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Revista editada en colaboración con M I G U E L A U G U S T O C A S TA Ñ E D A : C É D U L A S P R O F E S I O N A L E S Y T Í T U L O S E L E C T R Ó N I C O S EDITORIAL

POR QUÉ DEBEMOS APOYAR LA REFORMA EDUCATIVA ¿DEROGAR LA REFORMA EDUCATIVA? Manuel Gil Antón

LA REFORMA EDUCATIVA: UNA VIOLACIÓN FLAGRANTE A LOS DERECHOS HUMANOS Carlos de Buen Unna

CRÓNICA DE UN DESASTRE EDUCATIVO ANUNCIADO Carlos Elizondo Mayer-Serra ENTREVISTA

ESTEBAN MOCTEZUMA BARRAGÁN: “Si no cuidamos a los jóvenes, no tendremos futuro”

CÓMO TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN José Antonio Marina

DAVID CALDERÓN PRESIDENTE DE MEXICANOS PRIMERO

Claroscuros de la reforma educativa

POSICIONES: El papel del Estado en el cambio educativo. Jesús Manso

$50.00

Año 1. Julio - Agosto 2018, Núm. 06


EDITORIAL POR QUÉ DEBEMOS APOYAR LA REFORMA EDUCATIVA

A

finales de 2012 se inició

políticas o gremiales, no como premio

infraestructura para la conectividad y

un intenso debate legisla-

por asistir a un mitin, sino en la evalua-

espacios de usos múltiples.

tivo en el que se escucha-

ción, la idoneidad de los conocimientos

ron voces de todos los

y las capacidades del personal docente,

como finalidad fortalecer el Sistema

sectores. La finalidad era

directivo y de supervisión. Se basa en

Educativo Mexicano y beneficiar, de

impulsar, debatir y aprobar la reforma

calificaciones que miden los conocimien-

forma directa, a más de 30 millones

constitucional en materia de educación,

tos mediante pruebas estandarizadas.

de alumnos de educación básica y

Los pilares mencionados tienen

educación media superior, así como

cuyo decreto fue publicado en el Diario

En lo que al modelo educativo se

Oficial de la Federación el 26 de febrero

refiere, éste busca innovar el mapa cu-

ofrecer oportunidades de desarrollo y

de 2013.

rricular y las estrategias didácticas para

acceso a estímulos y recompensas a

que los niños aprendan a aprender.

casi un millón y medio de docentes que

Esta reforma fue una de las más controvertidas del sexenio, dado que

Se busca que los pequeños cuenten

imparten clases dentro de la educación

arrebató al sindicato una serie de pre-

con una progresión de lo aprendido,

rrogativas que, a la fecha, una importante sección de éste no se resigna a perder. La reforma está basada en tres pilares fundamentales: la capacitación docente, el modelo educativo y las escuelas dignas equipadas.

desde preescolar hasta bachillerato, y

Fortalecer el Sistema Educativo

se incorpora el desarrollo de habilida-

Mexicano, por tanto, debe ser prioridad

des socioemocionales de los estudian-

del Estado mexicano para que, a par-

tes. Se contempla un espacio curricular

tir del mismo, el gobierno, en coor-

para que las escuelas ejerzan mayor

La capacitación docente ha sido el

contenidos educativos a las necesida-

dinación con la iniciativa privada y la sociedad, puedan generar una base de oportunidades iguales e incluyentes a todos los jóvenes mexicanos y garantizar que éstos tengan acceso a herramientas que la complejidad del presente y la incógnita del futuro requieren.

autonomía, adaptando y desarrollando

elemento de la reforma más complica-

des y los contextos específicos de los

do. Exigió crear, a nivel constitucional,

estudiantes y su medio.

un servicio docente, cuya operación se

Respecto de las escuelas dignas y

señala y se explica en la Ley General del

equipadas, es imprescindible mencionar

Servicio Profesional Docente, promulga-

el programa Escuelas al Cien, a través

da más tarde.

del cual se busca dignificar la infraes-

Dicho servicio depende de evalua-

tructura física educativa para que los

ciones en virtud de las cuales cualquier

estudiantes tengan mejores escuelas.

docente podrá ingresar, obtener una

Con dicho programa se inició la reha-

promoción y permanecer en el servicio

bilitación de las condiciones físicas o

público educativo, así como tener acce-

de equipamiento de las escuelas más

so a una capacitación constante.

necesitadas de todo el país, atendiendo

El Servicio Profesional Docente está

a ciertas áreas prioritarias como la

enfocado en establecer un marco de

seguridad estructural y las condiciones

inclusión y diversidad para mejorar la

generales de funcionamiento, sistema

calidad de la educación y el desarrollo

de bebederos, accesibilidad para asegu-

integral de los educandos. El nuevo ser-

rar la inclusión de personas con disca-

vicio busca mejorar y asegurar un nivel

pacidad a las instalaciones educativas,

suficiente de desempeño en la práctica

servicios sanitarios, mobiliario y equipo,

profesional, no con base en actividades

áreas de servicios administrativos,

obligatoria.

¿Que la reforma requiere ajustes? Sin duda. ¿Que la reforma ha sido aplicada de manera irregular e, incluso, deficiente en algunas entidades federativas? Sin duda. Pero esto no debe hacernos perder de vista la trascendencia que tiene para asegurar una cobertura completa y una calidad que cumpla con los más altos estándares para incentivar la formación de ciudadanos que impulsen y fomenten el desarrollo de nuestro país. Ángel M. Junquera Sepúlveda Director

El Mundo de la Educación

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DIRECTORIO DIRECTOR GENERAL Ángel M. Junquera Sepúlveda director@elmundodelaeducacion.mx DIRECTOR ADMINISTRATIVO Carlos Alamán Bueno CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN F. Javier Sánchez Campuzano Gonzalo Linage Arechaga Andrés Sánchez Abbott ABOGADO GENERAL Manuel E. Forcada Warren PRESIDENTA DEL CONSEJO EDITORIAL Pilar Baptista Lucio CONSEJO EDITORIAL Alejandro Almazán Zimerman, Germán Álvarez Mendiola, Eduardo Andere Martínez, César Iván Astudillo Reyes, Concepción Barrón Tirado, Luis Castro Obregón, María Eugenia Chaoul Pereyra, Fernando Díaz Castañares, Héctor Faya Rodríguez, Carlos Fernández Collado, Albert Ferré Cardona, Adrián de Garay, Manuel Gil Antón, Gerardo Laveaga, Javier Loredo Enríquez, Mario Molina, Carlos Ornelas, José Ángel Pescador Osuna, Sylvia Schmelkes, Daniel Yoffe Brener y Margarita Zorrilla Fierro EDITOR RESPONSABLE Luis Arturo Pelayo Gutiérrez editor@elmundodelaeducacion.mx DIRECTORA DE ARTE Marcela Velázquez Aíza FOTOGRAFÍA María Teresa Sánchez CORRECCIÓN DE ESTILO Julio Ulises Gallardo Sánchez ADMINISTRACIÓN Melchor Tinoco e Hilda Castro VENTAS DE PUBLICIDAD Marimar Islas mislas@elmundodelaeducacion.mx Pilar García Lovera pilar@elmundodelaeducacion.mx SUSCRIPCIONES suscripciones@elmundodelaeducacion.mx Teléfonos y Fax: 5559-2250, 5575-6321 y 5575-4935 info@elmundodelaeducacion.mx www.elmundodelaeducacion.mx El Mundo de la Educación, edición núm. 6, julio-agosto de 2018, es una publicación bimestral editada por Revista El Abogado, S.A. de C.V., Santa Catalina 416, Col. Insurgentes San Borja, Del. Benito Juárez, México, D.F., C.P. 03100, Tel. (55) 5559-2250, www.elmundodelaeducacion.mx, info@elmundodelaeducacion.mx, y Wolters Kluwer, S.A., Collado Mediano 9, C.P. 28231, Las Rozas - Madrid (España), Tel. +34 902 250 500, www.wolterskluwer.es, clientes@wke.es. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo núm. 04-2016-101117071400-102. Licitud de Título y Licitud de Contenido en trámite. Permiso SEPOMEX en trámite. Impresa por Grupo Infagon, Alcaicería 8, Col. Zona Norte Central de Abastos, México, D.F., C.P. 09040. Tel. 5640-9265. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la editorial.

Revista editada en colaboración con


CONTENIDO JULIO-AGOSTO 2018 VENTANA A LA EDUCACIÓN 4 ¿Asistente o ponente? Luis Medina Gual

OPINIÓN 34 ¿Derogar la reforma educativa? Manuel Gil Antón

PORTAFOLIO 6 Se presenta El Mundo de la Educación Diana Reyes

56 ¿Qué le depara a México la prueba PISA 2018? Patricio Ávila

8 La investigación educativa ante el proceso electoral 2018 11 Entregan la Medalla al Mérito Docente Jaime Torres Bodet a José Ramón Cossío Díaz

58 El papel del Estado en el cambio educativo: ¿actor protagonista, secundario o figurante? Jesús Manso

POSICIONES 36 Cómo transformar la educación. Decálogo para la gestión del cambio José Antonio Marina 50 El docente como agente de cambio José Luis Soler

ENTREVISTAS 12 David Calderón, presidente de Mexicanos Primero Claroscuros de la reforma educativa

LEGISLACIÓN 46 La reforma educativa: una violación flagrante a los derechos humanos Carlos de Buen Unna 70 LIBROS

28 Esteban Moctezuma Barragán: “Si no cuidamos a los jóvenes, no tendremos futuro” 64 Miguel Augusto Castañeda Cédulas profesionales y títulos electrónicos REPORTAJE 20 10 por la Educación Alejandro Almazán Zimerman

OPINIÓN 26 Crónica de un desastre educativo anunciado Carlos Elizondo Mayer-Serra

El Mundo de la Educación

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Ventana a la educación

¿Asistente o ponente?

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niciamos esta edición con una breve reflexión sobre los congresos. En este sentido, mi invitación es que intentes ir no sólo como asistente sino como ponente. Por lo general existe una gran probabilidad de presentarse a los congresos con un trabajo original. Los pros de hacer esto son muchos. Aunque generalmente es fácil darse cuenta del beneficio económico de ser ponente (el costo de la inscripción suele ser mínimo), lo importante es interactuar con otros participantes que abordan temas similares. Imagina la retroalimentación que podrá recibir tu investigación. Si es la primera vez que presentas una ponencia y quieres foguearte, quizá lo mejor será que busques un evento de tamaño mediano en el que ya hayas participado y que consideres

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que hace un match ideal contigo. ¡Es una gran experiencia! Ahora bien, ¿qué congresos hay en puerta a los que valdría la pena asistir? Sin lugar a dudas, uno ya clásico es el Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) organizado por el Tecnológico de Monterrey, con sede en Nuevo León, Monterrey. Este congreso funge como un espacio para conocer las grandes tendencias en el campo de la educación. En esta edición, el CIIE se realizará del 10 al 12 de diciembre y abordará los siguientes tópicos: tendencias educativas como la gamificación, el aula invertida, el movimiento makers, tecnologías educativas como los MOOC, el movimiento

Luis Medina Gual*

BYOD y la analítica del aprendizaje, la gestión de la innovación educativa con discusiones sobre indicadores y metodologías para la innovación educativa, innovación académica de la salud y formación a lo largo de la vida. Por otra parte, también son interesantes las actividades gratuitas y de fácil acceso (a través de internet) que promueve el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Basta con estar suscrito a las diferentes redes del COMIE para conocer a detalle actividades de diferentes temáti-

cas para todo público. Se pueden encontrar desde diálogos con representantes de los distintos aspirantes a la Presidencia (ahora que estuvimos en periodo de elecciones), hasta discusiones sobre equidad, evaluación, currículum, etcétera. Vale mucho la pena estar al pendiente. * Doctor en evaluación educativa y profesor investigador de la Universidad Iberoamericana. Contacto: medinagual@gmail.com.


Nuevos miembros del Consejo Editorial de

Damos la bienvenida a dos nuevos integrantes de nuestro Consejo Editorial:

Mario Molina

Sylvia Schmelkes


Portafolio

Diana Reyes

Se presenta

E

n un momento coyuntural, en que la educación será de vital importancia para lograr la transformación de México, se presentó la revista bimestral El Mundo de la Educación. El evento fue convocado por su director general, Ángel M. Junquera Sepúlveda, y por la presidenta del consejo editorial de la publicación, Pilar Baptista Lucio, y se llevó a cabo en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología. Asistió como testigo de honor Otto Granados Roldán, secretario de Educación Pública, quien estuvo acompañado de Margarita

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El Mundo de la Educación

Margarita Zorrilla, Ángel Junquera, Otto Granados, Pilar Baptista y Gerardo Laveaga

Zorrilla, ex consejera del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), y Gerardo Laveaga, director del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), ambos miembros del consejo editorial de la revista. El Mundo de la Educación es una publicación bimestral única en su género en nuestro país, editada en colaboración con la célebre revista española Cuadernos de Pedagogía, con la que pretende convertirse en un foro de encuentro entre alumnos y maestros, sindicalistas y políticos, estudiosos de las ciencias pedagógicas y todo aquel especialista que tenga alguna relación con la educación.

Ángel Junquera, director del proyecto, aseguró que se trata de un esfuerzo de académicos, empresarios y servidores públicos que comulgan con la idea de que la educación entraña valores y tendencias e implica el bagaje con el que se busca dotar de felicidad a niños y jóvenes, mediante su desa-

rrollo pleno, para conformar un proyecto exitoso de nación. Al reflexionar sobre qué se debe enseñar a los menores y cómo se debe apoyar a los adultos, indicó que si bien esa es una facultad de los legisladores, éstos no pueden hacerlo sin la participación de los padres de familia y de expertos en pedagogía. Destacó que una política educativa eficaz exige debates y discusión, por lo cual es crucial contar con vehículos como esta revista. Asimismo, reconoció la participación activa de los integrantes del consejo editorial, agudos observadores y críticos implacables del sistema y autores de significativas contribuciones, con visiones que ayudan y robustecen el debate nacional. La revista pretende sumar las voces de maes-


tros rurales, dirigentes sindicales, empresarios, representantes de la sociedad civil y de todos los que dedican y entregan su vida a la educación. Por ese motivo, Ángel Junquera incitó a los asistentes a participar, a sumarse al proyecto y a proponer ideas que impulsen las diversas ramas de la educación, desde planes de estudios hasta innovaciones tecnológicas. Por su parte, Pilar Baptista destacó el compromiso de informar sobre los avances de los organismos que trabajan a favor de la inclusión, la equidad y la calidad educativa, así como de la educación indígena y del adulto. Dejó asentado que el contexto educativo es sumamente complejo, pues señaló que a aproximadamente 30% de la población mexicana le está negada la educación formal como estudiante. Añadió que, desde un ángulo periodístico y fundamentado, la revista aspira a generar controversia y debate, pero también a dar visibilidad a personas e instituciones que son protagonistas y hasta héroes de la educación. Al compartir algunos planteamientos sobre la revista, Margarita Zorrilla hizo un recuento de los ejes de los primeros

seis números que lleva la publicación y destacó la importancia de estar informados y de difundir el conocimiento. A su vez, consideró que las soluciones educativas no son únicas, ni mágicas, por lo que es necesario contar con un abanico de posibilidades y analizar las experiencias externas como fuentes de inspiración. Por su parte, Gerardo Laveaga refirió que uno de los retos de la revista El Mundo del Abogado —publicación con 20 años de vida en México, a partir de la cual vio la luz El Mundo de la Educación— ha sido conjuntar la visión académica con la perspectiva periodística; asimismo, detalló que uno de las razones del éxito de esa revista ha sido su pluralidad y afirmó que con base en ese esquema también funcionará El Mundo de la Educación.

Finalmente, el secretario de Educación Pública dijo que la revista enriquecerá de forma inteligente, ecuánime e informada, la discusión sobre la educación. La alianza con la revista Cuadernos de Pedagogía ampliará y diversificará el conocimiento sobre lo que pasa con la educación en el mundo. Durante su intervención también compartió algunas reflexiones sobre la reforma educativa y los desafíos que afronta para lograr el desarrollo de nuestra nación. Indicó que durante muchos años México vivió entre la simulación, la inercia y la frustración; se escolarizaba, pero no se educaba. Ante las críticas a la reforma aclaró que los datos duros desmienten las ocurrencias emitidas por los opositores, ya que la reforma educativa es la mejor valorada en todas las encuestas nacionales,

y aseguró que se empiezan a observar cambios positivos en la calidad y en el desempeño del magisterio. “Gracias a esta reforma pasamos de un sistema opaco y discrecional en la profesión docente a otro basado en el mérito, la transparencia y el esfuerzo… Una reforma educativa es demasiado importante como para sacrificarla por los intereses de coyuntura”, puntualizó. Durante el lanzamiento oficial de El Mundo de la Educación se refrendó el compromiso de cada uno de los colaboradores de convertir la revista en una opción de análisis, crítica y propuestas, en la que todas las voces pueden expresar sus opiniones. A partir de 2019 su periodicidad será mensual y migrará con mayor énfasis a versiones adaptadas a las nuevas tecnologías y a las redes sociales.

El Mundo de la Educación

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Portafolio

La investigación educativa ante el proceso electoral 2018

C

Giovanna Valenti Nigrini, Elsie Rockwell Richmond, Patricio Solís Gutiérrez, Teresa Bracho González y Germán Álvarez Mendiola

on el título “La investigación educativa ante el proceso electoral 2018. Reflexiones y propuestas para el futuro”, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C. (COMIE), organizó, durante mayo y junio pasados, una serie de foros en diversas sedes a lo largo de toda la República mexicana, en los que participaron los expertos de la educación de nuestro país, con el objetivo de

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impulsar el debate informado sobre los problemas educativos en el periodo de campañas electorales. Los temas abordados en esta oportunidad constituyen, indiscutiblemente, una agenda de las cuestiones prioritarias que se deben atender en materia educativa no sólo durante la próxima administración sino en las próximas décadas (habrá que estar atentos a la publicación de las memorias del evento).

El programa completo de los foros incluyó las siguientes discusiones: Desigualdad, calidad y política educativa en México Patricio Solís Gutiérrez, El Colegio de México; Giovanna Valenti Nigrini, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco; Elsie Rockwell Richmond, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Teresa Bracho

González, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; Germán Álvarez Mendiola, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa. Gobernanza, políticas y gestión en el sistema educativo mexicano: frente a las elecciones de 2018 Pedro Flores Crespo, Universidad Autónoma de Querétaro; Miguel Ángel Izquierdo, Universidad Peda-


gógica Nacional, Campus Morelos; Julieta Espinosa Meléndez, Universidad Autónoma del Estado de Morelos; Cony Brunhilde Saenger Pedrero, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Inclusión, equidad y violencia escolar en la educación media superior y superior Ragueb Chain Revuelta, Universidad Veracruzana; Adrián de Garay Sánchez, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco; Rodolfo Cruz Vadillo, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla; Rocío López González, Universidad Veracruzana; Jessica Badillo Guzmán, Universidad Veracruzana; Alberto Ramírez Martinell, Universidad Veracruzana; Rosalba Ramírez García, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Denise Hernández y Hernández, y Miguel Pasillas Valdez, Universidad Nacional Autónoma de México; Jeysira Dorantes Carrión, Universidad Veracruzana; Miguel Casillas Alvarado, Universidad Veracruzana; Rosío Córdova Plaza, Universidad Veracruzana; Angélica Garnica Sosa, Universidad Autónoma

Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. Evaluación de los aprendizajes y de los docentes en la educación básica Annette Santos del Real, Centro de Estudios Educativos; Eduardo Weiss Horz, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Eduardo Backhoff Escudero, Universidad Autónoma de Baja California; Antonia Candela Martín, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Iliana Reyes Robles, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa. ¿Masificación o derecho de la juventud a la educación superior? Roberto Rodríguez Gómez, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México; Yengny Marisol Silva Laya, Universidad Iberoamericana; César Silva Montes, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; Evangelina Cervantes Holguín, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

El modelo educativo 2017, el currículo y el aprendizaje: perspectivas críticas Juan Fidel Zorrilla Alcalá, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Juan Manuel Piña Osorio, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Rosa María Torres Hernández, Universidad Pedagógica Nacional; Sebastián Pla Pérez, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Mauro Solano Olmedo, Colegio de Bachilleres de la Ciudad de México. Los profesores del sistema educativo mexicano: formación, actualización y prácticas académicas en educación básica y media superior Etelvina Sandoval Flores, Universidad Pedagógica Nacional, Ajusco; Patricia Ducoing Watty, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México; Rodolfo Ramírez Raymundo, Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República; Yazmín Cuevas Cajiga, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma

de México; Lucila Parga Romero y Héctor Reyes Lara, Universidad Pedagógica Nacional, Ajusco. Educación y trabajo: situación actual y perspectivas José Navarro Cendejas, Centro de Investigación y Docencia Económicas; Estela Ruiz Larraguivel, Universidad Nacional Autónoma de México; Jordi Planas Coll, Universidad de Guadalajara; María de Ibarrola Nicolín, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa. Sociedad, economía y políticas de ciencia y tecnología Alejandro Canales Sánchez, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Gabriela Dutrénit Bielous, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco; Rosalba Ramírez García, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Mery Hamui Sutton, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco.

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Educación de jóvenes y adultos: rezago educativo y alfabetizaciones Judith Kalman Landman, Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, Unidad Coapa; Ana María Méndez Puga, Facultad de Psicología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gloria Hernández Flores, Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México; Leonel Zúñiga Molina, Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe. Financiamiento educativo. Retos y alcances para una educación con calidad y con justicia Javier Mendoza Rojas, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Alejandro Márquez Jiménez, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Héctor V. Robles Vásquez, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; Lourdes Chehaibar Nader, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la

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Educación, Universidad Nacional Autónoma de México. El acceso a la educación superior pública, ¿derecho, mérito o suerte? Emilio Blanco Bosco, El Colegio de México; Roberto Rodríguez Gómez, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México; Christopher Ballinas Valdés, Instituto Tecnológico Autónomo de México; Carlota Guzmán Gómez, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Universidad Nacional Autónoma de México; Dinorah Miller Flores, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco. La formación y actualización de profesores en México. Avances, retrocesos y propuestas Leticia Pons Bonals, Universidad Autónoma de Querétaro; Mariela S. Jiménez Vázquez, Universidad Autónoma de Tlaxcala; Pedro J. Canto Herrera, Facultad de Educación, Universidad Autónoma de Yucatán; Graciela Cortés Camarillo, Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán; Julio Estrella González, Escuela Normal Rodolfo Menéndez de la

Peña; Jesús Enrique Pinto Sosa, Facultad de Educación, Universidad Autónoma de Yucatán. La evaluación del trabajo académico en la educación superior Martin Ricker Reymann, Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México; Esteban Krotz Heberle, Universidad Autónoma de Yucatán; Carlos Arámburo de la Hoz, Dirección General de Asuntos del Personal Académico, Universidad Nacional Autónoma de México; Mario Rueda Beltrán, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México; Norma Rondero López, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco; Roberto Rodríguez Gómez, Seminario de Educación Superior, Universidad Nacional Autónoma de México; Edna Luna Serrano, Universidad Autónoma de Baja California; Héctor Vera Martínez, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Universidad Nacional Autónoma de México. Equidad y educación Emilio Blanco Bosco, El Colegio de México;

Guadalupe Mendoza Zuany, Instituto de Investigaciones en Educación, Universidad Veracruzana; Rosa María Torres Hernández, Universidad Pedagógica Nacional; Carlos Rodríguez Solera, Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México; Marisol Silva Laya, Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación, Universidad Iberoamericana Ciudad de México. El alcance de las estrategias de evaluación en el sistema educativo para la justicia social: equidad e inclusión Juan Carlos Silas Casillas, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente; José de Jesús Luján Salazar, Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; Diana Sagástegui Rodríguez, Departamento de Estudios en Educación, Universidad de Guadalajara; Gerardo Bernache Pérez, Consejo Interinstitucional de Investigación Educativa, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Liliana Lira López, Universidad Marista de Guadalajara.


