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Número 121/122 Verano/Otoño 2013 La única revista sobre comics realmente libre e independiente.

Fundada en 1974

Artículos sobre: Gaspar Meana Richard Corben Russ Heath Garth Ennis Bryan Talbot Fabien Nury ... Incluye los últimos fascículos de "La Historieta Asturiana II" de Faustino R. Arbesú


Editorial 3

Verano-Otoño 2013. El Wendigo nº 121/122

Sumario

4 Salón Internacional del Comic del Principado de Asturias 2012 El Wendigo 7 Comentarios en voz alta 9 Galería Rafael Méndez 10 Mucho Corben Ramón F. Pérez 13 Desalmados Florentino Flórez 14 Cosido a mano Florentino Flórez 16 El último gran macho alfa del cómic Florentino Flórez 22 Las TI-Girls han vuelto!! Ramón F. Pérez 25 Unos tipos duros Florentino Flórez 26 Talbot & Talbot Florentino Flórez 28 Varios 32 Con las manos en... La Masa Jorge Pende 34 El camino de la carne Ramón F. Pérez 37 Fascinante y terrible Florentino Flórez 38 ¿Cosas de niños? Florentino Flórez 39 Hombres y bestias Florentino Flórez 40 Carlos y Pepe Florentino Flórez 42 Gaspar Meana tenía una historia que contar Javier Cuervo 44 La tigresa de Eschnapur Florentino Flórez 45 Un asturiano, a por un "Oscar" del cómic Javier Cuervo 46 Una historia maravillosa Florentino Flórez 47 Premios Haxtur 2012

Editorial OBJETIVOS CUMPLIDOS Lentos pero seguros vamos cumpliendo nuestros objetivos de hace más de 30 años. ELWENDIGO ya ha cumplido sus 39 años y 121 números, además de un número cero y varios especiales (Sureño, Discovering America, Hombre grande y Bryan Talbot). EL Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias acumula 41 años de existencia y treinta y siete de presencia física en Teatros, Centros Culturales y Salas de Exposiciones, principalmente de Gijón y Oviedo pero también en las mayores ciudades de Asturias. Ha batido todos los record de presencia y calidad en España. Ahora le llega la hora a la edición de La Historieta Asturiana II, libro que nos lleva prácticamente al día de hoy, en lo que se refiere a la exposición pormenorizada de los principales acontecimientos que sobre el cómic, tebeo o historieta se han producido en relación con nuestro Principado. Libro, enciclopedia o historia que junto con el primer volumen (La Historieta Asturiana) marca un hito en la historia del cómic español en relación con una comunidad autonómica. Más de 1.000 páginas de textos e imágenes, con más de 100 de ellas a color. También existe la posibilidad (cuando estas líneas sean leidas, quizás sea ya una realidad) de la reedición de unos pocos ejemplares del tomo primero o bien su subida a Internet para que pueda ser descargado GRATUITAMENTE, lo que significaría la 4ª edición de este libro (tres físicas y una virtual), que se puede trasformar en física si el lector así lo desea. GRACIAS a todos los que han hecho posible que estos acontecimientos se hayan materializado El Wendigo

Izquierda, plancha de Bat Lash nº 6 ''Guns and Roses Chapter 6: Dancin' With el Diablo'' (DC, 2008) con dibujo de John Severin. Aparece la viñeta que hemos empleado como portada. En el lateral derecho del original el dibujante anota: "Un apache atacando solo. Esto saldrá en los libros. Podía haber disparado a Bat fácilmente".

NÚMERO 121/122 [Incluye dos fascículos] 2 fascículos de La Historieta Asturiana II

Fascículo XXV (481-500) Fascículo 0 (Pliego de inicio)

ElWendigo/G.A.I.R.N.I. Nº 121/122 (Verano-Otoño 2013) Director: Faustino Rodríguez Arbesú Redactores: Ramón Fermín Pérez y Florentino Flórez Jefa de prensa y relaciones públicas: Sofía Carlota Rodríguez Diseño: Flórez & Barceló Imprime: Asturgraf Depósito legal: M 3362-1977 ISSN 1575-9482 Diseño portada: Flórez&Barceló © Ilustración portada: John Severin. Se admiten colaboraciones. Para más información: www.elwendigo.net. Con subvención del Ilustre Ayuntamiento de Gijón Las ilustraciones son copyright de sus respectivos autores o propietarios y han sido utilizadas con fines informativos.


4. Salón 2012

El Wendigo nº 121/122. Verano-Otoño 2013

Foto: Marcos de las Heras

Salón año 2012. No hay dos sin tres Ocurrió en el año 1993. De los siete apartados en que se agrupaban la totalidad de los Premios Haxtur cuatro de ellos se fueron para autores españoles: Ana Miralles, Antonio Segura y Juan G. Iranzo. Las modalidades: mejor historieta larga, mejor guión, finalista más votado y autor que amamos. Pawel Kuczyski con su Haxtur al Humor finalistas: El Torres y Gabriel Hernández, Antonio Segura, José Ortiz, Rubén del Rincón, Manuel Arenas, Alfonso Font, J. F. Mora, Pero y Grullo y Tomás Gallego (director del Instituto Quevedo del humor Alcalá de Henares). Las modalidades: mejor historieta larga, mejor guión, mejor dibujo, mejor portada, finalista más votado, premio especial John Buscema

El salón de la fantasia y el terror En ocasiones, sin pretenderlo, tanto en los artículos de la revista El Wendigo como en el Salón Internacional del Cómic suelen producirse una serie de coincidencias, que tal parece que se ha pretendido crear una edición monográfica. Veamos lo que ocurrió en 2012. A los nueve apartados de los Premios concurrieron como finalistas ocho obras enclavadas en el género de fantasía y terror.

Tomás Gallego (director del Instituto Quevedo del humor - Alcalá de Henares), agradece el Premio especial John Buscema "Amar el Comic", durante la ceremonia de entrega de los Premios Haxtur Foto: Marcos de las Heras

En el 2008 la suerte volvió a repetir con seis apartados ganados por españoles: Alfonso Zapico, José Luis García-López, Pinto y Chinto, Miguel Gallardo y Luis Gasca. Las modalidades: mejor guión, mejor historieta corta, humor, mejor portada, finalista más votado, premio especial John Buscema. En 2012 volvió a producirse tan notable casualidad y esta vez fueron también seis los apartados que resultaron ganados por españoles: El Torres, Gabriel Hernández, Alfonso Font, Manuel Arenas y Dr. Tomás Gallego (director del Instituto Quevedo del humor - Alcalá de Henares). ¿Volverá a coincidir tan destacado acontecimiento? No sería difícil que ocurriera, dado el bajo nivel de calidad que el cómic U.S.A. publicado en España viene sufriendo desde hace años. Edición que también se caracterizó por el hecho de que un asturiano, Manuel Arenas, consiguiera uno de los premios y que se registrara el mayor número de españoles

Debajo, el director del Salón, Faustino R. Arbesú, presenta la Exposición dedicada a los 75 años del Príncipe Valiente

Foto: Marcos de las Heras

El Torres con sus Haxtur

Georges Bess


Verano-Otoño 2013. El Wendigo nº 121/122

A los resultados me remito: El Bosque de los suicidas, H. P. Lovecraft: desde el más allá…, Julia: el veterano, Yaxin. El fauno Gabriel, El programa doble del mal (Hellboy), La historia de Tomoe (Usagi Yojimbo), Encontrarnos a nosotros mismos (Los muertos vivientes nº 15), El regreso del alma negra (Usagi Yojimbo). De todas estas obras El bosque de los suicidas (El Torres y Hernández) se llevó tres Premios Haxtur, H. P. Lovecraf… (Erik Kriek) un Haxtur y tres nominaciones, Julia. El veterano (Berardi), dos nominaciones, Yaxin… (Manuel Arenas) un Haxtur y dos nominaciones, El programa doble del mal… (Richard Corben) una nominación, las de Stan Sakai dos nominaciones, Encontrarnos a nosotros mismos… (Robert Kirkman y Charlie Adlard) una nominación.

