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ABRIL - SEPTIEMBRE / 2010


No. 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

CONSEJO EDITORIAL: Luz Amalia Camacho Rosabel Sánchez Consuelo Cepeda Lisbeth Fog Verónica Téllez Directora: Consuelo Cepeda Editora: Lisbeth Fog Diagramación: Orlando Valencia Ilustración: Víctor Barrera Asistente de edición: Verónica Téllez Docentes colaboradores: Miguel Ángel Manrique, Guido Tamayo, Amparo Pedroza, Margarita Mejía, Marcela Benavides, Omar Salinas, Francisco Tamayo, Juan Carlos Garzón, Andrés Zambrano, Libia Recalde, Raúl Rodríguez, Víctor Barrera, Orlando Valencia, Lisbeth Fog, Consuelo Cepeda.

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on la publicación de nuestra revista Visiones No. 5 se incentiva y reconoce la excelencia académica. Durante más de dos años, semestre a semestre, se ha observado la mayor exigencia por parte de los estudiantes, la sana competencia que genera ser parte del equipo de redactores redunda en aspectos como la solidez en la investigación de contenidos. La historia, la escritura creativa, las reseñas cinematográficas, los reportajes y todos los trabajos en esta publicación son muestras idóneas de que estamos cumpliendo con nuestro propósito: formar comunicadores interesados en pensar y hacer comunicación con altos estándares de calidad. Este espacio, que nació con la idea de trascender el aula, nutre el acervo periodístico de quienes se están formando con nosotros y nos recuerda nuestro compromiso de continuar en el camino de la producción de medios de comunicación, que sean una ventana para compartir los logros de nuestros estudiantes con toda la comunidad universitaria externadista. Por eso invitamos a los autores a que corran la voz; alentamos a quienes están interesados en publicar, a trabajar fuertemente para hacer parte de este proyecto de Facultad, y para quienes hoy nos conocen, esperamos que este ejemplo sea inspirador y sigan apostando por este proceso de aprendizaje desde la práctica y el trabajo académico. Luz Amalia Camacho Velásquez Decana

CONTENIDO FLORILEGIO

En dos líneas / Obsesión Alberto Hoyos: entre el arte y el periodismo Algunos viven de vender dulces La rebeldía de Molano

Impresión: Departamento de Publicaciones Universidad Externado de Colombia. Bogotá, Colombia, 2010.

EL DEL 1/2

Correo electrónico: visiones@uexternado.edu.co

AYER EN VIVO

Visiones es una publicación de la Facultad de Comunicación SocialPeriodismo de la Universidad Externado de Colombia, sin fines de lucro, la cual tiene por objetivo divulgar la producción académica de los estudiantes. Las opiniones expresadas por los autores no corresponden necesariamente a las de la Universidad. ISSN: 2027-0178

Y no vivieron felices para siempre Periodistas más prudentes menos incisivos Leila, pluma firme y alucinante Una noche para empezar a morir Una pandemia que hará valorar la vida Un fantasma en pietrasanta

PORTADA

Literatura en palabras indígenas

DEBATES

Ahora se preguntará ¿quien ha firmado esto por usted? La moda como acto comunicativo Comunicación educativa para el buen ciudadano Impíos ¡apoyen al TLC! ¿un acto de fe? Desinformación en los medios ¿resignación o denuncia?

VIGÍA

El debut de la diva sueño de un transformista

A PULSO

Graficadores Fotografía básica

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Fotograía caratula: Cortesía archivo personal Estercilia Simanca. Foto de Genry Barba Argumedo

EDITORIAL


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Obsesión E

Marcela Peña Nuevas tecnologías / Cuarto semestre

En dos líneas E ran dos líneas paralelas.Condenadas a no encontrarse nunca. Nadie pensaba en ellas ni sentía lástima por la imposibilidad de su encuentro. A Euclides, por ejemplo, poco le importaron en sus axiomas. Luego se ilusionaron cuando supieron de un tal Demócrito, que creía en la existencia del vacío, en la posibilidad de que los átomos se movieran. Pero no hubo caso y no lo hubo durante siglos. En vano siguieron extendiéndose por el universo, haciendo fuerza y anhelando con vehemencia el instante preciso en que por fin podrían estar juntas. Una vez, una manzana cayó en la cabeza equivocada. Newton entonces, sin compasión alguna, declaró tajantemente las leyes de gravitación universal y otras materias.

Fue entonces cuando los movimientos rectos y paralelos, por supuesto, quedaron obligados a seguirlo siendo. Qué años más duros y más largos. Hasta que alguien, en algún lugar de Alemania, derrotó a aquel inglés y lo relegó a ser un caso especial. Nadie mejor que ellas entendió el cuento de las relatividades. Nadie celebró más la idea de que el espacio, como el tiempo, fuera curvo. Porque luego de viajar desde la caverna del hombre que las dibujó, al fin se encontrarían. Fue breve. Tanto como puede serlo un punto y después siguieron caminos diferentes. Tendrán que esperar una reformulación de la física para repetir esa experiencia sublime. Aguardarán calladas, recordando cada noche ese tropiezo fugaz. 

staba como loco, desesperado de no poder tenerla porque era suya solamente en versos y en relatos cortos y en uno que otro ensayo. En las noches se quedaba en la ventana fumando y escribiendo para recordarla, para desearla, para imaginar lo hermoso que sería el día en que pudiera decir lo que tenía para decirle. Su lírica lo estaba convirtiendo en un escritor reconocido. A él acudían hombres en busca de las palabras mágicas que les permitieran abrir corazones y piernas. Él les respondía con las que tal vez habrían funcionado con ella, si hubiera tenido el valor de buscarla y decírselas. Pero no lo tuvo. Ella, cansada de esperar a que se decidiera, de mandarle indirectas y de usar cuanta estrategia tuvo en sus manos, al fin lo invitó a salir. Se dijeron un par de frases bonitas, se abrazaron, se besaron y luego ya saben. Al amanecer se levantó de la cama, le preparó un desayuno y lo llamó a la mesa. Jamás aquel hombre había sido tan feliz. Hasta que intentó escribirlo. Si la tenía ya, para qué desearla, para qué recordarla, para qué imaginar el hermoso día que era el ayer. Dejó de escribir para eso y se dedicó por completo a las cursilerías. Los críticos decían que había perdido profundidad; sus lectores, que había perdido la cabeza. Su mujer solo callaba y observaba mientras él se convertía en un fracasado. Se sintió culpable, agarró sus cosas, desprendió todas las fotos, menos una, y se fue sin dejar notas de despedida. Sólo entonces él volvió a escribir en serio; para odiarla, para reprocharla, para vengarse. Se hizo asquerosamente rico con sus obras completas y sus ediciones de lujo. En sus ratos libres cultivaba la lujuria y en los ocupados, la envidia por aquellos hombres, desgraciados todos ellos, que no tenían una maldita foto que mirar fijamente cada noche. Ni rogaban secretamente que volviera y luego que no volviera. Ni imaginaban el hermoso día en que por fin podrían decir lo que tenían para decirle. visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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Alberto Hoyos:

entre el arte y el periodismo Semblanza de un periodista bohemio y cachaco, cultivado en los ideales revolucionarios, impetuoso amante del arte y la belleza, y testigo de las más decadentes situaciones. Luis Buñuel y Gabriel García Márquez hacen parte del reparto de las memorias de este periodista del siglo XX. David Castellanos Historia del periodismo / Séptimo semestre

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ijo de un general de las Fuerzas Armadas de Colombia, con vocación de poeta y de profesión periodista, Alberto Hoyos inició su carrera en el arte y las letras en la Facultad de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. En contra de lo que su padre y familia siempre quisieron, Hoyos ingresó a la Facultad en la década de los cincuenta y empezó a ejercer el periodismo formalmente en los sesenta, cuando los estudiantes del mundo hicieron sentir su voz en contra de la guerra y toda forma de autoritarismo. Mientras estudiaba los autores clásicos en la universidad, la necesidad de financiar su independencia y su amor a las artes y las humanidades lo llevaron a trabajar en la imprenta del periódico El Tiempo. Su padre sólo habría financiado una carrera de medicina o de derecho, jamás de literatura. Así, todas las noches debía asistir a la inmensa bóveda donde se encontraba el linotipo, antigua máquina donde se imprimía el diario. Su función consistía en organizar los moldes que se fundían para dar forma a cada palabra y a cada columna. Todos los días se hacían tipos nuevos en plomo para imprimir los títulos, los encabezados de las noticias y el diseño de todas las páginas del diario, cuyo jefe de redacción en ese entonces era Hernando Santos Castillo.

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Fue Santos Castillo quien le permitió debutar como periodista con una entrevista importante. El presidente de Ecuador en ese entonces había sido derrocado. Según Hoyos, a Velasco Ibarra lo tumbaban y luego lo restituían en el poder; “así lo hicieron seis veces”, recuerda. Lo primero que hacía el presidente era subirse en un avión hacía Colombia, no hacia Bogotá o una ciudad intermedia, sino hacia Sevilla, Valle, un pueblo sin mayor importancia al que iba a dictar clase en una escuela primaria. Esto era lo único que

Hoyos sabía del presidente cuando el jefe de redacción pidió un voluntario para viajar a Quito a entrevistarlo. Como no conocía mucho sobre política ecuatoriana, cuando llegó a su despacho indagó sobre su vida personal y su interés por Sevilla. El presidente era un pedagogo apasionado. Su amor por el colegio del remoto pueblo en el Valle y su proximidad a Ecuador eran las razones que lo llevaban allí. Este enfoque original del artículo le permitió adquirir cierto prestigio como periodista. Pero a él lo que realmente lo apasionaba era la poesía. Inició su carrera haciendo crónicas judiciales para El Tiempo. Luego trabajó para la revista del MRL de Alfonso López Michelsen, llamada La Calle. Pero fue en México donde se consagró como periodista con un reportaje sobre Luis Buñuel.

El D.F. surrealista

La Universidad Autónoma de México le otorgó una beca para estudiar Literatura Iberoamericana. A principios de 1962, tomó un avión rumbo al Distrito Federal, donde se encontró con su amigo Álvaro Mutis e ingresó a trabajar a Stanton Cuadra Internacional, una empresa de publicidad mexicana con una generosa cuota de colombianos en su mesa directiva. Además de Mutis, quien se desempeñaba como ejecutivo de cuenta, en la nómina de la empresa estaban Gabriel García Márquez, director del departamento de cine, y Fernando del Paso. Bajo la responsabilidad de Hoyos estaba el área de redacción de eslóganes publicitarios; su trabajo era lo que mejor sabía hacer:


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redactar. Luego de terminar su semestre en la UNAM, escribió para los medios de comunicación El Excelsior, Novedades y México en la Cultura. Apenas llegó al D.F., Mutis le preguntó si sabía quién era Luis Buñuel, él asintió y se emocionó cuando le invitó a una fiesta en su casa. “Era grande y en un barrio modesto”, afirma Hoyos a quien le entusiasman las anécdotas. Lo primero que “don Luis Buñuel” le preguntó cuando lo presentaron como un joven poeta colombiano fue: ¿Cómo son las putas en Colombia? Él quiso buscar una respuesta original y recordó las aberraciones sexuales que había podido presenciar gracias a que era amigo de una de las matronas de una “famosa” casa de citas. Ella le enseñaba los agujeros que había en cada una de las habitaciones desde donde vigilaba a sus empleadas. Así pudo presenciar espectáculos que, según él, fascinaron a uno de los cineastas surrealistas más importantes del siglo XX. De hecho, Buñuel inmortalizó una de sus anécdotas en el largometraje Belle de Jour en el que un personaje de origen oriental come algo de un pequeño cofre con una cuchara de plata, en un burdel. En el largometraje no se especifica el contenido del cofre, pero Hoyos afirma que el personaje fue inspirado en el árabe protagonista de una de sus anécdotas que sufría de profundas aberraciones escatológicas. Desde los 15 años, a Hoyos le gusta consumir sustancias que alteren su sistema nervioso. Hoy fuma dos paquetes de cigarrillos Caribe cada día y siempre que puede toma cerveza costeña o preferiblemente aguardiente Néctar. Quizá por ello siempre fue muy afín con las fiestas como la de la casa de Buñuel.

El regreso

El 2 de octubre de 1968, vivía con una periodista mexicana en el piso 14 frente a la plaza de las Tres Culturas, de Tlatelolco. Desde la comodidad de su apartamento, pudo observar cómo era reprimida la manifestación de estudiantes posteriormente conocida como la Masacre de Tlatelolco. “El diseño de la plaza era arquitectura típica maya”: la planicie estaba por debajo del nivel del suelo, formando una especie de piscina desocupada gigante. Eso facilitó la masacre de los estudiantes: “los mataban como conejos”, recordó Hoyos. Los policías iban sin el uniforme oficial y se distinguían entre los manifestantes por una franja blanca amarrada a su antebrazo. Eso le bastó para decidir volver a Colombia y olvidarse del doloroso asunto sin siquiera escribir algo al respecto. De vuelta en Bogotá, se dedicó a la poesía, aunque no dejó el periodismo totalmente. Colaboró escribiendo ensayos sobre obras plásticas, reseñas de libros y críticas a obras de teatro, en diferentes revistas.

Entre ellas, Razón y Fábula y la revista del Banco de la República. Sus poemas fueron publicados en diversos medios, e incluso en el cafetín El Automático, llegó a ser conocido por sus colegas, como el poeta Hoyos. En 1988, Andrés Holguín lo elogió en un artículo de la siguiente forma “(Su poesía) es una auténtica manera de sentir –no es la de Neruda, ni la de Borges– es una aproximación a la sensualidad pero también a la ribera del rostro amado” y transcribió un verso del poeta: “y solo sé que el amor es una soledad que se suma a la mía”. La fecha de su última publicación no la recuerda muy bien, pero sabe que fue

entre 1996 y 1998. Poesía no ha vuelto a escribir pero asegura que tiene en mente no una, sino dos novelas. La primera sobre la laguna de Guatavita y la segunda sobre el primer embajador de Colombia en el Vaticano. Aunque aseguró haber hecho un borrador, no quiso mostrarlo durante la entrevista. Entre semana se dedica a leer los dos periódicos más importantes del país, aunque le da prioridad a El Espectador. Los fines de semana va a su casa en Tabio, inspirada en la arquitectura mexicana, donde sofistica su otro don, y por el que todavía es reconocido: la cocina. Al final de la entrevista afirmó dubitativamente “no me arrepiento de nada”.

