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CIRCULO MILITAR

MUSEO DE ARMAS DE LA NACION

CURSO

HISTORIA Y EVOLUCION TECNICA DE LAS ARMAS

ARMAS DE FUEGO


INDICE 1 Notas sobre pólvora LIc. Oscar C. Albino – Alejandro E. Millar 2. Apuntes sobre cartuchos Alejandro E. Millar 3 Armas Portátiles de Fuego Dr. Jorge H Pedemonte Mende 4 Como funciona un revolver Lic. Oscar c Albino 5 Samuel Colt y el revólver Dr. Abel Doménech 6 Conversión de la avancarga a la retrocarga Lic. Oscar C. Albino 7 La granada de mano Mario Abel Sabta Cruz 8 Breve historia del Mauser y sus fusiles de repetición Lic. Oscar C. Abino 9 Fusil de mecha japonés “El Teppo” Lic. María Marta Bassús

12 Historia de las Armas en la Argentina Lic. María Marta Bassús 13 Fabrica de Armas en la Argentina Santiago P. Tavella Madariaga 14 Armas portátiles automáticas y semiautomáticas Ing. Jose M. S Crescentini 15 Recarga de Cartuchos Metálicos Dr. Abel Doménech 16 Las Armas de Fuego del Soldado Argentino en la Decada 1870 – 80 Santiago P. Tavella Madariaga 17 Las Conversiones Alemanas del Chassepot Mle 1866 Lic. María Marta Bassús 18 Galerìa de imágenes de armas de puño


NOTAS SOBRE PÓLVORA OSCAR C. ALBINO y ALEJANDRO E. MILLAR


Desde los primeros tiempos, los caballeros vieron al arma de fuego como un artefacto innoble que por su contundente disparo a distancia no daba ocasión a una oportuna defensa. Este sentimiento fue tan poderoso que muchos identificaron a la nueva arma como salida de los mismos infiernos. Ludovico Ariosto nos transmite este sentir, en el interesante Canto IX del Libro I de su Orlando el Furioso (1516)

De repente brilla el relámpago, la tierra se sacude, Los baluartes, trémulos, dan eco al sonido, La plaga, que el empleo de su fuerza nunca elude. Vuela impetuosa con el viento, el zumbido, Destrozando todo cuanto en su camino encuentra, Cuando vence se lleva las armas al mar y dice: ¡Oh, madito invento! De la muerte básico instrumento, Por arte malicioso de Beelzebú diseñado, Y en los reinos tártaros de abajo fabricado, Para arruinar toda razón de la especie humana… Que nunca de nuevo por ti se arriesgue un caballero O cobardes bastardos, para que en la guerra con fuero Y base ventajosa, a más noble enemigo ataques sin trabajo, Quédate, para siempre, en este abismo de aquí abajo!

Un siglo después de los cantos melancólicos de Ludovico Aristo, la realidad era otra. Francisco de Quevedo nos la describe en un fragmento de su poema Al inventor de la pieza de artillería:

La pólvora se alzó con la victoria; della los reyes son y los tiranos; ya matan más los ojos que las manos; …


NOTAS SOBRE POLVORAS Oscar Carlos Albino y Alejandro Eduardo Millar Se denomina pólvora a cualquier sustancia explosiva que, con una debida excitación, arde en violenta combustión produciendo gases que pueden ser utilizados para impulsar un proyectil en un arma de fuego (o cualquier otro sistema de armas). En este trabajo nos vamos a referir solamente a su utilización en armas de tubo. Antes de entrar en el tema de las pólvoras en sí, es conveniente hablar un poco del fuego como arma. Como tal fue empleado desde tiempos muy remotos, particularmente en Oriente, en donde existieron infinidad de fórmulas más o menos inflamables. Pero la creación de combinaciones de sustancias inflamables y detonantes, con la expresa intención de impulsar elementos sólidos, no se da hasta que comienza el desarrollo de la Química en Occidente. El por qué de lo expuesto es solamente conjeturable, algunos autores opinan que no existían los conocimientos tecnológicos que permitieran encerrar y encausar las presiones originadas para lograr un empleo útil. Otros, por su parte, se fundan en la disparidad de concepciones filosóficas existentes entre el Oriente y la Europa de la época; así, tomando como ejemplo de Oriente a China, es posible afirmar la existencia de sistemas sociales feudales en ambos lugares, pero sin duda el sometimiento del campesinado chino no resultaba comparable con el descontento en ebullición del vasallo europeo, inmerso en díscolas noblezas regionales. Werner von Braun y F.I. Ordway III en su libro “El Resplandor de los Cohetes en la Historia del Hombre”, remontan el uso del fuego a mil años antes de Cristo, atribuyendo a los asirios el arrojar pez hirviente a sus atacantes, y a los griegos el uso de “marmitas incendiarias” y “flechas de fuego” desde el siglo IV AC. Tácito (55?-117? AC) habla de “lanzas de fuego”; Vegecio, setecientos años más tarde, describe la mezcla de azufre, resina, betún y estopa (fibra de lino, cáñamo o yute) como de empleo incendiario. Virgilio (70- l9AC) en “La Eneida”, menciona intentos de Salomón para “reproducir el trueno”, posiblemente basado en las “candelas romanas”, una suerte de fuego artificial de uso militar en la época. Esta candela romana consistía en un tubo de hierro, con cargas sucesivas de pólvora y balas de cáñamo que salían produciendo un efecto incendiario. Otro caso es el del “fuego griego”. Plutarco (46-125) en la “Vida de Marcelo” dice que Arquímedes destruyó la flota romana en Siracusa en el año 212 AC, con una mezcla similar a la de la pólvora. Coincide con Tartaglia (1500?- 1557), quien a su vez se funda en "Re Militari", Cuestión Quinta, Libro Tercero, de las“Quesiti ed Invenzioni Diverse" de Valturio. E. Gibbon, citado por von Braun, afirma que durante el sitio de Constantinopla a fines del Siglo VII, “los sarracenos se sintieron desconcertados ante los extraños y prodigiosos efectos del fuego artificial” y que allí se produce la introducción en el Mediterráneo del fuego griego. El Emperador bizantino León III, llamado El Isaurio (68-741) describe al fuego griego como arrojadizo y empleado mediante “sifones” sobre blancos navales. Agrega “tenemos distintas maneras de destruir blancos enemigos, como por ejemplo por medio de fuego preparado en tubos, de los cuales sale con el ruido del trueno y con un humo


ígneo que quemas las naves contra las que se arroja”. Afirma luego que los guerreros “usaban sifones de mano” para arrojar el fuego preparado al rostro del enemigo. La explicación de los “sifones” quizá nos la dé el profesor J.R. Partington, especializado en química e historiador del fuego griego y de la pólvora, quien refiere la existencia de un documento vaticano, procedente del Siglo XI, con una ilustración referida a una bomba de mano para lanzar el fuego griego. Este artificio fue utilizado por los bizantinos contra Igor, llamado El Ruso, en el año 941, y por los griegos contra los pisanos, cerca de Rodas, en el año 1103. Ana Comneno, hija del Emperador Alejo I Comneno, describe la batalla y refiere: “este fuego lo hacían por medio de las siguientes artes: del pino y otros árboles perennes, se sacaba la resina inflamable, se la frotaba con azufre y se la introducía en tubos de caña, y los hombres soplaban en ellas con soplos violentos y continuos. Entonces, de ese modo, se encontraba con el fuego en el camino y se encendía y caía como un torbellino ígneo en la cara del enemigo”. La invención del fuego griego se atribuye a Callínico de Heliópolis (Siglo VII AC), y presentaba dos usos: a. el naval: de uso posiblemente más antiguo; mezcla líquida de azufre y cal viva que al contacto con el agua detonaba, produciendo mucho humo. b. el terrestre: variante de la anterior, resultante de la mezcla de aceites minerales y vegetales, alquitrán, resina y grasas animales. Vamos ahora a ubicarlas dentro del conjunto de los explosivos. Este trabajo tiene por objeto solamente dar un panorama general sobre las pólvoras, su evolución y algunas características generales. Como ayuda, se colocan los nombres en idioma inglés, ya que gran parte de la bibliografía se encuentra en dicho idioma. EXPLOSIVO: (explosive): por definición, un explosivo es cualquier compuesto químico o mezcla mecánica que, sometida a calor, impacto, fricción o cualquier otra excitación adecuada, sufre un violento cambio químico (descomposición) con liberación de energía en la forma de calor y luz, produciendo un gran volumen de gases. La característica fundamental no es la cantidad de energía liberada, sino la forma repentina e irresistible con que se descarga esa energía para transformarse en trabajo. Los diferentes explosivos varían ampliamente en sensibilidad (tipo/intensidad de excitación inicial requerida), velocidad de reacción, contenido de energía, fuerza rompedora y estabilidad. Aquellos cuya velocidad de descomposición (combustión, deflagración) es tal que permite utilizar la presión de manera controlada para realizar trabajo como carga impulsiva se denominan bajos explosivos (low explosives, propellants), explosivos mecánicos o progresivos (en general, pólvoras). Los otros, cuya velocidad de descomposición es mayor (detonación), de manera que la transformación (formación de gases en particular) se realiza en un tiempo mucho más breve, se denominan explosivos químicos, altos explosivos (high explosives) e iniciadores y se los utiliza aprovechando su fuerza destructora. Para que la munición pueda funcionar en el tiempo y lugar adecuados, es necesario utilizar diferentes clases de explosivos, cada uno de los cuales tiene un rol específico, sea como fulminante, como carga impulsiva o como carga interna (explosiva).


Los explosivos utilizados en iniciadores (primary explosives, initiators), tales como fulminantes o espoletas, son tan sensibles al choque que pueden ser utilizados en forma segura tan solo en pequeñas cantidades. Debe tenerse en cuenta que en esta clasificación en altos explosivos, bajos explosivos e iniciadores, algunas características son particulares, pero otras se superponen. Básicamente, todo explosivo reúne tres características: quema independientemente del oxígeno del aire, produce gran cantidad de gases (volumen), y una gran cantidad de calor (temperatura). Estas diferencias hacen que ocasionalmente se los trate por separado, pero no es raro encontrar alguna clasificación simplemente en: pólvoras y explosivos.

Pólvoras POLVORA: (powder, gunpowder, propellant): explosivo que por su relativa baja velocidad de combustión (quema solamente por capas desde la parte externa del grano hacia el interior) puede ser utilizado como carga impulsiva para armas de fuego. Se clasifican básicamente en: a. pólvoras mecánicas (pólvora negra, PN) y b. pólvoras químicas (pólvoras sin humo, PSH) pero existieron tipos y fórmulas de transición entre ambas. Las pólvoras sin humo pueden ser genéricamente: a. de base simple (NC sola) b. de base doble (mezclas de nitrocelulosa –NC- y nitroglicerina –NG-). c. de base triple (compuestas de NC, NG y nitroguanidina). Su nombre deriva del latin “pulvis”, “pulvere” tal como se presentaba la pólvora negra originalmente. Es necesario aclarar que cada tipo de arma necesita un tipo de pólvora diferente: artillería, armas menores, cohetes. ORIGEN DE LA POLVORA: El origen de la pólvora es meramente especulativo. Parece que los chinos conocieron (¿inventaron?) algo similar a la PN en siglo 8 AC, aunque no se puede afirmar que fueran los primeros ni los únicos; este conocimiento aparentemente recién llegó a Europa a mediados del Siglo 13 como elemento productor de humo y/o llama, y recién en el primer cuarto del siglo siguiente se le dio aplicación para impulsar un proyectil en las a partir de entonces llamadas armas de fuego; se desconoce quién tuvo la idea de utilizarla como propelente. La primera referencia europea a la PN parece ser la de Marco Graco en “Liber Ignium ad Comburendos Hostes” (Libro del Fuego para Quemar a los Enemigos) en el 848, luego Bacon y después los Exchequer Accounts ingleses de 1333-34, que mencionan tener “gunpowder” en depósito. El nombre “powder” en inglés significa polvo, forma en que, como veremos, se presentaban las primeras pólvoras negras. BACON, Roger: monje franciscano inglés (c.1214-1292), parece haber sido el primer erudito en el norte de Europa que publicó una descripción velada de la pólvora negra, pero no se le atribuye su invención; tampoco en su trabajo se menciona el uso como carga impulsiva. Por razones religiosas y políticas no pudo ser explícito, de manera que


las referencias se encuentran como un anagrama en la “Epistola de Secretis Operibus Artis et Naturae” (Tratado sobre los Secretos de la Ciencia y la Naturaleza), escrito en 1242: “Sed tamen salis petre luro vopo vir can utri sulphuris et sie facies tonitrum et corscationem si scias artificium” (Con salitre, “luro vopo vir can utri”... y azufre, haréis el trueno y el relámpago, si sabéis el artificio). También la menciona veladamente en “Opus Mayor”: “Ciertas sustancias que atruenan el oído tan violentamente que, de emplearse súbitamente en la noche y con habilidad suficiente, no habría pueblo ni ejército que pudiese resistirlas. Nada son, en comparación, el trueno y los relámpagos”. La fórmula de Bacon era 41,2% de salitre, 29,4% de carbón y 29,4% de azufre. Bacon fue “Fellow” del Merton College de Oxford. SCHWARZ, Bertold: (c.1300 ?) monje franciscano alemán; personaje de dudosa existencia real, a quien la tradición le atribuye el descubrimiento accidental de la fórmula de la pólvora negra en Friburgo (1313) y su posterior aplicación militar como carga impulsiva. Posiblemente su verdadero nombre fuera Konstantin Anklitzen, adoptando el de Bertold al incorporarse a la orden franciscana, y que Schwarz (negro en alemán) más que su verdadero apellido sea un sobrenombre (Schwarzer: el negro) por su afición a la magia negra, o por pertenecer a la orden franciscana (monjes negros). También se lo llamó Maestro Bertold. En un escrito de c.1410 se da cuenta de sus experimentos, pero como los archivos de la Orden en Friburgo fueron destruidos antes de la Reforma, no hay constancia escrita de sus trabajos. También la tradición le adjudica ser el primero que fundió cañones de bronce. Un antiguo escrito anónimo de 1410 dice: “este arte ha sido descubierto por un Maestro. Su nombre era Maestro Bertoldo, quien manejaba la Gran Alquimia. Fue el quien mezcló los ingredientes en un mortero de cobre y lo tapó fuertemente y lo puso en el fuego. El mortero explotó en pedazos, luego el Maestro trató de hallar si era posible lanzar una piedra del mismo modo”. En 1643, Joseph Furtenbach en su “Tratado de Artillería” recoge la afirmación y echa a rodar la leyenda, y la controversia. MILLEMETE, Walter de: erudito inglés y capellán del Rey Eduardo III de Inglaterra. Aproximadamente en 1325 preparó dos trabajos ilustrados para el rey; uno, una copia del libro de Aristóteles “De Secretis Secretorum” y el otro “De Nobilitatibus, Sapientiis, et Prudentiis Regnum” (Sobre la Nobleza, Sapiencia y Prudencia de los Reyes). En ninguno de los dos menciona la pólvora ni los cañones, pero en ambos aparecen lo que se considera las primeras ilustraciones de cañones. Son sendos cañones en forma de botellas muy abultadas en la culata y algo menos en la boca, por la que aparece una punta de flecha.


Todo esto nos lleva a la conclusión de que la pólvora era conocida en Europa a mediados del Siglo XIII. Sobre sus primeros usos militares, lo dejo a otro profesor de este Curso. POLVORA NEGRA: (black powder): el más viejo explosivo conocido; tradicionalmente es una mezcla mecánica de nitrato de potasio (salitre), carbón vegetal y azufre, finamente pulverizados. El salitre es el elemento comburente y el carbón el combustible principal. El azufre actúa también como combustible, pero se agregó básicamente para homogeneizar la mezcla y disminuir la temperatura de combustión, aunque tiene el inconveniente de aumentar los residuos. Durante la época en que se usó como carga impulsiva, las proporciones de los componentes han variado desde porcentajes de 42/29/29 (S-C-A) en 1250 a un 75/10/15 en 1871. Por qué esta variación? Por las mejoras en la calidad de los cañones. Hasta el desarrollo de las nitrocelulosas a fines del siglo pasado, era la única carga impulsiva disponible. Enciende espontáneamente a aproximadamente 300°C (5 40°F) y desarrolla una elevada temperatura de combustión (2.300 - 3.800°C / 4.172 - 6.872°F) lo que causa erosión en las ánimas de las armas; quema con un considerable humo blanco y deja gran cantidad de residuos sólidos (aproximadamente 45% de gases y 55% de residuos sólidos de su peso original), residuos que destruyen el ánima y que por ser higroscópicos causan oxidación. Generalmente se la encuentra con granos chicos, negros, que están recubiertos con grafito. Es higroscópica y sujeta a un rápido deterioro cuando se la expone a la humedad, pero si se la conserva seca, mantiene indefinidamente sus características explosivas. Es uno de los explosivos más peligrosos para manipular dada la facilidad con que enciende por calor, fricción o chispa. Pese a que como carga impulsiva ha sido reemplazada por las pólvoras sin humo, se la utiliza todavía en cargas de saludo y fogueo, estopines y multiplicadores, mecha rápida, cargas de impulsión, retardadores, etc. Se siguen utilizando en armas de avancarga, y las pólvoras negras actuales se clasifican en cuatro grados de acuerdo al tamaño del grano; de mayor a menor: Fg, FFg, FFFg y FFFFg (la F es “fine”, cuantas más F más fino el grano; la “g” es “grade”); ocasionalmente se omiten la g y la cantidad de letras F (F, 2F, 3F, 4F). Hay una


granulación especial que utilizan las fuerzas armadas para cargas de saludo y que se denomina A-1.

FFFg

FFFFg

La norma mas aceptada para definir el tamaño de los granos de cada clase es pasar la pólvora por coladores con distinta cantidad de hilos por pulgada. Actualmente, y con la popularidad del tiro con armas de avancarga, se producen sustitutos de la tradicional PN, como la “Pyrodex” de Hogdon, la “Black Canyon Powder” y la “Black Mag 3” de Arco. POLVORA DE SERPENTIN: (serpentine powder): la primera y cruda forma de pólvora negra, obtenida por la mezcla física de sus tres componentes básicos y que se presentaba como un polvo negruzco. Tenía el inconveniente que sus componentes se separaban por el movimiento durante un transporte largo (azufre, salitre, carbón), y despedía peligrosos vapores de carbón, altamente inflamables, era inestable y con la humedad formaba grumos que quemaban lentamente en lugar de explotar. Si se atacaba excesivamente se compactaba no dejando espacio para el pasaje de la llama, ardiendo lentamente o no encendiendo para nada; si se atacaba poco la llama era muy débil. Dejaba siempre residuos gomosos que obstruían rápidamente el ánima. Fue sustituida por la pólvora granulada cuando las armas tuvieron una resistencia adecuada. POLVORA GRANULADA: (corned powder) uno de los primeros intentos de producir pólvora negra en granos, a partir de la pólvora de serpentín; la pólvora de este tipo era tosca, e irregular el tamaño de los granos. Por su forma, era más estable físicamente y menos higroscópica que la pólvora de serpentín; su uso se generalizó en la segunda mitad del Siglo 16; aumentó la fuerza en un 30% y obvió la separación de los componentes como en el caso anterior. El atacado a fondo del proyectil sobre la pólvora no producía fallas de fuego, ya que quedaban espacios con aire entre los granos, lo que mejoraba la combustión; quema a aproximadamente el doble de velocidad que la de serpentín, y peso por peso produce un 30% más de potencia. Para fabricarla, se humedecía el polvo con alcohol y agua para formar una pasta; se comprimía en forma de tortas, se dejaba secar y luego se fragmentaba y tamizaba para separar por tamaños de grano. Uno de los desarrollos más avanzados fue el recubrimiento de los granos con grafito, que disminuía la higroscopicidad y la tendencia a desarrollar cargas estáticas, mejoraba la fluidez y eliminaba la posibilidad de aglomeraciones durante estibas prolongadas. La primera referencia a la pólvora granulada se encuentra en el “Feuerbuch” (Libro del Fuego) de Konrad von Schöngau (1429); si bien los experimentos con este tipo


de pólvora habrían comenzado en Francia en el siglo 14, fue perfeccionada en Nüremberg a mediados del siglo 15. Niveles relativos de energía de la pólvora negra Tipo de

Factor de

Composición

Pólvora

energía

Salitre

Carbón

Azufre

Roger Bacon

41,20

37,50

31,25

31,25

De serpentín

57,00

50,00

25,00

25,00

En granos

75,00

50,00

25,00

25,00

Moderna

100,00

75,00

15,00

10,00

POLVORA BLANCA: (1785 Bertholet) pólvora negra en la que se reemplazaban algunos componentes: al salitre por clorato de potasio (49% clorato de potasio, 28% de prusiato de potasio y 23% de azufre). Tenía la ventaja de dejar pocos residuos pero era muy corrosiva y muy sensible; fue utilizada en la Guerra Civil norteamericana; también llamada pólvora cloratada, pudiendo tener cloratos de amonio o sodio. No contundir con el mismo nombre, aplicado ocasionalmente al algodón pólvora.

POLVORA MARRON (brown powder, cocoa powder): última etapa en la evolución de la pólvora negra (llamada por algunos la primera pólvora SH exitosa), se fabricaba con un alto contenido de salitre (hasta un 80%), eventualmente no azufre y carbón no completamente quemado, pudiendo ser este carbón de paja de centeno. Desarrollaba una combustión más lenta que la negra, con lo que mejoraba la balística; también producía menores residuos ácidos corrosivos. Fue pronto superada por las verdaderas pólvoras sin humo. También se la conocía como pólvora parda.

Composición de las pólvoras pardas País de origen Salitre Carbón rojo

Azufre

Inglaterra

79,00

18,00

3,00

Inglaterra

77,40

17,60

5,00

Alemania

78,00

19,00

3,00

Alemania

80,00

20,00

0,00

Francia

78,00

19,00

3,00

AMIDPULVER: antes de abandonar definitivamente las pólvoras negras, no podemos dejar de mencionar dos propelentes con características similares a aquellas. El primero de


ellos fue patentado por un residente de la ciudad alemana de Hamburgo, de apellido Gäns. La fórmula original del producto llamado “amidpulver” (“pulver” significa pólvora, en alemán), contenía un 40 a 45% de salitre, un 35 a 38% de nitrato de amonio y un 14 a 22% de carbón. La última versión mejorada introdujo una reducción porcentual del salitre (14%), y un incremento del carbón (49%). Las grandes ventajas que militarmente ofrecía eran que no producía fogonazo en la boca del arma, generaba poco humo (azulado) que desaparecía rápidamente en la atmósfera, su combustión desarrollaba temperaturas más bajas que la pólvora negra por lo cual la erosión y corrosión del ánima de los cañones sería menor. No obstante, su utilización no fue muy difundida.

AMMONPULVER: durante la Primera Guerra Mundial fue muy utilizado un producto similar, también era una mezcla mecánica como la pólvora negra, pero en base a nitrato de amonio (80 a 90%) y carbón. Su temperatura de combustión era de 900ºC (se reducía la erosión y corrosión del ánima del cañón), producía efectos balísticos similares a una pólvora sin humo de base doble (con 33% de nitroglicerina), tenía un bajo costo de fabricación, no producía fogonazo, emitía poco humo y era insensible al choque y la fricción. Pero: a) necesitaba un iniciador más enérgico para su encendido como propelente. b) en munición de artillería, la carga era moldeada como un solo “grano” perforado (una pieza sólida dentro de la vaina). Cambios mínimos en la forma exterior del grano, generaban variaciones en la velocidad de combustión y en las presiones generadas. c) era altamente higroscópica, por lo que requería un envase hermético para su transporte. d) no toleraba grandes variaciones de temperatura. Si los granos contenían un mínimo porcentaje de humedad, temperaturas por debajo de los 0ºC generaban cristales de hielo que quebraban el grano. A los 32.1ºC, el nitrato de amonio atraviesa por un estado de transición: el calentamiento de la “ammonpulver” por encima de esa temperatura originaba una recristalización del nitrato de amonio, y este cambio en la forma de los cristales, trituraba el grano. Disparar un cartucho conteniendo la carga pulverizada originaba presiones altísimas que terminaban con la vida del arma y, tal vez, con la del tirador. Tanto la “amidpulver” como la “ammonpulver” eran mezclas mecánicas íntimas de un combustible y un oxidante, y muchos expertos en el tema las consideran modificaciones de la pólvora negra.

FABRICACIÓN DE LA POLVORA NEGRA La materia prima (nitrato de potasio, carbón vegetal y azufre de máxima pureza, pulverizados), es mezclada en tambores giratorios hasta lograr su homogeneidad. Luego, la mezcla se tamiza y se le agrega agua para lograr un 10% de humedad.


La masa obtenida, llamada “galleta de muelas”, es comprimida en prensas hidráulicas, moldeándose en “tortas”. Las “tortas” o bloques se secan y luego se trituran hasta obtener los granos. Estos son tamizados y se les separa el polvo. La pólvora resultante se hornea a una temperatura de hasta 40ºC. Los granos obtenidos se introducen en toneles giratorios donde adquieren su forma redondeada. Asimismo, se agrega una cantidad determinada de grafito, que los recubre. Los granos se tamizan nuevamente (por medida) y se envasan. COMBUSTIÓN DE LA POLVORA NEGRA De acuerdo a la fórmula de la pólvora utilizada, varía la producción de gases y residuos sólidos. La ecuación ideal desarrollada para la pólvora negra actual, de origen inglés, es la siguiente:  2KNO3 + S + 3C  3CO2 + K2S + N2 Además del sulfuro de potasio, se ha comprobado la formación de otros residuos sólidos como el carbonato de potasio, sulfato de potasio, nitrito de potasio y tiocianato de potasio, como así también la emisión gaseosa de sulfuro de hidrógeno. Un exceso de nitrato de potasio en la fórmula, incrementa la producción de sulfato de potasio y de dióxido de carbono, y desarrolla mayores temperaturas de combustión. Los residuos sólidos producidos durante la combustión de la pólvora negra en la recámara y en el ánima del cañón del arma, son altamente higroscópicos, es decir, absorben la humedad, y se produce la formación de ácidos que corroen el metal. Por lo antedicho, luego de disparar un arma utilizando pólvora negra, es vital para la conservación del arma realizar una limpieza profunda, utilizando agua hirviendo y un producto que ayude a disolver los residuos generados. La utilización de agua a temperatura de ebullición, además de mejorar la limpieza, hará que el metal se caliente y facilite el secado, especialmente en zonas de difícil acceso.

BIBLIOGRAFIA NOTAS SOBRE PÓLVORAS – Oscar Carlos Albino - Museo de Armas de la Nación – Año 2000– LA PÓLVORA NEGRA - Jorge H. Pedemonte – Boletín Nº 20 de la AACAM – 9/1972. MANUAL DE BALÍSTICA I – Néstor Aldo De Tomasi – Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina – Año 2001. CARTIDGES OF THE WORLD – Frank C. Barnes – 8va. Edición – 1997. MUNICIONES EN GENERAL – TM 9-1900 / TO 11A-1-20 – Ministerio del Ejército y de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de Norteamérica - 13 de Marzo de 1964. GUNS – Dudley Pope – 1969


APUNTES SOBRE POLVORAS SIN HUMO por Oscar Albino y Alejandro Millar Evolución de la pólvora sin humo •

1831 Braconnot (Nancy, Francia) intentó obtener pólvoras a partir de picratos de potasio y de amonio: o Pólvora Designolle

16,4% picrato de potasio 74,4% nitrato de potasio 9,2% carbón

o Pólvora Brugère 54% picrato de amonio 46% nitrato de potasio •

1833 Braconnot trató con ácido nítrico concentrado tejidos de lino y algodón obteniendo un producto de fácil inflamación al que llamó Xiloidine.

1838 Pelouze trató celulosa con ácido nítrico monohidratado, y obtuvo una sustancia muy inflamable.

1845 Dumas nitró papel y propuso su utilización en artillería, bajo el nombre de Nitramidina.

1845 Federico Schönbein (Basilea, Suiza), trató algodón en rama con una mezcla de ácidos nítrico y sulfúrico y lo llamó Algodón Pólvora o Fulmicotón. o En forma simple, la nitrocelulosa es de reacción muy violenta y no apto como propelente, pero es la base de las pólvoras sin humo. o El nitrato de celulosa reacciona explosivamente produciendo monóxido y dióxido de carbono, nitrógeno y vapor de agua. Todos estos gases ocupan un volumen mucho mayor que el del sólido original, y la reacción libera gran cantidad de calor.

Química de la celulosa nitrada Denominación Hexanitrato de Celulosa Pentanitrato de Celulosa Tetranitrato de Celulosa Trinitrato de Celulosa

Componente del: Fórmula química % de Nitrógeno Densidad Algodón pólvora C12H14N6O22 14,1417 1,66 C12H15N5O20 12,7502 1,66 Colodión C12H16N4O18 11,1103 1,66 Colodión C12H17N3O16 9,1491 1,66

 o 2 C12H14N6O22

 14 H2O + 18 CO + 6 CO2 + 6 N2

1846 Bottger, en Alemania, llegó a resultados similares a los de Schönbein.


Algodón pólvora •

1847 Sobrero (Turín, Italia), obtuvo la Nitroglicerina, altamente inestable, utilizándose sólo como medicamento con el nombre de Glonoína

1860 Nobel experimentó con Nitroglicerina y la produce en Estocolmo y Hamburgo, haciéndola menos sensible al choque mediante su disolución en alcohol metílico. Se utilizó en minería con el nombre de Aceite Explosivo de Nobel.

1862 La inestabilidad del algodón pólvora provocó estallidos en las fábricas de Puchet y Vincènnes (Francia).

1863 Johan F.E.Schulze, Capitán de Artillería prusiano obtiene un propelente en base a la utilización de aserrín de madera tratado con una mezcla de ácidos nítrico y sulfúrico. Luego de neutralizar el producto obtenido (nitrolignina), lo embebía en nitrato de potasio o de bario, a fin de suministrar a la mezcla el oxígeno necesario para lograr la combustión de los residuos de aserrín que no se hubieran nitrado por completo. Aún era muy violenta para ser utilizada en artillería o en fusiles, pero tuvo éxito en la carga de escopetas. Marcó un hito en la transición entre la pólvora negra y la pólvora sin humo. Su desarrollo dio origen a las llamadas “bulk powders”, las cuales reemplazaban a la pólvora negra en igualdad de volumen (de ahí su denominación).

Composición de "Bulk Smokeless Powders" (porcentual) Nitrocelulosa Porcentaje de Nitrógeno Nitrato de Nitrato de Almidón en la Nitrocelulosa Potasio Bario 84,00 13,15 7,50 7,50 0,00 87,00 12,90 6,00 2,00 0,00 89,00 12,90 6,00 3,00 1,00

Aceite de Difenilamina Parafina 0,00 1,00 4,00 1,00 0,00 1,00

1865 En Austria, pese a que el Barón von Lenk había mejorado el proceso de fabricación, ocurrieron nuevos desastres en Simmering y Steinfeld. Finalmente Sir Frederik Abel patenta un procedimiento de lavado realmente exitoso, almacenando el producto final comprimido y con un determinado porcentaje de humedad, con lo que evitaba su descomposición. Podía utilizarse secándolo previamente, o haciéndolo estallar mediante fulminato de mercurio, en cuyo caso el resultado era más violento.

1867 Nobel disuelve Nitroglicerina en tierra de Kiesselguhr y obtiene la Dinamita.

1884 Vielle, basado en experiencias de Maynard y Hyatt con nitrocelulosa coloidal, obtuvo un propelente al que llamó pólvora B (nitrocelulosa gelatinizada en alcoholeter). La "B" es un código, y se ha interpretado tanto como "blanche" (blanca) en contraposición a la “poudre N” (noir = negra) o como un homenaje al general Boulanger, entonces Ministro de Guerra.


1884 Duttenhofer, en Alemania, utiliza éter acético en la gelatinización de la nitrocelulosa, y logra mejorar la pólvora de Vielle

1886 Francia utiliza la Pólvora B para cargar los cartuchos de calibre 8 x 50 R para el fusil Lebel M-86.

1887 Partiendo de una nitrocelulosa de menor nitración, Nobel la gelatinizó con Nitroglicerina, laminándola y cortándola en escamas. La llamó Balistita. La proporción era de un 40 a 50% de nitroglicerina y un 60 a 50% de nitrocelulosa.

1890 Hiram Maxim patentó en EEUU e Inglaterra una pólvora sin humo compuesta por nitrocelulosa (60%), nitroglicerina (39%) y aceite de castor (1%).

1890 Inglaterra adopta un desarrollo de Abel y Dewar, basado en la Balistita de Nobel, pero con un proceso de fabricación mejorado. Buscaban un propelente más estable a las altas temperaturas tropicales encontradas en muchas partes del Imperio Británico. Utilizaron una NC fuertemente nitrada, coloidizando la mezcla NG/NC con acetona. Inicialmente, la denominada Cordita Mk I, fue fabricada con un 37% de NC, un 58% de NG y un 5% de vaselina mineral, para lubricar el ánima en el momento del disparo. Para esta finalidad, la vaselina resultó un fracaso, pero disminuyó la erosión, atenuando la temperatura de los gases, y logró la estabilidad buscada. No obstante, la erosión era tan grande que a principios del Siglo XX la proporción fue invertida, a 65% de NC y 30% de NG, manteniéndose el 5% de vaselina, denominándose Cordita MD.

Componentes de un cartucho .400/.360 Westley Richards

La Cordita Mk I fue utilizada por primera vez en el “Cartridge SA Ball .303 in. Cordite (Mk I)”.

Cartucho .303” British

Cordita MD

Para contrarrestar los efectos negativos de la erosión se desarrolló el estriado Enfield (en lugar del Metford), de estrías más profundas y con bordes más agudos.


1890 En EEUU se conoce el Polvo de Oro de Rodgers (55 partes de picrato de amonio, 25 de nitrato de potasio y 2 de bicromato de amonio) y la pólvora Velox (50 partes de picrato de amonio, 50 de nitrato de bario y 15 de ácido pícrico) .

1893 Aparece la American Wood Powder, que utiliza como ingredientes el nitrato de sodio, nitrolignito y lignito.

1895 La King Powder Co. lanza a la venta la King’s Semi Smokeless Powder (20 partes de celulosa nitrada, 60 de nitrato de potasio, 12 de carbón y 8 de azufre).

1906 Alemania aplica un derivado de la úrea (dietildifenilúrea) al que llama Centralita, como retardante de la combustión, en las pólvoras de doble base. Su nombre proviene de haber sido desarrollado en la Zentralstelle für Wissentschaft Lichtechnische Untersuchungen (Oficina Central de Desarrollo Científico Técnico) de Alemania, en 1906.

POLVORA SIN HUMO Sigla: PSH. Compuesto químico. Al quemar prácticamente no produce humo, ni deja residuos sólidos. Comparada con la Pólvora Negra, produce tres veces más energía por peso. Su desarrollo comienza con la nitrocelulosa y avanza con el descubrimiento de métodos para controlar su velocidad de combustión: que era soluble (dependiendo de su grado de nitración) en una mezcla de alcohol y éter, la química del celuloide, etc. Conocida desde la década de 1860, se la utilizó en escopetas, pero no en fusiles, por ser demasiado rápida su combustión. La efectiva aplicación de todos los procesos para llegar a una pólvora sin humo controlada la encontró Vieille (Francia) en 1884: con solventes (finalmente alcohol y éter) trabajando sobre algodón pólvora, redujo la nitrocelulosa a un coloide gelatinoso, laminado, cortado en escamas y dejando secar la mayor parte del solvente.


Este desarrollo final de una pólvora de nitrocelulosa en escamas fue completado en el mismo año por Duttenhofer en Alemania, con éter acético como gelatinizante. Su característica más saliente es que, siendo una mezcla química, el oxígeno necesario para la combustión se encuentra combinado químicamente y no mezclado físicamente. Por esta razón, en la combustión no se forman residuos que sean cuerpos sólidos, sino que se producen solamente gases y vapores. Puede ser: de base simple (nitrocelulosa gelatinizada), base doble (normalmente nitrocelulosa y nitroglicerina) o base triple (normalmente nitrocelulosa, nitroglicerina y nitroguanidina). La forma y tamaño de los granos es variada, es diseñada para controlar la combustión y depende del tipo de arma en que utilizará: disco, esférica, cilíndrica, tubular multiperforada, tubular mono-perforada, escamas.

Quemada en un espacio confinado (el ánima) produce gases a muy alta temperatura que ocupan un volumen más de 10.000 veces mayor que su volumen sólido.

POLVORA SEMI SIN HUMO (semi smokeless powder) Mezcla de PN y PSH utilizada a principios del Siglo XX para cargar cartuchos originalmente de PN. Se la encontraba hasta hace no mucho, en EEUU, como carga de algunos cartuchos calibre .22 (Lesmok, King).

POLVORA DE BASE SIMPLE Probablemente la más común en armas menores, está compuesta principalmente por nitrocelulosa gelatinizada (algodón pólvora con un contenido de nitrógeno del 13%) y sin otros ingredientes de alto explosivo, tal como nitroglicerina.


No confinada, quema en forma relativamente lenta y suave, pero confinada, su velocidad de combustión aumenta con la temperatura y la presión. Una de las primeras pólvoras de nitrocelulosa fue la pirocelulosa. Comparada con una pólvora de base doble, quema con una temperatura de llama más baja lo que causa notoriamente menos erosión. Su rendimiento se ve menos afectado por los cambios de temperatura pero más afectado por la humedad, por ser más porosa; además, una constante evaporación de solventes a lo largo de toda su vida requiere un cuidado especial en su almacenamiento. Volumen por volumen, es la menos potente de las pólvoras utilizadas en general en armas largas. POLVORA DE BASE DOBLE Compuesta principalmente de nitrocelulosa y nitroglicerina (ocasionalmente triglicol) como ingredientes principales, acompañados por uno o más ingredientes menores, tales como centralita, sales inorgánicas, etc., que se agregan con varios propósitos, tales como asegurar la estabilidad, reducir el fogonazo o la temperatura de la llama (o ambos). Debido a su contenido de NG, son las más potentes, volumen por volumen, de las pólvoras modernas. Son de fácil encendido, tienen alta velocidad de combustión, gran fuerza y alta temperatura de llama (ocasionalmente más alta que la de fusión del acero, por lo que erosionan las armas malamente) y son más peligrosas y costosas de fabricar que las de nitrocelulosa (base simple). Por ser muy vivaces se prefiere utilizarlas en armas de caño corto o con balas livianas: escopetas, pistolas, morteros y cohetes; en general se las evita en armas estriadas, excepto pistolas. Comparada con una pólvora de base simple, su fabricación es más sencilla. Por su alto contenido de energía es adecuada para dar un máximo rendimiento en vainas de reducido volumen; es resistente a la humedad. E1 desarrollo de esta pólvora se atribuye a Alfred Nobel, quien descubrió que se podía agregar Nitroglicerina (NG) a la NC como plastificante, sin la adición de solventes. Una de las primeras pólvoras de base doble fue la cordita inglesa. POLVORA ESFERICA Pólvora de base doble, cuyo desarrollo comenzó en la década de l920 en EEUU por Olsen, con el objeto de mejorar la estabilidad de la NC y buscar la forma de aprovechar la grancantidad de pólvora de base simple sobrante de la Primera Guerra Mundial. Esto llevó a métodos para el procesamiento de la NC, en los que influía la formación del grano. Finalmente se le agregó NG para elevar el contenido energético. Por la forma del grano es una pólvora regresiva, debiéndose recurrir a recubrimientos para controlar la combustión. Es de alta densidad, lo que permite cargar una mayor cantidad en un volumen determinado. Tamaño del grano: 0,5 a 0,8 mm (0,02” a 0,03”); en EEUU, el nombre “BallPowder" es una marca comercial registrada por la Western Cartridge Co. en 1929.

“Ball Powder”


POLVORA SIN FOGONAZO Adoptada poco antes de la Segunda Guerra Mundial para la artillería, en condiciones promedio, produce un fogonazo sensiblemente menor que una pólvora común. Debe producir el mínimo de llama como para no ser fácilmente detectable por el enemigo y no encandilar al mismo tirador de noche. Se le agrega un inhibidor de llama, generalmente sulfato de potasio u otras sales, lo cual aumenta la corrosión del ánima. Independientemente de la pólvora en sí, el efecto depende también, como siempre, de la combinación cartucho/arma.

POLVORA DE BASE TRIPLE Para atenuar los efectos adversos de la pólvora de base doble, se desarrolló en Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial, una variante en la cual se reemplazaba la NG por trinitrato de diglicol o triglicol, o trinitrato de metil trimetilol-metano y nitroguanidina. En algunas pó1voras de base doble se utiliza nitroguanidina no sólo para agregar al potencial ba1ístico sino también como agente reductor de fogonazo. Utilizada principalmente en artillería, se la conoce también como pólvora fría.

NITRAMINA Tipo de pó1vora desarrollada en Alemania por Dynamit Nobel para los cartuchos sin vaina del HK G-ll.

Diferentes prototipos de munición 4,7 x 33 mm

Exploración del fusil G-11

Corte de un cartucho 4,7 x 33

Fusil HK G-11 calibre 4.7 x 33 mm

Derivado de la familia del hexógeno (RDX), se obtiene por la nitración de aminas de amoníaco, sin nitrocelulosa y, por lo tanto, tiene una temperatura de encendido aproximadamente 100° C mayor que las nitrocelulósic as. Con esto se aminoran los encendidos prematuros (cook-off) en estas armas que tienen un mayor volumen de fuego


y una extracci6n de calor disminuida por la carencia de una vaina metálica. Inicialmente se la conoció con la siglas HTIP (high temperature ignition propellant), para ocultar su verdadera naturaleza, la cual no ha sido difundida.

Mecanismo de alimentación del G-11

Cilindro rotativo en posición de carga

Cilindro rotativo en posición de disparo

Características de las PSH

PROGRESIVIDAD Característica de una pólvora, definida como la propiedad que tienen sus granos de variar la superficie de combustión (o de emisión de gases) a medida que se queman. Depende de la forma del grano. Una pólvora puede ser: 1) regresiva (degressive): cuando la producción de gases y por lo tanto la presión, aumentan rápidamente y también se reducen rápidamente, porque la superficie de quemado disminuye, como en los granos cilíndricos, discoidales, esféricos o láminas. 2) progresiva (progressive): comparada con la anterior; la emisión inicial de gases es más lenta y va aumentando, tardando más tiempo en adquirir su presión máxima, que es menor que en una regresiva y, por lo tanto, someten a menores esfuerzos al cañón; esto es debido a que la superficie de quemado aumenta durante la combustión, como es el caso de los granos multiperforados; esta ventaja había sido descubierta en Francia en la época de Napoleón. Los nombres de estos dos tipos de pólvora se refieren a cómo varía en cada caso la superficie de quemado de los granos.

Cordón

Una perforación

Triperforado

Multiperforado

Roseta


Regresiva

Casi neutral

Progresiva

Progresiva

Progresiva

        Porcentaje de grano consumido  Area de la superficie de combustión por peso inicial de la unidad

VIVACIDAD Característica de las pólvoras, de difícil definición, muy relacionada con la progresividad, que puede expresarse como la facilidad para arder, o referida a una carga dada, como la inversa de su tiempo de combustión. Toda escala de clasificación de pólvoras de acuerdo a la vivacidad es relativa. Balística y teóricamente, una pólvora puede ser: 1) instantánea: cuando toda la carga se quema antes de que el proyectil comience a moverse. 2) lenta: cuando la combustión termina después que el proyectil ha iniciado su movimiento en el arma. 3) de combustión estricta: cuando la misma termina en el instante en que el proyectil abandona la boca del arma. 4) de combustión completa: cuando termina antes de que el proyectil abandone el arma. 5) de combustión incompleta: cuando en el momento en que el proyectil abandona el arma, la carga no ha terminado de quemarse. Las de quemado rápido se utilizan con balas livianas y cañones cortos, para bajas velocidades; las de quemado lento, con balas pesadas y cañones largos, para altas velocidades. Como ejemplo: para armas largas: lenta y progresiva. para cartuchos de fogueo: la pólvora debe ser muy viva y muy regresiva. para armas cortas: viva y no necesariamente progresiva. para cartuchos de escopeta: viva y muy regresiva.

COBERTURA RETARDANTE Cobertura que se aplica a los granos de pólvora, utilizando productos químicos, para moderar la velocidad inicial de combustión y mejorar u obtener progresividad. Otra medida sería el aumento del tamaño del grano, pero para armas menores, tiene límites dados por el tamaño de la vaina, por lo que se debió recurrir a estos recubrimientos.


Inicialmente a base de alcanfor, fueron reemplazados tanto por derivados de la úrea, como la centralita, o por sulfato de potasio, dibutil-eftalato, criolita, etc.. Un efecto positivo y no previsto originalmente de las coberturas fue la reducción de la erosión por una menor temperatura de la llama al comienzo de la combustión. En la mayoría de las pólvoras modernas, los granos son recubiertos con grafito, principalmente para mejorar el escurrimiento de los mismos y eliminar las cargas eléctricas generadas por la fricción entre ellos. Este grafitado tiene secundariamente un efecto retardante de la combustión. En granos tubulares perforados, se los puede recubrir externamente con dinitrotolueno, que al quemar más lento que la NC, los hace progresivos.

COMBUSTIÓN Proceso de descomposición o quemado de una pólvora, transformándose en gases con gran liberación de calor. Las pólvoras modernas no producen residuos sólidos; un kg de pólvora produce prácticamente un kg de gases. La pólvora arde uniformemente por capas paralelas hacia el interior del grano, lo que la diferencia de una detonación (transmisión casi instantánea de la descomposición en toda la masa del explosivo). Al aire libre, se queman espesores iguales en iguales tiempos, pero sometida a la presión, en el ánima, durante el disparo, la velocidad de combustión aumenta. También se la denomina “deflagración”.

VELOCIDAD DE COMBUSTION Aplicada a las pólvoras, espesor de grano que se quema en la unidad de tiempo. En la práctica, velocidad en que pasa de estado sólido a gaseoso. Depende esencialmente de la composición química, la temperatura y las características físicas (forma y tamaño) de los granos, y al uso o no de recubrimientos aplicados a la superficie de los mismos para retardar o aumentar dicha velocidad de combustión, así como de la densidad de carga, de la forma de la vaina y de la presión en el ánima. En el ánima de un arma de fuego, la velocidad de combustión aumenta al ir aumentando la presión y la temperatura de los gases. La mayor velocidad de combustión de una pólvora es del orden de los 50 cm/seg. (velocidad de una detonación, 3.000 m/s).

VELOCIDAD RELATIVA DE COMBUSTION Parámetro utilizado para comparar las velocidades de combustión de la pólvoras. Siendo difícil expresar cuándo una pólvora es "rápida" o “lenta", normalmente se las tabula


según sus velocidades relativas. Para determinados trabajos de Balística Interior se suele expresar como la relación entre la velocidad absoluta de combustión de una pólvora dada y la de una pólvora de referencia.

FULMINATO Nombre derivado del latín fulmen (rayo). Compuesto químico muy sensible, que puede ser detonado con un golpe y que se utiliza para el encendido de las cargas impulsivas. Estas mezclas detonantes eran conocidas desde el Siglo XVI, pero recién después del 1800 se realizaron experiencias exitosas para su aplicación en armas de fuego. Referencias al fulminato de oro se encuentran en el diario de Samuel Pepys de 1663. El fulminato de plata fue producido en Francia en 1788 por el conde Bertholet; finalmente, el fulminato de mercurio fue producido en forma práctica por Howard en Gran Bretaña, en 1799. Los fulminatos de oro, plata y platino se forman precipitando soluciones de estos metales en amoníaco. Se realizaron muchas experiencias sin éxito, o con resultados funestos, para utilizarlos como carga impulsiva, ya sea solos o mezclados con pólvora negra. Finalmente, el Reverendo Alexander Forsyth le dió su uso definitivo al patentar su llave en 1807. Desde entonces se utilizaron en cápsulas de percusión, tubos y otras llaves de la época de la percusión, y finalmente en los fulminantes modernos.

Cápsulas de percusión para armas cortas

Fulminantes sistema Berdan

Cápsulas de percusión para armas largas

Fulminantes sistema Boxer

Cápsula y espiga para cartuchos Lefaucheux

Fulminantes para escopeta

POLVORA FULMINANTE Nombre dado originalmente a los fulminatos, al difundirse las llaves de percusión; también Se la conoció como “pólvora de percusión”.

FULMINATO DE MERCURIO Composición altamente detonante, utilizada como iniciador. Se obtiene tratando mercurio metálico con ácido nítrico, y luego con alcohol etílico. Se presenta como un sólido cristalino pesado, de color blanco cuando es puro, pero normalmente grisáceo o marrón amarillento. Extremadamente sensible al calor, fricción, chispa, llama o golpe, detonando completamente en cada caso.


Su sensibilidad varía con la temperatura y en parte con el tamaño de los cristales. No es higroscópico y a temperaturas moderadas puede ser almacenado con seguridad por largos períodos de tiempo. No soporta, sin embargo, el almacenaje a temperaturas elevadas: se deteriora con el tiempo de almacenamiento, provocando fallas y retardos de fuego. Fue el iniciador clásico desde los primeros cartuchos de fuego central hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, y a todos los fines prácticos, ha sido reemplazado por la azida de plomo o estifnato de plomo, y no se lo utiliza más en la munición militar normal. Se lo emplea en iniciadores explosivos, detonadores de espoletas y estopines. Puede ser usado solo o mezclado con clorato de potasio; particularmente en las cargas de PSH, el mercurio depositado después del disparo tiene efecto destructivo sobre el latón de la vaina, porque se amalgama con él, debilitándolo, daño que no puede ser solucionado con ningún tratamiento posterior de la vaina. Este fulminato parece haber sido preparado por primera vez por Johann Kunckel von Löwenstern (1630-1703), el mismo químico que descubrió el fósforo. Como mixto fulminante se mezcla con nitrato de bario, sulfuro de antimonio, peróxido de plomo y silicato de calcio. TETRACENO Explosivo utilizado en fulminantes en reemplazo del fulminato de mercurio, para evitar sus “efectos secundarios”. Es el producto de la reacción de nitrato de amino-guanidina con nitrito de sodio. FULMINANTE CORROSIVO Antiguo tipo de fulminante cuya carga contenía clorato de potasio o fulminato de mercurio. Después del disparo, los residuos de clorato de potasio, altamente higroscópicos, formaban en el ánima gotas de una solución muy corrosiva; por otro lado, el fulminato de mercurio tiene un fuerte efecto corrosivo sobre el latón de la vaina, inutilizándola para futuras recargas.

FULMINANTE NO CORROSIVO Tipo moderno de fulminante, en cuya carga los elementos cloratados han sido reemplazados generalmente por estifnato de plomo (trinitro resorcinato de plomo), ázida de plomo, tetraceno o diazo dinitrofenol.

SINOXID Marca comercial de una mezcla iniciadora desarrollada en Alemania en la década de 1920 y utilizada actualmente. No es corrosiva ni oxidante. E1 explosivo básico está compuesto por trinitroresorcinato de plomo, y tetraceno como sensibilizador. Entre sus componentes incluye también nitrato de bario, sulfuro de antimonio, peróxido de plomo y silicato de calcio.


También es conocido como Inox, Fulminox, Tetrinox, etc.

FABRICACION DE POLVORA SIN HUMO

En la producción de pólvoras sin humo se requieren estrictos controles de seguridad en cada una de las etapas, con límites de tolerancia muy reducidos en lo que hace a tiempo y temperatura para cada una de ellas. Cada proceso es monitoreado en detalle y muchos de ellos se controlan a distancia. Partiendo de la materia prima, los procesos básicos son los siguientes: o El algodón es tratado con una solución de Hidróxido de Sodio. o Luego de escurrirlo, es enjuagado en agua corriente. o Se neutraliza el Hidróxido de Sodio que pudiera contener, mediante un baño en una solución de un ácido débil. o Luego de escurrirlo, se lo enjuaga nuevamente. o Es secado hasta obtener un algodón con un pequeño porcentaje de humedad. o El producto base es nitrado en una mezcla de ácidos nítrico y sulfúrico. o Luego del proceso de nitración, se lo lava y enjuaga varias veces, escurriéndolo por centrifugado. o Es lavado con alcohol. o Se lo comprime en una prensa hidráulica. o El bloque obtenido es quebrado y desmenuzado. o Mediante una solución de alcohol-éter, se convierte en gelatina de alta densidad. o Se le agrega el agente estabilizador (vaselina, difenilamina, etc.) o Es extruído mediante una prensa hidráulica a través de una placa cribada (con o sin aguja central), con lo que se obtiene la forma básica del grano. o Es parcialmente secado en aire caliente húmedo. o Es cortado a la medida exacta. o Se le recubre con un agente retardante. o Se seca con aire caliente. o Se recubre con grafito y es “pulido” en tambores giratorios. Este proceso hace que el grano no sea afectado por la humedad, le da “fluidez” a la pólvora, reduce la velocidad de combustión inicial y elimina el riesgo de cargas estáticas por rozamiento. o Finalmente, es embalado. BIBLIOGRAFÍA

Apuntes sobre pólvoras – Oscar Albino – Museo de Armas de la Nación - 2000 Cartridges of the World – Frank C.Barnes – 8va. Edición. Informativo Dynamit Nobel. Informativo Heckler & Koch. Municiones en general – TM 9-1900 / TO 11A-1-20 Ministerios del Ejército y de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Pólvoras sin humo – Jorge Pedemonte Méndez – Boletín Nº 23 de la AACAM – 07/73


APUNTES SOBRE CARTUCHOS ALEJANDRO E. MILLAR


APUNTES SOBRE CARTUCHOS por Alejandro Eduardo Millar Qué es un cartucho? El cartucho es el elemento con el que cargamos un arma de fuego para realizar un disparo. Su nombre proviene del vocablo italiano cartoccio, que a su vez, proviene del latín charta, que significa “papel”, haciendo referencia a los primitivos cartuchos, que no eran otra cosa que un envoltorio de papel conteniendo la carga de pólvora para un arma determinada.

Partes componentes de un cartucho

Función de cada componente La punta (o carga de perdigones, para las armas de ánima lisa), es el objeto que va a ser proyectado a través del cañón del arma. La pólvora, al quemarse, va a generar una gran cantidad de gases que van a impulsar la punta fuera del cañón del arma. El fulminante, al ser golpeado por el percutor, va a lanzar una pequeña llamarada hacia la pólvora, provocando su encendido. La vaina, va a contener a todos los componentes antes mencionados, protegiendo a la pólvora y al mixto fulminante del medio ambiente y haciendo de ellos un solo elemento. Al introducir un cartucho en la recámara correspondiente a ese calibre, la vaina va a detener su avance dentro de ella, posicionándolo correctamente. En el momento del disparo, además, la vaina va a sellar el escape de gases hacia la parte trasera de la recámara del arma y va a absorber parte del calor generado por la deflagración de la pólvora. Las puntas De acuerdo al destino para el que se fabrica cada cartucho, llevará una punta de un diseño particular, tanto en su composición como en la forma exterior. Para un uso generalizado, las puntas suelen ser de una aleación de plomo, de mayor o menor dureza (con el agregado, en diferentes proporciones, de otros metales como el estaño y el antimonio).


Para ser usadas en armas de carga automática, el plomo es recubierto por una “camisa” de un metal más duro que el plomo, pero más blando que el acero del ánima del cañón. Esto se hace para evitar que un golpe sobre el plomo pueda afectar la alimentación durante el automatismo de carga. Las puntas destinadas a la caza mayor presentan diferentes características. La mayoría de ellas son expansivas, es decir, en el momento del impacto sufren una deformación en la parte delantera, de modo que aumenta la superficie que ofrece resistencia al avance, “liberando” rápidamente la energía cinética en lo que se llama poder de detención (stopping power).

Esta expansión se logra de varias maneras, como por ejemplo dejando el núcleo de plomo expuesto por delante, con la camisa recubriéndolo en su parte media y por detrás, practicando un orificio en el extremo delantero del núcleo de plomo expuesto, haciendo cortes longitudinales en el borde delantero de la camisa, etc.

Las pólvoras Sobre los propelentes utilizados en los cartuchos tenemos dos capítulos específicos que son tratados por separado: las pólvoras negras y las pólvoras sin humo. Los fulminantes Actualmente se utilizan mixtos fulminantes muy estables, no corrosivos, que ante el golpe provocado por el percutor, reaccionan provocando una llamarada que enciende la pólvora contenida en la vaina. En los cartuchos de encendido anular, el mixto fulminante se halla distribuido en un anillo interior formado por el pliegue del reborde de la vaina. En los cartuchos de encendido central, se encuentra en una pequeña pieza llamada pistón o cápsula iniciadora o fulminante. En la actualidad encontramos tres tipos de cápsulas iniciadoras clásicas: las de batería (battery cup), más conocido como fulminante para cartuchos de escopeta (que no es otra cosa que el modelo original de Boxer), las cápsulas Boxer y las Berdan. No tan difundidas, también tenemos las cápsulas iniciadoras eléctricas. La vaina que utiliza los fulminantes Berdan, tiene en el alojamiento de la cápsula, un “yunque”, y a sus costados, dos orificios a través de los cuales pasan los gases y partículas incandescentes al interior de la vaina que contiene la pólvora. En el caso de la munición que utiliza fulminantes Boxer, el yunque se encuentra incorporado a la cápsula, y el fuego se transmite a través de un oído central.

Berdan

Boxer


Las vainas Para su fabricación se utiliza una aleación de “latón” conteniendo entre un 68 a 71% de cobre y entre un 29 a 32% de zinc. Este material maleable le brinda a la vaina la elasticidad necesaria para expandirse, tomar la forma de la recámara y sellar eficazmente el escape de gases en el momento del disparo, y luego volver a recuperar sus dimensiones y facilitar la extracción. Al mismo tiempo, a través de procesos térmicos (revenido) y de compresión del metal, adquiere mayor dureza en la parte inferior de la vaina (cabeza), por donde la misma va a ser retirada de la recámara por el mecanismo extractor del arma. También se utilizan otros materiales como el acero con bajo contenido de carbono (0,17 a 025%), el aluminio y el plástico. Por su forma exterior, podemos clasificarlas en cilíndricas, cónicas y agolletadas (con forma de botella).

Por la forma de la base, encontramos vainas con reborde (rimmed o flanged), sin reborde (rimless), con semi reborde (semi rimmed), con culote rebatido (rebated) y con refuerzo de culote o cinturonadas (belted). Asimismo, en munición obsoleta de origen europeo, podemos encontrar una variante de reborde, que se denomina base Mauser “A”.

Rimmed

Rimless Semi rimmed Rebated

Belted

Mauser “A”

Estampa de culote Estampados en la base de la vaina, normalmente, se suelen incluir datos que permiten identificar al fabricante del cartucho y el calibre del mismo (SPEER .38 SPECIAL). También pueden incluirse características particulares de la carga (LAPUA .38 SPL + P : este cartucho de calibre .38” Special fue fabricado por LAPUA de Finlandia, y tiene mayor potencia que la munición normal). Muchas veces, sobre todo en el caso de munición militar, se utilizan códigos de letras y/o números , y se agregan el año de fabricación , el número de lote dentro de ese año, etc. Por ejemplo: dou St+ 14 42 . Esta inscripción, en un cartucho de calibre 9mm Parabellum nos indica que fue fabricado por Waffenwerke Brunn A.G., Povaska Bystrica, durante la ocupación alemana de Checoeslovaquia (dou), la vaina es de acero (St+) y es el lote 14 del año 1942 (14 42). Hay fabricantes que incluyen un código alfanumérico para identificar a la munición de su fabricación., como la Deutsche Waffen und Munitionfabrik (Fábrica Alemana de Armas y Municiones), de Karlsruhe, Alemania. Algunos ejemplos: Código 242 272 358C 367A 367B

Calibre .44 Smith & Wesson Revólver de Ordenanza Ruso 11 mm Remington Español 8 x 50 R Mannlicher Mod.-95 para Austria y Bulgaria 7,65 mm Turquía M-90 7,65 mm Argentina M-91


480C

9 mm Pistola Parabellum Ejército M-08 y Marina M-04.

Estos códigos pueden encontrarse en manuales para coleccionistas de cartuchos.

Denominación de los cartuchos Básicamente, se emplean tres sistemas diferentes para la denominación de los cartuchos: -

en milímetros en fracción de pulgada en unidades absolutas

En el primero de los casos, el más difundido, se indica el calibre, expresado en milímetros, por el largo de la vaina: - 9 x 17 mm -

-

Si la vaina tiene reborde, se agrega una letra R: - 5,6 x 52 R Puede llevar agregado el nombre de su diseñador o del arma que lo utiliza, o el país u organización que lo adoptó como calibre reglamentario: - 5,6 x 61 vom Hofe Super Express - 7,5 x 53,5 Schmidt Rubin M-85 - 9 x 19 mm NATO - 6,5 x 53 R Mannlicher Holandés

En fracción de pulgada tenemos dos opciones: en centésimas de pulgada, adoptado por los norteamericanos, y en milésimas de pulgada, adoptado por los británicos. Así, tendremos cartuchos de calibre .45 ACP, .45 Long Colt, .45-75 WCF por un lado, y .450 Express, .450 Westley Richards Nº 1, .450 Adams por el otro (estos no son equivalencias, sino ejemplos de denominaciones para diferentes cartuchos). En el sistema expresado en centésimas de pulgada, veremos agregados al calibre otros datos: - arma para el que fue diseñado - .45 A.C.P. (Automatic Colt Pistol) - .32 Colt New Police - .30 M-1 Carbine -

el peso de la carga de pólvora negra en grains (1 grain = 0,0648 gramos) - .44-40 Winchester - .45-75 Winchester

-

el peso de la punta, en grains - .50-110-300

-

el año de adopción como cartucho reglamentario: - .30-06 (1906)

-

la velocidad del proyectil al abandonar la boca del arma en el disparo:


- .250-3000 Savage (3000 pies por segundo) -

el largo de la vaina - .32 Short Center Fire (corto) - .32 Long Center Fire (largo)

-

el sistema de encendido - .22 Winchester Center Fire (fuego central) - .22 Winchester Rim Fire (fuego anular)

-

la potencia superior a lo normal - .50-95 Winchester Express - .22 Savage High Power - .45 Winchester Magnum

En el sistema expresado en milésimas de pulgada, vamos a encontrar: -

el calibre original a partir del cual se redujo la boca de la vaina para lograr el calibre actual: - .577/.450 Martini Henry - .297/230 Morris Short

-

datos del arma: - .450 Westley Richards Nº 1 Carabina - .577 Snider

-

el nombre del diseñador: - .416 Rigby - .256 Gibbs

-

datos sobre la forma de la base de la vaina: - .275 Flanged Magnum Nitro Express - .404 Jeffery Rimless Magnum Nitro Express - .375 Holland & Holland Belted Magnum Nitro Express

-

el largo de la vaina: - .450/.400 Nitro Express x 3” - .450/.400 Jeffery Nitro Express x 3 ¼”

-

el tipo de pólvora: - .450 Black Powder Express - .577 Nitro for Black Powder Express - .600 Nitro Express

El tercer sistema, expresado en unidades absolutas, se utiliza primordialmente para cartuchos de escopeta. Está basado en el diámetro de una esfera de plomo puro que pese una fracción determinada de una libra. Es decir: si tomo una libra de plomo puro, la divido en doce partes iguales y a una de esas doce partes le doy forma esférica, su diámetro va a corresponder al calibre 12 para escopeta (12 Gauge).


Es por eso que un cartucho de calibre 10 tiene un diámetro mayor que otro de calibre 12. Generalmente, el calibre va acompañado del largo de la recámara (no tiene que ver con el largo de la vaina del cartucho cerrado): 12/70 (la recámara tiene 70 mm de largo). Tipos de munición Además de la munición expansiva mencionada anteriormente, encontramos una variedad de cargas destinadas, en su mayoría, a usos militares. Así, vamos a tener diferentes tipos de munición, como por ejemplo: -

-

-

Inerte (no tiene carga de pólvora ni fulminante – puede tener la cápsula, pero sin mixto fulminante-) Fogueo (tiene una carga de pólvora que, en el momento del disparo, provoca una detonación; no dispara proyectil alguno). Lanzagranadas (tienen una carga de pólvora, adecuada para lanzar una granada proyectable desde la boca del arma; no tienen punta). Trazadora (al ser disparada, se enciende una mezcla pirotécnica ubicada en una cápsula en la base de la punta, y permite visualizar la trayectoria del proyectil en vuelo). Perforante (la punta tiene un núcleo de acero endurecido, que puede perforar determinados blindajes) Reglaje (en el interior de la punta hay una pequeña carga explosiva y un percutor flotante, de modo que en el impacto, se produce una pequeña explosión que se puede observar a la distancia). Incendiaria (en el interior de la punta hay una carga pirotécnica que, en el momento del impacto, se inflama). Tormento (sobrecargada, genera sobrepresión, para prueba de armas)


Identificación de la munición La identificación de la munición militar por el tipo de carga o punta se realiza a través de códigos convencionales. Así, para los cartuchos de calibre 7,62 x 51 mm NATO, el extremo de la punta pintado de negro significa que esa punta es perforante. Si la pintura es roja, la punta es trazadora. Si es plateada, perforante incendiaria. Verde, tormento. Pero hay códigos obsoletos, como los de nuestro 7,65 x 54 mm Mauser Argentino, donde la punta negra significa que el cartucho es de reglaje. Como Anexo, se agrega un listado de identificación de puntas de colores, para cartuchos militares de varios países. La historia de los cartuchos

Desarrollo de los cartuchos DESARROLLO DE LOS CARTUCHOS PARA ARMAS DE FUEGO PORTÁTILES

ENCENDIDO CENTRAL ACTUAL    ENCENDIDO CENTRAL PRIMITIVO

 

ENCENDIDO ANULAR

  

PATENTES DE ENCENDIDO

 

INTEGRALES

CON ENCENDIDO SEPARADO

COMBUSTIBLES

 

CARTUCHOS DE PAPEL

1800 1805 1810 1815 1820 1825 1830 1835 1840 1845 1850 1855 1860 1865 1870 1875 1880 1885 1890 1895 1900


Evolución cronológica de los cartuchos

846 En el manuscrito “DE LIBER IGNIUM AD COMBURENDOS HOSTES”, de Marcus Grecus, que hoy se encuentra en la Biblioteca de París, se describe un componente explosivo (“IGNIS VOLANS”), cuya composición es de 6 partes de salitre, 2 de azufre y 2 de carbón, prácticamente la misma fórmula de la pólvora negra actual. 1242 En el ensayo “DE MIRABILI POTESTATE ARTES ET NATURAE”, Roger Bacon describe una fórmula de pólvora negra para ser utilizada en armas de fuego: 41.2% de nitrato de potasio, 29.4% de carbón y 29.4% de azufre. 1280 Alberto Magno de Rathisbon, en su escrito “DE MIRABILIS MUNDI”, cita fórmulas de Marcus Grecus (“túnica ad volandum” y “túnica de papiro volanti vel tonitrum fasciente”). Asimismo, mantuvo correspondencia con Roger Bacon. 1313 Se asigna este año como la fecha en que el monje franciscano alemán Berthold Schwartz descubrió los poderes propulsores de la pólvora.

1314 En los registros de la ciudad de Gante, Flandes (hoy Bélgica), figura un embarque de armas y pólvora a Inglaterra. 1331 En el sitio de Alicante, los moros utilizaron pólvora negra para proyectar balas de piedra.

1346 En la batalla de Crecy se utilizó pólvora negra para impulsar proyectiles. 1498 Los ciudadanos de Leipzig usaban armas de fuego con cañones con estrías rectilíneas en prácticas de tiro al blanco. 1520 Agustín Kutter perfeccionó lo que él llamó “caño estriado en forma de estrella o rosa”, con estrías “en espiral”.


1550 Los cartuchos de papel fueron desarrollados durante el período de la “llave de mecha”. Se cree que fueron utilizados por primera vez por tropas de caballería, en la segunda mitad del siglo XVI. Estos cartuchos primitivos contenían sólo la carga de pólvora, para facilitar al tirador la operación de recarga del arma mientras montaba a caballo. Posteriormente se agregó la bala al cartucho, combinándolos en una unidad. 1560 P.Whitehorne menciona en sus escritos “saquetes de lino o papel” que contenían pólvora negra, como carga para armas de fuego. 1586 De esta fecha data una “cartuchera”, con capacidad para 10 ó 15 cartuchos, que hoy se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Dresden. Pertenecía a la guardia personal de Christian I (1586-1591). Contiene varios cartuchos de papel.

Esquema de fabricación de cartuchos de papel.

1590 Sir John Smythe, en sus escritos, menciona los cartuchos de papel como “cartuchos con los cuales los mosqueteros cargan sus armas con la pólvora y la bala al mismo tiempo”. 1597 En la obra “CORONA E PALMA MILITARE”, de Capo Bianco, se halla lo que se cree es la primera descripción de un cartucho de papel completo. El autor menciona que estos cartuchos se hallan en uso, hace largo tiempo, por parte de las tropas napolitanas.

1600 El rey Gustavo Adolfo de Suecia (1594-1632) introdujo el uso de cartuchos de papel en su ejército. Cada tirador llevaba doce cartuchos en un estuche de cuero sujeto a su cintura.


CARTUCHOS DE PAPEL EUROPEOS

1.- Cal. .69” para fusil (Noruega). 2.- Cal. .67” para fusil (Bélgica). 3.- Cartucho para fusil (Bavaria). 4.- Cal. .69” para fusil de muralla (Prusia). 5.- Cal. .67” para fusil (Bélgica). 6.- Cal. .69” para fusil (Austria). 7.- Cal. .61” para fusil (Prusia). 8.- Cal. .70” para fusil (Rusia). 1663 Samuel Pepy describió en su diario, publicado en Noviembre de ese año, las violentas cualidades explosivas del fulminato de oro. 1742 Benjamín Robins, en su escrito “NEW PRINCIPLES OF GUNNERY”, describe un péndulo balístico con el cual mide la velocidad de los proyectiles. En esta obra incluye los datos obtenidos en muchos de sus experimentos. 1774 El doctor Bayen, médico del ejército de Luis XV, descubrió las propiedades detonantes del fulminato de mercurio. 1788 Berthollet descubre que el clorato de potasio, cuando es mezclado con una substancia abrasiva, se enciende al ser golpeado. Además, comprueba sus propiedades como comburente, y reemplaza al salitre en las pólvoras de guerra. Desarrolla la pólvora “blanca”: 49% de clorato de potasio, 28% de ferrocianuro de potasio y 23% de azufre. Fue utilizada durante la Guerra de Secesión norteamericana.

1799 E.C.Howard desarrolla la composición del fulminato de mercurio. El 9 de marzo de 1799, el gobierno de los Estados Unidos firma un contrato con Simon North por la provisión de 500 pistolas para caballería, en calibre .69”, de chispa, y sus correspondientes cartuchos de papel. Estas pistolas se utilizaron hasta 1815.


1802 Du Pont inicia la producción comercial de pólvora negra en los Estados Unidos de Norteamérica. 1807 El clérigo escocés Reverendo Alexander Forsythe obtiene la patente para la aplicación del fulminato de mercurio y otros compuestos, para la ignición de la pólvora negra en armas de fuego, por detonación provocada por percusión. 1812 Pauly, un ciudadano suizo trabajando en París, desarrolló un arma de retrocarga recamarada para cartuchos de papel combustible alojados en una base de bronce que contenía una pastilla detonante en un oído central. 1812 Joshua Shaw, artista de Philadelfia, inventa la cápsula de percusión. Las primeras fueron de hierro, aptas para ser recargadas. En 1815 las fabricó en peltre, y en 1816 en cobre. 1816 Joseph Manton patenta en Inglaterra un tubo de cobre conteniendo un mixto detonante. La pistola Martial (U.S.Martial Pistol) fue modificada de calibre .69” a .54”, utilizando siempre cartuchos de papel.

1817 El gobierno de EEUU ordenó la fabricación de 100 fusiles Hall de retrocarga. Las armas de retrocarga permiten utilizar balas con un diámetro mayor que el diámetro interno del cañón del arma, de modo que se impide el escape de gases de un modo más eficaz que en las armas de avancarga. 1820 En Francia, se comienza a fabricar comercialmente fulminato de mercurio, bajo la marca GEVELOT, destinado a cápsulas para armas de percusión. 1823 Un médico norteamericano, el Dr. Samuel Guthrie, desarrolla un fulminato cuya composición le permite darle forma de píldoras o grageas. Estas grageas fueron utilizadas durante varios años en armas diseñadas especialmente (“pill lock arms”). 1825 Los primeros cartuchos usados en los fusiles y carabinas Hall eran de papel, y solo contenían la carga de pólvora. El tirador rompía el extremo del cartucho, volcaba la pólvora en la recámara, colocaba el envoltorio de papel como taco, y depositaba la bala en el tope de la misma, presionándola con el pulgar para permitir el cierre del arma.


1826 En Francia se otorga la patente número 3.355 a GALY-CAZALAT, por un cartucho cuya “vaina” era de piel, con un fulminante o iniciador en una cavidad formada en la base. Este fue uno de los primeros cartuchos completos. 1827 Johann Nicholas von Dreyse comienza a experimentar en Sommerda, Prusia, con un fusil de aguja. 1828 En Vincennes, Delvigne desarrolla y somete a prueba un arma de caño rayado que dispara balas cilíndricas elongadas. 1829 El francés Pottet, contemporáneo de Pauly, patenta con el número 3.930 un cartucho de base removible y encendido central. El fulminante se hallaba en un alojamiento en la base, o en una chimenea. 1831 La patente inglesa número 6.196 cubre un cartucho que lleva una cápsula fulminante en su base. El Mayor Berner desarrolla un arma larga que reúne la facilidad de carga de las armas de ánima lisa con la precisión del cañón rayado: el fusil Brunswick de dos estrías conocido también como rifle “oval” para infantería. 1832 En Nancy, Francia, Braconnot desarrolla el “fulmicotón”, tratando celulosa con una solución de ácidos sulfúrico y nítrico. 1836 Le Faucheux fabrica armas para cartuchos diseñados por Houiller, de encendido a espiga, formados por un tubo de cartón con una base de latón. 1837 En Inglaterra, la Brigada Ligera es armada con fusiles Brunswick. 1839 En Suecia, se experimentan las ventajas de las balas ogivales sobre las esféricas. Experimentos similares se llevarán a cabo tiempo después, en Suiza y Sajonia. 1840 Francia adopta en su ejército las armas de percusión 1841 Los ingleses Hanson y Golden obtienen la patente número 1.929, para una base hueca conteniendo fulminante en su interior. Una bala cilindro-cónica de base hueca, introducida en Francia por el Capitán Delvigne, es experimentada en Lieja por oficiales belgas y rusos. Austria reemplaza sus armas de chispa por las de percusión diseñadas por el General Agustin. En Zurich, el ingeniero Wild diseña un arma con estrías muy poco marcadas (6 u 8 estrías), y con un paso muy tendido. El cartucho tenía el parche sujeto a la bala. Lo hizo pues pensaba que al forzar las balas en los cañones rayados, aquellas perdían su esfericidad y, por lo tanto, disminuía su precisión. 1842 El Departamento de Arsenales de los EEUU considera necesario convertir los mosquetes de chispa al nuevo sistema de percusión. El mosquete Modelo 1842 fue el último Reglamentario de ánima lisa, y el primero Reglamentario de percusión. 1845 El Gobierno de los EEUU inicia la producción en gran escala de cápsulas fulminantes de cobre, diseñándose maquinarias especiales para la fabricación. El Dr. Edward Maynard, cirujano dental de Washington DC, inventa el sistema de encendido a cinta: una doble tira de papel conteniendo entre sus dos capas pequeñas porciones de mixto detonante, separadas a intervalos regulares (eran lo más parecido a las “cebitas” que algunos usamos en armas de juguete cuando éramos chicos).


Flobert recibe el crédito de la invención de los cartuchos de encendido anular, con un cartucho sin carga de pólvora: solamente vaina, fulminante, y bala esférica. 1846 La adaptación del algodón pólvora para la carga de armas de fuego es aplicada por Federico Schönbein de Basilea (Suiza). Es muy inestable y al año siguiente se producen accidentes en Puchet y Vincennes. El Ejército Francés adopta las puntas cilindro-cónicas desarrolladas por los Capitanes Minié y Tamisier. Este último fue uno de los que sugirió que las balas tuvieran varias ranuras de engrase en vez de una sola. El Coronel Jacobs desarrolla una bala cilindro-cónica para su fusil de cuatro estrías. Minié desarrolla una punta con culote de hierro en la base. En el mismo año, Houiller patenta con el número 1.936, cartuchos de encendido a espiga, con la cápsula fulminante en un disco en la base del cartucho; ésta es exteriormente de latón, y sujeta un tubo de cartulina o cartón, donde va la carga de pólvora y la carga de perdigones.

1848 El 10 de Agosto, Walter Hunt obtiene la patente número 5.701, e los EEUU, por una “bala para armas de fuego, con una cavidad que contiene la carga de pólvora para impulsar dicha bala; en dicha cavidad, la pólvora es asegurada mediante una tapa cerrando el extremo posterior”. Este cartucho, de calibre .54”, sería disparado por el fusil de repetición con almacén tubular patentado en 1849 por Lewis Jennings. Era encendido por una cinta con fulminante al estilo “Maynard”.

En la patente 5.699, Hunt registra una vaina de madera, que se extiende desde una ranura en la base de la bala. En el extremo posterior de la vaina hay un orificio, tapado con un trocito de algodón, para evitar la caída de la pólvora. Bavaria adopta el sistema diseñado por el Cnl.Thouvenin (de Artillería Francesa): un perno o espiga (“tige”) sujeto al fondo de la recámara, facilita la expansión de la bala al ser cargada.

1849 Sajonia adopta el sistema “Thouvenin” y modifica sus fusiles Jager.


1850 Los cartuchos para escopeta Lancaster y Needham se popularizan durante esta década. 1851 El Ejército de los EEUU adquiere 393.304 cartuchos de papel para mosquete calibre .69”. Estos serán los últimos en este calibre, ya que en 1855 se reduce el mismo a .58”.

1852 En los EEUU se comienza a experimentar con las balas “Minié”. Posteriormente son adoptadas, pero sin el taco metálico original en la base. Christian Sharps patenta su sistema de encendido a disco. Los discos con mixto fulminante se hallan en un tubo alojado en la platina del arma. Se da un paso adelante en la historia de la cartuchería, con el uso de saquetes de lino combustible por parte de Sharps, para su fusil de calibre .52”. Estos cartuchos son más resistentes al manipuleo que los de papel.

1854 Gaupillat patenta en Francia con el número 10.698, una bala con fulminante en su base. En EEUU se convierten los mosquetes de modelo 1822 y 1842 a cañón estriado, para disparar balas cilindro – cónicas. Smith y Wesson patentan el primer cartucho completo realmente exitoso, a prueba de humedad: el .22 Corto.

1855 Se inicia una década en la cual se vió la mayor variedad de sistemas de retrocarga, simultáneamente, en la historia de las armas de fuego. Muchos de ellos requerían el uso de cartuchos de características muy peculiares. Se realizan preparativos para adoptar el sistema de encendido inventado por Maynard, en fusiles de cañón rayado para disparar balas cilindro – cónicas, por parte del Gobierno de los EEUU. Se reduce el calibre de las armas largas de .69” a .58”. Colt y Eley Brothers colaboran en la mejora de cartuchos de papel.


1856 G.W.Morse diseña un cartucho con vaina de metal blando, con un sistema de encendido propio, que sella efectivamente el escape de gases en las armas de retrocarga. (Pat.15.996 del 28 Oct 56). El 22 de Enero de ese año, Smith y Wesson patentan el cartucho que será utilizado en las armas Volcanic: una bala cónica, hueca, conteniendo pólvora negra y un iniciador de fulminato en su base (pat.14.147).

El 17 Jun 56, con el número 15.141, Edward Maynard patenta un cartucho calibre .46”

1857 El 08 Sep 57 J.D.Greene patenta un cartucho con vaina de cartón, y la bala colocada por detrás de la carga de pólvora negra (Pat.18.143), en calibre .53”, para fusil y carabina de percusión, de retrocarga. El Departamento de Guerra de los EEUU adquirió 900 fusiles Greene, en Marzo de 1863.


Smith & Wesson patenta su revólver “First Model”, en calibre .22” Corto.

1858 La patente de Morse, para un cartucho metálico en calibre .58”, con fulminante interno, marcó un paso adelante en la historia de los cartuchos metálicos de encendido central (Pat.20.214 del 11 May 58).

1859 Willard Ellis y John N.White obtienen el 12 de Julio la patente nro.24.726 por un cartucho metálico, de carga frontal, con encendido anular, sin reborde (Cup Fire), en calibre .42”.

1860 El 10 de Abril, George P.Foster patenta con el nro.27.791, una mejora sobre un cartucho metálico, de forma cónica invertida, con encendido separado, en calibre .54”, que fuera patentado originalmente el 25 Mar 56 por Ambrose E.Burnside, para su carabina de retrocarga. La patente de Foster consistió en una cámara con grasa alrededor de la bala, convirtiéndose en uno de los primeros cartuchos con lubricación interna de la punta. Su punta pesaba 400 grains, y llevaba una carga de pólvora negra de 45 grains. Durante la Guerra de Secesión, el Departamento de Arsenales adquirió 21.819.200 cartuchos.


Se tiene conocimiento de la existencia de un cartucho similar, en calibre .50”, con una vaina de 2 1/8”, en vez de 2 3/8”, siendo un ejemplar muy raro. El 25 de Septiembre, E.Allen patenta con el nro. 30.109, un cartucho con el mixto fulminante alojado en un pequeño “labio” que sobresale por un costado de la base de la vaina metálica (Lip Fire).

Durante ese año, George Henry Daw, armero de Londres, basado en los estudios de Pottet, diseña un cartucho de encendido central, con una base de bronce, con reborde, y un fulminante compuesto por un alojamiento con yunque y cápsula, con una vaina de papel “maché” y carga de perdigones. Smith & Wesson inicia la producción de sus revólveres # 1 ½ y # 2, en calibre .32” SRF.

Hacen su aparición los cartuchos .44” Henry Flat y .56-56 Spencer. Este último, patentado para un fusil de repetición, el 06 Mar 1860, fue primero rechazado por el Departamento de Arsenales de la Unión, y luego adoptado por el Ejército, interviniendo en la primera acción militar de la Guerra de Secesión, en Antietam, en Septiembre de 1862.

1861 Smith & Wesson lanza al mercado su revólver # 2, recamarado para el nuevo cartucho .32”S&WLRF.

1863 Aparece el cartucho .41” Short de encendido anular, para el “Derringer” de National Arms Co.


1864 D. Williamson patenta un cartucho metálico con el mixto fulminante ubicado en una “tetilla” que sobresale en el centro de la base semiesférica de la vaina (Teat Fire), en calibre .32” (patente nro.41.183 del 05 Ene 64).

El Arsenal de Springfield diseña el cartucho .56-50 Spencer, para el fusil militar Mod.65 con un almacén para 7 cartuchos.

1865 El primer cartucho exitoso de encendido central, patentado por Martin, adoptado en forma reglamentaria por el Ejército Norteamericano, es utilizado en la modificación de los mosquetes de avancarga a calibre .58” realizada por Allen. Ethan Allen patenta el 16 de Mayo, con el nro.47.688 un cartucho metálico recargable, que utiliza una cápsula iniciadora central, con reborde, en la base de la vaina. En la segunda modificación realizada sobre los mosquetes Springfield, se adopta el cartucho de Martin, en calibre .58”.

S.Crispin patenta un cartucho con el fulminante en un anillo que rodea la vaina metálica (pat.49.237 del 08 Ago 65), en calibres .31”, .44” y .50”. También desarrolla un cartucho similar, pero con el fulminante en su base, sirviendo el anillo para mantenerlo en su lugar en la recámara del arma.

Aparecen los cartuchos .38” Short y Long RF.

1866 El 20 de Marzo de 1866, Hiram Berdan patenta en los EEUU, con el nro.53.388 un sistema de encendido central basado en un yunque fijo al centro del alojamiento de una pastilla de mixto fulminante contenida en una cápsula metálica.


En Septiembre de ese año, en Inglaterra se modifican los fusiles Enfield, para utilizar el cartucho .577” Snider, con el nuevo sistema de encendido patentado por el Cnl. Boxer.

