El Fundador / Noviembre 2022

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Cambios en el gabinete: tras ocho años, Felice dejó la Secretaría de Turismo

Gesell.

Marcelo Iglesias pasará a estar a cargo de la Secretaría de Turismo, en reemplazo de Emiliano Felice. Mientras que, Natalia Megías será la nueva Directora de Turismo Municipal.

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brindada desde Ceremonial y Protocolo, el Intendente Gustavo Barrera comunicó los nuevos cambios en su gabinete. Con el objetivo de optimizar el funcionamiento de las áreas de Ambiente y Turismo, los cambios se dan con una planificación estratégica para impulsar a Villa

Además, el intendente anunció cambios en la Dirección de Ambiente, que a partir de ahora estará comandada por Cristian Bellagamba. Cristian es Licenciado en Geología e Hidrogeología de la Universidad Nacional de La Plata, con estudios de postgrado en diversas universidades de Argentina y Chile en Microbiología, Tratamiento de Efluentes y Líquidos Cloacales, Potabilización de agua, y cuenta con 20 años de experiencia a nivel provincial en Servicios Públicos y Remediación de Suelos y Aguas Contaminadas. De igual manera, el subdirector de la cartera será el geselino Leonardo Ezpeleta. Otro funcionario que dejó su cargo es el Director de Educación Patricio

Sanchez.

Estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Alberto Guglielmini, la presidenta del Concejo Deliberante, Myriam Oillataguerre, concejales, representantes de instituciones del sector turístico y periodistas que participaron haciendo preguntas.

Palabra de Felice

Luego de una extensa y muy exitosa gestión al frente de la Secretaría de Turismo, el más antiguo de los funcionarios de Gustavo Barrera decidió dar un paso al costado. “Hace tiempo que lo estaba meditando, cuando fui electo concejal mi idea era asumir, pero Gustavo y el equipo me pidieron que siga, con la temporada encima y muchos temas pendientes, ahora siento que necesito si o si parar”.

Emiliano explica “fueron muchos años, con muchas cosas de por medio, desde relanzar el turismo en medio de la crisis económica que nos trajo el macrismo, hasta la pandemia, y ahora la pospandemia que está trayendo una explosión del turismo. Ya el cuerpo me pedía descanso, uno cuando está en la gestión nunca para, nunca dejás de pensar… Y realmente quiero y necesito pasar más tiempo con la familia.”

En un breve repaso, el ahora ex funcionario detalla “se hicieron muchas cosas, la Secretaría creció muchísimo, hoy tenemos una estructura muy sólida. Creo que uno de los principales logros son las fiestas, no solo la potenciación de las ya existentes, como la Diversidad y sobre todo la Chocogesell, que explotó, sino la creación de otras, como La Criolla, Invierno Medieval…”

Felice también repasa las diferentes propuestas diseñadas para acompañar el crecimiento del sur del Partido. “El sur creció y crece y nosotros lo acompañados, desde la instalación de oficinas, al apoyo a eventos como los conciertos, e incluso poner en marcha una peatonal. La creación de las marcas destino, que si bien es un intangible es un trabajo muy valioso, y que se hizo en forma participativa junto a la comunidad. Siempre faltan cosas pero se ha hecho mucho.”

Sobre el futuro, Emiliano afirma “voy a asumir la concejalía, primero necesito un descanso, para en todo caso darle a esa función la energía que merece. Y en cuanto a la Secretaría, queda en muy buenas manos con Marcelo Iglesias y todo el equipo.”

Como cierre, el ahora ex funcionario expresó “mi profundo agradecimiento a Gustavo, primero por confiar en mí, y segundo por convocar a un profesional del turismo para conducir el área, algo que no siempre pasa.”

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Falleció Nanny Cogorno

El artista geselino falleció a raíz de una enfermedad que le generó la muerte súbita. La comunidad artística de Villa Gesell lo ha despedido en la jornada de ayer recordándolo por sus comienzos y sus pasos logrados en la cultura.

El artista radicado en Mar Azul, estuvo al frente de la Dirección de la Casa de la Cultura de de esa localidad y además fue un artista que logró ganarse el corazón de la gente haciendo justamente lo que más le gustaba, hacerlos reír. Con varios espectáculos circenses, además de sus esculturas fue ganándose su lugar en la “villa”.