Algunos viven de

vender dulces Es noche de viernes. En el frío y desordenado centro de Bogotá, muchos turistas extranjeros, estudiantes de instituciones cercanas y gente de toda clase vienen a ver los actos de los artistas callejeros, cuenteros que todavía mantienen viva la tradición oral que ha pasado de generación en generación. Wilinton Viuche Expresión escrita III / Cuarto semestre

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n émulo de Juan Gabriel se ubica en una acera de la carrera 7 y canta para el minúsculo público que le pone atención y que a su vez le da dinero por la interpretación de las canciones y los movimientos particulares propios del verdadero artista. Además de los actores que con un permiso especial pueden hacer sus presentaciones en dicha vía, desde la Plaza de Bolívar hasta la calle 26 hay otra clase de trabajadores que se aprovechan de las calles para sobrevivir vendiendo periódicos, dulces, minutos a celular, flores, películas piratas, ropa y frutas, entre otros productos. Entre la calle 19 y la carrera 7 se acomoda un gran número de vendedores informales mezclados entre aquellos que contaron con la fortuna de obtener un permiso por parte de la administración local de La Candelaria. En esa intersección, bastante transitada por vehículos y gente desde tempranas horas del día hasta muy tarde en la noche, se acomoda Carmen Rivas Casas, desde la 10 de la mañana hasta las 9 de la noche. Sobre unas cajas de madera extiende una reja plegable, la abre y va poniendo encima periódicos, revistas, dulces, galletas, chocolatinas y chicles. Todo lo que venda

en el día será lo que le sirva para pagar las deudas de préstamos gota a gota y llevar dinero a su casa. Carmen vive en un conjunto residencial del sur de la ciudad, ubicado en la parte de arriba del barrio La Victoria. La suya es la única vivienda que sobresale entre las demás por las numerosas matas sin flores. La casa tiene tres habitaciones, un pequeño baño, la sala en la que sobresale un juego de muebles de cuero color caqui, un comedor con vidrio muy grueso, una cocina que se reduce en espacio por tantas otras matas que están en su interior. Aunque no parece la casa de una vendedora de periódico con un sueldo incierto, gracias a su pasado dorado en ventas, logró hacer de su vivienda un lugar acogedor, aunque pequeño. Allí vive Carmen, con su hija, Catherine; su yerno, Juan Carlos, y sus dos nietos, Paola Andrea, de un mes, y Wilmer CESID, de dos años. Cerca de las 5 de la tarde de ese viernes de Septimazo, Carmen le da un sorbo a su tinto, a uno de los más de 20 que se toma en el día mientras trabaja para disimular el hambre. Según ella, así entretiene su estómago mientras regresa a casa. Bajo su opaca mirada se ve la tristeza que la acompaña en su diario vivir y el esfuerzo que hace para pagar el mercado que saca fiado en la tienda de Estela, y los

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 servicios, la cuota semanal de los celulares que tiene en arriendo para vender minutos –que equivale a $70.000– y los $18.000 que abona a la deuda de $600.000 que le prestó gota a gota hace cerca de dos meses un tal Carlos, amigo de una amiga suya. Los bancos no le prestan porque está reportada en Datacrédito por una deuda que tiene con Ebel –ahora llamada L´bel– por $200.000, desde hace dos años. Todo porque algún cliente no le pagó. Son ya casi las 6 de la tarde, las calles se empiezan a abarrotar de más y más gente y en ese momento Carmen comienza a hablar sobre lo que tiene que hacer para que las deudas no le ganen la carrera, esa carrera que a diario disputa sentada desde una silla Rimax.

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“Yo mezclo todo el dinero que hago de lo que vendo, está incluido desde $100 de la menta hasta los $1.200 de las chocolatinas, pasando por los periódicos; luego, dependiendo de lo que haiga, saco cuentas al final del día para ver con cuánto puedo contar”, dice, mientras mete sus manos en los bolsillos del chaleco verde que siempre usa para guardar el dinero y que le da la distinción de voceadora de prensa. Entre monedas y billetes van los $100 que le gana al periódico Hoy, los $400 de la caja de chicles Trident, los $1.200 que le deja la venta de una chocolatina sneaker. Hay jornadas que le dejan $5.000, otras $10.000. Hay días –aunque son pocos– en que al atardecer ya le quedan más de $40.000 libres y logra darse un respiro de tranquilidad. Pero eso sucede muy de vez en cuando, como cuando hay quincenas.

A Carmen le preocupa no tener dinero para solventar los gastos personales y sobre todo los de la comida. El peso de mantener sola su casa le quita el sueño pero le da ánimo porque, según ella, al menos tiene donde meterse con su familia. Aunque su yerno trabaja en una microempresa familiar de confecciones, no le aporta para pagar los servicios. Él solo contribuye para los gastos de sus hijos y su mujer. A ella le toca correr con los $70.000 del recibo del agua que tiene atrasado o con los $40.000 del gas. Este último le llega caro porque todavía está pagando su instalación. Carmen también se preocupa por hacer un mercado que le alcance para desayunar y cenar bien, pues ella no almuerza y trata de ahorrar para así poder comerse un helado con su hija y nietos mientras caminan los domingos por el barrio; para Carmen, ese es el mejor plan en su día de descanso. Carmen nació el 18 de junio de 1966 en la caseta de vender periódicos que su mamá había logrado conseguir gracias a la administración de la ciudad en esa época, en el centro de Bogotá. Nació en medio de un temblor. Un viejo médico que vivía en un edificio vecino la atendía mientras todos corrían a refugiarse del peligro. A Carmen le tocó nacer sola y en medio del estremecimiento de la tierra. Cuando tenía tres años, murió su padre, Juan de Dios Rivas, un viejo terco oriundo de Ambalemba, Tolima, que se había trasladado con doña Leonor unos años atrás para trabajar como repartidor de periódicos en el centro de Bogotá. Como Carmen era la menor, era la que menos aportaba a su casa. Hizo la primaria en la escuela La Argentina, en el centro de la ciudad, y luego de terminar el quinto grado decidió que no estudiaría más para dedicarse por completo a trabajar en la caseta, como su mamá se lo había enseñado. Nostálgica, recuerda que en su época dorada, cuando administraba la caseta con su hermano Luis, las ganancias diarias que le dejaba la venta de prensa, oscilaba entre los $150.000 en un día malo y los $300.000 en una jornada de buenas ventas. En ese tiempo a ella no le faltaba nada, pudo comprar los enseres de su casa, la remodeló y hasta le cambió el piso; el mercado lo hacía en El Éxito, almorzaba una suculenta bandeja paisa o pollo asado. A su hija Katherine la mandaba a un colegio de monjas en el centro de la ciudad, le compraba lo que necesitaba y hasta se daba sus gustos. La caseta era un cubo de un metro y medio al cuadrado y de dos metros de alta. Allí distribuía toda la mercancía. Pero para su desgracia, la perdió hace ya diez años en la administración del alcalde Enrique Peñalosa, quien pasó por encima del gremio de vendedores de prensa y los desinstaló, a pesar de que ellos habían ganado la deman-


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da para poder trabajar, demanda instaurada un año atrás. Pero ahora es diferente. Su hija ya es madre de familia y no terminó el bachillerato. Carmen baja su mirada nuevamente; con un puchero de niña dice que extraña a su mamá, sobre todo cuando la peinaba su pelo crespo. Se lo cortó cuando ella murió. Hoy en día, Carmen está pendiente de su hogar, pues fue la herencia que le dejaron su mamá y su hermano Luis, quien murió hace cuatro años de un tumor estomacal. A Carmen le ha tocado sola mantener a su hija Katherine, hoy de veinte años, pues cuando su compañero supo que estaba embarazada se fue y nunca volvió. Kate salió igual a su mamá, sin interés por el estudio: ha repetido varios grados, entre ellos dos sextos, tres séptimos, dos novenos. Para colmos, a los 17 años Kate consiguió marido y pronto dio a luz a Wilmer. Para Carmen fue duro tener que aceptar que su única hija fuera madre de familia, pero le ofreció el mismo apoyo que le dio doña Leonor cuando ella tuvo a Katherine. Desde hace dos meses trata de recuperar la semana en la que no trabajó, cuando nació Paola. Y aunque sus deudas se incrementaron el triple, Carmen está feliz y no le preocupa que su casa se llene de nietos. “Hace diez años no hubiera imaginado que pronto me tocaría trabajar en la calle con un puesto pequeñito y muy poco surtido; si eso no hubiera pasado, no tendría los problemas de dinero que tengo hoy”, agrega. Pero se sobrepone. “La gente no es pobre por lo material sino pobre de alma”, dice ahora con la mirada en alto. Sin duda alguna, la riqueza de su alma se debe a ser tan religiosa. Según ella, Dios le ha hecho muchos favores y el que más agradece es que a pesar de vivir humildemente, hasta el sol de hoy el plato de comida para los suyos no le ha faltado. Ahora solo toma tinto y fuma cigarrillo. El mercado lo saca fiado y vive en la constante lucha de salvaguardar su casa de las deudas. Pero las deudas que aquejan a Carmen no han sido del todo una tortura. A veces se da unos buenos tragos de aguardiente con sus amigas del barrio, con las que se reúne una vez al mes para hablar de sus cosas personales. Mientras atiende su clientela, al otro lado de la calle continúan las presentaciones de los actores callejeros, ruidos de todos los actos invaden el ambiente. De pronto, un sonido de una sirena proveniente de un camión de la policía alerta a todos. Es hora de recoger los productos de la calle, de dejar las presentaciones al menos por ese viernes. Pasadas las 9 de la noche, la bulla cesa y Carmen aspira el aire contaminado de la ciudad. Da un último sorbo de tinto, mira alrededor y da por terminada su jornada. 

La rebeldía de

Molano

Bravo significa enojado, pero también valiente. Bravo es el segundo apellido de Alfredo Molano y lo describe perfectamente. Pese a los múltiples inconvenientes que ha tenido por escribir verdades, él defiende sus posiciones a través de su producción periodística.

Verónica Téllez Historia del periodismo / Séptimo semestre

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este hombre de tenis morados, jeans, camisa, chaleco y mochila, que no es ningún jovencito sino un señor de más de 60 años que parece un científico loco, no le preocupan mucho las amenazas, el exilio que vivió o las demandas por injuria y calumnia. Él sabe que a veces “uno tiene que pagar por hablar”. Alfredo Molano Bravo prefiere mantenerse en sus temas sobre violencia y colonización, a quedarse callado y aceptar las mordazas del miedo. Para hablar con Molano hay que tener paciencia: para esperarlo (luego de una cita médica o de cualquiera de sus múltiples ocupaciones), escucharlo, interpretarlo, y por fin encontrar ese momento en el cual mirarlo fijamente a los ojos. No es que sea un ogro. “Así como puede parecer mamón, tímido y un poco pedante, que es la imagen que mucha gente tiene de él, cuando está en el Putumayo o en el Orinoco es un excelente conversador con esas personas”, dice Constanza Ramírez, su compañera de viajes e historias desde hace más de 20 años. La espera tiene su recompensa. En el café Andante, en las Torres del Parque en el Centro de Bogotá, Molano prueba un postre de fresas, que comparte con Constanza y empieza a hablar del campesinado y la violencia. “Uno no escoge los temas sino que los temas lo escogen a uno. Yo fui criado en el campo y tengo una afinidad muy fuerte con los campesinos”, cuenta él. La crianza rural le permitió conocer las problemáticas y necesidades de los campesinos. Estudió sociología, pero quiso contar sus historias de una

manera distinta que no lo restringiera a las encuestas y los sondeos sociológicos. El “mundo conceptual me pareció muy pálido, un poco monótono, muy reiterativo. Yo me veía ajeno, distante de la realidad. El periodismo me pareció más interesante, más actualizado, más vivo y más importante para la gente”, dice Molano todavía serio y hablando casi en susurro. Desde entonces, ha escrito varios libros, como Penas y cadenas, Trochas y fusiles y Del llano llano, con historias de vida de los habitantes de los rincones inhóspitos del país, donde la dueña y señora es la violencia. “Yo fui criado en el campo y además de eso, tengo una formación política de izquierda, entonces hay una cuestión de principios éticos. Trato de contar el mundo desde esa mirada”. Él prefiere contar las historias de esas personas olvidadas que no aparecen frecuentemente en los medios, a menos que sea para presentarlos en cifras como resultado de las muertes de una masacre o de enfrentamientos entre grupos armados. Molano habla de esa tierra que considera fascinante y deja que los relatos y testimonios de la gente del común, muestren por sí solos la historia violenta de Colombia, como en la historia El retaque de su libro Del llano llano. “Un día, ya de tardecita llegó la noticia de la muerte de Gaitán. Aunque en el Llano no lo conocíamos, era persona muy querida por los llaneros. Nunca bajó en vida a estas tierras; bajó ya finado –y sólo de nombre– a encender la revuelta. Recuerdo que mi padre me despertó de afán una mañana: ‘Levántese, mija, que lo que estamos es de huida’. Y salimos huyendo. Los chulavitas venían quemando ranchos, robando ganado y matando gente. Caminamos toda la noche hasta que nos alcanzó el día y nos cogió el calor atravesando la sabana. A la noche siguiente nos guarecimos en una mata de monte y al otro día tocó una travesía igual.

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 Al siguiente otra y así, hasta llegar al centro del llano. Allá encontramos muchas familias que como nosotros andaban huyendo. Los hombres se devolvían a pelear y quedábamos sólo las mujeres y los niños en esas soledades. Vivimos mucho tiempo con lo que llevábamos puesto. Mi padre no quiso dejarme porque aunque yo era entendida, él me había cogido mucho cariño y siempre me trató como al recuerdo de su mujer, que fue mi madre, a quien nunca conocí”. Mientras Molano habla, por el Andante pasan sus conocidos y amigos. Algunos lo saludan desde afuera de las ventanas del café y él responde con su mano y unas sonrisas que logran quitarle esa expresión seria y un poco ‘pedante’ a la que se refiere Constanza. Ella es economista y bióloga. Ha trabajado con él desde 1988. Se conocieron en la Universidad de los Andes cuando la delegaron para acompañarlo a los Llanos. “En ese año tuvimos muchas diferencias conceptuales. Pero cuando escribimos el primer informe encontramos una compatibilidad. Ya después se me acabó el trabajo en Los Andes y Molano dijo véngase a trabajar conmigo. Empezamos a hacer un recorrido por las fronteras fluviales: Norte de Santander, Arauca, Vichada, Guaviare, hasta llegar a la Sierra del Cocuy y todo el Putumayo”. Por esa empatía que surgió entre ambos, Constanza se convirtió en una especie de editora de Molano. Ella argumenta los trabajos de consultoría que él realiza, busca las cifras, las citas bibliográficas y los datos que puedan darle peso a lo que escribe. Para Molano es un poco difícil referirse a la labor que hacen juntos, porque “las palabras son tan charras todas”, pero luego logra decir que simplemente “hay una convergencia de sensaciones sobre determinada situación, incluyendo paisajes, personas, conflictos sociales”. Por eso incluso las entrevistas de sus viajes las hacen juntos. Eso es lo bueno de tener una compañía, según Constanza, porque cuando él se cansa ella empieza a charlar con la gente. Algunos de los conocidos de Molano entran al Andante y en seguida le preguntan cómo va el asunto de la demanda1. En el año 2007, el periodista y sociólogo publicó una columna titulada Araújos et al, en la que menciona algunos actos cuestionables de las familias influyentes de Valledupar, lo que le costó una demanda por injuria

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ante la Fiscalía General de la Nación. El hombre serio ya ha cambiado ese semblante y habla sin necesidad de preguntarle nada. “Ahora yo le cuento una coincidencia: las amenazas de Carlos Castaño comenzaron por una columna muy rabiosa que escribí sobre el asesinato de una periodista en Valledupar. Esa muerte es fácilmente atribuible a Castaño y no solo a él sino a Jorge 40. Luego la demanda por injuria y calumnia sale del mismo sitio: Valledupar”. Molano dice que lo más seguro es que cada vez en Colombia se restringe más la libertad de expresión, pero que es mejor hablar y no aguantarse todo lo que pasa. “Él no mide mucho las consecuencias de lo que escribe y como yo tengo la fortuna de ser una de las primeras lectoras de sus relatos le digo: me muero de la pena pero esto no lo puede decir. Es que hay cosas que dice demasiado cargadas y con tantos enemigos que tiene… Realmente ese exilio, esa salida del país, fue una experiencia muy dramática y muy dolorosa. Es mejor cuidarse de algunas cosas y evitarse tantos ratos amargos. Sin embargo a veces dice no, yo dejo esto”, cuenta Constanza. La persistencia y la rebeldía han caracterizado la vida de Molano. No ha dejado de mostrar lo que tiene que mostrar, ni de hablar del campesinado o de los indígenas a quienes les roban sus tradiciones culturales, como la de las mochilas (tema sobre el cual Molano se refirió en su columna de El Espectador, el 21 de noviembre de 2009). Esta es una de las razones por las cuales, según él, ya no lo invitan al programa Hora 20, porque siempre volvía a hablar de lo mismo. Pero es mejor que no lo inviten en los medios a que lo obliguen a irse del país. Molano recuerda su época de exilio: “usted no se imagina cuando viví en Barcelona el trabajo tan ‘hijueputa’ que me costaba encontrar un tema, porque como nada cambia, todo es igual. Pero aquí no me cuesta trabajo escoger un tema, me cuesta escribirlo pero no encontrarlo”. Molano se niega a aceptar “que asesinen la gente, que la torturen o la corran”. Constanza, con su “fina y aguda tijera”, debe tratar de recortar lo que el rebelde se atreve a decir sin mesura, porque, como él mismo lo dice, él no tiene eso que en cambio su ‘editora’ sí tiene. “Si a uno no lo atacaran pues uno se cansaría. El sentimiento de indignación y rabia con lo que pasa es el que lo mantiene a uno en una posición”. Molano se despide y mientras se alista para otra entrevista, se queda conversando con otro de los numerosos amigos que pasan a saludarlo en el Andante.  1.Este artículo fue redactado en noviembre de 2009 cuando aún no había un fallo sobre la demanda. El 9 de febrero de 2010 el periodista y sociólogo Alfredo Molano fue declarado inocente en el cargo de injuria.