La racha continua La nueva etapa del Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias surgida de las relaciones con la directiva de la Fundación Municipal de Cultura y la Concejalía, que tan buenos momentos han proporcionado a los organizadores en el 2011, se ha visto prorrogada en la edición del año 2012. De nuevo el excepcional comporta-

Salón 2012. 5

miento en relación con esta actividad cultural y la dirección de la Fundación de Cultura capitaneada por Xose Nell ha generado buen feelin' que se tradujo en un Salón montado y organizado con verdadero placer y cuando las cosas se hacen con placer… ya se sabe… trascienden al público en general. No es la primera vez que ocurre, pero cuando se produce, la organización se siente orgullosa de seguir en la brecha año tras año. En la edición del 2012 España volvió a brillar a gran nivel con las aportaciones de los trabajos que se seleccionaron como finalistas de los Premios Haxtur como ya ha sido escrito.

Autores que en gran parte asistieron al Salón siendo arropados por Georges Bess que recibió el Premio Haxtur al autor que amamos. Con él este gran autor consigue su tercer Haxtur, además de contar con 6 nominaciones. Otros invitados fueron: Pawel Kuczyski (Premio Haxtur al humor), Ignacio Fernández de Castro, Elvira Menéndez, Pau Rodríguez, Alberto Álvarez Peña, José Antonio Marina, Gaspar Meana, Enrique Carballeira, Marcos de las Heras, Ernesto del Castillo (Neto), Noguera, José María Álvarez, Suso-Mortimer y Juan Díaz Faes. El Salón dio comienzo de forma oficial el miércoles 3 de octubre a las 18,00 horas en el Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos. La inauguración corrió a cargo de Xose Nell, director de la Fundación Municipal de cultura. Intervinieron además el director del Salón Faustino Rodríguez Arbesú y el escritor Juan José Plans. A continuación se hizo la presentación de los autores invitados El Torres y Nacho Castro. después hubo cómíc en vivo protagonizado por los autores presentes.

Arriba, Diaz-Faes y uno de sus bonitos dibujos

Izquierda, algunos pesos pesados del comic asturiano: Neto, Gaspar Meana, Faustino R. Arbesú y Beto Peña Faustino R. Arbesú en el coloquio con el dr. Tomás Gallego


6. Salón 2012

El Wendigo nº 121/122. Verano-Otoño 2013

Rubén del Rincón

La clausura se llevó a cabo en el mismo lugar el sábado 6 de octubre a las 18.30 Horas, con la entrega de los Premios Haxtur. Estuvo amenizada con la presentación de los autores Georges Bess y Juan Díaz– Faes. El acto fue oficiado por la periodista gijonesa Sofía Carlota Rodríguez Eguren y por el escritor y periodista gijonés Joaquín Fuertes. Los Premios Haxtur al autor que amamos y el John Buscema fueron entregados por el director del Salón. Correspondieron a los autores Georges Bess y Bruce Jones. El john buscema fue recogido por el catedrático Dr. Tomás Gallego. La inauguración de la Exposición 75 años del Principe Valiente, tuvo lugar el día 1 de octubre a las 13.00 horas en la sala nº 2 del Antiguo Instituto Jovellanos y se clausuró el día 24. Estaba compuesta por unas 100 páginas originales del prensa de la época de tamaño full.

Las demás actividades se desarrollaron tal y como aparecían en el programa. El Jueves 4 Faustino R. Arbesú presentó El Wendigo n° 119-120 y la descarga gratuita desde el blog de Ultramundo. También hubo un coloquio con Gabriel Hernández. El Viernes 5, presentación y coloquio con Rubén del Rincón, el dr. Tomás Gallego y Pawel Kuczynski. Florentino Flórez presentó un avance del libro Flesh and steel. The art of Russ Heath. Otra actividad complementaria fue la presentación de El Wendigo nº 119/120 y dos nuevos capítulos correspondientes al libro La Historieta Asturiana II, que tuvo lugar el jueves 4. Se presentó el libro La Historieta Asturiana I con el objeto de informar sobre la posibilidad de obtenerlo gratuitamente a través de blog El cine de ultramundo. A la vez que la edición de La Historieta Asturiana II (octubre del 2013), se va a colgar en él para su descarga gratuita.

Marinas y Peña dibujando para los aficionados en una de las sesiones de Comic en Vivo. Izquierda, algunos de los premiados posando con sus Haxtur.

En la mañana del viernes, en la Escuela de Arte de Oviedo tenía lugar un encuentro coloquio con los autores El Torres, Pau y Rubén del Rincón que comentaron con los estudiantes sus diferentes trayectorias profesionales en los mercados francés y estadounidense. El Wendigo

Georges Bess recoge su Haxtur al Autor que Amamos. Izquierda, El Torres, el gran triunfador de este Salón, dedicando ejemplares rodeado de sus Haxtur.


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Varios. 7

Comentarios en Voz Alta El Gavilán 8. Corsario del Rey Pellerin. Ponent Mon. ¡Qué tebeos históricos tan bonitos se hacen en Francia! El Gavilán alcanza el segundo tomo de su nueva singladura y mantiene el nivel de la primera saga. Un guión bien estructurado y unos dibujos gloriosos.

Éxito para perdedores David Cantolla y Juan Díaz-Faes Astiberri.

Yves Sente, uno de nuestros guionistas favoritos, permanece al frente de varias series de Van Hamme. En el caso de XIII, muy irritante en su abuso de la premisa inicial, consigue insuflar nueva vida a un conjunto de personajes que parecían acabados. Cuenta con la complicidad de un dibujante muy dotado, que supera con creces al envarado artista anterior. La ambientación es perfecta y Sente nos sumerge en una superproducción que nos lleva del norte de los USA a Afganistán, una aventura trepidante y llena de misterios, que nos devuelve los mejores momentos de esta saga. Al final del tebeo los héroes son capturados por unos talibanes a sueldo de un misterioso grupo de conspiradores. ¡Ya estamos deseando leer la continuación! La gran Odalisca Vivès, Ruppert y Mulot. Diabolo. Vivès se junta con unos colegas y perpetran un tebeo tan trepidante como descerebrado. Entretenido y sin pretensiones, si no tienen nada mejor que hacer esta suerte de superproducción descacharrante les permitirá pasar un buen rato. Tan fácil de leer como de olvidar.

El principal reclamo de la novela gráfica Éxito para perdedores es su guionista David Cantolla, uno de los padres de Pocoyó. Aunque sus desventuras buscando financiación para la popular serie son conocidas su historia no trata de eso centrándose en un momento anterior, cuando dirigía una compañía punto com que se fue al garete con la primera crisis de Internet. Emplea una estructura temporal curiosa, con constantes saltos hacia atrás que explican su fracaso empresarial empezando por el momento en que se queda sin un duro. Todo comienza con una metáfora poco sutil: ante un naufragio ¿qué cabe hacer? Están quienes espe-

ran que alguien acuda en su ayuda y los que se ponen a nadar con la esperanza de encontrar una salida para una situación que parece no tenerla. Su relato tiene dos puntos fuertes. Primero su descripción de un determinado momento tecnológico, empresarial y financiero, ese florecimiento de las empresas relacionadas con Internet, con funciones en muchos casos dudosas pero en cuyo valor todo el mundo creía. Su crecimiento y sobrevaloración y finalmente su caída, una farsa en tres actos con pasajes cómicos y trágicos. Todavía hoy asistimos a fenómenos similares. Facebook vale mucho pero ¿por qué? En paralelo los autores deslizan un panegírico de la figura del empresario (¿quién ha sido el imbécil que se ha inventado eso de “emprendedores”?). Cantolla defiende su papel como creadores de riqueza y difusores del conocimiento. Gente con ganas de hacer cosas que ayudan a otros tan creativos como ellos. En este sentido el libro es tremendamente estimulante y hasta pedagógico si me apuran. No es un producto redondo; parte de su odisea financiera, con esos banqueros que primero les animan a endeudarse y luego los dejan en la ruina (¿les suena?), resulta demasiado prolongada y tortuosa; y parte de sus desvaríos zen también. Pero es un tebeo interesante y lleno de inventiva, con situaciones divertidas y sobre todo cargado de energía. Y que nos recuerda un viejo axioma: no basta con repartir la miseria, hay que crear riqueza. Denle una oportunidad, quizás les sirva.


