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Apuntes para una cartografía de viaje. Sobre el trabajo poético de Carmen Ávila por Nadia Contreras
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Divagaciones de una mente sin reposo por Sugey Navarro
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Cineteca en Colima por José Mauricio Montaño Suárez
Las últimas rebeliones, de Abelardo Ahumada González por Víctor Gil Castañeda
¿Amar la trama o el desenlace? por Karina Ortiz Bonales
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Letronauta por Wilberto Palomares

Las opiniones firmadas por sus autores no son responsabilidad de quienes editan este semanario ni de la U de C.

Nueva York
Fotografía/ Israel Sandoval

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La enfermedad es poesía
Apuntes para una cartografía de viaje. Sobre el trabajo poético de Carmen Ávila
Por Nadia Contreras
El título del libro El virus de Munch, de Carmen Ávila 1, sugiere infinidad de reflexiones. Su eje temático es la enfermedad que expande más allá de lo físico, más allá de lo espiritual. La enfermedad como esa doble ciudadanía de la que habla Susan Sontag: “A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”. Ganador del Premio Dolores Castro, 2017, El virus de Munch fue escrito desde la enfermedad. No es posible concebir su hechura de otra manera. La enfermedad como timón, evocando las propias palabras del pintor de El grito . El libro, declara Ávila ( La travesía de una escritora . Christian García, Periódico Zócalo, 2017) “trata sobre un viaje que realicé a Noruega, en donde las temperaturas invernales me enfermaron. Se me complicó la gripa y cuando llegué a México duré tres meses enferma; en el desespero de la convalecencia se me ocurrió escribir este libro. El tema principal de El Virus es de la enfermedad, pero también aborda la desesperación y la angustia, todo aunado con la figura del pintor Edvard Munch (1863-1944), quien vivió en Oslo. La idea era tratar la crisis de la enfermedad que estaba pasando dentro del poemario”.
El libro muestra dos escenarios. El primero, es el escenario que coloca a la poeta en el centro de la enfermedad; el segundo, es el escenario del pintor. Tanto un apartado como el otro forman una galería; los cuadros de Munch, oscilan entre 1892 y 1940. En el paralelismo, la enfermedad, las inflamaciones, los dolores, las alucinaciones conectan poéticamente los elementos pictóricos.

