Skip to main content

Número 377

Page 1


CONTENIDO

3

*Altexto, 21 años de sumar experiencias y conocimiento por Gloria Guillermina Araiza Torres

5

El idioma: Protagonista del Ciclo de Cine “Altexto 2019” por Eréndira Cortés

6

Divagaciones de una mente sin reposo por Sugey Navarro

8

Castellanos y el feminismo: la mujer mexicana del siglo XX en Álbum de familia por Irasema Rosas

10

El Colima que se fue, remembranzas de Guillermina Cuevas por Víctor Gil Castañeda

15

CompagInah por Rafael Platas Ruiz

Las opiniones firmadas por sus autores no son responsabilidad de quienes editan este semanario ni de la U de C.

Fotografía/ Cristian Jackson “Aleks Syntek “

DIRECTORIO

M.A. José Eduardo Hernández Nava Rector

Christian J. Torres Ortíz Zermeño Secretario general

Vianey Amezcua Barajas Coordinadora general de Comunicación Social

Jorge Vega Aguayo Director general de Información

El Comentario Semanal

José Ferruzca González Director del periódico El Comentario

Yadira Elizabeth Ávalos Rojas Coordinadora de edición

Brenda Rosales Peña Información y corrección

Ma. Guadalupe Venegas Peregrina Diseño

e-mail:comentariosemanal@gmail.com

Síguenos en El Comentario Semanal

“Abuelo en Pisac” (2004) Fuente/ artmajeur.com

*Altexto, 21 años de sumar experiencias y conocimiento

Hace veintiún años inició esta aventura llamada Altexto, con el objetivo de difundir la producción editorial de los textos universitarios y con ello el conocimiento generado por investigadores de cada institución de la región Centro Occidente de la anuies Desde entonces, mis sueños en torno a los libros crecieron y se fueron haciendo realidad. Altexto nació como red regional para promover los libros de las universidades, aún tengo las fotografías mentales de aquellas enriquecedoras reuniones en Guadalajara. Armando

Zacarías, de la Universidad de Guadalajara; Adriana Sámano, de la Universidad de Guanajuato; Gloria Patricia Miranda, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes; Hilda Hernández, del ITESO; vivimos grandes discusiones para llegar a acuerdos sobre ferias, condiciones, profesionalización del trabajo editorial. Ha sido un gran viaje, llegamos a ser 12 instituciones integrantes de la red regional que generábamos y realizábamos proyectos. Nadie pagaba cuotas, cada institución decidía en qué sí y en qué no aportar, dependía de sus intereses y posibilidades económicas. Nuestros rectores nos apoyaban y rendíamos informes en las reuniones

de rectores. De hecho, en 2005 tuve la fortuna de que en una sesión del Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines aprobaran los rectores la creación de la Red Nacional Altexto que hoy reúne a editoriales universitarias de todo el país y que actualmente se está replanteando. Como red regional organizamos cursos y talleres de diseño editorial, de corrección, de derechos de autor, entre otros; definimos nuestros estatutos, generamos condiciones para publicar, compartimos libros y librerías. Sobre todo, establecimos lazos para sumar habilidades y conocimientos de cada integrante y de cada institución para crecer juntas todas las editoriales.

En la Universidad de Colima se creó la comercializadora universitaria al igual que en otras instituciones y al sumar la visión profesional para la venta de nuestras publicaciones, nuestra institución hizo grandes aportaciones al crecimiento de la red. Somos la única Universidad que tiene librerías Altexto en cada campus, además de mantener el nombre original que acordamos en 1999 para nuestras ferias del libro: Jornada del Libro Universitario.

También por Altexto es que se han tenido visitas de grandes autores, artistas e investigadores y los nuestros han visitado otras instituciones, lo que aportó definitivamente al trabajo en red de los pares académicos. Son varios los productos de investigación resultado de esta visión. Hace 21 años nuestra institución tenía pocos autores y pocas revistas académicas, Altexto trajo a los responsables de bases de datos de revistas de calidad y facilitó el acceso de nuestras publicaciones y autores a ellas. También trajo a personal del Indautor, incluido su director general, para enriquecer los conocimientos de derechos de autor en nuestra comunidad y el registro del conocimiento generado por nuestros autores y estudiantes.

Concursos de cuento infantil y juvenil que llevaron a la creación de las colecciones “El rapidín” y “Miralejos”, de diseño, de lectura en voz alta y actividades específicas para estudiantes de preparatoria, así como el involucramiento de la comunidad infantil de nuestro estado.

Sumamos nuestra experiencia con la de las editoriales integrantes de la Red de Editoriales Universitarias de América Latina y El Caribe, en la cual además fuimos parte del Comité Editorial del Libro Universitario Regional (LUR), y ocupamos la vicepresidencia de la región.

También en 2005, gracias a la visión internacional, creamos en la Universidad de Colima el sitio de publicaciones en línea y nuestro Sistema Editorial PRED para un mejor control del proceso de publicaciones y, con ello, acciones de formación en torno al libro electrónico. Compartimos también esta experiencia con la red, entonces ya nacional Altexto. Hoy terminamos la XXI Jornada del Libro Universitario y no hay nostalgia porque cada año, en Colima, la fiesta de los libros -así le llamamos desde el primer año- es más grande gracias a la creatividad de la comunidad universitaria. Debemos sentirnos muy orgullosos de ser una comunidad en la que todas las personas pueden aportar, pues

por ello es que este año tuvimos actividades en todos los campus. Es un gran orgullo tener a personas valiosas dando talleres, charlas, conferencias, comentando libros, actuando, leyendo, nuestra comunidad es un tesoro, hacemos milagros con nuestros talentos.

También Altexto debe reconocer el valor de los rectores comprometidos, eso es lo que ha hecho crecer este programa. Nuestros rectores se han sumado como organizadores, comentaristas, autores, lectores. De hecho hoy el maestro José Eduardo Hernández Nava, nuestro Rector, leerá en voz alta en la Pinacoteca Universitaria. Así es como crecen las comunidades, con el ejemplo y el trabajo de todas las personas, así es Altexto, hoy posible gracias a la participación del personal de dos direcciones generales ejemplares: Servicios Universitarios y Publicaciones, y a la suma de las acciones de los equipos de trabajo de las direcciones generales de Difusión Cultural, Radio y de la Facultad de Letras y Comunicación.

Este 2019 ha sido muy especial porque las delegadas y delegados promovieron la participación de escuelas y facultades, de eso trata nuestra querida Universidad de Colima, de personas que suman para crecer, de equipos de trabajo que hacen uno solo, el de la institución que nos reúne y gracias a la cual crecemos y apoyamos al crecimiento de nuestro entorno. Esa es nuestra maravilla, esa es nuestra varita mágica por la cual, estoy segura, tendremos

resultados alentadores en torno a la lectura en los resultados de la investigación que actualmente realiza Graciela Ceballos en nuestra Casa de Estudios. También espero que pronto tengamos información precisa sobre el impacto en nuestro Estado, y que los resultados confirmen lo que ya vivimos y sentimos, el buen camino que Altexto ha abierto y que deseo continúe creciendo y se mantenga por muchos años más.

