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Número 373

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CONTENIDO

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La danza folklórica mexicana: herencia, valor e identidad por Alejandra Balleza Casillas

¿Amar la trama o el desenlace? por Karina Ortiz Bonales

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Letronauta por Wilberto Palomares

6 Voy a poder recuperarme por Nadia Contreras

El ser profesor y los retos actuales del desempeño docente por José Manuel Ruiz Calleja

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CompagInah por Rafael Platas Ruiz

Las opiniones firmadas por sus autores no son responsabilidad de quienes editan este semanario ni de la U de C.

DIRECTORIO

M.A. José Eduardo Hernández Nava Rector

Christian J. Torres Ortíz Zermeño Secretario general

Vianey Amezcua Barajas Coordinadora general de Comunicación Social

Jorge Vega Aguayo Director general de Información

El Comentario Semanal

José Ferruzca González Director del periódico El Comentario

Yadira Elizabeth Ávalos Rojas Coordinadora de edición

Brenda Rosales Peña Información y corrección

Ma. Guadalupe Venegas Peregrina Diseño

e-mail:comentariosemanal@gmail.com

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Fuente/ pinterest.fr
Fotografía/ Andrea Valencia

La danza folklórica mexicana: herencia, valor e identidad

Texto y fotos/ Alejandra Balleza Casillas*

La migración hoy en día es una constante que se vive en todas las culturas y sociedades. Vivir fuera y lejos de la patria implica grandes retos, esfuerzos y desafíos. La cantidad de mexicanos que salen a radicar al extranjero es significativa. Los motivos de la migración son diversos: el deseo de ampliar la formación académica, realizar un intercambio y/o una práctica profesional, la búsqueda de oportunidades laborales y también por motivos personales: formar una familia bicultural.

Según datos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), las comunidades de mexicanos fuera del país se concentran en países destino como Estados Unidos, Canadá, España y en cuarto sitio Alemania. La población de mexicanos radicados en territorio alemán ha aumentado en los últimos años. Se dice que asciende a unos 25 mil distribuidos en los 16 estados federados que conforman la republica alemana.

Sin lugar a dudas, uno de los retos más grandes a los que un migrante se enfrenta -además de aprender el idioma, mediar con el clima, aprender a convivir con la idiosincracia de la sociedad nueva a la que llega- es la necesidad de encontrar la manera de no desvincularse de su origen y

buscar preservar su identidad y para ello la práctica del uso y costumbres juega un papel predominante. Con los años, en Alemania se han creado sólidas asociaciones y grupos diversos que buscan promover el vínculo con México y Alemania desde las más diversas índoles.

En Berlín, por ejemplo, unas de esas agrupaciones la Red Global MX Capítulo Alemania (Red de Talentos Mexicanos en Alemania), la Sociedad Mexicana Alemana Berlín, Am@arte dedican sus esfuerzos para aglutinar a la comunidad mexicana y amigos de México organizando actividades para promover el intercambio y las relaciones culturales, académicas, de investigación, económicas, entre los dos países. En ese tenor y aprovechando la visita por Berlín de la maestra Zoraida Cruz Andrade, especialista en danza, profesora y bailarina activa de la compañía del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, se llevó a cabo la charla y muestra dancística: “La danza folklórica mexicana. Herencia, valor e identidad”.

Ante un auditorio lleno, la artista colimense ataviada con el vistoso y atractivo traje típico colimote de Lupita, dio una exposición detallada de conceptos y bases del folklor. Con una introducción de la evolución de las manifestaciones dancísticas a través del tiempo, desde la época precolombina hasta la actualidad. Hizo mención sobre las

concepciones del pueblo precolombino, la influencia de los españoles, así como las expresiones musicales y dancísticas de influencia negra, emergentes en la época de la Colonia; la visión de la danza y la música, sus características en nuestra región y su escenificación partiendo de la investigación en vestigios plásticos y literarios.

“Como parte de la filosofía en la que trabajamos como familia del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima -dijo-, apreciamos tres áreas importantes en el desarrollo del ser humano a partir de las cuales el niño o joven se define: la familia, el contexto social y la escuela. En ellas, están implícitas las expresiones, costumbres y valores culturales a los cuáles buscamos reconocer a través de la práctica dancística folklórica, y a partir de las cuales se busca que el individuo se desarrolle de manera consciente e integral, partiendo siempre de la valorización de su propia capacidad humana y social”.

Zoraida Cruz en su exposición comento que “la formación artística es el primer acercamiento a la conciencia del ser humano, sus sentimientos, sensaciones y gustos, aunado al conocimiento de su entorno cultural. En ese fortalecimiento de su identidad a través de las manifestaciones culturales, también se tiene la oportunidad de intercambiar saberes culturales que representan una propia aportación hacia nuestra sociedad y al exterior. La

Cultura

danza es también expresión, creación, identificación y proyección de un gran valor cultural en el que el artista se convierte en el protagonista impulsor de una visión global hacia sus raíces”.

La artista mencionó que “como artistas formadores de niños y jóvenes en éste ámbito, nos ocupa la construcción de seres humanos integrales con habilidades, conocimiento y capacidad para interpretar la danza folklórica escénica, sin menospreciar los géneros dancísticos que complementan y enriquecen su lenguaje corporal-artístico y sobretodo con valorización hacia su sociedad cultural”.

Zoraida Cruz Andrade abundó sobre el origen de la conformación del Ballet Folklórico Infantil de la Universidad de Colima, semillero de talentos y futuros bailarines de la compañía juvenil y posteriormente la oficial. Relató que fue por el año 2007 cuando el maestro Rafael Zamarripa, director fundador, artista y coreógrafo llevaba a su cargo el proyecto para impartir danza en las escuelas primarias de Colima, auspiciado por la Secretaría de Educación y la propia Universidad, en el que se atendieron a 62 escuelas en los diferentes municipios del estado de Colima.

En cada escuela se impartía la danza como materia y se formó un grupo folklórico representativo, el cual era dirigido por un egresado de la escuela de danza del IUBA. Durante el año escolar se realizaban dos encuentros donde se compartía la práctica dancística entre los niños y se privilegiaba el intercambio de conocimientos entre los maestros y alumnos. Varios años con ese ejercicio trajo a la luz muchos talentos que debían ser atendidos y acompañados. Es así como nace en verano de 2008 la primera convocatoria para formar el Ballet Folklórico Infantil de Colima, hoy Ballet Folklórico Infantil de la U de C.