Otros libros parten de la relación poesía y pintura: Las musas inquietantes (1999) de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), La parábola de Cromos (continuación de un libro anterior titulado Cromos, de 1987) de Alberto Blanco; Árbol adentro de Octavio Paz (¿cómo olvidar los poemas dedicados a Rauschenberg y a Miró?), por citar algunos ejemplos.
La vida está marcada por la enfermedad, el dolor y la muerte. Otros poetas coinciden con Carmen en estos temas: Gonzalo Millán, Roberto Bolaño, Enrique Lihn, y en la poesía reciente: Oscar David López y Sergio Loo. Si se niega la enfermedad es mentir. Tal vez esto asigna a la enfermedad un valor banal, superfluo. Si se está enfermo, se inventa un escenario donde la salud es reino perfecto. La mirada de la poeta, no obstante, vuelve sobre ella y la convierte en metáfora: “diagnóstico para mis pulmones asmáticos de vidrios azotados: / crisantemos que se entendían en el bronquio de roída férula / el microbio en la tráquea como la savia de un tulipán negro: / pegada a la tuberculosos
resplandeciente una bacteria”. ¿Qué desata a la enfermedad, el azar, el destino, la mala suerte, el mal de ojo? Imposible saber. Pero ¿qué lleva a la autora a indagar en las pinturas de Munch? Quizá, este encuentro sucedió al revés, los cuadros ya habían dejado huella en la poeta y la enfermedad fue justificación para hacerlos palpables por medio de la figura retórica llamada “Écfrasis”. El Diccionario de la Lengua Española, la define como: 1). 1. f. Ret. Descripción precisa y detallada de un objeto artístico; 2. f. Ret. Figura consistente en la descripción minuciosa de algo. Podemos ampliar su significado y referirnos a ella, como una descripción que «evidencia» en el receptor lo descrito, en nuestro caso, hablamos de pinturas, despertando en él, la imagen del cuadro ausente. Es este el mecanismo, como se mencionó líneas arriba, a partir de ese paralelismo en los títulos de los poemas. La ironía es otro ingrediente en la poesía de Carmen; ironía: doble filo, doble visión-paranoica. ¿Es la fiebre de la enfermedad o la fiebre de la pasión?
Fuente/ zocalo.com.mx
La poeta responde: “Mi madre me pasó un huevo por el cuerpo / para quitarme ese mal escandinavo de fiebre / cuando lo quebró salió un ojo cocido / entras los huevos de mi cara / que siempre duelen en las visiones de calentura / de la profética ceguera afiebrada”.
Ávila, también parte de otra postura, la del extranjero que mira la cultura de un país que le es ajeno. Postales del exilio (Jus, 2013) , mantiene la propuesta cartográfica y el registro fotográfico de cada estancia: París, Alemania, Praga, Ginebra, el País X (México y su desierto del norte). El viajero observa y la memoria traza sus planos, las raíces de estos planos. Ávila no confía en la memoria; es caprichosa. Borges lo dijo varias veces: “mi memoria se parece demasiado al olvido”. Ávila, coincide en “Proemio”: “ Caprichosa memoria / muestra lo que quiere / o lo que puede / pequeños fragmentos de cerámica / inútiles para la reconstrucción arqueológica / de los recuerdos ”
Ante los poemas de Postales del exilio, no sorprende la frase: “La literatura en verdad nace en Occidente unida a un viaje, el de Ulises en La Odisea ”. Pienso en Hemingway, Capote, Lowry, Margueritte Duras, Ana Ajmatova, entre otros, que nutren su obra de andanzas. Descubrimientos, asombros, perplejidades, son parte de esta geografía. El poema “Berlín: verano de 2007” convierte a quien lee en lago azul; el lector como co-autor o como creador mismo de aquello que se mira: “De la vez que caminamos por “ Unter den Linden” / no recuerdo las hojas de los tilos / no recuerdo si en realidad había tilos / ¿era el nombre de la estación y de la calle? / La humedad reventaba el poco aire / ¡hubiera inhalado hielo comprimido! / ¡Me hubieran hecho acupuntura con las astillas de un iceberg! / Para curarme del agua que se me iba del cuerpo: / aquella vez me salvó volverme azul en el lago ”. En entrevista, Ávila, refiriéndose al libro El virus de Munch (una vez que el virus ha encontrado a cada uno de los receptores [poeta-pintor/pintor-poeta], penetrado la membrana de las defensas, despojándola de la sanidad, ocurre la contaminación) afirma: “Es la primera vez que trato el tema de las enfermedades en un libro y creo que el arte es la cura para las enfermedades de nuestro tiempo.
La poesía y la pintura, como lo expresó Munch, son los caminos que debe de seguir el artista para curarse de la realidad tan fuerte que vivimos”. Empero, el hilo de la enfermedad se extiende más allá de este libro. La enfermedad está presente en Postales del exilio ; la poeta mira desde ese exilio la patria enferma; el virus ha invadido cada una de sus células. La poeta como Shakespeare, invocado por Sontag, “permite numerosas variantes de una forma clásica de la metáfora patológica: la de la infección del «cuerpo político», sin trazar diferencias entre contagio, infección, llaga, absceso, úlcera y lo que nosotros llamaríamos tumor”. Leamos: “…también de ser se sufre / más por amor al dolor / que por mera costumbre / más por lo hermoso del sufrimiento // porque el sufrimiento es como un pétalo / de un cerezo japonés / tirado en el suelo // Pero del otro lado de esa pequeña hoja de seda / pisoteada / jamás marchita / está cincelada la palabra dicha / con unas letras cuneiformes / más pequeñas / que los filamentos / por los que la flor bebió / el esplendor del rocío: // A pesar de todas las penas / el futuro desde antaño / nos había ya perdonado”.
En La máquina de escribir (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2008), primer libro de Carmen Ávila, la enfermedad ya estaba presente. No sólo es el cuerpo que se enferma, sino la casa, las calles, la ciudad, el país (otra vez Shakespeare), la memoria, los espacios para/del amor: “ Despacio, entrelazo una conversación con las agujas del silencio. Las paredes de la azotea se desprenden en gajos, nos incendien [piano…piano…dulce] “Qué”, pregunto, él niega con la cabeza. Sus ojos sin color, una piel que absorbe mi saliva. // Duele la zozobra en los pulmones, el frío que llega entre sus dedos. // En esa cantina oscura bailaban hombres con maquillaje barato, pelo largo mal teñido y grasiento, silicones reventándoles el pecho, música de Madonna. Un beso reclamó las camas que pudimos despedazar hasta dejar astillas, lana desparramada en el piso resortes oxidados . […] ”.
¿Será que se ha dejado de pensar/ vivir la felicidad? ¿Será que se gusta más de habitar en un cuerpo dolorido, quebrado? ¿Es una de las condenas de este tiempo? La felicidad y la desdicha son parte el equilibro como lo son la enfermedad, el vigor. Y la poesía está para aliviarnos, salvarnos.
Carmen Ávila (Carmen del Rosario Ávila Jaquez). Nació en Saltillo, México en 1981. Es licenciada en Comercio Internacional, maestra en Administración Pública y Políticas Públicas y candidata a doctora en Política Pública por el ITESM, México. Con estudios en la Universidad de Harvard y la Universidad Carlos IV de Praga. Ha realizado investigación y publicado artículos académicos en inglés y español sobre el empoderamiento de las mujeres indígenas y los programas de combate a la pobreza. Ha publicado Mercedes del 63 y otros cuentos (ICOCULT, 2006), La máquina de vivir (Tierra Adentro, 2008), Praga como un cuerpo (Universidad Autónoma de Coahuila, 2009), Postales del Exilio (Jus, 2013) , Terrible Extrañeza (ICOCULT, 2013), El barco de los insomnes (Café Cultura, 2016), El Virus de Munch (IMAC, 2017) y Ciudades Visibles (IMAC, 2017); así como poemas, cuentos y ensayos en distintos medios impresos y electrónicos de México y el extranjero. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés, árabe, sueco y polaco.
Recibió la beca Jóvenes Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Coahuila en Poesía 2005-2006 y 2011-2012, la del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en Ensayo en 2006-2007 y de Residencias artísticas para realizar una estancia en el Centro de Arte CAMAC en Francia 2011, así como la del FORCA Noreste 2010 para residencias artísticas. Fue ganadora del Concurso de ensayo Mauricio Babilonia, convocado por el ITESM en el 2003 sobre la obra de Gabriel García Márquez (recibió el reconocimiento de manos del Premio Nobel Colombiano). Fue finalista en el XIII Certamen de Poesía María del Villar, en Navarra, España y obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal, en Querétaro, México 2008. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa 2010, convocado por el INBA y el Ayuntamiento de Torreón, el Premio Nacional de Cuento Rafael Ramírez Heredia en el 2013 y los Premios Dolores Castro 2017, en Poesía y Ensayo. Ha participado en encuentros artísticos en París, Francia, Varsovia, Polonia y Valencia, España. Ha recibido distintos premios y reconocimientos como: MujerTEC 2014 otorgado por el ITESM, el Premio Estatal de la Juventud 2010, en actividades artísticas, el Premio Saltillense de la Juventud 2010 en actividades artísticas y el nombramiento de “Visitante Distinguido” por el Ayuntamiento de Oaxaca en el 2005 por su trabajo artístico y la Presea del Centro de Desarrollo Empresarial y Liderazgo AC por liderazgo estudiantil en el 2003. Ha participado en distintos foros internacionales: Festival de Estudiantes ISFIT 2015 en Noruega, Seliger, 2012 en Rusia y el Foro Joven del Consenso de Copenhague (organizado por el gobierno de Dinamarca que reunió a más de 80 jóvenes provenientes de todo el mundo y 4 premios Nobel de economía con la finalidad de debatir sobre los problemas de la humanidad). En el 2012, participó en un programa para jóvenes “Peace Revolution” de la Fundación Dhammakaya en Tailandia. En 2011, formó parte de la delegación que representó a México en el programa Barco Mundial de la Juventud, organizado por el gobierno de Japón y la Universidad de las Naciones Unidas. En el 2009, formó parte del Programa de Graduados de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.
Divagaciones De una mente sin reposo
Divagaciones de una mente sin reposo
Al otro lado del espejo
Sugey Navarro
Por Sugey Navarro
Parte I
Hay un aire de antigüedad. Hablan de mí como si no estuviera en la misma mesa. Citan mi nombre; no reconozco al ente que describen.
En sus historias, la palabra no señala una roca. Pero, caigo con pesadez en mi asiento. Me hundo en la silla que parece haberse vuelto humo.
Tú, al otro extremo de la mesa, henchida soledad. Los miras cuando una y otra vez me nombran.
Irónica, sonríes. Mi gente pasa a felicitarte, desear más años venideros. De soslayo me arrojas tu mirada al recibir abrazos que habrían de ser míos. ¿Cuándo desperté ánima o algo cercano a los fantasmas?
Mi tarro sigue en el mismo espacio
No tengo fuerza para brindar por nadie.
Alzan las cervezas, por ti, contigo.
Busco partir sin hacer ruido.
Mi más rabioso escándalo pasaría de largo al levantarme de la mesa.
Antes de salir del bar te envío un trago de mi mezcal favorito.
Parte II
En casa busco un espejo. No existo al otro lado del vidrio.
¿Cuándo desperté vampira, con los años pesando en los hombros y la sensibilidad de un muerto en vida?
Los seguros en la puerta no impiden tu paso a mi lecho.
Esta ha sido tu casa hace muchos amores, esperanzas, miedos. Sabrías volver aún a ojos cerrados.
Te cuelas bajo las sábanas y con un beso en la espalda desactivas el dolor de esta noche en que te vi sonreír con mis amigos como si yo estuviera ausente.
Donde te dejé brindando con la gente mía.
Al virar es en un beso que admito todo. Incluso hacernos el amor. De nuevo. Querida soledad, esta es tu casa. Eres mi imagen al otro lado del espejo.
“Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro paredes de la alcoba hay un espejo, ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo que arma en el alba un sigiloso teatro. Jorge Luis Borges