En la tarde noche del miércoles se conoció la triste noticia que llegaba desde Córdoba, Provincia en la cual estaba de paseo visitando amigos con su familia. Toda la comunidad artística y educativa de la ciudad lo recordó en sus redes sociales dejando un mensaje o quedándose perpleja por la novedad que había llegado. Desde la página de Facebook de la Municipalidad de Villa Gesell, emitieron el siguiente comunicado: Con inmenso dolor comunicamos que falleció Nanny Cogorno, un artista geselino que llenó de alegría a miles de corazones desde escenarios locales e internacionales. En Villa Gesell siempre se recordará su gran fuerza para impulsar y fomentar la actividad artística y cultural de la ciudad, especialmente en las localidades del sur. Fue un ciudadano comprometido con su comunidad; gestó y dio vida a la Casa de la Cultura de Mar Azul, Mercedes Sosa. Hasta siempre, querido Nanny Cogorno

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Las recetas de Olivia

Pinchos de langostino a la brasa Ingredientes (para dos): 300 grs de langostino limpio, 70 grs de panceta ahumada cortada con máquina, 1 cebolla, 1 tomate, 1 morrón verde, 1 ajo, 2 limones, 1 bandeja chica de champignones, 1 lechuga, sal, pimienta. Preparación: deberemos conseguir dos palitos de brochette, pueden ser los comprados, de madera, o bien de metal, o bien una rama fina verde y firme, que soporte el calor de la cocción, que podrá ser a la brasa, a la plancha, ó al horno…

Debemos tener en cuenta el tamaño de los ingredientes, que sean similares. Yo sugiero, con la cebolla, el morrón y el tomate, cortarlos en 4 partes iguales, para después separar (en caso de la cebolla) varias capas recortándolas para que todas sean de similar tamaño, unos 4 cm de lado, triangular o cuadrada. Con el tomate y el morrón haremos algo similar. Pelaremos los dientes de ajo, y si son pequeños, los reservamos, y si son grandes, los cortamos en 2 o 3 partes. Los champignones igual, si son pequeños quedan así, si son grandes en dos tres partes. Uno de los limones los cortaremos en rodajas 1 cm de espesor, el otro lo reservamos entero. Con esta situación ya lograda, tomaremos los langostinos, y los pimentaremos, sin sal. Luego, envolvemos cada langostino con una vueltita de panceta. Entonces comienza el repiqueteo colorido: pinchamos tomate, morrón, cebolla, langostino envuelto en panceta, un champi, un ajo y la rodaja de limón. Ahí empieza de nuevo: tomate, morrón, cebolla, langostino, champi, ajo y limón. Asi, hasta llenar el pincho. Calculá que deberían ser seis tandas

en total, o cinco, si son piezas grandes. Es importante el tamaño similar para que todo se cocine parejo. Una vez completados los dos pinchos, en una bandeja podemos ponerles apenas un pellizco de sal, es optativo un chorrito de aceite sobre la preparación, y ya va al fuego. El tiempo de cocción es bastante breve, variando según el método usado. A la brasa o a la plancha, iremos viendo cómo se dora la panceta, e iremos girando el pincho sobre sí mismo con cuidado, para evitar que se rompa algún ingrediente. Al horno iremos espiando cada 7 u 8 minutos. Una vez que se doró, lo sacamos, lo rociamos con el segundo limón, y a saborear este exquisito plato típicamente latinoamericano. Si hay chicos en la casa, es ideal invitarlos a preparar los pinchos. Con certeza, lo disfrutarán. Para maridar, es casi obligatorio sugerir una cerveza bien fría… Párrafo aparte para el langostino argentino (pleoticus muelleri), que por estos años ha desplazado a la famosa merluza (merluccius hubsi) y al calamar (illex), como la especie del mar argentino más buscada y requerida en todo el mundo. Para bien de la especie, el Estado está presente haciendo relevamientos casi diarios en la zona de explotación, y ante el menor riesgo, se cancela su pesca inmediatamente. Para mal de la especie, en la milla 201 de nuestro mar, miles de buques pesqueros extranjeros los pescan sin cesar. En el caso de la merluza y el calamar, ambas especies han descendido en tamaño y en cantidad desde 1990 hasta ahora, en buena medida por esta situación. Veremos si somos capaces de evitar que nuestro langostino argentino, corra la misma suerte.

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Comenzó el último tramo de asfaltado de la Avenida Circunvalación

Durante la última semana de noviembre comenzó el último tramo de obra de asfaltado de la Avenida Circunvalación, entre los paseos 119 y 123, consta de un pavimento de 10 metros de ancho, realizado en hormigón y con 18 cm de espesor, finalizando el asfaltado continuo desde la Avenida Buenos Aires hasta

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el Paseo 145. La comuna proyecta que la avenida conecte las localidades del sur, para ofrecer otra vía de acceso desde Villa Gesell a Colonia Marina, Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul, facilitando la accesibilidad y el transporte en todo el Partido.