Portafolio

Entregan la Medalla al Mérito Docente Jaime Torres Bodet a José Ramón Cossío Díaz

E

l 16 de mayo pasado, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México reconoció, entre otros académicos, al ministro de la Suprema Corte de Justicia, José Ramón Cossío Díaz, con la Medalla al Mérito Docente Jaime Torres Bodet 2018 en la categoría de Educación Superior, al distinguirse de manera destacada en la defensa, la promoción y el desarrollo de la formación de los alumnos. A continuación reproducimos un fragmento del discurso de agradecimiento pronunciado por el ministro en esa oportunidad: “[…] El día de ayer, cuando estaba preparando las palabras, que muy gentilmente me pidieron expresar esta mañana, revisé los discursos que don Jaime Torres Bodet dio en sus dos periodos como secretario de Educación Pública de nuestro país, los que van de 1943 a 1946, y los que van de 1958 a 1964. También, los que dio como director general de la UNESCO, de 1948 a 1952.

Foto: Canal Judicial

Encontré fascinante lo que don Jaime planteaba sobre la educación. Sin embargo, me pareció que en todo ello hay elementos nostálgicos, históricos, en sus discursos. Esto lo digo por la sencilla razón de que don Jaime estaba pensando cómo construir la mexicanidad, cómo construir patria, cómo acercarnos a nosotros mismos, cómo regresar a nuestras raíces sin perder el sentido de modernidad […] Hoy no competimos los mexicanos sólo contra los mexicanos por los puestos públicos, por los empleos, por la productividad, por los mejores salarios. Hoy competimos entre nosotros, pero también competimos con el mundo. Me parece que un proyecto educativo que no entienda —y en estos tiempos sería impensable no entenderlo— que esta-

mos compitiendo globalmente, que los empleos se mueven en distintos lugares, que nuestra gente tiene que saber, no sólo para ser exitosos entre nosotros, sino para ser exitosos en el mundo, es un proyecto educativo que no está comprendiendo el mundo tal cual es, sino el mundo tal como quisiéramos que fuera. Conservemos lo mexicano, conservemos la mexicanidad, conservemos la nacionalidad, pero también seamos capaces de proyectarnos al futuro. Es decir, a nuestro presente, para tratar de construir —insisto— personas que no sólo en condiciones nacionales sino también en condiciones mundiales sean exitosas y tengan la posibilidad de ganarse la vida, de tener una vida digna, de ser buenos mexicanos, buenos padres de familia y buenos ciudada-

nos. Me parece que éste es el proyecto educativo de nuestro tiempo. En lo personal, me siento muy agradecido de que alguien reconozca la labor docente, esa labor un tanto ingrata. Hay que levantarse temprano, preparar la clase, lidiar no sólo con los alumnos sino también con los celulares —lo saben todos los que dan clases o son estudiantes—. Tenemos que saber manejar cualquier distractor y tratar de mantener continuamente la atención de quienes se encuentran tomando la clase. Me parece que como profesores les tenemos que dar a nuestros discípulos una esperanza —tal como quería Torres Bodet—, y algo sumamente importante: les tenemos que dar las herramientas para que aprendan a competir y a sobrevivir en un mundo global.”

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Entrevis ta

DAVID CALDERÓN PRESIDENTE DE MEXICANOS PRIMERO Gerardo Laveaga

Claroscuros de la reforma educativa Para David Calderón, cofundador y presidente ejecutivo de Mexicanos Primero, el problema de raíz de nuestro sistema educativo consiste en pretender cambiar lo que ocurre en las escuelas de educación pública obligatoria sin transformar las escuelas formadoras de maestros, que no han logrado aportar educadores profesionales. Así lo afirma al ofrecernos su visión sobre los problemas que enfrenta México en materia educativa. 12

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David Calderón estudió filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ciencias sociales en Florencia, como becario del Posgrado de Excelencia del CONACYT. Ha sido instructor comunitario en zonas indígenas de Oaxaca e Hidalgo y profesor de secundaria y preparatoria en la Ciudad de México. Su trabajo de docencia e investigación se ha concentrado en los campos de la ética aplicada, el cambio cultural, la política pública y la participación ciudadana, como catedrático de la UNAM, la Universidad Iberoamericana, el Tecnológico de Monterrey, el Instituto Interamericano de Seguridad Social y la Universidad de Chicago. Fungió como coordinador de Humanidades y director de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac y fue miembro de la Comisión Nacional de Bioética. Es secretario general del Consejo de Gobernanza de REDUCA (Red Latinoamericana por la Educación), integrada por 13 organizaciones de la sociedad civil en América Latina. El Mundo de la Educación

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Entrevis ta Qué es y qué hace Mexicanos Primero? Somos una iniciativa ciudadana, independiente y plural, que trabaja para que el derecho a aprender de todas las niñas, niños y jóvenes se cumpla en nuestro país. Esto se logra cuando todos llegan a la escuela listos para aprender; cuando permanecen y transitan por ella en tiempo y forma; cuando terminan, por lo menos, los 12 años de educación obligatoria. Es lo que llamamos “trayectorias completas”. ¿Basta con esto para que se cumpla el derecho a aprender? No. Todos los niños, niñas y jóvenes deben aprender lo que les es pertinente y relevante (lo que quieren y necesitan aprender, como lo señalan los documentos de la UNESCO) y desarrollar las actitudes y las

habilidades para seguir aprendiendo a lo largo de su vida. Todos pueden y deben participar activamente en su propia educación y su proceso de aprendizaje. A esto le llamamos la “triple inclusión”: estar incluidos en la escuela, estar incluidos en el aprendizaje y estar incluidos en las decisiones… ¿Cómo pretende Mexicanos Primero alcanzar este objetivo? Somos una unidad de investigación con registro formal en el CONACYT, que cada año publica un “Estado

de la educación en México”. En segundo lugar, comunicamos los hallazgos y las propuestas por los medios más efectivos —desde ruedas de prensa, artículos de opinión (alrededor de tres a la semana) e infografías hasta spots en televisión y cine—. Posteriormente, activamos a los distintos grupos para asumir su corresponsabilidad —desde encuentros con equipos técnicos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y los gobiernos estatales hasta

“Creer en Mexicanos Primero es darle sentido a la idea de que todos juntos podemos hacer un cambio hacia el despliegue de potencialidades y oportunidades para los mexicanos.” Cintya (Sustentabilidad)

Jeny Farías, directora de Operaciones; Jennifer O’Donoghue, directora de Investigación; David Calderón, presidente ejecutivo; Cintya Martínez, oficial de Sustentabilidad; Juan Alfonso Mejía, director general; Luz Romano, directora de Comunicación; Alejandra Plaschinski, directora de Estudios Jurídicos, y Carolina Durán, directora de Incidencia

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jornadas de diálogo con maestros, diplomados para directores, talleres para padres, conferencias para universitarios, voluntariado y activismo de calle—. Finalmente, realizamos estudios jurídicos sobre el avance y el cumplimiento de leyes e impulsamos litigios estratégicos para la efectividad y la reparación en el ejercicio del derecho a la educación de niñas, niños, maestros y familias en México. ¿Cómo surgió la asociación? Un grupo de amigos, algunos de los cuales nos conocimos como líderes de brigadas universitarias en el terremoto de 1985, nos reunimos para promover una activación ciudadana en la búsqueda de soluciones. Quisimos superar la lógica de grupos para poner a la joven generación en primer lugar, convocando a dejar atrás los intereses privados y los intercambios de beneficios entre los adultos a costa de los derechos de niñas, niños y jóvenes; literalmente, queríamos poner a los “mexicanos primero”. De ahí el nombre. Comenzamos en 2005 y nos presentamos públicamente en 2007, con la intención de ser un factor de cambio positivo para la política pública educativa y, a la vez, para establecer un parámetro ejemplar de organización de sociedad civil que se caracterice por su rigor técnico, su valor cívico ante las autoridades y los grupos políticos, y su capacidad no sólo de criticar sino de proponer alternativas de solución. ¿Cómo obtiene la asociación su financiamiento? Además de ser una asociación civil, Mexicanos Primero es una unidad

de investigación registrada ante el CONACYT y ante el Sistema de Administración Tributaria, y está registrada como donataria autorizada, lo que le permite recibir donativos de particulares, por lo cual nunca hemos recibido recursos públicos. ¿Cuál es, en su opinión, la principal fortaleza del nuevo modelo educativo? Su foco claro en el aprendizaje para toda la vida. Por ello, incluye una concepción del docente no como un experto temático, que debe desarrollar su “enseñanza”, sino como un profesional del aprendizaje en permanente formación, que va verificando y alcanzando nuevas alturas en su comprensión y en su activación del aprendizaje en sus alumnos. Incluye escuelas más participativas y transparentes, más capaces de administrar y demandar los recursos que el Estado le debe proveer, con un gasto y un plan de mejora vigilados por los padres, con un director como líder pedagógico y comunitario, con el aseguramiento de infraestructura adecuada y de plantillas completas de adultos profesionales, con un plan de estudios menos cargado de contenido y más enfocado al aprendizaje activo y autónomo, al intercambio y a la crítica respetuosa y fundada, a la expresión

personal y a la capacidad de trabajo en comunidad. ¿Y la principal debilidad? La excesiva concentración en el papel de la regulación. Especialmente en la evaluación docente, sin acompañarla con el ajuste a la formación antes y después de las evaluaciones. Hubo una invasión comunicativa y de facultades por parte de las autoridades federales. No se supo comunicar y sumar en el proceso a los maestros —y distinguirlos de las cúpulas gremiales—, se descuidó y se atrasó lo técnico-pedagógico y no se impulsó la actividad y la responsabilidad de las entidades de la República en la implementación. Por otra parte, se minimizó, se inhibió y hasta se combatió el reclamo y la propuesta de las organizaciones de la sociedad civil. Se descuidó la equidad en el financiamiento, se puso excesivo énfasis en los programas de infraestructura y no en las capacidades y el compromiso de los agentes. ¿Estas debilidades son las que se han traducido en los problemas de implementación? Sí, aunado a un lamentable atraso en los deberes de la autoridad para la transformación de las normales, la activación de las familias y el aprendizaje profesional de los maestros. Esto es lo que nos tiene

“Mexicanos Primero es la oportunidad de ser activista a favor de los niños y las niñas, a quienes no hay que negarles la oportunidad de ser ellos los constructores de un México mejor.” Carolina (Incidencia) El Mundo de la Educación

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Entrevis ta

“Investigar para nosotros significa entender las experiencias de las personas, especialmente alumnos, maestros y familias, y diseñar cómo podemos apoyarlas mejor con base en la política pública.” Jennifer (Investigación)

en la encrucijada actual. El acercamiento a un modelo participativo (materializado en el componente de autonomía curricular y en la autonomía escolar) no se ha entendido ni se ha propiciado en las escuelas. Así, los docentes no se han apropiado de él y son ellos quienes lo llevan a la práctica en las aulas.

Algunos grupos esperan que el próximo presidente de México eche atrás la reforma educativa. ¿Cuál es su opinión al respecto? La implementación de la reforma educativa no depende de una sola persona ni tampoco se puede asociar con el fin de un sexenio. Ningún actor político, presente o futuro,

“La educación cambia vidas; es la oportunidad para millones de niñas y niños. Comunicarlo es indispensable para que todos comprendan el poder que da el aprendizaje.” Luz (Comunicación) 16

El Mundo de la Educación

tiene la capacidad de dar marcha atrás al compromiso que la comunidad ha asumido para garantizar el derecho a aprender de niñas, niños y jóvenes. La transformación educativa no nació con la administración actual, ni tampoco verá su fin con el siguiente presidente o con el próximo secretario de Educación. Por lo tanto, los gobiernos

estatales deben comprometerse a fondo con la implementación de la reforma educativa. La implementación de la reforma a la Constitución y las leyes de 2013 depende de los estados libres y soberanos, más que de la Federación. Los agentes de cambio son los líderes intermedios: funcionarios estatales, supervisores, maestros, consejos escolares y miembros de asociaciones comunitarias y de la sociedad civil que aterrizan, monitorean, evalúan y retroalimentan las políticas públicas en el contexto local.


Entre los informes que elabora Mexicanos Primero está el de cumplimiento de la responsabilidad educativa (ICRE) 2018. ¿En qué consiste? El ICRE cuenta una historia en dos partes: primero, hace referencia a los resultados educativos logrados, para decirnos qué tan incluyente es nuestro sistema educativo. Segundo, reconoce que lograr los resultados que queremos requiere políticas, estrategias y acciones específicas que generan condiciones educativas adecuadas en el presente. En este sentido, visibiliza no sólo qué se ha hecho en cada estado de la República en el pasado, sino también qué hace el gobierno actual para orientar el sistema educativo hacia el desarrollo de escuelas incluyentes donde todas y todos puedan estar, aprender y participar. Al ser la segunda edición del ICRE, permite identificar movimientos —progreso o retroceso— en los indicadores y en los estados en los últimos dos años. Esta edición señala que ninguna entidad federativa alcanzó una calificación arriba de 7.9. ¿Cómo debe interpretarse esta cifra? El ICRE nos muestra que como país vamos avanzando: en más de la mitad de los indicadores registramos un avance positivo en el ámbito global desde el ICRE 2016. Todo, documentado rigurosamente con fuentes oficiales. También en 29 estados hay una mejora importante por lo menos en un indicador. A pesar de que con frecuencia se dice que no se pueden ver cambios importantes en resultados educativos en poco tiempo, el ICRE 2018

nos enseña que en algunos estados del país hay un progreso notorio hacia la doble inclusión. También resalta que el progreso (o el retroceso) en el cumplimiento de la responsabilidad educativa en los estados no se explica solamente por la política pública nacional ni por el contexto socioeconómico. Depende de lo que se hace —o no— en el ámbito local. Respecto de que ningún estado tiene una calificación superior a 7.9, se debe a que, a pesar de haber progresado, todavía no estamos donde necesitamos estar. Ningún estado está en verde; ningún estado cumple plenamente su responsabilidad educativa; en ningún estado se garantiza hoy en día el ejercicio pleno del derecho de todas las niñas, niños y jóvenes a estar, aprender y participar en la escuela. Sólo 10 entidades federativas se acercan al cumplimiento y 22 están lejos todavía de ese objetivo. No debe espantarnos que no estemos todavía donde queremos estar. La evaluación y el ajuste son partes imprescindibles de cualquier proceso de transformación educativa, siempre con el fin de progresar. ¿Cuál es la posición de Mexicanos Primero ante los resultados que ha obtenido México en la prueba PISA? PISA nos permite identificar algunas de las grandes deficiencias que todavía existen en el sistema educativo mexicano. Hasta hace muy poco tiempo, el derecho a la educación solía medirse por los años de escolarización promedio de una población; PISA ofreció datos que demostraron que asistir a la escuela es insuficiente para aprender: lo que

Nuestro reto en educación David Calderón

P

ara que la transformación educativa sea real y consistente, sustentable y progresiva, necesita ser el proyecto social prioritario, como sostenemos en “La escuela que queremos”, nuestro estudio sobre el estado de la educación en México (puede descargarse sin costo en www. mexicanosprimero.org). Es decir, el avance educativo tiene que ser el proyecto de todos, de los distintos grupos, y puesto en la lista de prioridades de toda familia, de todo partido, de todo gobierno. De otro modo, la educación quedará después de preocupaciones válidas como el combate a la corrupción, el impulso de la seguridad o la recuperación del empleo y el ingreso, pero entonces condenaremos a esas preocupaciones a soluciones precarias y remediales, pues en la base de su superación plena siempre estará una educación relevante, activa y que empodere a cada niño y a cada joven. Si la transformación educativa se entiende sólo como un programa destacado de gobierno, lo será de un gobierno, y se la pensará como datada y limitada, acotada al Ejecutivo de un sexenio y a su reputación. Es uno de los riesgos de la etapa que vivimos: que la reforma a la Constitución y a las leyes de 2013 se considere fuera de la trama de una transformación que la antecede y la continúa. Justamente una de las principales debilidades de esta etapa ha sido la inadecuada comprensión y, por ende, la limitada apropiación de los cambios señalados en la ley por quienes tienen que concretarlos en la vida cotidiana. No involucrar intensamente a quien tiene que hacer que las cosas pasen —los maestros, los supervisores, los funcionarios intermedios, los gobiernos estatales— y sólo prescribir desde arriba y desde afuera, sin modelar las actitudes y las prácticas, no alcanza para transformar. Un cambio en la Constitución y las leyes debe continuarse hasta reglamentos, acuerdos y directivas, que en varios aspectos están pendientes y son fuente de contradicciones y efectos contra-

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“Esta causa es justamente para lo que estudié derecho, porque la razón del derecho y la ley es el hombre. El hombre crece en función de lo que aprende y define el tipo de sociedad en la que se desenvuelve. Ésta es la trinchera desde donde defendemos el derecho a aprender, y por lo tanto a crecer, como individuos y como sociedad.” Alejandra (Estudios Jurídicos) sucede en el aula importa, e importa mucho. Para la interpretación de los datos, así como para el ajuste de políticas, no puede olvidarse que ésta es sólo una fotografía, una instantánea: solamente salen en ella los jóvenes escolarizados a esta edad, los 15 años cumplidos, que según los datos del INEE para la edición más reciente fueron sólo 62% de esa generación de mexicanos. Nos faltan los que ya no están en la escuela, y los que saldrán de ella próximamente. ¿Los resultados de PISA 2015 revelan que México está lejos del mundo? Al ubicarse en el lugar 56 de 70 naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —además de excluir a la mayoría de los jóvenes de 15 años del aprendizaje significativo—, comparado con ejercicios previos de PISA, estamos estancados en la comprensión

lectora y en las ciencias, y hemos empeorado en matemáticas desde 2009. El desglose de los resultados indica que ocho de cada 10 jóvenes mexicanos tienen resultados insuficientes o mínimos en la prueba de ciencia, comprensión lectora y matemáticas. En ninguno de los tres dominios tenemos siquiera a 1% de los estudiantes en los niveles de excelencia. Podemos demostrar que los hijos de las familias más favorecidas de México (los jóvenes que provienen de los hogares del decil más alto de ingreso económico) no alcanzan el desempeño del decil más bajo de Reino Unido o de Vietnam. Los hijos de la clase privilegiada en México, que asisten a escuelas privadas, tienen computadora y realizan viajes, en promedio se desempeñan por debajo de sus coetáneos hijos de mineros en Gales o hijos de cultivadores de arroz en el Delta del Mekong. El sistema educativo aún no permite que en las escuelas se supere el contexto, ya

“Para mí, Mexicanos Primero es una idea; la idea de que nuestra felicidad está en hacer que el otro cumpla su mayor sueño.” Juan Alfonso (Dirección General) 18

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que el 10% más pobre de México tiene un atraso de 3.9 años, comparado con el puntaje de la media de la OCDE. Para el caso del 10% más rico, el atraso es de un año. ¿Cómo podríamos aprovechar los resultados de esta evaluación? Usar adecuadamente la evaluación es traducir la información para el ajuste de la política pública, hasta que llegue a las prácticas cotidianas de cada aula. Cuando hay una política de evaluaciones se propicia una mejor toma de decisiones y el fortalecimiento de sistemas de apoyo, tanto por parte de madres y padres de familia y de las organizaciones civiles y comunitarias, como por parte de maestros, directivos, funcionarios intermedios, hasta llegar a los responsables de la política educativa nacional. La evaluación puede ser un poderoso vehículo para promover el derecho de todas las niñas y los niños a aprender, pero queda en nuestras manos asegurar que así sea. Si en sus manos estuviera realizar un cambio al sistema educativo mexicano, uno solo, ¿cuál haría? La auténtica transformación de las normales. Como colectividad, no podemos ni debemos elegir padres a los niños de cada generación, pero sí podemos designar a sus educadores. La promesa de la escuela pública es que origen no tiene que ser destino. Hay un compromiso solidario y efectivo de la comunidad para que no sea el poder de compra de los padres el que determine qué tan bien le va en la vida a la


siguiente generación. La escuela tiene que ser no el espejo de las carencias de su entorno, sino el proyecto, el laboratorio de la nueva sociedad que se puede construir; es una “máquina de equidad”, el dispositivo cultural que va a la raíz para propiciar la justicia y la prosperidad de la nación. Una noble aspiración... Estas aspiraciones sólo se cumplen cuando los educadores son profesionales en el arte de aprender, cuando saben cómo aprenden sus alumnos; cómo los fortalecen y los habilitan para que puedan aprender con su guía, y también cuando el educador no está a mano, cuando ya compartió las estrategias para seguir aprendiendo en todos los escenarios y todas las situaciones de la vida. Eso implica identificar y consolidar las actitudes y las habilidades de personas con talento y aptitud para ser los aprendices más destacados del país, mujeres y hombres curiosos, innovadores, rigurosos y sensibles; eso no se improvisa, y merecen las mejores escuelas de educación superior que el país pueda proveer. Preten-

der cambiar lo que ocurre en las 230,000 escuelas de educación pública obligatoria sin transformar de manera radical lo que pasa en las casi 220 escuelas formadoras de maestros, es una fantasía y una insensatez. El cambio que yo me propondría consiste en acercar todos los recursos del sistema público de educación superior: sus maestros, sus laboratorios, sus bibliotecas, sus becas, sus oportunidades de intercambio, concursar todas las plazas y pagarlas muy bien para los “maestros formadores de maestros”, coordinar todas las oportunidades de los institutos públicos de investigación y las instancias de derechos de los niños y jóvenes —desde la unidad de neurodesarrollo del Hospital Infantil de México hasta el Instituto Nacional de Administración Pública, desde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hasta el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes— para que los nuevos maestros y maestras de México sean ejemplo de educadores profesionales, activadores de comunidad y promotores de derechos.