La Jornada del Libro Universitario no termina, es contínua, y solo se intensifica en estos días. Aún hay libros a la venta, es la oportunidad de conocer y adquirir libros académicos, el primer objetivo de la red. Visiten la expoventa en el campus central. Un reconocimiento muy especial al estudiantado y profesorado que participó en el programa, en el concurso de “Lectura en Voz Alta”, el séptimo, a los bachilleratos, y en el concurso gastronómico, a las facultades de Medicina, Gastronomía y Turismo.

Y el éxito no sería posible sin el siempre efectivo trabajo de la Coordinación General de Comunicación Social y sus direcciones generales de Prensa, Televisión, Radio, así como El Comentario

Que los libros sean nuestros compañeros todo el año. Gracias a quienes han trabajado intensamente este año.

*Alianza del Libro Universitario. Fotografías/ Facebook Altexto UdeC.

El idioma: Protagonista del Ciclo de Cine “Altexto 2019”

Del 27 de mayo al 3 de junio se desarrolló la XXI Jornada del Libro Universitario Altexto 2019 y como es costumbre, cada año se organiza un ciclo de cine con una selección de filmes cuya trama, ambientación o personajes, estén relacionados con la literatura y todo el universo que conlleva.

Esta vez quisimos darle protagonismo al lenguaje, porque sin él, la comunicación entre humanos y mucho menos la escritura, serían posibles; así como también a la lingüística, disciplina encargada de estudiar el lenguaje que ha sido poco difundida y menos aún en la gran pantalla.

Por ello, bautizamos este ciclo como “La importancia de la lengua” y, pese a que fue breve, elegimos dos películas que reflejan cómo el lenguaje y la lengua con que nos expresamos a diario tienen aún más trascendencia de la que imaginamos.

Para el martes 28 de mayo se proyectó La llegada (The Arrival) (2016), una cinta de ciencia ficción dirigida por Denis Villeneuve, basada en la novela corta A Story of Your Life del escritor Ted Chiang, quien también participó como guionista. El personaje principal, interpretado por la actriz

Amy Adams, es la lingüista Louise Banks, a quien se le da la misión de descifrar el idioma de los llamados heptápodos, unos seres que han arribado en inmensas naves ovaladas en distintas zonas del mundo.

Así, a la par que desarrolla su investigación, podemos ver cómo empieza a comprender la forma de vida de estos seres, quienes la eligen para brindarle a la humanidad un gran legado. Un vistazo del alcance que podría tener la forma en que nos comunicamos en un futuro quizá no muy lejano.

Y para aterrizar en nuestro presente, con los pies bien plantados en la realidad actual, elegimos la cinta Sueño en otro idioma (2017), que se proyectó el miércoles 29 de mayo. Se trata de una película dirigida por Ernesto Contreras y escrita por su hermano Carlos, que a su vez se basó en hechos similares ocurridos en el estado de Tabasco. Aquí el protagonista es Martín, un joven lingüista que estudia el zikril, idioma que está por desaparecer, debido a que los únicos dos hablantes llevan 50 años sin dirigirse la palabra.

Al igual que Louise Banks, Martín desobedece algunas reglas como investigador para lograr que Evaristo e Isauro vuelvan a hablar su idioma, el lingüista no sólo logra registrar sus conversaciones, sino también que los dos viejos limen asperezas y dejen atrás los tabúes con los que se enfrentaron en su época.

Ambas historias tienen mucho en común, aunque una lo explore desde la ciencia ficción, ambientada en el extranjero, con seres que se expresan mediante símbolos, y la otra ocurra en plena selva con personajes ficticios que se comunican con la naturaleza; las dos nos enseñan que

nuestro idioma dice mucho de cómo somos y que el lenguaje puede unirnos o segregarnos, eso depende de nosotros.

Estudiantes de preparatoria y facultad se dieron cita en la Sala de Usos Múltiples de la Pinacoteca Universitaria que obtuvo un lleno total en sus dos funciones. Al tratarse de producciones no tan comerciales, al principio se les notaba inquietos, pero poco a poco se fueron involucrando en la trama, tanto así que soltaban expresiones de preocupación, sorpresa, impacto o risas al unísono. De los años en que me he involucrado en la organización de estos ciclos de cine, confieso que éste ha sido el que más he disfrutado; sin embargo, en cada uno me resulta grato compartir historias que se transmiten a través de la lente y, más aún, observar los rostros de quienes nos acompañan al ingresar y al salir de la función. Si bien muchos asisten por cumplir con su acreditación, más de uno se va satisfecho, con una perspectiva más de la vida y, estoy segura, unos cuántos también se quedan con el gusanito de leer la obra que inspiró el filme o investigar a fondo el tema.

Este ciclo se ha logrado gracias al apoyo de docentes como Lucila Gutiérrez o Alberto Llanes, quienes han prestado o recomendado títulos que a lo largo de los años hemos proyectado; y también de espacios como el Museo Regional de Historia o la Pinacoteca Universitaria, que nos han abierto sus puertas.

Dejo entonces estas recomendaciones cinematográficas que espero les agraden tanto como a los asistentes de este año y les invito a estar pendientes de la cartelera que ofreceremos en Altexto 2020.

*Editora, encargada de difusión en la Dirección General de Publicaciones, productora del programa “Letras al Oído”, y apasionada de las historias.

Divagaciones De una mente sin reposo

Primera cita

Pero ese no era el final del día. Transcurrida media hora sin señales de quién habría de ser mi cita, pensé que era hora de pedir la cena al mesero. Ordenar y de paso distraerme, sacudir el ridículo de encontrarme entre los enamorados que saturaban el restaurante, celebrando la fecha.

¿Me observarían como yo los observo? Con la costumbre que tengo de que mi imaginación se adentre en las posibilidades de las vidas ajenas, apostando si se acaban de conocer, si se trata de citas a ciegas, el triunfo del encuentro al volver a casa, el logro de la relación, la apuesta por cuánto durará. Claro, podría decirse que siempre ganaba y perdía; en realidad no había respuesta a mis interrogantes, pues las parejas, una vez pagada la cuenta, salían de mi campo de observación y partían a concluir la noche, a seguir sus vidas.

Podría escribir todas estas historias, pero mejor las juego en mi cabeza; creo que disfruto de mi soledad y no sé si concluirlo en este momento, parece más un alivio que desaire el ser plantada en la cena del día de los enamorados que, por lo menos, esperaba terminara en un encuentro casual, con la consigna de no volver a verlo.

Qué poca la del Ricardo éste. Me agrega a Facebook, me invita a salir y se desaparece el día en que habríamos de reunirnos por primera vez; la noche en que se enfrentaría la realidad con el perfil de las redes sociales.

