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Colocar antes de IsaĂ­as


PRESENTACIÓN Con inmensa satisfacción tenemos el agrado de presentar «La Biblia para la predicación». Esta tan anhelada Biblia contiene el texto bíblico de la revisión Reina-Valera 1960 enriquecido con abundante material homilético: más de 1600 recuadros con bosquejos de sermones; un manual de homilética básica; dos tablas cronológicas; ciento veinte modelos de sermones para el Antiguo y el Nuevo Testamentos; sermones modelo según su género; artículos explicativos sobre cómo predicar los distintos tipos de sermones con consejos útiles para tal fin; y un glosario básico de homilética y predicación. Cabe destacar que los recuadros que contienen bosquejos de sermones han sido ubicados cuidadosamente próximos a los textos bíblicos a los que se refieren, a fin de que el lector tenga fácil acceso al texto bíblico a la hora de preparar su predicación. El artículo introductorio «Sobre la predicación en América Latina» da un esbozo de la realidad de la predicación actual en el contexto latinoamericano y cómo hacer frente a los desafíos de nuestra era. Cada libro bíblico comienza con una breve reseña y estructura de su contenido y presenta un recuadro con «temas sugeridos para la predicación». Cada grupo de libros: Pentateuco, históricos, poéticos, proféticos, evangelios, etc. también presenta un artículo introductorio que explica al lector cómo predicar el género al cual dicho grupo pertenece, con numerosos consejos prácticos. El Manual de homilética básica incluido constituye una herramienta valiosa para todo aquel que quiere profundizar en el arte de la preparación de sermones. Contiene temas como «Predicación y homilética»; «El estudio del texto bíblico: explicación y contextualización»; «Los rudimentos de la predicación»; «Consejos para la redacción del sermón»; entre otros. El propósito de esta obra que ahora ponemos en sus manos es ayudar a pastores, líderes de grupos y predicadores de la palabra de Dios, en la preparación y entrega de mensajes bíblicos. Oramos para que sea de gran utilidad para todos los que trabajan arduamente en la enseñanza y la predicación bíblica. A Dios sea la gloria. El equipo de Sociedades Bíblicas Unidas


Cómo usar los recuadros ¡Felicitaciones por adquirir esta «Biblia para la predicación»! Tenemos dos noticias para usted: una buena y otra mejor. La buena es que usted adquirió un instrumento formidable de gran ayuda en su ministerio de la predicación de la palabra de Dios. La noticia mejor es que este instrumento le dará la oportunidad de trabajar firmemente en la preparación de sus sermones y estudios. Observaciones iniciales 1. Los recuadros contenidos en esta Biblia son sugerencias. Al lanzarse sobre ellos, por favor, sienta toda la libertad de modificarlos: agregando o sacando versículos, o alternado los temas, de acuerdo a su propio juicio. Los recuadros no son «camisas de fuerza», sino herramientas destinadas a ayudarlo en su ministerio de la predicación y enseñanza. 2. Existen varios tipos de sermones: expositivos, temáticos, temáticos-bíblicos, etc. Los recuadros contenidos en esta «Biblia para la predicación» son, generalmente, de dos tipos: expositivos y temáticos-bíblicos. Algunos recuadros no pertenecen a un tipo bien definido. a. Los sermones expositivos son aquellos que tratan de un asunto, pero utilizando un texto bíblico principal que puede ser corto (pocos versículos) o largo (por ejemplo, un libro entero como el de Jonás o Hebreos). Todos los subpuntos de los recuadros son extraídos de este texto principal. Pueden encontrarse ejemplos de recuadros de sermones de tipo expositivo en Mt 4 («La tentación de Cristo»); Lc 19.1-10 («Zaqueo ve a Jesús»); Jn 10 («El Señor es mi Pastor»); y Ap 1 («Juan, el profeta verdadero»). b. Los sermones temáticos-bíblicos son aquellos que tratan de un tema específico, utilizando textos reunidos de varias partes de la Biblia. Algunos ejemplos de recuadros de sermones del tipo temático-bíblico pueden encontrarse en Lc 19.10 («La venida del Señor a este mundo»); Jn 3 («El nuevo nacimiento»); Stg 1.26 («La lengua mala»; Ap 7.11 («Ángeles, modelos de siervos de Dios»).

ilustrar el trabajo que tenemos por delante, tomando la libertad de aplicarlo fuera de su significado original y literal. En su visión, inicialmente, Ezequiel vio el valle lleno de huesos secos esparcidos por todos lados. Después vio los huesos juntándose uno a uno formando esqueletos completos. En seguida vio que los tendones, la carne y la piel comenzaban a cubrir los huesos formando cuerpos. Finalmente observó cómo el Espíritu dio vida a los cuerpos muertos. Aplicando la visión de Ezequiel a nuestro objetivo: 1. Las verdades, los principios bíblicos pueden compararse con los huesos esparcidos. Ellos se encuentran dentro de un texto, como diseminados por toda la Biblia. Estas verdades y principios deben agruparse de modo coherente y lógico, a fin de formar sermones y estudios bien estructurados. 2. Podemos comparar los recuadros contenidos en esta Biblia con los esqueletos completos de la visión del profeta. Estos recuadros tienen un título que, generalmente, corresponde al tema o asunto del sermón y tiene subtemas que desarrollan el tema. 3. Los esqueletos pueden estar muy bien estructurados, pero no ser bonitos ni eficaces. Ellos necesitan ser transformados en cuerpos mediante la adición de músculos, tendones y piel. Ésa es la tarea de cubrir el «esqueleto» del sermón con contenido. He aquí el trabajo que usted debe hacer y del cual no puede escapar. 4. Finalmente, el sermón puede estar listos, muy bien estructurado, bien elaborado con pensamientos valiosos, ilustraciones esclarecedoras, pero aun así ser un cuerpo muerto. Su sermón precisa ser animado por el soplo del Espíritu de Dios. Esta unción del Espíritu sobre sus predicaciones y estudios dependerá de la intimidad de su vida con Dios. ¡Sus sermones serán una bendición en la medida en que usted sea una persona bendecida! Manos a la obra

Una analogía 1. Tenga una visión panorámica Queremos darle algunas pistas acerca de cómo del sermón. utilizar esta «Biblia para la predicación» de la ma- Haga lo siguiente: nera más productiva posible. Inicialmente usare• Intente descubrir el tipo de sermón. ¿Es un mos la visión del profeta Ezequiel (Ez 37.1-10) para sermón expositivo basado en un texto bíblico,


Cómo usar los recuadros

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ya sea corto o largo? ¿Es un sermón temático, que trata un asunto usando textos de varias partes de la Biblia? ¿No está bien definido qué tipo de sermón es? • Observe el título. ¿Es un título vago o define el tema del sermón? ¿Está vinculado a un versículo bíblico? En el caos de estarlo, este texto está expuesto en el sermón o se usa simplemente para titular el sermón? • Analice los subpuntos.¿Hay una secuencia clara y lógica en el desarrollo de los pensamientos en los subtemas? • Lea todos los versículos bíblicos relacionado a los temas. La conexión entre el tema y el versículo… ¿es clara y evidente? ¿Los versículos ayudan a aclarar los temas y ofrecen ayuda y contenido para el sermón? 2. CLARIfIqUE EL TEMA DEL SERMÓN. La segunda cosa que debe hacer es definir con claridad cuál es el tema del sermón. Generalmente, pero no siempre, está contenido en el título o en alguna observación introductoria. Veamos algunos ejemplos de títulos relacionados con temas: • «¡No moriremos!» (Hab 1.12). A pesar del título, el tema es «la restauración de Jacob» (Gn 32–33). • «El Espíritu de gracia» (Zc 12.10). El tema, expuesto en el cuerpo del bosquejo, es «el arrepentimiento verdadero». • «Herederos del reino” (Mt 25.34). El tema es el reino de Dios. • «El Espíritu Santo en la Epístola a los Efesios» (Ef 5.18). El tema es el Espíritu Santo. • «Un mundo de maldad» (Stg 3.6). El tema es la lengua. 3. DEfINA EL ObjETIvO PRINCIPAL DEL SERMÓN. En tercer lugar debe descubrir cuál es el objetivo del sermón. El sermón es una comunicación de contenidos, de verdades, con el objetivo de que algo acontezca en la vida de los oyentes. El conocimiento es esencial, pero es apenas un medio para alcanzar un fin. El fin siempre es la transformación de vidas. Observe el texto de 2Ti 3.16-17: «Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Note que el objetivo final de la Escritura es el «hombre», tanto su «ser» como su «hacer». La Escritura fue dada para que el ser humano «sea» y para que «haga». Procure tener sólo UN objetivo en su sermón. Si

el esbozo contiene temas divergentes, tal vez sea bueno descartarlos. Usando la analogía de Salomón en Eclesiastés 12.11, el sermón es UN clavo que desea afirmar en la vida, las mentes y los corazones de sus oyentes y los varios puntos y temas del sermón son únicamente diversos martillazos que le infiere a aquel único clavo. El objetivo que usted defina deberá direccionar toda la preparación, presentación y conclusión del sermón. Sugerimos lo siguiente: estudie el esbozo, analice el tema y sus subtemas, lea los versículos y formule en una frase el objetivo que quiere alcanzar por medio del mensaje. La frase podría tener, por ejemplo, el siguiente formato: • «Después de oír este mensaje, mis oyentes podrán comprender que el Evangelio es la única respuesta a las preguntas del ser humano, y serán desafiados a tomar una decisión por Cristo.» • «Después de oír este mensaje, mis oyentes habrán comprendido mejor la dinámica de la ansiedad y estarán más dispuestos a descansar en Dios en medio de las tribulaciones de la vida.» • «Después de oír este mensaje, los oyentes habrán comprendido la responsabilidad cristiana para con los necesitados, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, y serán d esafiados a practicar de forma concreta el amor al prójimo.» • «Después de oír este mensaje, los oyentes habrán comprendido mejor la importancia, en el plano de la salvación, de la ascensión de Cristo, y podrán confiar mejor en Jesús como su Sumo Sacerdote.» Veamos algunos ejemplos. «Lo que los creyentes tienen en el cielo» (Fil 3.20). El tema es el cielo y el objetivo podría ser expresado de la siguiente manera: «Luego de oír este mensaje, los oyentes comprenderán mejor la realidad celestial que les aguarda y cómo pueden tener la certeza de ir al cielo un día.» «El justo vivirá por la fe» (Hab 2.4). El tema es la justificación por la fe, y el objetivo podría definirse de la siguiente forma: «Después de oír este mensaje, los oyentes serán más capaces de comprender la justificación por la fe, y serán desafiados a apropiarse, por la fe, de la justificación que tenemos en Cristo.» • «Siete coronas» (1 Co 9.25). El esbozo habla de siete coronas, pero tal vez usted pueda eliminar la mención a la corona de gloria para los pastores fieles, si no corresponde con su objetivo. Tendremos entonces «seis


xix coronas»: la corona de espinas de Jesús y las cinco coronas que los crey habrán entendido el significado de las diversas coronas y comprenderán que las recibirán únicamente porque Cristo recibió la “corona de espinas”, y serán desafiados a vivir una vida digna de la coronación que les aguarda». 4.Coloque «carne en el esqueleto». Llegamos ahora a la parte más difícil de la preparación del sermón: llenar el esbozo con el contenido. Usted ya tiene el tema, el objetivo, varios subtemas para direccionar su reflexión, varios versículos bíblicos para ayudarlo a encontrar ideas y pensamientos en relación a los temas. Muy bien, ¿pero qué hacemos en la práctica? a. Realice una búsqueda en los archivos de su propia vida. ¿Tuvo alguna experiencia relacionada con alguna cosa que leyó u oyó sobre el tema del sermón? ¿Recuerda alguna cosa que haya leído u oído sobre el tema? Anótela a medida que la recuerde, pues los pensamientos fugaces permanecen en nuestra mente por tan sólo 10 segundos. Si no los fijamos de alguna forma dentro de ese tiempo, se perderán para siempre. b. Lea los versículos relacionados con el tema y los puntos de éste. Busque en ellos pensamientos que pueda usar en el sermón. Tenga cuidado de no usar una cantidad muy grande de versículos. Cuídese también de no apartarse de su objetivo al comentar los versículos. Cada cosa en su sermón debe contribuir a alcanzar el único propósito que definió para el mensaje.

Cómo usar los recuadros  c. Use materiales auxiliares. Procure en libros asuntos referentes a su tema. En los comentarios bíblicos busque pensamientos sobre los textos. Investigue en internet tanto sobre los temas como sobre los textos bíblicos. d. Durante la preparación predique el sermón mentalmente, varias veces, y ciertamente tendrá muchos pensamientos creativos – pero no olvide anotarlos inmediatamente, para que no se pierdan.

5. Armonice el sermón. Armonice su contenido de modo que forme un conjunto agradable, tanto en la forma como en el volumen. Volviendo a la visión de Ezequiel, imagine los tendones, músculos y piel cubriendo los esqueletos de forma desproporcional. Podríamos tener un cuerpo con brazos fuertísimos y piernas raquíticas, o un cuerpo con orejas enormes y una boca minúscula. Elabore su sermón en forma proporcional. No invierta 80% de su tiempo en un tema en el cual tiene más fluidez y un 20% en los demás. Elaborar un sermón significa armonizar, y esto implica cortar todo el exceso. Venza la tentación de hablar todo lo que sabe o todo lo que recuerda en un sólo sermón. 6. Concluya con un desafío. Concluya el sermón con un fuerte desafío, basado en su objetivo. Pastor Fred Roland Bornschein. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (2 Ti 2.15)


Sobre la predicación en América Latina A manera de introducción La predicación ocupa un lugar central en la vida de la Iglesia Hispanoamericana. En la inmensa mayoría de las congregaciones cristianas, el sermón ocupa un papel central en el orden de culto de los servicios de adoración. La capacidad de predicar efectivamente es vista como una señal efectiva del llamado divino al ministerio pastoral. La homilética es la disciplina que estudia sistemáticamente el arte cristiano de la predicación. Abarca desde el estudio del carácter de quien predica hasta la reacción de la congregación a los sermones que escucha. Incluye el estudio de la Biblia para la predicación, el diseño y la presentación del sermón, entre otros elementos. Paradójicamente, el auge de la predicación en el mundo de habla hispana no ha provocado un gran interés en el estudio de la homilética. La mayor parte de los recursos bibliográficos disponibles en español sobre el arte cristiano de la predicación han sido escritos originalmente en inglés. Lo que es más, en muchas escuelas de teología se emplean como libros de texto algunos materiales escritos a finales del siglo XIX o a principios del siglo XX. Esta situación contradictoria ha dividido la predicación hispanoamericana en dos vertientes. Por un lado, encontramos la predicación popular, hecha con amor por líderes cristianos que han tenido poco acceso a programas de educación teológica. Y, en muchos casos, la Biblia es la única herramienta eficaz que tienen estas personas para preparar sus sermones. Por otro lado, encontramos la predicación erudita, impartida por líderes cristianos que tienen una vasta educación tanto secular como teológica. Estos predicadores eruditos salpican sus sermones de referencias a los idiomas bíblicos, a escritos teológicos, a la filosofía, la historia y la literatura universal. A mediados del siglo XX, antes de la llegada de la televisión, era común que algunos de estos predicadores eruditos ofrecieran conferencias en teatros y en plazas públicas, en ocasiones en controversia con otros

líderes religiosos. Escuchar los sermones de estos grandes oradores era una experiencia única e imperdible. Algunos de estos predicadores, por medio de su práctica y de su erudición, hicieron grandes aportes al estudio y la práctica de la homilética. Algunos de estos predicadores eruditos se convirtieron en los primeros maestros de homilética en diversas escuelas teológicas latinoamericanas. La pregunta que se impone es, pues, cómo podemos poner algunas de estas nuevas perspectivas homiléticas en las manos del liderazgo cristiano hispanoamericano. En parte, la publicación de esta Biblia de estudio busca responder a esta inquietud. Los artículos, ensayos y bosquejos homiléticos incluidos en esta edición de estudio han sido escritos en diálogo con la teoría desarrollada por aquellos líderes históricos. Todos los documentos han sido escritos originalmente en español, tomando en cuenta el complejo contexto que presenta el mundo de habla hispana. No podemos olvidar que esta Biblia de estudio se publica en un mundo donde, gracias a la Internet, las comunicaciones son instantáneas. Las redes de computadoras y los lugares cibernéticos también han tenido un gran impacto en el estudio y la práctica de la predicación. Antes, el liderazgo religioso esperaba la publicación de bosquejos homiléticos o de colecciones de sermones. Hoy, podemos visitar lugares en la Internet que ofrecen gratuitamente ensayos, bosquejos homiléticos y manuscritos de sermones. Más aún, por medio de la Internet hoy podemos escuchar y ver sermones predicados por grandes exponentes del evangelio. En conclusión, ofrecemos estas notas y apuntes homiléticos con el simple propósito de avanzar el estudio y la práctica del arte cristiano de la predicación en el mundo de habla hispana. Oramos a Dios, rogando que miles de hombres y mujeres encuentren en esta edición de estudio la inspiración que necesitan para desarrollar sermones que bendigan y nutran a todo el pueblo de Dios. Ofrecemos estas notas con amor, «por Cristo y la América Latina».


Cómo predicar las epístolas

Colocar antes de Romanos

Las epístolas son, sin duda, el recurso homilético Ellas son: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenprincipal del predicador. Desde sus comienzos en el ses, 1 Tesalonicenses y Filemón. tiempo de la Reforma, el protestantismo le ha otorb. Epístolas pastorales: Al parecer, estas gado un lugar privilegiado al estudio de las cartas y cartas fueron escritas por un Pablo anciala teología del apóstol Pablo. En este segmento, esno o por sus discípulos poco después de la tudiaremos varios de los elementos necesarios para muerte del Apóstol. Aunque en varios aspecpredicar las epístolas en la iglesia de hoy. tos son semejantes a las Epístolas generales, presentan grandes diferencias de estilo, voa. Definición cabulario y perspectiva teológica. Éstas son: Las epístolas son mensajes escritos para ser enEfesios, Colosenses y 2 Tesalonicenses. viados como medios de comunicación entre persoc. Epístolas de la cautividad: Se trata de nas separadas por la distancia. El concepto incluye cartas que hablan de la organización de la tanto el mensaje transmitido como el documento iglesia primitiva, y detallan las tareas y resescrito. Como término técnico, en la Biblia se refieponsabilidades de los diversos ministerios en re a los veintiún escritos del Nuevo Testamento que la comunidad cristiana. Son: 1 y 2 Timoteo son –o tienen la apariencia de– cartas. De los resy Tito. tantes seis documentos, tanto Hechos como ApocaEs preciso señalar que algunos estudiosos del lipsis incluyen cartas (vea Hch 23.25-30 y Ap 2–3). Nuevo Testamento llaman Epístolas de la cautiMás aún, Apocalipsis tiene la forma de una carta vidad al grupo compuesto por Efesios, Colosenses, (Ap 1.4; 22.21). Filipenses y Filemón, debido a las referencias que haAlgunos eruditos hacen una marcada distinción cen al encarcelamiento de Pablo. entre el concepto de «epístola» y el de «carta». Según 2. Epístolas universales: Otro grupo de caresa distinción, la «epístola» es un documento escrito tas está compuesto por epístolas dirigidas a la para el público en general, en tanto que la «carta» es iglesia cristiana en general. También son conouna comunicación privada y personal. cidas como las Cartas católicas. Ellas son: En sentido estricto, entonces, ninguna de las Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro y Judas. cartas del Nuevo Testamento es correspondencia 3. Epístolas juaninas: El último grupo está inprivada, pues todas fueron escritas para ser leídas tegrado por las tres cartas compuestas por la a las comunidades de fe. Incluso Filemón, que tracomunidad desarrollada en torno al Discípulo ta un asunto más personal, se dirige a la iglesia amado. Son: 1, 2 y 3 Juan. que se reúne en la casa de Filemón, un hacendado (Flm 1.1-2). c. Forma y función de las epístolas Las cartas del Nuevo Testamento siguen un pab. Categorías trón más o menos estable, especialmente las cartas Las epístolas del Nuevo Testamento se organizan paulinas. en distintos grupos de acuerdo a su contenido teoló1. La carta comienza con una apertura que gico, su autor o su fecha de composición. A continuaincluye el nombre del remitente, los destinación enumeraremos las categorías principales en las tarios y un saludo (Por ejemplo: 1 Co 1.1-3 y cuales se organizan las epístolas: 1 P 1.1-2). 1. Epístolas paulinas: La mayor parte de las 2. Después encontramos una sección de acción de cartas del Nuevo Testamento están asociadas gracias o bendición donde se hace una oraal ministerio del apóstol Pablo, por eso se les ción intercesora por los destinatarios (2 Co 1.3-11 llama Epístolas paulinas. En total son trece y 1 Ts 1.2-10). Por lo regular, esta sección incluye cartas que a su vez se clasifican de la manera referencias escatológicas (1 Ts 1.10). siguiente: 3. El cuerpo de la carta comienza con una fóra. Epístolas generales: Nadie disputa la mula introductoria y termina con otras refeveracidad de estas cartas. Todo indica que rencias escatológicas. A veces, se incluye un infueron escritas o dictadas por el Apóstol performe sobre los viajes y las demás actividades sonalmente. de los misioneros (Flp 2.19-30). Por lo general, Son cartas doctrinales que se dedican a tratar ésta es la sección con más contenido teológico situaciones particulares de algunas comunidades. del escrito.


Cómo predicar las epístolas

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4. El cuerpo está seguido por una exhortación. Esta sección trata asuntos éticos y pastorales. A veces, como en Hebreos, las secciones teológicas y parenéticas -en vez de seguir este orden- se alternan (Heb 2.1-4; 3.7–4.13; 5.11– 6.20; 10.19-39; y 12–13 son exhortaciones intercaladas en la exposición del tema). 5. El cierre de una carta incluye diversos saludos, una doxología y una bendición (Ro 16). La ausencia de cualquiera de estos elementos, es señal de alguna de estas dos posibilidades: Puede proporcionar información importante sobre el carácter de la carta. Por ejemplo, en Gálatas no encontramos una sección de acción de gracias (Gl 1.6). Esto se debe al carácter polémico y disciplinario de la carta. En segundo lugar, la ausencia de alguno de los elementos formales puede levantar dudas sobre el género del escrito. Ejemplo de ello es la epístola a los Hebreos. Esta carta carece de una apertura epistolar. La razón es que Hebreos no es una epístola como tal, sino una «palabra de exhortación» (Heb 13.22), es decir, un sermón. Las cartas son sustitutos para la expresión oral. En este sentido, la función de una epístola es darle voz a la opinión o perspectiva del remitente sobre una situación específica. Podemos discernir varios patrones literarios en las epístolas, que sirven para formular y ordenar el texto como un todo. Algunos de estos recursos literarios son: 1.Anáfora: En su sentido retórico, la anáfora consiste en la repetición de una palabra, frase, oración o estrofa inicial para crear un efecto poético o retórico. Ejemplo de esto es la repetición de la frase «Por la fe…» en Hebreos 11. 2.Epífora: Se refiere a la repetición de elementos al final de dos o más versos, frases, oraciones o estrofas; es decir, es la figura inversa a la anáfora. Vea un ejemplo en 1 Co 7.12-13. 3.Paralelismo: Es la correspondencia sintáctica recurrente de varios elementos, con la intención de crear un efecto retórico. Existen tres tipos principales de paralelismo: a. Sinónimo: Repite las ideas expresadas en la primera línea en la línea subsiguiente (1 Ts 5.7). b. Antitético: Aquí la segunda línea contrasta con la primera (1 Co 7.32-34). c. Sintético: Las ideas de la segunda línea suplementan o complementan las ideas de la primera (Ro 10.10). Cuando esto se repite tres líneas o más se llama paralelismo escalonado (Ro 5.3b-5a).

4. Inclusión: Es un tipo de paralelismo que se produce cuando un pasaje bíblico encuentra su frase o idea inicial repetida, parafraseada o aludida al final (vea la repetición de la frase «sumo sacerdote» al principio y al final de Heb 4.14–5.10). Las inclusiones son particularmente útiles para determinar la estructura de un escrito. d. Formas menores en las epístolas Es común encontrar varias formas menores en las epístolas, las cuales, agrupadas de acuerdo a su contexto vivo o situación vital literaria, son: 1. Formas de trasfondo litúrgico: Estas formas fueron preservadas y trasmitidas en la adoración de la iglesia primitiva: a. Himnos (Flp 2.5-11). b. Confesiones de fe (Ef 4.3-6; 1 Ti 3.16) y doxologías (Heb 13.20-21). c. Textos eucarísticos (1 Co 11.23-26). 2. Formas de trasfondo parenético: Estas formas fueron desarrolladas para la exhortación, enseñanza y predicación en la antigua comunidad de fe: a. Catálogos de vicios y virtudes (Gl 5.16-23). b. Catálogos de responsabilidades particulares (tales como el código doméstico de Ef 5.21—6.9). c. Catálogos de responsabilidades profesionales (1 Ti 3.1-7,8-13). 3. Formas de trasfondo apologético: Estas formas fueron desarrolladas con el propósito de defender puntos éticos y doctrinales relevantes para la iglesia: a. Discurso apologético (1 Co 10–13). b. Diatriba (Ro 2.17-24). e. Cómo interpretar las epístolas Debemos señalar que en las epístolas se sigue un método teológico particular. Este método está sugerido por la forma misma de las epístolas. Como vimos anteriormente, las cartas siguen una estructura donde los argumentos preceden a la exhortación. Esto es más que un recurso retórico, pues corresponde a la idea de que la teología es lo que da razón y base a la exhortación. Así vemos claramente que la teología y la ética cristiana van de la mano en las escrituras. Esto se debe a que la ética es, básicamente, una rama de la teología, al igual que la cristología (la doctrina sobre Cristo) y la soteriología (la doctrina sobre la salvación). En este sentido, es un error afirmar que la exhortación no contiene elementos teológicos. Todo lo contrario, la exhortación


1133 es la sección que contiene los aspectos teológicos, éticos y pastorales más importantes del escrito. Si seguimos este principio, encontraremos que la exhortación en las cartas del Nuevo Testamento se basa en ideas teológicas particulares. En el caso de las Epístolas paulinas, la idea teológica central es la muerte de Jesús. La cruz es el criterio en base al cual todas las demás ideas y situaciones deben ser juzgadas. Las cartas siguen un método teológico que comienza con la presentación de una situación problemática. Esa situación se analiza teológicamente, a la luz de la cruz de Jesús. Finalmente, se presentan estrategias o exhortaciones derivadas del análisis teológico del problema. Este método teológico nos da la pauta para la predicación de las epístolas. El intérprete debe buscar textos que presenten situaciones similares o análogas a su propia situación histórica actual. En base a la analogía, el predicador debe proceder a reflexionar sobre el problema a la luz de las Escrituras. El resultado final debe ser la obtención de lineamientos teológicos y pastorales para tratar nuestra situación actual. Por ejemplo, en Romanos se presenta una reflexión teológica sobre la salvación con el propósito de subsanar las separaciones étnicas e ideológicas dentro de la iglesia. La comunidad cristiana estaba escindida entre los creyentes de origen pagano y una minoría de creyentes de origen judío. El mensaje de esta epístola sobre la universalidad del pecado, la justificación por la fe para todo creyente, la vida

Cómo predicar las epístolas

dirigida por el Espíritu Santo, la elección de Israel y la renovación del entendimiento tiene el propósito de llevarnos a la reflexión pastoral sobre las relaciones entre los «débiles» y los «fuertes» en la fe. Así, el mensaje de Romanos es útil hoy para tratar todas aquellas situaciones problemáticas y de conflicto que dividen nuestras iglesias. La justificación nos lleva a la paz (Ro 5.1). f. Consejos prácticos 1. El elemento más importante en la predicación de las epístolas es la comparación o la analogía. Determinar esta analogía es, sin embargo, una tarea difícil y riesgosa. 2. La analogía no debe ser forzada o exagerada. Su interpretación debe ser razonable. 3. El intérprete debe enfocar los aspectos específicos del texto. No debemos diluir el mensaje en generalizaciones. 4. El tono del sermón debe reflejar el tono general de las epístolas, es decir, debe haber un equilibrio entre un estilo pastoral y una presentación clara del evangelio. 5. Debemos prestarle atención a la relación entre la cristología y la ética en las epístolas. 6. Las explicaciones de las partes argumentativas de las epístolas son útiles para la predicación doctrinal. 7. Las exhortaciones de las secciones finales de las epístolas son útiles para la predicación de consejo pastoral. En especial, resultan de utilidad para tratar asuntos éticos y morales.


LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS

ROMANOS Romanos

Romanos se distingue del resto de las Epístolas paulinas por su extenso contenido teológico . Algu‑ nas personas expertas en el estudio del Nuevo Tes‑ tamento afirman que Romanos fue escrita con el propósito de resumir la teología del apóstol Pablo, fuera porque deseaba mostrarle su pensamiento a la iglesia en Roma o porque deseaba dejar un tes‑ tamento teológico . Sin embargo, creemos que la carta tiene el propósito de orientar a una congrega‑ ción que estaba dividida entre judíos y gentiles . Los cristianos de origen pagano o gentil se considera‑ ban a sí mismos como «fuertes» en la fe, dado que no guardaban leyes dietéticas ni observaban días de reposo . Esta actitud les llevó a menospreciar a los cristianos de origen judío, a quienes conside‑ raban «débiles» . Ante la división, Romanos subraya que el evangelio es poder de Dios tanto para judíos como para gentiles (Ro 1 .16) . bosquejo Introducción — 1.1-17 Todos necesitan la salvación — 1.18—3.20 1 . Los gentiles — 1 .18‑32 2 . Los judíos — 2 .1—3 .8 3 . Todos son culpables — 3 .9 ‑20 Cómo Dios salva a las personas — 3.21—8.39 1 . Por medio de la fe — 3 .21‑31 2 . Libres del poder del pecado — 6 .1‑23 3 . Libres del dominio de la ley — 7 .1‑25 4 . Libres por el poder del Espíritu Santo — 8 .1‑30 5 . Victoria por medio de Jesucristo — 8 .31‑39 El pueblo de Israel en el plan de Dios — 9.1—11.36 La vida cristiana — 12.1—15.13 1 . En la iglesia — 12 .1‑21 2 . En el mundo — 13 .1‑14 3 . Los fuertes y los débiles en la fe — 14 .1—15 .13 Conclusión — 15.14-33 Palabras finales: saludos y oración de alabanza — 16.1-27

Temas para la predicación

1 . La preocupación teológica principal de Roma‑ nos es la polémica o división entre los creyen‑ tes de origen judío y los de origen pagano . Los creyentes de origen gentil se veían a sí mismos como personas «fuertes» en la fe . Es decir, como creyentes que viven libres de las leyes dietéticas, de la observancia del día de reposo (14 .1‑6,13‑17,22‑23) y, por lo tanto, de los con‑ ceptos judíos sobre la pureza ritual . Esto les lle‑ va a tildar a los judeo‑cristianos de «débiles» y llegan a dudar del lugar de Israel en la historia de la salvación (11 .1,11,16‑24) . 2 . Ante la división de la comunidad cristiana en Roma, Pablo desarrolla una exposición teoló‑ gica que explica el proyecto salvífico de Dios para la humanidad . Esta exposición encuentra su tesis principal en el 1 .16‑17 . Afirma que tanto los judíos como los gentiles son pecadores y necesitan establecer relaciones justas con Dios (1 .18—3 .20) . Además, afirma que Abraham, el padre del pueblo de Israel, fue justificado por su fe (4 .1‑25) . Así, Abraham es el padre de to‑ dos los creyentes, tanto judíos como gentiles (4 .9 ‑12) . 3 . Por medio de la justificación, alcanzamos la nueva vida en Cristo (5 .1—8 .39) . La justifica‑ ción trae paz con Dios y gozo (5 .1‑5) . La muer‑ te de Cristo en la cruz es lo que abre la opor‑ tunidad de justificación (5 .6‑11) . La salvación provista por Cristo tiene un alcance universal, así como el pecado de Adán tuvo consecuen‑ cias para toda la humanidad (5 .12‑21) . 4 . Romanos contrasta la ley y el evangelio . La ley tiene la función de exponer el pecado humano (7 .7‑25) . Sin embargo, el evangelio nos permite vivir como hijos e hijas de Dios, en el poder del Espíritu Santo (8 .1‑39) . 5 . La epístola también afirma que Israel ocupa un lugar especial en el proyecto de Dios para la humanidad . Por medio del evangelio, Dios ha incluido a las personas de origen gentil en su pacto con la humanidad, es decir, en su pro‑ yecto salvífico (9 .25‑33) . Romanos 11 afirma que Israel será restaurado por Dios al final de los tiempos (11 .1‑32) . 6 . Romanos desarrolla una teología de la procla‑ mación en el capítulo 10, que resalta la impor‑ tancia de predicar el evangelio para lograr la salvación de toda la humanidad . El evangelio: proclamado por la ley y los profetas (10 .5‑21) . 7 . La justificación por la fe conduce a la renova‑ ción del entendimiento (12 .1‑2) . La persona


1135 justificada por la gracia de Dios comienza un nuevo modo de vivir . Capacitada por los dones del Espíritu de Dios (12 .3‑8), puede vivir en so‑ lidaridad con los demás, practicando la justicia (12 .9 —13 .14) . 8 . Esa práctica solidaria de la fe debe mostrarse en las buenas relaciones interpersonales dentro de la comunidad de fe . Aquí el Apóstol resalta las consecuencias éticas de su reflexión teológi‑ ca para lidiar con el problema de los «débiles» y los «fuertes» (14 .1—15 .13) . Afirmando que cada cual debe servir a Dios de acuerdo a su con‑

Salutación 1 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, 4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, 5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; 6 entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo; 7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

1

Romanos 1 ciencia, llama a la iglesia a respetar el criterio de los demás creyentes . 9 . La plenitud del plan salvífico se cumplirá al final de los tiempos . El ministerio de Pablo es anun‑ ciar el evangelio donde no era conocido (15 .15‑ 21) para acelerar la consumación del proyecto divino . Por eso, Pablo sueña con llegar a España para cumplir la profecía de Isaías 66 .18‑21 . Este viaje sería señal del cumplimiento de que la «plenitud de los gentiles» (11 .25) ha llegado a la fe . Esto explica por qué Pablo pide intercesión por sus planes de viaje (15 .22‑33) .

15 Así

que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. El poder del evangelio 16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por b Hab . 2 .4 . la fe vivirá. b

La culpabilidad del hombre 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la Deseo de Pablo de visitar Roma 8 Primeramente doy gracias a mi Dios median- creación del mundo, siendo entendidas por medio te Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificavuestra fe se divulga por todo el mundo. 9 Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espí- ron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se ritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, 10 rogando que de alguna manera tenga al fin, por la Ro. 1.16 ¿Cómo podemos servir al mundo? voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. 1 . Por la oración — «Venga tu reino» 11 Porque deseo veros, para comunicaros algún don (Mt . 6 .10; 1 Ti . 2 .1) . espiritual, a fin de que seáis confirmados; 2 . Por la predicación de la Palabra . 12 esto es, para ser mutuamente confortados por la fe 3 . Por la distribución de literatura evangelística (Ro . 1 .16) . que nos es común a vosotros y a mí. 4 . Por las ofrendas para la difusión del evangelio 13 Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que (Fil . 4 .10,15‑16) . muchas veces me he propuesto ir a vosotros a (pero 5 . Invitando a las personas en forma vehemente hasta ahora he sido estorbado), para tener también y fiel (Lc . 14 .23; Ap . 22 .17) . entre vosotros algún fruto, como entre los demás 6 . Por medio de una conducta ejemplar a Hch . 19 .21 . gentiles. (2 Co . 3 .1‑3; Mt . 5 .16) . 14 A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy 7 . Por medio de una fe viva (2 Cr . 20 .17) . deudor.


Romanos 1 — 2

1136

envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, Seis confesiones bendecidas

Ro. 1.16

1 . Pequé contra el Señor (2 S . 12 .13; 24 .10) . 2 . Me confieso culpable (Job 42 .6) . 3 . No me avergüenzo del evangelio de Cristo (Ro . 1 .16) . 4 . Te confesé mi pecado (Sal . 32 .5) . 5 . Hiciste la buena profesión (1 Ti . 6 .12) . 6 . Sé en quién he creído (2 Ti . 1 .12) .

El evangelio es el poder de Dios

Ro. 1.16

El evangelio transforma… 1 . Un perseguidor en siervo de Cristo (Hch . 9 .19‑20) . 2 . Idólatras en siervos de Dios (1 Ts . 1 .9 ) . 3 . Pescadores de peces en pescadores de hombres (Hch . 4 .33) . 4 . Endemoniados en alegres hijos de Dios (Hch . 8 .5‑8; Mt . 28 .1) . 5 . Personas rudas en personas amorosas (Hch . 16 .23‑34) . 6 . Personas inútiles en personas útiles (Flm . 11) .

31 necios,

desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican. El justo juicio de Dios 1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; a porque tú que a Mt . 7 .1; Lc . 6 .37 . juzgas haces lo mismo. 2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: b

2

7 vida

b Sal . 62 .12 .

eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; 9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con c Dt . 10 .17 . Dios. c 12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; 13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen La vida en la fe

Ro. 1.17

1 . Andamos por la fe (2 Co . 5 .7) . 2 . Estamos firmes por la fe (2 Co . 1 .24) . 3 . Vivimos por la fe (Ro . 1 .17) . 4 . Luchamos el buen combate de la fe (1 Ti . 6 .12) . 5 . Vencemos por la fe (1 Jn . 5 .4) . 6 . Tenemos acceso a la gracia por la fe (Ro . 5 .2) . 7 . Somos justificados por la fe (Ro . 3 .28; 5 .1) .


1137

Romanos 2 — 3

por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no Para que seas justificado en tus palabras, a Sal. 51.4. Y venzas cuando fueres juzgado. a tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazo- 5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de nes, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castidefendiéndoles sus razonamientos, go? (Hablo como hombre.) 16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los se- 6 En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría cretos de los hombres, conforme a mi evangelio. Dios al mundo? 7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó Los judíos y la ley para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pe17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te cador? 8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como apoyas en la ley, y te glorías en Dios, 18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley aprue- algunos, cuya condenación es justa, afirman que nobas lo mejor, sotros decimos): Hagamos males para que vengan 19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los bienes? que están en tinieblas, 20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que No hay justo 9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. 21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: ¿hurtas? 22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? No hay justo, ni aun uno; Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 11 No hay quien entienda, 23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley No hay quien busque a Dios. deshonras a Dios? 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; 24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera b Sal. 14.1-3; 53.1-3. blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. d uno. b d Is. 52.5. 13 Sepulcro abierto es su garganta; 25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si Con su lengua engañan. c guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu Veneno de áspides hay debajo de sus labios; d c Sal. 5.9.  d Sal. 140.3. circuncisión viene a ser incircuncisión. 26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas 14 Su boca está llena de maldición y de e Sal. 10.7. de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como ciramargura. e 15 cuncisión? Sus pies se apresuran para derramar sangre; 27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; f Is. 59.7-8. perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la 17 Y no conocieron camino de paz. f letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos. g g Sal. 36.1. de la ley. 28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es 19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice la circuncisión la que se hace exteriormente en la a los que están bajo la ley, para que toda boca se ciecarne; rre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la cir- 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano cuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; será justificado delante de él; h porque por medio de la la alabanza del cual no viene de los hombres, sino ley es el conocimiento del pecado. h Sal. 143.2; Gá. 2.16. de Dios. 1 ¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué La justicia es por medio de la fe 21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestaaprovecha la circuncisión? 2 Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, do la justicia de Dios, testificada por la ley y por los que les ha sido confiada la palabra de Dios. profetas; 3 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, i ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de para todos los que creen en él. Porque no hay difei Gá. 2.16. Dios? rencia, 4 De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la todo hombre mentiroso; como está escrito: gloria de Dios,

3


Romanos 3

1138

24 siendo

justificados gratuitamente por su gracia, causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los mediante la redención que es en Cristo Jesús, pecados pasados, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justide la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a cia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por Ro. 3.20 Lo que la ley no puede hacer la ley de la fe. 1 . No puede declarar a alguien como justo 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por (Hch . 13 .39) . fe sin las obras de la ley. 2 . No puede justificar, sólo puede revelar el 29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es tampecado (Ro . 3 .20) . bién Dios de los gentiles? Ciertamente, también de 3 . No puede darnos una herencia (Ro . 4 .14) . los gentiles. 4 . No puede reconciliarnos (Ro . 5 .10) . 5 . No puede librarnos de la muerte (Ro . 5 .12; Heb . 2 .14‑15) . 6 . No puede hacernos hijos de Dios (Ro . 8 .15) .

Pecado y gracia

Ro. 3.23-25

1 . Somos incapaces de alcanzar la meta: a . Una declaración humillante: Todos pecaron . b . Una regla sin excepción: No hay quién haga el bien (Sal . 14 .3; Ro . 3 .12) . c . Un fracaso total: Están destituidos de la gloria de Dios . 2 . Por la gracia de Dios alcanzamos la meta: a . No tenemos nada que ofrecer: Somos justi‑ ficados sin merecerlo . b . Una rica ofrenda: Solamente por la gracia . c . El sencillo camino a esta gracia: La fe . d . El gran resultado: Perdón, justificación, y salvación .

Nuestra naturaleza corrompida

Ro. 3.23

Las Escrituras muestran la realidad al respecto del ser humano. 1 . El Señor revela lo que está en nuestro corazón (Mt . 15 .19‑20) . 2 . El Señor le mostró a Nicodemo quién es él y quiénes somos nosotros (Jn . 3 .6) . 3 . Al hombre rico, Jesús le reveló su avaricia (Mr . 10 .17‑19) . 4 . Pablo dice que todos somos pecadores (Ro . 3 .23) . 5 . La Biblia afirma que somos infractores de la ley de Dios (Gl . 3 .10) . 6 . Somos impotentes ante el pecado (Ro . 5 .6) . 7 . Nuestro estado es desesperante (Ef . 2 .12; Is . 1 .5‑6) . 8 . Pero Jesús vino a salvar a los perdidos (Lc . 19 .10) .

La salvación

Ro. 3.23

1 . Es necesaria, pues todos pecamos (Ro . 3 .23) . 2 . Es completa: no precisamos hacer más nada (2 Co . 5 .21) . 3 . Es gratuita (Is . 55 .1; Ef . 2 .8) . 4 . Es accesible: todos pueden recibirla (Hch . 16 .31; Jn . 5 .24) . 5 . Es actual: puede recibirse hoy (2 Co . 6 .2) .

justificado por la fe

Ro. 3.24

1 . El reconocimiento del pecado antecede la justificación (Lc . 7 .29) . 2 . Dios nos concede la justificación (Ro . 8 .30,33) . 3 . La gracia es el canal por el cual somos justifi‑ cados (Ro . 3 .24; Gl . 5 .4) . 4 . La sangre de Jesús es el medio para nuestra justificación (Ro . 3 .24; 5 .9 ) . 5 . La muerte de Jesús posibilita nuestra justifica‑ ción (1 P . 3 .18) . 6 . La justicia de Cristo lo calificó para ser el Justificador (Ro . 5 .18; Gl . 2 .16) . 7 . La resurrección de Cristo es el sello de la justificación (Ro . 4 .24‑25) . 8 . La justificación es un regalo, recibido por la fe (Ro . 5 .1; Gl . 3 .24) . 9 . La evidencia de la justificación son las obras (Stg . 2 .21,24‑25) .

En Cristo somos: 1 . Justificados (Ro . 3 .24) . 2 . Santificados (1 Co . 1 .2) . 3 . Confirmados (2 Co . 1 .21) . 4 . Liberados (Gl . 5 .1) . 5 . Aceptos (Ef . 1 .5) . 6 . Guardados (Fil . 4 .7) . 7 . Perfeccionados (Col . 2 .10) .

Ro. 3.24


1139 30 Porque

Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 31 ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. El ejemplo de Abraham 1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. a a Gn . 15 .6; Gá . 3 .6 . 4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, 7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no b Sal . 32 .1‑2 . inculpa de pecado. b 9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión. 11 Y recibió la circuncisión c como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les c Gn . 17 .10 . sea contada por justicia; 12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

4

La promesa realizada mediante la fe 13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del d Gá . 3 .29 . mundo, d sino por la justicia de la fe. 14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. e e Gá . 3 .18 . 15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. 16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino

Romanos 3 — 5

también para la que es de la fe de Abraham, el cual f Gá . 3 .7 . es padre de todos nosotros f 17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes g ) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, g Gn 17 .5 . como si fuesen. 18 Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le h Gn . 15 .5 . había dicho: Así será tu descendencia. h 19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años i i Gn . 17 .17 . ), o la esterilidad de la matriz de Sara. 20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; 22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia. 23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, 25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. Resultados de la justificación 1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. 6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

5

frutos de la justificación

Ro. 5.1-11

1 . Paz con Dios (v . 1) . 2 . Acceso a Dios (v . 2) . 3 . Esperanza de gloria (v . 2) . 4 . Paciencia en el sufrimiento (v . 3) . 5 . Los justificados tienen experiencias maravillosas (v . 4) . 6 . Los justificados no se avergüenzan (v . 5) . 7 . Los justificados se glorían en su Dios (v . 11) .


Romanos 5

1140

7 Ciertamente,

apenas morirá alguno por un justo; con 8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Ro. 5.1 Conversión 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estan1 . Es una necesidad indispensable (Mt . 18 .3; Hch . 3 .19‑20) . do reconciliados, seremos salvos por su vida. 2 . Es un acto radical (1 Ts . 1 .9 ; Hch . 26 .18) . 3 . Tiene una motivación gloriosa (Fil . 3 .8‑11) . 4 . Tiene que sortear muchos obstáculos (Hch . 28 .27; 13 .8; Jn . 6 .66) . 5 . Se realiza a través de la fe (Hch . 26 .18; Ro . 5 .1) . 6 . El Señor Jesús preparó las condiciones para la misma (Is . 53 .6) . 7 . La perciben quienes viven a nuestro alrededor (1 Ts . 1 .9 ; Stg . 2 .24) .

La historia de nuestra vida

Ro. 5.2

1 . Fuimos creados a imagen de Dios (Gn . 1 .27) . 2 . Estamos a merced de la muerte por causa del pecado (Ro . 5 .12) . 3 . Fuimos redimidos por la sangre de Jesucristo (Ef . 1 .7) . 4 . Nacidos de nuevo por la Palabra y por el Espíritu (Jn . 3 .3,5) . 5 . Transformados a su imagen (2 Co . 3 .18) . 6 . Entregados a quien nos redimió (Ro . 12 .1‑2) . 7 . Felices por la gloria venidera de Dios (Ro . 5 .2) .

Acceso a Dios

Ro. 5.2

Tener acceso significa tener entrada, poder acercarse, ser acepto y oído; tener libertad para venir, una vez quitado todo obstáculo. 1 . ¿Por qué camino podía acercarse Israel? El sumo sacerdote debía ofrecer el sacri‑ ficio exigido, y así, la entrada estaría libre (Lv . 16 .14‑16; Ex . 29 .36; Heb . 9 .6‑8) . 2 . ¿Cómo es posible la entrada en los días actuales? a . Por el sacrificio de Cristo (Heb . 9 .14) . b . Por Jesús, el único camino (Jn . 14 .6) . c . A través de él, la única puerta (Jn . 10 .9) . d . Por medio de su propósito eterno (Ef . 2 .13; 3 .11‑12) . 3 . Todos son invitados a entrar: a . Todos son bienvenidos (Mt . 11 .28) . b . Se deben allegar confiadamente (Heb . 4 .16) . 4 . Las promesas para los que se aproximan: a . Él no echa a nadie afuera (Jn . 6 .37) . b . Nunca nos abandonará (Heb . 13 .5‑6) . c . Concede paz y descanso (Mt . 11 .28‑30; Jn . 14 .27) .

La muerte del Señor por los suyos

Ro. 5.6-11

1 . ¿Por quién murió el Señor? (v . 8‑10) . a . Por los impíos (v . 6) . b . Por los pecadores (v . 8) . c . Por sus enemigos (v . 10) . 2 . El tiempo de la muerte del Señor: a . En el tiempo determinado por Dios (v . 6) . b . Cuando aún éramos débiles (v . 6) . 3 . El efecto de la muerte de Cristo: a . Demostró el amor de Dios hacia nosotros (v . 8) . b . Fuimos justificados por la muerte de Cristo (v . 9) . c . A través de ella fuimos reconciliados con Dios (v . 10) . d . Seremos salvos de la ira de Dios (v . 9) . e . Ahora tenemos paz y alegría en Dios (v . 11) .

La muerte de Cristo

Ro. 5.8

1 . Es la certeza de que Dios nos ama (Jn . 3 .16; Ro . 5 .8) . 2 . Es el precio que se pagó por nuestra salvación (Mr . 10 .45; 1 Ti . 2 .6) . 3 . Es el castigo por nuestros pecados (Ro . 4 .25) . 4 . Es un acto de obediencia en relación a la ley (Gl . 1 .4; 3 .13; 4 .4; Fil . 2 .8) . 5 . Es el medio de nuestra reconciliación (2 Co . 5 .18‑19) . 6 . Es un acto sustitutivo (como Isaac [Gn . 22 .8]) (Lv . 16 .21‑22) .

La muerte de Cristo es:

Ro. 5.8

1 . El resultado del acto más terrible (Hch . 2 .23) . 2 . La evidencia del amor más grande (Ro . 5 .8) . 3 . El mensaje de la victoria más grande (Heb . 2 .14; Jn . 19 .30) . 4 . La fuente del poder más grande (1 Jn . 3 .16) . 5 . El cumplimiento de la promesa más grande (1 P . 1 .10‑11) . 6 . El motivo para el servicio abnegado (2 Co . 5 .14) . 7 . La fuerza para imitar a Dios (Ef . 5 .1‑2) .


1141

Romanos 5 — 6

11 Y

no sólo esto, sino que también nos gloriamos en nera por la justicia de uno vino a todos los hombres Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien he- la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hommos recibido ahora la reconciliación. bre los muchos fueron constituidos pecadores, así Adán y Cristo también por la obediencia de uno, los muchos serán 12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo constituidos justos. por un hombre, y por el pecado la muerte, a así la 20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abunmuerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos dase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la a Gn . 3 .6 . gracia; pecaron. 13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; 21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterpero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta na mediante Jesucristo, Señor nuestro. Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había Muertos al pecado 1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pede venir. 15 Pero el don no fue como la transgresión; porcado para que la gracia abunde? que si por la transgresión de aquel uno murieron los 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto muchos, abundaron mucho más para los muchos la al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su Jesucristo. 16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel muerte? uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a 4 Porque somos sepultados juntamente con él para causa de un solo pecado para condenación, pero el muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo redon vino a causa de muchas transgresiones para jus- sucitó de los muertos por la gloria del Padre, así tama Col . 2 .12 . bién nosotros andemos en vida nueva. a tificación. 17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, la semejanza de su muerte, así también lo seremos Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue cruy del don de la justicia. 18 Así que, como por la transgresión de uno vino cificado juntamente con él, para que el cuerpo del la condenación a todos los hombres, de la misma ma- pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del peRo. 5.10 Lo que Cristo realizó en la cruz cado.

6

1 . Aniquiló nuestros pecados (Heb . 9 .26) . 2 . Consiguió la paz por su sangre (Col . 1 .20) . 3 . Nos reconcilió con Dios (Ro . 5 .10) . 4 . Obtuvo para nosotros eterna redención (Heb . 9 .12) .

Los sufrimientos del Señor:

Ro. 5.11

1 . Fueron indescriptiblemente dolorosos (Lc . 22 .44) . 2 . Fueron voluntarios: «Yo, de mí mismo doy mi vida» (Jn . 10 .18) . 3 . Fueron el sacrificio perfecto: Por ellos tene‑ mos la reconciliación (Ro . 5 .11) . 4 . Fueron en sustitución: Él murió por nosotros (1 P . 3 .18; Heb . 7 .26‑27) . 5 . Efectúan la justicia (Ro . 3 .23‑24) . 6 . Fueron inevitables (Ro . 5 .6; 1 Ti . 2 .6; Tit . 2 .14) .

La vida espiritual

Ro. 6.4

1 . La fuente de vida espiritual — ella fluye: a . Del Padre (2 Co . 1 .3); del Hijo (Jn . 5 .21,25; 6 .33) . b . Del Espíritu Santo (Ro . 8 .9‑13); de oír la Palabra (Is . 55 .3) . 2 . La vida espiritual se renueva: a . Por el Señor: (Jn . 6 .57; 1 Co . 10 .3‑4) . b . Por la fe (Gl . 2 .20); por la Palabra y la oración (Mt . 6 .6) . 3 . La vida espiritual se describe como: a . Una vida para Dios (Ro . 6 .11; Gl . 2 .19) . b . Una vida totalmente nueva (Ro . 6 .4) . c . Una vida en el Espíritu (Gl . 5 .25) . 4 . La vida espiritual debe nutrirse: a . Debemos buscar diligentemente el creci‑ miento en esta vida (Ef . 4 .15; 1 P . 2 .2) . b . Debemos orar por ella (Sal . 119 .25; 143 .11) .


Romanos 6 — 7

1142

8Y

si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Siervos de la justicia 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado fuimos liberados:

Ro. 6.18

1 . De la perdición eterna (Ro . 8 .1) . 2 . De la maldición de la ley (Gl . 3 .13) . 3 . Del yugo del pecado (Ro . 6 .18; Jn . 8 .34‑36) . 4 . De este mundo perverso (Gl . 1 .4) . 5 . Del poder de las tinieblas (Col . 1 .13) . 6 . Del pavor de la muerte (Heb . 2 .15) . 7 . Del propio yo (Gl . 2 .20) .

y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Analogía tomada del matrimonio 1 ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? 2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 3 Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. 4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

7

El pecado que mora en mí 7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley a Ex . 20 .17; Dt . 5 .21 . no dijera: No codiciarás. a 8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.

Lo que el pecado hace

Ro. 6.19

1 . Roba la paz (Ro . 3 .17) . 2 . Rompe la comunión (Gn . 3 .8) . 3 . Quita el valor (Pr . 28 .1) . 4 . Esclaviza (Ro . 6 .19) . 5 . Conduce a la muerte (Ro . 6 .23) . 6 . Cierra el cielo (Ap . 21 .27) . 7 . Destituye de la gloria de Dios (Ro . 3 .23) .


1143 12 De

manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. b b Gá . 5 .17 . 16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; Dádivas maravillosas de Dios

23 pero

veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. viviendo en el Espíritu 1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

8

Caída y restauración

Ro. 7.18

1 . El creyente aún tiene la posibilidad de pecar (1 Jn . 1 .8; Ro . 7 .18) . 2 . Si no vela, caerá (1 Jn . 1 .9 ; Mt . 26 .41) . 3 . El creyente caído es profundamente infeliz (Sal . 32 .3‑4; Mt . 26 .75) . 4 . Pero la confesión del pecado restaura (Sal . 32 .5) . 5 . La confesión debe ser sincera y profunda (Sal . 51 .7‑12) . 6 . El restaurado es nuevamente feliz (Sal . 51 .8,12; 32 .1,11) . 7 . Anhela, ahora, por la salvación de otros (Sal . 51 .12‑13; 1 Ti . 1 .16) .

Ro. 6.23

1 . El Señor le da descanso al pecador (Mt . 11 .28) . 2 . Da la salvación al perdido (Lc . 19 .10) . 3 . Da la vida eterna a los que estaban muertos en el pecado (Ro . 6 .23) . 4 . Da la justificación al culpable (Ro . 9 .30) . 5 . Da el Espíritu Santo al que obedece (Hch . 5 .32) . 6 . Nos da su Palabra (Jn . 17 .14) . 7 . Nos da su gloria eterna (Jn . 17 .22) .

Llamados para dar frutos

Romanos 7 — 8

Ro. 7.4

¿Cuáles son los frutos que debemos dar? 1 . El fruto del Espíritu (Gl . 5 .22) . 2 . El fruto de la justicia (Fil . 1 .11) . 3 . El fruto de la santidad (Ro . 6 .22) . 4 . Los frutos de las buenas obras (Col . 1 .10; Ef . 2 .10) . 5 . El fruto de labios (Heb . 13 .15; Hch . 16 .25) . 6 . Los frutos de la obra para el Señor (Ro . 1 .13) . 7 . Frutos para Dios (Ro . 7 .4) . 8 . Dar frutos es nuestra vocación (Gn . 1 .28; Jn . 15 .16) .

Plena seguridad

Ro. 8.1

1 . El destino del incrédulo es más tenebroso que las más densas tinieblas (Heb . 9 .27; 2 P . 2 .4) . El destino del creyente es más bri‑ llante que el sol (1 Ts . 5 .9 ; 1 P . 1 .4) . 2 . Dios marca una gran diferencia entre sus hijos y el mundo . Nosotros no seremos juz‑ gados con él (Jn . 5 .24) . Estamos amparados y seguros por su obra en el Gólgota . 3 . El hijo de Dios tiene garantía plena (Ro . 8 .1) . Puede estar seguro, como Noé en el arca . Es intocable, como Israel por la protección de la sangre (Ex . 12 .23) . Salvo, como aquel persegui‑ do por el vengador de la sangre (Nm . 35 .25‑27) . Seguro, como Rahab (Jos . 2 .13‑14) . 4 . El Señor garantiza nuestra seguridad (Jn . 3 .18) . Su palabra «no perezca» nos es suficiente (Jn . 3 .16) . 5 . No tenemos miedo del juicio (1 Jn . 4 .17) . 6 . ¿Quién nos condenará, sabiendo que Dios nos justifica, que Cristo murió por nosotros y el Espíritu Santo habita en nosotros? (Ro . 8 .33‑34) ¿Podrá la ley condenar? No . Cristo es el fin de la ley (Ro . 10 .4) .


Romanos 8 2 Porque

1144

la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Lo que Dios hizo con nuestros pecados Ro. 8.1 ¿Qué hizo Dios con los pecados de los creyentes? 1 . Él no los puso en nuestra cuenta (2 Co . 5 .19) . 2 . Los puso sobre Cristo (1 P . 2 .24; Is . 53 .6) . 3 . Dios borró nuestros pecados (Ro . 4 .7; Sal . 32) . 4 . Él los alejó de nosotros (Sal . 103 .12) . 5 . Los puso detrás de sí mismo (Is . 38 .17) . 6 . Los arrojó a lo profundo del mar (Mi . 7 .19) . 7 . Los borró por completo (Is . 43 .25) . 8 . No se acuerda más de nuestros pecados (Heb . 8 .12) . Por eso ya no hay más condenación para nosotros (Ro. 8.1).

15 Pues

no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; a herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos a Gá . 4 .5‑7 . glorificados. 18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Realidades en la vida de los hijos de Dios

Ro. 8.14

1 . Se hicieron hijos de Dios por la fe (Gl . 3 .26; Jn . 1 .12) . 2 . Poseen el Espíritu de Jesús (Gl . 4 .6; Ro . 8 .14) . 3 . Gozan de un lugar privilegiado con el Padre (Lc . 15 .24) . 4 . Revelan el carácter del Padre (Mt . 5 .45‑48) . 5 . Son disciplinados por el Padre (Heb . 12 .5‑11) . 6 . Son transformados por el Padre (Ro . 8 .29; 1 Jn . 3 .2) . 7 . Un día serán recibidos en gloria (Jn . 14 .3) .


1145

Romanos 8

37 Antes, en todas estas cosas somos más que venceMás que vencedores 28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las dores por medio de aquel que nos amó. cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los pre- presente, ni lo por venir, destinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre Ro. 8.29 Cinco grandes privilegios muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a 1 . En Cristo somos «conocidos de antemano»: los que llamó, a éstos también justificó; y a los que Jeremías (Jer . 1 .5) y Pedro (1 P . 1 .2) ya reco‑ nocieron esa verdad . Dios mismo es quien da justificó, a éstos también glorificó. 31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosoel primer y último paso . 2 . En Cristo somos «predestinados»: ¿Predesti‑ tros, ¿quién contra nosotros? nados para qué? Para ser hijos de Dios, para 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo ser una nueva creación (2 Co . 5 .17), para ser entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará tamsemejantes a Jesús . bién con él todas las cosas? 3 . En Cristo somos «llamados»: El llamado 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el ocurrió por el evangelio . Ser llamado significa que justifica. más que ser salvo . Somos llamados a servir 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que mua Dios . Pensemos en Enoc, Noé, Abraham, Samuel, David, los apóstoles . rió; más aun, el que también resucitó, el que además 4 . En Cristo somos «justificados»: A los llama‑ está a la diestra de Dios, el que también intercede dos, el Espíritu Santo les revela la obra reali‑ por nosotros. zada de salvación, por la cual pueden estar 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribuladelante de Dios . ción, o angustia, o persecución, o hambre, o desnu5 . En Cristo somos «glorificados»: Ya pode‑ dez, o peligro, o espada? mos tener aquí una muestra de este último 36 Como está escrito: escalón, pues vivimos por la fe (Jn . 17 .22) . Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Entretanto, aguardamos aún el día de la glori‑ Somos contados como ovejas de matadero. b ficación (Jn . 17 .24) . b Sal . 44 .22 .

Grandes privilegios de los creyentes por medio de Cristo

Ro. 8.14

1 . La dignidad de ser hijos de Dios (Ro . 8 .14) . 2 . La riqueza de su herencia (Ro . 8 .17) . 3 . La bendición de su amistad (Jn . 15 .14) . 4 . El poder del reino de Dios (Ap . 1 .6) . 5 . El privilegio del sacrificio (Ap . 1 .6) . 6 . La maravilla de la comunión (1 Jn . 1 .3) . 7 . La posesión de todas las bendiciones (1 Co . 3 .21‑23) .

La gracia de Dios es suficiente

Ro. 8.28

Que la gracia de Dios es suficiente para nosotros… 1 . Se afirma en la Palabra (2 Co . 9 .8) . 2 . Se confirma con la experiencia (Ro . 8 .28) . 3 . Se garantiza por las promesas (2 Co . 1 .20) . 4 . Se lleva a cabo por el poder de Dios (Ef . 1 .19) . 5 . Se asegura por la presencia de Dios (Is . 41 .10) .

Cristo murió

Ro. 8.34

1 . El Señor murió de una forma poco común . El lugar de su muerte, la forma de su muerte, todo lo que la acompaña, como el terremoto, las tinieblas, el velo rasgado, todo eso mostró que nunca hubo una muerte como la suya . 2 . El Señor murió según la voluntad de Dios . Dios envió a su Hijo y no lo escatimó (Ro . 8 .32) . 3 . El Padre le dio el cáliz amargo . Envió la espa‑ da contra el Pastor (Zac . 13 .7; Hch . 2 .23; Jn . 3 .14‑17) . 4 . El Señor murió por su libre y espontánea voluntad . Se sacrificó voluntariamente (Gl . 1 .4; 2 .20; 1 Ti . 2 .6; Jn . 10 .17‑18) . 5 . El Señor murió en cumplimiento de todos los sacrificios . Fue el último y el mayor, el decisivo y el perfecto sacrificio . Todos los sacrificios señalaron hacia él y terminaron con él (Heb . 9 .11‑28; 1 P . 1 .10‑11) . 6 . El Señor murió como sustituto . Cargó los pecados en su cuerpo y hacia el madero (1 Ti . 2 .5‑6; Heb . 2 .9 ; Is . 53 .4‑6) .