en colima
La casa de Jack de Lars von Trier o la vindicación transgresora
Por José Mauricio Montaño Suárez*
Dio inicio en Colima la jornada 65 de la muestra internacional de cine, promocionada por Secretaria de Cultura en colaboración con la Cineteca Nacional México y Circuito Cineteca Nacional, en el Teatro Hidalgo, situado en la zona centro cerca de la Catedral. El teatro ha sido imprescindible en el desarrollo de la actividad cultural colimense. En su escenario se han presentado bailes, obras de teatro, conferencias, conciertos, grabaciones. Hay constancia de los eventos que han producido con la finalidad de difusión cinematográfica local, nacional e internacional, existen en ellas un encanto particular de las diversidades en los espectadores. La posibilidad de
reproducción de manifestaciones artísticas en público, aunque mucho de esto ya se haga cotidianamente como en el cine, necesita una comunicación colectiva, interpretativa. El público responde ante lo expuesto, se subraya el choque mientras recíprocamente se definen obra y público, al final resultan dos productos culturales, dos obras subrayadas, una ya materializada, la causa de la reunión, y otra la difundida entre mascullos del público, su consecuencia.
Desde las 7:14 se podían encontrar personas sentadas fuera del teatro, cuarentaicinco minutos antes, estrategia combativa para la provechosa posición en el teatro. La fila tácita estaba formada desde la banca, riñendo visualmente con los posibles salteadores. Como casualmente ocurre en las proyecciones culturales
la vestimenta era variada, se mezclaba la elegante ostentación y la causalidad inclemente, dirán algunos. Las poses, las parejas siempre lindas, los underground , los alternativos, el Colima más tradicional, el barrio, la vieja guardia, los solitarios, se enfilaron en un grosor inesperado. Los que anticiparon su lugar en la fila defendieron su derecho de piso al abrirse las puertas. Una vez adentro la logística de cada individuo se fue diversificando y curiosamente nadie de los que más defendía su lugar fuera del teatro buscó un asiento cerca de la pantalla donde se proyectaría la película. Defendieron lugares tan específicamente arbitrarios por lejanos a la proyección que ningún rostro de los que comenzaban la fila se encontraban en los asientos más próximos a la función. El público se dividió entre las dos columnas de los asientos. El

teatro no se llenó totalmente pero consiguió un buen número de espectadores. Y muy probablemente aquellos que se subieron a los palcos hubieron podido observar el amorfo triángulo que formábamos los de abajo. Y que, probablemente fuimos desperfeccionando.
Cambió la actitud de los espectadores una vez en el recinto. Antes de comenzar la función la gente pudo hacer las inspecciones necesarias dentro del público, las inquisiciones de los conocidos. Algunos desperdigados buscaban la seña fugaz, el telefonazo, la gravedad de la voz o el llamado de sus compañeros. Mientras se daba la actualización social de acontecimientos del pasado más inmediato o el recuerdo común las personas fueron provocando la masa que conformaría el resto de la película, los vertiginosos giros hacia la entrada cesó. Pareció que ya habían llegado o ausentado sus causantes. A las 8:40 el secretario de cultura Carlos Ramírez Vuelvas dio la bienvenida al evento, agradeció la asistencia de Italia Lozano quien ayudo a la realización del evento y de Nelson Atape, anterior nominado al Ariel, quién nos advirtió la importancia del trabajo cinematográfico en Colima y de la película que estábamos por ver. Película de Lars von Treal, director danés, controversial, mal referido como misógino, perteneciente al Dogma 95 junto con Thomas Vinterberg. La película era sobre un asesino serial llamada Jack. El film de La casa de Jack comienza con la conversación de Jack junto con Verge, una suerte de Dante maldito con Virgilio. Pronto se hace una pregunta a la que se le refiere la inevitabilidad confesional de quienes dan un último viaje. Comienza, pues, la descripción seleccionada de algunos asesinatos. La cámara en mano es una constante en la película aunque es una cámara que interroga qué cosa grabar, en un asesinato la cámara se siente como si observara al protagonista con su víctima y dudara de a quién debe obtener. La cinematografía es muy sólida. El estilo de la película es muy singular, las repeticiones de la canción que grita ¡Pain!, las pinturas clásicas, el músico Glenn Gould, las construcciones góticas, los conceptos artísticos expresados en las imágenes justifican su aparición con la narrativa de los personajes, la controversia maléfica icónica de los aviones Stuka (herederos de Jericó), el poeta William Blake, el humanista Goethe, son referencias con
las que Jack conforma su psicología que justifica sin remordimiento. La desconexión empática con las personas la profundiza en su obra de cuerpos asesinados, alterados en su única función posible con el arte, la muerte.
Lars von Treal demuestra que la experiencia del espectador está ligada a las imágenes a las que se somete. Hubo risas estériles, obligatorias ante la profunda levedad a la que algunos se vieron obligados. La película maneja una violencia directa, los golpes del asesino siempre traían estertores cercanos o distantes, algunos reían con ingenuidad, otros con malicia culposa, pero ninguna logró que el ambiente provocado por el film se develara, todos tuvieron una indiscriminada vindicación ante lo que el danés les provocaba. En medio del pretexto artístico la película retoma temas actuales y universales y los destruye ante la susceptibilidad: la familia, amistad, amor, la seguridad, el gobierno, el cielo, el mal, en general, son padecidos por el público, a consecuencia de la película. Los jijos, las mentadas, ofuscaciones, el reacio/sanador demérito, las veces que mis vecinas de butaca repitieron “loco” necesitaban un análisis o purga. Algunos prometían no volver, otros guardaban el rencor dejando tirados sus programas, mis otras vecinas prometían salir pero nunca lo hicieron, un señor salió para ya no regresar, algunos se cruzaban de brazos, se frotaban las manos o dormían. El señor Sofisticación interpeló a todos.
la película misma, resulta un comentario del director danés ante el recibimiento y los calificativos que han dado su obra. La transgresión, los homicidas, son los únicos capacitados para el arte. Esto en evidencia es alarmante como realidad pero como motivo de creación contra lo que nos hemos acostumbrado a aceptar por favorecer nuestra comodidad puede resultar poco más atractivo. La destrucción del concepto, de la convencionalidad resulta necesaria, pudiera ser un fervoroso conservador el director y a las víctimas que según ha llegado a transgredir, en realidad no entrarían en desacuerdo con él y su visión sino en una equivalencia moral y hasta ética. Es un juego de intencionalidades ser flexible con lo perverso, en realidad todo es punitivo y castigado, Jack no sale incólume, nunca lo hubiera logrado. Y me pregunto para qué tanta afectación si el resultado lo hemos de aprobar ya que nada resulta impune en la película. Quizás es que duela recordar ciertas mezquindades y sus aciagas reminiscencias. Cuando el film terminó, todos los espectadores salieron corriendo, era tarde y la película fue larga. Algunos probablemente llevaron el zumbido del infierno en los oídos, o como mi vecino de enfrente, se los taparon. Así, perdidos en el centro de Colima, ya no pudieron mirar su sombra.
El arte que defendía Jack como destrucción de lo vivo y lo bello, retorcido, satanizado por el público y arremetido en Fuente/
* Alumno del octavo semestre de la Licenciatura de Letras Hispanoamericanas de la Falcom.

