Dos actitudes y un gesto. Alumnos desbocados, arriba. Alumnos alineados ¿o era alienados?, abajo. Y un gesto decidido, firme. Entrambas posturas, mis palabras que quieren ser conciliadoras. Ni creatividad/libertad a ultranza, ni autoritarismo/coerción por encima de todo(s). Ni el alumno subido a la mesa del profe, ni el profe delante dirigiéndolo todo. Si del maestro no emana la “auctoritas”, esa capacidad de aupar al alumno por encima de la grosera realidad, y le ayuda a ser más él mismo, a que se respete, ame y crea