El Comentario Semanal





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Amaury Fernández1
Everardo González es actualmente uno de los mejores cineastas y documentalistas de México y Latinoamérica, quien estará presente en el IV Simposio Internacional Comunicación y Cultura, aproximaciones con memoria e historia oral. Evento organizado por varias instituciones educativas nacionales y extranjeras, entre ellas la Universidad de Colima, UdeC, la Universidad Autónoma de Baja California, UABC y, el Centro de Producción de Lecturas, Escrituras y Memorias, LEM, de México; por su parte la Universidade Municipal de São Caetano do Sul, USCS; la Universidade Paulista, UNIP, la Fundação Pró-Memória de São Caetano do Sul, éstas últimas de Brasil, y que esta ocasión tendrá como sede presencial la UABC, en la ciudad de Ensenada, al ser también en modalidad híbrida, y a realizarse del 3 al 5 de noviembre del presente año.
Everardo González participará como Conferencista magistral con su trabajo: “Las geografías de lo documental”, el día 3 de noviembre, mismo que dará apertura a este magno evento académico y cultural.
Este documentalista y productor independiente ha dirigido y escrito por ejemplo los documentales: La canción del pulque, 2003; Los ladrones viejos: Las leyendas del artegio, 2007; Cuates

de Australia, 2011; El Paso, 2015; el brutal filme La libertad del diablo, 2017 y Yuma, 2020. Su obra fímica ha sido multipremiada y comprende trabajos de una excelente manufactura de crítica social y un fino trabajo del rescate de la memoria con producciones inmejorables. Al respecto considero que González, forma parte de una generación de cineastas que han dado continuidad a propuestas cinematográficas de denuncia, sea en formato de documental o ficción, que por ejemplo realizó años atrás el propio Felipe Cazals, Jorge Fons o desde la elaboración de guiones basados en hechos históricos de México, el recientemente fallecido Xavier Robles,

quien colaborará en películas como Rojo amanecer, 1989 y Las Poquianchis, 1976. En sus filmes ha tratado temas relacionados con la violencia y el crimen organizado, el exilio de periodistas mexicanos ante amenazas y violencia; la marginalidad en la vida rural, las desigualdades sociales, la crítica política y social, la cultura mexicana, la relación entre seres humanos y la naturaleza, entre otros.
Respecto a su biografía profesional se puede mencionar brevemente que es egresado de la carrera de Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana UAM y de la carrera
de Cinematografía por el Centro de Capacitación Cinematográfica CCC. Fue a partir de 2003 con su ópera prima documental La Canción del Pulque, que recibiera el Ariel de Plata al Mejor Largometraje Documental y la nominación al Ariel a la Mejor Ópera Prima, y se hiciera acreedor a los mayores reconocimientos en los principales eventos de cine nacionales, y se proyectara en más de 30 Festivales y muestras internacionales de cine.
Para 2007 con su segundo documental denominado: Los Ladrones Viejos, gana los principales premios a nivel nacional e Iberoamérica que un documental puede recibir, al proyectarse ya en más de 40 países, cosa no muy fácil de lograr. En 2010 recibió el Ariel de Plata a la Mejor Fotografía por el largometraje de ficción Backyard: el traspatio, dirigido por Carlos Carrera, y hasta la fecha suma más de siete largometrajes de gran manufactura. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores Artísticos de México y miembro de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográfica.
Respecto al evento, habrá además de ésta relevante conferencia de González, diversas mesas de trabajo, interesantes talleres, conferencias, conversatorios, entre otras actividades académicas y culturales, y reunirá a profesores, investigadores y estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado en los campos de conocimiento de las Ciencias Sociales y Humanas, así como a personas vinculadas a estos ámbitos, quienes participarán con trabajos académicos, en alguna de las categorías que dan continuidad a los horizontes de reflexión y análisis desarrollados durante los anteriores simposios internacionales en Comunicación y Cultura, producidos tanto en Brasil como en México, al recordar que se realizaron en 2015, en Sao Caetano Do Sul, Brasil; en 2017, en Colima, México; en 2019, en Sao Caetano Do Sul, Brasil y ahora 2022, Ensenada, México, ya que en 2021 se pospuso por la situación de la pandemia.
Los temas y categorías esenciales a tratar en el evento serán: la comunicación, la cultura, la memoria, los medios y las mediaciones, la comunicación humana y mediática, las narrativas, los lenguajes,


los discursos, los relatos, las redes sociales digitales, la construcción de memoria, los medios de comunicación, las intercciones sociales y digtales, la perspectiva simbólica en la construcción de sentidos y significados, la cultura en las cosmovisiones, los comportamientos, las prácticas sociales, las tradiciones y las festividades. Historias de vida, relatos autobiográficos, estudios comunitarios y recuentos históricos de interacción familiar y procesos sociales. Pero también, la reconfiguración de la memoria social en activismos, ciudadanía, migración, identidades de género, manifestaciones culturales, diversidad
sexual, familia, discapacidad, juventudes, vejez, Covid-19; o en el entramado narrativo como la literatura, autoficción, periodismo, semiótica, semántica, análisis del discurso; o con temas como la salud, religión, educación, sustentabilidad, violencia, trabajo, inclusión social. Además de la tecnología, la cultura de datos, el uso, impacto y transformación de los algoritmos de comunicación en contextos culturales específicos; estudios de autofoto; registros multimedia; nueva sociabilidad a través de las redes sociales digitales; nodos de la privacidad y la vigilancia; exclusión e inclusión digital; estudios sobre cibercultura; y la potencia del archivo en acervos culturales, archivos informatizados, centros de documentación, almacenamiento digital para consulta, repositorios de historia oral y cine.
No está demás decir que en este evento participamos desde la Universidad de Colima, los integrantes del Cuerpo Académico 122 Estudios de Cultura Contemporánea y Comunicación de la Universidad de Colima, como organizadores del Simposio, y que representa un trabajo de redes que se ha tejido a través de varios años, con intereses académicos y culturales comunes, pero también de confraternidad.
Por todo lo anterior, se les invita cordialmente a participar como asistentes, ponentes o ambas cosas, a este magno evento académico e internacional, ya sea de manera presencial o virtual, y a no perderse de esta interesante Conferencia magistral del cineasta Everardo González relacionada con el cine y la memoria.
Para saber más y conocer sobre ésta y otras de las actividades a realizarse en el IV Simposio Internacional Comunicación y Cultura, aproximaciones con memoria e historia oral, pueden visitar los siguientes sitios: https://simposiocomunicaca wixsite . com / remontardelamemoria y https://www facebook com/ sicomunicacionycultura, así como escribir al correo simposiocomunicacaoecultura@ gmail com
1 Profesor Investigador de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, México.

