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Las mujeres en la piel por Víctor Gil Castañeda
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¿Amar la trama o el desenlace? por Karina Ortiz Bonales
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El Ojo Dominante por Brenda Rosales
San Antonio de Padua, una tradición de pies a cabeza por Brenda Rosales
8 14 10
Chernobyl , la serie más sobrevalorada en nuestros días por Lía Llamas
Letronauta por Wilberto Palomares
Las opiniones firmadas por sus autores no son responsabilidad de quienes editan este semanario ni de la U de C.


Fuente/ oleosevilla.blogspot.com

DIRECTORIO
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El Comentario Semanal
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Yadira Elizabeth Ávalos Rojas Coordinadora de edición
Brenda Rosales Peña Información y corrección
Ma. Guadalupe Venegas Peregrina Diseño
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Fotografía/ Juanjo González
Mujeres en la piel
Por Víctor Gil Castañeda
Hace tiempo se creía que el mundo artístico de las mujeres colimenses se reducía a dos espacios concretos: la música y las artes plásticas. Sin embargo, como un fenómeno evolutivo en el campo cultural, ellas mismas se han encargado de abrir opciones en el teatro, el periodismo, la danza, la investigación y la literatura. En esta última, principalmente en la poesía y el ensayo, con menor frecuencia en el cuento y la novela.
Pero han pasado los años y con una madurez creativa las sorpresas van llegando. Los lectores hemos podido acercarnos a obras narrativas de Elvira Corona de Fuentes, Elsa Levy, Martha Vogel y, recientemente, Guillermina Cuevas. Allí están los textos para las opiniones y comentarios: Mala suerte, El vuelo de la iguana, Los cuentos de Tati, Piel de la memoria y Bajo la piel. Piel de la memoria, editada a finales de 1995, ha tenido buenos calificativos en tres medios impresos locales: Andante, Decirnos y GénEros. Por supuesto, CartapacioS no se quedaría atrás y hoy se habla del contenido, relaciones o semejanzas que dicha obra guarda con la producción narrativa contemporánea. 1
Guillermina Cuevas ha sido coordinadora de talleres literarios y catedrática universitaria. Por varios años, en el campo de las letras, nos ha dado un documento aparentemente sencillo y “liviano”, pero atrás de la primera persona que conduce el relato hay una serie de historias, argumentos, anécdotas y temáticas que nos hablan de un plano geográfico muy amplio, pues los personajes se movilizan con destreza y habilidad entre la ciudad de Colima, la República Mexicana, Estados Unidos y Europa.
Sin recurrir a los cansados párrafos descriptivos con que algunos narradores

