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LA RE VISTA

Nツコ 6 Aテ前 2 noviembre diciembre 2013

ejemplar no venal

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LA RE VISTA cultural independiente

Índice Editorial

Políticas culturales

Opinión

Melodrama musical

Entrevista Laura Bravo

Patrimonio

Patrimonio eclesiástico: Una asignatura pendiente

La Betania literaria Honestidad literaria

Operación Mandolina Caminando por el lado salvaje de la vida

Érase una vez en el cine Sevilla es el escenario

ISSN_2254-2574. Coordinadora_Carmen Sánchez Varo. Fotografía de portada_Javier Pérez Cortés. Colaboran en este número_Álvaro Cabezas García. textos_los autores. ilustraciones_los autores. edición_estípite ediciones.

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Dirección URL_larevistacultural.wordpress.com Contacto y publicidad_editorial@estipite.com Está permitido copiar y compartir total o parcialmente los contenidos de esta revista siempre que se cite la fuente. Estípite apoya las iniciativas verdes.

Las fotos de Javi La exposición / José María Mellado

Artista invitado

Javier y Jaime Suárez: Vientre compartido


EDITORIAL

POLÍTICAS CULTURALES Corría junio de 2012 cuando desde el editorial de esta misma publicación comentábamos que el retraso de la Ley de Mecenazgo estaba lastrando a los proyectos culturales de pequeñas y medianas empresas que necesitaban una pequeña inyección de capital privado y que se veían desamparadas ante el abandono de las administraciones por no regular esta práctica. En noviembre de 2013 seguimos en las mismas, solo que con una crisis en el sector cultural aún más profunda. Con las administraciones andaluza y nacional en manos de dos partidos enfrentados ideológicamente, podemos ver cómo afrontan cada una de ellas las políticas culturales. El único nexo de unión puede venir desde el momento en que el presidente del Gobierno en el año 2011 relegó el Ministerio de Cultura a una Secretaría de Estado dentro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y, hace pocas semanas, la flamante presidenta de la Junta de Andalucía ha hecho lo propio, dándole a Cultura el destacadísimo papel de Secretaría Ge-

neral dentro de la nueva Consejería de Educación, Cultura y Deporte. Tanto en un caso como en otro supone una merma evidente en los presupuestos frente al pilar básico de la Educación. A partir de ahí, discrepancias. Esperando aún una Ley de Mecenazgo a nivel nacional que no termina de cerrarse y de la que solo tenemos noticias de retrasos, dejando al país en una situación calificada por el mismo secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, como “de una anormalidad legal e institucional difícilmente explicable”, la comunidad andaluza en el mes de junio anunció su anteproyecto de ley para Andalucía a este respecto. Varios son los puntos a destacar en la desgravación de aportaciones de pequeñas cantidades a proyectos culturales y la reducción de impuestos para transmisiones de bienes del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz que vayan a ser incorporados a empresas culturales, así como la creación de un Consejo Andaluz de la Cultura que regule tanto la ges-

LA RE VISTA invita a sus lectores a manifestar sus opiniones y/o comentarios acerca de los contenidos publicados en la misma, siempre desde un punto de vista constructivo y respetuoso. De igual manera, si desean colaborar pueden enviar artículos sobre las temáticas tratadas habitualmente a la dirección de correo electrónico editorial@ estipite.com. Los artículos serán evaluados por los editores antes de su publicación.

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tión de las donaciones como la creación de un Registro de Colaboración Cultural donde el ciudadano o empresario pueda conocer los proyectos en los que puede colaborar. Es tan solo un anteproyecto, pero ya tiene lagunas. Por ejemplo, genera dudas acerca de cómo se legislará un tipo de patrocinio muy en auge desde hace unos años que cuenta ahora mismo con un importante vacío legal desde el punto de vista tributario, las plataformas de crowdfunding. Tendremos que seguir esperando nuevas noticias desde el Gobierno central o desde Andalucía. Paciencia.

Quino

http://patrocinioymecenazgo.com/2013/06/26/cambiosque-implicara-la-nueva-ley-de-mecenazgo-andaluza/

VIÑETA por Inma Otero

latitabellaartisticatecuentacosasbonitas.blogspot.com

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OPINIÓN

MELODRAMA CULTURAL por Álvaro Cabezas García

Actualidad – Reanudación, presupuestos y conflictos laborales En el mes de septiembre se reanudan las actividades musicales en la mayoría de los teatros y casas de ópera del mundo. En el caso español, este reinicio tras el descanso estival viene ralentizado por las piedras aparecidas en medio de las vías del natural desarrollo programado. Obstáculos como estos son derivados, en la mayoría de los casos, de la crisis económica que afecta crucialmente al ámbito de la cultura, que atenta contra los derechos laborales de los trabajadores y que mina las estables bases con que contaban los gestores de orquestas y espacios líricos hasta hace no mucho tiempo. De esta manera, los rumores sobre el déficit que cosecha el Teatro Real de Madrid son cada vez mayores conforme avanza el mandato de su actual director artístico, Gerard Mortier. El expediente de regulación de empleo aplicado a la plantilla del Gran Teatre del Liceu de Barcelona hasta el 24 de septiembre, viene a sumarse a otros episodios similares acaecidos en temporadas anteriores tan ajenos al buen nombre y fama internacional del citado coso operístico. Una medida parecida estuvo a punto de utilizarse para salvar las menguadas cuentas de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, pero la negociación se salvó in extremis con el compromiso de trabajar en pos de las mejoras laborales a cambio de bajadas de sueldo. Sin embargo, cuando escribo estas líneas las noticias sobre el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia indican que allí sería inevitable un ERE que afectaría a casi la mitad del personal. La lista podría continuar por toda la geografía española, y aún la italiana, pero solo serviría para ofrecer un rosario de episodios de pesadumbre y desencanto. ¿Qué hacer ante semejante situación? Esta es

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la pregunta que parecen hacerse todos los días directores y gestores musicales. A buen seguro, cuando las subvenciones eran cuantiosas no era tan importante reflexionar sobre los peligros de la programación, ya que el espectáculo programado, contase o no con el respaldo de la taquilla, estaba amortizado desde la lógica presupuestaria. Al no contar con capital suficiente para mantener la situación anterior, se planteó la encrucijada: depauperar el contenido y ofrecer menos para mantener el presupuesto o preservar la calidad a base de títulos y programas de seguro respaldo popular con la esperanza de recuperar la inversión gracias a las entradas. Con la crisis el público ha pasado a ocupar un lugar más importante en la mente de los directivos de orquestas y teatros. Es más necesario para sus intereses porque, al fin y al cabo, puede llenar con el dinero de sus bolsillos el hueco dejado por los recortes presupuestarios. Así las cosas, la mayoría de dirigentes ha optado por el mantenimiento de una calidad engañosa, de gran reclamo publicitario para conseguir los frutos esperados gracias al consumo, pero de claras carencias a la hora de leer la letra pequeña. Salvo el Teatro Real de Madrid –que sigue apostando por algunos montajes y obras atrevidas a pesar de la poca aceptación popular cosechada–, todos los demás han completado sus carteles con las consagradas toscas, traviatas, cármenes, sinfonías de Tchaikovsky y Beethoven y otros títulos de Verdi y Wagner por aquello de la celebración del año de sus sendos bicentenarios. Dejando claro que ante esta situación difícil y de gran incertidumbre no existen fórmulas mágicas y menos aún cuando no se conoce la duración de la depresión o la fecha de un eventual renacimiento financiero que posibilitara la resurrección cultural deseada, también es cierto que el nivel ha bajado notablemente.