Nadia Contreras
El sueño me ha colocado debajo del agua, en su eco, su turbulencia. Me desplazo en lo que está lleno de reflejos, oscuridades. El camino empedrado, sinuoso, el camino que comparto con el hombre, ese hombre; va a mi ritmo, debajo del agua o en lo que comienza a sentirse como miedo. El agua se corta, se escabulle; las piezas del rompecabezas están mal puestas, se detendrán los relojes, se abrirá el abismo. Mi cuerpo es más vulnerable. ¿Por qué? Necesito dejar fijo el punto borroso. La mirada siempre se empaña, se eclipsa. Un silbido, un silbidito que me alcanza me estremece, me aterra. ¿Será alguien conocido? ¿Por qué yo? ¿Por qué nosotras? Deben pasar segundos o minutos para que la aparición sea palpable, para que el agua deje en pausa los remolinos. Avanzo y el hombre imita el nuevo ritmo. Más lento, mucho más lento. Lo contrario: el corazón se sacude, me sacude. Camisa a cuadros y pantalón de mezclilla. Registro. Camisa a cuadros; cuadros blancos y negros y pantalón de mezclilla, deslavado. Registro. Pantalón deslavado, roto de las rodillas, camisa a cuadros. Me detengo, giro y lo veo a la cara. El reflejo de la luz de la lámpara me enceguece, apaga de golpe la imprecisión. En el esfuerzo, la imagen se difumina. Haz el esfuerzo. No hay rasgos. Haz el esfuerzo. Sólo una mancha informe, dos manchas demasiado juntas. Entre él y yo la distancia es mucho más corta y el agua (¿por qué mis sueños ocurren bajo el agua?), ha tomado otra altura. El agua ha cubierto la calle por completo y se ha elevado hasta sobrepasar los árboles. La
presión se clava en mis oídos; el zumbido es una abeja, un panal. Esfuérzate, mueve los ojos, enfoca. ¿Por qué el agua no apaga las luces? Miraría mejor en un entorno en el que no hubiera al mismo tiempo luces y sombras; sustituir estos ojos por otros, un intercambio, ojos por otros, o tan sólo uno. Al fondo de la calle, las voces hacen un sonido extraño. Surgen de la calle contigua. Acelero el paso, pero bajo el agua todo se ralentiza. Me detengo. Ahí están la cara, los ojos, el color de la piel; ahí, con la precisión de quien descifra o sacude la bola de cristal, su clarividencia. Le pido tomar la delantera. No llevo prisa. La voz dentro del cuerpo tiembla. Contrólate, contrólate, contrólate. ¿Y si se tratara de mera coincidencia, un joven de veintitantos años, yendo al mismo sitio,
o si no, al mismo lugar donde la gente se reúne para mirar el cielo y la ciudad, allá bajo? El final de la calle es más transparente. El agua golpeando muros, piedras, puertas y ventanas cerradas. Adelante, joven, yo voy más despacio, insisto. La escena cambia de tonalidad: los reflejos y las sombras se han ido. Otra vez el silbido, el silbido. La respuesta: estoy bien, usted avance. Un pinchazo. Sí, un pinchazo en el hombro derecho. ¿Por qué ha puesto su mano en mi hombro derecho? El pinchazo me ha colocado de frente a la calle. No es nada, avanza; no sientes nada, avanza. Mis piernas siguen fuertes. Avanza, exijo. Debajo del agua las imágenes se derriten, se alargan, se desintegran. Siento que voy a caer. Voy a caer. Caer.

Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda
Debo explicar que este soneto fue escrito a dos plumas, la de Javier Bravo Magaña y la mía. Un atardecer, conversando en un grupo de amigos en un WhatsApp, o como hoy se dice, chateando, Javier Bravo escribió un cuarteto al cual respondí con el segundo; algunos preguntaron por qué lo había hecho y les platique, que en mis años de niñez y juventud, cuando no había televisión, aunque si radio, las familias y amistades acostumbraban reunirse por las tardes para “chatear en vivo” en tanto tomaban un buen café y en muchas ocasiones, se llevaban a cabo juegos en los cuales hacía gala la palabra y la imaginación; uno de los juegos iniciaba cuando una persona daba el pie, en otras palabras, decía una frase que proporcionaba el pretexto o la oportunidad para continuar desarrollando o concluyendo una idea.
Luego del segundo cuarteto, alguien solicitó que le diéramos conclusión y de ese modo, como aquellos juegos, y con la autorización de Javier cuyo primer cuarteto dio pie, transcribo el soneto que fue escrito a Dos Plumas.
El temor a la página en blanco justifica la espera paciente, del momento que viene a su paso a llenar el vacío de la mente.
Con viejos recuerdos no olvidados, para escribirlos en letra cursiva, con borrones de tinta muy manchados, tal vez, por la lágrima emotiva.
Momento de espíritu angélico, de suaves alas acaricia tus sienes. El temor a la página en blanco se desvanece y la flama se aviva, surgen del estro las míticas musas, logrando vencer la mente vacía.
Javier Bravo, a modo de conclusión, resumió la idea: Con viejos recuerdos escritos con letra cursiva; con manchas de tinta, quizás de una lágrima furtiva. La flama se aviva y vence la mente vacía. Este es un juego de participación libre y por lo mismo, todas las personas están invitadas.
mirtea@ucol mx


Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño Rector
Joel Nino Jr Secretario general
Vianey Amezcua Barajas Coordinadora general de Comunicación Social
Jorge Vega Aguayo Director general de Prensa
El Comentario Semanal
José Ferruzca González Director del periódico El Comentario
Yadira Elizabeth Avalos Rojas
Coordinadora de edición y diseño