Aparecen los cartuchos .56-46 Spencer (para fusil y carabina deportivos) y el 56-52 Spencer, modificación del .56-50.

1867 Schultz obtiene un propelente a base de madera nitrada. Se emplea en cartuchos para uso deportivo. 1868 Thuer realiza una adaptación para los revólveres Colt de percusión.

1869 Smith & Wesson presenta su revólver # 3 en calibre .44” S&W American. Se comienza a utilizar el cartucho 10,4 x 38 R de encendido anular en los fusiles y carabinas Vetterli.

1871 Gran Bretaña adopta el cartucho .577/450 Martini Henry, en reemplazo del .577” Snider. Es uno de los primeros cartuchos militares ingleses en forma de botella.


Durante ese año hacen su aparición los cartuchos 11,15 x 58 R para el fusil y carabina Remington Español (.43” Spanish), el 11,15 x 60 R Mauser, y el .22” Largo.

1873 El Ejército de los EEUU elije un fusil de retrocarga basado en el sistema de Allen, y en calibre .45”.

Colt fabrica su revólver “Peacemaker” en calibre .45”.

Winchester lanza al mercado sus carabinas a repetición en calibre .44-40 WCF.

1874 Francia convierte sus fusiles Chassepot al calibre 11 x 59 R Gras. 1880 El My Bode y el My Rubin trabajan juntos en Suiza, en el desarrollo de una bala encamisada. En Inglaterra aparecen los grandes calibres para caza mayor: el .500” BPE, que se hizo popular en la India, pero no en Africa, y el .577” BPE x 2 ¾” (en 1900 se introdujo el .577” NE x 3”).

1884 En Francia, Vieille obtiene una pólvora sin humo, con resultados satisfactorios, a partir de nitrocelulosa gelatinizada en alcohol – eter. Esta pólvora sería utilizada en los cartuchos 8mm Lebel, en 1886). 1886 El cartucho 8 x 50 R Lebel es el primero en utilizar pólvora sin humo como propelente.


1887 Bullard presenta el cartucho .50-115 Express, uno de los primeros con semirreborde y el primero, comercial, con base sólida (no estampada), recargable con fulminantes del sistema Boxer. Aparece el cartucho .22”LR. 1888 Alfredo Nobel patenta la Balistita, pólvora sin humo de doble base. Alemania introduce el cartucho 7,92 x 57 J. Inglaterra adopta el cartucho .303”.

1889 En Suiza aparece el cartucho 7,5 x 55 Schmidt Rubin, con punta de plomo con envuelta de papel engrasado. Luego la punta fue parcialmente encamisada.

Mauser desarrolla el cartucho 7,65 x 53 para Bélgica. Luego sería adoptado por los ejércitos de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Turquía.

1891 Aparece el 9,3 x 72 R para drilling.

1892 En Noruega aparece el .30 40 Krag Jorgensen, que sería adoptado por los EEUU como .30”US Army, primer fusil reglamentario de calibre reducido y pólvora sin humo.

1893 Hugo Borchardt desarrolla el cartucho para pistola semiautomática calibre 7,65 mm que lleva su nombre, y dio origen al 7,63 Mauser, 7,65 Mannlicher y 7,62 Tokarev.

1894 Aparecen los primeros cartuchos desarrollados por Bergmann para sus pistolas semiautomáticas, con vaina cónica, sin reborde y sin garganta de extracción.

1895 Nagant desarrolla el cartucho 7,62 mm para revólver.


1899 Aparece el .375” Flanged NE x 2 ½”, para fusiles deportivos de un tiro y dobles.

1900 El cartucho 7,63 Mannlicher sería utilizado en las pistolas semiautomáticas M-1900, 1901 y 1905.

Durante ese año aparecen los cartuchos 7,65 Parabellum, .38” Colt Auto, .400/360 NE para dobles Purdey y Westley Richards, cargado con Cordita, el 9 x 56 Mannlicher Schoenauer y el 9,3 x 57 Mauser, entre otros.

1901 En Alemania, aparece el 9,3 x 74 R, compitiendo contra el .400/360.

1902 Aparecen el 9 mm Parabellum, en Alemania, que sería adoptado por la Marina en 1904 y el Ejército en 1908, y el .38” SPL en EEUU, para el S&W M-10 Military & Police.

1903 Nace el .600” Jeffery Nitro Express.

1905 Entre otros cartuchos, aparecen el .45” ACP y el .35” WSLR (M-05).


1906 Browning lanza al mercado su cartucho 6,35 mm (.25” ACP). El Gobierno de los Estados Unidos adopta el .30-06 como cartucho reglamentario .

1907 Aparecen, entre otros, el .44” S&W SPL, el .351 WSLR, el .500/.465 Holland & Holland NE (reemplazó a los .450”, luego que este calibre fuera declarado ilegal en la India y el Sudán, a raíz de las rebeliones), el .470 NE, el .475 Nº 2 NE y el .476 WRNE.

1908 Browning lanza su 9 x 17 mm Corto (.380” ACP).

1909 Westley Richards presenta el .425” Magnum, con culote rebatido, para poder utilizar las acciones Mauser con un cartucho mucho más potente.


1910 Nace el .375” Holland & Holland Belted Rimless Magnum Nitro Express.

1940 En Alemania se inicia el desarrollo de un cartucho para un arma larga automática, destinada al combate en localidades: el 7,92 x 33, utilizado por primera vez en el frente ruso, en Cholm (1942), en el fusil de asalto Mkb42, y luego en el StG44.

Comparación entre el 7,92 x 57 y el 7,92 x 33 1941 EEUU desarolla el .30 M-1 para carabina.

1943 En la Unión Soviética se inicia el desarrollo del 7,62 x 39, que sería utilizado luego por el AK-47

1944 Roy Weatherby se lanza al mercado de la caza deportiva con sus armas recamaradas para los cartuchos .257”, 7 mm, .300” y .375” Weatherby Magnum.


BIBLIOGRAFIA BALÍSTICA I – Néstor Aldo De Tomasi – Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina. CARTRIDGES – Herschel Logan CARTRIDGES OF THE WORLD – Frank C. Barnes – 3ra. y 8va. Ediciones. COLT GUNS – Dudley Pope IDENTIFICACIÓN DE PUNTAS DE COLORES – Fernando Tresoldi – Boletín Nº 125 de la AACAM LA STORIA DELLE ARMI DA FUOCCO – Robert Held MILITARY SMALL ARMS AMMUNITION – 1945 A 1980 – P. Labbet MUNICIONES EN GENERAL – TM 9-1900 / TO 11A-1-20 – Ministerio del Ejército y de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de Norteamérica – 13-3-1964 U.S. CARTRIDGES AND THEIR HANDGUNS – 1795 a 1975 – Charles Suydam WINCHESTER – Catálogo de municiones


CARTUCHOS EQUIVALENTES

EN MILÍMETROS

EN FRACCION DE PULGADA

6,35 mm Browning

.25” ACP = .25” Auto

7,65 mm Browning

.32” ACP = .32” Auto

9 mm Browning Corto

.380” ACP = .380” Auto

11,25 x 23 mm

.45” ACP = .45” Auto

7,63 mm Mauser

.30” Mauser

7,65 mm Parabellum

.30” Luger

5,56 x 40,5 mm NATO

.223” Remington

5,6 x 35 R Vierling

.22” Hornet


5,6 x 52 R

.22” Savage High Power

6,5 x 52 R

.25-35 WCF = .25-35 Winchester

7,62 x 51 mm NATO

.308” Winchester

7,62 x 63 mm

.30-06 Springfield

11 x 58 R = 11 mm Remington

.43” Spanish

12,7 x 99 mm BMG

.50” Browning = .50” BMG


Artículo publicado en el Boletín nro.125 de la A.A.C.A.M. (Noviembre de 1995)

IDENTIFICACIÓN DE PUNTAS DE COLORES por Fernando Tresoldi Las puntas de colores aparecen con los primeros cartuchos trazantes durante la Primera Guerra Mundial. Posteriormente su uso se generaliza en todo el mundo para identificar diferentes tipos de cartuchos: perforantes, incendiarios, explosivos, de observación, tiro reducido, etc. COLOR Rojo

UTILIZACIÓN Trazante Trazante Incendiaria Trazante Incendiaria Perforante Tiro reducido ( ½ culote negro ) Tiro reducido trazante Observación Azul Incendiario Incendiario Perforante Perforante Perforante Perforante incendiaria Trazante Trazante Trazante incendiaria Trazante luminosa Trazante perforante Observación Bala común Bala común Verde Trazante Trazante Trazante Trazante Trazante Perforante Perforante Perforante Trazante perforante Trazante perforante Trazante perforante Trazante perforante Incendiaria Perforante incendiaria Tiro reducido Subsónica Subsónica Tiro reducido trazante Sobrepresión Sobrepresión Bala común Bala SS 109

CALIBRES Varios Varios Varios 13,2 x 99 Breda 12,7 x 99 Varios 7,62 x 51 9 x 19 y 7,62 x 51 Varios Varios .303 British 8 x 56 R 8 x 57 7,62 x 54 R y .303 British 12,7 Breda y .303 British 8 x 57 9 x 19 11,35 Madsen y .50 Vickers Varios 7,65 x 53 y .303 British 8 x 59 Breda y .303 British 6,5 x 55 y 8 x 63 8 x 58 R Varios Varios 7,5 x 54 MAS .30 - 06 12,7 x 99 7,62 x 54 R y 12,7 Varios 8 x 57 7,65 x 53 7,5 x 54 MAS 12,7 x 99 8 x 57 .303 British .303 British y 12,7 Breda 6,5 x 52 7,62 x 54 R 9 x 19 Varios Varios 7,62 x 51 y 9 x 19 6,5 x 55 y 8 x 63 5,56 x 45

PAÍS NATO Suecia anterior a 1941 Ex U.R.S.S. Italia pre WW II Francia anterior a 1958 Argentina código antiguo Suecia Suecia Alemania Oriental / Finlandia NATO Inglaterra Hungría Brasil Finlandia Italia pre WW II Polonia Francia Inglaterra Argentina código antiguo Bélgica Italia pre WW II Suecia Dinamarca Argentina código antiguo Ex U.R.S.S. Francia posterior a 1958 E.E.U.U. Inglaterra Finlandia Inglaterra Bélgica Argentina código antiguo Francia Arabia Rumania Italia Italia pre WW II Italia Ex U.R.S.S. Canadá Alemania Oriental Argentina Alemania Suecia NATO


COLOR Negro

Blanco

(½ culote negro)

Amarillo

Amarillo Violeta

Plateado

Dúplex

7,62 x 51

E.E.U.U.

UTILIZACIÓN Perforante Perforante Perforante incendiaria Perforante incendiaria Trazante Trazante perforante Trazante Trazante perforante Sobrepresión Bala común Observación Observación Observación Observación Trazante Trazante Trazante Trazante Trazante Trazante Trazante aviación Trazante perf. Incendiaria Perforante Quimica incendiaria Tiro reducido Tiro reducido trazante Bala común Bala de ametralladora

CALIBRES Varios Varios 8 x 57 7,62 x 54 R y 12,7 x 108 8 x 57 8 x 57 y 7,92 x 33 7,5 x 54 MAS Varios 9 x 19 8 x 58 R 8 x 59 y .303 British 8 x 56 R 6,5 x 55 7,65 x 53 Varios .303 British 8 x 50 R, 9 x 19 y 12,7 x 99 .30 - 06 12,7 x 99 Varios 8 x 58 R 12,7 x 81 Breda 8 x 59 Breda Varios Varios 9 x 19 7,62 Tokarev 7,62 x 54 R

PAÍS NATO Ex U.R.S.S. Israel Ex U.R.S.S. Alemania WW II Alemania WW II Francia Polonia Egipto / Holanda Dinamarca Italia pre WW II Hungría Noruega Argentina código antiguo Suecia Inglaterra / Canadá Francia anterior a 1958 E.E.U.U. Sudáfrica Finlandia Dinamarca Italia pre WW II Italia Argentina código antiguo Checoeslovaquia Suecia Vietnam del Norte Ex U.R.S.S.

Incendiaria Incendiaria Incendiaria Incendiaria Incendiaria explosiva Perforante incendiaria Perforante incendiaria Semi perforante Trazante Humosa Observación Tiro reducido Standard Ballistic Bala pesada Trazante Sobrepresión Sobrepresión Sobrepresión Observación Match especial Marina Standard Ballistic Especial francotirador Bala común Perforante incendiaria

.303 British, 8 x 57 7,65 x 53 y 12,7 x 99 8 x 57 Varios .30 - 06 12,7 x 99 .303 British 7,62 Tokarev Varios 7,62 x 51 7,5 x 54 MAS .303 British 7,62 X 54 R 7 x 57 7,62 x 51 / .30 - 06 8 x 57/ .30 - 06 Varios 7,65 x 53 7,65 x 53 .50 Vickers 7,82 x 51 7,5 x 54 MAS Varios

Bélgica Bélgica Polonia Finlandia Bélgica Suecia Italia Ex U.R.S.S. Argentina código Antiguo Francia / EE.UU. Francia Canadá Ex U.R.S.S. Chile Holanda Bélgica Japón Bélgica Argentina Inglaterra Austria Francia NATO


Trazante perforante Observación Bala p/ametralladora Bala común

12,7 x 99 8 x 57 7,62 x 54 R 9 x 19

Suiza Alemania WW II Ex U.R.S.S. Israel

CALIBRES 6,5 x 53 R 12,7 x 99 12,7 x 99 Varios 7,65 x 53 y 7,62 x 51 Varios 8 x 63 y 12,7 x 99 12,7 x 99 7,65 x 53 9 x 19

PAÍS Holanda NATO Noruega Argentina código antiguo Argentina NATO Suecia Arabia Bélgica Suecia

Trazante

12,7 x 99 y .303 British

Inglaterra

Trazante

7,5 x 54 MAS

Francia

Sobrepresión

7,62 x 39

Egipto

Bala para aviación

12,7 x 99

Francia

Explosiva

8 x 57

Austria

Spotter trazante

.280 /.30

Inglaterra

Celeste Negro / Gris Negro / Rojo

Incendiaria Observación Perforante incendiaria

Varios 8 x 63 Varios

NATO Suecia Ex U.R.S.S.

Negro / Rojo

Perforante trazante

7,5 x 54 y 12,7 x 99

Francia

COLOR Marrón

UTILIZACIÓN Trazante Trazante Perforante Sobrepresión Match Anaranjado Trazante Incendiaria Incendiaria Incendiaria (1/2 culote negro) Tiro reducido trazante Gris

Rosa

Negro/Blanco

Perforante trazante

12,7 x 99

Francia

Negro/Amarillo

Perforante incendiaria

12,7 X 108

Ex U.R.S.S.

Negro/Plateado

Armor Plate Test

12,7 x 99 y .30 - 06

E.E.U.U.

Subsónica

7,62 x 39

Ex U.R.S.S.

Negro/Verde Rojo/Plateado Azul/Rojo Azul/Plateado

Trazante perf.incendiaria 12,7 x 99 Trazante incendiaria 7,5 x 54 y 12,7 x 99 Perforante inc.aviación 12,7 x 99

NATO Francia Francia

Azul/Plateado

Perforante incendiaria

12,7 x 99

EE.UU / Noruega

12,7 x 99 7 x 57

Finlandia Brasil

Azul/Blanco Trazante perforante Azul c/banda oro Incendiaria Plateado/Negro

Perforante inc. Explosiva 12,7 x 99

Suecia

Amarillo/Rojo

Trazante incendiario

12,7 x 99

Inglaterra

Amarillo/Rojo

Tiro reducido trazante

7,5 x 54 MAS

Francia

Amarillo/Rojo

Observación trazante

12,7 x 77 y 14,5 x 51 NATO NATO

Amarillo/Rojo

Observación trazante

12,7 x 99

Australia

Verde/Rojo

Trazante

.50 Vickers

Inglaterra

Violeta/Rojo

Trazante perf.incendiaria

7,62 x 54 R y 12,7 x 108

Ex U.R.S.S.

Rosa/Blanco Blanco/Rojo Celeste/Negro Celeste/Rojo/Negro Blanco/Verde

Trazante p/Marina Observación trazante Perforante incendiaria Trazante perf. Incendiaria Tiro reducido trazante Frangible Perforante incendiaria

8 x 58 R 12,7 x 77 12,7 x 99 12,7 x 99 7,62 x 51 y .30 - 06 7,62 x 45 y 7,62 x 39 7 x 57

Dinamarca Suiza Israel Israel E.E.U.U. Checoeslovaquia España

Rojo/Gris


ARMAS PORTATILES DE FUEGO DR. JORGE H. PEDEMONTE MENDEZ


ARMAS PORTÁTILES DE FUEGO DR. JORGE H. PEDEMONTE MÉNDEZ

PARTE 1 – INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LAS ARMAS

Todo estudio razonado de las armas utilizadas por el ser humano en cualquiera de sus tipos y destinos debe necesariamente partir de una apreciación general de las mismas. Es imprescindible una definición global en cuanto a su alcance y una definición particular en cuanto a cada uno de sus subgéneros.

ORIGEN DEL VOCABLO

La raíz etimológica del término es de muy incierto origen, algunos autores la sitúan en el hebreo haram (matar), otros en el griego armos (juntura), o en el celta armm. También hay quienes apelan al latín armus, arma, armi, que parece ser su antecesor más directo y que designaba, tanto a un instrumento en el sentido que hoy otorgamos, como al brazo humano, de forma similar a lo que actualmente sucede en lengua inglesa con el vocablo arm. DEFINICIÓN

Hoy el término encierra varias definiciones: - Instrumento, aparato o maquina que sirva, no solo para atacar, sino para defender o cubrir individual o colectivamente. - Divisiones generales de las fuerzas armadas (caballería, infantería, artillería, etc.). - Carrera militar profesional y conjunto de las fuerzas armadas de una nación. - Timbres y emblemas usados por la Heráldica.

CLASIFICACIÓN

El autor ha encontrado escasas clasificaciones de las armas en sus diversos tipos; en general no existe preocupación por la ubicación de un grupo particular, objeto de análisis, dentro del contexto general. La más completa hallada, pertenece al Dr. Gonzalo J. Fernández, encontrándose en el primer tomo de su obra "Los Proyectiles y sus efectos" y por ello, ha servido de base para el desarrollo que se presenta a continuación. ARMAS OFENSIVAS Y DEFENSIVAS

La más simple clasificación es en: Armas Ofensivas y Armas Defensivas, atendiendo al fin para el cual se idearon y no a su empleo circunstancial. Siendo las primeras, también llamadas De Ataque, aquellas concebidas para producir daño en el adversario; en tanto las segundas están destinadas prioritariamente a evitar o atenuar el efecto de las armas de ataque del contrario.


ARMAS OFENSIVAS

Admiten tres grandes grupos: 1 - Armas Ofensivas de Mano. 2 - Armas Ofensivas Estacionarias. 3 - Armas Ofensivas de Proyección. 1. - ARMAS OFENSIVAS DE MANO: Las que aumentan el radio de acción o la contundencia de los brazos de su usuario, sin por ello dejar de estar en contacto con este. Pueden ser de dos tipos: Contundentes o Blancas. 1.1. - Contundentes: Son contundentes cuando aumentan la efectividad del golpe descargado por contracción muscular en virtud de su robustez. Se subdividen a su vez en: 1.1.1. - Personales: Son contundentes personales cuando, participando de las características generales del grupo, actúan en directo contacto con un único individuo por vez. Ejemplos de ellas son: el palo primitivo, el bastón, la maza, la clava, la cachiporra, el martillo de armas, el aclídes, etc. 1.1.2. - Cata balísticas: Son contundentes cata balísticas cuando, participando de las características generales del grupo, requieren de más de un individuo para su empleo. Recibieron también el nombre de "tormentarias", del latín "tormentum", usado por la milicia romana para definir a las máquinas utilizadas en sitios. Su único ejemplo está constituido por el ariete. 1.2. – Blancas: Se denominan blancas, aquellas armas que aumentan la efectividad del golpe descargado por contracción muscular, como consecuencia de su capacidad de punzar o hender. Comprenden tres tipos: De Corte De Puño ARMAS

De Punta Obligatoria

BLANCAS

De Asta Facultativa De Corte y Punta

1.2.1. - Blancas de corte: Representan dentro del grupo, a las que tienen la capacidad de hender, cortar, empleando para ello su o sus laterales filosos. Entre ellas hallamos: hacha, alfanje, campilán, yatagán, sable, cimitarra, etc.


1.2.2. - Blancas de punta: Reducen su poder ofensivo a su extremo aguzado y por ende su empleo es el de punzar al adversario. Las hay de puño y de asta:

1.2.2.1. - De Puño: Como su nombre lo indica, se utilizan en directo contacto con las manos del usuario y sirven de prolongación de su brazo. En general son empleadas en diferentes modalidades de esgrima para propinar estocadas: florete, estoque, espada, estilete, daga, puñal, sica, parazonio, etc. 1.2.2.2. - De Asta: Interponen entre sí y las manos de su usuario un mango o asta que aumenta su radio de acción y que puede ser o no imprescindible para su empleo. Por su alcance y condiciones se apartan de las modalidades comunes de la esgrima, desarrollando técnicas de características particulares. 1.2.2.2.1. - De Asta Obligatoria: Han sido desarrolladas para ser empleadas exclusivamente como remate de un asta. Sus exponentes son: alabarda, bisarma, lanza, lanzón, sarisa, espontón, pica, etc. En general reconocen como antecesores elementos de labranza que fueron adaptados al combate contra jinetes. 1.2.2.2.2. - De Asta Facultativa:

Al igual que en el anterior grupo, existe un mango, empuñadura o asta, que puede ser o no empleado, transformándose en arma enastada o de puño conforme la necesidad del combatiente. Su ejemplo clásico es la bayoneta. 1.2.3. - Blancas de corte y punta: Reúnen las dos características antes citadas, haciendo posible, tanto el mandoble, como la estocada. Comprende: cuchillo, machete, sable, cimitarra, acinacio, etc.

2. - ARMAS OFENSIVAS ESTACIONARIAS:

Se trata de un tipo especial de arma, que no cuenta con ningún desplazamiento; su empleo requiere, por el contrario, que el adversario se coloque dentro de su radio de acción. Su único representante actual está constituido por la mina terrestre o marítima. 3. - ARMAS OFENSIVAS DE PROYECCIÓN:

Son aquellas que aumentan el radio de acción o la contundencia de los brazos de su usuario, pero sin estar en contacto con ellos al momento de alcanzar al adversario y en algunos casos, sin haberlo estado en ningún momento. Comprenden las de Acción Directa y las de Acción Indirecta. 3.1. - De Acción Directa: Son las que se desprenden del brazo humano sin otro impulso que el resultante de la contracción muscular de ese brazo o el efecto de la gravedad sobre su propio peso. Por lo tanto, son susceptibles de ser divididas en dos grupos:


ACCION DIRECTA POR

Contundentes Blancas Incendiarias Explosivas Acción Gravitatoria

Esfuerzo Muscular

3.1.1. - Por Esfuerzo Muscular: 3.1.1.1. - Contundentes: Tienen por objeto aumentar la efectividad del golpe descargado por contracción muscular, en virtud de su solidez. Sus dos representantes casi exclusivos son el disco y el boomerang. 3.1.1.2. - Blancas: Las que apelan a sus flancos y punta afilados, para aumentar los efectos de la contracción muscular. Son: azagaya, azcona, pilo, venablo, angón, bohordo, cateya, dardo, etc. 3.1.1.3. - Incendiarias: Las que utilizan el fuego como medio de quemar los objetos contra los que son lanzadas. Entre ellas tenemos: antorcha, botellas incendiarias, granadas incendiarias, etc. 3.1.1.4. - Explosivas: Las que sustituyen la acción incendiaria por la detonante, es decir por la violenta expansión de gases. Sus representantes son las granadas de mano: antipersonales, de fragmentación, etc. 3.1.2. - Por Acción Gravitatoria: Son aquellas que, liberadas a su propio peso, desde cierta altura, chocan violentamente contra el blanco en virtud del efecto de la gravedad sobre su propio peso. Ninguna otra fuerza, humana o mecánica, interviene en su recorrido entre ambos puntos. También cuentan con un solo ejemplar: la bomba de aviación en cualesquiera de sus variantes: incendiaria, explosiva, tóxica, atómica, etc. 3.2 - Acción Indirecta: Al contrario de las de acción directa, aquí media otra fuerza, no humana en su totalidad, que imprime dirección y velocidad a un cuerpo, que por ende se transforma en un proyectil. Comprende, entonces proyectiles lanzados por: tensión de elásticos, aire desplazado, bombeo, fuerza centrífuga, aire comprimido, anhídrido carbónico, deflagración explosiva, reacción sucesiva explosiva, etc. 3.2.1. - Aire desplazado: La energía humana es aplicada a generar violentamente una corriente aire dentro de un tubo, como medio de impulsión del proyectil.

3.2.2. – Bombeo: En este caso la acción muscular es aplicada a un mecanismo que, aplicado a un sistema de depósitos llenos de inflamables livianos y una manguera que permite lanzarlos encendidos, generando un chorro continuo.


3.2.3. - Fuerza centrífuga: Consiste en un elemento flexible que contiene o sujeta un cuerpo pesado de forma tal, que aplicando energía muscular al primero se logre la rotación controlada del segundo y su impulsión hacia un blanco, con una fuerza mayor a la energía desarrollada. 3.2.4. - Aire comprimido: La energía muscular es utilizada para comprimir mecánicamente aire dentro de un depósito y liberarlo de forma violenta, para que sirva de impulsión del proyectil. 3.2.5. - Anhídrido carbónico: Puede considerarse una mejora tecnológica del punto inmediato anterior, en donde la acción humana se orienta a liberar ese gas contenido en un depósito, generalmente removible, para lograr el mismo efecto. 3.2.6 - Tensión de elásticos: La energía muscular es aplicada a tensar cuerpos elásticos, los que liberados impulsan con cierta violencia un proyectil, multiplicando la fuerza utilizada. 3.2.7. - Deflagración explosiva:

La acción humana se reduce a inflamar substancias químicas capaces de generar, controladamente, gases a elevada presión, los que son utilizados para impulsar un proyectil. 3.2.8. - Reacción sucesiva explosiva: En forma similar al caso anterior, se utilizan substancias químicas que controladamente, producen gases a elevada presión. La diferencia fundamental es que esa reacción no es única e irrepetible, sino que tiene una cierta continuidad que permite orientar al proyectil. ARMAS DEFENSIVAS:

Su subclasificación comprende solo dos grandes grupos: 1 - ARMAS DEFENSIVAS POR COBERTURA:

Son aquellos medios de defensa que se interponen, total o parcialmente, entre los efectos de las armas del enemigo y el cuerpo el usuario. Su diferenciación por ende es: 1.1. - Por Cobertura Total: Son aquellas que protegen completamente a su usuario o que le brindan reparo de las armas enemigas en forma transitoria. 1.1.1. - Armaduras: Define al conjunto de placas metálicas y recubrimientos anatómicamente diseñados para proteger al soldado y/o cabalgadura. 1.1.2. - Blindajes: Dentro de este grupo podemos englobar, tanto a las acumulaciones de piedras u otros elementos, como a la confección de estructuras metálicas portátiles que tengan por destino la protección individual o colectiva.


Al referirnos a las acumulaciones de piedras u otros elementos como tierra, arcilla, arena, etc. involucramos a la Fortificación. Entendemos por tal al arte, ciencia o técnica de la erección de defensa que permitan el ocultamiento, protección o toma de la ofensiva por parte del usuario. Es tan antigua como el hombre mismo, quizás nacida de la simple acumulación de piedras ante la caverna del hombre primitivo. 1.2. - Por Cobertura Parcial: Solo protegen una pequeña zona por vez. Sus representantes son: escudo, casco, coraza, etc.

2 - ARMAS DEFENSIVAS POR OCULTAMIENTO:

Reproducción del mimetismo animal, el más claro ejemplo es cualquier tipo de "camuflaje". Puede permitir, tanto el pasar inadvertido al enemigo, como contribuir a que el mismo tenga una idea errónea de las armas con que se cuenta.

BIBLIOGRAFIA ♦ Tratado histórico de las armas. J. C. Casariego - Editorial Labor S.A. - España 1982. ♦ Nociones sobre armas. F. Zimmerle - Biblioteca del Oficial Nro. 125 – Argentina 1928. ♦ Los Proyectiles y sus efectos. G. J. Fernández - Centro Militar Vol. 49/51/2/3 - R. O. Uruguay 1962.


PARTE 2 – PRIMITIVAS ARMAS DE FUEGO PORTÁTILES SITUACION MUNDIAL

Las armas de fuego ven la luz en el momento en que la causa de la Cristiandad en Oriente estaba totalmente perdida. La Fe había sufrido la expulsión del África y parte de España. En Siria los cruzados fracasaban en su intento de rescatar el Santo Sepulcro. El Imperio Romano de Oriente estaba reducido a Constantinopla y los turcos, no satisfechos con ello, atacaban Francia, Normandía, Venecia Central: los tártaros o mongoles que al mando de Gengis Kan (1154-1227) conquistan China y llegan hasta Persia, Rusia, Polonia y Hungría, hasta que, en los primeros años del siglo siguiente y con la muerte de su jefe, comienza su decadencia. Pero lo más importante está aconteciendo en Europa y es el hecho más trascendental de los hasta entonces sucedidos: los señores feudales, escudados tras de sus murallas, cuando no tras de sus armaduras, comienzan a sentir el poder de las armas de fuego que, en la mano de cualquier villano lo convertían en un igual a ellos, a caballo y cubiertos de hierro. El sistema de batalla que por más tiempo había perdurado, caía triturado por un nuevo enemigo, la sencilla arma de fuego, susceptible de ser llevada por un par de hombres al principio, o por un solo e inexperto individuo a poco. Pero con él, no caen solo los señores feudales, cae un sistema de vida, social y económico, que ya nunca volvería a verse. Es muy posible que la pólvora de entonces, fuera el gallo que anunciaba el amanecer de los tiempos nuevos. Quién podría afirmarlo o negarlo con certeza. Almirante, en su “Diccionario Militar”, pagina 75 afirma: “la pólvora fue origen primario, causa eficiente de la Artillería en

general es decir de las armas de fuego y causa a la vez determinante de radicales transformaciones, no solo en el arte de la guerra, sino en la manera de ser de los ejércitos y hasta en la manera de ser de los pueblos; porque sostendríamos victoriosamente, si este fuera el lugar adecuado que a la pólvora más que a la imprenta, como ordinariamente se repite es debida la progresiva constitución de la moderna sociedad.” PRIMEROS EMPLEOS DE LA POLVORA

La mezcla conocida en Oriente y que originó la pólvora negra en Europa, era utilizada allí, principalmente como incendiario o componente de los fuegos de artificio, mientras que el aprovechamiento de las condiciones impelentes fue realizada en Europa a partir del siglo XIII. Los primeros ingenios que aprovecharon esas condiciones pertenecen, sin lugar a dudas, al campo de la artillería. El grueso calibre de las piezas aprovechaba la tosquedad de la elaboración y al propio tiempo, llenaba una falencia de la ciencia militar de la época: el ataque a fortificaciones. Al parecer su primer empleo europeo fue en el sitio de Algeciras, entre el 1342 y 1344, por parte de los moros, sitiados, contra Alfonso XI, el sitiador. DEFINICION DE ARMA DE FUEGO

De lo expuesto más arriba, surgen dos grandes grupos de armas: las que sirven al ataque y las que sirven a la defensa. Desde luego que un mismo tipo de pieza puede servir indistintamente a ambos fines, pero habrá sido desarrollada o concebida fundamentalmente para solo uno de ellos. Las armas de fuego, en particular, corresponden al grupo de las ofensivas, arrojadizas, de acción indirecta ya que producen sus efectos mediante el empleo de proyectiles.


Esto nos permite emitir la siguiente definición específica: Se llama arma de fuego al instrumento que utiliza la presión contenida en un tubo, resultante de la deflagración de cierta cantidad de pólvora, para lanzar con fuerza y precisión, un proyectil hacia un blanco escogido. Por otra parte, se considera como arma de fuego portátil, a aquella que puede ser fácilmente empleada y transportada por una sola persona. SISTEMAS DE UN ARMA DE FUEGO

Un arma de fuego es un elemento complejo, en el cual diversos mecanismos o sistemas accionan o interaccionan para llevar a cabo el lanzamiento del proyectil. Es posible, en consecuencia, mencionar siete sistemas principales: 1) Sistema de Carga: En las piezas más primitivas esta se realizaba por la boca del cañón, mediante el uso de una baqueta que comprimía al proyectil, sobre un taco, debajo del cual se encontraba la pólvora suelta. Con la aparición del cartucho metálico, que tuvo la virtud de servir de contenedor del fulminante, la carga y el proyectil, la alimentación del arma se realiza por la recámara. 2) Sistema de Operación: Es el conjunto de elementos sobre los cuales se ejerce, directa o indirectamente, el esfuerzo muscular humano destinado a que el arma cumpla o esté lista a cumplir su cometido. 3) Sistema de Disparo: También llamado de encendido, antes de la retrocarga, tenía la vital función de encender la carga situada en la recámara. Con el cartucho metálico, su principal función es la de percutir la cápsula iniciadora situada en su cuerpo. 4) Sistema de Almacenamiento: Resultante del sistema de carga y del de operación, tiene por misión el disponer de varias cargas sucesivas, para que sean empleadas a voluntad. Constituyó otro de los grandes hitos de la historia de las armas: la repetición. 5) Sistema de Cierre: Las armas de avancarga cerraban la parte posterior del cañón con un simple tapón roscado. En las de retrocarga debió diseñarse un mecanismo que permitiera su remoción y al mismo tiempo el sellado de los gases de la combustión. 6) Sistema de Seguro: Está destinado a evitar el disparo involuntario de la pieza, permitiendo mantener a la misma en condiciones de utilización inmediata. 7) Sistema de Puntería: Está constituido, normalmente, por un alza y un guión y permite direccionar al proyectil hacia el blanco elegido.


CAÑONES DE MANO

Desde fines del siglo XIV comienzan a encontrarse con cierta frecuencia menciones a cañones de mano o simple reducciones de las piezas de artillería de uso portátil. El ejemplar más antiguo que ha llegado a nuestros días es el llamado Trueno de mano de Morko, fechado en 1390 y que actualmente se encuentra en el Statens Historiska Museum de Estocolmo. Es un tubo de ciento noventa y tres milímetros, que pesa novecientos cuarenta y cinco gramos y es exteriormente hexagonal a dos ordenes, con un calibre de veintiún milímetros, poseyendo en su extremo posterior un hueco, que permite inserción de un mango de madera. De la porción más gruesa del tubo, emerge, hacia arriba, una cabeza humana y hacia abajo una prolongación que seguramente servía para clavarlo en un muro, amortiguando el retroceso. El oído, situado frente a la mencionada cabeza, presenta una cazoleta rectangular, rebordeada. Fundido en bronce, ostenta la inscripción “Maria Plea” (Ave Maria Gratia Plena) y “Hielp, Got. Help. Uns”. Otro ejemplar que ha llegado a nosotros es el Tannenberg Buchse, existente en el Germanisches Nationalmuseum de Nuremberg. El mismo fue extraído en 1849 de entre las ruinas del Castillo de Tannenberg, situado en la Weinstrabe o Calle del Vino en Hesse, Alemania, destruido en el año 1399, por lo que constituye la más antigua pieza fechada con exactitud. Consiste en un cañón octogonal que no ha podido ser analizado químicamente, aunque se estima que puede ser: bronce, cobre y zinc o metal amarillo, cobre y estaño. Posee un largo total de trescientos treinta milímetros, con un calibre de veintidós milímetros. Sus medidas interiores y exteriores son sumamente variables, lo que demuestra lo tosco de su construcción. Al momento de ser hallado, poseía una empuñadura o culata de madera, pero debido a la acción del tiempo, no pudo ser salvada. También desapareció el proyectil que formaba parte de la carga, aún alojada en su interior, quedando registrada su condición de esférico y de plomo. BOMBARDAS DE MANO

Los primeros cañones de mano surgieron de la reducción de la bombarda y fueron utilizados por franceses, italianos y noruegos. El tubo era de menor calibre y largo, pero de similares características que el de la pieza de origen. Era fijado a un trozo de madera que permitía empuñarla y dispararla mediante una mecha. Howard L. Blackmore, desde un punto de vista morfológico, clasifica a estas primeras armas portátiles en tres categorías: ♦ De bronce fundido o hierro forjado, fijadas al extremo de un mango de madera por medio de un anillo de hierro. ♦ De bronce o hierro con una mortaja o hueco en la culata para insertar un asidero de madera. ♦ De hierro, con la culata perfilada hacia atrás en un largo mango terminado en voluta o anillo.

Este último tipo fue descripto por W.W. Grener como de uso por tropas montadas, sostenido del cuello por un cordel que pasaba por el anillo y apoyado en una horquilla sujeta a la montura, quedaba libre la mano derecha para dar fuego al fogón.


PETRINALES

Existieron piezas similares a la bombarda antes descripta por Greener pero rematadas en una culata diseñada para ser apoyada en el pecho del soldado. Por esta razón recibieron el nombre de poitrenel en francés y petrinales en castellano. BASTONES DE FUEGO

Otros ejemplares que solo contaban con un palo recto encastrado en el tapón del arma, se conocieron como batons-a-fuè, literalmente “bastones de fuego” siendo usados por Noruega entre los siglos XV y XVI. Cabe señalar que la misma denominación fue empleada originalmente para referirse a la bombarda, por lo que existe una cierta confusión en cuanto a su exacto alcance.

CULEBRINAS DE MANO

Otra reducción del cañón fue la culebrina de mano, consistente en un tubo de hierro, fijado a un trozo de madera sin pulir, con abrazaderas metálicas, generalmente en número de cinco. Su calibre oscilaba entre los ciento veinticinco y los ciento setenta milímetros. A diferencia de la bombarda, la culebrina de mano requería de dos hombres para su uso: el culebrinero la sostenía firmemente, apoyándola en una horquilla clavada en el suelo, mientras su ayudante la cebaba y daba fuego al oído, colaborando luego en la recarga con la horquilla, que servía de baqueta. Fue de uso extensivo en la última parte del siglo XV, al punto que en la batalla de Marat, en 1476, los suizos utilizaron no menos de seis mil piezas. Una mejora posterior consistió en el aumento del calibre y la mayor curvatura de la madera, que comenzó a extenderse bajo el cañón, estando más firmemente encajada en una cavidad tras del cañón. Comenzaron a definirse dos estilos: uno destinado a apoyar la culata en el hombro, de forma similar a la “bazzoka”, mientras que, sosteniéndola con la mano izquierda, la derecha encendía la carga. El otro estilo ubicaba a la culata bajo el brazo derecho, complementando el sostén con la mano izquierda. Podemos decir que, a fines del siglo XV el empleo de cañones de mano era generalizado en los ejércitos europeos. Su formato estaba estandarizado en un tubo de hierro o bronce fijado a una madera curvada en mayor o menor grado. Eran cargados por la boca, con pólvora negra de tosco graneado y mala calidad, comunicándose la carga con el exterior por medio de un orificio llamado de ahí en más oído. La carga se encendía mediante la introducción, por el oído, de un alambre al rojo, mecha, brasa o yesca. Sustancia ésta última muy combustible obtenida del hongo fomes fomentario, hervido en una solución saturada de nitrato potásico y luego secado en tiras. De la generalización expuesta líneas más arriba pueden extraerse dos tipos definidos de armas de mano:


Bombarda: Corta y de grueso calibre. Culebrina: Larga y de pequeño calibre. Son variados los nombres por los cuales estas primitivas piezas son conocidas, sería largo y ocioso enumerar las diferentes voces, provenientes de diversas lenguas, que no tienen en nuestro idioma mayor incidencia. En cambio las designaciones más usuales en literatura española son: Cañones de mano Para la generalización. Bombarda o lombarda Para un tipo definido. ESPINGARDA

Voz el parecer traída de la antigua artillería según Almirante y basada en el latín spingo, spingus, en el alemán spring o en el etrusco spingar. Alfonso de Palencia en sus “Décadas” (Cap.VI. Tit.IX) al referirse al motín de Toledo contra los conversos, en julio de 1467, menciona la espingarda como “recientemente descubierta”. Lo cierto es que la espingarda sustituyó en el siglo XV a la culebrina, en forma ventajosa, al dotarla de culata, que permitía su disparo desde el hombro. En general conformó un tipo específico de arma larga, de pequeño calibre, con cañón sumamente largo y una culata larga, de corte brusco, pero para apoyar en el hombro. Su uso fue amplio en el norte africano y tan prolongado que hay ejemplares que llegan al siglo pasado. Otros, menos ornamentados, provienen del centro Este europeo, en donde fueron fabricados con llaves de otros orígenes, especialmente españoles. ARCABUZ

Entre 1380 y 1390 el Codex Germanicus y en otros manuscritos germanos, es frecuente encontrar menciones a handbuschen que disparaban balas de media a tres cuartos de onza, esto es de 14,15 grs. a 21,23 grs.. En el Codex Mss. 719 de Nuremberg y en el Codex 734 de la Hof-undStaatsbibliothek de Munich se hallan referencias al desarrollo de las armas portátiles y su evolución hasta la llave de mecha, siendo esta precisamente, con la que hace su aparición el arcabuz. El cañón de los viejos cañones de mano había aumentado en longitud, la caja de madera se había ensanchado y curvado, permitiendo su mejor apoyo en el hombro. El ánima se había perfeccionado y el espesor de sus paredes ahora resistía cargas más poderosas y densas. Se definía un estilo propio: el de la primera arma de hombro de uso militar generalizado. Su peso era considerable aún, dieciséis kilogramos, pero era un gran paso adelante en el deseo de dotar al soldado de un arma de fuego individual. Si rastreáramos el origen del vocablo arcabuz, hallaríamos que los vocablos: arcabuz en español, arquebouse en francés y arquebus en inglés, derivan del italiano archibuso o archibuggio, el que a su vez provendría del holandés haakbus o del alto alemán hakenbusche, ambos términos empleados contemporáneamente pero con significados disímiles, designando el primero de ellos a


un arma de mango encorvado o con gancho, vale decir culata curva; mientras que el segundo hacia referencia a una pesada pieza dotada de gancho inferior que, clavado en un parapeto amortiguaba el retroceso. En español hallamos las corrupciones sacabuche y arcabuche para llegar finalmente a hacabuche con que se designó a un tipo definido de arma portátil. En francés encontramos haquebute originaria de arquebute. Cuando en 1703 la pica es prácticamente abolida de los ejércitos europeos, el arcabuz para a ser el arma del infante. Surgen formaciones montadas equipadas con él bajo diferentes nombres: arguletes, herreruelos, carabinos, etc. Esta situación no sufre variantes hasta que en el siglo XVIII Federico de Prusia y su General Seidlitz, introducen en la caballería modernas concepciones tácticas. NOMENCLATURA DE UN ARMA DE FUEGO DE AVANCARGA

Excluyendo ejemplares sumamente primitivos, constituidos por un cañón y un grosero afuste de madera, las armas de fuego portátiles de avancarga se componían de:    

Cañón Caja Sistema de ignición Guarnición

El cañón era un tubo de diverso perfil, taladrado en su interior por un conducto liso o estriado, llamado ánima; con su extremo delantero o boca, abierto y su extremo posterior, cerrado por un tapón roscado. Los españoles denominan culata, al remate posterior, externo, del tapón y cola de la culata a la prolongación de éste, destinada a asentar en la caja. Inmediatamente antes del tapón y formando parte del cañón, se encontraba la recámara, de mayor diámetro que el resto del ánima, en la que se depositaban la carga impulsora y el elemento a utilizar como proyectil. A la altura de la recámara, gene lamente hacia el tapón, existía un orificio o conducto, denominado oído, cuyo remate externo fue en un principio, en forma de cuenco o cazoleta, que recibía la pólvora fina o de cebado, a inflamar con las chispas generadas por el mecanismo de ignición y más tarde, en forma de chimenea, sobre la que asentaba el fulminante o pistón. La caja, generalmente de madera, tenía por misión contener, uniendo las distintas partes del arma, con el fin de utilizarla con comodidad. Los españoles distinguen las siguientes partes de la caja: la coz o extremo posterior, que nosotros llamamos cantonera; la empuñadura o zona de estrechamiento de la madera, detrás del arco del guardamonte y el afuste o prolongación bajo el cañón, conocida por nosotros como guardamano. El sistema de ignición o llave era el dispositivo mediante el cual se encendía el cebo alojado en la cazoleta o bien se percutía el fulminante, para inflamar la carga de pólvora contenida en la recámara. La guarnición comprende todas las partes accesorias destinadas a proteger y completar el conjunto del arma: la coz o cantonera propiamente dicha, la contraplatina o chapilla, las guías de la baqueta, el arco del guardamonte, etc. Los españoles agregan otras dos denominaciones: el brocal o ensanchamiento periférico externo del cañón al llegar a la boca y el vuelo o tramo recto del mismo, por su parte externa.


PARTE 3 – EVOLUCION DE LOS SISTEMAS DE IGNICION

Se conoce como sistema de ignición a todo aparato o artilugio destinado a encender la carga de pólvora encerrada dentro de la recámara. Existieron dos grupos básicos de sistemas: •

⇒ ⇒ ⇒ •

Los de fuego permanente que requerían mantener encendido un elemento de combustión lenta, mientras se pensara en disparar el arma. Su empleo abarca unos trescientos cincuenta años, entre mediados del siglo XIII y fin del siglo XVI. Sus principales exponentes son:

Alambre al rojo del siglo XIII al XV. Mecha suelta durante la segunda mitad del siglo XV. Llave de mecha desde mediados del siglo XV al XVI.

Los de fuego intermitente provenían de sistemas que usaron el roce o el golpe de la pirita o el pedernal contra el metal, para desprender centellas y también el empleo de mixto-fulminantes, que recibían el golpe de un pesado martillo de cabeza roma, lanzando la llamarada a través del oído. Sus representantes son: ⇒ Llave de rueda entre el siglo XVI y XVII. ⇒ Llave de batería entre el siglo XVII y el XIX. ⇒ Llave de percusión en el último tercio del siglo XIX.

LLAVE DE MECHA

La llave de mecha, de serpentín o matchlock hace su aparición en 1430 y es atribuida a Martin Merz por el Codex Germanicus 599. Aunque algunos autores refieran ejemplares elaborados en Lieja, Bélgica, en el año 1375; su más rudimentaria forma es descripta en el Codex 3069 de Viena en 1411. Se trata de ejemplares denominados tipo C, similares a los empleados por Eduardo IV en Yorkshire y Ravenspur. Hasta la aparición de la llave que estudiamos, el oído ocupaba la parte superior de la recámara, facilitando la introducción por él de elementos independientes del arma para que inflamaran la carga impulsora. Con la llave de mecha, el oído es desplazado hacia el lateral derecho del arma, adosándosele un resalte cóncavo, destinado a contener una pólvora de grano fino y fácil encendido, que transmitiría por el conducto del oído el fuego al interior de la recámara. La mecha, por su parte, estaba constituida por un trozo de cuerda empapada en nitrato potásico y luego secada.


El tipo de llave de mecha más primitivo, consistía en un simple brazo, en forma de letra “C” que sostenía en su extremo superior la mecha, con la ayuda del par de mordazas con que estaba dotado. Su extremo inferior, se encontraba unido a la caja del arma, pivotando en torno a esa unión al presionárselo con la mano para que, inclinándose hacia la culata, el extremo superior colocase la mecha encendida dentro de la cazoleta. Una mejora posterior, ubicó una pieza en forma de “S”, de allí lo de serpentina, sujeta a la caja por su parte media. En su extremo superior, un par de mordazas sostenían la mecha, en tanto que su extremo inferior servía de disparador. Un pequeño muelle mantenía en alto el extremo superior, siendo preciso vencer su resistencia, para alcanzar la cazoleta. Luego surge la llamada sierpe a resorte en la cual el brazo superior es presionado en forma constante por un muelle helicoidal y bloqueado en posición de monte por un fiador. Al oprimir el disparador, el fiador zafaba de su posición, enviando la mecha hacia la cazoleta. Otro sistema fue el de pestillo o palanca en el cual el brazo estaba unido, por medio de una pieza excéntrica, a una palanca que pivotaba en torno a un eje de giro ubicado a los dos tercios de su longitud. Tanto el brazo como la palanca estaban unidos por pernos a una chapita o soporte lateral, de forma alargada, ubicada en el costado del arma y tras de la cual, en una cavidad de la madera, se ubicaba el mecanismo interior. Esta pieza recibió el nombre de platina y desde entonces es participe habitual de todos los sistemas de ignición, encerrando tras de sí los diversos mecanismos. El disparador actuaba sobre el extremo más corto de la palanca mencionada, venciendo la resistencia de un resorte interno. En el siglo XV se modificó el extremo inferior de la palanca indicada o cola del disparador, dándole una forma similar a la actual. Hasta ese momento y en algunas armas de rueda, posteriores; su forma era recta, perpendicular a la caja del arma o bien en forma de “L”, cuyo brazo más largo era paralelo a la caja, ambos estilos estaban originados en la antigua ballesta. Otra modificación fue la colocación de una tapa giratoria a la cazoleta y un resalte que reducía la expansión de las chispas al rostro del tirador. MOSQUETE

Los arcabuces se hicieron pronto más livianos, más esbeltos y no resistieron la fuerte carga de pólvora en grano. Motivo por el cual, al poco tiempo se desarrolló una nueva pieza que fue llamada mosquete. Es muy incierta y sutil la transición y diferenciación entre el mosquete y el arcabuz. Así Strada en su “Guerra en Flandes” dice: “la frente de cada compañía cubrían con nueva traza fuera de orden

quince soldados armados con mosquetes y horquillas; que por ser los cañones de ninguna suerte manuales, no podían dispararse sin su arrimo. Porque antes, estas bocas de fuero por parece que no se podían llevar al hombro, no se solían disparar sino desde los muros, colocadas sobre una banqueta de madera de tres pies. Después pasada a campaña y entreverados los que las llevaban con arcabuceros, se experimento que eran de gran servicio en las batallas.” Existen autores que no ven ninguna diferencia entre ambas armas y otros que solamente la fundamentan en cuanto al calibre: veinte en libra para el arcabuz y diez en libra para el mosquete.


Entre ellos, algunos se fundan en la descripción que Sancho de Londoño hizo en el 1568, en el folio 18 de su “Disciplina Militar”. El texto, contemporáneo del Duque de Alba, afirma: “...por eso conviene ser ellos (los mosqueteros) los mas foraneos

(exteriores) de las hileras, que si los mosquetes ceban onza y media de pelota (bala) con la pólvora necesaria, es forzado (forzoso) tirar sobre la horquilla que este bien firme en tierra y no se puede estando otros hombres delante de ellos”. El mosquete, según este autor, disparaba proyectiles de tres cuartos de onza, aproximadamente 21,23 grs. y como no tenía más de cuatro palmos, es decir 84 cm. de cañón, necesitaba por lo tanto de la horquilla. Acerca del origen del vocablo mosquete, existen variadas opiniones: según Covarrubias se debe a ser invento moscovita; el Diccionario Académico Español, citado por Almirante, lo remonta al latín muschetta, máquina antigua lanzadora de dardos y flechas; Bardin confirma lo anterior y fundamenta en ello mousquetes y moueschettes del francés antiguo, consignando la existencia de una ballesta de torno o ballestón llamado mouchette. Sus afirmaciones se basan en un texto de Sanuti, “ballistae quce muschatoe vulgariter aooellantur” y en otro de Villani, que escribía antes de la invención de la pólvora: “molti en furono morti de moschette”. Es por ello posible incluir la voz mosquete, dentro de las del grupo que, nacidas en la artillería neurobalística, pasaron luego a las armas portátiles de fuego. A esta altura de nuestro trabajo conviene explicar la mención hecha líneas más arriba, respecto del calibre. La forma más antigua de medir el calibre en las armas de fuego de ánima lisa, era por el número de proyectiles esféricos del diámetro del cañón, que pesaban una libra. Así cuanto mas pequeño era ese diámetro, mayor era el número de proyectiles para llegar a ese peso y viceversa. Para fechar con precisión su empleo, podemos citar dos autores. Uno Clonard, Tomo III, pagina 457, que informa acerca de la introducción, dentro de los tercios españoles en 1567 a instancias del Duque de Alba, del mosquete. Lo consideraba un medio de defenderse de los ataques sorpresivos a que se veía sujeto en su marcha desde Lombarda hacia los Países Bajos. Esta fuerza situada en primera fila, como contención, originó el vocablo guarnición. El otro autor que citaremos, es Martínez del Romero, que en el “Glosario del Catálogo de la Real Armería” al citar la evolución de los sistemas de encendido, atribuye al mosquete, primero un hierro candente, después la “mecha portátil”, luego la mecha fija al serpentín, la llave de rueda y por último la llave de chispa. Durante la primera mitad del siglo XVI Italia parece haber sido la fuente principal de fusiles de mecha en Europa Occidental y los principales centros de producción estar ubicados en Milán y Brescia. En 1544 Enrique VIII requiere al Dogo de Venecia autorización para que su agente adquiriera y exportara de Brescia mil quinientos arcabuces y gran número de armaduras. En opinión de J. F. Hayward, expuesta en “Les armes a feu anciennes 1500-1660”, (Office du Livre S.A. – Fribourg – Suiza, 1963) las primeras armas de lujo con encendido a mecha, también fueron de origen italiano y muchas de ellas se encuentran conservadas en el Kunsthistorisches Museum en Viena. Si se juzgan las mismas por su ornamentación, ellas son anteriores al 1530, no pudiéndose efectuar una datación más aproximada. Las platinas y los cañones son damasquinadas en oro, con zarcillos de vides estilizadas de un tipo que se encuentra frecuentemente en el damasquinado milanés de mediados del siglo XVI. H. D. Dillon autor de un trabajo titulado “Arms and Armour at Westminster, the Tower and Greenwich, 1547”, publicado en Archaeologia, en 1888, cita que en el inventario correspondiente a


1547, bajo el reinado de Enrique VIII, existían “Italian peces”, en número de trescientas ochenta en Westminster, mencionadas como “sans chambre” y ciento dieciséis como “avec chambre”, lo que equivaldría a carga por la recámara, también cita doscientas seis en Greenwich, sobre las que no agrega otras referencias. SISTEMAS DE ENCENDIDO POR PIEDRA

Desde el siglo XVI y hasta la primera mitad del siglo XIX tiene vigencia el encendido por medio de la utilización de las chispas resultantes del choque de un trozo de piedra contra un metal. Debemos distinguir, en primer lugar, el empleo de la pirita, también llamada pirita de azufre o de hierro, denominación que corresponde al bisulfuro de hierro (S2 Fe). Es un mineral de cristalización regular, que forma cristales cúbicos muy perfectos y penta dodecaedros, los piritoedros, con estriación en las caras y que también se presenta en masas granulares. Es muy abundante en la naturaleza, siendo reconocible por su color amarillo latón, que puede empalidecerse hasta llegar casi al blanco y su brillo metálico, aunque en ocasiones y por la presencia superficial de limonita toma un tono pardo mate. Por lo general no presenta exfoliaciones, pero sí fracturas concoideas, teniendo la propiedad de desprender pequeños fragmentos incandescentes, cuando roza o golpea violentamente con un trozo de acero, de allí su aplicación al encendido de cargas de pólvora. Su nombre proviene del griego “pyr” y precisamente hace referencia a su capacidad de producir “chispas” al ser golpeado. En España se lo encuentra en la zona de Huelva (siendo el principal yacimiento el de Riotinto), Jaén, Almería, Ciudad Real, Girona, La Rioja, Soria, Lugo, Oruense, Asturia, Cantabria, etc. Posteriormente se empleó el pedernal, también conocido por cuarzo ágata o sílex, roca sedimentaria más común que la anterior, formada por una parte de sílice amorfo (Si 04) o criptocristalino mezclada con alúmina y agua, que tiene diversas tonalidades que van desde el blanco al negro, pasando por el azul, gris y el pardo, con una apariencia vitrea en superficies nuevas. Generalmente está asociada con rocas sedimentarias formadas por carbonato de calcio, depositadas en aguas profundas. Típicamente se presenta en forma de nódulos entre estratos de caliza. Se la encuentra en casi toda Europa, empleándose en un comienzo la que se hallaba en superficie, pero era extremadamente quebradiza y de grano irregular, lo que obligaba a un laborioso proceso de descantillado. A mediados del siglo XVIII se comenzó a difundir la utilización de material proveniente de canteras de yeso, de mejor calidad, reconocibles por su color oscuro y grano más regular, que permitía aplicar el golpe del instrumento de talla en la dirección de este, fraccionándola. Al ser golpeado se rompe, formando una superficie irregular ondulada, con vértices filosos, lo que posibilitó el tallado de trozos destinados a su empleo en armas de fuego. En estas al ser golpeado contra el acero, se fracturaba desprendiendo chispas incandescentes. La utilización del choque de la piedra, eliminó para siempre el peligro que representaba la mecha encendida en las inmediaciones de la pólvora, eliminó también la imposibilidad de su uso bajo la lluvia y posibilitó tener el arma siempre lista, sin necesidad de acarrear un elemento encendido. Por otra parte, originó un nuevo arte, que tuvo su florecimiento y decadencia en el siglo pasado, pero que, en años recientes ha resurgido como consecuencia del fervor desatado por las armas de avancarga, nos referimos al arte del tallado de las piedras destinadas al pie de gato. El tallado se hacia en varios estilos: ⇒ a la francesa con una sola parte afilada. ⇒ a la inglesa con dos partes afiladas, permitiendo su rotación.


En lo que respecta a la calidad de la piedra, existieron tres categorías: ⇒ comunes, que alcanzaban a veinte disparos sin requerir ajustes. ⇒ de segunda, que superaban ese rendimiento. ⇒ de primera, que holgadamente duplicaban a las primeras sin fallas o rastrillazos y se distinguían por su color oscuro. Generalmente se proveían en toneles de madera con capacidad para dos mil de mosquete, tres mil de carabina o cuatro mil de pistola. Los trozos de piedra eran colocados entre las mordazas de una pieza, llamada de ahí en adelante perrillo o pie de gato, con la ayuda de un trocito de gamuza o cuero blando. Luego de gastar su filo, las mordazas debían ser aflojadas y el ángulo de la piedra modificado, para continuar hasta que se hacía necesario el reemplazo total de la piedra o su rotación. Hubo intentos de sistemas que rotasen la piedra con el monte del pie de gato, pero no pasaron de intentos infructuosos, perdidos en la noche de los tiempos. LLAVE DE RUEDA

Existen actualmente dos teorías respecto de la paternidad de la llave de rueda. La primera expuesta por Blair en “Further notes on the origins of the wheellock”, quien la atribuye a diseños de Leonardo Da Vinci, contenidos en el Código Atlántico, folio 56, de la Biblioteca Ambrosiana. La segunda de esas teorías explicitada por Marco Morín en “The origins of the wheellock: a german hypothesis”, aboga por un origen alemán, producto de la inventiva de un relojero de Nuremberg: Johann Kufuss.

LLAVE DE RUEDA (VISTA EXTERIOR) Se la conoce por varios nombres en castellano llave de rueda, de rosa, de fuego, o de piritas, mientras que en inglés denomínasela wheel-lock.

LLAVE DE RUEDA (VISTA INTERIOR)

Su denominación original en alemán fue feuerschloss que más adelante se aplicó a la llave de chispa, quedando radschlosser para la de rueda específicamente. Existen varios tipos distintos de llave de rueda:




LLAVE DE RUEDA ALEMANA:

Su rasgo distintivo, la rueda, consiste en un disco de acero, con un diámetro medio de cinco centímetros y un espesor entre los cuatro y los nueve, que presenta sobre su circunferencia profundos surcos transversales. En su centro, se encuentra un orificio de corte cuadrangular, atravesado por el eje de giro, provisto en su parte interior, de un cigüeñal, en el que traba una cadena. Se apoya en la platina y en su extremo interior, sobre una fuerte estructura de soporte, llamada brida. La mencionada cadena es generalmente formada por solo tres eslabones, el último de los cuales remata en una prolongación en forma de letra “T”. El resorte de la rueda adopta la forma de una gran “V”, encontrándose unido a la platina por medio de una saliente posterior ensanchada y dos ménsulas de anclaje. Su brazo inferior, más largo, presenta en su extremidad un gancho hendido que se adapta al contorno de la mencionada “T” de la cadena. El disparador está compuesto por dos palancas llamadas de fuego y del disparador. La primera de ellas está unida por un perno a las ménsulas de anclaje y el tornillo de fijación del resorte sirve de eje para la palanca del disparador. La parte posterior de la palanca de fuego está constantemente empujada hacia afuera por el brazo de un resorte en “V”. El otro brazo actúa sobre el talón de la palanca del disparador y lo obliga hacia adelante. La parte delantera de la palanca de fuego termina en una uña o apéndice doblado en ángulo recto, que atravesando la platina, traba en la rueda. Cuando gira la misma, para lograr su monte, la uña calza en un orificio ciego y cónico. La rueda, bajo la acción del resorte principal, tiende a expulsar esta traba, pero la acción de la palanca del disparador bloquea el mecanismo. Al oprimir el disparador una fracción de su recorrido, se desbloquea el mecanismo, soltándose la rueda, que gira velozmente, rozando la piedra de pirita que un brazo dotado de mordazas ha colocado a su alcance. Sobre el talón inferior del brazo actúa un muelle en “V” muy fuerte en ambas posiciones extremas: abatido sobre la cazoleta o separado totalmente de ella. El cubrecazoleta esta articulado a un brazo plano que actúa internamente sobre el cigüeñal, realizando su apertura al girar este. El cierre del cubrecazoleta es manual, permitiendo hacerlo la presión sobre un botón, que destraba el mecanismo. Todo este mecanismo, si bien es complejo de explicar, es sumamente sencillo y extremadamente bien pensado, al punto que podemos citar un detalle como ejemplo: si el orificio sobre el que actúa la uña de retén, fuera cilíndrico, sería preciso ejercer sobre la cola del disparador, una fuerza muy considerable respecto de la que es preciso hacer por ser este cónico.


Son elementos característicos de identificación de la llave: 

El resorte del pie de gato: En los ejemplares más antiguos adopta una forma de media luna, abrazando la rueda y prolongándose hasta actuar sobre el talón del pie de gato. En la mayoría de los casos su forma es la citada, en forma de “V”, pudiendo tener brazos iguales o desiguales, cuyo estudio excedería los límites del presente trabajo.



El pie de gato: Su morfología es útil para fechar la pieza. Los pies de gato macizos eran comunes hasta la mitad del siglo XVI; luego los parcial o totalmente aplastados reinan hasta al siglo XVII; a partir de cuyo principio se vuelve al brazo grueso, pero en forma de columna.



La rueda externa: Protegida por una pequeña brida lateral, brida anular, una corona o un timbre. Todos elementos grabados o repujados.



El seguro: Su disposición más común es una palanquita terminada en gancho que enlaza un apéndice de la palanca del disparador, que sobresale, pero todos fueron abandonados a partir del siglo XVII.



LLAVE DE RUEDA BRESCIANA:

Probablemente deriva de la anterior, por lo que es similar estructuralmente. Carece de seguro externo y del botón para cerrar el cubrecazoleta. Presenta la brida anular, el resorte del pie de gato de brazos desiguales y el remate superior de la mordaza adquiere forma espiralada, mientras que la quijada inferior es móvil. En algunos casos presentan punzones en la cara interna de la platina. 

LA LLAVE DE RUEDA FRANCESA:

El eje de la rueda no se apoya en un estribo en el lado interior de la platina, sino que, asumiendo mayor longitud atraviesa la caja del arma, fijándose en la contraplatina. El muelle real no se encuentra unido a la platina, sino que se aloja en la caja, fijándoselo por medio de un pasador. Exteriormente son fáciles de reconocer por el engrosamiento curvo que posee la caja a la altura de la platina. 

LLAVE DE RUEDA A LA PORTUGUESA:

Existen varias hipótesis respecto de su origen, las dos más aceptadas son: la de C. Blair que la sitúa en la Península Ibérica y la de L. Boccia, que se inclina por un producto centro-meridional italiano. 

LLAVE DE RUEDA DE RIPOLL:

Netamente distintas de las producidas en el resto de España, las piezas de Ripoll guardan más semejanza con las alemanas. Se caracterizaban por el reducido diámetro de la rueda, por la forma marcadamente panzuda de la platina, por lo largo de la cazoleta y por estar dotada de un cubrecazoleta de perfil curvo, firmemente unido a su brazo motor. El resorte del pie de gato es de brazos desiguales. 

LLAVE DE RUEDA DE TSCHINKE:

Complementa el particular estilo de los rifles de caza elaborados en Teschen, Silesia. El resorte principal y la rueda están situados en forma externa, El resorte principal y la rueda están situados en forma externa, siendo retenida la rueda por un estribo ubicado en posición alta, que obliga a descubrir parte del cigüeñal. El resorte del pié de gato es de brazos iguales. Para montar la rueda es


preciso colocar la leva del disparador en posición, oprimiendo un pulsador en la parte posterior de la platina; en las demás llaves de rueda, esta función la realiza un resorte especial. APARICION DE LAS ARMAS DE CAZA

Debido a la fuerte resistencia del muelle, en 1543, en Munich se crea un dispositivo de doble gatillo, hoy mundialmente conocido como de disparador al pelo, consistente en un disparador de monte y otro muy celoso, de disparo. Ello posibilitó la aplicación de la llave de rueda en armas destinadas a la caza, siendo particularmente dignos de mención “Les Ordonnances de Chasse” de Francisco y el tratado “Ballestas, Mosquetes y Arcabuces” escrito por Pablo de Fúcar en 1535. LLAVE DE SILEX

La utilización del pedernal para la producción de chispas que encendieran la carga de pólvora, originó un mecanismo que fue denominado en sus orígenes “llave de silex”, en forma genérica. Aún hoy es objeto de vivas discusiones, los defensores de su existencia se basan en un par de testimonios gráficos provenientes, coincidentemente, del año 1547. El primero de ellos es un bando florentino, que fuera parcialmente reproducido por Angelucci en 1890, por el que se prohibía a todo el mundo la tenencia y uso de “arcabuces de rueda, de chisque, verdadero de pedernal, o de fusil...”. El segundo es un inventario sueco que hace referencia a “snaplas” o “llave de disparo”. Marco Morín, en la obra ya citada, afirma que en el primero se trata de diferentes denominaciones de la llave de rueda y basa su opinión en una pragmática del Reino de Nápoles, fechada el 31 de marzo de 1596, en la que también se prohibía la tenencia de “arcabucillos o escopetas pequeñas de chisque, sin faltar cañón, ni chisque, ni manubrio para dicho arcabucillo”. Desde el momento que los “manubrios” eran elementos para cargar la rueda, los términos “chisque” y “eslabón” se referían indistintamente a la llave de rueda; vale aclarar, que esta confusión de nombres siguió durante todo el siglo XVI. En lo que respecta al segundo caso, el mismo autor, opina que se trata de una versión arcaica del “snaphaunce” que seguidamente es descripto. LLAVE DE BATERIA

Si bien la llave de rueda, representó un considerable adelanto desde el punto de vista técnico, respecto de la llave de mecha, esta misma condición impuso limitaciones a su uso. Tanto su construcción, como su reparación, exigían un alto grado de calidad artesanal, circunstancias estas que elevaban su precio de manera considerable. Solamente un uso muy cuidadoso y un esmerado mantenimiento podían evitar la concreción de fallas, imposibles de reparar lejos de los talleres especializados. Su uso quedó reservado a las clases pudientes que pudieran costearse su posesión y que generalmente las destinaron a la práctica deportiva, sea la caza o el tiro y en mucha menor medida al uso militar. Solamente reducidas y especializadas unidades, que hoy consideraríamos “tropas de elite”, las emplearon en el campo militar. Los sectores menos pudientes de la sociedad, como así las grandes masas de los ejércitos accedieron a otra llave que también empleaba, para el encendido de la carga, los fragmentos incandescentes de una piedra, sólo que esta vez producidos por un golpe y no por el roce contra un metal. Esta llave fue conocida en España y países de su influencia, como “de batería”, por denominarse así a la pieza vertical que recibía el golpe de la piedra. En tanto, en Francia como “de chenapan”, sin que tengamos precisiones semánticas. En los países de habla inglesa, se llamó y se la llama “snaphunce”, posiblemente como derivación del holandés “schnapphann”, gallo que picotea, o “snapphaans”, ladrón de gallinas.


Esta última denominación encuentra su asidero en una leyenda según la cual, en julio de 1551, Pieter de Vroom, un holandés residente en los alrededores de Zutphen, escuchó ruidos provenientes del jardín de su morada y al percibir sombras deambulando por él; disparó contra ellas su arma, provista de un mecanismo de encendido popular en su país de origen. Siguiendo el mismo relato, el resultado fue que mató a un tal Sawrtj Tomas, reputado como mercenario morisco y desertor de los ejércitos del Duque de Alba, que se encontraban acantonados cerca de la frontera. Durante el interrogatorio judicial, la leyenda pone en boca de de Vroom el vocablo “snaphann”, esto es: ladrón de gallinas, dirigido hacia su víctima. De allí derivaría la aplicación del vocablo a un tipo particular de arma, que era desconocido entonces en Alemania y que fue utilizado para la ocasión por de Vroom. Lo cierto que es en los registros de Zutphen no se encontró el hecho y que tampoco se tiene noticia de la incorporación de mercenarios moriscos en las filas del Duque de Alba. Francisco Fernández Mateos, en “Ingenios de Guerra hasta el Siglo XIX”, Quirón Ediciones, Valladolid – España – 1996, entre otros autores, resalta la similitud entre el movimiento que realiza el pie de gato, inclinándose hasta hacer contacto con la batería y el que hacen las gallinas para alimentarse y de allí su denominación. Lo cierto es que, a partir de mediados del siglo XVI y probablemente en Italia, aunque existen versiones respecto de su ubicación en los Países Bajos, un nuevo mecanismo de encendido hace su aparición. El pie de gato de las armas de rueda, se traslada a la parte posterior de la platina, siendo ahora su rol el de golpear el pedernal, que seguía sosteniendo entre sus quijadas, contra una nueva pieza, el “rastrillo”. Este era un brazo encorvado, unido por su extremo inferior a la parte delantera de la platina, donde recibía la tensión de un corto muelle en “V” externo, también fijado a esta y con su extremo superior rematado en una plancha transversal, destinada a recibir el golpe. De accionamiento enteramente manual, tenía dos posiciones extremas, volcado totalmente hacia la boca del arma o “de descanso” o hacia el pie de gato o posición “de disparo”. En esta última, se situaba por sobre la cazoleta, con su remata ligeramente inclinado hacia el interior de la misma. Dispuesto el pie de gato totalmente hacia atrás, al oprimirse la cola del disparador, caía hacia el rastrillo, golpeándolo con la piedra y logrando el desprendimiento de pequeñas chispas incandescentes, las que tenían por destino inflamar la carga de pólvora contenida dentro de la cazoleta. El mecanismo de disparo propiamente dicho, se encontraba dentro de la caja del arma, Inmediatamente detrás de la platina. El pie de gato se encontraba unido por su eje, a una pieza de forma excéntrica, conocida como “nuez del martillo”, sobre la que actuaba el extremo de un amplio muelle en “V” o “muelle real” fijado a la cara interna de la platina. Un fiador trababa una saliente o “diente” de la nuez, reteniéndola cada vez que el martillo era arrastrado hacia atrás o “montado”. La presión sobre la cola del disparador, liberaba ese fiador y la fuerza del muelle real impulsaba la caída del pie de gato. En los ejemplares más primitivos y más tarde en algunos de procedencia morisca, el fiador realiza un movimiento horizontal, atravesando la platina y trabando sobre un talón del pie de gato, en forma análoga a lo que acontecía en la llave de rueda. La cazoleta presentaba una tapa deslizante, destinada a conservar el cebo en su interior y a salvo del acontecer climático, cuya apertura en algunos casos, se producía al momento del disparo, mediante palancas unidas al rastrillo.




LLAVE DE BATERIA MORISCA:

El modelo más primitivo de la llave de batería, tuvo amplia difusión en el norte africano, perdurando hasta el siglo XIX, en lo que se ha dado en llamar la llave morisca, o según otros autores, la llave marroquí. Las piezas presentaban una profusa decoración, principalmente con incrustaciones que variaban en material, conforme la calidad de la pieza. La llave en si misma, tenía cazoleta con tapa deslizante y rematada por un disco, cuya utilidad no se aprecia. Algunos autores, Rafael Ocete Rubio, en Las armas de Fuego su evolución de 1775 a 1900, Editorial Nebrija S.A. – León – España – 1982, entre otros, opinan que este disco estaba destinado a proteger el rostro del tirador de las chispas. Empero debe tenerse en cuenta que, en el caso de tiradores diestros, el rostro del tirador se encuentra a la izquierda de la caja y la cazoleta a la derecha, por lo que el misterio no encuentra solución a la vista.

LLAVE DE BATERIA MORISCA El verdadero "snaphaunce" difiere de la "llave báltica" por tener el gatillo un eje de rotación sobre el que, en el interior de la platina, se fija la nuez: pieza metálica en forma excéntrica, sobre la que actúa el extremo del muelle real y que, por medio del juego de palancas, opera la apertura de la cazoleta. El muelle real es interno, mientras que el cubrecazoleta, deslizante, es similar al empleado en las llaves de rueda. La pieza más antigua que ha llegado a nuestros días se encuentra en la Armería Real de Estocolmo, siendo fechada en 1556. Se trata de un arcabuz con un calibre de 15 mm y un largo total de 17,40 cm. El que presenta en el cañón punzones de la ciudad de Nuremberg. Tratándose posiblemente de uno de los ejemplares alemanes que, en 1556, fueron provistos de llaves de sílex en el arsenal sueco de Arboga. La llave con que cuenta es del tipo báltico, faltándole la cazoleta, soldada al cañón. 

LLAVE DE BATERIA BALTICA:

Existe un tipo primitivo, que algunos autores citan como una llave de características independientes, denominado llave báltica. El ejemplar más remoto pertenece a la Real Armería de Estocolmo y se encuentra inventariado bajo el Nº 1795. El mismo presenta un gatillo provisto de largas fauces y un breve cuerpo, dotado de un amplio talón. Sobre la cara inferior de dicho talón actúa, de abajo hacia arriba, un prolongado resorte unido a la platina. Cuando el gatillo se reclina hacia atrás, alcanza un punto en que el talón supera un fiador que suele atravesar la platina, quedando bloqueado y un brazo, que termina en una superficie convenientemente inclinada, se dispone para recibir el choque del sílex preso en el gatillo. La cazoleta, que no ha llegado a nuestros días, estaba entre los dos elementos y disponía de cubrecazoleta de acción manual. Oprimiendo el disparador, el fiador libera el gatillo que cae violentamente, golpeando en su trayecto contra la superficie inclinada del rastrillo, con el extremo de la piedra, provocando una lluvia de chispas que encienden la pólvora contenida en la cazoleta.


A partir de la mitad del Siglo XVII, el rastrillo se sustituye por la batería, pieza en forma de "L" que servirá simultáneamente de rastrillo y cubrecazoleta. Además un resorte externo, inmovilizará la batería en dos posiciones extremas: abierta o cerrada. Un perfeccionamiento notable fue la adopción del rastrillo a la moderna y del disparador de movimiento vertical actuando sobre muescas labradas en la nuez, disparador que permanecerá casi sin variantes hasta el siglo XIX. Esta llave es fácilmente reconocible, en primer lugar por la conformación de la batería y en caso de ser holandesa o morisca, por tener un disco al término de la cazoleta. Abundando más las moriscas que las realmente holandesas, pues se siguieron fabricando allí por muchos años después que en Europa era de uso común la de chispa. Esto llegó a tal punto, que en 1895, los derviches todavía usaban "snaphaunces" en sus guerras. Con esta llave el martillo asume el nombre de pie de gato, que usaría plenamente en las de chispa. En castellano por derivación, al fin, quedó reducido a gatillo, en tanto que en otros idiomas también originó denominaciones zoológicas: cook en inglés, chien en francés, can en italiano, etc.. Un detalle importante a tener en cuenta al leer literatura antigua, es que se ha utilizado la palabra "snaphaunce" para designar, primero a esta llave y luego a la de chispa; surgiendo recién en el siglo pasado la denominación de flint-lock, para esta última en exclusividad. 

LLAVE DE BATERIA ESCOCESA

Constituyen un grupo aparte dentro del snaphunce, por su forma y decoración. Características que mantuvieron desde finales del siglo XVI y hasta la mitad del siguiente. Guardan cierta similitud con los snaphunce rusos, algunos de los cuales presentan un muelle real externo que opera de arriba abajo sobre un apéndice anterior o “espolón” del pié de gato. 

LLAVE DE BATERIA INGLESA

Durante la primera mitad del siglo XVII aparece esta llave, que sigue las líneas generales de la snaphaunce, pero mejorándola en detalles. En ella la batería hace las veces de cubrecazoleta, siendo mantenida como tal por un muelle real, interno o externo. Al recibir el golpe de la piedra retenida por el martillo, giraba alrededor de un tornillo, descubriendo la cazoleta. Al no ser posible remover la batería de su posición, como en la llave de snaphaunce, para evitar un disparo accidental, se dotó al martillo de un seguro de medio monte. Básicamente existieron tres modelos, según la acción del fiador:  El más antiguo, en el cual el fiador atraviesa la platina para trabar en el pié de gato.  El que le siguió, en el cual el fiador, si bien atraviesa la platina, traba al mismo tiempo en la nuez o pieza excéntrica unida al eje de giro del pié de gato.  El más moderno, en el cual el fiador no atraviesa la platina y su acción se ejerce directamente sobre la nuez, la cual tiene dos posiciones, de medio monte y monte, determinadas por dos caladuras. En algunos ejemplares muy finos, un deslizante externo hacía de seguro, trabando el martillo e impidiendo su caída. Estas piezas recibieron el nombre de Llaves de Perro o Dog-Locks.




LLAVE ESCANDINAVA

Entre mediados de los siglos XVI y XVII en el norte europeo, se conoce una variante de la llave de batería, en la que el fiador trababa en un resalte de la cola del martillo. En los primeros tiempos, el muelle real externo presionaba en un resalte inferior del martillo, pero a partir de mediados del siglo XVII, fue interno, haciendo presión en una leva excéntrica unida al eje de giro o nuez. Como precaución para evitar accidentes, también en ella se levantaba el rastrillo y cuando en 1670 este se atornilló al cubrecazoleta, se optó por girarlo media vuelta por medio de ese mismo tornillo, en tanto que un muelle externo retenía el cubrecazoleta. Siguiendo los pasos de la llave inglesa en sus últimos ejemplares, el fiador trababa internamente en la nuez. LLAVE ESPAÑOLA

También denominada “de Miquelete” en épocas recientes, ya que en su momento en España se la conocía como “de Patilla” y en el resto de los países como “española”. Las primeras noticias acerca de ella datan del año 1580, pese a que los ejemplares más remotos conocidos, recién proceden del 1625. James D. Lavin en “History of Spanish Firearms”, menciona un ejemplar de la Real Armería de Madrid (I.20) el cual se encuentra en una pieza que combina una lanza y dos cañones de arma de fuego, que a su juicio constituiría la más rudimentaria forma de llave de patilla. Su creación se atribuye al hijo de uno de los armeros traídos de Alemania por Carlos V de Alemania y I de España, Simón Marquart o Marcuarte II, hijo de Simón Marquart o Marcuarte I. Cabe recordar que la familia Marcuarte fue traída a España para elaborar llaves de rueda, primero en la persona de Pedro y luego en la de Simón, quién trabajó en Madrid bajo los reinados de Carlos I, Felipe I y Felipe II, siendo su punzón o marca una hoz y un blasón conteniendo la corona imperial, bajo la cual se entrelazaban las letras S y M, símbolo de trabajar para el rey. Una de las principales características de la llave española reside en que el muelle real, exterior y de brazos desiguales, actúa sobre el talón del gatillo hacia arriba. El pié de gato tiene además, un apéndice largo y curvo en su parte inferior, fácilmente reconocible a primera vista; su cara interna se arrastra casi sobre la platina, superando el muelle real gracias a una muesca tallada en el borde interno de éste. Dos pasantes atraviesan la platina para actuar sobre el gatillo, el de más abajo, para el medio monte, presenta una muesca horizontal con sección en “V”.

Tirando hacia atrás del martillo, al superar la patilla el orifico, emerge el pasante y al soltar el martillo, el borde inferior de la patilla se introduce en la muesca. El único modo de desbloquearlo es montar totalmente el martillo, siendo entonces retenido por el pasante superior, que lo mantiene en posición de fuego.


La batería tiene dos elementos principales: el rastrillo y el cubrecazoleta, dispuestos en ángulo recto. La cara frontal del primero presenta una acanaladura para ayudar al desprendimiento de chispas de la piedra, posiblemente debido a la mala calidad de las piedras empleadas en España. En esta llave el tornillo que ajusta las mordazas tiene su cabeza rematada en un aro o anillo que facilita la acción de ajuste por medio de la introducción de cualquier elemento alargado. LLAVE MORISCA

También de origen español, es conocida por los coleccionistas como “de agujeta”. El muelle real, siempre externo y de brazos desiguales, actúa sobre el gatillo en forma ascendente, trabando sobre la parte superior de la patilla. El pié de gato es corto y la quijada superior móvil, está guiada por un apéndice inferior que atraviesa su similar inferior. El seguro se logra por el enganche en una muesca del talón del gatillo, de un gancho unido a la extremidad posterior de la platina. LLAVE DE ANSELMO

Variante portuguesa de la anterior, denominada allí “fecho de Anselmo”, es citada por algunos autores, entre ellos el más importante sin duda Marco Morín. Su empleo se remonta al siglo XVI y alcanzó bastante perdurabilidad o importancia en Ceylan. LLAVE DE CALZO ATRAS

Esta variante de la llave española ha sido descripta por J.D. Lavin en la obra ya mencionada. En ella los pasantes de monte y medio monte están ubicados en la misma pieza, sujeta a la acción del disparador. Un muelle simple, similar al de monte de la llave española, hace funcionar el mecanismo. Su principal defecto reside en que la posición de monte descansa en un orificio interno del extremo posterior del pié de gato y en que el uso hace que las paredes del mismo se hallen sujetas a un desgaste que torna insegura la llave en posición de monte.

LLAVE A LA FLORENTINA

De gran difusión en la península ibérica se siguió inexplicablemente fabricando hasta los primeros años del siglo XIX, conformando con la española uno de los dos tipos de llave comúnmente llamados “mediterráneos”. De características similares a la española, se diferencia en estar dotada de un fiador menos robusto pero de doble acción, que traba primero del martillo, llamado “perrillo” o “gallo”, en posición de medio monte y luego en una prolongación de éste o posición de disparo o monte. El ángulo de golpe de la piedra contra la batería era menos eficaz que el de la española. Poseía además, un engrosamiento de la cara interna del cuello del pié de gato, que al caer apoya en el borde superior de la platina, limitando su recorrido.

LLAVE A LA ROMANA

Vigente desde el siglo XVII hasta los primeros años del siglo XIX se distingue por el muelle real externo de acción descendente. El sistema de disparo es similar al de la anterior, diferenciándose solamente en la forma de pié de gato, largo y afinado y en la curvatura hacia adentro de la batería. Es dable ver numerosos ejemplares en el Museo Nacional de Artillería de Torino, Italia. Así como una ordenanza fechada en octubre de 1547, del Duque de Toscana, determinando las características


que debían tener. En suma podemos señalar que constituyó una refinación de sistemas anteriores y que fue usada en muy finas armas, principalmente italianas. LLAVE MIXTA

Este tipo de mecanismo, utilizado solamente en España y con muy limitada fabricación, se encuentra en la pistola y el fusil Modelo 1802 reglamentarios del ejército de ese país. Estaba conformada con parte de una llave española y parte de una llave francesa, el muelle real era interior, mientras que el resto de los mecanismos correspondían a la llave española. Fue prontamente abandonada y reemplazada por la llave de chispa. LLAVE FRANCESA

Denominada “de pedernal”, “a la moderna” y más comúnmente “de chispa”, fue inventada por Marín Le Bourgeoys en Lisieux, Normandía, en el año 1612. Afirmaciones del doctor Lenk, Director del Museo Real de Armas de Estocolmo y máxima autoridad en este tipo de llave hasta su fallecimiento, que fueran vertidas en su obra “La llave de chispa y su desarrollo” publicada en 1939, sitúan su creación entre los años 1610 y 1615. Poco se sabe de Marín Le Bourgeoys, desconociéndose la fecha de su nacimiento, no así la de su muerte acaecida en 1634. Se sabe que fue ayuda de cámara de Luis XIII de Francia, para quien fabricó varias piezas. En el Museo del Hermitage en Leningrado, se encuentra un fusil de chispa fechado por el Dr. Lenk en 1610 y en que aparece el nombre de Le Bourgeoys en la platina. Esta llave se caracteriza por un martillo cuya forma semeja un cisne, por la disposición interior del muelle real y por el rastrillo de forma ligeramente ovalada. En las armas destinadas al uso civil, se agregaba una decoración elegante a la platina. El mecanismo reconoce como antecedente al de la llave de batería y al de la española, tomando de la primera el muelle real, el fiador y la nuez del martillo internos y de la segunda, el rastrillo en función de cubrecazoleta.