Romanos 8 — 9

1146

39 ni

lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa crea- 15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo da nos podrá separar del amor de Dios, que es en tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me e Ex . 33 .19 . Cristo Jesús Señor nuestro. compadezca. e 16 Así que no depende del que quiere, ni del que coLa elección de Israel rre, sino de Dios que tiene misericordia. 1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi concien- 17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo cia me da testimonio en el Espíritu Santo, te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi co- que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. f f Ex . 9 .16 . razón. 3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de 18 De manera que de quien quiere, tiene misericorCristo, por amor a mis hermanos, los que son mis dia, y al que quiere endurecer, endurece. 19 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque parientes según la carne; 4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la ¿quién ha resistido a su voluntad? gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y 20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que allas promesas; terques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según formó: ¿Por qué me has hecho así? g g Is . 45 .9 . la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, cosas, bendito por los siglos. Amén. para hacer de la misma masa un vaso para honra y 6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque otro para deshonra? no todos los que descienden de Israel son israeli- 22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer tas, notorio su poder, soportó con mucha paciencia los 7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hi- vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las jos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. a a Gn . 21 .12 . mostró para con los vasos de misericordia que él pre8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los paró de antemano para gloria, hijos de Dios, sino que los que son hijos según la pro- 24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, mesa son contados como descendientes. no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 9 Porque la palabra de la promesa es ésta: Por este 25 Como también en Oseas dice: b Gn . 18 .10 . tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. b Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, 10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concih Os . 2 .23 . Y a la no amada, amada. h 26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no bió de uno, de Isaac nuestro padre 11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún sois pueblo mío, ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforAllí serán llamados hijos del Dios viviente. i i Os . 1 .10 . me a la elección permaneciese, no por las obras sino 27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere por el que llama), 12 se le dijo: El mayor servirá al menor. c c Gn . 25 .23 . el número de los hijos de Israel como la arena del 13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú abo- mar, tan sólo el remanente será salvo; d Mal . 1 .2‑3 . rrecí. d 14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Ro. 9.4-5 Siete privilegios de Israel

9

victoria

Ro. 8.37

Tenemos la victoria… 1 . Sobre el pecado, por la gracia (Ro . 6 .14‑17) . 2 . Sobre Satanás, por la Palabra (Mt . 4 .4,7,10; 1 Jn . 2 .13‑14) . 3 . Sobre el mundo, por la fe (1 Jn . 5 .4) . 4 . Sobre todas las circunstancias de la vida (Ro . 8 .37) . 5 . Sobre el miedo a la muerte (Heb . 2 .15) . 6 . Grande será la recompensa del victorioso (Ap . 3 .21) .

A Israel le pertenece… 1 . El ser hijo (Ex . 4 .22) . 2 . La gloria (Ex . 40 .34) . 3 . Los pactos hechos con los patriarcas (Gn . 17 .7) . 4 . La ley (Sal . 19 .7) . 5 . El culto y el servicio sacerdotal (Ex . 19 .6; 1 P . 2 .9 ) . 6 . Las promesas del Mesías (Gn . 49 .10; Is . 12) . 7 . El Cristo, el mayor privilegio de Israel (Is . 9 .6‑7) . a . Pedro y Pablo estaban tristes por la ignorancia de Israel (Hch . 3 .17; 1 Co . 2 .8) . b . Sin embargo, contemplaban la restauración de Israel (Hch . 3 .21; Ro . 11 .25‑26) .


1147 28 porque

el Señor ejecutará su sentencia sobre la tiej Is . 10 .22‑23 . rra en justicia y con prontitud. j 29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a k Is . 1 .9 . Gomorra seríamos semejantes. k La justicia que es por fe 30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado. l

10

1 Hermanos,

l Is . 28 .16 .

ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. 2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. 3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; 4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. 5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés es-

Cuidado con el autoengaño

Ro. 10.2

Nosotros podemos: 1 . Temer delante de la Palabra, como Félix (Hch . 24 .25) . 2 . Estar persuadidos, como Agripa (Hch . 26 .28) . 3 . Presentar grandes ofrendas, como Ananías y Safira (Hch . 5 .2) . 4 . Tener un buen comienzo, como Demas (2 Ti . 4 .10) . 5 . Estar entre creyentes, como Giezi (2 R . 5 .20‑27) . 6 . Tener celo de Dios, como Israel (Ro . 10 .2) . 7 . Disfrutar de oír la Palabra, como Herodes (Mr . 6 .20) . 8 . Pertenecer al pueblo escogido, como Coré (Nm . 16 .32) . 9 . Estar cercanos al reino de Dios (Mt . 19 .16‑22) . Y aún así, ir a la perdición (Mt. 25.41ss.).

Romanos 9 — 10

cribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por a Lv . 18 .5 . ellas. a 6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. b Ésta es la palabra de fe que b Dt . 30 .12‑14 . predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyec Is . 28 .16 . re, no será avergonzado. c 12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Sed Jl . 2 .32 . ñor, será salvo. d 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuee Is . 52 .7 . vas! e 16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? f f Is . 53 .1 .

17 Así

que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras. g 19 También

g Sal . 19 .4 .

digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: La redención

Ro. 10.9

1 . Fue planificada antes de la fundación del mundo (1 P . 1 .19‑20) . 2 . Fue conquistada en la cruz (1 Co . 6 .20; Hch . 20 .28) . 3 . Es recibida por medio de la fe (Ro . 10 .9 ; Hch . 16 .31) . 4 . Se manifiesta en nuestra vida diaria (Tit . 2 .11‑14) . 5 . Es admirada por los ángeles (1 P . 1 .12) . 6 . Se celebra en el cielo (Ap . 5 .9 ) .


Romanos 10 — 11

1148

Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira. h h Dt . 32 .21 .

20 E

Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución; 10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre. e

e Sal . 69 .22‑23 . Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban La salvación de los gentiles 11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para i Is . 65 .1 . por mí. i 21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis que cayesen? En ninguna manera; pero por su transmanos a un pueblo rebelde y contradictor. j j Is . 65 .2 . gresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 12 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su El remanente de Israel 1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su En ninguna manera. Porque también yo soy plena restauración? 13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu a a de Benjamín. Fil . 3 .5 . soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde an- 14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a tes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritu- los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. 15 Porque si su exclusión es la reconciliación del munra, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 3 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus alta- do, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los res han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran muertos? b 1 R . 19 .10, 14 . 16 Si las primicias son santas, también lo es la masa resmatarme? b 4 Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reser- tante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, vado siete mil hombres, que no han doblado la rodic c lla delante de Baal. 1 R . 19 .18 . y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lu5 Así también aun en este tiempo ha quedado un re- gar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, manente escogido por gracia. 6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera 18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gra- que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que cia; de otra manera la obra ya no es obra. 7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha al- yo fuese injertado. canzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y 20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. los demás fueron endurecidos; 8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta ti tampoco te perdonará. d Dt . 29 .4; Is . 29 .10 . 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la seel día de hoy. d 9 Y David dice: veridad ciertamente para con los que cayeron, pero

11

Cuatro preguntas importantes sobre la misión 1 . ¿Cómo invocarán a aquel en quien no creen? a . Necesitan conocer al Padre (Jn . 3 .16‑17) . b . Necesitan conocer al Hijo unigénito (Jn . 1 .14) . c . Deben ser convencidos por el Espíritu Santo (Jn . 16 .7‑13) . d . Necesitan ser atraídos por el Salvador (Jn . 12 .32) . 2 . ¿Cómo creerán en aquel de quien no oyeron? a . Dios nos ordenó que anunciáramos a Cristo (Lc . 4 .18; 1 Jn . 1 .3) . b . Él nos ordenó que prediquemos (Mr . 3 .14; 2 Ti . 4 .2) . c . Nuestra tarea es testificar acerca de él (Hch . 1 .8) .

Ro. 10.14-15 3 . ¿Cómo oirán si no hay quién les predique? a . Cada creyente es un enviado (Jn . 17 .18; Is . 52 .7) . b . Nos fue confiado el ministerio de la reconci‑ liación (2 Co . 5 .19‑20) . c . Jesús nos ordenó predicar el evangelio (Mr . 16 .15) . 4 . ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? a . Cuán hermosos son los pies… (v . 15) . b . Ellos son llamados sus mensajeros (Hch . 13 .4) . c . Ellos siguen sus pasos (Is . 61 .1; Ef . 6 .15) .


1149 la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? La restauración de Israel 25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. f f Is . 59 .20 . Siete misterios

Ro. 11.25

1 . El misterio de la piedad (1 Ti . 3 .16) . 2 . El misterio de que Cristo habite en el creyente (Col . 1 .27) . 3 . El misterio del cuerpo de Cristo (Ef . 1 .22‑23) . 4 . El misterio de iniquidad (2 Ts . 2 .7‑8) . 5 . El misterio del arrebatamiento (1 Co . 15 .51‑57) . 6 . El misterio de la ceguera de Israel (Ro . 11 .25) . 7 . El misterio de su voluntad (Ef . 1 .9 ‑10) .

El pueblo de Israel no fue rechazado

Ro. 11.25-29

1 . Fue destinado para ser una bendición para todas las naciones (olivo santo) (Ro . 11 .17ss .): a . Antes del nacimiento de Cristo, por la pose‑ sión de la Escritura Sagrada y de la fe en el Dios vivo e invisible . b . A través del nacimiento del descendiente (simiente) de Abraham, Jesucristo . 2 . Fue destituido por un tiempo del ministerio de mediador de la salvación para las naciones . a . A través de la ceguera del pueblo y de sus líderes (v . 25) . b . Sin embargo, Israel continúa siendo el olivo: Los escogidos de Israel, que creen en el Señor, están en el lugar de todo Israel, junto con los creyentes de las naciones, que son injertados en lugar del pueblo de Israel (Ro . 11 .4‑7,17) . c . A esta iglesia de Jesucristo (los elegidos en‑ tre los judíos y las naciones) le fue confiada la proclamación del evangelio .

Romanos 11

Y éste será mi pacto con ellos, g Jer . 31 .33‑34 . Cuando yo quite sus pecados. g 28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. 29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31 así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. 33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O h Is . 40 .13 . quién fue su consejero? h 35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese rei Job 41 .11 . compensado? i 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. 27

El Señor viene

Ro. 11.26

El Señor vendrá para… 1 . Buscar a los suyos para sí (Jn . 14 .3; 17 .24) . 2 . Transformar nuestros cuerpos desgastados (Fil . 3 .20‑21) . 3 . Restaurar a Israel (Ro . 11 .26) . 4 . Pastorear a las naciones (Ap . 12 .5; Mt . 25 .32) . 5 . Castigar a los perversos (2 Ts . 2 .8) . 6 . Reinar sobre la tierra (Ap . 20 .4) . 7 . Restaurar todas las cosas (Ro . 8 .21; Is . 35 .1‑2) .