(6 de junio de 1954)
Don Manuel Sánchez Silva
Frente al costado norte de la catedral colimense, en el lugar donde ahora se encuentra un negocio de radios, estaba, allá por los años dieces, la famosa panadería de don Pioquinto, mago elaborador del mejor pan de la ciudad.
¡Oh!, los "bollos" de huevo, y aquellas semitas encaneladas, de superficie tersa y suavemente cóncava, que sugerían femeninas morbideces. Y aquellos "cuernos" esponjados, y los "enredos" tachonados de azúcar, y los "empanochados", que más tenían de golosina que de alimento, de puro sabrosos.
Por aquella época la vida era dulce y buena, como en los versos de Alfonsina Storni. Colima discurría tranquila y amodorrada, sin sobresaltos ni estridencias. Don Carlos Calvillo se reía de sus paisanos a través de las ágiles columnas de El Diablo Cojuelo, pequeño periódico agresivo y burlón, que valía un centavo; don José Levy alternaba regañadas entre sus discípulos de violín y de francés: Bolaños repasaba las ganancias del día, tras el mostrador de su tienda de vejestorios; don Oscar Faist lucía su porte aristocrático montando a la inglesa -bota fuerte, acicate de botón, pantalón "breech", casaca entallada, gazné en el cuello, bombín en la cabeza y fuete en la mano-; y María Luisa Ponce, Rosa y María Schacht, Sofía Rincón, Paquita Oldembourg, Zenaida Ramírez, Julia Barney y Luisa Faist, esmaltaban con su belleza el apacible paisaje provinciano, apenas turbado a veces por el paso raudo
de la carretela del gobernador, tirada por briosos corceles difícilmente contenidos por un decorativo auriga de librea y corbatín.
La gente de ese tiempo se preocupaba menos y comía más: a las ocho el desayuno, a las once el almuerzo, a las dos la comida y a las ocho y media la cena. Entre estas dos últimas comidas, era frecuentemente intercalar la merienda: una taza de espumoso y aromático chocolate, superado con pan de don Pioquinto. Y la vida seguía su curso a un ritmo de cámara lenta.
La costumbre de merendar imponía la necesidad de hornear temprano buen pan. Desde las 4 de la tarde, en que la esquina mayor de Catedral empezaba a voltear sobre sus goznes inundan do el espacio de broncíneas sonoridades, iniciaba la demanda de pan doméstico. Por las aceras enladrilladas se advertía el ir y venir de las sirvientas, canasta en mano y rebozo terciado, que peinadas de dos trenzas rematadas en moños de listón delataban a leguas su paso por el característico chanclear de sus bajos de gamuza.
-Don Pioquinto -urgía una compradora-, déme seis tostados, cuatro empanadas de coco, cuatro roscas de agua y una pieza de a real.
-Ándele, don Pioquinto -reclamaba otra, dándose importancia, que ya van a dar la segunda para el rosario y la señora todavía no ha merendado. Déme seis bollos, cuatro enmantecados y dos semitas de a tostón, con ajonjolí encima.
Que estén bien doraditas...
Y Don Pioquinto se multiplicaba, gordo, sonrosado y bonachón, moviendo de un lado a otro su voluminosa persona enmandilada.
Por otros rumbos de la ciudad, la misma escena se repetía en las panaderías de barrio. Frente al jardín Núñez, en la esquina de la calle Hidalgo, la panadería El Pavo atraía la fama de los vecinos; por el templo de La Salud, la de El Águila Negra justificaba sus prestigios de elaborar el mejor pan "de aquel lado del río"; en la esquina formada por las calles Zaragoza y Álvaro Obregón, la panadería de Las Pérez aumentaba cada día su fama y su clientela; y más arriba, casi frente a la casa de don Pepe Ramos, doña Mónica la panadera, enteca, envinagrada y rezongona, se enorgullecía justamente de la calidad de su pan.
¿Dónde han quedado esos viejos prestigios? Ahora, para comer buen pan, hay que buscarlo en los pueblos. En Minatitlán se elabora un producto muy superior al de Colima. No se diga de Tecomán, donde se conserva y cultiva la tradición del buen pan colimense, que hiciera las delicias de un ayer reciente en que la vida era menos mecanizada y más llevadera, y la gente de entonces, como el pan que comían, tenía menos complicaciones y apariencias, pero más calidad.
Sánchez Silva, M. (1993). Viñetas de la provincia. Colima: Idear.
La primera misión del nuevo mandatario consiste en unir a los colombianos.
Fabio Martínez
Después de doscientos años de vida republicana, por primera vez el país votó por un presidente de izquierda. Con una votación que superó los 11 millones de votos, Gustavo Petro, el candidato del Pacto Histórico, es el nuevo presidente de Colombia.
Como nuevo mandatario de los colombianos, su alocución en Movistar Arena estuvo signada por su inteligencia y por la visión profunda que tiene sobre el país.
Ante un auditorio multitudinario, Petro habló como todo un estadista. Consciente de que su rival Rodolfo Hernández obtuvo un resultado de diez millones y medio de votos, el nuevo presidente les dio la bienvenida y los invitó al diálogo. “El cambio -dijo‒ consiste en dejar el odio atrás, dejar el sectarismo atrás”.
Y enseguida invitó al país a construir el gran acuerdo nacional a partir del diálogo regional vinculante.
Colombia es un país complejo que ha sufrido mucho por la guerra, por el hambre, y por la desigualdad social. Por esta razón se hace necesario que, en medio de la diversidad, los colombianos nos unamos para que saquemos el país adelante.
Los tres ejes programáticos que Petro planteó son: paz, justicia social y justicia ambiental.
Si una sociedad quiere crecer, se necesita que haya paz. Pero para que haya paz es necesario la justicia social.
Dicha justicia social pasa por incentivar la economía en el campo y la ciudad, por darle trabajo a la gente y atacar uno

