disminuir la brecha de acceso a programas y oportunidades de desarrollo femenino.
Ambas fundadoras y líderes de movimientos globales que agrupan a más de 200 000 mujeres comprometidas —desde Emiratos Árabes, Uzbekistán, hasta Sudáfrica, India, Tailandia, Ghana, Francia, España, Ecuador, Colombia, Brasil, Portugal y otros países—, estas redes están derribando barreras mediante oportunidades creativas y diversas.
Women in Tech y 100 Women @Davos son movimientos globales que generan investigaciones clave y documentos para apoyar la gestión gubernamental y el trabajo de diversas instituciones. Son organizaciones que no solo inspiran, sino que también movilizan las siguientes acciones concretas para disminuir brechas de desigualdad:
■ Desarrollo de habilidades tecnológicas, entrega de equipos tecnológicos
■ Programas de educación continua, mentorías especialmente en STEM
■ Fortalecimiento del liderazgo femenino, bolsas de empleo, soporte legal
■ Acceso al agua potable
■ Apoyo a emprendimientos de impacto, programas de sostenibilidad global
■ Reconocimientos a través de premios internacionales
Women in Tech tiene una meta ambiciosa pero clara: impactar la vida de 5 millones de mujeres para el año 2030.
Un hito de este esfuerzo es el Protocolo de Osaka, una iniciativa adoptada por decenas de naciones, gobiernos locales y universidades, así como por miles de personas, que acelera la igualdad de género en los sectores STEM y promueve el acceso digital equitativo para mujeres y niñas.
La realidad es que los productos y los servicios que el mundo ofrece como fruto de la revolución digital deben reflejar el pensamiento y las necesidades de toda la población. Por ello, es tan importante amplificar las voces de científicas y mujeres en todos los campos del saber y en el mayor número de espacios posible. Esta inclusión en los espacios donde se toman decisiones que impactan a toda la sociedad no es opcional; es la clave para la excelencia institucional. Las decisiones más sólidas —aquellas que impulsan fuerzas de cambio globales— nacen de equipos diversos que integran y potencian, en equilibrio, las miradas femenina y masculina E


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CENTRO DE ATENCIÓN
INTEGRAL ULEAM CHONE
SALUD CON IMPACTO SOCIAL Y FORMACIÓN ACADÉMICA REAL
El Centro de Atención Integral (CAI) de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Chone, se posiciona como una respuesta efectiva de atención en salud, que integra calidad, formación académica y compromiso comunitario.
25 619

20 852 Comunidad externa

4 767 Comunidad universitaria

81 %

«Más que un centro de salud, somos un espacio donde la calidez humana y la academia se encuentran.
En el CAI Chone, lideramos una gestión enfocada en brindar atención de calidad para todos, mientras preparamos a los profesionales del futuro.»
Lic. Homero Zambrano Director Administrativo
DE LAS ATENCIONES CORRESPONDEN A POBLACIÓN EXTERNA







Medicina General Enfermería Psicología Fisioterapia Talleres preventivos Programas educativos
Más que un centro de salud, el CAI ULEAM Chone, conecta la formación académica con la atención real a la comunidad, fortaleciendo competencias profesionales en territorio, brindando servicios claves en: Salud comunitaria
FORMACIÓN EN TERRITORIO
Espacio real de aprendizaje para estudiantes del área de salud
• Prácticas preprofesionales
• Atención directa a pacientes
• Docencia asistencial
ALIANZAS ESTRATÉGICAS
Trabajo articulado con instituciones clave:
Distrito de Salud 13D07 · Cruz Roja
Ecuatoriana · GAD Chone · Patronatos de Bahía y Tosagua · Instituto de Neurociencias ULEAM
CIENCIA Y SABERES ANCESTRALES
Proyectos institucionales innovadores:
Huerto de Saberes Ancestrales: integra conocimiento científico y tradicional, promoviendo el uso responsable de plantas medicinales.
Viernes de Docencia: análisis de casos clínicos y fortalecimiento del trabajo interdisciplinario.
IMPACTO TERRITORIAL
Actor estratégico para el bienestar local:
• Atención a poblaciones vulnerables
• Reducción de barreras de acceso a la salud
• Apoyo al sistema de salud local
PROYECCIÓN INTERNACIONAL
• Modelo académico y comunitario con reconocimiento internacional, evidenciado por la visita oficial del Embajador de Italia.