Luego de la exposición que ofreció la bailarina, se dio paso a un espacio de preguntas y respuestas. Cabe señalar que el público asistente era de diverso origen: mexicanos, latinoamericanos y también alemanes interesados en la cultura y arte mexicano. La charla generó inquietudes en diversos temas. Ante las preguntas de varias madres y maestras de folklor mexicano por saber cómo inducir a los niños a la danza, la maestra respondió que la introducción de la danza folklórica hacia la niñez es a través del juego, actividades lúdicas que le permitan al niño conocer de su contexto y que a su vez desarrollen capacidades expresivas necesarias para la posterior interpretación de

la danza. De igual manera, las actividades le permiten interactuar entre ellos a manera de juego, conocerse, desarrollarse socialmente y encaminarlos al entrenamiento dancístico posteriormente; una vez que conoce su cuerpo, el niño o el joven puede ir desarrollando el entendimiento del mismo dentro del lenguaje dancístico.

Entre los asistentes surgió la inquietud de escuchar alguna anécdota que Zoraida quisiera compartir y ella eligió una vivida en Francia durante una de las giras del Ballet Folklórico de la U de C en 2008, en el marco del Festival Internacional de Confolens. “La experiencia de representar a nuestro país en el festival internacional de folklor más importante de Europa en su 50 aniversario, fue increíble porque estaban los mejores grupos de su historia se citaron para conmemorarlo, era mucha responsabilidad. Al ver que las condiciones climáticas obligaron a suspender la luz y el sonido del espectáculo, nuestro espíritu cobró más fuerza para interpretar nuestro arte. La música de nuestros pies combinado con la adrenalina del momento nos hizo elevar ‘La Culebra’ al máximo de emoción, el orgullo por interpretarla se sentía en cada faldeo y sombreraso en el escenario mojado. El orgullo de ser mexicanos se impuso en ese momento”.

Al finalizar el conversatorio, los asistentes pudieron apreciar dos muestras del arte y folklor mexicano interpretado por la maestra Cruz Andrade: “El son de la iguana”, característico del estado de Colima, y una pieza inspirada en la Virgen de Guadalupe, aportación coreográfica de la artista. Con ello, la música, el zapateado y los movimientos corporales dejaron de manifiesto que la identidad se fortalece cuando los usos y costumbres de un país se traducen en prácticas culturales como la danza, la música y el juego en el caso de los niños.

La velada resultó ser un espacio para la reflexión, el intercambio de ideas y también un espacio para el reconocimiento de los valores que forman parte de la identidad de un mexicano. Las familias biculturales pudieron escuchar la experiencia y conceptos para inculcar a los niños mexicanos nacidos en Alemania, los valores de la música, los bailes, la indumentaria o vestimenta que a través de años han evolucionado en México. Las generaciones mexicanas en el extranjero se han dado a la tarea de evitar que su identidad se diluya en el mundo global, pues al final la identidad es algo que otorga certidumbre a un migrante lejos de su tierra donde nació.

*Licenciada en Comunicación Social por la Universidad de Colima, gestora cultural y coordinadora de Industrias creativas de la Red Global MX Capítulo Alemania.

Letronauta

Bastardos de ceniza

Como si la vieja montaña

Tuviera ojos

Que ven más allá de la carne.

Como si nos conociera

Por la edad de nuestras almas

Que vagan entre rocas.

Como si su espíritu de fuego

Fuese nuestro hermano

Y la montaña misma nuestra madre

Que siempre nos observa.

Y entonces una noche,

Cualquier noche,

Se parte en dos con un estruendo.

La tierra bajo nuestros pies se mueve.

El aire se incendia.

Un naranja resplandor aparece, Allá en el norte,

En lo alto de la montaña

Esa que a veces ruge,

A veces ronca,

A veces sólo ve pasar

La vida de los hombres.

Encarreradas vienen rocas

Rojas, Vivas, De fuego,

Pareciera que aplastarán al pueblo

Pero caen al río y lo incendian.

Ahora el agua es fuego,

Ahora el río es fuego,

Nuestra madre ha despertado

Y ahora el río es de fuego.

Voy a poder recuperarme

GEORGE SAND seudónimo de Aurore Dupin (1804-1876). Frecuentemente vestida de hombre, de una belleza morena y muy latina, se diría que el romántico propósito juvenil de esta mujer era ser una Byron femenina, una dandy (dandy era un término de uso exclusivamente masculino) y alguien, en suma, que quiso —contra los prejuicios de la época, contra la vetustez de las normas— edificar su propia vida. Ser ella. murió el 8 de junio, a las diez de la mañana, en su mansión de Nohant, en su propia habitación. 1

NO SÉ con exactitud el significado de la belleza

Aderezar el cutis para que después alguien más se ocupe de los senos y el sexo

Yo era muy sana y durante mi niñez prometía ser muy hermosa

No cumplí la promesa Tal vez yo tuve la culpa de eso

A la edad en que la belleza florece me pasaba las noches escribiendo y leyendo

Sin ningún plan dejaba satisfecho a ese otro devorador.

MOVERME DEL LUGAR donde estoy bien.

Buscar nuevas fatigas salir de mi mal para caer en otros males

En cambio sería dulce irse de aquí todavía amada en guerra con nadie

Es un poco estúpido

Juegos artificiales en mitad del cielo

Una columna de actos rotos que hipnotizan.

Con extracto de una carta de Sand a Flaubert, fechada en Nohant, el 8 de febrero de 1867.

EL DOBLE destino de morirse siempre de espaldas dividiendo el aire

Esta vida y la otra para romperse el cuello. 3

«NACÍ el año del coronamiento de Napoleón, el año XII de la República Francesa, en 1804. Mi nombre no es María Aurora de Sajonia, marquesa de Dudevant, como afirman varios de mis biógrafos, sino María Amantina Lucila Aurora Dupin; y mi marido, Francisco Dudevant, no tiene título alguno de nobleza. Sólo ha sido subteniente de infantería y no tenía más de veintisiete años cuando me casé con él. Convirtiéndolo en un viejo coronel del Imperio, lo han confundido con M. Delmare, personaje de una de mis novelas».

ABRIR CAJONES como cartas

En el acto de la verdad aprendo mi nombre

Soy yo misma Nací en París el 4 de junio de 1804

Tengo el intestino destemplando

A través de las ventanas veo el lugar adyacente de los féretros.

Con anotaciones acerca de la muerte de su padre.

Seudónimo de Aurore Dupin (baronesa Dudevant; París, 1804-Nohant, 1876).

Voy a poder recuperarme

TIENDAS LUJOSAS rostros totalmente blancos entre las luces del sol o su ausencia

En contraste la cama se escabulle en arenas movedizas Es la repetición del cuerpo camuflado cuerpo-niebla

Soy la que no vuelve la cara y queda atrapada en un paño sucio.

UNA CONTRACCIÓN o un sueño cuando Leontina cae por la escalera

Un paso o dos y el abismo se inclina

Las paredes son un mundo muy hermoso alejan las cosas y acercan el cuerpo rebotante. 4

EN EL JUEGO de los disfraces un dormán con botones de oro un abrigo blanco de pieles un pantalón amarillo con adornos y bordados

Un hombre.