de los graves problemas que hoy tiene Colombia: el hambre.
Como un mensaje de confianza para los empresarios nacionales e internacionales, afirmó que va a profundizar el capitalismo, generando empleo y modernizando el país para que los colombianos tengan una mejor calidad de vida.
En relación con los países hermanos, se declaró un latinoamericanista e invitó a los países del continente a integrarse más y a mirarse como latinoamericanos. “Necesitamos una América Latina más productiva, y no extractivista”, dijo.
“Si una sociedad quiere crecer, se necesita que haya paz. Pero para que haya paz es necesario la justicia social”.
Levantó la bandera de la justicia ambiental e invitó a los países, incluyendo a Estados Unidos, a la lucha por el medio ambiente, y en buscar estrategias para combatir el cambio climático.
El nuevo presidente de los colombianos se presentó como un gran reformador, al estilo socialdemócrata, y no como un extremista, como lo hacían ver sus opositores.
Sabemos que la tarea no es fácil. Su primera misión, en estos cuatro años, consiste en unir a los colombianos a partir de un diálogo regional y constructivo.
Para esto se necesita nombrar un equipo de hombres y mujeres idóneos, pluralista e incluyente.
Si a Gustavo Petro le va bien, le irá bien al país.
hector.f.martinez@correounivalle.edu.co
Guadalupe Monserrat Tapia
Velázquez
El cuento Quetzal Devora a Cóatl es escrito por Jesús Leticia Mendoza Pérez, profesora de la facultad de Letras y Comunicación, impartiendo clase en la licenciatura de Letras Hispanoamericanas, donde nos narra un punto de vista sobre el camino para crear Tenochtitlan, siguiendo las travesías de Tenoch, un joven guerrero azteca quien hacía haya dará todo por encontrar la tierra prometida, incluso al amor de su vida. En este reporte se analizará un poco sobre este cuento, adentrándonos a la cultura náhuatl que poco a poco nos empapan con la historia de Tenoch y el objetivo que tanto desea cumplir por la promesa realizada hacían ya tiempos pasados.
Desde un inicio nos presentan a Tenoch como un ser superior a los demás guerreros de su tribu, dándole el don de ver sucesos futuros o que van a suceder, declarando, así como el futuro para los aztecas. Durante la travesía Tenoch encuentra a Xóchitl una joven xochimilca, que es flechado al instante en poner sus ojos en ella; un amor prohibido entre las tribus, ya que los aztecas contienen la fama de ser seres despiadados por lo que los padres de Xóchitl no deben enterarse. Las circunstancias los separan y Tenoch cumple su promesa de encontrar la tierra prometida en donde el águila devora la serpiente postrada en un nopal, sin embargo, Xóchitl muere dando a luz a un hijo con características aztecas. Años después el hijo de aquella joven va a las tierras de Tenochtitlan, llevándose la sorpresa de encontrar a un reflejo suyo, pero ya mayor, el joven es enviado a las filas militares en donde muere en batallas tras la guerra, subiendo con el dios Sol junto a su madre.
El cuento sin duda está lleno de mitos y leyendas prehispánicos como la mención
de la leyenda de la creación de los Cinco Soles, también la flor Nochebuena que es dada a Tenoch por Xóchitl como promesa de amor. La tragedia es reflejada en la prohibición entre los enamorados y la muerte de Xóchitl y su hijo dejando así a Tenoch con la esperanza de volverlos a ver.
La Dra. Leticia nos regala una historia no solo llena de amor y tragedia, sino que te lleva a través de los ojos de Tenoch, siguiendo sus pasos, reflejando la cultura en todo su esplendor, por la mención de los dioses y leyendas que viven en las memorias de los mexicanos; observamos las descripción tan características de México Tenochtitlan, y como se va desarrollando tras la búsqueda de tierras para formar la gran civilización que tuvó México, la gran Tenochtitlan. Con ayuda de la prosa de la autora que es exquisita, es posible la historia de amor, descubrimiento y promesas. Aquí un ejemplo:
“Al alcanzar la tierra prometida y fundes la ciudad anhelada, siembra esta planta Cuetlaxóchitl en el suelo; cuídala, protégela y dale el amor que me profesas, de esa manera se ramificará. Ella te corresponderá en época de invierno regalándote sus hermosas flores como estrella: sus hojas superiores se teñirán de un profundo color carmesí y en su centro aparecerán diminutas bolitas amarillas, simbolizando la pureza y una vida nueva”. (Mendoza, L. 2016. Pág. 90).
En los términos escolares que vimos en
clase con la profesora, se logróver el primer tema de la segunda parcial, ya que se habla sobre la vida prehispánica de nuestros antepasados. Llevándome la gran comparación del México actual, al México Tenochtitlan.
Para concluir me gustaría agregar que es un cuento que se lee muy rápido, ya que su estructura la hace ligera, pero a la vez enriquecedora de sus paisajes, un cuento que sin duda es para leer a los niños para adentrarlo al mundo prehispánico y ver todas esta leyendas y mitos llevas de fantasías y recorridos por el mundo antiguo.
- MENDOZA Pérez, Jesús Leticia (2016). Odisea por el pensil histórico -Cuentos. México: Archivo Histórico del Municipio de Colima y Puertabierta Editores.

Raúl Israel Solorzano Gutiérrez
Una luz comenzó a emanar por mi cuarto, esta tenía la principal cualidad de cegarte; no podrías verla por más de un segundo sin arriesgarte a perder la vista, y el solo acto de acercársele te genera un dolor tan punzante en los ojos y el alma que te hacen querer dimitir de la vida misma.
Al segundo día, después de interrumpir tus actividades por la molestia de este fulgor, sabes que tienes que hacer algo, y te decides por afrontarla. Cierras los ojos y tratas de ignorar el dolor que te causa estar cerca, pero aún así continúas y empiezas a explorar con tus manos a qué se debe tanta molestia. Al tocarla te das cuenta de que, contrario a lo que
esperabas de quemar tus manos al tocar el origen de la luz, ves que no es algo que tan siquiera queme, al contrario, da una sensación cálida.
Sabiendo que lo que tocaste está vacío por dentro, te decides por adentrarte en el interior, un interior por el que con trabajos y cabes, pero igual te metes, porque no le tienes miedo a nada, y como ya no sientes el resplandor, te das cuenta de que puedes abrir los ojos, y no hay nada, solo un túnel en el que al final puedes ver una ínfima cantidad de luz que proyecta una sombra en el interior del túnel.
Sientes varias punzadas a lo largo de tu cuerpo, que sabes que no estaban allí, sientes sangre escurrirse por todo tu ser, y sabes que no tiene sentido alguno que aparecieran esas heridas así que te preguntas si te las hiciste al entrar o si por entrar se manifestaron; mientras te preguntas por qué sientes tanto dolor y cansancio también sabes que tienes que seguir avanzando, porque si regresas vas
a morir por falta de sangre, o peor aún, sin saber qué había al final del túnel, e igual ya estabas cerca del final, ya estabas tocando la sombra de la salida y la luz que te alcanzaba a tocar te regresaba vitalidad.
Al llegar al final del túnel sientes una especie de alivio vacío porque sabes que arrastrarte por tanto tiempo fue un martirio, pero no sabes qué te depara al otro lado, y solo puedes ver un papel transparente que te impide ver qué hay.
Ya, sin nada que perder, lo rompes y cruzas al otro lado. Una fuerza que parece sobrenatural te impide abrir los ojos, y puedes percibir que varias cosas te proyectan una sombra encima de ti, y tienes miedo aunque sabes que no te va a pasar nada; toda la ansia del mundo te invade y haces todo lo posible por abrir los ojos, y te cuesta bastante trabajo, pero lo haces.
No puedes hacer otra cosa mas que llorar, llorar, llorar y seguir llorando.

