Page 1


El MensĂş Ediciones

www.elmensu.blogspot.com.ar


Amorcito Pablo Durรกn


Aquel tiempo de felicidad que intentaré narrar fue uno de rápido pasar. Uno de cegadora luminosidad. Vivía, vaya si vivía. Debo introducirlos a la historia pues lo que permanece hoy en mí son chispas de memoria. Podría parecerse a un collar de imágenes que mantengo con una nitidez que aún me asombra. Siento que debo resguardar esas imágenes. No confío en mi capacidad de recordar. Pues, cuento.

Amorcito

7


Pamela Mujer es desgarro. Lo sufro desde Pamela. Antes fue tiempo de amor. Hoy es buen día para decir ciertas cosas. Viví con Pamela eso que unos pocos hombres: idilio extremo. Lo que deriva en el peor de los romances. Y en incurable malquerencia. Así estoy. Por la vereda venía sin hacerse notar. Digo, para otros, pues para mí era una figura estelar, espectral. Real e ideal mujer, diría yo. No viene al caso detallar lo del acercamiento. Aquel momento fue el inicial. Los meses siguientes fueron poesía.

9

Levedad Quizás no extrañe a Pamela. Sí es claro para mí que aquella fue la etapa de la inconsciencia. Extraño activamente la liberadora irresponsabilidad a la que me sometió el amorío. Hoy profeso una dubitativa fe en aquel romance. Rescoldo de noviazgo. Veranito a mano para seguir entonado. Fuerza. Pamela me alivianó. Cualquier brisa nos movilizaba. Éramos movimiento y burlábamos la muerte. Escapábamos de los días grises por la ventana de la siesta. Y despertábamos a noches de copas y mirarnos. Hoy me pesa un reloj en la muñeca. Amar es negar. Amorcito


Vereda #2 Despertar era una fiesta. Las horas del día se agotarían y nos faltaría aire para recorrer nuestro mundo. Nos sabíamos jóvenes, nos sobreentendíamos eternos. Estábamos fuera de los tiempos. Desconocíamos rutinas. Todo era simple. Entonces, todo era posible. Amar es ignorar. —¿Planes? —Juntos. Fluíamos. Y la ciudad era nuestra extensión. Pamela, ciudad y libertad. Sentía una experiencia límbica. Un cielo propio. Una parcela de divinidad. Ejercíamos la divinidad que ganamos con lo nuestro. Aquello, indecible situación de bienestar, me inspiró para siempre. Mujer es comienzo. Soy lo indecible. 10

Savia Pamela era una belleza cercana. ¿Cómo expresarlo mejor? Era una perfección que me quedaba a mano. De mirarla se me llenaba el alma. O el día; lo que sea que resultara en bienestar duradero. —¿Sabes? —Todo de ti. Era ella mi fuente abundante de seguridad. Nada entonces podía agredirme severamente. Extraía de Pamela y me llenaba. ¡Cuán lejos llegaba la luz de aquel romance! La oscuridad era lejana. Hoy me hospeda la sombra de la vida. Pablo Durán


Encanto Como cuando caminar era más que eso. Era salir a un exterior que no parecía hostil. No todas eran plazas con flores, pero de su mano he recorrido un mundo bueno. Me quedo con aquel mundo. Aún hoy me reconforta la idea de la magia accesible de tales paseos. —¿Lloverá? —Pues vamos. Ya no camino esas veredas. Me desplazo, sí, pero caminar era una experiencia, no una operación. Soy cuerpo con pesada noción de presente. Eso agota mis piernas.

11 Madurez También conocer su mundo. Descubrirla fue crecer. Soy lo que de ella aprendí. Debería haber aprendido más, más tiempo, debería no haberme dejado tan a mitad de camino. Quizás su falta me es poco soportable. Si tuviera las herramientas para reparar mi condición. Para salir de esta encerrona juego a repetirme. A posicionarme en mejores momentos. —Entonces, tú. —Lo que me alimenta. —Y yo. Siento otra vez. Estoy aquí. Amorcito


Sosiego Y era reconfortante el silencio. La tranquilidad de estar de a dos. Una vez juntos no agregábamos nada. Ya la comunidad era suficiente. ¡Qué agradable callar! Era una ausencia de rumor, de todo lo demás. Pamela y yo. La habitación era una catedral cálida. Nuestras presencias tenían la contundencia del mutismo total. Eran nuestros momentos de mayor cercanía. Había calma de un amor inexplicable. Se me hace inexplicable el amor total. Yo lo sentía. Fue Pamela quien arrasó con aquella serenidad de mi vida. No ella, su partida. Hoy detesto este silencio. Y el ruido.

12 Trance El odio me abandonó interinamente. Fue una laguna temporal, algo como una elipsis en la miseria de mis días. Pamela abrió un paréntesis, cortando con súbita presencia de mujer mi costumbre de soledad. Esos tiempos valieron por toda mi vida. El sedimento de completa alegría que aún conservo me hacen percibir como aprendizaje, como sufrimiento edificante los años previos de confusión y desasosiego. ¡Cómo no valorarla! Ella fue conmoción y cambio. —Así siempre. —Ya no más. Fueron los tiempos de la imprevisión absoluta. Los que cerró Pamela con otro paréntesis. No ella, su ida. Pablo Durán


Aflicción Enojarse era presentir el final. Así lo sentía, tan nítido y brutal. La pasaba de lo peor en aquellos momentos de incomunicación y distancia. Es que nos enojábamos, es decir, causaba yo en Pamela algún enfado, y lo sufría en el alma. Hoy recuerdo los enojos con un dolor en la carne. Me duelen en carne. Eran disgustos de rutina, construcciones del final. La ida de Pamela fue consecuencia de una suma de enojos. —¿Y? —Entonces, nada. Sufro mi cuerpo. Se deja estar sobre la cama, más allá de mí. Esta voz que escribe mueve una mano rebelde de un cuerpo sufriente y quieto. Y entonces, nada. Fastos Hoy veo que los problemas de una pareja no se resuelven. Con cierta imperturbabilidad, subsisten. Recuerdo que no intenté reparar nada. El encantamiento me atontó y permanecí cómodo en ese estado. Pamela era comodidad. —Hablemos. —Habla. Traíamos con nosotros una historia. Quizás quienes se opusieron fueron nuestros pasados. Puede que haya sido una pelea ajena a nuestras voluntades. Vaya uno a saber qué de cierto hay en esto de la voluntad. Lo digo sabedor, si experimento día a día que no puedo caer más pesadamente en esta cama. Mi cuerpo es un saco de problemas. Unos pocos nuevos y todos aquellos por los que nuestras historias se enfrentaron. Amorcito

13


Pavor El miedo era protagonista en nuestro idilio. No el de ella. Pamela poseía la suma de la confianza. Yo descansaba en ella. Pero el romance era un efecto, una resultante práctica de la combinación ocasional de mi temor vital con su desparpajo. Ella tomó la vida y la vivió. Y yo subí a ese carro cargado de vigor. Aquel aire poderoso aplacó mi negrura interior. —¿Subes? —Siento flotar. La gente no cambia definitivamente. Quiero decir: sí mejoraba junto a ella, experimentaba que se disipaban en mí los nubarrones, que la calidez me nacía de adentro. Aclaraba un nuevo yo. El invierno lo trajo ella, su partida. Me dejó el calor y el frío. Hoy tiemblo. 14

Tregua Pero todo lo bueno de aquello no se presentó como un continuo. Era lo mejor que me había sucedido, vaya si, mas tenía sus momentos de aspereza y tensión. Éramos dos con pasado y egoísmo, más egoísmo yo, más construcción de mujer Pamela. Los días me parecían brillantes y las noches eran inmensa magia. A no ser las noches que heredaban peleas de una mañana difícil, de un almuerzo quebrado o de una siesta cruda. La angustia de esas noches solía cortarse; el amor, o como se llame lo que sentíamos, afloraba entre el dolor para diluirlo. Aquello que sentíamos tenía la costumbre de salvarnos. De salvarme. —¿Estás? —Mejor. Mi dolor es una noche eterna. Pablo Durán


Secesión Siempre desconfié de mi vida. Di por supuesto que debía vivirla, tomarla como fuera. Desde adentro de mi propia existencia me consume una vieja confusión, un atontamiento indeleble. Pamela no me salvó. No definitivamente. Pero cómo extraño aquellos tiempos, los de ella conmigo, los de ella invitándome, los días en que me permitió sumarme a la aventura de su vida. Mi vida embrollada seguía allí; yo un poco la habitaba, un poco le caminaba al lado. Caminábamos tres, hoy lo veo. Paseábamos Pamela, yo y esa vida desconcertante que nunca me perdió pisada. Claro, yo tenía ojos sólo para Pamela. —Nada más tengo. —Sabes que para siempre me quedaré. Hoy me traslado al lado de nadie. Y aire No solamente nos sabíamos en nuestro mundo. También nos rodeaba una atmósfera, enrarecida y propia. Hoy lamento respirar un aire mío. Nuestra burbuja era un ambiente de contrastes. Más bien sobrevivíamos. Nos adaptamos a un hábitat que nunca nos resultó del todo cómodo. Respirábamos aquel aire y funcionaba el organismo de lo nuestro, de nuestro amor o lo que haya sido aquello. Era una relación que se acostumbró al aire raro y tuvo entonces un inusual acaecer. No pude entrever en medio de la bruma que lo más claro iba a ser el final. Hoy lo veo así. —¿Eres? —Estamos. La vida de hoy me provee aire puro, limpio. Aborrezco verme sin Pamela. Ya no estamos. Soy cuerpo en el aire del final. Amorcito

15


Noticias del autor Nombre: Pablo Durán Fecha de nacimiento: 1 de mayo de 1972 Lugar de nacimiento: Córdoba Información relevante: Vivió hasta el año 2000 en Villa María, ciudad en la que estudió y trabajó en diversas empresas pequeñas de los rubros agropecuario y agroindustrial. También realizó actividades ligadas a la educación técnica en alimentación. Desde mediados de 2000 y hasta fines de 2008 residió en la ciudad de Córdoba en donde estudió y trabajó en tareas legislativas. También por entonces comenzó a escribir ficción y a desarrollar actividades vinculadas con la literatura. Actualmente busca ampliar el alcance de su trabajo como escritor. Trabaja en emprendimientos personales y en empresas. Reside en Villa Nueva. Libros publicados: El Ciclo de los Objetos Perdidos Cuentos y relatos breves. Humor 2000. Ediciones del Corredor Austral. Córdoba Amorcito

17


La Cadena de Mate Chatarra Novela breve. Humor 2003. Ediciones del Corredor Austral. Córdoba La Última Jarana Novela fragmentaria 2005. Fojas Cero. Córdoba

18

121 Novela 2008. Ediciones Recovecos. Córdoba Del Medio Rural (y otro cuento…) Cuentos 2008. EDUVIM. UNVM. Villa María

Publicaciones en Medios Gráficos: 121 Fragmento de novela 2007. El Diario del Centro del País. Villa María

Pablo Durán


Roggerito Cuento 2008. El Diario del Centro del País. Villa María Política y miserias de Bruno Fajardo Novelita por entregas 2009. El Regional Semanario. Villa María Oficios Cuento 2011. La Voz del Interior. Córdoba 19 Publicaciones en Internet Selección de textos ya publicados 2007. Córdoba Literaria. www.cba.gov.ar • • • • • • •

Charlas en Feria del Libro-Córdoba (distintas ediciones y en conjunto con otros autores): El humor como respuesta social. 2001 Origen y finalidad cultural del humor. 2002 El poder de la creatividad. 2003 Humor cordobés contado por sus autores. 2004 Tendencia en el humor de Córdoba. 2005 Estado y políticas culturales. 2006 Amorcito


Editado por

El Mensú Ediciones

www.elmensu.blogspot.com.ar

© 2013 Pablo Durán. © 2013 El Mensú ediciones.

BLOG: www.elmensu.blogspot.com.ar TIENDA VIRTUAL: www.elmensuediciones.mercadoshops.com.ar FACEBOOK: www.facebook.com/elmensuediciones TWITTER: www.twitter.com/mensuediciones ISSUU: www.issuu.com/elmensuediciones Prohibida la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito de su Editor. Su infracción será penada por las leyes 11.723 y 25.446.


Amorcito - Pablo Durán  

Nombre: Pablo Durán Fecha de nacimiento: 1 de mayo de 1972 Lugar de nacimiento: Córdoba Información relevante: Vivió hasta el año 2000 en Vi...