El fiador enganchaba en un diente de la nuez del martillo, que se montaba contra la presión del muelle real. Al presionarse el disparador, el fiador zafaba de su posición cayendo el martillo contra el rastrillo al que, luego de hacerle desprender chispas, levantaba descubriendo la cazoleta. El martillo en los modelos antiguos, tiene una forma casi recta, para luego adoptar en la segunda mitad del siglo XVII, la de cisne que sería distintiva de la llave hasta el fin de su utilización.


Una de las escasas mejoras en más de doscientos años, fue la contraplatina o brida de la nuez, consistente en una chapita de hierro que servía de apoyo interno a la nuez, con dos tornillos que la retenían en posición, uno que le era propio y el otro compartido con el fiador. Si bien al principio, solo Francia la adopta masivamente, ya que Alemania siguió fiel a su más perfeccionada de rueda, España a la de patilla e Italia a esta y a la de batería, luego su reinado mundial fue el más amplio conocido hasta la fecha por encendido alguno. El hecho que el reinado de Luis XIV fuera en rector de la moda para el resto de Europa, es un motivo a tener en cuenta para explicar la generalizada difusión de esta llave y la producción de piezas con ella en todos los países europeos y orientales. Las versiones militares de esta llave se incorporan a todos los ejércitos de las grandes potencias y su uso se extiende hasta mediados del siglo XIX, cuando cede ante la llave de percusión. Bajo este extenso período todos los tipos de armas largas o cortas, militares o civiles, adoptan la llave de chispa. Con ella nacieron el Brown Bess, el Charleville, el Kentucky y muchos otros, sin dejar de lado la multitud de intentos de rayado interno de los cañones, de retrocarga a través de complicados sistemas y mejoras que la técnica aún no podía hacer efectivas. 

LLAVE DE CHISPA INGLESA

En Inglaterra se conoció una variante de la llave de chispa, denominada a la inglesa o jacobita en la que el fiador no trababa en un diente de la nuez internamente, sino que atravesaba la platina. Además existía un tope fijado a la platina, contra el cual tocaba el martillo al detener su caída. LLAVE DE PISTON

Hacia 1795 el reverendo escocés Alejandro Juan Forsyth decidió mejorar los sistemas de encendido de las armas de fuego partiendo de la utilización de mixto fulminantes. Estas mezclas eran conocidas desde tiempo ha, pero sólo habían sido experimentadas como sustituto de la pólvora, para lo que resultaban demasiado violentas.

Forsyth ensaya el fulminato de mercurio pero por distinto camino como iniciador de la deflagración de la carga y ya en 1805 confeccionó un modelo de esa llave. La misma consistía en una recámara giratoria que contenía la cantidad de fulminato necesario para veinticinco disparos. Volcando a cada giro una porción de mezcla en una parte plana de su eje, era posible producir la chispa, por medio del golpe de un perno empujado por el martillo en su caída. El chispazo corría por un canal interno de ese mismo eje y pasando por el oído, inflamaba la carga alojada en la recámara.


LLAVE DE FORSYTH SEGUNDO MODELO La tradición dice que Forsyth actuó impulsado por su afición a la caza en esteros o pantanos, tan comunes en su país de origen. La llave de chispa con el golpe del martillo una fracción de segundo antes del disparo, espantaba los patos anticipadamente. Esto puede ser cierto o no, pero si lo es que Forsyth concibió aplicar a las armas de fuego los compuestos capaces de detonar por choque. Estos eran conocidos por los trabajos de Johann Tholde, referidos al fulminato de oro a comienzos del siglo XVII, por los de Berthollet en 1788, respecto del fulminato de plata y por los de Johann Kunckel, acerca del fulminato de mercurio, en la segunda mitad del siglo XVII. Pero su utilización no pasaba de meras curiosidades químicas, sin aplicación concreta, mucho menos en el terreno de las armas. Cuando Forsyth se dirigió con su invento al Director General de Intendencia en Londres, Lord Moira, este quedó interesado en las posibilidades militares del sistema, instalando al reverendo en la Torre de Londres. Allí formó un taller con el especial permiso del Consistorio de Aberdeen para trabajar. Lamentablemente un cambio en la persona que desempeñaba el cargo de Director y el poco resultado de los experimentos llevados a cabo, produjeron la expulsión de Forsyth de la Torre “con toda su basura” como reza el documento respectivo. Forsyth no se desalentó y siguió trabajando, ahora con James Watt y el 11 de abril de 1807 obtuvo una patente de invención tan completa que cubría todos los aspectos del uso de mixto fulminantes. El sistema recibió el mote de “frasco de perfume”, por la forma del recipiente de fulminante.

Durante 1808 y 1818 se produjeron elevadas cantidades de armas deportivas que empleaban el sistema, pero su uso se limitó a ellas, ya que por su costo, nunca se lo empleó en armas militares. Una variante menos conocida, producida por el propio Forsyth, se diferencia de la anterior en que en lugar de un depósito giratorio, existe una pieza deslizante que contiene la cazoleta y cuyo movimiento está ligado al martillo. Al montar el martillo, la pieza deslizante es tirada hacia atrás, dejando caer sobre la cazoleta una porción de fulminante. Cuando el martillo cae, la pieza es empujada hacia adelante, dejando descubierta la cazoleta al golpe de éste, con el fulminante en su interior.


La patente de Forsyth era tan completa, cubría tantos aspectos referidos a la utilización de mixto fulminantes, que durante su vigencia los demás inventores debieron aguzar su ingenio para crear sistemas que, siguiendo el mismo principio no la violaran abiertamente. Para cuando la patente dejó de regir, esa misma búsqueda había dado sus frutos: una variada gama de mecanismos había superado la concepción inicial y abierta el camino hacia el cartucho metálico. LLAVE DE PILDORA

Los americanos atribuyen la invención de este sistema al Dr. Samuel Guthrie, uno de los tres descubridores del cloroformo. Guthrie mezcló clorato de potasio con goma arábiga, obteniendo unas píldoras que colocó en la cazoleta, modificada, de una llave de chispa, en donde recibía el golpe de un punzón aguzado en que terminaba el también modificado martillo. Esto parece haber sucedido en 1826, difundiéndose el sistema en los Estados Unidos bajo el nombre de “punch lock” o “llave de punzón”. Trocando por el más difundido de “pill lock” o “llave de píldora”, al pasar a Europa. Guthrie en realidad no fabricó llaves o armas que llevaran su sistema, solamente se dedicó a proveer de píldoras a las fabricadas por armeros ya establecidos. El sistema era sencillo, muy fácilmente se podía transformar una pieza de chispa con sólo modificar la cazoleta y el martillo o bien sustituir ambos por una chimenea especial y un martillo puntiagudo. Entre los armeros que elaboraron armas con llave de píldora podemos mencionar: Billinghurst, quién elaboró las mejores, A. Hart, Gilbert y Roger & Hart, quienes la mantuvieron hasta 1861. LLAVE DE TUBO

Fue patentada en 1818 por John Manton y estaba basada en la utilización de tubitos de cobre que contenían en su interior el mixto-fulminante. El tubito era de paredes muy delgadas y al principio estaba abierto por ambos extremos; su diámetro era de pocos milímetros y su largo de dos y medio centímetros aproximadamente. Era introducido en el oído, quedando apoyado en una concavidad de la platina y sujeto por una tapita a presión, la que tenia a abertura para dejar pasar la aguja del martillo, en su extremo final.

Una mejora consistió en el golpe del martillo en su parte media, hallándose entonces ocluido el otro extremo, para impedir el escape de llama y facilitar su remoción.

En 1831 Westley Richards presenta una chimenea que permitía la total introducción del tubito, el que recibía el golpe del martillo en su extremidad.


LLAVE DE CEBADO A TUBO

También llamada “koptiteur”, versión francesa del vocablo griego utilizado para significar deslizamiento y golpe. Se debe a la idea de un médico urólogo francés, el Bacón Charles Louis Stanislaus, más conocido como el Dr. Hourteloup. Este descubrió que una mezcla de cuarenta y ocho partes de clorato de potasio, con una de azufre y una de carbón vegetal podía ser introducida en un tubo de plomo o de peltre y el conjunto cortado por golpe, sin que se produjera su estallido. Sobre esta base diseñó en 1834 un alimentador continuo para armas de tipo “underhammer” (aquellas que tienen el martillo situado bajo el cañón). El mismo consistía en un tubo largo, que contenía la mezcla, que corría por un canal especial, cuando era montado el martillo. La extremidad del tubo próximo al oído, al caer el martillo, era seccionada por una parte del mismo dotada de filo, en tanto que era detonada por el extremo final de este. Si bien la idea tomó estado público en 1834, reconocía como antecedente una patente de 1831, debida a otro francés: Leboeuf de Valdehon. En ambas se utilizaban armas underhammer, en ambas el martillo seccionaba, separaba y detonaba el tubito lleno de fulminante, pero mientras que en el segundo de los casos no se conoce la existencia de piezas, en el primero se sabe de su empleo en Francia, Bélgica y la existencia en el Museo de l’Armee. de una pieza procedente de Husqvarna, Suecia y otra de Rusia. LLAVE DE JONES

Este mecanismo producido por J.Jones & Co. retoma la utilización de fulminante en polvo, partiendo de la utilización de una llave de chispa modificada. El rastrillo es sustituido por un depósito de fulminante en polvo, que al ser puesto en posición vertical vierte una porción de fulminante sobre la cazoleta. El martillo, terminado en un punzón, cae sobre el mismo, golpeándolo y apartándolo con que lo un resorte cierra la salida del fulminante. Se conocen varias mejoras a la misma idea, que no era otra que la original de Forsyth. En 1821 W.Richards controlaba mecánicamente el depósito por medio de un brazo articulado; W.Green por su parte, unía el martillo al depósito por un engranaje. LLAVE DE CEBAS

Denominada en inglés patch-lock, consistía en un martillo de cabeza hueca, que contenía allí una porción de fulminante encerrada entre dos piezas de papel o parches barnizadas para protegerlo de la humedad. Ello implicó la necesidad de modificar el oído del arma, largándolo hacia afuera, para ser a la vez yunque y conducto de llama. Ello dio nacimiento a la chimenea, primero fija al cañón y luego a rosca, como hoy la conocemos. Como dijimos la ceba fulminante se hallaba alojada en la cavidad del martillo, para hacer la carga más rápida se hizo descartable el percutor, con lo que podían llevarse varios ya cebados. El sistema tuvo su auge entre los años 1807 y 1818, siendo atribuida su creación a Pauly. LLAVE DE CEBAS EN CINTA

También conocido en los Estados Unidos de Norteamérica como “Tap Primer”, su creación se debe un dentista de Washington llamado Edward Maynard en 1845. Consistía en dos cintas de papel pegadas entre las cuales se colocaba una pequeña cantidad de fulminato a intervalos regulares, muy similar a las conocidas “cebitas” de las armas de juguete de hace algunos años atrás.


Estas eran puestas en posición sobre la chimenea mediante una rueda dentada accionada al montar el martillo.

Como ejemplo de este sistema vemos un revólver calibre .28 fabricado por la Massachussets Arms Co. y una ampliación de la ubicación de la cinta en el armazón.

LLAVE DE BOLITA

O “pellet-lock“, fue patentada por J. Manton, en 1816. En ella el percutor estaba roscado al martillo, siendo independiente del mismo y contenía una bolita de fulminante y una aguja percutora flotante. Al caer el martillo sobre el yunque formado por la chimenea, la aguja detona el fulminante y las llamas pasan por el oído a la recámara. En 1852 Norh & Skinner patenta un revólver que utiliza un disco con bolitas de fulminante en una de sus caras. La rotación del tambor y el monte del martillo se lograban mediante una palanca que hacia las veces de arco del guardamonte. DISCOS FULMINANTES

El inventor de este sistema fue Christian Sharps en 1852, bajo la denominación de “disc primers”. Consistía en unos pequeños discos conteniendo fulminato de mercurio que iban apilados en un hueco a propósito en el armazón. Al montar el martillo el disco superior se colocaba en posición de encendido. Ilustramos este sistema con la pistola de un tiro cal. 38 que fue fabricada por C. Sharps Co. entre 1859 y 1863.

LLAVE DE PERCUSION

Ella representa el remate final de todas las basadas en la utilización de mixto-fulminantes. Acerca de su creación existen contradictorios testimonios. Joe Manton al publicitar la primer arma de su confección que empleaba el sistema consignaba: “Made from the Original Design of Colonel Peter Hawker”, literalmente: realizada a partir del diseño original del Coronel Peter Hawker. Este por su parte, en “Instructions to Young Sportsmen”, hacia referencia al hecho de haber presentado un diseño al citado armero inglés, mejorando lo hecho por el mismo con anterioridad.


Afirmaba, con singular modestia no atribuirse el mérito de la invención de la cápsula fulminante, pero si en cambio el haber contribuido a su difusión por medio de una simplificación de la idea. Joseph Egg, otro afamado armero inglés, por su parte nunca registró la idea, pero si vendió finas armas en cuyas cajas se leía la siguiente etiqueta: “Inventor of the Percussion Cap”, (Inventor de la cápsula de percusión). En opinión de J. N. George, publicada en “English Guns and Rifles”, Manton atribuyó la idea a Hawker para evitar la responsabilidad del robo de la creación de Egg.

DESCRIPCION DE LA LLAVE DE PERCUSION 1) PLATINA – 2) PERCUTOR – 3) CHIMENEA 4) PORTACHIMENEA 5) OIDO 6) CHAPEAU

De todas formas, lo cierto es que otro inglés, Joshua Shaw, encomendó en 1814 a un armero de Durham, llamado Roantree, la construcción de un arma que utilizaba para su encendido una copita de acero conteniendo el fulminante. En los años siguientes Shaw diseñó copitas de peltre y de cobre desechables, las que no podían ser recargadas como las originales de acero. Según Hawker su mejora se produjo en 1818, año en que Manton patentaba su llave de tubo; Shaw en su trabajo “A Sketch or History of the Copper Cup”, editado en 1847, demuestra haber trabajado la idea varios años antes. Para completar la confusión Purdy, un armero que produjo piezas para Forsyth, se atribuyó la invención como resultado de la observación de una copa invertida sobre la mesa de un restaurante, mientras esperaba el menú. Lo cierto es que Shaw viaja a Filadelfia, EE.UU. en 1817 y recién cuatro años más tarde recuerda patentar su creación. Si lo hizo por sentirse como un forastero o por haber vendido a Egg la creación en Inglaterra, no podemos decirlo. Hasta aquí, lo que podríamos denominar lado inglés del asunto, pues existe un lado francés, con Francois Prelat, armero parisino que en 1820 patenta el sistema, dejando de lado una solicitud previa de 1816, de otra ingeniosa utilización del fulminante. Para concluir este enredo podemos decir que en la segunda década del siglo XIX Le Page y Boutet en Francia y John Manton, Purdy, Parker, Mortimer, Greener y Egg en Inglaterra fabrican finas piezas que emplean la cápsula de percusión. En esencia la llave empleaba una cápsula tronco cónica que contenía en su interior una gota de fulminante. Esta cápsula era colocada sobre una chimenea metálica, con un orificio axial y percutida por un martillo de cabeza plana, lanzando la llama por el oído hacia la carga. Con ella se aseguraba un mejor sellado de los gases y se terminaba con el peligro del trozo de metal despedido por la detonación.


La llave de percusión posibilitó un gran paso adelante en el desarrollo de las armas de repetición, bajo su reinado vieron la luz: los pepperboxes, los primeros modelos de Colt y el famoso deringer, con una sola “r”. En esta llave el pie de gato fue definitivamente reemplazado por un martillo de cabeza pesada y la

cazoleta completa con su rastrillo, por una chimenea colocada sobre el oído. Pero el adelanto fundamental de esta llave, tanto en su empleo deportivo como militar, era la inmediatez del disparo. Había desaparecido ese perceptible lapso entre la caída del pie de gato y la salida final del proyectil por la boca del arma. Las partes componentes de la llave de percusión son los siguientes:  Platina: también denominada “pletina” en obras de origen español contemporáneo. Era una pieza de mayor longitud que ancho, sobre la que iban montados los restantes componentes de la llave. Las de buena calidad estaban confeccionadas en acero, templado o endurecido superficialmente por cementación o tratamiento similar. Su terminación varió de lisa a grabada, con adornos hechos a buril o al agua fuerte y simplemente pulida o pavonada, especialmente en ejemplares realizados luego de la primera mitad del siglo XIX. Suelen presentar el nombre del armero, punzones de prueba, nombre y/o escudo del monarca, en este último caso en los ejemplares de uso militar.  Martillo: en este sistema deja de utilizarse la denominación “gatillo” para referirse a la pieza de choque, la que adopta la denominación antedicha y la de “percutor”. En lo morfológico sustituye sus mordazas por un extremo cóncavo y robusto destinado a chocar con la chimenea, aportando masa material necesaria para dar mayor contundencia al golpe contra el fulminante y retención de éste contra la chimenea. Recibía un tratamiento de endurecimiento superficial, cementado, que le permitía soportar los choques contra la chimenea, sin resultar afectada. Algunos presentaban decoraciones que adoptaban una forma animal, frecuentemente un león.  Guardacebo: de uso exclusivo en las armas militares y excepcionalmente en algunos ejemplares civiles. Era una pieza que se interponía entre la chimenea y la cabeza del martillo, girando sobre un eje. Su finalidad era permitir montar el martillo, colocar un fulminante sobre la chimenea y tener el arma asegurada contra un disparo fortuito, pero lista para un uso inmediato.  Muelle Real: denominación dada a la pieza que permite impulsar hacia delante el martillo. Tenía forma de “V” de gran longitud y una gran fuerza, necesaria para asegurar el disparo. Se encontraba situado del lado interior de la platina, dentro de la caja del arma y debía ser suficientemente sólido y de funcionamiento eficiente, ya que su desmontaje y recambio, sólo podía ser efectuado removiendo la llave por completo y empleando una herramienta especial, todo lo cual no se corresponde con condiciones “de campo” e implicaba la intervención de un armero.  Nuez: era una pieza con forma de media luna, provista de dos dientes de retenida, fijada a la cara interna de la platina, por una prolongación, casi siempre de perfil cuadrado, que le sirve de eje y atraviesa la platina para servir de eje al martillo, por el lado externo. El primer diente de la nuez colocaba al martillo en una posición intermedia de seguro, también llamada “de medio monte”, en la cual pese a que se oprimiera el disparador, el martillo no caía. El segundo diente lo llevaba a la posición extrema, desde la cual sí caía al oprimir el disparador. Por delante de estos dos dientes de retenida, la nuez poseía una forma curva sobre la que se apoyaba un


extremo del muelle real, bien directamente o bien mediante una pieza intermedia articulada, llamada “cadeneta” y es el punto donde el muelle mandaba la fuerza que la obligaba a girar sobre su propio eje, arrastrando el martillo. Por sus condiciones de trabajo, debía necesariamente ser de buena calidad y sometida a un proceso de endurecimiento.  Fiador: tenía forma de “L”, con un extremo empujado por el disparador y el otro en contacto con los dientes de retenida de la nuez e impidiendo el movimiento de ésta en la posición de seguro o de monte. Era mantenido en posición por un pequeño muelle en forma de “V”, que también lo empujaba a introducirse en los dientes de la nuez.  Brida: servía para la sujeción del fiador y de la nuez, estando fijada a la cara interior de la platina mediante dos o tres tornillos. En algunos ejemplares también sujetaba al muelle real del fiador. Comúnmente, además de los tornillos, contaba con unos salientes que se introducían en orificios de la platina, para servir de tope y no presionar excesivamente sobre las piezas dificultando su funcionamiento. Como curiosidad podemos mencionar una creación, que de por si no constituye un sistema separado, pero si una ingeniosa aplicación del que estamos describiendo. Su autor fue Pottet, quien en 1829 diseña un cartucho con una chimenea adosada a su culote. Se trata indudablemente de un intento de retrocarga, pero empleando el último gran sistema de encendido de la avancarga. SISTEMAS DE CEBADO AUTOMATICO

Líneas más arriba, hemos mencionado el sistema de cebado creado por Hourteloup, el mismo no fue una creación aislada, muchos otros intentaron automatizar la provisión de mixto-fulminante bajo las más diversas formas, algunas de las cuales hemos pasado revista y otro más de efímero reinado. Prácticamente existieron tantos sistemas de cebado más o menos automáticos, como sistemas que utilizaron el mixto-fulminante. Sin dudas el más conocido y exitoso fue el patentado por Edward Maynard en 1845, muy similar a las “cebitas” que cargaban los revólveres de juguete hace ya algunos años. El fulminante, bajo la forma de capsulitas era colocado entre dos tiras de papel barnizado y enrollado, depositado en una cavidad especial del arma. Por medio de una rueda, conectada al martillo o por medio de una palanca, una capsulita era interpuesta entre este y la chimenea en su caída. Tanta popularidad alcanzó el sistema que fue prontamente adoptado por el ejército de los EE.UU. y muchas piezas de llave de chispa transformadas a él. Las carabinas Jenks y Sharps lo utilizaron, así como el modelo reglamentario de 1855. Si bien la retrocarga lo tornó obsoleto, se siguieron fabricando piezas deportivas por muchos años más. Una modificación, debida a N.J. Ward y aparecida en 1856, contenía todo el mecanismo en el martillo. En 1852 Sharps patenta un modelo que utilizaba una columna de fulminante en discos, empujada hacia arriba por un resorte y hacia delante por un botador conectado al martillo. Mientras el martillo cae, un disco es retirado del depósito tubular y colocado sobre la chimenea, justo antes de que este lo aplaste sobre ella. En 1841 W. Richards registró una dosis de fulminante contenida entre dos piezas de papel maché y alimentada en forma lateral, quedando sobre el oído por medio de dos salientes. Como ventaja se proclamaba la imposibilidad de su caída con los movimientos del arma. En 1834 Shrapnell patenta un cebador de “detonating balls” como lo llamó, que no era otra cosa que un depósito circular situado por delante de la cazoleta y que, montado sobre una guía


longitudinal, era empujado manualmente hasta quedar sobre la cazoleta, donde deposita una “detonating ball”. Al soltarlo, por la acción de un resorte, vuelve a su posición. En 1859 Rupertus patenta un mecanismo que aloja en la cabeza del martillo un disco de fulminante, siendo este el que lo lleva a la chimenea. El depósito se alojaba en el propio cuerpo del martillo. En ese mismo año, Jesse Butterfield, también trabajando sobre discos fulminantes, ubica un depósito al pie de una rampa que conduce al disco, aquí llamado “waffer primer”, hacia y por sobre la chimenea. En el prolífico año de 1859, Richard Lawrence patenta una versión del sistema que hemos visto en el Sharps de 1852, destinada a anular la acción del botador y posibilitar el empleo de cápsulas de percusión. LLAVE DE CADENETA

Fue un perfeccionamiento posterior de la llave de percusión ya descripta, debido a armeros ingleses. En ella se agregó un pequeño eslabón en forma de “S” entre el muelle real y la nuez. El mismo había sido empleado en escopetas inglesas muy finas, pero recién se difunde con la llave de percusión. La posición del muelle real respecto del martillo, originaba las variantes denominadas: ⇒ de cadeneta delantera o recta, también llamada “a la inglesa” ⇒ de cadeneta trasera, llamada “a la francesa”. LLAVE DE RETROCESO

Denominada “de retroceso automático” y “a rebondissement” por los franceses. Como la anterior no constituía una llave nueva, sino que era una mejora de la de percusión original. Utilizaba la rama menor del muelle real para hacer retroceder al martillo luego del disparo, a una posición de seguro. Este mecanismo tuvo amplia difusión en armas de repetición, como revólveres de simple acción, escopetas de doble cañón, rifles de caza, etc.. PARTE 4 – EL ARTE ARMERO

Cuando hoy en día escuchamos mencionar los nombres de Colt, Smith & Wesson, Beretta, etc. automáticamente los asociamos con enormes plantas industriales, dotadas de las más modernas máquinas para la realización de armas de fuego. Fabricas herederas de la tradición de lejanos armeros medievales, que se nos presentan por lo común en medio de una bruma. Poco sabemos de sus nombres y de la forma en que hacían sus productos con las, hoy, rudimentarias herramientas de que disponían. Dedicaremos a continuación, un breve espacio, que nos permitiera dar sólo un pequeño golpe de viento que despeje parcialmente esa bruma, ya que el hacerlo totalmente implicaría años de estudios y recopilaciones y varios volúmenes de resultados. Al hacer su aparición, dentro del arte de la guerra, las armas de fuego, en su más antigua forma: la artillería, quedaron estrictamente confiadas a manos militares en lo que a construcción y manejo se refería. En esa época era muy común que para el sitio de una ciudad o fortaleza se construyeran a su propio pie los elementos que le servirían. Ello era posible debido a la rusticidad de dichos elementos, que incluso llegaron a usar simples piedras, más o menos talladas, como proyectiles.


Es así que todo texto militar de alguna valía en la época, dedicaba alguna referencia a la construcción militar de armas de fuego. Posiblemente el más antiguo de estos tratados, que contenga esa referencia, sea el de Roberto Valturius, fechado en 1472. Para algunos autores es posible que en 1364 se construyeran en Perugia (Italia) quinientos "cañones de mano", íntegramente de metal y con cañones de cuatro pulgadas de largo; pudiendo haber sido obra de herreros del lugar. Precisamente es a partir de este dato que los gremios de herreros comienzan a monopolizar, en el Continente, el comercio de armas de fuego. Favorecidos sin duda, por la incipiente agremiación artesanal y por el rápido auge civil de las mismas. Es notable observar que los centros de la industria armera se localizaron con preferencia en las cercanías de arsenales como en St. Etienne y Brescia o de comunidades de herreros, con preferencia de forjadores de herraduras, como en Bilboa y Eibar (España), Lieja (Belgica) y Suhl (Alemania). Justamente los armeros de Suhl son los que logran en 1463 su reconocimiento como oficio independiente y su agremiación. En cambio los soldadores de cañones de Lieja no fundan su sociedad hasta el siglo XVII y aun entonces lo hacen como una subdivisión del gremio de los herreros. Como dato curioso señalemos que en esa ciudad, el montaje de los cañones (no su elaboración) era un privilegio exclusivo de los carpinteros; tan celosos de su monopolio que el que fuera autor de un trabajo tal no perteneciendo a ese gremio era multado con tres florines de oro y sufría la confiscación del producto en cuestión. La tiranía de los gremios, en este particular arte como en todos los demás, causó que fueran muchos los que buscaran nuevos horizontes en distintos países, difundiendo así sus conocimientos y técnicas. En 1545 Enrique VIII tenia a su servicio en la Torre de Londres un numeroso núcleo de artesanos especializados en la construcción y uso de arcabuces, considerado numen de los que dieron la fama mundial a la región. En el gobierno de la reina Isabel había ya treinta y siete acreditados armeros demostrando sus habilidades en el reino. Jaime I revocando un acta de la reina María, confío el monopolio de la ejecución de armas de fuego a Edmund Nicholson, lo que provocó en 1607 que los cinco únicos armeros subsistentes pidieran al Parlamento la anulación de la injusta disposición. Este así lo hizo recompensándolos por el daño sufrido, pero puede decirse que ninguna otra conquista fue lograda en suelo inglés hasta el 1637, en que los armeros de Londres obtienen su reconocimiento gremial, formando The Master, Wardens and Society of the Mistery of Gunmakers of the City of London (El Maestro, los Guardianes y la Sociedad del Misterio de los Armeros de la Ciudad de Londres). Como tan largo nombre debe haberles parecido un poco pomposo, corto tiempo después lo trocaron en el de "The Gunmarker's Company" (La Compañía de Armeros). El catorce de marzo del mismo año obtiene por gracia real el permiso para probar la calidad de las armas fabricadas en esa ciudad y en un radio de diez millas a su alrededor. Cabe citar como antecedente de ese virtual banco de pruebas oficial, al fundado por Francisco I en St. Etienne (Francia) pero en carácter no obligatorio. Ya en 1631 Carlos I, disgustado por la existencia de armas de dudosa calidad y peligrosidad, forma una comisión de armeros y fabricantes de armas blancas para que probaran las armas de todo tipo fabricadas; colocándoles como constancia de dicha prueba una plaqueta de cobre con la letra "A" mayúscula bajo la corona real. La experiencia previa de estos maestros no debía ser menor a siete años en el oficio y los comerciantes estaban obligados a vender solo armas portadoras de esta plaqueta. El rival tradicional de la época de los armeros londinenses eran los ubicados en Birmingham. En 1535 John O'ewn había establecido la primera fundición de cañones del reino, realizándose algunos años mas tarde, similares trabajos en Cokfield y recién un siglo mas tarde en Deriton, Birmingham, se fabricaron culebrinas.


Pero la historia de Birmingham propiamente dicha comienza en 1683, cuando Sir Richard Newdigate, representante de Warwickshire, obtiene del Gobierno una orden por mosquetes con la que convence a los herreros de esa ciudad de aceptar su financiación para cumplir el contrato. Las armas fueron probadas y aceptadas con el consiguiente disgusto por parte de la London Co. que acudió al Parlamento reclamando y de donde fue gentilmente derivado al Board, al que se encargó solucionar el problema, pero sin ningún resultado concreto posterior. Los herreros de Birmingham eran capaces de producir a un ritmo superior al pedido, casi doscientos mosquetes mensuales. En 1692 ellos obsequiaron a Sir Newdigate, en agradecimiento por su intervención, un certificado y la primer arma elaborada en la región, la que fue destinada a la casa familiar del citado, en Arbury. Con la apertura del comercio con África, la rivalidad entre los dos polos armeros del Reino Unido, alcanza tal violencia que en febrero de 1707 doscientos armeros de Birmingham deben sentarse ante el Parlamento protestando por el mal trato que reciben de sus colegas londinenses y amenazando que en caso de no solucionarse el problema se verían forzados a emigrar al extranjero. Es entonces que el Gobierno dispone, como atenuación sino solución, la instalación de otro banco de pruebas en esa localidad, para servir a la misma y sus adyacencias. En 1813 se adiciona al banco destinado a las armas y partes que tenían como destinatario al propio gobierno, otro para las armas destinadas al consumo civil. Una idea de la magnitud del trabajo allí realizado la dan las cifras de las armas probadas en los doce primeros años de labor del mismo: 1.388.725 cañones de armas largas y 292.245 de cortas. De allí la importancia de Birmingham creció hasta hoy y cuando el establecimiento de fabricas oficiales en Lewisham y Enfield mino la rama militar del comercio, los lugareños no se desanimaron y realizaron las posiblemente mas finas armas deportivas de la época. Lanzados a la faz deportiva solo volvieron a la militar durante la Guerra de la Independencia de los EE.UU., luego de la cual siguieron cimentando su sólido e imbatible prestigio. Hemos mencionado al pasar, la existencia de bancos de prueba oficiales, justo es que demos una somera idea de los mismos. Fueron creados debido a la "viveza" de ciertos comerciantes que imitaban las marcas (punzones) con que ciertos afamados armeros grababan sus piezas. Esto llego a tal límite que hizo peligrar el negocio de las armas de fuego, que aun no se habían impuesto totalmente en el gran público. Por ello, primero las corporaciones de armeros y luego los propios reyes se vieron en la necesidad de dotar a las mismas de un testimonio de buena construcción. Para ello se las sometía a pruebas de tortura, de exigencias superiores a las que se verían sometidas en la práctica, pasadas las cuales se les grababa un código que indicaba el tipo de prueba pasada. Las fechas de fundación de los diferentes bancos son muy diversas y quizás permitan realizar una estimación del desenvolvimiento del arte en cada país. Así vemos que en Alemania el primero se hizo en 1891, en tanto que su similar en Francia le fue recién en 1904, Austria-Hungría lo tuvo en 1892, España (Eibar) el 31/01/1915 e Italia en 1920. Hemos tomado al Reino Unido, en general, como ejemplo de la pujanza del arte armero y de su creciente importancia, ahora daremos algunas pautas sobre sus secretos. Los gremios medievales eran celosos guardianes de los secretos de su profesión y el de los armeros no fue la excepción, sin embargo es por intermedio de sus propios productos que pueden irse poco a poso develando los sistemas usados y su evolución. Algunos autores mencionan haber hallado referencias a los procesos usados en Brescia en 1577 en la obra de Cataneo "Arte de fare le arma e i fucili" existente en la Biblioteca de París, pero es algo dudoso que las mismas pasaran de citas superficiales. En cambio los trabajos de Fúcar (1535), Spadoni y Bonfadini, junto con otros escritores del siglo XVII y el análisis de las piezas de la época por expertos, nos permiten una idea del tipo de proceso utilizado.


Los trabajos de forja eran sin duda lo más destacable en un arma de ese momento, la correcta terminación, el perfecto balance y el delicado adorno de todas las partes, nos maravillan en el hoy, mundo estándar. Pensemos que cada pieza debía ser trabajada a mano por el artesano y que por ende no había dos idénticas. Podemos decir que incrustada en cada una de las líneas se hallaba el esfuerzo y aún el alma del artesano. Realmente hoy nos cuesta colocarnos en ese mundo pasado, rodeados como estamos de perfectas y aceitadas maquinarias, pero despojadas totalmente de alma, de vida. El punto del forjado de los cañones es sumamente interesante y amplio al estudio, por lo que trataremos de dar un rápido vistazo al mismo. El sistema mas difundido con anterioridad al damasquinado, fue el originado en la Península Ibérica y que usaba como material viejas herraduras de hierro. Quizás más que por las bondades del material proveniente de ellas, el hecho de usarlas provenía que todos los herreros las poseían en abundancia. El proceso era el siguiente: se formaba con ellas una tira o lámina de metal que se curvaba en un cilindro de más o menos quince centímetros. Luego se forjaba hasta que el mismo era bien compacto y parejo en su espesor, hecho lo cual se unían tantos cilindros como era de largo el cañón a lograr, uniéndolos sólidamente a forja y martillo. El grano del metal se depositaba en forma circular a lo largo del cañón, lo que le daba un efecto denominado “twist”. Se decía que al forjar en pequeñas porciones el hierro se obtenía una mayor eliminación de impurezas y un mejor “batido” del material, pudiéndose controlar mejor el diámetro y el espesor del cañón, reforjando algún trozo en caso de necesidad. Se empleaban aproximadamente veinte kilogramos de herraduras para un cañón que pesara poco menos de tres. Como referencia, recordemos que un cañón de .32 o .34 de calibre y noventa centímetros de largo, por lo común pesaba un kilo trescientos gramos. Por el contrario, Martínez de Espinar, el forjador de Felipe IV, opinaba que un cañón de un metro de largo sólo debía pesar un kilo ochocientos gramos, pero eso sólo se lograba en cañones muy finos destinados a armas deportivas. Otro sistema es el de “canons a ruban” descripto por Marolles y usado corrientemente en Francia en el siglo XVIII. Con una tira de hierro de menor espesor que el requerido, se formaba un tubo del largo del cañón. Luego sobre esta “chemise” o “camisa” se enrollaba otra tira en tres o cuatro vueltas, dependientes del espesor a lograr. El conjunto era expuesto al fuego y forjado hasta obtener un tubo del espesor y contextura deseada. Al usarse una sola tira o “ruban” para realizar todo el trabajo era necesario calcular muy bien el largo de ésta, un metro y medio de ella equivalían a treinta centímetros de cañón. El cañón una vez terminado de la forma arriba citada era taladrado al diámetro deseado, básicamente se eliminaba casi por completo la camisa original. Con este procedimiento, se obtenían cañones de una elasticidad mayor que la de los citados más arriba. Existía aún otra forma de trabajo, si bien más primitiva: era la de “entubar” una tira de hierro del largo del cañón a realizar y luego retorcerla sobre si misma, de forma tal que el grano del metal adquiriera una forma espiral a lo largo del cañón. Se decía que este sistema daba mayor robustez al material y en algunos casos se lo hizo pasar por genuino “twisted”. En 1798 William Dupein patentó en Inglaterra un sistema de forjado original, que no se sabe a ciencia cierta si partía de los españoles y franceses antes citados, los que habían sido descriptos por Marolle en su obra, traducida al inglés en 1889. Consistía en enrollar alrededor de una varilla de hierro una lámina de acero o de acero y hierro mezclados; el conjunto era soldado en forja y el corazón de hierro era eliminado al taladrar el cañón. Este sistema no tuvo ni mucho ni poco éxito, pero si sirvió para que los avispados de siempre pintaran sobre él imitaciones de los posteriores y caros cañones damasquinados. Los cañones de Damasco consistían en un cierto número de barras de hierro o acero, que enrolladas sobre un mandril eran calentadas al rojo y forjadas a martillo. Una vez pulidas presentaban un


hermoso aspecto, con una serie de filigranas interiores. De acuerdo al número de barras empleadas se determinaba la calidad de los cañones, siendo especialmente famosos los de Birmingham de “tres a cinco hierros”. No es nuestro deseo el cerrar este vistazo a los fatigosos procesos artesanales, tan lejanos de nuestra época, sin antes citar algunos de los nombres de estos verdaderos artistas. La lista es corta, muchos de ellos no sobrevivieron en el recuerdo a sus piezas. Si hemos logrado nuestro objetivo, al tomar una pieza, la admiraremos como pequeña joya el esfuerzo humano, de la paciencia de quién no pudiendo vencer a la muerte física, nos legó un trozo de su vida y de su obra. Quién sabe si nuestra tecnificada generación podrá legar a las que le sigan algo que contenga tanta lucha, tanta superación, tanta humanidad o si solo dejará monstruos automáticos, que sólo reconozcan como padres a la electrónica y a la cibernética. Pero volvamos a nuestro tema: uno de los más destacados armeros fue Lazarino Comminazo, el mejor en su oficio en el norte italiano durante el siglo XVII y que nos legó finas y ornamentadas pistolas de rueda. Los armeros españoles sólo podían ser comparados con nombres de la talla del descripto, siendo los más famosos: Nicolás Bis, platero de Felipe V; Juan Sánchez de Miruena, armero de Felipe III; Gabriel del Algora y Migona de Pistoya fueron otros también de primer orden en la época. Camilo Vittelli de Pistoya y Bossi de Roma, reputados en su momento como inventor de la pistola y del arcabuz de rueda de dos cañones, respectivamente, aportaron grandemente al desarrollo de las armas de fuego. La ornamentación era encarada normalmente por artesanos totalmente apartados del forjador propiamente dicho, entre ellos podemos citar a Tacuinet de París, que legó un tratado del tema de uso general en la década del 1660. El famoso cronista Samuel Pepis, en su Diario, fechado en 1667, señala el favoritismo que las armas francesas gozaban entre la clase alta londinense por su belleza; aunque Truelock gozaba también de gran fama. Cabe indicar que el escribió el primer tratado inglés sobre tiro al vuelo. Ninguna lista estaría completa si en este período no mencionáramos a ese armero fabuloso, cuyas enseñanzas sobrevivieron por muchos años. Nos referimos a Joseph Manton, creador de gran cantidad de elementos hoy comunes en armas, especialmente en escopetas, como por ejemplo la banda ventilada. A pesar de toda su inmensa gravitación sobre la historia general de las armas inglesas, fallece en 1835 a la edad de sesenta y nueve años, en la absoluta pobreza. Otros armeros ingleses de fama fueron: Ezekiel Baker, especialista en rifles; Nock, Durs, Egg, Wilkinson y Smith, entre todos ellos contribuyeron a fundar el prestigio mundial de Londres como centro armero. Podemos decir que cierra este período W. Greener, que contribuyó grandemente a la fama del eterno rival de Londres, Birmingham, creando armas de gran calidad. Fue uno de los más sólidos opositores al sistema de retrocarga, orgulloso como todos sus colegas de la herencia de Manton y creyente de que con la percusión se había sacado todo el partido posible a las armas de fuego. El tiempo demostró su error, pero sin opacar la finura y calidad de sus trabajos. Como dato curioso, acotemos que Greener fue el primer comerciante de Inglaterra en adoptar en 1846 un anuncio luminoso, basado en la luz eléctrica.


PARTE 5 – APARICIÓN Y EMPLEO DEL ESTRIADO

W.W. Greener en “The Gun and its Development” publicado en Birmingham en 1910, aporta la siguiente definición respecto del estriado o rayado: “consiste en el corte de las paredes interiores del cañón de un arma de fuego para formar una estría espiral en su superficie” El objeto de esta práctica es el de guiar al proyectil, durante su trayecto de salida, forzándolo a girar sobre su eje, de forma tal que mantenga esa rotación durante su vuelo, equilibrando cualquier irregularidad y disminuyendo la tendencia a apartarse de su trayectoria ideal. El estriado se lleva a cabo mediante una máquina que fuerza un elemento de corte en el interior del cañón, logrando cualquier ángulo, grado o giro de la estría. La parte del cañón no trabajada, se denomina “campo” entre nosotros, mientras que en inglés recibe el nombre de “lands” que le es equivalente. Desde 1498 es posible hallar referencias al trazado de dos rayas rectas, paralelas al eje del cañón, siendo atribuida su creación a Gaspar Kellner un armero vienés, con el fin de evitar que la acumulación de sarro dificultara la carga. Por su parte respecto al rayado helicoidal existen dos versiones: una que lo atribuye también a Kellner y otra que hace lo propio con Augusto Kotter de Nuremberg entre los años de 1500 a 1520. El Manual de Conocimientos Militares editado por la Academia Militar para la Guardia Nacional de la Capital en el año 1896, otorga al primero el diseño recto y al segundo el helicoidal. Debemos señalar que algunos autores, entre ellos Almirante, realizan una diferenciación semántica entre los términos “rayado” y “estriado”, atribuyendo al primero el dibujo recto, mientras que al segundo el trazado helicoidal. Hoy día consideramos que es superflua esa consideración, el uso común ha Identificado ambos términos. Desde tiempo antes de su empleo en armas de fuego, era costumbre en Alemania el imprimir rotación a los dardos de la ballesta por medio de cortes en su extremo o por la disposición de plumas y trozos de metal a la manera de aletas. En algunas ballestas los dardos eran disparados a través de un tubo guía, estriado en espiral, pero si fueron producidos antes o después del rayado de armas de fuego es imposible el decirlo. Las primitivas formas del rayado fueron rectas, paralelas, de medio giro, estrechas o en número no inferior a dos, luego tres, cinco, siete, nueve o doce estrías fueron las más comunes. Cuando las estrías tomaron la forma espiral, la estría doble fue desechada, reapareciendo en 1725 en España, de la misma forma que adoptaría el rifle Brunswick en 1835. La cantidad de giros variaba mucho en los primitivos ejemplares, la más común era de uno en medio metro a un metro, pero puede hallarse de medio a tres cuartos de vuelta para el mismo largo. También hubo diseños de espirales regulares o crecientes o decrecientes hacia la boca del arma. Greener cita a un tal Mr. Deane quién refiere haber visto un antiguo rifle cuyo estriado crecía desde la recámara hasta un punto medio del cañón, decreciendo luego hacia la boca. La forma misma de la estría varió mucho, las hubo cuadradas, redondas, triangulares y hasta en forma de coma, conocida está última como “rayure á virgule”, producto de los diseños de Berner,


aparecida hacia 1835. Consistía en dos, tres o cuatro anchas estrías qué, si bien en el interior no parecían tener lomo, al mirarlas desde la boca adoptaban la forma que justificaba su nombre. La estría de trazo recto empero persistió durante largo tiempo, basada principalmente en la creencia popular de que el proyectil tomaba una senda recta. Aún en 1775 un periódico técnico reafirmaba esto, acotando que el vuelo del proyectil era una línea recta y que el mismo no rotaba en el aire, cualquiera fuera el arma que lo disparara. El estriado si bien nació y se utilizó con armas de avancarga, no rindió todos sus frutos hasta el advenimiento de la retrocarga. Que el proyectil introducido por la boca al salir tomara las estrías, parecía al comienzo un problema imposible de resolver. La solución más rudimentaria y eficaz consistió en deformarlo una vez en el interior de la recamara. Esto se obtenía mediante la utilización de una baqueta de hierro y una maza. También se usó cargar con un proyectil que entrara forzado en el ánima, lo que se obligaba a empujarlo desde la boca, tomando la estría desde entonces. Ambas soluciones eran lentas, laboriosas y por ende, sólo aplicables a la práctica del tiro y la caza, pero no a empleos militares. Recién con la adopción del parche, que más adelante explicaremos, se encontró una fácil aplicación del rayado y el aprovechamiento de sus ventajas en cuanto al sellado de gases.

PARTE 6 – LA ESCOPETA, CREACION Y EVOLUCION

La escopeta es un arma que posee un origen mucho más remoto de lo que muchos creen. Su sistema, basado en la retrocarga, apareció por vez primera entre los últimos años del siglo XV y los primeros del siguiente. Don Gonzalo de Córdoba, el Gran Capitán, atribuyó los reveses que sufrían sus tropas a manos de los suizos al estar dotados de armas inferiores, encargando a los armeros italianos la tarea de solucionar ese problema. Es casi seguro que ambos bandos estuvieran dotados de la misma arma, vale decir la espingarda, solo que los suizos, mejor entrenados y más diestros en su uso, le sacaban mayor partido; recordemos que la práctica del tiro en ese país siempre ha sido un deporte nacional. El hecho es que varias armas fueron presentadas a la consideración del jefe español, todas ellas seguían más o menos los lineamientos de la época, resultando en la práctica poco eficaces. Solo una de ellas, que se apartaba de lo común en que en ella se utilizaba la retrocarga, mediante un complicado sistema de cierre, aportaba características, que ameritaban su adopción masiva militar. Lamentablemente el nombre de su creador no ha quedado grabado en el libro de la Historia, a pesar de merecerlo sobradamente por haber dado viabilidad con los escasos medios mecánicos de la época a un sistema que recién pudo ser implantado con total éxito en armas militares dos siglos después. La escopeta primitiva estaba provista aún de llave de mecha separada, pero su cadencia de tiro era superior a la de las armas de avancarga. Según lo dicho por Clonard (Historia Orgánica – Tomo I – Pág. 62) basado en informes de Zuloaga, ésta arma adoptada por Don Gonzalo fue llevada a Orán por los “escopeteros” del Cardenal Cisneros en 1509. Siempre a estar con éste autor, citado también por Almirante en su soberbio Diccionario Militar (Pág. 416/7) en marzo de 1509, al formarse en Toledo la fuerza expedicionaria,


que tenía como objetivo la conquista de Orán, su comandante, Cisneros, decidió sacar todo el partido posible a la caballería, de gran preponderancia a la fecha, usándola para formar un cuerpo de tiradores a caballo armados con la escopeta precisamente. Es interesante recordar la descripción que del uniforme del escopetero hace Clonard, en la obra citada, por ser una curiosa mezcla de resabios de la caballería medieval y nuevas armas de fuego avanzadas para su siglo, “el escopetero vestía –dice- peto y espaldar con armadura de brazos, almofar (una capucha o gorro de malla que cubría la cabeza, dejando libre desde las cejas hasta la barbilla), morrión, faldón, musequíes (ancha manga de malla adherida a la coraza y que llegaba al codo), guarda de rodillas canilleras, zapato herrado y luas de malla. Además de la escopeta, llevaba espada de dos manos. Su caballo estaba sólida y elegantemente enjaezado con silla corcera, crinera y testera, petrinal, baticola y rosetón de grupa de hierro”. Según Alderete y Covarrubías su primera designación fue “scopietta” en italiano, al parecer derivada del griego “escopos” del que también derivaría “escoppiare” o dar estallido. Según algunos diccionarios castellanos, podría derivar del latín “scloppus”, voz onomatopéyica del estampido que producía o voz imitativa del ruido que hace el golpe que se da en los carrillos hinchados. Almirante en su obra ya citada, agrega también la raíz “scopa” latina que era como se llamaba el blanco con que se ejercitaban los honderos. Pero si bien poseía mayores ventajas que las espingardas o que las culebrinas, su vigencia como arma reglamentaria fue breve, siendo pronto reemplazada por el arcabuz, nuevamente de avancarga, pero de mejores condiciones balísticas. Al producirse esa desplazamiento, la palabra escopeta, ya castellanizada en España se usó indistintamente para designar a todas las armas de fuego, así vemos que Cervantes o Quevedo la usan para denominar, no a un determinado tipo de arma, sino a la de más uso en ese momento. Recién en el siglo XVIII se limita para designar a un arma de caza menor, que dispara esencialmente perdigones. En las primeras líneas del Capítulo XXII, de la Primera Parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrito por Cervantes y publicado en España en 1605, se menciona el uso de escopetas de rueda por parte de unos guardianes de reos. Es muy importante aclarar el punto, que en principio parece contradecir lo dicho líneas arriba; dicha llave, es de hacer notar que estas piezas, que llevaban muchos perfeccionamientos, al parecer actuales, no correspondían en absoluto a modelos militares, que como dijimos no existía ya a la fecha por haber sido reemplazada por el arcabuz, sino a finísimas piezas particulares sumamente delicadas y onerosas. En un manuscrito del siglo XVII es dable de ver escopetas dotadas de llave de rueda, doble disparador “al pelo”, seguro, alza y guión e incluso es sabido que algunas sirvieron de intento del estriado, cosa que luego se desechó totalmente en este tipo de arma. Reiteramos que estas armas no pueden ser consideradas como muestra de una época sino por el contrario exponentes excepcionales y muy raras piezas de perfecta factura. Si bien la escopeta quedó militarmente relegada por el arcabuz, no desapareció totalmente su uso y construcción con los fines de la caza menor. Así en la primera mitad del siglo XVIII, para ser exactos hacia 1750, se produce un resurgimiento técnico de ella a manos de los excelentes armeros ingleses, que la llevarían al lugar que hoy ocupa. Hasta esa fecha, los mejores cañones europeos provenían de España y los armeros ingleses los importaban de allí para agregarles sus culatas y llaves. De allí en más aprenden ellos también la técnica de producción y comenzarán a realizarlos de excelente calidad. En manos de los mismos armeros que consiguieron las excelentes pistolas inglesas de duelo, la escopeta asciende lentamente por la escala de la perfección. Entre sus artífices, podemos citar a Nock, Egg, Twigg y al afamado Manton, que a fines del siglo XIC logra una perfección y una calidad tal de diseño, que las actuales piezas de la mejor calidad en poco se aparten de los lineamientos de las suyas. Al decir del Dr. R. M. Demaría, autoridad en todo lo que a armas se


refiere, Manton puede ser considerado como el padre de todos los escopeteros ingleses y maestro de todos los que le sucedieron. En 1775 Sam Nock crea la recámara por medio de la “recámara patentada” que lleva su nombre y que consistía en la sustitución del canal lateral u oído, que llevaba el fuego de la cazoleta a la recámara, por un tapón u obturador que atornillado al cañón poseía en su interior ese canal. Esto lograba que el fuego se propagara a toda la carga desde atrás y más uniformemente, lo que derivaba en un encendido final más rápido. En tanto otros armeros logran la “cazoleta a prueba de agua” consistente en una serie de surcos que tenía el cubrecazoleta y que coincidían con un reborde especial que impedía que el agua cayera sobre el martillo y deslizándose por el mojara el cebo. Ello eliminaba el principal problema de la llave de chispa cuando era usada bajo la lluvia y le permitía un seguro encendido con solo mantenerla a cubierto hasta el instante de su uso. LA ESCOPETA DE DOS CAÑOS

El marcado desarrollo de los cañones que, como ya dijimos era motivado por la lentitud de quemado de la pólvora y su consiguiente peso, había impedido hasta esa fecha la proliferación de las escopetas de dos cañones, que resultaban excesivamente pesadas hacia la boca. Cuando se mejoraron las pólvoras, pudo comenzarse a reducir el largo de los mismos, que fueron del metro o metro con veinticinco a ochenta centímetros (cuarenta/cuarenta y cinco a treinta y dos pulgadas respectivamente). Es entonces que realmente comienzan a verse las primeras piezas de dos caños, en las que los escopeteros ingleses se esmeran a los efectos de lograr una banda superior que permitiera su rápido encare para el tiro al vuelo. Como aquí arribamos a una clásica discusión entre los cazadores, cañones superpuestos o yuxtapuesto, es menester que hagamos una pequeña parte en nuestro vistazo general a la historia de la escopeta, para explayarnos sobre éste punto en particular. La primera escopeta de dos cañones fue superpuesta y como resultado de su largo, de peso considerable, por lo que debió colocársela sobre caballetes, denominados “boecke” y de ahí merecedora del apelativo “bock”. Como estaban dotadas de un solo mecanismo de disparo, los cañones debían ser rotados para su disparo, por lo que también se conocieron como “wender” o “giradoras”. Recién luego de muchos años hicieron su aparición las de cañones yuxtapuestos, que rápidamente sacaron ventaja de sus antecesoras debió a su menor costo y mayor sencillez de la operación de carga. A pesar de ello y como las de cañones yuxtapuesto presentan algunos inconvenientes que sus antecesoras no presentaban, los armeros siguen venciendo dificultades y al fin, abaratando costos y elevando el nivel técnico, logran construir nuevamente excelentes piezas de cañones yuxtapuestos. Desde la segunda posguerra este último tipo comienza a acaparar cada vez más simpatizantes, desplazando poco a poco a la de cañones yuxtapuestos o laterales. Las ventajas de la de cañones superpuestos sobre la de los dispuestos lateralmente pueden resumirse brevemente así, en la primera el cierre que obtura los cañones por detrás de la recámara impide el movimiento pendular de los mismos durante el disparo. Por el contrario, en la de cañones laterales, al producirse el disparo, cada cañón realiza un movimiento pendular hacia el lado opuesto (derecho hacia la izquierda e izquierdo hacia la derecha), ello se debe a que el cierre es unilateral y no bilateral como en el caso anterior y no impide que el cierre se separe del sistema luego de cada disparo. Esto trae aparejado que con el transcurso del tiempo se produzcan desajustes en las articulaciones, más aún si uno de los cañones se usa más que el otro. En el sistema de cañones superpuestos no sucede esto y aún cuando se use más un cañón que el otro, cosa que generalmente ocurre con el inferior, por estar este dentro de la báscula, es mantenido firmemente en su lugar.


Además la escopeta de cañones superpuestos absorbe mejor las trepidaciones producidas por el retroceso, cosa que es apreciable cuando se hace uso de ella por períodos más o menos largos de tiempo. Hasta aquí hemos reseñado mayormente las características de ambos sistemas desde el punto de vista general, pasaremos ahora a hacerlo desde el técnico. La primera consideración a realizar toma como base la soldadura realizada para unir los cañones, que en el caso de las de cañones superpuestos se lleva a cabo mediante estaño (soldadura blanda) y en la de yuxtapuestos mediante latón (soldadura dura). Debido a que estos últimos necesitan una mayor temperatura, novecientos grados contra doscientos treinta de los otros, hay quienes opinan que con ello se producen alteraciones en la estructura del acero de los cañones que disminuyen su seguridad de explosión. Otro punto técnico de peso es el hecho de que las escopetas de cañones superpuestos poseen en general un sistema de encendido que impide la falla de cartuchos normales y en caso de fallar el fulminante, resguarda mucho mejor el sistema de cierre. Por el contrario en las que los tienen ubicados lateralmente, los disparadores macizos debilitan en plano de choque de la caja. Estas y otras consideraciones han contribuido a la fabricación de piezas de menor costo y mayor calidad que, como ya hemos dicho, desde la segunda posguerra han ido paulatinamente imponiéndose en torneos y en el gusto de los aficionados. Fuera de ello la elección de un arma de un tipo u otro depende de los gustos personales de cada individuo, haciéndolas muy finas y de excelente calidad en cualquiera de los dos tipos. LOS SISTEMAS DE CIERRE

Cuando hablamos de la historia de la escopeta mencionamos su carga por la culata como rasgo distintivo, mas al caer ella como arma un poco en el olvido y al emplearse en todas las demás armas la avancarga, hasta llegaron a hacerse ensayos de introducir cargas de perdigones por la boca, con resultado por supuesto engorroso y poco convincente. Fue precisamente Lefaucheux, creador del sistema de ignición de los cartuchos que llevan su nombre, el que en 1850 y en Francia patentaría el viejo sistema con diversas mejoras nacidas de su observación. Este dotó a sus armas de una palanca de cierre ubicada delante del arco del guardamonte y debajo del guardamano, que al girar introducía una pieza en una muesca inferior de los cañones. Asimismo estas escopetas disparaban los cartuchos por el ideados, esto es de espiga, consistentes en una cápsula conteniendo el fulminante sujeta por un taco a la cara interna de una lámina que daba forma al culote y que tenía sobre sí una espiga que sobresalía dos tercios de su tamaño de dicha lámina. Al golpear el percutor la espiga esta se clavaba violentamente en la cápsula fulminante provocando su estallido, que a su vez encendía la carga. El sistema tuvo inmediato éxito, siendo durante un prolongado tiempo exclusivo en escopetas de dos cañones. En 1851 fue introducido a Gran Bretaña y al año siguiente Lancaster presentó una escopeta de su creación con mejoras sustanciales basadas en el mismo cierre, pero cartucho de fuego central. En 1861, con motivo de la Exposición Internacional de ese año, hacen su aparición las primeras escopetas, casi, iguales a las actuales, esto es con percutores situados en forma oblicua, para recibir así el golpe de los martillos. De allí a las actuales, esto es con percutores situados en forma oblicua, para recibir así el golpe de los martillos. De allí en más deben realizarse mejoras en el cierre, la principal de ellas derivó en la creación del cierre doble, en el que la pieza de enganche era doble. En cuanto a la banda superior fue mejorada por Westley Richards, quién la prolongó como cuña en la caja del arma bautizándola “doll head” o “cabeza de muñeca”. Posteriormente Greener lo colocó un pasador transversal que la sujeta y penetra en la caja. Algún tiempo después Purdey perfeccionó


el sistema de cierre mediante el cerrojo o prepasador, que elimina totalmente la necesidad de la prolongación de la báscula. La palanca de cierre, que en el origen estaba situada en la parte inferior del guardamano, bien pronto fue colocada lateralmente y por último se la ubicó en la parte superior de arma entre los martillos. Esto último emplazamiento fue el que mayor difusión logró, encontrándose en todas las escopetas posteriores y usándose el otro, de palancas laterales, en algunas piezas de pequeño calibre. MARTILLOS A LA VISTA Y OCULTOS

Para más o menos la época en la que nos hallábamos en el párrafo inmediato anterior, esto es 1870, las escopetas llevaban martillos a la vista, situados cada uno en una llave lateral en la parte visible del arma. Se intentaron otros sistemas de percusión pero todos ellos no pasaron de efímeros ensayos sin mayor difusión como el de adoptar el usado en el Dreyse de aguja. El principal problema para la adopción de martillos ocultos era el de cómo montarlos estando metidos dentro del arma. Esto fue solucionado finalmente por Anson y Deley en 1875, basados en los diseños de la escopeta “hammerlest” de Murdoc de 1871. El monte de los martillos se logra por un sistema de palancas cada vez que los cañones son abiertos, basculados hacia abajo y que con perfeccionamientos de detalle, persiste hasta hoy en día. Existe una parcial discusión sobre las ventajas de los martillos ocultos sobre los a la vista y viceversa, pero ambos sistemas pueden considerarse equivalente en cuanto al resultado en arma de calidad. Es por ello que ambos son los más usados hoy en día en armas de dos cañones, utilizándose el de “rolling-block” o cerrojo en las de uno solo, el primero similar al empleado en el fusil Remington modelo argentino 1879 y el segundo en infinidad de fusiles entre ellos los Mauser modelo argentino de 1898 y 1909. CAÑONES DE DAMASCO

Los mismos se usaron hasta la aparición de la pólvora sin humo, fecha a partir de la cual lentamente cayeron en el olvido. Los cañones de Damasco consistían en un cierto número de barras de hierro y acero, que enrolladas sobre un mandril eran calentadas al rojo y forjadas a martillo. Una vez pulidas debidamente, presentaban un aspecto sumamente hermoso, con una serie de filigranas, dentro del metal, formadas por las barras. De acuerdo con el número de barras empleadas se determinaba la calidad de los cañones, siendo especialmente famosos los de Birmingham de “tres a cinco hierros” como solían llamarse. Llegó a tanto la fama de este procedimiento de manufactura que eran preferidos por muchos aficionados a los realizados en acero. Tanto es así que los aprovechados que nunca faltan, realizaban pinturas especiales sobre los de acero para poder hacerlos pasar por los verdaderos damasquinados. La consulta más habitual que recibe aquel que algo conoce de armas, de parte del aficionado es si estos cañones pueden ser usados con cartuchos cargados con pólvoras sin humo, en la práctica la respuesta es siempre no, salvo que pertenezcan a uno de los dos grupos que detallamos a continuación: • Cañones marcados con la letra “R” cursiva, correspondiente al Banco de Pruebas de Londres o de imprenta, correspondiente al similar existente en Birmingham, ambas bajo una corona que indica que fueron probados a partir de 1925, posiblemente a pedido de sus dueños, con cartuchos de 65 mm. de largo, cargados con pólvoras sin humo. • Escopetas belgas con cañones de damasco y recámaras de acero de 70 mm. de marcas muy afamadas y con sellos que indiquen el haber aprobado la prueba con las pólvoras sin humo.


Por lo tanto reiteramos, las escopetas con cañones damasquinados que no se hallen incluidas en ninguno de los dos grupos anteriores NO DEBEN CARGARSE CON CARTUCHOS QUE UTILICEN POLVORAS SIN HUMO, a menos que se esté dispuesto a sufrir daños físicos, quizás irreparables y a la pérdida segura del arma en cuestión. Por otra parte, el hecho de utilizar sólo pólvora negra en sus tiros no es ningún detrimento en cuanto a las dotadas de los preciosos cañones damasquinados, por cuanto con las cargas de pólvora y perdigones adecuados, su rendimiento nada tiene que envidiar a las que usan pólvoras sin humo. Al ser abandonado el damasquinado, se lo sustituyó por el acero forjado especialmente para escopetas; entre los principales podemos mencionar, el acero comprimido-fluido de Withworth en Inglaterra, el Krupp, el Bessemer y el Siemens en Alemania, el Boehler en Austria, el Cockerill en Bélgica y el Hércules de cinco palmas en Francia. EL CHOKE:

La única mejora obtenida en las condiciones balísticas de las escopetas, debida a su diseño, desde su creación; es el “choke”, llamado así en el habla inglesa, “strangle” en la francesa y “agolletamiento” en la española. Si observamos el conjunto de perdigones en su desplazamiento por el interior del ánima del arma, notaremos que los periféricos sufren mas las alteraciones debidas al rozamiento, en tanto que los centrales tienen una conducta más uniforme. En otras palabras, sobre los primeros actúa más fuertemente la dispersión que sobre los segundos. Si proseguimos esa observación cuando han abandonado el arma, veremos que dicha masa toma la forma de un huso de longitud variable, menos denso y más largo y más delgado cuanto más lejos de la boca del arma esté. Podemos afirmar en consecuencia, que los perdigones a una determinada distancia de la boca del arma impactan sucesivamente y no simultáneamente sobre el blanco y que si dotáramos a este de un movimiento lateral y tuviera el suficiente largo, forma de una banda, obtendríamos un rectángulo de impactos. La explicación del fenómeno es simple, los primeros perdigones en abandonar el cañón son los primeros en recibir el frenado o desaceleración, debido a la resistencia del aire, por lo que chocan contra los que los siguen, siendo despedidos hacia la periferia en una corona de tanto mayor radio cuanto mayor sea la distancia recorrida y que mantendrá un núcleo central. Si el ánima fuera rayada, el sentido de rotación impartido haría que la separación fuera, en forma más uniforme, de una corona sin núcleo o con uno muy reducido, tiro hueco. Para disminuir esta dispersión y aumentar la densidad del núcleo homogéneo y por ende de la rosa de impacto, se utiliza el choke, que según G.J. Fernández, es “la constricción o estrechamiento impreso al ánima en un punto cualquiera de su extensión, con el fin de obtener una mayor efectividad del tiro a larga distancia”. Quién fue el creador de este estrechamiento es difícil decirlo, el hombre realizó muchos intentos en el transcurso de los años para mejorar las condiciones balísticas de las armas de ánima lisa. En Inglaterra al difundirse su uso y proclamarse públicamente sus virtudes, en la séptima década del siglo pasado, fue ofrecido un premio a quién pudiera probar documentadamente su paternidad. W.R.Pape, armero de Newcastle, logró demostrar el haber realizado un entubamiento similar en 1866, adjudicándose por ello las diez guineas del premio. Al parecer lo había empleado y observado, pero sin vislumbrar su real significado en cuando a la precisión del tiro con munición. A pesar de ello, existen referencias de ciertos autores que citan usos ocasionales del agolletamiento en España en el siglo XVIII y es mencionado en crónicas inglesas y francesas de fines del mismo y principios del siguiente. Los norteamericanos por su parte, lo atribuyen, unos al cazador de apellido Kimble y otros a dos armeros llamados George Toms y Nataniel Smith. Otros autores lo adjudican a


Greener, el cual sin embargo, se limitó a aplicarlo a sus excelentes escopetas desde más o menos 1874, lo que contribuyó a su difusión a escala mundial. Las primeras apariciones más o menos concretas a su ensayo y valoración provienen del 1873, en que un periódico americano, el “Turf” informó sobre pruebas realizadas por “Field and Farm” con intervención de afamadas marcas inglesas. De estas pruebas resultó vencedora Scout con un rosetón de ciento treinta y dos balines y una penetración de treinta y ocho hojas de papel, siendo segunda la Greener con más balines en el rosetón: ciento cincuenta y uno, pero menor penetración, sólo treinta y cuatro hojas, caso que en la época se tomaba mucho en cuenta. Posteriormente se realizaron nuevas experiencias con cartuchos especialmente controlados, logrando triunfar la Greener con un rosetón de doscientos veintiocho y doscientos veintiún balines, con pólvora Lawrence Nº 4 y munición endurecida Nº 6; siendo esta vez segunda la Scott con ciento noventa y uno y ciento ochenta y dos balines con pólvora Curtis y Dougall Nº 6 y munición blanda Nº 6. Los cañones de Greener y los de Scott presentaban diferentes tipos de agolletamiento, los Greener iban de las .732” a las 6” de distancia de la boca, a las .692” a la salida, pasando por .720” a las 4”, .719” a las 3 ½”, .717” a las 1 ½”, .703” a 1”. En cambio los Scott tenían .725” a las 4 ½” de la boca y .693” en ella, pasando por un reducido paso de .698” a más o menos 4”, que se acentuaba a las 3 ½” con .693” para ensancharse de los 3 1/3” con .720” a 1 ½” con .723”, desde donde decrecía hasta su valor final. Es notable registrar que marcas de concentración del orden de los ciento treinta y cinco balines, que en 1866 eran consideradas excelentes, hoy han sido superadas por la técnica fabril, llegando a valores superiores a los doscientos sesenta, doscientos setenta balines. La única desventaja del agolletamiento consiste en el hecho de que hace poco práctico el uso de balan en la escopeta, pues solo podría usarse aquella que pasara por el estrechamiento y ello haría que en la parte de menor agolletamiento, los gases escaparán por el intersticio existente entre el proyectil y las paredes. Normalmente se expresa en milésimas de pulgada, tomando como “punto de choke” a cada milésima de pulgada de reducción diametral. En general es equivalente a la vigésima parte del diámetro primitivo del ánima, aunque las diversas fábricas usan fórmulas propias, que parten de forma relativamente empírica. La forma de estrechamiento puede realizarse en tres maneras: • Simple estrechamiento de la boca del ánima; • Choke cónico, estrechamiento cónico con base en la boca del ánima; • Choke cilíndrico, se lo considera el de mejor rendimiento de los tres y comienza a los cinco centímetros de la boca como un cono de tres centímetros de altura y se transforma en un cilindro de dos centímetros de largo. Hay además tres grados de choke, cuya nomenclatura y características es sumamente variable • Choke completo o “full choke”, • Choke modificado, • Canon cilíndrico o “cilinder bore”, El tipo de choke no puede, en la práctica, ser determinado más que por el resultado obtenido, esto es tomando el promedio de una serie de disparos, expresado en un porcentaje. Ello se debe a que innumerables variables determinan el rendimiento de un tipo de choke, la primera de ellas es la relación entre el grado de estrangulamiento del mismo y el diámetro del ánima, el tipo de perdigón, la longitud del ánima, el tipo de tacos, la carga de pólvora, etc.. Es por ello, reiteramos, que el tipo de estrangulamiento o choke, solo debe ser determinado con justeza a través de la práctica y de la comparación de rendimientos.


Tomando los tres grados arriba citados, podemos hallar que con un blanco establecido a una distancia fija, si obtenemos un 50% de impactos con el cañón cilíndrico, obtendremos un 60% con el de choke modificado y un 70% con el de full choke. Existen muchas y variadas opiniones acerca de cual es el porcentaje de cada choke y acerca de su denominación en consecuencia; así las fábricas norteamericanas usan una fórmula y las inglesas otra, no siempre equivalentes. El Dr. Gonzalo J. Fernández en su obra “Los Proyectiles y sus Efectos” cita una tabla conjunta de ambos orígenes, que nos permitimos copiar por provenir de una fuente sumamente autorizada: CHOKE Cilindro mejorado ¼ Chone ½ choke o choke modificado ¾ choke o modificado mejorado full choke extra full choke

RENDIMIENTO (%) 50 55 60 65 70 75

Para obtener estos porcentajes se uso un test de patrones mas o menos internacionales, esto es un círculo de treinta pulgadas a cuarenta yardas de distancia, que fue originado en Inglaterra en 1858. Posteriormente Alemania adoptó el mismo test, pero por expresarlo en el sistema métrico decimal, círculo de setenta y cinco centímetros, equivalente a 29,5”, a treinta y cinco metros, 38,3 yardas, posee ciertas diferencias con el inglés, 0,5” en el blanco y 1,7 yardas en la distancia, pese a lo cual es posible considerarlos equivalentes. Por último, la Waanser Versuchanstalt ideó otro sistema mucho más exacto, basado en la cantidad de perdigones o impactos simultáneos que debe recibir una pieza para ser derribada. Estos son: cuatro perdigones de 3 mm (N° 5) para un faisán y cinco de 3,5 mm (N° 3) para una liebre. El test se efectúa sobre un blanco de setenta y cinco centímetros de diámetro que contiene otro de 37,5, el espacio existente entre ellos está dividido en doce zonas y el círculo más pequeño en cuatro. Cada zona tiene una superficie de doscientos setenta y cinco centímetros cuadrados. En base a las consideraciones antes indicadas se determina que un tercio del campo, (275/3) equivale a los impactos para abatir a una perdiz, dos tercios, (275/3 x2), a lo propio para un faisán y dos campos (275 x 2) para una liebre o un concejo. Los promedios surgen de series disparadas a treinta y cinco metros del blanco, tomando en cuenta la regularidad, igualdad, cobertura de campos y densidad de los impactos. El sistema se basa en el huso de perdigones y su comportamiento al atravesar la zona de choke ya descripto. EL CALIBRE DE LA ESCOPETA

Habiendo terminado con el aspecto histórico y estructural de la escopeta, es justo que iniciemos uno de los temas que más controversias, discusiones y confusiones han originado, esto es el calibre de las mismas. Técnicamente hablando, se considera calibre a la magnitud diametral del ánima de un arma de fuego y del proyectil correspondiente. En las armas de ánima lisa, debe tenerse en cuenta el diámetro fuera de la zona agolletada; en las que la tienen rayada deben tenerse en cuenta otras convenciones, que no vienen al caso por el momento. En las armas de ánima lisa, las escopetas y los antiguos cañones, ha habido una tremenda anarquía en lo que a calibres reales y denominaciones convencionales se refiere. En los antiguos cañones la denominación hacía referencia al peso absoluto del proyectil esférico que disparaba, en libras. Esta forma de designación pasó luego a las escopetas, así Zuloaga, al citar las escopetas de Gonzalo de Córdoba, les atribuye un calibre de “catorce adarmes”, utilizando la medida equivalente a 1,79 gr. y similar a la dracma.


Al expandirse el uso de las armas portátiles de ánima lisa la anterior identificación resultó insuficiente, adoptándose entonces otra consistente en el número de proyectiles esféricos, de plomo y del diámetro del cañón que pesaran una libra. Así el calibre 12, significa que doce proyectiles esféricos de plomo y del diámetro del cañón, pesarán una libra y en consecuencia cada uno de ellos equivale a una doceava parte de la misma. A pesar de lo expresado, existen tolerancias que en algunos casos hacen bastante anárquicas estas denominaciones. Por lo común en el habla castellana se indica solamente el número del calibre: 12, 16 etc. y en el mejor de los casos la expresión “en libra”. Para los lectores que tengan a su alcance literatura inglesa, debemos indicar como equivalentes, entre los ingleses la expresión “bore” y entre los americanos la “auge”. Se transcribe a continuación una antigua tabla de denominaciones y tolerancias para armas lisas inglesas. CALIBRE EN DIÁMETROS DIÁMETROS EN PESO PROYECEN PULGADAS LIBRAS MILIMETROS TIL - GRAINS 4 1 23,35 – 23,75 1.750,00 8 .835 – .848 20,80 – 21,80 875,00 20 .775 - .791 19,30 – 19,70 700,00 12 .729 – 752 18,10 – 18,50 583,50 14 .693 - .718 17,20 – 17,60 500,00 16 .662 - .666 16,80 – 17,20 437,50 20 .615 - .635 15,60 – 16,00 350,00 24 .579 - .582 14,70 – 15,10 291,66 28 .550 – .562 14,00 – 14,40 250,00 32 .529 12,75 – 13,05 218,75 Fuente: Los proyectiles y sus efectos – Gonzalo J. Fernández – R.O.U.

PESO PROYECTIL - GRAMOS 113,40 56,70 45,30 37,79 32,39 28,34 22,67 18,89 16,19 14,17

En 1910 en Bruselas y en Lieja en 1911 se reunieron sendas comisiones internacionales a los efectos de lograr una unificación internacional en el calibre de las escopetas. Con el resultado de dichos acuerdos se ha conformado el siguiente cuadro, en donde se exponen:  en las dos primeras columnas, las denominaciones corrientes de los calibres alcanzados por los acuerdos,  en la tercera columna, el diámetro en milímetros que, conforme al acuerdo internacional, le corresponde,  en las restantes columnas, también expresado en milímetros, el valor realmente utilizado en la práctica, por cada banco de pruebas. CALIBRE NOMINAL

CALIBRE NOMINAL

UNIFICACIÓN INTERNACIONAL

ST.ETIENNEFRANCIA/ GARDONNE V.T. - ITALIA

LIEJA – BÉLGICA

ALEMANIA

EIBAR – ESPAÑA

VIENA AUSTRIA

ULM ALEMANIA

9 mm. 12 mm. 14 mm. -

36 32 28 24 20 16 14 12 10 8 4

9,15 10,40 12,75 14,00 14,70 15,60 16,80 17,60 18,50 19,70 21,20 23,75

9,40 10,60 12,95 14,20 14,90 15,80 17,00 17,40 18,30 19,50 21,00 23,55

8,80 10,41 12,75 13,97 14,71 15,62 16,81 17,60 18,52 19,68 21,21 23,75

0,00 10,40 12,90 14,00 14,90 15,90 17,00 17,40 18,40 19,50 21,00 23,60

0.00 0.00 13,20 13,80 14,60 15,60 16,80 17,60/17,80 18,40/18,80 19,40/20,00 21,00/21,80 23,20/23,80

0,00 0,00 13,20 13,80 14,60 16,60 16,80 17,60 18,40 19,60 21,20 24,00

0,00 0,00 13,36 13,97 14,71 15,62 16,81 17,60 18,52 19,68 21,21 23,34

Fuente: Revista Diana Armi – Italia.

Debido a que se ha otorgado a los fabricantes un margen de tolerancia, en más o en menos, de 0,2 mm., podemos apreciar diferencias en casi todos los casos citados. Uno de los calibres más típicos, el doce, prácticamente no presenta ninguna similitud en ninguno de los seis bancos mencionados


Pero es en Inglaterra en donde en virtud de su ya inveterado y complicado sistema de medidas, se produce una situación más confusa. Allí se usa un sistema basado en el punto o “point”, equivalente a un milésimo de pulgada o a 35,4 mm.. Con ello se elabora una serie ininterrumpida del 4 al 12 correspondiente cada valor a un incremento en la medida el proyectil esférico de plomo que pase justo por el ánima. Debido a que esa lista es demasiado extensa y detallada, en la práctica se la ha reducido a lo calibres más comunes usados en todo el mundo, dándose a estos, la medida en “points” que le corresponde, Pero para los ingleses, con todo respeto, esto debía parecerles un poco fácil y lo complicaron, agregando variaciones al calibre “normal” para cartucho “normal”. Así el 12 normal corresponde a .129” (18,516 mm.), el 12 máximo a .740” (18,796 mm.) y el 12 mínimo a .710” (18,034 mm.). La identificación entre todos es: 12 para el primero, 12/1 para el segundo y 13 para el último. Como no queremos cansar al lector con cifras y designaciones que solo han sido creadas por caprichosos designios, dejaremos el tema aquí, citando que además del ejemplo citado, existen varios otros en que se producen notables diferencias, caso del 4 nominal y real. Como hemos podido ver existe una gran anarquía en lo que a calibres de escopeta se refiere, afortunadamente por razones técnicas, no se ha transferido la misma a las recámaras y por ende a los cartuchos. Esto es así debido a si los cartuchos tuvieran un diámetro superior al de la recámara, no podría producirse el cierre del arma y si fuera excesivamente inferior podrían producirse dificultades en el encendido de la carga por no llegar el golpe del percutor y por resquebrajaduras de la vaina al producirse el mismo. Por otra parte cualquier variación en el diámetro del ánima, es rápidamente absorbida por la munición y los tacos. SISTEMAS DE CARGA

Básicamente en las escopetas nos encontramos con cinco tipos de accionamiento y carga. Es indudable que a un sistema dado de uno, le corresponde de preferencia uno dado del otro. En la parte histórica ya hemos visto parcialmente algunos de ellos; entonces los abordamos cronológicamente, ahora los abordaremos constitutivamente. El primer tipo es lógicamente el más simple, la escopeta de un tiro y un solo cañón. Se la ha construido de la calidad más alta, con cañones intercambiables y diseñada especialmente para polígonos, ya que su uso en la caza exige tirar sin posibilidad de un segundo disparo corrector del primero. El segundo tipo está constituido por aquellas accionadas a cerrojo, sistema que para no alargar excesivamente este trabajo, diremos que es similar al utilizado en los fusiles Mauser modelos 1891 y 1909 argentinos, que muchos vemos a diario en polígonos. Normalmente este tipo de escopeta carga tres cartuchos, pero debido al accionamiento especial no es muy fácil el segundo disparo corrector, a que hiciéramos referencia en el párrafo inmediato anterior. Pero por su bajo costo y robustez, son aptas para tenerlas a mano, para usar contra aves de rapiña o merodeadoras, sin hacerse mucho problema por su mantenimiento. El tercer grupo es de accionamiento a corredera, vale decir que los cartuchos son izados desde un almacén situado bajo el cañón por el accionamiento de una corredera, generalmente de madera, que al mismo tiempo sirve de sujeción, montada bajo el cañón. Su funcionamiento es veloz y si permite un segundo disparo en las condiciones arriba requeridas, a pesar de contar todavía con un solo cañón. Precisamente esta característica le permite el ser más económica, liviana y tener la posibilidad de ser fácilmente desmontable. Quizás la mas famosa del tipo sea la Winchester Modelo 12, que ha incorporado un mecanismo que reduce notablemente el retroceso, llamado “hidrocoil”.


El sistema de corredera ha posibilitado el uso extensivo de escopetas de un solo cañón en condiciones competitivas con las de dos y su adopción por parte de las fuerzas de seguridad. En éste punto es casi anecdótico recordar que es un producto casi en exclusividad estadounidense y que precisamente en el viejo oeste, los comisarios de pueblo, que no siempre tenían la puntería que los filmes les atribuyen, solían apelar a la escopeta para dominar revoltosos a corta distancia. La historia, como diría la abuela, siempre se repite. El semiautomatismo, nacido en los rifles, conforma otro de los tipos de accionamiento que analizaremos en la escopeta. Permite disparar sin prácticamente realizar ningún movimiento que desvíe el arma del blanco, que no provenga del retroceso y aún éste último, es en parte absorbido por el mecanismo, lo que en conjunto le da una gran ventaja sobre las dobles, especialmente en los calibres grandes. Casi su única, sino desventaja, por lo menos cuidado, es el hecho de que siempre hay un cartucho fresco en la recámara, no como en el caso anterior, en que en caso de no accionarse la corredera, puede dejarse el disparado para seguridad, sobre todo en cacerías en lugares accidentados. Junto con las mejoras de los tipos anteriores, una de las causas que provocó la retracción del mercado consumidor de las escopetas de dos cañones, fue el elevado costo de las de este tipo y de calidad aceptable. De todas maneras existen varias ventajas a favor de las de un solo cañón, la primera es que en caso de poseer la doble, dos disparadores independientes, el tirador se ve obligado a cambiar la posición del índice para cada uno de ellos. En caso de poseerlo único, no selectivo, puede verse obligado a disparar un cañón determinado y no el que él desea. Esto es sumamente importante si tenemos en cuenta que generalmente existe diferente choke en uno de ellos o ninguno. Para ser justos, debemos indicar que la ausencia de mecanismos de accionamiento, les permiten a las dobles un largo total menor, con un largo mayor de cañones y un mejor balance. Además con solo “quebrarlas” es posible asegurar completamente su transporte por donde sea, aún peligrosas alambradas.

