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Informe sobre “La Vieille” Superando la soledad La Vieille (“la Vieja”) no tuvo una vida fácil. Sus primeros años son un misterio, pero seguramente fue capturada en la selva y usada como mascota, hasta que se volvió muy fuerte y fue abandonada en el zoo de Point Noire en 1974. Era introvertida y temerosa de los humanos, y las condiciones del zoo eran muy malas. En 1992, a los aproximadamente 24 años, fue transferida a Tchimpounga, el Centro de Rehabilitación del IJG en Congo. Allí residió por muchos años junto a su compañero Gregoire en un recinto especial. Tras la muerte del viejo chimpancé de 64 años a finales de 2008, la Vieille se quedó sola. La Vieille, a su edad, no tenía ya mucha vitalidad ni ganas de jugar. Sin embargo, en su instalación empezó a entrar todas las mañanas un amigo juguetón para hacerle compañía. Se trata de un pequeño gato que tienen los cuidadores como mascota y al que le gustaba colarse en el recinto de la Vieille y quedarse junto a ella observándola. Bernard, el cuidador de la Vieille, en ocasiones entraba en la instalación también y el gato le seguía. La Vieille a veces tocaba suavemente al gato y a éste parecía gustarle. Pero para que la Vieille no pasara tanto tiempo sola, se preparó un nuevo recinto donde pudiera estar acompañada por algunos de los chimpancés huérfanos más pequeños, y de paso ayude a cuidarlos. Pues ese recinto ya ha sido inaugurado y la Vielle está más activa que nunca, cuidando de sus “hijos” adoptivos, como Olombo o Likuala, que se trepan a su espalda y juegan con ella con entusiasmo.

La Vieille con Likuala y Jane

La Vieille jugando con un gato

Chimpas con burbujas A todos los bebés les gustan los baños con burbujas... bueno, en realidad no a todos... Hace un tiempo, un brote de una infección fúngica en Tchimpounga llevó a los veterinarios a decidir que lo mejor para tratarla era bañar a los chimpancés con jabón medicinal cada dos días. Dado que varios de los chimpancés más pequeños tienen miedo al agua, los cuidadores tuvieron que apañárselas para transformar estos baños curativos en un juego para los pequeños. Habiendo llenado bañeras con agua tibia y jabón medicinal, se les permitió a las crías explorar y jugar en ellas, para acostumbrarse a la idea de ser bañados cuatro veces a la semana. A algunos bebés inmediatamente les encantó chapotear entre las burbujas, mientras otros más temerosos apenas se acercaban para mirar qué había dentro, o metían con mucha prudencia un dedo en el agua enjabonada, en caso de que hubiera un monstruo marino... Por suerte, los cuidadores contaron con la ayuda de La Vieille, la anciana hembra que tras la muerte de su compañero Gregoire ha rejuvenecido haciendo de mamá de las crías más pequeñas

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recién llegadas. A pesar de que esta forma de aplicación del tratamiento lleva más tiempo y requiere más esfuerzos, por otro lado les provee a los chimpancés de una experiencia lúdica más placentera mientras se curan, y a la vez les prepara para posibles enfermedades dérmicas que requieran similares tratamientos.

La Vieille “ayudando” a bañar a Mokolo Este proceso de acostumbramiento permite reducir drásticamente el nivel de estrés durante enfermedades y asegura que las medicinas se apliquen efectivamente. Algunos chimpancés del Centro incluso permiten inyecciones en la mano a cambio de una sabrosa recompensa. El tratamiento de esta infección fúngica ha sido un gran desafío para todo el personal de Tchimpounga. No sólo las crías tuvieron que pasar por el tratamiento, sino ¡todos los chimpancés adolescentes y adultos! El proceso ha requerido de 1.200 tubos de ungüento médico, 500 barras de jabón especial y medicinas orales durante 4 meses. Todo ello ha implicado mucho tiempo, esfuerzo y dinero... ¡pero ahora todos los chimpancés están curados!

La Vieille se convierte en cuidadora profesional Las crías huérfanas han seguido llegando a Tchimpounga, así que las cuidadoras congoleñas, desbordadas de trabajo, han contado con la ayuda de la maternal Vieille para alimentar y entretener a los chimpancés bebé.

La Vieille ayuda a Christelin a alimentar a los pequeños

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Nuestra anciana “mamá” sustituta tiene cada vez más trabajo, y no es fácil criar a un puñado de terremotos peludos que exigen atención y afecto todo el tiempo. Su presencia es fundamental para estabilizar el grupo, educar y brindar protección y contención emocional a estas crías traumatizadas que lo habían perdido todo.

Los hijos adoptivos de la Vieille descansan junto a ella

Si ya es agotador ser mamá de UNA cría de chimpancé, ¡imagina lo que es cuidar 4 o 5 a la vez! Pero no todo es trabajo en la vida de la Vieille… A veces se toma su tiempo para descansar, incluso para curiosear las noticias y fotos de los periódicos, que parecen entretenerla…

Vídeo sobre la Vieille en http://vimeo.com/65576457

El ejemplo de la Vieille sirve para inspirarnos a todos y brindar lo mejor de nosotros mismos. ¡Hazte Teamer o Chimpamigo y apoya a los chimpancés de Congo! Equipo del IJG

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Informe sobre la Vieille 2013