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1 Timoteo 3:4

EQUIPADOS PARA GOBERNAR La concepciรณn divina de la Familia

DEVOCIONAL DIARIO

Semana 2


DÍA

08

DOMINGO

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA

La Biblia nos da un ejemplo de lo que es la autoridad genuina ejercida de acuerdo al plan de Dios en Mateo 8:5-11. En la época de Jesús, había un centurión que anhelaba sanidad para uno de sus criados. Entonces le rogó a Jesús que sanara a su siervo. Jesús le dice que iba a ir y lo iba a sanar. Y el militar romano le dijo a Jesús: “Señor no hace falta que tu vayas a mi casa, yo sé que tú tienes autoridad. Yo conozco este tema de la autoridad”. No dice: “Yo soy hombre con autoridad”, sino “yo soy hombre bajo autoridad”. Estaba queriendo decir: “Yo sé cómo funciona la autoridad. Yo sé que cuando estoy bajo autoridad, entonces tengo autoridad.” Dios es la autoridad más importante que existe en el Universo, Él es dueño y Señor de todas las cosas. Él establece lo que es correcto y lo incorrecto, lo que está bien o mal. El propósito de Dios siempre ha sido que el hombre ejerza autoridad para gobernar el mundo. Toda autoridad es delegada y sólo puede ser usada por aquellos quienes mantienen una relación de obediencia con la fuente del poder que es Dios. Entonces, si quiero que Dios me use, tengo que ser obediente. Ser obediente es una decisión personal, y es por eso Dios respeta y bendice tanto la obediencia. La verdadera autoridad es de origen espiritual. Esa autoridad procede del espíritu de aquel que la ejerce e impacta sobre las personas sobre quienes la ejerce. Cuando el que ejerce la autoridad no está viviendo en obediencia a su inmediata autoridad, resulta que no tiene autoridad, sino poder en su voluntad, presión emocional o argumentos de fuerza. No procede del espíritu, sino del alma y por ello sólo tocan el alma de sus seguidores y éstos pueden responder con resentimientos o amarguras que traerán conflictos. La autoridad significa el derecho de gobernar. Toda autoridad pertenece a Dios y Él es el que elige quien la ejercerá. El obedecer a Dios y someterse a Su autoridad es el deber de todo creyente. Para ser totalmente obedientes a Dios debemos obedecer la autoridad delegada por Él. La autoridad delegada es alguien que representa la autoridad de Dios, esa persona debe ser obediente a la autoridad inmediata. Ser irrespetuoso o desobediente a la autoridad delegada por Dios es semejante a serlo con Dios mismo. Lo que Dios dispuso para la familia es que el padre sea la cabeza del hogar. La esposa debe estar sujeta a su esposo y los hijos sujetos a sus padres (Efesios 5:22 ; 6:1 y Colosenses 3:20). El padre ha sido señalado por Dios como cabeza de la familia, pero no debe ser un dictador. Debe amar a su esposa y a sus hijos siendo de ejemplo para ellos ya que él es responsable ante Dios de educarles y presentar a su esposa santa y pura. Por lo tanto el padre para ejercer la autoridad delegada tiene que ser obediente a las autoridades puestas por Dios. Autor: Ciro Dávila

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DÍA

09

LUNES

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD Y TÚ, ¿A QUIÉN TE SOMETES?

