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Nictofobia

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NICTOFOBIA Elijah bregenzer y rio williams

El aire frío de la ciudad desolada entraba por la ventanilla del coche. En los asientos delanteros, Marlene y Jack observaban el lugar donde sería su próxima limpieza. Era un pueblo aislado, tal vez con 20 residentes como máximo y estaba en el medio de la nada, un bosque de pinos rodeaba la única calle de casas, un camino deteriorado con baches y curvas que recorrían el centro del llamado pueblo, definitivamente un lugar en donde no esperarías que haya una escena de crimen.

“Estamos aquí”. Dijo Jack, sus ojeras empezaron a disminuir mientras respiraba una bocanada de aire extrañamente húmedo, con un olor complementario a sangre y putrefacción.

Ambos bajaron del coche y caminaron hacia la casa asignada para la limpieza. Un pequeño chalet con un estilo rústico y europeo, con dos pisos y un pequeño jardín.

Entraron a la casa y comenzaron a limpiar, usando cloro y paños para lavar el desorden. Atravesaron la habitación con cuidado de no alterar nada, limpiando lo que pudieron, aunque la escena era demasiado sangrienta y grotesca como para terminar en un solo día.

Despué de varias horas de limpieza, estaba oscureciendo, así que decidieron acampar en el jardín. Jack montó las tiendas mientras una fogata improvisada les dio algo de calor. Marlene cocinó en silencio, tratando de distraerse, pero la imagen de la escena que presenciaron horas antes seguía grabada en su mente, aún no estaba acostumbrada a trabajar en casos tan extremos.

Jack logra quedarse dormido instantáneamente, pero Marlene no, en su tienda, se revolvía sin parar, sintiendo una presencia. De repente se queda petrificada, el ambiente era pesado, era como si no pudiera respirar. Había algo afuera, mirándola fijamente, era una figura alta y retorcida al otro lado de la tela. Ella tenía los ojos entreabiertos, sentía que su corazón se le salía del pecho y no podía moverse. No podía gritar. Cerró los ojos con fuerza y, eventualmente, el miedo se disolvió en agotamiento.

Por la mañana, volvieron al trabajo, Marlene buscó a los alrededores, pero no encontró ningún rastro de la figura que vio, ¿se estaba volviendo loca? ¿Esta batalla de cordura estaba toda en su cabeza? Jack la llamó al descubrir que la sangre en el segundo piso conducía hacia arriba.

“¿Nos dijeron algo de un ático?” preguntó él. Marlene lo negó.

Decidieron dividirse. Jack seguiría limpiando abajo, Marlene iría arriba. Subió con lentitud, y al llegar al ático notó algo desconcertante: era idéntico al piso inferior. Incluso la misma alfombra, el mismo papel tapiz... y otra escalera.

La siguió, ahora claramente perturbada. Al llegar al siguiente nivel, vio la misma habitación otra vez. Su mente se resistía a aceptarlo. En un ataque de pánico, corrió hacia abajo, casi cayéndose, regresando hacia Jack y agarrándolo, sus ojos llenos de miedo.

Marlene comenzó a explicar apresuradamente lo que pasó arriba a Jack, tartamudeando las palabras, apenas inteligibles. Él la frena y le pide que explique lentamente.

Finalmente logra explicar la situación y Jack le miró como si estuviera loca.

“Eso es ridículo”, respondió. “¿Me estás diciendo que hay más pisos en esta casa de solo 2?”. Él se rio divertido.

“Sí-!”. Hizo una pausa, dándose cuenta de lo loca que sonaba y decidió mostrárselo, agarró su mano y comenzó a arrastrarlo hacia arriba, cuando ambos llegaron, Jack miró a su alrededor, desconcertado. Echó un vistazo a la barandilla, una marca de dedo en el polvo, hecha por él momentos antes, reaparecía en cada nivel. Jack se rio nerviosamente, mirando alrededor de la habitación, lentamente notando más similitudes con el piso de abajo, corrió al siguiente piso, notando esas mismas similitudes. El aire de repente se sintió frío, agarró la mano de Marlene y comenzó a correr de regreso.

Pronto notaron que estaban atrapados en una espiral interminable. Todo se repetía. Marlene se llevó la mano al pecho, sintió como si tuviera el corazón en la cabeza, los latidos se hacían más y más fuertes con cada paso que daba. Pararon de correr por un momento. Entonces lo escucharon.

Un sonido que subía por las escaleras. No eran sólo pasos, sino algo más. Como una presencia que desgarraba el aire a su paso. Marlene miró hacia abajo y vio una silueta difusa, oscura, con ojos brillantes, surgiendo de la niebla que empezaba a cubrir los pisos anteriores.

La figura avanzaba, lenta, pero imparable. Cada paso dejaba un ruido seco, profundo, uno que rivalizaba con el rugido de mil leones. Marlene retrocedió. El suelo comenzó a crujir.

Las baldosas cayeron, luego los escalones. El vacío se abría bajo sus pies, era voraz, interminable. Jack la tomó de la mano. Trataron de correr, pero el vacío los alcanzaba, no había escape. La figura alzó los brazos, como si quisiera atraparlos. Como si los llamara.

Todo tembló. Y luego... nada. Silencio.

Caen durante lo que parecieron horas y finalmente llegan al suelo, de alguna manera ilesos. Marlene voltea a ver a Jack, pero en vez recibe la vista de unos ojos familiares y sin vida, los mismos que le seguían; los huesos de Jack crujen, su carne se desgarra, él se transforma en una figura sombría.

Marlene, aterrada, comienza a correr, un ruido le seguía, siguió la carretera, desesperada, agotada.

Pronto no podía correr más, apenas podía respirar, encuentra una casa, llama frenéticamente a la puerta, sintiendo la presencia de Jack persiguiéndola, nadie le abre, ella entra de todos modos.

“No eres bienvenida aquí” Dijo una voz que retumbaba dentro de su cabeza. La puerta se cierra detrás de ella y lo único que puede hacer es subir unas escaleras… Cadáveres, todos empapados de sangre carmesí, tan espesa que llega a sus tobillos, su respiración se detiene, su corazón se detiene y, en ese momento, todo se vuelve negro.

Sinopsis

Dos limpiadores de escenas de crimen, Jack y Marlene, reciben un nuevo caso, en una pequeña casa en un pueblo desolado. Creen que será fácil, pero al llegar, inmediatamente cambian de opinión, no solo es un caso muy extremo y tardado, sino que también empiezan a suceder cosas extrañas. Pisos que se repiten, sonidos extraños, criaturas atemorizantes…

¿Lograrán terminar la limpieza sin problemas?, ¿descubrirán aquello que causó esta escena tan sangrienta?

¡Descúbrelo al leer este libro!

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Nictofobia by ELIZABETH BREGENZER RIOS - Issuu