8. Varios

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Puntualizando

Tex. Sangre en Colorado Claudio Nizzi e Ivo Milazzo. Aleta. Por alguna razón que no comprendemos los comics italianos nunca han tenido demasiado éxito en España. Pues este no deberían perdérselo. Hay pocos dibujantes tan buenos como Milazzo y aquí cuenta con un guión correcto y tan emocionante como entretenido. Uno de los grandes tebeos del año.

En la pequeña nota biográfica que encontramos en los dos volúmenes de Grandville, se indica que Talbot ganó un Premio Haxtur por Las Aventuras de Luther Arkwright en 2003. Lo cual es cierto. Pero "olvidan" que no fue el único galardón que le hemos concedido. •En 1992, Premio Haxtur a la Mejor Historieta Corta por "El santo maldito" (Hellblazer), con Jamie Delano. •En 1998, Premio Haxtur al Mejor Guión por "Extraño amor" (The Dreaming). •En 1999, Premio Haxtur a la Mejor Historieta Larga por "Historia de una rata mala". •En 2003, Premio Haxtur al Finalista más Votado por "El Corazón del Imperio". •En 2010, Premio Haxtur a la Mejor Historieta Larga por "Alice in Sunderland". Teniendo en cuenta que cuando el autor se hace cargo del guión y el dibujo recibe un Haxtur por cada labor, Talbot ha ganado hasta la fecha 8 Haxtur en categorías muy variadas. No cuento las nominaciones. Sin embargo los amigos de Astiberri sí citan la única vez en que Talbot fue nominado en el Salón de Barcelona. Claro que siempre hubo clases. Otro que nos cita para "liquidarnos" es Guiral. En el tomo X de "Del Tebeo al Manga: Una Historia de los Comics" apunta que El Wendigo desaparece en 2006. Es de desear que el resto de la información que maneja sea más fiable. Lo sentimos pero aquí seguimos.

Ardalén Miquelanxo Prado. Norma. A Prado le dieron otro premio en Barcelona por este su último trabajo (¡Horror!). Su inclinación hacia la pedantería y la forma en que aborda los temas siempre nos han provocado cierto rechazo. Sin embargo, aunque aquí mantiene sus constantes narrativas y estéticas, hay algo muy sugerente en su idea de partida. Y en cómo consigue mezclar memoria y realidad hasta confundirlas. Respetamos ese concepto, que desarrolla de una manera un tanto prolija y estirada.


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Méndez. 9

Galería Rafael Méndez


10. Corben

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Mucho Corben Planeta de Agostini ha presentado recientemente un grueso volumen dedicado a recopilar las historietas dibujadas por Richard Corben para la editorial Warren en los años 70 y primeros 80. Son obras provenientes de las revista Creepy y Eeerie, faltando aquellas -creo que tres- realizadas para la revista Vampirella, pues Dark Horse no posee los derechos sobre dicho personaje, propiedad actualmente de Dynamite. Se trata de cualquier forma de una edición muy completa que recoge tanto las historietas dibujadas en blanco y negro como aquellas realizadas a color, a pesar de la indudable dificultad que esto último entraña. Cuando los aficionados de cierta edad recordamos los orígenes del underground norteamericano solemos citar a tres autores como sus máximos representantes: Robert Crumb, Gilbert Shelton y, el tercero en dis-

cordia, Richard Corben. Es una asociación muy subjetiva que tiende a olvidar el abismo insalvable que separaba al tercero de los dos primeros. Cierto que entre ellos había elementos comunes: el publicar al margen

de la corriente principal de la industria y muchas veces recurriendo a peculiares formas de autoedición, la oposición genérica al “sistema” y cierto atrevimiento visual que hoy, en muchos casos, resulta decididamente ingenuo, pero todo eso palidece ante el abismo que los separaba. Shelton nos comentaba un día en Gijón, hablando de su Supercerdo, que pocas cosas le resultaban más ajenas que la fantasía. No se trata, ni mucho menos, de ninguna “rareza” de Shelton, en realidad la fantasía, en el sentido habitual del termino, es algo prácticamente ausente en el comic underground. Los autores underground hacían básicamente costumbrismo, quizás un costumbrismo ácido y vitriólico, en ocasiones distorsionado y estrambótico, pero costumbrismo puro y duro: no tenían interés alguno en lo que ocurría en las Lunas de Saturno. En ese sentido Corben estaba en las antípodas de sus hipotéticos “compañeros”. Corben era ante todo un hombre volcado hacía la fantasía en todas sus manifestaciones y eso le colocaba en una incomoda “tierra de nadie”. Su temática le convertía en un “intruso” en el territorio del underground, sus atrevimientos visuales -su manía por dibujar hombres desnudos y mujeres con enormes tetas- y su concepción eminemente artesanal del dibujo de historietas le hacían, especialmente lo segundo, inasumible por el comic comercial e industrial. No conviene olvidar cómo eran los tebeos americanos de aquel entonces. La necesidad de ajustarse a unos plazos estrictos y de realizar una producción abundante forzaba a los autores, fuesen buenos o malos, a trabajar con el automático puesto, sin tiempo para investigaciones y florituras; las limitadísimas posibilidades de la reproducción obligaban a moverse dentro de unos estándares mínimos y uniformes. Corben quizás hubiese podido reducir el tamaño de las tetas de sus heroínas, pero difícilmente podría haberse adaptado a las demás exigencias de la industria (al menos si quería seguir siendo Corben). Como conclusión Richard Corben, al igual que otros grandes dibujantes de la época -Windsor-Smith, Kaluta, Wrightsonhabría terminado por tirar la toalla y buscar los garbanzos en otros medios. No fue así sin embargo pues ocurrió algo providencial. Corben encontró un lugar donde no era un extraño: las revistas de James Warren. A ciertas alturas de la vida ya no resulta posible creer en los Reyes Magos, quiero decir que las relaciones entre Richard Corben y James Warren no tienen nada de idílico ni de especial dentro del panorama Warren, pero es indudable que le permitieron a éste un equilibrio, un “ten con ten”, entre la


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cruda realidad y sus aspiraciones que habría resultado imposible en ningún otro lado de la industria. Corben, evidentemente, tuvo que reducir y mucho las tetas de sus heroínas, es decir se vio obligado a dibujar unas historias cuyos guiones nadie le preguntaba si le gustaban o le interesaban, a tratar unas temáticas que no eran las que más le atraían y un montón de cosas más, pero todas estas claudicaciones tuvieron también su contrapartida. No se vio abrumado por plazos de entrega -tampoco ganaría mucho dinero, supongo- lo que le permitió experimentar con distintos estilos y técnicas según la historia a dibujar -algo impensable en el resto de la industria- y le dejó tiempo libre para embarcarse en proyectos más personales. Sobre todo le permitió seguir investigando en algo que por aquel entonces le interesaba sobremanera: la aplicación de técnicas de coloración que le permitiesen saltar el corsé que significaba el color en el comic book. Resumiendo mucho y simplificando bastante, Corben no pudo dibujar lo que habría querido pero, hasta cierto punto, si pudo dibujarlo como le dio la gana. Algo básico para comprender todo esto es lo que el propio José Villarrubia, el coordinador del presente tomo, nos cuenta en la introducción. Salvo supuestos muy concretos, y se nota, a Corben le eran adjudicadas las historias como a todo el mundo, es decir, cuando Doug Moench o Bruce Jones entregaban una historia en la redacción no tenían la menor idea de quien iba a plasmarla en el papel, por lo tanto es una tontería decir que Bruce Jones, o quien fuese, escribió algo pensando que Corben lo iba a dibujar. En realidad “una mano inocente” emparejaba dibujantes con guionistas y lo mismo podía salir elegido Corben que Ra-

