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Editorial

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La imagen

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De Portada

l Sin duda sobre el ? ¡es tan evidente la tal crisis!

l Nuevo Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 11

Breves

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Política educativa l Otro principio de año agitado

20

Hablamos con: l Responsables de la escuela católica en el mundo

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Dimensión europea l eLANGUAGES l Premiados con un Ángel

28

Pastoral l 2012, ¿Pastoral de inspiración o de expiración?

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Cooperación l Reconstruir Haití es posible

Enfoque ec 35

Páginas centrales

Visión Pedagógica l La revolución invisible de la tecnología

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On-line l De nuevo más iniciativas que cuentan

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ec-noticias

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+ Cultura

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En red

Edita: Educación y Gestión y FERE-CECA. C/ Hacienda de Pavones 5, 1º 28030 Madrid. Tfn: 91 328 80 00. Fax: 91 328 80 01. www.escuelascatolicas.es. Directora: Mª Victoria Moya Segura. Subdirectora: Eva Díaz Fernández. Consejo de Redacción: Alberto Mayoral, José Antonio Solórzano, Zoraida Arribas y Paloma Ramos. Diseño: Sentido Común Comunicación. Maquetación: J.J.D.Pereira - Iván Vázquez. Fotografía: FERE-CECA, EyG, MEC y JUPITERIMAGES. Publicidad: EyG, FERE-CECA y HG. Imprime: Villena Artes Gráficas. Depósito legal: M-43440-2005. ISSN: 1885-7620 Año VIII - Número 43 - Enero-Febrero 2021

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Nº 134


2012, un año cargado de retos a afrontar con ilusión

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El liderazgo educativo, motor del cambio. Este era el lema del XI Congreso de Escuelas Católicas, celebrado a finales de noviembre. Visto con la leve distancia que nos separa de su clausura parece ya un lema profético. No cabe duda de que nos encontramos en el comienzo de un año en el que los cambios que venimos viviendo en el actual contexto socioeducativo cobran un protagonismo especial. No podemos dejar de mencionar en primer lugar los cambios a nivel interno que vive Escuelas Católicas tras la renuncia al cargo del hasta ahora secretario general, Juan Antonio Ojeda. Desde estas líneas queremos expresar públicamente el agradecimiento de la Institución a un hombre que se ha dejado la piel con entrega y generosidad por Escuelas Católicas. Su defensa firme de la negociación, el Pacto y el diálogo, su amplitud de miras y su apuesta por la innovación en distintos campos han dejado huella y han marcado un camino. Ahora nos queda por delante la tarea cubrir el puesto vacante, pero mientras llega la persona indicada que pueda conducir a Escuelas Católicas por la senda del futuro que se dibuja ante nosotros, seguiremos trabajando codo con codo para garantizar el funcionamiento ordinario de la Institución. Más allá de nuestro contexto concreto, también tenemos un contexto educativo de cambios. El nuevo Gobierno surgido tras las elecciones generales del mes de noviembre ha traído nuevos nombres a la primera línea del ahora Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Por el momento, el equipo de José Ignacio Wert cuenta con el voto de confianza del que debe gozar cualquier recién llegado a un alto cargo; esperamos y deseamos que no decepcione y que dedique todos sus esfuerzos a luchar por la mejora de la educación, contando con la colaboración de todas las instituciones del sector. Y a la espera de que estos buenos deseos y estas esperanzas se materialicen en una acción de gobierno concreta y eficiente, sólo nos queda trabajar porque el contexto social en el que todos nos vemos envueltos, con una crisis económica que planea amenazante también sobre el sector educativo, pase. Que la tormenta escampe es cosa de la “naturaleza”, pero en este caso que la crisis pase también es cosa del trabajo de todos, incluidos los que nos gobiernan. El retraso de distintas administraciones autonómicas en el pago de la partida de Otros Gastos a los centros concertados ya está suponiendo un drama para muchos colegios que necesitan una solución inmediata. Por eso desde EC Estatal apoyamos las iniciativas de las sedes autonómicas, que necesitan una solución urgente a un conflicto que puede tener consecuencias muy graves para centros ya de por sí castigados por unos módulos de concierto insuficientes. Pese a todas las dificultades, o precisamente por ellas, os deseamos un esperanzador año 2012, lleno de ilusión para afrontar los nuevos retos que tenemos marcados, atendiendo siempre a las necesidades de la misión encomendada. Ante todo debemos mantener una actitud positiva frente a las graves dificultades que enmarcan hoy nuestro trabajo y recordar que estamos llamados a ser líderes educativos que pongan en marcha el cambio.

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Sin duda sobra el ¡Es tan evidente la tal crisis!

Llevamos años subidos en ella. A todos nos paraliza. Es la palabra más degastada. La realidad que más nos desgasta. Siempre hemos padecido crisis, de mil colores y formas: personales, sociales, ideológicas, religiosas… pero esta vez la economía ha podido con todas, con todos. Porque ese “estiércol del diablo” según decía G. Papini que es el dinero, lo ha invadido todo. Nos dejamos invadir por él y sus señuelos: consumir, comprar, disfrutar, vivir de préstamos y de prestado durante años. Dejamos de ser nosotros mismos para ser puros objetos de deseos superfluos y vanos. Todo fue engañoso: un espejismo de rayos cegadores.

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• Esto ya lo sabemos, ¿por qué nos lo recuerdas…? ¿qué podemos hacer ahora…? ¿cómo salimos de ésta…? No lo sé. No lo sabe nadie. Ni los más listos de la economía, ni los mismos mercados saben ya (ellos que nos metieron en esto) por dónde tirar para que todo este castillo de naipes no se desmorone del todo y les aplaste también a ellos… aunque lo dudo.

Foto: JMJ

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¡Ah las crisis cíclicas del capitalismo! que decía el tío Carlos Marx. No era tono, no. ¿Refundarlo? ¿Destruirlo? ¿Volver a empezar? ¿Por dónde? Sí, algunos dicen que hay alternativa, pero a costa de muchas vidas indefensas. A costa de mucha eurosangría o dólardolor que va a dejar millones de hambrientos, desdichados, empobrecidos por el camino. • Pero, ¿no dicen que es una oportunidad…? • ¿Para quién…? ¿Para los mismos de siempre…?


No puedo menos de recordar a W. Churchill –y lo decía él, orondo y con puro en la mano–: • Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad. • Un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. • Pero que se dé la oportunidad, oiga; que se dé y dejaré de ver tanta calamidad. Que haya menos calamidad y yo sabré ver y valorar y aprovechar la oportunidad… Mientras, los que tenemos trabajo daremos gracias por él, compartiremos con los que no lo tienen y dejaremos de echar la culpa a nadie… aunque haya culpables. También tú y yo lo somos, en la medida que… J.A.S.


Revista EC nº 43