nos “recetan”, Guillermina Cuevas pone sugerentes imágenes o mínimas indicaciones lingüísticas para ampliar las perspectivas e implicaciones de la misma narración, que en algunos momentos se nos suelta de la mano por los trastocamientos temporales con que nos sorprende a la siguiente página. Y así, entre nota y registro, vemos cómo la historia principal del texto se remonta a los catorce años de la protagonista, quien escribe de lunes a viernes en “Las Palomas”, para recuperar todo ese tiempo que solamente una memoria de la tercera edad (como ella se califica irónicamente) podría ponerse como meta.
“Apenas ayer, a los catorce años, le niego a mi padre la posibilidad de un signo de vejez en mi pellejo”, expresa la autora. Aunque aseguró que se suicidaría a los treinta años, lo pospuso para una fecha indefinida, sometiéndose diario a la muerte natural. Y esta insistencia en el existir del presente nos encima a los tiempos de la narración, de la vejez a la infancia, a la adolescencia, de allí a la plena juventud, una vuelta a la vejez, al invierno de hace dos años, al mes de julio, a la fiesta del Cervantino, al 24 de febrero, a sus viajes en Oaxaca y la boda con el príncipe, que usa jeringas y tiene unas manos que alivian todo.
La novela tiene tres personajes principales: Laura, la Narradora, y la Tercera Mujer. Laura llega de España y radica en Morelia. Maestra de francés e investigadora, con un hermano que es militar.
La Narradora, sin nombre, que en primera persona contextualiza todas las acciones. Al igual que Laura mide 1.54 centímetros y rentan juntas una casa donde habitan con un gato y una guacamaya.
La Tercera Mujer, con múltiples nombres, es un recurso técnico que se viene presentando en la narrativa contemporánea. Su autora la llama Wanda, Shaldeen, Alicia,
Yoko, Margot, o Petruskha. Es dulce y feroz, callada y bulliciosa, impredecible y con una madre que fue bailarina.
Este mecanismo de composición lo vimos utilizado en la novela Infinita de la mexicana Ethel Krauze, donde su personaje central, Finita, suele llamarse Delfi, Fina y Delfina. En 1985 Gustavo Sáinz publicó su novela Fantasmas aztecas, en la que un personaje femenino llamado Claudia también era llamado Mararía, Sol, Diana, “y otras mujeres amadas y deseables”, según su autor. El alemán Günter Grass dio a conocer en 1982 su novela. El rodaballo, donde otro personaje principal, Ilsebill, era nombrado como Dorotea, Agnes, María, Billy, Sybille y Sophie. Pero antes que ellos está Marcel Schwob, quien en su obra El libro de Monelle, y también puesto en primera persona, nos habla de un personaje central llamado, precisamente, Monelle, “ser cambiante y mutable” amante secreta del narrador, que habla con sabiduría y misterio de los dos grandes enigmas del hombre: el amor y el sufrimiento.
Los otros personajes de la novela son “colectivos”, es decir, los amigos, los homosexuales y amantes de Laura. Entre los amigos aparecen Toño, Pablo, Titus Plomeritus, El Kilele, Vidal, Don Juan, Daniel, Elsa, Hiram y Paula. Los homosexuales: Sherinda, Moonlight, el Oaxaca y el Morelia. Los amantes de Laura: el Negro, Pipizka, Carlos, Tony, el Alemán y Toño.
Aunque la novela finca sus raíces en el recuerdo, los temas hablan de la política, la soledad, el misterio de dios, los dilemas frente a la vida, las dificultades para publicar una obra, y todo ello amparado en una fina ironía, que a veces toca el sarcasmo y la nota de la picaresca, sobre todo cuando hacen los juegos lingüísticos con que desarman las intenciones comunicativas del receptor. subastas.catawiki.es
Libros
Por ejemplo, cuando van al teatro “Blanquita” dicen que “una mujer vieja, con andamios que le sostienen las lonjas, baila para que le silben”.
Cuando Laura comprende el doble sentido del humor negro mexicano, “estudió las mariposas, las mariposeadas, los mayates, el tortuguismo burocrático, el miedo que no anda en burro y la mula que se hizo arisca, los chivos expiatorios, los chivas y los chivatazos. Conoció a los elefantes blancos, las vacas sagradas, los bueyes, la borregada, las ratas de biblioteca, los caballitos de tequila, los perros calientes y los tamales de chivo”.
Dejamos los ejemplos aquí para pasar a los inicios narrativos, recurso muy empleado por las escritoras actuales, sobre todo en México, donde también se han escrito obras cuyo tema o asunto gira en torno a un recuerdo familiar o personal. Hay una obsesión por iniciar con la primera persona o el personaje central del relato, para dejar que las acciones fijen, posteriormente, la trama y sus derivaciones.
Guillermina Cuevas inicia así: “Laura vino a este país con la mágica visión de los bordados, las flechas, los arcos, las danzas al fuego y a la lluvia, las ruinas, la serpiente de luz, las tumbas, las escalinatas”.
Elena Poniatowska, en su novela La flor de lis nos describe a su mamá golpeándose la nariz en el inicio de la obra: “La veo salir de un ropero antiguo: tiene un camisón largo, blanco y sobre la cabeza uno de esos gorros de dormir que aparecen en las ilustraciones de la Biblioteca Rosa de la condesa Ségur. Al cerrar el batiente, mi madre lo azota contra sí misma y se pellizca la nariz. El miedo a la puerta no me abandonará nunca”.
Otro inicio parecido está en la novela de Elena Garro, titulada Los recuerdos del porvenir, donde una primera persona dice: “Aquí estoy, sentado sobre esta piedra aparente. Sólo mi memoria sabe lo que encierra. La veo y me recuerdo, y como el agua va al agua, así yo, melancólico, vengo a encontrarme en su imagen cubierta de polvo, rodeada por las hierbas, encerrada en sí misma y condenada a la memoria y a su variado espejo. La veo, me veo y me transfiguro en multitud de colores y de tiempos. Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga”.
Margo Glantz también inicia su novela Las genealogías con una primera persona que describe a la mamá, y la entrevista: “Prendo la grabadora (con todos los agravantes, asegura mi padre) e inicio una grabación histórica, o al menos me parece
y a algunos amigos. Quizá fije el recuerdo. Mi madre me ofrece ‘blintzes’ (crepas) con crema (el queso lo hace sobre todo ahora que ya no tiene un restaurante que atender (y mi padre hace poesía ‘muy interesante’)”.
Sara Sefchovich nos ofrece un inicio enumerativo, en primera persona, en su novela Demasiado amor: “Por tu culpa empecé a querer a este país. Por tu culpa, por tu culpa, y por tu grandísima culpa. Porque tú me llevaste, y me trajiste, me subiste y me bajaste, por veredas y caminos, por pueblos y ciudades. Me llevaste en coche, en lancha, en avión, en camión, en bicicleta y a pie”.
Este recurso teóricamente es definido por Alberto Paredes como Narrador Protagonista, que es alguien contándose su propia historia. Se destaca especialmente la doble naturaleza del personaje-narrador, como cronista y ente humano ficticio. El carácter central del personaje es lo que da cabida, principalmente, a que el autor pueda desarrollar en buena medida y de modo autónomo cada una de las dos facetas del sujeto literario.
En este caso el Narrador Protagonista es aquel que mejor puede llamarse “representante” del autor en el texto: es una individualidad en medio de ciertos acontecimientos, actúa con ellos y recibe las repercusiones. Desde esa posición emprende su intento de interpretación de su realidad y la comprensión en un discurso organizado.
Se muestra ante el lector y exhibe a su protagonista en el cumplimiento de ese proceso; además invita al lector a seguirlo y a unirse como una persona más en esa concurrencia de subjetividades. 2
Cuando Juan García Ponce reflexiona sobre la creación novelística, desde estos recursos técnicos señalados, afirma que situado en un tiempo concreto, como parte de una sociedad reconocible, en un momento dado de la historia, con peculiaridades psicológicas susceptibles de definición, dueño de una lengua específica, el novelista,
al aparecer detrás de la novela como el auténtico responsable de su existencia, nos permitirá tocarlo viéndolo a él. Pero el caso es que la narración sólo empieza a existir como tal en el momento en que el novelista, como persona exterior a la realidad que la narración crea, desaparece, se hace nadie, ninguno o lo que es lo mismo, se pone dentro de la capacidad de ser todos.
Esto no quiere decir que detrás de la novela no haya ningún creador, sino que precisamente éste empiece a serlo cuando entra al terreno neutro del que su realidad es la de la novela y él no tiene ningún atributo personal, deja que la novela absorba esos atributos. Y esto no quiere decir tampoco que el novelista no pueda ponerse en la narración, ser, digamos, uno de sus personajes; sino que de ese mismo modo, el que vive es ya no el novelista, sino ese personaje en el que ha puesto a su persona y que puede ser incluso el que tiene la necesidad de hablar… y si la novela tiene que hablar es porque sólo esta acción la hace existir. Así, lo que habla cuando la novela habla es la necesidad. 3
Piel de la memoria tenía muchas cosas de qué hablar. Nos ha contado las acciones necesarias para comprender el contexto y disfrutarlo en sus más íntimas expresiones, pero sin creer que es una “perita en dulce” porque está cargada de dardos venenosos y mecanismos narrativos que sorprenderán a más de algún lector/personaje.
Bibliografía
1 CUEVAS PEÑA, Guillermina. La piel de la memoria Ed. Universidad Autónoma Metropolitana. México. 1995, 76 pp.
2 PAREDES, Alberto. Manual de técnicas narrativas Ed. Grijalbo México, 1993, ps. 63-64
3 GARCÍA PONCE, Juan. “¿Qué pasa con la novela en México?” Tomado de Apariciones. FCE (Letras mexicanas). 1987, ps. 157-58