4

En el mes de septiembre de 1828 nació, en Nohant, mi hija Solange. El médico llegó cuando yo ya dormía y mi hija estaba muy bien arreglada dentro de sus atavíos de recién nacida. Yo había deseado mucho tener una hija, y, sin embargo, estaba intranquila porque la niñita había nacido antes de tiempo a consecuencia de un susto que experimenté la noche antes. Mi sobrinita Leontina había tenido una pesadilla y gritó tanto llamando a su madre, que yo creí que se había matado al caer por la escalera.

— ¿ES CIERTO QUE TIENE la intención de imprimir libros? — Si, señora.

— ¡Vaya! ¡Qué idea tan extraña! — Si, señora.

— Es algo bello y bueno; pero espero que su nombre no figure sobre las tapas de los libros impresos. — ¡Oh!, nada de eso, señora, no se preocupe. Si por mi nombre debo ahogar mis entrañas, déjeme decirle que vivo en eterna concepción. Verá, ese nuevo ser es amable y prolífico con la escritura. Ni yo tengo idea de cuánto ha avanzado. Usted no se preocupe 5.

LA FIEBRE TIENE EL OLOR a pájaro muerto. Es el olor de tu abuela cuando le fue imposible cerrar la boca; había llegado al jardín de los que parten. Mastica el cuerpo, acorta la distancia de lo que está inmóvil o temblando. La lectura del termómetro: 40,5 grados Celsius. Tu mirada da vueltas o es el espejo que gira la mancha. ¿Es una mancha o el ojo con glaucoma de mi padre? El exceso de temperatura les da a las llagas un olor a podrido.

«Dios mío, muerte, muerte»

LO ESENCIAL de la muerte es ir cayendo al espacio modelado por la niebla

No es tropezar con la sombra sino caer al mismo tiempo que la casa de cristal se desmorona sobre el féretro.

El cuerpo cae y choca como cualquier otro en el piso.

[EL ESTADO DE GEORGE SAND se agravó el día 31 de mayo como consecuencia de la ingesta de un purgante —aceite de ricino y jarabe de almendras— que le había recetado el joven facultativo de La Châtre, el doctor Marc Chabenat. Sin efectos positivos. Pero sí con dolores y vómitos. Sus gritos se oían desde el fondo del jardín.] 6

Sand se dirige a su suegra, la baronesa de Dudevant, quien aseguraba que al firmar libros con su nombre, su reputación se vería dañada. El poema es una ironía. Sand y otras escritoras de su siglo se construyeron, para tranquilizar a la sociedad conservadora que las vigilaba de cerca, un alias metafórico, socialmente aceptable y de tintes virilizantes −o al menos neutro desde un punto de vista genérico− que les sirviese para eludir las marcas de una sexualidad que había de condicionar negativamente el proceso de lectura. “El seudónimo masculino y la androginización de la mujer escritora (PDF).

Perrot, Michelle. Historia de las alcobas; trad. de Ernesto Junquera. [Versión electrónica].

La narcoliteratura, el ArtNarcó y otras estéticas del narcotráfico

Lo narco no es precisamente, el narco. Lo narco es lo que sobre el narco se imagina. Lo narco es la representación social reconstruida a partir de la emanación de sentido en torno de usos, costumbres, ritos y prácticas de los que comercian con drogas ilegales. Hugo Méndez Fierros

Apartir de los años ochenta, cuando el narcotráfico en México comenzó a tomar mayor fuerza en distintos territorios, no sólo del país, sino con vínculos exteriores como en el caso de Colombia y Estados Unidos, se comenzaron a hacer visibles distintas producciones artísticas y arquitectónicas a la que se les agregó el prefijo narco , que hacen referencia a aquello a lo que se le imprime o se relaciona con una visión del mundo o la necesidad de contar sobre la vida de los narcotraficantes.

En la presentación de la novela Nombre de perro , en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en el año 2012, el escritor Élmer Mendoza habló de su oficio y del nombramiento que se le había dado como “padre de la narcoliteratura”. Enfatizó en la ‘valentía’ que debía tener una persona para atreverse a escribir sobre el narco y se refirió a la narcoliteratura como ‘una estética de la violencia’, que se estaba manifestando también en otras artes. Por tal razón, no es de extrañar que el prefijo narco se haya acuñado para nombrar esas distintas expresiones que conforman la ‘estética’ de la que habla Élmer.

Actualmente, cuando se habla de dichas manifestaciones, es común que se tenga una acepción negativa al respecto, evidentemente no se puede ocultar la influencia que han llegado a tener los narcocorridos y las narcoseries en la

identidad, principalmente, de los jóvenes; sin embargo, existen otros casos como lo es la narcoliteratura de ficción, que se ha confundido también con libros que documentan la temática del narcotráfico. Existe una necesidad por saber diferenciar entro lo narco y el narco para romper con los prejuicios que se tienen al respecto, por ello en este artículo nos referiremos a la ficción y otras manifestaciones que se han suscitado a partir de este fenómeno que aqueja a nuestro país: México, es decir, a lo narco.

I La narcoliteratura

La narcoliteratura es en México, lo que la novela del sicariato es para Colombia. No existe una definición etimológica o de diccionario que nos ayude a decir qué es exactamente. Para la revista Tierra Adentro, Geney Beltrán Félix, ex coordinador nacional de literatura del INBA, y Orfa Alarcón,

autora de Perra brava y Loba , opinaron al respecto de este término. Geney se centra en la “narconovela” y la forma, dice que (aún) no existe, que debe haber primero una revolución en sus formas narrativas al nivel de Pedro Páramo , para que esto se convierta en algo novedoso. Para Orfa, se trata de una forma de documentar lo que el periodismo no puede hacer sin que implique riesgos: Se recurre a la literatura para poder hablar de los otros, preservando una memoria que mancha pero debe mencionarse. Se perpetúa no para perdonar, justificar ni aceptar. Se habla, se escribe, se muestra para lidiar con aquello. Con aquellos. […] De eso sí podemos conversar. La ficción nos ayuda a entender que aquellos no son tan lejanos, que los otros no son tan aquellos.

Contrastando las opiniones de ambos autores, es posible decir que lo que hace a la narcoliteratura es el tema, no tanto la forma, por ello en nuestro país se habla de ‘jefes’ y en Colombia de ‘sicarios’, quizás su mayor referente dentro del mundo del narco es Pablo Escobar, mientras que en territorio mexicano han trascendido diversas figuras que se enmarcan dentro del necroempoderamiento que define Sayak Valencia como “los procesos que transforman contextos y/o situaciones de vulnerabilidad y/o subalternidad en posibilidad de acción y autopoder, pero que los reconfiguran desde prácticas distópicas y autoafirmación perversa lograda por medio de prácticas violentas” (2010: 205206).