Corben. 11

fael Auraleon o Tom Sutton. Suena crudo pero siempre conviene saber a qué atenerse, en ese sentido la introducción de José Villarrubia es digna de todos los elogios. En las cuarenta historias aquí recopiladas llama la atención la enorme cantidad de estilos con que están realizadas. Tenemos desde el Corben más “underground”, caracterizado por sus personajes retorcidos y grotescos -aunque sean vulgares oficinistas- a aquel que recurre a un realismo casi “fotonovelero” y por el medio todo un despliegue de estilos y soluciones que buscan potenciar bien lo siniestro de las situaciones, bien la belleza o la fealdad, tanto física como moral, de los personajes. Corben para plasmar todo esto recurre también a las técnicas graficas más diversas, cambiando casi en cada historia. Unas están resueltas a plumilla simplemente, recordando las antiguas ilustraciones, otras con tonos de grises obtenidos también de las más variadas formas, en unas ocasiones a la

aguada, en otras recurriendo a papeles especiales que permiten la obtención de diversos tonos de gris, o utilizando el aerógrafo. Corben es un hombre en continua experimentación que nunca se resigna a seguir el camino trillado. Esta experimentación llega a su clímax en las historietas a color. Hoy día con el ordenador es posible lograr los efectos visuales más diversos sin despeinarse siquiera, muy otra era la situación en los años 70 cuando tanto la economía como la técnica reducían el color de los tebeos al celebre color de “puntitos”, que yo siempre defenderé pero cuyos limites resultan obvios. Cuando Warren comenzó a publicar historietas en color en sus revistas trató desde el primer momento de hacer algo que le diferenciase de la competencia, en este sentido la llegada de Corben fue casi providencial pues él era, por aquellos años, un hombre obsesionado con este tema. Poco puedo decir sobre los “inventos” de Corben en este apartado pues carezco de conocimientos técnicos para ello, pero los resultados a la vista están. Los resultados están a la vista, pero lo que quizás no resulte tan fácil sea ponernos en los ojos, maravillados, del lector de aquellos años. Quiero decir que es muy posible que el lector actual, acostumbrado a considerar “normales” productos mucho más elaborados y conseguidos, lo que vea sobre todo sean las imperfecciones, los tonos excesivamente “cantosos” y los efectos confusos. De forma muy distinta lo vio quien conoció estas historias a través de la setentera edición de Vampus, presumiblemente bastante peor impresa que el original americano, y para quien resultaron una verdadera epifanía. Supongo que resulta difícil, pero creo que merece la pena el tratar de volver,


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aunque solo sea un momento, a aquellos tiempos más ingenuos. En cuanto a las historias, no hay demasiado que decir. Como ya comenté no se trata, ni mucho menos, de historietas escritas pensando en que Corben las dibujase sino tan solo en que fuesen aceptadas por quien se ocupase de este cometido y después distribuidas, según criterios que desconozco, a los distintos dibujantes. La excepción, aparte de las dos o tres guionizadas por el propio autor, es "Bowser" escrita por Jan Strnad, uno de sus colaboradores habituales. La compenetración entre ambos autores se nota, siendo posiblemente la mejor historia de todo el volumen. Sin embargo en el presente caso no procede echar pestes de la mayoría de las demás historias, prueba evidente de la importancia que tenia la realización grafica en el resultado final. Basta ver la historieta “navideña” del psicópata y el policía que acaban confluyendo al final de la misma. Es una de las historietas más recordadas de Corben en la Warren y la verdad es que no está nada mal, pero historietas muy parecidas abundaban en esa época y, sin Corben, no producían precisamente entusiasmo. Corben dibuja historias de muchos guionistas, destacando los delirios alucinógenos de Doug Moench, el humanismo tristón de Greg Potter y las aficiones literarias de Bruce Jones, empeñado en atiborrar sus historias de textos y también, por ser las más recordadas, las adaptaciones de Poe realizadas por Richard Margopoulos, alguna realmente lograda. Pero si tuviese que destacar una sola lo haría con "The Hero Within", no porque me parezca especialmente buena, creo que las hay mucho mejores, sino porque en ella podría estar el germen del posterior DEN y por su inesperado y brutal final, sorprendente aunque las revistas Warren no estuviesen sujetas al Comic Code. Estamos en resumen ante un libro realmente importante, de esos que justifican todo un proyecto editorial. Para quienes tenemos interés en la recuperación de los comics del pasado -y no por razones meramente nostálgicas, sino porque pensamos que todo arte, de la misma forma que no puede vivir volcado al pasado tampoco puede hacerlo si olvida las obras pretéritas que lo hicieron grande- este tipo de ediciones, junto a otras como, por poner un ejemplo, las reediciones de los grandes clásicos de la Marvel que esta realizando Panini, son algo fundamental. Además esta obra es especialmente bienvenida, no solo por su calidad sino por lo inesperada y es que la recuperación de la obra de Corben para la editorial Warren, dispersa en un buen montón de revistas y

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Humor y horror

generalmente sin buenos materiales de reproducción, parecía algo imposible. A Dark Horse y José Villarrubia, español por cierto, debemos de agradecérselo y a PlanetaAgostini el que haya llegado, y en optimas condiciones, a nuestras manos. Ramón F. Pérez

CREEPY presenta Richard Corben Guión: Bruce Jones, Doug Moench, Greg Potter, Jan Strnad y unos cuantos más. Dibujo: Richard Corben Formato: Libro de tapas duras, 360 páginas en b/n y color. Planeta Agostini. NOTAS José Villarrubia ha sido el encargado de coordinar la presente edición y de restaurar la mayor parte de las historietas publicadas, especialmente las de color. José es un madrileño nacido en el 61 y, a juzgar por su ficha en la Wikipedia, todo un hombre del Renacimiento. Su principal trabajo en la industria del comic es el de colorista, como tal ha coloreado múltiples comics de las grandes editoriales, pero también colaborado en proyectos mas personales de artistas de la talla de Paul Pope o Alan Moore. Es también fotógrafo y sus fotografías han sido expuestas en museos y grandes instituciones culturales de Europa y América, como el Museo de Arte de Baltimore y el Banco Interamericano de Desarrollo. También es un hombre volcado en la docencia, apartado en el cual sus credenciales son impresionantes: Presidente del Departamento de Ilustración del Maryland College of Art, profesor en la Universidad Towson y la Escuela de Baltimore para las Artes, conferenciante en la Universidad Johns Hopkins, el Dickinson College, el ICA de Londres y un largo etc. Escribe un largo e ilustrativo articulo introductorio en el presente tomo donde comenta las diversas historias y nos proporciona numerosos datos sobre la obra de Corben y su relación con Warren. Es un texto excelente, alejado tanto de la pedantería como del tono de babeo que, por desgracia, tanto abunda en este tipo de artículos. También tiene una pequeña nota al final donde cuenta los diversos avatares de la restauración de las historias y los problemas que han planteado.

Los seguidores de Corben estamos de enhorabuena. Además del excelente recopilatorio con su mejor etapa en Warren se publica su última colaboración con el guionista Jan Strand. Esta nueva obra confirma el gran momento que vive el autor. Con un dibujo desprejuiciado que nos remite a sus primeras obras juveniles y underground con sus encuadres imposibles y su iluminación enfática y, por supuesto, sus sensuales damas. Corben ya no necesita que nadie recuerde lo bueno que es. Va sobrado y cada una de sus contribuciones lo demuestra con arrogancia. Si la parte gráfica no nos sorprende ya que el autor pasa por una vejez realmente dorada, quizás sea el guión el que llame más nuestra atención. Strnad lleva toda la vida acompañando a Corben. Si escribe para otros ahora mismo no consigo recordarlo. Respecto a sus argumentos, son vehículos para que el gran hombre se luzca, pero tampoco los considero especialmente memorables. Entretenimientos sin mucha trascendencia que el dibujante levantaba con su genio. Sin embargo, en este caso la historia que construye, además de ser un evidente y bastante divertido homenaje a Lovecraft, trasciende la parodia y nos engancha con sus truculencias y constantes giros argumentales. Esa casa infernal resulta no serlo tanto finalmente, mientras sus habitantes descubren las sutilezas del conflicto que sus muros ocultan y contienen. Como ellos los lectores se dejan guiar por la turbia madeja de sucesos que Strnad va tejiendo y destejiendo, hasta enredarnos por completo. Un trabajo muy interesante, servido a la perfección por su cómplice habitual. Florentino Flórez

Ragemoor Strnad y Corben. Norma Editorial.