“Operaciones es el carburador que permite que el motor de Mexicanos Primero obtenga la mayor potencia de salida. En esta área se busca propiciar que las actividades de las áreas sustantivas sean exitosas, y que con ello se cumpla el compromiso de la organización de promover una transformación cívica.” Jeny (Operaciones)

producentes al diseño original, especialmente en lo que se refiere al uso de las evaluaciones de los alumnos para ajustar la pedagogía y a las disposiciones del servicio profesional docente que tanto han inquietado a los maestros del país. Los recursos, especialmente la inversión de dinero, son el instrumento necesario de la política pública. Hay que poner la bolsa donde se puso la boca. Si una propuesta no tiene viabilidad financiera, entonces es una ilusión y, probablemente, una mentira. En el caso de la transformación educativa hemos dejado perder oportunidades cruciales de mejora en esta etapa reciente porque no se previó el recurso necesario, porque se desvió o porque se ejecutó con ineficiencia y negligencia. La clave de la transformación, además de las propuestas hechas con solidez en su diagnóstico de arranque y en las metas de logro en su ejecución, están en el compromiso y en la capacidad de los agentes. La actitud es fundamental, pero el compromiso se queda sin sustancia si no hay oportunidades de desarrollar las capacidades técnicas de los agentes. Para la tarea educativa no todo es disposición e intuición: hay que respetar su lógica propia, una que requiere conocimiento experto, que no se improvisa ni tiene atajos. Los funcionarios educativos de cada periodo no pueden ser los “alumnos” que le cuesten más caro al sistema educativo nacional, ni los nombramientos pueden tener como lógica la afinidad política y el reparto de un botín. Lo que es inaceptable entre maestros lo es igualmente entre funcionarios. Si no nos aseguramos de que el proceso de la transformación educativa es transparente y se puede monitorear, está servido el ambiente para la novela rosa y la leyenda negra, las dos caras del prejuicio. “Todo bien” o “todo mal” no son nunca verdaderos y sobre todo no sirven para actuar, para ajustar. Urge un paso decidido para la discusión pública, para involucrar a las familias, a los maestros, a los académicos y a las organizaciones de ciudadanos en los procesos clave en educación. Gane quien gane la elección de julio 2018 deberemos mostrar como país la madurez y la perseverancia para que en la educación se afiance una transformación permanente, y a la vez se ajuste todo lo que hoy impide que los maestros y las familias aporten todo lo que les corresponde en bien de la generación joven de México.

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REPORTAJE A partir de preguntas concretas realizadas por expertos, la iniciativa 10 por la Educación —integrada por un grupo de organizaciones sin fines de lucro que trabajan a favor de la mejora educativa— pretende conocer las agendas de los candidatos a la Presidencia de la República sobre los principales retos de la educación en México. Este reportaje nos presenta la síntesis de dichas agendas.

10 por la Educación Alejandro Almazán Zimerman*

Discusión pública para continuar con lo rescatable de la reforma educativa y mejorar lo perfectible

E

l peor enemigo de lo bueno es lo perfecto. Aunque hay algo peor que eso: descartar lo bueno por aferrarse a lo que no ha dado resultados. Por ello, en el camino de identificar lo “bueno” (entendido como políticas públicas que mejoren la calidad educativa), promover una discusión pública informada sobre los temas coyunturales que definen el rumbo educativo del país se vuelve indispensable en un proceso electoral. Sin embargo, dado que discutir acerca de la educación implica hablar de temas técnicos, abstractos y lentos en su ejecución, dicho debate no cuenta con un reclamo de la sociedad tan efusivo como sí sucede en el caso de la corrupción y la inseguridad que vivimos día a día. En ese contexto, un grupo de organizaciones sin fines de lucro

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que trabajan a favor de la mejora educativa crearon un colectivo llamado 10 por la Educación (www.10porlaeducacion.mx). En él se cuenta con la experiencia de décadas de ejecución de proyectos en escuelas públicas, de propuestas de mejora de políticas públicas, de intervención en el debate público a través de medios de comunicación masiva, de la organización de un sinnúmero de eventos educativos y de la intervención en campo a nivel nacional para mejorar la calidad de la educación. Esta iniciativa, la cual consiste en promover el debate público organizando un evento con los candidatos presidenciales para escuchar sus propuestas en temas coyunturales del sistema educativo, no fue un ejercicio oportunista, ya que su origen data de las elecciones presidenciales de 2012. En ese

primer ejercicio se lograron difundir con éxito las propuestas de los candidatos de entonces, y, para sorpresa de los interesados, el balance seis años después arrojó que el gobierno impulsó muchas de las promesas de campaña que propuso el candidato ganador. Durante las campañas presidenciales de 2018 se repitió el ejercicio. En esta ocasión con el empuje distinguido de organizaciones como Suma por la Educación, Mexicanos Primero, IMCO, México Evalúa, Unión Nacional de Padres de Familia, Compromiso por la Calidad de la Educación, Enseña por México y UNETE, entre muchas otras. Adicionalmente, gracias al liderazgo de personalidades como Milagros Fernández y, en especial, Marinela Servitje, se encontraron puntos de encuentro en las agendas de los miembros.


Así, al unificar la voz de más de 100 organizaciones de la sociedad civil se pudieron consensuar tres objetivos: • Informar a la ciudadanía sobre los compromisos educativos de los candidatos. • Seguir posicionando el tema educativo en la agenda nacional. • Profundizar y elevar el nivel de propuestas educativas de los candidatos. Ahora bien, así como todos nos convertimos en “director técnico” de la Selección Nacional durante el Mundial, también es muy fácil convertirse en secretario de Educación Pública al ver planteamientos sobre política pública educativa. Pero siendo que cada organización, en lo individual, promueve una agenda propia sobre uno o varios temas educativos, nunca se asumió que hubiera respuestas buenas o malas. Fuera de emitir un juicio de valor sobre la conveniencia o la validez de las propuestas, lo que se intentó fue comparar y contrastar las propuestas educativas para un voto mejor informado. Es cierto que en nuestra imberbe democracia, con un escrutinio muy débil de rendición de cuentas, un valor demeritado del arte de argumentar y un debate público superficial, se evidenció que no todos los candidatos tuvieron el mismo nivel de compromiso y apertura al diálogo. Fue el caso del candidato Andrés Manuel López Obrador, quien además de ser el único que no asistió al foro, un par de días después del evento del 8 de mayo pactó con la

Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para que, en caso de llegar a la Presidencia, se cancelara la reforma educativa. El principio de cancelar la reforma educativa contradice varias respuestas que nos hizo llegar por escrito. Independientemente de la incongruencia, 10 por la Educación consideró que lo correcto era atender a la razón y publicar las respuestas que reflejan un entendimiento responsable sobre la complejidad del sistema educativo, y no la simplificación irresponsable de un discurso demagógico con fines meramente electorales. Siendo así, a continuación se presenta un resumen sobre las propuestas educativas de cada una de las preguntas que se les formuló a los candidatos: Ricardo Anaya Cortés, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade Kuribreña y Jaime Rodríguez Calderón. Las respuestas están ordenadas alfabéticamente con base en el apellido del candidato.

Modelo educativo ¿Qué acciones implementará para que el modelo curricular vigente se implemente efectivamente en todas las aulas? Anaya Cortés Incluir a los maestros, niñas y niños en el modelo curricular. Crear un equipo de asesores pedagógicos que promueva la formación entre pares sobre el modelo curricular. Fortalecer los contenidos del modelo educativo

para garantizar el aprendizaje de cuatro idiomas en las escuelas: español, lenguas indígenas, inglés y matemáticas. López Obrador Garantizar la viabilidad de la implementación del modelo curricular. Constituir una coordinación con el equipo actual de la SEP. Fortalecer la formación inicial y continua a través de cursos en línea y presenciales. Hacer una consulta con maestros y padres de familia, expertos y sociedad en general. Meade Kuribreña Asegurar que la formación continua brinde elementos para implementar el modelo curricular. Crear un Instituto Pro Docente para dar inicio y continuidad al cambio y permitir la correcta implementación del nuevo modelo educativo. Utilizar las tecnologías para apoyar la implementación del modelo curricular. Rodríguez Calderón Incrementar el presupuesto destinado a educación. Capacitar a los maestros para que puedan implementar el nuevo modelo educativo. Potenciar el aula con modernización y apoyo al maestro para tener mejores condiciones.

Inglés y tecnología ¿Qué acciones llevará a cabo para que durante la educación obligatoria el alumnado aprenda inglés y se usen las tecnologías educativas como instrumento para el aprendizaje?

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REPORTAJE Anaya Cortés Un maestro de inglés en cada escuela de otras materias como ciencias y matemáticas en inglés. Garantizar la conectividad en cada escuela. Promover el uso de las tabletas en clases y la formación de los docentes para que dominen las tecnologías. López Obrador Capacitación docente. Desarrollo de tecnologías para apoyar el aprendizaje de los alumnos. Enseñanza del inglés desde el preescolar. Asegurar el acceso a internet en todas las aulas. Meade Kuribreña Formación continua y formación inicial de maestros, empezando por las normales para garantizar que todos los egresados sean bilingües. Tecnología: asegurar desde las normales el aprovechamiento de tecnología para la docencia y la pedagogía. Formación continua de maestros y capacitación en el uso de nuevas tecnologías que aseguren su correcta y eficiente implementación. Rodríguez Calderón Subsidiar el acceso a internet y llenar las escuelas de tecnología. Contratar más personal que hable inglés. Brindar seguridad laboral a los maestros de inglés.

Evaluación y logro educativo ¿Qué acciones de política pública llevará a cabo para lograr que las evaluaciones se vinculen con la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje?

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Anaya Cortés Informar a los padres de familia de los resultados de la evaluación. Implementar formatos de evaluación cualitativos, adicionales a PLANEA. Convencer a maestros y padres que la evaluación no es para castigar. López Obrador No calificar a todos los maestros por igual, dada la diversidad de condiciones donde se desarrollan. Garantizar la formación continua de docentes y nuevas metodologías de evaluación. Evaluaciones “masivas pero personalizadas”. Meade Kuribreña Impulsar tres evaluaciones fundamentales: i) PLANEA, ii) evaluación de maestros y iii) evaluación de habilidades para la vida. Otorgar estímulos como resultado de la evaluación. Rodríguez Calderón Evaluar el talento más que el conocimiento. Evaluación de los maestros para mejorar y no para quitarles sus derechos. Descentralizar la administración educativa.

Inclusión y equidad ¿Qué políticas públicas en todos y cada uno de los niveles educativos llevará a cabo para disminuir las brechas en recursos, logro educativo, preparación docente entre las zonas urbanas y rurales y grupos indígenas para garantizar que la educación sea un verdadero motor de desarrollo humano y social? ¿Qué políticas públicas propone

para atender el abandono escolar en educación media superior? Anaya Cortés Estímulos para que los mejores maestros estén en las zonas más rezagadas. Becas para los jóvenes con problemas económicos. Acompañamiento para los alumnos con problemas de aprendizaje y socioemocionales. Vincular a la escuela y a los jóvenes con el sector productivo. Convertir las preparatorias en lugares atractivos. López Obrador Extender programas de becas para ampliar la cobertura. Incentivos a las empresas para capacitar a los jóvenes. Incremento de los recursos del FONE para inyectar recursos de forma focalizada. Creación del Fondo Nacional para la Educación Media Superior y Superior. Meade Kuribreña Más presupuesto y estímulos a favor de la inclusión educativa. Mejores salarios para maestros de zonas de alta vulnerabilidad. Infraestructura para facilitar el acceso a las escuelas (movilidad). Becas a jóvenes con problemas económicos. Fortalecer la pertinencia de contenidos y motivación de jóvenes para la permanencia en la escuela. Rodríguez Calderón Cuadruplicar el presupuesto en educación y mantenimiento de escuelas. Reducir la brecha entre escuelas de zonas rurales y urbanas, que tengan las mismas condiciones. Usar las instalaciones educativas por distin-


tos grados educativos en distintos horarios. Bono preferente a los muchachos que van a la escuela, a cambio de servicio a la comunidad. Militarizar las escuelas preparatorias para una enseñanza de valores.

Profesionalización docente ¿Qué hará para mejorar la formación inicial y continua de los maestros y qué cambios tiene considerados en relación con la Ley del Servicio Profesional Docente? Anaya Cortés Actualizar el currículo de las normales. Integrar las normales y vincularlas con las universidades. Formación continua entre pares. Fortalecer la Ley de Servicio Profesional Docente: i) agregar condiciones de certidumbre a maestros y ii) dar espacio para quejas e inquietudes de docentes. López Obrador Vincular estrechamente la formación inicial docente con el nuevo modelo educativo. Crear la Academia Nacional de Directores. La Ley del Servicio Profesional Docente debe modificarse para poner por delante la formación y la profesionalización de maestras y maestros. Asegurar que la evaluación del desempeño docente ocupe el lugar y la forma que le corresponde. Meade Kuribreña Subir los salarios de los maestros para fomentar y asegurar su mejora. Cambiar de fondo las normales; evaluar cada normal y su currícula. Creación de Pro Docente, instancia

que asegure que la profesionalización de la docencia sea un eje rector, basado en la meritocracia. Dejar que madure la Ley de Servicio Profesional Docente. Rodríguez Calderón Reformar a las escuelas normales con una nueva visión de la educación. Cordialidad y comunicación con los maestros, no confrontación. Visitas a estados para conocer sus necesidades. Ley de Servicio Profesional Docente: revisar la reforma y hacer las modificaciones necesarias.

Gasto educativo Contemplando que el gasto educativo debe ser eficaz, equitativo, participativo, eficiente, transparente y honesto, ¿qué política presupuestaria y de gasto efectivo impulsará para que se invierta más en las escuelas donde más lo necesitan? ¿Qué mecanismos de transparencia y de escrutinio público utilizará para garantizar un buen uso del gasto público educativo? Anaya Cortés Información pública por escuela para prevenir y corregir irregularidades. Replicar lo que se está haciendo bien en ciertas escuelas con pocos recursos. Publicar todos los contratos con particulares. Contralorías sociales. Los padres de familia son buenos para administrar el gasto. López Obrador La drástica eliminación del dispendio de los recursos, como el gasto

en comunicación social. Revisión y transparencia en la operación de los recursos educativos. Sistema de rendición de cuentas por cada uno de los centros educativos. Meade Kuribreña Dar seguimiento a la planeación de presupuesto y ejercicio de gasto a nivel de cada maestro y de cada contrato. Otorgar autonomía al gasto de las escuelas. Pasar de 25,000 a 100,000 escuelas que ejerzan su propio presupuesto. Depuración y bancarización del pago de la nómina docente. Rodríguez Calderón Impulsar prácticas de transparencia. Que los recursos lleguen directo y de manera individual a cada escuela. Involucrar a los padres de familia en el gasto escolar.

Infraestructura y equipamiento ¿Qué acciones se realizarán con el fin de asegurar que todas las escuelas (priorizando las que tienen mayor carencia) cuenten con infraestructura y equipamiento adecuados para el aprendizaje efectivo de los estudiantes, tomando en cuenta la restricción presupuestaria de las entidades?

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REPORTAJE que se preste a la innovación. Todas las escuelas con elementos de seguridad frente a las contingencias. Promover un acuerdo de inversión educativa nacional entre los diferentes niveles de gobierno.

Anaya Cortés Garantizar que 100% de las escuelas tengan agua, piso firme y conectividad. Verificar que los recursos de Escuelas al Cien se gasten conforme a lo establecido. Censo auténtico de infraestructura de todas las escuelas. Ajustes de compensación con los diferentes niveles educativos donde ha bajado/ aumentado la demanda. López Obrador Plataforma Tecnológica y de Participación Social para actualizar los datos de las escuelas. Información en tiempo real y georreferenciada sobre la situación de las escuelas. Bolsa de recursos para cada escuela. Contraloría social. Meade Kuribreña Garantizar infraestructura mínima en todas las escuelas. Transparencia y rendición de cuentas. Reconstrucción y modernización como prioridades. Uso de infraestructura

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sistema de acompañamiento a las escuelas. Meade Kuribreña Garantizar una plataforma digital en las escuelas que facilite la gestión y haga más eficiente el control administrativo.

Rodríguez Calderón Inventariar la infraestructura de las escuelas para determinar un presupuesto. Recortar la burocracia en licitaciones. Todos los administrativos educativos serán sujetos a fiscalización. Escuchar a directores para mejorar la infraestructura de sus escuelas.

Rodríguez Calderón Reducir los trámites administrativos para que los directores no pierdan tiempo. Contar con buenos proveedores regionales para suministrar recursos. Eficientar el pago de nómina de los maestros.

Gestión escolar

Participación social

¿Cómo asegurar que la gestión escolar priorice el aprendizaje de los estudiantes por encima de la carga administrativa? ¿Qué indicadores tomará para medir el éxito de estas medidas?

¿Qué hará para aumentar el involucramiento de la comunidad escolar y la sociedad civil en la relación escuela-hogar, en la escuela y en la política pública?

Anaya Cortés Ordenar procesos administrativos para ahorrar tiempo a directores y supervisores. Profesionalización de áreas administrativas. Contar con un sistema de indicadores escolares.

Anaya Cortés Más acciones, menos reuniones. Ver a la sociedad civil/organizada como un aliado y no como amenaza. Que el Consejo Nacional de Participación Social en la Educación emita recomendaciones que sean vinculantes.

López Obrador Disminuir la carga burocrática de las escuelas articulando la Academia Nacional de Directores. Reforzamiento del Sistema de Gestión Educativa y fortalecimiento del

López Obrador Proyectos escolares como ruta de operación, elaborados por las escuelas públicas. Instalación de consejos municipales de educación. Creación de “Escuela para Padres”.


Meade Kuribreña Consolidación del Consejo Nacional de Participación Social como elemento transformador. La participación social se propicia con más información. Rodríguez Calderón Incluir a los padres de familia en actividades de la escuela.

Gobernanza y liderazgo en el sistema educativo ¿Qué piensa hacer para que la educación sea una verdadera política de Estado que no esté sujeta a los cambios de las administraciones? ¿Qué medidas aplicará para garantizar un federalismo educativo que impulse la participación, la coordinación y el compromiso de todas las autoridades educativas involucradas para una mejor toma de decisiones? Anaya Cortés Que las instancias federales se conviertan en un acompañamiento y no en una imposición respecto de las instancias estatales. López Obrador Compromisos educativos que rescaten los intereses de los gobiernos locales. Revisión de las fórmulas de distribución de los recursos educativos por parte de la Federación. Creación de un Consejo Consultivo

Permanente plural para dar seguimiento a las políticas educativas. Meade Kuribreña Tener información y evaluar cómo está funcionando cada una de las partes: capacitación y evaluación docente y aprendizaje de alumnos. Renovación de los sistemas educativos. Capacitación constante. Revisión de métodos pedagógicos en la implementación del nuevo modelo. Rodríguez Calderón Descentralizar la educación, que la autoridad más cercana sea la responsable (estados y municipios).

Instituto Nacional de la Evaluación de la Educación (INEE) ¿Qué hará para que el INEE cumpla con su mandato de ley y de qué forma integrará y dará seguimiento a las directrices que ha planteado el instituto para mejorar el logro educativo durante su administración?

Meade Kuribreña Garantizar su independencia y el respeto de sus decisiones. Uso de la educación como instrumento para disminuir la pobreza. Rodríguez Calderón Tener delegaciones estatales, en lugar de un instituto. Los estados se encargarán de administrarlo. 10 por la Educación espera que estos planteamientos públicos sirvan como una referencia concreta para que todos los interesados en mejorar la calidad educativa de niños y jóvenes de este país puedan exigir al candidato ganador el cumplimiento de sus propuestas de campaña. Estas promesas no deberían tomarse a la ligera por nadie. De lo contrario, seguiremos teniendo el gobierno que merecemos… * Director general de la Unión de Empresarios por la Tecnología en la Educación (UNETE).

Anaya Cortés Coordinación entre la SEP y el INEE para generar diagnósticos que sirvan en el diseño de la política educativa. López Obrador Fortalecimiento de la autonomía del INEE. Procurar los recursos del INEE.

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OPINIÓN

Una cosa es segura: si AMLO gana la Presidencia veremos una política educativa desastrosa. Su decálogo presentado recientemente en Oaxaca es una receta para hacer de la educación un estacionamiento universal, gratuito y remunerado para muchos estudiantes.

@Latinstock

Carlos Elizondo Mayer-Serra*

Crónica de un desastre educativo anunciado MLO ha estado siempre en contra de la reforma educativa. Si gana la Presidencia, la echará para atrás. Dice que fue una mera reforma laboral, no educativa. No es cierto. Han sido ya reformados los programas de estudio con cambios de fondo en el modo en que se pretende enseñar. Pero lo esencial es que no hay educación de calidad posible si el empleador no controla la calidad de quienes enseñan.

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El decálogo presentado incluye de todo. Habrá becas, alimentación, internet… Algunas de estas propuestas son muy deseables, como no tener niños con hambre en las escuelas. Otras absurdas, como que habrá cien por ciento de inscripción para todos los jóvenes que deseen ingresar a las universidades. AMLO no cree en el mérito como requisito para ser maestro ni para ser estudiante. Entender el derecho a la educación superior no como la posibilidad de acceder a este nivel educativo si se cumple con ciertos requisitos, sino como un derecho para todos los jóvenes (como lo es la educación bási-


ca), degradará la educación pública superior y la utilidad de un título universitario en el mercado de trabajo. Saldría más barato comprar una imprenta y dar un título universitario a todos los mexicanos que cumplan 25 años. Más allá de las complejidades para decidir qué alumno se va a la UNAM y cuál a la UACM, supongo que la UNAM no estará obligada a recibir a todos; el sistema sí lo estará. Se llenará de malos estudiantes. En países como Francia cualquier estudiante tiene derecho a ir a la universidad. Hay, sin embargo, una diferencia fundamental. Para graduarse de preparatoria hay que pasar un examen estricto y la educación pública básica es rigurosa y competitiva. Si bien se sortea la universidad a la que se tiene acceso (sistema que el gobierno de Macron quiere reformar), hay un examen para tener acceso a las escuelas de élite, de donde salen los altos funcionarios públicos y privados. El modelo de cero rechazos hará imposible tener universidades públicas de calidad. Terminará por hacer de éstas una suerte de clubes para jóvenes, muchos de ellos volcados a la grilla, y otros a la fiesta. Las buenas universidades en el mundo buscan atraer a los mejores estudiantes y les exigen mucho una vez admitidos. Les proporcionan los instrumentos para rendir y para poder volverse buenos profesionistas. Ésta es la mejor carta de presentación de una universidad y la que le permite atraer a los mejores estudiantes. En el resto del mundo cada vez hay más competencia por entrar a las buenas universidades, y son esos egresados los que logran aprovechar las mejores oportunidades del mercado de trabajo y adquieren las redes y los talentos para fundar empresas u organismos sin fines de lucro exitosos. En México iremos en el sentido opuesto. El efecto de las propuestas de AMLO será una mayor segmentación entre quien puede pagar una universidad privada, por más que a ésta le falte muchas veces el nivel de exigencia de las mejores universidades del mundo, y quienes se verán rodeados de estudiantes sin las competencias para ser buenos profesionistas. Los egresados de esas universidades tendrán bajas oportunidades en el mercado laboral, fuera de los puestos clientelares ofrecidos por el gobierno. En la misma lógica descansa la promesa de AMLO de reabrir la escuela normal El Mexe, cerrada en 2008

por Osorio Chong cuando fue gobernador de Hidalgo, por haberse convertido en sede de un grupo político que le extraía recursos y prebendas al Estado, incluido el derecho a ser maestro de por vida, sin importar las competencias para ello. De derogar la reforma educativa, otra vez habrá individuos que podrán tener vigente su derecho a sueldo de maestro para toda la vida, independientemente de su desempeño. Hay dos decisiones de fondo tras la estrategia anunciada por AMLO. La primera: priorizar nuevamente los derechos sindicales sobre el derecho a la educación de los niños mexicanos. Sin duda es más rentable políticamente, pero de enorme costo para el país. La segunda: tener como objetivo central la universalización de la educación. Por más que se hable de actualizar los métodos de enseñanza-aprendizaje y de mejorar la calidad de la educación, los instrumentos propuestos no están condicionados a una mejoría de la calidad, sino a una supuesta justicia social. Ni siquiera está claro, por ejemplo, cómo asegurar que el alumno becado no trabaje en la economía informal. Es un modelo más político que académico. Si AMLO gana la Presidencia, los maestros volverán a ser aliados importantes del gobierno (y a controlar la educación básica), y los jóvenes admitidos a la universidad con beca de manutención serán sus aliados más entusiastas. * Profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey. Artículo publicado en Excélsior el 17 de mayo de 2018. Se reproduce con autorización de su autor.