Ángel Rodríguez
Aquí vamos de nuevo. “Daremos cinco minutos para que sus otros compañeros puedan conectarse, aguarden”, dice la profesora, esperanzada. Somos ocho en la clase, ni si quiera la mitad de los que integran la carrera. ¿Dónde estarán mis compañeros?, ¿acaso el cúmulo de tareas de la semana pasada los dejó agotados? No, por supuesto que no. Habiendo transcurrido ya dos semestres en línea, lo que menos esperaría es que, derrotados, mis colegas se rindan ante el cansancio.
Así me lo han dejado ver. Elena, aunque siempre se está quejando de la sobrecarga estudiantil, hace los mejores trabajos. Mauro, a pesar de tener dos empleos, entrega los proyectos. Sebastián, el alivianado del salón, ha sorprendido a los profesores; en clases presenciales nunca lo vi tan participativo o, mejor dicho, tan charlatán, pues no me cabe en la cabeza que, sin esfuerzos, convenza a los demás de su sólido entusiasmo.
Y la lista sigue… Fernando, Andrea, Nicole, Josué, entre otros, son, desde hace ya un año, nuevas personas. Cada uno de ellos, incluyéndome, nos hemos encargado de simular, ante la nueva interfaz, una apariencia capaz de persuadir a los profesores, incluso, a nosotros mismos.
En mi caso, una de las situaciones que más me aqueja y, que, con seguridad, puede interpretarse de igual o peor manera en la vida de mis compañeros, es la constante necesidad de aparentar una imagen victoriosa, esa que se graba día con día a través de estas clases absurdas.
No recuerdo en qué momento comencé a preocuparme tanto por mi imagen, tampoco encuentro el motivo que me llevó a limpiar el escenario que logra captarse por el diminuto cuadro de la sesión en Meet. Por si fuera poco, perdida está la sensación de sentirme cómodo
al respecto, pues, cabe mencionar, este teatro lo he llevado a cabo bajo un ingenio desagradable.
De un tiempo para acá, me vi obligado a buscar en YouTube tutoriales de Cómo verte bien en clases en línea, esos que te dicen cómo orientar la cámara de tu dispositivo, la postura y parte de tu cuerpo que más te favorecen y, sobre todo, elegir las dimensiones, luces y fondos correctos para salir a cuadro de la mejor manera posible. Sin embargo, todos esos finos arreglos, declaro, son en exceso un martirio.
No soporto tener que recibir una ola de calor por colocar mi computadora cerca de la ventana, asimismo, me resulta enloquecedor, hasta el día de hoy, medir mis movimientos, quedarme firme frente al monitor y, además, estar al pendiente de que, por ninguna circunstancia, mi apariencia personal, esa que sólo me di a la tarea de arreglar del torso para arriba, se estropee.
Lo peor es que, aunque quisiera abstenerme, no puedo, mis amigos, por alguna razón, se niegan, inconscientemente, a que cada uno

se muestre como es en realidad. Ellos exigen, por medio de las redes de conexión, un esfuerzo, mayor del que hemos hecho hasta ahora, y no hablo sólo de la apariencia, sino también de lo académico.
Es una competencia vernos agradables; sin ojeras, bien peinados y vestidos; así como ignorar por completo la pesadez que es llevar la insufrible escuela pandémica. ¿A quién tratamos de persuadir? No tengo la más remota idea.
Lo recalco, aún sin pruebas, que muchos se encuentran en la misma situación que yo, de no ser así, ¿por qué faltan tantos en conectarse? Lo más probable es que se estén tomando el tiempo para arreglarse, esconder la cara de moribundos, ponerse uno que otro maquillaje o, mayor aún, repasar, cuantas veces sea necesario, los temas que veremos en la reunión de hoy.
Por fortuna, yo me adelanté. Sabio, y como número uno, sólo me queda esperar a que la profesora continúe.
Una vez pasados los cinco minutos de prórroga, la maestra, que, dicho sea de paso, también ha cambiado en estos meses, volvió a hablar “Bueno, chicos, comenzamos, esperemos y los demás puedan unirse durante el transcurso de la clase”.
En eso, los condenados, al ver caducada su espera, aparecieron, simultáneamente, en la pantalla.
Los contemplo, y no puedo creer lo bonitas que se ven sus casas, pero, sobre todo, me cuesta digerir que sus rostros sigan tan bellos; casi podría jurar que, a pesar de no verlos por completo, hasta la gordura se han quitado.
Sea lo que sea, con máscara o no, ahora sólo nos queda fingir de nuevo.

