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La sencillez: el camino de la poesía de Armando Polanco por César Barrera Vázquez
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El árbol de la genealogía poética, Veintidós poetas de Colima. Parota de Sal Antología por Brenda Rosales
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Cine-arte por Lía Llamas
Alfonsina Storni o cuando la mujer dejó de ser por Nadia Contreras
¿Amar la trama o el desenlace? por Karina Ortiz Bonales
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Los colores de la diversidad por José Carlos C. Juárez
Las opiniones firmadas por sus autores no son responsabilidad de quienes editan este semanario ni de la U de C.


Fotografía/ Francisco Bueno
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Fuente/ artmajeur.com
El camino de la poesía de La sencillez: Armando Polanco
El poeta, originario de Coquimatlán, habla sobre el proceso creativo que lo llevó a la culminación de su libro de poesía Cuandovienes
Por César Barrera Vázquez
Cuando vienes, la opera prima de Armando Polanco, fue producto de años y años de trabajo en la difusión cultural a través de los talleres de narrativa y poesía, así como de la búsqueda de su propia voz, expresa el autor originario de Coquimatlán.
“Somos emoción; toda nuestra humanidad está llena de emociones. Y es agradable cuando uno lee, cuando persigue, con cierta constancia incluso, de soledad, amor, de abandono, desasosiego, registrar esos momentos y dejarlos plasmados”.
El poeta, en entrevista exclusiva para El Comentario Semanal, explica que estas emociones las trabaja y les da una forma para que adquieran un nuevo brillo, una nueva sensibilidad poética a través del hallazgo de la voz, del tono adecuado de la poesía.
- ¿Cuánto cuesta encontrar el estilo, el tono adecuado, eso que usted califica con intuición poética como la voz?
- Cuesta tanto como tú estés seguro de tus lecturas y de tu insistencia. A pesar de las adversidades, las situaciones que todo mundo tenemos que subsistir, encontramos un trabajo, nos vamos de viaje, nos casamos, llegan muchas situaciones, pero no perder de vista esa vocecita que tienes, de continuar leyendo, de continuar la lectura de poesía, de autores, de obras.
“Y a pesar de todo el devenir de la vida -agrega Armando Polanco- no soltar ese hilito que el que al fin de cuentas te lleva a lograr una obra, y que está latente. Muchos le llaman sueño, pero es la insistencia, es la voz, es hacerle caso, continuar leyendo: ahora buscar esto, darte una vuelta, respira, continúa con esto”.
Armando Polanco expone que la búsqueda de esto es el objetivo, porque el hallazgo de la voz es la culminación de todas las lecturas y conocimientos, lo que le permitió en su casa concretar su sueño de escribir un libro de poemas y publicarlo.
- ¿Considera indispensable para un escritor, un poeta, contar con un bagaje importante de lecturas; ser un buen lector?
- Fíjate que yo estaba con esa preocupación al principio, cuando tomé un taller con mi amigo poeta Víctor Manuel Cárdenas, y llegué a la conclusión que es relativo, y no es porque yo esté tocado por Dios, sencillamente es porque tengo la misma consciencia que todo ser humano, de tener todas las facultades, todos los sentidos para percibir lo que me rodea.
Explica que hay personas que tienen toda una biblioteca en sus casas, pero que no se dedican a escribir ni son poetas. Por eso, en su opinión, la parte fundamental es la manera en cómo percibe el mundo, la vida misma, sobre todo los altibajos que se encuentran a lo largo del camino.
“La vida te enseña toda la experiencia, y la formación en los talleres literarios te da la técnica; es como el pincel y pintura y, el cuadro; muchos elementos que se conjugan dentro de este factor. Yo creo que si me hubiera leído más libros, no hubiera escrito una sola línea. Que estoy apasionado por lo que pasa frente a mis ojos, cuando escucho algo, cuando disfruto algo, y eso me lleva a escribir”.
Armando Polanco se asume como un poeta de pocas lecturas y con una vida como la de cualquier otro ser humano, pero tiene una insistencia por atrapar, plasmar esas realidades, pintarlas a través de la intuición poética.
“No tengo tantas lecturas, pero sí

tengo una gran sensibilidad por la vida. Escribo más viendo. Sencillamente me gusta escribir. Un libro de poesía puede llevar años, años y años y años corrigiéndolo, porque uno busca la perfección. Y nadie es perfecto, pero si no se atreve uno a publicar han habido tantos poetas que han muerto en ese intento de llega a la perfección de su obra”.
- ¿Cuál es el agente catalizador de su poesía? ¿Impera más la imagen en su poesía, busca la sensación o el retruécano? ¿Qué es lo que la mueve, los mecanismos que la ponen a marchar?
- En mi poesía confluyen muchos elementos, tanto de mi vida cotidiana, de mi pasado, de mi infancia, de mis amores, de las emociones que llegan a mi mente, a mi pensamiento y que las conecto, obviamente con lectura, con técnica he estado en momentos de tristeza, de angustia, y todo eso se refleja en el libro.
“Aquí todos los elementos son de importancia -añade Armando Polanco-. Saber elegir cuáles son los temas. Y un punto importante es la sencillez de la palabra; debo ponderar esa cualidad. La poesía actual o moderna son imágenes. Son imágenes que se tienen que compartir con nuestros lectores. Debe ser tan clara que le llegue a un niño, a un adulto o a un analfabeta que le estén leyendo. Eso es un punto importante para mí”.
* Periodista egresado de la Falcom.
El árbol de la genealogía poética,
Veintidós poetas de Colima. Parota de Sal Antología
Viernes cinco del mes siete y apenas darán las ocho. El horario de verano preserva la luz a estas horas de la noche. La lluvia se anuncia aún lejana y la calle Veintisiete de septiembre, en el corazón del estado late festiva. Esta noche, un árbol de sal ha extendido sus ramas en el patio en el Museo Universitario “Fernando del Paso”, para recibir bajo su sombra a una multitud que ha sido llamada por la poesía. Es una ceremonia de nacimiento, una celebración.
Ada Aurora Sánchez, un diálogo bajo la sombra de una Parota de Sal
Generaciones que se unen, a través de la poesía, la línea que une a los autores antologados
Víctor Manuel Cárdenas fundó en 2012 la colección poética
Parota de sal, que sería publicada desde entonces y hasta la fecha, primero por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y luego por la Secretaría de Cultura federal, la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima y Puertabierta Editores. Víctor Manuel, quien falleció el 6 de agosto de 2017, creía en “la salud de la poesía colimense”, y, por ello mismo, se afanó en la creación de una colección que diese visibilidad a este fenómeno.
Como varios títulos de esta colección ya están agotados, la antología contribuye a recuperarlos en cierto modo y a reunirlos en una sola obra, que permite que unos y otros autores se vean, se reconozcan en sus diferencias y, a la vez, en sus afinidades.
Mi ideal es que, al viajar este libro por otros países, España, en primer término, se conozca a nuestros poetas y se multipliquen los contactos con ellos: que se les invite a festivales, a lecturas, a publicaciones, a nuevas antologías.
Como bien apunta el escritor y académico Rogelio Guedea, la generación de los cincuenta, conformada por Guillermina Cuevas (1952), Víctor Manuel Cárdenas (1952), Efrén Rodríguez (1957) y Rafael Mesina Polanco (1959), la que representa un parteaguas en la literatura colimense, dado que se abre a la sensibilidad poética hispanoamericana y adopta nuevos y renovados recursos para la poesía local.
La generación de los cincuenta, pues, y las sucesivas, correspondientes a las décadas del 60 al 90, han sido las encargadas de reactivar una dinámica cultural colimense, ahora caracterizada por los intercambios artísticos, la interdisciplinariedad y el abandono de los tópicos predominantes de antaño: amor
romántico idealizado y elegías al terruño. En todas las décadas entre el 50 y el 90, existen poetas colimenses que, en términos generales, se decantan por una poesía reflexiva, hermética, o por una de corte intimista, expresiva, de mayor comunicabilidad con el lector. En el caso de Colima, y en coincidencia con una tendencia nacional y probablemente continental, a partir de los poetas nacidos en la década de los ochenta la balanza se inclina hacia el primer tipo de poesía, es decir, una de corte más cerrado, con menos asideros interpretativos que la segunda. Lo experimental, del lado de lo visual, pareciera, también, ir cobrando fuerza, junto con la exploración filosófica, metafísica, de la existencia. Al preguntarles por su pertenencia o no a una generación, la mayor parte de los escritores antologados señalan que no se sienten parte de ninguna generación en lo local ni en lo nacional o que, en todo caso, no les corresponde a ellos definirlo.