Entre los libros que destacan dentro de esto que podríamos llamar “corriente”, se encuentran los que conforman la serie del detective Edgar “el Zurdo” Medieta, de Élmer Mendoza; Fiesta en la madriguera , de Juan Pablo Villalobos; La Reina del Sur , de Arturo Pérez-Reverte; Trabajos del reino , de Yuri Herrera; Perra brava , de Orfa Alarcón y Mi nombre es Casablanca , de Juan José Rodríguez.

II Los narcocorridos

Así como se ha confundido la narcoliteratura de ficción con la documental, algo similar ocurre con los corridos y los narcocorridos, estos últimos también encasillados dentro de la denominación Movimiento alterado (o ma), que surge en Sinaloa, en el año 2008, y que se caracteriza por acelerar: la marcha sobre la línea violenta que llevaban los corridos pesados, dando pie a los llamados “corridos enfermos”. Sus mensajes tomaron tonos intimidatorios y concretos, así como sus descripciones hicieron alusión al placer de matar, cercenar y torturar. El ma aglutinó a narcocorridos, corridos pesados y corridos enfermos echando mano, ocasionalmente, de groserías en sus letras. […] utilizó los corridos para enviar mensajes en todas las direcciones. Visibilizaron de forma explícita al remitente y al destinatario, usaron todos los tonos y lenguajes, tocaron los temas que quisieron, han hablado sin ningún límite. (Ramírez, 2012: 204-205).

De la tradición corridística surgida desde la Revolución mexicana, se ha estudiado la forma y el fondo, uno de los mayores

III El Art Narcó

estudiosos es Vicente T. Mendoza. Las letras de los corridos tienen una peculiaridad que hasta Juan José Arreola escribió un cuento que hace alusión a ello, integrado en su libro Confabulario . Se trata pues, de las historias donde se resalta la valentía de los hombres, sus competencias por la mujer más bonita; versos compuestos de ocho sílabas y un saludo al iniciar la canción y una despedida al terminar.

En los narcocorridos, como hemos advertido ya, es diferente, no hay una forma establecida, las letras mitifican al personaje a través de halagos y mostrándolo como un consumidor de drogas, mujeres y alcohol, además de la presunción de vestimentas, autos y armas lujosas. Es por ello que se les ha criticado, sus producciones audiovisuales y las narcoseries han influido en las modas,

la mayoría están basadas en estereotipos y, a diferencia de la narcoliteratura, es más probable que éstas impacten con mayor magnitud, puesto que se acercan al público a través de distintos medios de comunicación, como la televisión, que tienen a su favor la representación gráfica.

A pesar de su polémica, debe estudiarse también la perspectiva social. No es que los narcocorridos hayan generado la violencia actual, sino que pueden ser considerados como una representación de la sociedad, se trata, en palabras de Juan Carlos Ramírez-Pimienta, de “una manifestación cantada y contada de un marco de violencia y desasosiego que priva el país” (2011: 21), por tal razón, el mismo Juan Carlos menciona que es mejor estudiarlos, que demonizarlos.

Desde una perspectiva simbólica, la casa simboliza el cuerpo y esto, dentro del narcotráfico, no es la excepción. El Art Narcó o la narcoarquitectura se trata de aquellas construcciones arquitectónicas que fueron diseñadas para complacer a los narcotraficantes, se incluyen haciendas, mansiones, casas y hasta tumbas y mausoleos donde yacen los restos de estos personajes. De acuerdo con Edna Córdoba, estas propiedades se caracterizan por la presencia de: altares de mármol, las columnas recubiertas de metales semipreciosos y las ventanas de vidrios polarizados. En sus propiedades, que fueron construidas con el objetivo de hacerlos sentir como emperadores,

Literatura

había columnas dóricas, réplicas a monumentos, ornamentación barroca y altillos como los de las casas de los suburbios norteamericanos. Los narcos no tenían argumentos estéticos, pero eran antojadizos. El exceso de ornamento en sus propiedades es un signo del deseo de derroche impulsado por la adquisición repentina de una fortuna descomunal. (2014).

Entre las propiedades que más se han documentado, se encuentra la Hacienda Nápoles, de Pablo Escobar, que años más tarde se convirtió en un zoológico. Asimismo, en Sinaloa se hace referencia al Panteón Jardines del Humaya como la ‘última morada de los narcos’, en donde se encuentran enterrados Ignacio Coronel, “El Nacho”, Arturo Beltrán Leyva, el “Jefe de Jefes”, y el jefe de sicarios del Cártel de Sinaloa Gonzalo Araujo. La fama de este panteón deviene desde la década de los 80, cuando fue enterrado uno de los más

IV. Narco chic

El Art Narcó y el narco chic, son los términos con la adhesión de la palabra narco que menos se conocen, quizás porque no se sabe que las estéticas de la violencia tienen nombre. El narco chic o narco fashion, se trata de “un estilo de vestir […] otra manifestación de la narcocultura que está impactando a la sociedad actual” [Traducción] (Miller, 2014: 563). Según J. Mitchell Miller, el estilo se le asocia al cártel de Los Zetas, puesto que se caracteriza por armas, calaveras, la figura de la Santa Muerte y otros elementos emblemáticos de las cultura del narco, asimismo, menciona que es utilizado con mayor frecuencia entre los jóvenes de Latinoamérica.

Un caso peculiar es el que suscitó cuando salieron a la luz las fotografías de la reunión del Chapo con la actriz mexicana Kate del Castillo y Sean Penn, puesto que se comenzó a hacer viral, en México y en Estados Unidos, el tipo el estampado de la camisa de Guzmán Loera. En los periódicos se publicaron titulares como “La camisa de El Chapo, a la venta” (El economista), “Avalancha de ventas de la camisa del Chapo Guzmán en California” (El Mundo), entre otros. Además, recientemente, se dio a conocer el registro de una marca de ropa El Chapo, de la cual se sacarán a la venta sólo 701 artículos de cada

conocidos traficantes de droga que forma parte de nuestro imaginario social: Lamberto Quintero.

Los mausoleos que se encuentran en dicho panteón, también están conformados

por salas de estar, habitaciones con baño y otros lujos; incluso se encuentran resguardados por seguridad, ya sea guardias o alarmas y en fechas especiales, se encuentran acompañados de música en vivo, que reafirman el necropoder de los narcos después de la muerte.

Finalmente, es relevante mencionar que el turismo de Sinaloa ha incrementado desde que se decidió realizar un “Narcotour” que recorre por Mazatlán algunas de las propiedades, como los departamentos Miramar en donde fue detenido Joaquín Guzmán Loera, El Chapo ; la discoteca Frankie Oh!, la más famosa de la Latinoamérica a principio de los años 90, que le perteneció a Francisco Arellano Félix; también se recorre otra de las mansiones y el lugar donde fue asesinado Ramón Arellano, uno de los líderes del Cártel de Tijuana. Esto da cuenta de que lo llamativo no siempre se encuentra en lo estéticamente bello.

modelo, en alusión al número que ocupó Joaquín Guzmán en la lista de los más ricos del mundo que publicó la revista Forbes, en el 2009. Estos serían unos de los casos en que

Referencias bibliográficas

los narcotraficantes imponen moda y esto da cuenta de la inserción del narcotráfico dentro del capitalismo: Capitalismo gore, lo llama Sayak Valencia.