Por unos segundos olvido el coraje que comenzaba a acalorarme y me relajo con Strawberry fields forever sonando en bossa nova, entre el ruido de la loza chocando al ser lavada y el murmullo animado de los comensales envueltos en un sutil halo de entusiasmo. Yo ya ni recuerdo qué es cumplir un mes de relación con alguien, y poco importa ante la sensación de la exquisita lasagna extendiéndose sobre mi lengua. Al tercer bocado, recibo una llamada del susodicho. El orgullo y algún rezago de dignidad que aún

me acompaña, me piden que no conteste; la curiosidad, me hace tomar la llamada.

- Ale, al fin sale la llamada. Estoy encerrado en el baño. Llegué antes y al pasar al sanitario, no sé qué ocurrió. Nadie escucha para abrirme -conocí la voz, de quien suponía que era Ricardo, y coincidía con la leída en la mensajería, sin embargo, su mensaje se entrecortaba y yo buscaba disimuladamente hacia la ubicación de los sanitarios.

- Mmm…Ok, ahorita mando a alguien. -respondí entre incrédula y con una risita de que podía tratarse del pretexto más estúpido. Guardé silencio. A ese punto, había pensado tanto en la soledad y en el absurdo de encontrarme celebrando una fecha que no creía, que dejé pagada la cena y le indiqué al mesero el problema del hombre encerrado en el baño. Bueno, cuando uno sale con alguien sin estar convencida de hacerlo, comienza a ponerse peros y excusas, así sea comparando a algún peoresnada en turno, o contrastando con la comodidad de sus días, sin empezar de cero y lidiar con un desconocido.

Pensar también cansa, una vez leí que los ansiosos y los deprimidos casi siempre están cansados, aun cuando tengan pocas actividades por no tener la fuerza para realizarlas; exhaustos de tanto pensar: en lo peor, en todas las posibilidades. La depresión no me corre por las venas, pero me adjudico la explicación. Es hora de tomar fuerzas con unos chocolatitos frente al parque. Sentarme a mirar las palomas correr tras un pedazo de pan, asintiendo siempre ¿a qué le dirán que sí, siempre tan positivas?

- ¿Ale?, ¿Alejandra? -abre los ojos buscando mi mirada que le confirme mi

identidad, mientras baja un poco una bolsa llena de chocolates, como un niño pequeño que acaba de ser atrapado con las manos en la masa.

- Ricardo… -dije un poco temerosa, viendo hacia la puerta en busca de una opción de escape.

Una ciudad tan grande, y resulta que compartimos el mismo proveedor de consuelo, que la tienda de chocolates es el lugar predilecto de ambos para aliviar las pequeñas desgracias. Después de ver que nuestra cara coincidía con las imágenes de nuestro perfil en Facebook, que respondíamos al nombre con que nos ubicábamos en la red y con nuestras miradas de sorprendidos, soltamos una carcajada. Estábamos ahí parados, ridículos, abandonados, en una tienda de chocolates, pretendiendo aliviar el absurdo, quizá. Decidimos que era digno de celebrarse y reírnos un poco más de los ojos de susto con que terminamos conociéndonos realmente.

Esos sí éramos nosotros, dos expertos en citas fallidas, ahora sentados en un bar con un toque de mala muerte, con la variedad que iba de José José a Black Sabbath -mix en gran parte abonado por nuestros eclécticos gustos musicales-, observando los que pedían una y otra copa de alcohol, borrador líquido que se usa para difuminar el día y los amores; sugiriendo las historias previas que los traían acá. Dos con aliento de agave ahumado que deja el mezcal, burlándonos de él, Ricardo, y su desafortunado encierro en el baño y de mí, Alejandra y la antítesis de mi presencia entre los melosos amantes, globos metálicos y ramos de flores.

Edward Hopper - “Automat” Fuente/ elcuadrodeldia.com

La fotografía de conciertos es uno de los temas más complicados de la fotografía, hay un montón de luces de colores que afectan las pieles de los artistas, eso sin contar los empujones del público y el rango de desplazamiento para cambiar de ángulos suele ser el mínimo; por esto es importante que para este tipo de foto intentes conseguir pase de prensa y así tener una zona segura donde puedas mejorar la calidad de tus imágenes sin miedo a que lastimen tu equipo. Otras de las cosas que es importante contemplar es el uso de lentes de largo alcance o telefotos para obtener una imagen bien definida del artista presente o en todo caso, un lente todo terreno para captar imágenes panorámicas y así documentar todo el evento. La velocidad de obturación es un factor a tomar en cuenta, ya que habrá mucho movimiento y la foto puede terminar con un barrido y desenfocada, así que puedes fijar tu diafragma e ISO y así solo preocuparte por aumentar o disminuir la velocidad según la situación de luz.

Conciertos

Daniel Dozal Zamora - “Jarabe de Palo”.
Sandor Mejias.
Fernando Arellano.
Bryan Larios.
Maria Castillo.
Osiris Karelvy.
Manuel del Villar.

Castellanos y el feminismo: la mujer mexicana del siglo XX en Álbumdefamilia

Cuando hablamos de íconos feministas mexicanos, pronunciar el nombre de Rosario Castellanos es imprescindible. Poeta, narradora, diplomática y, de igual manera, una feminista. Su lucha la emprendió a través de la palabra, donde exponía su deseo por lograr un mundo justo para las mujeres mexicanas. En sus libros plasmó fuertes personajes femeninos que nos permitían comprender los estereotipos, mitos y problemáticas que enfrentaban las mujeres del México a mitad del siglo XX.

De entre todas las pruebas sobre su interés y afín por las ideas feministas, podemos decir que destaca, como una de las principales, su tesis de maestría en Filosofía Sobre cultura femenina (1950), en ella, “Castellanos desmonta eficazmente el pensamiento machista y androcéntrico de diversos filósofos y escritores en torno a lo que han dicho sobre las mujeres”, (Lamas, 2017: 36). Este libro representa un valioso aporte para la teoría feminista engendrada en nuestro país.

En dicha obra, Castellanos presenta sus propias ideas con respecto al sistema patriarcal mexicano. Se puede observar una influencia del feminismo de la diferencia, el cual perseguía la idea de buscar la propia esencia e identidad de la mujer. Demostrar que no se necesita igualdad, sino equidad: “Establecer un programa de liberación de las mujeres hacia su auténtica identidad, dejando fuera la referencia de los varones” (Varela, 2008: 97).

Sobre cultura femenina pone en duda diversos roles que, cultural y socialmente, se le han impuesto a las mujeres por siglos, como la maternidad (una de las principales preocupaciones que Castellanos plasma en su literatura). Asimismo, la poeta mexicana se cuestiona si hay acaso una cultura propia del género femenino:

Se pregunta entonces si existe un modo de pensar propio de las mujeres, y se plantea saber cuál es ése. Analiza la diferencia sexual, ahora en el conocer. Descubre aquello a lo que los venerables filósofos llaman “la intuición femenina” (Hierro, 2002: 36).

