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Pรกg. 8


Por Alfonso MartĂ­

Para un buen 14 de Febrero


La vialidad perdida

Enfasis

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Un mercado que crece impunemente


Para Sonia Velázquez Estrada la vida cambió radicalmente hace doce años. Al mismo tiempo, dejó un matrimonio que ya no funcionaba, y abandonó dejó el giro comercial en el que había invertido 30 años de su vida. Fue como arrojarse a la nada, recuerda ahora. Pero de la nada, construyó un nueva empresa, que al mismo tiempo que le ha dado una estabilidad económica, ha ayudado a cientos de mujeres a mejorar sus ingresos. “Durante treinta años me dediqué a las zapatería, pero un día decidí que debía darle un giro radical a mi vida, y me encontré con AspidPro, y me ha ido bien”. Sonía luce exitosa. Con cuatro franquicias para igual número de escuelas, y otras para distribución de productos de AspidPro, se ha convertido en una empresaria en un momento de su vida que muchas mujeres toman casi como el final del camino. “El ramo de la cosmetología no es sólo de belleza, es de salud, y por eso muchos hombres comienzan a convertirse en consumidores. Para las mujeres, es una oportunidad de trabajar, incrementar sus ingresos, sin descuidar a sus hijos” Se calcula que cerca del 42 por ciento de las mujeres mexicanas realizan algún tipo de trabajo. Muchas son víctimas de explotación, pues reciben salarios menores

a los que percibe un hombre por la misma actividad. Además, la imposibilidad de trabajar turnos completos, por cuidar a sus hijos, les impide crecer dentro de las empresas. Pero la cosmetología y la cosmeneútica les da esa oportunidad, dice Sonia. Los productos de AspidPro van encaminados al cuidado de la salud, y aunque no se encuentran generalmente en los anaqueles de los centros comerciales, tiene un alto grado de preferencia, sobre todo en spas y centro de belleza. Son 100 por ciento mexicanos, dice Sonia, quien tiene cuatro escuelas, franquicia de AspidPro, en el Distrito Federal, donde enseña el arte de la belleza, con cursos y diplomados sobre tratamientos faciales, corporales y capilares, con técnicas manuales avanzadas y no invasivas. Es un ejemplo a seguir. Selma Hernández González así la ve. Ella se inicia apenas en el mundo de los negocios, con una franquicia de AspidPro en el Estado de Nuevo León. Trae muchos planes, enriquecidos por la experiencia de empresarias como Sonia. “Este es un negocio donde se puede trabajar y progresar. Muchas mujeres se han visto beneficiadas, y ahora, vamos a trabajar en el norte, en Nuevo León”. Apenas en febrero comenzó a trabajar en el proyecto, pero ya tiene su franquicia, y está muy contenta, porque ha visto que fue una buena decisión. “El mercado de la belleza y el bienestar va a la alza, y cada vez más hombres se convencen de que también merecen y necesitan el cuidado de su piel”, razona Selma. Y ambas, estarán ahí, listas para capitalizarlo.


Los ladrones prefieren casas, porque tienen menos protecci贸n que los negocios.



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RaĂşl Rangel FrĂ­as

En total, los universitarios se trajeron 98 medallas, 36 de ellas de oro.


¡Esperamus Papam! ¿Por qué finalmente la liberaron?



Revista Enfasis Junio 2013