Generaciones que...
Con más o menos desarrollo, con más o menos especialización en un solo género literario, con timidez o arrojo, las y los poetas antologados van otorgándole un nuevo rostro a la literatura colimense. Sin las prisas de la publicación inmediata, la fama de los festivales, ni el adormecimiento en los laureles, estos poetas tendrán que buscar adentro para ir afuera, y buscar afuera, para ir adentro.
El diálogo
Me interesaba que en la antología estuviera presente el punto de vista de los poetas y el mío con respecto a los mejores poemas que los representaban. Así se les solicitó doce poemas a cada escritor y, a partir de allí, yo recuperé cinco.
Guillermina Cuevas
Traté de que cada voz luciera en su individualidad, pero también en el conjunto, en el marco de una especie de partitura orquestal que intentaba producir con veintidós voces.
De esta manera, en la antología que está a su disposición, se presentan 110 poemas, de veintidós autores, que corresponden a cinco generaciones entre 1950 y 1990. La lectura de esta antología puede hacerse de forma cronológica, generacional, temática o por estilo.
Señalemos, por último, que en esta antología va y viene el canto, la savia, de distintas generaciones, de voces que, como las ramas mismas del árbol de la parota, se extienden en múltiples direcciones buscando la luz, la conformación de un estilo y la atención de los lectores. Ojalá esta antología signifique, como la sal, oro blanco; y
Si las semillas que siembro germinan, si mis plantas crecen, abundan en follajes, en flores. Si el árbol da frutos eventuales, frutos que no podrían madurar porque es un árbol macho.
Si puedo tener aquí algunos alimentos, hierbas de olor, un limonero, un guayabo, si no me falta el tabaco y el café, si dos amigos me buscan, me visitan, si un hombre me ama, vive conmigo, si tengo un libro y dos hijas, si puedo dormir, soñar, estar a solas, si todo es verdad, si todo resplandece, qué se muere en mí, qué pérdidas, deterioros, qué secretos anhelos me habitan por las tardes.
David Luna
Tercera carta
Hermano, salí ayer a pintar por la noche, le coloqué velas al sombrero, penumbra para hacer un paisaje nocturno.
Tiempo atrás dejé los credos y hoy solo me queda un ramillete de arroz en el bolsillo. Mis dientes, ajados en el pan viejo como corteza de árbol en invierno caen uno a uno, y mi frente está llena de surcos, abatida como arado bajo el sol.
El trazo es torpe.
como la madera de la parota, resistencia y fortaleza a través del tiempo. Ojalá, en el mejor de los casos, se disfrute con el genuino goce de quienes se internan en la geografía colimense.
Sembrar esperanza
Finalmente, deseo decir que en tiempos de obligada defensa de la ecología, de la urgente necesidad de paz, debemos defender nuestra Parota de sal, la colección que más estoicamente nos representa a los poetas de Colima. Que siga de pie este árbol, que diversas instancias sumen esfuerzos para que continúe echando más ramas, ofreciendo un cobijo, una sombra, en tiempos aciagos, a los lectores de hoy y mañana.
Gabriel Govea
Inexorable
Sacarle belleza al grito, clavarle su verdad para que sangre. Huérfano su eco por los mares y la historia, por el desierto y la tormenta. Siempre el mismo, vagabundo, afirmándose en todas partes, al mismo tiempo.
Es el hombre, son los labios y lengua el material de su nacimiento, el río de su dolor, su intemperie que le azota.
Es el grito el espejo del hombre, el hombre mismo sin su sombra, sabiéndose carne, sintiéndose vivo, inexorable.
Krishna Naranjo Confesión
He amado a los poetas floridos porque insisten en que uno viaja sobre un relámpago: existencia.