Castellanos argumentaba que las mujeres habían sido vedadas y alejadas de la “cultura”, pues los hombres se habían adueñado de este término; la “cultura” se había convertido en un club liderado exclusivamente por hombres y, por medio de este privilegio, establecieron por años la idea de que las mujeres no eran capaces de desarrollar el talento ni la inteligencia para dedicarse al arte o a la ciencia, ya que su papel fue minimizado a “poblar el mundo y satisfacer sus deseos sexuales”:

El mundo que para mí está cerrado tiene un nombre: se llama cultura. Sus habitantes son todos ellos del sexo masculino. Ellos se llaman a sí mismos hombres y humanidad a su facultad de residir en el mundo de la cultura y de aclimatarse en él. Si le pregunto a uno de esos hombres qué es lo que hacen él y todos sus demás compañeros en ese mundo me contestará que muchas cosas: libros, cuadros, estatuas, sinfonías, aparatos, fórmulas, dioses. Si él consiente en explicármelo y demostrármelo puedo llegar hasta

tener una idea de lo que es cada una de esas cosas que ellos hacen aunque esta idea resulte levemente confusa porque, incluso para él, no es muy clara. Ahora, si le pido permiso para entrar, me lo negará. Ni yo ni ninguna mujer tenemos nada que hacer allí. Nos aburriríamos mortalmente. Y eso sin contar con que doblaríamos la diversión de los otros a costa de nuestro ridículo (Castellanos, 1950: 283).

Más adelante, nos encontramos con su obra Mujer que sabe latín… (1973), título que hace referencia al dicho “mujer que sabe latín no tiene marido ni tiene buen fin”. En este libro, Castellanos busca reivindicar a las mujeres a las que se les había negado el derecho de pertenecer a la cultura, ya que realiza una recopilación de célebres mujeres que lograron destacar a pesar del dominio de los hombres dentro de la cultura.

Una par de características unen a Rosario con las escritoras de esta obra suya: romper con el estereotipo de las mujeres inteligentes vistas como amenaza para el género masculino. Así como deshacer el estigma de que el destino de la mujer se dividía principalmente en: matrimonio/ maternidad. Y, por supuesto, derrumbar la idea de que, si aspiraba a alguna de estas dos opciones, su intelecto resultaría un obstáculo para lograrlo:

La mujer, a lo largo de los siglos, ha sido elevada al altar de las deidades y ha aspirado el incienso de los devotos. Cuando no se la encierra en el gineceo, en el harén a compartir con sus semejantes el yugo de la esclavitud; cuando no se la confina en el patio de las impuras; cuando no se marca con el sello de las prostitutas;

cuando no se doblega con el fardo de la servidumbre; cuando no se la expulsa de la congregación religiosa, del ágora política, del aula universitaria. (Castellanos, 2017: 10).

En este breve párrafo, Castellanos expone la manera en que la opresión patriarcal había invisibilizado la inequidad e injusticia cometida hacia el género femenino. Pues, había convertido a las mujeres en mito, en seres ocultos, símbolos de lo impuro, de lo maléfico y antagónico. Castellanos, se atrevió a hablar por las silenciadas: Podemos plantear una similitud importante de Rosario, ahora con Simone de Beauvoir en El segundo sexo. La resistencia de ambas para embarcarse en la temible empresa de hablar de mujeres, siendo mujeres. Se viola así uno de los más terribles tabúes a los que nos enfrentamos las feministas. Desafiar a la cultura androcéntrica desde el más venerable saber (Hierro, 2002: 29).

Como se ha estado explicando, Rosario Castellanos fue una mujer interesada en la condición de la mujer mexicana y en reivindicar su papel en la sociedad. Gran parte de su obra poética y narrativa aborda esta temática, Álbum de familia es un claro ejemplo. Se trata de una recopilación de cuatro cuentos: “Lección de cocina”; “Domingo”; “Cabecita blanca” y el cuento de nombre homónimo “Álbum de familia”. Esta obra ha brindado material importante para ser analizado dentro de los estudios de género.

Álbum de familia fue publicado en el año de 1971. En cuanto al género literario, es la tercera obra conformada por cuentos publicada por la escritora. El resumen de la contraportada del libro hace una descripción en la que podemos observar sus temáticas principales: la sexualidad, el papel de las mujeres y, por supuesto, la ironía empleada por Rosario Castellanos:

Álbum de familia está compuesto por cuatro relatos que nos enfrentan a situaciones vitales de una serie de personajes poco comunes en la temática de la autora. El lector no puede escapar a una prosa que incita a la risa pero que, en definitiva, es un síntoma claro de angustia al presenciar la lección de cocina de una recién casada al participar en una reunión dominguera en que se plantean todo tipo de relaciones sexuales y sociales, al contemplar la ceguera de una madre a la anormalidad que ella misma propició en sus hijos y, por último, al asomarse a los mundos y submundos, plagados de ira y envidia, de ciertas damas intelectuales.

Álbum de familia salió a la luz en una de las épocas más importantes para el feminismo mexicano, pues éste comenzaba a echar raíces. Las mujeres hablaban más abiertamente de sus problemáticas. Ya llevaban casi dos décadas ejerciendo el voto; algunas mujeres podían realizarse profesionalmente; existían ciertos puestos que podían ejercer en lo público, ya no sólo vivían en lo privado y, al menos en la Constitución, eran consideradas iguales ante la ley.

Sin embargo, no todo era “color de rosa”. A pesar de que en esa época se creó el Día de la Mujer; de que comenzaron las manifestaciones; aparecieron puestos políticos importantes para el género femenino, etcétera. La injusticia seguía ahí. Había una desigualdad, una inequidad de género. Entendiendo la equidad de género como el “respeto y garantía de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades” (Inmujeres, 2007: 59).

Una década más tarde, Betty Friedan había analizado que, aunque a las mujeres se les habían otorgado los mismos derechos del hombre, no existía una equidad real. No existía justicia en el trato. La opresión seguía presente. Los pagos del salario eran desiguales; las embarazadas eran discriminadas en el trabajo; además de estudiar o trabajar, las mujeres tenían que seguir lidiando con la entera responsabilidad de las labores domésticas; seguían siendo criticadas por su vestimenta, por los divorcios, por su actividad sexual…El sueño de la equidad se encontraba lejano.

Esta brecha de inequidad de género que enfrentaban las mujeres mexicanas del siglo XX eran reproducidos por el aún latente sistema machista y sexista que insistía en encasillarlas en roles de género limitantes, que no les permitían vivir plenamente. Y es en esta obra de Castellanos donde podemos observar algunas de estas problemáticas. Así como las mujeres de los años 60 y 70, las mujeres protagonistas de los cuentos de Castellanos sufren la inequidad de género. Como en el cuento de nombre homónimo “Álbum de familia” donde un grupo de amigas cuentan que, a pesar de ser profesionistas y mujeres exitosas, deben seguir cargando con los estereotipos sociales: ser una excelente madre, cocinera, al mismo tiempo que ser la perfecta y célebre escritora.