Y lo peor no es eso, sino que, en vez de admitir haber acusado el golpe, hay ocasiones en que se quiere hacer creer a melómanos y amantes de la ópera en general que la calidad se mantiene gracias a ímprobos esfuerzos y destacados sacrificios. Como suele pasar, el resultado no deja lugar a dudas. La cultura se ha convertido no en un objeto de consumo exclusivo solo para privilegiados, sino en el vehículo de vida que transita por el mundo contra viento y marea impulsado solo por el combustible ofrecido por las personas –muchas afortunadamente–, que están convencidas de su necesidad para presidir los grandes acontecimientos actuales del mundo y los cotidianos de sus propias realidades. El día en que los responsables culturales se den cuenta de esto, jamás volverán a limarse los presupuestos que dan vida a muchas personas a través de la danza, el teatro, la poesía o la música.

de la tetralogía wagneriana y la recuperación de un título de la escuela napolitana por parte, nada menos, que de Riccardo Muti, por citar tan solo dos de los hitos más importantes vividos en el último año en la capital bonaerense. Sin embargo, la lozanía que están alcanzando las economías de países emergentes como Colombia, Chile, Perú o Brasil ha permitido disfrutar últimamente de todo un rosario de personalidades musicales en algunas de esas repúblicas. Pretenden, además de llenar sus propios bolsillos, difundir la música culta entre grandes capas de la población con intención de que sirva de estímulo y salvamento de un pueblo frecuentemente aquejado por las dificultades. En este sentido el gran referente lo supone el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, creado por José Antonio Abreu en los años setenta, y que ha conseguido desde entonces galvanizar la cultura de millones de niños y jóvenes marginados. De esta manera, Plácido Domingo, Daniel Barenboim o Zubin Mehta se han presentado en algunos de los países citados más arriba con el uniforme de futuros habituales. El último de ellos llegó a dirigir en la segunda quincena de agosto hasta catorce conciertos en una exitosa gira con su Israel Philharmonic Orchestra por Bogotá, Lima, Rio, Campinas, Paulinia, San Paolo, Ribeirao Preto, Buenos Aires y Santiago de Chile con obras de Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler.

“Con la crisis el público ha pasado a ocupar un lugar más importante en la mente de los directivos de orquestas y teatros”.

Ojos fijos en Hispanoamérica Cada año que pasa parece más evidente el valor que representan los territorios americanos de habla hispana como escenario ideal para las grandes orquestas del mundo. En ese sentido se manifestó el director y compositor Pedro Halffter el pasado mes de enero en una entrevista telefónica para la radio-televisión canaria: “En consonancia con las circunstancias actuales, las orquestas deben poner la vista en los países nórdicos y en las repúblicas de Hispanoamérica para diseñar sus giras”. Durante la mayor parte del siglo pasado fueron las casas de ópera de México (Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México) y Argentina (Teatro Colón de Buenos Aires), las que habían atraído al continente a muchos de los directores, cantantes y orquestas más importantes del mundo. En ese sentido, solo hay que recordar las presencias de Callas, Simionato, Siepi o di Stefano en el campo lírico mexicano en los años cincuenta por un lado, o por otro, la reciente puesta en escena sintética

Tal debe ser la garantía que ofrecen los presupuestos y gestores públicos hispanoamericanos que una de las instituciones más consagradas de todo el panorama internacional, la Wiener Philharmoniker, estaría valorando abandonar el Festival de Salzburgo al término de su compromiso contractual en 2016 para involucrarse en un proyecto ultramarino aún desconocido. Los próximos años resultarán cruciales para la conformación de un nuevo panorama en el circuito musical internacional.

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ENTREVISTA

LAURA BRAVO

por Daniel Expósito Sánchez Doctora en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid, Laura Bravo ha mostrado una notable inquietud por la investigación y difusión en torno a la fotografía, lo que le ha llevado a recorrer diversas instituciones internacionales como la Maison Européenne de la Photographie, en París, la Tate Modern de Londres o el MoMa de Nueva York. Autora de Ficciones certificadas: invención y apariencia en la creación fotográfica (1975-2000) (Metáforas del Movimiento Moderno, 2006), en la actualidad es profesora y coordinadora del Programa de Historia del Arte en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico (Recinto de Río Piedras).

¿Cuál es la visión de la gestión cultural que se desarrolla en España, en general, y Andalucía, en particular, desde el otro lado del Atlántico? Creo que, por desgracia y por muy paradójico que parezca, Puerto Rico y España son dos mundos un tanto desconocidos entre sí. A pesar de que compartimos tantos lazos históricos y tantos denominadores culturales comunes, la que acontece en la actualidad del mundo del arte en el otro lado del océano es un misterio para cada uno de nosotros. Por eso, proyectos como el que ha gestado la Universidad de Granada contribuyen enormemente a crear vínculos entre artistas, críticos o gestores, en general, que antes no existían. Sí es cierto que desde la Isla del Encanto se conoce la realidad expositiva y museística española por su calidad y por su incansable dinamismo. La proliferación de nuevos museos y centros de arte, así como de proyectos personales o gubernamentales, es un hecho que se reconoce, y que España supone un ejemplo de apoyo a la cultura y de conservación y difusión del patrimonio artístico incuestionable. Si bien es cierto que el fantasma de la crisis ha viajado más rápidamente que los proyectos

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que sobreviven y que nacen a pesar de ella, lo cierto es que en Puerto Rico se valora, pero también se echa de menos, un apoyo sólido de fondos públicos hacia la creación artística y hacia la promoción cultural, que finalmente recaen en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. La escasez, los constantes obstáculos burocráticos y la falta de periodicidad de algunas ayudas son, en muchas ocasiones, un factor de desaliento común en la vida de este vecino transatlántico.

¿Y qué hay de la escena artística? No cabe duda de que Andalucía se reconoce como la cuna de grandes artistas y de grandes nombres de la cultura, desde Diego Velázquez a Pablo Picasso y García Lorca, así como de hitos artísticos como la Mezquita de Córdoba, la Alhambra o la Catedral de Sevilla. Si


bien es cierto que hay que potenciar la comunicación entre artistas y gestores culturales andaluces y puertorriqueños actuales, Andalucía es un enclave con el que muchos creadores y, sobre todo, jóvenes estudiantes, quieren tener contacto directo. Creo que es un campo de relaciones de tremendas posibilidades.