Víctor Manuel Cárdenas
Un grano de sal entre la punta de mi lengua y tu pezón izquierdo es el principio de la creación caos terrenal donde sismos y huracanes arrojan cauces hacia la dudosa calma del mar
Texto a propósito de la presentación de “Veintidós poetas de Colima, Parota de Sal, antología”, realizada por Ada Aurora Sánchez Peña y coeditada por Puertabierta Editores y Editorial Amargord, de España.
Literatura
Divagaciones De una mente sin reposo
Aomame, heroína que no pierde vigencia
Por Sugey Navarro
Cuando fraguaba la reseña del libro de Ediciones B El silencio de los cuerpos, pensaba en el primer motivo que me llevó a hacerlo, considerar la vigencia que mantenía -lamentable que sea por los feminicidios que no disminuyen-, a pesar de que ya habían transcurrido varios años desde su nacimiento, así como había pasado otro tanto de mi lectura inicial. En lo que creí que sólo sería una segunda hojeada para recabar datos y citas precisas que ya se encontraban prácticamente borrosas dentro de mis recuerdos, prácticamente releí de nuevo algunos de los cuentos. Y como si se tratara de un primer acercamiento, volvió a causar un gran impacto, podría decir que incluso más grande que la primera vez. Tal como me sucedió en mis primeros años lectores con los cuentos de Juan Rulfo en El llano en llamas, no fue sino hasta una segunda inmersión que dolió profundamente, hasta el llanto… en diez años de distancia caben muchas nuevas noticias, casos de injusticias sociales, imágenes dolorosas, vivir en carne propia lo que observas, o encontrarlo en el mundo, acrecentar la empatía, el análisis de los hechos que te rodean.
Y así es que el cuerpo me pide con urgencia una segunda lectura de 1Q84, obra de Haruki Murakami, autor que genera opiniones encontradas; que se dividen entre los que creen -han mantenido la esperanza varios años consecutivos- que su obra lo hace merecedor del Premio Nobel de Literatura, y otros tantos que lo reconocen como un productor de Best Sellers (con la mala connotación que se ha ganado el término y como si la producción en masa descalificara automáticamente la calidad del producto), por las amplias ventas que ha alcanzado con su vasta producción de títulos, pues siempre lo ha caracterizado la disciplina en su escritura, tan preciso como el atletismo al que se dedica y siempre se refiere con entusiasmo.
La obra de tres tomos, en que parte una y parte dos se encuentran ubicadas en un mismo libro, habrá cumplido diez años de su publicación; sin embargo
parece que mantendrá su vigencia muchos años más. Los documentales en que se muestra a un Charles Manson como una persona claramente trastornada, que logra convencer de sus ideas religiosas a un séquito de personas que lo consideran el elegido, parecen lejanos, con sus imágenes en blanco y negro, del líder conducido a la cárcel, con un pequeño grupo de gente joven seguidora de sus ideales; su frente con una tatuaje de la esvástica y la incredulidad de los espectadores que estamos al otro lado del televisor, en que se cuentan las atrocidades de su secta; o el mayor suicidio colectivo de la historia, organizado por Jim Jones, dirigente del Templo del Pueblo, son casos que parecen haber quedado entre los años 70 y 80, antes de la era del internet como fuente de información.
Parecería también lejana, escrita alrededor de 2009 y ambientada en 1984, la historia de Murakami en que el dirigente de una secta abusa de menores virginales, cuyos padres están convencidos de servir a una causa religiosa; el crecimiento de una tímida Aomame, retraída por las circunstancias de su niñez, en que perteneciendo a una religión que en su lugar de origen parecía minoría, la hacía evitar la interacción con sus demás compañeros, resaltando la imagen de un pequeño compañero; Tengo, que no podrá borrar de su pensamiento ni pasadas unas décadas del único y efímero encuentro en el salón de clases. Reconocemos en Aomame, protagonista de la historia, a alguna compañera de la primaria a la que le tenían estrictamente prohibido hacer honores a la bandera, a considerar que implicaba la adoración a un ídolo que no era el suyo: el único.
Sin embargo, resulta tan actual como la lectura de los sucesos que incluyen el señalamiento (y proceso ante autoridades estadounidenses) del líder de La luz del mundo, religión con miles de creyentes alrededor del planeta, quienes lo consideran (¿aban?) un apóstol en vida; o la estructura de NXIVM, que si bien oficialmente no se funda en bases religiosas, también buscaba conducir a sus seguidores hasta la luz de conocimiento y herramientas accesibles sólo para gente de estratos sociales privilegiados.
Las noticias que han tenido cabida en este segundo trimestre del año 2019, reactivan la vigencia de la obra, en que la crítica social o señalamiento de injusticias, conforma uno de sus más fuertes pilares, a los que no le resta nada el grado de fantasía que se incorpora a la novela.
1Q84 es el guiño a la distopía de Orson Wells, al abordar temas que en ese entonces fueron considerados futuristas. Que incorpora la letra Q en lugar del 9 (en japonés coinciden al ser nombrados) para marcar la diferencia de la realidades en que se va desarrollando la historia, que pasa de un lugar cercano a lo que conocemos pero en el año 1984, tangible, práctico; hasta un mundo paralelo en que parece ser el mismo año, pues nada ha cambiado, sin embargo está dotado de elementos fantásticos, y sus dos lunas situadas en el cielo, hacen mantener a Tengo y Aomame, la esperanza de que pueden encontrarse, que están conscientes del cambio de realidades.
Es una novela que parece contenerlo todo y no se conforma con la observación y construcción de un entorno similar al que habitamos, desde el ojo crítico de Murakami que se atreve a elaborar personajes entrañables, y ponerlos al borde de conflictos éticos, morales y amorosos: Tengo es una especie de ghost writer, a quien le es encomendada la edición de un libro escrito por Fukaeri, la hija del líder de una secta de gran poder, con el fin de que sea la ganadora de un concurso editorial. Él es el punto débil de Aomame, quien al principio es retratada como una mujer fuerte, económica, emocional y sexualmente independiente, que además de la fachada de entrenadora personal, mantiene un trabajo secreto: hacer justicia (eufemismo de asesinar, apto para uso en actos heroicos) a hombres que violentan mujeres, tarea encomendada por una señora adinerada que a la par, mantiene un refugio para mujeres en situación de violencia, al no permitir perder a otra (Ni una más) como sucedió con su hija.
La siguiente tarea de Aomame está dirigida hacia el mismísimo Tamotsu Fukada, líder de una secta religiosa llamada Vanguardia, que en nombre de sus dones religiosos y los mensajes

Flor en otomí
Por Lía Llamas
Parece que a la muerte le satisfacen las almas jóvenes, porque ante tantas pérdidas de los mismos, hacen mucho ruido y dejan historias. No voy a hacer un escafilando de esto, aunque la lucha por la revolución siempre tiene como costo la sangre joven.
Luisa Riley contaba con muy poco presupuesto y mucha información para realizar un documental. Desgraciadamente, como la mayoría de las almas cinéfilas, tiene que poner money (dinero, todo es dinero) de sus bolsillos para sacar sus proyectos al mundo. Gracias a ello pudo contar una historia cuya protagonista es una mujer de 19 años. Ese documental trata sobre el asesinato de Dení Prieto Stock, una estudiante que a inicios de los 70’s rescató su espíritu de lucha para contagiar a todos los jóvenes de su época.
El documental refleja el dolor de toda una familia al perder a su hija en un atentado que dejó varios muertos, entre ellos Dení. El documental es tan

