Este año tenemos un número que supera toda expectativa. Artistas, actores, actrices, creadores de contenidos, unicornios, empresarios, emprendedores, cuidadores del medio ambiente, productores, cineastas, promotores culturales: todas las trincheras posibles desde las cuales se puede transformar a México.
Ahí, Alejandro González Iñárritu, un cineasta vibrante que hace 20 años transformó el cine mexicano con su ópera prima Amores perros, regresó a filmar a esta ciudad en un proyecto profundamente personal. Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, despertó expectativas desde que –junto al director de producción, Eugenio Caballero– buscaba locaciones en el Centro Histórico de la CDMX. La intensidad del proyecto aumentó cuando Daniel Gimenez Cacho, el más prolífico de los actores de su generación, se anunció como protagonista absoluto. El recorrido del filme arrancó como selección oficial del Festival de Cine de Venecia y continúa con la posibilidad de una nominación al Oscar como representante de México.