“Sujeción total, igual a libertad plena”. Gramaticalmente estas expresiones son contrarias, espiritualmente son exactas. En el mundo actual, sujeción total es contrario a libertad, significa “dependencia”, mientras que libertad plena, es la potestad de “hacer lo que queremos”; es decir, todo lo contrario a sometimiento, o dependencia. En la vida cristiana, nuestro actuar y pensar debe girar en torno a la “sujeción total a Dios”, la cual conlleva a independencia de vicios, de idolatría, y fundamentalmente, libres de escoger entre lo malo y lo bueno. La Biblia, instruye a las esposas para que se sujeten a sus esposos, (1 Pedro 3:1), y por ser “Santa Palabra” debe ser acatada y cumplida. Ahora bien, cabe la siguiente interrogante: ¿Si todos estamos sujetos a Dios, y adicionalmente la esposa está sujeta al esposo. Entonces, ¿a quién se debe sujetar el esposo? El esposo es sacerdote del hogar, debe dirigir al hogar, separado de su individualidad, y de su libre arbitrio; no a través de convicciones propias sino convicciones espirituales fundamentadas en la Palabra de Dios. Imperativamente, la Palabra de Dios, (1 Corintios 11:3) establece: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” Tengamos presente que de la manera que nuestro cuerpo está sujeto a la cabeza, de la misma forma está la Iglesia sujeta a Cristo. Y si el varón es cabeza de la esposa, necesariamente, la esposa debe sujetarse a su esposo. No obstante, la sujeción no es esclavitud, nuestra esposa debe ser considerada y oída antes de tomar las decisiones de la vida familiar; pues ellas son nuestra ayuda idónea, y como tal, Dios les ha dado un lugar de honra en el hogar. El Apóstol Pedro (1 Pedro 3:7) señala: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” En este mismo sentido, (Efesios 5:25-28) cita: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.” Por lo tanto, si incumplimos la Palabra de Dios, simplemente nuestras oraciones no serán escuchadas. De allí, que de nada sirve que vivamos en matrimonio haciendo caso omiso a la Palabra de Dios. No confundamos estas instrucciones de la Palabra de Dios, con situaciones de machismo o de feminismo. Ser esposo no es simplemente ser el varón de la casa. Ser esposo significa ser sacerdote del hogar, ser quien dirige y orienta la vida familiar; quién responde por sus acciones y omisiones. Es quien dirige el altar familiar para llevar a su esposa e hijos ante Dios, quien junto a su ayuda idónea toma decisiones, quién tiene la ineludible tarea de conducir a su familia a cumplir el propósito de Dios. Autor: Jesús Millán Figuera

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DÍA

10

MARTES

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD YO ¿HACERLE CASO A ÉL?

Es increíble, como el hogar deja huellas que nos pudieran marcar para toda la vida, en positivo o negativo, pero cuando se trata de estas últimas, en Cristo Jesús podemos ser transformados. Mi amado padre siempre se preocupó por mi crianza en todos los sentidos, recuerdo que siempre me decía: _ Bachiller y luego profesional para que ningún hombre se aproveche de usted y si le quiere echar broma lo deja y punto _. Mi madre por su parte siempre fue muy respetuosa con mi padre, nos enseñó a amarlo y a respetarlo, siempre se sujetó a él. Ahora bien, entendiendo el término sujeción (en griego: hupotassō), estar bajo autoridad, respeto y obediencia; lo cual no significa temor al hombre (esposo), sino temor al Señor en sabiduría. Así fui creciendo, con muchas metas, entre ellas, ser profesional exitosa y tener una bella familia. Resulta que estaba clara que debía sujetarme a mi esposo, era como un chip, algo para lo que había sido programada; pero aunque lo amaba y lo amo, no era a mi gusto, sino como lo ví por tradición o cultura “machista”. Consideraba que podíamos dirigir los dos conjuntamente, pensaba yo “si los dos tenemos los mismos derechos, los dos somos profesionales, los dos trabajamos; pues los dos dirigimos o nos alternamos”. Ahora bien, en este, como en muchos otros aspectos de mi vida, mi visión empezó a cambiar cuando empecé mi camino con el Señor y fui conociendo de su Palabra. Todavía recuerdo que me encontraba en la primera célula familiar a la que asistí, cuando el hoy Pastor Carlos Amaya, empezó a leer las Escrituras relacionadas al tema. ¡No lo podía creer!... “Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo.” (Efesios 5:22:-23)... “Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que, si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa.” (1 Pedro 3:1-5) Entonces, empecé a asimilar la Palabra, a ser obediente a entender que nuestro Padre es un Dios justo y que todo está hilado perfectamente, pues al hombre le corresponde según Efesios 5:25 “Amar a su esposa”, considerando que como mujer somos más delicadas. Situación, que en muchos casos, protestan mis pequeñas, y me dicen: ¿por qué siempre papi decide, si son dos? Poco a poco voy tratando de orientarlas desde su corta edad, para que las costumbres del mundo no las confundan. De modo que ahora me sujeto, bajo otra óptica, en amor, en el amor de Dios. Entendiendo que mi esposo tiene un compromiso mayor, pues él debe sujetarse a nuestro Señor, dirigir sabiamente nuestro hogar, considerar mis opiniones y puntos de vista, así como el de nuestras hijas. El gobierno de la familia le fue dado a él, por lo que aprendí a orar incansablemente para que el Espíritu Santo lo guíe a él y, por ende, a nuestra familia Autora: Victoria Vallés de Millán