del que él mismo es emisor, se allega sexualmente de jovencitas, dentro de las que podía destacar su propia hija. La tensión de la obra, no disminuye, a pesar de que el contenido atraviesa el millar de hojas: cada punto resulta preciso y necesario, para la construcción de los mundos que corren de forma paralela, con la intrusión de elementos fantásticos que se adentran con el carácter de ensoñaciones, con tal naturalidad, que también hacen dudar al lector acerca de la realidad que se encuentran recorriendo sus ojos
Con un acervo cultural impresionante, pues no es la primera vez que se escucha de las referencias musicales y bibliográficas a lo largo de sus obras, es un deleite adentrarse en la prosa de Murakami, y aprender, así como apoyarse de esas
intimista que por poco parece ser olvidado el movimiento en México de distintos grupos autodenominados guerrilleros, que lo único que querían era hacer valer la libertad del pueblo y de los estudiantes. Más que convenciones o ideales, es la lucha incansable en contra de la guerra sucia o la mafia del poder.
Dení pertenece al grupo de Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) y un lúgubre 14 de febrero de 1974, ella, junto con cuatro de sus compañeros fueron asesinados por soldados del Ejército mexicano. Irónicamente fueron arrebatados de manera salvaje en Casa Grande, ese lugar donde nació Sor Juana Inés de la Cruz y el cual está ubicado en Nepantla, Estado de México.
Poética y tristemente, Dení significa “flor” en otomí. Para ser honesta, desconocía esa historia que parece un mito oculto. Sin embargo, siempre los movimientos sociales, en específico los estudiantiles, me han sacudido la cabeza. Por suerte me encontré con esa historia que debería ser cercana a todos.
La exhibición de documentales no es tarea sencilla y si a eso se le suma un conflicto político que se ha cobrado cientos de vidas humanas que buscaban la libertad, pues se vuelve más profundo el tema.
propuestas y enriquecer la lectura con medios audiovisuales. Siendo de los autores vivos más estudiados actualmente, remito a la referencia de Cristina Rascón Castro quien en alguna de sus conferencias acerca de la obra completa del autor, advierte de la estructura de la narrativa de Murakami, quien resuelve un drama extendido en varias miles de páginas, en tan solo unas pocas hojas, elemento de la narrativa japonesa (aunque escribe originalmente en inglés) al que estaremos poco acostumbrados.
Y el final, así fue, que para mí también resultó completamente sorpresivo, al ver en el punto más vulnerable a nuestra guerrillera protagonista, resultando difícil para mí en ese momento, comprender que era parte de la verosimilitud del personaje : considerarla humana, débil o abierta hacia
A la cineasta Luisa Riley le fue mejor de lo que esperaba, porque siempre los documentales basados en hechos reales producen y generan un mayor interés entre los espectadores. Imagínense hablar sobre un personaje tan fuerte como Dení, tener que reconstruir su voz tanto tiempo apagada, juntar cartas, fotografías y hacer entrevistas a sus padres y hermana, todo ello para poder hilar de nuevo su lucha. Riley aseguró que para poder terminar el documental, tuvo que elaborar una relación de los archivos históricos de esos días y más importante aún, recopilar el testimonio de los que conocieron en el movimiento estudiantil a Dení. Sus padres, su hermana y sus amigas fueron parte de la recopilación importantísima para hacer escuchar la libertad cortada de Dení Prieto Stock.
Esa historia me estremeció, porque siempre he dicho que ante el silencio es necesario juntar todas las voces, incluso las que intentaron apagar.
La desaparición política de una hija debe de ser una experiencia muy fuerte. Quizá por ello, Flor en otomí logró que, gracias a su realizadora Luisa Riley, hacer resurgir de los escombros a una activista arrebatada del espacio, más no del tiempo. La muerte y lucha de Dení, de alguna manera, nos pertenece a todos.
el amor. Que la mujer que tantas veces había hecho justicia con sus propias manos, con una aparente sangre fría para llevar a cabo la encomienda, también tenía miedo, también se sentaba a extrañar al otro con una taza de bebida caliente entre la manos, y miraba la luna (o las lunas) con la certeza de que el hombre al que amaba, se encontraba mirando los mismos puntos claros sobre el cielo.
Que nuestros miedos también se pueden convertir en fortalezas y sin que parezca una moraleja que simplifique esta historia, Aomame bien puede concentrar en una imagen a las mujeres que han (espero decir hemos) alzado la voz, los actos, la mirada : Ni una menos, #Metoo, caso La luz del mundo, caso NXIVM, caso Larry Nassar.
Poesía de los sentidos y las claridades
Alfonsina Storni o cuando la mujer dejó de ser
Por Nadia Contreras
Para Dani Cervantes, por su amor a la poesía de Alfonsina Storni
Alfonsina Storni entra a la historia de la literatura como la poeta que rompió estructuras ideológicas; exigió un trato equitativo entre los géneros, partiendo del modelo de una mujer de carne y hueso. En una vuelta de tuerca, eliminó la visión romántica del amor y del sexo, proyectando el cuerpo femenino, su verdadero “yo”. No quiere mujeres pasivas, sino activas en su lucha.
El poema “Olvido”, de su libro Ocre, resume lo que estas breves líneas ponen sobre la mesa: “Lidia Rosa: hoy es martes y hace frío. En tu casa, / De piedra gris, tú duermes tu sueño en un costado / De la ciudad. ¿Aún guardas tu pecho enamorado / Ya que de amor moriste? Te diré lo que pasa: // El hombre que adorabas, de grises ojos crueles, / En la tarde de otoño fuma su cigarrillo, / Detrás de los cristales mira el cielo amarillo / Y la calle en que vuelan desteñidos papeles. // Toma un libro, se acerca a la apagada estufa, / En el toma corriente al sentarse la enchufa / Y sólo se oye un ruido de papel desgarrado. // Las cinco. Tú caías a esa hora en su pecho, / Y acaso te recuerda... Pero su blando lecho / Ya tiene el hueco tibio de otro cuerpo rosado.”