Y no olvidar el célebre cuento “Lección de cocina”, donde la misma protagonista se queja de su infortunado y limitado destino que consistía en la cocina, los hijos y la iglesia. En esta obra Castellanos representa la situación en la que se encontraban las mujeres mexicanas de su época: aún obligadas a la sumisión; al nulo

disfrute de su sexualidad; atadas a las labores domésticas y juzgadas al querer realizar las mismas acciones que los hombres: En toda su obra Castellanos utiliza la escritura no sólo para descubrir su propia identidad como mujer, sino también para evidenciar el absurdo de las costumbres en la sociedad mexicana que impide a la mujer desarrollar su identidad individual. Álbum de Familia seguiría la veta del grupo de ensayos de la autora a partir de los años 70, que han sido calificados de feministas por la mayoría de los críticos, y que se han centrado, sobre todo, en el intento de desmitificar la imagen de la mujer por medio del tono humorístico (Mateu, 1996: 77).

La literatura de Rosario Castellanos no sólo se limitó a hablar por las mujeres, pero siempre fue una escritora comprometida con su época, preocupada por la situación de su país y siempre abierta a la denuncia a través de las letras. Desde los estudiantes del 68’, el indígena rechazado hasta la cotidianidad de una ama de casa. Las minorías fueron su mayor preocupación. Sin lugar a dudas, su obra dio voz, abrió puertas para aquellas mujeres silenciadas, relegadas, invisibilizadas, rechazadas que ansiaban por dejar huella, por no pertenecer más al hombre y dejar de vivir bajo su yugo. Dio pie a cuestionarnos lo que se creía establecido e inamovible con respecto a lo femenino, fue un pilar importante en el feminismo mexicano, Rompió con el club cultural liderado sólo por hombres abriendo paso a la cultura femenina mexicana. Y, lo más importante, Rosario Castellanos nos brindó las herramientas, a través de su literatura, para preguntarnos, ¿hemos alcanzado la equidad de género en México? Si los cuentos y los personajes Álbum de familia aún nos parecen familiares, quizá deberíamos comenzar a preocuparnos.

Bibliografía

- Castellanos, R. (1971). Álbum de familia. México: Titivillus.

- Castellanos, R. (2017). Mujer que sabe latín. México: FCE.

- Inmujeres. (2007). Glosario de género. México: Inmujeres

- Hierro, G. (2002). Madres simbólicas del feminismo en México. En Feminismo en México. Revisión histórico-crítica del siglo que termina. México: PUEG.

- Lamas, M. (2017). “Rosario Castellanos, feminista a partir de sus propias palabras”. En Revista LiminaR México. (XV), 2. (pp. 35-47).

- Mateu, R. (1996). Álbum de familia: la máscara como instrumento de desmitificación. Scriptura

- Varela, N. (2008). Feminismo para principiantes España: Ediciones B.

* Estudiante de 8º semestre de la Licenciatura en Letras Hispanoamericanas.

El Colima que se fue

Remembranzas de Guillermina Cuevas

En el mes de febrero de 2013 fue impreso el libro Un arresto de virilidad de la escritora colimense Guillermina Cuevas Peña. Con un tiraje de mil ejemplares, el volumen forma parte de la colección “Letras en el fondo”. Se compone de 112 páginas y la edición estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de Estado de Colima, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), así como el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FECA).

El documento tiene como portada una imagen que participó en el Concurso de Fotografía Antigua. Es propiedad del señor Fidel González Ventura. En la ilustración vemos lo que parece ser la parte trasera de un amplio y elevado templo colimense. La escena fue captada desde la prolongación de una calle empedrada, todavía, por la que avanza rápidamente un joven en su bicicleta. Al final del recorrido hay numerosas personas viendo los comercios y las tiendas. Al lado izquierdo de la foto están dos niños viendo al fotógrafo y autor de la imagen. Los infantes cuidan unas garrafas o tinas llenas de nieve. Tal vez tienen hielo y adelante de ellos se observa el título de una tienda comercial con el nombre de “Guerrero”. Otra bicicleta, acomodada en sentido contrario, tal vez propiedad de los jóvenes, permanece cerca de las tinas.

Es la imagen de un Colima que se fue hace tiempo. Tal vez en las primeras tres décadas del siglo XX, es decir, entre 1900 y 1930. Una época donde suceden muchas de las anécdotas e historias contadas por Guillermina Cuevas Peña, en este bello libro de recuerdos, de memorias, remembranzas, añoranzas y suspiros. Cuando terminé

de leerlo, yo, que nací en el puerto de Manzanillo, sentí nostalgia por sus personajes y sus atmósferas; poetas, declamadores, periodistas, políticos, músicos, actores, actrices, maestros, profesores, funcionarios, visitantes y turistas extranjeros. Sin calificarse como una historiadora o experta en el campo de la historiografía, el texto de Guillermina Cuevas tiene más verosimilitud que muchos libros oficiales de Historia. Hay más certeza en lo que cuenta y cómo lo cuenta. Notamos un sincero sentimiento de investigación que fue cobijado por una escritura literaria, poética, más trabajada que otros especialistas del mismo campo profesional.

La obra se compone de seis partes: “Primer encuentro”, “Segundo encuentro”, “De los colimenses y su elaborada cortesía”, “Reseña de un triunfo anticipado”, “La muerte…esa celosa damisela iracunda”, y las fuentes o la Bibliografía utilizada para la elaboración del trabajo. Las seis partes se amplían a un total de 109 crónicas y relatos. Hay fragmentos que oscilan entre la leyenda y la fantasía, por el misterio con que fueron resguardados los acontecimientos allí narrados, que suman treinta tópicos diferentes; el conflicto de los intelectuales contra los políticos incultos, la vida y obra de la poeta Cuquita Morales Trejo, las técnicas de la declamación y la oratoria de los eventos culturales, los conflictos religiosos y cívicos, la música de la época, los poetas y artistas del momento, el teatro que se escenificaba y sus rasgos, las artes plásticas, la gastronomía regional, el Palacio de Gobierno y su mala imagen, la incursión de la masonería en la vida pública y política, la vida y obra de Gregorio Torres Quintero, características de la pesca ribereña, el odio a la cultura por algunos políticos iletrados, la cachondería

sexual y el amor bajo los naranjos, las asociaciones y organismos culturales independientes, el humor y la ironía de los colimenses, los eventos del Teatro Hidalgo, las enfermedades de la región, la corrupción y el saqueo político.