PARTE 7 – CREACION Y UTILIZACION DEL RAYADO

El término “rifle” proviene del inglés, donde equivale a estriado y se aplica, en esa lengua y por extensión en general, a toda arma de fuego larga, que presenta la cara interior del cañón tallada con uno o más surcos de paso y forma variables en el tiempo. El más antiguo ejemplar de rifle en existencia perteneció al Emperador Maximiliamo I y puede ser fechado entre el año 1493 y 1508. Es de calibre 24, equivalente a .577 y utilizaba una carga de pólvora de ciento quince grains, como lo demuestra el correspondiente medidor de carga. Debemos recordar que la pólvora de la época, de imperfecta mezcla, desarrollaba tan sólo dos tercios de la fuerza que más tarde lograría. El empleo de los proyectiles esféricos no era un hecho casual, existían razones prácticas y aún religiosas qie forzaban a ello. Era mucho más fácil su introducción por la boca y la esfera era asociada a los cuerpos celestes, lo que permitía desechar las connotaciones demoníacas que primitivamente poseía el rifle. Aunque hoy nos parezca imposible, G.W.P. Swanson en “Pictorial History of the Rifle” opina que la primera explicación del rayado, emitida por un


nigromante bávaro en 1522, estaba vigente. La precisión del rifle, se decía, era causada por “el hecho de que el demonio no podía montarse sobre el proyectil, como lo demostraba la pura rotación de las esferas celestes, en comparación con la pecaminosa quietud terrestre”. Para resolver definitivamente la cuestión acerca del rifle, el Arzobispo de Mainz, en 1547 realizó una experiencia, tomando a dos miembros de un club de tiro, los hizo disparar a un blanco situado a doscientos pasos, uno de ellos empleaba proyectiles de plata y el otro de plomo, estando los primeros marcados con el signo de la cruz y bendecidos por el clérigo. Luego de veinte disparos por cada tirador, se halló que las balas de plomo habían dado dieciocho veces en el blanco, mientras que las de plata, nunca. Esto llevó a la conclusión que una demoníaca intervención las había conducido al blanco y como resultado, la construcción de rifles fue prohibida y todos los ejemplares existentes confiscados. La no observancia de lo dispuesto se pagaba con la muerte en la hoguera. Por supuesto que la verdadera razón era otra, las balas de plata no podían “tomar” el rayado de la manera que lo hacían las de plomo. La prohibición pronto cayó en desuso, pero la relación de las armas con la demonología siguió en pie. “Der Hexenhammer” (El Martillo de los Brujos) fechado en 1487, describe los medios por los cuales el demonio puede ser inducido a ayudar al tirador. Cuando Carlos María Von Weber escribió la ópera “Der Freishutz” (El Cazador), su libretista, Frederich Kind fue capaz de publicar, en 1843, dos volúmenes sobre hechicería en el tiro con el material acumulado. Estas leyendas incluían, por ejemplo, el uso de hostia consagrada durante la misa; la fundición de mágicas balas en un cruce de caminos, durante la vigilia navideña, mediante semillas de helechos, planta que se caracteriza por carecer de ellas, suplidas por el diablo en persona; también se decía que el diablo conducía una escuela de tiro, con grupos de tres cazadores, uno de los cuales perdía su alma. En medio de esta credulidad y superchería, no es raro que el desarrollo del rifle fuera lento. Conjuntamente con la nueva arma hace su aparición el armero. Primeramente las piezas eran confeccionadas por herreros, cerrajeros y relojeros, en tanto que las culatas y cajas eran confiadas a carpinteros. Los omnipotentes gremios llevaron a limitar la producción y a uniformar los precios. La única excepción fueron, precisamente los armeros que, empleados por los monarcas, mantenían sus negocios privados. El rifle a causa de su costo y dificultad de carga, fue generalmente dedicado al tiro al blanco y caza. Para propósitos militares el arcabúz y el mosquete siguieron en uso durante todo el siglo XVI. Luego de la batalla de Monguter, el príncipe de la región ordenó algunos miles de arcabuces, los que fueron llamados “harquebus du calibre de Monsieur Le Prince”. Pese a que los primeros ejemplares provienen de Viena, su desarrollo fue muy lento y su manufactura parece haber estado centrada en los alrededores de Nuremberg, Suhl, Augsburg y Solingen, especialmente luego de la llave de rueda, aproximadamente en 1515, cuando muchos relojeros se transformaron en armeros. Si bien la llave de rueda no tuvo aplicación militar, en rifles de caza y tiro su uso fue generalizado. Para entonces el rifle había adquirido una línea definida. La caja de los de origen alemán presuponía el empleo de las dos manos para sostenerlo y la mejilla contra la culata. Pero generalmente era última remataba en una protuberancia y resultaba demasiado corta para apoyarla en el hombro. En cambio fue más utilizado el petrinal, que en opinión de varios autores, fue debido al uso de mangas rizadas, de moda entonces.


La forma española de confección permitía el descanso de la culata en el hombro y corresponde en general con la línea actual. Cuando se produce la Guerra de los Treinta Años, la industria alemana de armas queda prácticamente destrozada y pese a que las ciudades italianas de Brescia, Milán, Florencia y Cardone produjeron piezas de alta calidad, pocos rifles fueron realizados. Los desarrollos alcanzados respecto del graneo de la pólvora y la adopción de la llave de chispa, estimularon el interés militar por el uso del rifle. Así, en 1631, el Landsgrave de Hesse tenía tres compañías de cazadores armados con rifles. El Elector de Maximiliano a Bavaria, formó tres regimientos en 1645 para acciones menores de guerra. Dos años más tarde, Federico Guillermo de Prusia introdujo rifleros en cada compañía de infantería. Luis XIV creó escuadrones de caballería armados con “carabins ragess” y en 1680 ocho carabinas rayadas eran usadas en cada compañía de la Guardia Real Inglesa. Bajo costo, la más deseada cualidad militar fue atendida con un gran grado de atención, un arcabúz de llave de rueda, molde y accesorios costaba una libra con dieciseis peniques en 1631. Ya hemos anticipado que el problema de introducir el proyectil desde la boca había sido considerablemente simplificado con la introducción del parche. Este era un simple trozo delgado de cuero engrasado o fustán, sobre el que se montaba el proyectil en su paso por el cañón. Se eliminaba así el empleo de la baqueta de hierro y la maza, anteriormente necesarios para su forzamiento. Al mismo tiempo servía para eliminar, en cierta proporción, los residuos de la pólvora negra, que eran bastante considerables. La fecha exacta de su introducción es desconocida, pero es discutida su efectividad en el “Arte del Tiro y de la Montería” de Alonso de Espinar, en 1644. Para esta época la verdadera función del rayado parecía ser desconocida, diferentes escuelas sostenían: 1. Que el rayado torneaba el proyectil, logrando estrías que actuaban como las plumas de una flecha, haciéndolo rotar. 2. Que las estrías actuaban como factor de retardo, demorando al proyectil hasta que la pólvora alcanzara su máximo poder propulsor. 3. Que el movimiento en espiral impreso al proyectil, lo hacía taladrar literalmente, su trayectoria en el aire. Las características del rifle, en tanto, se fueron asentando, los pequeños rifles de caza de calibre .30 a .40 fueron usados en los Países Bajos y en Alemania y Austria, mientras que los de calibre .50 al .70 para caza mayor, fueron también populares. Para los que disparaban desde lugares preparados o tenían sirvientes que portaran sus armas, una clase extremadamente pesada de rifles, que llegaba a los diez kilos y utilizaba proyectiles de hasta .85 de calibre, fue desarrollada. En lo referente al tipo de estría ninguna regla o estilo parecía prevalecer. El número de las mismas oscilaba desde el par hasta las ciento treinta y tres, aunque el número impar era el más común. Dean, citado por Swason, en 1858 decía:


“en numerosas colecciones de armas antiguas que yo he tenido bajo mi

personal observación, algunas tenían estriado recto, pero la mayoría estrías en espiral, algunas veces con medio, otras tres cuartos y hasta un giro, en dos o dos y medio pies de recorrido, desviaciones basadas en principios que no han llegado a nosotros, pero que de todas maneras implica una revisión de principios para establecer una teoría. También nos encontramos con cada una de las configuraciones de espiral y forma de estría, que ha sido atribuida a tiempos modernos”. En 1700 el rifle usaba el proyectil esférico como la única forma del mismo, pero en 1728 Lautman, en “La Historia de San Petesburgo” dice “es muy eficáz disparar proyectiles elípticos en armas rayadas, particularmente si ellos han sido forzados al entrar”. En 1742 se publicó “New Principles of Gunnery”, obra escrita por un inglés llamado Benjamín Robins, “quién realizó muchos laboriosos experimentos de armero, sosteniendo que la resistencia del aire tenía una más grande influencia en la velocidad de los proyectiles, que lo generalmente supuesto”. En ella el demostró que, contra la general creencia, la velocidad de un proyectil podía ser medida y el ángulo de su trayectoria medido. Inmediatamente antes de su muerte en 1751, señaló que el principio del rayado permitía que el proyectil, al igual que la punta de la flecha, presentara partes equilibradas en todas direcciones. El finalizó su papel prediciendo: “que cualquier nación que comprendiera la naturaleza y ventajas de las piezas

de cañón rayado e introdujera en sus ejércitos su uso general, con destreza en su manejo, adquiriría, por ese medio, una superioridad que podría quizás ser menor, pero en muy poco, a los admirables efectos producidos por la invención de las primeras armas de fuego”. Robins también recomendó el uso de proyectiles ovoides, disparados con el extremo pesado hacia delante, para mantener el centro de gravedad atrás. Es irónico que estos resultados fueran publicados en un país, a la fecha, totalmente desinteresado en el rifle y el estriado. Investigaciones muestran que Sir Hugh Plat escribió en 1594: “como hacer una pistola con un cañón de dos pies de largo, para disparar un proyectil con ocho canaladuras... teniendo ocho entalladuras el cañón internamente y siendo el proyectil un poco más grande que el calibre”. Un holandés llamado Arnold Rotsipen, trabajando en Londres, obtuvo la patente en 1634 para “rayar, cortar o taladrar cañones, a lo ancho, tan profundamente como superficialmente sea requerido y con gran facilidad”. El más antiguo ejemplar rayado de manufactura inglesa conocido, es uno de retrocarga, hecho por Willmore de Londres, en 1690. Esta pieza tenía un calibre de .66 con ocho estrías de 0.30” de profundidad inicial, que decrecían a 0.20” en la boca. Poseía miras abiertas y posiblemente respondiera a la descripción hecha por Robins:


“cañones rayados, que han sido hechos en Inglaterra (como yo no he visto en

otros lugares), son cargados por la recámara, donde la pieza es realizada para este propósito, más ancha que en ninguna otra parte y la pólvora y el proyectil eran introducidos por el costado del cañón por una abertura, la que cuando la pieza estaba cargada, era cerrada con un tornillo...”. Como siempre el arte de la guerra había comenzado a estilizarse y el gobierno británico había adoptado lo que era generalmente considerado como una nueva arma. Conocido como fusil Tower o más corrientemente como “Brown Bess”, fue el arma estándar del ejército británico entre el 1730 y el 1830. Fue diseñado para fácil carga, rapidéz de fuego a corta distancia y funcionamiento bajo extremas condiciones de suciedad, constituyendo el máximo en esos aspectos, de precisión ni hablar. Desde aquí el estríado comienza a ser adoptado militarmente, en especial debido a la influencia que ejercería en la opinión pública y militar, la precisión del Kentucky. LA SITUACION EN EL REINO UNIDO El estriado interno de las paredes del cañón era conocido desde el siglo XVI, pero su elevado costo y la dificultad que presenta-ba la introducción del proyectil desde la boca, lo mantuvieron alejado de las piezas de uso militar y esencialmente reservado a tiradores deportivos y cazadores. Como consecuencia de las especiales condiciones de actuación, los francotiradores y las fuerzas especiales, que actuaban colateralmente con las regulares, se adoptaron armas rayadas, ejemplos de ello, encontramos en las guerras civiles inglesas, disputadas entre los años 1642 y 1651. En las luchas por la independencia, los hombres de los bosques norteamericanos emplearon armas de gran longitud, de hasta un metro treinta de cañón, en calibre .50, vale decir 12 mm., que, mediante el empleo de parches de cuero o lino engrasado, durante la carga aceleraban ésta u mejoraban sustancialmente la precisión. Estas piezas eran de uso habitual por parte de estos hombres, como instrumento para obtener sus alimentos y defenderse de los indios y es por eso que lobraban sacar gran partido en su empleo militar. EL FUSIL FERGUSON Entre los meses de mayo y octubre de 1777, actuó en el continente americano un cuerpo especial del ejército inglés, conocido como “Ferguson Rifleman”, que tomó parte en la Campaña de Filadelfia y que estuvieron armadas de un rifle de diseño especial, que contemplaba la introducción del proyectil y la carga por la recámara, posibilitando una mejor adaptación del primero al estriado y una mayor rapidéz de carga. La obturación de la recámara se lograba mediante la acción vertical de un tornillo unido al arco del guardamonte. El sistema reconocía como antecedente un arcabúz de muralla fechado entre 1730 y 1740 que es descripto por Rudolf Schmidt en “Las Nuevas Armas de Fuego Portátiles” editado en Suiza en 1889, bajo el nombre de “Amusette del Conde Mauricio de Sajonia”. Conforme la mencionada fuente, el obturador estaba constituído por un tornillo unido al arco del guardamonte, dando algunas vueltas al mismo, quedaba al descubierto la recámara de forma cónica, permitiendo introducir el proyectil. Su mayor inconveniente radicaba en que los residuos de la combustión y el exceso de carga hacía difícil el desplazamiento del obturador luego de pocos disparos.


En 1700 Isaac de la Chaumette replanteó la idea sin aportar mayores mejoras, circunstancia que se vió agrabada por resultar víctima de la persecución hugonote desatada tras la abolición del Edicto de Nantes por Luis XIV, pese a lo cual algunas piezas ven la luz. Merrill Lindsay en "One Hundred Great Guns” – cita ejemplares realizados por Bidet, como el obsequiado a Jorge I de Inglaterra. Rudolf Schmidt, en la obra citada anteriormente, menciona otros construidos por Montalambert entre 1760 y 1770. Ferguson perfecciona la idea mediante la incorporación de dos mejoras: por un lado, unos cortes verticales al tornillo como medio de quitar los residuos de la combustión y por otro, redondeando y alisando la cara que el tornillo presentaba a la recámara, la que formaba el fondo de ésta. Con ello se demoraba, por algunos disparos más, aunque no se eliminaban los efectos perjudiciales de los residuos de la combustión. A los treinta y dos años Ferguson presentó su invento en Woolwich disparando, bajo lluvia, seis proyectiles bien apuntados y cuatro caminando en dirección al blanco. El resultado fue la creación del mencionado cuerpo con especial entrenamiento, bajo su dirección, el que fue desbandado cuando fue herido en la batalla de Brandywine, esfuerzo británico por flanquear las fuerzas norteamericanas en Chadd’s Ford. Cuando Ferguson retorna al combate, dos años más tarde, sus fuerzas habían sido dispersadas y sus armas, por orden del general Howe, vendidas en New York. Finalmente un proyectil disparado por uno de los Pennsylvania, a que antes hiciéramos referencia, terminó con su vida en la batalla de Kings Mountain, en 1780. Del centenar de rifles que el gobierno británico encargó en 1777, solamente se conoce la existencia de un ejemplar, que se encuentra actualmente en el Morristown National Historical Park en New Jersey. Existen si mayor cantidad de versiones comerciales contemporaneas y posteriores, entre ellas algunas debidas a Durs Egg, el célebre armero londinense. Decir si el éxito de las armas de los civiles norteamericanos o el accidental empleo del Ferguson u otras razones fueron las que llevaron a la adopción del rifle en el ejército inglés es pura aventura. D.W.Baily en “British Military Longarms”, descarta las dos primeras causas y considera que, simplemente, fue un intento de uniformar el empleo táctico y la dotación logística del sin número de cuerpos que, entre el 1793 y el 1800, durante las guerras de la Revolución Francesa, operó en el ejército británico. La mayoría de ellos eran elementos de origen extranjero, dotados de piezas alemanas y holandesas, algunas de las cuales eran empleadas por unidades montadas, por lo que la reducción de sus dimensiones las asimilaba a carabinas. FUSIL BAKER En 1798 la compra, por parte del gobierno, de cinco mil mosquetes prusianos se debió a la presión para eliminar la confusión reinante. Durante la segunda mitad del año siguiente y principios del 1800, fueron eliminados todos los cuerpos irregulares y por fin, el 25 de agosto de 1800, el 95° Regimiento de Infantería fue convertido en el 95° Regimiento de Rifleros, junto con porciones del 60° y de otras unidades especiales, todos ellos dotados con el rifle Baker. El Baker fue el rifle que por más largo tiempo prestó servicios dentro del ejército inglés. Su reinado duró más de cuarenta años, con sólo pequeñas modificaciones de detalle en su diseño original, que mantuvieron casi intacta la llave primitiva y el calibre. También fue el que mayor cantidad de tiempo de guerra vió, comenzando con los trece años de las guerras napoleónicas, disputadas entre 1803 y 1815.


Desgraciadamente para el coleccionista, las pequeñas modificaciones que sufrió son bastantes difíciles de clasificar, una por lo reducidas y otra porque se confunden con las masivas y apresuradas fabricaciones de tiempo de guerra. La característica úniica del Baker fue el cañón, tiras lisas y retorcidas, en proporción desconocida, eran mezcladas para lograr un tubo de setenta y cinco a ochenta centímetros de largo, con un ligero cono chato justo encima del tapón y pulidas con un acabado rojizo. El estriado consistía en siete rayas rectangulares, de igual campo que lomo, lo que equivalía a una vuelta en aproximadamente tres metros. En opinión de D.W. Bailey, en la obra ya citada, el Baker más que la obra de un diseñador, parece surgir de la reunión de experiencias continentales, interpretadas con el criterio británico. Los primeros Baker, realizados entre febrero de 1800 y mayo de 1803, es decir desde su adopción y hasta el estallido de la guerra, fueron fabricados en calibre .625 en la versión carabina y en 20 en el versión mosquete, mientras que el rifle luego tendría calibre .70. Al parecer, el mosquete fue luego abandonado y todos los existentes pertenecen a esta primitiva etapa. Durante esta misma época, dos tipos de llave fueron usados, pero la introducción del segundo no hizo caer en desuso al primero, coexistiendo ambos hasta la aparición de un tercer tipo, aproximadamente en 1806. El primer tipo era una versión reducida de la llave que empleó el Indian Pattern Musket durante el último cuarto del siglo XVIII. El segundo tipo, tiene mayor parecido con la llave denominada New Land y asimila un variado número de pequeñas variantes respecto del anterior. Los ejemplares primitivos del Baker contenían en su culata dos compartimientos, uno circular para alojar parches y otro rectangular para los accesorios de la baqueta; todo este conjunto medía aproximadamente ciento veintisiete por doscientos cincuenta y cuatro milímetros. Ambos comprartimientos subsistieron hasta 1806 en que las exigencias de mayor producción, los redujeron la uno sólo de forma rectangular. Para la misma época, comenzó a atarse el parche alrededor del proyectil, en lugar de introducirlo en forma separada durante la carga, lo que la agilizó aún más. Otro gran cambio, en lo que hace a la madera del Baker, fue la incorporación de una estrecha canaladura entre el nacimiento del alojamiento de la baqueta y el arco del guardamonte estilo que, si bien era de uso generalizado desde el 1790, recién aparece en el Baker a postrimerías del 1810 y antes del 1815. La producción de mosquetes, carabinas y rifles Baker desde su adopción hasta 1806, en que la producción alcanza un inusitado y dramático impulso, fue para Londres y Birmingham de dos mil seiscientos veinticuatro, mil setecientos construídos en la primera cuidad entre 1800 y 1801 y novecientos veinticuatro completados en la segunda entre 1804 y 1805. En 1806, mil quinientos noventa y siete rifles completos fueron realizados en Birmingham, así como quince mil ciento seis cañones y once mil novecientos ochenta llaves, siendo el año récord en lo que hace a partes del rifle elaboradas. Por su parte, 1808 lo es en lo que a rifles completos terminados corresponde, con tres mil doscientos noventa y seis. Entre mayo de 1804 y septiembre de 1815, catorce mil seiscientos noventa y cinco rifles fueron completados en Birmingham, conjuntamente con treinta y dos mil quinientos ochenta y dos cañones y treinta y siete mil trescientas treinta y ocho llaves. Lamentablemente la ausencia de cifras referidas a Londres impide tener una idea total de lo producido en el período. En septiembre de 1801 aparece, aunque con caracteres no definidos, una carabina de caballería con cañón de veinte pulgadas que, en junio de 1803 sería adoptada por el 10° de Dragones Ligeros del Príncipe de Gales. Por último en 1806, tres mil ejemplares fueron adquiridos cin empuñadura tipo pistola, a los que siguieron quinientos más en 1813.


FUSIL BRUNSWICK Entre los años 1835 y 1851 es posible observar en las armas inglesas la influencia de George Lovell, especialmente a partir de 1840, fecha en que ocupó el cargo oficial de Inspector de Armas Pequeñas en Enfield, si bien sus ideas ya eran tenidas en cuenta veinte años antes. Sus objetivos coincidían con las necesidades básicas de la época, consistían en el perfeccionamiento del sistema de percusión y en el empleo generalizado del rifle. En el primero de los aspectos, su éxito fue tan grande que constituyó el sistema estándar de percusión, desde entonces hasta el abandono del mismo por los servicios regulares. En lo referente al segundo, el desarrollo del rifle Brunswick representó una mejora significativa sobre las armas de la época, considerándoselo enteramente satisfactorio hasta el desarrollo de los proyectiles alargados continentales. Pese a la cantidad de ejemplares desarrollados y probados bajo la administración de Lovell, su trabajo produjo una uniformidad y organización nunca antes vista. En febrero de 1837 un único calibre, el .58 de proyectil esférico de plomo de 483 grains de peso, es adoptado por las tres piezas del servicio británico. Variando ligeramente el diámetro del ánima, era posible ajustar los valores de la carga a la precisión relacionada con el modo de empleo del arma; así el mosquete, con un diámetro de .753, permitía rapidez de carga con escasa precisión; la carabina, con .733, mayor precisión y menor velocidad de carga y por último, el rifle, con .704 acentuaba la precisión y la dificultad de carga. En 1835 las existencias de rifles Baker en los arsenales británicos habían llegado a límites que hacían necesaria una reposición. Era el momento justo para intentar la adopción de nuevos conceptos. Por tal razón Lovell es comisionado para presentar un nuevo rifle, cosa que, con su habitual energía, realizó de inmediato. El ejemplar estaba basado en uno diseñado por el Capitán Berner, de Brunswick, que fuera adoptado por los ejércitos de Rusia, Hannover y Oldenburg. Este rifle tenía el ánima ligeramente ovalada, con dos profundas estrías opuestas. Se basaba en la idea de que, con menos estriado se reduciría el rozamiento, se cargaría con mayor rapidez y disminuiría la acumulación de residuos. Berner diseñó además, dos tipos de proyectiles, uno destinado a su uso con parche, para un calce perfecto y el otro, para carga rápida, sin él. En un principio ambos fueron ligeramente ovalados, pero luego fueron simples esferas. Inicialmente el ejemplar presentado por Lovell estaba dotado de once estrías y de una llave de percusión de nuevo diseño. El comité de Woolwich quedó impresionado por su precisión, pero objetó la reducida velocidad inicial, debida a la necesidad de disminuir la carga para evitar la fragmentación del proyectil y pidió una mejor alza que la disponible a la fecha. Por otra parte, consideró que su peso era muy superior al del Baker. Lovell decidió incrementar la velocidad, evitando el riesgo de fragmentación, en lugar de buscar proyectiles que se adaptaran mecánicamente al mismo. A fines de 1836, sus prototipos, fabricados en Enfield, ya estaban sometidos al Comité. El nuevo rifle tenía dos profundas estrías opuestas y disparaba un proyectil esférico dotado de un cinturón central que encajaba en ellas. Su aspecto exterior era similar al modelo anterior, tenía un cañón de setenta y seis centímetros con veinte milímetros y un calibre de dieciséis milímetros con sesenta (.65), en el que el estriado daba una vuelta completa. El rifle fue aprobado por el Comité de Armas Pequeñas en enero de 1837 y se comenzó a fabricar en mayo de 1838, pero antes Lovell obtuvo autorización para llevar el calibre a dieciocho milímetros (.704), permitiendo de esta manera el uso del proyectil ordinario de mosquete.


A fines de 1837 fue colocada una orden de fabricación de mil ejemplares en Enfield, la que no pudiendo ser cubierta en su totalidad con la celeridad requerida, fue derivada a armeros particulares. El rifle comenzó a ser distribuido a comienzos de 1840 en la Rifle Brigade, Royal Canadian Rifle Regiment y algunas unidades especiales. Como el formato de las balas del Brunswick impedía conformar con ellas un cartucho, eran provistas de fábrica con un parche que las envolvía, en tanto que la carga de pólvora era alojada en un envoltorio independiente de papel. En forma análoga a lo sucedido con el Baker, en batalla se solían emplear unos cartuchos destinados a mosquetes, especialmente útiles cuando la velocidad de fuego era más valiosa que la precisión. Pese a su reducida actuación, pueden hacerse algunas precisiones respecto de su efectividad, la mayor parte producto de pruebas efectuadas contemporáneamente. A ciento ochenta y tres metros, doscientas yardas, era capaz de ubicar el grueso de sus impactos en un círculo de sesenta y un centímetros, dos pies; más de la mitad de ellos en uno de noventa y un centímetros, tres pies, a doscientos setenta y cuatro metros con cincuenta, trescientas yardas. Finalmente, a trescientos sesenta y seis metros, cuatrocientas yardas, su eficacia era similar a la del Baker, lo que no es una maravilla. Para facilitar el hacer puntería a grandes distancias, se lo dotó de dos tipos de alza, una fija para doscientas yardas y una móvil para trescientas. Una variante destinada a los sargentos de la Foot Guard estuvo dotada con cañón de ochenta y tres centímetros con ochenta. El Brunswick estándar estaba equipado con una pesada bayoneta de ancha hoja, con empuñadura de bronce en cruz, fijada a una saliente en el lado derecho del cañón. Pese a ello, los destinados a la Guardia Real tenían la bayoneta del Baker. Permaneció en servicio hasta la Guerra de Crimea, fecha en que surge el empleo de los proyectiles Minié. En 1854 algunos Brunswick fueron sometidos a pruebas con balas Minié, manteniendo las líneas generales, con el aditamento de una nueva alza tipo libro. Algunos de ellos fueron adquiridos para armar los regimientos de Sikh en la India. Pese a sus defectos, los más graves la acumulación de residuos en las estrías y las distorsiones del cinturón dificultaban la carga, el Brunswick era un arma de rendimiento muy acorde con la época; aún con proyectiles Minié su precisión era excelente. Permaneció en uso en el 60° Regimient “The King’s Royal Rifle Corps” y de la Rifle Brigade quince años más a partir de la utilización de los Minié. A requerimiento de la Armada, Lovell produjo una versión pesada del Brunswick. La Armada tenía reservas en permitir fusileros en sus mástiles debido al riesgo de incendio que representaban las velas y pese a que mucho tiempo atrás había experimentado con armas de fuego de varios cañones, ningún otro para se había dado para hacer uso de ellas. Pero al fín fue aceptado, no sin desagrado y porque si los enemigos usaban fusileros, al Armada Real también debía emplearlos. Como el peso no era importante, se prefirieron las armas de grueso calibre y de largo alcance. Lovell había experimentado con pesado ejemplares franceses, de los utilizados desde las murallas y produjo una versión del Brunswick. Tenía veinte milímetros (.79) de calibre con un cañón de ochenta y un centímetros con veintiocho milímetros (32,5”) de largo, dotado del estriado estándar y pesaba más de cinco kilos con cuarenta y cuatro gramos, equivalentes a doce libras. Tenía alza fija y tres hojas móviles de alcance sucesivo hasta los doscientos setenta y cuatro metros, trescientas yardas. Aparentemente sólo cien ejemplares fueron confeccionados y son extremadamente raros.


Antes de concluir con el Brunswick consignamos brevemente los experimentos del general John Jacob, famoso soldado del ejército hindú y administrador, quién controló la salvaje y turbulenta frontera noroeste de la Provincia de Sind, virtualmente por su propia mano e impuso la ley donde antes no la había. Su hobby fue la ingeniería y aunque se definía como un diligente amateur, un famoso armero londinense de la época, asentó en sus registros que estaría muy satisfactorio de pagar dos mil libras al año, suma importante en esos días, a cualquier artesano que tuviera la habilidad del general. Jacob estaba profundamente interesado en el desarrollo del rifle militar y pese a sus funciones oficiales, destinaba parte de su tiempo para realizar numerosos experimentos. Tenía un campo de pruebas de mil ochocientos veintiocho metros de largo, construido en pleno desierto tras sus cuarteles y allí realizó algunas pruebas para mejorar el Brunswick. Lo hizo agregando un segundo par de estrías y usando un doble cinturón en el proyectil. A pesar que dieron excelentes resultados estas modificaciones fueron rechazadas por las autoridades. Jacob sostenía firmemente el principio del empleo de proyectiles de fijación mecánica con forma alargada y cuatro protuberancias que tomaron igual cantidad de estrías. El mayor de los problemas que enfrentó Jacob fue la lentitud de las comunicaciones que hacían que los contactos con los fabricantes de sus armas en el Reino Unido, fueran extremadamente lentas. Con posterioridad las autoridades hindúes decidieron armas dos regimientos con el rifle de dos cañones de sesenta y un centímetros, veinticuatro pulgadas, de largo, en calibre trece milímetros (.524), con cuatro estrías y proyectiles de doble cinturón.

PARTE 8 – EL SISTEMA REVOLVER

Posiblemente, a causa de la complejidad de carga de las armas primitivas, una de las primeras y más ambiciosas metas de los armeros, fue el obtener un arma de fuego capaz de disparar rápidamente más de una carga. Varios fueron los sistemas que buscaron la repetición del disparo, algunos tuvieron larga, pero no pródiga vida, otros no pasaron del prototipo y otros testimoniaron el ingenio, cuando no la ingenuidad de sus creadores. A los efectos de su estudio, podemos dividirlos en dos grandes grupos: 1) Sistemas de cargas superpuestas: Su forma más sencilla, aparece durante el siglo XV y se basa en la utilización de proyectiles cilíndricos, perforados a lo largo de su eje longitudinal, que alojaban una mezcla con reducida velocidad de combustión. Estos proyectiles se introducían en el cañón alternándose con cargas impulsoras de pólvora negra, hasta el nivel de la boca, aproximando una llama al proyectil situado en la parte mas alta, se encendía la mezcla contenida en el canal, la que inflamaba la carga de impulsión situada en la parte inferior, obteniendo el disparo. Dicha deflagración, a su vez, repetía el mismo proceso con el proyectil situado inmediatamente después y así hasta agotar por completo la carga total de la pieza. Un perfeccionamiento posterior constituyó el disponer dos o más oídos situados a relativa distancia uno del otro, los que servían para encender un número igual de cargas superpuestas. Ello determinaba la necesidad de dar fuego en precisa sucesión, para lo cual podían adoptarse los siguientes recaudos: a - Construir el arma con tantas cazoletas y tantos mecanismos de disparo como cargas previstas. Por obvias razones dimensionales es raro encontrar más de cuatro dispositivos.


b - Dotar a la cazoleta de un canal longitudinal, sobre el que asomen los oidos, obturados todos ellos por un sistema de cierre, menos el más adelantado. Luego de cargar el cañón y cebar la cazoleta, se disparaba el primer tiro. Para el siguiente era necesario armar de nuevo y volver a cebar, abriendo el oído situado a continuación. Prosiguiendo así hasta completar los disparos previstos. c - Desplazar hacia adelante el cañón, previo a cada disparo, de modo tal que presente cada vez a la cazoleta, generalmente autocebable, el oído correspondiente. d - Hacer corrediza la llave de ignición y desplazarla hacia atrás, luego de cada disparo, apareando la cazoleta con el oído adecuado.

A partir de la primera mitad del siglo XVII en Alemania se produjeron unas piezas provistas de varios cañones, las que fueron destinadas a la caballería y anticiparon en mucho el concepto del automatismo de carga y disparo. En el Tojhusmuseet (Inv. B 211), Copenague - Suecia, se encuentra un arcabúz fechado en 1634 como procedente de Alemania, el que ha sido diseñado para emplear dos cargas superpuestas. Presenta las siguientes características: un calibre de 12,20 mm, con 1.426,00 mm de largo total, de los cuales 1.134,00 mm corresponden al cañón, facetado en toda su longitud y dotado de mira y visor. En la culata posee dos oídos, lo suficientemente distanciados uno del otro, como para deflagrar dos cargas superpuestas. Emplea una llave de rueda con dos mecanismos de ignición y dos pies de gato opuestos sobre una sola platina. Los pies de gato, presionados por resortes de brazos iguales, cincelados y provistos de bridas perfiladas y doradas, tienen cuerpos abalustrados sobre los que se insertan cabezas planas, labradas y grabadas. Timbres calados y dorados, pulsadores de reenvío de los cubrecazoletas, estando el anterior recubierto por una cabeza de ángel dorada. Tras las dos ruedas, los fragmentos del seguro externo de gancho. Las quijadas superiores móviles, presentan fuertes volutas rizadas en el plano horizontal. Caja a la alemana, con un alojamiento cerrado por una tapa recubierta de hueso grabado con motivos florales y un avestruz en el centro. Tiene grabada en la coz el nombre “Rudolph von Vitzum”, probablemente su dueño. La pieza alcanza un peso de 4.630,00 gr. Por su parte en la Colección Real del Castillo de Winsor, R. Unido, la pieza 345 corresponde a una pistola de una pareja, proveniente de Alemania y fechada en la primera mitad del siglo XVII. Presenta cuatro cañones cuadrados al exterior, soldados y unidos entre si por conductos. Simple llave de rueda con platina panzuda y rueda sostenida por una pequeña brida lateral. El pie de gato, escuadrado, está presionado por un resorte de brazos iguales, provisto de brida. La cola del disparador es del tipo de resorte externo. Caja con empuñadura angulada y acanalada. La escasa guarnición es de acero. Tiene un largo total de 349,00 mm., midiendo el cañón 267,00 mm. con un calibre de 9,00 mm. Según Blair (1968) el cañón Nro. 2 se llenaba solamente de pólvora y el arma podía disparar un total de quince proyectiles. Baxter (1966) piensa, en cambio, que aunque se cargase el cañón Nro. 2 con proyectiles especiales perforados, podría dispararse de veintidós a veintitrés proyectiles. En el Smithsonian Institution Washington - EE.UU. se encuentra una pistola inventariada bajo el Nro. 252480, que corresponde a la patente 12.440 del 27 de Febrero de 1855 a favor de F. Daniel Neal, Mount Gilead - Ohio - EE.UU.. Posee cañón a dos órdenes, redondo y ochavado, con brusca transición escalonada. Provista de alza y guión. En el tramo facetado asoman, en la culata y del lado derecho, dos portachimeneas en correspondencia con dos cargas superpuestas. Llave de percusión de acción delantera, con platina llana decorada con motivos florales y dos pájaros y “warranted”. Percutor plano, grabado “D.B.Neil”, dotado de apéndice que alcanza a golpear el “desdoblador de percusión” o falso martillo, artilugio articulado en el cañón y abatible hacia delante para actuar sobre el disparador anterior. Si el falso martillo está hacia atrás, el percutor actúa


sobre la chimenea anterior, si esta hacia adelante, el percutor actúa sobre la chimenea posterior. 2) Sistemas de varios cañones: El más sencillo modo de lograr varios disparos, fue sin dudas el agrupar varios cañones dentro de una misma caja y bajo los efectos de un mismo dispositivo de encendido, aunque ello no siempre resultara práctico. La idea estuvo enmarcada entre razones de peso y volumen total. Además de las armas de dos cañones fijos, yuxta o superpuestos, sistema aún empleado para caza y tiro al vuelo, se usaron otras de dos cañones giratorios sobre un eje central, sistema conocido como “Wender”, del alemán “wenden”, donde significa “girar”. Si bien se conocen numerosas pistolas con más de dos cañones, armas largas, militares o civiles, son sumamente raras. En el Museo Cívico L. Marzoli de Brescia - Italia, se encuentra un arcabúz con llave de mecha (Inv. Nro. 800) que posee tres cañones redondos, ligeramente atrabucados; cada uno con su cazoleta, mira y visor; asegurados por un eje anclado a la caja y de rotación manual. Platina rectangular y largo disparador. Media caja con cureña en cola de pescado. De posible uso militar, constituye una pieza única en su tipo, fechada como de mediados del siglo XVI y procedencia atribuida italiana. Sus restantes características son: longitud total: 840,00 mm., longitud del cañón: 520,00 mm., calibre: 11,50 mm., peso: 4.450,00 gr. EL SISTEMA PEPPERBOX

Traducido literalmente significa “caja de pimienta” sirve de denominación genérica a un ejemplar de transición entre la pistola de varios cañones y el revólver, que posee características propias. En España se lo conoce como avispero y aparece a mediados del siglo XIX, con antecedentes en el anterior. Es la evolución última de las pistolas de cañones giratorios que aparecieron en el siglo XVI y fueron sin duda un gran paso adelante en épocas en que los conocimientos mecánicos eran muy limitados y la repetición un sueño que afiebraba a muchas mentes. Constaba de un haz de cañones que giran sobre un eje central, en forma manual o automáticamente y que disparan en sucesión, por la acción de un único sistema de ignición. El número de cañones variaba de cuatro a veinticuatro. Cada cañón formaba un conjunto completo de recámara y cañón, lo que constituye su característica diferencial respecto del revólver. El percutor podía ser de acción superior o inferior y era corriente el disparador en forma de anillo. Su apogeo se da entre 1850 y 1860. En opinión de Geoffrey Boothroyd, The Handgun - editado por Bonanza Books – New York – EE.UU. 1970, el sistema era primigeniamente un arma de defensa personal a corta distancia que, debido a defectos de diseño, veía restringida su utilidad. Los cañones debían ser necesariamente cortos, para no incrementar el peso del conjunto, la presión sobre el disparador muy fuerte, para accionar el mecanismo de monte y además como generalidad, el percutor se disponía en la parte superior sobre la línea de mira, todas estas características influían negativamente sobre la precisión más allá de las cortas distancias. GILES MARIETTE

El problema de la disposición del percutor fue obviado por una patente emitida en Bélgica en 1837 a nombre de Giles Mariette, mediante su ubicación bajo el cañón. El sistema tenía como característica la utilización de chimeneas en línea con el eje del ánima, las cuales se encontraban bajo un percutor situado bajo el cañón, operado mediante un disparador en forma de anillo. Poco se conoce de Mariette, más allá de ejemplares que le son atribuidos, procedentes de Lieja y fechados entre 1832 y 1865. La información disponible es escasa y contradictoria, al punto de dudarse si fue el fabricante de los que ostentan su nombre o si solamente se limitó a patentar


variados diseños basados en su idea original. La existencia de diferentes fabricantes, podría ser el origen de las innumerables variaciones, dentro de las cuales merecen destacarse ejemplares belgas de dieciocho cañones y franceses de veinticuatro, en los cuales el peso contribuía, paradójicamente, a incrementar la precisión. En el Musee d´Armes de Lieja, Bélgica, se encuentran dos ejemplos de las creaciones de Giles Mariette, realizadas en esa ciudad aproximadamente en 1850; están identificados como Inv. Mal 4833 - Mh 62 e Inv. Mal. 4824 - Mh 67 y presentan individualmente las siguientes características: •

Inv. Mal 4833 - Mh 62 La pieza tiene una longitud total de ciento ochenta y cinco milímetros, de los cuales sesenta y seis corresponden al haz de ocho cañones de damasco, redondos en todo su desarrollo, en calibre ocho milímetros, con cuatro estrías. Los cañones están atornillados por su parte posterior a un soporte/culata que sostiene las respectivas chimeneas. El percutor es corredizo, de doble acción, con disparador anillado. La caja tiene grabados florales y está pavonada. Las cachas son de ébano, redondeadas y retenidas por un tornillo central.

Inv. Mal. 4824 - Mh 67 Presenta una longitud total de ciento cuarenta y cinco milímetros, con un haz de cuatro cañones de damasco de cuarenta y ocho milímetros de largo, redondos en toda su extensión, de siete y medio milímetros de calibre, con cuatro profundas estrías. Los cañones están obturados por tapones de culata externamente ojivales, sobre cuyos vértices y siguiendo el eje del cañón, están montadas las chimeneas. Posee percutor corredizo en doble acción, con un disparador de anillo. La caja está grabada con flores y dorada, mientras que las cachas son de ébano tallado, sujetas por un tornillo y portavis centrado y dorado.

Otro ejemplar, también atribuido a Mariette, posee las siguientes características: un largo total de ciento ochenta y cuatro milímetros, de los cuales setenta y uno corresponden a un haz de seis cañones, en calibre nueve con sesenta milímetros. Cada cañón está atornillado a una recámara, dotada de chimenea y tiene cuatro ranuras rectangulares, a intervalos de 90°, alrededor de su boca, para facilitar su desmontaje con una llave especial; además cañón y recámara están numerados en correspondencia. El haz de cañones, a su vez, se encuentra atornillado a un eje que sale de la culata y que es accesible por el hueco central de dicho haz. Existen separadores entre las chimeneas y un escudo protector extra se interpone en el momento de la acción del percutor, para apantallar la chimenea. La presión sobre el disparador circular, hacía girar los cañones, montar y liberar el percutor, que golpeaba la chimenea del cañón situado debajo. Para cebar, se oprimía el disparador lo suficiente como para rotar los cañones a mano y se colocaban los fulminantes por una ventana a la derecha. Las cachas son de ébano, ostentando en la rabera la inscripción “Mariette Brevette”. Ostenta punzones del banco de pruebas sito en Lieja. El conjunto alcanza un peso de sesenta y ocho gramos. J. R. COOPER

Otro fabricante destacado de este tipo de armas, fue J. R. Cooper, quién desarrolló actividades entre 1840 y 1850 en el Reino Unido. Como ejemplo puede citarse una pieza que presenta en su culata la siguiente inscripción “self acting central fire revolving pistol” “J.R. Cooper Patentee”. Tiene un largo total de ciento noventa y siete milímetros, con seis cañones de sesenta y tres milímetros de longitud barrenados en un solo bloque de acero, que presentan en los campos marcas de prueba del banco de Birmingham. Tiene un calibre de diez con veinte milímetros y mecanismo de disparo interior de doble acción. Para cebar es preciso desenroscar el tope delantero y quitar el cilindro. Las chimeneas, que están alineadas con los ejes de las ánimas, tienen asientos circulares profundos para reducir la posibilidad de una descarga múltiple. En los extremos posteriores de los cañones hay


ranuras para el escape de los gases. Cuando el percutor avanza, sale un tope por la parte inferior que fija el cilindro al introducirse en la ranura del cañón que está en esa posición. El conjunto tiene un peso de cuarenta y ocho gramos y culata de nogal cuadrillado. ALLEN & THURBER

También son dignos de recordación los trabajos de Ethan Allen, un norteamericano quién se inicia en la industria armera en 1830 con su cuñado, dedicandose a pepperboxes, hasta el año 1871. Uno de sus trabajos, fabricado en Worcester - Massachusetts, presenta seis cañones, de setenta y seis milímetros de largo y ocho milímetros de calibre, barrenados de un bloque de acero, con costillas entre ellos. Dos de ellas llevan la leyenda “Patented 1837 cast steel” y “Allen & Thurber Worcester”, haciendo referencia al mecanismo de disparo con martillo percutor de doble acción. La presión sobre el disparador hacía que el martillo percutor (con la inscripción “Allen Patent”) se elevara sobre su extremo posterior y zafara la horquilla que lo levanta, cayendo sobre la capsula, también hacía girar los cañones por medio de una uña y una rueda de engrane. Por una placa desmontable en el lado izquierdo se accede al mecanismo de disparo. Las chimeneas están protegidas por un escudo con una escotadura a la derecha del percutor, en el cebado los cañones giran en sentido horario. TO REVOLVER

El término proviene del inglés to revolver, girar o moverse alrededor de algo. CARACTERISTICAS DEL SISTEMA REVOLVER Tipo específico de arma de puño que posee un único cañón, detrás del cual se sitúa un depósito cilíndrico de munición, que gira sobre un eje paralelo al ánima del mismo. En ese depósito o cilindro se ubican los cartuchos en alojamientos individuales, los que son alineados sucesivamente con el cañón, recibiendo los efectos del sistema de ignición usado y transformándose en otras tantas recámaras.

Pese a lo arriba dicho, el sistema en sus primeras épocas fue también empleado en armas largas, casi podriamos decir que nació para suministrar mayor cantidad de disparos a estas, como pareceria afirmarlo la existencia de intentos muy remotos. Así es dable de ver numerosas carabinas y rifles que lo poseen y aún ametralladoras, como la Gatling que guardan cierta semejanza. PATENTE INGLESA DE JAMES PUCKLE

Quizás la más curiosa pieza del tipo haya sido la patentada en 1717 por James Puckle, bajo el curioso nombre de “la defensa” (a defence). La misma consistía en un cañón, sostenido por un tripode y servido por un depósito circular con capacidad para seis cargas con sus respectivos proyectiles. La alineación de la recámara con el cañón, al momento del disparo, se obtenía mediante el uso de una manivela, que debía ser destornillada luego de cada disparo para permitir la libre rotación del cilindro. Pero el hecho que hizo pasar a la posteridad al invento no fue, sin duda, su sistema, sinó la descripción del mismo en la patente respectiva. En ella, Puckle indicaba que el perfil de las recámaras podia ser modificado, permitiendo disparar “proyectiles cuadrados contra los turcos” y “proyectiles redondos contra los cristianos”. Curiosa segregación religiosa para arrojar proyectiles, sin duda.


CLASIFICACION

Para un mejor estudio, los revólveres pueden ser clasificados desde el punto de vista del accionamiento de sus sistemas de disparo, obteniendose:



Automáticos: Diseño raramente encontrable, es aquel en el que los disparos se suceden en tanto se mantenga oprimido el disparador. Hubo intentos remotos de llevarlo a la práctica, siendo quizás el primero el de W.E.Newton, inscripto el 1 de agosto de 1854 bajo la patente británica N° 1694. En ella describíase un revólver ametrallador en el que el cañón, haciendo las veces de un brazo de palanca, servía para tensar un muelle situado en la empuñadura. La accion de este muelle hacia luego girar el cilindro, disparar la recámara respectiva y volver a girar el mismo hasta la siguiente, continuando esa acción hasta agotar la carga. El único ejemplar conocido que responde a este grupo es el descripto en la patente británica Nro. 1694 del 1 de Agosto de 1854 a favor de W.E. Newton. El cañón, haciendo las veces de un brazo de palanca, servía para tensar un muelle situado en la empuñadura. La acción de este muelle hacia girar el cilindro, montar el mecanismo de disparo (desconocido). Al oprimir el disparador, disparar y girar hasta la siguiente recámara, hasta agotar la carga.



De Simple Acción: Es aquel en el que el arma sólo puede ser disparada montando previamente el martillo y constituye el más remoto de todos los sistemas utilizados en revólveres.



De Doble Acción: Para algunos autores estadounidenses, este grupo unicamente incluiría aquellos revólveres, en los que solamente por la presion ejercida sobre la cola del disparador, es posible lograr primero el monte y después la caida del martillo. Quedaria, en consecuencia, expresamente fuera excluido el mecanismo actual que permite realizar disparos indistintamente en simple o doble acción. Tanto en el resto del presente trabajo, cuanto en el habla normal de los tiradores, ambos tipos son denominados como “de doble acción”. El primer concepto, de único accionamiento por medio de la cola del disparador, solo es dable encontrarlo actualmente en armas de bajo precio o disimuladas dentro de objetos.

ORIGENES

Parece probable que la aparición del “sistema revólver”, que luego sería sinónimo del arma, se produjo hacia fines del siglo XVI. El especialista W.W.Greener, en The Gun and its Development, publicado en 1910, opina que numerosos manuscritos medievales describen cañones de sistema revólver, pero que en definitiva los mismos tiene poco parecido con el arma de puño que posteriormente así sería llamada. Agrega la existencia, en el Museo de la Torre de Londres, de un arcabúz de cuatro recámaras, que se dijo pertenecería a Enrique VII y esta fechado en la mitad del siglo XVI. El mismo tiene un cañón de dos pies con nueve pulgadas de largo, un cilindro de siete pulgadas y media y un calibre de más o menos una pulgada. Cada recámara posee su cazoleta individual, dotada de una tapa deslizante. En la culata está ubicada una simple llave de serpentin, que introduce la mecha encendida en cada una de las cazoletas, que le son aproximadas manualmente. Es imposible asegurar con que método de ignición fue aplicado el sistema por primera vez. Existen ejemplares con llave de mecha, de rueda y de chispa de distintas fechas. Pero como el revólver en si fue una mejora de armas largas, en general de varios cañones, es muy incierta su cronologia.


EMPLEO DE LA LLAVE DE MECHA:

Ejemplares equipados con llave de mecha son sumamente curiosos y los existentes parecen provenir de Europa o de India, por lo que corresponde recordar que en Oriente la llave de mecha fue utilizada en épocas mucho más recientes que en Occidente. En Europa, parecen haber hecho su aparición en el primer cuarto del siglo XVII, como armas largas deportivas de cinco recámaras. El sistema debe de haber tenido alguna aplicación o intento de ella en el ámbito militar como lo atestigua un mosquete de ocho recámaras, perteneciente a la colección del Museo del Hermitage en Leningrado. El mismo ha sido fechado a comienzos del siglo XVIII y descripto en detalle por L.Tarasuk en el Journal of the Arms and Armour Society - 1959. Todas estas piezas eran de rotacion manual, resultando por lo tanto muy poco prácticas y dejandose de fabricar desde mediados del siglo XVII. EMPLEO DE LA LLAVE DE RUEDA:

La utilización de la llave de rueda sin duda resultó también de poco valor en la práctica. Desde el momento en que la rueda debia ser montada a cada disparo, su eficacia solo residia en la capacidad del cilindro. Sin embargo existen suficientes ejemplares como para atestiguar su uso. El Bayerisches Armeemuseum (Inv. A 7382) de Ingolstadt, Alemania, expone como su ejemplar Nro. a 7382 un revólver con llave de rueda procedente de Alemania meridional y fechado aproximadamente en 1580. Son sus características: Largo total: 535,00 mm. Largo del cañón: 232,00 mm. Calibre: 15,00 mm. Cañón redondo en toda su longitud con pronunciado brocalete. El tambor girable a mano esta en realidad formado por tres fuertes tubos de 57 mm de longitud, soldados alrededor de un eje. Llave de rueda de tipo especial que se carga automáticamente al alzar el pie de gato. El conjunto esta protegido externamente por un robusta tapa en forma de ocho y dotado de mando de reenvio para el cubrecazoleta situado sobre el dorso de la empuñadura. En el lado izquierdo de dicha empuñadura asoma el seguro de gancho externo. La quijada móvil superior del pie de gato presenta un gran bucle y este elemento es el único que ostenta cierta decoración toscamente grabada. Caja del todo metálica con empuñadura troncocónica que remata en una gran bola. Es tal vez el más antiguo revólver conocido en la actualidad. El Museo de la Torre de Londres posee una carabina alemana de seis recámaras, con cañón de dieciocho pulgadas y media y .35 de calibre, fechada en el 1600. En el Museo Real de Armas de Copenhague se encuentra un revólver de seis recámaras, realizado en el año 1597 en Nuremberg. En el Kunsthistorisches Museum de Viena - Austria, es posible encontrar una pistola-revólver con llave de rueda (Inv. N° A 1145) de origen alemán y realizada a principios del 1600 que presenta cañón a dos ordenes, redondo y facetado, con brocalete dorado. Sobre la culata se fija un resorte laminar rematado en una uña que penetra en orificios radiales existentes sobre el tambor. El cañón unido por un fuerte perno sobre el que gira el tambor de seis recámaras. Su exterior, grabado con adornos calados y dorados, florales y animales. Llave de rueda con pie de gato trasero que cae hacia la boca bajo la acción de un resorte de brazos casi iguales, con brida. La rueda cubierta por una brida anular dorada. En la platina tiene un escudo con las iniciales “CK” con una estrella y un cesto.


La caja tiene dos partes: empuñadura de sección poligonal, rematada por un pomo ovoide dividido en gajos por filetes de hueso y el afuste adornado por taraceas de hueso grabado. Posiblemente perteneciente a Matthias Rey de Hungria, antes de su ascenso al trono en 1606. Posee un leon de dos colas, coronado (bohemio), tallado en oro en el cilindro. El cañón posee una olla con asa y las iniciales “C-K”. EMPLEO DE LA LLAVE DE BATERIA:

La llave de bateria, primero de los sistemas de encendido que utilizó el choque entre pedernal y metal, fue empleado en armas de sistema revólver en forma conjunta con mecanismos destinados a lograr la rotación del cilindro. En el Tojhusmuseet de Copenhague - Suecia, inventariado como N° 294/295 se encuentra un arcabúz-revólver con llave de bateria procedente de Alemania meridional, posiblemente Nuremberg, y fechado en 1597. Tiene un cañón a dos órdenes, redondo y facetado con perfiles, provisto de pronunciado brocalete. Cañón y afuste unidos por la parte posterior de la caja por medio de un fuerte árbol, eje del macizo tambor, de ocho recámaras. Cada recámara posee su cazoleta con tapa corrediza. Sobre la culata, un resorte laminar vuelto hacia atrás y provisto en su extremo de una uña que penetra en perforaciones radiales del tambor, asegura su alineación. Gatillo en “C” articulado al interior de la platina. Rastrillo largo, curvado en su base, tiene superficie de roce sustituible. Caja en dos piezas, con cureña germánica, taraceada con hueso perfilado y grabado. Presenta la marca de Wolf Stopler. EL REVOLVER DAFTE

Posiblemente el más antiguo revólver, de definidas características y que empleando la llave de bateria, intentó la rotación mecánica, es el que se encuentra en la Armeria de la Torre de Londres. Aunque no ha sido firmado, se lo atribuye al armero londinense John Dafte, J. N. George lo fechó como del año 1650 y H. L. Blackmore, por su parte, como del 1680. El revólver Dafte posee un largo total de veintiuna y media pulgadas, un peso de aproximadamente seis libras, un cilindro con seis recámaras y un calibre de .38. El martillo, con el pedernal entre sus dientes, se halla ubicado sobre una platina lateral, golpeando al caer la bateria sostenida por su brazo sobre el cilindro. Cada recámara del mismo está dotada de su propia cazoleta, con su correspondiente cubrecazoleta para evitar la pérdida del cebo al estar en posición invertida. Debido a la acción de un muelle en “V”, situado entre el martillo y una leva que traba en unas acanaladuras en la base del cilindro, a cada monte del primero le corresponde un sexto de vuelta del segundo. Para asegurar la correcta alineación con el cañón, otro muelle traba en unos orificios del cilindro durante el disparo. El arma, como todas las de la época, seguia siendo de avancarga y cada recámara debia ser alineada con el cañón y volcada en ella la carga y el proyectil. En el Wadsworth Atheneum de Hartford - Conn - EE.UU. existe una carabina-revólver realizada por Dafte (Inv. N° 1905,1022), fechada estimativamente en 1680. Tiene un calibre de .40 y seis alveolos, careciendo de bateria y estando firmada “John Dafte, Londini” en la platina. EL SISTEMA GORGO

La dificultad de asegurar el alineamiento de la recámara y el cañón, fue obviada por un ingenioso diseño atribuido a un inmigrante hugonote, el armero Jacques Gorgo, quien residió en Londres en la última parte del siglo Gorgo creo un cono que, asentado en el extremo del cañón, obligaba al proyectil al salir del cilindro a orientarse correctamente hacia el centro de este. El sistema fue empleado también por otro armero de la época, Andrew Dolep y modificaciones del mismo han llegado a nosotros.


EMPLEO DE LA LLAVE DE CHISPA En la Torre de Londres (N° XII/II23) - Londres - R.Unido, se encuentra un revólver-rifle con llave de chispa, en calibre .60, firmado “Rovira - 1702”. En la Coleccion Russell Aitken se encuentra un par de revólveres de chispa fechados tentativamente en 1740, realizados en Rusia por Kalesnikov. Están dotados de seis recámaras. Posee cilindro de bronce dorado e incrustaciones de plata en la culata. En el Bayerisches Nationalmuseum (Inv. N° W-2843) Munich - Alemania, se encuentra una carabina-revólver obra de B.Kalesnikoff, confeccionada en Tula, Rusia, circa 1780. Es de calibre .58, con cilindro de seis recámaras. La caja tiene incrustaciones de plata, mientras que el cilindro y el cañón estan decorados con oro y plata. En el Tojhusmuseet (Inv. N° B-1387) Copenhagen - Suecia, encontramos dos revólveres con llave de chispa que pertenecieron al rey Christian IV de Dinamarca.Tienen cilindro de rotación manual, con tres recámaras y calibre .52. Fueron realizados en Austria en 1740.

EL REVOLVER THOMSON

El 9 de marzo de 1814, bajo la patente británica N° 3784, un comerciante de Islington, llamado James Thomson, registró un arma monocañón y polirecámara que, dentro del sistema revólver, se apartó de todo lo usual a la fecha. Esta creación usaba llave de chispa y tenía nueve recámaras, dispuestas unas contra otras, en un arco similar al formado por la letra “C”. Al montar el martillo quedaba la primera cazoleta, correspondiente al extremo inferior de la “C”, bajo la acción de la llave y luego de realizar ocho operaciones de monte, se llegaba al extremo superior de la “C”, por lo que siguiendo nuestra analogia, la “C” quedaría con su abertura hacia arriba. Por lo tanto el depósito no realizaba una vuelta completa, sino solo un cuarto de ella. El sistema jamás volvió a ser intentado con posterioridad, pero sin duda es muy original. Cualquiera hallan sido las teóricas ventajas del mismo, no tuvieron el suficiente mérito como para desplazar, en la practica, al convencional cilindro. SISTEMA COLLIER

Cuatro años más tarde de la patente Thomson, en 1818, hace su aparición otra que también contenía revolucionarias características. Su diseño probó ser tan eficaz y simple que aun hoy se considera a las piezas fabricadas con él, como admirables ejemplos de la llave de chispa. Nos referimos al sistema Collier, bajo el que se produjeron revólveres, rifles, carabinas y aun escopetas. Su funcionamiento era simple, montando el martillo, al ser accionado el disparador, este caia golpeando el rastrillo y abriendo la cazoleta, al tiempo que producía las chispas que encenderían el cebo, mientras, un fuerte muelle empujaba al cilindro hacia el cañón, introduciendo el extremo del mismo en la recámara utilizada. Producido el disparo, un pequeño gancho, unido al martillo, tiraba del cilindro hacia atrás, separándolo y haciendolo correr por un filete, hasta la proxima recámara. Esto sucedia bajo la acción de un muelle previamente tensado, como un reloj. Al llegar a la nueva recámara, el cilindro nuevamente recibia los efectos del primer muelle y se encajaba en el extremo del cañón.


El sistema fue la acción de tres hombres: Cap. Artemus Wheeler, Concord - Massachusets - EE.UU. quien patentó el 10 de Junio de 1818 un arma de siete recámaras y rotación manual, estudiada por la Armada en 1821; Elisha Haydon Collier, ingeniero de Boston quien diseñó una variante de rotación mecánica, patentada en Inglaterra (N° 4315 del 24 de Noviembre de 1818) y Cornelius Coodlige, comerciante de Boston que el 5 de Agosto de 1819 registra en Francia una traducción literal de la patente inglesa, pero a su favor; durante cinco años la usa en fabricar piezas en el N° 21 Rue Poissoniers, Paris con M. Andelle. Mientras tanto, en Inglaterra, Collier hacia lo propio, hasta que en 1824 y seguramente en un intento de simplificar la producción los realizó de rotación manual. Cabe acotar que, entre cincuenta y cien ejemplares de rotación mecánica, fueron hechos con destino a la India, sin que lamentablemente nunca se haya visto un ejemplar sobreviviente. El revólver Collier tenia cañones de ánima lisa, de seis y media pulgadas de largo, dentro de un largo total de catorce pulgadas. En armas largas se produjeron rifles de calibre superior al .55 y escopetas del 20 para llaves de percusion. En esos tempestuosos años que van del 1819 al 1824, Collier trató de obtener la adopción por parte de la armada britanica, de un rifle de rotación mecánica y sistema revólver. Pero aunque fue probado el 24 de marzo de 1824, en Woolwich, la marina nunca no lo acepta. El fracaso condujo a Collier a cesar sus actividades en el año 1827. Pero sin duda su nombre quedaría grabado en la historia del revólver como el primer peldaño que se debió recorrer para que el mismo entrara firmemente por la puerta de la Historia. En el Victoria and Albert Museum - Londres – Reino Unido se encuentran dos interesantes ejemplares. 1) Un revólver (Inv. M-678-1927) con llave de chispa fabricado por Collier en Inglaterra aproximadamente en 1819. Longitud del cañón: 103,00 mm. Calibre: 10,60 mm. Cañón redondo en toda su longitud, unido a la parte posterior por un perno en torno del cual gira el cilindro de cinco recamaras, de exterior liso. Llave de chispa tipo box-lock, grabada “E.H.Collier Patent N* 23”. En posición de medio monte, se tira hacia atrás el cilindro, se lo gira a mano y se presiona hacia adelante. El mecanismo usado para hacer rotar el cilindro es idéntico al que luego Colt utilizaria en su “Single Action Army Revolver”. Una carabina firmada por Dafte y que es una aplicación del mismo diseño, se encuentra en el Wadsworth Atheneum, Hartford - Connecticut EE. UU.. 2) Un revólver (Inv. M680-1927) con llave de chispa fabricado por Collier en Londres aproximadamente en 1820. Su descripcion es la siguiente: Longitud total: 375,00 mm. Longitud del cañón: 160,00 mm. Calibre: 12,50 mm. Marcas: “E.H.Collier 14 London” en letras góticas, sobre la cara superior del cañón. “E.H.Collier 14 Patent” en la platina. Cañón octogonal con apéndice ventral sobre el que se empalma el eje que permite su unión con la empuñadura y en torno al cual gira el cilindro. Anima lisa. Tambor con cinco recámaras a giro manual. Cazoleta autocebable, Gatillo exterior de acción zaguera con hueco de aligeramiento bajo la quijada inferior. Platina perfilada y decorada con motivos florales. Caja con empuñadura cuadriculada, baqueta de ébano con atacador y remate de latón. LA MASSACHUSSETS ARMS COMPANY

La firma Wesson, Stevens and Miller, establecida en Hartford, cerca de la fábrica Colt, utilizaba la patente de Daniel Leavitt, N° 182 del 29 de abril de 1837, para fabricar revólveres de rotación manual con poco éxito. Poco después Edwin Wesson desarrolla un sistema para lograr la rotación mecánica del cilindro mediante un bisel especial. A causa de ello, disuelve su sociedad con Stevens y Miller, e inicia la creación de otra para aplicar su idea. Si bien muere poco tiempo después, la Massachussetts Arms Co., con sede en Chicopee Falls, ve la luz el 5 de marzo de 1850. En ella se aplicaba su idea, registrada por la patente N° 6669 del 28 de agosto de 1849, a un revólver de seis


recámaras, que amenaza seriamente el monopolio de Colt. Dicha pieza tenía martillo lateral y cañón unido al armazón por un pasador colocado por sobre el cilindro. Removiendo un pestillo, el cañón podía ser alzado mediante una bisagra, permitiendo la carga de las recámaras del cilindro. El sistema de bisagra, pertenecía a una patente Leavitt de 1837 y el de sujeción del cañón a una de Joshua Stevens, la N° 7802 del 26 de noviembre de 1850. Se lo produjo en dos calibres, .40 y .36, con cañones de siete pulgadas de largo al principio y seis y cuarto luego. En 1848 Colt se veía amenazado por la terminación del plazo de vigencia de la patente de 1836; su necesidad de fabricar armas del tipo “Paterson” había pasado con la creación del Modelo 1847, pero la patente aún otorgábale protección sobre la acción del cilindro y el pasador. Acorde con ello, Colt gestionó una extensión de catorce años y a pesar de la oposición de Edwin Wesson y Daniel Leavitt, le fue acordada el 8 de marzo de 1849, por el término de siete años, vale decir hasta el 25 de febrero de 1857. El alegato de Colt se fundaba en la interrupción de la fabricación entre 1842, cuando quebró la sociedad de Paterson y 1847, cuando se reinícia en Whitneyville. Confiado en tener en sus manos una patente aún efectiva, Colt inició una acción legal contra la Massachusetts, aduciendo que la patente N° 9430X de 1836, le confería derechos sobre todo tipo de rotación del cilindro. Por su parte, la Massachussetts alegaba que protegía sólo un específico método de rotación, por medio de un eje, unido al martillo. La batalla legal involucró hasta al mismísimo Collier, en un intento de demostrar la antigüedad y variedad de los sistemas de rotación. Finalmente en 1851, la Massachussets reconoció el fallo adverso de la Corte, obligándose a pagar 15.000 dólares, a razón de cuatro por cada revólver fabricado, a Colt; esa suma se agregaba a los 50.000 dólares perdidos durante el juicio y todo ello determinó la quiebra de la compañía. De allí, hasta 1857, el monopolio de Colt en los Estados Unidos fue total e imbatible. Samuel Colt se preparó en consecuencia para la conquista del continente europeo, su primer blanco Inglaterra. EL REVOLVER EN LA GRAN BRETAÑA

En 1849 Colt realizó su segundo viaje a Europa, pero no es hasta su presentación en la famosa Feria Mundial de 1851 en Londres, que logra impactar ese mercado. John Nigel George, en su libro “English Pistols and Revolvers”, señala la importancia del año 1851 en la introducción del revólver en Gran Bretaña. Fue en esa año que se realizó la “Gran Exhibición de Trabajos de la Industria de Todas las Naciones” bajo los arcos del Paxton’s Crystal Palace en Hyde Park. Colt dio magistral demostración de sus dotes de publicista, usando admirablemente esta vidriera al mundo para promocionar sus artículos. El 25 de Noviembre de 1851 Colt elevó un escrito “Sobre la aplicación de maquinaria a la manufactura de armas de fuego de cilindros rotatorios” (On the application of machinery to the manufacture of rotating chambered-breech fire arms) ante el Instituto de Ingenieros Civiles. En una Inglaterra en la que los multicañones de los pepperboxes eran las únicas armas “revólver”, el impacto de Colt fue inmenso. Diarios y revistas los describieron e ilustraron y se preguntaron inevitablemen-te porqué Inglaterra no podía ofrecer lo mismo. La respuesta la dio primeramente Robert Adams y luego una multitud de anónimos fabricantes de Birmin-gham, que hacían armas para que otros les inscribieran sus nombres. Estos pequeños fabricantes apelaron a la utilización de la mayor cantidad posible de piezas de destinadas a pepperboxes, logrando ejemplares de bajo costo y calidad dispar. El mayor adversario de Colt, fue entonces, Adams, gerente del departamento de armas de fuego de una empresa dirigida por George y John Deane, que se especializaba en comerciar productos de Birmingham.


El 24 de febrero de 1851, Adams había registrado mediante la patente británica N° 13527 un ejemplar, que sería más tarde conocido como el “Deane, Adams and Deane - Model 1851”, en calibre .500, .442 y .32, realmente bueno. Las diferencias de calibre en poco alteraron las dimensiones o la línea del modelo, precisamente esta “línea” se extendería luego a través de todos posteriores modelos de origen británico. El Adams fue el primer ejemplar de armazón sólida y sistema de percusión que tuvo éxito comercial válido. El cañón y el armazón eran forjados en una sola pieza de hierro, en tanto que el cilindro, con sus cinco recámaras, era montado en un eje central, retenido por un muelle, que podía ser removido para su limpieza. Colt tuvo su primer enfrentamiento con Adams en un período de discusiones que siguió a la incorporación del primero al Instituto de Ingenieros. Discusión que fue ganada por Colt, mediante su conocido recurso de obsequiar valiosos ejemplares a personas claves. Colt quedó lo suficientemente impresionado con la reacción británica a sus productos como para instalar, en 1851, una fábrica en Bessborough Place, cerca de Vauxhall Bridge, en Londres y una oficina de ventas en el número 1 de Spring Garden Cockspur Sr., luego transladada al 14 Pall Mall. Inicialmente la actividad de la fábrica consistió en el armado de piezas enviadas desde Hartford, bajo la supervisión de técnicos americanos. Por razones políticas, el gerente de la planta era el presidente del Instituto de Ingenieros Civiles, Mr. Charles Manby. Es interesante acotar que la fábrica fue visitada por Charles Dickens, quién publicó un artículo sobre ella el 27 de mayo de 1854, en la revista “Household Words”. En el mismo, primeramente realiza una historia del desarrollo del revólver y una apología del revólver Colt específicamente, que evidentemente ha tenido por origen los propios trabajos de la casa en publicidad. Luego señala diversos aspectos de su visita, aprecia por ejemplo el caso único en Gran Bretaña, de reunir dentro de una sola planta la totalidad de los procesos constitutivos de un arma (que antes realizaban armeros independientes entre sí); la casi total confección a máquina de las más de doscientas partes, dedicándose la mano humana solo al ensamblado y repaso general; la realización de casi seiscientos ejemplares por semana, de venta inmediata y la intervención de mano de obra femenina y adolescente, sin experiencia previa. La producción en Inglaterra hasta 1856 fue de unos cuarenta mil ejemplares en calibre .36 Navy y diez mil en calibre .31 Pocket. Ambos ostentan en sus cañones la leyenda “Address. Col. Colt London” y “Colt Patent”, para diferenciarlos de los ejemplares exportados a ese mercado, primeramente desde Hartford, los que tenían una sola comilla al comienzo y fin de la primera leyenda y ‘Colt’s Patent’. Pese a todo ello la experiencia inglesa de Colt fue desastrosa, el público exigía un mejor acabado de las armas, lo que incrementaba los costos; el Gobierno no se decidía a adoptar reglamentariamente los modelos ofrecidos, pese a lo cual adquirió varias partidas, marcada W.D. y T.B. y la mano de obra era más cara que en los Estados Unidos. Finalmente, en 1857, Colt decide cerrar la planta y ampliar y mejorar Hartford, dejando el campo libre a los armeros locales. El 10 de enero de 1862, a la prematura muerte de Colt, le sucede la leyenda de su nombre y fama. En sólo cuarenta y siete años había dejado una marca perdurable en la evolución de las armas de fuego; había creado de un imperio industrial dedicado a las armas, jamás antes visto; había enviado alrededor del mundo a una pequeña, pero ingeniosa arma, con un caballito rampante en su marco como símbolo. Más allá de su condición de mortal, había logrado que su nombre o el logotipo del mismo, en cualquier idioma y tiempo, evocara la figura del llanero que, ampliando la civilización tras la grupa de su montura, portaba un revólver en su cintura. Su frase ‘IF I CANT BE FIRST I WONT DE SECOND IN ANYTHING”, “si no puedo ser el primero, no seré segundo en ninguna cosa”, muestra cabalmente su carácter pujante y visionario.


EL REVOLVER ADAMS

Ya hemos visto la suerte de Colt, pero él no era el único fabricante de revólveres de ese tiempo en Gran Bretaña. Una mirada a las más importantes patentes nos da una idea de lo evolucionado del medio: • 03/03/1852 Patente 13994 – G.K.L. Kufahl protege un revólver en el que el gatillo acciona el martillo automáticamente y en el que el martillo está sustituido por una larga aguja, en forma similar al Dreyse. • 20/03/1852 Patente 14027 – William Westley Richards registra un arma de martillo lateral, con novedoso diseño del conjunto armazón- cañón. • 01/10/1852 Patente 69 – W. Moore y W. Harris inscriben un arma de martillo de monte automático y sellado de gases similar al Collier. • 04/12/1852 Patente 960 – Joseph Bentley describe un seguro de martillo, para impedir accidentes de carga. Posteriormente la patente 768 del 04/04/1854 agrega una poderosa estrella expulsora. • 28/01/1853 Patente 212 – William Tranter protege una mejora de diseño del Adams, por medio de dos gatillos logra, primero montar el martillo y rotar el cilindro y luego, dispararlo. Cabe acotar que hasta la muerte de Adams, Tranter tributó un royalty por esta mejora. Esta lista podría ser interminable, pero sin duda el más importante y destacable de todos los armeros de la época fue Adams. Durante estos años Adams perseveró con sus intentos para lograr la adopción militar de su modelo. En marzo de 1855, finalmente el H.M.Board of Ordnance requiere un modelo mejorado para probarlo. La mejora consistía en la incorporación de la doble acción, patente británica N° 374 del 20 de febrero de 1855 y era invención del oficial de ingenieros F.B.E.Beaumont. La carga de los alvéolos se lograba por medio de un complicado sistema de brazo de palanca, fijo al cañón, patente Brazier N° 760 del 5 de abril de 1865. Finalmente James Kerr, un escocés socio de Adams patenta una variante, N° 1722 del 28 de julio de 1855 en Gran Bretaña y N° 17044 del 14 de abril de 1857 en los Estados Unidos, mucho más simple y eficáz, que supera el principal problema del modelo. El Gobierno inglés ordena inicialmente dos mil ejemplares y Adams decide romper su sociedad con Deane, creando la “London Armoury Company Limited”, financiada por un grupo de comerciantes londinenses. La fábrica inicia sus actividades en 1857 en Henry Street, Bermondsey, bajo el apoyo gubernamental. En ella se produjo el típico Beaumont-Adams en tres calibres: .54 con cañón de cinco pulgadas y tres cuartos; el .38 con cañón de siete y media pulgadas y el .120 con cañón de cuatro y media pulgadas. Para rastrear el origen del Beaumont-Adams es precido retroceder a la patente 2712 del 22 de noviembre de 1851. Pocas diferencias existen entre las patentes de 1851 y 1853, principalmente en la mayor suavidad del movimiento de tirar del gatillo, por medio de un sistema de muelles. Esto era un defecto relevante en todos los modelos de doble acción existentes, la fuerza que había que hacer para montar el martillo, impedía apuntar con firmeza. La solución fue la “hesitation action”, un sistema de retención del martillo en medio monte, que hoy casi todos los tiradores de doble acción que emplean productos Smith & Wesson o Colt, si bien con variantes, conocen. La misma permite retener el arma montada un instante para afinar la puntería. A diferencia de Colt y semejanza de muchos colegas locales, existen muchísimos Beaumont Adams que sólo se distinguen por las letras “LAC” y que ostentan nombres de comerciantes grabados en ellos. En 1859 Adams abandona la compañía y reteniendo los derechos de patentes, sigue elaborando revólveres por su cuenta en Birmingham. Además son acordadas patentes en América, Bélgica, Austro-Hungría y Prusia. En los Estados Unidos, la Massachussetts Arms Co. De Chicopee Falls, produce un prototipo con imperceptibles diferencias con el original, que fue adoptado en pequeñas cantidades por el Gobierno. El mismo tenía calibre .36, cañón de seis pulgadas, cinco recámaras y tres estrías.


WILLIAM TRANTER

Juntamente con los Adams, los revólveres elaborados por William Tranter fueron los más populares en el Reino Unido. Hijo mayor de un herrero, Tranter aprendió de su padre el oficio de armero y cuando hubo completado su aprendizaje, no trepidó en iniciar sus propios negocios. Con un pequeño legado de su abuelo, se estableció en St. Mary’s Square, en Birmingham. En 1846 se asoció con su hermano menor David, el que asumió el cargo de Gerente Administrativo. A comienzos de la década del 1860 construyó una nueva y espaciosa planta en los arrabales de Birmingham, en Aston. En esos días ésta fue la más grande instalación dedicada al rama en el centro de las islas. A tal punto llegó su importancia fabril, que colateralmente pudo tomar contractos gubernamentales para la producción de rifles Snider, sin abandonar su producción principal. David Tranter falleció en 1884 y al año siguiente, ante el apremio de dificultadas financieras, William debió vender la firma a su amigo George Kynoch, quién había establecido su producción de cartuchos en Witton en 1862. La fábrica siguió produciendo armas de fuego hasta el 1900, siendo en 1926 adquirida por la Hercules Cycle Co. y Finalmente demolida en 1961. Los ejemplares de percusión hechos por Tranter muestran una estrecha semejanza con los revólveres de R. Adams y ello es fácilmente explicable debido a que su construcción se realizó bajo las patentes del mismo y a que en la misma planta se fabricaron ambos tipos. Los revólveres Tranter de percusión pueden dividirse en dos tipos principales: a) modelos de doble disparador y b) modelos de disparador único o posteriores. Dentro del primero de los grupos, pueden encontrarse tres tipos básicos: • el primero tenía una baqueta separable, similar a la que estaba fijada al Adams. • El segundo tenía la baqueta fijada al lado izquierdo del armazón por un pivote y un engarce en el cañón, pudiendo ser removida, colocándola en la posición apropiada. • El tercero presentaba una línea más aerodinámica y la baqueta fijada al armazón por un tornillo, accionaba el atacador por medio de una leva, en lugar de que el mismo estuviera fijado a ella. El mecanismo de doble disparador, común a los tres tipos, consistía en un verdadero disparador encerrado dentro del guardamonte, de donde se desprendía una prolongación o segundo disparador, presionando el cual se lograba la rotación y estabilización del cilindro, juntamente con el monte del martillo. El disparo podía producirse entonces, mediante la presión del disparador en la forma usual, permitiendo una pausa de corrección de puntería o un disparo rápido, presionando ambos disparadores al mismo tiempo. Pese a los comentarios desfavorables, del orden de “estar tocando una corneta en un revólver”, con que fue recibido el Tranter probó ser seguro, eficaz y de gran aceptación para su época. Su seguro, mejora del Adams, que consistía en un muelle de dos ramas y un bloque rectangular que trababa al martillo, seguramente contribuyó a ello. La preocupación de Tranter por los detalles queda demostrada en la patente inglesa N° 2921 del 16 de diciembre de 1853, cubriendo diseños de un molde de balas con ranuras de lubricación en su base. Con cada revólver se proveía al comprador un molde y una lata conteniendo “W. Tranter’s Patent Lubricating Composition”, mezcla de cera de abejas y sebo. El tercer modelo de Tranter fue realizado en calibre .38, .54, .80 y .120, mientras que los dos primeros lo fueron en los tres primeros solamente, siendo sumamente raros los hechos en .120. Existe un modelo llamado “de exportación” dotado de “triple acción”, literalmente “treble action”, en el que el martillo también podía ser montado por la presión del dedo índice. Este sistema estaba


descripto en una patente del año 1856 y parece haber sido hecho sólo para la exportación, existiendo contados ejemplares con el nombre de vendedores ingleses. La patente N° 1913 del 16 de agosto de 1856, extendida a favor de Tranter, cubre numerosas ideas relativas a mecanismos de gatillos, que luego fueron empleadas en sus posteriores modelos de doble acción y disparador único. Los posteriores revólveres de fuego central y anular, con ligeras variantes, sostienen esos desarrollos. En la patente N° 1862 del año 1863, Tranter inscribe un sistema de extracción que, si bien no estaba basado en la baqueta de las piezas de avancarga, presentaba la curiosidad de actuar tanto sobre la boca, como sobre la base del cartucho. Variantes de éste pueden hallarse en numerosos ejemplares ingleses. El primer revólver creado para cartuchos de vaina enteramente metálica, fue el modelo de ignición anular de 1863, desarrollado en base al Tercer Modelo de percusión de 1856. Poseía cinco estrías y cilindro de rotación en sentido horario. El armazón era forjado en una sola pieza, cosa común en la mayoría de los Tranter, en tanto que el cañón lo era separadamente. Una placa removible permitía la limpieza del mecanismo sin dificultades: este sistema luego fue común a todos los modelos. Un medio monte del martillo permitía la fácil rotación del cilindro durante la carga, la que se realizaba desde una ventana posterior rebatible. Comparando los ejemplares de ignición anular con los de central, es posible notar el mismo diseño de la baqueta extractora y la excavación de una depresión en donde encajaba la aguja percutora, unida al armazón, patente N° 285 del 1868. Finalmente y al amparo de las patentes N° 2067 del 19 de julio de 1862 y N° 1862 del 27 de julio de 1863, la producción de Tranter se dirige hacia revólveres en calibre .22 y .32 de simple acción y de bolsillo; en calibre .442 con leva eyectora en Modelo Army de doble acción y modelos en calibre .22, .230 y .38 de doble acción y de bolsillo. El modelo Army de características más o menos ya indicadas, en calibre .450 fue regular del Ejército inglés hasta ser desplazado por el Webley. PHILIP WEBLEY

Philip Webley aprendió el oficio de su patrón Benjamín Watson, con quién estuvo siete años. En 1835, junto con su hermano James, inicia un negocio de venta de llaves de armas en Weaman St. En Birmingham. Tres años más tarde contrae matrimonio con Caroline, la hija mayor de William Davis y en 1845 adquiere a su suegro su negocio de comercialización de implementos de armería. De allí provienen los moldes hallados en numerosas cajas de revólveres, con las iniciales “WD”, por William Davis. Webley continuó la explotación adicionándole numerosos artículos más. En 1853 ambos hermanos inscriben las patentes en las que fundamentan sus modelos de simple acción. La primera de ellas, la N° 305 del 4 de febrero, a nombre Phillip, re refiere a un gozne que permite unir el cañón al armazón, facilitando la remoción del cilindro. James patenta, bajo el N° 743 del 29 de marzo, una traba del cilindro y Phillip, nuevamente, patenta con el N° 2127 del 14 de septiembre, un mecanismo para complementar su anterior patente. Todas las series de simple acción de James Webley, al igual que los Colt de percusión, carecían de puente que uniera el armazón por encima del cilindro y estaban sus martillos dotados de una larga cola que facilitaba su monte. Se producían en tres tamaños básicos: Holster o funda, Belt o cinturón y Pocket o bolsillo. El modelo Holster, de mayor tamaño, se hacía en calibre .48; el Belt en .64 y el Pocket en dos: .90 y .120. Para un mejor estudio, adoptaremos la clasificación en tres modelos, realizada por A. W. F. Taylerson:


• El Primer Modelo estaba basado en la patente N° 305, estando unido el cañón al armazón por un pasador, no muy diferente del usado por Colt. • El Segundo Modelo difería solamente en tener la baqueta situada frontalmente sobre el lado derecho del armazón y corriendo a lo largo de ella. Una variante posterior tenía una baqueta separable que pivotaba en una traba situada del mismo lado. • El Tercer Modelo se caracterizaba por tener la baqueta fija a su costado izquierdo, a lo largo del cañón. En este fue descartado el sistema de la patente N° 305, a favor de un mucho más simple tornillo fijado a una extensión inferior del cañón, dentro del armazón. El mecanismo del “Webley Longspur” era simple y extremadamente frágil. El eje del cilindro estaba unido a la cavidad del martillo y mantenía contacto con la rueda dentada del cilindro por medio de un largo e inefectivo muelle unido al armazón detrás del pivote del martillo Existen pequeñas diferencias entre os diversos ejemplares del “Longspur” debido a que gran parte de los mismos se realizaba a mano. Usualmente se marcaban “James Webley Patentee” o “Webley’s Patent” en el armazón, ostentando a veces “By Her Majesty’s Royal Letters Patent”. En 1868 James Webley aparentemente cesó de fabricar revólveres y el “Longspur” cayó en una oscuridad de la que sólo lo rescató el moderno coleccionista. A pesar que Phillip Webley comercializó los revólveres de su hermano, él también realizó similares ejemplares a su propio nombre. Estos poseen una línea más grácil y pueden ser distinguidos por la agradable forma de “S” que adopta la baqueta, que también sigue los lineamientos de Tranter respecto a lo que hace el pistón solidario con ella. El mecanismo interior, diferente, se fundó en la patente N° 2127. La necesidad de realizar revólveres con una armazón más sólida fue sorteada con la aparición del modelo “Wedge Frame”. Era de armazón sólida y única, el cañón y el puente sobre el cilindro eran de una pieza, que trababa por delante del arco del guardamonte con un pasador y por delante del martillo en una hendidura. Dos grupos principales pueden ser considerados: el primero de baqueta situada debajo del cañón y el segundo, siguiendo el estilo del Adams. De línea similar, pero de armazón sólida, fueron los modelos posteriores del Phillip Webley en doble acción y sistema de percusión. El cañón, al igual que en los Adams o Tranter, era realizado separadamente y atornillado. En opinión de G. Boothroyd, el nombre de Webley ha sido asociado con distintas clases de revólveres de percusión caracterizados por su armazón basculante, simple acción y generalmente barata construcción. El término “amorfo” usado por P. A. Bedford es quizás el más descriptivo. Todo tipo de economía es posible hallar en estos ejemplares sin nombre, ni marcas de prueba en su mayoría; los hay que sólo han sido estriados una corta distancia antes de la boca, para trampear al inexperto. Los catálogos de Webley ilustran piezas muy superiores basadas en las líneas del Bentley.

PARTE 9 – PRIMERAS PISTOLAS AUTOMATICAS

Hoy nos parece totalmente natural el hecho de que un revolver cuente con un tambor que enfile y al mismo tiempo sirva de recamara de cada uno de los cartuchos y una pistola los tenga alojados en su empuñadura y sean llevados a la recamara por el movimiento de la corredera luego de cada disparo. Pero, no hace muchos años, al comienzo de este siglo aun esas características no estaban tan radicalmente definidas. Son muchos los ejemplos de los diseños de pistolas que luchaban con los de los revólveres ya estabilizados, por ganar el mercado mundial.