Romper estereotipos
Volvamos al poema “Olvido”. Tenemos a dos protagonistas. La primera, la hablante, le advierte a la otra (puede ser ella misma o cualquier mujer de nombre Rosa ¿o será que Rosa representa a las mujeres de esa época?), el engaño. Sobre el dolor, su lamento (recordemos un poema anterior: “Nos crían muy rosadas / para el buen gavilán”). La advertencia es terminante y es la clave del poema: “Te diré lo que pasa”. ¡No más una víctima del amor romántico! Aquí, comienza la Storni que romperá estereotipos; la Storni que cree en la transformación individual y colectiva. Es esto quizá, el elemento que hace que se hable y se escriba tanto sobre ella.
Ocre, un libro importante en su producción poética, marca esta transición. Si se revisa su obra anterior, se percibe cómo poco a poco la identidad tradicional de la mujer e incluso la presencia de las escritoras como elemento decorativo se desdibuja poco a poco.
Es un periodo de cambios, de revoluciones artísticas: modernismo, posmodernismo, vanguardias. De esto dan cuenta sus libros, así como de su visión sobre la condición de la mujer dentro de la sociedad patriarcal. Repasar ese cambio resulta fructífero. En “Sábado”, poema tomado de su libro El dulce daño (1918), se distingue un yo lírico en la espera de ese otro, el amado.
Pese a la visión de la mujer que aguarda al esposo, dispuesta para complacerle o la mujer subyugada al silencio, al espacio de la casa y la familia, el poema ofrece un abanico enorme de imágenes sensoriales. Un poema, pues, de corte modernista. “Levanté temprano y anduve descalza / Por los corredores; bajé a los jardines / Y besé las plantas; / Absorbí los vahos limpios de la tierra, / Tirada en la grama; / Me bañé en la fuente que verdes achiras / Circundaban. Más tarde, mojados de agua, / Peiné mis cabellos. Perfumé las manos / Con zumo oloroso

de diamelas. Garzas / Quisquillosas, finas, / De mi falda hurtaron doradas migajas. / Luego puse traje de clarín más leve / Que la misma gasa. / De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo / Mi sillón de paja. / Fijos en la verja mis ojos quedaron, / Fijos en la verja. / El reloj me dijo: diez de la mañana. / Adentro, un sonido de loza y cristales: / Comedor en sombra; manos que aprestaban / Manteles. / Afuera el sol como no he visto / Sobre el mármol blanco de la escalinata. / Fijos en la verja siguieron mis ojos / Fijos. Te esperaba”. Desde la primera línea, el texto alerta los sentidos: “anduve descalza”.
La planta de los pies es un paraíso de sensaciones, lo que se experimenta: la textura de los pisos, la temperatura de la tierra de los jardines porque son una especie de vaho, quizá húmeda, acaso recién llovida. La hablante peinó sus cabellos, perfumó sus manos, se vistió. Sus sentidos están sumamente despiertos. Mira la hora en el reloj y escucha, adentro, el sonido de la loza y los cristales. Está deslumbrada; es ella misma en el placer, el éxtasis, y el sol como ninguno otro. Dice: “Afuera el sol como no he visto / Sobre el mármol blanco de la escalinata”.
La mujer como el centro de su obra
Leer la obra poética de Storni, es validar la transformación de su discurso y de su visión crítica frente a una sociedad androcéntrica en la que la mujer es solo objeto de deseo y sexo.
En el libro Languidez (1920) se anticipaba la transición. Se ve así en el poema titulado “Van pasando mujeres”. Leamos: “Cada día que pasa, más dueña de mí misma, / Sobre mí misma cierro mi morada interior; / En medio de los seres la soledad me abisma. / Ya ni domino esclavos, ni tolero señor. // Ahora van pasando mujeres a mi lado / Cuyos ojos trascienden la divina ilusión. / El fácil paso llevan de un cuerpo aligerado: / Se ve que poco o nada les pesa el corazón. / Algunas tienen ojos azules e inocentes; / Van soñando embriagadas, los pasos al azar; / La claridad del cielo se aposenta en sus frentes / Y como son muy finas se las oye soñar”. La mujer es centro. Poco a poco toma control sobre ella misma; una mujer, que como otras, no está dispuesta a repetir patrones ni ideologías vetustas.
Uno de los recursos literarios que destacan en esta poeta es la ironía, no como aquella que da a entender lo contrario sino como un mecanismo para evidenciar el aspecto mezquino de la vida; la incongruencia de los ideales, la falsa idiosincrasia de la sociedad, la evolución abyecta del individuo.
En el poema “El hombre pequeñito”, tomado de su libro Irremediablemente (1918), la ironía es indispensable para lograr el reclamo abierto, la denuncia: “Hombre pequeñito, hombre pequeñito,/ Suelta a tu canario que quiere volar.../ Yo soy el canario, hombre pequeñito,/ déjame saltar. // Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, / hombre pequeñito que jaula me das. / Digo pequeñito porque no me entiendes,/ ni me entenderás. // Tampoco te entiendo, pero mientras tanto/ ábreme la jaula que quiero escapar; / hombre pequeñito, te amé media hora, /no me pidas más.
Ella ha estado atrapada en la jaula, pero ahora se da cuenta, y exige que sea liberada. No obstante, el hombre que la mantiene atrapada es pequeñito. La jaula que funciona como metáfora es también una jaula muy pequeña. Imaginen todo lo que gusten si se describe a un hombre pequeño, es decir, mediocre, improductivo.
¿Por qué se insiste en su

magnificencia? Al hombre se le amó solo media hora. Es decir, la mujer es quien decide a quién amar y cuánto amar.
En Mascarilla y trébol , la autora rasga parcialmente la estructura tradicional de los textos. Los sonetos se rompen, las rimas; la postura crítica de la poeta a lo largo de sus libros se ha agudizado. La muerte es uno de sus temas principales, tal vez como preludio de lo que está por venir: “La mañana del 25 de octubre de 1938 las aguas ferruginosas de Mar del Plata devolvieron a la orilla el cadáver de una mujer menuda, de 46 años, con los ojos claros y el rostro sereno”, se lee en el prólogo a su antología Entre el largo desierto y la mar , publicada por el fondo editorial Casa de las Américas en 1999.
Leamos: “Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. / ponme una lámpara a la cabecera; / una constelación, la que te guste; / todas son buenas; bájala un poquito. // Déjame sola: oyes romper los brotes… / te acuna un pie celeste desde arriba / y un pájaro te traza unos compases // Para que olvides… Gracias. Ah, un encargo / si él llama nuevamente por teléfono / le dices que no insista, que he salido.... Definitivamente: voy a dormir”.