Lo que sí parece es que, salvo contadas excepciones, existe una ausencia de crítica de arte que vaya más allá del elogio fácil o interesado. Fíjate que no comparto esa perspectiva. La realidad de la crítica de arte que conocemos en Puerto Rico no se limita a ese mito de la alabanza movida por intereses económicos o por lazos de amistad. La crítica de arte es en sí un género muy diverso, que va desde el breve catálogo de una exposición en una galería (que al fin y al cabo constituye un ensayo en el que se destacan los aciertos de la propuesta de un artista) hasta el texto que se publica en un periódico de gran difusión o en una revista online especializada, e incluso el catálogo extenso propio de una publicación de un gran museo. Creo que la misión del crítico es describir, analizar, explicar, interpretar, y claro está, valorar lo que tiene ante su mirada y en su mente. No me gusta pensar que la crítica se limita solamente a señalar lo bueno o lo malo en una propuesta artística, puesto que no podemos pasar por alto la capacidad de buscar más allá de lo evidente, de desentrañar el por qué, de buscar referencias iconográficas o teóricas en la obra de un creador plástico. La calidad de los argumentos y la solidez con la que se defienden las perspectivas del crítico, por otro lado, me llevan a pensar que la crítica es un género nada sencillo de practicar.

imágenes. Y, en mi opinión, la mejor crítica es la que nos deja pensando, aquella que nos hace querer saber más de un artista, la que nos hace desear ir a visitar una exposición de arte, la que nos deja con ganas de aprender.

¿Cuáles son, en tu opinión, las diferencias más notables entre los estudios de Historia del Arte a un lado y a otro del Océano? La diferencia fundamental entre un Bachillerato en Historia del Arte en Puerto Rico y una Licenciatura en la misma materia en una universidad española recae en que en España los estudios universitarios se concentran más en la disciplina protagonista. La mayor parte de los cursos de una Licenciatura se enfocan, por lo tanto, en la Historia del Arte, mientras que en Puerto Rico, los estudiantes universitarios pasan sus dos primeros años tomando cursos de otras materias tales como Filosofía, Español, Literatura, incluso Biología o Psicología. Aunque en esos primeros semestres comienzan estudiando algún curso general de Historia del Arte, es en los dos últimos años donde despega su formación directamente vinculada con la disciplina. Los estudiantes en España acaban sus estudios, por lo tanto, con una formación más especializada en la disciplina que eligen estudiar. Este hecho puede entenderse como una desventaja para los que estudian en Puerto Rico, pero hay que considerar también que estos acaban con una formación más global, lo cual les ayuda a entender y a contextualizar muchos aspectos propios de las metodologías de la Historia del Arte.

“Andalucía es un enclave con el que muchos creadores y, sobre todo, jóvenes estudiantes, quieren tener contacto directo”.

La crítica española Anna María Guasch da una definición de crítica tan breve y sencilla como enigmática: “La crítica es el arte de decir el arte”. Defiendo totalmente esta visión del crítico como un escritor especializado que sabe narrar en palabras lo que el artista cuenta con

Por otro lado, otra diferencia que habría que destacar es que los cursos en la Universidad en Puerto Rico tienen un número de estudiantes mucho más reducido que en la española, puesto que no pasan de 30 estudiantes por salón. Por lo tanto, la educación se hace mucho más individualizada, y la relación entre estu-

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diantes y profesor es más estrecha. Estrategias de enseñanza como los debates, discusiones en grupo o presentaciones orales, que por el tamaño de muchos cursos en España son difíciles de implantar, son la orden del día en el sistema puertorriqueño. En España se suele dar más énfasis al conocimiento, mientras que en Puerto Rico se alienta más la capacidad de descubrir, de interpretar y de actuar que el estudiante tiene ante ese conocimiento.

En el ámbito académico boricua, sí se hace especial énfasis en el arte contemporáneo, algo casi inimaginable en comunidades autónomas como la andaluza. Bueno, aquí habría que tener también en cuenta el arraigo de cada comunidad a sus tradiciones artísticas. Momentos como el Renacimiento y estilos como el Barroco o el Rococó, sin olvidar, claro está, el arte musulmán, han hecho de Andalucía un referente internacional en creaciones arquitectónicas y artísticas. Ese maravilloso foco cultural es difícil de eclipsar por otros movimientos artísticos. En Puerto Rico, por otro lado, existen etapas y nombres de radical importancia en su trayectoria histórico-artística, como son las creaciones de los taínos, la producción de José Campeche (pintor del siglo XVIII discípulo de Luis Paret durante su destierro en la Isla), de Ramón Frade, de Francisco Oller (quien trabajó con los impresionistas en París), así como la importancia de la arquitectura militar, con los fortines de San Felipe el Morro y San Cristóbal o el Cuartel de Ballajá. Sin embargo, hay que enfatizar que es a lo largo del siglo XX y especialmente en la actualidad cuando se ha protagonizado una auténtica efervescencia artística. Existen muchas y excelentes propuestas creativas en el panorama actual boricua. Tal vez nuestra asignatura pendiente es traspasar las fronteras de la Isla y dar a conocer con más fuerza lo que se produce entre sus lindes naturales, sobre todo en esa otra orilla del Atlántico.

Con Ficciones certificadas llevas a cabo una verdadera indagación en el universo de la fotografía a lo largo de casi tres décadas. ¿De dónde surge ese interés? ¿Por qué ese intervalo de tiempo? Mi interés en la fotografía surge, en un principio, durante mis estudios de Licenciatura en Historia del Arte, que es donde muchos universitarios descubrimos las posibilidades creativas que tiene ese medio. Recuerdo que, como parte de una de las clases que cursamos, visitamos la colección de fotografía de la Biblioteca Nacional de Madrid y, entre cianotipos y daguerrotipos, descubrí una profunda atracción por la foto. Al momento de afrontar la formación doctoral, tenía ya claro que quería dedicar varios años de mi vida a estudiar algo relacionado con esta disciplina. Por aquel entonces, la fotografía digital estaba despuntando con mucha fuerza, lo cual traía al escenario histórico y teórico continuos debates acerca de la verdad que tradicionalmente se ha asociado a este medio. Lo que más despertó mi curiosidad fue apreciar que numerosos fotógrafos que trabajaban en esas tres últimas décadas que señalas incidían con su producción en demostrar que la asociación de la fotografía con la realidad o con la verdad se había construido sobre un mito, pero que no lo hacían a través de propuestas digitales, sino con técnicas fotográficas muy tradicionales y con un planteamiento más cercano a la teoría y a la historia. Artistas como Joan Fontcuberta, Sophie Calle, Duane Michals, Tina Barney o James Casebere son algunos de los artistas que se analizan entre las páginas de Ficciones certificadas, puesto que sus trabajos fueron un punto de inflexión en la creación fotográfica de las décadas finales del siglo XX. En ese espacio de tiempo en el que el debate sobre la verdad fotográfica se concentraba en el potencial de los trucos digitales, su producción artística marcó protagonismo dentro del

“Se calcula que en un solo día en la actualidad se hacen más fotografías de las que se hicieron a lo largo de los cien primeros años de vida del medio”.