Este último tema está presente en la página 55, donde se narra cómo se construyó el Teatro Hidalgo. Se indica que los alemanes donaron una bellísima luminaria o “araña” que serviría para engalanar el majestuoso edificio, terminado de construir en los tiempos del gobernador Francisco Santacruz. Sin embargo, las autoridades no tuvieron dinero para hacer los pagos de los impuestos aduanales y la “araña” permaneció arrumbada cuatro años en el puerto de Manzanillo. Cuando la trajeron a la ciudad de Colima no tuvieron dónde instalarla y permaneció arrumbada, en el olvido, otros cinco años en el antiguo Palacio, que también estaban construyendo. Pasó el tiempo. Cuando supieron cómo instalarla y tenían con qué: “Un gobierno de uñas largas la hizo perdediza, con el pueril pretexto de su excesivo peso, que según ellos, ponía en peligro la estabilidad de la cubierta”. Lo interesante del libro es ver la cantidad de eventos culturales que se registraban en aquellos años, así como las numerosas organizaciones que para tales fines surgían de vez en cuando. Por ejemplo, estaba la Sociedad Mutualista de Artesanos “Unión y Trabajo”, donde llegó a declamar sus poesías, la maestra Cuquita Morales, quien había aprendido este arte de su profesora María Guadalupe Medina. Se incluye la anécdota del viaje que hizo Cuquita Morales a Ciudad Guzmán, donde ofreció un recital poético. Se incluye el rumor, la anécdota o la leyenda, que de ella aprendió el gusto por la declamación, el maestro Juan José Arreola.

Arpa Guarijío

Colección del Museo Universitario de Artes Populares “Ma. Teresa Pomar”

sala colima

Por Mtro. Abraham Elías López, Arqueomusicólogo*

Sobresale en la colección de instrumentos musicales tradicionales del MUAP un arpa de la cultura Guarijío, de la zona mesa colorada en Sonora. Este tipo de arpa se toca en conjunto con el violín y los ténabaris (son hilos que amarran capullos secos de mariposa, se colocan en las pantorrillas y funcionan como percusión), este conjunto acompaña a cantos y danzas en diversos rituales.

La arpa Guarijío es un instrumento construido con madera ligera, llama la atención simbólicamente sus 33 clavijas para afinar y 33 cuerdas (la edad de Jesucristo), siendo utilizada en ceremonias como el tuburi, donde se danza en honor a la naturaleza el agua, la tierra y a Dios (creador del hombre) representado por la cruz, es decir se mezcla la cosmovisión Guarijío y los símbolos católicos.

“Para los guarijíos su ceremonia principal es la cawapizca, se celebra al principio del ciclo agrícola, normalmente

dura tres noches, en esta celebración participa el maynate (cantador y maestro rezandero), los hombres bailan la Pascola con música de arpa y violín y las mujeres el tuburi, de esta forma aseguran la abundancia de cosechas y la reproducción del mismo grupo”. (Pueblos Indígenas del México Contemporáneo, CDI, 2004).

Las arpas en la historia de la música, son instrumentos de cuerda pulsada que han sido tañidos en diversas culturas alrededor del mundo, sobresalen personajes emblemáticos que las han pulsado como el rey David y Santa Cecilia. A México llegan en la conquista, se tiene la referencia que fue el Maese Pedro un soldado de Cortés que en 1519 trajo la primera arpa, la versatilidad del instrumento hace que cada grupo cultural se apropie y lo incorpore a sus costumbres. Si bien aún es posible escucharla en varias comunidades a lo largo del país, cada vez hay menos personas que las tocan.

Ven al MUAP y conocerás de viva voz las delicias de la organología tradicional de México.

*Área de investigación del MUAP.

El 4 de diciembre de 1932 el Ateneo Colimense celebró su primera sesión -dice el libro-, donde hubo una conferencia del doctor Miguel Galindo, una exposición de pintura del joven Rafael Heredia, una intervención musical en memoria del maestro José Levy Rehims y charlas sobre salud pública. El presidente del Ateneo Colimense era el doctor Miguel Galindo. Dicha organización estaba dividida en varias secciones: científica, literaria, de canto, de piano, de solistas (violín y guitarra), y de pintura.

También se menciona la Sociedad de Aficionados al Arte, donde colaboró Cuquita Morales. Un organismo que desapareció al poco tiempo, tal vez por la indisciplina y los pocos recursos con que se movieron sus integrantes.

Igualmente, son señaladas las organizaciones siguientes: Unión Colimense de Periodistas, Sociedad de Madres de Familia, Comité de Acción Cívica y Representaciones Extranjeras.

Otros intelectuales y artistas mencionados en este libro son Ángela Betancourt (pintora), Maximino Matute y Luis Lepe (violinistas), Carmen Bazán y Manuel Escamilla (pianistas), Amalia Castel y Eva Burgos (cantantes), Santiago G. Barbosa, Rafael L. Macedo, Juan Macedo López, José G. Alcaraz, Agustín Santacruz (literatos), Aniceto Castellanos (divulgación científica y artística).

El título del libro proviene de la segunda parte, que en la página 11 es denominada “Segundo Encuentro”, donde se incluye la crónica titulada “Un arresto de virilidad”. También hay referencias en la página 41, llamada “Retorno a un arresto de virilidad”. En ellas, su autora nos cuenta la mítica hazaña de la poeta Cuquita Morales, quien reunió a numerosas personas afuera del Palacio de Gobierno, frente al jardín Libertad. Protestaron en contra del Reglamento de Cultos que atacaba la libertad religiosa, pero además pedía tres cosas: la

libertad de conciencia, la excarcelación de los legisladores y la renuncia del gobernador. Este acto de virilidad en una mujer, que además se dedicaba a escribir versos, fue un escándalo político y se regó en la capital del país. Hubo disparos, varios muertos y una persecución silenciosa, tenaz, frecuente y mediática, contra la autora intelectual de este hecho.

Un arresto de virilidad es un inquietante libro que nos muestra cómo los intelectuales siempre han estado al pendiente de los deslices y errores políticos. Sobre todo cuando atentan contra los derechos civiles, religiosos y las garantías constitucionales. Un libro lúcido, como las dos novelas de Guillermina Cuevas Peña; Piel de la memoria, Dulce y prehistórico animal. Hablamos pues de un libro inteligente como sus otros textos: Apocryphal blues, Diccionario de Mary Grotos, Del fuego y sus fervores, Pilar o las espirales del tiempo, De ásperos bordes y Los oníricos.

Los Olvidados o el rompimiento del cine clásico en cine-arte

El séptimo arte ha sido una manifestación poderosa desde la antropología visual, cultural y hasta económica en la época del Cine de Oro mexicano. Aún recuerdo de niña cómo cada fin de semana pasaban por el populacho de la televisión abierta películas en blanco y negro. A mi parecer eran tan viejas que valían el interés colectivo de las reuniones familiares. Recientemente leo un artículo donde destaca en Cannes la película Los Olvidados , de Luis Buñuel, 68 años después de su estreno. No es solo el hecho contundente de mostrar a un México roído de los años 50, sino la clara permanencia de violencia que se mueve cada día.

El proceso fílmico de Buñuel muestra claramente el sector vulnerable de la niñez en nuestro amado país, la simbiosis de sobrevivencia solo a base del uso de la ley del más fuerte, usando la insignificancia de los más desprotegidos para mostrarlo de discurso en una pantalla grande.

Los olvidados se ubica como una de las 100 Mejores Películas del Cine Mexicano y parece hasta irreal que en una dimensión opuesta se repita hoy en día en un contexto cultural y social, cada parte del guion escrito por Buñuel.