El regreso de Cristo

Ro. 11.26

¿Qué sucederá cuando Jesús regrese en gloria? 1 . Cristo aparecerá visiblemente en un caballo blanco (Ap . 19 .11) . 2 . Vendrá con todos los santos y los ángeles (Ap . 19 .14) . 3 . Sus pies estarán sobre el monte de los Olivos (Zac . 14 .4) . 4 . Israel lo reconocerá y llorará por él (Ap . 1 .7) . 5 . Salvará a Israel del poder de la bestia (Ro . 11 .26) . 6 . Juzgará a las dos bestias (Ap . 13; 19 .20) . 7 . Destruirá los ejércitos del anticristo (Ap . 19 .21) . 8 . Se cumplirá la palabra de Zac . 14 . 9 . Atará a Satanás (Ap . 20 .2) . 10 . Instaurará el milenio (Ap . 20 .6) . 11 . Reinaremos con él (Ap . 20 .4) .


Romanos 12

1150

Deberes cristianos 1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, a y todos miembros los unos de los otros.

12

6 De

a 1 Co . 12 .12 .

manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, b si el de profecía, úsese b 1 Co . 12 .4‑11 . conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; Sacerdotes de Dios

Ro. 12.1

1 . El Señor nos hizo sacerdotes por su sangre (Ap . 1 .5‑6) . 2 . De esta forma nos capacitó para servir en el Lugar santísimo (Heb . 10 .19) . 3 . Somos sacerdotes para ofrecer sacrificios a Dios (1 P . 2 .5) . 4 . Como reyes‑sacerdotes anunciamos sus virtu‑ des (1 P . 2 .9 ) . 5 . Nuestro sacrificio somos nosotros mismos (Ro . 12 .1) . 6 . Ofrecemos a Dios sacrificios aceptables a él (Ro . 15 .16) . 7 . En la eternidad, continuaremos el ministerio sacerdotal (Ap . 5 .9 ‑10) .

El termómetro espiritual

Ro. 12.11-14

Debemos ser: 1 . Fervorosos en espíritu (v . 11) . 2 . Activos en el servicio (v . 11) . 3 . Alegres en la esperanza (v . 12) . 4 . Pacientes en la tribulación (v . 12) . 5 . Perseverantes en la oración (v . 12) . 6 . Participantes en las necesidades (v . 13) . 7 . Bendecir siempre (v . 14) .

8 el

que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. 9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. 10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. 11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; 12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. 14 Bendecid a los que os persiguen; c bendecid, y c Lc . 6 .28 . no maldigáis. 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. 16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra d Pr . 3 .7 . propia opinión. d Paciencia y perseverancia

Ro. 12.12

1 . Dios es el Dios de la paciencia (Ro . 15 .5) . 2 . El Señor Jesús es el ejemplo de la paciencia (Is . 53 .7; Mt . 27 .14) . 3 . Debemos demostrar nuestra paciencia: a . En la carrera que nos es propuesta (Heb . 12 .1) . b . Esperando el fruto precioso (Lc . 8 .15) . c . En la tribulación (Ro . 12 .12; Lc . 21 .19) . 4 . Los siervos deben destacarse por la paciencia (2 Co . 6 .4) . 5 . Las Escrituras alaban la paciencia de Job (Stg . 5 .11; Job 1 .21) .

hospitalidad

Ro. 12.13

1 . La hospitalidad: a . Es ordenada en la Biblia (1 P . 4 .9) . b . Es parte de las buenas obras (1 Ti . 5 .10) . c . Es un gran privilegio (Heb . 13 .2) . d . Debemos practicarla (Ro . 12 .13) . f . Es recompensada (2 R . 4 .9‑16) . g . Practiquémosla aún con nuestros enemigos (2 R . 6 .22‑23; Ro . 12 .20) . 2 . Ejemplos de hospitalidad: a . Abraham (Gn . 18 .3‑8) . b . Melquisedec (Gn . 14 .18) . c . María y Marta (Lc . 10 .38; Jn . 12) . d . Lidia (Hch . 16 .15) . e . El carcelero (Hch . 16 .34) . f . Gayo (3 Jn . 5‑6) .


1151 17 No

paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. e 20 Así

e Dt. 32.35.

Romanos 12 — 14

12 La

noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo Los débiles en la fe esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. f 1 Recibid al débil en la fe, pero no para contenf Pr. 25.21-22. der sobre opiniones. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien 2 Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, el mal. que es débil, come legumbres. 1 Sométase toda persona a las autoridades 3 El que come, no menosprecie al que no come, y el superiores; porque no hay autoridad sino de que no come, no juzgue al que come; porque Dios le parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido esta- ha recibido. 4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para blecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo su propio señor está en pie, o cae; pero estará firestablecido por Dios resiste; y los que resisten, aca- me, porque poderoso es el Señor para hacerle estar rrean condenación para sí mismos. firme. 3 Porque los magistrados no están para infundir te5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga mor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, iguales todos los días. Cada uno esté plenamente no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás ala- convencido en su propia mente. 6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el banza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si ha- que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. ces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, El que come, para el Señor come, porque da gracias pues es servidor de Dios, vengador para castigar al a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da a Col. 2.16. gracias a Dios. a que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamen- 7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno te por razón del castigo, sino también por causa de muere para sí. 8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morila conciencia. 6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque mos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivason servidores de Dios que atienden continuamente mos, o que muramos, del Señor somos. 9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; vivir, para ser Señor así de los muertos como de los al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; que viven. a Mt. 22.21; Mr. 12.17; Lc. 20.25. 10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú al que honra, honra. a 8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la Porque todos compareceremos ante el tribunal de b 2 Co. 5.10. ley. Cristo. b 9 Porque: No adulterarás, b no matarás, c no hurta- 11 Porque escrito está: rás, d no dirás falso testimonio, e no codiciarás, f y Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se retoda rodilla, c Is. 45.23. sume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. g Y toda lengua confesará a Dios. c b Ex. 20.14; Dt. 5.18.  c Ex. 20.13; Dt. 5.17.  12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios d Ex. 20.15; Dt. 5.19.  e Ex. 20.16; Dt. 5.20.  cuenta de sí. f Ex. 20.17; Dt. 5.21.  g Lv. 19.18. 13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumpli- los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u miento de la ley es el amor. ocasión de caer al hermano. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de 14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inlevantarnos del sueño; porque ahora está más cerca mundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. es inmundo, para él lo es.

14

13


Romanos 14 — 15

1152

15 Pero

si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. 16 No sea, pues, vituperado vuestro bien; 17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. 19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. 21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. 22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 23 Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. 1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. 3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te a Sal . 69 .9 . vituperaban, cayeron sobre mí. a 4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. 5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

15

El evangelio a los gentiles 7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. ¿Cómo es Dios? Nuestro Dios es el Dios… 1 . De toda gracia (1 P . 5 .10) . 2 . Da paz (Heb . 13 .20) . 3 . De amor (2 Co . 13 .11) . 4 . De toda consolación (2 Co . 1 .3) . 5 . De la paciencia (Ro . 15 .5) . 6 . De la esperanza (Ro . 15 .13) . 7 . De gloria (Hch . 7 .2) .

Ro. 15.13

8 Pues

os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, b 2 S . 22 .50; Sal . 18 .49 . Y cantaré a tu nombre. b 10 Y otra vez dice: c Dt . 32 .43 . Alegraos, gentiles, con su pueblo. c 11 Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos. d d Sal . 117 .1 . 12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; e Is . 11 .10 . Los gentiles esperarán en él. e 13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. 14 Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. 15 Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada 16 para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. 17 Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. 18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. Pablo, un siervo de Cristo

Ro. 15.19

1 . El Señor Jesús fue su modelo en el ministerio (Fil . 2 .5,7; 3 .7) . 2 . Él obedeció plenamente la voluntad del Señor (Hch . 9 .18) . 3 . Cumplió con su misión (Hch . 9 .15,20; 26 .19‑20) . 4 . Él sirvió al evangelio en forma sacerdotal (Ro . 15 .16) . 5 . Él no dependía de los hombres (1 Ts . 2 .9 ) . 6 . Él llenó todo el mundo con el evangelio (Ro . 15 .19) . 7 . Grande fue su recompensa (Mt . 25 .21; 2 Ti . 4 .8) .


1153 20 Y

de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, 21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán. f f Is . 52 .15 .

Pablo se propone ir a Roma 22 Por esta causa me he visto impedido muchas veg Ro . 1 .13 . ces de ir a vosotros. g 23 Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, 24 cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros. 25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. 26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos h 1 Co . 16 .1‑4 . que están en Jerusalén. h 27 Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos minisi 1 Co . 9 .11 . trarles de los materiales. i 28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España. 29 Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. 30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, 31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; 32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. 33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén. Saludos personales 1 Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo. 3 Saludad a Priscila y a Aquila, a mis colaboradores a Hch . 18 .2 . en Cristo Jesús,

16

Romanos 15 — 16

4 que

expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. 5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. 6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros. 7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo. 8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor. 9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío. 10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo. 11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor. 12 Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor. 13 Saludad a Rufo, b escogido en el Señor, y a su mab Mr . 15 .21 . dre y mía. 14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos. 15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 16 Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo. 17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Una creyente ejemplar

Ro. 16.1-2

1 . Pablo consideró a Febe como: a . «Nuestra hermana», por lo tanto era miembro de la familia de Dios . b . «Una santa», es decir, separada para Dios . c . «Una sierva de la iglesia» . 2 . Su ministerio: a . Ella asistió a muchos que padecían sufri‑ mientos y necesidades . b . Pablo dice que Febe también lo sirvió a él . c . Su casa fue un hogar para él . 3 . El pedido del apóstol y su justificación: a . «Os recomiendo a Febe» . b . Pues ha ayudado a muchos . c . Como extranjera necesitaba auxilio . d . Pablo se sintió obligado a ayudarla .


Romanos 16 1154 18 Porque

tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. 21 Os saludan Timoteo c mi colaborador, y Lucio, c Hch. 16.1. Jasón y Sosípater, mis parientes. 22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor. 23 Os saluda Gayo, d hospedador mío y de toda la

iglesia. Os saluda Erasto, e tesorero de la ciudad, y el d Hch. 19.29; 1 Co. 1.14.  e 2 Ti. 4.20. hermano Cuarto. 24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Doxología final 25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, 27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.



La Biblia para la predicación