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Artículo. 13

DESALMADOS En una época en que no abundan los tebeos dedicados a la ciencia ficción, el argentino Salvador Sanz nos ofrece una peculiar mezcla de terror y fantasía espacial. Hace tiempo que le sigo la pista a este joven dibujante que ha demostrado su singularidad con muy pocas obras: Legión y Migrador Nocturno.

No sólo en el terreno del dibujo, donde su vigor y habilidades técnicas son evidentes. También por sus temas, tan sugerentes como inquietantes, con los que consigue siempre provocar escalofríos en el lector. Tanto por lo que cuenta como por lo que sugiere, esos vistazos a mundos salvajes, húmedos y peligrosos de los que preferiríamos no saber nada. Sus referencias son evidentes y él no las niega, son puntos de partida en los que se apoya para avanzar en nuevas direcciones. En lo gráfico Corben y la ciencia ficción de los setenta por extensión. Sumen algún toque manga y las inevitables citas a autores argentinos más próximos y el resultado es un estilo preocupado por la iluminación y una puesta en escena moderna y funcional. Sanz no acierta siempre pero al menos lo intenta, su trabajo es laborioso, sólido y bien intencionado. En cuanto a los guiones bebe de una larga tradición que mezcla fantaciencia con horror, en la línea de Quatermass, cuya primera entrega tanto nos recuerda a Alien y a otras obras menores como El Planeta Sangriento de Corman. Manifestaciones más modernas de esta tendencia serían películas como Horizonte Final, una obra estremecedoramente desasosegante. Es una vieja idea incrustada en la ciencia-ficción: lo descono-

cido acojona. A veces esto se puede explicar de manera muy sutil y otras de forma más explícita. No sólo eso. El miedo no se relaciona sólo con la supervivencia, puede adentrarse en terrenos casi metafísicos. Ya no es sólo el miedo a la muerte (propia), sino al mal absoluto, a la decadencia y la depravación.

Al explorar estos asuntos Sanz abandona los terrenos “blandos” de la ci-fi, que tantos buenos momentos nos han proporcionado en cine y comic, de Flash Gordon a Star Wars. Apenas hay space-opera en su labor, decantándose más bien por la fantasía “dura”, la reflexión, la paranoia, la metáfora de corte filosófico que esconde siempre preguntas existenciales. En este caso hablamos de la muerte y el alma, ambas tratadas como presencias físicas que pueden ser medidas y atrapadas. El autor imagina un futuro en el que podemos saltar de un cuerpo a otro y en el que el mal es como un tumor que puede ser extirpado y almacenado. En el impactante continuará con el que clausura esta primera entrega su protagonista recibe el asqueroso baño de una cuba rellena de esa esencia maligna. Las consecuencias de esa zambullida son inimaginables. Por el camino nos ha enganchado con sus atmósferas y su imaginativa historia. Aunque los textos pesan en un relato con tendencia a la introspección, equilibra muy bien las secuencias de acción con la presentación de su mundo y los diferentes roles de cada uno de sus personajes. Si no temen adentrarse por caminos tétricos y más bien angustiosos éste es su tebeo. Florentino Flórez

Angela Della Morte S. Sanz Editores de tebeos.


14. Ennis

El Wendigo nº 121/122. Verano-Otoño 2013

Cosido a mano Con su última entrega para la serie The Boys o la adaptación al comic de su primer cortometraje, entre otras obras, Ennis vuelve a demostrar que sigue siendo uno de los mejores guionistas del mundo.

Batallas familiares Permanece en ese selecto grupo desde que escribiera algunas historias para la serie Hellblazer y luego creara Predicador. Con esta última demostró que podía derrotar en su propio terreno a otros creadores ingleses que se habían ganado una reputación a base de provocaciones y de no reconocer ningún límite. Algo le separaba de Moore, Morrison y compañía. Ennis no se quedaba en el escándalo y la crítica al sistema, que es muy malo. Sus historias, aunque estuvieran protagonizadas por caníbales, vampiros o demonios, hablaban de seres humanos con preocupaciones muy universales. Nos conmovían y alteraban y se notaban escritas desde la compasión y el humor. No eran la labor de un cínico o un sabelotodo y eso es algo que puede decirse de sus mejores guiones desde entonces. No era sencillo sobrevivir a un éxito como Predicador, donde además le acompañaba el dibujante perfecto para sus argumentos. Fue poco a poco, picoteando en personajes como Punisher primero y abordando luego otras creaciones más personales como The Boys, la que nos ocupa. Robertson no es Dillon pero también ha sabido encontrar su lugar, hasta ajustarse bastante bien a Ennis. Ya sabemos de qué va la serie y no es nada original. En una realidad alternativa el mundo está lleno de superhéroes y son todos unos cabrones, así

que un grupo de humanos muy motivados se encarga de controlarlos como pueden. La serie es irregular y en ella encontramos al mejor y al peor Ennis. Ha tenido momentos muy emotivos y otros llenos de disparatada diversión. Ahora, con este último episodio en el que se nos desvela el pasado de su líder, Ennis vuelve a acertar. Lo hace desde el mismo arranque, con esa dedicatoria en la que aclara que no es su voluntad burlarse de los esfuerzos de los soldados que lucharon en la batalla de las Malvinas. Así que dedica muy respetuosamente su obra “en particular, a los paracaidistas y a los Royal Marines del 3 Commando Brigade”. Con ese arranque a lo Forsyth ya sabemos que nos vamos a enfrentar a algo serio. Y efectivamente este conjunto de episodios vuelan a gran altura, aunque sazonados con escenas tremebundas no aptas para sensibles. Como la del interrogador al que el héroe le hunde los ojos con sus propios dedos, entre otras. Se nos cuenta la relación de Carnicero con su padre y cómo en gran medida la brutalidad del segundo casi determinó la vida del primero. Creo que es una de las ocasiones en que mejor he visto descrita la violencia en el entorno familiar. Una violencia que es casi una herencia inevitable para el protagonista. Primero la replicará sobre su propio hermano y luego la desatará en la guerra y en su regreso a las calles. Aquí es cuando el talento marca la diferencia. Imagina a una novia capaz de contener la ira de Carnicero y que le lleva a enfrentarse con su padre. Consiguen así

poner a salvo a la madre, que desde el principio ha recibido los palos de esa mala bestia que tiene por marido. La escena en que la familia se enfrenta al padre enfermo es impresionante. Si se quiere las partes más flojas son aquellas que se relacionan de forma más directa con la serie, toda esa historia de venganza, conspiración y fetos superhumanos. Pero da igual, Ennis ya nos ha enganchado con ese relato del hijo intentando escapar a su destino, de esa familia que de alguna forma consigue ser feliz, de ese padre brutal sobre cuyo féretro Carnicero acaba meando. Es una tremenda historia sobre el mal interior y lo difícil que puede resultar librarse de él. Una historia tremenda.

La conexión croata Goran Parlov firma el dibujo de Furia, mis guerras perdidas, la última contribución de Ennis a la biografía de Nick Furia. Parlov lleva tiempo colaborando con el guionista, sobre todo en la serie Punisher, donde nos sorprendió con su masivo villano Barracuda y su estilo, con una estilización deudora de Cannif o Robbins. Este creador croata opta por la simplicidad y las viñetas panorámicas, con un trazo rápido y sombras arrojadas con rudeza. Es un extraordinario dibujante y su arte sencillo y preciso se ajusta con humor a los feroces argumentos que imagina Ennis. En este caso repasa una abultada serie de cagadas de la CIA, siguiendo los pasos de Furia, el superespía. Como siempre, la mirada del guionista se muestra compasiva con los soldados de a pié e inclemente con los políticos que arruinan vidas ajenas con despreocupación. Nos paseamos por Vietnam y Cuba y ya pueden suponer que abundan las matanzas y las escenas de tor-


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tura y desmembración. Sorprende la protagonista, más caballuna que sexy, un desliz que no suele cometer el dibujante. Hemos visto a Ennis en mejor forma y sin duda es la peor de las tres piezas que comentamos aquí, pero también es un correcto entretenimiento.