EL DEL 1/2

Y no vivieron felices

para siempre… Underground, conocida también bajo el título Érase una vez un país, es una película europea dirigida por Emir Kusturica, que narra con ironía el trágico devenir de Yugoslavia desde 1941 a 1991 e invita al espectador a repensar la guerra y burlarse de la naturaleza humana, capaz de traicionarse a sí misma con tal de obtener el poder. Laura María Ayala Seminario de Conflictos Internacionales / Quinto semestre

Erase una vez” es la frase que dio inicio a relatos fantásticos en nuestra infancia y es retomada por Emir Kusturica en el título de su película para contarnos la historia de Yugoslavia: un país hecho pedazos, una nación multiétnica desmembrada y desangrada por sus mismos hijos, que hoy yace sepultada donde reposan los cuerpos de quienes perdieron su vida en una guerra absurda sin fin. Kusturica, cineasta y músico bosnio, narra en su film la agonía y muerte de la antigua Yugoslavia abarcando el periodo comprendido entre la II Guerra Mundial y la guerra de secesión en 1991. A través de Blacky y Marko –dos amigos que lideran el Partido Comunista y están enamorados de la misma mujer–, el director presenta un recorrido mordaz y desconsolador por la historia de la agonía y muerte de su país. Ganador del premio Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, denuncia cómo la guerra se ha ensañado con los yugoslavos, pues el común denominador en los Balcanes siempre ha sido el conflicto bélico interno o externo. Durante la II Guerra Mundial, la República Federal Socialista de Yugoslavia tuvo que enfrentarse a la amenaza del fascismo y a la coerción de los aliados. Luego creyó hallar la esperanza y depositó en la figura de Josip Broz “Tito” la responsabilidad de coser y remendar un país que estaba hecho de retazos. Sin embargo, las puntadas que con diplomacia y represión habían unido a los yugoslavos parecieron descocerse en 1980. Desde el fallecimiento de este líder –declarado presidente de por vida– un nacionalismo mal entendido puso a andar

nuevamente el lucrativo y deshumanizante negocio de la guerra –civil, en este caso– generando una conflagración fratricida que hirió de muerte a la antigua Yugoslavia. Como asegura Marko en una de las últimas escenas del film, “una guerra no es una guerra hasta que el hermano mata al hermano”. Kusturica retrata y denuncia el repugnante utilitarismo propio de quienes juegan a la guerra desde sus cómodos despachos. El personaje de Marko representa a la figura del ajedrecista que se lucra de la venta legal e ilegal de armas y que, con tal de mover a su antojo a sus peones y alimentar las filas de los ejércitos, es capaz de alterar la realidad y crear amenazas y enemigos inexistentes. Por ese motivo, este hombre no tiene reparos en engañar por casi veinte años a quienes se habían refugiado en su sótano, haciéndoles creer que el peligro de los nazis continuaba con el fin de explotarlos y empujarlos a fabricar armamento, que a su vez era suministrado a otros crédulos que con artimañas también eran manipulados y llevados a entregar su vida en pro de nobles ideales que encubrían intereses oscuros. Estos “idiotas útiles” engrosan las filas de los ejércitos siendo seducidos e inspirados por ídolos de barro, como el mismo Blacky, que era mitificado en películas de contenido ideológico y era usado para justificar un acto de por sí injustificable: atribuirse el derecho de matar a otro ser humano con tal de defender la “causa”. Este film no es más que la tragicomedia de un país que, aunque ya no existe, fue inmortalizado por Kusturica en su obra. La historia de un país llamado Yugoslavia debe ser contada miles de veces, no por los grandes héroes que la protagonizaron o por los temibles villanos que fueron vencidos, sino porque en esta narración, a diferencia

de los relatos que tanto amamos, no hay vencedores ni perdedores, solo víctimas que muy posiblemente dieron su vida en vano por un ilusión llamada libertad que terminó haciéndolos esclavos de la guerra y de unos pocos “amos y señores” que únicamente buscaban el poder. Así, la quimérica Yugoslavia de Tito –si es que en verdad alguna vez existió– quedó confinada al universo de los relatos fantásticos o de los recuerdos nostálgicos que escuchan los niños yugoslavos y “ex-yugoslavos”, quienes –ante la impotencia de sus mayores de resolver los conflictos con palabras y no con disparos y su incapacidad de convivir con quienes pensaban, hablaban, actuaban o creían en un dios diferente– recibieron como herencia una tierra fragmentada y arrasada por la pobreza, la inestabilidad, el desplazamiento y el miedo. En su última escena, Kusturica les regala a sus personajes una isla a la deriva donde pueden convivir pacíficamente, sin rencores, limitaciones, temores y engaños y en donde pueden celebrar eternamente para olvidar la tragedia de sus vidas. Sin embargo, más allá de la pantalla, de las comedias románticas hollywoodenses, de las telenovelas y de los cuentos de hadas, no todas las historias tienen un final feliz.  FICHA TÉCNICA: Título: Underground Título original: Underground Dirección: Emir Kusturica País: Francia, Alemania, Yugoslavia Año: 1995 Fecha de estreno: 24/01/1996 Duración: 167 min. Género: Drama, comedia Reparto: Miki Manojlovic, Lazar Ristovski, Mirjana Jokovic, Slavko Stimac, Ernst Stötzner, Srdjan Todorovic, Mirjana Karanovic, Milena Pavlovic, Bora Todorovic, Davor Dujmovic Guión: Dusan Kovacevic, Emir Kusturica Distribuidora: Cinemussy Productora: CiBy 2000, Komuna, Pandora

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Periodistas más prudentes,

menos incisivos El periodismo, entendido como la actividad de conseguir informaciones, seleccionarlas, editarlas y publicarlas, debe “aportar al logro de la paz, al respeto de la vida y a la búsqueda del bien común”, según el decálogo del Acuerdo por la Discreción.

Johann David Benavides Ética / Octavo semestre

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artha Lucía Reyes enviudó hace cuatro años. Esta tolimense nació en el Líbano y es odontóloga del Centro Médico San Salvador, situado al sur de Bogotá. Su rostro se llena de color cuando en el brillo de sus ojos marrones se percibe la simpatía y perspicacia de una multifacética mujer. El luto lo dejó en el cementerio donde reposa la memoria del esposo, recordado como el hombre que le enseñó el sentido de la vida por el tesoro que le dejó: sus dos hijos.

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A don Carlos Francisco Triana y a su hermano Alfonso los mataron a quemarropa. En el lugar de los acontecimientos, los medios de comunicación se agolparon ese 16 de febrero de 2006 sin importar sus dolientes. Al día siguiente, sus publicaciones aparecieron de la forma más irrespetuosa, pues no adelantaron una investigación exhaustiva de lo que realmente sucedió y mostraron la foto de los cadáveres, indicando que pertenecían al narcotráfico. La dolorosa vivencia marcó a esta madre de 47 años por el impacto de tan injusto homicidio y la imprudencia de los periodistas que se lanzaron cual ave por su presa. Luego, en aras de encontrar el enfo-

que de la noticia, culparon a su cuñado y esposo, quienes realmente fueron víctimas de la delincuencia común, pues la mafia los confundió en una venganza que quería cobrar en su momento.

Hostigados por la prensa

A la 1 de la tarde de ese jueves, sus hijos acababan de llegar del colegio. Animada, puso la mesa para almorzar mientras que Carlos David, de 15 años, se alistaba para asistir a un curso de informática en el Sena. Pasadas las 3, una llamada sorprendió a Martha Lucía en medio del afán por salir hacia su consultorio. La voz, desconocida para ella, le avisaba que su esposo había tenido un accidente y que estaba en la clínica. Armándose de tanto valor como pudo, fue a donde una vecina para dejar a cargo a Camilo Andrés, de 13 años, quien se quedaría adelantando las tareas. Carlos David ya estaba próximo a salir también pero regresaría a casa en dos horas.


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Con el corazón a punto de salírsele y el presentimiento de algo extraño, despistó a su hijo para no preocuparlo. Sin dar explicaciones, le dijo que no se iría por la ruta habitual sino que antes de llegar al trabajo debía hacer una diligencia. Un taxi la llevó hasta el hospital donde ya había fallecido el cuñado. “Tiene que llenarse de valor”, le dijo el médico encargado. “Su esposo alcanzó a llegar con vida a diferencia del hermano, pero infortunadamente acaba de morir también”. Sin que pudiera emitir un gemido de llanto o derrumbarse en el piso, apretar los puños de las manos para golpear las paredes, inclusive sentarse en un sofá a asimilar la terrible noticia, tres periodistas de El Espacio, City T.V y otro que ella no recuerda, la abordaron con sus grabadoras, libretas de apuntes y micrófonos para preguntarle sobre Carlos Francisco y Alfonso. Aturdida y sin saber qué hacer ni qué decir, miró a su alrededor buscando que alguien le quitara a esas personas de encima. En ese instante perdió el sentido y tuvieron que asistirla por un desmayo momentáneo. Al despertar, otra vecina había llegado y estaba con ella. Extrañada, le preguntó: “¿Qué le respondo a los periodistas que están afuera? Me han hecho una serie de preguntas apenas dije que era conocida suya”. La cólera invadió a Martha Lucía. Recordaba a su marido comentándole que en la mañana se encontraría con su hermano en una cafetería cualquiera y que probablemente llegaría tarde a la casa. Eso fue lo que les dijo a los periodistas, quienes por fin se fueron. Pero Medicina Legal le hizo un interrogatorio por la sospechosa muerte de sus familiares. En el noticiero mostraron las imágenes de los heridos, la mesa de la cafetería con sangre y el carro Renault 4 de Carlos Francisco, parqueado en la esquina. La periodista informaba que se trataba del asesinato de “al parecer dos mafiosos”. También emitieron tomas de apoyo de la clínica y de Martha Lucía ingresando. Al otro día, una profesora aconsejó no llevar a sus hijos al colegio. Le comentó que en una droguería ubicada al frente de la Institución Educativa Distrital, había visto en primer plano la noticia en El Espacio y que la fotografía era terrible. Que eso “por nada del mundo” debían verlo los niños; y que sus compañeros podrían hacer malos comentarios. Durante meses, Martha Lucía tuvo que alejar a sus hijos del televisor, los periódicos y los teléfonos, pues casi por un año recibió llamadas de nuevos periodistas para que accediera a una entrevista y siempre se negó, hasta esperar aclarar todo. Junto a su cuñada, ella pudo demostrar, a través de diferentes documentos, la inocencia de ambos hermanos. En la investigación que hizo la Fiscalía los dos

contadores públicos salieron sin cargos en su contra. Uno y otro eran comerciantes honestos, cosa que jamás aclararon los medios y ninguna noticia relacionada se publicó después.

¿Cómo defenderse?

Discreción, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la “sensatez para formar juicio y tacto al hablar u obrar”. El Acuerdo por la Discreción es un pacto que recoge seis principios en procura de la credibilidad en el periodismo colombiano. En este caso, debido a una información inexacta, que no fue corroborada a fondo, el buen nombre de dos ciudadanos y el de sus familias quedó manchado. Partiendo de la base del Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, aprobado el 20 de noviembre de 1983, que concreta el derecho del pueblo a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información verídica, precisa, completa y auténtica, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado –inciso número 1 y 2–, la responsabilidad social del periodista, su integridad y el respeto de los valores universales, está claro que los periodistas pasaron por alto estos principios. El punto número dos del Acuerdo por la Discreción afirma que “no se presentarán rumores como si fueran hechos”. Aplicado a este caso, los periodistas, en su afán por contar la noticia, no investigaron. Incluso, el numeral uno hace referencia a que “el cubrimiento informativo de actos violentos será responsable y equilibrado y cada medio definirá normas de actuación profesional que fomenten el periodismo de calidad y beneficie a su público”. La especie de ‘valiente mea culpa’ de los periodistas dice más abajo: “Por razones éticas y de responsabilidad social, no presionaremos periodísticamente a los familiares de las víctimas de hechos violentos”. Eso tampoco lo tuvieron en cuenta. Tenían, por supuesto, derecho a la entrevista de Martha Lucía, pero solo si ella aceptaba. No era prudente ni ‘discreto’ hacerla justamente cuando el doctor le acababa de confirmar que el padre de sus hijos había muerto. Y mucho menos tomarle imágenes sin su autorización. Constantemente, el periódico El Espacio viola el punto número cinco del Acuerdo, el cual establece los “criterios de difusión y publicación de imágenes y fotografías que puedan generar repulsión en el público, contagio con la violencia o indiferencia ante ésta”. Las fotos que salen en las páginas del diario no solo generan constante repulsión sino indignación por el ser humano. Sin embargo, su línea siempre ha sido amarillista y los mismos ciudadanos

han aceptado su circulación desde el 21 de julio de 1965. También es evidente que no hubo respeto y las expresiones utilizadas (Manejo de la Información, punto N°6), no contribuyeron a la convivencia entre la familia y todas las personas que conocían a los dos hermanos, entre vecinos, amigos, compañeros y simples conocidos.

Auténticos deberes

Es una necesidad de los estudiantes de periodismo que hacen diferentes ejercicios académicos de cubrimiento de diferentes hechos, conocer el Código Internacional de Ética y aplicar el Acuerdo por la Discreción, más todos los documentos o manuales existentes sobre los principios del periodismo. Con más veras, es deber de quienes ya salieron de la academia y ejercen en el medio, profesionales o no de este oficio, conocer y acatar el Código y el Acuerdo. Es necesario darle uso a ese “conjunto de normas morales que rigen la conducta humana” denominado Ética, simplemente para que el periodismo pueda prestar un servicio social de forma transparente, aun en la competencia entre colegas para obtener la ‘chiva’ y la falta de tiempo para reflexionar sobre lo que se está escribiendo, indagar más y verificar mejor. El periodista debe ser imparcial, sin volverse insensible. Al contrario, al entrevistar a las fuentes de información, ponerse en el lugar del otro permitirá respetar el dolor, la dignidad y los derechos de una persona y de sus familiares, así se trate de un delincuente o un fallecido. 

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Leila, pluma firme y

alucinante

Ingenio, historias impactantes, talento, crudeza y sentido del humor hacen parte del recomendado libro Los suicidas del fin del mundo, crónica de un pueblo patagónico. Catalina Sánchez Expresión escrita III / Cuarto semestre

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eila Guerriero es, sin duda, una periodista osada que no le teme a nada. El trabajo de su mano con la tinta y el papel refleja a una mujer fuerte y escueta. En Los suicidas del fin del mundo, publicado en el 2005, se puede percibir la frescura y precisión tan característica de su estilo. Leila inicia su crónica con una breve introducción del primero de tantos suicidios ocurridos en Las Heras, al sur de Argentina. Si bien Las Heras es un pueblo extremadamente pequeño, casi fantasmal,

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sin importancia y con un clima insoportable, había varias historias que clamaban a gritos por ser contadas. Es claro que doce suicidios casi seguidos, como si fueran cosa de sectas, era un hecho digno de ser investigado a profundidad y, desde luego, narrado. Solo para que el mundo se enterara de aquello, que por primera vez oyeran de Las Heras, de su gente desgraciada y sus insoportables vidas. Al principio del libro, Leila hace una reseña histórica sobre el pueblo, sus habitantes y el petróleo. Desde las primeras páginas, su voz está presente. La historia, narrada desde una visión subjetiva, le da la posibilidad al lector de apreciar a los habitantes del

pueblo a través de las cálidas palabras de su autora. La historia avanza de manera ágil. Cada apartado enlaza nuevas personas y el mismo patrón de suicidio. Es una clara reconstrucción de las muertes ocurridas con la exactitud de las fechas, las reacciones, las descripciones y hasta los diálogos. A medida que el libro avanza, se hace cada vez más evidente el magnífico trabajo de inmersión hecho por la autora argentina. No solo logra plasmar descripciones excepcionales y vívidas de los lugares, sino que además añade detalles que enriquecen el relato. Tal es el ejemplo de los párrafos en los que describe el día en que conoció a Martina Díaz y visitó su habitación. Los mensajes exactos colgados en la puerta, las fotografías, su manera de hablar, de fumar y de toser. Su atuendo e, incluso, su respiración. La verdad es que hay muchas muestras de la habilidad de Leila de observar y captar imágenes para luego escribirlas. En general, las descripciones del pueblo, su clima, los atardeceres, el silencio y las calles son perfectas y esclarecedoras. Es posible verlo, oírlo y sentirlo todo a través de su fascinante pluma. La larga estadía de Leila en el pueblo, su previa investigación en archivos, registros y hospitales, su paciencia, curiosidad y discreción le otorgaron respeto, permitiéndole acercarse a sus testimonios, a las fuentes directas, a aquellos que se desgarraron de dolor. Los familiares de los suicidas aceptaron hablar con Leila y le compartieron su desgracia. Tal vez porque era la primera vez que alguien los tenía en cuenta y era la oportunidad de ser protagonistas de algún acontecimiento. Por todo lo demás, Leila hizo un excelente trabajo. Supo esperar, estuvo atenta y abierta a todo tipo de posibilidades. Su voz nunca tembló para hacer preguntas y sus ojos no dejaron de observar las expresiones de sus entrevistados, porque “lo importante no es lo que se dice sino cómo lo dicen”. Y las lágrimas, movimientos y diálogos perfectos, quedaron plasmados. Leila estuvo ahí como quien no está y se mimetizó con las personas sin esperanza, con las calles solas y con el viento. 


AYER EN VIVO

Una noche para

empezar a morir “María Antonieta, en un rincón de su celda, su nuevo hogar desde hacía meses, rezaba desesperada sabiendo que esa sería su última noche con vida”. Carolina Ruiz Seminario de historia de la cultura II / Segundo semestre

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espués de que la tormenta hubiese interrumpido aquella cárcel por toda la tarde, llenando todas las celdas de una brisa de tristeza y melancolía, la noche llegó, tan oscura como las ilusiones de todos los que allí residían, donde no se podía deslumbrar nada. Aun así, los guardianes no necesitaban de luz alguna: conocían aquel lugar tan fielmente que la oscuridad no era un impedimento para saber cómo iban los pasillos y cómo llegar dentro de ese túnel, a su destino. El silencio maltrataba al aire mismo, y lo único que le quitaba su dureza era el leve murmullo de una mujer desesperada, diciendo con voz entrecortada: “Padre nuestro, que estás en los cielos…”. De vez en cuando se producía un silencio atroz que parecía cortar el tiempo; entonces ella seguía con su oración y los guardias podían volver a respirar con tranquilidad. María Antonieta, en un rincón de su celda, su nuevo hogar desde hacía meses, rezaba impaciente sabiendo que esa sería su última noche con vida. Le acariciaba suavemente la cabeza al delfín, mientras que sus lágrimas se derramaban sobre sus pálidas mejillas. Aun lloraba por la muerte de su esposo en la guillotina, diez meses atrás, lo cual le recordaba que su cabeza también iba a ser separada de su cuerpo al día siguiente. Le maltrataba imaginar a sus hijos llorando su muerte. No podía dejar que la desesperación la consumiera, pero las oraciones parecían no tener ayuda. Aquella noche era la más oscura y la más larga de todas, desde

que dormía en aquel lugar. Era la noche en la que se despediría del mundo y todo lo que de él amaba. La realidad es que ya no le importaban las cosas materiales que algún día tuvo como reina de Francia; esa noche lloraba al pensar que dejaría huérfanos a sus dos hijos, quienes tenían como responsabilidad volver a la normalidad a su nación y empezar a gobernar nuevamente, ya sin dictaduras que maltrataran a su pueblo y la libertad de cada uno de los habitantes. Tal vez ya habían aprendido la lección: lo primero que debían hacer era ayudar a los menos favorecidos, a los más pobres, pues eran ellos los que le daban a la corona la nobleza que en verdad valía la pena. En las celdas circulaban rumores de varios que, como su esposo el rey, habían sido enjuiciados y ejecutados en la guillotina. Nadie podía estar a favor de la familia real, porque conllevaría quedarse sin cabeza. Ya muchas madres y esposas lloraban a sus hombres, que compartían la injusticia que se le hacían al rey y a su familia. Ahora, como en esa noche, toda Francia, que estaba a favor de los reyes, era solo silencio. Los opositores, que como principio tenían la igualdad, la fraternidad y la justicia, se jactaban de querer condenar a la reina, por todo el daño que ella le había hecho al pueblo hambriento de Francia, porque así acabarían con la familia real y lograrían ser un pueblo libre. Empezó a amanecer. El dolor crecía en el corazón de María Antonieta, y mientras el tiempo en su recorrido infernal seguía, ella contaba cuántos serían los últimos latidos que daría su corazón. Tomó fuerza y, al salir el sol, llamó a sus hijos. Con una voz de general, les dijo: “Hijos míos, no dejen jamás que nuestro pueblo vuelva a sufrir todo lo que el rey y yo hemos dejado; lo primordial es la comida del pueblo, y luego se verá cómo se ayuda al resto de naciones que desean independizarse. Yo siempre estaré en sus corazones y

en la eternidad del infinito estarán mis ojos pendientes de cuidarlos. Pero deben tener fuerza, pues yo no volveré y solo tengo este momento para recordarles cuánto los amo”. Las rejas se abrieron, dos guardias la tomaron de los brazos y se la llevaron amarrada de manos. Al salir, el sol la encegueció pero eso no le hizo ignorar los aplausos y las aclamaciones del pueblo francés: todos los que estaban allí deseaban su muerte. La tristeza la invadió. Cuando por fin estuvo al frente de la guillotina, detrás del sol, pudo ver a toda la gente que se encontraba esperando su fin. Se le pidió algunas palabras; ella dijo “nada”. Aun no podía creer que tanto odio gobernara su nación. Le quitaron el turbante que le cubría la cabeza. Su cabellera, que debía ser dorada y brillante como el sol, se había vuelto blanca como la ceniza, dejando un pelo tan pálido como su misma cara. Entonces la agacharon. Sentía que todo se iba poniendo frío y sin luz. Olvidó su vida misma y un frenesí le cubría el alma, acabando con todos sus jueces y los gritos de la multitud, dejándola a ella en una soledad inmensa y sin cabeza. Fue solo un segundo sin esperar a que el público tomase aire. La cabeza desprendida cayó al suelo con un golpe fuerte y estruendoso. El verdugo la levantó pero en lugar de una algarabía, los franceses hicieron un minuto de silencio, al darse cuenta de que la muerte en realidad no dejaba ningún sentimiento de libertad, fraternidad o justicia, sino que más bien dejaba un sabor amargo y sofocante en mitad de la garganta. En realidad no había sido necesario matar a esta mujer. 

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AYER EN VIVO

Una pandemia que hará

VALORAR LA VIDA Lina Giraldo Seminario de historia de la cultura II / Segundo semestre

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as ratas fueron las encargadas de traer esta peste hacia nosotros. Si tenemos pulgas, lo más seguro es que adquiramos la peste. Todos tienen miedo, sabemos que no existe cura alguna, pero aun así no perdemos la fe. Estoy sola, toda mi familia ha muerto. A veces desearía morir de una vez para descansar en paz. La situación es peor para los que quedamos, no soporto esta tortura, ya no quiero escuchar más gritos de dolor. Quisiera cerrar mis ojos y que al abrirlos todo hubiera pasado, pero no puedo, esto es real... La peste negra es real. Esta pandemia está acabando con la vida de cientos de personas, sin distinguir entre ricos ni pobres. Ahora el dinero no importa, todos mueren y nada puede frenar lo que está pasando. Lo único que la peste no ha logrado dañar es la propiedad, pero esto de nada sirve porque lo que queremos es vivir sin importar qué tanto tengamos. En este momento no importan las propiedades ni el dinero, no hay cómo comprar una vida. Todos queremos luchar contra esto que nos mata, algunos solo pensamos en sobrevivir y estar con quienes queremos, pero otros más ambiciosos esperan poder seguir viviendo para heredar ropa, dinero y tierras. Para nadie es un secreto que quienes logren sobrevivir tendrán a su alcance grandes riquezas. Creo que siempre debe pasar algo malo para que las personas entiendan el verdadero significado de lo que son y lo que tienen. Tal vez esto ayudará a valorar más la vida. El dolor me invade. Debo ser fuerte, tengo que terminar de escribir esto, sé que es importante. Sueño con que gracias a este escrito, las siguientes generaciones no tengan que sufrir lo que mi gente ha sufrido; que entiendan que deben sacar el máximo provecho de los beneficios que les da la vida, sin preocuparse por nimiedades. Solo nosotros pudimos entender esto cuando vimos

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Veo miles de personas muriendo a mi alrededor. La muerte toca a niños, jóvenes, adultos y viejos. Ya nada respeta, ya nada se respeta. Presiento que la próxima seré yo, esta enfermedad está acabando con todo, incluyendo mis sueños y mis esperanzas. Ya no hay fuerzas para luchar, todo muere y todo se acaba.

que la gente empezaba a morir por una extraña peste. Al principio intuimos que era momentáneo, pero luego entendimos que la muerte estaba más cerca de lo que muchos creían, y que ni siquiera los más ricos podrían comprar la vida con sus grandes riquezas. Ya he cumplido con mi labor de alertar a las nuevas generaciones. Siento que ya puedo morir con mi conciencia tranquila, pues hice lo que mi gente me pidió que hiciera: contar resumidamente nuestra trágica historia, nuestra enfermedad, nuestra muerte. 


Arturo Alejandro Gómez Seminario de historia de la cultura II / Segundo semestre

Primera escena

PIETRASANTA

Un fantasma en

AYER EN VIVO

En un recóndito lugar de la geografía italiana, un hombre duerme tranquilamente en su cama; es el año 1477. Al fondo se escuchan centenares de soldados de la guardia del rey. De repente, una figura fantasmagórica entra por la ventana. Algo extraño está por suceder… Fantasma: ¡Leonardo! ¡Leonardo! … Despierta. En un brusco movimiento, la persona dormida queda sentada en su cama… Leonardo: ¿Qui… Quién está ahí? Fantasma: Soy yo, Leonardo, soy Giovanni. L.: Pero, ¿cómo es posible? Tú estás muerto. F.: Sí, estoy muerto, pero mi recuerdo sigue vivo. Un silencio de ultratumba se siente en el lugar, hasta que Leonardo, con algo de temor en sus ojos, decide hablar. L.: ¿Por qué has venido? F.: Porque tú me has llamado con tus pensamientos, con tus acciones. L.: Pero… Si tú y yo no tenemos nada en común. Es más: yo pinto, no escribo. F.: Te equivocas, mi querido Leonardo, tú y yo somos muy parecidos. L.: Lo dudo mucho. Además, tan solo tengo 25 años. F.: Sí, pero tu visión del mundo es de hombre de 50. L.: ¡Estoy confundido! No sé qué pensar. ¿Me estaré volviendo loco? F.: No pienses eso. Además, la cualidad más grande de un hombre es vivir la vida con locura, con el aprovechamiento de cada instante, succionando de su entorno todo lo que pueda. L.: Tienes razón, pero insisto: soy pintor y no escritor. F.: Ya te lo dije, eso no importa. Lo que importa es lo que sientes, lo que buscas. L.: Está bien, pero dime: ¿a qué has venido? F.: ¡Vístete! Vamos a caminar por el jardín… No hay mejor inspiración para un hombre que estar en contacto con la naturaleza y hasta con el más pequeño insecto.

Segunda escena

En un dos por tres, Leonardo está vestido y se dispone a salir al jardín. Giovanni lo espera sentado debajo de un árbol de olivo. F.: ¡Siéntate, muchacho! Este árbol es como una persona; el agua con que se riega es como el conocimiento que nos fortalece, y los frutos, hijo mío, son la producción de los pensadores. L.: Puedo preguntarte algo… F.: Para eso estoy aquí, para resolver tus dudas. L.: ¿Por qué tus escritos hablan de los estados del hombre? F.: Porque si el hombre no fuera cambiante, dinámico, si no se comportara de formas distintas en diferentes situaciones, si dejara de lado sus emociones, no tendría la capacidad crítica de ser quien es. L.: Y… si cada hombre es único, ¿no debería plantearse como el centro de todo? F.: Podría ser. Aunque debes tener en cuenta que el hombre no existe solo, por sí mismo, sino que debe relacionarse con otros. L.: Sí, eso es cierto. Tal vez por eso en mis pinturas siempre reflejo al hombre como un todo. F.: Recuerda algo: lo importante no es solo pensar las cosas: debes expresar lo que tienes en tu cabeza y en tu corazón. Nuestra misión en la vida es abrir los ojos a aquellos que aún permanecen dormidos. L.: Giovanni, ¿por qué el hombre no sabe en qué creer? F.: Porque el hombre no se ha preocupado por conocerse, por autoevaluarse; mientras el hombre no crea en sí, no podrá creer en otros. L.: Pero ese autoconocimiento ¿cómo se puede lograr? F.: Se logra gracias a personas como nosotros. Así como nuestra labor es abrir los ojos a los dormidos, también lo es llenarlos de preguntas, hacer que se cuestionen sobre lo que son. L.: Quiero llegar a ser tan grande como tú. ¿Qué debo hacer? F.: Lo único que debes hacer es seguir tus conocimientos. Debes ser siempre como eres, un observador. Sigue por el camino en el que estás, que te llevará muy lejos. Poco a poco la figura del fantasma se desvanece. El sol está saliendo por el horizonte, las aves cantan y un verde hermoso se aprecia por doquier. Los rayos del sol son tan blancos, tan deslumbrantes que llegan casi a cegar. En la entrada del jardín se ve la figura de una mujer vestida de mucama, quien, viendo a su patrón sentado a la sombra del olivo, lo cuestiona. Mucama: Señor da Vinci ¿qué hace usted aquí? Leonardo: Simplemente observo lo hermoso de la naturaleza mientras hablo con Giovanni Boccaccio.