Cuando Luis Buñuel inició el trabajo de su filme, dicen que bebía a montones para poder hacer un poco más tolerable la jornada de grabaciones. Fue la misma visión personal del director que lo obligó a llevar su testimonio de experiencias en la calle, su observación de las mismas, al guion y al discurso artístico de su película. Recibió fuertes críticas por parte de la sociedad en ese momento, ya que no se limitó a mostrar escenas de niños asesinando a otros niños; un cuerpo cayendo por una colina para ser ocultado en un basurero; escenas de abusos; en una más surrealista, enfoca la mirada de un niño que directamente veía la cámara como en protesta del sueño no hecho realidad.

La voz consciente del gran Buñuel abrió brecha dentro del tan conocido cine clásico para dar puente al cine realista y, por supuesto, al cine-arte, logrando un discurso profundo, desvelando la semiótica, iconología, la sociología e historia de los niños en situación de calle. Son escasas las

películas que gracias a su mensaje pueden traspasar fronteras dejando en la “socializada” especie humana, un rompimiento de paradigmas. Tristemente, como todo artista, no puede hacer una separación de tanta crudez, Buñuel muere víctima de una cirrosis hepática fulminante. Al final de sus días reconoció que de toda su filmografía, Los Olvidados siempre sería su máximo orgullo.

“La libertad total no existe, yo jamás he sido libre, yo soy libre cuando cierro mis ojos y estoy conmigo mismo sin que sepa que ya estoy viejo. El sistema de inconformidad es esa tendencia a romperse la cabeza por recuperar la propia libertad, lo que es imposible es por tanto una inconformidad permanente de la realidad exterior”.

La tradición clásica del pensamiento científico desde Ruy Pérez Tamayo

Fue hace más de dos décadas que la obra ¿Existe el método científico?, fue publicada por Fondo de Cultura Económica en México. A primera vista, parece tratarse de un texto con principios de retórica y subjetividades, sin embargo, las más de trescientas páginas son un viaje más allá de los que consideramos los fundadores de la ciencia como Newton y Galilei, partiendo de la herencia de Platón y Aristóteles. Hecho que de entrada exhorta, una vez más, a reconocer a la filosofía como piedra angular sin importar la complejidad gnoseológica actual.

Pérez Tamayo, reflexiona sobre la importancia de la tradición clásica en los orígenes del método científico, ya que sus términos filosóficos, y ejercicios como los experimentados en los ateneos, fueron los cimientos cognitivos y operativos del hombre para poder comprender e interpretar la naturaleza. Ruy destaca en los griegos, como sustancial el momento en que reconocen la necesidad de plantear preguntas axiales para no solo contemplar, sino más bien, construir la realidad.

Partiendo de la lógica del autor, las propuestas revolucionarias de la ciencia no podrían ser entendidas y aplicadas sin la comprensión e inclusive contemplación del universo y el ser. Antes del surgimiento de la ciencia, la construcción del conocimiento se encontraba dominado por la filosofía. Descartes, por ejemplo, sentó las bases del racionalismo y con ello, incitó a reconocer que la conciencia incluía subjetividades humanas que operaban como catalizadores del conocimiento.

Antes de Descartes, el movimiento escolástico había posicionado a la filosofía íntima e individual como una forma de escuela intelectual, hasta que los postulados de Descartes fortalecieron concepciones metafísicas que permitieron que ilustrados como Isaac Newton, desarrollaran métodos deductivos-inductivos para la comprensión del mundo. Newton, elaboró una metáfora en la que precisaba que tanto las matemáticas como los cuestionamientos del

Fuente/ periodicocorreo.com.mx

ser tenían como precedentes las reflexiones griegas.

Por otro lado, Ruy Pérez Tamayo dice que el siglo XVIII, visto como una época de avatares sociales, económicos y políticos, transformó la vida, empezando de forma particular por Europa. La Ilustración fue decisiva para destruir dogmas religiosos, mientras que la Revolución Industrial creó nuevas reflexiones y en consecuencia una atmósfera de lo intelectual debía mantener cercanía con lo científico.

Sumado a lo anterior, está el positivismo francés y su marcado auge en el siglo XIX. Exponentes como Auguste Comte y Poincaré, redimensionaron a la ciencia al sostener que no se trata de postulados arbitrarios o percepciones, sino de postulados sostenidos en observaciones y experimentos. Esto apunta a que la filosofía ha sido fundamental en la evolución, complejidad y construcción del pensamiento

y reconoce también que la aunque la ciencia es uno de los pilares fundacionales de la existencia humana, su proceder no está cerca de un camino lineal o plano.

De hecho es necesario subrayar que no solamente ha habido una evolución tecnocientífica, ello también incluye la reformulación de metodología que responde no solo al contexto, sino también a su relación con la dialéctica.

Considero que el mensaje de la obra de Ruy es enfatizar que si los orígenes de la ciencia provienen de la naturaleza primigenia del hombre, lo que hoy denominamos científico, es apenas la antesala de futuras ideas, discusiones, hallazgos e inclusive objetos de estudio.

* Alumna de la Maestría en Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina en la U de C.

Creación

Disculpe, este pantalón no tiene bolsillos

Encontrar ropa con bolsillos utilizables en la ropa de mujer suele ser frustrante, ya que la mayoría tiene bolsillos falsos o demasiado minúsculos. Los hombres poco problema tienen con esto, ya que su ropa suele tener espacios lo suficientemente amplios para meter la cartera y el celular, sin embargo, las mujeres se han quejado sobre esta insuficiencia por más de un siglo.

Los bolsillos, más que pantalones, más que corbatas, más que calzones, es la gran división de género en la ropa. En la época medieval tanto hombres como mujeres usaban bolsas que se ataban a la cintura o colgadas de los cinturones. Las cuales poco a poco los fueron escondiendo debajo de sus chaquetas y enaguas debido a los ladrones.

A finales del siglo XVII, los bolsillos se volvieron parte de la ropa de hombre, cosida permanentemente en abrigos, chalecos y pantalones; sin embargo, los bolsillos de las mujeres eran totalmente inexistentes. Al carecer de esta herramienta, las mujeres continuaron escondiendo sus bolsillos atados que se volvieron bolsas grandes, escondidos bajo sus enaguas y alforjas. En éstas cabía de todo: kits de costura, alimentos, llaves, gafas, relojes, entre otras cosas.

La Revolución Francesa lo cambió todo. El fin del siglo XVIII susurró moderación, las faldas se acercaron al cuerpo, la cintura natural se movió hacia arriba y la silueta se redujo a una columna delgada. Este diseño neoclásico no tenía espacio para bolsillos, pero las mujeres todavía debían cargar sus pertenencias. El retículo, un pequeño bolso decorado, nació.