- Alarcón, O., & Beltrán Félix, G. (s.f.). Narcoliteratura. Tierra Adentro. Obtenido de https://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/narcoliteratura/

- Córdoba, E. (13 de marzo de 2014). Arte, arquitectura y estética narco. Obtenido de ENS: http://cle.enslyon.fr/espagnol/civilisation/histoire-latino-americaine/colombie/arte-arquitectura-y-estetica-narco

- Miller, J. M. (2014). The Enciclopedia of Theoretical Criminology. Estados Unidos: Wiley Blackwell. - Paredes, J. R. (2012). Huellas musicales de la violencia: el “movimiento alterado” en México. Sociológica, 181-234.

- Ramírez-Pimienta, J. (2011). Cantar a los narcos. Voces y versos del narcocorrido. México D.F.: Planeta. - Valencia, S. (2010). Capitalismo gore. España: Melusina.

¿amar La trama o eL desenLace?

Losingrávidos de Valeria Luiselli

Será que conforme nuestra vida avanza recordamos un ambivalente bucle de lo que fuimos y lo que finalmente elegimos. Tal vez se trate sólo de unir la historia en una sola, porque eso también es parte de lo que nos construye. Nos escribimos entre esa vida cotidiana que arrastra; la vida de familia, pareja y tener descendencia le restan atractivo a merced de la inagotable vida sin ataduras, pero si fusionamos ambos horizontes y jugamos con ellos obtenemos algo interesante. Supongo que eso es lo que sucede en Los Ingrávidos novela que reseñamos esta semana.

Los Ingrávidos se publicó por primera vez en 2011. Es la primera novela de Valeria Luiselli quien nació en la ciudad de México el 16 de agosto de 1983. Es hija del diplomático Cassio Luiselli Fernández, ex primer embajador mexicano en Sudáfrica.

Es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 2008 se estableció en la ciudad de Nueva York para estudiar un doctorado en literatura comparativa en la Universidad de Columbia.

Había incursionado en el ensayo con Papeles falsos en 2010 y posterior a Los Ingrávidos vinieron La historia de mis dientes en 2014 y en 2016 un ensayo sobre niños migrantes llamado Niños Perdidos, todos sus libros editados por Sexto Piso. Algunos críticos la consideran la nueva revelación de las letras latinoamericanas.

Pues bien, esta novela comienza con dos voces que nos invitan a la polifonía. Reconocemos que una madre de dos hijos nos cuenta sobre ellos y sobre su marido y su vida más o menos en orden, y a ella intentando escribir sin conseguirlo del todo.

Luego este relato alterna con sus años en Nueva York y su carrera como editora, los años de libertad sin responsabilidades, nos describe la historia con algunos amantes en turno y ciertas amistades significativas y aquí comienza la propuesta de dialogar con otros autores dentro de la historia y jugar con datos obsesivos sobre Gilberto Owen y su estadía en la misma ciudad durante los años 20.

Destacan las ocurrencias asociadas a su

Era muy fácil desaparecer. Muy fácil ponerse un abrigo rojo, apagar todas las luces, irse a otro lugar, no regresar a dormir a ningún lado. Nadie me esperaba en ninguna cama. Ahora sí.

Sé que cuando entre hoy al cuarto de los niños, la bebé percibirá mi olor y se estremecerá en su cuna, porque algún lugar secreto de su cuerpo le enseña desde ahora a reclamar parte de aquello que nos pertenece a las dos, aquellos que nos arrebatamos todos los días, los hilos que nos sostienen y nos separan. Le daré de comer.

Luego, cuando entre a mi cuarto, mi marido también reclamará su porción de mí y yo me entregaré al goce indefinido, abrupto sereno de su tacto.

hijo el mediano, los gatos y un esposo guionista de cine que parece algo exhausto de la vida familiar. Y vamos de un lado a otro transportándonos al regresar a su vida desparpajada. Descubrimos que ella decide presentarle a su jefe la falsa traducción de unos poemas de Gilberto Owen, hecha, supuestamente, por Louis Zukofsky, que crea expectativas altas en su jefe nombrado como White que está a la caza de autores latinoamericanos no traducidos y que al principio no se encuentra muy entusiasmado con Owen.

Además de Owen encontramos esta idea de interacción y monólogos que dijeron otros autores que pudieron estar en la misma época en Nueva York como Federico García Lorca y Ezra Pound, encontramos muchas notas sobre lo que Gilberto Owen pudo haber dicho o hecho, son post-its que se nos presentan a lo largo del relato, lo que nos transmite que en efecto no se trata de fragmentos de realidades paralelas sino de un mismo continuo como nuestra historia misma.

Y al centrarnos en su vida de mamá y de esposa vemos que las crisis hacen sus

apariciones, los derrumbes, el eterno desafío de ser mamá, profesionista, amante, amiga, cuidadora y todas las tareas asociadas a este rol. La casa puede que se venga abajo pero el niño mediano y la bebé siguen ahí con sus ocurrencias llenándolo todo y con esto no creo que se pretenda romantizar la idea de criar a la descendencia sino al contrario saber que nuestras vidas se construyen por todo esto, me parece pues un relato de ficción muy sincero y reconfortante.

La voz de Luiselli es poderosa y al mismo tiempo refrescante y su manera de narrar envuelve, en poco más de cien páginas nos deslizamos por las pasiones de la escritura, los autores consagrados, los abrazos maternales y las camas compartidas con extraños. La novela se nos escurre entre los ojos y cuando regresamos a la realidad ya terminamos de leer, incluso se puede llegar a sentir un vacío que para mí se cura viendo a mi crío de cinco años, ustedes pueden hacer también este ejercicio.

Puedes escuchar la reseña semanal a las 11 AM todos los viernes por 94.9 FM en Universo Radio durante el programa “Aquí entre nos”.

Educación

El ser profesor y los retos actuales del desempeño docente

La enseñanza ¿quién no lo sabe? es una obra de infinito amor. José Martí2

En el entendido de que si usted quiere que le lean debe procurar escribir textos interesantes, surgieron para mí algunas interrogantes de cómo lograr en un texto breve un silogismo bien estructurado al tiempo que resultara un contenido de interés; dos elementos aparecen entonces como ideas principales: por una parte, el sentido de identidad profesional de ser profesor y profesora, formadores de las actuales y futuras generaciones de ciudadanos y ciudadanas de Colima, de México y del mundo en general, y por otra parte, algunos de los retos esenciales que hoy encaramos para el desempeño de nuestra labor formadora en una sociedad caracterizada por un vertiginoso desarrollo del conocimiento impulsado por los también rápidos avances en el campo de la ciencia y la tecnología, avances que paradójicamente también influyen en hacer que nuestra sociedad actual sea más excluyente y nos conmine a pensar cómo aprender a aprender y cómo aprender a vivir juntos.