Lasúltimasrebeliones, de Abelardo Ahumada González
-Quinta y última parte-
Por Víctor Gil Castañeda
Efectivamente, debemos a Sahagún y a sus informantes, una lista impresionante de nombres de dioses, la más extensa que se ha conservado. Si bien algunos ya habían sido consignados en numerosas fuentes, en cambio otras deidades, si no fuera por la obra del franciscano, se desconocerían del todo. Además de la gran cantidad de dioses, no podemos dejar de señalar que cada deidad se llamaba de diferentes maneras y que, igualmente sobre esto, los datos recopilados por Sahagún son de gran calidad.
Dice Fray Bartolomé de las Casas: “Por toda la Nueva España tantos eran los dioses, y tantos los ídolos que los representaban, que no tenían número, ni se pudieran con suma diligencia por muchas personas solícitas contar. Yo he visto casi infinito de ellos. Unos eran de oro, otros de plata, otros de cobre, otros de barro, otros de palo, otros de masa, otros de diversas semillas. Unos hacían grandes, otros mayores, otros medianos, otros pequeños, otros chequitos y otros más chequitos... Unos formaban como figuras de obispos con sus mitras…otros tenían figuras de hombres; otros de mujeres; otros de bestias; como leones, tigres, perro, venados; otros como culebras, y éstos de varias maneras, enroscadas y con rostro de mujer, como se suele pintar a la culebra que tentó a Eva,

otros de águilas y de búhos, y de otras aves; a otros daban figura del sol y de la luna, y a otros de las estrellas, y otros formaban como ranas y sapos y peces, que decían ser los dioses del pescado”.39
La historiadora Guilhem Olivier indica que los investigadores modernos se dieron a la tarea de clasificarlos a todos. Por ejemplo, en el caso de los dioses mayas, a principios del siglo XX, Paul Schellhas optó por asignar una letra a cada uno de los principales seres divinos plasmados en los códices. A las deidades menores se les ponía una letra, más su nombre en idioma maya. Alfonso Caso e Ignacio Bernal hicieron lo mismo con los dioses de la cultura zapoteca. David Joralemon hizo lo propio con los dioses de la cultura olmeca. Sin embargo, para los dioses del México central, Henry B. Nicholson, agrupó a las deidades nahuas en tres diferentes “complejos”. Un primer complejo era para las “Deidades celestes creadoras”. El segundo complejo era para las “Deidades de la fertilidad y la agricultura”. El tercer complejo fue para las “Deidades de la guerra y el sacrificio para nutrir el sol y la tierra”.40
Los dioses indígenas aparecen como seres polimorfos. Podían esconderse bajo los rasgos de; animales terrestres, animales marinos, plantas y aves. De hecho, todas las deidades prehispánicas tenían algún tipo de vínculo con la fauna. Por ejemplo; Quetzalcóatl (“Serpiente emplumada”), Itzpapálotl (“Mariposa de obsidiana”) y Chicomecóatl (“Siete serpiente”). También se manifestaban con

la apariencia de uno o varios animales. Igualmente, existían los dobles, gemelos o seres parecidos a los dioses que eran llamados “Nahualtin”.
Los antiguos mexicanos cargaban en sus migraciones o festejos unos objetos, o conjunto de objetos que iban envueltos en mantas. Los llamaban “tlaquimilolli”. Es decir, “cosa envuelta” que también funcionaban o actuaban como imágenes divinas. Estos bultos sagrados eran adorados en toda Mesoamérica. Los cargadores de éstos seres divinos eran llamados “teomama”.
A veces, los indígenas insultaban de manera poco agradable a sus dioses, por no librarlos de sus enfermedades o sufrimientos. En otras, el dios no se enojaba y concedía a las personas molestas lo que le pedían, aunque fuera con palabrotas. Y es que los antiguos mexicanos le atribuían un poder especial a las palabras, aunque fueran insultos, para influir en sus dioses.
Para muchos de los Cronistas de Indias y evangelizadores, se aplicó con estos dioses la fe cristiana. Otras veces los comparaban con los dioses mitológicos de la cultura grecolatina. No es de extrañar que, por ejemplo, Huitzilopochtli fuera otro Hércules. Que Tezcatlipoca fuera otro Júpiter. Que Chicomecóatl fuera otra Ceres. Tlazoltéotl otra Venus, etcétera. Dice Sahagún que aplicaron el nombre de dioses a seres de piedra o madera. Agrega que extendieron la idea de divinidad a muchos otros seres por su propensión de aplicar el término “teutl” (dios), a todo lo que les parecía extraordinario.41

Una labor meritoria, el rescate histórico
Abelardo Ahumada González ha hecho una labor meritoria con esta bella novela. Es un trabajo similar al que han emprendido otros intelectuales y estudiosos mexicanos acerca de nuestro pasado indígena. Espectro histórico del que solamente pondré tres ejemplos.
(1) Tenemos el caso del novelista y promotor de las artes plásticas, Oliver Debroise (1952- 2008), con su novela: Crónica de las destrucciones, que obtuvo en 1998 el Premio de Narrativa Colima, convocado por la Universidad de Colima, el INBA y el Gobierno del Estado. Obra impresa por la Editorial ERA, en marzo de ese mismo año.
Argumentalmente la obra nos cuenta la historia de tres hombres ilustrados que llegan a la Nueva España, pero no para conquistarla, sino para adentrarse en sus misterios y conocer los procesos de interpretación del mundo, totalmente opuestos al de los europeos. Estos ciudadanos, alimentados en el espíritu renacentista, se oponen al poder jerarquizante de la Corona y la Iglesia. Burlan aún los mandatos del Emperador Carlos V y como afirman la riqueza humana del mundo mesoamericano, son condenados a morir en la hoguera el año de 1559, con el pretexto de conspirar contra el Rey, fomentar la idolatría y practicar conductas inmorales.
El primero de estos hombres fue
Fray Gregorio, llamado también Calquetzani. Nació en 1502 en Auch, ciudad de los condes de Armagnac. Inició como soldado, posteriormente se hizo hombre ilustre, hablando el latín y escribiendo el Coloquio de Tlalquitenanco. Como soldado se decepciona por las constantes guerras religiosas ocurridas en Europa, porque todas giran en torno a los intereses de mercaderes y eclesiásticos, azuzados por reyes libertinos e incultos. Después de radicar en Milán viaja a la Nueva España donde decide ayudar a los indígenas, respetando sus tradiciones milenarias, llenas de significado y sensibilidad universal. Por ser un espíritu liberal, demasiado riesgoso para los candados medievales de su tiempo, es quemado vivo.
(2) Tenemos un segundo caso con la obra teatral: Cuauhtémoc, de Salvador Novo (1904- 1974). Fue estrenada en el año 1962 en el Teatro Xola. Fue publicada en el mismo año en una edición de autor. Ha sido calificada dentro de los géneros dramáticos como una “Pieza” en un acto, dividida en doce escenas. En el argumento se narra la historia de Cuauhtémoc, quien es enviado por el Emperador Moctezuma para que haga alianzas con los demás pueblos de su reino, pero éstos se niegan a darle apoyo porque pagan altos tributos y sus hombres son sacrificados sin piedad. Los españoles entran a la ciudad de Tenochtitlan, encuentran un inmenso tesoro en el palacio de Moctezuma y esto despierta su avaricia. No habrán de

