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“Vacaciones de Navidad”

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Mientras escribo estas líneas leo en la prensa la noticia de que el Consejo Escolar de Cataluña recomienda que las vacaciones de Navidad pasen a denominarse “vacaciones de invierno” y las de Semana Santa “vacaciones de primavera”. Aunque la propuesta no ha sido finalmente aceptada por el Conseller de Educación, muestra bien a las claras que nos queda mucho camino que recorrer hasta llegar a ese grado de respeto y tolerancia para con nuestras tradiciones culturales y religiosas que sería de desear. Un respeto y una tolerancia que serán los únicos capaces de llevar a buen puerto el deseado pacto escolar propuesto por el Ministerio de Educación. De momento la pelota no ha pasado del lado de los partidos políticos. La cuestión no va a ser fácil para ellos, por lo mucho que se juegan y por la grandeza de miras que exige renunciar a hacer de la educación instrumento de confrontación política. Por nuestra parte estamos empeñados en acordar una posición conjunta con las demás instituciones de Iglesia que tienen alguna responsabilidad educativa. Otras muchas instituciones están demandando su participación en el pacto y la posibilidad de hacer llegar sus propuestas. Todo ello está muy bien, pero es necesario igualmente poner en este debate una cierta dosis de realismo, teniendo en cuenta que para que tenga éxito es imprescindible acercar posturas contrapuestas y llegar a un escenario mínimamente aceptable para todos. Si nos enrocamos en nuestras posiciones, si no estamos dispuestos a ceder algo de lo nuestro para acercarnos a las posturas de los demás, el pacto será de todos modos inviable. Aunque los editoriales de las revistas no llevan firma alguna, no es difícil imaginar que en el caso de la nuestra he sido yo, como Secretario General de Escuelas Católicas quien ha asumido esta responsabilidad. Es muy probable que este sea el último editorial que escriba, pues como la mayor parte de vosotros sabéis, el período de mi mandato según los Estatutos ha tocado a su fin y el relevo se producirá antes de que finalice este año 2009. Por eso quiero aprovechar estas líneas para despedirme de vosotros, lectores de nuestra revista. Para mí ha sido un enorme placer estar al servicio de Escuelas Católicas durante más de ocho años y, aunque los tiempos no han sido nada fáciles, creo haber entregado lo mejor de mí mismo. Todo lo bueno que se ha alcanzado durante esta etapa habrá que ponerlo en el haber de las personas profesionales y generosas que me han acompañado y lo malo en el debe de mis propias limitaciones personales. A ellos y a todos vosotros mi sincero agradecimiento. Buenas, cristianas y felices “vacaciones de Navidad”. Manuel de Castro

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Todos los pueblos, culturas y religiones han anhelado y soñado con un salvador. También nosotros ahora buscamos a alguien que “nos saque de la crisis”, que “dé sentido a cuanto hacemos”, que “nos aporte una visión nueva”, que se convierta en “mentor y guía” de sociedades, grupos, movimientos... Se gritan consignas, se enfervorizan masas, se monta cualquier escenografía para que alguien subido señale la dirección, la ruta, la engañosa salvación. Seguimos soñando... pero el “salvador” –al menos para los creyentes– está cerca.

padre, ¿cómo le llamaría en casa María? Hizo lo que quizá es más difícil: saber acompañar sin hacerse notar. Pero es evidente que Jesús, la Palabra, pronunciaba las palabras con el mismo tono de voz que su padre que le enseñó a decir Padre.

¿Qué sabemos de ti, Señor José...?

Nunca más vuelve a aparecer... ¡Pobre José! ¡Grande José!

José es el eslabón nada perdido entre las expectativas de aquel pueblo, escépticos unos, –la mayoría–, esperanzados unos pocos, –los más pobres– en medio de tanto dolor, invasión, esclavitud, destierro, promesa, añoranza, liberación, como tuvieron que soportar durante siglos. Perdida casi la esperanza de un Mesías prometido, sólo les quedaba la ilusión de verse liberados a través de la organización en grupos violentos de resistencia frente al invasor romano. No parecía caber otra solución en aquel paisaje de muerte, de opresión, de cruces por doquier.