No es un secreto que la educación es una función social ejercida por disímiles agencias y agentes sociales, dentro de los cuales la escuela juega un papel fundamental. Las instituciones educativas cumplen con el importante encargo social de formar a las futuras generaciones y ello condiciona que la respuesta del profesorado se atempere y ajuste a nuevas demandas cada vez más exigentes. Confieso que soy partidario de que es posible la coexistencia entre la educación pública y la privada, siempre que en esa interrelación ambas contribuyan a la noble causa de educar, sin excluirse mutuamente y en beneficio de una ampliación de oportunidades educativas de calidad para todas las capas y estratos poblacionales. Percibo que hay una relación esencial de correspondencia entre la calidad del profesorado y el crecimiento de cualquier institución educativa, es innegable que las personas buscan para formarse instituciones que les ofrezcan calidad en sus procesos educativos y un factor

determinante en este análisis es la calidad del profesorado.

En las universidades se da una característica específica de los docentes que no se observa en los niveles educativos precedentes, ya sabemos que ningún país forma profesores para el nivel universitario. Las profesoras y profesores de las universidades, salvo excepciones en las materias de las ciencias básicas, son en su mayoría y generalmente, profesionistas con un desempeño relevante en su objeto de trabajo profesional que no han tenido formación pedagógica, sin embargo, esto no es una contradicción antagónica, por tanto, se puede resolver. Si entendemos la lógica pedagógica de que para formar profesionistas las y los docentes deben tener en primer lugar un conocimiento y un dominio profundo y amplio de las ciencias afines a la profesión y de las competencias que permiten, mediante el desempeño, resolver los problemas de su campo profesional, sobre todo por aquello de que nadie puede dar lo que no tiene.

La formación pedagógica, didáctica o en teoría curricular puede alcanzarse en la medida de las posibilidades de cada cual, por esfuerzos propios o apoyados por la Institución, sin la pretensión de que cada profesor y profesora, sobre todo aquellos que imparten materias de los ciclos básico específico y del ejercicio profesional, alcance un título de maestría o doctorado en las ciencias de la educación, sino que al menos pueda disponer, en una perspectiva de equilibrio entre lo necesario y lo suficiente, de conocimientos generales y básicos de pedagogía, teoría curricular y del aprendizaje, así como algunas herramientas didácticas que le permitan mejorar su actividad docente.

Hoy se impone que la acción pedagógica se base en un discurso y una práctica actualizada, interdisciplinar, transversal, compleja e integrada a los contenidos críticos. Debemos considerar al estudiantado como un sujeto activo, movilizador de energías en un encuentro generacional que se caracterice por objetivos y compromisos comunes. Las y los educadores tenemos la responsabilidad de comportarnos como agentes de cambio para lograr que a su vez nuestro estudiantado se desarrolle y alcance la autonomía necesaria para convertirse también en agente de cambio, porque en ellos descansa el futuro de la sociedad en

que vivimos.

La noción de autonomía es, sin embargo, un factor complejo, no se trata de dejar al estudiantado en un mar de autonomía, el profesorado tiene la función de guiarlo y orientarlo. Es sabido que nadie puede funcionar con un ciento por ciento de autonomía, porque eso le acercaría demasiado a la anomía como estado de aislamiento ante la falta o la incongruencia de normas sociales y en consecuencia a la destrucción de sí, pero al decir de mi dilecto amigo G. Porta, es demasiado frecuente lo opuesto, la dependencia y la codependencia cuando se confía demasiado en lo aprendido, lo habitual, lo socialmente aceptado, entre otras cosas.

Consideramos que el sujeto epistémico para constituirse como tal necesita ser autónomo desde el proceso mismo de su formación en los primeros niveles educativos, esa es una condición importante del modelo constructivista actual que no siempre es bien comprendida por las y los docentes, llegando a subestimar las potencialidades y conocimientos previos del alumnado e influyendo así, muchas veces inconsciente, de manera negativa en su propia autoestima profesional.

Varias y diversas categorías o conceptos en el campo de la educación, emergen como retos para el docente en la actualidad, resultado de nuevas corrientes y tendencias teóricas que pugnan por abrirse paso en este universo tan complejo, otras ya se han constituido en enfoques y modelos universalmente aceptados, como es el caso del modelo constructivista y el enfoque de la educación basada en competencias, que avanzan mundialmente reconocidos.

La educación basada en competencias es considerada como un enfoque por Sergio Tobón en su obra: «formación basada en competencias. Pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica» (2008). Los enfoques actuales suelen ser multiparadigmáticos y tener varios fundamentos epistemológicos que han ido nutriendo su sistema teórico, recuperando fundamentos que, reconstruidos desde nuevas perspectivas, no le fueran antagónicos.

El modelo constructivista se ha ido consolidando como tal a partir de la evolución y el análisis crítico de varias concepciones epistemológicas que desde el empiris-

mo y el apriorismo intentaron explicar los procesos de aprendizaje y el papel del sujeto que aprende con respecto al objeto de aprendizaje. Hoy el constructivismo parece fundamentarse más en la teoría del interaccionismo simbólico, un interaccionismo que podríamos catalogar como de tipo constructivista, que no relativiza ni al sujeto cognoscente ni al objeto cognoscible, los ve en una interacción dinámica resaltando el papel activo y protagónico del sujeto en su propio aprendizaje.

Esta línea de análisis nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo articular en la práctica docente actual el enfoque por competencias y el modelo constructivista? Intentemos buscar desde la teoría algunas respuestas, al menos algunas esenciales para no extendernos.

El constructivismo parte del concepto de «construcción» para explicar cómo las personas adquieren los conocimientos, tomando en cuenta los procesos de su adquisición y sus resultados, refiriéndose además a la manera como esos resultados se conservan o guardan. Los conocimientos adquiridos no se consideran una acumulación cuantitativa, su construcción es una reestructuración permanente del conocimiento ya construido. Las construcciones realizadas se conciben como modelos provisionales puestos a prueba continuamente por confrontación con la experiencia y si es necesario hasta modificados. Sin embargo, cuando se dice construcción de conocimientos es importante entender que no estamos hablando solo de saberes conceptuales, de conceptos propiamente, esa sería una óptica reduccionista que no favorece la comprensión de la articulación entre constructivismo y educación basada en competencias, ya que la esencia de esta última es el desempeño, el saber hacer.

