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ARTIFICIAL IADOS O RIVALES?

Pionera Del Rap

EN UN GÉNERO DONDE ABUNDA EL MACHISMO Y SE MALINTERPRETAN ESTEREOTIPOS, XIMBO ES UNA DE LAS PROTAGONISTAS DE LA ESCENA

imbo, o Jimena de Santiago Alanís, comenzó a rapear en 1996 forjando los cimientos del hip hop nacional como escena rentable, cuando no se veía con seriedad ni en los sectores más indie. Desde entonces, la MC ha hecho del género su vida y ha vivido su desarrollo, desde la escena underground hasta formar parte de festivales. Además, es una activista feminista y de la visibilización de las culturas y lenguas indígenas. Con sus rimas da voz a la lucha por la igualdad de género y a la clase trabajadora, y colabora con colectivos y plataformas afines a sus ideales. Ximbo trabajó con Rimas feministas en 2006, primer colectivo de mujeres que se unieron para hacer rap, y, en 2008, con Mujeres Trabajando, ambos referentes del hip hop femenino en México y pioneros en AL, con letras contra el machismo y que hablan del grafiti y la soledad.

Para la cantante, “ser activista no sólo implica estar en una ONG, sino ser congruente con mis letras y lo que hago, tener un criterio inteligente, defenderlo y tomar decisiones propias”. Se toma muy en serio la responsabilidad de hacer hip hop, género surgido como movimiento político y social, por lo que piensa que “si uno hace rap, tiene que saber esto”.

UN DISCO DE XIMBO FIGURA ENTRE LOS 10 ÁLBUMES

Tener a más raperas trabajando, piensa Ximbo, es una muestra de que el discurso, las letras y su música acompañan los movimientos feministas. La sororidad y el feminismo han logrado inspirar y que muchas entren a la escena y, aunque aún falte mucho, sus voces cada vez son más potentes y se fortalecen.

A finales del año pasado, la rapera se unió a Vivir Quintana y Leiden en Tejiendo Canto, un proyecto que fusiona géneros para expresar un mensaje sobre el fortalecimiento de la unidad femenina e inspirar, motivar y pedir justicia. Ximbo ha estado en escenarios de todo el país y foros de EU: ya ocupa un lugar importante en la historia del hip hop nacional.

Por Alida Piñón alida.pinon@elheraldodemexico.com

En noviembre de 2020, en plena pandemia, Carlos Manuel Álvarez (Cuba, 1989) estaba en Nueva York cuando se enteró de una protesta organizada en La Habana por el Movimiento San Isidro que reunió a más de 200 artistas, intelectuales y activistas cubanos, tras el encarcelamiento del rapero Denis Solís, a quien, en juicio sumario, se le condenó a ocho meses de privación de la libertad. Lo que inició como un acuartelamiento pacífico en apoyo al músico, cuyo delito había sido insultar a unos policías que irrumpieron en su casa y transmitir la detención por redes sociales, generó una respuesta cívica nunca antes vista en la historia reciente de la isla.

Carlos, ante ello, hizo maletas, tomó el Quijote, un libro con versos de Quevedo y los diarios de juventud de Lezama Lima y se lanzó a La Habana, un viaje que inició con la sensación de ser vigilado desde Miami.

Así, el autor de las novelas Los caídos (2018) y Falsa guerra (2021) toma el periodismo como herramienta para construir la crónica de aquellos días que han quedado en la historia de Cuba como los más álgidos de los que se tenga memoria, no sólo por los decibeles de las voces que conjuntó, sino, sobre todo, porque se trató de protestas que resonaron en todo el país. El resultado está en Los intrusos (Anagrama, 2023), ganador del Premio Anagrama/UANL de Crónica Sergio González Rodríguez, un relato detallado de este movimiento en el que la acción se intercala con perfiles de algunos de los pro-

200 tagonistas de los eventos, entrelazado con una reflexión sobre el rol del periodismo, la escritura y el arte.

ARTISTAS, ACTIVISTAS E INTELECTUALES PARTICIPARON EN LAS PROTESTAS.

En La Habana habitan muchas realidades, aquellas del Vedado con sus zonas residenciales y la posibilidad, incluso, de comprar con moneda extranjera; está la de las orillas, lejos de las zonas turísticas, en donde no hay agua y los policlínicos están abarrotados, y las áreas céntricas con los sitios históricos, los grandes edificios derruidos y los inaccesibles hoteles frente al Malecón. Hasta esos espacios de cotidianidad se escucharon los ecos de la manifestación histórica y algo se sembró. La cosecha, sin embargo, aguarda.

“El movimiento era muy refinado, estaba articulado alrededor de artistas muy talentosos, con formación autodidacta, no habían pasado por la academia ni por los sellos de legitimación burguesa, de modo que hubo una mezcla de sensibilidad popular porque eran creadores que venían de barrios pobres, marginalizados, atravesados por las carencias y por la humillación de la miseria porque viven rodeados por hoteles lujosos para europeos blancos”, dice.

SUCESOS. Ante las detenciones y los juicios sumarios, la sociedad civil salió a las calles.

Foto: AP.

TALENTO. El periodista ganó el Premio Anagrama/UANL de Crónica 2022. Foto: Daniel Ojeda.

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