Y para más inri –¡qué palabra, la misma que pondrían sobre la cruz/cuna final de su hijo!– todo lo que tiene que hacer se lo dicen en sueños. Nadie se le aparece, nadie le dice directamente haz esto o lo otro, nadie le da consejos ni palabras de ánimos. Sólo un “no tengas miedo, José” ¡Todo en sueños! Y además no tiene a quién acudir para contárselo, para que se los interpreten. Él a solas, rumiándolo en el silencio de las noches, en las idas y venidas de casa al trabajo, de casa a la sinagoga, en esos eternos duermevelas en los que no le queda otra que aceptar posturas y tomar decisiones de no muy clara catadura, iniciando así un camino en el que le tocaría vivir la paternidad bajo sospecha...

Siempre se dice que Juan el Bautista es el personaje bisagra entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Sí, quizá sea una bisagra profética, señaladora, con final descorazonador. Pero José... José es otra cosa; le corresponde otro papel más intrahistórico, más callado, más incomprendido, más injusto, más cruel si cabe. José aparece un poco al inicio de los evangelios como si de un figurante en la escena se tratase. Poco papel le dieron. Es el hombre de las aceptaciones más irracionales (aceptar a aquella muchacha que se la dan encinta), de las decisiones más duras (tener que huir a Egipto porque si no les matan al hijo y quizá a ellos), de las respuestas más hirientes y desconcertantes por parte de aquel adolescente respondón (“no sabéis que tengo que hacer la voluntad de mi Padre”). “¿De su padre?, pensaría José. ¿Y qué pinto yo entonces en todo esto... Mejor desaparecer”. Y lo hizo. Claro que si Dios le llamaba

No volvió a salir más, a intervenir más. Se inhibió del resto de las escenas, de los protagonismos materno-filiales que lo llenaban todo. Apenas si alguno se volverá a acordarse de él como una referencia lejana –“Pero no es éste el hijo de José, y su madre y sus hermanos no viven...”.

¿O todo fue de otra manera más sencilla, más divina, naturalmente? ¿más naturalmente divina? Casi seguro que sí. ¡Qué necesidad había de forzar la ya de por sí maravillosa manera de venir a la vida! ¡Bastantes complicaciones tiene en sí misma la irrupción de un nuevo ser en la no menos complicada vida matrimonial! “¿Qué quieren que le ponga Jesús y que por eso va a salvar a su pueblo...? Pues bueno, sí, Jesús. Lo que el ángel quiera, lo que Yahvé quiera, lo que los otros decidan....”. Todo hijo que nace si es bueno, si es amado y educado, si se le orienta bien y se le apoya y se confía en él... siempre salva a alguien en el mundo, porque sólo así es salvador de sí mismo primero... ¡Ah, José, José, cuánto te debemos y qué poco te lo agradecemos!