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DÍA

11

MIÉRCOLES

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD UN MANDAMIENTO CON PROMESA

¿Qué es la honra? La honra tiene un amplio y profundo significado, se trata de la fama y la buena opinión que se adquiere por la virtud y el mérito, al tener un motivo de satisfacción y orgullo, y cuando su conducta es digna de apreciar y respetar. ¿Solo por el hecho de ser padres merecemos la honra o debe estar acompañada de virtud? ¿Acaso nuestra conducta es digna de respeto, aprecio de tal manera que de forma natural obtengamos honra? La sociedad parece estar en un círculo vicioso: padres cuya conducta se alejan de tener virtud, o conductas correctas ante sus hijos. Hijos rebeldes, irrespetuosos, de mal comportamiento, intemperantes, sin afecto natural, egoístas…parece un cuento de nunca acabar. Y por otro lado aunque no parezca estar relacionado, se presenta un alto índice de muertes en la población joven. ¿A qué se debe esto? ¿Se cumple entonces el quinto Mandamiento? El quinto Mandamiento dado a Moisés para pueblo de Israel, luego expandido a todas las naciones, plantea la honra a padre y a madre, y para el que lo cumpla, Dios asegura dar larga vida sobre la Tierra. ¿Será la muerte prematura, la causa, de no cumplir el quinto Mandamiento de Dios? Al mirar a nuestro alrededor en un supermercado, farmacia, centro comercial, la calle, frecuentemente podemos observar escenas de niños y jóvenes con comportamientos inadecuados hacia sus padres: gritos, obscenidades, irrespeto, desobediencia, malcriadez, altanerias, griterías. Hijos que avergüenzan a sus padres, públicamente, se les escapó de las manos el respeto de sus hijos. Los hijos no honran a sus padres, y conlleva tristeza, pesadumbre, amargura, destrucción, vergüenza, pleitos, división, y hasta la muerte. Evitaríamos tantos problemas a nuestros hijos y a nosotros mismos si cumplimos con la formación de una vida basada en la Palabra de Dios. Traeremos soluciones a nuestra sociedad, incluso bajarían los índices de delincuencia, porque el hijo al tener respeto y temor de Dios, tiene una conducta correcta. Cuando un hijo honra a sus padres les trae descanso a su alma, consuelo, paz, alegría, a sus vidas, a sus almas, porque es Corona a padres es la honra de los hijos. Y Dios al mirar esta conducta de honra, da sentencia a su promesa: dar larga vida a quien la haya cumplido. ¿Qué no daremos por cambiar el panorama problemático de nuestra sociedad? ¿Qué soluciones tenemos para mejorar las relaciones entre los hijos y sus padres? Parece una utopía anhelar tener familias sanas. Pero no, si se puede lograr. La respuesta está en la palabra de Dios, pues allí nos marca el correcto camino que Dios trazó desde el principio: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6). Todo hijo enseñado e instruido sobre los valores bíblicos con toda seguridad honrará a sus padres y tendrá larga vida sobre la tierra. Autora: Miriam Guzmán