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PORTADA

En Chile, México y Guatemala hay escritores indígenas con reconocimiento mundial, mientras que “aquí todavía nos preguntamos si es posible hablar de literatura indígena”, dice el investigador del Externado Miguel Rocha Vivas.

Literatura en palabras

indígenas Verónica Téllez Oliveros Periodismo científico / Séptimo semestre

Llevo treinta lunas tratando de aprender lo que mamá y las viejas Yotchón y Jierranta me enseñan, mi piel cobriza se ha tornado pálida y mi cabeza, envuelta en un pañolón que esconde lo que les han hecho a mis cabellos, se pregunta ¿Cuánto durará este encierro que me hace sangrar?” Éste es el inicio de El encierro de una pequeña doncella, cuento de la escritora wayúu Estercilia Simanca, una de las personas con quienes Miguel Rocha Vivas

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adelantó algunas conversaciones que lo llevaron a escribir el libro Palabras mayores, palabras vivas, tradiciones mítico-literarias y escritores indígenas en Colombia, el cual será presentado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2010. Para Rocha Vivas, profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana y coordinador del Programa de Interacciones Multiculturales de la Universidad Externado de Colombia, la historia indígena es un tema desconocido. Por eso desde la época en la que era estudiante en la Javeriana, se empezó a preguntar por qué la educación es tan euro céntrica. Cuenta que algunos de sus

profesores negaban la existencia de una literatura indígena. De ahí surgió la idea de trabajar e investigar el tema. Una de las dificultades que han tenido los indígenas de Colombia para que sus escritos sean considerados como literatura ha sido la misma historia literaria colombiana, la cual se basa en el canon de la escritura alfabética y en español y “nunca tuvo representación indígena”, dice Rocha. Algunos antropólogos han sido intermediarios al recoger materiales indígenas y producir libros para divulgar su cultura. Pero no existía una historia literaria desde las propias voces de los indígenas. Así, durante el siglo XX surgieron varios escritores como el poeta camëntsá Hugo Jamioy, escritor e investigador de ‘oralitura’ indígena colombiana (escritura que sucede escuchando a los mayores). Autores como él escriben historias teniendo en cuenta sus propias comunidades y tradiciones orales. Están vinculados con escritores indígenas de otras regiones de América. El profesor señala que para los colombianos el reconocimiento de la literatura indígena es algo nuevo, pero hay países en


Fotograía: Cortesía archivo personal Estercilia Simanca. Foto de Antonio Bravo

PORTADA

los que ésta es un fenómeno. En Guatemala, por ejemplo, se entrega el Premio de Literatura Indígena B’atz’. Por su parte, Carlos Fino, estudiante de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia, indicó que en Latinoamérica “hay una fuerte tradición investigativa por parte de México y Perú”, pues sus lenguas indígenas siguen siendo predominantes y existen carreras de filología tanto para el náhuatl como para el quechua. Pero nuestras condiciones históricas son bien distintas, lamenta Fino. De ahí que llame la atención el trabajo de Rocha, a quien le han interesado las formas de escritura propias de los indígenas donde la palabra acompaña a los escritos sin que éstos suplanten a la oralidad. Es usual que aquellos no sean alfabéticos como los de la cultura occidental, sino ideográficos y pictográficos. Por eso las mochilas también son una forma de expresión indígena, son “las mochilas que narran”, porque cada una tiene una historia con ese diseño y motivo plasmado, como dice Rocha al recordar las palabras de una estudiante ik (arhuaca) del Programa de Interacciones Multiculturales.

De esta manera se entiende que el profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz; la PhD en Estudios Literarios y profesora del Departamento de Humanidades y Literatura de la Universidad de los Andes, Cándida Ferreira, y el escritor antioqueño Juan Diego Mejía, jurados del Premio al Proyecto de Investigación en Literatura-Ensayo otorgado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, hayan decidido conceder la Beca Ciudad de Bogotá 2009 a Rocha. Ellos resaltaron “el propósito de visibilizar prácticas literarias no canónicas como es el caso de las literaturas indígenas en Colombia, la formulación de la propuesta y la trayectoria del investigador”. Además señalaron que la obra es “la posibilidad de ampliar la visión que tiene el país sobre su patrimonio literario”.

Rocha Vivas realizó una parte de su investigación por medio de experiencias de diálogo con los escritores indígenas. Más que un método, conversar con otros escritores ha sido la forma de nutrir su propia escritura. Palabras Mayores surge del encuentro con ellos y, en ese proceso, reconocer lo que resaltan sobre sus formas literarias. Para él, es incluso la manera de ampliar nuestros conceptos y prácticas de literatura. No se trata de caer en el exotismo, ya que “por ser indígena no significa que es bueno lo que escribe”, se trata de comprender que es una etapa de tender puentes que fueron negados. Los textos de los indígenas “nos invitan a conocer sus visiones de mundo, pero sobre todo nos permiten conocer su visión sobre lo que es este mundo predominante”, concluye Miguel Rocha Vivas. 

Fotograía: Cortesía archivo personal Miguel Rocha Vivas

Fotograía: Cortesía archivo personal Miguel Rocha Vivas

Para Estercilia Simanca el hecho de escribir refuerza la tradición oral de los pueblos indígenas y viceversa. Pero es la oralidad el fundamento de la literatura indígena.

Estudiantes del Programa de Interacciones Multiculturales de la Universidad Externado de Colombia. visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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Pareciera que de nacimiento el individuo se afilia a una visión del mundo construida a partir de intereses provenientes de una esfera pública bastante limitada. Nuevas instituciones proponen dar voz a la ciudadanía, agentes y actores sociales como generadores de opinión en espacialidades donde la convergencia de lo plural legitime el sentido producido. Omar David Baracaldo Políticas culturales / Sexto semestre

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Ahora se preguntará

¿quién ha firmado esto por usted? 18

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emocracia, espacio público, esfera pública, opinión pública, libertad de expresión, divergencia de posiciones, argumentos en discusión, son algunas de las palabras que alimentan la idea que el filósofo y sociólogo Jürgen Habermas concibió de ese fenómeno en el que actores y agentes se proponen discutir en espacialidades abiertas sobre temas que corresponden al interés general. Innegable es, sin duda, que de comienzo la configuración de esos escenarios fue excluyente; hoy, esa ‘esfera pública’ brilla por la ausencia misma del público, del ciudadano común y su posición. Aquí es pertinente citar una de las obras literarias más importantes del escritor portugués José Saramago, quien en el libro Ensayo sobre la lucidez menciona el valor marchitable de una democracia de coerción y espejismos, a través de esta sentencia: “Cuando nacemos es como si firmáramos un pacto para toda la vida, pero puede llegar el momento en que nos preguntemos quién es el que ha firmado esto por mí”. Podría ser entonces que firmamos algo construido en un escenario público, pero hecho por sujetos con propios intereses, que restringen la voz de protesta y que propagan la abnegación colectiva. Decisivamente, el libro de Saramago habla del papel de los medios de comunicación como agentes manipuladores que construyen una realidad al acomodo del establecimiento gubernamental o la empresa privada. Ese cuarto poder, encargado de fiscalizar a los tres predecesores, es solo un cómplice de unos grupos de interés que configuran a su acomodo la esfera pública. Teóricamente, dice Habermas que “la noción de la opinión en la esfera pública está basada en la suposición del debate racional, crítico y sin falsedades y su acceso universal”1. Una suposición desde esta perspectiva liberal


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permitiría referir a ese fenómeno llamado Opinión Pública como un juego de legitimidades donde actores, agentes sociales, grupos de presión e incluso la comunidad, buscan obtener la razón, el poder o cuestionar al otro, utilizando los medios de comunicación como primera herramienta, además de otras espacialidades. El papel de los medios de comunicación no es inocente. En Colombia hay una concentración de consumo mediático en empresas que se pueden contar con los dedos de una sola mano; son medios privados, muchos adscritos a grupos empresariales de quienes más dinero tienen en el país. Dicen ellos representar la tela cultural de la nación, pretendiendo homogenizar gustos a favor del consumo, narcotizando a una audiencia para cautivar sus preferencias y elevar su legitimidad como oligopolios. No hay intención de satanizar a los medios, sino pensar que esas industrias de contenido no están sirviendo como plataforma plural de opinión y, por el contrario, han adoptado el papel de entes decisorios en la esfera pública. Asegura el investigador Jesús Martín Barbero que aprovechando la rentabilidad informativa, quienes están detrás de los medios adquieren poder y protagonismo haciéndose llamar como el más poderoso grupo de opinión en la esfera pública, “y ello a partir del empate entre los intereses que sostienen su poder y una pseudocultura del gremio, hecha de sondeos informales y tendenciosos, de manipulaciones de la primicia informativa, y en la que no cabe más país que el de la política tal como entre ellos se entiende. Es decir, una política en la que caben los avatares de ministros y congresistas, pero de la que se halla ausente el mundo del ciudadano: el de los movimientos sociales, las organizaciones barriales, el ancho mundo de las luchas cotidianas que van desde el feminismo hasta la ecología, pasando por las nuevas sensibilidades desde las que los jóvenes gritan o pintan sobre la piel de la ciudad su malestar político y su desazón ética”2. Muchos pensarán que Internet llega como el espacio garante de la verdadera Opinión Pública, donde la ciudadanía encontrará lugar para manifestar su voz. Dice un texto de referencia que en términos de Habermas, “Internet es un sitio donde hay debate sin coerción; la libertad de expresión prevalece y no se distorsiona por intereses. Internet cambia la dinámica tradicional de los medios, ‘el nuevo medio’ descentraliza la producción de conocimiento y democratiza la formación de opinión a través de la interactividad”3. En verdad, Internet es una impresionante base de datos que pone en diálogo a cualquier persona en el mundo. En ella convergen informaciones de todas las culturas, de todas las ideologías, de todas las fuentes, de todas las perspectivas, pero también de todos los embusteros. Con respecto a esta aseveración, para que Internet sea en realidad ese escenario de descentralización y producción de co-

nocimiento democrático, es necesario que el usuario esté educado en Internet, es decir, el acceso de información de manera democrática merece una formación que alerte al sujeto de que así como hay variedad en información, también la hay en falsa información, y que acceder a contenidos de valor plural, con la noticia y la otra noticia, merece una leída de contexto y precisión en la búsqueda. Cabe sumar que el acceso a Internet en Colombia es limitado; por cuestiones de estructura e infraestructura pocas personas concentradas principalmente en ciudades disponen de un computador con conexión a la red. Y aunque es posible decirse que en realidad Internet está tomando cancha en la constitución de un escenario liberal de participación masiva, cabe también esta reflexión de Martín Barbero: “Estamos ante la más tramposa de las idealizaciones, ya que en su celebración de la inmediatez y la transparencia de las redes cibernéticas lo que se está minando son los fundamentos mismos de «lo público», esto es, los procesos de deliberación y de crítica, al mismo tiempo que se crea la ilusión de un proceso sin interpretación ni jerarquía, se fortalece la creencia en que el individuo puede comunicarse prescindiendo de toda mediación social, y se acrecienta la desconfianza hacia cualquier figura de delegación y representación”4. Hay otra opción generada por el Estado que parte de la idea de la comunicación desde lo comunitario, en reemplazo de la exclusión generada por los mass media. Resulta que una estrategia implementada a nivel nacional corresponde a la formación de medios de perfil comunitario. Canales, emisoras, periódicos, páginas de Internet y otras actividades de carácter cultural como masificación lectora y de consumo de cine, teatro y artes, se han trasladado a los pueblos y barrios, estableciendo otra plataforma para el acceso de información y la devolución de opinión por parte de la gente en su cotidianidad. El gobierno nacional otorga las licencias a organizaciones en localidades o municipios, entregando frecuencias de radio o permisos para canales de televisión con producción hecha por la comunidad. En estos medios se apropia lo público, se genera pertenencia y se presenta la oportunidad para que cualquier persona sea constructora de contenidos. Sin embargo, como en Internet, el uso de estos

medios requiere de políticas de educación para su uso, apropiación y legitimación. Estos medios tienen por responsabilidad mantener viva la idiosincrasia y tradiciones culturales de un territorio. En procura de no caer en una espiral conservadora ni tradicionalista, estos medios sirven para mantener y atestiguar el devenir del imaginario común. De esta forma, la ciudadanía siente apropiación por un medio que se encarga de destacar lo que es noticia en su entorno, pues concibe que es fácil participar en lo que muchos han llamado medios opuestos al poder. Un medio adscrito y perteneciente a la sociedad civil, configura desde sus contenidos una voz contra lo hegemónico o a favor del mismo, pero por autoría de lo público democrático. En suma, estos medios son usualmente adjudicados a asociaciones comunitarias, pero su dirección no proviene exclusivamente de allí, puesto que al ser medios públicos, reciben intervención del Estado, entidades privadas, asociaciones productivas, colectivos artísticos e ideológicos, que en participación conjunta, reviven el sentimiento de lo público y discuten contra lo emitido por el medio masivo. Quizá y por conclusión, esa voz comunal sea un germen de la opinión pública esperada por Habermas, esa que incluye por igual a los agentes estatales, a los actores comunitarios, a los grupos económicos, a los colectivos vulnerables y marginados, a la comunidad en general. La voz pública, la opinión ciudadana permitirá responder a la pregunta de Saramago, ¿quién ha firmado esto por mí?, pero la respuesta no se quedará en un quién, sino que prevendrá que vuelva a suceder y que unos pocos construyan el sentido social con intereses particulares que empalidecen el interés general.  1. En “The ideals of Habermas’s notion of public opinion in the public sphere are premised on the assumption of rationalcritical undistorted debate and universal access”, en Public Opinion, Political Communication and the Internet. P. 1. Version PDF 2. Martín-Barbero, Jesús. Reconfiguraciones comunicativas de lo público. ITESO. Departamento de Estudios Socioculturales, Guadalajara. México. 2001. Pág. 7. 3 Communication and the Internet. Heather Savigny, University of Birmingham. P 4. Version PDF 4. Ver en Martín-Barbero, Jesús. Reconfiguraciones comunicativas de lo público. ITESO. Departamento de Estudios Socioculturales, Guadalajara. México. 2001. Pág. 16.

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Imagen: Costume 1066 - 1990s A complete guide to English Costume Design and History. John Peacock.