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Y de aquellos sueños... los nuestros educativos Si Jesús significa “el Señor salva”... Así, en condicional. Un condicional que nos condiciona estupendamente, que nos abre una puerta de salvación, un nuevo paisaje y horizonte de sentido en la vida personal, en la vida educativa, en la vida eclesial, en la vida social. Un Jesús que se convierte en el Señor, que es el Señor. Confesión explícita de alguien esperado que lo llena todo, que lo plenifica y da culminación a todo. Creerle, aceptarle, seguir su “manual de buenas prácticas” como es el Evangelio, nos da seguridad. ¿Qué otra cosa es la salvación sino esa seguridad y confianza de que vamos por el buen camino sin ser manejados, desorientados, manipulados, condenados, despistados... sino liberados, bien acompañados, salvados...? Por eso, vamos sin miedo, como José, un año más cada uno de nosotros, en nuestra escuela, en casa, en el trabajo, en el amor, en los encuentros, en el dolor, en los momentos, a proclamarlo con convicción sincera. Si nuestra proclamación/anuncio educativo, no lo hacemos con sinceridad, mejor no hacerlo. Y en nuestra sinceridad deben ir también nuestras dudas, nuestras pequeñas indecisiones y egoísmo, nuestras pequeñas tergiversaciones del mensaje, nuestros fallos y errores personales y de perspectiva. Ser sincero implica veracidad en los gestos, en las palabras, en las actitudes, incluso cuando éstas no sean tan limpias y claras como Jesús se mereciera. Por eso, sin miedo, ni vergüenza, entonamos de vez en cuando el mea culpa. Y pedimos perdón. Y junto con ello, sabemos decir un año más ¡gracias!

Decía Chesterton: “Siendo niños éramos agradecidos con los que nos llenaban los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecíamos a Dios que llenara nuestros calcetines con nuestros pies?”. En esta tarde, miro y siento mis pies cansados; a los que les va a tocar caminar mucho y largo por el 2010 y digo: ¡Gracias, Señor, por estos pies que quiero me lleven por todos los caminos: los suaves y los abruptos, los lisos y los pedregosos, los del dolor y los del amor... porque todos ellos son tuyos, Señor!

Es la mejor forma de comenzar un Año Nuevo. José Antonio Solórzano Pérez

“José no tengas miedo... María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo”. (Mateo 1, 20-21) Si JESÚS significa “el Señor salva”, sin miedo, un año más, la escuela católica lo proclama con convicción sincera.

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A debate la propuesta de conceder al profesorado el rango de autoridad pública

Autoridad impuesta o ganada Con el comienzo del curso escolar en septiembre rondando el ánimo de la comunidad educativa y llenando las páginas de los periódicos, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, lanzó una sugerente propuesta, considerar al profesorado autoridad pública. Un mes y pico más tarde el Congreso ha dicho no. ¿Cuál es el siguiente paso para responder a lo que ya se considera un clamor social?

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Mucho más a menudo de lo deseable, porque un solo caso es ya más de lo deseable, nos llegan noticias de profesores, tutores y directores agredidos por alumnos o por sus progenitores. Aunque no podemos dejar de romper una lanza a favor de la inmensa mayoría de nuestros jóvenes y de sus familias, responsables y comprometidas, tampoco podemos dar la espalda a un problema acuciante al que debemos dar respuesta antes de que sea una pandemia que afecte al presente de nuestras aulas y al futuro de nuestra sociedad. Sin duda la propuesta más llamativa de cuantas hemos podido escuchar ha sido la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. La propuesta calaba tan hondo que incluso Su Majestad el Rey se sumaba a la solicitud de reforzar y prestigiar la figura del profesor. No obstante, y a pesar de los múltiples apoyos recibidos, la propuesta de Aguirre tenía algunos puntos débiles, básicamente dos. Primero, la exclusión y desprotección en la que quedarían los miles de profesores de la enseñanza privada, con-

certada o no. Si bien la Comunidad de Madrid dio rápidamente marcha atrás y señaló que a pesar de las dificultades legales por no ser funcionarios los profesores de la enseñanza privada, se buscarían fórmulas para no dejarlos fuera de la medida. Segundo, la falta de una mirada amplia al problema, que no contempla más que una vertiente y pierde aspectos más importantes que según muchos aportarían la verdadera solución. Hablamos de la necesidad de que la sociedad en general y los padres en particular apoyen a los educadores, de medidas para la mejora de la convivencia y el clima escolar, de aumentar la formación y la colaboración entre familia y escuela, etc., etc. Todos esos matices que quedan excluidos de la medida de Esperanza Aguirre y unos cuantos más de corte político, parecen haber sido los que han hecho que el Congreso rechazara la iniciativa del PP, que proponía que las agresiones contra los docentes pudieran ser tipificadas como delitos de atentado, con el correspondiente agravamiento de las penas. En la sesión del 27 de octubre del Pleno del Congreso de los Diputados hubo 149