En las venas del dragón

Semanas atrás, una noche de insomnio, mientras en el silencio del bosque de Villa Gesell fluctuaba un secreteo de lechuzas, busqué distraerme de la soledad y sus maquinaciones circulares deambulando por la web hasta que dí con un poema de Philip Larkin: “Esto es lo primero / que yo aprendí: /el tiempo es el eco de un hacha/adentro de un bosque”. Larkin me hablaba. Esta especie de contacto, es sabido, define el hecho poético. Me dieron ganas de leer algún libro suyo. No tenía ninguno. Me consolé fracasando en el intento de ilustrar ese poema. Tal vez por el fracaso de mi pulso, pero más por la primera claridad del amanecer, una modorra esperada me devolvió el sueño. Me propuse encontrar a Larkin y, finalmente, en Buenos Aires, el martes pasado, encontré en Menéndez, esa librería del Bajo, “Ventanas altas”, la edición bilingüe de sus poemas por Gog & Magog, traducida por el insular Marcelo Cohen. Los poemas de Larkin (1922-1985) transmiten una desencantada perspectiva de la vida de un británico medio, los maelstroms de una existencia cero riesgosa. “Mi esposa y yo hemos invitado a una gentuza/ a que venga a perder el tiempo a casa: ¿te atreves / a ser de la partida? Pero qué mierda, amigo. Acaba el día. / La estufa respira, oscuramente los árboles se mecen. // Gracioso lo difícil que es quedarse solo. / Podría pasarme, si quisiera, la mitad de las noches, / sosteniendo una copa de jerez insulso, inclinado/ para oír las tonterías de una zorra/ que no ha leído otra cosa que revistas;/ pensad cuánto tiempo libre se ha escurrido”. Este cítrico retrato de abulia y desconsuelo se titula “Vers de societé”. Y tiene mucho que ver con el carácter elusivo de Larkin que describe Cohen en su postfacio sobre el autor: “El corazón más triste”. Cohen nos informa que Larkin armó una poética de las condiciones cotidianas que le permitía hacer de su obra un territorio definido, capaz por así decirlo, de expresarse a él mismo. Acusado de provincianismo, Larkin no se afligió por la crítica y no pisó la cáscara de banana de los bananas de las vanguardias. “Me gustaría saber cómo pasan ellos el tiempo. ¿Matando dragones?”, preguntó. Hablando de dragones. En su agudo y profuso prólogo sobre los “Escritos

sobre pintura” (Vaso Roto Ediciones) de Henri Michaux (1899-1984), Chantal Maillard recupera una idea ancestral de la filosofía china que hizo suya el escritor belga al encarar sus travesías buscando un sentido a la vida. Maillard asimila a Michaux al sabio sabio taoísta que viaja por las venas de un dragón. Debo admitir que nunca me había atraído Michaux antes de encontrarme con sus ensayos, una poética metafísica que puede ser hermética para quienes se resistan al acceso a una inteligencia de otro orden que el de las prosas cómodas. Acompañándolos, a modo de ejemplos, están sus dibujos delicados, sutiles como la caligrafía china, grafismos mínimos, signos abstractos, siluetas de una fragilidad extrema. Una aclaración pertinente: mi reticencia hacia Michaux la sitúo en la adolescencia, cuando militaba en el trotskismo: si en esa época leía de forma maniquea su poesía, a la vez malentendía lo que Trotzki entendia como arte y revolución. Su “Un bárbaro en Asia” y “Ecuador” me parecían manifestaciones exotistas de un eurocéntrico y el juicio al respecto de Borges, mezquino. Tardé en comprender que ese texto no precisaba una mayor extensión, que Borges había captado el lado introspectivo de Michaux, que sus periplos por América Latina, sus amargas anécdotas bolivianas, no eran turismo espiritual sino que provenían de una urgencia de autoconocimiento profundo empleando tanto la mescalina como el análisis crudo de la pintura de los locos: “Mostrándose se ocultan. /Ocultándose se muestran”, escribiría sobre ellos. Los viajes de Michaux han sido, son, ejemplares como experiencias interiores. “Estoy habitado por mi enemigo”, anotó.

No resistí la curiosidad por sus escritos sobre pintura y me extravié en sus dibujos. Por qué un poeta sutil, que sabía definir estados de visión de lo indecible de pronto se pasaba al dibujo y se filiaba en la estética china como programa, me pregunté. Su dibujo deviene de esta forma una escritura otra, me digo. Pero también transmite la convicción de que aún el relámpago de la línea de un poema no siempre capta lo subjetivo inapresable y es necesario encontrarle forma en una línea expresiva de otra índole.