parar hasta acabar con todos los ciudadanos de aquel imperio azteca.
(3) Un tercer caso es el de la obra teatral titulada: La Malinche. Fue estrenada el 30 de octubre de 1958, pero con otro nombre: La leña está verde. Se representó en el Teatro del Bosque, dentro del Primer Festival Panamericano de Teatro, organizado por el INBA. Se le denomina Drama de Interpretación Histórica en tres actos escrito por Celestino Gorostiza Alcalá (1904-1967). Fue un reconocido; dramaturgo, periodista cultural, traductor, director de escena, guionista de cine, catedrático y funcionario del arte. En su argumento, el acto primero sucede la mañana del 28 de marzo de 1519, en las playas de la Villa Rica de la Vera Cruz, donde Hernán Cortés aparece distribuyendo chucherías entre los indios, quienes le regalan sus piezas de oro y piedras preciosas. La Malinche está en poder del Capitán Portocarrero. Cortés se la pide como intérprete. Al verla por primera vez, siente afecto y cariño por ella. Es hermosa. Ella le dice que tenga cuidado de sus capitanes, que se han portado egoístas con tanto oro que ven por acá. Ella le dice que puede unir a los pueblos sojuzgados por Moctezuma, para ganar la batalla contra el imperio azteca. Cortés y sus capitanes reciben una comitiva de embajadores enviados por Moctezuma, pero sus aliados de Cempoala les tienen miedo, ya que son sus súbditos y tributarios. La Malinche le confiesa a Cortés que ella es de Coatzacoalcos, hija de un famoso cacique. Por lo tanto, es una princesa de abolengo. Cortés recibe más regalos de oro, bellos penachos adornados con plumas de quetzal y otras maravillosas aves del reino. Son enviadas por Moctezuma. Cortés le dice al mensajero que desea ver a Moctezuma para saludarlo y hacer las paces. Cortés le advierte que no desea irse inmediatamente de México.
El caso de los autores regionales
En cuanto a los escritores regionales y colimenses, este tratamiento literario del pasado histórico, también ha ofrecido bellas obras. Algunas de las cuales han sido llevadas a la pantalla cinematográfica y al mundo del escenario teatral. Igualmente, sólo citaré tres casos.
(1) Hablamos de la novela titulada: La mariposa del estero. Una obra publicada en agosto de 1971, por la Universidad de Colima y Costa Amic Editor. La novela fue escrita por el Ingeniero Químico Metalúrgico,

Libros
Enrique López Rivera (1920-1980). Una obra con argumento prehispánico. Es una historia de amor y ternura infantil. Llena de magia, mitología y hechos sobrenaturales. Una niña llamada Isabel, delgada y morenita, con facciones hermosas, suele visitar a su amigo Toño, un indígena adolescente que le gusta pescar, bucear y cazar en la selva. Ella es capaz de hablar con los animales del monte. Él también tiene esta cualidad, pues los dos poseen almas de nahual, que al final de sus vidas les permite transformarse en bellas mariposas, con la firme intención de vivir eternamente en aquel paraje tropical, lleno de ríos, estanques, con una vitalidad en su flora y su fauna.
(2) El segundo ejemplo es un cuento moderno, de origen prehispánico, titulado: Cuentos del viejo perro colorado. TlapalliIzcuintli, escrito por Juan Carlos Reyes Garza (1948-2012). En el argumento, un perrito muy juguetón llamado, Perro Colorado, acompaña a su joven amo, Dos Lagartija, en un viaje por todo el territorio del antiguo Rey Colimán. Van al lado de su señor padre, un famoso comerciante “tenochca” conocido como Uno Pedernal. Atrás dejaron a la mamá, la bella señora Cuatro Flor, quien habrá de cuidar la casa y sus pertenencias. El trayecto dura varios días y muchas noches. En el camino se fortalece el espíritu del joven y se afianza la amistad con su noble perro guardián. Conocen a los principales dioses de la región, sus mitos, leyendas, aspectos cosmogónicos, astronómicos, comerciales, culturales y religiosos.
El texto fue publicado en el mes de enero del 2004, por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima, en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través de la Dirección General de Vinculación Cultural. Los dibujos e ilustraciones fueron hechos por Alfonso Cabrera Macedo. Tuvo la asesoría y coordinación de las Arqueólogas; Ángeles Olay Barrientos y Beatriz Braniff Cornejo. Recibió apoyos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El libro es una historia de carácter infantil, pero debido al gran caudal de conocimientos encontrados en el mismo, podría ser un cuento propicio para adultos, amantes de la cultura náhuatl, interesados en nuestras raíces indígenas prehispánicas o artistas de la vieja palabra, “La flor y el canto”. El texto maneja numerosos temas; la antigua historia de los colimecas, su mitología, sus dioses, las ofrendas al Volcán de Colima, los rituales propiciatorios de la siembra y la cosecha,