Como señala Rachel Lubitz en Mic, el tamaño del retículo era inversamente proporcional al estatus de la mujer que lo llevaba: era tan pequeño que en él no cabía dinero, y era sabido que las mujeres no debían meterse en asuntos financieros. “Las frustraciones y limitaciones del acceso de las mujeres al dinero y a la propiedad

se reflejaban en el tamaño restringido de sus bolsos”, escribió Burman.

Paul Johnson, en The Spectator, en el año 2011 dijo lo siguiente: “Los hombres tienen bolsillos para guardar cosas, las mujeres para decoración”. En otras palabras, la ropa de hombre está diseñada para ser útil, la ropa de mujer diseñada para mostrar su belleza. No es sorprendente saber que los bolsillos, o la falta de ellos, refuerzan las ideas sexistas. “Los hombres están ocupados haciendo cosas; Las mujeres están ocupadas siendo miradas. ¿Quién necesita bolsillos?”

Este análisis resultaría demasiado sencillo; no es para decir que esta diferencia no es sexista, sino que más que sexista, es político. La Revolución Francesa fue una época de desafíos, nociones de propiedad y privacidad. Los bolsillos de las mujeres eran espacios privados que usaban al aire libre con libertad, y durante un tiempo revolucionario esta libertad era considerada aterradora. Cuanto menos pudieran llevar las mujeres, menos libertad tenían. Entonces se vieron forzadas a esconder sus bolsas debajo de las prendas y de esta manera se limitaba su capacidad para transcurrir por los espacios públicos o viajar sin compañía.

Durante la Primera Guerra Mundial las mujeres fueron forzadas a trabajar en fábricas debido a que los hombres estaban en guerra, y esto las llevó a comenzar a usar overol. Después de la Segunda Guerra

Mundial, los pantalones se popularizaron entre las clases privilegiadas, pero el tamaño de los bolsillos se redujo o quedó completamente eliminada: ya que añadían volumen a áreas que las mujeres debían “disimular” para mantener su figura.

Si bien, durante los años 70 y 80 la ropa “masculina” estuvo de moda y esto significó el regreso de los bolsillos grandes, los 90 trajeron consigo el culto a los bolsos de diseñador: coloridos y distintos en formas. Más tarde, en el siglo XXI, con la moda de los pantalones a la cadera fue imposible añadirles bolsillos.

Han pasado varios siglos y, sin embargo, esta idea machista de que “llevar el dinero le corresponde solamente a los hombres”, mientras que las mujeres “sólo deben verse bonitas y deseables”, sigue reflejándose en nuestra vestimenta. Una vez más, la apariencia se prioriza encima de la practicidad.

Hoy en día, los bolsillos de las mujeres siguen siendo 48% más cortos y 6.5% más angostos que los de los hombres, reveló un estudio publicado en The Pudding. Así, los bolsillos se han convertido en una muestra de que el sexismo afecta incluso en la manera en la que transportamos nuestras pertenencias.

* Estudiante del Bachillerato Número 1.

En busca de los primeros pobladores en el Valle de Colima

n tiempos recientes nos hemos acercado a nuevas técnicas y tecnologías que cada día más encuentran, no sólo una aplicación arqueológica, sino también la consolidación de su uso y eficacia. Es así como los discursos interpretativos se pueden, cada vez más, ir acercando a la realidad de los eventos arqueológicos estudiados, una realidad que si bien sabemos que no descifraremos en su totalidad, tiene hoy en día más posibilidades de acercarse a ser explicada de manera más objetiva. Estas formas de trabajo cada vez más consolidadas no son una realidad en todas las regiones que investiga nuestra disciplina en el espacio que ocupa el actual estado de Colima, han tenido una investigación marcada por una marginalidad propiciada y evidenciada en diversos factores, como su ubicación alejada del centro del país, a nivel institucional. Este es el caso de los trabajos enfocados a conocer e investigar el origen del hombre sedentario y los desarrollos culturales que alcanzó durante el periodo Formativo en la subregión del Valle de Colima, momento histórico que está asociado a las tradiciones cerámicas conocidas como fases Capacha y Ortices. Hasta ahora el discurso que se ha mantenido es que el periodo Formativo en Colima está compuesto por dos fases, las cuales sí tienen continuidad entre ambas, siendo la primera la fase Capacha, con una cronología de 1500 a 500 a.C. y la segunda la fase Ortices, con una cronología de 500 a.C. a 100 d.C. Estos periodos de duración de cada fase están estipulados a partir de una datación absoluta en el caso Capacha, y de tres en el caso de Ortices, pero sobre todo basados en las comparaciones cerámicas estilísticas con otras regiones cercanas.

A partir de los trabajos recientes, hemos podido obtener algunos datos fiables que nos han generado la necesidad de revisar las interpretaciones dadas desde el último cuarto del siglo pasado y que siguen utilizándose en las explicaciones de ésta y otras áreas circundantes. De la misma manera nos planteamos responder si Capacha y Ortices son realmente fases, y si efectivamente no existe relación entre ambas, como siempre se ha considerado, o bien si existe contemporaneidad o continuidad entre ambas, como parecen indicar los datos de 14C actuales y la transición de formas cerámicas de una fase a otra como se ha venido observando. En ambos casos debemos trabajar sobre los aspectos que pudieron influir en las dos fases, por una parte, la discontinuidad de ocupación, es decir, los pocos asentamientos Capacha hasta ahora registrados que se ha venido atribuyendo a la naturaleza volcánica del valle de Colima, con lo cual el análisis de los eventos históricos del volcán de Fuego será un punto clave para entender el desarrollo humano en la región. Un desarrollo humano que parece haber iniciado con pueblos agrícolas asociados a cerámicas características de la denominada fase Capacha; sin embargo, será importante poder determinar esta transición del Arcaico al Formativo en el área, si es que ésta se

dio, o en su defecto, saber cuáles fueron los procesos para la existencia de la agricultura temprana en la región. Ver si, efectivamente, con Capacha inició la cerámica, la agricultura y la vida sedentaria en el valle de Colima, pero también de donde surgió y hacia donde derivó.

Los primeros pobladores con una vida sedentaria en el valle de Colima se muestran con un pleno conocimiento de su entorno geográfico, cuyo patrón de asentamiento semidisperso privilegia las fuentes hidrológicas para su establecimiento y producción agrícola, existen ya especialistas en actividades artesanales, pues elaboraban herramientas y objetos ornamentales y recreativos, su trabajo manifiesta un avanzado manejo en las técnicas de pulido y abrasión que implicaba un constate desgaste de la piedra. Practicaron intercambio de materias primas con otras regiones, lo cual nos habla de movilidad social, mostrando la capacidad de extender relaciones con otros grupos. La producción alfarera que desarrollaron implicó el uso de minerales para lograr las tonalidades y decoración de las vasijas, estandarización de los recipientes, representaciones iconográficas de las que sobresale un diseño radial en alusión al sol, además de una amplia gama de formas entre las que se encuentran vasijas zoomorfas, cuencos y platos.

La ilustración nos muestra un contexto funerario de la fase Capacha durante su exploración.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook