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desierto l i l i a n a pa r r a foto g r a f i a / V e ro n i c a Gag o T e xto


A mis padres, Ernestina e Ignacio. A mis nietos Gabriel y Emiliano.


1

A pesar de haber sido objeto de innumerables teorías y metáforas, el desierto guarda un secreto: el de un atematismo profundo. Algo en él siempre huye, se escurre y no se deja captar. Es su extensión y su misterio lo que a la vez que se presta como superficie de grandes especulaciones funciona como válvula de escape de toda palabra. Donde la palabra se ahueca y se convierte en viento. Ventisca. Cavidad en la tierra y paisaje mineral. Capaz de amparar sociedades secretas o tribus mitológicas.


2

Los pequeños trazados-estrías que se divisan en el desierto se parecen a jardines en miniatura. Casi un laberinto incrustado en una sábana voladora. Si el desierto puede ser un espacio nomádico al que sólo se ajusta un pensamiento viajero, es a través de esas parcelas que lo pueblan que se llega a poseerlo, al menos atravesarlo. Travesía. También del pensamiento. Arenas movedizas en un paisaje simuladamente estático, surcado de desplazamientos, ajeno al tiempo.


3

La minúscula figura –¿un poblado?, ¿una manada?, ¿unas parcelas cultivadas?– agiganta su relieve frente al infinito. Otro nombre posible del desierto. Pero también esa forma se pierde en él, como una ceremonia de detalles, como un minúsculo y delicado dibujo. Y se hunde como un hilo más en un tapiz. O como el trazo de un lápiz interviniendo la lisura fotográfica. Claves, señales, mensajes sólo descifrables desde el aire: bordados secretos en un jardín de arena. Que alguna mujer se encargará de barrer y de cuidar, aún sin nunca avistarlo como totalidad. Con la sabiduría de quien cobija una singular extrañeza.


4

Una luz blanquecina tapiza el desierto de nubes, arrastra las montañas y las aplana. Una luz que desertifica el paisaje, a punto de extinguirlo. Extendido, con sus arrugas y pliegues, sus recovecos y alisados, se asemeja a una pantalla ondulante sobre la que puede proyectarse cualquier espacio otro. En él caben todos los espacios y sin embargo no deja lugar a ninguno. Despojado-lleno. Aunque de una limpidez rugosa que no se deja ver sin más. Algo de la vista se obnubila y se perturba, se nubla de tanta claridad. Imágenes quemadas, casi saturadas, de luz. Y aun así cuesta ver, contornear, definir.


5

Ventisca. Convertida en un viento que arrasa y perfora. Un embudo de aire en movimiento. Un punto de fuga.


1. Despite having been the object of countless theories and metaphors, the desert conceals a secret: that of a profound “athematicism”. Something in it always slips away and eludes capture. In its expanse and mystery, which at the same time presents itself as the source of great speculation, functions as a safety valve for words. Where the word becomes hollow and converts to wind. Blizzard. Cavity on earth and mineral landscape. Capable of harboring secret societies and mythological tribes. 2. The small striation-tracings discernible in the desert look like miniature gardens. Almost a labyrinth encrusted in a flying shroud. If the desert could be a nomadic space onto which a passing thought adheres, it is through those parcels that inhabit it that one comes to possess it, or at least to traverse it. Crossing. Also of thought. Shifting sands in a landscape feigning stasis, furrowed with by displacements, outside of time. 3. A miniscule figure – settlement?, a herd?, cultivated plots? - magnifies its terrain to infinity. Another possible name for the desert. But even that form gets lost in it, like a ritual of details, like a minute and delicate drawing. And it vanishes like one more thread in a tapestry. Or like the line of a pencil interrupting the photographic plane. Codes, signs, messages only decipherable from the air: etched secrets in a garden of sand. That some woman will attend to, sweeping and caring for it, without ever catching sight of its totality. With the wisdom of one who shelters a unique strangeness. 4. A hoary light carpets the desert with clouds, drags off the mountains and levels them. A light that turns the landscape into desert, to the point of extinguishing it. Extended, with its wrinkles and creases, twists and turns and luster, resembling an undulating screen on which any other surface could be projected. Within it all spaces fit and yet it leaves a space for none. Stripped – abundant. Though of a ridged limpidity that discourages pomp. Something in the view obnubilates and perturbs, darkens from so much brightness. Burnt images, almost saturated, with light. All the same, it is hard to see, to outline, to define. 5. Blizzard. Converted into a wind that ravages and perforates. A funnel of air in movement. A point of flight.


A Ver贸nica gracias por compartir este viaje.

Fotos tomadas desde un omnibus de l铆nea, que une el trayecto Iquique-Arica, Desierto de Atacama, Chile. Enero 2009.


LA LUMINOSA Sello editorial de la Feria de Libros de Fotos de Autor www.fotolibrosdeautor.com/laluminosaeditorial@gmail.com Fotografía: Liliana Parra Texto: Verónica Gago Traducción al inglés: Francia Recalde Diseño: Estudio HolböllQuintiero Dirección editorial: Julieta Escardó/Eugenia Rodeyro Esta primera edición de 100 ejemplares numerados y firmados, se terminó de imprimir en Gráfica DOT, Rocamora 4129, C.A.B.A., Buenos Aires, Argentina, en junio de 2012.

Parra, Liliana Desierto. - 1a ed. - Buenos Aires : La Luminosa, 2012. 48 p. : il. ; 20x25 cm. ISBN 978-987-27135-7-7 1. Fotografías. I. Título CDD 770

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DESIERTO  

El desierto guarda uin secreto: el de un alternatismo profundo. Algo en él siempre huye, se escurre y no se deja captar. Es su extensión y s...

DESIERTO  

El desierto guarda uin secreto: el de un alternatismo profundo. Algo en él siempre huye, se escurre y no se deja captar. Es su extensión y s...

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