Perdidos en Afganistán Ennis mezcla en Stitched dos de sus temas favoritos: la guerra y el horror. El resultado es un tebeo impactante que asusta por su brutal contenido y complace por su innegable calidad. Estamos ante la traducción a viñetas del primer corto dirigido por el guionista. No extraña ese salto al séptimo arte ya que sus obras están cargadas de referencias cinematográficas. Tampoco el escenario y los géneros elegidos. Resulta casi natural para las criaturas de Ennis pasearse por la devastada Afganistán. También que allí libren una guerra contra una especie de adoradores del diablo, con el inevitable comando de fuerzas especiales a la cabeza de las escaramuzas. Cabe decir que tanto el guión como el dibujo corren a cargo de Mike Wolfer, que firma esta adaptación. Pero la presencia de Ennis es constante en todo el relato, desde el planteamiento inicial hasta lo más importante, el desarrollo de los personajes. Como en todo caso no puedo determinar cual es exactamente la aportación del dibujante permaneceré atento a sus siguientes obras porque ésta tiene mucha miga. Lamentablemente no a causa del dibujo, la parte gráfica es

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probablemente lo más débil del volumen. Al menos Wolfer se preocupa de diferenciar bien a los protagonistas pero falla bastante en las escenas de acción y en ocasiones cuesta situarse. Luego un color digital cargadito acaba de ensuciar la apariencia final del producto. Afortunadamente en cuanto nos ponemos a leer la historia nos olvidamos de todo. Básicamente se nos The Boys. Carnicero cuentan las aventuras de Ennis y Robertson una patrulla americana Norma Editorial. cuyo helicóptero es derribado en una remota región de Afganistán. Allí tropiezan con unas Furia Mis guerras perdidas horrendas criaturas que Ennis y Parlov se dedican a destrozar a Panini Comics. todo aquel que se interponen en su camino, con prácticas tan divertidas Stitched como arrancar las tripas Ennis y Wolfer de sus enemigos y sacárPanini Comics. selas por la boca. O clavarles sus propios fusiles en la cara. Después de un comienzo muy gore y explícito en el que descubrimos que esos bichos encapuchados no pueden morir ni se detienen aunque les falte media cabeza, los protagonistas, entre quienes destacan dos chicas de personalidades muy diferentes, se topan con una patrulla británica. A lo largo de todo el relato el guión juega con una cuidada ambivalencia. Por un lado se alimenta de la intriga y el horror que esperamos en toda buena historia

de miedo. Así que la operación por la que se transforma a un afgano normal en uno de estos monstruos es indudablemente espeluznante. Pero también se nutre de la épica de los mejores dramas bélicos, con un chispeante intercambio de diálogos entre los soldados veteranos y profesionales y esa nueva generación encarnada en la reflexiva Cooper y en Twiggy, su contrapunto, un aparente cachorrito que acaba convertida en una auténtica guerrera en el dramático final. Como ya he adelantado este comic es mucho más que un comic de terror, es un preciso cruce de géneros en el que el miedo a la muerte y su presencia constante, una de las claves de los relatos bélicos, se emplea para potenciar ese episodio de horror en el que gente inocente es manipulada y transformada para servir a los más insanos propósitos. Nuevamente Ennis nos demuestra su sentido del espectáculo ofreciéndonos un entretenimiento que no da respiro. Pero también desarrolla uno de sus temas favoritos, la eterna lucha entre el bien y el mal que desde siempre ha animado los cuentos de miedo. Aquí los buenos descubren el valor que llevan dentro y lo emplean para ayudar a los que sufren y nosotros nos alegramos por ello. Por último, no puede olvidarse la fuerza de esa metáfora que preside todo el libro: esos muertos vivientes sólo atacan cuando quienes los manejan como marionetas hacen sonar unas latas cuyo tintineo les guía. No sólo se nos presenta a los terroristas como peleles, además quienes los dirigen no lo hacen movidos por hondas preocupaciones religiosas. Tan sólo por motivaciones mucho más mundanas como mantener un próspero negocio de trata de blancas. ¡Qué grande es Ennis! Florentino Flórez


16. Russ Heath

El Wendigo nº 121/122. Verano-Otoño 2013

Carne y acero. El arte de Russ Heath Casal Solleric. Del 24 de enero al 7 de abril de 2013

El último gran macho alfa del cómic En enero de 2013 se inauguraba en el Casal Solleric de Palma la muestra dedicada a Russ Heath, un octogenario dibujante conocido por su participación en la serie Sargento Rock y en los comics de terror de Warren.

Dando guerra Aunque con los años ha llegado a ser famoso por sus historietas bélicas, Heath comenzó su carrera fascinado por el western. Su padre había trabajado como cowboy llevaba a Russ Jr. a los seriales de los sábados, comentando con él las licencias que Hollywood se tomaba con el vestuario y unas costumbres que había conocido de primera mano. Así aprendió el joven Heath a preocuparse por el realismo, una constante que mantendría en toda su obra. Cuando a finales de los cuarenta empieza a trabajar para Stan Lee en Marvel (que entonces se llamaba Atlas) dibujará muchos westerns. Pero, tras desatarse el conflicto en Corea, las editoriales propician un boom del género bélico, animados por el éxito que había tenido el nuevo enfoque de la EC, más realista. Heath se apunta al carro y pronto está facturando historietas de guerra para las dos grandes, Marvel y DC. Aunque de joven quiso alistarse como voluntario para luchar en la IIGM, no llegó a tiempo y la guerra concluyó antes de que pudiera concluir su entrenamiento. Corea ya lo pilló casado y con hijos y gracias a un amable médico consiguió quedarse en casa trabajando. Para DC dibuja innumerables historietas de Haunted Tank, una serie inédita en España. Nunca le gustó, le parecía repetitiva y sosa, cuatro tíos en un tanque minúsculo enfrentándose una y otra vez a los nazis. Algo mejor eran los guiones que Kanigher le escribió para Sargento Rock, donde su dibujo alcanzó el apogeo a mediados de los setenta. El mismo Heath llegó a escribir dos excelentes episodios: “Death stop” y “El primer Tigre de la Easy”. Su gusto por el detalle hizo que el recientemente fallecido Joe Kubert, su editor en la serie, afirmara que ningún dibujante debería documentarse mirando el trabajo de otros artistas…


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excepto en el caso de Heath, que era absolutamente de fiar. Otra de sus historietas más conocidas es “Give and Take”, para la revista antibelicista Blazing Combat que sólo duró cuatro números. Casi una década después, a mediados de los setenta, dibujó su versión más sucia de la guerra para una publicación de Atlas Seabord, pero se la perdieron antes de que llegara a imprimirse y el autor apenas conserva unas fotocopias. Como él dice: “Quería contarles a los chavales que la guerra se parece más a Salvar al soldado Ryan que a Sgt. Rock”.