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los populares “altura de miras y lealtad” para llevarlo a buen puerto. Por su parte, el portavoz del PP y defensor de la propuesta sobre la autoridad del profesorado, Juan Antonio Gómez Trinidad, aseveró que era el rechazo del PSOE a su iniciativa lo que demostraba la falta de voluntad de pacto de los socialistas y lo que podría impedir su consecución. Vamos, que unos ponen en duda la voluntad de los otros de lograr el pacto educativo y los otros hacen lo mismo con los unos. Así parece que no llegaremos a ninguna parte y eso cuando tenemos encima la fecha tope autoimpuesta por Ángel Gabilondo, ministro de Educación, para lograr alcanzar un acuerdo.

votos a favor, 189 en contra y dos abstenciones. PSOE, CiU, PNV e ERC-IU votaron en contra del PP, que sólo obtuvo el apoyo, no exento de críticas, de Rosa Díez (UPyD). Coalición Canaria se abstuvo. Los grupos parlamentarios que votaron en contra recordaron que tanto la jurisprudencia como la Fiscalía ya defienden que los profesores en el ejercicio de su profesión han de ser considerados autoridad pública, lo que hace innecesaria una modificación legal. Del mismo modo, estos grupos alegaron que no era el momento de plantear una modificación de la LOE puesto que actualmente se está trabajando en un pacto educativo. El pacto educativo. De nuevo las miradas vuelven a él. Para el Ministro de Educación y para el grupo parlamentario socialista la cosa es clara, la autoridad del docente no debe tratarse en una ley sino en el marco del debate sobre el pacto educativo. Tanto es así que la portavoz socialista, Cándida Méndez, se preguntó si la iniciativa del PP no pretendería dificultar el pacto, y solicitó a

Supuestos boicots aparte, los que nos dedicamos a la educación seguiremos trabajando por reconquistar la autoridad del profesorado, tanto como por mejorar la convivencia, reducir el fracaso escolar y aumentar la calidad de la educación. Las propuestas sobre el tema de la autoridad han sido de lo más diverso en los últimos meses. Volver a instalar tarimas en las aulas, volver a llamar de usted a los profesores, volver al curso del 63 (tema el del exitoso reality de Antena 3 que, por cierto, merecería un artículo específico)… volver. No seré yo quien niegue que la experiencia “vale un punto” ni quien rechace el valor de la historia de la que todos debemos aprender. Pero sólo con volver la vista atrás no será suficiente, porque las cosas han cambiado y porque habremos de adaptarnos a la nueva situación para darle respuestas válidas, rescatando aciertos del pasado, sí, pero siempre mirando al futuro, siendo capaces de anticiparnos a las necesidades que tendrá nuestro sistema educativo mañana con respuestas ágiles y modernas. Quizá es pedir demasiado, pero estoy segura de que tenemos tan buenos profesionales en el sector educativo, educadores, pedagogos, equipos directivos… que entre todos van a saber encontrar la respuesta. Dejémosles trabajar, escuchémosles y apartemos el debate del ámbito político y judicial para ser capaces de alcanzar una autoridad reconquistada, ganada, merecida y no una autoridad impuesta y penada. Victoria Moya Segura

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José María Vázquez García-Peñuela

Para maximizar los efectos positivos del Plan Bolonia se requiere mejorar la capacidad analítica y crítica de los alumnos preuniversitarios José María Váquez GarcíaPeñuela, es rector de la Universidad Internacional de La Rioja, una de las universidades on-line en España. Asturiano de nacimiento ha ejercido como docente y responsable de gestión en las universidades de Granada y Almería, y es catedrático en Derecho Eclesiástico del Estado. Su conocimiento sobre la universidad, sobre la enseñanza presencial y a distancia, y sobre la formación a lo largo de la vida son de gran interés para nuestro sector. Pero, en este caso, hemos querido además que nos explicara en qué consiste el Plan Bolonia, cuál debe ser el perfil de los futuros alumnos que llegan a la universidad, etc. La mayoría de los estudiantes preuniversitarios y no pocos profesores reconocen no saber cómo le afectará el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior; esta entrevista pretende despejar algunas de esas dudas.