¿AmAr lA trAmA o el desenlAce?
Entierrasbajas
Por Karina Ortiz Bonales
¿Cuál es el objetivo de contar una historia?
Podrían presentarse como respuestas estudios y estructuras que representan a la ficción, a la estructura del cuento, de la novela. Pero sucede que el debate entre la frontera de narrar un hecho real, basado en la vida propia o mencionar solo datos que nos arrojen un argumento de invención de las y los autores, está para mi puesto a un lado.
El asunto tiene que ver más con la literatura como una necesidad de contar y de impregnar experiencias en este caso desoladoras y cargadas de una profunda tristeza crónica. Por el contexto vivido y la época, estamos frente a una experiencia personal dura, pero descrita con un lenguaje poético, magistral y con una capacidad para describir única. Me refiero a la serie de relatos En tierras bajas de Herta Müller.
Herta Müller es una novelista, poetisa y ensayista rumano-alemana. Su obra trata de las condiciones de vida en Rumanía durante la dictadura de Ceaușescu. Su familia pertenece a una minoría alemana, los llamados Suabos del Danubio, que llevan varios siglos asentados en esa región. La escritura ha sido galardonada con numerosos premios, entre ellos el Premio Nobel de Literatura en 2009.
Las obras de Herta Müller han sido traducidas a unos 50 idiomas. Además de obras literarias, también ha publicado ensayos, discursos y conferencias, audiolibros y poemas-collage.
En tierras bajas es su primer libro. Los cuentos describen la vida de un pueblo del Banato rumano durante la dictadura, desde la mirada de una niña que describe a detalle los cuadros de su vida cotidiana, una vida oscura y difícil por decir lo menos. Las pinceladas que detallan los momentos de esos relatos enrarecen la atmósfera y comienzan a transmitir una pesadumbre que cargamos hasta la página final, leer con opresión en el pecho. Por ejemplo: pasamos de un juego entre padre e hija a los golpes y la decepción del padre sólo porque la niña se atreve a tocarle el rostro. Esa es sólo una de tantas situaciones que nos sumergen en las condiciones complejas a nivel político y social del momento en que Herta sitúa
en sus narraciones.
De entrada podemos decir que la estructura del libro podría resultar un poco confusa. No hay como tal una cronología de los acontecimientos, porque al adentrarse al primer relato provoca sorpresa y desconcierto. En “La oración fúnebre”, la niña protagonista y narradora nos habla de su idea onírica del funeral de su padre. Al principio no sabemos si se trata de algo que marcará la pauta de lo que viene, es decir, si el libro comienza con la muerte del padre, pero al final caemos en cuenta de que se trata de un sueño. De los quince relatos que nos presenta Herta Müller, la mayoría de ellos tienen referencia a los sueños y es nuestra tarea seguir el ritmo entre el imaginario cotidiano y el mundo onírico. Vamos saltando de un sitio a otro.
“En tierras bajas”, cuento que da título al libro, tiene más de ochenta páginas llenas de referencias del día a día en el pueblo, como la ordeña de las vacas. Sin embargo sabemos que algo no anda bien, que la vida está muy controlada y cerrada, que la violencia brutal hacia los hijos e hijas está justificada bajo el pretexto de que los hijos no deben guardar rencor a los padres. La esposa debe aguantar estoica las decisiones del marido y su vida fuera del núcleo familiar.
Müller nos habla de una infancia oprimida, de un mundo cerrado y claustrofóbico que en la mente de una niña es concebido como algo natural; no es que esté bien o mal, o sea justo o injusto, es que no conoce otra cosa. No hay referencias. La crueldad está en que el lector sí conoce, sí sabe. No tenemos la mente ni el desconocimiento de la niña, y vemos que lo que hay es opresión, machismo, violencia, palizas, ignorancia, racismo, crueldad, violaciones, alcoholismo.
Los siguientes relatos nos darán cuenta de ese mundo cerrado con muy pocas posibilidades de tener una esperanza. Los textos están cargados de realidad, con una mirada inocente y necesaria para afrontar la adversidad. Hay una serie de momentos que se transforman en recuerdos vagos y difusos pero imborrables, anclados a lo que nos conforma como quienes somos. Hay que acercarse a esa obra y adentrarnos a la prosa poética que Herta Müller nos regala.