¡A comer! Aunque Heath siempre presume de su vertiente realista, también ha coqueteado con la fantasía. Lo hizo ya a principios de su carrera, alternando todos los géneros, de la ciencia ficción al horror, y firmando portadas cargadas de vampiros y zombies realmente antológicas. Más tarde permanecería en una serie que le permitió demostrar su pasión por el mar, Sea Devils, donde encontramos un buen surtido de monstruos marinos. En Star Spangled War Stories dibujó a soldados de la IIGM luchando contra dinosaurios. Él odiaba aquellas historias y

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pronto las abandonó pero siguen siendo grandes divertimentos. Cuando a finales de los setenta colabora en las revistas de horror de Warren evita los guiones más fantásticos, quedándose con los asesinos del hacha, los gangsters… ¡y los caníbales! Para Warren firma un conjunto formidable de historietas donde exhibe unos grises maravillosos, construidos con una peculiar mezcla de aguadas y lápiz. Siempre procuró controlar todo su trabajo y se ganó el derecho a entintarse a sí mismo desde el principio. Pero en esta etapa su dominio del claroscuro realmente le sitúa muy por encima de la media. Esquivó los superhéroes mientras pudo aunque en los noventa dibujó una novela gráfica de Batman. Los royalties eran demasiado jugosos como para rechazarlos. Pero siempre ha despreciado a con entusiasmo a los tipos con esquijama.

Splash de Help con Heath como protagonista de un disparatado fumetti. Debajo, doble página de Haunted Tank.

¡Chicas, chicas, chicas! Tampoco se mostró especialmente interesado por el humor aunque en determinados momentos dibujó algunas historietas cómicas. Colaboró en MAD con su amigo Harvey Kurtzman y mucho más tarde en National Lampoon, una publicación paródi-

ca que alcanzó un sorprendente éxito en los setenta. Para ellos dibujó la muy sexy “Cowgirls at war”. En esa misma línea de humor picante realizó poco después “Tuck it Inn”, para la revista Cheri y varias historietas para Penthouse.


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Pero su contribución más conocida en el campo del humor para adultos es Little Annie Fanny. El personaje de Kurtzamn para Playboy lo embarcó en una de las aventuras más disparatadas de su vida. Un auténtico ejército de dibujantes se encargaba de dar vida a los alocados guiones de Kurtzman que luego eran revisados por el gran jefe en persona, Hugh Hefner. El sistema era tan complejo que Heath acabó viviendo en la Mansión Playboy en Chicago para evitarse los constantes viajes desde Nueva York. También aprovechó para dibujar y conocer mejor a unas cuantas conejitas. Divorciado desde principios de los sesenta, Heath vivió los años más intensos de la década en la ciudad que se hizo célebre por sus disturbios y por los choques entre la policía y unas masas que aspiraban a unos cambios que no acababan de producirse. El dibujante participó de aquel frenesí y disfrutó de la bulliciosa revolución sexual en marcha. Y, por supuesto, sus fechas de entrega se resintieron. Él asegura que empezó a dibujar mejor para así justificar sus constantes retrasos. En todo caso, su pasión por la mujer es patente en su


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obra, donde siempre aparecen bellísimas, con estilo y una fuerte personalidad. En muchas ocasiones se trataba de amigas o novias a las que fotografiaba y luego incluía en sus historietas. Hoy ya retirado todavía conserva numerosos dibujos con jovencitas semidesnudas a las que convenció para que posaran para él. Y sus anécdotas están llenas de historias como aquella en la que las manchas en una lámina son de la laca de uñas de una novia que se aburría al verlo dibujar.

Heath en España No todo son malas noticias para los seguidores de Heath en este país. De su primera etapa en Marvel/Atlas conocemos algunas de sus historietas, que aparecíeron, al igual que en USA, en reeediciones de los setenta. Podemos toparnos con muestras del joven Heath al final de revistas como Relatos Salvajes o Phantom. Todas ellas de corte fantástico y con un dibujo fácil de identificar y de gran calidad. Que yo sepa nunca nos han llegado sus westerns ni sus primeras historias de guerra. Cuando salta a DC resulta algo más complicado seguirle la pista. Pocos de sus

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torietas. No conoceremos todo su paso por la serie pero lo poco que duró su versión española nos permitió asomarnos a maravillas como "El primer Tigre de la Easy" o "La visión". En Totem nos sorprendió una de sus parodias para National Lampoon, la disparatada "Cowgirls at war" y más tarde "Il showdown a Rio Jawbone". Me imagino que nadie agrupará sus otros trabajos para la revista, aunque algunos sean tan geniales como "Swamp sluts". Una pena. A mediados de los setenta conviene estar atento a los trabajos firmados por Adams y su equipo de entintadores, los Crusty Bunkers. Heath era uno de los chicos y a veces nos lo topamos poniendo su precisa tinta sobre Buscema y otros afortunados. El grupo de Adams le sacó de un apuro cuando no pudo cumplir un plazo de entrega en una historieta de Ka-Zar. Pasó de mano en mano y aquí apareció también en Relatos Salvajes. De sus colaboraciones para Atlas Seaboard desconocemos su versión de Planet of vampires pero disfrutamos

episodios bélicos hemos visto, sin embargo sí que pudimos acompañar a uno de sus personajes en una reedición de Zinco. Me refiero a Robin Hood, de quien se tradujeron varios episodios. Nada de otros héroes que dibujó a finales de los cincuenta, como The Golden Gladiator ni de la serie con la que saluda el inico de los sesenta, Sea Devils. Al menos de este grupo de subamarinistas tenemos una versión mexicana, la publicó Novaro en Historias Fantásticas. Después viene una larga temporada de ausencia. Nadie se ha animado a traducir Haunted Tank, ni sus episodios de Lt. Savage The Balloon Buster ni sus historias de soldados y dinosaurios. Como consuelo, contamos con parte de su recorrido en Little Annie Fanny, aparecido en los primeros números de la edición española de Playboy. También conocemos Give & take, la historieta con la que colaboró en Blazing Combat. Toutain la incluyó en un número de Comix Internacional. De Rock nos hemos perdido toda su primera parte pero al menos Vértice nos brindó sin duda algunas de sus mejores his-

con dos de sus historietas en B/N, normalmente asociadas con el material de horror para Warren que dibujará poco después. Una es "Poli duro", que salió en Comix Internacional y la otra "Escape from nine by one", aparecida en una antología de Toutain dedicada al dibujante. No podemos olvidar un maravilloso cuento escrito por Goodwin, que también se publicó en Relatos Salvajes: "Intruder". Ambientado en la Tierra Salvaje de Ka-zar es una pequeña obra maestra. Luego viene su apabullante paso por los tebeos de horror de Warren, sin duda su obra más conocida en España, un conjunto que hemos podido disfrutar en su totalidad. En 1979 se muda a Los Angeles e inicia una carrera en el cine. De su recorrido cinematográfico quizás lo más popular sea su participación en la serie G.I. Joe, para la que dibujó cientos de personajes y hojas de modelos. Todavía hoy resulta sencillo localizar los DVD de esta serie de animación. Luego coquetea con la


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Creepy núm. 83 (Warren, 1976) “Process Of Elimination”. Página 4.

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prensa aunque lamentablemente nadie se ha animado a traducir ninguna de sus tiras. Ni siquiera su excelente versión de Lone Ranger. Cuando a finales de los ochenta vuelve a colaborar con la Marvel, volvemos a tener noticas suyas. No de su participación en la novela gráfica de La Sombra: Hitler's astrologer, donde entintaba a Kaluta. Pero sí de

algunos de sus episodios para The Punisher. Tampoco se ha traducido su novela gráfica sobre Vietnam, Hearts and minds, ni su adaptación de la película Rocketeer. Nos llegó su participación en la serie Batman: Heat, con un entretenido guión de Moench. Nadie se ha animado a recuperar su segunda (y brillante) etapa en Punisher, a principios de los noventa.

Ignoro si alguna de sus historietas para Penthouse llegó a traducirse pero sí que pudimos verle en Greyshirt, FanBoy, Wildcats y Tom Strong y en un decadente Enemy Ace, con guión de un no muy inspirado Ennis. Uno de sus mejores últimos trabajos, la adaptación de Gladiator (la novela de Wilie) con guión de Chaykin, permanece inédito.