La transición de la pistola de un tiro, primero con llave de percusión y luego con cartucho metálico, fue lenta, se necesitaron muchos modelos de transición y muchos adelantos técnicos para lograr, la hoy tan común, de accionamiento automático. La más antigua de estas pistolas de transicion, de operación manual, fue la Oesterreich, inventada por Rudolf Oesterreich de Berlín (Alemania). Al igual que la Volcanic, fabricada por Smith & Wesson en EE.UU., empleaba un deposito tubular debajo del cañón pero su accionamiento estaba basado en un block descendente similar al del Peabody-Martini. Otra pistola, patentada por Josef Schulhof en 1884, empleaba un cerrojo alternativo de vaivén, pero la munición estaba almacenada en la empuñadura, debiéndose remover una de las cachas para poder efectuar la recarga del arma. Tres antiguos y curiosos diseños de esta época pueden ser hallados en el Museo de Armas de Lieja (Bélgica). El primero, marcado "PH Counet, Brevete 1889" tiene un almacén rotativo de forma similar al de un revolver. El segundo corresponde a una pistola marcada "380", operada por medio de una leva rematada en una anilla y cuyos cartuchos se hallaban en un almacén tubular bajo el cañón. Se la atribuye también a Counet. El tercer diseño esta constituido por una pistola que tiene un almacén de cartuchos en la parte media, debajo de la recamara, de donde son retirados los mismos por el juego de una anilla, que hace las veces de arco de guardamonte. Una de estas pistolas de transición que mas éxito obtuvo fue la Bittner, fabricada por Gustav Bittner en 1893, en calibre 7,7 mm. Era similar en líneas generales a la descripta por Passler y Seild en la patente inglesa Nro. 11.724 de 1887. Poseía el mismo depósito vertical de cartuchos, delante del gatillo y por medio de una anilla, que servia de arco del guardamonte, se podía deslizar hacia atrás el cerrojo, permitiendo el ascenso de un cartucho. La fabrica que la realizo, estaba instalada en Vejprty, en el norte de Bohemia, zona famosa por los trabajos en metal, que del mismo modo que Carlsbard (Karlovy Vary) habia sido cuna de renombrados armeros en el siglo XVIII. El banco de pruebas establecido en Vejprty en 1891 fue uno de los cinco creados en el Imperio Austro-Hungaro y continuo en uso hasta la Segunda Guerra Mundial, en que fue transferido a Brno. La industrialización del Imperio de los Habsburgo, llevada a cabo por el emperador Francisco José, fue rápida y totalmente exitosa. En Viena, la ciudad imperial o Kaiserstadt, un armero llamado Joseph Laumann, también estaba trabajando sobre el tema que hoy nos ocupa, sus trabajos años mas tarde darían sus frutos en la primera realmente practica pistola de autocarga: la Schonberger, que demostraría a los armeros europeos la posibilidad del sistema e influiría sus diseños. HIRAM STEVENS MAXIM

En 1840 en Sangersville, Maine, EE.UU., nació Hiram Stevens Maxim, hijo de franceses hugonotes, que estaría destinado a revolucionar el mundo de las armas haciendo posible técnicamente la retrocarga automática. Sus primeros pasos se encaminaron hacia la iluminación a gas, formando la Maxim Gas Machine Co. Cuando inició su avance la electricidad para a trabajar en la United States Lighting Co. Es precisamente que, encomendado por esa firma viaja a Londres, a París durante la Exposición de 1881 y al resto de Europa. En esa visita comienza interesarse por el desarrollo de las armas de fuego de la época, impresionándose por el estudio de elevadas cadencias de fuego. Y en 1883 intenta la modificación de un Winchester Modelo 1866, para que pudiera ser operado por el retroceso, mediante un complejo sistema de levas y resortes. En 1884 obtiene su primera patente, en la que aplica el principio de que el propio retroceso sirva para expulsar el cartucho vacío, montar el percutor y colocar un nuevo cartucho, cerrando el sistema, pero con destino a la ametralladora que luego llevaría su nombre. El primer modelo, fabricado en Londres en el 57 Hatton Gardens, obtuvo su primer orden de compra por parte del Gobierno en 1887. Se sabe que incluso llego a la fabricación de pistolas aplicando el mismo


principio y que incluso la modelo 1896 se fabrico en varios calibres, pero de todas maneras no pasaron de pocos ejemplares en general. Sin embargo su idea no cayó en el vacío y en 1892 hace su aparición la pistola automática o para mejor decirlo de carga automática Schonberger, la primera del mundo. LA PISTOLA SCHONBERGER

La misma fue fabricada en Steyr, Upper, Austria por la Osterreichisre Waffenfabrik - Gessellschaft, dirigida por Joseph Werndl y estaba basada en los diseños de Joseph Laumann, registrados bajo la patente Nro. 18.823 de 1892. Básicamente, el funcionamiento de la pistola estaba basado en un cartucho con un especial diseño de la cavidad en donde se debía alojar el fulminante. Cuando un cartucho era percutido, la vaina retenida en su lugar por el cerrojo, permitía que la cápsula fulminante, forzada por la presión del gas, se moviera 0.18" hacia atrás, lo suficiente para que fuera destrabado el cerrojo. Muy pocos de esos ejemplares fueron hechos y menos aun han llegado a nuestros días, es por ello que aun conocedores adjudican a la Borchardt el privilegio de ser la primera pistola automática, cuando en verdad fue la primera de éxito comercial y fabril. Entre ambas pistolas existieron varios modelos de otra fabricada por Andreas Wilhelm Schwarzlose, nacido en 1867 en Prusia. El mas curioso es sin duda el patentado en 1892 bajo el N° 23.881, que tenia la particularidad de llevar los cartuchos bajo el cañón, pero con los proyectiles hacia abajo, vale decir que sus ejes se hallaban verticalmente dispuestos respecto del cañón y que era preciso que dieran un giro de 90* para poder ser introducidos en la recamara. HUGO BORCHARDT

Hugo Borchardt nació en Alemania y emigró a los EE.UU., en donde se naturalizo. En este país trabajo para varias firmas de la costa este, pasando luego a la Winchester Co., entre 1870 y 1876, diseñando varios modelos de revólveres. Uno de los modelos tenia características inusuales: poseía seis tiros .44 en simple acción, pero con eyección simultanea y tambor volcable hacia la derecha, a la inversa de lo común. Revólveres diseñados por Borchardt fueron presentados ante la marina norteamericana y ante su similar rusa, pero al ser rechazados nunca entraron en fabricación. Es muy posible que Borchardt desalentado por estos rechazos abandonara Winchester, lo cierto es que en 1877 lo vemos en la Sharps Rifle Co., diseñando el llamado Sharps-Borchardt, modelo de ese año. En 1880 finalmente regresa a Alemania, entrando a trabajar para la Ludwig Loewe & Co. de Berlin. Puede resultar curioso, que Ludwig Loewe, en 1870 comenzó fabricando maquinas de coser, pero como el espíritu belicoso de los conciudadanos estaba mas con las armas que con las maquinas de coser, en 1871 cambió totalmente sus productos, a tiempo de que pudieran ser usados en la Guerra Franco-Prusiana. A su muerte, en 1886, la firma se unió a la Pulverfabrik Rottweil Hamburg y a la Vereinigte Rheinisch-Westfalische Pulverfabriken, formando la famosa Deutsche Metallpatronenfabrik de Karlsruhe, que luego cambió su nombre por el de Deutsche Waffen und Munitionsfabriken A.G. (D.W.M.) en 1896. En 1922 esta firma cambio nuevamente su razón social por la de Berlin-Karlsruher Industrie-Werke A.G., para en 1936 volver al consagrado D.W.M. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial fue manejada por consorcios extranjeros, para luego cambiar definitivamente su nombre por el actual: Industrie-Werke Karlsruhe A.G. (IWK), que mantiene como marca la sigla "D.W.M.". La pistola Borchardt fue patentada en Inglaterra bajo el N° 18.774 el 6 de octubre de 1893 y fue la primera pistola de su tipo en alcanzar los mercados ingleses y estadounidenses en forma masiva. Se


la proveía con un culatín que hacia posible su disparo desde el hombro, como una carabina y su precio era el doble del que tenía el famoso Colt .32 Police. Además es preciso acotar que su cartucho, el 7,65 mm. Borchardt, es totalmente intercambiable con el 7,63 mm. Mauser, ya que ambos poseen un calibre real de 0.30008 de pulgada, siendo aún para coleccionistas díficil su individualización a simple vista. El diseño de la pistola estaba basada en el mecanismo ideado por Maxim para su ametralladora y fue la primera arma de puño que coloco un cargador dentro de la empuñadura, en este caso conteniendo ocho cartuchos, sistema luego universalmente adoptado en las pistolas. Su aspecto exterior es inconfundible para quien alguna vez la haya visto, como podrá apreciarse posee la empuñadura ubicada muy adelante y detrás de ella un voluminoso mecanismo, en el que se destaca la perilla que permite su monte. Quizás el más importante aporte de la Borchardt haya sido el haber servido de escalón a una de las más famosas, discutidas y difundidas pistolas del mundo, la Parabellum o Luger. PISTOLA MAUSER

Pedro Pablo Mauser, el menor de los trece hijos de Andreas Mauser, nació en 1838. Su padre era Maestro Armero de la Fabrica de Armas de Fuego de Oberndorf, fábrica que fue fundada originalmente por el Rey Federico I en 1811 y ubicada allí por la existencia, cerca del río Neckar, de las instalaciones de un viejo convento augustino, que databa del 1775. A poco de ser empleado con su padre, Pedro demostró su talento, por lo que le fueron encomendadas mejoras al famoso fusil prusiano de aguja, el Dreyse. Cuando Wurtemberg unifica el Imperio Alemán en 1871, el fusil Mauser es adoptado como armamento de emergencia del mismo, con el primer cartucho metálico oficial. En vista del suceso mundial del mismo el gobierno ofrece en venta la fábrica a los hermanos Pedro, Pablo y Wilhelm Mauser, los que aceptan. En 1882 muere Wilhelm y la fabrica queda enteramente bajo la supervisión de Pedro Pablo. En 1884 Mauser transforma a la sociedad en una por acciones, haciéndose cargo de la parte financiera Alfred Kaulla (director del Wurttembergistche Vereins Bank) quedando Pedro Pablo totalmente libre para atender la técnica específicamente. Resultado de esta mayor dedicación son una pistola de un tiro y un revolver, modelo 1878, de apreciable éxito. De inmediato se aboca a la tarea del diseño de una pistola de carga automática, la que es patentada en 1896 bajo la patente británica Nro. 959 de ese año. La característica más destacable de la misma es la de ser la única cuyo primer diseño permaneció inalterado a todo lo largo de la producción, la que se realizó entre 1897 y 1937, en que se la dejó de lado a causa del rearme alemán. Sólo modificaciones de detalle le fueron incorporadas y aun hoy en día es un arma que puede soportar bastante bien la comparación con muchas posteriores. Básicamente consiste en cuatro partes fundamentales. El cañón y su prolongación están forjados en una pieza única capaz de deslizarse en la armadura. El cerrojo está encuadrado de perfil y contiene el percutor, el resorte de este y el propio. El almacén forma parte de la armadura y existieron modelos con seis, diez y veinte cartuchos de capacidad. El modelo estándar tenia diez cartuchos de capacidad, dispuestos en dos hileras, que eran introducidos por la parte superior del arma, por medio de un clip. Al retirar el mismo, la corredera en su deslizamiento, lleva uno a la recamara, colocando al arma en condiciones de disparo. Al dispararse el ultimo cartucho del almacén, la plancha elevadora traba el cerrojo manteniéndolo abierto y facilitando la colocación de otro clip.


Se la proveía con un culatín de madera que permitía, al igual que en la Borchardt, su disparo desde el hombro; este culatín tenia en su parte delantera una traba para afirmar la empuñadura del arma y en su parte posterior una tapa, ya que por ser hueco, servia al mismo tiempo, como funda de la pistola. Fue fabricada en calibre 7,63 mm. Mauser, pero al hacer su aparición en los primeros años del 1900 el cartucho 9 mm. (con el mismo largo de vaina que el anterior, pero recta en lugar de "cuello de botella") surgió el modelo 1912/14 en dicho calibre, que exteriormente no presentaba diferencias notables con el original, pero era en general mas pesado; se fabricaron solo escasos ejemplares destinados en su casi totalidad al uso de oficiales del ejercito ruso y parece que otros fueron enviados a Latinoamérica (quizás Brasil). Las pistolas arriba descriptas no deben ser confundidas con las recámaradas, durante la Primera Guerra Mundial, para el uso del cartucho 9 mm. Parabellum y que se identifican por tener un numero nueve grabado en la empuñadura. En 1932 se presento un modelo, tambien llamado 712, dotado del selector de fuego bajo la denominación de Schnellfeur Pistole. Su aspecto no difería de las anteriores, salvo el tener en su lateral izquierdo un selector, que al ubicarse sobre la letra "N" permitía usarla de la forma común (semiautomática). Pero al ubicarlos sobre la letra "R" (reihenfeuer) posibilitaba un fuego totalmente automático. Cabe indicar que sin el culatín de madera era prácticamente imposible su uso en fuego automático. Como dato curioso nos permitiremos citar una de las escasas historias contemporáneas verídicas sobre la actuación en combate de un arma. Nos referimos a un episodio, quizás por muchos conocido, acaecido a Sir Winston S. Churchill y descripto en su "My Early Life" cuya primera edición data de 1930. En el Churchill cuenta que, en septiembre de 1898, comandando un pelotón del vigésimo primer regimiento de Lanceros, en las llanuras de Ondurman, Sudan, decidió a causa de una lesión en su hombro, confiar su suerte en un combate cuerpo a cuerpo totalmente a su pistola adquirida en Londres, "una Mauser automática, de novísimo y último diseño". Cuando ese combate sobrevino y se vio rodeado de derviches hizo uso de ella con bastante eficacia a tan corta distancia y cuando, según sus propias palabras, acabo con diez primeros cartuchos, solo tuvo que colocar otros diez y seguir así hasta salir del paso. Para dar una idea de la lucha a su alrededor, citamos que en la batalla de Ondurman, los Lanceros perdieron en solo dos o tres minutos de combate, cinco oficiales, sesenta y cinco soldados y ciento veinte caballos, casi un cuarto de su poderío. Como seria la seguridad que Churchill tenía en su arma, que al caer prisionero, siendo corresponsal de guerra, durante la Campaña Boer, cuenta que al ser apresado lamento profundamente no haberla traído ese dia consigo, para despachar al otro mundo a su captor. Que entre paréntesis, no era otro que el General Luis Botha, luego Primer Ministro de Transvaal y uno de los mas grandes amigos del propio Churchill. PISTOLA MANNLICHER

Ferdinand Ritter von Mannlicher, indudablemente uno de los mas prolíficos y más exitosos diseñadores de armas, nació en 1848 en Most, Bohemia, una región renombrada por los trabajos en metal. Como Bohemia formaba parte del Imperio Austro-Húngaro, von Mannlicher recibió educación en Viena y obtuvo empleo en los ferrocarriles del estado austríaco. En 1876 visito la Feria de Filadelfia, EE.UU. y desde allí su vida se transformo, abandono su empleo y se aboco a las armas y sus diseños. En 1880 su primer rifle vio la luz y catorce años mas tarde su primera pistola, que seria la primera del mundo en adoptar el sistema "blow-forward". La misma se construyo en calibres 6,5 mm. y 7,5 mm. llamados precisamente, Mannlicher. Los modelos 1894 y 1896 de esta pistola, diferentes por la ubicación del almacén, representan un gran paso adelante en la historia que hoy nos ocupa; ambas podían ser calificadas sin duda de


pistolas de carga automática, con sistema "blow-forward" en el modelo 94 o "blow-back" en el modelo 96. Fue manufacturada por primera vez en los establecimientos Steyr en 1896, siendo llamada frecuentemente modelo 1903 debido al año en el cual salió a la venta. El modelo 1896/903 era de calibre 7,65 mm. Mannlicher, llevando seis cartuchos de ese calibre, que se cargaban en forma similar a la descripta para la Mauser. Ese cartucho recibió varias designaciones: Mannlicher Carbine M.96, 7,63 mm., Mannlicher M. 1903 y en Alemania, para no confundirse con el mas poderoso 7,63 mm. Mauser, 7,65 mm. Mannlicher. Habiendo vivido la mayor parte de su vida en Viena, fue nombrado Caballero por el Estado Austríaco, en reconocimiento a su trabajo y murió en tal condición en 1904. Con la salvedad del prototipo de su primera pistola, hecho en Suiza por Neuhausen, todos sus productos fueron realizados en Steyr. Destaquemos asimismo que, el Ejercito Argentino en 1905 adopto como armamento oficial a esta pistola, la que continuo en servicio hasta el a|o 1927 en que fue reemplazada por la Colt .45. PISTOLA BERGMANN

Para cerrar nuestro ligero vistazo a las primeras exitosas pistolas de carga automática, de principios de siglo, abordaremos a continuación la descripción de las que llevan el nombre de Theodore Bergmann. Muchas son las que llevan ese nombre, pero varias de ellas no pasaron de prototipos sin mayor explotación comercial; la lista mas completa y simple es la realizada en base a un orden ascendente de los cartuchos que empleaban, así tendremos: 5 mm. Bergmann Modelo 94 Cartucho introducido en 1894 y producido comercialmente desde 1896 a 1900; aparece en el catalogo DWM de 1904 bajo el numero 416. Fue diseñado para su uso en los modelos Nro. 1 y 2 y se distingue por no tener cavidad extractora (rimless grooveless).  5 mm. Bergmann Modelo 96 Es similar en líneas generales al anterior, solo que posee cavidad extractora (rimless) y por lo tanto la pistola esta modificada para su uso. Se fabrico hasta 1930 y la DWM lo proveyó bajo el numero 416A.  6,5 mm. Bergmann Modelo 94 Diseñado para la pistola Nro. 3 modelo 94 era del tipo rimless grooveless y fue fabricado por la DWM bajo el numero 413.  6,5 mm. Bergmann Modelo 96 Debido a as dificultades que provocaba la extracción del cartucho antes indicado, la pistola Nro. 3 fue modificada, dotándosela de un extractor, agregándosele la denominación modelo 96. Este cartucho por lo tanto, era igual al anterior, solo que rimless y la DWM lo clasifico como 413A. Ambos fueron dejados fuera de fabricación en 1930.  7,5 mm. Bergmann Conocido como Bergmann Nro. 4A, este cartucho fue desarrollado a partir del 8 mm. Bergmann Nro. 4 para una pistola experimental que no fue producida comercialmente. DWM Nro. 451A.  7,5 mm. Bergmann Conocido como Bergmann Nro. 7 fue desarrollado a partir del 8 mm. Bergmann Nro. 7, pero ni el cartucho, ni el arma que lo disparara fueron hechos comercialmente nunca. DWM Nro. 460A.  7,65 mm Bergamnn Llamado también Bergmann Nro. 8 (DWM 475) fue creado para un modelo experimental de pistola en 1901, es bastante similar al 7,63 mm. Mannlicher.  7,8 mm. Bergmann 


Denominado Bergmann Nro. 5 fue dise|ado para la pistola militar Bergmann Modelo 97; ambos cartucho y pistola, vieron limitada su influencia a las fronteras de su país de origen, Alemania. DWM Nro. 461.  8 mm. Bergmann Conocido como Bergmann Nro. 4 correspondió a la pistola Modelo 96. DWM Nro. 451.  8 mm. Bergmann Conocido como Bergmann Nro. 7 es una mejora del anterior y corresponde a una pistola experimental diseñada en 1898, pero muy escaso ejemplares fueron realizados. DWM Nro. 460.  8 mm. Bergmann-Schmeisser Así designado para evitar confundirlo con los otros de igual calibre, se lo fabricó sólo rimless grooveless, hasta su reemplazo por el Bergmann Nro. 4.  8 mm. Bergmann-Simplex Desarrollado en 1897 para la pistola del mismo nombre. DWM Nro. 488.  9 mm. Bergmann Conocido como Bergmann Nro. 6 Modelo 1903, Bergmann Mars Nro. 6 o DWM Nro. 456, fue creado para la pistola militar modelo 1898.  9 mm. Bergmann-Bayard Desarrollado a partir del anterior, solo se le diferencia en el largo. Es posiblemente de todos los creados por Bergmann el que mas éxito tuvo, siendo adoptada la pistola Modelo 1903 en este calibre, por España en 1906 y fabricada bajo licencia por los Establecimientos Pieper de Herstal. Posteriormente siguió el mismo camino el ejercito danes con el Modelo 1910. Por la adopción española, se lo conoce también como 9 mm. largo, 9 mm Astra o 9 mm. Star. DWM Nro. 456B.  10 mm. Bergmann Fue desarrollado partiendo de una versión experimental de la Bergmann Nro. 6 que, al no tener éxito no logro colocación comercial.  11 mm. Bergmann También llamado 11,35 mm. Bergmann, es el mas grueso calibre de los creados por Bergmann; se dotó con el a la pistola Nro. 6. Es de hacer notar que con ella se presentó ante ensayos efectuados en el Reino Unido en 1903 y en EE.UU. en 1907 para adoptar pistolas militares. DWM Nro. 490. Como podrá apreciarse, cada uno de los modelos de pistolas de Bergmann, estaba estrechamente relacionado con el desarrollo de un cartucho propio para la misma. Debemos hacer constar que, en lineas generales, estos cartuchos fueron el resultando anticuados a partir de 1930, debido a los progresos incorporados por otros. El modelo más antiguo, el 94 Bergmann-Schmeisser, consistía en un simple mecanismo, similar al de un revólver, empleado con un almacén lateral, al que se llegaba por medio de una cubierta pivotante y que estaba localizado delante del arco del guardamonte. La carga se realizaba mediante un clip que caía solo al agotarse su carga. El orden numérico recién fue creado a partir de 1896, aunque tomaba como Nro. 1 a una pistola no realizada comercialmente que databa de 1894. Muchas de estas pistolas pueden ser vistas con las marcas V.C.S. correspondientes a V.C. Schilling, Suhl y las marcas comerciales de Bergmann. La Nro. 5 fue el primer intento de Bergmann de producir una pistola militar y llegó a producirse en una versión de pistola-carabina con cañón más largo y culata. En vista del buen resultado de la anterior Bergmann decidió crear su Bergmann-Mars en varios calibres, modelo Nro. 6, siendo producida por Pieper entre 1907 y 1918. Luego fue conocida como Bergmann-Bayard, siendo adoptada por Dinamarca y fabricada en Haerens Tejhus en Copenhagen. Estas pistolas están marcadas Haerens Tojhus o Haerens Rustkammar y siguieron en servicio hasta 1946 en que se las reemplazó por la Browning.


JOHN MOSES BROWNING

John Moses Browning sustenta indiscutidamente el título de ser el más grande de los diseñadores de armas de fuego de origen americano. Su nacimiento se produjo en Ogden en 1855, de su padre aprendió los primeros conocimientos en el difícil arte, obteniendo a los veinticuatro años su primera patente, por un rifle de un solo tiro que luego vendió a la Winchester. Nueve años más tarde, en 1889, un sindicato de industriales belgas forma una sociedad con el propósito de dar cumplimiento a una orden por doscientos mil rifles Mauser para el gobierno de ese país. Esa sociedad originaría la mundialmente famosa FN, Fabrique Nationale d´Armes de Guerre S.A. de Herstal, que en mucho estaría ligada luego a la fama de Browning. En Efecto en 1898, por medio de una licencia inicia la fabricación de sus diseños de escopetas, rifles y pistolas semiautomáticas. La primera pistola semiautomática Browning fue patentada en 1897, constituyendo el modelo FN 1900, adoptado por el gobierno belga. En Inglaterra llevó el N° 22455 del año 1898. El cartucho que empleaba fue creado por el propio Browning con la ayuda de la Winchester y constituyó el conocidísimo 7,65 mm Browning, llamado en los Estados Unidos .32 ACP. La Introducción al mercado estadounidense se produjo al lanzar Colt una pistola de bolsillo, también sobre diseño Browning, en 1903. Mientras en los Estados Unidos se le destinó a armas de bolsillo esencialmente, en Europa en muchos casos cumplió funciones policiales. Posiblemente una de las causas de la popularidad del cartucho haya sido el éxito comercial que tuvo el primer diseño de pistola que lo usó. Fue fabricada por miles en la planta de la FN y numerosas copias de su diseño se realizaron en todo el mundo, siendo particularmente conocida la realizada en la China. Pese a ello conserva la particular característica de ser un diseño único, nunca desarrollado o modificado por Browning, la FN o la Colt. En 1910 el diseño básico de ¨blow’back¨de Browning fue alterado y la FN lanzó al mercado el diseño llamado ¨nouveau modele¨, para diferenciarlo del 1900, camarado para el mismo cartucho. En 1922 esta pistola fue ofrecida en 9 mm Browning short y fue denominada Modelo 10-22. Nunca fue adoptada como arma reglamentaria por ningún ejército, pero muchos paises la utilizaron en sus fuerzas policiales. Fue tanto su éxito que, en 1912 remplazó totalmente la producción del Modelo 1900. El cartucho diseñado por Browning en calibre 9 mm corto, fue lanzado en el mercado estadounidense en 1908, juntamente con la pistola semiautomática Colt de bolsillo. Allí se lo conoce como .380 ACP. El cartucho en sí tuvo bastante aceptación, siendo adoptado en diversas armas por los ejércitos de Checoslovaquia, Italia y Suecia, además del uso policial ya señalado. Se lo considera una mejora substancial del .32 ACP o 7,65 mm Browning, constituyendo el calibre mínimo adecuado para uso policial y militar. En defensa personal es menos efectivo que el 9 mm Luger o el .38 Auto, por ejemplo, pero la construcción de cómodas armas, ha hecho que su uso se extendiera bastante. Actualmente Herstal son producidos los modelos 10 y 10-22 en calibre 7,65 mm y 9 mm corto Browning, llevando el primero siete cartuchos del primer calibre y seis del segundo, en tanto que el otro modelo porta nueve y ocho respectivamente. Técnicamente, podríamos decir que ambos modelos son pistolas no acerrojadas, de simple retroceso, con seguro ordinario, de empuñadura y cargador, ambas son ofrecidas con pavonado negro y cachas de ebonita. El modelo 10 tiene un cañón de ochenta y siete con cincuenta milímetros, con seis estrías de giro a la derecha, lo que da al arma una longitud total de ciento cincuenta y tres milímetros. Su peso oscila entre los quinientos setenta y quinientos ochenta gramos, según el calibre eligido. La velocidad


inicial de la bala 7,65 mm es de doscientos ochenta metros por segundo y la de la 9 mm doscientos sesenta. En cuanto al modelo 10/22 posee un cañón de ciento trece milímetros de largo con seis estrías hacia la derecha, un largo total de ciento setenta y ocho milímetros y un peso entre los seiscientos ochenta y cinco y los setecientos cinco gramos. Siendo las velocidades iniciales de sus proyectiles doscientos setenta y doscientos noventa metros por segundo para el 9 mm y el 7,65 mm respectivamente. Ambas pistolas son sumamente sencillas en su limpieza y conservación, ya que cuentan con pocas piezas de rápida remoción. La producción de la Modelo 10 fue interrumpida durante la Segunda Guerra Mundial, siendo reasumida al término de ésta, Es posible encontrar copias de origen español y otras pistolas, como la Czech Praga y las húngaras M.29 y M.37 tienen similitud de caracteres. El modelo 10/22 arriba indicado, no debe confundirse con el Modelo 1910/22 variante en 9 mm. del clásico, por el contrario se trató de una alteración surgida en 1922, que consistió en un mayor largo del cañón, acompañado de una simplificación de las piezas de desarme. El diseño básico de 1922 fue adoptado por el ejército belga como “Pistolet Automatique Browning Model 1922” en lugar del Modelo 1903, cuya producción cesó en 1923. En calibre 9 mm. fue adoptada por las policías de Bélgica, Francia, Suecia y Checoslovaquia. Durante la ocupación alemana se la fabricó bajo supervisión como Modelo 626b, careciendo de la fina terminación belga y con cachas de madera común. PISTOLA GYROJET

Hacia 1950 dos científicos nucleares norteamericanos, Robert Mainhadt y Arthur T. Biehl llegan a la conclusión de que si, desde los inicios del siglo las fuerzas armadas de su país mantenían en uso las mismas armas reglamentarias, pistola Colt .45 modelo 1911 y armas largas calibre .30 creadas en 1906, era muy factible descubrir algún nuevo sistema de armas basado en los últimos adelantos de la ciencia. Lo realmente original era el camino que ellos trataban de seguir, al utilizar pequeños cohetes como proyectiles. Desde ya que esta idea no venía por simple casualidad a sus mentes, años antes habían sido los diseñadores del reactor más pequeño y económico del mundo a esas fechas. Pero aún así era muy difícil el concretar siquiera una simple base de lanzamiento del diseño. Todas las consultas que realizaron a expertos en cohetería fueron totalmente negativas, ni soñando se podía pensar en algo así. Los únicos precedentes en materia de cohetes o estaban referidos a aquellos de gran tamaño o a algunos como la “bazooka”, de muy limitadas condiciones balísticas. Al fin y luego de muchos tropiezos, cuando no caídas, lograron forjar un informe titulado “The Microjet”, basado en experimentos con cohetes de acero de una pulgada de largo por tres treinta y dos avos de diámetro, veinticinco con cuatro por dos milímetros. Ese informe fue elevado a Washington pero su resultado fue de lo más desalentador y el rechazo fue total. La situación siguió sin variantes hasta la década del sesenta, en que ambos científicos siguieron realizando contactos con fabricantes de las diversas partes involucradas, hasta que poco a poco fueron delineando aquellos cuyas características cupieran dentro de las tolerancias establecidas. Como dato curioso, debemos acotar que muchas de las firmas proveedoras consideraban que el destino final de las partes era la fabricación de juguetes y la M. B. Asociation,


aún con fe en los órganos gubernativos, distaba mucho de aclarar el verdadero propósito de los mismos. A principios de 1961 al fin parecen interesarse los funcionarios de Washington y hasta algunos de ellos visitan las instalaciones de la empresa. Como resultado se envían muestras a diferentes oficinas, cada una de ellas consistente en un equipo de seis cohetes de treinta y uno con setenta y cinco, por tres con un centímetros y un par de sorbetes similares a los usados para los refrescos a guisa de lanzadores. Los cohetes se introducían dentro de ellos y por medio de la llama de un fósforo o encendedor se lanzaban. En la primavera del mismo año la situación económica de la firma era tan caótica que los dos científicos deciden lanzarse directamente a la conquista del enemigo por la audacia. Para ello usan la siguiente estrategia: instalados en la oficina de un funcionario seleccionado, el Dr. Biehl iniciaba la conversación en tanto su colega, el Dr. Mainhartt sacaba de su portafolio un cohete, lo introducía en el tubito y simulando encender un cigarrillo, lo lanzaba volando a través de la oficina. Debemos conjeturar que el sentido de humor de los visitados debió ser muy grande, ya que poco a poco les comienzan a llegar algunos contratos de las tres fuerzas armadas. Si bien estos contratos eran por limitadas cantidades, para ser sujeta a diferentes pruebas, ya era un paso adelante. Es por eras fechas en que ambos doctores deciden poner de nuevo sobre el tapete una idea que en un principio había interesado a las mentes militare, esto es una pistola lanzacohetes. Originalmente la misma consistía simplemente en una estructura tubular de cartón de doce centímetros de largo por tres de diámetro, que arrojaba veinticuatro cohetes a un tiempo, los que eran encendidos por un mecanismo similar al de un encendedor “a piedra”. Pero ahora la misma partía de la utilización de un solo cohete de más o menos 13 mm. La pistola Girojet era en verdad, un lanzador de cohetes, con características comunes con las armas de puño en general, pero un funcionamiento totalmente diferente. El cohete consistía en un tubo de acero cobreado, que alojaba en su interior un motor encendido por una cápsula fulminante de percusión instalada en la base, en medio de las toberas de salida del flujo de gases a alta presión. Las toberas, en número de cuatro, se hallaban dispuestas de tal forma de imprimir al conjunto, un movimiento de translación y rotación a un mismo tiempo, lo que le permitía estabilizarse automáticamente en vuelo. La ignición de la cápsula fulminante se producía en forma similar a la de un mortero, e inversamente a la que se produce en un arma de puño convencional. Al oprimir la cola del disparador, el martillo de percusión, por la acción del muelle real, golpeaba el extremo del proyectil, impulsándolo hacia atrás, donde lo esperaba, la aguja inmóvil del percutor. Al producirse la inmediata ignición de la carga, el cohete se lanzaba hacia delante, hallando a su paso al martillo antes citado, al que debía “remontar” para poder salir del arma. Este sistema permitía una ingeniosa regulación de la velocidad de salida del cohete, dependiente de la resistencia encontrada ante el martillo: regulación que se lograba por el ajuste del muelle real operante sobre esa pieza. Siendo la aceleración progresiva y habiendo orificios de escape de los gases dispuestos a lo largo del cañón del arma, el retroceso era sumamente suave. Esto es sumamente importante si tomamos en cuenta que la velocidad del proyectil oscilaba entre los ciento ochenta y los novecientos metros por segundo, como mínimo y máximo.


Ya hemos calificado a la pistola en sí como una simple rampa de lanzamiento, tócanos ahora el turno de agregar que se hallaba construida con materiales de aleación superlivianos, según las especificaciones al respecto de los fabricantes. Poseía además una leva delante del arco del guardamonte que permitía montarla para el primer disparo, debiendo luego, colocarla en seguro manual. En su empuñadura se encontraba un depósito con capacidad para seis cohetes elevados por medio de un muelle. El costo del arma en su país de origen era de noventa y nueve dólares, bastante barato si se lo compara con el de las armas convencionales. En cambio la munición, vendida en paquetes de seis cartuchos, era bastante cara, aproximadamente diecisiete dólares con 95/100. Como comentario final, agreguemos que se la fabricó en dos modelos, “Mark I” con cañones de dos pulgadas y trescientos cincuenta gramos de peso o de cinco pulgadas y cuatrocientos cincuenta y cuatro gramos de peso. El otro modelo, denominado “Mark I presentation model”, estaba finamente labrado, dentro de una caja con diez cohetes inertes rodeando una efigie de R. H. Godbard. A pesar de lo arriba indicado, en un catálogo de la década del ochenta, la M.B.A. solo se hace referencia a un modelo de dieciséis onzas de peso, con veinticinco centímetros de largo total y doce milímetros de calibre (.485). Comentándose en un volante adjunto que la presión de los tiradores y coleccionistas había decidido a la fábrica el relanzamiento de esta pistola, aparecida por vez primera en 1965.

PARTE 8 – LOS SISTEMAS DE RETROCARGA Las primeras armas que utilizaron las condiciones impelentes de la pólvora negra, por las razones que ya se esbozaron, correspondieron al campo de la Artillería, de ellas dos piezas tipo, la bombarda y el falconete, se desarrollaron a partir de la retrocarga. Así, ambas contaron con una recámara móvil que era insertada por la parte posterior del cañón, lo que permitía una carga mucho más rápida que la obtenible con los posteriores ejemplares de avancarga. El problema que obligó a adoptar la carga por la boca entre el siglo XIV y los dos primeros tercios del siglo XIX, fue la imposibilidad técnica de evitar el escape de gases en la unión entre ambas piezas. El cartucho metálico y los cierres de tornillo permitieron en la última parte del siglo XIX, el desarrollo de piezas de carga por la recámara. En lo concerniente a las piezas portátiles, entre los siglos XVI y XVIII, también se realizaron intentos de retrocarga, partiendo del empleo de recámaras de hierro reutilizables, pero el escape de los gases no pudo ser subsanado. J. Durdík, M. Mudra y M. Sáda (Armas de Fuego Antiguas - Editorial LIBSA – Madrid – España – 1989) señalan varios diseños, a alguno de los cuales sólo cabría asignarle un carácter experimental. El que consideran como la más antigua pieza portátil de retrocarga que se conserva, pertenece al patrimonio del Museo Histórico de Berna y posiblemente se trate de la misma que fue citada por Rudolf Schmidt (Las Nuevas Armas de Fuego Portátiles… - H. Georg Librero-Editor – Basilea – 1889) como perteneciente al Arsenal de Basilea.


Se trata de un arma larga, con llave de mecha, cuyo cañón ha sido fechado a finales del siglo XV o principios del siguiente, mientras que la culata o cureña correspondería a inicios del siglo XVII. Esta última presenta un depresión que permite insertar una recámara de perfil cónico, que es fijada en posición mediante la acción de dos cuñas, una vertical que también sirve de alza y otra horizontal, en tanto que en su extremo posterior posee una prolongación que facilita su manipuleo. Los mismos autores citan que, dentro de la colección del Museo Nacional Bávaro, en Alemania, se encuentra un fusil de caza, que posee una recámara removible de hierro que, en este caso, estaba dotada de su propia cazoleta. De manera similar a lo que acontecería en las bayonetas de cubo, el cañón presentaba dos ranuras dispuestas en ángulo recto, introduciendo la recámara de forma tal que la cazoleta insertara en la abierta en la faja alta del cañón y haciendo que se desplazara hacia el lado derecho del mismo, la recámara y la cazoleta ocupaban sus lugares, sirviendo la segunda de fijación de la primera. Todo el conjunto era asegurado merced a un pasador unido a una palanca pivotante que corría por sobre la arista de la culata. La descripción expresa un diseño conceptualmente muy cercano al realizado por Rudolf Schmidt (Las Nuevas Armas de Fuego Portátiles… - H. Georg Librero-Editor – Basilea – 1889) respecto de una pieza que fecha en 1550/1560 y que ubica en el “Museo de París”: “La recámara móvil cuando está cerrada se asegura en su lugar por un arco, un muelle y una palanca angular. La cabeza de la palanca angular sobresale de la superficie del cañón y forma el alza. Cuando se retira la palanca angular mediante su cabeza para zafar la recámara móvil, el brazo horizontal ayuda a levantar dicha recámara”. Los tres dibujos que, en Anexo, acompañan al texto, muestran una recámara despojada de sistema de encendido, provista de dos prominencias, una de las cuales parece trabar en una muesca en ángulo recto tallada en el lateral derecho del cañón, mientras que su parte posterior es retenida por una traba situada en la culata de la pieza. El autor citado en el párrafo inmediato anterior describe un arcabuz con tornillo obturador vertical, que fecha entre los años 1730/1740 y denomina “Amusette del Conde Mauricio de Sajonia”. El arco del guardamonte podía ser rotado, teniendo como eje una pieza que se introducía verticalmente en la recámara de perfil cónico, merced a una talla espiral que coincidía con muescas labradas al efecto en la recámara y caja del arma. Al descender, descubría un orificio superior que permitía acceder a la recámara, permitiendo la introducción del proyectil y tras él la carga de pólvora. Presumiblemente la acumulación de residuos de la combustión planteó serios problemas, tanto a la hora de abrir o cerrar el obturador, como a la de introducir el proyectil y que el mismo se orientara por el ánima, que hicieron fracasar la idea. SISTEMAS DE RETROCARGA Cuando un arma de fuego se dispara, la carga de pólvora se enciende para crear una fuerza que empuje al proyectil fuera del cañón. Esta fuerza se llama presión de gas. Debido a la reacción química que se crea cuando la pólvora es encendida, la presión del gas dentro del arma puede ser muy alta. Esta presión debe escapar del arma a través de la boca. Sin embargo la fuerza de la reacción que también empuja al proyectil a través del cañón actúa en dirección inversa, hacia la culata y hacia el tirador. Éste no es ningún problema con armas de fuego monotiro donde el cañón firmemente cerrada la recámara, pero para las de repetición y para las de retrocarga es muy importante que el cerrojo este propiamente cerrado y asegurado. En el curso de tiempo, se desarrollaron muchos sistemas de retrocarga para las armas de fuego. Varios autores mencionan que Enrique VIII de Inglaterra poseía al menos dos armas de fuego de hombro de carga por la culata, las que fechan en 1537 y un cierto número de escudos circulares con una suerte de pistola en el centro, que podía ser cargada por su parte posterior. En el caso de los dos primeros ejemplares mencionados, poseerían en la parte superior de la recámara una tapa abisagrada que posibilitaba la introducción de un tubo de hierro conteniendo la carga de pólvora, su cierre y el


posicionamiento de la respectiva llave de encendido. Como ninguna de las piezas sindicadas ha conservado su llave original, no existe acuerdo entre los especialistas respecto si su mecanismo de encendido correspondía a una llave de mecha o de rueda. Por su terminación y elegancia resultan si dignas de un propietario real y constituyen el más antiguo ejemplo de retrocarga en armas de fuego de pequeño calibre conocidas. Esencialmente se dice que todas estas piezas contaban con un tubo de hierro removible que podía ser insertado en la recámara y que operaría de forma similar a la vaina de los actuales cartuchos. Por su parte, los escudos que, por su confección carente de decoración y elegancia, denotaban estar destinados al armamento de guardias reales. Consistían en un escudo redondo, protegido la cara exterior por placas de acero y la interior forrada de cuero. Atento a que en su centro se situaba una pistola con llave de mecha, poseía una pequeña ventana enrejada colocada en la parte superior. Al parecer, era el medio ideal para disparar a cubierto. El escudo protegía completamente la cabeza del tirador. Se desconoce a ciencia cierta el autor de las piezas, aunque algunos autores los atribuyen a Giovanni Battista, un armero radicado en Ravena, quién en una carta dirigida a Enrique VIII le proponía la construcción de un escudo similar. Otros investigadores especulan que pueden haber sido el trabajo de varios armeros, dado que las piezas existentes presentan diferencias de detalle en el dibujo y acabado. Un elemento común a todos los ejemplares existentes es contar con una culata giratoria, que bascula para que el tubo de hierro pueda introducirse en el cañón y después cae en su lugar y se sujeta con una llave de seguridad. El serpentín de la llave de mecha se encuentra fijado al escudo por un pivote y era accionado por una palanca situada sobre el lado derecho. Dos siglos después de la muerte de Enrique VIII se pensó de nuevo seriamente en dotar a los soldados de armas de carga por la culata. Es una variante de la culata de tornillo que se había intentado anteriormente. La idea de colocar encima, debajo o a un lado de la culata, un tapón destornillable para cargar el arma, era conocida desde hacia mucho tiempo, pero graves imperfecciones habían impedido su difusión, en plena batalla, el tirador tenía grandes dificultades para volver a destornillar el tapón. Este tapón, pequeño y fijo, se perdía con gran facilidad, si estaba sucio de pólvora se adhería sólidamente a la culata, siendo imprescindible una llave para destornillarlo. Sistema Demondión En 1831 M. Demondión patentó un fusil de percusión a retrocarga de singulares características. Su bloque de cierre se elevaba descubriendo la recámara y montando simultáneamente un martillo ubicado dentro del cajón de mecanismos. En la recámara se introducía un cartucho de especiales características, dotado de una prolongación posterior de forma tubular, la que contenía un mixto fulminante. Al bajar el cierre y oprimir la cola del disparador, el martillo golpeaba al tubo detonante, utilizando como yunque la cara inferior del cierre. Como el cartucho era combustible, no existía mecanismo de extracción. Este fue uno de los primeros cartuchos con ignición incluida. Sistema Lancaster En 1854 Carlos W. Lancaster inscribió en Inglaterra, bajo la patente de invención N° 2089, la descripción de un fusil de retrocarga a cerrojo que empleaba cartuchos de papel con ignición externa mediante una cápsula fulminante. La deficiente obturación del cierre condenó al fracaso la idea. Sistema Green El coronel estadounidense Durrel Green desarrolló un fusil de retrocarga dotado de una leva colocada delante de la cola del disparador, mediante la cual podía rotarse el cañón hacia el lado izquierdo, permitiendo la introducción de un cartucho de papel combustible, el que era encendido mediante el sistema Maynard de cebas detonantes entre dos tiras de papel. Como adolecía de los mismos problemas de cierre que el sistema comentado en el párrafo inmediato anterior, tampoco tuvo éxito.


En 1872, nuevamente intentó Green la construcción de otro fusil, esta vez dotada de un cerrojo de movimientos combinados con cierre delantero de singulares características técnicas y funcionales. Se abría el cerrojo para introducir un cartucho en la recámara, moviéndolo hacia delante para introducirlo profundamente en la recámara, luego se lo llevaba nuevamente hacia atrás y se introducía un nuevo cartucho. Se llevaba a cabo el encendido de la carga mediante un fulminante externo y el cartucho trasero sellaba el escape de los gases. Luego se introducía éste hacia el fondo de la recámara y se colocaba otro cartucho que repetía el ciclo. Sistema Westley Richards “Capping” En 1861 la caballería inglesa adopta un fusil diseñado por Westley Richards, el cual estada dotado de un obturador que podía ser removido hacia arriba, descubriendo la recámara y permitiendo la introducción de un cartucho de papel combustible en calibres que variaban entre el .52 y el .450. En encendido era confiado a una cápsula fulminante externa, mientras que el sellado de los gases a unos tacos de fieltro situados en la base del cartucho. El arma también podía ser cargada por la boca, teniendo la precaución de colocar los tacos obturadores en el fondo de la recámara. Sistema noruego 1842 En 1842 Noruega adopta un ingenioso fusil que poseía una recámara levadiza accionada por una palanca lateral, al girar la manivela, esta se levantaba permitiendo la rápida introducción de un cartucho combustible, en calibre .50. Simultáneamente se colocaba un fulminante en la chimenea situada en la parte inferior de la recámara y al mover la manivela en sentido opuesto y montar el martillo, obviamente situado también en la parte inferior, protegido por el guardamonte, el arma quedaba lista para el disparo. Sistema D´Arbez 1851 Karl D¨Arbez, un inventor suizo, creó un fusil con recámara de abertura lateral accionada por el arco del guardamonte. Dicha recámara poseía una saliente cónica que se introducía en el cañón, sellando en forma aceptable el escape de gases. Utilizaba cartuchos combustibles y fulminantes metálicos externos. Mosqueton des Cent Gardes Alrededor de 1854 fue creado un fusil de extrañas características, con cierre vertical impulsado por un fuerte resorte. Al oprimir la cola del disparador este bloque asciende velozmente y luego de obturar la recámara percute un perno similar al sistema Lefaucheux inferior. La vaina posee otro perno mas largo en posición opuesta, destinado a extraerla manualmente. Su manejo era peligroso y tuvo poca aceptación. Sistema Joslyn En 1855 Joslyn patenta una carabina dotada con un anillo que permitía hacer descender el bloque de cierre e introducir la carga. Sistema Starr Fue aplicado a una carabina, de la cual se fabricaron veinticinco mil ejemplares durante la guerra civil norteamericana y empleaba en un bloque de cierre dividido en dos partes, una de las cuales descendía hacia atrás para permitir la introducción del cartucho en la recámara. Sistema Burnside El coronel del ejército norteamericano Ambrose A. Burnside diseñó un fusil que utilizaba un cartucho con vaina de bronce cónica, con una ventana en su base, la que permitía la acción de la llama provocada por un fulminante externo. Sistema Gallagher El fusil desarrollado por Mahlon J. Gallagher era accionado por una palanca solicidaria con el arco del guardamonte, que podía desplazarse hacia delante, por debajo del cañón, permitiendo introducir


el cartucho de papel combustible. El gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica adquirió veintidós mil setecientos veintiocho fusiles y ocho millones doscientos noventa y cuatro mil veintitrés cartuchos. Sistema Maynard Un dentista de Nueva York – EE.UU., que realizó varios aportes al desarrollo de las armas, ideó un fusil que, mediante el arco del guardamonte podía ser abierto, para introducir una vaina con delgadas paredes de bronce, reborde basal y un orificio central para permitir también el paso de la llama de un fulminante externo metálico. Sistema Smith La carabina creada por Gilbert Smith estaba dotada de un sistema de apertura a báscula, muy similar del es las escopetas actuales, el que era accionado por una palanca situada delante de la cola del disparador, por dentro del arco del guardamonte y empleaba un cartucho de goma elástica, con un orificio concéntrico en su base para dar paso a la llama originada en un fulminante externo. Algunos ejemplares fueron años más tarde reformados para utilizar los cartuchos Crispín metálicos. El ejército de la Unión compró treinta mil seiscientas dos carabinas y trece millones de cartuchos durante la guerra civil norteamericana. Sistema Chaumette-Ferguson Entre los meses de mayo y octubre de 1777, actuó en el continente americano un cuerpo especial del ejército inglés, conocido como “Ferguson Rifleman”, que tomó parte en la Campaña de Filadelfia y que estuvieron armadas de un rifle de diseño especial, que contemplaba la introducción del proyectil y la carga por la recámara, posibilitando una mejor adaptación del primero al estriado y una mayor rapidez de carga. La obturación de la recámara se lograba mediante la acción vertical de un tornillo unido al arco del guardamonte. El sistema reconocía como antecedente un arcabuz de muralla fechado entre 1730 y 1740 que es descripto por Rudolf Schmidt en “Las Nuevas Armas de Fuego Portátiles” editado en Suiza en 1889, bajo el nombre de “Amusette del Conde Mauricio de Sajonia”. Conforme la mencionada fuente, el obturador estaba constituido por un tornillo unido al arco del guardamonte, dando algunas vueltas al mismo, quedaba al descubierto la recámara de forma cónica, permitiendo introducir el proyectil. Su mayor inconveniente radicaba en que los residuos de la combustión y el exceso de carga hacía difícil el desplazamiento del obturador luego de pocos disparos. En 1700 Isaac de la Chaumette replanteó la idea sin aportar mayores mejoras, circunstancia agravada por resultar víctima de la persecución hugonote desatada tras la abolición del Edicto de Nantes por Luis XIV, pese a lo cual algunas piezas ven la luz. Merrill Lindsay en "One Hundred Great Guns” – cita ejemplares realizados por Bidet, como el obsequiado a Jorge I de Inglaterra. Rudolf Schmidt, en la obra citada anteriormente, menciona otros construidos por Montalambert entre 1760 y 1770. James Ferguson nace en 1744 en Pitfour, un señorío feudal del condado de Aberdeen - Escocia, como hijo menor del señor local. A los catorce años se incorpora a la carrera militar prestando servicio en Alemania, como corneta de los Scot`s Greys. Una enfermedad lo obligó a regresar a su patria en 1762, pese a lo cual vuelve a incorporarse a la milicia y en 1768 marcha al Caribe con el 70º Regimiento de Infantería, luchando contra los indígenas. Nuevamente su salud lo obliga a retornar a Escocia en 1774 y entonces a los treinta años de edad, comienza seriamente a estudiar las armas de fuego, perfeccionando la idea mediante la incorporación de dos mejoras: por un lado, unos cortes verticales al tornillo como medio de quitar los residuos de la combustión y por otro, redondeando y alisando la cara que el tornillo presentaba a la recámara, la que formaba el fondo de ésta. Con ello se demoraba, por algunos disparos más, aunque no se eliminaban los efectos perjudiciales de los residuos de la combustión. A los treinta y dos años Ferguson presentó su invento en Woolwich disparando, bajo lluvia, seis proyectiles bien apuntados y cuatro caminando en dirección al blanco. El resultado fue la creación del mencionado cuerpo con especial entrenamiento, bajo su dirección, el que fue desbandado


cuando fue herido en la batalla de Brandywine, esfuerzo británico por flanquear las fuerzas norteamericanas en Chadd’s Ford. Cuando Ferguson retorna al combate, dos años más tarde, sus fuerzas habían sido dispersadas y sus armas, por orden del general Howe, vendidas en New York. Finalmente un proyectil disparado por uno de los Pennsylvania, a que antes hiciéramos referencia, terminó con su vida en la batalla de Kings Mountain, en 1780. Del centenar de rifles que el gobierno británico encargó en 1777, solamente se conoce la existencia de un ejemplar, que se encuentra actualmente en el Morristown National Historical Park en New Jersey. Existen si mayor cantidad de versiones comerciales contemporáneas y posteriores, entre ellas algunas debidas a Durs Egg, el célebre armero londinense. Decir si el éxito de las armas de los civiles norteamericanos o el accidental empleo del Ferguson u otras razones fueron las que llevaron a la adopción del rifle en el ejército inglés es pura aventura. D.W.Baily en “British Military Longarms”, descarta las dos primeras causas y considera que, simplemente, fue un intento de uniformar el empleo táctico y la dotación logística del sin número de cuerpos que, entre el 1793 y el 1800, durante las guerras de la Revolución Francesa, operó en el ejército británico. La mayoría de ellos eran elementos de origen extranjero, dotados de piezas alemanas y holandesas, algunas de las cuales eran empleadas por unidades montadas, por lo que la reducción de sus dimensiones las asimilaba a carabinas. Sistema Egg Pese al escaso interés manifestado en el fusil Ferguson, el Servicio de Armamento británico seguía interesándose en fusiles que se cargaran por la culata, pero buscando en otras direcciones. Esta búsqueda se orientaba hacia piezas que dispararan el entonces clásico cartucho de papel combustible, en lugar de pólvora y plomo sueltos que empleaba el Ferguson. A consecuencia de ello, el Servicio de Armamento encargó un cierto número de carabinas de culata basculante al armero Durs Egg. En ellas, la parte trasera del cañón, mediante un dispositivo de resorte, podía bascular hacia arriba, de forma de permitir la introducción de un cartucho y descendiéndola cerrar la recámara, tras el mismo. Los austriacos habían ensayado, entre 1770 y 1779, un fusil de este tipo producto de diseños de Giuseppe Crespi, un milanés y lo habían abandonado por no ser totalmente hermético su cierre. Quizás por ello los informes sobre los ensayos británicos de 1788 señalan las mismas dificultades y la experimentación fue aplazada hasta que pudiera ser obtenida más información de Viena. Los ensayos no fueron reanudados jamás.

Sistema Hall John H. Hall, nacido en Maine – EE.UU., desarrolló un fusil de retrocarga que fue adoptado por su país natal en 1819. Sistema Pauly Prácticamente en toda Europa se estaban produciendo intentos y experiencias con armas de carga por la culata y una gran cantidad de armeros e inventores dedicaron su energía a resolver satisfactoriamente los diversos problemas que el sistema presentaba. Uno de los primeros en abocarse a ello fue Samuel Johannes Pauly, un suizo apasionado por los aeróstatos. Sus desplazamientos durante las guerras napoleónicas le llevaron primero a Paris y más tarde a Inglaterra. En el trayecto sus nombres fueron Jean Samuel y Samuel John y viceversa, creando así cierta confusión en torno al apellido Pauly, habiéndose llegado a pensar en la existencia de varios inventores de este apellido. Sea cual fuere el nombre empleado, a él se deben profundos estudios sobre las armas de carga por la culata. En 1812 se encontraba en París. Su intento de diseñar y construir un globo dirigible, bajo el patronazgo de uno de los mariscales de Napoleón, acabó en rotundo fracaso. Fue entonces cuando se lanzó de lleno a los negocios de armas, para lo cual se asoció con un ladrón de patentes llamado Prelat, que se aprovechaba de la entonces vigente reglamentación francesa para patentar en Francia


toda nueva arma de fuego fabricada en cualquier parte del mundo y cuya existencia llegara a su conocimiento. En este estimulante ambiente, Pauly estudió los esfuerzos que en todo el mundo venían haciendo numerosos armeros, con objeto de poder usar las nuevas mezclas detonantes, es decir, aquellas que hacían explosión por la acción de un golpe. Así, Pauly patentaba su proyecto el 29 de septiembre. Pauly era un pensador independiente y un innovador. La concepción de su arma difería radicalmente de aquellas que se estaban experimentando simultaneamente. Entre sus características figuraba: un percutor con aguja interna, con perrillo que servia de palanca exterior para montar el percutor; una culata que se podría abrir con una palanca en los fusiles largos y un cañón basculante hacia abajo en las pistolas. Pero el detalle más importante, sin lugar a dudas, era un cartucho de percusión central, formado por un casquillo de latón y un cuerpo de papel. Como todo nuevo invento, éste traía aparejado varios defectos, lo que impidió que el hallazgo de Pauly tuviera un gran éxito comercial. Sin embargo, estos inventos representaron un gran progreso en lo que se refiere a las armas de fuego y su autor se ha hecho acreedor a un lugar de honor en calidad de padre del moderno fusil de caza de un solo disparo y del tipo de cartucho empleado. El gran mérito de Pauly consiste en haber comprendido que la clave del problema de la carga por la culata había que buscarla en la munición. Fue el primero que empleó un cartucho provisto de un casquillo cuyo reborde estuviera constituido por un metal blando y destinado a aplastarse y a formar un sello que asegurara el hermetismo y evitar de este modo las fugas de llamas o gases. Sobre este privilegio reposa aun el funcionamiento de todas las armas de fuego. Pero por no haber sido aún inventado el fulminante, el cartucho Pauly tenía una pequeña hendedura llena de una pequeña carga de pólvora de percusión y ligada por un estrecho canal a la carga principal, que estaba colocada en el interior del cartucho. Salvado este detalle, puede considerarse a todos los efectos semejante a un cartucho metálico con ignición central, con detonación por percusión como en el sistema moderno. Además de sus cartuchos de cuerpo de papel y casquillo de latón, semejantes a los cartuchos de los actuales fusiles de caza y que eran los más eficaces existentes en aquella época. Pauly lanzó la idea de hacer estuches recargables, fabricados por completo de latón. Manejados por expertos, los fusiles de Pauly daban un magnifico rendimiento. Un comité de cinco miembros hizo pruebas con el nuevo invento por cuenta de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional en París, e hizo constar en el informe redactado al finalizar las pruebas el entusiasmo despertado por la rapidez, la seguridad y la regularidad del arma. El propio Pauly hizo veintidós disparos en dos minutos y manifestó que todo cazador experimentado era capaz de disparar diez tiros por minuto con un fusil de dos cañones. El zar de Rusia dio orden de que se realizaran pruebas y lo mismo hizo Napoleón, aunque no creía que la nueva arma pudiera ser utilizada inmediatamente. Sostenía que era preciso introducir importantes mejoras y no le faltaba razón, ya que el arma no era aún lo tan sencilla, ni lo tan sólida como para confiarla a los reclutas. Sistema Sharps Christian Sharps trabajó en el arsenal de Harper´s Ferry, en Virginia, Estados Unidos de Norteamérica, bajo la supervisión de John Hall y allí había aprendido, tanto sobre diseño de armas de fuego, como sobre las técnicas de producción en cadena. Hacia 1840 Hall abandonó su puesto y poco después lo hizo Sharps, viajando a Cincinatti, en Ohio, donde comenzó a desarrollar un fusil de carga por la recámara, con el que consideraba posible corregir los defectos que había denotado en el fusil Hall. Finalmente, en 1848 obtiene la patente correspon-diente a un mecanismo sencillo y a la vez robusto, que basado en un bloque de cierre deslizante, que corría verticalmente por una muesca tallada en la caja de la culata. El arco de guardamonte hacía las veces de una palanca que, al ser desplazada hacia abajo, hacía descender al bloque de culata, descubriendo la pared posterior de la recámara y posibilitando la introducción de un cartucho. Volviendo el arco del guardamonte a su posición normal, el bloque de culata ascendía y seccionaba la base del cartucho por medio de una arista filosa, exponiendo la pólvora a la acción del cebo. Sharps hizo varios experimentos con distintos tipos de cebo, antes de decidirse por un disco que se interponía automáticamente sobre la vaina, cuando caía el perrillo.


El mecanismo de obturación era tan robusto y fiable que rápidamente fue adoptado por Winchester, Stevens, Farquarson y otros, en ejemplares monotiro, diseñados para cartuchos metálicos de obturación automática. En 1859 se produce un hecho que, si bien resulta ajeno a la evolución técnica del sistema, contribuyó a su difusión. John Brown, oriundo de Osawtmie, decide atacar el arsenal de Harper`s Ferry, con la intención de apoderarse de las armas allí depositadas, distribuirlas en los estados sureños, entre los esclavos negros y conducir una revuelta contra sus patrones. Su plan fracasó, ocasionando la captura de sus seguidores y la ejecución, en la horca, de John Brown en Charleston. Si bien su muerte lo elevó a la condición de símbolo, en los días previos al tremendo conflicto que se estaba gestando, lo que resulta de nuestro interés es que, para llevar a cabo sus acciones, Brown empleó un cargamento de carabinas Sharp que originalmente eran enviadas a Kansas. Obviamente junto con su captura, esas carabinas fueron recuperadas y desde entonces los modelos de 1852 a 1853, de culata oblicua, fueron conocidos por los coleccionistas como las “sharps de John Brown”. Las carabinas Sharps tomaron parte de experiencias y ensayos realizados en los Estados Unidos y en el Reino Unido, llegando a la adquisión de algunos ejemplares que, a título de prueba, equiparon a algunas unidades. Durante la Guerra de Secesión Norteamericana, los fusileros al mando del coronal Hiram Berdan, llevaron a cabo actuaciones de tal maestría que se hizo popular una interpretación de la palabra inglesa que servía para denominarlos. Así los “sharpshooters”, literalmente “tiradores excepcionales”, pasaron a ser conocidos como “Sharps Shooters”, esto es “tiradores de Sharps”. Como regla general los soldados de la Unión consideraban al fusil Sharps como la más eficaz de las armas monotiro de retrocarga. Esto llevó al gobierno federal a adquirir nueve mil ciento cuarenta y un fusiles y ochenta mil quinientas doce carabinas, estas últimas con destino a tropas montadas. Los diversos estados de la Unión y los particulares que los habitaban, compraron cantidades aún mayores. Por su parte, los confederados llegaron a fabricarla ellos mismos, incluso incorporando, en unos pocos ejemplares, un molinillo de café a la culata, que parece haber estado destinado a moler café, trigo, maíz, cebada y otros granos que hacían al alimento de la tropa y que eran recolectados por ellos de los campos. Con posterioridad al conflicto, los Sharps tuvieron un importante desempeño en el Oeste Norteamericano, donde se emplearon en la caza de bisontes. La caza de estos animales constituía un excelente negocio, toda vez que su piel era empleada en la confección de atuendos de viaje demandados por los habitantes de los estados del Este, mientras que su carne servía de alimento a los trabajadores de los ferrocarriles que en ese momento intentaban cruzar el continente en forma transversal. También, aunque en menor escala estos animales constituían preciados trofeos de la caza deportiva. En todos los casos el Sharps constituía un preciado instrumento, era tan robusto que podían emplearse gruesos calibres, que permitían un mayor alcance, mayor energía final y mejor precisión. Incluso fue desarrollado un modelo especial dotado de un cañón más largo, de perfil octogonal, que fue conocido como el “fusil Shaps para la caza de bisontes”. Cañones Basculantes Los cañones basculantes son mayormente emplea-dos en escopetas y en rifles de dos cañones y de gran calibre. En el pasado este sistema fue ocasionalmente utilizado tanto en pistolas como en revólveres. El cañón del arma basculado hacia abajo y permite la apertura del cierre. Comúnmente trabas especiales y ganchos son fijados al cañón. Una leva deslizante o rotativa es utilizada para abrir o cerrar el cierre. Catch Lever Una configuración utilizada en escopetas, consiste en una palanca o leva que, fijada bajo el cierre del cañón, traba o retiene a este por medio de una extremidad adaptada a una prolongación inferior del mismo dentro de la chimaza y corre exteriormente, superpuesta al arco del guardamonte. Al ser rotada hacia un lateral, se produce el destrabado de ambas piezas y el cañón queda libre para bascular en torno a un retén situado al extremo de la chimaza.


Barrel Hook Lock Un sistema de similar concepción fue empleado preferentemente en rifles dobles, en donde una traba deslizante ubicada en la parte superior de la empuñadura sirve para retener o desbloquear la apertura de los cañones. Acción Lateral El armero Johann Nikolaus Dreyse inventó una inteligente variación para bascular los cañones de sus fusiles de aguja. En un ejemplar de caza, el cañón, cuando es abierto, no pivota hacia abajo, sino que se desliza hacia un lateral. Break Open Action Fue empleada por Webley en sus revólveres, una leva de acción lateral, situada delante del martillo, por medio de una acción de pivote, en torno a un tornillo en su parte media, al ser oprimida por la misma mano que empuñaba el arma, basculaba hacia atrás, liberando una prolongación de la parte superior del armazón. Tanto el cañón, como el cilindro basculaban hacia abajo alrededor de un eje transversal situado delante y arriba del arco del guardamonte. Cuando ambos elementos alcanzaban el máximo grado de apertura, el eje del cilindro forzaba a la placa extractora de forma estrellada fuera del marco de los alvéolos Cierre de Cerrojo Este sistema es utilizado en pistolas diseñadas para el tiro a larga distancia, se las podría comparar con un fusil de cerrojo extremadamente acortado. Según el sistema empleado, el cerrojo, que se maneja a mano, lleva unas orejetas de cierre en la parte delantera o en la de atrás. Al cerrar el cerrojo, esas orejetas encajan en unas muescas que hay en el receptáculo o cajón de los mecanismos de la pistola, con lo que el cerrojo y el cajón de los mecanismos forman una unidad compacta. Un buen ejemplo de este mecanismo es el de la Remington XP-100, que tiene un sistema que recuerda al cerrojo del fusil Mauser. Otro ejemplo, más sencillo, es el de la pistola alemana Anschütz Exemplar. Se trata de un sistema de cierre muy robusto y seguro, que puede soportar presiones muy grandes y por consiguiente, se puede usar con munición de gran potencia. Depósitos Separados para Pólvora y Proyectiles Esta categoría comprende los siguientes sistemas principales: Con bloque de culata de deslizamiento horizontal Fue ideado por Peter Kalthoff, de nacionalidad alemana y de quién se sabe que desarrolló actividades tanto en Holanda, como en Dinamarca y que lo patentó en el mes de junio de 1641. Era un mecanismo bastante complicado y de costosa fabricación. El arma poseía dos depósitos, uno de pólvora ubicado en el interior de la culata y otro, de forma tubular, destinado a los proyectiles, alojado en la cruz y paralelo al cañón. El guardamonte, asegurado por su extremidad anterior, tenía un receptáculo que permitía transportar una medida de pólvora desde el depósito al bloque de culata. Todo este complicado sistema de alimentación tenía el propósito de aislar el depósito de pólvora y evitar todo peligro de inflamación del mismo. El bloque de culata era un paralepípedo de acero, dotado de tres orificios adyacentes, de los cuales el central hacía las veces de recámara. Rotando el guardamonte ciento ochenta grados en el plano horizontal y devolviéndolo a su posición primitiva, se carga del arma, se coloca en posición de disparo al gatillo, el cebado de la cazoleta. con mecanismo de ignición de pedernal y el cebado de la cazoleta. 

Con bloque de culata giratorio Los ejemplares más antiguos se remontan a la mitad del siglo XVIII y son obra del armero alemán Caspar Kaltohff, pariente de Peter. Emplea el procedimiento de transporte de la pólvora visto anteriormente, pero el bloque de culata presenta forma troncocónica. Dicho bloque, con su diámetro 


mayor hacia arriba, se inserta verticalmente en un hueco situado tras el cañón y está directamente manejado por el guardamonte. De rotor la verdadera paternidad de este sistema, llamado frecuentemente Lorenzoni o Cookson, por los nombres de dos conocidos armeros que lo emplearon, no ha sido todavía establecida. El ejemplar más antiguo que se conoce en la actualidad está firmado por Abraham Munier, de Ginebra y corresponde a la década 1660-1670. Presenta un bloque de culata casi cilíndrico, instalado con su eje de rotación en postura horizontal, a noventa grados con respecto al eje del cañón y manejado por una palanca situada al lado izquierdo. Sobre su superficie curva hay dos perforaciones, una ciega, cuya misión es retirar un proyectil del depósito y dejarlo en el cañón, mientras la otra, en comunicación con la cazoleta, recibe la exacta cantidad de pólvora y enfrentándose con el cañón sirve de recámara. Conocemos dos versiones distintas que se diferencian por la localización del depósito de pólvora. La más frecuente tiene dicho depósito en la coz, mientras en la otra es de forma tubular, instalado a lo largo del cañón. Girando la ya citada palanca doscientos veinte grados e inclinando adecuadamente el arma, se obtenía una carga completa, armar el gatillo y cebar la cazoleta. Mosquetones y pistolas de “rotor” estuvieron produciéndose hasta los comienzos del siglo XIX. De conjunto cañón-depósito giratorio conocido como sistema “todo adelante”, tiene el cañón y los depósitos tubulares para pólvora y balas unidos entre sí. Este conjunto se integra a la culata mediante un robusto eje central en torno al cual puede ser girado. Teniendo el arma vuelta hacia arriba, el movimiento de rotación provoca la caída de la recámara, que se llena primero con la calculada cantidad de pólvora y después con la bala. Al mismo tiempo, un sistema de palanca arma el gatillo y ceba la cazoleta. Este sistema procede de la segunda mitad del siglo XVII y se empleó hasta finales del siglo siguiente. La guerra austro-prusiana (1866) marcó el triunfo de las armas de retrocarga, y durante la Guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), se comprobó la ventaja de las armas de repetición. Los más destacados modelos de este tipo empleados en dicho conflicto, fueron el Spencer y el Henry. El primer almacén eficaz hizo su aparición en 1848, bajo la forma de un tubo ubicado debajo del cañón, donde se ubicaban las balas que contenían su propia carga de pólvora, sin vaina. Estas balas eran alimentadas en el mecanismo de la recámara, por la presión de un resorte. La invención de esta arma le correspondió al norteamericano Walter Hunt. En 1849, Lewis Jenings patentó un arma a repetición, más simple y eficaz que utilizaba los proyectiles de Hunt. Como la anteriormente mencionada, esta arma también tenía el almacén alojado debajo del cañón. La firma Robbins y Lawrence, en Vermon, comenzó la producción de estas armas en 1850, pero su mecanismo resultó complicado y sus cartuchos, poco satisfactorios. Todas estas patentes fueron complementadas por la de H. Smith y D. Wesson, quienes realizaron una mejora del mecanismo de la recámara, que se constituyó en la base de los productos fabricados por la Volcanic Repeating Arms Co., fundada en 1855 en New Haven. Las pistolas y carabinas Volcanic, si bien tenían el almacén debajo del cañón y también empleaban cartuchos semejantes a los de Hunt, mostraban diferencia en la carga, que iba envuelta en una vaina de papel. Sin embargo, presentaban un nuevo inconveniente: eran poco potentes, razón por la cual no tuvieron demasiado éxito. Nuevamente las recámaras y los almacenes, aún los más ingeniosos, no lograron satisfacer las expectativas. Fue entonces, cuando se introdujeron los cartuchos metálicos.

PARTE 9 – LOS SISTEMAS DE REPETICION Desde tiempos remotos la más elemental de las soluciones para aumentar el poder de fuego, ha sido el portar más de un arma. Aunque esto parezca una verdad de perogrullo, casi desde sus orígenes las pistolas se portaron de a pares, a


menudo a cada lado de la silla de montar y aún a cada lado de la hebilla del cinto. Los piratas de fines del siglo XVII y principios del XVIII, llegaron a portar hasta ocho pistolas, repartidas en el cinturón, bolsillos y correajes, hecho que si bien le permitía alcanzar un gran poder de fuego, seguramente dificultaba grandemente sus movimientos. En el Codex 3069 de la Biblioteca Nacional de Viena, que data de principios del 1400, se ilustra la más antigua representación de un cañón de mano cargado con cinco cargas en forma sucesiva, de forma similar a una candela romana. La ilustración es tan detallada, que la pieza pudo ser reconstruida por miembros del Waffensammlung del Kunsthistorisches Museum de Neue Berg. Hayward en “Art of The Gunmaker” – Volumen I, cita un memorando del Duque Julio de Braunschwieg, fechado en 1573 y conservado en el Wolfenbuttel Landesarchiv, donde se afirma que el sistema de cargas superpuestas fue inventado en el año inmediato anterior, dentro de su ducado, más precisamente en la ciudad de Goslar. En el mismo texto el duque recomienda armar a sus tropas con este tipo de arma y menciona que dos disparos sucesivos pueden realizarse rápidamente con este tipo de arma, sin ningún peligro. En el Museo de la Port de Hal en Bruselas, se encuentra una pieza alemana, inventariada bajo el N° IX/5, fechada aproximadamente en 1610, destinada a recibir cuatro cargas sucesivas. Posee cuatro llaves de mecha, la primera de acción manual y las restantes mediante la cola del disparador y una barra dispuesta en la parte exterior de la platina, que vinculaba los tres pies de gato. Observando la misma, podemos inferir que la única forma de impedir el disparo simultaneo de las tres cargas posteriores era utilizar una sola mecha, que por lógica debía mudarse de una mordaza a otra o bien abrir las cazoletas, que cuentan con tapa individual, en forma sucesiva. Posee un largo total de un metro con cincuenta y cinco centímetros, de los cuales un metro con dieciséis centímetros corresponden al cañón; su calibre es de 21 mm. (.84). Merrill Lindsay en “One hundred great guns” – Walker & Co. – New York – EE.UU. – 1967, afirma, estimamos que en broma, que al no hacer sido utilizada nunca se debe el que podamos verla hoy. El mismo autor, informa acerca de la existencia de pistolas de rueda elaboradas en Nuremberg en 1565, dotadas de dos mecanismos que actuaban sobre otras tantas cargas, dispuestas en un mismo cañón. Como el mismo lo afirma, si se lograba disparar la carga dispuesta más cerca de la boca del cañón y si el encendido de ésta no se comunicaba a la situada detrás, uno podía estar vivo para disparar razonablemente la segunda. Se afirma que en 1660 Francisco Mambach logró disparar un arma de cuatro cañones y llave de chispa, con veintinueve cargas superpuestas. Desde épocas muy anteriores se realizaron intentos con piezas capaces de realizar mas de un disparo. En algunos casos se trataba de disparar varias cargas de una sola vez, en salva y en otros sucesivamente una tras otra, anticipando el disparo automático. A inicios del siglo XVIII todos los tipos fundamentales de repetición había sido desarrollados y experimentados, así hallamos haces de cañones, cilindros plurialveolados, almacenes y cargas superpuestas. Los principios básicos habían sido descubiertos, pero faltaba aún el desarrollo de tecnologías metalúrgicas y mecánicas que les dieran el sustento necesario. La más elemental solución llevada a la práctica, fueron los cañones múltiples, así hallamos los grandes ribadoquines, posiblemente confeccionados antes que la primera arma de fuego individual vera la luz, emplazados en el piso de las grandes torres italianas del ducado de Verona, con ciento cuarenta y cuatro cañones en cada hilera, o sencillamente constituidos por una plataforma que llevara encima diez, veinte o treinta tubos alineados. Estas piezas asemejaban órganos y así recibieron diversas denominaciones relacionadas con esta apariencia: “batería de órganos”, “cañones-órganos”, “totenorgel” (en Alemania), “órgano de la muerte”, etc.


Los tipos más ingeniosos de estas baterías utilizaban en lugar de una plataforma llana, un bloque en forma de prisma triangular que llevaba una hilera de tubos fijada a cada cara del prisma. Después de haber disparado una salva, se hacía girar el prisma y se disparaba la segunda salva, nuevo giro y la tercera era disparada. En todos los modelos de baterías-órganos los oídos de los cañones de cada hilera estaban alineados y se disparaban simultáneamente. Los principales defectos de la batería de órganos eran su peso y su poca facilidad para ser manejada. Se hacía necesario montarla sobre ruedas y hacerla arrastrar, según las dimensiones, por animales de tiro u hombres. Sin embargo, era útil en algunas ocasiones y sobrevivió sin cambiar de forma, hasta los tiempos modernos, con la batería Billinghurst-Requa, el cañón de salva Vandenburg empleado en la Guerra de Secesión Norteamericana y la ametralladora. Hacia el 1900 pescadores furtivos, fijando viejos cañones de fusil o simples tubos de acero a un armazón móvil y apuntable, exterminaron toda la pesca de las costas atlánticas. La primera arma europea de disparos múltiples de la que se conservan mención, data del 1435 y poseía siete cañones. Por su parte, el más remoto ejemplar conservado de arma corta de cañones múltiples, es un fusil de caza perteneciente a la colección de la Torre de Londres, de siete cañones, fabricado en 1612. Entre fines del siglo XVIII y la primera mitad del siguiente se construyeron centenares de ejemplares del tipo. Sin ningún género de dudas, las armas de salva de siete cañones más famosas fueron fabricadas para la marina británica, hacia 1780, por Henry Nock. Según una leyenda romántica del siglo XIX, estas piezas fueron inventadas tras la muerte de Lord Nelson en octubre de 1805, durante la batalla de Trafalgar. Durante la batalla, la nave almirante, The Victory derivaba lentamente hacia el navío francés Le Redoutable, cuando sus puentes fueron barridos por el fuego de tiradores apostados en los navíos franceses. Aunque este ataque no tuvo influencia en el hundimiento de The Victory, la leyenda quiere que el arma de siete cañones fuera elegida para asegurar una mayor protección a otros almirantes. La realidad es que su inventor fue James Wilson, quién el 24 de julio de 1778, presentó a título de prueba ante la Comisión de Material de Guerra, un arma “de nueva invención, con siete cañones de disparo simultaneo”. La Comisión quedó muy favorablemente impresionada por este modelo, pero juzgó que era más conveniente para la Marina que para el Ejército, lo que comunicó al Almirantazgo. Henry Nock, armero londinense, fabricó varios prototipos de cañones rayados y en octubre del mismo año comenzó a recibir importantes pedidos de estas armas, en las que, no obstante fueron abandonados los cañones estriados en beneficio de los lisos. Durante los años que siguieron, la preponderancia de Nock se mantuvo, como único fabricante proveedor de la Marina de Su Majestad, produjo más de quinientas armas de este tipo, antes del cese de los pedidos. El principio del funcionamiento de esta arma era sencillo, de la cabeza, el fuego se comunicaba a la cámara de ignición del cañón central y luego por medio de seis conductos divergentes, a las cargas de los otros seis cañones. Así pues el cañón central disparaba antes que los seis periféricos, pero el tiempo que separaba ambos disparos era muy corto y prácticamente despreciable en el estruendo general producido por la descarga. El retroceso era considerable, pero tras largas pruebas, se consiguió determinar una carga de pólvora satisfactoria que mantenía el retroceso dentro de limites razonables. Parece ser que la principal dificultad estaba originada por el cuidado con que se debía efectuar la carga y por la tendencia de los conductos por los que se comunicaba el encendido a obstruirse total o parcialmente. A menudo se producían falsos encendidos en algún cañón, de modo que el tirador, que en el estruendo general no podía advertirlo, continuaba acumulando una carga tras otra en cañones que no funcionaban.


El arma de siete cañones se mantuvo en uso por mucho tiempo más del que resultaba lógico, atento a sus prestaciones. En 1815 se presentó una pieza destinada a la caza, durante la Gran Exposición realizada en Londres – Reino Unido. Muchos años después el armero belga Henry Pieper, desarrolló un ejemplar que empleaba cartucho .22 de fuego anular, con una culata Remington de bloque obturador basculante. Entre todas estas armas de cañones múltiples, surge una inventada por J. Lillycrap, consistente en un cinturón militar dotado de quince cañones de pistola. El proyecto presentado en 1842 a la Comisión de Encuesta del Material Militar de Woolwich, consideraba que todo soldado británico enviado al combate con uno de estos cinturones y una pistola de seis cañones en cada mano, equivaldría por sí solo a un pequeño ejército. Se dice que el propio Lillycap gritaba: “Apretáis un botón de vuestro chaleco y todos los cañones escupen fuego”, visiblemente transido de alegría ante la visión. Pero la comisión tuvo ante si una realidad horripilante, la visión de un soldado que se levantaba del suelo con el vientre destrozado como consecuencia de haberse disparado ambas pistolas al caer. Por lógica el proyecto fue rechazado. Pese a ello, la mayoría de las piezas que utilizaban cañones múltiples eran de concepción más simple, generalmente de dos o tres cañones, que disparaban sucesivamente y de a uno. Las de cuatro cañones o más tuvieron muy poco éxito y la idea de disparos en salva fue excepcional. Numerosos dispositivos fueron desarrollados dentro de estos lineamientos, en algunos casos una llave de encendido independiente servía a cada cañón. En otros casos, los cañones rotaban ante un único mecanismo de encendido y en llaves de chispa se empleó una cazoleta que dirigía el encendido hacia uno u otro cañón. Puede considerarse que los fusiles de caza de dos o tres cañones son ejemplo actual de esta línea conceptual. La pistola de cañones múltiples ha desaparecido casi totalmente y sin embargo fue de uso intensivo hasta hace relativamente pocos años. De hecho la aparición del cartucho metálico avivó el interés, algo debilitado para esas fechas, por este tipo de arma. Las pistolas que empleaban este nuevo tipo de ignición eran más pequeñas que las que empleaban un sistema de cebo por separado. Este descubrimiento trajo consigo la creación de una serie de armas de bolsillo, de las cuales muchas poseían dos o más cañones. Una de las más populares fue la pistola de cañon cuádruple patentada por Christian Sharps en 1859. Ya célebre por sus armas de cañón largo, Sharps desarrolló un modelo de pistola con cuatro cañones insertos en un bloque de acero rectangular, el percutor se desplazaba por rotación de un cañón a otro, cada vez que se montaba el perrillo. Se la fabricó mayoritariamente en calibre . 22 (5,5 mm.), pero también en .30 (7,62 mm) y .32 (8,12 mm.). La poca longitud de sus cañones limitaba su uso a cortas distancias, pero aún así se produjeron ciento cuarenta y ocho mil ejemplares. Otros diseñadores apuntaron a pistolas con series de cañones dispuestos en forma horizontal o vertical, lo que permitía obtener una pieza lo suficientemente plana como para ser llevada en el bolsillo. William W. Marston, residente de New York, patentó en 1857 un modelo de tres cañones superpuestos, donde el percutor se desplazaba hacia arriba después de cada disparo y un cuadrante circular exterior indicaba el número de ellos efectuados. Otro modelo posterior, conocido por “pistola Reforn” tenía cuatro cañones, que de desplazaban verticalmente ante un percutor fijo. Pero de todos estos tipos de pistolas de bolsillo de más de un cañón, el llamado “Deringer Remington” fue el más popular. Tenía dos cañones superpuestos de no más de siete centímetros de largo, disparaba balas calibre .41 (10,41 mm) y podía llevarse en el bolsillo del chaleco, en el corsé y en muchos lugares más. Algunos autores especulan que el objetivo de la casa Remington fueron las indefensas damas y hacia ellas orientó el producto, dotándolo de cachas de nácar y cañones grabados y plateados. La técnica consistente en amontonar un cierto número de cargas en un mismo cañón, para acentuar la potencia de fuego, es algo que no se presenta a la mente de un modo tan inmediato. Sin embargo,


la idea apareció muy temprano. El primer texto en que se alude a ella es de un inglés John the Almain o Juan el alemán, que en 1850 recomendaba a uno de sus compatriotas la fabricación de un arcabuz “que contendría diez balas o bolitas de plomo, que partirian una tras otra, una vez prendida la carga”. Pero este sistema era ya conocido, pues en el siglo siguiente se le encuentra ya experimentado en varias ocasiones en Inglaterra y Europa occidental. Rápidamente se lograron mejoras, una de las primeras fue el montaje de una segunda llave colocada de manera normal, de modo que una vez hechos seis, ocho o diez disparos en forma de traca, el fusil podía ser cargado y utilizado como arma de un tiro, lo mismo que cualquier otra arma de la época. Constituía una mejora importante, ya que la preparación correcta de este fusil de carga múltiples era una operación demasiado larga y complicada para ser realizada en el campo de batalla. Sin esta segunda llave, el fusil hubiera sido inutilizable tras el disparo de la primera ráfaga. Fue, sin embargo, otro americano, quien obtuvo el mayor éxito con un arma de fuego del tipo “traca”, Joseph G. Chambers, también de Pennsylvania, patentó el 23 de marzo de 1813, un arma de repetición. Se han perdido todos los detalles contenidos en la patente, pero parece ser, según diversas descripciones y el examen de dos armas que han llegado hasta nuestros días, que se trataba de un sistema clásico de dos llaves. Chambers fue más feliz que la mayor parte de sus colegas armeros que también habían pretendido ser los inventores de tal arma. La marina americana y el estado de Pensilvania le encargaron ochocientos cincuenta ejemplares entre mosquetes, fusiles estriados, pistolas y cierta cantidad de armas de siete cañones giratorios, capaces cada una, de doscientos veinticuatro disparos. Un mínimo de seiscientas armas ligeras fueron producidas y aceptadas y en 1814 cincuenta mosquetes, otras tantas pistolas y quince fusiles giratorios fueron enviados al comodoro Chauncey para que los utilizaran contra la flotilla inglesa de los Grandes Lagos. Todo parece indicar que otros “chambers” fueron empleados igualmente durante la guerra de 1812, después desaparecieron. Podemos apuntar la existencias de dos ejemplares, un fusil donado por un estadounidense, hace más de un siglo, a la colección del Museo de Lieja – Bélgica y un mosquete existente en la Rotonda de Woolwich, cuya historia es realmente curiosa. Atento los datos aportados por Enrique A. Landini en “Orígenes y desarrollo de las armas de fuego y recarga de cartuchos” – Asociación Pedro Pablo Mauser - Buenos Aires circa 1970, en 1815 John Bland, quién se autodenominaba como “diseñador, proyectista y forjador”, residente en Filadelfia, pretendía haber colaborado en la fabricación de los fusiles Chambers, viajó a Londres y ofreció al Servicio de Material de Guerra la venta de sus conocimientos, sometió a examen una pistola, un mosquete y un fusil giratorio, pero los ingleses ya conocían bien este tipo de piezas y rechazaron la oferta. Sin embargo, el mosquete de muestra sobrevivió y hoy es el único Chambers sobreviviente. Pese a estos adelantos se continuó con el empleo del tipo “traca’. Durante las guerras napoleónicas los daneses habían creado su propia versión, la que llamaron trabuco. Esta arma era un desarrollo secreto y sus detalles solo fueron revelados después de 1844. Mientras que los ingleses y americanos habían abandonado hacía tiempo este tipo, en Dinamarca estaban en sus comienzos. Nicolás Johan Lobnitz se había interesado en estos proyectos, procedente de una conocida familia de armeros, inventor de un arma de carga por la culata y de un fusil de guerra de aire comprimido, consagró todo su talento, que era mucho, a mejorar estos sistemas, poniendo a punto una nueva munición, aumentando el número de cañones y disponiéndolos en dos hileras paralelas para que la dispersión del fuego fuera más eficaz en la lucha que el de riego circular de Chambers. Con sus hileras de cañones, el arma descendía directamente de las antiguas baterías de órgano, a las que debía su nombre de “trabuco de órgano”. En octubre de 1850 Lobnitz presentó un modelo de veinte caños, con el que se obtenían, luego de una operación de carga que tomaba cuarenta y cinco minutos, aproximadamente trescientos disparos en salva. El arma prestó servicios reglamentarios en la infantería del ejército y la marina danesa durante más de veinte años, siendo durante parte de ellos contemporánea de la Gatling.


Las desventajas comunes a este tipo de armas pueden ser enumeradas como:  Resultaban de compleja carga, lo que hacía que ésta fuera muy lenta.  Los proyectiles debían ajustarse perfectamente al diámetro interior del ánima, para impedir el encendido prematuro de las cargas situadas detrás.  Solamente funcionaban en salva, esto es una vez iniciada la secuencia, todos los proyectiles debían ser disparados, no resultaba posible interrumpir la secuencia hasta agotar la carga.  Si se trataba de una pieza portátil, el soldado herido o asustado luego de iniciada la secuencia de disparo, constituía en si mismo un peligro para sus propios compañeros de línea. La única solución para dominar el disparo sucesivo consistía en emplear un mecanismo de encendido para cada carga o bien un mecanismo móvil, que se desplazara a lo largo del cañón. Dentro de esta línea Pierre Bergier, conocido por haber elaborado para Luis XIII pistolas de rueda hermética, empleó en sus armas cargas sucesivas, en número no menor a cuatro, con llaves independientes. John Aitken en 1780 patentó en Inglaterra los diseños de un fusil de cargas sucesivas con llave deslizante. Otro británico, Belton, no logró el interés al Servicio de Material de Guerra, pero sin embargo se fabricaron fusiles y pistolas del tipo, siendo adquiridas algunas piezas por la Compañía de las Indias Orientales. Algunos autores atribuyen a Chambers experimentos con una culata con corredera que empleaba una llave de chispa. En América Isaías Jennings patentó en 1821 un fusil estriado dotado de llave de chispa deslizante y Reuben Ellis vendió quinientos de ellos al ejército. En 1825 Jacob Mould patentó en Inglaterra un diseño similar, la que se fabricó tanto con llave de chispa como de percusión. En los diseños con pocos cañones, dos o tres a lo más, las soluciones eran más fáciles. Se podía recurrir a llaves separadas, cazoletas adaptadas, canales de encendido separados, etc. Todos estos y muchos más fueron probados, pero ninguno de ellos alcanzó el éxito. La carga siguió siendo un punto delicado, cualquiera fuera el tipo de encendido y la cantidad de disparos, era lenta, laboriosa y debía llevarse a cabo con atención total y sin errores, o el disparo podría ser fatal para el tirador. Pese a todo ello durante mucho tiempo se mantuvo la filosofía que sustentaba el sistema. En 1860 John P. Lindsay, residente de New York, patentó dos diseños: el de una pistola de dos disparos y un solo cañón y el de un mosquete estriado con doble llave y dos cargas sucesivas dispuestas también en un solo cañón. El gobierno estadounidense le otorgó una orden de compra por un millar de mosquetes que el fabricó en un local situado en la Orange Street de New Haven,, los cuales entregó en 1864. Cabe señalar que, como clave para obtener el pedido, Lindsay pudo demostrar que el acero del tapón de sus armas era capaz de resistir el disparo simultaneo de ambas cargas. Hasta la aparición del cartucho metálico no pudo disponerse de un mecanismo eficiente de disparos sucesivos. LA REPETICION A PALANCA Entre 1645 y 1646 Peter Kalthoff fabricó en Dinamarca, con destino a la Guardia Real, fusiles de repetición que contaban con dos depósitos, uno situado en la culata destinado a la pólvora suelta y otro, ubicado bajo el cañón, conteniendo balas esféricas de plomo. Empujando el arco del guardamonte hacia la boca del cañón se introducía en la recámara una bala y una carga de pólvora, quedando el arma lista para su disparo, este se producía al principio mediante la acción de una llave de rueda, la que más tarde fue reemplazada por una de chispa, que tenía menor costo y más seguro funcionamiento. Se los empleó en el asedio a Copenhague y en las guerras de Escania con marcado éxito. Muchos armeros intentaron copiar el sistema, pero el costo y la complejidad del mecanismo resultaron los principales obstáculos para su difusión masiva.


Michele Lorenzoni, en Florencia, desarrolló un diseño similar, pero que ubicaba los dos depósitos, de pólvora y balas, en la culata. Existía un tercer depósito, destinado a la pólvora de cebado, ubicado en la llave y su operación estaba sincronizada con el giro de la manivela de carga colocada en el costado izquierdo del arma. Para cargar el arma, debía elevarse la boca del cañón y girar ciento ochenta grados hacia atrás, la leva de carga; como esta estaba unida al bloque de cierre, este movimiento alienaba dos orificios axiales que poseía, con los depósitos situados en la culata. Entonces el arma debía ser orientada hacia abajo, haciendo que por gravedad una medida de pólvora y una bala quedasen en los huecos del bloque de cierre. Girando la palanca hacia delante, la bala era alojada en la recámara y detrás de ella la carga de pólvora, al mismo tiempo se armaba el martillo y se cebaba la cazoleta. El sistema Lorenzoni era más lento que el Kalthoff, pero también más sencillo y su costo, si bien resultaba inferior, aún era muy superior al de una pieza de avancarga. Un importante inconveniente se presentaba en caso de desajuste de la recámara giratoria, hecho que propiciaba el escape de fuego hacia el depósito de la pólvora y el estallido de éste. El sistema fue patentado en Inglaterra por Abraham Hill el 3 de marzo de 1664, mientras que muchos armeros de Europa y Norteamérica lo copiaron y aún lo perfeccionaron. ANTECESORES DE LOS RIFLES WINCHESTER Como antecesores del Winchester pueden citarse: el fusil Cookson, el Hall y el Collier. Walter Hunt presentó un fusil experimental el 17 de septiembre de 1847, obteniendo el 21 de agosto de 1849 la patente N° 6663 sobre el mismo. En este rifle el almacén tubular, situado bajo el cañón, tenía capacidad para doce balas, también patentadas por Hunt el 10 de agosto de 1848. Estas eran de forma cilindro cónica, con base hueca destinada a contener una carga de pólvora negra retenida por un disco de corcho con orificio central para dejar pasar las llamas provenientes del sistema de encendido del arma. Las balas eran impulsadas dentro del almacén por un resorte en espiral hacia el elevador. MECANISMOS DE REPETICION Multicañones: Desde la época de las llaves de mecha se utilizaba este sistema para disparar varias balas simultáneamente o en rápida sucesión. Generalmente una llave de chispa provocaba el encendido de una carga de cebo que mediante varios oídos comunicaba el fuego a las distintas cargas de propulsión. Otras armas tenían llaves de chispa individuales para cada cañón o con selectores rotativos en la cazoleta para disparar uno u otro cañón alternadamente. Cañones Giratorios: Uno de los primeros sistemas de repetición fue el de ubicar dos, cuatro o más cañones, que giraban alrededor de un eje central, cada uno provisto de su respectiva cazoleta con su carga de cebo. En las armas sencillas los cañones se giraban manualmente, pero en los más perfeccionados el giro de los cañones estaba sincronizado con el montaje del martillo.

Cargas Múltiples: Para disparar varias veces, con un arma de cañón único, en rápida sucesión surgió la idea de superponer varias cargas de pólvora y balas. Generalmente la llave de chispa retrocedía junto con la


cazoleta para encender las cargas de propulsión de adelante hacia atrás. Desgraciadamente los sistemas de sellado entre las cargas dejaban pasar llamas que provocaban la destrucción del arma y generalmente la muerte del tirador. Mecanismo de Repetición Cookson: En el museo Smithsoniano existe una carabina de repetición manual que tiene la inscripción “John Cookson, Fecit” (hecha por Juan Cookson). En la culata posee depósitos para las pólvoras de cebo y de propulsión. Su llave de chispa es similar a las usadas en las armas de la época, pero el montaje de su martillo, el cebado de la cazoleta y el cierre de su tapa está sincronizado con el giro de la manivela de carga ubicada sobre el costado izquierdo del arma. Dicha manivela gira también un tambor que posee dos cavidades axiales talladas en su periferia, la primera de ellas es destinada a transportar la bala esférica desde el almacén e introducirla en la recámara, la segunda que se mantiene enfrentada con la recámara, contiene la carga de propulsión de la bala. Esta fue extraída del depósito de la culata mediante el movimiento circular del tambor. Este sistema no pasó de ser un simple experimento, pero en pruebas de tiro ha igualado la velocidad de disparo de las modernas armas de repetición manual con cartuchos metálicos. Fusil de Retrocarga Hall: Este original diseño con recámara basculante fue patentado en 1911 por el Coronel norteamericano John H. Hall, de North Yarmounth, Maine. Fue el primer sistema de retrocarga que funcionó aceptablemente y la primer arma de retrocarga adoptada para usos militares por el ejército de los EE.UU.. Poseía una recámara levadiza articulada en su extremo trasero. Como la llave de chispa estaba ubicada detrás de ella y el bloque se podía separar del resto del fusil, muchos soldados lo utilizaban como una pistola “deringer” cuando necesitaban un arma para defensa personal a corta distancia. Al presionar una leva ubicada delante del arco del guardamonte, se elevaba la recámara, permitiendo la fácil y rápida introducción del cartucho de papel. Al cerrarla bastaba con cebar la cazoleta y levantar el martillo para disparar el arma. En calibre .54 fue usado extensamente en la guerra contra los indiso seminolas y contra las tropas mejicanas. Posteriormente se le adoptó el más seguro encendido por percusión con cápsulas fulminantes metálicas. Fusil con recámaras giratorias Collier: Casi simultáneamente que el norteamericano Artemus Wheeler obtuvo la patente de invención de su carabina de recámaras giratorias, Elisha Collier de Boston patentó en Inglaterra un sistema idéntico. También otro inventor de Boston, John Coolidge, obtuvo en Francia una patente sobre el mismo principio de funcionamiento. En el mecanismo original de Collier existe un depósito, alojado en la culata, para la pólvora de cebo. En un depósito adosado a la cazoleta hay pólvora de cebo par diez disparos. Esta se introduce en ella al cerrar la tapa de la cazoleta. El tambor, con capacidad para cuatro, cinco u ocho cargas que se introducen por su extremo delantero, es oprimido contra el cañón por un fuerte resorte, para impedir el escape de gases entre ellos. Para liberarlo y poder cambiar la recámara vacía era necesario presionar un botón moleteado. El martillo no estaba sincronizado con el giro del tambor y debía levantarse manualmente para cada disparo.


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COMO FUNCIONA UN REVOLVER LIC. OSCAR C. ALBINO


¿CÓMO FUNCIONA UN REVOLVER? Para entender como funciona un revólver es necesario mencionar primero cuales son las partes involucradas, así como aquellos aspectos comunes de funcionamiento para todos los diseños. Nos vamos a referir a armas modernas, posteriores a 1900, tomando como ejemplo modelos de S&W y de Colt, mencionando las variantes. Tomo estas fábricas porque son las líderes en diseño, copiados en medio mundo. Estas partes son: la acción (lockwork) o mecanismo en sí; el marco (frame), que sostiene al cañón y al tambor y se proyecta en la empuñadura; el tambor (cylinder); y, porque no, la parte posterior o cono del cañón (barrel cone). Mencionaré una vez los nombres en inglés para un mejor entendimiento cuando se consulta bibliografía en este idioma. Debe tenerse en cuenta que en algunos casos y para una misma pieza, los nombres en inglés difieren según el fabricante; por razones obvias, solamente entre los militares existe una nomenclatura unificada. Entrando en tema, los revólveres modernos (salvo los modelos nostálgicos), son de doble acción o DA (double action), es decir, se pueden disparar con automontado del martillo oprimiendo el gatillo, o en simple acción o SA (single action), montando el martillo a mano. El marco y el tambor están íntimamente relacionados, por cuanto el tambor se inserta de alguna manera en el marco, nombre que deriva precisamente de ser la pieza que rodea o “enmarca” al tambor. Puede ser sólido (solid frame) o quebradizo (hinged frame, break open). Si bien en algunos revólveres modernos se encuentra este sistema de marco quebradizo o acción basculante, está “pasado de moda” y no lo mencionaremos. Un marco es sólido cuando la parte posterior o culata fija (standing breech), la parte superior o puente (bridge), la parte delantera o soporte del cañón y la parte inferior o barra (bar), constituyen una sola pieza inseparable. En ese caso el tambor debe ser volcable. Entramos ahora en el tambor; es el contenedor de los cartuchos, con sus alvéolos (chambers), que son verdaderas recámaras móviles que alojan a los cartuchos. Este tambor debe ser rotado de alguna manera para presentar en cada disparo una recámara frente al cono del cañón y al fulminante del cartucho frente a la aguja percutora. Cuando el tambor es volcable (side swinging cylinder), normalmente cae hacia la izquierda, va montado sobre un soporte llamado yugo (crane, yoke), articulado en la parte delantera de la barra; al abrirse queda totalmente expuesto el eje de la estrella o varilla extractora. Empujándolo manualmente hacia atrás se sacan las vainas de los alvéolos. Particularmente con este tipo de tambor, son necesarios tres sistemas para su operación: (1) una traba o cerrojo que lo mantenga en posición, centrado dentro del marco. Es un sistema relacionado con su eje, que se puede proyectar desde el tambor hacia la culata o viceversa; es operado por una palanca o pestillo colocado normalmente en el lado izquierdo del marco detrás del tambor (hay otros casos). (2) un freno que impida su rotación y mantenga alineado a cada alvéolo en el momento del disparo. Se proyecta desde la barra y calza en muescas (notches) en la periferia del tambor.


(3) un medio de rotarlo para presentar sucesivamente los alvéolos frente al cañón; esta función la cumple el brazo transportador, articulado al gatillo; se proyecta desde la culata y trabaja sobre un engranaje llamado rueda de engrane ubicado en el eje del tambor. En los revólveres se puede verificar el ajuste del sistema de la siguiente manera: montar el martillo a mano y tratar de girar el tambor a mano. Si tiene juego, hay desgaste. El cartucho para revólver tiene normalmente reborde; se pueden utilizar cartuchos sin reborde, pero requieren aditamentos especiales, las llamadas genéricamente medialunas (half moon) a fin de evitar una excesiva penetración, y para favorecer la extracción. ¿Por qué con reborde? Para que no se introduzca excesivamente en el alvéolo (mantener el espacio de acerrojamiento) y quede tomado por el sistema de extracción, que es la parte interna móvil de la cara posterior del tambor, y se denomina estrella (star plate), con su eje de giro coincidente con el eje del tambor. En algunos casos los alvéolos tienen escalones internos para recibir cartuchos sin reborde. Mencionamos una parte del cañón que interesa en la operación del arma. Podemos observar que la parte posterior del mismo sobresale ligeramente hacia atrás del soporte y se acerca al tambor. Esta parte tiene interiormente forma de cono, de manera de guiar al proyectil que salta del tambor hasta tomar el estriado; es importante con mecanismos gastados, con juego en el freno del tambor. Cuando hay desgaste el proyectil deja una marca de plomo en algún costado del cono, efecto que se conoce como “afeitado del proyectil”. Otro tema es la distancia o luz (gap) que debe existir entre la parte anterior del tambor y el cañón; se acepta que para un arma nueva debe ser de 0,15 mm. Esta luz es uno de los temas míticos cuando se habla del silenciado de los revólveres. Dicen los entendidos que el ruido de los gases que escapan por la luz anula un buen silenciado. Queda a la experiencia y criterio de cada uno; es cierto que hay escape de gases, que se puede observar en buenas fotografías. Y si este escape es excesivo afecta también por efecto soplete a la parte interna del puente. Aunque no se lo vea, todo revólver tiene un seguro de fuego para evitar disparos accidentales, y que entra en la categoría de automático. Es decir, no lo acciona voluntariamente el tirador, sino que forma parte de la operación de la acción. Si quiere comprobar el funcionamiento del seguro, con el martillo bajo y retraído, trate de empujarlo con la mano hacia delante. Hay dos sistemas básicos: el bloque seguro del martillo (hammer block, safety lever) y la barra de transferencia (transfer bar). El primero consiste en un bloque metálico que se interpone en el camino del martillo y solo lo desbloquea estando el gatillo totalmente oprimido. A este sistema adhirieron inicialmente casi todos los fabricantes, pero actualmente parece que solo lo utiliza S&W El segundo se utiliza en armas con aguja percutora flotante en el marco. Podrán observar que en estos casos el martillo tiene algo que aparenta ser una púa cuadrada, que no es tal; su función es apoyar contra el marco sin que el pecho del martillo golpee contra la aguja. A medida que se oprime el gatillo la barra se levanta y se presenta frente a la cabeza de la aguja, de manera que al caer, el pecho del martillo golpea contra la


barra y “transfiere” su energía a la aguja produciendo el disparo. Idea original de Iver Johnson, “hammer-the-hammer. Lo utiliza actualmente la mayoría de los fabricantes, excepto S&W. High Standard Co. y Gabilondo (Llama) fabricaron modelos con el sistema de martillo excéntrico, de manera que no podían alcanzar a la aguja hasta que el gatillo no estuviera totalmente oprimido No vamos a detallar los denominados “seguros domésticos”, operados con llaves especiales y cuya finalidad es evitar disparos accidentales en caso de que el arma llegue a manos de los niños. Tampoco los seguros a palanca. Con respecto a la acción en sí, dejamos la descripción para cada caso particular. Faltaría mencionar que la aguja percutora puede formar parte de la cara anterior del martillo, y llamarse púa (beak), o ser una pieza independiente de aquel y estar montada flotante en el marco. No varía fundamentalmente la operación del arma; habrá diferencias en el sistema del seguro de fuego. Para proseguir, es conveniente que al leer este trabajo tenga su arma a mano, con la tapa lateral retirada, y observar como funciona el mecanismo de la acción. a. una proyección en la parte delantera del gatillo hace bajar al freno del tambor para permitir su rotación; poco después zafa y el freno vuelve a subir por su resorte, deslizando contra el cuerpo del tambor, listo para trabar en la próxima muesca. b. el brazo transportador comienza a subir y cuando el tambor queda libre del freno, empuja a la rueda de engrane para hacerlo girar (hacia la izquierda en los SW). C. el gatillo empuja hacia atrás al recuperador. d. el recuperador obliga a bajar al bloque seguro, de manera de dejar libre el paso del martillo al caer. e. el talón del gatillo (bent) hace contacto contra la leva de doble acción (sear) del martillo, empujándolo hacia atrás, comprimiendo el muelle real (main spring), que en este caso es un muelle plano. f. poco antes de llegar a la máxima rotación del tambor, el talón del gatillo zafa de la leva de doble acción, y el pié del martillo es tomado por un receso del gatillo para terminar la rotación. g. cuando el brazo transportador llega al límite de su recorrido, zafa de la rueda de engrane y el freno se inserta en el alojamiento correspondiente al alvéolo frente al cañón. h. al llegar el martillo a su máxima posición, zafa del receso del gatillo, queda libre e impulsado por el muelle real cae golpeando su púa contra el fulminante del cartucho, produciendo el disparo.


Revólveres SW Empecemos por un S&W, martillo con púa; en estos diseños, el tambor gira a la izquierda (siempre mirado desde atrás), y por lo tanto el brazo transportador y la tapa lateral están a la derecha. En la posición de reposo, el martillo se encontrará caído, pero en una posición de rebote o retroceso (rebound) de manera que la aguja no asoma hacia delante de la culata. A esta posición debe volver al aflojar la presión sobre el gatillo después de cada disparo. Además el bloque recuperador (rebound slide) lo mantiene trabado por abajo, impidiéndole avanzar y percutir accidentalmente, y también el bloque seguro se interpone en su camino. El freno asoma en la parte superior de la barra y traba en uno de las muescas (notches) del tambor para impedir su rotación. Operando en DA, al oprimir el gatillo se producen varias acciones:

Al aflojar la presión sobre el gatillo: a. el gatillo es empujado hacia delante por el recuperador. b. asimismo, el recuperador empuja al martillo en su parte inferior y lo hace retroceder hasta que la aguja queda escondida en la culata; de esta manera se evita que trabe la rotación del tambor. c. también queda por debajo del martillo, trabándolo e impidiendo su avance. d. al mismo tiempo a través de su perno lateral eleva al bloque del martillo, colocando un seguro adicional. e. al volver adelante el gatillo baja al brazo transportador. Si el mecanismo de su revólver no trabaja de la manera descripta, no se asuste; puede encontrar las siguientes variantes: a. el bloque seguro del martillo es accionado lateralmente por una rampa en la cara externa del brazo transportador. b. el recuperador del gatillo puede ser un muelle trabajando en el eje del brazo transportador. c. el recuperador del gatillo puede ser el mismo muelle anterior trabajando sobre una pieza articulada en su pié. Veamos ahora el funcionamiento en simple acción, es decir, montando el martillo a mano; la operación interna es casi exactamente la misma. Al tirar de la espuela hacia atrás, el pié del martillo (toe of the hammer) toma de abajo al talón del gatillo y lo obliga a girar; este movimiento del gatillo realiza todas las funciones que vimos anteriormente. Cuando llega al final de su movimiento, el pie zafa de la parte inferior del gatillo, pero en ese momento queda trabado por el talón, que calza en una muesca de aquél. Esta situación es perceptible por un “click” que indica que el martillo está montado (puede


quedar trabado mecánicamente de otra manera). Oprimiendo el gatillo se libera y cae para percutir; al liberar el gatillo se producen las acciones ya mencionadas. Si se le escapa el martillo antes de llegar a la posición de montado, el bloque recuperador avanza y le impide percutir contra el fulminante. Pero cuidado, no tenga presionado el gatillo. Se ha cumplido todo el ciclo de operación; repitiéndolo, Ud. ha disparado todos sus cartuchos y quiere recargar. Para ello debe empujar el pestillo hacia delante con lo cual empuja un pequeño pistón que se proyecta desde el centro de la estrella hacia la culata, y también libera al extremo de la varilla extractora de un dado soldado en la parte inferior del cañón. Se ha quitado el acerrojado del tambor, que en este caso es doble (double lock), adelante y atrás, (característica única de SW), el que puede ser volcado. Empujando hacia atrás la varilla extractora la estrella sale arrastrando a las vainas por sus rebordes. La salida de la estrella es suficiente como para que las vainas queden libres de los alvéolos y caigan solas. Hay modelos de SW, como el New Century Model que incluía un tercer cerrojo entre la parte anterior del marco y el yugo del tambor; se lo conoció como Triple Lock o triple acerrojado. Debe notar que con el tambor afuera de su posición de trabado o acerrojado, aunque sea ligeramente, no se puede oprimir el gatillo ni montar el martillo a mano; se debe a que el pestillo arrastra internamente a un seguro que bloquea por atrás al martillo. Una vez llenos los alvéolos, empuje el tambor hacia arriba hasta que quede trabado; el arma está nuevamente alimentada, cargada y con seguro automático (se quita apretando el gatillo). Al cerrar el tambor, éste debe quedar tomado por el freno (bolt) que le impide rotar; si no queda trabado no importa, girándolo ligeramente con la mano, al oprimir el gatillo o al levantar el martillo, el brazo transportador lo lleva a una posición de encastre. Revólveres Colt Estas armas presentan algunas diferencias entre sí y con respecto a las S&W, que iremos detallando con el funcionamiento. Se destaca que el tambor gira a la derecha, por lo tanto el transportador se encuentra en el lado izquierdo de la acción, y la tapa lateral también se encuentra de ese lado. Primero veamos la operación en doble acción (automontado) de un revólver de modelo anterior a la década de 1960; al oprimir el gatillo se producen las siguientes acciones: 1. al comenzar a girar, el gatillo se levanta su extremo posterior o talón (bent) al que se encuentra empernado el transportador. 2. este diseño tiene una palanca recuperadora del gatillo, que es empujada siempre hacia abajo por la rama libre del muelle real; como trabaja sobre una ranura casi contra el perno del transportador, se levanta con éste al oprimir el gatillo.

3. al levantarse la palanca, arrastra al extremo posterior del freno, liberando al tambor; después de un corto recorrido zafará, quedando libre el freno para subir y hacer contacto con el tambor, esperando la próxima muesca.


4. el extremo del transportador hace contacto con la rueda de engrane y comienza a girar al tambor hacia la derecha. 5. el extremo posterior del gatillo hace contacto con la leva de doble acción (hammer strut, para Colt) y comienza a levantar al martillo, comprimiendo al muelle real.

6. por medio de un juego de palancas, el gatillo actúa para bajar el bloque seguro del martillo (safety, para Colt), con el fin de dejar libre el camino de éste. 7. cuando el gatillo ha sido oprimido casi totalmente, un alvéolo se encuentra enfrentado al cono del cañón, el freno calza en una muesca, el bloque seguro ha bajado lo suficiente para permitir el avance del martillo.

8. un instante después, el talón del gatillo zafa de la leva y el martillo cae produciendo el disparo. Un detalle de Colt: el brazo transportador tiene un escalón. Cuando la punta zafa de un diente de la rueda de engrane por haber llegado a su máxima altura, este escalón toma al diente siguiente como una medida de compensación de posible desgaste, de manera que en el momento del disparo el tambor está forzado hacia la derecha. Cuando se suelta la presión sobre el gatillo: 1. la palanca recuperadora, presionada por un brazo del muelle real, empuja hacia abajo en la ranura del transportador, forzando al gatillo hacia adelante. 2. al descender la palanca recuperadora, el perno en su parte derecha empuja hacia la derecha a la cola del freno para pasar; una vez que pasó la cola vuelve a su posición y queda lista para ser levantada por la palanca en el próximo disparo. 3. cuando la palanca está cerca de su recorrido descendente, el escalón horizontal de su cuerpo empuja al pié del martillo, obligándolo a retroceder hasta que la púa queda escondida en la culata del marco y colocándolo en la posición de rebote o de seguro; en esta posición, el martillo queda trabado por la palanca, impidiéndole avanzar. 4. cuando el gatillo se ha recuperado, por un proceso inverso al del disparo, la barra seguro del martillo es elevada, interponiendose entre éste y el marco. Completado el ciclo, el martillo no puede avanzar por encontrarse retenido por la palanca recuperadora y por la barra seguro. Obviamente no es problema cuando se ha disparado, porque frente a la púa se encontrará una vaina servida, pero es la situación de reposo que se presenta cuando se ha cerrado un tambor cargado. Con respecto a simple acción: 1. al comenzar a tirar del martillo hacia atrás, el pié (toe) se encuentra por debajo del talón (bent) del gatillo y lo levanta, o sea lo rota, y a partir de ahí las acciones son similares a disparar en doble acción (automontado) 2. cuando el martillo llega al final de su recorrido, el talón desliza sobre la punta del pié y calza en la muesca de montado del gatillo. 3. Una ligera presión sobre el gatillo libera al martillo, que cae y produce el disparo.


Al aflojar la presión sobre el gatillo se repiten las acciones mencionada para doble acción. Para liberar al tambor y volcarlo, se debe tirar hacia atrás del pestillo (en el S&W se debía empujar hacia delante) porque en este caso el perno de taba se encuentra en la culata del marco y se proyecta hacia el tambor. La extracción se realiza de manera similar al S&W, empujando hacia atrás la punta de la varilla. En el caso del Colt, el martillo puede ser montado con el tambor abierto. En el año 1969, la Colt introdujo un nuevo y mejorado modelo de revólver con la denominada serie Mk III; presenta grandes variantes con respecto al diseño anterior (y que continuó en producción), que veremos a continuación , particularmente la introducción de la barra de transferencia. En la posición de reposo, la cabeza del martillo apoya contra el marco (en este diseño el martillo no tiene recuperación); la aguja percutora flotante se encuentra retraída por su resorte; el brazo transportador está abajo y presionado contra la rueda de engrane por un muelle en la barra de transferencia, la que se encuentra también en una posición baja sin llegar a la aguja percutora. En doble acción (automontado), al presionar la cola disparadora: 1. comienzan a subir el transportador y la barra de transferencia. 2. El extremo delantero del gatillo presiona hacia abajo al freno del tambor, el que sale de la muesca, y lo libera para rotar. Poco después el freno zafará y se levantará listo para enclochar en la próxima muesca.

3. El talón del gatillo empuja hacia arriba a la leva de doble acción, obligando a rotar al martillo contra la resistencia del muelle real (que es un resorte en espiral). 4. Cuando el gatillo se encuentra totalmente presionado, su talón zafa de la leva y permite la caída del martillo. En ese momento, la barra de transferencia se encuentra sobre la aguja, de manera que al caer el pecho del martillo choca contra ésta y le trasmite el golpe a la aguja. Baste decir que al aflojar la presión sobre el gatillo éste se ve forzado hacia delante por su resorte recuperador, bajan la barra de transferencia y el transportador, y el talón queda por debajo de la leva de doble acción. Con respecto al funcionamiento en simple acción, el proceso es similar al del diseño anterior.


SAMUEL COLT Y EL REVOLVER DR. ABEL DOMÉNECH


Hitos en la Historia de Samuel Colt. 1814 – El día 19 de Julio, nace Samuel Colt, hijo de Cristopher Colt y Sara Caldwell. 1821 – A los siete años de edad, se pierde en un bosque vecino a su casa, y es encontrado por sus familiares, a la sombra de un árbol, muy entretenido desarmando un a pistola de chispa. Es una de las primeras manifestaciones de su apasionamiento e interés por la mecánica, y particularmente, por las armas de fuego. 1829 – A la edad de 15 años, provoca un caos en su pueblo, con su anunciada demostración de un “torpedo submarino” de su invención, en el vecino lago de Ware Pond. 1830 a 1831 – Emprende un viaje a la India, vía Inglaterra, como grumete del buque “Corvo”. Durante dicho viaje, y en sus momentos de descanso, talla en madera un modelo que utilizaría después para registrar su “invento”: un cilindro, su eje y un martillo de pistola. A su regreso a los EE.UU., contrata a los armeros Anson Chase y John Pearson, para fabricar sus primeros prototipos. 1832 a 1835 – Realiza un tour por el territorio de los EE.UU., bajo el seudónimo de Dr. Coult de Calcuta, realizando demostraciones con el entonces novedoso “gas hilarante” (óxido nitroso), para recaudar fondos para financiar sus prototipos. 1835 – A los 21 años, viaja a Inglaterra y Francia, para registrar allí las patentes de su invento, paso previo para poder hacer lo propio en su país. 1836 – Registra su primera patente norteamericana, el 25 de Febrero de ese año, con el número 138, con lo cual su invento queda protegido hasta el año 1857. También en dicho año, logra interesar a un grupo de familiares e inversores, para formar una empresa en la cual él va a actuar como asesor técnico, gerente y promotor de ventas, y fundamentalmente, como cedente temporario del uso de su patente. Fue establecida en la localidad de Paterson, estado de Nueva Jersey, bajo el nombre de “Patent Arms Manufacturing Company”. 1837 – En la zona de Florida, en los EE.UU. se inicia la campaña de guerra contra los indios Seminolas. En 1838, Colt viaja a la Florida para tratar de lograr un contrato de venta de armas, fabricadas en Paterson, con el Ejército de su país. Lo logra en un accidentado viaje. Mientras tanto, sus pistolas con recámaras giratorias, como él las llama, van ganando un muy discreto éxito, especialmente en Texas. 1842 – Se produce la quiebra de la Patent Arms Manuf. Co.. Según le confiesa a un amigo, en una carta de la época, el joven Samuel Colt queda “más pobre que ratón de iglesia”. 1846 a 1848 – Durante estos años, los EE.UU. emprenden una campaña militar contra México. Una Guerra resultante de la disputa de territorios, que venía produciéndose desde hacía muchos años. Para Samuel Colt, este conflicto bélico significa una nueva gran oportunidad, de la cual sabrá sacar partido, y por primera vez en su vida, saldrá comercialmente airoso. 1846 a 1847 – Ya en plena Guerra contra México, conoce al Capitán de Dragones Samuel Walker. Con sus consejos y asesoramiento, diseña su Modelo de 1847, bautizado en su honor como “Modelo Walker”. Gracias a las gestiones del Cap. Walker, obtiene un contrato del Ejército de los EE.UU. para la provisión de 1.000 ejemplares de sus novedosas “pistolas de recámaras giratorias”, y sus accesorios y repuestos. Careciendo de una fábrica propia, Samuel Colt contrata al industrial Eli Whitney Jr., para fabricarlos en la planta de este último. Durante un


conflictivo período que va entre enero y agosto de 1847, logra entregar las armas contratadas al Ejército cumpliendo así satisfactoriamente con su primer contrato importante. Whitney le produce 100 ejemplares adicionales, para la venta en el mercado civil. 1848 a 1850 – Gracias al dinero ganado con su Modelo Walker de 1847, y el renombre que va alcanzando con el uso de sus armas, Samuel Colt establece sucesivamente, dos pequeñas fábricas en su pueblo natal: Hartford, Connecticut. En dichas fábricas, produce su modelos que ahora son conocidos por los coleccionistas como Dragoon, Baby Dragoon y Pocket de 1848. Todos ellos son un éxito en el mercado militar y civil. 1850 – Ante el asombro de los ciudadanos de la zona, adquiere tierras en la zona inundable de Hartford, en las orillas del río Connecticut. Por esa característica, son tierras poco deseadas, y de muy bajo precio. Comienza inmediatamente a realizar obras de relleno y construcción de terraplenes y diques para contención de las aguas. Toda una novedad, y casi una proeza técnica, para la época. 1851 – Participa en la célebre Exposición del Palacio de Cristal, en Londres, Inglaterra. Con gran éxito, promociona personalmente sus armas ante los visitantes que acudían de toda Europa. Mientras tanto, en los EE.UU., introduce un modelo que sería uno de sus más exitosos productos: el Modelo Navy de 1851, calibre .36 1853 – Inaugura una fábrica propia en Londres. 1854-1856 – La Guerra de Crimea sacude a Europa. Esta es una nueva gran oportunidad para Colt y su Fábrica, y la aprovecha vendiendo armas a ambos bandos: ingleses y rusos reciben sus armas. Colt no toma partido por ningún sector: su única meta es vender sus armas, y cuanto mayor cantidad, mejor. 1855 – Finaliza las obras de construcción de su gigantesca fábrica de armas en Hartford, Connecticut. Corona el edificio, una gran cúpula azul, decorada con estrellas doradas, en cuyo tope coloca una estatua de metal dorado, con su famoso emblema del caballito rampante, su marca registrada y conocida universalmente. 1856 – A los 42 años, ya se ha convertido en el más rico y célebre industrial de los EE.UU., y también en un codiciado soltero. Se casa con Elizabeth Jarvis, de 30 años. Inician un largo viaje de luna de miel (y negocios) que los lleva a recorrer toda Europa. 1857 – Finaliza la construcción de su propia mansión, que bautiza “Armsmear” (“Armas en la pradera”), a la que dota de los mayores lujos y comodidades jamás vistos en América por aquella época. 1858 – Nace Caldwell Colt, que sería el único hijo que llegaría vivo a la adultez. Los Colt perderían a sus otros cuatro hijos, siendo apenas bebés. 1861 – El 12 de Abril, se produce el bombardeo de Fort Sumter, episodio que da inicio a la trágica y sangrienta Guerra Civil que sacudiría los cimientos de Norteamérica. Esta fue la mas grande oportunidad de Colt, de vender armas en grandes cantidades, a ambos bandos, algo que comenzó a hacer varios meses antes de declarado el conflicto, gracias a sus contactos a alto nivel político y militar, que le alertaron sobre la inminencia del conflicto. A pesar de ser un Yanqui del Norte, Colt privilegia ante todo su sentido comercial e industrial, y vende armas al Sur, hasta que es amenazado por el Gobierno, de ser acusado formalmente de traidor, si continuaba haciéndolo. La Guerra finalizará en 1865, y las armas de Colt, figurarán como las más populares y difundidas entre las empleadas en el largo conflicto.


Para el año 1861, la salud de Samuel Colt ya estaba seriamente comprometida. Sufría de gota, y fundamentalmente de un grave stress físico y psíquico, por el exceso de trabajo. También se hallaba emocionalmente debilitado por la trágica y temprana muerte de sus niños. Finalmente, existen sospechas de que habría contraído sífilis, como consecuencia de su afición por las aventuras extramatrimoniales. A fines de 1861, contrae una afección pulmonar, que complica su delicado cuadro de salud. Pasa la navidad y el fin de año, entre febriles delirios, y cortos períodos de lucidez. 1862 – El 10 de enero de 1862, a los 47 años de edad, muere Samuel Colt. Convertido en uno de los hombres más ricos de su país, y reconocido internacionalmente por sus logros como industrial y negociante, y por sus aportes a los sistema de fabricación y promoción de productos, de los cuales fue pionero.


CONVERSION DE LA AVANCARGA A LA RETROCARGA LIC. OSCAR C. ALBINO


CONVERSIONES DE AVANCARGA A RETROCARGA

Este trabajo trata sobre las conversiones de fusiles militares, de avancarga a retrocarga, y sus razones; es inevitable entonces, hacer algunos comentarios previos sobre las adopciones del último sistema mencionado. La idea de la retrocarga es tan vieja como las armas de fuego; sin embargo no pudo materializarse definitivamente hasta el advenimiento del cartucho metálico. El principal inconveniente mecánico a vencer, conocido por todos, era la fuga de gases por culata. Influyeron también la complejidad de los mecanismos, su poca confiabilidad, la mala calidad de los primeros cartuchos; finalmente, la opinión conservadora de quienes debían tomar las decisiones. El desarrollo de las armas de fuego y su munición está directamente vinculado al desarrollo de la mecánica y de la metalurgia. Es así que ideas innovadoras no merecieron atención, o no fueron consideradas viables, por estar adelantadas a su tiempo. Tal el caso de Jean Samuel Pauly, un suizo que en 1812 presentó en Francia una verdadera arma de retrocarga, con cartucho de fuego central recargable. Pero un aprendiz de Pauly, el prusiano Johann Nikolaus von Dreyse, trabajando sobre algunas ideas de aquel aunque por un camino distinto, patentó en 1827 su fusil de aguja. En 1840, al ser adoptado por Prusia se convirtió en el primer fusil militar de retrocarga y cerrojo. Pero aún así mereció escasa atención en el resto de Europa, y la misma Prusia continuó por muchos años produciendo fusiles de avancarga. El fusil de aguja no era todavía un arma adecuada para ser entregada a la masa de la infantería. Inglaterra probó el fusil de aguja, tanto en la versión Dreyse como en las locales de Kufahl y Needham entre otras; tal cual era de esperar, no lo aceptó. En 1836, Casimiro Lefaucheux patenta en Francia su acción basculante con cartucho de espiga; pero la acción en sí y el cartucho eran muy débiles para uso militar en armas largas. Quizás una excepción en cuanto al cartucho sea el Mousqueton des Cent Gardes, utilizado en cantidades reducidas por la guardia del emperador Napoleón III. La armada de Estados Unidos adoptó en 1839 la carabina Jenks de retrocarga, cartucho de papel, a percusión, percusión lateral; excelente arma, sucesora de la Hall y antecesora de la Merril, no tuvo futuro. Inglaterra también la probó. En 1844 aparecen las armas de Sharps, de bloque descendente, al principio con cartucho de papel y luego metálico de fuego anular. En Estados Unidos, en 1856, Jefferson Davies, entonces Secretario de Guerra y más tarde presidente de la Confederación (Sur), se opuso a la adopción de armas de retrocarga; en este caso, el arma considerada era la carabina de Burnside, de recámara móvil, cartucho metálico con encendido separado. Es dable suponer que, siendo sureño y ante la posibilidad cierta de una guerra civil, sus razones fueron evitar que el ejército de la Unión (Norte) dispusiera de este tipo de armas. En 1842, Noruega adopta el fusil Larsen, excelente arma de recámara móvil; junto con el Dreyse, serían por varios años las únicas armas de retrocarga de uso militar oficial. Aparece entonces una de las primeras ideas de conversión. Geoge W. Morse la presenta en Estados Unidos en 1858, con un cierre con traba de brazo articulado y cartucho metálico de fuego central. Se realizaron algunas conversiones, pero nuevamente no despierta interés. Un oficial inglés


que tuvo oportunidad de comprobar las ventajas del arma se mostró muy entusiasmado y lo informó a su gobierno. Nuevo rechazo; esta vez porque: 1. Disparaba demasiado rápido, 12 tiros por minuto (excesivo consumo de munición). 2. El cartucho era metálico (muy caro). 3. El fulminante estaba en el cartucho (peligroso). Irónicamente, serían exactamente las mismas condiciones requeridas pocos años después para seleccionar una acción de retrocarga. La carabina británica de Westley Richards de 1861, conocida como Monkey Tail (cola de mono) por la forma de su palanca superior de apertura, y con un sistema similar a la Jenks era un arma promisoria. Esta vez fue rechazada, no por su mecanismo, sino por considerarla “poco viril”, ya que los soldados podrían acostarse para disparar, mientras los oficiales debían permanecer parados para “observar” y por lo tanto quedaban expuestos al fuego enemigo. Se producen entonces dos acontecimientos bélicos que sacudieron a los militares y los llevaron a considerar de otra manera a las armas de retrocarga. Uno fue la guerra de 1864 entre Dinamarca y Prusia, en la que los fusiles de Dreyse demostraron su real utilidad. El otro, la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-65), gran campo de pruebas de armas y de tácticas. La demanda de armas fue muy grande y las provisiones de orígenes diversos. Dentro de las de retrocarga vale mencionar a las Sharps, Maynard, Wesson, Ballard, Starr, Spencer, Hall, Merril, Jenks, Burnside, Volcanic, Henry, etc., etc. que en general aparecieron en la última parte de la guerra y en cantidades limitadas. Se dice que el primer Jefe del Departamento Federal de Armamento de la Unión, General Ripley, se oponía a todo tipo de armas de retrocarga, y que trató de todas las maneras posibles de impedir su fabricación, supuestamente para evitar problemas logísticos. Ya en 1860, poco antes de la guerra, había aparecido el Spencer; notable arma con bloque de cierre rotatorio hacia atrás y almacén tubular en la culata. Utilizado en cantidad y con éxito en la Guerra Civil, el fin de la contienda significó también el fin del Spencer: no se actualizó y quedó obsoleto. Mientras tanto, en 1863 Leonard Geiger patenta el sistema rolling-block, que modificado por Rider haría famosa a la Remington. En 1866 Francia adopta el fusil Chassepot, versión mejorada del Dreyse, como se comprobaría en la siguiente guerra franco-prusiana. ¿Cómo se como se justifican las conversiones en este breve e incompleto relato, en este contexto? De repente se hizo imperiosa la urgente adopción de armas de retrocarga, pero a los modelos antes mencionados no se les había prestado la debida atención. Quizás con cierta razón: en las de cartucho combustible las fugas de gas eran inaceptables, los mecanismos no eran confiables, los cartuchos metálicos de fuego anular no podían soportar las cargas fuertes que requerían los militares. Se hacía necesario casi empezar de nuevo, o desempolvar viejas ideas. En algún caso se sumó un nuevo ingrediente, político: se prefirió un diseño nacional, aunque fuera inferior a otro extranjero.


Resultaba evidente que los militares (no todos) se sentían satisfechos con sus potentes fusiles de avancarga, de los que tenían grandes stocks, muchos nuevos o en buen estado, y no los podían tirar. Pero la realidad los arrollaba al demostrarles que los fusiles de retrocarga echaron al olvido los avances masivos de la infantería y abrieron el camino a los avances por el fuego. El último mencionado, las existencias de armas de avancarga, fue el incentivo decisivo para optar por las conversiones; en general no era necesario realizar grandes modificaciones a las llaves de percusión, solamente cortar el cañón en la culata y tornear la recámara; pero en muchos casos se ataron nuevamente, porque al acabarse los stocks de armas de avancarga se siguieron fabricando armas nuevas con los mismos sistemas utilizados para las modificaciones. Resumiendo, se realizan las conversiones por: 1. La convicción final sobre las ventajas del sistema de retrocarga 2. La disponibilidad de enormes cantidades de armas de avancarga, Podemos mencionar que una de las grandes dudas que se plantearon al comienzo de la retrocarga fue: sistema con cerrojo o con bloque de cierre ?. Excepto Prusia y Francia, casi todos prefirieron el bloque de cierre. No se consideró seguro el atacar un cartucho empujándolo desde atrás con un cierre metálico; es cierto, por defectos de munición se produjeron accidentes. Pero el sistema de cierre eliminaba virtualmente el camino a la repetición. Es interesante notar que inicialmente, a los fusiles de retrocarga se los llamó “de tiro rápido” (quick-firing rifles). Pero el problema de las conversiones era simple: encontrar un sistema sencillo y barato. Veamos ahora como resolvieron el problema las principales potencias. No hubo un gran despliegue de ideas; excepto en un caso, todas fueron con bloque de cierre, sea abisagrado hacia un costado o hacia adelante. Una cosa es cierta: en ningún caso se adoptó el mejor sistema disponible. Se larga la carrera de las conversiones ante la evidencia de que el trabajo no era muy importante, cortar el cañón a la altura de la llave, tornear la recámara para el cartucho y colocar el nuevo sistema. Aunque por conveniencia, agotadas las armas a convertir, se siguieron fabricando nuevas con el mismo sistema - casos Estados Unidos y Gran Bretaña. El gran trabajo de las conversiones puede situarse entre los años 1864 y 1867. Y los tres primeros diseñadores fueron tres norteamericanos: El general Hiram Berdan, Jacob Snider, y Henry O. Peabody. Dejando de lado estrictamente la cronología y solo desde el punto de vista del sistema de cierre, vamos a clasificar los sistemas propuestos en tres categorías según el movimiento del bloque de cierre. - hacia arriba (Berdan) - lateralmente, en el zapato (Snider) - hacia abajo, bloque pivoteado dentro del cajón de mecanismos (Peabody)


BERDAN Hiram S. Berdan ( .... - 1893). Oficial del ejército de Estados Unidos, en el que alcanzó el grado de general en el Departamento de Armamento. Se retiró después de la Guerra Civil para dedicarse de manera privada al diseño de armas de fuego y munición. Su trabajo más notable es evidentemente el fulminante que lleva su nombre, para ser utilizado en cartuchos metálicos de fuego central. Como ironía, sus fulminantes son utilizados preferentemente en Europa, mientras que los del inglés Boxer son utilizados en Estados Unidos. Pero sus armas de fuego también lograron excelentes resultados, aunque lamentablemente llegaron en mal momento, cuando otros diseños resultaron más prácticos. E el museo tenemos ejemplares de sus dos primeros modelos. Su primer trabajo fue una transformación de avancarga a retrocarga, del clásico sistema de bloque oscilante hacia arriba y martillo externo que lo trababa. Patentado en Estados Unidos en 1866 y remitido para las pruebas del ejército, no fue aceptado, optándose por el Springfield-Allin por razones nunca debidamente aclaradas. Pero en cambio fue aceptado en España para convertir su fusil rayado M1859 y la carabina rayada M1857, pasando a llamarse fusil M1867 y carabina M1867. Esta transformación fue aprobada por real orden del 14 de diciembre de 1867. Se suele mencionar también un fusil para cazadores M1867 y un fusil para Marina M1867, conversión ambos del M1858. Es posible que se hayan transformado otras armas de avancarga en cantidades no significativas, y que por lo tanto han quedado fuera de los registros oficiales. Los trabajos de conversión fueron realizados por diversas firmas españolas, desconociéndose el número total de armas. Estos modelos de 1867 disparaban un cartucho de fuego anular conocido como 15x41R o .58 Berdan, vaina recta, con una bala de 14,81 mm de diámetro y un peso de 34.5 gramos, carga de pólvora negra de 5 gramos, VI de 370 metros por segundo. Derivan del Berdan: el Albini Braendlin belga, el Wanzl austríaco, el Millbank Amsler suizo, y el Allin de Springfield de Estados Unidos. Los belgas adoptaron un modelo foráneo, el de Albini y Braendlin. El diseñador fue Augusto Albini (Capitán de Navío de la armada italiana), y lo perfeccionó con la ayuda de Francis A. Braendlin (ingeniero mecánico inglés); como se unieron no lo se, pero en agosto y octubre de 1866 obtienen sendas patentes inglesas, al parecer basadas en las del norteamericano William Montgomery Storm del mismo año. Esto se logró articulando internamente a la nuez del martillo un perno grueso, que saliendo de la culata fija se introducía en la parte central del cierre; este mismo perno era en realidad un martillo rectilíneo que golpeaba contra la aguja percutora. Retrayendo el martillo exterior a la posición de seguro, el perno liberaba al bloque, que podía ser abierto. Es decir, el martillo exterior solo cumplía las funciones de empujar al perno para producir el disparo y trabar el cierre, y luego retraerlo para permitir la apertura. De esta conversión son los Fusil d’Infanterie Modéles 1841/67, 1853/67 y 1777/1867. Sus oríegenes son obviamente los fusiles M1841, M1867 y el mosquete M1777. Este último había sido adquirido a Francia en 1840 y convertido a percusión con una llave de acción trasera; las conversiones las realizó aparentemente una empresa privada, Dresse-Laloux, de Lieja.


Estas armas disparaban un cartucho de fuego central de 11,4x50R mm. Parece que el primer modelo de cartucho tenía cabeza de latón y cuerpo de papel, pero posteriormente el cuerpo se hizo de latón enrollado. En 1873 se fabricaron dos armas nuevas con esta acción, el Fusil d’Infaterie Mle. 1873 (11x50R mm) y el mosquetón Mle. 1873 (11x42R mm), aunque ya a partir de 1871 se había adoptado el Comblain. Pese a haber decidido la adopción del Albini-Braendlin en 1867, problemas con el bloque de cierre decidieron a los belgas a realizar algunas conversiones temporarias con un sistema alternativo, el de Terssen, por entonces director de la Manufacture d’Armes de l’Etat de Lieja. Muy similar al Wänzl austríaco, pero con traba lateral del bloque, con él se hicieron los Mles. 1777/68, 1848/68 y 1848/68/80. Los resultados de la desastrosa Guerra de las Siete Semanas contra Prusia en 1866, movieron a los austríacos a adoptar rápidamente una conversión para sus excelentes fusiles Lorenz de avancarga. La acción elegida fue la del vienés Joseph Wänzl. Mezcla de Albini-Braendlin y de Allin, de la primera tomaba el perno de traba y de la segunda la aguja percutora diagonal que era golpeada por el martillo externo. El método de fabricación, cortar parcialmente el cañón en culata, tornear la recámara y abisagrar el cierre. De esta conversión son el fusil de infantería M1854/66, el fusil corto M1853/63/66 y M1863/66, y las carabinas de gendarmería M1853/66 y 1863/66. Todos para el cartucho 14,5 x 32,5R mm de fuego anular. Se calcula que fueron transformadas cerca de 688.000 armas y a partir de 1873 fueron reemplazadas por el nuevo fusil Werndl, pasando los Wänzl a la Landwher y Landsturm. En 1867 los suizos deciden también convertir armas de avancarga, en este caso dos modelos totalmente distintos. El sistema elegido fue el Milbank-Amsler, inventado por el norteamericano Isaac M. Milbank y mejorado por el suizo Jakob Amsler. Similar al Albini-Braendlin, el bloque de cierre estaba abisagrado en la parte superior delantera. Como el encendido era de fuego anular, la aguja golpeaba el borde derecho del cartucho; sobre el izquierdo trabajaba el extractor. El primer grupo de armas convertidas fueron los fusiles Prelaz-Burnand M1842/59 en calibre 18 mm. De éstas se convirtieron aproximadamante 56.000, y probablemente algunas fueran originalmente de chispa, convertidas a percusión en 1842, rayadas sus ánimas en 1859 y finalmente transformadas a retrocarga en 1867. Su cartucho era el 18 mm Milbank-Amsler, de fuego anular, con vaina de cobre, el de mayor calibre utilizado en las conversiones. El otro grupo de armas fueron los fusiles federales M1863 en calibre 10,4 mm. Si bien la acción era la misma, tuvo algunas modificaciones, como que la aguja percutía ahora en la parte superior del reborde del cartucho. Se modificaron cerca de 77.000 fusiles, y el cartucho era el 10,4 x 38R mm.

JACOB SNIDER Gran Bretaña fue la primera potencia mayor en realizar conversiones, pese a que la opinión militar, expresada poco antes por el viejo Duque de Wellington, por entonces todavía Comandante


en Jefe del Ejército, era que los soldados ingleses se sentían satisfechos con sus fusiles rayados de avancarga M1853. En agosto de 1864 llaman a un gran concurso a fin de seleccionar un sistema de conversión de sus Enfield M1853. Se presentaron cerca de 50 propuestas, que por evaluación quedaron reducidas a 8: 5 de encendido separado (Montgomery Storm, Sheppard primer modelo, WestleyRichards, Wilson y Green) y 3 de cartucho de fuego central (Joslyn, Sheppard segundo modelo y Snider). Las pruebas de fuego se realizaron entre mayo de 1865 y abril de 1866. Finalmente, en setiembre de 1866 fue aceptado el Snider en una rápida decisión ante la próxima adopción del Chassepot en Francia y la nueva victoria prusiana (con sus Dreyse) sobre Austria. El sistema del norteamericano Jacob Snider no era nuevo; estaba en Francia la patente Clairville de 1853, y él mismo había patentado su sistema en Estados Unidos en 1862, utilizando entonces cartucho de papel y encendido separado. La figura es lo suficientemente clara: el robusto bloque de cierre estaba abisagrado sobre la derecha del cajón de mecanismos, que en total tiene unos 60 mm de largo. Nótese que este cajón (o shoe como lo llamaban entonces) estaba cerrado en su parte posterior, lo cual es una de las diferencias con el Tabatiere francés. El cartucho se alimentaba y atacaba a mano, se cerraba el bloque y el golpe del martillo se trasmitía a una aguja percutora flotante que atravesaba inclinada al bloque. Producido el disparo, se retraía el martillo, se abría el cierre y empujándolo hacia atrás sobre su eje unos dos centímetros, arrastraba al extractor sacando la vaina servida de la recámara. Inclinando el arma, la vaina caía. El calibre era el mismo del M1853, .577” (o 25 bore utilizando el calibre ponderal, común en la época); su cartucho, el .577 Snider de 2 pulgadas, tenía inicialmente cabeza de hierro y cuerpo de papel maché, luego de latón enrollado y debió sufrir varias mejoras antes de ser aceptado definitivamente. Entre otros, los Mk I tuvieron problemas con la traba del bloque en la posición de cerrado; ocasionalmente se abría en el disparo, particularmente con cartuchos defectuosos que tendían a detonar, provocando un gran escape de gases que, actuando desde abajo, lo levantaban. Algo, pero poco, ayudaba la concavidad de la cabeza del martillo que encajaba en la chimenea de la aguja, evitando que el cierre se levantara. Este problema se solucionó con mejores cartuchos y con el agregado de un sistema positivo de traba, accionado por medio de un botón en el lado izquierdo del cierre. Las armas convertidas fueron principalmente los fusiles M1853, las carabinas de ingenieros (Sappers & Miners) Lancaster (ánima oval) y las carabinas de caballería M1862. Para fines de 1868 se estaban acabando las armas en condiciones de ser convertidas, y se comenzaron a fabricar armas nuevas con el cierre Snider. El Mk III de 1869 es el modelo casi final, que incorpora todas las modificaciones que se fueron haciendo; en 1871 se introduce el cañón de acero, con cinco estrías. Todas las armas con cañón de acero llevan grabada la palabra STEEL en el lado izquierdo del cañón. El hecho de ser inicialmente una conversión crea a veces problemas con la clasificación de los Snider; induce a confusión la fecha grabada en la platina, la que corresponde a las armas de origen. Holanda también adopta el sistema de Snider, en 1866, para convertir sus fusiles M1855. Dentro de este sistema, Francia debería figurar al principio, pero cronológicamente fue posterior a Gran Bretaña y a Dinamarca en las conversiones.


Como ya se mencionó, en 1866 adopta el fusil de Chassepot, de aguja; sobre esta idea, versión mejorada del fusil de Dreyse venían trabajando desde 1857, cuando Chassepot la patenta. Sin embargo, pese a tener su nuevo fusil de retrocarga, la pregunta fue nuevamente: ¿que hacer con todas las armas de avancarga que quedaban en depósito? La respuesta: convertirlas a retrocarga para dotar a las tropas de segunda línea. Se hizo, y muchas de ellas debieron ser utilizadas en la siguiente guerra franco-prusiana. El diseño elegido fue el de Clairville, patentado en 1853; con este sistema se había construído en ese año una carabina experimental en calibre 12 mm y cartucho a espiga (Lefaucheux). Por su forma y sistema de operación fue pronto llamado “a tabatiere” (tabaquera), nombre que pronto se popularizó y oficializó, echando al olvido el de su diseñador. Aclaremos que los franceses siguieron llamando “a tabatiere” a todos los cierres con bloque abisagrado. Por razones que estimo políticas, la literatura anglosajona ha tratado a Clairville de manera injustamente despectiva, al punto que a su arma la consideran una copia y generalmente la llaman el “Snider francés”, cuando realmente debería ser exactamente al revés. Es ilustrativo que cuando Francia adopta su fusil a Tabatiere M1867, Snider inicia acciones legales por infracción de patente, pero no obtiene ningún resultado. Esta acción es básicamente igual a la mencionada para Snider, con la diferencia que el cajón de mecanismos no tiene culata fija, es decir, el cierre se apoya solamente en dos espaldones laterales, lo cual tiene varias ventajas: es fácil inspeccionar el ánima, el cartucho se puede cargar directamente desde atrás y la extracción también es lineal, por lo que no hace falta inclinar el arma para eyectar la vaina. El bloque de cierre se mantiene trabado en posición de cerrado por medio de una pequeña placa en su lado izquierdo delantero (años después GB incorporaría un sistema similar en el Snider Mk III) y el arma carecía de seguro por lo que había que bajar el martillo al primer descanso. No mencioné que el cajón de mecanismos y el bloque eran de acero; sin embargo he tenido oportunidad de observar un arma en que estas piezas eran de bronce. Modelo totalmente militar, está marcado “Jacquemat Freres - Charleville”. Las armas convertidas fueron los fusiles M1857, manteniendo el calibre de 17,8 mm. Utilizaban un cartucho de 17,8 x 33,5R, con una bala era de 18,6 mm de diámetro. Se estima que se modificaron alrededor de 350.000 fusiles. También algunas pocas armas fueron convertidas con el sistema Albini-Braendlin como Fusil d’Infanterie Mle. 1867. Finalmente, queda por mencionar a Krnka. PEABODY Esta acción fue patentada originalmente en julio de 1862 por Henry O. Peabody, de Boston, Estados Unidos. Aún antes de devenir en la modificación de Martini fue más popular en otros países que en el mismo Estados Unidos. No fue diseñada específicamente para una transformacion. En Estados Unidos la adopta solamente la milicia de Nueva York para la transformacion de algunos de sus fusiles de avancarga El concepto no era nuevo, y como se aprecia en la figura consistía en un bloque de cierre que pivoteaba sobre un eje en su parte posterior y era accionado por una cola que se prolongaba sobre la


rabera. Levantando esta cola, descendía la cabeza del cierre dentro de una ranura en el cajón de mecanismos. De esta manera quedaba expuesta la recámara para la extracción y carga. por un canal en su parte superior se deslizaba una larga aguja percutora. Al descender, la cabeza del cierre golpeaba contra uno de los brazos del extractor. El martillo era lateral externo, similar a los de las acciones a percusión. Esta acción era muy fuerte; gran parte del esfuerzo del disparo era retransmitido por el cierre a la cara posterior del cajón de mecanismos, y por otro lado, la posición del eje del cierre evitaba que éste se abriera prematuramente. En 1866 Peabody obtiene una segunda patente con variantes que simplifican la apertura y se ofrece a tal fin una alternativa con palanca. El fabricante principal (¿único?) fue la Providence Tool Co., de Providence, Rhode Island. En su país natal no fueron aceptados por el ejército pese a su superioridad sobre los Allin-Springfield, por cuanto no podían ser convertidos desde armas de avancarga. Se ofrecieron como mosquetes (nombre dado a los primeros fusiles de retrocarga de tamaño similar a los de avancarga) y carabinas. Los calibres variaron desde los .56-50R Spencer, y luego de 1867 a los de fuego central .43, .45-70, .50-70, .45 y .50. Experimentada por Suiza y mejorada por Friedrich von Martini, se la conoció como MartiniPeabody y mas tarde sería la Martini-Henry


GRANADAS DE MANO MARIO ABEL SANTA CRUZ


LAS GRANADAS DE MANO La granada de mano es un arma de larga permanencia, tanto es así que se sabe fue usada en el siglo XV y su principal empleo era la defensa de las ciudades amuralladas y fortalezas. En aquellos días, la granada de mano era primitiva pieza de equipo, con una espoleta, combustible (generalmente una mecha), que frecuentemente lo que producía era una explosión prematura, con gran disgusto del lanzador; o bien tardaba tanto tiempo en quemarse que los defensores tenían tiempo de devolverla; de esta forma aparecen en Europa una tropas escogidas que acabaron llamándose <<Granaderos>>. FIGURA 1 Y 2


“En la actualidad son poco usadas. Los hombres que las utilizan deben tener precaución de no retener la granada demasiado tiempo en sus manos”, de esta forma, el Tratado de Municiones de 1887 para el Ejército británico descartaba la granada de mano, considerándola como un resto del pasado. Sin embargo, treinta años después, se arrojarían más granadas de mano en una semana que en toda la historia de la guerra anterior a 1887. Hacia la mitad del siglo XIX la granada era virtualmente un objeto del pasado. Las compañías de granaderos de los regimientos de infantería dejaron de existir en el Ejército británico poco después de 1850, y los ejércitos continentales siguieron su ejemplo. En 1904 estalló la guerra Ruso-Japonesa, y algún desconocido innovador en las líneas de trincheras que rodeaban Port Arthur tomo una botella de loza vacía, la llenó con pólvora y le colocó una mecha de mina en el cuello sujetándola con el tapón. Cuando estalló la guerra de 1914 se emplearon pocas granadas al principio, pero al inaugurarse la guerra de trincheras después de la Batalla del Aisne, el renacimiento de la granada estaba a punto de comenzar. FIGURA 3 y 4

DESARROLLO Y EVOLUCION Los chinos, a los que se les atribuye la invención de la pólvora, usaban tubos de cartón provistos de una mecha que arrojaban contra sus enemigos y al


interior de ciudades sitiadas, comportándose estos artefactos como primitivas bombas de mano. Posteriormente su uso fue decayendo y no se puede hablar de granadas de mano hasta el siglo XIII en el que se crean en los ejércitos de todos los países el cuerpo de granaderos. A partir de este momento, la granada de mano está presente en todas las guerras, formando parte importante del armamento individual del soldado. Por granada de mano se conoce al artefacto explosivo que, dado su pequeño tamaño, puede ser lanzado por el brazo hacia el enemigo, explosionando a una determinada distancia del que lo ha lanzado. Las granadas de mano utilizadas durante el siglo XVII y XIX solían estar construidas de cristal o de fundición, siendo su forma más característica la esférica. Las granadas de mano no son nunca muy potentes, y su radio de acción rara vez sobrepasa los veinte metros. La explicación es lógica, si el alcance fuera mayor el lanzador se vería situado dentro del alcance de su propia granada. En realidad el efecto de la granada en el soldado, más que el mecánico producido por la onda expansiva y metralla, es el psicológico debido a la fuerte detonación, polvo y humo que obligan al combatiente a refugiarse e infunden en él un temor que le inmoviliza momentáneamente imposibilitándole para el combate.

CLASIFICACION Y FUNCIONAMIENTO DE LAS GRANADAS

Según su empleo táctico, las granadas de mano se divides en ofensivas y defensivas. Las primeras son de menor potencia ya que se supone que van a ser empleadas por el combatiente en un avance u ofensiva, y muchas veces las va a lanzar al descubierto, por ello, para librarle de su efecto si el lanzamiento resulta corto, su potencia es pequeña. Las defensivas, como se supone que el se está defendiendo de un ataque está más o menos resguardado tras un aparato u otro tipo de fortificación, está protegido de los efectos de las granadas qu lance, por lo que son de mayor potencia. Generalmente la diferencia entre las granadas ofensivas y defensivas no está en la cantidad de materia explosiva, que suele ser siempre la misma, sino en el cuerpo que en las primeras suele ser de hojalata y en las defensivas de fundición prefragmentada o la misma granada ofensiva a la que se superpone un arrollamiento en espiral de grueso alambre acerado. Con esto aumentar sensiblemente el radio de acción.

- Por su funcionamiento se clasifican en: a) De espoleta de tiempos. b) De espoleta de percusión. c) De espoleta mixta o de doble espoleta. d) Con retardo. - Por su forma: De raqueta a) De bote. b) De huevo. c) De palo. d) De piña. e) Esférica. - Por material: a) De hojalata. b) De fundición.


c) De plástico. Luego podemos clasificar por su aplicación, así las podemos dividir en granadas antipersonal, especializada (incendiaria, lacrimógenas), contra-carro y antibuzo.

Funcionamiento de espoleta de tiempo

Espoleta se denomina a un ingenio con el que se da fuego a una materia explosiva. La espoleta llamada a tiempos es aquélla en la que la explosión se produce en un momento determinado, segundos después de que la granada abandone la mano del lanzador. En síntesis el funcionamiento es muy simple. Se trata de un retardo pirotécnico o más simplemente de una mecha o tubito relleno de pólvora, que tarda un tiempo en arder, tiempo establecido de antemano y que normalmente oscila entre tres y seis segundos. Las primeras granadas de este tipo llevaban una mecha, que se encendía en el momento de lanzarla. Otro tipo de granada llevaba un percutor, que golpeaba sobre una cápsula en comunicación con la mecha. Se golpeaba el cuello de la granada, con lo que el percutor incidía con la cápsula y la mecha comenzaba a quemarse. El tipo más perfeccionado de esta espoleta lo constituyen las granadas de palanca. Al retirar la anilla que constituye el seguro de transporte, y mientras se tenga oprimida la palanca no ocurre nada, pudiendo volver a colocar la anilla en caso de que la granada no se lance. Cuando la granada es lanzada liberada de la anilla, la palanca se desplaza hacia fuera obligada por un muelle que se extiende al verse libre del pasador. La mecha se consume, y al llegar al final hace detonar el multiplicador, produciendo la explosión de la granada. Las granadas con espoleta de tirafrictor, sistema empleado por algunas de palo y de forma ovoidal, consiste en una mecha a la que se la da fuego tirando de una cuerda en cuyo extremo va un alambre rugoso que roza contra una superficie de fósforo, junto a la que va colocada una mecha.

Espoleta de percusión Esta espoleta, de mecanismo más complejo que la de tiempos, se llama de percusión porque provoca la explosión de la granada en el momento que cae a tierra o golpea contra algún objeto. Económicamente es más cara y mucho más lenta de fabricación y montaje, lo que motivó que fuese adoptada por muy pocos países. En síntesis, la espoleta está formada por una bola de inercia, un percutor, un muelle antagonista del percutor, una cápsula iniciadora y el multiplicador. Para impedir su funcionamiento lleva un pasador que inmoviliza al percutor, y que sólo deja libre a éste cuando todos los seguros de la granada han sido quitados. Funcionamiento. Suponemos quitados todos los seguros y el pasador que inmoviliza el percutor retenido. Al caer la granada al suelo o golpearse durante su trayectoria, el choque de la bola de inercia vence la resistencia del muelle antagonista del percutor, así llamado por oponerse a su movimiento, y como consecuencia la punta del percutor incide sobre la cápsula iniciadora incendiándola, comunicando el fuego al multiplicador y provocando la explosión de la granada.


FIGURA 5 Y 6

Granadas de espoleta mixta Algunas granadas llevan una espoleta mixta, que no es sino la reunión de las dos espoletas explicadas anteriormente, de tiempos y de percusión. Con ello se complica el mecanismo y se encarece la granada, pero la seguridad de su funcionamiento también se duplica. Por último las granadas con espoleta provista de retardo, que aunque no son de uso corriente, explosionan un tiempo después de haber llegado a su objetivo, provocando con ello el desconcierto al enemigo, que se ve sorprendido por la explosión de una granada que ya creía fallida. CLASIFICACION POR FORMA Teniendo En cuenta su mano pueden clasificarse en :

forma, las granadas o bombas de


 Esféricas: puede decirse de las primeras granadas adoptaron esta forma. Eran de pequeño tamaño, muy manejables y volaban bien hacia el objetivo.  De raqueta: con esta forma irrumpieron las granadas de la Primera Guerra Mundial. Lo cierto fue que el uso de la granada de mano había sido bastante abandonado por los ejércitos combatientes. Este abandono fue el motivo que los ejércitos entraran en combate sin apenas existencias de granadas o bombas de mano. Cuando los frentes se estabilizaron y comenzó la guerra de trincheras, los combatientes tuvieron que recurrir a su ingenio e improvisación. Al principio se valieron de petardos y de cartuchos de explosivo arrojados con la mano, pero el poco peso hacía el lanzamiento muy corto. Fue entonces cuando estos atados en un trozo de madera, con una parte rectangular y otra más estrecha que servía de agarre, algo semejante a una raqueta de tenis, de donde tomaron el nombre para llamarse desde entonces, granadas de raqueta. Con artefacto el lanzamiento era mayor, alcanzando distancias aceptables.  De bote: aparentemente este tipo de granadas eran el clásico bote de hojalata semejante al de conservas. Carecía prácticamente de metralla y su efecto era pequeño. Un modelo clásico de este tipo es la granada italiana Lafitte.  De huevo: ya de forma clásica, eran manejables y cómodas de transportar. Su tamaño era reducido y de poco peso, ya que el cuerpo era de hojalata. Solían utilizarse como granadas ofensivas.  De palo: identificables casi siempre con la granada de mano alemana utilizada en las dos guerras mundiales. La finalidad del palo era como mango para facilitar y aumentar el lanzamiento. Este era muy superior al realizado por cualquier otro tipo de estas armas. Unas tenían la parte explosiva encerrada en un cuerpo de hojalata, como la alemana a la que al principio se hacia mención, y otras el cuerpo era de fundición prefragmentada. Estas últimas eran sin duda las que alcanzaban mayores distancias al ser lanzadas. El transporte era incómodo por la longitud del mango. Uno de los lugares preferidos por los soldados era el llevarlas introducidas en la caña de la bota, lugar bastante incómodo.  De piña: quizás una de las formas más clásicas e identificables como granada de mano. La prefragmentación del cuerpo facilita la rotura y aumenta el número de trozos de metralla cuando la granada hace explosión. Aunque no siempre la forma es exactamente la de una piña, reciben este nombre todas las granadas cuyo cuerpo está prefragmentado. Según el material del que están fabricadas, las granadas pueden ser clasificadas como:  De hojalata: gran cantidad de granadas de forma variada tienen el cuerpo construido de hojalata pintada para evitar la oxidación. El espesor es fino. Alguna en vez de hojalata utilizan aluminio que tiene mucha resistencia a la oxidación.  De fundición: el cuerpo estaba realizado en fundición de hierro, podía ir o no prefragmentado. Eran sin duda las más eficaces, ya que la metralla que producían al romperse, era de tamaño y espesor tal, que tenían un alcance considerable en relación con otras y se utilizaban principalmente como granadas defensivas.  De plástico: el uso de esta granada, aunque su utilización pueda parecernos reciente debido al plástico, en realidad no es así, y su empleo se remonta a los primeros años de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Han sido muy pocos, los países que la utilizaron, encontrándose España a la cabeza, ya que durante más de treinta años ha sido la granada reglamentaria. Entre lo0s plásticos el más común es la “Baquelita”. La ventaja de fabricar este tipo de granadas con ese material es que se abarata y facilita grandemente la producción. Su mayor defecto es que no produce metralla al explotar. Para conseguir este efecto, se colocaba un arrollamiento en espiral de alambre acerado alrededor del cuerpo que, al explotar lo partía en numerosos trozos produciendo la metralla.


FIGURA 7 Y 8

GRANADAS DE DISEÑO MODERNO Al principio se dijo que el efecto que las granadas de mano producían al enemigo era doble. Un efecto mecánico generado por la onda de choque y metralla, que hiere y deja al combatiente fuera de combate, y otro psíquico, de fuerte detonación, humo y polvo


que origina la explosión, y que, si bien no hiere, atemoriza y deja igualmente fuera de combate al soldado. Al menos temporalmente. Parece ser que, dado que el explosivo que contiene una granada de mano y su pequeño radio de acción, es más eficaz el segundo que el primero. Esto hizo que se fabricaran conteniendo sólo explosivos, es decir sin metralla, que producían una detonación mayor que la demás aunque su efecto mecánico no era igual. Otro problema a tener en cuenta es el tamaño y peso. Normalmente el combatiente se ve obligado a llevar su fusil de asalto, bayoneta, cargadores y munición. Cuando no el equipo. Es decir, va bastante cargado, Si además debe portar granadas de mano, se reduce su maniobrabilidad. Motivo por lo que el número de granadas que porta suele ser de cuatro. Todo esto llevó al estudio y puesta a punto de la fabricación de pequeñas granadas de mano conteniendo un alto explosivo, que aunque en menor cantidad, produce un efecto similar al de las granadas convencionales. La ventaja de estas pequeñas granadas y de su reducido peso, es que el soldado puede portar tres o cuatro veces más que si portara las normales, aumentando considerablemente su poder, tanto ofensivo como defensivo. Otro tipo de granada aún experimentales, son las de carga hueca dirigidas contra los vehículos blindados. El problema de la carga hueca es que hay que dirigir la explosión, ,y para ello es necesario hacer que la granada golpee de frente el objetivo. Para conseguir esto con una granada que es lanzada con la mano, se hicieron pruebas dotándolas de unas aletas estabilizadoras, funcionando como un dardo de lanzar. Otro sistema ensayado fue el de colocarles un pequeño paracaídas bajaba verticalmente hacia el objetivo. Los dos sistemas no han dado aún un resultado práctico satisfactorio. Modo por lo que aún se sigue experimentando.

Explosivos Entre los explosivos empleados más corrientemente en las granadas de mano desde su invención, se encuentran los siguientes. Polvora: Fue el primer explosivo que utilizaron las granadas de mano; la pólvora negra es una mezcla de Nitrato Potásico, Carbón vegetal y Azufre. La composición varía muy poco en cuanto a tantos por ciento de cada parte. La más normal es, 75% de Nitrato, 15 % de Carbón Vegetal y 10 % de Azufre. Es muy estable, pero sensible al rozamiento. Está considerada como un explosivo de escasa potencia. Se le asigna un poder rompedor de 14. Fulminato de Mercurio: Por su inestabilidad y gran sensibilidad no se emplea solo, sino mezclado con otros compuestos, especialmente con Clorato Potásico, a fin de hacerlo más manejable. Se emplea principalmente en la fabricación de cebos y multiplicadores. Su poder rompedor es de 128. Ácido Pícrico. También llamado <<picrilita>>, fue muy usado para la carga sensible a detonar por golpe, motivo por el que en las granadas que se cargaban con él, se aislaba la carga con el exterior mediante un cierre hermético a la humedad. Dinamita: Desde su invención se ha utilizado pródigamente como explosivo, aunque debido a su difícil manejo y peligrosidad por aumento de temperatura, sólo se ha utilizado granadas de recurso, como las de raqueta. Tiene un poder rompedor de 112. Trilita. Sin duda es uno de los explosivos más comunes y que más se han empleado. No es sensible al rozamiento ni al choque. No sufre alteración expuesto al calor, ni a la humedad. Se suele emplear fundida o prensada. Tiene la característica de que su estabilidad aumenta considerablemente con el tiempo, haciéndose cada vez menos sensible a explosionar. Su poder rompedor es de 86. Tetralita. De gran estabilidad y poco sensible al choque, aunque más que la trilita. Su uso más frecuente en cebos y multiplicadores. Almacenada en grandes cantidades


puede explosionar por fuego. Es inalterable con la humedad. Su poder rompedor es de 86. Exógeno También llamado <<ciclonita>>. Es uno de los explosivos más potentes para uso militar dio origen a la denominación del famoso explosivo plástico, mezclado con Parafina o Vaselina. Es el tipo de explosivo empleado por las pequeñas granadas de mano modernas de las que hablaba en párrafos anteriores. Su poder como explosivo es muy superior al de la Trilita y Dinamita. Fue muy utilizado en sabotajes durante la Segunda Guerra Mundial. Es bastante estable, insoluble en agua y muy resistente al choque. FIGURA 9 Y 10

En la búsqueda de una granada ideal, la mayor parte de los ejércitos exigen una serie de especificaciones semejantes a las publicadas en el TEXTBOOK OF AMMUNITION 1925,


presentada por alguno como si una granada de mano fuera una simple proposición. Estas especificaciones son: 1. El mecanismo ha de ser capaz de detonar la granada cualquiera que sea el ángulo de impacto con el suelo. 2. Ha de ser una granada de un modelo tal que pueda ser lanzada con la mano o mediante un fusil sin necesidad de cambios, ajustes o adición de cualquier otro componente. 3. Ha de estar libre de herrajes exteriores que se puedan enganchar en las ropas del usuario. 4. Ha de ser estanca. 5. Ha de estar a salvo si el lanzador cae, como por e. 6. Ha de tener efecto mortal en un círculo de 10 yardas de radio. 7. Ha de tener el alcance mayor posible que se logrará sin estropear el fusil. 8. Ha de tener buenas cualidades para su almacenamiento. Naturalmente ninguna granada fue diseñada siguiendo estas inasequibles especificaciones, haciendo bueno el dicho <<lo mejor, es enemigo de lo bueno>> FIGURA 11

CONCLUSIÓN Las granadas dan una curiosa sensación de seguridad a sus poseedores que incluso los fusiles no siempre proporcionan. Talvez el simple hecho de arrojar físicamente algo al enemigo es, en el fondo, más satisfactorio que realizar la mecánica de dispararle, e incluso la pausa que precede a la explosión –mientras no se prolongue indebidamente. Aumenta la satisfacción La granada aún no ha muerto; realmente, ni siquiera esta enferma ligeramente de nada. Sigue viva y seguirá estándolo muchos años todavía.


BREVE HISTORIA DE MAUSER Y SUS FUSILES DE REPETICION LIC. OSCAR C. ALBINO


BREVE HISTORIA DE MAUSER Y SUS FUSILES DE REPETICION Oscar Carlos Albino Es indudable que el nombre "Mauser" se relaciona directa e instintivamente con "fusil". Por lo menos así fue en esta parte del mundo, donde hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial ambas palabras eran sinónimos. No podemos dudar que el último Mauser fue el mejor fusil militar de repetición, entendiendo como tal al de accionamiento manual y con almacén o cargador. Merece por lo tanto conocer a su diseñador y realizar un breve relato de su vida. Nuestro hombre fue Pedro Pablo Mauser, quien nació el 27 de junio de 1838 en la pequeña y encantadora ciudad de Oberndorf-am-Neckar, en el entonces Estado de Württenberg, en lo que es hoy la Suabia alemana. Con su hermano Guillermo fueron los dos más jóvenes de 13 hijos de un humilde armero del arsenal real. En 1859 es convocado al servicio militar como artillero en el arsenal de Ludwigsburg, en el que poco tiempo después ya se desempeña como armero. Un año después es licenciado e incorporado como operario en el arsenal de Oberndorf, el mismo en el que había trabajado su padre; la experiencia adquirida durante la conscripción y una vocación de origen indudablemente familiar decidieron su destino. Desvinculado del arsenal, se une a su hermano Guillermo, un hombre con naturales condiciones de comerciante, y ambos se inician en un pequeño taller. El primer diseño conocido de los Mauser es un fusil de aguja, basado en el sistema de Lindner, pero con la aguja colocada vertical debajo de la acción y que entraba a la recámara a través de un orificio en el cañón. Remitido al Ministerio de Guerra de Württenberg, no fue aceptado, pero mereció que les otorgaran como incentivo un premio en efectivo. Vuelve Pedro Pablo a un diseño de aguja más ortodoxo, con un mecanismo de fuego que se montaba automáticamente al levantar la manivela. El modelo siguiente ya era con cartucho metálico de fuego central. Estamos a mediados de la década de 1860, y esta arma tampoco despertó interés: su patria estaba satisfecha con sus fusiles de avancarga que disparaban balas Minié, Prusia con su Dreyse y Austria acababa de adoptar la conversión de Wänzl. Para ese entonces, los Mauser no eran unos desconocidos en el campo de las armas. A través del embajador de Austria conocen a Samuel Norris, representante de Remington en Europa. Norris capta rápidamente el valor del trabajo de Mauser y, como hábil vendedor, les propone asociarse. Los lleva a Bélgica, donde se establecen en Lieja por dos años. Los empobrecidos Mauser firman con Norris un contrato muy desventajoso, por el que le ceden todos los derechos por las patentes que él gestionara por los inventos de los Mauser, a cambio de una magra retribución a lo largo de varios años. Obtienen una sola patente, por el fusil conocido como Mauser-Norris M67/69. Pero Norris tenía en mente un gran proyecto: la transformación de los Chassepot franceses para disparar cartucho metálico de fuego central; proyecto a todas luces inviable políticamente. Desalentadas ambas partes, el contrato se anula, Norris vuelve a Estados Unidos y los Mauser a Oberndorf. Estamos en 1869. Por ironía, Norris había hecho llegar a la Real Escuela de Tiro de Prusia un ejemplar de un fusil M67/69 mejorado. El arma es bien recibida, y los hermanos son llamados a Spandau, cerca de Berlín, para perfeccionarlo. El 2 de diciembre de 1871 es aprobado como arma reglamentaria en Prusia con el nombre de Jnfanteriegewehr Mod. 1871 (fusil de infantería M1871, o abreviado J.Gew. 71). Ha comenzado la leyenda Mauser.