Víctor Gil Castañeda
Acabo de leer un intenso poemario escrito por Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez, titulado: Crisol. El texto fue impreso en julio del año 2021 por la empresa colimense Puerta Abierta Editores. Tiene un total de 124 páginas. Pertenece a la Colección Parota de Sal. El documento se compone de cuatro partes: I.-Raíz y fronda, II.-Parajes del vivir, III.-Un largo cavilar y IV.Rescoldos del sentir.1
A lo largo del libro se despliegan cincuenta y cinco temas diferentes que enriquecen nuestra perspectiva sobre la historia, la cultura, la vida cotidiana y las relaciones sociopolíticas, tanto del Estado de Colima, como de nuestro país y Latinoamérica. El autor se da tiempo para ofrecernos opiniones en torno a otros países y otros continentes. De los 55 temas manejados por el autor citaré solamente quince: 1)Los recuerdos de su infancia en el Puerto de Manzanillo, 2)Sus anhelos y deseos porque la justicia haga un mundo mejor, 3)El temor a la vejez y el paso de los años, 4)Los grandes valores humanos sembrados por sus progenitores, 5)El amor a la Madre, 6)Una crítica oficial y sublime al mundo magisterial o docente, 7)Las dificultades para vivir y la incertidumbre de la existencia, 8)El miedo a la soledad y el desamor, 9)La vida como broma o un juego extraño creado por los dioses, 10) La dolorosa muerte de sus familiares, amigos y seres queridos, 11)La sexualidad, el erotismo y el amor, 12)La intensa vida bohemia en bares, cantinas y reuniones de amigos, 13)Las difíciles relaciones con los vecinos, 14)La cruel violencia y los daños generados por el narcotráfico, cobijado por ambiciosos políticos y años de corrupción, 15)Los movimientos sociales a lo largo de los siglos y su fracaso frente a las necesidades humanas básica.
¿Infancia es destino?
El Doctorado en Pedagogía Gabriel de la Mora de la Mora, exsacerdote y reconocido escritor regional, en las numerosas clases que nos impartió en la Facultad de Letras y Comunicación solía decir que “infancia es destino”. Luego escucharía, o leería, esta misma frase en otros autores y numerosos artistas. Pero comprobé que muchas veces las personas logran cambiar su destino en base a un meticuloso proceso de educación, trabajo, disciplina y buenas relaciones interpersonales.
Es más, supe de grandes personajes que manifestaron haber tenido una dura infancia, la cual cambiaron por una vida exitosa en el campo empresarial, deportivo, cultural, humanístico, religioso o educativo.
En el caso de este poemario, Crisol, la infancia es un despliegue de bellos recuerdos arropados por la figura maternal que protege y educa al infante. Le muestra el lado positivo y negativo de la vida. Lo orienta para que no se pierda en los tremendos vendavales que habrá de sortear más adelante, sobre todo en su juventud inmersa en luchas enérgicas por la justicia y un mundo mejor. El autor nos deja ver este primer panorama en el poema “Bajo la ola”, donde agrega un poco de humor e ironía:
Soy ese niño de asombro en la mirada que olvidó sonreír al ir creciendo, a quien su abuela, divertida, hallaba el parecido de algún viejo.
Soy ese niño de mirada triste que conoció el horror al despertar del sueño y que hizo de la angustia vaga un sutil derrotero…2
En el poema “Flotar por siempre” nos lleva a la niñez con una acción que él califica de dramática: Sueño el mar de mi infancia, donde nadaba alegre y casi muero en espumoso estruendo.3
No lo abandona la pesadez de la nueva existencia, a la que ha debido enfrentarse en numerosas batallas, con saldos positivos y negativos, como lo insinúa en el poema “Casa sin paredes”: Mi casa es este cuerpo, cicatrices, silenciosos caminos y derrotas, esas voces robadas o rumores de un viento seco, viejo, de la infancia.4
Más adelante indica que estos recovecos de la memoria fueron generados por la presencia de su querida madre, a quien nos ofrece en este bello pasaje contenido en el poema “Gozo y padecimiento”:
Mi afición por desvelos e insomnios me viene de la infancia, cuando seguía la sombra de mi madre, admiraba este mundo y sus sorpresas, y era yo quien cambiaba.5
La figura materna estará en todo el poemario como una calca de nuestro cerebro, una matriz, una raíz, un sello. Lo vemos en el poema titulado “En mis sueños”: Fuiste alta, madre, y ahora estás bajita. Tu espalda se ha doblado con los años, pero nunca has dejado de ser grande, como el corazón que desborda tus costados.
*
Has dado todo sin pedirnos nada. Nos regalaste el calor de tus abrazos, el valor permanente de tu ejemplo, la caricia sutil de tu mirada.
*
Te inquirí de pequeño muchas veces, mientras seguía tu sombra por las noches, para entender el mundo y abrir su velo a mi curiosidad sin calma.6
Reflexión y crítica socio-política
Pero el poeta creció, abrió sus alas, se preparó en toda la extensión de la palabra. Leyó numerosos textos de historia, de sociología, de asuntos políticos, de literatura y otras bellas artes. El empañado espejo de su infancia se desvaneció y la claridad dolorosa del mundo real fue impactante. Le dolió en el alma el horroroso maquillaje que los adultos y las instituciones le habían puesto a la existencia. Su intenso caminar por casi seis décadas lo hizo descubrir humanos atrapados en la corrupción y la calumnia; el crimen y la enajenación; el soborno y el asesinato; la mentira y la desvergüenza; la traición y el crimen organizado.
La infancia se ha ido. Se desmoronó de un golpe y la sangre consciente de la adultez capacitada dijo ‘ya basta’. Afiló sus armas de la razón e inteligencia y dirigió sus baterías al fantasmal
enemigo, que en el fondo era un demonio, un ser maligno, acechante y verdadero. Su primera referencia a este desolador panorama es una crítica a la parálisis que el horror y el miedo producen en todo ciudadano. En su poema “La dosis siguiente” así lo indica:
El horror paraliza, entumece, anestesia, podría decirse que hace adictos. *
El horrorizado convierte su miedo en cotidiana espera por la dosis siguiente: una muerte más, otro secuestro, un repentino asalto a mano armada.
*
De pesadilla en pesadilla las sirenas desgarran la pesadez de la luna.7
Su voz se encrespa y el enojo es evidente. Sube el tono de su crítica en el dramático soneto titulado “Nos cae la muerte”: Nos cae la muerte como cae la noche con su pesada capa de negrura, convierte la floresta en sepultura, de saña, de crueldad, hace derroche…
*
¡Ay de los judiciales entresijos! ¡Ay de tremendas garras asesinas! *
El sendero del bien ha sido herido y lleno está de cuerpos desmembrados. ¡Aquí no se conoce la clemencia!8
Ante la indiferencia de las autoridades encargadas de procurar la seguridad y la justicia, el autor reclama esta abulia en su poema “Así me lo repito”: Estoy harto de contar los meses y su caudal de muertos.
*
Me enervan los días de asalto, cuando Mireya, sin presentirlo, cayó dando la espalda a su asesino, cuando Ricardo se resistió al atraco y acabó en el regazo del vacío.9
En el poema “No fue la noche”, dedicado a los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, el poeta ha encontrado un culpable, la entidad jurídica que debía protegernos en todos los terrenos: el Estado. Como un viejo Mictlantecuhtli, Dios de la Muerte en el mundo prehispánico, la deidad del inframundo nos cobija y nos devora. Dice que cuida nuestra vida y la elimina: No fue la noche, aunque sus sombras tendieron la coartada.
*
No fue la noche, aunque los asesinos en sus fauces deambularan.
No fue la noche, aunque la noche al criminal
y al soldado hermanara.
*
No fue la noche.
¡Fue el Estado, que de la noche se disfraza!10
La denuncia política y social del poeta sube in crescendo en el poema titulado “Mi patria es una tumba”, donde el enojo y la furia gramatical son evidentes:
I
Mi patria es una tumba, una fosa sangrante por los cuatro costados.
*
En los libros de historia la han llamado república, y con pomposa falsedad agregan: democrática, representativa y federal.
*
Mi insólita “república” es el país de un hombre, a cuyo antojo cada seis años se reinventa.
* En esta “democracia” el pueblo no decide ni siquiera la bala que segará su vida.
* Nos “representan” los bancos extranjeros, los monopolios de telecomunicaciones, las trasnacionales y “grandes” personajes de conocida conducta delictiva. Para guardar las formas, tenemos diputados, senadores…11
A lo largo de las tres páginas de este poema el autor hace denuncia tras denuncia, reclamo tras reclamo. Habla de la habilidad que tienen todos los gobernantes para vaciar las arcas y llevarse los dineros del pueblo. También menciona la triste situación que pasan los defensores de las comunidades campesinas o indígenas, quienes son asesinados con el famoso tiro de gracia. Denuncia los crímenes cometidos contra los jóvenes del Movimiento Estudiantil de 1968, los asesinatos del 10 de junio de 1971, los desaparecidos de la “Guerra Sucia”, las atrocidades de Aguas Blancas, de Acteal, los feminicidios y las tumbas clandestinas. Por eso grita y denuncia el poeta: Los crímenes inundan de dolor mi patria, donde la impunidad se pasea con desparpajo.12
Simbologías marinas
No todo es denuncia en este intenso poemario. Como dije líneas atrás, el poeta hace referencia a la sexualidad, el erotismo, el amor, la vida bohemia, los bellos momentos vividos al lado de sus mejores amigos y familiares. Hay un gusto por la vida y la música que hacen más placentero nuestro paso por este mundo. El autor utiliza imágenes y simbologías relacionadas con el mundo marino para compartir sus propias experiencias. Por ejemplo, en el poema “Madre y hermana” además de resaltar nuevamente la figura materna, su recuerdo lo envuelve el mar: Nos llevó en Manzanillo a playa San Pedrito, a nadar en los tibios oleajes del verano…13
En el poema “Flotar por siempre” la cita es evidente:

Sueño el mar de mi infancia, donde nadaba alegre…14
En el soneto “A veces” la referencia es triste, pesarosa: A veces voy perdido e imagino que sueño un frío inmenso como el mar y lloro, pues vislumbro mi destino, y siento que no puedo respirar.15
Pero el personaje sabe que no debe claudicar, ni doblarse, ni quebrarse, pues la existencia se conquista paso a paso, por eso en el poema “Bajo la ola”, indica: Avanzo y retrocedo bajo la ola que golpea mi nombre.16
Algo que me sorprendió mucho en el poemario son las
1 OCHOA RODRÍGUEZ, Héctor Porfirio. (2021). Crisol. Colección Parota de Sal. Colima, México: Puerta Abierta Editores, 124 pp.
2 OCHOA RODRÍGUEZ, Héctor Porfirio. (2021). Crisol, p.7
3 Ibidem, p.21
4 Ibidem, p.26
5 Ibidem, p.17
6 Ibidem, p.8
7 Ibidem, p.51
8 Ibidem, p.53
9 Ibidem, p.54
10 Ibidem, p.55
11 Ibidem, 56-58.
12 Ibidem, 56-58.
13 Ibidem, p.19.
14 Ibidem, p.21.
15 Ibidem, p.121.
16 Ibidem, p.7.
¿Quién soy, a quién ves?
Hoy deslumbró el alba, y descubrí que compartimos un secreto. Si un desconocido desea ser detective y alinear el crimen.
Tonto, nadie puede lograrlo, ¿quieres saber cómo hacerlo?, te cuento, primero debes nacer siendo caleidoscopio. Ocultamos el enigma en una caverna. ¿Por qué en las sombras?
Porque tú siempre me negaste, ¿no lo RECUERDAS?, pues yo sí, RECUERDO que portaba un vestido y zapatillas, al cruzar la calle en tu auto me aventaste tu bebida, RECUERDO saludarte el primer día de clases y recibir un jalón de pelo, dejando mi peluca tirada, ¡oye ese es mi estilo!, RECUERDO, sonreír cuando vi a una chica, aún no olvido esa mirada asqueada tuya, RECUERDO tomar de la mano a un chico y tu lobo travieso cruzar entre nosotros para separarnos, RECUERDO muchas vidas de discriminación.
Pero ahora RECUERDA, tomaré esas cadenas y azotaré cada centímetro de fobia sexual, y finalmente abrazaré mis gustos.
Esta mañana, te saludé, “lindas botas”
¿Por qué engañarme?, quería correr a tus brazos y besarte. Regresé a casa cuando las nubes vestían el crepúsculo, te saludé de nuevo.
Y una espina rasgó mi garganta.
Lo sé, realmente quería gritarte, “¿por qué no dejamos de fingir?, somos aliados y ambos lo sabemos”.
Caigo, la amargura del azafrán hoy desiste marchita, pareciera ser otoño.
¡Vamos, no temas, salgamos juntos!
Mamá grita, “estás en una etapa, no uses maquillaje, quítate
Sin miedo
El asesino observa, tras la luna se esconde. La noche ajena, difama, apuñala en el horizonte.
Navaja venenosa, desgarras pupilas y órganos. No existe mano piadosa, La sangre entre los sótanos. No existen ojos, lengua o verdades, tras las barrancas juegan, vestidos de jaguares, acribillan y los cuerpos ruedan.
esa ropa, ¿por qué ese cabello?, no te engañes, tú no puedes amar así”.
¡Madre quita el amarillo de tus ojos, admite que no TOLERAS lo que soy!
Papá grita, “Carmen, que importa con quién salga”. Gracias papá.
He decidido, HOY voy a salir corriendo hacia ti.
“Abre, estoy afuera”, gritó fuera de tu casa.
Las emociones son cúspides, sofocan, gritan, acribillan felicidad.
Por fin vuelo hacia ti, corro hacia ti, corro por nosotros.
NUNCA nos deshilarán.
Porque somos aliados del mito del hilo rojo.
Lo siento pueblo, pero quienes están mal son ustedes.
Viajan en tren de las fobias sexuales. No entraré a bordo y seré su rehén.
¡Y escuchen!
NUNCA me disfrazaré de sus tres franjas horizontales; azul, blanco y rosa.
Exijo respeto.
¡Y escuchen!
Cada silueta del viento, puede extender su bandera, sin temor al viento violento que intente cortar sus líneas, y en un huracán asfixie sus colores.
¡Y escuchen!
No me juzguen o pongan una etiqueta, no soy un producto, soy una persona como ustedes.
Orquídeas verdes
Sangran pupilas, se arrastran pasos en el piso de cristal, humano extraño, ingenuo, débil, inteligente, desgarra tu piel, planta tu ADN en orquídeas verdes, ¡la soledad y cansancio NUNCA terminarán! Un celular sin redes sociales, un libro sin letras, un humano sin educación e ideal, ¿todo ha caído?
¡NO!
Cose razones, escribe canciones de pensadores, grita -¡yo opino con juicio!, no grites libertad.
Y TU sociedad enferma, quema en ocote tu egoísmo, indiferencia, no seas un imán loco.
Bajo la consigna de que la naturaleza no puede ser ilegal y con la intención de romper estereotipos, del 14 al 17 de julio se llevará a cabo la quinta edición del Festival Internacional de Cine Cannábico (Feicca), un espacio en el que a partir del arte, la información y la cultura se busca resignificar, dignificar y desestigmatizar la marihuana y a sus usuarios.
“Es muy importante reflejar que en cinco años (el festival) ha crecido muchísimo, lo iniciamos como una forma de dar a conocer las perspectivas cannábicas (...) Nosotros no fomentamos el consumo, nosotros compartimos información sobre los usos responsables”, aseguró en conferencia de prensa Iván Librado, directivo del Feicca.
El programa del festival fue anunciado a un año de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara inconstitucional la prohibición de la marihuana (28 de junio 2021), sin embargo, aún es necesario que el Senado apruebe dicho dictamen.
“La realidad social ya superó la realidad política con la que se trabaja el tema (...) Desafortunadamente la regulación se está desarrollando no a favor de los usuarios sino a los grandes capitales, y eso es lamentable”, comentó Piero Barandiarán, director de proyectos en Huerto Roma, una de las sedes del festival.
No obstante, Barandiarán está convencido de que existe una apertura cada vez mayor con respecto al cannabis en la sociedad.
Para esta edición son 96 los proyectos audiovisuales (cortometrajes, documentales, series web y largometrajes) que formarán parte de la competencia que ha sido dividida en siete categorías.
Cada trabajo intenta mostrar de forma “natural” y sin prejuicios las repercusiones sociales, medicinales, recreativas y de justicia que envuelven a la planta milenaria, mostrando temas que van desde las madres que arriesgan