En una competencia se pueden distinguir al menos cuatro elementos componentes: una acción de desempeño entendida como saber hacer, un saber referido a un contenido conceptual que sustenta el saber hacer en la acción de desempeño, un contexto de aplicación que define dónde se ejecuta y un saber ser que expresa el contenido actitudinal desde lo axiológico. Como se puede apreciar, estos componentes, excepción hecha del contexto, son propiamente los componentes de la categoría didáctica «contenido» del proceso de enseñanza aprendizaje, el qué se enseña y aprende, contenidos conceptuales (saber), contenidos procedimentales (saber hacer) y

contenidos actitudinales (saber ser). Desde esta perspectiva el conocimiento está presente en los tres componentes del contenido objeto de aprendizaje, que también se aprecian en la competencia, porque no se puede saber hacer (desempeño) sin saber, ni tampoco se puede saber ser (actitudes y valores) sin saber, porque los valores también se enseñan y se aprenden.

Se aprecia así que los saberes que se aprenden en la formación de competencias son conocimientos que van más allá del aprendizaje de conceptos, de manera que para comprender la articulación del enfoque por competencias con el modelo constructivista, que parece ser hoy su sustento más adecuado, hay que entenderlo como un constructivismo no conceptualista, aceptando que atiende también a la construcción de conocimientos procedimentales (desempeño) y actitudinales (valores).

Un elemento clave para entender lo anteriormente expuesto es el concepto de «transferencia del conocimiento», que significa articular la teoría y la acción, el traslado de un saber general a una situación concreta extra mental, del pensamiento a la acción, movilizando la conducta hacia una forma eficaz de hacer algo. Sin embargo, el hecho de considerar el saber hacer como condición esencial del aprendizaje y la formación de los educandos, no nos puede llevar a absolutizar la función del profesorado en la instrucción, lo que sería equivalente a que se limitaran a adquirir conceptos y desarrollar habilidades y destrezas. Hoy la sociedad mundializada condiciona la responsabilidad del profesorado en promover principios éticos universales, tales como: la

justicia social, la tolerancia y la paz; además del saber y del saber hacer, es necesario enseñar y aprender a ser y a convivir con los demás, solo así podremos contribuir a las más nobles exigencias sociales de nuestra época.

Con cierta frecuencia se oye decir que el papel de profesores y profesoras viene siendo cuestionado, principalmente a partir de una cierta pérdida de la exclusividad educativa de la escuela, pero debemos ser conscientes de que realizando día tras día nuestro mejor esfuerzo y poniendo todo nuestro talento en la mejora de la docencia, también contribuiremos significativamente, con la excelencia académica, a nuestra propia reputación y autoestima como docentes. Reconozcámonos como profesionistas importantes para la escuela y por encima de eso, para la sociedad; la recuperación de nuestra autoestima parte de que comprendamos y hagamos que se comprenda el verdadero y más noble sentido de nuestro quehacer, porque más que un favor al alumno estamos prestando un servicio a la sociedad.

(Endnotes)

1 �octor en Ciencias Peda���icas, Master en �duca ción Superior. Profesor Titular de Tiempo Completo de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Co lima.

2 “Cartas de Martí”, La Naci�n. Buenos Aires, 14 de noviembre1886. Obras Completas �ditora del Consejo Nacional de Cultura. La Habana. 1965. T.2, p.82.

Fuente/ portal.ucol.mx

Dulcería mexicana: Cajetas o ates

Nos unen lazos culturales y es importante conocerlos, cada uno va conformando nuestra historia, cuyas páginas se precisa hojear desde los más distintos puntos de vista, uno sería la gastronomía y de esta la dulcería, entre cuyos textos surgen las conservas de los frutos, así como de otros productos alimenticios. Una historia que se liga estrechamente a la sobrevivencia humana, por ser una práctica fundamental desde hace más de diez mil años, fue indispensable al propiciar que un grupo echara raíces y formase un sustento cultural, que motiva celebraciones y tiene significados hasta religiosos.

En relación con los frutos, existen distintos métodos de conservación, que es otra historia; los que no se consumen frescos, se someten a cocimiento, secado o se elaboran los más exquisitos dulces, uno es la rica cajeta de Saltillo, donde el refrán dice: Si no eres poeta, haces cajeta, pues halagas el oído con el lenguaje, o al paladar endulzas, la poesía y las cajetas son tradición. Mas, por qué cajeta si en otros lugares le denominan ate a esa riquísima dulcería.

Bueno, cajeta pasa al castellano del catalán caissa, que lo tomó del latín Capsa y significa caja (Corominas y Pascual, 1980) y como el dulce se le da forma en cajas, se le llama cajeta. Por otra parte, son comunes algunas frases, como estar “de cajeta”, para expresar que algo es de muy buena calidad y de una gran persona, siempre dispuesta a echar la mano, se dice que “es pura cajeta” (L. F. Lara. Dic. del español de México. ColMex. Vol.1, 2011).

Ate podría referirse únicamente al membrillo, al provenir de una palabra del latín melimelum , tomada del griego melimelon, que designaba un dulce de manzana, de ahí su nombre: Meli -miel y melón- manzana; los romanos usaron melimelum para el membrillo, habitual en su gastronomía, crudo, cocido o asado aderezado con miel y al árbol del membrillo se le nombra Malus cotonea (Linneo. Parte práctica de botánica... Impr. Real, Madrid. 1786) por Malus manzana y cotonea membrillo; luego, al dulce de membrillo se le llamó Codonyat en catalán y Codoñate en

español.

Ahora vayamos a la Mesoamérica prehispánica, donde se preparaban conservas frutales, digámosles mermeladas; claro es que no conocían el azúcar de caña, pero si la miel de abejita negra, la de maguey y las de otros vegetales. Los españoles llegan con otros frutos, como el membrillo y en tiempos novohispanos, en territorio purépecha se retoma el vocablo ate, que aparece en codoñate y significa en español lo mismo que ante, preparación de cosas para comer, dulces o guisos, según diccionarios del siglo XVII. Ate, en los de frutas sería sufijo y se llamarían membrillate, almendrate, etc., o se antepondría, como Ate de membrillo y muchos más frutos. El ate de Morelia está certificado como marca colectiva por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

En Aridoamérica, la gente de la Gran Tlaxcala, en los estados de Coahuila y Nuevo León, conserva frutas, vegetales y carnes, siguiendo la doble tradición española y tlaxcalteca, por lo que son hábiles para conservar frutas en cajeta y dulces de leche, de nuez e hijo, orejones de durazno, manzana y pera (T. Martínez Saldaña. La diáspora tlaxcalteca: colonización agrícola del norte mexicano. Gob. Tlaxcala.1998). En la zona centro-desierto de Coahuila se elaboran conos con dulce de leche quemada, pan de pulque, dulces con dátiles y las campechanitas o pastelillos rellenos de cajetas de frutas o leche, cajetas y rollos de nuez rellenos de frutas, nueces o piñones, así como glorias.