«Mi proceso fue difícil al inicio debido a una lesión medular que me impedía caminar y me hacía depender de otros. Gracias a Dios, al apoyo profesional y al trato humano que recibí, en cinco meses logré avances que parecían imposibles».
Antony Moreira Muñoz Beneficiario

«Mi experiencia como estudiante de Enfermería en Chone ha sido muy positiva, gracias a una formación cercana y en espacios adecuados. Aquí aprendo a atender al paciente con calidad humana, fortaleciendo mis conocimientos y valores para servir a la comunidad».
Ligimath Dueñas Estudiante de 3er semestre de Enfermería
Ana María Molina Directora ejecutiva de 30%+ClubEcuador amolina@30porcientoclubec.org
Mi vida no ha sido lineal. Ha estado marcada por transiciones, desafíos y decisiones que me obligaron a reinventarme más de una vez. Y si algo ha sido mi brújula en cada etapa, ha sido la educación continua y el trabajo con propósito.
La educación me dio herramientas, pero sobre todo me dio criterio y libertad. Libertad para elegir, para equivocarme, para empezar de nuevo. Para muchas mujeres de mi generación acceder a la educación no fue un simple trámite, fue una conquista. Y para quienes hemos tenido la bendición de formarnos y aprovechar oportunidades, existe también una responsabilidad moral: abrir camino a otras.
Aprendí en el mundo corporativo que la excelencia no es un discurso, es una disciplina diaria. En la maternidad aprendí que el liderazgo más exigente es el que se ejerce en casa, formando seres humanos con valores. Aprendí en empresas familiares que la confianza es un activo frágil que se construye con coherencia. Y, al trabajar con mujeres emprendedoras de la Amazonía y de la Sierra, confirmé que el talento no tiene geografía pero sí necesita oportunidades y acompañamiento.
En el camino entendí algo esencial: nada se construye en soledad. Tejer relaciones significativas ha sido uno de los aprendizajes más
valiosos de mi vida. Relaciones basadas en la confianza, en la palabra cumplida y en la generosidad de dar sin esperar. Cuando uno da desde la convicción, el impacto se multiplica de maneras que no siempre vemos pero que siempre cuentan.
Hoy, cuando acompaño iniciativas que impulsan el liderazgo femenino y la toma de decisiones con visión de largo plazo, sé que todo lo vivido fue parte de una formación permanente. Educarse no es acumular títulos; es mantener la mente abierta, la humildad intacta y el compromiso activo con los demás.
En el Mes de la Mujer recordamos luchas por derechos fundamentales: educación, trabajo digno, salud y participación. Pero más allá de la conmemoración, creo en la acción cotidiana. En apoyar donde la vida nos coloque. En cumplir la palabra. En hacer que nuestras acciones superen nuestros discursos.
La excelencia —en la docencia, en la empresa, en el servicio público o en el hogar— es una decisión diaria. Es ética. Es coherencia. Es propósito.
Porque al final, lo único que permanece es la huella que dejamos en la vida de otros E



Desirée Viteri Almeida
Internacionalista, politóloga, abogada
Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional, estudios doctorales en Derecho y Ciencia Política
Exbecaria del Centro de Formación para el Futuro desireeviter@gmail.com
La sororidad no es solo una consigna inspiradora ni un concepto teórico asociado al feminismo contemporáneo; es una práctica que ha permitido a las mujeres incidir de manera decisiva en la transformación de estructuras históricamente desiguales. Entendida como una alianza consciente entre mujeres basada en la empatía, ha demostrado ser una herramienta clave para generar cambios estructurales. A lo largo del tiempo, el apoyo entre mujeres ha sido un factor determinante para disputar el poder.
En contextos en los que la desigualdad de género se manifiesta de forma persistente, las mujeres han encontrado en otras mujeres apoyo emocional, estrategias de supervivencia y transformación. Las redes de acompañamiento han sido históricamente una de las primeras expresiones de la sororidad. Desde círculos comunitarios hasta organizaciones formales, estas redes han permitido compartir información, protegerse frente a la violencia, acceder a recursos y fortalecer la autonomía.
La sororidad adquiere una dimensión potente cuando se traslada al ámbito institucional. En espacios donde las mujeres han sido minoría o han enfrentado barreras estructurales para ejercer liderazgo, el apoyo entre pares ha resultado clave. Alianzas entre mujeres han permitido impulsar reformas, introducir agendas de igualdad y cuestionar prácticas discriminatorias. Estas alianzas no surgen de manera espontánea, se construyen a partir del reconocimiento


de experiencias compartidas de exclusión y del entendimiento de que el avance individual es frágil si no se traduce en cambios colectivos.
La sororidad constituye una de las fuerzas más poderosas del cambio social contemporáneo. Cuando las mujeres se apoyan mutuamente, no solo transforman sus propias vidas, sino también las reglas del juego E