“Pinto tal como escribo”, dice Michaux. “Para hallar, para volver a hallarme, para

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hallar mi propio bien al que poseía sin saberlo. Para obtener la sorpresa y, al mismo tiempo, el placer de reconocerlo. Para hacer o ver aparecer cierta indefinición, cierto aura, allí donde otros quieren ver lo lleno”. La flacura de Michaux contrasta con cualquier insinuación de lo lleno, la apariencia de la rozagante salud burguesa. Si se miran sus fotos, ahí está un pelado anguloso

de ojos penetrantes, un cigarrillo entre los dedos delgados, recortado contra un fondo negro. Aunque prefiero esa otra imagen en que se muestra con anteojos negros, las solapas del abrigo alzadas, enigmático. En verdad, Michaux es enigmático hasta que uno afloja con el prejuicio y la resistencia y se desacondiciona. El interés por el dibujo y su apropiación no implican un autodestierro de la escritura. Más bien se trata de un experimento complementario comprendiendo que las paralelas se tocan en el infinito y no importa que uno no llegue nunca a divisar ese contacto. Voy ahora a un subrayado no menor: “Una línea se encuentra con una línea”, escribe Michaux. “Una línea esquiva una línea. Aventuras de líneas. Una línea por el placer de ser línea. Puntos. Polvo de puntos. Una línea sueña. Hasta entonces nadie había dejado que una línea soñara. Una línea aguarda. Una línea espera. Una línea vuelve a pensar un rostro. Líneas de crecimiento. Líneas a la altura de una hormiga, pero nunca se ven hormigas. Pocos animales en los templos de esta naturaleza, y únicamente una vez retirada su animalidad. La planta se prefiere. El pez meditabundo es aceptado. He aquí una línea que piensa. Otra cumple un pensamiento. Líneas de envite. Líneas de decisión”. Creo que vale la pena resaltar eso: “He aquí una línea que piensa”. Y conectarlo con ese momento donde invita y desafía a quien quiera: “Dibuje sin ninguna intención”. Y si la intención no importa es porque será la línea la que lleve la voz cantante y será pensamiento, ese pensamiento que usted era pero ignoraba y recién ahora se devela. Al respecto, transparente y taxativa se plantea su confesión bautizada “Dragón”, que tiene no poco de declaración de guerra: “Un dragón salió de mí. Cien colas de llamas y de nervios sacó. ¡Cuánto esfuerzo hice para elevarlo obligarle a elevarse, dándole de latigazos por encima de mí! Abajo era una prisión de acero en la que estaba yo encerrado. Así que libré combate para mí tan sólo, mientras Europa dudaba todavía y partí como dragón, contra las fuerzas malvadas, contra las parálisis sin número que montaban acontecimientos por encima de la voz del océano de los mediocres cuya gigantesca importancia se revelaba de repente (de nuevo) vertiginosamente.

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Crónica de tres buques fantasmas

En los extremos los clásicos. En el centro el histórico. “Los estudiosos prefieren hablar en términos más generales del arte de la épica antigua. Este arte se desarrolla sobre la base del mito, pero no se identifica totalmente con él. Si el mito se define como un complejo de relatos tradicionales en que situaciones humanas paradigmáticas se unen en combinaciones fantásticas para formar un sistema semiótico polivalente que se usa de muy diversas formas para explicar la realidad, entonces la épica griega es algo menos y algo más que el mito. Es menos porque se concentra en motivos “heroicos”, en las luchas de héroes de una época más antigua, en un mundo que se concibe hasta cierto punto de una forma realista; y es más porque hace que estos relatos alcancen el grado más alto de perfección formal, con una técnica que es tan refinada en el estilo como en la métrica y en la composición.”

(Walter Burkert. “Religión griega”. Arcaica y clásica. Abada editores, Madrid 2007, pag. 165).

“Asirse a la letra de un mito es lo mas anti mitológico que se puede hacer…” (Conrado Eggers Lan. Introducción a Fedón de Platón. Eudeba, BsAs, 2006, pag. 21)

I. En el Egeo

En el 398 a.C. se vio la popa coronada de la nave partiendo desde Atenas hacia Delos. Comenzaba el juicio a Sócrates. Hasta que retornara el navío, la ejecución de todas las condenas quedaba en suspenso. Tiempo de purificación. Ello demoró la muerte de Sócrates (cfr. “Fedón”, pag. 20).