Pregunta.- ¿En qué consiste el Plan Bolonia y qué pretende conseguir? Respuesta.- El Plan Bolonia (1999) es un acuerdo que firmaron los Ministros de Educación de 29 países europeos para conseguir un Espacio Europeo de Educación Superior común (EEES). El Plan Bolonia quiere unificar todas las titulaciones europeas para facilitar de esta manera la movilidad de profesores y alumnos. La enseñanza se centrará en el aprendizaje del alumno, lo cual implicará un seguimiento más personalizado por

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parte de los profesores. Además se promocionará el aprendizaje a lo largo de toda la vida (Longlife Learning), y hay una clara apuesta por mejorar la calidad de la enseñanza. P.- ¿Qué beneficios aporta este Plan para la Universidad española? ¿Y qué desventajas? R.- Las universidades españolas están adaptando sus carreras tradicionales para ofrecer unas titulaciones más acordes con las exigencias del mercado global europeo. Todos los Grados incluyen prácticas en empresas por lo que todos los alumnos tendrán la posibilidad de conocer el ámbito laboral antes de salir de la universidad. Por otra parte, los alumnos podrán estudiar en varias universidades europeas lo cual les dará una visión diferente de su realidad que indudablemente les hará crecer como personas. ¿Desventajas? Habrá que esperar un tiempo para evaluar los resultados. P.- ¿Por qué surgen tantas protestas contra Bolonia? R.- Creo que de entrada los cambios siempre asustan. Bolonia supone más responsabilidad por parte de los alumnos (se han acabado las clases magistrales y el empollar los exámenes el último día) y también por parte de los profesores que tendrán que implicarse más en el proceso de aprendizaje. La metodología cambia radicalmente. El nuevo plan implica trabajar en grupo, compartir conocimientos, evaluación continua sin olvidarlos de las nuevas tecnologías que todos, profesores y estudiantes, tendrán que aprender a utilizar para su formación. Por otra parte, la estructura de los estudios se divide en Grado (4 años), Máster (1,2 años) y Doctorado. Las universidades, lo mismo que hasta ahora, ofertarán estudios de postgrado y es decisión de cada uno realizarlo o no. P.- ¿Cómo se está llevando a cabo la implantación del Plan? R.- Es importante aclarar que las universidades son las únicas responsables del diseño de los nuevos estudios. Todas las universidades sin excepción, públicas y privadas, tienen que pasar una evaluación exhaustiva de sus nuevas titulaciones antes. Esta evaluación la lleva a cabo la

Agencia Nacional de la Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA). P.- ¿Qué tipos de dudas pueden surgir a los padres a la hora de ayudar a sus hijos con la elección de sus estudios? R.- Si tenemos en cuenta que todas las universidades tienen que estar adaptadas a Bolonia para el 2010, está claro que los alumnos que empiecen el próximo curso se encontrarán con una oferta variada de Grados y titulaciones antiguas. Yo les diría que tuvieran en cuenta tres cosas: primero, que elijan una titulación que realmente les guste, en caso de duda que elijan aquella que les de una formación general pues tienen 4 años para elegir la especialización que quieren hacer en el Máster; segundo, que la titulación esté adap-