los alimentos y vegetales de la región, las toponimias, los oficios y labores, el valor de la religión, el respeto por los ancianos y los valores comunitarios, las tradiciones bélicas y su contexto mágico, el juego de la pelota, el respeto a la naturaleza, el valor del honor y la justicia.
(3) El tercer caso es el reconocimiento del pasado indígena en el poemario: Grandeza de los destellos. Texto del poeta Víctor Manuel Cárdenas Morales (19522017). Un historiador termina su carrera universitaria. Pasan los años y comprende que el presente es también pasado. Mientras escribe en el Hoy, su poesía está ligada a la historia. Parece que ningún instante fue tan ayer recientemente. Esta es una de las variantes temáticas que el poeta colimense, Víctor Manuel Cárdenas Morales, nos ofrece en su libro: Grandeza de los destellos. Un texto donde el tiempo pasado lo encontramos en sus constantes referencias al mundo indígena, su cultura, su cosmogonía y su mirada religiosa. Parece que el poemario se refiere a esos momentos de luminosidad que nos otorga la misteriosa revelación de la existencia, a esos destellos que una grandeza anterior dejó olvidada por años de saqueos y masacres. Y a pesar de esos tiempos dolorosos en su caída, no desapareció del todo, permea entre nosotros a cada momento, pues lo que hicieron nuestros abuelos también pervive en la sangre. En su poemario, el autor nos pone
frases provenientes de los mismos códices, usa su atmósfera idiomática, sus referencias cosmológicas, sus ecos verbales ligados a lo mortuorio, al inframundo, la finitud de la vida y la pequeñez existencial. Como podemos apreciar, nuestro pasado precolombino nunca murió del todo. Jamás se ha dado por vencido y siempre está invitándonos a recordarlo. A encontrar más vestigios arqueológicos y escarbar en las entrañas de la tierra para saber realmente cómo fuimos. Para reconocernos en el ayer, que es el que nos moldea en el presente y habrá de marcarnos existencialmente en el futuro.
Referencias
39 DE LAS CASAS, Fray Bartolomé. (1987). Los indios de México y Nueva España. Antología. Una edición con prólogo, apéndice y notas de Edmundo O´Gorman. 6ª.edición. Colección Sépan Cuántos, No.57, Colaboración de Jorge Alberto Manrique. México: Editorial Porrúa, p. 48.
40 OLIVIER, Guilhem. (2002). “La religión en el México antiguo”. En: El mundo prehispánico. Tomo I. Lorenzo Ochoa, Coordinador. México: Planeta DeAgostini/ CONACULTA/ INAH, ps. 101-120.
41 LEÓN-PORTILLA, Miguel. (1997). Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. Dibujos de Alberto Beltrán. México: FCE. Páginas consultadas para Quetzalcóatl; 17, 28 y 158.
Fuente/ chilango.com
Julio Verne: Siglo XX, la novela perdida
Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda
París en el siglo XX, es el título de la novela de Julio Verne, que estuvo perdida y se publica a los 130 años de haber sido escrita, en 1863; es editada gracias a su descendiente, Jean Verne: Paris au XXe siècle, en 1994 y publicada en 1995, en español. El manuscrito no fue aceptado por el editor de Verne, Pierre-Jules Hetzel, quien afirma en una carta, que nadie leería una novela tan pesimista, agregando que es un tema nada afortunado, tan penoso, tan poco vivo. Se diría, impublicable, entonces.
En sus otras obras, Julio Verne pone de relieve la importancia de los avances científicos y tecnológicos; en esta novela presenta una mirada visionaria, pero bastante oscura, de cómo podría ser la sociedad un siglo después. París en siglo XX, inicia en una fecha precisa, el 13 de agosto de 1960, día en que le es otorgado un galardón académico a Michel Jérôme Dufrénoy, un estudiante que al recibir el premio, recibe un aluvión de insultos y abucheos plenos de sarcasmo; pese a que se lo entrega la “Corporación Nacional de Crédito Instruccional”.
Denominación alusiva a una sociedad mediatizada por el dinero, que sustituye al Ministerio de Educación fundado en 1837. Lo notable es que la literatura era una disciplina que ya no existía, lo mismo que el latín y el griego, ya eran lenguas muertas y enterradas, al borrarse de los programas educativos. Los profesores de griego y latín se extinguían lentamente, pero “el subjefe de chino tenía gran cantidad de alumnos.”
En 1960, no hay analfabetas, algo común en 1863, aunque tampoco leen, nadie lo hace, porque la educación o mejor, la instrucción no despierta el alma, sino trata de que la juventud asimile información para ser una “afinada pieza de la maquinaria económica”; en este tipo de sociedad, vale más Tener que Ser, por lo que Julio Verne cuestiona: ¿Para qué sirve la poesía donde lo importante es la tecnología y la economía que se logra con ella? Al responder, el autor muestra un mundo donde una librería, un pequeñísimo negocio, solo tiene en sus estantes libros técnicos y ni una de las obra literarias, de Víctor Hugo, Balzac, Lamartine y de ningún otro.
En la misma tónica, el 15 de abril de 1961, el personaje descubre la biblioteca de su tío Huguenin, Michel supone que cada obra literaria debió costar muchísimo dinero, pero el tío dice, que absolutamente nada. “¡Todo el mundo se quiere desprender de ellas!”
Agrega: los genios de la literatura utilizan un
lenguaje que la gente no es capaz de entender y además, los vocablos técnicos en inglés se mezclan con los sobrevivientes de la lengua francesa. Aquí se diría, el español.
En esa sociedad, la música clásica no interesa, se escucha la “de la selva virgen, pesada, imprecisa” y el teatro de la ópera se había convertido en una sucursal de la Bolsa, lugar donde la gente “cierra negocios y le importa un comino la música.” En el siglo XX, entre autores de libros abandonados, Michel respira el “aroma literario que le subía al cerebro como una cálida emanación de los siglos transcurridos y estrechó las manos a todos aquellos amigos del pasado que él había conocido y amado…” El personaje resuelve, que hay que ser antimoderno, en un mundo que convierte en burócratas a escritores, intelectuales y artistas.
Julio Verne, en otro capítulo de la novela, describe los establecimientos comerciales, tan lujosos como palacios, en los que se congrega la multitud, mas no para rezar a Dios o entrar en comunión con el prójimo, ni solucionar problemáticas de la política. ¡No! Es para comprar, pero no lo necesario, sino lo que se antoja. Parece una profecía del consumismo. Respecto a lo técnico, Verne habla del motor de combustión en los coches, cuya potencia se expresa en caballos, que están dentro de la carroza, no fuera de ella; asimismo, hace referencia al tren que corre por las alturas a una velocidad de miedo.
Otro aspecto sobre la comunicación, interesante, porque a mediados del siglo XX, todavía no se llegaba a la era de la Informática y sin embargo, alude al conocido e-mail, correo electrónico, cuando reseña que otros inventos permiten que el remitente tenga correspondencia directamente con el destinatario; lo cual beneficia para que los negocios más importantes se traten sin tener en cuenta las distancias que los separan. El invento “permitía enviar a cualquier parte el facsímil de cualquier escritura, autógrafo o dibujo, y firmar letras de cambio o contratos a 10 mil kilómetros…” a través de una red que “cubría ya la superficie completa de los continentes y el fondo de los mares.”
En mitad del siglo XX ¡ya no hay guerras! Porque es tal el poder destructivo de las armas que nadie desea iniciar un conflicto; sin embargo, las guerras carecen de honor, pues las batallas, dice Verne, son una empresa lucrativa, un negocio: Te destruimos y luego tú pagas los gastos de reconstrucción. A mediados del XIX, Verne elabora la representación de una sociedad en decadencia moral ante el avance tecnológico, avasallada por la ambición del dinero, por lo cual lamenta, que haya mujeres
que se transforman en un objeto publicitario. Imaginemos al editor ante esta obra, en la que describe tal prototipo de sociedad y podremos comprender, que Hetzel no haya tenido la mínima intención de publicar esa novela; suponía que a ninguna persona le interesaría: “Nadie va a creer en su profecía.”
Se podría dudar que Julio Verne fuese el autor de Paris en el siglo XX, sin embargo, consta su autoría, ya que su hijo, Michel Verne, escribió una detallada lista de las obras inéditas de su padre, y que el 30 de abril de 1905, envió una carta al periodista Émile Berr, que incluía dicha lista, la cual se publicó en varios periódicos franceses.
Resumiendo, la obra no censura el énfasis en ciencias, sino el descuido en humanidades; Verne narra y describe, en tanto Michel Dufrénoy camina por las calles, las estaciones, el sistema ferroviario, que pasó de particulares a propiedad del Estado, así como el tráfico congestionado por los vehículos, la iluminación eléctrica y el paso apresurado de la gente que ni siquiera se ven una a otra. En casa es reprendido, debe ser más práctico y dedicar menos tiempo a las artes, que por supuesto desprecia quien lo regaña; Michel solicita trabajo en un banco, pero comete un error tras otro, en ese lugar, donde “se transa o se va a pleito” y es básico que “las cifras lo dicen todo”. Es despedido, por no comprender a las máquinas.
El soñador Michel anhela formar un hogar con madeimoselle Lucy, cuya frescura encanta al joven, que enmudece de admiración; la joven era poesía viviente, que le tocaba el corazón antes que los ojos y nada más verla, “Se sentía capaz de todo…” Este capítulo es reminiscencia de lo perdido, del arte, de la inspiración, que Julio Verne trasmite al escribirlo.
Michel, es expulsado del trabajo y comprende la facilidad con que un artista puede morir de hambre; porque “lo importante no era alimentarse, sino ganar con qué alimentarse”, aunque se consuma la peor comida; luego, deambula por la ciudad y observa que se prepara un patíbulo para una ejecución con electricidad al amanecer; la silla eléctrica. Detengamos la lectura, pues obviamente, no se puede ni se debe narrar el final…
Bibliografía
- Julio Verne. París siglo XX. Akal. Madrid. 2018. Versión digital en: https://books.google.com.mx mirtea@ucol.mx
¿amar la trama o el Desenlace?
Relatosenfermosde Javier Guerrero
Por Karina Ortiz Bonales
La curiosidad nos mueve a encontrar en la literatura propuestas que salen de lo común. Ya en otras ocasiones hemos hablado de esta necesidad. Recientemente, por una cuestión personal, pues mi mamá tiene cáncer, me resulta difícil nombrar lo que nos sucede. Me he visto en la necesidad de buscar en la literatura si no respuestas al menos refugio. He descubierto a escritoras como Lina Meruane, por ejemplo, que escriben desde la enfermedad. Ese libro lo reseñamos ya hace varias semanas: Fruta prohibida . Al escarbar un poco más me encuentro con la literatura del cuerpo enfermo como un movimiento que se aborda a profundidad en novelas y relatos. Esto lo digo por el libro que reseñamos esta semana: se trata de la compilación Relatos enfermos editada por Javier Guerrero.
Javier Guerrero es venezolano nacido en Caracas en 1977. Es profesor asistente de estudios latinoamericanos en la Universidad de Princeton. Autor de los libros Tecnologías del Cuerpo, Exhibicionismo y visualidad en América Latina y la novela Balnearios de Etiopía Es coeditor del libro Excesos del cuerpo Relatos de contagio y enfermedad en América Latina y del dossier crítico Cuerpos enfermos/Contagios culturales . En la compilación de Relatos enfermos, Javier incluye un sui generis texto llamado “La cena africana” que desde mi punto de vista es el más desbordado de la compilación y por esa razón logré conectar con todas esas manifestaciones fálicas que dibuja entre sangre, hermanas y mamá; pero me estoy adelantando.
Comenzaré diciendo que nos encontramos ante 10 relatos diferentes en estilo y tema, pero conectados por la enfermedad. Javier Guerrero hace la presentación de esos textos y menciona la necesidad de explorar la recurrente presencia de la enfermedad en la literatura