Cuando liderar es resistir: ser mujer en espacios de poder
Alexandra Alvear
Comunicadora social. Presidenta de la Asamblea Cantonal de Participación Ciudadana de Latacunga Exbecaria del Centro de Formación para el Futuro alexandra14791@gmail.com
Cuando se habla de mujeres líderes hay una palabra que suele repetirse: resiliencia. Y, cuando se la menciona, se la aplaude en foros, se imprime en pancartas o la convierten en hashtag y contenido para redes sociales. Pero, ¿qué significa ser resiliente cuando una mujer decide ocupar un espacio de poder u opinión? Ser un líder residente no significa únicamente coordinar acciones o diseñar proyectos; implica muchas cosas más: sostener, escuchar, mediar y sobre todo resistir. Cuando eres mujer, el liderazgo no empieza el día que te nombran o te dan un título, empieza el día que decides no quedarte callada. Y desde ahí surgen varios retos para una mujer líder. El primero es que te tomen en serio. Y sí, puede sonar un poco duro, pero a los hombres líderes se les presupone capacidad, mientras que a las mujeres líderes se les exige pruebas.
Desde mi experiencia, he enfrentado reuniones en las que mi edad y mi género se convertían en argumentos para tratar de minimizarme u opacarme; espacios donde mi firmeza era catalogada como «carácter fuerte», un eufemismo recurrente para no decir «incómoda»; y momentos en los que la emoción que en un hombre se interpreta como liderazgo apasionado, en una mujer, se etiqueta como exageración. Y he aquí uno de los grandes desafíos de género: la necesidad constante de demostrar que mereces estar allí.
Ahora el segundo reto: liderar sin dejar de ser mujer. Durante mucho tiempo, a las mujeres nos enseñaron que para liderar debíamos
endurecernos, neutralizarnos, hablar con voz más grave, mostrar menos emoción y más «racionalidad». Pero he aprendido que el liderazgo no requiere renunciar a nuestra identidad; todo lo contrario, la sensibilidad, la empatía y la capacidad de construir comunidad no son debilidades, sino herramientas políticas necesarias en un mundo tan endurecido, en el cual estamos cansadas de escuchar que para ser mujeres líderes debemos imitar modelos masculinos de poder.
Existe también una carga que pocas veces se menciona: esta expectativa permanente de ejemplaridad. No podemos equivocarnos, fallar o mostrar cansancio. Rara vez se habla de la dificultad que esto representa porque, mientras lideramos proyectos, también gestionamos emociones colectivas; mientras enfrentamos estructuras rígidas, sostenemos afectos, vínculos y, muchas veces, responsabilidades familiares que deberían ser compartidas. Todo esto convierte al liderazgo femenino en una doble jornada emocional. Y aun así, seguimos.
Ser resiliente no significa no quebrarse; significa reconstruirse con conciencia y aprender a decir:
■ «He sido resiliente cuando decidí continuar después de sentirme subestimada».
■ «He sido resiliente cuando elegí dialogar en lugar de retirarme».
■ «He sido resiliente cuando entendí que mi liderazgo no necesita permiso».
Hoy creo profundamente que la educación, la participación y la presencia activa de mujeres en liderazgo no son gestos simbólicos de inclusión ni cupos que llenar, sino condiciones para lograr una democracia más justa. Y cada vez que una mujer decide quedarse, alzar la voz y liderar desde la conciencia de género, el mundo —aunque no lo note de inmediato— modifica un poco su estructura. No estamos aquí para resistir eternamente, estamos aquí para reconstruir y transformar E