Mamá me dijo ya has berreado bastante. Y tuve que dejar de llorar en el acto y ponerme a hablar amistosamente con ella. Los hijos nunca deben guardar rencor a sus padres, pues se merecen todo lo que éstos hacen con ellos. Tuve que reconocer en voz alta y espontáneamente que me había merecido aquel bofetón, y que era una lástima que a veces los golpes no dieran en el blanco. En eso llegó la abuela con la escoba grande. Una taza se había caído del armario cuando me estrellé contra él. La abuela empezó a barrer.

Puedes escuchar la reseña semanal a las 11 AM todos los viernes por 94.9 FM en Universo Radio durante el programa “Aquí entre nos”.

Por Brenda Rosales
Luego de haber visitado el estero “El Chupadero” en un PhotoCamp, en el que los miembros del Club Fotográfico de Colima pusieron en práctica diferentes técnicas de fotografía como la larga exposición para la captura de la Vía Láctea surgió la necesidad de regresar a tan magnánimo lugar, pero esta vez con fines ecológicos. Puesto que la huella humana ha mermado la vida de la flora y fauna silvestre del lugar; convocando así al “1er Campamento Ecológico Estero “El Chupadero” que se llevó a cabo los días 7 y 8 de junio en el marco del día mundial del medio ambiente.
Primer Campamento Ecológico en el estero “El Chupadero”





Eduardo Sotelo.
Eduardo Sotelo.
Eduardo Sotelo.
Igor Ahumada-
Hernando Rivera.


Se sumaron a este proyecto cerca de 15 marcas y compañías del sector privado, así como la Secretaría de Turismo de Gobierno del estado que de manera coordinada proveyeron parte de la utilería necesaria para la limpia del lugar. El estero “El Chupadero”, parte de los humedales de Tecomán. Cuenta con un manglar importante que alberga especies como el venado cola blanca, jabalís, armadillos, mapaches, caimanes y cocodrilos, así como diferentes tipos de serpientes. Los
cielos de este lugar son también pista de vuelo de garzas, pichichis, gallaretas, pelícanos y patos. Así mismo representa un lugar importante para la pesca y por consecuencia el comercio puesto que en sus aguas abundan las mojarras, lisas, carpas y sábalos.
El campamento mantuvo un espíritu de festividad y optimismo. Con esfuerzo, cerca de 45 personas de todas las edades, pusieron su granito de arena para limpiar parte de la playa y el estero, de esta manera

fue posible recolectar poco más de media tonelada de basura. Es increíble la cantidad de basura que generamos como especie, y este evento fue solo un pequeño recordatorio de la consciencia que debemos tomar para cuidar nuestro planeta, que es también nuestra casa.
Estas son solo algunas pequeñas acciones, que pretenden enviar un mensaje, si se unen esfuerzos se pueden lograr grandes cosas.


Carlos Álvarez. Juan Franco.
Manuel del Villar. Hernando Rivera.
San Antonio de Padua, una tradición de pies a cabeza
Por Brenda Rosales
Por Brenda Rosales
Es jueves 13 de junio, un vaporoso aire se respira tras la lluvia de la madrugada que se extendió por la ciudad de Colima. Curva tras curva, entre las colinas que reverdecen, se abre paso la congregación de feligreses que esta mañana celebran al santo patrono de la comunidad de La Becerrera, Comala., San Antonio de Padua. Son las 11:30 de la mañana, sobre el Río de la lumbre cruzan a paso de flauta y tambor los fieles devotos. Encabezada por los cueteros, la mancha de color va danzando; penachos, plumas y lentejuelas brillan relucientes bajo el ya incesante sol. Mujeres, hombres, niñas y niños sudorosos y entusiasmados escoltan la camioneta en que viaja adornado de flores el santo con su túnica café y el Divino niño en brazos. Frente a él, se alzan las relucientes voces de las plegarias y alabanzas. Dan vuelta hacia el poniente y suben por las calles del poblado para asentarse en el jardín principal donde habrá de celebrarse la tradicional misa de 12:00 y el tan esperado bailable.
Es jueves 13 de junio, un vaporoso aire se respira tras la lluvia de la madrugada que se extendió por la ciudad de Colima. Curva tras curva, entre las colinas que reverdecen, se abre paso la congregación de feligreses que esta mañana celebran al santo patrono de la comunidad de La Becerrera, Comala., San Antonio de Padua. Son las 11:30 de la mañana, sobre el Río de la lumbre cruzan a paso de flauta y tambor los fieles devotos. Encabezada por los cueteros, la mancha de color va danzando; penachos, plumas y lentejuelas brillan relucientes bajo el ya incesante sol. Mujeres, hombres, niñas y niños sudorosos y entusiasmados escoltan la camioneta en que viaja adornado de flores el santo con su túnica café y el Divino niño en brazos. Frente a él, se alzan las relucientes voces de las plegarias y alabanzas. Dan vuelta hacia el poniente y suben por las calles del poblado para asentarse en el jardín principal donde habrá de celebrarse la tradicional misa de 12:00 y el tan esperado bailable.

San Antonio de Padua, patrón de los albañiles, panaderos, los pobres, viajeros y hasta de las mujeres estériles, perteneció a la orden franciscana de y es conocido como el santo que se le pide por objetos perdidos, pero aún más se le reconoce por la devoción que depositan las personas en sus oraciones para encontrar pareja. Nació en 1195 pero


fue en 1221 en que lo admitieron en la orden franciscana. Se le encomendó la congregación de Padua, donde paso largo tiempo de su vida. Es sin duda, uno de los santos más queridos por la gente, puesto que fue canonizado sin que haya transcurrido un año de su muerte por el Papa Gregorio IX y declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XII.
La Becerrera, es un poblado perteneciente al municipio de Comala que se encuentra a 1191 metros de altitud y que cuenta con una población cercana a los trescientos habitantes y entre otras peculiaridades como la majestuosa vegetación y fauna se encuentra esta tradición de pies a cabeza.

A San Antonio, se le baila a punta de botas o huaraches, se le danza con alegría para rendirle un pequeño homenaje. Hay personas, que no importando su sexo, visten la túnica y el rosario; algunos más llevan al Niño Jesús en brazos, bien vestido de ropón y en ocasiones también con su túnica café al pleno estilo franciscano. El zapateo lleva como intención encontrar pareja, o algún objeto o persona perdida.
Desfilan por la plaza figuras de todos los tamaños. Es posible identificar a las muchachas que buscan un milagro para el corazón pues le llevan al santo de cabeza. Bailan sonrientes. Este año quizá sí encuentren novio o marido. Este año, quizá dejen de regañar al santo y le levanten el castigo. Este año quizá San Antonio deje de estar de cabeza.





Gerald Martin: La vida de Gabriel García Márquez
Por Cruz Alberto González
Hace diez años el académico inglés Gerald Martin publicó una soberbia biografía sobre el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Divido en tres partes, el libro aborda la vida y obra del octogenario Premio Nobel desde sus inicios como reportero en Colombia, sus andanzas por Europa y América Latina, hasta sus correrías -ya como hombre de mundo- por los entresijos de la fama y la política. Uno puede acercarse a la obra de marras de diferentes maneras. El que desee hacerlo para encontrar las claves de Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera o El coronel no tiene quien le escriba -sólo por citar algunos de los títulos que conforman el corpus de su obra- se verá ampliamente recompensado. Su infancia y juventud dejaron huellas profundas que fue imposible evitar que retazos de las mismas dejaran su impronta en sus cuentos y novelas. Quien no se haya acercado con anterioridad a su trabajo, corre el riesgo de ser sacudido por la imperiosa necesidad de
correr a la librería más cercana para hacerse de algún ejemplar que forme parte de la producción literaria del ilustre colombiano. Para los aprendices de escritor, así como para los lectores voraces, el libro es un catálogo de autores y obras que se constituyen en referencias ineluctables, una verdadera miscelánea literaria que puede ser usada para que el lector confeccione, totalmente a su gusto, un banquete de letras, sueños y palabras. Los monstruos de cuya obra se nutrió, para confeccionar su producción -admitidas explícitamente o detectadas por Gerald Martin- son: Víctor Hugo, Honoré de Balzac, Charles Dickens, Mark Twain, Franz Kafka, Tomas Mann, William Faulkner, Virginia Woolf, John Steinbeck, Marcel Proust, Stendhal, Gustave Flaubert, Alexandre Dumas, Valery Larbaud, Josep Conrad, Rudyard Kipling, Nataniel Hawthorne, Thornton Wilder, Ernest Hemingway, Jack Kerouac, William Styron, Yasunari Kawabata, Günter Grass y Vladimir Nabokov.
Latinoamérica y España están presentes a través de las figuras señeras de Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Ernesto
Sábato, Joao Guimarães, Juan Carlos Onetti, Mario de Andrade, Miguel Ángel Asturias, José María Arguedas, Arturo Uslar Pietri y Ramón María del Valle-Inclán. Por la obra desfilan los escritores con los que constituyó la prodigiosa generación del Boom, es el caso de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, José Donoso y Alejo Carpentier; están los que compartieron con él coordenadas espacio-temporales dentro de las cuales elaboraron obras de exquisita grandeza literaria: Álvaro Mutis, los hermanos Luis y Juan Goytisolo, Guillermo Cabrera Infante, Sergio Pitol, Jorge Semprún, Antonio Skármeta, Sergio Ramírez y Tomás Eloy Martínez.
La vida de García Márquez ha transcurrido entre el socialismo radical y los placeres propios de la alta burguesía; su relación con el poder -de la que da cuenta su cercanía con Fidel Castro y Omar Torrijos- es tan sólo un aspecto que hace más atractiva la lectura de este libro. El lector -sin lugar a dudas- encontrará otros elementos, otras múltiples aristas e interpretaciones de acuerdo a


sAlA colimA
La artesanía utilitaria de Colima
El barro es uno de los materiales de construcción primigenios de la humanidad, casi todas las culturas de la antigüedad lo han utilizado para fines utilitarios y expresivos. Maravilloso es pensar que mediante los elementos vitales como tierra, agua, aire y fuego, se generó una de las etapas esenciales en el desarrollo tecnológico del ser humano.
Mesoamérica es rico por sus hallazgos arqueológicos de cerámica, recurso no renovable que aún nos impresiona entre otros aspectos por su capacidad de preservación.
En estos tiempos que vivimos, la Sra. Chabela Delgado desarrolla en su taller de la colonia el Tívoli el oficio de alfarera que heredó de su padre el Sr. Antonio Delgado Saucedo, aprendieron sus 4 hermanas y 5 hermanos, de los cuales solo las mujeres continuaron con el oficio. Su Papá les enseño trabajar a pesar de todo “Mi apá nos enseñó a apalear los terrones, vemos que hay viene el chubasco y a veces tenemos los hornos prendidos y no nos retiramos de ellos, tenemos que estar ahí al pie del horno, y él nunca nos metió temores que quítense de ahí por un rayo o algo, él decía tienen que trabajar, ahí está el tormentón con
los factores que determinan su posicionamiento.
Cuando se llega a las páginas finales, uno ralentiza la lectura, porque se niega a aceptar que el placer que ésta ha generado tenga que finalizar. Entonces, es bueno recordar lo que Gerald Martin escribió en la única nota al pie que aparece en la página 23 del prefacio:
rayos y si nos tocó pues nos agarró con el horno prendido, ahí tenemos que estar, hasta que termine y así estamos acostumbradas a trabajar”.
El proceso inicia desde la selección del barro, ella cuenta que “el barro de la región de Comala es mucho mejor que de otros lados, más manejable para trabajar, es mas chicloso, tiene más correa se le dice”, ella utiliza la técnica del torno, luego deja secar y pone sus piezas en el horno a cielo abierto, una técnica ancestral que aún preserva.
Respecto a su producción Doña Chabela nos explica que elabora cantaritos para piñatas, macetas y tarros para bebidas, normalmente puede producir hasta 200 por semana pero cuando está nublado su producción baja hasta 50 aproximadamente, a pesar que tiene la ayuda de la Sra. Marcelina Campos.
La alfarera Delgado desearía contar con otro tipo de materiales para poder trabajar el barro vidriado, así como tener un horno de gas y trabajar altas temperaturas. Para ella su oficio es un acto de verdadera concentración, es una terapia en la que logra enfocar su pensamiento, todo esfuerzo significa sacar adelante a su familia. Para ella también es

Había superado ya los dos mil folios y seis mil notas al pie cuando me di cuenta de que tal vez nunca llegar[í] a a terminar el proyecto. Lo que el lector tiene en sus manos es, por tanto, la versión abreviada de una biografía mucho más extensa, casi terminada, que tengo la intención de publicar dentro de unos pocos años…
importante que las nuevas generaciones aprende este oficio, aunque es consciente que ya no es redituable.
Finalmente hacemos extensiva la invitación a adquirir los productos que elabora la Sra. Delgado, directamente en su taller ubicado en la calle Francisco Cortes 281, colonia el Tívoli, teléfono 31 44412, donde amablemente atenderá sus pedidos.
*Entrevista realizada el 6 de junio en el taller de la Sra. Chabela Delgado.
Mtro. Abraham Elías López Lic. Jaime Guillermo Bricio Barrios Claudia Enciso Santos. Área de investigación del MUAP.
Mientras el biógrafo de García Márquez cumple su promesa, nosotros podemos acercarnos a su obra a través de la versión abreviada de una vida prodigiosa que se resiste -y en el acto casi se desborda- a ser confinada en 762 páginas. México, Debate, 2009, 762 pp
gcruzalberto@gmail.com
Al pie del horno, la señora Chabela Delgado y su trabajo como alfarera.
Ciencia

Isaac Newton
El desarrollo de la mecánica
Por Claudia Nataly Chávez Valencia*
La revolución científica, iniciada por Copérnico en el renacimiento y continuada en el siglo XVII por Galileo y Kepler, tuvo su culminación en la obra del científico británico Isaac Newton (16421727), a quien no cabe juzgar si no como uno de los más grandes genios de la historia de la ciencia. Sin olvidar sus importantes aportaciones a las matemáticas, la astronomía y la óptica, lo más brillante de su contribución pertenece al campo de la física, hasta el punto de que física clásica y física newtoniana son expresiones sinónimas. Conocedor de los estudios de Galileo sobre el movimiento y de las leyes de Kepler sobre las órbitas de los planetas, Newton estableció las leyes fundamentales de la dinámica (ley de inercia, proporcionalidad de fuerza y aceleración y principio de acción y reacción) y dedujo de ellas la ley de gravitación universal. Los Hallazgos de Newton deslumbraron a la comunidad científica; la clarificación y formulación matemática de la relación entre fuerza y aceleración permitía explicar y predecir tanto la trayectoria de una flecha como la órbita de Marte unificando la mecánica terrestre y la celeste.

Con su magistral sistematización de las leyes del movimiento, Newton liquidó el aristotelismo imperante durante casi dos mil años, y creó un nuevo paradigma (la física clásica) que mantendría vigente hasta principios del siglo XX cuando otro genio de su misma magnitud, Albert Einstein, formuló la teoría de la relatividad.
En junio de 1661, Newton fue admitido en el Trinity College de Cambridge, y se matriculo como fámulo. Allí empezó a recibir una educación convencional en los principios de la filosofía de Aristóteles; en 1663 se despertó su interés por los asuntos relacionados a la investigación experimental de la naturaleza, que estudió por su cuenta. En una carta publicada póstumamente describió los años 1665 y 1666 como su “época mas fecunda en invención”, durante la cual “pensaba en las matemáticas y en la filosofía mucho más que en ningún tiempo desde entonces”.
El método de fluxiones, la teoría de los colores y las primeras ideas sobre la atracción gravitatoria, relacionadas con la permanencia de la luna en su orbita entorno a la tierra, fueron los logros que Newton menciono fechados en esos años y el mismo se encargó de propagar, hacia la final de su vida, la anécdota que relaciona sus primeros pensamientos sobre la ley de la gravedad con la observación casual de una manzana cayendo de alguno de los frutales de su jardín. Voltaire se encargó de divulgar la historia en letra impresa, ya que la conocía por la sobrina de Newton.
* Maestría en Ciencias Médicas por la Universidad de Colima.
Chernobyl, la serie más sobrevalorada en nuestros días
Por Lía Llamas
Hasta hace un par de semanas se viralizó en redes sociales una serie estadounidense que surgió por la colaboración entre HBO y Sky Atlantic . Por supuesto que fue bastante sencillo crear una campaña mediática antes de su estreno y después de ello. En la antesala del tema existen varias películas que desarrollan ese suceso, porque los acontecimientos que terminan en grandes catástrofes siempre dejan un mensaje muy ruidoso.
The C hina síndrome fue un filme que parece ser la copia barata de ese suceso. En el año 1979 fue su estreno en México y curiosamente fue galardonada en Cannes, aspiró al Oscar y aunque no se llevó la estatuilla, la nominación bastó para ser conocida. Después de esa cinta pareciera que el cine simplemente le apostó al tema de Chernobyl, básicamente para poder vender ese tristísimo acontecimiento a través del cine de terror u horror, porque después de ello todas las representaciones fílmicas son sobre generar miedo, nada de cercanía con el tema de por sí intocable y
sumamente delicado.
Solamente existen dos producciones que llevan un tinte de documental del antes y después de la gente que aún vive cerca de Chernobyl. Sin embargo, pasaron a ser invisibles por su poca difusión The Babushkas of Chernobyl y Voices from Chernobyl , la primera de 2015 y la otra en 2016.
Retomando la referencia de la serie actual, diré que en lo personal uno habla desde una perspectiva basada en esa línea de apreciación y gustos. La serie es sobrevalorada y lo expreso desde un contexto social, porque la gente en su mayoría se come lo que le venden. No pretendo decir que tengo una tesis sobre documentales, pero a mi ver es bastante buena, aunque existe ese “pero intrínseco” que intentaré describir.
Jamás los hechos podrán ser mostrados con total claridad hablando de ese tema porque evidentemente están muchos intereses políticos de por medio. Aclaremos de nuevo que es una serie norteamericana y claro que no mostrarían a la Unión Soviética de por sí ya endeudada, con tanta calamidad. Esos “cánones frágiles”