su vida al usar la marihuana para ayudar a sus hijos con problemas de salud, hasta el uso lúdico responsable de la planta.
Todos ellos se encuentran en competencia y fueron elegidos de entre casi 1.200 trabajos recibidos para ser parte de la selección oficial del festival y serán analizados por los ojos de un jurado nacional e internacional.
El director mexicano Carlos Morett (Rebelión de los Godínez, 2020), la actriz francesa radicada en México Francesca Guillén (La segunda noche, 1999), el periodista Leopoldo Rivera, el coordinador del Festival Internacional Cinecannábico del Río de la Plata, Alejo Arau, así como el director del medio de comunicación cannábico, High Times, Ulises Rodríguez, elegirán los mejores trabajos de la edición.
Entre los largometrajes en competencia se encuentran Pachecos funcionales, Obsessions, Los cuentos del mono cósmico, Carmen Vidal: Mujer detective, la película jamaiquina Weed, entre otras y será la proyección de Amityville el filme encargado de clausurar el evento en el Cine Tonalá.
“Pude integrar a esta programación cine de culto y cine que no llega a una distribución, ni a la pantalla grande”, aseguró el programador del evento César Amigo, quien resaltó la participación de países como Uganda, Congo, Sudáfrica, Alemania, Turquía y Egipto.
El evento tendrá como sedes el Cine Tonalá, Marketeatro, el Huerto Roma Verde, la Facultad de Cine y Falling Piano, todos ubicados en la colonia Roma de la Ciudad de México y además contará con conferencias, talleres, feria de productos y actividades al aire libre enfocadas al tema de la planta y el cine.
Con información e imagen de EFE
Cruzados hilos de metal inciden sobre tierra. Volcánica coraza de piedra, canto que desemboca en lodo. Turbiedad. Entretanto las noticias calaban, las noticias de esos cuerpos. Los cuerpos. Contrapeso, gravedad del bloque, liviana presencia ante multitud. Grava. Seco paso de pies sobre miles de recuerdos. Sucedía que las cifras habían obtenido nombres propios. Nomenclatura de piel y memoria. Tronco. Construcción piramidal para albergar bóveda celeste. Apisonado y fragua. Colgante viga. Estabilidad del conjunto. Se decía, entonces, que el nombre de ella era robusto y frágil, como la muerte.
Ensayar límites de esfuerzo y resistencia: Desanudaciones de agua en el estanque; pereza y lucidez enredadas; imantación de fuerzas jalan hacia orillas distintas; cuerpo sobre otro de distendidos músculos y lenguas: mano izquierda que empuña un filo; piedras de lodo seco sobre hojas que penden entre materia y viento; un niño trepa por un árbol de inclinación casi galáctica, abisal; silbido, gorjeo, ambos desafiantes ante el ruido opaco de los autos.
Cinco párrafos emiten coordenadas en las copas de los árboles. Paisaje envolvente. Entre tezontles te veas. Hacia un lado o al otro, como maquinaria de pistones sin cese. Camuflaje puro de vida, como queriendo asirse a temblores, montañas, marejadas y un volcán que aún, sobrevive.
Hombros. Formas sobre otras. Dientes, caderas, frente. El reflejo constituye una caja infinita. Matrushka. Destrucción o restablecimiento. Al trote del animal, darle oído, ojos. Maleza. Jardín a la mirada, fondo tornasol donde perviven -se miran- verde heliógeno, verde abedul, verde fieltro, verde cardenillo, verde tilo, verde fronda, verde moho, verde cromo, verde reseda, verde musgo, verde jungla, verde bronce, verde hiel, verde savia, verde cadmio, verde ópalo, verde loden, umbro verde, verde victoria, verde veneno.
Poeta, ensayista y editora. Ha publicado Materia oscura (Parentalia, 2018), Borealis (FCE, 2016), La rebelión. O mirar el mundo hasta pulverizarse los ojos (UANL, 2016), Anatomía del nudo. Obra reunida (20022015) (Conaculta, 2015), Nudo vortex (Literal, 2015), Diorama (UANL, 2012; segunda edición, Amargord, España, 2013), Tiento (UANL, 2010), Imperio (Ediciones Monte Carmelo, 2009), entre otros.

Santiguarse entre piedras y cardenales. Escritura de canto primero donde se escucha el tiempo. Levedad basáltica. Minutos vueltos segundos, segundos al paso, al paso. La soledad del viento; luz baja que recuerda sobre fontanela cerrada la marea de lava. La imagen arde en el lenguaje. Centésimas de instante camufladas por gritos de niños a la salida del colegio. Se prolonga el arco del minutero en el torrente bajo -a presión- del silencio.
*Esta serie de poemas pertenecen a Observante, proyecto de residencia escritural de 9 meses en la Casa Estudio Luis Barragán. Tomados de vallejoandcompany.com