El gobierno dispuso su fabricación básicamente por arsenales estatales alemanes: Danzig, Spandau, Erfurt y Amsberg, además de fábricas privadas también alemanas como Haenel, Spangenberg & Sauer, Schilling, a la austríaca ŒWG (Österreichische Waffenfabrik Gesellschaf) de Steyr, y se dieron luego licencias a dos firmas inglesas: Greenwood & Batley y la National Arms & Ammunition Co. Fue reglamentario en los estados alemanes, y adoptado por China, Japón, Uruguay y Transvaal. ¿Cómo era este primer Mauser? Acción a manivela tiro a tiro, carga manual, sin almacén. Traba por apoyo de la raíz de la manivela por delante contra la pared del cajón de mecanismos. Calibre/cartucho 11,15x60mmR, pólvora negra, bala de plomo de punta redonda, con/sin parche de papel, velocidad inicial 430 metros/segundo. Largo del arma, 1.345 mm, peso 4,60 kilogramos. Para los siguientes desarrollos me voy a referir solamente al corazón del arma, a la acción. La configuración general del arma (longitud, peso, tipo de caja) es accesoria, de acuerdo al deseo del comprador, pudiendo ser carabinas, mosquetones, o como se los quiera llamar, con cualquier tipo de aparato de puntería y bayoneta. Este fusil M1871 fue utilizado, en pequeñas cantidades, por la república Argentina solo como arma complementaria del Remington Modelo Argentino 1879. Habían entrado al país comprado por el Gobernador de la provincia de Buenos Aires Carlos Tejedor cuando se preparaba para oponerse a la candidatura de Julio Argentino Roca (Revolución de 1880). Los hermanos Mauser quedan inicialmente afuera de la producción; vuelven a Oberndorf y montan una pequeña fábrica para producir básicamente accesorios. Su verdadero progreso económico cambia cuando agotada la capacidad de los arsenales estatales, Württenberg les asigna una orden por 100.000 fusiles, y posteriormente China les encarga 26.000 más. Con el necesario flujo de capital para la expansión, se forma en 1873 la Gebrüder Mauser & Cie. (Mauser Hermanos y Cía.), pero en adelante serán siempre socios minoritarios en la empresa de su nombre; por ahora el mayoritario es un banco estatal. El banco entra como socio con un aporte de DM 800.000 y los Mauser con DM 200.000. Para que se instalaran, el gobierno les vende la Armería Real, aquella en la que habían empezado como operarios. Guillermo Mauser muere en enero de 1882, quedando Pedro Pablo solo a cargo de la dirección del negocio. En 1884 cambia el nombre a Waffenfabrik Mauser (fábrica de Armas Mauser); de los dos millones de marcos del nuevo capital, el banco adquiere 1.666 acciones y Mauser 334. En ese mismo año se aprueba la modificación del M1871, con la incorporación de un almacén tubular debajo del cañón, y nace el fusil de repetición M1871/84. Aparece entonces Ludwig Löwe, un joven y próspero industrial alemán, dueño y fundador de la Ludwig Löwe & Cie. A-G, de Martinikenfelde, un suburbio de Berlín. Dentro de sus principales productos estaban las máquinas herramienta, y uno de sus clientes era Mauser. Durante la guerra Franco Prusiana Löwe había incursionado en el campo de las armas, y recordemos que después la S&W le transfirió el contrato de nuestros revólveres M1878 calibre .44 S&W ruso. Pero Ludwig muere imprevistamente en 1886 a los 50 años y la firma pasa a manos de su hermano Isidoro. No está claro como comenzaron las relaciones comerciales, pero se presentan juntos para competir por un contrato de fusiles para Turquía. Gana el Mauser, y será el modelo turco 1887, calibre 9,5x60mmR, póvora negra. La acción la podemos considerar muy similar a la 1871, con el agregado de un tetón de traba en la cabeza del cerrojo debido a la potencia del cartucho. Pero los turcos eran conscientes que se avecinaban grandes cambios, y en el contrato pusieron una cláusula que obligaba a que si aparecía un arma mejor, se debía completar la entrega con esa arma.


Un paréntesis. En 1886 Francia sorprende a Europa con su fusil Lebel, cuyo calibre puede reducirse a 8 mm por la nueva pólvora sin humo, resultado de trabajos de Vieille para dominar la vivacidad de la nitrocelulosa. Lo más valioso eran las características balísticas de su cartucho. Alemania reacciona y en el sorprendente plazo de un año, una comisión diseña, y entra en producción, una nueva arma, adoptada como Jnfanteriegewehr Mod 88, o simplemente Gew 88. Incorrectamente conocido como "Mauser-Mannlicher", o "Híbrido Mauser-Mannlicher" por cuanto el cerrojo estaba inspirado en patentes de Mauser (tetones en la cabeza) y el almacén era un Mannlicher modificado. También Kommission 88. Cualesquiera hayan sido sus virtudes y defectos, dejó la herencia de un gran cartucho, el 7,92x57mm, sin reborde, inspirado en el modelo del suizo Rubin, bala de punta redonda blindada. Pasará a la historia con el nombre también incorrecto de 8x57mm Mauser. Para ese entonces, Mauser también tenía su propio diseño, que presenta a las autoridades alemanas e inglesas. En calibre aún más chico, 7,65 mm, tenía algunos defectos, como el cartucho con reborde y los tetones de traba del cerrojo por detrás del almacén. Parecía sin embargo, superior al Kommission. Sin que estuvieran claras las razones de conveniencia para Mauser, en 1887 Löwe compra el total del paquete accionario de la Waffenfabrik Mauser: las acciones del banco y las de Peter Paul, quien queda como director técnico. Queda claro que la fábrica no desaparece, simplemente tiene un nuevo dueño. En 1888 Mauser presenta en las pruebas belgas su fusil mejorado; es aceptado y se lo denomina Mauser Belga M1889. Puede ser considerado el primer fusil militar moderno. Calibre 7,65x54mm, cartucho sin reborde, almacén caja para cinco cartuchos en línea (el almacén sobresalía de la caja por delante del arco guardamonte), cerrojo con tetones en la cabeza. Al levantar la manivela, la aguja percutora se escondía sin sobresalir de la cubeta; el montado total se realizaba al llevar nuevamente el cerrojo hacia delante. El cañón estaba rodeado con una camisa de dudosa utilidad. Nos deja dos legados: su cartucho y el peine cargador, que acelera notablemente la introducción de cartuchos en el almacén. Cuando Bélgica adopta el fusil de Mauser, estipula que debe ser fabricado en el país, por lo que nace la FN, Fabrique National dÀrmes de Guerre, cerca de Lieja. Löwe es el principal accionista. Turquía exige el cumplimiento de la cláusula de mejor arma, y su fusil será el Turco M1890; era el mismo belga con variantes cosméticas, como una modificación en el fiador y la posibilidad de que el almacén sea destacable. Al año siguiente lo adopta nuestro país como Modelo Argentino 1891; aparte de eliminar la camisa del cañón y otra variante en la forma de fijar el almacén, sus grandes ventajas residían en la calidad de los materiales y en el proceso de fabricación. Mientras tanto, Mauser continuaba con sus desarrollos, y el año 1892 es particularmente importante en cuanto a ideas. Algunas: el extractor no rotatorio montado sobre un collar en el cerrojo, que minimiza la posibilidad de una doble carga y hace la acción más suave; el almacén todavía exterior es solidario al arco guardamonte para evitar su caída; en la plataforma elevadora de cartuchos, una saliente impedía el avance del cerrojo cuando no había cartuchos en el almacén; un mecanismo para que el fiador no libere el percutor si la acción no está totalmente cerrada; la ranura en el costa izquierdo del cajón de mecanismos para la costilla guía del cerrojo; la rosca interrumpida para unir nuez y percutor; y la posición vertical de la aleta del seguro para facilitar el desarme del cerrojo.


Muchas de estas ideas se plasmaron en un modelo que personalmente considero de transición: el español 1892. Pero lo más importante fue el nuevo cartucho, el 7x57mm Mauser, adoptado por varios países y muy popular militarmente y para la caza. Finalmente para este período, y con la adopción de un almacén a columna alternada o tresbolillo, que no sobresale de la caja, aparece el Mauser Modelo Español 1893 como derivado del anterior. Nuevamente los turcos hacen valer su cláusula del contrato de 1887 y adoptan el español como Turco M1893, en calibre 7,65 mm, una sana medida para la logística; le incorporan un interruptor de alimentación, único en las armas Mauser. Este español M1893 fue utilizado con tremendo efecto contra los norteamericanos en la guerra de 1898 y contra los ingleses en la guerra anglo-boer. Influyó en los diseños y en las tácticas, y fue la causa que originó la adopción del Springfield M1903 y la casi adopción por Gran Bretaña de su P-14 (interrumpidos los estudios por la PGM). Ambas armas fueron copia de varias patentes de Mauser. Basados entonces en el muy popular español, siguen el brasileño M1894 y luego el M1895, adoptado este último entre otros países por Chile, Uruguay, Persia, China, Transvaal y el Estado Libre de Orange. Continuando con los trabajos, llegamos a los Mauser suecos, reputados por su precisión y calidad de fabricación. Siempre en un calibre innovador, 6,5x55 mm, el primero data de 1894, por supuesto acción similar a la española, aunque con una terminación a ángulo recto de la pieza de monte del pabellón de seguridad. El Mauser sueco tradicional es el M/1896 Otro paréntesis. Löwe fue comprando sucesivamente la Waffenfabrik Mauser (armas), la Deutsche Metallpatronenfabrik A-G Lorenz, de Karlsruhe (cartuchería metálica), la RheinischWestfalischen Pulver A-G de Colonia (pólvoras) y la Rottweil-Hamburg Pulver A-G, de Rottweil (pólvoras). Con este conglomerado, en 1896 se funda la Deutsche Waffen-und Munitionsfabriken, popularmente DWM, y el nombre Ludwig Löwe y Cie. desaparece del mercado. Volviendo al tema, ya después del Mauser español Mo. 1893, Alemania comienza a investigar sobre el reemplazo de sus M1888. Era evidente en principio que el almacén Mannlicher era inferior al de Mauser. Se dudaba también del calibre 8 mm, se especulaba con la conveniencia de reducirlo. Mauser realiza una serie de modelos experimentales, primero en calibre 6,5 mm como el sueco, o el Lee norteamericano. Incluso llega al 6 mm, sin dejar de lado el experimental Mannlicher 5 mm de 1892, que resultara un fracaso. De estas experiencias van quedando adelantos técnicos. Por ejemplo: la cabeza del cerrojo, por delante de los tetones, aloja adentro de un cilindro en el anillo del cajón de mecanismos, reduciendo los riesgos de un escape de gases; con el mismo fin, el pabellón de seguridad incorpora un resalte circular para que los gases no lleguen a los ojos del tirador; un tercer tetón de seguridad en el caso hipotético de falla de los tetones de traba en la cabeza del cerrojo; una mejora en el extractor para evitar que zafe de la pestaña del cartucho. Sumado todo esto, no era de extrañar que en 1998 Alemania adopte un nuevo fusil, esta vez Mauser, que será denominado Jnfanteriegewehr M1898, pero manteniendo el calibre 8x57 mm, 7,92x57 mm, etc. La razón: la gran cantidad de munición de este calibre existente y la compatibilidad con otras armas, como por ejemplo las ametralladoras. Como adelantos a los ya mencionados: el montado de la acción al levantar la manivela (lo tenía el M1871), una menor longitud el percutor y por lo tanto un menor tiempo de acción, orificios de escape de gases de mayor tamaño, un anillo del cajón de mecanismos reforzado y la traba de la nuez del pabellón de seguridad. En la historia de los fusiles militares, la cantidad de armas fabricadas con esta acción ha sido superada solamente en tiempos modernos por el AK.


Citando dos opiniones: G. P. Svenson en "Pictorial History of the Rifle" dice: "el modelo 1898 permanece como la mejor combinación de resistencia, simetría y seguridad". Frank de Haas en "Bolt Action Rifles" "se puede decir que esta acción era la más adaptable y más fácil de modelar que cualquier otra acción militar a manivela". Podemos asegurar con certeza que con esta acción se cierra el ciclo de los diseños de armas de repetición en todo el mundo. Quedan para otro trabajo los experimentos de Mauser con armas semiautomáticas y automáticas, como así también sus revólveres y pistolas. Producidos en gran cantidad de fábricas, con acción de "la 98" derivan, entre otros: serbio 99/08, mejicano 1902, el turco 1903, portugués 1904, brasileño 1904, chino 1904/07, los 1907 de Méjico y Paraguay y Brasil, 1909 Argentina y Perú, 1910 Venezuela, Costa Rica y Colombia, 1912 de Méjico, Colombia y Chile, 1922 Siam, 1924 Yugoeslavia, y la lista se hace interminable con los países que compraron directamente el Gew98. Los calibres militares de los Mauser variaron entre el 6,5x55 sueco, el 6,8x57 chino, el 7x57, el 7,65x54 y el 8x57 mm. Con respecto a este último calibre, y en el uso militar alemán, vale mencionar que en el modelo original, la bala del cartucho Patronen 88 era de punta redonda, clásica de la época. Encamisada, con un diámetro de 8,10 mm, su peso era de 14,7 gramos. Pero la adopción por Francia de una bala puntiaguda para el fusil Lebel Mle. 86/93 y las carabinas Berthier (la bala D, por su diseñador Desaleux) llevó a los alemanes a adoptar también una nueva bala en 1903 (entregada a las tropas en 1905) con cabeza puntiaguda, la Spitzgeschoss o bala S, que con un peso de 9,8 gramos era mucho más liviana que la M88 pero de mejores condiciones balísticas. También su diámetro era mayor, de 8,22 mm, lo que obligó a modificar los fusiles existentes, aumentando la profundidad del estriado de 0,125 mm a 0,15 mm. La bala M88 pasó a denominarse "J" por Jnfanteriegeschoss, y la nueva "JS" por Jnfanterie Spitzgeschoss. Pedro Pablo Mauser murió el 29 de mayo de 1914 a los 76 años. El destino le deparó la suerte de no ver las humillaciones a las que fue sometida su patria, pero no pudo ver tampoco a su Gew98 enfrentado a serie de armas inferiores durante la PGM. Un poco de historia posterior. Durante la guerra la Mauser se expande considerablemente, pero al final y como consecuencia de las restricciones del Tratado de Versailles, debió cambiar su producción: máquinas herramienta, máquinas de coser industriales, máquinas calculadoras, herramientas de medición, y hasta un pequeño y no exitoso automóvil. De armas, solo algunas carabinas de caza y calibre .22. En mayo de 1922 la firma cambia nuevamente de nombre, ahora es Mauser-Werke A-G y su futuro no es nada promisorio; por 1929 estuvo cerca de desaparecer. Pero el rearme alemán de la década de 1930 le da nueva vida. Sería objeto de otro trabajo el detallar su producción en el campo militar hasta el final de la guerra. La actividad en Oberndorf no se vio muy afectada hasta mediados de 1943, cuando los raids aéreos se hicieron más frecuentes. Aunque parezca extraño, las primeras bombas caen sobre la fábrica en febrero de 1945 y en abril tropas francesas ocupan Oberndorf. Días antes, parte del personal, particularmente de los departamentos de desarrollo y producción intentaron alcanzar la no lejana frontera suiza, pero antes de llegar fueron capturados por tropas norteamericanas. Después de la guerra, la producción continuó bajo la dirección de las fuerzas francesas de ocupación, hasta que en 1947 se ordena liquidar la firma. Parte de la maquinaria y los archivos son


llevados a Francia; más de la mitad de la planta es destruida. Pero en 1950 se da la contraorden: Mauser, ya desvinculada de la DWM, seguirá con vida, y vuelve a la producción de la primera posguerra. En 1962 la Mauser se afilia a la OTNIMA (una firma autopartista, más tarde MauserSchärer). En 1975 su nombre cambia nuevamente a Mauser-Wertke Oberndorf GmbH. Finalmente, en 1979 pasa a formar parte del grupo Diehl.

BREVE HISTORIA DE MAUSER Y SUS FUSILES DE REPETICION Oscar Carlos Albino Es indudable que el nombre "Mauser" se relaciona directa e instintivamente con "fusil". Por lo menos así fue en esta parte del mundo, donde hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial ambas palabras eran sinónimos. No podemos dudar que el último Mauser fue el mejor fusil militar de repetición, entendiendo como tal al de accionamiento manual y con almacén o cargador. Merece por lo tanto conocer a su diseñador y realizar un breve relato de su vida. Nuestro hombre fue Pedro Pablo Mauser, quien nació el 27 de junio de 1838 en la pequeña y encantadora ciudad de Oberndorf-am-Neckar, en el entonces Estado de Württenberg, en lo que es hoy la Suabia alemana. Con su hermano Guillermo fueron los dos más jóvenes de 13 hijos de un humilde armero del arsenal real. En 1859 es convocado al servicio militar como artillero en el arsenal de Ludwigsburg, en el que poco tiempo después ya se desempeña como armero. Un año después es licenciado e incorporado como operario en el arsenal de Oberndorf, el mismo en el que había trabajado su padre; la experiencia adquirida durante la conscripción y una vocación de origen indudablemente familiar decidieron su destino. Desvinculado del arsenal, se une a su hermano Guillermo, un hombre con naturales condiciones de comerciante, y ambos se inician en un pequeño taller. El primer diseño conocido de los Mauser es un fusil de aguja, basado en el sistema de Lindner, pero con la aguja colocada vertical debajo de la acción y que entraba a la recámara a través de un orificio en el cañón. Remitido al Ministerio de Guerra de Württenberg, no fue aceptado, pero mereció que les otorgaran como incentivo un premio en efectivo. Vuelve Pedro Pablo a un diseño de aguja más ortodoxo, con un mecanismo de fuego que se montaba automáticamente al levantar la manivela. El modelo siguiente ya era con cartucho metálico de fuego central. Estamos a mediados de la década de 1860, y esta arma tampoco despertó interés: su patria estaba satisfecha con sus fusiles de avancarga que disparaban balas Minié, Prusia con su Dreyse y Austria acababa de adoptar la conversión de Wänzl. Para ese entonces, los Mauser no eran unos desconocidos en el campo de las armas. A través del embajador de Austria conocen a Samuel Norris, representante de Remington en Europa. Norris capta rápidamente el valor del trabajo de Mauser y, como hábil vendedor, les propone asociarse. Los lleva a Bélgica, donde se establecen en Lieja por dos años. Los empobrecidos Mauser firman con Norris un contrato muy desventajoso, por el que le ceden todos los derechos por las patentes que él gestionara por los inventos de los Mauser, a cambio de una magra retribución a lo largo de varios años. Obtienen una sola patente, por el fusil conocido como Mauser-Norris M67/69. Pero Norris tenía en mente un gran proyecto: la transformación de los Chassepot franceses para disparar cartucho metálico de fuego central; proyecto a todas luces inviable políticamente.


Desalentadas ambas partes, el contrato se anula, Norris vuelve a Estados Unidos y los Mauser a Oberndorf. Estamos en 1869. Por ironía, Norris había hecho llegar a la Real Escuela de Tiro de Prusia un ejemplar de un fusil M67/69 mejorado. El arma es bien recibida, y los hermanos son llamados a Spandau, cerca de Berlín, para perfeccionarlo. El 2 de diciembre de 1871 es aprobado como arma reglamentaria en Prusia con el nombre de Jnfanteriegewehr Mod. 1871 (fusil de infantería M1871, o abreviado J.Gew. 71). Ha comenzado la leyenda Mauser. El gobierno dispuso su fabricación básicamente por arsenales estatales alemanes: Danzig, Spandau, Erfurt y Amsberg, además de fábricas privadas también alemanas como Haenel, Spangenberg & Sauer, Schilling, a la austríaca ŒWG (Österreichische Waffenfabrik Gesellschaf) de Steyr, y se dieron luego licencias a dos firmas inglesas: Greenwood & Batley y la National Arms & Ammunition Co. Fue reglamentario en los estados alemanes, y adoptado por China, Japón, Uruguay y Transvaal. ¿Cómo era este primer Mauser? Acción a manivela tiro a tiro, carga manual, sin almacén. Traba por apoyo de la raíz de la manivela por delante contra la pared del cajón de mecanismos. Calibre/cartucho 11,15x60mmR, pólvora negra, bala de plomo de punta redonda, con/sin parche de papel, velocidad inicial 430 metros/segundo. Largo del arma, 1.345 mm, peso 4,60 kilogramos. Para los siguientes desarrollos me voy a referir solamente al corazón del arma, a la acción. La configuración general del arma (longitud, peso, tipo de caja) es accesoria, de acuerdo al deseo del comprador, pudiendo ser carabinas, mosquetones, o como se los quiera llamar, con cualquier tipo de aparato de puntería y bayoneta. Este fusil M1871 fue utilizado, en pequeñas cantidades, por la república Argentina solo como arma complementaria del Remington Modelo Argentino 1879. Habían entrado al país comprado por el Gobernador de la provincia de Buenos Aires Carlos Tejedor cuando se preparaba para oponerse a la candidatura de Julio Argentino Roca (Revolución de 1880). Los hermanos Mauser quedan inicialmente afuera de la producción; vuelven a Oberndorf y montan una pequeña fábrica para producir básicamente accesorios. Su verdadero progreso económico cambia cuando agotada la capacidad de los arsenales estatales, Württenberg les asigna una orden por 100.000 fusiles, y posteriormente China les encarga 26.000 más. Con el necesario flujo de capital para la expansión, se forma en 1873 la Gebrüder Mauser & Cie. (Mauser Hermanos y Cía.), pero en adelante serán siempre socios minoritarios en la empresa de su nombre; por ahora el mayoritario es un banco estatal. El banco entra como socio con un aporte de DM 800.000 y los Mauser con DM 200.000. Para que se instalaran, el gobierno les vende la Armería Real, aquella en la que habían empezado como operarios. Guillermo Mauser muere en enero de 1882, quedando Pedro Pablo solo a cargo de la dirección del negocio. En 1884 cambia el nombre a Waffenfabrik Mauser (fábrica de Armas Mauser); de los dos millones de marcos del nuevo capital, el banco adquiere 1.666 acciones y Mauser 334. En ese mismo año se aprueba la modificación del M1871, con la incorporación de un almacén tubular debajo del cañón, y nace el fusil de repetición M1871/84. Aparece entonces Ludwig Löwe, un joven y próspero industrial alemán, dueño y fundador de la Ludwig Löwe & Cie. A-G, de Martinikenfelde, un suburbio de Berlín. Dentro de sus principales productos estaban las máquinas herramienta, y uno de sus clientes era Mauser. Durante la guerra Franco Prusiana Löwe había incursionado en el campo de las armas, y recordemos que después la S&W le transfirió el contrato de nuestros revólveres M1878 calibre .44 S&W ruso. Pero Ludwig muere imprevistamente en 1886 a los 50 años y la firma pasa a manos de su hermano Isidoro. No está claro como comenzaron las relaciones comerciales, pero se presentan juntos para competir por un contrato de fusiles para Turquía. Gana el Mauser, y será el modelo


turco 1887, calibre 9,5x60mmR, póvora negra. La acción la podemos considerar muy similar a la 1871, con el agregado de un tetón de traba en la cabeza del cerrojo debido a la potencia del cartucho. Pero los turcos eran conscientes que se avecinaban grandes cambios, y en el contrato pusieron una cláusula que obligaba a que si aparecía un arma mejor, se debía completar la entrega con esa arma. Un paréntesis. En 1886 Francia sorprende a Europa con su fusil Lebel, cuyo calibre puede reducirse a 8 mm por la nueva pólvora sin humo, resultado de trabajos de Vieille para dominar la vivacidad de la nitrocelulosa. Lo más valioso eran las características balísticas de su cartucho. Alemania reacciona y en el sorprendente plazo de un año, una comisión diseña, y entra en producción, una nueva arma, adoptada como Jnfanteriegewehr Mod 88, o simplemente Gew 88. Incorrectamente conocido como "Mauser-Mannlicher", o "Híbrido Mauser-Mannlicher" por cuanto el cerrojo estaba inspirado en patentes de Mauser (tetones en la cabeza) y el almacén era un Mannlicher modificado. También Kommission 88. Cualesquiera hayan sido sus virtudes y defectos, dejó la herencia de un gran cartucho, el 7,92x57mm, sin reborde, inspirado en el modelo del suizo Rubin, bala de punta redonda blindada. Pasará a la historia con el nombre también incorrecto de 8x57mm Mauser. Para ese entonces, Mauser también tenía su propio diseño, que presenta a las autoridades alemanas e inglesas. En calibre aún más chico, 7,65 mm, tenía algunos defectos, como el cartucho con reborde y los tetones de traba del cerrojo por detrás del almacén. Parecía sin embargo, superior al Kommission. Sin que estuvieran claras las razones de conveniencia para Mauser, en 1887 Löwe compra el total del paquete accionario de la Waffenfabrik Mauser: las acciones del banco y las de Peter Paul, quien queda como director técnico. Queda claro que la fábrica no desaparece, simplemente tiene un nuevo dueño. En 1888 Mauser presenta en las pruebas belgas su fusil mejorado; es aceptado y se lo denomina Mauser Belga M1889. Puede ser considerado el primer fusil militar moderno. Calibre 7,65x54mm, cartucho sin reborde, almacén caja para cinco cartuchos en línea (el almacén sobresalía de la caja por delante del arco guardamonte), cerrojo con tetones en la cabeza. Al levantar la manivela, la aguja percutora se escondía sin sobresalir de la cubeta; el montado total se realizaba al llevar nuevamente el cerrojo hacia delante. El cañón estaba rodeado con una camisa de dudosa utilidad. Nos deja dos legados: su cartucho y el peine cargador, que acelera notablemente la introducción de cartuchos en el almacén. Cuando Bélgica adopta el fusil de Mauser, estipula que debe ser fabricado en el país, por lo que nace la FN, Fabrique National dÀrmes de Guerre, cerca de Lieja. Löwe es el principal accionista. Turquía exige el cumplimiento de la cláusula de mejor arma, y su fusil será el Turco M1890; era el mismo belga con variantes cosméticas, como una modificación en el fiador y la posibilidad de que el almacén sea destacable. Al año siguiente lo adopta nuestro país como Modelo Argentino 1891; aparte de eliminar la camisa del cañón y otra variante en la forma de fijar el almacén, sus grandes ventajas residían en la calidad de los materiales y en el proceso de fabricación. Mientras tanto, Mauser continuaba con sus desarrollos, y el año 1892 es particularmente importante en cuanto a ideas. Algunas: el extractor no rotatorio montado sobre un collar en el cerrojo, que minimiza la posibilidad de una doble carga y hace la acción más suave; el almacén todavía exterior es solidario al arco guardamonte para evitar su caída; en la plataforma elevadora de


cartuchos, una saliente impedía el avance del cerrojo cuando no había cartuchos en el almacén; un mecanismo para que el fiador no libere el percutor si la acción no está totalmente cerrada; la ranura en el costa izquierdo del cajón de mecanismos para la costilla guía del cerrojo; la rosca interrumpida para unir nuez y percutor; y la posición vertical de la aleta del seguro para facilitar el desarme del cerrojo. Muchas de estas ideas se plasmaron en un modelo que personalmente considero de transición: el español 1892. Pero lo más importante fue el nuevo cartucho, el 7x57mm Mauser, adoptado por varios países y muy popular militarmente y para la caza. Finalmente para este período, y con la adopción de un almacén a columna alternada o tresbolillo, que no sobresale de la caja, aparece el Mauser Modelo Español 1893 como derivado del anterior. Nuevamente los turcos hacen valer su cláusula del contrato de 1887 y adoptan el español como Turco M1893, en calibre 7,65 mm, una sana medida para la logística; le incorporan un interruptor de alimentación, único en las armas Mauser. Este español M1893 fue utilizado con tremendo efecto contra los norteamericanos en la guerra de 1898 y contra los ingleses en la guerra anglo-boer. Influyó en los diseños y en las tácticas, y fue la causa que originó la adopción del Springfield M1903 y la casi adopción por Gran Bretaña de su P-14 (interrumpidos los estudios por la PGM). Ambas armas fueron copia de varias patentes de Mauser. Basados entonces en el muy popular español, siguen el brasileño M1894 y luego el M1895, adoptado este último entre otros países por Chile, Uruguay, Persia, China, Transvaal y el Estado Libre de Orange. Continuando con los trabajos, llegamos a los Mauser suecos, reputados por su precisión y calidad de fabricación. Siempre en un calibre innovador, 6,5x55 mm, el primero data de 1894, por supuesto acción similar a la española, aunque con una terminación a ángulo recto de la pieza de monte del pabellón de seguridad. El Mauser sueco tradicional es el M/1896 Otro paréntesis. Löwe fue comprando sucesivamente la Waffenfabrik Mauser (armas), la Deutsche Metallpatronenfabrik A-G Lorenz, de Karlsruhe (cartuchería metálica), la RheinischWestfalischen Pulver A-G de Colonia (pólvoras) y la Rottweil-Hamburg Pulver A-G, de Rottweil (pólvoras). Con este conglomerado, en 1896 se funda la Deutsche Waffen-und Munitionsfabriken, popularmente DWM, y el nombre Ludwig Löwe y Cie. desaparece del mercado. Volviendo al tema, ya después del Mauser español Mo. 1893, Alemania comienza a investigar sobre el reemplazo de sus M1888. Era evidente en principio que el almacén Mannlicher era inferior al de Mauser. Se dudaba también del calibre 8 mm, se especulaba con la conveniencia de reducirlo. Mauser realiza una serie de modelos experimentales, primero en calibre 6,5 mm como el sueco, o el Lee norteamericano. Incluso llega al 6 mm, sin dejar de lado el experimental Mannlicher 5 mm de 1892, que resultara un fracaso. De estas experiencias van quedando adelantos técnicos. Por ejemplo: la cabeza del cerrojo, por delante de los tetones, aloja adentro de un cilindro en el anillo del cajón de mecanismos, reduciendo los riesgos de un escape de gases; con el mismo fin, el pabellón de seguridad incorpora un resalte circular para que los gases no lleguen a los ojos del tirador; un tercer tetón de seguridad en el caso hipotético de falla de los tetones de traba en la cabeza del cerrojo; una mejora en el extractor para evitar que zafe de la pestaña del cartucho. Sumado todo esto, no era de extrañar que en 1998 Alemania adopte un nuevo fusil, esta vez Mauser, que será denominado Jnfanteriegewehr M1898, pero manteniendo el calibre 8x57 mm, 7,92x57 mm, etc. La razón: la gran cantidad de munición de este calibre existente y la


compatibilidad con otras armas, como por ejemplo las ametralladoras. Como adelantos a los ya mencionados: el montado de la acción al levantar la manivela (lo tenía el M1871), una menor longitud el percutor y por lo tanto un menor tiempo de acción, orificios de escape de gases de mayor tamaño, un anillo del cajón de mecanismos reforzado y la traba de la nuez del pabellón de seguridad. En la historia de los fusiles militares, la cantidad de armas fabricadas con esta acción ha sido superada solamente en tiempos modernos por el AK. Citando dos opiniones: G. P. Svenson en "Pictorial History of the Rifle" dice: "el modelo 1898 permanece como la mejor combinación de resistencia, simetría y seguridad". Frank de Haas en "Bolt Action Rifles" "se puede decir que esta acción era la más adaptable y más fácil de modelar que cualquier otra acción militar a manivela". Podemos asegurar con certeza que con esta acción se cierra el ciclo de los diseños de armas de repetición en todo el mundo. Quedan para otro trabajo los experimentos de Mauser con armas semiautomáticas y automáticas, como así también sus revólveres y pistolas. Producidos en gran cantidad de fábricas, con acción de "la 98" derivan, entre otros: serbio 99/08, mejicano 1902, el turco 1903, portugués 1904, brasileño 1904, chino 1904/07, los 1907 de Méjico y Paraguay y Brasil, 1909 Argentina y Perú, 1910 Venezuela, Costa Rica y Colombia, 1912 de Méjico, Colombia y Chile, 1922 Siam, 1924 Yugoeslavia, y la lista se hace interminable con los países que compraron directamente el Gew98. Los calibres militares de los Mauser variaron entre el 6,5x55 sueco, el 6,8x57 chino, el 7x57, el 7,65x54 y el 8x57 mm. Con respecto a este último calibre, y en el uso militar alemán, vale mencionar que en el modelo original, la bala del cartucho Patronen 88 era de punta redonda, clásica de la época. Encamisada, con un diámetro de 8,10 mm, su peso era de 14,7 gramos. Pero la adopción por Francia de una bala puntiaguda para el fusil Lebel Mle. 86/93 y las carabinas Berthier (la bala D, por su diseñador Desaleux) llevó a los alemanes a adoptar también una nueva bala en 1903 (entregada a las tropas en 1905) con cabeza puntiaguda, la Spitzgeschoss o bala S, que con un peso de 9,8 gramos era mucho más liviana que la M88 pero de mejores condiciones balísticas. También su diámetro era mayor, de 8,22 mm, lo que obligó a modificar los fusiles existentes, aumentando la profundidad del estriado de 0,125 mm a 0,15 mm. La bala M88 pasó a denominarse "J" por Jnfanteriegeschoss, y la nueva "JS" por Jnfanterie Spitzgeschoss. Pedro Pablo Mauser murió el 29 de mayo de 1914 a los 76 años. El destino le deparó la suerte de no ver las humillaciones a las que fue sometida su patria, pero no pudo ver tampoco a su Gew98 enfrentado a serie de armas inferiores durante la PGM. Un poco de historia posterior. Durante la guerra la Mauser se expande considerablemente, pero al final y como consecuencia de las restricciones del Tratado de Versailles, debió cambiar su producción: máquinas herramienta, máquinas de coser industriales, máquinas calculadoras, herramientas de medición, y hasta un pequeño y no exitoso automóvil. De armas, solo algunas carabinas de caza y calibre .22. En mayo de 1922 la firma cambia nuevamente de nombre, ahora es Mauser-Werke A-G y su futuro no es nada promisorio; por 1929 estuvo cerca de desaparecer. Pero el rearme alemán de la década de 1930 le da nueva vida. Sería objeto de otro trabajo el detallar su producción en el campo militar hasta el final de la guerra. La actividad en Oberndorf no se vio muy afectada hasta mediados de 1943, cuando los raids aéreos se hicieron más frecuentes. Aunque parezca extraño, las primeras bombas caen sobre la


fábrica en febrero de 1945 y en abril tropas francesas ocupan Oberndorf. Días antes, parte del personal, particularmente de los departamentos de desarrollo y producción intentaron alcanzar la no lejana frontera suiza, pero antes de llegar fueron capturados por tropas norteamericanas. Después de la guerra, la producción continuó bajo la dirección de las fuerzas francesas de ocupación, hasta que en 1947 se ordena liquidar la firma. Parte de la maquinaria y los archivos son llevados a Francia; más de la mitad de la planta es destruida. Pero en 1950 se da la contraorden: Mauser, ya desvinculada de la DWM, seguirá con vida, y vuelve a la producción de la primera posguerra. En 1962 la Mauser se afilia a la OTNIMA (una firma autopartista, más tarde MauserSchärer). En 1975 su nombre cambia nuevamente a Mauser-Wertke Oberndorf GmbH. Finalmente, en 1979 pasa a formar parte del grupo Diehl.


FUSIL DE MECHA JAPONES “EL TEPPO” LIC. MARÍA MARTA BASSUS


El Teppo, el arcabuz de mecha japonés Lic. María Marta Bassús de Campos En 1542 un junco chino que llevaba mercaderes portugueses encalló en la isla de Tanegashima , cuyo señor descubrió un arma desconocida en poder de los náufragos y comprendió su utilidad , el mismo lo narra en este pasaje “... en sus manos llevaban algo que medía dos o tres pies de largo , derecho y liso en su exterior con un hueco que recorría su interior , fabricado con un material pesado. Su forma no resiste comparación con todo lo que he visto . Para usarlo ponga pólvora en su interior y unas pequeñas balas de plomo . Coloque un pequeño blanco en un talud , tome el arma , afirme su cuerpo y cierre un ojo (...)aplique la mecha a la apertura y la bala acierta al blanco con justeza...” El señor de la isla compró los dos objetos y se los dio a su forjador de espadas para que los copiara , pero no fue capaz de cerrar el extremo posterior del cañón , según la historia , cuando llegó otro barco portugués cambió a su hija por tecnología y pronto estuvo fabricando armas tan buenas como los originales y en cantidad, comenzando su uso en todo el Japón Los arcabuceros comenzaron a ser soldados muy usados; en la batalla de Kajiki, 1549 , fueron usados por primera vez en combate por Shimasu Takahisa . Takeda Shingen y Uesugi Kenshin los usaron en sus batallas periódicas en Kanawakajima, de la misma forma combatieron en Miyajima para los Mori y los Sue en 1555. En 1549 Oda Nobunaga mandó fabricar 500 arcabuces y en 1575 sus ejércitos contaban con 10 000 arcabuceros. A pesar de la fama de su caballería, Takeda Shingen se aficionó tanto al arma de fuego que en una proclama a sus tropas en 1569 dijo : “...de ahora en adelante los arcabuces son lo más importante, por lo tanto disminuyan el número de lanceros y armen a los más capaces con arcabuces...” La popularidad del arcabuz creció en forma paralela al crecimiento de los ejércitos, una razón era la facilidad con que se podía aprender su uso , llevaba años y práctica constante ser un buen arquero , pero en muy poco tiempo un hombre común podía usar el arcabuz con toda la exactitud que este era capaz de tener, otra razón era su alcance , mientras que el arco tenía un alcance máximo de 380 metros el arcabuz alcanzaba a los 500 metros , pero la distancia efectiva de uso era 80 metros para el arco y casi 200 para el arcabuz Como muy bien se ve en la película Kagemusha , el triunfo más efectivo del arma de fuego se logró en la batalla de Nagashino en 1575 , cuando Oda Nobunaga formó 3000 arcabuceros detrás de una empalizada y destrozó a la famosa caballería de Takeda mientras ésta cargaba inútilmente.. Esto hizo que los Daimyo incrementaran el número de armas de fuego en sus ejércitos llegando a constituir un tercio del total de los hombres en 1582 , A pesar del poder mostrado por el arcabuz , los samurai lo miraban con desdén porque borraba el individualismo Los cañones llegaron a Japón en 1551, cuando los portugueses regalaron dos a Otomo Yoshizumi , trataron de copiarlos pero su calidad nunca igualó a la de los europeos , los obtuvieron de los barcos extranjeros y su tipo correspondía a las culebrinas y cañones de pequeño calibre , su uso fue muy limitado y generalmente en los asedios , los ejpercitos de Tokuagwa usaron 300 de ellos en el sitio de Osaka.


Para formarse una idea sobre la composición de estas tropas especiales podemos citar la composición del grupo armado enviado por el clan Shimazu a Corea en 1592 : constaba de 1500 arqueros , 1500 arcabuceros y 300 lanceros , El grupo liderado por Matsuura Kakemono constaba de 120 samurai montados , 450 samurai de a pie , 370 arcabuceros , 110 arqueros , 150 lanceros , 120 oficiales , 800 líderes de grupo ( hatamoto ) y 880 soldados no combatientes , finalmente Date Masamune envió un grupo a Ieyasu que comprendía 420 samurai montados , 200 arqueros , 1200 arcabuceros , 850 lanceros y 330 no combatientes Las armas fabricadas en Japón eran arcabuces de mecha de ánima lisa, que variaban desde mosquetes largos para la infantería hasta carabinas cortas y pistolas para la caballería, muy raras estas últimas en Europa. La metalurgia japonesa se encontraba entre las mejores del mundo, sus sables eran de muy buen temple, por lo que no tuvieron problema en aplicar esa tecnología a la fabricación de cañones de mosquetes de gran calidad. Las llaves eran de dos tipos básicos: el primer tipo tiene un muelle externo de bronce que actúa sobre la cola de la serpentina para llevar a la mecha hasta la cazoleta, haciéndola pivotar sobre un eje de bronce que atraviesa la única platina y penetra en la caja. La serpentina se mantiene montada por una palanca larga que opera en forma horizontal contra un resorte interno. El segundo mecanismo hace pivotar la serpentina gracias a un eje que pasa a través de la platina ubicando el resorte principal dentro del cajón de mecanismo. En ambos tipos de llaves no se usan tornillos y todas las piezas fijas están remachadas a la platina, los componentes se fijan con pasadores de bronce o de bambú, incluso las llaves están sujetas a la caja por pasadores cónicos de bronce que entran en los agujeros de las mismas que son pasantes para poder sacarlos desde el otro lado de la caja para desarmar la llave. Las cajas eran enteras y construidas en roble rojo, estaban adornadas con piezas de bronce y tenían una culata corta de bordes irregulares que se colocaba al costado de la mejilla, pues el retroceso era amortiguado por el peso del cañón y por permitir su movimiento hacia abajo. El cañón se fijaba a la caja por medio de tarugos de bambú que pasaban por lengüetas unidas al cañón. Habitualmente los mosquetes estaban decorados con lacas o con incrustaciones de plata, oro o la aleación de oro y cobre conocida como sacudo y enriquecidas generalmente con el mon (blasón) del daymio y otros motivos fito y zoomorfos. Los nombres con que se conocían los arcabuces eran tanegashima, teppo o Hinawa ju, el calibre del cañón se describía por el peso de la bala expresado en Momme (.1325 onzas), una bala de un Momme tendría un diámetro de 8.5 mm. La mayoría de los cañones estaban firmados en la parte oculta por la caja, pero muchas de las firmas son falsas. En lo que afecta al sistema de puntería, poseían alza y guión de diferentes formas. El guión habitualmente se colocaba cercano a la boca del cañón y el alza se ubicaba a un tercio de la longitud total del cañón del extremo posterior del mismo, en ellas se observan ranuras o una combinación de agujeros verticales y transversales, que sugieren la posible existencia de alzas intercambiables para diferentes alcances. La vestimenta de la mayoría de los ejércitos consistía en una coraza llamada Do , antes de 1450 esta coraza tenía forma de caja y se cargaba de los hombros con un arnés , luego se afinó en la cintura para apoyarse en las caderas , liberando a los hombros de su peso y era construida con láminas de hierro enlazadas entre sí con cintas de cuero o


seda, esta armadura pasó por muchas etapas de desarrollo y terminó en una coraza de placa sólida llamada okegawa do que era fácil de construir y proveía defensa contra las balas. Otro tipo de armadura muy popular fue conocida como tatami do que consistía en placas del tamaño de un naipe unidas entre si por una cota de malla, era también barata y fácil de construir por lo que era usada para proteger a los ashigaru o infantes. El casco de los ashigaru o infantes era mucho menos elaborado y se conocía como jingasa o sombrero de guerra , se lo fabricaba con metal o con cuero endurecido y los que no recibían protección alguna usaban un hachimaki hecho con tela y cota de malla como protección para su cabeza. Completaban la armadura los sune ate (protectores para las canillas), los haidate (musleras) y los kote (guantes acolchados y reforzados con cota de malla) . Algunos samurai usaban también un mempo o máscara de hierro. Las armaduras estaban laqueadas para protegerlas de la humedad usándose los colores negro , marrón , rojo y dorado , El enlazado que sostenía las placas de la armadura se hacía en colores distintivos pero se fue haciendo más liviano para evitar su peso excesivo por absorción de agua y su fácil putrefacción . La prueba final para las armaduras era determinar su habilidad para resistir los balazos y se las probaba, si resistían quedaba la marca del impacto para demostrar su resistencia , estas armaduras fueron conocidas como tameshi gusoku ( armadura probada contra balas ), este tipo de armadura era muy pesada y cara Esta enumeración de armaduras no es completa, su evolución fue mucho más compleja. Con la aparición de los grandes ejércitos la identificación de los combatientes se convirtió en un gran problema , para solucionarlo muchos samurai y ashigaru comenzaron a usar un gallardete personal llamado sashimono fijado en la espalda de la armadura, este era muy variable en tamaño , color y forma y generalmente llevaba pintado el emblema familiar , llamado mon. Los teppos pueden verse en la Sala de Armas Orientes, junto a armaduras ceremoniales, arcos y armas de asta del mismo período, tokugawa (1603-1867) y de otro tipo de armas como los Kris de Indonesia, espingardas árabes y turcas unidas a una variedad de armas blancas provenientes de China, Persia, India, Caucaso, Malasia, entre otras.


HISTORIA DE LAS ARMAS EN LA ARGENTINA LIC. MARIA MARTA BASSUS


Historia de las Armas en la Argentina Lic. María Marta Bassús Publicado en el Suplemento de la Revista del Suboficial. Al producirse el descubrimiento de América y durante los primeros años de la Conquista, las armas de fuego portátiles habían alcanzado gran difusión en Europa constituyendo una parte importante del armamento de infantería, donde el arcabucero reemplazó paulatinamente al piquero. El Conquistador había sido preparado para este nuevo desafío por las luchas contra los moros; muy diferente era la situación bélica que enfrentaban los nativos, quienes rara vez los vencen en combate formal. La superioridad de las armas y experiencia de los conquistadores deciden la pelea, aún cuando existiera una gran disparidad numérica. Pasada la mitad del siglo XVI, la Conquista estaba bien afirmada aunque faltaba fundar definitivamente a Buenos Aires y la guerra con el aborigen estaba lejos de haber terminado. Ella sería todavía larga y cruenta, prolongándose hasta 1879 y aún después en acciones locales (Campañas al Desierto en la Patagonia –1883- y en el Chaco –1912). A fines del Siglo XV y principios del XVI, después de numerosos ensayos, el arma portátil más generalizada era el arcabuz de avancarga con llave de mecha - avancarga significa que el arma se carga por la boca del cañón - . Este sistema de avancarga se utilizó en nuestro país hasta aproximadamente 1860, por supuesto con formas más avanzadas de encendido. El 3 de Febrero de 1536 llega al Río de la Plata la desgraciada expedición de Don Pedro de Mendoza, estableció el primer asentamiento en Buenos Aires, situado al parecer un poco al norte del actual parque Lezama. Tuvo su cronista particular en el alemán Ulrico Schmidl, que desde el comienzo de su crónica dio motivo a controversias acerca de las armas a que hace referencia; hubo quienes le hacen decir "arcabuces y ballestas”, “arcabuces y otros armamentos” y “arcabuces y mosquetes”; no cabe duda que el armamento en cuanto a armas de fuego portátiles consistía exclusivamente de arcabuces, complementados como era habitual con ballestas, picas y armas defensivas, como corazas, morriones y cotas de malla. Los primeros europeos que que entraron en el actual territorio argentino, ya sea por los ríos interiores de la cuenca del Plata, ya desde el Perú o desde Chile, se encontraron con un heterogéneo mosaico étnico constituido principalmente por dos grandes grupos: los que vivían de la caza de animales y la recolección de plantas y los que practicaban la agricultura; estos últimos asentados en el Noroeste; el resto del territorio estaba ocupado por grupos de cazadores recolectores. Se enfrentaron dos culturas muy diferentes, no solamente en el tipo de armas sino también en cuanto a su cosmovisión. El historiador Alberto Salas en su libro “Las Armas de la Conquista”, dice respecto a las armas que hallaron los españoles en el Nuevo Mundo...” Habían llegado al continente del arco, la estólica y la tiradera”, sin descontar otras armas características de los primitivos americanos, como la lanza y las boleadoras.. Los araucanos que ocupaban el territorio chileno, construyeron las lanzas mas largas usadas, se menciona que medían 6,90 metros. Este pueblo introdujo la cultura ecuestre en las pampas del Río de la Plata.


Las boleadoras fueron el arma de guerra y de caza por excelencia del indígena de las planicies argentinas; Schmidl describe también esta arma y sus efectos. Entre 1509 y 1515 en Nuremberg, Alemania, se inventó un nuevo mecanismo para el encendido de las armas de fuego: la llave de rueda. El sistema de producir chispas golpeando piedra contra metal era conocido desde mucho antes, pero éste fue el primer artificio mecánico aplicado a las armas. Fue el punto de partida de todos los demás que luego utilizaron el choque de una piedra de pirita o pedernal contra el acero para encender la pólvora. Consistía esta nueva llave en una rueda dentada contra la que apoyaba una piedra de pirita; al girar rápidamente la rueda producía chispas que encendían la pólvora de cebar que se encontraba en la cazoleta. El fogonazo pasaba por el oído de la recámara del cañón para dar fuego a la pólvora de la carga alojada allí. Por su facilidad para ser operado con una sola mano, este sistema hizo posible la verdadera aparición de la pistola. En lo que concierne a la Conquista en el Río de la Plata, la única arma portátil de fuego que figura en las crónicas es el arcabuz de llave de mecha, pero no puede descartarse la posibilidad de que algún Conquistador haya traído privadamente otra arma más evolucionada. Hacia 1560 aparece otra llave de encendido, que aprovecha el principio de la chispa para encender la pólvora, más económica y menos complicada que la llave de rueda; será de formas exteriores diferentes y variaciones técnicas no muy significativas. Las que nos interesan por haberse usado en nuestro territorio son las denominadas llave de miguelete, de origen español, y la llave de pedernal., de invención francesa y luego adoptada por otros países europeos. La llave de miguelete, que se diferencia de la llave de chispa francesa por tener un fuerte muelle real externo y un robusto pie de gato, será reemplazada en nuestro territorio en 1752 por la segunda, para regresar a ella nuevamente en 1791.Consiste en una pieza denominada pie de gato, que tiene la función de martillo, es decir, su extremo conforma un par de mordazas que fijan un pedernal, al que lleva a golpear contra una superficie metálica, el rastrillo, produciendo chispas. En esta época la munición de las armas de fuego era un cartucho de papel que contenía una carga de pólvora fina y una bala de plomo; la operación de carga consistía en romper el cartucho con los dientes, volcar casi toda la pólvora por la boca del arma, luego atacar con la baqueta el papel y la bala, y por último colocar el resto de pólvora en la cazoleta. Este sistema de encendido se adoptó en nuestro país cerca de 1703 y se siguió utilizando hasta aproximadamente 1850 cuando se comenzaron a adoptar armas con el nuevo sistema de encendido de percusión. Volviendo un poco atrás, en los últimos años de la época colonial se produjeron en el Río de la Plata dos episodios que tuvieron indudable gravitación en nuestra historia posterior, la agresión británica de 1806-1807. Es importante señalar que la situación económica de la Madre Patria era crítica, su permanente estado bélico con Francia, su papel de adalid de la Iglesia Católica que la llevó a largos años de guerras religiosas, la lucha para frenar el avance del Imperio Turco que ambicionaba ocupar y establecerse en Hungría, etc. Lo mismo ocurría en sus colonias americanas donde debía defender sus posesiones de las amenazas de otras potencias europeas, desde el norte del Virreinato de Nueva España, o en nuestro territorio contra las ambiciones inglesas, francesas, y más cerca, las portuguesas.


En el Río de la Plata, las constantes amenazas contra la colonia obligaron a la Metrópoli a proveer a su defensa; en la última campaña contra la Colonia del Sacramento (1776/77) se tomaron medidas para revertir esta constante, proveyendo a la armada de Pedro de Cevallos de gran cantidad de armamento y munición en los calibres de 19 mm y de 16 mm, comunes en las armas de la época. Estas diferencias de calibres llevo a los ejércitos a vivir situaciones desesperantes como ocurrió durante la primera invasión inglesa en 1806, cuando frente al avance de las columnas inglesas se sentían desarmados porque las pistolas no admitían el calibre de las balas repartidas. Liniers, con tropas y armas obtenidas en Montevideo, logró la Reconquista de Buenos Aires y la rendición de Beresford y sus fuerzas. Además pudo capturar, según un parte emitido por él, 1.600 fusiles “Tower”, piezas de artillería, pistolas, espadas, sables, etc. Estas armas fueron empleadas con ventaja contra los propios ingleses al año siguiente. Por primera vez se introdujo en el Río de la Plata armamento de origen no español en cantidad, tipo de armas que luego iba a ser materia de numerosas compras por parte de los gobiernos independientes. Llegamos así al fin del período colonial. Al producirse en Buenos Aires el movimiento revolucionario del 25 de mayo de 1810, se organizaron en consecuencia ejércitos patriotas, cuyo envío dispuso la Primera Junta Patria para propagar la revolución en el interior y buscar apoyo de las provincias. El armamento de los mismos consistió en los fusiles y otras armas venidos de España, más el contingente de fusiles capturados en 1806. Luego los primeros gobiernos patrios enviaron comisiones a Europa y a EUA para adquirir armamento que algún tiempo después comenzó a llegar al país; en forma contemporánea comenzó la fabricación de fusiles en Buenos Aires y en Tucumán. Belgrano deja constancia del estado de las armas y de la tropa que recibe en un oficio que envía a la Primera Junta, “ Los soldados son todos bisoños y los más huyen la cara para hacer fuego -lo que era explicable en personas no acostumbradas al fogonazo del cebo- y que las carabinas son malísimas y a los tres tiros quedan inútiles”. Mientras tanto, la fundición establecida en el norte bajo la dirección de Eduardo Kannitz, Barón de Holmberg y la fábrica de cañones de Buenos Aires dirigida por el Tte. Cnl. Angel Monasterio, progresaban fabricando morteros y cañones de hierro y bronce, en tanto que, de los fusiles, carabinas y bayonetas que se fabricaron no quedan testimonios materiales. La fábrica de Tucumán funcionó probablemente hasta 1819. En 1812 San Martín creó el Regimiento de Granaderos a caballo, estaban armados con armas de fuego con llave de chispa , bayonetas de cubo y como arma blanca el sable denominado de estribo, el inglés modelo 1796 y el prusiano modelo 1811, este último se mantuvo en uso hasta la Campaña al Desierto de 1879. En San Lorenzo como no alcanzaban las espadas llevaron lanzas, muy resistidas porque los soldados las consideraban armas de indios. En 1814 se instala en Colonia Caroya, Córdoba, la primera fabrica de armas blancas que va a funcionar hasta 1816, produciendo el modelo de estribo semejante al sable 1796 inglés y al prusiano 1811. No quedó constancia de cuantos se fabricaron, si llevaban punzón de fábrica o prueba, tampoco se conoce algún ejemplar, sólo queda como testimonio de esa producción el sable que se fabricó para el General Artigas y que está en el Uruguay.


La pólvora se fabricó en las provincias de Córdoba, Catamarca y La Rioja. No podemos dejar de mencionar aquí el aporte de armamento que como consecuencia de la rendición de Montevideo y de acuerdo con el parte del General Carlos María de Alvear, se capturaron cerca de 500 cañones y 18.000 fusiles, lamentablemente no tenemos certeza de las características de estos últimos, pero podemos suponer que corresponderían a los modelos utilizados por España a fines del siglo XVIII otros de comienzos del XIX, téngase en cuenta que este país se encontraba en guerra en Europa, donde retendría sus mejores armas. A fines de 1813, superados sus problemas en Europa, llegaron a Montevideo tropas veteranas de las campañas napoleónicas, considero que de esos 18 mil fusiles mencionados anteriormente, algunos no debían ser tan viejos. El sistema de llave de pedernal fue usado masivamente en nuestro país hasta aproximadamente en las décadas 50/60, inicio de lo que se denominó la Organización Nacional (1862-1878). Debemos reconocer que el armamento no fue de ninguna manera homogéneo para todas las tropas armadas; se adquiría lo que se podía y en cantidades acordes a las disponibilidades económicas del momento. Algunos ejemplos de este sistema: Fusil M 1777, Cal. .75 y Tercerola Cal. .75, ingleses; Mosquetón (fusil recortado), M 1790, cal. 18 mm, belga; Fusil M 1792, cal 16 mm, español; Fusil M1802, cal. 19 mm, español, etc. La Argentina no ha sido un país creador en materia de armas de fuego, como lo fue Estados Unidos que ha podido vincular su historia con cierto tipo de armas; tal el caso del fusil Kentucky con el que comienza la conquista del oeste. En nuestro país la industria armera estuvo siempre a cargo de los arsenales militares y recién en las primeras décadas del siglo XX comienza la fabricación privada de armas. Creo que es interesante comentar que por alguna razón, falta de armas, prohibición de uso, necesidades de la tarea, etc. el gaucho fue cuchillero y que las primeras armas de fuego de mano comienzan a difundirse allá por 1870. Siguiendo con la evolución de los sistemas de encendido, en 1807 un clérigo escocés, Alejandro Forsyth, patentó la llave de percusión, invento que dio origen a todas las armas modernas y al uso del cartucho metálico. Se basaba esta llave en que un grano de fulminato, al ser golpeado violentamente, detonaba y producía en consecuencia llamas similares a las de una llave de pedernal. Los fulminatos o mixtos eran conocidos de tiempo atrás y aunque se ensayaron como carga para impulsar los proyectiles, la violencia de su detonación había impedido su uso con ese objeto. La gran innovación de Forsyth fue utilizarlos como cebo en lugar de carga impulsora. El nuevo sistema consistió en una alteración del pie de gato, llamado en adelante martillo o percutor y que golpeaba ahora a una pastilla fulminante que se colocaba dentro de un nuevo elemento ubicado sobre el oído del arma y que remplazó a la cazoleta. Lo que permitió la difusión de la llave de percusión fueron la chimenea y la cápsula fulminante de cobre, casi idéntica a los fulminantes de los cartuchos de fuego central actuales. Puede considerarse que hacia 1825 el gran cambio se había producido dentro del orden civil, mientras que los ejércitos, siempre más conservadores, recién cambiaron su armamento entre 1830/1840, haciéndolo todos los ejércitos europeos casi simultáneamente.


Entre nosotros el cambio se produjo mucho después; en la Batalla de Caseros en que todas las fuerzas argentinas de ambos bandos estaban armadas con fusiles de chispa, excepto unidades de la escolta de Rosas que tenían carabinas con sistema de percusión. Dentro de las fuerzas brasileñas participaba un grupo mercenario prusiano, que estaba armado con fusiles prusianos Dreyse M 1841, con sistema de cerrojo y de retrocarga, conocidos como “de aguja” por su característico percutor largo. Agunas armas que se utilizaron: Carabina de Dragones M 1829, Cal. 18 mm, francés; Fusil M 1842, Cal. 18 mm, alemán; Tercerola M 1842 T, cal. 18 mm., belga; Tercerola M 1842/48, cal. 17 mm, alemana; Mosquetón Enfield M 1842/51, Sistema Paget, cal. 18 mm, ingles; Carabina Enfield M 1842/51, Sistema Pritchet, cal. .577, inglesa; Tercerola Enfiel M 1842/53, cal. .577, inglesa; Carabina Minié M 1851. Sistema Pritchet, cal. .577, inglesa; Fusil M 1853/55, cal. 17,8 mm, francés; Fusil M 1842/57, francés. En armas de puño las pistolas, M 1822 T, cal. 17,8 mm, Francesa y la M 1840, cal. 17,8 mm, alemana, etc. La falta de recursos fue siempre una constante durante el período de la Organización Nacional; el gobierno central nunca contó con los fondos suficientes para encarar grandes adquisiciones y los caudillos del interior llevaban a cabo sus guerras y revoluciones valiéndose en gran parte de las armas blancas, donde las cargas de caballería a lanza y sable eran muchas veces decisivas. Años más tarde, las armas de retrocarga utilizadas por el Ejército de Línea y la Guardia Nacional terminaron con el éxito de los ataques de las montoneras. A fines de la década del sesenta y ante las urgencias de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), comienzan a llegar modernas armas norteamericanas de retrocarga, fabricadas para la Guerra de Secesión (1865-1870), muchas de ellas de avancarga convertidas a la retrocarga, gracias al desarrollo del cartucho metálico que posibilitó ese cambio. En la década del 70, es cuando se realiza la adquisición masiva de fusiles de retrocarga modernos y no por modificación. En esta época también se compraron de manera desordenada pequeñas partidas de armas de origen norteamericano, como: Tercerola Smith M 1857, cal. 12.7 mm (.50); Tercerola Merrill M 1858, cal. 13,5 mm (.54); Tercerola Sharps M 1859, cal. 12,9 mm (.50). Fusil Berdan I M 1861/67, cal. .42 (14,5 mm), EUA; Fusil sistema Sinder-Enfield M 1865, cal. .577 (14,6), ingles; Fusil sistema Robert’s, cal. .58, EUA; Fusil sistema Albini – Braendlin M 1867, cal. 11 mm, belga; Fusil sistema Werndl M 1877, cal. 11 mm Remington español (11,15x58 R), austriaco; Fusil sistema Allen-Springfield M 1873, cal. .45/70 (11,4 mm), EUA, todas ellas armas de conversión, de avancarga a retrocarga, con sistemas de bloque de cierre. Tercerola Spencer M1865, cal. .56 (14,2 mm), EUA; Tercerola Spencer M 1867, cal. .50 (12,7 mm) , ambas de fuego anular y repetición a palanca. En la Campaña al Desierto realizada por el Gral. Julio A. Roca en 1879, se utilizaron algunas de estas armas y además el Remington modelo 1866/71, calibre 11,15 x 58R (.43 Español) en sus variantes fusil, carabina, tercerola y mosquetón y el modelo 1874 hasta la adopción del Remington modelo 1879 denominado “Patria”, en sus versiones de fusil de infantería y tercerola de caballería. Esta es el arma que por vez primera unifica el armamento y munición y es adoptada oficialmente por nuestras Fuerzas Armadas. Ello se produjo recién en el año 1881, cuando el Parque de Artillería de Buenos Aires dejó de proveer cualquier otro tipo de armamento.


No se puede dejar de mencionar la entrada de armas europeas como el Mauser M 1871, cal. 11,15x60mmR Mauser, alemán y el Tabatiere M1867, cal. 17,8 mm, francés, durante la revolución de 1880, adquiridos por el gobernador de la provincia, Carlos Tejedor. Si bien no hay datos precisos, es posible que la gran mayoría fueran los Mauser, de los que hay registros que fueron luego incorporados al Arsenal de Guerra. Hacia 1870, en lo que se refiere a armas de puño, todavía se utilizaban pistolas de percusión, generalmente de procedencia belga, francesa, alemana y austríaca, como también era común el uso de revólveres sistema Lefaucheux que empleaban el cartucho metálico de espiga. En las últimas décadas del siglo XIX comenzaron a usarse pistolas y revólveres de fuego central, como los revólveres Tranter inglés M1878, calibre .400, de doble acción, el estadounidense Forehand y Wadsworth M1873, cal. 44 American de simple acción y el Smith & Wesson alemán, M1878 argentino, calibre .44 Russian de doble acción y el primero reglamentario Colt M1895, calibre .38 largo de EUA y la pistola Remington M 1871 Army, cal. .50. En cuanto a los sables, los había de variadas procedencias y modelos, el más característico fue el sable francés, modelo 1822 (1870 argentino), otro fue el sable alemán, modelo 1870, constituyeron armas de dotación pero no fueron reglamentarios. En el siglo XX se adoptó la primer pistola reglamentaria de carga automática, la Mannlicher M1905, calibre 7,63mm de origen austro-húngara, luego la Colt M 1911 calibre 11,25 mm argentino 1916; esta pistola fue fabricada en el país bajo patente como sist. Colt M 1927 (1911 A1), calibre 11,25 mm y la Browning M1935 calibre 9x19mm, de fabricación nacional, también bajo licencia. A fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX, reaparecen las cuestiones de límites con Brasil y particularmente con Chile entre los años 1880 y 1912; acorde con las necesidades del país se organizaron y modernizaron el Ejército y la Marina para enfrentar un eventual conflicto. Dentro de ese período el país adquirió en 1892 una partida importante de fusiles alemanes Modelo Comisión 1888, con el objeto de tenerlos como armas de movilización y hasta tanto comenzara la provisión de los Mauser, Modelo Argentino 1891; posteriormente, los mismos fueron vendidos sin haberles dado uso. El 29 de setiembre de 1890 se creó la Comisión Técnica de Armamentos, con el objeto de estudiar y decidir sobre la renovación de fusiles y carabinas. La elección recayó sobre un modelo propio del fusil Mauser, denominado “Fusil de Repetición Mauser Modelo Argentino 1891” (basado en el belga 1889), que reemplazó al fusil Remington Modelo Argentino 1879. El calibre era el mismo del belga, 7,65x53 mm. Si bien la adopción de los fusiles y carabinas Mauser modelo1891 habían puesto a nuestro Ejército entre los primeros del mundo, los rápidos y sustanciales adelantos en el ámbito de la balística impulsaron al Gobierno a actualizar el armamento y fueron adoptados los fusiles y carabinas de caballería e ingenieros Modelo Argentino 1909 que reemplazaron a su vez al 1891. Este excelente fusil que mantenía el calibre 7,65x53 mm, era una adaptación - principalmente calibre - del alemán M1898 en 8x57 mm. La Comisión adquirió otras armas, tales como, los primeros sables reglamentarios 1895, 1898 y 1905, ametralladoras automáticas Maxim-Nordenfelt, el cañón de campaña Krupp modelo 1909 calibre 75 mmL/30.


En 1923 y 1926 se compraron los fusiles ametralladores Madsen para el Ejército y la Armada, modelo 1923 y 1926, y entre 1935 y 1938 los primeros vehículos blindados. En 1943 se produjeron en el país los primeros vehículos blindados, los tanques Nahuel DL 43 y la pistola automática, modelo 1940, calibre 11,25 mm, fabricada por la empresa H.A.F.D.A.S.A (Ballester Molina), similar exteriormente a la Colt, pero basada en las pistolas españolas Star y Llama Después de la Segunda Guerra Mundial se intento fabricar en el país fusiles semiautomáticos; se presentaron tres proyectos: Ejército uno basado en el STGW-44 alemán en calibre 7,92x33mm, la Armada estudio un Garand en calibre 7,65x53mm y la Fuerza Aérea otro basado en el Johnson también en calibre 7,65x53mm, este proceso fue interrumpido cuando se decidió en 1956 reemplazar el Mauser modelo 1909 por el Fusil Automático Liviano FAL, Calibre 7.62x51 mm Nato de fabricación Belga, que luego se produjo bajo licencia, en Fabricaciones Militares (FM Domingo Matheu). En la década del 50 Fabricaciones Militares fabricó la pistola Ametralladora PAM (inspirada en la M3A1 de EUA), luego la PAM 2 (PAM-1 con seguro de empuñadura) y finalmente la pistola ametralladora FMK3 todavía en uso, todas en calibre 9xl9 mm P. Desde las primeras de la época de la Independencia la industria armera nacional residió siempre en los Arsenales Militares, recién a partir de 1930 comienzan a fundarse fábricas privadas de armas. Como consecuencia de las carencias motivadas por la guerra, empresas privadas comienzan a fabricar armas militares, como H.A.F.D.A.S.A pistola y carabinas, la fábrica Halcón carabinas y pistolas ametralladoras y Miguel Enrique Manzo Sal algunos prototipos de pistolas ametralladoras, sin embargo, no pudieron sobrevivir a la competencia de una renovada fabricaciones militares. También las fábricas privadas comenzaron a producir para el mercado civil, pero salvo honrosas excepciones no pudieron competir ni en calidad ni en precio con el renacimiento de las fábricas extranjeras; después de la guerra (1951), comienzan a llegar al país partidas de armas de origen norteamericano a bordo de buques de la armada, es así que esta fuerza fue la primera en equiparse con armas largas semiautomáticas, como los fusiles Garand calibre .30-06 y las carabinas M-1 calibre .30M1 y las pistolas ametralladoras Thompson calibre 11,25 mm. Posteriormente se adquirió otra partida de fusiles Garand, siendo en su mayoría transformados a calibre 7,62x51 mm en 1967 por la firma Beretta de Italia, según su modelo BM-59. También se adquirió en Bélgica una pequeña partida de fusiles ametralladores BAR en calibre 7,65x53 mm para reemplazar a los Madsen. La armada adquiere en 1953 en Bélgica los fusiles SAFN (FN-49) para la Infantería de Marina, originalmente en calibre 7,65x53mm y luego transformados a 7,62x51mm en el país por Halcón. En la década de 1970 llegan también reducidas partidas de fusiles Steyr (AUG) Cal 5,56 mm, particularmente con vehículos blindados adquiridos por el ejército en Austria. Liderando el cambio de calibre, la Infantería de Marina adquiere en la década de 1990 fusiles M16 en E.U.A., calibre 5,56x45 mm. Un gran avance en las armas automáticas lo constituyó la incorporación de las ametralladoras MAG y el fusil ametrallador FAP de origen belga (en la década de 1960), y que reemplazaron a las viejas Colt, Madsen y fusiles ametralladores derivados del BAR18.


FABRICA DE ARMAS EN LA ARGENTINA SANTIAGO P. TAVELLA MADARIAGA


LAS ARMAS El uso de las armas está íntimamente ligado a las costumbres y tradiciones de nuestro hombre de campo y a todos aquellos que tienen vinculaciones con su actividad. Desde los primeros conquistadores y colonizadores que se instalaron en nuestro extenso territorio pasando por las guerras de la Independencia hasta nuestros días, las armas constituyeron un elemento esencial para el afincamiento de la familia rural, de sus poblaciones y para el crecimiento de nuestra riqueza agropecuaria. La seguridad que otorga el uso correcto y el buen funcionamiento de las armas, constituyó y constituye un importante factor aleatorio de valor práctico y psicológico, para la seguridad de la vida rural. Es por ello que el tema de las armas será siempre de gran interés para el habitante y el productor rural.

FABRICACIÓN DE ARMAS EN LA ARGENTINA Como ocurrió en la mayoría de las industrias que se establecieron en el país, la de fabricación de armas surgió ante la imposibilidad de conseguirlas desde el exterior y la gran demanda que siempre existió de ellas. Es así como en el transcurso de los años 30/32 se establecieron los primeros fabricantes, quienes comenzaron armando piezas extranjeras y –ante la imposibilidad de importar sus partes componentes al iniciarse la guerra civil española y posteriormente la Segunda Guerra Mundial- se decidieron a fabricarlas. Es por ello que la mayoría de las armas largas producidas en el país están inspiradas en similares extranjeras. De aquellos primeros fabricantes que se iniciaron antes de la Segunda Guerra tan sólo queda uno de ellos: don Leandro R. Redaelli. Hoy en día en el país se produce comercialmente toda la gama de armas deportivas y algunas de tipo liviano para las fuerzas militares y de seguridad. Las de uso esencialmente militar son manufacturadas por la Dirección General de Fabricaciones Militares, dependiente de la Secretaria de Guerra. Posiblemente sea éste el primer país productor de armas de Sudamérica, nuestro principal competidor es Brasil. Los argentinos siempre han sido amantes de las armas de fuego. Esta afición se inició a partir de la derrota infligida a las tropas inglesas en los años 1806/1807. Hasta ese momento era poco el armamento de que se disponía en el Río de la Plata. Ello se debió a que los españoles no tenían un gran parque de armamento en sus colonias, pues hasta entonces no habían tenido mayores problemas bélicos. Es a partir de aquella fecha y al tomarse todo el material traído por los invasores que se forman los primeros regimientos criollos. 1 Por varios años las únicas armas de fuego existentes fueron ésas y algunos fusiles y pistolas españolas; luego se importaron armas francesas e inglesas. Cuando comenzaron las guerras de la independencia y posteriormente las de la organización, las armas de fuego tuvieron relativa importancia: en estas últimas el caudillaje utilizó masivamente lanzas, boleadoras y armas blancas de puño. Cuando se inició la conquista del desierto, el ejército fue armado con piezas de diversas procedencias. La población civil de la ciudad y la campaña comenzó a adquirir gran número de armas en las primeras armerías que se establecieron a mediados del siglo pasado. La necesidad de armarse surgió de las condiciones imperantes en esa época: la lucha contra el salvaje y las bandas de ex combatientes que asolaban los caminos. 1

Los fusiles Tower, traídos por las tropas de Beresford y Whitelocke, fueron utilizados por muchos años por los ejércitos nacionales y usados hasta la época de la conquista del desierto. Prueba de esto último, son los ejemplares de esas antiguas armas halladas en lo que fuera el pozo de desperdicios del fuerte de Carhue.


En aquellos años, la caza con armas de fuego estaba reservada a la clase pudiente, mientras que las armas cortas de defensa, tales como trabucos, pistolas y revólveres Lefaucheux, fueron comunes en toda la población. Fue también durante el periodo de organización nacional, a la caída de Rosas, que se establecieron las primeras colonias de europeos. Entre los inmigrantes de distintas nacionalidades que llegaron a estas tierras, se contaban los suizos, pueblo tradicionalmente amante de las armas y la práctica del tiro deportivo, siendo ellos quienes fundaron en le año 1859 la primera institución de tiro en el país, estaba ubicada en Villa San José en la provincia de Entre Ríos y se denominaba Sociedad Tiro Internacional Suizo de Villa San José. Al año siguiente colonos de la misma nacionalidad fundaron en San Carlos Sur (Santa Fe) el Tiro Suizo. Poco después se creaba la tercera entidad dedicada al tiro en territorio nacional, también por iniciativa de suizos, en la localidad santafecina de San Jerónimo Norte; está llevaba el nombre de Tiro Suizo. En la ciudad de Buenos Aires la primera entidad dedicada la tiro fue fundada el 19 de mayo de 1872, se denominaba Tiro Suizo de Belgrano, de ésta institución surgieron el tiro Federal Argentino, fundado el 20/9/1891 y la Asociación Italiana de Tiro al Blanco (S.I.T.A.S) fundada el 14/3/1895. Los suizos también crearon por esa época sociedades de tiro en las ciudades de Córdoba, Mendoza, Tucumán y Rosario. Se dice que la primera entidad de tiro fundada por argentinos fue el Tiro Federal de Mendoza, que data de octubre de 1886. Hacia fines del siglo pasado y a principios del actual, la importación de armas tanto europeas como norteamericanas tomó un gran auge que continuó in crescendo hasta 1914. Luego del paréntesis impuesto por la Primera Guerra Mundial, se reinició la importación hacia 1920 en gran volumen hasta 1930, prolongándose en menor escala hasta principios de la segunda guerra. El golpe de gracia para las firmas importadoras y las armerías fue la Ley de armas sancionada en 1936. A partir de entonces la ciudadanía se vio coartada en sus derechos de adquirir y poseer armas de fuego, circunstancias que hasta el presente perduran. Esta vocación del pueblo argentino por las armas de fuego es común a los demás pueblos americanos, destacándose en esa afición Argentina, Brasil y Paraguay, en Sudamérica; Méjico y los Estados Unidos, de Norteamérica. Buenos Aires fue por mucho tiempo el mayor centro sudamericano de importación y distribución de armas de todo tipo. Difícil es hacer una estimación sobre el número de piezas que ingresaron al país, pero sin lugar a dudas, la proporción de armas vendidas por habitante, hace 30 años, es varias veces superior a la que pede establecerse en la actualidad. Las razones de ello son principalmente las siguiente: 1) Los años de prohibición crearon una conciencia en las personas de que la tenencia de armas era un delito. 2) El alto costo que experimentaron en relación con el poder adquisitivo de la población. 3) Los recargos aduaneros del 220 % que sufren las armas al importarse, dejaron un gran vacío en un amplio renglón de tipos de armas que la industria nacional aún no ha podido llenar. A tal punto llegó a influir la política de considerar un delito la adquisición y tenencia de armas de calibres aptos para la defensa y la casa mayor y la posesión de piezas militares consideradas curiosidades, que importantes colecciones que se iniciaron hacia 1890, permanecieron ocultas y sin agregar nuevas piezas hasta después de la Revolución Libertadora, en que algunos remates importantes de armas antiguas volvieron a despertar el interés por ellas. En la actualidad y desde fines de la Segunda Guerra Mundial, un fenómeno iniciado en los Estados Unidos llegó hasta aquí por medio de publicaciones especializadas de ese país: La colección de armas y su utilización como medio decorativo.


Con la devaluación de nuestro peso, se produce en los últimos 20 años, el fenómeno inverso al ocurrido entre 1900 y 1939, en que los argentinos recorrieron Europa y Asia adquiriendo todo elemento de valor para decorar los hogares, ya se trate de mobiliario, objetos de arte, armas antiguas y modernas, como de “souvenir” de la primera guerra. En los últimos años, son los norteamericanos, con su fuerte moneda, quienes sistemáticamente se llevan las mejores piezas procedentes de todo el territorio nacional. Las mismas personas que se encargar de recorrer nuestras viejas ciudades de provincias buscando muebles coloniales, platería antigua, alfarería indígena y todo otro elemento de valor decorativo, se dedican también, mediante ofertas tentadoras, a hacer descolgar de las paredes de las viejas estancias y a retirar de arcones y ranchos de nuestra campaña, trabucos naranjeros, Remington, Winchester, Spencer, Vetterli y un sinnúmero de revólveres, preferentemente Colt, Smith & Wesson, Tranter, Adams, etc., dejándonos un popurrí de revólveres y pistolas de dudoso origen, principalmente de fabricación belga y española, que constituyen el “valioso arsenal” de nuestros anticuarios de hoy en día. Es así como surgió después de la Revolución Libertadora la industria del arma antigua que, como elemento indispensable para decorar una vieja chimenea u otro rincón de la casa para darle un aire señorial, se exponen en un sinnúmero de negocios dedicados a antigüedades o seudo antigüedades. El total desconocimiento por parte de la mayoría de la población, sobre todo la que no ha conocido la época de oro de los años 20, ha permito que estas armas se coticen a precios totalmente fuera de su valor real, pese a tratarse de piezas comunes ubicadas en segunda o tercera categoría. Por otra parte, la mayoría de esos compradores, especialmente aquellos que lo hacen con una finalidad decorativa, no tienen conocimiento de la fecha de su fabricación ni que el valor del arma pudiera verse disminuido por el mal estado general de la misma o la falta de originalidad de alguna de sus partes componentes. Asimismo, después de producida la Revolución Libertadora, se reinició en el país la afición por la caza mayor, alcanzando un incremento nunca visto hasta entonces en todos los sectores sociales. A ello contribuyó la proliferación de las especies foráneas que se habían introducido en pequeños cotos privados hace 40 años y a las mayores libertades que obtuvo la ciudadanía a raíz de aquella gesta.2 La caza menor, que siempre gozó de muchos cultores en todo el territorio en todo el territorio nacional y que ya venía experimentando una creciente evolución desde fines de la segunda guerra, también tuvo un gran auge que, en la actualidad, ha vuelto a decrecer por el alto costo de los cartuchos, de la nafta y la sensible disminución de la fauna, que se nota en forma alarmante desde hace una década3. 2

Cazadores en busca de pieles o plumas han existido siempre en todo nuestro territorio. Unos dedicados especialmente a pieles de Yaguareté, gatos onza y monteses en Salta, Chaco, Formosa y Misiones; otros en Corrientes, Entre Ríos y el Delta dedicados a la caza de lobitos de río, nutrias, yacarés, boas e iguanas; en las provincias centrales y del sur encontraremos interesados en zorros, vizcachas y liebres y en la zona cordillerana a cazadores en busca de pieles de vicuña y chinchilla. Si bien estos cazadores hicieron estragos – como ocurrió con los garzales del Litoral – en la época en que estaba de moda el “aigrette” para los sombreros de mujer o el cuero del yacaré para hacer carteras y zapatos – en la actualidad están bastante controlados por la fiscalización que se realiza en las barracas donde venden sus mercancías. Un ejemplo de ello lo da la paulatina recuperación del stock de yacarés en Corrientes, a los cuales casi diezmaron los famosos “mariscadores”, o cazadores furtivos de los esteros del Iberá. 3 En realidad, la caza mayor antes de la Segunda Guerra Mundial se practicaba como tal, tan sólo en los cotos establecidos en las provincias de La Pampa, Buenos Aires y Neuquén y los estancieros cazaban en sus campos los pocos animales de la fauna autóctona que podían encontrar. Como única excepción a esto, se puede contar la provincia de Misiones, donde cada colono europeo es un cazador nato, que diariamente caza para comer, con lo cual la anteriormente rica fauna de esa provincia está en vías de desaparecer. Otro tanto ocurrió con las especias foráneas establecidas en La Pampa a raíz de que cada puestero de estancia cuenta desde hace unos 15 años con un fusil Mauser y cartuchos a discreción, provistos por los cazadores de las ciudades, con el fin de tener libre acceso a esos lugares, sin pensar que la gente del lugar caza en toda época del año y ha encontrado un renglón de entradas extras por la venta de cornamentas y cueros. Hasta ellos no han llegado las leyes de protección de la fauna, ni se ve manera alguna de que pueda controlárseles.


La inmigración europea, principalmente la italiana y la española, contribuyó a que la caza menor se hiciera muy popular. Para cubrir las necesidades, especialmente de esta última, surgieron en los últimos años varios fabricantes que se especializaron en la producción de escopetas y rifles indicados para este fin. En cambio, no se ha visto incrementado el número de firmas dedicadas a la fabricación de cartuchos y municiones, continuando en la actualidad los tres o cuatro fabricantes establecidos desde hace años.4 Por ser un importante renglón no debemos olvidarnos de los armeros particulares, quienes en los últimos 20 años armaron partiendo de fusiles guerreros de nuestras fuerzas armadas y de países limítrofes (principalmente provenientes de la Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia), un sinnúmero de fusiles y carabinas deportivas, muchas de las cuales darían envidia a los mejores fabricantes de Europa y los EE.UU. de Norteamérica. Nuestros armeros particulares, en su gran mayoría, no aprendieron el oficio en escuela alguna, sino que se iniciaron como torneros en talleres y fábricas sin ninguna relación con las armas. Los menos han sido armeros o hijos de armeros europeos y otros pocos salieron de reparticiones militares o policiales por retiro o jubilación. Lo cierto es que, trabajando con precarios medios, construyeron toda clase de accesorios para armas y algunos de ellos confeccionan las mejores culatas que es dable producir, las cuales están en condiciones de competir con las construidas por Purdey, Holland & Holland, Wiestley & Richards, Greener o Weatherby. En el próximo número de esta publicación, se hará una reseña cronológica de las instalaciones de las primeras fábricas de armas en el país, de las que existen actualmente y de las antiguas armerías y principales armeros de esta Capital. La instalación de fábricas de armas se debió, además de la lógica industrialización que experimentó el país, y como se ha dicho al principio, a la demanda de la población y como ocurrió con otras actividades a la paralización de la importación –ya sea por prohibición o fuertes recargos aduaneros- gravámenes que en el renglón de las que se producen en el país sirve para proteger la industria nacional, pero aplicado a un buen número de armas e implementos para la caza no construidos en el país, hacen sentir la necesidad a la población. Hoy, la industria armera privada argentina produce: pistolas ametralladoras, rifles, escopetas, revólveres y pistolas; las fábricas militares: ametralladoras pesadas, fusiles automáticos livianos y pesados, pistolas y pistolas ametralladoras, y para uso civil, rifles y escopetas, sin contar todo otro armamento pesado utilizado por las Fuerzas Armadas. FABRICAS DE ARMAS Algunas empresas importantes dedicadas a la fabricación de armas en la actualidad son:  LEANDRO REDAELLI S.A.I.C.I. y F., fabricante de las acreditadas armas deportivas, de caza y defensa “Centauro”, “Diana” y “Tanque”, firma fundada en 1934.  FABRICA DE ARMAS HALCÓN S.A.I. y C., productora de las famosas pistolas ametralladoras y rifles que llevan su nombre y fundada en 1941 (diciembre).  T.A.L.A. (Talleres de Armas Livianas Argentinas), fabricantes de las conocidas pistolas y rifles “TALA”, de calibre 22, y cuya fábrica está establecida en Punta Alta (Pcia. de Buenos Aires). 4

Son productoras de cartuchos y municiones las siguientes fábricas: CARTUCHERIA ORBEA ARGENTINA S. A. fundada en 1907; sus productos son comercializados a través de Industrias Químicas “Duperial” S.A.I.C.; S.A.I. y C. Viuda de Juan Spreafico; SCORZATO Y CIA. LTDA., la DIRECCIÓN GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES; Pablo Llosas; y últimamente la Cartuchería Argentina “RIGEL”.