Cristina Rodríguez
Abogada de la Defensoría Pública del Ecuador. Docente de maestría en la Universidad Central del Ecuador. Exbecaria del Centro de Formación para el Futuro cristinaarodriguezb@gmail.com
La participación política de las mujeres invita a analizar la calidad misma de la democracia. A nivel global, la inclusión de mujeres en los espacios de decisión se ha convertido en un indicador clave de gobernanza democrática. Incluso, organismos como la ONU y la CEPAL coinciden en que una mayor participación femenina en la política contribuye a instituciones más transparentes, políticas públicas más inclusivas y una representación más fiel de las necesidades sociales.
Desde esta perspectiva, el liderazgo femenino puede transformar la manera de gobernar al introducir nuevas formas de ejercer el poder, con énfasis en el diálogo, la cooperación y la protección de derechos. No obstante, la presencia de mujeres en cargos de alta decisión continúa siendo limitada. A esto se suma la violencia que muchas enfrentan, producto de barreras estructurales, estereotipos de género y cuestionamientos respecto a su capacidad para liderar.
Esta situación plantea un desafío complejo porque el derecho a la participación política no se agota en el acceso de las mujeres a un cargo, sino que incluye la posibilidad real de ejercerlo en condiciones de igualdad y sin violencia. Lo que significa que la democracia pierde voces, liderazgos y perspectivas fundamentales cuando la política se convierte en un espacio hostil y riesgoso para la opinión de la mujer.
Por esta razón, el liderazgo político femenino se convierte en un acto de resistencia democrática para consolidar la igualdad y garantizar


una democracia más representativa, más legítima y más humana. Esta lucha no solo corresponde a las mujeres, sino que debe convertirse en un compromiso institucional y social para transformar las reglas de juego en el ejercicio del poder, con el fin de que muchas participen en la transformación social sin miedo ni violencia E


Mujeres campesinas en la conservación de la agrobiodiversidad: interrelaciones fundamentales para sistemas agroalimentarios sostenibles
Andrés E. Arciniegas Fárez
Ph. D. (c). Docente de la Universidad de Cuenca
Exbecario del Centro de Formación para el Futuro andres.arciniegas@ucuenca.edu.ec
La diversidad de plantas, cultivos, alimentos y conocimientos que se manifiesta en los sistemas agroalimentarios —administrados principalmente por mujeres campesinas (FAO, 2023)— no constituye un inventario de recursos, sino una red de relaciones bioculturales que, de acuerdo con Rozzi (2018), se articulan para expresar una identidad local arraigada en la biodiversidad que se conserva.
En efecto, la conservación de la biodiversidad agrícola se origina en la «crianza de plantas y animales», como una lógica del cuidado que define una base determinante para la sostenibilidad, como también lo explica Reid (2025). Esta situación aleja la vida de la mujer campesina de ámbitos productivistas de agricultura convencional y producción masiva que más bien homogenizan las condiciones de nuestros sistemas agroalimentarios.
Soler y Pérez (2014) señalan de forma clara que la crianza de plantas y la alimentación son capaces de moldear identidades y generar vínculos, al tiempo que marcan diferencias en la construcción de territorios, así como fomentan el entrelazamiento de economías locales. Desde este argumento se pueden analizar complejas relaciones de poder que definen relaciones territoriales y «sustentan todo plato de comida».
Por ende, la conservación de la agrobiodiversidad no puede entenderse sin evidenciar argumentos relacionados con el cuidado de
los territorios que la hacen posible. Chacras, huertas y sistemas productivos desarrollados por mujeres campesinas, por tanto, se definen como un espacio producido (Lefebvre, 2012) y se convierten en paisajes producto-cultural (Farina, 2006 citado por López, 2013), donde se activan sentidos, prácticas y relaciones con la naturaleza como formas de cuidado. Su existencia desafía la idea de que la sostenibilidad territorial es solo una cuestión técnica o productiva, y la sitúa como una lucha política, cultural e incluso emocional frente a la homogeneización de sistemas agroalimentarios productivistas
Referencias
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2023). The status of women in agrifood systems (FAO Report). FAO. https://doi.org/10.4060/cc5343en
Lefebvre, H. (1974). La production de l’space. L’Homme et la société, 31(32), 15-32. https://doi.org/10.3406/homso.1974.1855
López, D. (2013). El paisaje socioecológico, modelado geoespacial y análisis de vulnerabilidad ante el cambio climático global. Centro de Investigación en Geografía y Geomática I. J. L. Tamayo A.C. https:// centrogeo.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1012/258/1/ capitulo%20de%20libro.EL%20PAISAJE%20SOCIOecologico-cornov19-2013.pdf
Reid, G. (31 de mayo de 2025). Ya que cultivar no es solo una lista de quehaceres… [Publicación en Instagram]. Instagram. https://www. instagram.com/p/DKUxPJrggRB/
Rozzi, R. (2018). La filosofía ambiental de campo y la ecorregión subantártica de Magallanes como un laboratorio natural en el Antropoceno. Magallania, 46(1), 7-15. https://magallania.cl/index.php/ magallania/article/view/1036
Soler, M. y Pérez, D. (2014). Alimentación, agroecología y feminismo: superando los tres sesgos de la mirada occidental. Género, agroecología y soberanía alimentaria. Perspectivas ecofeministas. Icaria.
FIDAL ES RECONOCIDA POR SU APOYO HISTÓRICO AL SIEMBRATÓN
Mónica Trujillo
Comunicadora de FIDAL
Fundación FIDAL recibió un reconocimiento por su compromiso y apoyo al SIEMBRATÓN desde sus inicios, consolidándose como una de las organizaciones aliadas que ha impulsado esta iniciativa ambiental de manera sostenida. La distinción se entregó en el marco del lanzamiento de la octava edición de SIEMBRATÓN, evento que reafirma el trabajo colaborativo en favor del ambiente y la sostenibilidad. El reconocimiento fue otorgado por Pablo Ponce, gerente del Colegio Johannes Kepler y líder de esta iniciativa, a María Gabriela Arteaga, en representación de la institución