El hombre y la naturaleza en un poemario de Rafael Mesina Polanco
Por Víctor Gil Castañeda
El libro de poemas La lima: Casa de las enredaderas, de Rafael Mesina Polanco, fue editado por la Coordinación General de Comunicación Social de la Universidad de Colima. El autor es egresado de la Facultad de Letras y Comunicación. Ha publicado en los diversos suplementos y revistas como Cartapacios, Andante, Ágora, La media luna, Cenzontle, Palapa, Parota, Barro Nuevo y Tierra Adentro.
En este libro de poesía encontramos un tema constante y repetitivo; el origen del hombre, de las cosas, el mundo y la naturaleza. Es un presentimiento de algo que está por nacer, pero no brota en su forma original debido a la incomprensión del ser creativo, aquel que otorga la vida y el movimiento. Esta ausencia e incumplimiento para nacer, se debe también, según las referencias poéticas, a los atares del destino.
Un aspecto esencial en todos los versos es la búsqueda del nombre poético original, entendiendo con esto aquel con el que llamamos las cosas en nuestra intimidad, hablando con nosotros mismos, en secreto, hacia nuestro interior. Pero de ordinario no sabemos crear esos nombres secretos, íntimos, en que nos entenderíamos a nosotros mismos respecto a las cosas, en que nos diríamos lo que auténticamente nos representan. Padecemos mudez y nos queremos defender únicamente con el soliloquio, diría Ortega y Gasset, quien añade que el papel del poeta estriba en que es capaz de crearse ese idioma íntimo, ese prodigioso argot hecho de nombres auténticos.
Y resulta que al leerlo notamos que en gran parte la intimidad del poeta, trasmitida en sus textos –sean versos o prosa- es idéntica a la nuestra. Por eso le entendemos: porque él, por fin, da una lengua a nuestra intimidad y logramos entendernos a nosotros mismos. De aquí el estupendo hecho del placer suscitado en nosotros por la poesía, y la admiración que el poeta nos suscita proviene, paradójicamente, de parecernos que nos plagia.
Todo lo que él nos dice lo habíamos sentido ya, sólo que no sabíamos decírnoslo. El universo se entiende así, como una confusión anecdótica y más que eso, como una percepción errónea de nuestros sentidos, que en varias ocasiones lo único que hacen es cambiar el paisaje que nosotros pretendíamos. La metamorfosis existencial es parte de esa visión dual entre el hombre, el poema, lo que quiere decir y aquello que significa.

Poesía: enredadera y desenlace
En realidad, todos los poemas nos remiten a una confusión que se manifiesta en las mismas acciones del hombre. Existe un caos en la asimilación del conocimiento, las ideas, los objetos, las personas y los sentimientos. El lenguaje del poema quisiera expresar y solucionar estas confusiones, pero no lo hace, se detiene el proceso y no permite que las palabras lleguen al total desciframiento, el desenlace resulta ser el mismo principio.
Incluso, en el libro no existe un acomodo temático, de allí el título de “enredaderas”, ya que todos los temas se enredan entre sí, se confunden. En los 30 poemas allí escritos no existe ninguna referencia a lo social, político o económico; todos se refieren al cuestionamiento existencial y metafísico del hombre.
Los cuerpos son, se hacen y vuelven al inicio, a sus raíces, a la nada, tal como lo describe en poemas como, Que ya no vibra, donde dice que “seremos calor débil/ entre lluvias un vaho seremos/ célula extendida/ al dividirnos las gotas/ la planta olvidará que la habitamos/ que desde la raíz ascendimos a la estoma.”.
Este tema aparece en el poema Casa de enredaderas, donde se muestra el transcurrir de la existencia, pero basado en una imagen del agua y la piedra, encontrando ellos una metáfora, del desgaste humano hasta volverse polvo, silencio. De allí que diga: “Una piedra más volviéndose redonda, domada./ En cada creciente bajando/ más pequeña, lisa…./ Después, piedra en el polvo;/ como el principio!”.
Poema: voz y lenguaje
El lenguaje que se conserva dentro del poeta necesita una apertura, una ventana por dónde decir que existe y expresar que “es”, así como también, señalar su proceso de formación. La palabra adquiere vida, sentido, color, habla por sí misma y para nadie, sin embargo, pertenece a todos: “La palabra aquí se oye/ se seca, brota, silba, queda,/ en llano/ siembra surco para abrirse fruta”.


El lenguaje es el espejo de la mente, es un producto de la inteligencia humana --afirma Chomsky--, creado de nuevo en cada individuo mediante operaciones que están fuera del alcance de la voluntad o la conciencia. El propósito del lenguaje es precisamente la comunicación en el mismo sentido en que el propósito del corazón es bombear sangre. Nos comunicamos primordialmente con los demás, pero también con nosotros mismos.
Por eso, la poesía, sobre todo en su sorprendente marcha actual, sólo puede corresponder a pensamientos atentos, enamorados de algo desconocido y esencialmente abierto al desnivel -agrega Bachelar- y debido a este mecanismo de composición se entrevé, desde entonces, una nueva definición del poeta. Ahora es el que conoce, es decir, el que trasciende y nombra lo que conoce.
Aunque también la imagen poética es esencialmente variable, un producto fugaz de la conciencia. La imagen en su simplicidad no necesita un saber. Es propiedad de una conciencia ingenua. En su expresión es lenguaje joven. El poeta, en la novedad de sus imágenes es siempre origen del lenguaje. Una imagen poética pone en movimiento toda la actividad lingüística. La imagen poética nos sitúa en el origen del ser hablante.
En cuanto al título del libro, esto nos remite a las poesías que con el mismo nombre encontramos impresas, son el antecedente de aquellas imágenes o metáforas presentes en el contexto del poema. Son el bosquejo visual de aquello que habrá de suceder en la escritura, como lo expresa él mismo: “Casa de enredaderas/ sin mano que la cuide/ floreciendo con las lluvias/ todavía sin regarse por canales/ no en el abandono, incultivada”.
La lima
Te mueve la lima
la noche se abre eres su pieza de ajedrez su cáscara ante quién te enfrenta aroma en qué cuadro estás no hay tablero, hay ciudad se parte estamos vivos, hacemos un recorrido un gajo
no estás aquí, no permaneces en la boca no
Artes