 INDUSTRIAS MARCATI, fabricante de los rifles y carabinas “Bataan Super 54”, “Ariete 62” y “Zumbo 66”, en calibre 22; escopetas “Bataan”, pistolas “BataanJ3”; rifles a gas C02 “Comanche” y rifles de aire comprimido “Churrinche”, modelos X9, 11 y 73.  KRAHMER PFEFFER Y CIA., fundada en noviembre de 1944, fabricante de los finos rifles de aire comprimido marca “Kafema” modelos C45 y AK 58 en cal. 4,5 mm. y Ak 62 en cal. 5,5 mm.  MAHELY IND. Y COM. S.R.L., fundada en 1946, produce carabinas semiautomáticas en calibre 22 modelos “Caballería” y “Super T”; escopetas de gatillo externo y cubierto en cal. 11, 16, 20, 24 y 28; rifles de aire comprimido modelos “Junior” cal. 4,5 mm. y “Señor” cal. 4,5 y 5,5 mm.; pistolas marca “Destroyer” cal. 22, miras telescópicas, cuchillería, fundas y accesorios para cazadores.  BERSA S.R.L., fundada en mayo de 1959, fabricante de las pistolas calibre 22 “Bersa”, modelos 62 y 64 y las escopetas “Bersa” en calibre 16, 20, 24, 28 y 32.  INDUSTRIAS MECANICAS LONGO HERMANOS, ubicada en Ramos Mejía, produce las escopetas marca “Brenta” en calibre 16, 20, 24, 14 y 12 mm. (16 y 20 con recámara de 70 mm.).  FROGLIA HNOS. S.C., fabricantes del rifle cal. 22 “Saurio” mod. 62.  ESTABLECIMIENTOS VENTURINIO S.A.I.C. y F., productores de los rifles, escopetas y revólveres marca “Rubi extra”, un modelo de aire comprimido y el rifle a gas carbónico marca “Golondrina”.  METALURGICA JAGUAR S.R.L., firma fundada en octubre de 1948, fabricante de las escopetas marcas “Jaguar” en calibres 32, 36 y 28 y “Toledo” en calibres 28, 24, 20 y 16.  INDUSTRIAS DILLON ARGENTINA S.A., fabricante de los revólveres calibre 22 marca “Dillon”.  ARMOTOR S.A., fundada en enero de 1952, fabricante de las carabinas “Comando” cal. 22 modelos 59 y 61 (esta firma construyó desde 1952 y 1959 las pistolas Z.O.N.D.A.).  GARB, MONETTI y CIA., fabrica pistolas semiautomáticas calibre 22, marca G.M.C.  J. L. YURGAS y CIA., con asiento en Mar del Plata, produce los revólveres cal. 22 “Yurgas”.  PASPER S.R.L., fabricante de los revólveres “Pasper” y “M.C.” cal. 22.  ITALO G. R. A. S. R. L., productora de los revólveres “Italo GRA” cal. 22.  MAURIÑO, BENALDEZ y CIA., fabricante de los rifles de aire comprimido marcas “Ri-Brown” y “Super Valiant”.  PAOLONE & SALA S. R. L., productores de las pistolas a cartucho marca “Centella”.  PESC-ART, productores de las pistolas calibre 22, “Gunther”.  DANIEL S. AIMARETTI S.A., fabricante de las escopetas “Sole” Mod. S-2 Standard, en San Francisco (Cba.). Una empresa que significó un importante paso en la industria armera argentina y que por lo tanto merece un párrafo aparte, es H.A.F.D.A.S.A. (HISPANO ARGENTINA Fábrica de Automóviles Sociedad Anónima) que construyó las famosas pistolas “Ballester-Rigaud” y “Ballester Molina”, las pistolas ametralladoras C-2 y C-4 y las carabinas semiautomáticas “Ballester Rigaud”. Por lo interesante y extenso del tema, nos ocuparemos de esta firma – hoy desaparecida- en el próximo anuario. Otra firma que ha desaparecido del mercado es la firma OTME S. R. L. De Córdoba, productora de las carabinas y pistolas ametralladoras “Mems”; al parecer una nueva razón social substituirá a aquella para continuar con la fabricación de sus productos. En la nómina transcripta precedentemente no están todos los fabricantes de armas que existen en el territorio nacional, pero creemos que están las más importantes. En loas


últimos años han aparecido y desaparecido varias firmas, por lo cual, armas que se comercializan bajo otros nombres son producidas por alguno de los fabricantes de la citada nómina. Haciendo un balance general sobre el estado actual de la industria armera argentina, se puede afirmar que –como nunca- existe tanta variedad de modelos y tipos de armas y que, en ciertas especialidades, como la fabricación de pistolas ametralladoras, rifles calibre 22 y de aire comprimido, se ha alcanzado un cierto grado de perfección y calidad que se verían incrementados de existir un Banco Nacional de Prueba. Un párrafo especial merece la fabricación de armas militares, donde se está a la altura de los mejores industriales europeos y norteamericanos, sobre todo en la producción de fusiles “FAL” y pistolas sistema “Colt”. La terminación de nuestras armas se ve disminuida en muchos casos por la falta de buenas maderas para la confección de culatas y los problemas de índole que soporta desde hace varios años la industria metalúrgica, que hacen encarecer diariamente la manufactura. Asimismo la estabilización de los salarios y costos influiría en la calidad de nuestras armas, pues si bien compiten con ventaja en funcionamiento con relación a modelos extranjeros, podría ocurrir lo mismo en lo que se refiere a terminación. La creación del citado Banco Nacional de Prueba daría más seguridades a los compradores y mayor prestigio a los buenos fabricantes. Por último cabría agregar que, en los próximos años, si se estabiliza nuestra moneda, las armas argentinas podrían estar entre los productos no tradicionales de exportación y de esa manera agregar un renglón más a la lista de artículos cuya comercialización propicia la ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio). Debe tenerse en cuenta que en nuestro continente existe una demanda cada vez mayor de armas deportivas.


ARMAS PORTATILES AUTOMATICAS Y SEMIAUTOMATICAS ING JOSE M. S. CRESCENTINI


ARMAS PORTÀTILES AUTOMÀTICAS Y SEMIAUTIOMÀTICAS GUIA Prof. Ing. J.M.S.Crescentini La presente guía ilustrada sobre Armas Automáticas y Semiautomáticas, tiene por objeto orientar al cursante sobre lo que con amplitud será desarrollado durante las clases correspondientes. Utilizaremos en nuestra nomenclatura , los términos “automàtico “ y/o “semiautomàtico”, en lo referente a armas portátiles en forma indistinta. Vale decir que a los efectos conceptuales para la descripción de los mecanismos, lo que digamos para uno es válido para el otro y cuando corresponda haremos la salvedad que nos marque la diferencia por lo que en general utilizaremos el término “automático”. Durante este curso, el estudiante debe tener en cuenta que todo lo que se indique, es a título general y que la evolución de las armas así como la de cualquier otro elemento se va dando en la historia en forma progresiva , no existen puntos definidos rígidamente como hitos sino que en general tenemos zonas que podemos denominar “grises” y debemos referirnos a tiempos o épocas más que a fechas. Concepto : Decimos que un mecanismo o una maquina es de funcionamiento automático ( o semiautomático) cuando completa todos los ciclos de su operativa sin intervención del ser humano. En el caso que nos ocupa, en lo referente a las armas , por un lado tenemos a la “máquina” en cuestión que es el arma portátil y por el otro al “usuario” o “tirador”. Orígenes : hasta finales del siglo XIX, luego de mas de quinientos años en los que las armas funcionaron tiro a tiro y con sistemas de encendido que generalizaremos bajo el nombre de “chispa”. El usuario del arma portátil, buscó siempre la posibilidad de poder “disparar varios tiros sin tener que recargar” , y recién en los años que corrieron durante dicho siglo se vió una evolución a medias representada por el sistema de “revólver”. N o debemos olvidar que la evolución de las armas, acompañó al ser humano desde sus orígenes y fue gracias al conocimiento de los materiales que brinda la naturaleza así como de su tratamiento y manipulación ( la tecnología), que sus desarrollos fueron permitiendo al hombre lograr cada vez armas con mayores y mejores prestaciones. Para un mejor entendimiento en lo que a armas automáticas se refiere, debemos considerar dos tipos de automatismo, que son el automatismo de “carga” y el de “disparo”. Definiremos que un arma tiene automatismo de carga, cuando dispone de un elemento que le provee constantemente de municiones. Estos elementos o depósitos de municiones , los podemos agrupar en dos grandes grupos que son : aquellos que pertenecen a la estructura del arma y que en un lugar de la misma guardan la munición y los que son independientes de dicha estructura o generalmente externos al arma. Los del primer tipo son los clásicos almacenes cargadores ( que también eran usados en armas no automáticas) como ser tambores, almacenes tubulares, receptáculos dentro del mecanismo, etc. Los correspondientes al segundo grupo y actualmente los más utilizados son los denominados genéricamente “ cargadores” que según el arma que los utiliza pueden ser de cinta ( tela o eslabones metálicos), circular o tambor, cargador tipo petaca o rectangular , recto o curvo, etc

Almacenes cargadores tubular


Capacidad dentro del mecanismo

Cargadores : Cintas

:

Tipo rectangular o de petaca


De tambor :

AUTOMATISMO DE DISPARO Decimos que un arma dispone de automatismo de disparo, cuando con la sola acción del tirador sobre la cola del disparador, se produce una sucesión ininterrumpida de tiros hasta que cese la acción sobre el disparador o bien se agoten las municiones del cargador. La excepción la constituye el caso del mecanismo para funcionamiento semiautomático, en el que a cada acción sobre la cola del disparador se produce solamente un disparo. Las armas portátiles que disponen de estos sistemas de accionamiento pueden ser agrupadas en forma genérica en PISTOLAS, PISTOLAS AMETRALLADORAS, FUSILES, CARABINAS y ESCOPETAS SEMIAUTOMÁTICAS Y FUSILES AUTOMÁTICOS O DE ASALTO. Para entender los funcionamientos de las armas de esta categoría debemos previamente debemos tener una noción de lo que podemos denominar Sistemas Operativos o de funcionamiento, Mecanismos de acerrojamiento, Mecanismos de disparo y Mecanismos de selección y seguros. SISTEMAS OPERATIVOS : La operación del automatismo tiene como elemento básico o motor a la acción de los gases producidos por la deflagración de la pólvora contenida dentro del cartucho en el momento del disparo. Los gases al expandirse generan una presión que en un primer momento llega a valores muy altos y luego progresivamente va bajando hasta llegar a cero el momento en que el proyectil abandona la boca del cañón ( fig. 1) Denominaremos ciclo del automatismo al que cumplen los mecanismos del arma para que esta funcione en forma automática. (fig. 2) Durante el desarrollo del curso analizaremos con detenimiento el detalle de estos conceptos.

Fig. 1

Fig. 2


Las armas deben en su accionar producir movimientos de apertura del cierre de la recámara, extracción de vainas servidas, montaje de mecanismos de disparo, alimentación de cartuchos frescos para funcionar como automáticas ( o semiautomáticas) . Fundamentalmente deben lograr una obturación perfecta de la recámara para que en el momento del disparo los valores muy altos de presión no dañen al arma o al tirador, para lo que los distintos diseñadores y fabricantes han ideado sistemas adecuados que podemos agrupar por su similitud en los siguientes. Téngase en cuenta que la presente es una guía del curso y los conceptos se desarrollarán durante las clases

1.- Acción directa de los gases : Los gases actúan, por el principio de acción y reacción, sobre el proyectil empujándolo a lo largo del cañón por un lado y por otro sobre un elemento que resiste por una fracción de tiempo su movimiento que denominaremos genéricamente block de cierre o cerrojo

1.1 Cañón fijo y cierre no calzado Es el caso más simple, en que una pesada masa se opone al movimiento que impulsan los gases del disparo. Las armas que utilizan este sistema operativo son ciertas pistolas semiautomáticas que disparan municiones de escaso poder y la mayoría de las pistolas ametralladoras

Algunos ejemplos : P.A. 3 (Argentina)

Bergmann MP-28


Sten MK-II

Pistola semiautomática Makarov

1.2 Cañón Fijo y cierre calzado : Debido a la potencia del cartucho que disparan las armas que encuadramos dentro de esta categoría utilizan algún tipo de solución mecánica para demorar la apertura del cierre sin necesidad de aumentar mucho el peso del mismo. 1.2.1 Rodillos retráctiles : Utiliza la acción directa de los gases,en su funcionamiento, pero para calzar al cierre dispone de un sistema de rodillos que en su movimiento se insertan en sendas alojamientos dentro del cajón de mecanismos del arma y luego que las presiones disminuyen a valores aceptables se reintroducen en el cierre del arma permitiendo su desplazamiento. Caso clásico son las pistolas ametralladoras Heckler & koch MP-5 y los fusiles de la misma marca modelos G-3, HK-33 entre otros Pistola semiautomática CZ-52

Pistola ametralladora H&K MP-5K

1.3. Cañón móvil y cierre móvil . Este método se basa en que para demorar el tiempo de separación entre el cerrojo y la recámara del arma, el cañón retrocede unido al cierre una cierta distancia mientras el proyectil avanza por el interior del cañón y alcanza la boca. 1.3.1 Sistema de corto retroceso del cañón : En este sistema el cañón retrocede solo unos pocos milímetros unido al cierre para luego separarse. Es el sistema más empleado en pistolas semiautomáticas que disparan munición de poder medio a alto.


Las pistolas semiautomáticas hacen su aparición alrededor del 1890 en adelante. Los primeros logros se deben a diseñadores como H. Borchard , G. Luger, P. Mauser, V. Mannlicher, J.Browning y en años más recientes marcas como Beretta, Walter, Astra, Star, Tokarev, Makarov, Ballester Molina, Keckler & Koch, Glock y Sig entre otros han hecho conocer al mundo sus logros. Los sistemas operativos de las pistolas en general se dividen en dos tipos, los de cañón fijo con cierre móvil y los de cañón móvil de corto retroceso, Por supuesto existen pistolas semiautomáticas con sistemas de tomas de gases pero son un número pequeño. Las diferencias fundamentales entre este tipo de arma radica sobre todo en los sistemas empleados para los cierre y/o mecanismos de disparo. Algunos ejemplos siguiendo un orden cronológico de aparición en el mundo son

Borchard

Luger

Mauser

Browning

Beretta El modelo ilustrado (mod 34) es de cañón fijo (


Pistola Walter P-38

Pistola Glock

Pistola Ballester Molina

En general las demás armas, si bien constituyen excelentes ejemplares de calidad y funcionamiento, utilizan sistemas operativos inspirados y mejorados de estos primeros, en donde debemos reconocer que el más difundido en la actualidad es el sistema Browning de corto retroceso del cañón En este sistema también existen armas largas, que disparan munición muy poderosa y que utilizan este sistema operativo , como ser el fusil estadounidense Johnson mod 41

1.3.2 Sistema de largo retroceso del cañón : En este sistema el cañón acompaña al cierre durante todo su recorrido hasta el fin al de su carrera para después recién separarse. Es muy utilizado actualmente en escopetas semiautomáticas, aunque también se utilizó en algunas ametralladoras pesadas.


Entre las armas que lo utilizan podemos citar a la escopeta semiautomática Browning M-5 ( una de las primeras del mundo)

2 Sistema por uso indirecto de los gases Como su nombre lo indica, este sistema de “automatismo” , utiliza la fuerza de los gases de la combustión pero no directamente, sino que en general se aprovecha una pequeña porción de los mismos, que a través de un mecanismo (denominado “toma de gases),es desviado del cañón y utilizado para transmitir el impulso al sistema de cierre del arma, que luego de separarse de la recámara, comienza su trabajo para cumplir con el ciclo del automatismo. En general estos sistemas son utilizados mayormente en los diseños de armas largas o de hombro, donde el poder de la munición es tan alto que obligaría a los diseñadores a generar mecanismos de cierre muy voluminosos y pesados, en caso de utilizar alguno de los sistemas anteriores ( salvo las pocas excepciones mencionadas) . Estos métodos se dividen en los que tienen la toma de gases en la boca del cañón ( hoy día prácticamente casi desaparecidos) y los que tienen la toma de gases en un punto del cañón ( que es el sistema en mayor uso en el mundo) 2.1 Toma de gases en la boca del cañón Este sistema emplea en la boca del cañón una especia de trampa de gases, para concentrarlos y desviar una parte de los mismos por un dispositivo adecuado hacia un pistón que transmite el movimiento al cierre del arma. Tiene el inconveniente de la transmisión mencionada requiere un largo varillaje que en sus desplazamientos genera vibraciones en al arma, además de la trampa de gases y así todo el conjunto adquiere mayor peso que el deseado

Ejemplos de este sistema lo encontramos entre otros en los fusiles Alemanes Gewher G-41 (W9 y G-41(M), desarrollados en los primeros años de la segunda guerra mundial


2.2 Toma de gases en un punto del cañón Este sistema es el más difundido en el mundo, su creación no es nueva que se utilizaba a principios del siglo XX. Consiste su funcionamiento en que en algún lugar del cañón, se encuentra instalado un mecanismo de desvío de una porción de gases ( toma de gases), al pasar por allí el proyectil durante su recorrido por el interior del cañón, es desviada una porción de dichos gases y por medio de una transmisión conveniente llega al mecanismo de cierre el impulso necesario para provocar su apertura, mientras que el proyectil ya

llegó a la boca del arma y los valores de las presiones bajaron a niveles aceptables. Este sistema admite una división entre los que el mecanismo de cierre recibe el impulso de los gases mediante un varillaje o pistón y aquellos en los que la porción de gases desviada es la que actúa directamente sobre el cierre del arma.( se ve en 2.2.1) 2.2.1 Acción directa de la porción de gases sobre el cierre del arma Es el caso típico del fusil semiautomático francés Mas 49-56 y del M-16 estadounidense

2.2.2 transmisión a través de pistón de corta o larga carrera En este caso desde la toma de gases, un pistón recibe el impulso de los gases desviados y mediante una varilla (solidaria o no al cierre ) transmite al mecanismo correspondient,e el trabajo necesaria para provocar la apertura de la recámara. La mayoría de los fusiles semiautomáticos y fusiles de asalto actuales utilizan este sistema operativo para cumplir con su ciclo de automatismo En el gráfico siguiente de un fusil de asalto Ak-47 se puede observar lo indicado


Entre otras armas que utilizan este sistema podemos contar a : Fusil semiautomático FN-49 Belga

Arabina Rusa Siminov SKS

Fusil de Aasalto Argentino FAA 81/83

MECANISMOS DE CIERRE Bajo esta denominación encuadraremos a los principales grupos de mecanismos destinados a mantener calzado al cierre del arma, hasta que, en función del sistema operativo que se trate, reciba la acción mecánica para destrabar la recámara. En general los sistemas de cierre calzado o demorado son consecuencia del tipo de munición que emplea el arma, a mayor potencia se utilizan mecanismos más importantes para que manteniendo un peso y volumen aceptable , se asegure la correcta obturación de la recámara. Estos mecanismos de cierre en general también corresponden a armas que operan o dispara con la recámara cerrada, en consecuencia disponen de mecanismos de disparo independientes del cerrojo. 1. A cuñas rebatibles Este mecanismo, se basa en el movimiento combinado de cuñas y cerrojo mediante el cual estas se instalan en sectores del cajón de mecanismos de arma e impiden el retroceso del cierre hasta tanto un movimiento las retire de dichos encastres. Una variante dentro de estos mecanismos es el de los rodillos retráctiles uitilizado por los fusiles Cetme, heckler & koch, Sig 57

Un ejemplo típico de este tipo de cierre por cuñas es el utilizado por el fusil semiautomático alemán G-43 desarrollado durante la Segunda guerra mundial


El esquema de funcionamiento es el siguiente

2. A bielas articuladas En este mecanismo, se da que dos bielas unidas entre sí por una “unión móvil” tipo rodillo se mantienen rígidas siempre que no se produzca el quiebre de la línea recta. El caso más típico es el utilizado en las pistolas Borchard y Lugar en las que el retroceso del cañón junto con el cierre del arma, hace que en un momento dado una rampa inclinada haga tope con el sistema de “rodilla” y al dejar de actuar en línea recta las bielas, se produce la articulación de las mismas permitiendo la apertura de la recámara.

Hay fusiles semiautomáticos como el Pedersen desarrollado durante los años treinta en EEUU y un clon del mismo en Japón que utiliza este mecanismo


3. A acción directa de los gases Este mecanismo aprovecha parte de los gases para generar un retardo en la apertura, en algunos casos como la pistola Desert Agle o el fusil MP-42 (W), presionando sobre un pistón que evita que el cierre retroceda, y en otros como en el Volkssturngewehr directamente demora la apertura.

4. A cerrojo basculante Este tipo de acerrojamiento es muy común , se lo encuentra en armas como el fusil FAL, el Tokarev -40, y otros. Consiste en que en el momento de obturar la recámara, la parte trasera del cerrojo es obligada a pivotar hacia abajo y encastra en una pieza que impide todo movimiento de translación, al dispararse el portacerrojo recibe el impulso de los gases por alguno de los sistemas operativos vistos y comienza a desplazarse, mediante talladuras internas libera la parte encastrada del cerrojo permitiendo su desplazamiento para cumplir con el ciclo de automatismo.

5. A cabeza rotativa del cerrojo Muy utilizado tanto en armas largas semiautomáticas como en fusiles automáticos y de asalto, este simple mecanismo , obtura y desobtura la recámara mediante un giro del cerrojo inducido por el movimiento del portacerrojo y gracias a tetones que sobresalen de la cabeza del mismo, que se introducen en alojamientos adecuados se logra el objetivo buscado.

6. A platina oscilante Es un caso similar al anterior , donde el acerrojamiento se produce mediante unos tetones tallados en la cabeza del cerrojo y es inducido a un movimiento oscilante de pocos grados pero lo suficiente para que quede fijado en los encastres correspondientes del cajón de mecanismos.


Las armas que utilizan este mecanismo en general son fusiles y carabinas semiautomáticas como el Garand y la carabina M1 .30, ambos estadounidenses.

7. Por rampas rectilíneas Este mecanismo, similar al de cerrojo basculante, basa su operativa en la translación longitudinal del portacerrojo que en su camino toma, mediante unas cuñas, al cerrojo y lo fija o libera de sus encastres. El caso típico es el utilizado en el primer fusil de asalto diseñado en Alemania y denominado MP44 o Sturngewehr ( Fusil de Asalto)

También es utilizado en varias armas largas y escopetas semiautomáticas y a corredera

MECANISMOS DE PERCUSIÓN En las armas automáticas y semi, existen una gama importante de variantes en los mecanismos de percusión. Los clasificar agrupando los que tienen en común un importante porcentaje y así generalizando tenemos los siguientes :


1. Percutor en el block de cierre: Armas que disparan a block abierto ( o sea que percuten cuando el block de cierre en su translación luego de introducir un cartucho en la recámara la obtura y percute simultáneamente) Este sistema es un de los más utilizados en las pistolas ametralladoras. Puede ser que el percutor sea solidario al block o cerrojo, o que sea independiente de éste.

En este caso en general el fiador retiene directamente al block.

2 Percutor lanzado Este método es utilizado en una gran cantidad de pistolas semiautomáticas como la Browning 1906, la Parabellum y la Glock entre otras.

El percutor cuando la corredera del arma se encuentra obturando la recámara, queda retenido por el fiador y al oprimir la cola del disparador es liberado y por acción del propio resorte avanza y golpea contra el fulminante… 3 Martillo o maza lanzada Algunas armas qiue operan a block cerrado como la pistola ametralladora Argentina Halcon 63 emplean una masa que es retenido por el fiador y al liberarla impacta contra el percutor produciendo el disparo


4 Martillo externo : En general utilizado en pistolas semiautomáticas, el martillo es accesible al tirador.

5 martillo oculto : En estos casos el martillo es interior al mecanismo del arma. Es muy utilizado en pistolas semiautomáticas, fusiles semi y automáticos, escopetas semiautomáticas y algunas pistolas ametralladoras , que en general derivan o forman familia con carabinas y fusiles de asalto. En estos casos el arma dispone de un mecanismo de selección para los modos de tiro y seguro. El gráfico siguiente corresponde al fusil semiautomático utilizado en nuestro país FN-49 de fabricación Belga.

Existen otros tipos de menor uso que se verán durante el desarrollo del curso.

PISTOLAS AMETRALLADORAS Con esa denominación encuadramos a aquellas armas que pueden disparar en forma totalmente automática y/o semiautomática y que utilizan munición de arma corta. Desde sus orígenes a mediados de la primera guerra mundial han ido creciendo en modelos y variedad hasta llegar a la segunda guerra mundial en que pasó a ser el arma de mayor uso y fama. En general el 80% de estas armas operan con el sistema de acción directa de los gases y trabajan a block abierto. En el desarrollo de las clases correspondientes, para su mejor comprensión las agruparemos en armas de 1º,2º y 3º generación además de las contemporáneas para usos especiales, y se analizarán modelos representativos así como de fabricación nacional de cada tipo.

Ilustración 1

Solotourn MP-34 1º generación


Ilustración 2 Mod 3008 2º generación

Ilustración 3 Uzi 3º generación

Este tipo de arma en general dispone de culatas fijas, removibles y/o plegables. La cantidad de accesorios que se les puede adicionar es muy grande, desde silenciadores , visores, bayonetas, etc.

FUSILES SEMIAUTOMÁTICOS Esta variedad de arma de hombro cumplió un ciclo muy importante en la historia de las armas automáticas y en la búsqueda del arma ideal. Las razones de la tecnología y el tipo de munición que se empleaba durante la primera mitad del siglo XX condicionaron a los diseñadores a fabricar carabinas y fusiles que disparaban en forma semiautomática y solo en algunos modelos tenían la opción de hacerlo en forma automática. La vida de este tipo de arma de guerra tiene su embrión en los primeros años del siglo pero recién en los años treinta y cuarenta ven la luz modelos que pasaron a ser de uso efectivo en los ejércitos del mundo. Durante las clases ve verán en detalle los criterios de fabricación y variedades de estas armas Hoy día prácticamente han caído en desuso en el ámbito militar a excepción de las escopetas, limitándose su fabricación mayormente a armas de caza y deporte. Este tipo de arma ( fusiles y escopetas ) han dejado hoy día paso a los modernos fusiles de asalto. Ilustración 4 carabina Beretta 1918/30 Utilizada por las fuerzas de la Policía de la Capital, Argentina

Ilustración 5 fusil Sueco Ljungman


Fusil Ruso Tokarev-40

FUSILES DE ASALTO Bajo esta denominación involucramos a las armas de infantería que utilizando una munición de tipo intermedia, tienen la posibilidad de tirar en forma semi o automática con total dominio del arma por parte de tirador. Durante el curso se verá la razón y la evolución de las armas automáticas hasta llegar a este tipo de fusil. Las variedades en este tipo de armamento es grande, ya que es el arma de uso total aceptada universalmente por las fuerzas armadas de todos los países. Hace su aparición en el período de posguerra luego de terminada la segunda guerra mundial. Este tipo de armamento ha dado lugar a los que se denomina” familia de armas”, que con una configuración básica se desarrollan desde fusiles de francotirador hasta pistolas ametralladoras incluso cambiando los calibres. Ilustración 6 Micro fusil Ruso AKS-74U

lustración 7 fusil Austríaco AUG

Ilustración 8 fusil ingles SA-85

Ilustración 9 fusiles americanos M-16 y AR-18


Ilustraciรณn 10 Fusil Alemรกn G-36 corto

Ilustraciรณn 11 fusil Belga FN 2000


RECARGA DE CARTUCHOS METALICOS DR. ABEL DOMENECH


Introducción a la Recarga de Cartuchos Metálicos Por Abel A. Domenech Recargar un cartucho, significa “reciclar” una vaina (después de haber disparado un cartucho de munición “factory” u otro cartucho recargado anteriormente) para transformarla en un nuevo cartucho, armado por el mismo aficionado al tiro. Si bien existen personas que se dedican también a recargar cartuchos en forma comercial, el presente trabajo, al igual que la conferencia a la cual acompañan estas páginas, enfocan el tema desde el punto de vista deportivo, y del aficionado que recarga munición para su uso personal. Con la aparición del cartucho metálico de percusión central, hace ya unos 150 años, nacía también la posibilidad de su recarga. Posibilidad que respondía a una imperiosa necesidad existente para muchos usuarios de armas de fuego, alejados de los poblados, y de las posibilidades de aprovisionarse con facilidad, de munición. La recarga ofrecía una solución al problema, y una ventaja adicional y todavía vigente: un menor costo. Hoy en día, la posibilidad de recargar sigue tan vigente como entonces. Esto es especialmente interesante para nosotros los aficionados argentinos, considerando las dificultades económicas que estamos atravesando, que convierten a la recarga en una solución práctica para poder seguir adelante con nuestra pasión por el tiro deportivo. La recarga fue desde siempre, una opción insoslayable para tiradores que consumen grandes cantidades de munición, en sus entrenamientos y competencias, como sucede, por ejemplo, con la modalidad de Tiro Práctico, por ejemplo. En la actualidad, la reducción de costos de munición es buscada por todos, lo cual hace que muchos tiradores contemplen la posibilidad de volcarse a las filas de los recargadores. En este sentido, según el calibre, y los componentes utilizados, se puede afirmar en forma general, que puede esperarse que el costo de un cartucho recargado, sea de alrededor de 1/3 a 1/4 del costo de uno similar “factory”. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que la recarga ofrece otras muchas ventajas y atractivos, más allá de las económicas: nos posibilita estar más tiempo relacionados con nuestras armas, y conocerlas más íntimamente; nos permite obtener munición para armas antiguas o de calibres obsoletos, o preparar cargas adecuadas a necesidades específicas, como tiro de precisión con arma corta y larga, tiros más suaves para prácticas, etc.. También nos permite extraer la máxima precisión de nuestro fusil, revólver o pistola. En este sentido, para muchos tiradores, la recarga es la búsqueda de la perfección – o quizás mejor: la optimización- en la combinación arma-munición que poseen.


Algunos tiradores todavía no se deciden a iniciarse en el tema, ante la falsa imagen de que la actividad es compleja, que se requiere una gran inversión en equipo, o que supone riesgos y peligros. Nada de eso es cierto. Cientos de miles de aficionados trabajan a diario, con total seguridad, preparando su munición para dispararla en las prácticas o competencias en que participan. El equipo mínimo necesario, comprende una prensa, un juego de matrices o “dies” para el calibre que se quiere cargar, un shell-holder, y un juego de cucharitas para dosificar la pólvora. Una inversión adicional, muy recomendable, incluye una balanza especial, y una tolva para pólvora. El único gasto posterior a la inversión inicial en equipo, serán los componentes: puntas, pólvora y fulminantes. Afortunadamente, todos los equipos son fácilmente encontrados en las armerías de nuestro país, y la mayoría de ellos, excepto las balanzas, son fabricados localmente, sumándose con una excelente calidad y precios ventajosos, a los tradicionales equipos importados que todavía se encuentran en plaza, entre las posibilidades de los aficionados. El único problema a resolver por quien se inicia, es el del lugar dónde trabajar. Sin embargo, este no es un problema insalvable: aún quienes viven en un departamento, pueden desplegar su equipo sobre una mesa plegable, y guardar todo en una caja de herramientas al terminar. Todo el concepto de la recarga, se basa en la vaina, que es el único componente que nos queda después del disparo, y seguramente, el más costoso. Prácticamente todos los procedimientos, se centran en ella. Debemos recordar, que la función de la vaina, es doble: por un lado sirve de “contenedor” de los demás componentes. Y por otro lado cumple la importantísima misión de actuar como “sello de gases”, impidiendo una pérdida de los mismos hacia atrás, y canalizándolos con un aprovechamiento máximo, hacia delante, impulsando a la bala hacia el interior del caño, y posteriormente hacia el aire y el blanco. Para este último fin, al efectuar el disparo, la vaina debe expandirse contra las paredes internas de la recámara, sellándola, y una vez que el proyectil abandona el caño, la vaina se contrae lo suficiente como para que la misma pueda ser extraída de la recámara, para repetir el ciclo de alimentación del arma. Sin embargo, la vaina no vuelve exactamente a las dimensiones que tenía antes del disparo. Por lo tanto, es necesario recalibrarla, para que pueda entrar en recámara sin inconvenientes, y pueda sujetar una nueva bala con tensión suficiente en su boca. Adicionalmente, tenemos que efectuar algunas otras operaciones adicionales, antes de poder volver a cargarla con pólvora y colocarle una nueva bala.


El procedimiento es muy sencillo: se debe llevar a la vaina usada –que, como hemos visto, se ha expandido durante el disparo- a sus dimensiones originales, mediante su recalibrado. Se debe quitar el fulminante usado, y colocar uno nuevo en su lugar. Luego llenamos la vaina con la carga de pólvora recomendada en las tablas de recarga, y finalmente colocamos una punta nueva… ¡Y listos para ir al polígono! Respecto a las dudas que pueda tener quien contempla la posibilidad de iniciarse en esta actividad, respecto a la seguridad, digamos que, si bien es cierto que estaremos trabajando con elementos delicados como pólvoras y fulminantes, no existen mayores peligros si lo hacemos con un mínimo de cuidados y sentido común. Trabajar y guardar nuestros elementos, lejos de fuentes de calor o fuego directo, y seguir estrictamente las recomendaciones de los manuales de recarga, y de los fabricantes de equipos y componentes, salvaguarda al aficionado de riesgos mayores. La recarga es una actividad sumamente segura, pero que requiere de la misma atención y responsabilidad que siempre debe tener todo tirador.

Herramientas Básicas necesarias. Prensa (variantes: monoestación, de torreta, progresivas) Juegos de “dies” - Para cartuchos de arma larga y corta. Juegos de 2 a 4 piezas. Inserto de tungsteno. Shellholder. Balanzas Dosificadores de pólvora (cucharitas o “dippers”) Herramientas Accesorias Tolva de pólvora Deburring tool. (fresa para chanflear boca de vaina) Manuales o con tornito. Torno para recortar puntas. Herramienta manual para colocar fulminantes. Limpiador vibratorio de vainas (“tumbler”) Balanzas electrónicas. Juego para control de balanza. Calibre Trickler Componentes Vainas Fulminantes – Large/Small – Standard/Mágnum Puntas. Variantes: encamisadas, semi encamisadas, plomo. Fundición casera.


ANEXO II - Decálogo de la Seguridad en la Recarga 1) Instale su banco de trabajo en un lugar donde el mismo, sus herramientas y componentes estibados en el mismo, no queden expuestos al calor, chispas o llama. 2) Establezca su propia rutina de carga, que sea cómoda para Ud., pero respetando el orden básico de los procedimientos de recarga. 3) Mantenga su banco de trabajo, equipo y área circundante, libre, limpia y despejada. Identifique convenientemente la munición recargada. No utilice pólvoras sin que su recipiente esté debidamente identificado. Use recipientes originales, y no haga mezclas. Los fulminantes también deben mantenerse en sus envases originales. 4) Comprenda lo que Ud. está haciendo, y por qué motivo debe hacerse de esa manera y no de otra. 5) Siga fielmente las recomendaciones de los fabricantes de herramientas y componentes. Recuerde que la sustitución de uno cualquiera de los componentes, significará un cambio en el comportamiento final del cartucho recargado. Comience con cargas un 10 % por debajo de las recomendaciones, y aumente las dosis después de probar sus recargas, y de asegurarse de que no existen signos de sobre-presión. 6) Jamás sustituya pólvora sin humo, por pólvora negra. Jamás mezcle ambos tipos de pólvoras. No trate de hallar “equivalencias” entre marcas y tipos de pólvoras de diferentes marcas o tipos. No interpole los datos de las tablas de recarga. 7) Utilice anteojos de seguridad durante le trabajo. 8) Manténgase alerta y atento cuando recargue. Nunca lo haga estando preocupado, cansado, distraído o desorientado. Ante cualquier duda, consulte al fabricante de los componentes, o a un recargador colega con mayor experiencia. 9) No ingiera drogas, bebidas alcohólicas, y aunque parezca obvio, jamás fume mientras recarga o cuando se encuentre en el lugar destinado a su banco de trabajo o estibaje de componentes. 10) Mantenga todo su equipo y componentes absolutamente fuera del alcance de niños, ancianos, personas con problemas de conducta o personal de servicio. De ser necesario, coloque cerraduras o candados para impedir el acceso a su lugar de trabajo. SEA UN RECARGADOR Y UN TIRADOR SEGURO. Por usted. Por los suyos y por los eventuales colegas que estén practicando junto a Usted. LA SEGURIDAD DEPENDE DE USTED.

UNA CUESTION DE SEGURIDAD Cualquier cambio en los componentes de una “receta” de recarga, introduce una variación en el comportamiento del cartucho. Esto debe ser tenido en cuenta en todo momento, y muy especialmente si se modifica el peso o la cantidad (peso) de pólvora empleada. Los recargadores, pueden ser tentados a aumentar un poco la dosis de pólvora recomendada en una tabla de recarga, buscando una mayor velocidad y por ende energía en sus cartuchos.


Muchas veces, esto se hace sin comprender plenamente los riesgos en que se incurre, y sobre todo, sin sospechar que un aumento en la carga de propelente, puede significar un incremento drástico de la presión, con una muy pequeña ganancia en velocidad, que no justifica el riesgo o el peligro de ese aumento de presión, el cual puede dar lugar a un peligroso accidente. La tabla que acompañamos, nos brinda una idea de cuales son los resultados típicos que afectan a la velocidad y presión de un cartucho, al introducir un cambio en el peso del proyectil, o en la cantidad de pólvora, e incluso, según la variación de la temperatura ambiente, o al variar el volumen interno de la vaina, al colocar más afuera o más adentro la punta. Obsérvese por ejemplo, que un aumento de un 10% en la carga de pólvora, produce apenas un 8% de aumento de la velocidad, pero a costa de elevar peligrosamente la presión en un 20%; un incremento que en ciertos casos, puede significar un grave accidente.

TABLA: Comportamiento balístico de una recarga, al introducir modificaciones en algunas de las variables de mayor incidencia en los resultados de una carga.

Variable Peso de la Punta Peso de la carga de Pólvora Temperatura ambiente Volumen interno de la vaina

Cambio Introducido por el recargador + 10 % - 10 % + 10 % - 10 % + 10° C - 10° C + 10 % - 10 %

Cambio en velocidad resultante -4% +4% +8% -8% +2% -2% -3% +3%

Cambio en la Presión resultante +8% - 8% + 20 % - 20 % +4% -4% -13 % + 13 %


MUSEO DE ARMAS DE LA NACIÓN

Desde el nacimiento de la Patria, en 1810, hasta hace un siglo, el Ejército y la Armada Nacional no pudieron contar con un arma larga de dotación de un modelo y calibres únicos. Ello ocurrió, primordialmente, porque el país no estuvo unificado y porque recién después de la Guerra de la Triple Alianza se pudo obtener las partidas suficientes de dinero para afrontar el equipamiento integral de las fuerzas armadas.

LAS ARMAS DE FUEGO DEL SOLDADO ARGENTINO EN LA DECADA 1870 – 80

SANTIAGO PEDRO TAVELLA MADARIAGA


Con la falta de recursos que siempre existió en el Río de la Plata, desde el descubrimiento de estas tierras hasta la caída del Virreinato hasta la caída del Virreinato, es fácil comprender que en el período de la Independencia se tuviera que echar mano a cualquier tipo de armamento conseguible y se encarara la fabricación, renovación y reparación del armamento español existente y el que se tomara a los ingleses en las dos fracasadas invasiones. Luego, durante el período de la organización nacional, el gobierno central nunca contó con los fondos suficientes para encarar grandes adquisiciones y fue la época en que los caudillo del interior llevaban a cabo sus guerras y revoluciones valiéndose en gran parte de las armas blancas donde las cargas de caballería a lanza y sable eran muchas veces decisivas. Años más tarde, las armas de retrocarga utilizadas por el Ejército de Línea y la Guardia Nacional terminaron con el éxito de los ataques de las montoneras. A fines de la década del sesenta y, antes las urgencias de la Guerra de la Triple Alianza, comienzan a llegar las modernas armas norteamericanas de retrocarga, como ser las tercerolas Smith, Merrill, Sharps y Spencer y los fusiles Springfield y Roberts; los fusiles ingleses Enfield-Snider, los franceses Schneider sistema Tabatiè y en la década que estamos tratando en esta nota, la del setenta, es cuando se realiza la adquisición masiva de fusiles de retrocarga modernos y no por modificación, tales como el Berdan I, Mauser M. 1871, los Remington del Modelo 1866/71 y posteriormente el Modelo 1874, hasta la adopción en 1879 de Modelo Argentino. También por esa época, nuestro ejército y armada contaron con unos pocos fusiles y tercerolas norteamericanos sistema Remington marca Whitney y con carabinas y mosquetones construidos por el Arsenal español de Oviedo y por los fabricantes belgas de la ciudad de Lieja, Auguste Francote y León Nagant. Pero fue el Remington, en sus versiones de fusil de infantería y tercerola de caballería, el arma que por vez primera unifica el armamento y munición y es adoptada oficialmente por nuestras fuerzas armadas. Ello se produjo, como dijéramos al comienzo, recién en el año 1881, cuando el Parque de Artillería de Buenos Aires dejó de proveer cualquier otro tipo de armamento. En cuanto a las armas de puño, hacia 1870 todavía se utilizaban pistolas de percusión, generalmente de procedencia belga, francesa, alemana o austríaca, era común el uso de armas de sistema Lefaucheux – pistolas y revólveres – y se comenzaban a utilizar pistolas y revólveres recamarados para cartuchos metálicos de fuego central, como ser la pistola Remington Modelo 1871 Army calibre .50” F.C. (1872-78), el revólver Smith & Wesson Modelo 1869 American – Segundo Modelo – (1872-73) calibre .44 S&W American, del que se compraron 500 ejemplares. (entre los Nos. 8001 al 32.800) Hacia 1875 se adquiere una partida de 2.000 ejemplares del revólver Smith & Wesson New Model Nº 3 Russian (1873-1874) calibre .44 S. & W. Russian entre los nos. 50 y 3.400. y al no poder seguir abastecéndonos esa firma por tener que hacer frente a un pedido de 200.000 de estas armas para Rusia, cedió a la firma Ludwing Loewe y Co. De Berlín, alemania, la licencia para construir la partida que necesitaba nuestro país, esos revólveres hechos con moldes y herramientas cedidas por la fábrica de Sprngfiel, fueron de mojor calidad de aceros y más baratos que los originales. Los revólveres Smith & Wesson tienen la leyenda “Ejército Argentino” y pueden encontrarse tanto niquelados como pavonados, en cambio los Loewe, que son todos pavonados, traen las iniciales R. A. Dentro del círculo, como única identificación de pertenecer a nuestro ejército. Los revólveres Loewe fueron construidos hacia 1878. Otros revólveres utilizados en ese período son: el norteamericano Forehan & Wadsworth Modelo 1873 calibre .44 S&W Russian, que viene marcado “Ejército Argentino” y se comenzó a fabricar en 1874; el inglés Tranter Modelo 1878, que puede encontrarse en los siguientes calibres .440, .442, .450, viene marcado “E.N. (Ejército Nacional) y con el número de dotación; el belga Galand Modelo 1878 caliobre 12 mm Perrin y, otros revólveres que fueron provistos en pequeño número como ser : el belga A. Francote en calibres .440 y .450, el inglés Charles Osborne sistema Pryce en calibres


.450 corto y largo, también usado por la Armada Nacional y, el revólver belga L. Nagant Modelo 1878 calibre .440 Nagant argentino. En cuanto al armamento de artillería, hacia 1872 el Ejército poseía más de 300 piezas, entre las que se contaban cañones prusianos, franceses y otros no identificados en ánima lisa. También se poseía por esa época cañones-revólvere franceses Hotchkiss y, desde 1873, ocho ametralladoras manuales Gatling Modelo 1865, que fueron adquiridas por la Ley de Compras de Armas Nº 498 del 22 de mayo de 1872, que dispuso una inversión de pesos2.600.000 fuertes con la cual también se adquirieron los Remington del Modelo español 1866/71. De las ocho Gatling compradas por Sarmiento, dos se destinaron a los Cuerpos de Línea, dos a la Guardia Nacional y cuatro a la Marina de Guerra. Las correspondientes a la Guardia Nacional las embarcó Sarmiento el 15 de noviembre de 1873 en el buque de guerra “Emilia” hacia Rosario. El 18 de ese mes hizo una demostración con ellas disparando contra los muros del Colegio Nacional de esa ciudad, que estaba en construcción, y el 19, ya en Paraná, organizó un baile y un gran desfile militar y ensayó nuevamente las Gatling contra las paredes de la Escuela Normal, luego de lo cual las entregó al coronel D. Martín de Gainza, que tenía el encargo de sofocar la Segunda Rebelión de López Jordán. Este, cuando se enteró de las demostraciones efectuadas por Sarmiento para amedrentarlo, dijo “que a él no lo asustaban los porteños con sus molinillo de café”, aludiendo el sistema de palanca giratoria del mecanismo de las Gatling. No obstante esa demostración de confianza, López Jordán fue derrotado el 9 de diciembre de ese año en Arroyo Talita y el día 15 en Don Gonzalo, combates que también fueron el bautismo de fuego en nuestro país de los Remington. PRIMERAS TERCEROLAS DE RETROCARGA UTILIZADAS POR NUESTRASFUERZAS ARMADAS De las cuatro tercerolas de procedencia norteamericana que se adquirieron durante la Guerra de la Triple Alianza, tres fueron de percusión de un tiro y una de repetición, que utilizaba cartuchos de fuego anular. Seguidamente se brinda información sobre casa una de ellas: TERCEROLA SMITH MODELO 1857 CON SITEMA DE RETROCARGA A PERCUSIÓN SEGUNDO MODELO CARACTERÍSTICAS: Tipo de arma: Tercerola País de origen: EE.UU Marca / sistema: Smith - de percusión Modelo: 1857 – Segundo Modelo Fabricante: Manufactures by MA.N.M.CH. NWKS – Springfield – Mass Calibre: 12,7 mm (.50) Nos de serie observados: 6.194 – 7.33308 – 8.276 – 9865 – 12.117 Longitud del cañón: 547 mm (semioctoganal) Longitud total: 960 mm Tipo de fuego: Simple. Retrocarga Aparato de puntería: Alza regulable. Guión: Hoja de metal blanco (plata alemana) Leyendas y/o marcas especiales: Marcada en el marco: “Ardes Poultney & Trimble, Baltimore, USA – Smith’s Patent, June 23, 1857” y “Magnufactured by AM’N’M’CH’N WKS – Springfield – Mass”. Nota Posee gancho y anilla sobre el lado izquierdo. Guarniciones de acero. Palanca de cierre en el arco de guardamonte. Culata y chimaza de madera lisa. Cantonera de acero. Se diferencia del modelo antiguo por lo siguiente: Distinto formato de la chimaza, el marco, muelle retén, alza y una palanca de cierre en forma de medialuna. El cierre es tipo


“T”. Algunos modelos traen anillas portacorrea. Estas tercerolas pueden ser fabricadas tanto por Massachussets Arms Company y, en menores cantidades, por otras plantas. El modelo antiguo de la tercerola Smith poseía un cañón ligeramente más corto y por ende su logitud total, viene marcado en la parte superior del cañón, enfrente del alza: “Gilbert Smiths Pastent 1857 – Address Poultney & Trimble – Baltimore, MD”. El número de sere va estampado en el marco, el cañón y en otras partes de metal. Estas armas, que vienen equipadas con anillas portacorrea, están sujetas a la Patente Nº 17.644, fechada June 23, 1857. Un ejemplar de tercerola Smith – Segundo Modelo – examinado traía el punzón del Arsenal de Buenos Ayres en la culata, un cañón octogonal de 549 mm de longitud y un largo total de 995 mm. Como se puede apreciar existen variantes debidas a los distintos fabricantes. El parque de Artillería de Buenos Aires entregó la siguiente cantidad de tercerolas Smith a las distintas dependencias militares: Año 1870: 125 para Ejército de Línea, 400 para San Juan – 20 a barcos de la Marina. Año 1871: 1515 para el Ejército de Línea. Año: 1872: 375 para el Ejército de Línea. Año 1873: 70 para Ejército y 30 para Salta. Desde 1874 no se cita más la entrega de estas armas. La mayoría fueron en calibre .50”, pero se han encontrado algunas en calibre .52”, no se ha podido establecer si las que se hallan en colecciones privadas o museos fueron civiles o no porque, salvo el ejemplar a que hicimos alusión que tenía el punzón del Arsenal de Buenos Ayres, nunca llevaron marcas grabadas en las partes metálica identificatorias como pertenecientes al Ejército. Durante la Guerra Civil Norteamericana el Departamento de Artillería adquirió, desde el 1º de enero de 1861 al 30 de junio de 1866, 30.062 tercerolas Smith, o carabinas como las denominan allá, a un costo de U$S 745.645,24 y 13.861.500 cartuchos por un costo de U$S 377.569,78. La Memoria de Guerra y Marina correspondiente al año 1872 da a estas tercerolas como de dotación de la Caballería argentina, también menciona a las Merrill, las Sharps y las Spencer. Las cuatro armas fueron de dotación parcial en las fronteras. TERCEROLA MERRIL DE RETROCARGA A PERCUSIÓN Modelo 1858 CARACTERÍSTICAS Tipo de arma: Tercerola País de origen: EE.UU. Marca / sistema: Merril - de percusión (3) Modelo: 1858 (con martillo bajo no se puede abrir) Calibre: 13,5 mm (.54”) Fabricante: J. H. Merril Balto. Pat July 1858 (sobre la palanca de cierre) Tipo de fuego: Simple. Retrocarga con cierre de palanca superior articulado en dos partes. La palanca traba en la parte trasera del alza. Posee dos cabezas moleteadas que se desplazan hacia atrás. Números de series observados: 17.462 F y 18.973 Año de Fabricación: 1864 Aparatos de Puntería: Alza de librillo. Dos hojas. 10, 300 y 500 yardas. Guión de acero. Leyendas y/o marcas especiales: En la platina del lado derecho: 1864 – Águila americana J. H. Merrill Balto. Pat. July, 1858. Apl. 9. May 21-28-61


NOTA: Poseen gancho y anilla sobre el lado izquierdo. Guarniciones de bronce. Una letra “F” en la abrazadera, arco de guardamonte y cantonera. Los números de serie vienen estampados en la extensión de la palanca de cierre. Algunos autores designan a este tipo de tercerola como carabina Merrill Modelo 1861. Las entregas hechas por el Parque de Artillería de Buenos Aires de estas armas son las siguientes: Año 1867-1868: 50 para el Gral. Arredondo .220 para Mendoza (20 para F.C.Oeste) Año 1869: 789 tercerola con 41.200 cartuchos. Año 1870: 1.254 tercerolas para el Ejército. Año 1872: 430 tercerola para el Ejército. Estas tercerola vinieron para la Guerra del Paraguay (1865-1870) y no obstante ser unas de las adquiridas en mayor número, son muy escasas en todo nuestro territorio. En el Museo de Armas de la Nación hay un solo ejemplar (Nº 17.462 F, inventariado bajo el Nº 0567), otros doce ejemplares ha visto el autor en museos provinciales y colecciones particulares. Durante la Guerra Civil Norteamericana el Departamento de Artillería adquirió desde el 1º de enero de 1861 al 30 de junio de 1866, 14495 tercerolas Merrill y 5.502.750 cartuchos con un costo de U$S 105.779,32, respectivamente.

TERCEROLA SHARPS MODELO 1859 CON SISTEMA DE RETROCARGA A PERCUSIÓN CARACTERISTICAS Tipo de arma: Tercerola País de origen: EE.UU. Marca / sistema: Sharps – de percusión Modelo: 1859 Fabricante: C. Sharps Calibre: 12,9 mm (.50”) Longitud del cañón: 560 mm Longitud total: 982 mm Tipo de fuego: Simple. Retrocarga. Balines de percusión – 50 – Aparatos de puntería: Alza: de chapa y corredera simple, con marcas 1-2-3-4-5 (500 yardas). Guión: de metal blanco. Leyendas y/o marcas especiales: Grabados sobre el lado derecho: c. Sharps’patent. Oct. 5th. 1852; el lado izquierdo: C. Sharps’Pat. Sept. 12th. 1848 Sistemas de pellets: R. S. Lawrence Patent. Abril 12th. 1859 NOTA: Posee gancho y argolla. Retén de la palanca con botón de seguridad. Las carabinas de percusión Sharps Modelo 1859utilizan fulminantes o balines (pellets) de percusión, que en número de 50 vienen colocados en un mecanismo que alimenta automáticamente. El “New Model 1863” es idéntico al M 1859, salvo que está adaptado para disparar un cartucho metálico, al igual que el Modelo 1869 que está dispara un cartucho .50/70 U.S. Centerfire. El New Model tiene los números de serie precedidos por una letra “C”. El 18 de enero de 1869 la República argentina adquirió 211 tercerolas Sharps del Modelo 1859 y en la Memoria de guerra y Marina que comprende el período 1º de mayo de 1869 al 30 de abril de 1870, se consigna que salen del Parque de Artillería 156 tercerolas Sharps. Durante la Guerra del Paraguay aparecen en un inventario del 13 de abril de 1865 como armas de dotación de la Caballería tercerolas Merril y Spencer, estas


posiblemente del primer Modelo 1860, no se hace mención de las Sharps que deben haber llegado un par de años después. En 1876 el Parque de Artillería de Buenos Aires entregó a la Caballería 70 tercerolas Sharps. También se encuentran en los arsenales militares fusiles de infantería Sharps del Modelo “New Model 1863” calibre .50 de fuego central. Los fusiles y tercerolas Sharps son escasos en nuestro país, su utilización debe haber sido muy reducida. Durante la Guerra de Secesión Norteamericana del Departamento de Artillería adquirió, desde el 1º-1-1861 al 30-6-1866, 80.512 tercerolas Sharps por un costo de U$S 2.213.192 y 16.306.508 cartuchos por U$S 347.410,57, siendo la segunda tercerola más utilizada en esa contienda, después de la Spencer.

TERCEROLA DE REPETICIÓN SPENCER MODELO 1860 CARACTERÍSTICAS Tipo de arma: Tercerola País de origen: EE.UU. Marca/sistema: Spencer Modelo: 1860 – Primer ModeloFabricante: Spencer Repeating Rifle Company, Boston, Massachussets Calibre: 12,5 mm (.56/56 Spencer de fuego anular) Longitud de cañón: 510 mm (algunos ejemplares 465 mm) Longitud total: 945 mm Peso de la Bala: 20,8 gramos Peso de la carga: 2,9 gramos Tipo de fuego: De repetición a palanca. Capacidad del cargador: 7 cartuchos Velocidad inicial: 360 m/s Número de rayas: 3 o 6. Dirección: derecha Aparatos de puntería: Alza: libro, con graduaciones para 3, 4, 5, 6, 7, 8, y 9 (900 yardas). Guión: chapade bronce. Alcance efectivo: 350 metros Alcance máximo: 1.000 metros Leyendas y/o marcas especiales: Sperncer Repeating Rifle Co. Boston, Massachussets. Pat’d March, 6.1860. NOTA: Posee traba de palanca de apertura para limitar la repetición y realiza sólo tiro a tiro. Los siete cartuchos pueden ser disparados en alrededor de diez segundo; apuntando, de 15 a 20 disparos por minutos. Esta arma fue utilizada en forma limitada por la Caballería de los EE.UU. desde 1863 hasta 1873. Durante la Guerra Civil Norteamericana se adquirieron 94.196 tercerola Spencer de los modelos 1860 y 1865, habiéndole costado al Departamento de Artillería u$s 2.393.633,82 y se compraron 58.238.924 cartuchos a un costo de u$s 1.419.277,16. Esta fue la tercerola más utilizada durante esta contienda. Del Modelo 1860 se utilizaron aproximadamente 60.000 ejemplares. En nuestro país se cita en una Memoria de Guerra y Marina que de una compra realizada en 1865 se entregan al Ejército de Línea 14 rifles “Spencer Repeating”, posiblemente se trata de tercerolas del Modelo 1860. Entre las armas provistas por el Parque de Artillería de Buenos Aires entre el 1º de mayo de 1869 y el 30 de abril de 1870 figuran 51 tercerolas Spencer, En 1875 figuran otras 14 tercerola Spencer entregadas a la


Caballería. A partir de esa fecha ya se consignan más tercerolas o rifles Spencer entregados a los cuerpos. También se encuentran en nuestro territorio fusiles de infantería Spencer del Modelo 1860, que son similares a las tercerolas, excepto en la longitud de los cañones. Estos poseen 762 mm de longitud y el largo total es de 1.119,5 mm. El guión es de plata alemana y el alza de corredera viene marcada: 3-4-5-6-7-8 en yardas. Tienen traba de palanca de apertura para limitar el fuego a tiro a tiro. Anillas portacorrea, tres abrazaderas, la caja y palanca marmolados y no traen baqueta. Estos fusiles fueron utilizados en escaso número en las unidades montadas estadounidense y en la marina. El gobierno norteamericano los adquirió el 31 de diciembre de 1862. Durante la Guerra Civil se compró un total de 12.471 ejemplares. Los números de serie de estas armas observados en nuestro país no pasan del 5.000. El cartucho .56/56 de pólvora negra y fuego anular que utilizan estos Spencer es en realidad de calibre .52” y estos cartuchos no pueden utilizarse en el modelo posterior de 1865, que viene en los calibres .56/50 y .56/52. De los tres modelos de tercerolas Spencer el antiguo o Modelo 1860, el nuevo o Modelo 1865 y una ligera reforma de éste o Modelo 1867, el que se encuentra en mayor número es el segundo. A continuación se dan las características técnicas de éste: TERCEROLA DE REPETICIÓN SPENCER MODELO 1865 CARACTERISTICAS Tiupo de arma: Tercerola País de origen: EE.UU. Marca/Sistema: Spencer Modelo: 1865 – Segundo Modelo – Fabricante: Burnside Rifle Company (produjo en total 30.496 ejemplares de este modelo) Calibre: 14,2 mm (.56/50 F.A.) Longitud del cañón: 510 mm Longitud total: 945 mm Aparatos de puntería: Alza libro. Graduaciones 3, 4, 5, 6, 7, 8, y 9 en yardas. Guión de acero. Tipo de fuego: De repetición a palanca. Cargador tubular ubicado en la culata. Capacidad: 7 cartuchos. Leyendas y/o marcas especiales: Spencer Repeating Rifle. Model 1865. Pat. D. March 6, 180. Manuf. D. at Prov. R.I. by Burnside Roflee Co. Otra variante observada en un fusil M. 1865: Spencer Repeating M. 1865. Rifle Co. Boston, Mass. Pat’d March 6, 1960. Número de serie: Colocados en la parte superior de la armadura y debajo del cañón Un ejemplar de fusil Modelo 1865, que lleva el número de serie 93.770, tiene un cañón de 762 mm de longitud. La otra variante de tercerola Spencer que se encuentra en nuestros arsenales militares es el Modelo 1865/7. Un ejemplar examinado, que lleva el número de serie 102.824, es de calibre .50” y es similar en todo al Modelo 1865. Posee dos tornillos sobre el lado derecho y extractor abajo, no lateral. Tiene una pieza suplementaria en la parte superior, con tornillo. Noo trae seguro. La leyenda impresa es la siguiente: Spencer Repeating M. 1867. Rifle Co. Boston, Mass. Pat`d March, 6, 1860. El número del modelo trae superpuesto el siete sobre el cinco, siendo una corrección de fábrica.


Siendo las Spencer las primeras armas de repetición adoptadas por nuestro ejército y marina y representando para esa época un considerable avance técnico por la velocidad de tiro que con ellas podía lograrse, a tal punto que se las podría considerar los fusiles de asalto de la época, se estima que cabría hacer alguna referencia sobre su origen y utilización. Las armas Spencer fueron diseñadas por Christopher M. S`pencer (1833-1922). El 6 de marzo de 11860, teniendo 27 años,patentó en los EE.UU. su premier modelo (patente Nº 27.393) y el 29 de julio de 1862 (patente Nº 36.062) una versión perfeccionada que se conoció como Modelo 1865. Un año antes –1872- nuestra infantería estaba armada de viejos fusiles de procedencia belga, francesa y alemana (M1842) de cañones lisos y rayados y de fusiles ingleses Enfield (M1842 y M. 1853) , todas armas de fulminante. En cuanto a la caballería, poseía carabinas de percusión de cñones lisos y rayados, carabinas Vincennes, tercerolas con sistema de retrocarga a percusión Smith Modelo 1857, Merril Modelo 1858, Sharps Modelo 1859 y, tercerolas de Repetición Spencer Modelos 1860,1865 y1867. Cuando se produjo la Primera Revolución de López Jordán en 1871, el 30 de abril de ese año el Parque de Artillería de Buenos Ayres envió a las tropas nacionales en Entre Ríos 2 cañones-revólver Hotchkiss, 1.515 tercerolas Smith, 48 Merrill, 276 Vincennes, 2.766 carabinas de percusión de cañones lisos. 1.650 fusiles cañones rayados, 385 fusiles Enfield, 3.615 fusiles de cañones rayados y 50 rifles sin especificar tipo ni modelo. Este detalle nos da la pauta sobre lo que era la variedad de armamento hasta la adopción del Remington. Ello hizo que en la Memoria de Guerra y Marina correspondiente al año 1872 se afirmara: “La dotación de los Cuerpos que han de servir las piezas o usar las armas, se resiente de la falta de uniformidad que resulta de la variedad de aquellas, perjudicando notablemente su manejo. La sola remisión y reposición de municiones, ofrece dificultades y trastornos que pueden causar serios peligros en momentos dados. Es necesario cambiar en su totalidad el armamento del Ejército, adoptando cualquier sistema, con tal que sea único” Desde el 13 de abril de 1860, cuando fue creado el Parque de Artillería de Buenos Ayres, hasta 1870 éste entregó a las guarniciones de Ejército y a las unidades de la Armada 35.079 fusiles de percusión de varias marcas y calibres, 22.532 carabinas de percusión también de diverso tipo, 2.000 mosquetones de percusión, 1.053 pistolas y 448 revólveres. A ello hay que agregar 7.5000 fusiles y carabinas de chispa, que se entregaron hasta 1865. Estas cantidades pueden verse incrementadas ya que muchas veces las provisiones podían tener otras procedencias como ser: armas incautadas de embarques del exterior o tomadas en combate a caudillos de provincias requisadas a particulares. Luego de sofocada la rebelión en enre Ríos de 1873, el país pasa por un período de calma que se quiebra el 24 de setiembre de 1874, cuando estalla la revolución mitrista, produciéndose la primera batalla de Santa Rosa (29-10-74), el combate de Las Flores (10-11-74). En todas estas acciones se utilizaron las nuevas armas al igual que en la Tercera revolución de López Jordán, que estalló el 25 de noviembre de 1876. Los Remington eran las armas provistas en mayor número entre las tropas de frontera para la lucha contra los indios (1873-1878) y de dotación estable en los fortines a partir de 1879 (5) y utilizada con exclusividad en la campaña 1881-1883. Cuando el 29 de abril 1879 el Grl. Julio A. Roca parte de Carhué al mando de las tropas expedicionarias del desierto, la totalidad de la tropa que componen las tres columnas están armadas con Remington.. Durante la revuelta que se produjo en las colonias agrícolas de Santa Fe en marzo de 1877 y en la revolución liberal que estalló en Corrientes el 19 de febrero de 1878, también fueron utilizadas esta armas. El 12 de junio de 1880 se inician los combates entre bonaerenses y nacionales, el 17 de junio el coronel Arias vence al coronel Racedo en el combate de Olivera, los días 20 y 21 de junio se producen los combates de Barracas, Corrales y Puente Alsina. En todas


estas acciones intervinieron los Remington. Durante esta revolución la Provincia de Buenos Aires adquirió 1.000 Remington y 5.000 fusiles franceses Schneider sistema Tabatière con 500.00 cartuchos y un gran número de Mauser Modelo 1871. y Acerca de la adopción del Remington por parte de Domingo Faustino Sarmiento, que ejerció la Presidencia entre 1868 y 1874, dice el Coronel José S. Daza en su interesante libro “Episodios Militares”: “Aquel eminente hombre público fue el fundador del Colegio Militar, el que reemplazó el viejo armamento por el sistema moderno de retrocarga, armó a nuestra naciente escuadra con los primeros acorazados prolongó las líneas férreas a la provincias, fomentó, abriéndole nuevos horizontes, a nuestra incipiente agricultura en ese entonces, fundó colegios, escuelas y bibliotecas en todos los Estados, vigorizó y robusteció la disciplina del ejército, realizando como por obra de mágica e improvisando recursos de lo imposible”. En otra parte de esa obra explica que al ser atacado por indios en la zona de Púan, en abril de 1877 “Nuestra fuerza desplegase en orden de combate. Al instante trajeron una temeraria carga, viniendo a chocar en la boca de los Remingtons y en las puntas de nuestras lanzas”. El Coronel Juan Carlos Walter en su libro “La Conquista del Desierto” expresa: “Posteriormente por el año 1870 la introducción de armas de fuego más modernas, como el Remington, frenó esta audacia, ocasionándoles en sus cargas muchas bajas. Pero paralelamente, los salvajes las adquirieron, formando cuerpos de tiradores especiales”. En otra parte dice: “Ya en 1830, los indios pampas y ranqueles usaban armas de fuego proporcionadas por los cristiano o adquiridas en Chile, de donde provenían la masa de los ranqueles”. En 1881 todos los batallones de Infantería de Línea contaban con armamento Remington exclusivamente. Los doce batallones de Infantería tenían una fuerza efectiva de 32 jefes, 265 oficiales y 3.824 hombres de tropa y armamento era de 3.229 fusiles Remington en uso y 206 en depósito. La existencia era de 344.198 cartuchos para esas armas. La caballería estaba formada por Regimientos 1 a 11 (faltaban el 4 y el 8), más el de Dragones, con 24 jefes, 184 oficiales y 2.589 de tropa, tenía como armamento 155 rifles, 2.065 tercerola Remington en uso y 148 en depósito, 2.478 sables, 177 lanzas y 216 revólveres. Contaban con 1766.255 cartuchos de tercerola y 8.950 de revólver. El Coronel D. Domingo Viejobueno, Director del Parque de Artillería, y que fue comisionado a los EE.UU. para inspeccionar la construcción de los 25.000 fusiles Remington Modelo Argentino 1879, dice en un informe de la Memoria de Guerra y Marina del año 1881. “...Pienso, señor Ministro, que el Ejército de la República puede hoy ser armado tan ventajosamente como el primero de cualquier potencia militar de Europa, pues estas armas gozan de reputación en el mundo militar por ser perfectamente conocida la bondad de su sistema, según he podido ver y apreciar en los ejércitos europeos; ésta es mi humilde opinión”. Habla de los cañones Krupp comprados en Alemania y de los fusiles y tercerolas Remington Modelo Argentino 1879, así como de los sables traídos desde Solingen (Alemania). El Remington Modelo Argentino 1879 tuvo poca vida como arma reglamentaria de nuestro ejército, ya que fue reemplazado en 1891 por el Fusil Mauser Modelo Argentino de ese año, que estaba inspirado en el Mauser Turco Modelo 1890 y éste, a su vez, en el Mauser Belga Modelo 1889, los tres en calibre 7,65 x 53 mm Mauser. En la época en que el Remington de cierre rotativo (Rolling Block, como se lo denomina en inglés) hizo su aparición, una enorme cantidad diseños competían en el mercado mundial, sin embargo, logró imponerse en numerosos mercados gracias a que eran armas baratas, simples y serviciales para el uso rudo de los soldados de mediana instrucción en medios muy hostiles, ya sea en las heladas regiones de los países del norte de Europa, en los desiertos africanos, en la selvas centroamericanas, en las alturas de los Andes o en las pampas argentinas. Actualmente, los Remington adornan las paredes de muchos hogares argentinos o sirven como tranca en portones de viejas casonas en poblados y estancias del interior, pero en todos los casos se les recuerda


como el arma que conquistó el desierto y posibilitó que la civilización llegara a ubérrimas regiones de nuestro bello y extenso territorio. ________________________________________ NOTAS 1) España adoptó el 24 de julio de 1868 un fusil con sistema Remington, pero recién el 24 de febrero de 1971, declaró reglamentarios para todas las armas e instituciones del Ejército el fusil y la tercerola Remington, que se conocieron oficialmente como Fusil y Tercerola Modelo 1871. Más tarde ese país tuvo otros modelos, como ser: el Fusil Modelo 12871-89, el Mosquetón Modelo 1874 para Artilleros de Plaza y tropa de Ingenieros y la Carabina Modelo 1889 de Dragones. El Ejército español contó con dos tipos de cartuchos Remington de calibre 11 mm Mod. 1871: para fusil, con carga de 5 gramos de pólvora negra y, para mosquetón y tercerola, con carga de 4 gramos de igual tipo de pólvora. En nuestro país, por lo que se ha podido averiguar, siempre se utilizó un solo tipo de cartucho, el standard, con carga de pólvora de 5 gramos, bala de plomo antimonioso, ojival roma, con cuatro ranuras lubricadas y de un peso de 25 gramos. La denominación técnica de este cartucho es 11,15 x 57 R (.43”) español reformado, que data de 1867 y que fuera usado en conversiones de fusiles de avancarga por los sistemas Berdan y Snider. Al ser adoptado el Remington en el Ejército español en 1871 un alto oficial del mismo, D. Pedro de Morales y Prieto, expresó: “El soldado español puede estar orgulloso con su fusil, puesto que responde, en un todo, a las existencias de la guerra moderna por su precisión, alcance, rapidez en el fuego y demás condiciones inherentes a toda arma, con él puede disparar 13 tiros por minuto apuntando y 16 en los fuegos rápidos, y esperar sereno los esfuerzos de la caballería que siempre serán contrarrestados, con las cualidades anteriormente enumeradas. No por esto se ha dicho la última palabra de las armas de retrocarga”. 2) Gilbert Smith patentó el mecanismo de estas armas el 5 de agosto de 1856 (Patente U.S. Nº 15.496). Utilizaba los cartuchos Crispin. 3) James H. Merrill fue el inventor del mecanismo de cargar por la recámara de la tercerola que lleva su nombre 4) La carabina adoptada por México en calibre .50-70 tiene la particularidad de ser convertible de fuego central en fuego anular, mediante una pequeña palanca colocada en el martillo. También tuvo ese país como reglamentario el fusil y la carabina Remington modelo 1897 en calibre 7 mm Mauser (7 x 57 mm). Otra arma con sistema Remington utilizada por el ejército mejicano fue el fusil y la tercerola Whitney Modelo 1872-88 en calibre 11 mm Remington español. Se adquirieron varios miles de estas armas. Poseen un buen extractor pero son mecánicamente más complicadas que las originales Remington. En los EE.UU. son poco conocidas, ya que la mayoría se exportó. En nuestro país también cuenta con estas armas, son más refinadas que los Remington. Los ejemplares más comunes en nuestro territorio están marcados en la parte superior de la extensión de la armadura:Whitneyville Armory Ct. Patented


Oct. 17.’65. Re-Is’d. Jun 25. 72, Dec. 26. 865 Re-Is. D. Oct. 1,. ’67. May 15,’66. July 16. ’72. 5) Cuando la República Argentina adoptó oficialmente el Remington en 1879, Dinamarca tenía como reglamentaria un arma de este tipo en calibre 11.6 mm, Egipto en calibre 11 mm, Noruega en calibre 12,9 m y Suecia en calibre 12,15 mm. El ciclo de fuego práctico de estas armas es de aproximadamente, 15 a 20 disparos por minuto.


Las Conversiones Alemanas del Chassepot Mle 1866 en el Museo de Armas de la Nación Lic. María Marta Bassús de Campos Durante las décadas de 1860 y 1870 se producen importantes acontecimientos históricos, político-militares y científico-tecnológicos que tienen a las armas como protagonistas dentro de un ámbito geográfico europeo-americano. Los países comprendidos en este contexto se encuentran librando batallas para resolver sus conflictos internos y consolidar sus objetivos nacionalistas En 1860 Garibaldi inicia la unificación de Italia con la marcha a la conquista de Nápoles y Sicilia finalizando la campaña en 1870 con la anexión de los Estados Pontificios y convirtiendo a Roma en la capital del Estado. Otto von Bismarck, Canciller de Prusia, fue el ideólogo de una Alemania unida y para alcanzar ese ideal emprendió tres guerras contra: Dinamarca para asegurarse los estados del norte (1864), contra Austria para aislarla de los problemas del norte de los Alpes (1866) y contra Francia para consolidar el Imperio(1870/71). Mientras tanto, del otro lado del Atlántico se desarrollaban dos conflictos con motivaciones diferentes. Estados Unidos libraba su Guerra de Secesión (1861-1865), que le permitió lograr un poder y una estructura nacional más sólida, quedando la conducción del país a cargo de la sociedad industrial del noreste, factores estos que coadyuvaron para hacer de la Unión una potencia a nivel mundial. En Sudamérica y como resabio de viejas disputas fronterizas ahora mezcladas con nuevos intereses hegemónicos se enfrentan Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay en lo que se denominó la “Guerra de la Triple Alianza” (1865-1870). En el campo de los desarrollos técnicos aplicados a la armas tres son los que permitirán alcanzar los objetivos largamente deseados: la pólvora sin humo, las nuevas municiones de cartucho metálico y fuego central y el acero obtenido a partir del método de conversión del hierro, que permitió las mejoras en la industria metalúrgica y también los materiales sintéticos, favoreciendo el desarrollo de la repetición mecánica y abriendo las puertas a la repetición automática hasta los logros actuales. En la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71, tema que nos interesa hoy, ambos bandos estaban equipados con fusiles de aguja. eran el Chassepot modelo 1866 para los franceses y el viejo Dreyse modelo 1841 (Zundnadelgewehr Modell 1841) para la masa de la infantería prusiana. Solamente la infantería de la Guardia Prusiana, algunos regimientos de infantería como los 1 a 32, algunos destacamentos de Hesse, Baden y Sajonia y otras pocas unidades estaban equipadas con el nuevo fusil Dreyse modelo 1862, aunque parece que no llegaron a ser utilizado durante la guerra. Es posible suponer que también se hayan provisto los modelos 54 y 55/57 porque se habían fabricado cantidades apreciables de ellos. La diferencia más importante entre estas armas rivales residía en sus condiciones balísticas, el proyectil Dreyse más pesado tenía una velocidad inicial de 295 m/s comparada con los casi 435 m/s del francés, esto hacía que los proyectiles alemanes describieran una trayectoria mucho más curva y con un ángulo de caída que no les permitía errores en el calculo de la distancia. Además, la exactitud del proyectil ovalado Dreyse estaba considerablemente disminuida debido a que su diámetro era menor que el diámetro del ánima del sabot que sostenía la bala y que tomaba el rayado. El fusil francés disparaba un proyectil envuelto en papel que tomaba directamente el rayado obteniendo un mayor alcance y exactitud. Los prusianos realizaron una modificación que mejoró el rendimiento del fusil simplemente reduciendo el peso del proyectil, alterando su forma e incrementado la velocidad inicial.


Rápidamente se dieron cuenta que el aumento de las presiones en la recámara necesarias para obtener mayor velocidad de salida hacía necesario a su vez el mejoramiento de la cabeza del cerrojo. El 10 de marzo de 1870 el rey Guillermo I firmó las órdenes para que se adoptara el sistema de cerrojo modificado por Ludwig Beck, empleado del arsenal de Spandau. Este diseño, prácticamente una copia del Chassepot en cuanto a la obturación, permitió que la velocidad inicial llegara a 340 m/s y mejoró considerablemente la trayectoria. El modelo 1862 fue el primero sometido a la Transformación Beck, motivada por la superioridad del fusil de aguja Chassepot francés que demostró a los prusianos que la acción Dreyse original necesitaba mejoramiento. La experiencia ganada durante la guerra demostró a los prusianos que las carabinas eran útiles para toda la caballería, no solamente para húsares y dragones (húsares: tropa de caballería ligera originaria de Hungría organizada en el siglo XV; dragones: tropa capaz de combatir a pie o a caballo), a quienes se les había provisto desde 1859 carabinas de aguja M1857. Esta tropa, con frecuencia, debía realizar misiones de exploración y como piquetes, tareas para las cuales las armas de fuego eran esenciales. En tanto las tropas de caballería que peleaban con sables y lanzas como los coraceros y ulanos, solamente portaban pistolas de percusión para su defensa personal. No se podía dudar que para 1871 las carabinas Dreyse eran cuanto menos obsoletas, aunque hubieran sido modificadas con la acción corta que tenía un tipo de obturación en “escalón” en lugar del cono, lo que no eliminó totalmente las frecuentes fugas de gases hacia la cara del tirador. Por lo tanto, durante la guerra muchas unidades de caballería fueron apresuradamente equipadas con “carabinas“ Chassepot, que no eran más que fusiles acortados, a las que se les proveía la misma munición capturada, el cartucho combustible de papel. Con el desarrollo del fusil Mauser M1871, a cerrojo rotatorio, que disparaba un cartucho metálico con vaina de latón, de fuego central, en calibre 11,15x60 mmR (.43), y de pólvora negra, se hizo evidente que finalmente se adoptaría una carabina similar para la caballería. Pero el trabajo demoraría hasta que los arsenales del gobierno hubieran fabricado una suficiente cantidad de fusiles, lapso seguro de varios años. Fue entonces cuando en marzo de 1873 el Káiser Guillermo I firmó un decreto ordenando la conversión a cartucho metálico del más de medio millón de fusiles franceses a aguja capturados. Si se encontraba un sistema de conversión adecuado, se encontraría también la solución temporaria para la escasez de carabinas. Pero en esa fecha, marzo de 1873 todavía no habían finalizado los estudios y recién a comienzos de 1874 se presentaron dos alternativas posibles: una de arsenales de Prusia y otra similar de arsenales de Sajonia, conocida esta última como modelo Bremer-Einhorn M1873. Digamos que ambas conservaron el cañón original, calibre 11 mm, estriado concéntrico, 4 estrías de 0,3 mm de profundidad y 4,5 mm de ancho; una vuelta en 550 mm a la izquierda, ángulo del estriado 3° 36’. La conversión prusiana: Aptierter Chassepot-Karabiner Modelo 1871 A comienzos del otoño (boreal) de 1874 la GPK (Gewehr Prüffungs Kommision = Comisión de Pruebas de Armamento – responsable del desarrollo del armamento menor) después de prolongadas pruebas decidió que la carabina prusiana era más fuerte y apta para condiciones de combate que su rival sajona, la cual, era más débil en el cañón por su sistema de recamarado y por carecer de un sistema convencional de encunado de aquél. La prusiana mantenía el cañón Mle 1866 original, acortado desde la boca en vez que desde la culata como la Bremer-Einhorn. Se torneaba la recámara y se insertaba una camisa tubular recamarada a su vez para el Reichspatrone 71 11,15X60 mmR)


reglamentario en la nueva Alemania (es aproximadamente el mismo sistema que adoptaron los franceses para la transformación del Chassepot a Grass Mle 1874). Considero en este punto dejar aclarado que para la época, en los países americanos y europeos se había determinado que para las armas menores de pólvora negra el calibre más eficiente rondaba los 11 mm. Por una AKO de marzo de 1873 se les entregaron a los Ulanos Chasepots modificados. Las órdenes hacen referencia a “Chassepot-Karabiner bzw. Verkurzte Chassepot-Gewehr” (carabinas o fusiles acortados), las que se cree que todavía estaban recamaradas para cartucho combustible, por cuanto las armas alteradas a cartucho metálico no entraron realmente en servicio hasta dos años más tarde. Esto se verificaría por cuanto de acuerdo a la información publicada por un periódico francés, las primeras Chassepot convertidas en serie fueron presentadas al Káiser en el tercer aniversario de la adopción del sistema. Este sistema prusiano de conversión tenía la ventaja de que virtualmente retenía casi todo el metal en el área de la recámara original, contrariamente al modelo sajón en el que se quitaba mucho material. ¿Cómo era mecánicamente la acción? Dejando de lado el tema ya mencionado de la recámara, la acción difiere de la sajona solamente en detalles menores. Por ejemplo, la nueva cabeza del cerrojo, del tipo tapón, estaba en este caso retenida por un pasador transversal en lugar de un tornillo con cabeza ranurada y se había eliminado parte de la costilla delantera de la base de la manivela. El extractor era una hoja larga, ubicada en el fondo del cajón de mecanismos y operado por ranuras en el cuerpo del cerrojo. En el anillo del cajón de mecanismos se perforó un orificio de 2 mm de diámetro hasta la recámara para escape de gases en caso necesario. La vieja aguja de encendido fue reemplazada por un percutor robusto y pesado. Se mantuvo el sistema de traba del cerrojo, con la costilla de la manivela apoyando contra el cajón de mecanismos. La carabina Chassepot prusiana, de la cual el cañón tiene la misma apariencia externa de la francesa original, se puede reconocer por algunos detalles. La parte posterior del cañón, es facetada en forma octogonal, sobre la que va montada el alza de chapa vertical y rampa original francesa. Su caja es de caña larga hasta la boca, con alojamiento para baqueta, cuya cabeza asomaba. Tiene una distintiva boquilla de latón sujeta con un pasador, con una proyección superior sobre la cual se monta el guión. Lleva una abrazadera retenida a muelle, debajo de la cual está la anilla portafusil delantera. Con respecto al alza, los escalones de la base permitían graduaciones de 200 a 400 metros y con la chapa levantada, hasta 1.300 metros, con una muesca superior hasta 1.500 metros. Como se puede apreciar, son graduaciones excesivas para un arma de estas características. Finalmente, las primeras carabinas Mauser entraron en servicio a mediados de la década del 1880, fecha en que las Chassepot pasaron a la Landwehr (guardia territorial) y finalmente a la Landsturm (reserva activa). Se habrían convertido alrededor de 275.000 armas. La conversión sajona: Aptierter Chassepot-Karabiner Modell 1873 Conocida como la Transformación Bremer-Einhorn por sus diseñadores, Hauptmann von Bremer del Ejército de Sajonia y el Oberbusenmacher Einhorn del arsenal de Dresde (Dresdner Zeughauss) y data de mediados del verano (boreal) de 1873. Como gran diferencia con respecto a la prusiana, los sajones cortaron totalmente la recámara del Mle 1866 y tornearon una nueva recámara en lo que quedaba del cañón, le cortaron una rosca en la parte externa y luego la enroscaron nuevamente en la parte del cañón original que quedaba en el cajón de mecanismos, la que actuaba como


camisa. Como el cañón ahora no asentaba de manera adecuada sobre la caja, se podían observar brechas inmediatamente por delante del cajón de mecanismos. El nuevo pabellón de la nuez, de frente plano, era retenido por un tornillo transversal en la base de la costilla de la manivela. Se colocó un extractor convencional y el conjunto de la aguja fue reemplazado por un percutor con su muelle en espiral. Las carabinas sajonas mantuvieron normalmente el rolete guía de la nuez, estilo francés y algunas tenían una palanca de seguro en la parte izquierda posterior del cajón de mecanismos. El sistema de traba del cerrojo consistía en el apoyo de la costilla de la manivela contra el cajón de mecanismos. Se mantuvo la costilla larga de la manivela del cerrojo, pero se acortó la caña de la caja o sea quedó una caja de caña corta, con parte del cañón expuesto. En esta arma y a la inversa del modelo prusiano, la chapa del alza estaba articulada en su parte posterior y además el alza estaba más adelante. Graduada hasta 1.500 metros, nuevamente una distancia excesiva para este tipo de arma. Se reemplazaron las marcas en el cajón de mecanismos por “MOD 73”, dejando intactas todas las demás. Se agregó un nuevo número de serie en el lado izquierdo del cañón, del cajón de mecanismos y en la parte inferior de la manivela del cerrojo. Tomando como base los números de serie encontrados, se estima que se convirtieron alrededor de 10.000 armas.

Datos generales comparativos

Cartucho Largo total Largo del cañón Peso

Carabina Chassepot prusiana 11,15 x 60 mmR 995 mm 520 mm 3,550 a 3,600 grs

Carabina Chassepot sajona 11,15 x 60 mmR 955 mm 477 mm 3,150 grs

Estas no fueron las únicas conversiones, hubo otros intentos; y se cree que los bávaros fueron los primeros en considerar la alteración de los Chassepot, experimentando a principios de 1871 con el cartucho Werder 11 mm M/69. Después de su fracaso al negociar con la Österreichische Waffenfabriks-Gesselschaft (OWG) se vieron obligados a vender gran parte de los fusiles franceses capturados. Existen referencias de un fusil Mle 1866 con cañón acortado y una boquilla especial, trabajo realizado por el Garde-Dragoner-Regiment Nr. 23, del Gran Ducado de Hesse. Tendría la manivela doblada, una longitud de 118 centímetros y un peso de casi 4 kilogramos. La vida del Chassepot fue breve, sin embargo bastante agitada, comenzando por su origen poco conocido, primero y último de una línea de familia que apareció en 1858 y dio nacimiento a tres armas de ensayo antes de convertirse en el arma reglamentaria, modelo 1866 del Ejército francés. Me refiero al perfeccionamiento que realizara Antoine-Alphonse Chassepot (1833-1905) al fusil de retrocarga diseñado por el General Arcelín en 1856, que incorporaba el sistema de cierre a cerrojo pero conservaba el sistema de percusión a fulminante. Luego y ya capturados por los alemanes les realizaron las modificaciones descriptas, terminando su trayectoria con la conversión efectuada por el Capitán Gras para que dispare cartuchos metálicos de fuego central.


Esta secuencia, con la sola excepción del fusil Argelin pueden verla en la Sala III Fray Luis Beltrán en el Museo de Armas de la Nación.

Bibliografía: “THE GERMAN RIFLE”, de John Walter, Arms an Armour Press, Ed. 1973. “RIFLES OF THE WORLD”, john Walter, 2da Edition, Krause Publications, 1998

Fusil Chassepot Modelo 1866 calibre 11 mm francés


a)

b)

a) Arriba detalle de la modificación prusina, se observa sobre el añillo del cajón de mecanismo el orificio de escape de gases. Abajo, detalle de la modificación sajona, en la que se observa la palanca del seguro en la cara posterior izuierda del cajón de mecanismo. b) Detalle de la modificación prusina

c)

c) Detalle del cerrojo de la modificación sajona


d

d) Esquema de las diferencias de ambas conversiones

e)

e) Esquema del cerrojo modificado por Ludwing Beck.

f)

Carabina Chasspot Reforma Sajona M 1873

g)

h)

Carabina de CaballerĂ­a Reforma Prusiana M 1871

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REPASO HISTÓRICO

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