Algunas de las propuestas de AMLO son absurdas, como que habrá cien por ciento de inscripción para todos los jóvenes que deseen ingresar a las universidades. AMLO no cree en el mérito como requisito para ser maestro ni para ser estudiante. El Mundo de la Educación

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Esteban Moctezuma Barragán es licenciado en economía y Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, con maestría en economía política por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y diplomado en desarrollo regional en Tokio, Japón. Fue secretario de Desarrollo Social, senador de la República, secretario de Gobernación y subsecretario de Educación. También fue impulsor de varias iniciativas legales para la adopción plena de menores, para la creación del servicio civil de carrera y para prohibir la promoción de la imagen de funcionarios con recursos públicos. Asimismo, se ha desempeñado como presidente de Fundación Azteca y es autor de importantes obras sobre educación, globalización y administración pública.

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Esteban Moctezuma Barragán: “Si no cuidamos a los jóvenes, no tendremos futuro” Pilar Baptista*

Los problemas que enfrenta la juventud mexicana y el hecho de que se haya convertido en el sector de la población más disputado por el crimen organizado pone de manifiesto la urgencia de implementar, desde el gobierno federal, un programa que permita a los jóvenes mirar con optimismo el futuro. Así lo sostiene Esteban Moctezuma Barragán, encargado de los temas educativos en la plataforma política de Andrés Manuel López Obrador.

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C

uando a finales del año pasado Andrés Manuel López Obrador anunció que, de ganar la presidencia, usted sería el secretario de Educación Pública, hubo extrañeza, casi conmoción, dada su trayectoria en el PRI. ¿Por qué decide unirse a la coalición de Morena? En 2017 Andrés Manuel López Obrador me invitó para ayudarlo y asesorarlo en la construcción del plan de gobierno en materia de desarrollo social, por la experiencia que tuve cuando fui secretario de Desarrollo Social, y porque estoy en una fundación que se dedica fundamentalmente al ámbito social. Frente a la consolidación de la propuesta de Andrés Manuel en el ámbito electoral, veía muy claro que iba a ganar la Presidencia de la República. Por eso acepté, para ayudarlo a él, y me integré a un grupo de asesores que coordina Alfonso Romo en el que estamos más de 100 personas de diferentes ámbitos, pero todos apartidistas, pues de hecho no entré a Morena. Me aboqué a elaborar el programa de desarrollo social y lo presenté junto con los demás coordinadores en una asamblea de Morena en el Auditorio Nacional. Después de exponer el programa de desarrollo social, que incluía el de jóvenes, salud y deporte, Andrés Manuel me preguntó si lo podía apoyar exclusivamente en el tema educativo, que no era parte del programa de desarrollo social. De este modo me enfoqué en el nuevo programa educativo.

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En la presentación del Proyecto Nacional de Morena 2018-2024 habló del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. ¿Cuáles son las principales características de este programa? El elemento principal es que en el gobierno federal exista un programa especialmente para jóvenes, pues durante muchas décadas no ha existido. La juventud mexicana está muy presionada, muchas veces deprimida, tiene demasiada información y pocas oportunidades, y hasta el crimen organizado se disputa a los integrantes de este grupo de edad. Si no los cuidamos, no tendremos un futuro sólido como país. Andrés Manuel López Obrador se va a enfocar de tiempo completo en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro; será uno de sus programas estrella para sacar adelante, sobre todo, a esa población que llaman ninis, porque no estudian ni trabajan, y no porque no quieran, sino porque no tienen la oportunidad de hacerlo, o por su condición; por ejemplo, en el caso de las mujeres, la mayoría que está en la circunstancia de ser madres no puede trabajar ni estudiar. Se les va a dar todo tipo de facilidades para que puedan hacerlo; se va hablar con las empresas para que capaciten al mayor número posible de jóvenes y se les va a pagar una beca a estas empresas para que, a su vez, ellas paguen a estos aprendices para que puedan desarrollar nuevas competencias y estén certificados por las propias empresas, y que los que quieran

estudiar también tengan un espacio con una beca. Uno de los temas importantes que ha suscitado polémica es el de los rechazados por las universidades... Es porque no se ha entendido bien. No se trata de forzar a las universidades de manera arbitraria a que admitan absolutamente a todos. Se trata de elaborar un programa coordinado por medio del cual se expanda la oferta, para que haya muchas más oportunidades con el fin de que los jóvenes estudien, para que también se fortalezca la educación a distancia con tutoría donde participen las escuelas y las universidades privadas con el objetivo de que más jóvenes estudien. Esto debe incluir un cambio de valorización de las carreras. En México, las más valoradas son las que menos se van a necesitar en el futuro. Entonces requerimos fortalecer el interés de los estudiantes por carreras que sí se van a precisar, que no tienen tanta demanda en la actualidad y que incluso cuentan con espacios abiertos para que entren nuevos estudiantes. Estamos hablando de cosas más novedosas, de avanzada: genómica, ingenierías duras, todas esas materias que surgirán en el mundo de la innovación y de la sociedad del conocimiento. Se habló de que este programa planea becar a unos 2,300,000 jóvenes. ¿Éstos serían adicionales a los casi 3,000,000 que ya están estudiando hoy en día educación superior? Sí, serían adicionales. Es una beca nueva para los jóvenes más vulne-


rables y para este universo que se conoce como nini. Hay inquietud sobre cómo se lograría este objetivo. ¿Se piensa en bonos o en vouchers, subvencionando los estudios de educación superior donde el joven elija estudiar? El sistema de becas existe desde siempre. El propio programa que nació como Progresa y que ahora se conoce como Prospera ofrece becas a muchísimas personas y a muchos estudiantes. Y muchas organizaciones sociales proporcionan becas de manutención directas. Los estudiantes de escasos recursos dejan de estudiar porque no tienen dinero y deben contribuir al gasto familiar; otros dejan de hacerlo porque, aunque no contribuyen al gasto familiar, no tienen dinero para sufragar sus estudios. Ser estudiante significa transportarse, lo que implica un gasto diario importante; significa también comer fuera de casa, comprar libros. También implica tener amigos y salir con ellos a tomar un refresco; esto es, se requiere un mínimo de gasto para ser estudiante. Y las becas cubren sus gastos de manutención. Fundación Azteca tiene programas educativos muy reconocidos por sus resultados, como Escuelas Azteca, las orquestas infantiles, los talleres de robótica y tecnología aplicadas a la educación, etcétera. En resumen, hay logros importantes que apuntan hacia la calidad educativa y el desarrollo integral. ¿Considera que se podrían alcanzar estos resultados con programas de

este tipo a gran escala en el sistema educativo mexicano? Tengo una máxima que dice: “Más vale practicar que predicar”. En México muchas veces los proyectos no se llevan a cabo porque la gente se mantiene a la espera del presupuesto; todo el mundo quiere tener primero el dinero y luego realizar el proyecto. Pero un buen proyecto siempre jala dinero; por lo tanto, si tenemos un buen proyecto educativo vamos a tener presupuesto. También hay muchas cosas que sirven para la educación que no cuestan dinero; por ejemplo, el programa Diseña el Cambio educa a las niñas y a los niños a empoderarse y a realizar un proyecto para su escuela, el cual nace de su cabeza con cuatro palabras: “siente”, des-

pués “imagina”, luego “comparte” y por último “hazlo”. Esto le enseña a los niños a realizar proyectos específicos. Pongo el ejemplo de un niño de Tabasco que sintió mucho calor, así que imaginó una gran palapa, compartió la idea de construir la palapa en el patio de la escuela con sus compañeros y una vez que existió el proyecto, resultó que algún papá tenía el material, otro era albañil, otro más tenía madera para hacer el tronco central. De esta manera, se organizaron, y una semana después ya había una gran palapa que cubría a los niños de esa escuela. Ese niño y ese grupo de niños aprendieron que no necesitan esperar a que los adultos les resuelvan la vida para empezar a trabajar o a cambiar las cosas.

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“Un niño que entra al sistema educativo no puede llegar con desnutrición, enfermo, con problemas de violencia intrafamiliar o con dificultades que se pudieron haber evitado en el parto o en los primeros meses de crianza. Debe hacerlo en condiciones de aprovechamiento y de oportunidades similares a las de sus compañeros.” Se pueden hacer muchas cosas sin presupuesto. También creo que todo esto contagia y que vamos a tener una gran participación social en el cambio educativo de fondo. En el Proyecto Nacional de Morena 2018-2024 también se delinea brevemente una visión sobre ciencia y tecnología. ¿Qué se proyecta hacer al respecto? Ningún país puede crecer sobre bases sólidas si no tiene ciencia, tecnología e innovación; ningún proyecto es desarrollable y modernizador si no tiene como sustento lo que llaman la triple hélice de Etzkowitz (vinculación entre la universidad, los estados y el sector productivo). Es necesario vincular a las universidades con el sector productivo, con el gobierno y con los institutos de investigación; pero es muy importante que el impulso de esta investigación se lleve a cabo de la mano de las empresas.

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Una de las metas sería expandir estos vínculos. Pero otro aspecto muy importante es empezar a apoyar a los estados más atrasados, sobre todo a los del sur, porque mucha innovación va estar relacionada con actividades que se pueden desarrollar en cada estado en particular. Por ejemplo, Chiapas posee recursos que pueden agotarse si no se usan bien y que podrían constituir la solución para el desarrollo del estado. Me refiero a sus recursos hídricos, a su naturaleza, a su fauna. Ahí la innovación debería ir orientada hacia el turismo y hacia los servicios.

sus resultados, porque prácticamente la reforma educativa se igualó a la evaluación que el maestro llama punitiva: una evaluación que se amarró a la permanencia en la plaza. Esto trajo muchos problemas: uno serio fue que en estos últimos tres años hubo alrededor de 150,000 maestros que perdieron su prejubilación o su jubilación; otro fue que la matrícula de las escuelas normales en el país disminuyó 25% y ser maestro dejó de ser algo socialmente bien visto porque alrededor de la reforma también hubo una campaña propagandística contra el maestro, como si éste hubiese tenido toda la culpa de lo que estaba pasando en el sector educativo. Eso es abominable y hay que revertirlo: hay que revalorar la función magisterial y conceder al maestro el verdadero lugar que le corresponde. He trabajado mucho con maestros y siempre sostendré que dan más de lo que reciben; por otra parte, no se puede identificar a un grupo de profesores con todo el magisterio. Y se cometió ese gravísimo error. Así que hay que revalorar la función magisterial, lo cual evidentemente pasa por revisar la evaluación docente.

¿Por qué a Morena no le gustó la reforma educativa? ¿Qué cambiaría de esta reforma? Lo importante es tener un sector educativo en el que haya un acuerdo entre todos los participantes. Los procesos de las reformas que se dieron en los últimos años ocurrieron sin consultar al magisterio, lo que generó un gran malestar por

¿Cómo se debe evaluar a un maestro? Una evaluación pertinente tiene que ocurrir después de la capacitación, y no antes. Primero se debe proporcionar a los profesores los nuevos materiales, los nuevos enfoques y todas las herramientas que requieren para ejercer su labor. Sólo entonces se le evalúa,


nosotros sí vamos a proporcionar clases de inglés entonces dijeron que estábamos de acuerdo con la reforma educativa. Nada más les recuerdo que durante la campaña del año 2000 fuimos nosotros los que propusimos la inclusión de cómputo e inglés en las escuelas públicas. ¡Que no nos vengan a decir que es un tema original de la reforma educativa!

pero no para castigarlo sino para que mejore. Y además de calificar sus conocimientos, se debe evaluar la relación que establece con su grupo; se le tiene que evaluar observándolo mientras da clases; incluso, grabándolo, para verificar cómo imparte esas clases. Es, pues, muy importante, que además de que el maestro tenga conocimientos, sepa transmitirlos, muestre empatía con sus alumnos y les dispense un trato personalizado. La evaluación que se ha realizado hasta este momento se ha llevado a cabo exclusivamente por medio de exámenes universales, de opción múltiple, estandarizados, lo que quiere decir que se califica del mismo modo a un maestro que da clases en la Sierra de Motozintla, Chiapas, que a un maestro que imparte clases en el área metropolitana de la Ciudad de México. Sin duda, tiene que haber diferenciación. El magisterio no está renuente a ser evaluado. La mayoría de los

profesores está de acuerdo en que se les califique, pero mediante una evaluación pertinente, completa e integral. En los medios de comunicación hubo una polémica en torno de las respuestas que ustedes enviaron al foro “10 por la Educación” porque aseveraron que enriquecerían o modificarían aspectos de la reforma educativa. Fue como un aval tácito de la reforma educativa. ¿Está de acuerdo con esta apreciación? Quien leyó estos documentos no leyó bien. Y de esa lectura errónea dedujeron que estábamos de acuerdo con la reforma educativa. Lo que estamos proponiendo nosotros es muy diferente. Como ya lo mencioné, sugerimos una evaluación pertinente, completa e integral. Cuando hablamos de inglés, por ejemplo, obviamente pensamos que ese idioma es una herramienta fundamental para cualquier estudiante, y cuando vieron que

¿Quisiera agregar algo? Me gustaría terminar diciendo que quienes hemos sido propuestos por Andrés Manuel López Obrador para las secretarías de Salud, de Desarrollo Social, de Educación Pública y de Hacienda estamos trabajando de manera coordinada en un programa de educación inicial, para niños de 0 a 5 años de edad, en el que se incluya el cuidado durante el embarazo, la nutrición, los ejercicios, la información… Y pugnamos por que la escuela no sólo sea para los alumnos, sino que se convirtierta en un centro de aprendizaje para la población en general y también en un centro deportivo para que la escuela vuelva a asumir las funciones de activación física, el deporte escolar, la lucha contra la obesidad, y todo lo que tiene que ver con cuestiones preventivas de enfermedades del corazón y diabetes. Siempre habrá carencia de recursos, siempre habrá obstáculos; pero si hay proyectos claros debemos impulsarlos con denuedo. * Escuela de Pedagogía, Universidad Panamericana, campus Ciudad de México. Entrevista realizada el 29 de mayo 2018 en las oficinas de Fundación Azteca.

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OPINIÓN

Manuel Gil Antón*

¿Derogar la reforma educativa? 34

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Andrés Manuel López Obrador ha reiterado como una de sus promesas de campaña derogar la reforma educativa en caso de llegar a la Presidencia de la República, tema que ha suscitado enorme polémica entre quienes consideran que se trata de uno de los mayores logros de la presente administración y quienes opinan que se han atropellado los derechos de los maestros. Pero ¿es viable esta promesa? o se puede. Es radicalmente imposible derogar la reforma educativa. Así, sin duda alguna. ¿Por qué? Por una razón muy poderosa. Joaquín Sabina advierte: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Si evocar con melancolía lo no ocurrido es la más mala de las versiones de la morriña, proponer derogar lo que nunca existió es absurdo: carece de objetivo la acción del verbo. Derogar significa dejar sin efecto una norma jurídica vigente. Y como tal, como norma jurídica, lo que se ha dado en llamar reforma educativa —esto es, la propuesta y las acciones coherentes para generar un nuevo proyecto que transformase a la educación en México— no existe ni existió. Con ese nombre se ha dado cobertura soterrada a una reforma laboral, a una modificación administrativa para la asignación de puestos de trabajo, a la reorganización de las cuotas de poder apresurada, de un nuevo esquema curricular y de sus planes y programas de estudio. Estos cambios tienen que ver, y afectan para mal, en no poca monta, a la educación mexicana, pero su amontonamiento, sin orden (el “nuevo” modelo educativo se propuso al final) ni concierto (contradictorios entre sí) no se puede llamar reforma educativa. Si usted busca con este nombre las acciones de la Secretaría de Educación Pública, encontrará que remite a un programa de infraestructura. Así están las cosas. Entonces, ¿qué hacer? Someter a revisión profunda cada una de las acciones legales emprendidas por este gobierno y, en su caso, de acuerdo con los resultados

de este escrutinio, dejar sin efecto, o cambiar, en su caso, parte de ellas para enmendar los errores y el galimatías jurídico que propiciaron. Entre otras: 1. Corregir la incoherencia contenida en el apartado III del artículo 3º, que postula un régimen laboral de excepción para el magisterio, al mismo tiempo que afirma que salvaguardará los derechos de los trabajadores, contenidos en el artículo 123 y en la Ley Federal del Trabajo. La contradicción en el párrafo citado, y entre distintos mandatos de la Constitución, es nítida. 2. Sin aceptar, de ninguna manera, vicios como la herencia o la venta de plazas, se impone analizar el sistema de asignación de puestos basado en el mérito (se ha confundido mérito con logro) y con base en el fetiche de la meritocracia, se reparten horas y lugares de trabajo sin atender a las necesidades de los alumnos y la diversidad el país. Es preciso encontrar, mediante un estudio muy fino, modalidades de asignación de responsabilidades que no sean regresivas (la “mejor” profesora a la “mejor” plaza, lo que perpetua la desigualdad) y que no estén alteradas por la oferta de espacios docentes por parte de las secciones sindicales o de las autoridades, para favorecer a sus predilectos. 3. Eliminar el carácter laboral del proceso de evaluación, para conducirlo a un instrumento de mejora de tareas del magisterio. Deshacer la confusión entre evaluación y supervisión del trabajo, para propiciar el cumplimiento y la rendición de cuentas de los docentes y las autoridades. 4. Diseñar un esquema de carrera profesional relevante, que no se base en el miedo a perder el trabajo, sino en el impulso a su iniciativa, creatividad y responsabilidad colegiadas. ¡Pero esto implica modificar la Constitución! Sí, y no hay problema: ¿acaso para producir este desaguisado no lo hicieron? ¿Derogar? Sí. En la democracia es una atribución del Congreso. Hay que llegar, por medio de una revisión a fondo de lo realizado, hasta donde sea necesario, pues lo que está en juego es la transformación educativa que requiere el país, y no reducirla, como se hizo en 2013, al control autoritario del profesorado. La reforma educativa está pendiente y hay que derogar, sí, lo que la impide. * Profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México. Artículo publicado originalmente en El Universal el 5 de mayo de 2018. Se reproduce con autorización de su autor.

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>> POSICIONES José Antonio Marina*

CÓMO TRANSFORMAR LA EDUCACIÓN DECÁLOGO PARA LA GESTIÓN DEL CAMBIO 36

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al margen

Desde la década de 1960 se reclama insistentemente un cambio educativo y en todo el mundo se suceden las reformas. En el estudio de la OCDE Política educativa en perspectiva 2015 se analizan 450 reformas educativas, parciales o totales, llevadas a cabo entre 2008 y 2014, con desigual fortuna. La experiencia de los últimos años, y la bibliografía disponible, le permiten al autor elaborar un decálogo sobre el cambio, bajo la premisa de que la mejora es lo importante, y no el cambio.

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ichael Barber, asesor del gobierno de Tony Blair, ha afirmado que los sistemas públicos de educación corren el riesgo de “ser barridos por poderosas fuerzas nuevas”, y que la única manera de evitarlo es “defendiendo un concepto radicalmente nuevo de la escuela”.1 Se vaticina un “salto evolutivo” en la historia de la escuela, pero no sabemos qué o quién va a actuar como trampolín. Proliferan palabras con el prefijo “re”: hay que renovar, repensar, recontextualizar, rediseñar, reinventar, reconceptualizar, revisitar, reimaginar, reestructurar, reculturalizar. Ken Robinson, en su papel de

De acuerdo con la Cuenta Pública 2017, la Secretaría de Educación Pública gastó durante ese año 1,936 millones de pesos en publicidad. Tomando en cuenta que en el Congreso sólo fueron aprobados 70.6 millones de pesos, la SEP sobrepasó en 2,680% el presupuesto destinado a comunicación social. Sin embargo, esta inclinación hacia la propaganda no sólo se observa en 2017, sino que, si tomamos en cuenta el periodo que va de 2013 a 2017, se tiene un excedente total de 994 por ciento. Recientemente, la Secretaría de Educación Pública anunció que las escuelas normales presentan un claro desfase en la instauración del nuevo modelo educativo. Este rezago se debe a que los maestros carecen de una formación inicial en este nuevo proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto es especialmente preocupante, ya que los alumnos de estos institutos, es decir, futuros maestros, no tendrán los conocimientos básicos para que, una vez graduados, lleven a cabo el nuevo currículo. Gracias a que la organización Mejora tu Escuela transparentó el proceso de reparación de las instituciones escolares afectadas por los sismos de septiembre, podemos hacer un rastreo de cuántas escuelas están pendientes de empezar el proceso de arreglo o, incluso, de reconstrucción. A casi 10 meses de los movimientos telúricos, en 2,916 escuelas que presentaron afectaciones no se han comenzado estas labores. Del total, 1,035 son del Estado de México, 675 de Oaxaca, 480 de la Ciudad de México, 430 de Chiapas, 119 de Tlaxcala, 95 de Morelos, 18 de Michoacán, 13 de Hidalgo, 10 de Veracruz, seis de Puebla y tres de Guerrero. Si tenemos en cuenta que fueron 20,202 las escuelas afectadas, entonces todavía está en fila aproximadamente 14 por ciento.