Mi madre está más enferma que yo. Mucho más. Basta verla para entender que su estado es terminal. Es terminal, dijo el médico, el médico que nos atiende a las dos, el médico que nos obliga a innumerables exámenes, el médico que nos hace respirar una y otra vez, el médico que nos deriva por interminables pasillos hasta las frágiles salas donde nos pinchan y por la orden de ese mismo médico nuestra sangre va llenando copiosamente los tubos, un día y otro. O dos veces al día, tan seguido que es inhumano e insensato. Demasiada sangre. ”
Fragmento del relato “Colonizadas” de Diamela Eltit.

latinoamericana. Nos da un recorrido sobre algunos autores y autoras que conciben sus relatos desde la enfermedad, además señala un aspecto importante que tiene que ver con la desterritorialización de las y los autores, pues detalla que la mayoría de ellos escriben desde otros lugares que no son el de origen, como Estados Unidos, incluso el exilio, como el caso particular de Reinaldo Arenas.
Lo más interesante de esta breve pero sustanciosa introducción tiene que ver con el planteamiento de no sólo reflexionar sobre los excesos del cuerpo, sino erigirse como un nuevo estatus: la literatura enferma. El hecho no es sólo hablar de la enfermedad como categoría sino de aquellas verdades que hacen posible las ficciones de salud, el contagio, las ficciones que enferman. Establecerlo como algo complejo, incluso en la estructura transgresora, que rompe lo establecido.
La enfermedad como pretexto para narrar y, en especial, narrar el cuerpo, por
ejemplo en Lo Profundo de Lina Meruane donde una mujer decide que quiere mantenerse con el agujero producido en su cuerpo por una cirugía, negándose a que se lo cierren; como en “Los fantasmas del masajista”, de Mario Bellatín, donde un hombre acude a una clínica especializada en personas que han perdido o están por perder algún miembro. Allí trabaja un masajista que puede aliviar dolores de partes del cuerpo que no están pero que se sienten; tenemos también a la “Médula espinal”, de Margo Glantz, que descubre de dónde proviene su dolor de espalda que ni el Feldenkrais puede curar y es debido a su fascia, nueva parte del cuerpo descubierta hasta por un nombre que le juega malas pasadas pues su etimología está cercana a un régimen político que desprecia: el fascismo. En “Mona”, de Reinaldo Arenas, el autor no habla desde la enfermedad como tal sino habla de sí mismo como nota a pie de página y, a su vez, de otro personaje con una enfermedad mental que quiso un día destruir “La mona lisa” y que era asociado al grupo de cubanos que salieron de la isla al exilio; “un marielito”, el relato mejor construido que enferma de a poco a su productor.
En “Colonizadas”, de Diamela Eltit, el relato más llegador para mí habla de la simbiosis creada entre una madre declarada como enferma terminal y una hija muy enferma que aunque no
La gente se ha ido a vivir a las redes sociales
Por Wilberto Palomares
La gente se ha ido a vivir a las redes sociales –escuché del señor delante de mí en la fila.
Un rápido vistazo a mi alrededor me dijo que tenía razón, todos o casi todos en la atiborrada sala de espera del cine con la cabeza gacha, mirando sus teléfonos celulares, a pesar de estar acompañados, cada quien con la mirada clavada en su respectiva pantalla luminosa.
Me uní al grupo de enajenados para no ser el “raro” del lugar. Saqué el teléfono de mi bolsillo y me sumergí en mi mundo virtual:
*Adrián está aburrido en casa y quiere que alguien lo invite a pasear. A 78 personas les divierte el asunto.
*Carla está en el vestidor de una tienda, probándose mil y un vestidos, porque la graduación está a sólo un par de meses. 226 personas opinan que con cualquier vestido se verá espectacular.
*Mario acaba de compartir un gracioso meme que hace burla de la forma de hablar de nuestro Presidente. 789 personas ríen a carcajadas.
*Ana Luisa muere de estrés frente a los exámenes parciales en la Universidad. 28 personas le recomiendan que se
terminal supera en mal aspecto y síntomas a su madre, que a pesar de su fase crítica la cuida y se ocupa de ella en lo que le queda de cuerpo y alma en compañía de un médico cruel y medieval que es fanático religioso, relato sacudidor y lleno de reflexión.
En “La nada”, de Alberto Barrera Tyzka, 4 gotas de sangre nos remiten a vampiros y a una niña muerta que deambula por la casa de un matrimonio, una pareja solitaria que deberá descubrir si no es nada. O “El croata”, de Edmundo Paz-Soldán, que llega a poner en jaque a un enfermero que trabaja en un hospital
relaje mientras 182 amigos disfrutan del sufrimiento ajeno.
*Sergio compró una edición especial de su serie favorita pero el envío se ha retrasado un mes. 34 amigos le recomiendan que demanda a la empresa.
- ¿Disculpe -sentí un pequeño golpe en el hombro- la fila se mueve, ¿puede avanzar por favor?
Miré mi reloj. Había pasado casi treinta minutos husmeando en las vidas ajenas, vidas virtuales, pero ajenas a fin de cuenta… sin siquiera darme cuenta.
Treinta minutos disfrutando de frivolidades, banalidades, cotidianidades. En el mejor de los casos, amigos, primos, hermanas, pero desconocidos en su mayoría, personas viviendo en otra ciudad o país cuya única cosa compartida conmigo es ser un habitante más de esta realidad virtual.
Si no publicas que fuiste al cine, nadie se entera que has visto la última película de moda; si no posteas que estás en tu restaurante favorito no puedes saborear esa deliciosa ensalada con frutas de temporada que tanto amas; si no compartes que estás escuchando tu playlist ideal para trapear y lavar los trastes no sientes el ritmo recorriendo tu cuerpo; si no notificas a tus vecinos virtuales, electrónicos, desconocidos, falsos, es
psiquiátrico y descubre que tal vez su vida podría cambiar gracias a ese alto y distinguido Croata jugador retirado de fútbol y “Desarticulaciones” de Sylvia Molloy y “Los enfermos”, de Sergio Chejfec que nos categorizan la enfermedad con estructura interesante y lugares no comunes.
Todo este cúmulo de planteamientos sobre el cuerpo enfermo que nos inyectan la enfermedad, yo de manera personal digo que finalmente nos sanan, aludiendo a que la mente, las emociones y el pensamiento serán siempre las formas más poderosas de transformarnos en seres
como si no hicieras nada más que una roca e igual de interesante.
Hace mucho que la realidad virtual se convirtió en LA REALIDAD. Necesitamos más el “like”, el “retuit”, el “me encanta” que tomar agua, salir a caminar al parque más cercano o sostener una plática como hacían nuestros abuelos, de frente, sin más intermediario que las miradas y las sonrisas cómplices.
La tecnología no es buena ni mala, dicen los pensadores modernos, lo malo es el uso que le damos, pero, preferimos abrir la app del clima que mirar por la ventana para saber si el día está nublado o el sol brilla con toda la fuerza del verano; buscamos el resumen más corto en lugar de leer el libro; compramos lechuga, tomate y jarabe para la tos desde la comodidad de nuestras pantallas en vez de pasear por el tianguis de la colonia; saludamos a 400 desconocidos con la imagen de un gatito pero no le damos los buenos días a nuestro vecino, nuestro verdadero vecino, el de al lado.
Deberíamos desconectarnos, tratar de desconectarnos de nuestras vidas falsas y electrónicas, de apariencias, al menos de vez en cuando, aunque el mero intento nos mate pero la gente, ah, la gente, nos hemos ido a vivir a las redes sociales.
cargados de padecimientos o en personas sanas y funcionales. El ejercicio literario seguirá necesitando de estas referencias transgresoras para sacudirnos y dejarnos ahí atravesados por estas ideas enfermas, el libro está editado por el Conaculta y la editorial Literal Publishing, pertenece a la Colección Dislocados.
Puedes escuchar la reseña semanal a las 11 AM todos los viernes por 94.9 FM en Universo Radio durante el programa “Aquí entre nos”.


