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Un Mundo de Aventuras


La Fábrica de nubes

Por: Luis Fernando Isaza Robledo Esta es una publicación de ShowPlace Cll 147 # 7-52. Bogotá. Colombia. Tel 6-33-29-20 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS Prohibida su reproducción parcial o total, en cualquier forma, sin permiso previo de ShowPlace. Tercera Edición. Bogotá, Marzo de 2014 ISBN 958-97410-6-1 Texto: ShowPlace Ilustración: Maria de Pilar Rodríguez D. Diagramación: Richard Daza R. Contenido Pedagógico La Ciudad

Un Mundo de Aventuras


-¿ ónde se habrá metido esa niña?- preguntó su mamá, desde ayer salió de casa y aún no ha regresado. -¿Y porqué la enviaste?- preguntó su papá. - A recoger limosna, por lo menos para poder comprar algo de comer mientras conseguimos algún lugar donde trabajar.-

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osita y sus papás habían llegado a la ciudad la noche anterior, cargando sobre sus espaldas todo lo que tenían: un colchón, dos mantas de algodón y un par de ollas donde guardaron el plátano, la yuca y el último pollo cocido que les quedaba y que había sido su comida durante los cuatro días de viaje.

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egaron al cambuche de Pedro, el tío de Rosita. Era un pequeñísimo lote con piso en tierra, encerrado por cajas de cartón y cubierto por un par de tejas de zinc que él había encontrado tiradas en una construcción abandonada. Pero a pesar de todo su casa tenía grandes lujos : una estufa a gas y un magnífico televisor.

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- ero es verdad mamá- dijo la niña - allá abajo están las fábricas de nubes- Pues venga y nos muestra - dijo el papá con gran desconfianza y disgusto - y si no están le damos una paliza.-

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nas horas más tarde llegó la niña. Al verla, sus padres que estaban sumamente preocupados, la regañaron sin descanso y sólo dejaron de hacerlo cuando vieron cómo de sus ojos trasnochados y tristes salían lágrimas que después rodaban por sus mejillas. - ¿Pero cómo se le ocurre llegar a estas horas?- le decía su madre. - ¡Y ni siquiera trae nada para comer !- le gritaba su padre.

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- ero mami, pero papi - contestó la niña sollozando, - es que me perdí.- No sabía donde estaba y creo que pude volver aquí de puro milagro.Luego, comenzó a relatar su aventura.

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- uando salĂ­ de casa y baje por la colina, me invitaron a subir en una linda carroza halada por un viejo y dulce caballo llamado "Plata". La carroza era hermosa, con espejos para ver hacia todos lados y decorada con un gran corazĂłn rojo cruzado por flechas de lindos colores y un mensaje que decĂ­a "Te amo Milady ".

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- urante el viaje me senté atrás con Silvestre, un joven que me enseñaba muchas cosas. - Este es el centro - me dijo cuando llegamos a un lugar lleno de edificios muy altos. - ¿El centro de qué ? - le pregunté. - Pues el centro del mundo- me contestó. - Desde allá arriba se puede ver todo el mundo y uno está en todo el centro.-

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- - ¿ toda esta gente quién es ?- pregunté. - Son los financistas - me contestó, -los que mandan aquí en el centro. Ellos la llaman la zona financiera.Cuando paró la carroza y Silvestre y su amigo comenzaron a recoger el papel de las canecas de la calle, le pregunté donde podría encontrar alguien que me regalara algo de dinero. - Aquí nadie da nada , me dijo, - espere que ahora vamos al norte. -

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ás adelante llegamos a una zona llena de almacenes. También había mucha gente. - ¿Y porqué hay tantos almacenes aquí?- pregunté. Porque es la zona comercial - me contestó Silvestre. Aquí puedes comprar desde un alfiler hasta un carro.-

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-¿ quién compra todo esto? - Pues los financistas y sus familias- replicó - y también los comerciantes, los que trabajan en los almacenes.Cuando la carroza paró de nuevo, me bajé e intenté pedir limosna, pero nadie me dio nada. - Aquí tampoco le darán nada - me dijo Silvestre. - Si quiere pedir, espere que ahora vamos al norte. Allí de pronto consigue.-

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espués de recoger el cartón, la carroza caminó por mucho tiempo hacia el norte. Atravesó vías y parques. Mientras más al norte, las calles se hacían más grandes y las casas y edificios mucho más elegantes. Algunos eran de ladrillo. Otros eran brillantes, como construidos de piedras finas. 13


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a tarde, llegamos a un lugar lleno de hermosos edificios, con jardines y parques. También había palacios por todos lados como los que veíamos en la televisión. Estaba emocionada pues jamás había visto algo así. - ¿Y dónde estamos? - pregunté. - Es la zona residencial- me contestó Silvestre - Aquí viven los financistas y los comerciantes y toda la gente importante.Pero no había casi nadie en las calles, así que tampoco pude conseguir dinero.


- ejor Rosita, la llevo a la zona Rosa me dijo Silvestre con cierta risa burlona. - Esa zona me va a gustar mucho- le dije, pensando que se estaba burlando de mí. Pero cuando llegamos allí, entendí que realmente así se llamaba. Todo era color de rosa, como en un cuento de hadas. Almacenes hermosos, calles de colores, edificios brillantes, luces, muchas luces por todos lados.

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llí me dejaron, así que comencé a caminar sin saber exactamente hacia donde iba. Y pasó algo extraordinario: nunca se hizo de noche. Así que después de caminar y caminar entré a un gran centro de diversiones salí de nuevo a la calle y me di cuenta con sorpresa, que estaba amaneciendo.

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e dio mucho miedo. Tenía que volver rápidamente a casa. Entonces traté de caminar regresando por el camino que había llegado. Con el poco dinero que reuní tomé un bus que viajaba por la gran calle por donde habíamos llegado. Reconocí de nuevo la zona comercial y después al Centro y me baje cerca al lugar donde Silvestre y su carroza me habían recogido. 17


l subir por la colina para llegar a casa, mire hacia atrás y quedé pasmada. Allí abajo, está justo lo que nuestro pueblo necesita para resolver sus problemas: una fábrica de nubes. Es la solución para que vuelvan las lluvias a nuestro pueblo y podamos regresar y vivir como antes.

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- iña mentirosa - dijo el papá - tratando de inventar todos estos cuentos. Que la carroza, que el Centro del Mundo, que la zona comercial, que la Zona Residencial, que la Zona Rosa donde nunca se hizo noche y ahora que las fábricas de nubes…- Y nosotros aquí esperando que trajera algo de comer -

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osita y sus padres habían llegado aquí huyendo de su pueblo. En primer lugar, la sequía arruinó todas las tierras y los cultivos. Después la guerra llegó hasta sus casas y ya nadie vivía tranquilo. Así que decidieron dejarlo todo y viajar a la ciudad en busca de nuevas oportunidades.

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a niña tenía razón. Allí estaban. La zona industrial, justo detrás de la colina donde vivían, era una verdadera fábrica de nubes.

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o que la niña no sabía era que éstas, eran nubes de desechos y contaminación que de nada servirían para resolver el problema de su pueblo. Eran nubes producto de la industrialización y de la vida moderna.

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os papás de Rosa se miraron y sintieron una tristeza profunda. Se dieron cuenta que todo lo que la niña había contado era su propia versión de una ciudad que apenas comenzaba a conocer.

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se día los papás de Rosita hicieron una promesa de vida. No volverían a dudar de su hija ni a maltratarla. Porque no importa lo que diga, un niño siempre dice la verdad. 24


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Cuento La Fábrica de Nubes