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medio, demostrando que la fotografía análoga es un auténtico arma para engañar.

¿Hasta dónde llega hoy día la banalización de la fotografía como un medio artístico? Pienso, por ejemplo, en aplicaciones como Instagram. Creo que la fotografía ofrece una infinidad de posibilidades como medio creativo en la actualidad que, lejos de banalizarla, la hacen más rica y amplía su potencial y su alcance a cualquier tipo de público. Hay que tener precaución, claro está, para no confundir una fotografía cualquiera, de las que todos hacemos a diario, con una obra de arte creada en el medio fotográfico, aunque, como sabemos, en el mundo artístico actual ambos ámbitos se nutren mutuamente. Elementos como la mirada del fotógrafo, la composición, la textura, el concepto o la intención del artista, entre otros muchos elementos, no son incompatibles en el arte actual con la facilidad de reproducción del medio ni con los reducidos costes de los aparatos. Por otro lado, la proliferación de imágenes fotográficas que se crean hoy en día es literalmente asombrosa: se calcula que en un solo día en la actualidad se hacen más fotografías de las que se hicieron a lo largo de los cien primeros años de vida del medio, contando desde su nacimiento en 1839. Sin embargo, el devenir del tiempo nos demuestra que la masificación que permiten medios como la fotografía no plantea una enemistad con su potencial artístico. Baste recordar, por ejemplo, la ya vetusta propuesta de Umberto Eco en Apocalípticos e integrados. En 1859, en un momento en el que este medio despegaba en su potencial reproductivo y en el que los fotógrafos luchaban por ser reconocidos como artistas, al igual que los pintores, Charles Baudelaire escribió un texto fascinante sobre su visita al Salón de París. Con muy poca fortuna visionaria, al augurarle a la fotografía el destino de ser la muy humilde sierva del arte, escribió lo siguiente: “Un Dios vengador ha atendido a los ruegos de esta multitud. Daguerre fue su Mesías. Y entonces se dice: “Puesto que la fotografía nos da todas las garantías deseables de exactitud (eso creen, ¡los insensatos!), el arte es la fotografía”. A partir

de ese momento, la sociedad inmunda se precipitó, como un solo Narciso, a contemplar su trivial imagen sobre el metal. Una locura, un fanatismo extraordinario se apoderó de todos esos nuevos adoradores del sol (…)”. Aunque con una distancia temporal de más de siglo y medio, el análisis del crítico francés parece ser eco también de lo que sucede hoy día con las prácticas que me planteabas: la necesidad del ser humano por crear imágenes, pero sobre todo, por ver reflejada su propia imagen –en este caso la fotográfica– y por compartirla, entraña una fascinación inmortal.

Como conclusión, háblame sobre Visión Doble. Visión Doble es una publicación digital que tiene pocos meses de vida, puesto que nació este pasado marzo, pero que crece progresivamente tanto en la calidad de sus colaboraciones como en difusión, tanto dentro como fuera del ámbito boricua. Se trata de una revista de crítica de arte enfocada hacia lo que acontece en la actualidad artística de Puerto Rico. Visión Doble abarca diversos géneros, puesto que allí se exploran y se analizan exposiciones abiertas en museos, galerías o centros de arte; se publican entrevistas a artistas puertorriqueños, se realizan análisis críticos de la producción de estos creadores o de publicaciones que se hayan realizado recientemente, e incluso se informa sobre las exposiciones que artistas locales están realizando a una escala internacional. Aunque la creación y la exposición artística gozan de una gran vitalidad en la Isla, notábamos que la respuesta crítica y escrita a lo que sucede aquí día a día no era acorde con aquellas, y que era necesario analizar propuestas que de otro modo quedan sin documentar. Además, www.visiondoble. net representa una oportunidad material para que críticos que gozan de una carrera sólida puedan difundir su conocimiento y para que jóvenes escritores que representan el futuro de la crítica de arte en Puerto Rico tengan una plataforma donde publicar sus perspectivas y comenzar a ejercer esta hermosa profesión que es analizar el arte. Fuente de la fotografía: Alberto Aponte

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PATRIMONIO

PATRIMONIO ECLESIÁSTICO: Una asignatura pendiente por Pedro Manuel Martínez Lara

Desde el punto de vista del ciudadano, lo que no se conoce no se puede valorar, al carecer de valor es inútil protegerlo porque no se contempla su conservación, y así, esa falta de conocimiento conduce al olvido y finalmente a la desaparición. Desde la consolidación del Cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, la Iglesia había asimilado la liturgia al aparato escénico y riqueza material del espectáculo áulico del poder secular. Como consecuencia, con el paso de los siglos, el ceremonial religioso fue acumulando una sobresaliente riqueza material y conceptual cristalizada en toda clase de objetos que van desde los retablos hasta las labores de encaje de los ornamentos litúrgicos. Cada objeto cumplía una función determinada dentro del ritual y, siempre cuando las circunstancias lo permitieron, fueron realizados con el máximo de esmero y calidad material. Desde catedrales a parroquias, los templos se fueron llenando de colecciones de objetos destinados al uso litúrgico que, en muchos casos, constituyen un tesoro patrimonial inimaginable.

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A juicio de muchos, el Concilio Vaticano II trajo a la Iglesia, de un lado, una más que necesaria renovación de planteamientos, pero de otro, algunas malas interpretaciones de las directrices del mismo conllevaron la pérdida de uso de un significativo número de objetos y un cambio de rumbo en los planteamientos acerca de la riqueza y boato del ritual. El resultado de todo esto fue, en el mejor de los casos, la musealización de las piezas en contenedores más o menos adecuados y accesibles al público, que fue inducido a considerarlas tesoros en el más ingrato sentido. En la mayoría de las ocasiones, los objetos están alejados del uso y a recaudo, esperando no se sabe muy bien qué. Otras veces lo expuesto es tan solo lo que presenta una riqueza material o artística sobresaliente. Por todo esto, la gran asignatura pendiente es qué hacer, cómo gestionar este patrimonio a caballo entre lo material y lo intangible. Mención especial merece aquí, entre toda la variedad de objetos, la cuestión de los textiles, que por su propia realidad material resultan ser los más frágiles y difíciles de


conservar de todos. Casullas, capas pluviales, dalmáticas, planetas y frontales tradicionales han desaparecido o están en vías de hacerlo a causa del olvido y la falta de puesta en valor. Hasta ahora si bien había existido una conciencia respecto del valor material, no había sido así con relación al uso. Con frecuencia, piezas de notable calidad eran sometidas a complejos procesos de restauración, siempre necesarios, pero que lamentablemente terminan en una fosilización de la pieza perdiendo así gran parte de su sentido y valor patrimonial.