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P.- ¿Qué cambios supondrá para el profesorado? R.- El profesorado tendrá que adaptarse a los cambios y éstos implican más colaboración con los alumnos y una innovación continua de los métodos de enseñanza a través de las TIC.   P.- Se dice que el Plan Bolonia acabará con las carreras de Humanidades, ¿es cierto? R.- Como todo lo que se dice, se rumorea, se comenta no es cierto que Bolonia acabe con las Humanidades. Las universidades seguirán ofreciendo los Grados de Humanidades, Lingüística, Traducción, Filosofía y todos aquéllos que tengan una demanda real por parte de los alumnos. De hecho, cada vez son más las empresas que demandan perfiles humanistas para incorporar a sus equipos. Por último decir que nuestros hijos viven en una realidad global, sin fronteras gracias a las nuevas tecnologías y que tienen en su mano aprovechar la oportunidad que les brinda este nuevo Espacio Europeo de Educación Superior.

tada a las nuevas directrices de Bolonia (eso les facilitará mucho las cosas en un futuro); y tercero, que elijan la universidad que se adapte más a sus capacidades y aptitudes personales. P.- Las empresas van a entrar a formar parte de las universidades, ¿es esto algo perjudicial o beneficioso? R.- Creo que hay un gran desconocimiento en este sentido. Como he dicho anteriormente, es responsabilidad de las universidades y de sus respectivos departamentos el diseño de los nuevos planes de estudio. En las titulaciones oficiales las empresas facilitarán prácticas a los alumnos que lo deseen y en las titulaciones propias, seguirán participando como lo han hecho hasta ahora mediante programas conjuntos que dotarán de profesionalidad a los ámbitos meramente académicos.

P.- ¿Qué aspectos se necesitaría mejorar en la enseñanza obligatoria que contribuyan a una mejor adaptación a la forma de enseñanza concebida en el Plan Bolonia? R.- Para maximizar los efectos positivos de la enseñanza tal como la plantea Bolonia se requieren, efectivamente, algunos cambios en la enseñanza obligatoria preuniversitaria. En primer lugar es necesario mejorar la capacidad analítica y crítica de los alumnos. Después, formarles en un espíritu emprendedor, autónomo y creativo. Por último, me parece que hay un déficit en la capacidad de participación de nuestros alumnos, incluso en los niveles universitarios. P.- Estamos en un momento crucial en el que la formación a lo largo de toda la vida y la apuesta por las formación on-line es fundamental, ¿qué está haciendo la Universidad de La Rioja en este sentido? R.- Para nosotros, el concepto de formación a lo largo de toda la vida que plantea Bolonia sólo puede llevarse a la práctica a través del uso del canal on-line.

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José María Vázquez García-Peñuela

La clave está en saber cemos a todos nuestros qué puede aportar el “Bolonia supone más responsabilidad por alumnos es incluir la canal on-line a la formapresencia de profesores parte de los alumnos y también, de los ción superior, y reforzar tutores que acompañan profesores que tendrán que implicarse esos puntos clave, sin al alumno, le motivan y más en el proceso de aprendizaje” intentar importar modele ayudan a resolver los los del canal presencial. problemas del proceso En La UNIR partimos de de aprendizaje. Esto este punto de vista para potenciar al máximo las provoca en los alumnos la sensación de estar herramientas más valiosas de la tecnología aplicumpliendo el viejo sueño de la educación percada a la educación superior, principalmente el sonalizada. uso del video de alta calidad y la experiencia de la televisión sobre Internet (IPTV), así como las Con todo ello es posible hacer realidad el ideal herramientas de la Web 2.0. de acceso a una formación superior universal a lo largo de toda la carrera profesional porque aseAdemás, en el caso de la formación no presencial guramos que los alumnos acaben sus estudios es esencial aplicar recursos a mejorar la expecon altos índices de satisfacción, aprendizaje y riencia del alumno y acompañarle en el proceso aprovechamiento. de aprendizaje para evitar el abandono. En nuestro caso, un valor añadido y diferencial que ofreEva Díaz Fernández


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