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La moda como acto

Comunicativo Todo un proceso comunicativo, dentro de un mundo de glamur y estilo Lina María Garzón Expresión escrita II / Segundo semestre

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esde muchos siglos atrás la palabra moda ha sido utilizada y definida por distintos personajes trascendentales en la historia, como Luis XIII quien para ocultar su falta de pelo utilizó una peluca o María Antonieta y su esposo Luis XVI, reyes de Francia durante le Revolución Francesa, quienes adoptaron la moda y la propagaron en su pueblo. Pero hay que partir de la definición como tal de moda, palabra que viene del latín, modus, que quiere decir modo o medida. Principalmente es la representación de épocas o lugares específicos que originaron un hecho social importante, el cual transformó en ciertas ocasiones la formación lingüística de las personas y por ende sus tradiciones y creencias, y provocó que nuevas tendencias invadieran sus vidas. Se convirtió además en un mecanismo que servía para regular las decisiones de cada individuo frente a una acción determinada, debido a que con su adopción surgieron códigos sociales y culturales que limitaban el uso “libre” de la moda y obligaban a vestir y a comportarse de acuerdo con los requerimientos de ese código social. Estas normas aún se siguen imponiendo, pero son más evidentes debido a la división social y cultural que existe, a la globalización, el consumismo que nos ahoga y al capitalismo desenfrenado.

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La moda ha tenido un recorrido diverso y cambiante durante toda su existencia, ya que no solo replantea nuevos modelos estéticos y sociológicos, sino que logra cohesionarse con la sociedad hasta convivir con ella. Se han formulado distintas preguntas que intentan explicar el por qué de su duración, como por ejemplo, la pregunta planteada en El imperio de lo Efímero, de Lipovetsky, que cuestiona, “cómo una institución esencialmente estructurada por lo efímero y la fantasía estética ha podido conseguir un lugar en la historia humana”1. El mismo Lipovetscky responde haciendo la aclaración de que la moda no ha sido algo pasajero sino que por el contrario ha tenido una larga duración en el proceso evolutivo de las sociedades. Además agrega que no es algo únicamente generado por la vanidad y por el afán de la diferencia, del reconocimiento individual, sino que este fenómeno permite estimular la razón teórica y dar paso a una serie de investigaciones y estudios culturales que analizarían los diferentes comportamientos de los seres humanos frente a este factor de la vida. Una de las formas más claras de abordarla es desde la semiótica2, y también como una regla de cambio. La moda se interpreta a través de la semiótica ya que involucra un observador que siempre se encuentra creando nueva información acerca de los nuevos cambios culturales que se empiezan a adoptar. Lotman Jurij, citado en el libro Los Juegos de la Imagen, lo expresa así: “el público no debe entender la moda y debe entonces indignarse. En esto consiste el triunfo de la moda. En este sentido la moda es un fenómeno al mismo tiempo de

elite y de masa. Su ser elite consiste en no ser entendida, pero el sentido moda está en su oposición a la muchedumbre”3. Cuando se ve como una regla de cambio significa que como se encuentra en constante evolución genera que la sociedad vaya al ritmo planteado por la moda, debido a que las personas se ven obligadas implícitamente a ser consumidoras masivas de productos y mercancías que les otorgan un grado de reconocimiento mayor y una “individualidad” –inexistente por supuesto- en el medio. Lo anterior permite reconocer que la semiótica siempre estará inmersa en la moda ya que en todo momento se encuentra vigilada por expertos, los cuales son los portadores de información, códigos y lenguaje nuevo para los consumidores. Es evidente que la moda trae consigo un acto comunicativo bastante entendible a simple vista pero complejo si se analiza cuidadosamente. Este proceso de comunicación involucra a todas las personas de una sociedad debido a que es una consecución de eventos que generan ciertas ideologías en las comunidades, las cuales reciben el mensaje por parte del emisor, que en este caso sería la moda actuando mediante la publicidad y el mercadeo, para luego apropiarse de esta información y utilizarla como factor común en distintas acciones de su vida personal como por ejemplo una conversación en su círculo social. Para lograr el acto de la comunicación, la moda se vale de herramientas bastante importantes y reconocidas como lo son los desfiles. Inventados en el siglo XIX, los desfiles son la mejor táctica comunicativa de la moda ya que reúne a su alrededor distintas personas como artistas, actores, periodistas, compra-


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moda sea un acto comunicativo primordial en la sociedad, en constante evolución, que va al ritmo de la sociedad, que le brinda a ésta formas de distención y que permite que las personas tengan algo en común o se diferencien de los otros.

Conclusiones

Aunque es cierto que para muchas personas este tema se relaciona con superficialidad y poco contenido, la moda es todo lo contrario, debido a que esta es la representación más completa de una cultura, porque por medio de los colores utilizados se pueden transmitir distintos mensajes debido a la connotación que cada uno de ellos. A través de las telas usadas también se transmite un mensaje ya que la textura de éstas varía y denota distintos objetos, por ejemplo una tela arrugada y gruesa podría representar la firmeza de un árbol de primavera. Sus cortes también transmiten mensajes ya que las líneas siempre indican una dirección, división, unión, un horizonte. Por otra parte, es utilizada como material comunicativo: cuando se maneja a través de una estrategia publicitaria todo un conjunto de información benéfica, como por ejemplo cuando las colecciones se realizan en materiales reciclables y su venta y promoción traen mensajes de preservación del medio ambiente. En otro sentido más general, la comunicación es algo tan propio de los seres humanos que cada acción que desarrolle un individuo solo o en masa conllevará un acto comunicativo. Así, la moda llegaría a ser la herramienta de comunicación material más completa, ya que vincula conceptos de armonía, estética, diseño, semiótica, publicidad, comunicación, cultura, tradición, futuro y proyección. En definitiva la moda si comunica y lo hace de forma efectiva en una sociedad fiel seguidora de ésta, porque es precisamente un fenómeno cultural eterno, concreto, universal y en constante cambio, que necesita de la imitación para propagarse y que despierta el interés de muchas personas. 

1. LIPOVETSKY, Gilles. El Imperio de lo Efímero. La Moda y su destino en las sociedades modernas. París: Anagrama, colección de argumentos, 1987. 2. La semiótica se define como el estudio de los signos, su estructura y la relación entre el representamen, objeto e interpretante. 3. CALABRESE, Omar; SILVA, Armando; VOLLI, Hugo. Los Juegos de la Imagen. Bogotá: Instituto italiano di Cultura,

Fotograía: Cortesía Pepa Pombo

dores, y futuros diseñadores, quienes logran tener un conocimiento más amplio del tema y aumentan su interés por éste. Su extravagancia logra cautivar el ojo adormecido de las personas y despierta su gusto y vanidad reprimidos. La música viene siendo otro actor importante en el proceso comunicativo de la moda debido a que en los desfiles se utilizan canciones reconocidas de artistas de trascendencia global y se impulsan nuevos talentos. Por medio de ritmos como fusiones, pop, r&b y música electrónica se logra comunicar aun más la propuesta del diseñador quien crea una colección4 de acuerdo con la estación del año en conjunto con su personalidad. Se podría llegar a decir que “la colección es de alguna forma un texto, en el sentido que expresa sus posibles codificaciones (elección de colores, forma de los trajes, etc.)”5. La presentación de modelos en los desfiles, luciendo los diseños a sus espectadores, hace que cumplan una función similar a la de un centro comercial: ambos se crean con una razón social importante, servir al cliente a tal punto de que éste se sienta cómodo, seguro y pueda establecer una relación de confianza con el diseño o el establecimiento ; utilizan estrategias de publicidad similares; congregan distintas personalidades y gente del común; la innovación está presente en los dos, y comunican diferentes mensajes utilizando herramientas poderosas. De igual modo, los efectos comunicativos de la moda son primeramente expuestos por las personas a través de su vestuario con una intencionalidad variada que puede estar entre demostrar el estado de ánimo del individuo hasta en la evocación de sentimientos y también como instrumento para incitar a realizar alguna acción determinada o para hacer saber que se dejó de realizar otra. Otro aspecto importante que conforma el gran mundo de la moda es el vestido, entendido éste como la selección individual que hace cualquier individuo acerca de qué quiere llevar puesto, de qué forma, con qué accesorios, qué tipo de tela le gusta más y qué quiere transmitir o comunicar con su atuendo. Los autores de Los Juegos de la Imagen presentan una definición amplia sobre la comunicación del vestido que se da en varias formas: “corporales; fuertemente autorreferenciales; con fuertes caracteres fácticos; que ejercen una acción sobre los interlocutores; y comunican esta acción (muestran ser voluntarias): que se dirigen genéricamente a toda una audience posible, no a un interlocutor individual (se parecen entonces más a la escritura que a la oralidad); estructuradas en un eje paradigmático y un eje sintagmático; con contenidos relacionados sobre todo con los usos y las categorías sociales ( y es acá en donde se insertan las virtualidades de código); y por último seductoras”.6 Cada uno de los elementos que conforman el mundo de la moda comunican. Reunidos como un núcleo central, permiten que la

1995. P 47. 4. Conjunto de diseños propios de un autor que se crea con un propósito especifico. Las telas y la utilización se colores varían de acuerdo a la colección que se saque al mercado. 5. CALABRESE; SILVA; VOLLI. óp. Cit., p. 48. 6. CALABRESE; SILVA; VOLLI. óp. Cit., p. 53.

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Comunicación educativa para el

buen ciudadano Los medios de comunicación ya no son un simple instrumento que puede ser utilizado en el ámbito educativo; ahora son tan necesarios a la hora de formar a los ciudadanos como lo son los libros o los tableros en los salones de clase. David Fernando Jáuregui Expresión escrita II / Segundo semestre

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xiste una particular conexión entre los medios de comunicación y la formación ciudadana, y es de vital importancia para los ciudadanos colombianos empezar un proceso de implementación entre la educación de la ciudadanía con los mass media, como la Internet, la radio y la televisión. Para comenzar, lo primero es mostrar cuál es la relación entre los medios de comunicación y la buena educación de los integrantes de una sociedad. María Teresa Quiroz, investigadora de la comunicación, señala que “la cultura de masas no actúa solo en el momento en que se accede a ciertos aparatos o instrumentos técnicos (el televisor o la radio por ejemplo), sino que su presencia se prolonga en los distintos espacios de la vida social cotidiana”1, de forma tal que los mass media se han interiorizado en la vida de las personas a tal punto de influir en la forma de ser, de actuar y de pensar.

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Esto, sin duda alguna, muestra lo delicado del asunto; si se tiene en cuenta el poder que tienen los medios de comunicación en los ciudadanos (especialmente en los jóvenes), se entienden algunas conductas de la población en general, como por ejemplo la aversión a sus dirigentes o la ridícula idea de que los colombianos con mucho dinero y poder, son narcotraficantes o políticos corruptos. En una investigación del analista chileno Valerio Fuenzalida, menciona que “la gran mayoría de los canales públicos de la región (en Chile y Colombia) han sido manejados por los gobiernos de turno, y se les han asignado principalmente --de modo más brutal o más encubierto-- funciones de persuasión política hacia las opciones gubernamentales […] obteniendo una escasa audiencia en su programación informativa, por su carencia de credibilidad”2. La comunicación en las instituciones educativas, principalmente primaria y bachillerato, es clave ya que, como lo dice el sociólogo Durkheim, en buena medida, el fin de la educación es crear al ciudadano: “desde los primeros momentos de vida los

obligamos a comer, a beber y a dormir a determinadas horas, los obligamos a respetar normas de limpieza, de discreción y de obediencia; después los obligamos a tener en cuenta al prójimo, a respetar los usos y las conveniencias, les imponemos el trabajo, etc… etc.”3. Y si de alguna manera la comunicación es un elemento importante a la hora de formar ciudadanos, es determinante que así mismo tenga influencia directa en la educación básica que ofrece el Estado que es, en principio, la que la mayoría debe alcanzar. Tal es el caso de la influencia de los medios de comunicación en la educación, que hoy en día se afirma, siguiendo a Quiroz, que la educación ya no es la única depositaria del saber, debido a que “los media, su crecimiento continuo y su perenne ocupación del espacio-tiempo social han venido a configurar un nuevo clima cognoscitivo y de aprendizaje”4 en las juventudes. Como lo cita la autora peruana en un documento que publicó la UNESCO en 1996, titulado La educación encierra un tesoro, es necesario “potenciar el tipo de alfabetización propio de la sociedad de la información: es necesario introducir el uso de los lenguajes audiovisuales, de la informática, de las computadoras y nuevos medios”5.


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Dado que uno de los factores más importantes en la formación de los ciudadanos depende de la educación, también es importante señalar que no solo la educación institucional hace parte de esta formación: la educación familiar y el ámbito social influyen en esta tarea. Los mass media también tienen alcance en estos sectores: un ejemplo claro es el reporte agonal (como programa televisivo en horario familiar), “que es especialmente dado para hacer comparecer el esfuerzo y el protagonismo de la gente corriente para enfrentar sus problemas […] esto diagnostica sus capacidades y recursos, para potenciarlos y convertirlos en sujetos activos de su propia superación”6. Como lo más notable es que al estar la comunicación tan estrechamente ligada a la educación, y la educación a su vez tan sujeta a la formación del ciudadano, la educación es el puente que conecta a los medios de comunicación con la formación de los ciudadanos; no solo implementándose en colegios y en el sistema educativo sino, también, en los ámbitos familiar y social. Prueba de ello es que el autor Jorge Alberto Huergo, citado en la investigación de la Universidad Nacional llamada Comunicación y escuela: orientaciones para la incorporación, usos y apropiación de los medios de comunicación en las instituciones educativas de Bogotá, dice que “si la comunicación en el ámbito urbano incide en la educación de los habitantes y en su formación como ciudadanos, es preciso que se ponga a discusión la necesidad de formular una política pública que brinde horizontes para la toma de decisiones en torno a las relaciones entre la ciudad, la comunicación y la educación”7. En el caso de Bogotá, una ciudad que bien se puede usar como ejemplo, la Universidad Nacional hizo un estudio en el 2004 que pretende utilizarse como punto de partida para incorporar los medios de comunicación en las instituciones educativas de Bogotá8 e incluye propuestas como formular un plan de educación en comunicación y medios, crear centros multimedia que pongan en interlocución a los educadores y comunicadores, incluir la comunicación dentro de los ámbitos de democracia y ciudadanía dentro del Proyecto Educativo Institucional, PEI, entre otros. Sin embargo, el Estado, tanto integrantes como gobernantes, ha mostrado desinterés en mejorar la amplitud educativa que un medio de comunicación pueda tener: comparando, por ejemplo, la parrilla de programación del Canal Capital con la del Canal Caracol, extraídas de sus respectivas páginas de Internet9, las diferencias son evidentes: mientras que el primero se enfoca en programas culturales, como documentales o programas de pintura (sin dejar a un lado el entretenimiento y las noticias), el segundo se limita a presentar las noticias y un programa de opinión después de las noticias de las 10:30 PM, enfocándose principalmente en el entretenimiento

y en ningún momento en la educación. Aunque la principal diferencia entre estos dos canales es que uno es público y el otro privado, no se justifica la falta de control ante este tipo de programación, que no solo no es productiva sino que en algunas ocasiones es inapropiada para algunas audiencias; o ¿no se supone que el espectro electromagnético es propiedad pública y esto conlleva a que por lo menos haya algunas exigencias mínimas frente a su uso? Otro ejemplo reside en las emisoras de radio de Bogotá. Recientemente se ha aclamado que la emisora joven más popular y más escuchada de Bogotá es “Oxígeno 100.4 Fm”, cuando hay otras emisoras culturales y de gran valía educativa ─como las emisoras universitarias─ que tienen un mínimo de audiencia frente a las que escasamente hacen propaganda sobre las propuestas distritales del control del sida y temas por el estilo. Aun así, existió un caso que vale la pena resaltar: Radio Sutatenza. Fue un proyecto educativo liderado por el sacerdote José Joaquín Salcedo Guarín, que en palabras de Miguel Maldonado García, “fundó en 1947 una artesanal emisora a la que denomina Radio Sutatenza en una lejana población andina del mismo nombre […] antes de terminar la década del 50 el proyecto mediático había crecido geométricamente y contaba ya con bibliotecas, centros radiofónicos, dos editoriales (Andes y 2000) y un periódico que tenía en su momento mayor circulación que El Tiempo y El Espectador”10 y que para 1955 superaba los 25.000 receptores y había alfabetizado a 30.000 adultos. Si se tiene en cuenta este hecho histórico, se concluye que efectivamente sí es posible lograr, igual que en el pasado, que los medios eduquen a los ciudadanos y no se dediquen todo el tiempo a la programación poco productiva y a la publicidad, porque ¿si ya logramos en el pasado algo como Radio Sutatenza, y tenemos hoy en día la maravillosa tecnología de la cual hoy disponemos, por qué no lo hacemos?

Finalmente, hay que aclarar qué significa ser un buen ciudadano. Para Salvador Giner, destacado sociólogo español, los buenos ciudadanos son “sujetos activos y responsables, en lugar de gentes despreocupadas por la causa pública; ciudadanos que no se desalienten ante las dificultades que presenta la vida política democrática tal cual es y que quieran con firmeza, defender sus aspectos beneficiosos y reformar los malignos”11 y además ─en mi opinión─ que sepan leer y escribir, que entiendan los valores familiares y cívicos, que puedan sostener discusiones sobre política, arte, filosofía, etc. También que entiendan el valor de su tierra y lo valiosos que son para ella, porque no hay nada más fácil de manipular que un pueblo ignorante desconocedor de lo que son y de lo que tienen. Sin embargo, sabemos que pensar en ello, no solo no es posible, sino que se puede pasar por “inocente” al creerlo. Aun así, intentar formar ciudadanos medianamente activos, alfabetizados, que tengan aspiraciones más allá de las que convencionalmente se tienen, no tiene por qué ser un sueño. Puede ser también un objetivo. Todo lo anterior demuestra que hay metas importantes que se pueden lograr porque ya existen las herramientas para hacerlo y porque incluso el gobierno ha caído en cuenta de la vital importancia de este tema. De igual forma, hay que destacar que no solo es cuestión de propuestas y de dinero, o de presión por parte del gobierno hacia los canales privados y su programación, sino que es igualmente necesaria la participación de las audiencias y su comprensión acerca de cuán importante es la implementación de los mass media en la formación ciudadana. Este tema debe ser visto no solo como un complemento para la educación sino como algo necesario que debe ser asumido muy seriamente. 

1. Quiroz, María Teresa. Aprendizaje y comunicación en el siglo XXI. Bogotá: Editorial Norma, 2003, p. 50. 2. Fuenzalida, Valerio. Expectativas educativas de las audiencias televisivas. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2005, p. 138 3. Durkheim, Emile. Las reglas del método sociológico. Buenos Aires: La pléyade, 1984, p. 31 4. Quiroz, óp. Cit, p. 51. 5. Quiroz, óp. Cit, p. 55 6. Fuenzalida, óp. Cit, P 130 7. Comunicación y escuela: orientaciones para la incorporación, usos y apropiación de los medios de comunicación en las instituciones educativas en Bogotá. Bogotá Universidad Nacional de Colombia, 2004, p. 6. 8. Ibíd. 9. Para más información sobre las parrillas de los respectivos canales consultar: http://www.canalcapital.gov.co/index.php/ programacion.html y http://www.caracoltv.com/programacion 10. Maldonado García, Miguel Ángel. Pedagogías Críticas: Europa, América Latina, Norteamérica. Bogotá: Editorial Magisterio, 2008, p. 52. 11. Giner, Salvador. Carta Sobre la Democracia. Barcelona: Editorial Ariel, S.A, 1996, p. 120

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Impíos ¡apoyen al TLC!

¿un acto de fe? El gobierno colombiano se ha declarado devoto del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y ha predicado sus propiedades milagrosas para impulsar el crecimiento del país, conquistar nuevos mercados y mejorar nuestra calidad de vida. Sin embargo, tras estudiar las implicaciones de este acuerdo bilateral, su promesa de redención se diluye y su firma se asemeja a un acto de inmolación en defensa del fundamentalismo de mercado. Laura María Ayala Economía III (colombiana) / Sexto semestre

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n 1989, con la caída del Muro de Berlín, se decretó la muerte simbólica del socialismo y la hegemonía absoluta de occidente, bajo la égida de Estados Unidos, como rector moral y material del destino del planeta. Tal era el espíritu triunfalista de los vencedores de la Guerra Fría que el Ph.D. en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard, Francis Fukuyama, en su libro El fin de la historia y el último hombre, se atrevió a declarar que con la conquista del capitalismo y la democracia la historia había llegado a su fin. Después de la caída de la cortina de hierro, el mundo sólo tendría una dirección: el neoliberalismo político y económico. Si bien esta “profecía” con tintes chauvinistas no fue bien recibida por muchos intelectuales, los hechos inmediatos parecieron darle la razón a este politólogo estadounidense. Frente al “participativo e igualitario” sistema democrático y la pujante economía de mercado capitalista, la dictadura del proletariado de partido único y el desmoronamiento de las demás estructuras políticas y económicas de la antigua Unión Soviética y de Europa del este, expusieron las debilidades y falencias del sistema que en un principio

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significó la materialización de la utopía de Marx. Entonces el mundo creyó en la muerte de la ideología y sacrificó la igualdad en aras de la libertad. Estados Unidos no dudó en autoproclamarse como el mesías llamado a expandir los ideales “universales” de la democracia, la igualdad, la libertad y la propiedad privada. La economía mundial retomó el laisser faire y a nombre de la política macroeconómica y tecnocrática del liberalismo redujo el tamaño del Estado, privatizó, limitó al mínimo el asistencialismo y el intervencionismo y creyó en el libre mercado y en la sapiencia de la mano invisible que lo regulaba todo y asignaba de forma eficiente los bienes y los servicios entre la población. Ya no importaba si vivíamos en el norte o en el sur o si adorábamos a Iahvé, Alá o Jesucristo: había surgido una nueva religión mundial que aseguraba eficiencia, productividad y rentabilidad: El Mercado. ¿Quién habría de atreverse a cuestionar sus milagros? Los primeros en volverse devotos de este nuevo culto fueron durante la década de los ochenta Margaret Thatcher –primera ministra británica– y Ronald Reagan –presidente estadounidense– que enfilaron sus esfuerzos a acabar con el estado de bienestar, propuesto por John Maynard Keynes en la década de los años treinta, para implantar y expandir los ideales del neoliberalismo. Reagan declaró que “el gobierno no es la solución, sino el problema”. Además, organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, se dedicaron a convertir a los países del tercer mundo al fundamentalismo de mercado cuyos mandamientos fueron el Consenso de Washington. Tales directrices neoliberales fueron suministradas a los países latinoamericanos como la fórmula mágica para hacer despegar sus economías, ungiendo al comercio internacional libre como la vía óptima para el desarrollo y crecimiento de todas las naciones. Dentro de esta devoción a la inmensa sapiencia del libre mercado, la liberación, integración e internacionalización fueron declaradas buenas per se. Teóricamente todo país que abriera sus mercados e incrementara sus importaciones, obligaría a sus empresas nacionales a ser más competitivas, eliminando las distorsiones de los monopolios e insertándose en las dinámicas de la economía mundial. No obstante, esta preocupación de Estados Unidos por sus vecinos latinoamericanos no era otra cosa que una fachada para

esconder el deseo del gigante del norte para ingresar a los mercados de los países ahora catalogados como en vía de desarrollo. Fiel seguidor de la Doctrina Monroe –”América para los Americanos”– Estados Unidos intentó inicialmente establecer un acuerdo comercial con el bloque de países latinoamericanos, el ALCA, pero tras su intento fallido de unificar a todo el resto del continente, el Tío Sam optó por firmar tratados de libre comercio con cada país por separado y, por supuesto, Colombia no sería la excepción. Un Tratado de Libre Comercio, TLC, teóricamente solo negocia temas que pertenecen al ámbito del comercio. Quedan excluidas entonces la seguridad nacional, la soberanía y la integridad territorial. Además, supuestamente no atenta contra ningún derecho consagrado en las constituciones políticas de los países signatarios. Sin embargo –centrándonos en el caso del TLC entre Colombia y Estados Unidos– al negociar sobre cuestiones neurálgicas para la población, como lo son el tema laboral, la agricultura y la seguridad alimentaria, el medio ambiente, la salud y la propiedad intelectual, entre otros, se pueden estar adquiriendo compromisos bilaterales irreversibles que atenten contra los derechos y garantías consagrados por nuestra carta magna de 1991. Un claro ejemplo es el tema de la salud, tan en boga por estos días a causa de su improvisada reforma impulsada por el gobierno colombiano vía decretos de Emergencia Social. En nuestro país, el problema de este sector no se reduce a la cobertura y la mala calidad sino que radica de igual manera en el acceso a los medicamentos. El TLC entre Estados Unidos y Colombia promueve la protección de la propiedad intelectual y de las patentes, que podrían extenderse a 20 años e incluir plantas, animales y hasta métodos de diagnóstico, terapéuticos y quirúrgicos. Todo lo anterior tendría consecuencias desastrosas, como la desaparición de las cadenas de fármacos genéricos en Colombia, el alto costo de las medicinas, la pauperización del Plan Obligatorio de Salud, POS, y la reducción del bienestar y la calidad de vida de los colombianos menos favorecidos. Dentro de la lógica del TLC, y bajo la égida del dios Mercado, absolutamente todo puede ser reducido a la calidad de mercancía, incluido el medio ambiente, nuestros recursos naturales renovables y no renovables y hasta nuestro mismo territorio. Este pacto bilateral no establece normas ambientales avanzadas


DEBATES

de acuerdo con estándares internacionales. Sólo reconoce los acuerdos ambientales multilaterales de los cuales todos son parte, lo cual deja por fuera los principales convenios referidos al medio ambiente que aún no han sido suscritos por Estados Unidos. Entonces, si el TLC parte desde un principio de condiciones asimétricas y perjudica la calidad de vida de la mayoría de los colombianos, ¿por qué insistimos en que la salvación de la economía colombiana sería firmar dicho tratado? La respuesta es muy sencilla y un tanto cruenta, pues dentro de esta nueva lógica de mercado no se piensa en el bienestar de la población en general sino de quienes tienen el capital, en este caso, de unos cuantos empresarios que se verían beneficiados al ingresar al mercado estadounidense sin barreras arancelarias. Ese mismo reducido grupo de empresarios es el que impulsa al gobierno de turno

a enarbolar la bandera del TLC y realizar intensas labores propagandísticas y diplomáticas para que finalmente el congreso estadounidense sancione dicho acuerdo comercial y ellos no tengan que pasar por la angustia de cada cierto tiempo realizar labores de lobby para que Estados Unidos, en muestra de su “infinita generosidad” y en reciprocidad a la “buena voluntad colombiana” en su lucha contra el narcotráfico, decida unilateralmente prorrogar el ATPDEA (vigente hasta el 31 de diciembre del 2010). El TLC sólo fue aprobado por una mínima diferencia en el Congreso colombiano y en Washington, pese a las intensas labores de lobby de la bancada uribista, los congresistas demócratas se muestran renuentes y exigen serias modificaciones en el tema laboral, ambiental, de propiedad intelectual y de inversiones. Si bien Barack Obama –sin comprometerse con fechas–

insiste en que desde su cargo como primer mandatario estadounidense trabajará por la ratificación de los tratados pendientes con Colombia, Panamá y Corea del Sur, hoy por hoy la agenda del país del norte gira alrededor de otros asuntos. Mientras tanto, el ejecutivo colombiano –en una lucha contra el reloj– no pierde las esperanzas de descongelar los acuerdos y hacer al TLC atractivo para los norteamericanos, sin importar el costo que tenga que pagar el pueblo colombiano por estas concesiones desmedidas y apresuradas. Sin duda, el ratificar un acuerdo comercial basado en la asimetría y en una negociación servil e improvisada que abiertamente favorece a Estados Unidos, solo agudizará las plagas ya desatadas por la imposición del modelo neoliberal: la pobreza, la desigualdad, el desempleo, el analfabetismo y la delincuencia.  visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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DEBATES

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DEBATES

Desinformación en los medios:

¿resignación o denuncia?

En Colombia se está violando el derecho a la información. Es hora de denunciar y ser partícipes en la solución de la amenaza a esta libertad. Andrea Moreno Legislación de la comunicación / Sexto semestre

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l Estado Social de Derecho, como explícitamente está expuesto en la Constitución de Colombia de 1991, no es un concepto creado recientemente ni surge de unas pocas ideas. Por el contrario, ha tenido su base en movimientos, reconfiguraciones y hechos que se han experimentado durante mucho tiempo. En el caso colombiano, se configuró como forma de Estado en el que, como su nombre lo indica, hace referencia a la sociedad. No hace referencia al hombre como agente individual, sino como un actor perteneciente a una sociedad en donde interactúa y convive cada día. Para tal convivencia, es necesario tener un orden, unas normas, deberes, valores y demás acuerdos, sin los cuales difícilmente se lograría una coexistencia pacífica y ante todo correcta. Uno de los elementos del Estado Social de Derecho se refiere al tema de la comunicación, la información y sus libertades. Así, es evidente el gran número de cartas, asambleas y cumbres a través de las cuales se ha tratado de resolver conflictos y fenómenos que puedan afectar a quienes se comunican, es decir a todos los seres humanos. De esta manera se parte del hecho de que todos los seres humanos pensamos, nos expresamos, opinamos y recibimos y/o damos información, lo que permite concluir que son derechos fundamentales e irrevocables, mas

no ilimitados. Al estar sujetos a la Constitución Nacional y al ser parte de un Estado Social de Derecho, se debe tener en cuenta una serie de limitantes que se imponen al tener un grado importante de libertades pertenecientes a formas individuales, privadas, tangibles, intangibles, no verbales, sociales públicas y/o colectivas. Es necesario tener en cuenta que todos los ciudadanos, niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, periodistas o cercanos al oficio, tienen acceso al derecho a la información veraz. Con base en lo anterior, es necesario hacer especial énfasis en el derecho de información relacionado con el concepto de responsabilidad social en Colombia, teniendo en cuenta que una de las ramas del derecho a informar y ser informado se relaciona estrechamente con el término de la objetividad. La resolución Nº 059 de 1946 redactada por la ONU declara la información “como un derecho humano fundamental”. Tal derecho abarca diversos aspectos del mismo y la objetividad no deja de ser uno de ellos. Surge entonces la pregunta: ¿existe una evidente objetividad en los distintos medios periodísticos en el país? Si bien hay debates relacionados con el concepto de objetividad, sí se puede establecer una serie de normas para su correcto uso en los medios. Hoy en día, los medios no deben ser vistos como organizaciones productoras de información real, objetiva, sino como empresas que ponen a circular informa-

ción según sus intereses personales, como lo haría cualquier industria de otro sector de la economía. Si se analiza por ejemplo cierta cantidad de revistas que manejen el mismo tópico, será claro que sus contenidos son distintos y de forma clara quedará en evidencia su ideología. ¿No sucede esto con los periódicos El Tiempo y El Espectador? ¿O entre noticieros como los de los canales RCN y Canal Uno? Con seguridad, aunque traten los mismos temas, los medios informativos le asignan cierto carácter encaminado a una filosofía completamente distinta. Por lo tanto, si lo vemos desde una manera más arriesgada, e incluso dramática, se están violando los derechos humanos. Es allí precisamente donde como ciudadanos colombianos se evidencia que somos parte de un Estado Social de Derecho y podemos acudir al Estado, pues se está vulnerando el Derecho de la Información. Si bien se transmiten contenidos, éstos no podrían ubicarse dentro de un marco imparcial. Nuevamente se evidencia que en un Estado Social de Derecho, el Derecho a la información es un asunto perteneciente a la comunidad, a la sociedad, mas no al individuo como tal. Por ende, somos todos los ciudadanos los afectados a raíz de la polarización profesada a través de los medios y somos los mismos individuos vulnerados los que debemos velar por la correcta difusión de los contenidos. Sin embargo, establecer el correcto uso de los mensajes provenientes de los medios puede llegar a ser utópico y convendría entonces aceptar a los emisores como agentes de empresas que velan por intereses personales, ya sean políticos o económicos, entre otros. Entonces, ¿debemos acudir a la resignación, como individuos capaces de opinar, pensar, informar? ¿Debemos desperdiciar nuestras virtudes, nuestros derechos humanos fundamentales haciendo caso omiso a lo negativo que eso conlleva? Es hora de hacer valer nuestros derechos, nuestras libertades, de trascender, ir más allá de nuestra individualidad, porque nos regimos bajo el Estado Social de Derecho, porque nuestros intereses también se ven involucrados. Es hora de hacer algo al respecto y actuar como sociedad, no bajo la individualidad, característica propia de los colombianos. Hay que aprovechar los medios al alcance para ser partícipes de nuestros derechos. Es apenas lógico pensar que un solo individuo velando por el derecho a la información sea insuficiente, pero creando espacios que velen por el acceso a ésta, es posible encontrar un camino que logre el respeto por la normatividad y los derechos como seres humanos.  visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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VIGÍA

El debut de la diva,

sueño de un transformista

Michell Valencia se está volviendo famoso. A sus 23 años, el periodista cucuteño conduce el programa En Boca de Lola de Dominio G, el primer canal de televisión por Internet LGBT+H de Iberoamérica producido en Colombia.

Johann David Benavides Periodismo cultural / Octavo semestre

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altando quince minutos para las 4 de la tarde, un joven homosexual cruza la puerta negra de 4 metros de alto de ARTTV Producciones, saluda con efusividad como si hubiera llegado a su casa y se sienta en frente a un tocador adornado con 18 bombillos empotrados alrededor del marco de madera. La maquilladora abre el neceser, saca el reguero de utensilios de belleza, los ordena encima del mesón y empieza a caracterizar a Lola, una hermosa mujer que estará al aire en 45 minutos emitiendo su propio programa de farándula. Hace un año, Michell Valencia demostró en un casting que tenía, además de una belleza “natural” al vestirse de mujer, el manejo adecuado de las cámaras, las técnicas de improvisación y la credibilidad que Geo Aragón, director de Dominio G, estaba buscando. Así se convirtió en la diva de este canal y dejó claro con su talento que el deseo de ser presentadora no era un simple capricho, una veleidad. Dominio G es el canal de televisión LGBT+H en pro de la no exclusión para que lesbianas, gays, bisexuales y travestis tengan su propio espacio y puedan ex-

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presarse sin tabús. Es el medio de comunicación disponible en Internet con un contenido informativo y de entretenimiento donde los heterosexuales son partícipes y los homosexuales, los protagonistas. Michell cierra los ojos, se concentra y memoriza por última vez el libreto mientras retocan sus párpados con sombra azul y delineador negro. Pestañina, labial, brillo, base, polvos y rubor. Extensiones de cabello hasta la cintura, secador y botas de tacón. Minifalda, blusa escotada y exagerado cinturón. Lola está lista, sentada en su set de grabación. “Mucha pilera y energía. Habla muy fresca para salir con toda”, le grita el productor a esta incrédula presentadora, quien le dará palo a los personajes del mundo del espectáculo nacional e internacional. “Silencio todo el mundo, celulares apagados… 5, 4, 3, 2, 1, ¡Al Aire!”. En Boca de Lola, el Talk Show conducido por un transgenerista, nace de la idea que Jorge Aragón, conocido como “Geo”, tenía de lanzar un espacio de farándula con un contenido ajeno al que otros canales de televisión ofrecen. “Lola es única. Es distinta desde su rol como travesti y su programa se diferencia de los demás porque éste no es un espacio para criticar por criticar. Es incomparable con el estilo

de Graciela Torres –La Negra Candela– o de Carlos Giraldo, por nombrar a los más reconocidos en el medio”, afirma. Valencia, periodista de la Universidad Externado de Colombia, soñaba desde niña con hacer un show como el de Lola porque era algo que no se había hecho en el país, pues siempre se ha visto al presentador gay (si se ha declarado públicamente como tal) pero nunca al transgenerista. “Asumí mi orientación sexual desde la adolescencia cuando salí del clóset. Hoy estoy muy satisfecha de encarnar a una diva con acento español, tener mi propio programa, hacer los libretos, ser la conductora y la presentadora”, cuenta, con la potestad de cualquier estrella de televisión. Hombre biológico, mujer por instinto En entrevista para El Tiempo, a propósito del impacto mundial que generó la noticia de la homosexualidad del artista puertorriqueño Ricky Martin, Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, organización encargada de promover los derechos de la comunidad LGBT, se lamentó, desde su rol como lesbiana, por las personas transgeneristas cuando el periodista Yamid Amat le preguntó qué sentía hacia ellos.


VIGÍA

2010-2011, ha salido en varias revistas nacionales, participó en un capítulo de Los caballeros las prefieren brutas, de Sony Entertaiment, como Drag Queen, y se encuentra preparando el Primer Gay Fashion en Colombia, “un evento donde estará lo mejor de la comunidad LGBT”, según lo cuenta, organizado por la Revista Gay Travel Club, junto con la Academia de Baile Nerú Latin Power. Michell, si bien muy criticada y aún tan apática a los deportes y al gimnasio, seguirá haciendo televisión como presentadora travesti. “Siempre he sido una persona de correr riesgos y éste ha sido uno de los más importantes porque personificar a Lola ha sido un gran reto”, concluye mirándose al espejo donde se retoca afanada cada vez que tiene grabación. 

sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico” (Artículo 16), Talero opina que el transgenerismo le aporta a Colombia “la transición hacia una sociedad moderna y democrática, en pos de una cultura de afirmación pública de las diferencias, del pluralismo, de la solidaridad, de la corresponsabilidad y de la inclusión social que soñamos”. Desde hace más de 40 años se hacen en Colombia cirugías de reasignación sexual y se manejan los tratamientos hormonales. No obstante, “la necesidad actual es que esta ciencia y técnica le llegue a toda la población sin discriminación alguna”, continúa Talero, afirmando que el transgenerismo debe formar parte de la agenda de todas las instituciones que trabajan con la niñez, la juventud,  la salud, la educación, la cultura, el desarrollo, la economía y las políticas públicas. Sin embargo, Colombia recuerda a la famosísima Endry Cardeño por su personaje de Laiza en la telenovela Los Reyes, en el año 2004, quien biológicamente sigue siendo hombre pero se siente toda una mujer. Para el Estado también lo es por la M (masculino) en su Cédula de Ciudadanía. Geo dice que en Colombia se maneja una doble moral, pues al principio el público tenía cierta reticencia por Laiza al ser el primer transgenerista que participaba abiertamente en televisión. Después, ella logró un impacto y llegó a convertirse en un ícono. Es por esto que hacer un programa como el de Lola resulta ser un proyecto prominente. “Michell es diferente a otros travestis que se ven como hombres vestidos de mujer. Ella, en cambio, perfectamente puede pasar como una, además de encarnar muy bien al personaje de la española Lola: directa, ácida, frentera, de amores y de odios”, garantiza Geo. Méritos al hombro Llenando de gran orgullo a la comunidad gay, la acogida del programa ha sido buena. A pesar de que a algunos les gusta la farándula y a otros no, Lola ha tenido la aceptación que los realizadores esperaban por parte del público heterosexual. “Los medios de comunicación son la ráfaga para que dejemos de estereotipar a la comunidad LGBT”, dice Michell. “Con programas como éste, estamos demostrando lo verdaderamente capaces que somos, personas comunes y corrientes, trabajadoras, emprendedoras y echadas pa’ adelante, al igual que cualquier heterosexual”. Simpática, espontánea y descompilada, la auténtica Michell, como ella misma se define, ha logrado escalar tan rápido que este año la coronaron Miss Amistad Gay

Fotograías: Cortesía Canal Dominio G.

“Apenas un hombre empieza a vestirse de mujer, hay rechazo”, expresó. “Siento mucho dolor porque son discriminados, incluso más que lesbianas, gays y bisexuales. Son a quienes más asesinan, a los que más acosa la Policía; los primeros expulsados de la casa y del colegio”. Por su parte Geo reconoce que, lamentablemente, los travestis vienen siendo la parte fea o negativa de la sociedad y no debería ser así, razón por la que junto a su novia, la productora del canal, quisieron lanzar a un transformista a presentar la sección de entretenimiento dentro de su parrilla de programación para desarrollar la letra T (Travestis) de la sigla LGBT, con el propósito de posicionar poco a poco a Lola y crear, a largo plazo, un ícono dentro de la comunidad más rechazada en el mundo. Marina Talero Monroy, fundadora y directora de la Red de Apoyo a Transgeneristas explica que la letra T (Travestis o Transgeneristas) encierra al transformismo, personas de sexo masculino que ocasionalmente adoptan los modismos culturales (maquillaje, vestimenta, gestos, forma de hablar) asignados al sexo contrario. “Algunos suelen recurrir a cirugías y a tratamiento hormonal para modelar sus cuerpos hacia la feminidad, se ponen prótesis mamarias, se depilan y viven todo el tiempo como mujeres, pero no desean quitarse su pene. Cambian los roles, pero no la genitalidad”, indica. La sexóloga Nancy Álvarez, conductora del programa ¿Quién tiene la Razón?, de Venevisión Internacional, hace hincapié en que “el transexual es un transgenerista, pero no todo transgenerista es un transexual”, pues lo que le hace falta al transgenerista para ser considerado un transexual es readaptar sus genitales (cambiarse de sexo). Para la directora de la revista sobre sexualidad BSTC, Yliana Sánchez, el transformismo encierra dos destacadas variantes englobadas en un mismo rótulo: “Un fetichista que gusta vestirse con ropa femenina y un individuo que se siente mujer al vestirlas (aunque no necesite el cambio de sexo)”, descubriendo la línea que separa el deseo de la necesidad”. Igualmente, la práctica del transformismo está asociada como expresión artística. Michell Valencia lo considera como un arte que practica desde los 16 años, y aunque tiene una connotación social muy dura, le gusta cambiar su apariencia para eventos públicos, shows o espectáculos de fono mímica. Apegada a dos pilares de la Constitución Política de Colombia, “La integridad del ser humano constituye razón de ser, principio y fin último de la organización estatal” y “Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad

“Dicen que estar en boca de cualquiera no es lo mismo que estar en boca de Lola”, es el eslogan con que abre cada miércoles el programa a las 5:00 de la tarde. visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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A pulso

Graficadores 

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l desarrollo tecnológico va a una velocidad tal que las imágenes le dan la vuelta al mundo en cuestión de segundos. Ello ha posibilitado mayor acceso a la información para los receptores y un reto cada vez mayor para los medios audiovisuales. Se requiere vincular a los futuros comunicadores en el lenguaje de la imagen a fin de que, en tanto rasgo constitutivo de nuestra cultura contemporánea, cuenten con elementos conceptuales y técnicos para operar con ella tanto en el análisis como en la realización de mensajes y estrategias comunicacionales.

Ilustración vectorial personajes Sofware Adobe ILlustrator

LUCIANO PAVAROTTI- CANTANTE Rodrigo Durán / Tercer semestre

JIMY HENDRIX- CANTANTE

María Consuelo Bernal / Tercer semestre

JOHN LENON - CANTANTE Claudia Pinzón / Tercer semestre

SERGIO PITOL - ESCRITOR Sergio Silva / Tercer semestre

FRIDA KAHLO - ARTISTA

CARLOS GARDEL - CANTANTE

MARILYN MONROE - ACTRIZ

JORGE VOLPI - ESCRITOR

Juana Cárdenas / Tercer semestre

Johanna Celedón / Tercer semestre

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María Carmen / Tercer semestre

Luisa Chamorro / Tercer semestre

ELVIS PRESLEY - CANTANTE Karen Ascencio / Tercer semestre


A PULSO Edición y maqueteado tipográfico Sofware Adobe InDesign

REVISTA SU VERSIÓN

Claudia Pinzón, Karen Ascencio, Viviana Ramírez Álvaro García / Tercer semestre

REVISTA PUNTO DE VISTA

REVISTA ÁREA VISUAL

Carolina Rojas, Sergio Silva, Jeisson Mojica / Tercer semestre

Mari Carmen Movil, Juan Pablo Salazar, Juan Esteban Guerrero, Martina Morales / Tercer semestre

Montajes mapas de bits Sofware Adobe Photoshop

Juan Esteban Guerrero / Tercer semestre

Carolina Rojas / Tercer semestre

Rodrigo Durán / Tercer semestre

Viviana Avendaño / Tercer semestre

Sergio Silva / Tercer semestre

Karen Ascencio / Tercer semestre

Rodrigo Durán / Tercer semestre

Fotografía basíca 

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n el proyecto final de Fotografía, los estudiantes proponen una temática que desarrollan durante el último corte. Normalmente realizan Reportajes Fotográficos, pero en ocasiones se les permite desarrollar alguna propuesta creativa distinta, si está bien argumentada. Las fotografías deben demostrar sus habilidades en la materia, cuánto aprendieron a nivel de composición y técnica, pero además evidenciar su capacidad de realización, el poder convertir sus palabras en imágenes. Finalmente se evalúa la coherencia entre la propuesta y el resultado final. Al elegir temas que realmente les interesan, los estudiantes no sólo logran ser más insistentes y cumplir los requisitos, sino que además se divierten. visiones 05 / ABRIL - SEPTIEMBRE 2010

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A PULSO

CORABASTOS

Guillermo Murillo / Fotografía básica / Primer semestre

Murillo visitó mas de tres veces el lugar hasta lograr un buen reportaje con imágenes variadas, bien compuestas y un punto de vista personal.

GRAFFITI CALLEJERO

Manuel Castro / Fotografía básica / Primer semestre Se buscó evitar el lugar común, así que después de muchos intentos con ángulos y planos, Castro decidió intervenir la realidad para darle un nuevo sentido al graffiti, logrando un resultado ingenioso y con buen humor.

EL CUERPO

Javier Hidalgo / Fotografía básica / Primer semestre

Las fotos fueron realizadas en el antiguo estudio de La Casa de Fotografía. Hidalgo mismo pintó los cuerpos de sus compañeras e hizo un diseño para cada una, con un resultado plástico muy creativo.

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