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DÍA

12

JUEVES

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD AUTORIDAD CON AMOR

Cuando nos encontramos en posición de autoridad, sea en la iglesia, en el hogar, u otro lugar, es muy importante la relación con nuestro Salvador y lo establecido en Su Palabra. Estando claros de que “las ovejas” a nuestro cargo son de Dios, que daremos cuenta de cada una por su bienestar, crecimiento y redención. Es necesario en todo tiempo recordar que dentro de nuestra familia somos por delegación del Padre celestial responsables de su crecimiento, formación, apoyo y corrección. Que cada don que el Señor le haya otorgado a cada uno lo use y desarrolle según la voluntad de Dios para él. Alentándoles y motivándoles para su crecimiento. Internalizar como lo escribe el apóstol que somos UN CUERPO: “De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” (Romanos 12:4-5). Manteniéndonos en todo tiempo sujetos a la definición bíblica de la “AUTORIDAD”, según lo dice el Señor, a través del Apóstol Pablo en el capítulo 13 de la epístola a Los Romanos: “…Porque los magistrados NO están para INFUNDIR TEMOR al que hace EL BIEN, SINO AL MALO. Haz lo bueno y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”. Señor y Padre nuestro ayúdanos a ser entendidos y fieles a tu Palabra para ser instrumentos de bendición a aquellos que están bajo nuestra autoridad, para tener familias sanas y cimentadas en la Roca para tu Honra y tu Gloria, Amén. “EL AMOR NO HACE MAL AL PRÓJIMO; ASÍ QUE EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY ES EL AMOR.” Autor: Pr. Hilcías R. González O.

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DÍA

13

VIERNES

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD VESTIDOS DE AUTORIDAD

La mayoría de las personas creen que Dios existe, pero muchas de ellas creen que los espíritus malignos y el diablo no existen, y que esta dimensión espiritual es ficticia. Aunque el mundo espiritual no sea visible para nosotros, no significa que no exista. Así como podemos ver el sol, sentir su calor y ser afectados por él, así de real es el mundo espiritual y nos afecta en todas las áreas de nuestra vida. Tanto en el mundo físico como en el espiritual tenemos una vestimenta; ambas muestran quiénes somos y qué tipo de autoridad tenemos. Por ejemplo, alguien que lleva puesto un uniforme de policía nos muestra que tiene la autoridad para detenernos y debemos prestarle atención a lo que nos dice, pero si alguien vestido de payaso trata de hacer lo mismo seguramente no le haremos caso porque su vestimenta no representa autoridad para nosotros. En la Biblia, en Efesios 6:13-17, se nos habla acerca de los elementos que conforman una vestimenta espiritual respetada y con gran autoridad llamada la Armadura de Dios la cual está conformada de esta manera: el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el calzado del apresto del evangelio de la paz, el escudo de la fe, el yelmo o casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Aunque no la podamos ver, nuestras acciones y manera de vivir mostrarán en el mundo espiritual si la llevamos puesta o no. Porque ésta es una forma de vida que caracteriza a aquellos quienes viven sus vidas de acuerdo a la instrucción divina; quienes dependen de Dios y no de ellos para el diario vivir. El estar vestidos con la Armadura de Dios nos hace ver como un guerrero invencible y con autoridad ante el diablo y sus demonios quienes buscan “robar, matar y destruir” lo que Dios nos ha dado. Esta vestimenta no sólo nos hace temibles en el mundo espiritual sino que nos da respeto y autoridad en el físico. Cuando un padre, una madre o ambos llevan una vida conforme a lo establecido por Dios están revestidos de autoridad y son respetados por sus hijos y por quienes le rodean. Uno de los principales puntos de ataque del diablo es la Familia, ya que él sabe que toda casa dividida no prevalecerá. Pero sí en ese hogar hay quienes llevan puesta la Armadura Espiritual el ataque no tendrá éxito, y dicha Familia podrá resistir manteniéndose unida y victoriosa. La Armadura de Dios no tiene el propósito de vencer al enemigo, sino el mantenernos en la victoria que ya logró a nuestro favor Jesucristo en la cruz sobre las entidades de maldad. Y es sólo a través de Él que podemos obtenerla y estar vestidos de autoridad. Pregúntese ¿Ven nuestro cónyuge e hijos, en mí a alguien vestido de Cristo? Con la fe depositada en Jesucristo, Aquél que todo lo puede. Por su sacrificio en la cruz somos hechos hijos de Dios, y estamos llamados a vencer. De ahí la importancia de nuestra investidura espiritual. No lo olvide, sólo en Cristo usted tiene una verdadera autoridad. Autor: José Luis Betancourt.