Las glorias son dulces de leche quemada y nuez, que se elaboran como una opción más barata y pequeña que la cajeta o marqueta; del nombre, se dice que al paladear se siente como estar en la Gloria; pero al parecer, se originaron en La Gloria, una localidad de Gral. Cepeda, hoy casi deshabitada. En la Gran Tlaxcala, las familias se heredan por generaciones las recetas y los cazos de cobre, consecuencia del encuentro de dos mundos, se funden al calor del hogar, los libros de cocina tlaxcaltecas y españoles, con antecedentes europeos y de la península arábiga, que se difundieron en la gastronomía mexicana (Janet Long. Conquista y comida… UNAM. 2003).

En la dulcería, los recetarios hablan

de mermelada, confitura, ate o cajeta y jalea, cuya diferencia radica en la preparación de la fruta; las mermeladas son con base en la pulpa sin pasarla por cedazo o convertirla en puré homogéneo, como en ates y cajetas, por lo que estará más o menos macerada y la consistencia del dulce es densa pero no seca. En las confituras la fruta se presenta en rajas trozos si la fruta es grande o entera si es pequeña, en algunos casos, si la fruta es muy suave, se deja reposar en agua de cernada (con ceniza) para que forme una cutícula dura. La jalea tiene una textura fina, gelatinosa y transparente, se consigue del agua en que se cocieron frutas ricas en pectina, como los membrillos, manzanas, tejocotes y cítricos; las pectinas forman geles. En Colima se obtiene pectina del limón.

En mercados mexicanos, las cajetas hechas en botes alcoholeros, se venden por peso, de acuerdo a la elección del cliente. En algunos estados del centro del país se ofrecen en bolsitas, en cajitas o enlatados, también se preparan en cubos o rollitos revolcados en azúcar, que tienen café claro y oscuro, verde y rojo, según la fruta; similares a los que se presentan en el Festival de los Membrillos, que se celebra en el mes de julio, en, Ixtlahuacán de los Membrillos.

Estas pastas de frutas, sometidas a fuego en cazuelas de barro toman el punto de mermelada, pero de continuar la cocción, llegaran al de la cajeta; en ese momento se retira del fuego, “se le dan unas cuantas batidas y se pasa a enfriar sobre platones o moldes“ (H. García Rivas. Cocina prehispánica mexicana: la comida de los antiguos mexicanos, 1991:155). Sin embargo, a quien haga cajeta hay que advertir: La mezcla de fruta y azúcar al hervir, muy pronto empezará a escupir, de su fuerza y calor, por tanto, debe proteger cara y brazos, para seguir meneando, sin que una sola gota del dulce potaje caiga en el rostro, porque deja huella en la piel o el ojo ciega; mas, no hay que detener el menea y menea porque la pasta se quema… mueva paciente y de forma constante la pala de madera, que la cajeta, ¡ya está! Al verse el fondo del cazo o cazuela.

mirtea@ucol.mx

ELa figura de la mujer en las fases Ortices y Comala en el Valle de Colima

Arql�o. Rafael Platas Ruiz

Investi�ador del Centro INAH Colima ��mail. rafael_platas@inah.�ob.mx

l ámbito de la investigación arqueológica en Colima ha permitido obtener registros controlados de contextos funerarios relativos a las fases Ortices y Comala, diversos sistemas de enterramiento se han documentado, resaltando entre ellos la tradición conocida como Tumbas de Tiro, definida así a partir de la arquitectura que presentan los recintos mortuorios y la naturaleza de los elementos que fueron ofrendados a los muertos depositados en su interior. Diferentes utensilios, herramientas y ornamentos líticos, materiales perecederos y una amplia gama de expresiones plásticas esquematizadas en arcilla, matizaron la concepción de los requerimientos que se pensaba por parte de las sociedades del preclásico y clásico debían acompañar a los difuntos en aquella época entre los años 400 a. C al 500 d.C. Para estos individuos el modelado del barro se convierte en algo fundamental para la esquematización del cuerpo humano, a través de figurillas y esculturas en escenas diversas de la vida cotidiana y momentos trascendentales de vida como ente biológico y social, se le confiere una carga simbólica y una necesidad de recrearlos y llevarlos como parte de los objetos suntuosos a la hora de morir.

Los rasgos generales que caracterizan a las figurillas confieren una serie de manifestaciones plásticas, que a través del empleo de la arcilla como materia prima plásticamente moldeable. Las representaciones fueron solidificadas a través de la exposición al fuego en hornos abiertos cuya temperatura osciló entre los 700 y 850°C, generando en ellas una cocción completa e incompleta por oxidación. El contacto con el oxígeno provocó que las piezas adquirieran una tonalidad que va del naranja, café claro a bayos tanto en su punto de quiebre como en superficie. En lo que respecta a su acabado tenemos que simplemente recibieron un alisamiento que en algunos casos fue disimulado por un

baño de engobe de la misma arcilla, por lo que generalmente muestran estas mismas tonalidades.

La técnica con la que predominantemente fueron elaboradas corresponde al modelado, no obstante, para definir ciertos rasgos faciales, corporales e incluso de vestimenta, ornamentales y funcionales se emplearon otras técnicas como el esgrafiado, punzonado, incisiones y pastillaje, alcanzando en la mayoría de ellas un excelente realismo que debió acrecentarse con el recubrimiento de pintura de tonos guindas y amarillo, colores que se alcanzan a apreciar en algunos ejemplares. Podemos decir que la forma de representar el cuerpo humano marcó una predisposición en su concepción, que sin duda alguna refleja el aspecto humanista de su propio ser en busca de transcender más allá de la vida. Son notables las representaciones que se distinguen por mostrar personajes de ambos sexos, sin embargo, el femenino es el que predomina

en los contextos funerarios denotando un rol importante en la estructura social, mujeres desnudas es una constante, en escenas que pueden ir resaltando únicamente su feminidad, sus ornamentos y vestimenta. Otras se encuentran haciendo alusión a actos de trabajo, cargando enseres domésticos, moliendo granos, o realizando actividades artísticas. A través de su impresionismo vemos una notable tendencia que buscan expresar aspectos emocionales, donde se ve la madre en etapa de gestación, dando a luz o con el infante en brazos, compartiendo una danza o cargando una mascota. Sin duda alguna, el representar en diferentes etapas de la vida o actividades desarrolladas por la mujer nos hacen suponer que su imagen presente en los contextos funerarios fue más allá de la propia idea de evocar rituales relacionado con la fertilidad, su figura denota un simbolismo que nos hace pesar que fueron sociedades matriarcales, y que de cierta manera es a través de ellas como se legitiman los linajes del poder.

Representaciones femeninas que marcan algunos estatus estatus de su vida.

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