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No.104

Arte - Cultura - Literatura - Historia - Sociedad

TíTulo: autor: desnudo sobre la mesa auTor: armando calixto

1 de Marzo de 2014

“ Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... Del miedo al cambio."

La cultura y la política se han convertido Octavio Paz en artículos de consumo

Eduardo Galeano

suplementoalebrije.blogspot.com C O L A B O R A n : A R M A n D O CA L I X T O, DA n I E L F. Q U I n TA n A , I S I S S A M A n I E G O y E S P E P H A n I O G R A n DA

Calixto, Amelia Domínguez, Inés Parra, Hugo López Coronel, En este número colaboran: Armando Daniel Quintana, Erasmo Nava Espíritu, Ulises Bernal, Estephani Granada.


No.104

La Emboscada de Isis Samaniego. Comentarios al libro de cuentos*

Amelia Domínguez

Desde los tiempos más remotos, el hombre se ha visto impulsado a expresar y transferir la realidad de diverso modo. De la oralidad a la escritura se han contado decenas de miles de relatos de todos los tiempos en los diferentes países del orbe, pero después de la invención de la imprenta y la edición de libros la vida cambió para la mayoría de los mortales que nos acercamos a los estos objetos de papel –por lo demás casi en extinción- en busca de conocimientos, historias, entretenimiento, compañía. Así las cosas, esta vez me enfocaré a comentar el libro La Emboscada cuentos prosaicos, de Isis Samaniego, al tiempo de celebrar la culminación de un proyecto que conlleva un gran esfuerzo como lo es escribir y publicar en estos tiempos. El conjunto está integrado por 12 historias cuya temática general nos acerca a la realidad humana es decir: la infancia violentada, los amores frustrados, la imposibilidad de la realización sexogenérica, entre otros. De una manera intimista, la autora nos muestra la eterna lucha entre el hombre y su circunstancia, en donde no siempre sale bien librado con la existencia cotidiana, con el núcleo familiar y con la persona amada. Entre espejos, sueños y el corazón como elementos concordantes en esta docena de textos, los personajes de La Emboscada deambulan por la vida con rabia, con desencanto, en búsqueda de su identidad e ilusiones arrebatadas por el destino. Coincido con Ricardo Garibay quien decía que “la literatura se hace con emociones, con intuiciones, con dolores; con felicidades y alegrías es muy difícil”. Escribir un cuento le brinda al autor la oportunidad de entrar en aguas turbias, de bajar al infierno por el simple ejercicio de la memoria o por iluminar una zona de la existencia que nos oculta la sociedad. Así en éste su primer libro, Isis extrae de la memoria momentos de una infancia infeliz y los recrea, recorta y modifica para entregarnos historias del tenor de la que da nombre al libro: La emboscada. En este cuento dos pequeños hermanos se despiertan una noche asediados por las hormigas, que como un ejército de guerreros les inflingen graves picaduras que lesionan su delicada piel, produciéndoles grandes llagas. Creyendo que verdaderamente son víc-

timas de un ataque masivo de no saben cuál enemigo agazapado los niños huyen de su casa, en donde no encuentran protección de la madre ausente ni algún otro adulto, para ir a dar con la abuela, quien los salva por esa ocasión. Sin embargo, “las afrentas fueron muchas en esa casa, donde las emboscadas no sólo fueron de las hormigas” y uno de los hermanos abandona el hogar para irse “al otro lado, en busca de esperanza y trabajo”, mientras el otro vive añorando su regreso y esperando que el destino tome venganza por ellos. El segundo cuento es más terrible aún. En “Muerto de miedo”, el fantasma de un niño regresa al hogar de sus padres, en donde fue asesinado por su progenitora, en represalia por la infidelidad de su amante. El menor, quien fue víctima de ese arranque de celos, ronda por el mundo de los vivos sin descanso y hace una reflexión digna de un adulto: “los hombres y las mujeres se rigen por pasiones y ahí la razón no tiene cabida”, mientras maldice a los amantes por cuya causa no puede descansar en paz y le pide a su madre encender una vela para alumbrar las tinieblas en las que se encuentra sumergido. El tercer cuento “Eloína”, es a mi juicio el mejor logrado del libro. Un hombre solitario y de edad madura espera ansioso noche a noche a Eloína a que regrese de sus correrías nocturnas en busca de otros machos. Como un amante celoso le reclama, la injuria, pero a la vez le confiesa su amor y la desazón que sufre cada vez, tras su partida. Con un lenguaje que deja traslucir su vena poética, Isis Samaniego se adentra en las intimidades de ese hombre que subsana sus necesidades afectivas con una gata de piel obscura que corresponde al cariño de su dueño restregándose amorosa a su cuerpo, como hembra domesticada que es. El final del cuento es previsible, dada su vocación de vagabunda: en una de sus escapadas, un día Eloína no regresa y alguien va a avisarle al dueño que hay un gato atropellado en la calle. Al acudir el hombre se cerciora de que se trata de Eloína, su fiel compañera, cuyo deceso deja un gran vacío en su existencia. En los últimos dos cuentos del libro, la autora, quien se asume como Queer y es una activa promotora del movimiento reivindicativo lgbti, muestra su punto de vista sobre la temática homosexual. Así, en “El Vaquero”

Estephani Granda, Juan A. Ariza, Joel Merino, Miguel Ángel Andrade, Judith Castañeda, Gina Lizeth, Oswaldo Camarillo, Corea Torres, Heriberto Cano y Hugo López Coronel

y “Dios proveerá” se aborda de dos maneras distintas la crisis de identidad sexogenérica de los personajes Isabel y Alejandro, que al final deciden salir del closet y se transforman exteriormente en lo que son en su interior, a contracorriente de la mayoría de la sociedad que los discrimina. Por cuestiones de espacio-tiempo no me referiré aquí a los 7 textos restantes, sino dejaré que los posibles lectores que hay aquí los descubran por sí mismos o en voz de la propia autora, si ella lo prefiere. Gracias por compartir la literatura, y a Isis por la invitación a comentar su libro. *Texto leído en la Casa del Escritor de Puebla, durante la presentación del libro en marzo del 2013.

APortada del libro AQUARIO de Isis Samiego.


(Del libro Sonata para Invierno, Inédito) Inés Parra I No ha cedido la música, los violines rumbo al mar, el frío en las venas, la fiebre en las cuerdas del grito. Ninguna melodía le quita lo gris al cielo, ninguna cancioncilla calma las ganas de bailar de esta locura, de estas ganas de seguir a la muerte y con los labios rozarle la sombra. Hay un ruido en el fondo del mar, en el fondo de una ola que recuerda a la tristeza del violonchelo, a su voz apagada por el delirio de un suicida. No sé de la música: la oigo en mis cabellos. La duermo en el centro de esta lluvia que no deja de caer en el centro de mi cabeza. IV He asesinado a la última sombra de mi memoria, he acuchillado, hasta llegar a las lágrimas, la fotografía débil de mi hijo tuerto, el no nacido, el de todo los siglos. He cometido asesinato Mientras las muñecas de la noche insomne Conjugaban a gritos el verbo amar.

LOS GORDOS DE CORPUS/ Daniel Quintana

Esferoide ...algo había valido la pena: la foto. Podría pedirla y regalársela a María en una cajita de colores. Luis María Davronel.