SFiel al momento, sin poses Fotografía Documental
Larga exposición. Tiempo al tiempo
Por Brenda Rosales
Por Brenda Rosales
e entiende por Fotografía documental a la disposición y pericia del fotógrafo de capturar con su lente, de manera fiel el instante que lo rodea. Sin poses, pausas ni gestos ensayados. La Fotografía documental busca dar fe de una temporalidad breve e impactante. Una prueba irrefutable de nuestro aquí y ahora que en su momento será pasado. De esta manera, y bajo dicha premisa nuestros compañeros del Club Fotográfico de Colima nos compartieron una galería de imágenes a cámara casi oculta que consiguieron para preservar un espacio, su gente y su manera de habitarlo.
Tiempo al tiempo, reza el dicho. Así la vida, las cosas… así también en la fotografía. Tiempo al tiempo cuando de esperar el momento indicado se trata, cuando la puesta de sol llega al punto que queremos encapsular. Tiempo para salir a cazar instantes. Tiempo para atrapar la luz y su trayectoria. De eso, precisamente va esta galería de imágenes destacadas que bajo la dinámica Larga exposición compartieron nuestros miembros del Club Fotográfico de Colima.
La larga exposición es una técnica que debido al tiempo en que se deja expuesto el obturador de manera que la cámara captura los elementos estáticos a la vez que los elementos móviles se plasman de forma borrosa. ¿Les gusta esta técnica?






Alma Chavez.
Enrique Rabelo.
Hernando Rivera.
Juan Carlos Romero.
Francisco Bueno.
Alma Delia -Robo de Huevos de Tortuga-.
Alejandro Ponce de Leon -La transformación-.
Benoms Nak -Gravedad Cero-.
Juan Manuel del Villar -8 décadas-.
Raúl Medina -Esperando-.
Uri Alvarez -El capi-.
Poemas de Liah Llamas
La Sed
Existe la necesidad de humedad, “Con la sequía los frutales padecen sed”
Obnubilar el trayecto de la lluvia que cae del cielo las lágrimas de los ojos, desde arriba hacia abajo como se diluyen las cosas existentes se precipitan como torres sobre las rocas adyacentes en fotos fluorescentes poco a poco perdiendo Resistencia entonces el Poema se aferra al sentimiento y nace a pedacitos la luz también cae de la luna sobre los tejados alumbrando al humano tanto como a los gatos se pierde algo el equilibrio, la posición vertical del corazón Religioso con tantas mentiras blondas nos damos contra el cemento con la baldosa rota que se cayó a causa de todos los vientos que han cedido sobre mi cabellera, sobre mi espalda, sobre las cortinas, lo que ocasionará irremediablemente la muerte
más de 30 000 Victorias perdidas se ha extraviado el raudal de su lealtad
“Disculpe ave, se le ha caído el plumaje, se le ha caído la verdad, se le ha caído el papel a ese libro se le caen todas sus hojas, el otoño se cae, se cayó la fuerza de la casa” es posible que hayan hecho polvo al arroyo por la sed provocada de saber filosofalmente hablando que existen cosas que nunca dejan de dar caída la rosa después de haber trajinado a las espinas, bebido todo el rocío, prefiere ceder los pétalos al campo para saciar la sed
Mientras la gente remite vencida por la mañana asimétrica el lobo tropezó en el cepo ,ahora sabe a que atenerse conociendo el engaño para no volver a la trampa pero hoy a caído el olvido morir especialmente en la guerra u otra lucha trae más sed trae el desprenderse y quedar suelta de lo que lo mantenía sujeta soñar la caída libre al agua salir de ella sin más sed ser el desierto luchando para mantenerse a flote...


Vals sin Nombre
Soy un manojo de flores que nace en el desierto
Mi vals suena distinto
a Réquiem for a dream o a ludovico einaudi agonizando
Soy un manojo de espinas acariciando el zarzal corpuskiano de las raíces
más profundas
El arado ágape
El cuchillo sin filo
La ceniza consumida por el tiempo
Todas las brujas me persiguen usando el canto del tecolote cuál tronco
caído, roído, morido, tuerto...
Soy un Artista sin arte
Soy un Poeta sin poema
Soy el río seco
Soy el mago herido buscando un Recetario
La matrix del mundo que se diluye ante mis ojos cafés salados
He pasado toda la noche llorando cuál niña hasta dejar la tierra húmeda, alas muertas
He pasado toda la noche con las velas desgarradas bajo las ramas del almendro inerte, desnudo
Esté fuego gime de prisa !
La luna no es luna más
Mi rostro es corrosivo
Solo existe una criatura devorada por el hombre, unos cigarrillos necesarios
Los insectos callan porque la noche es pólvora
Nebulosa obnubilada no se calma en mis pupilas!
Debajo de mi llanto la sangre lo sé
Debajo del pecho la mentira
Debajo de la fiesta el funeral
No es el infierno es el desierto que va llenando el verso tragado por los perros que luego son pedazos de huesos oxidados
Fue entonces dónde la niña lavó sus heridas
Y la tierra despertó con un estruendo escupiendo ebria su sufrimiento
Soy el dorso, corazón levemente cubierto de gusanos
Amores cubiertos de Rosas que hieren !
Ay pequeñas Rosas que hieren !
Deslumbrantes que hieren!
Hasta que las estrellas vuelvan a brillar en los sesos y digan :”Amor tiembla, amor tengo sed, amor no hay amor “