Baquílides (siglo VI/V) nos cuenta en su oda 17 que Minos, rey de Creta, impuso un tributo a Atenas consistente en la obligación de enviar cada nueve años (otras versiones hablan de menos años) una nave a Creta con “2 veces 7” (dis heptá) jóvenes —siete doncellas y siete mancebos— para ser devorados por el residente de Knossos, es decir, el Minotauro (engendro del toro blanco surgido del mar y de la adúltera Parsifae, mujer de Minos). Teseo, hijo de Egeo, decidido a romper con el maleficio, se embarca con los catorce jóvenes atenienses en la nave de velas negras (señal de luto). En Creta enamora a Ariadna que le da el carretel de hilo salvador. Mata al monstruo hibrido y vuelve triunfal, pasando por Delos, agradeciendo la intercesión de Apolo.

Desde entonces, los atenienses fletaban anualmente una nave con peregrinos a Delos, conmemorando la salvación de Teseo y los “2 veces 7”. (Se ha encontrado una relación simbólica entre Teseo y los catorce jóvenes con Sócrates y sus catorce acompañantes durante el juicio).

II. Hércules.

De independentista a corsaria De origen y final misteriosos. Dicen que sirvió en la Armada Rusa. A Buenos Aires llegó como fragata (Duke of Palma) en diciembre de 1813, capitaneada por William Coffin, proveniente de Liverpool. El Segundo Triunvirato de las Provincias Unidas del Río de la Plata había otorgado mandato a Juan Larrea y a Guillermo Pío White para armar la Segunda Escuadra. La que había sido Duke of Palma fue adquirida por 25 000 pesos y pasó a denominarse Hércules. Fue asignada a otro William —Brown en este caso— que la constituyó en nave insignia. No cambió su estandarte de fondo blanco con la cruz azul celeste de San Andrés, que utilizaba la flota rusa. Quizá Brown pensó en los colores elegidos por Manuel Belgrano en febrero de 1812.

El 10 de marzo de 1814 fue el bautismo de fuego de la Hércules, en el intento fallido de sorprender a la escuadra española que, comandada por Romarate, controlaba la isla Martín García. Cañonazos y balaceras infringieron graves daños a la Hércules, que volvió a Buenos Aires navegando solo con la vela del palo trinquete. Brown la hizo reparar a los ponchazos con chapas, cueros y brea. Se ennegreció la fragata y el 15 de marzo volvió subrepticiamente a la lucha derrotando en Martin García a la fuerza española.

En marzo de 1814 se inició el combate naval de Buceo, frente a Montevideo, plaza que se rindió el 23 de junio de 1814. Según el General San Martin fue hasta ese momento la victoria patria más importante. El 2 de agosto de 1814 por acta secreta de Gervasio Antonio de Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se transfirió la Hércules en donación al Coronel de Marina Guillermo Brown, en reconocimiento por los servicios prestados.

El primero de septiembre de 1815 Brown solicitó y obtuvo una patente de corso, con instrucciones reservadas. Quince días después partiría desde Buenos Aires. Llegó al Pacífico y comenzó su gestión de corsario, haciendo numerosas

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presas españolas.

En enero de 1816 bombardeó el puerto militar de El Callao, en Perú, y en febrero incursionó en Guayaquil junto a Hipólito Bouchard. Navegó en las cercanías de las Galápagos y de ahí se dirigió a las costas de Colombia. En junio cruzó nuevamente el Cabo de Hornos y recaló en las Malvinas. De ahí se dirigió a las costas brasileñas y luego al Caribe.

El 28 de septiembre de 1817, la Hércules fue capturada por los grandes piratas del almirantazgo británico. Ahí se pierde el rastro de la fragata negra. Se dijo que fue destinada a la armada de Cuba o quizá a la de Venezuela. Su fin es tan oscuro como su origen, ¿y por qué no suponer que sigue navegando bajo el mando de un fantasma errante de nombre William?

III. Dresde

En 1843, los espectadores sorprendidos en las “playas” de la ópera de Dresde, contemplaron la aparición de una fragata negra cuyo comandante piloteaba “el buque fantasma”. Le imputaron responsabilidad al compositor Richard Wagner, quien se había inspirado en el espectro de un marino errante que con su nave fantástica buscaba desesperadamente la salvación. (Se recomienda la lectura del artículo de la profesora Dolores de Durañona y Vedia en la revista n°5 del año 1982 del Instituto de Investigación Musicológica Carlos Vega. Biblioteca digital de la Universidad Católica Argentina).

Horacio Walter Bauer Buenos Aires, octubre de 2022

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