Hugo López Coronel Tú primero. La banca puesta al sol, repleta de las sombras de algunos años, se hizo necesaria. Coquita, has caminado por senderos que no se han delimitado en los mapas; ¡no ves que eso es malo!, te puedes perder y luego hay que buscar entre las flechas escasas de sentido. Qué maña la tuya de hacer anagramas cuando la gente transpira ese olor a noción de experta. Ya sabes, una buena plática se inicia con el tema del clima. ¡Todos somos responsables de la catástrofe ecológica! ¡Así eh, con énfasis! ¡Todos somos responsables de la catástrofe ecológica! Ya después puedes ir hilando los otros temas: tráfico, platillos exóticos, recetas para curar enfermedades raras, política; en fin, tú misma te darás cuenta de las palabras que hagan sobremesa. Pero así eh, con énfasis. Resulta que los edificios presumen sus ventanas a lo largo de la plazuela. ¡Mirarlos!, cuesta más trabajo que contar los pasos que Coquita ha dado a lo largo de su vida. Me encanta el ronroneo de sus tacones, sobre todo cuando saltan la charca para no mojar los holanes. En la esquina, donde dejaron puestos los brazos y las piernas de ambas razas, se agazapan a esperar la caída del sol. Pico, pico, pico y rebota una y otra vez, ¿tú sabes qué comen? Ah, es verdad, tú primero. ...son como Argos con la atribución de juez. Es la verdad. Claro, hay que ser justos y decir que son todos unos conocedores, que aman (y comprenden) lo que para mí es inalcanzable filosofía... Perdón, creo que debo insistir Coquita y vuelvo a repetirlo, son senderos no delimitados. Ellos siempre llegan a la hora exacta. Pasan a la mesa, degustan los platillos, se envanecen con los altares de su buen gusto y categoría, y por supuesto, la sobremesa es correcto terminarla con chascarrillos que vayan acorde con el marbete de las prendas. Por cierto, noté las nauseas que te hicieron ir al baño, y no fue una vez, déjame decirte, me parece que fueron varias, sobre todo cuando sacaron los trapitos a secar en las fotografías de la primaria. Entendí perfectamente que te quedaras sin nada qué decir, a mí también se me había olvidado todo. Las varillas que soportaban nuestro peso parecían hundirse en la luz. Coquita seguía caminando entorno a la plazuela. Creo que yo también habría apretado las mandíbulas, los ojos, los puños. ¡Ficción! Tú primero lo dijiste. Entonces: silencio, paz, soledad. Me guardé tus palabras: es extraño ser el que se queda, sentirse como espacio remoto e invisible antes de pensar en marcharse también. ¡Luis! ¡Cuarto para la seis! ¡Ya ves! El pensamiento es el que siempre interrumpe el estadio de lo infinito y lo inmortal. Son tus palabras. Las mías, se callaron cuando Coquita voló al otro lado de la calle. Después, sólo me tuve que marchar.


Su sonrisa y sus cabellos se enredaron en el mar a Blanca Paola en sus XV años

Erasmo Nava Espíritu Ciudad de México, sábado 1 de febrero del 2014 En el profundo silencio de la noche y en medio del eco de un relámpago, nació una brillante estrella con voz tierna y silenciosa; su sonrisa y sus cabellos se enredaron en el mar y su aliento como espuma tomo forma en Mochitlán. Una niña sola y con lluvia mira el horizonte: camina irremediablemente aprisa rodeada de silencios; se detiene un instante por la calle vacía, y con flores de geranio entre sus manos sigue su camino hasta encontrar la luna: colgada en la rama seca de un arbusto. Continúa avanzando ahora con placidez felina pisando mansamente el borde de su sombra: entre antiguas palmeras y pájaros de inagotable aliento.

DOXA / ULISES BERNAL

Una lluvia de guitarras le devolvió la fuerza y ahora se detiene a contemplar las flores: flores rojas, flores verdes y amarillas...

Estephani Granda 6. Para agradecer la sombra /Muchas noches la sangre brotó con tantas formas manchándome con tinta fuego/ Pero es hasta hoy que te encuentro desnuda en mis cuadernos Morena y ácida por el aceite de lo femenino Suave y amarga dentro de floreros de ahogada agua por la espera dentro de páginas y espinas que no te han visto anochecer Te tomo del silencio que supura en poros dilatados y me da miedo la forma en que incendias el vacío Te describo con la punta de mis dedos como si alguien pudiera sobre la boca que se quiebra como si el tiempo entre muros pudiera aprisionarme todavía /Es tu oscuridad la que me incendia las pupilas cuando quiero tocar la frescura de tus labios/ Es la debilidad de los cuerpos frente al tiempo

Legendarias magnolias intensamente blancas están por separado; pero justamente al tomar una de ellas y dar vuelta: enormes perros salvajes le aúllan a la melancolía. Hoy es un día especial: de perfume con lluvia y palomas en vuelo; hoy simplemente: tu inocencia se aleja como un tren expreso al mediodía. Erasmo Nava Espíritu Ciudad de México, sábado 1 de febrero del 2014

la que nos quita el nombre y nos fragua hasta dejarnos la sangre a flor de piel /Me acaricia con la suavidad de sus heridas dulce piel quebrada por la lírica que emula otra voz/ /Esta cavidad entre nosotros no existe/ /Sólo tú eres conmigo entre los precipicios y las llanuras de lo marino y lo terráqueo / /Eres trigo y avena esperando la época de sequía / Veo a través de la oscuridad que resplandece sobre tu piel el brillo de tus huellas sobre mis párpados y tu calor en mi cuerpo /Has dejado tu corazón palpitando dentro de mi boca / Y es tu noche la que me mantiene despierto en este ritual para desnudarse mientras descansamos Y dejamos de ser vulnerables al desaparecer la luz


Alebrije 104