ses en la ciudad de Carmona. Por desinencias históricas y necesidades pastorales, las seis iglesias parroquiales que existían intramuros fueron reducidas a dos, y desde el pasado mes de septiembre a una sola. En las dependencias de la antigua prioral, hoy parroquia de Santa María, se fueron acumulando, aparte de los propios, los ornamentos nada menos que de otros tres templos. Fruto de la sensibilidad de los responsables de la fábrica de la iglesia se ha llevado a cabo toda una serie de actuaciones que en primer término han posibilitado el conocimiento de las piezas y su estado Conscientes de esta pede conservación. La intenliaguda realidad, algunos ción es, una vez terminada responsables de la conserla catalogación, mostrar vación y preservación de los resultados y educar al este patrimonio están llepúblico local y foráneo en vando a cabo actuaciones el valor y uso de las piezas en pro del acercamiento a mediante exposiciones dila sociedad al significado dácticas y la puesta en uso de estas piezas y su sende aquellas que están aptas tido dentro de la liturgia, para ello. En algunos casos propiciando su vuelta al será necesaria la intervenuso en determinadas ocación sobre determinadas siones y poniéndolas en piezas, bien para que no valor en su contexto prodesaparezcan, o bien para pio. En primer lugar, es poder devolverlas al uso, necesario conocer de qué algo que es posible gracias se dispone mediante laboa la toma de conciencia res de inventario, que pese de que el esplendor de la a que se han realizado en liturgia a través de la utilimuchos casos, resulta llazación de ornamentos tramativo que hayan pasado Planeta negra para la liturgia del Viernes dicionales no solo es una por alto en la mayoría de Santo, Carmona, parroquia de Santa María contribución positiva deslas ocasiones las piezas de el punto de vista de la textiles, recogiendo excepcionalmente aquereligión, sino que también resulta una práctica llas que destacan en lo material. Tras ese paso conveniente en tanto que las piezas vuelven es necesaria una clasificación en función del a ser conocidas y puestas en valor, lo que de estado de conservación y de las medidas que alguna manera aporta mejores garantías para es preciso adoptar sobre cada una de ellas. su preservación. Paralelamente, hay que acercar estos bienes Fuente de las fotografías: a la ciudadanía mediante labores de difusión Pedro M. Martínez Lara tanto desde el punto de vista de su materialidad y uso, como de las políticas que se están llevando a cabo para su recuperación. Un buen ejemplo de todo esto es el que se está llevando a cabo desde hace algunos me-

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LA BETANIA LITERARIA

HONESTIDAD LITERARIA por Miriam Torres Villar

Tanto el noble arte de escribir literatura como el no tan sublime de escribir sobre literatura implica, cuando menos, comprometerse con una serie de valores que lo posicionan a uno en un lugar que es preferible que elija antes de que otros se lo atribuyan basándose en juicios la mayoría de las veces simplistas y superficiales. Ya que están ustedes leyendo la primera sección de literatura de esta revista, y dado que mi labor aquí es la de ser transmisora de inquietudes y emoción literarias, quiero decirles que mis “gustos” y pasiones estéticos coinciden con una premisa que expone de forma meridiana el crítico norteamericano Harold Bloom: existe la literatura sin apellidos, la que es buena por valores intrínsecos a la obra; todo aquello que sea literatura de algo (léase literatura feminista, afroamericana, homosexual…) no es literatura. En los años setenta y ochenta del siglo XX surge en nuestro país un grupo de poetas granadinos que firman en el periódico El País un manifiesto en el que proclaman la necesidad de una nueva estética. Luis García Montero, Javier

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Egea y Álvaro Salvador afirman que “para llegar a una poesía acorde con los tiempos es necesaria una nueva sentimentalidad.” Así es como ellos mismos se denominaron “la otra sentimentalidad”, sin que ningún crítico o historiador de la literatura los catalogara bajo marbete alguno como tanto les gusta hacer. Al unirse más poetas, no solo granadinos, a esta nueva sensibilidad, pasaron a llamarse “poetas de la experiencia”. “La poesía es para todos, no solamente para un grupo reducido… La experiencia de una persona se integra en la experiencia colectiva.” Bajo tales principios latía la eterna dicotomía entre la poesía social y la que surge de la pluma del poeta recluido en su torre de marfil. Este grupo, cuya literatura ya tenía un apellido impuesto por sus miembros, reaccionó ante el exceso de culturalismo y retórica de los catalogados como Novísimos. Según García Montero, su poesía pretendía estar limpia y normalizada del exceso estético anterior que había llevado a los poetas de los años sesenta a rechazar una mala poesía social y a refugiarse en cisnes, sedas y “en las bellezas preconcebidas o en la extravagante ruptura de los rompedores de palabras.” Es decir, los Novísimos, en un movimiento pendular que llegó al extremo, se opusieron a una poesía social de poca calidad, y los poetas del otro sentimentalismo hicieron lo propio contra los Novísimos. Consiguieron el objetivo: inventaron una mo-


dalidad poética liviana, ligera, que podía ser “digerida”, por ejemplo, en un trayecto de metro, y de fácil consumo. Atiendan bien a esta palabra, consumo, y a todas las ideas que sugiere: mercado, editoriales, compra-venta, negocio… Una amplia masa de gente leyó poesía, pero bajaron los niveles poéticos (al tiempo que la LOGSE bajaba los niveles académicos) y se criticaron las raíces de la tradición poética mediterránea, nuestra tradición por mucho o poco que nos guste. En efecto, una poesía producto y a su vez nutricia de la sociedad en la que nació. La literatura, según ellos, no era un medio de catarsis para el hombre, su función dejaba la de ser agitadora de conciencias y no pretendía enfrentar al hombre con su realidad y circunstancias, era tan sólo “pan y circo” para el pueblo. Y me parece bien, no creo que el escritor Dan Brown, por poner un ejemplo, pretenda que el potencial lector de su obra divague sobre los enigmas que han preocupado al hombre desde su origen, pero la otra sentimentalidad sí se erigió como adalid de una nueva sensibilidad llamada a cubrir las oquedades de la sociedad contemporánea.

Acción poética, el cual está basado en las pinturas murales de poemas propios o ajenos que se plasman a lo largo de todo el mundo y se difunden de forma masiva a través de las redes sociales. No se crean para ser valorados o cuestionados por su calidad, sino por su capacidad para captar la atención del receptor. Esos mensajes sí llegan a todo el mundo pues todo aquel que pasa cerca del edificio en ruinas o la casa abandonada donde han sido grabados los disfruta, los lee y puede escribir sobre ellos… No son propiedad de nadie e integran en la ciudad el lenguaje poético; ningún jurado decide quiénes son los ganadores de un concurso que permita que solo unos elegidos puedan publicar su obra.

Siempre les explico a mis alumnos que lo que hace al lenguaje poético diferente del lenguaje habitual es que llama la atención sobre sí mismo (función poética del lenguaje según Jakobson) y nombra las cosas de manera extraña (“extrañamiento de las formas” para el formalismo ruso). Decía García Montero que no creía que existiera un lenguaje poético diferente al lenguaje común. En la obra de estos poetas hay intentos de captar escenas, tonos o imágenes brillantes y originales… pero, al contrario de lo que ocurre en la buena poesía, esos elementos están aislados, no se cohesionan al unísono para obrar el milagro de la máxima significación. Su aparente solidez se desvanece en el aire como lo hacen todos los objetos que se fabrican en la modernidad y la posmodernidad.

Hacer literatura, crearla, es un acto de honestidad. El sentimiento de individualidad no puede ser ajeno al lirismo, aunque en el buen poema esta individualidad acabe diluyéndose en la intensidad de una idea universal. Si lo que se quiere es ser nombrado en los certámenes literarios del país o aparecer entre las listas de los autores más vendidos, me parece lícito, pero enmascarar esa finalidad con deseos de búsqueda histórica o moral no es honesto. Dirán que he acabado mezclando la ética con la estética, pues yo les respondo que ahí tienen otro de mis ideales. El arte está hecho por el hombre y la belleza de la Naturaleza puede ser percibida por él. Haced un arte que le hable, que lo enfrente a su realidad y a él mismo, y estaréis haciendo un arte eterno.

“Crear una poesía que llegara a todos y que fuera de todos y para todos”. No sé a ustedes, pero a mí eso me parece una declaración de intenciones. Sin embargo, esa poesía acaba discurriendo por la vía del mercado y se convierte en producto de la ley de la oferta y la demanda de la que, ni mucho menos, todos pueden beneficiarse. En contraste, a finales de los noventa (diez años después), surgió un movimiento que se conoce como

Fuentes de las fotografías: www.corneta.org www.taringa.net

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OPERACIÓN MANDOLINA

CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE DE LA VIDA por Carlos Sánchez de las Heras

“El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir, entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer”, esta es una de las más célebres frases de Frank Zappa. Afortunadamente esta no es una revista musical, ni yo soy periodista, ni por supuesto, nuestros lectores son nada torpes. Pero quizás la ocurrencia que más me ha gustado del padre de Las Madres del Invento fue aquello de “escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”. Siendo así, me quedo algo más tranquilo al escribir estas líneas, porque la arquitectura siempre ha sido una disciplina con la que me he llevado bien, y bailar es lo que más me gusta después de comer con los dedos, así que ambas cosas juntas debe ser una experiencia muy divertida, y por tanto lo de escribir sobre música tiene que ser el no va más. Supongo que ya se habrán dado cuenta de que he recurrido al truco fácil, comenzar con citas de la más aguda mente musical y de un astuto crítico social, ambas características definitorias del genio de Baltimore, probablemente el más prolífico de los compositores de su época, y el principal constructor de puentes entre el rock, el jazz, lo clásico, la vanguardia e incluso la música de moda. Pero hoy no toca hablar de esto, aunque si vas a escribir de música popular moderna no puedes dejar de hablar del blues, de Dylan, o de Zappa, puesto que como decía el siniestro sabio Julián Hernández, cualquier otra cuestión que no tenga que ver con estas tres cuestiones, seguramente no merecerá la pena. Pero esta tarde, cuando me disponía a escribir este artículo, me he llevado el mal trago del anuncio en Rolling Stone de la muerte de Lou Reed. Tras la inicial incredulidad y desconcierto por la falta de confirmación oficial, consulto las redes sociales y en menos media hora ya no queda el más mínimo asomo de duda de que el Animal del Rock’n’Roll nos ha dejado para siem-

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pre. En los próximos días todo serán pésames, tristeza y recuerdos de sus temas más reconocidos. Los mass media tirarán de las hemerotecas y de las bases de datos sonoros para redescubrirnos el talento, la creatividad, la trascendencia y la proximidad de su música y su poesía. Todo el mundo comentará una canción favorita o recordará un momento de su vida en el que sonaba de fondo alguna canción de Transformer, Berlín o Coney Island Baby. Los dominicales publicarán reportajes mayestáticos sobre su vida y obra, con especiales menciones a sus diatribas con la prensa musical americana, sus tormentosas relaciones con John Cale, cofundador de The Velvet Underground, o sus devaneos sentimentales con David Bowie, quien a modo de mentor lo recuperó de nuevo para la música sacándolo de la máquina de escribir del despacho de abogados de su padre, cuando ni el propio Andy Warhol era capaz de hacerle escribir ni una sola línea. Las editoras de sus discos publicarán remasterizados los temas que ellos mismos descartaron en otros tiempos, adornándolos ahora con rarezas y bootlegs que el provocador poeta de Long


Island no quiso publicar en su momento (esperemos del buen criterio de su viuda Laurie Anderson que sepa custodiar su legado alejado de los buitres del mainstream). Incluso no faltarán algunos vengativos periodistas, a los que muchos dejó plantados en más de una entrevista, que no dudarán en destacar su perfil más agrio, su mal carácter, sus desplantes a propios y extraños, y sus injustificadas cancelaciones de conciertos. Yo mismo fui uno de los damnificados por su ausencia de última hora en el Star Trucking de Marbella en el 75, seguramente porque el grupo cabeza de cartel era Wishbone Ash, y eso era más de lo que su mal genio podía soportar. Tampoco está claro lo que hubiera dado de sí en directo un músico enfrascado en la promoción de Metal Machine Music, una obra conceptual gestada durante seis años que finalmente se grabó en 24 horas con instrumentos desafinados y un sonido aterrador, y que supuso su gran fracaso comercial, aunque para algunos de sus más férreos seguidores es su mejor obra experimental, e incluso fue remezclada por impenitentes amantes del ruido y la distorsión como Nine Inch Nails o Sonic Youth. Una controvertida polémica similar a la que protagonizaron The Beatles con su Revolution 9, al que hay quien piensa que hay que esperar todavía otros 40 años más para que se entienda.

tras la inspiración que recibió en su visita a los lugares lorquianos.

De todas formas yo ya lo perdoné hace tiempo por su plantón marbellí, aunque lo que nunca podré perdonarme a mí mismo es no haber podido estar entre los 300 privilegiados que el 2 de octubre de 1998 disfrutaron, al entonces exagerado precio de 3.000 pesetas, de su actuación en la Huerta de San Vicente de Granada, en la que fuera la última residencia del poeta Federico García Lorca, en un concierto homenaje a quien en su día viajara a la gran manzana para escribir Poeta en Nueva York. Aquel día, dicen que el neoyorquino sonó con una prodigiosa cristalinidad de diamante gracias al feedbucker, incluso sonreía al público mientras saludaba en español y tenía un seductor brillo en los ojos. Más tarde, en el back-stage pudo tocar la guitarra original de Lorca, y encargó inmediatamente que le construyeran una gemela para tocar los temas que pensaba componer

Fuente de las fotografías: lastfm.es

Yo hoy me quedo con esto, que no es poco. Para qué hablar de sus estremecedoras crónicas de la gran ciudad, de sus angustiosos viajes a través de la heroína que en tantos temas reflejó con salvaje pasión, y de los maravillosos pasajes musicales que engendró cuando ya las transfusiones de sangre y las artes marciales le permitieron dejar de caminar por el lado salvaje de la vida. Al fin y al cabo, sí que merecía la pena hablar de Lou Reed, aunque de joven no tocara blues porque decía que era lo que hacía todo el mundo. Aunque dijera de Dylan que “era el tipo de persona al que te gustaría pegarle en una fiesta” y que sus canciones eran “sobras de marihuana”, pero aún así el genio de Duluth confesó que le hubiera gustado escribir Doing The Things We Want To. Y lo que le reivindica definitivamente fue su discurso de presentación para la entrada de Frank Zappa en el Salón de la Fama del Rock and Roll, en el que dijo que su inclusión distinguía tanto o más al Salón como al incluido. Touché. Tú turú turú tuturutú turú turú tuturutú turú turú tuturutú turú turú tuturutúúúúúúúú……

John Cale, Lou Reed y Andy Warhol

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ÉRASE UNA VEZ EN EL CINE

SEVILLA ES EL ESCENARIO por Ramsés Torres García

La ciudad de Sevilla vuelve a acoger el Festival de Cine Europeo, del 8 al 16 de noviembre de 2013, en su X edición. La urbe hispalense se convierte durante una semana en punto de encuentro de las últimas cintas europeas, impulsando la industria del cine europeo y su desarrollo. Sin embargo, Sevilla también ha sido, en muchas ocasiones, escenario de aventuras, lances, reuniones militares, persecuciones, besos románticos e incluso paseos galácticos. Muchos no conocen al personaje histórico Thomas Edward Lawrence, pero si decimos Lawrence de Arabia, su nombre más popular, a todos nos viene a la mente el rostro del actor Peter O’Toole, quien lo inmortalizó en la película del mismo nombre Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962), de David Lean. Cuenta la historia del citado personaje y cómo fue enviado, durante la Primera Guerra Mundial, al desierto para participar en una

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campaña de apoyo a los árabes contra Turquía. Él y su amigo Sherif Alí, que encarnaba Omar Sharif, pondrán en esta misión toda su alma. Los nativos adoran a Lawrence porque ha demostrado sobradamente ser un amante del desierto y del pueblo árabe. En cambio, sus superiores británicos creen que se ha vuelto loco1. David Lean, uno de los directores más premiados y reconocidos del cine británico2, eligió varias localizaciones en Sevilla para recrear la ciudad egipcia de El Cairo. Tomando como referencia las zonas de la Exposición Iberoamericana de 1929, destacando la Plaza de España, la Plaza de América, dentro del Parque de María Luisa, o el Casino de la Exposición. De esa forma podíamos ver a Peter O’Toole, cubierto de polvo tras cruzar el desierto, entrar en el cuartel de la Plaza de España, discutir en el Concejo Árabe de Damasco del Casino de la Exposición o pasear por las calles de El Cairo del Parque de María Luisa. La película se filmó durante casi dos años entre Jordania, Marruecos, Inglaterra, Almería y Sevilla.


Aprovechando la celebración de la Exposición Universal de 1992, Ridley Scott quiere rendir su personal homenaje a la figura de Cristóbal Colón. Y para ello, qué mejor forma que rodar una película en la ciudad donde se gestó la famosa travesía que acabaría con el descubrimiento del continente americano. 1492: La Conquista del Paraíso (1492: The Conquest of Paradise, 1992), sería el primer coqueteo del director de Blade Runner con la ciudad del Guadalquivir. La Casa de Pilatos y los Reales Alcázares son perfectamente reconocibles a lo largo de la cinta, en la que quiso contar con su suboficial Ellen Ripley (Sigourney Weaver en Alien, el octavo pasajero / Alien, 1979) como la reina Isabel la Católica. Scott quedó prendado de la ciudad y, en concreto, de los Reales Alcázares, donde situaría el palacio del rey de Jerusalén en El Reino de los Cielos (Kingdom of Heaven, 2005). La cinta, protagonizada por Orlando Bloom y Eva Green, cuenta la historia de un herrero francés, Balian, hijo ilegítimo de Godofredo de Ibelin, que llegó a convertirse en guerrero y caballero en las cruzadas. En 1975, pasaron por Sevilla Jack Nicholson y Sean Connery. El primero como un desilusionado periodista que emprende una peligrosa investigación sobre las intrigas políticas internacionales. Dirigida por Michelangelo Antonioni, El reportero (Professione: Reporter, 1975), escoge varios lugares de la ciudad en esta cinta de intriga con un toque de road movie. Sean Connery, por su parte, sería el jefe de los bereberes, El Raisuni, que a principios del siglo XX secuestra en Tánger a una bella viuda estadounidense y a sus hijos para pedir un fuerte rescate. Este hecho desencadena un conflicto diplomático en el que se verán involucrados el gobierno americano, tropas alemanas y diversas facciones del sultanato de Marruecos3. La película, titulada El Viento y el León (The

Wind and the Lion, 1975), fue dirigida por John Milius, director con un sello muy personal que puede verse en la misma. Una vez más, Sevilla sirve como escenario para lugares situados en el norte de África, escogiendo de nuevo el Parque de María Luisa y los edificios de la Exposición Iberoamericana de 1929. Y no puedo evitar dejar de acordarme de aquel famoso paseo galáctico que dieron Natalie Portman y Hayden Christensen bajo la galería de la Plaza de España en el 2002. George Lucas pensó que para su segundo episodio de la nueva etapa de La Guerra de las Galaxias, El Ataque de los Clones (Star Wars. Episode II: Attack of the Clones, 2002), la famosa plaza sevillana de Aníbal González era ideal. Un espacio arquitectónico que, a pesar de ser retocado digitalmente, ofrecía por sí mismo unas características que ayudaban a recrear las necesidades exigidas por Lucas. En el panorama nacional, muchos han sido los directores que han elegido la ciudad del Betis para convertirla en escenario de sus películas. El sevillano Benito Zambrano le eligió para su primer largometraje, Solas (1998), la historia de tres personas que son unidas a través de la soledad. Mateo Gil también escogió a Sevilla y, en concreto, la Semana Santa como el momento ideal para su primer largometraje, titulado Nadie conoce a nadie (1998). Simón, un joven aspirante a