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>> POSICIONES

El Estado debe fomentar y facilitar el cambio educativo, mediante iniciativas legislativas y apoyo financiero. Pero la realización del cambio ha de hacerse en la escuela, y de las escuelas han de salir las ideas que la administración educativa debe recoger y, si es necesario, introducir en la legislación. motivador educativo, sostiene que no basta con hacer mejor lo que estamos haciendo, sino que hay que hacer algo completamente nuevo.2 Para movilizar, todas las propuestas revolucionarias tienen que devaluar lo existente, por lo que también se habla de eliminar la escuela, deconstruirla, sustituirla, desinstitucionalizarla, hacerla ubicua. Este desasosiego penetra la literatura oficial. La UNESCO, tras dos publicaciones que tuvieron un gran impacto mundial —el informe Faure, Aprender a ser: la educación del futuro (1972), y

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el informe Delors, La educación encierra un tesoro (1996)— publicó en 2015 Replantear la educación, donde se afirma que, ante el aumento de la complejidad del mundo, “se hace más urgente que nunca replantear la finalidad de la educación y la organización del aprendizaje”. Antes, en 2013, había publicado Revisiting Learning, un estudio acerca de las aplicaciones prácticas del informe Delors. El cambio educativo comienza a convertirse en una profesión. Para comprobarlo, basta con consultar el Second International Handbook of Educational Change. Hay una espera casi mesiánica de alguna solución. Como escribe David Perkins con sorna: “Los educadores parecen estar buscando siempre un salvador”.3 Una situación tan móvil invita a hablar de “pedagogías líquidas”, de una falta de certezas educativas. Muchos docentes se encuentran perplejos ante la variedad de innovaciones, señala Cécile Albert,4 y, con frecuencia, se produce un rechazo al cambio y una vuelta a métodos tradicionales. “Estas oleadas de exhortaciones reformistas son recibidas con cierto cinismo escéptico por los educadores. Los docentes veteranos sonríen irónicamente cuando se les dice que deben hacer esto o lo otro, comentan que se trata de otra moda pasajera, cierran las puertas de sus aulas y vuelven tranquilamente a su rutina”.5 Los movimientos antipedagógicos son una buena muestra. Desde otra perspectiva, la National Teachers Union del Reino Unido ha publica-

do un informe sobre la reforma educativa global, a la que considera una conspiración contra la educación como “bien público”.6 Por último, a pesar de la insistencia en la innovación, se está produciendo una homogenización de los sistemas educativos, por la preocupación de los Estados de quedar bien en PISA. La educación es el rompeolas donde emergen todas las esperanzas y las contradicciones de la sociedad, lo que plantea una gran cantidad de problemas de diversos niveles, que van desde los más técnicos a los más ideológicos. Para solucionarlos han aparecido numerosas ciencias relacionadas con la pedagogía: psicología educativa, ciencias del aprendizaje, neuroeducación, sociología, economía, y políticas educativas, etcétera. En El bosque pedagógico he defendido la necesidad de un “metasaber” que conozca todos estos aspectos, pero reflexioné sobre ellos desde un nivel más alto e integrador. A falta de un término más adecuado, he utilizado el de filosofía de la educación, esto es, la encargada de estudiar el marco general del cambio educativo. De la misma manera que hay una “filosofía de la ciencia” encargada de estudiar los fundamentos, las dinámicas y los criterios de la ciencia, debería haber una “filosofía de la acción educadora”. La primera respuesta que debe responder esta filosofía de la educación es: ¿por qué ha de emprenderse un “cambio


al margen educativo”? Hay dos tipos de motivos, uno estructural y otro coyuntural. El primero depende de la ley general del aprendizaje: “Para sobrevivir, toda persona, institución o sociedad, debe aprender al menos a la misma velocidad con que cambia su entorno; y si quiere progresar, a más velocidad”. Nuestro entorno cambia a velocidad acelerada y, por lo tanto, la escuela tiene que aprender para no quedar marginada, y todo aprendizaje implica un cambio. Claudia Goldin y Lawrence F. Katz7 han sostenido convincentemente que cualquier progreso tecnológico exige un nivel nuevo de educación. Las naciones se están dando cuenta de que hemos entrado en la “sociedad del aprendizaje”, y de que el sistema educativo debe ampliarse, fortalecerse, prolongar su acción. Por su parte, el motivo coyuntural hace referencia a la necesidad de mejorar aspectos de la educación que no funcionan bien. Lo importante es la mejora y no el cambio. La experiencia de los últimos años, y la bibliografía disponible, permiten elaborar un decálogo sobre el cambio:

1. La educación cambia sólo cuando cambia lo que sucede dentro de las aulas. Muchos intentos de reforma fracasan porque no se centran en lo fundamental. “El problema más difícil de solucionar, escribe Fullan, es el del aprendizaje: cambios en las prácticas educativas y en la cultura de la enseñanza que apunten hacia relaciones de colaboración entre alumnos, profesores y otros partícipes. Porque no es lo mismo reestructurar que reculturizar. Cambiar las estructuras formales no es lo mismo que cambiar

las normas, los hábitos, las aptitudes y las creencias”. Michael Barber afirma que es necesario acelerar la mejora de la educación en todo el mundo y piensa que la nueva pedagogía no está surgiendo en los laboratorios o en las universidades, sino en la línea de batalla, en aulas tan separadas como las de Dinamarca, Canadá, Inglaterra, Australia, Colombia o California. Las políticas públicas suelen preocuparse de reformas estructurales, en lugar de ayudar a las escuelas a mejorar sus procesos de aprendizaje. Micklethwait y Wooldridge señalan los dos principales problemas con que tropiezan las reformas estatales: “El primero es que el Estado es un instrumento increíblemente desgastado: se apodera de una idea general y la impone sin tener en cuenta el contexto local. El segundo es la necesidad urgente que los políticos tienen de una solución mágica”.8 Lo que sucede dentro del aula está influido por múltiples factores: la procedencia socioeconómica de los alumnos, la calidad de los docentes y de los equipos directivos, los medios económicos, la legislación, el ambiente y el comportamiento del alumno. Un cambio, por lo tanto, debe darse en diversos niveles y a través de diversos agentes.

2. Una escuela siempre puede mejorar, cambiando su modo de trabajar, aunque no cambie el resto de los factores. Hay un cambio de abajo arriba, que depende de la responsabilidad de los docentes. En 1983 un libro titulado A Nation at Risk alarmó a Estados Unidos y abrió la puerta a una intervención gubernamental a gran escala.

El pasado 15 de mayo se conmemoró el Día del Maestro y hubo declaraciones divergentes de parte de distintos actores políticos del país. Por un lado, el presidente Enrique Peña Nieto instó al magisterio a respetar la reforma educativa, pues aseguró que es la medida más importante para marcar el sendero que seguirá el país. Más aún, afirmó que ya se están viendo resultados, pues hay una mejoría en la prueba PLANEA en lenguaje y matemáticas. Durante la misma asamblea, el dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Díaz de la Torre, pidió a los presidenciables no romper la comunicación que se ha construido entre el sindicato y el gobierno. De igual manera, afirmó que uno de los retos más grandes de la reforma educativa es eliminar cualquier interpretación dañina de corte laboral en la Ley del Servicio Profesional Docente. Por otro lado, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación exigió derogar no sólo la reforma educativa sino todos los cambios estructurales y amenazó con declarar un paro indefinido de actividades. Efectivamente, el 4 de junio la Coordinadora anunció paro laboral en Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, para que los maestros pudieran manifestarse en la Ciudad de México. Uno de los desafíos para la próxima administración es que, al final de su mandato, se pueda ofrecer un lugar en las escuelas de educación media superior a todo adolescente que haya concluido la formación básica y quiera seguir con sus estudios. En el país ya se cuenta con 19 entidades que superan 80% de cobertura; sin embargo, estados como Oaxaca, Michoacán y Guerrero aún no llegan ni siquiera a 70% de alcance. En lo que va del sexenio, el promedio aumentó 18.5 puntos. No obstante, el compromiso que se hizo en 2013, de llegar en todas las entidades a 80%, a estas alturas del partido es imposible.

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>> POSICIONES

Incluso en la muy liberal Gran Bretaña se impuso un currículo nacional. Parecía que las escuelas no podían iniciar una reforma. Coincidiendo con estas propuestas de arriba abajo, en Estados Unidos surgió un movimiento en dirección contraria: la llamada “reestructuración”,9 que ponía énfasis en la gestión desde la escuela. A estas alturas comprendemos mejor la necesidad de ambos enfoques, los complejos mecanismos del cambio y, sobre todo, la buena gestión en todos los niveles. Hay muchos ejemplos de escuelas que en entornos muy difíciles han conseguido transformarse, dejar de ser viveros de fracasos y alcanzar la excelencia educativa.

3. Para que el éxito educativo no sea una excepción, debe mejorar el sistema educativo entero. Como en todo sistema complejo, en el educativo se producen interacciones circulares. El Estado debe fomentar y facilitar el cambio educativo, mediante iniciativas legislativas y apoyo financiero. Pero la realización del cambio ha de hacerse en la escuela, y de las escuelas han de salir las ideas que la

administración educativa debe recoger y, si es necesario, introducir en la legislación. El proceso de transformación de una organización compleja, de un sistema, tiene una metodología también compleja, en la que la función de liderazgo es importante, pero tiene que darse en varios niveles. Como ha escrito Peter Senge: “Nadie puede controlar organizaciones complejas desde arriba. La eterna cuestión es cómo controlar sin controlar. Si las organizaciones tradicionales requieren sistemas de gestión que controlen las conductas de las personas, las organizaciones que aprenden invierten en la mejora de la calidad de pensamiento, en la capacidad reflexiva y de aprendizaje de equipo y en la habilidad de elaborar visiones compartidas”.10 Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, ha explicado en Creating the Learning Society que no puede existir una sociedad innovadora sin la ayuda del Estado. Sin embargo, la realización depende siempre de la acción individual, por lo que una parte decisiva de la acción estatal debe hacerse implicando a los protagonis-

Todo cambio pone en acción sistemas de autodefensa, por lo que la primera tarea para gestionar el cambio educativo es convencer a los protagonistas de que el cambio es necesario y de que ellos son capaces de hacerlo. 40

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tas del cambio, que son las personas concretas.11 D. Cohen y H. Hill sostienen que la responsabilidad del político es armonizar currículo, evaluación y aprendizaje de los profesores.12 El documento de la OCDE Networks of Innovation. Toward New Model for Managing Schools and Systems. Schools for Tomorrow Project recomienda que los gobiernos “empoderen” a las escuelas o a las administraciones locales, para que puedan tomar decisiones sobre la gestión educativa. Las escuelas son las realizadoras de esos programas y sin ellas las leyes son letra muerta. Pero, además, las escuelas deben ser lugares de investigación, de conocimiento. En el mundo de la empresa, los teóricos americanos hablan de “organizaciones que aprenden”, mientras que los teóricos japoneses hablan de “organizaciones que crean conocimiento”. La escuela debe ser ambas cosas.

4. No puede iniciarse el cambio fijando objetivos demasiado vagos (mejorar la educación, conseguir la calidad, defender la equidad, etcétera), sino metas concretas, a plazo fijo y evaluables. En su estudio sobre la reforma educativa en Ontario —Cómo cambiar cinco mil escuelas—,13 Ben Levin defiende que los objetivos deben ser pocos, fáciles de explicar y concretos. En el caso de Ontario los objetivos eran: 1) reducir a 20 el número de alumnos por aula, 2) mejorar la competencia matemática, 3) reducir el abandono en secundaria. La ambiciosa reforma educativa inglesa emprendida en 1996 por


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latitudes el ministro David Blunkett tenía como meta mejorar la lectura, la escritura y los conocimientos matemáticos. Se propusieron unos objetivos a cuatro años que se cumplieron. En España he propuesto algunos objetivos que parecen obvios: rebajar el abandono escolar a 10%; reducir los efectos negativos derivados de la procedencia socioeconómica de los alumnos; atender a los estudiantes con necesidades educativas especiales, bien por dificultades o por altas capacidades; reducir la brecha que separa a los alumnos con malos resultados de los alumnos con buenos resultados; diseñar los planes de estudio orientándolos, en especial, a favorecer la capacidad de acción de los alumnos, en los terrenos académicos, personales, sociales y políticos. Para mejorar necesitamos tener criterios rigurosos de evaluación que nos permitan saber si estamos progresando.

5. El cambio han de hacerlo las personas que ya forman parte del sistema educativo, por lo que es necesaria una transformación desde dentro. No hay cambio posible si no se estudian los métodos para la transición. Todo cambio pone en acción sistemas de autodefensa, por lo que la primera tarea para gestionar el cambio educativo es convencer a los protagonistas de que el cambio es necesario y de que ellos son capaces de hacerlo. Ken Robinson, en su libro sobre la revolución de la escuela, indica las tres cosas que hay que hacer: una crítica de cómo están las cosas, una visión de cómo deberían llegar a ser y una teoría del cambio. John Kotter comenta que el error principal que se comete cuando se quiere cambiar

una organización es “lanzarse a ello sin establecer un consenso suficiente sobre su urgencia”.14 Según Tom Wagner, lo que resulta preocupante es que muchos docentes creen que no necesitan cambiar. John Hattie da mucha importancia a las creencias que el profesor tiene sobre sus capacidades y sobre el impacto que su actividad provoca en sus alumnos.15 Chris James ha estudiado las turbulencias afectivas que produce todo intento de cambio en la escuela. Es una situación en que es imprescindible apelar a la inteligencia emocional para controlar las respuestas afectivas que suscita... y también al imperativo ético que nos obliga a hacer lo mejor para nuestros alumnos. El miedo al cambio activa mecanismos de autodefensa que impiden interpretar adecuadamente la realidad. Impiden aprender, dice Argyris, hablando de las organizaciones que aprenden.16 En esta misma línea, Michael Fullan señala cuatro condiciones para conseguir el cambio: 1) creer que el cambio es posible, 2) creer que los cambios propuestos tienen sentido, 3) sentir que uno mismo puede tener un papel significativo en el cambio y 4) experimentar algún éxito en el cambio.17 Desmontar los mecanismos de autodefensa implica no culpabilizar, sino preocuparse solamente por la mejora. Uno de los modelos exitosos de cambio educativo —el programa School Development Program, de las escuelas Comer, elaborado por la Universidad de Yale y el sistema escolar de New Haven—, que comenzó aplicándose a las escuelas con peores resultados de la ciudad, tenía un primer principio: no culpabilizar, sino comprender los problemas de fondo, para resolverlos. Todos los sistemas

En Europa, particularmente en Alemania, se está haciendo énfasis en un sistema alternativo a los estudios universitarios: el de los aprendices. Una de las compañías que ha adoptado este modelo es Mercedes Benz, ya que emplea a 6,000 aprendices en 31 programas de instrucción, 20 dedicados a la fabricación de automóviles y 11 enfocados en temas administrativos. Estos planes se basan en una formación dual, donde los alumnos pasan la mitad del día haciendo prácticas en las plantas de la automotriz alemana y la otra mitad van a escuelas financiadas por el gobierno, en aras de aprender la teoría que está detrás de los ejercicios que realizan. De hecho, a los aprendices se les trata como trabajadores, pues cobran un sueldo de 1,000 euros (unos 24,000 pesos mexicanos) mensuales. Estos programas duran de dos a tres años y medio y, si se finalizan de manera satisfactoria, a los graduados se les ofrece un contrato en la compañía. Una vez terminado el currículo, la tasa de rechazo de estos empleos es cero. De aquí que este tipo de programas sea una gran estrategia para combatir el desempleo juvenil. Una investigación realizada en el Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad de Belgrano concluyó que sólo tres de cada 10 universitarios logran graduarse en el tiempo previsto. La estadística es peor en los institutos públicos, donde esta cifra disminuye a dos por cada 10. Se piensa que la razón de estas cifras tiene que ver con el sistema de ingreso a los colegios de educación superior. En Argentina, las instituciones tienen autonomía en cuanto a los mecanismos de admisión de los estudiantes, por lo que hay casos en que los solicitantes no tienen que hacer examen ni se les pide un rendimiento académico mínimo en sus estudios de preparatoria. De aquí que la falta de rigidez en la inscripción de las universidades devenga en altos índices de reprobación y deserción.


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educativos son conscientes de que tienen que mejorar y cambiar la profesión docente, porque el mundo ha cambiado y la escuela debe hacerlo también. Lo importante es hacerlo bien, favoreciendo el cambio, enfocando en serio la formación del profesorado como agente principal del cambio educativo y del cambio social. Al aumentar su capacidad profesional, los docentes se sienten menos amenazados por el cambio, y al comprobar que son capaces de tener éxito,

pueden acabar aceptándolo con entusiasmo.

6. Los estudios más solventes indican que el cambio ha de hacerse mediante la transformación docente y la mejora de los equipos directivos. Ambas cosas son imprescindibles para la autonomía de los centros, factor esencial para el cambio. Michel Fullan escribe: “Pese a lo que se dice, la sociedad todavía no ha intentado en serio utilizar la forma-

ción del profesorado como herramienta para mejorar. Bajo la retórica superficial no parece haber una creencia firme o el convencimiento de que la inversión en la formación del profesorado pueda dar resultados”.18 Numerosos estudios, como los realizados por McKinsey, ponen de manifiesto que la mejora del sistema recae sobre la calidad de los docentes y de los equipos directivos. El impacto de los directores es muy alto.19 Hay Group Management estudió a 10 directores de escuela

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latitudes que habían hecho algo espectacular en No Barriers, No Boundaries: Breakthroug Leadership that Transform Schools (Londres, 2001). Michel Fullan también ha estudiado este tema en su libro The Principal. Three Keys to Maximizing Impact (Jossey-Bass, San Francisco, 2014). En otras revisiones20 se ponen de manifiesto los efectos de determinados modos de ejercicio del liderazgo, que son aún mayores en escuelas situadas en contextos vulnerables y de pobreza donde un buen liderazgo educativo puede contribuir decididamente a incrementar sus índices de mejora. Los líderes generalmente contribuyen al aprendizaje de los alumnos de manera indirecta, a través de su influencia sobre otras personas o características de su organización. Su éxito depende mucho de sus decisiones sobre dónde dedicar tiempo, atención y apoyo. Los investigadores han identificado, según la referida revisión, cinco dimensiones que tienen un impacto significativo (medido de 0 a 1) en el aprendizaje de los estudiantes: 1) promover y participar en el aprendizaje y el desarrollo profesional de su profesorado (0.84); 2) planificar, coordinar y evaluar la enseñanza y el currículum (0.42); 3) establecer metas y expectativas (0.35); 4) empleo estratégico de los recursos (0.34), y 5) asegurar un entorno ordenado de apoyo (0.27).

7. El centro como organización inteligente tiene sus propios procedimientos de cambio. Las cinco disciplinas que Peter Senge estudió en su libro The Fifth Discipline: The Art and Practice of the Learning Organization —que después prolongó

con otro titulado La quinta disciplina aplicada a la escuela— son: la maestría personal, los modelos mentales, la visión compartida, el aprendizaje en equipo y el pensamiento sistémico. Esas competencias deben generarse desde dentro, fundamentalmente por la reflexión y el trabajo compartido de los claustros, que son los principales agentes del cambio. El centro es el protagonista de la acción educadora. Fullan, en El nuevo significado del cambio, indica que la investigación demuestra que los niveles de cambio están estrechamente relacionados con el modo en que los docentes colaboran entre sí. En el mundo empresarial, Beer, Eisenstat y Spector llegan a una conclusión parecida: “El enfoque programático a menudo parte de la falsa asunción de que los intentos de cambiar el modo de pensar de las personas a través de declaraciones de objetivos o programas de formación dan lugar a cambios útiles en la actitud real de las personas en el trabajo. Por el contrario, hemos descubierto que las personas aprenden nuevos modelos mediante la interacción”.21 De modo paralelo a la crisis de modelos basados en el control vertical y burocrático —escribe Antonio Bolívar— se ha perdido la confianza en los cambios planificados externamente para mejorar la educación, como muestra el “fracaso” de las sucesivas reformas. Confiamos ahora más en movilizar la capacidad interna del cambio (de los centros como organizaciones, de los individuos y de los grupos) para regenerar internamente la mejora de la educación. Se pretende favorecer la emergencia de dinámicas laterales y autónomas de cambio,

Turquía planea triplicar en sus universidades el número de estudiantes extranjeros. El presidente Recep Tayyip Erdoğan dijo que quiere tener 350,000 alumnos foráneos para 2022, en contraste con los 115,000 que hay en el presente. Para ello, ofrecerá seguro médico, además de que propiciará que los pupilos más sobresalientes se queden en Turquía. Cabe destacar que, después del intento de golpe de Estado, en julio en 2016, casi 6,000 académicos fueron despedidos, pues se les adjudicó tener presuntos nexos con el movimiento Gülen. De esta manera se explica que el país se encuentre ávido de docentes e investigadores que no puedan ser relacionados con alguna facción con intereses políticos. Los rankings mundiales afectan a las universidades más de lo que se puede percibir a primera vista. A partir de ellos se ha establecido una competencia entre distintos países por tener las escuelas de mejor nivel. Desde Francia hasta China, pasando por Singapur y Corea del Sur, encontramos iniciativas para generar instituciones de educación superior de excelencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los parámetros de los organismos evaluadores no son universales y que si los gobiernos se basan en éstos para definir la “calidad” de la educación, entonces las facultades tienen que dirigir sus esfuerzos por mejorar en los calificadores y, de paso, descuidar otros rubros. Si hacemos una revisión de los tres rankings más importantes —el QS World University Rankings, el World University Rankings de Times Higher Education y el Academic Ranking of World Universities de Shanghai— podemos ver que todos le dan más prioridad a la investigación que a la enseñanza. Por eso no es sorprendente que universidades como la London School of Economics o la University of Liverpool hayan obtenido bronce en el Teaching Excellence Framework de Inglaterra en 2017. Es cierto que la innovación en la investigación genera crecimiento económico, pero las instituciones de educación superior no sólo forman investigadores, sino también ciudadanos en general, por lo que no hay que descuidar la enseñanza.

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que puedan devolver el protagonismo a los agentes y —por ello mismo— para que puedan tener un mayor grado de sostenibilidad. Los cambios deben, así, iniciarse internamente, mejor de modo colectivo, induciendo a los implicados a la búsqueda de sus propios objetivos de desarrollo y mejora, como han puesto de manifiesto las experiencias y la literatura actual sobre “comunidades profesionales de aprendizaje”.22

8. Una de las funciones de los equipos directivos es establecer redes de colaboración que ayuden a la escuela. El “efecto escuela” debe ser completado mediante la colaboración con otras instituciones. En primer lugar, con las familias, cuya influencia es definitiva. Esta cooperación no se reduce a lo meramente académico. La procedencia socioeconómica de los alumnos es un poderoso factor y en ocasiones es necesaria la protección a la familia para conseguir que los alumnos triunfen. En el informe de la OCDE Networks of Innovation, Johansson, ex ministro de Educación de Suecia, escribe: “La autonomía escolar depende de que el colegio esté conectado con la comunidad, con otros educadores y con la sociedad en su conjunto. De aquí el papel clave de las redes y las alianzas. En los países de la OCDE demasiadas prácticas educativas se caracterizan por el aislamiento: de los colegios con respecto a los padres y a la comunidad, y de éstos entre sí, estando los profesores y los

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estudiantes en clases aisladas. Las alianzas pueden hacer referencia a la formación de destrezas y a establecer relaciones con la sociedad y la cultura, o a la posibilidad de reunir diferentes elementos del sistema educativo”.

9. No sólo la escuela debe ser una organización que aprende; la administración pública educativa, también. La Ley Universal del Aprendizaje rige también para la administración pública, para los gobiernos y para las instituciones políticas. De lo contrario, serán marginadas por los acontecimientos. La función de la administración pública en educación, además de fijar el marco legal y económico, y proteger el derecho a la educación, consiste en favorecer la capacitación profesional de los docentes e impulsar la colaboración entre la escuela y las demás instituciones sociales. Ha de ser promotora del cambio, no gestora directa del cambio. Ha de proporcionar las “infraestructuras de la reforma” (Fullan). La interacción circular necesaria para el cambio permite ajustar las funciones de cada nivel. Sólo con la comunicación y la influencia recíproca se conseguirá mejorar. La creatividad y la innovación han de estar en las aulas, pero el impulso, la tutela y los criterios de evaluación deben ir subiendo de nivel.

10. La necesidad de una movilización educativa. Michael Fullan advierte que el objetivo final de la educación es crear una sociedad que aprende

en un mundo que aprende. Para conseguirlo “hace falta un enorme esfuerzo de movilización y colaboración entre varias áreas: los padres y la comunidad, las empresas y la industria, el gobierno y otros agentes sociales, y el sistema educativo. El desarrollo de una sociedad que aprende es un logro de toda la sociedad, no solamente porque la escuela no puede hacerlo sola, sino porque estamos hablando de una sociedad que aprende y no solamente de un sistema escolar que aprende. El compromiso y la práctica de aprendizaje deben encontrarse en todo tipo de organizaciones, si se quiere lograr una fuerza en el conjunto de la sociedad”.23 La influencia del contexto es decisiva. Healy y De Stefano dan un útil consejo: “No sirve intentar reproducir una reforma que tuvo éxito. Lo que debe reproducirse en primer lugar son las condiciones que dieron lugar a la reforma”. Programas que han tenido éxito, como el Child Development Project, lo alcanzaron porque comprendían una teoría de reforma pedagógica y una teoría de la modelización del contexto (las condiciones locales). Una reforma eficiente se caracteriza porque fomenta un contexto de apoyo para la reforma involucrando al mayor número de personas y sectores con intereses en la puesta en práctica y la continuidad de la reforma. El cambio educativo que se produjo en Finlandia, y del que se sigue beneficiando, supuso un pacto educativo en el que participaron todos los agentes


sociales.24 Heifetz y Linsky, dos estudiosos del liderazgo, concluyen que “cuanto mayor es el reto, más personas afectadas por las consecuencias de su solución deben asumir la responsabilidad de trabajar en ello”.25 En The Tipping Point, Malcolm Gladwell señala el “poder de los contextos” como uno de los grandes agentes del cambio. Tiene razón al decir que las personas son mucho más sensibles al entorno de lo que pueda parecer. Aunque la escuela tiene un especial protagonismo educativo, no es la única fuente de la educación. La familia, el barrio, la ciudad, el entorno en su conjunto, ejercen una poderosa influencia que la escuela debe conocer y, en lo posible, atraer. Según Coleman, “la labor más importante a la que se enfrenta la escuela en el futuro inmediato es la colaboración con los padres en la creación de comunidades activas de personas que aprenden”.26 Cuando las escuelas no son accesibles a los padres, las comunidades deben actuar y recibir ayuda para actuar. Las líneas políticas y la asistencia a los padres para que éstos se involucren son necesarias para dar esperanzas y posibilidades a las escuelas con el fin de ampliar sus fronteras.27 Pero, como señala Schorr, los programas de éxito ven a los niños en el contexto de las familias y tratan a las familias como parte de la vecindad. La acción educativa de administraciones cercanas (los distritos, los municipios) puede resultar fundamental para el éxito de las reformas.28

La posibilidad de cambiar despierta esperanzas y temores. En el sistema educativo debemos recordar que aprender es cambiar y que, puesto que el centro de nuestra actividad es el aprendizaje, no debemos temer al cambio, porque nos nutrimos de él. * Filósofo, escritor y pedagogo. Artículo publicado originalmente como “Transformar la educación. Decálogo para la gestión del cambio”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 487, marzo de 2018. 1

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Carlos de Buen Unna*

La reforma educativa: una violación flagrante a los derechos humanos Es fácil y conveniente para el gobierno federal culpar a los trabajadores y a sus sindicatos de la paupérrima educación pública, cuya responsabilidad fundamental corresponde al Estado, sostiene el autor al analizar la reforma educativa desde la perspectiva de la violación de los derechos laborales fundamentales, tanto individuales como colectivos, de los trabajadores del sector educativo.

L

a “reforma educativa” es la reforma estructural del gobierno de Enrique Peña Nieto que generó mayor adhesión por parte de una sociedad civil cansada de una educación deficiente y de un sindicato latoso, sobre todo en su versión de la “Coordinadora” que a menudo lleva sus reclamos a la calle para defender los derechos de los profesores, pasando por encima de los del resto de la ciudadanía.

LEGISLACIÓN

La reforma constitucional y los cambios legislativos Se modificaron los artículos 3º y 73 de la Constitución (Diario Oficial de la Federación, 26 de febrero de 2013) con el fin de imponer los concursos de oposición para el ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior impartida por el Estado, dejando que la ley reglamentaria fijara los criterios, los términos y las condiciones de una evaluación de carácter obligatorio para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional, “con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación”. Además, se dispuso la creación de un Sistema Nacional de Evaluación Educativa, coordinado por un Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, que contaría con una junta de gobierno cuyos cinco integrantes serían designados por una mayoría calificada del Senado, a partir de ternas diseñadas por el Ejecu-

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tivo federal, y se facultó al Congreso de la Unión para que en un plazo de seis meses estableciera el Servicio Profesional Docente, expidiera la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y reformara la Ley General de Educación. Salvo por lo que hace a la conformación de la junta de gobierno del instituto, mediante un sistema que suele generar instituciones muy escasamente autónomas como ocurre hoy con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), poco se puede objetar a la reforma constitucional. Con unos días de retraso, el 11 de septiembre de 2013 de publicaron las reformas a la Ley General de Educación, la nueva Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la nueva Ley General del Servicio Profesional Docente. Quedó claro que ni el Ejecutivo federal ni el Congreso de la Unión cumplirían la promesa de respetar los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación, ni los que consagra su artículo 123, ni los derechos humanos que reconoce su artículo 1º como la no discriminación. Para exculpar al Estado, había que castigar a los profesores. Los otros actores Desde un principio se sabía que la reforma pasaría por encima de los derechos de los profesores y demás trabajadores de la educación pública, por lo que era necesario tomar algunas medidas previas respecto de los actores que eventualmente podrían oponerse.


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En primer lugar, había que resolver el problema del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuya lideresa, Elba Esther Gordillo, se había pronunciado con sobrada razón en contra de algunas de las medidas que se anticipaban. La solución fue privarla de su libertad arbitrariamente la noche del 25 de febrero de 2013, un día antes de que se publicara la reforma constitucional y de que iniciara la XXXVI sesión extraordinaria de Consejo Nacional del sindicato, en la que se concretaría la traición de Juan Díaz de la Torre, quien ocuparía el cargo de la maestra Gordillo en franca violación al estatuto sindical. Su principal compromiso con Enrique Peña Nieto sería evitar cualquier impugnación o protesta formal del sindicato contra la reforma educativa, mismo que cumplió, pues, a pesar de las graves violaciones a los derechos laborales de los trabajadores de la educación, el SNTE no interpuso ningún amparo. En segundo lugar, había que considerar la posibilidad de que el Poder Judicial de la Federación declarara la inconstitucionalidad de gran parte de las reformas, lo que tendría que haber ocurrido si se hubiera conducido con probidad. Sin embargo, el Consejo de la Judicatura Federal y la SCJN, especialmente su segunda sala, se alinearon con los intereses del Ejecutivo federal.

Lo que ocurrió con los amparos, tanto por las medidas que tomaron el Consejo y la Corte para su instrumentación, como el haber negado todos y cada uno de ellos a pesar de las evidentes violaciones a la Constitución, nos hace pensar que hubo un acuerdo previo para garantizar que los jueces federales dejarían pasar todo. Un botón de muestra Me tocó promover un amparo en representación de algunos sindicatos de colegios de bachilleres y de su federación, lo que me permitió conocer, desde la perspectiva de una víctima más de nuestro “Máximo Tribunal”, las acciones que instrumentó el Poder Judicial para evitar que a algún juzgador se le ocurriera conceder un amparo. En 24 de octubre de 2013 presentamos la demanda para encontrarnos con que los amparos contra la reforma educativa se enviarían a los juzgados de distrito del Centro Auxiliar de la Segunda Región, con residencia en Cholula, Puebla, siguiendo el método, ya probado en otros casos, de concentrar todos los juicios en un grupo de tribunales controlados por la Corte y el Consejo, y garantizar así que se negaran los amparos. La fórmula tiene una clara semejanza con los tribunales especiales que prohíbe el artículo 13 de la Constitución,

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El gobierno federal y algunas organizaciones del sector privado se han dedicado a atacar indiscriminadamente a los docentes del sector público y a sus organizaciones sindicales.

LEGISLACIÓN

pero siendo un instrumento del Poder Judicial sería inútil alegar su inconstitucionalidad. Los seis jueces de distrito encargados de resolver los amparos comenzaron a negarlos en forma sistemática, provocando que los quejosos interpusieran recursos de revisión que tendrían que resolver tres tribunales colegiados del mismo Centro Auxiliar de Cholula, pero el 6 de mayo de 2014 el pleno de la SCJN emitió el acuerdo general 9/2014 por el que ordenó aplazar la resolución de los recursos hasta que la Corte dijera cómo resolverlos. Según ese acuerdo, se habían recibido 6,661 demandas (que involucraban a varios cientos de miles de quejosos) y los colegiados tenían a su cargo 112 amparos en revisión. El acuerdo ordenó que los tribunales colegiados enviaran a la SCJN cinco de esos amparos que servirían para sentar los precedentes necesarios. Nuestro amparo fue a dar al juzgado primero de distrito de ese Centro Auxiliar, pero poco después se remitió al octavo y más tarde al sexto, que finalmente lo negó el 15 de diciembre de 2014 (fecha harto incómoda para preparar el recurso de revisión) con una sentencia “de machote” que no tiene que ver con los argumentos de la demanda, pero que denota la clara intención de defender a toda costa las reformas impugnadas. Frustradas nuestras vacaciones, el último día de 2014 presentamos el recurso que fue a dar al segundo tribunal colegiado, que nos hizo saber que esperaría a que la Corte levantara el aplazamiento. En febrero de 2015 me entrevisté con el presidente de la SCJN, a quien entregué una copia de la vergonzosa sentencia, solicitándole que la propia Corte resolvie-

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ra nuestro amparo, ya que subsistían problemas de constitucionalidad que el tribunal colegiado no podría resolver. Éste le remitió el expediente, pero la Corte se lo devolvió, alegando que ya había resuelto los cinco amparos previstos en su acuerdo. El 21 de septiembre levantó la Corte el aplazamiento de las resoluciones de los amparos en revisión luego de que el pleno negó los cinco amparos —siempre por unanimidad— de los que surgieron diversas jurisprudencias y tesis aisladas que en lo esencial determinaron que la reforma educativa no vulneraba el derecho de audiencia, la estabilidad en el empleo, la libertad de trabajo ni el principio de irretroactividad de la ley. Sin embargo, en su gran mayoría, los conceptos de violación que hicimos valer en nuestro amparo seguían sin resolverse. En junio de 2016 el segundo tribunal colegiado reconoció que el juez de distrito no había analizado diversos agravios y remitió de nuevo el expediente a la SCJN para que resolviera las cuestiones de constitucionalidad que no había definido en sus sentencias previas. La Corte asumió su competencia, registró el recurso con el número 613/2016 y turnó el expediente a su primera sala, que se declaró incompetente y lo reenvió a la segunda, que, el 22 de noviembre de 2017, a más de cuatro años de que presentamos la demanda, nos negó el amparo en todos sus aspectos. Como era de esperarse, los cinco ministros votaron por la negativa. Las principales violaciones de la reforma educativa ¿Qué reclamamos en la demanda de amparo? No fue la evaluación, ni la capacitación obligatoria, ni mantener a ultranza derechos adquiridos —supuestos o reales— que pudieran redundar en una educación deficiente sino, lisa y llanamente, que se respetaran los derechos laborales fundamentales, tanto individuales como colectivos, de los trabajadores del sector educativo. En un resumen muy apretado, alegamos lo siguiente: a) Que a pesar de que, de acuerdo con la reforma constitucional, su reglamentación debió restringirse a la fijación de “los criterios, los términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional”, y que debió hacerlo “con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación”, las nuevas disposiciones excedieron por mucho el ámbito de la evaluación y muchas de ellas no respetaron los derechos fundamentales de los trabaja-


dores, por lo que el legislador ordinario había excedido y violentado el mandato constitucional. b) Que la reforma educativa restringe los derechos colectivos al excluir del ámbito de la negociación cuestiones que tradicionalmente han sido materia de la misma, que atañen a condiciones de trabajo y a otros derechos laborales, y que rompe el principio fundamental de la bilateralidad en las relaciones de trabajo (al menos las que se rigen por el apartado A del artículo 123 constitucional) al conferir a la Secretaría de Educación Pública y a los organismos descentralizados, que son los patrones de los quejosos, el poder de decidir aspectos que antes debían negociar con los sindicatos. c) Que no sólo prohíbe que sean parte de la junta de gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación quienes han sido dirigentes sindicales en los últimos tres años, lo que constituye una absurda discriminación por haber ejercido un derecho fundamental, sino que además excluye a todos los docentes del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, a pesar de que la propia Constitución obliga a considerar su opinión y de que la Ley General del Servicio Profesional Docente les atribuye la responsabilidad del aprendizaje y los considera los promotores, coordinadores, facilitadores, investigadores y agentes directos del proceso educativo. ¡Nada más! En conclusión La sentencia de nuestro “más alto tribunal” refleja los prejuicios que prevalecen en el debate público sobre una reforma que confronta los derechos humanos de los educandos con los de los maestros, donde el gobierno federal y algunas organizaciones del sector privado se han dedicado a atacar indiscriminadamente a los docentes del sector público y a sus organizaciones sindicales. En la realidad no existe esa confrontación, al menos no en el ámbito estricto de la ley, que debe respetar los derechos fundamentales de unos y otros. La reforma, sin embargo, hizo añicos los derechos fundamentales de los trabajadores y la Suprema Corte la avaló en su totalidad. No descartamos que algunos aspectos puedan implicar una colisión entre los derechos humanos de los educandos (no todos niños, por cierto) y los de los trabajadores. En este supuesto, y dado que la propia Corte ha dicho que no existen derechos absolutos, el legislador tendría que haber valorado los de ambas partes, buscar soluciones que no implicaran el sacrifi-

cio de derechos fundamentales, y sólo cuando no fuese posible, emitir una norma que respetara en la mayor medida los derechos sacrificados, todo de acuerdo con la teoría de la argumentación jurídica y la ponderación de los derechos fundamentales que la propia Corte ha adoptado en otros casos. Ante la falta de argumentos para sostener la constitucionalidad de las normas impugnadas y la imposibilidad de justificar la necesidad, la idoneidad y la proporcionalidad de las medidas adoptadas por el legislador ordinario, la segunda sala optó por evadir el debate sobre la colisión de derechos fundamentales, como si no estuvieran en juego algunos de los derechos laborales más importantes, como la bilateralidad de las relaciones de trabajo, la estabilidad en el empleo, la negociación colectiva y la dignidad en el trabajo. No se trata de limitaciones “razonables” a los derechos de los trabajadores, que los derechos de los educandos eventualmente pudieran justificar, sino de verdaderos atropellos a los derechos humanos de los docentes. En el fondo, prevalece una dolorosa discriminación hacia los maestros, cuyos derechos se confrontan artificialmente con los de los educandos, como si no pudieran coexistir en una sociedad que aspira a un grado razonable de democracia. Sin tener que revertir por completo la reforma educativa, hay mucho que enmendarle, y la Suprema Corte ya demostró que no sirve para hacerlo. Será por otra vía.

No se trata de limitaciones “razonables” a los derechos de los trabajadores, que los derechos de los educandos eventualmente pudieran justificar, sino de verdaderos atropellos a los derechos humanos de los docentes. * Licenciado en derecho, especializado en asuntos laborales, y maestro en sociología por la Universidad Iberoamericana. Es director general de la firma de abogados Bufete de Buen.

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>> POSICIONES José Luis Soler*

EL DOCENTE COMO AGENTE DE CAMBIO

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Trabajar en el desarrollo de la competencia emocional favorece el buen clima del aula, incrementa la motivación y el interés de los alumnos por el aprendizaje, y ayuda en su desarrollo como personas. Por tanto, hay que apostar por un cambio escolar integral, en los valores y en la práctica, y no limitar la labor docente al currículo, sostiene al autor. a política educativa, de acuerdo con la corriente ideológica imperante, ha desarrollado a lo largo de su historia diferentes enfoques que refrendan o atacan unos principios y fines que marcan el devenir de la educación. En las diversas leyes educativas ha predominado, en su discurso político, el contenido curricular por encima de los valores y las competencias emocionales. Ante esta situación de olvido manifiesto de la educación emocional, el profesor se convierte en el verdadero agente de cambio, la figura capaz de transformar una política educativa marcada por los principios academicistas y economicistas. Si desde los agentes directores se ve apoyo hacia los aprendizajes memorísticos y hacia el desarrollo exclusivamente curricular, el profesor deberá volver a pensar qué tienen que aprender los niños, qué capacidades son importantes que desarrollen y por qué, de manera que todo eso lo lleve a un replanteamiento de su práctica hacia un mejor desarrollo en valores del educando, con el fin de reforzar su capacidad emocional y no sólo intelectual, considerando las actitudes como factores de avance, por encima de las variables aptitudinales. Es evidente que el profesor es, o al menos debe intentar ser, el verdadero agente de cambio. Con base en su trabajo, en su investigación en su acción y en su innovación, debe hacer posible un cambio educativo que lleve a demostrar que la escuela cumple la misión que se espera de ella: ayudar al desarrollo de la persona. A través de la innovación lograremos el objetivo; pero todos sabemos que no es una tarea fácil y que se trata de un largo camino, en algunos tramos

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algo pedregoso, y en otros, quizá, bastante nublado, pero que es un camino que debemos andar, desde el aula, la organización de los centros, la dinámica de la comunidad educativa y la propia cultura docente. Todo lo anterior debe llevar, primero, a cuestionar y después a cambiar, si se cree necesario y conveniente, las concepciones y las actitudes, alterando métodos e intervenciones y mejorando o transformando, según los casos, los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, es fácil comprobar que diferentes miembros de la comunidad educativa consideran que la adquisición de conocimientos es el fin principal del sistema educativo y, desde diferentes instancias, se pide mayor esfuerzo al desarrollo cognitivo, obviando la dimensión emocional de la persona. Calidad sin límites conceptuales Todo proceso de reforma educativa trae consigo una serie de cambios, situaciones y exigencias, y el profesor acaba siendo el elemento primordial en su desarrollo. El docente tiene mucho que ver en el entramado político de las reformas educativas y tiene mucho que decir en ese debate de la calidad educativa por la que todos los gobiernos dicen estar interesados, pero que no parece que la encuentren en su justa medida, o al menos no van en la misma línea. De una forma o de otra, la cuestión de la calidad en la educación se complica a la hora de pretender limitarla conceptualmente, ya que acaba

Diferentes miembros de la comunidad educativa consideran que la adquisición de conocimientos es el fin principal del sistema educativo y, desde diferentes instancias, se pide mayor esfuerzo al desarrollo cognitivo, obviando la dimensión emocional de la persona. 52

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atribuyéndosele un significado diferente, dependiendo del enfoque y de los grupos de interés, por un lado, y según se hable de los resultados o de los procesos, o de para quién y para qué es esa calidad, por otro lado. La preocupación por la calidad prevalece en las relaciones sociales y económicas y toma especial fuerza en una sociedad plural inmersa en una política de mercado que busca alto rendimiento y justifica la competencia y la selección de los mejores. Esa misma idea, tomada del ámbito mercantilista, se traslada al ámbito educativo, centrándose en la interacción entre los proveedores y los usuarios, introduciendo conceptos de eficiencia y eficacia. Alejarse de criterios de eficacia El profesor no puede entrar en este discurso; debe alejarse de la idea de rentabilidad en términos de resultados académicos, ya que lo que la sociedad necesita, además de buenos profesionales, es fundamentalmente ciudadanos íntegros, con un buen desarrollo emocional. Desde este enfoque de una educación total, íntegra, toma especial importancia la educación de los sentimientos, relacionados con la autoestima y con la propia motivación por el logro del educando. Se trata de educar para vivir en sociedad, aceptando las diferencias y fomentando el trabajo en equipo y la comprensión del otro. La crisis de valores actual, que se percibe en el contexto social, el aumento de conductas violentas, tanto en los centros educativos como fuera de ellos, la falta de disciplina y motivación de los estudiantes, así como el incremento de actitudes intolerantes, llevan a un replanteamiento de la función del profesorado y a una reformulación de los objetivos globales del sistema educativo. Un profesorado formado emocionalmente Para incidir en los cambios que se acaban de explicitar hay que valorar conjuntamente el currículum que habría que desarrollar y el modelo de formación del profesorado que se precisa, y que pasa, evidentemente, por formar al profesorado en competencia emocional, reconociendo y aceptando los sentimientos y las emociones como currículo oculto del profesorado, superando la supuesta visión negativa de las manifestaciones de emociones y sentimientos en el aula.


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Por todos es sabido que para alcanzar el mejor rendimiento de la persona es importante contar, de una manera u otra, con un buen desarrollo emocional y con una estabilidad afectiva e interna que ayude a afrontar cualquier situación o reto en el proceso de aprendizaje. En este sentido, el Informe Delors (UNESCO, 1998) afirma que la educación emocional es un complemento indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental de prevención, ya que muchos problemas tienen su origen en el ámbito emocional. En el discurso del profesorado es habitual encontrar, como motivo de los problemas de aprendizaje y de convivencia, la escasa motivación de los alumnos, que se traduce en un aumento de los comportamientos disruptivos. Ante esta situación, el docente dirige la mirada a la sociedad como causante de estos hechos, a la crisis de valores, a la propia crisis socio-familiar y a muchos elementos, aparentemente externos a la escuela, que lo lleva, en definitiva, a no abordar el tema con la seriedad que debiera. El autoconocimiento, la empatía, la comunicación asertiva, la mutua confianza, la autoestima, las habilidades sociales o la cooperación, son sólo algunos aspectos tratados por la educación emocional y hacia ellos debemos dirigir nuestra labor docente. Tenemos que potenciar el desarrollo de competencias emocionales a través de estrategias de enseñanza en las que los valores humanos se adueñen de un contexto educativo

marcado por la competitividad y la selección de los mejores, entendidos éstos como los que obtienen las máximas puntuaciones en los exámenes y, por ende, las mejores calificaciones en todas las áreas. Desde este punto de vista, el papel de los docentes es mucho más clave, si cabe, en la educación del alumnado, ya que éste tiene la oportunidad de observar un modelo de aprendizaje socioemocional en el aula y en el centro, con un profesor cercano al alumno, que prioriza el bienestar del grupo para avanzar en el aprendizaje. Producir mensajes en positivo La sociedad, en general, y las familias, en particular, miran hacia los profesores como los únicos artífices del cambio. Desean que sean competentes en su oficio, no sólo por sus conocimientos científicos sino por que transmitan valores humanos que ayuden a sus hijos a mejorar su autoestima, a conocerse, y a aceptar sus sentimientos y sus sensaciones. Todo esto pasa por la producción de mensajes en positivo, sacando verdadero provecho de la comunicación verbal y no verbal, escuchando, respetando y comprendiendo, así como generando un clima de aula en el que predomine la relación personal y humana, y se muestre interés por el desarrollo complejo del día a día en nuestro contexto socio-familiar. Preguntas tan sencillas, como “¿qué tal te va?”, “¿cómo estás?” pueden ser una buena introducción para el comienzo de clase.

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La crisis de valores actual, el aumento de conductas violentas, la falta de disciplina y motivación de los estudiantes, y el incremento de actitudes intolerantes llevan a un replanteamiento de la función del profesorado y a una reformulación de los objetivos globales del sistema educativo. Combinar lo curricular con lo afectivo Así pues, teniendo en cuenta lo dicho hasta ahora, es importante que los docentes creamos que una buena combinación entre lo curricular y lo afectivo nos puede llevar a conseguir mejores resultados con el alumnado, resultados entendidos en su máxima expresión. Los profesores debemos tener en cuenta que trabajar en el desarrollo de la competencia emocional favorece el buen clima del aula, incrementando la motivación y el interés de los alumnos por el aprendizaje y ayudando en su desarrollo como personas. De igual forma, debemos tener claro que limitar nuestra labor educativa a la impartición de las 18 o 20 lecciones que recoge un libro de texto es reducir en extremo nuestra función docente, es dejar nuestra labor pedagógica en un proceso reproductor de conocimientos, a veces alejados de la realidad contextual. En definitiva, es olvidar que el desarrollo personal crece a la par del desarrollo formativo y que ambos reciben su influencia, para un lado o para otro, y es que, en realidad, la educación no se presenta como un suceso individual, sino que influye en ella toda una serie de conexiones con la sociedad exterior y con el fluir interior de la persona.

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Debemos apostar por un cambio escolar integral, un cambio en los valores y en la práctica, que todos los miembros del equipo educativo afronten con profesionalidad, incluso en aquellos casos en que puedan no aceptar los valores que subyacen a todo aquello que implica el cambio a nivel personal. Ese cambio debe reflejarse en el proyecto educativo de centro, para recoger los principios que, como equipo, son asumidos por todos. * Doctor en ciencias de la educación, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza y orientador en educación secundaria. Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, núm. 442, febrero de 2014.

Para saber más • Agulló, M. J., et al. (coords.) (2010), La educación emocional en la práctica, Horsori/ICE, Barcelona. • Bisquerra, R. (2009), Psicopedagogía de las emociones, Síntesis, Madrid. • Carbonell, J. (2001), La aventura de innovar. El cambio en la escuela, Morata, Madrid. • ——— (2002), “El profesorado y la innovación educativa”, en P. Cañal de León (coord.), La innovación educativa, Akal, Madrid. • Delors, J. (1996), La educación encierra un tesoro, UNESCO/Santillana, Madrid. • Fernández-Abascal, E. (coord.) (2008), Emociones positivas, Pirámide, Madrid. • Gimeno Sacristán, J. (1992), “Reformas educativas. Utopía, retórica y práctica”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 209. • ——— (1993), “El profesorado de la reforma”, Cuadernos de Pedagogía, núm. 220. • Goleman, D., et al. (2002), El líder resonante crea más, Plaza & Janés, Barcelona. • Pedró, F., e I. Puig (1999), Las reformas educativas: una perspectiva política y comparada, Paidós, Barcelona. • Soler Nages, J. L. (2003), El principio de comprensividad en educación secundaria: discurso del profesorado y práctica educativa, CESA, Zaragoza. • ——— (2005), “Comprensividad y atención a la diversidad: el profesor como agente de cambio”, Anales XIII, vol.1, UNED/Calatayud, Zaragoza.


OPINIÓN

En qué medida han mejorado los estudiantes mexicanos de 15 años sus conocimientos y habilidades fundamentales en matemáticas, lectura y ciencias en los últimos tres años? El autor nos ofrece reflexiones que nos permitirán prepararnos para recibir los resultados, que presumiblemente no serán alentadores.

¿Qué le depara a México la prueba PISA 2018? Patricio Ávila

ecientemente se ha mencionado en varios medios de comunicación (particularmente en el diario La Razón) que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha reconocido el mejoramiento de la educación mexicana, insinuando que el motivo descansa en la reforma educativa. No obstante, veo varias dificultades para que haya habido un avance: 1) el modelo de la reforma no se ha establecido completamente; 2) la última prueba PISA, la cual se lleva a cabo cada tres años, se realizó en 2015, por lo que no pudieron haberse visto diferencias en los resultados debido a un proyecto que aún no se implementaba ni siquiera parcialmente, y 3) los números no sugieren que México haya mejorado más que en un rubro. El Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) califica cada tres años a los estudiantes que están terminando la educación obligatoria (en promedio con 15 años de edad) en tres áreas distintas: lectura, matemáticas y ciencias. Haciendo una revisión superficial de los datos aportados por la OCDE, es relativamente sencillo darse cuenta de que la separación entre los países con mejores resultados y México aún es abismal.

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Para el análisis de este artículo se tomaron en cuenta los resultados más antiguos y más recientes de cada rubro, tanto de México como del promedio general de los países pertenecientes a la OCDE y, como referencia de un país sobresaliente, de Japón. Con estos datos se trazó la tendencia que idealmente seguirían los tres actores. De aquí es posible detectar si sus caminos se cruzarán o si, por el contrario, no se habrán de encontrar. Dicho de otra manera, se puede predecir si en algún momento México alcanzará la media de la OCDE o de Japón y cuánto tardará en hacerlo. El mejor panorama lo tenemos en matemáticas. En 2003 se obtuvieron 385 puntos, mientras que el promedio fue de 499. Para 2015 los alumnos mexicanos consiguieron 408, cuando la media se redujo a 490. Cabe destacar que parte del avance se debe a que el puntaje general disminuyó nueve puntos; sin embargo, es evidente la mejora de nuestro país, pues su avance representó 23 unidades. Ahora bien, si estos comportamientos se mantienen, demoraríamos 24 años en llegar a la media. Si en lugar de tomar el promedio nos centramos en un país que, como Japón, se encuentra entre los primeros lugares, entonces tardaríamos 44 años en hacerlo. En ciencias el panorama no es tan alentador. En 2006 México obtuvo 410 puntos contra 498 del prome-


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dio. En 2015 tuvimos 416 en comparación con 493. Por ende, nos tomaría 44 años alcanzar a la OCDE, y para equipararnos a los países con los mejores resultados, tardaríamos aproximadamente 57 años en hacerlo. En cuanto a lectura, en el año 2000 el puntaje promedio de la OCDE fue de 486, mientras que la calificación mexicana fue de 422. Para 2015, México subió sólo un punto, esto es, 423, mientras que la media aumentó a 493. Aquí se presenta el panorama más desolador pues la brecha no disminuyó, sino que aumentó. Lo anterior significa que, de seguir así la tendencia, la separación seguirá aumentando, haciendo que nuestro país cada vez se quede más atrás. Ahora bien, es cierto que un buen análisis no puede hacerse meramente a partir de una revisión superficial de datos. Una mejora real consistirá en romper este tipo de tendencias. Por eso, la propia OCDE, en su reporte Perspectiva de política educativa en México (2018), analiza los retos y las fortalezas que presenta nuestro país. Por ejemplo, la organización ve con buenos ojos que se haya dado autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación para establecer los instrumentos de calificación de los profesores, pues de esa forma se homologa la valoración y se instaura un estándar nacional de enseñanza. De igual manera,

considera adecuado que se lleve a cabo la prueba del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), ya que así es posible seguir el desarrollo de los estudiantes e identificar en qué rubros hay que fortalecer el aprendizaje. No obstante, también señala que urge hacer ver a profesores y directivos de las escuelas que los resultados del examen no sólo constituyen una calificación, sino que marcan el sendero que hay que seguir para progresar. Otro de los aspectos reconocido por la OCDE es la instauración del Fondo de Aportaciones de la Nómina Educativa y Gasto Operativo, pues éste conlleva mayor control de los recursos y, por ende, la repartición equitativa del presupuesto para el apoyo a las regiones menos favorecidas. Sin embargo, también afirma que es necesario invertir más en educación obligatoria. Si la inversión es insuficiente no basta con que se reparta de manera homogénea. En conclusión, el mejoramiento de la educación en México aún se encuentra en potencia y si se enfrentan los retos de manera adecuada, podría haber un desarrollo que se vea reflejado en los resultados de la prueba PISA. Pero no es que ya haya un avance. Para saber si la reforma educativa favorecerá el aprendizaje hay que esperar, no a los resultados de este año, sino hasta 2021 o, más probablemente, 2024.

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EL PAPEL DEL ESTADO EN EL CAMBIO EDUCATIVO: ¿ACTOR PROTAGONISTA, SECUNDARIO O FIGURANTE? Jesús Manso*

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Reconociendo que hay muchos actores que están cambiando la educación (con intenciones muy variadas tras sus actuaciones), sigue siendo oportuno preguntarse si hay alguno que lidere, coordine y regule dichas propuestas. Y en caso afirmativo, ¿quién es y cómo procede? En este sentido, el autor pregunta si debe ser el Estado quien gestione el cambio educativo.

a causa principal por la que el Estado asumió un papel protagonista en la formación de sus ciudadanos tuvo que ver, entre otras cuestiones, con garantizar el derecho a la educación básica de toda la población. Esto tuvo lugar a partir de la Revolución francesa. En España no se produjo este hecho hasta la primera mitad del siglo XVIII y su materialización legislativa fue la Ley Reguladora de la Enseñanza de 1857 o Ley Moyano. Desde ese momento, la administración pública siempre ha formado parte en la definición del sistema educativo formal. Sin embargo, en la actualidad el Estado-nación sufre una profunda crisis. Éste se empequeñece ante nuevos poderes internacionales y globalizados y eso supone redefinir su papel en la gestión educativa. El Estado exige ser protagonista, pero tal vez ya haya pasado a ser actor secundario o incluso figurante. En este artículo vamos a profundizar en ese aspecto. Y en caso de que ese destierro (mayor o menor) haya ocurrido, ¿es eso lo más adecuado para mejorar la formación de todos y cada uno de los ciudadanos de un país? También pretendemos ahondar en esta reflexión en las siguientes páginas. Junto a la noble y necesaria tarea de garantizar el derecho a la educación, los sistemas educativos formales se convierten, desde su origen, en una herramienta de consolidaciones de los Estados nacionales modernos surgidos en esa misma época. Por ello, parece evidente que el papel de la administración pública en materia de educación siempre ha generado ciertos conflictos ideológicos. Lo acontecido con los Estados, sobre

todo con los totalitarios, a lo largo del siglo pasado supuso enfatizar una desconfianza creciente hacia esta institución. La escuela se transformó en un elemento esencial para la construcción nacionalista e ideológica del fascismo italiano, el nazismo alemán, el sistema soviético, entre otros, y, por supuesto, del franquismo español. En el caso de España, además con una clara vinculación política con la Iglesia católica, aspecto importante pues ha marcado no sólo la desconfianza hacia el Estado sino también hacia otras instituciones y su participación en la definición de políticas públicas. La utilización de la escuela por parte de los nacionalismos constituye desde ese momento una preocupación permanente de tipo social ante la que no pocos colectivos se movilizan para evitar que esto vuelva a ocurrir. Es verdad que hay una gran diferencia entre un Estado totalitario y un Estado democrático, pero lo cierto es que el modelo neoliberal (ampliamente extendido en los países occidentales) mantiene su recelo ante cualquier tipo de estructura estatal, aunque sea democrática, porque la considera un peligro para la libertad individual y un insuficiente aprovechamiento de los recursos. Sin embargo, la solución neoliberal confía la eficiencia a los mecanismos del mercado, institución que también despierta una gran desconfianza por sus lógicas competitivas que ahondan en las desigualdades y en la exclusión de los más necesitados. El debate, pues, se da entre dos desconfianzas recíprocas: por un lado, los mecanismos del mercado sólo introducen igualdad cuando se mueven en un marco ético y, por otra parte, la defensa de ese marco debe ser competencia del Estado, por lo que no se puede prescindir de él. Llegando a la

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actualidad, De Puelles (1993) ofrece un diagnóstico de gran precisión, como consecuencia del largo proceso que hemos tratado: “La educación se ha convertido en una institución pública muy compleja que cumple múltiples fines. Sigue conservando, es cierto, la vertiente privada que siempre tuvo, pero las funciones públicas de la educación siguen siendo hoy tan importantes, o más, que en el siglo del Estado liberal. Querer identificar la educación con un bien más producido por el mercado, como ha pretendido la ‘revolución conservadora’, contradice nuestra memoria histórica: ni la escolarización universal, ni el acceso popular a la enseñanza secundaria, ni la apertura de la enseñanza universitaria son obra espontánea del mercado; el examen de la realidad nos dice que son obra de la acción continuada de los poderes públicos. Es cierto que la exaltación de lo público puede llevarnos —como ha sucedido en nuestro siglo— a la aberración del Estado totalitario, pero la privatización de lo público puede llevarnos también a tiempos pasados en que el individuo estaba a merced de otros poderes, más fuertes y más implacables que el mismo Estado”. Desde este análisis hasta la actualidad ha seguido produciéndose una evolución social caracterizada por la globalización y sus efectos que están condicionando todavía más el papel del Estado en la definición de políticas públicas, en general, y en decisiones de cambios educativos, en particular. Y, en cualquier caso, el Estado se ve cada vez más asediado por la cantidad de agentes que ahora están pugnando por hacerse un hueco a la hora de cambiar la educación. Reconociendo que hay muchos actores que están cambiando la educación (con intenciones muy variadas

La solución neoliberal confía la eficiencia a los mecanismos del mercado, institución que también despierta una gran desconfianza por sus lógicas competitivas que ahondan en las desigualdades y en la exclusión de los más necesitados. 60

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tras sus actuaciones), sigue siendo oportuno preguntarse si hay alguno que lidere, coordine y regule dichas propuestas. Y en caso afirmativo, ¿quién es y cómo procede? En este sentido la siguiente pregunta mantiene su pertinencia: ¿debe ser el Estado quien gestione el cambio educativo? Para responder esta pregunta conviene definir primero el concepto que se tiene del Estado en la actualidad, así como sus obligaciones y su competencia en materia educativa. Por un lado, parece evidente que el Estado tiene que organizar toda la arquitectura del sistema, proteger el derecho a la educación y financiarlo; esto nadie lo pone en duda ahora. Pero, por otro lado, los cambios que necesita el sistema educativo están poniendo de manifiesto una falta de liderazgo efectivo por parte de las administraciones educativas. Cohen y Hill (2008), en Learning Policy: When State Education Reform Work, sostienen que la responsabilidad del político es armonizar currículos, la evaluación del sistema y la formación del profesorado. Sin embargo, nada de esto parece eficaz si no va acompañado de una capacidad movilizadora, capaz de implicar a muchos agentes. El tema es tan apasionante y relevante como sensible y peliagudo, porque hay posturas ideológicas enfrentadas que, como hemos visto, se heredan del pasado y se añaden nuevas problemáticas como consecuencia de la incorporación de nuevos actores y poderes. Para unos el sistema educativo debe ser completamente público y el Estado debe controlarlo en aras del derecho a la educación de todos en igualdad de condiciones; para otros, la educación hay que ponerla a salvo del Estado para que no la utilice para su beneficio. Además, entre una y otra posturas, también hay una amplia diversidad de propuestas intermedias, incluidas las corrientes de la desescolarización. En el caso español, esta situación se complejiza más —si cabe— si atendemos a las enormes diferencias (por ejemplo, en inversión por alumno, en rendimiento académico, en desarrollo normativo, en segregación escolar, etcétera) que se encuentran entre las comunidades autónomas. Y esto a pesar de contar, teóricamente, con un marco legislativo común proveniente de la administración central. Estamos en un punto en el que parece necesario apostar por un equilibrio, nada sencillo por otro lado, entre estos dos polos: intervencionismo y neoliberalismo. En búsqueda de posibles soluciones y


del encuadre del Estado en el escenario mundial actual, conviene ser conscientes de que esta situación no es propia y única de las políticas educativas, sino que responde a dinámicas mucho más amplias. En medio de la actual complejidad descrita, las tesis clásicas de Bowe y Ball (1992) pueden resultar de interés. Estos autores ya insistían en la idea de que el cambio educativo tiene lugar en tres contextos distintos, con implicaciones diferentes. En concreto, hablaban de un contexto macro en el que encontramos la definición de agendas globales por parte de organismos internacionales, fuerzas sociales, grupos políticos y, por supuesto, sectores económicos y financieros que plantean al sistema educativo continuas exigencias de adaptación al cambio social y a los nuevos sistemas de producción. En segundo lugar, el nivel de las políticas estatales más tradicional, cuya intención es la de organizar de forma concreta el ordenamiento de las instituciones escolares a través de las normativas educativas correspondientes. Y, en tercer lugar, el contexto de la práctica real que ocurre en las aulas que construyen docentes, equipos directivos y comunidad educativa implicadas en la vida de los centros. A este respecto, Esteve (2003) nos recuerda que existen claras contradicciones entre estos tres contextos y que sólo comprendiendo dichos disensos seremos capaces de entender la situación actual de nuestros sistemas educativos europeos, en los que muchas personas estarían de acuerdo en aceptar la existencia de una profunda crisis. Por otro lado, si se quiere provocar un cambio educativo que llegue a buen puerto, es fundamental tener en cuenta las dinámicas de estos contextos. Por último, añade una reflexión de gran importancia en relación con el cambio educativo, su origen y su gestión: “El cambio educativo se produce más en la línea de las revoluciones silenciosas, mucho más moderadas y evolutivas que las revoluciones repentinas y drásticas; ya que todas las transformaciones implican una reconstrucción dialéctica de lo existente. Por eso fracasan todos los intentos de cambio que no tienen en cuenta la cultura profesional, las opiniones y las condiciones de trabajo de los profesores, ya que ellos y las instituciones escolares tienen sus propias tradiciones y estructuras de trabajo, que dependen de personas con una determinada sensibilidad, con una determinada historia personal y una específica concepción de la enseñanza que se ha formado en un determinado contexto histórico”.

A lo ya expuesto conviene agregar que el derecho a la educación, como todos los derechos humanos, impone a los Estados, al menos, las siguientes obligaciones: respetar, proteger y cumplir. La obligación de respetar exige que los Estados eviten las medidas que obstaculicen o impidan el disfrute del derecho a la educación. La obligación de proteger impone a los Estados la responsabilidad de adoptar medidas que eviten que el derecho a la educación sea obstaculizado por terceros. La obligación de dar cumplimiento exige que los Estados adopten medidas positivas que permitan a individuos y comunidades disfrutar el derecho a la educación y prestarles asistencia. Sin embargo, como ya indicamos Marina, Pellicer y Manso (2016) en los Papeles para un pacto educativo, a estas tres obligaciones hay que añadir una cuarta: promover iniciativas de la sociedad civil que ayuden a la mejora de la escuela. A este respecto, Muzzacato (2014) sostiene que existe un mito falso y ampliamente extendido: el Estado sólo interviene para subsanar posibles fallas en el desarrollo de las regulaciones. Esta autora, por el contrario, defiende que el Estado no es un lento y conservador ente burocrático, sino todo lo contrario: es la organización más emprendedora del mercado y la que asume inversiones de mayor riesgo. La noción de Estado promotor, que anima a iniciar proyectos, sin tener que ejecutarlos directamente, permite un mayor dina-

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El modelo neoliberal (ampliamente extendido en los países occidentales) mantiene su recelo ante cualquier tipo de estructura estatal, aunque sea democrática, porque la considera un peligro para la libertad individual y un insuficiente aprovechamiento de los recursos. mismo social. El caso de Finlandia puede ser, como en otros aspectos educativos, inspirador. Como todo país perteneciente a la Unión Europea, Finlandia reconoce el libre mercado como principio de organización política, pero esto no ha supuesto en ningún caso que el Estado haya asumido que tiene un papel secundario a la hora de liderar cambios sociales y, en ellos, incluidos los educativos. Más bien, todo lo contrario. El éxito del Estado finlandés, entre otras cuestiones, se debe a que ha fomentado una sociedad inteligente y una organización social que estimula la creatividad y la innovación liderada desde las políticas públicas. Y esto lo ha conseguido sin haber pretendido hacer la competencia al sector privado, sino canalizando políticas que hacen al sector privado más competitivo y derivándose de ello grandes beneficios para la mejora de la sociedad y de cada uno de los ciudadanos. Para finalizar las propuestas de soluciones, y como complemento a esta proposición del Estado como promotor, parece relevante añadir la propuesta de Guttman (2001), quien propone cuatro principios que deben guiar las acciones de la administración educativa. En primer lugar, resulta esencial que exista un principio de no represión, lo que supone no limitar el debate entre distintas concepciones, siempre que se muevan dentro de los marcos constitucionales y de derecho internacional. El segundo principio es el de no discriminación, que hace referencia a que se cumpla el derecho a la educación de todas las personas. En tercer lugar, el principio

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de autorización democrática, que supone que el Estado tenga que justificar democráticamente las decisiones que toma. Y, por último, el principio de umbral democrático, que exige atender a los más desfavorecidos, proporcionando las oportunidades educativas que les permitan estar en igualdad de condiciones, independientemente de sus características individuales y sus situaciones contextuales. Por último, como apuntábamos con anterioridad, cualquier solución a este respecto parece requerir necesariamente acompañarse de una actitud movilizadora, capaz de implicar a muchos agentes. Y es aquí donde el Estado sigue teniendo que ser protagonista, aunque conviene ser conscientes de que su puesto están dispuestos a asumirlo otros actores y otros poderes. Este riesgo es evidente. Aquí, el que no corre, vuela. Pero el problema más importante de esto es que hay otros muchos (cada vez más) que ni vuelan, ni corren… ¿Y quién se hace cargo de ellos? * Universidad Autónoma de Madrid. Artículo publicado originalmente en Cuadernos de Pedagogía, núm. 487, marzo de 2018.

Para saber más • Bowe, R., y S. Ball (1992), Reforming Education & Changing Schools: Case Studies in Policy Sociology, Routledge, Londres. • Cohen, D. K., y H. C. Hill (2008), Learning Policy: When State Education Reform Works, Yale University Press, New Haven. • Esteve, J. M. (2003), La tercera revolución educativa. La educación en la sociedad del conocimiento, Paidós, Barcelona. • Guttman, A. (2001), La educación democrática. Una teoría política de la educación, Paidós, Barcelona. • Marina, J. A., C. Pellicer y J. Manso (2016), Papeles para un pacto educativo, Universidad Nebrija/Fundación Universidad de Padres/Fundación Trilema, Madrid. • Mazzucato, M. (2014), El Estado emprendedor, RBA, Barcelona. • Puelles Benítez, M. de (1993), “Estado y educación en el desarrollo histórico de las sociedades europeas”, Revista Iberoamericana de Educación, vol. 1, núm. 2.


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MIGUEL AUGUSTO CASTAÑEDA Alma Luisa Rodríguez Soberanes

Cédulas profesionales y títulos electrónicos Miguel Augusto Castañeda, titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia de la SEP, aborda en entrevista las recientes reformas a la Ley de Profesiones que prevén la migración de títulos y cédulas impresos a formato digital. Además, explica cómo se llevará a cabo el proceso y enumera las ventajas que representa el nuevo formato.

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Miguel Augusto Castañeda Fernández es abogado por la Escuela Libre de Derecho y cuenta con un posgrado en derecho de amparo, así como con una maestría en gobierno y políticas públicas, ambas por la Universidad Panamericana. En el sector público ha laborado en la coordinación jurídico-consultiva del Fondo Bancario de Protección al Ahorro y fungió como director general de Amparos y Contratos Administrativos en la Procuraduría Fiscal de la Federación. Desde octubre de 2015 se desempeña como titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos y Transparencia de la Secretaría de Educación Pública.

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ecientemente se publicó un decreto de reformas que regulan la expedición de una nueva cédula profesional electrónica y la manera en que serán emitidos los títulos profesionales o los grados académicos por parte de las universidades. Platíquenos de dichas reformas. Efectivamente, el pasado 16 de abril se publicó un decreto que contiene diversas reformas a la ley reglamentaria del artículo 5° constitucional, relativa al ejercicio de las profesiones en la Ciudad de México. Entre estas reformas, la principal se refiere a la emisión de la cédula profesional en formato electrónico, con diversos controles de seguridad y de verificación, que sustituirá el formato tradicional impreso. Adicionalmente, para que la Dirección General de Profesiones (DGP) pueda registrar los títulos y emitir la cédula profesional electrónica, se requiere que las instituciones educativas le envíen los títulos profesionales o de grados académicos en formato electrónico para modernizar de ese modo el proceso con la participación de las instituciones y permitir a los egresados la experiencia de acceder a un servicio 100 por ciento en línea. Finalmente, como parte de estas reformas, se prevé una disminución sustancial de los requisitos exigidos a los profesionistas para acceder al servicio de registro de título y emisión de la nueva cédula profesional electrónica. ¿Cuáles son las ventajas del nuevo formato?

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Será un proceso más ágil y con mayores controles de seguridad, al cual podrán acceder los profesionistas desde cualquier lugar en el que se ubiquen si cuentan con una conexión a internet. La obtención de la cédula profesional electrónica será prácticamente inmediata, lo que implicará ahorros importantes pues evitará al interesado tener que trasladarse a las oficinas de la DGP, como se hacía antes. El hecho de que ahora las universidades envíen sus títulos en forma electrónica también evitará que los profesionistas tengan que llevar sus títulos físicos a la oficina de la DGP y dejarlos para su registro y luego acudir nuevamente a recogerlos junto a su cédula. Por eso la participación de las instituciones de educación de nivel medio superior y superior se vuelve muy relevante en este nuevo procedimiento. Otra ventaja muy importante es que el trámite es personalísimo, pues deben realizarlo los profesionistas mediante el uso de su firma electrónica, lo que proscribe la participación de gestores que, en muchas ocasiones, representaban un importante gasto adicional para los profesionistas que deseaban

obtener su cédula profesional. Además, la cédula profesional electrónica cuenta con importantes mecanismos de verificación y seguridad, a través de un código QR y un código de barras que permiten cerciorarse inmediatamente de la autenticidad del documento. ¿Y cómo se realizará el trámite? Las instituciones de educación media superior y superior emitirán el título o el grado académico en formato electrónico, lo firmarán de manera electrónica con la e-firma de las autoridades escolares competentes que, conforme a su normatividad, deban firmarlo, y lo enviarán electrónicamente a la DGP, que a su vez comunicará a las instituciones la recepción y la validación de esos documentos, los cuales quedarán disponibles en el Registro Nacional de Profesionistas para cuando el profesionista desee acceder al servicio de registro de su título y obtención de su cédula profesional. ¿Qué efectos tendrá el hecho de que las instituciones envíen a la DGP los títulos electrónicos que emitan? Que la DGP cuente con información validada cuando el profesio-

“La reforma permite modernizar el registro de título y emisión de cédula profesional, sustituyendo el antiguo servicio por otro 100% digital, ágil, de respuesta inmediata, más seguro y transparente.”


nista decida realizar su trámite para la obtención de la cédula en formato electrónico, lo que permitirá acceder a un servicio 100 por ciento en línea, y obtener ese documento en cuestión de minutos. ¿Y qué beneficios traerá para los usuarios? Los profesionistas cuyos títulos profesionales ya hayan sido enviados en forma electrónica por sus universidades, podrán ingresar desde cualquier parte del mundo en la que se encuentren, simplemente con su CURP y validando sus datos en el sistema, rubricando con su firma electrónica y pagando en línea los derechos correspondientes, después de lo cual podrán obtener de manera inmediata su nueva cédula profesional electrónica.

¿Cuál es el estándar para la emisión de los títulos profesionales o grados académicos que señala la reforma? El estándar bajo el cual deben ser enviados a la DGP los títulos profesionales o grados académicos que se emitan se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 13 de abril de 2018, con el fin de unificar y dar certeza jurídica, pues se dan a conocer los elementos mínimos que debe contener dicho documento electrónico. En ese estándar se precisa que los títulos o grados académicos deben ser firmados por las mismas autoridades educativas que los venían suscribiendo, pero ahora con el uso de su e-firma, la cual deberá ser registrada previamente ante la DGP para poder llevar a cabo

las validaciones correspondientes. Este mecanismo de autenticación de firmas electrónicas evitará la existencia de documentos apócrifos, lo cual brindará mayor certeza y confiabilidad al nuevo proceso. ¿Las nuevas cédulas profesionales electrónicas tienen la misma validez que las cédulas impresas a las que estábamos acostumbrados? Desde luego, tienen exactamente la misma validez, aunque es claro que implicará un cambio de mentalidad al que, estoy seguro, rápidamente nos acostumbraremos. Por otra parte, para las principales instituciones que requieren la verificación de una cédula profesional para el ejercicio correspondiente —como es el caso de tribunales, hospitales y oficinas de gobierno— será más ágil

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y expedito constatar su autenticidad, y pueden verificarla en línea. Y la impresión que hicieren de este nuevo documento electrónico tendrá la validez de la cédula profesional original. Obviamente, las cédulas profesionales expedidas en físico seguirán teniendo vigor, como lo precisa uno de los artículos transitorios de la reforma. ¿Cómo han reaccionado las instituciones educativas ante esta innovación? Muy bien. Hemos advertido un ánimo muy entusiasta de participar cuanto antes en la migración de sus procesos para emitir los títulos profesionales o de grados académicos en forma electrónica, pues entienden que esto brindará mayores beneficios a sus egresados al permitirles gozar de una experiencia 100 por ciento en línea para la realización de un trámite que antes era tardado y tortuoso y que ahora será una experiencia ágil, rápida, cómoda y segura. ¿Cómo se ha venido desarrollando el nuevo procedimiento? A partir del 16 de abril de 2018, fecha en que entró en vigor la mayor parte de los artículos reformados, la DGP dejó de tener facultades para emitir cédulas profesionales en formato físico, para dar paso a la emisión de la nueva cédula profesional electrónica. A partir de entonces también entró en operación una disminución sustancial de los requisitos exigidos para acceder al servicio de registro de título y emisión de cédu-

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la profesional electrónica. Por ejemplo, los alumnos ya no tienen que acreditar ante la DGP la realización de su servicio social ni registrar sus antecedentes académicos, ya que esto sigue siendo una obligación de las instituciones educativas conforme a su normatividad y al plan de estudios de que se trate; tampoco necesitarán presentar fotografías, como se exigía antes. A partir de esa fecha, y hasta el 1º de octubre de 2018, las instituciones educativas de nivel medio superior y superior comenzarán a migrar sus procesos, con el fin de enviar a la DGP los títulos profesionales o de grado académico que emitan, pero ahora en formato electrónico, pudiendo en todo este tiempo ser aceptados para el servicio de registro de título y emisión de cédula profesional electrónica tanto títulos en físico como en electrónico. Finalmente, a partir del próximo 1° de octubre las instituciones de nivel medio superior y superior que deseen que sus egresados puedan obtener la cédula profesional electrónica que emite la DGP, deberán enviar los títulos que expidan en forma electrónica, como un presupuesto para dar acceso a los profesionistas a este servicio, el cual, a partir de octubre, deberá ser 100 por ciento en línea. ¿Qué sucederá con los títulos de años anteriores que aún no han sido registrados y ya fueron emitidos por las instituciones educativas? Todos los títulos que sean emitidos antes del 1° de octubre de 2018 se-

“La obtención de la cédula profesional electrónica será prácticamente inmediata, lo que implicará ahorros importantes para el interesado.” rán válidos para acceder al servicio de registro y emisión de cédulas profesionales electrónicas. Sin embargo, a partir de esa fecha las instituciones deberán emitir y enviar a la DGP los títulos profesionales o de grado académico en forma electrónica, ya que después de dicha fecha ya no se aceptarán los títulos en físico.

Modernizar el registro de título y emisión de cédula profesional, aprovechando las TIC, sustituyendo el antiguo servicio que representaba tiempo perdido, costos importantes y molestias para los usuarios, por un servicio 100% digital, ágil y de respuesta inmediata, que tiende a convertirse en un proceso más seguro, transparente y confiable.

¿La nueva cédula profesional electrónica tiene validez en todo el país? Efectivamente, la cédula profesional electrónica expedida por la DGP tiene validez en toda la República.

¿Cómo se difundirá entre las instituciones y la población? Habrá tutoriales, capacitación y videos que explicarán la manera de manejar la herramienta para acceder al trámite completamente en línea. La información ya se encuentra disponible en la página www. gob.mx/cedulaprofesional.

¿Los estados de la República deben hacer algo para que sus egresados puedan obtener esta cédula profesional electrónica? Los gobiernos de las entidades federativas deberán revisar su normatividad interna con el fin de realizar las modificaciones necesarias para permitir que las instituciones educativas que cuenten con las autorizaciones del Estado para operar puedan emitir sus títulos profesionales o de grado académico en forma electrónica. ¿Qué resultados se esperan de esta reforma?

¿Qué ocurrirá con los que ya teníamos la cédula impresa? Quien ya cuente con una cédula profesional en formato físico podrá, si así lo desea, solicitar un duplicado, el cual le permitirá obtener la cédula profesional electrónica, que es mucho más práctica y segura, pues ya no hay que preocuparse por extraviarla. El servicio de duplicado de cédula profesional ya está funcionando completamente en línea, en el portal www.gob.mx/cedulaprofesional.

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LIBROS

Motivaciones y valores de la educación: un desafío para México Manuel Pérez Rocha, Ariel, México, 2018

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otivaciones y valores de la educación muestra un verdadero amor por el conocimiento, pues remarca que éste debe ser el estímulo principal en la educación y no, por el contrario, la obtención de un título o la adecuada inserción en la vida laboral. El autor, Manuel Pérez Rocha (rector fundador de la UACM), retoma la caracterización aristotélica de valor de uso y valor de cambio y la aplica al saber. El valor de cambio es la cualidad que le permite al conocimiento ser intercambiado por productos o servicios, es decir, que sea un objeto que se vende por un buen trabajo, el cual, a su vez, implica estabilidad económica. Por el contrario, el valor de uso se relaciona con la utilidad intrínseca, más allá del posible intercambio. En este sentido, el saber es dador de sentido, es satisfacción de curiosidad, es gozo individual y, al mismo tiempo, es activismo social. Ahora bien, estos valores dan lugar a dos tipos de motivaciones en los estudiantes: extrínsecas e intrínsecas. Las primeras, fundamentadas en el trueque, se apoyan en la promesa de obtener un título que permita al estudiante tener una vida económicamente mejor, por lo

que terminan siendo estímulos espurios que al menor soplido devienen en deserción escolar. Mientras que las motivaciones intrínsecas suponen el conocimiento como un fin en sí mismo, por lo que el abandono de los estudios es mucho más difícil, dándose sólo en situaciones de vida verdaderamente insostenibles. Pero, ¿cómo fomentar el amor por el saber si vivimos en una sociedad mercantilista, en la que todo está a la venta y lo axiológicamente más importante es el dinero? Pérez Rocha nos da varias alternativas. Por un lado, propone que los espacios-tiempos de aprendizaje estén separados de los de la certificación. Esto puede lograrse si las evaluaciones de los maestros no tienen valor curricular y la certificación se hace en otro momento. Lo anterior fomentaría la concentración en la clase sin que se esté valorando el peso de los conocimientos en función de si serán evaluados o no. Otra alternativa es que la certificación sea por ciclos y no por año, fomentando que el alumno no esté pensando en una calificación y se motive por aprender. Un capítulo del libro está dedicado a la reforma educativa, la cual, bajo esta perspectiva, constituye una exacerbación de la importancia del valor de cambio. Si el profesor tiene una plaza y un sueldo en función del rendimiento de los alumnos, se está promoviendo que el docente fije su atención en el premio económico y no en la transmisión del saber. Si lo importante es aumentar la retribución económica, no pasará mucho tiempo antes de que la corrupción comience a imperar. Esta obra hace temblar los fundamentos de cómo se concibe la educación actualmente y trata de regresar al ideal clásico e ilustrado del conocimiento: ser rector de vida, no un mero objeto de intercambio. Patricio Ávila

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En busca de la calidad académica Catherine Paradeise y Jean-Claude Thoening, Fondo de Cultura Económica, México, 2017

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a presente obra es un estudio basado en observaciones de campo durante cuatro años en seis países distintos (Francia, Italia, España, Suiza, China y Estados Unidos) y en 17 universidades diferentes. Se requirieron más de 700 entrevistas con miembros del cuerpo docente, estudiantes de posgrado y administradores, por lo que estamos ante un gran esfuerzo por definir aquello a lo que llamamos calidad académica y por saber cómo se construye. El libro está dividido en ocho capítulos que, a su vez, constituyen tres partes. La primera está enfocada en analizar el contexto global de la educación terciaria y las expectativas en torno de ella. Con base en lo anterior, los autores identifican dos clases de calidad: reputación y excelencia. El primero es un criterio cualitativo y social, mientras que el segundo se mide cuantitativamente a partir de las evaluaciones que hacen los organismos calificadores. Este último es especialmente


importante porque en ocasiones las evaluaciones repercuten en la asignación de recursos económicos. En la segunda parte, a partir de estos dos criterios, se establecen cuatro perfiles de universidades: misioneras, aquellas que no presentan ni reputación ni excelencia; venerables, las cuales tienen reputación pero no excelencia; aspirantes, las que gozan de excelencia pero no de reputación, y excelsas, las únicas que poseen ambas cualidades. Luego de establecer esta taxonomía, los autores notan que estos criterios responden directamente a la estructura organizacional de los colegios. Es decir que el rendimiento académico está en función del arreglo laboral y de los valores y normas sociales de las instituciones de enseñanza superior. Pero no sólo es el ordenamiento laboral; en realidad, el éxito también depende de que la investigación sea innovadora y disruptiva, pues lo que hace exitosa a una escuela no es el desarrollo de un paradigma ajeno sino el establecimiento de modelos propios. Por último, se afirma que las mejores facultades conforman un club de élite, al cual no es fácil acceder. La recomendación es que las academias que aspiran a la excelencia cambien sus estructuras de trabajo y propicien la investigación original. Nos encontramos ante un riguroso estudio que delinea la dimensión social de la calidad académica. Aunque en un primer momento pueda parecer que es un texto árido, si se le da oportunidad, similar a quien pone atención a las arenas de un desierto, el lector encontrará un hábitat fértil y lleno de vida.

Desafíos de la educación superior pública del siglo XXI Rafael I. Romero Mayo y Ana Isabel Vázquez Jiménez (coords.), Bonilla Artigas Editores/ Universidad Autónoma de Quintana Roo, México, 2017

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a presente obra es una recopilación de 11 artículos dedicados a los retos que actualmente enfrenta la educación superior en México. Estos escritos pueden agruparse en dos secciones: 1) aquellos que desarrollan el contexto a través del cual la enseñanza universitaria tiene que abrirse paso y 2) experiencias personales en la educación terciaria. Aunque se tengan estos ejes rectores, hay una actitud transversal a todo el libro: el énfasis en el estudiante. En efecto, aquí no se presentan nuevas filosofías o aparatos conceptuales prescriptivos, ni estadísticas frías y genéricas, sino que la directriz radica en cómo mejorar la experiencia del alumno. Por ejemplo, en el capítulo a cargo de Natalia Fiorentini, se reconoce que el mayor reto de la educación actual es poder dar una formación adecuada para la inserción en la vida laboral, sin que por ello se deje de inculcar la vocación científica y humanista. Es decir, se reconoce que las necesidades humanas van más allá de las mercantiles y que es labor de la universidad solventarlas. Con base en el mismo enfoque, encontramos el escrito de Jazmín Delfín, Gabriel Huerta y Antonio F. Rial, en el que nos recuerdan

la importancia de la formación del cuerpo docente. Pero esta preparación no puede darse de una manera generalizada, sino que deben evaluarse las competencias de los perfiles profesionales, de manera que se puedan ajustar los esquemas de enseñanza a los contextos particulares, en aras de optimizar el proceso de aprendizaje de los alumnos. Con esto también se espera generar compromiso en el seno de la planta de profesores, requisito indispensable para toda universidad. Por otro lado, en la segunda sección de la obra, Gabriel Vázquez Dzul declara que se debe tener en cuenta la experiencia del estudiante al momento de crear los planes de estudio. Y es que, generalmente, al plantear un currículum de materias únicamente se toman en cuenta las exigencias sociales que se esperan del profesionista, pero no se piensa en el día a día que tendrá el alumno al cursar las asignaturas. Tener esto en cuenta podría derivar en la disminución de la tasa de abandono de los estudios, pues se fomentaría el bienestar estudiantil dentro de las aulas. También tomando un enfoque desde el alumno, Sara Cruz Velasco nos habla sobre la experiencia que tuvo en

la creación del sistema de tutorías de la Universidad Nacional Autónoma de México. El tutor es una figura fundamental para que el alumno se abra paso a través de las asignaturas y vaya focalizando sus intereses; de lo contrario, es probable que se ahogue en el mar de temas que representa una licenciatura. Lo que distingue a este texto es que la preocupación de la dimensión social de las universidades no es externa, no ve a éstas como una caja negra de donde deben salir profesionistas éticos que se inserten en el mercado laboral, sino que se enfoca en mejorar la experiencia del estudiante, para asegurar que su estancia en la educación terciaria sea plena y fructífera.

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Patricio Ávila

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LIBROS Armas de instrucción masiva John Taylor Gatto, Almuzara, Córdoba, España, 2016

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rmas de instrucción masiva es la entrega más reciente del multipremiado profesor estadounidense John Taylor Gatto. En ella, a partir de sus experiencias como docente, el autor dibuja una crítica muy profunda al sistema de enseñanza tradicional. Aunque el libro se divide en 10 capítulos y un epílogo, se pueden reconocer dos grandes secciones: por un lado, aquella en la que se presentan casos concretos donde la escuela no sólo ha sido ineficaz para el desarrollo de los pupilos, sino que ha resultado dañina, y, por el otro, la parte en que se expone cómo funcionan los centros educativos y cómo Gatto ha intentado darle la vuelta a este sistema de escolarización. El autor ve la formación impartida por las instituciones como una manera de adiestrar, pues constituye un adoctrinamiento a partir de conocimientos prepensados

que anulan toda posibilidad de que los estudiantes se desarrollen con base en sus propias motivaciones. Es especialmente grave si se toma en cuenta que toda escuela tiene intereses políticos y económicos que inevitablemente se ven reflejados en la educación que imparten. Así, este aparato coercitivo siembra motivos que a los alumnos les parecen extraños y ajenos, teniendo como consecuencia el aniquilamiento de su capacidad intelectual, de su perspicacia creativa y de su buen carácter. Una vez que Gatto se percató de lo anterior, se dio a la tarea de manejar sus clases con la intención de disminuir las implicaciones negativas de esta escolarización. Lo primero que hizo fue conocer a fondo a sus estudiantes: leía con detenimiento sus expedientes y charlaba con sus padres. Ya siendo consciente del contexto de cada pupilo, charlaba con ellos en priva-

do y les preguntaba por tres cosas que quisieran aprender en su clase y por tres habilidades que quisieran mejorar. Con esto, Gatto fue capaz de dirigir su método de enseñanza a partir de las motivaciones personales de los alumnos, de manera que pudieran desarrollarse siendo congruentes con sus aspiraciones. Esta coherencia interna fomentaba la curiosidad y la voluntad de aprender. Ahora bien, las escuelas no tenían conocimiento sobre esta forma de enseñanza, sino que Gatto tuvo que mantenerla en secreto, incluso estableciendo pactos de confidencialidad con los padres de sus alumnos. Lo anterior, debido a que los centros educativos son especialmente renuentes al cambio. Todo aquello que vaya más allá de sus cánones de docencia será repudiado, sin importar si implica beneficios para el desarrollo de los estudiantes.

“Donde hay educación no hay distinción de clases.”

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Sin duda, ésta es una obra provocadora, pues señala cómo la educación escolar está mal planteada desde el núcleo. Recuerda un poco a La sociedad desescolarizada (1971) de Iván Illich, en la que el filósofo austriaco critica fuertemente la institucionalización de la educación. Sin embargo, Gatto es más cálido, pues evoca las experiencias personales del lector, a quien se dirige mediante el uso de un lenguaje sencillo y de la segunda persona gramatical.

Confucio


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El Mundo de la Educación. Edición #6 – Julio-Agosto 2018  

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