costó mucho aceptar y aún más evitar. Se firmaron acuerdos que por lógica fueron tan privados para poder hacer todo el proceso antes de sacarlo a los ojos de todos los interesados. Es por eso que solo se pudo representar ciertos aspectos porque se querían beneficios no maleficios, por eso se mostró a un Pripyat, no hubo ninguna imagen de los niños, víctimas mortales en la gran mayoría.
Hubo pocos aciertos en los testimonios que días después de mirar la serie, se indignaron por no mostrar al mundo cómo fue ese desastre radiactivo.
Yo abogaría por destacar el personaje de la científica Ulana khomyuk, una soviética que fue referente para entender cuál fue el motivo real del accidente. La opinión más importante es la de usted amable lector. Después de desprenderse del último capítulo de esa serie, cientos de turistas e influencers están tomándose fotos en Chernobyl sin mínima protección, incluso burlándose de ese tema puntilloso. ¿Qué es ficción y qué es realidad, según esa serie? Me temo que la visión estereotipada de los soviéticos no hace justicia a la verdad.

Poema de Bobby Tornado*

Por Wilberto Palomares
La poesía se muere.
Cuando distingues entre el amanecer y sus labios, cuando su sonrisa sólo es sonrisa y no sol, cuando le das las buenas noches con palabras, no con el cuerpo.
La poesía se muere.
Se muere un poco cada día, cuando en lugar de abrazarle señalas el reloj y suspiras, y te encoges en hombros,
Uno sale de su casa con un cigarro entre los dedos para buscar un poste de luz y recargar el aliento, llenar la sombra de caracoles que desaparecen al entrar a la calle.
Uno mira la noche. Uno ve pasar coches. Uno no ha pagado la renta. Uno quiere viajar lejos, irse con el humo, consumirse, hacerse opaco como el cerillo quemado.
Y uno se hace una hilera de dudas que parecen serpientes en los brazos de la noche, y regresa a la casa para morir en la boca de una mujer.
*Colima, 1985. Estudió Letras Hispánicas, pero actualmente se desempeña como cocinero. Ha participado en múltiples lecturas de poesía en la ciudad de Colima, como en el FIP del 2017. Éstos son sus primeros poemas publicados. Le apasionan las motos.