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escritor, se gana la vida diseñando crucigramas para un periódico sevillano, mientras que Sapo, su compañero de piso, sobrevive como profesor particular de inglés. Un día Simón recibe en el contestador un amenazador mensaje que lo incita a incluir la palabra “adversario” en su próximo crucigrama, el del Domingo de Ramos. Vicente Aranda creó su particular visión de Carmen (2003), tomando como escenarios reales la antigua Fábrica de Tabacos, el barrio de Santa Cruz o el interior de la iglesia de San Luis de los Franceses. En los antiguos almacenes de Vilima, situados en la calle Puente y Pellón, se rodó Crimen Ferpecto (2004), la comedia negra de Álex de la Iglesia que protagonizaban Guillermo Toledo y Mónica Cervera. Dos años después, dentro de un auténtico despliegue por tierras nacionales, Sevilla era una de las muchas ciudades elegidas por Agustín Díaz Yanes para recrear la España del siglo XVII en su película Alatriste (2006), protagonizada por Viggo Mortensen. Se rodó en la Casa de la Moneda y en pueblos de alrededor, como en el monasterio de San Isidoro de Santiponce. De las últimas películas rodadas en la ciudad, cabe destacar Grupo 7 (2012), dirigida por Alberto Rodríguez y ganadora de dos premios Goya. La historia transcurre en Sevilla, en los años 80, y cuenta las acciones policiales

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llevadas a cabo contra la droga antes de la Exposición Universal de 1992. Estas son algunas películas seleccionadas de las muchas que se han rodado en la capital andaluza. A través de ellas podemos conocer la visión de sus directores de la ciudad, las perspectivas históricas e incluso la descontextualización de muchos de sus rincones. En noviembre, Sevilla volverá a vestirse de cine con el Festival Europeo y sus calles volverán a revivir las pasiones más aceradas del celuloide. ¿Te lo vas a perder? http://www.filmaffinity.com/es/film953245.html (Consultado el 10 de septiembre de 2013). 2 SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis. Historia del Cine. Teoría y géneros cinematográficos, fotografía y televisión. Madrid: Alianza Editorial, 2005, p. 418. 3 http://www.filmaffinity.com/es/film724182.html (Consultado el 10 de septiembre de 2013). 1

Fuentes de las fotografías: www.masmenos.es blog.universalplaces.com www.abc.es


LAS FOTOS DE JAVI

LA EXPOSICIÓN por Javier Pérez Cortés

JOSÉ MARÍA MELLADO La correcta medición de la luz a la hora de capturar una imagen es determinante en el resultado de una buena fotografía. Para ello debemos de conocer y saber interpretar el histograma. El histograma es una de las herramientas más importantes que debe utilizar el fotógrafo. En él se registra toda la información de la escena, zonas empastadas o quemadas, la riqueza tonal y la calidad de cada motivo. Hay dos tipos de histogramas. El que muestra la luminosidad y el que superpone cada uno de los canales RGB.

Nóxido, El Silencio y la Luz, Islandia, Paisaje. El Eterno Retorno, From Heaven to Earth o La Tierra más Hermosa. Cuba son varias de las publicaciones de José María Mellado. De su penúltimo libro, Fotografía de Alta Calidad se han vendido más de 10.000 copias en menos de un año. Todo un bestseller, que se ha convertido en el libro de fotografía en general más vendido en toda España. Mellado es todo un cazador de imágenes. Él no las crea, las busca. Busca en escenas corrientes, cotidianas, sin interés aparente, ver más allá, la belleza que está escondida. Cuenta con un gran número de seguidores. Y un gran número de detractores. Hecho que se debe, en su mayor medida, a que es uno de los pocos fotógrafos que se atreve a explicar todo su flujo de trabajo. El Método Mellado abarca desde cómo exponer correctamente para la captura de la luz hasta la preparación de la foto para la salida en su formato definitivo; pasando por el revelado en Camera Raw y su posterior “tratamiento por zonas siguiendo el método de toda la vida de laboratorio” en Photoshop CS6.

Cuando se vaya a realizar la medición, debemos llevar toda la información lo más a la derecha posible del histograma pero sin que ningún canal RGB lo sobrepase. En esa zona se concentra el 75% de la gama tonal. Por lo tanto, estamos recopilando más información.

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De este modo, aunque la imagen capturada en el Raw esté sobreexpuesta, al oscurecerla no pierde detalles. En cambio, si concentramos la información a la izquierda del histograma, al haber menos gama tonal se genera ruido.

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Puede darse el caso de que el rango dinámico de la cámara no sea capaz de capturar toda la escena debido al alto contraste de ésta. En espacios controlados se podrían utilizar toda clase de equipos de iluminación, pero en espacios abiertos esto no es posible. Para estos casos deberíamos realizar varias exposiciones adicionales para capturar toda la información posible y posteriormente fusionarlas escogiendo la zona que nos convenga de cada exposición.

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ARTISTA INVITADO

JAVIER Y JAIME SUÁREZ: VIENTRE COMPARTIDO Cuando proponemos estrategias de intervención en los entornos naturales descubrimos la responsabilidad que implica nuestra relación con el medio ambiente. En realidad no tenemos el derecho de manipular el territorio natural de manera permanente. La negligencia respecto a tal práctica repercute en actos de vandalismo o en drásticas consecuencias y daños irreparables para la naturaleza. Nuestro acercamiento a ella es con suavidad, sutileza y conciencia. Ya basta con la producción de objetos “eternos” que terminan sembrados en el paisaje como ruinas para siempre. Se convierten en artificios irremediables que nunca se despojan del emplazamiento que irrumpen, ni siquiera se relacionan o se integran al medio que intervienen. Estas obras efímeras en el paisaje corresponden, más que nada, a un nuevo modelo ecológico de convivencia armoniosa en el ecosistema que habitamos. Aquí los procesos naturales participan positivamente en el desarrollo de la obra, liberándola eventualmente del espacio que ocupan en el tiempo. El proceso de la entropía y la degradación, como consecuencia de un crecimiento evolutivo, es parte fundamental de nuestro fenómeno vivo. Queremos contemplar el devenir de los sucesos en un evento estético de apreciación por el instante pasajero. Todo lo que hacemos en el paisaje debe transitar de manera cíclica por las diferentes etapas de la vida, hasta regresar a su estado preexistente: nacer, crecer, envejecer y morir.

Los gemelos, Jaime y Javier Suarez Berrocal, nacen en Colombus, Ohio, el 12 de septiembre de 1982. En 2007 y 2008, obtienen diplomas de Bachillerato en Artes Plásticas, de la Universidad de Puerto Rico (Recinto de Mayagüez). Luego viajan a España con el interés de continuar sus estudios de posgrado. En 2010, obtienen sus titulaciones de Máster en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia, especializados en arte público.

Antropomorfismo navajo (2012), vidrios de bebidas alcohólicas, desierto de Arizona, EE.UU.

Al

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Para los pájaros (2013), Hato Rey, Puerto Rico

fondo:

lllas,

semi-


Nicho (2012), paja de pino, cรกscara de coco, yerbas marinas y semillas, dorado, puerto rico

Mural realizado en un bloque de viviendas del barrio de San Pablo, Sevilla, dentro del programa Arte para todos

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La Re-vista cultural independiente  

Número 6. Noviembre-diciembre 2013.