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Duro como una roca Heath y su arte representan un estereotipo de los setenta del que no hemos conseguido librarnos. Me refiero al machote digno de toda confianza, un modelo masculino que ya se separa algo de los paternales roles anteriores (tipo John Wayne, para entendernos) pero todavía no se acerca al que le sucedería, ese pavo real que surge en los sesenta. La estirpe de Lee Marvin, Steve McQueen, Clint Eastwood o Burt Reynolds. Más o menos cool o de baratillo, representan a un hombre que no se avergüenza de su sexualidad ni de sus deseos y que empieza a expresarlos con toda la claridad que las nuevas libertades le permitían. Lógicamente, uno de los abanderados de esa nueva actitud es Hefner y su Playboy. Luego el discurso feminista nos aclararía que las conejitas eran unas obreras explotadas por el gran patrono blanco y que aquellos galanes eran poco menos que proxenetas o chulos poco camuflados. Y la etapa de los grandes machos llegaría a su fin. Aunque a algunos como a Eastwood todavía se les perdona la vida, no dejan de ser excepciones en un panorama que prima otros modelos más escurridizos. En realidad en torno al imperio que se montó Hefner había no pocos elementos que favorecían cambios reales. Heath siempre lo ha defendido y eso que pensaba que debía ser un tipo raro. Hasta que empezó a asistir a sus fiestas. En todo caso ese mundo que se transforma y desaparece, ese último brillo desinhibido de los setenta está muy presente en el trabajo del dibujante. En la

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fortaleza que emana de sus protagonistas, en su eterna seguridad, en la firmeza casi pétrea con que los sitúa. Sus héroes son más que reales, expresan un ideal casi inalcanzable, demuestran una autoconfianza contagiosa. “Process of elimination” es paradigmático en este sentido. Está protagonizado por un auténtico chulazo de los setenta, con sus impecables pantalones de pata de elefante, que liquida a su hermosa mujer y a sus encantadores niños para escaparse con una seductora secretaria. Aunque el inesperado final tiende a “justificar” sus actos, amparándolos bajo una perversa forma de compasión, la clave psicológica que activa el relato es más universal. Es la eterna lucha entre la vida matrimonial, estable y estabulada, frente al cazador indiscriminado, la fidelidad frente a la aventura. Y ya sabemos por qué van a tomar partido los héroes de Heath. Sin dudarlo. Cuando con más de cincuenta años se pone a dibujar Lone Ranger para los periódicos, Heath exhibe todo lo que sabe y nos ofrece su visión del mundo. Realiza una tira de aventuras clásica pero actualizada, con una gama de detalles que luego desaparecían en una descuidada reproducción. Pero a él no le importaba, fue su última oportunidad para volver al género del que se había enamorado siendo un crío, el western. Introduce personajes históricos, de Mark Twain al general Custer, y nos apabulla con su limpieza técnica, con sus claroscuros y su eficaz narrativa.

Carne y acero Heath es uno de los grandes y sin embargo en muchos libros aparece citado a causa de una anécdota insignificante. Una de sus viñetas en Haunted Tank fue copiada por Lichtenstein y la encontramos en uno de los cuadros del pintor pop. Mientras los vampiros del arte popular revolotean a sus anchas los auténticos creadores permanecen en la sombra esperando un reconocimiento que no acaba de llegar. La exposición inaugurada en el Solleric constituye el esfuerzo más serio por agrupar y mostrar de forma ordenada el trabajo más representativo de Heath. Incluía algunas planchas y portadas de los cincuenta, páginas de Sea Devils, episodios completos de Haunted Tank, Sargento Rock, National Lampoon, Warren (con varias de sus historietas con Bruce Jones), etc. Sumen a ello algunos de sus dibujos para las compañías de animación en las que trabajó a finales de los ochenta o ilustraciones realizadas con apenas veinte años y que aún conserva, entre otras muchas sorpresas y comprenderán que los años que hemos dedicado a organizar esta muestra han merecido la pena. Se ha producido un catálogo donde se recogen todas las obras expuestas, escaneadas con sumo cuidado, y un extenso texto biográfico. Ya está confirmada la reedición americana, a cargo de IDW. Los mismos que el pasado año publicaron nuestros catálogos de Buscema y Wood. Lujosos volúmenes que se agotaron a las pocas semanas de su salida al mercado. Florentino Flórez


22. Penny Century

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Las TI-Girls han vuelto!! Penny Century por fin lo ha conseguido, tras toda una vida luchando denodadamente por ello al fin ha logrado superpoderes. Tal cosa, la aparición de una nueva superheroina, parece que debería de congratularnos al género humano en general, al menos a la gente de bien, sin embargo algo se ha torcido por el camino y la nueva Penny Century no solo viene guerrera sino que ha decidido engrosar las filas de las malas. Quizás sólo el regreso de las TI-Girls, un veterano y olvidado súper grupo de heroínas de la edad de plata, pueda poner coto a sus desmanes. Sino… ¡que Dios nos coja confesados!. Cuando La Cúpula dio a conocer al aficionado español la obra de Jaime y Beto Hernández, en el ya lejano 1987, pronto quedó claro que ambos hermanos habían contactado con un sector, quizás no muy amplio pero sí fiel, de lectores. Un sector que se sentía ajeno al tebeo de superhéroes ya predominante pero que tampoco se veía especialmente atraído por otras alternativas como podía ser el underground del que se sentían repelidos por su violencia y feísmo. Hablando en plata, las historietas de los Hernández adquirieron casi de forma automática la condición de “tebeo de culto”. Uno de los grandes atractivos de los tebeos de ambos hermanos era su carácter híbrido. La obra de Beto era básicamente un culebrón, pero en él abundaban los elementos más o menos fantásticos, empe-

zando por su propio emplazamiento, el mítico pueblo de Palomar, al que más de uno emparentó -ya se sabe que algunos lectores “serios” de tebeos siempre han disfrutado buscándole parientes “de calidad” al mediocon el Macondo de García Márquez. Las historietas de Jaime eran, formalmente, un tebeo de ciencia ficción que se desarrollaba en algún momento del futuro, un futuro en el que abundaban los robots y se viajaba a planetas lejanos. Cierto que bastaba con “rascar” un poco -es decir, leer los tebeospara ver que tales elementos “futuristas” no eran más que un decorado y que las historias que allí se contaban podrían haberse contado igualmente prescindiendo de ellos. Quizás por eso ambas series no tardaron en abandonar este carácter mestizo. Jaime, al que tengo más controlado, enseguida comenzó a dejar a un lado los elementos de ciencia ficción en sus tebeos que, básicamente, pasaron a narrar las andanzas de un grupo de adolescentes de origen mexicano en los Estados Unidos actuales y, especial-

mente, la agitada vida sentimental y social de sus dos protagonistas: Maggie Chascarrillo y Hoppey Glass. Alguna vez se hacía referencia al pasado “espacial” de alguno de los personajes, pero estaba claro que tales menciones no eran más que bromas entre Jaime y sus lectores más fieles sin ninguna incidencia en lo narrado. Quedaba sin embargo una superviviente de esta “etapa heroica”: Beatriz García, más conocida como Penny Century, “rubia” espectacular casada con H.R. Castigan, famoso por ser el hombre más rico del mundo y lucir una apreciable cornamenta (sin dobles sentidos ) recuerdo también de tiempos pasados. Beatriz tenia un deseo obsesivo, el de lograr ser una superheroina capaz de volar y todas esas cosas que se supone hacen los superhéroes de uno y otro sexo, en realidad por eso se había casado con el ya mayor y bastante soso Castigan. Sin embargo parece que hay cosas que ni con dinero, aunque sea mucho, resultan posibles. No hace mucho La Cúpula editó un tomo en teoría dedicado a Penny Century, pero sus fans debieron de sentirse francamente decepcionados tras su lectura pues su incidencia en lo que allí se contaba era mínima. En realidad tanto su titulo como su espectacular portada eran lo único en lo que Penny tenia protagonismo. Quizás por eso Jaime se sintió en cierta forma obligado a dar una alegría tanto al sector más nostálgico de sus lectores como a la propia Penny que lograba, ¡al fin!, el sueño de su vida.

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Wendigo 121-122  

Avance del número 121-122 de la revista sobre cómic El Wendigo (otoño 2013).

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Avance del número 121-122 de la revista sobre cómic El Wendigo (otoño 2013).

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