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DÍA

14

SÁBADO

PRINCIPIO DE LA AUTORIDAD 90-60-90 UN MODELO TRADICIONAL

¿Qué piensa al leer “90-60-90” como parte del título del devocional de hoy? Habrá tantas respuestas posibles como lectores, pero posiblemente todas basadas en la perspectiva de cada sexo. Damas y Caballeros tendrán enfoques distintos. ¿A cuál dama le agrada que determinen su valía por sus medidas corporales o aspecto meramente externo? ¿Qué viene a la mente del varón? ¿Es correcto “etiquetar” por apreciaciones superficiales? ¿Son realmente válidas dichas apreciaciones? Sin embargo, tanto usted como yo en más de una oportunidad nos hemos acomodado en ese lote de personas que “evalúan a priori”. ¿Por qué lo hacemos? Asistimos como testigos mudos al derrumbe sistemático, no solo de los valores familiares sino también del género mismo a nivel mundial. Todos los integrantes de la familia actual, se encuentran, a diario, en graves dificultades en cuanto a los valores de vida y, las mismas, solo podrán ser superadas satisfactoriamente si contamos con “modelos referenciales” sanos y perdurables que estén siendo inculcados constantemente en sus vidas. Por lo tanto, el punto neurálgico de este escrito tiene que ver con las decisiones que en los momentos de presión tomamos. Tiene que ver con el bando en el que usted se mueve. Somos llamados a vivir bajo principios eternos, sabios e inmutables de Dios, que al seguir, posiblemente le atraigan la enemistad de los que usted ni siquiera imagina. La otra manera de vivir es estar montado en la barca de esta sociedad, con sus opiniones inestables e inseguras pero que posiblemente “agradarán” a aquellos con los que usted esté interesado en convivir. ¿En cuál bando se encuentra? Las medidas iniciales (90-60-90) que forman parte del título, el cual asociamos a un standard de belleza de nuestro tiempo, pretenden hacer referencia a la importancia desmedida que la sociedad en la que vivimos deposita sobre lo externo. Cualquier dama que esté leyendo en este momento sabe, por experiencia propia, la presión ha sufrido, o sufre aún, en distintas etapas de su vida debido a la “necesidad” de estar bien impecablemente maquillada, estilizada, a la moda, con cada cabello en su sitio y, por supuesto, verse radiante, fresca y bella sin hacer notar la presión que ha experimentado antes de llegar al sitio donde se le requiere. El unigénito Hijo de Dios nos muestra un modelo de vida sencillo y fácil que nos garantiza “hallar descanso para nuestras almas”, y apuntala exitosamente las bases del hogar y sus integrantes. Asimismo, la Biblia nos insta a no desmayar en este proceso de revestirnos de la verdadera belleza y de la autoridad que vencen el paso del tiempo, el fiero embate de los efímeros conceptos de esta inestable y falsa sociedad sobre valores, virtudes y belleza y, por encima de todo, a imitar a nuestros Salvador. “Traten de imitarme, así como yo mismo trato de imitar a Jesús.” (1 Corintios 11:1) Autores: Pastores Bladimir y Mina Colmenarez

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El deseo de Dios es una Familia que viva bajo sus Principio y unida en su Amor para siempre

Devocional "Equipados para Gobernar" 2  

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