y agonizas, como la poesía que quizá no sobreviva esta noche. Agonizas como el amor que ya nadie salva, que ya a nadie salva.
La poesía se muere, sí, pero sólo un poco, se arrastra hasta el amanecer, hasta tus brazos, quiere robarte el aliento, quiere anidar en tus suspiros. ¡Abrázala que se muere!
Y con ella, me muero yo.
Cerillitos, la senectud laborando
Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda
Cerillitos marcados por canas, arrugas y quebrantos de la vejez laboran horas y horas, mujeres y hombres de pie. Los cerillitos eran niños y niñas, de ahí el diminutivo que nos recuerda aquellos pequeños, en su mayoría delgaditos, que asemejaban cerillos. Una forma de trabajo que surge con la apertura de los supermercados, cuya denominación se forma del latín mercatus - mercado, donde se venden diversas mercancías, que con el prefijo super -más, encima, superioridad- alude a ser más grandes; el primero “súper” en el mundo se abrió en 1932 y a mediados del siglo pasado en México, en 1958, cuando empezamos a ver los empacadores o en lenguaje cotidiano, cerillitos.
Ver a los cerillitos, ancianos de algunos años para acá, nos hace volver la mirada hacia un hecho, el envejecimiento de la población mundial y por supuesto la de México, que exigen dirigir la mirada hacia este sector poblacional, que busca la forma de aportar ingresos a la familia, sea porque la crisis económica los obliga o por dignidad propia y saberse una persona productiva y capaz de mantenerse a sí misma, así como de contribuir en medida de sus posibilidades con los gastos domésticos. En algunos casos, la familia les exige que contribuyan.
El número de las y los adultos mayores (AdM) que trabajan como cerillitos es indeterminado, pero superan los tres millones las personas que forma voluntaria, por una módica propina, a veces nada, embolsan la mercancía que adquiere la clientela. En Colima, una Cerillita nos dijo, que está contenta, porque, en lugar de estar en su casa aburriéndose y siendo una carga para su familia, ella sale a trabajar, gana su dinerito, adquiere algunas ofertas, pues se entera de ellas por las clientas y se distrae en el centro comercial.
Otro aspecto de las y los AdM, es la marginación en el mercado laboral, que impone condiciones de competencia, las cuales generan exclusión en cuanto a la edad de contratación; además, la o el AdM sufre violencia dentro de su hogar, al no contribuir económicamente, debe soportar exclusión, violencia, menosprecio, vejación o aislamiento; evidenciando que la vejez genera discriminación laboral y familiar. En consecuencia, ante el proceso de envejecimiento en México, es preciso tomar medidas preventivas, diseñadas de forma que
sean aplicables en el marco familiar. En una quincena de años, los adultos de hoy estarán en la primer etapa o la prevejez ¡Muy pronto! Esperemos que para ese día, se hayan creado los medios para disfrutar de una buena vejez; para que esto ocurra, es preciso visualizar al AdM incorporado a nuevas iniciativas, apropiadas para las distintas etapas de vida, que beneficien al grupo familiar y social de pertenencia.
La esperanza de vida es de 76 años y la vejez se ha dividido en cuatro etapas, cuyos porcentajes disminuyen conforme aumenta la edad, a la vez que se da una diferenciación por género, pues es mayor el porcentaje de mujeres, debido a la sobremortalidad masculina; en la Prevejez son 112 mujeres por cada 100 hombres y en la Vejez avanzada 130 mujeres por 100 hombres.
Estas cifras se reflejan en la tasa de participación económica de la población senecta, más alta la de las mujeres y variando las causales, una es la pensión. El porcentaje de pensionados no es alto, solo un 26.1% de AdM lo está y siendo dos veces menor el de mujeres jubiladas que en los varones. Anotando, que la pensión es insuficiente para un alto porcentaje de población, por ello, el o la AdM se ve en la necesidad de trabajar.
En marzo de este año, la población en edad de trabajar (PET) en números cerrados es de 94 millones de personas, de los cuales, son económicamente inactivas 38 millones1 La población subocupada, que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas representó 7.1% de la población ocupada, que era del 57.1% ese mes.2 La situación del anciano o anciana es de desempleo o subempleo, por esto vemos viejos Cerillitos o “haciendo su lucha” en una esquina; un viejo afirma: “Si no trabajo, no como”, así de simple.
Evidentemente, al haber carencias familiares, afectivas, económicas u otras, los individuos más vulnerables son las personas en los extremos de la vida: infantes y ancianos; por ende, obliga a pensar en fortalecer los lazos familiares; pues, siendo la familia un grupo primario, donde las relaciones son durables y todos los integrantes se conocen e interactúan entre sí en forma más regular e intensa, es básico conciliar los intereses y estrechar los vínculos, traducidos en relaciones de corresponsabilidad, de manera que exista la preocupación por el bienestar de cada persona en la familia.
Por otra parte, en algunas entidades
federativas, el Inapam ha logrado acuerdos con las empresas para que los AdM que laboran como voluntarios, los cerillitos, lo hagan en condiciones adecuadas, ya que se han dado casos de abusos, como exigir cargar objetos demasiado pesados para su condición física; asimismo orienta a quienes lo hacen bajo la exigencia familiar y que además, les privan del fruto de su trabajo.
En un país donde el y la AdM ha dejado de ser visto como figuras de respeto y autoridad, sufren abandono y maltrato por la sociedad y sus familiares; no obstante, los ingresos económicos de los Cerillos, infantes y ancianos son indispensables para el sostenimiento de miles de familias; pero, como una AdM observa: Hay que echarle ganas. Laborar como Cerillos es una actividad pesada, involucra muchas horas de pie, cargar todo tipo de cosas; sin embargo, el o la AdM busca incorporarse a este trabajo, que tiene la ventaja de alejarlos de otras actividades, como el ambulantaje que los sitúa en el riesgo de sufrir accidentes.
Un amable señor comenta que antes se avergonzaba y mucho aceptar la propina que le daban los clientes del Súper, ahora le cambió el nombre, la llama contribución y la recibe feliz porque sabe que él es muy bueno en su oficio; se siente orgulloso, porque ha hecho muchos amigos entre “los viejos y viejas, y los pequeños… esos chiquillos, buenos estudiantes y muy trabajadores, ya los veo como mis nietos”. Su compañera de trabajo, que escuchaba la conversación, sonrió y bajando la voz, como en secreto, opina: “Ya no se queda de viejo renegado, arrumbado en un rincón de su casa.”
La ancianidad no debía contemplarse como la perdida de la juventud, sino como una etapa de la vida, sin negar el deterioro físico que conlleva; es necesario planear hacia un futuro, donde se visualiza una población mayoritaria de ancianos, tomando en consideración la seguridad social, así como las facultades físicas y psicológicas del AdM. Recordando lo que podría ser un axioma: El trabajo es vida, no es una maldición bíblica, sino una bendición divina, pues ha impulsado a la humanidad a mejorar sus condiciones de vida.
(Endnotes)
1 STPS, consulta en: http://www.stps.gob.mx/gobmx/ estadisticas/pdf/perfiles/perfil%20nacional.pdf)
2 Consulta en: https://www.inegi.org.mx/sistemas/ bie/; http://www.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha. html?upc=702825099060)
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