FIDAL IMPULSA EL XVIII CONCURSO NACIONAL Y EL XIII IBEROAMERICANO DE EXCELENCIA EDUCATIVA
Perla Gaona
Pasante de Comunicación FIDAL
En busca de la excelencia educativa, la Fundación FIDAL invita a docentes de Ecuador e Iberoamérica a transformar la educación a través de proyectos innovadores y de impacto social. Convencida de que la educación es clave para el desarrollo sostenible, Rosalía Arteaga impulsó encuentros con los embajadores de Perú, Chile, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, para fortalecer la cooperación regional y promover el XVIII Concurso Nacional y XIII Iberoamericano de Excelencia Educativa. El certamen reconoce experiencias exitosas que integran nuevas metodologías y generan cambios reales en las comunidades
La convocatoria está abierta hasta el 23 de marzo.
Bases:
https://www.fidal-amlat.org/concurso-excelencia




Embajada de Brasil



de Argentina


Mónica Trujillo
Comunicadora de FIDAL
Ciencia sin barreras: impulsando a niñas y mujeres hacia el futuro científico
Según datos de Naciones Unidas, a pesar de que las mujeres jóvenes tienden a matricularse más que los hombres en educación superior (46 % vs. 40 %), su presencia en las titulaciones de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) sigue siendo minoritaria, con solo alrededor del 35 % de graduadas en estas áreas a nivel global. Además, menos de una tercera parte de los investigadores en el mundo son mujeres (31,1 %), y en campos de alta demanda como la inteligencia artificial apenas una de cada cinco personas profesionales es mujer (22 %). Estos datos reflejan brechas persistentes en acceso, participación y liderazgo en ciencia y tecnología que limitan tanto el potencial individual como la innovación colectiva.
En este contexto, la Academia E-STEM+ articula esfuerzos concretos para revertir estas tendencias desde la educación primaria y secundaria en Ecuador. Más del 70 % de docentes participantes en los programas de E-STEM+ son mujeres, lo que aporta diversidad de perspectivas en la enseñanza de ciencias mientras ofrece modelos y referentes femeninos en aulas y laboratorios. Paralelamente, el 65 % de estudiantes beneficiadas de la metodología E-STEM son niñas y adolescentes, una proporción que supera las estadísticas globales de participación femenina en STEM y que contribuye a cultivar vocaciones científicas tempranas.
Las acciones impulsadas por E-STEM+ incluyen modelos de inscripción inclusivos que priorizan la participación de mujeres, niñas y adolescentes provenientes de espacios rurales y periurbanos del Ecuador, reconociendo que las brechas de género se intersectan con las desigualdades territoriales y socioeconómicas. Esta estrategia busca garantizar que el acceso a oportunidades educativas científicas dependa del potencial de cada estudiante.

Al conectar estos esfuerzos con la evidencia global, se advierte que la igualdad de género en ciencia además de ser una meta de justicia social es un factor crítico para el avance del conocimiento y de las sociedades. Programas como la Academia E-STEM+ incentivan la participación femenina en educación científica