¿amar la trama o el Desenlace?
Lacasajuntoalrío de Elena Garro
Por Karina Ortiz Bonales
Las mujeres históricamente tenemos un desafío para visibilizar lo que hacemos
Con el paso de los años hemos logrado tener un papel en la vida social para destacar en el ámbito en el que nos desarrollamos En el caso de la literatura, existen íconos que forman un referente con sello único, porque a partir del estilo y su forma de construir historias, muestran la consolidación de su trabajo Esta semana reseñamos a una mujer de letras: Elena Garro con su obra titulada La casa junto al río
Elena Garro nació en Puebla de Los Ángeles el 11 de diciembre de 1916 Hija de padre español y de madre mexicana, fue criada en Iguala, Guerrero, siendo la tercera de cinco hermanos.
En su adolescencia regresó a la Ciudad de México para estudiar la primaria y secundaria Posteriormente, estudió la preparatoria en el Antiguo Colegio de San Idelfonso de la Universidad Nacional Autónoma de México Más adelante entró a la carrera de Letras Españolas de la misma universidad, pero la dejó inconclusa porque contrajo matrimonio.
Incursionó en las disciplinas de danza, coreografía y teatro En 1968 se autoexilió al ser objeto de una persecución política, cuyos motivos fueron confusos en su momento
Fue una escritora multifacética: dramaturga, novelista, cuentista, poeta, guionista. Realizó periodismo de investigación y entrevista, ahondando hasta el fin último de las causas que perseguía como propias, con una voz crítica
Su obra más destacada es la novela Los recuerdos del porvenir, distinguida con el Premio “Xavier Villaurrutia” en 1963 Estuvo interesada en los temas que involucran a la tierra y los campesinos, las mujeres y su condición marginal, el exilio y la persecución, todos abordados desde un tinte fantástico con destellos inverosímiles
La novela corta La casa junto al río cuenta la historia de Consuelo Veronda, quien regresa a España después de la muerte del dictador Francisco Franco y con el objetivo de rastrear sus raíces en la llamada casa junto al
río, propiedad de su familia, de la cual salió siendo muy niña cuando sus padres tuvieron que emigrar a México por la Guerra Civil Los aldeanos tratan por todos los medios de estorbar los esfuerzos de Consuelo por descubrir la verdad sobre la muerte de sus tíos Adelina y José Antonio, misterio que se convierte en el enfoque central de su visita al pueblo y cuya resolución se vuelve obsesiva para ella.
Un narrador nos acompaña en el recorrido que realiza Consuelo para descubrir secretos y personajes oscuros que parece le quieren hacer daño en todo momento Ella cuenta con muy pocos aliados por esas calles frías del pueblo de Covadonga De alguna forma, también todos quieren ser sus familiares y mostrarle generaciones y generaciones de parientes que ella no logra unir a su árbol genealógico. La desolación de no pertenecer es una constante en la novela que es un relato narrado casi en tinieblas, en un tono lúgubre que prevalece en todo momento
Hay un punto en el que Consuelo se proyecta como una mujer fuerte, entregada a descubrir un origen que desconoce Hay, también, un matiz de mujer desprotegida, lo cual es una característica de ella por instantes
Las dos metáforas manifestadas, incluso en el título de la novela, nos hablan de la casa como un refugio para guarecernos y a su vez ser el origen de lo que somos y a donde pertenecemos El río es una constante que fluye y corre
Acompañan la novela los tintes políticos entre ambos polos del posfranquismo: republicanos y falangistas, que la acusan de comunista y la señalan por las calles como una infiltrada que va a llevar información
Ese ir y venir en de Consuelo, su huída a lugar dónde no sabemos, nos llena de angustia ¿A dónde ir si no se pertenece a ninguna parte? Siendo extranjera en cualquiera de los dos territorios, porque no es ni mexicana, ni española Hay un manifiesto del extravío y la búsqueda cuando no se tiene el rumbo definido hacia dónde dirigirse
Esa novela puede interpretarse como una preocupación particular que Garro

manifestó en su compleja vida, escapando de un país a otro en la búsqueda y anhelo de regresar al terruño, cuestión que vería cristalizado durante los últimos años de su vida.
Sin duda, adentrarnos en La casa junto al río nos hará percibir esa desolación representada por una Consuelo Veronda fuerte y hecha pedazos, con historias familiares inconclusas Hay que acercarse a la autora que es considerada una de las mejores del siglo XX, a pesar de no contar con el reconocimiento que merece y por estar siempre a la sombra de su polémica vida. El libro está editado por Ediciones B y la edición es de 2011. Aquí un fragmento:

Consuelo comprendió que no debía haber vuelto ¡jamás! Encendió un cigarrillo. Caminaba días incoloros en espera de la última página de su calendario privado. La Consuelo de México ya no existía y la Consuelo del pueblo murió la noche del incendió, cuando sus padres trataron de salvarle la vida.

Puedes escuchar la reseña semanal a las 11 AM todos los viernes por 94.9 FM en Universo Radio durante el programa “Aquí entre nos”.

Por Brenda Rosales
Es instinto natural del ser humano plasmar una huella que testifique su paso por el entorno. Interviene en la naturaleza rasgando el paisaje y la temporalidad.
Esta semana en el Club Fotográfico de Colima, convocamos a nuestros colegas a que nos compartieran aquellas intervenciones humanas con las que se han cruzado en el camino, muchas nos muestran que como especie hemos entorpecido la belleza y por ende la vida de los ecosistemas que componen nuestro planeta, sin embargo a veces también los paisajes postapocalíticos también pueden ser peculiarmente bellos.
Aquí les dejamos la selección, esperamos sea de su agrado.

Naturalmente antinatural





Francisco Bueno.
Juan Carlos Romero Lara.
Juan Pablo Ortiz.
Miguel Ángel León Govea.
Rafael Anguiano.
Hernando Rivera.
Los colores de la diversidad
Por José Carlos C. Juárez*

Cuando alguien no te juzga y te permite ser libre, alcanzas la verdad. Eduardo Mendoza
Aun cuando desde hace décadas la comunidad LGBT se encuentra en constante lucha por sus derechos, casi treinta años después de que la OMS eliminara la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, aún se sigue en pie de guerra la búsqueda de su libertad. Parece imposible pensar que las personas seguimos esperando cualquier situación que nos parezca incómoda al oído, a la vista o a la voluntad de “Dios” para señalar a quienes visten y sienten diferente.
Para un mundo donde la figura del Todopoderoso es un hombre blanco y heteronormado, los tacones en las piernas del varón, el lipstick, y cualquier indicio de carecer de un falo firme entre las piernas, es motivo suficiente para permitirse la burla, la exclusión, el crimen y el asesinato. Tan solo durante el sexenio pasado, se registraron “al menos 473 asesinatos de personas LGBT en México por motivos relacionados a la orientación sexual o a la identidad y expresión de género.”1
El hombre que imita a Dios desde la norma olvida que la fe tiene el amor grabado en su raíz. Somos una suma de los errores cometidos en el pasado, la exclusión nunca ha sido un acierto, y nos aferramos a odiar lo torcido del árbol, condenando la manzana como fruto
del pecado y culpando a lo femenino en las caderas de Eva como responsable de ello.
Hoy, la comunidad LGBT avanza a paso firme con la bandera del respeto y la inclusión en lo alto del asta y, entre todo, tenemos que pintarle a nuestro arcoíris los intereses políticos de una cuarta transformación insuficiente, y otra barra en color oro en representación de las empresas que utilizan los colores como campañas mediáticas de publicidad.
Prometerles cosas a los gays para obtener su voto no es hacer políticas públicas, vender productos arcoíris no es ser incluyente.
La comunidad necesita seguridad, empleo y una vida digna. Las personas trans necesitan salir de la vida nocturna, ser libres para elegirla y no aceptarla como única opción de ingresos. Necesitan ser llamadas por el nombre que prefieran y entrar al baño donde se sientan más cómodas sin temor a recibir agresiones por ello.
Colima, a pesar de ser un estado con la religión arraigada a su cultura, ha logrado avanzar en temas de agenda LGBT, los ciudadanos se han encargado activamente de levantar la voz para ser escuchados por aquellos que cómodamente reposan sus salarios millonarios en las butacas del congreso. Sin embargo, eso no evita que la discriminación, la violencia y los crímenes de odio hacia la comunidad sigan siendo parte del día a día de un colimense perteneciente a la comunidad LGBT, aún hay mucho camino por recorrer: un camino donde la fortuna no
es el tesoro al final del arcoíris, sino el arcoíris mismo, donde en la diversidad de sus colores radica la verdadera riqueza de una sociedad. Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis, Transgénero, Transexuales, Intersexuales, Asexuales y personas Queer, merecemos el mismo respeto y calidad de vida que cualquier persona cisgénero heterosexual. Somos una comunidad que aporta a la sociedad tanto como el resto, con personas profesionistas y profesionales en sus propios ámbitos, aportamos a las artes y a la cultura. Las marchas del orgullo y en contra de la LGBT-fobia, el drag en todas sus modalidades, el vogue y todas las formas de expresión del ballroom -que surgen como forma de protesta en los Estados Unidos a principios de los noventas-, han ido generando aportaciones increíbles a la cultura mediante la apropiación de sus elementos, la transformación de los mismos y la evolución del lenguaje, como ejemplos de un avance en la sociedad en la búsqueda por alcanzar la visibilidad de la comunidad, el respeto a la diversidad y la inclusión.
Sin embargo, ¿por qué siguen siendo necesarias todas las letras –LGBTTTIQA- para etiquetar a la diversidad, si lo que se busca es la igualdad en y ante la sociedad? Sencillo. Para lograr comprender la diversidad, primero debemos aprender quiénes la forman. No se puede hacer visible lo que no se nombra, y el objetivo no es mimetizar a la comunidad LGBT dentro de la sociedad, sino tener los mismos derechos, el mismo respeto, y por ende, ser tratados de manera equitativa. La diversidad de orientaciones sexuales, identidades

La hípersexualización infantil
Por Naomi Arelí Villafuerte Martínez*
La infancia es una época mágica centrada en el aprendizaje y desarrollo. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos provoca que muchos niños crezcan antes de tiempo, lo que puede llegar a ser un problema de distintas maneras: en primera, su autoestima y amor propio pueden verse afectados; y en segunda, el paso de la infancia a la adolescencia se convierte en más precoz.
Desde que nacen, se educa a los niños para ser lo que la sociedad espera de ellos. En función de unos valores preestablecidos que les hace perder su esencia -o no formarla-, pasando a centrarse exclusivamente a su físico, según pues se les enseña que es la imagen externa que darán.
La hípersexualización consiste en definir el modelo de belleza a seguir en función al deseo sexual que despierta. Es esta obsesión por resaltar los atributos sexuales de una persona sobre otra cualidad. Es decir, entre más sexy mejor. Esta tendencia se ha multiplicado como una plaga, pues se ha disfrazado de un grito de liberación sexual y pide normalizar estas formas de expresión
Querer vestir a los niños pequeños como adolescentes, incitar que se pongan tacones y maquillen, preguntando si tiene novio o novia, ponerlo a bailar con movimientos sensuales, decirles que se ven sexys, son algunos ejemplos de esta práctica candente en la actualidad. Desgraciadamente esto es apoyado por distintas industrias: publicidad que da

y expresiones del género, así como el color de la piel o el idioma, enriquecen a una sociedad, no la dividen. La diversidad es tan amplia como número de seres humanos hay sobre la tierra.
Por ello, que las políticas públicas sean incluyentes se vuelve menester, tanto como erradicar la negligencia de las instituciones gubernamentales y los medios de comunicación ante los crímenes de
imagen a pequeñas adultas posando, la industria de la moda que promociona y vende ropa inapropiada a cierta edad, series de televisión y programas infantiles donde las protagonistas llevan kilos de maquillaje y están vestidas de manera exagerada.
Como dice Elena Mayorga, terapeuta: “Hoy en día, los niños y, sobre todo, las niñas están siendo utilizadas y “sexualizadas” como medio para vendernos a los adultos y a ellas mismas, todo tipo de productos. Se está exponiendo a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas como “mercancía sexual” y eso en un mundo donde los abusos a menores aún es moneda común en muchos lugares, es un hecho extremadamente grave y peligroso.”
Este patrón responde a las necesidades de los consumidores. Como expone la psicóloga Olga Carmona “Las niñas van asumiendo con naturalidad perversa su condición de objetos sexuales”. Así, se desarrollan mujeres frágiles, vulnerables, adentradas en una eterna batalla con su propio cuerpo.
otras medidas como reducir los anuncios con contenido sexual dentro del horario donde puedan ver los niños, regular la difusión de contenido erótico en televisión y concientizar a los padres sobre el uso de Internet.
Es fundamental que las madres sean conscientes de que son el principal modelo femenino de sus hijas, y los padres

Para solucionar este problema el gobierno de cada país debe tomar medidas de protección para los menores regulando los contenidos sexuales que puedan aparecer en publicidad, programas de televisión y videos. Otras medidas que ya se han tomado en Francia, es la prohibición a los menores de 16 años para posar para una marca de moda y participar en concursos de belleza.
En Reino Unido se proponen
odio. No tipificar un crimen de odio hacia la comunidad LGBT la invisibiliza. No educar en temas de diversidad y libre sexualidad, mantiene en el círculo del “tabú” lo que debe ser tratado con total normalidad y sin prejuicios. El respeto no se otorga como premio a los demás según nuestros intereses e ideales, es un derecho humano.
La diversidad existe, la comunidad LGBT es una realidad latente, no una decisión
la figura masculina de referencia. Proteger la infancia de los niños es una labor de todos: empezando por casa y llegando a la publicidad, la industria de la moda y el gobierno.
La infancia es un gran tesoro, la niñez sólo se cruza una vez y sólo te das cuenta de esto cuando ya eres adulto. Por ello hay que proteger la infancia, dejar que los niños sean niños durante el tiempo que les corresponde, pues para ser adultos ya tendrán el resto de sus vidas.
* Estudiante del 6to semestre del Bachillerato No. 1.
tomada por unos cuantos. Nosotros, como sociedad, somos los que decidimos si nuestras ideologías, nuestra religión o nuestros estilos de vida van a sumarnos como humanidad, o a dividirnos. Yo nos invito a todas, todos y todes (con la libertad de que cada cual elija cómo quiere ser nombrado), a unirnos en una sociedad que comprende sus diferencias, las respeta, y las celebra. Eso es lo que nos hace humanos, eso es lo que nos hará libres.
Fuente/ serpadres.es
